Si la maternidad adolescente era vista en términos
ambiguos por la ficción qué decir de Family donde las únicas que enfrentaban
embarazos inesperados eran mujeres casadas. Hablando de Family , nunca
entendí como de esa serie surgió la más imprevista Teen Idol femenina. ¿Gustó
Kristy McNichol porque era una tomboy deportista? ¿O fue su falta de
interés en el sexo lo que la alejó del lugar común de la adolescente dominada
por sus hormonas?
En 1976, iniciaba en la ABC, Family, la saga de los Lawrence, una
familia de clase media alta de Pasadena (California) que sobrevive varias
crisis que afectan a los padres Kate y Doug y/o a sus hijos Nancy, Willie y Buddy.
Producida por Aaron Spelling, ya famoso por Mod Squad, y por Mike Nichols
que había hecho fama de director en Hollywood con El Graduado y Carnal
Knowledge, más un libreto de Jay Pressner que había adaptado La primavera
de un solterona y Cabaret, Family auguraba el éxito que iba a
tener.
No en mi hogar. Tres episodios y mi madre la calificó de aburrida y antipática y regresó a sus telenovelas. Los 70 seria la década de las sitcoms familiares como All in the Family, The Jeffersons y Soap.El problema de Family es que los ricos tenían problemas de ricos, a lo más solucionaban los problemas de los más vulnerables. O sea Los Lawrence eran “Grandes Salvadores Blancos con Dinero”. No eran de clase obrera como los Bunker, ni negros con Los Jefferson ni tenían hijos gays o mafiosos como en Soap.
El Inexplicable Encanto de Kristy
Yo volví a verla cuando ya tuve televisión, o sea en su
quinta y final temporada(1979-1980). Para entonces Family ya había
ganado la aprobación de la Asociación de Maestros y Padres a pesar de sus temas
adultos y (para la época) controversiales aparte de que había recibido Grammys,
incluyendo dos para Kristy McNichol.
Para entonces yo era una mujer de mundo de veinte años, tercer
semestre de universidad, y que despreciaba la Teen Culture. Sin embargo, no era
ciega a la pasión que sentían los chicos por La McNichol. Era uno de los pocos rostros
femeninos en aparecer en portadas de revistas juveniles. No era bonita, no era
glamorosa, ni simpática. Sin embargo, escuché a un par de vecinitos comentar
respecto de ella “Boy! She is built!” Me quedé muda. “Built?” Si era más plana
que una tabla de planchar… Pero para mocosos de doce años…. ¿Qué sabían ellos?

Me puse a ver la serie en mis vacaciones de invierno.
Efectivamente, Kristy no tenía curvas, vestía siempre de pantalones, se parecía
a su hermano Jimmy con peluca y sus modales eran…de tomboy o como dijo
mi madre “amachados”. ¿Detectábamos ya una vibra gay, décadas antes que la
actriz―hoy retirada― saliera del closet?
El hecho es que ni mi hermana, ni mis amigas la habían
idolatrado. Tampoco era buena actriz aunque me hizo llorar en Summer of My
German Soldier, solo porque la trama era tan conmovedora. No me impresionó en
filmes de Los 80 como Only When I Laugh, menos en the Pírate Movie,
y me encantó que la mataran en el telefilme Women of Valor. Ni quiero
hablar de Little Darlings.
Mas que darle palos a una actriz sobrestimada, mi pregunta es ¿qué la convirtió en ídolo? ¿Por qué gustó su personaje de Laetitia “Buddy” Lawrence? Ni su ropa ni su look eran para imitarlos, y era tan antipatica. La serie cubria muchos temas adultos como sexo entre adolescentes, alcoholismo juvenil, etc. Sin embargo ninguno de esos problemas inquietó nunca a Buddy lo que la hacía bastante sosa. A lo más en su primera fiesta, se marchaba molesta cuando ve parejas besuqueándose, ya que temía que ella deba seguir ese ejemplo.
Ídolos Deportivos
Gatita Judy, mi vecina y amiga, me dice que el atractivo
de Kirsty para su público juvenil era su
amor por los deportes. Se desplazaba en bicicleta, era nadadora, beisbolista,
cuando su madre la busca luego Buddy abandona la fiesta “besucona” la encuentra
en una pista de patinaje.
Además, Buddy practicaba un deporte entonces desconocido, la
patineta. Se entiende su atracción sobre jovencitas que admiraban a las atletas
hasta el punto de que nacieron en esa década varias figuras juveniles que
fueron Teen Idols.
Las Olimpiadas de 1976 crearon un par de chicas
prodigiosas cuyas piruetas hicieron a las jovencitas pasarse más tiempo en el
gimnasio. La gimnasia olímpica de Nadia Comaneci hizo que más de una muchacha
estadounidense se pusiese a hacer ejercicios sobre el caballete para emular a
la deportista rumana.
Las Olimpiadas de Invierno en Innsbruck crearon una nueva
adorada en la figura de la patinadora de hielo Dorothy Hammill. La campeona
olímpica instituyo una moda por su corte de cabello y por su deporte. Los 70
fue la época en que los adolescentes no abandonaron los patines que, en su
infancia, los habían hecho deslizarse sobre el hielo o sobre otras pistas.
Los patinadores hasta tenían su himno, “Saturday Night”
de los horripilantes Bay City Rollers. He tratado de no hablar de ese conjunto
escoses que provocó furor en America en la segunda mitad de la década. Eran la
pasión de mis compañeras de la U.N.I.S. (United Nations International School). Yo
no les encontraba el chiste. Con su vestimenta ridícula de zapatos de
plataforma, pantalones de golf y medias a rayas, ya parecían Ronald MacDonald.
Es como el furor
que causaba KISS en mi escuela judía. Ahí por lo menos se entendía puesto que
Gene Simmons era nacido en Haifa (su verdadero nombre es Chaim Witz) y su madre
era sobreviviente de Mauthausen.
Embarazos Indeseables
El tema del embarazo era un constante en Family, pero nunca afectaba ni a Buddy ni a sus amigas. El primer gran amor de Willie Lawrence, Salina, tenía un bebé de un hombre casado. Meredith Baxter Birney se convirtió en una pinup (de adultos) con su rol de Nancy, la hija mayor de los Lawrence. En la primera temporada, tras descubrir a su esposo Jeff (John Rubinstein) en la cama con otra, Nancy vuelve con sus padres y decide divorciarse. Ohh pero está embarazada por segunda vez.
Nancy planea abortar. En una discusión con su marido,
Kate confiesa que ella quiso abortar a Buddy. No me sorprende. Ya en ese episodio hemos descubierto
que Buddy es insoportable, y como su padre, me gustaría cachetearla.
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El problema es que Buddy,
tiene la horrible costumbre de escuchar secretos que no le corresponden.
Oye que su madre casi fue a una clínica de abortos para evitar el nacimiento de
su hija menor, Buddy enloquece y huye en el auto familiar. De ahí, se va a un invernadero y se pone a
romper a botellazos el tejado de vidrio, ataca al guardia del lugar y termina
siendo arrestada. Ya Buddy parecía una delincuente infantil, peor que las del
ABC Movie of the Week.
Mas allá de si lo escuchado era para sentirse mal, el
hecho de que una cría de doce ponga en peligro su vida, la ajena y el auto,
exasperó a mi madre quien siempre temía que yo fuera a copiar la mala conducta
de personajes en pantalla. Lo mas divertido es que todo el escándalo hizo que
Nancy regresara con su marido. Pero para el segundo episodio, el embarazo había
desaparecido mágicamente. No pareció importarles a los escritores ya que al
final de la primera temporada, Nancy y Jeff se divorcian.
Un par de temporadas más adelante, Nancy y Jeff se reconcilian y planean volver a casarse, pero ella tiene dudas. Un embarazo imprevisto apura la boda, pero antes Nancy tiene un conveniente aborto espontaneo.
Un tema recurrente en la serie es la insatisfacción de
Kate con su rol de esposa y madre. En una ocasión planea rentar un piso para
tener “a room of her own”, pero acaba atrapada con una chica embarazada cuyo
parto debe atender. Con el tiempo, Kate busca empleo como maestra de música y
comienza a aceptar que su familia no la necesita tanto como antes.
En la última temporada, Kate vuelve a sentirse preocupada
ya que pronto Buddy parte para la universidad y su rol de madre acaba (curioso
cuando los Lawrence acaban de adoptar una huerfanita). Esta preocupación
coincide con una ola de nostalgia y luto por su hijo muerto. La solución divina
es un embarazo. Otra vez, Buddy escucha
lo que no debe. Tras oír a Kate hablando con su doctora, Buddy vuelve a
enloquecer como en el primer episodio. Solo que ahora no tiene doce años.
A pesar de que entendemos que es miedo a perder a su
madre, no excusa el comportamiento de la chica. El modo en que agrede
verbalmente a la ginecóloga, a su padre
y sobre todo a su madre es inmaduro, insolente e improcedente. Su intención es
que su madre aborte, pero en vez de convencerla la aterroriza con visiones de
lo que ocurrirá a ella y al bebe y pretende obligarla a tomar una decisión
alternando sentimientos de culpa con posibilidades que ni los médicos hubiesen postulado.
Cuando, a pesar de la campaña emprendida por su hija
menor, Kate decide tener al bebé es rechazada por su marido y sus hijos (con
excepción de Nancy que, como madre, entiende el dilema de Kate). En la mesa,
Buddy tiene la insolencia de gritarle a su madre “¡estás muy vieja para tener
un hijo!”. Mi madre me hubiese partido la boca si le hubiese respondido así a
los 17 años.
Con tanto apoyo familiar, Kate pierde a la criatura y…¡todos
felices! Lo primero que me resulta chocante, viendo el episodio con mi mirada
de vieja sabia, es el alivio que todos sienten al acabarse un problema que no
debió existir y la facilidad con la que todos retoman su vida normal.
Yo conozco mujeres que nunca se han recuperado de un
aborto (espontáneo o provocado). Lo otro que me incomoda es como la serie echa
mano a un recurso trillado y simplista como la pérdida de un feto antes que
enfrentar el aborto quirúrgico que todos desean o el nacimiento de un niño.
Me recordó a como Rene Muñoz solucionó el problema del
embarazo de Thalía en Quinceañera. Atrapada entre el miedo de ser madre
a los quince años y la posibilidad de que su hijo herede la drogadicción del
padre, Beatriz sale disparada en su coche y pierde al niño en un aparatoso
accidente automovilístico.
La diferencia es que hablamos de una sociedad latina
ochentera donde el aborto no era legal; que se trata de una niña no de una
adulta capaz de tomar una decisión responsable y, más importante, Beatriz cae
en una fuerte depresión acompañada de un mutismo electivo del que solo la saca
su amiga del alma Maricruz (Adela Noriega). En cambio en Family, las embarazadas
son siempre adultas cuyos embarazos acaban con una línea escrita por un
libretista que las saca de apuro a lo Deus ex Machina.
Una ironía es que en 1980, el embarazo de una cuarentona
todavía era visto como una tragedia. En el transcurso de los próximos treinta años,
presenciariamos un trend, un aumento de mujeres maduras pariendo sin
problemas, a pesar de que a veces eran primerizas.
Esto se trasladó a la televisión a las sitcoms y teen
dramas sin mayor escándalo. Recuerden los casos de Linda Evans en Dinasty, Suzanne Sommers en Step by Step, la
madre de Jennie (Kellie Garth) en Beverly Hills 90210, la misma Meredith Baxter en Family Ties.
Roseanne (embarazada en la vida real) y
su hermana Jackie, escriben a la cigüeña en su madurez y en este siglo, lo hace
Kirsten en The O.C. Todas tuvieron hijos sanos sin que su familia las
agobiara con la cantilena del aborto.
Erica y La Sexualidad Adolescente
Lo sorprendente es que, y yendo totalmente en contra de
los telefilmes/fabulas-con-moraleja, el embarazo no era algo que afectase a las
adolescentes en Family. A pesar de sus romances, Buddy parecía un ente
asexual, nunca era asaltada por los requerimientos de sus pretendientes como
nos ocurría a todas en la secundaria. Era como si el embarazo fuese un castigo
del pecado de la lujuria o de las villanas o de las muy desubicadas y veremos
ese lugar común en los Teen Dramas hasta de este siglo.
Sin embargo en ese mismo episodio “When the Bough Breaks”,
donde Kate contempla un polémico embarazo,
una amiguita de Buddy contempla perder su virginidad. Erica (la desafortunada
Dominik Dunne de Poltergeist)ha estado estudiando en un internado de
monjas y solo tiene unos días de vacaciones para visitar a su familia. Ha
calculado que ese tiempo es suficiente para perder su virginidad con un
desconocido. Se lo cuenta a las asombradas Buddy y su mejor amiga Audrey.
El discurso de Erica sobre por qué debe dejar de ser
virgen es un eco de todos los que me endilgaron falsas amigas en la secundaria.
Cree ser la única en su clase que no ha perdido su virtud, se siente menos
mujer, menos inteligente o madura ya que la actividad sexual implica “conocimiento”.
Además saca a relucir el eslogan feminista de que es
dueña de su cuerpo y del poder elegir a quien se lo entrega. Aunque Audrey le recuerda
que debería al menos estar enamorada antes de entregarse a un extraño, Erica
dice que basta que sea guapo, chistoso y heterosexual.
El candidato perfecto resulta ser Willie el hermano de
Buddy al que Erica comienza a acosar de manera divertida, mandándole regalos y
dándole una lista de sus cualidades, incluyendo que ya tiene 17 años, lo que la
hace “legal”. En ese entonces, en California y Nueva York, la edad de consentimiento
sexual era 16 años.
En el acoso del que Willie se defiende torpemente,
Dominique luce un vestuario más maduro y sofisticado que el de Buddy,
principalmente el look “Disco” (tacones plateados, peinado alto y strapless ceñido)
que lleva puesto cuando lo cita en un motel. Lo interesante es que la única que
sabe lo que sucede es Nancy que no parece ni escandalizada ante la actitud de Erica
ni ante la posibilidad de que su hermano ayude a la chica a perder su
virginidad.
Como con el aborto, la serie no parece incomoda ante la
actividad sexual de una adolescente siempre y cuando esté dentro de los
confines de la ley y sea consensual. Me hubiese gustado que el romance hubiese
continuado aunque fuese vía telefónica y epistolar como le pide Erica a Willie
al despedirse. Para entonces la chica ha visto en Willie las cualidades que lo
hacen idóneo ya no para amante sino para novio formal y Erica no era peor de
las que el joven se había enamorado en el pasado.
¿Entonces quiénes eran las modelos que seguían las
jovencitas? ¿Buddy o Erica? A pesar de
que Buddy fuese un buen ejemplo para las deportistas, a juzgar por encuestas y
publicaciones, a fines de Los 70, las adolescentes admiraban a personajes
ficticios más glamurosos, y a chicas con poderes aunque fuesen mágicos. Y en
las soap operas, iba a aparecer un tipo de adolescente más cercana a Erica que
a Buddy y cuyas aventuras siguen dando que hablar medio siglo después de su
aparición.
BIBLIOGRAFIA
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Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a
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