lunes, 25 de mayo de 2026

La Invasión Britanica de Los 60s (Teen Culture X)

 


Desde que se comenzaron a grabar música y canciones y a vender los primeros discos, que la clave del éxito discográfico ha estado en manos de los jóvenes. Eso motivó la moda del Charleston en la Era Collegiate, del Swing durante la Depresión, de la Sinatramania y de la Elvismania, pero la próxima onda vendría del otro lado del océano.

La Beatlemanía

Aunque America había pasado por periodos de anglofilia (sobre todo durante la Segunda Guerra Mundial) nunca esta había alcanzado el mundo de la cultura popular. La música pop inglesa, como la comida británica, era algo ininteligible para el adolescente estadounidense. Eso cambió con la llegada de cuatro jóvenes músicos que arrasaban en los Billboard, en la moda y en el corazón de las jovencitas de todo el mundo.

Pido disculpas si no me adentro mucho en el origen y evolución de Los Beatles. Hay excelentes libros y documentales que describen esas etapas. Bástese saber que Los “Fabulous Four “, como se les apodó, abrieron la puerta no solo a su prodigiosa música sino también a la de otros grupos británicos. En tres palabras, John Lennon y Paul McCartney eran adolescentes en Liverpool cuando se conocieron a fines de Los 50 y ya John era parte de una nueva ola musical llamada el Merseysound (por el rio que recorre Liverpool). A ellos se les agregaría George Harrison de apenas quince años.



Como grupo ,y ya bajo el nombre de The Silver Beetles (escarabajos de plata) los tres más Stuart Sutcliffe en la batería,  se fueron a tocar en los bares de Hamburgo. En 1960 ese puerto germano era una plataforma de internalización para bandas británicas.  Para 1962, el grupo había dicho adiós a Sutcliffe y reemplazado en las baterías con Richard Stark, conocido por la posteridad como Sir Ringo Starr. Aunque todavía tocaban temas ajenos, la mayor parte de su producción era escrita por John Lennon y el futuro Sir Paul McCartney. Mas importante, bajo la guía de Brian Epstein, iban a hacer historia.

Un año más tarde, con el nombre oficial de The Beatles,  tenían canciones en la radio como “She Loves You” con su pegajoso estribillo de ‘Yeah, Yeah, Yeah”, y un Long Play en el mercado. Una de las novedades de los Beatles era que ahora sus fans no se limitaban a comprar singles. Preferían adquirir inmediatamente a las colecciones encerradas en un LP. Esto aumentaba las compras y las ganancias.



El momento clave del grupo llegó, en 1962,  con la presentación de Los 4 de Liverpool en el Palladium de Londres. Las manifestaciones de pasión que provocaron en su fandom llevarían a un periodista a bautizar la nueva histeria masiva como “Beatlemanía”. Esta presentación precedió  un tour por el Reino Unido que provocaría las mismas manifestaciones de júbilo de las admiradoras. En noviembre de 1963, cuando John, Paul , George y Ringo eran presentados a la Reina Madre, y a la Princesa Margarita, eran los más famosos del reino. Pronto lo serian del mundo.

La música de los Beatles había cruzado el Atlántico y llegado justo después de la tragedia de Dallas. En un país enlutado por la muerte del presidente Kennedy, la música alegre de los Beatles ponía una nota de optimismo y romance en el aire. En febrero de 1963, “I Wanna Hold Your Hand” era la reina del Billboard.



Para cuando Los Beatles aterrizaron en el Aeropuerto John F. Kenedy (verano de 1963) lo esperaban 30.000 fans vociferantes. Este barullo seguiría a los Fabulous Four a través de sus presentaciones en el Palladium de Washington, el Carnegie Hall y tres visitas al Show de Ed Sullivan. Para cuando abandonaron la Unión Americana, el país era presa de la Beatlemanía.

El conjunto volvió a USA en 1964 y fueron recibidos como reyes no solo del rock sino de la música Pop en general. A pesar de la descerebrada declaración de Johm Lennon de “somos más populares que D-s”, Los Beatles seguirían ejerciendo su hechizo sobre la juventud americana hasta su separación en 1970.



¿Cuál fue el secreto de su éxito?

Primero fue su música. Aunque siempre reconocieron la influencia de Elvis y de los músicos afroamericanos, el grupo no  temía  mezclar otros sonidos fuesen folklore británico o música clásica. Más adelante añadieron influencias hindúes y se abocaron a un tipo de rock psicodélico inspirado por las drogas que consumían. Para mí que su mayor contribución fueron sus letras. Por primera vez, uno le ponía atención al contenido de sus canciones, ya para 1966 estaban escribiendo temas más profundos que exploraban la condición humana como “Nowhere Man” y “Eleanor Rigby”.



Lo segundo y más superficial, eran jóvenes atractivos, uno solo de ellos (John) estaba casado cuando llegaron a America. Como Elvis antes, imponían modas con sus cabellos largos, sus botas puntiagudas y sus sweaters de cuello alto que hasta hoy en Chile se conocen como “beatles”.

Como Sinatra y Elvis antes de ellos, Los Fab Four supieron aumentar su éxito incursionando en el cine. En 1964 se podía ver en el cine A Hard’s Day Night que pretendía encapsular la experiencia cotidiana del conjunto añadiéndole un amago de trama. La idea de tratar la historia como si fuese un filme de Los Hermanos Marx fue excelente, la comicidad funcionó muy bien sin caricaturizar a los ya ídolos. La banda sonora también estuvo a la altura de la cinta con temas como “I Should Have Known Better”.



La siguiente película fue Help! Se trataba de una especie de parodia de los filmes de James Bond que giraba en torno a una banda de árabes sanguinarios que querían recuperar un anillo sagrado ahora en poder de Ringo. Esta historia tenía a los Beatles cruzando desiertos y esquiando en paisajes nevados. A diferencia de A Hard Day’s Night, Help! fue filmada en Technicolor lo que ayudó a admirar el look y vestuario del conjunto.



Recuerdo haberla visto en el Olimpo de Viña en 1966 y enseguida me enamoré de Ringo y exigí un anillo como el fatídico que usa en el filme y sus botas. Mi madre nos consiguió ese calzado que era unisex, pero el anillo se hizo esperar. Mi hermano rechazo los botines, pero tuvo que soportar el horrible peinado a pesar de las protestas de nuestro padre que no lo consideraba masculino.

Los Beatles no solo nos proporcionaron las canciones más hermosas de amor desde las escritas por Irving Berlin. Supieron ser relevantes hasta su rompimiento adaptándose a La Era Hippie con sus viajes a la India, con ropa exótica y con su afición a probar substancias lo que influiría en su música psicodélica. Aqui un ejemplo con “Lucy in the Sky with Diamonds “



Un efecto colateral de los Beatles fue que dejaron la puerta abierta para otros conjuntos británicos que llegarían al HIt Parade con sus nombres extravagantes: The Animals; The Troggs, The Kinks, The Searchers, The Hollies, The Zombies, The Tremeloes y otros

Y por supuesto, en 1965 llegaron los Chicos Malos del Rock. Noten su diferencia de vestuario con los otros grupos ingleses.



Tan importante fue esa invasión británica que en USA se fabricaron a Los Monkees. Al menos su líder Davey Jones era de Manchester. Los demás eran más americanos que el pie de manzana. Con ellos se armaron un programa d televisión que a nuestros ojos infantiles parecía una versión inglesa de Los Tres Chiflados.




Mary Quant y la Minifalda

No solo la música fue invadida por los británico. En  el mundo del cine, James Bond se convertía en una franquicia apreciada por los jóvenes americanos. En la televisión reinaban series inglesas como El Santo, El Agente de CIPOL y mi favorita, Los Vengadores. Volviendo al cine, se privilegiaron filmes que hicieran hincapié en la cultura “Mod” que afectaba a la juventud británica como Georgie Girl, Alfie y Darling. Sir Sidney Poitier ,quien había sido un alumno problemático en la icónica Blackboard Jungle, ahora era el maestro de una problemática clase compuesta por chicos del East End Londinense en Al Maestro con Cariño.



Estos filmes aportaban actores jóvenes como Lynn Redgrave, Julie Christie, Sir Michael Caine y la cantante Lulú que ganaría Eurovisión en 1969. Más importante es que estos actores modelaban estilos de vestuario que los jóvenes estadounidenses copiaban y que iban asociados a la legendaria Carnaby Street. Esta calle londinense seria inseparable de la cultura “Mod” con sus restaurantes y boutiques que frecuentaban los jóvenes hípsters de esa época. Ahí compraban ropa Los Beatles y las Hermanas Redgrave. Tal vez no la Princesa Margarita, pero si una chica llamada Camilla Shand, hoy Reina de Inglaterra.

                      La Reina Camilla en Los 60

Parte del hechizo de Carnaby Street era la moda con sus nuevas tendencias como la minifalda. Hay mucha discrepancia sobre quien acortó las faldas femeninas y de eso ya he hablado en otro sitio. Aunque hubo chicas que en los veranos calurosos del sur de Estados Unidos se subieron el dobladillo hasta arriba del “largo Chanel” (cubriendo la rodilla) establecido por los modistos. Este estilo “Ya Ya” no persistió. El diseñador francés Courreges aulló de que él había inventado la falda corta en su colección de 1965, pero Dame Mary Quant fue quien había establecido tanto el largo como la hechura de una prenda que en dos años había recorrido el mundo.

                   Dame Mary Quant en una de sus microminis


Originalmente la mini (llamada así por el pequeño coche de la modista) era unas pulgadas arriba de la rodilla, al final de la década ya llegaba a la mitad del muslo. Faldas tan cortas no podían usarse con liguero y medias.  Quant lo solucionó agregándoles pantimedias en colores psicodélicos que hacían juego con las faldas cortas. Incluso desenterró una reciente moda impuesta por el Gran Balenciaga: las medias con patrones tipo arlequín, caladas o con motivos florales como se ven en la cubierta de Seventeen.



Carnaby Street y sus diseñadores  cifraban su publicidad en modelos o actrices que usaban sus prendas tal como Dame Diana Rigg, la actriz más famosa de la BBC gracias a su rol de Emma Peel en The Avengers. Esa fue la gran era de las modelos como Jean Shripon o Patti Boyd que en 1965 se casaría con el Beatle George Harrison. Ambas serían apantalladas por la hoy conocida como Dame Lesley Lawson.



Nacida Lesley Hornby, desde pequeña la apodaron “twig” (ramita) por ser muy delgadita. A pesar de ser baja (1,68) para la pasarela, el solo pesar 41 kilos ayudó a “Twiggy” a llegar a la fama. Su figura andrógina acompañada por un corte de cabello pixie sirvió para crear un canon de belleza de Los 60. La figura debía ser extremadamente delgada, sin curvas femeninas, con aspecto de adolescente o tal vez pre-adolescente. Fue el tipo de cuerpo que las jovencitas del Reino Unido y de los Estados Unidos anhelaban poseer.



Ser muy flaca, usar faldas cortísimas y adoptar una actitud liberada sexualmentedespués que la píldora anticonceptiva se puso a la venta en 1960 eran el ideal de belleza al que aspirarían las jóvenes del mundo occidental. Para lograrlo se someterían a dietas absurdas, caerían en trastornos alimenticios que no serían reconocidos por la medicina hasta veinte años después y abusarían de substancias. En suma, serian el lado oscuro de la Invasión Britanica. Entretanto nadie era inmune a las nuevas modas, ni la realeza y fue la época en que La Familia Real Britanica adquiriría presencia en revistas del corazón siempre consumidas por el público juvenil.



Los Adolescentes de la Familia Real

A lo largo del Siglo XX, la realeza británica había atraído el interés de los medios estadounidenses y convertido en fuente favorita de chismografías. Así, los jóvenes habían seguido el romance del Rey Eduardo VIII y Mrs. Simpson que lo llevaría a abdicar el trono; hasta Hollywood se había enfocado en la boda de la futura reina Isabel II y un público romántico había hecho conjeturas de cuál de los novios de la princesa Margarita la llevaría al altar.

La diferencia, a mediados de Los 60,  es que Margarita ya era una matrona con hijos que no interesaba al público juvenil. Diferente el caso de la reina quien todavía estaba en su etapa fértil habiendo dado a luz a su hijo menor, el hoy Duque de Edimburgo,  el mismo año en que Los Beatles invadían USA. Mas trascedente es que la soberana era madre de adolescentes. En 1966, su hijo mayor, Carlos, se convirtió en Príncipe de Gales y las revistas del corazón comenzaron a buscarle esposa.



Por otro lado, Ana, la única hija de Isabel y del Duque de Edimburgo, era ya una adolescente a mediados de los 60 y aunque sus aventuras y desventuras no comenzarían a ser comidilla de la prensa sino a partir de 1968, en las fotos de ceremonias oficiales donde acompañaba sus padres se la veía con minifaldas y luciendo las modas de Carnaby Street. ¡Se dice que fue Ana quien convenció a su real madre de subirse el dobladillo de sus faldas!


         Evolución del ves tuario de la Princesa Ana. 1966, toavia colegiala, pero ya muestra rodillas.
                                  Un año  más tarde, los hermanos usan faldas cortas.
            1968, tia Margarita y Ana creen en la minifalda. La abuela no.
         
         1969, la falda de la princesa se hace más corta, no la de Mami.
                            Australia, 1970, la familia minifaldera.



Las Nuevas Familias Televisivas

Mientras el mundo se preocupaba de familias de las realezas, la televisión insistía en el tema de la sitcom familiar. El éxito de Mis Tres Hijos indicaba un gusto por núcleos familiares que no fuesen los tradicionales. En 1966, la CBS ponía en el aire Family Affair (Mis adorables sobrinos) que contaba como un playboy neoyorquino (Brian Keith), que compartía su vida con su valet e innumerables mujeres, debía hacerse cargo de tres sobrinos huérfanos.



Aunque esa serie se cifraba más en los problemas de los gemelos Buffy y Jody, a veces la trama recordaba a la hermana mayor Cissy, una adolescente que enfrentaba al Tío Bill con los problemas de las jovencitas y permitía a Kathy Garver lucir la moda de su época. Family Affair tuvo un éxito respetable durando seis temporadas. El problema es que los mellizos ya bordeaban la adolescencia y Cizzy, interpretada por una actriz de 25 años, seguía siendo una adolescente sin oficio y sin  agenda.

              Para lo único  que servia Cissy era para modelar moda de adolescente.


                                         Y Peinados.



Menos éxito tuvo Los Monroe, un intento de describir la vida de los teenagers en el Viejo Oeste. La historia de un puñado de huerfanitos que debe salvar el rancho de sus padres y protegerlo de indios, bandoleros y el arduo clima de Montana, no interesó a nadie y duró apenas una temporada. Lo más memorable de una serieque a mí me gustó fue la hermana mayor interpretada por una jovencísima Barbara Hershey.



Otras familias televisivas serian un poco más estrambóticas, tal vez monstruosas. En septiembre de 1964 ,la ABC y la CBS, con una semana de diferencia, lanzaban al aire The Munsters y The Addams Family. Notable que ambas series, que hoy son de culto, e incluso Los Locos Addams se han vuelto franquicia, solo durasen dos temporadas. Notable cuando otra serie familiar, también de tema sobrenatural, se estrenó ese mismo septiembre. Solo que Bewitched (La Hechizada) duraría ocho temporadas siendo un éxito aún más allá de las fronteras estadounidenses.




A diferencia de otros shows, ni Los Munsters ni Los Addams ni Los Stevens tenían hijos adolescentes. Faltaban décadas para conocer a Wednesday en esa faceta. Entretanto, un par de ídolos adolescentes aparecería en la primera soap opera nocturna.

Los Jóvenes de Peyton Place.

Desde la publicación de la novela de Grace Metalious en 1957 que se ha convertido Peyton Place en toda una franquicia. Alrededor de ella y su secuela Retorno a Peyton Place se han hecho un filme, un par de telefilmes y se han escrito libros desmitificando y mitificando a la novela y su autora.

A pesar de su elegante nombre francés, Marie Grace de Repentigny nació en la pobreza en Manchester, New Hampshire. Aun casada con George Metalious siguió llevando una vida miserable hasta que su marido se graduó de la universidad y consiguió un puesto como director de una escuela en el pueblo de Gilmanton.

                           Grace Metalious

Durante esa época, y aun con hijos, Grace no cesaba de escribir. Su mejor trabajo giró en tono a un caso policiaco ocurrido en GIlmanton cuando una chica, cansada del abuso sexual de su padre, lo mató. Metalious expandió ese suceso poniéndolo dentro del marco de un pueblo y poblándolo con personajes hipócritas y llenos de prejuicios que esconden esqueletos en sus propios closets. Aunque el pueblo es una amalgama de varios pueblos de New Hampshire, le puso un nombre ficticio: Peyton Place.



El libro fue rechazado por sus escenas de sexo bastante graficas para la época, pero finalmente fue publicado por una editorial pequeña. Solo se le cambió un hecho: Lucas Cross que viola a su hijastra Selena, no es su padre biológico como en la vida real. Acompañó a la publicación una extensa campaña de publicidad que ayudó a que Peyton Place en 1955 coronara la lista de superventas y siguiera ahí por casi dos años.

Los Metalious se compraron una casa y vendieron los derechos de filmación a la Metro Goldwyn Mayer que filmó una visión muy “saneada” en 1956 con Diane Varsi como la protagonista, la tímida e insegura Alison McKenzie, y Hope Lange como su amiga, Selena Cross que se ve empujada al parricidio.

Debido a que Diane Varsi era muy guapa, le sacaron los complejos de Allisson, aunque si hay un escándalo cuando su madre (Lana Turner) creyéndola una “ramera” le revela que es ilegitima, que su padre era el patrón casado de Constance y que ninguna de las dos tiene derecho al apellido Mackenzie.



Allison no pierde su virginidad con un hombre casado; Selena no aborta ya que pierde el bebe a causa de una caída; y Rodney Harrington no es el Nate Jacobs de Peyton Place. Aun así esa escena de Euphoria del Winter Formal (Segunda Temporada) en que Nate ha ido al baile con una chica que su familia aprueba, pero la planta para perseguir a Maddy está inspirada por el prom de la novela/film en que Rodney lleva a Allison al baile porque ella es “presentable”, pero la abandona para irse tras la chica mala, Betty Anderson.

Aunque Grace Metalious adquiriría fama y fortuna su vida personal era un caos, se divorció, se metió con malas parejas y se enamoró de la botella, muriendo de cirrosis hepática en 1964, solo unos meses antes que la ABC pusiese en pantalla un proyecto basado en su novela. Era la primera vez que una soap opera tenía horario estelar. Eso se debía su contenido ‘adulto” y a que era un proyecto caro con actores famosos como Dorothy Malone quien daría vida a Costance Mackenzie.

A pesar de ser un proyecto novedoso y audaz, se mereció el riesgo tomado por la cadena. Peyton Place es hoy una gema de la televisión  que abrió la serie para todas las soap-operas del prime time de Los 80 como Dallas y Dinastía. Otro detalle es que creo ídolos juveniles y presentó historias que atraían a jóvenes espectadores que siempre habían visto las soap operas como programas para amas de casa maduras y viejitas.



Las protagonistas de la serie-como en el libro, eran las Mackenzie, pero pronto la historia se cifró en Allison interpretada por la Hollywood Baby, Mia Farrow. Maria de Lourdes Villiers Farrow era hija del director de cine John Farrow, y de la estrella de Los 30, Maureen O’Sullivan. A su haber solo tenía un filme, The Gus of Batasi a su haber, pero supo hacer suyo un rol que se asemejaba más a la del libro que lo que Diane Varsi y Carol Linley habían presentado en el cine.





Mia-Allison era tímida, lectora voraz, idolatraba el recuerdo de un padre que nunca conoció, también era un poco antisocial y se llevaba mejor con sus mayores que con sus congéneres. Viéndola ahora, estoy segura que Sissy Spacek le copió el look y que su Carrie era una versión exagerada de Allison. Rodney Harrington era el amor secreto de Allison, pero andaba con la chica pobre Betty Anderson (Barbara Parkins).

                        Sissy-Carrie y Mia-Allison

El gran cambio era que Rodney nieto del ricachón del pueblo era bueno e idealista. Norman, que en el libro era víctima del bullying de Rodney, ahora era su hermano menor y compañero de escuela de Allison. Para interpretar a Rodney querían a alguien “que se pareciera a Doug McClure” (quien entonces hacia de Trampas en El Virginiano). Ryan O’Neal había sido boxeador en la universidad, pero había colgado los guantes para hacerse actor. Entre nos, era más guapo que Doug y mejor actor.

                                            Ryan y Doug

El triángulo Allison-Rodney-Betty atrapó al público joven y pronto Peyton Place era renovada para otra temporada y vendida al extranjero. En América Latina se llamó La Caldera del Diablo y causó tal furor que tuvo una reposición en mi primer año de adolescente (1970) un año después que había acabado en USA tras cinco temporadas. Yo ya conocía a Mia por su matrimonio/divorcio de Frank Sinatra, pero Ryan/Rodney fue una sorpresa y me enamore de él totalmente.

La serie bajó de ratings cuando Mia, por presión de Sinatra, se retiró en 1967. Se intentó reemplazarla con otra actriz jovencita, pero Leigh Taylor Young, esposa de Ryan O’Nealen la vida real, quedó embarazada. Entonces, Rachel, su personaje,  también tuvo que dejar la serie. A través de las cinco temporadas, Ryan tuvo muchas ofertas de Hollywood, pero fue leal a Peyton Place. Así lo premió la suerte ya que casi inmediatamente la Paramount lo contrató para el rol de Love Story que lo llevaría al estrellato.



Ryan y Leigh



Peyton Place y su hincapié en crear subtramas con personajes juveniles, sentó un precedente para que las soap operas incluyesen tramas y actores juveniles, algo que sería fundamental en el género durante Los 70s. Sin embargo, la televisión estaba buscando nuevas maneras de introducir en sus guiones  la cultura Hippie, que envolvía al zeitgeist de la segunda parte de Los 60.

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows, 1948-2004

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

jueves, 21 de mayo de 2026

Estudiantes de La Era Camelot (Teen Culture IX)



 



En 1961, los Estados Unidos elegia al presidente más joven de su historia. Tanto John Fitzgerald Kennedy como su primera dama representaban juventud y un ímpetu que los adolescentes no podían sino admirar. Jackie bautizaría la administración de su esposo como “Camelot” presentando la idea de que era vivir en un cuento de hadas donde reinaban la belleza y la justicia. Ese momento que acabó en Dallas, el otoño de 1963, afectó la vida, gustos y cultura de los teenagers de entonces

Jack y Jackie

John Kennedy, conocido aun por su pueblo como Jack o JFK, tenía 43 años cuando país lo eligió. Su mujer, once años menor que él, dejaba atrás las imágenes de matronas maternales impuestas por otras primeras damas como Mamie Eisenhower y Eleanor Roosevelt.

JFK era un príncipe perfecto para su reino de Camelot. Aunque hijo de una familia riquísima, no olvidaba que era nieto de inmigrantes y que su padre había hecho fortuna en contra de los prejuicios que perseguían a los irlandeses y los católicos. Eso lo acercaba a grupos étnicos todavía despreciados por el país. JFK abrazó la causa de los Derechos Civiles y en lo personal tenía amigos y cercanos muy diversos (incluyendo al Rat Pack de Sinatra).

                                                 Jack y Frankie

La publicidad de la Casa Blanca vendía a su nuevo presidente como un hombre joven, atlético y atractivo para las mujeres, sin olvidar su aura de veterano de guerra. Los chicos gustaban de todos esos aspectos y más de una chica dejaría por un rato a Elvis para enamorarse de Jack.

Su esposa era también lo que hoy llamaríamos una influencer. De familia principal, Jacqueline Bouvier era de ascendencia gala. Criada en los mejores colegios, tenía un título en literatura francesa y sus estudios universitarios los hizo en USA y Francia. Hablaba cuatro idiomas, era excelente amazona y su espíritu independiente la había hecho rechazar las obligaciones de su clase (aunque fue Debutante del Año) como casarse y ser ama de casa.

Tras graduarse, Jackie se fue con su hermana de viaje por Europa y a su regreso encontró trabajo como periodista y fotógrafa, labores que desempeñó hasta que se casó en 1953 con el aspirante a senador John F. Kennedy. Fue un matrimonio por amor y no por obligación social. Jackie representaba lo mejor de dos mundos y era un buen modelo para las jóvenes que soñaban con el matrimonio tal como las que querían estudiar una carrera.



La mayor influencia de Jackie era en la moda. Mujer elegantísima, creó alrededor de sí misma (con ayuda del diseñador Oleg Cassinni) un estilo sofisticado, pero moderno no visto en otra primera dama anteriormente. Las jovencitas adoptaron ese estilo como lo muestran estas fotos de Seventeen, al igual que los peinados “bouffant” y sombreros pillbox (caja de píldoras) de Jackie. Adjunto foto de Patty Duke en su rol doble del Patty Duke Show como ejemplo de imitación del coiffure de Jackie.






                 Modas juveniles en la Era de Jackie

Chicas Viajeras

Un distintivo de la administración Kennedy fue la importancia de la Primera Dama como embajadora acompañando a su esposo en sus viajes y adquiriendo tal popularidad que Jack diría de su viaje a Francia “soy el hombre que acompañó a Jackie a Paris”. Cada viaje, y cada guardarropa que lo complementaba, recibía prensa en las revistas de mujeres. Las chicas soñaban con ser viajeras y el cine las satisfacía.

                                   Los Kennedy con el Geberal De Gaulle en París 

Así Gidget, ahora interpretada por Deborah Weston, fue primero a Hawaii y luego a Roma (1963)d onde tuvo amores con un hombre casado (¡!!) hasta que se acordó de Moondoggie.



En 1961, Sandra Dee aceptaba un secundario en una comedia romántica de Rock Hudson y Gina Llollobrigida. En  Come September, Sandra era una universitaria en un viaje de estudios que la lleva a Italia donde conoce a otro estudiante americano interpretado por quien era su marido en la vida real,  Bobby Darin.

Sandra no era el único Teen Idol en viajar. Suzanne Pleshette, en su segundo filme, iba a tener su Aventura en Roma (1962) con el ídolo de jovencitas, Troy Donahue, con quien se casaría en la vida real.





Connie France, que ya se perfilaba como actriz y cantante, seguiría su Where the Boys Are con Follow the Boys, donde su personaje de Bonnie tiene aventuras en la Riviera Francesa en lo que busca a su esposo que está en la Marina Estadounidense.

Las adolescentes de hoy prefieren ser eternamente jóvenes. A comienzos de Los 60, las chicas de clase media soñaban con ser adultas refinadas, sofisticadas y consideradas. Eso lo vemos en el programa juvenil más visto de la Era Kennedy; El Show de Patty Duke.

En esta primera sitcom con una protagonista adolescente, Patty, quien acababa de ser la actriz más joven en ganar un Oscar por La Maestra Milagrosa, interpretaba dos roles: Patty y su prima Kathy. Aunque eran idénticas físicamente, Patty era la típica teenager llena de amigos, popular con los chicos, loca por el baile. Su prima, en cambio había sido criada en Europa. Su padre, un corresponsal extranjero, la había incluido en sus viajes y Kathy no solo era excelente alumna (“un genio” según Patty) además hablaba idiomas, entendía de arte y música clásica y sabia comportarse como toda una dama



Sydney Sheldon, antes de convertirse en autor de superventas, escribió los guiones de esta serie usando como base de su comicidad el choque cultural. Kathy se sabía comportar en un mundo adulto, pero como era ingenua y aquejada por todas las inseguridades que afligen en la pubertad, sufría al no entender o no tener cabida en el mundo de Patty. Era un poco como Lindsay Lohan en Mean Girls.

En el tema de entrada se mencionaba que Kathy había viajado desde Zanzíbar hasta Berkley Square (Londres).  Los amigos de Patty percibían a Kathy como más cosmopolita que ellos y le tenían un poco de recelo. Un pretendiente incluso le decía a Kathy que seguro que en Europa la cortejaban hombres “mayores” más interesantes. He ahí un tropo de los filmes de chicas viajeras, lo fácil que es que caigan en las redes de europeos más hábiles en el arte del cortejo que un ingenuo americanito.


En el aspecto del vestuario, El Show de Patty Duke puso de moda el jumper dress que en Chile se llamaria simplemente 'jumper". El atuendo consistia en ponerse un vestido liso y tubular sobre una blusa o un sweater delgado y acompañarlo con un ascot o un corbatin imitando el uniforme escolar.





Feminismo y Las Cantantes de Color

No todas las adolescentes estaban pendientes de las modas y o de ser sofisticada como Jackie . Las había ya interesadas en su futuro. A comienzos de los 60, muchas jovencitas contemplaban carreras universitarias, o se veían llevando vidas independientes y como parte de la fuerza laboral. Un libro de a principios de Los 60 seria fundamental para enseñarles a las jóvenes que una mujer podía tener carrera y una vida glamorosa sin necesidad de atarse a un hombre.

 Helen Gurley Brown había practicado lo que predicaba en su libro. Nacida, en 1935 se graduó a fines de la Segunda Guerra Mundial en Negocios en la Universidad de Woodbury. Un título que le servía solo para ser secretaria en grandes empresas.  Como nos mostró Mad Men, todas las secretarias de la Stirling-Cooper eran universitarias, pero solo podían trabajar bajo órdenes de publicistas varones.

                                        Las secretarias de Mad Men

Helen Gurley trabajó para varias compañías que representaban talentos artísticos y modelos como la famosa William Morris. Cuando trabajaba para la prestigiosa FBC, uno de sus jefes notó que la secre podía escribir y la ascendió a redactora de publicidad. Exacto, Peggy Olsen de Mad Men está inspirada en La Brown.




Tal como Peggy en Los 60, Helen vivió su vida e hizo carrera en el mundo de la publicidad, Eso no significó no tener una vida amorosa (y en tiempos pre-Píldora) contar con varios compañeros sexuales. En 1959, cuando ya se acercaba a los cuarenta años, Helen se casó con David Brown, productor de Hollywood. Fue a comienzos de Los 60, cuando Helen Gurley Brown era una de las redactoras (o redactor) mejor pagadas en la industria, que al marido se le ocurrió que se podía mercadear la historia de éxito de su mujer.

                              Helen Gurley y su esposo

Así nació Sex and the Single Girl (Sexo para la joven soltera) que la editorial quería llamar Sex for the Single Girl. Helen se negó a un título que hacía parecer al libro como un manual de educación sexual. La autora hizo mucho hincapié que su libro no era un mensaje para el libertinaje e incluso incluyó un capítulo sobe anticonceptivos que la editorial sacó de la primera edición.



El libro se vendió como pan caliente y más de una adolescente leyéndolo soñó con seguir los pasos de Helen Gurley Brown y tenerlo todo, incluyendo una vida sexual sin avergonzarse por ello. Se hizo un filme sobre el libro con Natalie Wood y Tony Curtis que poco se parecía al libro. A Helen Guerly Brown ya no le importaría ese detalle. En 1966 se convirtió en la redactora en jefe de Cosmopolitan transformando esa revista en un manual para chicas liberadas de las décadas siguientes.

La otra cara de la moneda era el feminismo duro. Un año después de la publicación del libro de Helen Gurley Brown, Betty Friedan señalaba como en la tierra de la libertad la mujer no era libre.  El manifestó de Friedan, titulado The Feminine Mystique,  exigía no solo el derecho de la mujer a estudiar y tener carreras, pero además rechazaba totalmente el concepto de la maternidad, del matrimonio y el ser ama de casa como opciones.



Friedan hasta atacaba el libro de Gurley Brown por objetivizar a la mujer y recalcar su identidad sexual. En la miniserie de HBO, vimos un encuentro ficticio de Bettycon Julia Child en la que la primera acusa a la gran chef de encerrar a las mujeres en la cocina. Lo cierto es que los personajes femeninos de cine y televisión, aun las más jovencitas ya articulaban ideas feministas.

Una manifestación, entonces no reconocida, de la liberación de la mujer fue la creación en el mundo de la música de grupos femeninos conformados por chicas de color. La música de la Era de Camelota pesar de que Elvis seguía moviendo caderas y rockeandoera del tipo conocido más tarde como Bubble Gum Rock (rock de chicle) . Sus máximos exponentes eran chicos blancos como el canadiense Paul Anka, el judío Neil Sedaka y el cantante de origen polaco, Bobby Vinton.



En cuanto a cantantes mujeres también se lucían las étnicas. Concetta Franconero había salido de su Brooklyn natal y, bajo el nombre de Connie Francis, saltó a la fama cantando en inglés, italiano y hasta español. Su sello distintivo fue “Where the Boys Are” del filme que ya hemos mencionado. En el Sur, Brenda Lee, con su voz rasposa, entonaba temas folclóricos como “Saltando el palo de la escoba” y “Jambalaya” para coronar los Hit Parades.



Aunque surgían grupos de cantantes negros, todavía existía una fuerte barrera racial que les impedía sobresalir. El caso de las cantantes era diferente. Curiosamente el ser mujeres y cantar en conjunto las hacia más “presentables” Fue así que los Hits Parades comenzaron a ser liderados por singles de grupos como The Chiffons, The Ronettes, The Shirelles y por supuesto las famosísimas The Supremes con su vocalista, Diana Ross.




Chicos de Vacaciones

A pesar de los vientos feministas que corrían en el país, la juventud seguía viviendo de contenidos irreales y enfocados en el consumismo. Si no todos los chicos podían irse a Europa, se comenzaron en USA a crear balnearios enfocados hacia una clientela juvenil y el cine los promocionó comenzando por la más famosa  de este tipo de cinta: Where the Boys Are

Glendon Swarthout, autor de novelas del Viejo Oeste, escribió este libro (originalmente titulado Unholy Spring) que en 1960 era un superventas y cuyos derechos fueron adquiridos por la Metro Goldwyn Mayer. Originalmente querían a Jane Fonda o a Natalie Wood para la protagonista, pero se decidieron por Dolores Hart, muy bonita y que ya había destacado junto a Elvis en King Creole.



Dolores interpreta a Merrit, estudiante de una universidad en el Medio Oeste que escandaliza a maestros y alumnos con sus adelantados puntos de vista sobre las relaciones premaritales. Para cuando Merrit y sus amigas emprenden un viaje en las vacaciones de primavera a Fort Lauderdale (Florida) todas tienen planeado encontrar el romance perfecto y posiblemente perder sus virginidades.

Las amigas son la romántica Melanie (Yvette Mimieux) que sueña con un gran amor y está dispuesta a todo por conseguirlo; Tuggles (Paula Prentiss) es la anticuada que quiere esperar al matrimonio y convertirse en una “fábrica de bebes”, su problema es que es muy alta. Por último, tenemos a Angie (Connie Francis) que, como Gidget, está más interesada en los deportes que en los chicos.

Aunque todas consiguen pretendientes, sus romances no tienen buen final. Luego que Merrit es cortejada por Ryder Smith (George Hamilton) playboy y heredero de millonarios, descubre que no está preparada para el amor físico. Angie se involucra con un musico de jazz y Tuggles encuentra el romance perfecto, pero con muchos baches.



El peor caso es el de Melanie que se enreda con un estudiante de Yale que la desflora, pero luego la ignora. Cuando la rubia va en busca de él, su seductor se la “presta” a un amigo y Melanie acaba siendo violada por varios estudiantes. Esto la lleva a intentar suicidarse. Sus amigas se dan cuenta de los peligros de buscar el amor. Tres décadas más tarde, Camille Paglia hablaría de lo relevante del film en su exposición de los peligros que corrían las jovencitas que idealizaban el amor, de los prejuicios en contra de quien se saltaba los tabúes y de la prevalencia de la violación en una cita.

En 1960 ,no había conciencia del mensaje del filme solo de su éxito en taquilla y de la necesidad de hacer más filmes parecidos que atrajesen a los jóvenes y que sirviesen de promoción turística. Así tuvimos Palm Spring Weekend con Troy Donahue y una nueva actriz juvenil llamada Stefanie Powers. Hasta Elvis quiso entrar en esa nueva corriente con Clambake que promocionaba  las playas de Florida y colocaba como estrella a Shelley Fabares.



Los Ochenteros, hasta tuvimos un revival con Phoebe Cates en Shag (1988), donde una chica a punto de casarse es secuestrada por sus amigas para un último fin de semana de soltería en Myrtle Beach (S.C.). Como la acción time lugar en 1963, es obvio el homenaje a Where the Boys Are.



¡Ahí viene la Playa!

Sin embargo el escenario favorito de estas ondas “playeras” era California. Gidget había dejado un gustito por el surf y las playas de Malibu. Se hizo un documental sobre el surf y algunos filmes olvidables. El verdadero clímax de la Beach Culture inició con siete filmes parecidos y disparejos a la vez, que tuvieron como protagonista a una Mouseketera de Disney llamada Annette Funicello.



Como Connie Francis, Anette era de una belleza mediterránea, más alta, menos rellena y no sabía cantar, pero igual era llamativa. Su compañero en casi toda la franquicia era uno de esos cantantes que habían surgido mientras Elvis estaba en Alemania. De origen italiano como Annette (su verdadero apellido era “Avallone”), Frankie había llegado al sitio más alto del Hit Parade con su “Venus” y había hecho una carrera respetable en el cine sirviendo de soporte a grandes como John Wayne en El Alamo.

Beach Party (1963) iba a ser un modelo para las otras películas que la siguieron con una trama inocua y alejada de la realidad con los ingredientes que buscaban lo jóvenes, playa, música y romance. El sexo en esos filmes debía ser sugerido nunca definido. Eso tranquilizaba a los de Disney a los que les preocupaba que se enlodara la imagen de Annette, tal como medio siglo más tarde ocurriría con otra Mouseketera llamada Miley Cyrus.



La novedad de cada película era algún elemento foráneo que interrumpía la jarana perpetua de chicos en vacaciones. En la primera era Robert Cummings dando vida a un antropólogo que investigaba la cultura juvenil. En otras eran elementos de terror incluso de ciencia ficción. Un detalle era la inclusión en el elenco de alguna gloria del pasado desde el astro de cine silente Búster Keston hasta el primer teen idol, Mickey Rooney.

La franquicia además servía de escaparate de nuevos artistas como Stevie Wonder que a sus catorce años era presentado como “Little Stevie Wonder” y al igual que prometedores comediantes como Don Rickles y Paul Lynde. Como bono, repetidas veces aparecieron estrellas del género de terror como Vincent Price y Boris Karloff.



Frankie Avalon fue quien más fama obtuvo de estos filmes, convirtiéndose en un gran galán de jovencitas. En The Patty Dyke Show cuando Kathy sueña con el galán perfecto este es Frankie Avalon que hizo una aparición especial en ese programa que entonces hacia fue en la nación.



El vínculo de Frankie con la cultura adolescente de ese entonces quedó revalidado en el filme de Vaselina cuando otra vez es una figura de ensueño, en este caso un ángel protector de adolescentes que viene a aconsejar a Frenchie a que regrese a la escuela y se olvide de sus sueños de ser estilista.



Obvio que la venta de discos de Frankie Avalon aumentó gracias a sus Beach Movies, pero fue otro conjunto musical quien se inició con música “playera” para convertirse en un fenómeno musical de los 60 que rivalizaría con los de la Invasión Britanica de la cual les hablaré en nuestra próxima entrada. Mientras tanto, mírenlos en un primer video. No se los imaginaban a Los Beach Boys en esa onda de cabellos cortos y tan decentitos ¿verdad?



Mis Tres Hijos

Con tanto filme playero, había poco tiempo para los adolescentes en la televisión de ese entonces. Ya hemos hablado del Show de Patty Duke como gran referente de la teen culture de comienzo de Los 60 y también de la moda. Este show no superó su tercera temporada. Patty se volcaría roles adultos en Hollywood en filmes como Yo Natalie y El valle de las muñecas.

El mejor show para adolescentes de comienzos de Los 60 y uno de los mejores de todos los tiempos fue My Three Sons.  Comenzó en la ABC en 1960 en blanco y negro. En 1969 se trasladó a CBS a todo color y duró hasta 1972 .Difería de otros shows familiares en que tenía lugar en una casa sin hombres, más o menos como el Rancho Ponderosa de La Familia Cartwright en Bonanza.



Steve Dougls, un ingeniero aeronáutico viudo vivía con tres hijos, el universitario Mike, el adolescente Rob y el pequeño Chip de 7 años. Seis años antes ,después de la muerte de Louise Doughas, “Bub” ,el padre de la difunta se había hecho cargo de la familia y de los quehaceres de la casa. Cada episodio, de media hora de duración giraba en torno a problemas escolares, dramas típicos de las edades de los chicos y romances. En esta última área, entraba Steve que siempre se estaba tropezando con damas que querían atraparlo.

A comienzos de mi adolescencia era uno de los programas favoritos por su comicidad, pero también por la simpatía de sus personajes. Me gustó volver a ver a Tim Considine (Mike) a quien conociese de niño en el segmento del Show de Mickey Mouse “Los Chicos Hardy”. Me sorprendió saber que Fred McMurray, quien daba vida a Steve Douglas, había sido galán de Hollywood. Antes de ver Mis Tres Hijos, yo lo conocía por filmes de Walt Disney como The Shaggy Dog y Bon Voyage.

La serie sufrió más evoluciones que un cambio de color en pantalla. El actor que interpretaba a Bub falleció y fue reemplazado en su versión de housekeeper por el Tio Charley. Tim Considine dejó la serie y para continuar el formato de un trio de hijos, Los Douglas adoptaron a Ernie un huerfanito de la calle (menos peligroso que el Ryan de The O.C.).



El gran cambio fue cuando Rob, ya en la universidad, se casó con Katie y la trajo a vivir en su casa destruyendo el aura masculina del hogar. Un año más tarde, Katie dio a luz a trillizos. Aunque Rob y su tribu se fueron vivir en una casa cercana, la presencia femenina no escaseó. En 1970, Steve finalmente encontró a su media naranja , la maestra de Ernie, quien al convertirse en Señora Douglas incorporó a su hija a la dinámica viril de la casa Douglas.

                             Rob, Katie y Los Trillizos

Mo vayan a pensar que por ser solo varones , Mis Tres Hijos era una versión de Machos de Los 60. Por el contrario, viéndola ahora me sorprende la ausencia de sexismo. Desde el primer episodio, Steve inculca a sus hijos, aun al pequeño Chip, de lo importante que es tratar bien a las mujeres (por algo los chicos Douglas son tan cotizados).

Cualquier resabio de machismo o de roles de genero tradicionales desaparece con la persona de Baub que se pasea alrededor de la casa con un mandil que perteneció a su difunta hija (con volantes) y que hace acto de presencia cuando los vendedores preguntan por “la señora de la casa”. Mas de dos décadas antes del Tony Micelli de Quien manda a Quien, Baub no consideraba que las tareas domésticas lo hacían afeminado.




Tampoco las Señoras Douglas, Katie y Barbara,  la segunda esposa de Steve ,se sintieron obligadas a hacerse cargo del trabajo doméstico y Steve y sus hijos no dejaron de ayudar en tareas como secar platos u otras que no hubiésemos visto jamás hacer en Father Knows Best o el marido de Donna Reed.




Mis Tres Hijos
fue un ejemplo de cómo las comediasfamiliares iban a sufrir cambios en una de las épocas más diversas del Siglo XX.

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic, Way Opinionated Story of Teen Movies.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades