miércoles, 12 de agosto de 2026

Una Nueva Invasión Británica: Música de Los 80 (Teen Culture XXIII)

 




Hace unos días hablé de la New Wave americana, pero el término, como la música/cultura punk, nacieron en el Reino Unido. De ahí surgiría una nueva British Invasion de la escena musical estadounidense que convertiría a Los 80 en la mejor década en ese género incluso superando a Los 60

Grupos y Vocalistas

La New Wave británica comienza y termina con The Police. Aunque la banda se formó en 1977 y alcanzó la fama al final de esa década, su único éxito que llegó a sonar en las emisoras americanas fue “Roxanne”. A pesar de eso, la New Wave británica ingresó en la cultura pop estadounidense con The Police y sus éxitos de inicios de los 80 como “Don’t Stand So Close to Me” y “Every Breath You Take”.



Su mayor atractivo era Sting, su vocalista y autor de la letra de los grandes éxitos de la banda.  En 1984, la banda se disolvió y Sting, que había estado grabando como solista, se lanzó definitivamente en una carrera que hoy lo tiene convertido en el cantante (vivo) Inglés más famoso después de Sir Mick Jagger. Hasta su aparición en la taquillera serie Only Murders in the Building lo ha hecho relevante para la Generación Z.



Lo extraordinario es que, aparte de “Moon Over Bourbon Street”,  no recuerdo que me haya gustado ninguna canción de Sting como solista. Eso no significa que no fuesen buenas, pero el impacto que tuvo The Police en la primera mitad de la década no dejó espacio en mi imaginación para su vocero. El impacto fue mundial como lo constataron los del conjunto cuando en 1982 tuvieron un recibimiento apoteósico en el Festival de Viña del Mar.

La música inglesa de los 80 era, me faltan palabras para definirla, …¿Más sofisticada? ¿Más intelectual? ¿Más experimental? Para poder llegarle a los más jóvenes entró en la Teen Culture a través del cine. Por ejemplo, Phil Collins había sido por años vocalista de la banda Genesis, pero su carrera de solista fue tremendamente impulsada cuando su canción “ Take a Look at Me Now” fue usada en la banda sonora del Noir Against All Odds, llegando a ser nominada al Oscar.



Mas adelante, Phil (que hoy es más famoso por ser el padre de Emily in Paris) volvería a tener un exitazo por la canción del drama de la Guerra Fria White Nights, también nominada al Oscar. Lo que no sabía es que su carrera de solista en Los 80 produjo cinco Long Plays en 1981, 1983, 1985 y1989. Esta abundancia musical cosechó para el artista fama y fortuna con cinco singles que alcanzaron el sitial más alto del Billboard, la mayoría provenientes de su álbum más vendido: “No Jackets Required”.



Ninguno de los libros sobre Teen Culture que he leído mencionan al padre de Lily Collins como una influencia en ese aspecto. Sin embargo mi hermano me cuenta que Phil, viejito, bajito, calvito, causaba furor entre las chicas debido a temas alegres y bailables como “Easy Lover” o “Sussudio” (mi favorita) que podían oírse en pubs y discos.



Otro solista que encontró fama al irse de su grupo fue George Michaels quien había llegado al estrellato como parte del dúo Wham!  Y con su vibrante “Wake Me Up Before You GoGo” Pero ya para 1985, George estaba haciéndose de un fandom femenino (todavía faltaban veinte años para que lo sacaran del closet) con baladas románticas como “Careless Whisper”.



Ya para fine de la década había interrumpido su dupla con Andrew Greely y se había convertido en un reconocido solista pop con preciosas temas como “Kissing a Fool” (quinto lugar en el Billboard de USA).



 De la Pantalla a la Radio

Volviendo al fenómeno New Wave, sus mayores exponentes británicos, con excepciones de las que hablaré en un segundo, se hacían conocidos por filmes. Así es como una generación joven conoció a Frankie Goes to Hollywood for “Relax” y una escena semi porno del filme de Brian de Palma Body Double (1988).

John Hughes, el gran gurú del cine del Brat Pack, usaría la música de estos grupos New Wave para sus filmes de adolescentes. Hoy mencionar la Orchestral Manoeuvers in the Dark es invitar a un signo facial de interrogación que desaparece apenas uno silba los acordes de  “If You Leave” tema de Pretty in Pink.



Spandau Ballet fue famosa por “True” que muchos recordamos como lo que bailan Jake y Caroline en un baile escolar en Sixteen Candles, siendo observados por Samantha hasta que la interrumpe El Geek.



”Don’t You Forget About Me” será siempre recordada como el tema, casi protesta, de The Breakfast Club. ¿Alguien recuerda que sus intérpretes eran Simple Minds,   otra banda inglesa de la New Wave?



Simple Minds se llamaba inicialmente  Johnny and the Self Abusers. ¡No es broma! Los nombres de los grupos de la New Wave británica eran casi tan buenos como su música. Acuerdense de Echo and the Bunnymen, o Flock of Seagulls, o The Thompson Twins o The Pet Shop Boys con su immortal “West End Girls”.



Tears for Fears también es un buen nombre que viene de la jerga psiquiátrica. Roland Orzabal (hijo de argentino) y Curt Smith estaban interesados en ese tipo de terapia que había ayudado a John Lennon en su crecimiento interior. Por eso adoptaron el nombre para la salida de  su primer álbum “Mad World” (1982) creado un año después de ellos conocerse en Bath y formar una dupla.



Ese primer álbum se apoyaba como mucha de la música New Wave y otras corrientes ochenteras en el sintetizador más que en otros instrumentos. La internacionalización del dúo llegaría en 1984 con su segundo álbum “Songs From the Big Chair” que traería exitazos como “Shout” con su sonido rítmico y repiqueteo de percusión. Con su letra de protesta y un poderoso video , esta canción se convirtió en el número uno del Billboard de USA y de otros países.

Mi favorita de ese álbum es “Head over Heels” que todavía canto cuando me enamoro, bueno cuando me “enamoraba”, estoy viejita. Muy bueno el comienzo, un poco bombástico con una especie de carrillón. Inolvidable video filmado en la biblioteca del Emmanuel College (una universidad dedicada los estudios teológicos) de Toronto. Sorprende que tan magna canción solo llegase al tercer lugar del Billboard estadounidense.



Su mayor éxito, tan bueno que ni me acuerdo del video (pero si de la letra), es “Everybody Wants to Rule the World”. Una canción inmortal que ha sido reversionada, porque siempre su temática es relevante, y la hemos escuchado en bandas sonoras desde Los Juegos del hambre, hasta la parodia de Catalina la Grande, The Great. Que el mismísimo Harry Styles haya grabado un cover del tema escrito por Roland Orzabal afirma la vigencia de esa canción.



El Fenómeno Duran Duran

Me he explayado con Tears for Fears porque fueron mis favoritos, pero la locura del fandom estadounidense, la banda New Wave británica predilecta de los adolescentes y no tan adolescentes, fue Duran Duran. En 1977, en Birmingham, John Taylor y Nick Rhodes, amigos de la infancia, fundaban Duran Duran, llamado así por el villano de Barbarella. En 1979 se les agregaría el bajista Roger Taylor y en 1980 Andy Taylor (dato curioso, los Taylor no eran parientes) y Simon Le Bon.

Ese fue el ensemble para su primer disco “Duran Duran”  que rápidamente subiría a los más vendidos del Reino Unido, a pesar de que su single más conocido “Girls on Film” es recordado por un video audaz que bordeaba en soft porn. Mejor suerte la tuvo en 1982, su segundo álbum “Rio” (el primero que adquirí),  seguido en 1984 por  “Seven and the Ragged Tiger” con éxitos como “The Reflex” .



El caso Duran Duran es un exponente del poder visual y auditivo de la música New Wave porque para 1984, se habían convertido en el conjunto más hot británico. Hasta la Princesa Diana anunciaba que eran su grupo favorito. Sin menospreciar sus excelentes canciones, como todo en los 80, los chicos de Duran Duran entraban por la vista. Sus conciertos y tours los convertían en el nuevo canon de belleza masculina en todo el mundo. Los que no podían verlos en persona tenían los magníficos videos que acompañaban sus éxitos.



La realidad es que eran buenos músicos, sabían venderse bien y…vamos…eran guapísimos, sobre todo Simon Le Bon. Tanto que una maestra veinteañera como yo no sé avergonzaba en definirse como “duranie”. Parte de su encanto era que antes de meterse en la cantada, Simoncito  había pasado un año trabajando en un kibutz en Israel y parece que le había gustado porque escribió una canción “Tel Aviv” que incluyo el grupo en su primer vinilo.



El que el delicioso Simon no fuese judío hacia más interesante su filosemitismo o filosionismo. Hoy da tristeza recordar que Los 80 fue la mejor era para los judíos ingleses y que Israel no era un nombre que evocaba odio entre sus conciudadanos.

Me ha sorprendido descubrir que antes del ’84 a Duran Duran le fue difícil insertarse en la cultura estadounidense. Muchas radios no querían arriesgarse a poner sus singles porque no sabían como vender su música. . A sus álbumes les fue mejor y  “Duran Duran”,  “Rio” y “Seven and the Ragged Tiger” estuvieron entre los 10 más vendidos. Pero” Hungry Like a Wolf”,  mi canción favorita,  solo llegó al tercer lugar en 1983. Al año siguiente, con un tour a lo largo de la Unión Americana y con la “ Duran Fever”  desatada, “The Reflex”  alcanzó el número 1 con “Wild Boys” en el segundo.



Parte importante de la fama de Duran Duran fueron sus videos que eran obras de arte separadas de la canción que enmarcaban. Desde los exóticos escenarios (filmados en Sri Lanka) de “Hungry Like a Wolf” hasta la oscura distopia de “Wild Boys”, fueron las imágenes visuales las que contextuaban temas con letras a ratos repetitivas sin sentido. Mi padre que los detestaba  tras escuchar por enésima vez el alarido “Wild Boys!” de la boca de Simon LeBon exclamó “Duran Duran. ¡Cómo duran!”



“The Reflex”  por ejemplo era más absurdista con la inserción en el estribillo de un ulular que mi hermana y yo imitábamos por las calles. Quizás lo estrambótico de su estilo enganchaba a  los jóvenes, pero reitero,  ayudaba lo visual; los videos y el atractivo físico de los integrantes del conjunto.

En 1985, alcanzaron de nuevo el tope de Billboard con un tema del filme de James Bond: A View to a Kill.  Esta canción fue la numero 1 en Estados Unidos. En ese momento la imagen pública del grupo era tan intensa y su éxito tan seguro que nadie, menos los jóvenes fans, podían imaginarse que el conjunto tenía las horas contadas.



La fama les había llegado a los Duran Duran muy pronto, pero a un alto precio. La demanda por nuevas canciones, nuevos temas, nuevos videos, el vertiginoso ritmo de los constantes tours, los había desgastado. En 1986, John Taylor se tomó un largo descanso sabático en la campiña inglesa. Nikki y Simon firmaron contratos para seguir carrera de solistas. Duran Duran no se desbandó, pero se “achicó ”. En el verano de 1987, cuando los vi en el Madison Square Garden, solo quedaban tres de los músicos originales, Andy y Roger Taylor y Simon Le Bon que había retornado al grupo.

Este tour, Strange Sounds, consiguió otro número uno “Notorious”, pero Duran Duran no volvería a ser lo que fue. Esa fue la historia de muchos cantantes y conjuntos de la New Wave. Lo importante es que en la Teen Culture de Los 80, Duran Duran y su música fueron la realeza.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Voces Femeninas de la New Wave: Musica de los 80s (Teen Culture XXII)

 


Confieso que el punk para mí fue un misterio y nunca lo pude comprender. Confundía yo a Los Ramons con Los Gipsy Kings. No vine a saber quiénes eran los Sex Pistols hasta que vi a Sir Gary Oldman interpretar a Sid Vicious en Sid and Nancy. Definitivamente el Hard Rock no iba conmigo. Fue una sorpresa que la New Wave me impactase.



Cuando comencé esta investigación, tenía parámetros que luego descubrí debía expandir, pero a estas alturas debo hacer lo contrario. Mas que nada porque el foco de mi investigación era la cultura adolescente y muchas veces la confundo con pop culture que no es lo mismo. Por otro lado, las subculturas se amontonan de tal manera que ya no sé cual debo dejar de lado. Eso es más evidente a medida que nos adentramos en un área tan ecléctica como fue la música de Los 80.

Es una década importante para mí en ese sentido. En Los 90 yo definí mi afición por el jazz en todas sus formas como el foco principal de mi gusto musical. Desde entonces he agregado pocos artistas contemporáneos a mi repertorio de audios, aparte de gente muy extraordinaria como son los casos de Amy Winehouse (alava-ha-shalom) o de mi último descubrimiento Laufey, ganadora de dos Grammies.

El New Wave en USA

Agreguémosle los 20 años que pasé en Chile entre 1996-2016 que me familiarizaron más con la onda latinoamericana que con el pop gringo. No puedo entonces saber que era parte de la Teen Culture del fin de siglo. Incluso en Los 80s, a pesar de tener alumnos adolescentes, sus gustos eran variados y diferían de individuo a individuo.

Aunque recuerdo en los pasillos de mi universidad y en las calles del Village,  gente de ambos sexos con collares de perros con espinas  y peinados de Mohawk,  nunca vi a uno de ellos en mi clase. Mi madre les compró chamarras de cuero a mi hermano y su mejor amigo,  y nunca las usaron. Para ellos y otros veinteañeros esos eran disfraces de Halloween. Con ese ejemplo confirmo que la cultura punk y su música no fueron parte de la experiencia del adolescente promedio. La New Wave era otra historia.



Tengo noticias contradictorias del nacimiento y origen de la “Nueva Ola” del Rock, tal como diferentes publicaciones me ponen diferentes nombres en listas de exponentes de ese ritmo. Sobre todo en USA. ¿Fueron Chrissie Haines y sus Pretenders New Wave? ¿Qué tal  conjuntos como The Cars que vemos variar desde su movida ”Shake It Up” hasta la triste “Drive”?





Y no puedo creer que los New Wave georgianos (hasta allá llegó ese ritmo) B-52 no hubiesen conquistado el Billboard con su psicodélica “Rock Lobster” (1979) que John Lennon consideraba su favorita. Los B-52 solo triunfaron a fines de la década llegando al tercer espacio con su “Love Shack” en cuyo video los vemos luciendo look 60 que era la nueva nostalgia.




Un caso interesante fueron las Go-Gos que además de ser un conjunto femenino tenían una orquesta donde cada instrumento era tocado por una chica. Eso y tener como vocalista a la gran Belinda Carlisle (aquí cantando “Head over Heels” en 1984) las separaba del rebaño de músicos de Los 80.



Belinda y sus Go-Gos no fueron las únicas nenas en irse por la New Wave. Ahí están las angelinas The Bangles. En 1985 escalaron hasta el segundo lugar del Billboard con “Manic Monday”. Al año siguiente tenían el primer sitial con “Walk Like an Eyiptian” que sigue siendo mi canción favorita para la ducha.




En 1987 estaban de nuevo en el segundo espacio con el tema de Less tan Zero “A Hazy Shade of Winter” que originalmente era composición de Simon&Garfunkel. Y  cerraban la década con otro Number One, “Eternal Flame”  que suena diferente a su repertorio normal, con esa onda country.

Sin embargo, el mejor ejemplo de New Wave estadounidense fue Deborah Harris y su famosa banda Blondie.

 Una Rubia y su Blondie

A fines de los 70, Debbie aparece en la escena con temas que varían de la onda pop y del hard rock. Sin evitar su dejo de punk, el énfasis de su repertorio serán canciones de amor a un rimo desenfrenado. Canciones que la alejan de temas estridentes cargados de violencia en letra y música. Sobre todo difieren Debbie y su conjunto en esa estética de maquillaje gótico y peinados en que la gomina permite ya no alisar sino en crear estalactitas puntiagudas hechas de cabello a lo Joan Jett o ser calvas a lo Grace Jones.

Aunque un poco despeinada, la rubia vocalista se pone ropa sexi, pero de buen gusto,  y su conjunto también puede tener peinados un poco estrafalarios y combinar zapatillas tenis con trajes y corbatas, pero no asustan al público maduro. La cubierta de “Parallel Lines”, su tercer LP muestra una imagen presentable y atractiva bastante alejada de los Sex Pistols, Alice Cooper y Kiss, rockeros que eran vistos por ojos conservadores como emisarios satánicos.



Hay quien dice que Blondie fue un fenómeno de los 70s, pero aunque el grupo se disolvió en 1984, su influencia se sintió fuerte entre 1978 y 1983 lo que los hace pilares de la música ochentera. Sus primeros discos no alcanzaron hit parades con la excepción de los de Australia y del Reino Unido

La música de Blondie era una amalgama de ritmos: punk, pop, disco. Su último gran éxito “Rapture” (1981) muestra influencia hip hop. En cambio su revival de un tema olvidado de John Holt, “The Tide is High”, recibe un revamp de música reggae que lo lleva a ser el numero uno de Billboard.

Debbie Harris formó su banda en 1974 y alcanzó la fama con su tercer álbum, para mí el mejor, “Parallel Lines” (1978). De ese disco salieron tres canciones que alcanzarían puestos altísimos en el Billboard, pero otros temas son igualmente memorables como mis favoritas “One Way or Another”;  que hoy en día es mal mirada y descrita como un himno a los stalkers. Curiosamente fue el modo de Debbie de exorcizar una mala experiencia con un acosador.



 Otra favorita mía es “Hanging on the Telephone” Un gusto volverla a oír en la banda sonora de Ponies,  y la romántica “Picture This” que demostraba que aún se podían escribir canciones de amor sobre el sonido estrepitoso del New Wave con su énfasis en los instrumentos de percusión y la repetición de estribillos. Hoy se sabe que Debbie la escribió para su pareja, Chris Stein.



Blondie fue la mayor exponente de la “Nueva Ola” estadounidense a pesar de que su mayor éxito de fines de Los 70, “Heart of Glass”, fue repudiado por los rockeros puristas ya que tiene una versión disco que causó sensación en las pistas de baile de discotecas como la exclusiva Studio 54. Sin embargo, la expansión del grupo de Debbie Harris hacia otros ritmos hizo crecer a Blondie y lo encaminó hacia un mainstream que otros ejecutantes de la New Wave no alcanzarían.



Un Corazón Reparado en Belmont Park

A finales de la década “Heart of Glass”  entraba en la lista de las 100 mejores del ’79. Antes de pasar a la nueva década,  quiero compartir con ustedes una anécdota relacionada con Blondie.  En el verano de 1979, mi hermano se preparaba para su primer año en la universidad cuando una chica le rompió el corazón. Fue un espectáculo muy desalentador, porque, aunque yo era la reina de los corazones partidos, nunca había visto a ningún hombremenos a mi super macho Gatobrothersufrir por amor.

No sabía cómo consolarlo y justo me enteré que Los Blondie iban a dar un concierto en Belmont Park, en las afueras de Queens. Rompí mi alcancía/hucha/piggy bank y encontré suficiente para una entrada así que lo mandé. Aun en una época sin cámaras ni móviles, su relato fue tan vivido que era  como si yo hubiese ido con él.

Todavía me parece increíble que estuvieron parados en el prado por casi dos horas, pero cuando se es joven…Me contaba mi hermano que había gente colgando de los árboles. Él se subió a una chica bajita en los hombros para que pudiese ver y, en un momento, antes de cantar “Looks Good in Blue”, Debbie se acercó al micrófono y solicitó un abrazo para todos los que vestían de azul esa tarde. Mi hermano estaba en jeans, camisa celeste y kippa de terciopelo azul cobalto. Cuenta que de todos lados le llegaron abrazos.



Esa calidez como que exorcizó su tristeza. Todavía la recuerda con cariño. Para mí es un toque de nostalgia y amargura a la vez. ¿En qué concierto de hoy en día se abrazaría a un judío con la cabeza cubierta?

Parecía imposible que Blondie superase la ola de éxito que le había traído “Parallel Lines”, pero a fines de 1980, el conjunto volvía a liderar las 100 mejores con “Call Me” que habían escrito como tema de American Gigolo. Ese filme de Richard Gere no alcanzó el éxito, pero “Call Me” se convirtió en un referente musical.



En 1980, Blondie sacó al mercado su quinto álbum y alcanzó de nuevo el puesto alto del Billboard con su paseo por el reggae , la versión disco-tropical-pop “The Tide is High”.



Ante de su disolución, Blondie volvió a liderar los más vendidos con “Rapture “dejando así su marca perpetua en la música. En 1982, la banda se tomó unas longevas vacaciones. Chris Stein, su cofundador y guitarrista, sufría de una enfermedad degenerativa. Debbie, su pareja profesional y romántica, detuvo su carrera para cuidarlo. Cuando Chris supero su mal, Debbie decidió seguir una carrera de solista, pero en Los 90 Blondie volvieron a unirse. Aunque nunca más tuvieron éxitos como los de sus inicios, siguieron siendo leyenda y el mejor exponente de la New Wave estadounidense.

La Chica que Solo Quería Divertirse

No sabía dónde encajaba Cyndi Lauper en mi exploración de la música ochentera. por suerte, la Wikipedia la anota como representante de la New Wave. Ese detalle,  aunado al look que la hizo famosa y que fue descrito como “punk hibrido”, me permiten incluirla en esta nota. Lo importante es que en términos de cultura adolescente Cyndi Lauper fue una mega ídolo. No hay chica de los 80 que no la recuerde por su música o por su atuendo que tendrían una tremenda influencia sobre las jóvenes de su época.



Mirando la vida de Cyndi veo algunos paralelos con la mía. Las dos nos criamos en Queens, ella en Ozone Park, yo en Flushing. Las dos hicimos la secundaria en Richmond Hill, solo que yo me gradué y ella fue expulsada, y las dos hemos vivido existencias complejas aunque por motivos diferentes. Puedo a veces chocar con sus militancias, pero me alegro que haya encontrado serenidad, seguridad y fama. Esta última le llegó en 1983, un año clave para la música pop. Entonces Cyndi grabó su primer LP ”She is So Unusual” . Como ocurriera con Blondie y “Parallel Lines”, un solo disco bastó para crear un fenómeno musical.

 “She is So Unusual”  tuvo la peculiaridad de ser un compuesto de una diversidad de temas, muchos de los cuales escalarían el Billboard y  fomentarían una imagen asociada a una variedad de sonidos y estilos. Cyndi Lauper sigue activa en la escena musical hoy en día, pero su nombre siempre será asociado a las canciones de ese primer vinilo del cual solo hay un tema que puede considerase genuinamente New Wave. Se trata de “Money Changes Everything”.



La canción más popular del disco fue “Time after Time” una balada romántica que la voz plañidera de Cyndi y su celebre octavo harían más conmovedora. Por otro lado, la sonora ‘She Bops” causó controversia puesto que el titulo era un eufemismo para la masturbación femenina. Sin embargo la canción más emblemática fue y sigue siéndolo” Girls Just Want to Have Fun”



Me ha sorprendido saber que  la mejor canción de los 80 solo llegó al segundo lugar del Billboard de USA. También ha sido novedad para mi saber que Cyndi, que no era de escribir sus letras, cambió la original considerándola misógina. Hoy en día se cree que Lauper, mega feminista que es,  concibió un himno para la liberación femenina. Viendo el video yo solo veo una explosión de energía y optimismo propio de jovencitas sanas.

Supe que Cyndi, que por entonces no era millonaria, gastó mucho menos que sus contemporáneos en un video que hoy es un clásico de su género. Se ahorró en elenco poniendo como los padres del cantante a Catrine, su verdadera madre, y al Capitán Albano estrella de lucha libre (un deporte que la cantante ama y ha promocionado a lo largo de su carrera) como el padre. El hermano de Cyndi y su manager también hacen su aparición en el clip y las amigas de ella son secretarias de su disquera.

Aun con bajo presupuesto, el video es legendario. La estética es única en una época en que ya el video importaba más que los  acordes musicales. Cyndi bailando por calles neoyorquinas que no corresponden a la imagen común de la Gran Manzana ya que se filmaron en sectores residenciales antiguos con  avenidas flanqueadas de esas casonas de piedra de tres pisos, recuerda a musicales de los ‘40 y ‘50.



Sin embargo, la cantante es totalmente Ochentas con ese look tan distintivo del que todavía no he hablado. Cyndi cuenta (que lo creo), que comenzó a pintarse los mechones de color cuando estaba en la secundaria y que fueron motivo de burla de sus compañeros. La entiendo, porque el ’78 mi Ma que quería teñirme el cabello, pero no sabía de qué color. Terminó pintándome un mechón grueso de rojo y así fui a la escuela donde a algunos les gustó, a otros…no tanto. Una década más tarde, las colegialas habían agregado a sus informes esos “rayitos” de colores al cabello.

Se ha hablado de la imagen “punk” de Cyndi, pero se trata en realidad de un look hibrido y muy personal. Lo notamos en el video, corte de cabello rasurado en un costado con peinado punk en el otro, combinado con un vestido que parece un traje de baile de flapper, pero con un ruedo de falda tan amplio que recuerda al New Look, sin olvidar collares de abalorios y muchos brazaletes. Era una moda que se podía copiar, tal vez no de manera tan excesiva, pero yo tuve alumnas que llegaban a clase con esas greñas y esa joyería.



Lo mejor del video es que si traía un mensaje feminista, se perdía con ese escenario tan reconocible para las chicas de típicas discusiones con los padres y largas conversaciones telefónicas con amigas que todas tuvimos. Cuando lo vio, mi madre grito: “ ¡Ocupando el teléfono para hablar tontería!. Así eras tu con la Paty(mi mejor amiga de la primaria)”. “Girls Just Want to have Fun” fue un éxito entre escolares porque se identificaban con el video.

Me ha resultado difícil cubrir toda la música pop de los 80 por lo que me he limitado a la más trascendental para los adolescentes, por eso quizás haya dejado de lado a The Who o Queen. Tampoco me explayaré en el grupo emblemático del New Wave estadounidense, The Talking Heads que tuvo sus exitazos como “Burning Down the House” y “And She Was”,  pero no impactó tanto en la Teen Culture como Blondie o Cyndi Laper.

La última siguió cosechando éxitos. En 1985 cantó el tema de “Goonies” la película infantil de Steven Spielberg.  “Goonies R Good Enough”  seria nominada a un Grammy. En 1986 sacaba al mercado su segundo álbum platino “True Colors” cuyo tema homónimo volvería escalar el primer espacio del Billboard.



Cyndi Lauper era un éxito mundial. En 1987, HBO fue a Francia filmar un documusical con ella titulado ” Cyndi Lauper en Paris” y que fue nominado a un Grammy.  Ese año, la cantante presentó otro álbum titulado “Around the Night” que fue acompañado de un tour mundial que demostraría el arrastre de Cyndi. En Chile, se llenó el Estadio Nacional de fans y es considerado el tercer mega evento musical de mi país.





Para comienzos de 1990, Cyndi Lauper era una artista establecida y con fama universal, pero la pasión que inspiró, sobre todo entre adolescentes en Los 80, nunca seria superada y hoy es considerada, debido a esa etapa,  leyenda e icono musical.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

miércoles, 29 de julio de 2026

Entre el Disco y el Country: Sonidos de Los 70 (Teen Culture XXI)

 


Nos gusta creer que la música disco fue inventada por la Fiebre de Travolta. Es cierto que el filme fue un excelente vehículo de propaganda para ese tipo de baile. Es cierto que fue instrumental en la creación de Studio 54, la glamorosa discoteca del Alto Manhattan. Pero el sonido y el baile que asociamos con la palabra “disco” nacieron mucho antes. Tal como otra corriente musical muy en boga en los 70, el country.

La Era de Soul Train

Se dice que el disco fue parte  de la subcultura gay. Parte de eso es verdad y su  mejor ejemplo son los Village People. La realidad es que la música disco es una combinación de sonidos afroamericanos como soul, rythm and blues y funk. Sino hubiese ya existido una afición por ese tipo de baile, Saturday Night Fever no hubiese debutado en el ’77.





Se dice que la Era Disco nació con el “Hustle” Yo digo que antecede a ese baile,  basta ver esta presentación de Lou Rawl sen Soul Train, en 1973. Los bailarines del trasfondo ya hacen movimientos que podemos asociar con el Hustle.



Soul Train fue la gran plataforma de la música y el baile de la Era Disco. Nació como una respuesta a programas blancos (como Bandstand ) en un canal local de Chicago. Fue la creación de su animador,  Don Cornelius,  quien lo sindicaría en varios canales de la nación. En 1975, lo encontramos en WPIX (canal 11) en Nueva York.

Todos los sábados en la mañana se podían ver y oír a máximos exponentes del pop afroamericano cantando para que bailaran sus hermanos de raza. Como los músicos negros lideraban Billboard en los 70s, la audiencia era de todos los colores que gozaban de la música, aprendían nuevos pasos de baile y copiaban modas.



Ya para entonces los músicos afroamericanos eran árbitros de la moda. Antes que Travolta, ya habían resucitado trajes de tres piezas blancos o en colores vibrantes como salmón o lavanda. Los combinaban con camisas estampadas y los zapatos con tacón de plataforma para varones. Todo acompañado de muchas cadenas y lentes de aviador con marcos de color.

Soul Train duraría hasta este siglo, trascendiendo la muerte de Don Cornelius (1995),  su legendario presentador. Yo me aventuraría a decir que Soul Train ayudó a promover la música y el baile de los 70. Un baile que volvía a involucrar una pareja, y a tener contacto entre bailarines aunque fuese asirse de las manos.



El baile disco se manifestó bajo diferentes nombres: El Continental; El Watergate (¡en serio!) y el vulgarísimo Bump que te dejaba las caderas magulladas. Al final todo baile disco cayó bajo el nombre genérico de ”The Hustle” Aunque el Hustle latino fue inventado por jóvenes newyoricans a comienzos de los 70 ,se asoció el baile con el tema de 1975 de Van McCoy. Ahí notamos que se trata de una variación moderna de los bailes de salón del pasado. Así lo vemos en Fiebre de sábado… donde leo que se inventó otra variante, el “Tango-Hustle”.



Aunque la música disco tuvo principalmente un sonido afroamericano con conjuntos como Kool and the Gang y solistas como Gloria Gaynor y Paty Labelle con su risque “Lady Marmalade”, también tuvo voces blancas, como los Bee Gees, KC and the Sunshine Band e incluso voces europeas como la alemana Boney M. con su “Rasputín:” y los suecos Abba. Una ironía es que “La Reina del Disco”, Donna Summer, encontró la fama en Hamburgo antes de cruzar el Atlántico.



A pesar de su tumultuoso éxito, el sonido Disco estuvo bajo ataque constante. Los fans del rock se indignaban ante la popularidad de una música que consideraban sin alma y “sin raíces”. Por otro lado, se asociaba el disco con delincuentes, gays y gente de color o de baja extracción.



El Sonido de Nashville

Anteriormente, mencioné el renacimiento de la música folclórica americana con la canción protesta. La música country ha existido desde antes de George Washington, pero en los 70 y 80 adquirió una popularidad que trascendió el nicho del Sur y del Gran Ole Opry, incluso del “Nashville Sound”.

La cultura Country, trascendiendo la música, se convirtió en parte del zeitgeist, primero por un presidente sureño Jimmy Carter y luego por un retorno a un conservadurismo que abrazaba todo lo que fuese americanismo. Mas o menos lo pisoteado durante las rebeliones de Los 60.

En resumidas cuentas, si la canción-protesta viraba hacia políticas revolucionarias de izquierda, el auge de la música country era un elogio a valores tradicionales estadounidenses, vamos era de derechas. Por eso la guerra anti-disco tenía por un lado a rockeros punk,  y una New Wave revolucionaria y en la otra acera iban cowboys y hillbillies que se bajaban del caballo para hacer bailes de línea y square dancing que se remontaban al bazar de Atlanta donde Scarlett O’Hara se atrevió a abandonar el luto para ser la reina del cotillón en la pista de baile.



La pregunta es si los teenagers quisieron participar en esta competencia. La respuesta es afirmativa. Para chicos que vivían pendientes del prom y otros bailes escolares o que querían impresionar en su primera cita ,el disco era la oportunidad para andar moviendo el dedito en el aire como Travolta y hacer contorsiones arriesgadas o simplemente tener la oportunidad de bailar más juntito a la pareja.

La música country era otro cuento, aunque su modo de bailar era tan elaborado como el Hustle, había algo anticuado en el sonido y las letras. Para el adolescente que era presa de la nostalgia trend de la época esto no presentaba problemas. Era diferente para el chico urbano de California o del noreste de USA que gustaba de lo novedoso y diverso. A pesar de que John Denver cantaba “I’m a Country Boy”, era difícil para el adolescente promedio y citadino acercarse a algo que olía adulto y viejo.

Sin embargo la música country si supo llegarles. Fuese gracias a una fusión disco-country como las “Southern Nights”  de Glenn Campbell o baladas románticas como el “Blue Bayou” de Linda Rondstad que ya era una cantante pop establecida.




La realidad es que los astros del género country eran mayores de treinta años. Los casos de Loretta Lynn y Kenny Rogers , los doyenne de la música country son más graves, puesto que hablamos de la generación de los padres de los adolescentes sesenteros y ni toda la ola de nostalgia los haría escuchar música de abuelitos. El escenario cambió gracias a estrellas jóvenes como la hermana de Loretta, Crystal Gayle, que con su exitazo “Don’t  it Make My Brown Eyes Blue” trajo una onda juvenil al country.



Por otro lado, cuando se cansaban de bailar, muchas chicas escuchaban las letras de “Jolene” y ”Here You Come Again” que aunque escritas e interpretadas por una matrona como Dolly Parton eran comprensibles para quienes estaban ya viviendo romances complicados.



Las letras también atraían el interés de los varones, sobre todo si había un cuento detrás de ellas. Por ejemplo  “Mamma, Don’t Let Your Babies Grow Up to Be Cowboy” de Wayne Jennings, o el relato fabuloso de Charlie Daniels “The Devil Went Down to Georgia” con su fantástico duelo de violines. El violín y la guitarra acústica eran instrumentos primordiales de la música country.



El Auge de la Cultura Country y Los Años de Carter

Georgia estaba en la mente de los estadounidenses en 1976, el gran año del auge country. La razón tenía nombre y apellido, Jimmy Carter. Después de una abrumadora victoria, Carter había devuelto a los demócratas a la Casa Blanca. El ex gobernador de Georgia era más sureño que el tejano Lyndon Johnson y parecía representar valores tradicionales a la vez que traía su historia de pobreza y de cómo había hecho su fortuna cultivando cacahuates. Todo eso capturaba la imaginación estadounidense, incluyendo la de los más jóvenes y principalmente los del Sur.



El tema estaba en el cine. De la espeluznante Deliverance (1972) se había pasado a  Nashville (1975), la vision de Robert Altmann del negocio de la musica country que amerito un Oscar para la mejor cancion, "I'm Easy" interpretada por Keith Carradine. Por otro lado la tercera versión del clásico hollywoodense A Star is Born (1975),puso en el rol del marido alcoholico  de Barbra Streisand a Kris Krisofersson , una estrella country de la vida real que protagonizaría también otra épica sureña Convoy.



Otros éxitos de taquilla incluyeron la franquicia Smokey and the Bear que sería una inspiración para la célebre serie de televisión  The Dukes of Hazzard y el cowboy por antonomasia, Clint Eastwood,  aceptó convertirse en camionero y cargar con un  orangután vivaracho en la comedia Any Wich Way But Loose que inspiraría otra serie de televisión B.J. and the Bear donde el oso era un chimpancé y BJ era un ex prisionero del Hanoi Hilton ahora convertido en camionero. Esta serie aporto otro Teen Idol para mi colección: Greg Evigan.



La televisión decidió aprovechar esta moda y poner a Georgia como escenario de varias comedias de situación. En 1977, la ABC lanzó Carter Country que usando la premisa de Al calor de la noche, giraba en  torno de un policía neoyorkino afroamericano educado, que no se dejaba atropellar y que decidía  ir a investigar a un pueblo sureño. Aunque la serie pretendía satirizar el racismo sureño(incluyendo al Klan) no le hizo gracia ni a los del Sur ni a los del Norte. En realidad no era cómica así que nadie la extrañó cuando la cortaron en la segunda temporada.



Un poco más popular fueron The Misadventures of Sheriff Lobo, con Claude Akins como un sheriff de un pueblo de Georgia que a ratos es más delincuente que los que persigue. En la segunda temporadaahora llamada simplemente “Lobo” el sheriff y sus ayudantes son trasladados a Atlanta. No le sirvió de mucho y la CBS la cortó en 1981.



Los Duques de Georgia y El Villano de Dallas

La única serie georgiana que tuvo éxito entre el público adolescente fue The Dukes of Hazzard que combinaba humor y acción con sus personajes que ,aunque campesinos y un poco delincuentes, eran guapos, valientes y estaban en contra de enemigos mayores. Tom Wopat y John Schneider eran los primos Duke. Tanto Luke,  el ex Marine y boxeador,  como Bo (Schneider),  el ex corredor de autos, estaban bajo libertad condicionada debido a contrabando de licor, y con ordenes de no salir del estado de Geogia.



Lo que exasperaba a los primos es que los que los habían apresado eran el corrupto político Boss Hogg yRoscoe Coltrane,  su sheriff-achichincle. En revancha, se dedicaban a luchar contra la dupla deshonesta y defender a los más débiles. Como no tenían permiso de cargar armas, portaban arcos, flechas y cargas de dinamita. Su empresa los tenía siempre metidos en tremendas carreras de autos y acrobacias de su vehículo-mascota El General Lee, un Dodger Chrysler. A veces eran auxiliados por su prima Daisy Duke (Catherine Bach), camarera en el bar local y su tío Jesse .



La serie se volvió la más popular de Estados Unidos, llegando a ocupar el segundo lugar de la más vista por la nación, solo superada por otra serie “sureña”, Dallas.  Los chicos, sobre todo John Schneider fueron Teen Idols por las siete temporadas que los Duke condujeron al General Lee en sus misiones justicieras. Catherine Bach, gracias a sus mini shorts, se volvió un símbolo sexual.



La serie también tenía una misión sutil , cambiar la imagen negativa del Sur. Los Duke con sus flechas y dinamita limpiaban  la imagen de los moonshiners (fabricantes y contrabandistas de licor), demostrando que la corrupción del Sur provenía de clases altas y no de la gente más simple. Era una visión de la cultura sureña mucho más simpática y atractiva que la presentada por otras series, a pesar de que también era espejo de conceptos como el mito de la Causa Perdida, por algo su auto se llamaba “General Lee” y el jeep de Daisy obedecía al nombre de “Dixie”.



La ABC tuvo una idea estupenda, hacer un maridaje entre dos series “sureñas”  poniendo back-to-back a Los Dukes de Hazzard y Dallas los jueves por la noche. La combinación fue explosiva. Dallas traspasó su rol de soap opera nocturna para convertirse en un fenómeno , la más vista en América. Ayudó a crear una visión interesante de Texas con una familia ganadera los Ewing y el villano J.R. Ewing el magnate petrolero, que hacía negocios globales desde sus oficinas en Dallas.

Con el tiempo, J.R. se convertiría en el personaje favorito de la serie. A pesar de sus perrerías,  implantó un interés que dura hasta hoy en los millonarios, sus negocios turbios y el modo en que ejercen su poder. A mí nunca me gustó Dallas, lo más cercano a una adolescente en esa serie , Lucy Ewing (Charlene Tilton), era un poco calzón suelto para identificarme con ella. En cuanto a J.R. nunca pude despegarlo del Mayor Nelson, el “amo” de Mi Bella Genio. Eso no quita que fuese un modelo, fantasía e ídolo hasta de adolescentes.



La Moda Vaquera

Algo que influyó en la cultura popular fue el vestuario de J.R. Desde sus bufandas de seda hasta sus botas eran admiradas por un público masculino que asociaba el guardarropa del antihéroe con una imagen de hombre exitoso y poderoso. Sin duda que la prenda más famosa del atuendo del petrolero era su sombrero, o sombreros, ya que poseía una colección. El Stetson se convirtió en lo más copiado del look J.R. y mi hermano, en la universidad,  usaba uno para cubrir su kippah.



Al hablar de la ropa de J.R. nos lleva a la influencia country o “Cow Girl” en el vestuario de las jóvenes de los 70. Yo diría que ese look entre el Prairie Boho (Boho de la pradera) de Las Ingalls y el look retro de soleras y jardineras de los 40, fue el favorito de las jovencitas setenteras.



Se usaban telas decimonónicas como el cuadrillé (gingham), el calicó y sobre todo la mezclilla que ya no era solo para pantalones sino también para faldas y vestidos.

Laura Webber Spencer fue muy parcial a ese look “pionero” con blusas de mangas abullonadas (yo tuve dos) y vestidos estampados muy estilo Country.




Parte del look de las vaqueras eran las aplicaciones de tela sobre las faldas de denim y los volantes en las faldas fueran de mezclilla o tela. Para ocasiones más formales se cosían bandas de encaje al borde de las faldas creando una impresión de enagua.



El ultimo complemento del vestuario de una cowgirl eran los botines de media caña con su cómodo tacón ancho, hechos en cuero o ante. Yo tuve un par de gamuza beige con aplicaciones de cuero del mismo tono.

 El look country, cómodo y llamativo continúo a través de los 80 y hasta hoy, Servidora, incluye un par de faldas de mezclilla en su guardarropa de anciana. En los 80s firmas como Gunnar Sachs, Jessica Mclintock y hasta Laura Ashley siguieron con ofertas de esa moda que combinaba la simpleza campesina y el romanticismo de las pioneras del Far West.



BIBLIOGRAFIA

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