Hace unos días hablé
de la New Wave americana, pero el término, como la música/cultura punk,
nacieron en el Reino Unido. De ahí surgiría una nueva British Invasion
de la escena musical estadounidense que convertiría a Los 80 en la mejor década
en ese género incluso superando a Los 60
Grupos y Vocalistas
La New Wave
británica comienza y termina con The Police. Aunque la banda se formó en 1977 y
alcanzó la fama al final de esa década, su único éxito que llegó a sonar en las
emisoras americanas fue “Roxanne”. A pesar de eso, la New Wave británica ingresó
en la cultura pop estadounidense con The Police y sus éxitos de inicios de los
80 como “Don’t Stand So Close to Me” y “Every Breath You Take”.
Su mayor
atractivo era Sting, su vocalista y autor de la letra de los grandes éxitos de
la banda. En 1984, la banda se disolvió
y Sting, que había estado grabando como solista, se lanzó definitivamente en
una carrera que hoy lo tiene convertido en el cantante (vivo) Inglés más famoso
después de Sir Mick Jagger. Hasta su aparición en la taquillera serie Only Murders in the Building lo ha hecho relevante para la Generación
Z.
Lo extraordinario
es que, aparte de “Moon Over Bourbon Street”,
no recuerdo que me haya gustado ninguna canción de Sting como solista.
Eso no significa que no fuesen buenas, pero el impacto que tuvo The Police en
la primera mitad de la década no dejó espacio en mi imaginación para su vocero.
El impacto fue mundial como lo constataron los del conjunto cuando en 1982
tuvieron un recibimiento apoteósico en el Festival de Viña del Mar.
La música inglesa
de los 80 era, me faltan palabras para definirla, …¿Más sofisticada? ¿Más
intelectual? ¿Más experimental? Para poder llegarle a los más jóvenes
entró en la Teen Culture a través del cine. Por ejemplo, Phil Collins había sido
por años vocalista de la banda Genesis, pero su carrera de solista fue
tremendamente impulsada cuando su canción “ Take a Look at Me Now” fue usada en
la banda sonora del Noir Against All Odds, llegando a ser nominada al
Oscar.
Mas adelante, Phil
(que hoy es más famoso por ser el padre de Emily in Paris) volvería a tener un exitazo por la canción del drama de la Guerra Fria White
Nights, también nominada al Oscar. Lo que no sabía es que su carrera de
solista en Los 80 produjo cinco Long Plays en 1981, 1983, 1985 y1989. Esta
abundancia musical cosechó para el artista fama y fortuna con cinco singles que
alcanzaron el sitial más alto del Billboard, la mayoría provenientes de su
álbum más vendido: “No Jackets Required”.
Ninguno de los
libros sobre Teen Culture que he leído mencionan al padre de Lily Collins como
una influencia en ese aspecto. Sin embargo mi hermano me cuenta que Phil,
viejito, bajito, calvito, causaba furor entre las chicas debido a temas alegres
y bailables como “Easy Lover” o “Sussudio” (mi favorita) que podían oírse en
pubs y discos.
Otro solista que encontró
fama al irse de su grupo fue George Michaels quien había llegado al estrellato
como parte del dúo Wham! Y con su
vibrante “Wake Me Up Before You GoGo” Pero ya para 1985, George estaba haciéndose
de un fandom femenino (todavía faltaban veinte años para que lo sacaran del
closet) con baladas románticas como “Careless Whisper”.
Ya para fine de
la década había interrumpido su dupla con Andrew Greely y se había convertido
en un reconocido solista pop con preciosas temas como “Kissing a Fool” (quinto
lugar en el Billboard de USA).
De la Pantalla a la Radio
Volviendo al
fenómeno New Wave, sus mayores exponentes británicos, con excepciones de las
que hablaré en un segundo, se hacían conocidos por filmes. Así es como una
generación joven conoció a Frankie Goes to Hollywood for “Relax” y una escena
semi porno del filme de Brian de Palma Body Double (1988).
John Hughes, el
gran gurú del cine del Brat Pack, usaría la música de estos grupos New Wave
para sus filmes de adolescentes. Hoy mencionar la Orchestral Manoeuvers in the
Dark es invitar a un signo facial de interrogación que desaparece apenas uno
silba los acordes de “If You Leave” tema
de Pretty in Pink.
Spandau Ballet
fue famosa por “True” que muchos recordamos como lo que bailan Jake y Caroline en
un baile escolar en Sixteen Candles, siendo observados por Samantha hasta
que la interrumpe El Geek.
”Don’t You Forget
About Me” será siempre recordada como el tema, casi protesta, de The Breakfast
Club. ¿Alguien recuerda que sus intérpretes eran Simple Minds, otra
banda inglesa de la New Wave?
Simple Minds se llamaba
inicialmente Johnny and the Self Abusers.
¡No es broma! Los nombres de los grupos de la New Wave británica eran casi
tan buenos como su música. Acuerdense
de Echo and the Bunnymen, o Flock of Seagulls, o The Thompson Twins o The Pet Shop
Boys con su immortal “West End Girls”.
Tears for Fears también
es un buen nombre que viene de la jerga psiquiátrica. Roland Orzabal (hijo de
argentino) y Curt Smith estaban interesados en ese tipo de terapia que había
ayudado a John Lennon en su crecimiento interior. Por eso adoptaron el nombre
para la salida de su primer álbum “Mad
World” (1982) creado un año después de ellos conocerse en Bath y formar una
dupla.
Ese primer álbum
se apoyaba― como mucha de la música New Wave y otras corrientes ochenteras― en el
sintetizador más que en otros instrumentos. La internacionalización del dúo llegaría
en 1984 con su segundo álbum “Songs From the Big Chair” que traería exitazos
como “Shout” con su sonido rítmico y repiqueteo de percusión. Con su letra de
protesta y un poderoso video , esta canción se convirtió en el número uno del Billboard
de USA y de otros países.
Mi favorita de
ese álbum es “Head over Heels” que todavía canto cuando me enamoro, bueno
cuando me “enamoraba”, estoy viejita. Muy bueno el comienzo, un poco bombástico
con una especie de carrillón. Inolvidable video filmado en la biblioteca del Emmanuel
College (una universidad dedicada los estudios teológicos) de Toronto.
Sorprende que tan magna canción solo llegase al tercer lugar del Billboard
estadounidense.
Su mayor éxito,
tan bueno que ni me acuerdo del video (pero si de la letra), es “Everybody Wants
to Rule the World”. Una canción inmortal que ha sido reversionada, porque
siempre su temática es relevante, y la hemos escuchado en bandas sonoras desde Los
Juegos del hambre, hasta la parodia de Catalina la Grande, The Great.
Que el mismísimo Harry Styles haya grabado un cover del tema escrito por Roland
Orzabal afirma la vigencia de esa canción.
El Fenómeno
Duran Duran
Me he explayado
con Tears for Fears porque fueron mis favoritos, pero la locura del fandom
estadounidense, la banda New Wave británica predilecta de los adolescentes y no
tan adolescentes, fue Duran Duran. En 1977, en Birmingham, John Taylor y Nick
Rhodes, amigos de la infancia, fundaban Duran Duran, llamado así por el villano
de Barbarella. En 1979 se les agregaría el bajista Roger Taylor y en
1980 Andy Taylor (dato curioso, los Taylor no eran parientes) y Simon Le Bon.
Ese fue el
ensemble para su primer disco “Duran Duran”
que rápidamente subiría a los más vendidos del Reino Unido, a pesar de
que su single más conocido “Girls on Film” es recordado por un video audaz que
bordeaba en soft porn. Mejor suerte la tuvo en 1982, su segundo álbum “Rio”
(el primero que adquirí), seguido en
1984 por “Seven and the Ragged Tiger”
con éxitos como “The Reflex” .
El caso Duran
Duran es un exponente del poder visual y auditivo de la música New Wave porque
para 1984, se habían convertido en el conjunto más hot británico. Hasta la
Princesa Diana anunciaba que eran su grupo favorito. Sin menospreciar sus excelentes
canciones, como todo en los 80, los chicos de Duran Duran entraban por la
vista. Sus conciertos y tours los convertían en el nuevo canon de belleza
masculina en todo el mundo. Los que no podían verlos en persona tenían los magníficos
videos que acompañaban sus éxitos.
La realidad es
que eran buenos músicos, sabían venderse bien y…vamos…eran guapísimos, sobre
todo Simon Le Bon. Tanto que una maestra veinteañera como yo no sé avergonzaba
en definirse como “duranie”. Parte de su encanto era que antes de meterse en la
cantada, Simoncito había pasado un año
trabajando en un kibutz en Israel y parece que le había gustado porque escribió
una canción “Tel Aviv” que incluyo el grupo en su primer vinilo.
El que el
delicioso Simon no fuese judío hacia más interesante su filosemitismo o
filosionismo. Hoy da tristeza recordar que Los 80 fue la mejor era para los
judíos ingleses y que Israel no era un nombre que evocaba odio entre sus
conciudadanos.
Me ha sorprendido
descubrir que antes del ’84 a Duran Duran le fue difícil insertarse en la
cultura estadounidense. Muchas radios no querían arriesgarse a poner sus
singles porque no sabían como vender su música. . A sus álbumes les fue mejor
y “Duran Duran”, “Rio” y “Seven and the Ragged Tiger”
estuvieron entre los 10 más vendidos. Pero” Hungry Like a Wolf”, mi canción favorita, solo llegó al tercer lugar en 1983. Al año siguiente,
con un tour a lo largo de la Unión Americana y con la “ Duran Fever” desatada, “The Reflex” alcanzó el número 1 con “Wild Boys” en el
segundo.
Parte importante
de la fama de Duran Duran fueron sus videos que eran obras de arte separadas de
la canción que enmarcaban. Desde los exóticos escenarios (filmados en Sri
Lanka) de “Hungry Like a Wolf” hasta la oscura distopia de “Wild Boys”, fueron
las imágenes visuales las que contextuaban temas con letras a ratos repetitivas
sin sentido. Mi padre― que los detestaba― tras escuchar por enésima vez el alarido
“Wild Boys!” de la boca de Simon LeBon exclamó “Duran Duran. ¡Cómo
duran!”
“The Reflex” por ejemplo era más absurdista con la
inserción en el estribillo de un ulular que mi hermana y yo imitábamos por las
calles. Quizás lo estrambótico de su estilo enganchaba a los jóvenes, pero reitero, ayudaba lo visual; los videos y el atractivo
físico de los integrantes del conjunto.
En 1985, alcanzaron
de nuevo el tope de Billboard con un tema del filme de James Bond: A View to
a Kill. Esta canción fue la numero 1
en Estados Unidos. En ese momento la imagen pública del grupo era tan intensa y
su éxito tan seguro que nadie, menos los jóvenes fans, podían imaginarse que el
conjunto tenía las horas contadas.
La fama les había
llegado a los Duran Duran muy pronto, pero a un alto precio. La demanda por nuevas
canciones, nuevos temas, nuevos videos, el vertiginoso ritmo de los constantes
tours, los había desgastado. En 1986, John Taylor se tomó un largo descanso sabático
en la campiña inglesa. Nikki y Simon firmaron contratos para seguir carrera de
solistas. Duran Duran no se desbandó, pero se “achicó ”. En el verano de
1987, cuando los vi en el Madison Square Garden, solo quedaban tres de los músicos
originales, Andy y Roger Taylor y Simon Le Bon que había retornado al grupo.
Este tour,
Strange Sounds, consiguió otro número uno “Notorious”, pero Duran Duran no
volvería a ser lo que fue. Esa fue la historia de muchos cantantes y conjuntos
de la New Wave. Lo importante es que en la Teen Culture de Los 80, Duran Duran
y su música fueron la realeza.
BIBLIOGRAFIA
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Decades: 1980-1989
Miller, Donald C. Coming
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Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Prescott , Taylor. American
Pop-Pop Culture in the 1980s: From MTV to Reaganomics, The Rise of Corporate
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