jueves, 22 de enero de 2026

Persia, La Mossad y una Espía Rebelde: Teherán en Apple tv (Temporada 1)

 


Coincidiendo con la Tercera Temporada, me decidí a ver Teherán que mi Beta Lorena llevaba años recomendándome. Mi motivo es que si voy a ver algo moderno, me acojo al buen género de espionaje y hace rato que quería ver alguna serie que girase en torno a los quehaceres de la Mossad. El otro es que en días de esa campaña hollywoodense de boicotear toda forma de entretenimiento israelí, me siento obligada a dar mi apoyo a las pocas series hechas por la “pérfida nación sionista”.

Algo que me encanta de las buenas historias de espionaje es ver los manejos de las centrales de inteligencia, sobre todo conocer sus entretelones y sus falencias, desde los ambiciosos mentecatos de MI5 en Slow Horses hasta los torpes enajenados de la CIA en The Agency, y ese leitmotiv que parece un lema universal, el espía es dispensable, un mero peón en los juegos de poder de los superiores.

No me malinterpreten que no estoy criticando. Que estas organizaciones operen casi de la misma manera demuestra que es la única forma de cumplir con su deber. Me recuerda las amargas palabras que un agente de la CIA le espeta a Jack Lemmon en la Missing de Costa-Gavras: “Soy la persona que permite que gente como usted duerma tranquila”. Con esto en mente puedo respetar más el mundo de los “spook” como llaman los británicos a los agentes secretos cuyas vidas y misiones poco se parecen a las andanzas de James Bond.



Un Plan Descabellado

En mi universo del mundo Spook, me estaba faltando algo bien hecho y objetivo sobre la Mossad. Algo que superase  la visión negativa de John Le Carre que ha sido trasladada a las dos pantallas en su adaptación de La chica del tambor. Teherán ha llegado a llenar ese espacio. La serie ha tenido desde el 2020, tres temporadas que han sido transmitidas en Israel año por medio (2020, 2022 y 2024). Apple la compró a comienzos de la pandemia y tuvo tanto éxito que esa primera temporada mereció un Emmy como Mejor Serie Extranjera.

La trama se centra en Tamar, una agente de la Mossad, infiltrada en Irán para una operación que permitirá la destrucción de un reactor nuclear por parte de la aviación israelí. A pesar de que Meir Gorev, el jefe de la Mossad tiene un plan, se interpone su subalterna Yael Kaddosh con la oferta de enviar un hacker experto que destruya la electricidad de la planta nuclear. Como su plan cuesta menos fondos, se le da la luz verde.

                            Yael, la instigadora de un plan dificil de efectuar

El problema es que Tamar, quien nació en Persia y es una oficial con un récord brillante, es también joven e inexperta lo que la lleva a ser tan torpe como el plan que pretende ejecutar. Un plan que bordea en lo descabellado. La resistencia iraní, aliada del sionismo, ha sido contactada por Zillah, una joven empleada de la compañía eléctrica de Teherán. La idea es que la saquen del país, pero que antes, Tamar se disfrace de ella (ambas tienen un vago parecido físico), entre en su lugar de trabajo e inutilice temporalmente la central eléctrica. Luego vuelva a intercambiar disfraz con Zillah y regrese radiante a Israel.

El problemay eso solo lo descubrimos junto a Tamar es que Zillah no quiere regresar. Eso es solo la cola del conflicto que va desenredándose o enredándose más en un primer capítulo lleno de suspenso y sorpresas en el que nos toma un rato descubrir quién es la protagonista y qué pretende viajando de Israel a Jordania envuelta en un burka.

                              Zillah quiere salir de Persia a toda costa

Larry, Curly.. ¿Y dónde está Moe?

El comienzo es dentro de un avión en Amman que va directo a Nueva Delhi y el enfoque es en una pareja de israelíes chiflados (Shira y Yoni a los que les falta un Moe que los cachetee) que parecen relleno cómico porque como dice Yoni, ¿qué hace un israelí gay en un país musulmán? Pues todo es culpa de Shira quien cree que un trasbordo a un avión jordano les saldrá más barato que ir directamente a la India desde Tel Aviv. Como ocurre con el plan de Yael Kadosh, estos incautos descubrirán que lo barato cuesta caro.

Sucede que para que Tamar pueda llegar a Irán, la Mossad ha creado un desperfecto en el avión que debe realizar un aterrizaje forzado en Teherán. La Mossad desconoce la presencia de otros israelíes a bordo ya que los chiflados se subieron a última hora. Entretanto Shira y Yoni se han hecho fastidiosos y conspicuos con la tribulación con su atuendo chillón, su habito de hablar en hebreo y el gay le pega a un pasajero accidentalmente con su mochila.

Al enterarse que deben detenerse en Irán, los israelíes entran en pánico y dan un espectáculo de gritos, quejas, suplicas. El encargado les asegura que todos los tripulantes volverán a subirse al avión. Aun así, la pareja se niega a bajar con el resto de los tripulantes. Son obligados y su comportamiento ya ha atraído el interés de la policía.



Es entonces que Shira se descompone. Se le permite ir al baño, el mismo donde Zillah intercambia su disfraz de sobrecargo con Tamar. Esta, sin burka, sale del baño y se tropieza con Shira, y aquí hay una coincidencia fatal. Resulta que ambas mujeres sirvieron en la misma base. Shira reconoce a Tamar y le habla en hebreo. Cuando la agente de la Mossad finge no entenderle, la israelí sube la voz alertando a la policía.

                                         "Oye, a ti te conozco"

Tamar se zafa del asunto diciendo en farsi que no conoce a Shira y no sabe en qué idioma le habla. Shira se da cuenta que ha metido la pata, pero la sigue metiendo. Ya en el camino al cuarto donde la espera Yoni, debería haber captado que Tamar está ahí para algo secreto y algo más que hasta los nenes saben. Si te han arrestado y te dejan en un cuarto con otra persona, el entorno está de seguro salpicado de cámaras y micrófonos.

Pues nuestra Shira se pone a contarle a Yoni que en el baño se tropezó con una oficial israelí de su base. Este la hace callar, pero ella sigue alardeando que la ha reconocido ya que la ha visto un centenar de veces y que “es muy hermosa”.  Yoni se niega a oírla y la tonta Shira se pone mohína. ¿Dónde hay una grúa para colgarla?

                            Shira, calladita te ves más bonita

Por supuesto, su conversación es oída por la policía que alerta a Faraz Kamali, un alto jefe del servicio de seguridad de la Guardia Islámica. Kamali está en el aeropuerto ,a punto de abordar un avión a Paris acompañando a su amada esposa que va a someterse a una cirugía delicada en Francia. Faraz interroga a Shira que comienza a balbucear mentiras, pero un moquete le suelta la lengua. ¡Moe ha llegado! La israelí admite haber servido en una unidad de inteligencia donde Tamar era una oficial muy respetada y condecorada. Dice no saber su nombre ni los méritos por los que fue condecorada.

Kamali quiere retenerla, pero el gobierno teme un incidente internacional y permite que los israelíes y el avión donde viaja Zillah partan rumbo a la India. Faraz, en cambio, debe dejar que su esposa viaje sola. Un vistazo al contenido de las cámaras le indica que una aeromoza entró al baño, pero que la que salió con el mismo uniforme era otra mujer. Sabe que hay una infiltrada israelí en Teherán y que no ha venido a hacer turismo.



Tamar en Peligro

Aunque Tamar comunica a sus superiores del incidente con Shira, se despreocupa de ese asunto. Va a casa de Zillah y conoce al esposo de esta que no le cree que Zillah va a volver y le dice que ha permitido que lo involucren en este enredo solo porque ama a su mujer. En vez de interrogarlo un poco más, la espía se contacta vía internet con un hacker al que solo conoce en línea y que usa del apodo de sick boy. A cambio de una cita para conocer a ‘Shakira” “Sick Boy” le da los códigos para poder entrar a la Central Eléctrica donde trabaja Zillah.

Tamar anda muy suelta de cuerpo y se va a pie al trabajo sin percatarse de que la sigue un automóvil. Para que no la reconozcan se ha puesto un vendaje sobre la nariz que se le cae a cada rato. Sin embargo, necesita más como saber un poco de la relación entre Zillah y su marido, entre Zillah y su vecina Salomé, entre Zillah y compañeras de trabajo, sobre todo de la relación con su jefe.



Esta última es la más importante y solo la descubre cuando, en medio de su hackeo, se le aparece el patrón que se abalanza sobre ella. Zillah huye pero el hombre la sigue hasta casi la entrada del edificio e intenta violarla. Forcejean, a la mujer se le cae el antifaz, el hombre se da cuenta que no es Zillah. Tamar, de una certera patada, lo derriba por las escaleras provocándole la muerte. Hace su aparición, Masoud (el que la seguía en auto). Se trata del dueño de una agencia de turismo y jefe de una red de resistencia que colabora con los israelíes.



Tamar está en shock. Solo atina a recriminar a Masoud por no informarla del acoso sexual que sufría Zillah. No se le ocurre que fue la misma mujer la que ocultó esos detalles que la empujaron a abandonar Irán. Masoud arrastra el cadáver hasta un basurero cercano. Tamar vuelve al cuarto de computadores a seguir su hackeo, pero se desencadena una serie de desafortunados y rápidos eventos.

Los basureros encuentran el cadáver, llaman a la policía, está ya se presenta en el edificio y toma detenidos a todos los empleados. A pesar de que Masoud avisa a Zillah y le dice que debe escapar, ella, demostrando la tozudez que la caracteriza, se niega a obedecerle y corta el teléfono. Llega la policía y la saca a rastras. La operación es abortada. Todo fue para nada.

Tamar consigue permiso para ir al baño. Ahí se comunica con Masoud y le dice que hay dos personas que saben del acoso: una compañera que la vio huyendo del patrón y el esposo de Zillah. Masoud solo puede ocuparse de este último. Tras recibir la orden de la Mossad (“ya sabes lo que tienes que hacer” le dice Yael) Masoud parte al departamento de Zillah.



Entretanto, Zarah, la compañera, cuenta lo que sabe a la policía. Tamar es considerada sospechosa y detenida toda una noche. Al amanecer, es llevada a su departamento. Ahí la esperan la vecina Salome, una visitadora social y el cadáver de su supuesto marido. Antes de suicidarse, el esposo ha dejado una carta acusándose de haber matado al patrón de su mujer.

Tamar y su Porfía

Entretanto, Kamil ha descubierto que la mujer del aeropuerto se llama Zillah y va a su piso. Alertada por Masoud, Tamar salta del balcón, pero se niega subirse al carro de su salvador. Huye por su lado y llama a Yael para decirle que no confía en Masoud, que es un asesino, que le ha ocultado información y la ha puesto en riesgo.

A pesar de que Yael le ordena seguir a las órdenes de Masoud, Tamar corta el teléfono y hace lo inconcebible, va en busca de su única pariente en Persia, la hermana de su madre. A punta de chantaje sentimental consigue que su tía Arezoo la reciba en su casa. Arezoo se ha pasado una vida ocultando que es judía. Su esposo es musulmán y juez, su hija, Raizeh,  es una fanática islamista.

                             A la Tía Arezoo le cayó una sobrina del infierno

Lo extraordinario, es que aun sabiéndolo, Tamar se instala muy cómoda en la vida de su tía. Aun sabiendo que Raizeh no está contenta con la intrusa, no se cree el cuento que Zillah sea ex alumna de su madre, y que no le gusta que la invitada esté usando su ropa sin permiso. La guinda del pastel es cuando Zilla-Tamar se niega a acompañar a Raizeh a una contra protesta contra estudiantes enemigos del régimen. Aun sabiendo que la guardia islámica está tras ella, Tamar, muy campante y con cara descubierta, va a su cita con Milad el hacker (sick-boy) y le pide sin explicaciones que le consiga un pasaporte.

Milad acepta a cambio de un módico precio,  que “Shakira” lo ayude a hackear el sistema de seguridad para permitir que los manifestantes alcancen a hacer público su mensaje antes que lleguen la policía y sus opositores. Tamar lo hace y, en vez de marcharse, se queda viendo la manifestación aun sabiendo que su prima viene con la contra protesta. Por supuesto Raizeh la ve y la reconoce.



Mientras tanto, la Mossad ha rastreado la actividad del laptop y envían a Masoud a buscarla. Mientras tanto, Kamil ha revisado el contenido de las cámaras de sitios de interés que muestran la presencia de Masoud afuera de la central eléctrica y del departamento de Zillah. La policía lo sigue y encuentra la yapa: Tamar en la protesta. Por proteger a Tamar, Masoud se interpone entre ella y la policía y nuevamente la agente se marcha sin darse cuenta de la destrucción que deja a su paso.

Fue al final del cuarto capitulo que hice un conteo del daño provocado por la desobediencia de Tamar. Para entonces, ella está en la cama con Milad, ha conseguido romperle un brazo a Raizeh; que Masoud y la vecina Salome (que también trabajaba para él)  hayan sido arrestados, Con eso se ha descalabrado una importante célula de resistencia que colaboraba con la Mossad.



Aún peor, la gente de Kamil ha llegado hasta Arezzou que, para salvar a su familia, debe confesar su verdad. Ahora Kamil sabe que la agente de la Mossad se llama Tamar. A pesar de todo, la Mossad le comunica a su díscola espía que van a sacarla de Teherán, pero Tamar ahora quiere unirse a Milad en una demente operación que planea dejar a Teherán a oscuras. ¿Dónde hay una grúa para colgarla????

                              Raizeh acaba delatando a su familia

La Mossad vs Kamil

Si me he extralimitado en un resumeny vaya que he dejado detalles fuera es para que sientan, como yo, la potencia del suspenso que tiene al espectador al borde de la silla a cada instante, y del tremendo elemento sorpresa. Suspenso y sorpresa ayudan a crear un buen relato de espionaje. Si bien es cierto que la protagonista es para lanzarla al canasto de papeles, nada en la narrativa nos obliga a quererla ya que aparte de que son otros los intereses del cuento, hay bastante personajes que nos llegan a interesar e importar más.

Tamar es un arquetipo, un ejemplo de lo importante que es contar con buenos elementos para misiones tan delicadas como la que se le ha encomendado a la novata. Al final, la primera temporada deja de girar en torno a la destrucción de un reactor nuclear, enfocándose, en cambio, en los esfuerzos por salvar a Tamar de sus propias chambonadas y de arreglar sus entuertos.

Discrepo con críticos que dicen que la serie pareciera ser anti Mossad ya que el mejor personaje es el enemigo de Israel, Faraz Kamali y el peor es la protagonista, pero ambos representan aspectos de un mismo síndrome. Ambos están al servicio de centrales de inteligencia, pero si bien ella desea actuar de manera independiente sin obligaciones ni con sus jefes ni con el manual, él es totalmente devoto de su régimen. Aun así, lo que lo convierte en un agente brillante y letal es que no permite que ni su vida personal ni su compasión sean sus prioridades…hasta que pasan a serlo.



Lo que me ha impresionado de la Mossad es lo que hace en momentos de crisis. El modus operandis del personal que se encarga de investigaciones desde su silla en Israel y el en tierra en Teherán que tanto rescata como mata. El problema mayor ahí es la confianza inmerecida que le otorgan a Yael Kadosh quien toma la voz de mando sin estar segura ni de su plan ni de su agente.

Por otro lado, me quito el sombrero ante la eficiencia, perseverancia e implacabilidad de los servicios iranies. Cierto que todas esas virtudes están encapsuladas en Faraz Kamili, lo que lo hace el personaje más interesante y tal vez el más admirable de la serie. Aun dado de baja por sus superiores, continúa ideando planes diabólicos y sagaces. Su excusa es el amor y el deseo de recuperar a su mujer. Eso es lo que le falta a Tamar a la que no le importa exponer a su familia y que parece no sentir lealtad ni por su país ni por la agencia a la que sirve.

                         El flanco débil de Kamil es su esposa

Otro detalle interesante es la vida en Teherán que, aparte de protestas, parece bastante normal. Las mujeres usan velo, pero van a la universidad y trabajan, aun casadas. Los departamentos y casas se ven amplios, iluminados y con plantas.

                               Protestas y contra protestas

Los disidentes se dividen en personas como Masoud que recuerdan otro país, más liberal, o los jóvenes que parecen escapados de Euforia. Son gays, bohemios, drogadictos, parranderos o venden drogas como Milad quien da como excusa a su hackerismo y narco-negocio el que el desempleo es altísimo. ¿Son esos quienes hoy arriesgan sus vidas para protestar contra el régimen? Creo que no.

Contenido Violento y Gory: Tenemos asesinatos, tortura, un intento de violación. Tamar hace una excelente demostración de su pericia en la Krav Maga , la legendaria arte marcial , pero la serie es honesta al demostrar que esas dotes no le sirven cuando está rodeada de enemigos

Contenido Sexual y Desnudos:  En la primera temporada, Tamar tiene sexo con Milad, ambos vestidos y en semi oscuridad

Factor Feminista: Es triste, pero el retrato de las mujeres israelíes es el peor que he visto. Shira, aunque ha tenido entrenamiento militar y trabaja para el ejército, reacciona como una boba cobarde en un momento de crisis que ella misma ha propiciado. Yael se ve una mujer inteligente y capaz, pero sea por porfía o ambición, es la culpable de todos los descalabros ocurridos con la operación. Su empeño de destacar la hace enviar a una misión delicadísima a una muy buen hacker, pero una chapucería con velo cuando se trata de espionaje. Hay un twist al final de la Primera Temporada que nunca he entendido ni creído, así que ni lo menciono.

                                                    Que se trae Yael?

Tamar ,aparte de saber jugar con computadoras y dar patadas, como que le faltan neuronas. A su arrogancia y egoísmo agreguemos poco ingenio y mucha torpeza mental. Hasta yo sé que en Persia se exige que las mujeres se cubran la cabeza y mantengan actitud discreta. Pues Tamar anda tapándose la cara con menos cuidado que Jacob Elordi en Frankenstein y se la descubre totalmente justo a tiempo para que Raizeh la reconozca. Es un gesto tan imbécil e irreflexivo como cuando se quita el velo delante de la policía.



Con todo lo dicho no puede sino calificarse a Tamar como una redomada imbécil y es comprensible que en el quinto episodio acabe enredada con un nido de narcos y vendiendo tachas, lo que provoca más líos y muertes.



Factor Diversidad: Aquí cabe hablar de la halagüeña descripción del pueblo y cultura persas. Aún bajo un régimen tirano los iranies siguen siendo un pueblo cortes, simpático y muy hospitalario. Sin embargo, con la excepción de la Tía Arezoo y Salome, la mujer persa (desde Zillah hasta Yael) es vista como retorcida y con Tamar y su prima Raizeh tenemos ejemplos de mujeres tontas e impulsivas. ¿Será que la serie no quiere a las mujeres?

 

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