A mí me encantó Crazy
Rich Asians y me encantó saber que sus creadores habían hecho otra serie
sobre el jet set asiático, en este caso el de Hong Kong. The Season es una amalgama de Crazy Rich Asians, Succession, Riviera, The White
Lotus y Revenge. Una combinación tan
abigarrada necesita ser vista para ser entendida, por lo que me limitaré a
hablar del primer episodio.
Entre el
Placer y Los Negocios
“ The Season” ( o
La Temporada) es un poco parecida a la londinense, una fecha anual en la que
los ricos y bellos de Hong Kong se reúnen a pasarlo bien, a recibir nuevas amistades, a deshacerse de
antiguos amigos (o parientes) y a hacer negocios. En suma, a manifestar su poderío y popularidad.
A mí me fascinan
estas historias que cubren el calendario social de los millonarios, sus
secretos aireados al sol, su petulancia, sus debilidades, pero todo en un marco
elegante donde el lujo se conjuga con el buen gusto. Mas o menos lo que han conseguido
series juveniles como The O.C. y Gossip Girl y en lo que fracasó la sórdida y chabacana Elite.
Una peculiaridad
de la temporada social hongkonesa es que tiene lugar en yates, por algo se
llama The Boating Season y esta miniserie limitada tiene lugar en el
yate de lujo de Christopher Hext. Un gozo ver a Toby Stephens que, aun madurón, se
ve exquisito y que curioso siempre pensé que era el vivo retrato de su padre
Sir Edward Stphens, pero cuando sonríe sus ojos son los de su madre, la nunca
bien llorada Dame Maggie Smith.
Christopher es
billonario y su dinero viene de las entrañas de Hong Kang. Un personaje dice
que los Hext “inventaron el capitalismo” y el mismo Cristopher admite que la
fortuna de su familia nació del comercio del opio. Sus finanzas están también
apuntaladas con la dote de Fiona, su esposa china perteneciente a una de las
antiguas familias de la ex colonia. Fiona es la reina de la sociedad hongkonesa
y es quien decide quien debe entrar o salir de ese espacio exclusivo
representado por sus invitados al yate.
Estos incluyen al
odioso y lascivo Andrew su esposa Nikita que quiere reemplazar a Fiona como
líder social. Ups! Ya esto parece The Gilded Age. Andrew es muy amigo de
David, el abogado de Chritopher quien porta el título de “El Soltero más Cotizado
de Hong Kong”. El pobre David solo quiere recuperar a su ex esposa y a su hijo
y sacudirse las mujeres que lo persiguen como un enjambre de avispas.
Cola, La
Forastera
Andrew insiste en
que David debe escoger entre los invitados a una compañera de cama para pasar
la Season. Las candidatas son Carrie, encargada de los negocios de los Hext que
ya ha trabajado con David, y su nueva asistente, Colleen “Cola” Pierce, una forastera
mixta sin pedigrí ni nada que la haga elegible para compartir la esfera de los fabulosamente
millonarios
A pesar de las instrucciones
(y vestuario) que Carrie le pasa a su asistente, Cola mete las patas a cada
paso, es más inoportuna que Lorelei Gilmore y no se le ve mucho futuro. Casi
tan poco como la rubia bosnia que Mathias, el entrenador personal (y proveedor
de drogas) de estos riquillos, ha traído a su mesa.
Durante un juego
(parafraseando a Tom Branson de Downton Abbey, las clases altas viven
jugando) en la que el ganador será quien cuente la mejor anécdota de un viaje,
la bosnia amarga la noche con un tétrico relato sobre la Guerra de los
Balcanes. Cola ve como Fiona expulsa a la rubia acusándola de haber infringido
“la etiqueta”
Cola va camino de ser expulsada también. Ha defendido a la otra expulsada y es torpe y desatinada, pero se las arregla para perder y recobrar joyas y de dar un discurso disculpando su falta de modales y agregando que esta será la mejor anécdota de viaje para otro juego., Cuando se despiden, Fiona la invita a las carreras, es una indicación de que Cola ha sido aceptada.
Los Hext no solo
son árbitros sociales, son también receptores de secretos. Esta temporada, han
hecho regresar a Alison , su única hija, de sus vacaciones eternas en Europa.
Alison es típica “pobre niña rica” tan inmersa en su rol de “victima designada”
que no se pregunta el motivo del llamado ni nota que los largos cabellos de su
madre no son más que una peluca que oculta los estragos causados por la quimioterapia.
Fiona en la intimidad
Otro motivo de escándalos
secretos es Madeleine, sobrina de Fiona a la que ha hecho venir Christopher
para apoyo de su tía en su “condición”, eufemismo del cáncer. Madeleine una vez
fue como otra hija para los Hext, se casó con el billonario Thomas, varios años
mayor que ella. La extraña muerte de Thomas, ocurrida después del tercer aborto
espontaneo de su joven esposa, levantó sospechas.
A pesar de los
consejos de su tía, Madeleine emprendió el vuelo causando más habladurías y
acarreándole el membrete de “auto viuda”. Para empeorar las cosas y arruinar su
reputación aún más, Madeleine está en amores con el incorregible Andrew, una
relación inexplicable y peligrosa.
Sin embargo,
quien más tiene secretos que esconder es Christopher, incluyendo la razón por
la que envió a su inocente chofer a la cárcel de por vida. La hija de Benny Lee
(el chofer) ha crecido sin su padre y ha llegado la hora de volver a Hong Kong,
liberarlo y vengarse de los Hext. Esa hija es Cola. De ese modo la historia de
los ricos y famosos pasa a Revenge, Los Hamptons ahora serán Hong Kong y
Cola será la nueva Emily Thorne.
Después de la
sinopsis viene mi crítica y esta vez vendrá la negativa antes que lo mejor de
una serie que recomiendo calurosamente. Lo peor es la brevedad . Seis episodios
no son suficientes para ofrecernos una historia de venganza que refleje motivos
para esta ni la personalidad de la vengadora. Además, no permite desarrollar
otros personajes. Si recordamos que a Revenge le tomó cuatro temporadas
cerrar el círculo de venganza y darle paz y un final feliz a Emily/Amanda, comprendemos que seis episodios son la nada
misma.
Por otro lado, el
personaje de Cola está mal dibujado. Es demasiado aturdida, se equivoca en
situaciones donde Emily se deslizaba con la gracia y destreza de una campeona
de patinaje de hielo. En cambio, Cola deja pistas y acarrea sospechas sin mirar
hacia atrás. No está alerta ni tiene planes B. Que todo le salga bien tiene que
ver con ayuda divina porque ella misma se aserrucha el piso.
Aun así a la Season
la salvan otros personajes y esa aura de magnificencia combinada con
refinamiento. La escenografía es espectacular. La fotografía aprovecha tanto el
paisaje como los interiores de los antros del jet set con una pericia que puede
compararse a la empleada en Gossip Girl.
La estética es
preciosa tanto en su enfoque en el vestuario como en los banquetes, en eso
vemos un cuidado que trasciende a Crazy Rich Asians y las acerca a series
famosas por esos detalles como Downton Abbey y The Gilded Age. No
solo recomiendo la serie pero también elevo una solicitud de que le hagan otra
temporada. El final es abierto así que lo permitiría.
Contenido
Violento y/o Gory: Una
paliza le es administrada a Benny en la cárcel. Al final, un personaje drogado
provoca un incendio en un yate y para someterlo le dan un par de sopapos.
Contenido
Sexual y Desnudos: Muchas
escenas de cama, pero no recuerdo desnudos. La escena de peor gusto es la de
una Madeleine aburrida con la cabeza de Andrew bajo la falda.
Factor
Feminista: Qué lástima
que una serie con protagonista hembra y personajes femeninos predominantes no
tenga ningún buen ejemplo de mujer fuerte o imagen positiva de la mujer. Todas
son tontas, egoístas y aparte de Gloria, no hay solidaridad femenina presente.
En Crazy Rich Asians, Rachel era fuerte gracias a la crianza otorgada
por su madre soltera y atraía aliadas como la aristocrática Astrid y la insuperable
Peik Lin.
Aquí no tenemos más
que ejemplos de mujeres que se traicionan y utilizan alternativamente.
Tristemente, es como si se realzaran los defectos que les adjudican a las
mujeres del Lejano Oriente: el yate está poblado de mujeres manipuladoras, traidoras
y falsas.
Factor
Diversidad: Eso lleva al
espinoso tema de la diversidad racial y de los estereotipos. Espinoso traer ese
tópico a la mesa cuando se trata de una serie sobre asiáticos. Sin embargo los
críticos se quejan que no hablan suficiente cantones o se enfadan de que hayan
traído a la modelo japonesa Koki para interpretar a Alison. El que Koki no sepa
inglés y tenga que aprenderse fonéticamente los diálogos me parece más incómodo,
pero no importa, es un personaje insignificante.
Lo que no me
parece insignificante es que los asiáticos no quedan bien parados. Sobre todo
los hombres: invariablemente infieles, mentirosos, cobarde, drogadictos y
tontos. En camio los blancos quedan mejor. Christopher será un “diablo blanco”
pero ama a su mujer y su familia y el más decente en esta historia es Mathias
que ya es como el Fezco de Euphoria. ¿Qué pasa con las series
que ahora los ‘buenos” son los traficantes? Ya es el colmo del nihilismo.



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