jueves, 11 de junio de 2026

Los Adolescentes y las Nostalgias Setenteras: Los 40 (Teen Culture XV)

 


Los 50 no serían la única fuente de recuerdos y visiones retro de los acongojados 70. La necesidad de escapar a un pasado más tormentoso o donde las prioridades estaban más claras hizo retroceder a la cultura popular a la Gran Depresión y a Los 40.

Recuerdoaun yo en Chile que el ’74,  Vanidades tuvo un foto-artículo de la moda primaveral y de cómo imitaba el estilo de la Era Dorada de Hollywood. A pesar de que ese verano, la moda se iría a los Locos 20 con la influencia de el Gran Gatsby, los diseñadores ya tenían en mente un regreso a la Era de la Segunda Guerra Mundial.

Saint Laurent Pone de Moda a Los 40

En 1970, Yves Saint Laurent presentaba en su pasarela un retorno a Los 40 con la aparición de las plataformas en el calzado que estarían de moda a través de la década (y siguen usándose). Al año siguiente, en su desfile titulado “Liberación” se regresaba flagrantemente a la moda de la Francia de la Segunda Guerra Mundial con hombreras, faldas más largas y ondeantes y cinturas definidas. En 1972, Hollywood le entraba a la nostalgia por los 40 con dos filmes: la épica de El Padrino y Verano del ’42.





Esta última era un filme tipo” Coming of Age” sobre un trio de quinceañeros que pasan sus vacaciones veraniegas en la isla de Nantucket (Massachussets) en ese primer verano después de Pearl Harbor. Típicos adolescentes solo saben hablar de sexo. Una entretención es espiar a una joven pareja que ha rentado una casa en la playa, pero pronto, el marido se va a la guerra y Hermie (Gary Grimes) , el más sensible del grupo inicia una amistad con la esposa (Jennifer O’Neill). El clímax es la muerte del marido y el esfuerzo del chico por consolar a la viuda que acaba con ambos en la cama.



Contada así suena pueril y sosa, pero es que después de ver la Malena de Tornatore, con la que se ha comparado este filme, lo veo olvidable. Lo mejor es el tema musical de Michel Legrand. Mas conmovedor me resultó el romance prohibido de El verano de mi soldado alemán que Ruth Frank publicase en 1973. Esta historia de una chica judía abusada por el padre que se enamora de un soldado de la Werhmacht que está en un campo de prisionero de guerra en Virginia me provocó mayor impresión y empatía. Summer of ’42 y The Summer of My German Soldier son ejemplos de nostalgia de Los 40.

1974 fue el año en que El Gran Gatsby y Chinatown impondrían modas de Los 20 y Los 30. Lo cierto es que ese otoño fue la última vez que vestí una minifalda. En los próximos tres años, la moda avanzaría por Los 30, Los 40 y Los 50. Bobby Redford, después de Gatsby y de interpretar a Bob Woodward, uno de los artífices del escándalo de Watergate, en All the President’s Men, seguiría viéndose bello en ropa de época en The Sting, El Gran Waldo Pepper y The Way Where (Nuestros Años Felices).

       Solo Redford puede verse bien en un tres piezas de color de rosa

La “Cuarentena” en la Música y La Moda

Un repaso de la moda, del cine y hasta de la música nos confirman un renacimiento de la cultura de la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1975, no hubo un año en que Hollywood no trajese algún filme de Los 40 que recrease moda de ese tiempo. He escrito sobre eso en Latinas de Ayer, pero basta ver fotos de fin de década de iconos de la moda como Bianca Jagger y la diseñadora Carolina Herrera para comprender de donde viene la influencia.




Los vestidos volvieron a ser acinturados con faldas acampanadas y largas.  Se descartó el poliéster por muselinas y telas ligeras en días calurosos. 



Para el invierno,  las chicas preferían verse como colegialas de Los 40. Phoebe Cates, antes de volverse actriz y Teen Idol, andaba de modelo en Seventeen. Noten este vestuario de1979 (yo tuve esos zapatos). Con la excepción de las medias de lana parece escapada de un filme de Andy Hardy.




También retornaron blusas campesinas de mangas abullonadas. y las famosas jardineras y overoles que durante la guerra usaban  las mujeres que trabajaban en fábricas de armamento y astilleros. Ahora las jardineras venían en mezclilla y telas escocesas o estampadas.

                            Blusas campesinas de los 40s



                             Blusas campesinas de los 70

                             Obreras de los 40, trends de los 70

                        Jardineras de los 40

                        Jardineras de Los 70s

El que Travolta y la música disco renovaran la fascinación con el baile de salón resucitó el jitterbug y el lindyhop. Eso motivó un interés por el swing. Benny Goodman y su orquesta volvieron a tener conciertos y tours. Por otro lado, cantantes coma Berry Manilow sacaron versiones de temas musicales populares durante la Segunda Guerra Mundial como “I Don’t Want to Walk Without You”.




Ya antes Barry había sacado a la venta “Copacabana “un tema disco con coreografía de película de Carmen Miranda, muy “cuarentón”. Tal como Sha Na Na fue un conjunto que resucitó la música de los 50, en 1973 surgía Manhattan Transfer que buscaba recordar el sonido de las Big Bands.



No voy a decir que la los jóvenes les gustaba esa músicaaunque a los 18 años me volví una adicta hasta el día de hoypero si en el aire se sentía un interés por la era de la Segunda Guerra Mundial. Basta ver la lista de Hollywood: The Way We Were (1973); Buster and Bell (1974 con Jan Michael Vincent que era un poco teen idol, al menos de las universitarias); Farewell My Lovely (1975); Baby Blue Marine (1976, también con JM Vincent); New York, New York (1977); The Big Sleep (hubo un renacer de Raymond Chandler y de Noir en ese entonces , 1978); 1941 (1979).

                            Barbra y Bobby en The Way We Were

Series y Miniseries de Los 40

Todos estos filmes servían para presentar modas y New York, New York y 1941 particularmente se concentraban en la música de la Segunda Guerra Mundial, lo que las podía hacer atractivas para un público joven que ya se había acostumbrado a los 40 gracias a las miniseries. Si Hollywood se la pasó sacando filmes anuales que retrataban esa década, las cadenas de televisión hicieron lo propio a partir de 1975.

Ese año se inauguró La Era de las Miniseries de Época con Rich Man, Poor Man que iniciaba en 1945. La seguiría Once an Eagle en 1976, Seventh Avenue (1977); Pearl (1978) y The Last Convertible (1979). Esa última con su retrato de novatos de Harvard en 1940 que se vuelven hombres en el campo de batalla, pero siguen unidos por el amor a una misma mujer y un mismo carro de lujo, resultaba interesante a los ojos de universitarios de Los 70. Una lástima que ninguna plataforma la presente.



Lo más importante, para nuestros efectos, es que el protagonista de facto, narrador y heredero del famoso auto no era Perry King que no triunfaría como galán adulto ni juvenil. Tanto la novela como la miniserie se enfocaban en George, el Dan Humphrey del grupo, el intelectual romántico idealista y pobre que solo puede admirar de lejos a la It Girl Chris, interpretada por Deborah Raffin en el que considero su mejor rol.




A George le dio vida mi adorado Bruce Boxleitner y descubro que antes de The Last Convertible ya era un Teen hearthrob a juzgar por los posters que regalaba Teen Beat. Bruce se había vuelto el sueño de adolescentes (y no solo de Melissa Gilbert que se convertiría en su segunda esposa) gracias a su rol de Luke McCahan en la serie del Oeste How the West was Won.



En la era post-Vietnam, también era un mensaje diferente esto de mostrar “guerras justas” y de alabar el sacrificio de la juventud de Los 40,cuando los veteranos de Los 70 recibían repudio o indiferencia.  Aparte de las miniseries, había series que glorificaban el servicio tanto en el frente de batalla como el doméstico.

Dos esfuerzos de hacer series bélicas fracasaron. Operation Petticoat, basada en el filme de 1959,  nunca pasó de la Segunda Temporada (1979). John “Homero Adams” Astin nunca pudo llenar los zapatos de Cary Grant. La única gracia de la sitcom de la ABC fue la presencia de Jamie Lee Curtis en su primer trabajo actoral



La NBC también quiso hacer un show bélico y eligió las memorias del coronel de la Fuerza Aérea Gregory Boyngton. Robert Conrad se encargó de dar vida a “Pappy” Boyington llamado así porque a sus 30 años era considerado “viejo” para pilotear un avión de combate. Hoy puede verse los sábados en el canal Heroes & Icons.  

En serio, es tan aburrida que por primera vez me quejo de la ausencia de efectos especiales. Es que sin trama y con un Conrad que aunque le subieron la edad al personaje, no representa 35 años, la serie es un largo bostezo.



Mucho mejor fue la  primera temporada de Wonder Woman (1976). Como en la tira cómica la acción tenía lugar en medio de la Segunda Guerra Mundial. La Mujer Maravilla con un giro dejaba atrás su identidad de Diana Prince, teniente de la marina estadounidense, para ir a dar golpes y patadas a nazis y japoneses.




Sin embargo, la gran propagandista del servicio y sacrificio de los miembros de La Gran Generación fue The Waltons. Ya escribí un largo resumen de esta serie icónica, maravillosa y cambia vidas, pero hoy quiero hablarles un poco de lo que representó en términos de nostalgia y Teen Culture. Los Walton cubrió en siete temporadas un periodo que va desde la Depresión (1933) hasta el boom de la posguerra (1947). Si incluimos especiales y telefilmes nos llevó a conocer las aventuras de la familia hasta la Era Kennedy.

Sin escatimar detalles de lo dura que fue la vida de los habitantes de zonas rurales americanas, también creo una ola de nostalgia por valores perdidos. En la Era Watergate, todavía vapuleada por los cambios sociales de Los 60, The Waltons mostraba la importancia de la unión familiar en momento de crisis, el apoyo de la fe, el orgullo y deber de ser un buen patriota. Después de Pearl Harbor que golpea a Los Walton al dejar viuda a Mary Ellen, los chicos Walton se ponen el uniforme, aun el desobligado Ben y el pacifista Jason.



John Boy Walton y Rudy Weiss: Dos Jóvenes en una Misma Guerra

John-Boy fue la encarnación de todos lo heroico y noble que había en USA.  Tal vez por eso es que Richard Thomas fue lo más cercano a un Teen Idol que nació de ese show. Como hermano mayor se le exigía ser un modelo para sus hermanitos y a la vez ser un puente para que los problemas de los pequeños fuesen comprendidos por los padres.



John Boy era más que un hermano, tenía sueños de ser escritor, sufría del eterno problema del adolescente con las chicas y muchas veces debía tomar partido en los problemas de su comunidad. John-Boy era el hijo, hermano, novio que todos querían e incluso Bravo, la revista alemana para chicos, lo ponía en su portada.



Después de ganar un Emmy y dirigir cinco episodios, Richard Thomas se retiró en la sexta temporada. Su personaje había estado pendiente de las noticias europeas, el auge del fascismo, incluso contempló la idea de ir a pelear en las Brigadas Internacionales en España. Su salida de la serie fue explicada conque en 1940 le ofrecían un empleo en Londres como corresponsal de guerra.

Aun sin John Boy, los Walton siguieron su vida a través del conflicto hasta que este llegó a sus puertas después de Pearl Harbor. Por cuatro temporadas la serie mostró como era el frente domestico en una zona rural abarcando noticias, conflictos provocados por el racionamiento, vestuario, música y cine.



No puede hablarse de la influencia de Los 40 en la teen culture sin mencionar que fue a fines de esa década que nació un fuerte interés por el Holocausto, un interés que llegaría hasta las aulas y a la cultura popular con personajes jóvenes que pudiesen enganchar al público adolescente. Es semi irónico que una década que,  el embargo de OPEC provocaría un auge de antisemitismo en USA, acabase con esta cuasi fascinación de Hollywood y televisión con la guerra contra los judíos iniciada por los nazis.

El momento puntual de esta epifanía sobre la Shoah fue Holocaust, de la  que he hablado en otra entrada. El libreto de Gerald Green se enfoca en dos personajes :Dorff (Michael Moriarty), un abogado que al unirse a las SS se volvía un artífice de la Solución Final y Josef Weiss (Fritz Weaver), un médico judío berlines que junto con su familia vivía las experiencias que destruirán a la judería europea. Al final de la miniserie, Dorff se ha suicidado y el Dr. Weiss, su esposa, hermano, suegros y dos de sus hijos han sido víctimas de los nazis. Lo sobreviven su nieto, nacido en Theresienstad y su hijo Rudy.



Rudy Weiss (Joseph Botoms) era el futbolista rebelde, el que golpeaba a los bullies nazis de su barrio, el que no quería rendirse sin luchar. Con la ayuda de un dinero que le suministraba Inga, su cuñada aria (Meryl Streep en un rol espectacular que presagiaba su espectacular carrera), abandonaba Berlín y su familia y emprendía un trayecto hacia la Unión Soviética.



En Praga conseguía una esposa (Tovah Feldshu), se unía a los partisanos ucranianos, perdía a su mujer en una emboscada y acababa en Sobibor. Lograba salir en el famoso escape de 1943 y el final de la guerra lo encontraba vivo y camino al Mandato de Palestina. Si había algún personaje que atrajese a los jóvenes era Rudy, irreverente, luchador ,dispuesto a usar todo su ser para sobrevivir.



Antes de Holocausto, Joseph Bottoms había ganado un Globo de Oro como Revelación del Año por su protagónico de The Dove, la historia real de un adolescente que navegó sin tripulación  en un viaje alrededor del mundo En 1976 ,Bottoms protagonizó Unwed Father, la historia de un estudiante de secundaria a que quiere hacerse cargo de un bebé que ha hecho con su noviecita.



Con Holocausto, Bottoms iba camino a convertirse en un Teen Idol para luego ser estrella, pero cometió un error imperdonable. En 1979, aceptó modelar para una sesión de fotografías de After Dark. Aunque otros actores habían modelado para una revista cuya principal audiencia era gay, habían posado vestidos o descamisados. Bottoms hizo desnudos frontales y fotos bastante sugerentes para alguien que, aún hoy retirado, no ha salido del closet. No solo destruyó la imagen que debe tener un teen idol, su carrera nunca más alcanzó la fama que prometían sus primeros trabajos.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 



lunes, 8 de junio de 2026

Los Adolescentes y las Nostalgias Setenteras: Los 50 (Teen Culture XIV)

 


Watergate, la renuncia de Richard Nixon y la conciencia de que el país estaba dividido entre los sobrevivientes de Vietnam (muchos malheridos física y emocionalmente) y los que los habían repudiado, había credo una especie de psicosis en el pueblo americano incluso en los más jóvenes. La solución fue escapar culturalmente a un tiempo pasado.

La nostalgia es un tema que ya desarrollé en otra entrada de este blog. Ahí dije que ya en Los 30 el cine de Hollywood había encontrado un refugio para los afligidos por la gran Depresión enviándolos a una década (La Belle Epoque/The Gilded Age) donde la economía estadounidense vivía en una expansión cultural, política y económica.

En Los 70 donde de nuevo hubo recesión, donde un presidente tuvo que renunciar y donde pocas familias de clase media no fueron afectadas por La Guerra de Vietnam, fuese con un pariente muerto o regresado en condiciones calamitosas, había que encontrar un escape y eso fue en La Nostalgia no solo de tiempos mejores sino también lo contrario.

        El retorno de las faldas Poodle

Del Padrino a La Casita en la Pradera

En 1972, el Oscar se lo disputaban dos películas situadas en un pasado cercano. Cabaret y El Padrino cubrían, una el Berlín en vísperas del nazismo y la otra Nueva York en la posguerra. Un detalle fascinante de ambas fue que, por primera vez, había una atención al detalle en términos de decorado y vestuario. La misma atención que se utilizó para Los Walton que apareció ese otoño de 1972 en las pantallas de los hogares estadounidenses. Un año más tarde era el segundo programa más visto en el país.

Conscientes del poder de mostrar familias del pasado estadounidense, las televisoras aprovecharon de crear series familiares de época. En septiembre de 1974, cada canal se esmeraba en presentar opciones. Yo acababa de llegar a USA y recuerdo haber visto el TV Guide listaba todas las series nuevas. La que más me interesó fue la menos exitosa.

Hoy nadie recuerda Sons and Daughters, la historia de una pareja de estudiantes de secundaria en 1955. Nunca pude verla porque había solo un televisor en casa (y en blanco y negro) y pertenecía a mis padres. Como la serie no les interesó, no pude verla, y no está en ninguna parte. Me devora la curiosidad por saber que provocó su falta de audiencia. (NOTA: Algunos episodios estan en YouTube)



Lo que si recuerdo es el furor que causó la serie (entonces) infantil The Little House of the Prairie. A mí nunca me interesó y eso que mi profesor de ESL quería toda costa que leyese los libros de Laura Ingalls en los que se basaba la serie. En 1979, cuando me regalaron una tele (en colores) como presente atrasado de graduación, le hinqué el diente y me encantó, pero si los fans de la serie recuerdan, es la temporada en que Laura y Nellie crecen y comienzan a tener problemas de adolescentes incluyendo el amor.

Lo que si recuerdo fue la influencia que tuvo el vestuario de Las Ingalls en la moda. Se resucitaron el boho y los estilos campesinos que habían impuesto los hippies. Solo que ahora ya no primaban los chillones colores y estampados psicodélicos, dándosele una preferencia a telas como calicó y gingham usadas en el Lejano Oeste.




El Fonz y Días Felices

Con tanto bombo y platillo que recibió la saga de Los Ingalls, casi nadie se fijó en otra serie de época que más podía calificarse como ‘retro” puesto que tenía lugar en Los 50. Le tomó un año a Happy Days volverse una de las series más vistas de Estados Unidos. Hasta generó spinoffs como Laverne y Shirley, y años más tarde, Joannie Loves Chachi que impulsó la carrera de Teen Idol de Scott Baio.



Happy Days fue inspirada por algunos filmes de Los 50 como The Wild One cuya influencia se sentía en vestuario y actitud del famoso Fonz, pero también en otras urgencias nostálgicas de Los 70 s, tales como  la prosperidad y tranquilidad de Los 50. Otra película cincuentera fue la aclamada y galardonada The Last Picture Show que en 1971 describía las vidas de adolescentes tejanos a comienzo de Los 50. El haber sido filmada en blanco y negro tal vez no hizo de este filme de Peter Bogdanovich una influencia cultural como lo seria , dos años más tarde, el hoy filme de culto American Graffitti.



Producida por Francis Ford Coppola, era el segundo trabajo de director de un semi desconocido llamado George Lucas, American Graffiti describía los sucesos de una noche veraniega que vivian un grupo de jóvenes de Modesto (California). La acción era en 1962 y más que nostalgia era un  “retro” que retrataba los recuerdos juveniles de Lucas quien también escribió el guion. El elenco estaba compuesto por entonces semi desconocidos como Richard Dreyfuss, Paul Le Mat, Mackenzie Phillips y en un rol menor, Harrison Ford.



Él coestelar lo llevaba Ron Howard, quien había sido actor infantil en Hollywood y había sido el pequeño Opie en el Show de Andy Griffith. Un año después de American Grafitti cuando la ABC quiso crear una serie “nostálgica” situada entre el mundo de The Last Picture Show y el de American Graffitti, Ron Howard iba a protagonizar Happy Days.

La acción tiene lugar en una pequeña ciudad del Medio Oeste a fines de Los 50 y gira en torno a Richie Cunningham y sus amigos de secundaria. Richie es hijo de una familia acomodada, es un chico bueno pero típicamente obsesionado con ser popular con las chicas. Vamos que es un Andy Hardy de una década mas moderna.



El primer año de Happy Days no fue muy atractivo, los tiempos no estaban para Andy Hardy. La serie fue salvada por un judío neoyorquino llamado Henry Winkler. Winkler acababa de rodar The Lords of Flatbush junto al desconocido Sylvester Stallone, y estrellas de televisión como Perry King y Susan Blakely. The Lords, no fue una gran película, solo otro ejemplo del cine de nostalgia puesto que tenía lugar en la Brooklyn de Los 50.



Eso bastó para que los productores de Días Felices lo integraran como contraparte de Richie Cunningham. Arthur “Fonzie” Fonzarelli, era un huérfano de origen italiano que se vestía como Brando en El Salvaje y vivía una existencia semi nómada acompañado de su motocicleta e innumerables novias.

                                                   Fonzie en la portada


Desde el primer instante, El Fonz, se convirtió en un favorito de los adolescentes, ya que complementaba maravillosamente a Richie y sus amigos. Era un personaje que, a pesar de su origen italiano, fascinaba a chicos de todas las clases y origen étnico. Nuestro amor por El Fonz nos permitió integrarnos más fácilmente al choque cultural de ingresar a una nueva escuela, nueva religión y nueva cultura. Descubrimos que los judíos ortodoxos también eran Fonziefans (el hecho de que Henry Winkler fuese abiertamente judío ayudaba). Aparte que aunque católico (casi se murio cuando accidentalmente beso a una monja) El Fonz odiaba la discriminación.




Otro factor que hacía a Fonz tan adorable es que nunca fue un estereotipo ni personaje negativo. A veces sus conocimientos del mundo de la vida lo hacían sacar a Richie y sus amigos de problemas que a los que llevaba su inexperiencia adolescente. Por otro lado, la vida hogareña de RIchie hacía que Fonzie desease tener un núcleo familiar. Un momento muy conmovedor fue cuando Richie cayó en coma y Fonz tuvo un dialogo con D-s.



Su relación con los padres de su amigo era maravillosa, puesto que Mr. y Mrs. C ., como el Fonz los llamaba, veían a través de la máscara de semi delincuente del motociclista. Eventualmente, Fonzie se fue a vivir con Los Cunningham , lo que hizo más interesante la dinámica de los protagonistas.



Happy Days tuvo nueve temporadas. Richie se graduaba de la secundaria, hacia el servicio militar e iba a la universidad. La serie terminaba con Richie casado y trabajando como periodista en 1962.  Entremedio,  la pasión por  Los 50 siguió aflorando en la pantalla chica y la grande también.

Los 50 en el Cine

El ejemplo mayor es Grease que debutaba en el cine en 1978, pero ya antes había otros filmes que rememoraba esa era mágica. Richard Thomas que, gracias a su interpretación de John-Boy en Los Waltons, se estaba convirtiendo en Teen Idol de una América nostálgica, retrató en un telefilme September 30, 1955 el impacto que la muerte de James Dean tenía en un chico de una zona rural de America.



Si en un éxito musical de 1972, “Miss American Pie” , se menciona “el día en que la música murió”  el recuerdo de Buddy Holly y sus compañeros estaba presente en la era de nostalgia. A pesar de que el musical Grease incluía una copia de “La Bamba” de Ritchie Valens , el filme lo quitó. Como compensación, ese mismo año Gary Bussey protagonizó The Buddy Holly Story.

Un filme que no abrazó la visión idealizada la América de McCarthy y la Guerra Fria fue la Oda a Billy Joel (1976). Hoy más recordada por su tema musical, la película convirtió a Robby Benson en estrella, haciéndonos olvidar que fue uno de los primeros filmes en hablar de homosexualidad entre adolescentes y de cómo los prejuicios de la década y la estrechez de mente de las pequeñas poblaciones empujaban al protagonista al suicidio.



Grease cerró el ciclo de nostalgia de Los 50 de la década setentera, pero no fue la única fuente de nostalgia. Si los jóvenes oían de sus padres lo que era bailar el rock, también escuchaban a sus abuelos contarles sus hazañas en la Segunda Guerra Mundial y de paso mostrarles cómo se bailaba un jitterbug.  De la nostalgia por Los 40 hablaré, si D-s quiere, la próxima vez.

 

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic, Way Opinionated Story of Teen Movies.

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

jueves, 4 de junio de 2026

Teen Idols de la Música y la Pantalla Chica en La Era Watergate (Teen Culture XIII)

 



Aunque la historia del Rock nos cuenta que la segunda administración Nixon fue el reino de grupos como Led Zeppelin, The Who y Pink Floyd, a juzgar por las portadas de las nuevas revistas de adolescentes, los ídolos de jóvenes estadounidenses eran David Cassidy y Donny Osmond. En cuanto a la televisión, la diversidad sesentera marcó las pautas para programas adultos que incluían jóvenes rebeldes y maestros de color. En 1972, apareció una longeva serie que inspiraría una ola de nostalgia.

Adiós a los Ídolos

El comienzo de la década había sido también nefasto para el mundo de la música. Dos grandes, Janis Joplin y Jimmi Hendrix, fallecieron debido a sobredosis de drogas en 1970. Un año más tarde, y por las mismas causas, los seguía Jim Mrrison, el vocalista de The Doors.

Mi vecina la Gatita Judy, que era adolescente en ese tiempo, dice que los jovenes no eran los grandes seguidores de estos ídolos. Yo recuerdo que mi madre me colgó un poster de Hendrix en la pared de mi cuarto, pero nunca fui adicta a su música.

                                        Martires del Rock: Jim, Jimmy y Janis

Es posible que al comienzo de los 70, los universitarios y los estudiantes de secundaria se sintiesen atraídos por la novedosa música de conjuntos como Pink Floyd, Queen y Led Zeppelin, pero si las revistas no mienten, el gran ídolo de jovencitas era un cantante menor llamado David Cassidy ¡y su rival era un nene mormón!

Cassidy vs Osmond

Me asombró saber que David estuvo entre los cantantes que llegaron muy alto en el hit parade de la primera etapa setentera, no solo en el estadounidense sino también en el británico. Curioso, David era un Bubble Gum Rocker que había saltado a la fama gracias a su madrastra y su participación en una serie semi infantil-semi juvenil.



La Familia Partridge era una respuesta al éxito de La Tribu Brady, uno de los programas más injustamente aclamados de Los 60. Aun de niña yo la detestaba. Sin saber los entretelones, yo sentía que no era una serie familiar puesto que los chicos vivían peleándose y eran muy antipáticos. Además detesté a “Marsha, Marsha, Marsha!” que era mi opuesto. Rubia, esbelta, hermosa , un ejemplo de las chicas cuyo desprecio dolía más que el acoso al que yo era sometida.

En cambio Los Partridge eran atípicos (una familia que se ganaba la vida como conjunto musical), pero positivos y simpáticos. La madre, viuda y guapa, estaba totalmente dedicada a su trabajo y a sus hijos y andaba correteando a cualquier hombre que quisiese separarla de esos amores. Mi padre me contó que Shirley Jones había sido una famosa actriz de Hollywood con filmes como April Love con Pat Boone, y The Music Man y que había ganado un Oscar por Elmer Gantry. Yo solo veía en ella a la madre que todos quisiéramos.




El que los Partridge formasen una familia musical y que llevasen una vida nómada de tour en tour montados en su propio autobús los hacia fascinantes, tal como sus intentos de ser “normales” sobre todo los adolescentes. Los pequeños Tracy y Chris eran insignificantes en la trama, Danny Patridge (Danny Bonaduce) era un simpático truhan preadolescente que a veces era más astuto que los adultos, pero los más famosos y adorados por sus fans eran Keith y Laurie, interpretados por David Cassidy y Susan Day.






Susan se convirtió en la pinup de muchos jóvenes estadounidenses. Provoca tristeza saber que esos años de fama no fueron gratos para ella, aquejada por la anorexia que entonces no se sabía lo destructiva que podía ser. Para colmo, se enamoró de David Cassidy , un sentimiento que nunca fue correspondido.



Por suerte, comenzó una carrera en roles serios siendo una respetable Jo March en un telefilme de Mujercitas de 1978. A comienzos de los 80 tuvo un rol permanente en el drama naval Emerald Point S.A. y luego en la aclamada L.A. Law que le ameritaría un Globo de Oro.

 El caso de David es un poco más complejo. Su fama fue más grande que la de Susan incluso cuando se desligó de la Familia Patridge e inició una carrera de solista. Se convirtió en la adoración de las fans adolescentes, como lo atestiguan las portadas de las revistas de teenagers de entonces. Sin embargo, la fama, el acoso de los admiradores, y la falta de privacidad lo abrumaban. Eso afectó su carácter y sus nervios.



Antes de su fallecimiento en el 2017 había acumulados dos matrimonios fracasados, dos hijos (una ilegitima) y un alcoholismo que lo llevaría a la tumba. Para colmo, a fines de los 70, le vino a hacer sombra su propio hermanastro: Shaun Cassidy.

                            Los Hermanos Cassidy

En una era en que solo nos enterábamos de los quehaceres de la farándula gracias a publicaciones que nos traían noticias adulteradas y atrasadas, creíamos que la única preocupación de David Cassidy era quien le arrebataría el título de rey de los ídolos juveniles; si Donny Osmond o Bobby Sherman. Según las revistas, Donny Osmond era su gran rival.



Hora es de hablar de las revistas. Con la Beatlemanía,  apareció la necesidad de informar/cultivar al público adolescente. A lo largo de la Era Hippie existieron en USA varias publicaciones , Teen Screen, Teen World, Teen Life, que suplían las necesidades informativas de los teenagers, pero que fueron cerrando paulatinamente, quedando nada más las conocidas Teen Beat y Tiger Beat.



Una mirada a cualquiera de las portadas de estas revistas nos muestra los mismos rostros Cassidy vs Osmond. Aunque ambos eran Bubble Gum, sus vidas, carreras e incluso sus edades eran disparejas. David era un Hollywood Baby, había crecido en el desorden de la farándula, era hijo del divorcio y había encontrado la fama en una serie de televisión.

En cambio, Donny era el menor de una familia mormona de Utah, tenía seis hermanos mayores y una hermanita, la famosa Marie. Con permiso de sus Elders, La Familia Osmond permitió que sus hijos varones le entraran a la música popular, pensando que atraería una propaganda positiva al estilo de vida mormón.

Los chicos cantaban siguiendo el Estilo Barbershop (barbería) a capella. Yo los conocí porque a fines de Los 60 consiguieron ser contratados por Jerry Lewis como entretenimiento oficial de su show. Para entonces habían integrado al conjunto a Donald, su hermanito menor que también participaba en sketches cómicos como el hijo del Malvado Ralph Rotten.



En 1971, “Donny” inició una carrera como solista.  A sus catorce años todavía no cambiaba la voz. Cuando lo escuché en la radio, en Chile, creí que era “Donna” y no lo asocié con el pequeño Rotten. A pesar de ese impedimento, pronto Donny consiguió escalar el Billboard con un cover del éxito de Steve Lawrence “Go Away Little Girl”,  seguido por “Puppy Love” que llegaría al tercer sitial. Pronto las portadas de revistas vendían el rostro del adolescente que hacía chillar a las fans, sobre todo las más jóvenes que por fin tenían un ídolo de su edad.



Ese encanto mantendría en la cúspide a Danny Osmond por años. En 1976, formó una dupla con Marie, la única hembra de la tribu Osmond. Su popularidad los llevó a tener un programa de variedades en la ABC que duraría por tres temporadas.



El show de Donny and Marie, convirtió a la chica Osmond en estrella de adolescentes también. Incluso se le ofreció el apetitoso rol de Sandy en la versión fílmica de Grease. Marie se negó, temerosa de que el personaje no reflejase sus valores. Eso es lo más admirable de Los Osmond: su integridad.



En 1976, Donny se casó y sigue casado con Debbie Glenn.  Tienen cinco hijos y dieciséis nietos. Pasada su etapa de Teen Idol, Donny se ha reinventado como actor de teatro, y conciertos en Vegas y programas de televisión. En la era del reality participó como concursante en la novena temporada de Dancing with the Stars. En 1994, publicó su autobiografía. Sigue siendo recordado por mujeres que ahora son abuelas y nunca ha caído en los excesos que afectaron la carrera de Dvid Cassidy.

La Televisión y la Inclusividad Racial

La Era Watergate no se caracterizaría por una televisión domestica o por enfocarse en colegiales como ocurriría durante la presidencia de Gerald Ford y Jimmy Carter, pero desde fines de los 60 buscaba integrar jóvenes a series adultas a a vez que ingresaba actores afroamericanos a los elencos.

Su mayor logro en ese aspecto lo tuvo en 1968,  la ABC con Mod Squad que en America Latina se llamaría Patrulla Juvenil. Aaron Spelling, quien se había hecho conocido por producir El Detective Millonario (Burke’s Law), había fundado una productora recientemente con el comediante Danny Thomas. A ellos les tocó producir esta serie policial.

En esos años, la intención era desvincular a los actores negros de roles estereotipados (criados, relleno cómico, etc.) Por eso los había espías como Greg Morris en Misión Imposible y Bill Cosby en Yo soy espía, caza recompensas en el Oeste como Otis Young en The Outcasts, en o enfermera, viuda de Vietnam y mujer que trabajaba a la par de criar un hijo pequeño como Diahann Carrol en Julia. Por supuesto el rol más espectacular era el de la teniente Uhura (Nichelle Nichols) en Viaje a las estrellas, una oficial en una nave espacial.

Lo próximo sería un detective de color, pero el concepto detrás de Mod Squad (1968) era sui generis. Clarence Williams III interpretaba a Lincoln “Linc”, hijo de familia de escasos recursos, con doce hermanos. Su rebeldía lo había hecho participar en Watts, la famosa revuelta racial en el ghetto angelino. Luego de su arresto, Linc era reclutado por el capitán Greer (Tige Andrews) que tenía un proyecto en mente. Su idea era contratar jóvenes cuyo estilo de vida les permitiría ser agentes encubiertos donde la policía regular no tenía acceso.



 Linc cambiaba su rabia por otra manera de buscar justicia,  infiltrándose en sitios donde la policía era repudiada y donde los blancos temían entrar. Sus compañeros serian Pete Cochrane (Michael Cole) chico de familia afluente, cuya indisciplina le ameritaba ser expulsado de su casa y era arrestado cuando estaba robando un auto. Por último, estaba Julie, una “flower child” que había sido arrestada por vagancia, pero que en realidad estaba huyendo de su madre prostituta.



La patrulla juvenil se infiltraba en todo ámbito criminal haciéndose pasar por estudiantes, motociclistas o hippies. Clarence se convirtió en un primer ídolo y modelo para jóvenes afroamericanos. Su Afro cruzó fronteras, a pesar de que solo un muy desubicado blanco podría peinarse así.



Peggy Lipton, una chica judía de Long Island que había sido modelo, se volvió una pinup. Aunque los libretos la tenían como damisela en apuros, siempre en necesidad de que la socorriesen sus compañeros, fue considerada como la más talentosa del grupo y ganó un Globo de Oro en 1970.



A pesar de pertenecer a un género que no tenía mucha aceptación entre los jóvenes de la era de Nixon, el Mod Squad sirvió para muchas campañas a favor de la población más joven. Peggy volvió a modelar, pero ahora desde las páginas de TV Guide para unas fans que admiraban a Julie.

                Peggy modelando para TV Guide

Aunque se llegó a crear una revista que narraba las aventuras del trio, la serie también fue presa de prejuicios. En 1968, le censuraron a Aaron Spelling, un beso “amistoso” entre Peggy y Clarence. Siendo este el año del primer beso interracial de la televisión (en Viaje a las estrellas), la censura demuestra que todavía había racismo en la ABC. La ironía es que después de terminar Mod Squad, Peggy Lipton se casó con el famoso musico negro, Quincy Jones.



Los miembros de La Patrulla Juvenil colgaron sus chapas,  en 1973, un año antes que cerrara Room 222 (Aula 222), otro intento de hacer una serie juvenil con contenido diverso. Como indica el nombre, la serie tiene lugar en una secundaria y el aula 222 es donde enseña Pete Dixon (Lloyd Haines), un joven maestro de historia afroamericano. La escuela es bastante variada en términos demográficos, el director es judío y Dennis Nicholas,  de raza negra interpreta a Liz McKyntire la consejera (y novia de Pete).

La diferencia es que Pete es el protagonista. Su raza no interfiere en su calidad de maestro aunque no carece de importancia. Su rango le permite servir de mentor para Alice (Karen Valentine), una maestra novata y bastante torpe. El poner a alguien de color como superior de una blanca y a cargo de una clase donde chicos de todas las razas lo escuchan y obedecen porque los conocimientos e intelecto del Señor Dixon superan las barreras raciales establecidas, fue un paso adelante en la televisión.



Sin embargo, la serie tuvo ratings bajos y planeaban sacarla del aire cuando los Emmy si reconocieron su mérito. En 1970, Room 222 recibió un premio por ser la mejor serie del año, tal como lo recibirían Michael Constantine y Karen Valentine. La serie fue renovada y duró cinco temporadas, pero, aunque nominados, ni Lloyd Haines ni Denisse Nicholas ameritaron galardones.

El que Michael Constantine ganase como mejor actor de una serie donde no llevaba el primer crédito le ha conseguido el membrete de “Salvador Blanco”, totalmente inmerecido, ya que no era un personaje importante. Si mal no recuerdo la trama se centraba en Pete, e incluso postergaba a sus alumnos para darnos, como en To Sir with Love, la perspectiva de maestro.



Lo que es indudable es que Mod Squad y Room 222 fueron experimentos originales, pero no fueron los únicos de la Era Watergate en términos en presentar novedades. En 1970, Aaron Spelling quiso volver al pasado con una serie juvenil de época. Young Rebels no superó la primera temporada. Estos jóvenes que se rebelaban en contra del dominio británico en los días de George Washington resultaron tan presentistas que daban risa.

Muy diferente fue una serie que daría que hablar hasta hoy.  La Era de la Nostalgia llegó a los hogares estadounidenses en 1972, con un vistazo a un tiempo peor que el presente, la Depresión en las montañas de Virginia. En la CBS se cocinó este fenómeno situado en la historia más cercana y que atraía a gente de todas las edades Los Walton iba a cambiar la televisión de los 70, pero de eso hablaremos pronto.

BIBLIOGRAFIA

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Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades