Los 70 comenzaron
con esperanzas de tiempos mejores pero también con nuevos temores. La Guerra Fria
parecía haberse acabado, pero Vietnam seguiría hasta 1975. Con el fin del
reclutamiento forzado en 1973, parecía acabarse el prospecto de ir a morir en Indochina,
pero las muertes entre adolescentes y sus ídolos seguía aumentando por el uso
de drogas. Y un escándalo político acabó con la poca confianza que los jóvenes
tenían en el gobierno.
Política
Exterior/Caos Interior
Las conferencias
de paz en Paris se veían provechosas a comienzos de Los 70 y en 1972, el ejército
estadounidense se retiró de Vietnam. La guerra acabaría oficialmente en 1975
con el abandono de la embajada y ultimas tropas en Saigón, pero ya no morían
chicos americanos en el conflicto ni temían ser enviados a Asia a morir o a
volver inválidos a su país.
En 1973, se dio
termino al servicio militar obligatorio y al reclutamiento. Los jóvenes no solo
se sentían liberados de un gran miedo. Al haber protestado contra la guerra,
sentían que tenían una responsabilidad y un poder político que no podían desperdiciar.
El rebaje de la edad de votación en 1971, de 21 a 18 años, reforzó este poder.
Para su relección
(una victoria impresionante), Richard
Nixon estaba en su mejor etapa . Sus genuinos esfuerzos por acabar con La
Guerra de Vietnam, su objetivo de acabar con la carrera armamentista que lo
llevaron a visitas improcedentes a Moscú y Beijing que presagiaban el fin de La
Guerra Fria, lo hacían un adorado de los estadounidenses pacifistas.
Entonces cayó la bomba.
Bob Woodward y Carl Epstein, un par de reporteros del WashingtonPost,
expusieron en una serie de artículos como los republicanos habían intervenido
con micrófonos los cuarteles del Partido Demócrata en Washington. Todo comenzó
cuando el FBI iniciase una investigación debido a denuncias de documentos
robados de la sede del partido.
x
Bobby Redford como Bob Woodward y Dustin Hoffmann en Todos los hombres del presidente
Esto llevaría una
indagación más compleja que destaparía conspiraciones para hacer desaparecer
evidencia que incriminaba a altos personeros del gobierno. Extorsiones, amenazas
y otros delitos se iban acumulando. .Los reportajes de Woodward-Bernstein
cristalizaron en un libro All the President’s Men en junio 1974, pero
para entonces el país entero apuntaba con dedo acusador a Richard Nixon y a su
administración. En agosto 1974, el presidente dimitía su cargo.
Como si estos
sucesos no fuesen suficientes para poner en shock a la nación, la economía se
vino abajo debido a factores externos. La OPEC , en castigo por el apoyo de Occidente
a Israel, elevó los precios del petróleo y disminuyó la entrega del
combustible. En E.E.U.U, la carencia y carestía de la gasolina provocó
larguísimas filas en las gasolineras y fue un duro golpe al bolsillo del
americano y a la economía del país.
Modas Eclécticas
de La Era Nixon
A comienzos de la
década, si de algo se podía preciar el país era de su moda, variada,colorida e inclusiva en su aprecio a lo
étnico. Daba la impresión de que una chica podía tratar su guardarropa como se
trataba todo en una sociedad en calma y llena de posibilidades.
Jacqueline Susann
nunca escribió para adolescentes, pero su novela de 1973, Once is not Enough
(Una vez no basta) es un reflejo de las modas y maneras de pensar de los
jóvenes de entonces y vale mencionarla. Tal vez porque fue la novela favorita
de mi primera etapa de adolescente y tuvo una tremenda influencia en como yo no
caí en los errores de la protagonista. No que ni siquiera tuviéramos un punto
de referencia en común.
La trama se
centra en January Wayne, una Hollywood Baby, obsesionada con su padre un famoso
productor de cine. January se la ha pasado en un internado soñando con el día en
que pueda compartir la vida de Mike. Solo que apenas graduada de secundaria
sufre un accidente que la deja en coma por años.
Kirk Douglas (Mike) y Deborah Raffin (January) en la adaptación de Una vez no basta
Cuando retorna a
la vida real tiene veintiún años, pero ha perdido su juventud y es tan ingenua
e inexperta como si todavía tuviera 17 años. Al caer en medio del mundo de los
ricos y famosos, January vive una pesadilla rodeada de gente manipuladora que
busca aprovecharse de ella.
Tiene una amiga (creo
que todos la tuvimos) que busca iniciarla en los secretos de alcoba que debe
saber y emplear toda mujer moderna.La
pobre January pierde su virginidad de manera desastrosa con un playboy que solo
busca su dinero, y acaba en una relación disfuncional con un hombre mayor que
la abandona cuando más lo necesita. Incluso su primer cigarrillo y su primera
borrachera son ecos de lo que una quinceañera viviría con esas experiencias.
Tom (David Jansen) el novelista impotente que rompe el corazon de January
La muerte del
padre sumerge a January en una crisis que la lleva a una noche de drogas y sexo
grupal, tras la cual desaparece. Tanto la policía como el lector creen que se suicidó.
Eso de crear un destino incierto para la heroína asemejaba la tragedia de
January a la de la diarista de Go Ask Alice un bestseller sobre una
jovencita y su caída en las drogas que causó sensación y polémica en 1971.
Una vez no
basta sigue siendo un documento
histórico en su reflejo del mundo neoyorquino a comienzos de Los 70. Desde el
jet set , el periodismo tipo Cosmopolitan
, el teatro y hasta el crimen, el libro está lleno de datos que me prepararon
para vivir en Nueva York con alusiones a sitios de interés, restaurantes e
incluso productos de comida. Así yo ya tenía ganas de beber 7-up antes de
llegar, pero uno de los mayores méritos es su exposición del eclecticismo del
vestuario de 1970.
En el primer
capítulo, January viene a Nueva York, casi recién salida de la clínica suiza
donde ha estado internada. Carga un mínimo equipaje de prendas adquiridas a
último minuto en Zurich puesto que su antiguo vestuario corresponde al de 1968.
Al llegar al Aeropuerto Kennedy le pregunta a su padre qué visten las chicas de
Los 70s. Ha notado en el avión diferentes largos de falda y se asombra al ver
pasar a una muchacha disfrazada de nativa. Mike, su padre le explica que no se
trata de una actriz ni un disfraz.
Para el tercer capítulo,
y después de recorrer las boutiques de la Quinta Avenida,January sigue confundida. La dependienta de Bergdorf’s
le dice que la mini esta Out y la midi es lo In, pero en la calle se encuentra
con micro minis y maxis ( las describe como “faldas largas de abuelita”).Para un viajero del tiempo como ella es una
revolución, hoy nos parecería lo más normal. Pero para la jovencita promedio que
no vivía cerca de las tiendas de Manhattan o no tenía el dinero para seguir
todas las tendencias, los dictados de la moda setentera presentaban desafíos y
al mismo tiempo oportunidades para expresarse a través de su guardarropa.
Lo que January compró
en Zurich fue un traje-pantalón que ,aunque le faltaba unas décadas para
convertirse en “Power Suit”, ya se había convertido en tenida “formal”. Los fabricados
en ante/gamuza/suede estaban en boga a comienzo de Los 70 sobre todo los
con motivos navajos o de otras etnias nativas. Las chaquetas eran un poco más entalladas
y se puso de moda veraniega unisex las “safari” en algodón, lino, drill o
popelina, con muchos bolsillos y diferentes cinturones.
El Traje nuevo del Rey: Su Majestad Carlos III, entonces Principe de Gales en chaqueta safari en Los 70l
Los pantalones
tuvieron una evolución total en los primeros cuatro años de la década. De muy
ajustados y acampanados por dejado de la rodilla. En 1973 se ampliaron en
imitación de los pantalones de Los 30 y 40 haciéndose un poco bolsas de la
cintura al tobillo. Venían en lana escocesa para el invierno. ¡Yo
llegué con uno horrible a Nueva York en junio! (era invierno en Chile).El
estilo bell bottom o “pata de elefante” como lo llamábamos en Chile continúo
por varios años exagerándose hasta el punto que cubría o sobrepasaba el zapato
y era horrible con tacones que desgarraban los dobladillos.
Otra aportación
de Mary Quant fueron los horribles hot pants. Estos shorts, más cortos
que los formales, se pusieron de moda en 1971 dejando de ser una prenda para
deportes o picnics y convirtiéndose en parte del guardarropa. Incluso, en satén
o terciopelo, eran atuendo para la noche. La muy tímida podía usarlos con una
falda abotonada adelante que la dejaba lo suficientemente abierta para admirar
los pantaloncillos.
He hablado en
otro sitio de la guerra entre mini, midi y maxi. La midi la ganó en la Era de Nostalgia (1974-1980) y la
minifalda no retornó sino hasta 1981. Había una discrepancia entre que usar con
la midi. En general se preferían las botas de charol o gamuza y acordonadas por
delante. Sin embargo, en 1970 ,Yves St. Laurent en su obsesión con revivir Los
40, impulsó un retorno a los utilísimos zapatos de plataforma.
Aunque esos
tacones chinos serian motivo de burla―se decía que una chica que quería
suicidarse solo necesitaba saltar de sus plataformas―se podían usar con todo
tipo de ropa y venían en todos los estilos: alpargatas, sandalias, botas y los
zuecos que los hippies habían impulsado. Las suelas se hacían o de madera o
corcho. Yo tuve de ambos y eran geniales para usar con pantalones acampanados.
Tantos estilos
diferentes permitían que las chicas que tenían una madre modista o sabían coser
se creasen ropa adaptada su personalidad, pero aun yendo de compras se podía
encontrar en tiendas de departamentos de malls ropa a la moda y barata. El
polyester se volvió un material de moda favorito de los chicos incluso para los
trajes de varones que, copiando la moda y artistas afroamericanos, los usaban
en colores pastel o de neón.
El problema es
que era un tejido casi tan ajustado a la piel que a la vista moderna se ve casi
ridículo. “A punto de estallar” dijeron mis alumnos de Los 80s cuando les puse
un filme de quince años antes. Agréguenle que en blusas femeninas, en una época
en que el feminismo declaró la guerra a los sujetadores, provocaron más de un
bochorno.
BIBLIOGRAFIA
Brooks, Marla. The
American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004
Manchester,
William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States,
1932-1972
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of Growing Up
Palladino, Grace.
Teenagers: An American History
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
En 1967, La
Guerra de Vietnam había dividido a America y principalmente a su juventud. En
las calles estadounidenses el conflicto racial se volvía violento, y los jóvenes
encontraban un escape a su angst en diferentes causas o en las drogas psicodélicas.
“Haz el Amor y
No La Guerra”
Vietnam no fue
una guerra popular, puesto que a diferencia de otros conflictos solo afectaba a
jóvenes de bajos recursos y de minorías étnicas. Los privilegiados encontraban refugio
en estudios universitarios que los colocaban en contacto con militancias como
el pacifismo, los derechos civiles y los de la mujer. Los estudiantes manifestaban
sus voces en las calles en protestas que a veces se tornaban violentas.
Otros chicos buscaban
respuestas en el movimiento hippie, una subcultura creada exclusivamente para
los más jóvenes que abrazaban la revolución sexual, el uso de todo tipo de
drogas y cuyo lema era “Haz el amor y no la guerra”. Conocidos también como Flower
Children, los hippies eran amantes de la naturaleza y gustaban de alejarse
del mundanal ruido para vivir en comunas.
Una ironía es que
estas comunas no eran muy diferentes a las que poblaron Estados Unidos en el
Siglo XIX. La diferencia es que ahora esta corriente invadía toda forma de
cultura popular del país y cruzaba fronteras. El Movimiento Hippie tuvo sus eventos
puntuales como el Verano del Amor en Heighth-Ashbury en San Francisco (1967) y
el Festival de Música de Woodstock(1969).
Los Hippies
también se manifestaban en protestas en contra de la Guerra de Vietnam y otras
causas como los famosos disturbios de Sunset Strip que motivarían la nueva onda
de filmes de explotación de Hollywood, la “hippie exploitation”.
Easy Rider y
la Hippie-exploitation
Como casi todos
esos filmes, “Riot n Sunset Strip” mostraba los peligros del uso de drogas y
de estas libertades impensadas centrándose en Andrea (Mimsy Farmer), la ingenua hija de un policía (Aldo Rey) que,
alterada por el divorcio de los padres, decide rebelarse. Un noviecito y una
mala amiga la inducen primero a perder su virginidad y luego a probar el LSD.
Durante ese viaje psicodélico, Andrea es violada por varios hippies y
descubierta por su propio padre en un estado calamitoso.
El mensaje del
filme era totalmente contrario al “jipismo” a su inmoralidad y al uso de
drogas. Todas las obras de la “Hippie Exploitation” eran contrarias a los Flower
Children y a su estilo de vida. Esto alcanzó, inclusive, a su mayor obra, la
hoy icónica Easy Rider. En esta road movie se combinan la pasión
por las motocicletas impuesta por El Salvaje en Los 50 y la vida nómada propuesta por los
hippies.
Peter Fonda, único hijo varón de Henry Fonda,
había entrado― con toda la fuerza del nepotismo y talento propio― en el
cine en 1963 como pareja de Sandra Dee en Tammy y el Doctor. En ese
mismo año fue nominado a un Globo de Oro por su interpretación de un soldado en
el drama bélico Los Victoriosos. Peter ya tenía una carrera establecida
cuando Roger Corman lo llamó para ser el protagonista de sus Wild Angels.
Después de
hacerse famoso dirigiendo filmes de terror y ciencia ficción, Corman quería
meterse en el círculo de la hippie exploitation. Bajo su dirección, el joven
Fonda no solo fue el líder de una pandilla de motociclistas con trágico final
en Ángeles Salvajes sino también un director de comerciales que quiere
experimentar con el LSD en The Trip (el Viaje). Con ese currículo, no es
de sorprender que naciese Easy Rider (Busco mi destino), un proyecto
personal producido y dirigido por Fonda con un libreto a cargo de su coestrella
Dennis Hopper.
La historia
contiene elementos “Jipistas” (drogas y vida errante) junto con la pasión
estadounidense por las motocicletas. Wyatt (Fonda), montado en su “Capitan
America”, se une a Billy (Hopper) después de haber vendido y comprado cocaína
al otro lado de la frontera. La idea es llegar a Nueva Orleans a celebrar el
carnaval. En el camino ,van conociendo gente como un hippie que hace autostop y
los lleva a su comuna donde comparten LSD.
Menos agradable
es la llegada a un pueblo donde los poco hospitalarios lugareños los ponen
presos. Los rescata George (Jack Nicholson), un abogado borrachín, que se les
une en el road trip. Juntos celebran el Mardi Gras en Nueva Orleans, pero en el
viaje de regreso son atacados y van pereciendo uno a uno. Con ese final trágico
se sellaba el mensaje de que esa vida no tenía buen fin. A pesar de eso, el
filme hizo furor, incluso la crítica se interesó. Easy Rider terminó con
nominaciones al Oscar y convirtiéndose en filme de culto.
La Protesta
Hecha Canción
Aunque la canción
protesta han existido desde siempre, fueron particularmente asociadas con La
Era Hippie, no solo por ser los 60 una época radicalizada sino también porque los
temas surgieron durante un renacimiento de la canción folclórica. Así aunque la
canción protesta americana de esa época tiene figuras como Joan Baez y Buffy St.
Marie, su versión pop se cifra en grupos como Peter, Paul and Mary y las letras
de Pete Seeger y Bob Dylan.
En 1965, durante
uno de sus periódicos tours, . los Beatles hicieron escala en casa de un músico
judío de Minesota, un tal Robert Zimmerman que acaba de cambiarse el nombre legalmente
a ‘Bob Dylan”. Aparte de consumir cannabis, Dylan y Los 4 de Liverpool hablaron
de música y de cómo Bob estaba haciendo carrera con canciones de denuncia, algo
que compartía con su pareja de entonces,Joan Baez.
Dylan y Baez
Bob Dylan
entraría en la música estadounidense con temas cargados de denuncia social como
“Blowing in the Wind”,“It’s a Hard
Rain” y “Times They are a Changing.” Hasta mi tema favorito “LIke a Rolling Stone”
tiene una letra sobre los privilegios de ciertas clases y como quien los pierde
puede encontrar liberación en medio de ese desastre.
Las grandes
influencias de Dylan en ese primer momento, aparte de Joan Baez, era antiguos
trovadores sociales como Woody Guthrie y sobre todo Pete Seeger. Este último es
toda una leyenda tanto de la música folclórica como de la canción protesta.
Basta resumir una carrera de activismo que inició en sus años de Harvard cuando
se unió a las Juventudes Comunistas y compuso canciones para la Brigada Lincoln
durante la Guerra Civil Española.
Aunque renunció
al Partido (desilusionado con las brutalidades estalinistas) en 1949, no cesó
en su militancia pacifista y a favor de los derechos civiles y reformas
laborales. Como fundador del grupo musical The Weavers, estas posturas guiaban
el contenido de sus letras y la opción de escoger temas que las representasen
como ese himno de la mala vida de los mineros “16 toneladas” o “ Cumbayá” que
hoy aprenden todos los niños de USA, pero que es en realidad un Spiritual de
los esclavos africanos.
La versatilidad
de Seeger se imponía en sus letras hoy famosas como la de “If I Had a Hammer,” “Turn,
Turn, Turn” (inspirada en el libro de Eclesiastés) o la preciosa “Where Have All
the Flowers Gone”. Una ironía es que The Weavers incluso apoyaron la Independencia/Creación
del Estado de Israel como muestra esta su grabación de “Tzena, Tzena” que luego
grabarían otros famosos de la música pop como Connie Francis y El Rey del
Twist, Chubby Checker. Es increíble ver que hubo una época en que Israel no era
demonizado ni los judíos éramos vistos como parias. Oy veh zmir!
Un grupo que se
especializó en propagar las canciones protestas fue el formado por Peter, Paul
and Mary que eran más comerciales y menos militantes, pero igual pusieron al día
temas que se han vuelto inmortales como la balada “500 Miles” o revivieron“Where Have All the Flowers Gone” que venía
muy a propósito a medida que escalaba la guerra en Asia.
Peter, Paul and
Mary también grabaron su versión de “Blowing in the Wind”. Peter Seeger había
sido instrumental en integrar a Dylan en el circulo folclórico político y se desilusionó
cuando Bob decidió seguir una onda más ecléctica que lo llevaría a convertirse
en el musico americano más famoso del Siglo XX y a hacer historia al
convertirse en el primer escritor de canciones pop en ganar un Premio Nobel de
Literatura.
Fue Dylan quien metió
en la cabeza de Los Beatles lo de escribir canciones con mensaje social. Fue así
que en el Verano del Amor, el tema más escuchado fue “All You Need is Love” seguido
por la letra más grafica de “Revolution”. John Lennon, ahora animado por la
militancia de su mujer Yoko Ono, escribió “Give Peace a Chance” que sería
coreada por los manifestantes en la gran protesta de Washington contra la Guerra
de Vietnam (1969).
John y Yoko se convertirían
en representantes de militancia chic. Después de que Los Beatles se separaran
definitivamente en 1970, Lennon seguiría escribiendo letras de denuncia como la
hermosa “Imagine” y la controversial “Woman is the N. ..of the World”. El título
que derivaba de unas declaraciones de Yoko Ono resultó chocante por el uso de
la palabra ‘n” que ya era tabú. En vano, John quiso explicar que era un rechazo
simultaneo al racismo y al sexismo. Mas suerte tuvo Aretha Franklin que al
grabar un himno antirracista de Otis Redding convirtió a la exitosa “Respect”
en un emblema de la lucha de la mujer de color.
Ann Margret y
Nancy Sinatra: Las Chicas de Vietnam
¿Eran todos los jóvenes americanos militantes
pacifistas? ¿Todo el mundo artístico se oponía a la Guerra de
Vietnam? ¿Todos los cantantes exitosos lucían cabellos lagos y se vestían como
hippies? Pues lo último no era cierto. El año que da inicio a La Beatlemanía un
dúo asciende en el Billboard con un tema pegajoso “You’ve Lost That Loving
Feeling”. Lo extraño de Bobby Hatfield y Bill Medley es que, aunque blancos,
cantan música Soul entonces patrimonio de los intérpretes afroamericanos sobre
todo los del sello discográfico Motown.
A lo largo de la
década la dupla seguiría ocupando sitios en los 20 más oídos de America con
temas hoy famosos como “Unchained Melody”, “Ebb Tide” y “You are My Soul and
Inspiration” Aunque se separaron y volvieron a unir, la combinación exacta
entre el barítono (Hatfield) y el tenor (Medley) hacían a sus temas
inolvidables. Tuvieron un gran revival en Los 80 cuando su “Unchained Melody” fue usada para la erótica escena “alfarera” en
Ghost .
Lo sorprendente
del éxito del dúo y que abarcaba fans de todas las edades es que en medio de
modas varoniles que incluían largos cabellos y camisas floreadas, The Righteous
Brothers optaban por trajes, corbatas, cabello corto y aspecto aseado.
Siguiendo con el
tema, no toda America se oponía a la Guerra de Vietnam. Una señal fue que en
1966 lideraba los Billboard el “Himno de Los Boinas Verdes”, una canción
militar que sería declarada La Canción del Año. Como quienes más escuchan música
pop son los jóvenes, no podemos creer que el éxito de este tema haya nacido
solo de adultos belicosos.
Desde la Segunda
Guerra Mundial existe el USO, una organización sin ánimo de lucro que provee entretenimiento
y otros servicios a las tropas estadounidenses. Sin pertenecer al gobierno,
trabaja en conjunto con el Departamento de Guerra y el de Defensa. Después de
la Segunda Guerra Mundial su mayor labor fue en Vietnam. Para fines del
conflicto tenía 23 estaciones en Vietnam y en Tailandia y se encargaba de
contratar artistas en USA para levantarles el animo a las tropas.
Bob Hope sería el
maestro de ceremonia como lo había sido en guerras anteriores. Vinieron a indochina
ejemplares del conservadurismo hollywoodense como Charlton Heston, el coronel
James Stewart y John Wayne quien incluso filmó una película sobre los soldados
en Vietnam llamada Los Boinas Verdes. Sin embargo, como la edad promedio
del soldado era 19 años, creemos que las tropas querrían ver algo más que
reliquias del cine.
Es muy triste que
ninguno de los grandes músicos de entonces―la mayoría afiliados al
repudio de esa guerra―se dignó a cantar para combatientes que no estaban
ahí por su gusto. Solamente James Brown hizo aparición en Saigón en 1968, como
un recordatorio que la mitad de las tropas eran afroamericanas.
No todo Hollywood
seguiría la fea actitud de los cantantes. El símbolo sexual Jayne Mansfield fue
a hechizar a los soldados con sus curvas en 1967, un poco antes del accidente automovilístico
que le costó la vida. Raquel Welch que ya se perfilaba como sex symbol fue a
Asia en 1967, pero quien más tiempo pasó con los militares fue Ann Margret.
Ann Margret Olsson había nacido en Suecia,
pero en 1946 , a los cinco años, se había trasladado a America. Aunque
originalmente había sido bailarina, hizo su debut en 1960 como la hija que la
mendiga Annie-Manzana (Bette Davis) tiene estudiando en un internado español.
Este rol en A Pocketful of Miracles (Milagro por un día) le mereció un
Globo de Oro como Revelación del Año. Lo seguirían un coestelar junto a Pat
Boone y Bobby Darin en el musical State Fair.
Ann había
encandilado a los jóvenes estadounidenses con su protagónico como la colegiala
en Bye Bye Birdie (1962),una de las películas más bobas que he
visto y que sin embargo fue tan taquillera que hasta hoy se la repone en
producciones escolares. Otra nominación a un Globo de Oro, confirmaba que la
sueca era el ídolo de los jóvenes americanos y posible reemplazo de Sandra Dee.
Aparte que AnnMargret bailaba y cantaba.
En los próximos años
se dedicó a esa faceta grabando discos, dando la voz a una versión animada en
Los Picapiedra, tuvo dos especiales televisivos y fue pareja de Elvis (en
pantalla y en la vida real) en Viva Las Vegas. La bella pelirroja quería
crecer como artista y corrió el riesgo de salirse de su esquema de cantante y
bailarina aceptando roles fuertes como delincuente juvenil, mujer de gánster,
esposa adultera y hasta prostituta. De esa serie de filmes de entre 1964 y 68,
solo habría uno que no fracasó The Cincinnati Kid (El rey del juego)
junto a Steve McQueen.
Fue en medio de
ese cambio de imagen, que la sueca aceptó viajar a Vietnam a entretener a las
tropas. Fue todo un éxito y Ann volvería en 1968 recibiendo un caluroso
recibimiento por los soldados que ya se sentían abandonados por sus
compatriotas. La carrera de Ann Margret―que ha continuado hasta esta década―tendría
altos y bajos.
Ann-Margret visitando heridos en Vietnam
En 1971 obtendría
en Carnal Knowledge la confirmación de ser una actriz “seria” y ganaría
otro Globo de Oro. Sin embargo, en esa misma década, una caída en un escenario
de Vegas la dejaría desfigurada. Después de un sinnúmero de operaciones y
cirugías platicas, seguiría su carrera dramática con nominaciones al Oscar y
otros dos Globos de Oro. Nunca dejó de interesarse en los soldados que conoció
en ‘Nam y a quienes llamó “mis caballeros”. Su trabajo con los veteranos le
ameritaría dos premios: el Spirit Award de parte de USO, y el Bob Hope Legacy Award .
El caso de Nancy
Snatra era diferente. Gattocito Miroslav la llamaría “nepo baby”, inició su
carrera amparándose de la fama de su padre. Frank Sinatra la incluyó en sus
programas de televisión, cantó duetos con ella, su sello discográfico grabaría el
primer LP de su hija y hasta la envió al aeropuerto a que liderase la comitiva
de bienvenida para Elvis cuando regresó de Alemania. ¡Ayayay! pero nada servía,
la chica no gustaba, no vendía.
En medio de su
depresión, Nancy de 19 años se casó con Tommy Sands, un aspirante a Teen Idol
que creía iba a lograr la fama colgándose del apellido Sinatra. Su divorcio en
1965, coincidió con el amargo despertar que a los 25 años era una fracasada.
Frank Sinatra podría ser muchas cosas, pero era un excelente padre. No iba a
dejar que su hija se hundiera así es que contrató a Lee Hazlwood, reconocido
agente de estrellas, para ver que se podía hacer con Nancy.
Lee puso manos a
la obra, tiñó el cabello de la primogénita de Frank Sinatra de rubio, recargó su
maquillaje y le dijo que debía olvidarse de su imagen de “damita”. Así, con una
nueva y más sexi imagen, Nancy grabó su canción más famosa “These Boots are
Made for Walking” (Estas botas fueron hechas para caminar) que vino acompañada
de un video muy sexi.
La carrera de la
cantante dio un vuelco, su próximo Long Play se vendió muy bien. Sus presentaciones
estaban ahora acompañadas de expresiones de adoración de fans. Sus temas eran
los más oídos en la Unión America, como el dúo que hizo con su padre para la
balada “Something Stupid”.
Ese 1966 en que Nancy
era la cantante más vendida en USA con temas como “Bang, Bang, My Baby Shoot me
Down” que recordaran al comienzo de “Kill Bill”. “Something Stupid”, un dueto
que hizo con su padre ese año, llegó al primer lugar del Billboard.Fue entonces que la cantante de moda supo que
la requerían en el Sureste de Asia.
Su fama había
llegado hasta Vietnam, donde las tropas (de botas) habían convertido “These
Boots…” en su himno. Lo próximo era viajar a conocer a estos fans uniformados.
Sin embargo, era la época de las
primeras protestas en contra de Vietnam. El mundo de las estrellas rechazaba el
conflicto e incluso cualquier asistencia a las tropas. Nancy Sinatra se jugaba
lo conseguido si decidía unirse al USO.
Lo hizo no en una
sino en dos ocasiones, en dos años consecutivos. Se presentó ante las tropas en
Saigón, visitó heridos en hospitales, cantó en la jungla, casi en el frente de
batalla. Para su visita en 1967, luego de haber grabado “You Only Live Twice” ,
el tema del filme de James Bond, Nancy y Vietnam eran sinónimos. Sus
actuaciones fueron tan legendarias que Stanley Kubrik la recordó en su Full Metal Jacket. Al
final de la primera temporada de China Beach, la serie icónica sobre
Vietnam, Nancy se prestó para revivir ese famoso tour ante las cámaras.
Con el tiempo, Nancy
se ha quedado en un icono de Los 60s, pero nunca ha dejado de lado a las tropas
que tanto la adoraron. Sigue involucrada en organizaciones de veteranos como
Rolling Thunder que se preocupa de los ex prisioneros de guerra y de las
familias de soldados cuya suerte nunca ha sido esclarecida.
El Legado de
Los Flower Children
Hoy se habla de
que el Movimiento Hippie creó conciencia en jóvenes, algunos que dedicarían su
vida a militar en contra de la guerra y a favor del medioambiente. Su interés
por corrientes espirituales del Oriente y por la cultura de los nativos
americanos se manifestaría en la música y en la moda.
Su rechazo por
las hipocresías y tradiciones de su sociedad se reflejaba en peinado y
maquillajes con looks naturales que les quedaban bien a las jovencitas y
peinados más simples , trenzas o largas cabelleras que reemplazaban al
voluminoso y escarmenado Bouffant.
Su vestuario era ecléctico.
Tanto podían vestirse con sedas hindúes, como con maxis boho, imitando estilos
victorianos o de campesinos del Lejano Oeste. Se usaban ropas hechas con gamuza
con muchos flecos en imitación de ropa de indígenas.
El estilo unisex
también demostraba su rechazo a imposiciones de géneros. Varones y hembras
lucían cabellos largos, abrigos Nehru, o camisas Mao, y los chicos no temían
ponerse camisas estampadas. Ambos sexos gustaban de accesorios, prendas hechas
con crochet, collares de abalorios y la eterna cadena con el símbolo de la paz.
Yo tuve dos, una hecha en madera y otra de cuero.
Símbolos de la paz
Sin embargo, la cultura
hippie tiene un lado oscuro con su irrespeto por ley y autoridad. El irse a
vivir en comunas, creaba un aislamiento de la sociedad y sus reglas, a la vez
que propiciaba el poderío del líder o gurú sobre sus discípulos. Eso podía
llevar a muchos abusos como los ocurridos en la secta de Silo en Argentina y
Chile a comienzos de los 70.
Mas graves aún
fueron los crímenes de Charlie Manson perpetrados, bajo sus órdenes, por sus
seguidores. Los asesinatos del Matrimonio LaBianca y de la actriz Sharon Tate y
sus huéspedes crearon un modelo para horrores como el suicidio masivo en Jonestown
por órdenes del “reverendo” Jim Jonesen
1978, o la tragedia de Waco en 1993. Por
otro lado, fue la cultura hippie la que normalizó el uso de drogas de
todo tipo, fomentando un mercado y nuevas formas de crímenes que hasta hoy son
un flagelo social de Occidente.
El Movimiento
Hippie fue feneciendo poco a poco a través de la nueva década que traería
cambios sociales a Estados Unidos y culturales sobre todo para los más jóvenes.
BIBLIOGRAFIA
Brooks, Marla. The
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Century Teen Culture by Decades
Desde que se
comenzaron a grabar música y canciones y a vender los primeros discos, que la
clave del éxito discográfico ha estado en manos de los jóvenes. Eso motivó la
moda del Charleston en la Era Collegiate, del Swing durante la Depresión, de la
Sinatramania y de la Elvismania, pero la próxima onda vendría del otro lado del
océano.
La Beatlemanía
Aunque America
había pasado por periodos de anglofilia (sobre todo durante la Segunda Guerra
Mundial) nunca esta había alcanzado el mundo de la cultura popular. La música
pop inglesa, como la comida británica, era algo ininteligible para el
adolescente estadounidense. Eso cambió con la llegada de cuatro jóvenes músicos
que arrasaban en los Billboard, en la moda y en el corazón de las jovencitas de
todo el mundo.
Pido disculpas si
no me adentro mucho en el origen y evolución de Los Beatles. Hay excelentes
libros y documentales que describen esas etapas. Bástese saber que Los “Fabulous
Four “, como se les apodó, abrieron la puerta no solo a su prodigiosa música
sino también a la de otros grupos británicos. En tres palabras, John Lennon y
Paul McCartney eran adolescentes en Liverpool cuando se conocieron a fines de
Los 50 y ya John era parte de una nueva ola musical llamada el Merseysound (por
el rio que recorre Liverpool). A ellos se les agregaría George Harrison de
apenas quince años.
Como grupo ,y ya
bajo el nombre de The Silver Beetles (escarabajos de plata) los tres más Stuart
Sutcliffe en la batería, se fueron a
tocar en los bares de Hamburgo. En 1960 ese puerto germano era una plataforma
de internalización para bandas británicas. Para 1962, el grupo había dicho adiós a
Sutcliffe y reemplazado en las baterías con Richard Stark, conocido por la posteridad
como Sir Ringo Starr. Aunque todavía tocaban temas ajenos, la mayor parte de su
producción era escrita por John Lennon y el futuro Sir Paul McCartney. Mas
importante, bajo la guía de Brian Epstein, iban a hacer historia.
Un año más tarde,
con el nombre oficial de The Beatles, tenían canciones en la radio como “She Loves
You” con su pegajoso estribillo de ‘Yeah, Yeah, Yeah”, y un Long Play en el
mercado. Una de las novedades de los Beatles era que ahora sus fans no se
limitaban a comprar singles. Preferían adquirir inmediatamente a las
colecciones encerradas en un LP. Esto aumentaba las compras y las ganancias.
El momento clave
del grupo llegó, en 1962, con la presentación
de Los 4 de Liverpool en el Palladium de Londres. Las manifestaciones de pasión
que provocaron en su fandom llevarían a un periodista a bautizar la nueva
histeria masiva como “Beatlemanía”. Esta presentación precedióun tour por el Reino Unido que provocaría las
mismas manifestaciones de júbilo de las admiradoras. En noviembre de 1963,
cuando John, Paul , George y Ringo eran presentados a la Reina Madre, y a la Princesa
Margarita, eran los más famosos del reino. Pronto lo serian del mundo.
La música de los
Beatles había cruzado el Atlántico y llegado justo después de la tragedia de Dallas.
En un país enlutado por la muerte del presidente Kennedy, la música alegre de
los Beatles ponía una nota de optimismo y romance en el aire. En febrero de
1963, “I Wanna Hold Your Hand” era la reina del Billboard.
Para cuando Los
Beatles aterrizaron en el Aeropuerto John F. Kenedy (verano de 1963) lo
esperaban 30.000 fans vociferantes. Este barullo seguiría a los Fabulous Four a
través de sus presentaciones en el Palladium de Washington, el Carnegie Hall y
tres visitas al Show de Ed Sullivan. Para cuando abandonaron la Unión Americana,
el país era presa de la Beatlemanía.
El conjunto
volvió a USA en 1964 y fueron recibidos como reyes no solo del rock sino de la
música Pop en general. A pesar de la descerebrada declaración de Johm Lennon de
“somos más populares que D-s”, Los Beatles seguirían ejerciendo su hechizo
sobre la juventud americana hasta su separación en 1970.
¿Cuál fue el secreto de su éxito?
Primero fue su
música. Aunque siempre reconocieron la influencia de Elvis y de los músicos
afroamericanos, el grupo notemíamezclar otros sonidos fuesen folklore británico
o música clásica. Más adelante añadieron influencias hindúes y se abocaron a un
tipo de rock psicodélico inspirado por las drogas que consumían. Para mí que su
mayor contribución fueron sus letras. Por primera vez, uno le ponía atención al
contenido de sus canciones, ya para 1966 estaban escribiendo temas más
profundos que exploraban la condición humana como “Nowhere Man” y “Eleanor
Rigby”.
Lo segundo y más
superficial, eran jóvenes atractivos, uno solo de ellos (John) estaba casado
cuando llegaron a America. Como Elvis antes, imponían modas con sus cabellos
largos, sus botas puntiagudas y sus sweaters de cuello alto que hasta hoy en
Chile se conocen como “beatles”.
Como Sinatra y
Elvis antes de ellos, Los Fab Four supieron aumentar su éxito incursionando en
el cine. En 1964 se podía ver en el cine A Hard’s Day Night que
pretendía encapsular la experiencia cotidiana del conjunto añadiéndole un amago
de trama. La idea de tratar la historia como si fuese un filme de Los Hermanos
Marx fue excelente, la comicidad funcionó muy bien sin caricaturizar a los ya ídolos.
La banda sonora también estuvo a la altura de la cinta con temas como “I Should
Have Known Better”.
La siguiente película
fue Help! Se trataba de una especie de parodia de los filmes de James
Bond que giraba en torno a una banda de árabes sanguinarios que querían
recuperar un anillo sagrado ahora en poder de Ringo. Esta historia tenía a los
Beatles cruzando desiertos y esquiando en paisajes nevados. A diferencia de
A Hard Day’s Night, Help! fue filmada en Technicolor lo que ayudó a
admirar el look y vestuario del conjunto.
Recuerdo haberla
visto en el Olimpo de Viña en 1966 y enseguida me enamoré de Ringo y exigí
un anillo como el fatídico que usa en el filme y sus botas. Mi madre nos
consiguió ese calzado que era unisex, pero el anillo se hizo esperar. Mi
hermano rechazo los botines, pero tuvo que soportar el horrible peinado a pesar
de las protestas de nuestro padre que no lo consideraba masculino.
Los Beatles no
solo nos proporcionaron las canciones más hermosas de amor desde las escritas
por Irving Berlin. Supieron ser relevantes hasta su rompimiento adaptándose a
La Era Hippie con sus viajes a la India, con ropa exótica y con su afición a
probar substancias lo que influiría en su música psicodélica. Aqui un ejemplo con “Lucy in the Sky with
Diamonds “
Un efecto colateral
de los Beatles fue que dejaron la puerta abierta para otros conjuntos
británicos que llegarían al HIt Parade con sus nombres extravagantes: The
Animals; The Troggs, The Kinks, The Searchers, The Hollies, The Zombies, The
Tremeloes y otros.
Y por supuesto,
en 1965 llegaron los Chicos Malos del Rock. Noten su diferencia de vestuario
con los otros grupos ingleses.
Tan importante
fue esa invasión británica que en USA se fabricaron a Los Monkees. Al menos su
líder Davey Jones era de Manchester. Los demás eran más americanos que el pie
de manzana. Con ellos se armaron un programa d televisión que a nuestros ojos
infantiles parecía una versión inglesa de Los Tres Chiflados.
Mary Quant y
la Minifalda
No solo la música
fue invadida por los británico. En el
mundo del cine, James Bond se convertía en una franquicia apreciada por los jóvenes
americanos. En la televisión reinaban series inglesas como El Santo, El
Agente de CIPOL y mi favorita, Los Vengadores. Volviendo al cine, se privilegiaron
filmes que hicieran hincapié en la cultura “Mod” que afectaba a la juventud
británica como Georgie Girl, Alfie y Darling. Sir Sidney Poitier ,quien
había sido un alumno problemático en la icónica Blackboard
Jungle, ahora era el maestro de una problemática clase compuesta por chicos
del East End Londinense en Al Maestro con Cariño.
Estos filmes
aportaban actores jóvenes como Lynn Redgrave, Julie Christie, Sir Michael Caine
y la cantante Lulú que ganaría Eurovisión en 1969. Más importante es que estos
actores modelaban estilos de vestuario que los jóvenes estadounidenses copiaban
y que iban asociados a la legendaria Carnaby Street. Esta calle londinense
seria inseparable de la cultura “Mod” con sus restaurantes y boutiques que
frecuentaban los jóvenes hípsters de esa época. Ahí compraban ropa Los Beatles
y las Hermanas Redgrave. Tal vez no la Princesa Margarita, pero si una chica
llamada Camilla Shand, hoy Reina de Inglaterra.
La Reina Camilla en Los 60
Parte del hechizo
de Carnaby Street era la moda con sus nuevas tendencias como la minifalda. Hay
mucha discrepancia sobre quien acortó las faldas femeninas y de eso ya he hablado en otro sitio. Aunque hubo chicas que en los veranos
calurosos del sur de Estados Unidos se subieron el dobladillo hasta arriba del
“largo Chanel” (cubriendo la rodilla) establecido por los modistos. Este estilo
“Ya Ya” no persistió. El diseñador francés Courreges aulló de que él había
inventado la falda corta en su colección de 1965, pero Dame Mary Quant fue
quien había establecido tanto el largo como la hechura de una prenda que en dos
años había recorrido el mundo.
Dame Mary Quant en una de sus microminis
Originalmente la
mini (llamada así por el pequeño coche de la modista) era unas pulgadas arriba
de la rodilla, al final de la década ya llegaba a la mitad del muslo. Faldas
tan cortas no podían usarse con liguero y medias. Quant lo solucionó agregándoles pantimedias en
colores psicodélicos que hacían juego con las faldas cortas. Incluso desenterró
una reciente moda impuesta por el Gran Balenciaga: las medias con patrones tipo
arlequín, caladas o con motivos florales como se ven en la cubierta de Seventeen.
Carnaby Street y
sus diseñadores cifraban su publicidad
en modelos o actrices que usaban sus prendas tal como Dame Diana Rigg, la
actriz más famosa de la BBC gracias a su rol de Emma Peel en The Avengers.
Esa fue la gran era de las modelos como Jean Shripon o Patti Boyd que en 1965
se casaría con el Beatle George Harrison. Ambas serían apantalladas por la hoy
conocida como Dame Lesley Lawson.
Nacida Lesley
Hornby, desde pequeña la apodaron “twig” (ramita) por ser muy delgadita. A
pesar de ser baja (1,68) para la pasarela, el solo pesar 41 kilos ayudó a
“Twiggy” a llegar a la fama. Su figura andrógina acompañada por un corte de
cabello pixie sirvió para crear un canon de belleza de Los 60. La figura
debía ser extremadamente delgada, sin curvas femeninas, con aspecto de
adolescente o tal vez pre-adolescente. Fue el tipo de cuerpo que las jovencitas
del Reino Unido y de los Estados Unidos anhelaban poseer.
Ser muy flaca,
usar faldas cortísimas y adoptar una actitud liberada sexualmente―después
que la píldora anticonceptiva se puso a la venta en 1960― eran el ideal de
belleza al que aspirarían las jóvenes del mundo occidental. Para lograrlo se someterían
a dietas absurdas, caerían en trastornos alimenticios que no serían reconocidos
por la medicina hasta veinte años después y abusarían de substancias. En suma,
serian el lado oscuro de la Invasión Britanica. Entretanto nadie era inmune a
las nuevas modas, ni la realeza y fue la época en que La Familia Real Britanica
adquiriría presencia en revistas del corazón siempre consumidas por el público juvenil.
Los
Adolescentes de la Familia Real
A lo largo del
Siglo XX, la realeza británica había atraído el interés de los medios
estadounidenses y convertido en fuente favorita de chismografías. Así, los jóvenes
habían seguido el romance del Rey Eduardo VIII y Mrs. Simpson que lo llevaría a
abdicar el trono; hasta Hollywood se había enfocado en la boda de la futura reina
Isabel II y un público romántico había hecho conjeturas de cuál de los novios
de la princesa Margarita la llevaría al altar.
La diferencia, a
mediados de Los 60, es que Margarita ya
era una matrona con hijos que no interesaba al público juvenil. Diferente el
caso de la reina quien todavía estaba en su etapa fértil habiendo dado a luz a
su hijo menor, el hoy Duque de Edimburgo, el mismo año en que Los Beatles invadían USA. Mas
trascedente es que la soberana era madre de adolescentes. En 1966, su hijo
mayor, Carlos, se convirtió en Príncipe de Gales y las revistas del corazón
comenzaron a buscarle esposa.
Por otro lado,
Ana, la única hija de Isabel y del Duque de Edimburgo, era ya una adolescente a
mediados de los 60 y aunque sus aventuras y desventuras no comenzarían a ser
comidilla de la prensa sino a partir de 1968, en las fotos de ceremonias oficiales
donde acompañaba sus padres se la veía con minifaldas y luciendo las modas de Carnaby
Street. ¡Se dice que fue Ana quien convenció a su real madre de subirse el
dobladillo de sus faldas!
Evolución del ves tuario de la Princesa Ana. 1966, toavia colegiala, pero ya muestra rodillas.
Un año más tarde, los hermanos usan faldas cortas.
1968, tia Margarita y Ana creen en la minifalda. La abuela no.
1969, la falda de la princesa se hace más corta, no la de Mami.
Australia, 1970, la familia minifaldera.
Las Nuevas
Familias Televisivas
Mientras el mundo
se preocupaba de familias de las realezas, la televisión insistía en el tema de
la sitcom familiar. El éxito de Mis Tres Hijos indicaba un gusto por núcleos
familiares que no fuesen los tradicionales. En 1966, la CBS ponía en el aire Family
Affair (Mis adorables sobrinos) que contaba como un playboy
neoyorquino (Brian Keith), que compartía su vida con su valet e innumerables
mujeres, debía hacerse cargo de tres sobrinos huérfanos.
Aunque esa serie
se cifraba más en los problemas de los gemelos Buffy y Jody, a veces la trama
recordaba a la hermana mayor Cissy, una adolescente que enfrentaba al Tío Bill
con los problemas de las jovencitas y permitía a Kathy Garver lucir la moda de
su época. Family Affair tuvo un éxito respetable durando seis temporadas.
El problema es que los mellizos ya bordeaban la adolescencia y Cizzy,
interpretada por una actriz de 25 años, seguía siendo una adolescente sin
oficio y sin agenda.
Para lo único que servia Cissy era para modelar moda de adolescente.
Y Peinados.
Menos éxito tuvo Los
Monroe, un intento de describir la vida de los teenagers en el Viejo Oeste.
La historia de un puñado de huerfanitos que debe salvar el rancho de sus padres
y protegerlo de indios, bandoleros y el arduo clima de Montana, no interesó a
nadie y duró apenas una temporada. Lo más memorable de una serie―que a mí
me gustó― fue la hermana mayor interpretada por una jovencísima Barbara Hershey.
Otras familias
televisivas serian un poco más estrambóticas, tal vez monstruosas. En
septiembre de 1964 ,la ABC y la CBS, con una semana de diferencia, lanzaban al
aire The Munsters y The Addams Family. Notable que ambas series, que
hoy son de culto, e incluso Los Locos Addams se han vuelto franquicia,
solo durasen dos temporadas. Notable cuando otra serie familiar, también de
tema sobrenatural, se estrenó ese mismo septiembre. Solo que Bewitched (La
Hechizada) duraría ocho temporadas siendo un éxito aún más allá de las
fronteras estadounidenses.
A diferencia de
otros shows, ni Los Munsters ni Los Addams ni Los Stevens tenían hijos
adolescentes. Faltaban décadas para conocer a Wednesday en esa faceta.
Entretanto, un par de ídolos adolescentes aparecería en la primera soap opera
nocturna.
Los Jóvenes de
Peyton Place.
Desde la publicación
de la novela de Grace Metalious en 1957 que se ha convertido Peyton Place en
toda una franquicia. Alrededor de ella y su secuela Retorno a Peyton Place
se han hecho un filme, un par de telefilmes y se han escrito libros
desmitificando y mitificando a la novela y su autora.
A pesar de su
elegante nombre francés, Marie Grace de Repentigny nació en la pobreza en
Manchester, New Hampshire. Aun casada con George Metalious siguió llevando una
vida miserable hasta que su marido se graduó de la universidad y consiguió un
puesto como director de una escuela en el pueblo de Gilmanton.
Grace Metalious
Durante esa época,
y aun con hijos, Grace no cesaba de escribir. Su mejor trabajo giró en tono a
un caso policiaco ocurrido en GIlmanton cuando una chica, cansada del abuso
sexual de su padre, lo mató. Metalious expandió ese suceso poniéndolo dentro
del marco de un pueblo y poblándolo con personajes hipócritas y llenos de prejuicios
que esconden esqueletos en sus propios closets. Aunque el pueblo es una
amalgama de varios pueblos de New Hampshire, le puso un nombre ficticio: Peyton
Place.
El libro fue rechazado
por sus escenas de sexo bastante graficas para la época, pero finalmente fue
publicado por una editorial pequeña. Solo se le cambió un hecho: Lucas Cross
que viola a su hijastra Selena, no es su padre biológico como en la vida real. Acompañó
a la publicación una extensa campaña de publicidad que ayudó a que Peyton
Place en 1955 coronara la lista de superventas y siguiera ahí por casi dos años.
Los Metalious se
compraron una casa y vendieron los derechos de filmación a la Metro Goldwyn
Mayer que filmó una visión muy “saneada” en 1956 con Diane Varsi como la
protagonista, la tímida e insegura Alison McKenzie, y Hope Lange como su amiga,
Selena Cross que se ve empujada al parricidio.
Debido a que
Diane Varsi era muy guapa, le sacaron los complejos de Allisson, aunque si hay
un escándalo cuando su madre (Lana Turner) creyéndola una “ramera” le revela
que es ilegitima, que su padre era el patrón casado de Constance y que ninguna
de las dos tiene derecho al apellido Mackenzie.
Allison no pierde
su virginidad con un hombre casado; Selena no aborta ya que pierde el bebe a
causa de una caída; y Rodney Harrington no es el Nate Jacobs de Peyton Place. Aun así esa escena de Euphoria del Winter Formal (Segunda Temporada) en
que Nate ha ido al baile con una chica que su familia aprueba, pero la planta
para perseguir a Maddyestá inspirada por el prom de la novela/film en que Rodney lleva a Allison
al baile porque ella es “presentable”, pero la abandona para irse tras la chica
mala, Betty Anderson.
Aunque Grace Metalious
adquiriría fama y fortuna su vida personal era un caos, se divorció, se metió
con malas parejas y se enamoró de la botella, muriendo de cirrosis hepática en
1964, solo unos meses antes que la ABC pusiese en pantalla un proyecto basado
en su novela. Era la primera vez que una soap opera tenía horario
estelar. Eso se debía su contenido ‘adulto” y a que era un proyecto caro con
actores famosos como Dorothy Malone quien daría vida a Costance Mackenzie.
A pesar de ser un
proyecto novedoso y audaz, se mereció el riesgo tomado por la cadena. Peyton
Place es hoy una gema de la televisiónque
abrió la serie para todas las soap-operas del prime time de Los 80 como Dallas
y Dinastía. Otro detalle es que creo ídolos juveniles y presentó
historias que atraían a jóvenes espectadores que siempre habían visto las soap
operas como programas para amas de casa maduras y viejitas.
Las protagonistas
de la serie-como en el libro, eran las Mackenzie, pero pronto la historia se cifró
en Allison interpretada por la Hollywood Baby, Mia Farrow. Maria de Lourdes
Villiers Farrow era hija del director de cine John Farrow, y de la estrella de
Los 30, Maureen O’Sullivan. A su haber solo tenía un filme, The Gus of
Batasi a su haber, pero supo hacer suyo un rol que se asemejaba más a la
del libro que lo que Diane Varsi y Carol Linley habían presentado en el cine.
Mia-Allison era tímida,
lectora voraz, idolatraba el recuerdo de un padre que nunca conoció, también
era un poco antisocial y se llevaba mejor con sus mayores que con sus
congéneres. Viéndola ahora, estoy segura que Sissy Spacek le copió el look y
que su Carrie era una versión exagerada de Allison. Rodney Harrington
era el amor secreto de Allison, pero andaba con la chica pobre Betty Anderson
(Barbara Parkins).
Sissy-Carrie y Mia-Allison
El gran cambio
era que Rodney nieto del ricachón del pueblo era bueno e idealista. Norman, que
en el libro era víctima del bullying de Rodney, ahora era su hermano menor y
compañero de escuela de Allison. Para interpretar a Rodney querían a alguien
“que se pareciera a Doug McClure” (quien entonces hacia de Trampas en El
Virginiano). Ryan O’Neal había sido boxeador en la universidad, pero había
colgado los guantes para hacerse actor. Entre nos, era más guapo que Doug y mejor
actor.
Ryan y Doug
El triángulo
Allison-Rodney-Betty atrapó al público joven y pronto Peyton Place era
renovada para otra temporada y vendida al extranjero. En América Latina se llamó
La Caldera del Diablo y causó tal furor que tuvo una reposición en mi
primer año de adolescente (1970) un año después que había acabado en USA tras
cinco temporadas. Yo ya conocía a Mia por su matrimonio/divorcio de Frank
Sinatra, pero Ryan/Rodney fue una sorpresa y me enamore de él totalmente.
La serie bajó de
ratings cuando Mia, por presión de Sinatra, se retiró en 1967. Se intentó
reemplazarla con otra actriz jovencita, pero Leigh Taylor Young, esposa de Ryan
O’Nealen la vida real, quedó embarazada. Entonces, Rachel, su personaje, también tuvo que dejar la serie. A través de
las cinco temporadas, Ryan tuvo muchas ofertas de Hollywood, pero fue leal a Peyton
Place. Así lo premió la suerte ya que casi inmediatamente la Paramount lo contrató
para el rol de Love Story que lo llevaría al estrellato.
Ryan y Leigh
Peyton Place y su hincapié en crear subtramas con
personajes juveniles, sentó un precedente para que las soap operas incluyesen
tramas y actores juveniles, algo que sería fundamental en el género durante Los
70s. Sin embargo, la televisión estaba buscando nuevas maneras de introducir en
sus guiones la cultura Hippie, que envolvía
al zeitgeist de la segunda parte de Los 60.
BIBLIOGRAFIA
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American Family on Television: A Chronology of 121 Shows, 1948-2004
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Miller, Donald C. Coming
of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up
Palladino, Grace. Teenagers:
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Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades