miércoles, 5 de agosto de 2026

Voces Femeninas de la New Wave: Musica de los 80s (Teen Culture XXII)

 


Confieso que el punk para mí fue un misterio y nunca lo pude comprender. Confundía yo a Los Ramons con Los Gipsy Kings. No vine a saber quiénes eran los Sex Pistols hasta que vi a Sir Gary Oldman interpretar a Sid Vicious en Sid and Nancy. Definitivamente el Hard Rock no iba conmigo. Fue una sorpresa que la New Wave me impactase.



Cuando comencé esta investigación, tenía parámetros que luego descubrí debía expandir, pero a estas alturas debo hacer lo contrario. Mas que nada porque el foco de mi investigación era la cultura adolescente y muchas veces la confundo con pop culture que no es lo mismo. Por otro lado, las subculturas se amontonan de tal manera que ya no sé cual debo dejar de lado. Eso es más evidente a medida que nos adentramos en un área tan ecléctica como fue la música de Los 80.

Es una década importante para mí en ese sentido. En Los 90 yo definí mi afición por el jazz en todas sus formas como el foco principal de mi gusto musical. Desde entonces he agregado pocos artistas contemporáneos a mi repertorio de audios, aparte de gente muy extraordinaria como son los casos de Amy Winehouse (alava-ha-shalom) o de mi último descubrimiento Laufey, ganadora de dos Grammies.

El New Wave en USA

Agreguémosle los 20 años que pasé en Chile entre 1996-2016 que me familiarizaron más con la onda latinoamericana que con el pop gringo. No puedo entonces saber que era parte de la Teen Culture del fin de siglo. Incluso en Los 80s, a pesar de tener alumnos adolescentes, sus gustos eran variados y diferían de individuo a individuo.

Aunque recuerdo en los pasillos de mi universidad y en las calles del Village,  gente de ambos sexos con collares de perros con espinas  y peinados de Mohawk,  nunca vi a uno de ellos en mi clase. Mi madre les compró chamarras de cuero a mi hermano y su mejor amigo,  y nunca las usaron. Para ellos y otros veinteañeros esos eran disfraces de Halloween. Con ese ejemplo confirmo que la cultura punk y su música no fueron parte de la experiencia del adolescente promedio. La New Wave era otra historia.



Tengo noticias contradictorias del nacimiento y origen de la “Nueva Ola” del Rock, tal como diferentes publicaciones me ponen diferentes nombres en listas de exponentes de ese ritmo. Sobre todo en USA. ¿Fueron Chrissie Haines y sus Pretenders New Wave? ¿Qué tal  conjuntos como The Cars que vemos variar desde su movida ”Shake It Up” hasta la triste “Drive”?





Y no puedo creer que los New Wave georgianos (hasta allá llegó ese ritmo) B-52 no hubiesen conquistado el Billboard con su psicodélica “Rock Lobster” (1979) que John Lennon consideraba su favorita. Los B-52 solo triunfaron a fines de la década llegando al tercer espacio con su “Love Shack” en cuyo video los vemos luciendo look 60 que era la nueva nostalgia.




Un caso interesante fueron las Go-Gos que además de ser un conjunto femenino tenían una orquesta donde cada instrumento era tocado por una chica. Eso y tener como vocalista a la gran Belinda Carlisle (aquí cantando “Head over Heels” en 1984) las separaba del rebaño de músicos de Los 80.



Belinda y sus Go-Gos no fueron las únicas nenas en irse por la New Wave. Ahí están las angelinas The Bangles. En 1985 escalaron hasta el segundo lugar del Billboard con “Manic Monday”. Al año siguiente tenían el primer sitial con “Walk Like an Eyiptian” que sigue siendo mi canción favorita para la ducha.




En 1987 estaban de nuevo en el segundo espacio con el tema de Less tan Zero “A Hazy Shade of Winter” que originalmente era composición de Simon&Garfunkel. Y  cerraban la década con otro Number One, “Eternal Flame”  que suena diferente a su repertorio normal, con esa onda country.

Sin embargo, el mejor ejemplo de New Wave estadounidense fue Deborah Harris y su famosa banda Blondie.

 Una Rubia y su Blondie

A fines de los 70, Debbie aparece en la escena con temas que varían de la onda pop y del hard rock. Sin evitar su dejo de punk, el énfasis de su repertorio serán canciones de amor a un rimo desenfrenado. Canciones que la alejan de temas estridentes cargados de violencia en letra y música. Sobre todo difieren Debbie y su conjunto en esa estética de maquillaje gótico y peinados en que la gomina permite ya no alisar sino en crear estalactitas puntiagudas hechas de cabello a lo Joan Jett o ser calvas a lo Grace Jones.

Aunque un poco despeinada, la rubia vocalista se pone ropa sexi, pero de buen gusto,  y su conjunto también puede tener peinados un poco estrafalarios y combinar zapatillas tenis con trajes y corbatas, pero no asustan al público maduro. La cubierta de “Parallel Lines”, su tercer LP muestra una imagen presentable y atractiva bastante alejada de los Sex Pistols, Alice Cooper y Kiss, rockeros que eran vistos por ojos conservadores como emisarios satánicos.



Hay quien dice que Blondie fue un fenómeno de los 70s, pero aunque el grupo se disolvió en 1984, su influencia se sintió fuerte entre 1978 y 1983 lo que los hace pilares de la música ochentera. Sus primeros discos no alcanzaron hit parades con la excepción de los de Australia y del Reino Unido

La música de Blondie era una amalgama de ritmos: punk, pop, disco. Su último gran éxito “Rapture” (1981) muestra influencia hip hop. En cambio su revival de un tema olvidado de John Holt, “The Tide is High”, recibe un revamp de música reggae que lo lleva a ser el numero uno de Billboard.

Debbie Harris formó su banda en 1974 y alcanzó la fama con su tercer álbum, para mí el mejor, “Parallel Lines” (1978). De ese disco salieron tres canciones que alcanzarían puestos altísimos en el Billboard, pero otros temas son igualmente memorables como mis favoritas “One Way or Another”;  que hoy en día es mal mirada y descrita como un himno a los stalkers. Curiosamente fue el modo de Debbie de exorcizar una mala experiencia con un acosador.



 Otra favorita mía es “Hanging on the Telephone” Un gusto volverla a oír en la banda sonora de Ponies,  y la romántica “Picture This” que demostraba que aún se podían escribir canciones de amor sobre el sonido estrepitoso del New Wave con su énfasis en los instrumentos de percusión y la repetición de estribillos. Hoy se sabe que Debbie la escribió para su pareja, Chris Stein.



Blondie fue la mayor exponente de la “Nueva Ola” estadounidense a pesar de que su mayor éxito de fines de Los 70, “Heart of Glass”, fue repudiado por los rockeros puristas ya que tiene una versión disco que causó sensación en las pistas de baile de discotecas como la exclusiva Studio 54. Sin embargo, la expansión del grupo de Debbie Harris hacia otros ritmos hizo crecer a Blondie y lo encaminó hacia un mainstream que otros ejecutantes de la New Wave no alcanzarían.



Un Corazón Reparado en Belmont Park

A finales de la década “Heart of Glass”  entraba en la lista de las 100 mejores del ’79. Antes de pasar a la nueva década,  quiero compartir con ustedes una anécdota relacionada con Blondie.  En el verano de 1979, mi hermano se preparaba para su primer año en la universidad cuando una chica le rompió el corazón. Fue un espectáculo muy desalentador, porque, aunque yo era la reina de los corazones partidos, nunca había visto a ningún hombremenos a mi super macho Gatobrothersufrir por amor.

No sabía cómo consolarlo y justo me enteré que Los Blondie iban a dar un concierto en Belmont Park, en las afueras de Queens. Rompí mi alcancía/hucha/piggy bank y encontré suficiente para una entrada así que lo mandé. Aun en una época sin cámaras ni móviles, su relato fue tan vivido que era  como si yo hubiese ido con él.

Todavía me parece increíble que estuvieron parados en el prado por casi dos horas, pero cuando se es joven…Me contaba mi hermano que había gente colgando de los árboles. Él se subió a una chica bajita en los hombros para que pudiese ver y, en un momento, antes de cantar “Looks Good in Blue”, Debbie se acercó al micrófono y solicitó un abrazo para todos los que vestían de azul esa tarde. Mi hermano estaba en jeans, camisa celeste y kippa de terciopelo azul cobalto. Cuenta que de todos lados le llegaron abrazos.



Esa calidez como que exorcizó su tristeza. Todavía la recuerda con cariño. Para mí es un toque de nostalgia y amargura a la vez. ¿En qué concierto de hoy en día se abrazaría a un judío con la cabeza cubierta?

Parecía imposible que Blondie superase la ola de éxito que le había traído “Parallel Lines”, pero a fines de 1980, el conjunto volvía a liderar las 100 mejores con “Call Me” que habían escrito como tema de American Gigolo. Ese filme de Richard Gere no alcanzó el éxito, pero “Call Me” se convirtió en un referente musical.



En 1980, Blondie sacó al mercado su quinto álbum y alcanzó de nuevo el puesto alto del Billboard con su paseo por el reggae , la versión disco-tropical-pop “The Tide is High”.



Ante de su disolución, Blondie volvió a liderar los más vendidos con “Rapture “dejando así su marca perpetua en la música. En 1982, la banda se tomó unas longevas vacaciones. Chris Stein, su cofundador y guitarrista, sufría de una enfermedad degenerativa. Debbie, su pareja profesional y romántica, detuvo su carrera para cuidarlo. Cuando Chris supero su mal, Debbie decidió seguir una carrera de solista, pero en Los 90 Blondie volvieron a unirse. Aunque nunca más tuvieron éxitos como los de sus inicios, siguieron siendo leyenda y el mejor exponente de la New Wave estadounidense.

La Chica que Solo Quería Divertirse

No sabía dónde encajaba Cyndi Lauper en mi exploración de la música ochentera. por suerte, la Wikipedia la anota como representante de la New Wave. Ese detalle,  aunado al look que la hizo famosa y que fue descrito como “punk hibrido”, me permiten incluirla en esta nota. Lo importante es que en términos de cultura adolescente Cyndi Lauper fue una mega ídolo. No hay chica de los 80 que no la recuerde por su música o por su atuendo que tendrían una tremenda influencia sobre las jóvenes de su época.



Mirando la vida de Cyndi veo algunos paralelos con la mía. Las dos nos criamos en Queens, ella en Ozone Park, yo en Flushing. Las dos hicimos la secundaria en Richmond Hill, solo que yo me gradué y ella fue expulsada, y las dos hemos vivido existencias complejas aunque por motivos diferentes. Puedo a veces chocar con sus militancias, pero me alegro que haya encontrado serenidad, seguridad y fama. Esta última le llegó en 1983, un año clave para la música pop. Entonces Cyndi grabó su primer LP ”She is So Unusual” . Como ocurriera con Blondie y “Parallel Lines”, un solo disco bastó para crear un fenómeno musical.

 “She is So Unusual”  tuvo la peculiaridad de ser un compuesto de una diversidad de temas, muchos de los cuales escalarían el Billboard y  fomentarían una imagen asociada a una variedad de sonidos y estilos. Cyndi Lauper sigue activa en la escena musical hoy en día, pero su nombre siempre será asociado a las canciones de ese primer vinilo del cual solo hay un tema que puede considerase genuinamente New Wave. Se trata de “Money Changes Everything”.



La canción más popular del disco fue “Time after Time” una balada romántica que la voz plañidera de Cyndi y su celebre octavo harían más conmovedora. Por otro lado, la sonora ‘She Bops” causó controversia puesto que el titulo era un eufemismo para la masturbación femenina. Sin embargo la canción más emblemática fue y sigue siéndolo” Girls Just Want to Have Fun”



Me ha sorprendido saber que  la mejor canción de los 80 solo llegó al segundo lugar del Billboard de USA. También ha sido novedad para mi saber que Cyndi, que no era de escribir sus letras, cambió la original considerándola misógina. Hoy en día se cree que Lauper, mega feminista que es,  concibió un himno para la liberación femenina. Viendo el video yo solo veo una explosión de energía y optimismo propio de jovencitas sanas.

Supe que Cyndi, que por entonces no era millonaria, gastó mucho menos que sus contemporáneos en un video que hoy es un clásico de su género. Se ahorró en elenco poniendo como los padres del cantante a Catrine, su verdadera madre, y al Capitán Albano estrella de lucha libre (un deporte que la cantante ama y ha promocionado a lo largo de su carrera) como el padre. El hermano de Cyndi y su manager también hacen su aparición en el clip y las amigas de ella son secretarias de su disquera.

Aun con bajo presupuesto, el video es legendario. La estética es única en una época en que ya el video importaba más que los  acordes musicales. Cyndi bailando por calles neoyorquinas que no corresponden a la imagen común de la Gran Manzana ya que se filmaron en sectores residenciales antiguos con  avenidas flanqueadas de esas casonas de piedra de tres pisos, recuerda a musicales de los ‘40 y ‘50.



Sin embargo, la cantante es totalmente Ochentas con ese look tan distintivo del que todavía no he hablado. Cyndi cuenta (que lo creo), que comenzó a pintarse los mechones de color cuando estaba en la secundaria y que fueron motivo de burla de sus compañeros. La entiendo, porque el ’78 mi Ma que quería teñirme el cabello, pero no sabía de qué color. Terminó pintándome un mechón grueso de rojo y así fui a la escuela donde a algunos les gustó, a otros…no tanto. Una década más tarde, las colegialas habían agregado a sus informes esos “rayitos” de colores al cabello.

Se ha hablado de la imagen “punk” de Cyndi, pero se trata en realidad de un look hibrido y muy personal. Lo notamos en el video, corte de cabello rasurado en un costado con peinado punk en el otro, combinado con un vestido que parece un traje de baile de flapper, pero con un ruedo de falda tan amplio que recuerda al New Look, sin olvidar collares de abalorios y muchos brazaletes. Era una moda que se podía copiar, tal vez no de manera tan excesiva, pero yo tuve alumnas que llegaban a clase con esas greñas y esa joyería.



Lo mejor del video es que si traía un mensaje feminista, se perdía con ese escenario tan reconocible para las chicas de típicas discusiones con los padres y largas conversaciones telefónicas con amigas que todas tuvimos. Cuando lo vio, mi madre grito: “ ¡Ocupando el teléfono para hablar tontería!. Así eras tu con la Paty(mi mejor amiga de la primaria)”. “Girls Just Want to have Fun” fue un éxito entre escolares porque se identificaban con el video.

Me ha resultado difícil cubrir toda la música pop de los 80 por lo que me he limitado a la más trascendental para los adolescentes, por eso quizás haya dejado de lado a The Who o Queen. Tampoco me explayaré en el grupo emblemático del New Wave estadounidense, The Talking Heads que tuvo sus exitazos como “Burning Down the House” y “And She Was”,  pero no impactó tanto en la Teen Culture como Blondie o Cyndi Laper.

La última siguió cosechando éxitos. En 1985 cantó el tema de “Goonies” la película infantil de Steven Spielberg.  “Goonies R Good Enough”  seria nominada a un Grammy. En 1986 sacaba al mercado su segundo álbum platino “True Colors” cuyo tema homónimo volvería escalar el primer espacio del Billboard.



Cyndi Lauper era un éxito mundial. En 1987, HBO fue a Francia filmar un documusical con ella titulado ” Cyndi Lauper en Paris” y que fue nominado a un Grammy.  Ese año, la cantante presentó otro álbum titulado “Around the Night” que fue acompañado de un tour mundial que demostraría el arrastre de Cyndi. En Chile, se llenó el Estadio Nacional de fans y es considerado el tercer mega evento musical de mi país.





Para comienzos de 1990, Cyndi Lauper era una artista establecida y con fama universal, pero la pasión que inspiró, sobre todo entre adolescentes en Los 80, nunca seria superada y hoy es considerada, debido a esa etapa,  leyenda e icono musical.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Entre el Disco y el Country: Sonidos de Los 70 (Teen Culture XXI)

 


Nos gusta creer que la música disco fue inventada por la Fiebre de Travolta. Es cierto que el filme fue un excelente vehículo de propaganda para ese tipo de baile. Es cierto que fue instrumental en la creación de Studio 54, la glamorosa discoteca del Alto Manhattan. Pero el sonido y el baile que asociamos con la palabra “disco” nacieron mucho antes. Tal como otra corriente musical muy en boga en los 70, el country.

La Era de Soul Train

Se dice que el disco fue parte  de la subcultura gay. Parte de eso es verdad y su  mejor ejemplo son los Village People. La realidad es que la música disco es una combinación de sonidos afroamericanos como soul, rythm and blues y funk. Sino hubiese ya existido una afición por ese tipo de baile, Saturday Night Fever no hubiese debutado en el ’77.





Se dice que la Era Disco nació con el “Hustle” Yo digo que antecede a ese baile,  basta ver esta presentación de Lou Rawl sen Soul Train, en 1973. Los bailarines del trasfondo ya hacen movimientos que podemos asociar con el Hustle.



Soul Train fue la gran plataforma de la música y el baile de la Era Disco. Nació como una respuesta a programas blancos (como Bandstand ) en un canal local de Chicago. Fue la creación de su animador,  Don Cornelius,  quien lo sindicaría en varios canales de la nación. En 1975, lo encontramos en WPIX (canal 11) en Nueva York.

Todos los sábados en la mañana se podían ver y oír a máximos exponentes del pop afroamericano cantando para que bailaran sus hermanos de raza. Como los músicos negros lideraban Billboard en los 70s, la audiencia era de todos los colores que gozaban de la música, aprendían nuevos pasos de baile y copiaban modas.



Ya para entonces los músicos afroamericanos eran árbitros de la moda. Antes que Travolta, ya habían resucitado trajes de tres piezas blancos o en colores vibrantes como salmón o lavanda. Los combinaban con camisas estampadas y los zapatos con tacón de plataforma para varones. Todo acompañado de muchas cadenas y lentes de aviador con marcos de color.

Soul Train duraría hasta este siglo, trascendiendo la muerte de Don Cornelius (1995),  su legendario presentador. Yo me aventuraría a decir que Soul Train ayudó a promover la música y el baile de los 70. Un baile que volvía a involucrar una pareja, y a tener contacto entre bailarines aunque fuese asirse de las manos.



El baile disco se manifestó bajo diferentes nombres: El Continental; El Watergate (¡en serio!) y el vulgarísimo Bump que te dejaba las caderas magulladas. Al final todo baile disco cayó bajo el nombre genérico de ”The Hustle” Aunque el Hustle latino fue inventado por jóvenes newyoricans a comienzos de los 70 ,se asoció el baile con el tema de 1975 de Van McCoy. Ahí notamos que se trata de una variación moderna de los bailes de salón del pasado. Así lo vemos en Fiebre de sábado… donde leo que se inventó otra variante, el “Tango-Hustle”.



Aunque la música disco tuvo principalmente un sonido afroamericano con conjuntos como Kool and the Gang y solistas como Gloria Gaynor y Paty Labelle con su risque “Lady Marmalade”, también tuvo voces blancas, como los Bee Gees, KC and the Sunshine Band e incluso voces europeas como la alemana Boney M. con su “Rasputín:” y los suecos Abba. Una ironía es que “La Reina del Disco”, Donna Summer, encontró la fama en Hamburgo antes de cruzar el Atlántico.



A pesar de su tumultuoso éxito, el sonido Disco estuvo bajo ataque constante. Los fans del rock se indignaban ante la popularidad de una música que consideraban sin alma y “sin raíces”. Por otro lado, se asociaba el disco con delincuentes, gays y gente de color o de baja extracción.



El Sonido de Nashville

Anteriormente, mencioné el renacimiento de la música folclórica americana con la canción protesta. La música country ha existido desde antes de George Washington, pero en los 70 y 80 adquirió una popularidad que trascendió el nicho del Sur y del Gran Ole Opry, incluso del “Nashville Sound”.

La cultura Country, trascendiendo la música, se convirtió en parte del zeitgeist, primero por un presidente sureño Jimmy Carter y luego por un retorno a un conservadurismo que abrazaba todo lo que fuese americanismo. Mas o menos lo pisoteado durante las rebeliones de Los 60.

En resumidas cuentas, si la canción-protesta viraba hacia políticas revolucionarias de izquierda, el auge de la música country era un elogio a valores tradicionales estadounidenses, vamos era de derechas. Por eso la guerra anti-disco tenía por un lado a rockeros punk,  y una New Wave revolucionaria y en la otra acera iban cowboys y hillbillies que se bajaban del caballo para hacer bailes de línea y square dancing que se remontaban al bazar de Atlanta donde Scarlett O’Hara se atrevió a abandonar el luto para ser la reina del cotillón en la pista de baile.



La pregunta es si los teenagers quisieron participar en esta competencia. La respuesta es afirmativa. Para chicos que vivían pendientes del prom y otros bailes escolares o que querían impresionar en su primera cita ,el disco era la oportunidad para andar moviendo el dedito en el aire como Travolta y hacer contorsiones arriesgadas o simplemente tener la oportunidad de bailar más juntito a la pareja.

La música country era otro cuento, aunque su modo de bailar era tan elaborado como el Hustle, había algo anticuado en el sonido y las letras. Para el adolescente que era presa de la nostalgia trend de la época esto no presentaba problemas. Era diferente para el chico urbano de California o del noreste de USA que gustaba de lo novedoso y diverso. A pesar de que John Denver cantaba “I’m a Country Boy”, era difícil para el adolescente promedio y citadino acercarse a algo que olía adulto y viejo.

Sin embargo la música country si supo llegarles. Fuese gracias a una fusión disco-country como las “Southern Nights”  de Glenn Campbell o baladas románticas como el “Blue Bayou” de Linda Rondstad que ya era una cantante pop establecida.




La realidad es que los astros del género country eran mayores de treinta años. Los casos de Loretta Lynn y Kenny Rogers , los doyenne de la música country son más graves, puesto que hablamos de la generación de los padres de los adolescentes sesenteros y ni toda la ola de nostalgia los haría escuchar música de abuelitos. El escenario cambió gracias a estrellas jóvenes como la hermana de Loretta, Crystal Gayle, que con su exitazo “Don’t  it Make My Brown Eyes Blue” trajo una onda juvenil al country.



Por otro lado, cuando se cansaban de bailar, muchas chicas escuchaban las letras de “Jolene” y ”Here You Come Again” que aunque escritas e interpretadas por una matrona como Dolly Parton eran comprensibles para quienes estaban ya viviendo romances complicados.



Las letras también atraían el interés de los varones, sobre todo si había un cuento detrás de ellas. Por ejemplo  “Mamma, Don’t Let Your Babies Grow Up to Be Cowboy” de Wayne Jennings, o el relato fabuloso de Charlie Daniels “The Devil Went Down to Georgia” con su fantástico duelo de violines. El violín y la guitarra acústica eran instrumentos primordiales de la música country.



El Auge de la Cultura Country y Los Años de Carter

Georgia estaba en la mente de los estadounidenses en 1976, el gran año del auge country. La razón tenía nombre y apellido, Jimmy Carter. Después de una abrumadora victoria, Carter había devuelto a los demócratas a la Casa Blanca. El ex gobernador de Georgia era más sureño que el tejano Lyndon Johnson y parecía representar valores tradicionales a la vez que traía su historia de pobreza y de cómo había hecho su fortuna cultivando cacahuates. Todo eso capturaba la imaginación estadounidense, incluyendo la de los más jóvenes y principalmente los del Sur.



El tema estaba en el cine. De la espeluznante Deliverance (1972) se había pasado a  Nashville (1975), la vision de Robert Altmann del negocio de la musica country que amerito un Oscar para la mejor cancion, "I'm Easy" interpretada por Keith Carradine. Por otro lado la tercera versión del clásico hollywoodense A Star is Born (1975),puso en el rol del marido alcoholico  de Barbra Streisand a Kris Krisofersson , una estrella country de la vida real que protagonizaría también otra épica sureña Convoy.



Otros éxitos de taquilla incluyeron la franquicia Smokey and the Bear que sería una inspiración para la célebre serie de televisión  The Dukes of Hazzard y el cowboy por antonomasia, Clint Eastwood,  aceptó convertirse en camionero y cargar con un  orangután vivaracho en la comedia Any Wich Way But Loose que inspiraría otra serie de televisión B.J. and the Bear donde el oso era un chimpancé y BJ era un ex prisionero del Hanoi Hilton ahora convertido en camionero. Esta serie aporto otro Teen Idol para mi colección: Greg Evigan.



La televisión decidió aprovechar esta moda y poner a Georgia como escenario de varias comedias de situación. En 1977, la ABC lanzó Carter Country que usando la premisa de Al calor de la noche, giraba en  torno de un policía neoyorkino afroamericano educado, que no se dejaba atropellar y que decidía  ir a investigar a un pueblo sureño. Aunque la serie pretendía satirizar el racismo sureño(incluyendo al Klan) no le hizo gracia ni a los del Sur ni a los del Norte. En realidad no era cómica así que nadie la extrañó cuando la cortaron en la segunda temporada.



Un poco más popular fueron The Misadventures of Sheriff Lobo, con Claude Akins como un sheriff de un pueblo de Georgia que a ratos es más delincuente que los que persigue. En la segunda temporadaahora llamada simplemente “Lobo” el sheriff y sus ayudantes son trasladados a Atlanta. No le sirvió de mucho y la CBS la cortó en 1981.



Los Duques de Georgia y El Villano de Dallas

La única serie georgiana que tuvo éxito entre el público adolescente fue The Dukes of Hazzard que combinaba humor y acción con sus personajes que ,aunque campesinos y un poco delincuentes, eran guapos, valientes y estaban en contra de enemigos mayores. Tom Wopat y John Schneider eran los primos Duke. Tanto Luke,  el ex Marine y boxeador,  como Bo (Schneider),  el ex corredor de autos, estaban bajo libertad condicionada debido a contrabando de licor, y con ordenes de no salir del estado de Geogia.



Lo que exasperaba a los primos es que los que los habían apresado eran el corrupto político Boss Hogg yRoscoe Coltrane,  su sheriff-achichincle. En revancha, se dedicaban a luchar contra la dupla deshonesta y defender a los más débiles. Como no tenían permiso de cargar armas, portaban arcos, flechas y cargas de dinamita. Su empresa los tenía siempre metidos en tremendas carreras de autos y acrobacias de su vehículo-mascota El General Lee, un Dodger Chrysler. A veces eran auxiliados por su prima Daisy Duke (Catherine Bach), camarera en el bar local y su tío Jesse .



La serie se volvió la más popular de Estados Unidos, llegando a ocupar el segundo lugar de la más vista por la nación, solo superada por otra serie “sureña”, Dallas.  Los chicos, sobre todo John Schneider fueron Teen Idols por las siete temporadas que los Duke condujeron al General Lee en sus misiones justicieras. Catherine Bach, gracias a sus mini shorts, se volvió un símbolo sexual.



La serie también tenía una misión sutil , cambiar la imagen negativa del Sur. Los Duke con sus flechas y dinamita limpiaban  la imagen de los moonshiners (fabricantes y contrabandistas de licor), demostrando que la corrupción del Sur provenía de clases altas y no de la gente más simple. Era una visión de la cultura sureña mucho más simpática y atractiva que la presentada por otras series, a pesar de que también era espejo de conceptos como el mito de la Causa Perdida, por algo su auto se llamaba “General Lee” y el jeep de Daisy obedecía al nombre de “Dixie”.



La ABC tuvo una idea estupenda, hacer un maridaje entre dos series “sureñas”  poniendo back-to-back a Los Dukes de Hazzard y Dallas los jueves por la noche. La combinación fue explosiva. Dallas traspasó su rol de soap opera nocturna para convertirse en un fenómeno , la más vista en América. Ayudó a crear una visión interesante de Texas con una familia ganadera los Ewing y el villano J.R. Ewing el magnate petrolero, que hacía negocios globales desde sus oficinas en Dallas.

Con el tiempo, J.R. se convertiría en el personaje favorito de la serie. A pesar de sus perrerías,  implantó un interés que dura hasta hoy en los millonarios, sus negocios turbios y el modo en que ejercen su poder. A mí nunca me gustó Dallas, lo más cercano a una adolescente en esa serie , Lucy Ewing (Charlene Tilton), era un poco calzón suelto para identificarme con ella. En cuanto a J.R. nunca pude despegarlo del Mayor Nelson, el “amo” de Mi Bella Genio. Eso no quita que fuese un modelo, fantasía e ídolo hasta de adolescentes.



La Moda Vaquera

Algo que influyó en la cultura popular fue el vestuario de J.R. Desde sus bufandas de seda hasta sus botas eran admiradas por un público masculino que asociaba el guardarropa del antihéroe con una imagen de hombre exitoso y poderoso. Sin duda que la prenda más famosa del atuendo del petrolero era su sombrero, o sombreros, ya que poseía una colección. El Stetson se convirtió en lo más copiado del look J.R. y mi hermano, en la universidad,  usaba uno para cubrir su kippah.



Al hablar de la ropa de J.R. nos lleva a la influencia country o “Cow Girl” en el vestuario de las jóvenes de los 70. Yo diría que ese look entre el Prairie Boho (Boho de la pradera) de Las Ingalls y el look retro de soleras y jardineras de los 40, fue el favorito de las jovencitas setenteras.



Se usaban telas decimonónicas como el cuadrillé (gingham), el calicó y sobre todo la mezclilla que ya no era solo para pantalones sino también para faldas y vestidos.

Laura Webber Spencer fue muy parcial a ese look “pionero” con blusas de mangas abullonadas (yo tuve dos) y vestidos estampados muy estilo Country.




Parte del look de las vaqueras eran las aplicaciones de tela sobre las faldas de denim y los volantes en las faldas fueran de mezclilla o tela. Para ocasiones más formales se cosían bandas de encaje al borde de las faldas creando una impresión de enagua.



El ultimo complemento del vestuario de una cowgirl eran los botines de media caña con su cómodo tacón ancho, hechos en cuero o ante. Yo tuve un par de gamuza beige con aplicaciones de cuero del mismo tono.

 El look country, cómodo y llamativo continúo a través de los 80 y hasta hoy, Servidora, incluye un par de faldas de mezclilla en su guardarropa de anciana. En los 80s firmas como Gunnar Sachs, Jessica Mclintock y hasta Laura Ashley siguieron con ofertas de esa moda que combinaba la simpleza campesina y el romanticismo de las pioneras del Far West.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

 

 

lunes, 20 de julio de 2026

Los 70: La Década de Travolta: (Teen Culture XX)

 


Los 70 fue la época en que John Travolta se convirtió en una estrella juvenil.  Comenzó en la televisión con su interpretación del estudiante flojo y enamorado de Welcome Back Kotter,  luego entraría en Hollywood por la puerta grande, primero como el ídolo de las discotecas en Fiebre de sábado por la noche y unos años después con su protagónico en Grease. ¿Cómo fue que se convirtió en un emblema de los ítalo-americanos y cómo fue que Travolta comenzó bailando Disco y en 1980 pasó a ser un representante de la música country?

Empecemos este repaso con Welcome Back Kotter que intentaba ser Room 222, pero más graciosa. Aunque vendieron Aula 222 como dramedy, nunca me reí. Lo más jocoso eran las meteduras de pata de la pobre Alice, que, como un relleno cómico “blanco”, parecía una buena compensación por décadas de Amos ’n Andy.

El Reino de los Sweat Hogs

Welcome Back Kotter si era una sitcom , y muy chistosa, pero entremedio de toda esa jocosidad tocaba temas profundos.  Lo más fascinante del proyecto que Gabriel Kaplan presentó a la NBC fue que estaba basado en casos reales. Kaplan se había graduado de una escuela de Bensonhurst (Brooklyn) donde había sido parte de una pandilla de malos estudiantes llamada “Sweat Hogs” (cerdos sudados). Inclusive había conservado los nombres reales (realmente existieron Vinnie Barbarino y Juan Epstein) dentro del libreto.



La novedad era que Kaplan interpretaría a Gabriel Kotter convertido en un hombre de bien que retorna como maestro para darles esperanza y autoestima a un grupo de alumnos estigmatizados como maleantes brutos. La NBC inició las grabaciones con mucha aprehensión. Años más tarde, John Travolta diría que firmó contrato imaginándose que el show no duraría más que unos meses.

Para el varano del ’77, Welcome Back Kotter estaba entre las 30 series más vistas en la Union Americana. La Segunda Temporada la tendría entre las 15 más populares de la nación. Su éxito residía en que por primera vez este subgénero de la secundaria se enfocaba en los alumnos y no desde la perspectiva del maestro. Los “Sweat Hogs” eran personajes de carne y hueso con historias que trascendían el salón de clases.

Por ejemplo, Arnold Horschark, era más listo que sus compañeros, podría no estar en ese tipo de aula, pero el cariño que sentía por sus camaradas le impedía abandonar a los Sweat Hogs. Freddy Percy “Boom Boom” Washington era negro y un excelente basquetbolista, pero no caía en estereotipos ni discursos políticos, ni se designaba como víctima. Era el más razonable del grupo, con ideas fuertes sobre el liderazgo y solidaridad con sus amigos. En cuanto a Juan Epstein, el judío boricua, más allá de sus chistes, era un ejemplo de la diversidad que existe tanto entre latinos como entre judíos.



Finalmente tenemos al líder de los Sweat Hogs, Vincent “Vinnie” Barbarino, un típico ejemplo de lo que por casi medio siglo había sido un grupo tremendamente despreciado en las ciudades californianas y del noreste de los Estados Unidos, los Greasers. Este apodo que no se refiere a la grasa de los italianos y latinos, sino a la vaselina/gomina que usaban para alisar el cabello, sigue siendo hoy un término despectivo y racista.

Un Teen Idol con Apellido Siciliano

Los Greasers siempre formaron su propia subcultura y los ítalo-americanos nunca habían tenido un representante bona fide en pantalla sino hasta Travolta quien nunca se cambió el apellido como Frankie Avalon, Bobby Darin o James Darren, y que se encargó de sacar de la imaginación colectiva la idea de que los ítalo-americanos eran una pandilla de mafiosos.  No que Barbarino fuera un pilar de la sociedad, pero era simpático e inofensivo.



Como buen chico italiano, adoraba a su madre, a pesar de que ella, a bofetón limpio, trataba de enderezarlo. Lo que a Barbarino le faltaba en saber académico, le sobraba en la labia con la que engatusaba a las chicas y que lo llevaba a liderar a los Sweat Hogs.

Los 70 serían el reinado de los ítalo-americanos en La Meca del Cine. El Padrino y El Padrino II habían puesto en la pasarela a galanes como Al Pacino y Robert de Niro que además eran mega actorazos. Detrás de docenas de filmes excelentes estaban directores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Brian de Palma y Michael Cimino. Si Sylvester Stallone se volvía un ídolo de multitudes con su saga de Rocky Balboa, Frankie Valli, con o sin los Four Seasons, llegaba al Billboard en su carrera de solista.



Lo que faltaba era un Teen Idol con apellido siciliano y Travolta lo aportó con su trabajo en Welcome Back Kotter. Barbarino se convirtió en un poster para chicas adolescentes, un rostro que en los quioscos de periódicos saludaba al transeúnte desde las portadas de revistas juveniles.



Welcome Back Kotter gustó a chicos y viejosla veíamos con nuestros padresy de todos los colores. Aun así ha recibido sus criticas en la Era Woke como que Barbarino representa a un personaje que se aprovecha de las mujeres o que el Profesor Kotter (siendo judío) es un “salvador blanco”. Es cierto que Kotter era un mártir de su profesión puesto que no solo se ocupaba de educar sus alumnos, además tenía que atender sus problemas personales.

Un motivo recurrente en la trama eran las visitas, fuera del horario escolar, de estudiantes complicados que llegaban al piso de su maestro provocando conflictos con Julie, la esposa de Kotter, que siempre acababa cocinando para los chicos. Por dos años, Welcome Back Kotter tuvo un fandom sólido, un sitial en lo más visto de la televisión y el rostro de John Travolta se convirtió en papel mural de muchas chicas a lo largo del país, pero para la tercera temporada aparecieron señales de que era hora de apagar la luz del aula.



A pesar de que se hicieron cambios como que Los Kotter recibieron gemelas (en un episodio muy jocoso), que Julie entró a trabajar en la escuela de su marido, había problemas con el elenco. Gave Kaplan anduvo en conflicto con la producción tras exigir un aumento de sueldo. Se negó a filmar episodios. Lo convirtieron en subdirector para explicar su ausencia. Por otro lado, los actores ya se veían muy maduritos para parecer adolescentes, hubo un proyecto en que Kotter conseguía empleo en una universidad cercana y que los Sweat Hogs lo seguirían, pero nunca llegó a cuajar esa idea.



El mayor problema es que su mayor atractivo, John Travolta, ya no quería estar en la serie. Su personaje había madurado, encontrado novia, empleo de camillero y se había mudado a su propio departamento. Lo mismo ocurría con su interprete. Travolta estaba dejando atrás a Barbarino. Para 1976 había participado en dos proyectos muy exitosos que le cambiaron la imagen.

Su protagónico en el telefilme The Boy in the Plastic Bubble, demostró lo buen actor que era al dar vida a un caso de la vida real, un chico nacido sin sistema de inmunidad lo que lo obligaba a vivir en una esfera plástica conectado a vario tubos. La película buscaba recrear sus intentos de llevar una vida normal.



 Este telefilme contactó a Travolta con la actriz Diana Hyland que sería su primer gran amor. El que John tuviese amores con una mujer mayor y que interpretase a un delincuente perverso en Carrie, demostraban su versatilidad actoral, pero también un lado oscuro que superaba su imagen de adolescente travieso de Welcome Back Kotter.

La guinda del pastel fue el contrato firmado para hacer dos filmes en Hollywood, interpretando una variación del personaje de Barbarino: chicos de origen italiano semi conflictivos. Antes de hablar de los hoy ya clásicos Saturday Night Fever y Grease, vale decir que aun después de volverse un ídolo, Travolta permaneció con  Welcome Back Kotter hasta su último episodio.  Desde entonces, Travolta no ha superado su rol de muga estrella.

El Galan Disco-lo

Sorprendentemente, lo que llevaría al estrellato a John Travolta seria su don para el baile. 1977 era la plenitud de la Era Disco. Se había creado una subcultura dedicada a bailes como el “Hustle”  y el “Bump”. La popularidad de este estilo de danza que revivía los pasos y reglas del baile de salón había desplazado al caótico estilo go-go de la Era Hippie en las discotecas.



De pronto, saber moverse con los nuevos ritmos se había vuelto una obligación entre los jóvenes de todas las clases sociales, incluso la trabajadora. Fue así que nacía la saga de Tony Manero, un ítalo-americano de Brooklyn que a los 19 años tiene un solo desahogo, el baile.  El filme retrata la vida ítalo-americana de la época y a los jóvenes de una clase obrera insatisfecha. Tony trabaja en una ferretería, no le gusta su empleo, vive con sus padres y hermanos, y se siente la oveja negra de su familia porque no tiene futuro.



Aun en los 70, la predominante cultura WASP (White, Anglosaxon, Protestan) estadounidense despreciaba a los que no era parte de ella. Eso incluía a los  chicanos y a los italo-americanos, que aparte de su origen étnico, solían ser católicos, otro detalle que invitaba al desprecio de la supremacía. Tonycomo Rockyiba a ser un emblema cultural para Los Greasers.

La Fiebre del sábado en la noche presagiaba a Goodfellas y Los Soprano. Sin ser criminales ni mafiosos, Tony y sus amigos representan un grupo de jóvenes que solo encontrará respeto y autoestima en un mundo en el cual sean parte de una institución ítalo-americana que puede estar fuera de la ley pero les otorga una identidad mejor que la que tienen.

Por eso el baile se convierte en metáfora de una vida mejor y legal para Tony. Es lo que le sucede al personaje de Jason Siegel en Freaks and Geeks, pero Apatow insinúa que está mal que abandone sus sueños de ser baterista de Led Zeppelin, concentrándose en ganar un concurso de baile a lo Tony Manero.



Lo cierto es que Saturday Night Fever es mucho más que una glorificación de la música Disco. Es un retrato de las dificultades de la juventud étnica de clase media baja. Los amigos de Tony no son perfectos, son machistas y belicosos. Los vemos pelear contra los Barracuda, una pandilla boricua. Un detalle bonito es que casi al final, después  que Tony gana el concurso, él se da cuenta que hubo un dúo de bailarines (de Puerto Rico) mejor que el suyo, pero que perdieron debido al racismo de los jueces. Entonces el “greaser” les entrega el trofeo.



Sin embargo, ese momento tan conmovedor va a ser destruido por sucesos que yo consideró son el lado oscuro pero realista de lo que no es un filme superficial. Estos incluyen una muerte accidental que pudo ser suicidio y un par de escenas cercanas a la violación, aunque en el espíritu de los 70 no fueron vistas como tal. Una de esas escenas involucra a Tony intentando tener sexo con su pareja de baile, Alexandra (Karen Lynn Gorney) a pesar de las protestas de ella. Sin embargo el final agridulce los tiene juntos.



El rol de Alexandra fue ofrecido a actrices más conocidas como Jessica Lange, Amy Irving y hasta a Carrie Fischer, pero lo obtuvo Karen Gorney quien tenía fama por su rol en la soap opera All My Children. Fue una buena elección ya que su química con Travolta fue evidente principalmente en las escenas de baile.

La Fiebre de… tuvo un éxito inesperado. Fue considerada una de las mejores películas de 1977 y recibió varias nominaciones, incluyendo un Oscar y un Globo de Oro para Travolta que se convirtió en el astro del momento. El filme tuvo un tremendo impacto cultural desde la banda sonora a cargo de Los Bee Gees que se llevaría múltiples premios en la entrega de los Grammys, hasta otorgarle respetabilidad a la música disco y al baile asociado a ella.



En ese entonces se decía que desde Fred Astaire que no se veía un bailarín verse varonil en la pista como ocurría con Travolta que superaba el rotulo de contorsionista, para elevar su arte casi al nivel de ballet. Tony Manero sería un ídolo de masas de adolescentes y no solo los italoamericanos. Mas allá de un poster boy, el actor se convertiría en modelo e influencer para jóvenes que no le temían a la pista de baile y que se esmeraban en copiar el vestuario y el peinado de su actor favorito.

Danny y Los Greaser de los 70

Fue durante la filmación de Fiebre de sábado… que Travolta sufrió la pérdida de su pareja, la actriz Diana Hyland,  debido a un cáncer. Su muerte afectó tanto a Travolta que hasta hubo que detener la filmación. Eso atrasó el otro proyecto, su protagónico en la versión fílmica de la famosa Grease. Cuando se contrató a Travolta para el rol de Tony Manero ya se sabía que el actor sería Danny Zucco, una versión de los 50 del bailarín de Brooklyn.



Grease, escrita por Jim Jacobs y Warren Casey, había debutado en Broadway en 1971, iniciando la locura por Los 50. Cuando el filme debutó el verano de 1978, la obra seguía llenado teatros en todo el país. La película tuvo el mismo éxito. Fue la primera vez que iba al cine sin adultos, y era la segunda vez que me había encontrado con entradas agotadas así era el delirio por ver a Travolta disfrazado del Fonz, porque esa era nuestra referencia. A mi hermana y a mí no nos importó estarnos una hora en una fila de tres cuadras bajo el sol veraniego para poder conseguir butacas.

¡Y como valió la pena ese esfuerzo! He visto la obra de teatro en español y en inglés,  pero nunca ha superado el impacto del filme, de las canciones, del vestuario. Las piezas teatrales no tenían a Dame Olivia Newton-John encarnando a una Sandy australiana. Se agregaron canciones a esta visión casi global de la vida adolescente en un pueblo estadounidense de 1958, y la escena del prom está filmada con un detalle que ni en Broadway pueden igualar.



A pesar de ser un “Greaser” como Tony Manero, Danny Zucco era más joven e ingenuo. Típico adolescente vivía cultivando una imagen de “duro” y “cool” ante sus amigos. Hay cosas que hoy pueden parecer sexistas y reprobables en la trama, pero vamos, se trata de una fábula cincuentera fabricada en Los 70. Por algo a Peacock le fue mal cuando intentó hacer una secuela,  Pink Ladies, imponiéndole sensibilidades woke.

Yo creo que lo que más me molesta , y esto es canon, es el cambio de Sandy que de Sandra Dee se vuelve Mamie van Doren.  A mí me encantó su ropa y el modo de interpretar canciones incluyendo los temas que no son del musical de Jacobs como “Hopelessly Devoted to You” que fue nominada a un Oscar, pero su transformación me parece forzada y una manera de rendirse a la imagen que Danny espera de una chica. 

Al final Sandy se convierte en una copia de Betty Rizzo lo que no es muy atractivo. El bullying que Rizzo somete a Sandy y que desaparece cuando el personaje de Stockard Channing enfrenta problemas sentimentales propios,  también me gustó mucho porque le dio una dimensión más humana a la que pasa por villana de la historia.



Un problema de Vaselina es que las personalidades de los secundarios no llegan a desarrollarse. Es como si se temiese que puedan superar a la pareja protagónica, aunque hay escenas que son totalmente Danny-Sandy.  Me refiero a momentos como la competencia del prom que demuestra lo magnifico bailarín que era Travolta aun sin música disco.

Danny Zucco fue la última interpretación de un greaser para el actor en Los 70s. Por suerte,  John Travolta se negó a ser encasillado. Su próximo gran éxito lo tendría dentro de otra tribu urbana, y otra música que ya había hecho furor en la década. Me refiero a Urban Cowboy y la música country. Hablaremos de eso la próxima semana, si D-s quiere.



BIBLIOGRAFIA

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