lunes, 20 de abril de 2026

Los Locos 20 y la Cultura “Collegiate” (Teen Culture I)



 

Esta investigación que voy a presentarlesnació de mi interés (fustigado por recientes encuentros con Gilmore Girls, Freaks and Geeks y Euphoria) con series de televisión dirigidas hacia un público adolescente. Solo que en mi búsqueda comprendí que antes de los Teen Sitcoms y Teen Dramas, existía un cine enfocado en los problemas y cultura de los jóvenes. Yendo más allá, descubrí que hubo un momento en que la pubertad pasó a ser una etapa intermedia lo que abrió toda una industria de consumo que veía a los teenagers como clientes. Quisiera remontarme en el tiempo y llegar al inicio del Siglo XX para ver cómo nació la Teen Culture (Cultura Juvenil), sus ramificaciones y sus subproductos.

NOTA: Para efectos de esta nota me concentraré en material angloparlante, refiriéndome a otros países cuando sea pertinente.

Cuando no Existía la Adolescencia

Uno de los mayores problemas del públicoincluso de los investigadores modernos es aplicar reglas relativamente nuevas a esos años que hoy llamamos “adolescencia” cuando esta se desarrolla en contextos preteriros. Creemos en una etapa intermedia que el ser humano vive durante la pubertad y que define sus gustos, sus problemas y su personalidad futura. Una sorpresa es descubrir que antes del Siglo XX, no se conocía tal etapa y los humanos dividían sus vidas entre niñez, edad adulta y vejez.

“Joven” era más usado como adjetivo que como sustantivo y se aplicaba, en el caso del varón, a la salud, vigor y energía necesarios para el trabajo pesado y en las mujeres para definir un periodo de fertilidad. En suma, aunque existían en las clases altas ritos de pasaje como el uso de la toga para los jóvenes romanos, el Bar Mitzvah de los judíos o la “puesta de largo” que marcaba el fin de la niñez para las chicas de los países hispano parlantes, el salto de la infancia empujaba a los varoncitos a trabajar como adultos y a las mujercitas a casarse y tener hijos.

                                   Modas para jovencitas de Los 20

A comienzos del Siglo XX, el termino Adolescence era empleado en la literatura científica como la medicina, la sociología y la pedagogía, pero no definía un espacio de experimentación y maduración como lo vemos hoy que prepara al púber a alcanzar la madurez. Eso se debe a que una gran mayoría de adolescentes eran explotados en labores que hoy consideramos solo para adultos. Cuando el historiador Alexis de Toqueville menciona que en America (circa 1840s) no existe la adolescencia se refiere a que niños y jóvenes son parte de la fuerza laboral de la joven nación.

Si revisamos la literatura infantil decimonónica vemos este triste caso desde los niños obreros de Dickens hasta el arquetipo de la institutriz como único destino decente de la chica sin dote. Lo vemos en Louisa May Alcott y recordamos que la autora, debido a los malos manejos y proyectos insensatos del padre, tuvo que emplearse para ayudar a su familia desde una edad temprana.

Al principio de Mujercitas, vemos que a sus dieciséis años Meg ya es institutriz, que antes de los dieciocho, Jo ha sido dama de compañía y vendido (además de su cabello) cuentos a revistas. En cambio las amigas con dinero de las March, solo viven para casarse. Louisa May hace esfuerzos para mostrarnos que las opciones de las March son más loables, pero no es una campeona de la educación formal femenina.

Las March han abandonado la escuela para trabajar o estudiar en casa, como Beth. Solo Amy va a una institución de donde Marmee la retira luego que un maestro la maltrata físicamente. Aunque yoque odiaba la escuelaaplaudí esa decisión, con el tiempo me sorprendí que Alcott no abogase, a pesar de su feminismo, por la educación de la mujer. Las “mujercitas” son autodidactas, cada una en su talento. Meg ama el teatro, Jo se vuelve novelista profesional, Beth es pianista y Amy se interesa por las artes plásticas.

                                   Amy March es golpeada por su maestro

En Los Muchachos de Jo, vemos que las adolescentes Josie y Bess, son como sus madres. Sueña la primera con ser actriz y la segunda con ser escultora, pero ninguna estudia. La única en hacerlo es Nan que ya está haciendo un internado de medicina, pero queda claro que para convertirse en profesional, la futura doctora deberá sacrificar el amor, el matrimonio y los hijos. Mas o menos la idea que circulaba en Occidente en una época (1880s) en que algunas jóvenes iniciaban carreras universitarias.

La ironía es que las adolescentes de USA trabajaban, fuera sirviendo cervezas en tabernas del Viejo Oeste, ayudando en las tareas agrícolas de las granjas de sus padres, en fábricas y el servicio doméstico donde iban a parar valientes jovencitas que cruzaban el charco. Si en la Canada de Lucy Maud Montgomery, Ana de las Tejas Verdes está enseñando sin estudios pedagógicos, lo mismo ocurrió en la vida real con Laura Ingalls Wilder ,aun antes de cumplir los dieciocho años.


                                       Laura y Anne, maestras adolescentes

Seventeen y el Adolescente en la Literatura

Por eso es absurdo aplicar nuestras reglas sobre matrimonios tempranos o edad de consentimiento a un mundo que seguiría sin saber lo que era ser adolescente (Teen en inglés) sino hasta la Segunda Guerra Mundial. Por eso sorprende que un año antes de que Estados Unidos entre en la Gran Guerra (1916), un escritor reconocido como lo era Booth Tarkington publicase una novela con un protagonista adolescente.

Seventeen, que bajo el título de Edad Florida seria parte de una pila de libros que encontré al lado de mi cama al despertarme en mi decimo cumpleaños, era exactamente lo que me faltaba. Una visión de la tragicomedia de la adolescencia que me esperaba a la vuelta de la esquina y como mayor bono, desde una óptica masculina.



Tarkington crea en William Sylvester Baxter un arquetipo de lo que serán los adolescentes masculinos en cine y televisión del Siglo XX, inseguro, empeñado en parecer sofisticado, derrotado por las flechas de Cupido, un niño que se viste con el smoking del padre y cree que eso lo hará más adulto.

                               Bill Baxter, la joven vampiresa Lola Pratt y el perrito Floppie

Tan novedosa y popular resultó esta novela que inmediatamente se la adaptó al teatro con Jack Pickford (hermano de Mary) y Ruth Gordon en su etapa de ingenue (años antes de convertirse en actriz de carácter y un arquetipo de vecina chismosa/bruja satánica como nos deleitó en El bebe de Rosemary).

                       Jack Pickford como Bill y Ruth Gordon como Lola

 Los Peligros de Ir a la Universidad

Seventeen tenía lugar en el verano y en un pueblo del Medio Oeste, pero la cultura juvenil se estaba creando en otro milieu,  y gracias al advenimiento de la educación superior femenina. Las chicas de clase media y alta ya no se casaban apenas terminada la secundaria. Para las primeras décadas del siglo XX, se había constituido en el Noreste de US, un conjunto de universidades dedicadas a educar jovencitas en las artes liberales: Barnard, Mount Holyhoke, Smith, Vassar, Wellesley, Brynn Mawr, y Radcliffe.

Estos colleges estaban localizados en los alrededores de los centros de la Ivy League. A pesar de la segregación de sexos, había muchas oportunidades para entretenimiento y romance entre los alumnados de esas instituciones.

Así fue que para Los Locos 20, existía un tipo de cultura juvenil  con bailes alocados como el Charleston, música propia con orquestas universitarias como Los Warring Pensylvanians y The Triangle Jazz Club Band (Princeton), donde hasta un estudiante de arquitectura llamado James Stewart entonó un par de canciones antes de irse a Hollywood.



Esta cultura apodada “Collegiate Style” traía también sus propios vestuarios imponiendo modas como los voluminosos abrigos de piel de mapache (racoon coats) que inspirarían una canción de George Olsen. Las chicas universitarias tenían un aura un poco pecaminosa con su habito de fumar en público y  frecuentar bares ilegales (speakeasies) en plena era de la Prohibición y su guardarropa de sombreros cloches y faldas cada vez más cortas que se alzaban en medio del frenético Charleston.



La cultura collegiate tenía su idioma (Cat’s Pajamas, copacetic, etc) y hasta sus fiestas como las infames Necking Parties. Necking era un eufemismo para caricias profundas que no llegaban al coito.




A pesar de que todavía no existía la televisión y el cine no creó Teen Idols en Los 20, era en la pantalla de plata donde las muchachas modernas o flappers  buscaban iconos para copiar vestuario y actitudes. Si bien Greta Garbo era demasiado sofisticada para las adolescentes, el cine les ofrecía imágenes de lo que podían imitar, desde los largos cabellos de Mary Pickford y Lilian Gish que se especializaban en encarnar jovencitas virtuosas (hasta que un desliz las enviaba a la Calle de la Deshonra) hasta las atrevidas melenas cortas de Colleen Moore, Joan Crawford y de Clara Bow, la primera It Girl de la pantalla.

                              Clara Bow como coqueta universitaria

Faulkner y las Universitarias Alocadas

Tan mala fama tenía los universitarios que el mejor escritor estadounidense, William Faulkner, usaría una college girl como la protagonista de su novela más controversial. Faulkner escribió Santuario en 1929, pero solo fue en 1932 que un editor se atreviese a publicarla, así de escandalosa era la novela de quien ya había cosechado fama con El Sonido y la Furia y Mientras Agonizo.



Sanctuary es la historia de Temple Drake, una chica de buena familia que estudia/vive en una universidad de Mississippi y que ya ha cosechado fama de ser ligera de cascos. Una noche,  Temple se escapa de la residencia universitaria con su amigo Gowan, un alcohólico. En busca de una destilería ilegal de whisky, Gowan choca su automóvil contra un árbol.



La pareja encuentra refugio en la destilería que está colmada de gánsteres. Temple y Gowan son secuestrados. Durante la noche, Popeye, uno de los maleantes,  asalta sexualmente a Temple. Al día siguiente, Gowan se marcha, pero Temple queda prisionera de Popeye quien se la lleva un burdel donde la convierte en su esclava sexual



Sin ser gráfica, se trata de una novela chocante, difícil de digerir. Las dos adaptaciones al cine The Story of Temple Drake (1932) y Sanctuary (1960) han sido incapaces de traducir lo corrupto y horroroso del relato. La primera versión causó tanto escándalo que provocó el nacimiento del Código Hays que ejercería censura sobre el cine por décadas.  Hoy se la considera como un gótico sureño, incluso mezcla de drama legal e historia policial. Pocos entienden que se trataba de una fábula con moraleja, de advertencia sobre los peligros de la vida alocada de una flapper universitaria.

                   Lee Remick como Temple Drake e Yves Montand como Popeye

La Depresión acabaría con la Collegiate Culture, pero a fines de los Años Treinta surgiría una nueva cultura adolescente  que crearía sus propios sitios de esparcimiento, nuevas modas y la primera serie de estrellas de cine para que los jóvenes se identificarán con ellas.

BIBLIOGRAFIA

Alcott, Louisa May: Little Women

Faulkner, William: Sanctuary

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

Tarkington, Booth: Seventeen.

domingo, 12 de abril de 2026

Oferta de Abril: Drama de Época 2026

 


Ya es clarísimo, el streaming angloparlante cerró tienda en lo que se refiere a period pieces. Netflix está repleto de proyectos (algunos terminados), pero que oculta en sus bóvedas subterráneas. En cuanto a abril de las plataformas más universales, solo Amazon ofrece algo que huela a drama de época. Para no escribir una mera página, voy a aprovechar de hacerle propaganda a Euphoria que regresa en gloria y majestad y parece ser lo mejorcito de la televisión este mes.

12. Euphoria 3 (HBO/MAX)

Cinco años después que dejáramos a los alumnos de East Highland enfrentando crisis diversas, Sam Levinson retoma sus aventuras, pero haciendo un salto de tiempo apropiado. Eso nos permite encontrarlos convertidos, al menos en apariencia, en adultos.

Lo que tenemos es algunas filtraciones que, como siempre, pueden ser falsas y un paupérrimo Trailer que se concentra en la saga de Rue y que hace pensar que esta temporada se va a ir el argumento al terreno de Narcos y Breaking Bad. Juzguen ustedes.  Rue vive sola en un pueblo fronterizo. Se ha convertido en vendedora de drogas,  pero públicamente maneja un quiosco de tabaco. Hasta allá llega Laurie a cobrarle. ¿Me van a decir que le tomó a Laurie cinco años encontrarla?



De ahí vemos escenas de Rue en casa de un poderoso narco (Adewale Akkinnuoye-Agbaje, el Mr. Eko de Lost) que le pone una manzana en la cabeza para jugar a Guillermo Tell. Hay persecuciones de autos en el desierto y otras escenas de violencia que han irritado a los eufóricos ya que no necesitamos de otra narración que involucre drug lords y crimen.

Lo bueno del tráiler es que vemos que Rue vuelve a LA y se encuentra con Lexi que ahora es asistente de una directora (Sharon Stone) y con Maddy que no sabemos si trabaja en una agencia busca talentos o es teibolera. El tráiler no es muy específico y hay que confiar en leak.

Menos sabemos de Jules que aparece en dos escenas y no dice una palabra. Una la muestra con cabello oscurecido largo, en un kimono, enfrente de una vista espectacular de Manhattan desde un pent-house. La otra luce el look inicial de cabello largo platinado y la tiene compartiendo con Rue un ascensor.



De Nate sabemos que trabaja en la construcción, que vive con Cassie y que van a casarse. Cassie trabaja vendiendo contenido erótico en Internet (no sorprende) y vemos escenas de su banquete de bodas. Eso es todo. Como los tráileres suelen ser engañosos y se concentran en escenas de los capítulos iniciales, se puede conjeturar que otros arcos irán adquiriendo importancia a medida que la serie comience.

La semana pasada sacaron otro trailer, no aclara mucho, parece que Maddy tiene planes para vengarse de Nate y Cassie y se me saltaron las lágrimas cundo vi a Eric Dane, parece que alcanzo a filmar algunas escenas.



17. Inspector Ricciardi (Tercera Temporada. PBS )

La he esperado tanto tiempo. Es mi temporada favorita inspirada por los libros en los que Maurizio De Giovanni antepone la vida privada de Luigi Alfredo Ricciardi ante los crímenes que el policía napolitano, de origen noble, debe resolver,. En los dos primeros casos, Luigi Alfredo se debate entre el compromiso que ha contraído con su amada Enrica y la necesidad de revelarle el don que tiene para comunicarse con las víctimas de los asesinatos que investiga.

La acción de los cuatro episodios tiene lugar ente las navidades de 1933 y comienzo de 1935. Eventualmente, Ricciardi confía en su novia y se casan. ¿Como afectará esto a la cantante y dama de sociedad, Livia Lucani, siempre enamorada del comisario? Ese es otro tema. Los que han leído las novelas saben que la temporada tendrá un final agridulce.

Ricciardi puede ser visto en USA por los subscriptore de PBS, sea Passport o Masterpiece en Amazon. En America Latina pueden encontrar la serie completa en el canal digital Europa Europa.



29. La Casa de los Espíritus. (Amazon Prime)

Prime Video escogió la primavera para el debut del primer superventas de Isabel Allende. Contando ya una adaptación fílmica , La Casa de los Espíritus ahora llega en formato de miniserie con ocho capítulos para retratar con espacio y tiempo, la saga de la familia Trueba, principalmente la de sus mujeres que en cada generación enfrentan amor y tragedias.

Aunque Allende situó su trama en un país anónimo de America Latina, era evidente que se trataba del Chile natal de la autora. Eso se ha remediado filmando esta adaptación totalmente en mi patria con un elenco que incluye actores del mundo hispanoparlante. Así se borra una de las quejas de la adaptación Hollywoodense de tener solo americanos y europeos (con la excepción de María Conchita Alonso en un papel menor) en los roles principales.

Ahora tenemos a Alfonso Herrera como Esteban Trueba; a la ibero-americana Nicole Wallace como Clara, la que iba a ser su cuñada y pasó a ser su esposa; y Dolores Fonzi como Alba, su nieta. También hay muchos actores chilenos (Amparo Noguera, Aline Kuppenheim, Nestor Cantillana, etc.) en el reparto y Fernanda Urrejola dará vida a Blanca Trueba en su etapa adulta.



Sabemos poquísimo de esta serie y apenas hace unas semanas tenemos tráiler. 

Sigo escarbando y he encontrado que TUBI ya tiene completa la Segunda Temporada de Elkhorn, la historia de cómo antes de ser presidente, Theodore Roosevelt, fue ganadero en el Viejo Oeste.



Una sorpresa para mis Gatos Latinoamericanos. En abril llega a Europa, Europa la segunda parte de la serie Charite, bajo el nombre de Charite at War que describe los progresos o retrocesos de la medicina y la psiquiatría nazi en el famoso hospital de Berlín. La recomiendo de todo corazón.



Como verán, la oferta de abril es penosamente escasa. Entonces ilústrenme ustedes. ¿Que planean ver en abril?

lunes, 6 de abril de 2026

La Secundaria Según Apatow: Freaks and Geeks en Paramount (Televisión del Ayer)

 


Agradecida estoy a mi Beta Lorena por haberme recomendado esta serie cuya existencia yo ignoraba. Se trata de una visión retro de secundaria creada por el famoso Judd Apatow. Su mayor atractivo es el presentarnos una de sus mancuernas actorales favoritas : James Franco y Seth Rogen, cuando el primero todavía no había sido cancelado por feminazis y el segundo no era mi ejemplo( junto con Soros y Epstein) de lo más bajo que puede caer un judío.

Freaks  and Geeks es una serie que intenta mostrar el estilo de vida de las secundarias de 1980. Fue filmada en 1999, y se siente rara. Yo me gradúe del high school en 1978 y encontré que estos chicos de la serie, aparte del bully de turno, eran muy modositos para la época, ya que no estaban obsesionados con sexo y drogas fuertes como en mi década y se ven casi inocentes comparados con los chicos de los filmes de John Hughes que nos enseñaron como se sufría en las secundarias de Chicago. A lo mejor se debe a que Apatow nunca fue a una secundaria así. El no se educó en el Midwest sino en Long Island en un espacio blanco y semi judío.

La Crisis de Lindsay

El título es un poco engañoso, ya que se refiere a los dos grupos más despreciados de la escuela, los  “Geeks “y los “Freaks”, pero la protagonista de esta historia es Lindsay Weir (Linda Cardellini de ER), la típica niña buena que además es un genio para las matemáticas. Solo que una experiencia horrible, la muerte de su abuela, que sucumbió a un infarto enfrente de la nieta, la ha sumido en una crisis de fe y la tiene cuestionándolo todo, incluyendo su vida pre-trauma. Este tema es innegablemente profundo y no es para un Apatow que suele ser superficial con todo lo que trata.



El problema es que aunque todos, padres, maestros y amigos,  son conscientes de que Lindsay ha cambiado, ninguno puede o sabe cómo llegar a ella. A pesar de todo, Lindsay es un alma generosa no la típica egocéntrica “victima” que suelen ser las chicas problemáticas de estas series (Serena de Gossip Girl; Rue y Jules de Euphoria). En medio de su crisis, ella es consciente del bullying que ocurre en su escuela, amparado por la misma administración y cuerpo docente (el maestro de gimnasia es el gran villano).

Los mayores blancos del bullying son los Geeks del título, un trio compuesto por Sam, el hermano menor de Lindsay, y sus amigos Bill, el nerd de lentes fanático de la televisión,  y Neal, el pequeño judío que es el más sensato hasta que le tocan a Lindsay de quien ha estado enamorado desde que tenía cinco años. El trio es víctima, sin habérselo buscado, de un bully profesional llamado Alan, personaje tan acartonado que llega a ser insignificante puesto que solo aparece para golpear a lo Geeks.



Lindsay quisiera evitar el bullying, pero suele en sus intentos  provocar desastres. Por ejemplo, quiere explicarle a Eli, un chico “especial” que sus supuestos amigos se burlan de él porque es “r “retrasado” (como es una serie del 99, se usa la palabra ‘R” sin empacho). Eli se niega a aceptar la realidad y al intentar huir de Lindsay, se cae y se rompe un brazo.

En su depresión y confusión (y con poca ayuda del exterior) Lindsay decide rebelarse cambiando su personalidad, dejando atrás a la alumna genio y a su amiga, la religiosa, pero sensata Millie. Así cae en la banda de los ‘Freaks” compuesta por Daniel  (James Franco), típico rebelde sin causa; Neal (Jason Segal de How I Met Your Mother y Shrinking), fanatico de Led Zeppelin y Ken (Seth Rogan) que combina una personalidad entre astuta y abúlica. Lo interesantey de nuevo tenemos el poder de Apatow de destruir clichéses que los Freaks aceptan a Lindsay.




En el fondo no son peligrosos, pueden ser corteses, comprensivos y simpáticos. Al lado de ellos, el chico malo interpretado por Judd Nelson en The Breakfast Club es Ted Bundy. Digamos que los freaks son como distorsiones de los Outsiders de S.E. Hinton y de los sweathogs, la pandilla liderada por Travolta en Welcome Back Kotter. Aparte de ser buenos para cortar clases, andar marihuaneados, su mayor delito es vandalizar las decoraciones de Halloween del jardín de los vecinos.

La Manzana de la Discordia de ese grupo es rubia, con sobrepeso y con una actitud tan beligerante que la envidiaría un gorila.  Nunca vi Dawson Creek así que no sé quién es Busy Philips, pero incluso antes de enterarme que fue una de las causantes de la ruina de la carrera de James Franco, Kim era mi personaje más odiado. Entiendo que Lindsay ande con los freaks, sobre todo porque se ha enamorado de Daniel, pero su necesidad de ser amiga de Kim me parece un rasgo de estupidez que supera el trauma emocional que sufre.



Mis problemas con los libretos de Apatow han sido que no les encuentro chispa y que sus personajes son tontos. Aquí hay algunos diálogos ingeniosos, sobre todo de parte del padre de los Hermanos Weir que quizá disimulen su frustración e incompetencia. Pero el fuerte de la serie no es el ingenio sino situaciones tan inverosímiles y grotescas que provocan irritación e impaciencia al hacerse repetitivas.



¿Cuántas veces Apatow pone a Sam en situaciones donde va a terminar siendo acosado, castigado y humillado? ¿Cuántas veces va Lindy a meter las patas y desear que la tierra la trague? Llega el momento en que dejo de sentir empatía, simpatía incluso lástima por Sam y su hermana ya que se buscan los problemas con su falta de tino. Su falta de sagacidad y sentido común es porque son tontos, pero no desentonan en una serie que es un paraíso de tontos.



Los capítulos son desiguales. Contrasta el segundo, increíblemente original en su tratamiento de clichés con los siguientes, principalmente el Cuatro que busca abarcar mucho, incluyendo temas serios como abuso doméstico, abuso de confianza y acoso. No sabe la serie  cuándo detener la comedia y pasar a lo dramático, quedando al final en un enredo que no convence a nadie.

Freaks no Era una Serie “Cool”

Después de una primera temporada, que consistió en 18 episodios, Freaks and Geeks fue cancelada. Mas tarde, Apatow declararía que el canal quería una serie con personajes más cool. Parece una excusa más que un motivo, pero se entiende que buscaban una serie que enganchase con personajes atractivos.

Lo cierto es que los personajes no están bien desarrollados ni los buenos ni los malos, ni los jóvenes ni los adultos. Al final mis únicos semi favoritos son Mr. Ross, el sufrido consejero, y Millie, aunque desearía que no fuese un estereotipo.



Por otro lado, ninguno de los protagonistas era material para Teen Idol. Ninguno de los Freaks era un Luke Perry, un Jason Priestly, o un James van de Beek,  cuyas imágenes, en 1999,  empapelaba cuartos de chicas de todo Estados Unidos. Ni Lindsay ni Kim imponían modas de vestuario y peinado. De hecho ambas parecían siempre usar la misma ropa.

Sin embargo,  por décadas Freaks and Geeks ha cultivado un aura de culto, posiblemente gracias a que algunos de sus protagonistas se convirtieron en estrellas de cine. Aunque sea por ver a Seth Rogan y al pobre James Franco en sus inicios, la recomiendo.



Contenido Violento o Gory: Para ser una comedia en televisión abierta, es una serie extremadamente violenta. Vemos violencia familiar en el caso de Kim; la vemos matar accidentalmente con su carro al perrito de Millie;  vemos bullying verbal y físico de parte de estudiantes y maestros. Una de las escenas más desagradables es en el primer episodio cuando el maestro de educación física casi ordena a los bullies que azoten a los Geeks a pelotazos .

Contenido Sexual y Desnudos: No sería serie juvenil si el sexo no fuese un factor omnipresente, pero debido a que era televisión abierta no hay desnudos ni escenas fuertes.

Factor Feminista: 0. Increíble, pero no hay un buen retrato de chica empoderada en esta historia. Todas son vistas desde la óptica masculina, sean acosadoras, vampiresas, u objetos sexuales. Lo más cercano es Millie y es una caricatura. Lindsay deja de ser una víctima de trauma, para pasar a ser una persona  carente de sentido común,  de tacto y muy contradictoria. Muy alejada  de Claire Dane en My So Called Life o Rory Gilmore, incluso de Brenda Walsh.



Factor Diversidad: Donde se nota que se trata de un producto del Siglo XX es en la ausencia de diversidad. En este suburbio de Detroit no hay gente de color, ni asiáticos ni latinos. A lo mas tenemos a Neal que es judío. Tampoco hay gays, aunque si aparecerá una chica trans casi al final. Por otro lado los Hermanos Weir descubren que los gordos y los “especiales” también pueden ser buenos amigos.

 

 

jueves, 26 de marzo de 2026

Las Viudas de la CIA: Ponies en Peacock

 


Hasta Peacock se ha metido en el cuento de espías en La Guerra Fria (los más entretenidos) y este invierno nos trae un relato situado a fines de Los 70, en Moscú, donde dos viuditas de agentes de la CIA deciden meterse en el mundo del espionaje. Entretenida, chistosa (sin ser comedia), nos da una oportunidad de ver a la Khaleesi (Emilia Clarke) con su look natural de cabello oscuro y en un rol diferente.

Emilia en Moscú

Hace unos días me encontré en YT con una reseña rusa de esta serie. Gracias a ella supe que el público de la ex USSR estaba escandalizado con un retrato de (que ellos consideran falso) de la vida en Moscú a fines de los 70. Tan escandalizados como los franceses con Emily in Paris. Ahora entiendo porque en ciertos sitios la llaman a Ponies  “Emilia in Moscow”  Me niego a debatir  este punto. Sé que, aunque la serie presenta falencias, no son estas el retrato de una sociedad semi cerrada a los lujos de Occidente, o una descripción de la KGB como un nido de personajes siniestros.

Estamos en diciembre de 1976, la Guerra Fria parece haberse apaciguado, y Beatrice “Bea” Grant (E. Clarke) ha venido a Moscú con su esposo que trabaja en la embajada estadounidense. Bea también trabaja como secretaria del atache cultural. Graduada de Wellesley con una especialidad en literatura rusa, Bea es bilingüe (le ganó a Mrs. Maisel aunque también demuestra porque Wellesley es mejor que Bryn Mawr).

                      Bea y s jefe. Yo tuve ese peinado el 1975

Bea adora a su marido, y no cuestiona un trabajo que sabe encubre la identidad de Chris como agente de la CIA. No se queja cuando él llega manchado de sangre de otros, pero la deprime que la calidad de vida moscovita sea tan mala, su empleo tan mediocre, y que no pueda hacerse de amigas en la comunidad de esposas americanas en la Unión Soviética.

Una mañana en que Bea discute el precio de los huevos con una babushka en el mercado , viene en su ayuda Twila Hassbeck (Haley Lou Richards de The White Lotus), otra esposa de otro agente de la CIA. Twila es lo opuesto a Bea. No tiene estudios, no es de clase acomodada, siempre ha luchado por lo poco que tiene.



Se embarazó de un soldado que conoció  en una base de la fuerza aérea de Indiana. Con eso consiguió marido y un pasaje de salida de la miseria. Solo que el embarazo se malogró y el matrimonio no funcionó. Twila ha estado en Estocolmo separada de Tom, pero atada en un matrimonio sin amor. El marido la ha hecho venir a Moscú ya que una esposa da apariencia de respetabilidad.

Los matrimonios de ambas mujeres acaban una noche en que, en medio de una fiesta de Nochebuena en la Embajada, Twila y Bea son llevadas por Dane Walter (Adrian Lester), jefe de la CIA en Moscú, a un baño de varones para enterarse que sus esposos han muerto en un accidente de aviación. Sin mayores explicaciones, ambas son empacadas de regreso a Estados Unidos.

Bea vuelve a casa de sus padres en Rhode Island. Como le cuenta a su abuela (Dame Harriet Walters), no se haya, no sabe qué hacer y solo tiene un deseo: descubrir que ocurrió realmente con Chris.  La abuela Manyauna sobreviviente de Auschwitzle dice que a veces es mejor no saber.

Twila y Bea se reencuentran en Washington en una paupérrima ceremonia de recordatorio de la muerte de los agentes. Intercambian palabras y Twila menciona que su esposo le dejó un departamento en Moscú y que planea volver a la Unión Soviética. A Bea se le ocurre acompañarla y así investigar lo que ocurrió con sus maridos.

                                   Emilia en Moscú 

Espías Inesperadas

Logran convencer a Dane (y este a George Bush, entonces presidente de la CIA) de que es una buena estrategia trasladar a estas Ponies (persons of no interest)  a Moscú ya que bajo la tapadera de empleos insignificantes puedan servir de espías. Sobre todo porque nunca han tenido agentes femeninas en el frente ruso y la KGB no va a sospechar de ellas.(“Cuando nos ven los hombres solo quieren follarnos o casarse con nosotras” explica Twila).

Ya en Rusia, Bea se vuelve inútil. Aparte de cumplir con sus labores de secretaria, se la pasa en la cama llorando y mirando la foto de Chris. En cambio, Twila ha descubierto que su marido escondía en un parlante una radio con la que se podía comunicar vía Morse; ha contratado los servicios de una contrabandista y ha salido a cenar con Dane haciendo creer a la KGB que son amantes. Así conoce al peligroso agente Andréi Vassiliev (me costó reconocer a Artjom Gliz, rubio y con pelo liso, muy diferente a su look en Das Boot y en Charite at War)

Dane les ha encargado a las agentes contactar a “C. K. Solar” un individuo que posee información. Para encontrarlo una de ellas  debe usar una contraseña y entregarle una copia de Anna Karenina con instrucciones adentro.  El encuentro es en un bar, y siendo Bea la que habla ruso le toca a ella entrar. Twila queda afuera vigilando 

Bea actúa como si estuviese en un filme de Jerry Lewis, aborda al parroquiano equivocado para luego no reconocer a Solar hasta que este llega a su mesa, y gasta tiempo platicando con él. En el exterior, Twila es acosada por un borracho, por eso se pierde cuando Vassiliev entra en el local.

Solar si nota la llegada de un individuo que puede ser de la KGB. Alerta a Bea para escapar, pero la ex Madre de Dragones es torpísima, derrama un vaso y casi vuelca una mesa atrayendo la atención de Andréi que se acerca y pregunta su nombre. Bea dice llamarse Nadia y ser maestra, pero el agente nota algo extraño en ella.



Desesperada, y para socorrer a su amiga, Twila no encuentra otra solución más que quemar el bar. Bea logra escapar, pero está molesta por como su compañera ha escogido gritar “İDracarys!” antes que elegir un modo menos violento de rescatarla. A mí me molesta la actitud de Bea a la que le hace coro Dane, pero a solas, el jefe  felicita a Twila por su ingenio y rapidez de acción en momentos de crisis.

Dane se da cuenta que Bea es más débil y emocional, y no parece comprender que su trabajo exige ensuciarse las manos, esa es su debilidad. En cambio, la flaqueza de Twila es que se cierra a otras personas y no las invita a confiarle sus secretos, eso no es bueno para una espía que debe recolectar información. Decide asignarles a ambas un par de misiones que serán también cursos de entrenamiento.

Curso de Espionaje Express

Twila trabaja para Shep, un diplomático bastante relajado que ya tiene secretaria, la eficiente Cheryl. Aun así es a la nueva a quien le pide que atienda a un amigo. Se trata de George Tollman, representante de la Coca Cola en Europa. Twila debe ir a cenar con él. A pesar de que Cheryl se les pega, puesto que Twila no sabe ruso, la noche es un éxito.





Twila conmueve a Tollman con la historia de su romance, matrimonio y viudez. No la verdadera sino la de Bea. Su interlocutor queda tan encantado que solicita volverla a ver. Con ayuda de Ivanna,  la contrabandista del mercado, Twila encuentra una discoteca muy hip y lo están pasando pipa cuando llega Bea a interrumpirlos ya que tienen otra misión para Las Ponies.

En el interim, a Bea no le ha ido muy bien. Le han asignado un entrenador, el francés Jules. A la poliglota Bea no le cuesta mucho descubrir que no es francés ni se llama Emile. Mas adelante nota el numero tatuado en el brazo del falso Emile quien admite ser sobreviviente de Buchenwald y Auschwitz. Bea confiesa ser descendiente de sobrevivientes, su abuela y su padre. Jules le recomienda seguir el ejemplo de sus parientes y aprender a sobrevivir.

El curso de sobrevivencia abarca meterse en el departamento de Sasha (C.K. Solar) para ver si es confiable o un doble agente. Bea está llena de remilgos, pero lo hace metiendo tanta bulla que alerta a Sasha que está en casa. La atolondrada espía debe saltar desde un quinto piso hasta un basurero para poder salir. Llega a su departamento, cansada y enojada, pero la espera otra sorpresa. Un teléfono rojo oculto en su closet suena y al responder escucha la voz de Andrei Vasiliev que la invita a salir.





Descubrir que el teléfono ha sido plantado por Walter Dane es la última gota y Bea decide renunciar ante el enojo de Twila. Las razones para que Bea recapacite su decisión son ambiguas, no así su carrera de espía que la tendrá de romance con Vasiliev, un individuo muy peligroso, puesto que, fuera del horario de trabajo, anda matando prostitutas y chantajeando a gente importante.

Twila se verá involucrada en su propia cruzada para descubrir al asesino serial (algo inconcebible en la Union Soviética) y a la vez enfrentar la duda de si su marido trabajaba para los rusos. La trama se complica con la necesidad de descubrir a un personaje cuyo rostro e identidad desconocen y solo saben su apodo: Caterpillar (oruga). Entre tanta actividad peligrosa, el humor lo ponen las tareas cotidianas de las viudas que nos llevan a conocer los entretelones de la vida de los empleados en la embajada.



Ponies es mucho más verídica que la mayoría de los dramas de época y muy ordenada en su cronología. La trama se desarrolla entre diciembre de 1976 y julio de 1977 para coincidir con el incendio de la embajada de Estados Unidos que es un suceso real, tal como la infiltración de agentes de la KGB disfrazados de bomberos. El resto es ficticio por supuesto. Aunque el argumento a veces exige mucha mente abierta ante situaciones inverosímiles, la única licencia histórica es que el concierto de Sir Elton John tuvo lugar en Moscú, pero en 1979.



La serie se esmera (más que otras) en crear atmosfera de época. Filmada en Budapest, se siente en un universo eslavo. Por otro lado, quienes vivimos en esa época apreciamos la atención al detalle que va desde el uso del shampoo “Geez Your Hair Smells Terrific” hasta la banda sonora (tan importante que cada episodio ha sacado el título de un hit parade de 1977). Es un lujo poder escuchar en la misma serie a Blondie, Electric Light Orchestra y por supuesto, Elton.

La trama puede ser enredada, pero nunca aburre. Se sucede sorpresa tras sorpresa y hay un uso exacto del bathos , la transición de lo serio y emotivo (pathos) a la comedia slapstick y viceversa. Recordemos que uno de los escritores/productores es Susanna Fogel, la creadora de The Spy Who Dump Me. Aun así, me han impresionado los personajes, muy complejos y muy completos.

Mención aparte el vestuario y peinados. Yo en la UNIS tuve una amiga que se peinaba, vestía y caminaba como Twila. En cambio, no hay peinado que use Emilia que no probase yo en ese entonces, tal como media docena de las prendas de su guardarropa.

              Yo tuve todas esas prendas y esos peinados

Agradezco que a diferencia de otras producciones que tienen lugar a fines de los 79s, no hubo abuso de minifaldas. En 1977 nadie las usaba. Se entiende que le hayan puesto una micro mini a Evie para la fiesta de San Patricio porque había que destacar que era joven y sexy.

En cambio el minivestido que Bea usa para hacer las paces con Andrei fue un toque excelente. Se ve viejo, arrugado probablemente una prenda perdida en su guardarropa que uso hace un tiempo, típico vestido de comienzos de los 70 mini y colorinche. Algo vulgar, pero sexy que excitase el interés masculino.

                    El infame minivestido para seducir a un oficial de la KGB

Después de tanto elogio es necesario señalar los defectos. Como espías, las Ponies son la chambonearía misma. Twila es tan torpe y atolondrada que llega a matar a una viejita accidentalmente. Bea es peor,  es llorona, histérica (“estoy pensando que te gusta el drama” le dice Andrei ), rencorosa, puritana, sermoneadora y, como le chilla Twila, se cree superior a los demás.


Eso se debe a que nuestra amada Khaleesi representa un estereotipo que hoy ya dejó de existir Es una representación de la famosa JAP (Jewish American Princess) así que comprendo todos sus incoherencias, exabruptos y salidas de madre. En general, la serie es mitad comedia, mitad tragedia, mitad cuento de espionaje, sin olvidar su aroma chick lit, exige que aceptemos situaciones locochonas y inverosímiles, pero al final satisface como otros cuentos de espionaje no lo logran (The Agency anyone?)

Contenido Violento y Gory: Hay muertos por todos lados, cortesía de Andrei Vasiliev, un artista de las puñaladas, pero no hay imágenes graficas. Lo más perturbador es cuando Vasiliev acuchilla a una mujer con la que está haciendo el amor. Pero en términos de violencia verbal se lleva la palma  su interrogatorio de la abuela Manya cuando enumera todos los horrores que la esperan en Lefortovo, la famosa prisión moscovita donde estuvieron encerrados Roul Wallenberg y Nathan Sharansky.



Contenido Sexual y Desnudos: Aunque hay escenas sexuales, no hay ni mucho detalle ni desnudos. Excepciones son los videos de personajes importantes que la KGB (y Andrei) chantajean. Y algunas escenas de un spa/sauna. Ahora, en mi humilde opinión la escena de sexo más erótica (y hay tan poco de eso en la pantalla en estos últimos tiempos) es cuando Andrei y Nadya/Bea tienen sexo por primera vez.



Factor Feminista: Un momento conmovedor es cuando Roy le pregunta a Twila por qué quiere investigar el asesinato de una mujer anónima y la viuda le responde :”Porque yo soy una mujer anónima”. Para ser una historia situada en los 70, Ponies no está llena de discursos feminazis, ni situaciones en las que se ponga a los hombres como el sexo villano por excelencia y sin embargo, es una fábula de empoderamiento femenino.



Lo más feminista es como un par de Ponies llegan a ser agentes de la CIA y, aunque un poco aturdidas e insubordinadas, buenas espías. Todo gracias a que son vistas como mujercitas insignificantes, tanto por los rusos como por sus propios compatriotas.

Es interesante la exploración de la mujer moscovita que para tener poder debe o ser prostituta o contrabandista, y ambas son profesiones arriesgadas. Mención especial a la abuela Manya que también se mete a espía por ayudar a la nieta.

                La Abuela Manya sigue a Bea hasta la Unión Soviética 

Factor Diversidad: Spoiler: una de las Ponies tiene su primera experiencia lésbica en Moscú. Walter Dane es negro y gay. Como le explica a Andrei, esa es la razón por la cual lo han exiliado a Moscú, el puesto más indeseable de la CIA. Bea, su abuela y Emile son judíos.