Como los period
pieces están tan escasos y como las plataformas de streaming solo nos están
avisando de su llegada casi en la semana de su debut, voy a iniciar un informe
mensual sobre el género. Comenzamos con marzo. Antes que todo les recuerdo que
desde la semana pasada tenemos en Amazon The Gray House, un drama de
espionaje durante la Guerra de Secesión. ¿Qué más nos traerá Prime Video al comienzo
de esta primavera?
Marzo 1. El
Conde de Montecristo (PBS)
Me va a tocar
hacer una investigación sobre todas las adaptaciones de este relato. Se han
hecho más de esta novela de Alexandre Dumas que de sus Tres Mosqueteros.
Con Edmond Dantes (alias Montecristo)se
ha creado un arquetipo del inocente condenado que regresa para vengarse de
quienes destruyeron su vida. Se trata de un arquetipo que trasciende países,
culturas, épocas y hasta el subgénero del vengador.
En esta ocasión,
Sam Caflin da vida a Edmond Dantes quien el día de su boda es arrestado bajo
cargos falsos para desaparecer en las mazmorras de una horrible prisión. Ahí
conoce al Abate Farias (Jeremy Irons) quien lo ayuda a sobrevivir y antes de
morir le dice dónde puede encontrar un tesoro. Gracias esa fortuna, Dantes
logrará regresar a su ciudad, Marsella, y vengarse de quienes le hicieron daño.
La miniserie es
una coproducción italo-británica, filmada en escenarios naturales del
Mediterráneo y con un elenco que combina actores ingleses e italianos algunos
conocidos como Lino Guanciale (Comisario Ricciardi) y Michle Riondino (Joven Montalbano, Los Leones de Sicilia). Las últimas versiones que he visto de
Montecristo son en tiempos modernos (o los 40s como lo fue a mexicana El
Conde) así que tengo ganas de ver una adaptación ambientada en el Siglo XIX
como la escribiera Dumas.
Marzo 4. Young
Sherlock (Amazon)
Aunque está
inspirada por las novelas del escritor de ficción juvenil Andrew Lane, Guy
Ritchie ha preferido no trabajar con un Sherlock de catorce años (edad
peligrosa para retratar en la televisión) sino con Holmes (Hero Fiennes Tiffin)
a los 19 ya estudiando en Oxford.
Ya oigo a
Gattocito aullando “Nepo Babies!” y hay algo de eso. Max Irons (hijo de Jeremy)
dará vida a Mycroft Holmes y Hero es hijo de la directora de cine Martha
Fiennes, y sobrino de los famosos Ralph y Joseph Fiennes. De hecho, tío Joseph interpretará
al padre de Sherlock.
Aparte del
reparto, tenemos una serie juvenil que se desliga del filme del mismo nombre
que nos brindara Barry Levinson en los 80. Por ejemplo, no hay mención del Dr. Watson
ya que el mismo Conan Doyle dijo que Holmes y su compañero se conocieron siendo
adultos. Ahora la cómplice del detective será una princesa china (experta en
artes marciales, por supuesto) que se verá involucrada en las investigaciones
del joven estudiante.
Aparte del toque étnico,
no hay mucha novedad en lo de traer presencia femenina al mundo del
misantrópico y ascético detective. En la última década lo hemos visto lidiar
con parejas, hermana, y hasta hijas. En mi opinión, ninguno de estos cambios ha
sido para mejor. Le deseo buena suerte, pero como la mayoría de los proyectos
de Amazon, no me atrae.
Marzo 25: Los
Forsyte (PBS)
Este mes la PBS
nos trae también la nueva versión de The Forsyte Saga de John Galsworthy. Ya en el pasado he
hablado tanto del libro como de sus adaptaciones. Solo queda agregar que esta versión, que
ya fue presentada en el Reino Unido con buenas críticas, viene con alteraciones
al texto original que la hacen ser un poco precuela uniendo y cambiando la
cronología de los hechos creados por Galsworthy.
Francesa Annis es
ahora la matriarca―no la hermana mayor―de la primera generación
de Forsyte. Se han eliminado a casi todos los hermanos y hermanas reduciendo la
tribu a dos, Jolyon (Stephen Moyer de True Blood) y James (Jack
Daveport). Ambos rivalizan por la compañía familiar y quieren dejársela al hijo
de cada uno.
Jolyon es padre
del Joven Jolyon (Danny Griffith) , un pintor soñador que vive de las rentas de
su esposa (Tuppence Middleton) una rica viuda que, junto con su dote, ha
aportado al matrimonio una hija adolescente llamada June (Justine Moore).
Frances descubre que Louisa (Eleanor Tmlinson de Poldark) su modista, es
una ex amante de Jolyon y madre de sus hijos gemelos.
En cuanto a
Soames (Joshua Orpin), lo vemos cortejando a Irene Heron (Millie Gibson) que ya
no es pianista sino bailarina. Como a June la han hecho más mayorcita, la
aparición del arquitecto Philip Bosinney (Jamie Flatters)no se hace tardar y ya
tenemos el trágico triangulo-cuadrilátero. No me importan los cambios porque la
veré como si fuese una obra desvinculada de la de Galsworthy.
Entre las muchas
novedades de Euphoriaestá el tener como protagonistas a una drogadicta
y a una chica trans. El personaje de Hunter Schafer me ha conmovido y encantado
porque combina muchos arquetipos desde la Lolita seductora de viejos verdes
hasta la damisela en peligro que necesita que la rescaten, a pesar de que el
rescatista puede ser un Lobo Feroz para esta Caperucita transgénero.
Que Opino del
Transgenerismo
Quiero aclarar
que mi postura sobre el transgenerismo no ha variado, a pesar del cariño que me
provoque el personaje de Jule. Yo crecí aceptando diferentes orientaciones
sexuales (entonces el LGTB era solo LG) aun en un país que― solo a fines de siglo― vino
a descriminalizar la homosexualidad. En USA descubrí que existía algo llamado “bisexualidad”
lo que ni me convenció ni me preocupó, No más que el “pan” y el “poli” y otros prefijos
contemporáneos. Era solo una manera de indicar adicción al sexo sin
discriminaciones ni límites.
Aunque siempre
supe del transformismo, y, como fan de David Bowie, no era ajena a looks
andróginos y unisex, estas tendencias me parecían meras modas o herramientas de
trabajo. También tenía conciencia de que había gente que físicamente poseía
rasgos/órganos femeninos y masculinos y que, por suerte, podían ser ayudados
por la ciencia para adoptar el sexo que debían tener. Con todo lo dicho, fue un
shock para mi encontrarme (hace unos quince años) con el fenómeno de la
ideología de género y con términos como “distrofia de género” y “no binario”
Aunque podía
comprender que hubiese homosexuales que quisiesen cambiar de sexo, me parecía
extraordinario que los hubiese ahora por millares y que muchos creyesen ser un
tercer sexo. Peor aún, que los pocos trans que he conocido me dijeran que su
identidad no tenía nada que ver con su orientación sexual, por lo que un hombre
podía sentirse mujer y a la vez desear tener sexo con otras mujeres. La misma Hunter
Schafer (Jules) recién salida de la cirugía que le otorgó una vagina, se
declaraba “lesbiana” .
Como nadie ha
podido convencerme de la validez de todas esas posturas―y las explicaciones o definiciones
son confusas―he llegado a la conclusión de que esto es una moda
peligrosa que en algunos países es incluso inculcada a los más jóvenes y
vulnerables por médicos, maestros y medios de comunicación. Lei hace un tiempo un
artículo que decía que en una era de identidades étnicas y sexuales, era más
común para los chicos blancos el adoptar el transgenerismo puesto que les permitía
alejarse de su “fragilidad blanca”, de su culpa de pertenecer a raza
colonizadora, y adquirir una identidad que en su mundo era respetable y
respetada.
Jules, Una Excepción
a Toda Regla
Si la maravillosa
Jules acapara mi interés y cariño es precisamente porque no es una trans común.
Como parte de la fábula surrealista de Sam Levinson no representa un ejemplo,
ni una alerta, ni una realidad. Es una excepción a toda regla y termina siendo
un personaje de cuento de hadas.
Me recuerda una
princesa de un relato de Las Mil y una Noches que se ve obligada a
fingir ser varón para heredar su reino. Ya adulta, y al tener que casarse y
tener su propio heredero, su sexo le
genera un problema mayúsculo. Un genio la rescata intercambiando sus partes con
las de ella creando otra serie de problemas que es lo que enfrentará Jules en
su viaje para conquistar su feminidad.
Yo solo vine a
caer en que Jules era trans cuando se lo comentó a Tyler/Nate en sus largos
intercambios en-línea, pero no tuve claro hasta el especial de Euforia
hasta qué punto había llegado su transformación. En el quinto episodio, Ruenos cuenta de cómo la cruel madre de Jules la encerró a los once años y con
engaños, en un manicomio, pero la razones para su hospitalización no son
claras.
El motivo
aparente podría ser la distrofia de género, pero Rue cuenta que Jules sufría de
otros trastornos como ataques de pánico en los que se ahogaba con su propia
comida, y presentaba evidencias de TOC. Resume, la voz narradora, el cuadro
clínico conque Jules odiaba su cerebro tanto como su cuerpo. Mas adelante dice
que Jules , ya curada, fue dada de alta. ¿Curada de qué?
Jules a los once años
Luego sabemos que
la rehabilitación de Jules coincidió con el colapso de la madre. Tampoco se
entiende si la madre era alcohólica y narco dependiente antes o después de la
hospitalización de Jules. ¿Fueron los trastornos de la hija los que
llevaron a las adicciones maternas o, por el contrario, los problemas mentales
de Jules fueron provocados por la inestabilidad de la madre? El caso es que la
madre desaparece. El padre obtiene la patria potestad y a los trece años Jules
comienza a inyectarse hormonas.
Pido disculpas
por mi ignorancia. Me imagino que hoy en día, les enseñarán esto a los chicos
en sus clases de educación sexual, pero yo sabía muy poco del proceso de transición
de una transgénero. Lo que he leído y escuchado me indican que aun en esa
etapa, Jules es atípica. Para todos los efectos, el personaje y su interprete
son totalmente femeninos.
Eso lo nota Cal
Jacobs en su one-night-stand. Al ver el cabello largo y platinado de su
cita , su vestido y su voz suave, su primera pregunta es “¿siempre te ves así?”.
Cuando vemos a Minako, la Drag Queen con la que Cal tiene un encuentro unos capítulos
más adelante, nos damos cuenta de por qué el padre de Nate está sorprendido
ante la feminidad de Jules.
En el episodio
especial (escrito por la propia Hunter Schafer), Jules le dice a su psiquiatra:
“Quise conquistar la femineidad y la femineidad me conquistó”. No se le ocurre―por
ser tan joven e inexperta―-que confundió feminidad con serle atractiva al
sexo opuesto. En ese mismo episodio dice que cifró su felicidad en los hombres
y estos ya no le interesan, e incluso habla de dejar el tratamiento hormonal.
En realidad, y
espero la silenciosa siquiatra lo note, Jules respira por la herida. Todas
estas decisiones que afectaron su errático comportamiento en la Segunda
Temporada nacen de haber descubierto que ser mujer conlleva trampas donde ha caído.
En suma, el descubrir que Tyler era el villano Nate la ha traumatizado y como a
todas cuando hemos sufrido traición en el amor, la ha convertido en una
odia-hombres temporal. Digo temporal porque al final de esa caótica Segunda Temporada
ha vuelto a tener una relación hetero con Elliott.
¿Cuál es la Orientación Sexual de Jules?
Para entender la
batalla interior de la Lolita Trans hay que conocer su trayectoria amorosa. Para
eso hay que comenzar por lo que Rue llama su “ etapa de zorra “ (slutty).
Muchos sabrán que un tratamiento hormonal temprano inhibe las características
masculinas del trans. En el caso de Jules las hormonas reducen sus testículos,
evitan la carga de espermatozoides y aumentan el crecimiento-y sensibilidad del
busto. Además, tiene un parche en el brazo que modifica su voz y cultiva una
imagen femenina con cabello largo, más minifalda que pantalones, y con
constantes experimentos de maquillaje.
Con ese aspecto
femenino, Jules sale de cacería. Para cuándo se encuentra en un motel con Cal,
ya ha probado más de una docena de hombres. Como nos cuenta Rue, el perfil
preferido de la rubia es blanco, maduro, casado y aparentemente heterosexual, a
pesar de que ella encuentra compañeros de cama en una app para gays.
Milagrosamente, nada malo le ha pasado a Jules cuando en la vida real esa
promiscuidad comprende muchos peligros.
Rue se asombra
cuando Jules admite no experimentar placer físico en esos encuentros “Ese no es
el punto” le explica . El propósito de cada encuentro, como cada sesión de
camming de Kat, es hacerla sentir que es mujer y atractiva para determinados
hombres. Si Jules no experimenta placer con ese tipo de sexo, ¿cuál
es su orientación sexual?
Hunter Schafer tuvo
una vaginoplastia a los 18 años tras la cual se denominó “lesbiana” y sostuvo
affaires con varias mujeres, incluyendo la cantante Rosalia. Sin embargo, para
la Segunda Temporada de Euforia, Hunter se declaraba “bisexual” y tenía
un romance en la vida real con el actor que interpreta a Elliott.
En el caso de
Jules se presenta una confusión que lleva a la rubia a un viaje a encontrarse
con una antigua amiga. Para entonces hay varios factores que deben tenerse en cuenta.
La traición y chantaje (s) de Nate. La relación de Jules con Rue. El acercamiento de su madre y relapso de
la misma en la droga. Ya son muchas experiencias traumáticas que traen a la pobre
chica al borde del colapso nervioso. Eso se evidencia en la escena de la piscina.
Varias veces,
Jules dirá que nunca le interesaron las mujeres, que su cariño por Rue era platónico
y que veía en ella a una fémina que no la criticaba ni buscaba competir con
ella. El beso la confundió, pero por un tiempo su amiga fue un refugio hasta
convertirse (la misma Rue lo nota) en una carga parecida a la que fue la madre
que Jules se rehúsa a ver. En ese estado de ánimo, Jules acepta visitar a una
amiga en Los Ángeles y salir con ella y con la misteriosa y seductora Anna,
mayor y más sofisticada que las adolescentes.
En una disco, y
bajo la influencia de drogas, Jules se besa con Anna y terminan haciendo un
trio en la cama. Jules queda confundida e incómoda. Aunque Anna no vuelve a
aparecer, la rubia pone celosa a Rue texteándose con su nueva amante. Llega a
decir que se ha enamorado de Anna. Lo fascinante es que durante toda esa
experiencia en la disco y en la cama, Jules alucinaba con Nate. Le confiesa a
la psiquiatra que el mejor sexo de su vida lo tuvo con Tyler-Nate” vía sexting
y que todavía lo ama.
Para complicar más
las cosas, Jules trata de tener sexo con Rue y descubre que su amiga finge
orgasmos. Se pone celosa de la amistad de Elliot y Rue, pero acaba teniendo
sexo con él. No voy a aventurar que actividades sexuales satisfacen a Jules,
pero es obvio que son las practicadas con un hombre. Otra faceta que la
desvincula del esquema de la chica trans.
Los Sueños de
Jules
Quería terminar de
hablar de Jules comentando sus sueños y de su fe. Cuando Rue enfrenta a Nate en
la fiesta formal invernal, él la sorprende diciéndole que no debe apegarse
tanto a Jules porque―predicción que se cumple—no seguirán juntas
después de que acaben sus estudios. Eso se debe a que Jules es mejor que Rue y
todos, Nate incluido. Ella tiene metas y sueños que se cumplirán porque son válidos,
por eso Jules será la única del grupo que llegará a algún lado.
Nate ha deducido
eso de su relación en línea con Jules quien le ha contado sus sueños de
estudiar en Parsons (la mejor escuela de diseño del país) y convertirse en
diseñadora de modas. Conocer a una chica que sabe lo que quiere ser y donde
quiere hacer carrera es otra razón para que Nate admire a Jules, pero no se
percata que los objetivos de la Lolita-trans desaparecen ante su inseguridad y falta
de confianza.
Sabemos que Jules
es buena dibujante que le gusta experimentar con vestuario y maquillaje,
incluso el de Rue, pero ese sueño parece ocupar un segundo lugar ante su
necesidad de ser aprobada por la comunidad heterosexual varonil. Es triste ver
que las chicas con mayor talento en la serie, Jules y Kat, estén tan empeñadas
en buscar validación como objetos sexuales de los hombres que llegan a desperdiciar lo mejor de ellas.
A diferencia de
Rue que es creyente―a pesar de que se enoja con D-s por haber dejado
morir a su padre― Jules, que de pequeña rezaba, no se adhiere a
ninguna religión monoteísta. Sin embargo es muy espiritual. Cuando habla del
poder del océano y dice que a veces le reza, está expresando lo que sentían los
pueblos paganos por la naturaleza, e incluso compara “la mar” (como la llamamos
los chilenos) con una encarnación de la feminidad que Jules tanto ama y tanto
persigue. Es lo que admiro de Jules: su amor por lo femenino, por la esencia de
ser mujer, algo que trasciende edad y fertilidad, y que las feminazis casi han
logrado destruir aun en nosotras las antiwokismo.
Como a muchos Euphoria me ha atrapado. Como a muchos me ha
asqueado con su sexo ocioso, con sus personajes tóxicos y con su glorificación
de las drogas, pero también como a muchos me han ganado sus personajes,
principalmente los femeninos. Ya hablé de Rue, la protagonista. Ahora toca hablar de un
personaje que pudo tener su propia historia, pero como ocurrió con Cassie, fue
aplastada por el ego de Sam Levinson. Me refiero a Kat.
En una era de
conciencia sobre trastornos alimenticios y epidemia de obesidad infantil, pero
donde también se intenta combatir la gordofobia, esperaría un retrato más verídicode los problemas de una adolescente con
sobrepeso. No quiero caer en la auto referencia, pero si de algo sé es de lo
que Kat ha pasado. Yo comencé a hacer dietas a los 15 años (pesando menos que
Kat a los once años) y seguí hasta mi menopausia. El problema es―y lo
dije en mi primera nota―Euforia es una fábula y en este caso la historia de Katherine Hernández, es un
cuento de hadas sin final feliz.
La Culpa la
Tuvieron las Piñas Coladas
Rue nos cuenta
que a los once años (un número mágico puesto que las vidas de Nate y Jules
también cambiaron a esa edad), Kat era
semi feliz, tenía un noviecito, Daniel, y pesaba 107 libras (como 50 kilos)
pero medía sobre cinco pies de altura. Me sorprendió descubrir que ambas
medidas son consideradas normales hoy en día. En mis tiempos, medir arriba del
metro cincuenta y pesar 107 libras era lo normal para las quinceañeras no para
las niñitas. Sin embargo, precisamente por la epidemia de obesidad, las medidas
han aumentado para edades preadolescentes.
No es anormal que
una nena de once sea alta (y pese más que sus compañeras bajitas), si ya hay un
precedente de altura en su familia, si es deportista, o se ha desarrollado tempranamente.
Nada de esto parece entrar el cuadro de Kat. Para colmo la interpreta una
actricita chiquita y regordeta como un monito de nieve, que parece tener nueve años.
Ahí nos damos cuenta que habita en un mundo de fantasías, ajeno a la realidad
científica.
El momento
culminante de la vida de Kat son esas vacaciones en el Caribe donde descubre el
buen sabor de una piña colada virgen (sin alcohol). Tanto le gusta que, en una
semana de vacaciones, llega a ingerir diez piñas coladas diarias lo que la hace
subir, en tan poco tiempo, veinte libras. ¡Hazme el favor!
Nadie, menos una niñita,
bebe tanto líquido, su estomaguito no admitiría otro alimento. ¿Si ya
nos cuesta tomarnos cinco vasos de agua diario como puede tomarse casi una
docena de bebidas espesas? Los ingredientes del coctel (sin ron)son hielo
picado, o sea agua; jugo de piña (diurético natural) y crema de coco. Aunque la
crema de coco viene endulzada y es un contenido grasoso, no es suficiente para
provocar una subida desmesurada de peso. A lo más lubricaría el intestino, y agregándole
la hidratación excesiva, Kat se la pasaría en el baño. Terminaría bajando de
peso.
Siguiendo esta
fabula descabellada, Kat retorna luciendo mucho más redonda y es rechazada por Daniel
lo que le provocará un trauma existencial que tal vez pueda explicar que a sus
16 años pese casi el doble de cuando viajó al Caribe. Sino no se entiende.
Veinte libras extras son facilísimas de rebajar.
Si Kat ha seguido
aumentando es porque a) los cambios hormonales de la adolescencia la empujan a
subir de peso b) se jodiό el metabolismo (como Servidora) a punta de dietas
trendy como la del pomelo que está siguiendo en Euforia o c) el rechazo
de Daniel la ha hecho caer en una depresión que la lleve a comer o d) Se trata
de un problema de tiroides.
Del Fanfictión
a Dominatrix
Lo importante es
que Kat, como Jules, odia su cuerpo, se odia a sí misma y cree que todos la
odian. Otra candidate al psiquiatra porque Kat posee lo que muchas adolescentes
quisieran/necesitan: un grupo de amigas (flacas) que la apoyan y no la juzgan
por su aspecto físico y una imaginación que la convierte en una reina del
fanfictión.
Me hace gracia
que las dos vivimos en la misma época y que sus referentes de la cultura pop,
desde el fanfictión hasta Harry Styles, me hayan llegado como a ella. Como yo,
es adicta a series de hace una década como True Blood, Scandal y
por supuesto es “Tronera”. Solo que por la diferencia de edades, mi reacción fue
diferente, asimilé esos referentes de otra manera y no supe
aprovecharlos.
Katadquiere todo un fandom escribiendo “smut”.
Como el Marques de Vargas-Llosa (que en la gloria esté), a su tierna edad, Kat
descubre que lo que los adolescentes quieren leer es sexo, sexo y sexo. El
problema es que Kat debe ocultarse en el anonimato porque tiene la muy errada
idea de que su Khalasar la odiará al ver que es obesa.
De igual manera,
Kat no se da cuenta (en la fiesta de McKay) que puede resultar atractiva para
muchos. Por algo, los diabólicos mellizos y su amiguito de la escuela privada
se encierran a beber tequila con ella y a interrogarla. Quieren que se quite la
blusa, quieren saber si las gorditas son buenas para el sexo oral .Quieren
saber si es una Slut (zorra) o Prude (mojigata).
Curiosamente, y
yo vi y viví esta dicotomía en mi escuela elite en los 70s, lo positivo es ser
una slut y para serlo, Kat debe perder su virginidad. Para el testigo es obvio
que toda esta faramalla es porque le encuentran algún atractivo que apela su
curiosidad sexual. En su afán de demostrar que es una zorra, Kat se quita la
blusa, bebe, habla vulgarmente, y finalmente tiene sexo con Wes, ignorando que
los mellizos la han filmado.
Aunque sus amigas
están felices de que ya no sea virgen, todas están en shock al ver circular
imágenes de la desfloración por Internet. Kat es llevada ante el director de su
escuela para saber si es cierto tanto escándalo. El modo en que la gordita da
vuelta la situación y acaba acusando al director de gordófobo, demuestra su
gran inteligencia, tal como sus siguientes maniobras.
Chantajea a los
mellizos con acusarlos de haber grabado a una menor encuerada y de ser
traficantes de pornografía. A cambio, ellos aseguran públicamente que ladel video no es Miss Hernández. Además, Kat
los hace comprarle ropa y productos de belleza. ¡Bravo! El video es
borrado, pero la gordita hace un descubrimiento más fascinante y lucrativo. Hay
personas (y eso lo sabían los mellizos) que gustan ver pornografía
protagonizada por rellenitas y muchos han quedado encantados con el físico de Barbie
Ferreira.
Así, Kat se
convierte, tras ponerse una máscara y quitarse la ropa,en KittenKween, reina de una especie de Dark
Web donde pagan (y hasta en bitcoin) por verla bailar en paños menores o
ejercer la labor de dominatrix. Mas allá de las sorpresas que Kat encuentra, el
modo en que su alcancía se ve rebalsada, es increíble para alguien tan joven.
Hasta tiene que
solicitar la asesoría de Fez y de su hermanito Ashtray para saber manejar sus
finanzas. Aparte del lado cómico de esta sinergia, está el mensaje de que los
jóvenes solo tienen dos maneras de adquirir poder económico: la venta de drogas
y la de sus cuerpos. Como le dice Laurie a Rue: ”lo bueno de ser mujer es que
siempre tienes algo que vender”.
Con su dinero,
Kat― que un día no tenía ni para comprar un pomelo― ahora se vuelve
consumista. Gasta en nuevo vestuario y maquillaje y casi sin darse cuenta
adquiere también una confianza que derrama al caminar y con esa confianza
también derrama feromonas. Como dice “No hay nada más poderoso que una gordita
a la que todo le importe un bledo”.
Lo triste es que
la autoestima de Kat es solo superficial. Por dentro sigue sintiéndose
rechazada, sigue odiando a los hombres, sigue soñando con Daniel que anda por
ahí mosqueando alrededor de Cassie. Esas obsesiones impiden que Kat vea a Ethan
que, aun antes de que la gordita se convirtiese en porno star, ya la pretendía.
La inseguridad de
Kat la lleva a desdeñar a Ethan y a buscar compañeros sexuales casuales que solo
por un rato la hacen sentirse apreciada como mujer. Se sigue sintiendo como un
fraude que ningún chico tomará en serio. Aunque deja de vender su pornografía,
tal como una vez dejó atrás el fanfictión, no ha superado su odio por su
apariencia física. Es solo cuando se
acuesta con Daniel y descubre que ni la recuerda, que Kat es capaz de aceptar a
Ethan y comenzar un noviazgo formal y sano que es la envidia de sus amigas.
Levinson Destruye
a uno de sus Mejores Personajes
Así dejamos a Kat
a fines de la Primera Temporada solo para regresar en una Segunda Temporada
donde la gordita traicionó a su personaje, traicionó las expectativas de su
fandom y pasó de antipática a incomprensible a invisible. La culpa la tuvieron
los encontronazos entre Sam Levinson y Brbie Ferreira.
La actriz quería
un arco sólido, no le bastaba ser personaje de relleno. Levinson, que andaba
dando palos de ciegos después que no lo dejaron continuar con el arco Nate-Jules,
no tenía ni tiempo ni inclinación en crearle una historia más compleja a Kat.
Solo se le ocurrió inventarle un trastorno alimenticio. Barbie se rehúso y
recibió el pincelazo del olvido.
Pasó a ser un
personaje que servía de confidente de sus amigas con vidas más interesantes. A
diferencia de Babe, que solo aparece tres veces en la Segunda Temporada, el
personaje de Kat tuvo más tiempo de volverse antipático e incoherente. Tras avergonzar
a Ethan cuando el chico la presenta con sus padres, tiene visiones en las que
lo ve como “débil” y derrotado por su ideal de hombre, un guerrero dothraki
(WTF?).
En medio de este
ambiente de comedia absurda, Kat se confiesa con Maddy. No sabe lo que quiere,
pero no quiere a Ethan. Su amiga filosóficamente anuncia que nadie sabe lo que
quiere, pero eso no significa que se deba estar con lo que no se quiere.
Kat inmaduramente
rompe con Ethan inventando una enfermedad terminal. La mentira es tan torpe que
es Ethan quien rompe con Kat y ese es el final de un arco que pudo ser más
realista, más romántico y más cuerdo.
Amo los libros y extraño
las viejas librerías, sean de libros
usados o un sitio como los viejos locales de Dalton’s y Barnes &Nobles. También
me he acostumbrado a los relatos de misterios con detectives amateurs en marcos
de época. Por eso me alegra que la PBS nos haya traído un cozy que combina
todos esos elementos.
El término “Bookish”
se usa para definir a gente adicta a la lectura y conocedora de la escena
literaria al igual que receptora del conocimiento que se adquiere leyendo. En
este caso, ambas características se aplican a Gabriel Book (noten el juego de
palabras),dueño de una librería de
viejos situada en la Calle Arcangel del Londres de la posguerra.
Mark Gatiss
vuelve a emplear su agudeza en estos cuentos de su autoría y que además
protagoniza. Gabriel Book es un librero, pero su hobby es resolver misterios
policiacos y eso que él es portador de varios misterios. ¿Qué contiene esa carta
de Churchill que permite que Book se inmiscuya en el trabajo de la policía? ¿Qué
favor le hizo al Inspector Bliss que lo consulta como si fuese un experto
criminólogo? ¿Quién es el hombre con un parche en el ojo con el
que se cita en las riberas del Támesis? ¿Y qué quiere este señor del librero a
cambio de haberle encontrado algo o alguien?
Sabemos por las
descripciones de la serie que Book es gay(en una época que la homosexualidad era un crimen penado por la ley
británica) y que comparte con Trottie―su
amiga de la infancia― un “matrimonio lavanda”. Sabemos que cada vez que
Los Book anuncian una salida nocturna, en realidad cada uno parte por su lado y
a mí me intriga saber dónde van. Y por
supuesto queremos saber qué misterio une a Gabriel Book, con su nuevo
dependiente (Jack, solo, Jack) un ex presidiario.
Sin embargo, los
seis episodios (tres casos diferentes) de esta primera temporada se enfocan en
otro tipo de misterios. El primero es el supuesto suicidio del químico, vecino
de Los Book. Tras un somero examen del cadáver y su entorno, Book nota que el
muerto tiene un golpe en el cráneo que no fue causado por una caída y que hay
sangre que no proviene de ninguna herida en el cuerpo del suicida. Luego nota
que falta una pieza del valioso set de figuras de jade ¿Y por qué, un químico,
con tanto veneno mejor a su alcance, iba a escoger morir ingiriendo acido
prúsico que le proporcionaría una dolorosa agonía?
Hay varios
candidatos para el asesinato. La hija que el químico desheredó por
casarse con un mecánico/traficante de mercado negro; la criada que ha quedado de
heredera la fortuna del químico y el mismo yerno desairado. Book descubre que
fue el mecánico quien escamoteó la figura de jade, ¿pero eso lo convierte
automáticamente en sospechoso del asesinato?
Para descubrir el
robo y al ladrón, Book recluta un equipo compuesto por Nora, que tras quedar
huérfana en el Blitz, ayuda en el restaurante de su tío; el perro “Dog”; y la
propia Trottie (Polly Walker de Bridgerton) quien debe contratar los
servicios del mecánico y como no tiene vehículo debe pedir prestado el Daimler
del carnicero. Para el segundo episodio, hay sospechosos descartados y el
verdadero asesino es una sorpresa total.
Mas sorprendente
es como Gabriel Books ha estado siguiendo su pista, en silencio, desde la
primera escena. Tan sorprendente como que el descubrimiento de una fosa común
que data de la Gran Plaga de 1666, contiene un nuevo cadáver y como esto se
relaciona con el falso suicidio del químico.
Bookish es una serie simpática en la que vemos a
Book combinar sus investigaciones de Sherlock Holmes con su amor por los libros
y sus esfuerzos por organizar una serie de secretos personales que serán el
leitmotiv de la serie que ya anuncia segunda temporada. Filmada en Bélgica,
“Bookish” ha logrado recrear la atmosfera y paisaje de un barrio londinense de
1946 los antiguos barrios de Namur y otras ciudades belgas.
Sin meterme mucho
en los otros episodios, la serie se la arregla para abarcar más que crímenes de
barrio con una exploración del cine de la época gracias a una filmación en la calle
Arcangel. En el último episodio, nos adentramos en el terreno de Agatha
Christie con uno de esos hoteles elegantes de Londres, y sus clientes que
abarcan realeza destronada.
Joely Richardson y Jacob Fortune-Lloyd en cuento de cine y asesinatos
Una cita de Trottie acaba en el Walsingham y sospechosa de asesinato
Bookish tiene una cortinilla muy vistosa, buenos
actores y ha venido a llenar el espacio que dejó vacío Vienna Blood. El único defecto es en el desequilibrio
de las actuaciones. Los actores jóvenes
se ven amateurs al lado del sobrio (no confundir con serio) histrionismo de Mark
Gatiss y Polly Walker.
Me refiero
principalmente a la sobreactuación de Buket Komur(Nora) quien se esmera en hacer muecas y aspavientos
exagerados. Sin llegar a ese nivel de exageración actoral, Connor Finch (Jack)
también es dado a contorsiones faciales. Tal vez se deba a que ambos son
novatos y el tiempo los hará madurar como actores.
Contenido Violento o Gory: Aunque los
crímenes son violentos, no llegamos a ver nada muy gráfico, después de todo es
un cozy.
Contenido
Sexual y Desnudos: Es un
cozy
Factor Feminista: En una época en que las mujeres eran
hijas, esposas y madres, no vemos mucha libertad entre las féminas de estos
misterios. El caso de Trottie es el más interesante. El matrimonio le ha dado
esa libertad, tanto sexual con esas salidas nocturnas, como en el poder
compartir las actividades detectivescas del marido. Ademas es dueña de una tienda de papel mural adyacente a la librería de su esposo.
Factor Diversidad: Para sr un producto inglés, no vemos
mucha gente de color en roles importantes. A lo más, la chica que hace de Nora
es de origen turco. El Inspector Bliss es judío y el misterio final tiene como sospechosos
a realeza y plebeyos de Scutari (un disfraz de Albania).
La homosexualidad
de Gabriel Book es tratada con delicadeza. Lo vemos seguir a un hombre que le
ha hecho una invitación en la calle de noche. En la segunda historia, vemos en
un flashback, como es llevado al corte acusado de actividades homosexuales y
como es salvado por Trottie que se presenta como “su prometida”. Incluso la reacción
negativa y puritana de Jack, al enterarse del arreglo matrimonial de sus
patrones, es creíble en alguien de su tiempo y estatus social.
Bookish puede verse en PBS en Estados Unidos,
Filmin en España y en Film&Arts en America Latina
Hace un par de años
tuvimos un torrente de miniseries sobre reinas y otras damas de sangre
azul. Me sorprendió que la televisión española no se sumase a esa moda.
Ignoraba que habían hecho una serie sobre la Reina Victoria Eugenia, la bisabuela del actual rey Felipe.
Ahora, dos años después de ser engavetada, se puede ver Ena por TVE y la
señal internacional de RTVE. ¿Pero cómo se trata a esta mujer fascinante
y desdichada en el pedrosanchismo?
La Reina
Desconocida
De pequeña sabía
que los reyes y reinas no eran cosa de cuentos de hadas. Las revistas de mi
madre me confirmaban la existencia de emperatrices como Farah Diba, princesas
como Grace de Mónaco y reinas como Isabel II de Inglaterra a la que mi escuela
británica me llevó a conocer con motivo de la visita de la soberana a Chile en
noviembre de 1968.
Fue ese año, que
en(creo) Vanidades encontré un artículo
de varias páginas dedicado a una ancianita que aparecía en las fotos con un bebé
en brazos. La identificaban como la Reina Victoria Eugenia y el nene era su
nieto Felipe (el actual Felipe VI). La lectura me informó que vivía en Suiza, y
que era su primer viaje a España luego de la abdicación de su esposo, Alfonso
XIII.
La Reina Victoria Eugenia fue madrina del actual Rey de España
De reyes de España
yo solo conocía a los Reyes Católicos. A mis nueve años ya sabía que quien
mandaba en España era El Caudillo. Ahí no había reyes. Con el tiempo me fui
enterando de detalles sobre esta abuelita, que era nieta de la reina Victoria y
de los Mountbatten (Battenberg en ese entonces). La reina Vicky había permitido
esa boda desigual entre su hija menor y el hijo de un matrimonio morganático,
exigiendo, a cambio, que los novios
viviesen siempre con ella.
También me enteré
que el día de su boda, a Victoria Eugenia o Ena como se la conocía en
familia,un anarquista le había lanzado
una bomba. ¡Vaya regalo de bienvenida! Hace un par de años, y a raíz deTiempos de Guerra, que vine a conocer las desventuras de la Reina Ena, un matrimonio por
amor que se volvió de dolor gracias a suegra controladora, cortesanos
desleales, hijos enfermos y un marido infiel. Se parecía un poco a la historia
de su prima María de Rumania, pero en vez de echarse amantes y de promocionar
productos de belleza como Missie, Doña Ena se había encargado de cambiar el
sistema de salud de su pueblo.
“La Reina Enfermera”
la apodaron por su fundación de hospitales, por su reforma de la Cruz Roja española,
y por crear una organización que preparó profesionalmente a enfermeras que
sirvieron en España y en Marruecos. No voy a agregar más de lo que ya expuse en
las bio-entradas sobre Su Majestad y su compinche la Duquesa de la Victoria, prefiero revisar lo que la serie nos
cuenta y lo que falsea.
La Duquesa de la Victoria pasea con su reina.
¿Era Ena una Cenicienta de Segunda Fila?
Comenzamos con el
primer encuentro, romance y compromiso entre el Rey de España y la nieta de la
Reina Victoria. Aunque no es cierto que Patricia de Connaught (que terminó casándose
con un plebeyo) haya ilusionado a Alfonso XIII para darle calabazas en medio de
un baile, es verdad que Victoria Eugenia era un poco “Cenicienta”. El rey si coqueteó con
Patsy Connaught y con Bee de Sajonia, pero prefirió a la prima de ambas, a
pesar de no tener ella tanto pedigrí.
También es cierto
que ABC se inventó ese concurso de buscar a la futura reina consorte entre
varias candidatas y que los lectores eligieron a Victoria Eugenia de
Battenberg. En cuanto a la intromisión de la emperatriz Eugenia, no creo que
haya sido tan fundamental. Me sorprende que después de décadas de exiliada en Inglaterra
(e hija de irlandesa) Eugenia de Montijo no hablase inglés. Tal como me
sorprende que Ena y su pretendiente se cartearan en francés, cuando Alfonso, que
había estudiado en Ampleworth, el famoso internado jesuita en Oxford, debería
hablar inglés.
Sin embargo,
donde más ha exagerado (licencia dramática) el guion es el hincapié en la falta
de dote y estatus de “segunda fila” de Ena. Aunque es cierto que Patsy
Connaught, por línea materna, estaba emparentada con el Kaiser, y Bee era nieta
del Zar de Rusia (y hermana de la Reina de Rumania), es falso un encabezado de
periódico ingles que muestra la serie que dice que Ena “no tiene sangre real”.
Su madre era princesa, hija de una reina y un príncipe, y su padre descendía de
la casa real de Hesse.
Se dice en la
serie que la razón por la cual los reinos europeos solo enviaron parientes
segundones a la boda es porque la novia no era de la realeza y porque el Rey de
Inglaterra se oponía a la boda. Si bien fue histórica la ausencia de reyes y
príncipes herederos entre los invitados, más se debía a que España―a
menos de una década de su derrota ante Estados Unidos―ya no era considerada
una potencia. Vemos que Patsy Connought se niega a ser reina de “un país de bárbaros
”. En su sermón a su sobrina, Eduardo VII le recuerda que España es un país
atrasado.
Por otro lado, el
rey inglés le concedió a su sobrina un título de “Alteza Peal”, antes de la boda,
para colocarla al nivel de su nuevo marido. Quien me ha dado pena es la
princesa Beatriz de Battenberg que es ninguneada por todos comenzando por la
serie. Para empezar solo tenía 48 años cuando su hija se comprometió, pero la
retrata una actriz anciana. Tan viejita que a ratos yo la confundía con Miss
Cochrane.
Cuando la ex Emperatriz
de los Franceses lleva a la ahijada para que la fotografíen para el concurso (ABC
utilizó ilustraciones, no fotos), la madre de la concursante es empujada a un
costado junto a Miss Cochrane como si fuese una criada y no una princesa real
con más pedigrí que Eugenia de Montijo. El acabose es cuando en Biarritz, para
el compromiso, Alfonso primero la ignora y luego le hace un gesto como el que
se le hace a una mascota para que se retire y lo deje a solas con su novia.
En cuanto a Miss
Cochrane, por más que la he buscado no existió. Ena fue muy amiga de Lady Jean
Cochrane, una aristócrata escocesa, pero ni ella viajo a España con su amiga ni
era una anciana. Para acabar, María Cristina (apodada Doña Virtudes), la Reina
Madre, que vivió casi todos los desaires y momentos amargos de su nuera,
deseaba por nuera una Habsburgo, pero su gran reparo con Ena fue la religión y
la hemofilia.
La ficticia Mss Cochrane
Victoria Eugenia
se convirtió, sin hacer aspavientos, al catolicismo, pero no pudo evitar que
dos de sus hijos sufriesen la enfermedad que dos hijas de la Reina Victoria,
Alicia y Beatriz, más una nieta, la Zarina Alexandra, traspasasen a algunos de
sus hijos.
La Verdadera Historia
de Mateo Morral
Aunque sabido es
que el reinado de Victoria Eugenia comenzó con el pie izquierdo debido a un
atentado, hay detalles en los que la serie me ha ilustrado o empujado a
investigar para saber si son ciertos. Yo no sabía que Mateo era hijo de un
industrial y que el fanatismo religioso de su madre lo convirtió en ateo.
Tampoco que sus esfuerzos por concientizar a sus obreros hicieron que su padre
lo desheredase.
Hambriento de
justicia social, (y de un plato de comida) Morral se apareció en Barcelona a
entrevistarse con Fransec Ferrer, fundador de la Escuela Moderna, quien le dio
empleo de bibliotecario. Tras el atentado, se trató de vincular al asesino con
Ferrer que―como muestra la serie―acabó fusilado durante la Semana Trágica de 1909.
Hasta su muerte,
Ferrer negó haber sabido de los planes de Mateo Morral. Solo que el hombre
había tenido un cambio tras enamorarse de una de las maestras, Soledad
Villafranca . La reconocida anarquista era profesora en la Escuela Moderna y
amante de Ferrer. Obvio que rechazó las pretensiones de Morral orillándolo a
una depresión que acabaría en su intento de regicidio.
Francisco Ferrer y Soledad Villafranca
En la serie, culpan
ese acto y el anarquismo violento del cuasi regicida a Norah, una bibliotecaria revolucionaria y
única sobreviviente de Bandera Negra, una célula anarquista rusa. Efectivamente,
Mateo (que era guapetón) tuvo amores con una nihilista rusa, pero no fue la
única revoltosa con la que mantuvo cercanía.
En la serie,
Norah pone en contacto a su amante con Nicolas Estébanez, ex Ministro de Guerra de la Primera República.
Lo cierto es que Morral admiraba a Estébanez desde hacía tiempo. se cartearon y
se entrevistaron. Si le creemos a Pio Baroja,
fue Estébanez quientrajo a España la
bomba Orsini que Morral obsequió a les reales novios.
En la serie, Estébanez
recomienda a Mateo solicitar la ayuda del periodista Nekens quien pone al joven
anarquista en contacto con un tal “Dinamita”, un individuo de baja calaña que le da un entrenamiento
chapucero para atentar contra la vida de Alfonso y su consorte. Será Dinamita
también quien mate a Mateo Morral para que no delate a sus ayudantes.
Dinamita despacha a Mateo
En la vida real, Nekens
fue relacionado con el atentado y arrestado. El juró que solo conoció a Mateo
después del fracasado regicidio y que solo le dio albergue por una noche.
“Dinamita” es una invención de los guionistas. En cuanto al asesinato, se basa
en un reporte médico―escondido por un tiempo― que afirmaba que el
tiro fatal no pudo salir ni del muerto ni de su revolver.
Romanones exige que se oculte la causa de la muerte de Mateo Morral
A pesar de que el
personaje de Morral pretende inspirar un poco de lastima, a mí me la da poca. ¿Al
final para qué mató a 24 personas inocentes? Ni hablar de los caballos cuya
sangre empapó el vestido de la novia. Se dice que creía que el
regicidio provocaría una revolución y con esta el fin de la monarquía. Errado
estaba, puesto que su hazaña cayó tan mal en la gente, que fue fácil para unos
pueblerinos reconocerlo y entregarlo a las autoridades. O sea no estaban con ánimos
de revolución o de celebrar la muerte de su rey.
Además, muerto
Alfonso había una galería de posibles regentes, encabezados con quien ya tenía
experiencia en el cargo, la Reina Madre. Eso, si el heredero aceptado fuese el
sobrino de Alfonso, el Duque de Calabria. Pero también el trono pudo haber
pasado a manos de María Teresa de Baviera, hermana del rey
¿Fue la Reina tan Poco Querida?
Siempre se ha
dicho que los españoles fueron injustos con la “Reina Enfermera”, que no la
supieron apreciar y la despreciaron “por extranjera”. Se la ha comparado con su
prima la Zarina Alejandra, que tuvo de los rusos un recibimiento (y una
despedida) peor.
Lo cierto es que
el pueblo español recibió a Ena con las mismas pullas que recibiese antes a María
Cristina, que si no hablaba bien español, que si era extranjera, que si era impávida,
etc. Se le agrega a Victoria Eugenia el considerársela frívola y esa culpa tan
injusta, que también compartiera su prima Alix, de parir hijos enfermos.
Quienes
compartieron con Ena su cruzada para reformar el sistema sanitario, quienes
vieron sus esfuerzos por los más vulnerables, quienes sintieron su buena
influencia, la percibieron de otra manera. Además cabe preguntarse qué querían
los españoles. ¿Una “reina castiza” como la Isabel II a la que echaron
a patadas o una adolescente tísica como María Mercedes? Ellas hablaban bien
español y eran más expresivas, pero se necesitan mayores virtudes para ser una
buena consorte.
Lo cierto es que
el pueblo llano y la burguesía recibía su información “desde arriba” y los peores
enemigos de la reina (aparte del marido) fueron su suegra y sus cortesanos encabezados
por el reptílico Marqués de Viana. Aunque la suegra , en la serie, parece apiadarse de Ena
y tomarle cariño, en la realidad siempre la ningunea e hizo lo increíble,
prefirió a los nietos bastardos antes que a los legítimos.
Es cierto que Ena
trajo costumbres extranjeras y modernas―más que el pastel de bodas― a España.
Fumaba, conducía su automóvil, bailaba los ritmos del momento y se vestía muy
chic. Ya en 1914 se habla de que Balenciaga le diseñaba ropas. En ese entonces
el Maestro tenía su atelier en San Sebastián. Lo que no me creo es que Ena y su
prima patinasen, semi desnudas, por las salas del palacio. Eso es una alusión a
la costumbre de Diana de Gales de patinar (vestida) por los pasillos de
Buckingham y es un cliché moderno el comparar a todas las reinas desdichadas
con Lady Di .
Ena presenta a Bee con su primo político, Alfonso "Ali" de Orleans
Lo que el pueblo
si encontraba reprochable es que su reina no gustase de la comida española y de
la fiesta taurina. También molestó su “impavidez” ante el atentado. Eso es pura
mala leche y un culpar a la víctima. La reina estaba en shock y es un milagro
que haya podido contener sus nervios. Lo que pasa es que la serie le pone color
y es que quieren tratar de mostrar lo mejor de Alfonso. Entonces quieren
indicar que fue él quien tomó la iniciativa de mostrarse sonriendo al pueblo.
Ni siquiera muestran que Ena salió al balcón con un vestido manchado con
sangre.
Por otro lado, la
serie miente al decir que no se cancelaron las festividades. Si se canceló el
baile oficial y el banquete fue muy discreto. Lo que no se cancelaron fueron
las festividades publicas programadas para el pueblo y que tuvieron lugar días
después de la bomba.
En realidad, no
fue el pueblo el enemigo de Victoria Eugenia, sino su suegra, una camarilla de
chupamedias oportunistas y―principalmente―su marido.
El Rey Infiel
Pilar Eyre lo ha
llamado “depredador sexual” y algunos historiadores han hablado de Alfonso XIII
como un adicto al sexo. No reparan, pobres plebeyos, que la sexualidad de los
reyes es más desmesurada que la de los meros mortales. El esposo de Victoria Eugenia
traía esa desmesura en los genes.
Su abuela y
tatarabuela paternas eran tan promiscuas que nunca se sabía quién era el padre
de sus hijos. El abuelo Fernando VII tenía un miembro viril tan grande (y lo
usaba en consecuencia) que una de sus esposas, al verlo desnudo en su noche de
bodas, se orinó. El mismo Alfonso XII se las arregló, a pesar de
su tuberculosis, para preñar a su esposa y a su amante.
Antes de su boda,
ya Alfonsito XIII traía cuento y un hijo fuera del matrimonio al haber sido padre
del futuro horticultor y Justo entre las Naciones, Roger de Vilmorin. Ya
casado, Alfonso no cesó de perseguir mujeres, incluso en su propia casa,
preñando a dos nanas de sus hijos. De una no se le sabe el nombre, solo que abandonó
el fruto de su pecado en los peldaños de una iglesia. Más documentado está el
nacimiento de Juana Alfonsa, producto de los amores del monarca con Beatrice
Noon, la institutriz escocesa de los príncipes.
Los más famosos bastardos reales son María
Teresa y Leandro Alfonso, hijos de la actriz Carmen Ruiz Moragas. A pesar del
mucho bombo que se les da en la serie. A pesar de que en la vida real, Doña
Virtudes les hizo muchos mimos y hasta pensó en que llegasen al trono, no pasaron de ser chocheces de abuela vieja.
Alfonso nunca los reconoció y Leandro tuvo que apelar a los tribunales, décadas
después de muerto su padre, para poder usar el apellido “Borbón”. Según
documentos de la policía secreta de Mussolini, el Rey Alfonso tuvo otra hija, Carmencita, cuya madre fue la actriz
Carmen de Navascués.
No fueron las
infidelidades las que separaron a Ena y Alfonso. Ella tampoco venía de una
familia muy puritana. Su tía Luisa, de soltera, se embarazó del preceptor de su
hermano. La abuela Vicky mucho dio que hablar con su cercanía al excuses John
Brown y del Tio Eduardo... mejor ni hablar. Por algo Henry James le colgó el
sobrenombre de “Eduardo, El Acariciador”. Lo que mató el amor de Ena fue el
modo descarado en que Alfonso condujo sus conquistas y el ninguneo con el que trató
a su real cónyuge.
El comportamiento
del rey fue copiado por los cortesanos y eso fue la gota que llenó el vaso de
la reina. De parte de esa camarilla llegaban al pueblo los chismes ,todos
culpando a Victoria Eugenia. Se decía que la sangre ardiente del rey español
exigía más de lo que podía dar una inglesa fría y flemática. Si, tan fría que
en siete años parió siete hijos. Así no hay cuerpo que aguante.
Ena y Fernando, su hijo muerto
Mas grave aún para
los españoles era que la reina solo alumbraba hijos enfermos incapaces de
reinar. Grave mentira. Ena tuvo (como dice el cuplé) siete hijos en siete años.
Con la falta de conocimientos ginecológicos y tecnología médica de su tiempo,
lo normal es que dos se perdieran al nacer. De los otros cinco, el mayor,
Alfonso y Gonzalo el más pequeño, heredaron la hemofilia. Los otro cuatro
nacieron perfectamente sanos.
Algo que serie y
vox populi parecen olvidar es que Don Jaime nació normal. A los cuatro años,
sufrió de una grave infección auditiva. Le practicaron una cirugía chambona que
lo dejó sordo y solo por eso se le desgració la vida y se le arrebató
el derecho al trono a él y a sus descendientes. Aun así Don Juan ,Conde de
Barcelona y las hijas salieron sanas. Ni Doña Beatriz ni Doña Cristina tuvieron
hijos hemofílicos así que fue una crueldad y cobardía acusar a la reina de no
dar un heredero al trono cuando aportó cuatro.
La serie, aparte
de convertir a Ena en victima (lo fue) y feminista (no lo fue), es ambigua con
el rey. Nos lo describe como un sátiro, mal marido, mal padre y más encima
inventor de la industria porno en España, pero también nos lo muestran
preocupado por el pueblo y todo el episodio de la Oficina Pro-Cautivos fue idea
suya lo que evidencia su gestión humanitaria y preocupación por otros.
Ena está bien actuada. Me han gustado mucho
la pareja principal, a la anglo-danesa Kimberly Tell solo la vi en un rol menor
en Operación Barrio Ingles. Nunca había visto a Joan Amargo. Me ha
impresionado Elvira Minguez (la madre de Sira en Tiempo entre costuras).
Desde un punto de
vista estético, la serie es una preciosidad que goza de la iluminación y el
tono rosa sepia de las antiguas producciones de época españolas lo que permite
apreciar los decorados y los palacios. Mención aparte el vestuario de la reina
que cubre las modas de cuatro épocas y es exquisito.
Contenido
Violento y Gory: El
primer episodio tiene las escenas sangrientas del atentado y eventual asesinato
de Mateo Morral. Lo más Gory es la cabeza de un moro que le presentan a la
Duquesa de la Victoria a su llegada a Marruecos
Contenido
Sexual y Desnudos: A
pesar de mucho cotorrear sobre el “cine erótico” y las conquistas del rey, no
hay nada gráfico. A lo más una imagen de los reyes en su luna de miel semi
cubiertos con una sábana.
Factor
Feminista: Serie de RTVE-en-tiempos-del-pedrosanchismo
debe traer un mensaje del más rancio mituterismo monterino. Pues no creo que Doña
Ena se haya explayado ante la prensa diciendo que “las mujeres servimos para
algo más que parir” Aparte de ser palabras impropias de una reina, el ponerse a
la altura de todas las mujeres no hubiese quedado bien en la percepción de
entonces de la monarquía y menos hablar de partos de parte de una madre
estigmatizada por las enfermedades de sus hijos.
El feminismo de
Victoria Eugenia se manifestó en sus reformas de la salud y en darles a las
españolas la oportunidad de estudiar enfermería, de especializarse en métodos
modernos y en llevarlos a otros puntos del mundo como la zona de conflicto
marroquí. Eso en una época en que era mal visto que una mujer saliese de casa
sin compañía aunque fuera a hacer compras.
Factor
Diversidad: Aparte de la
cabeza de moro que le obsequian a la Duquesa de la Victoria a su llegada a
Tetuan, no vemos más que personajes caucásicos. Eso sí, se presenta ese conflicto
omnipresente entre anglosajones y pueblos mediterráneos. Los españoles no
quieren por reina una que exhibe flema británica y los ingleses no quieren que su
princesa se vaya reinar sobre “barbaros y salvajes”.
La opinion del Tío Eduardo
En cuanto otro
tipo de diversidad, me ha molestado como manejan el tema de las enfermedades de
los hijos de Ena. A Jaime lo ponen como retrasado. El perder el oído no vuelve
a un ser humano un débil mental. A
Alfonso lo llevan en silla de ruedas y también actúan como si la hemofilia le
hubiese devorado las neuronas. En realidad, Alfonso fue bastante funcional, un
playboy que se casó dos veces y murió en un accidente automovilístico.