lunes, 5 de octubre de 2026

Chicas de Los 80s: Brooke Shields I (Teen Culture XXVIII)

 


¿Quién no ha oído hablar de Brooke Shields? Los 80 fueron su etapa más famosa gracias a comerciales, cine y otras actividades que la convertirían, en esa era pre-internet, en lo que hoy llamaríamos una influencer. Tres décadas más tarde, ha sabido reinventarse y, gracias a varios libros, nos ha hecho conocer su azarosa vida. Muchos ven con compasión su explotación por los medios desde que nació y culpan a su ambiciosa madre, pero hemos visto otros casos de estrellas infantiles explotadas y ninguno es tan escabroso como este.

Del Jabón Ivory a Playboy

Este es el origen de Brooke Shields. Teri Schmon se embarazó de un ricachón de sangre semi noble―por parte de su abuela Torlonia, Rick Shields descendía de casi todas las grandes casas reinantes europeas―que no quería casarse con ella. Los Shields le dieron dinero a la plebeya para que abortara, esta se quedó con el dinero y la bebé. Shields se casó con Teri, pero se divorció cuando la pequeña Brooke tenía cinco meses.

Para quienes vean esta historia como un escenario de telenovela, vale decir que Teri tenía 33 años y Rick solo 24. Nuestra querida cougar, a su noble edad,  ya había sido peluquera, camarera, vendedora de cosméticos y modelo de mi tienda favorita Lord &Taylor. Había recorrido mucho y estaba bien recorrida. Si se embarazó fue para atrapar al millonario y si se quedó con el dinero de la familia, mejor para ella. El divorcio no le importó puesto que en su hijita ya vislumbraba una mina de oro.

                          Teri y su gallinita de los huevos de oro

Se ha dicho que Teri nunca más volvió a trabajar puesto que lucró a costa de su hija. Brooke creció en una casona del Alto Manhattan, fue a escuelas elite y tomó clases privadas de equitación, ballet y otras artes. Todo era para cumplir la meta de Teri de hacer a su hija famosa. Comenzó cuando la pequeña tenía once meses y su madre firmó un contrato para que apareciera en comerciales del jabón Ivory. El punto máximo llegó,  cuando a los diez años, Brooke― con permiso de su madre―fue fotografiada desnuda por Gary Gross.


                             Brooke a los 11 meses

Entremedio, Teri arrastró a su hija a entrevistas y firmas de contrato en telefilmes, cine y hasta Broadway. En 1975 consintió que la todavía impúber Brooke posase desnuda para Sugar ‘n Spice, una publicación de Playboy. No sé qué suena más chocante,  que fuese legal fotografiar una niñita sin ropa, que su madre lo permitiese o que hubiese revistas para caballeros “pdf”  Una vez vi una de esas fotos y Brooke era una tablita. Shirley Temple a los seis años tenía más cuerpo,  así que era obvio cual era la audiencia para esos retratos “artísticos” .

                        Un fragmento de las sórdidas fotos 

Me vale que digan “eran otros tiempos”, y que no puedo imponer nuestra mentalidad moderna en ese entonces. Hey , no era la Era Victoriana, ni la Francia de Luis XV. Era 1975, una época de la que fuimos testigos. Es cierto que una vuelta a ciertos barrios de La Gran Manzana te mostraba el “destape” que había provocado la Revolución Sexual.  Es cierto que había sitios en el West Side donde existían tiendas “ trampas para turista’ que vendían juguetes sexuales, afrodisiacos y otros objetos pornográficos.

En esos barrios era casi imposible circular. En cada esquina había un pimp (padrote, cafiche, chulo) , había establecimientos donde se podían ver tableaux vivants, peep shows, quioscos que ofrecían Playboy,  Hustle y Penthouse y chicos muy normales repartían a los transeúntes volantes ofreciendo servicios de “masajistas” filipinas. En resumen, Nueva York entonces y ahora era un mundo de destape sexual y me imagino que también lo eran las grandes ciudades de California, pero nunca vi pornografía infantil.

La Escandalosa Niña Bonita

Aparte de sus sesiones nudistas, la nena Shield seguía haciendo comerciales ahora de la pasta dental Colgate y modelando para revistas. Su gran oportunidad llegó en 1977 cuando Tere firmó un contrato para el primer protagónico de su hija-mercancía en la polémica Pretty Baby (Niña Bonita en América Latina, La Pequeña en España).



Cincuenta años más tarde, todavía ese filme da que hablar. Tiene seguidores de culto, se la ha incluido entre los cien mejores filmes de la historia y se la llama “ obra de arte”. No niego que es estéticamente valiosa, incluso bellísima visualmente. No me parece mal el contenido, puesto que había prostitutas (y las sigue habiendo) tan jovencitas en todo el mundo. No hay escenas pornográficas, pero no pongo al marido de Candice Bergen en la lista de directores incomprendidos.

Desde el momento en que exigió que la protagonista debía tener la edad de Violet, su personaje, desde el momento en que rechazó a Jodie Foster por “vieja” (La Foster tenía catorce años) es que quería seguir satisfaciendo los apetitos pervertidos de los que habían visto a Brooks en la bañera. Su objetivo era seguir sexualizando a la chica con la ayuda de su proxeneta madre.

Teri ha dicho que Brooks―quien comenzó la filmación antes de cumplir doce años―ya era ‘señorita” y que la primera regla de su hija coincidió con la última de la madre. Quizás la menopausia de Tere explique su amistad con la botella. Se ha contado que se lo pasó borracha durante la filmación, obstruyéndola constantemente, que tuvo un aparatoso accidente automovilístico que puso en peligro vida e integridad de Brooke y que hasta se lio a golpes con un policía.  ¡Esta señora estaba peor que Mel Gibson!

Con el pasar de los años, Brooke ha hablado y escrito francamente sobre los horrores del mundo del cine y del modelaje, pero siempre ha protegido la memoria de su madre como alguien que la cuidaba, protegía y velaba por sus intereses. Esto ya suena a Síndrome de Estocolmo. Hasta las hijas de Brooke han  repudiado públicamente Pretty Baby, ese filme que Brooke considera su obra mas artística.



¿Violet y Belloq: Romance o P….filia?

Los defensores de Malle caen en “whatabouting” cuando lo comparan con Jodie Foster en Taxi Driver,   Natalie Portman en El Profesional, y Dakota Fanning en Houndog puesto que ellas tenían la edad cercana a la de Brooke cuando hicieron esos filmes. Ninguna filmó desnuda (la hermana mayor de Jodie fungió como su doble para  las escenas más “sexuales” de Taxi Driver), ninguno de esos filmes erotizaba a las chicas ni giraba en torno a su poder sexual.

El hecho de que Malle sexualice a Brooke en cada escena (y no solo en las que aparece desnuda), la glamurización de la vida del burdel, y el convertir a Violet en una pequeña vampiresa son lo que rechazo del film. El libreto parece estar incomodo ante el cierre por parte de las autoridades de los burdeles y acusa a la iglesia de ser una aguafiestas. La aparición de una sociedad respetable en la forma de Hattie y su esposo, que vienen a destruir el matrimonio de Violet ,también es visto como algo negativo.

Como todo relato pdf, la historia pone toda la responsabilidad en Violet que parece tener más agencia que otras prostitutas. Su catalizador parece ser su rivalidad con Hattie (Susan Sarandon), su madre y colega en el burdel. Violet quiere superar a Hattie. A sus cortos años es ya experta en el “negocio” e incluso se mete en el cuarto donde su madre está con un cliente para observar cómo se comporta. Cuando al burdel llega el fotógrafo Belloq (David Carradine) que quiere ser el Toulouse Lautrec de la fotografía tomando retratos de prostitutas, y se interesa en Hettie, Violet se pone celosa.

                        Violet y su madre-rival

Madame Nell, la dueña del burdel, cree que a sus doce años, Violet ya está lista para trabajar en el negocio y propone subastar la virginidad de la niña. Esto provoca las escenas más desagradables del filme aunque ninguna es explicita. Lo desagradable, y casi risible, es ver vejetes adinerados pujando por seducir a una criatura. Gana uno menos viejo, más rico, y más ansioso, que compra a la chica por cuatrocientos dólares (unos $3,000 de hoy).



Violet intenta controlar la situación mostrándose contenta, coqueteando con su “dueño” y pidiéndole que la trate bien, pero es obvio que él no tiene esa intención. La alza en brazos y la lleva a la carrera a un cuarto de arriba. No vemos la copula, si oímos los gritos de Violet seguidos por silencio. El individuo baja con cara de satisfecho, le lanza una mirada de triunfo a Madame Nell y se marcha.

Finalmente las prostitutas suben al cuarto y encuentran a Violet semi desnuda e inconsciente. Intentan reanimarla y cuando no lo logran quieren llamar un médico. Llega Hattie que melodramáticamente pregunta “¿qué le han hecho a mi bebé?” Violet comienza a reírse y la escena se vuelve farsa. Sin embargo, cuando se incorpora, gime de dolor. Ese es el problema del filme, la tragedia se ve envuelta en jocosidad.



Un cliente de Hattie quiere casarse con ella. La prostituta acepta, pero no le dice que Violet es su hija. Se marcha, dejándola atrás. Madame Nell sigue subastando a la pequeña que cada vez está más frustrada y aburrida. Su único escape es intentar seducir a sus amiguitos. Cuando asalta sexualmente a un niño de color, la madre del pequeño (y cocinera del burdel) le recuerda que eso es un crimen en el Sur. Madame Nell hace que azoten a Violet. Furiosa, la chica huye del establecimiento y se va a vivir con Belloq.

Lo convence ofreciéndose a cambio de que él la convierte en su querida y le compre todo lo que desea. El fotógrafo confiesa haberse enamorado de Violet, pero la relación no funciona. A Violet le molesta el tiempo que Belloq gasta en su trabajo, a él le molesta la combinación de sabiduría procaz de la pequeña prostituta que contrasta con su inmadurez e ignorancia. Cuando, en un acceso de rabia, Violet destruye las herramientas del fotógrafo, tienen una fuerte disputa y ella se marcha.



Intenta regresar al burdel, pero las autoridades están cerrando los lupanares. Belloq busca a Violet y le pide matrimonio. Se casan, pero su vida marital no mejora ya que Violet se la pasa comiendo o durmiendo. Aparece Hattie y su marido que ahora sabe la verdad y quiere adoptar a Violet. Hattie le recuerda a Belloq que su matrimonio no es legal ya que Violet es menor de edad y convence a su hija que ahora tendrá una vida normal de cualquier niña de trece años. Violet acepta dejar a su marido e irse con su nueva familia.



La duda es si Violet realmente llevará una vida normal, tal como su interprete nunca pudo hacerlo. Si me he explayado en la sinopsis de Pretty Baby es debido a que de alguna manera es un eco de la propia vida de la joven actriz a la vez que refleja la tolerancia y el apetito de la cultura de esa época por la erotización de niñitas.

Brooke Shields: Sex Symbol antes de Ser Quinceaňera

Recuerdo una portada de People de fines de los 70s en la que aparecen Teri y su hija, ambas muy serias. El titulo dice “esta es Brooke Shields, tiene doce años , posa desnuda y su madre está de acuerdo”. Es una cápsula de lo que está ocurriendo y en el asiento de los acusados esta Teri, pero ni la industria ni Brooke querían culparla. La chica era una Teen Sex Symbol, a pesar de que los adolescentes no podían ver Pretty Baby ya que estaba restringida y solo los adultos podían gozarla.



En 1979 hubo un intento de acercar a Brooke a la Teen Culture con el filme Just Me and You Kid. Mi hermana y yo fuimos a ver esta comedia inocua donde una niña vagabunda (Shields) es rescatada por un anciano (George Burns). El filme seria inocuo sino fuese que cuando Brooke conoce a Burns le anuncia que es prostituta, la verdad es que está huyendo de un narcotraficante y que hay varias escenas de la actriz desnuda. En una solo la cubre un neumático de auto. Obvio que los productores sabían que quería el público de la Shields.



Este filme fue un fracaso de taquilla tal como lo sería el próximo Wanda Nevada. Peter Fonda dirigió y actuó en este neo-western donde un jugador gana en la mesa de póker a Wanda una nena de 13 años con la que vive una serie de aventuras en el Oeste de los 50. Debido a que en un momento ambos de declaran su amor, y al final se van juntos, se supone que es un romance a lo Pretty Baby. Sin sexo ni desnudos, al publico les resultó incomodo aceptar este amorío entre un treintón y una nena adolescente.



A Brooke no le importaba porque era conocida en todo el mundo por su escandaloso filme (que en muchos países fue prohibido) y su vida era glamorosa. Al horario en que la mayoría de las chicas de su edad dormían, ella estaba bailando en el célebre antro neoyorquino Studio 54 siendo fotografiada junto a cantantes de moda como Debbie Harris, Gene Simmons e incluso con un artista como Andy Wahrol para quien posó en varias ocasiones (vestida). El fotógrafo se refirió a Brooke como su “musa”.

                         Brooke y Debbie en Studio 54

Encontré esta foto junto a Gene Simmons que me trajo recuerdos. Yo la vi en una revista española (creo que Semana) en 1979 con el rotulo de “Brooke Shields y un simpático amiguito”. Mi hermano y yo nos partimos de la risa y desde entonces nos referimos al ex vocalista de Kiss como “el simpático amiguito”. Lo revelador es que el público ibero no conocía a KISS pero si a La Shields.

                               "Un simpático amiguito"

En la próxima entrega, hablaremos de la carrera de Brooke en Los 80 cuando se convirtió en sex symbol, Teen idol y prototipo para chicas adolescentes.

BIBLIOGRAFIA

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic, Way Opinionated Story of Teen Movies.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Shields, Brooke. There Was a Litle Girl: The Real Story of My Mother and Me

 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

“¿De Las Tres Zorras, Quien es mi Madre?” Lace y el tropo de la busca-madre . (Miniseries del ayer)

 


Después de hablar del Último Descapotable, toca pasar a una vertiente diferente: la hija que busca a la made que la abandonó. Ese es el tema, entre otros,  del superventas Lace de Dame Shirley Conran, The Sisters of Alameda Street de Lorena Hughes, y la miniserie turca Cartas desde el pasado que puede ver por Netflix.

Cuando vi esta última me atrajo la presencia del tropo y la idea de una hija buscando a su madre en un grupo de mujeres. Pensé que se parecía a Lace, pero noté que me equivocaba. A la que se parece es a la novela de mi Beta. ¿La habrá leído Rana Denizer, la escritora (la misma que escribió El Club)? Debido a que “betee” The Sisters... sé que la autora quería trabajar con una variante de Lace, una miniserie que provocó mucho revuelo en Los 80, casi tanto como la novela  de Conran cuyas escenas y tramas sexuales llegaban a ser escabrosas.

Ni “Cartas” ni “Las Hermanas” son escabrosas, tampoco lo es la adaptación de Lace que como The Last Convertible va al grano con la interrogante. Comenzamos la serie con las tres posibles madres de Lili yendo a una reunión en una suite de hotel neoyorquino y a Lili (Phoebe Cates) que aparece vestida de blanco y les espeta “Which one of you bitches is my mother?”



Las Candidatas a ser “La Bitch”

El el libro toda esta mis-n-scene es precedida por un semi prologo donde Lili, de 13 años, es sometida a un aborto en un sitio cochambroso. Es la manera de Conran de mostrarnos el sufrimiento de Lili y el motivo de su odio hacia la madre que no la protegió. Tal como Ron en The Last Convertible culpa a quien cree su padre biológico por su terrible experiencia en Vietnam y por su posible incesto,  Lili culpa a una madre desobligada por todos los horrores que ha vivido,

La diferencia es que George Virdon alcanza a contarle a su ahijado la verdad. Lili no se entera de los detalles que precedieron a su concepción o que siguieron a su nacimiento. Estos le llegan al lector y al espectador gracias a los flashbacks de las tres (cuatro en el libro) posibles  madres de Lili.



Las candidatas a ser “la perra” son Maxine (Arielle Dombasle),una condesa francesa; Judy (Bess Armstrong) la reconocida periodista y editora de la famosa revista “Lace”;  y la filántropa Lady Pagan Swann (Brooke Adams). En la miniserie,  Lili ha tenido encontronazos con las tres en el pasado: seduciendo al hijo de Maxine (que podría ser su hermano, esta historia roza el incesto varias veces), rivalizando en amores con Pagan por el exótico príncipe Abdullah y con Judy por motivos profesionales.

Estas mujeres, que fueron intimas amigas en un internado suizo, ignoran que Lili ha empleado su dinero para contratar detectives que busquen a su madre y que dieron con Hortense (Dame Angela Lansbury), la tía de la condesa, que estaba a cargo de la manutención de la bebita. Algo que ocurrió hasta que la pequeña Lili desapareció en la Revuelta Húngara del ‘56 en el libro (o en la Alemania del Este en la serie). Eso ha permitido a Lili centrar su investigación en cuatro mujeres en el libro y tres en la serie.



En el libro que tiene lugar a fines de los 40, dos adolescentes inglesas Jennifer “Pagan”  Trelawney y Kate, son amigas desde que estudiaron juntas en Londres. Ahora están en La Hirondelle un internado para señoritas donde se les une una francesa gordita, obsesionada con hacer dieta. En un paseo conocen a Judy Jordan, una chica americana que trabaja de camarera en un hotel para pagarse sus estudios. Esas son (en el libro) las posibles madres de Lili.

En la miniserie, además de cambiar la cronología, y situar el nacimiento de Lili a a inicios de Los 60, hacen desaparecer a Kate considerándola muy aburrida. Judy es una americanita adinerada que sueña con ser escritora, y que estudia en el mismo internado. Aunque la novela  vive conjeturando quien es la posible madre de la actriz, hay una abundancia de flashbacks por parte de las candidatas que recuerdan sus esfuerzos por ser felices, sus malos amores, matrimonios, adicciones y carreras.

                              Las tres futuras "zorras"

Los flashbacks aquí son tan importantes como  en The Last Convertible, Cartas desde el pasado y The Sisters of Alameda Street. La diferencia es que tanto en Lace como Las Hermanas y la miniserie turca, es solo el lector el que conoce la tragedia que lleva a una mujer a abandonar a su hija. En Lace, la pequeña Lili ha sabido  que su madre vela por ella, que la gente con quienes vives son sus cuidadores y que algún día se reunirá con quien les dio la vida.

Cuando mueren los cuidadores de Lili y ella queda en la miseria, condenada a un infierno de abusos, es cuando se amarga. Decide vengarse, no solo de su madre, sino de las cómplices de esta que fraguaron el juego de que todas son “Lucinda Lace”, la supuesta progenitora de un bebé que nunca les es real. Esa es la diferencia de Lili con Elif de Cartas.. y Malena de The Sisters…



El Viaje de Malena

Malena, una estudiante de enfermería en el Ecuador de 1962, ve su apacible vida interrumpida cuando su padre intempestivamente se suicida. Revisando los papeles del muerto, Malena se lleva una sorpresa, una carta escrita por su madre biológica. La desconocida solo le da a la hija abandonada tres pistas: el pueblo andino de san Isidro, una dirección en la Calle Alameda y que su nombre inicia con “A”.

Armada con estos datos, Malena llega a la Calle Alameda, la antigua mansión de la Familia Platas, dueños de la joyería del pueblo. Su primer encuentro es con Ana Platas, la actual dueña de casa. Casada, madre de dos hijos, esposa tradicional,  justo espera a Lili, la díscola hija de una amiga que es enviada a ese pueblo a curarse de un mal amor.

Ana confunde a Malena con Lili. Malena confunde a Ana con su verdadera madre, pero a la hora de la cena Malena-Lili conoce a Amanda, hermana de Ana, viuda elegante, guapa y poco convencional. Cuando Malena intenta organizar sus pensamientos aparece Alejandra, otra hermana, vestida de pantalones, sin maquillaje, Alejandra es silenciosa, distante, solo sabemos que es quien diseña las joyas de la orfebrería familiar, pero por ser mujer no puede quedarse con el crédito de su obra.




Malena ahora está en una situación espinosa, debe decidir cuál es la mejor candidata para haberle dado la vida mientras intenta cumplir con su rol de Lili y evitar ser descubierta. (Para colmo, se entera que hubo una cuarta hermana, la hoy difunta Abigail). A medida que la novela avanza, a partir del capítulo 7, entran los recuerdos de las hermanas que alternarán con la investigación de Malena (ayudada por un diario semi quemado de Abigail) y la vida que lleva en San Isidro, la gente que conoce e incluso su romance con un hombre comprometido.


De esta manera, tenemos varias tramas que agilizan la novela, proveen nuevos misterios y hacen que el lector se involucre tanto con Malena como con Las Hermanas Plata. La maestría de la autora está en no enredarnos aunque a ratos nos frustremos, como Malena, al cerrarse la posibilidad de encontrar a su madre.

Los Alumnos de la Maestra Fatma

Eso es lo que no supo equilibrar la escritora y directora de Cartas desde el pasado. A pesar del prestigio de Rana Dinazer esta trama le ha salido tan descuidada e incomprensible que hasta en Turquía la han criticado.

Elif una chica de 20 años de la que sabemos muy poco (y seguimos sin saber) aparte de que le gusta la música y toca la guitarra, ha crecido casi sin preguntas sobre el pasado de sus padres. Ha aceptado el cuento del padre ausente, feliz de ser criada por Fatma, una maestra retirada y que paulatinamente va perdiendo la memoria. Esa es la única tragedia que afecta la vida  de Elif que, como Malena, no se imagina la crisis que se avecina.

                Fatma en la casa de reposo

Luego que su madre es internada, Elif intenta ordenar su papeleo y se encuentra con una serie de cartas que nunca fueron enviadas y, como Malena, encuentra una abierta, escrita por su madre biológica. Así descubre que su verdadera madre es una antigua estudiante de Fatma. Ahí la historia se desordena.



Vamos conociendo a los miembros del “Club Literario” de Fatma,  estudiantes de una escuela elite de Estambul. Ellos son la bella y millonaria Seda , que todos desean, pero que está involucrada en un misterioso romance que solo se sabe es con un hombre prohibido; Mert, el equivalente al capitán del equipo de futbol en los Teen Drama americanos, el casanova arrogante, la estrella del equipo de basquetbol que sueña con una beca deportiva para una universidad Ivy League.

El mejor amigo de Mert es Murat, un chico noble y generoso del que todos se aprovechan por ser muy rico. Murat ama secretamente a la odiosa Zuhal, una alumna becada llena de amargura y rencor social que la convierte en un puercoespín. Zuhal tiene amores con Mert, pero se rumora que es amante de Levent, empleado de la cafetería y que les vende drogas a los chicos.

La última de este grupo es la patética gordita Banu de la que se burla todo el mundo incluyendo  Zuhal y Mert. Banu está enamorada de Mert. Algo que no entendemos sino hasta que los flashbacks, casi al final, nos dicen que el año anterior a los hechos Mert fue bondadoso con ella. La pregunta es por qué no nos mostraron eso al comienzo. Es que como si los videos se hubiesen mezclado y perdido el orden, lo mismo ocurre con la trama.



Al comienzo, Elif se pone a buscar a los miembros del Club Literario con la excusa de entregarles las cartas. Fue una tarea que les asignó Fatma, cartas que escribieron a sí mismos con la idea de recibirlas veinte años más tarde y ver cuánto han cambiado. Lo interesante es que no vemos es momento, ya que paralelo a la búsqueda de Elif, comenzamos a conocer a los personajes en el presente:

Zuhal es representante de una marca de cosméticos y es la influencer de moda. La antigua escuela elite que tanto la despreció ahora le rinde homenaje, en un evento organizado por un poderoso empresario que también es fundamentalista islámico. Zuhal conoce a la esposa de este empresario: una mujer muy guapa, pero vestida de manera discreta y con velo en la cabeza. A Zuhal le cuesta reconocer en esta esbelta dama a Banu, la gordita. Mas le sorprende ver que Murat es el chofer de Banu desde que su padre perdió su fortuna y fue a la cárcel.

                          Zuhal

Elif entrega la carta a la hermana de Seda que al leerla descubre que el amante secreto de su hermana era su propio marido . Esto destruye su matrimonio. Elif le entrega la carta a Murat casi accidentalmente cuando él viene a visitar a su antigua maestra en el hospital. A Elif no se le ocurre―aunque hacen buenas migas―interrogarlo o incorporarlo a su investigación.

Elif también da con una agenda de su madre adoptiva donde Fatma guardaba sus preocupaciones, problemas y sospechas sobre sus alumnos. De ahí, Elif saca pistas falsas que la llevan a hacer creer que su madre es Zuhal y es a partir del cuarto episodio que deja de investigar y la trama se cifra en flashbacks de recuerdos de otros personajes. Elif pierde protagonismo sin razón aparente. En cambio, tenemos larga escenas de Mert y Banu.

                      Las cartas traen malos recuerdos

Después que una lesión destruyera sus sueños y objetivos, Mert ha acabado en Alemania como entrenador de un equipo de basquetbol femenino. El y Banu siguen en contacto y se insinúa un romance luego de un reencuentro entre ambos en Estambul. Esto sería romántico si no se sintiera inexplicable.

                                 Mert y Banu 20 años mas tarde

¿Como puede Banu haber perdonado la crueldad de Mert que, cuando se negó a ayudarlo en una manera ilegal de conseguí la anhelada beca, la arrojó a la piscina?  Banu leyó la carta secreta de Mert que era una lista de las chicas de su curso en las que les asignaba ventajas y desventajas de acuerdo a belleza y posibilidades sexuales. A Banu, Mert le profetizaba una vida de virginidad ya que era una “gordiflona” poco atractiva. ¿¿Que hace que Banu ahora lo reciba con cariño y el la haya aceptado. Es porque la ve bella y delgada? ¿Como volvieron a encontrarse en las redes sociales? Nunca lo sabremos.



Aviso que voy a poner spoilers si todavía alguien quiere ver esta serie que inicia tan bien y cae en disparates, se salte esta sección: 

SPOILERS

La Madre de Elif

Para el segundo episodio yo sabía que B. era la madre de Elif. Cuando le dice a Zuhal que no puede tener hijos yo pensé que o era una mentira o que había quedado estéril después del parto. Lo que no sabía era quien era el padre y eso me permitió seguir con la historia. En el penúltimo capítulo, descubrimos quien embarazó a B. Y estamos tragándonos la sorpresa cuando llega la otra, el padre no quiere saber nada de Elif y eso que la conoce y le cae bien.

               Murat y Elif antes de saber que son padre e hija

La sorpresa llega a un clímax cuando B., a diferencia de las telenovelas, a diferencia de los ejemplos incluyendo a Lace, rechaza por segunda vez a su hija. Lo terrible es que en el penúltimo capítulo, B. asume su maternidad y manda aviso a Elif de que le revelará su verdad, pero cuando descubre que Mert la ama y quiere iniciar una vida con ella, la ex gordita prefiere esta opción antes que someterse al escarnio público de ser madre soltera de una jovencita. ¡Que asco! Y lo extraordinario es que la guionista está muy pancha con ese final, aunque críticos y público no.

Elif ha sido citada a un restaurante para conocer a B. y está presente Zuhal (que finge ser la madre biológica de la chica) .A medida que avanza la noche y B. se muestra más silenciosa e indiferente, la dolida y humillada Elif toma una decisión y hace un brindis. Por su verdadera madre, la maestra que la crio … y Colorín Colorado.



Muchos encontraran que este final recuerda al de The Last Convertible (libro) donde Ron Jr. tras enterarse que es hijo del narcisista Russ, lo hace a un lado y acepta que Dal quien lo crio, es su verdadero padre. La diferencia es que Ron Jr. sabe toda la verdad de las circunstancias que llevaron a su procreación, el dilema de su madre, la decisión de muchos de cómo darle una vida mejor a un bebé nonato. Con esa información, Ron Jr. alcanza la paz, supera sus miedos, es capaz de planificar su vida. Nada de eso ocurre con la pobre Elif.

Parte de la rabia que el espectador siente por los padres de Elif es el modo en que se la concibió. Murat era el mejor amigo de Banu. Aun después de su noche de pasión, la seguía defendiendo y queriendo. Eso era resultado de que nunca supo ni del sexo que compartieron ni de la hija que engendraron.

                     Seda les dio extasis con el licor a Murat y a Banu

La serie nos cuenta que ambos estaban bebidos y drogados cuando acabaron en la cama. Al día siguiente, Murat no recordaba nada. Banu recordaba todo. Para confirmárnoslo, la serie nos lleva al presente al primer encuentro sexual de Banu y Mert. Banu solo ha tenido sexo una vez, la memoria es tan horrible que le viene un ataque histórico e interrumpe el acto. Nos queda claro que para Banu la concepción de su hija fue tan traumática que equivale a una violación. En eso, Cartas desde el pasado se asemeja a los otros ejemplos de los que les he hablado.

                    Una noche de copas destruyó la vida de Banu

FIN DEL SPOILER.

La Hija como Producto de Violación

Ese es un tema que tienen en común Lace y otras obras que siguen su diseño, la violencia sexual. The Sisters of Alameda Street se cifra en la importancia de los lazos familiares y Lace en la amistad femenina, pero latente en ambas esta la represión sexual de la mujer y la violencia que se cierne sobre ellas. Dame Shirley fue una mujer fascinante que plasmó sus vivencias en su novela más famosa,  desde su estadía en un internado suizo hasta su labor como editora, novelista y filántropa, sin dejar de mencionar sus tres matrimonios. Sin embargo nada en su pasado explica su fascinación con el sexo kinky ni la constante presencia de la violencia sexual en su trama.

Yo diría que el zeitgeist de los 70 y 80 fue esa aproximación a un nuevo erotismo. Junto con la liberación sexual, vino el miedo a los resultados del sexo. El principal era el embarazo, el segundo la violencia de género que tiñe la experiencia sexual. Se sabe que Dame Shirley junto con Judith Krantz y Jackie Collins “fundaron” el Bonkbuster, un tipo de novela rosa llena de sexo no necesariamente gratificante. En eso difería del bodice ripper, el romance histórico tan en boga que glorificaba el ultraje sexual.



Ya he hablado de eso en otras entradas sobre la moda del héroe violador tanto en la literatura como en la pantalla de esa época. El ejemplo más notorio la romantización de Luke-Laura, la Power Couple de la soap opera General Hospital cuya historia de amor había iniciado con una violación. Aunque el Bonkbuster no trata exclusivamente de violencia sexual, el sexo es visto como peligroso, como una forma de control y se destruye la idea de que siempre sea placentero. Eso recuerdo de haber hojeado la obra de Judith Krantz y Jackie Collins, a las que mi madre era adicta y yo despreciaba.

En Lace nos encontramos con ese mismo escenario. En la novela, Kate es asaltada sexualmente por la madre alcohólica de Pagan; la misma Pagan es violada por el chofer del internado, y Lili es producto de una violación y es abusada por un adulto a los 13 años lo que la lleva a un aborto y luego a buscar empleo en la industria porno donde cada filme es una experiencia de sexo forzado.



The Sisters of Alameda Street, escrita ya fuera de esa época donde el erotismo no necesariamente era romántico y sublime, no sufre de esa obsesión. Aun así, más de un lector timorato (a juzgar por los comentarios de Amazon) se escandaliza ante una trama que menciona esposos impotentes, adulterio, una hermana tiene amores con un curita y otra es victima de un ultraje sexual.

Mi Beta Lorena, me alertó recientemente de la existencia de otra obra inspirada en Lace. Se trata de la miniserie (18 episodios) Pacto de Silencio, hecha en México que puede verse en Netflix. Ahí está la historia de cuatro adolescentes que hacen amistad en el mismo internado. Las cuatro son activas sexualmente (a una la violan) y una queda embarazada. A punta de chantajes, consiguen que la directora del internado las encubra y dejan a la recién nacida en una casa abandonada.

La directora la rescata y la da a criar a una mujer que le inculca la pequeña odio por la madre que la abandono. Años más tarde, Brenda (Camila Valero, la bisnieta de Doña Silvia Pinal), convertida en poderosa influencer se infiltra en la vida de las cuatro mujeres con la intención de destruirlas. No se las recomiendo porque es melodramática y mediocre. Un ejemplo de la diferencia de trabajar con un tropo como lo ha hecho Lorena Hughes en The Sisters of Alameda Street a plagiar de mala manera como Pacto de Silencio a no saber utilizarlo como Cartas desde el pasado.



A propósito, acabo de enterarme que Rana Denizer copió, hasta el título, su miniserie de una miniserie rusa donde una chica, tras leer cartas de su difunta madre, parte a Moscú a descubrir quien entre un trio de amigos, es su padre. Esta serie (Cartas del Pasado) está en YT y en castellano.



Una última palabra sobre “Lace”. No sé si ha sido traducida al castellano y no recomiendo el libro, puede ofender muchas sensibilidades modernas. En cambio la serie (Tres Destinos en España) si puede encontrarse completa en YouTube. Merece ser vista porque, como fue presentada en televisión abierta ,es bastante moderada, a ninguna la violan ni siquiera a Lili.

Fue tanto el éxito de la miniserie que se le hizo una segunda parte, donde ya no pudo evitarse el tema de la violación para explicar el nacimiento de la niña, aunque su madre creía que era hija de su novio. También esta versión puede encontrarse en YouTube, como ejemplo de cómo el sexo y el sensacionalismo vendían en Los 70 aun en la discreta cultura televisiva.



 



martes, 22 de septiembre de 2026

The Last Convertible y una variación del Síndrome Filumena Marturano (Miniseries del Ayer)



Después de hablar del Síndrome Filumena Marturano, caí que no era el mismo caso de Elif, protagonista de la miniserie turca Cartas del Pasado. En vez de madre o padre que buscase encontrarla, ella estaba en búsqueda de los suyos y debía descubrirlos en un grupo de los ex alumnos de su madre adoptiva. Esta interesante premisa no ha sido utilizada en telenovelas, pero si en literatura incluyendo una de mis novelas favoritas, The Last Convertible de Anton Myrer

No vi Cartas del Pasado por ser un drama de época, puesto que 2003 será nostalgia para muchos, para mí es apenas hace un rato. No la vi por ser serié de adolescentes, aunque es interesante ver que los chicos turcos pueden ser tan egoístas y bobitos como los de USA y del resto de Occidente. La vi porque su premisa es una interrogante y una investigación que provoca un flashback nostálgico. Eso se parece a la trama de El ultimo descapotable.

Anton Myrer y sus Novelas

Comencemos en orden cronológico. The Last Convertible fue la quinta novela de Anton Myrer quien había comenzado su carrera con novelas que ilustraban sus experiencias en el Pacifico durante la Segunda Guerra Mundial: The Wide Shore y The Big War que fue llevada al cine en 1958, bajo el nombre de In Love and War, con Tab Hunter, Bradford Dillmann y Robert Wagner como un sargento y dos soldados que comparten un último permiso de diversas maneras para luego encontrarse en el campo de batalla.



Myrer seguiría estas primeras y exitosas novelas con cuatro otras más antes de su muerte en 1985. La más famosa es Once an Eagle(1968), la historia y rivalidad entre dos oficiales, uno decente y responsable, y otro ambicioso y manipulador. La novela recorre sus carreras y vidas personales desde la Gran Guerra hasta el inicio de la Guerra de Vietnam.

Once an Eagle, protagonizada por Bradford Dillman y Sam Elliot, fue convertida en miniserie por la ABC en 1976, cuando ya QBVIII y Roots habían iniciado el reinado de las miniseries. Yo todavía subordinada a lo que veían mis padres en una casa de un solo televisor, tuve que contentarme sacando la novela de la biblioteca pública. Hay una versión en YT y creo que Amazon la vende en DVD.

Al año siguiente, salía al mercado la penúltima novela de Anton Myrer, The Last Convertible que en un par de semanas lideraba la lista de los más vendidos. Ni corta ni perezosa, la NBC compró los derechos y comenzó a filmarla. Para entonces yo ya tenía mi mini televisor (a colores) y fue la primera serie que pude seguir.



Hoy esa miniserie de tres capítulos no puede encontrarse en ninguna plataforma de streaming. No es sorprendente puesto que otras miniseries de esa época como Captains and Kings y la versión de Jane Seymour de East of Eden también están desaparecidas. Por suerte el libro puede hallarse en inglés en Amazon y en castellano en diferentes lugares: Casa del Libro y Abebooks en España, Mercado Libre en América Latina y hasta en Buscalibro en Chile. Lo recomiendo.

La Saga de Los Fusileros

En resumen, es la historia de Los Fusileros, cinco estudiantes novatos de Harvard que se conocen en el otoño de 1940. La historia narrada en primera persona por uno de ellos, relata sus vidas y aventuras en la guerra y la paz, sus amores y una amistad que a veces se convierte en rivalidad. El narrador, George Virdone es el “forastero” en una época que solo una elite podía ir a Harvard. Es pobre, está en Harvard gracias a una beca y, para él, este mundo privilegiado de chicos ricos y sus juegos y juguetes es un cuento de hadas.

Uno de los máximos juguetes es “La Emperatriz”, un Packard ’38, que llega a Harvard como montura de Jean de Barres, un aristócrata refugiado de la Francia Ocupada. El auto es la adoración de Los Fusileros y pasará por varias manos hasta ser heredado por George, que al comienzo de la novela, es un catedrático en su ex alma mater y vive en el campus con su esposa y sus hijas.

La Emperatriz es casi un eufemismo para el personaje de Chris, la novia de uno de los Fusileros, pero que a medida que recorremos la vida del grupo vemos que se convierte en la madre del hijo de uno, la esposa de otro y el amor idealizado de George. Los críticos simplistas han visto a Geoge como la conciencia del grupo. Releyendo la novela, a cuarenta años desde mi última lectura, noto que George es el eje del relato. No solo por ser el narrador sino también que es quien más evoluciona debido a su sensibilidad que le hace vivir con mayor intensidad sus experiencias.



Yo tuve la suerte de ver la miniserie antes de conocer el libro. Eso me hizo evitar comparaciones iniciales que me impidiesen gozar de una estupenda producción de tres episodios (seis horas). Hay tremendos cambios entre ambas narrativas, pero yo las acepté como obras separadas. Lo que si es que ver la serie me ayudó a dotar de rostros a los personajes y nunca he visto un elenco más adecuado.

Cuando la vi por primera vez me encontré con conocidos y desconocidos. Deborah Raffin estaba exquisita como Chris y me hizo perdonarle el fiasco de su rol de January Wayne en Once is Not Enough. Perry King que se había pasado la década intentando conquistar un espacio en Hollywood desde películas de terror como La Posesión de Joe Delaney, Blaxploitation sagas como Mandingo y nostalgia de los 50 (Lords of Flatbush),  era ahora la encarnación del carismático e irresponsable Russ Currier quien logra su sueño de ser escritor a costa de destrozar la vida de sus amigos.



Aunque Michael Nouri había aparecido ya en el imaginario popular norteamericano gracias a The Inmigrants, yo solo vería esa adaptación de la novela de Howard Fast un año más tarde junto con su excelente caracterización de Lucky Luciano en The Gangster Chronicles. Faltaban tres años para que se hiciese famoso para toda una generación de late Baby Boomers como el patrón/interés romántico de Jennifer Beals en Flashdance. No puedo imaginarme a nadie mejor para dar vida al trágicamente glamoroso Jean-Jean.

Aparte de Perry, el único rostro conocido para los televidentes era el de Bruce Boxleitner que ya había sido un poco estrella en su rol de Luke McCahan en The Macahans. The Last Convertible sería un puente entre esa serie y protagónicos más serios en el cine en el clásico de ciencia ficción Tron, y miniseries como Bare Essence y Al Este del Eden, trampolines para sus roles más icónicos en The Scarecrow and Mrs. King y la franquicia Babylon 5.



Entonces no sabía que Edward Albert quien daba vida a Ron Dalrymple era hijo de Eddie Albert y la sublime Margo, aunque en el libro se describe a Dal como oscuro de piel y mi hermano le encontró cara de latino. John Shea se haría más conocido con otros roles que siguieron a su interpretación del apocado irlandés Terry Gilligan hasta llegar al padre de Blair Waldorf en Gossip Girl.

Las actrices, aparte de Raffin, no me resultaban conocidas. A Kim Darby la había visto crecer en media docena de telefilmes, no sabía entonces que Sharon Gless, quien da vida a la vampiresa Kay Madden, ya había causado impresión en The Inmigrants. Solo la separaría del rol de Kay cuando la viese encarnar a la policía alcohólica de Cagney and Lacey. En cuanto a Stacey Nelkin, quien hizo el papel de la osada Sheila, hermana de Terry, nadie me contó entonces que había sido “noviecita” de Woody Allen y la inspiración del rol de Mariel Hemingway en Manhattan.



La Gran Generación

The Last Convertible es una novela nostálgica, un intento de capturar un mundo perdido y una juventud inocente mancillada por la guerra. Años más tarde, cuando leí The Glory and the Dream de William Manchester me encontré con esa misma nostalgia, ahora en un texto de historia. Me hizo notar que el historiador también era un miembro de esa Great Generation y que también recordaba con cariño melancólico ese último año de universidad antes de integrarse a filas.

El ultimo descapotable se asemeja a Retorno a Brideshead y es que ambas son novelas sobre universitarios. En Brideshead los protagonistas son alumnos de Oxford y en la novela de Myrer la institución es Havard. Aunque se trata de un grupo de chicos también es un eco de las alumnas de Vassar en The Circle de Mary McCarthy.



Si he hablado tanto del libro es porque me irrita que no merezca ni una entrada en la Wikipedia donde si hay entrada para Myrer y para dos de sus novelas incluso para las adaptaciones a la pantalla. De The Last Convertible no hay ni entrada para libro ni para miniserie, peor aún hasta hace poco podía verse la última en la plataforma MUBI y comprar el DVD en Amazon. Hoy solo puede adquirirse en tiendas especializadas en antigüedades y filmes o series que no se encuentran en el mercado.

Por esa razón voy a comenzar con la adaptación que se parece y se aleja del texto original. Mencionaba la importancia de Harvard en la trama. Conscientes de eso, la reunión de ex alumnos juega un rol más importante que en el libro donde es un mero evento que precede al momento en que George es enfrentado por su ahijado con la pregunta “ Who is my real father?” Pregunta que revierte el síndrome Filumena Marturano y hermana a El ultimo descapotable con otras obras de hijos que buscan a los autores de sus vidas como Lace y Cartas del pasado.



“Quien es mi Verdadero Padre?”

Aun así, hay diferencias. En la serie, no sabemos en qué momento del presente estamos. Si sabemos contar deducimos que si Ron Dalrymple Jr. nació en 1942, tendrá 32 o 33 años en el presente (el libro nos dice que el “presente” es 1977) Interpretado por un juvenil Shawn Stevens, Ron (hora llamado “Robbie”) parece tener veinte años, ciertamente no luce como veterano de Vietnam.

Durante una conversación “entre hombres” en el garaje y con la Emperatriz de testigo, Robbie anuncia querer casarse con Peggy y pregunta si el Profesor Virdon no tiene reparos en tenerlo de yerno . Noticia que encanta a George, pero no tanto la pregunta que sigue. Muy incómodo y turbado, Robbie sale con un “¿Quien es mi verdadero padre?’ Superada la sorpresa inicial, George con calma invita a su ahijado a asistir a la reunión de ex alumnos de Harvard y promete darle una respuesta al final de esta.

Acto seguido, George deja al ahijado perplejo y se marcha en un largo paseo en la Emperatriz que sirve para un flashback de casi seis horas en la que recuerda los quehaceres de Los Fusileros en Harvard , en la guerra y en el amor. Es un viaje por cuatro décadas que por tres noches nos recrea la mayor parte de lo que ocurre en el libro. Para la segunda noche ya sabemos quién es el padre de Robbie, pero hemos invertido emocionalmente tanto en los personajes que nos interesa saber sus destinos más que la preocupación de un chico, que lo tiene todo, por saber quién es el padre que lo procreó y abandonó.

La serie presenta cambios que en su momento encontré necesarios. El personaje de Terry se ha expandido y es más interesante que el de Dal. Supongo que le vieron más futuro a John O’Shea. Se implica más específicamente que Nancy tiene tendencias lésbicas, algo que en el libro es narrado muy levemente por su mismo esposo-narrador y Russ es menos egoísta y narcisista.



Me pasé la serie deseando que George recibiese una recompensa por ser un amigo tan fiel y aguantar tanto a una esposa que no lo hace feliz incluso lo culpa por la muerte de un hijo. Tal como Ron Jr. espera que al final de la reunión sepa la verdad de sus orígenes, yo puse mis esperanzas en que en esa fiesta Chris descubra que George es el hombre de su vida o que él tome la decisión de dejar a Nancy e irse a París en busca de Sheila Gilligan, otra víctima de Russ a la que el Profesor Virdon ha salvado. Tal vez por eso el final es lo que más me desconcertó y hoy me da ira.

Después de una jornada agotadora de seguir impidiendo que Los Fusileros se vayan a los puños, George se toma un merecido whisky cuando aparece Robbie con su plañidera pregunta. George muestra una actitud displicente y un poco aburrido le responde con otra interrogante retorica  ¿Qué diferencia hace saber quién es su padre biológico?

Estoy segura que para Robbie si hay una diferencia, pero George agrega que el verdadero padre del chico es Dal puesto que lo ha criado. Y sigue a esta verdad de Perogrullo, una reflexión tardía “yo no soy tu padre”. Con eso George queda muy ancho y Robbie se marcha en silencio.



Unos días después de ver la miniserie y todavía subyugada (no recuerdo que me haya molestado el final)por ella, me fui a la biblioteca pública y saqué el libro. Fue una sorpresa ver que el inicio era diferente. El intercambio entre George y Ron Jr. es de todo menos cordial. Ron no quiere pedir la mano de Peg, exige saber quién es su padre biológico. Peor aún, cree que George es un viejo cochino que ha alcahueteado una relación incestuosa bajo su techo.

Esto se debe a que Ron que dice haberse enterado (“no importa como”) de que Dal no es su padre, y al enfrentar a su madre esta cobardemente lo envía con el padrino. Ron suma dos más dos y voila. El Profesor Verdón es su desobligado progenitor. George suspira pensando que otra vez Chris delega su responsabilidad en él. Leyendo la novela nuevamente, me doy cuenta que Chis, más que una fuerza catalizadora, es casi una villana que transforma la vida de muchas personas de manera negativa.

Aparentemente, George se siente culpable de haber convencido a su ahijado de ir a pelear en Vietnam lo que lo ha convertido en un veterano amargado y cínico, no precisamente el tipo de yerno que un padre desea para su hija. George decide contarle la verdad, pero a su manera. Esto lleva a horas de recuerdos nostálgicos del catedrático que se remontan a su propia historia familiar y a su encuentro con chicos mágicos en un mundo mágico al que logra entrar gracias a esa amistad sin percatarse que esta tiene un precio.



Cuando la Nobleza y El Deber Son Trampas

A diferencia de Dan Humphrey de Gossip Girl que también es el chico pobre que es integrado al mundo de los bellos y ricos, George no juzga, no condena no busca castigar a los privilegiados egoístas que componen a Los Fusileros. Su relato que lleva a la guerra y sus experiencias en el teatro europeo, sus intentos de llevar una vida normal aun marcado por su experiencia de veterano está teñida de nostalgia cariñosa. Algo que hace eco del texto de William Manchester que en su The Glory and the Dream ofrece ese mismo homenaje a La Gran Generación, al mundo de la Depresión que formó a sus miembros y a sus sueños de posguerra de crear un mundo mejor.

Sin embargo es George el mejor exponente de esa generación porque cree en esos valores judeocristianos de gente criada en zonas rurales marcada por la pobreza, pero también por el afán de llevar vidas dignas y morales. Ese es el Talón de Aquiles de George y lo hace diferente al chico rico bohemio que juega a ser intelectual como Russ, o el ambicioso empresario que será Dal.  Sous valores serian considerados hoi polloi por Jean Jean y despreciados por Terri, miembro de una segunda generación de irlandeses, que repudia una elite que desestima a los inmigrantes.

Cuando le leí la novela a mi madre, ella determinó que George era “un calzonazos” y que no se parecía al de la serie. Releyendo el libro hoy noto que los valores de Geoge, su sentido del deber, su lealtad a sus amigos,  son los que le impiden luchar por su felicidad. Me recuerda a los héroes de Edith Wharton como Ethan Fromme o Newland Archer de The Age of Innocence y es cierto que la serie intenta borrar esa aura de mártir.



En el libro, George es el narrador, pero también alude a cartas que recibió durante la guerra de sus amigos. Eso nos permite conocer otras perspectivas. Ahí descubrimos que George ya en el ejercito descubre por carta de Dal que Chris lo ha “atrapado” y más tarde recibe un ‘mea culpa” de ella en la que usa como excusa el bienestar de su hijo. En realidad es orgullo, puesto que nunca intentó contactar al verdadero padre. Es por eso que Ron no la exonera cuando a la mitad del libro recibe la respuesta a su gran interrogante.

Sin embargo, sabemos por Geoge que él nunca pudo pedirle matrimonio a Chris, su gran amor, ni para sacar de un atolladero, porque su primer deber estaba con Nancy que también podría estar embarazada. En cuanto al matrimonio de Chris, los motivos no serían puros, pero al final de la novela ella afirma ser feliz junto a Dal con quien ha tenido más hijos. También en algún momento de su reminiscencia, George recuerda que Dal le reveló que sabía que no era el padre de Ron Jr.



En la serie, es Chris quien viene a despedir a George cuando él parte a la guerra y le anuncia de manera despreocupada que se ha casado con Dal. Esto provoca una pataleta de parte de George que se queja de que pudo haberse casado con él. “Pero nunca me lo pediste” dice Chis asombrada. Y queda la sensación de que al menos una vez (algo que no ocurre en el libro) George confiesa su amor y contempla la posibilidad de ser feliz junto a la mujer que ama.



Sin embargo, la miniserie recorta un episodio importante, el affaire de George con una viuda italiana durante la guerra, un episodio casi de premio de consuelo para hacernos saber que al menos una vez en su vida George conoció la pasión que le negará su esposa. En la serie, George permanece físicamente fiel a Nancy (y a Chris). Volviendo al frustrante final de la miniserie basta decir que está muy alejado del del libro , el cual se parece más al de la miniserie turca Cartas del Pasado.

No sigo para no seguir dando spoilers, no sé cuándo ni donde encontraré la miniserie. No pierdo las esperanzas, puesto si me tomó tres años encontrar una copia de Al Este del Eden (1981), estoy segura que The Last Convertible reaparecerá en algún sitio. Entretanto les recomiendo calurosamente  que lean el libro.

La historia ha sido comparada en términos de nostalgia a The Way We Were (Nuestros Años Felices) donde también hay un romance que comienza en una universidad Ivy League, pero en esa amistad del pasado y una reunión de antiguos compañeros universitarios recuerda a The Big Chill (El Rencuentro) Si les han gustado esos relatos entonces les encantará la novela de Anton Myrers, pero si quieren mas historias de hijos busca-padres entonces espérense que próximamente les hablare de Lace , miniserie y novela.