Desde que se
comenzaron a grabar música y canciones y a vender los primeros discos, que la
clave del éxito discográfico ha estado en manos de los jóvenes. Eso motivó la
moda del Charleston en la Era Collegiate, del Swing durante la Depresión, de la
Sinatramania y de la Elvismania, pero la próxima onda vendría del otro lado del
océano.
La Beatlemanía
Aunque America
había pasado por periodos de anglofilia (sobre todo durante la Segunda Guerra
Mundial) nunca esta había alcanzado el mundo de la cultura popular. La música
pop inglesa, como la comida británica, era algo ininteligible para el
adolescente estadounidense. Eso cambió con la llegada de cuatro jóvenes músicos
que arrasaban en los Billboard, en la moda y en el corazón de las jovencitas de
todo el mundo.
Pido disculpas si
no me adentro mucho en el origen y evolución de Los Beatles. Hay excelentes
libros y documentales que describen esas etapas. Bástese saber que Los “Fabulous
Four “, como se les apodó, abrieron la puerta no solo a su prodigiosa música
sino también a la de otros grupos británicos. En tres palabras, John Lennon y
Paul McCartney eran adolescentes en Liverpool cuando se conocieron a fines de
Los 50 y ya John era parte de una nueva ola musical llamada el Merseysound (por
el rio que recorre Liverpool). A ellos se les agregaría George Harrison de
apenas quince años.
Como grupo ,y ya
bajo el nombre de The Silver Beetles (escarabajos de plata) los tres más Stuart
Sutcliffe en la batería, se fueron a
tocar en los bares de Hamburgo. En 1960 ese puerto germano era una plataforma
de internalización para bandas británicas. Para 1962, el grupo había dicho adiós a
Sutcliffe y reemplazado en las baterías con Richard Stark, conocido por la posteridad
como Sir Ringo Starr. Aunque todavía tocaban temas ajenos, la mayor parte de su
producción era escrita por John Lennon y el futuro Sir Paul McCartney. Mas
importante, bajo la guía de Brian Epstein, iban a hacer historia.
Un año más tarde,
con el nombre oficial de The Beatles, tenían canciones en la radio como “She Loves
You” con su pegajoso estribillo de ‘Yeah, Yeah, Yeah”, y un Long Play en el
mercado. Una de las novedades de los Beatles era que ahora sus fans no se
limitaban a comprar singles. Preferían adquirir inmediatamente a las
colecciones encerradas en un LP. Esto aumentaba las compras y las ganancias.
El momento clave
del grupo llegó, en 1962, con la presentación
de Los 4 de Liverpool en el Palladium de Londres. Las manifestaciones de pasión
que provocaron en su fandom llevarían a un periodista a bautizar la nueva
histeria masiva como “Beatlemanía”. Esta presentación precedió un tour por el Reino Unido que provocaría las
mismas manifestaciones de júbilo de las admiradoras. En noviembre de 1963,
cuando John, Paul , George y Ringo eran presentados a la Reina Madre, y a la Princesa
Margarita, eran los más famosos del reino. Pronto lo serian del mundo.
La música de los
Beatles había cruzado el Atlántico y llegado justo después de la tragedia de Dallas.
En un país enlutado por la muerte del presidente Kennedy, la música alegre de
los Beatles ponía una nota de optimismo y romance en el aire. En febrero de
1963, “I Wanna Hold Your Hand” era la reina del Billboard.
Para cuando Los
Beatles aterrizaron en el Aeropuerto John F. Kenedy (verano de 1963) lo
esperaban 30.000 fans vociferantes. Este barullo seguiría a los Fabulous Four a
través de sus presentaciones en el Palladium de Washington, el Carnegie Hall y
tres visitas al Show de Ed Sullivan. Para cuando abandonaron la Unión Americana,
el país era presa de la Beatlemanía.
El conjunto
volvió a USA en 1964 y fueron recibidos como reyes no solo del rock sino de la
música Pop en general. A pesar de la descerebrada declaración de Johm Lennon de
“somos más populares que D-s”, Los Beatles seguirían ejerciendo su hechizo
sobre la juventud americana hasta su separación en 1970.
¿Cuál fue el secreto de su éxito?
Primero fue su
música. Aunque siempre reconocieron la influencia de Elvis y de los músicos
afroamericanos, el grupo no temía mezclar otros sonidos fuesen folklore británico
o música clásica. Más adelante añadieron influencias hindúes y se abocaron a un
tipo de rock psicodélico inspirado por las drogas que consumían. Para mí que su
mayor contribución fueron sus letras. Por primera vez, uno le ponía atención al
contenido de sus canciones, ya para 1966 estaban escribiendo temas más
profundos que exploraban la condición humana como “Nowhere Man” y “Eleanor
Rigby”.
Lo segundo y más
superficial, eran jóvenes atractivos, uno solo de ellos (John) estaba casado
cuando llegaron a America. Como Elvis antes, imponían modas con sus cabellos
largos, sus botas puntiagudas y sus sweaters de cuello alto que hasta hoy en
Chile se conocen como “beatles”.
Como Sinatra y
Elvis antes de ellos, Los Fab Four supieron aumentar su éxito incursionando en
el cine. En 1964 se podía ver en el cine A Hard’s Day Night que
pretendía encapsular la experiencia cotidiana del conjunto añadiéndole un amago
de trama. La idea de tratar la historia como si fuese un filme de Los Hermanos
Marx fue excelente, la comicidad funcionó muy bien sin caricaturizar a los ya ídolos.
La banda sonora también estuvo a la altura de la cinta con temas como “I Should
Have Known Better”.
La siguiente película
fue Help! Se trataba de una especie de parodia de los filmes de James
Bond que giraba en torno a una banda de árabes sanguinarios que querían
recuperar un anillo sagrado ahora en poder de Ringo. Esta historia tenía a los
Beatles cruzando desiertos y esquiando en paisajes nevados. A diferencia de
A Hard Day’s Night, Help! fue filmada en Technicolor lo que ayudó a
admirar el look y vestuario del conjunto.
Recuerdo haberla
visto en el Olimpo de Viña en 1966 y enseguida me enamoré de Ringo y exigí
un anillo como el fatídico que usa en el filme y sus botas. Mi madre nos
consiguió ese calzado que era unisex, pero el anillo se hizo esperar. Mi
hermano rechazo los botines, pero tuvo que soportar el horrible peinado a pesar
de las protestas de nuestro padre que no lo consideraba masculino.
Los Beatles no
solo nos proporcionaron las canciones más hermosas de amor desde las escritas
por Irving Berlin. Supieron ser relevantes hasta su rompimiento adaptándose a
La Era Hippie con sus viajes a la India, con ropa exótica y con su afición a
probar substancias lo que influiría en su música psicodélica. Aqui un ejemplo con “Lucy in the Sky with
Diamonds “
Un efecto colateral
de los Beatles fue que dejaron la puerta abierta para otros conjuntos
británicos que llegarían al HIt Parade con sus nombres extravagantes: The
Animals; The Troggs, The Kinks, The Searchers, The Hollies, The Zombies, The
Tremeloes y otros
Y por supuesto,
en 1965 llegaron los Chicos Malos del Rock. Noten su diferencia de vestuario
con los otros grupos ingleses.
Tan importante
fue esa invasión británica que en USA se fabricaron a Los Monkees. Al menos su
líder Davey Jones era de Manchester. Los demás eran más americanos que el pie
de manzana. Con ellos se armaron un programa d televisión que a nuestros ojos
infantiles parecía una versión inglesa de Los Tres Chiflados.
Mary Quant y
la Minifalda
No solo la música
fue invadida por los británico. En el
mundo del cine, James Bond se convertía en una franquicia apreciada por los jóvenes
americanos. En la televisión reinaban series inglesas como El Santo, El
Agente de CIPOL y mi favorita, Los Vengadores. Volviendo al cine, se privilegiaron
filmes que hicieran hincapié en la cultura “Mod” que afectaba a la juventud
británica como Georgie Girl, Alfie y Darling. Sir Sidney Poitier ,quien
había sido un alumno problemático en la icónica Blackboard
Jungle, ahora era el maestro de una problemática clase compuesta por chicos
del East End Londinense en Al Maestro con Cariño.
Estos filmes
aportaban actores jóvenes como Lynn Redgrave, Julie Christie, Sir Michael Caine
y la cantante Lulú que ganaría Eurovisión en 1969. Más importante es que estos
actores modelaban estilos de vestuario que los jóvenes estadounidenses copiaban
y que iban asociados a la legendaria Carnaby Street. Esta calle londinense
seria inseparable de la cultura “Mod” con sus restaurantes y boutiques que
frecuentaban los jóvenes hípsters de esa época. Ahí compraban ropa Los Beatles
y las Hermanas Redgrave. Tal vez no la Princesa Margarita, pero si una chica
llamada Camilla Shand, hoy Reina de Inglaterra.
Parte del hechizo
de Carnaby Street era la moda con sus nuevas tendencias como la minifalda. Hay
mucha discrepancia sobre quien acortó las faldas femeninas y de eso ya he hablado en otro sitio. Aunque hubo chicas que en los veranos
calurosos del sur de Estados Unidos se subieron el dobladillo hasta arriba del
“largo Chanel” (cubriendo la rodilla) establecido por los modistos. Este estilo
“Ya Ya” no persistió. El diseñador francés Courreges aulló de que él había
inventado la falda corta en su colección de 1965, pero Dame Mary Quant fue
quien había establecido tanto el largo como la hechura de una prenda que en dos
años había recorrido el mundo.
Originalmente la
mini (llamada así por el pequeño coche de la modista) era unas pulgadas arriba
de la rodilla, al final de la década ya llegaba a la mitad del muslo. Faldas
tan cortas no podían usarse con liguero y medias. Quant lo solucionó agregándoles pantimedias en
colores psicodélicos que hacían juego con las faldas cortas. Incluso desenterró
una reciente moda impuesta por el Gran Balenciaga: las medias con patrones tipo
arlequín, caladas o con motivos florales como se ven en la cubierta de Seventeen.
Carnaby Street y
sus diseñadores cifraban su publicidad
en modelos o actrices que usaban sus prendas tal como Dame Diana Rigg, la
actriz más famosa de la BBC gracias a su rol de Emma Peel en The Avengers.
Esa fue la gran era de las modelos como Jean Shripon o Patti Boyd que en 1965
se casaría con el Beatle George Harrison. Ambas serían apantalladas por la hoy
conocida como Dame Lesley Lawson.
Nacida Lesley
Hornby, desde pequeña la apodaron “twig” (ramita) por ser muy delgadita. A
pesar de ser baja (1,68) para la pasarela, el solo pesar 41 kilos ayudó a
“Twiggy” a llegar a la fama. Su figura andrógina acompañada por un corte de
cabello pixie sirvió para crear un canon de belleza de Los 60. La figura
debía ser extremadamente delgada, sin curvas femeninas, con aspecto de
adolescente o tal vez pre-adolescente. Fue el tipo de cuerpo que las jovencitas
del Reino Unido y de los Estados Unidos anhelaban poseer.
Ser muy flaca,
usar faldas cortísimas y adoptar una actitud liberada sexualmente―después
que la píldora anticonceptiva se puso a la venta en 1960― eran el ideal de
belleza al que aspirarían las jóvenes del mundo occidental. Para lograrlo se someterían
a dietas absurdas, caerían en trastornos alimenticios que no serían reconocidos
por la medicina hasta veinte años después y abusarían de substancias. En suma,
serian el lado oscuro de la Invasión Britanica. Entretanto nadie era inmune a
las nuevas modas, ni la realeza y fue la época en que La Familia Real Britanica
adquiriría presencia en revistas del corazón siempre consumidas por el público juvenil.
Los
Adolescentes de la Familia Real
A lo largo del
Siglo XX, la realeza británica había atraído el interés de los medios
estadounidenses y convertido en fuente favorita de chismografías. Así, los jóvenes
habían seguido el romance del Rey Eduardo VIII y Mrs. Simpson que lo llevaría a
abdicar el trono; hasta Hollywood se había enfocado en la boda de la futura reina
Isabel II y un público romántico había hecho conjeturas de cuál de los novios
de la princesa Margarita la llevaría al altar.
La diferencia, a
mediados de Los 60, es que Margarita ya
era una matrona con hijos que no interesaba al público juvenil. Diferente el
caso de la reina quien todavía estaba en su etapa fértil habiendo dado a luz a
su hijo menor, el hoy Duque de Edimburgo, el mismo año en que Los Beatles invadían USA. Mas
trascedente es que la soberana era madre de adolescentes. En 1966, su hijo
mayor, Carlos, se convirtió en Príncipe de Gales y las revistas del corazón
comenzaron a buscarle esposa.
Por otro lado,
Ana, la única hija de Isabel y del Duque de Edimburgo, era ya una adolescente a
mediados de los 60 y aunque sus aventuras y desventuras no comenzarían a ser
comidilla de la prensa sino a partir de 1968, en las fotos de ceremonias oficiales
donde acompañaba sus padres se la veía con minifaldas y luciendo las modas de Carnaby
Street. ¡Se dice que fue Ana quien convenció a su real madre de subirse el
dobladillo de sus faldas!
Evolución del ves tuario de la Princesa Ana. 1966, toavia colegiala, pero ya muestra rodillas. Un año más tarde, los hermanos usan faldas cortas. 1968, tia Margarita y Ana creen en la minifalda. La abuela no. 1969, la falda de la princesa se hace más corta, no la de Mami. Australia, 1970, la familia minifaldera.
Las Nuevas
Familias Televisivas
Mientras el mundo
se preocupaba de familias de las realezas, la televisión insistía en el tema de
la sitcom familiar. El éxito de Mis Tres Hijos indicaba un gusto por núcleos
familiares que no fuesen los tradicionales. En 1966, la CBS ponía en el aire Family
Affair (Mis adorables sobrinos) que contaba como un playboy
neoyorquino (Brian Keith), que compartía su vida con su valet e innumerables
mujeres, debía hacerse cargo de tres sobrinos huérfanos.
Aunque esa serie se cifraba más en los problemas de los gemelos Buffy y Jody, a veces la trama recordaba a la hermana mayor Cissy, una adolescente que enfrentaba al Tío Bill con los problemas de las jovencitas y permitía a Kathy Garver lucir la moda de su época. Family Affair tuvo un éxito respetable durando seis temporadas. El problema es que los mellizos ya bordeaban la adolescencia y Cizzy, interpretada por una actriz de 25 años, seguía siendo una adolescente sin oficio y sin agenda.
Para lo único que servia Cissy era para modelar moda de adolescente.Menos éxito tuvo Los
Monroe, un intento de describir la vida de los teenagers en el Viejo Oeste.
La historia de un puñado de huerfanitos que debe salvar el rancho de sus padres
y protegerlo de indios, bandoleros y el arduo clima de Montana, no interesó a
nadie y duró apenas una temporada. Lo más memorable de una serie―que a mí
me gustó― fue la hermana mayor interpretada por una jovencísima Barbara Hershey.
Otras familias
televisivas serian un poco más estrambóticas, tal vez monstruosas. En
septiembre de 1964 ,la ABC y la CBS, con una semana de diferencia, lanzaban al
aire The Munsters y The Addams Family. Notable que ambas series, que
hoy son de culto, e incluso Los Locos Addams se han vuelto franquicia,
solo durasen dos temporadas. Notable cuando otra serie familiar, también de
tema sobrenatural, se estrenó ese mismo septiembre. Solo que Bewitched (La
Hechizada) duraría ocho temporadas siendo un éxito aún más allá de las
fronteras estadounidenses.
A diferencia de
otros shows, ni Los Munsters ni Los Addams ni Los Stevens tenían hijos
adolescentes. Faltaban décadas para conocer a Wednesday en esa faceta.
Entretanto, un par de ídolos adolescentes aparecería en la primera soap opera
nocturna.
Los Jóvenes de
Peyton Place.
Desde la publicación
de la novela de Grace Metalious en 1957 que se ha convertido Peyton Place en
toda una franquicia. Alrededor de ella y su secuela Retorno a Peyton Place
se han hecho un filme, un par de telefilmes y se han escrito libros
desmitificando y mitificando a la novela y su autora.
A pesar de su
elegante nombre francés, Marie Grace de Repentigny nació en la pobreza en
Manchester, New Hampshire. Aun casada con George Metalious siguió llevando una
vida miserable hasta que su marido se graduó de la universidad y consiguió un
puesto como director de una escuela en el pueblo de Gilmanton.
Durante esa época,
y aun con hijos, Grace no cesaba de escribir. Su mejor trabajo giró en tono a
un caso policiaco ocurrido en GIlmanton cuando una chica, cansada del abuso
sexual de su padre, lo mató. Metalious expandió ese suceso poniéndolo dentro
del marco de un pueblo y poblándolo con personajes hipócritas y llenos de prejuicios
que esconden esqueletos en sus propios closets. Aunque el pueblo es una
amalgama de varios pueblos de New Hampshire, le puso un nombre ficticio: Peyton
Place.
El libro fue rechazado
por sus escenas de sexo bastante graficas para la época, pero finalmente fue
publicado por una editorial pequeña. Solo se le cambió un hecho: Lucas Cross
que viola a su hijastra Selena, no es su padre biológico como en la vida real. Acompañó
a la publicación una extensa campaña de publicidad que ayudó a que Peyton
Place en 1955 coronara la lista de superventas y siguiera ahí por casi dos años.
Los Metalious se
compraron una casa y vendieron los derechos de filmación a la Metro Goldwyn
Mayer que filmó una visión muy “saneada” en 1956 con Diane Varsi como la
protagonista, la tímida e insegura Alison McKenzie, y Hope Lange como su amiga,
Selena Cross que se ve empujada al parricidio.
Debido a que
Diane Varsi era muy guapa, le sacaron los complejos de Allisson, aunque si hay
un escándalo cuando su madre (Lana Turner) creyéndola una “ramera” le revela
que es ilegitima, que su padre era el patrón casado de Constance y que ninguna
de las dos tiene derecho al apellido Mackenzie.
Allison no pierde
su virginidad con un hombre casado; Selena no aborta ya que pierde el bebe a
causa de una caída; y Rodney Harrington no es el Nate Jacobs de Peyton Place. Aun así esa escena de Euphoria del Winter Formal (Segunda Temporada) en
que Nate ha ido al baile con una chica que su familia aprueba, pero la planta
para perseguir a Maddy está inspirada por el prom de la novela/film en que Rodney lleva a Allison
al baile porque ella es “presentable”, pero la abandona para irse tras la chica
mala, Betty Anderson.
Aunque Grace Metalious
adquiriría fama y fortuna su vida personal era un caos, se divorció, se metió
con malas parejas y se enamoró de la botella, muriendo de cirrosis hepática en
1964, solo unos meses antes que la ABC pusiese en pantalla un proyecto basado
en su novela. Era la primera vez que una soap opera tenía horario
estelar. Eso se debía su contenido ‘adulto” y a que era un proyecto caro con
actores famosos como Dorothy Malone quien daría vida a Costance Mackenzie.
A pesar de ser un
proyecto novedoso y audaz, se mereció el riesgo tomado por la cadena. Peyton
Place es hoy una gema de la televisión que
abrió la serie para todas las soap-operas del prime time de Los 80 como Dallas
y Dinastía. Otro detalle es que creo ídolos juveniles y presentó
historias que atraían a jóvenes espectadores que siempre habían visto las soap
operas como programas para amas de casa maduras y viejitas.
Las protagonistas
de la serie-como en el libro, eran las Mackenzie, pero pronto la historia se cifró
en Allison interpretada por la Hollywood Baby, Mia Farrow. Maria de Lourdes
Villiers Farrow era hija del director de cine John Farrow, y de la estrella de
Los 30, Maureen O’Sullivan. A su haber solo tenía un filme, The Gus of
Batasi a su haber, pero supo hacer suyo un rol que se asemejaba más a la
del libro que lo que Diane Varsi y Carol Linley habían presentado en el cine.
Mia-Allison era tímida,
lectora voraz, idolatraba el recuerdo de un padre que nunca conoció, también
era un poco antisocial y se llevaba mejor con sus mayores que con sus
congéneres. Viéndola ahora, estoy segura que Sissy Spacek le copió el look y
que su Carrie era una versión exagerada de Allison. Rodney Harrington
era el amor secreto de Allison, pero andaba con la chica pobre Betty Anderson
(Barbara Parkins).
El gran cambio
era que Rodney nieto del ricachón del pueblo era bueno e idealista. Norman, que
en el libro era víctima del bullying de Rodney, ahora era su hermano menor y
compañero de escuela de Allison. Para interpretar a Rodney querían a alguien
“que se pareciera a Doug McClure” (quien entonces hacia de Trampas en El
Virginiano). Ryan O’Neal había sido boxeador en la universidad, pero había
colgado los guantes para hacerse actor. Entre nos, era más guapo que Doug y mejor
actor.
El triángulo
Allison-Rodney-Betty atrapó al público joven y pronto Peyton Place era
renovada para otra temporada y vendida al extranjero. En América Latina se llamó
La Caldera del Diablo y causó tal furor que tuvo una reposición en mi
primer año de adolescente (1970) un año después que había acabado en USA tras
cinco temporadas. Yo ya conocía a Mia por su matrimonio/divorcio de Frank
Sinatra, pero Ryan/Rodney fue una sorpresa y me enamore de él totalmente.
La serie bajó de
ratings cuando Mia, por presión de Sinatra, se retiró en 1967. Se intentó
reemplazarla con otra actriz jovencita, pero Leigh Taylor Young, esposa de Ryan
O’Nealen la vida real, quedó embarazada. Entonces, Rachel, su personaje, también tuvo que dejar la serie. A través de
las cinco temporadas, Ryan tuvo muchas ofertas de Hollywood, pero fue leal a Peyton
Place. Así lo premió la suerte ya que casi inmediatamente la Paramount lo contrató
para el rol de Love Story que lo llevaría al estrellato.
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Ryan y Leigh
Peyton Place y su hincapié en crear subtramas con
personajes juveniles, sentó un precedente para que las soap operas incluyesen
tramas y actores juveniles, algo que sería fundamental en el género durante Los
70s. Sin embargo, la televisión estaba buscando nuevas maneras de introducir en
sus guiones la cultura Hippie, que envolvía
al zeitgeist de la segunda parte de Los 60.
BIBLIOGRAFIA
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