Hace medio siglo
que el género de detectives del pasado ha existido y florecido en la industria
literaria. Hace una década y un poco más que ha tomado por asalto la televisión
y los servicios de streaming y no solo los angloparlante. En este momento representan
el period drama más apreciado. ¿Es esa la garantía de vida de un género siempre
en vías de extinción?
Budapest Noir
Hace unos días
tuve el gusto de ver una de esas gemas de la Europa del Este que trae Tubi. Budapest
Noir (2017) describe como Zsigmund Gordon
un cínico veterano de la crónica roja es llamado a cubrir el vulgar asesinato
de una prostituta. Al reconocer el cadáver, el periodista sabe que no se trata
de una cualquiera. Es una muchacha que lo estafó un día antes obligándolo a
pagar su cena, pero luego le escribió una nota pidiéndole perdón, explicándole
que lo hizo forzada por el hambre. Ha sido el hambre lo que la ha llevado a
vender su cuerpo y sacarse fotos desnuda, pero su ropa y su aspecto demuestran
que es una dama.
No hay modo de
identificarla, su bolso solo contenía un libro de oraciones en hebreo. La
autopsia revela que estaba embarazada y que murió de una hemorragia interna
producto de una paliza. No se sabe más porque el cadáver es robado de la
morgue. Gordon se obsesiona con el caso y comienza una investigación que le muestra
el lado oculto de la Budapest de 1936, con un gobierno que se acerca a la Alemania
Nazi empujado por miedo al comunismo (yo ni sabía que en esa época tenían una
plaza que se llamaba Adolf Hitler ) ; con un auge del fascismo y del antisemitismo
entre los jóvenes, y con una creciente aprehensión
en la comunidad judía que los hace tomar decisiones trágicas.
Interesada en
saber más, me metí en la Wikipedia y descubrí que la película está basada en un
libro, el primero de una serie de novelas policiacas que llevan a Gordon desde
ese otoño del 36, a través de la Segunda Guerra Mundial, hasta su exilio en
1956 en Viena. Aún más interesante, Vilmos Kondor, el autor, un maestro de
matemáticas en una secundaria húngara, ha sido el primero en el país magyar en
internarse en el género detectivesco. Que lo haya hecho precisamente con un
whodunnit histórico es muy decidor. Una lástima que los húngaros no tengan los
medios para convertir todos esos libros en una serie que les quedaría preciosa.
Definición y
Modelos
Para quien no
sepa que son los whodunnit históricos se trata de una fusión de géneros literarios:
la novela de misterio y la ficción histórica. En simples palabras, un personaje debe esclarecer un crimen en un trasfondo
del pasado. A diferencia de los misterios modernos donde el/la protagonista
suelen ser policías o investigadores privados, en los WH se puede escoger un
amateur de entre colectivos que generalmente no tenían voz o no asociamos con labores
policiacas tales como mujeres, clérigos, o personajes inclusivos como la serie de
Lord John. En un spinoff de su exitosa Outlander, Diana Gabaldon involucra a Lord John Gray,
aristócrata dieciochesco, oficial del ejército, y gay enclosetado , en varios asesinatos que
debe resolver.
El esquema contempla
tres modelos: una comisaría del pasado (Endeavour, Paris 1900) incluso en un espacio rural, hasta en una reservación Navajo como en Dark Winds. La segunda tiene un policía trabajando con un
ayudante que puede ser periodista (Tokyo Vice), psiquiatra (Vienna Blood) o una intrépida dama detective (Phryne Fischer, Miss Scarlett). El tercero corresponde a un personaje histórico
o literario que se ve obligado a resolver un asesinato o incluso es sospechoso
del crimen (Leonardo).
A pesar de que no
hay una fecha exacta del nacimiento de este tipo de narrativa, se sabe que se
puso de moda en Los Cuarenta. El pionero fue Robert van Gulik con su soberbia
saga del Juez Dee, un magistrado chino del Siglo VI que investiga crímenes
acompañado de unos secuaces ex bandoleros. Lo interesante es que Gulik
descubrió a este singular caballero en un manuscrito en Tokio. El relato en
japones hablaba de Di Renjie, un magistrado de la China medieval. De ahí
nacería este fascinante detective.
La primera obra
fue una colección de cuentos que apareció en 1949 y todavía no ha sido
traducida al castellano. Esto cambió en 1958 con Los Asesinatos del Campanario. Aunque la saga acabó tras la muerte del
autor en los 60, el francés Frederic Lenomard la resucitó en este siglo y sus
obras ya pueden leerse en castellano.
Para fines de la
década de Los Cuarenta, el subgénero estaba tan de moda que hasta sus maestros
le daban una probadita . Así tuvimos a John Dickson Carr con su The Bride of
Newgate (1950) que tiene lugar en las guerras napoleónicas y Dame Agatha
Christie trasladó su olfato policiaco al Egipto de los Faraones en La venganza
de Nofret (o Death comes to All, su título original) . Hace unos
años que la ITV viene barajando el proyecto de llevarla a la pantalla.
Detectives con
Sotana y Alza Cuello
Por supuesto todas estas novelas fueron opacadas por el talento de Ellis Peters quien en esa época creó toda clase de misterios que le cortan el camino a Fray Cadfael un ex marino mercante, ahora monje benedictino, experto en homeopatía y botánica, que debe usar sus conocimientos para solucionar crímenes en una Inglaterra del Siglo XIII que lucha por encontrar un rey. En los 90s, cuando la BBC era LA BBC, convirtió esta saga en serie con Cadfael en manos del mega competente Sir Derek Jacobi. Puede verse en USA totalmente gratis por Tubi ( Está en YT con subtítulos en español).
A un nivel más
sofisticado tenemos el clásico El nombre de la rosa de Umberto Eco. Este
bestseller fue llevado a pantalla grande con escaso éxito. Tristemente, esa
adaptación palidece ante el horror perpetrado por la RAI en una miniserie del
2020 apestosa a wokismo.
Para cuando el
subgénero llegó a la televisión todos los detectives literarios se habían
vuelto cosa del pasado. Eso lo hemos visto en la evolución televisiva de Sherlock
Holmes, hasta que en este siglo vino ese cambio que no me cuadra de traer a Sherlock
a vivir en el Tercer Milenio. Sir Arthur Conan Doyle y Dame Agatha, han sido
los más usados en la formula del drama de época detectivesco. BritBox y Apple
se han dado el trabajo de reversionar todo lo de Poirot y Miss Marple llegando
a ejemplos risibles como la última versión de The ABC Murders en que John
Malkovich nos revelaba que Poirot era un cura renegado (WTF?)
Otros cambios
extraordinarios fueron los hechos en las últimas andanzas de Perry Mason, el abogado creado por Earl Stanley Gardner. Interpretado por el insuperable Matthew Rhys,
Mason es ahora un veterano de guerra, medio alcohólico, andrajoso y cargando
traumas bélicos, que a lo largo de una
temporada pasa de detective a abogado en la Los Angeles de 1932. Mas curiosos
son los cambios woke hechos por la HBO. Della Rees es lesbiana, Paul Drake, un
patrullero negro, y Perry comparte cama
con una feísima aviadora mexicana. A pesar de todo fue muy buena serie y aquí estoy
esperando la próxima temporada.
Otro famoso detective
es el Padre Brown de G. K. Cheterton que, como el Hermano Cadfael, utiliza una combinación de saber seglar, psicología
y fe para solucionar crímenes en la campiña británica. En el 2014, Mark
Williams, más conocido como Papa Weasley
de la saga de Harry Potter, se encargó
de ponerse la sotana en una versión que tiene lugar en un espacio rural ingles
a mediados de Los Cincuenta y que ya lleva nueve temporadas.
Aprovechando el
éxito del sacerdote católico, la BBC se encargó de producir Grantchester
que describe los quehaceres de un pastor anglicano (James Norton) en el
pueblecito del título en los 50. Quehaceres
que incluyen un par de crímenes que involucran tanto al inspector como al
pastor.
El éxito del
Padre Brown le ameritó un spinoff, Sister
Boniface Mysteries. La Hermana Boniface que posee un doctorado en ciencias
forenses, sirve de consejera de la policía local en Los Costwold donde está el
convento de la sagaz monjita. La acción tiene lugar en Los Sesenta.
El whodunnit
histórico cubre todas las eras. Esa versatilidad lo hace difícil y caro de
adaptar. Tal vez por eso nunca se
materializo la adaptación prometida por Showtime de la serie de Lindsay Davies
sobre un detective, Marcus Didius Falco,
en la antigua Roma.
Tal vez por eso
nunca se materializó la también prometida sobre Shardlake, el jorobado. Sir Kenneth
Branagh estaba listo para protagonizar una serie basada en la saga de C.J. Samson
sobre el abogado y fixer del Siglo XVI. A través de ocho novelas, Shardlake
ofrece sus servicios sucesivamente a Cromwell, al Arzobispo Crammer, a la Reina
Catalina Parr, y a la Princesa Isabel,
pero Branagh prefirió meterse en pellejo primero de Wallander y luego de
Poirot antes que en terreno Tudor.
En cambio, a
comienzos de siglo la televisión francesa hizo una estupenda adaptación de las
novelas de Nicholas Le Floch. La saga de Jean Francois Parort sigue la pista de
un policía que también es marqués y miembro de la corte de Luis XV. En la
década pasada, los franceses dejaron de un lado el tema con la excepción de la
ridícula adaptación de novelas de Agatha Christie o la antipática Mysteries
of Paris que puede verse en Walter Presents.
Psiquiatras,
Lizzie Bennett y hasta Agatha Christie Resuelven Crímenes
El modelo que sigue
el género en esta década es emparejar a un policía veterano con algún joven
imberbe que no es parte del aparato policial. Están de moda los psiquiatras que
aportan una ciencia nueva, ridiculizada por muchos. Así TNT adaptó dos novelas de Caleb Carr que
son parte de la saga The Alienist.
Ambas giran en
torno al psiquiatra vienes Lazlo Keisler (Daniel Bruhl) que investiga crímenes
escabrosos en la Nueva York de fines del Siglo XIX. Sus ayudantes son John
Schuyler Moore (Luke Evans) dibujante, periodista y playboy de sociedad, y Sarah Howard (Dakota Fanning) “niña bien”, que se ha atrevido a meterse en la cueva de
los machos, una comisaría de Manhattan, no como policía sino como taquígrafa lo
que no le evita bromas pesadas y comentarios soeces de parte de sus machistas
compañeros de trabajo.
En vez de llevar
al psiquiatra europeo a la urbe del Nuevo Mundo, Frank Tallis escogió hacer lo
contrario en su series que la BBC ha convertido en Vienna Blood. En la
capital del imperio, en el fin-de-siecle, un veterano inspector de policía debe aceptar
la ayuda y sapiencia de un joven psiquiatra judío. Dos temporadas ya nos han
hecho tomarle cariño a esta desigual mancuerna.
Lamentablemente
la televisión austriaca no contenta con coproducir Vienna Blood se lanzó
a hacer una imitación bajo la guía de Netflix, lo que ya en si es desaconsejable.
Freud fue una vergüenza pública. lo que iba a tener al
joven Sigmund navegando por la alta y baja sociedad del reinado de Francisco José,
acompañado de un gruñón policía más psicópata que los villanos que persigue y
una hermosa médium que es utilizada por conspiradores húngaros, se tornó en una orgia de sangre, violencia y sexo,
que por suerte ya ha sido olvidada.
Freud es otra ejemplo de cómo el género recluta
figuras reales o de clásicos literarios para labores detectivescas. Orgullo
y Prejuicio, que se ha convertido en
un referente del fanfiction literario, motivando desde erótica hasta parodias
de zombies, tuvo su instante de misterio con Death Comes to Pemberly. La
creadora del inspector Dalgliesh, la baronesa P. D. James tuvo al Matrimonio Darcy de cabeza
tratando de descubrir quién de sus invitados— en uno de esos weekends
tan británicos— no tenía motivos para matar al irreprensible
Wickham.
En cuanto a
figuras reales tenemos a Arthur Conan Doyle haciendo dupla con el gran Houdini
en la serie de ITV Doyle and Houdini que los tiene investigando misterios.
Tal como en Agatha Christie and the Truth of Murder la novelista intenta
esclarecer la desaparición de la ahijada de Florence Nightingale. Dame, Agatha
es un personaje que gusta aparecer en los misterios históricos incluso extranjeros
como en la serie turca Midnight at the Pera Palace y en la española Gran Hotel. Si el
creador de Sherlock Homes intervenía en The Murdoch Mysteries, la madre
de Poirot y Miss Marple visitaba a Frankie Drake en la Toronto de los Locos 20
para darle algunos consejos a la novel investigadora.
La Influencia
de Phryne Fisher
Murdoch y Frankie
Drake son ejemplos de cómo el HW ha cruzado el charco y se ha establecido en
territorios de la Commonwealth y no solo Canadá. En Australia los misterios de;
Dr. Blake ya llevan varias temporadas. Pero si vamos a hablar de OZ tenemos que
mencionar a un fenómeno que ha inspirado secuelas, imitaciones y hasta filmes.
Obvio que hablo de Miss Fisher’s Murder Mysteries.
Basada en las
novelas de Kerry Greenwood, la serie conserva ese fascinante y desconocido setting
de la Melbourne de Los 20, con una aristócrata que, tras servir de enfermera durante la Gran
Guerra y de pasar un periodo en la bohemia parisina, retorna a Australia para
descubrir que la alta sociedad de Las Antípodas la aburre y que le interesa más
ser una “dama detective”.
Lo que los
productores hicieron fue agregarle cambios fantásticos de los que ya he hablado
en otra entrada. El mayor de ellos trocar al bonachón, pero soso,
Inspector Jack Robinson, en un socio e interés romántico de la
protagonista. Interpretado por el mega bombón Nathan Page, es él quien, en conjunto con su increíble química con Essie
Davies, provee el mayor atractivo de la
serie.
Entre otros
logros, Phryne Fisher ha pasado a la historia por ser la primera (antes que Sanditon)
serie que tras ser cancelada ha sido revivida en una tercera temporada por
exigencias desde todo el planeta de parte de devotos fans. El público no puede
quejarse. Tras una tercera temporada, Phryne se despidió (apropiadamente con
tremendo beso con Jack) para renacer en dos filmes e inclusive motivar una
secuela: Miss Fisher Modern Mysteries
en la que una supuesta sobrina de la honorable detective investiga crímenes en
la Melbourne de Los 60.
Es innegable que
la glamorosa Miss Fisher también ha servido de inspiración para las aventuras
de Frankie Drake y de Miss Scarlett and the Duke, cuya segunda
temporada abre este otoño en la PBS. Como Phryne, Eliza Scarlett es una
refinada damita. Solo que opera en una sociedad menos liberal que la Australia
de los locos 20. Eliza vive en el Londres victoriano, pero la muerte de su
padre la ha dejado poco menos que en la calle. Su única salida es trabajar y el
único trabajo que se siente capacitada para desempeñar es el de detective. La
serie hace hincapié en los esfuerzos de Miss Scarlett por conseguir clientes,
por convencerlos de que una mujer tiene mente y recursos para resolver crímenes
y lograr lo último a veces con ayuda de un policía medio alcohólico y huraño
que es apodado “el Duque”.
Y si hablamos de
damitas victorianas resuelve-misterios no debemos dejar atrás al género juvenil
con la serie de Enola Holmes, en la cual la hermana-de-ya-saben-quien
(interpretado por Henry “derríteme” Cavill) decide demostrarles a sus machistas
hermanos que Sherlock no es el único detective de la familia. Interpretada por Millie
Bobby Brown, Enola ya ha protagonizado un filme y Netflix la tiene para este
otoño resolviendo otras fechorías.
El año pasado en
Europa tuvimos kilos de thrillers policiales en ambientes contemporáneos, pero
solo dos de época, Leonardo de la RAI y Voskresenskiy/El Profesor
hecha en Rusia. Aunque una tiene lugar en la Milán del Renacimiento y la rusa transcurre
en San Petersburgo en vísperas de la Gran Guerra, ambas tuvieron algo en común
ser malas con mayúscula lo que no ha impedido que la RAI solicite una segunda
temporada para esclarecer los misterios del Gran Da Vinci.
Noirs
Totalitarios
No puedo acabar
sin hablar de mis temas fetiches. ¿Existen misterios que tengan lugar en mis
espacios favoritos: Guerra Civil, Segunda Guerra Mundial, y gobiernos
totalitario? Pues sí y muchos, pero
pocos han sido llevados a la pantalla.
Aunque hay mucha
ficción sobre el estalinismo totalitario, no he podido encontrar historias de
detectives en ese periodo. La respuesta es tragicómica. Se debe a que en esa
visión ilusoria del perfecto mudo comunista no había cabida para crímenes “burgueses”.
Eso lo descubrimos en la menospreciada Niño 44 basada en la trilogía de Tom
Rob Smith que fue adaptada para el cine. Leo Demidov (Tom Hardy) héroe de la
Gran Guerra Patriótica y agente de la MGB (el ala militar de la KGB) descubre
la existencia de un asesino en serie que se especializa en matar niños. En la
Rusia estalinista de los 50, ese tipo de crimen es inexistente, por lo que Demidov
y su mujer son exiliados a la tundra siberiana desde donde la pareja seguirá
investigando.
El tema me
recordó la excelente Gorki Park de Martin Cruz Smith llevada al cine en
1983. Como Los 80 hoy son nostalgia se la podría readaptar como serie de época.
En general, aun los programas y filmes más críticos del estalinismo se abstienen
de tratar el tema de crímenes y detectives.
No ocurre lo
mismo con la Guerra Civil y el franquismo. Aquí en Queens , una señora judía , maestra
de castellano ( no soy yo) llamada
Rebecca Pawels ha escrito una serie de misterios en torno a Carlos Tejada, un
sargento de la Guardia Civil que investiga asesinatos en la España de Los Años
del Hambre. Solo el primer libro La muerte de un
nacional ameritó traducción al castellano en el 2005.
Aunque los libros
de Ignacio del Valle no son necesariamente novelas de misterio, le juega al género
en El País de los Emperadores Extraños donde Arturo Andrade se ve
obligado a encontrar, en el frente ruso, a un asesino en serie que es miembro
de la División Azul. Este libro fue filmado bajo el título de Silencio en la nieve.
Mas suerte han
tenido los detectives al servicio de la Alemania Nazi. Recordemos la excelente La Noche
de los Generales, llevada al cine en 1966. Bajo la dirección de Anatole
Litvak y con un elenco encabezado por Peter O’Toole y Omar Sharif describía las
esfuerzos de un policía alemán y su contraparte francés por esclarecer crímenes
de prostitutas en Varsovia y Paris durante la Segunda Guerra Mundial de los
cuales era sospechoso un general de la Wehrmacht.
Tal vez inspirado
por esa original mancuerna de investigadores, el canadiense J. Robert Janes creó la dupla Kohler-St.
Cyr. Un policía francés y un oficial de la Gestapo resuelven asesinatos en el Paris
Ocupado. Esta celebre serie de novelas (se perdió con mi biblioteca snif) nunca
ha sido adaptada y lo merecería,
Otra famosa incursión
detectivesca en la Europa Ocupada es la serie de la autora italiana Ben
(Verbena) Pastor que gira alrededor del oficial de la Wehrmacht, Martin Bora. Comenzando con Lumen que
inicia en los primeros días de la invasión a Polonia, Bora debe encontrar al
asesino de una madre superiora polaca, conocida por sus profecías y su olor a
santidad. En siete novelas, Bora esclarecerá crímenes en Ucrania, la isla de Creta e Italia mientras va
desilusionándose tanto con el triunfo de Alemania como el gobierno de esta.
Sin embargo, el
gran detective de la Alemania nazi es el Bernie Gunther de Philip Kerr que en
muchas de las catorce novelas que componen la serie navega en un Berlín de Los
Treinta donde los verdaderos criminales están en el gobierno. Eventualmente, lo
atrapan y obligan a ingresar a las SS lo que le permitirá resolver misterios en
ciudades exóticas como Zagreb y Praga. Lo fascinante de estos relatos es que
Kerr juega con el tiempo y muchas veces nos llevará a la posguerra donde
Gunther busca esconder su pasado en parajes tan lejanos como Buenos Aires y La
Habana.
Traducidas a más
de una docena de idiomas, las novelas de Kerr han atraído fans de todo el mundo,
incluyendo a Tom Hanks. En el 2018, el intérprete de Forrest Gump compró los
derechos de autor y se dispuso a convertir la saga de Bernie Gunther en una
serie de televisión en colaboración con la HBO, pero la pandemia detuvo la
posible filmación. Hoy Hanks anda en otros proyectos y la HBO anda baja de recursos
económicos. ¡Qué lástima!
Entretanto en Alemania,
Tom Twyker y la ZDF se pusieron las pilas con la serie de Gereon Rath de Volker
Kutscher. Babylon Berlin (a la espera de su cuarta temporada) ha sido un
éxito que ha traspasado las fronteras germanas con su mixtura de crónica de gánsteres,
drama de comisaria y noir histórico. La serie de libros cubre los últimos años
de la República de Weimar y acaba en 1934, segundo año del gobierno de Hitler.
La Italia de
Mussolini no ha estado exenta de policías que trabajan al margen de leyes
fascistas. El cuarteto de Carlo Lucarelli que sigue las investigaciones del
poliziotto Di Luca fue llevado a la pantalla en la primera década de este
siglo. En esta década, la RAI ha comprado las aventuras policiacas y
metafísicas del Comisario Ricciardi . El éxito de la primera temporada de las
novelas de Maurizio De Giovanni ha ameritado la filmación de una segunda que
esperamos ver en el 2023.
En este momento
el drama de época angloparlante está estancado en dos modelos. El primero es el
Regency Romance con Bridgerton,
Sanditon y las innumerables adaptaciones de Jane Austen que este
verano nos trajo una Persuasión donde vimos a Anne Elliott orinar en
público. Mas dignos son los misterios históricos. La Cuarta Temporada de Babylon
Berlin llega a Europa este octubre. La tercera de Vienna Blood, ha sido
aprobada. Después del estreno de Miss Scarlett and the Duke en la PBS
este octubre, estamos seguros de que habrá luz verde para una tercera entrega.
Este otoño,
Amazon nos trae una miniserie española con otra dama detective que en Un
asunto privado persigue a un asesino en serie en la Galicia Franquista. Los
investigadores hispanoparlantes están de moda puesto que Netflix en octubre
estrena Belascoaran, la adaptación de las novelas de misterio de Paco
Ignacio Taibó que nos llevan al psicodélico México de los Setenta a conocer a Belascoaran
Shayne, un detective que resuelve lo que a policía del DF no puede. ¿No es esa
suficiente evidencia de la popularidad del subgénero? ¿Por qué crees que un
misterio interesa más en un marco de época?
That is one of the subgenres of period set drama that I have never grown to like, sadly, probably because mysteries and crime have never interested me.
ResponderEliminarI tried Vienna Blood and it was ghastly boring to me and as much as I wanted to bed the male lead, he has no charisma for a lead.
I watched one of the Miss Fisher movies set in Egypt and it was also subpar to my standards. I did notice that in Modern Miss Fisher one of my Australian husbands Joel Jackson stars, but even that was not strong enough for me to entice me to watch.
Alienist just seemed too dark for me, even though it was shot in Belgrade and Luke was my friend back in those days.
I have MagPie Murders downloaded, but still have not watched it. Will probably start Serpent Queen as I finished Raised by Wolves and will finish Anatomy of a Scandal too this evening.
My father was very much into Agatha Christie and Conan Doyle and read us their stories. In reading you don’t see blood or violence. The importance is in the way the sleuth conducts his/her investigation. I liked that and still do, the attention to detail, the careful analysis.
EliminarIf you don’t like Matthew Beard, then nobody could. I find him pretty, but a child. Even his acting is childish, gawky, like a teenager. And the character is childish too. The way he’s treated Clara, just to spite his parents, and at the end of the second season, he’s treating her like he is in love with her, just because she got engaged to somebody else.
Miss Fisher was fun, but I have to confess that I spent my time drooling over Nathan Page.
The Alienist was I dark. I liked the second season better although it included graphic violence against babies, just like in Perry Mason
Let me know how you like TSQ. I couldn’t stand Anatomy of a scandal
I remember that in old Sherlock Holmes series with Jeremy Brett from old Granada TV which later on became today's ITV. That was before they turned Sherlock into travesty.
EliminarThere is something in the air Down Under that makes their boys hotter than their famous barbecue.
Anatomy was amazing all till the end when it finishes with such idiotic twist that it left me gaping at the screen, like what the unholy Eff did I just watch!
I might start Midwich Cuckoos tomorrow and then Serpent next Tuesday. Keeley's Crossfire is currently airing in UK too.
PS Happy Birthday here as well! I know you won't have a party, but at least stuff yourself silly with some chocolate today :)
EliminarDear Gattocito, thank you very much for remembering my birthday and adding greetings here. No, no party, but plenty of gifys. I wish I could feel more festive mood, but I’ve been so anxious with no real cause, unless we count societal changes, political unrest, and natural disasters. What I need is a particularly good series with handsome men, preferably of the Australian persuasion. Yes, at thirteen I discovered the beauty of te Australian male, and since I wouldn’t marry one, perhaps after I die, I’ll move Down Under to feast on Antipodean flesh.
EliminarWhat Anatomy are we talking about: Hugh Grant or Claire Foy’s?
Sir Jeremy Brett was the definitive Sherlock Holmes. My father bought that whole series in video, a format no longer in use.
I’m watching the Catherine de Medici saga. Have serious problems with it, but I’ll wait to hear your opinion.
I got South African chocolate to celebrate quite delicious
Anatomy of a Scandal is with Rupert Friend and Sienna Miller! And the horrid Michelle Dockery who plays a feminazzi in it LOL
EliminarHooray for the chocolate!
Now I get it. I was confusing it with A Very English Scandal
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