Watergate, la
renuncia de Richard Nixon y la conciencia de que el país estaba dividido entre
los sobrevivientes de Vietnam (muchos malheridos física y emocionalmente) y los
que los habían repudiado, había credo una especie de psicosis en el pueblo
americano incluso en los más jóvenes. La solución fue escapar culturalmente a
un tiempo pasado.
La nostalgia es
un tema que ya desarrollé en otra entrada de este blog. Ahí dije que ya en Los 30 el cine de
Hollywood había encontrado un refugio para los afligidos por la gran Depresión
enviándolos a una década (La Belle Epoque/The Gilded Age) donde la economía
estadounidense vivía en una expansión cultural, política y económica.
En Los 70 donde
de nuevo hubo recesión, donde un presidente tuvo que renunciar y donde pocas familias
de clase media no fueron afectadas por La Guerra de Vietnam, fuese con un
pariente muerto o regresado en condiciones calamitosas, había que encontrar un
escape y eso fue en La Nostalgia no solo de tiempos mejores sino también lo
contrario.
El retorno de las faldas Poodle
Del Padrino a
La Casita en la Pradera
En 1972, el Oscar
se lo disputaban dos películas situadas en un pasado cercano. Cabaret y El
Padrino cubrían, una el Berlín en vísperas del nazismo y la otra Nueva York
en la posguerra. Un detalle fascinante de ambas fue que, por primera vez, había
una atención al detalle en términos de decorado y vestuario. La misma atención
que se utilizó para Los Walton que apareció ese otoño de 1972 en las pantallas
de los hogares estadounidenses. Un año más tarde era el segundo programa más
visto en el país.
Conscientes del
poder de mostrar familias del pasado estadounidense, las televisoras aprovecharon
de crear series familiares de época. En septiembre de 1974, cada canal se
esmeraba en presentar opciones. Yo acababa de llegar a USA y recuerdo haber
visto el TV Guide listaba todas las series nuevas. La que más me interesó fue
la menos exitosa.
Hoy nadie
recuerda Sons and Daughters, la historia de una pareja de estudiantes de
secundaria en 1955. Nunca pude verla porque había solo un televisor
en casa (y en blanco y negro) y pertenecía a mis padres. Como la serie no les interesó,
no pude verla, y no está en ninguna parte. Me devora la curiosidad por saber
que provocó su falta de audiencia. (NOTA: Algunos episodios estan en YouTube)
Lo que si
recuerdo es el furor que causó la serie (entonces) infantil The Little House of the Prairie. A mí nunca me interesó y eso que mi
profesor de ESL quería toda costa que leyese los libros de Laura Ingalls en los
que se basaba la serie. En 1979, cuando me regalaron una tele (en colores) como
presente atrasado de graduación, le hinqué el diente y me encantó, pero si los fans
de la serie recuerdan, es la temporada en que Laura y Nellie crecen y comienzan
a tener problemas de adolescentes incluyendo el amor.
Lo que si recuerdo
fue la influencia que tuvo el vestuario de Las Ingalls en la moda. Se
resucitaron el boho y los estilos campesinos que habían impuesto los hippies.
Solo que ahora ya no primaban los chillones colores y estampados psicodélicos,
dándosele una preferencia a telas como calicó y gingham usadas en el Lejano
Oeste.
El Fonz y Días
Felices
Con tanto bombo y
platillo que recibió la saga de Los Ingalls, casi nadie se fijó en otra serie
de época que más podía calificarse como ‘retro” puesto que tenía lugar en Los
50. Le tomó un año a Happy Days volverse una de las series más vistas de
Estados Unidos. Hasta generó spinoffs como Laverne y Shirley, y años más
tarde, Joannie Loves Chachi que impulsó la carrera de Teen Idol de Scott
Baio.
Happy Days fue inspirada por algunos filmes de Los
50 como The Wild One cuya influencia se sentía en vestuario y
actitud del famoso Fonz, pero también en otras urgencias nostálgicas de Los 70
s, tales como la prosperidad y
tranquilidad de Los 50. Otra película cincuentera fue la aclamada y galardonada
The Last Picture Show que en 1971 describía las vidas de adolescentes
tejanos a comienzo de Los 50. El haber sido filmada en blanco y negro tal vez
no hizo de este filme de Peter Bogdanovich una influencia cultural como lo
seria , dos años más tarde, el hoy filme de culto American Graffitti.
Producida por
Francis Ford Coppola, era el segundo trabajo de director de un semi desconocido
llamado George Lucas, American Graffiti describía los sucesos de una noche
veraniega que vivian un grupo de jóvenes de Modesto (California). La acción era
en 1962 y más que nostalgia era un “retro”
que retrataba los recuerdos juveniles de Lucas quien también escribió el guion.
El elenco estaba compuesto por entonces semi desconocidos como Richard
Dreyfuss, Paul Le Mat, Mackenzie Phillips y en un rol menor, Harrison Ford.
Él coestelar lo
llevaba Ron Howard, quien había sido actor infantil en Hollywood y había sido
el pequeño Opie en el Show de Andy Griffith. Un año después de
American Grafitti cuando la ABC quiso crear una serie “nostálgica” situada
entre el mundo de The Last Picture Show y el de American Graffitti,
Ron Howard iba a protagonizar Happy Days.
La acción tiene lugar
en una pequeña ciudad del Medio Oeste a fines de Los 50 y gira en torno a
Richie Cunningham y sus amigos de secundaria. Richie es hijo de una familia
acomodada, es un chico bueno pero típicamente obsesionado con ser popular con
las chicas. Vamos que es un Andy Hardy de una década mas moderna.
El primer año de Happy
Days no fue muy atractivo, los tiempos no estaban para Andy Hardy. La serie
fue salvada por un judío neoyorquino llamado Henry Winkler. Winkler acababa de
rodar The Lords of Flatbush junto al desconocido Sylvester Stallone, y
estrellas de televisión como Perry King y Susan Blakely. The Lords, no
fue una gran película, solo otro ejemplo del cine de nostalgia puesto que tenía
lugar en la Brooklyn de Los 50.
Eso bastó para
que los productores de Días Felices lo integraran como contraparte de Richie
Cunningham. Arthur “Fonzie” Fonzarelli, era un huérfano de origen italiano que
se vestía como Brando en El Salvaje y vivía una existencia semi nómada
acompañado de su motocicleta e innumerables novias.
Fonzie en la portada
Desde el primer
instante, El Fonz, se convirtió en un favorito de los adolescentes, ya que complementaba
maravillosamente a Richie y sus amigos. Era un personaje que, a pesar de su
origen italiano, fascinaba a chicos de todas las clases y origen étnico.
Nuestro amor por El Fonz nos permitió integrarnos más fácilmente al choque
cultural de ingresar a una nueva escuela, nueva religión y nueva cultura. Descubrimos
que los judíos ortodoxos también eran Fonziefans (el hecho de que Henry Winkler
fuese abiertamente judío ayudaba). Aparte que aunque católico (casi se murio cuando accidentalmente beso a una monja) El Fonz odiaba la discriminación.
Otro factor que hacía
a Fonz tan adorable es que nunca fue un estereotipo ni personaje negativo. A
veces sus conocimientos del mundo de la vida lo hacían sacar a Richie y sus
amigos de problemas que a los que llevaba su inexperiencia adolescente. Por
otro lado, la vida hogareña de RIchie hacía que Fonzie desease tener un núcleo
familiar. Un momento muy conmovedor fue cuando Richie cayó en coma y Fonz tuvo un dialogo con D-s.
Su relación con
los padres de su amigo era maravillosa, puesto que Mr. y Mrs. C ., como el Fonz
los llamaba, veían a través de la máscara de semi delincuente del motociclista.
Eventualmente, Fonzie se fue a vivir con Los Cunningham , lo que hizo más
interesante la dinámica de los protagonistas.
Happy Days tuvo nueve temporadas. Richie se graduaba
de la secundaria, hacia el servicio militar e iba a la universidad. La serie
terminaba con Richie casado y trabajando como periodista en 1962. Entremedio,la pasión porLos 50 siguió
aflorando en la pantalla chica y la grande también.
Los 50 en el
Cine
El ejemplo mayor
es Grease que debutaba en el cine en 1978, pero ya antes había otros
filmes que rememoraba esa era mágica. Richard Thomas que, gracias a su
interpretación de John-Boy en Los Waltons, se estaba convirtiendo en Teen
Idol de una América nostálgica, retrató en un telefilmeSeptember 30, 1955el impacto que la muerte de James Dean tenía en un chico de una zona rural de
America.
Si en un éxito
musical de 1972, “Miss American Pie” , se menciona “el día en que la música
murió”el recuerdo de Buddy Holly y sus
compañeros estaba presente en la era de nostalgia. A pesar de que el musical Grease
incluía una copia de “La Bamba” de Ritchie Valens , el filme lo quitó. Como
compensación, ese mismo año Gary Bussey protagonizó The Buddy Holly Story.
Un filme que no abrazó
la visión idealizada la América de McCarthy y la Guerra Fria fue la Oda a
Billy Joel (1976). Hoy más recordada por su tema musical, la película
convirtió a Robby Benson en estrella, haciéndonos olvidar que fue uno de los
primeros filmes en hablar de homosexualidad entre adolescentes y de cómo los
prejuicios de la década y la estrechez de mente de las pequeñas poblaciones empujaban
al protagonista al suicidio.
Grease cerró el ciclo de nostalgia de Los 50 de
la década setentera, pero no fue la única fuente de nostalgia. Si los jóvenes oían
de sus padres lo que era bailar el rock, también escuchaban a sus abuelos contarles
sus hazañas en la Segunda Guerra Mundial y de paso mostrarles cómo se bailaba
un jitterbug. De la nostalgia por Los 40
hablaré, si D-s quiere, la próxima vez.
BIBLIOGRAFIA
Brooks, Marla. The
American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
Handy, Bruce. Hollywood
High: A Totally Epic, Way Opinionated Story of Teen Movies.
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace. Teenagers:
An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Aunque la
historia del Rock nos cuenta que la segunda administración Nixon fue el reino
de grupos como Led Zeppelin, The Who y Pink Floyd, a juzgar por las portadas de
las nuevas revistas de adolescentes, los ídolos de jóvenes estadounidenses eran
David Cassidy y Donny Osmond. En cuanto a la televisión, la diversidad
sesentera marcó las pautas para programas adultos que incluían jóvenes rebeldes
y maestros de color. En 1972, apareció una longeva serie que inspiraría una ola
de nostalgia.
Adiós a los
Ídolos
El comienzo de la
década había sido también nefasto para el mundo de la música. Dos grandes,
Janis Joplin y Jimmi Hendrix, fallecieron debido a sobredosis de drogas en
1970. Un año más tarde, y por las mismas causas, los seguía Jim Mrrison, el
vocalista de The Doors.
Mi vecina la
Gatita Judy, que era adolescente en ese tiempo, dice que los jovenes no eran
los grandes seguidores de estos ídolos. Yo recuerdo que mi madre me colgó un
poster de Hendrix en la pared de mi cuarto, pero nunca fui adicta a su música.
Martires del Rock: Jim, Jimmy y Janis
Es posible que al
comienzo de los 70, los universitarios y los estudiantes de secundaria se
sintiesen atraídos por la novedosa música de conjuntos como Pink Floyd, Queen y
Led Zeppelin, pero si las revistas no mienten, el gran ídolo de jovencitas era
un cantante menor llamado David Cassidy ¡y su rival era un nene mormón!
Cassidy vs
Osmond
Me asombró saber
que David estuvo entre los cantantes que llegaron muy alto en el hit parade de
la primera etapa setentera, no solo en el estadounidense sino también en el
británico. Curioso, David era un Bubble Gum Rocker que había saltado a
la fama gracias a su madrastra y su participación en una serie semi
infantil-semi juvenil.
La Familia
Partridge era una
respuesta al éxito de La Tribu Brady, uno de los programas más
injustamente aclamados de Los 60. Aun de niña yo la detestaba. Sin saber los
entretelones, yo sentía que no era una serie familiar puesto que los chicos vivían
peleándose y eran muy antipáticos. Además detesté a “Marsha, Marsha,
Marsha!” que era mi opuesto. Rubia, esbelta, hermosa , un ejemplo de las chicas
cuyo desprecio dolía más que el acoso al que yo era sometida.
En cambio Los Partridge
eran atípicos (una familia que se ganaba la vida como conjunto musical), pero
positivos y simpáticos. La madre, viuda y guapa, estaba totalmente dedicada a
su trabajo y a sus hijos y andaba correteando a cualquier hombre que quisiese
separarla de esos amores. Mi padre me contó que Shirley Jones había sido una
famosa actriz de Hollywood con filmes como April Love con Pat Boone, y The
Music Man y que había ganado un Oscar por Elmer Gantry. Yo solo veía
en ella a la madre que todos quisiéramos.
El que los Partridge
formasen una familia musical y que llevasen una vida nómada de tour en tour
montados en su propio autobús los hacia fascinantes, tal como sus intentos de
ser “normales” sobre todo los adolescentes. Los pequeños Tracy y Chris eran
insignificantes en la trama, Danny Patridge (Danny Bonaduce) era un simpático
truhan preadolescente que a veces era más astuto que los adultos, pero los más
famosos y adorados por sus fans eran Keith y Laurie, interpretados por David
Cassidy y Susan Day.
Susan se
convirtió en la pinup de muchos jóvenes estadounidenses. Provoca tristeza saber
que esos años de fama no fueron gratos para ella, aquejada por la anorexia que
entonces no se sabía lo destructiva que podía ser. Para colmo, se enamoró de
David Cassidy , un sentimiento que nunca fue correspondido.
Por suerte,
comenzó una carrera en roles serios siendo una respetable Jo March en un
telefilme de Mujercitas de 1978. A comienzos de los 80 tuvo un rol
permanente en el drama naval Emerald Point S.A. y luego en la aclamada L.A.
Law que le ameritaría un Globo de Oro.
El caso de David es un poco más complejo. Su
fama fue más grande que la de Susan incluso cuando se desligó de la
Familia Patridge e inició una carrera de solista. Se convirtió en la adoración
de las fans adolescentes, como lo atestiguan las portadas de las revistas de
teenagers de entonces. Sin embargo, la fama, el acoso de los admiradores, y la
falta de privacidad lo abrumaban. Eso afectó su carácter y sus nervios.
Antes de su
fallecimiento en el 2017 había acumulados dos matrimonios fracasados, dos hijos
(una ilegitima) y un alcoholismo que lo llevaría a la tumba. Para colmo, a
fines de los 70, le vino a hacer sombra su propio hermanastro: Shaun Cassidy.
Los Hermanos Cassidy
En una era en que
solo nos enterábamos de los quehaceres de la farándula gracias a publicaciones
que nos traían noticias adulteradas y atrasadas, creíamos que la única
preocupación de David Cassidy era quien le arrebataría el título de rey de los
ídolos juveniles; si Donny Osmond o Bobby Sherman. Según las revistas, Donny
Osmond era su gran rival.
Hora es de hablar
de las revistas. Con la Beatlemanía,apareció la necesidad de informar/cultivar al público adolescente. A lo
largo de la Era Hippie existieron en USA varias publicaciones , Teen Screen,
Teen World, Teen Life, que suplían las necesidades informativas de los
teenagers, pero que fueron cerrando paulatinamente, quedando nada más las
conocidas Teen Beat y Tiger Beat.
Una mirada a
cualquiera de las portadas de estas revistas nos muestra los mismos rostros Cassidy
vs Osmond. Aunque ambos eran Bubble Gum, sus vidas, carreras e incluso sus edades
eran disparejas. David era un Hollywood Baby, había crecido en el desorden de
la farándula, era hijo del divorcio y había encontrado la fama en una serie de
televisión.
En cambio, Donny
era el menor de una familia mormona de Utah, tenía seis hermanos mayores y una
hermanita, la famosa Marie. Con permiso de sus Elders, La Familia Osmond
permitió que sus hijos varones le entraran a la música popular, pensando que
atraería una propaganda positiva al estilo de vida mormón.
Los chicos
cantaban siguiendo el Estilo Barbershop (barbería) a capella. Yo los conocí
porque a fines de Los 60 consiguieron ser contratados por Jerry Lewis como
entretenimiento oficial de su show. Para entonces habían integrado al conjunto
a Donald, su hermanito menor que también participaba en sketches cómicos como
el hijo del Malvado Ralph Rotten.
En 1971, “Donny” inició
una carrera como solista.A sus catorce
años todavía no cambiaba la voz. Cuando lo escuché en la radio, en Chile, creí
que era “Donna” y no lo asocié con el pequeño Rotten. A pesar de ese
impedimento, pronto Donny consiguió escalar el Billboard con un cover del éxito
de Steve Lawrence “Go Away Little Girl”, seguido por “Puppy Love” que llegaría al
tercer sitial. Pronto las portadas de revistas vendían el rostro del
adolescente que hacía chillar a las fans, sobre todo las más jóvenes que por
fin tenían un ídolo de su edad.
Ese encanto
mantendría en la cúspide a Danny Osmond por años. En 1976, formó una dupla con
Marie, la única hembra de la tribu Osmond. Su popularidad los llevó a tener un
programa de variedades en la ABC que duraría por tres temporadas.
El show de Donny
and Marie, convirtió a la chica Osmond en estrella de adolescentes también.
Incluso se le ofreció el apetitoso rol de Sandy en la versión fílmica de Grease.
Marie se negó, temerosa de que el personaje no reflejase sus valores. Eso es lo
más admirable de Los Osmond: su integridad.
En 1976, Donny se
casó y sigue casado con Debbie Glenn.Tienen cinco hijos y dieciséis nietos. Pasada su etapa de Teen Idol,
Donny se ha reinventado como actor de teatro, y conciertos en Vegas y programas
de televisión. En la era del reality participó como concursante en la novena
temporada de Dancing with the Stars. En 1994, publicó su autobiografía.
Sigue siendo recordado por mujeres que ahora son abuelas y nunca ha caído en
los excesos que afectaron la carrera de Dvid Cassidy.
La Televisión
y la Inclusividad Racial
La Era Watergate
no se caracterizaría por una televisión domestica o por enfocarse en colegiales
como ocurriría durante la presidencia de Gerald Ford y Jimmy Carter, pero desde
fines de los 60 buscaba integrar jóvenes a series adultas a a vez que ingresaba
actores afroamericanos a los elencos.
Su mayor logro en
ese aspecto lo tuvo en 1968, la ABC con Mod
Squad que en America Latina se llamaría Patrulla Juvenil. Aaron
Spelling, quien se había hecho conocido por producir El Detective Millonario
(Burke’s Law), había fundado una productora recientemente con el comediante
Danny Thomas. A ellos les tocó producir esta serie policial.
En esos años, la intención
era desvincular a los actores negros de roles estereotipados (criados, relleno
cómico, etc.) Por eso los había espías como Greg Morris en Misión Imposible y
Bill Cosby en Yo soy espía, caza recompensas en el Oeste como Otis Young
en The Outcasts, en o enfermera, viuda de Vietnam y mujer que trabajaba
a la par de criar un hijo pequeño como Diahann Carrol en Julia. Por supuesto el rol más espectacular era el de
la teniente Uhura (Nichelle Nichols) en Viaje a las estrellas, una
oficial en una nave espacial.
Lo próximo sería
un detective de color, pero el concepto detrás de Mod Squad (1968) era
sui generis. Clarence Williams III interpretaba a Lincoln “Linc”, hijo de
familia de escasos recursos, con doce hermanos. Su rebeldía lo había hecho
participar en Watts, la famosa revuelta racial en el ghetto angelino. Luego de
su arresto, Linc era reclutado por el capitán Greer (Tige Andrews) que tenía un
proyecto en mente. Su idea era contratar jóvenes cuyo estilo de vida les
permitiría ser agentes encubiertos donde la policía regular no tenía acceso.
Linc cambiaba su rabia por otra manera de
buscar justicia,infiltrándose en sitios
donde la policía era repudiada y donde los blancos temían entrar. Sus
compañeros serian Pete Cochrane (Michael Cole) chico de familia afluente, cuya
indisciplina le ameritaba ser expulsado de su casa y era arrestado cuando
estaba robando un auto. Por último, estaba Julie, una “flower child” que había
sido arrestada por vagancia, pero que en realidad estaba huyendo de su madre
prostituta.
La patrulla
juvenil se infiltraba en todo ámbito criminal haciéndose pasar por estudiantes,
motociclistas o hippies. Clarence se convirtió en un primer ídolo y modelo para
jóvenes afroamericanos. Su Afro cruzó fronteras, a pesar de que solo un muy
desubicado blanco podría peinarse así.
Peggy Lipton, una
chica judía de Long Island que había sido modelo, se volvió una pinup. Aunque
los libretos la tenían como damisela en apuros, siempre en necesidad de que la
socorriesen sus compañeros, fue considerada como la más talentosa del grupo y ganó
un Globo de Oro en 1970.
A pesar de
pertenecer a un género que no tenía mucha aceptación entre los jóvenes de la
era de Nixon, el Mod Squad sirvió para muchas campañas a favor de la
población más joven. Peggy volvió a modelar, pero ahora desde las páginas de TV
Guide para unas fans que admiraban a Julie.
Peggy modelando para TV Guide
Aunque se llegó a
crear una revista que narraba las aventuras del trio, la serie también fue
presa de prejuicios. En 1968, le censuraron a Aaron Spelling, un beso
“amistoso” entre Peggy y Clarence. Siendo este el año del primer beso
interracial de la televisión (en Viaje a las estrellas), la censura
demuestra que todavía había racismo en la ABC. La ironía es que después de
terminar Mod Squad, Peggy Lipton se casó con el famoso musico negro,
Quincy Jones.
Los miembros de La
Patrulla Juvenil colgaron sus chapas,en 1973, un año antes que cerrara Room 222 (Aula 222), otro
intento de hacer una serie juvenil con contenido diverso. Como indica el
nombre, la serie tiene lugar en una secundaria y el aula 222 es donde enseña
Pete Dixon (Lloyd Haines), un joven maestro de historia afroamericano. La
escuela es bastante variada en términos demográficos, el director es judío y
Dennis Nicholas,de raza negra
interpreta a Liz McKyntire la consejera (y novia de Pete).
La diferencia es
que Pete es el protagonista. Su raza no interfiere en su calidad de maestro
aunque no carece de importancia. Su rango le permite servir de mentor para
Alice (Karen Valentine), una maestra novata y bastante torpe. El poner a
alguien de color como superior de una blanca y a cargo de una clase donde
chicos de todas las razas lo escuchan y obedecen porque los conocimientos e
intelecto del Señor Dixon superan las barreras raciales establecidas, fue un
paso adelante en la televisión.
Sin embargo, la
serie tuvo ratings bajos y planeaban sacarla del aire cuando los Emmy si
reconocieron su mérito. En 1970, Room 222 recibió un premio por ser la
mejor serie del año, tal como lo recibirían Michael Constantine y Karen
Valentine. La serie fue renovada y duró cinco temporadas, pero, aunque
nominados, ni Lloyd Haines ni Denisse Nicholas ameritaron galardones.
El que Michael
Constantine ganase como mejor actor de una serie donde no llevaba el primer
crédito le ha conseguido el membrete de “Salvador Blanco”, totalmente
inmerecido, ya que no era un personaje importante. Si mal no recuerdo la trama
se centraba en Pete, e incluso postergaba a sus alumnos para darnos, como en To
Sir with Love, la perspectiva de maestro.
Lo que es
indudable es que Mod Squad y Room 222 fueron experimentos originales,
pero no fueron los únicos de la Era Watergate en términos en presentar
novedades. En 1970, Aaron Spelling quiso volver al pasado con una serie juvenil
de época. Young Rebels no superó la primera temporada. Estos jóvenes que
se rebelaban en contra del dominio británico en los días de George Washington
resultaron tan presentistas que daban risa.
Muy diferente fue
una serie que daría que hablar hasta hoy. La Era de la Nostalgia llegó a los hogares
estadounidenses en 1972, con un vistazo a un tiempo peor que el presente, la
Depresión en las montañas de Virginia. En la CBS se cocinó este fenómeno
situado en la historia más cercana y que atraía a gente de todas las edades Los Walton iba a cambiar la televisión de los 70,
pero de eso hablaremos pronto.
BIBLIOGRAFIA
Brooks, Marla. The
American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
Manchester,
William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States,
1932-1972
Miller, Donald
C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art
of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Los 70 comenzaron
con esperanzas de tiempos mejores pero también con nuevos temores. La Guerra Fria
parecía haberse acabado, pero Vietnam seguiría hasta 1975. Con el fin del
reclutamiento forzado en 1973, parecía acabarse el prospecto de ir a morir en Indochina,
pero las muertes entre adolescentes y sus ídolos seguía aumentando por el uso
de drogas. Y un escándalo político acabó con la poca confianza que los jóvenes
tenían en el gobierno.
Política
Exterior/Caos Interior
Las conferencias
de paz en Paris se veían provechosas a comienzos de Los 70 y en 1972, el ejército
estadounidense se retiró de Vietnam. La guerra acabaría oficialmente en 1975
con el abandono de la embajada y ultimas tropas en Saigón, pero ya no morían
chicos americanos en el conflicto ni temían ser enviados a Asia a morir o a
volver inválidos a su país.
En 1973, se dio
termino al servicio militar obligatorio y al reclutamiento. Los jóvenes no solo
se sentían liberados de un gran miedo. Al haber protestado contra la guerra,
sentían que tenían una responsabilidad y un poder político que no podían desperdiciar.
El rebaje de la edad de votación en 1971, de 21 a 18 años, reforzó este poder.
Para su relección
(una victoria impresionante), Richard
Nixon estaba en su mejor etapa . Sus genuinos esfuerzos por acabar con La
Guerra de Vietnam, su objetivo de acabar con la carrera armamentista que lo
llevaron a visitas improcedentes a Moscú y Beijing que presagiaban el fin de La
Guerra Fria, lo hacían un adorado de los estadounidenses pacifistas.
Entonces cayó la bomba.
Bob Woodward y Carl Epstein, un par de reporteros del WashingtonPost,
expusieron en una serie de artículos como los republicanos habían intervenido
con micrófonos los cuarteles del Partido Demócrata en Washington. Todo comenzó
cuando el FBI iniciase una investigación debido a denuncias de documentos
robados de la sede del partido.
x
Bobby Redford como Bob Woodward y Dustin Hoffmann en Todos los hombres del presidente
Esto llevaría una
indagación más compleja que destaparía conspiraciones para hacer desaparecer
evidencia que incriminaba a altos personeros del gobierno. Extorsiones, amenazas
y otros delitos se iban acumulando. .Los reportajes de Woodward-Bernstein
cristalizaron en un libro All the President’s Men en junio 1974, pero
para entonces el país entero apuntaba con dedo acusador a Richard Nixon y a su
administración. En agosto 1974, el presidente dimitía su cargo.
Como si estos
sucesos no fuesen suficientes para poner en shock a la nación, la economía se
vino abajo debido a factores externos. La OPEC , en castigo por el apoyo de Occidente
a Israel, elevó los precios del petróleo y disminuyó la entrega del
combustible. En E.E.U.U, la carencia y carestía de la gasolina provocó
larguísimas filas en las gasolineras y fue un duro golpe al bolsillo del
americano y a la economía del país.
Modas Eclécticas
de La Era Nixon
A comienzos de la
década, si de algo se podía preciar el país era de su moda, variada,colorida e inclusiva en su aprecio a lo
étnico. Daba la impresión de que una chica podía tratar su guardarropa como se
trataba todo en una sociedad en calma y llena de posibilidades.
Jacqueline Susann
nunca escribió para adolescentes, pero su novela de 1973, Once is not Enough
(Una vez no basta) es un reflejo de las modas y maneras de pensar de los
jóvenes de entonces y vale mencionarla. Tal vez porque fue la novela favorita
de mi primera etapa de adolescente y tuvo una tremenda influencia en como yo no
caí en los errores de la protagonista. No que ni siquiera tuviéramos un punto
de referencia en común.
La trama se
centra en January Wayne, una Hollywood Baby, obsesionada con su padre un famoso
productor de cine. January se la ha pasado en un internado soñando con el día en
que pueda compartir la vida de Mike. Solo que apenas graduada de secundaria
sufre un accidente que la deja en coma por años.
Kirk Douglas (Mike) y Deborah Raffin (January) en la adaptación de Una vez no basta
Cuando retorna a
la vida real tiene veintiún años, pero ha perdido su juventud y es tan ingenua
e inexperta como si todavía tuviera 17 años. Al caer en medio del mundo de los
ricos y famosos, January vive una pesadilla rodeada de gente manipuladora que
busca aprovecharse de ella.
Tiene una amiga (creo
que todos la tuvimos) que busca iniciarla en los secretos de alcoba que debe
saber y emplear toda mujer moderna.La
pobre January pierde su virginidad de manera desastrosa con un playboy que solo
busca su dinero, y acaba en una relación disfuncional con un hombre mayor que
la abandona cuando más lo necesita. Incluso su primer cigarrillo y su primera
borrachera son ecos de lo que una quinceañera viviría con esas experiencias.
Tom (David Jansen) el novelista impotente que rompe el corazon de January
La muerte del
padre sumerge a January en una crisis que la lleva a una noche de drogas y sexo
grupal, tras la cual desaparece. Tanto la policía como el lector creen que se suicidó.
Eso de crear un destino incierto para la heroína asemejaba la tragedia de
January a la de la diarista de Go Ask Alice un bestseller sobre una
jovencita y su caída en las drogas que causó sensación y polémica en 1971.
Una vez no
basta sigue siendo un documento
histórico en su reflejo del mundo neoyorquino a comienzos de Los 70. Desde el
jet set , el periodismo tipo Cosmopolitan
, el teatro y hasta el crimen, el libro está lleno de datos que me prepararon
para vivir en Nueva York con alusiones a sitios de interés, restaurantes e
incluso productos de comida. Así yo ya tenía ganas de beber 7-up antes de
llegar, pero uno de los mayores méritos es su exposición del eclecticismo del
vestuario de 1970.
En el primer
capítulo, January viene a Nueva York, casi recién salida de la clínica suiza
donde ha estado internada. Carga un mínimo equipaje de prendas adquiridas a
último minuto en Zurich puesto que su antiguo vestuario corresponde al de 1968.
Al llegar al Aeropuerto Kennedy le pregunta a su padre qué visten las chicas de
Los 70s. Ha notado en el avión diferentes largos de falda y se asombra al ver
pasar a una muchacha disfrazada de nativa. Mike, su padre le explica que no se
trata de una actriz ni un disfraz.
Para el tercer capítulo,
y después de recorrer las boutiques de la Quinta Avenida,January sigue confundida. La dependienta de Bergdorf’s
le dice que la mini esta Out y la midi es lo In, pero en la calle se encuentra
con micro minis y maxis ( las describe como “faldas largas de abuelita”).Para un viajero del tiempo como ella es una
revolución, hoy nos parecería lo más normal. Pero para la jovencita promedio que
no vivía cerca de las tiendas de Manhattan o no tenía el dinero para seguir
todas las tendencias, los dictados de la moda setentera presentaban desafíos y
al mismo tiempo oportunidades para expresarse a través de su guardarropa.
Lo que January compró
en Zurich fue un traje-pantalón que ,aunque le faltaba unas décadas para
convertirse en “Power Suit”, ya se había convertido en tenida “formal”. Los fabricados
en ante/gamuza/suede estaban en boga a comienzo de Los 70 sobre todo los
con motivos navajos o de otras etnias nativas. Las chaquetas eran un poco más entalladas
y se puso de moda veraniega unisex las “safari” en algodón, lino, drill o
popelina, con muchos bolsillos y diferentes cinturones.
El Traje nuevo del Rey: Su Majestad Carlos III, entonces Principe de Gales en chaqueta safari en Los 70l
Los pantalones
tuvieron una evolución total en los primeros cuatro años de la década. De muy
ajustados y acampanados por dejado de la rodilla. En 1973 se ampliaron en
imitación de los pantalones de Los 30 y 40 haciéndose un poco bolsas de la
cintura al tobillo. Venían en lana escocesa para el invierno. ¡Yo
llegué con uno horrible a Nueva York en junio! (era invierno en Chile).El
estilo bell bottom o “pata de elefante” como lo llamábamos en Chile continúo
por varios años exagerándose hasta el punto que cubría o sobrepasaba el zapato
y era horrible con tacones que desgarraban los dobladillos.
Otra aportación
de Mary Quant fueron los horribles hot pants. Estos shorts, más cortos
que los formales, se pusieron de moda en 1971 dejando de ser una prenda para
deportes o picnics y convirtiéndose en parte del guardarropa. Incluso, en satén
o terciopelo, eran atuendo para la noche. La muy tímida podía usarlos con una
falda abotonada adelante que la dejaba lo suficientemente abierta para admirar
los pantaloncillos.
He hablado en
otro sitio de la guerra entre mini, midi y maxi. La midi la ganó en la Era de Nostalgia (1974-1980) y la
minifalda no retornó sino hasta 1981. Había una discrepancia entre que usar con
la midi. En general se preferían las botas de charol o gamuza y acordonadas por
delante. Sin embargo, en 1970 ,Yves St. Laurent en su obsesión con revivir Los
40, impulsó un retorno a los utilísimos zapatos de plataforma.
Aunque esos
tacones chinos serian motivo de burla―se decía que una chica que quería
suicidarse solo necesitaba saltar de sus plataformas―se podían usar con todo
tipo de ropa y venían en todos los estilos: alpargatas, sandalias, botas y los
zuecos que los hippies habían impulsado. Las suelas se hacían o de madera o
corcho. Yo tuve de ambos y eran geniales para usar con pantalones acampanados.
Tantos estilos
diferentes permitían que las chicas que tenían una madre modista o sabían coser
se creasen ropa adaptada su personalidad, pero aun yendo de compras se podía
encontrar en tiendas de departamentos de malls ropa a la moda y barata. El
polyester se volvió un material de moda favorito de los chicos incluso para los
trajes de varones que, copiando la moda y artistas afroamericanos, los usaban
en colores pastel o de neón.
El problema es
que era un tejido casi tan ajustado a la piel que a la vista moderna se ve casi
ridículo. “A punto de estallar” dijeron mis alumnos de Los 80s cuando les puse
un filme de quince años antes. Agréguenle que en blusas femeninas, en una época
en que el feminismo declaró la guerra a los sujetadores, provocaron más de un
bochorno.
BIBLIOGRAFIA
Brooks, Marla. The
American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
Manchester,
William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States,
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of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
En 1967, La
Guerra de Vietnam había dividido a America y principalmente a su juventud. En
las calles estadounidenses el conflicto racial se volvía violento, y los jóvenes
encontraban un escape a su angst en diferentes causas o en las drogas psicodélicas.
“Haz el Amor y
No La Guerra”
Vietnam no fue
una guerra popular, puesto que a diferencia de otros conflictos solo afectaba a
jóvenes de bajos recursos y de minorías étnicas. Los privilegiados encontraban refugio
en estudios universitarios que los colocaban en contacto con militancias como
el pacifismo, los derechos civiles y los de la mujer. Los estudiantes manifestaban
sus voces en las calles en protestas que a veces se tornaban violentas.
Otros chicos buscaban
respuestas en el movimiento hippie, una subcultura creada exclusivamente para
los más jóvenes que abrazaban la revolución sexual, el uso de todo tipo de
drogas y cuyo lema era “Haz el amor y no la guerra”. Conocidos también como Flower
Children, los hippies eran amantes de la naturaleza y gustaban de alejarse
del mundanal ruido para vivir en comunas.
Una ironía es que
estas comunas no eran muy diferentes a las que poblaron Estados Unidos en el
Siglo XIX. La diferencia es que ahora esta corriente invadía toda forma de
cultura popular del país y cruzaba fronteras. El Movimiento Hippie tuvo sus eventos
puntuales como el Verano del Amor en Heighth-Ashbury en San Francisco (1967) y
el Festival de Música de Woodstock(1969).
Los Hippies
también se manifestaban en protestas en contra de la Guerra de Vietnam y otras
causas como los famosos disturbios de Sunset Strip que motivarían la nueva onda
de filmes de explotación de Hollywood, la “hippie exploitation”.
Easy Rider y
la Hippie-exploitation
Como casi todos
esos filmes, “Riot n Sunset Strip” mostraba los peligros del uso de drogas y
de estas libertades impensadas centrándose en Andrea (Mimsy Farmer), la ingenua hija de un policía (Aldo Rey) que,
alterada por el divorcio de los padres, decide rebelarse. Un noviecito y una
mala amiga la inducen primero a perder su virginidad y luego a probar el LSD.
Durante ese viaje psicodélico, Andrea es violada por varios hippies y
descubierta por su propio padre en un estado calamitoso.
El mensaje del
filme era totalmente contrario al “jipismo” a su inmoralidad y al uso de
drogas. Todas las obras de la “Hippie Exploitation” eran contrarias a los Flower
Children y a su estilo de vida. Esto alcanzó, inclusive, a su mayor obra, la
hoy icónica Easy Rider. En esta road movie se combinan la pasión
por las motocicletas impuesta por El Salvaje en Los 50 y la vida nómada propuesta por los
hippies.
Peter Fonda, único hijo varón de Henry Fonda,
había entrado― con toda la fuerza del nepotismo y talento propio― en el
cine en 1963 como pareja de Sandra Dee en Tammy y el Doctor. En ese
mismo año fue nominado a un Globo de Oro por su interpretación de un soldado en
el drama bélico Los Victoriosos. Peter ya tenía una carrera establecida
cuando Roger Corman lo llamó para ser el protagonista de sus Wild Angels.
Después de
hacerse famoso dirigiendo filmes de terror y ciencia ficción, Corman quería
meterse en el círculo de la hippie exploitation. Bajo su dirección, el joven
Fonda no solo fue el líder de una pandilla de motociclistas con trágico final
en Ángeles Salvajes sino también un director de comerciales que quiere
experimentar con el LSD en The Trip (el Viaje). Con ese currículo, no es
de sorprender que naciese Easy Rider (Busco mi destino), un proyecto
personal producido y dirigido por Fonda con un libreto a cargo de su coestrella
Dennis Hopper.
La historia
contiene elementos “Jipistas” (drogas y vida errante) junto con la pasión
estadounidense por las motocicletas. Wyatt (Fonda), montado en su “Capitan
America”, se une a Billy (Hopper) después de haber vendido y comprado cocaína
al otro lado de la frontera. La idea es llegar a Nueva Orleans a celebrar el
carnaval. En el camino ,van conociendo gente como un hippie que hace autostop y
los lleva a su comuna donde comparten LSD.
Menos agradable
es la llegada a un pueblo donde los poco hospitalarios lugareños los ponen
presos. Los rescata George (Jack Nicholson), un abogado borrachín, que se les
une en el road trip. Juntos celebran el Mardi Gras en Nueva Orleans, pero en el
viaje de regreso son atacados y van pereciendo uno a uno. Con ese final trágico
se sellaba el mensaje de que esa vida no tenía buen fin. A pesar de eso, el
filme hizo furor, incluso la crítica se interesó. Easy Rider terminó con
nominaciones al Oscar y convirtiéndose en filme de culto.
La Protesta
Hecha Canción
Aunque la canción
protesta han existido desde siempre, fueron particularmente asociadas con La
Era Hippie, no solo por ser los 60 una época radicalizada sino también porque los
temas surgieron durante un renacimiento de la canción folclórica. Así aunque la
canción protesta americana de esa época tiene figuras como Joan Baez y Buffy St.
Marie, su versión pop se cifra en grupos como Peter, Paul and Mary y las letras
de Pete Seeger y Bob Dylan.
En 1965, durante
uno de sus periódicos tours, . los Beatles hicieron escala en casa de un músico
judío de Minesota, un tal Robert Zimmerman que acaba de cambiarse el nombre legalmente
a ‘Bob Dylan”. Aparte de consumir cannabis, Dylan y Los 4 de Liverpool hablaron
de música y de cómo Bob estaba haciendo carrera con canciones de denuncia, algo
que compartía con su pareja de entonces,Joan Baez.
Dylan y Baez
Bob Dylan
entraría en la música estadounidense con temas cargados de denuncia social como
“Blowing in the Wind”,“It’s a Hard
Rain” y “Times They are a Changing.” Hasta mi tema favorito “LIke a Rolling Stone”
tiene una letra sobre los privilegios de ciertas clases y como quien los pierde
puede encontrar liberación en medio de ese desastre.
Las grandes
influencias de Dylan en ese primer momento, aparte de Joan Baez, era antiguos
trovadores sociales como Woody Guthrie y sobre todo Pete Seeger. Este último es
toda una leyenda tanto de la música folclórica como de la canción protesta.
Basta resumir una carrera de activismo que inició en sus años de Harvard cuando
se unió a las Juventudes Comunistas y compuso canciones para la Brigada Lincoln
durante la Guerra Civil Española.
Aunque renunció
al Partido (desilusionado con las brutalidades estalinistas) en 1949, no cesó
en su militancia pacifista y a favor de los derechos civiles y reformas
laborales. Como fundador del grupo musical The Weavers, estas posturas guiaban
el contenido de sus letras y la opción de escoger temas que las representasen
como ese himno de la mala vida de los mineros “16 toneladas” o “ Cumbayá” que
hoy aprenden todos los niños de USA, pero que es en realidad un Spiritual de
los esclavos africanos.
La versatilidad
de Seeger se imponía en sus letras hoy famosas como la de “If I Had a Hammer,” “Turn,
Turn, Turn” (inspirada en el libro de Eclesiastés) o la preciosa “Where Have All
the Flowers Gone”. Una ironía es que The Weavers incluso apoyaron la Independencia/Creación
del Estado de Israel como muestra esta su grabación de “Tzena, Tzena” que luego
grabarían otros famosos de la música pop como Connie Francis y El Rey del
Twist, Chubby Checker. Es increíble ver que hubo una época en que Israel no era
demonizado ni los judíos éramos vistos como parias. Oy veh zmir!
Un grupo que se
especializó en propagar las canciones protestas fue el formado por Peter, Paul
and Mary que eran más comerciales y menos militantes, pero igual pusieron al día
temas que se han vuelto inmortales como la balada “500 Miles” o revivieron“Where Have All the Flowers Gone” que venía
muy a propósito a medida que escalaba la guerra en Asia.
Peter, Paul and
Mary también grabaron su versión de “Blowing in the Wind”. Peter Seeger había
sido instrumental en integrar a Dylan en el circulo folclórico político y se desilusionó
cuando Bob decidió seguir una onda más ecléctica que lo llevaría a convertirse
en el musico americano más famoso del Siglo XX y a hacer historia al
convertirse en el primer escritor de canciones pop en ganar un Premio Nobel de
Literatura.
Fue Dylan quien metió
en la cabeza de Los Beatles lo de escribir canciones con mensaje social. Fue así
que en el Verano del Amor, el tema más escuchado fue “All You Need is Love” seguido
por la letra más grafica de “Revolution”. John Lennon, ahora animado por la
militancia de su mujer Yoko Ono, escribió “Give Peace a Chance” que sería
coreada por los manifestantes en la gran protesta de Washington contra la Guerra
de Vietnam (1969).
John y Yoko se convertirían
en representantes de militancia chic. Después de que Los Beatles se separaran
definitivamente en 1970, Lennon seguiría escribiendo letras de denuncia como la
hermosa “Imagine” y la controversial “Woman is the N. ..of the World”. El título
que derivaba de unas declaraciones de Yoko Ono resultó chocante por el uso de
la palabra ‘n” que ya era tabú. En vano, John quiso explicar que era un rechazo
simultaneo al racismo y al sexismo. Mas suerte tuvo Aretha Franklin que al
grabar un himno antirracista de Otis Redding convirtió a la exitosa “Respect”
en un emblema de la lucha de la mujer de color.
Ann Margret y
Nancy Sinatra: Las Chicas de Vietnam
¿Eran todos los jóvenes americanos militantes
pacifistas? ¿Todo el mundo artístico se oponía a la Guerra de
Vietnam? ¿Todos los cantantes exitosos lucían cabellos lagos y se vestían como
hippies? Pues lo último no era cierto. El año que da inicio a La Beatlemanía un
dúo asciende en el Billboard con un tema pegajoso “You’ve Lost That Loving
Feeling”. Lo extraño de Bobby Hatfield y Bill Medley es que, aunque blancos,
cantan música Soul entonces patrimonio de los intérpretes afroamericanos sobre
todo los del sello discográfico Motown.
A lo largo de la
década la dupla seguiría ocupando sitios en los 20 más oídos de America con
temas hoy famosos como “Unchained Melody”, “Ebb Tide” y “You are My Soul and
Inspiration” Aunque se separaron y volvieron a unir, la combinación exacta
entre el barítono (Hatfield) y el tenor (Medley) hacían a sus temas
inolvidables. Tuvieron un gran revival en Los 80 cuando su “Unchained Melody” fue usada para la erótica escena “alfarera” en
Ghost .
Lo sorprendente
del éxito del dúo y que abarcaba fans de todas las edades es que en medio de
modas varoniles que incluían largos cabellos y camisas floreadas, The Righteous
Brothers optaban por trajes, corbatas, cabello corto y aspecto aseado.
Siguiendo con el
tema, no toda America se oponía a la Guerra de Vietnam. Una señal fue que en
1966 lideraba los Billboard el “Himno de Los Boinas Verdes”, una canción
militar que sería declarada La Canción del Año. Como quienes más escuchan música
pop son los jóvenes, no podemos creer que el éxito de este tema haya nacido
solo de adultos belicosos.
Desde la Segunda
Guerra Mundial existe el USO, una organización sin ánimo de lucro que provee entretenimiento
y otros servicios a las tropas estadounidenses. Sin pertenecer al gobierno,
trabaja en conjunto con el Departamento de Guerra y el de Defensa. Después de
la Segunda Guerra Mundial su mayor labor fue en Vietnam. Para fines del
conflicto tenía 23 estaciones en Vietnam y en Tailandia y se encargaba de
contratar artistas en USA para levantarles el animo a las tropas.
Bob Hope sería el
maestro de ceremonia como lo había sido en guerras anteriores. Vinieron a indochina
ejemplares del conservadurismo hollywoodense como Charlton Heston, el coronel
James Stewart y John Wayne quien incluso filmó una película sobre los soldados
en Vietnam llamada Los Boinas Verdes. Sin embargo, como la edad promedio
del soldado era 19 años, creemos que las tropas querrían ver algo más que
reliquias del cine.
Es muy triste que
ninguno de los grandes músicos de entonces―la mayoría afiliados al
repudio de esa guerra―se dignó a cantar para combatientes que no estaban
ahí por su gusto. Solamente James Brown hizo aparición en Saigón en 1968, como
un recordatorio que la mitad de las tropas eran afroamericanas.
No todo Hollywood
seguiría la fea actitud de los cantantes. El símbolo sexual Jayne Mansfield fue
a hechizar a los soldados con sus curvas en 1967, un poco antes del accidente automovilístico
que le costó la vida. Raquel Welch que ya se perfilaba como sex symbol fue a
Asia en 1967, pero quien más tiempo pasó con los militares fue Ann Margret.
Ann Margret Olsson había nacido en Suecia,
pero en 1946 , a los cinco años, se había trasladado a America. Aunque
originalmente había sido bailarina, hizo su debut en 1960 como la hija que la
mendiga Annie-Manzana (Bette Davis) tiene estudiando en un internado español.
Este rol en A Pocketful of Miracles (Milagro por un día) le mereció un
Globo de Oro como Revelación del Año. Lo seguirían un coestelar junto a Pat
Boone y Bobby Darin en el musical State Fair.
Ann había
encandilado a los jóvenes estadounidenses con su protagónico como la colegiala
en Bye Bye Birdie (1962),una de las películas más bobas que he
visto y que sin embargo fue tan taquillera que hasta hoy se la repone en
producciones escolares. Otra nominación a un Globo de Oro, confirmaba que la
sueca era el ídolo de los jóvenes americanos y posible reemplazo de Sandra Dee.
Aparte que AnnMargret bailaba y cantaba.
En los próximos años
se dedicó a esa faceta grabando discos, dando la voz a una versión animada en
Los Picapiedra, tuvo dos especiales televisivos y fue pareja de Elvis (en
pantalla y en la vida real) en Viva Las Vegas. La bella pelirroja quería
crecer como artista y corrió el riesgo de salirse de su esquema de cantante y
bailarina aceptando roles fuertes como delincuente juvenil, mujer de gánster,
esposa adultera y hasta prostituta. De esa serie de filmes de entre 1964 y 68,
solo habría uno que no fracasó The Cincinnati Kid (El rey del juego)
junto a Steve McQueen.
Fue en medio de
ese cambio de imagen, que la sueca aceptó viajar a Vietnam a entretener a las
tropas. Fue todo un éxito y Ann volvería en 1968 recibiendo un caluroso
recibimiento por los soldados que ya se sentían abandonados por sus
compatriotas. La carrera de Ann Margret―que ha continuado hasta esta década―tendría
altos y bajos.
Ann-Margret visitando heridos en Vietnam
En 1971 obtendría
en Carnal Knowledge la confirmación de ser una actriz “seria” y ganaría
otro Globo de Oro. Sin embargo, en esa misma década, una caída en un escenario
de Vegas la dejaría desfigurada. Después de un sinnúmero de operaciones y
cirugías platicas, seguiría su carrera dramática con nominaciones al Oscar y
otros dos Globos de Oro. Nunca dejó de interesarse en los soldados que conoció
en ‘Nam y a quienes llamó “mis caballeros”. Su trabajo con los veteranos le
ameritaría dos premios: el Spirit Award de parte de USO, y el Bob Hope Legacy Award .
El caso de Nancy
Snatra era diferente. Gattocito Miroslav la llamaría “nepo baby”, inició su
carrera amparándose de la fama de su padre. Frank Sinatra la incluyó en sus
programas de televisión, cantó duetos con ella, su sello discográfico grabaría el
primer LP de su hija y hasta la envió al aeropuerto a que liderase la comitiva
de bienvenida para Elvis cuando regresó de Alemania. ¡Ayayay! pero nada servía,
la chica no gustaba, no vendía.
En medio de su
depresión, Nancy de 19 años se casó con Tommy Sands, un aspirante a Teen Idol
que creía iba a lograr la fama colgándose del apellido Sinatra. Su divorcio en
1965, coincidió con el amargo despertar que a los 25 años era una fracasada.
Frank Sinatra podría ser muchas cosas, pero era un excelente padre. No iba a
dejar que su hija se hundiera así es que contrató a Lee Hazlwood, reconocido
agente de estrellas, para ver que se podía hacer con Nancy.
Lee puso manos a
la obra, tiñó el cabello de la primogénita de Frank Sinatra de rubio, recargó su
maquillaje y le dijo que debía olvidarse de su imagen de “damita”. Así, con una
nueva y más sexi imagen, Nancy grabó su canción más famosa “These Boots are
Made for Walking” (Estas botas fueron hechas para caminar) que vino acompañada
de un video muy sexi.
La carrera de la
cantante dio un vuelco, su próximo Long Play se vendió muy bien. Sus presentaciones
estaban ahora acompañadas de expresiones de adoración de fans. Sus temas eran
los más oídos en la Unión America, como el dúo que hizo con su padre para la
balada “Something Stupid”.
Ese 1966 en que Nancy
era la cantante más vendida en USA con temas como “Bang, Bang, My Baby Shoot me
Down” que recordaran al comienzo de “Kill Bill”. “Something Stupid”, un dueto
que hizo con su padre ese año, llegó al primer lugar del Billboard.Fue entonces que la cantante de moda supo que
la requerían en el Sureste de Asia.
Su fama había
llegado hasta Vietnam, donde las tropas (de botas) habían convertido “These
Boots…” en su himno. Lo próximo era viajar a conocer a estos fans uniformados.
Sin embargo, era la época de las
primeras protestas en contra de Vietnam. El mundo de las estrellas rechazaba el
conflicto e incluso cualquier asistencia a las tropas. Nancy Sinatra se jugaba
lo conseguido si decidía unirse al USO.
Lo hizo no en una
sino en dos ocasiones, en dos años consecutivos. Se presentó ante las tropas en
Saigón, visitó heridos en hospitales, cantó en la jungla, casi en el frente de
batalla. Para su visita en 1967, luego de haber grabado “You Only Live Twice” ,
el tema del filme de James Bond, Nancy y Vietnam eran sinónimos. Sus
actuaciones fueron tan legendarias que Stanley Kubrik la recordó en su Full Metal Jacket. Al
final de la primera temporada de China Beach, la serie icónica sobre
Vietnam, Nancy se prestó para revivir ese famoso tour ante las cámaras.
Con el tiempo, Nancy
se ha quedado en un icono de Los 60s, pero nunca ha dejado de lado a las tropas
que tanto la adoraron. Sigue involucrada en organizaciones de veteranos como
Rolling Thunder que se preocupa de los ex prisioneros de guerra y de las
familias de soldados cuya suerte nunca ha sido esclarecida.
El Legado de
Los Flower Children
Hoy se habla de
que el Movimiento Hippie creó conciencia en jóvenes, algunos que dedicarían su
vida a militar en contra de la guerra y a favor del medioambiente. Su interés
por corrientes espirituales del Oriente y por la cultura de los nativos
americanos se manifestaría en la música y en la moda.
Su rechazo por
las hipocresías y tradiciones de su sociedad se reflejaba en peinado y
maquillajes con looks naturales que les quedaban bien a las jovencitas y
peinados más simples , trenzas o largas cabelleras que reemplazaban al
voluminoso y escarmenado Bouffant.
Su vestuario era ecléctico.
Tanto podían vestirse con sedas hindúes, como con maxis boho, imitando estilos
victorianos o de campesinos del Lejano Oeste. Se usaban ropas hechas con gamuza
con muchos flecos en imitación de ropa de indígenas.
El estilo unisex
también demostraba su rechazo a imposiciones de géneros. Varones y hembras
lucían cabellos largos, abrigos Nehru, o camisas Mao, y los chicos no temían
ponerse camisas estampadas. Ambos sexos gustaban de accesorios, prendas hechas
con crochet, collares de abalorios y la eterna cadena con el símbolo de la paz.
Yo tuve dos, una hecha en madera y otra de cuero.
Símbolos de la paz
Sin embargo, la cultura
hippie tiene un lado oscuro con su irrespeto por ley y autoridad. El irse a
vivir en comunas, creaba un aislamiento de la sociedad y sus reglas, a la vez
que propiciaba el poderío del líder o gurú sobre sus discípulos. Eso podía
llevar a muchos abusos como los ocurridos en la secta de Silo en Argentina y
Chile a comienzos de los 70.
Mas graves aún
fueron los crímenes de Charlie Manson perpetrados, bajo sus órdenes, por sus
seguidores. Los asesinatos del Matrimonio LaBianca y de la actriz Sharon Tate y
sus huéspedes crearon un modelo para horrores como el suicidio masivo en Jonestown
por órdenes del “reverendo” Jim Jonesen
1978, o la tragedia de Waco en 1993. Por
otro lado, fue la cultura hippie la que normalizó el uso de drogas de
todo tipo, fomentando un mercado y nuevas formas de crímenes que hasta hoy son
un flagelo social de Occidente.
El Movimiento
Hippie fue feneciendo poco a poco a través de la nueva década que traería
cambios sociales a Estados Unidos y culturales sobre todo para los más jóvenes.
BIBLIOGRAFIA
Brooks, Marla. The
American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
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