Santuario fue escrita en 1929, el año del crack de Wall Street que provocaría un colapso económico mundial. La cultura collegiate desapareció a medida que los afortunados que todavía podían ir a la universidad se radicalizaban y no solo volcándose a la izquierda como el personaje de Barbra Streisand en The Way We Were. Ese no sería el único viraje cultural que afectaría a los adolescentes. estadounidenses.
xHijos de la Depresión
En la Depresión, donde
suicidios y muertes por inanición eran sucesos diarios, los jóvenes de ambos sexos
abandonaban sus estudios para buscar empleo y al no encontrarlos se sumaban a
la nueva cultura “hobo” (mendigos) que cruzaban el país en busca de trabajos o simplemente
para sobrevivir vistiendo harapos ,aprendiendo y defendiéndose de los hobos
veteranos y metiéndose en vagones de ganado para viajar gratis.
Puesto que la vagancia era un crimen, muchos
de esta generación (que incluía niñas que se disfrazaban de hombres para evitar
violaciones) acababan en la cárcel, golpeados e incluso asesinados por pueblerinos
airados. Henry Ford, desde su lujosa residencia, podía proclamar que los jóvenes
nómadas estaban adquiriendo una excelente educación en lo que significa el
mundo real. La realidad era que se trataba de una experiencia traumática y que
dejaría secuelas psíquicas y físicas en los que la vivieron.
Aun así, en la
década de Los 30, especialmente en la segunda administración de Franklin Delano
Roosevelt, la economía mejoró, la juventud americana tuvo un respiro y una
oportunidad de vivir con normalidad. Eso no quiere decir que ya entonces se viviese
ese periodo intermedio entre infancia y madurez como una etapa real. Asi lo describe el historiador William
Manchester: “The teenage subculture did not exist.”
Eso no quita que
los adolescentes(edades entre 13 y 19) no tuviesen ya una cultura favorita con
actividades privilegiadas. La radio, en esa era pre-television, era un tótem de
los hogares que podían comprar un aparato. La costumbre era que toda la familia
se sentase alrededor de la radio a escuchar determinados programas.
La programación
se dividía entre dramatizados para los más pequeños como Anita, la Huerfanita,
The Shadow y Dick Tracy, y las soap operas que tenían protagonistas
adultas como el Romance de Helen Trent que giraba en torno a una viuda treintañera.
Los jóvenes podían escuchar música popular en radio shows como La Hora
Ginger Ale o el concurso busca talentos del Mayor Bowes (Major Bowes
Amateur Hour) donde se presentarían― entonces desconocidos― Frank
Sinatra y Maria Callas.
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Los Walton se reunen a escuchar la radio.
Swing, Cine y
Fuentes de Soda
Fue a mediados de
Los 30 que surgiría una música que causaría alarma entre los mayores, porque sería
el público juvenil quien la abrazaría. La historia comienza en El Palomar, un
salón de baile de los Ángeles donde una noche de 1935, una oscura orquesta
liderada por un judío de Brooklyn llamado Benny Goodman presentaría al mundo el
novedoso sonido del swing.
Esta música, una
derivación del jazz afroamericano de Los 20, fue atacada por padres y maestros.
El ataque fue iniciado por un psiquiatra que en el New York Times observó
que el swing era hipnótico y que su tempo acelerado alteraba los sentidos “y
derribaba convenciones”.
Se entendía que
hablaba de como el swing era afrodisiaco, sobre todo porque motivaba bailes
como el audaz jitterbug. Aun así esa será la música de la última manada de La Gran
Generacion y pronto los jóvenes se reunían
a escucharla y a bailarla en sitios como el Palomar y el Hollywood Palladium en
Los Ángeles, el Roseland y el Savoy en Nueva York, y el Glen Island Casino en
Long Island donde tocarían las mejores representantes del swing como Glenn
Miller, Tommy Dorsey y Artie Shaw.
Después del baile,
el cine era el pasatiempo predilecto de los adolescentes. Una entrada costaba
solo cinco centavos y las salas de cine estaban atestadas. Tanto Manchester
como Dooley aventuran que el americano de todas las edades iba al cine tres
veces por semana, eso incluía a los jóvenes. Era una experiencia compartida, un
sitio para reunirse con los amigos y para tener una primera cita romántica,
Es un ritual que
conocemos por visiones nostálgicas de crecer en la Depresión como Los Waltons y la novela de Grace Metalious Peyton
Place. Allí vemos que a Los Hermanos Walton, en las Apalaches de Los 30,no
les importa caminar hasta un pueblo cercano para ver una película. Allison
McKenzie, la protagonista de Peyton Place, todos los sábados ,en ese pueblito
de la Nueva Inglaterra va con su amiga Selena Cross al teatro del pueblo para
luego ir a otro sitio predilecto de los jóvenes de entonces , la droguería o
farmacia donde consumen Coca Colas y sándwiches de tomate, lechuga y tocino
(BLTs).
Un detalle de los
espacios para una clientela adolescente eran las fuentes de soda que lanzaban
jets de agua efervescente. Esos locales (que aun en Chile hoy se conocen como
“fuentes de soda”) abarcaban farmacias, tiendas de departamento y heladerías. Reemplazaban
al bar o taberna para jóvenes que todavía no tenían edad para beber alcohol. Además
estos establecimientos proveían entretenimiento para sus jóvenes clientes como
rocolas para escuchar su música de swing y juegos de salón mecánicos conocidos
como pinballs y (en Chile) flippers.
Los medios y la
publicidad estaban descubriendo un nuevo grupo de cliente, los teenagers
y cines y droguerías eran espacios donde estos jóvenes―los con dinero―podían
consumir Fueron los adolescentes los que
popularizaron los refrescos en botella, postres helados como la Banana Split,
las malteadas y las hamburguesas.
Se comenzó a
vender ropa para esa clientela. Lo que en los Años 20 era conocido como
vestuario para “College Girls” ahora pasó a ser para “High School Girls” que también incluía ropa para varones. Las ventas subían
para el famoso “prom” el baile de graduación . Ya ningún chico quería pasar la
vergüenza de Bill Baxter de tener que robarse el frac del padre. Ahora las
tiendas ofrecían smokings/tuxedos para jóvenes junto a sofisticados vestidos
para sus acompañantes.
Las Actrices
como Modelos
Las jóvenes de
fines de los 30 estaban muy pendientes de la moda y pedían prestadas las
revistas de las madres. Ya para esa década publicaciones femeninas como Ladies’s
Home Journal presentaban artículos para adolescentes con consejos,
advertencias y recetas de belleza. Sin embargo, las jovencitas preferían
revistas de cine porque por primera vez estaban apareciendo estrellas juveniles,
a pesar de que algunas solo servían para cantar en musicales como Deanna Durbin
y Judy Garland, en su etapa adolescente.
Bajo el nombre de
Dawn O’Day, Dawn Paris había sido estrella infantil Aunque no del calibre de
Shirley Temple, era lo suficientemente conocida como dar vida a una de las
adolescentes literarias favoritas. En 1937 a los 19 años, Dawn interpretó a Ana
de las Tejas Verdes desde su llegada a la granja de Los Willard hasta su etapa universitaria.
Tanta fama le acarreó el filme que la actriz se cambió el nombre. La ahora Anne
Shirley se volvería un rostro conocido en películas de todo tipo, sobre todo en
las que encarnaba jovencitas.
En el mismo año de
Anne of Green Gables, la todavía Dawn O’Day había hecho roles
menores en dos de esas fabulas que alertaban a la juventud ( o a sus padres) de
los peligros que asechaban a las chicas púberes. En School for Girls, se
describía un reformatorio femenino y Finishing School era la típica saga
de una chica inocente (Frances Drake) que mal aconsejada por una compañera
(Ginger Rogers) se pega una de esas escapadas prohibidas (tropo inmortal de la
ficción juvenil) que acaba en un embarazo indeseado.
En los próximos años
de esa década, Anne Shirley tendría
roles protagónicos en todo tipo de filmes incluyendo una adolescente en el
Viejo Oeste en M’liss adaptación de un cuento de Brett Hart. En 1937,
cuando Anne de 19 años acababa de casarse con el actor John Payne, recibió una
nominación al Oscar por su interpretación de otra famosa adolescente, Lollie la
hija de la vulgar Stella Dallas (Barbara Stanwyck).
Al año siguiente
y alternando con protagónicos en Noirs, Anne protagonizó Girl’s School que tenía
lugar en un internado de lujo y traía personajes que convertirían a ese tipo de
filme en un subgénero juvenil, como la rebelde, la pobre niña rica, la becada
sin recursos, etc. Enfocarse en el
alumnado de un internado permitía revisar las vivencias y gustos de las
colegialas, aunque a veces el mensaje era oblicuo.
Ya mencioné Finishing
Schol donde la solución de la embarazada protagonista es el matrimonio. Mas
compleja fue Girls Dormitory para la que Hollywood importó de Francia a
la seductora Simone Simon. En su breve carrera en America, la francesa dio vida
a una alumna de un internado suizo que acaba enamorándose y enamorando al
director. Nuevamente, un filme soluciona los problemas de la adolescencia con
una promesa de matrimonio, en este caso con un hombre mayor y en una posición
de autoridad, lo que hoy sería considerado una aberración.
No todos los
filmes de internados tenían a las escolares como víctimas. Otra estrella
juvenil de Los 30 fue Bonita Granville que a los trece años fue nominada a un
Oscar por interpretar a una alumna cuentera y maliciosa que con sus calumnias
destruye a su internado y a sus maestras en These Three. Aunque Bonita
hizo historia con ese rol, su popularidad con el público juvenil se debió a un
rol más inocente y apropiado para su edad
Edward Stratemeyer
ya había conseguido un fandom de lectores jóvenes gracias a su serie de The
Hardy Boys (Los Chicos Hardy) cuando publico la primera entrega de otra
exitosa serie, que escribiría en colaboración con su hija Harriet, Como The Hardy Boys, Nancy Drew era una
adolescente que en su tiempo libre se dedicaba a resolver misterios que la
policía no podía solucionar.
Tanto éxito tuvieron
esas novelitas que las llevaron al cine. El rol principal recayó en Bonita
Granville. Aunque eran filmes ‘b” eran muy populares porque su protagonista era
un tipo de modelo para chicas que soñaban con ser detectives y así adquirir el respeto
de los adultos y de sus congéneres.
La Llegada de
Andy Hardy
Todos los
“windies” sabemos que Anne Rutherford dio vida a Carreen la hermana menor de
Scarlett O’Hara en la versión fílmica de GWTW. Pocos saben que la estrellita
canadiense se hizo reconocible para toda una generación de jóvenes como la
novia de Andy Hardy, interpretado por el primer Teen Idol de Hollywood en la serie de Andy Hardy.
En 1939, Mickey
Rooney era el actor mejor pagado de Hollywood y el histrión favorito de los Estados
Unidos. Aunque el país había sucumbido al encanto de actores menudos como
Shirley Temple, era la primera vez que se admiraba tanto a alguien en esa fase
intermedia que ahora se conocía como “adolescencia”.
Como muchos Teen Ídolos,
Niniann Joseph Yule Jr, había comenzado como estrella infantil. La leyenda
cuenta que ya de bebé fue integrado por sus padres al acto de vaudeville de
ellos. Criado por una madre divorciada, el ahora Mickey Rooney se integró al
cine silente y traspasó al hablado. Le llegó la pubertad alternando entre loa secundaria
y los estudios de Hollywood.
Cosechó buenas críticas
al interpretar a Puck en la versión hollywoodense de El sueño de una noche
de verano (1935). Demostró ser un excelente actor junto a Spencer Tracy en Boy’s
Town (Forjadores de Hombres) y en 1940 fue nominado a un Oscar como Mejor
Actor por Babes in Broadway, uno de los muchos musicales que protagonizaría
junto a su entrañable amiga, y otra estrella juvenil, Judy Garland.
Sin embargo el
trampolín a la fama de el diminuto actor (aun adulto no superó el 1,55 de estatura)
fue una serie de películas― 16 en total-―filmadas entre 1937 y
1958 que giraban en torno a un típico adolescente del Medio Oeste llamado Andy
Hardy. En 1937, la Metro Goldwyn Mayer
había adquirido los derechos sobre Skidding una pieza teatral de Aurania
Rouverol que había cosechado un éxito
respetable en Broadway.
Ahora llegaría al
público cinéfilo rebautizada como A Family Affair. . El rol principal
del Juez Joseph Hardy y sus problemas en el pueblo ficticio de Carvel recayó en
el reconocido histrión Lionel Barrymore, pero sería su hijo menor, interpretado
por Mickey Rooney quien devoraría la pantalla .
Louis B. Mayer se dio cuenta que tenía una minita de oro en las manos y comenzó a filmar una película por año que tuviese a Andy Hardy como protagonista. Andy tenía dos obsesiones , los automóviles y las chicas. Eso no lo hacía diferente de otros americanitos de su edad. A pesar de que su novia oficial era Polly (Anne Rutheford), cada filme traía a Andy enamorado de otra vampiresa núbil, pero siempre volviendo a lo conocido.
Esta serie de romances permitía a la Metro presentar actrices nuevas que luego serian estrellas desde Lana Turner hasta Esther Williams. Entremedio , la vida de Andy era un escaparate del angst adolescente , de falsas ideas de la masculinidad que eran destruidas por los sabios consejos del Juez Hardy que, aunque chapado a la antigua, sabia entender a su hijo menor.
Andy con Anne, Judy y LanaLos Hardy y
las Tentaciones Californianas
A pesar de que
puedan aparecer anticuadas estas visiones tipo Norman Rockwell de la perfecta
familia americana, hay ciertos detalles
que nunca pasan de moda y que reaparecerán en la cultura adolescente del resto
del siglo. Donde más evidentes son esos detalles es en la segunda entrega, You’re
Only Young Once (1938), que puede
haber sido considerada atrevida en Los 30, pero hoy aun resuena en la realidad.
La trama trae a los Hardy de vacaciones en la isla
Catalina, en la costa californiana. Marion, la hermana mayor de Andy inicia un
romance “playero” con un salvavidas. Lo que se convertirá en un cliché del cine
de adolescentes aquí adquiere tintes oscuros cuando Marion descubre que Troy es
casado, y aun así la chica escandaliza a su familia anunciando que seguirá en
amores con el adúltero.
Entretanto, Andy
ha conocido una fauna desconocida en su pueblo: la chica “liberada”. Geraldine
“Jerry” es independiente, tiene poder comprador y una visión de la vida más sofisticada que la de Polly, a pesar de
ser de la misma edad. Sucede que la madre de Polly, es una eterna divorciada y
para poder vivir su vida le otorga a su hija libertad y dinero para gozarla.
El Juez Hardy
considera que Jerry, que fuma, bebe licor y cree que se puede ir más allá de
besos, es una mala influencia para su hijo.
Decide enfrentarla en ese terreno juvenil que es la droguería. Jerry lo deja
boquiabierto con una actitud muy reconocible hoy en nuestra era del
“consentimiento”. Lo acusa de invadir su espacio, confunde su preocupación de
padre con artimañas de “viejo verde” que quiere seducirla y el pobre juez debe
huir avergonzado.
Andy continua su
romance y es invitado por Jerry a una fiesta en un sitio alejado y solitario.
El filme revierte el cliché del Casanova que inventa una fiesta para seducir a
la ingenua. El ingenuo Andy descubre que Jerry tiene proyectada una reunión
solo para dos y que planea que pasen la noche juntos.
El virtuoso Andy
prefiere volver a pie por un sendero oscuro y desconocido. Esta es la prueba de
fuego y Andy está listo para regresar a los brazos de Polly. Marion se da
cuenta que Bill no planea divorciarse y también termina su romance. Con esto
Los Hardy pueden volver a su mundo donde los problemas abundan, pero son menos
perversos
Un Prototipo
de Adolescente
Esta franquicia seria
por más de una década un muestrario de los hobbies, música y vestuario que los
espectadores adolescentes podían copiar. Andy lucia esos trajes con inmensas
solapas y pantalones amplios con dobladillo ancho y expuesto. Ya saben, el tipo
de vestuario que David Bowie impondrá a comienzos de los 80s.
En cuanto a las
chicas, el calzado standard eran los Oxford o saddle shoes acompañados
de soquetes (bobby sox) enroscados en los tobillos. A fines de los 30 se
pusieron de moda las faldas estilo campesinas europeas (Dirdnls) y los
sets de jersey y sweater de lana muy fina (cachemira).
Estos conjuntos,
casi siempre en tonos pastel ,se usaban con collares de perlas cultivadas y
volverían a ponerse de moda entre las jóvenes preppies en los 80s. La
Segunda Guerra Mundial cambiaria estas modas, pero eso es tema para la próxima
semana.
Nota final, Andy
Hardy se volvería una franquicia y su interprete seguiría dándole vida hasta
1958. Hoy nos puede parecer un poco anticuado, pero sin Andy no existirían Richie
Cunningham, Alec Beaton ,y en su relación con su padre, la creación de Mickey
Rooney recuerda a Dan Humphrey de Gossip Girl.
BIBLIOGRAFIA
Dooley, Roger. From
Scarface to Scarlett: American Fims in the 1930s
Handy, Bruce. Hollywood
High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies
Manchester, William. The
Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972
Rollin, Lucy. Twentieth
Century Teen Culture by Decades
Schrum, Kerry. Some
Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)






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