Recordarán que
una novedad de Peyton Place, aparte de su horario, fue que presentó
la novedad de amores de adolescentes, pero las soap operas tradicionales no
siguieron esa moda. En 1973, la CBS quiso modernizar el género creando una soap
opera dedicada a un público que no fuese el de las abuelitas y las amas de
casa. Así nacía the Young and the Restless que, como indica su nombre, giraba en torno de una familia de cuatro
hermanas…jóvenes.
El problema es
que las Brooke eran veinteañeras, solo la menor estaba en la secundaria y ya al
año siguiente entraba a la universidad. Yo intenté seguirla el verano de 1977,
pero ninguna de las chicas ni sus historietas me interesaron. Yo había
comenzado a seguir soap operas el verano anterior y me había instalado en el
canal 7 (ABC) siguiendo One Life to Live, General Hospital y The Edge
of Night, toda la barra de sobremesa.
La Saga de una
Quinceañera
Con una excepción,
esas series giraban en torno a mujeres maduras y sus conflictos con hijos,
maridos y amantes. Solo en una había una quinceañera con la que yo (a los 17 años)
pudiese identificarme, Un poquito nada más porque Laura Vining Faulkner Webber
Baldwin Spencer hoy Collins, ha sido una mujer de vida prodigiosa desde su
nacimiento.
Yo entré en GH
porque estaba interesada en el Dr. Jeff Webber (Richard Dean Anderson en su
etapa pre-McGiver) que había caído en el alcohol y la manía suicida al descubrir
que su amada esposa Mónica andaba en amores con su hermano mayor Rick Webber. Entremedio,
Jeff se acostaba con Heather (Georganne Lapiere, hermana de Cher). Para cuando
Jeff regresaba con Monica, Heather estaba embarazada y el Dr. Rick (como la
serie ocurría en un hospital todos los personajes importantes eran médicos o
enfermeras) se había enamorado de la Dra. Lesly Faulkner.
Lesley tenía sus
propios problemas. Después de una violación marital quedaba embarazada, su
esposo tenía la cortesía de morirse, pero Lesley andaba también buscando a su
hija perdida. Sucede que en su primer año universitario, Lesley había salido
encinta de su profesor (mm el tropo del “Hombre mayor”). El padre de Lesley la había
hecho creer que la nena había muerto, pero Lesley descubría que vivía, se
llamaba Laura y su madre era Barbara Vining.
A Barbara la
interpretaba Judy Lewis, otra hija secreta que era también producto de una
violación perpetrada por nada menos que Clark Gable. La víctima había sido Loretta
Young , y había ocurrido mientras ambos filmaban La llamada de la selva.
Loretta ocultó su embarazo, entregó a su hija a un orfanato y más tarde la adoptó.
Ante el mundo hizo pasar a su hija biológica como adoptiva. ¡Cosas
de Hollywood!
Lesley vive en
otra época y planea hacer pública la existencia de su hija, pero encuentra a
Laura viviendo en un culto. Así tenemos el primer vinculo de Laura, de quince años,
con las adolescentes de la época. Las chicas que huían de su casa para unirse a
movimientos, comunas hippies y cultos. Lesley rescata a su hija, se la lleva a Port Charles y ahí ocurre una
catástrofe.
Monica quiere
impedir la boda de Lesley y Rick y provoca una caída de su rival. Lesley sufre
un mal parto, su hijo muere y ella se marcha de la ciudad abandonando a Rick y
a la perpleja Laura que siente que su madre
no la quiere. Lo curioso es que quien más apoya a Laura ¡es
Monica!. Aunque Lesley vuelve, se casa con Rick y el Dr. Webber adopta a Laura
(y le cambia el nombre), las cosas siguen mal. El trauma ha dejado a Laura, una
sobreviviente nata, desconfiando de los adultos y buscando modos de salir
adelante sin ellos, aunque sea de manera inescrupulosa.
Entre Scottie
y David Hamilton
Ahí llega Scotty
Baldwn (Kin Shriner), veinteañero, estudiante de leyes, hijo del abogado del
hospital. Laura lo seduce, el chico se enamora de la chica de dieciséis años, y consuman su relación en un hotel de Port
Charles donde son descubiertos cuando Scott paga la cuenta con la tarjeta de
crédito de su padre. El hecho es que los Webber enfrentan un problema de muchos
padres americanos: la realidad de que su hija es un ente sexual que les oculta
su vida privada. Le prohíben a Laura seguir con su noviazgo.

Para colmo, Laura
ha tomado la precaución de conseguir la píldora anticonceptiva ¿y quién
se la dio? ¡Monica! Lesley se siente doblemente traicionada. Laura no tiene ni tiempo
ni interés en los problemas de una madre a la que desprecia. Ya ha descubierto
que Scott es un pelele que le hace caso a sus mayores.
Han ocurrido varios cambios. Monica se ha
casado con el millonario Alan Quatermain (Dear Stuart Damon alav-ha-shalom). El
actor que hacía de Rick―cuya única virtud era haber sido guardaespaldas de
Dean Martin―se fue de la serie. Fue reemplazado por Chris Robinson de quien yo había
estado enamorada cundo él era parte del elenco de Twelve O’Clock High (Comando
Aéreo). Y en la escena aparece David Hamilton. El “hombre mayor”, otro
lugar común de las ficciones sobre adolescentes.
David es un pintor,
antiguo amigo de Rick. Ha perdido a su familia y necesita convalecer en alguna
parte. Rick se lo trae a vivir a su casa a pesar de que Leley desconfía del
pintor y de sus motivos. Tiene razón, David odia a Rick, quiere destruir su
felicidad y cuando no puede seducir a Lesley, lo hace con Laura. Mientras Laura
se siente “adulta” por vestirse como mujer madura y tener un affaire con un
hombre de mundo, Scottie cae en las redes de Bobbie (Jackie Zeman
alava-ha-shalom)), la nueva enfermera. Bobbie, una ex prostituta juvenil, es más
ducha en trucos de alcoba que Laura.
Lesley comienza a
tener sospechas. ¿Por qué su hija ya no se interesa en Scottie? ¿Por
qué se viste y arregla de manera más sofisticada? Finalmente descubre la verdad,
incluyendo algo peor. David hasta ha
tenido tiempo de estafar al hospital con unos terrenos fraudulentos. David
quiere huir de Port Charles. Laura quiere acompañarlo. David la desengaña de
una manera tan cruel que ella le da un empujón, David se golpea con la chimenea
de piedra y muere.
Laura Fuera de
la Ley
Llega Lesley que
ha seguido a su hija y se la lleva. Laura busca refugio en la panacea de la
gente atormentada de telenovelas, pierde la memoria. Lesley se entrega a la
policía acusándose de ser amante de David y haberlo matado en un arranque de
celos. La historia de Lesley tiene tantas contradicciones y agujeros que ni el
marido le cree. Laura recobra la memoria y ahí hace aparición su mayor defecto, la cobardía.
Laura huye a casa
de su madre adoptiva. Scottie la encuentra y convence de regresar y entregarse
a la policía. Para entonces, Scottie se ha dado cuenta que ama a Laura y decide
apoyarla. Esto enfurece a Bobbie. El dictamen del juez es que Laura (menor de edad)
no tiene que ir al reformatorio. Se ha determinado (a pesar de la campaña mediática
en contra de la chica) que Laura provocó la muerte de David accidentalmente.
El juez le da a Laura un año de plazo que cumplirá bajo la custodia de sus padres. Si se comporta como debe, quedará libre, sino irá al reformatorio y enfrentará , cumplidos los 18 años, un juicio que puede llevarla a años de cárcel. Entretanto, Laura está bajo vigilancia constante de un agente, Mr. Higgins, que no solo la visitará sin aviso, además hablará con gente que trata con la acusada diariamente, gente como Bobbie. Ahora, la vida de Laura se parece a esas películas de la NBC y la ABC que retrataban lo que les sucede a las adolescentes atolondradas.
Bobbie inicia una
campaña de acoso buscando ser atacada físicamente por Laura que finalmente le
arroja un libro por la cabeza. Eso no es suficiente y Bobbie debe solicitar la
ayuda de su hermano Luke Specer… Oh the plot thickens! Luke (Antony
Geary QEPD), un delincuente vinculado con la mafia, llega de Miami y se
inscribe en la universidad donde estudia Laura.
De ahí comienza a
hacer todo tipo de travesuras malévolas. Echa a perder el carburador del carro
de Scottie, para que Laura llegue tarde a su casa y transgreda el toque de
queda que ha establecido el juez; hace una reservación en un motel a nombre de
Laura y Scottie y con engaños hace ir a Laura a un bar del muelle donde la
descubren con un individuo que creen es su amante. Para estas alturas, Laura ha
pasado de chica manipuladora y mentirosa
a víctima total. Sin embargo, aunque sentíamos lástima por ella, se estaba
volviendo aburrida y semi cursi.
Por suerte para
los actores y el público entró Gloria Monty a hacerse cargo de la soap opera
justo cuando el rating de General Hospital estaba por los suelos. Monty
se dio cuenta de que las únicas subtramas que atraían algún interés eran las
desventuras de Laura. Hacía dos años que Genie Francis―que entonces solo
contaba 14 años―había ingresado en la soap opera. Antes solo había
aparecido en un episodio de Family como una rival de Buddy. En su tiempo en GH, la
joven actriz había desplegado una gama de emociones en pantalla.
Gloria decidió
dos cosas, darle mayor preponderancia Laura y atraer a un público juvenil. Para
eso le creó amigas a la chica Webber, Claudia la token afroamericana y Beverly,
la token gordita. Ninguna llegó a ser un personaje importante a pesar de que el
sobrepeso de Beverly sirvió para una subtrama en la que se involucró Richard
Simmons, el gurú de las dietas y ejercicios del momento.
En la primavera
de 1979, los problemas de Laura con la ley acabaron. Quedó libre, las mentiras
de Babbie se desbarataron y en el último intento de los hermanitos Spencer,
Laura sufrió un accidente automovilístico que casi le costó la vida. Los
Spencer se arrepintieron, Los Webber dieron permiso a Laura y a Scottie a
casarse. En Julio de 1979, Lara le daba el “Si” ante el altar a Scottie.
Diario de una
Esposa Joven e Insatisfecha
Entretanto, Tony
Geary que solo había sido contratado por unos meses recibió la noticia de que
“Mother”, como apodaban a Gloria Monty, tenía planes para Luke. Para comenzar
Luke, con dinero de la mafia, puso una discoteca en el campus universitario.
Ahí contrató a Richard Simmons para que diese clases de aeróbicos. La serie
comenzó a enfocarse en los más jóvenes y los que tenían problemas de jóvenes.
Como cualquier
esposa de dieciocho años sin recursos económicos, Laura se sentía superada.
Odiaba el trabajo doméstico, no podía conjugar sus clases con atender una casa,
además de mantener un presupuesto. Scottie ganaba poco y su mujercita extrañaba
la jugosa mesada de sus padres. La llegada de su hermana adoptiva, Amy, provocó
en Laura la nostalgia de ser libre para jaranear y no preocuparse de tanta
responsabilidad.
La solución era
buscar un empleo que pagase bien y ese era como camarera en la disco de Luke.
Scottie rugió de rabia porque Laura debía usar un traje muy pequeño, pero ella insistió
y se salió con la suya.
Para esas
alturas, Laura y Scottie pelean a diario, Laura usa a su patrón de paño de lágrimas
y Luke termina enamorándose de ella. Entra la mafia que quiere que Luke sea su sicario
y todo esto desencadena en la noche en la disco donde a solas, Luke y Laura
bailan al ritmo de “Rise” de Herb Albert y de vertical pasan a horizontal.
En otra entrada he dado detalles sobre una relación que
inexplicablemente devino en uno de los grandes―y más largos―romances
de las soap operas. Hoy hay más reproches sobre esa premisa de que lo que
empieza mal puede acabar bien. Como fantasía, como romance prohibido funciona
en la ficción, tengo mis dudas si funcionaria más allá de ese escenario de
terapia lacaniana.
El caso es que si
fue violación. Laura podría ya haberse sentido atraída por Luke, ella misma
confesaba que sexualmente la experiencia fue gratificante (más que sexo con
Scottie), pero igual fue sexo a la fuerza y el trauma aumentaba por el
sentimiento de culpa de la víctima.
Que la audiencia
excusara este detalle y se enamorara de Luke-y-Laura habla de la época (sin
critica) y de la evasión de la realidad que produce un argumento bien narrado
aunque los detalles ya lo asemejen a un cuento de hadas. Agreguémosle la
química entre Tony y Genie y sus dotes histriónicas. Lo cierto es que General
Hospital, gracias a la super pareja, trascendió su rol de soap opera
atrayendo al público más exigente, los jóvenes.
En los
dormitorios universitarios, las chicas se juntaban en grupos para ver que nueva
aventura emprenderían Luke y Laura.30 millones de espectadores vieron la boda de Luke y Laura a fines de 1981. Dame Liz Taylor, tan fan
de la serie, llegó a exigir que la incluyeran y así hizo su aparición en Port
Charles como la mega villana Helena Cassadine.
Aun antes de la
llegada de Luke, Laura, que ha tenido más evoluciones que un Pokemon, experimentaba
toda la gama de los problemas que enfrentaban las adolescentes con sus padres,
con su novio, con su sexualidad. Incluso
los matices menos comunes como el romance con un hombre mayor, el roce con la
ley, la violación y hasta un miedo a un embarazo indeseado, eran temas que la
convertían en un referente con el que era fácil identificarse..
Laura cambió la
cultura televisiva y dio respetabilidad, precisamente con sus transgresiones,
al menospreciado genero al que pertenecía General Hospital. Abrió paso a
personajes adolescentes cuyas interpretes se volverían estrellas de Hollywood
como Lori Loughlin en The Edge of Night y Meg Ryan en As the World
Turns. La misma Demi Moore hizo sus pininos en General Hospital
justo cuando Genie Francis se retiró en 1981.
Por último, aun
la chica seria que no se metería en líos con la ley o protegería a su violador no
podía menos que admirar el vestuario de Laura que―como su personaje ―evolucionó
a través de las modas del final de la década. Desde los gauchos hasta la onda “vaquera”
de la cual hablaré más cuando discuta la moda “country”, incluso el cabello
lacio de los quince años se volvió una cascada de ondas o un peinado alto para
el ’79.
Un detalle que
indicaba el affaire secreto de Laura y David Hamilton fue el cambio de
vestuario de la adolescente que dejó a los jeans de lado para preferir vestidos
y faldas. Esto ocurrió justo cuando mi hermano y yo entramos a la escuela
judía. Por falta de recursos propios, hasta que comencé a ganar un sueldo
respetable (Los 80) mi ropa era comprada por mi madre y estrictamente a gusto
de ella.
El saber que ya
no me podía tener en vaqueros y camisas de franela o esconderme―en
castigo―las pocas faldas que poseía, la obligó
a buscar un modelo para escoger prendas para mí. ¿Quién mejor que la Chica
Mala de Port Charles? Y así , hasta la muerte (aparente) de Laura en 1981, tuve
ropa bonita gracias al buen gusto de los encargados del guardarropa de General
Hospital. Lástima no tener fotos de entonces, pero yo tuve estas faldas
escocesas eco del New Look que, tal como Laura, combinaba con blazers de terciopelo.
Un episodio
aparte fueron los abrigos. Los tuve todos. La chaqueta corta color canela, el
Montgomery con bufanda y la tres-cuartos gris.
(NOTA: Un poco
desgreñada y desastrada, pero ahí tengo puesta una de las faldas de Laura)
BIBLIOGRAFIA
Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979
Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121
Shows 1948-2004
Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers,
Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace. Teenagers: An American History
People Magazine Celebrates General Hospital: 50th Anniversary
Special
Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a
Decade of Upheaval Created the World We Live Today.
Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades
Soares, Manuela. The Soap Opera Book

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