miércoles, 28 de octubre de 2026

La Era de MTV: Michael Jackson (Teen Culture XXXII)

 


Con riesgo de sonar repetitiva, Los 80 fue  una era donde el escenario musical se superó a sí mismo. Mas allá de los grandes cantantes que conformaron uno de los aspectos trascendentales de la cultura de los adolescentes, hubo una adición al espectáculo que ayudó a hacer la música ochentera inolvidable. Me refiero a la creación de MTV y la nueva cultura del video que convirtieron a dos excelentes artistas en mega ídolos. Me refiero a Michael Jackson y a Madonna de quienes hablaré por separado.

De las Silly Simphonies a MTV

Los cortos musicales han existido desde que Hollywood dejase atrás su etapa del cine silente. Durante la Depresión que, junto con dibujos animados y noticieros, los cines acompañaban a su presentación fílmica con algún clip de músicos de moda. Era una moneda de presentación de artistas (sobre todo de color) que no tenían presupuesto para campañas de mercadeo.

En términos de dibujos animados, se crearon las Silly Symphonies que muchas veces promovían dibujos animados. En el tema del anime se puede considerar a la Fantasía de Walt Disney como un grupo de videos de piezas de música clásica. Se cree que el primer video clip de música rock fue el Rock de la cárcel de Elvis Presley, muy bien coreografiado. Y ya les he hablado de como Nancy Sinatra saltó a la fama con su sexi video de “These Boots are Made for Walking”. Lo triste es que esos videos no tenían un espacio donde pudieran ser encontrados como el actual YouTube.



Hubo cantantes a fines de los 70s que encontraban imposible concretar un tema sin algún trasfondo visual. Uno de ellos fue David Bowie que en 1979 invirtió una suma millonaria en el video de “Ashes to Ashes”  entonces el más caro de la historia. Para entonces existían espacios en la televisión abierta de Estados Unidos donde se podían apreciar videos que eran verdaderas obras de arte, como The Midnight Special (NBC 1972-1981) o el Don Kirschner Rock Concert. Estos programas de variedades combinaban actuaciones en vivo con material grabado y videos.

Sin embargo la gran era del video musical nacería en 1981, cuando el cable estadounidense abrió su propio canal de televisión dedicado nada más que a la presentación de ese tipo de material. Esto cambiaria el panorama de la música popular. Cantantes que antes no tenían dinero para publicidad ahora preferían invertir en un corto que llegaba a más público  gracias al televisor.

Eso permitió mayor exposición para muchos músicos que dejaron de ser voces y acordes para tener una presencia que era identificable y recordable fuese como símbolos sexuales o como influencers de moda y estilos. Ahora los chicos tenían mayor oportunidad― y más barata― de contactarse con sus ídolos y de acceder a canciones nuevas que venían acompañadas de imágenes inaccesibles en una radioemisora.



Para bien o para mal, MTV llegaría a mi familia en 1989 cuando nuestros padres decidieron incorporar el cable nuestra televisión. Eso no significa que anteriormente no fusemos participes en la cultura de videos y eso gracias al programa de la NBC Friday Night Videos que una noche a la semana nos pasaba los mejores videos presentados por MTV. ABC trató de hacerle competencia en el mismo horario con ABC Rocks, pero solo duró un año

Teletunes, Colorsounds y uno de videos franceses eran las contribuciones de la media docena de canales que la mágica PBS nos ofrecía en Los 80s a los sin  cable. Creo que también existía Pianoforte con videos de piezas clásicas. La aparición en casa en  1984 de esa caja mágica llamada video grabador o simplemente VCR convirtió a nuestra familia en video adictos. Mi madre la dejaba programando y cuando teníamos tiempo (para entonces mi hermano y yo trabajamos y estudiábamos) veíamos las grabaciones.

Esa dinámica aumentó nuestro conocimiento de la música ochentera y no nos hizo sentir desafortunados por no acceder al poderoso MTV. En realidad, pocas familias de Estados Unidos se suscribían al cable y MTV no estuvo exento de controversia. Tenía la fea costumbre de no incluir músicos de color aun cuando los afroamericanos lideraban las listas de más vendidos. El mismo David Bowie denunció ese sutil racismo, que acabaría justamente con Michael Jackson.



Los Disfuncionales Jackson

No se puede hablar de música Ochentera sin hablar de Michael Jackson pero el solo decir su nombre en público invita a miradas de soslayo, carraspeo y otras expresiones de incomodidad. Tal como va a ocurrir cuando hable de Bill Cosby, no voy a discutir lo obvio, lo polémico de sus vidas personales, me limitaré a describir su trabajo e influencia.

Todos sabemos que Michael creció en una familia muy artística, pero muy disfuncional. Como parte del conjunto familiar Los Jackson 5, Michael tuvo desde pequeño que seguir los arduos tours junto a su familia y a actuar en sitios poco apropiados para un niño. Agreguémosle abuso emocional y físico del padre que no dudaba en usar su cinturón para disciplinar a sus hijos y podemos entender de donde vendrían los problemas psicológicos de quien, en los 80s, llegaría a ser el Rey del Pop.

El nivel de abuso al que fue sometido en su etapa de estrella infantil todavía se desconoce, pero es obvio que fue explotado económicamente. eso lo obligó a dedicarse a la música totalmente, más que sus hermanos, llegando a ser solista antes que ellos. No tuvo ni una infancia ni una adolescencia normal y entre los 13 y los 17 años había grabado cuatro álbumes propios. En todo el mundo su voz y nombres eran conocidos gracias a temas como “I’ll Be There” y el famoso “Ben”, tema del filme Flores para Algernon, que llegaría al primer lugar de Billboard en 1972.



Es comprensible entonces que apenas alcanzase la mayoría de edad, intentase emanciparse con proyectos propios. Aunque su entrada en el cine con The Wiz fue un fracaso ,no lo sería su primer disco adulto. En 1979 salía a la venta el álbum “ Off the Wall” con canciones como “Don’t Stop Till You Get Enough” que dieron la vuelta al mundo y que le merecería su primer Grammy. Como autor de su propia música, Michael Jackson se volvió un nombre reconocido y respetado. Se le auguraba un gran carrera para los 80, nadie imaginaba cuan grandiosa seria.

Moonwalking en Mowtown

Sucede que Michael no solo era intérprete y compositor, era una imagen justamente en la era del video que resaltaría otros aspectos de su arte como el baile. Desde que interpretara la “Danza del Robot” en Soul Train que se sabía que el menor de Los Jackon era un gran bailarín, pero nadie se esperaba el espectáculo del que fuimos testigos en el homenaje a Mowtown en 1983.





Los Jackson 5 se reunieron para este especial de NBC,  pero el momento de la noche ocurrió cuando Michael interpretó su hit “Billie Jean”. Se trataba de una canción semi autobiográfica que el cantante escribiera a raíz de un incidente en el que una chica lo había acusado públicamente de ser el padre de su hijo.

Como dijo mi hermano “me gusta la canción, pero no me gustaría que mi hijo de ocho años la tarareara”. El estribillo es ya fuerte. “Billie Jean es solo una chica que solo dice que yo soy ese. El mocoso no es mío.” Sin embargo, cuando Michael apareció en el escenario,  la letra dejo de ser importante opacada por la figura del cantante, ataviado con su celebre guante de lentejuelas, que hizo gala de su destreza en el moonwalk, ese tipo de baile que lo caracterizaría.

Berry Gordy, fundador de Motown diría después que los pasos de baile de Michael lo tuvieron mesmerizado. Tanto  el New York Times como Rolling Stone alabaron la coreografía y danza. Michael contaría que el mayor elogio le llegó del gran Fred Astaire quien lo llamó para felicitarlo por sus dotes de bailarín.



“Billie Jean” era parte del álbum “Thriller” (1982). No tengo que decir mucho de esta colección legendaria, el álbum más vendido de todos los tiempos y que le ameritaría a Michael ocho Grammys entre otros galardones. Con ese álbum, Michael Jackson finalmente derribaría barreras raciales, se convertiría en un icono cultural y aun antes de que lo nombrara Dame Elizabeth Taylor el “Rey del Pop”, se volvería una figura máxima de la música popular. Gran parte de su mística residía en su imagen y en el poder visual de sus videos.

Como ya dije, MTV se caracterizó por mucho tiempo por presentar videos nada más que de artistas blancos. Ahora tuvo que hacer una excepción con Michael Jackson, tan grande era la fama del cantante, tanta era la demanda del público por ver sus videoclips.

Es que Michael Jackson había descubierto otra manera de venderse, Si una presentación en un programa de televisión provocaba tal furor mediático ¿qué tal envasar su imagen y su baile en una narrativa corta? Así puso tiempo, dinero e imaginación en la creación de sus videos entre los que destaca el de “Beat It”.

Pandilleros y Zombis

Resumen dl video: En una denuncia a la violencia, Michael interrumpe una trifulca en un salón de billar que se convierte en un espectáculo de danza callejera a lo West Side Story.



Lo interesante es que para darle verisimilitud, Michael contrató a 80 pandilleros bona fide de las famosas bandas rivales de afroamericanos (que existen aún hoy) Los Cribs y Los Blood. Los gangueros aprendieron a bailar junto a 18 bailarines profesionales que se unieron a la estrella del rock para un video legendario. Sin embargo, a pesar de lo famoso de “Beat It” a mi parecer palidece en comparación con el mejor clip de Los 80, “Thriller”.

Este corto es un homenaje al cine de terror de los 50. Inicia con Michael vestido a la usanza de Los 50 paseando con su novia. Se les acaba la gasolina en un bosque, es de noche y hay luna llena, emprenden la marcha a pie, pero al cruzar un cementerio los zombis se levantan de sus tumbas y comienzan a perseguirlos. Michael se une a los zombis, baila con ellos y persigue a la aterrorizada muchacha acorralándola en una casa abandonada. Al final todo es una pesadilla. ¿O no?Este video se ha convertido en un clásico de Halloween, gracias a los efectos especiales y la atmosfera aumentada por una narrativa a cargo del mismísimo Vincent Price. 



Sin embargo, la fama no era tan dulce para Michael cuya vida privada era comidilla de tabloides y paparazis. Se hablaba mucho de sus excentricidades algunas ciertas, como que tenía un chimpancé de mascota, otras más extraordinarias como que era adicto a las cirugías plásticas y que incluso buscaba tratamientos para “blanquear” su piel.

Para disipar tantos rumores, a mediados de Los 80, Michael Jackson hizo publicar una biografía en la que revelaba los malos tratos y explotación de parte de su padre y explicaba que sufría de una enfermedad llamada vitíligo que provocaba manchas en su piel decolorándola. Aunque también Michael gustaba de rumores fantásticos. Antes de casarse con Lisa Marie, la única hija de Elvis Presley, soltó a los medios y hasta en Oprah que estaba comprometido con Brooke Shields.

Lo cierto es que aunque los medios viviesen a costa de su vida describiendo su inmensa generosidad y esfuerzos filantrópicos o reportando como su cabello se incendió durante la filmación de un comercial de Pepsi, Michael Jackson era un icono de la música y una figura universalmente famosa. Su último álbum en los 80,  “Bad” (1987) traería otros éxitos inmortales como el tema del título y “Dirty Diana” que se creyó era un homenaje a la Princesa de Gales que se confesaba fan del cantante.



Para Los 90,  Michael era celebrado como un héroe. El presidente Bush lo recibía en la Casa Blanca, en Londres ofrecía tratamiento reservado para la realeza. En Francia, el alcalde de Paris Jacques Chirac lo nombraba hijo honorario de la Ciudad Luz. Sin embargo el recibimiento más emotivo fue en un tour por países africanos donde se le esperó con carteles de “Welcome Home, Michael” (Bienvenido a casa) , se le otorgó el título de jefe tribal, e incluso de rey africano.



Fue en medio de este furor masivo universal  que apareció la primera demanda por abuso infantil. No entraré en detalles como no hablaré de los próximos años, los últimos, ni de los matrimonios, ni de los hijos, ni de las nuevas demandas ni del deterioro físico del cantante.

Basta saber que su carrera musical nunca ha sido afectada, su música sigue gustando y vendiéndose, a pesar de las controversias. Para los efectos de esta nota basta saberse que fue en Los 80s que se convirtió en un icono de la música, un artista que rompió barreras,  gracias a utilizar su imagen como un instrumento más y que esto no hubiese ocurrido de no ser Los 80 la Era del video musical.

BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1980-1989

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate Cool and the Birth of the Digital Age.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

miércoles, 21 de octubre de 2026

Chicas de Los 80: Winona Ryder (Teen Culture XXXI)

 

 


Winona Ryder es una contradicción trágica. De ser un icono de los adolescentes de los 80s pasó a ser la mimada de grandes de Hollywood como Scorsese, Coppola y Woody Allen.  Y un solo, pero totalmente grotesco e inesperado acto delictivo, la derribó de su pedestal y convirtió en una paria en la comunidad actoral. Para todos los que la amamos fue un placer y un alivio verla recuperar su sitio en la serie sobrenatural de Netflix,  Stranger Things. Pero hoy quiero hablar de lo que significó para los adolescentes de fines de Los 80s.

Una Crianza Estrambótica

Winona Laura Horowitz nació en Minnesota en 1971, cerca de un pueblito que lleva su nombre. Es hija de una pareja de escritores bohemios. Su segundo nombre viene de Laura Huxley, la esposa de Aldous Huxley, amigo de los Horowitz al igual que el poeta beatnik Alan Ginsberg.  “Noni” como la llamaban en familia,  tuvo una crianza estrambótica aun para los estándares hollywoodenses. Alternó con escritores y poetas, gateó por playas sudamericanas donde desarrolló varias fobias: una a las arañas y otra al agua. Pasó su infancia en una comuna hippie en California y Timothy Leary, el padre de la cultura psicodélica, fue su padrino.



Noni and her godfather

A pesar de que en su comuna no había electricidad, la madre de Winona instaló un cine artesanal en un granero proyectando películas en una pared. La futura actriz adquirió un amor al cine y a la carrera actoral. Aunque un encuentro con el bullying escolar la llevó a ser educada en casa, a los 12 años ya Winona tomaba lecciones de actuación.

Su primer trabajo actoral fue en Lucas cuando contaba catorce años. En esta cinta, Corey Haims era el típico objeto de bullying en su escuela. Lo salvaba el vigoroso Cappie (Charlie Sheen) que se convertía en su protector, pero Lucas y Cappie dejaban de ser amigos cuando los separaba la misma chica que ambos deseaban. Winona interpretaba a Rina, mejor amiga y consejera de Lucas.



Siguió a Lucas,  Square Dance, su primer protagónico. Ahí interpretaba a una chica criada en la granja de sus abuelos. Un día recibía una invitación de su madre que era peluquera para que fuera a vivir con ella en Houston. En medio del shock cultural de dejar el mundo rural por el urbano, Winona iniciaba una amistad romántica con un joven retrasado mental interpretado por Rob Lowe. Aunque esta cinta fue un vehículo para demostrar que Rob era más que una cara bonita, la cara bonita de Winona comenzaba a ser conocida, al menos por dos directores.

                                      With Rob Lowe

En Manos de Tim Burton

Después de su exitoso debut con Pee Wee’s Great Adventure, se le había encargado a Tim Burton dirigir una adaptación de Batman, pero el proyecto presentaba problemas. Entremedio, Burton dio con una copia del libreto de Beetlejuice y consiguió luz verde para esta historia de fantasmas con tintes de comedia negra. Le bajó el tema del horror, le subió la comedia y ahí tenemos un clásico. El elenco tampoco presentó muchos problemas a pesar de que Tim Burton quería a Sammy Davis Jr.  para Beetlejuice y que una enfermedad de Anjelica Huston hizo que la reemplazase Catherine O’Hara.

Donde sí hubo inconvenientes fue para el rol de Lydia Deetz, la adolescente antisocial y gótica que prefiere la compañía de espectros a la de su familia. Para ese rol se buscó a las actrices juveniles de moda: Diane Lane y Molly Ringwald hicieron casting, al igual que teen idols de la televisión como Alyssa Milano y Justine Bateman. Hasta se habló de poner a Brooke Shields en su rol tan exigente que podría haber arruinado el personaje, pero Tim vio Lucas y le gustó la pequeña Rina. Así Winona Ryder comenzó su senda al estrellato.



Interpretar a Lydia Deetz la hizo famosa. Muchas chicas copiaron el look de Winona y su vestuario. Hasta yo tuve una falda como esa que luce Lydia en el calipso final, sin embargo hubo un público que no pudo conquistar. A la par de su carrera cinematográfica, Winona seguía estudiando y había retornado a una escuela regular donde nuevamente era objeto de acoso. Su fama no la ayudaba. Después de Beetlejuice, Winona era perseguida por compañeros que le gritaban “bruja”. Para entender el estado anímico y mental de la actriz una década más tarde, hay que conocer su soledad y aislamiento social provocado por rechazo y acoso inexplicables.



Actuar era su vía de escape y eso hacía en su nuevo filme donde interpretaba a un miembro del grupo más popular de su escuela en la comedia negra Heathers. Conseguir ese rol fue una ardua tarea para la joven actriz y demostraría su perseverancia, determinación y poco interés en lucrar a costa de su carrera. En suma, nos diría que Winona Ryder en su adolescencia era más talento que busca-fama.

Entre Heathers y Mano de Tijeras

Ya en 1987, Winona estaba intentando conseguir el rol de Verónica, la única que no se llama “Heather” en el grupo de Reinas Abejas de una escuela de un pueblo de Ohio. Incluso ofreció trabajar gratis (¡!!) Como era su debut de director,  Michael Lehman quería un éxito incluyendo una actriz de más peso como Jennifer Connelly. Además consideraba a Noni como poco agraciada (WTF?). Para colmo el agente de Winona, le rogó de rodillas que no persiguiera un rol que creía destruiría la carrera de la adolescente.

No sé cómo andaba Winona en esos días en términos de apariencia―según ella tenía el cabello teñido de azul y no usaba cosméticos―pero se fue a Macy’s y se puso en manos de maquillistas. Así convenció a Michael, cambió de agente e hizo uno de sus papeles icónicos. Años más tarde, Michael diría de Winona, que entonces todavía no cumplía los 16 años, que era una Old Soul, madura para su edad.

                          Tres Heathers y una Veronica

Heathers es una comedia negra que satiriza el mundo de la secundaria donde impera la ley de la Jungla. Las más sanguinarias son las populares “Heathers”, un trio de bullies. Aunque Verónica es parte del grupo, esta incomoda por el modo en que dominan la escuela y manipulan a los estudiantes, destruyendo a muchos con sus técnicas de “Mean Girls”. Llega a la escuela J.D. Dean (Christian Slater), un chico retraído que no se deja atropellar. Cuando lo ve amenazando con un revolver a un bully, Verónica se interesa en JD. Se hacen amantes y comparten su desagrado sobre las políticas escolares que permiten que los más débiles sean maltratados.

Verónica acepta unirse a JD en un plan para castigar a las Heathers,  pero se horroriza cuando ve que el plan tiene como fin el asesinato. Tras destruir el reinado de las Heathers, J.D. continúa matando bullies e incluso gente que simplemente le cae mal. Verónica se da cuenta que solo tiene un camino para detenerlo y es volverse también una asesina.



A pesar de todos los esfuerzos empleados, Heathers fue un fracaso en taquilla, pero curiosamente se volvió un éxito un año más tarde cuando salió en versión video. Los jóvenes quedaron encantados con esta visión tan cruda, pero real,  de las jerarquías en las escuelas, de las exigencias de ser popular y de la falta de valores de los adolescentes. Desde entonces Heathers sigue vigente como filme de culto.

                                  Veronica y JD

A los 18 años, Winona Ryder era una Teen Idol gracias a Beetlejuice y Heathers. Ahora le tocaba salir de ese universo dirigido a los adolescentes y probar con un filme más maduro. Dennis Quaid tenía el rol principal en Great Balls of Fire,  la biopia del cantante Jerry Lee Lewis que cayó en desgracia y vio su carrera acabada tras su matrimonio con su primita Myra de solo 13 años.

En el rol de Myra, Winona fue capaz de encarnar a una criatura vulnerable, pero también poseedora de un atractivo capaz de enloquecer a un hombre mayor. Estábamos lejos de Pretty Baby, no se necesitaban desnudos para mostrar lo difícil que era una unión con un hombre que ya estaba casado , que era golpeador y bebedor. Sin embargo, ese mismo hombre podía ilusionar a una chica romántica y que confiaba en el por ser familia , algo que pesa mucho en la cultura sureña donde los matrimonios tempranos eran entonces la norma.



Es triste que este filme no gustó― tal vez la temática resultaba incomoda―puesto que es una de las mejores actuaciones de Winona. Fue en1989, en la premier de este filme,  que la joven actriz conoció al que se asegura fue el amor de su vida, Johnny Depp. En ese entonces ya Depp era material de poster para jovencitas gracias a su actuación en la serie policial 21 Jump Street. Según Depp,  fue amor a primera vista. Cinco meses de relación y se comprometieron en matrimonio. Johnny hasta se tatuó el nombre de su futura en el brazo.




El romance fue tan intenso que Tim Burton los pondría de pareja en Edward Scissorshands. El director ya tenía el libreto y visualizaba a Noni (con look rubio) para el rol del amor del joven Manos de Tijera, solo le faltaba el protagonista. Ese rol fue codiciado por muchos actores, entre ellos Sir Gary Oldman, Robert Downey Jr., y los dos Toms (Cruise y Hanks), pero Tim tuvo la audacia y el sentido común de aprovechar a la pareja joven del momento. Así Johnny saldría de su imagen de Teen Idol e iniciaría una fantástica mancuerna con Tim Burton.



Winona Ryder cerró la década filmando otra Teen Movie,  Mermaids. Basada en la novela de Patty Dann , esta era la historia de Rachel Flax (Cher,) madre soltera de dios hijas (Winona y Christina Ricci) que , en 1963, lleva una vida nómada arrastrando a Charlotte y a Kate de pueblo en pueblo. La razón es que cada vez que llega a un nuevo sitio, Rachel inicia un romance y cuando este acaba, huye. Esta vida disfuncional ha afectado a Charlotte que se ha vuelto neurótica total. Fue la misma Cher la que requirió a la prometedora Winona para interpretar a su problemática hija.



En el rol de Charlotte, Winona tuvo la oportunidad de demostrar dotes de drama y comediante interpretando a una adolescente que quiere ser católica, a pesar de ser judía, que encuentra su primer amor en el jardinero de un convento y que cuando éste la besa cree estar embarazada. Solo que el filme cambia de tono con los celos que Charlotte siente hacia una madre a la que resiente y cuando le llega un despertar sexual en una noche trágica. Por este trabajo, Noni recibió su primera nominación para un Globo de Oro.



La Reina del Period Piece de Los 90

Los 90 seria la década en que Winona pasaría de estrella juvenil a roles maduros e importantes. Francis Ford Coppola la requirió para dar vida a la hija de Al Pacino en el cierre de su trilogía de El Padrino. Sin embargo, Winona estaba bajo mucha presión para una jovencita de 19 años. El ritmo de trabajo la traía exhausta, su vida amorosa también era estresante. Aun las fans acérrimas de Depp sabemos que puede ser difícil como pareja y Winona era muy joven e inexperta. El caso es que al llegar a Roma para filmar el Padrino, la actriz colapsó y tuvo que retirarse del proyecto.

Un año más tarde (1992) Winona se unía a otro proyecto de Coppola, Drácula, junto a Sir Gary Oldman. Este filme marcaría el traslado de Winona de su trayectoria juvenil a una etapa adulta. Su Minna Harker demostró todos los matices de capacidad histriónica y le granjeó el respeto de los grandes. Apenas salía de Coppola y se ponía las ordenes de Scorsese en The Age of Innocence.



En 1983, debutaba en el cine esta adaptación de la novela de Edith Wharton donde Winona haría tan buen papel que recibiría una nominación al Oscar como Mejor Actriz Secundaria y ganaría un Globo de Oro. Sin embargo nuevamente se sometía a un ritmo vertiginoso de trabajo, ya que en 1994 era Jo March en la versión de Mujercitas de Gillian Armstrong. Esta vez recibió una nominación al Oscar como Mejor Actriz y se consagró cómo la Reina del Period Piece quitándole el cetro a Helena Bonham Carter.



Entre Depp y Sir Daniel

La vida personal de Winona también se veía afectada. Su compromiso con Johnny Depp acabó en 1993. Esto provocaría una persecución mediática que afectaba los nervios de una persona reservada y protectora de su vida privada. No todas sus películas eran éxitos. La Casa de Los Espíritus le indicó que tal vez no necesitaba hacer nada más que dramas de época, pero Reality Bites tampoco generó muchos aplausos.

En 1996, Winona volvió al period piece en una adaptación de The Crucible de Arthur Miller. Era un proyecto muy ambicioso que contaba con el propio dramaturgo a cargo del libreto. En esta crónica del caso de histeria colectiva ocurrido en la América Colonial, Winona era la villana y volvía a compartir escenas con Sir Daniel Day-Lewis con quien había hecho pareja en La Edad de la Inocencia. Es aquí donde yo encuentro otro motivo para el agitado estado de ánimo de la actriz .

Aunque nunca se ha probado, era un secreto a voces y comidilla de la prensa de corazón que Winona y Sir Daniel tuvieron un romance mientras filmaban bajo las órdenes de Scorsese. Un romance totalmente clandestino puesto que Noni todavía estaba comprometida con Depp y su coestrella estaba involucrada sentimentalmente con Isabelle Adjani que le daría un hijo en 1995.



Aparte de todos los tabloides que me tragué en su día, mientras esperaba en la fila del supermercado, otra razón para creerme estos amores es que poseo un “don” (si así puede llamársele) de reconocer tensión sexual o romántica en parejas en pantalla aun cuando no interpreten enamorados. Me ocurrió con Leticia Calderón y Enrique Rochas en Yo compro esa mujer a pesar de que eran padre e hija en la ficción. Poco después supimos que estaban emparejados. Otro caso fueron la difunta Hayden Pannetiere y Milo Ventimiglia en Héroes, donde encarnaban a sobrina y tío.  Lo noté sin saber que eran novios en la vida real.

Pues reconocí esa tensión en The Age... Y una variación de la misma en Cacería de brujas donde Winona interpreta a Abigail , una jovencita de Salem que en ese universo puritano tiene amores con el muy casado John Proctor (Day-Lewis). Cuando Proctor la abandona, ella reúne a sus amiguitas y guiadas por una esclava africana,  se van al bosque a practicar magia negra que Abigail espera ayude a sacar a Elizabeth Proctor de en medio. Son descubiertas y Abigail inventa un cuento de que viven en una comunidad de brujas enclosetadas, su rival entre ellas.



Para proteger a su esposa embarazada, John asume la culpa creyendo que podrá demostrar en el juicio que todo es una faramalla de una amante despechada. Como saben los conocedores de esta historia colonial, el resultado es trágico. Lo interesante es lo creíble de la actuación de Winona. No es que ella no sea una excelente actriz, es que en sus escenas con John Proctor se siente como si realmente fuese Abigail. Si vinculamos esa actuación con los rumores y recordamos que fue durante la filmación  se hizo público el romance de Sir Daniel con Rebecca (hoy Lady Day-Lewis), hija de Arthur Mller, es fácil resolver las matemáticas de esta relación.



Winona Traicionada

Aparte de presentar factores que pueden probar el posible romance entre Noni y Sir Daniel, es también un ejemplo de las presiones y problemas personales que traían a Winona al borde del colapso nervioso. Agreguémosle la traición. La mejor amiga  de Winona, a fines de los 90, era Gwyneth Paltrow. Fue ella quien presento a Noni con el nuevo amor en la vida de la actriz, Matt Damon.


                                        Con Matt Damon

Aparte de su recuperación en el área romántica, Winona estaba entusiasmada con un libreto que había caído en sus manos. Se trataba del guion de Shakespeare in Love. Winona quería el rol principal, pero Gwyneth lo encontró en la mesa de la cocina de su amiga, se apoderó del libreto y del papel. El resto es historia.

Esta traición nunca ha sido confirmada por Gwyneth que se la ha pasado años burlándose de Winona Ryder y montándole sobrenombres. A mí me cae bien La Paltrow, es una sincera amiga de Israel,  pero arrastra un historial de mentiras, toxicidad e incluso actos deshonestos. Solo puedo imaginarme el estado mental de alguien tan hipersensible como Winona ante este nuevo desengaño.

                        Con su amiga traicionera

Es natural que la actriz sufriese un colapso nervioso y que buscase ayuda a lo Hollywood, yendo a un médico poco recomendable que le recetó medicamentos fuertes e inapropiados para una depresión. Ahora, medicada, Winona se embarcó en otro proyecto. llevar a la pantalla el superventas Girl Interrupted basado en las experiencias reales de Susanna Kaysen. Noni no solo interpretaría el rol principal, además seria la productora.



Como sabemos, el filme se lo zampó,  Angelina Jolie, seguida por la desaparecida Brittany Murphy y aunque Winona hizo una buena actuación esta quedo opacada por la de sus compañeras. Este nuevo tropiezo hundió a Winona Ryder en una depresión más profunda. En el 2000,  rompió su relación con Mat Damon y comenzó a flotar a la deriva. Estaba al borde de cumplir 30 años, la edad clave en Hollywood para el :”viejazo” lo que significaba roles menos jugosos.

Winona no parecía tener arrugas, pero la oferta ya no era tan abundante. Creo que soy una de las pocas que amó su emparejamiento con Richard Gere en Autumn in New York y tras este filme no apareció ningún otro proyecto llamativo. Fue entonces que llegó el momento más dramático en la vida de la actriz. En el 2001, Winona Ryder fue arrestada en la sucursal angelina de Saks acusada de robar varios objetos.



Winona Delincuente

Para cualquier ser pensante, el que una actriz millonaria y famosa, sin historial criminal ni de cleptomanía, hurtase algunas prendas era señal de desequilibrio mental, incluso temporal. Pues ni los medios, ni las autoridades, ni el aparato legal dieron esa oportunidad a Noni. Los medios desenterraron hechos de la infancia de Winona, su vida en una comuna (donde se la pasó leyendo y viendo filmes viejos) y hasta la vinculación de su familia con Timothy Leary.



Se la describió como una hippie anarquista, se habló de drogas. Winona no bebe y no se droga. Asustados con esa publicidad infame, los abogados de la actriz decidieron desechar el factor de los medicamentos que , bajo prescripción médica, consumía Winona. Para cuando se la llevó a juicio en el 2002,  la acusación no era hurto sino robo con mayúsculas. Se la vio como una privilegiada que creía poder desafiar la ley y se la condenó como si fuese una vulgar criminal.

Para evitar cárcel, Winona tuvo que pagar multas millonarias y servir casi 500 horas de servicio comunitario que terminó de cumplir en el 2005. Para entonces la carrera de Winona estaba acabada. Por quince años fue paria de Hollywood. Se le dio roles―casi todos secundarios―en filmes ínfimos. A pesar de que el tiempo demostraría que Winona actuó bajo la influencia de drogas recetadas y que su médico perdió la licencia, se la seguía viendo como alguien poco confiable.



Tomaría casi quince años antes que Netflix la ayudase a recuperar su sitial con el rol de Joyce en la afamada Stranger Things. En esta historia de terror/ciencia ficción, Joyce es más que la madre de un protagonista, es un personaje de mucha fuerza con historia propia y peso en la trama. Winona se hizo de un nuevo fandom entre la Generación Z con las cinco temporadas que duró la serie. Se volvió reconocible en un universo de streaming que desconocía su brillante carrera, el modo injusto en fue cancelada, e incluso su rol en la cultura adolescente de Los 80.



Por su labor en Stranger Things , Winona ganó un Fangoria y fue nominada a un Globo de Oro. Entremedio, volvió a ponerse bajo las órdenes de Tim Burton. Su antiguo mentor había planeado por allá por el 2000, una secuela para Beetlejuice,  pero insistía en tener a Winona en ella. Pues tuvo que esperar más de 20 años porque en días del juicio no estaba el horno para bollos.

La caída en desgracia de Winona Ryder tampoco la hizo una buena candidata. Aun así,  Burton fue fiel a su plan inicial y tras un par de temporadas de Stranger Things, que volvió a recordar al mundo lo buena actriz que era la intérprete de Joyce Bartlett, el proyecto se puso en marcha. Winona consiguió un permiso especial de la producción de Stranger Things para la filmación de Beetlejuice, Beetlejuice que debutó en el cine en 2024. Ahora Winona es una versión adulta de Lidia que regresa la casa embrujada en compañía de su hija (Jenna Ortega).



El filme fue un exitazo. La cooperación con Tim Burton continua y veremos a Winona en la próxima temporada de Wednesday.  ¿Es este un final feliz para ella? ¿Puede recuperar los años perdidos? La duda persiste sobre si perdimos décadas en que Winona pudo seguir creciendo. Nos quedan sus años de estrella que iniciaron en Los 80 y que demuestran que en Hollywood importa más el escándalo que el talento.

 



miércoles, 14 de octubre de 2026

Chicas de Los 80: Phoebe Cates (Teen Idols XXX)

 


Se ha comparado la carrera de Brooke Shields con la de Phoebe Cates. Ambas tuvieron su auge en los 80, ambas fueron modelos antes que actrices, y ambas  recurrieron a mostrar sus cuerpos desnudos para alcanzar la fama. En este breve ensayo voy a demostrar en que fueron muy diferentes.



La Ahijada de Joan Crawford

Los orígenes de Phoebe Cates son tan exóticos como su belleza. Lily, su madre, nació en Shanghái, hija de una madre chino-filipina y un padre ruso de origen judío. Lili se casó con el famoso productor de Broadway, Charles Katz también de origen judeo-ruso.

Phoebe y sus hermanos tuvieron una infancia relativamente normal aunque rodeados de gente famosa. La chica (que fue criada católica) tuvo de madrina a la formidable Joan Crawford y asistió a la Professional Children’s School que se especializa en preparar a los pequeños para carreras en el mundo del espectáculo. El sueño de Phoebe era ser bailarina de ballet, pero una lesión en la rodilla a los catorce años acabó con esa posibilidad.



Phoebe estudiaba en la famosa Juilliard que capacita artistas cuando, a los 13 años, decidió ingresar al mundo del modelaje. Se convirtió en un rostro frecuente en las páginas de Seventeen, llegando a aparecer cuatro veces en la portada. A fines de los 70, cuando Brooke Shields mostraba su escuálida figura au naturelle en cine y en fotos, Phoebe hacia cosas de quinceañera (y eso que es dos años mayor que la “Pretty Baby”) como modelar ropa de jovencitas y aparecer en comerciales televisivos de productos contra el acné.



Sin embargo, Phoebe estaba desilusionada del mundo del modelaje y a los 17 años comenzó a interesarse en la actuación. Era el momento en que toda actricita quería ser Brooke Shields y los productores penaron que Phoebe estaba perfecta para un filme exótico similar a La Laguna Azul.

Un Paraiso que se Volvió Infierno

Paradise era la historia de una caravana de europeos que en la Era Napoleónica son atacados por tribus del desierto. Todos mueren menos Sarah (Phoebe) y David (Willie Aames de Family) que son vendidos a un harem. Logran escapar y, en medio de sus esfuerzos por retornar a Occidente, descubren que el sexo es mejor en el desierto.

Para esta evasión de la realidad, Phoebe viajó a Israel y filmó (tres meses antes de cumplir 18 años) escenas de desnudos y con contenido sexual. Aunque la Wikipedia en inglés dice que Charles Katz aconsejó a su hija hacer escenas sin ropa, todas las otras entradas en Wikipedias internacionales, más fuentes de la época, alegan que los padres de Phoebe se opusieron al proyecto viendo su mediocridad.



Eventualmente, Phoebe también estuvo de acuerdo en que había sido un error. Descontenta on el producto, y según Willie Aames, Phoebe se negó a promocionar Paradise que fue un fracaso en taquilla. Entretanto, la actriz se consoló con un nuevo proyecto, el clásico del cine de adolescentes: Fast Times at Ridgemont High (Aquel excitante curso en España y Aquellas Picardías en Hispanoamérica)

Phoebe Topless

A fines de los 70, Cameron Crowe abandonó su lucrativo empleo de periodista de Rolling Stone para inscribirse como alumno de una secundaria de Los Ángeles. Cameron, que había estudiado en un colegio católico solo de varones, quería investigar cómo era la vida de los estudiantes en una escuela normal. Por un año, fingió ser un adolescente más. Varios se lo creyeron y formaron un círculo de amigos que― bajo seudónimos― poblarían las páginas de un libro que saldría a la venta en 1980.

Tal vez fue la importancia del sexo en la vida de estos colegiales lo que atrajo a Hollywood. En 1981, Cameron y Amy Heckerling fueron  encargados por la Universal de encontrar un reparto adecuado para una historia de un grupo de escolares que navegan a través de empleos mediocres, fantasías sexuales y un rudo respetar como el que tiene Stacey , la protagonista.

Para el rol de Stacey, se contrató a Jennifer Jason Lee, que hoy seria descrita como una Nepo Baby, siendo hija del desaparecido Vic Morrow. Judge Reinhold, era Brad, su sufrido hermano, Sean Penn interpretaba al divertido Spicoli, terror de sus maestros. Ese rol  demostraría lo versátil que era Penn, su madera de estrella y que sería lo más recordado del filme, aún más que el despertar sexual de Stacey, que tras dos horribles experiencias, acaba en una clínica de aborto y hace voto de abstinencia.



Lo otro más recordado es la fantasía de Brad que se masturba imaginando un topless de Linda (Phoebe), la mejor amiga de su hermana. Fantasía interrumpida cuando la propia Linda entra en el cuarto y encuentra a Brad con las manos en la masa. En Hollywood High, la directora Amy Heckerling recuerda que Phoebe expresó dudas sobre si debía quitarse el sujetador y le fue recordado, de ruda manera, que para eso le pagaban.



Mas allá del desnudo, el personaje de Linda es mi favorito del filme. Linda es la colega de Stacey en su trabajo de camarera de una pizzería. Alardea de una vasta experiencia amatoria―incluso inventa un novio universitario―y se erige como profesora de sexo de la virginal Stacey,  Es un tipo de persona que existía (y todavía existe en nuestra sociedad), la que trata de avergonzarnos por seguir vírgenes a los 16 años.

Una escena famosa del filme es cuando en la cafetería de la escuela, Linda consigue que Stacey casi se atragante con una zanahoria durante una clase privada de sexo oral. Por otro lado, Linda es un ejemplo de clasismo juvenil. Cundo Stacey lamenta haber sido seducida y abandonada por su primer amante, Linda dice desdeñosamente que ese no era para casarse siendo un mero vendedor de equipos para estéreos. Otro motivo de burla de Linda es la preocupación de Stacey de haber perdido a Rat, su mejor amigo y eventual novio, recordándole que el solo es ‘”un acomodador de cine del mall”.



Aun así, Linda se revela como una buena amiga al final cuando encara al ridículo Damone que además de preñar a Stacey, se niega a pagar la mitad del aborto. Linda lo apostrofa en la vía pública y le pintarrajea el automóvil. Es Linda quien da aviso a Brad de donde puede encontrar a su hermana. Así Stacey, ve llegar a la clínica su hermano que le da apoyo moral, promete no contarle lo ocurrido a sus padres, y la lleva comer hamburguesas.

Aparentemente, Hollywood solo reconocía el cuerpazo de Phoebe Cates. Su próximo proyecto Private School era otra comedia sexual sin la profundidad de “Fast Times”, donde consigue con su busto poner turnio a Matthew Modine. Este ridículo filme sirvió para que Phoebe grabase otros discos (ya antes había cantado en Paradise). Nunca la he escuchado, dicen que gustó en Italia. Con eso ya me alegra saber que dejó esa carrera. Phoebe Cates era hermosísima, una gran Teen Model y pronto demostraría ser buena actriz, ¿pero cantante…? Tengo mis dudas.

Phoebe era lo suficientemente inteligente para darse cuenta que su carrera necesitaba cambios, tal como su vida privada. Hacia un rato que vivía fuera de casa de sus padres con su pareja Stavros, un productor griego que le había presentado Andy Warhol. En 1983, Phoebe hizo una audición para un papel en The Big Chill (El reencuentro). Se lo quedó Meg Tilly, pero en el plató Phoebe conocería a Kevin Kline, el hombre de su vida.

                               Kevin Kline en The Big Chill

En ese tiempo ya Kevin era una leyenda, habiéndose hecho conocido por una soap opera (Search for Tomorrow); haber sido nominado al Globo de Oro y al BAFTA por su tremenda actuación en Sophie’s Choice (solo eclipsada por la de Meryl Steeep) y sobre todo en Broadway donde ya había cosechado dos Tonys.

                         Kevin Kline y Meryl Streep en Sophie's Choice

 Agreguémosle que tenía fama de mujeriego (“Lotario” lo apodaría su ex pareja, Patti Lupone) , que Phoebe estaba con Stavros y que la separaba una barrera de 17 años del actor y se entiende que la atracción no era para seguir adelante. Aun así habría un reencuentro en 1985 lo que daría inicio a una de las grandes historias de amor de Hollywood.

Sorpresas del ‘84

Volviendo a ese tiempo 1983-1984, Phoebe estaba a punto de cambiar su vida artística.  La ABC había comprado los derechos del bestseller Lace de Dame Shirley Conran y le ofrecieron el protagónico a Phoebe. Entretanto también se la había llamado desde los estudios de Steven Spielberg para ser la coprotagonista de la comedia de terror Gremlins.



1984, fue un año de gratas sorpresas para la joven actriz. Lo primero fue su ingreso en el mundo del teatro. En 1984, trabajó bajó las órdenes del gran Joseph Papp en una adaptación de la comedia del dramaturgo soviético Víctor Rozov, En el nido del urogallo del bosque. Esa primavera conquistó la pantalla chica como Lili, la estrella de cine que oculta un pasado de abuso sexual que incluye su trabajo en la industria de la pornografía.



Lace fue el fenómeno televisivo. Sus fans seguimos a Lili en su búsqueda por la madre que la abandonó al nacer y Phoebe Cates se convirtió en una estrella demostrando que su talento iba más allá de su zona pectoral. Esto quedaría de manifiesto en Gremlins donde no se explotó su físico en su rol de semi-novia de Billy  (Zac Gilligan) el  protagonista y colega en su batalla contra los monstruitos que asolan su pueblo. Un momento inolvidable del filme es cuando Phoebe explica, en casi un monologo, a Zach porque odia la navidad.



Con Gremlins, Phoebe se volvió definitivamente una Teen idol, a pesar de tener ya 22 años. Su rostro era reconocido en el mundo entero y, en el Japón, la contrataron para un comercial de cerveza. Entre 1985 y 1989, Phoebe actuaria en varios filmes, ninguno muy memorable, pero donde su talento actoral primaba sobre sus desnudos.



En Bright Lights, Big City interpretaba a la esposa desilusionada de Michael J. Fox. Mas aptas para el público juvenil fueron sus actuaciones en el homenaje a las Teen Movies de Los 60: Shag y Heart of Dixie. Aunque no pasaron de ser filmes veraniegos mantuvieron a Phoebe vigente en la pantalla grande. Entretanto,  seguía su carrera en el teatro independiente con tours nacionales de piezas de Chejov y Shakespeare. En 1989 vino a debutar en Broadway interpretando a Risa, una chica de Mineola poseída por un dybbuk en The Tenth Man de Paddy Chayefsky.

                       
                 Phoebe y Kevin en la noche de apertura del "Décimo Hombre"

Mrs. Kevin Kline

La vida sentimental de Phoebe también sufría cambios. Un reencuentro en 1986 con Kevin Kline los llevaría al altar en 1989. En 1990, Phoebe volvía al universo de Spielberg, recreando su rol original ahora en Gremlins 2. En 1991, su primer embarazo impidió que encarnara a quien una vez interpretó Dame Elizabeth Taylor,  en la nueva versión de El padre de la novia.



Un poco antes del nacimiento de Owen, Phoebe había filmado Drop Dead Fred!, la historia de una solitaria divorciada que es acosada por el espíritu de un amigo imaginario. El nacimiento de Greta hizo que Phoebe se tomase un largo permiso maternal. Fue una época de reflexión. Había pasado la barrera de los 30 y no le ofrecían buenos roles. ¿Valia la pena seguir en la actuación cuando tenía dos pequeños a quienes criar y un matrimonio que no deseaba acabase en divorcio como ocurría constantemente en Hollywood?

En 1994, Phoebe por primera vez actuó junto a su esposo en la comedia La Princesa Caraboo, la historia real de una estafadora que convenció a la Inglaterra de la Regencia de ser una princesa de una mítica isla del Pacífico. No tuvo mucho éxito y fue el momento para Mrs. Kline de tomar una decisión y alejarse de la actuación. Una lástima porque Caraboo ( junto a Lace y a Gremlins) ofrece su mejor actuación.



En el 2001, por pedido de su amiga Jennifer Jason Leigh, Phoebe aceptó volver ante las cámaras en The Anniversary Party, la historia de una pareja de actores (Jennifer J-L y Alan  Cummings) que invitan a sus amigos más cercanos (y a sus enemigos)  a un fin de semana para celebrar su sexto aniversario. Durante ese tiempo,  y tras consumo de éxtasis,  se descubren secretos a la vez que se revela lo frágil que es el matrimonio principal.



Kevin y su señora interpretaban a una pareja de actores reconocidos pero, como en la vida real, se habían dedicado más a su familia que a su arte por lo que eran los únicos entre los invitados que tenían una unión sólida. Un detalle es que los hijos de Los Kline, Owen y Greta, debutaron en este filme. Su última escena en la que se retiran serenos con los niños en brazos es casi una alegoría al matrimonio Kline y una confirmación de que Phoebe tomó la decisión correcta.



Me sorprendió que en la Wikipedia en portugués sacaran un mitote de que Kevin Klein, por celos, sacase a su esposa de la actuación. No he encontrado ninguna confirmación de tal tontería en ninguna parte. Tampoco las feministas podrían culpar a los hijos de Phoebe. Su decisión de ser madre y hacerlo bien fue propia. Sus hijos ya son adultos, ambos han entrado en la farándula. Si Phoebe hubiese querido pudiese haber entrado nuevamente en la actuación reinventándose en la pantalla chica como lo han hecho otras Teen Idols de su generación como Brooke Shields o Winona Ryder.

Lo cierto es que tal como se desilusionó del modelaje, Phoebe estaba harta de Hollywood, harta de roles que solo buscaban explotar su físico, sabía que después de los 30, las actrices pasan a ser parias en La Meca del Cine. En suma, había razones de más para su retiro temprano. En este siglo, en el 2005,  Phoebe abrió una tienda en la Avenida Madison. Esta boutique llamada Blue Tree es atendida en ocasiones por su propia dueña lo que atrae a fans de quien la revista Harper Bazaar nombrase una de las 100 mujeres más bellas del mundo.