viernes, 8 de mayo de 2026

Las Chicas Buenas y las Chicas Malas de Los 50 ( Teen Culture VIII)

 


Los adolescentes de los 50 tomaban de modelos a El Salvaje, o a los personajes de James Dean en vestuario y actitudes, ¿pero qué pasaba con las chicas? Pues hubo actrices que crearon patrones para ser imitadas por las chicas buenas y por las que no querían serlo.

Debbie en su Etapa Adolescente

A pesar de que Debbie Reynolds comenzó su carrera en el cine a los 16 años, le tomaría un tiempo irrumpir en la escena juvenil puesto que sus primeros y más famosos roles serian en los musicales. A los 19 años fue nominada a un Globo de Oro al interpretar a la cantante de Los 30 , Helen Kane en Three Little Words. Ese mismo año cuando hacia un secundario en un filme de Jane Powell Two Weeks of Love, interpreto una canción que llegaría a un puesto alto en el hit parade.

Por supuesto que todos los conocedores del género musical saben que la fama le llegó a Debbie en su coprotagónico junto al legendario Gene Kelly en la icónica Cantando bajo la lluvia (1952) Al año siguiente Debbie ingresa en la comedia juvenil como Pansy, la novia del protagonista de The Affaires of Dobie Gills, de la que ya hablé anteriormente. Y al año siguiente será una atolondrada adolescente en una de mis 50 películas favoritas: Susan Slept Here (Aquí durmió Susan).

                    Evolucion del vestuario de Debbie en Susan Slept Here

Aunque tengo un vago recuerdo de los posters que anunciaban la saga de la monja cantora Dominique, no llegué a ver a Debbie Reynolds sino hasta que tuve once años y en una comedia picaresca, Goodbye Charlie con Tony Curtis. Cuando se lo mencioné a mi madreella siempre devota de Santa Liz Tylorcomentó despectivamente “una rubia tonta que no supo cuidar a su marido”. Así me enteré del triángulo Debbie-Eddie-Liz. Saqué mis propias conclusiones, Debbie me pareció una buena actriz, algo que se confirmó cuando dos años más tarde vi Susan Slept Here.

Para la época y aun para hoy, es una comedia risqué. Dick Powell interpreta a Mark Christopher, héroe de guerra y galardonado guionista de Hollywood que, en Nochebuena, recibe la visita de policías amigos. Le traen una combinación de gata salvaje y marimacho y que obedece al nombre de “Susan”. Se trata de una adolescente ,menor de edad, arrestada por vagancia y por defenderse a botellazos de un borracho.

Los policías sienten que es injusto que la chica, que debe presentarse ante el juez el 26 de diciembre, pase las navidades en un calabozo y han recordado que Mark estaba planeando escribir un guion sobre delincuencia juvenil. A regañadientes, el escritor la admite en su pent-house. A la mañana siguiente, Susan revela su lado femenino preparando el desayuno y haciendo karaoke con Don Cornell que en la radio entona el tema de la película “Hold My Hand” (y que fue nominado a un Oscar).



Susan le cuenta a su benefactor que la ha criado una madre soltera, que le ha aparecido un buen novio a su madre, un ingeniero con un contrato para construir puentes en Perú, Para no ser mal tercio , Susan ha convencido a su madre de irse a Sudamérica ya que la chica también planea casarse con un compañero de clase. La madre le ha dejado un permiso firmado para que se pueda casar, pero tal matrimonio nunca tiene lugar y Susan es vista por la ley como una homeless y más encima violenta.

Mark se da cuenta de que la chica es buena y no merece ser encerrada en una correccional. Tiene una idea, usar el permiso casarse con Susan y presentarse ante el juez como guardián de su joven esposa. Susan, que se ha enamorado de Mark, se niega a entrar en un falso matrimonio y el guionista debe convencerla que se ha enamorado de ella también.

Después de una ceremonia express en Las Vegas, Mark se pasa la noche de bodas bailando con su mujercita hasta agotarla y quedarse dormida. Susan no entiende que su marido no quiera consumar su unión, menos que se marche a un destino desconocido (una cabaña en las montañas) dejándola en el pent-house al cuidado de Virgili, asistente de Mark, de un abogado y de los policías.



Pasan los meses. Susan ya se acerca a la mayoría de edad, entretanto se ha deshecho de isabella, la esnob novia de Mark; ha aprendido a hacer un perfecto Martini y a ser la anfitriona perfecta, además de adquirir un vestuario glamoroso. Lo importante es que la distancia aviva su amor y cuando ,cumplida la mayoría de edad, se niega firmar los papeles del divorcio, Mark debe aceptar que Susan es la mujer con quien quiere compartir su vida.



Para quien ve este filme por primera vez hoy en día se ve escandaloso. No solo aparecen los factores “Eeew, Eeek! Gross!”  motivados por el rechazo a los romances mayo-diciembre. Lo cierto es que Dick Powell, a sus 50 y tantos años no representaba los 38 que decía tener Mark Christopher. Mi sorpresa es que hayan buscado un actor tan mayor. Sin embargo, cuando  vi el filme (1972) no me pareció chocante ni impropio. De hecho, me enamoré del personaje de Susan. Era quien yo quería ser y lo que consiguió era lo que yo quería tener para ser feliz.



NOTA: Dick Powell tenía el cáncer avanzado y este sería su último film.

Nos parecerá rara esta historia de amor después de saber los dilemas que asaltaron a Ronald Reagan en That Hagen Girl, pero en Los 50, la norma en comedias románticas era el mayo-diciembre. Basta ver a la veinteañera Audrey Hepburn emparejada con viejas glorias de Hollywood (énfasis en “viejas”) como Fred Astaire, Gary Cooper, Humphrey Bogart y Cary Grant.

Dos años más tarde, Debbie volvería a ser una adolescente, aun ya casada con Eddie Fisher y madre de Carrie. La protagonista de Tammy and the Bachelor, como la Miranda shakesperiana vive alejada de la civilización, junto a su abuelo, en un bayou de Luisiana. Un día rescata a un piloto de su avión estrellado. Lo cuida y cura y se enamora de él, pero Peter (Leslie Nielsen) debe regresar a su mundo. Antes le ofrece a Tammy que lo visite y le deja su dirección.



Por un malentendido el abuelo de Tammy es arrestado. Tammy debe internarse en la civilización y buscar a Peter que se la lleva a vivir con su estirada familia. Sus parientes están horrorizados ante los modales campesinos e ingenua ignorancia de Tammy. El filme tiene un final feliz cuando Peter declara su amor a Tammy. Sin embargo el éxito de la película y de su tema (interpretado por Debbie Reynolds) invitó a una franquicia.



El futuro de Debbie Reynolds fue tan lleno de escándalos y situaciones adultas que no se le podía exigir que interpretase a despreocupadas adolescentes. El ultimo rol parecido lo hizo en The Pleasure of His Company. En una trama muy similar a Julia Misbehaves, Debbie es una jovencita que a punto de casarse decide reunir a su madre (Lily Palmer) con el padre ausente (Fred Astaire),  un simpático delincuente que le cambia la vida.



Debbie Reynolds siguió haciendo comedias, pero nunca más hizo de jovencita incluso negándose a volver a interpretar a Tammy. Este rol quedo en manos de la “eterna adolescente”, la más famosa estrella juvenil de Los 50, Sandra Dee

“Look at Me, I’m Sandra Dee”

La Famosa canción que Rizzo entona en el musical Vaselina es una sátira no solo del personaje de Sandy, sino de una actriz que se caracterizó por interpretar ingenuas virginales. A diferencia de Doris Day que también jugaba con ese estereotipo en pantalla, Sandra Dee era una adolescente inocente, pura, con ese look rubio heredado de sus ancestros ucranianos.



Hoy no es difícil entender esa caracterización ya que sabemos que Alexandra Duk fue violada por su padrastro, que ya convertida en “Sandra Dee” sufrió un tormentoso matrimonio con el cantante Bobby Darin y luchó de por vida en contra de la depresión, la anorexia y el alcoholismo. Yo la vi por primera vez en su etapa adulta como la sobrina de Rosalind Rusell en Rosie. Pero cuando a los once años tuve el placer de conocer a Gidget, esa imagen de niña-mujer se incrustó en mi mente y me tomaron años y biografías despegarla de la actriz.

Saber que a los doce años, Sandra ya modelaba, que se la consideraba regordeta y que su afán por adelgazar la empujó a la anorexia, no resta la admiración por una chica que inició su carrera actoral en los estudios Universal cuando tenía 16 años. Su primer protagónico fue en The Reluctant Debutante (Mamá nos complica la vida) en 1958.

Ahí es Jane Broadbent que, a sus diecisiete años, está harta de la vida superficial de una debutante. Parte a Londres a reunirse con su padre Lord Broadbent (Sir Rex Harrison) , pero su madrastra (Kay Kendall) le tiene una sorpresa, ¡quiere presentarla con la reina Isabel! Jane trata de evitar una pelea familiar aunque empeora las cosas su romance con un baterista americano interpretado por John Saxon que los estudios vanamente intentaban convertir en un galán juvenil.



Por eso, el próximo filme de Debbie los tuvo juntos nuevamente. The Restless Years tenía una trama que recordaba a
That Hagen Girl de Shirley Temple. Melinda vive en un pueblo sureño con su madre costurera (Teresa Wright) . Ambas son despreciadas y Melinda sufre acoso y burlas de sus compañeros por el hecho de que la chica es obviamente ilegitima. La vida le sonríe cuando atrae el interés de un recién llegado Will ( J. Saxon) y consigue el protagónico en una pieza escolar.

Para vengarse, una de sus rivales, que deseaba a Will y el papel dramático, esparce el rumor de que Melinda y el recién llegado son amantes. Esto desencadena una tragedia que desemboca en un final abierto que no satisface. Sin llegar a ser un éxito The Restless Years perdió importancia en 1959, cuando cuatro filmes de Sandra Dee llegaron a los cines confirmando a la estrella como la reina del cine juvenil. En orden cronológico Gidget llega en marzo y es una comedia playera; Imitation of Life es un drama maternal y llega a fines de la primavera; lo seguirá un western, The Wild and the Innocent, acabando en diciembre con el drama romántico A Summer Place.

Será el año más activo de la joven actriz, pero la primera y última película la convertirán en la estrella juvenil más popular de Hollywood. Su carita de niña buena, su vocecita ingenua la hacen desplegar una sensualidad diferente y las escenas de amor con los actores juveniles del momento ,James Darren, John Gavin y Troy Donahue ,certifican que es una adolescente que se está convirtiendo en mujer.

                  Sandra con John Gavin en Imitation of Life

Cuando no se Atrevían a Decir “Embarazada”

Comencemos con la atrevida A Summer Place, que en castellano llevó el largo título de Un lugar tranquilo en el Sur. Basada en el escandaloso superventas de Sloan Wilson,  se las arregló para desafiar al Código Hayes con sus constantes menciones al sexo premarital y osando decir por primera vez en pantalla la palabra “embarazada”. Sandra ,que se había convertido en la adolescente que todos amaban gracias a Gidget, ahora personificaba a la hija que todo padre temía tener.

Este filme fue rodado en la península californiana de Monterrey y no en Maine donde se supone que estaba la original Isla de los Pinos. Sylvia (Dorothy McGuire) maneja una posada en el balneario de Pine Island. La posada es su antigua casa, pero debido al alcoholismo del marido han perdido su fortuna. Una ironía puesto que Sylvia abandonó a su amante Ken para casarse con un hombre rico.



Un verano llega Ken (Richard Egan) a PIne Island. Es ahora millonario casado con Helen, una dominante reprimida sexual que ve pecado en todos lados sobre todo en la inocente Mollie (Sandra D) su única hija. El reencuentro de Ken y Silvia revive su amor, para complicar más las cosas, Mollie inicia un inocente romance con Johnny (Troy Donahue), el hijo de Sylvia. Esto despierta la ira de Helen.

Hay una escena que todavía me altera ver. Mollie retorna de un paseo en la playa y se encuentra un médico en su cuarto. ¡Su madre lo ha solicitado para que certifique la virginidad de su hija! Y a pesar de las protestas y suplicas de la aterrorizada chica, Mollie debe someterse a un examen ginecológico ahí mismo en la posada.



Acaba el verano, Ken se divorcia de Helen que encierra a Mollie en un internado. Sylvia hace lo propio y se casa con Ken. Llega el verano y  una orden del juez, Mollie debe pasarlo con su padre en Pine Island. Ni Johnnie ni Mollie están contentos con el matrimonio de sus padres y un poco por revancha, tienen relaciones sexuales. Mollie queda embarazada…



Gidget, Reina del Surf

A Summer Place considerado “fuerte” para su época, consolidó a Sandra Dee como una diosa juvenil, pero también como un símbolo sexual. Muy diferente a su deliciosa interpretación de Gidget. Yo vine a ver A Summer Place en TCM en Los 90s, pero Gidget fue mi segundo encuentro con Sandra Dee cuando yo acababa de cumplir once años. Me identifiqué con el personaje y eso que ni loca me subiría a una tabla hawaiana.

                   Evolución del vestuario de Gidget

Frederick Kohner era un guionista judío que huyó de la Alemania de Hitler y encontró refugio en California. Escribió Gidget, a Little Girl with Big Ideas basándose en las vivencias de su hija Kathy. El superventas fue adquirido por la Paramount que pensó sería un buen vehículo para alguna joven actriz. Me asombra saber que primero se pensó en Susan Strasberg para el papel, tal como querían a Elvis para el rol de Moondoggie. No me puedo imaginar a una pareja más dispareja.

Sandra interpreta a Frances, una adolescente californiana que, a sus 16 años, se siente desplazada por sus amigas más desarrolladas de cuerpo y de mente que ella. A Frances no le interesa el romance ni los chicos. Su sueño es el surf. Un día en una playa solitaria de Malibu, la chica conoce a una tribu de surfistas liderada por El Kahuna (Cliff Robertson), un piloto veterano de guerra que, después de Corea, ha preferido esta vida semi salvaje y habita una choza en la playa.



Los surfistas se burlan de Frances, apodándola “Gidget”, un cruce entre “Girl” (niña) y “Midget (enana). Sin embargo, y a pesar de las protestas de Moondoggie (James Darren), Kahuna acepta darle clases de tabla a Gidget. Pasa el tiempo y Gidget se enamora de Moondogie lo que lleva a una serie de malos entendidos. Aconsejo verla ,es excelente, chistosa y a la vez conmovedora, aparte de ser un clásico del surf.



Gidget se convirtió en una sensación que las productoras no iban a desperdiciar. Se volvió una franquicia con cinco filmes entre 1961 y 1972. En 1965 la ABC la convirtió en serie de televisión protagonizada por Sally Field (que entonces se llamaba Sally Anne Field). Sandra Dee no participó en ninguna de estas secuelas. No tenía necesidad , ya era Teen Idol.



A lo largo de los 60 siguió cultivando esa imagen ingenua de la que se burlan en Grease. Protagonizó dos secuelas de la franquicia Tammy, interpretó a un personaje inspirado en Norah Ephron en su juventud en Take Her She is Mine y filmó dos cintas junto a su marido, Bobby Darin. Lamentablemente los tiempos cambiaron, Sandra Dee ya no era joven y su desdichada vida personal acabó con su carrera y su imagen.

Las Rebeldes

Los 50s fue una época en que el cine se cifró en rubias tontas, pero muy sexys como Marilyn Monroe y Jayne Mansfield. Sandra Dee fue una variación adolescente. Recordemos que esa fue la década de desmayos y rugidos revocados por Lolita, la escandalosa novela de Vladimir Nabokov que destruyó la idea de que las adolescentes no son peligrosas

Carol Linley parecía camino a ser otra Sandra Dee, pero en Blue Denim llegaba hasta el consultorio de un médico para hacerse un aborto, algo que Gidget jamás haría. Carroll Baker fue peor. Después de un auspicioso comienzo como la hija adolescente de Rock Hudson y Dame Elizabeth Taylor en Gigante (el último filme de James Dean), protagonizó la polémica Baby Doll,



En esta sátira de Tennessee Wiliams, un viejo se casa con una adolescente medio retrasada y espera a la mayoría de edad de su esposa para consumar su matrimonio. ¡Entretanto la hace dormir en una cuna! Como dijo un crítico del New York Times posiblemente “sea la película más sucia que haya sido exhibida legalmente”.

                      Baby Doll en su cunita

Natalie Wood había sido una adorable actriz infantil, pero en su etapa de fines de los 50 decidió variar su imagen y así apareció como Judy en Rebelde sin causa. Fue una lucha por el rol ya que Nicholas Ray, el director del filme, no la quería. Ray buscaba un cruce entre Jayne Mansfield y Debbie Reynolds y La Wood ni siquiera era rubia. Natalie se encargó de convencerlo. Primero haciéndose su amante y luego protagonizando un espectacular accidente automovilístico. Ya en el hospital llamó a Ray y asiéndolo de la mano, le espetó. “ahora si parezco una delincuente”.

El error de Ray era querer una actriz con tipo de callejera. En realidad Judi es una chica que quiere parecer mala. En su primera escena, vestida de rojo, con un labial que hace juego con su abrigo, sabemos que es una nena desorientada que se rebela contra su triste vida familiar. La policía la ha arrestado creyendo que buscaba clientes, pero el generoso inspector nota que es una adolescente con problemas en su hogar. El padre que la mimó de pequeña, no soporta verla convertirse en mujer y la evita y abusa verbalmente de ella.



Natalie Wood siguió una carrera de chicas y mujeres atormentada, pero el cine de Hollywood encontró una mina de oro en esto de retratar adolescentes conflictivas. Hoy  conocemos ese subgénero como “teen exploitation films” y se concentraban en pandilleros, estudiantes peleones y vendedores de drogas. Se crearon ristras de filmes “B” que hoy han sido totalmente enterrados, ni son de culto ni puedes hallarlos en TCM, y sus actores han sido olvidados.

Pocos podemos olvidar a la chicana Gloria Castillo en su inolvidable debut como la conmovedora, Ruby, la huerfanita aspirante a prostituta en La noche del cazador. Sin embargo, no recordamos su etapa de “chica mala”  en Runaway Daughters (1956)o  en Reform School Girl, ya los títulos lo dicen todo. En 1959, fue la villanita en la extraña Teenage Monster, una combinación de Teen Exploitation, filme de terror y western.



Como pareja de monstruos tenemos a Yvonne Lime que fue la novia de Michael Landon en I was a Teenage Wolf Man y que luego sería chica buena arrastrada al lado oscuro en otros teen exploitation films Dragstrip Riot y   High School Hellcats . Tuvo un poco mas de realce como "Chica Presley" en  Loving You (1957).



Ya nadie se acuerda de Gigi Perreau en The Cool and the Crazy (957) y en Girls Town. Tal vez no se fijaron en Gigi ya que la pantalla se humedecía de vapor al ver a Mamie van Doren en la ducha en su primer denudo fílmico.

El caso van Doren es digno de mencionarse porque esta rubia despampananteotro descubrimiento de Howard Hughes-había sido contrata da por RKO y Universal para ser una rival de Marilyn Monroe y Jayne Mansfield. Las vueltas de la vida la convirtieron en un símbolo sexual de estos filmes de chicos delincuentes. Aunque interpretaba una adulta en High School Confidential, la historia de un agente de narcóticos que se infiltra en una secundaria en pos de traficantes, sería una joven alumna en College Confidential (1960)

La carrera adolescente de la pechugona rubia comenzó con Running Wild (1956) y acabó con Sex Kittens Go to College (1960), de ahí ya famosa por sus desnudos siguió filmando, pero en cintas para otras edades. En su etapa de jovenzuela fue delincuente, pero con buen corazón, aunque escondido en sus admirables pectorales.



En Untamed Youth, mostró que podía dar un do de pecho entonando el tema principal. En Girls Town llega a un reformatorio desconociendo la falsa acusación que ya la ha llevado ahí y venms a Gloria Talbot y Gigi Perreau queriendo establecer quien dicta las reglas ahí.



Mamie van Doren y sus colegas del Teen Exploitation filmes fueron rebeldes en una era que ensalzó la rebeldía juvenil y eso las hace ídolos y referentes. Sin ellas, no existirían ni Pinkie Tuscadero ni Betty Rizzo.

BIBLIOGRAFIA

Brash, Sarah.  Rock and Roll Generation: Teen Life in the 50s.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Iconos de la Masculinidad Adolescente de Los 50 (Teen Culture VII)

 


Aunque Elvis sería un gran referente del look masculino de los jóvenes de los 50, otras figuras habían, desde la pantalla grande,  enseñado a esa juventud a vestirse y a comportarse como lo que los beatnicks denominaban cool. Solo que a fines de la década, el primer show televisivo enfocado en un protagonista en sus teens, nos trajo algo que el lenguaje de entonces era un “square” (cuadrado).

El Chico de la Motocicleta

Marlon Brando nunca fue un actor adolescente, tal vez porque pertenecía a otra generación. Su adolescencia la pasó en la academia militar de su padre y no fue a la guerra por causa de una rodilla fracturada que lo eximió de servicio activo. A los veinte años se fue a Nueva York a estudiar drama bajo la guía de la legendaria Stella Adler quien lo entrenó en el método Stanislavsky de actuación. De ahí pasaría a Broadway donde (en 1947) asombró a los críticos con su impecable interpretación de Stanley Kowalski en Un tranvía llamado deseo.



Para cuando se filma la obra de Tennessee Williams, Brando ya ha tenido un protagónico en The Men (1950) encarnando a un soldado parapléjico. Tranvía le consigue su primera nominación al Oscar. La seguirá dando vida al famoso guerrillero mexicano en Zapata y a Marco Antonio en Julio Cesar. A nadie se le ocurre que ,quien se perfila como mejor actor de su generación, se rebaje a interpretar a un delincuente juvenil.

The Wild One (El Salvaje, 1953) estaba basada en un cuento de Frank Rooney, y se inspiraba en un nuevo tipo de criminales, los miembros de pandillas motociclistas. Esta tribu urbana, que sigue existiendo aunque de manera más discreta,  se había hecho infamosa por provocar disturbios y cometer delitos en comunidades pequeñas que tenían la mala suerte de existir a lo largo de la ruta de los motociclistas.

El cuento es muy simple y narra la incursión de una de esas pandillas a un pueblito donde provocan la muerte de una chica. Su padre, en venganza, ataca los pandilleros centrándose en el más decente de ellos: Johnny. El filme quiso suavizar el cuento, creando un motorista malo (Lee Marvin) y uno bueno (Brando). Kathie, no muere, tiene un romance con Johnny, y su padre, el sheriff del pueblo, tiene un doble motivo para crucificar al joven de la motocicleta.



Por buena persona que fuese Johnny, lo que atrajo a espectadores juveniles fue su rebeldía. Su lema era “a mí nadie me obliga a hacer lo que no quiero”. El que la moto que Johnny usaba en el filme perteneciese en la vida real al actor ayudaba a crear un vínculo entre el personaje y Brando.

Los muchachos comenzaron a copiar el atuendo del “Salvaje”: jeans, camisetas de franela, gorra con visera y la infaltable chamarra de cuero que treinta años más tarde luciría El Fonz (Henry Winkler) en Happy Days y Danny Zucco (John Travolta) de Grease. Tanto Elvis como James Dean copiarían las patillas de Johnny.



El Santo Martir de los Jóvenes

Marlon Brando no volvería a interpretar un personaje juvenil, pero dejaría la puerta abierta al más grande Teen Idol del cine de los 50. Es extraordinario que quien sería el mártir de su generación solo protagonizó tres películas, pero James Dean fue leyenda,  antes y después de su prematura muerte en 1957, y el máximo ídolo de una joven America.

Np voy a ponerme a contar de la vida de James Dean, ya hay bastantes biografías. No voy a hablar ni de su bisexualidad ni de la trágica pasión que le inspiró la actriz  Pier Angeli y como el matrimonio de la italiana puede haberlo empujado a buscar la muerte estrellando su Porsche en un árbol. Lo que importa es la imagen que proyectaba desde la pantalla . Primero como el mellizo despreciado en Al Este del Eden, basada en la novela de John Steinbeck. La seguirá en 1956, Rebelde sin causa, el titulo lo dice todo.



Lo que enloquece a los jóvenes es que es tan identificable. No es un delincuente como El Salvaje, ni un colegial revoltoso como los de The Blackboard Jungle. Aunque Judy (Natalie Wood), Platón (Sal Mineo) y Jim (James Dean) se conozcan en una comisaría,  son chicos de buena familia, podrían ser como los personajes que Pat Boone interpreta en el cine, pero son incomprendidos.



James Dean crea un estilo de actuación que lo hace reconocible a su joven audiencia. Todo en él es difícil, cada movimiento pareciera que le doliera, las palabras no le salen y sin embargo no tiene empacho en llorar, gemir y reclamar contra las injusticias que le ocurren, la incomprensión de los padres, el rechazo de su madre, las burlas y el bullying de sus pares y el amor que lo elude. Jim encarna la angustia adolescente de Holden Caulfield que J. D.  Salinger expresa en su Cátcher in the Rye publicada en 1951.



Rebelde sin causa se convierte en un rito funerario, pero también en un despertar de un público joven a los problemas que los afectan. Es el filme que define Los 50 en términos de Teen Culture y será remedado en la ficción que busca revivir las vivencias de la juventud de entonces.  La carrera de autos es copiada en Grease y Richie Cunningham intenta conquistar a una chica, en Happy Days retorciéndose como James Dean, pero acaba gimiendo de dolor cuando alguien se sienta sobre su mano.

Y viendo el segundo episodio de The O.C. cuando Marissa y Seth arreglan un refugio para Ryan en una casa abandonada es como ver a JIm, Platón y Judy en Rebelde sin Causa. Cada uno representa un arquetipo que dejó la película: Ryan es el rebelde sin causa y sin casa; Marissa es la chica de buena familia, audaz y al borde de la delincuencia pero que quiere cambiar ,y Seth, el incomprendido niño que le teme a la vida adulta.





El Blob y un Hombre Lobo Juvenil

Tal como The Blackboard Jungle, Rebel Without a Cause inició una conversación entre padres, maestros y psicólogos sobre los problemas de la adolescencia y sobre la realidad que vivián los jóvenes. Hollywood  aprovechó para crear una cantidad de cintas baratas, tipo B, sobre delincuentes, a la vez que intentaba encontrar un reemplazo a James Dean.

No lo pudieron encontrar ni en Ricky Nelson que tenía poco rango actoral, ni en Brandon de Wilde ni en Troy Donahue que en 1959 ganaban fama como adolescentes confusos ante el embarazo de sus novias en Blue Denim y A Summer Place.  Lo más cercano a un rebelde seria Steve McQueen que inició su carrera como un adolescente que se convierte en el salvador de su comunidad luchando contra una masa gelatinosa en el hoy clásico de la ciencia ficción, The Blob.

                                      Steve McQueen vs El Blob

Hubo adolescentes, medio nerds, que no bailaban el rock ni soñaban con poseer motocicletas. Desde la posguerra que la ciencia ficción fascinaba a muchachos que eran buenos en la escuelas y amigos de la lectura. Para ellos también existirían filmes de ciencia ficción y terror. El Blob llega unos años después del estreno de La Criatura de la Laguna Negra y de una serie de filmes que metaforizaban la furia juvenil convirtiendo a los adolescentes  en monstruos.

Me refiero a I was a Teenage Frankenstein, Monster in Campus, Blood of Drácula y la iniciadora llamada apropiadamente I Was a Teenage Werewolf. Un chico de mi barrio Forest Hills llamado Eugene Orowitz había comenzado una carrera actoral con pequeños roles en series de televisión cuando lo llamaron para interpretar a Tony Rivers. Al borde de la delincuencia por no saber manejar su ira, Tony visita a un psiquiatra que lo hipnotiza y le inyecta una droga que empeora su situación. Ahora cada vez que Tony se enoja se convierte en un hombre lobo adolescente.



En 1959 se decidió que el adolescente ya no sería el monstruo sino el héroe. Steve McQueen (tan poco conocido que en los créditos aparece como “Steven”)  es un típico adolescente que una noche en las afueras de su pueblito de Pensilvania está besuqueándose con la novia en su carro, cuando ven caer un meteorito.



Al ir a investigar , Steve descubre que se trata de una nave espacial de la cual emerge una masa gelatinosa que devora a las personas. El resto del filme, Steve se la va a pasar tratando de alertar a un pueblo incrédulo y cuando ya el “blob” causa estragos, de salvar a sus vecinos. Una imagen positiva del adolescente, un tema musical muy pegajoso con toques de calipso y una estrella prometedora, convirtieron a The Blob en un éxito de taquilla y un filme de culto.




Steve McQueen continuó su carrera filmando éxito tras éxito, pero nunca más volvió a ser un adolescente. Después de todo ya estaba cerca de la treintena cuando luchó contra el Blob. Nadie reemplazó a James Dean, pero a fines de los 50 apareció en el firmamento otro actor joven, guapo y carismático que capturó la imaginación de las jovencitas. Warren Beatty llegó al estrellato,  un poco colgándose de las faldas de su famosa hermana, Shirley McClaine, pero también pegó un salto a la fama desde la pantalla chica. Hora es de hablar de las series de televisión.



La Televisión de Los 50 y Los adolescentes

Si el cine enfrentaba el reto de mostrar los problemas de los jóvenes y como la juventud era un problemafuesen delincuentes u hombres-lobos la televisión propagaba una imagen fantasiosa de los adolescentes como apéndices de sus padres, traviesos, pero obedientes e inocentes.

Las primeras series en enfocarse en los chicos fueron continuaciones de populares programas radiales como A Date with Judy y Corliss Archer. Digamos que las historias ñoñas y anejas no tuvieron éxito con ningún espectador de la edad que fuese.



Sin embargo, hubo programas radiales que hicieron una exitosa transición. El primero fue The Adventures of Ozzie and Harriet. Ozzie Nelson había sido director de una orquesta menor de swing. Se había casado con su vocalista Harriet Hiliard y cuando llegaron a la radio ya eran padres de dos varoncitos: David y Ricky.



Después de haber saltado de emisora en emisora, Ozzie consiguió en 1952 que la ABC aceptase transmitir su programa por televisión. Al público le encantó verle los rostros a la pareja que ya conocía por radio. Había otro motivo para que el show perdurase. En las emisoras radiales los hijos de Los Nelson eran interpretados por actores, en la pantalla chica aparecían los verdaderos David y Ricky. Esto le otorgaba realismo a la sitcom que ya parecía reality show.

Las aventuras de Ozzie y Harriet se convirtió en un exitazo y duró por más de una década, acabando en 1966. El verdadero motivo no fueron ni los chistes ni la Familia Nelson sino Ricky.  Ya en su adolescencia,  el benjamín de la familia se le ocurrió que quería cantar también. Su primer Long Play llegó al tope de los más vendidos. Lo siguió una carrera en Hollywood y de pronto Ricky Nelson era un ídolo de la masa juvenil.



Las chicas reemplazaban  (o acompañaban)  los posters de Elvis en los muros de sus cuartos con las fotos de Ricky que en algún momento pasó a llamarse solo “Rick”. Aun así no abandonó la serie y cuando se casó con Kirstie Harmon, ella fue incluida en la versión televisiva de la Familia Nelson.



No todas las series familiares tenían la suerte de contar con un ídolo juvenil en su elenco. Shelley Fabares quien interpretó a la hija mayor de Donna Reed en The Donna Reed Show, solo alcanzó momentánea fama en la década siguiente como Chica Presley y con un single exitoso “Johnny Angel”.



En cuanto a los hijos de Robert Young en Father Knows Best, ninguno era muy atractivo ni cantaba, aun así la serie duró seis temporadas en las que todos interpretaban roles estereotipados (padre sabio, madre excelente ama de casa, hijos bobitos). Sin embargo mereció más aprobación que The Donna Reed Show donde como dijeron las Gilmore Girls nunca pasaba nada.



El primer tropo de serie juvenil de “Father” es que los tres chicos (un varón y dos nenas) siempre están enamorados de quien no debían, fuese el objeto un cowboy o la maestra. Esto último , que por décadas fue un motivo para reírse, en este siglo evolucionaria hasta convertirse en otra instancia de adultos nocivos y empeñados en dañar a los chicos.

Aun así, la serie tenía toques que le faltaban a otros programas familiares. La hija mayor, Betty, era un poco feminista y se metía en un club de esgrima donde no admitían mujeres. Otra novedad es que no era una serie muy blanca. Como I Love Lucy, que presentaba un matrimonio entre gringa y latino, en “Father” había un personaje recurrente, el jardinero mexicano Fronk (Natividad Vacio). Era un personaje simpático, que la familia quería mucho y siempre le estaban buscando esposa. Aunque estereotipado fue uno de los pocos ejemplos de diversidad racial de Los 50.

                      El padre sabio (R. Young) y su jardinero (Natividsd Vacio)

En medio de estas series “familiares” a la ABC se le ocurrió variar la formula y crear una serie que se concentrase en un hijo en vez de los padres. Así nació The Many Loves of Dobie Gills,  basada en una serie de cuentos que ya había sido llevada la pantalla con poco éxito. Los productores decidieron cambiar al protagonista que ya no sería un universitario, sino un escolar. Eso permitió abarcar el universo de a secundaria el espacio predilecto de las series de adolescentes.

A diferencia de otros chicos en la televisión, Dobie era mal alumno, perezoso e incapaz de planear un futuro. A diferencia de los padres televisivos de esa época, el almacenero Herbert T. Gills no sentía ni cariño ni respeto por el hijo de la suerte le había deparado. Un veterano de la Segunda Guerra Mundial y sobreviviente de la depresión, este señor era un precursor de Archie Bunker, gruñón y quejándose siempre de Dobie que solo quería ser rico y popular, con el menor esfuerzo.

El gran sueño de Dobie era conquistar a la inconquistable Thalia (Tuesday Weld) tan ambiciosa y codiciosa como la maddy de Euphoria. El gran enemigo de Dobie en esta batalla por el corazón era el chico rico, Chatsworth. Dotado de lo que a Dobie le faltaba , dinero y atractivo, este personaje era interpretado por el guaperrimo Warren Beatty. Tan guapo era el hermano menor de Shirley McClaine que pronto le llovían las ofertas y tras cinco episodios, Warren dejó la serie para hacer carrera en Hollywood.



                              Dobie y la codiciosa Thalia

Algo parecido ocurrió con Tuesday Weld, pero no faltaban actrices para interpretar a chicas guapas que interesaban a Dobie. Otro detalle interesante y novedoso era Zelda, la amiga de la infancia que estaba enamorada de Dobie y era muy abierta para expresar tanto sus sentimientos como su meta de casarse con él. En un filme-reunión de Los 80 nos encontramos un Dobie maduro regentando el almacén del padre y casado con Zelda. Esa relación nos recuerda a la de Joy y Dawson en Dawson’s Creek e inclusive a Archie y Veronica en Riverdale.

                                 Dobie y Zelda

El toque cultural más novedoso de esta serie lo proporcionaba su mejor amigo Maynard (Bob Denver que luego protagonizaría La Isla de Gilligan). Maynard era el coro griego de Dobie a pesar de que despreciaba el amor casi tanto como el trabajo y el autoritarismo. No es que Maynard fuese un comunista precoz, es que era un representante de un fenómeno cultural del cual todavía no he hablado, el Movimiento Beatnik.

                                  Era Maynard realmente un beatnik?

El nombre abarca un grupo de poetas y escritores que formaron La Generación Beat cuyos miembros se llamarían Beatniks. El nombre iba asociado con el “golpe” o ritmo” del jazz que era su música predilecta. Inconformistas, anti materialismo, vestían de negro con sweaters de cuello de cisne, como imitando a los  existencialistas de la Rive Gauche.

                                 Una pareja con uniforme de beatnik

Los Beatniks  no  creían ni en tradición ni reglas sociales. Su meta era viajar constantemente como lo expresa Jack Kerouac en su On the Road, una de las biblias de los beatniks,  en busca de nuevas experiencias y relaciones lo que incluía uso de drogas y sexo de todo tipo. Este estilo de vida atrajo a los veinteañeros no a los escolares, por lo que Maynard vive una ilusión de ser beatnik sin serlo realmente.

Lo que si adoptaron los más jóvenes fue el slang. Los Beatnik introdujeron al inglés términos como “dig” que ya no significaba “cavar” sino gustar, “crazy” no como locura sino como algo espectacular y la dicotomía entre ser un tipo “cool”  o un anticuado “square” (cuadrado), lo que en mi época era ser ‘Nerd”. Hoy en día” nerd” es un experto en algo. Como cambian los idiomas.

Creo , y mis lecturas no me lo niegan, que era una vida tenebrosa y sin romance, no el tipo de existencia que soñaban aun los delincuentes juveniles. Tal vez por eso Kim  en Freaks and Geeks rechaza On the Road cuando se lo imponen como lectura en la secundaria. En cambio, al comienzo de The O.C.  Seth y Marissa deciden acompañar a Ryan en su viaje desde California a Texas comparando tal viaje con el de los protagonistas de On the Road, libro que ambos aman.




La inclusión de Maynard en The Many Loves of Dobie Gillis, la convirtió en un referente cultural adolescente que duraría hasta La Era de Camelot con la que inicio la década de Los 60.

BIBLIOGRAFIA

Brash, Sarah.  Rock and Roll Generation: Teen Life in the 50s.

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

lunes, 4 de mayo de 2026

La Era del Rock y la Elvismania: (Teen Culture VI)

 


Si Los 40 vieron la infancia de la Teen Culture, su madurez llegaría en la siguiente década. Los adolescentes, fuese por ser buena clientela o por su rebeldía, se volvieron importantes hasta el punto de variar reglas sociales y cultura popular. El medio fue la música del Rock and Roll que desde Bil Haley hasta Elvis cambiaria el modo en que America veía a los jóvenes y viceversa.

Guerra Fria y Racismo

Los 50 no comenzaron tan bien para la juventud norteamericana. Los adolescentes que se habían librado de servir durante la Segunda Guerra Mundial, ahora tuvieron que partir a pelear otra guerra. Tanto el conflicto en Corea como la Guerra Fria cambiaron la percepción de la realidad de todo Estados Unidos, juventud incluida. Existía una paranoia (con motivos sólidos) en la que se entremezclaban el odio al comunismo, el miedo a la bomba atómica y la sospecha de que había agentes soviéticos infiltrados tanto en el gobierno, como en las escuelas y sobre todo en Hollywood.

Este ambiente de desconfianza provocó un espíritu de rebeldía en los más jóvenes que se manifestó de diferentes maneras. La más peligrosa fue un auge en la delincuencia juvenil. Lo que había comenzado durante la Segunda Guerra Mundial se convirtió en una plaga de delitos menores hasta llegar al crimen,  perpetrado por adolescentes. Hizo su aparición el fenómeno de las pandillas y sus luchas convirtieron barrios familiares en campos de batalla como nos lo muestra la ópera de Leonard Bernstein West Side Story que será filmada en 1961 convirtiéndose en una joya del cine.



Amor sin Barreras toca el delicado tema de las relaciones interraciales en ese romance inspirado por Romeo y Julieta entre un joven WASP y una chica boricua. El tema del racismo ocupa un fuerte espacio en el cine juvenil de los 50. Así veremos chicas de raza mixta fingiendo ser blancas en Pinky y en la nueva versión de Imitation of Life. Y en ese himno a la delincuencia juvenil conocido como Blackboard Jungle (Semilla de maldad, 1955) hace su aparición Sir Sidney Poitier, como un estudiante revoltoso.  Poitier no solo se convierte en una estrella de color además será el primer afroamericano en ganar un Oscar como Mejor Actor (en 1964)



Aunque el conflicto racial y el Movimiento por  los Derechos Civiles afectarán las vidas de adolescentes de todo el país, para los padres el mayor problema será la rebeldía ante la autoridad y no solo paterna. Aparte de cometer vandalismo y pequeños hurtos, los jóvenes de ambos sexos cuestionaban los valores de sus mayores practicando una desobediencia que abarcaba comportamientos impensados en menores de edad que iban desde el consumo de alcohol hasta relaciones premaritales.

Las Raíces Africanas del Rock

Sin ser sociólogos ni psiquiatras, los padres culpaban a la música por la insubordinación de sus hijos. Como antes culpaban al swing ahora consideraban que el Rock and Roll era un llamado a la rebelión. Esta nueva música representaba una ampliación a la brecha generacional, un nivelador social ya que llegaba a todos los jóvenes e incluso racial, puesto que, como el jazz, tenía sus orígenes en la música negra.

De África, los esclavos trajeron sus instrumentos y sus ritmos que para el siglo XX serían las bases del jazz y de los Blues. De ahí derivaría el Rock más puro, pero debido a la segregación racial que vivía Estados Unidos no podía llegar a un público blanco como llegaría la música de Bill Haley y sus Cometas.



Los músicos negros, por décadas, fueron condenados a tocar en tugurios y burdeles. Las orquestas de swing no podían contratarlos ni siquiera como cantantes. Artie Shaw arriesgó su reputación al contratar a Billie Holiday. Y quienes vimos The Green Book sabemos cómo se trataba a los artistas de color, aun famosos, en el Sur. Por ese motivo se han olvidado a los pioneros del Rock como Sister Rosetta Thorpe.

La narrativa superficial es que el Rock nació con un hombre blanco llamado William Haley. Originario de Michigan, y de familia humilde, el futuro gran Rockero nació con un ojo defectuoso lo que lo eximió de servicio activo durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia, que tenía gustos musicales, lo animó a usar su guitarra para ganarse la vida. Aunque comenzó tocando música folclórica (lo que hoy conocemos como Country), Bill cambió a otro tipo de guitarra, otro tipo de sonido.

La guitarra eléctrica sería el arma del Rock. Bill Haley y sus Cometas exploraron este tipo de música afroamericana mezclando Do Woop, Rythm and Blues y Jazz. En 1952 grababan su primer disco en escalar el Hit Parade, “Crazy, Crazy”. Dos años más tarde sacaban en sencillo su gran éxito “Rock Around the Clock”. En 1955, se la incluye para los créditos iniciales de Blackboard Jungle. Si algún chico americano no sabe que esa es su música, este filme icónico lo informará.



Alan Freed, Dick Clark y el Rock en la Televisión

Sin pretender describir la historia del Rock, basta decir que 1955 es un año clave para su desarrollo. Es el año en que Chuck Berry , conocido como “El padre del Rock and roll”, graba “Maybelline” y que Little Richard hace lo mismo con su “Tutifruti” Lo que los adultos denominan como música estridente es el sonido de America, un sonido que supera la segregación racial.



Gracias a Alan Freed, un disc jokey de Cleveland, el Rock del color  se esparce e incluso cruza fronteras. En sus programas radiales, Freed incluye músicos afroamericanos. Después de su traslado a Nueva York irá más allá de la radio comenzando a aparecer en una serie de filmes dedicados a este ritmo que, cuenta la leyenda, él ha bautizado como Rock and Roll.

Desde Rock Around the Clock (1956) hasta Go, Johnny, Go (1959) estos films serán un escaparate para acostumbrar a la juventud americana a que el Rock es birracial. En estas cintas aparecen junto a Bill Bailey, Chuck Berry, Little Richard, grupos como Los Flamingos y Frankie Lymon y su conjunto aptamente llamado Los Teenagers.



Siguiendo con la diversidad del Rock, The Teenagers incluyen a dos boricuas: Joe Negroni y Herman Santiago. Y en Go, Johnny Go hace su aparición una nueva estrella musical el chicano Richard Valenzuela que con el nombre de Ritchie Valens  desde 1958 ha acaparado el interés musical de los jóvenes con su exitazo La Bamba.



Alan Freed llega a tener un programa de televisión, pero los airados auspiciadores consiguieron que la ABC lo cancelara después que en un episodio Frankie Lymon sacase a bailar a una chica blanca. Los espectadores sureños rugieron y la ABC saco The Beat Generation del aire confiando más en lo que consideraban una versión edulcorada, The American Bandstand.

Ciertamente la Bandstand que se convertiría en una leyenda y que duraría tres décadas ,era una combinación de presentaciones de artistas con baile del público. Este formato, aunque parecido al del show de Freed, era menos estridente estrepitoso. Se exigía decoro en el vestuario. Nada de jeans, ni escotes ni ropa ceñida. Su presentador, un joven de Filadelfia llamado Dick Clark, tenía una apariencia clean cut, limpio de traje y corbata y con los buenos modales que inspiraban confianza. A sus 27 años, el aspecto juvenil de Clark lo hacía representar al hijo que todo padre americano quería o incluso al yerno soñado.



Sin embargo ,detrás de su cortesía y simpatía, Dick era un innovador. En su programa siguieron presentándose músicos negros como Chuck Berry, Fas Dominoe y el Rey del Twist, Chubby Checker. Se permitía que los afroamericanos alternasen en el escenario con músicos blancos y aunque había segregación en la pista de baile, no la había en los asientos. El público era diverso y combinado. American Bandstand se convirtió en un muestrario del mayor talento rockero de la nación, pero a pesar de su fama había un cantante que nunca se rebajó a ir al programa Hablamos del Rey, Elvis Pesley.



Elvis y su Pelvis

Nacido en Tupelo, Misisipi, Elvis Aaron Presley fue un fenómeno de la música y un ídolo de los jóvenes que desplazó a Sinatra del corazón de la nueva generación de chicas de Estados Unidos y más allá de las fronteras. Nada predecía el éxito futuro del hijo de una familia tan pobre que vivía en un barrio de gente de color cuya música sería una gran influencia en el cantante, sobre todo el estilo de canto religioso conocido como Gospel.

Tímido, muy apegado a su madre, Elvis encontró su voz en una guitarra que le regalaron para su décimo cumpleaños. El pastor de su iglesia le dio lecciones y desde ya, Elvis supo que su futuro era el universo musical. Sin terminar la secundaria comenzó a hacer presentaciones en restaurantes y fiestas. Para entonces ya cultivaba un look especial con patillas y un peinado conocido como tupé.

Su gran oportunidad fue caer en las manos del mejor agente del país. En 1955,  el coronel Tom Parker le conseguía a Presley un contrato con la RCA Victor. Un año más tarde, Elvis Presley escalaba el Billboard con “Heartbreak Hotel”. En los próximos dos años grabaría canciones exitosas y se volvería un fenómeno musical no solo por su música . Elvis crearía histeria en el fandom juvenil solo equiparable a la provocada por Frank Sinatra que, un poco envidioso, se referiría al Rey del Rock como “degenerado”.



Es que Elvis no era solamente un musico de Rock cualquiera. Aportó a la historia de la música un modo de interpretar sus canciones totalmente físico con acrobacias en la pista, con giros, con bailes en puntillas,  y sobre todo con movimientos corporales que simulaban el acto sexual. Los críticos viéndolo rotar las caderas como una bailarina exótica lo apodaron ‘Elvis, the Pelvis”. Pero las chicas respondían a su ritmo afrodisiaco aun cuando los programas de televisión como El Show de Ed Sullivan obligaban a las cámaras a enfocar al cantante de la cintura para arriba.



El cine, en cambio, gozaba filmándolo de cuerpo entero. Love Me Tender un western donde Elvis inició su carrera cinematográfica lo tuvo de secundario de Richard Egan, pero entonando la balada que era tema principal. No era rock, pero igual escaló hasta el primer sitio del Hit Parade. La seguirían otros filmes que ayudarían a acercar la imagen del cantante a su fandom.



No solo las chicas armaban escándalos exigiendo autógrafos y queriendo acercarse a su ídolo, como lo habían hecho las bobbysoxers con Frank Sinatra. Ahora el acoso era más violento, incluso sexual. Varias veces para quedarse con jirones de la ropa las chicas casi desnudaban al pobre Elvis. Le escribían mensajes románticos con lápiz labial (incluyendo sus números de teléfono) en el Cadillac rosado del cantante y presentaban para que las autografiase partes casi intimas como los muslos o la barriga. “Solo me preocuparé cuando dejen de hacerlo” decía el cantante.



                                        Elvismania en acción 

El efecto “Elvis” era notado por el mundo adulto como un peligro. Lo criticaban padres y maestros; el FBI tenía archivos de información sobre el cantante y como hacia peligrar los valores sociales, la iglesia católica denunció su pecaminosa forma de cantar. En un tour por Filadelfia, Elvis fue apedreado con huevos por parte del alumnado de Villanova, la institución jesuita. Inclusive se intentó crear una contraparte más “decente” de Elvis.

La Limpia Imagen de Pat Boone

Pat Boone tenía 24 años cuando se intentó hacerlo rivalizar con “The King”, el apodo de Elvis Preseley. Muchacho de buenas costumbres, rubio, blanco de ojos claros, proveniente de familia trabajadora y religiosa, Pat parecía lo contrario del famoso rockero. Se había casado a los 19 años con Sheryl Lee hija de la Power Couple de la música country Red Foley y Judy Martin, Los Boone estaban produciendo una hija por año, aunque el éxito del padre avanzaba a paso de tortuga.

                                         La Tribu Boone

Con solo un single en las diez canciones más escuchadas en la Unión Americana, Pat Boone encontraría más acogida en el cine. En 1955, ese año clave para la música estadounidense, protagoniza (y canta el tema principal) de Bernardine. Dos años más tarde estelariza su filme más famoso, April Love junto a Shirley Jones. Se trata de un drama romántico que invita a las jóvenes parejas a verlo en una matinée de domingo. No se compara al furor que provocan las cintas de Elvis donde se lo puede ver en su danza del vientre al son de su guitarra y voz.



Tal vez he hablado con cierto desprecio de Pat Boone. Me corrijo, no solo me gustan sus canciones, además lo admiro por su vida personal y por su activismo. Su caso nos recuerda que la juventud estadounidense no es monolítica ni hoy ni ayer y hubo adolescentes que preferían escuchar canciones románticas que ver los movimientos pélvicos de Elvis.

Elvis y El Ejercito

Elvis sigue filmando con éxito. Está involucrado en King Creole cuando le llega la zancadilla. No viene ni de Edgard J. Hoover ni de La Legion de la Decencia, sino de los militares. Se les llama a filas y por un año y medio, El Rey del Rock se verá alejado de los medios primero en Fort Braggs y luego en una base militar en Alemania.

                                           El soldado Preseley

Alla conocerá a Priscilla Baulieu de solo catorce años, pero Elvis y su eminencia gris el coronel Parker no son tontos. La mantendrán oculta por años hasta su boda en 1967. Elvis no quiere cometer el error del gran Pianista del Rock, Jerry Lee Lewis quien arruinó su carrera al casarse con su primita de trece años.

                           Elvis y Priscilla el dia de su boda

Entretanto la fama de Elvis Presley no mengua. En Mexico se banean sus películas. no por su contenido sino porque las fans mexicanas protagonizan disturbios cuando se acaban los boletos. Lo único que podrá reemplazar a la Elvismanía (y momentáneamente) será el duelo. En febrero de 1959, un avión de pasajeros se estrella en Iowa. Entre sus pasajeros viajaban tres grandes promesas del Rock: The Big Bopper, Ritchie Valens (de solo diecisiete años) y Buddy Holly. 




Este golpe tremendo para sus fans pasaría a la historia como “El Dia en que la Música Murió” . Desde entonces Ritchie y Buddy se han vuelto mitos, se han filmado biopias sobre ellos y se ha hablado sobre su influencia. De Ritchie se comenta que fue el precursor del Rock latino. Bob Dylan, Springsteen y Elvis Costello han hablado de como la música de Buddy Holly influyó en  sus carreras. Lo cierto es que ninguno era un rival para Elvis.



Para cuando Elvis Presley retornó a la vida civil,  habían surgido varios cantantes que lideraban los hits parades como Paul Anka con su “ Diana”, Frankie Avalon con su “Venus” y Ricky Nelson que en 1957habia grabado un primer álbum que había sido un superventas inmediato. El caso más increíble fue Bobby Darin. En 1957 llega al tercer puesto del Hit Parade con “Splish Splash”, en 1959 asciende al segundo con “Dream Lover”, pero a fines de año lidera los superventas con una tena de la Opera de Tres centavos de Brecht-Weil. Aunque todos estos cantantes tuvieron exitosas carreras, ninguno opacó al rey. Ni siquiera Chubby Checker con el nuevo baile de moda, el “Twist”.



Las fans han sabido esperarlo. l tren que trajo a Elvis de regreso a su palacete Graceland en Nashville fue seguido por miles de fans que exigían ver a su ídolo en cada parada.  Lo nuevo de Elvis su canción “Stuck on You”  y su nuevo filme G.I. Blues fueron mega éxitos. El Rey había retornado y por los próximos cinco años reinaría en calma, pero un día llegó la revolución. El Rock de Elvis no pudo en contra de la Beatlemanía y de la siguiente invasión británica.

Para cuando Elvis Presley se casó con la fiel Priscilla, en 1967, su carrera ya iba en descenso. El, que no bebía alcohol y odiaba las drogas, se había vuelto dependiente de los barbitúricos. Su amor por la buena mesa había cubierto su pelvis de grasa, ya no era el niño bonito de antes. Elvis viviría diez años más en los que sería padre, divorciado y un cantante empeñado en recobrar a su público.



Su triste muerte fue la demostración de amor de sus fans que espero en vida. Miles de personas se aglomeraron a las puertas de Graceland para un último adiós al cadáver del Rey del Rock. 80.000 asistieron a su sepelio y , como en los viejos tiempos, hubo trágicos disturbios cuando un automóvil atropelló y mató a dos jóvenes fans. Aun después de muerto, Elvis seguía “matando”.

BIBLIOGRAFIA

Brash, Sarah.  Rock and Roll Generation: Teen Life in the 50s.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades