jueves, 3 de septiembre de 2026

De Como Ziggy Stardust se Transformó en Icono de la Moda: David Bowie en Los 80 (Teen Culture XXVII)

 

 



Se puede decir que los músicos de Los 70 y 80 incluyeron figuras excéntricas que querían desafiar la apariencia humana como Alice Cooper, Iggy Op, Marilyn Manson y Gene Simmons y sus Kiss, pero quien realmente transgredió toda imagen tradicional de genero fue el gran y único David Bowie. ¿Como se comportó en Los 80 cuando ídolos como Boy George lo consideraban su mayor influencia? Como siempre, Bowie sorprendería y explicaría por que se le ha llamado “El Camaleón de la Música”.

La Androginia en el Siglo XX

Históricamente,  hay periodos en que la moda ha fluctuado hacia estilos andróginos . El más famoso ocurrió en la Alemania de Weimar. La magnitud de la catástrofe provocada por la Gran Guerra estimuló un rechazo a la maternidad que solo servía para proveer al nacimiento de más soldados. De ahí que se rechazó el canon de belleza imperante de mujeres robustas con curvas voluptuosas.

El nuevo ideal de belleza presentaba chicas delgadas, de pecho plano, cabellos cortos y actitudes liberadas que podían considerarse masculinas. En Hollywood el caso más reconocido fue Louise Brooks quien cruzó el Atlántico y se convirtió en un símbolo sexual en Alemania pre-Hitler donde existía también una actitud más liberal para orientaciones sexuales diversas.

                         Louise Brooks vestida de chico

La llegada de Hitler al poder acabó con esas libertades y la gran estrella de cine alemán, y promotora del cross dressing , Marlene Dietrich huyó hacia Hollywood. En 1930, en Morocco, Dietrich, vestida de frac varonil, besaba a otra mujer en los labios. Esto provocó un escándalo que invitaría a la implantación del Código Hayes.



Marlene y Louise Brooks fueron influencers en su día pero no eternas. Fue en Los 60, la era de las revoluciones, que aparecieron iconos de la cultura pop que promovían lo andrógino o como se le llamaba entonces  “unisex”. Twiggy con su extremada delgadez ,que no daba espacio a curvas, y su peinado Pixie retornaba a la moda “Flapper” de parecer chico, de no reflejar una sensualidad netamente femenina.

   
                                             Twiggy vestida de chico

Los Beatles con su característico largo y corte de cabello también fueron tildados de “afeminados”. A medida que aparecía el movimiento hippie se imponía el look unisex con prendas como botines, joyería, y camisas con grandes estampados para ambos sexos. La prenda unisex por antonomasia eran los jeans o vaqueros o tejanos en castizo.  Ahora hasta las mujeres llevaban la cremallera en la parte delantera de  los jeans.

El canon de belleza masculino también sufrió tremendas variaciones. Los jóvenes cantantes eran muy delgados, sin la musculatura asociada con la belleza masculina. La moda Peacock, que así se llamaba al estilo de vestir de Carnaby Street ,  con su énfasis en ropa entallada y adornos victorianos con camisas con volantes en los puños y chorreras de encaje, ayudaba a crear esa impresión. Y cuando en 1967, se diseñó un Man’s Dress (un vestido de varón) para Sir Mick Jagger se alcanzó un pináculo en la carrera de la androginia. ¿O no?

                          Sir Mick Jagger vestido de chica

El famoso ‘vestido” era en realidad una camisa larga con una especie de tutú de ballerina que el incorregible vocalista de los Stones usó sobre pantalones blancos y que recordaba a los evsones, los soldados del ejército griego. Sin embargo eso ni se comparaba a la caratula de “The Man That Sold the World “ en la cual David Bowie se ve exquisite con crenchas rapunzelicas, botas altas y un vestido. Creo que hasta que Hunter Schaefer no me presentó a Jules Vaughn no había imaginado tal perfección andrógina que ya recuerda a los modelos del barroco italiano.

                         Bowie en full drag

Los Años de Ziggy Stardust

Davy Jones, alias “Bowie”, fue un artista que se usaba como lienzo y mármol para reinventarse físicamente. Bowie fue un producto de esa era del unisex. Viendo fotos del recientemente desaparecido Tim Curry entiendo que fue el momento perfecto para interpretar al científico loco y travesti del Rocky Horror Show (1974) y el momento perfecto para que Bowie presentase una imagen “diferente”..

Me sorprende saber que el primer éxito de Bowie, su perfecta “Space Oddity” data de 1969. ¿Tanto tiempo ha pasado? De ese tema surgió el primero de sus alter egos, el Mayor Tom, pero serían los 70s la época de sus identidades más controversiales. La mayor es Ziggy Stardust, un alienígeno que podríamos llamar hoy no-binario.



Para crearlo, Bowie se inspiró en el look del “Padrino del Punk”, Iggy Op, con un peinado de ‘Pajarraco” como lo llamaba mi padre, tiñéndose el cabello de color castaño rojizo. Escogiendo un vestuario que desafiaba modas y géneros, llevó esta personalidad al escenario. No voy a cubrir toda la carrera de Bowie en los 70s, basta decir que el estilo que impuso fue copiado por los seguidores de la cultura punk y por miembros de la colectividad LGTB.



Yo supe de la existencia de Bowie por un numero de Vanidades de 1972, y lo consideré un pájaro raro, un extravagante, pero no lo vi ni afeminado ni homosexual. La breve nota decía que era casado y que tenía un hijo. Sin embargo fue por entonces que Bowie anunció su bisexualidad en una época en que todavía no estaba de moda hablar de la orientación sexual de un artista. Años más tarde, David Bowie se desdeciría de esa declaración, comentando que había sido un error. Aun así, hasta hoy se le sigue considerando un icono gay.

Lo importante para mí es que no sé cómo me llego la música de Bowie aun en Chile, pero esas navidades regalé su single junto con el de “Daniel” de Sir Elton John a todas mis amistades. Me encantaron tanto “Space Oddity” como “Starman” otro hit muy popular de entonces, tanto que se le incluyó en la banda sonora de The Crown con la Princesa Ana cantándola camino a Balmoral.



Ziggy Stardust fue muy bien recibido por fans en el Reino Unido, pero se convirtió en un arma de doble filo. Un espíritu hipersensible como el de Bowie era vulnerable a esta otra personalidad que comenzó a dominar su existencia como un doppelganger. El cantante llegó a dar entrevistas como si fuese Ziggy y la realidad se mezcló con la fantasía hasta el punto que Bowie sintió que perdía la razón.



No muchos saben que las enfermedades mentales son parte del árbol familiar de David Jones. Su hermano era esquizofrénico, su misma hija Lexi ha estado bajo tratamiento psiquiátrico. Como  ocurre en esos casos, el “sano” de la familia vive atormentado ante la posibilidad de perder la cordura. En este caso, David Bowie buscó refugio en las drogas y se volvió un adicto a la cocaína. Esa drogadicción marcaria su vida hasta 1980. Por algo él se referiría más adelante a mediados de Los 70 como “el peor día de mi vida”.

No estoy intentando explicar la carrera musical de David Bowie, no poseo la competencia para hacerlo, ni quiero ir más allá de los datos biográficos que incluí en su obituario. Lo que pretendo es demostrar que Bowie sentó un precedente para otros cantantes agregar su vestuario, su maquillaje y su estilo a su música. Sin Bowie no hubiese existido una trend de experimentar con el aspecto físico de un cantante que en los 80 llevaría a romper las barreras de genero no por orientación sexual, pero si por motivos artísticos y de liberación creativa.

A David Bowie se le ha conocido como “El Camaleón de la Música” por su constante reinvención en look y estilo de vida. A fines de los 70 creó una interesante y poco conocida versión de sí mismo a la que llamó “The Thin White Duke”. Curiosamente era la más heterosexual de sus caracterizaciones, la más glamorosa, la más hermosa, pero también la más controversial. El Duque era una especie de Doryan Gray, exquisito, pero egoísta,  cruel, insensible,  y lleno de ideas peligrosas que al expresarlas públicamente hacían parecer a David Bowiesu ventrílocuo como fascista y racista.



Mas adelante, Bowie acusaría a las drogas de esas poco afortunadas declaraciones y también a su estadía en Los Ángeles, ciudad que denunció públicamente. De ahí, David partiría a Alemania donde se rehabilitaría,  se transformaría y cultivaría una imagen que en los 80 seria deseada por hombres y mujeres, heteros y gays, y que lo convertiría en un influencer de la moda masculina de todas las edades.

Bowie, Arbitro de la Elegancia

Los 80 fueron el inicio del entretenimiento audiovisual masivo. La música debía llegar acompañada de imágenes que impondrían fads, crearían pautas para como los artistas deberían lucir y nos legarían una visión física del musico. Bowie, precursor de esta tendencia, iba a aprovecharla al máximo.

La diferencia es que en la Era de Boy George, Bowie abandonaría su afán de provocar con el juego de géneros,  buscando, en cambio,  ser un influencer respetable. Lo más chocante de esta nueva etapa fue un rechazo al no binarismo (por llamarlo de alguna manera) de Bowie. En la vida real renuncio a sus declaraciones de hacía un lustro sobre su bisexualidad.

Desde entonces hasta su muerte se le conocerían romances solo con mujeres como la modelo neozelandesa de origen chino, Geeling Ng, a la que le dedicó su canción antirracismo “China Girl”. Me acabo de enterar que tuvo un affaire con Susan Sarandon durante la filmación de “The Hunger” y , por supuesto, está su boda con la modelo somalí Imán con la que tuvo una hija Lexie.

                                     David e Iman el dia de su boda

Mas importante, hasta el video de “Blue Jeans”, Bowie no volvió a inventarse personajes. Su nueva labor era crear un perfil e imagen pública tradicional. Bueno.. todo lo tradicional que se podía ser en una época en que aun los músicos heteros usaban maquillaje femenino y cultivaban la moda unisex. David Bowie se volvió un dandy imponiendo vestuario masculino un poco retro, pero elegante, en una década que se caracterizó por un retorno al glamur.

La moda masculina que impuso David Bowie dejó atrás los peinados estrafalarios y el maquillaje excesivo. Su cabello nunca más creció hasta los hombros y adoptó un peinado retro y su color natural de amarillo pollito. Sus trajes también eran en onda nostalgia, estilo 40s, los famosos zoot suit que popularizó Frank Sinatra con sus chaquetas deconstruidas . Pantalones aguados con cintura alta y sostenidos por unos suspensores que volvió a poner de moda. Los dobladillos de los pantalones se hacían hacia fuera creando un “cuff” como en las mangas de las camisas.



El look venia también con camisas de seda, corbatas anchas y con diseños llamativos,  todo cubierto por esas fantásticas chaquetas deconstruidas,  boxy como se las llamaba. Lo recuerdo porque era un look unisex. Yo usé las camisas y corbatas de mi hermano y hasta el fin de siglo elegí blazers boxy

Que esta moda llegó a los más jóvenes es evidente porque lo vi en mi hermano. Recuerdo que el gran dilema familiar de septiembre del ‘84, era si JC y su mejor amigo se atrevían a vestirse a lo Bowie para la sinagoga en los servicios de Rosh Hashanna y Yom Kippur. Mi madre, gran admiradora de Bowie, los azuzaba, incluso les compró unas corbatas con diseño de pescados.

Finalmente la razón cedió a la moda. Fueron con trajes más tradicionales agregándoles las camisas de seda italiana, los suspensores y el pañuelito en el bolsillo del blazer, Las corbatas de pescado las guardaron para la Hagiga de Purim, , el tradicional carnaval judío. Mi hermano tenía 23 años, pero si quieren ver la influencia de Bowie en el vestuario adolescente, observen al protagonista de Footloose. En ese filme Kevin Bacon debe terminar su secundaria en un pueblo sureño donde su actitud citadina, su pasión por el baile y su afición a vestirse como Bowie lo meten en problemas con el pastor local.



El Look Bowie en Videos

¿Como llegaban las tendencias de sastrería del ex Ziggy Stardust al grosso público? Primeramente por los videos y es que no podemos separar el aura de sharp dresser como se llamaba a los dandis de la época con su música. En los 80, David Bowie sacó cinco álbumes, el más famoso fue “Let’s Dance” que en UK lideraría los más vendidos, y en USA tendría cuatro éxitos entre los diez primeros lugares de Billboard.

Bowie había sabido sacarles partido a los videos musicales, desde su homenaje al Retrato de Doryan Grey en ”Looking Back in Anger” ( que para mí es el punto máximo de su belleza física) hasta “Ashes to Ashes”, el video más caro de su tiempo. De “Let’s Dance no saldrían muchos videos que diesen que hablar , con excepción de “China Girl” que hubo que ser censurado por una vista lejana de Bowie y su entonces pareja, Geeling Ng, desnudos en una playa. No muy buena publicidad para el Bowie Style.



El video más alabado de Bowie de Let’s Dance, fue Blue Jeans debido a que de este sacaron un filme corto que mereció aprobación de la crítica. Aunque el video es un resumen de los veinte minutos del corto se puede apreciar la ropa de uno de los personajes encarnados por el cantante: un empleado de la telefónica que intenta conquistar a una chica fanática de un cantante de moda. En este video, Bowie crea otro personaje, el cantante Screaming Lord Byron que con su ropa extravagante indica la dualidad del Bowie Style.



No es que todo el vestuario de David Bowie fuera digno de ser copiado por un colegial o por un “dandi” o metrosexual como se llamaban hace treinta años. También tenía sus atuendos locochones como el que presentó en el video de “Dancing in the Streets” que hizo junto a Sir Mick Jagger.

En este cover de un éxito de Marta y las Vandellas vemos al vocalista de los Rolling Stones con una preciosa camisa de seda verde agua. Digo preciosa porque yo la tuve también, y que se ve menos estrafalaria que el conjunto estampado y abrigo blanco invierno de quien no quiso ser nombrado “Sir” David Bowie. Respecto al abrigo es una preciosidad y estuvo de moda a fines de Los 30. De hecho, Warren Betty lo copia en amarillo banana para su look en Dick Tracy.

Cuando pasaron el video, creo que en Friday Night Videos, Mi Ma y yo (admiradoras de ambos caballeros) nos sentamos a aplaudir con gozo. Mi hermano, muy malévolo, nos susurraba “¡y ahora se van a besar!” Nosotras lo hacíamos callar. Cuando los chillidos y coscorrones no surtieron efecto,  Ma lo amenazó con comprarle un tapado como el de Bowie.  Gatobrother se encogió de hombros “entonces voy a aparecer como que ando en piyamas y bata de levantarse”.



Efectivamente, el tapado parecía albornoz y lo que llevaba debajo parecía ropa de dormir. Por estrambótico que fuese el look, no era tan escandaloso como el look de Bowie en Los 70s.

Bowie Actor

El tercer escaparate para exponer el vestuario del camaleón del Rock fue el cine. En 1978 había protagonizado la cinta de ciencia ficción The Man That Fell to Earth por la que obtuvo un premio Saturno, pero serían los 80s donde se revelaría como un multifacético actor.

Donde se vio ambiguamente guapísimo, y con dejos del Thin White Duke fue en Just a Gigolo un filme que hizo en Alemania. En el interpretaba a un oficial prusiano que al retornar de la Gran Guerra descubre que su país ha cambiado, que ha perdido privilegios y fortuna y se ve obligado a buscar fortuna como gigolo.



En términos de sastrería no se puede hablar mucho de su rol en Merry Christmas Mr. Lawrence. En la adaptación de la novella de Sir Laurens van der Post “The Seed and the Sower”  se la pasó en un harapiento uniforme de oficial británico prisionero de los japoneses.

Tampoco es una exhibición de elegancia su ostentoso rol del Rey de los Gobelinos en Labrynth donde tratándose de un filme de fantasía podía lucir tan estrambótico como en sus mejores días de Ziggy Stardust. En cambio, aun en su peor etapa de envejecimiento, Bowie lucio elegante como el vampiro John Baylor en The Hunger.




A través de estas diversas plataformas, Bowie se volvió un influencer cerrando la boca hasta la de sus más tóxicos atacantes, dejando de ser el pierrot (o payaso) de Los 70. Para 1990 cuando fui a verlo en el atestado Giant Stadium de East Rutherford (NJ) de Newark, Bowie era ya una leyenda, un nombre respetable en la música, un referente cultural y siguió siéndolo hasta que dejó este perro mundo.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

lunes, 31 de agosto de 2026

El Juego de Géneros como Expresión Artística: Boy George y Annie Lennox en Los 80 (Teen Culture XXVI)

 



He dejado aparte a dos mega exponentes de la New Wave británica, me refiero a Culture Club y al dúo Eurythmics. En ambos casos, sus vocalistas llamaron la atención por utilizar maquillaje y un look que trasgredían la idea tradicional de géneros. Aunque fueron los ejemplos más notorios, Los 80 se caracterizaron por artistas que sin llegar a los extremos de hoy día jugaban con sus imágenes y físicos para alcanzar algo que por entonces se conocía como androginia.

Pendientes y Rimmel

En 1985, cuando Nick Rhodes de Duran Duran se casó (con sombrero de copa y un smoking rosa mexicano) con Julie Anne Friedman, anunció a la prensa que la novia y el novio habían usado la misma sombra de ojos, color azul celeste. Hubo quien se escandalizó, yo no. “Duranie” de hueso colorado, yo ya había notado que los Wild Boys se pintaban los ojos, Simon Le Bon usaba kilos de rímel negro que lo hacían parecer un príncipe de Las Mil y Una Noches.

                                   Nick y Julie Anne Hasta los flamencos vinieron de rosado.

Lo que hoy se conoce como gender bending era la marca registrada de los músicos ingleses y algunas de sus modas se impusieron entre los adolescentes varones  como los aretes colgantes o , en casos menos flamboyant, un solo diamante. Yo trataba de explicar a mi refunfuñadora madre que si el chico llevaba un pendiente era porque su pareja lucia el otro. Ingenua de mí, no se me ocurría que la pareja pudiese ser del mismo sexo.

Aunque en su día, yo también usé un pendiente mientras mi media naranja usaba el otro, en 1984 descubrí que había hombres que portaban zarcillos en ambas orejas. Una noche de otoño en que me preparaba para una ducha, mi hermana golpeó mi puerta arrebatadamente: “¡Tienes que vivir a ver esto!”

Me envolví en una toalla y corrí a donde estaba la tele encendida y vi algo extraordinario un par de chicos guapos de blanco dando brincos, uno de ellos llevaba aretes en ambos lóbulos. Esa fue mi presentación con Wham! Y el de los pendientes era George Michael.



Recuerdo una clase de antropología que tomé en 1983 en que el profesor para explicarnos la existencia del berdache en la cultura Cheyenne usó como ejemplos a Boy George y a David Bowie. ¿Qué tenían en común estos astros de la canción aparte de ser reyes de la música de su época? Bowie fue el precursor y George Alan O’Dowd (alias Boy George) el mayor ejemplo del gender bending al menos en la estética musical de los 80.

Confieso que hasta que el Dr. Gregersen lo mencionó en clase, yo no sabía que existía Boy George aunque por supuesto había escuchado su pegajoso tema “Karma Chameleon” que estaba en todas las radios de la ciudad. A mis oídos sonaba a sátira,  como algo que cantaría Weird Al Yancovich. Me sorprendió saber que los de Culture Club también cantaban algo tan diferente como “Do You Really Want to Hurt Me” que se sentía más romántica.



El Look Boy George

Interrogué a mi hermano que me informó sobre la existencia del conjunto y de su excéntrico vocalista. Cuando vi una foto de Boy George en la cubierta de People no me sorprendí porque ya conocía a David Bowie. Lo que pensé fue “se peina como Cindy Lauper”, pero como agregó mi madre, “es más bonita”. Eso era cierto, sin verse sexi como algunas coristas que le hacían al transformismo y a las que mi madre les hacía vestidos, el cantante se veía atractivo, pero femenino.



A diferencia de Bowie, del cuello para abajo, Boy George cultivaba una figura asexual ,sin formas, envuelta en kimonos y gabardinas y con intrincados patrones. Su arte estaba en el maquillaje. Los ojos muy bien pintados, las cejas depiladas, la boca de botón de rosa con un labial carmín fuerte y pocotones de rouge en cada pómulo. Parecía una muñeca de trapo ya que complementaban el vestuario un par de trenzas con lacitos a lo PIppi Longstockins.



Lo más impresionante de su atuendo eran los sombreros. Con el tiempo, Boy ha sacado más tocados que la realeza británica. Algunos bastante estrambóticos como este pan de azúcar que lució en Eurovisión en el 2024, pero en su Era Dorada (1982-1986) se hizo reconocible por un sombrero especial, el famoso smedt que usan los judíos jasídicos.



La predilección del cantante por ese sombrero nos tenía curiosos por saber que vinculaciones tenía con el mundo judío. No sé cómo se enteró, pero mi madre fue la que soltó el chisme. Boy George había adquirido el gusto por el sombrero y un afecto por la comunidad judía (e Israel) de su baterista Jonathan “ Jon” Moss, judío y casado, quien además era amante del cantante. Mi pobre madre estaba escandalizada (Hey, eran Los 80s), a mí me provocaba sorpresa que Boy George, que me parecía una entidad etérea de otro mundo, fuese un ser sexual.



Malos Amores y Drogas

La sexualidad del vocalista de Culture Club provocaba mucha curiosidad y los medios solían interrogarlo por lo que él tenía siempre una repuesta diferente. Cuando le preguntaban si prefería chicas o chicos respondía “ambos”. En otra ocasión contestó socarronamente que prefería “una buena taza de té”. Boy George solo reconocería ser gay total en su biografía Take It Like a Man (1995). Allí relató sus amores con el musico Kirk Brandon y el baterista Jon Moss.

A pesar de que Kirk negó esa relación y amenazó con demandarlo, Moss lo aceptó sin problemas. Un legado de ese romance es el innegable apoyo , solo comparable al de Sir Elton John, que Boy George ofrece a Israel . Increíble en ese pozo de antisemitismo que es la farándula británica. 

La última manifestación ha sido este disco “Bailaremos de Nuevo” como recordatorio del 7 de octubre y que ya ha provocado mucha ira y cancelaciones del valeroso cantante. Antes conocíamos la militancia de George en contra de la posible expulsión de la nación judía del Festival de Eurovisión.



Aparte de mi agradecimiento personal, menciono las raíces del filosemitismo “boygeorgiano” porque en su día se culpó a estos amores entre vocalista y baterista de la separación de Culture Club. Si bien el fin del romance dificultó las mecánicas musicales del grupo, la verdadera razón para la disolución de Culture Club fue la drogadicción de Boy George, tan grave que su propio hermano hizo un llamado al fandom para obligar al cantante a entrar a un centro de rehabilitación.

Culture Club se disolvió oficialmente en 1986. Boy George, tras su rehabilitación que conllevaría acercamiento al budismo y hasta un libro de cocina Karma Cookbook,  tuvo una carrera de solista de la que lo más memorable fue el tema de The Crying Game. Los fans querían reunión y Culture Club volvió a existir como conjunto entre el 1999 y 2021 en que Jon se marchó tras entablar una demanda que ganó en la que solicitaba una indemnización por variedad de razones. Los otros miembros incluyendo a George Alan siguen actuando en grupo o en apariciones solitarias.



 Como les contaba al comienzo,  en el momento en que escribo Boy George ha vuelto a ser noticia al grabar un tema pro-Israel, algo prohibido por el wokismo imperante. Con eso el cantante ha demostrado su valentía, su apego a sus valores, incluso ha declarado haberse enfrentado a amigos y colaboradores sin miedo a perderlos. Ese es George Alan O’Dowd. Nunca ha temido a su verdad  por lo que supo convertir lo que podría ser una falla moral para muchos, en su arte.

Cuando Culture Club recibió su primer Grammy, Boy George comentó que el jurado sabía reconocer a “la mejor Drag Queen” A pesar de esa declaración, nacida en un momento de euforia, nunca he visto a Boy George como Drag Queen a lo Rue Paul . Es homosexual, le gusta jugar con lo no-binario en sus looks, y el primer Boy George podía pasar por chica bonita…del cuello para arriba, pero no creo que se sienta mujer.



Si el cantante hubiese querido pudo haberse operado hace décadas para convertirse en parte de las más famosas transgénero de su época, como la francesa Cocinelle o Amanda Lear, la musa de Dalí. Tampoco fue un transformista ya que no cultivó una imagen totalmente femenina a lo Hunter Schaefer en Euphoria. Por eso no lo veo como transgénero o al menos lo que se define como tal en nuestro siglo presente.

El Cross-Dressing como Declaración Feminista

La tendencia de romper con imágenes de genero tradicional no solo afectó a los artistas varones. La idea de ponerse trajes-pantalón de las estrellas ya profetizaba el futuro power suit de las ejecutivas. En los desfiles de moda europeos de 1978 lo veíamos, tal como Debbie Harris uso alguno parecido en Los 80, y Madonna homenajearía a Marlene Dietrich en cross-dressing en su video “Express Yourself”.



Sin embargo, estas mujeres no dejaban de verse como tales a pesar del atuendo. Tal como Grace Jones no se consideraba varón por raparse o tampoco la hermosa Lisa Standfield, en su video de “All Around the World” se ve menos femenina a pesar de tener menos cabello que una nena de un año.  Ni hablo de la demente Seanaid O’Connor que parecía monje budista de tonsura, porque además de loca, pertenece a los 90s. A lo que voy es que el caso más interesante de cross-dressing fue la escocesa Annie Lennox.



A sus 71 años, Miss Lennox va camino a ser nombrada Dame por su actividad humanitaria. Sigue siendo la cantante británica más galardonada, acumulando Grammies y otros premios musicales, incluyendo un Oscar por su “Into the West”, tema de El Señor de los Anillos. Aunque aparentemente heterose ha casado tres veces, y tiene dos hijas se ha vuelto un icono LGTB gracias a su imagen física.

En 1984, para cubrir la Invasión Britanica, Newsweek puso en portada a Boy George y a Annie Lennox. No es sorpresa que ambos cantantes sean los exponentes máximos de la androginia musical de entonces. Annie había comenzado su carrera artística en un grupo llamado The Tourists. En 1980, junto a su pareja romántica , Dave Stewart, formaron la dupla The Eurythmics, siendo ella la voz principal.



En 1983, sacaron su segundo y más famoso LP al mercado .El tema que alcanzaría el primer sitial del Billboard americano fue el glorioso “Sweet Dreams” que atrapó a la audiencia con la cantante vestida de varón y con el cabello cortado al rape y teñido de color mandarina. Ese look lo ha conservado Annie hasta el día de hoy. No voy a detenerme mucho en su música. Nunca fui muy fan, aparte de “Sweet Dreams” y “Here Comes the Rain Again”, pero es cierto que el cross dressing ha hecho mucho por su carrera.



Annie no temía explorar un look ‘femenino”, o platinada a lo Marilyn Monroe o con las crenchas de Rapunzel o con una imagen a lo Nancy Sinatra. Es ahí que uno se da cuenta de lo bella que era. Le pregunté a mi hermano para qué Annie se arreglaba como marimacho y el me respondió que la industria discográfica tenía cientos de cantantes guapas, que había que destacar de alguna manera, pero existía algo más profundo en ese gender bending de Annie Lennox.



 Años más tarde cuando le preguntaron a la señora Lennox que la había llevado a adoptar esa imagen destructora de géneros, respondió que lo había hecho como declaración de su feminismo, que quería demostrar que artísticamente era igual que su compañero Dave Stwart. Digamos que el crossdressing representaba su igualdad artística y personal con el varón.



No Fueron Precursores del Transgenerismo

Con el tiempo,  Annie Lennox ha militado por todas las causas wokistas, incluyendo los derechos del conglomerado gay, pero nunca ha dejado de ser heterosexual por lo que no podemos hablar de transgenerismo . Lo mismo se puede decir de Boy George. Aun reconociéndose gay, criticando a j.K. Rowling, promoviendo la necesidad de baños para los transgénero, el cantante no es un militante del movimiento T.

Incluso ha recibido ataques por criticar aspectos de dichas militancias tales como quejarse de la rigidez de parámetros, burlarse del lenguaje inclusivo y decir que imponer reglas arbitrarias solo ayuda a hacer más difícil la transición de géneros. Esto ha sido visto por el wokismo ignorante y sordo, como homofobia.

En resumen, Boy George no se creó una imagen estrafalaria por sentirse mujer o por no creer en los géneros. Tampoco Annie Lennox que al vestirse de varón creyó reafirmar su igualdad sexual. Lo cierto es que ambos han sido vistos como precursores de los no-binarios Lo cierto es que no hubiesen existido sin un precedente, sin un mentor cuyo ejemplo e influencia Boy George siempre ha reconocido. Hora es de hablar de David Bowie y ver que hizo para convertirse en un referente cultural respetable en Los 80.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

jueves, 27 de agosto de 2026

Los Australianos y la Música de los 80 (Teen Culture XXV)

 



No puedo terminar de hablar de la influencia australiana sin mencionar la música pop. Ya en Los 70 habíamos tenido encuentros con el sonido de Down Under (literalmente “allá abajo” que es como se llama a la isla continente). Recuerdo a Little River Band con una de mis 50 canciones favoritas de todos los tiempos:  “Reminiscing”.

De Olivia a Men at Work

Sin duda la mayor estrella musical que nos brindó Australia era Dame Olivia Newton Johns. En los 70 había hecho carrera en USA alternando éxitos de Country con música pop,  para luego volverse un referente de la Teen Culture con Grease. En los 70, y aun antes de Vaselina había colocado dos álbumes en el primer lugar de Billboard y tres canciones entre las diez más vendidas del país.



En los 80, siguió haciendo cine sin mayor éxito con filmes inocuos como Xanadu y Two of a Kind en la que repitió pareja protagónica con John Travolta. Lo exitoso de estos filmes es que de ellos salían singles como Magic y “Xanadu “que cosechaban fans para la australianita. “Magic” estuvo en el primer lugar de Billboard, “Xanadu” en el dos, “Take a Chance” (dúo con Travolta de 1984) en el cuarto espacio. Además Dame Olivia , en 1981, grabó el himno de los aérobicos “Physical”



Muchos grupos australianos me pasaron por el lado sin yo darme cuenta. A pesar de los esfuerzos de mi hermano, no puedo recordar ningún tema de INXXX tengo un vago recuerdo de Aerosmith, pero la invasión australiana para mi llegó en la voz de Men at Work. Fue en septiembre de 1983 que oí el nombre del conjunto australiano por primera vez.

Mis tíos estaban de visita en Nueva York y traían una larga lista de compras que les habían dado mis primos, entre ellos varios casetes de Men at Work. Yo ni sabía que existían, pero mi hermano me informó que se trataba de una banda australiano que estaba sonando mucho. Esa era una simplificación, Men at Work, creado en 1979, era más que la contribución Antípodea al New Wave, era un exitazo mundial, aun en ese año en que todos los músicos angloparlantes parecían gozar de la suerte de Bugs Bunny.



Lamentablemente, y no debe ser coincidencia ya que ocurrió con otros grupos que hemos mencionado, Men at Work se desbandó en 1984. Su magnífica carrera no pasó de tres años. Duró menos que otros conjuntos que sufrieron el mismo destino: éxito inesperado, cinco minutos de gloria y debacle. Los australianos alcanzaron el récord de tener un álbum (“Business as Usual”) y un single “Down Under” en primer lugar de Billboard en 1981. “ Down Under” nos dio una lección de “strine” y se convirtió en (ni tan chiste) una especie de himno nacional de Australia.



En 1983 sacaron otro LP que correría suerte similar,  “Cargo” con “It’s a Mistake” a la vez que su mayor éxito ‘Down Under” continuaba liderando listas de los más vendidos en todo el mundo. Su último LP fue “Two Hearts”  en 1985, cuando ya la banda tenía sus días contados y pasó sin pena ni gloria.



La Tragedia de Ser Andy Gibb

 Los grandes ídolos adolescentes que llegaron de Down Under son hoy objeto de nostalgia para algunos que todavía recuerdan “esos tiempos”. Uno es un ejemplo de la gran tragedia de la música ochentera y el otro ha sabido reinventarse.

Es que Andy Gibb, con el que comenzamos, nos ofreció una fábula con amarga moraleja. Nacido en Lancashire,  fue llevado a Oz en pañales, por lo que nos lo vendieron como Aussie. Era el hermanito de los fabulosos Bee Gees y me pregunto (Sorry si sueno cruel) si hubiese llegado a alguna parte si no se hubiese colgado de sus parientes y del apellido Gibb.



Ea que nada en  su discografía  me asombre. Hablamos de alguien que en su breve vida sacó tres álbumes al mercadosolo uno en Los 80en los cuales no encuentro nada rescatable, a pesar de que tres canciones de esos álbumes llegaron al primer sitial de Billboard. El segundo LP “Shadow Dancing” ni siquiera está en el mercado. Para poder recordar al pobre Andy hay que ir a alguna de las tres compilaciones que se han hecho en este siglo.



Se dice que por ser el menor, Andy fue malcriado por padres y hermanos. Otros dicen que fueron los constantes cambios ya que aun antes de cumplir de cumplir quince años, Andy había vivido en Australia, Ibiza y la Isla de Man. Lo cierto es que su personalidad no iba a soportar las presiones de una carrera artística. Tal carrera fue iniciada y promovida por sus hermanos quienes le regalaron su primera guitarra y lo animaron a regresar a Australia donde toda la familia esperaba buscar fortuna en la música. A los 17 años, Andy volvió a Australia y de ahí a Hollywood.

A los 19 años, Andy grabó su primer disco Long Play. Pronto tres de esas canciones escalaban las listas de los más vendidos y los más escuchados. Los Bee Ges ya eran famosos gracias a Saturday Night Fever. E Influyó eso en el éxito de su hermanito o fue que Andy era bonitillo y simpático? Pronto Andy estaba en las portadas de las revistas para jóvenes y en el corazón de las lectoras.



Esas publicaciones estimulaban las hormonas de las fans, olvidándose que Andy había llegado a Hollywood con esposa a la zaga y que se divorció poco después de nacida su hija, Peta. Alguna revista por ahí usó el divorcio como excusa para la pasión que el menor de Los Gibb inspiraba en las adolescentes.



En tres años y con tres álbumes, Andy se convertiría en un fenómeno, pero más que nada entre los más jóvenes. A pesar de sus afirmaciones de que no era cierto, toda su música estaba guida por la de los Bee Gibbs, incluso sus mejores canciones fueron escritas por Barry Gibb. Otros artistas también le echaban una mano. Dame Olivia Newton John grabaría dos canciones junto a Andy en el último álbum del cantante.



En 1981, Andy estaba teniendo problemas así que decidió utilizar su voz para el teatro musical, apareciendo con éxito en la pieza de Gilbert&Sullivan Los Piratas de Penzance. A fines de ese año conoció a la que sería la mujer de su vida. Victoria Principal era la estrella de Dallas, el mega éxito televisivo . Aunque mayor que Andy (creo que fue la primera cougar que recibió criticas por andar con un chico menor) aportó equilibrio a la vida caótica del cantante.



Después de” Los Piratas”, en 1982 Andy siguió en Broadway con una producción de Jose y el manto multicolor, a la vez que era el presentador del programa de variedades Solid Gold en la NBC. Lamentablemente la cocaína dominaba a Andy Gibbs y fue despedido de la pieza teatral por incumplimiento. Mas adelante los productores hablarían del talento y simpatía del menor de los Bee Gees, pero recalcarían que cada vez que caía en la droga, simplemente desaparecía.

La situación se fue poniendo peor. En 1982, Victoria lo puso en la disyuntiva: o ella o las drogas. Andy fue incapaz de abandonar su narcodependencia y el quiebre con su pareja lo afectaría hasta el fin de su vida. En 1983, fue despedido de Solid Gold. Lo peor es que la cocaína afectaba su estado físico incluso sus cuerdas vocales. Aun así a Andy le tomaría dos años buscar ayuda. En 1985 ingreso en el centro Betty Ford.



Hoy cuando los medios se acuerdan de Andy Gibb lo describen como un mártir de la fama y de la industria. Yo tengo otra memoria, las portadas de los tabloides llenas de declaraciones (ciertas y falsas) de Victoria y de Los Bee Gees quejándose de Andy y su mal comportamiento. Lo cierto es que hasta sus fans le comenzaron a dar la espalda.

Para 1987, la carrera de Andy parecía terminada. La drogadicción había sido reemplazada por el alcoholismo y tuvo que declarase en bancarrota. Un año más tarde, cuando se hablaba de que estaba recuperado, los malos hábitos le pasaron la cuenta. Su miocardio le fallo y Andy Gibb en un hospital de Londres dejo de existir. Su historia es una fábula de como el éxito debe vivirse con cuidado.



Un Cuento con Buen Final

Una historia con paralelos es la de Rick Springfield que supo reinventarse y sobrevivir hasta hoy en día. Su historia es el revés de Andy Gibb, el inglesito trasplantado a la isla-continente. Richard Lewis Springthorpe nació en Sídney, pero fue llevado por su padre, un oficial de alto rango del ejercito australiano, a Inglaterra cuando era pequeño. La familia retornó a Australia en 1956.

Desde joven ,Rick se interesó en la música, e inicio con un conjunto junto al cual fue de tour a Vietnam a entretener a las tropas australianas. Acabado el conflicto, y como Andy Gibb, decidió que el mejor sitio para explorar su carrera  era California adonde se trasladó en 1972.

Yo y muchos vinimos a saber de su existencia en Los 80, por lo que me ha asombrado sabery ver fotos que lo pruebanque fue un ídolo juvenil aun antes de yo pisar suelo americano. Como era bonitillo, lo quisieron vender como el Donny Osmond o David Cassidy australiano. Las nenitas se compraron el cuento. A pesar de ese apoyo,  la carrera musical de Rick no tomaba vuelo.



En su autobiografía del 2010, Rick ha hablado de esos años difíciles en que decidió ser musico. La oposición de su padre a su carrera. La depresión que lo llevó a intentar suicidarse. El trabajar en sitios de mala calidad , la constante tentación de las drogas. Cuando el lector ya está secándose un lagrimón, nos sale la bomba de que Rick cándidamente admite haber sido amante de Linda Blair cuando ella tenía 15 años y el 25. ¡Eso no lo arregla ni un exorcista! Por suerte los lectores somos fans de hueso colorado y no pasó a mayores que por menos se han cancelado estrellas.

                                                Rick y Linda, hoy seria un romance prohibido

Rick Springfield, a diferencia de Andy Gibbs, solo alcanzó el estatus de estrella en Los 80. A comienzos de la década, regresó a su patria y cargó pilas. Su nuevo LP “Working Class Dog” contenía una canción “Jessie’s Girl”, basada en la experiencia de un amigo del cantante. La canción llegó al primer lugar de Billboard y el disco lo siguió en la lista de superventas. De pronto , el éxito de Rick Springfield parecía asegurado. Lo confirmaba un Grammy como el cantante del año. La imagen del australiano, y su perro (un pitbull llamado Ron) estaban en todos lados.




El Dr. Noah Drake

Como si esto fuera poco, Rick Springfield se había convertido en un rostro constante de la sobremesa televisiva. En 1981, General Hospital era la soap opera más vista de la nación americana gracias a esa magnética dupla Luke y Laura, pero esta super pareja vivía aventuras que se desvinculaban del mundo del Hospital de Port Charles. Para colmo el único medico joven Jeff Webber (interpretado por Richard Dean Anderson, años antes de convertirse en Macgyver) también se había marchado.

Un añadido al universo Luke&Laura era Robert Scorpio interpretado por el carismático Tristan Rogers cuyo acento Aussie arrebató la imaginación popular mucho antes que lo hiciera Crocodile Dundee. A Gloria Monty se le ocurrió una idea. ¿Qué tal tener otro australiano, de galán joven, pero que anduviese en bata blanca con estetoscopio al cuello? ¿Quién mejor que el nuevo teen Idol musical, Rick Springfield? Así nacía el Dr. Noah Drake.



Mi recuerdo era que se la pasaba más coqueteando con las féminas que en la sala de cirugía, pero a las fans eso nos tenía sin cuidado. Ese fue el momento en que General Hospital tuvo su mayor sintonía y Rick Springfield sus días de gloria. Para demostrar que los humos no se le habían ido a la cabeza, el cantante llamó a su álbum de 1982 “Success Hasn’t Spoiled Me Yet” (El éxito no me ha malcriado todavía).

De ahí saldría la que considero su mejor canción, “Don’t Talk to Strangers” que llegaría al segundo sitial de Billboard. Rick nuevamente fue nominado a un Grammy. El poster de Mr. Eastwood en la puerta de mi close fue reemplazado por Rick y su guitarra eléctrica.


                   El infamoso poster que por una década decoró la puerta de mi closet

En 1983, Rick se cansó de su personaje que fluctuaba entre la actriz Tiffany y la enfermera Babbie Spencer (que para retenerlo hasta fingió haber quedado ciega). Noah Drake abandonó Port Charles para irse a un hospital en Atlanta.  Ese año  Rick había sacado al mercado otro álbum “Living in Oz” con un éxito que alcanzo el noveno puesto en Billboard. En 1984 volvió a recibir una nominación al Grammy. Era el punto más alto de la carrera del cantante, pero Rick tuvo la arrogancia de echarlo todo por la borda con la manía de que ya estaba listo para conquistar Hollywood. Su error fue escoger un pésimo material.

                                             Noah y Tiffanny
                                           Noah y Bobbie


En 1984 estrenaba en los cines Hard to Hold, su primer y único protagónico. No puedo creer que la vi dos veces, y que arrastré a mi pobre hermana hasta el Midway para verla una tercera. Es una comedia sin humor con una trama simplista en la que Rick interpreta a un cantante de moda que se enamora de una psiquiatra que odia el rock. La trama llegaba a un nivel payasesco que recordaba los primeros filmes de Enrique Guzman.



Hard to Hold vino acompañada de un LP con la banda sonora. El tema de la película era el azucarado “Love Somebody” que alcanzó el quinto espacio en Billboard. Un tema pegajoso que mi hermano odiaba ya que yo lo tarareaba todo el perro día. En realidad toda mi familia le tomo tirria al pobre Rick. Eso me tenía sin cuidado, cuando en septiembre de 1984 mi hermana y yo partimos al Radio City Hall a ver a Rick in the flesh por primera vez, estaba tan embrujada como la primera vez que lo oí.

                  La unica foto que sobrevive de las cincuenta que saqué en ese concierto

Vale decir que su matrimonio con Barbara Porter (en octubre de 1984) apaciguó mi pasión, al igual que el nacimiento de su primer hijo, Liam, un año más tarde. Aun así compré su disco de 1985, “Tao” . Una sola canción alcanzó las 30 más vendidas y ni siquiera era un original de Rick Springfield. Mientras John Gary cantaba “Eat Your Heart, Rick Springfield”, un tema donde se quejaba que su novia prefería al australiano, la suerte de Rick disminuía. Volvieron la depresión, los pensamientos suicidas y decidió retirarse de la farándula por cuatro años.



Una maniobra arriesgada que parecía destinarlo al olvido. En 1989, intentó un retorno con el piloto de la serie de vampiros Nick Knight, pero cuando los canadienses se quedaron con  la serie y la llamaron Forever Knight contrataron a otro actor para dar vida al detective chupasangre. Yo ahí tiré la toalla. Sin embargo, en cada década siguiente,  Rick Springfield ha probado otras maneras de seguir vigente.

En los 90s siguió haciendo música, sin mucha audiencia, incursionó en Broadway y tuvo una serie de televisión High Tide que consiguió tres temporadas. Pero fue su retorno a General Hospital lo que agitó la memoria de fans del pasado y creó un fandom en nuevas generaciones de amigos de las soap opera.

Se le trajo al famoso seriado con bombo y platillos. Robin Scorpio lo encuentra borracho en un bar y consigue despabilarlo puesto que se necesita de su experiencia quirúrgica para salvar la vida de Jason (hijo de Alan Quatermain). Rick se quedaría dos años en GH tras lo cuales permaneció un año más interpretando a otro personaje. Eli Roberts, un rockero y ex amante de Anna, la madre de Robin.



Como que ese rol atrajo la atención de los productores de Californication que lo llamaron para interpretar a…Rick Springfield! Pero una versión un poquito exagerada y degenerada del verdadero. Rick estuvo en una temporada de la famosa serie, lo suficiente para volver a aparecer en el radar y poder dar el golpe maestro de los artistas que viven de la nostalgia.



En el 2010 publicó su autobiografía Late, Late at Night. El que llegase a la lista de los más vendidos del New York Times era señal que había una audiencia esperando conocer los secretos del exaustraliano (en el 2005, Rich se convirtió en ciudadano estadounidense). Rolling Stone la considera una de las 50 Mejores Memorias del Rock and Roll.



En el 2014, Rick siguió con su carrera de autor publicando una novela que también se volvió bestseller. En el 2013 se reintegró a General Hospital con motivo del aniversario #50 de la soap opera. En la década pasada se hizo conocido por interpretar a personajes en seris conocidas como un psiquiatra en la segunda temporada de True Detective y en Supernatural encarnó mismísimo Lucifer.



En el 2021, contando ya 70 años, hizo un dúo llamado Morris&Springfield con el que grabo un DVD que no sé dónde habrá sonado. Mejor ha sido su última reinvención como disk jockey. Todos los viernes se le puede escuchar a las 8Pm en XSirius en su programa Working Class DJ.

A pesar de que una severa caída que tuvo en un escenario de Las Vegas en el 2000, y que scans recientes demuestran dejó serias lesiones en su cerebro, Rick no para de trabajar Este verano, tiene una serie de conciertos preparado para diferentes ciudades de Estados Unidos. A diferencia de lo ocurrido con  Andy Gibbs, el trabajo y su familia (Barbara y él tienen dos hijos Liam y Joshua) le impiden  a Rick Springfield caer en depresiones y vicios.