jueves, 4 de junio de 2026

Teen Idols de la Música y la Pantalla Chica en La Era Watergate (Teen Culture XIII)

 



Aunque la historia del Rock nos cuenta que la segunda administración Nixon fue el reino de grupos como Led Zeppelin, The Who y Pink Floyd, a juzgar por las portadas de las nuevas revistas de adolescentes, los ídolos de jóvenes estadounidenses eran David Cassidy y Donny Osmond. En cuanto a la televisión, la diversidad sesentera marcó las pautas para programas adultos que incluían jóvenes rebeldes y maestros de color. En 1972, apareció una longeva serie que inspiraría una ola de nostalgia.

Adiós a los Ídolos

El comienzo de la década había sido también nefasto para el mundo de la música. Dos grandes, Janis Joplin y Jimmi Hendrix, fallecieron debido a sobredosis de drogas en 1970. Un año más tarde, y por las mismas causas, los seguía Jim Mrrison, el vocalista de The Doors.

Mi vecina la Gatita Judy, que era adolescente en ese tiempo, dice que los jovenes no eran los grandes seguidores de estos ídolos. Yo recuerdo que mi madre me colgó un poster de Hendrix en la pared de mi cuarto, pero nunca fui adicta a su música.

                                        Martires del Rock: Jim, Jimmy y Janis

Es posible que al comienzo de los 70, los universitarios y los estudiantes de secundaria se sintiesen atraídos por la novedosa música de conjuntos como Pink Floyd, Queen y Led Zeppelin, pero si las revistas no mienten, el gran ídolo de jovencitas era un cantante menor llamado David Cassidy ¡y su rival era un nene mormón!

Cassidy vs Osmond

Me asombró saber que David estuvo entre los cantantes que llegaron muy alto en el hit parade de la primera etapa setentera, no solo en el estadounidense sino también en el británico. Curioso, David era un Bubble Gum Rocker que había saltado a la fama gracias a su madrastra y su participación en una serie semi infantil-semi juvenil.



La Familia Partridge era una respuesta al éxito de La Tribu Brady, uno de los programas más injustamente aclamados de Los 60. Aun de niña yo la detestaba. Sin saber los entretelones, yo sentía que no era una serie familiar puesto que los chicos vivían peleándose y eran muy antipáticos. Además detesté a “Marsha, Marsha, Marsha!” que era mi opuesto. Rubia, esbelta, hermosa , un ejemplo de las chicas cuyo desprecio dolía más que el acoso al que yo era sometida.

En cambio Los Partridge eran atípicos (una familia que se ganaba la vida como conjunto musical), pero positivos y simpáticos. La madre, viuda y guapa, estaba totalmente dedicada a su trabajo y a sus hijos y andaba correteando a cualquier hombre que quisiese separarla de esos amores. Mi padre me contó que Shirley Jones había sido una famosa actriz de Hollywood con filmes como April Love con Pat Boone, y The Music Man y que había ganado un Oscar por Elmer Gantry. Yo solo veía en ella a la madre que todos quisiéramos.




El que los Partridge formasen una familia musical y que llevasen una vida nómada de tour en tour montados en su propio autobús los hacia fascinantes, tal como sus intentos de ser “normales” sobre todo los adolescentes. Los pequeños Tracy y Chris eran insignificantes en la trama, Danny Patridge (Danny Bonaduce) era un simpático truhan preadolescente que a veces era más astuto que los adultos, pero los más famosos y adorados por sus fans eran Keith y Laurie, interpretados por David Cassidy y Susan Day.






Susan se convirtió en la pinup de muchos jóvenes estadounidenses. Provoca tristeza saber que esos años de fama no fueron gratos para ella, aquejada por la anorexia que entonces no se sabía lo destructiva que podía ser. Para colmo, se enamoró de David Cassidy , un sentimiento que nunca fue correspondido.



Por suerte, comenzó una carrera en roles serios siendo una respetable Jo March en un telefilme de Mujercitas de 1978. A comienzos de los 80 tuvo un rol permanente en el drama naval Emerald Point S.A. y luego en la aclamada L.A. Law que le ameritaría un Globo de Oro.

 El caso de David es un poco más complejo. Su fama fue más grande que la de Susan incluso cuando se desligó de la Familia Patridge e inició una carrera de solista. Se convirtió en la adoración de las fans adolescentes, como lo atestiguan las portadas de las revistas de teenagers de entonces. Sin embargo, la fama, el acoso de los admiradores, y la falta de privacidad lo abrumaban. Eso afectó su carácter y sus nervios.



Antes de su fallecimiento en el 2017 había acumulados dos matrimonios fracasados, dos hijos (una ilegitima) y un alcoholismo que lo llevaría a la tumba. Para colmo, a fines de los 70, le vino a hacer sombra su propio hermanastro: Shaun Cassidy.

                            Los Hermanos Cassidy

En una era en que solo nos enterábamos de los quehaceres de la farándula gracias a publicaciones que nos traían noticias adulteradas y atrasadas, creíamos que la única preocupación de David Cassidy era quien le arrebataría el título de rey de los ídolos juveniles; si Donny Osmond o Bobby Sherman. Según las revistas, Donny Osmond era su gran rival.



Hora es de hablar de las revistas. Con la Beatlemanía,  apareció la necesidad de informar/cultivar al público adolescente. A lo largo de la Era Hippie existieron en USA varias publicaciones , Teen Screen, Teen World, Teen Life, que suplían las necesidades informativas de los teenagers, pero que fueron cerrando paulatinamente, quedando nada más las conocidas Teen Beat y Tiger Beat.



Una mirada a cualquiera de las portadas de estas revistas nos muestra los mismos rostros Cassidy vs Osmond. Aunque ambos eran Bubble Gum, sus vidas, carreras e incluso sus edades eran disparejas. David era un Hollywood Baby, había crecido en el desorden de la farándula, era hijo del divorcio y había encontrado la fama en una serie de televisión.

En cambio, Donny era el menor de una familia mormona de Utah, tenía seis hermanos mayores y una hermanita, la famosa Marie. Con permiso de sus Elders, La Familia Osmond permitió que sus hijos varones le entraran a la música popular, pensando que atraería una propaganda positiva al estilo de vida mormón.

Los chicos cantaban siguiendo el Estilo Barbershop (barbería) a capella. Yo los conocí porque a fines de Los 60 consiguieron ser contratados por Jerry Lewis como entretenimiento oficial de su show. Para entonces habían integrado al conjunto a Donald, su hermanito menor que también participaba en sketches cómicos como el hijo del Malvado Ralph Rotten.



En 1971, “Donny” inició una carrera como solista.  A sus catorce años todavía no cambiaba la voz. Cuando lo escuché en la radio, en Chile, creí que era “Donna” y no lo asocié con el pequeño Rotten. A pesar de ese impedimento, pronto Donny consiguió escalar el Billboard con un cover del éxito de Steve Lawrence “Go Away Little Girl”,  seguido por “Puppy Love” que llegaría al tercer sitial. Pronto las portadas de revistas vendían el rostro del adolescente que hacía chillar a las fans, sobre todo las más jóvenes que por fin tenían un ídolo de su edad.



Ese encanto mantendría en la cúspide a Danny Osmond por años. En 1976, formó una dupla con Marie, la única hembra de la tribu Osmond. Su popularidad los llevó a tener un programa de variedades en la ABC que duraría por tres temporadas.



El show de Donny and Marie, convirtió a la chica Osmond en estrella de adolescentes también. Incluso se le ofreció el apetitoso rol de Sandy en la versión fílmica de Grease. Marie se negó, temerosa de que el personaje no reflejase sus valores. Eso es lo más admirable de Los Osmond: su integridad.



En 1976, Donny se casó y sigue casado con Debbie Glenn.  Tienen cinco hijos y dieciséis nietos. Pasada su etapa de Teen Idol, Donny se ha reinventado como actor de teatro, y conciertos en Vegas y programas de televisión. En la era del reality participó como concursante en la novena temporada de Dancing with the Stars. En 1994, publicó su autobiografía. Sigue siendo recordado por mujeres que ahora son abuelas y nunca ha caído en los excesos que afectaron la carrera de Dvid Cassidy.

La Televisión y la Inclusividad Racial

La Era Watergate no se caracterizaría por una televisión domestica o por enfocarse en colegiales como ocurriría durante la presidencia de Gerald Ford y Jimmy Carter, pero desde fines de los 60 buscaba integrar jóvenes a series adultas a a vez que ingresaba actores afroamericanos a los elencos.

Su mayor logro en ese aspecto lo tuvo en 1968,  la ABC con Mod Squad que en America Latina se llamaría Patrulla Juvenil. Aaron Spelling, quien se había hecho conocido por producir El Detective Millonario (Burke’s Law), había fundado una productora recientemente con el comediante Danny Thomas. A ellos les tocó producir esta serie policial.

En esos años, la intención era desvincular a los actores negros de roles estereotipados (criados, relleno cómico, etc.) Por eso los había espías como Greg Morris en Misión Imposible y Bill Cosby en Yo soy espía, caza recompensas en el Oeste como Otis Young en The Outcasts, en o enfermera, viuda de Vietnam y mujer que trabajaba a la par de criar un hijo pequeño como Diahann Carrol en Julia. Por supuesto el rol más espectacular era el de la teniente Uhura (Nichelle Nichols) en Viaje a las estrellas, una oficial en una nave espacial.

Lo próximo sería un detective de color, pero el concepto detrás de Mod Squad (1968) era sui generis. Clarence Williams III interpretaba a Lincoln “Linc”, hijo de familia de escasos recursos, con doce hermanos. Su rebeldía lo había hecho participar en Watts, la famosa revuelta racial en el ghetto angelino. Luego de su arresto, Linc era reclutado por el capitán Greer (Tige Andrews) que tenía un proyecto en mente. Su idea era contratar jóvenes cuyo estilo de vida les permitiría ser agentes encubiertos donde la policía regular no tenía acceso.



 Linc cambiaba su rabia por otra manera de buscar justicia,  infiltrándose en sitios donde la policía era repudiada y donde los blancos temían entrar. Sus compañeros serian Pete Cochrane (Michael Cole) chico de familia afluente, cuya indisciplina le ameritaba ser expulsado de su casa y era arrestado cuando estaba robando un auto. Por último, estaba Julie, una “flower child” que había sido arrestada por vagancia, pero que en realidad estaba huyendo de su madre prostituta.



La patrulla juvenil se infiltraba en todo ámbito criminal haciéndose pasar por estudiantes, motociclistas o hippies. Clarence se convirtió en un primer ídolo y modelo para jóvenes afroamericanos. Su Afro cruzó fronteras, a pesar de que solo un muy desubicado blanco podría peinarse así.



Peggy Lipton, una chica judía de Long Island que había sido modelo, se volvió una pinup. Aunque los libretos la tenían como damisela en apuros, siempre en necesidad de que la socorriesen sus compañeros, fue considerada como la más talentosa del grupo y ganó un Globo de Oro en 1970.



A pesar de pertenecer a un género que no tenía mucha aceptación entre los jóvenes de la era de Nixon, el Mod Squad sirvió para muchas campañas a favor de la población más joven. Peggy volvió a modelar, pero ahora desde las páginas de TV Guide para unas fans que admiraban a Julie.

                Peggy modelando para TV Guide

Aunque se llegó a crear una revista que narraba las aventuras del trio, la serie también fue presa de prejuicios. En 1968, le censuraron a Aaron Spelling, un beso “amistoso” entre Peggy y Clarence. Siendo este el año del primer beso interracial de la televisión (en Viaje a las estrellas), la censura demuestra que todavía había racismo en la ABC. La ironía es que después de terminar Mod Squad, Peggy Lipton se casó con el famoso musico negro, Quincy Jones.



Los miembros de La Patrulla Juvenil colgaron sus chapas,  en 1973, un año antes que cerrara Room 222 (Aula 222), otro intento de hacer una serie juvenil con contenido diverso. Como indica el nombre, la serie tiene lugar en una secundaria y el aula 222 es donde enseña Pete Dixon (Lloyd Haines), un joven maestro de historia afroamericano. La escuela es bastante variada en términos demográficos, el director es judío y Dennis Nicholas,  de raza negra interpreta a Liz McKyntire la consejera (y novia de Pete).

La diferencia es que Pete es el protagonista. Su raza no interfiere en su calidad de maestro aunque no carece de importancia. Su rango le permite servir de mentor para Alice (Karen Valentine), una maestra novata y bastante torpe. El poner a alguien de color como superior de una blanca y a cargo de una clase donde chicos de todas las razas lo escuchan y obedecen porque los conocimientos e intelecto del Señor Dixon superan las barreras raciales establecidas, fue un paso adelante en la televisión.



Sin embargo, la serie tuvo ratings bajos y planeaban sacarla del aire cuando los Emmy si reconocieron su mérito. En 1970, Room 222 recibió un premio por ser la mejor serie del año, tal como lo recibirían Michael Constantine y Karen Valentine. La serie fue renovada y duró cinco temporadas, pero, aunque nominados, ni Lloyd Haines ni Denisse Nicholas ameritaron galardones.

El que Michael Constantine ganase como mejor actor de una serie donde no llevaba el primer crédito le ha conseguido el membrete de “Salvador Blanco”, totalmente inmerecido, ya que no era un personaje importante. Si mal no recuerdo la trama se centraba en Pete, e incluso postergaba a sus alumnos para darnos, como en To Sir with Love, la perspectiva de maestro.



Lo que es indudable es que Mod Squad y Room 222 fueron experimentos originales, pero no fueron los únicos de la Era Watergate en términos en presentar novedades. En 1970, Aaron Spelling quiso volver al pasado con una serie juvenil de época. Young Rebels no superó la primera temporada. Estos jóvenes que se rebelaban en contra del dominio británico en los días de George Washington resultaron tan presentistas que daban risa.

Muy diferente fue una serie que daría que hablar hasta hoy.  La Era de la Nostalgia llegó a los hogares estadounidenses en 1972, con un vistazo a un tiempo peor que el presente, la Depresión en las montañas de Virginia. En la CBS se cocinó este fenómeno situado en la historia más cercana y que atraía a gente de todas las edades Los Walton iba a cambiar la televisión de los 70, pero de eso hablaremos pronto.

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

lunes, 1 de junio de 2026

La Moda Adolescente de La Era de Watergate (Teen Culture XII)

 


Los 70 comenzaron con esperanzas de tiempos mejores pero también con nuevos temores. La Guerra Fria parecía haberse acabado, pero Vietnam seguiría hasta 1975. Con el fin del reclutamiento forzado en 1973, parecía acabarse el prospecto de ir a morir en Indochina, pero las muertes entre adolescentes y sus ídolos seguía aumentando por el uso de drogas. Y un escándalo político acabó con la poca confianza que los jóvenes tenían en el gobierno.



Política Exterior/Caos Interior

Las conferencias de paz en Paris se veían provechosas a comienzos de Los 70 y en 1972, el ejército estadounidense se retiró de Vietnam. La guerra acabaría oficialmente en 1975 con el abandono de la embajada y ultimas tropas en Saigón, pero ya no morían chicos americanos en el conflicto ni temían ser enviados a Asia a morir o a volver inválidos a su país.

En 1973, se dio termino al servicio militar obligatorio y al reclutamiento. Los jóvenes no solo se sentían liberados de un gran miedo. Al haber protestado contra la guerra, sentían que tenían una responsabilidad y un poder político que no podían desperdiciar. El rebaje de la edad de votación en 1971,  de 21 a 18 años, reforzó este poder.

Para su relección (una victoria impresionante),  Richard Nixon estaba en su mejor etapa . Sus genuinos esfuerzos por acabar con La Guerra de Vietnam, su objetivo de acabar con la carrera armamentista que lo llevaron a visitas improcedentes a Moscú y Beijing que presagiaban el fin de La Guerra Fria, lo hacían un adorado de los estadounidenses pacifistas.

Entonces cayó la bomba. Bob Woodward y Carl Epstein, un par de reporteros del Washington Post, expusieron en una serie de artículos como los republicanos habían intervenido con micrófonos los cuarteles del Partido Demócrata en Washington. Todo comenzó cuando el FBI iniciase una investigación debido a denuncias de documentos robados de la sede del partido.

Bobby Redford como Bob Woodward y Dustin Hoffmann en Todos los hombres del presidente

Esto llevaría una indagación más compleja que destaparía conspiraciones para hacer desaparecer evidencia que incriminaba a altos personeros del gobierno. Extorsiones, amenazas y otros delitos se iban acumulando. .Los reportajes de Woodward-Bernstein cristalizaron en un libro All the President’s Men en junio 1974, pero para entonces el país entero apuntaba con dedo acusador a Richard Nixon y a su administración. En agosto 1974, el presidente dimitía su cargo.



Como si estos sucesos no fuesen suficientes para poner en shock a la nación, la economía se vino abajo debido a factores externos. La OPEC , en castigo por el apoyo de Occidente a Israel, elevó los precios del petróleo y disminuyó la entrega del combustible. En E.E.U.U, la carencia y carestía de la gasolina provocó larguísimas filas en las gasolineras y fue un duro golpe al bolsillo del americano y a la economía del país.

Modas Eclécticas de La Era Nixon

A comienzos de la década, si de algo se podía preciar el país era de su moda, variada,  colorida e inclusiva en su aprecio a lo étnico. Daba la impresión de que una chica podía tratar su guardarropa como se trataba todo en una sociedad en calma y llena de posibilidades.

Jacqueline Susann nunca escribió para adolescentes, pero su novela de 1973, Once is not Enough (Una vez no basta) es un reflejo de las modas y maneras de pensar de los jóvenes de entonces y vale mencionarla. Tal vez porque fue la novela favorita de mi primera etapa de adolescente y tuvo una tremenda influencia en como yo no caí en los errores de la protagonista. No que ni siquiera tuviéramos un punto de referencia en común.



La trama se centra en January Wayne, una Hollywood Baby, obsesionada con su padre un famoso productor de cine. January se la ha pasado en un internado soñando con el día en que pueda compartir la vida de Mike. Solo que apenas graduada de secundaria sufre un accidente que la deja en coma por años.



  Kirk Douglas (Mike) y Deborah Raffin (January) en la adaptación de Una vez no basta

Cuando retorna a la vida real tiene veintiún años, pero ha perdido su juventud y es tan ingenua e inexperta como si todavía tuviera 17 años. Al caer en medio del mundo de los ricos y famosos, January vive una pesadilla rodeada de gente manipuladora que busca aprovecharse de ella.

Tiene una amiga (creo que todos la tuvimos) que busca iniciarla en los secretos de alcoba que debe saber y emplear toda mujer moderna.  La pobre January pierde su virginidad de manera desastrosa con un playboy que solo busca su dinero, y acaba en una relación disfuncional con un hombre mayor que la abandona cuando más lo necesita. Incluso su primer cigarrillo y su primera borrachera son ecos de lo que una quinceañera viviría con esas experiencias.

 Tom (David Jansen) el novelista impotente que rompe el corazon de January

La muerte del padre sumerge a January en una crisis que la lleva a una noche de drogas y sexo grupal, tras la cual desaparece. Tanto la policía como el lector creen que se suicidó. Eso de crear un destino incierto para la heroína asemejaba la tragedia de January a la de la diarista de Go Ask Alice un bestseller sobre una jovencita y su caída en las drogas que causó sensación y polémica en 1971.



Una vez no basta sigue siendo un documento histórico en su reflejo del mundo neoyorquino a comienzos de Los 70. Desde el jet set ,  el periodismo tipo Cosmopolitan , el teatro y hasta el crimen, el libro está lleno de datos que me prepararon para vivir en Nueva York con alusiones a sitios de interés, restaurantes e incluso productos de comida. Así yo ya tenía ganas de beber 7-up antes de llegar, pero uno de los mayores méritos es su exposición del eclecticismo del vestuario de 1970.



En el primer capítulo, January viene a Nueva York, casi recién salida de la clínica suiza donde ha estado internada. Carga un mínimo equipaje de prendas adquiridas a último minuto en Zurich puesto que su antiguo vestuario corresponde al de 1968. Al llegar al Aeropuerto Kennedy le pregunta a su padre qué visten las chicas de Los 70s. Ha notado en el avión diferentes largos de falda y se asombra al ver pasar a una muchacha disfrazada de nativa. Mike, su padre le explica que no se trata de una actriz ni un disfraz.

Para el tercer capítulo, y después de recorrer las boutiques de la Quinta Avenida,  January sigue confundida. La dependienta de Bergdorf’s le dice que la mini esta Out y la midi es lo In, pero en la calle se encuentra con micro minis y maxis ( las describe como “faldas largas de abuelita”).  Para un viajero del tiempo como ella es una revolución, hoy nos parecería lo más normal. Pero para la jovencita promedio que no vivía cerca de las tiendas de Manhattan o no tenía el dinero para seguir todas las tendencias, los dictados de la moda setentera presentaban desafíos y al mismo tiempo oportunidades para expresarse a través de su guardarropa.



Lo que January compró en Zurich fue un traje-pantalón que ,aunque le faltaba unas décadas para convertirse en “Power Suit”, ya se había convertido en tenida “formal”. Los fabricados en ante/gamuza/suede estaban en boga a comienzo de Los 70 sobre todo los con motivos navajos o de otras etnias nativas. Las chaquetas eran un poco más entalladas y se puso de moda veraniega unisex las “safari” en algodón, lino, drill o popelina, con muchos bolsillos y diferentes cinturones.



El Traje nuevo del Rey: Su Majestad  Carlos III, entonces Principe de Gales en chaqueta safari en Los 70l

Los pantalones tuvieron una evolución total en los primeros cuatro años de la década. De muy ajustados y acampanados por dejado de la rodilla. En 1973 se ampliaron en imitación de los pantalones de Los 30 y 40 haciéndose un poco bolsas de la cintura al tobillo. Venían en lana escocesa para el invierno. ¡Yo llegué con uno horrible a Nueva York en junio! (era invierno en Chile).El estilo bell bottom o “pata de elefante” como lo llamábamos en Chile continúo por varios años exagerándose hasta el punto que cubría o sobrepasaba el zapato y era horrible con tacones que desgarraban los dobladillos.



Otra aportación de Mary Quant fueron los horribles hot pants. Estos shorts, más cortos que los formales, se pusieron de moda en 1971 dejando de ser una prenda para deportes o picnics y convirtiéndose en parte del guardarropa. Incluso, en satén o terciopelo, eran atuendo para la noche. La muy tímida podía usarlos con una falda abotonada adelante que la dejaba lo suficientemente abierta para admirar los pantaloncillos.



He hablado en otro sitio de la guerra entre mini, midi y maxi. La midi la ganó en la Era de Nostalgia (1974-1980) y la minifalda no retornó sino hasta 1981. Había una discrepancia entre que usar con la midi. En general se preferían las botas de charol o gamuza y acordonadas por delante. Sin embargo, en 1970 ,Yves St. Laurent en su obsesión con revivir Los 40, impulsó un retorno a los utilísimos zapatos de plataforma.



Aunque esos tacones chinos serian motivo de burlase decía que una chica que quería suicidarse solo necesitaba saltar de sus plataformasse podían usar con todo tipo de ropa y venían en todos los estilos: alpargatas, sandalias, botas y los zuecos que los hippies habían impulsado. Las suelas se hacían o de madera o corcho. Yo tuve de ambos y eran geniales para usar con pantalones acampanados.

Tantos estilos diferentes permitían que las chicas que tenían una madre modista o sabían coser se creasen ropa adaptada su personalidad, pero aun yendo de compras se podía encontrar en tiendas de departamentos de malls ropa a la moda y barata. El polyester se volvió un material de moda favorito de los chicos incluso para los trajes de varones que, copiando la moda y artistas afroamericanos, los usaban en colores pastel o de neón.

El problema es que era un tejido casi tan ajustado a la piel que a la vista moderna se ve casi ridículo. “A punto de estallar” dijeron mis alumnos de Los 80s cuando les puse un filme de quince años antes. Agréguenle que en blusas femeninas, en una época en que el feminismo declaró la guerra a los sujetadores, provocaron más de un bochorno.



BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

jueves, 28 de mayo de 2026

Vietnam y Los Flower Children (Teen Culture XI)

 


En 1967, La Guerra de Vietnam había dividido a America y principalmente a su juventud. En las calles estadounidenses el conflicto racial se volvía violento, y los jóvenes encontraban un escape a su angst en diferentes causas o en las drogas psicodélicas.

“Haz el Amor y No La Guerra”

Vietnam no fue una guerra popular, puesto que a diferencia de otros conflictos solo afectaba a jóvenes de bajos recursos y de minorías étnicas. Los privilegiados encontraban refugio en estudios universitarios que los colocaban en contacto con militancias como el pacifismo, los derechos civiles y los de la mujer. Los estudiantes manifestaban sus voces en las calles en protestas que a veces se tornaban violentas.

Otros chicos buscaban respuestas en el movimiento hippie, una subcultura creada exclusivamente para los más jóvenes que abrazaban la revolución sexual, el uso de todo tipo de drogas y cuyo lema era “Haz el amor y no la guerra”. Conocidos también como Flower Children, los hippies eran amantes de la naturaleza y gustaban de alejarse del mundanal ruido para vivir en comunas.



Una ironía es que estas comunas no eran muy diferentes a las que poblaron Estados Unidos en el Siglo XIX. La diferencia es que ahora esta corriente invadía toda forma de cultura popular del país y cruzaba fronteras. El Movimiento Hippie tuvo sus eventos puntuales como el Verano del Amor en Heighth-Ashbury en San Francisco (1967) y el Festival de Música de Woodstock(1969).



Los Hippies también se manifestaban en protestas en contra de la Guerra de Vietnam y otras causas como los famosos disturbios de Sunset Strip que motivarían la nueva onda de filmes de explotación de Hollywood, la “hippie exploitation”.

Easy Rider y la Hippie-exploitation

Como casi todos esos filmes, “Riot n Sunset Strip” mostraba los peligros del uso de drogas y de estas libertades impensadas centrándose en Andrea (Mimsy Farmer),  la ingenua hija de un policía (Aldo Rey) que, alterada por el divorcio de los padres, decide rebelarse. Un noviecito y una mala amiga la inducen primero a perder su virginidad y luego a probar el LSD. Durante ese viaje psicodélico, Andrea es violada por varios hippies y descubierta por su propio padre en un estado calamitoso.



El mensaje del filme era totalmente contrario al “jipismo” a su inmoralidad y al uso de drogas. Todas las obras de la “Hippie Exploitation” eran contrarias a los Flower Children y a su estilo de vida. Esto alcanzó, inclusive, a su mayor obra, la hoy icónica Easy Rider. En esta road movie se combinan la pasión por las motocicletas impuesta por El Salvaje en Los 50 y la vida nómada propuesta por los hippies.

 Peter Fonda, único hijo varón de Henry Fonda, había entrado con toda la fuerza del nepotismo y talento propio en el cine en 1963 como pareja de Sandra Dee en Tammy y el Doctor. En ese mismo año fue nominado a un Globo de Oro por su interpretación de un soldado en el drama bélico Los Victoriosos. Peter ya tenía una carrera establecida cuando Roger Corman lo llamó para ser el protagonista de sus Wild Angels.

Después de hacerse famoso dirigiendo filmes de terror y ciencia ficción, Corman quería meterse en el círculo de la hippie exploitation. Bajo su dirección, el joven Fonda no solo fue el líder de una pandilla de motociclistas con trágico final en Ángeles Salvajes sino también un director de comerciales que quiere experimentar con el LSD en The Trip (el Viaje). Con ese currículo, no es de sorprender que naciese Easy Rider (Busco mi destino), un proyecto personal producido y dirigido por Fonda con un libreto a cargo de su coestrella Dennis Hopper.



La historia contiene elementos “Jipistas” (drogas y vida errante) junto con la pasión estadounidense por las motocicletas. Wyatt (Fonda), montado en su “Capitan America”, se une a Billy (Hopper) después de haber vendido y comprado cocaína al otro lado de la frontera. La idea es llegar a Nueva Orleans a celebrar el carnaval. En el camino ,van conociendo gente como un hippie que hace autostop y los lleva a su comuna donde comparten LSD.

Menos agradable es la llegada a un pueblo donde los poco hospitalarios lugareños los ponen presos. Los rescata George (Jack Nicholson), un abogado borrachín, que se les une en el road trip. Juntos celebran el Mardi Gras en Nueva Orleans, pero en el viaje de regreso son atacados y van pereciendo uno a uno. Con ese final trágico se sellaba el mensaje de que esa vida no tenía buen fin. A pesar de eso, el filme hizo furor, incluso la crítica se interesó. Easy Rider terminó con nominaciones al Oscar y convirtiéndose en filme de culto.



La Protesta Hecha Canción

Aunque la canción protesta han existido desde siempre, fueron particularmente asociadas con La Era Hippie, no solo por ser los 60 una época radicalizada sino también porque los temas surgieron durante un renacimiento de la canción folclórica. Así aunque la canción protesta americana de esa época tiene figuras como Joan Baez y Buffy St. Marie, su versión pop se cifra en grupos como Peter, Paul and Mary y las letras de Pete Seeger y Bob Dylan.

En 1965, durante uno de sus periódicos tours, . los Beatles hicieron escala en casa de un músico judío de Minesota, un tal Robert Zimmerman que acaba de cambiarse el nombre legalmente a ‘Bob Dylan”. Aparte de consumir cannabis, Dylan y Los 4 de Liverpool hablaron de música y de cómo Bob estaba haciendo carrera con canciones de denuncia, algo que compartía con su pareja de entonces,  Joan Baez.

                                         Dylan y Baez

Bob Dylan entraría en la música estadounidense con temas cargados de denuncia social como “Blowing in the Wind”,  “It’s a Hard Rain” y “Times They are a Changing.” Hasta mi tema favorito “LIke a Rolling Stone” tiene una letra sobre los privilegios de ciertas clases y como quien los pierde puede encontrar liberación en medio de ese desastre.



Las grandes influencias de Dylan en ese primer momento, aparte de Joan Baez, era antiguos trovadores sociales como Woody Guthrie y sobre todo Pete Seeger. Este último es toda una leyenda tanto de la música folclórica como de la canción protesta. Basta resumir una carrera de activismo que inició en sus años de Harvard cuando se unió a las Juventudes Comunistas y compuso canciones para la Brigada Lincoln durante la Guerra Civil Española.

Aunque renunció al Partido (desilusionado con las brutalidades estalinistas) en 1949, no cesó en su militancia pacifista y a favor de los derechos civiles y reformas laborales. Como fundador del grupo musical The Weavers, estas posturas guiaban el contenido de sus letras y la opción de escoger temas que las representasen como ese himno de la mala vida de los mineros “16 toneladas” o “ Cumbayá” que hoy aprenden todos los niños de USA, pero que es en realidad un Spiritual de los esclavos africanos.

La versatilidad de Seeger se imponía en sus letras hoy famosas como la de “If I Had a Hammer,” “Turn, Turn, Turn” (inspirada en el libro de Eclesiastés) o la preciosa “Where Have All the Flowers Gone”. Una ironía es que The Weavers incluso apoyaron la Independencia/Creación del Estado de Israel como muestra esta su grabación de “Tzena, Tzena” que luego grabarían otros famosos de la música pop como Connie Francis y El Rey del Twist, Chubby Checker. Es increíble ver que hubo una época en que Israel no era demonizado ni los judíos éramos vistos como parias. Oy veh zmir!



Un grupo que se especializó en propagar las canciones protestas fue el formado por Peter, Paul and Mary que eran más comerciales y menos militantes, pero igual pusieron al día temas que se han vuelto inmortales como la balada “500 Miles” o revivieron  “Where Have All the Flowers Gone” que venía muy a propósito a medida que escalaba la guerra en Asia.



Peter, Paul and Mary también grabaron su versión de “Blowing in the Wind”. Peter Seeger había sido instrumental en integrar a Dylan en el circulo folclórico político y se desilusionó cuando Bob decidió seguir una onda más ecléctica que lo llevaría a convertirse en el musico americano más famoso del Siglo XX y a hacer historia al convertirse en el primer escritor de canciones pop en ganar un Premio Nobel de Literatura.

Fue Dylan quien metió en la cabeza de Los Beatles lo de escribir canciones con mensaje social. Fue así que en el Verano del Amor, el tema más escuchado fue “All You Need is Love” seguido por la letra más grafica de “Revolution”. John Lennon, ahora animado por la militancia de su mujer Yoko Ono, escribió “Give Peace a Chance” que sería coreada por los manifestantes en la gran protesta de Washington contra la Guerra de Vietnam (1969).

John y Yoko se convertirían en representantes de militancia chic. Después de que Los Beatles se separaran definitivamente en 1970, Lennon seguiría escribiendo letras de denuncia como la hermosa “Imagine” y la controversial “Woman is the N. ..of the World”. El título que derivaba de unas declaraciones de Yoko Ono resultó chocante por el uso de la palabra ‘n” que ya era tabú. En vano, John quiso explicar que era un rechazo simultaneo al racismo y al sexismo. Mas suerte tuvo Aretha Franklin que al grabar un himno antirracista de Otis Redding convirtió a la exitosa “Respect” en un emblema de la lucha de la mujer de color.



Ann Margret y Nancy Sinatra: Las Chicas de Vietnam

¿Eran todos los jóvenes americanos militantes pacifistas? ¿Todo el mundo artístico se oponía a la Guerra de Vietnam? ¿Todos los cantantes exitosos lucían cabellos lagos y se vestían como hippies? Pues lo último no era cierto. El año que da inicio a La Beatlemanía un dúo asciende en el Billboard con un tema pegajoso “You’ve Lost That Loving Feeling”. Lo extraño de Bobby Hatfield y Bill Medley es que, aunque blancos, cantan música Soul entonces patrimonio de los intérpretes afroamericanos sobre todo los del sello discográfico Motown.

A lo largo de la década la dupla seguiría ocupando sitios en los 20 más oídos de America con temas hoy famosos como “Unchained Melody”, “Ebb Tide” y “You are My Soul and Inspiration” Aunque se separaron y volvieron a unir, la combinación exacta entre el barítono (Hatfield) y el tenor (Medley) hacían a sus temas inolvidables. Tuvieron un gran revival en Los 80 cuando su “Unchained Melody”  fue usada para la erótica escena “alfarera” en Ghost .



Lo sorprendente del éxito del dúo y que abarcaba fans de todas las edades es que en medio de modas varoniles que incluían largos cabellos y camisas floreadas, The Righteous Brothers optaban por trajes, corbatas, cabello corto y aspecto aseado.

Siguiendo con el tema, no toda America se oponía a la Guerra de Vietnam. Una señal fue que en 1966 lideraba los Billboard el “Himno de Los Boinas Verdes”, una canción militar que sería declarada La Canción del Año. Como quienes más escuchan música pop son los jóvenes, no podemos creer que el éxito de este tema haya nacido solo de adultos belicosos.



Desde la Segunda Guerra Mundial existe el USO, una organización sin ánimo de lucro que provee entretenimiento y otros servicios a las tropas estadounidenses. Sin pertenecer al gobierno, trabaja en conjunto con el Departamento de Guerra y el de Defensa. Después de la Segunda Guerra Mundial su mayor labor fue en Vietnam. Para fines del conflicto tenía 23 estaciones en Vietnam y en Tailandia y se encargaba de contratar artistas en USA para levantarles el animo a las tropas.

Bob Hope sería el maestro de ceremonia como lo había sido en guerras anteriores. Vinieron a indochina ejemplares del conservadurismo hollywoodense como Charlton Heston, el coronel James Stewart y John Wayne quien incluso filmó una película sobre los soldados en Vietnam llamada Los Boinas Verdes. Sin embargo, como la edad promedio del soldado era 19 años, creemos que las tropas querrían ver algo más que reliquias del cine.

Es muy triste que ninguno de los grandes músicos de entoncesla mayoría afiliados al repudio de esa guerrase dignó a cantar para combatientes que no estaban ahí por su gusto. Solamente James Brown hizo aparición en Saigón en 1968, como un recordatorio que la mitad de las tropas eran afroamericanas.



No todo Hollywood seguiría la fea actitud de los cantantes. El símbolo sexual Jayne Mansfield fue a hechizar a los soldados con sus curvas en 1967, un poco antes del accidente automovilístico que le costó la vida. Raquel Welch que ya se perfilaba como sex symbol fue a Asia en 1967, pero quien más tiempo pasó con los militares fue Ann Margret.

 Ann Margret Olsson había nacido en Suecia, pero en 1946 , a los cinco años, se había trasladado a America. Aunque originalmente había sido bailarina, hizo su debut en 1960 como la hija que la mendiga Annie-Manzana (Bette Davis) tiene estudiando en un internado español. Este rol en A Pocketful of Miracles (Milagro por un día) le mereció un Globo de Oro como Revelación del Año. Lo seguirían un coestelar junto a Pat Boone y Bobby Darin en el musical State Fair.

Ann había encandilado a los jóvenes estadounidenses con su protagónico como la colegiala en Bye Bye Birdie (1962),una de las películas más bobas que he visto y que sin embargo fue tan taquillera que hasta hoy se la repone en producciones escolares. Otra nominación a un Globo de Oro, confirmaba que la sueca era el ídolo de los jóvenes americanos y posible reemplazo de Sandra Dee. Aparte que AnnMargret bailaba y cantaba.



En los próximos años se dedicó a esa faceta grabando discos, dando la voz a una versión animada en Los Picapiedra, tuvo dos especiales televisivos y fue pareja de Elvis (en pantalla y en la vida real) en Viva Las Vegas. La bella pelirroja quería crecer como artista y corrió el riesgo de salirse de su esquema de cantante y bailarina aceptando roles fuertes como delincuente juvenil, mujer de gánster, esposa adultera y hasta prostituta. De esa serie de filmes de entre 1964 y 68, solo habría uno que no fracasó The Cincinnati Kid (El rey del juego) junto a Steve McQueen.

Fue en medio de ese cambio de imagen, que la sueca aceptó viajar a Vietnam a entretener a las tropas. Fue todo un éxito y Ann volvería en 1968 recibiendo un caluroso recibimiento por los soldados que ya se sentían abandonados por sus compatriotas. La carrera de Ann Margretque ha continuado hasta esta décadatendría altos y bajos.

                       Ann-Margret visitando heridos en Vietnam

En 1971 obtendría en Carnal Knowledge la confirmación de ser una actriz “seria” y ganaría otro Globo de Oro. Sin embargo, en esa misma década, una caída en un escenario de Vegas la dejaría desfigurada. Después de un sinnúmero de operaciones y cirugías platicas, seguiría su carrera dramática con nominaciones al Oscar y otros dos Globos de Oro. Nunca dejó de interesarse en los soldados que conoció en ‘Nam y a quienes llamó “mis caballeros”. Su trabajo con los veteranos le ameritaría dos premios: el Spirit Award de parte de USO,  y el Bob Hope Legacy Award .



El caso de Nancy Snatra era diferente. Gattocito Miroslav la llamaría “nepo baby”, inició su carrera amparándose de la fama de su padre. Frank Sinatra la incluyó en sus programas de televisión, cantó duetos con ella, su sello discográfico grabaría el primer LP de su hija y hasta la envió al aeropuerto a que liderase la comitiva de bienvenida para Elvis cuando regresó de Alemania. ¡Ayayay! pero nada servía, la chica no gustaba, no vendía.

En medio de su depresión, Nancy de 19 años se casó con Tommy Sands, un aspirante a Teen Idol que creía iba a lograr la fama colgándose del apellido Sinatra. Su divorcio en 1965, coincidió con el amargo despertar que a los 25 años era una fracasada. Frank Sinatra podría ser muchas cosas, pero era un excelente padre. No iba a dejar que su hija se hundiera así es que contrató a Lee Hazlwood, reconocido agente de estrellas, para ver que se podía hacer con Nancy.

Lee puso manos a la obra, tiñó el cabello de la primogénita de Frank Sinatra de rubio, recargó su maquillaje y le dijo que debía olvidarse de su imagen de “damita”. Así, con una nueva y más sexi imagen, Nancy grabó su canción más famosa “These Boots are Made for Walking” (Estas botas fueron hechas para caminar) que vino acompañada de un video muy sexi.



La carrera de la cantante dio un vuelco, su próximo Long Play se vendió muy bien. Sus presentaciones estaban ahora acompañadas de expresiones de adoración de fans. Sus temas eran los más oídos en la Unión America, como el dúo que hizo con su padre para la balada “Something Stupid”.



Ese 1966 en que Nancy era la cantante más vendida en USA con temas como “Bang, Bang, My Baby Shoot me Down” que recordaran al comienzo de “Kill Bill”. “Something Stupid”, un dueto que hizo con su padre ese año, llegó al primer lugar del Billboard.  Fue entonces que la cantante de moda supo que la requerían en el Sureste de Asia.



Su fama había llegado hasta Vietnam, donde las tropas (de botas) habían convertido “These Boots…” en su himno. Lo próximo era viajar a conocer a estos fans uniformados. Sin embargo, era la época de  las primeras protestas en contra de Vietnam. El mundo de las estrellas rechazaba el conflicto e incluso cualquier asistencia a las tropas. Nancy Sinatra se jugaba lo conseguido si decidía unirse al USO.

Lo hizo no en una sino en dos ocasiones, en dos años consecutivos. Se presentó ante las tropas en Saigón, visitó heridos en hospitales, cantó en la jungla, casi en el frente de batalla. Para su visita en 1967, luego de haber grabado “You Only Live Twice” , el tema del filme de James Bond, Nancy y Vietnam eran sinónimos. Sus actuaciones fueron tan legendarias que Stanley Kubrik la  recordó en su Full Metal Jacket. Al final de la primera temporada de China Beach, la serie icónica sobre Vietnam, Nancy se prestó para revivir ese famoso tour ante las cámaras.



Con el tiempo, Nancy se ha quedado en un icono de Los 60s, pero nunca ha dejado de lado a las tropas que tanto la adoraron. Sigue involucrada en organizaciones de veteranos como Rolling Thunder que se preocupa de los ex prisioneros de guerra y de las familias de soldados cuya suerte nunca ha sido esclarecida.




El Legado de Los Flower Children

Hoy se habla de que el Movimiento Hippie creó conciencia en jóvenes, algunos que dedicarían su vida a militar en contra de la guerra y a favor del medioambiente. Su interés por corrientes espirituales del Oriente y por la cultura de los nativos americanos se manifestaría en la música y en la moda.

Su rechazo por las hipocresías y tradiciones de su sociedad se reflejaba en peinado y maquillajes con looks naturales que les quedaban bien a las jovencitas y peinados más simples , trenzas o largas cabelleras que reemplazaban al voluminoso y escarmenado Bouffant.




Su vestuario era ecléctico. Tanto podían vestirse con sedas hindúes, como con maxis boho, imitando estilos victorianos o de campesinos del Lejano Oeste. Se usaban ropas hechas con gamuza con muchos flecos en imitación de ropa de indígenas.

El estilo unisex también demostraba su rechazo a imposiciones de géneros. Varones y hembras lucían cabellos largos, abrigos Nehru, o camisas Mao, y los chicos no temían ponerse camisas estampadas. Ambos sexos gustaban de accesorios, prendas hechas con crochet, collares de abalorios y la eterna cadena con el símbolo de la paz. Yo tuve dos, una hecha en madera y otra de cuero.

                                   Símbolos  de la paz




Sin embargo, la cultura hippie tiene un lado oscuro con su irrespeto por ley y autoridad. El irse a vivir en comunas, creaba un aislamiento de la sociedad y sus reglas, a la vez que propiciaba el poderío del líder o gurú sobre sus discípulos. Eso podía llevar a muchos abusos como los ocurridos en la secta de Silo en Argentina y Chile a comienzos de los 70.

Mas graves aún fueron los crímenes de Charlie Manson perpetrados, bajo sus órdenes, por sus seguidores. Los asesinatos del Matrimonio LaBianca y de la actriz Sharon Tate y sus huéspedes crearon un modelo para horrores como el suicidio masivo en Jonestown por órdenes del “reverendo” Jim Jones  en 1978, o la tragedia de Waco  en 1993. Por otro lado, fue la cultura hippie la que normalizó el uso de drogas de todo tipo, fomentando un mercado y nuevas formas de crímenes que hasta hoy son un flagelo social de Occidente.



El Movimiento Hippie fue feneciendo poco a poco a través de la nueva década que traería cambios sociales a Estados Unidos y culturales sobre todo para los más jóvenes.

 

BIBLIOGRAFIA

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Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades