lunes, 27 de abril de 2026

La Segunda Guerra Mundial y el Auge de los Teenagers (Teen Culture III)

 


Llegamos a ese punto en que el fenómeno teenagers se hace más patente. Hay quien responsabiliza a la Segunda Guerra Mundial, otros a la mayor cantidad de chicos que cursan y se gradúan de la secundaria. El hecho es que los adolescentes son una presencia visible y su cultura atrae a los auspiciadores y a los cineastas. Ginger Rogers se disfraza de adolescente y Robert Wakker se convierte en el arquetipo del joven soldado que rompe corazones antes de ir a destrozar el Tercer Reich.

Una Juventud Independiente

Como vimos en la nota anterior, a fines de la década de la Depresión, más jóvenes estaban estudiando. Eso convirtió a la secundaria en un centro social donde los adolescentes podían crear y compartir su cultura. Sin embargo,  la gran partera de la cultura adolescente fue la Segunda Guerra Mundial.

Pocos conflictos de la historia han creado brechas generacionales como esa guerra, puesto que Estados Unidos instituyó el draft (reclutamiento obligatorio) a partir de 1940, aun antes de Pearl Harbor. Con padres y hermanos mayores en el frente de batalla, para los muchachos se volvía más intensa esa etapa en que todavía podían divertirse despreocupadamente.



William Manchester adjudica este estilo de vida a tres factores: mayor poder financiero, ausencia de los padres y aunque parezca contradicción, mayor cercanía con sus mayores. Por eso Manchester afirma que la ‘”adolescencia” emerge como un fenómeno de la Segunda Guerra Mundial. La ausencia del padre que sirve a la patria y de la madre que estará empleada por la industria bélica u ocupada en bazares o la Cruz Roja, le otorga una independencia insospechada al adolescente de Los 40.

Por otro lado existe conciencia en los padres que los hijos son algo precioso que les puede ser arrebatado en cualquier momento. Se les consiente más y se aumentan sus mesadas. Agregando a esto que hay una cantidad de trabajos parte de tiempo como la jardinería y otros que permiten que la juventud estadounidense adquiera un poder de consumidor propio. Los padres pasan tiempo de calidad con sus hijos menores y comienzan a compartir hobbies.

El reclutamiento y problemas sindicales acabaron con las Big Bands (aunque algunas se unieron a las fuerzas armadas como la orquesta del Capitán Glenn Miller)  y la nueva juventud se desinteresó de la música swing prefiriendo a los cantantes de baladas. Eso tranquilizó a padres que nunca vieron con buenos ojos esa música y que también favorecían a los baladistas. Como los atletas profesionales ahora cargaban fusily eso incluía a los universitariosel deporte lo practicaban los estudiantes de secundaria y los padres volcaron sus ojos a los equipos de las High Schools interesándose en las proezas de sus hijos deportistas.

                                      El Capitán  Glenn Miller

Cambios en la Moda y Cambios en la Moral

La moda de los ahora llamados teenagers también cambió . Aunque , si le creemos a Los Waltons, la mezclilla había sido la tela preferida para ropa infantil y juvenil del día a día de la juventud de las zonas rurales en USA, en Los 40 los jeans se volvieron la primera prenda unisex de las a zonas urbanas.

Las muchachas los usaban para juegos y labores al aire libre, enroscados hasta la rodilla y lo acompañaban con camisas de hombre , un par de tallas más grande que habían encontrado en los armarios de padres y hermanos ausentes. Aunque los zapatos Oxford o saddle shoes seguían en boga, chicos de ambos sexos comenzaron a usar mocasines (loafers) que no necesitaban de cordones.

                              Modas de jovencitas durante la guerra

A pesar de la onda unisex en el vestir, las chicas sabían cuando ser femeninas y atraer el interés del sexo opuesto, sobre todo si este veía envuelto en el uniforme de una de las tres ramas de las fuerzas armadas. Tan lejos llegaba el patriotismo de las muchachas que puede haber sido causa de un aumento de madres solteras adolescentes tal como matrimonios tempranos contraído en el ímpetu del momento.

Esos factores fueron la trama de la mejor comedia de Hollywood en ese entonces. Milagro en Morgan Creek de Preston Sturges (1944) reflejaba los cambios morales de la sociedad americana en tiempos de guerra. Marion Hutton era la hija del sheriff del pueblo de Morgan Creek. En una visita a las tropas para levantarles la moral (gran actividad de las chicas guapas de entonces) terminaba en una fiesta donde bebía tanto que solo recordaba que a alguien se le había ocurrido que el mejor final era buscar un juez de paz y casarse.



Marion volvía a su casa y se olvidaba del asunto hasta que unos meses después descubría su embarazo. Con la ayuda de su hermana adolescente y de su mejor amigo (que siempre había estado enamorado de ella) intentaba descubrir la identidad de “su marido” y ocultar su embarazo. Fracasaba en ambos intentos y ella y su familia experimentaban la vergüenza y el repudio del pueblo. Todo terminaba con un rápido matrimonio con el amigo y un parto de quíntuples que la convertía en celebridad nacional.



Una Mirada Retro a Los 40

Después de la guerra y en las décadas siguientes surgieron memorias, novelas y filmes que intentaban retratar la vida cotidiana en el frente domestico Para ver la vida de los adolescentes los mejores ejemplos son Los Walton que retrata como la Segunda Guerra Mundial afectó a esa familia de Las Apalaches. Añado The Last Convertible un superventas de Anton Myrer que describe el último año de paz (1940) en la vida de un grupo de novatos de Harvard.



El Ultimo Convertible es una novela narrada en flashbacks que cubren cuatro décadas en la vida de Los Fusileros, cinco estudiantes de Harvard de diferentes estratos sociales y con diferentes experiencias y metas. Es también un repertorio de la cultura adolescente de Estados Unidos antes de la guerra que abarca vestuario, música y hobbies incluyendo el amor a los autos ejemplarizado por La Emperatriz, el convertible del título. Es también un recuento de la vida amorosa de jóvenes universitarios describiendo sus actitudes hacia el sexo opuesto y hacia el sexo en general.



Los Walton no serán tan explícitos en lo que respecta al sexo, pero si al romance. Mary Ellen la primera de Los Walton en casarse queda viuda cuando el Dr. Curtis (aparentemente) muere en Pearl Harbor. Su hermano el rebelde Ben, se une a la marina y parte a ultramar dejando atrás a Cindy, con quien ha contraído un matrimonio impulsivo, y a la recién nacida Virginia. El sensible Jason, tras un periodo de pacifismo, sirve honrosamente en el teatro europeo y retorna a Walton’s Mountain con una esposa judía.

incluso el adolescente Jim Bob que ha conseguido su sueño de ser aviador se encuentra con un Domingo 7 como les ocurriría a muchos jóvenes conscriptos. Tras una noche de copas de la cual no recuerda nada, Jim Bob y su familia reciben la visita de Kathy Seals ( Jennifer Jason Leigh) quien anuncia que habrá una adición a Los Walton. Ni Jim Bob es el padre ni Kathy está embarazada, por suerte para el chico que no sería el único soldado adolescente atrapado en matrimonios y paternidades imprevistas.



Ginger Rogers Entre Menores de Edad

Durante la Segunda Guerra Mundial el cine seguía siendo el pasatiempo favorito sobre todo las cintas bélicas. Entre ellas surgiría un nuevo género: los dramas domésticos o Homefront Drama en los cuales los adolescentes jugaban un papel importante. Curiosamente, y a pesar de ser de 1942, el mejor retrato (aunque satírico) de los muchachos de entonces no estaría dirigido a ellos

Me refiero a la comedia de Billy Wyler (su primer trabajo en Hollywood)The Major and the Minor. Tras terminar su mancuerna con Fred Astaire y de ganarse un Oscar por el drama Kitty Foyle, Ginger-hacía gala de sus dotes de comediante.

Susan (G. Rogers) acaba de renunciar a su empleo. Sin dinero para pagarse el boleto de tren de regreso a su pueblo, opta por fingir ser una niña de doce años y así solo pagar medio pasaje. Por supuesto que los inspectores ferroviarios no le creen, pero Susan (ahora llamada “Susu”) encuentra la protección del Mayor Philip Kirby (Ray Milland)que, por problemas de vista, no nota que se trata de una mujer adulta.



Susu acaba en la academia militar donde el Mayor es instructor. Ahí también viven las hijas del comandante, Pamela que es la novia del Mayor Kirby y la adolescente Lucy. Diana Lynn hizo tan buena interpretación de teenager que es casi una lástima que haya dejado atrás esos roles para dedicarse a Noir y dramas románticos.

Lucy inmediatamente reconoce que Susu es una adulta disfrazada no solo no la delata, le presta ropa y le da consejos para protegerse de los cadetes casanovas. Tal como Andy Hardy, los estudiantes de la academia solo quieren una cosa de las chicas: besos.



Mas que el romance (insinuado) entre Kirby y Susan, más que las sospechas de Pamela que finalmente desenmascara a la “menor”, el humor del filme se centra en los chicos, su angst hormonal y el efecto que Susu ejerce sobre ellos. También es un retrato de la desilusión de Lucy de los hombres debido a la vacuidad de estos que la empujan a interesarse más en sus estudios.

Finalmente El Mayor y la Menor refleja los gustos de esa cultura que incluyen una visión hilarante de un grupo de colegialas invitadas a un baile de la academia y que tienen la mitad del rostro cubierto con su cabello a lo Emo del Siglo XXI. Un cadete le explica a Susu que intentan copiar el look de Verónica Lake.



Esa señal de querer parecerse a la actriz del momento demuestra la tremenda influencia que el cine tenía en las jovencitas de entonces. Sorprendentemente , no surgió un galán juvenil para hacerlas soñar. Los sueños de las mujeres de todas las edades venían vestidos de informe. Hasta Mickey Rooney se alistó en 1944 sirviendo en ultramar.

1944 está unido a la carrera de otro actor cuya tragedia fue que, después de encarnar al soldado romántico que sería el sueño de adolescentes en tres filmes de ese año, vio su vida y trabajo actoral tocar fondo. Hablo de Robert Walker.

Walker y El Soldado Soñado

La historia de Walker es una tragedia de Hollywood. Cuando estudiaba drama se enamoró y se casó con una compañera llamada Phylis Isley, en 1939. Tres años y dos hijos más tarde, los Walker no habían conseguido abrirse camino en Hollywood. Para mantener a su familia, Robert hacia programas de radio y Phyllis modelaba. Tras una fallida audición en la MGM, Phyllis atrajo el interés del productor David O. Selznick quien le vio madera de actriz.

                                Los Walker en familia

Selznick la hizo firmar un contrato de 7 años, le cambió el nombre a Jennifer Jones y la comenzó a preparar para un rol perfecto. Entretanto, para no separar a la Familia Walker le consiguió un contrato a Robert en la MGM. A sus 24 años, y con su atractivo físico, Robert no demoró en destacar en roles menores y hacerse un favorito entre el público, sobre todo las jovencitas.

Conscientes de eso, los productores lo pusieron en roles de soldado incluyendo su primer protagónico (y en el que me enamoré de el a los diez años y eso que el filme era viejito y el actor estaba retemuerto). El filme se llamaba See Herere, Private Hargrove y estaba basado en las memorias de Marion Hargrove sobre su entrenamiento militar en el Fuerte Bragg. El filme fue todo un éxito sobre todo porque los chicos veían a Hargrove como lo que podían ser una vez que los reclutasen y las chicas se identificaban con Donna Reed que encarnaba a Carol, la novia del soldado.

                                  Donna Reed y Robert Walker

Sin embargo, el éxito de ese filme no superaba el de la ahora Jennifer Jones quien en 1943 había ganado el más ambicionado rol en Hollywood, el de Santa Bernardita Soubirous en La Canción de Bernadette que le ameritaría un Oscar como Mejor Actriz. Aprovechando el éxito del matrimonio. Selznick decidido pedir prestado a Walker para que fuesen la pareja juvenil de su próximo proyecto Since You Went Away (Desde que te fuiste, 1944), posiblemente el mejor Homefront Drama de ese subgénero.

En esa película, Claudette Colbert da vida a Cora, una dama de clase media acomodada cuyo marido parte a la guerra dejándola a cargo de una casona y dos hijas adolescentes (Jennifer Jones y Shirley Temple). Para generar algún ingreso, Cora renta un cuarto a un viejo gruñón (Monty Woolley). Un día llega a  visitar al viejito su nieto, el Cabo Bill Smallet (Robert Walker). Jane (J. Jones) la hija mayor se interesa en Bill e inician un romance.

(Nota: Este filme gratis y doblado al español  esta en YT)

Al final de su permiso, Bill entrega su reloj de bolsillo a Jane, se comprometen y deciden casarse apenas acabe la guerra. Jane comienza su espera, ofreciendo servicios en la Cruz Roja, y esperando cada carta del novio que está en Italia. Hasta que un día las cartas acaban y llega el fatídico telegrama, el sufrimiento de Jane era un reflejo de lo que vivián muchas jovencitas en America que perdían a su primer amor en el campo de batalla.



Hace un día vi este filme (completo y gratis en YT) y recordé cuando lo vi por primera vez a los 13 años cuando creí que no había romance más intenso que el de Jane y Bill. Ahora esas escenas me resultaron más tristes debido a que se lo que ocurría fuera de pantalla.

Para esa época un secreto a voces era que Selznick y Jennifer eran amantes. Fue un acto sádico de parte del productor tener a la adúltera y el esposo engañado en pantalla. incluso obligó a Walkerquien  ya sabía que su matrimonio había acabadoa filmar varias veces las escenas de amor.



En diciembre de 1943, Jenifer abandonó a su marido, obtuvo el divorcio en 1945 y se casó en 1949 con Selznick. Robert Wakker nunca se recuperó y comenzó a beber. Aun así filmo una secuela de las aventuras del soldado Hargrove que también tuvo éxito y el bellísimo drama domestico The Clock (Campanas del destino) junto a Judy Garland.

Nuevamente Walker interpreta un estereotipo del joven soldado, El Cabo Joe Allen, antes de partir al frente, recibe un pase de 48 horas para gastarlas en Nueva York. El primer día conoce a Alice (J. Garland) que se ha roto un tacón en la escalera de la Estación Pennsylvania. Joe encuentra una zapatería que repara el tacón y en agradecimiento, Alce le da un tour de la ciudad. Para abreviar, pasan un día juntos al cabo del cual descubren que se han enamorado.



Se gastan varias horas tratando de saltarse las reglas de la burocracia. Finalmente se casan y tienen todavía tiempo para noche de bodas y su primer desayuno de casados antes que Alice acompañe al ahora su esposo a la estación de tren. Este filme aunque llegó a los cines cuando la guerra estaba en sus días finales, encantó al público, a chicas románticas y a jóvenes parejas que habían vivido situaciones parecidas a las de Joe y Alice.



Tristemente fue el punto máximo de la carrera de Robert Walker. El alcohol, al que cada vez era más aficionado, comenzó a afectar sus nervios e incluso lo hizo perder su atractivo físico. Estuvo recluido en hospitales, sus filmes eran un fracaso, se casó dos veces en menos de cinco años. A pesar de que su último filme, Extraños en un tren de Hitchcock, hoy es un clásico, un año más tarde, en 1951, Robert Walker moría a causa de un paro respiratorio.

BIBLIOGRAFIA

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

 

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Los Jóvenes de la Depresión (Teen Culture II)

 


Santuario fue escrita en 1929, el año del crack de Wall Street que provocaría un colapso económico mundial. La cultura collegiate desapareció a medida que los afortunados que todavía podían ir a la universidad se radicalizaban y no solo volcándose a la izquierda como el personaje de Barbra Streisand en The Way We Were. Ese no sería el único viraje cultural que afectaría a los adolescentes. estadounidenses.


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Hijos de la Depresión

En la Depresión, donde suicidios y muertes por inanición eran sucesos diarios, los jóvenes de ambos sexos abandonaban sus estudios para buscar empleo y al no encontrarlos se sumaban a la nueva cultura “hobo” (mendigos) que cruzaban el país en busca de trabajos o simplemente para sobrevivir vistiendo harapos ,aprendiendo y defendiéndose de los hobos veteranos y metiéndose en vagones de ganado para viajar gratis.

 Puesto que la vagancia era un crimen, muchos de esta generación (que incluía niñas que se disfrazaban de hombres para evitar violaciones) acababan en la cárcel,  golpeados e incluso asesinados por pueblerinos airados. Henry Ford, desde su lujosa residencia, podía proclamar que los jóvenes nómadas estaban adquiriendo una excelente educación en lo que significa el mundo real. La realidad era que se trataba de una experiencia traumática y que dejaría secuelas psíquicas y físicas en los que la vivieron.

                                 Joven trepandose a un tren (sin pagar)

Aun así, en la década de Los 30, especialmente en la segunda administración de Franklin Delano Roosevelt, la economía mejoró, la juventud americana tuvo un respiro y una oportunidad de vivir con normalidad. Eso no quiere decir que ya entonces se viviese ese periodo intermedio entre infancia y madurez como una etapa real. Asi lo describe el historiador William Manchester: “The teenage subculture did not exist.”

Eso no quita que los adolescentes(edades entre 13 y 19) no tuviesen ya una cultura favorita con actividades privilegiadas. La radio, en esa era pre-television, era un tótem de los hogares que podían comprar un aparato. La costumbre era que toda la familia se sentase alrededor de la radio a escuchar determinados programas.

La programación se dividía entre dramatizados para los más pequeños como Anita, la Huerfanita, The Shadow y Dick Tracy, y las soap operas que tenían protagonistas adultas como el Romance de Helen Trent que giraba en torno a una viuda treintañera. Los jóvenes podían escuchar música popular en radio shows como La Hora Ginger Ale o el concurso busca talentos del Mayor Bowes (Major Bowes Amateur Hour) donde se presentarían entonces desconocidos Frank Sinatra y Maria Callas.



 Los Walton se reunen a escuchar la radio.


Swing, Cine y Fuentes de Soda

Fue a mediados de Los 30 que surgiría una música que causaría alarma entre los mayores, porque sería el público juvenil quien la abrazaría. La historia comienza en El Palomar, un salón de baile de los Ángeles donde una noche de 1935, una oscura orquesta liderada por un judío de Brooklyn llamado Benny Goodman presentaría al mundo el novedoso sonido del swing.



Esta música, una derivación del jazz afroamericano de Los 20, fue atacada por padres y maestros. El ataque fue iniciado por un psiquiatra que en el New York Times observó que el swing era hipnótico y que su tempo acelerado alteraba los sentidos “y derribaba convenciones”.



Se entendía que hablaba de como el swing era afrodisiaco, sobre todo porque motivaba bailes como el audaz jitterbug. Aun así esa será la música de la última manada de La Gran Generacion  y pronto los jóvenes se reunían a escucharla y a bailarla en sitios como el Palomar y el Hollywood Palladium en Los Ángeles, el Roseland y el Savoy en Nueva York, y el Glen Island Casino en Long Island donde tocarían las mejores representantes del swing como Glenn Miller, Tommy Dorsey y Artie Shaw.



Después del baile, el cine era el pasatiempo predilecto de los adolescentes. Una entrada costaba solo cinco centavos y las salas de cine estaban atestadas. Tanto Manchester como Dooley aventuran que el americano de todas las edades iba al cine tres veces por semana, eso incluía a los jóvenes. Era una experiencia compartida, un sitio para reunirse con los amigos y para tener una primera cita romántica,

Es un ritual que conocemos por visiones nostálgicas de crecer en la Depresión como Los Waltons y la novela de Grace Metalious Peyton Place. Allí vemos que a Los Hermanos Walton, en las Apalaches de Los 30,no les importa caminar hasta un pueblo cercano para ver una película. Allison McKenzie, la protagonista de Peyton Place, todos los sábados ,en ese pueblito de la Nueva Inglaterra va con su amiga Selena Cross al teatro del pueblo para luego ir a otro sitio predilecto de los jóvenes de entonces , la droguería o farmacia donde consumen Coca Colas y sándwiches de tomate, lechuga y tocino (BLTs).

Un detalle de los espacios para una clientela adolescente eran las fuentes de soda que lanzaban jets de agua efervescente. Esos locales (que aun en Chile hoy se conocen como “fuentes de soda”) abarcaban farmacias, tiendas de departamento y heladerías. Reemplazaban al bar o taberna para jóvenes que todavía no tenían edad para beber alcohol. Además estos establecimientos proveían entretenimiento para sus jóvenes clientes como rocolas para escuchar su música de swing y juegos de salón mecánicos conocidos como pinballs y (en Chile) flippers.



Los medios y la publicidad estaban descubriendo un nuevo grupo de cliente, los teenagers y cines y droguerías eran espacios donde estos jóveneslos con dineropodían consumir  Fueron los adolescentes los que popularizaron los refrescos en botella, postres helados como la Banana Split, las malteadas y las hamburguesas.

                     Mickey Rooney y Judy Garland saboreando malteadas.

Se comenzó a vender ropa para esa clientela. Lo que en los Años 20 era conocido como vestuario para “College Girls” ahora pasó a ser para “High School Girls” que también  incluía ropa para varones. Las ventas subían para el famoso “prom” el baile de graduación . Ya ningún chico quería pasar la vergüenza de Bill Baxter de tener que robarse el frac del padre. Ahora las tiendas ofrecían smokings/tuxedos para jóvenes junto a sofisticados vestidos para sus acompañantes.

Las Actrices como Modelos

Las jóvenes de fines de los 30 estaban muy pendientes de la moda y pedían prestadas las revistas de las madres. Ya para esa década publicaciones femeninas como Ladies’s Home Journal presentaban artículos para adolescentes con consejos, advertencias y recetas de belleza. Sin embargo, las jovencitas preferían revistas de cine porque por primera vez estaban apareciendo estrellas juveniles, a pesar de que algunas solo servían para cantar en musicales como Deanna Durbin y Judy Garland, en su etapa adolescente.



Bajo el nombre de Dawn O’Day, Dawn Paris había sido estrella infantil Aunque no del calibre de Shirley Temple, era lo suficientemente conocida como dar vida a una de las adolescentes literarias favoritas. En 1937 a los 19 años, Dawn interpretó a Ana de las Tejas Verdes desde su llegada a la granja de Los Willard hasta su etapa universitaria. Tanta fama le acarreó el filme que la actriz se cambió el nombre. La ahora Anne Shirley se volvería un rostro conocido en películas de todo tipo, sobre todo en las que encarnaba jovencitas.

En el mismo año de Anne of Green Gables, la todavía Dawn O’Day había hecho roles menores en dos de esas fabulas que alertaban a la juventud ( o a sus padres) de los peligros que asechaban a las chicas púberes. En School for Girls, se describía un reformatorio femenino y Finishing School era la típica saga de una chica inocente (Frances Drake) que mal aconsejada por una compañera (Ginger Rogers) se pega una de esas escapadas prohibidas (tropo inmortal de la ficción juvenil) que acaba en un embarazo indeseado.

En los próximos años de esa década, Anne Shirley  tendría roles protagónicos en todo tipo de filmes incluyendo una adolescente en el Viejo Oeste en M’liss adaptación de un cuento de Brett Hart. En 1937, cuando Anne de 19 años acababa de casarse con el actor John Payne, recibió una nominación al Oscar por su interpretación de otra famosa adolescente, Lollie la hija de la vulgar Stella Dallas (Barbara Stanwyck).



Al año siguiente y alternando con protagónicos en Noirs,   Anne protagonizó Girl’s School que tenía lugar en un internado de lujo y traía personajes que convertirían a ese tipo de filme en un subgénero juvenil, como la rebelde, la pobre niña rica, la becada sin recursos, etc.  Enfocarse en el alumnado de un internado permitía revisar las vivencias y gustos de las colegialas, aunque a veces el mensaje era oblicuo.

Ya mencioné Finishing Schol donde la solución de la embarazada protagonista es el matrimonio. Mas compleja fue Girls Dormitory para la que Hollywood importó de Francia a la seductora Simone Simon. En su breve carrera en America, la francesa dio vida a una alumna de un internado suizo que acaba enamorándose y enamorando al director. Nuevamente, un filme soluciona los problemas de la adolescencia con una promesa de matrimonio, en este caso con un hombre mayor y en una posición de autoridad, lo que hoy sería considerado una aberración.



No todos los filmes de internados tenían a las escolares como víctimas. Otra estrella juvenil de Los 30 fue Bonita Granville que a los trece años fue nominada a un Oscar por interpretar a una alumna cuentera y maliciosa que con sus calumnias destruye a su internado y a sus maestras en These Three. Aunque Bonita hizo historia con ese rol, su popularidad con el público juvenil se debió a un rol más inocente y apropiado para su edad

Edward Stratemeyer ya había conseguido un fandom de lectores jóvenes gracias a su serie de The Hardy Boys (Los Chicos Hardy) cuando publico la primera entrega de otra exitosa serie, que escribiría en colaboración con su hija Harriet,  Como The Hardy Boys, Nancy Drew era una adolescente que en su tiempo libre se dedicaba a resolver misterios que la policía no podía solucionar.

Tanto éxito tuvieron esas novelitas que las llevaron al cine. El rol principal recayó en Bonita Granville. Aunque eran filmes ‘b” eran muy populares porque su protagonista era un tipo de modelo para chicas que soñaban con ser detectives y así adquirir el respeto de los adultos y de sus congéneres.



La Llegada de Andy Hardy

Todos los “windies” sabemos que Anne Rutherford dio vida a Carreen la hermana menor de Scarlett O’Hara en la versión fílmica de GWTW. Pocos saben que la estrellita canadiense se hizo reconocible para toda una generación de jóvenes como la novia de Andy Hardy, interpretado por el primer Teen Idol  de Hollywood en la serie de Andy Hardy.



En 1939, Mickey Rooney era el actor mejor pagado de Hollywood y el histrión favorito de los Estados Unidos. Aunque el país había sucumbido al encanto de actores menudos como Shirley Temple, era la primera vez que se admiraba tanto a alguien en esa fase intermedia que ahora se conocía como “adolescencia”.

Como muchos Teen Ídolos, Niniann Joseph Yule Jr, había comenzado como estrella infantil. La leyenda cuenta que ya de bebé fue integrado por sus padres al acto de vaudeville de ellos. Criado por una madre divorciada, el ahora Mickey Rooney se integró al cine silente y traspasó al hablado. Le llegó la pubertad alternando entre loa secundaria y los estudios de Hollywood.

Cosechó buenas críticas al interpretar a Puck en la versión hollywoodense de El sueño de una noche de verano (1935). Demostró ser un excelente actor junto a Spencer Tracy en Boy’s Town (Forjadores de Hombres) y en 1940 fue nominado a un Oscar como Mejor Actor por Babes in Broadway, uno de los muchos musicales que protagonizaría junto a su entrañable amiga, y otra estrella juvenil, Judy Garland.



Sin embargo el trampolín a la fama de el diminuto actor (aun adulto no superó el 1,55 de estatura) fue una serie de películas 16 en total-filmadas entre 1937 y 1958 que giraban en torno a un típico adolescente del Medio Oeste llamado Andy Hardy. En 1937,  la Metro Goldwyn Mayer había adquirido los derechos sobre Skidding una pieza teatral de Aurania Rouverol  que había cosechado un éxito respetable en Broadway.

Ahora llegaría al público cinéfilo rebautizada como A Family Affair. . El rol principal del Juez Joseph Hardy y sus problemas en el pueblo ficticio de Carvel recayó en el reconocido histrión Lionel Barrymore, pero sería su hijo menor, interpretado por Mickey Rooney quien devoraría la pantalla .



Louis B. Mayer se dio cuenta que tenía una minita de oro  en las manos y comenzó a filmar una película por año que tuviese a Andy Hardy como protagonista. Andy tenía dos obsesiones , los automóviles y las chicas. Eso no lo hacía diferente de otros americanitos de su edad. A pesar de que su novia oficial era Polly (Anne Rutheford), cada filme traía a Andy enamorado de otra vampiresa núbil, pero siempre volviendo a lo conocido.

Esta serie de romances permitía a la Metro presentar actrices nuevas que luego serian estrellas desde Lana Turner hasta Esther Williams. Entremedio , la vida de Andy era un escaparate del angst adolescente , de falsas ideas de la masculinidad que eran destruidas por los sabios consejos del Juez Hardy que, aunque chapado a la antigua, sabia entender a su hijo menor.

                                     Andy con Anne, Judy y Lana

Los Hardy y las Tentaciones Californianas

A pesar de que puedan aparecer anticuadas estas visiones tipo Norman Rockwell de la perfecta familia  americana, hay ciertos detalles que nunca pasan de moda y que reaparecerán en la cultura adolescente del resto del siglo. Donde más evidentes son esos detalles es en la segunda entrega, You’re Only Young Once (1938), que  puede haber sido considerada atrevida en Los 30, pero hoy aun resuena en la realidad.

 La trama trae a los Hardy de vacaciones en la isla Catalina, en la costa californiana. Marion, la hermana mayor de Andy inicia un romance “playero” con un salvavidas. Lo que se convertirá en un cliché del cine de adolescentes aquí adquiere tintes oscuros cuando Marion descubre que Troy es casado, y aun así la chica escandaliza a su familia anunciando que seguirá en amores con el adúltero.



Entretanto, Andy ha conocido una fauna desconocida en su pueblo: la chica “liberada”. Geraldine “Jerry” es independiente, tiene poder comprador y una visión de la vida  más sofisticada que la de Polly, a pesar de ser de la misma edad. Sucede que la madre de Polly, es una eterna divorciada y para poder vivir su vida le otorga a su hija libertad y dinero para gozarla.

El Juez Hardy considera que Jerry, que fuma, bebe licor y cree que se puede ir más allá de besos,  es una mala influencia para su hijo. Decide enfrentarla en ese terreno juvenil que es la droguería. Jerry lo deja boquiabierto con una actitud muy reconocible hoy en nuestra era del “consentimiento”. Lo acusa de invadir su espacio, confunde su preocupación de padre con artimañas de “viejo verde” que quiere seducirla y el pobre juez debe huir avergonzado.

Andy continua su romance y es invitado por Jerry a una fiesta en un sitio alejado y solitario. El filme revierte el cliché del Casanova que inventa una fiesta para seducir a la ingenua. El ingenuo Andy descubre que Jerry tiene proyectada una reunión solo para dos y que planea que pasen la noche juntos.



El virtuoso Andy prefiere volver a pie por un sendero oscuro y desconocido. Esta es la prueba de fuego y Andy está listo para regresar a los brazos de Polly. Marion se da cuenta que Bill no planea divorciarse y también termina su romance. Con esto Los Hardy pueden volver a su mundo donde los problemas abundan, pero son menos perversos

Un Prototipo de Adolescente

Esta franquicia seria por más de una década un muestrario de los hobbies, música y vestuario que los espectadores adolescentes podían copiar. Andy lucia esos trajes con inmensas solapas y pantalones amplios con dobladillo ancho y expuesto. Ya saben, el tipo de vestuario que David Bowie impondrá a comienzos de los 80s.

En cuanto a las chicas, el calzado standard eran los Oxford o saddle shoes acompañados de soquetes (bobby sox) enroscados en los tobillos. A fines de los 30 se pusieron de moda las faldas estilo campesinas europeas (Dirdnls) y los sets de jersey y sweater de lana muy fina (cachemira).



Estos conjuntos, casi siempre en tonos pastel ,se usaban con collares de perlas cultivadas y volverían a ponerse de moda entre las jóvenes preppies en los 80s. La Segunda Guerra Mundial cambiaria estas modas, pero eso es tema para la próxima semana.

                                   Jean Kent modelando un twinset

Nota final, Andy Hardy se volvería una franquicia y su interprete seguiría dándole vida hasta 1958. Hoy nos puede parecer un poco anticuado, pero sin Andy no existirían Richie Cunningham, Alec Beaton ,y en su relación con su padre, la creación de Mickey Rooney recuerda a Dan Humphrey de Gossip Girl.

BIBLIOGRAFIA

Dooley, Roger. From Scarface to Scarlett: American Fims in the 1930s

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

 

 

lunes, 20 de abril de 2026

Los Locos 20 y la Cultura “Collegiate” (Teen Culture I)



 

Esta investigación que voy a presentarlesnació de mi interés (fustigado por recientes encuentros con Gilmore Girls, Freaks and Geeks y Euphoria) con series de televisión dirigidas hacia un público adolescente. Solo que en mi búsqueda comprendí que antes de los Teen Sitcoms y Teen Dramas, existía un cine enfocado en los problemas y cultura de los jóvenes. Yendo más allá, descubrí que hubo un momento en que la pubertad pasó a ser una etapa intermedia lo que abrió toda una industria de consumo que veía a los teenagers como clientes. Quisiera remontarme en el tiempo y llegar al inicio del Siglo XX para ver cómo nació la Teen Culture (Cultura Juvenil), sus ramificaciones y sus subproductos.

NOTA: Para efectos de esta nota me concentraré en material angloparlante, refiriéndome a otros países cuando sea pertinente.

Cuando no Existía la Adolescencia

Uno de los mayores problemas del públicoincluso de los investigadores modernos es aplicar reglas relativamente nuevas a esos años que hoy llamamos “adolescencia” cuando esta se desarrolla en contextos preteriros. Creemos en una etapa intermedia que el ser humano vive durante la pubertad y que define sus gustos, sus problemas y su personalidad futura. Una sorpresa es descubrir que antes del Siglo XX, no se conocía tal etapa y los humanos dividían sus vidas entre niñez, edad adulta y vejez.

“Joven” era más usado como adjetivo que como sustantivo y se aplicaba, en el caso del varón, a la salud, vigor y energía necesarios para el trabajo pesado y en las mujeres para definir un periodo de fertilidad. En suma, aunque existían en las clases altas ritos de pasaje como el uso de la toga para los jóvenes romanos, el Bar Mitzvah de los judíos o la “puesta de largo” que marcaba el fin de la niñez para las chicas de los países hispano parlantes, el salto de la infancia empujaba a los varoncitos a trabajar como adultos y a las mujercitas a casarse y tener hijos.

                                   Modas para jovencitas de Los 20

A comienzos del Siglo XX, el termino Adolescence era empleado en la literatura científica como la medicina, la sociología y la pedagogía, pero no definía un espacio de experimentación y maduración como lo vemos hoy que prepara al púber a alcanzar la madurez. Eso se debe a que una gran mayoría de adolescentes eran explotados en labores que hoy consideramos solo para adultos. Cuando el historiador Alexis de Toqueville menciona que en America (circa 1840s) no existe la adolescencia se refiere a que niños y jóvenes son parte de la fuerza laboral de la joven nación.

Si revisamos la literatura infantil decimonónica vemos este triste caso desde los niños obreros de Dickens hasta el arquetipo de la institutriz como único destino decente de la chica sin dote. Lo vemos en Louisa May Alcott y recordamos que la autora, debido a los malos manejos y proyectos insensatos del padre, tuvo que emplearse para ayudar a su familia desde una edad temprana.

Al principio de Mujercitas, vemos que a sus dieciséis años Meg ya es institutriz, que antes de los dieciocho, Jo ha sido dama de compañía y vendido (además de su cabello) cuentos a revistas. En cambio las amigas con dinero de las March, solo viven para casarse. Louisa May hace esfuerzos para mostrarnos que las opciones de las March son más loables, pero no es una campeona de la educación formal femenina.

Las March han abandonado la escuela para trabajar o estudiar en casa, como Beth. Solo Amy va a una institución de donde Marmee la retira luego que un maestro la maltrata físicamente. Aunque yoque odiaba la escuelaaplaudí esa decisión, con el tiempo me sorprendí que Alcott no abogase, a pesar de su feminismo, por la educación de la mujer. Las “mujercitas” son autodidactas, cada una en su talento. Meg ama el teatro, Jo se vuelve novelista profesional, Beth es pianista y Amy se interesa por las artes plásticas.

                                   Amy March es golpeada por su maestro

En Los Muchachos de Jo, vemos que las adolescentes Josie y Bess, son como sus madres. Sueña la primera con ser actriz y la segunda con ser escultora, pero ninguna estudia. La única en hacerlo es Nan que ya está haciendo un internado de medicina, pero queda claro que para convertirse en profesional, la futura doctora deberá sacrificar el amor, el matrimonio y los hijos. Mas o menos la idea que circulaba en Occidente en una época (1880s) en que algunas jóvenes iniciaban carreras universitarias.

La ironía es que las adolescentes de USA trabajaban, fuera sirviendo cervezas en tabernas del Viejo Oeste, ayudando en las tareas agrícolas de las granjas de sus padres, en fábricas y el servicio doméstico donde iban a parar valientes jovencitas que cruzaban el charco. Si en la Canada de Lucy Maud Montgomery, Ana de las Tejas Verdes está enseñando sin estudios pedagógicos, lo mismo ocurrió en la vida real con Laura Ingalls Wilder ,aun antes de cumplir los dieciocho años.


                                       Laura y Anne, maestras adolescentes

Seventeen y el Adolescente en la Literatura

Por eso es absurdo aplicar nuestras reglas sobre matrimonios tempranos o edad de consentimiento a un mundo que seguiría sin saber lo que era ser adolescente (Teen en inglés) sino hasta la Segunda Guerra Mundial. Por eso sorprende que un año antes de que Estados Unidos entre en la Gran Guerra (1916), un escritor reconocido como lo era Booth Tarkington publicase una novela con un protagonista adolescente.

Seventeen, que bajo el título de Edad Florida seria parte de una pila de libros que encontré al lado de mi cama al despertarme en mi decimo cumpleaños, era exactamente lo que me faltaba. Una visión de la tragicomedia de la adolescencia que me esperaba a la vuelta de la esquina y como mayor bono, desde una óptica masculina.



Tarkington crea en William Sylvester Baxter un arquetipo de lo que serán los adolescentes masculinos en cine y televisión del Siglo XX, inseguro, empeñado en parecer sofisticado, derrotado por las flechas de Cupido, un niño que se viste con el smoking del padre y cree que eso lo hará más adulto.

                               Bill Baxter, la joven vampiresa Lola Pratt y el perrito Floppie

Tan novedosa y popular resultó esta novela que inmediatamente se la adaptó al teatro con Jack Pickford (hermano de Mary) y Ruth Gordon en su etapa de ingenue (años antes de convertirse en actriz de carácter y un arquetipo de vecina chismosa/bruja satánica como nos deleitó en El bebe de Rosemary).

                       Jack Pickford como Bill y Ruth Gordon como Lola

 Los Peligros de Ir a la Universidad

Seventeen tenía lugar en el verano y en un pueblo del Medio Oeste, pero la cultura juvenil se estaba creando en otro milieu,  y gracias al advenimiento de la educación superior femenina. Las chicas de clase media y alta ya no se casaban apenas terminada la secundaria. Para las primeras décadas del siglo XX, se había constituido en el Noreste de US, un conjunto de universidades dedicadas a educar jovencitas en las artes liberales: Barnard, Mount Holyhoke, Smith, Vassar, Wellesley, Brynn Mawr, y Radcliffe.

Estos colleges estaban localizados en los alrededores de los centros de la Ivy League. A pesar de la segregación de sexos, había muchas oportunidades para entretenimiento y romance entre los alumnados de esas instituciones.

Así fue que para Los Locos 20, existía un tipo de cultura juvenil  con bailes alocados como el Charleston, música propia con orquestas universitarias como Los Warring Pensylvanians y The Triangle Jazz Club Band (Princeton), donde hasta un estudiante de arquitectura llamado James Stewart entonó un par de canciones antes de irse a Hollywood.



Esta cultura apodada “Collegiate Style” traía también sus propios vestuarios imponiendo modas como los voluminosos abrigos de piel de mapache (racoon coats) que inspirarían una canción de George Olsen. Las chicas universitarias tenían un aura un poco pecaminosa con su habito de fumar en público y  frecuentar bares ilegales (speakeasies) en plena era de la Prohibición y su guardarropa de sombreros cloches y faldas cada vez más cortas que se alzaban en medio del frenético Charleston.



La cultura collegiate tenía su idioma (Cat’s Pajamas, copacetic, etc) y hasta sus fiestas como las infames Necking Parties. Necking era un eufemismo para caricias profundas que no llegaban al coito.




A pesar de que todavía no existía la televisión y el cine no creó Teen Idols en Los 20, era en la pantalla de plata donde las muchachas modernas o flappers  buscaban iconos para copiar vestuario y actitudes. Si bien Greta Garbo era demasiado sofisticada para las adolescentes, el cine les ofrecía imágenes de lo que podían imitar, desde los largos cabellos de Mary Pickford y Lilian Gish que se especializaban en encarnar jovencitas virtuosas (hasta que un desliz las enviaba a la Calle de la Deshonra) hasta las atrevidas melenas cortas de Colleen Moore, Joan Crawford y de Clara Bow, la primera It Girl de la pantalla.

                              Clara Bow como coqueta universitaria

Faulkner y las Universitarias Alocadas

Tan mala fama tenía los universitarios que el mejor escritor estadounidense, William Faulkner, usaría una college girl como la protagonista de su novela más controversial. Faulkner escribió Santuario en 1929, pero solo fue en 1932 que un editor se atreviese a publicarla, así de escandalosa era la novela de quien ya había cosechado fama con El Sonido y la Furia y Mientras Agonizo.



Sanctuary es la historia de Temple Drake, una chica de buena familia que estudia/vive en una universidad de Mississippi y que ya ha cosechado fama de ser ligera de cascos. Una noche,  Temple se escapa de la residencia universitaria con su amigo Gowan, un alcohólico. En busca de una destilería ilegal de whisky, Gowan choca su automóvil contra un árbol.



La pareja encuentra refugio en la destilería que está colmada de gánsteres. Temple y Gowan son secuestrados. Durante la noche, Popeye, uno de los maleantes,  asalta sexualmente a Temple. Al día siguiente, Gowan se marcha, pero Temple queda prisionera de Popeye quien se la lleva un burdel donde la convierte en su esclava sexual



Sin ser gráfica, se trata de una novela chocante, difícil de digerir. Las dos adaptaciones al cine The Story of Temple Drake (1932) y Sanctuary (1960) han sido incapaces de traducir lo corrupto y horroroso del relato. La primera versión causó tanto escándalo que provocó el nacimiento del Código Hays que ejercería censura sobre el cine por décadas.  Hoy se la considera como un gótico sureño, incluso mezcla de drama legal e historia policial. Pocos entienden que se trataba de una fábula con moraleja, de advertencia sobre los peligros de la vida alocada de una flapper universitaria.

                   Lee Remick como Temple Drake e Yves Montand como Popeye

La Depresión acabaría con la Collegiate Culture, pero a fines de los Años Treinta surgiría una nueva cultura adolescente  que crearía sus propios sitios de esparcimiento, nuevas modas y la primera serie de estrellas de cine para que los jóvenes se identificarán con ellas.

BIBLIOGRAFIA

Alcott, Louisa May: Little Women

Faulkner, William: Sanctuary

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)

Tarkington, Booth: Seventeen.