El fin de la
primavera sigue sin aportar mucho en lo que al drama de época concierne. Sin
embargo, este mes y año en particular
nos trae el final de dos period drama icónicos. Tras 15 años en pantalla
cierra Call the Midwife. Outlander hace algo parecido en Starz. Esa plataforma
también nos traerá este mes una nueva visión de Wolfhang Amadeus Mozart.
May 6. The Other Bennet Sister (Britbox)
Si a algún devoto
de Santa Jane Austen le preguntan sobre las hermanas de Lizzie Bennet,
seguramente hablara de la noble Jane o de la díscola Lidia. Pocos o nadie
recordaran a Mary, la más insignificante.
Pues esta serie
busca remediar ese error y se concentra en Mary Bennett dándole una nueva
oportunidad de sobresalir entre sus fascinantes hermanas. Bella Beccolari (La
Hermana Frances de Call the Midwife) dará vida a la hermana olvidada de Orgullo
y Prejuicio y la veremos viajar al Londres de la Regencia a vivir su propia
historia.
May 8 Amadeus
(Starz)
Mucho se ha
hablado de si un japones puede interpretar al genio de la música, pue hora es
de verlo. Basada en la obra de Peter Schaeffer que fue filmada en 1989, la
trama se centra en Wolfgang Amadeus Mozart ( el anglo-japones Will Sharp) quien,
superada su etapa de niño prodigio, llega a Vienna a buscar fortuna en la Corte
del Emperador Jose I.
Mozart ―que ya
no es un niño precoz― sigue siendo tan ingenuo alocado e irresponsable
como lo fuese en su infancia. Ahora tendrá que madurar para enfrentarse a dos personas
que afectan su vida. Una es Constanza (Gabrielle Creevey) que se convertirá en su esposa. La otra es
Francisco Salieri (Paul Bethany), musico oficial de la corte, cuya envidia
profesional obligará a una rivalidad que le costará la vida a “Wolfie” pero
también lo impulsará a una creación musical más sublime.
May 10. Call the
Midwife (PBS)
Siempre supe que
el final coincidiría con la muerte de la Hermana Monica-Joan. Eso no quita que
no me conmoviese ver imágenes del pasado que incluyeron un recordatorio de las
que se fueron primero como la Hermana Evangelina.
Lo que si
encontré injusto e inesperado fue la desbandada de la Casa de San Ramon Nonato,
toda culpa de la burocracia implacable del Servicio Nacional de Salud que
exigió que las monjas se volviesen parteras de “civil”. (sin habito ni velo).
Típica exigencia progre, injusta e innecesaria.
A pesar de que
Lady Aylward se compró una clínica, me dio tristeza ver a los Turner cerrar la
suya. Me dio pena que Timothy y Miss Higgins quedasen desempleados. Me encantó
la última boda, la de Rosalind y el Pastor Robinson.
Ahora a esperar
la precuela. Ya avisaron que se trata de una miniserie limitada que tendrá
lugar durante el Blitz y en la que veremos versiones jóvenes de las monjas y
tal vez Fred, Violet y otros habitantes de Poplar.
May 15. Outlander
(Starz)
A pesar de que dejé de verla en la segunda
temporada, siento algo raro al saber que llega a su fin. Diana Gabaldon no ha
cerrado definitivamente su historia de Clare Beauchamps y de cómo, en su
segunda luna de miel, pasó a un pasado remoto donde encontró a su verdadero
amor, el rebelde escoses Jamie Frazer.
La buena noticia
es que la segunda Temporada de Blood of My Blood, la precuela de Outlander-llega este
otoño a Starz.
May 27. Spider Noir
(Amazon Prime)
Nicholas Cage
entra en el mundo de la televisión em este cuasi homenaje a los comics de Los
30. En una Nueva York de Los 30 ,bastante alternativa, vive Ben, un detective
privado tipo Sam Spade. Lo cierto es que Ben, viejo cansado y gruñón, oculta un
pasado en el que fue un héroe de comics, el famoso Hombre Araña. La serie se
equilibra entre los casos que el detective debe investigar y la ansiedad de desempolvar
su uniforme de super héroe. Con esa interesante premisa yo creo que hay que
verla.
NOTA: Les dejo dos trailers, uno el oficial en color y la versión en español que viene en blanco y negro No se cual corresponde a la serie.
Y mi
Recomendada del Mes
Acabo con otra
recomendación. Ya están disponibles, en Amazon, los ocho capítulos de La
Casa de los Espíritus. Por razones personales, no voy a reseñarla aunque ya
he compartido impresiones con algunos Seriéfilos. Lo cierto es que no me pasaba
esto desde Machos (2003). A los primeros tres episodios no pude
encontrarles defectos y como no es obra divina, debe tenerlos. Buenooo….algunos
anacronismos en vestuario y musicalización.
Lo encuentro
incluso superior al libro que es la única obra que paso y admiro de Isabel
Allene. El elenco es exquisito y no veo disparidad entre los tres protagonistas
(Alfonso Herrera, Nicole Wallace y Fernanda Castillo) y los actores chilenos.
Mención especial a la fina dirección de Andrés Wood, la escenografía que
aprovecha el maravilloso paisaje del Valle Central de mi Chilito Querido y la
estupenda adaptación a cargo de la pareja conformada por Francisca Alegría y
Fernanda Urrejola.
Lamentablemente,
a partir del cuarto capitulo comienzo a encontrarle peros. No es el contenido
político puesto que me sé de memoria que fue escrito en un marco izquierdista y
lo asimilo como tal. Incluso acepto el desorden cronológico a sabiendas que la “Disinformatya
“woke exige arrasar con lo histórico y cualquier señal que marque el paso del
tiempo.
Lo que me
incomoda es que ―siguiendo las reglas mituteras ―no
haya un personaje importante masculino “bueno” No solamente han demonizado más
a Esteban (como si tal cosa fuese posible), y al Conde, pero han disminuido a Pedro
Segundo y a Jaime, un personaje maravilloso. Se entiende que no quieren que
nadie opaque a los personajes femeninos, a los que un buen análisis podría
demostrar que no son tan fantásticos como nos quieren hacer creer.
Los adolescentes
de los 50 tomaban de modelos a El Salvaje, o a los personajes de James
Dean en vestuario y actitudes, ¿pero qué pasaba con las chicas? Pues hubo
actrices que crearon patrones para ser imitadas por las chicas buenas y por las
que no querían serlo.
Debbie en su
Etapa Adolescente
A pesar de que
Debbie Reynolds comenzó su carrera en el cine a los 16 años, le tomaría un
tiempo irrumpir en la escena juvenil puesto que sus primeros y más famosos
roles serian en los musicales. A los 19 años fue nominada a un Globo de Oro al
interpretar a la cantante de Los 30 , Helen Kane en Three Little Words.
Ese mismo año cuando hacia un secundario en un filme de Jane Powell Two
Weeks of Love, interpreto una canción que llegaría a un puesto alto en el
hit parade.
Por supuesto que
todos los conocedores del género musical saben que la fama le llegó a Debbie en
su coprotagónico junto al legendario Gene Kelly en la icónica Cantando bajo
la lluvia (1952) Al año siguiente Debbie ingresa en la comedia juvenil como
Pansy, la novia del protagonista de The Affaires of Dobie Gills, de la
que ya hablé anteriormente. Y al año siguiente será una atolondrada adolescente
en una de mis 50 películas favoritas: Susan Slept Here (Aquí durmió
Susan).
Evolucion del vestuario de Debbie en Susan Slept Here
Aunque tengo un
vago recuerdo de los posters que anunciaban la saga de la monja cantora
Dominique, no llegué a ver a Debbie Reynolds sino hasta que tuve once años y en
una comedia picaresca, Goodbye Charlie con Tony Curtis. Cuando se lo mencioné
a mi madre―ella siempre devota de Santa Liz Tylor―comentó despectivamente
“una rubia tonta que no supo cuidar a su marido”. Así me enteré del triángulo Debbie-Eddie-Liz.
Saqué mis propias conclusiones, Debbie me pareció una buena actriz, algo que se
confirmó cuando dos años más tarde vi Susan Slept Here.
Para la época y
aun para hoy, es una comedia risqué. Dick Powell
interpreta a Mark Christopher, héroe de guerra y galardonado guionista de
Hollywood que, en Nochebuena, recibe la visita de policías amigos. Le traen una
combinación de gata salvaje y marimacho y que obedece al nombre de “Susan”. Se
trata de una adolescente ,menor de edad, arrestada por vagancia y por defenderse
a botellazos de un borracho.
Los policías
sienten que es injusto que la chica, que debe presentarse ante el juez el 26 de
diciembre, pase las navidades en un calabozo y han recordado que Mark estaba
planeando escribir un guion sobre delincuencia juvenil. A regañadientes, el
escritor la admite en su pent-house. A la mañana siguiente, Susan revela su
lado femenino preparando el desayuno y haciendo karaoke con Don Cornell que en
la radio entona el tema de la película “Hold My Hand” (y que fue nominado a un Oscar).
Susan le cuenta a
su benefactor que la ha criado una madre soltera, que le ha aparecido un buen
novio a su madre, un ingeniero con un contrato para construir puentes en Perú,
Para no ser mal tercio , Susan ha convencido a su madre de irse a Sudamérica ya
que la chica también planea casarse con un compañero de clase. La madre le ha
dejado un permiso firmado para que se pueda casar, pero tal matrimonio nunca
tiene lugar y Susan es vista por la ley como una homeless y más encima
violenta.
Mark se da cuenta
de que la chica es buena y no merece ser encerrada en una correccional. Tiene
una idea, usar el permiso casarse con Susan y presentarse ante el juez como guardián
de su joven esposa. Susan, que se ha enamorado de Mark, se niega a entrar en un
falso matrimonio y el guionista debe convencerla que se ha enamorado de ella
también.
Después de una ceremonia
express en Las Vegas, Mark se pasa la noche de bodas bailando con su mujercita
hasta agotarla y quedarse dormida. Susan no entiende que su marido no quiera
consumar su unión, menos que se marche a un destino desconocido (una cabaña en
las montañas) dejándola en el pent-house al cuidado de Virgili, asistente de Mark,
de un abogado y de los policías.
Pasan los meses.
Susan ya se acerca a la mayoría de edad, entretanto se ha deshecho de isabella,
la esnob novia de Mark; ha aprendido a hacer un perfecto Martini y a ser la
anfitriona perfecta, además de adquirir un vestuario glamoroso. Lo importante
es que la distancia aviva su amor y cuando ,cumplida la mayoría de edad, se
niega firmar los papeles del divorcio, Mark debe aceptar que Susan es la mujer
con quien quiere compartir su vida.
Para quien ve
este filme por primera vez hoy en día se ve escandaloso. No solo aparecen los
factores “Eeew, Eeek! Gross!”motivados
por el rechazo a los romances mayo-diciembre. Lo cierto es que Dick Powell, a
sus 50 y tantos años no representaba los 38 que decía tener Mark Christopher.
Mi sorpresa es que hayan buscado un actor tan mayor. Sin embargo, cuandovi el filme (1972) no me pareció chocante ni
impropio. De hecho, me enamoré del personaje de Susan. Era quien yo quería ser
y lo que consiguió era lo que yo quería tener para ser feliz.
NOTA: Dick Powell
tenía el cáncer avanzado y este sería su último film.
Nos parecerá rara
esta historia de amor después de saber los dilemas que asaltaron a Ronald
Reagan en That Hagen Girl, pero en Los 50, la norma en comedias
románticas era el mayo-diciembre. Basta ver a la veinteañera Audrey Hepburn
emparejada con viejas glorias de Hollywood (énfasis en “viejas”) como Fred
Astaire, Gary Cooper, Humphrey Bogart y Cary Grant.
Dos años más
tarde, Debbie volvería a ser una adolescente, aun ya casada con Eddie Fisher y
madre de Carrie. La protagonista de Tammy and the Bachelor, como la Miranda
shakesperiana vive alejada de la civilización, junto a su abuelo, en un bayou
de Luisiana. Un día rescata a un piloto de su avión estrellado. Lo cuida y cura
y se enamora de él, pero Peter (Leslie Nielsen) debe regresar a su mundo. Antes
le ofrece a Tammy que lo visite y le deja su dirección.
Por un
malentendido el abuelo de Tammy es arrestado. Tammy debe internarse en la
civilización y buscar a Peter que se la lleva a vivir con su estirada familia.
Sus parientes están horrorizados ante los modales campesinos e ingenua
ignorancia de Tammy. El filme tiene un final feliz cuando Peter declara su amor
a Tammy. Sin embargo el éxito de la película y de su tema (interpretado por
Debbie Reynolds) invitó a una franquicia.
El futuro de
Debbie Reynolds fue tan lleno de escándalos y situaciones adultas que no se le
podía exigir que interpretase a despreocupadas adolescentes. El ultimo rol
parecido lo hizo en The Pleasure of His Company. En una trama muy similar
a Julia Misbehaves, Debbie es una jovencita que ―a punto de casarse―
decide reunir a su madre (Lily Palmer) con el padre ausente (Fred Astaire), un simpático delincuente que le cambia la
vida.
Debbie Reynolds
siguió haciendo comedias, pero nunca más hizo de jovencita incluso negándose a
volver a interpretar a Tammy. Este rol quedo en manos de la “eterna
adolescente”, la más famosa estrella juvenil de Los 50, Sandra Dee
“Look at Me, I’m
Sandra Dee”
La Famosa canción
que Rizzo entona en el musical Vaselina es una sátira no solo del
personaje de Sandy, sino de una actriz que se caracterizó por interpretar
ingenuas virginales. A diferencia de Doris Day que también jugaba con ese
estereotipo en pantalla, Sandra Dee era una adolescente inocente, pura, con ese
look rubio heredado de sus ancestros ucranianos.
Hoy no es difícil
entender esa caracterización ya que sabemos que Alexandra Duk fue violada por
su padrastro, que ya convertida en “Sandra Dee” sufrió un tormentoso matrimonio
con el cantante Bobby Darin y luchó de por vida en contra de la depresión, la
anorexia y el alcoholismo. Yo la vi por primera vez en su etapa adulta como la
sobrina de Rosalind Rusell en Rosie. Pero cuando a los once años tuve el
placer de conocer a Gidget, esa imagen de niña-mujer se incrustó en mi
mente y me tomaron años y biografías despegarla de la actriz.
Saber que a los
doce años, Sandra ya modelaba, que se la consideraba regordeta y que su afán
por adelgazar la empujó a la anorexia, no resta la admiración por una chica que
inició su carrera actoral en los estudios Universal cuando tenía 16 años. Su
primer protagónico fue en The Reluctant Debutante (Mamá nos complica la vida)
en 1958.
Ahí es Jane Broadbent
que, a sus diecisiete años, está harta de la vida superficial de una debutante.
Parte a Londres a reunirse con su padre Lord Broadbent (Sir Rex Harrison) ,
pero su madrastra (Kay Kendall) le tiene una sorpresa, ¡quiere presentarla con
la reina Isabel! Jane trata de evitar una pelea familiar aunque empeora las
cosas su romance con un baterista americano interpretado por John Saxon que los
estudios vanamente intentaban convertir en un galán juvenil.
Por eso, el
próximo filme de Debbie los tuvo juntos nuevamente. The Restless Years tenía
una trama que recordaba a That Hagen Girl de Shirley Temple. Melinda vive en un
pueblo sureño con su madre costurera (Teresa Wright) . Ambas son despreciadas y
Melinda sufre acoso y burlas de sus compañeros por el hecho de que la chica es
obviamente ilegitima. La vida le sonríe cuando atrae el interés de un recién
llegado Will ( J. Saxon) y consigue el protagónico en una pieza escolar.
Para vengarse,
una de sus rivales, que deseaba a Will y el papel dramático, esparce el rumor
de que Melinda y el recién llegado son amantes. Esto desencadena una tragedia
que desemboca en un final abierto que no satisface. Sin llegar a ser un éxito The
Restless Years perdió importancia en 1959, cuando cuatro filmes de Sandra
Dee llegaron a los cines confirmando a la estrella como la reina del cine
juvenil. En orden cronológico Gidget llega en marzo y es una comedia
playera; Imitation of Life es un drama maternal y llega a fines de la
primavera; lo seguirá un western, The Wild and the Innocent, acabando en
diciembre con el drama romántico A Summer Place.
Será el año más
activo de la joven actriz, pero la primera y última película la convertirán en
la estrella juvenil más popular de Hollywood. Su carita de niña buena, su
vocecita ingenua la hacen desplegar una sensualidad diferente y las escenas de
amor con los actores juveniles del momento ,James Darren, John Gavin y Troy
Donahue ,certifican que es una adolescente que se está convirtiendo en mujer.
Sandra con John Gavin en Imitation of Life
Cuando no se
Atrevían a Decir “Embarazada”
Comencemos con la
atrevida A Summer Place, que en castellano llevó el largo título de Un
lugar tranquilo en el Sur. Basada en el escandaloso superventas de Sloan Wilson,
se las arregló para desafiar al Código
Hayes con sus constantes menciones al sexo premarital y osando decir por
primera vez en pantalla la palabra “embarazada”. Sandra ,que se había convertido
en la adolescente que todos amaban gracias a Gidget, ahora personificaba
a la hija que todo padre temía tener.
Este filme fue
rodado en la península californiana de Monterrey y no en Maine donde se supone
que estaba la original Isla de los Pinos. Sylvia (Dorothy McGuire) maneja una
posada en el balneario de Pine Island. La posada es su antigua casa, pero
debido al alcoholismo del marido han perdido su fortuna. Una ironía puesto que
Sylvia abandonó a su amante Ken para casarse con un hombre rico.
Un verano llega Ken
(Richard Egan) a PIne Island. Es ahora millonario casado con Helen, una
dominante reprimida sexual que ve pecado en todos lados sobre todo en la
inocente Mollie (Sandra D) su única hija. El reencuentro de Ken y Silvia revive
su amor, para complicar más las cosas, Mollie inicia un inocente romance con Johnny
(Troy Donahue), el hijo de Sylvia. Esto despierta la ira de Helen.
Hay una escena
que todavía me altera ver. Mollie retorna de un paseo en la playa y se
encuentra un médico en su cuarto. ¡Su madre lo ha solicitado para que
certifique la virginidad de su hija! Y a pesar de las protestas y suplicas de
la aterrorizada chica, Mollie debe someterse a un examen ginecológico ahí mismo
en la posada.
Acaba el verano,
Ken se divorcia de Helen que encierra a Mollie en un internado. Sylvia hace lo
propio y se casa con Ken. Llega el verano y una orden del juez, Mollie debe pasarlo con su
padre en Pine Island. Ni Johnnie ni Mollie están contentos con el matrimonio de
sus padres y un poco por revancha, tienen relaciones sexuales. Mollie queda
embarazada…
Gidget, Reina
del Surf
A Summer Place considerado “fuerte” para su época, consolidó
a Sandra Dee como una diosa juvenil, pero también como un símbolo sexual. Muy
diferente a su deliciosa interpretación de Gidget. Yo vine a ver A
Summer Place en TCM en Los 90s, pero Gidget fue mi segundo encuentro
con Sandra Dee cuando yo acababa de cumplir once años. Me identifiqué con el
personaje y eso que ni loca me subiría a una tabla hawaiana.
Evolución del vestuario de Gidget
Frederick Kohner era
un guionista judío que huyó de la Alemania de Hitler y encontró refugio en
California. Escribió Gidget, a Little Girl with Big Ideas basándose en
las vivencias de su hija Kathy. El superventas fue adquirido por la Paramount
que pensó sería un buen vehículo para alguna joven actriz. Me asombra saber que
primero se pensó en Susan Strasberg para el papel, tal como querían a Elvis
para el rol de Moondoggie. No me puedo imaginar a una pareja más dispareja.
Sandra interpreta
a Frances, una adolescente californiana que, a sus 16 años, se siente
desplazada por sus amigas más desarrolladas de cuerpo y de mente que ella. A
Frances no le interesa el romance ni los chicos. Su sueño es el surf. Un día en
una playa solitaria de Malibu, la chica conoce a una tribu de surfistas
liderada por El Kahuna (Cliff Robertson), un piloto veterano de guerra que,
después de Corea, ha preferido esta vida semi salvaje y habita una choza en la
playa.
Los surfistas se
burlan de Frances, apodándola “Gidget”, un cruce entre “Girl” (niña) y “Midget
(enana). Sin embargo, y a pesar de las protestas de Moondoggie (James Darren),
Kahuna acepta darle clases de tabla a Gidget. Pasa el tiempo y Gidget se
enamora de Moondogie lo que lleva a una serie de malos entendidos. Aconsejo
verla ,es excelente, chistosa y a la vez conmovedora, aparte de ser un clásico
del surf.
Gidget se
convirtió en una sensación que las productoras no iban a desperdiciar. Se
volvió una franquicia con cinco filmes entre 1961 y 1972. En 1965 la ABC la
convirtió en serie de televisión protagonizada por Sally Field (que entonces se
llamaba Sally Anne Field). Sandra Dee no participó en ninguna de estas
secuelas. No tenía necesidad , ya era Teen Idol.
A lo largo de los
60 siguió cultivando esa imagen ingenua de la que se burlan en Grease. Protagonizó
dos secuelas de la franquicia Tammy, interpretó a un personaje inspirado en
Norah Ephron en su juventud en Take Her She is Mine y filmó dos cintas
junto a su marido, Bobby Darin. Lamentablemente los tiempos cambiaron, Sandra
Dee ya no era joven y su desdichada vida personal acabó con su carrera y su
imagen.
Las Rebeldes
Los 50s fue una época
en que el cine se cifró en rubias tontas, pero muy sexys como Marilyn Monroe y
Jayne Mansfield. Sandra Dee fue una variación adolescente. Recordemos que esa
fue la década de desmayos y rugidos revocados por Lolita, la escandalosa
novela de Vladimir Nabokov que destruyó la idea de que las adolescentes no son
peligrosas
Carol Linley
parecía camino a ser otra Sandra Dee, pero en Blue Denim llegaba hasta
el consultorio de un médico para hacerse un aborto, algo que Gidget jamás
haría. Carroll Baker fue peor. Después de un auspicioso comienzo como la hija
adolescente de Rock Hudson y Dame Elizabeth Taylor en Gigante (el último filme
de James Dean), protagonizó la polémica Baby Doll,
En esta sátira de
Tennessee Wiliams, un viejo se casa con una adolescente medio retrasada y
espera a la mayoría de edad de su esposa para consumar su matrimonio. ¡Entretanto
la hace dormir en una cuna! Como dijo un crítico del New York Times posiblemente
“sea la película más sucia que haya sido exhibida legalmente”.
Baby Doll en su cunita
Natalie Wood
había sido una adorable actriz infantil, pero en su etapa de fines de los 50 decidió
variar su imagen y así apareció como Judy en Rebelde sin causa. Fue una
lucha por el rol ya que Nicholas Ray, el director del filme, no la quería. Ray
buscaba un cruce entre Jayne Mansfield y Debbie Reynolds y La Wood ni siquiera
era rubia. Natalie se encargó de convencerlo. Primero haciéndose su amante y
luego protagonizando un espectacular accidente automovilístico. Ya en el
hospital llamó a Ray y asiéndolo de la mano, le espetó. “ahora si parezco una
delincuente”.
El error de Ray
era querer una actriz con tipo de callejera. En realidad Judi es una chica que
quiere parecer mala. En su primera escena, vestida de rojo, con un labial que
hace juego con su abrigo, sabemos que es una nena desorientada que se rebela
contra su triste vida familiar. La policía la ha arrestado creyendo que buscaba
clientes, pero el generoso inspector nota que es una adolescente con problemas
en su hogar. El padre que la mimó de pequeña, no soporta verla convertirse
en mujer y la evita y abusa verbalmente de ella.
Natalie Wood
siguió una carrera de chicas y mujeres atormentada, pero el cine de Hollywood
encontró una mina de oro en esto de retratar adolescentes conflictivas.
Hoyconocemos ese subgénero como “teen
exploitation films” y se concentraban en pandilleros, estudiantes peleones y
vendedores de drogas. Se crearon ristras de filmes “B” que hoy han sido
totalmente enterrados, ni son de culto ni puedes hallarlos en TCM, y sus
actores han sido olvidados.
Pocos podemos
olvidar a la chicana Gloria Castillo en su inolvidable debut como la
conmovedora, Ruby, la huerfanita aspirante a prostituta en La noche del
cazador. Sin embargo, no recordamos su etapa de “chica mala” en Runaway Daughters (1956)oen Reform School Girl, ya los títulos
lo dicen todo. En 1959, fue la villanita en la extraña Teenage Monster,
una combinación de Teen Exploitation, filme de terror y western.
Como pareja de
monstruos tenemos a Yvonne Lime que fue la novia de Michael Landon en I was
a Teenage Wolf Man y que luego sería chica buena arrastrada al lado oscuro en
otros teen exploitation films Dragstrip Riot y High
School Hellcats . Tuvo un poco mas de realce como "Chica Presley" en Loving You (1957).
Ya nadie se acuerda de Gigi Perreau en The Cool and
the Crazy (957) y en Girls Town. Tal vez no se fijaron en Gigi ya
que la pantalla se humedecía de vapor al ver a Mamie van Doren en la ducha en
su primer denudo fílmico.
El caso van Doren
es digno de mencionarse porque esta rubia despampanante―otro descubrimiento de
Howard Hughes-―había sido contrata da por RKO y Universal para
ser una rival de Marilyn Monroe y Jayne Mansfield. Las vueltas de la vida la
convirtieron en un símbolo sexual de estos filmes de chicos delincuentes.
Aunque interpretaba una adulta en High School Confidential, la historia
de un agente de narcóticos que se infiltra en una secundaria en pos de
traficantes, sería una joven alumna en College Confidential (1960)
La carrera adolescente
de la pechugona rubia comenzó con Running Wild (1956) y acabó con Sex
Kittens Go to College (1960), de ahí ya famosa por sus desnudos siguió
filmando, pero en cintas para otras edades. En su etapa de jovenzuela fue
delincuente, pero con buen corazón, aunque escondido en sus admirables
pectorales.
En Untamed
Youth, mostró que podía dar un do de pecho entonando el tema principal. En Girls
Town llega a un reformatorio desconociendo la falsa acusación que ya la ha
llevado ahí y venms a Gloria Talbot y Gigi Perreau queriendo establecer quien
dicta las reglas ahí.
Mamie van Doren y
sus colegas del Teen Exploitation filmes fueron rebeldes en una era que ensalzó
la rebeldía juvenil y eso las hace ídolos y referentes. Sin ellas, no
existirían ni Pinkie Tuscadero ni Betty Rizzo.
BIBLIOGRAFIA
Brash, Sarah. Rock and Roll Generation: Teen Life in the
50s.
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Aunque Elvis sería
un gran referente del look masculino de los jóvenes de los 50, otras figuras habían,
desde la pantalla grande, enseñado a esa
juventud a vestirse y a comportarse como lo que los beatnicks
denominaban cool. Solo que a fines de la década, el primer show televisivo
enfocado en un protagonista en sus teens, nos trajo algo que el lenguaje de
entonces era un “square” (cuadrado).
El Chico de la
Motocicleta
Marlon Brando
nunca fue un actor adolescente, tal vez porque pertenecía a otra generación. Su
adolescencia la pasó en la academia militar de su padre y no fue a la guerra por
causa de una rodilla fracturada que lo eximió de servicio activo. A
los veinte años se fue a Nueva York a estudiar drama bajo la guía de la
legendaria Stella Adler quien lo entrenó en el método Stanislavsky de
actuación. De ahí pasaría a Broadway donde (en 1947) asombró a los críticos con
su impecable interpretación de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo.
Para cuando se
filma la obra de Tennessee Williams, Brando ya ha tenido un protagónico en The
Men (1950) encarnando a un soldado parapléjico. Tranvía le consigue
su primera nominación al Oscar. La seguirá dando vida al famoso guerrillero
mexicano en Zapata y a Marco Antonio en Julio Cesar. A nadie se
le ocurre que ,quien se perfila como mejor actor de su generación, se rebaje a
interpretar a un delincuente juvenil.
The Wild One (El Salvaje, 1953) estaba basada
en un cuento de Frank Rooney, y se inspiraba en un nuevo tipo de criminales,
los miembros de pandillas motociclistas. Esta tribu urbana, que sigue
existiendo aunque de manera más discreta, se había hecho infamosa por provocar
disturbios y cometer delitos en comunidades pequeñas que tenían la mala suerte
de existir a lo largo de la ruta de los motociclistas.
El cuento es muy
simple y narra la incursión de una de esas pandillas a un pueblito donde
provocan la muerte de una chica. Su padre, en venganza, ataca los pandilleros
centrándose en el más decente de ellos: Johnny. El filme quiso suavizar el
cuento, creando un motorista malo (Lee Marvin) y uno bueno (Brando). Kathie, no
muere, tiene un romance con Johnny, y su padre, el sheriff del pueblo, tiene un
doble motivo para crucificar al joven de la motocicleta.
Por buena persona
que fuese Johnny, lo que atrajo a espectadores juveniles fue su rebeldía. Su
lema era “a mí nadie me obliga a hacer lo que no quiero”. El que la moto que
Johnny usaba en el filme perteneciese en la vida real al actor ayudaba a crear
un vínculo entre el personaje y Brando.
Los muchachos
comenzaron a copiar el atuendo del “Salvaje”: jeans, camisetas de franela,
gorra con visera y la infaltable chamarra de cuero que treinta años más tarde
luciría El Fonz (Henry Winkler) en Happy Days y Danny Zucco (John
Travolta) de Grease. Tanto Elvis como James Dean copiarían las patillas
de Johnny.
El Santo
Martir de los Jóvenes
Marlon Brando no
volvería a interpretar un personaje juvenil, pero dejaría la puerta abierta al más
grande Teen Idol del cine de los 50. Es extraordinario que quien sería el mártir
de su generación solo protagonizó tres películas, pero James Dean fue leyenda, antes y después de su prematura muerte en 1957,
y el máximo ídolo de una joven America.
Np voy a ponerme
a contar de la vida de James Dean, ya hay bastantes biografías. No voy a hablar
ni de su bisexualidad ni de la trágica pasión que le inspiró la actrizPier Angeli y como el matrimonio de la
italiana puede haberlo empujado a buscar la muerte estrellando su Porsche en un
árbol. Lo que importa es la imagen que proyectaba desde la pantalla . Primero
como el mellizo despreciado en Al Este del Eden, basada en la novela de
John Steinbeck. La seguirá en 1956, Rebelde sin causa, el titulo lo dice
todo.
Lo que enloquece
a los jóvenes es que es tan identificable. No es un delincuente como El
Salvaje, ni un colegial revoltoso como los de The Blackboard Jungle.
Aunque Judy (Natalie Wood), Platón (Sal Mineo) y Jim (James Dean) se conozcan
en una comisaría,son chicos de buena familia,
podrían ser como los personajes que Pat Boone interpreta en el cine, pero son
incomprendidos.
James Dean crea
un estilo de actuación que lo hace reconocible a su joven audiencia. Todo en él
es difícil, cada movimiento pareciera que le doliera, las palabras no le salen
y sin embargo no tiene empacho en llorar, gemir y reclamar contra las
injusticias que le ocurren, la incomprensión de los padres, el rechazo de su
madre, las burlas y el bullying de sus pares y el amor que lo elude. Jim
encarna la angustia adolescente de Holden Caulfield que J. D. Salinger expresa en su Cátcher in the Rye
publicada en 1951.
Rebelde sin
causa se convierte en un
rito funerario, pero también en un despertar de un público joven a los
problemas que los afectan. Es el filme que define Los 50 en términos de Teen
Culture y será remedado en la ficción que busca revivir las vivencias de la
juventud de entonces. La carrera de
autos es copiada en Grease y Richie Cunningham intenta conquistar a una
chica, en Happy Days retorciéndose como James Dean, pero acaba gimiendo
de dolor cuando alguien se sienta sobre su mano.
Y viendo el
segundo episodio de The O.C. cuando Marissa y Seth arreglan un refugio
para Ryan en una casa abandonada es como ver a JIm, Platón y Judy en Rebelde
sin Causa. Cada uno representa un arquetipo que dejó la película: Ryan es
el rebelde sin causa y sin casa; Marissa es la chica de buena familia, audaz y
al borde de la delincuencia pero que quiere cambiar ,y Seth, el incomprendido
niño que le teme a la vida adulta.
El Blob y un
Hombre Lobo Juvenil
Tal como The
Blackboard Jungle, Rebel Without a Cause inició una conversación entre
padres, maestros y psicólogos sobre los problemas de la adolescencia y sobre la
realidad que vivián los jóvenes. Hollywoodaprovechó para crear una cantidad de cintas baratas, tipo B, sobre
delincuentes, a la vez que intentaba encontrar un reemplazo a James Dean.
No lo pudieron
encontrar ni en Ricky Nelson que tenía poco rango actoral, ni en Brandon de
Wilde ni en Troy Donahue que en 1959 ganaban fama como adolescentes confusos
ante el embarazo de sus novias en Blue Denim y A Summer Place.Lo más cercano a un rebelde seria Steve
McQueen que inició su carrera como un adolescente que se convierte en el
salvador de su comunidad luchando contra una masa gelatinosa en el hoy clásico
de la ciencia ficción, The Blob.
Steve McQueen vs El Blob
Hubo
adolescentes, medio nerds, que no bailaban el rock ni soñaban con poseer
motocicletas. Desde la posguerra que la ciencia ficción fascinaba a muchachos
que eran buenos en la escuelas y amigos de la lectura. Para ellos también
existirían filmes de ciencia ficción y terror. El Blob llega unos años
después del estreno de La Criatura de la Laguna Negra y de una serie de
filmes que metaforizaban la furia juvenil convirtiendo a los adolescentes en monstruos.
Me refiero a I
was a Teenage Frankenstein, Monster in Campus, Blood of Drácula y la
iniciadora llamada apropiadamente I Was a Teenage Werewolf. Un chico de mi
barrio Forest Hills llamado Eugene Orowitz había comenzado una carrera actoral
con pequeños roles en series de televisión cuando lo llamaron para interpretar
a Tony Rivers. Al borde de la delincuencia por no saber manejar su ira, Tony
visita a un psiquiatra que lo hipnotiza y le inyecta una droga que empeora su
situación. Ahora cada vez que Tony se enoja se convierte en un hombre lobo
adolescente.
En 1959 se decidió
que el adolescente ya no sería el monstruo sino el héroe. Steve McQueen (tan
poco conocido que en los créditos aparece como “Steven”) es un típico adolescente que una noche en las
afueras de su pueblito de Pensilvania está besuqueándose con la novia en su
carro, cuando ven caer un meteorito.
Al ir a
investigar , Steve descubre que se trata de una nave espacial de la cual emerge
una masa gelatinosa que devora a las personas. El resto del filme, Steve se la
va a pasar tratando de alertar a un pueblo incrédulo y cuando ya el “blob”
causa estragos, de salvar a sus vecinos. Una imagen positiva del adolescente,
un tema musical muy pegajoso con toques de calipso y una estrella prometedora,
convirtieron a The Blob en un éxito de taquilla y un filme de culto.
Steve McQueen
continuó su carrera filmando éxito tras éxito, pero nunca más volvió a ser un
adolescente. Después de todo ya estaba cerca de la treintena cuando luchó
contra el Blob. Nadie reemplazó a James Dean, pero a fines de los 50 apareció
en el firmamento otro actor joven, guapo y carismático que capturó la
imaginación de las jovencitas. Warren Beatty llegó al estrellato, un poco colgándose de las faldas de su famosa
hermana, Shirley McClaine, pero también pegó un salto a la fama desde la
pantalla chica. Hora es de hablar de las series de televisión.
La Televisión
de Los 50 y Los adolescentes
Si el cine
enfrentaba el reto de mostrar los problemas de los jóvenes y como la juventud
era un problema―fuesen delincuentes u hombres-lobos― la televisión
propagaba una imagen fantasiosa de los adolescentes como apéndices de sus
padres, traviesos, pero obedientes e inocentes.
Las primeras
series en enfocarse en los chicos fueron continuaciones de populares programas
radiales como A Date with Judy y Corliss Archer. Digamos que las
historias ñoñas y anejas no tuvieron éxito con ningún espectador de la edad que fuese.
Sin embargo, hubo
programas radiales que hicieron una exitosa transición. El primero fue The
Adventures of Ozzie and Harriet. Ozzie Nelson había sido director de una
orquesta menor de swing. Se había casado con su vocalista Harriet Hiliard y
cuando llegaron a la radio ya eran padres de dos varoncitos: David y Ricky.
Después de haber
saltado de emisora en emisora, Ozzie consiguió en 1952 que la ABC aceptase
transmitir su programa por televisión. Al público le encantó verle los rostros
a la pareja que ya conocía por radio. Había otro motivo para que el show perdurase.
En las emisoras radiales los hijos de Los Nelson eran interpretados por
actores, en la pantalla chica aparecían los verdaderos David y Ricky. Esto le
otorgaba realismo a la sitcom que ya parecía reality show.
Las aventuras
de Ozzie y Harriet se convirtió
en un exitazo y duró por más de una década, acabando en 1966. El verdadero
motivo no fueron ni los chistes ni la Familia Nelson sino Ricky.Ya en su adolescencia, el benjamín de la familia se le ocurrió que
quería cantar también. Su primer Long Play llegó al tope de los más vendidos.
Lo siguió una carrera en Hollywood y de pronto Ricky Nelson era un ídolo de la
masa juvenil.
Las chicas
reemplazaban(o acompañaban)los posters de Elvis en los muros de sus
cuartos con las fotos de Ricky que en algún momento pasó a llamarse solo
“Rick”. Aun así no abandonó la serie y cuando se casó con Kirstie Harmon, ella fue
incluida en la versión televisiva de la Familia Nelson.
No todas las
series familiares tenían la suerte de contar con un ídolo juvenil en su elenco.
Shelley Fabares quien interpretó a la hija mayor de Donna Reed en The
Donna Reed Show, solo alcanzó momentánea fama en la década siguiente
como Chica Presley y con un single exitoso “Johnny Angel”.
En cuanto a los
hijos de Robert Young en Father Knows Best, ninguno era muy atractivo ni
cantaba, aun así la serie duró seis temporadas en las que todos
interpretaban roles estereotipados (padre sabio, madre excelente ama de casa,
hijos bobitos). Sin embargo mereció más aprobación que The Donna Reed Show
donde― como dijeron las Gilmore Girls― nunca pasaba nada.
El primer tropo
de serie juvenil de “Father” es que los tres chicos (un varón y dos nenas)
siempre están enamorados de quien no debían, fuese el objeto un cowboy o la maestra.
Esto último , que por décadas fue un motivo para reírse, en este siglo
evolucionaria hasta convertirse en otra instancia de adultos nocivos y empeñados
en dañar a los chicos.
Aun así, la serie
tenía toques que le faltaban a otros programas familiares. La hija mayor,
Betty, era un poco feminista y se metía en un club de esgrima donde no admitían
mujeres. Otra novedad es que no era una serie muy blanca. Como I Love Lucy,
que presentaba un matrimonio entre gringa y latino, en “Father” había un
personaje recurrente, el jardinero mexicano Fronk (Natividad Vacio). Era un
personaje simpático, que la familia quería mucho y siempre le estaban buscando
esposa. Aunque estereotipado fue uno de los pocos ejemplos de diversidad racial
de Los 50.
El padre sabio (R. Young) y su jardinero (Natividsd Vacio)
En medio de estas
series “familiares” a la ABC se le ocurrió variar la formula y crear una serie
que se concentrase en un hijo en vez de los padres. Así nació The Many Loves
of Dobie Gills, basada en una serie
de cuentos que ya había sido llevada la pantalla con poco éxito. Los
productores decidieron cambiar al protagonista que ya no sería un universitario,
sino un escolar. Eso permitió abarcar el universo de a secundaria el espacio
predilecto de las series de adolescentes.
A diferencia de
otros chicos en la televisión, Dobie era mal alumno, perezoso e incapaz de
planear un futuro. A diferencia de los padres televisivos de esa época, el
almacenero Herbert T. Gills no sentía ni cariño ni respeto por el hijo de la
suerte le había deparado. Un veterano de la Segunda Guerra Mundial y
sobreviviente de la depresión, este señor era un precursor de Archie Bunker, gruñón
y quejándose siempre de Dobie que solo quería ser rico y popular, con el menor
esfuerzo.
El gran sueño de
Dobie era conquistar a la inconquistable Thalia (Tuesday Weld) tan ambiciosa y
codiciosa como la maddy de Euphoria. El gran enemigo de Dobie en esta batalla
por el corazón era el chico rico, Chatsworth. Dotado de lo que a Dobie le
faltaba , dinero y atractivo, este personaje era interpretado por el guaperrimo
Warren Beatty. Tan guapo era el hermano menor de Shirley McClaine que pronto le
llovían las ofertas y tras cinco episodios, Warren dejó la serie para hacer
carrera en Hollywood.
Dobie y la codiciosa Thalia
Algo parecido
ocurrió con Tuesday Weld, pero no faltaban actrices para interpretar a chicas guapas
que interesaban a Dobie. Otro detalle interesante y novedoso era Zelda, la
amiga de la infancia que estaba enamorada de Dobie y era muy abierta para
expresar tanto sus sentimientos como su meta de casarse con él. En un filme-reunión
de Los 80 nos encontramos un Dobie maduro regentando el almacén del padre y casado
con Zelda. Esa relación nos recuerda a la de Joy y Dawson en Dawson’s Creek
e inclusive a Archie y Veronica en Riverdale.
Dobie y Zelda
El toque cultural
más novedoso de esta serie lo proporcionaba su mejor amigo Maynard (Bob Denver
que luego protagonizaría La Isla de Gilligan). Maynard era el coro
griego de Dobie a pesar de que despreciaba el amor casi tanto como el trabajo y
el autoritarismo. No es que Maynard fuese un comunista precoz, es que era un
representante de un fenómeno cultural del cual todavía no he hablado, el
Movimiento Beatnik.
Era Maynard realmente un beatnik?
El nombre abarca
un grupo de poetas y escritores que formaron La Generación Beat cuyos miembros
se llamarían Beatniks. El nombre iba asociado con el “golpe” o ritmo” del jazz
que era su música predilecta. Inconformistas, anti materialismo, vestían de
negro con sweaters de cuello de cisne, como imitando a los existencialistas de la Rive Gauche.
Una pareja con uniforme de beatnik
Los Beatniksno creían ni en tradición ni reglas sociales. Su
meta era viajar constantemente como lo expresa Jack Kerouac en su On the
Road, una de las biblias de los beatniks, en busca de nuevas experiencias y relaciones
lo que incluía uso de drogas y sexo de todo tipo. Este estilo de vida atrajo a
los veinteañeros no a los escolares, por lo que Maynard vive una ilusión de ser
beatnik sin serlo realmente.
Lo que si
adoptaron los más jóvenes fue el slang. Los Beatnik introdujeron al inglés
términos como “dig” que ya no significaba “cavar” sino gustar, “crazy” no como
locura sino como algo espectacular y la dicotomía entre ser un tipo “cool” o un anticuado “square” (cuadrado), lo que en
mi época era ser ‘Nerd”. Hoy en día” nerd” es un experto en algo. Como cambian
los idiomas.
Creo , y mis
lecturas no me lo niegan, que era una vida tenebrosa y sin romance, no el tipo
de existencia que soñaban aun los delincuentes juveniles. Tal vez por eso Kim en Freaks and Geeks rechaza On the Road cuando se lo imponen
como lectura en la secundaria. En cambio, al comienzo de The O.C.Seth y Marissa deciden acompañar a Ryan en su
viaje desde California a Texas comparando tal viaje con el de los protagonistas
de On the Road, libro que ambos aman.
La inclusión de
Maynard en The Many Loves of Dobie Gillis, la convirtió en un referente
cultural adolescente que duraría hasta La Era de Camelot con la que inicio la
década de Los 60.
BIBLIOGRAFIA
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50s.
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Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
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Teenagers: An American History
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Century Teen Culture by Decades