jueves, 26 de marzo de 2026

Las Viudas de la CIA: Ponies en Peacock

 


Hasta Peacock se ha metido en el cuento de espías en La Guerra Fria (los más entretenidos) y este invierno nos trae un relato situado a fines de Los 70, en Moscú, donde dos viuditas de agentes de la CIA deciden meterse en el mundo del espionaje. Entretenida, chistosa (sin ser comedia), nos da una oportunidad de ver a la Khaleesi (Emilia Clarke) con su look natural de cabello oscuro y en un rol diferente.

Emilia en Moscú

Hace unos días me encontré en YT con una reseña rusa de esta serie. Gracias a ella supe que el público de la ex USSR estaba escandalizado con un retrato de (que ellos consideran falso) de la vida en Moscú a fines de los 70. Tan escandalizados como los franceses con Emily in Paris. Ahora entiendo porque en ciertos sitios la llaman a Ponies  “Emilia in Moscow”  Me niego a debatir  este punto. Sé que, aunque la serie presenta falencias, no son estas el retrato de una sociedad semi cerrada a los lujos de Occidente, o una descripción de la KGB como un nido de personajes siniestros.

Estamos en diciembre de 1976, la Guerra Fria parece haberse apaciguado, y Beatrice “Bea” Grant (E. Clarke) ha venido a Moscú con su esposo que trabaja en la embajada estadounidense. Bea también trabaja como secretaria del atache cultural. Graduada de Wellesley con una especialidad en literatura rusa, Bea es bilingüe (le ganó a Mrs. Maisel aunque también demuestra porque Wellesley es mejor que Bryn Mawr).

                      Bea y s jefe. Yo tuve ese peinado el 1975

Bea adora a su marido, y no cuestiona un trabajo que sabe encubre la identidad de Chris como agente de la CIA. No se queja cuando él llega manchado de sangre de otros, pero la deprime que la calidad de vida moscovita sea tan mala, su empleo tan mediocre, y que no pueda hacerse de amigas en la comunidad de esposas americanas en la Unión Soviética.

Una mañana en que Bea discute el precio de los huevos con una babushka en el mercado , viene en su ayuda Twila Hassbeck (Haley Lou Richards de The White Lotus), otra esposa de otro agente de la CIA. Twila es lo opuesto a Bea. No tiene estudios, no es de clase acomodada, siempre ha luchado por lo poco que tiene.



Se embarazó de un soldado que conoció  en una base de la fuerza aérea de Indiana. Con eso consiguió marido y un pasaje de salida de la miseria. Solo que el embarazo se malogró y el matrimonio no funcionó. Twila ha estado en Estocolmo separada de Tom, pero atada en un matrimonio sin amor. El marido la ha hecho venir a Moscú ya que una esposa da apariencia de respetabilidad.

Los matrimonios de ambas mujeres acaban una noche en que, en medio de una fiesta de Nochebuena en la Embajada, Twila y Bea son llevadas por Dane Walter (Adrian Lester), jefe de la CIA en Moscú, a un baño de varones para enterarse que sus esposos han muerto en un accidente de aviación. Sin mayores explicaciones, ambas son empacadas de regreso a Estados Unidos.

Bea vuelve a casa de sus padres en Rhode Island. Como le cuenta a su abuela (Dame Harriet Walters), no se haya, no sabe qué hacer y solo tiene un deseo: descubrir que ocurrió realmente con Chris.  La abuela Manyauna sobreviviente de Auschwitzle dice que a veces es mejor no saber.

Twila y Bea se reencuentran en Washington en una paupérrima ceremonia de recordatorio de la muerte de los agentes. Intercambian palabras y Twila menciona que su esposo le dejó un departamento en Moscú y que planea volver a la Unión Soviética. A Bea se le ocurre acompañarla y así investigar lo que ocurrió con sus maridos.

                                   Emilia en Moscú 

Espías Inesperadas

Logran convencer a Dane (y este a George Bush, entonces presidente de la CIA) de que es una buena estrategia trasladar a estas Ponies (persons of no interest)  a Moscú ya que bajo la tapadera de empleos insignificantes puedan servir de espías. Sobre todo porque nunca han tenido agentes femeninas en el frente ruso y la KGB no va a sospechar de ellas.(“Cuando nos ven los hombres solo quieren follarnos o casarse con nosotras” explica Twila).

Ya en Rusia, Bea se vuelve inútil. Aparte de cumplir con sus labores de secretaria, se la pasa en la cama llorando y mirando la foto de Chris. En cambio, Twila ha descubierto que su marido escondía en un parlante una radio con la que se podía comunicar vía Morse; ha contratado los servicios de una contrabandista y ha salido a cenar con Dane haciendo creer a la KGB que son amantes. Así conoce al peligroso agente Andréi Vassiliev (me costó reconocer a Artjom Gliz, rubio y con pelo liso, muy diferente a su look en Das Boot y en Charite at War)

Dane les ha encargado a las agentes contactar a “C. K. Solar” un individuo que posee información. Para encontrarlo una de ellas  debe usar una contraseña y entregarle una copia de Anna Karenina con instrucciones adentro.  El encuentro es en un bar, y siendo Bea la que habla ruso le toca a ella entrar. Twila queda afuera vigilando 

Bea actúa como si estuviese en un filme de Jerry Lewis, aborda al parroquiano equivocado para luego no reconocer a Solar hasta que este llega a su mesa, y gasta tiempo platicando con él. En el exterior, Twila es acosada por un borracho, por eso se pierde cuando Vassiliev entra en el local.

Solar si nota la llegada de un individuo que puede ser de la KGB. Alerta a Bea para escapar, pero la ex Madre de Dragones es torpísima, derrama un vaso y casi vuelca una mesa atrayendo la atención de Andréi que se acerca y pregunta su nombre. Bea dice llamarse Nadia y ser maestra, pero el agente nota algo extraño en ella.



Desesperada, y para socorrer a su amiga, Twila no encuentra otra solución más que quemar el bar. Bea logra escapar, pero está molesta por como su compañera ha escogido gritar “İDracarys!” antes que elegir un modo menos violento de rescatarla. A mí me molesta la actitud de Bea a la que le hace coro Dane, pero a solas, el jefe  felicita a Twila por su ingenio y rapidez de acción en momentos de crisis.

Dane se da cuenta que Bea es más débil y emocional, y no parece comprender que su trabajo exige ensuciarse las manos, esa es su debilidad. En cambio, la flaqueza de Twila es que se cierra a otras personas y no las invita a confiarle sus secretos, eso no es bueno para una espía que debe recolectar información. Decide asignarles a ambas un par de misiones que serán también cursos de entrenamiento.

Curso de Espionaje Express

Twila trabaja para Shep, un diplomático bastante relajado que ya tiene secretaria, la eficiente Cheryl. Aun así es a la nueva a quien le pide que atienda a un amigo. Se trata de George Tollman, representante de la Coca Cola en Europa. Twila debe ir a cenar con él. A pesar de que Cheryl se les pega, puesto que Twila no sabe ruso, la noche es un éxito.





Twila conmueve a Tollman con la historia de su romance, matrimonio y viudez. No la verdadera sino la de Bea. Su interlocutor queda tan encantado que solicita volverla a ver. Con ayuda de Ivanna,  la contrabandista del mercado, Twila encuentra una discoteca muy hip y lo están pasando pipa cuando llega Bea a interrumpirlos ya que tienen otra misión para Las Ponies.

En el interim, a Bea no le ha ido muy bien. Le han asignado un entrenador, el francés Jules. A la poliglota Bea no le cuesta mucho descubrir que no es francés ni se llama Emile. Mas adelante nota el numero tatuado en el brazo del falso Emile quien admite ser sobreviviente de Buchenwald y Auschwitz. Bea confiesa ser descendiente de sobrevivientes, su abuela y su padre. Jules le recomienda seguir el ejemplo de sus parientes y aprender a sobrevivir.

El curso de sobrevivencia abarca meterse en el departamento de Sasha (C.K. Solar) para ver si es confiable o un doble agente. Bea está llena de remilgos, pero lo hace metiendo tanta bulla que alerta a Sasha que está en casa. La atolondrada espía debe saltar desde un quinto piso hasta un basurero para poder salir. Llega a su departamento, cansada y enojada, pero la espera otra sorpresa. Un teléfono rojo oculto en su closet suena y al responder escucha la voz de Andrei Vasiliev que la invita a salir.





Descubrir que el teléfono ha sido plantado por Walter Dane es la última gota y Bea decide renunciar ante el enojo de Twila. Las razones para que Bea recapacite su decisión son ambiguas, no así su carrera de espía que la tendrá de romance con Vasiliev, un individuo muy peligroso, puesto que, fuera del horario de trabajo, anda matando prostitutas y chantajeando a gente importante.

Twila se verá involucrada en su propia cruzada para descubrir al asesino serial (algo inconcebible en la Union Soviética) y a la vez enfrentar la duda de si su marido trabajaba para los rusos. La trama se complica con la necesidad de descubrir a un personaje cuyo rostro e identidad desconocen y solo saben su apodo: Caterpillar (oruga). Entre tanta actividad peligrosa, el humor lo ponen las tareas cotidianas de las viudas que nos llevan a conocer los entretelones de la vida de los empleados en la embajada.



Ponies es mucho más verídica que la mayoría de los dramas de época y muy ordenada en su cronología. La trama se desarrolla entre diciembre de 1976 y julio de 1977 para coincidir con el incendio de la embajada de Estados Unidos que es un suceso real, tal como la infiltración de agentes de la KGB disfrazados de bomberos. El resto es ficticio por supuesto. Aunque el argumento a veces exige mucha mente abierta ante situaciones inverosímiles, la única licencia histórica es que el concierto de Sir Elton John tuvo lugar en Moscú, pero en 1979.



La serie se esmera (más que otras) en crear atmosfera de época. Filmada en Budapest, se siente en un universo eslavo. Por otro lado, quienes vivimos en esa época apreciamos la atención al detalle que va desde el uso del shampoo “Geez Your Hair Smells Terrific” hasta la banda sonora (tan importante que cada episodio ha sacado el título de un hit parade de 1977). Es un lujo poder escuchar en la misma serie a Blondie, Electric Light Orchestra y por supuesto, Elton.

La trama puede ser enredada, pero nunca aburre. Se sucede sorpresa tras sorpresa y hay un uso exacto del bathos , la transición de lo serio y emotivo (pathos) a la comedia slapstick y viceversa. Recordemos que uno de los escritores/productores es Susanna Fogel, la creadora de The Spy Who Dump Me. Aun así, me han impresionado los personajes, muy complejos y muy completos.

Mención aparte el vestuario y peinados. Yo en la UNIS tuve una amiga que se peinaba, vestía y caminaba como Twila. En cambio, no hay peinado que use Emilia que no probase yo en ese entonces, tal como media docena de las prendas de su guardarropa.

              Yo tuve todas esas prendas y esos peinados

Agradezco que a diferencia de otras producciones que tienen lugar a fines de los 79s, no hubo abuso de minifaldas. En 1977 nadie las usaba. Se entiende que le hayan puesto una micro mini a Evie para la fiesta de San Patricio porque había que destacar que era joven y sexy.

En cambio el minivestido que Bea usa para hacer las paces con Andrei fue un toque excelente. Se ve viejo, arrugado probablemente una prenda perdida en su guardarropa que uso hace un tiempo, típico vestido de comienzos de los 70 mini y colorinche. Algo vulgar, pero sexy que excitase el interés masculino.

                    El infame minivestido para seducir a un oficial de la KGB

Después de tanto elogio es necesario señalar los defectos. Como espías, las Ponies son la chambonearía misma. Twila es tan torpe y atolondrada que llega a matar a una viejita accidentalmente. Bea es peor,  es llorona, histérica (“estoy pensando que te gusta el drama” le dice Andrei ), rencorosa, puritana, sermoneadora y, como le chilla Twila, se cree superior a los demás.


Eso se debe a que nuestra amada Khaleesi representa un estereotipo que hoy ya dejó de existir Es una representación de la famosa JAP (Jewish American Princess) así que comprendo todos sus incoherencias, exabruptos y salidas de madre. En general, la serie es mitad comedia, mitad tragedia, mitad cuento de espionaje, sin olvidar su aroma chick lit, exige que aceptemos situaciones locochonas y inverosímiles, pero al final satisface como otros cuentos de espionaje no lo logran (The Agency anyone?)

Contenido Violento y Gory: Hay muertos por todos lados, cortesía de Andrei Vasiliev, un artista de las puñaladas, pero no hay imágenes graficas. Lo más perturbador es cuando Vasiliev acuchilla a una mujer con la que está haciendo el amor. Pero en términos de violencia verbal se lleva la palma  su interrogatorio de la abuela Manya cuando enumera todos los horrores que la esperan en Lefortovo, la famosa prisión moscovita donde estuvieron encerrados Roul Wallenberg y Nathan Sharansky.



Contenido Sexual y Desnudos: Aunque hay escenas sexuales, no hay ni mucho detalle ni desnudos. Excepciones son los videos de personajes importantes que la KGB (y Andrei) chantajean. Y algunas escenas de un spa/sauna. Ahora, en mi humilde opinión la escena de sexo más erótica (y hay tan poco de eso en la pantalla en estos últimos tiempos) es cuando Andrei y Nadya/Bea tienen sexo por primera vez.



Factor Feminista: Un momento conmovedor es cuando Roy le pregunta a Twila por qué quiere investigar el asesinato de una mujer anónima y la viuda le responde :”Porque yo soy una mujer anónima”. Para ser una historia situada en los 70, Ponies no está llena de discursos feminazis, ni situaciones en las que se ponga a los hombres como el sexo villano por excelencia y sin embargo, es una fábula de empoderamiento femenino.



Lo más feminista es como un par de Ponies llegan a ser agentes de la CIA y, aunque un poco aturdidas e insubordinadas, buenas espías. Todo gracias a que son vistas como mujercitas insignificantes, tanto por los rusos como por sus propios compatriotas.

Es interesante la exploración de la mujer moscovita que para tener poder debe o ser prostituta o contrabandista, y ambas son profesiones arriesgadas. Mención especial a la abuela Manya que también se mete a espía por ayudar a la nieta.

                La Abuela Manya sigue a Bea hasta la Unión Soviética 

Factor Diversidad: Spoiler: una de las Ponies tiene su primera experiencia lésbica en Moscú. Walter Dane es negro y gay. Como le explica a Andrei, esa es la razón por la cual lo han exiliado a Moscú, el puesto más indeseable de la CIA. Bea, su abuela y Emile son judíos.

 

jueves, 12 de marzo de 2026

Nate Jacobs: ¿Por qué es tan difícil odiar al villano de Euforia?

 


Como suele ocurrir con toda serie de culto, Euforia ha creado estrellas y personajes que poseen su propio fandom. Jacob Elordi ya tenía fama antes de entrar en el universo eufórico, pero su interpretación de Nathaniel “Nate” Jacobs lo hizo reconocible a directores, productores y público. Lo extraordinario es que Nate no es precisamente un héroe, a menos que lo coloquemos en la categoría de “antihéroe gótico” que es donde pertenece. ¿Pero cómo un adolescente californiano puede convertirse en la encarnación del mal, sobre todo en su trato de las mujeres? Mas importante ¿Qué hace a alguien tan negativo tan atractivo para la audiencia?

De como Cal Jacobs Fabricó un Hijo-Monstruo

No hay mañana este invierno que no pasase por YouTube sin encontrarme con imágenes de Elordi (no me quejo) fuese en los promos para la Tercera Temporada o los promos para su nuevo filme, una adaptación de Cumbres Borrascosas de Emily Bronte. Mas allá de ser ambos proyectos del nuevo galán australiano, existía un factor común. Tanto Nate como Heathclieff son protagonistas de sus propias tragedias, pero ambos son también monstruos humanos.

                       Qué tienen en comun Heathclieff  y Nate?

No es de sorprender entonces que YT también me brinde antiguos videos sobre Euforia donde hasta psiquiatras intentan explicar la oscuridad de un adolescente que oculta, tras la fachada de un triunfador, a un bully, machista, violento e incapaz de controlar su furia, siendo esos solo los mayores defectos de un individuo que  tiene a su favor nada más que su buena apariencia física (y no lo digo yo solita, pero Elordi…  İAyy!)

El consenso es que Nate es una fabricación de su padre, Cal Jacobs (el recientemente desaparecido Eric Dane),uno de los hombres más importantes del pueblo. Entonces Cal sería el gran villano, el Dr. Frankenstein creador de un hijo-monstruo. Solo que , a mediados de la Segunda Temporada, el contradictorio guion nos cuenta que Cal también es víctima ya que a punto de ir a una buena universidad (Duke), justo cuando descubre que se ha enamorado de su mejor amigo y que cabe la posibilidad de salir del closet, su noviecita lo atrapa con el viejo cuento de estar embarazada.

Cal culpa a su esposa de haberle arruinado la vida. A lo mejor un segmento de la audiencia le cree, pero eso no tiene sentido. Si se casó obligado bien pudo haberse divorciado después de nacer el bebé . En cambio tuvo más hijos (el tercer niño de la fotografía familiar nunca ha sido explicado). Culpa a su esposa de haber destruido su vida y sueños y sin embargo ella es el mayor soporte de la vida prospera y respetable que Cal (y Nate) tanto goza como protege.


                       Cal y Derek en la epoca en que todavia eran inocentes

Cal descubrió que para llegar alto y ser poderoso e influyente, no solo debía ser dominante y agresivo en los negocios, también debía cultivar la imagen de devoto esposo y ejemplar padre de familia. Sus gustos sexuales, los podía seguir disfrutando en el anonimato. Lo importante era la fachada. Ese concepto retorcido de la existencia es lo que le ha legado a Nate. Debe ser y parecer un triunfador, no permitir que afectos o emociones lo dominen (considera a Maddy como “una distracción” en la vida de su hijo) y sobre todo no debe confiar en nadie porque nadie lo apoyará en su momento de necesidad.

Esta filosofía casi espartana de como un hombre debe dominar sus emociones y vivir en constante campaña para superarse, la comparte el padre de McKay. Solo que el joven atleta no puede desvincularse ni de sus debilidades/emociones ni de una realidad que su padre se niega a ver. Lo más importante, McKay no es el monstruo que es su amigo. Entonces hay algo más que dicta la conducta criminal de Nate, el miedo y odio que siente por su padre.


Los Miedos de Nate

A través de la serie, diversos personajes nos ilustran sobre el cambio de carácter de Nate que ocurre a sus once años cuando descubre la colección secreta de grabaciones de los encuentros sexuales de su padre. Algo que provocaría miedo y escándalo en un adulto es un doble shock para un niño que todavía no comprende las mecánicas de la sexualidad humana.


De ese espectáculo que Nate, por el resto de su vida,  seguirá siendo testigo, el joven sacará dos conclusiones: su padre no es confiable puesto que no práctica lo que predica y si es capaz de llevar una doble vida en la que comete actos ilegales, no se sabe de qué otros crímenes pueden ser capaz. De ahí nace el miedo de Nate hacia su padre, su necesidad de vivir de acuerdo a la imagen que Cal Jacobs exige de él, pero existe otro temor.

Nate sabe que su padre tiene dinero e influencia gracias a su fachada respetable. Él también se crea una falsa imagen que, como dije anteriormente, está compuesta de las virtudes que la cultura estadounidense exige del chico perfecto: buen deportista, hetero, buen hijo, novio fiel, simpático y sociable. Nate sabe que basta un error y las apariencias se desploman. Lo descubre cuando es acusado de agredir a Maddy. Es entonces cuando lo expulsan del equipo de futbol, cuchichean a sus espaldas y no lo aceptan en un buen restaurant. Todo esto lo empuja a un acto criminal en el que arrastra a dos cómplices: Maddy y Jules.                                 

Nate sabe que si cae la fachada de su padre, las consecuencias serán peores. De ahí su necesidad de enamorar y chantajear a Jules. Un hilo conductor en el deshilvanado argumento de Euforia es la necesidad de Nate de proteger al padre y protegerse él. Al final lo manda todo al caray y será Nate quien denuncie a Cal. Se lo dice a Jules en su último encuentro. “estaba protegiendo a alguien que no vale la pena”. Ahí no solo habla del padre sino de sí mismo.

Antes de pasar a Nate Don Juan/Héroe Byroniano quiero decir que yo no me voy por las simplezas de críticos que creen que Nate tema ser bisexual como su padre. No veo ninguna señal de ello. No tiene amigos íntimos, no lo vemos tratando de acercarse a otros varones. Por el contrario, odia la camaradería exhibicionista de los camerinos. Levinson se burla un poco de esta idea de Nate gay con los discursetes woke de Maddy sobre el que todos somos homosexuales puesto que las fotos  que encontró en el cache del móvil del novio son para estimular a Jules, no para solaz sexual de Nate.



Lo que si veo es miedo de Nate a una agresión física del padre. Lo vemos cuando se golpean. Luego que Cal lo vence, Nate se pega en el pecho gritando iracundo ante su debilidad. Sin embargo hay algo más y lo descubrimos al final de la serie, en su pesadilla y última conversación con Cal, Nate se atreve a decir que creía a su padre capaz de abusar sexualmente de él. Por eso debe destruirlo.

Nate y sus Mujeres

Si aceptamos que Nate es tóxicamente hetero, podemos saber más de él examinando su relación con el sexo opuesto. Ya he hablado en otros posts sobre su relación toxica con Maddy, a la que ha escogido por creerla virgen y porque hay una errada creencia entre los Anglos de que las Latinas somos sumisas y aguantadoras. Aunque su orgullo sufriría si supiera que Maddy ya traía experiencia sexual a su cama, pasa la humillación de tener que confesarle a la policía que Maddy le ha sido infiel en el pasado.




Para el final de la primera Temporada, Nate y Maddy han cruzado la raya que se impusieron al comienzo de su relación. Ella ha descubierto que no lo domina y que él es capaz de agredirla físicamente. Curiosamente, Maddy no encuentra traumático el haber llegado al crimen para proteger a Nate. Ese detalle y el que Maddy se apodere del video de Cal teniendo sexo con Jules son mal explicados y explorados en la Segunda Temporada.

Lo importante es que Maddy no ha cambiado sus metas (sigue soñando con adquirir ropa cara como la de su nueva patrona), pero no piensa que Nate sea el vehículo para satisfacer su consumismo. En el caso de Nate, lo que ocurrió la noche de la feria fue crucial. El comportamiento de Maddy con su familia demostró que nunca va a poder encajar con sus padres ni con las metas fantásticas que Nate tiene para su futura familia.



El que Maddy saque lo peor de Nate y que esto conlleve una semi destrucción de todo lo que él ama y anhela también lo ve como una traición. Nate sigue necesitándola porque lleva años teniendo sexo monógamo con ella, porque Maddy conoce o cree conocer sus secretos y porque la considera como de su propiedad. Para la Segunda Temporada, la relación ha cambiado de cariz. Nate ya no busca satisfacer sus caprichos ni sueña con protegerla.

Es así que le es fácil entrar en un romance clandestino con Cassie a la que encuentra en una situación vulnerable: Acaba de romper con McKay, no se ha recuperado de su aborto y se siente sola e incomprendida. Nate la ve llorando, le ofrece llevarla a la fiesta de Año Nuevo. ¿Tiene ya la intención de seducirla? Creo que si.  Por algo la desequilibra con su manera frenética de conducir, por algo le da cerveza. Ya Cassie ha comenzado a beber antes. Todo lleva a que lleguen a la fiesta (Cassie ya se quitó los calzones) y tengan sexo en el baño.



No voy a entrar en detalles de esa situación que más que jocosa es repugnante con Maddy que necesita orinar y sabe que Nate está en el baño, pero no se le ocurre que está teniendo sexo. Mas tarde llega McKay que se sorprende ante la interrogación de Nate sobre si ha venido a acostarse con Cassie. ¿Se ha puesto Nate celoso? ¿Acaso siente, como toda personalidad posesiva y controladora,  que Cassie ya lleva su marca? Lo próximo es la paliza que le planta Fezco.



Camino al hospital y, en coma, Nate tiene un sueño en el que se ha enamorado de Cassie (wtf?) que esperan un hijo y que viene Cal y destruye sus sueños manoseando a la nuera. Yo siempre vi ese sueño como una manera de combinar a dos mujeres: Cassie la nueva sumisa y Jules, a la que solo puede Nate dominar con amenazas. Y ahí entra un tema espinoso que  un puñado de valientes abrazamos.



¿Es Jules el Gran Amor de Nate?

En algún momento, Sam Levinson declaró que siempre planeó un romance entre su héroe gotico y la Lolita Trans. El que no haya cuajado se debe a motivos todavía no esclarecidos, pero para los conocedores de romances pre-wokismo, ese encuentro violento en la cocina entre los personajes de Jacob Elordi y Hunter Schafer iba a acabar en amor. Aunque vaya en contra de todas las leyes feministas (que prefieren el meet cute) este cruce que más parece combate es un ejemplo exagerado de la lucha de sexos que era el inicio de toda comedia romántica desde el Hollywood de la Depresión.

Esto fue lo que pasó. Nate descarga la humillación y frustración que le provoca la publica infidelidad de Maddy en quien ve como la más vulnerable de la fiesta. Y aquí entra un tema importante, Nate no sabe que Jules acaba de acostarse con su padre, pero si sabe que es trans y la acusa de estar llamando la atención. Solo cuando ella se defiende con un cuchillo que Nate descubre que hay algo admirable en la chica, algo que el no posee: valentía. De ahí surgirá un proceso de catfishing, en el que Nate, bajo otra identidad, corteja a Jules en -línea.

El que la busque y reencuentre en una app para gays que sabe usa su padre y que Jules siga usando esa vía para sus citas clandestinas, indica que Nate ya sabe que Jules y Cal se han conocido bíblicamente. ¿Entonces esto es parte de un plan de venganza? ¿Es por eso que le pide fotos desnudas para luego chantajearla? Eso no nos lo explican, lo que sí sabemos es que en las semanas que dura el cortejo, Jules se ha enamorado de “Tyler”  al que  le ha contado todo sobre ella incluso sus ilusiones. Lo irónico es que también él le ha revelado un lado vulnerable que nunca muestra ni a su familia y ciertamente no a Maddy.



En la noche de la feria donde tanto Cal como Jules han pasado por una terrible experiencia al reencontrarse y reconocerse,  Nate tiene una crisis que desencadena en un enfrentamiento verbal y físico con Maddy. Saber que Maddy y Jules pueden chantajearlo facilita la necesidad de dar vuelta la situación amenazando a la rubia con acusarla de enviar material pornográfico por Internet.

Hay mucha discusión entre los shiperos de si Nate siempre planeó este chantaje o si en realidad quería algo con Jules y el verla con el padre le recordó que ella tenía el poder de destruir a toda la Familia Jacobs. Agreguémosle que  el mal comportamiento de Maddy y el que ella sepa o crea saber el motivo por el que Nate conservaba imágenes obscenas en su teléfono (que enviaba a Jules) lo tiene atrapado entre dos personas que pueden destruirlo.

El problema es que cuando se enoja o desespera, Nate se vuelve Hulk y su ira deja marcas en el cuello de su novia. A pesar de que Maddy trata de cubrir las magulladuras con base de maquillaje, una serie de circunstancias desafortunadas hace público el haber sido atacada. De su escuela llaman a su madre, esta denuncia a Natea pesar de las protestas de su hija y este es arrestado e interrogado. Aunque sale bajo fianza, es expulsado de su equipo, no lo quieren en restaurantes, y pasa a ser un paria en su escuela.



Maddy y Nate hacen las paces. Juntos elaboran un plan maquiavélico para restaurar el status quo: denunciar al pobre Tyler como el atacante de Maddy. Nate chantajea a Tyler para que se autodenuncie y a Jules para que diga que fue testigo de la agresión . Esto empuja a Jules a cometer varios actos desatinados, a renunciar a su feminidad, a explorar , con malos resultados, su lado queer. Para los eufóricos este es el punto más vil de la carrera de villano de Nate. Para los shiperos es un momento en que no podemos negar que la idea de emparejar a Jules y Nate es un despropósito. ¿Lo es?

                                        El pobre Tyler

Nate: Un Héroe Gótico

Si nos enfocamos en que esto es un relato de ficción y no un manual didáctico para proteger mujeres de relaciones y parejas peligrosas, un posible romance entre Jules y Nate no sería tan improbable ni reprensible. Después de todo, la literatura clásica está llena de romances trágicos precisamente porque son parejas disparejas.

Nate es un típico héroe byroniano tal como Heathclieff (al que el Elordi sabrosamente ha sabido interpretar en la nueva versión de Cumbres Borrascosas), Rochester de Jane Eyre, incluso Rhett Butler de GWTW. Una vez comparé a Rhett con Jaime Lannister y  yo le  veo a la larguirucha Jules un parecido con la también inadaptada Doncella de Tarth.



Es cierto que no podemos esperar un final feliz de este tipo de romance. los antihéroes góticos suelen redimirse solo antes de o con su muerte (Valmont en Las Relaciones Peligrosas; Tom Hiddleston en Crimson Peak). El caso de Mr. Rochester es que su redención le cuesta quedar desfigurado y ciego en un incendio. Lo que importa en este tipo de relación es que nunca deben salirse del texto o pantalla, que no  deben pasar de ser fantasía. Lo importante son las causas por las que dos seres tan diferentes se han unido.

Para Jules “Tyler” será un nombre falso, pero los sentimientos y confidencias de Nate fueron reales. Ella llegó a conocer un Nate desconocido para Maddy, Cassie e incluso Cal. En el caso de Nate , cómo Rochester y Jaime Lannister, él admira aspectos de esta mujer que lo sorprende y de quien se enamora, pero sabe que no puede poseer.

Sin embargo, y aun teniendo a Nate y a Cassie juntos en la Segunda Temporada, aun cuando Jules parece haberse olvidado de Nate, Levinson se las arregla para darles una escena juntos en el antepenúltimo episodio que nos despertó a los shiperos el apetito por un romance y la certeza que ese par todavía se ama.

Ya casi al final, comienzan a salir los secretos a flote. Tras una noche de borrachera y de injurias a su familia, Cal Jacobs abandona el hogar. Es increíble como los que deja atrás por fin pueden respirar con alivio y libertad. Entretanto a Rue se le destapa la boca y, enfrente de Maddy, acusa a Cassie de acostarse con Nate. El adivina lo ocurridotras un centenar de llamadas de Cassie que  no respondeque Maddy sabe de su relación. Conociéndola sabe que ella buscará vengarse.



Es entonces que Nate toma varias decisiones. La primera, impedir que su padre regrese al hogar y vuelva a dominarlo. La segunda acabar con la dependencia de Maddy y para lo cual necesita  evitar una venganza que involucrará el disco robado y salpicará a Jules.

Nate, El Paladín Rescata-Doncellas

Lo que ocurre enseguida es tan extraordinario que para los shiperos de Nate y Jules compensó una temporada donde el par no se dirigió la palabra. Pongo ambas escenas para que las aprecien, pero basta decir que nos dejan claro que se cumple el sueño de Nate de ser un caballero andante que protege a su dama. Yo veo ese rescate de Jules como una secuela a  las palabras de la madre de Nate que lo exonera de la violencia ejercida contra Maddy, la noche de la feria. Marcia vio ese acto delictivo como una forma de su hijo de protegerla de la agresividad de la novia.



De ahí que Nate vuelva a utilizar la violencia contra Maddy, pero ahora para proteger a Jules. En un gesto de ironía cruel,  utiliza el mismo escenario con el que chantajeó y  torturó mentalmente a Tyler. Un crimen del que Maddy fue cómplice. Nate sabe que la humillación que Maddy siente al saberlo con Cassie hace toda reconciliación o disculpa sean imposibles. Su romance ahora es irreparable y no le importa. Lo urgente es recuperar un video que puede destruir a Jules, su verdadero amor.




Ya Nate no teme que la verdad sobre su padre salga a relucir,  pero no quiere que en su caída arrastre a Jules. El libreto sigue paso a paso un plan y Nate es el rey de los planes maquiavélicos. Visita a Maddy y la aterroriza hasta que le devuelve el disco. Acto seguido busca a Jules y se lo regresa (en una escena que para mí es la más romántica/erótica de la serie), y tras la cual se lleva a Cassie a vivir con él.



Por unos momentos, Nate se ha convertido en el paladín que soñó ser. Vengó el honor de su madre, renegó de la mala mujer, rescató a Jules y también a Cassie que está siendo perseguida por Maddy y rechazada por su propia familia. Llevarse a Cassie es una declaración de que quiere formar una familia con ella. Lástima que Levinson decidió dedicar dos capítulos para la obra de Lexi y que la subsiguiente humillación borrase cualquier buena acción que hubiese cometido.

Mucha gente nos cancela a los shiperos de Nate-Jules o condenan que Levinson haya quizás insinuado un posible romance entre estos personajes acusándolo de promover relaciones toxicas. Son las mismas quejas que asaltan a la adaptación de Cumbres Borrascosas de Elordi-Robbie. Se olvidan los “eufóricos” que hace una década se devoraban Las 50 Sombras de Gray y se agolpaban a ver adaptaciones de tan deleznable franquicia. Se olvidan que todo gran romance literario es problemático, poco recomendable y rara vez tiene un final feliz.

                   Heathclieff, un Nate Jacobs victoriano.

Nadie aboga para que Nate y Jules se casen, adopten niños y mascotas, y planten tomates en su huerta. Eso solo ocurre en las novelas rosa. Solo queremos que reconozcan las emociones que experimentan cuando están juntos y como hacen aflorar lo mejor de ambos. Es fácil definir a Nate como irredimible en un contexto realista, pero tal como los shiperos del Jaimienne creíamos que el Matarreyes y la Doncella de Tarth podrían ser felices para siempre, en esta fabula “eufórica”, el personaje de Jacob Elordi puede ser feliz…por un tiempo, al menos.

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lunes, 9 de marzo de 2026

Maddy Y Cassie de Euphoria: Las dos caras de la misma moneda

 


En el mundo de las series juveniles siempre se incluye el lugar común de dos amigas intimas cuya amistad acaba cuando se interpone un hombre. En la Segunda Temporada de Euphoria, Sam Levinson decidió jugar con ese cliché y crear un triángulo romántico entre Maddy (Alexa Demia), Cassie (Sidney Sweeney) y Nate (Jacob Elordi). Solo que el cliché suele concentrarse en que una es mejor que la otra, o más virtuosa, o más seria y aquí ambas chicas son igualmente insufribles. Sin embargo, me desconsuela que el público prefiera a Maddy antes que a Cassie.

Entre la Rubia y la Morena

 Desde las tiras cómicas de Archie que el héroe adolescente se debatía entre dos chicas, la sensual morena Verónica y Betty, la niña buena. Para los 90, la dicotomía había variado en looks. En Beverly Hills 90210, la del cabello oscuro era la virtuosa Brenda (Shannen Doherty) y la rubia despampanante y descarada era Kelly (Jennie Garth). En medio de ambas, el chico malo y melancólico , Dylan McKay (Luke Perry).

                                     Dylan y su rubia y su pelirroja

Recuerdo un episodio en que Dylan fantaseaba con casarse con ambas y si Kelly lo dejaba en la ruina haciendo saltar las tarjetas de crédito, Brenda lo sofocaba con preocupaciones sobre como decorar el cuarto de los niños. Ahí quedaba en claro que ninguna era la novia ideal y que Dylan mejor se buscaba otra. Sobre todo, porque cuando no estaban peleando por Dylan, Kelly y Brenda eran grandes amigas.

Fue Gossip Girl donde se varió el tema del trio de la rubia y la castaña y de la amistad traicionada. Serena retornaba al Alto Manhattan después de autoexiliarse por varias causas, incluyendo el haberse acostado con Nate Achibald, prometido de Blair Waldorf, la mejor amiga de la rubia. El descubrimiento de esta traición resquebrajaba la amistad de ambas chicas y las empujaba a los brazos y camas de otros hombres .

                                   nate entre rubia y castaña 

Lo interesante es que salía a colación una regla de las muchas inventadas por Blair , en su rol de Queen Bee, líder de su escuela: una estudiante no podía enredarse con el novio de una amiga aun cuando hayan terminado. Blair se lo hacía saber a una incauta que estaba saliendo con Dan Humphrey quien ya llevaba la marca de haber sido pareja de Serena. Esta regla tan extraña ya se había percibido en el manual de la proto Reina Abeja, Regina (Rachel McAddams) en la versión original de Mean Girls.

                            Las Mean Girls originales

Maddy y Estereotipos sobre las Latinas

En Euphoria, Sam Levinson tenía muy claro que el romance Nate-Maddy era frágil por su misma toxicidad y planeaba una relación entre el playboy psicópata y la bella trans Jules. Como creo que Maddy y Jules no intercambiaron escena sino hasta el final de la Primera Temporada, no habría el conflicto de intereses que se presentó en la segunda cuando Cassie comenzó a follar con Nate. Antes de llegar a ese punto habría que hablar de quien era Maddy y por qué no debía estar con Nate.

Rue nos cuenta, en el cuarto episodio, que Madeleine Pérez es hispana, hija única de una manicurista y de un padre desobligado que vive echado en el sofá de la sala. Es aquí que comienzan los clichés negativos que deleitarían a los antinmigrantes. Maddy es morenita, bajita, putita, interesada, mentirosa, ladina, infiel, perezosa…Resumiendo, es un compendio de características nefastas asociadas con la hembra latina.

Rue nos cuenta que de pequeña, Maddy era graciosilla y suelta de cuerpo por lo que su madre la inscribió en varios concursos de belleza que ganó fácilmente. Iba camino a competencias más adultas, cuando la madre la retiró del circuito, temiendo que los escándalos que asociaban esos certámenes con pedófilos, empujasen a su amada hija a una tragedia como la de JonBenet Ramsey.



Desempleada, Maddy se dedicó a pasar el tiempo libre en la peluquería donde trabajaba su madre. Así descubrió que existían dos tipos de personas: las como su madre que servían y las que eran servidas. También notó que las que eran servidas no le trabajaban un día a nadie. No hacían NADA, y la niña decidió ser una de ellas.



Para eso necesitaba de un marido rico e influyente. Usando su pericia en concursos de belleza Maddy se volvió reina de porristas y así capturó el interés del capitán del equipo, o sea Nate Jacobs. Ser novia de Nate ,que la cubría de regalos desde flores hasta un abrigo de piel, tenía sus ventajas a pesar de que era una relación basada en mentiras. Nate la buscó porque creía,  que al ser latina, Maddy era sumisa y virgen.  Ni lo uno ni lo otro.

Rue nos cuenta que Maddy, a los catorce años perdió su virginidad con un desconocido bastante mayor que ella. Siguiendo con la mentira, Maddy estudiaba videos pornográficos para aprender, no solo artes amatorias sino también a fingir orgasmos. Así hacía creer a Nate que era un gran amante. El problema es que Maddy manipulaba las inseguridades del novio para calmarlas o para exagerarlas. Una de las peores escenas ocurría en el capítulo 8 cuando Maddy, en medio del coito, recriminaba a Nate por no lograr una erección.

Siguiendo los clichés asociados con las mujeres latinas, Maddy era vulgar en expresión y vestuario, lo que provocaba riñas constantes con su pareja. Durante estos quiebres, Maddy buscaba amantes, todos mayores y con poder monetario. Ante la policía, Nate confesará conocer esas infidelidades. Dirá que Maddy no es buena , pero que la ama. Solo nosotros sabemos que está tramando una manera de librarse de un prontuario y también de Maddy.

                                      El vestuario de Maddy

Sucedió una Noche de Feria

La noche de la feria es un momento de revelaciones para Nate. El semi desnudo traje (“onda matambre” la llamaría la vedette argentina Moria Casan) en el que Maddy aparece en la feria , su desafío de presentarse en esas fachas ante los futuros suegros serán una alerta para Nate de que ella no tiene cabida en el futuro que él visualiza. Maddy empeora todo drogándose, vandalizando el stand donde Cal Jacobs mercadea su afamado chile con carne y, sin provocación, llama “puta” a su futura suegra.

Asi hay que vestirse para caerles bien a los suegros.

Nate la sigue rugiéndole “Haz muerto para mi” y casi la estrangula. En ese momento emerge el reptil venenoso de Maddy encarándolo con lo que ella cree es una señal de bisexualidad de su pareja: las fotos “ peniles” que encontró en el celular . De ahí surge el temor de Nate que ahora se siente amenazado por las dos mujeres de su vida. Neutraliza a Maddy reconciliándose con ella, pero ya no por amor sino por miedo.

La situación se les escapa a Nate y a Maddy de las manos cuando las marcas en el cuello de la chica se hacen públicas. La Señora Pérez denuncia al agresor de su hija y Nate cae en desgracia. Ahora es otra vez el turno de Jules y Tyler de ser chantajeados. Maddy colabora con el plan de su novio sin ningún reparo moral. Ella denuncia a Tyler como su agresor y Jules testifica que lo vio agrediendo a una chica que ni es su amiga. Maddy y Nate se presentan triunfantes en la fiesta de Halloween y son recibidos como si fuesen de la realeza.



¿Qué paso con el video?

Hay dos cosas importantes aquí. La relación Nate y Mady ha quedado irreparablemente fracturada y llega a un cierre final en el último episodio de la temporada. Sin embargo, la última escena de Maddy la muestra con una expresión de extrema maldad al ver el contenido del disco que le ha robado a su ex novio: la grabación del encuentro sexual entre Jules y Cal Jacobs. Ahí entran en juego muchas posibilidades que fueron olvidadas por Sam Levinson.

En la Segunda Temporada, nadie se acuerda de ese video. Maddy parece haberse encontrado a sí misma en un empleo de au-pair. No es que le haya tomado amor al trabajo. Lo que ha encontrado es otra mujer a la que quiere imitar. En el closet de su nueva patrona, Maddy haya su sueño futuro de ser rica, elegante, importante, pero sabe que Nate que sigue mosqueando alrededor de ellano se lo va a dar.



En su nueva vida, Maddy hace amistad con Jules quien en un momento le dice que no vuelva con Nate puesto que él no sabe lo que vale su ex novia. A mí me gustaría que Jules supiera que su “amiga” fue cómplice del chantaje de Nate y que posee un filme que podría destruir no solo a los Jacobs sino a la Lolita trans también.

Como a todo “eufórico”, los cambios drásticos de los personajes y sus interactuaciones me han dejado perpleja. No podía creer que Maddy planease regresar con Nate y creo que no pensaba hacerlo. La única razón por la que entra en colera al saberlo con Cassie es porque percibe a su ex amiga como alguien inferior a ella. Lo que le molesta es una combinación de enojo ante la mentira, de humillación por haber sido reemplazada por alguien tan indigno, y tal vez el viejo tropo de género juvenil de que las amigas no pueden recoger las sobras que deja la Reina Abeja.





Cassie, La Patética

Lo sucedido con Cassie no solo rebaja más al personaje de Sídney Sweeney ante un público que goza con un slut shaming que yo creía políticamente incorrecto. También refleja el desprecio que Maddy siente por sus amigas de quienes solo espera sean una corte de confidentes y aduladoras.

Lo vimos cuando Cassie le recuerda su confidencia de las fotos que Nate guarda en su móvil. La indignada Maddy la acusa de tener el cerebro corroído por las drogas y la amenaza con matarla si repite esta confidencia. Así no se le habla a una amiga a pesar de que Cassie, incapaz de guardar un secreto, haya compartido lo de las fotos con su hermana y con McKay.

 A mí me incomoda que los mismos espectadores que desprecian a Cassie admiren a Maddy sin darse cuenta de que se trata de una manipuladora, oportunista y rencorosa. Nate le dice en la Segunda Temporada que lo que recuerda de ella es que era una persona cruel. Basta comparar esa descripción con la enumeración de virtudes que suele hacer de Jules para darnos cuenta que Nate sabe de lo que Maddy es capaz. De ahí esa faramalla terrible que debe crear para recuperar el video.



En cuanto a Cassie no la veo muy diferente de Jules. Ambas son promiscuas, ambas se enamoran fácilmente, ambas son atrapadas por la cultura del porno video. Solo que Jules cae parada y sigue cosechando amor y respeto. Cassie, en cambio, se estrella en un mundo de desprecio y escarnio público. Eso porque la pobre Cassie es tonta de capirote, lo que no quita que merezca compasión y comprensión.

Antes que todo nunca me creí el cuento de que la cadena de malas decisiones del personaje de Sidney Sweeney se deban al abandono del padre , el alcoholismo de la madre o el sueño incumplido de ser estrella del patinaje. Lexi vivió las mismas experiencias y es la más centrada de su grupo. El problema es que Cassie sufre de pereza mental lo que la lleva a tenerse poco respeto, lo que la lleva tener relaciones con chicos que no la respetan y solo quieren filmarla en situaciones obscenas, inclusive sentada en el inodoro.



A diferencia de Jules que sabe llevar una doble vida, se mete solo con hombres que no quieren volver a verla y que, como ella, prefieren lo casual y secreto, Cassie ve en cada relación un encuentro con lo duradero, con un amor eterno. De ahí su sumisión, su incapacidad de defender su intimidad o de salvaguardar un mínimo de dignidad. Cuando descubre que su imagen en diferentes estados de desnudez rueda por en internet se consuela filosóficamente creyendo que en un futuro todos los humanos habrán intercambiado fotos de ellos encuerados.

Esa manera de pensar, su incapacidad de comprender que para McCay sea vergonzoso tener una novia a la que le queda perfecto el titulo anticuado de “mujer pública”, demuestra la falta de neuronas del personaje de Sydney Sweeney. Agreguémosle que Levinson desprecia a Cassie, casi tanto como a Maddy y a Kat, pero a las latinas les otorga un poco de astucia que les permite controlar sus vidas de mala manera, pero mucho más que la pobre Cassie siempre víctima de su insensatez.

                                      Cassie McKay, otra relacion tóxica 

Levinson gusta de colocar a Cassie en situaciones bochornosas como el orgasmo del carrusel o el episodio del baño en el primer capítulo de la segunda temporada. Después de haberse quitado las bragas mojadas con cerveza,  Cassie tiene sexo de pie con Nate en el único baño de una casa donde han sido invitados. ¿Quién viene a golpear la puerta con una vejiga inflada? Maddy ,que cuando descubre que su ex esta adentro cree que su demora se debe a que está defecando. La inclusión del factor escatológico trasciende el vulgar humor de baño ya que demuestra que, como otras veces, Maddy no conoce a Nate.

La escena humilla a los tres, pero más a Cassie quien queda atrapada ya que debe esconderse en la bañera y ver, oír y oler a toda una villa de gente aquejada por necesidades naturales. Para colmo, no hay papel de baño y Maddy se seca las pudendas con una toalla que descuidadamente lanza dentro de la tina y que le cae en la cara a la rubia. Yo no me reí ni una vez con todo ese escabroso espectáculo.



El Trauma del Aborto

En las series juveniles quedan encinta los personajes más negativos, la gordita (Rebelde) o la villana (Georgina en Gossip Girl). Obvio que en esta serie la única en escribirle a la cigüeña es la descuidada Cassie.  Extraordinariamentey creo que a pesar de Levinsoneste episodio nos presenta a Cassie como alguien digno de compasión.

Por primera vez comprendí lo que abogan los Pro-Vida, más información y menos decisiones apresuradas para la embarazada. La misma Cassie siente que debe haber una conversación antes de precipitarse a una opción que no puede ser la única. Solo que McKay es el más deseoso de un aborto sobre el cual no quiere conocer detalles. Se horroriza cuando intuye que Cassie no está entusiasmada ante la idea de sacarse el feto de encima.

Realmente, McKay nunca me gustó. Nunca habló de frente con Cassie, siempre partió de la base que era un trofeo por guapa y una desventaja por su cartel de estrella porno amateur. En lo referente a la terminación del embarazo de su novia, se comportó de manera vergonzosa. Primero expresa sorpresa indignación, luego cae en el rol del niño chiquito (İ Mi papá me va a matar!) y termina con una manipulación asquerosa “estoy seguro de que algún día serás la mejor madre del mundo”.  Nada de eso convence a Cassie solo le da la certeza de que no puede contar con su novio.



Busca consejo con sus supuestas amigas, pero se encuentra con Maddy y Kat enzarzadas en una discusión pueril. Lo próximo es que Cassie busca apoyo en su madre. No sabemos que se dijo, pero obvio que para Suze, y posiblemente Lexi, lo mejor para Cassie es abortar. Por eso la acompañan a la cita médica, supuestamente para darle apoyo, pero en realidad para asegurarse que no titubee. En cuanto a McCay, ni se aparece por allá. Solo regresa en el primer episodio de la Segunda Temporada para recoger los pedazos de Cassie y retomar una relación que el mismo mató.

Volviendo al aborto en sí, a pesar de que el preámbulo a la operación abarca preguntas personales que nos muestran lo disfuncional que es la familia de Cassie, no es tan traumática como suele ser en clínicas más burocratizadas e insensibles. Se puede decir que todo el proceso está representado de manera considerada, compasiva y sutil (“nuanced” se lo llamaría en inglés), pero nos es obvio que Cassie quisiera no estar ahí y que el aborto es un trauma que explicará su comportamiento en la Segunda Temporada.



Parte del fin de una ilusión de ser madre, está la desilusión con McKay quien reaparece en su vida cuando Cassie se ha aferrado a otro sueño, Nate. Cuando McKay no comprende por qué Cassie no quiere volver a ser su novia, ella responde llorosa “porque no soy una buena persona” No hay manera de que McKay sepa que se acaba de acostar con Nate, por lo que su furia contenida debe ser que asume que Cassie no ha superado lo del aborto y lo culpa a él. Entonces se levanta y le dice con tono enojado “no me digas una palabra más”.



Lo extraordinario es que Cassie en medio de su falta de neuronas reconoce que McCay no era una buena pareja. ¿Lo es Nate? Porque desde esa noche no solo Cassie continúa su affaire. Nate, típico de él, la usa (a pesar de que estando en coma piensa que la ama) mientras continúa persiguiendo a Maddy. Aunque esto último lo hace para que Maddy le regrese el peligroso video que puede destruir a los Jacobs.

Cassie Ante un Nuevo Amor

Aunque consumida por la culpa de acostarse con el ex de su mejor amiga (¿es eso Maddy en la vida de Cassie?) no quiere dejarlo ir. Incluso supera el miedo a la reacción que Maddy tendrá al saber que ha contravenido una regla absurda de que no se puede ser novia de un ex de una amiga. ¿Quién inventó esa regla y cuando se la impuso? Sin embargo, el público ve en la ‘”traición” de Cassie, una prueba de su vileza.

A pesar de que no me parece que Cassie se enrede con alguien tan poco recomendable, admiro el que ella reconozca que Maddy y Nate tienen una relación toxica y que declare que no permitirá que regresen. Incluso cuando Nate la rechaza después de ver la obra de teatro, ella acepta su rol de villana que le permite ser feliz.



Curiosamente, Nate ha aceptado que son pareja, le otorga respetabilidad al llevársela a vivir con a la casa de su madre. Se ha mostrado más hombre que McKay. Aunque Cassie no lo sepa, Nate la quiere de madre de sus hijos. Y gracias al tráiler , sabemos que siguen juntos cinco años más tarde. En cambio Maddy sigue dando tumbos, sin haber logrado sus sueños fantásticos.

Como todas las féminas de Euphoria (menos Rue) Maddy y Cassie creen que la felicidad viene vestida de Príncipe Azul. Ambas caen en las redes de Nate Jacobs. Maddy se cree inteligente, pero comete errores tan patéticos como los de Cassie. Al final, no son muy diferentes.