Amo los libros y extraño
las viejas librerías, sean de libros
usados o un sitio como los viejos locales de Dalton’s y Barnes &Nobles. También
me he acostumbrado a los relatos de misterios con detectives amateurs en marcos
de época. Por eso me alegra que la PBS nos haya traído un cozy que combina
todos esos elementos.
El término “Bookish”
se usa para definir a gente adicta a la lectura y conocedora de la escena
literaria al igual que receptora del conocimiento que se adquiere leyendo. En
este caso, ambas características se aplican a Gabriel Book (noten el juego de
palabras),dueño de una librería de
viejos situada en la Calle Arcangel del Londres de la posguerra.
Mark Gatiss
vuelve a emplear su agudeza en estos cuentos de su autoría y que además
protagoniza. Gabriel Book es un librero, pero su hobby es resolver misterios
policiacos y eso que él es portador de varios misterios. ¿Qué contiene esa carta
de Churchill que permite que Book se inmiscuya en el trabajo de la policía? ¿Qué
favor le hizo al Inspector Bliss que lo consulta como si fuese un experto
criminólogo? ¿Quién es el hombre con un parche en el ojo con el
que se cita en las riberas del Támesis? ¿Y qué quiere este señor del librero a
cambio de haberle encontrado algo o alguien?
Sabemos por las
descripciones de la serie que Book es gay(en una época que la homosexualidad era un crimen penado por la ley
británica) y que comparte con Trottie―su
amiga de la infancia― un “matrimonio lavanda”. Sabemos que cada vez que
Los Book anuncian una salida nocturna, en realidad cada uno parte por su lado y
a mí me intriga saber dónde van. Y por
supuesto queremos saber qué misterio une a Gabriel Book, con su nuevo
dependiente (Jack, solo, Jack) un ex presidiario.
Sin embargo, los
seis episodios (tres casos diferentes) de esta primera temporada se enfocan en
otro tipo de misterios. El primero es el supuesto suicidio del químico, vecino
de Los Book. Tras un somero examen del cadáver y su entorno, Book nota que el
muerto tiene un golpe en el cráneo que no fue causado por una caída y que hay
sangre que no proviene de ninguna herida en el cuerpo del suicida. Luego nota
que falta una pieza del valioso set de figuras de jade ¿Y por qué, un químico,
con tanto veneno mejor a su alcance, iba a escoger morir ingiriendo acido
prúsico que le proporcionaría una dolorosa agonía?
Hay varios
candidatos para el asesinato. La hija que el químico desheredó por
casarse con un mecánico/traficante de mercado negro; la criada que ha quedado de
heredera la fortuna del químico y el mismo yerno desairado. Book descubre que
fue el mecánico quien escamoteó la figura de jade, ¿pero eso lo convierte
automáticamente en sospechoso del asesinato?
Para descubrir el
robo y al ladrón, Book recluta un equipo compuesto por Nora, que tras quedar
huérfana en el Blitz, ayuda en el restaurante de su tío; el perro “Dog”; y la
propia Trottie (Polly Walker de Bridgerton) quien debe contratar los
servicios del mecánico y como no tiene vehículo debe pedir prestado el Daimler
del carnicero. Para el segundo episodio, hay sospechosos descartados y el
verdadero asesino es una sorpresa total.
Mas sorprendente
es como Gabriel Books ha estado siguiendo su pista, en silencio, desde la
primera escena. Tan sorprendente como que el descubrimiento de una fosa común
que data de la Gran Plaga de 1666, contiene un nuevo cadáver y como esto se
relaciona con el falso suicidio del químico.
Bookish es una serie simpática en la que vemos a
Book combinar sus investigaciones de Sherlock Holmes con su amor por los libros
y sus esfuerzos por organizar una serie de secretos personales que serán el
leitmotiv de la serie que ya anuncia segunda temporada. Filmada en Bélgica,
“Bookish” ha logrado recrear la atmosfera y paisaje de un barrio londinense de
1946 los antiguos barrios de Namur y otras ciudades belgas.
Sin meterme mucho
en los otros episodios, la serie se la arregla para abarcar más que crímenes de
barrio con una exploración del cine de la época gracias a una filmación en la calle
Arcangel. En el último episodio, nos adentramos en el terreno de Agatha
Christie con uno de esos hoteles elegantes de Londres, y sus clientes que
abarcan realeza destronada.
Joely Richardson y Jacob Fortune-Lloyd en cuento de cine y asesinatos
Una cita de Trottie acaba en el Walsingham y sospechosa de asesinato
Bookish tiene una cortinilla muy vistosa, buenos
actores y ha venido a llenar el espacio que dejó vacío Vienna Blood. El único defecto es en el desequilibrio
de las actuaciones. Los actores jóvenes
se ven amateurs al lado del sobrio (no confundir con serio) histrionismo de Mark
Gatiss y Polly Walker.
Me refiero
principalmente a la sobreactuación de Buket Komur(Nora) quien se esmera en hacer muecas y aspavientos
exagerados. Sin llegar a ese nivel de exageración actoral, Connor Finch (Jack)
también es dado a contorsiones faciales. Tal vez se deba a que ambos son
novatos y el tiempo los hará madurar como actores.
Contenido Violento o Gory: Aunque los
crímenes son violentos, no llegamos a ver nada muy gráfico, después de todo es
un cozy.
Contenido
Sexual y Desnudos: Es un
cozy
Factor Feminista: En una época en que las mujeres eran
hijas, esposas y madres, no vemos mucha libertad entre las féminas de estos
misterios. El caso de Trottie es el más interesante. El matrimonio le ha dado
esa libertad, tanto sexual con esas salidas nocturnas, como en el poder
compartir las actividades detectivescas del marido. Ademas es dueña de una tienda de papel mural adyacente a la librería de su esposo.
Factor Diversidad: Para sr un producto inglés, no vemos
mucha gente de color en roles importantes. A lo más, la chica que hace de Nora
es de origen turco. El Inspector Bliss es judío y el misterio final tiene como sospechosos
a realeza y plebeyos de Scutari (un disfraz de Albania).
La homosexualidad
de Gabriel Book es tratada con delicadeza. Lo vemos seguir a un hombre que le
ha hecho una invitación en la calle de noche. En la segunda historia, vemos en
un flashback, como es llevado al corte acusado de actividades homosexuales y
como es salvado por Trottie que se presenta como “su prometida”. Incluso la reacción
negativa y puritana de Jack, al enterarse del arreglo matrimonial de sus
patrones, es creíble en alguien de su tiempo y estatus social.
Bookish puede verse en PBS en Estados Unidos,
Filmin en España y en Film&Arts en America Latina
Hace un par de años
tuvimos un torrente de miniseries sobre reinas y otras damas de sangre
azul. Me sorprendió que la televisión española no se sumase a esa moda.
Ignoraba que habían hecho una serie sobre la Reina Victoria Eugenia, la bisabuela del actual rey Felipe.
Ahora, dos años después de ser engavetada, se puede ver Ena por TVE y la
señal internacional de RTVE. ¿Pero cómo se trata a esta mujer fascinante
y desdichada en el pedrosanchismo?
La Reina
Desconocida
De pequeña sabía
que los reyes y reinas no eran cosa de cuentos de hadas. Las revistas de mi
madre me confirmaban la existencia de emperatrices como Farah Diba, princesas
como Grace de Mónaco y reinas como Isabel II de Inglaterra a la que mi escuela
británica me llevó a conocer con motivo de la visita de la soberana a Chile en
noviembre de 1968.
Fue ese año, que
en(creo) Vanidades encontré un artículo
de varias páginas dedicado a una ancianita que aparecía en las fotos con un bebé
en brazos. La identificaban como la Reina Victoria Eugenia y el nene era su
nieto Felipe (el actual Felipe VI). La lectura me informó que vivía en Suiza, y
que era su primer viaje a España luego de la abdicación de su esposo, Alfonso
XIII.
La Reina Victoria Eugenia fue madrina del actual Rey de España
De reyes de España
yo solo conocía a los Reyes Católicos. A mis nueve años ya sabía que quien
mandaba en España era El Caudillo. Ahí no había reyes. Con el tiempo me fui
enterando de detalles sobre esta abuelita, que era nieta de la reina Victoria y
de los Mountbatten (Battenberg en ese entonces). La reina Vicky había permitido
esa boda desigual entre su hija menor y el hijo de un matrimonio morganático,
exigiendo, a cambio, que los novios
viviesen siempre con ella.
También me enteré
que el día de su boda, a Victoria Eugenia o Ena como se la conocía en
familia,un anarquista le había lanzado
una bomba. ¡Vaya regalo de bienvenida! Hace un par de años, y a raíz deTiempos de Guerra, que vine a conocer las desventuras de la Reina Ena, un matrimonio por
amor que se volvió de dolor gracias a suegra controladora, cortesanos
desleales, hijos enfermos y un marido infiel. Se parecía un poco a la historia
de su prima María de Rumania, pero en vez de echarse amantes y de promocionar
productos de belleza como Missie, Doña Ena se había encargado de cambiar el
sistema de salud de su pueblo.
“La Reina Enfermera”
la apodaron por su fundación de hospitales, por su reforma de la Cruz Roja española,
y por crear una organización que preparó profesionalmente a enfermeras que
sirvieron en España y en Marruecos. No voy a agregar más de lo que ya expuse en
las bio-entradas sobre Su Majestad y su compinche la Duquesa de la Victoria, prefiero revisar lo que la serie nos
cuenta y lo que falsea.
La Duquesa de la Victoria pasea con su reina.
¿Era Ena una Cenicienta de Segunda Fila?
Comenzamos con el
primer encuentro, romance y compromiso entre el Rey de España y la nieta de la
Reina Victoria. Aunque no es cierto que Patricia de Connaught (que terminó casándose
con un plebeyo) haya ilusionado a Alfonso XIII para darle calabazas en medio de
un baile, es verdad que Victoria Eugenia era un poco “Cenicienta”. El rey si coqueteó con
Patsy Connaught y con Bee de Sajonia, pero prefirió a la prima de ambas, a
pesar de no tener ella tanto pedigrí.
También es cierto
que ABC se inventó ese concurso de buscar a la futura reina consorte entre
varias candidatas y que los lectores eligieron a Victoria Eugenia de
Battenberg. En cuanto a la intromisión de la emperatriz Eugenia, no creo que
haya sido tan fundamental. Me sorprende que después de décadas de exiliada en Inglaterra
(e hija de irlandesa) Eugenia de Montijo no hablase inglés. Tal como me
sorprende que Ena y su pretendiente se cartearan en francés, cuando Alfonso, que
había estudiado en Ampleworth, el famoso internado jesuita en Oxford, debería
hablar inglés.
Sin embargo,
donde más ha exagerado (licencia dramática) el guion es el hincapié en la falta
de dote y estatus de “segunda fila” de Ena. Aunque es cierto que Patsy
Connaught, por línea materna, estaba emparentada con el Kaiser, y Bee era nieta
del Zar de Rusia (y hermana de la Reina de Rumania), es falso un encabezado de
periódico ingles que muestra la serie que dice que Ena “no tiene sangre real”.
Su madre era princesa, hija de una reina y un príncipe, y su padre descendía de
la casa real de Hesse.
Se dice en la
serie que la razón por la cual los reinos europeos solo enviaron parientes
segundones a la boda es porque la novia no era de la realeza y porque el Rey de
Inglaterra se oponía a la boda. Si bien fue histórica la ausencia de reyes y
príncipes herederos entre los invitados, más se debía a que España―a
menos de una década de su derrota ante Estados Unidos―ya no era considerada
una potencia. Vemos que Patsy Connought se niega a ser reina de “un país de bárbaros
”. En su sermón a su sobrina, Eduardo VII le recuerda que España es un país
atrasado.
Por otro lado, el
rey inglés le concedió a su sobrina un título de “Alteza Peal”, antes de la boda,
para colocarla al nivel de su nuevo marido. Quien me ha dado pena es la
princesa Beatriz de Battenberg que es ninguneada por todos comenzando por la
serie. Para empezar solo tenía 48 años cuando su hija se comprometió, pero la
retrata una actriz anciana. Tan viejita que a ratos yo la confundía con Miss
Cochrane.
Cuando la ex Emperatriz
de los Franceses lleva a la ahijada para que la fotografíen para el concurso (ABC
utilizó ilustraciones, no fotos), la madre de la concursante es empujada a un
costado junto a Miss Cochrane como si fuese una criada y no una princesa real
con más pedigrí que Eugenia de Montijo. El acabose es cuando en Biarritz, para
el compromiso, Alfonso primero la ignora y luego le hace un gesto como el que
se le hace a una mascota para que se retire y lo deje a solas con su novia.
En cuanto a Miss
Cochrane, por más que la he buscado no existió. Ena fue muy amiga de Lady Jean
Cochrane, una aristócrata escocesa, pero ni ella viajo a España con su amiga ni
era una anciana. Para acabar, María Cristina (apodada Doña Virtudes), la Reina
Madre, que vivió casi todos los desaires y momentos amargos de su nuera,
deseaba por nuera una Habsburgo, pero su gran reparo con Ena fue la religión y
la hemofilia.
La ficticia Mss Cochrane
Victoria Eugenia
se convirtió, sin hacer aspavientos, al catolicismo, pero no pudo evitar que
dos de sus hijos sufriesen la enfermedad que dos hijas de la Reina Victoria,
Alicia y Beatriz, más una nieta, la Zarina Alexandra, traspasasen a algunos de
sus hijos.
La Verdadera Historia
de Mateo Morral
Aunque sabido es
que el reinado de Victoria Eugenia comenzó con el pie izquierdo debido a un
atentado, hay detalles en los que la serie me ha ilustrado o empujado a
investigar para saber si son ciertos. Yo no sabía que Mateo era hijo de un
industrial y que el fanatismo religioso de su madre lo convirtió en ateo.
Tampoco que sus esfuerzos por concientizar a sus obreros hicieron que su padre
lo desheredase.
Hambriento de
justicia social, (y de un plato de comida) Morral se apareció en Barcelona a
entrevistarse con Fransec Ferrer, fundador de la Escuela Moderna, quien le dio
empleo de bibliotecario. Tras el atentado, se trató de vincular al asesino con
Ferrer que―como muestra la serie―acabó fusilado durante la Semana Trágica de 1909.
Hasta su muerte,
Ferrer negó haber sabido de los planes de Mateo Morral. Solo que el hombre
había tenido un cambio tras enamorarse de una de las maestras, Soledad
Villafranca . La reconocida anarquista era profesora en la Escuela Moderna y
amante de Ferrer. Obvio que rechazó las pretensiones de Morral orillándolo a
una depresión que acabaría en su intento de regicidio.
Francisco Ferrer y Soledad Villafranca
En la serie, culpan
ese acto y el anarquismo violento del cuasi regicida a Norah, una bibliotecaria revolucionaria y
única sobreviviente de Bandera Negra, una célula anarquista rusa. Efectivamente,
Mateo (que era guapetón) tuvo amores con una nihilista rusa, pero no fue la
única revoltosa con la que mantuvo cercanía.
En la serie,
Norah pone en contacto a su amante con Nicolas Estébanez, ex Ministro de Guerra de la Primera República.
Lo cierto es que Morral admiraba a Estébanez desde hacía tiempo. se cartearon y
se entrevistaron. Si le creemos a Pio Baroja,
fue Estébanez quientrajo a España la
bomba Orsini que Morral obsequió a les reales novios.
En la serie, Estébanez
recomienda a Mateo solicitar la ayuda del periodista Nekens quien pone al joven
anarquista en contacto con un tal “Dinamita”, un individuo de baja calaña que le da un entrenamiento
chapucero para atentar contra la vida de Alfonso y su consorte. Será Dinamita
también quien mate a Mateo Morral para que no delate a sus ayudantes.
Dinamita despacha a Mateo
En la vida real, Nekens
fue relacionado con el atentado y arrestado. El juró que solo conoció a Mateo
después del fracasado regicidio y que solo le dio albergue por una noche.
“Dinamita” es una invención de los guionistas. En cuanto al asesinato, se basa
en un reporte médico―escondido por un tiempo― que afirmaba que el
tiro fatal no pudo salir ni del muerto ni de su revolver.
Romanones exige que se oculte la causa de la muerte de Mateo Morral
A pesar de que el
personaje de Morral pretende inspirar un poco de lastima, a mí me la da poca. ¿Al
final para qué mató a 24 personas inocentes? Ni hablar de los caballos cuya
sangre empapó el vestido de la novia. Se dice que creía que el
regicidio provocaría una revolución y con esta el fin de la monarquía. Errado
estaba, puesto que su hazaña cayó tan mal en la gente, que fue fácil para unos
pueblerinos reconocerlo y entregarlo a las autoridades. O sea no estaban con ánimos
de revolución o de celebrar la muerte de su rey.
Además, muerto
Alfonso había una galería de posibles regentes, encabezados con quien ya tenía
experiencia en el cargo, la Reina Madre. Eso, si el heredero aceptado fuese el
sobrino de Alfonso, el Duque de Calabria. Pero también el trono pudo haber
pasado a manos de María Teresa de Baviera, hermana del rey
¿Fue la Reina tan Poco Querida?
Siempre se ha
dicho que los españoles fueron injustos con la “Reina Enfermera”, que no la
supieron apreciar y la despreciaron “por extranjera”. Se la ha comparado con su
prima la Zarina Alejandra, que tuvo de los rusos un recibimiento (y una
despedida) peor.
Lo cierto es que
el pueblo español recibió a Ena con las mismas pullas que recibiese antes a María
Cristina, que si no hablaba bien español, que si era extranjera, que si era impávida,
etc. Se le agrega a Victoria Eugenia el considerársela frívola y esa culpa tan
injusta, que también compartiera su prima Alix, de parir hijos enfermos.
Quienes
compartieron con Ena su cruzada para reformar el sistema sanitario, quienes
vieron sus esfuerzos por los más vulnerables, quienes sintieron su buena
influencia, la percibieron de otra manera. Además cabe preguntarse qué querían
los españoles. ¿Una “reina castiza” como la Isabel II a la que echaron
a patadas o una adolescente tísica como María Mercedes? Ellas hablaban bien
español y eran más expresivas, pero se necesitan mayores virtudes para ser una
buena consorte.
Lo cierto es que
el pueblo llano y la burguesía recibía su información “desde arriba” y los peores
enemigos de la reina (aparte del marido) fueron su suegra y sus cortesanos encabezados
por el reptílico Marqués de Viana. Aunque la suegra , en la serie, parece apiadarse de Ena
y tomarle cariño, en la realidad siempre la ningunea e hizo lo increíble,
prefirió a los nietos bastardos antes que a los legítimos.
Es cierto que Ena
trajo costumbres extranjeras y modernas―más que el pastel de bodas― a España.
Fumaba, conducía su automóvil, bailaba los ritmos del momento y se vestía muy
chic. Ya en 1914 se habla de que Balenciaga le diseñaba ropas. En ese entonces
el Maestro tenía su atelier en San Sebastián. Lo que no me creo es que Ena y su
prima patinasen, semi desnudas, por las salas del palacio. Eso es una alusión a
la costumbre de Diana de Gales de patinar (vestida) por los pasillos de
Buckingham y es un cliché moderno el comparar a todas las reinas desdichadas
con Lady Di .
Ena presenta a Bee con su primo político, Alfonso "Ali" de Orleans
Lo que el pueblo
si encontraba reprochable es que su reina no gustase de la comida española y de
la fiesta taurina. También molestó su “impavidez” ante el atentado. Eso es pura
mala leche y un culpar a la víctima. La reina estaba en shock y es un milagro
que haya podido contener sus nervios. Lo que pasa es que la serie le pone color
y es que quieren tratar de mostrar lo mejor de Alfonso. Entonces quieren
indicar que fue él quien tomó la iniciativa de mostrarse sonriendo al pueblo.
Ni siquiera muestran que Ena salió al balcón con un vestido manchado con
sangre.
Por otro lado, la
serie miente al decir que no se cancelaron las festividades. Si se canceló el
baile oficial y el banquete fue muy discreto. Lo que no se cancelaron fueron
las festividades publicas programadas para el pueblo y que tuvieron lugar días
después de la bomba.
En realidad, no
fue el pueblo el enemigo de Victoria Eugenia, sino su suegra, una camarilla de
chupamedias oportunistas y―principalmente―su marido.
El Rey Infiel
Pilar Eyre lo ha
llamado “depredador sexual” y algunos historiadores han hablado de Alfonso XIII
como un adicto al sexo. No reparan, pobres plebeyos, que la sexualidad de los
reyes es más desmesurada que la de los meros mortales. El esposo de Victoria Eugenia
traía esa desmesura en los genes.
Su abuela y
tatarabuela paternas eran tan promiscuas que nunca se sabía quién era el padre
de sus hijos. El abuelo Fernando VII tenía un miembro viril tan grande (y lo
usaba en consecuencia) que una de sus esposas, al verlo desnudo en su noche de
bodas, se orinó. El mismo Alfonso XII se las arregló, a pesar de
su tuberculosis, para preñar a su esposa y a su amante.
Antes de su boda,
ya Alfonsito XIII traía cuento y un hijo fuera del matrimonio al haber sido padre
del futuro horticultor y Justo entre las Naciones, Roger de Vilmorin. Ya
casado, Alfonso no cesó de perseguir mujeres, incluso en su propia casa,
preñando a dos nanas de sus hijos. De una no se le sabe el nombre, solo que abandonó
el fruto de su pecado en los peldaños de una iglesia. Más documentado está el
nacimiento de Juana Alfonsa, producto de los amores del monarca con Beatrice
Noon, la institutriz escocesa de los príncipes.
Los más famosos bastardos reales son María
Teresa y Leandro Alfonso, hijos de la actriz Carmen Ruiz Moragas. A pesar del
mucho bombo que se les da en la serie. A pesar de que en la vida real, Doña
Virtudes les hizo muchos mimos y hasta pensó en que llegasen al trono, no pasaron de ser chocheces de abuela vieja.
Alfonso nunca los reconoció y Leandro tuvo que apelar a los tribunales, décadas
después de muerto su padre, para poder usar el apellido “Borbón”. Según
documentos de la policía secreta de Mussolini, el Rey Alfonso tuvo otra hija, Carmencita, cuya madre fue la actriz
Carmen de Navascués.
No fueron las
infidelidades las que separaron a Ena y Alfonso. Ella tampoco venía de una
familia muy puritana. Su tía Luisa, de soltera, se embarazó del preceptor de su
hermano. La abuela Vicky mucho dio que hablar con su cercanía al excuses John
Brown y del Tio Eduardo... mejor ni hablar. Por algo Henry James le colgó el
sobrenombre de “Eduardo, El Acariciador”. Lo que mató el amor de Ena fue el
modo descarado en que Alfonso condujo sus conquistas y el ninguneo con el que trató
a su real cónyuge.
El comportamiento
del rey fue copiado por los cortesanos y eso fue la gota que llenó el vaso de
la reina. De parte de esa camarilla llegaban al pueblo los chismes ,todos
culpando a Victoria Eugenia. Se decía que la sangre ardiente del rey español
exigía más de lo que podía dar una inglesa fría y flemática. Si, tan fría que
en siete años parió siete hijos. Así no hay cuerpo que aguante.
Ena y Fernando, su hijo muerto
Mas grave aún para
los españoles era que la reina solo alumbraba hijos enfermos incapaces de
reinar. Grave mentira. Ena tuvo (como dice el cuplé) siete hijos en siete años.
Con la falta de conocimientos ginecológicos y tecnología médica de su tiempo,
lo normal es que dos se perdieran al nacer. De los otros cinco, el mayor,
Alfonso y Gonzalo el más pequeño, heredaron la hemofilia. Los otro cuatro
nacieron perfectamente sanos.
Algo que serie y
vox populi parecen olvidar es que Don Jaime nació normal. A los cuatro años,
sufrió de una grave infección auditiva. Le practicaron una cirugía chambona que
lo dejó sordo y solo por eso se le desgració la vida y se le arrebató
el derecho al trono a él y a sus descendientes. Aun así Don Juan ,Conde de
Barcelona y las hijas salieron sanas. Ni Doña Beatriz ni Doña Cristina tuvieron
hijos hemofílicos así que fue una crueldad y cobardía acusar a la reina de no
dar un heredero al trono cuando aportó cuatro.
La serie, aparte
de convertir a Ena en victima (lo fue) y feminista (no lo fue), es ambigua con
el rey. Nos lo describe como un sátiro, mal marido, mal padre y más encima
inventor de la industria porno en España, pero también nos lo muestran
preocupado por el pueblo y todo el episodio de la Oficina Pro-Cautivos fue idea
suya lo que evidencia su gestión humanitaria y preocupación por otros.
Ena está bien actuada. Me han gustado mucho
la pareja principal, a la anglo-danesa Kimberly Tell solo la vi en un rol menor
en Operación Barrio Ingles. Nunca había visto a Joan Amargo. Me ha
impresionado Elvira Minguez (la madre de Sira en Tiempo entre costuras).
Desde un punto de
vista estético, la serie es una preciosidad que goza de la iluminación y el
tono rosa sepia de las antiguas producciones de época españolas lo que permite
apreciar los decorados y los palacios. Mención aparte el vestuario de la reina
que cubre las modas de cuatro épocas y es exquisito.
Contenido
Violento y Gory: El
primer episodio tiene las escenas sangrientas del atentado y eventual asesinato
de Mateo Morral. Lo más Gory es la cabeza de un moro que le presentan a la
Duquesa de la Victoria a su llegada a Marruecos
Contenido
Sexual y Desnudos: A
pesar de mucho cotorrear sobre el “cine erótico” y las conquistas del rey, no
hay nada gráfico. A lo más una imagen de los reyes en su luna de miel semi
cubiertos con una sábana.
Factor
Feminista: Serie de RTVE-en-tiempos-del-pedrosanchismo
debe traer un mensaje del más rancio mituterismo monterino. Pues no creo que Doña
Ena se haya explayado ante la prensa diciendo que “las mujeres servimos para
algo más que parir” Aparte de ser palabras impropias de una reina, el ponerse a
la altura de todas las mujeres no hubiese quedado bien en la percepción de
entonces de la monarquía y menos hablar de partos de parte de una madre
estigmatizada por las enfermedades de sus hijos.
El feminismo de
Victoria Eugenia se manifestó en sus reformas de la salud y en darles a las
españolas la oportunidad de estudiar enfermería, de especializarse en métodos
modernos y en llevarlos a otros puntos del mundo como la zona de conflicto
marroquí. Eso en una época en que era mal visto que una mujer saliese de casa
sin compañía aunque fuera a hacer compras.
Factor
Diversidad: Aparte de la
cabeza de moro que le obsequian a la Duquesa de la Victoria a su llegada a
Tetuan, no vemos más que personajes caucásicos. Eso sí, se presenta ese conflicto
omnipresente entre anglosajones y pueblos mediterráneos. Los españoles no
quieren por reina una que exhibe flema británica y los ingleses no quieren que su
princesa se vaya reinar sobre “barbaros y salvajes”.
La opinion del Tío Eduardo
En cuanto otro
tipo de diversidad, me ha molestado como manejan el tema de las enfermedades de
los hijos de Ena. A Jaime lo ponen como retrasado. El perder el oído no vuelve
a un ser humano un débil mental. A
Alfonso lo llevan en silla de ruedas y también actúan como si la hemofilia le
hubiese devorado las neuronas. En realidad, Alfonso fue bastante funcional, un
playboy que se casó dos veces y murió en un accidente automovilístico.
Un motivo para no
ver Euphoria en sus días de apogeo fue oír que el show
glorificaba las drogas y que su protagonista era una adicta. Aunque lo primero
es cierto, Ruby “Rue” Bennett (Zendaya) es algo más que una simple narco
dependiente. Sin ser un modelo para nadie, el personaje que convirtió a Zendaya
en estrella, captura la imaginación y el corazón.
Tres Razones
para Amar a Rue Bennett
Un trio de
motivos me acercó a Rue, el primero que sea tan querida por otros personajes a
pesar de que, como drogadicta, tiene un comportamiento errático y un nivel de
discurso que alterna entre manipulación, sarcasmo y violencia. Aun así su madre y
hermanita la adoran y su proveedor de drogas, Fez (Angus Cloud), se niega a venderle
productos que la han tenido bordeando la muerte. “Me caes bien,” le dice “y voy
a echarte de menos”.
Fez es un gran sicólogo
(es el único que se da cuenta que Nate está enamorado de Jules). Cuando Rue se
disculpa por haberlo acusado de empujarla a la drogadicción, le responde que,
como dealer sabe que no se puede tomar en serio lo que dice un cliente. Cuando
Rue es obligada por “Mouse” a probar el fentanilo, Fez llama a Jules (Hunter Schafer), recién
llegada al pueblo, para que la ayude a atender a la inconsciente Rue. Él sabe
ya lo importante que es la nena trans en la vida de su amiga-cliente.
El cariño que
Jules demuestra a Rue desde que se conocen―y que me recuerda al
afecto desarrollado entre Chiara y Ludovica en Baby― es evidencia del aura benéfica
que irradia la joven adicta y de cómo atrae a gente de buen corazón. Lástima
que el cariño de Rue se convierta en un amor que Jules nunca podrá corresponder
del todo.
El segundo motivo
para quererla es que Rue es creyente . Aunque no es tan devota como su madre,
cree en D-s, se encomienda a El cada vez que tiene problemas e ,incluso en el tráiler
de la secuela, la vemos , ya adulta, arrodillada en una iglesia.
El tercer motivo
y que hace a Rue un personaje novedoso, es que es la narradora de este cuento.
Yendo más allá del relato en primera persona, el personaje de Zendaya se
convierte en una voz narrativa omnipresente describiendo a cada personaje de su
mundo. La serie dedica cada capítulo a describir la biografía de un personaje y
lo hace desde la perspectiva de Rue.
La explicación de
su omnipresencia también es curiosa. Según
la cronista, cuando está muy drogada tiene la capacidad de desdoblarse y ver
cosas que no tiene otra manera de conocer. Aunque esto la hace una narradora
no-fiable, también dota al relato de un punto de vista adolescente, incluso
cuando emite juicios debatibles tales como que es obligatorio para una chica proveer
al novio de fotos de ella desnuda ya que esa es la “moneda del amor” o cuando
afirma que para un chico es imposible detectar si la novia es virgen o no.
En Pos de la
Euforia
Por otro lado, la
causa de drogadicción de Rue es explicada de manera torpe. Rue le cuenta a Fez
que todo comenzó cuando le diagnosticaron cáncer a su padre. A sus once años, la
niña reaccionó ante la noticia con un ataque de angustia que casi le provoca un
paro respiratorio. Los paramédicos le administraron una inyección de Valium líquido
que la presentó por vez primera con esa sensación de “bienestar” que la serie
denomina ‘Euforia” y que es un nirvana que los personajes persiguen, no todos a
través de la droga.
Mas adelante, Rue
recuerda que volvió a experimentar esa deseada euforia a través de los
analgésicos intensos que le recetaban al padre. Cuando Rue nos narra la vida
familiar de Cassie señala que la drogadicción del padre se debió a fuertes
medicamentos para el dolor provocado por lesiones tras un accidente automovilístico.
Es como si la serie quisiese culpar de toda drogadicción a los médicos irresponsables,
pero es una explicación pueril y falsa.
No todas las
personas a las que les han recetado calmantes se han vuelto narcos dependientes.
En cuanto al Valium (Diazepam), yo también probé uno a la misma edad que Rue. La noche del
Terremoto del 71, Mi Ma nos dio Valium a mi hermano y a mí para que durmiéramos
sin sentir las fuertes replicas. Aparte de roncar plácidamente (y eso que
dormimos sobre la alfombra del living) ni mi hermano ni yo nos volvimos adictos
al Valium
Cuando me
diagnosticaron bruxismo en 1986, me recetaron Valium que yo solo tomé una
semana. Gracias a Jacquline Susann yo sabía del impacto de la droga y no quería
vivir en El Valle de las Muñecas. En 1996,provocado por el estrés de dejar mi
mundo en Usa y trasladarme a un Chile desconocido, tuve un ataque de ansiedad
idéntico al de Rue. Nuevamente, me recetaron Valium, nuevamente no lo tome más
allá de tres días. A diferencia de Rue, odio perder control y no tengo ganas de
gastar mi poco dinero en estupefacientes.
El calmante más
fuerte que se me ha administrado en mi vida―por cólicos y cálculos
renales―ha sido Demerol. Aparte del alivio que provoca el cese del dolor, lo más
que ha hecho es ayudarme a dormir. En resumen, yo nunca he experimentado esa
euforia que tiene a Rue caminando por las paredes. Nunca la he buscado.
No es que
desconozca la euforia que produce la champaña y un buen orgasmo, pero no son
cosas que se encuentren fácilmente. Yo sé que puedo beber con limites, una
cuarta copa de champaña me pondrá a decir disparates y a vomitar más que la
nena de El Exorcista. Un buen orgasmo va ligado a un buen amante, algo
difícil de encontrar. Aparte que tanto la champaña como el placer sexual me
colocan en un sitio donde, tras la euforia, viene una gran paz y claridad de
mente. Justamente lo que no consigues con las drogas. Por eso me es difícil compenetrarme
con los personajes de Euforia, ya que no solo Rue consume, aunque es la
única adicta.
Chicas
Drogadas
Aunque Kat pierde
su virginidad borracha, no es alcohólica ni toma drogas. Su euforia le llega
gracias al poder y no solo el financiero que descubre cuando revierte la vergüenza
de haber sido filmada teniendo sexo. En cambio, Maddy (Alexa Demie) y Cassie (Sidney Sweeney), muchachas que
no catalogaría como centradas, parecen acudir al Molly (éxtasis en
polvo) cuando están deprimidas y con resultados aviesos.
Aunque Nate (Jacob Elordi) declarará
ante la policía que Maddy suele consumir, solo la vemos recurrir al
estupefaciente durante la feria. Vemos a Maddy y a Cassie darse sus toques para
luego ir a meter las patas . Cassie protagoniza un bochornoso espectáculo
teniendo un orgasmo público montada en un caballito de carrusel. En cambio Maddy
desencadena toda una tragedia, atacando a sus “suegros” verbalmente lo que
provoca una agresión física por parte del airado Nate. Como para no meterse más
drogas, chicas.
(Spoilers para quien no haya terminado la primera temporada)
El caso de Jules
es más complejo. En el imperdible especial sobre la Lolita trans, descubrimos
que la madre de Jules es drogadicta, que ha recaído en su adicción tantas veces
que su hija no quiere volver a verla. Aun así, en el primer episodio, Jules y
Rue consumen tachas. A pesar de que es Jules quien exige de Rue sobriedad ,
bebe como cosaco delante de su pobre amiga en la fiesta de Halloween. Por
primera vez, Rue siente que debe proteger a su novia.
Cuando Jules―
cargada de miedos, remordimientos y dudas― escapa a Nueva York a encontrarse con su
amiga TC, acaba en una disco en compañía de la seductora Anna. Beben, jalan
cocaína y la rubia despierta en la cama con sus dos compañeras. Algo que la
deja incomoda.
Volviendo al especial, cuando Jules confiesa a
la siquiatra que el amor de Rue es una carga ya que la convierte en custodia y sostén
de una adicta, establece un rechazo a esa responsabilidad no requerida. No solo
debe impedir que Rue no recaiga evitando problemas entre ambas, además no puede
beber ni drogarse cuando se le antoje y ahí está el mensaje errado de la serie. (Fin de los spoilers)
Las Drogas
como Rito de Pasaje
Sabemos que Rue
estuvo a punto de morir de una sobredosis, que hay un cierto estigma sobre ella
por ser una adicta. Sin embargo, sus mismas criticas creen poder controlar sus
propios usos de drogas y alcohol y la serie no los desmiente.
No hay un mensaje
fuerte antidroga ( que esperaríamos de parte de un rehabilitado como Levinson),
no hay una advertencia sobre los peligros de perder el control. Me recuerda la estúpida
frase de Marina en Elite “¿si no me pierdo a los 16 años cuándo me
voy a perder?” Pues Marina no llegó a los 17 años, así que se perdió a tiempo.
A diferencia de Baby,
donde Damiano aparece en la vida de Ludovica y Chiara, vendiendo drogas y que
involucrar a las chicas en ese mundo las empuja a la prostitución, al crimen y
al descredito social, en Euphoria el uso de drogas es visto como un rito
de pasaje. Una adicción fuerte como la de Rue es una falla personal (como el
sobrepeso de Kat) no como un peligro que puede acaecerle a cualquiera y deba
ser evitado.
El Lado
Heroico del Narcotraficante
Por otro lado tenemos
el tema del vendedor de drogas. Si en Gossip Girl, Damien Dalgaard es un ser despreciable
que quiere involucrar a Jenny en su negocio, Fezco es uno de los personajes más
queribles de Euforia. Si Omar en Elite renuncia a su empleo de
‘Camello” y acaba exponiendo a la escuela Las Encinas como un antro de
perdición que incluye uso y tráfico de estupefacientes, Fezco nunca reniega de
su trabajo aunque intenta proteger a Rue de las drogas y a Jules de Nate.
(Spoilers para quien no haya visto el primer episodio de la Segunda Temporada)
“Fez” que abandonó
la escuela para cuidar y mantener a su abuela invalida y a su hermanito, es una
caja de sorpresas que hace o dice cosas positivas que no se les ocurriría a
otros personajes masculinos de la serie. Es quien le niega las drogas a Rue por
temor a otra sobredosis. Le dice que si muere la va a extrañar. Es quien intenta
protegerla de otros traficantes, “Ella es de mi familia” le dice a Laurie
cuando las presenta y es el único que se le enfrenta a Nate para pedirle que dejé
en paz a Rue y a “Jewel” (joya) como llama a Jules.
El momento máximo
de Fez es la fiesta de Año Nuevo con la que inicia la Segunda Temporada. Nos referimos a un capítulo de altos y bajos
que aparte de ver a Rue drogada y el relleno cómico del baño donde sexo y escatología
se dan la mano, está dedicado al poder del personaje del narcotraficante.
Primero con su nueva sociedad con Laurie vemos su poder laboral; con Lexi en
cambio nos revela su vulnerabilidad y se transforma en galán; y finalmente es
el héroe vengador que le administra la paliza a Nate que todos deseaban darle.
En un episodio
donde Nate ha hecho el ridículo―sin dejar de ser un gusano― y
donde McCay se muestra como un cobarde moral, es Fez el gran héroe y con eso anula
el estigma de su letal empleo. Agreguémosle que en el episodio vemos dos
mujeres convertidas en lideres del narcotráfico. La abuela de Fez que se las
arregla para criar dos niños y manejar un negocio masculino, y Laurie, la ex
maestra, que ahora domina el negocio con el poder y respeto que ejercería un
capo de mafia. La misma Rue expresa su admiración por estas mujeres que controlan
sus destinos y los ajenos. (Fin de los spoilers)
A pesar de que la
Segunda Temporada incluye muchos ejemplos de lo peligroso que es el narco
mundo, muchas situaciones son jocosas y eso evita notar la gravedad del
flagelo. Es como si la serie quisiese describir la tragedia de Rue como algo
light que le ocurre solo a alguien que antes de ser adicta ya evidenciaba
problemas mentales. Otra queja sobre la obra de Levinson es la manera
superficial en que describe el estado mental del personaje de Zendaya.
Rue en el Espectro
En el primer
episodio describen los diagnósticos médicos sobre los trastornos que Rue exhibe
desde pequeña. Es como un listado de una sitcom y tal comoLa Extraordinaria Abogada WooEuphoria podía equilibrar humor y seriedad para tratar un
problema tan serio como el estar en el Espectro. Solo sabemos que ya desde una
tierna edad, Rue consumía píldoras
recetadas tal como otros nenes mascan caramelos.
Nunca vemos a Rue
en terapia ni hospitalizada por alguna crisis provocada por su desequilibrio psicológico.
Sin embargo, ella se sabe enferma. Cree ser bipolar, googlea los síntomas en
internet y reconoce estar viviendo (y sin drogas) etapas alternativas de
excesiva energía y depresión.
Es en esta última
que aparece algo tan terrible como el modo en que el bipolar ejerce dominio
sobre su cuerpo. En este caso es la vejiga. Rue es incapaz de orinar y termina
con los riñones afectados y en el hospital. Es la única vez que sentimos que no
son solo las drogas las que están destruyendo a la protagonista de Euforia.
¿Es Rue Asexual?
Antes de
terminar, quería tocar el tema de la sexualidad de Rue. Solo porque es mi blog
y porque debo sinceridad a mis Gatos Seriéfilos es que me atrevo a confesar que
el tema de la orientación sexual y del transgenerismo es lo peor explicado de
la obra Levinsoniana y que es lo que más me confunde. Hablaré de eso con más
detalle en mi nota sobre Jules.
Para comenzar no
hay nada que indique, ni en las palabras de Rue o la información biográfica que
nos da, que sea lesbiana. Sabemos que tuvo una primera experiencia hetero con
un mocoso a los quince años y no le gustó. ¿A quién le gustaría en
esas circunstancias? Pero determinar que una inexperiencia temprana dicte la
orientación sexual de un individuo es un poco exagerado.
Lo único bueno
que hace Eliott―un personaje totalmente inútil―es definir
a Rue como “asexual”. Yo diría que Rue se quedó en la preadolescencia y
confunde el amor con su necesidad de tener una amiga que no la juzgue (como Lexi).
Lamentablemente como amor y sexo son sinónimos en nuestra sociedad, Rue
confunde admiración, confianza y cariño con actividad sexual.
Sin embargo,
aparte de cambiar la dinámica de la relación al besar a Jules, Rue no intenta
ir más allá de ese tipo de caricias. La misma Jules nota que los ósculos son
infantiles no intensos como los que compartió con Anna. En la Segunda Temporada, la chica trans introduce a su novia al sexo oral solo para descubrir
que Rue finge orgasmos.
En realidad Rue solo
quiere alguien que la amé a pesar de su drogadicción, y por eso exime de esa
categoría a su familia, a Lexi y a Ali (Colman Domingo), su mentor en Drogadictos
Anónimos. Jules comienza siendo su drug buddy, pero en cuanto la rubia
empieza a sermonearla, la relación con Rue, vuelve a cambiar. De ahí que Rue se
aferre a Elliot con quien puede compartir drogas sin recibir lecciones morales.
Ali, ex bombero y
adicto al crack, nota muchas cosas sobre Rue, más allá de las mentiras de su “colega”.
Él le señala a Rue que ella es obsesiva en todo, en su uso de drogas y en sus
relaciones y que va a crearse una dependencia de Jules que tal vez la chica
trans no quiera compartir ni aceptar.
Este verano
veremos a Zendaya dar vida a una diosa, Pallas Atenea, en La Odisea de
Chrisopher Nolan, pero sin duda el rol que la hizo famosa fue el de una diosa
de las drogas y a juzgar por el trailer de la Temporada 3 de Euphoria,
lo seguirá siendo.