Agradecida estoy
a mi Beta Lorena por haberme recomendado esta serie cuya existencia yo
ignoraba. Se trata de una visión retro de secundaria creada por el
famoso Judd Apatow. Su mayor atractivo es el presentarnos una de sus mancuernas
actorales favoritas : James Franco y Seth Rogen, cuando el primero todavía no
había sido cancelado por feminazis y el segundo no era mi ejemplo( junto con
Soros y Epstein) de lo más bajo que puede caer un judío.
Freaks and Geeks es una serie que intenta mostrar el estilo de
vida de las secundarias de 1980. Fue filmada en 1999, y se siente rara. Yo me gradúe
del high school en 1978 y encontré que estos chicos de la serie, aparte
del bully de turno, eran muy modositos para la época, ya que no estaban
obsesionados con sexo y drogas fuertes como en mi década y se ven casi
inocentes comparados con los chicos de los filmes de John Hughes que nos enseñaron
como se sufría en las secundarias de Chicago. A lo mejor se debe a que Apatow
nunca fue a una secundaria así. El no se educó en el Midwest sino en Long
Island en un espacio blanco y semi judío.
La Crisis de
Lindsay
El título es un
poco engañoso, ya que se refiere a los dos grupos más despreciados de la
escuela, los “Geeks “y los “Freaks”,
pero la protagonista de esta historia es Lindsay Weir (Linda Cardellini de ER),
la típica niña buena que además es un genio para las matemáticas. Solo que una
experiencia horrible, la muerte de su abuela, que sucumbió a un infarto
enfrente de la nieta, la ha sumido en una crisis de fe y la tiene
cuestionándolo todo, incluyendo su vida pre-trauma. Este tema es innegablemente
profundo y no es para un Apatow que suele ser superficial con todo lo que trata.
El problema es
que aunque todos, padres, maestros y amigos, son conscientes de que Lindsay ha cambiado, ninguno
puede o sabe cómo llegar a ella. A pesar de todo, Lindsay es un alma generosa
no la típica egocéntrica “victima” que suelen ser las chicas problemáticas de
estas series (Serena de Gossip Girl; Rue y Jules de Euphoria). En medio de su crisis, ella es consciente
del bullying que ocurre en su escuela, amparado por la misma administración y
cuerpo docente (el maestro de gimnasia es el gran villano).
Los mayores
blancos del bullying son los Geeks del título, un trio compuesto por Sam, el
hermano menor de Lindsay, y sus amigos Bill, el nerd de lentes fanático de la
televisión, y Neal, el pequeño judío que
es el más sensato hasta que le tocan a Lindsay de quien ha estado enamorado
desde que tenía cinco años. El trio es víctima, sin habérselo buscado, de un
bully profesional llamado Alan, personaje tan acartonado que llega a ser
insignificante puesto que solo aparece para golpear a lo Geeks.
Lindsay quisiera
evitar el bullying, pero suele en sus intentos provocar desastres. Por ejemplo, quiere
explicarle a Eli, un chico “especial” que sus supuestos amigos se burlan de él
porque es “r “retrasado” (como es una serie del 99, se usa la palabra ‘R” sin
empacho). Eli se niega a aceptar la realidad y al intentar huir de Lindsay, se
cae y se rompe un brazo.
En su depresión y
confusión (y con poca ayuda del exterior) Lindsay decide rebelarse cambiando su
personalidad, dejando atrás a la alumna genio y a su amiga, la religiosa, pero
sensata Millie. Así cae en la banda de los ‘Freaks” compuesta por Daniel(James Franco), típico rebelde sin causa;
Neal (Jason Segal de How I Met Your Mother y Shrinking), fanatico
de Led Zeppelin y Ken (Seth Rogan) que combina una personalidad entre astuta y
abúlica. Lo interesante―y de nuevo tenemos el poder de Apatow de destruir clichés―es que
los Freaks aceptan a Lindsay.
En el fondo no
son peligrosos, pueden ser corteses, comprensivos y simpáticos. Al lado de
ellos, el chico malo interpretado por Judd Nelson en The Breakfast Club
es Ted Bundy. Digamos que los freaks son como distorsiones de los Outsiders
de S.E. Hinton y de los sweathogs, la pandilla liderada por Travolta en Welcome
Back Kotter. Aparte de ser buenos para cortar clases, andar marihuaneados, su
mayor delito es vandalizar las decoraciones de Halloween del jardín de los
vecinos.
La Manzana de la
Discordia de ese grupo es rubia, con sobrepeso y con una actitud tan
beligerante que la envidiaría un gorila.Nunca vi Dawson Creek así que no sé quién es Busy Philips, pero
incluso antes de enterarme que fue una de las causantes de la ruina de la
carrera de James Franco, Kim era mi personaje más odiado. Entiendo que Lindsay
ande con los freaks, sobre todo porque se ha enamorado de Daniel, pero su
necesidad de ser amiga de Kim me parece un rasgo de estupidez que supera el
trauma emocional que sufre.
Mis problemas con
los libretos de Apatow han sido que no les encuentro chispa y que sus
personajes son tontos. Aquí hay algunos diálogos ingeniosos, sobre todo de
parte del padre de los Hermanos Weir que quizá disimulen su frustración e
incompetencia. Pero el fuerte de la serie no es el ingenio sino situaciones tan
inverosímiles y grotescas que provocan irritación e impaciencia al hacerse
repetitivas.
¿Cuántas veces Apatow pone a Sam en situaciones
donde va a terminar siendo acosado, castigado y humillado? ¿Cuántas
veces va Lindy a meter las patas y desear que la tierra la trague? Llega el
momento en que dejo de sentir empatía, simpatía incluso lástima por Sam y su
hermana ya que se buscan los problemas con su falta de tino. Su falta de
sagacidad y sentido común es porque son tontos, pero no desentonan en una serie
que es un paraíso de tontos.
Los capítulos son
desiguales. Contrasta el segundo, increíblemente original en su tratamiento de clichés
con los siguientes, principalmente el Cuatro que busca abarcar mucho,
incluyendo temas serios como abuso doméstico, abuso de confianza y acoso. No
sabe la serie cuándo detener la comedia
y pasar a lo dramático, quedando al final en un enredo que no convence a nadie.
Freaks no Era
una Serie “Cool”
Después de una
primera temporada, que consistió en 18 episodios, Freaks and Geeks fue
cancelada. Mas tarde, Apatow declararía que el canal quería una serie con personajes
más cool. Parece una excusa más que un motivo, pero se entiende que buscaban
una serie que enganchase con personajes atractivos.
Lo cierto es que
los personajes no están bien desarrollados ni los buenos ni los malos, ni los
jóvenes ni los adultos. Al final mis únicos semi favoritos son Mr. Ross, el
sufrido consejero, y Millie, aunque desearía que no fuese un estereotipo.
Por otro lado,
ninguno de los protagonistas era material para Teen Idol. Ninguno de los Freaks
era un Luke Perry, un Jason Priestly, o un James van de Beek, cuyas imágenes, en 1999, empapelaba cuartos de chicas de todo Estados
Unidos. Ni Lindsay ni Kim imponían modas de vestuario y peinado. De hecho ambas
parecían siempre usar la misma ropa.
Sin embargo, por décadas Freaks and Geeks ha
cultivado un aura de culto, posiblemente gracias a que algunos de sus
protagonistas se convirtieron en estrellas de cine. Aunque sea por ver a Seth
Rogan y al pobre James Franco en sus inicios, la recomiendo.
Contenido
Violento o Gory: Para ser
una comedia en televisión abierta, es una serie extremadamente violenta. Vemos
violencia familiar en el caso de Kim; la vemos matar accidentalmente con su
carro al perrito de Millie;vemos
bullying verbal y físico de parte de estudiantes y maestros. Una de las escenas
más desagradables es en el primer episodio cuando el maestro de educación física
casi ordena a los bullies que azoten a los Geeks a pelotazos .
Contenido
Sexual y Desnudos: No sería
serie juvenil si el sexo no fuese un factor omnipresente, pero debido a que era
televisión abierta no hay desnudos ni escenas fuertes.
Factor
Feminista: 0. Increíble,
pero no hay un buen retrato de chica empoderada en esta historia. Todas son
vistas desde la óptica masculina, sean acosadoras, vampiresas, u objetos
sexuales. Lo más cercano es Millie y es una caricatura. Lindsay deja de ser una
víctima de trauma, para pasar a ser una personacarente de sentido común, de tacto
y muy contradictoria. Muy alejada de Claire
Dane en My So Called Life o Rory Gilmore, incluso de Brenda Walsh.
Factor
Diversidad: Donde se nota
que se trata de un producto del Siglo XX es en la ausencia de diversidad. En
este suburbio de Detroit no hay gente de color, ni asiáticos ni latinos. A lo mas
tenemos a Neal que es judío. Tampoco hay gays, aunque si aparecerá una chica
trans casi al final. Por otro lado los Hermanos Weir descubren que los gordos y
los “especiales” también pueden ser buenos amigos.
Hasta Peacock se
ha metido en el cuento de espías en La Guerra Fria (los más entretenidos) y
este invierno nos trae un relato situado a fines de Los 70, en Moscú, donde dos
viuditas de agentes de la CIA deciden meterse en el mundo del espionaje. Entretenida,
chistosa (sin ser comedia), nos da una oportunidad de ver a la Khaleesi (Emilia
Clarke) con su look natural de cabello oscuro y en un rol diferente.
Emilia en Moscú
Hace unos días me
encontré en YT con una reseña rusa de esta serie. Gracias a ella supe que el
público de la ex USSR estaba escandalizado con un retrato de (que ellos
consideran falso) de la vida en Moscú a fines de los 70. Tan escandalizados
como los franceses con Emily in Paris. Ahora entiendo porque en ciertos sitios
la llaman a Ponies“Emilia in
Moscow”Me niego a debatir este punto. Sé que, aunque la serie presenta
falencias, no son estas el retrato de una sociedad semi cerrada a los lujos de Occidente,
o una descripción de la KGB como un nido de personajes siniestros.
Estamos en diciembre
de 1976, la Guerra Fria parece haberse apaciguado, y Beatrice “Bea” Grant (E.
Clarke) ha venido a Moscú con su esposo que trabaja en la embajada
estadounidense. Bea también trabaja como secretaria del atache cultural. Graduada
de Wellesley con una especialidad en literatura rusa, Bea es bilingüe (le ganó
a Mrs. Maisel aunque también demuestra porque Wellesley
es mejor que Bryn Mawr).
Bea y s jefe. Yo tuve ese peinado el 1975
Bea adora a su
marido, y no cuestiona un trabajo que sabe encubre la identidad de Chris como
agente de la CIA. No se queja cuando él llega manchado de sangre de otros, pero
la deprime que la calidad de vida moscovita sea tan mala, su empleo tan
mediocre, y que no pueda hacerse de amigas en la comunidad de esposas
americanas en la Unión Soviética.
Una mañana en que
Bea discute el precio de los huevos con una babushka en el mercado ,
viene en su ayuda Twila Hassbeck (Haley Lou Richards de The White Lotus),
otra esposa de otro agente de la CIA. Twila es lo opuesto a Bea. No tiene
estudios, no es de clase acomodada, siempre ha luchado por lo poco que tiene.
Se embarazó de un
soldado que conoció en una base de la
fuerza aérea de Indiana. Con eso consiguió marido y un pasaje de salida de la
miseria. Solo que el embarazo se malogró y el matrimonio no funcionó. Twila ha
estado en Estocolmo separada de Tom, pero atada en un matrimonio sin amor. El marido
la ha hecho venir a Moscú ya que una esposa da apariencia de respetabilidad.
Los matrimonios
de ambas mujeres acaban una noche en que, en medio de una fiesta de Nochebuena
en la Embajada, Twila y Bea son llevadas por Dane Walter (Adrian Lester), jefe
de la CIA en Moscú, a un baño de varones para enterarse que sus esposos han
muerto en un accidente de aviación. Sin mayores explicaciones, ambas son
empacadas de regreso a Estados Unidos.
Bea vuelve a casa
de sus padres en Rhode Island. Como le cuenta a su abuela (Dame Harriet
Walters), no se haya, no sabe qué hacer y solo tiene un deseo: descubrir que
ocurrió realmente con Chris. La abuela
Manya―una sobreviviente de Auschwitz―le dice que a veces es mejor no saber.
Twila y Bea se
reencuentran en Washington en una paupérrima ceremonia de recordatorio de la
muerte de los agentes. Intercambian palabras y Twila menciona que su esposo le dejó
un departamento en Moscú y que planea volver a la Unión Soviética. A Bea se le
ocurre acompañarla y así investigar lo que ocurrió con sus maridos.
Emilia en Moscú
Espías
Inesperadas
Logran convencer
a Dane (y este a George Bush, entonces presidente de la CIA) de que es una
buena estrategia trasladar a estas Ponies (persons of no interest) a Moscú ya que bajo la tapadera de empleos
insignificantes puedan servir de espías. Sobre todo porque nunca han tenido
agentes femeninas en el frente ruso y la KGB no va a sospechar de ellas.(“Cuando
nos ven los hombres solo quieren follarnos o casarse con nosotras” explica Twila).
Ya en Rusia, Bea
se vuelve inútil. Aparte de cumplir con sus labores de secretaria, se la pasa
en la cama llorando y mirando la foto de Chris. En cambio, Twila ha descubierto
que su marido escondía en un parlante una radio con la que se podía comunicar vía
Morse; ha contratado los servicios de una contrabandista y ha salido a cenar
con Dane haciendo creer a la KGB que son amantes. Así conoce al peligroso
agente Andréi Vassiliev (me costó reconocer a Artjom Gliz, rubio y con pelo
liso, muy diferente a su look enDas Boot y
en Charite at War)
Dane les ha
encargado a las agentes contactar a “C. K. Solar” un individuo que posee
información. Para encontrarlo una de ellas debe usar una contraseña y entregarle una
copia de Anna Karenina con instrucciones adentro.El encuentro es en un bar, y siendo Bea la
que habla ruso le toca a ella entrar. Twila queda afuera vigilando
Bea actúa como si
estuviese en un filme de Jerry Lewis, aborda al parroquiano equivocado para
luego no reconocer a Solar hasta que este llega a su mesa, y gasta tiempo
platicando con él. En el exterior, Twila es acosada por un borracho, por eso se
pierde cuando Vassiliev entra en el local.
Solar si nota la
llegada de un individuo que puede ser de la KGB. Alerta a Bea para escapar,
pero la ex Madre de Dragones es torpísima, derrama un vaso y casi vuelca una
mesa atrayendo la atención de Andréi que se acerca y pregunta su nombre. Bea
dice llamarse Nadia y ser maestra, pero el agente nota algo extraño en ella.
Desesperada, y
para socorrer a su amiga, Twila no encuentra otra solución más que quemar el
bar. Bea logra escapar, pero está molesta por como su compañera ha escogido
gritar “İDracarys!” antes que elegir un modo menos violento de rescatarla. A mí me molesta
la actitud de Bea a la que le hace coro Dane, pero a solas, el jefefelicita a Twila por su ingenio y rapidez de
acción en momentos de crisis.
Dane se da cuenta
que Bea es más débil y emocional, y no parece comprender que su trabajo exige
ensuciarse las manos, esa es su debilidad. En cambio, la flaqueza de Twila es
que se cierra a otras personas y no las invita a confiarle sus secretos, eso no
es bueno para una espía que debe recolectar información. Decide asignarles a
ambas un par de misiones que serán también cursos de entrenamiento.
Curso de Espionaje
Express
Twila trabaja
para Shep, un diplomático bastante relajado que ya tiene secretaria, la
eficiente Cheryl. Aun así es a la nueva a quien le pide que atienda a un amigo.
Se trata de George Tollman, representante de la Coca Cola en Europa. Twila debe
ir a cenar con él. A pesar de que Cheryl se les pega, puesto que Twila no sabe
ruso, la noche es un éxito.
Twila conmueve a
Tollman con la historia de su romance, matrimonio y viudez. No la verdadera
sino la de Bea. Su interlocutor queda tan encantado que solicita volverla a
ver. Con ayuda de Ivanna, la
contrabandista del mercado, Twila encuentra una discoteca muy hip y lo están
pasando pipa cuando llega Bea a interrumpirlos ya que tienen otra misión para Las
Ponies.
En el interim, a Bea
no le ha ido muy bien. Le han asignado un entrenador, el francés Jules. A la
poliglota Bea no le cuesta mucho descubrir que no es francés ni se llama Emile.
Mas adelante nota el numero tatuado en el brazo del falso Emile quien admite
ser sobreviviente de Buchenwald y Auschwitz. Bea confiesa ser descendiente de
sobrevivientes, su abuela y su padre. Jules le recomienda seguir el ejemplo de
sus parientes y aprender a sobrevivir.
El curso de
sobrevivencia abarca meterse en el departamento de Sasha (C.K. Solar) para ver
si es confiable o un doble agente. Bea está llena de remilgos, pero lo hace
metiendo tanta bulla que alerta a Sasha que está en casa. La atolondrada espía
debe saltar desde un quinto piso hasta un basurero para poder salir. Llega a su
departamento, cansada y enojada, pero la espera otra sorpresa. Un teléfono rojo
oculto en su closet suena y al responder escucha la voz de Andrei Vasiliev que
la invita a salir.
Descubrir que el
teléfono ha sido plantado por Walter Dane es la última gota y Bea decide
renunciar ante el enojo de Twila. Las razones para que Bea recapacite su
decisión son ambiguas, no así su carrera de espía que la tendrá de romance con
Vasiliev, un individuo muy peligroso, puesto que, fuera del horario de trabajo,
anda matando prostitutas y chantajeando a gente importante.
Twila se verá
involucrada en su propia cruzada para descubrir al asesino serial (algo
inconcebible en la Union Soviética) y a la vez enfrentar la duda de si su
marido trabajaba para los rusos. La trama se complica con la necesidad de
descubrir a un personaje cuyo rostro e identidad desconocen y solo saben su
apodo: Caterpillar (oruga). Entre tanta actividad peligrosa, el humor lo ponen
las tareas cotidianas de las viudas que nos llevan a conocer los entretelones
de la vida de los empleados en la embajada.
Ponies es mucho más verídica que la mayoría de
los dramas de época y muy ordenada en su cronología. La trama se desarrolla
entre diciembre de 1976 y julio de 1977 para coincidir con el incendio de la embajada
de Estados Unidos que es un suceso real, tal como la infiltración de agentes de
la KGB disfrazados de bomberos. El resto es ficticio por supuesto. Aunque el
argumento a veces exige mucha mente abierta ante situaciones inverosímiles, la
única licencia histórica es que el concierto de Sir Elton John tuvo lugar en Moscú,
pero en 1979.
La serie se
esmera (más que otras) en crear atmosfera de época. Filmada en Budapest, se
siente en un universo eslavo. Por otro lado, quienes vivimos en esa época
apreciamos la atención al detalle que va desde el uso del shampoo “Geez Your
Hair Smells Terrific” hasta la banda sonora (tan importante que cada episodio
ha sacado el título de un hit parade de 1977). Es un lujo poder escuchar en la
misma serie a Blondie, Electric Light Orchestra y por supuesto, Elton.
La trama puede
ser enredada, pero nunca aburre. Se sucede sorpresa tras sorpresa y hay un uso
exacto del bathos , la transición de lo serio y emotivo (pathos) a la
comedia slapstick y viceversa. Recordemos que uno de los escritores/productores
es Susanna Fogel, la creadora de The Spy Who Dump Me. Aun así, me han
impresionado los personajes, muy complejos y muy completos.
Mención aparte el
vestuario y peinados. Yo en la UNIS tuve una amiga que se peinaba, vestía y
caminaba como Twila. En cambio, no hay peinado que use Emilia que no probase yo
en ese entonces, tal como media docena de las prendas de su guardarropa.
Yo tuve todas esas prendas y esos peinados
Agradezco que a
diferencia de otras producciones que tienen lugar a fines de los 79s, no hubo
abuso de minifaldas. En 1977 nadie las usaba. Se entiende que le hayan puesto
una micro mini a Evie para la fiesta de San Patricio porque había que destacar
que era joven y sexy.
En cambio el
minivestido que Bea usa para hacer las paces con Andrei fue un toque excelente.
Se ve viejo, arrugado probablemente una prenda perdida en su guardarropa que
uso hace un tiempo, típico vestido de comienzos de los 70 mini y colorinche.
Algo vulgar, pero sexy que excitase el interés masculino.
El infame minivestido para seducir a un oficial de la KGB
Después de tanto
elogio es necesario señalar los defectos. Como espías, las Ponies son la chambonearía
misma. Twila es tan torpe y atolondrada que llega a matar a una viejita
accidentalmente. Bea es peor, es
llorona, histérica (“estoy pensando que te gusta el drama” le dice Andrei ),
rencorosa, puritana, sermoneadora y, como le chilla Twila, se cree superior a
los demás.
Eso se debe a que
nuestra amada Khaleesi representa un estereotipo que hoy ya dejó de existir Es
una representación de la famosa JAP (Jewish American Princess) así que
comprendo todos sus incoherencias, exabruptos y salidas de madre. En general,
la serie es mitad comedia, mitad tragedia, mitad cuento de espionaje, sin
olvidar su aroma chick lit, exige que aceptemos situaciones locochonas y
inverosímiles, pero al final satisface como otros cuentos de espionaje no lo
logran (The Agency anyone?)
Contenido
Violento y Gory: Hay
muertos por todos lados, cortesía de Andrei Vasiliev, un artista de las
puñaladas, pero no hay imágenes graficas. Lo más perturbador es cuando Vasiliev
acuchilla a una mujer con la que está haciendo el amor. Pero en términos de
violencia verbal se lleva la palma su
interrogatorio de la abuela Manya cuando enumera todos los horrores que la
esperan en Lefortovo, la famosa prisión moscovita donde estuvieron encerrados
Roul Wallenberg y Nathan Sharansky.
Contenido
Sexual y Desnudos: Aunque
hay escenas sexuales, no hay ni mucho detalle ni desnudos. Excepciones son los
videos de personajes importantes que la KGB (y Andrei) chantajean. Y algunas
escenas de un spa/sauna. Ahora, en mi humilde opinión la escena de sexo más erótica
(y hay tan poco de eso en la pantalla en estos últimos tiempos) es cuando
Andrei y Nadya/Bea tienen sexo por primera vez.
Factor
Feminista: Un momento
conmovedor es cuando Roy le pregunta a Twila por qué quiere investigar el
asesinato de una mujer anónima y la viuda le responde :”Porque yo soy una mujer
anónima”. Para ser una historia situada en los 70, Ponies no está llena
de discursos feminazis, ni situaciones en las que se ponga a los hombres como
el sexo villano por excelencia y sin embargo, es una fábula de empoderamiento
femenino.
Lo más feminista
es como un par de Ponies llegan a ser agentes de la CIA y, aunque un poco
aturdidas e insubordinadas, buenas espías. Todo gracias a que son vistas como
mujercitas insignificantes, tanto por los rusos como por sus propios
compatriotas.
Es interesante la
exploración de la mujer moscovita que para tener poder debe o ser prostituta o
contrabandista, y ambas son profesiones arriesgadas. Mención especial a la
abuela Manya que también se mete a espía por ayudar a la nieta.
La Abuela Manya sigue a Bea hasta la Unión Soviética
Factor
Diversidad: Spoiler: una
de las Ponies tiene su primera experiencia lésbica en Moscú. Walter Dane es
negro y gay. Como le explica a Andrei, esa es la razón por la cual lo han
exiliado a Moscú, el puesto más indeseable de la CIA. Bea, su abuela y Emile
son judíos.
Como suele
ocurrir con toda serie de culto, Euforia ha creado estrellas y personajes que poseen su
propio fandom. Jacob Elordi ya tenía fama antes de entrar en el universo eufórico,
pero su interpretación de Nathaniel “Nate” Jacobs lo hizo reconocible a
directores, productores y público. Lo extraordinario es que Nate no es
precisamente un héroe, a menos que lo coloquemos en la categoría de “antihéroe gótico”
que es donde pertenece. ¿Pero cómo un adolescente californiano puede
convertirse en la encarnación del mal, sobre todo en su trato de las mujeres?
Mas importante ¿Qué hace a alguien tan negativo tan atractivo para la
audiencia?
De como Cal
Jacobs Fabricó un Hijo-Monstruo
No hay mañana
este invierno que no pasase por YouTube sin encontrarme con imágenes de Elordi
(no me quejo) fuese en los promos para la Tercera Temporada o los promos para
su nuevo filme, una adaptación de Cumbres Borrascosas de Emily Bronte.
Mas allá de ser ambos proyectos del nuevo galán australiano, existía un factor
común. Tanto Nate como Heathclieff son protagonistas de sus propias tragedias, pero
ambos son también monstruos humanos.
Qué tienen en comun Heathclieff y Nate?
No es de
sorprender entonces que YT también me brinde antiguos videos sobre Euforia donde
hasta psiquiatras intentan explicar la oscuridad de un adolescente que oculta,
tras la fachada de un triunfador, a un bully, machista, violento e incapaz de
controlar su furia, siendo esos solo los mayores defectos de un individuo
quetiene a su favor nada más que su buena
apariencia física (y no lo digo yo solita, pero Elordi…İAyy!)
El consenso es
que Nate es una fabricación de su padre, Cal Jacobs (el recientemente
desaparecido Eric Dane),uno de los hombres más importantes del pueblo. Entonces
Cal sería el gran villano, el Dr. Frankenstein creador de un hijo-monstruo.
Solo que , a mediados de la Segunda Temporada, el contradictorio guion nos
cuenta que Cal también es víctima ya que a punto de ir a una buena universidad (Duke),
justo cuando descubre que se ha enamorado de su mejor amigo y que cabe la
posibilidad de salir del closet, su noviecita lo atrapa con el viejo cuento de
estar embarazada.
Cal culpa a su
esposa de haberle arruinado la vida. A lo mejor un segmento de la audiencia le
cree, pero eso no tiene sentido. Si se casó obligado bien pudo haberse
divorciado después de nacer el bebé . En cambio tuvo más hijos (el tercer niño
de la fotografía familiar nunca ha sido explicado). Culpa a su esposa de haber
destruido su vida y sueños y sin embargo ella es el mayor soporte de la vida
prospera y respetable que Cal (y Nate) tanto goza como protege.
Cal y Derek en la epoca en que todavia eran inocentes
Cal descubrió que
para llegar alto y ser poderoso e influyente, no solo debía ser dominante y
agresivo en los negocios, también debía cultivar la imagen de devoto esposo y
ejemplar padre de familia. Sus gustos sexuales, los podía seguir disfrutando en
el anonimato. Lo importante era la fachada. Ese concepto retorcido de la
existencia es lo que le ha legado a Nate. Debe ser y parecer un triunfador, no permitir
que afectos o emociones lo dominen (considera a Maddy como “una distracción” en
la vida de su hijo) y sobre todo no debe confiar en nadie porque nadie lo apoyará
en su momento de necesidad.
Esta filosofía
casi espartana de como un hombre debe dominar sus emociones y vivir en
constante campaña para superarse, la comparte el padre de McKay. Solo que el
joven atleta no puede desvincularse ni de sus debilidades/emociones ni de una
realidad que su padre se niega a ver. Lo más importante, McKay no es el
monstruo que es su amigo. Entonces hay algo más que dicta la conducta criminal
de Nate, el miedo y odio que siente por su padre.
Los Miedos de
Nate
A través de la serie,
diversos personajes nos ilustran sobre el cambio de carácter de Nate que ocurre
a sus once años cuando descubre la colección secreta de grabaciones de los
encuentros sexuales de su padre. Algo que provocaría miedo y escándalo en un
adulto es un doble shock para un niño que todavía no comprende las mecánicas de
la sexualidad humana.
De ese
espectáculo que Nate, por el resto de su vida, seguirá siendo testigo, el joven sacará dos
conclusiones: su padre no es confiable puesto que no práctica lo que predica y
si es capaz de llevar una doble vida en la que comete actos ilegales, no se
sabe de qué otros crímenes pueden ser capaz. De ahí nace el miedo de Nate hacia
su padre, su necesidad de vivir de acuerdo a la imagen que Cal Jacobs exige de él,
pero existe otro temor.
Nate sabe que su
padre tiene dinero e influencia gracias a su fachada respetable. Él también se
crea una falsa imagen que, como dije anteriormente, está compuesta de las
virtudes que la cultura estadounidense exige del chico perfecto: buen
deportista, hetero, buen hijo, novio fiel, simpático y sociable. Nate sabe que basta
un error y las apariencias se desploman. Lo descubre cuando es acusado de
agredir a Maddy. Es entonces cuando lo expulsan del equipo de futbol,
cuchichean a sus espaldas y no lo aceptan en un buen restaurant. Todo esto lo
empuja a un acto criminal en el que arrastra a dos cómplices: Maddy y Jules.
Nate sabe que si
cae la fachada de su padre, las consecuencias serán peores. De ahí su necesidad
de enamorar y chantajear a Jules. Un hilo conductor en el deshilvanado
argumento de Euforia es la necesidad de Nate de proteger al padre y protegerse
él. Al final lo manda todo al caray y será Nate quien denuncie a Cal. Se lo
dice a Jules en su último encuentro. “estaba protegiendo a alguien que no vale
la pena”. Ahí no solo habla del padre sino de sí mismo.
Antes de pasar a
Nate Don Juan/Héroe Byroniano quiero decir que yo no me voy por las simplezas
de críticos que creen que Nate tema ser bisexual como su padre. No veo ninguna
señal de ello. No tiene amigos íntimos, no lo vemos tratando de acercarse a
otros varones. Por el contrario, odia la camaradería exhibicionista de los
camerinos. Levinson se burla un poco de esta idea de Nate gay con los
discursetes woke de Maddy sobre el que todos somos homosexuales puesto que las
fotosque encontró en el cache del móvil
del novio son para estimular a Jules, no para solaz sexual de Nate.
Lo que si veo es
miedo de Nate a una agresión física del padre. Lo vemos cuando se golpean. Luego
que Cal lo vence, Nate se pega en el pecho gritando iracundo ante su debilidad.
Sin embargo hay algo más y lo descubrimos al final de la serie, en su pesadilla
y última conversación con Cal, Nate se atreve a decir que creía a su padre
capaz de abusar sexualmente de él. Por eso debe destruirlo.
Nate y sus
Mujeres
Si aceptamos que
Nate es tóxicamente hetero, podemos saber más de él examinando su relación con
el sexo opuesto. Ya he hablado en otros posts sobre su relación toxica con
Maddy, a la que ha escogido por creerla virgen y porque hay una errada creencia
entre los Anglos de que las Latinas somos sumisas y aguantadoras. Aunque su
orgullo sufriría si supiera que Maddy ya traía experiencia sexual a su cama,
pasa la humillación de tener que confesarle a la policía que Maddy le ha sido
infiel en el pasado.
Para el final de
la primera Temporada, Nate y Maddy han cruzado la raya que se impusieron al
comienzo de su relación. Ella ha descubierto que no lo domina y que él es capaz
de agredirla físicamente. Curiosamente, Maddy no encuentra traumático el haber
llegado al crimen para proteger a Nate. Ese detalle y el que Maddy se apodere
del video de Cal teniendo sexo con Jules son mal explicados y explorados en la Segunda
Temporada.
Lo importante es
que Maddy no ha cambiado sus metas (sigue soñando con adquirir ropa cara como
la de su nueva patrona), pero no piensa que Nate sea el vehículo para
satisfacer su consumismo. En el caso de Nate, lo que ocurrió la noche de la
feria fue crucial. El comportamiento de Maddy con su familia demostró que nunca
va a poder encajar con sus padres ni con las metas fantásticas que Nate tiene
para su futura familia.
El que Maddy
saque lo peor de Nate y que esto conlleve una semi destrucción de todo lo que él
ama y anhela también lo ve como una traición. Nate sigue necesitándola porque
lleva años teniendo sexo monógamo con ella, porque Maddy conoce o cree conocer
sus secretos y porque la considera como de su propiedad. Para la Segunda
Temporada, la relación ha cambiado de cariz. Nate ya no busca satisfacer sus
caprichos ni sueña con protegerla.
Es así que le es
fácil entrar en un romance clandestino con Cassie a la que encuentra en una
situación vulnerable: Acaba de romper con McKay, no se ha recuperado de su
aborto y se siente sola e incomprendida. Nate la ve llorando, le ofrece
llevarla a la fiesta de Año Nuevo. ¿Tiene ya la intención de seducirla? Creo
que si.Por algo la desequilibra con su
manera frenética de conducir, por algo le da cerveza. Ya Cassie ha comenzado a
beber antes. Todo lleva a que lleguen a la fiesta (Cassie ya se quitó los calzones)
y tengan sexo en el baño.
No voy a entrar
en detalles de esa situación que más que jocosa es repugnante con Maddy que
necesita orinar y sabe que Nate está en el baño, pero no se le ocurre que está
teniendo sexo. Mas tarde llega McKay que se sorprende ante la interrogación de Nate
sobre si ha venido a acostarse con Cassie. ¿Se ha puesto Nate celoso?
¿Acaso siente, como toda personalidad posesiva y controladora, que Cassie ya lleva su marca? Lo próximo es la
paliza que le planta Fezco.
Camino al
hospital y, en coma, Nate tiene un sueño en el que se ha enamorado de Cassie
(wtf?) que esperan un hijo y que viene Cal y destruye sus sueños manoseando a
la nuera. Yo siempre vi ese sueño como una manera de combinar a dos mujeres:
Cassie la nueva sumisa y Jules, a la que solo puede Nate dominar con amenazas.
Y ahí entra un tema espinoso queun puñado
de valientes abrazamos.
¿Es Jules el Gran Amor de Nate?
En algún momento,
Sam Levinson declaró que siempre planeó un romance entre su héroe gotico y la Lolita
Trans. El que no haya cuajado se debe a motivos todavía no esclarecidos, pero
para los conocedores de romances pre-wokismo, ese encuentro violento en la
cocina entre los personajes de Jacob Elordi y Hunter Schafer iba a acabar en
amor. Aunque vaya en contra de todas las leyes feministas (que prefieren el meet
cute) este cruce― que más parece combate― es un ejemplo exagerado
de la lucha de sexos que era el inicio de toda comedia romántica desde el
Hollywood de la Depresión.
Esto fue lo que
pasó. Nate descarga la humillación y frustración que le provoca la publica
infidelidad de Maddy en quien ve como la más vulnerable de la fiesta. Y aquí
entra un tema importante, Nate no sabe que Jules acaba de acostarse con su
padre, pero si sabe que es trans y la acusa de estar llamando la atención. Solo
cuando ella se defiende con un cuchillo que Nate descubre que hay algo
admirable en la chica, algo que el no posee: valentía. De ahí surgirá un
proceso de catfishing, en el que Nate, bajo otra identidad, corteja a
Jules en -línea.
El que la busque
y reencuentre en una app para gays que sabe usa su padre y que Jules siga
usando esa vía para sus citas clandestinas, indica que Nate ya sabe que Jules y
Cal se han conocido bíblicamente. ¿Entonces esto es parte de un plan de
venganza? ¿Es por eso que le pide fotos desnudas para luego chantajearla? Eso no nos
lo explican, lo que sí sabemos es que en las semanas que dura el cortejo, Jules
se ha enamorado de “Tyler” al que le ha contado todo sobre ella incluso sus
ilusiones. Lo irónico es que también él le ha revelado un lado vulnerable que
nunca muestra ni a su familia y ciertamente no a Maddy.
En la noche de la
feria donde tanto Cal como Jules han pasado por una terrible experiencia al
reencontrarse y reconocerse,Nate tiene
una crisis que desencadena en un enfrentamiento verbal y físico con Maddy.
Saber que Maddy y Jules pueden chantajearlo facilita la necesidad de dar vuelta
la situación amenazando a la rubia con acusarla de enviar material pornográfico
por Internet.
Hay mucha
discusión entre los shiperos de si Nate siempre planeó este chantaje o si en
realidad quería algo con Jules y el verla con el padre le recordó que ella tenía
el poder de destruir a toda la Familia Jacobs. Agreguémosle que el mal comportamiento de Maddy y el que ella
sepa o crea saber el motivo por el que Nate conservaba imágenes obscenas en su teléfono
(que enviaba a Jules) lo tiene atrapado entre dos personas que pueden destruirlo.
El problema es
que cuando se enoja o desespera, Nate se vuelve Hulk y su ira deja marcas en el
cuello de su novia. A pesar de que Maddy trata de cubrir las magulladuras con
base de maquillaje, una serie de circunstancias desafortunadas hace público el
haber sido atacada. De su escuela llaman a su madre, esta denuncia a Nate―a
pesar de las protestas de su hija― y este es arrestado e interrogado. Aunque
sale bajo fianza, es expulsado de su equipo, no lo quieren en restaurantes, y
pasa a ser un paria en su escuela.
Maddy y Nate hacen
las paces. Juntos elaboran un plan maquiavélico para restaurar el status quo:
denunciar al pobre Tyler como el atacante de Maddy. Nate chantajea a Tyler para
que se autodenuncie y a Jules para que diga que fue testigo de la agresión .
Esto empuja a Jules a cometer varios actos desatinados, a renunciar a su
feminidad, a explorar , con malos resultados, su lado queer. Para los
eufóricos este es el punto más vil de la carrera de villano de Nate. Para los
shiperos es un momento en que no podemos negar que la idea de emparejar a Jules
y Nate es un despropósito. ¿Lo es?
El pobre Tyler
Nate: Un Héroe
Gótico
Si nos enfocamos
en que esto es un relato de ficción y no un manual didáctico para proteger
mujeres de relaciones y parejas peligrosas, un posible romance entre Jules y
Nate no sería tan improbable ni reprensible. Después de todo, la literatura
clásica está llena de romances trágicos precisamente porque son parejas
disparejas.
Nate es un típico
héroe byroniano tal como Heathclieff (al que el Elordi sabrosamente ha sabido interpretar
en la nueva versión de Cumbres Borrascosas), Rochester de Jane Eyre,
incluso Rhett Butler de GWTW. Una vezcomparé a Rhett con Jaime Lannister y yo le veo a la larguirucha Jules un parecido con la
también inadaptada Doncella de Tarth.
Es cierto que no
podemos esperar un final feliz de este tipo de romance. los antihéroes góticos
suelen redimirse solo antes de o con su muerte (Valmont en Las Relaciones
Peligrosas; Tom Hiddleston en Crimson Peak). El caso de Mr. Rochester es que su
redención le cuesta quedar desfigurado y ciego en un incendio. Lo que importa
en este tipo de relación es que nunca deben salirse del texto o pantalla, que
no deben pasar de ser fantasía. Lo
importante son las causas por las que dos seres tan diferentes se han unido.
Para Jules
“Tyler” será un nombre falso, pero los sentimientos y confidencias de Nate
fueron reales. Ella llegó a conocer un Nate desconocido para Maddy, Cassie e
incluso Cal. En el caso de Nate , cómo Rochester y Jaime Lannister, él admira
aspectos de esta mujer que lo sorprende y de quien se enamora, pero sabe que no
puede poseer.
Sin embargo, y
aun teniendo a Nate y a Cassie juntos en la Segunda Temporada, aun cuando Jules
parece haberse olvidado de Nate, Levinson se las arregla para darles una escena
juntos en el antepenúltimo episodio que nos despertó a los shiperos el apetito
por un romance y la certeza que ese par todavía se ama.
Ya casi al final,
comienzan a salir los secretos a flote. Tras una noche de borrachera y de
injurias a su familia, Cal Jacobs abandona el hogar. Es increíble como los que
deja atrás por fin pueden respirar con alivio y libertad. Entretanto a Rue se
le destapa la boca y, enfrente de Maddy, acusa a Cassie de acostarse con Nate. El
adivina lo ocurrido―tras un centenar de llamadas de Cassie queno responde―que Maddy sabe de su
relación. Conociéndola sabe que ella buscará vengarse.
Es entonces que
Nate toma varias decisiones. La primera, impedir que su padre regrese al hogar
y vuelva a dominarlo. La segunda acabar con la dependencia de Maddy y para lo
cual necesitaevitar una venganza que
involucrará el disco robado y salpicará a Jules.
Nate, El Paladín
Rescata-Doncellas
Lo que ocurre
enseguida es tan extraordinario que para los shiperos de Nate y Jules compensó una
temporada donde el par no se dirigió la palabra. Pongo ambas escenas para que
las aprecien, pero basta decir que nos dejan claro que se cumple el sueño de Nate
de ser un caballero andante que protege a su dama. Yo veo ese rescate de Jules
como una secuela a las palabras de la
madre de Nate que lo exonera de la violencia ejercida contra Maddy, la noche de
la feria. Marcia vio ese acto delictivo como una forma de su hijo de protegerla
de la agresividad de la novia.
De ahí que Nate
vuelva a utilizar la violencia contra Maddy, pero ahora para proteger a Jules.
En un gesto de ironía cruel, utiliza el
mismo escenario con el que chantajeó y torturó mentalmente a Tyler. Un crimen del que Maddy
fue cómplice. Nate sabe que la humillación que Maddy siente al saberlo con Cassie
hace toda reconciliación o disculpa sean imposibles. Su romance ahora es
irreparable y no le importa. Lo urgente es recuperar un video que puede
destruir a Jules, su verdadero amor.
Ya Nate no teme
que la verdad sobre su padre salga a relucir, pero no quiere que en su caída arrastre a Jules.
El libreto sigue paso a paso un plan y Nate es el rey de los planes
maquiavélicos. Visita a Maddy y la aterroriza hasta que le devuelve el disco.
Acto seguido busca a Jules y se lo regresa (en una escena que para mí es la más
romántica/erótica de la serie), y tras la cual se lleva a Cassie a vivir con él.
Por unos momentos,
Nate se ha convertido en el paladín que soñó ser. Vengó el honor de
su madre, renegó de la mala mujer, rescató a Jules y también a Cassie que está
siendo perseguida por Maddy y rechazada por su propia familia. Llevarse a Cassie
es una declaración de que quiere formar una familia con ella. Lástima que
Levinson decidió dedicar dos capítulos para la obra de Lexi y que la subsiguiente
humillación borrase cualquier buena acción que hubiese cometido.
Mucha gente nos
cancela a los shiperos de Nate-Jules o condenan que Levinson haya quizás
insinuado un posible romance entre estos personajes acusándolo de promover relaciones
toxicas. Son las mismas quejas que asaltan a la adaptación de Cumbres
Borrascosas de Elordi-Robbie. Se olvidan los “eufóricos” que hace una
década se devoraban Las 50 Sombras de Gray y se agolpaban a ver
adaptaciones de tan deleznable franquicia. Se olvidan que todo gran romance
literario es problemático, poco recomendable y rara vez tiene un final feliz.
Heathclieff, un Nate Jacobs victoriano.
Nadie aboga para
que Nate y Jules se casen, adopten niños y mascotas, y planten tomates en su
huerta. Eso solo ocurre en las novelas rosa. Solo queremos que reconozcan las
emociones que experimentan cuando están juntos y como hacen aflorar lo mejor de
ambos. Es fácil definir a Nate como irredimible en un contexto realista, pero
tal como los shiperos del Jaimienne creíamos que el Matarreyes y la Doncella de
Tarth podrían ser felices para siempre, en esta fabula “eufórica”, el personaje
de Jacob Elordi puede ser feliz…por un tiempo, al menos.
En el mundo de
las series juveniles siempre se incluye el lugar común de dos amigas intimas
cuya amistad acaba cuando se interpone un hombre. En la Segunda Temporada de Euphoria, Sam Levinson decidió jugar con ese cliché
y crear un triángulo romántico entre Maddy (Alexa Demia), Cassie (Sidney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi). Solo que el cliché
suele concentrarse en que una es mejor que la otra, o más virtuosa, o más seria
y aquí ambas chicas son igualmente insufribles. Sin embargo, me desconsuela que
el público prefiera a Maddy antes que a Cassie.
Entre la Rubia
y la Morena
Desde las tiras cómicas de Archie que el héroe
adolescente se debatía entre dos chicas, la sensual morena Verónica y Betty, la
niña buena. Para los 90, la dicotomía había variado en looks. En Beverly
Hills 90210, la del cabello oscuro era la virtuosa Brenda (Shannen Doherty)
y la rubia despampanante y descarada era Kelly (Jennie Garth). En medio de
ambas, el chico malo y melancólico , Dylan McKay (Luke Perry).
Dylan y su rubia y su pelirroja
Recuerdo un
episodio en que Dylan fantaseaba con casarse con ambas y si Kelly lo dejaba en
la ruina haciendo saltar las tarjetas de crédito, Brenda lo sofocaba con
preocupaciones sobre como decorar el cuarto de los niños. Ahí quedaba en claro
que ninguna era la novia ideal y que Dylan mejor se buscaba otra. Sobre todo,
porque cuando no estaban peleando por Dylan, Kelly y Brenda eran grandes
amigas.
Fue Gossip Girl donde se varió el tema del trio de la
rubia y la castaña y de la amistad traicionada. Serena retornaba al Alto Manhattan
después de autoexiliarse por varias causas, incluyendo el haberse acostado con
Nate Achibald, prometido de Blair Waldorf, la mejor amiga de la rubia. El
descubrimiento de esta traición resquebrajaba la amistad de ambas chicas y las empujaba
a los brazos y camas de otros hombres .
nate entre rubia y castaña
Lo interesante es
que salía a colación una regla de las muchas inventadas por Blair , en su rol
de Queen Bee, líder de su escuela: una estudiante no podía enredarse con el
novio de una amiga aun cuando hayan terminado. Blair se lo hacía saber a una
incauta que estaba saliendo con Dan Humphrey quien ya llevaba la marca de haber
sido pareja de Serena. Esta regla tan extraña ya se había percibido en el
manual de la proto Reina Abeja, Regina (Rachel McAddams) en la versión original
de Mean Girls.
Las Mean Girls originales
Maddy y
Estereotipos sobre las Latinas
En Euphoria,
Sam Levinson tenía muy claro que el romance Nate-Maddy era frágil por su misma
toxicidad y planeaba una relación entre el playboy psicópata y la bella trans Jules. Como creo que Maddy y Jules no intercambiaron
escena sino hasta el final de la Primera Temporada, no habría el conflicto de
intereses que se presentó en la segunda cuando Cassie comenzó a follar con Nate.
Antes de llegar a ese punto habría que hablar de quien era Maddy y por qué no debía
estar con Nate.
Rue nos cuenta, en el cuarto episodio, que Madeleine Pérez
es hispana, hija única de una manicurista y de un padre desobligado que vive
echado en el sofá de la sala. Es aquí que comienzan los clichés negativos que
deleitarían a los antinmigrantes. Maddy es morenita, bajita, putita,
interesada, mentirosa, ladina, infiel, perezosa…Resumiendo, es un compendio de
características nefastas asociadas con la hembra latina.
Rue nos cuenta
que de pequeña, Maddy era graciosilla y suelta de cuerpo por lo que su madre la
inscribió en varios concursos de belleza que ganó fácilmente. Iba camino a competencias
más adultas, cuando la madre la retiró del circuito, temiendo que los
escándalos que asociaban esos certámenes con pedófilos, empujasen a su amada
hija a una tragedia como la de JonBenet Ramsey.
Desempleada, Maddy
se dedicó a pasar el tiempo libre en la peluquería donde trabajaba su madre. Así
descubrió que existían dos tipos de personas: las como su madre que servían y
las que eran servidas. También notó que las que eran servidas no le trabajaban
un día a nadie. No hacían NADA, y la niña decidió ser una de ellas.
Para eso
necesitaba de un marido rico e influyente. Usando su pericia en concursos de
belleza Maddy se volvió reina de porristas y así capturó el interés del capitán
del equipo, o sea Nate Jacobs. Ser novia de Nate ,que la cubría de regalos desde
flores hasta un abrigo de piel, tenía sus ventajas a pesar de que era una
relación basada en mentiras. Nate la buscó porque creía, que al ser latina, Maddy era sumisa y virgen. Ni lo uno ni lo otro.
Rue nos cuenta
que Maddy, a los catorce años perdió su virginidad con un desconocido bastante
mayor que ella. Siguiendo con la mentira, Maddy estudiaba videos pornográficos
para aprender, no solo artes amatorias sino también a fingir orgasmos. Así hacía
creer a Nate que era un gran amante. El problema es que Maddy manipulaba las
inseguridades del novio para calmarlas o para exagerarlas. Una de las peores
escenas ocurría en el capítulo 8 cuando Maddy, en medio del coito, recriminaba
a Nate por no lograr una erección.
Siguiendo los clichés
asociados con las mujeres latinas, Maddy era vulgar en expresión y vestuario,
lo que provocaba riñas constantes con su pareja. Durante estos quiebres, Maddy
buscaba amantes, todos mayores y con poder monetario. Ante la policía, Nate
confesará conocer esas infidelidades. Dirá que Maddy no es buena , pero que la ama.
Solo nosotros sabemos que está tramando una manera de librarse de un prontuario
y también de Maddy.
El vestuario de Maddy
Sucedió una
Noche de Feria
La noche de la
feria es un momento de revelaciones para Nate. El semi desnudo traje (“onda
matambre” la llamaría la vedette argentina Moria Casan) en el que Maddy aparece
en la feria , su desafío de presentarse en esas fachas ante los futuros suegros
serán una alerta para Nate de que ella no tiene cabida en el futuro que él
visualiza. Maddy empeora todo drogándose, vandalizando el stand donde Cal
Jacobs mercadea su afamado chile con carne y, sin provocación, llama “puta” a
su futura suegra.
Asi hay que vestirse para caerles bien a los suegros.
Nate la sigue rugiéndole
“Haz muerto para mi” y casi la estrangula. En ese momento emerge el reptil
venenoso de Maddy encarándolo con lo que ella cree es una señal de bisexualidad
de su pareja: las fotos “ peniles” que encontró en el celular . De ahí surge el
temor de Nate que ahora se siente amenazado por las dos mujeres de su vida.
Neutraliza a Maddy reconciliándose con ella, pero ya no por amor sino por
miedo.
La situación se
les escapa a Nate y a Maddy de las manos cuando las marcas en el cuello de la
chica se hacen públicas. La Señora Pérez denuncia al agresor de su hija y Nate
cae en desgracia. Ahora es otra vez el turno de Jules y Tyler de ser
chantajeados. Maddy colabora con el plan de su novio sin ningún reparo moral.
Ella denuncia a Tyler como su agresor y Jules testifica que lo vio agrediendo a
una chica que ni es su amiga. Maddy y Nate se presentan triunfantes en la
fiesta de Halloween y son recibidos como si fuesen de la realeza.
¿Qué paso con el video?
Hay dos cosas
importantes aquí. La relación Nate y Mady ha quedado irreparablemente
fracturada y llega a un cierre final en el último episodio de la temporada. Sin
embargo, la última escena de Maddy la muestra con una expresión de extrema
maldad al ver el contenido del disco que le ha robado a su ex novio: la grabación
del encuentro sexual entre Jules y Cal Jacobs. Ahí entran en juego muchas
posibilidades que fueron olvidadas por Sam Levinson.
En la Segunda
Temporada, nadie se acuerda de ese video. Maddy parece haberse encontrado a sí
misma en un empleo de au-pair. No es que le haya tomado amor al trabajo.
Lo que ha encontrado es otra mujer a la que quiere imitar. En el closet de su
nueva patrona, Maddy haya su sueño futuro de ser rica, elegante, importante,
pero sabe que Nate― que sigue mosqueando alrededor de ella―no se
lo va a dar.
En su nueva vida,
Maddy hace amistad con Jules quien en un momento le dice que no vuelva con Nate
puesto que él no sabe lo que vale su ex novia. A mí me gustaría que Jules
supiera que su “amiga” fue cómplice del chantaje de Nate y que posee un filme
que podría destruir no solo a los Jacobs sino a la Lolita trans también.
Como a todo “eufórico”,
los cambios drásticos de los personajes y sus interactuaciones me han dejado
perpleja. No podía creer que Maddy planease regresar con Nate y creo que no
pensaba hacerlo. La única razón por la que entra en colera al saberlo con
Cassie es porque percibe a su ex amiga como alguien inferior a ella. Lo que le
molesta es una combinación de enojo ante la mentira, de humillación por haber
sido reemplazada por alguien tan indigno, y tal vez el viejo tropo de género juvenil
de que las amigas no pueden recoger las sobras que deja la Reina Abeja.
Cassie, La
Patética
Lo sucedido con
Cassie no solo rebaja más al personaje de Sídney Sweeney ante un público que goza
con un slut shaming que yo creía políticamente incorrecto. También
refleja el desprecio que Maddy siente por sus amigas de quienes solo espera
sean una corte de confidentes y aduladoras.
Lo vimos cuando
Cassie le recuerda su confidencia de las fotos que Nate guarda en su móvil. La indignada
Maddy la acusa de tener el cerebro corroído por las drogas y la amenaza con
matarla si repite esta confidencia. Así no se le habla a una amiga a pesar de
que Cassie, incapaz de guardar un secreto, haya compartido lo de las fotos con
su hermana y con McKay.
A mí me incomoda que los mismos espectadores
que desprecian a Cassie admiren a Maddy sin darse cuenta de que se trata de una
manipuladora, oportunista y rencorosa. Nate le dice en la Segunda Temporada que
lo que recuerda de ella es que era una persona cruel. Basta comparar esa
descripción con la enumeración de virtudes que suele hacer de Jules para darnos
cuenta que Nate sabe de lo que Maddy es capaz. De ahí esa faramalla terrible
que debe crear para recuperar el video.
En cuanto a
Cassie no la veo muy diferente de Jules. Ambas son promiscuas, ambas se
enamoran fácilmente, ambas son atrapadas por la cultura del porno video. Solo
que Jules cae parada y sigue cosechando amor y respeto. Cassie, en cambio, se
estrella en un mundo de desprecio y escarnio público. Eso porque la pobre Cassie
es tonta de capirote, lo que no quita que merezca compasión y comprensión.
Antes que todo
nunca me creí el cuento de que la cadena de malas decisiones del personaje de
Sidney Sweeney se deban al abandono del padre , el alcoholismo de la madre o el
sueño incumplido de ser estrella del patinaje. Lexi vivió las mismas
experiencias y es la más centrada de su grupo. El problema es que Cassie sufre
de pereza mental lo que la lleva a tenerse poco respeto, lo que la lleva tener
relaciones con chicos que no la respetan y solo quieren filmarla en situaciones
obscenas, inclusive sentada en el inodoro.
A diferencia de
Jules que sabe llevar una doble vida, se mete solo con hombres que no quieren
volver a verla y que, como ella, prefieren lo casual y secreto, Cassie ve en
cada relación un encuentro con lo duradero, con un amor eterno. De ahí su sumisión,
su incapacidad de defender su intimidad o de salvaguardar un mínimo de
dignidad. Cuando descubre que su imagen en diferentes estados de desnudez rueda
por en internet se consuela filosóficamente creyendo que en un futuro todos los
humanos habrán intercambiado fotos de ellos encuerados.
Esa manera de
pensar, su incapacidad de comprender que para McCay sea vergonzoso tener una novia
a la que le queda perfecto el titulo anticuado de “mujer pública”, demuestra la
falta de neuronas del personaje de Sydney Sweeney. Agreguémosle que Levinson
desprecia a Cassie, casi tanto como a Maddy y a Kat, pero a las latinas les
otorga un poco de astucia que les permite controlar sus vidas de mala manera,
pero mucho más que la pobre Cassie siempre víctima de su insensatez.
Cassie McKay, otra relacion tóxica
Levinson gusta de
colocar a Cassie en situaciones bochornosas como el orgasmo del carrusel o el
episodio del baño en el primer capítulo de la segunda temporada. Después de
haberse quitado las bragas mojadas con cerveza,Cassie tiene sexo de pie con Nate en el único baño de una casa donde han
sido invitados. ¿Quién viene a golpear la puerta con una vejiga
inflada? Maddy ,que cuando descubre que su ex esta adentro cree que su demora se
debe a que está defecando. La inclusión del factor escatológico trasciende el
vulgar humor de baño ya que demuestra que, como otras veces, Maddy no conoce a Nate.
La escena humilla
a los tres, pero más a Cassie quien queda atrapada ya que debe esconderse en la
bañera y ver, oír y oler a toda una villa de gente aquejada por necesidades
naturales. Para colmo, no hay papel de baño y Maddy se seca las pudendas con
una toalla que descuidadamente lanza dentro de la tina y que le cae en la cara
a la rubia. Yo no me reí ni una vez con todo ese escabroso espectáculo.
El Trauma del
Aborto
En las series
juveniles quedan encinta los personajes más negativos, la gordita (Rebelde)
o la villana (Georgina en Gossip Girl). Obvio que en esta serie la única
en escribirle a la cigüeña es la descuidada Cassie. Extraordinariamente―y creo que a pesar de Levinson―este episodio
nos presenta a Cassie como alguien digno de compasión.
Por primera vez comprendí
lo que abogan los Pro-Vida, más información y menos decisiones apresuradas para
la embarazada. La misma Cassie siente que debe haber una conversación antes de
precipitarse a una opción que no puede ser la única. Solo que McKay es el más
deseoso de un aborto sobre el cual no quiere conocer detalles. Se horroriza cuando
intuye que Cassie no está entusiasmada ante la idea de sacarse el feto de
encima.
Realmente, McKay
nunca me gustó. Nunca habló de frente con Cassie, siempre partió de la base que
era un trofeo por guapa y una desventaja por su cartel de estrella porno
amateur. En lo referente a la terminación del embarazo de su novia, se comportó
de manera vergonzosa. Primero expresa sorpresa indignación, luego cae en el rol
del niño chiquito (İ Mi papá me va a matar!) y termina con una
manipulación asquerosa “estoy seguro de que algún día serás la mejor madre del
mundo”. Nada de eso convence a Cassie
solo le da la certeza de que no puede contar con su novio.
Busca consejo con
sus supuestas amigas, pero se encuentra con Maddy y Kat enzarzadas en una
discusión pueril. Lo próximo es que Cassie busca apoyo en su madre. No sabemos
que se dijo, pero obvio que para Suze, y posiblemente Lexi, lo mejor para
Cassie es abortar. Por eso la acompañan a la cita médica, supuestamente para
darle apoyo, pero en realidad para asegurarse que no titubee. En cuanto a McCay,
ni se aparece por allá. Solo regresa en el primer episodio de la Segunda
Temporada para recoger los pedazos de Cassie y retomar una relación que el
mismo mató.
Volviendo al
aborto en sí, a pesar de que el preámbulo a la operación abarca preguntas personales
que nos muestran lo disfuncional que es la familia de Cassie, no es tan traumática
como suele ser en clínicas más burocratizadas e insensibles. Se puede decir que
todo el proceso está representado de manera considerada, compasiva y sutil
(“nuanced” se lo llamaría en inglés), pero nos es obvio que Cassie quisiera no estar
ahí y que el aborto es un trauma que explicará su comportamiento en la Segunda Temporada.
Parte del fin de
una ilusión de ser madre, está la desilusión con McKay quien reaparece en su
vida cuando Cassie se ha aferrado a otro sueño, Nate. Cuando McKay no comprende
por qué Cassie no quiere volver a ser su novia, ella responde llorosa “porque
no soy una buena persona” No hay manera de que McKay sepa que se acaba de
acostar con Nate, por lo que su furia contenida debe ser que asume que Cassie
no ha superado lo del aborto y lo culpa a él. Entonces se levanta y le dice con
tono enojado “no me digas una palabra más”.
Lo extraordinario
es que Cassie en medio de su falta de neuronas reconoce que McCay no era una
buena pareja. ¿Lo es Nate? Porque desde esa noche no solo Cassie continúa
su affaire. Nate, típico de él, la usa (a pesar de que estando en coma piensa que
la ama) mientras continúa persiguiendo a Maddy. Aunque esto último lo hace para
que Maddy le regrese el peligroso video que puede destruir a los Jacobs.
Cassie Ante un
Nuevo Amor
Aunque consumida
por la culpa de acostarse con el ex de su mejor amiga (¿es eso Maddy en la vida
de Cassie?) no quiere dejarlo ir. Incluso supera el miedo a la reacción que Maddy
tendrá al saber que ha contravenido una regla absurda de que no se puede ser
novia de un ex de una amiga. ¿Quién inventó esa regla y cuando se la
impuso? Sin embargo, el público ve en la ‘”traición” de Cassie, una prueba de
su vileza.
A pesar de que no
me parece que Cassie se enrede con alguien tan poco recomendable, admiro el que
ella reconozca que Maddy y Nate tienen una relación toxica y que declare que no
permitirá que regresen. Incluso cuando Nate la rechaza después de ver la obra
de teatro, ella acepta su rol de villana que le permite ser feliz.
Curiosamente,
Nate ha aceptado que son pareja, le otorga respetabilidad al llevársela a vivir
con a la casa de su madre. Se ha mostrado más hombre que McKay. Aunque Cassie
no lo sepa, Nate la quiere de madre de sus hijos. Y gracias al tráiler ,
sabemos que siguen juntos cinco años más tarde. En cambio Maddy sigue dando
tumbos, sin haber logrado sus sueños fantásticos.
Como todas las féminas
de Euphoria (menos Rue) Maddy y Cassie creen que la felicidad viene vestida
de Príncipe Azul. Ambas caen en las redes de Nate Jacobs. Maddy se cree
inteligente, pero comete errores tan patéticos como los de Cassie. Al final, no
son muy diferentes.