miércoles, 16 de septiembre de 2026

La Colorina y el Síndrome Filumena Marturano (Telenovelas del Ayer)

 


¿Han visto la serie turca Cartas del pasado? Yo la vi porque quería saber si los adolescentes turcos eran tan complicaditos como los de Occidente. Aparte de confirmarlo, la serie de Netflix me hizo pensar en la importancia de la identidad de un joven, o chica en este caso, que no sabe quiénes son sus padres, y debe descubrirlos entre varios candidatos. Eso me llevó al reverso, un padre que debe adivinar cuál es su hijo.  Ese tropo ha sido muy usado en las telenovelas, principalmente en la famosa Colorina que a propósito está completa en YT. El tropo nació en un drama italiano de la posguerra del que probablemente nunca han oído hablar.

(NOTA: No he acabado con mi exploración nostálgica de la cultura adolescente, pero es hora de tomarnos un descanso y volver al mundo de la televisión)

De Nápoles a México

Apenas salida de una guerra mundial que la dejó bombardeada y hambrienta, Nápoles sería el escenario de la dramaturgia de Eduardo Da Filippo. Así nacería Filumena Marturano (1946) que años más tarde sería un éxito de la dupla Sofia Loren-Marcello Mastroianni en el cine. En ambas versiones Doménico Sorrentino es un comerciante napolitano que por más de veinte años ha tenido a Filumena Marturano de querida a pesar de ser casado. Acabado de enviudar, Doménico quiere casarse con una mujer mucho más joven que él. Enfurecida al ver la ingratitud de su amante, Filumena finge estar moribunda y así obliga a Doménico a casarse con ella.




Cuando descubre el engaño, el comerciante monta en colera creyendo que su amante quiere su dinero. Filumena le explica que solo quiere un apellido para los tres hijos que ha tenido a espaldas de Doménico. Agrega que uno de ellos es hijo de Doménico. Le entra la duda al hombre que decide conocer e investigar a los muchachos para descubrir cuál es su vástago.

Al cabo de unos meses, el confundido Doménico no ha descubierto quien lleva su sangre, pero les ha tomado cariño a los muchachos. Finalmente admite que Filumena es el amor de su vida, y adopta a los tres hijos sin preocuparse ya cuál es su hijo. Esta comedia encantó al público ,se tradujo a varios idiomas y se ha representado en los escenarios de todo el mundo. Mayor fama alcanzó cuando Vittorio de Sica dirigió a la pareja artística más celebre de Italia en un filme de 1964, apropiadamente llamado Matrimonio a la italiana, que ganó varios premios.




Entretanto en México, Julio Bracho, gran director del Cine de Oro mexicano, intentaba recuperar su carrera con un filme cuyo mayor gancho era la presencia de la célebre Libertad Lamarque. Rostros Olvidados (1952) narraba la historia de tres hermanas, hijas del industrial Roberto Casahondo (Julián Soler). Marta (Martha Roth), Claudia ( la colombiana Alicia Caro, esposa de Jorge Martínez de Hoyos) y la pequeña Julieta (Annabel Gutiérrez) ven con preocupación el romance de su padre viudo con la famosa cantante Rosario Velzquez (Doña Liber). Aunque Marta y Julieta comprenden que su padre tiene derecho a rehacer su vida, Claudia siente que la presencia de la cantante es una afrenta a su difunta madre.



Las Hermanas Casahondo ignoran que años atrás, Roberto y Rosario fueron amantes y tuvieron una hija que supuestamente murió en un accidente ferroviario. Lo cierto es que vive y es una del trio. Por razones que el libretista no se molesta en explicar, Roberto se niega a revelarle a su amante el nombre de su hija, aun cuando planean casarse.

Rosario se embarca en una investigación tipo Filumena Marturano . En vez de sospechar que quien lleva su sangre es la menor puesto que se supone nació cuando la esposa de Roberto estaba por morir, a Rosario se le antoja que su hija es Marta. Esta anda en amores con un médico casado y en una variación de la trama del Abanico de Lady Windermere, Rosario hace creer a Roberto que es ella la amante del adúltero.




Antes, le confiesa a Marta que es su verdadera madre. Roberto y Rosario truenan, Marta aceptasin pruebasque la cantante debe ser su madre por lo grande de su sacrificio. Por capricho del libretista, todos acaban en Acapulco donde las chicas se van a un paseo nocturno en lancha. Solo dos regresan. Cuando Rosario gimotea abrazada a Roberto que la muerta era su hija, este le responde “Marta no era tu hija”. Bueno entonces ¿quién? Ponen FIN y nos quedamos sin saber. Pésimo tratamiento del tropo.



Siempre en México, el libretista argentino Carlos Lozano Dana decidió introducir este elemento dentro del nuevo género imperante en la televisión, la telenovela. En 1969, Amparito Rivelles se estaba haciendo famosa con sus dramas maternales, así es que Tele Sistemas Mexicano había decidido invertir en ella para un drama internacional. Así llamo yo a un tipo de teleserie que tiene lugar fuera de México y con personajes europeos. A pesar de su popularidad, este tipo de producción, que se expandió por toda América Latina, no duró más de veinte años.

Sin Palabras tenía lugar en dos ciudades: Paris y Nueva York con un breve interludio en Auschwitz donde Chantal, la protagonista (Doña Amparito), pasa su viudez y purga su crimen de resistirse al invasor nazi. Entretanto, su hijo ha sido rescatado por su fiel criada Elisa, y un antiguo enamorado de Chantal, Adrián Duval (Jorge Barreiro)

Veinte años más tarde, Chantal, ahora una famosa actriz, se reencuentra con Adrián , ahora un millonario empresario, en la Gran Manzana y le exige que le devuelva al hijo. Ah, pero que lástima, cuando Adrián rescató a Elisa (luego de un bombardeo aliado) la encontró amnésica y con tres niños de la misma edad a su cargo.  Chantal tiene la ardua tarea de examinar a tres adolescentes y ver si alguno le recuerda a ella o a su difunto marido. Aquí por lo menos llegamos a conocer la identidad del hijo perdido.



Antes de morir, Elisa recobra la memoria y, en entrevista secreta con Chantal ,le revela el nombre del niño. En aras de la justicia, Chantal que va a casarse con Adrián y convertirse en madrastra de los tres muchachos, finge que Elisa no le ha alcanzado a contar la verdad. Eso no le importa, dice la actriz, ya que le permite querer a sus tres hijastros como si los hubiese parido.

Una variación más jocosa la encontramos en el cine de 1968 cuando Mervin Frank escribió un libreto para la estrella italiana Gina Lollobrigida. En Buona Sera Mrs Campbell, Lollobrigida es Carla Campbell, la mujer más rica y poderosa del pueblo de San Fiorino. Ha hecho creer a todos que es la viuda del Capitan Campbell, un aviador y héroe de guerra que nunca existió.

Lo cierto es que durante la guerra, Carla tuvo amores con tres aviadores, un sargento y dos oficiales y que no sabe quién es el padre de Gia (Janet Magolin) su hija. Entretanto, y por separado, ha hecho creer a sus amantes que cada uno es el padre de Gia. Los tres le mandan dinero que es la base de la fortuna de Mrs. Campbell. El lio es cuando los tres llegan a San Fiorino, con motivo de una reunión de su escuadrón, y exigiendo conocer a su hija.



El Tropo Favorito de Moya Grau

En Chile no hemos tenido mejor escritor de telenovelas y radionovelas que Arturo Moya Grau. Yo crecí escuchando su versión de La Gata de Ines Rodena, Esmeralda, la hija del rio. A los 10 años me vi encantada El Rosario de Plata y a los once Padre Gallo en la televisión. Un año más tarde vi una telenovela mexicana llamada Rosario, con María Rivas ignorando que era escrita por mi compatriota que se había ido a trabajar al país azteca.

En México, Don Arturo se encargó de escribir varias telenovelas que, en esa época, duraban menos de tres meses. Rosario fue la más popular tanto que Amparo Rivelles la interpretó en el cine. Moya Grau, como todos los grandes libretistas, era conocedor de teatro y literatura y se le ocurrió trasladar el tropo Filumena Marturano a una telenovela.



En 1970 debutaba Magdalena protagonizada por Magda Guzma y Claudio Obregón. Si la pareja protagónica les parece sin lustre, la trama tampoco era muy apasionante. Magdalena es la hija del mayordomo que se lía con el hijo del patrón. Un embarazo tiene lugar, la dueña de la casa pretende quitarle el hijo a Magdalena. Esta huye cargando con los hijos del vecino. Años más tarde reaparece on un trío de críos y a ver si los parientes ricos adivinan cual es el que lleva su sangre.

Esta historiamás encima en blanco y negrola pasó Univisión en los 80 en un horario matinal donde nadie seguía las telenovelas. Aparte de lo ridícula que se veía Magda Guzman interpretando a una adolescente, nuestra mayor sorpresa fue reconocer el argumento. Se trataba de la famosa “Colorina”.

La telenovela chilena se tomó unas largas vacaciones entre 1971 y 1977. Fue durante el gobierno militar donde levantó cabeza nuevamente y quien la resucitó fue Arturo Moya Grau con una serie de telenovelas de gran éxito y que combinaban misterios y dramas familiares. Casi todas renacieron en Televisa como JJ Juez, María Jose, La Madrastra (Vivir un Poco)y La Colorina. Estas telenovelas afianzaron la fama de Moya Grau, pero con Colorina también adquirió un aura de transgresor.

El libretista rescribió la sosa Magdalena, conservó el detalle de Filomena Marturano, pero cambió a la protagonista. Luciana, interpretada por Liliana Ross, era una cabaretera que accidentalmente entraba en contacto con los adinerados Almazan. Ana María (Paz Irarrazaval), la orgullosa matriarca, andaba preocupada porque su hijo no le podía dar un heredero puesto que su esposa estaba desahuciada. Ana María propiciaba encuentros entre Colorina y Gustavo Adolfo (Patricio Achurra) y cuando la cabaretera quedaba encinta, planeaba pagarle para que le cediera el hijo.



Colorina cambia de opinión y huye con el heredero junto con los hijos de El Langosta (A. Moya Grau), su vecino y amigo. Vuelve a la vida de los Almazan años más tarde convertida en una respetable matrona y dueña de una tienda de modas. Esta serie tuvo tanto éxito en Chile que Valentín Pimstein, el productor judío chileno que en los 70s había producido una ristra de mega telenovelas mexicanas (Rina, Viviana y Los ricos también lloran) convenció a Televisa de comprar los derechos.

Antes de hablar de los hijos de Colorina, me detendré un poco en el equipo de filmación que fue de primera. Valentin Pimstein era el productor ejecutivo, seguido por Luis de Llano cuya asistente era una jovencita de 22 años llamada Angelli Nesma. Para los roles principales, Pimstein se trajo a Enrique Álvarez Félix con el que había triunfado en Rina y a Lucia Méndez con la que también había alcanzado mucho éxito con Viviana.

De director se eligió al griego Dimitrios Sarras que ya había demostrado su maestría con la iluminación y el uso del claroscuro.  Colorina era una telenovela oscura en todos sus aspectos. La primera parte transcurre en antros, después del crepúsculo, llenos de humo y música de jazz. Fernanda (Lucia Méndez) llega de noche a la mansión Almazán esperando que Iván (José Alonso) le pague sus servicios y se va de noche llevándose a su hijo.



La mayor oscuridad fue en el personaje de Lucia que nos quedaba claro era prostituta. Nunca se había tenido como protagonista una mujer de tan turbio pasado y aunque La Méndez había interpretado chicas seducidas y deshonradas, siempre era ingenua y bien portada. Fue audaz ponerla en ese rol tal como “envejecerla” para ser la madre de un trio de veinteañeros.

El trabajo de Colorina escandalizó y capturó  la imaginación popular.  Se llegó al punto en que la madre del presidente José López Portillo, exigió que se la subiera de horario. Algo que enojó al público por lo que se obligó de nuevo a reponerla en su horario habitual demostrando el poder de la audiencia, pero también su madurez



El look de Lucia (escogido y diseñado por ella misma) ayudaba a crear la imagen de mujerzuela con mucha tela brillante,  maquillaje exagerado, joyería falsa y aunque el cabello de La Méndez era de ese color natural, daba la impresión de teñido. En un periodo en el que Colorina y su bebé se ocultan en la casa de Polidoro (Luis Bayardo), ella se disfraza estilando el peinado del momento, la docena de trencitas que había puesto de moda entonces Bo Derek en 10 de Blake Edwards.





Por supuesto que el vestuario de cabaretera y las trencitas han desaparecido para cuando Fernanda retorna a la Ciudad de México. Ahora luce guapa, elegante, pero sobria. En suma,  una dama capaz de ponerse de tú a tú con Ana María Almazan, la “suegra” que reclama a su nieto, pero también con el pobre Poli, el humilde obrero que quiere a sus hijos de regreso, y hasta con Mirta (María Sorté) la madre que abandonó a esos niños.



La identidad del hijo biológico de Colorina se convirtió en un interrogante para todos los seguidores. El Licenciado Jacobo Zabludowsky (Alav-ha-Shalom) cerraba sus 24 horas de noticias nocturnas con la pregunta “¿Quién es el hijo de Colorina?”. Moya Grau había escrito un libreto donde los chicos creían ser trillizos, pero en pantalla no se parecían físicamente. La producción decidió vestirlos iguales como nenes victorianos y solo sirvió para que mi padre (seguidor fiel de la novela) los apodase “Los Tres Ositos”.



Para interpretarlos se buscó jóvenes galanes como Guillermo Capetillo, recién salido de la triunfadora Los ricos también lloran, Jose Antonio Edwards era Armando y Jose Elías Moreno daba vida a Danilo. El público favorecía a José Miguel por ser interpretado por el ídolo de las adolescentes telenoveleras, yo le iba a Edwards porque era el que más se parecía a sus padres.



Debido a que Colorina está completa (y videos de buena calidad) en YouTube, no les voy a dar un spoiler, pero algo que provoca risa y sorpresa es que en estos cuentos los candidatos al “Hijo X” nunca se parecen a sus progenitores. En la última adaptación de Colorina, Salomé, la pareja protagonista estaba compuesta por la “güera” mexicana Edith González y por el “güero” brasileño Guy Ecker. Pues les pusieron de hijos a Ernesto D’Alessio, Luis María Torres y Rafael Amaya.



Verlos en foto y ya sabes que no pueden pasar por trillizos (si hasta en el alto diferían) ni por hijos de esos padres. Algo de lo que se mofó el villano (Sebastián Ligarde) cuando supo la verdadera identidad del hijo (Amaya antes de ser El Señor de los Cielos) el único rubio de ojos claros de la familia.



La Colorina fue un exitazo que Juan Osorio solo supo imitar con Salomé. Acabo de enterarme que simultáneamente a la Colorina de Lucia Méndez se filmó una versión en Perú, con tanto éxito que se filmó una secuela. Nada sé de ellas, espero algún Gato Seriéfilos peruano me ilustre. Si oí de Apasionada, la versión argentina de 1985.

Uno se imaginaria que el éxito de Colorina crearía un cliché de hijos perdidos y padres confundidos con muchos candidatos, pero solo he encontrado que en 1982 se utilizó ese recurso en Quiéreme Siempre donde Ana María (Jaqueline Andere), creyéndose al borde de la muerte, le entrega a su hija a su prima (Nubia Martí) que a su vez se la regala a Alberto (J.L. Galiardo), el padre de la niña, que la adopta junto a su esposa ( Úrsula Prats).

Pasada su enfermedad, Ana María va en busca de la niña pero descubre que Alberto y su mujer se marcharon al extranjero. Quince años más tarde, Ana María, ahora casada con un famoso pianista (Héctor Gómez), se reencuentra con su ex y reclama el retorno de la niña. El problema es que ante el mundo, Alberto y su esposa son padres de un set de mellizas (Vicky y Gaby Ruffo) y vamos a ver como Ana María descubre a su hija.



La novela era muy entretenida, tal vez porque Las Ruffo tenían roles importantes, lo que la hacían una telenovela juvenil. También porque casi a la mitad, las chicas se enteran de que una de ellas es hija de la amante del padre. Como en Colorina, la identidad de la hija perdida es la más inesperada.



El tropo se perdió por muchos años antes de recobrarse en Chile, en Televisión Nacional en el 2000. TVN quería tener otro éxito exótico como lo había logrado con Iorana. Se les ocurrió enfocarse en la comunidad gitana de Chile. Con una premisa extraída de La visita de la vieja dama de Friederich Durrenmatt y un recuerdo a Colorina, partía Romané en el otoño del 2000. Recordemos.

Jovanka Antich (Claudia Di Girolamo) vuelve al balneario de Mejillones después de 25 años de ausencia. La razón oficial es asistir a la boda de su padre,  el patriarca Melquiades (Héctor Noguera) y presentarle a sus tres hijas adoptivas: María Salomé (Francisca Imboden), María Magdalena (Amparo Noguera) y María Jacobé (Antonia Zegers). El verdadero motivo es vengarse de la familia Dominguez North que la corrió del pueblo, después que Rafael Dominguez (Francisco Melo) la sedujese y embarazase.

El volver a Mejillones resucita los malos recuerdos de Jovanka. El pueblo está en graves problemas económicos y Victoria North (Marés González), la matriarca, ya no tiene tanta influencia. Es en estado de cosas que Jovanka hace una propuesta al pueblo. Desde un balcón ofrece una fortuna en oro a quien mate a su seductor, Rafael Dominguez.




Ese sería el tema central de la telenovela, pero se le agregan las vivencias de pueblerinos y su relación con el pueblo Roma. Los prejuicios de los gajes (no gitanos) en contra de los gitanos es otro tema y más importante y escandaloso para la televisión chilena fue el romance entre Jovanka y el Padre Juan (Francisco Reyes), párroco del pueblo.



Este romance alarmó a la Iglesia Católica y hubo un llamado a TVN que a su vez llamó la atención de la producción de Vicente Sabatini para que le bajaran el tono a una relación que era el mayor gancho de la telenovela. Debido a eso no se enfatizó mucho en la duda de quien era la hija biológica de Jovanka y Rafael. El tema surgió solo cuando María Salomé se puso en amores con Sebastián Dominguez (Ricardo Fernández), el único hijo de quien podía ser el verdadero padre de la muchacha. Por suerte para los tortolos, no había nada de incestuoso en su romance.

No he visto más que clips de Gitanas, la versión de azteca de Romané, pero conozco los cambios: Jovanka (Dolores Heredia) y el Padre Juan (Saul Lisazo) se quedan juntos y el protagonismo recae en María Salomé. Normal siendo interpretada por Ana de la Reguera, entonces la mejor actriz joven de México. Debido a esa importancia en la trama, el que sea o no hija de Rafael Dominguez pasa a segundo plano, concentrándose más en sus amores, matrimonio con quien podría ser su hermano, y con quien tiene un hijo.



Gitanas es el último ejemplo en las telenovelas del síndrome Filomena Marturano aunque Salvador Mejias, gran rescatista de clichés telenoveleros, lo introdujo al final de Fuego en la sangre. A Adela Noriega le han robado una hija recién nacida. Tiempo más tarde le muestran en un orfanato a tres bebitas. Sin poder identificar a la que lleva su sangre, Sofía adopta al trio.



Casi al final,  le preguntan si ha identificado a su hija biológica. Con voz displicente, Sofia responde que siempre lo ha sabido,  “una madre siempre sabe”. Para la armonía familiar no necesita reconocerla públicamente, las tes serán sus hijas.  Con eso simplifica la angustia y esfuerzo que han puesto otros padres de ficción al intentar descubrir quienes son sus hijos.

Pero qué ocurre cuando la interrogante viene del vástago con preguntas como “¿quién es mi padre?”. Esa es la pregunta de parte de Ron a su padrino que inicia El ultimo descapotable de Anton Myrer o “¿Cuál de ustedes, perras, es mi madre?” de Lace de Dame Shirley Conran o con investigaciones detectivescas como la de Elif en la miniserie turca Cartas del Pasado o incluso infiltrándose dentro de una familia para descubrir cuál de las Hermanas Plata le dio la vida como hace Malena en The Sisters of Alameda Street de mi Beta Lorena Hughes . Ese tema nos ocupará en las próximas entradas.

 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Qué Veré en este Otoño del Año de Gracia 2026

 


Inicialmente en este blog, yo hacía un repaso mensual de lo que se venía en términos de period piece. Como el Drama de Época está cada vez más escaso y yo he encontrado refugio en ciertos géneros aun en marco contemporáneo, esta temporada de hojas secas voy a hacer algo diferente. Les voy a contar lo que se me antoja ver y se las voy a recomendar un poquito.

SEPTIEMBRE

1.               Heartland ( Temporada 19, Netflix)

Quien no haya visto esta serie, la más larga de la televisión canadiense, se ha perdido algo fantástico. Una combinación de Teen Drama y neo-western, muestra la vida de Amy y su hermana Lou en el rancho de su abuelo, Heartland. Amy ha heredado de su difunta madre la capacidad de “curar” problemas psicológicos que afectan a los sensibles equinos, sobre todo los maltratados. Lou, quien ha abandonado una carrera importante en Manhattan, ha preferido enterrarse en Heartland junto a su familia, a cambio convierte el rancho en una combinación de spa y hospital psiquiátrico de caballos.

Yo voy en la quinta temporada cuando Amy se ha graduado de la secundaria y aceptado el amor de Ty, un chico delincuente que se ha regenerado trabajando de mozo de cuadra. Lou  se ha casado con el millonario petrolero Peter. Netflix tiene 18 temporadas y hace una semana ha traído la decimonovena. A través de ese tiempo veremos a las hermanas casarse, tener hijas, divorciarse y enviudar.



Heartland es una historia sana, pero llena de dramas, tragedias y violencia. Aprendemos mucho de los caballos, no solo de los de granja, también de la carrera y los de equitación (Amy es campeona de salto) y también de los enredos e intrigas del mundo del rodeo. Ni hablar de la belleza del paisaje de Alberta. Se las recomiendo.

6. A Tale of Two Cities (MGM+)

Quien esté suscrito a esta plataforma ya puede ver la nueva adaptación del clásico de Dickens. En este relato, situado en la Revolución Francesa, Juan Nieve dará vida a Sídney Carlton un abogado londinense que, en aras del amor, abandona la botella y arriesga su vida .



10. The Crew Girl (Netflix)

Aunque habrá varias series juveniles este otoño, parece que la mejor oferta la trae Netflix con esta historia que conserva algunos de los tropos iniciales de Mi Vida con los Chicos Walter. Una adolescente ve su vida tronchada por un problema en su familia. Es enviada a otro extremo del país, a un sitio desconocido donde se ve rodeada de jovencitos, algunos de los cuales se verán interesados románticamente en ella.



Ahí paran las similitudes. Un escándalo familiar acaba con los sueños de Tegan (Miku Martineau) que va a parar a un internado elite donde es despreciada y humillada. Su única salida es hacerse cargo de un equipo de remo compuesto por varoncitos disfuncionales.

16. Slow Horses (Apple Tv)

Con placer espero la sexta temporada de las aventuras del hediondo (conocido por sus flatulencias) ex espía de la Guerra Fria, Jackson Lamb (Sir Gary Oldman) y sus Casa del Pantano, refugio y última oportunidad de espías fracasados. Esta temporada está basada en Joe Country y Slough House de Mick Herron y nuevamente tendrá a los Caballos Lentos huyendo cuando en una de sus jugarretas Diana (Dame Kristin Scott-Thomas) borre todo vestigio de la existencia de la Slough House. Veremos la muerte del Abuelo Cartrwight (buaah) y (Yeah) el regreso de Olivia Coke. Mi amada Reina Malicienta resucita como la infiltrada Sid Baker quien supuestamente falleciera en la primera temporada.



16. La Muñeca (Netflix)

Netflix ha contribuido a otro homenaje de la mejor novela de la literatura polaca. Aunque La Muñeca de Boleslav Prus ha sido llevada al cine y a la televisión, es la primera vez que recibe una vía de internalización como lo es la plataforma de streaming. La historia de un nuevo rico que intenta comprar a una veleidosa aristócrata venida a menos, sirve para mostrar la dramática historia de Polonia en el Siglo XIX. Es interesante que los protagonistas sean a quienes viésemos el año pasado en la producción de Disney Los Asesinatos de Breslau



18. Blood of My Blood (Starz)

Por fin llega la continuación de la secuela de Outlander que quedó en un cliffhanger casi doloroso con el cuarteto de protagonistas atrapados en el Siglo XVIII. Aunque Ellen huyó de su matrimonio obligado con el pobre Malcolm Grant, no creo que ni ella ni su marido Brian Frazer puedan vivir en paz cuando inicie el alzamiento de 1715. Lo más confuso (y por ende terrible) es el destino de los padres de Claire. ¿Cruzaron Julia y el bebé los menhires y adonde fueron a parar? ¿Quedó Julia a merced del airado Frazer que la cree su esposa? ¿Y si logró viajar en el tiempo Henry donde está?



20. Trespasses (PBS)

Hace dos años conocimos a Lola Petticrew en el conmovedor retrato de la ex terrorista del ERI en Say Nothing. Hoy regresa a ese escenario de Belfast en Los 70. Sobre ese trasfondo de violencia tiene lugar un romance prohibidísimo entre Cushla (Lola) una maestra católica y un abogado protestante y casado interpretado por el siempre exquisito Tom Cullen.



25. El Problema Final (Netflix)

Aunque le he hecho la cruz a las series españolas de esta era pedrosanchista (y más si son de Netflix) me subscribo a todo lo creado por el Maestro Pérez Reverte . Por eso quiero hincarle el diente a este misterio tipo Agatha Christie que tiene lugar en Las Baleares.

En un islote cercano a Mallorca , en 1959, un grupo de turistas queda atrapado por una tormenta. El aislamiento y la claustrofobia se hacen más angustiante cuando uno de ellos aparece asesinado. La certeza de que hay un asesino en la isla hace más trascendental la investigación de un detective amateur cuya única credencial es que ha interpretado a Sherlock Holmes en una serie de películas baratas.



OCTUBRE

1.               1. East of Eden (Netflix) 

Confesión adelantada, planeo ver esta miniserie para comparar y reírme. Del momento en que han colocado a la sobrevalorada Florence Pugh como Cathy Ames, ya uno no puede ver la adaptación de la compleja novela de John Steinbeck con seriedad. Si algo nos cuenta el autor es que Cathy es un ejemplo de maldad encarnada en mujer. Parte de su poder yace en una belleza subyugante que destruye familias y lleva a hombres a la muerte.

He tenido la suerte después de tres años de búsqueda de dar con la magnífica adaptación de 1981 donde Jane Seymour embruja y aterroriza en el retrato de una mujer que tras de sí va dejando una estela de cadáveres y de gente hecha pedazos. Voy a verlas simultáneamente. Así me aseguraré de cual es la mejor adaptación de esta saga de Cathy que la lleva desde un pueblito de Connecticut en la era post Guerra de Secesión hasta un viaje final a la California del Viejo Oeste. Así veré que torpezas cometen los de Netflix y la Pugh.



 Al Este del Eden es un libro muy complicado casi impenetrable aun para los críticos. Para colmo, me cuentan que el twist en esta nueva versión será poner a Cathy de víctima. ¿Como haces eso con quien mata a sus padres,  empuja a su maestro al suicidio y destruye a sus propios hijos? O cambian la historia o se aferran a máximas mituteras que toda mujer nace para ser víctima de los hombres.

2.              5. Coven Academy (Disney) 

Octubre es el mes de Halloween y podemos esperar varios relatos de terror. En mi interés actual por series juveniles me he abocado a ese género. Disney (Hulu) trae Coven Academy, la historia de tres brujas adolescentes que sin haber acabado sus estudios, se verán obligadas a velar por la seguridad de una Nueva Orleans amenazada por fuerzas oscuras.



7. Carrie (Prime Video)

He visto varias versiones insatisfactorias de la ópera prima de Stephen King y sigo prefiriendo el filme de 1976. Voy a echarle una mirada a esta miniserie hecha en Canadá con un elenco canadiense y desconocido. No es buen auspicio y si no me engancho en el primer episodio es Bye Bye Time. Es que el producto Prime es tan mediocre que prefiero el de Netflix.



NOVEMBER

1 The Gilded Age (Temporada 4, HBO)

Anuncio que este año no voy a hacer reseñas semanales. La vere cuando pueda/quiera sin presiones. Quien quiera comentarla puede y debe hacerlo conmigo sea vía Messenger o WhatsApp. Leí la sinopsis y me dio risa. Bertha quiere cambiar la sociedad (¿cuándo no lo ha deseado?) ;Agnes quiere volver a tener el puesto que una vez tuvo (¿cuándo no lo ha intentado?); Marian se crea su propio destino (¿cuándo no lo ha hecho?) y Peggy intenta congraciarse con sus futuros suegros (¿siguen siendo “futuros”?). Nada parece haber cambiado, después de tres años la cosa sigue igual, los personajes no evolucionan, la serie aburre. Ojalá acabe de una vez. La veré por lealtad a Lord Fellowes, pero hasta él debe estar hastiado.



5. Black Doves (Segunda Temporada Netflix)

Ultima hora, me avisan que volveremos a ver a la dama de sociedad londinense y esposa de político (Keira Knightley) que esconde al marido y al mundo que es espía y asesina a sueldo.



11.  The Body (Netflix)

Netflix trae tanto de horror en octubre que se ha guardado su serie juvenil de tema sobrenatural para el final del otoño. Cuando un grupo de colegialas rebeldes de una escuela católica comienza a tener visiones proféticas se crea en un pueblo un caso de histeria masiva.  



Ahora cuéntenme ustedes qué planean ver este otoño.

 

 

jueves, 3 de septiembre de 2026

De Como Ziggy Stardust se Transformó en Icono de la Moda: David Bowie en Los 80 (Teen Culture XXVII)

 

 



Se puede decir que los músicos de Los 70 y 80 incluyeron figuras excéntricas que querían desafiar la apariencia humana como Alice Cooper, Iggy Op, Marilyn Manson y Gene Simmons y sus Kiss, pero quien realmente transgredió toda imagen tradicional de genero fue el gran y único David Bowie. ¿Como se comportó en Los 80 cuando ídolos como Boy George lo consideraban su mayor influencia? Como siempre, Bowie sorprendería y explicaría por que se le ha llamado “El Camaleón de la Música”.

La Androginia en el Siglo XX

Históricamente,  hay periodos en que la moda ha fluctuado hacia estilos andróginos . El más famoso ocurrió en la Alemania de Weimar. La magnitud de la catástrofe provocada por la Gran Guerra estimuló un rechazo a la maternidad que solo servía para proveer al nacimiento de más soldados. De ahí que se rechazó el canon de belleza imperante de mujeres robustas con curvas voluptuosas.

El nuevo ideal de belleza presentaba chicas delgadas, de pecho plano, cabellos cortos y actitudes liberadas que podían considerarse masculinas. En Hollywood el caso más reconocido fue Louise Brooks quien cruzó el Atlántico y se convirtió en un símbolo sexual en Alemania pre-Hitler donde existía también una actitud más liberal para orientaciones sexuales diversas.

                         Louise Brooks vestida de chico

La llegada de Hitler al poder acabó con esas libertades y la gran estrella de cine alemán, y promotora del cross dressing , Marlene Dietrich huyó hacia Hollywood. En 1930, en Morocco, Dietrich, vestida de frac varonil, besaba a otra mujer en los labios. Esto provocó un escándalo que invitaría a la implantación del Código Hayes.



Marlene y Louise Brooks fueron influencers en su día pero no eternas. Fue en Los 60, la era de las revoluciones, que aparecieron iconos de la cultura pop que promovían lo andrógino o como se le llamaba entonces  “unisex”. Twiggy con su extremada delgadez ,que no daba espacio a curvas, y su peinado Pixie retornaba a la moda “Flapper” de parecer chico, de no reflejar una sensualidad netamente femenina.

   
                                             Twiggy vestida de chico

Los Beatles con su característico largo y corte de cabello también fueron tildados de “afeminados”. A medida que aparecía el movimiento hippie se imponía el look unisex con prendas como botines, joyería, y camisas con grandes estampados para ambos sexos. La prenda unisex por antonomasia eran los jeans o vaqueros o tejanos en castizo.  Ahora hasta las mujeres llevaban la cremallera en la parte delantera de  los jeans.

El canon de belleza masculino también sufrió tremendas variaciones. Los jóvenes cantantes eran muy delgados, sin la musculatura asociada con la belleza masculina. La moda Peacock, que así se llamaba al estilo de vestir de Carnaby Street ,  con su énfasis en ropa entallada y adornos victorianos con camisas con volantes en los puños y chorreras de encaje, ayudaba a crear esa impresión. Y cuando en 1967, se diseñó un Man’s Dress (un vestido de varón) para Sir Mick Jagger se alcanzó un pináculo en la carrera de la androginia. ¿O no?

                          Sir Mick Jagger vestido de chica

El famoso ‘vestido” era en realidad una camisa larga con una especie de tutú de ballerina que el incorregible vocalista de los Stones usó sobre pantalones blancos y que recordaba a los evsones, los soldados del ejército griego. Sin embargo eso ni se comparaba a la caratula de “The Man That Sold the World “ en la cual David Bowie se ve exquisite con crenchas rapunzelicas, botas altas y un vestido. Creo que hasta que Hunter Schaefer no me presentó a Jules Vaughn no había imaginado tal perfección andrógina que ya recuerda a los modelos del barroco italiano.

                         Bowie en full drag

Los Años de Ziggy Stardust

Davy Jones, alias “Bowie”, fue un artista que se usaba como lienzo y mármol para reinventarse físicamente. Bowie fue un producto de esa era del unisex. Viendo fotos del recientemente desaparecido Tim Curry entiendo que fue el momento perfecto para interpretar al científico loco y travesti del Rocky Horror Show (1974) y el momento perfecto para que Bowie presentase una imagen “diferente”..

Me sorprende saber que el primer éxito de Bowie, su perfecta “Space Oddity” data de 1969. ¿Tanto tiempo ha pasado? De ese tema surgió el primero de sus alter egos, el Mayor Tom, pero serían los 70s la época de sus identidades más controversiales. La mayor es Ziggy Stardust, un alienígeno que podríamos llamar hoy no-binario.



Para crearlo, Bowie se inspiró en el look del “Padrino del Punk”, Iggy Op, con un peinado de ‘Pajarraco” como lo llamaba mi padre, tiñéndose el cabello de color castaño rojizo. Escogiendo un vestuario que desafiaba modas y géneros, llevó esta personalidad al escenario. No voy a cubrir toda la carrera de Bowie en los 70s, basta decir que el estilo que impuso fue copiado por los seguidores de la cultura punk y por miembros de la colectividad LGTB.



Yo supe de la existencia de Bowie por un numero de Vanidades de 1972, y lo consideré un pájaro raro, un extravagante, pero no lo vi ni afeminado ni homosexual. La breve nota decía que era casado y que tenía un hijo. Sin embargo fue por entonces que Bowie anunció su bisexualidad en una época en que todavía no estaba de moda hablar de la orientación sexual de un artista. Años más tarde, David Bowie se desdeciría de esa declaración, comentando que había sido un error. Aun así, hasta hoy se le sigue considerando un icono gay.

Lo importante para mí es que no sé cómo me llego la música de Bowie aun en Chile, pero esas navidades regalé su single junto con el de “Daniel” de Sir Elton John a todas mis amistades. Me encantaron tanto “Space Oddity” como “Starman” otro hit muy popular de entonces, tanto que se le incluyó en la banda sonora de The Crown con la Princesa Ana cantándola camino a Balmoral.



Ziggy Stardust fue muy bien recibido por fans en el Reino Unido, pero se convirtió en un arma de doble filo. Un espíritu hipersensible como el de Bowie era vulnerable a esta otra personalidad que comenzó a dominar su existencia como un doppelganger. El cantante llegó a dar entrevistas como si fuese Ziggy y la realidad se mezcló con la fantasía hasta el punto que Bowie sintió que perdía la razón.



No muchos saben que las enfermedades mentales son parte del árbol familiar de David Jones. Su hermano era esquizofrénico, su misma hija Lexi ha estado bajo tratamiento psiquiátrico. Como  ocurre en esos casos, el “sano” de la familia vive atormentado ante la posibilidad de perder la cordura. En este caso, David Bowie buscó refugio en las drogas y se volvió un adicto a la cocaína. Esa drogadicción marcaria su vida hasta 1980. Por algo él se referiría más adelante a mediados de Los 70 como “el peor día de mi vida”.

No estoy intentando explicar la carrera musical de David Bowie, no poseo la competencia para hacerlo, ni quiero ir más allá de los datos biográficos que incluí en su obituario. Lo que pretendo es demostrar que Bowie sentó un precedente para otros cantantes agregar su vestuario, su maquillaje y su estilo a su música. Sin Bowie no hubiese existido una trend de experimentar con el aspecto físico de un cantante que en los 80 llevaría a romper las barreras de genero no por orientación sexual, pero si por motivos artísticos y de liberación creativa.

A David Bowie se le ha conocido como “El Camaleón de la Música” por su constante reinvención en look y estilo de vida. A fines de los 70 creó una interesante y poco conocida versión de sí mismo a la que llamó “The Thin White Duke”. Curiosamente era la más heterosexual de sus caracterizaciones, la más glamorosa, la más hermosa, pero también la más controversial. El Duque era una especie de Doryan Gray, exquisito, pero egoísta,  cruel, insensible,  y lleno de ideas peligrosas que al expresarlas públicamente hacían parecer a David Bowiesu ventrílocuo como fascista y racista.



Mas adelante, Bowie acusaría a las drogas de esas poco afortunadas declaraciones y también a su estadía en Los Ángeles, ciudad que denunció públicamente. De ahí, David partiría a Alemania donde se rehabilitaría,  se transformaría y cultivaría una imagen que en los 80 seria deseada por hombres y mujeres, heteros y gays, y que lo convertiría en un influencer de la moda masculina de todas las edades.

Bowie, Arbitro de la Elegancia

Los 80 fueron el inicio del entretenimiento audiovisual masivo. La música debía llegar acompañada de imágenes que impondrían fads, crearían pautas para como los artistas deberían lucir y nos legarían una visión física del musico. Bowie, precursor de esta tendencia, iba a aprovecharla al máximo.

La diferencia es que en la Era de Boy George, Bowie abandonaría su afán de provocar con el juego de géneros,  buscando, en cambio,  ser un influencer respetable. Lo más chocante de esta nueva etapa fue un rechazo al no binarismo (por llamarlo de alguna manera) de Bowie. En la vida real renuncio a sus declaraciones de hacía un lustro sobre su bisexualidad.

Desde entonces hasta su muerte se le conocerían romances solo con mujeres como la modelo neozelandesa de origen chino, Geeling Ng, a la que le dedicó su canción antirracismo “China Girl”. Me acabo de enterar que tuvo un affaire con Susan Sarandon durante la filmación de “The Hunger” y , por supuesto, está su boda con la modelo somalí Imán con la que tuvo una hija Lexie.

                                     David e Iman el dia de su boda

Mas importante, hasta el video de “Blue Jeans”, Bowie no volvió a inventarse personajes. Su nueva labor era crear un perfil e imagen pública tradicional. Bueno.. todo lo tradicional que se podía ser en una época en que aun los músicos heteros usaban maquillaje femenino y cultivaban la moda unisex. David Bowie se volvió un dandy imponiendo vestuario masculino un poco retro, pero elegante, en una década que se caracterizó por un retorno al glamur.

La moda masculina que impuso David Bowie dejó atrás los peinados estrafalarios y el maquillaje excesivo. Su cabello nunca más creció hasta los hombros y adoptó un peinado retro y su color natural de amarillo pollito. Sus trajes también eran en onda nostalgia, estilo 40s, los famosos zoot suit que popularizó Frank Sinatra con sus chaquetas deconstruidas . Pantalones aguados con cintura alta y sostenidos por unos suspensores que volvió a poner de moda. Los dobladillos de los pantalones se hacían hacia fuera creando un “cuff” como en las mangas de las camisas.



El look venia también con camisas de seda, corbatas anchas y con diseños llamativos,  todo cubierto por esas fantásticas chaquetas deconstruidas,  boxy como se las llamaba. Lo recuerdo porque era un look unisex. Yo usé las camisas y corbatas de mi hermano y hasta el fin de siglo elegí blazers boxy

Que esta moda llegó a los más jóvenes es evidente porque lo vi en mi hermano. Recuerdo que el gran dilema familiar de septiembre del ‘84, era si JC y su mejor amigo se atrevían a vestirse a lo Bowie para la sinagoga en los servicios de Rosh Hashanna y Yom Kippur. Mi madre, gran admiradora de Bowie, los azuzaba, incluso les compró unas corbatas con diseño de pescados.

Finalmente la razón cedió a la moda. Fueron con trajes más tradicionales agregándoles las camisas de seda italiana, los suspensores y el pañuelito en el bolsillo del blazer, Las corbatas de pescado las guardaron para la Hagiga de Purim, , el tradicional carnaval judío. Mi hermano tenía 23 años, pero si quieren ver la influencia de Bowie en el vestuario adolescente, observen al protagonista de Footloose. En ese filme Kevin Bacon debe terminar su secundaria en un pueblo sureño donde su actitud citadina, su pasión por el baile y su afición a vestirse como Bowie lo meten en problemas con el pastor local.



El Look Bowie en Videos

¿Como llegaban las tendencias de sastrería del ex Ziggy Stardust al grosso público? Primeramente por los videos y es que no podemos separar el aura de sharp dresser como se llamaba a los dandis de la época con su música. En los 80, David Bowie sacó cinco álbumes, el más famoso fue “Let’s Dance” que en UK lideraría los más vendidos, y en USA tendría cuatro éxitos entre los diez primeros lugares de Billboard.

Bowie había sabido sacarles partido a los videos musicales, desde su homenaje al Retrato de Doryan Grey en ”Looking Back in Anger” ( que para mí es el punto máximo de su belleza física) hasta “Ashes to Ashes”, el video más caro de su tiempo. De “Let’s Dance no saldrían muchos videos que diesen que hablar , con excepción de “China Girl” que hubo que ser censurado por una vista lejana de Bowie y su entonces pareja, Geeling Ng, desnudos en una playa. No muy buena publicidad para el Bowie Style.



El video más alabado de Bowie de Let’s Dance, fue Blue Jeans debido a que de este sacaron un filme corto que mereció aprobación de la crítica. Aunque el video es un resumen de los veinte minutos del corto se puede apreciar la ropa de uno de los personajes encarnados por el cantante: un empleado de la telefónica que intenta conquistar a una chica fanática de un cantante de moda. En este video, Bowie crea otro personaje, el cantante Screaming Lord Byron que con su ropa extravagante indica la dualidad del Bowie Style.



No es que todo el vestuario de David Bowie fuera digno de ser copiado por un colegial o por un “dandi” o metrosexual como se llamaban hace treinta años. También tenía sus atuendos locochones como el que presentó en el video de “Dancing in the Streets” que hizo junto a Sir Mick Jagger.

En este cover de un éxito de Marta y las Vandellas vemos al vocalista de los Rolling Stones con una preciosa camisa de seda verde agua. Digo preciosa porque yo la tuve también, y que se ve menos estrafalaria que el conjunto estampado y abrigo blanco invierno de quien no quiso ser nombrado “Sir” David Bowie. Respecto al abrigo es una preciosidad y estuvo de moda a fines de Los 30. De hecho, Warren Betty lo copia en amarillo banana para su look en Dick Tracy.

Cuando pasaron el video, creo que en Friday Night Videos, Mi Ma y yo (admiradoras de ambos caballeros) nos sentamos a aplaudir con gozo. Mi hermano, muy malévolo, nos susurraba “¡y ahora se van a besar!” Nosotras lo hacíamos callar. Cuando los chillidos y coscorrones no surtieron efecto,  Ma lo amenazó con comprarle un tapado como el de Bowie.  Gatobrother se encogió de hombros “entonces voy a aparecer como que ando en piyamas y bata de levantarse”.



Efectivamente, el tapado parecía albornoz y lo que llevaba debajo parecía ropa de dormir. Por estrambótico que fuese el look, no era tan escandaloso como el look de Bowie en Los 70s.

Bowie Actor

El tercer escaparate para exponer el vestuario del camaleón del Rock fue el cine. En 1978 había protagonizado la cinta de ciencia ficción The Man That Fell to Earth por la que obtuvo un premio Saturno, pero serían los 80s donde se revelaría como un multifacético actor.

Donde se vio ambiguamente guapísimo, y con dejos del Thin White Duke fue en Just a Gigolo un filme que hizo en Alemania. En el interpretaba a un oficial prusiano que al retornar de la Gran Guerra descubre que su país ha cambiado, que ha perdido privilegios y fortuna y se ve obligado a buscar fortuna como gigolo.



En términos de sastrería no se puede hablar mucho de su rol en Merry Christmas Mr. Lawrence. En la adaptación de la novella de Sir Laurens van der Post “The Seed and the Sower”  se la pasó en un harapiento uniforme de oficial británico prisionero de los japoneses.

Tampoco es una exhibición de elegancia su ostentoso rol del Rey de los Gobelinos en Labrynth donde tratándose de un filme de fantasía podía lucir tan estrambótico como en sus mejores días de Ziggy Stardust. En cambio, aun en su peor etapa de envejecimiento, Bowie lucio elegante como el vampiro John Baylor en The Hunger.




A través de estas diversas plataformas, Bowie se volvió un influencer cerrando la boca hasta la de sus más tóxicos atacantes, dejando de ser el pierrot (o payaso) de Los 70. Para 1990 cuando fui a verlo en el atestado Giant Stadium de East Rutherford (NJ) de Newark, Bowie era ya una leyenda, un nombre respetable en la música, un referente cultural y siguió siéndolo hasta que dejó este perro mundo.

BIBLIOGRAFIA

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Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades