A la lista de
detectives literarios, cuyas aventuras
ha dramatizado la RAI, llega ahora El Comisario Ricciardi. Basada en las
novelas de Mauricio De Giovanni (traducidas al español), la serie describe los
quehaceres de un policía napolitano que en la Italia Fascista resuelve crímenes
con la ayuda de los fantasmas de las víctimas.
Un Policía de
la Nobleza
La idea de
combinar los misterios detectivescos con lo sobrenatural no es nueva en
términos televisivos.Recordemos
historias de mujeres que podían comunicarse con los muertos como Patricia Arquette
en Medium, y la encantadora Jennifer Love-Hewitt en Ghost Whisperer.
Mas recientemente hemos podido ver en castellano, en YouTube la serie ucraniana Anna, la Detective.
La diferencia de
estas damas con Ricciardi está en el contexto histórico. Algo que tenía claro De
Giovanni cuando decidió colocar a su sufrido protagonista en un entorno supersticioso
como Nápoles y en una era de represión y silencio como lo fueron los años del
fascismo. La misantropía y atormentado silencio de Ricciardi son ecos del mundo
en que vive.
El Comisario
viene de un mundo más vetusto e inmerso en lo paranormal que Nápoles. Luigi Alfredo Ricciardi, Barón de Malamonte
proviene de la antigua nobleza de Salerno. Huérfano de padre a una tierna edad,
tuvo que ver a su madre Marta enfermar por el mismo mal que le heredó a su
hijo. En términos de El Sexto Sentido, tanto Ricciardi como Marta pueden
ver gente muerta. Peor aún, los espíritus de lo recién fallecidos lo persiguen
con mensajes crípticos que el comisario debe descifrar.
La Baronesa Marta
Al comienzo de la
serie, nada de esto está claro, como tampoco hay explicación de por qué un
abogado aristócrata se ha ido a trabajar a una fuerza tan prosaica como la
policía napolitana. Ahí Ricciardi está bajo la bota del inepto y oportunista
Garzo, muy lambiscón con los ricos y
poderosos, pero muy gruñón con los métodos de Ricciardi que insiste en ejercer
justicia aun cuando toque a personajes importantes del régimen fascista.
Ricciardi se le enfrenta a Garzo
La historia abre
en 1931, Ricciardi vive rodeado de un triángulo de personajes que componen su
red de apoyo. Su nana Rosa, el noble Sargento Rafaelle Maione, y el Dr. Bruno Modo,
un forense antifascista. A pesar de lo cercanos que son este trio al comisario,
ninguno conoce su secreto. Ninguno entiende
porque un hombre guapo y rico ha dejado descuidadas sus tierras y no ha
intentado formar una familia.
Ricciardi y el Dr. Modo
Ricciardi y Maione
Cupido Hace de
las Suyas
Eso no quiere
decir que Cupido no convierta al polizziotto en blanco de sus dardos.
Ricciardi se ha enamorado de Enrica Colombo, su vecina, cuya ventana da al
cuarto del comisario. Cada noche ambos se observan, a veces sin el otro saberlo
o fingiendo no verse. Aparte de un saludo de señas, no intentan conocerse y sin
embargo ambos se saben en algún tipo de relación.
Enrica, veinteañera,
hija de familia, da clases particulares y ayuda en la tienda de ropa del padre.
Según ella, posee un genio insufrible. Por lo cual su primer encuentro “real”
con Ricciardi acaba en desastre. La madre se enoja porque su hija menor ya está
casada y con un hijo y a la mayor no le importa encontrar marido. Se empeña en
encontrarle novio a Enrica lo que descoloca a Luigi Alfredo.
Por nueve novelas
veremos estos desencuentros y malos entendidos . Desde una perspectiva moderna,
este romance puede sentirse cursi y melodramático. Para las mituteras tanto
Enrica como el Comisario son estereotipos de Stalker. Pero en el contexto “patriarcal”
del Nápoles de ese entonces representan un amor que trasciende las bajas
pasiones y que es incondicional porque no necesita de determinadas condiciones
o compromisos para florecer.
Algo que hechiza
de las novelas es ese retrato de un Nápoles tradicional con sus fallas y sus
encantos. un mundo en el que la familia no es todo donde lo primordial es la
mamma, aun las adoptivas como Rosa. No que no muestre madres controladoras
y egoístas como la prestamista Calise, la madre de Enrica empeñada en casarla, y Lucía, la esposa del buen Maione.
Raffaele Maione,
además de buen policía y leal subalterno, es un excelente esposo y padre. Tiene
cuatro hijos que una vez fueron cinco. Lucca, el mayor, siguió los pasos del
padre y encontró la muerte en el ejercicio de su trabajo. Han pasado dos años y
Lucia no se conforma. Vive en luto eterno y culpa al marido al que no le brinda
ni una sonrisa. Para colmo se vuelve una madre-monstruo que aterroriz aa sus
otros hijos a los que no le permite ni cantar.
Como suele
ocurrir, Maione comienza a cansarse de esa situación y busca refugio en la
compañía de ‘la mujer más bella de Napoli” o que era la más bella hasta que con
una navaja alguien le hizo un chirlo en el rostro. Lucia cae en que su marido
llega tarde y con olor a comida ajena. Está claro que el Sargento ha encontrado
otro hogar. Eso por fin obliga Lucía reaccionar.
Filomena da esperanzas a Maione
Antes de eso, Ricciardi
intenta convencer a Lucía que deje de tratar mal al marido, que en su mal
comportamiento se ;le va el matrimonio. La Signora Maione responde con una
pregunta “¿Ý usted Comisario? ¿Cuándo se
casa? ”Aunque es obvio que es un ‘¡Metete en tus asuntos! “es una pregunta que
se hacen todos. Recordemos que la Italia fascista—tal como la antigua
Roma- —se imponía un impuesto a los solterones.
Ricciardi insiste
en no casarse porque no quiere legarles a sus hijos su “mal”, o “el Hecho”’como
él lo describe. Pero eso no quita que desde la Nana Rosa hasta la peluquera de
Enrica sepan que la muchacha muere de amor por el policía. Lo malo es que a
Enrica le ha salido una rival de peso al camino.
En su primer caso,
Ricciardi conoce a la viuda de la víctima. Se trata de Livia Vezzi, dama de
sociedad, amiga íntima de Edda Ciano y dueña de una voz privilegiada, aunada a
una elegancia y belleza con la que no puede compararse la simple Enrica. Sin embargo,
para Luigi Alfredo, Livia es al comienzo
una sospechosa más, al final una cómplice. Entremedio, Ricciardi se convierte
en depositario de las cuitas de la viuda.Famosa soprano abandonó su carrera para unirse a un mal marido. La muerte
de un hijo es el desiderátum de sus desgracias que porta con mucha gracia la
hermosa doliente.
Si Luigi Alfredo
cree encontrar una amiga en Livia se equivoca. La viuda se ha enamorado del
comisario casi a primera vista y tras su periodo de luto en Roma desciende a Nápoles
más seductora que nunca. Aun sabiendo que Ricciardi está enamorado de otra, Livia
está dispuesta entablar batalla con la mujer fantasma. Hay momentos en que mis
apuestas están a favor de la cantante porque me aburre Enrica con su ingenuidad
y sus torpezas.
Sin embargo,
Livia lleva las de perder, precisamente porque el talón de Aquiles de Luigi
Alfredo es lo espiritual y lo sublime. Esto va más allá del síndrome Madonna-Prostituta.
Ricciardi podrá caer en las sábanas de Livia, pero eso solo será un
recordatorio de su humanidad, una respuesta física. Livia y Enrica representan
los dos aspectos del Anima Junguiana.
En términos más prosaicos. Livia es todo
lo que perturba al policía, ella es el lado oscuro del ser humano que se
manifiesta en los crímenes que el investiga, ella es el privilegio que permite
que existan abusos de los que el humilde y atropellado solo puede huir a través
de la violencia, ella es el fascismo que se está encargando de destruir a Italia.
Nápoles
Fascista
Es imposible
desligar a la serie del régimen de Mussolini, y Livia es un eslabón al gobierno. Poco después
de instalada en Nápoles, Livia nota que la sigue. Se trata de Falco, un agente de la misteriosa OVRA (la Gestapo
italiana) . Al comienzo, ella cree que es un modo de Edda de cuidarla,
pero Falco la saca de su error. Es “el régimen” quien lo ha enviado a vigilar a
Ricciardi a través de la muer que lo ama. Un solterón, con amigos
antifascistas, que ha abandonado las propiedades familiares para andar de
detective no cabe en la estrecha percepción que los fascistas tienen de lo que
debe ser un hombre confiable.
Livia y Falco, su perro guardián
El fascismo y el
clasismo son dos temas omnipresentes en cada caso, sea la victima una duquesa casquivana o un
huerfanito de la calle. En el primer caso, Garzo le exige a su subalterno
diplomacia puesto que el muerto es cercano al Duce y su viuda, amiga de la Contessa Ciano. En el
segundo caso, el problema es la interrogación de una cliente casada con un importante
abogado. A Garzo le gustan los culpables proletarios, teme a los sospechosos de
alta estirpe.
Es en el tercer
episodio donde vemos a i fascisti en acción. Una squadra de
revoltosos que por tener un uniforme puesto pueden ir asustando a la gente con
sus gritos de “Avanti, Avanti”. Como descubre Ricciardi, gracias a un
fantasma, son capaces de matar mendigos indefensos y de amenazarlo a él, en
presencia de Livia.
Viendo a estos
grandulones actuar como simios tarados, me confirma mi desprecio por las ideologías
totalitarias y por el poder que les otorgan a mocosos imberbes y sin criterio. Pero
me siento incomoda. A diferencia de Alemania, la ficción histórica italiana (y
razones no le faltan para no hacerlo) no se atreve a mostrar el rostro humano
del fascismo. A mí me complica, porque muchos de estos Camiccie Nere eran
chicos de buena familia y hasta el ’38, muchos eran judíos.
La serie, sin
embargo, nos presenta un fascista “presentable”. El asesinato de una joven
duquesa pone en la galería de sospechosos al viudo, un aristócrata invalido; a
un famoso periodista; y al “duchinno”,
hijastro de la víctima. Ricciardi descubre que este último tiene amores con
Achille Pivani, il capo della squadra.
Achille es un
hombre discreto, (obvio en un régimen
que perseguía los homosexuales) caballeroso y justo que agradece a Ricciardi
que mantenga su identidad sexual en secreto. ¿Pero es Pivani, tan diferente a
sus gamberros squadristi, un buen hombre debido a su homosexualismo o
hubo fascistas decentes? No es la serie
quien nos proporcionará respuestas.
Pivani vuelve a
aparecer en el penúltimo caso. Cuando el Dr. Modo se enfrenta a los Camisas
Negras que vienen a ofender a un cortejo fúnebre de una prostituta, uno de
ellos consigue desde Roma un permiso para enviar a l forense al exilio. Toda
esta información se la proporciona a Pivani a Luigi Alfredo, agregando que solo
Livia, por amor, puede ayudarlo. ¡Hasta
los Camisas Negras conocen los problemas sentimentales del Comisario!
Escuadristas vs Modo
Ricciardi
solicita ayuda a Livia y ella contactará a Falco. Solo así, Modo podrá volver a
Nápoles y a su trabajo. Algo que decir respecto a los agentes de la OVRA que arrestan
a Modo, no maltratan al perrito de Matteo que el medico ha adoptado. Incluso lo
dejan atado a la verja de una iglesia para que no se pierda. Ahí lo rescata Lucía
Maione.
Los casos que
Ricciardi debe resolver se vuelven complejos por los cortapisos que Garzo,
representante del poder imperante, le coloca y por confusiones que apuntan a un
sospechoso para que luego descubramos era inocente. Una particularidad muy
interesante, es que Ricciardi administra su propia justicia. En más de una ocasión
deja escapar al criminal, apiadado de sus circunstancias. Casi tan interesante
como ese modo de administrar justicia, es la ayuda que recibe el comisario que
puede venir de un párroco enamorado de Bel Canto, una niña deficiente
mental y Bembinella, el simpático travesti que sirve de informante de Maione.
Bambinella, el informante oficial de Maione
La serie nos da
una visión global de la sociedad napolitana desde el elegante Tetro di San
Carlo y sus entretelones del universo de la ópera hasta el teatro de revista
con sus rutinas de bailarinas semi vestidas, desde las recepciones para honrar
la visita de Mussolini a Nápoles, hasta las barriadas de Capodimonte donde pululan
niños en estado casi feral.
Las Novelas
La serie es
tremendamente humana, lo que no disminuye el misterio y suspenso tras cada
asesinato. Si no pueden verla busquen los libros que por suerte están
traducidos al castellano bajo los títulos de El invierno del Comisario
Ricciardi (2011); La primavera del Comisario Ricciardi (2012) y El
verano del Comisario Ricciardi y El otoño del Comisario Ricciardi,
ambas publicadas por Lumen el 2013.
De Giovanni y sus novelas en castellano
Maurizio De Giovanni
se ha encargado de la adaptación de su obra en la primera temporada usando su
experiencia en otra popular serie policiaca italiana Los Bastardos de Pizzofalcone,
también de su autoría. Esta primera temporada cubre las cuatro novelas más Y
todo a media luz que fue publicada en español el 2015. De Giovanni lleva
seis libros más escritos sobre este Comisario y sus fantasmas, así que hay
esperanzas de que haya más temporadas. Por ahora ya sabemos que se está
preparando la segunda parte.
Hermosamente
filmada en el viejo Nápoles y sus alrededores, Il Commisario Ricciardi es
elegante— el vestuario de Livia es exquisito—romántica y a su vez misteriosa, llena de suspense
y denuncia social. ¿Qué más decir para recomendar esta serie que viene a unirse
a los dramas de misterio de la RAI, pero que tiene una personalidad muy propia?
Elegante es el café napolitano
Igual de elegante un burdel napolitano
Livia y su espectacular vestuario
Contenido
Violento y Gory: Muchos
crímenes y escenas de exámenes forenses, pero nada muy Gory. ¿Lo peor? Unos
niños vagabundos lapidando a una rata y tratando de envenenar a un perrito.
Contenido
Sexual: Mucho crimen
pasional, pero sin desnudos y una sola escena de cama con topless de Livia.
Contenido
Feminista: A pesar de ser
un mundo patriarcal y bajo un régimen totalitario, la mujer napolitana en esta
serie nos muestra maneras alternativas de sobrevivir y llegar a tener voz y
poder. De hecho, mujeres como Livia, vigilada por la OVRA, y la esposa de un
abogado, clienta de la Calise, tienen menos poder que la dueña de un burdel o
Lucía cuyo control autoritario casi destruye a su familia.
Factor
Diversidad: Comenté la
relación homosexual entre Ettore y Achille. Es un vistazo a la clandestinidad
de un tipo de relación que el crimen fascista condenaba al confino
(exilio) en islas semi desierta o pueblitos en zonas alejadas. Por otro lado,
tenemos a Bambinella, tan alegre, tan sagaz, tan servicial que ha encontrado un
modo de vivir su orientación sexual al margen de la ley.
Il Commisario
Ricciardi puede verse en
PBS Masterpiece con subtítulos en inglés.
Valhalla, la esperada secuela de Vikings,
comienza con una Boda Roja que es en realidad un ejemplo de limpieza étnica
histórica. En la serie, Michael Hirst— un enamorado de las guerras de religión—
quiere hacernos creer que la gresca es entre cristianos y paganos, pero la
realidad apunta a un miedo al crecimiento de una minoría que, aunque de piel clara, es percibida por el grupo de poder como
peligrosa.
La Matanza de
San Bricio
Los críticos han
hablado de crear una nueva Juego de Tronos, olvidando que por popular
que fuera Vikingos nunca llegó a; nivel de fenómeno/franquicia. Sin
embargo, es evidente que Valhalla en muchos aspectos intenta alcanzar la
obra de Martin comenzando por esa Masacre del Dia de San Bricio que adquiere
ribetes de Boda Roja (hasta había unos perrillos por ahí ladrando “¡Queremos
ser Viento Gris!”).
Lo importante es recordar
que la Boda Roja es ficción y lo ocurrido en St. Brice sucedió en la realidad.
En una noche se exterminó a toda la población danesa de Inglaterra, viejos,
niños y mujeres. La iglesia que inaugura Etelredo en el segundo episodio, fue quemada por los ingleses puesto que estaba
llena de daneses que buscaban santuario.
Este suceso
horrible, cometido sin provocación, no nació de un motivo religioso. La gran mayoría
de las víctimas eran cristianos, se sentían sajones (los que también eran un pueblo invasor) y habían
olvidado nombres y costumbres escandinavas. Si fueron asesinados fue porque
para la elite eran un elemento foráneo y dañino. Etelredo los compara con una
plaga del cereal y habla de “exterminarlos”. Eso hoy es considerado racismo y
limpieza etnica.
Como nos cuenta
la serie, la noticia de esta masacre llegó al mundo vikingo. El Rey de Dinamarca
ordenó una expedición vengadora que reuniría a vikingos de toda Escandinavia. Juntos
marcharon sobre terreno anglosajón. De eso se trata esta historia.
Bueno , historia…
La expedición punitiva tomó casi una década en ponerse en marcha. Las cosas se
hacían más lentas en la era pre-wifi. No la convocó Canuto,sino su padre. Mejor no tener tantos actores
a quienes pagarles.
Los Hijos de
Erick, el Rojo
Los vikingos,
unos cristianos, otros paganos se reúnen en Kattegat que de pronto ya no está
en Dinamarca sino en Noruega. Hasta allá llega Leif Erickson de Groenlandia a vengar
a su hermana.Aunque Frejdis Ericksdotter
sabe vengarse sola,su padre, Erick el
Rojo, la ha enviado con hermano y séquito.
Tras sobrevivir
una tormenta perfecta, los Erickson llegan a Kattegat y se encuentran que el
mundo está lleno de problemas. Tienen que encontrar al violador de Frejdis
entre docenas de vikingos que han venido a vengar a parientes masacrados en
Inglaterra.
Pronto los
hermanos conocen a diversos personajes, Jarl Haakon (que en la vida real era
varón y blanco) que controla Kattegat y Harald Sigurdsson (Leo Suter de Victoria
y Sanditon) , futuro rey de Noruega
y descendiente de mi querido Harald Finehair. A la expedición se une Olaf,
medio hermano (énfasis en el “medio”) de Harald.Olaf que se parece a Orson Wells y anda
cubierto con una capa de piel ( mi hermano dijo “mató a muchos gatitos para
fabricarla”), es el futuro santo patrono
de Noruega. Por eso quiere hacer conversiones masivas.
Olaf y su capa de gatitos y Haakon parece que se compró una en la misma tienda
Leif (que por
entonces era un viejito que le contaba a sus nietos sobre sus aventuras en las costas
de Massachusetts) se mete en problemas. Su padre era un berserker tan sanguinario
que ha dejado enemigos por todos lados y es Leif quien debe pagar sus deudas.
Algo que hace al personaje muy simpático es que nunca ha matado a nadie (solo
ositos polares) y que, aunque es un experto luchador, se las arregla, al menos en el primer capítulo
para seguir virgen en ese aspecto. Agreguémosle que tiene un compás moral
indigno de vikingo y que es devoto de su hermana y… ¡ Leif es mi héroe!
El problema es
que Frejdis ha venido a vengarse y lo consigue, acuchillando a su violador en
medio de un banquete enfrente de todo el quien es quien de Kattegat. Abucheos a
los escritores que nos tuvieron una hora creyendo que el violador era San Olaf
cuando se trataba de su lugarteniente.
Prenden a Los
Hijos de Erik. El santo quiere masacrarlos, su hermano los defiende, Haakon
quiere ser justa, pero es difícil cuando las huestes de Olaf amenazan con
incendiar Kattegat. Harald salva la situación. Frejdis quedará de rehén con
Haakon y Leif pagará la deuda de su hermana uniéndose a la expedición.
Necesitan de timoneles expertos como el chico de Groenlandia.
Leif acepta y ya
le llueven problemas. Tiene una tripulación mixta y los paganos no quieren
remar con cristianos. Salta la sangre y Leif mata su primer humano con la misma
sangre fría con la que despacharía a un oso polar.
Entretanto, Jal
Haakon que no parece tener ganas de custodiar a la rehén empaca a Frejdis a
Upsala en Suecia . Este es el último reducto de los Viejos Dioses , la joven de
Groenlandia allá será instruida en la religión pagana. El viaje comienza mal,
ya en Suecia, el sequito de Frejdis es atacado por uno de los guerreros de Jarl
Kare, un fanático religioso empeñado en destruir a cuanto pagano encuentre en
su camino.
Fredjis, todo su
sequito aniquilado, logra llegar a Upsala donde cae bajo la protección de los
sacerdotes paganos quienes hacen aflorar los poderes de volva de la forastera.
Frejdis tiene un encuentro en sus visiones con El Vidente que sigue tan gruñón
como siempre, Confieso que todo este cuento no me interesa mucho. La religión
escandinava se la dejo a Himmler y a la Ahnenerbe. Lo fascinante es el juego de
tronos que se desarrolla en Inglaterra.
Godwin, Emma y
el Juego de Tronos Inglés
Etelredo, el Indeciso, se está muriendo y manda a buscar a su segunda
esposa Emma a Normandía. Teme a la invasión vikinga y más cuando su heredero es
el imberbe Edmundo. Han querido comparar al pobre Edmundo con Joffrey Baratheon.
¡Que insulto! Edmundo es un buen chico
solo que es inexperto e impetuoso. El mismo tiene dudas, pero será apoyado por
Emma que es total badass como corresponde a la tataranieta de Rollo, el
Vikingo.
Otro mentor
fan-tas-ti-co es Godwin que parece un poco el Meñique de este cuento, pero es
mucho más que un regente de burdel. Después de interpretar a un Borgia, un
Plantagenet y un Saxe-Coburgo, David Oakes nos regala este retrato de uno de
los individuos más fascinantes del medievo. Godwin fue más que un Kingmaker,
fue un padre de reyes, y si nos apuramos, hay cinco familias reales europeas
que descienden directamente de él.
Es Godwin el
único que se atreve a señalarle al joven rey sus fallas, pero también sabe
imbuirlo de confianza. Así Edmundo asegura el apoyo de su cuñado, el
oportunista Eadric Streoda, y pone en
marcha la soberbia estrategia de Emma haciéndola pasar por la suya. El problema
es que, desoyendo los consejos de su madrastra, Edmundo reacciona a las
provocaciones de Canuto y casi se cae al Támesis. Sucede que Canuto le ha
aceptado el plan a Leif Erickson para derribar el Puente de Londres. De ahí
viene una tremenda batalla.
Al final de esta
batalla solo quedan vivos Leif y Liv del batallón de Groenlandia. Canuto tiene
prisioneros a Edmund y a Godwin. Emma ha desaparecido, secuestrada por el
codicioso Olaf que amenaza con matar a sus hijitos. Con un poco de ayuda de
Harald y Godwin, Canuto los rescata. Godwin que ha llegado donde los
principitos disfrazado de fraile, responde a la pregunta de su futuro yerno, el pequeño
Eduardo, El Confesor, sobre qué les pasó a los soldados muertos: “se fueron al Cielo”. Te admiro Godwin.
Ahora le toca a Canuto
asentar su reinado sobre Inglaterra y Dinamarca. Para eso tendrá que convencer
a los nobles que lo acepten como rey; a Edmundo que acepte ser su cogobernante;
y a Emma que una chica tan inteligente como ella no se puede volver con el rabo
entre las piernas a Normandía. Un mayor
obstáculo son las intrigas de Olaf que hasta va de chismoso a la corte de Elfigu,
consorte de Canuto, a contarle que el
rey anda muy amartelado con la Reina Emma.
Sin llegarle al tobillo
a Juego de Tronos, le llega a la suela del zapato sin necesidad de
dragones, ni Caminantes Blancos ni grandes efectos especiales—a
pesar de que la caída del Puente de Londres estuvo espectacular— y eso
gracias a personajes atractivos con arcos definidos. El Canuto es un rey con
mayúscula, super magnético y capaz, más que los gobernantes que tenemos hoy en
día. Me ha gustado mucho saber que Emma y él tuvieron (en la vida real) una
relación muy bien avenida e incluso romántica y que el rey siempre respeto el
intelecto de la normanda y buscó su consejo públicamente.
Reitero, mis
personajes favoritos son Emma y Godwin, pero también Leif Erickson se ha ganado
mi corazón. Es tan dulce, tan buen hermano, tan espiritual que no me importa
que el verdadero, el que llegó a Labrador no fuese así. Harald me cae bien y me
encanta su bromance con Leif. No tanto sus acostones con Frejdis, pero
es la historia de amor de este cuento. Prefiero la de Canuto y Emma que al
menos ocurrió en la realidad.
¿Y Que Pasó en
Verdad?
En términos
históricos, Valhalla le juega a la fantasía histórica como en Juego
de Tronos. No me importan las licencias tomadas, porque el cuento está muy
bien contado, pero sería bueno saber que ocurrió en la vida real. Como les
decía antes si hubo una expedición vengativa, fue liderada por el rey Sven,
padre de Canuto y puso en fuga a Etelredo y Emma. Los reyes se fueron de
exiliados a la corte de Ricardo de Normandía, hermano de Emma.
Sven falleció y Etelredo
retornó a Inglaterra. Fue después de su muerte que su viuda regresó a Londres,
dejando a sus hijos atrás. Así que todo ese rapto por parte de Olaf es inventado,
pero no importa, porque el cuento es potente y está bien hilvanado, aunque al
final si se pone un poco locochona la trama con la “resurrección” de Sven, Barbas de Tenedor; y Godwin convertido en Matarreyes..
Godwin fue
nombrado Conde de Wessex por Canuto, no por su difunto padre. Godwin no mató a
Edmundo. Todo ese episodio es invento de Hirst y su lugarteniente Jeb Stuart.
Edmundo murió en circunstancias feas puesto que su leyenda nos cuenta de donde Ser
George R.R. Martin sacó la grotesca muerte de Tywin Lannister. Efectivamente, Edmund fue ultimado con flechas, sentado en el
inodoro.
Sin embargo, para
ese entonces Edmundo había tenido dos hijos que se exiliaron en la Europa
Oriental, y esto no nos cuentan los textos escolares ni las series, la tremenda
influencia vikinga en el desarrollo de los reinos del este de Europa, o tal vez
sea al revés, y deberíamos hablar de la influencia de esos reinos sobre Occidente
vía barcos escandinavos.
Algo que he
aprendido ante esta tragedia ucraniana, es lo poco que sabemos en nuestro Occidente
Woke sobre el mundo eslavo, su historia, su cultura, su aportación a la
civilización cristiana. Hoy se habla de que esa ignorancia es una especie de racismo por parte de la Europa
anglo-francesa-germánica y las culturas que la siguen. Me ha gustado mucho
saber que Canuto era hijo de una princesa polaca y que Harald mucho se revolcará
con Fredjis , pero su esposa será una princesa de Kiev.
No solo Edmundo
tuvo contacto con los eslavos. Hice un árbol genealógico para conectar a Godwin
de Wessex con La Reina Isabel II y me encontré que su nieta Ghyta de Wessex es
el eslabón perdido. Exiliada junto a su madre, después de la muerte del Rey
Harold,se casó con Vladimir Monomaco,
Gran Príncipe de Kiev.
Gytha de Wessex
Su nieta, la Princesa Eufrosina se casó con el Rey Geza
de Hungría y de esa unión desciende Violante de Hungría que al casarse con el
Rey Jaime de Aragón se convirtió en abuela de Philippa de Hainaut que restauró
la sangre Godwin al trono inglés al casarse con Eduardo III. Y por supuesto Violante fue la antepasada de
Fernando de Aragón y el resto es historia.
Nota: Yo digo “Kiev”
porque así se dice en castellano. No creo que poniéndome un pañuelito azul y
amarillo en la cabeza o decir “Kyiv” vaya a ayudar a aliviar al sufrido pueblo
ucraniano.
Contenido
Violento o Gory: Hey, son
vikingos ¿No? ¿Lo más Gory? Canuto
decapitando a un comensal durante un banquete.
Contenido
Sexual: Una escena de
cama de Canuto y Emma. Muchas de Fredjis y Harald donde ambos muestran glúteos.
Contenido
Feminista: Ya se sabe, el
ángulo feminista de la saga vikinga con las shield-maiden y Frejdis se
convierte en una, pero el desempeño de Emma como consorte, reina estratega y
madre devota, me la vuelve una Wonder Woman
total.
Factor Diversidad: Tenemos no solo sajones ingleses que
miran con desprecio a los daneses. Tenemos a los daneses mirando con recelo a
los groenlandeses, y si nos faltó diversidad, ahí tenemos a Jarl Haakon, a la
que el cuento de que su marido encontró en un mercado egipcio no le queda muy
bien.
Antes que todo
pido disculpas si vuelvo a las andadas con los artículos largos. Es que hay
mucho que decir de Krol. La semana pasada les hablaba de la adaptación
televisiva de este bestseller polaco( Krol/King of Warsaw
en inglés) . Una queja de los amigos del libro es que el productor Jan Matuszynsky
ha metido demasiada política en su adaptación. Por algo será.Otros, en cambio, critican al silesiano Sczezpan Twardoch
por mostrar una historia deformada.
Las acusaciones
varían: enaltecimiento de los judíos o imágenes negativas de este grupo (depende
de quien se queje). Donde sí hay un consenso es que, políticamente hablando, Polonia
estaba al borde del caos en 1937. Era como un desborde de siglos de
desmembramientos y guerras. Los desmembramientos son endémicos en la región y ,
como vemos, tienen repercusiones hasta hoy en día.
La Segunda República
Polaca
Tras medio
milenio de ser un reino poderoso,Polonia es fragmentada en días de Catalina la Grande. Se la divide entre
el Imperio Ruso y el Imperio Austrohúngaro. Por casi doscientos años, los
polacos sueñan con su libertad y sufren desilusiones tras varios intentos por
rebelarse. La libertad les llega al final de la Primera Guerra Mundial cuando
se declara la Segunda República Polaca.
Desde el primer
momento, la nueva nación tiene problemas fronterizos tanto con Lituania como
con Checoeslovaquia. ¡Hasta los silesianos
se alzan en contra del gobierno en 1922! El mayor conflicto fue con la Unión
Soviética, una guerra que frena el avance soviético en Europa y que dura más de
tres años. Esa guerra, en la que peleó Jakub Szapiro, es mencionada
constantemente en Krol.
Socialistas,
Nacionalistas y Judíos
Al final de la
guerra , Polonia obtuvo un cuarto del territorio ucraniano, lo que aumentó la
población multicultural de Polonia. En Polonia existían grande minorías de
ucranianos que eran rusos ortodoxos, lituanos católicos (Polonia se anexó Vilna,
la mayor ciudad de Lituania); y los famosos volkdeutsch de origen
alemán que Hitler usaría como excusa para la invasión del ‘39. Pero la mayor
minoría étnica de la república eran los judíos. Un millón antes de la anexión
de territorios ucranianos, tres millones después de esta.
Los judíos
componían una gran parte de la población varsoviana, pero también de su sector más
pobre, el que se mantenía a base de caridades judías y estatales. Esa era la
razón por la cual había mucho antisemitismo. Más allá del racismo de los grupos
nacionalistas, se veía con recelo una
minoría que con su pobreza podía llegar a ser un foco de vagancia, miseria y
delincuencia. Era el lumpen que en libro/serie produce grandes criminales y
también las víctimas de estos.
Ni Moyshe ni sus compañeros tienen dinero, lo que los empuja al crimen
La Polonia de
entre guerras tuvo asimismo problemas internos entre los socialistas y los
nacionalistas. Tanto enredo e intentos de golpes de estado finalizaron a la
subida del poder del Mariscal Josef Pilsudsky, segundo presidente de Polonia.
Por nueve año, Plsudsky logró dominar a las facciones en conflicto y gobernar
un estado con tendencias socialistas. A su fallecimiento en 1935, el país quedó
en las condiciones que nos muestra Krol, Aunque no aparezca en la serie
(si en la novela) Ignazy Moscicky intentó hasta la ocupación alemana mantener
tanto un sitial en el gobierno como un estilo de gobernar izquierdista. En eso
fue secundado por su Primer Ministro, Felicjan Slawoj Skladkowsky, el amigo de Kum Kaplica.
Tal como nos
muestra Krol , la mayor oposición a los planes gubernamentales venía de
una claque de militares nacionalistas reunidos alrededor del Mariscal Smigly-Rydz.
La segunda facción anti-gobierno la conformaban grupúsculos fascistoides como La
Falanga, un miembro menor de las ONR, y
que solo llegó a contar cinco mil miembros (hoy tiene el triple). Otro factor histórico que nos muestran serie
y novela es que los militares decidieron unirse a los fascistas y que el enlace
lo consiguió, el del collarín, el tieso Coronel
Koc.
Aunque es cierto
que Koc estableció campos de entrenamiento para los miembros de la Falanga,
nunca hubo un intento serio de coup d’etat. Esa es una licencia que se toma el
autor para poder acabar el libro con un triunfo del gobierno socialista y de sus
amigotes delincuentes. ¿Existieron realmente lideres políticos que se dedicaban
a actividades criminales? Pues tanto Kum
Kaplica como el Dr. Radziwillek están más que inspirados en personajes reales.
Tata Tasiemka
y el Verdadero Dr. Radzilliwek
El primero se
basa en Lukasz Siemiatkowski, apodado Tata Tasiemka (Papa Cinta, por haber
trabajado en una fábrica de cintas). Como Kaplica, Tamienka había nacido en un
hogar católico y humilde de clase obrera. Desde joven mostró fervor
revolucionario, militando en el Partido Socialista. Fue arrestado un par de
veces, sirvió en el Ejercito Austrohúngaro y tras la proclamación de la República,
peleó en contra de los bolcheviques.
Tata Tamienka
En los Años 20,
hizo carrera, primero en sindicatos,
luego en política mayor, llegando a ser concejal. Iba camino al Congreso cuando
estalló el escándalo. En 1932, fue acusado por la Unión de Porteros Judíos de
Varsovia de intimidación y extorsión. Al parecer el devoto comunista,
respetable padre de familia (lo de la pedofilia es invento de Twardoch), el
generoso concejal, el amigo de políticos, era un vulgar gánster.
En el juicio se
le probaron 40 casos de extorsión acompañada de intimidación y apremios físicos
a los que no pagaban los prestamos o “protección”.Se descubrió que la banda de Tata Tasiemka
cobraba por “proteger” burdeles y pequeños negocios de los judíos del barrio de
Kercelak donde quedaba el mercado. Aunque se le consideraba un cobrador brutal,
nunca se le probó un asesinato.
Juicio de Tata Tamienka
Fue condenado a
tres años de prisión sentencia que luego fue acortada a dos años. Nunca la
cumplió. Aunque se alejó de la política, para el 1937, el gobierno de Moscicky
le otorgaba una de los más grandes condecoraciones de la Republica Polaca, la Cruz
de Oro.
Mas curiosa es la
historia tras la creación de Radziwillek. Nacido en una familia judía de Lodz, Judel Dan
Lokiet (tal como muestra la serie) comenzó— siendo un pequeño bajur— a
auxiliar a revolucionarios. Tras demostrar que su interés no estaba en ser
rabino sino devoto socialista, se le puso a estudiar en una escuela seglar.
Acabados sus estudios, el Partido Socialista lo envió a Suiza y le pagó los
estudios universitarios.
Lokiet llegó a
obtener un doctorado en química de la Universidad de Ginebra (de ahí el apodo
de “doctor”). Para entonces se había desligado del mundo judío, cambió su
nombre por Josef Lokietek, y se casó con la hija de uno de sus maestros. Se
hizo ciudadano suizo y enseñó a nivel universitario en calidad de profesor
asistente. Durante esta época, Lokietek siguió colaborando con los socialistas
polacos sirviéndoles de correo y uniéndose a organizaciones paramilitares
creadas por Pilsudsky (de ahí su uniforme).
Retornó a Polonia
apenas formada la república. Su currículo le permitió obtener un puesto en el Ministerio
de Relaciones Exteriores. Estallada la guerra contra los bolcheviques, se unió
al ejército desempeñándose heroicamente. Su experiencia militar lo colocó en la
mira del partido como peso fuerte en las luchas internas polacas entre
socialistas, nacionalistas y comunistas.Se convirtió en jefe de la Milicia de Varsovia. Simultáneamente, comenzó
a ascender en la política sindical.
Sin embargo, para
1930, era obvio que Lokietek era un peligro político. Se le acusaba de robar
fondos del partido, de por lo menos un asesinato político, de extremada
brutalidad, de usar tortura y hasta violación entre sus métodos represivos, y de conducta desordenada. Para entonces, Lokietek era un alcohólico, posiblemente
morfinómano, y se sabía que le gustaba apalear a sus esposas. Aunque en la
serie se insinúa que es amante del loco Eduardo, en la vida real , se casó dos
veces.
El Dr. Lokietec
En 1932, la Unión de Porteros Judíos, lo acusó de
extorsión y golpizas. Se le condenó a un año de prisión, del cual solo sirvió
seis meses. En la cárcel conoció a Tata Tasiemka. Al salir, se dedicó
totalmente a actividades criminales y llego a ser famoso tanto por su sadismo
como por sus borracheras públicas.
Ahora viene la
pregunta del millón. ¿Existió un Jakub Szapiro? ¿Un boxeador estrella que
además era sicario de mafiosos? La
respuesta es negativa, aunque si hubo un Szapsel Rotholc, quien en 1933 se
convertiría en el primer campeón judío de boxeo de Polonia. Aunque era muy famoso
y admirado, Rotholc nunca fue gánster y era más joven que Szapiro.
Curiosamente, es
durante la guerra que aparecen similitudes entre el boxeador y su émulo
ficticio. Ambos fueron policías en el Ghetto de Varsovia. Debido a ese pasado, después
de la guerra, el boxeador fue acusado de colaboración y expulsado de la
comunidad judía. Tuvo que exiliarse en Canadá. Se cambió el nombre, se dedicó a
la peletería y murió en Montreal. Contrasta su historia con el final de los
gánsteres reales. Tata Tasiemka se unió a la resistencia apenas su patria fue
ocupada. Arrestado por la Gestapo fue enviado al campo de exterminio de Madjanek
donde pereció en 1944.
Aún más heroico
es el final del Dr. Lokietet. Como ciudadano suizo, estuvo exento a la
persecución de los judíos. Estableció un café en Varsovia desde donde se dedicó
a conseguir papeles falsos para judíos y a contrabandear comida al Ghetto. Fue
arrestado en 1940 y cruelmente torturado, hasta el punto de que envió mensajes
fuera de la prisión suplicando le suministraran veneno. Fue liberado , pero
continuó con sus actividades clandestinas. Arrestado por segunda vez, se cree
que murió en la prisión de Pawiak en 1941, a consecuencia de la tortura.
Moyshe: un
Narrador Poco Confiable
Son estos
personajes a los que Twardoch inmortaliza en su obra y que la serie recrea con
cambios leves, pero certeros. Después de
la publicación de la novela, los críticos se lanzaron contra los aspectos “falocéntricos”
de la obra . léase un mundo que enaltece un machismo a lo Hemingway, de hombres
recios, violentos, pero también de sus “juguetes” ropa masculina, autos y sobre
todo mujeres trofeo.
Szapiro ve en Anna un trofeo que agregar a su colección
La serie le ha bajado
un poco el tono a ese mundo de machos sobre todo en la admiración/lujuria que Jakub
Szapiro provoca en hombres y mujeres. Yo diría que la en la serie Szapiro no es
digno de admiración sino de desprecio y lástima. Eso se nota en el cambio más
grande en la traslación de las aventuras del boxeador a la pantalla pequeña.
El libro es
narrado por el Brigadier Moyshe Imber, veterano del Ejercito Israelí que ahora,
en retiro en Tel Aviv, escribe sus memorias. Pero no se trata de sus
aventuras bélicas sino de su incursión en el bajo mundo varsoviano cuando era
casi un niño. Moyshe Imber es Moyshe Bernstein. ¿O no? Porque se trata de un
narrador poco confiable que muchas veces no recuerda los hechos. Nos hace creer
que sufre de demencia senil, pero al final nos da una sorpresa, tipo Sophie’s
Choice que tiene menos propósito que la que nos regalara la novela de
William Styron.
En el libro de Twardoch,
la sorpresa puede ser olvidada por el lector. Lo que importan son todas estas
fabulosas imágenes de Jakub Szapiro que, en el reino del antisemitismo que era la Polonia
de entre guerras, se convierte en un rey
judío. En la serie, Matuszynsky no le da ese respiro. Como en el segundo capítulo
nos encontramos con Moyshe, un viejito que se pasa los días mirando hacia la
calle desde su piso en Tel Aviv. Junto a él, está Magda, la noviecita de su juventud que ha cumplido el
sueño inconcluso de Emilia Szapiro, llevar a su hombre a la Tierra Prometida.
Un día en que Moyshe
está solo aparece un extraño que finge haber sido enviado por Yad Vashem.
Pronto descubrimos que es mentira. Su propósito es más siniestro, quiere
desenmascarar al anciano obligándolo a recordar. Para el antepenúltimo capitulo,
sabemos la terrible verdad y me siento tan trampeada que ya no me interesa la
historia. Me han matado a uno de los pocos personajes que me inspiran cariño.
Ya solo espero la
muerte de Szapiro culpable de todos los crímenes que lo rodean, un cobarde
indolente que al final se vuelve un llorón casi desvergonzado en su despliegue de
autocompasión. La serie busca desglamorizarlo y lo consigue. Al hacerlo rescata
algo que los críticos han visto en la obra. Lo que distingue a Krol de otras
novelas noir es su “religiosidad”. La serie la manifiesta de diferentes maneras
convirtiéndola en una épica bíblica.
Una Épica Bíblica
Aunque la novela
inicia con el match Szapiro-Ziembinski, la serie elige comenzar con Moyshe escuchando
el relato bíblico de Jonás y la ballena. Ese episodio se convierte en una visión alegórica
del universo de Krol Varsovia es una Nínive impenitente, y el boxeador, un profeta ateo que no cree ni en redenciones
ni en juicios divinos.Otros personajes también
actúan como rebeldes bíblicos. Cuando Radziwillek viola a Krisyia es una
imitación de Absalón cohabitando públicamente con las concubinas de su padre.
Antes de matar a
Naum Bernstein, hay una discusión teológica entre los asesinos. La serie ha dulcificado
a Pantaleón, arrebatándole su aura de asesino feroz de la vida real y de marido
golpeador del libro. La serie lo convierte en católico practicante que siempre está
rezando el Rosario. La devoción de Pantaleón choca con el socialismo de Munja
que cita a Marx “la religión es el opio del pueblo”.La discusión es zanjada por Jakub: “D-s no existe”.
Sin embargo, para
Szapiro, D-s es Kum Kaplica. La muerte
de este(no se si es ironía) es vista
casi como el calvario de Cristo. Tras su tortura en Bereza, el gánster es
cargado en brazos por Pantaleón como una Pietá masculina hasta el burdel de Rifka,
donde esta, Magdalena arrepentida, llora abrazada al cuerpo de su pedófilo
violador y donde lo velan Radzilliwek, el discípulo traidor y Szapiro el discípulo
leal. Sin embargo, la arrogancia y desatino del boxeador lo eximen de ser como
su maestro.
Cuando Kaplica
entrega el poder al boxeador, Radziwillek dice que para dar órdenes se necesita
de dos cosas : cerebro y sentido de responsabilidad. Jakub carece de ambos. La serie
nos lo muestra cometiendo actos innobles que desearía evitar, pero su altanería
que raya en la estupidez lo hace inoperante, al memos nubla su capacidad
intelectual y se convierte en lo más bajo, el incapaz de proteger a los que ama
y acaba colaborando en su destrucción.
Aunque escribo
esta nota con la esperanza de que puedan leer la novela en algún idioma al que
haya sido traducida, aquí les traigo un gran spoiler. Con la excepción de un hijo,
Jakub será culpable de la muerte de toda su familia. Moryc antes de la guerra, Emilia y Daniel en Auschwitz. En la serie, Jakub es culpable hasta del asesinato de Anna,
primero delatándola innecesariamente con el padre, luego dejándola en manos de
un hermano brutal e incestuoso.
Como la serie nos
da una Anna frágil, pero valiente, que solo quiere protegerse, vengar la muerte
de su madre y salvar al hermano, nos sentimos más compenetrados con su
personaje que con la Anna del libro. Por eso, es casi incomprensible que Szapiro
la acuse con el padre. Solo su estúpida soberbia provee un motivo para un acto irresponsable,
porque se esmeran en decirnos que el boxeador ama a la Ziembinska.
La serie nos
muestra que todos a los que ama Jakub Szapiro tendrán un mal final y esos
finales estarán vinculados a su narcisismo. Al menos en la serie, es un
personaje toxico, sus llantinas y accesos de autocompasión no nos lo hacen más simpático
ni más humano. Mis personajes favoritos son Anna, Moyshe, Pantaleón y Moryc.
Con la excepción de Pantaleón, los demás
tienen mal fin. Es como si la serie nos dijera que los sensibles, los devotos,
los idealistas y justicieros no tienen cabida en esta Varsovia-Nínive que no se
arrepiente y merece ser destruida.
Los críticos
nacionalistas han lapidado a Twardoch acusándolo de odiar a Polonia al
describirla de manera tan negativa. Unos se quejan de que pone a los polacos a
la altura del unto, otros dicen que lo hace para enaltecer a los judíos. Eso ha
sacado a relucir a algunos críticos que ya se parecen a los antisemitas de la
serie. Por último, los judíos dicen que
el silesiano nos ha puesto por los suelos, al menos los judíos polacos.
La visión que
tiene el autor de Polonia la ha traducido Matuszynsky en una escena que no está
en el libro. Antes del match Szapiro-Ziembinski, Kum Kaplica nota la presencia
de una elegantísima joven. Ignorando que se trata de Anna, hermana de uno de
los pugilistas, se le acerca coquetón y le muestra al público que está dividido
en dos grupos. A la derecha se sienta la Polonia fascista: débiles, poco
hombres. Al otro lado están los socialistas. Anna mira con desprecio a los mafiosos
gánsteres , mal trajeados y mal agestados, que componen la facción de Kaplica y donde él
le ofrece un asiento.
“¿Y dónde se
sienta la gente decente? “pregunta Anna. Kum se ríe . En Varsovia no hay “gente
decente”. y le recita una máxima de PIlsudski: “Polonia es una nación
maravillosa, habitada solo por putas”. Podemos quedarnos con esa cita y pensar
que la Polonia de entreguerras estaba dividida entre polacos fascistas con
ideas hitlerianas, ricos degenerados y militares traidores, por un lado. En el
otro socialistas (tanto en gobierno como el hampa) en los que prevalecían más
la ambición y el oportunismo que la lucha por mejorar las condiciones del
pueblo. Sobre ellos estaba el “compañero” Kaplica cuya pedofilia me lo hace tan
repugnante que creo que lo que le hacen en el campo Bereza es poco para purgar
sus crímenes.
Bereza es una
mancha vergonzosa en la historia polaca de entreguerras. Un campo de
concentración estilo Dachau que impuso un gobierno socialista para la retención
y tortura de enemigos del régimen, entre ellos fascistas, comunistas, y separatistas, tanto ucranianos como bielorrusos. Hoy el
gobierno polaco me impondría una multa por llamar a Bereza (que ahora está en Bielorrusia)
“campo de concentración”. ¿Pero de que otro modo se denomina un sitio donde los
presos son encerrados sin juicio, sometidos a un brutal régimen de trabajos
forzado, falta de comida y atención médica, y torturas sistemáticas que empujan al
desequilibrio mental, suicidio o muerte de muchos de ellos?
En suma, no hay
polacos decentes. Al menos en esta novela . Están divididos en campos opuestos
ideológicamente. Lo único que los une es su repugnancia por los judíos. Vemos
al gobierno intentando comprar Madagascar para “exportar” a la población judía
allá. Luego vemos al Primer Ministro tratando de convencer a los porfiados
sionistas de embarcarse a la isla de los lémures. Vemos a Kum Kaplica obligar a
bailar a un par de jasídicos solo porque han osado criticar su violencia.
Cuando Radziwillek lo traiciona, Kum lo
llama “Dzhid”. El mismo epíteto que el doctor lanza sobre Szapiro. Conclusión,
ni los judíos se querían a sí mismos en Polonia.
Y, sin embargo,
sabemos que ni libro ni serie nos ofrece todo el espectro de la sociedad
polaca. ¿En qué espectro caben San Maximilien Kolbe, asesinado en Auschwitz, y
Karol Wojtyla? Ellos vivían en Polonia entonces. ¿Dónde caben Irena Sendlar y
los más de siete mil polacos cuyos nombres son honrados con árboles en la Avenida
de los Justos por haber salvado judíos de los nazis?
Los judíos en el
libro siguen una pauta establecida, se perciben homogéneos. El narrador nos
dice que los judíos pobres admiran a Szapiro porque él nunca ha dejado de
sentirse uno de ellos. Habla yiddish, vive en un barrio judío, conoció a su
mujer en el Macabí, etc.. En la serie, han buscado lo contrario, una imagen de
Szapiro desligada de su comunidad. Él es el Rey de Varsovia, no siente ninguna identificación
ni con los pobres comerciantes a los que extorsiona ni con los sionistas en
cuyas filas milita su hermano. Y ciertamente está en contra del judaísmo, por
lo que no se entiende que en el capítulo final haya un flashback al Brit Mila
de uno de los hijos de Szapiro.
Tenemos su
incesante confesión de ateísmo y su desprecio por las fiestas y tradiciones
judías que aflora cuando Moyshe insiste en ir al servicio de Yom Kippur. Szapiro
lo lleva, pero irrumpe con su automóvil en el patio de la sinagoga y cuando la
esposa del asesinado Nahum lo agrede, intenta atropellarla. Esta escena que fue construida
para la serie hace hincapié en el desprecio que el boxeador siente por todo lo
judío, pero también el desprecio que los productores sienten por los que practican
el judaísmo. Un ejemplo es que Naum se pone sus filacterias, mientras espera
que vengan a masacrarlo, y ordena a su hijo que rece. Esto es visto como un acto
de irresponsable cobardía.
Se ha acusado a Krol
(ya se imaginará quienes) que tanto serie como novela hacen un panegírico de
los judíos. Si te muestran a los judíos de entonces como religiosos inoperantes
o crueles maleantes, no veo el panegírico. Por supuesto, la serie nos muestra
un tercer grupo, los sionistas que son como los menos malos. ¿Será porque
quieren abandonar Polonia?
Moryc Szapiro
aparece a raíz del incidente de los jasídicos obligados a bailar por Kaplica.
En el libro viene de la calle, viene armado y apostrofa a Kaplica que deja en
paz a los judío, pero solo como un favor a Jakub, sino mataría al insolente. Moryc
en esa escena no se ve muy diferente de los otros bullies de la novela.
Muy diferente es
en la serie. Cuando Szapiro y Kaplica llegan al café en busca del periodista al
que van a golpear, el boxeador nota que en una salita apartada cenan Moryc, su
novia Zozia, y camaradas de la asociación sionista estudiantil (Kadima). Ninguno
de los hermanos se saluda. No sabemos que son parientes.
Luego que Jakub
golpea al periodista, un par de jasídicos lituanos presentes se quejan de la impunidad
del acto. Kum los oye y obliga a bailar un tango. Muchos clientes huyen, otros
miran aterrorizados, el boxeador con indiferencia. Solo Moryc, y eso que
compañeros intentan detenerlo, se levanta y armado únicamente de su conciencia
del Bien y del Mal le lanza un “Basta” a Kaplica, torturador de judíos. Kum
sonríe, pero obedece.
Ahí descubrimos
que lo hace para no molestar a Jakub, pero para los demás es un recordatorio
que hay un punto en que la sumisión se acaba, que hay que levantarse y levantar
la voz. A mí me encantó el personaje. Aquí habla por fin un judío decente. Lástima
que en la próxima escena Moryc no sea tan heroico.
Ziembinski se
apuesta como perro guardián en la puerta de la universidad. Judío que llega le planta
un mamporro. Ya saben, puños de boxeador son considerados armas. Cuando le toca
el turno a Moryc este adopta una actitud entre indiferente/estoica y sale con
un “apúrate que tengo clases”.Ziembinski
le rompe la nariz de un golpe.
Moryc llega a su
clase golpeado y sangrando. El catedrático se burla de él. Jakub Szapiro se entera.
Entra al aula, pone en jaque a todos, hasta al maestro y apalea a Ziembinsky.
Moryc, muy abochornado, no solo no agradece, sino que increpa al hermano.
Estas ridículas escenas sirven para enfatizar la impunidad de Szapiro y la sumisión
cobarde de Moryc. Como Twardoch ha fungido de asesor en la serie, no podemos
apuntar el dedo acusador únicamente hacia Matuszynsky.
Aparte de que
hubiese sido imposible que Szapiro hubiese entrado como Pedro por su casa en la
Universidad de Varsovia,tampoco es muy
posible que Ziembinsky y sus secuaces de La Falanga se hubiesen apostado en el
portón a noquear judíos como en las ordalías medievales de Semana Santa. En Los
30s el apalear universitarios judíos era tragedia acostumbrada en Polonia, pero
no se hacía a la luz del día ni en un lugar público. Para 1937, La Falanga había
sido prohibida y sus miembros estaban fuera de la ley. No iban a arriesgarse
haciendo un circo en un lugar tan visible como la universidad.
Es triste que,
habiendo existido tan terrible discriminación en contra del estudiantado judío,
ni libro ni serie se enfoquen con veracidad en los hechos. Me toca a mi
hacerlo. En el Siglo XIX, Rusia impuso la numerus clausus que impedía un
“exceso” de estudiantes de origen hebreo en las universidades polacas. La
Republica mantuvo esa ley que fue adoptada por otros países como Hungría y
Rumania (Harvard la mantuvo hasta los 60). Fue por esa razón que los
estudiantes judíos inmigraron a centros universitarios de Italia y Francia. Es por
lo que las hermanas de mi abuela triestina se casaron con judíos de la Europa
Oriental.
Nota: Me acabo de enterar que, en Polonia, la numerus clausus servía
también para mantener fuera de las aulas a los ucranianos.
En 1937, el año
en que transcurren los hechos de Krol, se impuso una nueva vejación para los
universitarios judíos: Los Bancos del Ghetto. Por ley, los judíos eran segregados en las aulas y
obligados a sentarse solo en un rincón. Una ley inútil que únicamente servía
para humillar e incomodar a los que afectaba. A diferencia de la serie, los
estudiantes judíos, en la realidad, reaccionaron con energía contra esta ley. Hubo
estallidos de violencia, dos estudiantes de origen hebreo murieron, y un profesor antisemita casi fue asesinado
por la Kadima.
En el libro, Twardoch
hace que los hermanos Szapiro (que no se llevan tan mal como en la serie) se
coludan para que el primer día en que entran en vigor los bancos, Moryc se niegue
a sentarse en ellos. Un condiscípulo intenta obligarlo y el sionista lo golpea.
Entran Jakub y Pantaleón. Se arma una batalla campal en la que los estudiantes
judíos atacan, se defienden, y demuestran abiertamente su repudio por la
arbitraria ley. Ziembinski no está presente. Aparece al final, persigue el auto
de Jakub y es la primera vez que Szapiro ve a Anna
Bien diferente a lo que nos muestra la serie,
pero también vale recordar a los 70 catedráticos católicos que firmaron una
carta protestando las medidas segregadoras (sus nombres están en la Wikipedia).
Recordemos a los profesores que se negaron a imponer la orden, como en el área
de pediatría de La Facultad de Medicina de Varsovia; a los maestros que en
solidaridad con los estudiantes judíos dictaron la clase de pie; y a los
estudiantes que siguieron ese ejemplo. Muchos (entre ellos Irena Sendler)
fueron salvajemente golpeados por los nacionalistas.
En Tablet, Dara Horn, al reseñar la novela, ha dicho que tal vez los no judíos no deberían
escribir sobre temas judíos, pero acaba diciendo que en un país donde no
existen los judíos, quizás se necesario que los gentiles nos recuerden. Estoy
totalmente de acuerdo. Aplaudo la decisión de Twardoch de enfocarse en el
estado caótico de la Polonia en vísperas de la invasión, pero desearía hubiese demostrado
un poco más de equilibrio humanista para tratar tanto a los polacos como a los
judíos.
La imagen de los
judíos varsovianos es incompleta, no incluye
a los judíos pudientes (un miembro de la Falanga menciona las muchas fábricas
manejadas por judíos); a los profesionales (Bobinski dice que, si envían a
todos los abogados judíos a Madagascar, Polonia se quedará sin abogados). ¿Dónde cabe
en ese submundo hebreo que describe Krol alguien como el eminente
pediatra Janusz Korczak que murió en Auschwitz porque se negó a abandonar a sus
pequeños pacientes? ¿Donde entra un historiador como Emanuel Ringelblum tan
famoso que la Armia Krajowa decidió hacer un operativo para sacarlo de una
cárcel nazi? Ringelblum se rehusó puesto que la operación de rescate no incluía
ni a su mujer ni a su hijo.
Nos muestran a maestras
sionistas como Emilia y Zozia, y los Heder de donde huyen Moyshe y el Dr.
Radziwillek, pero no nos muestran las 200 escuelas Bais Yakov fundadas en los
Años 20 por Sara Schenirer para la educación seglar y religiosa de niñas judías,
o los seminarios para entrenar maestras
para esas escuelas. ¿Dónde están las actrices del Teatro Yiddish, o Elizabeth
Belliak apodada “La Shirley Temple Polaca”? . ¿Dónde están las cantantes como
Wiera Grand? No todas las judías eran sionistas liberadas (en el libro nos dice
Twardoch además que Emilia y Magda son deportistas) ni dementes sumisas como la
madre de Moyshe.
La novela de Twardoch
me ha impresionado, y me ha encantado la
adaptación, pero su visión de Polonia está incompleta tanto en su retrato de la
Varsovia judía como la católica (¿Dónde están los altos prelados de la Iglesia?
¿Dónde están los grandes aristócratas como los Radziwill, Los Zamoyski y los
Czartorysky?. Curiosamente, Emilia Czartoryska ha diseñado el vestuario de la
serie
Como lecturas complementarias
recomiendo dos libros del Conde Adam Zamoyski Poland: A History y Warsaw
1920 (una lástima que no estén en castellano). El Gato Steven Zorn nos
recomienda que, si queremos ver el mosaico de la Polonia judía de los 30s desde
los mafiosos hasta los millonarios, leamos La Familia Moskat/The Family Moskat
del Premio Nobel Isaac Bashevis Singer.