jueves, 12 de julio de 2018

Vía Crucis: La Otra Mirada, Capitulo 9



Curioso, en un capítulo dedicado a Angela, me han importado más Flavia y Tomás. Por fin le he encontrado gusto a esa pareja. Lo de Angela era tragedia anunciada, no se podía esperar que terminara bien,  y todas las decisiones que la pobre tomó empeoraron su situación.

Vía Crucis de Angela
Tengo que quitarme el sombrero ante Cecilia Freire, ¡que cátedra de actuación ha dado! Y todo con los ojos, esas miradas de loca y las de odio. Más que lástima inspira miedo. Obviamente está desquiciada y en su perturbación se lleva por delante a todos: Macarena, Paula, David, hasta sus hijos.

Es semana de pruebas en la famosa clase de etiqueta de Doña Angela . Candela ha reprobado, Mija, ni para eso sirves …Macarena quería también reprobar y ha devuelto la prueba (el orden de los cubiertos en una mesa formal) en blanco. Angela igual le ha dado una buena nota. A solas, Angela interroga a la alumna. Sabe que el rendimiento de Macarena ha bajado. Que incluso reprobó la clase de Luisa. Macarena le dice que no es tonta, que sabe que Angela le ha puesto buena nota porque es amante de su madre. “¡Las he visto!” grita la niña.

Por primera vez vemos la desesperación cruda en los ojos de Angela. Su primera pregunta es si se lo ha contado a alguien. Esto enfurece a Maca quien probablemente esperaba una excusa, una negativa o un “yo quiero a tu madre”, pero la cobardía de la maestra la exaspera. Grita que se lo contará a todo el mundo,  hasta “a Don David”. Les dirá todos que la maestra de etiqueta “es una desviada”.  Angela la hace callar de un bofetón. Para su mala pata, Manuelita es testigo de la agresión, aunque no alcanza a oír los gritos.

Delante de Manuelita, Luisa y Teresa, Angela adopta una actitud exageradamente contrita (actitud común en ella cada vez que se sobrepasa), baja la cabeza y dice que se disculpará cien veces. Inventa una papa de que Macarena,  descontenta con su nota,  le alzó la voz y ella se descompuso. La excusa es peor que la verdad porque Angela confirma al auditorio que no puede controlar sus emociones y ya es la segunda vez que agrede a una alumna.

A solas, Teresa le dice a Angela que miente muy mal. Angela se siente aliviada de poder confiar en alguien y le cuenta la verdad. Teresa le da dos buenos consejos, el  primero es confiar en Manuelita, el segundo planear su futuro. Son buenos consejos porque con la ayuda de Manuelita y Teresa, Angela hubiese podido formular un plan, hubiese podido preparar una estrategia para hablar con David, algo menos dramático y catastrófico que lo que eventualmente va a hacer. Angela no seguirá ningún consejo,  porque realmente ya pasó de borderline, ya necesita de terapia y la terapia de entonces era inútil.

En cuanto al futuro, tristemente hay una sola salida feliz para Angela. Esperar a que Macarena acabe el semestre, y junto a ella y a Paula,  irse a Paris o Berlín, lugares donde puedan vivir tranquilas (aunque el Escuadrón del Vicio parisino si arrestaba a lesbianas muy conspicuas). Pero no sé si tendrán dinero y Angela tendría que olvidarse de sus hijos.

Esto es algo que voy a repetir hasta el cansancio, la ley la privaría de su familia, no por lesbiana, sino por adúltera. Hasta 1932, el adulterio femenino era castigado con cárcel y la pérdida por parte de la acusada de todos sus derechos conyugales (privación de propiedades, dote, muebles y por supuesto,  hijos).

Angela se va a contarle lo ocurrido a Paula. La pintora se horroriza al pensar que su hija se ha enterado por otros. Me conmueve ver que en todo este cuento solo a Paula le importa cómo se siente Macarena. Paula se enfurece cuando sabe que su amante le pegó a la niña. Le dice que ella jamás le hubiera pegado a un hijo de Angela.

Angela esta histérica, teme que David se entere, que la Academia se entere, que la gente la mire raro. Exasperada, Paula le dice que solo piensa en ella. Angela troca su mirada de terror por una de rabia. Le dice a Paula que ella solo piensa en su hija. ¿Ahora quién es la egoísta?

 Hay una diferencia. Paula y Macarena son un equipo, han luchado toda la vida contra la adversidad y los prejuicios, siempre han confiado una en la otra. Los hijos de Angela son entes abstractos que la molestan con sus gritos, que la obligan a refugiarse en su trabajo para huir de ellos, apenas si les sabe los nombres, y les inventa enfermedades para ocultar sus escapadas. Siento tanto que hayan puesto una persona tan negativa como gay porque me obliga a criticarla y,  obvio, el tonto ve eso como homofobia.

Manuelita quiere llegar al fondo del asunto y cita a Paula para que juntas vean que hacer con Macarena. También quiere que se les una David puesto que ha sido tan buen arbitro en gestiones relacionadas con Macarena. Angela se opone rotundamente e inventa excusas. Manuelita comienza a sospechar que el problema está en David.

Va a visitarlo, lo encuentra hasta el cuello en trabajo doméstico. Manuelita no le cuenta de los errores de Angela en el trabajo, solo le dice que la ve distraída y nerviosa. David concuerda en que su mujer no es la misma.

Manuelita le dice que se ha separado de Martín porque él no la escuchaba y no tenía interés en lo que le pasaba. David pregunta si debe ocultarle a su mujer la visita de la Directora. Manuelita le dice que no lo haga, no debe haber secretos entre ellos.

Esa noche, David intenta hablar con su esposa y es como hablar con la pared. Angela dice que está cansada. Lo único que le importa es la intromisión de Manuelita.

Al día siguiente, Angela con ojos enfurecidos se aproxima a su jefa y le dice con palabras secas que le agradecería que no vuelva a meterse en sus asuntos. El tono y las palabras bordean en la insolencia y Manuelita se aguanta. Yo que ella le digo “ desde el momento en que agredes a mis alumnas y faltas a tus deberes laborales,  es que tus asuntos pasan a ser los míos.”

Se reúnen las maestras con Macarena y su madre. A Angela no se le quita la cara de furia. Realmente,  enojo es lo último que yo sentiría en ese momento. Macarena no solo corrobora el cuento chino de su maestra, sino que lo adorna aún más. Dice que ella empujó a Angela. Revuelo en la sala. Manuelita amonesta a la alumna y dice que la perdonará solo esta vez. Hay una tercera, y se va expulsada.

A solas, Angela le agradece a Macarena su sacrificio y le dice que no tuvo que hacerlo. Duh! ¿Qué esperaba que hiciera? Macarena le dice que lo hizo por su madre, que Paula ha sufrido mucho y no quiere verla sufrí más. Una se pregunta si la pintora le contó alguna vez a su amante de su vida pasada, del padre de su hija, etc. Da la impresión de que todo ha sido, Angela, Angela, Angela.

Macarena le pide a la maestra que se aleje de su madre. Y solo un tonto pensaría que lo hace por egoísmo. Es que Angela no es buena pareja para nadie. Imagínense si tiene una pelea con Paula y la agrede y se mete Macarena. Mientras no sepa controlarse, saber lo que quiere y pensar que en una relación hay que planear por dos, no está preparada para tener amores con nadie.

Las alumnas están de cotilleo en la salita y el tema son los homosexuales de su entorno social. Lo hacen con mucha risa, con mucha befa y con mucha curiosidad . Aunque no hablan de lesbianas, Macarena que está en un rincón leyendo,  no da más y salta con un “¡cállense, cállense que me desesperan!”  La miran sorprendida.

Angela visita a Paula antes de las Vacaciones de Semana Santa y le dice que lo suyo ha acabado. Esto destroza a la pintora que dice que para ella lo vivido no fue un capricho. Angela concuerda, pero debe pensar en su familia. Si muy bonito, pero es que las decisiones de Angela duran un cuarto de hora y luego… que se friegue el mundo.

Paula y Macarena, ahora de vacaciones, por fin pueden hablar. Lo que más le duele a la niña es que su madre le haya ocultado su orientación sexual. Paula insiste en que hasta ahora jamás había sentido atracción por su mismo sexo, pero Macarena ha atado cabos. “Mírate,  eres guapa,  Nunca te has casado ni te he conocido hombre”. 

Finalmente le muestra a su madre los bosquejos hechos por Paula de mujeres desnudas. Pero es posible que Paula se haya dibujado a si misma reflejada en un espejo. Más escandaloso sería que dibujara hombres con el pilín al aire.

A Angela, parece que le ha sentado bien la vacación. Anda por la casa como que si se hubiera tragado cien tranquilizantes, pero en la noche tiene un encuentro cercano con el marido en el ring de cuatro patas. Ahí sí que no se ve fingida. Todavía con energías, Angela decide integrar a su vida íntima a…¡La Hoja Picante de Madame Bustamante!

Después de experimentar las diferentes posturas ofrecidas por la revista, David queda encantado con esta nueva Angela. Mucho más, cuando su mujer le anuncia que está lista para tener otro hijo, una niña. “Que se parezca a ti” dice el pobre iluso. Es que realmente Angela parece tan feliz.

Al día siguiente, la familia en pleno  regresa de misa. Debajo de su mantilla de encaje, Angela vuelve a poner cara de atormentada.  David y los niños se detienen a arrojar guijarros al río. Angela, con voz de aguafiestas, les dice que se apuren en volver a casa, que tiene que cocinar. Oye, si de seguro cocina David. El marido la invita a unírseles, los niños hacen algazara y Angela estalla furiosa, aullando que no soporta los gritos. Señora, a mí tampoco me gustan, pero cuando son de alegría es diferente.

En su casa, Paula tampoco se reconcilia con la idea de perder a Angela y la emprende contra su obra. Llora y Macarena la abraza.

Después de almuerzo, Angela levanta la mesa, se ve triste y demacrada. David corre para todos lados vistiendo a los niños para la procesión. Se le ocurre mostrarle a Angela, un dibujo que su hijo pequeño ha hecho de ellos. El ver que su hijo la ha pintado con el cabello azul (como la pintaba Paula) provoca una crisis en Angela. Si hubiera estallado en llanto y,  en medio de sollozos,  hubiese soltado la verdad, yo la hubiese entendido. Pero no es así. se mantiene serena, espera a que David vuelva a lo suyo y ahí dice con voz de hilo,  “te he estado engañando”. Cuando el marido la mira sin comprender añade ” con una mujer”.

Voy a decir que Angela ha hecho esto de la manera más desaconsejada y peligrosa para ella. Porque más encima,  en su insensatez,  delató a Paula. Dicen que David reaccionó mal. Es que entonces y hoy,  no hay manera de que le digas así de sopetón a tu pareja (sea esta hombre, mujer, gay o transgénero) que cree que son inmensamente felices,  que le estás siendo infiel y que esta reaccione de otra manera.

Dicen que David no fue comprensivo. ¿Pidió Angela comprensión? Dicen que ella lo hizo porque no soportaba el remordimiento. ¿Se mostró Angela penitente? ¿Pidió perdón?  Hablan de machismo las mismas que agarran a arañazos al infiel y a la culpable de su infidelidad. Porque  todo hasta ahora, se reduce a adulterio.  La misma Angela dijo “te he estado engañando “.  No dijo como yo lo hubiese hecho en su caso (y no precisamente en ese lugar y momento) , “David he descubierto algo que me perturba y necesito compartirlo. Parece que me gusta una mujer”.

David enfurecido le recuerda a Angela que prometió ante D-s serle fiel.  Para él lo horrible en ese momento es la traición. Es Angela la  que de pronto (y esa es la intención de los guionistas) vuelve todo en un ser víctima de un ataque de homofobia. Cuando David dice que no quiere que sus hijos se enteren que su madre “es una…”,  Angela salta “¡Atrévete a decirlo,  una desviada!” Pero probablemente David pensaba en “una puta”o “una adúltera”. 

Lo que Angela y los guionistas se olvidan, (Y Paula que habla de que las van a encerrar a las dos) es que en España nunca hubo pena de cárcel para el lesbianismo. Ni en días de Franco cuando la homosexualidad masculina fue perseguida.

En 1920, el Código Penal consideraba un lesbianismo muy público entre “faltas a la moral” y se castigaba con multas. Es posible que a las lesbianas de entonces las familias “modernas “pusiesen en mano de psiquiatras, lo que era peor que la cárcel. La gran enemiga de la homosexualidad española, incluso más que la Iglesia, fue la psiquiatría que la veía como una enfermedad “curable”.

Si a Angela y a Paula solo las espera el oprobio social y  tal vez un encierro en un psiquiátrico, ¿por qué se ha seguido hablando de cárcel en la serie?  Pues porque hasta 1932,  en que se borró el adulterio del Código Penal, este era visto como un delito social, y más grave en la mujer que en el marido al que solo esperaba cárcel si tenía el descaro de traer a la amante a vivir bajo el mismo techo que la esposa. En 1920, una mujer acusada por el marido (este era el único querellante posible) de adulterio se enfrentaba mínimo a dos años de cárcel.

La confesión de Angela nace,  como todos sus exabruptos,  de su frustración. La frustra haberse visto  obligada a acabar con Paula; la frustra saberse diferente (Angela no ha asumido su bisexualidad); la frustra ser infeliz cuando  quienes ve como los obstáculos de su felicidad (David y sus hijos) son felices. Quiere que todos estén en su misma onda y para eso es necesaria una confesión así,  abrupta y desordenada.

David tiene razón cuando le pregunta qué más quiere, porque Angela ni pide, ni reclama. Susurra solo un “hace tiempo que somos infelices”. ¿Lo sabía David? ¿Lo sabía ella? ¿Por qué no se separó de él como lo hizo Manuelita de Martin?

De pronto, Angela cambia de actitud,  monta en cólera, agrede al marido , le grita que ella es “muy buena madre”.  ¿Lo es? Yo creo que eso lo deciden los hijos. Entra un niño, Angela corre a abrazarlo como si con el aspaviento lo protegiera de la ira de David que en ningún momento va dirigida hacia los niños.

David toma una decisión, hace que los niños se vistan,  y se los lleva. Ahí Angela vuelve a cambiar de actitud. Troca su ira en esa actitud arrepentida que resulta tan desconcertante. Dice que su marido tiene razón, que tal vez no esté bien, que no sabe lo que dice. David se marcha con su prole. Angela queda en el medio de la sala haciendo morisquetas como orate y…¡se va a dormir!

Efectivamente,  se va a dormir tranquilamente sin pensar en qué medidas va a tomar el marido, si vendrán a ponerla presa o si David fue a  incendiarle la casa a Paula. Despierta un par de horas después, super relajada, y de pronto se acuerda de lo ocurrido. Salta de la cama y se va a ver si han regresado.

Obvio, que no van a regresar , mujer. Entonces nota que a un niño se le quedaron los suspensores. En delantal y zapatillas corre por la calle. La miran raro, pero es por la facha. Se presenta en la iglesia donde nadie parece conocerla, comienza a dar vueltas y a balbucear que busca sus hijos, incluso confunde a un niño (así de poco los conoce) con el suyo.

Por fin ve  a David y los niños. Se acerca y le suplica que vuelva a casa. David,  mucho más sereno, le dice que no arme escándalo, que se va a llevar a los niños a estar con su madre. En realidad, para ser el agraviado, se está portado bien. Podría haber hecho un escándalo. Podría,  y con ayuda de la ley,  haber echado a Angela  la calle. Ahí se queda Angela, con cara de alelada.



Vía Crucis de Teresa
Mientras las maestras se van de vacaciones (Manuelita se va a Córdoba a visitar unas primas), Teresa queda encargada de la Academia. Es costumbre en Semana Santa que la escuela de hospedaje a un gran Cristo barroco. Luisa le ruega encarecidamente a Teresa que no se olvide de prenderle velas. Lo que provoca chistes iconoclastas esperados de Tere. Le encargan a Ramón que venga a echarle una mano a la pelirroja, pero él también está ocupado con su hermandad. Teresa,  burlona,  profetiza lluvia que arruinará la procesión.

A solas,  Teresa se relaja, pone música,  baila, se tiende en los bancos de la capilla a fumar. Ya sola falta que pongan un orinal ahí. Teresa también revisa las fotos antiguas que porta consigo, son fotos de su padre, pero también de ella muy elegante,  en diferentes capitales europeas.

Pasan los días y la soledad y los recuerdos la deprimen. Se siente perseguida por la mirada del Nazareno. Enojada, lo carga y lo arrastra hasta el jardín donde lo deja apoyado en la pared. Esto se supone que es una parodia del vía crucis y como tal me dio risa, ¿esa es la idea no?  Pero también caí que Teresa, que es buena persona, es otra que necesita de terapia de grupo.

Tal como lo vaticinó, llueve la noche del Viernes Santo. Teresa, de pronto, se acuerda del Cristo y se va a buscarlo. Bajo la lluvia torrencial,  lo carga de regreso a la academia y desperada se pone a secarlo con su kimono. así la encuentra Ramón. Como se ha cancelado la procesión (¿se cancela por mal tiempo? Yo recuerdo haber visto escenas de Semana Santo bajo lluvia) ha venido a visitarla.

Frente al fuego, Teresa le cuenta que no tiene ninguna foto con su padre. Que vivió culpándolo y la culpable fue ella por no haberlo dejado acercársele. Que no ha dejado que nadie se le acerque y por eso está sola. Se arrepiente sobre todo porque en la fiesta en la Embajada su padre le pidió que subiera a hablar con él y ella se hizo la remolona. Si lo hubiera hecho , hubiera impedido la muerte del embajador.

Ramón la escucha, la consuela y se besan. Ha parado de llover, pero Ramón encuentra que es más importante no dejar a Teresa sola. Esa noche la pasa en la Academia,  pero durmiendo en una silla. Si esa academia está llena de cuartos.
Vía Crucis de Tomás

Flavia y Enrique están paseando por el parque. Ese par se lleva muy bien. Se acercan a un fotógrafo para que les haga una foto y la sorpresa es que se trata de Tomás Peralta. Flavia, cortada, finge no conocerlo, pero Enrique sí. Le recuerda a su prometida que es un Peralta y el novio de Margarita. Nerviosa, Flavia se lleva a Enrique de ahí.

Candela aparece en la Academia con el ultimo chisme: Tomás Peralta de miserable fotógrafo. Voy a hablar de esto la próxima semana, pero el modo casi burlesco en que se expresaron me dolió y sorprendió. La misma Roberta,  que actúa como si nunca le hubiera pasado nada, hace un amago de ir a ayudarlo, pero Candela la detiene. Ya otros lo ayudarán. Flavia guarda silencio y Margarita que no puede cerrar la boca dice que Tomás siempre fue “raro” y que por eso lo dejó.

Poco después, y sola, Flavia vuelve al parque. Tomás le cuenta que lo expulsaron de su casa y que su familia se niega a verlo. Flavia se altera, dice que irá a hablar con el Viejo Peralta, o mejor aún, hará que sus padres lo hagan. Tomas se niega. 

Flavia le reprueba su orgullo, le dice que no está bien que se dé por vencido. Tomas asegura que saldrá adelante por sí solo. Flavia le ofrece dinero que el fotógrafo no acepta. Se acerca un par de hombres que quieren un retrato. Reconocen a Tomás y cuchichean que es un Peralta. “El Desterrado”. Flavia, se despide, abraza a Tomás y le mete un rollo de billetes en el bolsillo.

Cuando Tomás lo encuentra corre a la Academia y ve como Flavia sale junto a Enrique. Estos hacen todo juntos. Tomás la recrimina a grito herido,  le devuelve el dinero y la acusa de querer acallar su conciencia. Enrique no entiende nada. Impertérrita, Flavia dice que ella tampoco y se lleva al novio.

En las vacaciones, Flavia,  preocupada por la suerte de Tomás,  visita a Teresa y le cuenta lo ocurrido (aunque se guarda lo de sus amores). A diferencia de las alumnas, Teresa se preocupa por la suerte del menor de los Peralta. Le envía un mensaje a la pensión donde se hospeda Tomás y lo invita a almorzar. Por el modo en que el pobre chico rebaña el plato, Teresa se da cuenta que pasa hambre. Le agradece lo hecho por Teresa. Tomás dice que cumplió con su deber, pero al hacerlo ha perdido a su familia y quedado solo.

Teresa él dice que no deje que el orgullo lo aleje de los que lo quieren.  El le ofrece pagarle la comida con una fotografía. Ella acepta y Tomás la fotografía en el atrio bajo el Cristo. Ya nos imaginamos lo que viene. Ramón tendrá un nuevo ayudante.

Otro foreshadow del capítulo 10. Conocemos a Alicia, hermana de Candela y ex alumna de la Academia. Ha venido de Madrid donde cursa estudios universitarios a recoger a la hermana para pasar las vacaciones juntas. De ella sabremos más en el próximo capítulo.


Vestido de la Noche
El de Macarena confeccionado en lino ecru,  con linea levemente evasee y corte en la cadera. El detalle esta en el cuello cuadrado y ribeteado de encaje color marfil, motivo que baja hasta el canesú

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