lunes, 9 de julio de 2018

Borgoña: Juego de Tronos a la Alemana



Ni el TVGuide ni ninguna publicación relacionada con la programación televisiva,   anunciaron que Starz estaba ofreciendo “Maximilian”con subtítulos en inglés, este verano. Como Maximiliano es el personaje menos interesante, me referiré a la serie como “Borgoña” que es el nombre que le han dado para ofrecerla en español. En resumen, trata  del matrimonio entre Maximiliano de Habsburgo y Maria de Borgoña, unión que cambiaría la historia europea, cuando su hijo Felipe, el Hermoso se convirtiera en el padre de Carlos el Emperador. Sin ser la octava maravilla del mundo, es el tipo de serie  que necesitamos los troneros y los Tudormaniacos.

Primero fue Michael Hirst con sus Tudores, luego Neil Jordan con sus Borgias. Y entonces llegaron HBO, Weiss&Benioff,  y la saga de Ser George R.R. Martin. De pronto todos querían cuentos de intrigas palaciegas, bastardos reales, y  princesas obligadas a casarse. Vino” Reign”, vinieron los Vikingos, “Wolf Hall”, Reinas y Princesas Blancas, Versalles, hasta la Reina Victoria fue desempolvada y se le inventaron nuevos detalles para hacerla atractiva al público que clamaba por relatos históricos.

No solo la moda alcanzaba al mundo angloparlante. En España hubo una “ Isabel,” y luego “Carlos,  Emperador”. En Turquía, “El Sultán” nos presentó a Solimán y su corte. En Rusia hicieron “Velikaia”, sobre la juventud de Catalina, la Grande , y ahora HBO pretende contar la historia de la Emperatriz en su ocaso.  Los alemanes no se han quedado atrás. El 2013 tuvieron “Carlomagno”,  y el año pasado en una producción austrohúngara, llevaron a la pantalla “Maria Theresia”sobre mi emperatriz favorita. Tristemente, estas series no son fáciles de conseguir, por eso casi di un brinco cuando accidentalmente descubrí que Starz estaba dando “Borgoña”, que creo que ya ha sido vista en España.

“Borgoña” nos traslada a  Europa en el siglo XV. La historia comienza en 1477, y para los que nos hemos acostumbrado a las visiones comparativas de sucesos históricos, déjenme darles una idea de lo que estaba ocurriendo. En Florencia reina Lorenzo el Magnifico: en Roma, Cesar Borgia acaba de cumplir un año; en Castilla, Isabel y Fernando celebran su séptimo aniversario de bodas; La Guerra de las Rosas dividió Inglaterra, pero Eduardo y su Reina Blanca ya se apoderaron del trono.

Ahora lo que no sabemos. Los Turcos Otomanos, no contentos con zamparse el Imperio Bizantino, ahora han llegado hasta el Kosovo. El Sacro Imperio Germánico no es lo que fuera en días de Carlomagno. Reina Federico de los Habsburgo (Tobias Moretti), un hombre muy sagaz pero (como no se cansa de decirlo su hijo)  muy timorato. Federico tiene problemas con Martias Corvino (Mark Zak), rey de Hungría,  quien es el único baluarte en Europa contra la horda turca, pero que a cambio se ha quedado con grandes pedazos del imperio.

A Federico se le ocurre darle a Matías,  cuarentón y que ya ha enterrado a dos esposas, su hija Cunegunda (Constanza) de doce años. Por suerte Martias quien le asegura a Federico que sus voivodas (entre ellos un tal Vlad Tepes) mantienen a los turcos a raya empalándolos, no desea aceptar los términos del emperador, y prefiere casarse con Beatriz de Nápoles. Te salvaste,  Cunegunda.

El otro problema del Emperador, uno que comparte con el rey Luis de Francia (Jean Hughes Langlade), es el tremendo auge del Ducado de Borgoña. Los que saben de Juana de Arco, recordarán que los borgoñones eran los malos del cuento, aliados de los ingleses ellos le entregaron a la Doncella de Orleans. Bien, ha pasado el tiempo y bajo el reinado de Carlos, el Temerario,  Borgoña se ha vuelto un reino gigantesco, que va desde la frontera suiza hasta el Mar del Norte, y abarca, la actual Borgoña, el Franco Condado, todo el Noreste de Francia y los Países Bajos. Carlos no solo es millonario en tierra, también en fortuna. Lo que hoy es Bélgica es una bullente sociedad de comerciantes, fabricantes y mercaderes. Su única hija Maria (Christa Theret) es apodada “María, la Rica”. Pero la suerte se voltea.

Carlos va a la guerra con Francia. En un esfuerzo por anexar Alsacia, la Nochebuena de 1776, Carlos muere en batalla en Nancy. Maria,  de diecinueve años,  queda sola en su reino, rodeada de buitres, con el único apoyo de su aya Johanna van Hallewyn (Miriam Fussenegger), y de su querida madrastra, Margarita de York (Alix Poisson). ¡Pero si a esta la conocemos!  Es la cuñis de la Reina Blanca, la tía de Lizzie y Maggie. Entonces también conocimos a Maria, vimos su triste muerte que arruinó las posibilidades de Margarita de casarse con Jasper Tudor, romance producto de esa febril imaginación de Doña Pippa Gregory.
Johanna, María y Margarita
Joanne Whalley como Margarita de York en The White Princess (Starz)

La pobre Maria llama a reunión de consejo, tranquiliza a sus ministros, no va a despedir a nadie, pero planea  gobernar sin marido. Ejem, Nena, este es el Siglo XV. Eso no se puede.  El más descontento es un individuo llamado Egmont (Fritz Karl), que ahora es Duque de Güeldres, porque mató al padre para quedarse con el titulo. Individuo poco recomendable, pero María y madrastra le dejan claro que, en las inmortales palabras de Kiko,  “¡No me simpatizas!”
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A otro que no le parece que Borgoña no tenga príncipe consorte es al Emperador que planea casar a la duquesa con su único hijo, Maximiliano (Jannis Niewhonner). A Maxi no le parece, porque  “soy rebelde, cuando no sigo a los demás…” única razón,  para despreciar a la mujer más guapa y más adinerada de Europa.

Maxi,  a sus 18 años,  es insoportable porque abarca todos los clichés de nenes mimados y mal educados de la creación. Le grita a su padre que es un perezoso, que le teme hasta moverse del sillón. Para probar que su hijo no miente, sin moverse del sillón, Federico le hace un gesto a un cortesano que abofetea al príncipe. ¡Qué gran empleo ese!

Maxi tiene amores con Rosina (Lily Epply), dama de su hermana, pero como ella le dice , ella puede andar con quien quiera, en cambio él tiene que verla en secreto. A veces, Maxi se pone una armadura azul (¿también se la regaló el Matarreyes? ) y vence a algún incauto. Pero como le dice Polhein (Stefan Pohl), su chambelán (que parece tener la misma edad que Maxi) el príncipe heredero tiene mucho hocico, pero no hace nada útil.

Otro descontento es el Rey de Francia que quiere casar a Maria con su hijo Carlos (Max Baisette de Malglaive), una especie de Robalito, de seis años y escasos sesos que, para caerle bien a la novia, se cubre con el casco arrancado al cadáver del Temerario. Ah también conocemos a este Carlos, un poco más viejo, más gordo, fue ese rey francés que invadió Italia y fue burlado por “Los Borgia”.

Hijo estupido. Carlitos VIII
Carlos, más viejo, recibe un beso de Lucre Borgia (Showtime)

Para evitar que le hagan sombra a su nene, Luis envía sicarios a despachar a Maximiliano. El Emperador le ordena a su hijo no salir de palacio, ya que han puesto precio a su cabeza. Maxi, tozudo como burro, se escapa de noche en compañía de Polhein y ayudados por un pobre mozo de cuadras (y de paso le pisan la cola a un gato. Este Maxi no puede caerme menos simpático).
Polhein y Maximiliano

Los jóvenes se internan en un bosque que parece albergue de Caminantes Blancos. Yo creí que irían en busca del burdel de LIttlefinger, a que les leyera la suerte la bruja del bosque, o a rendir pleitesía al Rey de la Noche. Nada,  se sientan ahí en una cueva hacer tertulia. Llegan unos bandidos que creen son húngaros y los atacan. Maxi deja a Pohlein por muerto y se lanza al Danubio.

Llega todo mojado a su castillo donde el Emperador lo regaña en frente de la corte, se acusan mutuamente, Maxi recibe bofetada, pero el peor castigo se lo lleva el pobre palafrenero que lo ayudó. Es desterrado y sus bienes con confiscados. Bienes incluyen zapatos y ropa interior, con solo la camiseta, y más encima un cepo, el pobre hombre descalzo debe abandonar el reino.

El emperador presenta a Maxi con el mercader Fugger (Martin Wuttke). Este le dice al díscolo príncipe que ya se les acaba la lana cuyo monopolio está en manos de los hilanderos flamencos,  vasallos de Borgoña. Si los borgoñones no les venden lana, pronto no habrá con que vestirse en el Sacro Imperio. 
Fugger

Maxi se encoge de hombros y sin preocuparle como se vista su gente, o adonde irá el pobre descalzo desterrado, se va a acusar a Rosina de haberlo traicionado avisado a sus asesinos. Luego se va a acusar a Polhein  (que a propósito se llama Wolfgang, pero le dicen Wolf)de lo mismo. ¡Que inútil!  Entretanto, Federico manda a Fugger a Borgoña a pedir la mano de Maria.

Dos cosas. Me doy cuenta de que la importancia de los telares belgas viene de lejos y llegó hasta el siglo pasado. Por algo mi abuelo cruzó el charco para hacer fortuna como intermediario entre las textilerías belgas y las estancias bovinas de la Patagonia.

Lo otro, el Fugger, que todo el mundo desprecia como mercachifle, fue el fundador de una dinastía de banqueros. Hoy sus descendientes portan el título de Príncipes Fugger von Babenhausen.En días del Emperador Carlos, los Fugger trasladaron sus negocios a España donde les cambiaron el nombre por Fúcar, y hasta el siglo XIX se decía de algún millonario,  “Rico como un Fúcar”.

Louis XI y su mujer Carlota de Saboya (Sylvie Testaud), tendrán facha de verduleros, pero no son tontos. Luis manda a su hombre de confianza Philippe de Commines (Nicolas Wanczyki) a Flandes a socavar el reinado de Maria y evitar su matrimonio con Maximiliano. Es una lástima que Commines, el Maquiavelo galo y primer historiador francés, no sea el héroe de esta historia porque fue un personaje fascinante. Una especie de Meñique, el gran fixer de la corte de Luis XI.
Fugger y Philippe de Commines

Commines es un experto en interceptar cuervos, en abrir cartas lacradas para lacrarlas luego de leerlas. Lo sabe todo,  sobre todo a quien hay que sobornar. Llega a Gante y convence  al concejo de burgueses que ellos son el pulmón de Borgoña y no deben dejarse manipular por una mocosa. La Ley Sálica de los francos exige que ninguna mujer reine a menos que esté casada.

Los flamencos visitan a Maria le recuerdan la Ley Sálica y le exigen que les firme El Gran Privilegio que les permitirá mandar a ellos y mandarla a ella. Maria los despide. No quiere casarse con el principito francés, porque culpa  a Luis de la muerte de Carlos, el padre de ella. Pero menos quiere casarse con Maxi . Maria cree que los austriacos son unos puercos hediondos, que comen carne cruda y teme que Maxi exija sus derechos conyugales a cada rato. “Yo soy delicada” le dice a su madrastra. Yeeh, Maria, al fin una princesa que no vive en celo.

Egmont se le aparece a María. Le dice que tiene 300 hombres, una señal de ella y decapitarán a los burgueses levantiscos. “¿Que pediréis a cambio? “pregunta recelosa la Duquesa. Egmont dice que se contenta con una sonrisa de ella. Maria monta en cólera, le ordena en el mejor tono de Daenerys,  que se largue y no vuelva presentarse ante ella. Egmont se va rumiando y no para hasta llegar a la casa de Commines quien justo preguntaba si el Duque era sobornable. 

Ya apropiadamente sobornado, Egmont lidera a los burgueses en un asalto al Palacio. Interrumpen justo cuando María se entrevista con Fugger. Uno le clava la espada al pobre Obispo Hugonet (André Penvern) que se desploma en una silla (parece que solo lo pinchó porque se queda ahí con cara apesadumbrada durante toda la escena).

Los amotinados acusan a la Duquesa de traidora por andar en entrevistas secretas con sus enemigos y la obligan a firmar “El Gran Privilegio”. La aterrorizada Maria ruega a su aya Johanna que vaya a Austria y se entreviste con Maxi. Si certifica que es presentable, se casara con él. Johanna parte. Me imagino que Commines ya se habrá enterado de su empresa, mas puesto que él y Johanna eran primos.

Johanna llega sin problemas a la corte imperial (que mas parece establo). Olfatea a Maxi bien olfateado, descubre que se baña, que es guapetón y que comparte con Maria una afición a los autores clásicos. Maxi observa el camafeo con el retrato de la Duquesa (que aún para nuestros estándares era bonita), escucha a Johanna cantar loas sobre las virtudes de Maria y le escribe a su futura una carta muy filosófica aunque poco romántica. En ella le dice que la gente comete actos que siente errados no por maldad sino por evitar males mayores. Quiere que así perciba su matrimonio. A Maria la impresiona gratamente la carta. Se considera comprometida. Maxi pone en marcha su comitiva hacia Flandes en busca de su nueva esposa.
Egmont manoseando a la Duquesa

Solo que mientras la comitiva germánica avanza a paso de tortuga y Maxi sigue haciendo tonterías (se cae en un pantano, se enferma) su novia tiene que atender a los refugiados picardos, aguantar ofensas de los burgueses y manotazos del acosador Egmont quien le declara su amor. Maria termina degollándolo cuando el simpático intenta violarla. El verdadero Egmont murió en batalla, pero esto sirve para una escena tipo “Downton Abbey” donde Maria, su madrastra  y  Johanna deben arrastrar el cadáver por los pasillos hasta la torre y luego arrojarlo al canal.

Esto han sido los tres primeros episodios de una miniserie de seis partes. Tiene sus virtudes a  pesar de ser muy cliché, y de que sus personajes también lo son. Sabemos mucho de Maria, pero Maxi es totalmente acartonado,  un cruce entre el Fernando de Rodolfo Sancho  y el Rey Arturo de “Las Aventuras del Joven Merlín”. 

El mérito de “Borgoña” es que nos presenta un episodio histórico para muchos  desconocido. Las licencias no son graves. Maria si estuvo presionada para casarse, tuvo problemas para gobernar, su matrimonio de conveniencia devino en romance que acabó con su trágica muerte de la cual fuimos testigos en “La Princesa Blanca”.

Los actores, bueno es difícil encontrar conocidos en obras europeas continentales.   Christa Theret ha hecho bastante cine y televisión. Yo tuve el placer de verla como protagonista en una adaptación de El Matrimonio de Chiffon de Gyp, parte de ese excelente ciclo de dramatizados que hizo la televisión francesa llamado “El Siglo de Maupassant”.
Le Mariage de Chiffon (Tv-5)

Apenas vi a Margarita reconocí a Alix Poisson , la pobre calumniada Charlotte de “The Collection”. Egmont me sonaba también conocido, pero mas joven. Me costó reconocer  en Fritz al Conde Andrassy de la versión italiana de “Sissi, Emperatriz” (2009). A Tobias Moretti lo recuerdo como Ferdinand Marian en “El Judío Suss”.
The Collection (Amazon)
Sissi, Imperatrice (RAI)





















Jud Suss Film Ohne Gewissen

Se nota la influencia de “Juego de Tronos” y no solo en los desnudos que al ser “Borgoña” alemana son frontales (femeninos y masculinos), pero también en el uso de la iluminación, o ausencia de ella y en el shabby chic de las cortes. El castillo del Emperador parece Harrenhaal, Viena parece Villa Topo, Gante se ve un poquito mejor. Además de la estética tronera, hay mucho que admirar en este intento por contar una historia con cierto esmero, y atención a pequeños detalles que otras series con mas renombre, olvidan. Se las recomiendo.


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