martes, 22 de septiembre de 2026

The Last Convertible y una variación del Síndrome Filumena Marturano (Miniseries del Ayer)



Después de hablar del Síndrome Filumena Marturano, caí que no era el mismo caso de Elif, protagonista de la miniserie turca Cartas del Pasado. En vez de madre o padre que buscase encontrarla, ella estaba en búsqueda de los suyos y debía descubrirlos en un grupo de los ex alumnos de su madre adoptiva. Esta interesante premisa no ha sido utilizada en telenovelas, pero si en literatura incluyendo una de mis novelas favoritas, The Last Convertible de Anton Myrer

No vi Cartas del Pasado por ser un drama de época, puesto que 2003 será nostalgia para muchos, para mí es apenas hace un rato. No la vi por ser serié de adolescentes, aunque es interesante ver que los chicos turcos pueden ser tan egoístas y bobitos como los de USA y del resto de Occidente. La vi porque su premisa es una interrogante y una investigación que provoca un flashback nostálgico. Eso se parece a la trama de El ultimo descapotable.

Anton Myrer y sus Novelas

Comencemos en orden cronológico. The Last Convertible fue la quinta novela de Anton Myrer quien había comenzado su carrera con novelas que ilustraban sus experiencias en el Pacifico durante la Segunda Guerra Mundial: The Wide Shore y The Big War que fue llevada al cine en 1958, bajo el nombre de In Love and War, con Tab Hunter, Bradford Dillmann y Robert Wagner como un sargento y dos soldados que comparten un último permiso de diversas maneras para luego encontrarse en el campo de batalla.



Myrer seguiría estas primeras y exitosas novelas con cuatro otras más antes de su muerte en 1985. La más famosa es Once an Eagle(1968), la historia y rivalidad entre dos oficiales, uno decente y responsable, y otro ambicioso y manipulador. La novela recorre sus carreras y vidas personales desde la Gran Guerra hasta el inicio de la Guerra de Vietnam.

Once an Eagle, protagonizada por Bradford Dillman y Sam Elliot, fue convertida en miniserie por la ABC en 1976, cuando ya QBVIII y Roots habían iniciado el reinado de las miniseries. Yo todavía subordinada a lo que veían mis padres en una casa de un solo televisor, tuve que contentarme sacando la novela de la biblioteca pública. Hay una versión en YT y creo que Amazon la vende en DVD.

Al año siguiente, salía al mercado la penúltima novela de Anton Myrer, The Last Convertible que en un par de semanas lideraba la lista de los más vendidos. Ni corta ni perezosa, la NBC compró los derechos y comenzó a filmarla. Para entonces yo ya tenía mi mini televisor (a colores) y fue la primera serie que pude seguir.



Hoy esa miniserie de tres capítulos no puede encontrarse en ninguna plataforma de streaming. No es sorprendente puesto que otras miniseries de esa época como Captains and Kings y la versión de Jane Seymour de East of Eden también están desaparecidas. Por suerte el libro puede hallarse en inglés en Amazon y en castellano en diferentes lugares: Casa del Libro y Abebooks en España, Mercado Libre en América Latina y hasta en Buscalibro en Chile. Lo recomiendo.

La Saga de Los Fusileros

En resumen, es la historia de Los Fusileros, cinco estudiantes novatos de Harvard que se conocen en el otoño de 1940. La historia narrada en primera persona por uno de ellos, relata sus vidas y aventuras en la guerra y la paz, sus amores y una amistad que a veces se convierte en rivalidad. El narrador, George Virdone es el “forastero” en una época que solo una elite podía ir a Harvard. Es pobre, está en Harvard gracias a una beca y, para él, este mundo privilegiado de chicos ricos y sus juegos y juguetes es un cuento de hadas.

Uno de los máximos juguetes es “La Emperatriz”, un Packard ’38, que llega a Harvard como montura de Jean de Barres, un aristócrata refugiado de la Francia Ocupada. El auto es la adoración de Los Fusileros y pasará por varias manos hasta ser heredado por George, que al comienzo de la novela, es un catedrático en su ex alma mater y vive en el campus con su esposa y sus hijas.

La Emperatriz es casi un eufemismo para el personaje de Chris, la novia de uno de los Fusileros, pero que a medida que recorremos la vida del grupo vemos que se convierte en la madre del hijo de uno, la esposa de otro y el amor idealizado de George. Los críticos simplistas han visto a Geoge como la conciencia del grupo. Releyendo la novela, a cuarenta años desde mi última lectura, noto que George es el eje del relato. No solo por ser el narrador sino también que es quien más evoluciona debido a su sensibilidad que le hace vivir con mayor intensidad sus experiencias.



Yo tuve la suerte de ver la miniserie antes de conocer el libro. Eso me hizo evitar comparaciones iniciales que me impidiesen gozar de una estupenda producción de tres episodios (seis horas). Hay tremendos cambios entre ambas narrativas, pero yo las acepté como obras separadas. Lo que si es que ver la serie me ayudó a dotar de rostros a los personajes y nunca he visto un elenco más adecuado.

Cuando la vi por primera vez me encontré con conocidos y desconocidos. Deborah Raffin estaba exquisita como Chris y me hizo perdonarle el fiasco de su rol de January Wayne en Once is Not Enough. Perry King que se había pasado la década intentando conquistar un espacio en Hollywood desde películas de terror como La Posesión de Joe Delaney, Blaxploitation sagas como Mandingo y nostalgia de los 50 (Lords of Flatbush),  era ahora la encarnación del carismático e irresponsable Russ Currier quien logra su sueño de ser escritor a costa de destrozar la vida de sus amigos.



Aunque Michael Nouri había aparecido ya en el imaginario popular norteamericano gracias a The Inmigrants, yo solo vería esa adaptación de la novela de Howard Fast un año más tarde junto con su excelente caracterización de Lucky Luciano en The Gangster Chronicles. Faltaban tres años para que se hiciese famoso para toda una generación de late Baby Boomers como el patrón/interés romántico de Jennifer Beals en Flashdance. No puedo imaginarme a nadie mejor para dar vida al trágicamente glamoroso Jean-Jean.

Aparte de Perry, el único rostro conocido para los televidentes era el de Bruce Boxleitner que ya había sido un poco estrella en su rol de Luke McCahan en The Macahans. The Last Convertible sería un puente entre esa serie y protagónicos más serios en el cine en el clásico de ciencia ficción Tron, y miniseries como Bare Essence y Al Este del Eden, trampolines para sus roles más icónicos en The Scarecrow and Mrs. King y la franquicia Babylon 5.



Entonces no sabía que Edward Albert quien daba vida a Ron Dalrymple era hijo de Eddie Albert y la sublime Margo, aunque en el libro se describe a Dal como oscuro de piel y mi hermano le encontró cara de latino. John Shea se haría más conocido con otros roles que siguieron a su interpretación del apocado irlandés Terry Gilligan hasta llegar al padre de Blair Waldorf en Gossip Girl.

Las actrices, aparte de Raffin, no me resultaban conocidas. A Kim Darby la había visto crecer en media docena de telefilmes, no sabía entonces que Sharon Gless, quien da vida a la vampiresa Kay Madden, ya había causado impresión en The Inmigrants. Solo la separaría del rol de Kay cuando la viese encarnar a la policía alcohólica de Cagney and Lacey. En cuanto a Stacey Nelkin, quien hizo el papel de la osada Sheila, hermana de Terry, nadie me contó entonces que había sido “noviecita” de Woody Allen y la inspiración del rol de Mariel Hemingway en Manhattan.



La Gran Generación

The Last Convertible es una novela nostálgica, un intento de capturar un mundo perdido y una juventud inocente mancillada por la guerra. Años más tarde, cuando leí The Glory and the Dream de William Manchester me encontré con esa misma nostalgia, ahora en un texto de historia. Me hizo notar que el historiador también era un miembro de esa Great Generation y que también recordaba con cariño melancólico ese último año de universidad antes de integrarse a filas.

El ultimo descapotable se asemeja a Retorno a Brideshead y es que ambas son novelas sobre universitarios. En Brideshead los protagonistas son alumnos de Oxford y en la novela de Myrer la institución es Havard. Aunque se trata de un grupo de chicos también es un eco de las alumnas de Vassar en The Circle de Mary McCarthy.



Si he hablado tanto del libro es porque me irrita que no merezca ni una entrada en la Wikipedia donde si hay entrada para Myrer y para dos de sus novelas incluso para las adaptaciones a la pantalla. De The Last Convertible no hay ni entrada para libro ni para miniserie, peor aún hasta hace poco podía verse la última en la plataforma MUBI y comprar el DVD en Amazon. Hoy solo puede adquirirse en tiendas especializadas en antigüedades y filmes o series que no se encuentran en el mercado.

Por esa razón voy a comenzar con la adaptación que se parece y se aleja del texto original. Mencionaba la importancia de Harvard en la trama. Conscientes de eso, la reunión de ex alumnos juega un rol más importante que en el libro donde es un mero evento que precede al momento en que George es enfrentado por su ahijado con la pregunta “ Who is my real father?” Pregunta que revierte el síndrome Filumena Marturano y hermana a El ultimo descapotable con otras obras de hijos que buscan a los autores de sus vidas como Lace y Cartas del pasado.



“Quien es mi Verdadero Padre?”

Aun así, hay diferencias. En la serie, no sabemos en qué momento del presente estamos. Si sabemos contar deducimos que si Ron Dalrymple Jr. nació en 1942, tendrá 32 o 33 años en el presente (el libro nos dice que el “presente” es 1977) Interpretado por un juvenil Shawn Stevens, Ron (hora llamado “Robbie”) parece tener veinte años, ciertamente no luce como veterano de Vietnam.

Durante una conversación “entre hombres” en el garaje y con la Emperatriz de testigo, Robbie anuncia querer casarse con Peggy y pregunta si el Profesor Virdon no tiene reparos en tenerlo de yerno . Noticia que encanta a George, pero no tanto la pregunta que sigue. Muy incómodo y turbado, Robbie sale con un “¿Quien es mi verdadero padre?’ Superada la sorpresa inicial, George con calma invita a su ahijado a asistir a la reunión de ex alumnos de Harvard y promete darle una respuesta al final de esta.

Acto seguido, George deja al ahijado perplejo y se marcha en un largo paseo en la Emperatriz que sirve para un flashback de casi seis horas en la que recuerda los quehaceres de Los Fusileros en Harvard , en la guerra y en el amor. Es un viaje por cuatro décadas que por tres noches nos recrea la mayor parte de lo que ocurre en el libro. Para la segunda noche ya sabemos quién es el padre de Robbie, pero hemos invertido emocionalmente tanto en los personajes que nos interesa saber sus destinos más que la preocupación de un chico, que lo tiene todo, por saber quién es el padre que lo procreó y abandonó.

La serie presenta cambios que en su momento encontré necesarios. El personaje de Terry se ha expandido y es más interesante que el de Dal. Supongo que le vieron más futuro a John O’Shea. Se implica más específicamente que Nancy tiene tendencias lésbicas, algo que en el libro es narrado muy levemente por su mismo esposo-narrador y Russ es menos egoísta y narcisista.



Me pasé la serie deseando que George recibiese una recompensa por ser un amigo tan fiel y aguantar tanto a una esposa que no lo hace feliz incluso lo culpa por la muerte de un hijo. Tal como Ron Jr. espera que al final de la reunión sepa la verdad de sus orígenes, yo puse mis esperanzas en que en esa fiesta Chris descubra que George es el hombre de su vida o que él tome la decisión de dejar a Nancy e irse a París en busca de Sheila Gilligan, otra víctima de Russ a la que el Profesor Virdon ha salvado. Tal vez por eso el final es lo que más me desconcertó y hoy me da ira.

Después de una jornada agotadora de seguir impidiendo que Los Fusileros se vayan a los puños, George se toma un merecido whisky cuando aparece Robbie con su plañidera pregunta. George muestra una actitud displicente y un poco aburrido le responde con otra interrogante retorica  ¿Qué diferencia hace saber quién es su padre biológico?

Estoy segura que para Robbie si hay una diferencia, pero George agrega que el verdadero padre del chico es Dal puesto que lo ha criado. Y sigue a esta verdad de Perogrullo, una reflexión tardía “yo no soy tu padre”. Con eso George queda muy ancho y Robbie se marcha en silencio.



Unos días después de ver la miniserie y todavía subyugada (no recuerdo que me haya molestado el final)por ella, me fui a la biblioteca pública y saqué el libro. Fue una sorpresa ver que el inicio era diferente. El intercambio entre George y Ron Jr. es de todo menos cordial. Ron no quiere pedir la mano de Peg, exige saber quién es su padre biológico. Peor aún, cree que George es un viejo cochino que ha alcahueteado una relación incestuosa bajo su techo.

Esto se debe a que Ron que dice haberse enterado (“no importa como”) de que Dal no es su padre, y al enfrentar a su madre esta cobardemente lo envía con el padrino. Ron suma dos más dos y voila. El Profesor Verdón es su desobligado progenitor. George suspira pensando que otra vez Chris delega su responsabilidad en él. Leyendo la novela nuevamente, me doy cuenta que Chis, más que una fuerza catalizadora, es casi una villana que transforma la vida de muchas personas de manera negativa.

Aparentemente, George se siente culpable de haber convencido a su ahijado de ir a pelear en Vietnam lo que lo ha convertido en un veterano amargado y cínico, no precisamente el tipo de yerno que un padre desea para su hija. George decide contarle la verdad, pero a su manera. Esto lleva a horas de recuerdos nostálgicos del catedrático que se remontan a su propia historia familiar y a su encuentro con chicos mágicos en un mundo mágico al que logra entrar gracias a esa amistad sin percatarse que esta tiene un precio.



Cuando la Nobleza y El Deber Son Trampas

A diferencia de Dan Humphrey de Gossip Girl que también es el chico pobre que es integrado al mundo de los bellos y ricos, George no juzga, no condena no busca castigar a los privilegiados egoístas que componen a Los Fusileros. Su relato que lleva a la guerra y sus experiencias en el teatro europeo, sus intentos de llevar una vida normal aun marcado por su experiencia de veterano está teñida de nostalgia cariñosa. Algo que hace eco del texto de William Manchester que en su The Glory and the Dream ofrece ese mismo homenaje a La Gran Generación, al mundo de la Depresión que formó a sus miembros y a sus sueños de posguerra de crear un mundo mejor.

Sin embargo es George el mejor exponente de esa generación porque cree en esos valores judeocristianos de gente criada en zonas rurales marcada por la pobreza, pero también por el afán de llevar vidas dignas y morales. Ese es el Talón de Aquiles de George y lo hace diferente al chico rico bohemio que juega a ser intelectual como Russ, o el ambicioso empresario que será Dal.  Sous valores serian considerados hoi polloi por Jean Jean y despreciados por Terri, miembro de una segunda generación de irlandeses, que repudia una elite que desestima a los inmigrantes.

Cuando le leí la novela a mi madre, ella determinó que George era “unos calzonazos” y que no se parecía al de la serie. Releyendo el libro hoy noto que los valores de Geoge, su sentido del deber, su lealtad a sus amigos,  son los que le impiden luchar por su felicidad. Me recuerda a los héroes de Edith Wharton como Ethan Fromme o Newland Archer de The Age of Innocence y es cierto que la serie intenta borrar esa aura de mártir.



En el libro, George es el narrador, pero también alude a cartas que recibió durante la guerra de sus amigos. Eso nos permite conocer otras perspectivas. Ahí descubrimos que George ya en el ejercito descubre por carta de Dal que Chris lo ha “atrapado” y más tarde recibe un ‘mea culpa” de ella en la que usa como excusa el bienestar de su hijo. En realidad es orgullo, puesto que nunca intentó contactar al verdadero padre. Es por eso que Ron no la exonera cuando a la mitad del libro recibe la respuesta a su gran interrogante.

Sin embargo, sabemos por Geoge que él nunca pudo pedirle matrimonio a Chris, su gran amor, ni para sacar de un atolladero, porque su primer deber estaba con Nancy que también podría estar embarazada. En cuanto al matrimonio de Chris, los motivos no serían puros, pero al final de la novela ella afirma ser feliz junto a Dal con quien ha tenido más hijos. También en algún momento de su reminiscencia, George recuerda que Dal le reveló que sabía que no era el padre de Ron Jr.



En la serie, es Chris quien viene a despedir a George cuando él parte a la guerra y le anuncia de manera despreocupada que se ha casado con Dal. Esto provoca una pataleta de parte de George que se queja de que pudo haberse casado con él. “Pero nunca me lo pediste” dice Chis asombrada. Y queda la sensación de que al menos una vez (algo que no ocurre en el libro) George confiesa su amor y contempla la posibilidad de ser feliz junto a la mujer que ama.



Sin embargo, la miniserie recorta un episodio importante, el affaire de George con una viuda italiana durante la guerra, un episodio casi de premio de consuelo para hacernos saber que al menos una vez en su vida George conoció la pasión que le negará su esposa. En la serie, George permanece físicamente fiel a Nancy (y a Chris). Volviendo al frustrante final de la miniserie basta decir que está muy alejado del del libro , el cual se parece más al de la miniserie turca Cartas del Pasado.

No sigo para no seguir dando spoilers, no sé cuándo ni donde encontraré la miniserie. No pierdo las esperanzas, puesto si me tomó tres años encontrar una copia de Al Este del Eden (1981), estoy segura que The Last Convertible reaparecerá en algún sitio. Entretanto les recomiendo calurosamente  que lean el libro.

La historia ha sido comparada en términos de nostalgia a The Way We Were (Nuestros Años Felices) donde también hay un romance que comienza en una universidad Ivy League, pero en esa amistad del pasado y una reunión de antiguos compañeros universitarios recuerda a The Big Chill (El Rencuentro) Si les han gustado esos relatos entonces les encantará la novela de Anton Myrers, pero si quieren mas historias de hijos busca-padres entonces espérense que próximamente les hablare de Lace , miniserie y novela.

 

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

La Colorina y el Síndrome Filumena Marturano (Telenovelas del Ayer)

 


¿Han visto la serie turca Cartas del pasado? Yo la vi porque quería saber si los adolescentes turcos eran tan complicaditos como los de Occidente. Aparte de confirmarlo, la serie de Netflix me hizo pensar en la importancia de la identidad de un joven, o chica en este caso, que no sabe quiénes son sus padres, y debe descubrirlos entre varios candidatos. Eso me llevó al reverso, un padre que debe adivinar cuál es su hijo.  Ese tropo ha sido muy usado en las telenovelas, principalmente en la famosa Colorina que a propósito está completa en YT. El tropo nació en un drama italiano de la posguerra del que probablemente nunca han oído hablar.

(NOTA: No he acabado con mi exploración nostálgica de la cultura adolescente, pero es hora de tomarnos un descanso y volver al mundo de la televisión)

De Nápoles a México

Apenas salida de una guerra mundial que la dejó bombardeada y hambrienta, Nápoles sería el escenario de la dramaturgia de Eduardo Da Filippo. Así nacería Filumena Marturano (1946) que años más tarde sería un éxito de la dupla Sofia Loren-Marcello Mastroianni en el cine. En ambas versiones Doménico Sorrentino es un comerciante napolitano que por más de veinte años ha tenido a Filumena Marturano de querida a pesar de ser casado. Acabado de enviudar, Doménico quiere casarse con una mujer mucho más joven que él. Enfurecida al ver la ingratitud de su amante, Filumena finge estar moribunda y así obliga a Doménico a casarse con ella.




Cuando descubre el engaño, el comerciante monta en colera creyendo que su amante quiere su dinero. Filumena le explica que solo quiere un apellido para los tres hijos que ha tenido a espaldas de Doménico. Agrega que uno de ellos es hijo de Doménico. Le entra la duda al hombre que decide conocer e investigar a los muchachos para descubrir cuál es su vástago.

Al cabo de unos meses, el confundido Doménico no ha descubierto quien lleva su sangre, pero les ha tomado cariño a los muchachos. Finalmente admite que Filumena es el amor de su vida, y adopta a los tres hijos sin preocuparse ya cuál es su hijo. Esta comedia encantó al público ,se tradujo a varios idiomas y se ha representado en los escenarios de todo el mundo. Mayor fama alcanzó cuando Vittorio de Sica dirigió a la pareja artística más celebre de Italia en un filme de 1964, apropiadamente llamado Matrimonio a la italiana, que ganó varios premios.




Entretanto en México, Julio Bracho, gran director del Cine de Oro mexicano, intentaba recuperar su carrera con un filme cuyo mayor gancho era la presencia de la célebre Libertad Lamarque. Rostros Olvidados (1952) narraba la historia de tres hermanas, hijas del industrial Roberto Casahondo (Julián Soler). Marta (Martha Roth), Claudia ( la colombiana Alicia Caro, esposa de Jorge Martínez de Hoyos) y la pequeña Julieta (Annabel Gutiérrez) ven con preocupación el romance de su padre viudo con la famosa cantante Rosario Velzquez (Doña Liber). Aunque Marta y Julieta comprenden que su padre tiene derecho a rehacer su vida, Claudia siente que la presencia de la cantante es una afrenta a su difunta madre.



Las Hermanas Casahondo ignoran que años atrás, Roberto y Rosario fueron amantes y tuvieron una hija que supuestamente murió en un accidente ferroviario. Lo cierto es que vive y es una del trio. Por razones que el libretista no se molesta en explicar, Roberto se niega a revelarle a su amante el nombre de su hija, aun cuando planean casarse.

Rosario se embarca en una investigación tipo Filumena Marturano . En vez de sospechar que quien lleva su sangre es la menor puesto que se supone nació cuando la esposa de Roberto estaba por morir, a Rosario se le antoja que su hija es Marta. Esta anda en amores con un médico casado y en una variación de la trama del Abanico de Lady Windermere, Rosario hace creer a Roberto que es ella la amante del adúltero.




Antes, le confiesa a Marta que es su verdadera madre. Roberto y Rosario truenan, Marta aceptasin pruebasque la cantante debe ser su madre por lo grande de su sacrificio. Por capricho del libretista, todos acaban en Acapulco donde las chicas se van a un paseo nocturno en lancha. Solo dos regresan. Cuando Rosario gimotea abrazada a Roberto que la muerta era su hija, este le responde “Marta no era tu hija”. Bueno entonces ¿quién? Ponen FIN y nos quedamos sin saber. Pésimo tratamiento del tropo.



Siempre en México, el libretista argentino Carlos Lozano Dana decidió introducir este elemento dentro del nuevo género imperante en la televisión, la telenovela. En 1969, Amparito Rivelles se estaba haciendo famosa con sus dramas maternales, así es que Tele Sistemas Mexicano había decidido invertir en ella para un drama internacional. Así llamo yo a un tipo de teleserie que tiene lugar fuera de México y con personajes europeos. A pesar de su popularidad, este tipo de producción, que se expandió por toda América Latina, no duró más de veinte años.

Sin Palabras tenía lugar en dos ciudades: Paris y Nueva York con un breve interludio en Auschwitz donde Chantal, la protagonista (Doña Amparito), pasa su viudez y purga su crimen de resistirse al invasor nazi. Entretanto, su hijo ha sido rescatado por su fiel criada Elisa, y un antiguo enamorado de Chantal, Adrián Duval (Jorge Barreiro)

Veinte años más tarde, Chantal, ahora una famosa actriz, se reencuentra con Adrián , ahora un millonario empresario, en la Gran Manzana y le exige que le devuelva al hijo. Ah, pero que lástima, cuando Adrián rescató a Elisa (luego de un bombardeo aliado) la encontró amnésica y con tres niños de la misma edad a su cargo.  Chantal tiene la ardua tarea de examinar a tres adolescentes y ver si alguno le recuerda a ella o a su difunto marido. Aquí por lo menos llegamos a conocer la identidad del hijo perdido.



Antes de morir, Elisa recobra la memoria y, en entrevista secreta con Chantal ,le revela el nombre del niño. En aras de la justicia, Chantal que va a casarse con Adrián y convertirse en madrastra de los tres muchachos, finge que Elisa no le ha alcanzado a contar la verdad. Eso no le importa, dice la actriz, ya que le permite querer a sus tres hijastros como si los hubiese parido.

Una variación más jocosa la encontramos en el cine de 1968 cuando Mervin Frank escribió un libreto para la estrella italiana Gina Lollobrigida. En Buona Sera Mrs Campbell, Lollobrigida es Carla Campbell, la mujer más rica y poderosa del pueblo de San Fiorino. Ha hecho creer a todos que es la viuda del Capitan Campbell, un aviador y héroe de guerra que nunca existió.

Lo cierto es que durante la guerra, Carla tuvo amores con tres aviadores, un sargento y dos oficiales y que no sabe quién es el padre de Gia (Janet Magolin) su hija. Entretanto, y por separado, ha hecho creer a sus amantes que cada uno es el padre de Gia. Los tres le mandan dinero que es la base de la fortuna de Mrs. Campbell. El lio es cuando los tres llegan a San Fiorino, con motivo de una reunión de su escuadrón, y exigiendo conocer a su hija.



El Tropo Favorito de Moya Grau

En Chile no hemos tenido mejor escritor de telenovelas y radionovelas que Arturo Moya Grau. Yo crecí escuchando su versión de La Gata de Ines Rodena, Esmeralda, la hija del rio. A los 10 años me vi encantada El Rosario de Plata y a los once Padre Gallo en la televisión. Un año más tarde vi una telenovela mexicana llamada Rosario, con María Rivas ignorando que era escrita por mi compatriota que se había ido a trabajar al país azteca.

En México, Don Arturo se encargó de escribir varias telenovelas que, en esa época, duraban menos de tres meses. Rosario fue la más popular tanto que Amparo Rivelles la interpretó en el cine. Moya Grau, como todos los grandes libretistas, era conocedor de teatro y literatura y se le ocurrió trasladar el tropo Filumena Marturano a una telenovela.



En 1970 debutaba Magdalena protagonizada por Magda Guzma y Claudio Obregón. Si la pareja protagónica les parece sin lustre, la trama tampoco era muy apasionante. Magdalena es la hija del mayordomo que se lía con el hijo del patrón. Un embarazo tiene lugar, la dueña de la casa pretende quitarle el hijo a Magdalena. Esta huye cargando con los hijos del vecino. Años más tarde reaparece on un trío de críos y a ver si los parientes ricos adivinan cual es el que lleva su sangre.

Esta historiamás encima en blanco y negrola pasó Univisión en los 80 en un horario matinal donde nadie seguía las telenovelas. Aparte de lo ridícula que se veía Magda Guzman interpretando a una adolescente, nuestra mayor sorpresa fue reconocer el argumento. Se trataba de la famosa “Colorina”.

La telenovela chilena se tomó unas largas vacaciones entre 1971 y 1977. Fue durante el gobierno militar donde levantó cabeza nuevamente y quien la resucitó fue Arturo Moya Grau con una serie de telenovelas de gran éxito y que combinaban misterios y dramas familiares. Casi todas renacieron en Televisa como JJ Juez, María Jose, La Madrastra (Vivir un Poco)y La Colorina. Estas telenovelas afianzaron la fama de Moya Grau, pero con Colorina también adquirió un aura de transgresor.

El libretista rescribió la sosa Magdalena, conservó el detalle de Filomena Marturano, pero cambió a la protagonista. Luciana, interpretada por Liliana Ross, era una cabaretera que accidentalmente entraba en contacto con los adinerados Almazan. Ana María (Paz Irarrazaval), la orgullosa matriarca, andaba preocupada porque su hijo no le podía dar un heredero puesto que su esposa estaba desahuciada. Ana María propiciaba encuentros entre Colorina y Gustavo Adolfo (Patricio Achurra) y cuando la cabaretera quedaba encinta, planeaba pagarle para que le cediera el hijo.



Colorina cambia de opinión y huye con el heredero junto con los hijos de El Langosta (A. Moya Grau), su vecino y amigo. Vuelve a la vida de los Almazan años más tarde convertida en una respetable matrona y dueña de una tienda de modas. Esta serie tuvo tanto éxito en Chile que Valentín Pimstein, el productor judío chileno que en los 70s había producido una ristra de mega telenovelas mexicanas (Rina, Viviana y Los ricos también lloran) convenció a Televisa de comprar los derechos.

Antes de hablar de los hijos de Colorina, me detendré un poco en el equipo de filmación que fue de primera. Valentin Pimstein era el productor ejecutivo, seguido por Luis de Llano cuya asistente era una jovencita de 22 años llamada Angelli Nesma. Para los roles principales, Pimstein se trajo a Enrique Álvarez Félix con el que había triunfado en Rina y a Lucia Méndez con la que también había alcanzado mucho éxito con Viviana.

De director se eligió al griego Dimitrios Sarras que ya había demostrado su maestría con la iluminación y el uso del claroscuro.  Colorina era una telenovela oscura en todos sus aspectos. La primera parte transcurre en antros, después del crepúsculo, llenos de humo y música de jazz. Fernanda (Lucia Méndez) llega de noche a la mansión Almazán esperando que Iván (José Alonso) le pague sus servicios y se va de noche llevándose a su hijo.



La mayor oscuridad fue en el personaje de Lucia que nos quedaba claro era prostituta. Nunca se había tenido como protagonista una mujer de tan turbio pasado y aunque La Méndez había interpretado chicas seducidas y deshonradas, siempre era ingenua y bien portada. Fue audaz ponerla en ese rol tal como “envejecerla” para ser la madre de un trio de veinteañeros.

El trabajo de Colorina escandalizó y capturó  la imaginación popular.  Se llegó al punto en que la madre del presidente José López Portillo, exigió que se la subiera de horario. Algo que enojó al público por lo que se obligó de nuevo a reponerla en su horario habitual demostrando el poder de la audiencia, pero también su madurez



El look de Lucia (escogido y diseñado por ella misma) ayudaba a crear la imagen de mujerzuela con mucha tela brillante,  maquillaje exagerado, joyería falsa y aunque el cabello de La Méndez era de ese color natural, daba la impresión de teñido. En un periodo en el que Colorina y su bebé se ocultan en la casa de Polidoro (Luis Bayardo), ella se disfraza estilando el peinado del momento, la docena de trencitas que había puesto de moda entonces Bo Derek en 10 de Blake Edwards.





Por supuesto que el vestuario de cabaretera y las trencitas han desaparecido para cuando Fernanda retorna a la Ciudad de México. Ahora luce guapa, elegante, pero sobria. En suma,  una dama capaz de ponerse de tú a tú con Ana María Almazan, la “suegra” que reclama a su nieto, pero también con el pobre Poli, el humilde obrero que quiere a sus hijos de regreso, y hasta con Mirta (María Sorté) la madre que abandonó a esos niños.



La identidad del hijo biológico de Colorina se convirtió en un interrogante para todos los seguidores. El Licenciado Jacobo Zabludowsky (Alav-ha-Shalom) cerraba sus 24 horas de noticias nocturnas con la pregunta “¿Quién es el hijo de Colorina?”. Moya Grau había escrito un libreto donde los chicos creían ser trillizos, pero en pantalla no se parecían físicamente. La producción decidió vestirlos iguales como nenes victorianos y solo sirvió para que mi padre (seguidor fiel de la novela) los apodase “Los Tres Ositos”.



Para interpretarlos se buscó jóvenes galanes como Guillermo Capetillo, recién salido de la triunfadora Los ricos también lloran, Jose Antonio Edwards era Armando y Jose Elías Moreno daba vida a Danilo. El público favorecía a José Miguel por ser interpretado por el ídolo de las adolescentes telenoveleras, yo le iba a Edwards porque era el que más se parecía a sus padres.



Debido a que Colorina está completa (y videos de buena calidad) en YouTube, no les voy a dar un spoiler, pero algo que provoca risa y sorpresa es que en estos cuentos los candidatos al “Hijo X” nunca se parecen a sus progenitores. En la última adaptación de Colorina, Salomé, la pareja protagonista estaba compuesta por la “güera” mexicana Edith González y por el “güero” brasileño Guy Ecker. Pues les pusieron de hijos a Ernesto D’Alessio, Luis María Torres y Rafael Amaya.



Verlos en foto y ya sabes que no pueden pasar por trillizos (si hasta en el alto diferían) ni por hijos de esos padres. Algo de lo que se mofó el villano (Sebastián Ligarde) cuando supo la verdadera identidad del hijo (Amaya antes de ser El Señor de los Cielos) el único rubio de ojos claros de la familia.



La Colorina fue un exitazo que Juan Osorio solo supo imitar con Salomé. Acabo de enterarme que simultáneamente a la Colorina de Lucia Méndez se filmó una versión en Perú, con tanto éxito que se filmó una secuela. Nada sé de ellas, espero algún Gato Seriéfilos peruano me ilustre. Si oí de Apasionada, la versión argentina de 1985.

Uno se imaginaria que el éxito de Colorina crearía un cliché de hijos perdidos y padres confundidos con muchos candidatos, pero solo he encontrado que en 1982 se utilizó ese recurso en Quiéreme Siempre donde Ana María (Jaqueline Andere), creyéndose al borde de la muerte, le entrega a su hija a su prima (Nubia Martí) que a su vez se la regala a Alberto (J.L. Galiardo), el padre de la niña, que la adopta junto a su esposa ( Úrsula Prats).

Pasada su enfermedad, Ana María va en busca de la niña pero descubre que Alberto y su mujer se marcharon al extranjero. Quince años más tarde, Ana María, ahora casada con un famoso pianista (Héctor Gómez), se reencuentra con su ex y reclama el retorno de la niña. El problema es que ante el mundo, Alberto y su esposa son padres de un set de mellizas (Vicky y Gaby Ruffo) y vamos a ver como Ana María descubre a su hija.



La novela era muy entretenida, tal vez porque Las Ruffo tenían roles importantes, lo que la hacían una telenovela juvenil. También porque casi a la mitad, las chicas se enteran de que una de ellas es hija de la amante del padre. Como en Colorina, la identidad de la hija perdida es la más inesperada.



El tropo se perdió por muchos años antes de recobrarse en Chile, en Televisión Nacional en el 2000. TVN quería tener otro éxito exótico como lo había logrado con Iorana. Se les ocurrió enfocarse en la comunidad gitana de Chile. Con una premisa extraída de La visita de la vieja dama de Friederich Durrenmatt y un recuerdo a Colorina, partía Romané en el otoño del 2000. Recordemos.

Jovanka Antich (Claudia Di Girolamo) vuelve al balneario de Mejillones después de 25 años de ausencia. La razón oficial es asistir a la boda de su padre,  el patriarca Melquiades (Héctor Noguera) y presentarle a sus tres hijas adoptivas: María Salomé (Francisca Imboden), María Magdalena (Amparo Noguera) y María Jacobé (Antonia Zegers). El verdadero motivo es vengarse de la familia Dominguez North que la corrió del pueblo, después que Rafael Dominguez (Francisco Melo) la sedujese y embarazase.

El volver a Mejillones resucita los malos recuerdos de Jovanka. El pueblo está en graves problemas económicos y Victoria North (Marés González), la matriarca, ya no tiene tanta influencia. Es en estado de cosas que Jovanka hace una propuesta al pueblo. Desde un balcón ofrece una fortuna en oro a quien mate a su seductor, Rafael Dominguez.




Ese sería el tema central de la telenovela, pero se le agregan las vivencias de pueblerinos y su relación con el pueblo Roma. Los prejuicios de los gajes (no gitanos) en contra de los gitanos es otro tema y más importante y escandaloso para la televisión chilena fue el romance entre Jovanka y el Padre Juan (Francisco Reyes), párroco del pueblo.



Este romance alarmó a la Iglesia Católica y hubo un llamado a TVN que a su vez llamó la atención de la producción de Vicente Sabatini para que le bajaran el tono a una relación que era el mayor gancho de la telenovela. Debido a eso no se enfatizó mucho en la duda de quien era la hija biológica de Jovanka y Rafael. El tema surgió solo cuando María Salomé se puso en amores con Sebastián Dominguez (Ricardo Fernández), el único hijo de quien podía ser el verdadero padre de la muchacha. Por suerte para los tortolos, no había nada de incestuoso en su romance.

No he visto más que clips de Gitanas, la versión de azteca de Romané, pero conozco los cambios: Jovanka (Dolores Heredia) y el Padre Juan (Saul Lisazo) se quedan juntos y el protagonismo recae en María Salomé. Normal siendo interpretada por Ana de la Reguera, entonces la mejor actriz joven de México. Debido a esa importancia en la trama, el que sea o no hija de Rafael Dominguez pasa a segundo plano, concentrándose más en sus amores, matrimonio con quien podría ser su hermano, y con quien tiene un hijo.



Gitanas es el último ejemplo en las telenovelas del síndrome Filomena Marturano aunque Salvador Mejias, gran rescatista de clichés telenoveleros, lo introdujo al final de Fuego en la sangre. A Adela Noriega le han robado una hija recién nacida. Tiempo más tarde le muestran en un orfanato a tres bebitas. Sin poder identificar a la que lleva su sangre, Sofía adopta al trio.



Casi al final,  le preguntan si ha identificado a su hija biológica. Con voz displicente, Sofia responde que siempre lo ha sabido,  “una madre siempre sabe”. Para la armonía familiar no necesita reconocerla públicamente, las tes serán sus hijas.  Con eso simplifica la angustia y esfuerzo que han puesto otros padres de ficción al intentar descubrir quienes son sus hijos.

Pero qué ocurre cuando la interrogante viene del vástago con preguntas como “¿quién es mi padre?”. Esa es la pregunta de parte de Ron a su padrino que inicia El ultimo descapotable de Anton Myrer o “¿Cuál de ustedes, perras, es mi madre?” de Lace de Dame Shirley Conran o con investigaciones detectivescas como la de Elif en la miniserie turca Cartas del Pasado o incluso infiltrándose dentro de una familia para descubrir cuál de las Hermanas Plata le dio la vida como hace Malena en The Sisters of Alameda Street de mi Beta Lorena Hughes . Ese tema nos ocupará en las próximas entradas.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Qué Veré en este Otoño del Año de Gracia 2026

 


Inicialmente en este blog, yo hacía un repaso mensual de lo que se venía en términos de period piece. Como el Drama de Época está cada vez más escaso y yo he encontrado refugio en ciertos géneros aun en marco contemporáneo, esta temporada de hojas secas voy a hacer algo diferente. Les voy a contar lo que se me antoja ver y se las voy a recomendar un poquito.

SEPTIEMBRE

1.               Heartland ( Temporada 19, Netflix)

Quien no haya visto esta serie, la más larga de la televisión canadiense, se ha perdido algo fantástico. Una combinación de Teen Drama y neo-western, muestra la vida de Amy y su hermana Lou en el rancho de su abuelo, Heartland. Amy ha heredado de su difunta madre la capacidad de “curar” problemas psicológicos que afectan a los sensibles equinos, sobre todo los maltratados. Lou, quien ha abandonado una carrera importante en Manhattan, ha preferido enterrarse en Heartland junto a su familia, a cambio convierte el rancho en una combinación de spa y hospital psiquiátrico de caballos.

Yo voy en la quinta temporada cuando Amy se ha graduado de la secundaria y aceptado el amor de Ty, un chico delincuente que se ha regenerado trabajando de mozo de cuadra. Lou  se ha casado con el millonario petrolero Peter. Netflix tiene 18 temporadas y hace una semana ha traído la decimonovena. A través de ese tiempo veremos a las hermanas casarse, tener hijas, divorciarse y enviudar.



Heartland es una historia sana, pero llena de dramas, tragedias y violencia. Aprendemos mucho de los caballos, no solo de los de granja, también de la carrera y los de equitación (Amy es campeona de salto) y también de los enredos e intrigas del mundo del rodeo. Ni hablar de la belleza del paisaje de Alberta. Se las recomiendo.

6. A Tale of Two Cities (MGM+)

Quien esté suscrito a esta plataforma ya puede ver la nueva adaptación del clásico de Dickens. En este relato, situado en la Revolución Francesa, Juan Nieve dará vida a Sídney Carlton un abogado londinense que, en aras del amor, abandona la botella y arriesga su vida .



10. The Crew Girl (Netflix)

Aunque habrá varias series juveniles este otoño, parece que la mejor oferta la trae Netflix con esta historia que conserva algunos de los tropos iniciales de Mi Vida con los Chicos Walter. Una adolescente ve su vida tronchada por un problema en su familia. Es enviada a otro extremo del país, a un sitio desconocido donde se ve rodeada de jovencitos, algunos de los cuales se verán interesados románticamente en ella.



Ahí paran las similitudes. Un escándalo familiar acaba con los sueños de Tegan (Miku Martineau) que va a parar a un internado elite donde es despreciada y humillada. Su única salida es hacerse cargo de un equipo de remo compuesto por varoncitos disfuncionales.

16. Slow Horses (Apple Tv)

Con placer espero la sexta temporada de las aventuras del hediondo (conocido por sus flatulencias) ex espía de la Guerra Fria, Jackson Lamb (Sir Gary Oldman) y sus Casa del Pantano, refugio y última oportunidad de espías fracasados. Esta temporada está basada en Joe Country y Slough House de Mick Herron y nuevamente tendrá a los Caballos Lentos huyendo cuando en una de sus jugarretas Diana (Dame Kristin Scott-Thomas) borre todo vestigio de la existencia de la Slough House. Veremos la muerte del Abuelo Cartrwight (buaah) y (Yeah) el regreso de Olivia Coke. Mi amada Reina Malicienta resucita como la infiltrada Sid Baker quien supuestamente falleciera en la primera temporada.



16. La Muñeca (Netflix)

Netflix ha contribuido a otro homenaje de la mejor novela de la literatura polaca. Aunque La Muñeca de Boleslav Prus ha sido llevada al cine y a la televisión, es la primera vez que recibe una vía de internalización como lo es la plataforma de streaming. La historia de un nuevo rico que intenta comprar a una veleidosa aristócrata venida a menos, sirve para mostrar la dramática historia de Polonia en el Siglo XIX. Es interesante que los protagonistas sean a quienes viésemos el año pasado en la producción de Disney Los Asesinatos de Breslau



18. Blood of My Blood (Starz)

Por fin llega la continuación de la secuela de Outlander que quedó en un cliffhanger casi doloroso con el cuarteto de protagonistas atrapados en el Siglo XVIII. Aunque Ellen huyó de su matrimonio obligado con el pobre Malcolm Grant, no creo que ni ella ni su marido Brian Frazer puedan vivir en paz cuando inicie el alzamiento de 1715. Lo más confuso (y por ende terrible) es el destino de los padres de Claire. ¿Cruzaron Julia y el bebé los menhires y adonde fueron a parar? ¿Quedó Julia a merced del airado Frazer que la cree su esposa? ¿Y si logró viajar en el tiempo Henry donde está?



20. Trespasses (PBS)

Hace dos años conocimos a Lola Petticrew en el conmovedor retrato de la ex terrorista del ERI en Say Nothing. Hoy regresa a ese escenario de Belfast en Los 70. Sobre ese trasfondo de violencia tiene lugar un romance prohibidísimo entre Cushla (Lola) una maestra católica y un abogado protestante y casado interpretado por el siempre exquisito Tom Cullen.



25. El Problema Final (Netflix)

Aunque le he hecho la cruz a las series españolas de esta era pedrosanchista (y más si son de Netflix) me subscribo a todo lo creado por el Maestro Pérez Reverte . Por eso quiero hincarle el diente a este misterio tipo Agatha Christie que tiene lugar en Las Baleares.

En un islote cercano a Mallorca , en 1959, un grupo de turistas queda atrapado por una tormenta. El aislamiento y la claustrofobia se hacen más angustiante cuando uno de ellos aparece asesinado. La certeza de que hay un asesino en la isla hace más trascendental la investigación de un detective amateur cuya única credencial es que ha interpretado a Sherlock Holmes en una serie de películas baratas.



OCTUBRE

1.               1. East of Eden (Netflix) 

Confesión adelantada, planeo ver esta miniserie para comparar y reírme. Del momento en que han colocado a la sobrevalorada Florence Pugh como Cathy Ames, ya uno no puede ver la adaptación de la compleja novela de John Steinbeck con seriedad. Si algo nos cuenta el autor es que Cathy es un ejemplo de maldad encarnada en mujer. Parte de su poder yace en una belleza subyugante que destruye familias y lleva a hombres a la muerte.

He tenido la suerte después de tres años de búsqueda de dar con la magnífica adaptación de 1981 donde Jane Seymour embruja y aterroriza en el retrato de una mujer que tras de sí va dejando una estela de cadáveres y de gente hecha pedazos. Voy a verlas simultáneamente. Así me aseguraré de cual es la mejor adaptación de esta saga de Cathy que la lleva desde un pueblito de Connecticut en la era post Guerra de Secesión hasta un viaje final a la California del Viejo Oeste. Así veré que torpezas cometen los de Netflix y la Pugh.



 Al Este del Eden es un libro muy complicado casi impenetrable aun para los críticos. Para colmo, me cuentan que el twist en esta nueva versión será poner a Cathy de víctima. ¿Como haces eso con quien mata a sus padres,  empuja a su maestro al suicidio y destruye a sus propios hijos? O cambian la historia o se aferran a máximas mituteras que toda mujer nace para ser víctima de los hombres.

2.              5. Coven Academy (Disney) 

Octubre es el mes de Halloween y podemos esperar varios relatos de terror. En mi interés actual por series juveniles me he abocado a ese género. Disney (Hulu) trae Coven Academy, la historia de tres brujas adolescentes que sin haber acabado sus estudios, se verán obligadas a velar por la seguridad de una Nueva Orleans amenazada por fuerzas oscuras.



7. Carrie (Prime Video)

He visto varias versiones insatisfactorias de la ópera prima de Stephen King y sigo prefiriendo el filme de 1976. Voy a echarle una mirada a esta miniserie hecha en Canadá con un elenco canadiense y desconocido. No es buen auspicio y si no me engancho en el primer episodio es Bye Bye Time. Es que el producto Prime es tan mediocre que prefiero el de Netflix.



NOVEMBER

1 The Gilded Age (Temporada 4, HBO)

Anuncio que este año no voy a hacer reseñas semanales. La vere cuando pueda/quiera sin presiones. Quien quiera comentarla puede y debe hacerlo conmigo sea vía Messenger o WhatsApp. Leí la sinopsis y me dio risa. Bertha quiere cambiar la sociedad (¿cuándo no lo ha deseado?) ;Agnes quiere volver a tener el puesto que una vez tuvo (¿cuándo no lo ha intentado?); Marian se crea su propio destino (¿cuándo no lo ha hecho?) y Peggy intenta congraciarse con sus futuros suegros (¿siguen siendo “futuros”?). Nada parece haber cambiado, después de tres años la cosa sigue igual, los personajes no evolucionan, la serie aburre. Ojalá acabe de una vez. La veré por lealtad a Lord Fellowes, pero hasta él debe estar hastiado.



5. Black Doves (Segunda Temporada Netflix)

Ultima hora, me avisan que volveremos a ver a la dama de sociedad londinense y esposa de político (Keira Knightley) que esconde al marido y al mundo que es espía y asesina a sueldo.



11.  The Body (Netflix)

Netflix trae tanto de horror en octubre que se ha guardado su serie juvenil de tema sobrenatural para el final del otoño. Cuando un grupo de colegialas rebeldes de una escuela católica comienza a tener visiones proféticas se crea en un pueblo un caso de histeria masiva.  



Ahora cuéntenme ustedes qué planean ver este otoño.