miércoles, 29 de julio de 2026

Entre el Disco y el Country: Sonidos de Los 70 (Teen Culture XXII)

 


Nos gusta creer que la música disco fue inventada por la Fiebre de Travolta. Es cierto que el filme fue un excelente vehículo de propaganda para ese tipo de baile. Es cierto que fue instrumental en la creación de Studio 54, la glamorosa discoteca del Alto Manhattan. Pero el sonido y el baile que asociamos con la palabra “disco” nacieron mucho antes. Tal como otra corriente musical muy en boga en los 70, el country.

La Era de Soul Train

Se dice que el disco fue parte  de la subcultura gay. Parte de eso es verdad y su  mejor ejemplo son los Village People. La realidad es que la música disco es una combinación de sonidos afroamericanos como soul, rythm and blues y funk. Sino hubiese ya existido una afición por ese tipo de baile, Saturday Night Fever no hubiese debutado en el ’77.





Se dice que la Era Disco nació con el “Hustle” Yo digo que antecede a ese baile,  basta ver esta presentación de Lou Rawl sen Soul Train, en 1973. Los bailarines del trasfondo ya hacen movimientos que podemos asociar con el Hustle.



Soul Train fue la gran plataforma de la música y el baile de la Era Disco. Nació como una respuesta a programas blancos (como Bandstand ) en un canal local de Chicago. Fue la creación de su animador,  Don Cornelius,  quien lo sindicaría en varios canales de la nación. En 1975, lo encontramos en WPIX (canal 11) en Nueva York.

Todos los sábados en la mañana se podían ver y oír a máximos exponentes del pop afroamericano cantando para que bailaran sus hermanos de raza. Como los músicos negros lideraban Billboard en los 70s, la audiencia era de todos los colores que gozaban de la música, aprendían nuevos pasos de baile y copiaban modas.



Ya para entonces los músicos afroamericanos eran árbitros de la moda. Antes que Travolta, ya habían resucitado trajes de tres piezas blancos o en colores vibrantes como salmón o lavanda. Los combinaban con camisas estampadas y los zapatos con tacón de plataforma para varones. Todo acompañado de muchas cadenas y lentes de aviador con marcos de color.

Soul Train duraría hasta este siglo, trascendiendo la muerte de Don Cornelius (1995),  su legendario presentador. Yo me aventuraría a decir que Soul Train ayudó a promover la música y el baile de los 70. Un baile que volvía a involucrar una pareja, y a tener contacto entre bailarines aunque fuese asirse de las manos.



El baile disco se manifestó bajo diferentes nombres: El Continental; El Watergate (¡en serio!) y el vulgarísimo Bump que te dejaba las caderas magulladas. Al final todo baile disco cayó bajo el nombre genérico de ”The Hustle” Aunque el Hustle latino fue inventado por jóvenes newyoricans a comienzos de los 70 ,se asoció el baile con el tema de 1975 de Van McCoy. Ahí notamos que se trata de una variación moderna de los bailes de salón del pasado. Así lo vemos en Fiebre de sábado… donde leo que se inventó otra variante, el “Tango-Hustle”.



Aunque la música disco tuvo principalmente un sonido afroamericano con conjuntos como Kool and the Gang y solistas como Gloria Gaynor y Paty Labelle con su risque “Lady Marmalade”, también tuvo voces blancas, como los Bee Gees, KC and the Sunshine Band e incluso voces europeas como la alemana Boney M. con su “Rasputín:” y los suecos Abba. Una ironía es que “La Reina del Disco”, Donna Summer, encontró la fama en Hamburgo antes de cruzar el Atlántico.



A pesar de su tumultuoso éxito, el sonido Disco estuvo bajo ataque constante. Los fans del rock se indignaban ante la popularidad de una música que consideraban sin alma y “sin raíces”. Por otro lado, se asociaba el disco con delincuentes, gays y gente de color o de baja extracción.



El Sonido de Nashville

Anteriormente, mencioné el renacimiento de la música folclórica americana con la canción protesta. La música country ha existido desde antes de George Washington, pero en los 70 y 80 adquirió una popularidad que trascendió el nicho del Sur y del Gran Ole Opry, incluso del “Nashville Sound”.

La cultura Country, trascendiendo la música, se convirtió en parte del zeitgeist, primero por un presidente sureño Jimmy Carter y luego por un retorno a un conservadurismo que abrazaba todo lo que fuese americanismo. Mas o menos lo pisoteado durante las rebeliones de Los 60.

En resumidas cuentas, si la canción-protesta viraba hacia políticas revolucionarias de izquierda, el auge de la música country era un elogio a valores tradicionales estadounidenses, vamos era de derechas. Por eso la guerra anti-disco tenía por un lado a rockeros punk,  y una New Wave revolucionaria y en la otra acera iban cowboys y hillbillies que se bajaban del caballo para hacer bailes de línea y square dancing que se remontaban al bazar de Atlanta donde Scarlett O’Hara se atrevió a abandonar el luto para ser la reina del cotillón en la pista de baile.



La pregunta es si los teenagers quisieron participar en esta competencia. La respuesta es afirmativa. Para chicos que vivían pendientes del prom y otros bailes escolares o que querían impresionar en su primera cita ,el disco era la oportunidad para andar moviendo el dedito en el aire como Travolta y hacer contorsiones arriesgadas o simplemente tener la oportunidad de bailar más juntito a la pareja.

La música country era otro cuento, aunque su modo de bailar era tan elaborado como el Hustle, había algo anticuado en el sonido y las letras. Para el adolescente que era presa de la nostalgia trend de la época esto no presentaba problemas. Era diferente para el chico urbano de California o del noreste de USA que gustaba de lo novedoso y diverso. A pesar de que John Denver cantaba “I’m a Country Boy”, era difícil para el adolescente promedio y citadino acercarse a algo que olía adulto y viejo.

Sin embargo la música country si supo llegarles. Fuese gracias a una fusión disco-country como las “Southern Nights”  de Glenn Campbell o baladas románticas como el “Blue Bayou” de Linda Rondstad que ya era una cantante pop establecida.




La realidad es que los astros del género country eran mayores de treinta años. Los casos de Loretta Lynn y Kenny Rogers , los doyenne de la música country son más graves, puesto que hablamos de la generación de los padres de los adolescentes sesenteros y ni toda la ola de nostalgia los haría escuchar música de abuelitos. El escenario cambió gracias a estrellas jóvenes como la hermana de Loretta, Crystal Gayle, que con su exitazo “Don’t  it Make My Brown Eyes Blue” trajo una onda juvenil al country.



Por otro lado, cuando se cansaban de bailar, muchas chicas escuchaban las letras de “Jolene” y ”Here You Come Again” que aunque escritas e interpretadas por una matrona como Dolly Parton eran comprensibles para quienes estaban ya viviendo romances complicados.



Las letras también atraían el interés de los varones, sobre todo si había un cuento detrás de ellas. Por ejemplo  “Mamma, Don’t Let Your Babies Grow Up to Be Cowboy” de Wayne Jennings, o el relato fabuloso de Charlie Daniels “The Devil Went Down to Georgia” con su fantástico duelo de violines. El violín y la guitarra acústica eran instrumentos primordiales de la música country.



El Auge de la Cultura Country y Los Años de Carter

Georgia estaba en la mente de los estadounidenses en 1976, el gran año del auge country. La razón tenía nombre y apellido, Jimmy Carter. Después de una abrumadora victoria, Carter había devuelto a los demócratas a la Casa Blanca. El ex gobernador de Georgia era más sureño que el tejano Lyndon Johnson y parecía representar valores tradicionales a la vez que traía su historia de pobreza y de cómo había hecho su fortuna cultivando cacahuates. Todo eso capturaba la imaginación estadounidense, incluyendo la de los más jóvenes y principalmente los del Sur.



El tema estaba en el cine. De la espeluznante Deliverance (1972) se había pasado a  Nashville (1975), la vision de Robert Altmann del negocio de la musica country que amerito un Oscar para la mejor cancion, "I'm Easy" interpretada por Keith Carradine. Por otro lado la tercera versión del clásico hollywoodense A Star is Born (1975),puso en el rol del marido alcoholico  de Barbra Streisand a Kris Krisofersson , una estrella country de la vida real que protagonizaría también otra épica sureña Convoy.



Otros éxitos de taquilla incluyeron la franquicia Smokey and the Bear que sería una inspiración para la célebre serie de televisión  The Dukes of Hazzard y el cowboy por antonomasia, Clint Eastwood,  aceptó convertirse en camionero y cargar con un  orangután vivaracho en la comedia Any Wich Way But Loose que inspiraría otra serie de televisión B.J. and the Bear donde el oso era un chimpancé y BJ era un ex prisionero del Hanoi Hilton ahora convertido en camionero. Esta serie aporto otro Teen Idol para mi colección: Greg Evigan.



La televisión decidió aprovechar esta moda y poner a Georgia como escenario de varias comedias de situación. En 1977, la ABC lanzó Carter Country que usando la premisa de Al calor de la noche, giraba en  torno de un policía neoyorkino afroamericano educado, que no se dejaba atropellar y que decidía  ir a investigar a un pueblo sureño. Aunque la serie pretendía satirizar el racismo sureño(incluyendo al Klan) no le hizo gracia ni a los del Sur ni a los del Norte. En realidad no era cómica así que nadie la extrañó cuando la cortaron en la segunda temporada.



Un poco más popular fueron The Misadventures of Sheriff Lobo, con Claude Akins como un sheriff de un pueblo de Georgia que a ratos es más delincuente que los que persigue. En la segunda temporadaahora llamada simplemente “Lobo” el sheriff y sus ayudantes son trasladados a Atlanta. No le sirvió de mucho y la CBS la cortó en 1981.



Los Duques de Georgia y El Villano de Dallas

La única serie georgiana que tuvo éxito entre el público adolescente fue The Dukes of Hazzard que combinaba humor y acción con sus personajes que ,aunque campesinos y un poco delincuentes, eran guapos, valientes y estaban en contra de enemigos mayores. Tom Wopat y John Schneider eran los primos Duke. Tanto Luke,  el ex Marine y boxeador,  como Bo (Schneider),  el ex corredor de autos, estaban bajo libertad condicionada debido a contrabando de licor, y con ordenes de no salir del estado de Geogia.



Lo que exasperaba a los primos es que los que los habían apresado eran el corrupto político Boss Hogg yRoscoe Coltrane,  su sheriff-achichincle. En revancha, se dedicaban a luchar contra la dupla deshonesta y defender a los más débiles. Como no tenían permiso de cargar armas, portaban arcos, flechas y cargas de dinamita. Su empresa los tenía siempre metidos en tremendas carreras de autos y acrobacias de su vehículo-mascota El General Lee, un Dodger Chrysler. A veces eran auxiliados por su prima Daisy Duke (Catherine Bach), camarera en el bar local y su tío Jesse .



La serie se volvió la más popular de Estados Unidos, llegando a ocupar el segundo lugar de la más vista por la nación, solo superada por otra serie “sureña”, Dallas.  Los chicos, sobre todo John Schneider fueron Teen Idols por las siete temporadas que los Duke condujeron al General Lee en sus misiones justicieras. Catherine Bach, gracias a sus mini shorts, se volvió un símbolo sexual.



La serie también tenía una misión sutil , cambiar la imagen negativa del Sur. Los Duke con sus flechas y dinamita limpiaban  la imagen de los moonshiners (fabricantes y contrabandistas de licor), demostrando que la corrupción del Sur provenía de clases altas y no de la gente más simple. Era una visión de la cultura sureña mucho más simpática y atractiva que la presentada por otras series, a pesar de que también era espejo de conceptos como el mito de la Causa Perdida, por algo su auto se llamaba “General Lee” y el jeep de Daisy obedecía al nombre de “Dixie”.



La ABC tuvo una idea estupenda, hacer un maridaje entre dos series “sureñas”  poniendo back-to-back a Los Dukes de Hazzard y Dallas los jueves por la noche. La combinación fue explosiva. Dallas traspasó su rol de soap opera nocturna para convertirse en un fenómeno , la más vista en América. Ayudó a crear una visión interesante de Texas con una familia ganadera los Ewing y el villano J.R. Ewing el magnate petrolero, que hacía negocios globales desde sus oficinas en Dallas.

Con el tiempo, J.R. se convertiría en el personaje favorito de la serie. A pesar de sus perrerías,  implantó un interés que dura hasta hoy en los millonarios, sus negocios turbios y el modo en que ejercen su poder. A mí nunca me gustó Dallas, lo más cercano a una adolescente en esa serie , Lucy Ewing (Charlene Tilton), era un poco calzón suelto para identificarme con ella. En cuanto a J.R. nunca pude despegarlo del Mayor Nelson, el “amo” de Mi Bella Genio. Eso no quita que fuese un modelo, fantasía e ídolo hasta de adolescentes.



La Moda Vaquera

Algo que influyó en la cultura popular fue el vestuario de J.R. Desde sus bufandas de seda hasta sus botas eran admiradas por un público masculino que asociaba el guardarropa del antihéroe con una imagen de hombre exitoso y poderoso. Sin duda que la prenda más famosa del atuendo del petrolero era su sombrero, o sombreros, ya que poseía una colección. El Stetson se convirtió en lo más copiado del look J.R. y mi hermano, en la universidad,  usaba uno para cubrir su kippah.



Al hablar de la ropa de J.R. nos lleva a la influencia country o “Cow Girl” en el vestuario de las jóvenes de los 70. Yo diría que ese look entre el Prairie Boho (Boho de la pradera) de Las Ingalls y el look retro de soleras y jardineras de los 40, fue el favorito de las jovencitas setenteras.



Se usaban telas decimonónicas como el cuadrillé (gingham), el calicó y sobre todo la mezclilla que ya no era solo para pantalones sino también para faldas y vestidos.

Laura Webber Spencer fue muy parcial a ese look “pionero” con blusas de mangas abullonadas (yo tuve dos) y vestidos estampados muy estilo Country.




Parte del look de las vaqueras eran las aplicaciones de tela sobre las faldas de denim y los volantes en las faldas fueran de mezclilla o tela. Para ocasiones más formales se cosían bandas de encaje al borde de las faldas creando una impresión de enagua.



El ultimo complemento del vestuario de una cowgirl eran los botines de media caña con su cómodo tacón ancho, hechos en cuero o ante. Yo tuve un par de gamuza beige con aplicaciones de cuero del mismo tono.

 El look country, cómodo y llamativo continúo a través de los 80 y hasta hoy, Servidora, incluye un par de faldas de mezclilla en su guardarropa de anciana. En los 80s firmas como Gunnar Sachs, Jessica Mclintock y hasta Laura Ashley siguieron con ofertas de esa moda que combinaba la simpleza campesina y el romanticismo de las pioneras del Far West.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 

 

 

lunes, 20 de julio de 2026

Los 70: La Década de Travolta: (Teen Culture XX)

 


Los 70 fue la época en que John Travolta se convirtió en una estrella juvenil.  Comenzó en la televisión con su interpretación del estudiante flojo y enamorado de Welcome Back Kotter,  luego entraría en Hollywood por la puerta grande, primero como el ídolo de las discotecas en Fiebre de sábado por la noche y unos años después con su protagónico en Grease. ¿Cómo fue que se convirtió en un emblema de los ítalo-americanos y cómo fue que Travolta comenzó bailando Disco y en 1980 pasó a ser un representante de la música country?

Empecemos este repaso con Welcome Back Kotter que intentaba ser Room 222, pero más graciosa. Aunque vendieron Aula 222 como dramedy, nunca me reí. Lo más jocoso eran las meteduras de pata de la pobre Alice, que, como un relleno cómico “blanco”, parecía una buena compensación por décadas de Amos ’n Andy.

El Reino de los Sweat Hogs

Welcome Back Kotter si era una sitcom , y muy chistosa, pero entremedio de toda esa jocosidad tocaba temas profundos.  Lo más fascinante del proyecto que Gabriel Kaplan presentó a la NBC fue que estaba basado en casos reales. Kaplan se había graduado de una escuela de Bensonhurst (Brooklyn) donde había sido parte de una pandilla de malos estudiantes llamada “Sweat Hogs” (cerdos sudados). Inclusive había conservado los nombres reales (realmente existieron Vinnie Barbarino y Juan Epstein) dentro del libreto.



La novedad era que Kaplan interpretaría a Gabriel Kotter convertido en un hombre de bien que retorna como maestro para darles esperanza y autoestima a un grupo de alumnos estigmatizados como maleantes brutos. La NBC inició las grabaciones con mucha aprehensión. Años más tarde, John Travolta diría que firmó contrato imaginándose que el show no duraría más que unos meses.

Para el varano del ’77, Welcome Back Kotter estaba entre las 30 series más vistas en la Union Americana. La Segunda Temporada la tendría entre las 15 más populares de la nación. Su éxito residía en que por primera vez este subgénero de la secundaria se enfocaba en los alumnos y no desde la perspectiva del maestro. Los “Sweat Hogs” eran personajes de carne y hueso con historias que trascendían el salón de clases.

Por ejemplo, Arnold Horschark, era más listo que sus compañeros, podría no estar en ese tipo de aula, pero el cariño que sentía por sus camaradas le impedía abandonar a los Sweat Hogs. Freddy Percy “Boom Boom” Washington era negro y un excelente basquetbolista, pero no caía en estereotipos ni discursos políticos, ni se designaba como víctima. Era el más razonable del grupo, con ideas fuertes sobre el liderazgo y solidaridad con sus amigos. En cuanto a Juan Epstein, el judío boricua, más allá de sus chistes, era un ejemplo de la diversidad que existe tanto entre latinos como entre judíos.



Finalmente tenemos al líder de los Sweat Hogs, Vincent “Vinnie” Barbarino, un típico ejemplo de lo que por casi medio siglo había sido un grupo tremendamente despreciado en las ciudades californianas y del noreste de los Estados Unidos, los Greasers. Este apodo que no se refiere a la grasa de los italianos y latinos, sino a la vaselina/gomina que usaban para alisar el cabello, sigue siendo hoy un término despectivo y racista.

Un Teen Idol con Apellido Siciliano

Los Greasers siempre formaron su propia subcultura y los ítalo-americanos nunca habían tenido un representante bona fide en pantalla sino hasta Travolta quien nunca se cambió el apellido como Frankie Avalon, Bobby Darin o James Darren, y que se encargó de sacar de la imaginación colectiva la idea de que los ítalo-americanos eran una pandilla de mafiosos.  No que Barbarino fuera un pilar de la sociedad, pero era simpático e inofensivo.



Como buen chico italiano, adoraba a su madre, a pesar de que ella, a bofetón limpio, trataba de enderezarlo. Lo que a Barbarino le faltaba en saber académico, le sobraba en la labia con la que engatusaba a las chicas y que lo llevaba a liderar a los Sweat Hogs.

Los 70 serían el reinado de los ítalo-americanos en La Meca del Cine. El Padrino y El Padrino II habían puesto en la pasarela a galanes como Al Pacino y Robert de Niro que además eran mega actorazos. Detrás de docenas de filmes excelentes estaban directores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Brian de Palma y Michael Cimino. Si Sylvester Stallone se volvía un ídolo de multitudes con su saga de Rocky Balboa, Frankie Valli, con o sin los Four Seasons, llegaba al Billboard en su carrera de solista.



Lo que faltaba era un Teen Idol con apellido siciliano y Travolta lo aportó con su trabajo en Welcome Back Kotter. Barbarino se convirtió en un poster para chicas adolescentes, un rostro que en los quioscos de periódicos saludaba al transeúnte desde las portadas de revistas juveniles.



Welcome Back Kotter gustó a chicos y viejosla veíamos con nuestros padresy de todos los colores. Aun así ha recibido sus criticas en la Era Woke como que Barbarino representa a un personaje que se aprovecha de las mujeres o que el Profesor Kotter (siendo judío) es un “salvador blanco”. Es cierto que Kotter era un mártir de su profesión puesto que no solo se ocupaba de educar sus alumnos, además tenía que atender sus problemas personales.

Un motivo recurrente en la trama eran las visitas, fuera del horario escolar, de estudiantes complicados que llegaban al piso de su maestro provocando conflictos con Julie, la esposa de Kotter, que siempre acababa cocinando para los chicos. Por dos años, Welcome Back Kotter tuvo un fandom sólido, un sitial en lo más visto de la televisión y el rostro de John Travolta se convirtió en papel mural de muchas chicas a lo largo del país, pero para la tercera temporada aparecieron señales de que era hora de apagar la luz del aula.



A pesar de que se hicieron cambios como que Los Kotter recibieron gemelas (en un episodio muy jocoso), que Julie entró a trabajar en la escuela de su marido, había problemas con el elenco. Gave Kaplan anduvo en conflicto con la producción tras exigir un aumento de sueldo. Se negó a filmar episodios. Lo convirtieron en subdirector para explicar su ausencia. Por otro lado, los actores ya se veían muy maduritos para parecer adolescentes, hubo un proyecto en que Kotter conseguía empleo en una universidad cercana y que los Sweat Hogs lo seguirían, pero nunca llegó a cuajar esa idea.



El mayor problema es que su mayor atractivo, John Travolta, ya no quería estar en la serie. Su personaje había madurado, encontrado novia, empleo de camillero y se había mudado a su propio departamento. Lo mismo ocurría con su interprete. Travolta estaba dejando atrás a Barbarino. Para 1976 había participado en dos proyectos muy exitosos que le cambiaron la imagen.

Su protagónico en el telefilme The Boy in the Plastic Bubble, demostró lo buen actor que era al dar vida a un caso de la vida real, un chico nacido sin sistema de inmunidad lo que lo obligaba a vivir en una esfera plástica conectado a vario tubos. La película buscaba recrear sus intentos de llevar una vida normal.



 Este telefilme contactó a Travolta con la actriz Diana Hyland que sería su primer gran amor. El que John tuviese amores con una mujer mayor y que interpretase a un delincuente perverso en Carrie, demostraban su versatilidad actoral, pero también un lado oscuro que superaba su imagen de adolescente travieso de Welcome Back Kotter.

La guinda del pastel fue el contrato firmado para hacer dos filmes en Hollywood, interpretando una variación del personaje de Barbarino: chicos de origen italiano semi conflictivos. Antes de hablar de los hoy ya clásicos Saturday Night Fever y Grease, vale decir que aun después de volverse un ídolo, Travolta permaneció con  Welcome Back Kotter hasta su último episodio.  Desde entonces, Travolta no ha superado su rol de muga estrella.

El Galan Disco-lo

Sorprendentemente, lo que llevaría al estrellato a John Travolta seria su don para el baile. 1977 era la plenitud de la Era Disco. Se había creado una subcultura dedicada a bailes como el “Hustle”  y el “Bump”. La popularidad de este estilo de danza que revivía los pasos y reglas del baile de salón había desplazado al caótico estilo go-go de la Era Hippie en las discotecas.



De pronto, saber moverse con los nuevos ritmos se había vuelto una obligación entre los jóvenes de todas las clases sociales, incluso la trabajadora. Fue así que nacía la saga de Tony Manero, un ítalo-americano de Brooklyn que a los 19 años tiene un solo desahogo, el baile.  El filme retrata la vida ítalo-americana de la época y a los jóvenes de una clase obrera insatisfecha. Tony trabaja en una ferretería, no le gusta su empleo, vive con sus padres y hermanos, y se siente la oveja negra de su familia porque no tiene futuro.



Aun en los 70, la predominante cultura WASP (White, Anglosaxon, Protestan) estadounidense despreciaba a los que no era parte de ella. Eso incluía a los  chicanos y a los italo-americanos, que aparte de su origen étnico, solían ser católicos, otro detalle que invitaba al desprecio de la supremacía. Tonycomo Rockyiba a ser un emblema cultural para Los Greasers.

La Fiebre del sábado en la noche presagiaba a Goodfellas y Los Soprano. Sin ser criminales ni mafiosos, Tony y sus amigos representan un grupo de jóvenes que solo encontrará respeto y autoestima en un mundo en el cual sean parte de una institución ítalo-americana que puede estar fuera de la ley pero les otorga una identidad mejor que la que tienen.

Por eso el baile se convierte en metáfora de una vida mejor y legal para Tony. Es lo que le sucede al personaje de Jason Siegel en Freaks and Geeks, pero Apatow insinúa que está mal que abandone sus sueños de ser baterista de Led Zeppelin, concentrándose en ganar un concurso de baile a lo Tony Manero.



Lo cierto es que Saturday Night Fever es mucho más que una glorificación de la música Disco. Es un retrato de las dificultades de la juventud étnica de clase media baja. Los amigos de Tony no son perfectos, son machistas y belicosos. Los vemos pelear contra los Barracuda, una pandilla boricua. Un detalle bonito es que casi al final, después  que Tony gana el concurso, él se da cuenta que hubo un dúo de bailarines (de Puerto Rico) mejor que el suyo, pero que perdieron debido al racismo de los jueces. Entonces el “greaser” les entrega el trofeo.



Sin embargo, ese momento tan conmovedor va a ser destruido por sucesos que yo consideró son el lado oscuro pero realista de lo que no es un filme superficial. Estos incluyen una muerte accidental que pudo ser suicidio y un par de escenas cercanas a la violación, aunque en el espíritu de los 70 no fueron vistas como tal. Una de esas escenas involucra a Tony intentando tener sexo con su pareja de baile, Alexandra (Karen Lynn Gorney) a pesar de las protestas de ella. Sin embargo el final agridulce los tiene juntos.



El rol de Alexandra fue ofrecido a actrices más conocidas como Jessica Lange, Amy Irving y hasta a Carrie Fischer, pero lo obtuvo Karen Gorney quien tenía fama por su rol en la soap opera All My Children. Fue una buena elección ya que su química con Travolta fue evidente principalmente en las escenas de baile.

La Fiebre de… tuvo un éxito inesperado. Fue considerada una de las mejores películas de 1977 y recibió varias nominaciones, incluyendo un Oscar y un Globo de Oro para Travolta que se convirtió en el astro del momento. El filme tuvo un tremendo impacto cultural desde la banda sonora a cargo de Los Bee Gees que se llevaría múltiples premios en la entrega de los Grammys, hasta otorgarle respetabilidad a la música disco y al baile asociado a ella.



En ese entonces se decía que desde Fred Astaire que no se veía un bailarín verse varonil en la pista como ocurría con Travolta que superaba el rotulo de contorsionista, para elevar su arte casi al nivel de ballet. Tony Manero sería un ídolo de masas de adolescentes y no solo los italoamericanos. Mas allá de un poster boy, el actor se convertiría en modelo e influencer para jóvenes que no le temían a la pista de baile y que se esmeraban en copiar el vestuario y el peinado de su actor favorito.

Danny y Los Greaser de los 70

Fue durante la filmación de Fiebre de sábado… que Travolta sufrió la pérdida de su pareja, la actriz Diana Hyland,  debido a un cáncer. Su muerte afectó tanto a Travolta que hasta hubo que detener la filmación. Eso atrasó el otro proyecto, su protagónico en la versión fílmica de la famosa Grease. Cuando se contrató a Travolta para el rol de Tony Manero ya se sabía que el actor sería Danny Zucco, una versión de los 50 del bailarín de Brooklyn.



Grease, escrita por Jim Jacobs y Warren Casey, había debutado en Broadway en 1971, iniciando la locura por Los 50. Cuando el filme debutó el verano de 1978, la obra seguía llenado teatros en todo el país. La película tuvo el mismo éxito. Fue la primera vez que iba al cine sin adultos, y era la segunda vez que me había encontrado con entradas agotadas así era el delirio por ver a Travolta disfrazado del Fonz, porque esa era nuestra referencia. A mi hermana y a mí no nos importó estarnos una hora en una fila de tres cuadras bajo el sol veraniego para poder conseguir butacas.

¡Y como valió la pena ese esfuerzo! He visto la obra de teatro en español y en inglés,  pero nunca ha superado el impacto del filme, de las canciones, del vestuario. Las piezas teatrales no tenían a Dame Olivia Newton-John encarnando a una Sandy australiana. Se agregaron canciones a esta visión casi global de la vida adolescente en un pueblo estadounidense de 1958, y la escena del prom está filmada con un detalle que ni en Broadway pueden igualar.



A pesar de ser un “Greaser” como Tony Manero, Danny Zucco era más joven e ingenuo. Típico adolescente vivía cultivando una imagen de “duro” y “cool” ante sus amigos. Hay cosas que hoy pueden parecer sexistas y reprobables en la trama, pero vamos, se trata de una fábula cincuentera fabricada en Los 70. Por algo a Peacock le fue mal cuando intentó hacer una secuela,  Pink Ladies, imponiéndole sensibilidades woke.

Yo creo que lo que más me molesta , y esto es canon, es el cambio de Sandy que de Sandra Dee se vuelve Mamie van Doren.  A mí me encantó su ropa y el modo de interpretar canciones incluyendo los temas que no son del musical de Jacobs como “Hopelessly Devoted to You” que fue nominada a un Oscar, pero su transformación me parece forzada y una manera de rendirse a la imagen que Danny espera de una chica. 

Al final Sandy se convierte en una copia de Betty Rizzo lo que no es muy atractivo. El bullying que Rizzo somete a Sandy y que desaparece cuando el personaje de Stockard Channing enfrenta problemas sentimentales propios,  también me gustó mucho porque le dio una dimensión más humana a la que pasa por villana de la historia.



Un problema de Vaselina es que las personalidades de los secundarios no llegan a desarrollarse. Es como si se temiese que puedan superar a la pareja protagónica, aunque hay escenas que son totalmente Danny-Sandy.  Me refiero a momentos como la competencia del prom que demuestra lo magnifico bailarín que era Travolta aun sin música disco.

Danny Zucco fue la última interpretación de un greaser para el actor en Los 70s. Por suerte,  John Travolta se negó a ser encasillado. Su próximo gran éxito lo tendría dentro de otra tribu urbana, y otra música que ya había hecho furor en la década. Me refiero a Urban Cowboy y la música country. Hablaremos de eso la próxima semana, si D-s quiere.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

jueves, 16 de julio de 2026

¡Adios Sir Nigel! Sam Neill (1947-2026)

 


Eran las 2:18 AM del lunes 13 de julio cuando Gato Patricio me envió el aviso de la muerte de mi amado Sir Nigel. Me había despertado de madrugada y muy agitada, y cuando lei su texto me puse a llorar porque no era una noticia esperada. Todos creímos que vencido el cáncer Sir Sam Neill viviría muchas décadas.

Este no es un obituario. Para cuando la publique ya habrán leído hasta el cansancio que Sir Nigel “Sam” Dermot Neill nació en Irlanda del Norte, que emigró junto a su familia a Nueva Zelanda y que todo eso lo pueden encontrar en su memoria del 2023 Did I Ever Tell You This?. Y los obituarios en todos los idiomas nos han dicho  que inició su carrera en Las Antípodas, que cultivaba la vid en la tierra del kiwi y que lo sobreviven ocho nietos.

Sus Cinco Mejores

También sabrán de sus películas más famosas desde Parque Jurásico hasta El Piano, pero no es de su cine del que quiero hablar. ni de que fue un actor al que nunca le faltó empleo, pero que nunca fue bien reconocido. De su cine basta con el collage que encabeza esta nota luctuosa. Es totalmente personal, pero creo que estos cinco filmes representan lo mejor de su obra.



 Comenzamos con My Brilliant Career, el filme que lo volvió estrella en Australia y que en 1979 lo encaminó hacia la internalización. Es el único filme de Sir Nigel que vi en el cine. No creo que la nueva versión que prepara Netflix llegue a igualar la química entre Judy Davis y Sam Neill. Esta versión original puede verse en HBO/MAX



Seguimos con A Cry in the Dark su rol más aclamado y que le ameritó un premio AFI,  el equivalente al Oscar en Australia. Muchos recordamos esta película como otro acento extranjero en la carrera de Meryl Streep, pero Sir Nigel iniciaba aquí un ciclo de esposo compungido con el papel de Michael Chamberlain que a veces pondrá en duda la inocencia de su esposa, pero debe apoyarla.



Antes de llegar a la franquicia de Jurassic Park que haría a Sir Nigel rico y famoso como el Dr. Alan Grant, un reconocido paleontólogo que se las verá con verdaderos dinosaurios,  hablemos de Dead Calm, un thriller en alta mar con Nicole Kidman. A mí me incomoda que para quienes no se interesaron en Parque Jurásico, el nombre ‘Sam Neill” evoca villanos o esposos engañados. Por eso no incluyo El Piano, donde interpretó a ambos ni The Horse Whisperer donde se veía más guapo que Robert Redford.



Dead Calm es una excepción. Ahí es un oficial de marina casado con una esposa jovencita que ha quedado traumatizada luego de la muerte del hijo. Para calmarla, la lleva en un viaje de yate que se convierte en pesadilla tras la aparición de un sospechoso naufrago. El resto del filme es la lucha de personaje de Sir Nigel por sobrevivir y rescatar a su mujer.



Por último pongo su rol en Restoration donde fue la mejor encarnación de Carlos II de Inglaterra, incluso superando  la actuación de Rufus Sewell en Charles: The Pride and The Passion.



La investigación somera que hice en el primer día tras la muerte del histrión reveló que aunque participó en el cine de cinco países (Nueva Zelandia, Australia, Estados Unidos, Inglaterra y filmó Posesión en Francia junto a Isabelle Adjani y La Revolution Franҫaise), su mejor trabajo fue en la televisión. Su carrera inició en 1975, en el telefilme neozelandés Landfall y  el año pasado, Netflix presentó su último trabajo en la serie Untamed.  Sean telefilmes,  miniseries o series limitadas ,  aquí les presento lo más destacado en la televisión de Sir Nigel cronológicamente.



En la Televisión

1982. Ivanhoe

Aunque Sam Neill comenzó a internacionalizarse en 1981 con filmes de terror como su interpretación del Anticristo en The Final Conflict, o el espía que se enfrenta a una criatura monstruosa en Posesión, saltó a la televisión británica con la mejor adaptación de la novela de Sir Walter Scott. En este filme de Granada, Sam opacó a Anthony Andrews que se estaba convirtiendo en el rey de telefilmes y miniseries. Su interpretación de Sir Brian de Bois Gilbert, el caballero templario rival de Ivanhoe,   rescata la esencia que del personaje de Sir Walter quitándole el aura de villano acartonado al retratar su atormentado amor por la judía Rebecca.



1983. Reilly, Ace of Spies

La BBC quedó encantada con la participación de Sir Sam en Ivanhoe y lo llamó para un protagónico en el clásico de espionaje Reilly, As de Espías. Dando vida a uno de los mejores espías de la historiay una de las posibles inspiraciones para la creación de James BondSam Neill derrama talento y sex-appeal en un personaje que presenta muchos matices oscuros. No quiero agregar más a la reseña que hice hace un par de años, solo que la serie está en Britbox, Acorn Tv y Prime Video y que el actor fue nominado a un Emmy por esta actuación.



1984. La Sangre de los Otros

Este es un proyecto muy curioso. Fue originalmente un telefilme de tres horas de duración, hecho en inglés, por la HBO que entonces estaba en pañales. Su mayor mérito era la dirección de Claude Chabrol, famoso exponente de la New Wave francesa ,y que estaba basado en una novela de Simone de Beauvoir. Nunca más se ha hecho otro intento de llevar a la pantalla, de cualquier tamaño, algo de la infame Beauvoir, por algo será. El telefilme fue un fracaso. Chabrol, entonces le cortó 40 minutos, la dobló al francés y la presentó en Europa. En vano, y es una lástima porque tiene un elenco curioso.



Como la ambiciosa joven diseñadora que atrapa oportunidades en la Francia Ocupada, Jodie Foster es convincente y tiene un buen vestuario. Como el protagonista, un niño bien que se desilusiona del comunismo, pero igual lucha contra el invasor, Michael Ontkean se veía tan francés como una barbacoa del 4 de julio. Lo mejor era nuestro héroe, Sam Neill que daba vida a Dieter Bergman, un empresario alemán que se enamora perdidamente de Helene quien lo usa despiadadamente .

1998. Merlin

Aunque su triunfo en Parque Jurásico y El Piano, entre otros filmes, lo habían convertido en estrella, Sam Neill no olvidaba la televisión y volvió a ella en gloria y majestad como el más famoso hechicero de la historia. En 1998 fue nominado para un Globo de Oro y un Emmy por su interpretación de Merlin, desde su nacimiento hasta su senectud. Repetiría el rol en el 2006 en Merlin’s Apprentice.



2000. Sally Hemings: An American Scandal

Ya Sir Nigel había encarnado a personajes de la historia como el rey Carlos II y el Marqués de Lafayette, ahora le tocaba ser el tercer presidente de los Estados Unidos y meterse en su intimidad. Aunque todavía quedan historiadores que ponen en duda que Thomas Jefferson fuese amante de su esclava (y cuñada), la mayoría de sus biógrafos aceptan su larga relación con Sally Hemings como también la creen sus descendientes gracias a pruebas de ADN. 



El telefilme se toma sus licencias y crea un romance tórrido, ayudado por la química entre Carmen Ejogo y Sir Sam. Es casi una excusa por hacernos creer que podía existir amor/relación consensual entre amo y esclava.



2002. Doctor Zhivago

Victor Komorovski es el gran villano (junto a la Revolución Roja) de la novela de Boris Pasternak. Al menos así lo retrata Rod Steiger en la adaptación de Sir David Lean. Comprendemos los lectores que un hombre que se aprovecha de una viuda pobre y luego seduce a la hija no puede sino ser un malvado. La versión de la BBC hizo algunos cambios.  Da la impresión de que la colegiala Lara no esta tan descontenta con compartir el amante con la madre. Por eso tuvieron que meter una violación (como en el filme) que no está en el libro.




Era la primera vez que veía a Keira y le tomé fastidio, la encontré flaca y fea y el personaje no me inspiró cariño como el de Julie Christie. El pobre protagonista (Hans Matheson) tenía tanto sex appeal como un calcetín. Así que me enfoqué en el rol de Sir Sam Neill que le aporta comicidad al personaje con ese perro bulldog y que nos muestra que ser más practico que Zhivago es un modo de sobrevivir a los tiempos terribles que les toca vivir.



2007. Los Tudors

Thomas Wolsey es considerado un individuo maligno en la historia inglesa. No me creí la imagen de victima que le impusieron Dame Hilary Mantel y Jonathan Pryce en Wolf Hall. Tampoco me gustó lo repugnante que lo hizo Leo McKern en A Man for All Seasons.  Así que me quedo con la mezcla de servilismo, intriga y humanidad que Sir Sam le impuso al manipulador cardenal.  Los Tudors puede verse en Prime Video, Paramount + y Hulu.



2012. Peaky Blinders

Una razón por la que abandoné Peaky Blinders que nunca les tuve simpatía a Los Shelby, solo a sus mujeres. Por eso sus enemigos nunca me cayeron mal,  pero el Mayor Campbell (Sam Neill) era un granuja total. Violar a la Tía Polly fue su peor crimen. ¡Se merecía que ella lo matara! Peaky Blinders completa está en Netflix.



No nos olvidemos que en este siglo, Sam Neill hizo varios documentales. uno de los más fascinantes fue Cinema of Unease que describe la trayectoria fílmica de Nueva Zelanda desde el cine silente hasta Once We Were Warriors. Lo que debería ser poco importante adquiere relevancia y magnitud gracias a la detallada narrativa del actor-relator. ¡Tenía una gran voz! Temas menos densos cubrieron unos documentales turísticos en los que Sir Sam, en su yate, recorría Oceanía.

Con eso doy termino a mi pequeño homenaje. Ahora les toca a ustedes contarme que es lo que hizo Sir Sam Neill que les sea remarcable y memorable.

 

miércoles, 8 de julio de 2026

Locos Ricos Hongkoneses: The Season en Disney

 


A mí me encantó Crazy Rich Asians y me encantó saber que sus creadores habían hecho otra serie sobre el jet set asiático, en este caso el de Hong Kong. The Season es una amalgama de Crazy Rich Asians, Succession, Riviera, The White Lotus y Revenge. Una combinación tan abigarrada necesita ser vista para ser entendida, por lo que me limitaré a hablar del primer episodio.

Entre el Placer y Los Negocios

“ The Season” ( o La Temporada) es un poco parecida a la londinense, una fecha anual en la que los ricos y bellos de Hong Kong se reúnen a pasarlo bien,  a recibir nuevas amistades, a deshacerse de antiguos amigos (o parientes) y a hacer negocios. En suma,  a manifestar su poderío y popularidad.



A mí me fascinan estas historias que cubren el calendario social de los millonarios, sus secretos aireados al sol, su petulancia, sus debilidades, pero todo en un marco elegante donde el lujo se conjuga con el buen gusto. Mas o menos lo que han conseguido series juveniles como The O.C. y Gossip Girl y en lo que fracasó la sórdida y chabacana Elite.

Una peculiaridad de la temporada social hongkonesa es que tiene lugar en yates, por algo se llama The Boating Season y esta miniserie limitada tiene lugar en el yate de lujo de Christopher Hext. Un gozo ver a Toby Stephens que, aun madurón, se ve exquisito y que curioso siempre pensé que era el vivo retrato de su padre Sir Edward Stphens, pero cuando sonríe sus ojos son los de su madre, la nunca bien llorada Dame Maggie Smith.



Christopher es billonario y su dinero viene de las entrañas de Hong Kang. Un personaje dice que los Hext “inventaron el capitalismo” y el mismo Cristopher admite que la fortuna de su familia nació del comercio del opio. Sus finanzas están también apuntaladas con la dote de Fiona, su esposa china perteneciente a una de las antiguas familias de la ex colonia. Fiona es la reina de la sociedad hongkonesa y es quien decide quien debe entrar o salir de ese espacio exclusivo representado por sus invitados al yate.

Estos incluyen al odioso y lascivo Andrew su esposa Nikita que quiere reemplazar a Fiona como líder social. Ups! Ya esto parece The Gilded Age. Andrew es muy amigo de David, el abogado de Chritopher quien porta el título de “El Soltero más Cotizado de Hong Kong”. El pobre David solo quiere recuperar a su ex esposa y a su hijo y sacudirse las mujeres que lo persiguen como un enjambre de avispas.



Cola, La Forastera

Andrew insiste en que David debe escoger entre los invitados a una compañera de cama para pasar la Season. Las candidatas son Carrie, encargada de los negocios de los Hext que ya ha trabajado con David, y su nueva asistente, Colleen “Cola” Pierce, una forastera mixta sin pedigrí ni nada que la haga elegible para compartir la esfera de los fabulosamente millonarios

                            David y Carrie

A pesar de las instrucciones (y vestuario) que Carrie le pasa a su asistente, Cola mete las patas a cada paso, es más inoportuna que Lorelei Gilmore y no se le ve mucho futuro. Casi tan poco como la rubia bosnia que Mathias, el entrenador personal (y proveedor de drogas) de estos riquillos, ha traído a su mesa.

Durante un juego (parafraseando a Tom Branson de Downton Abbey, las clases altas viven jugando) en la que el ganador será quien cuente la mejor anécdota de un viaje, la bosnia amarga la noche con un tétrico relato sobre la Guerra de los Balcanes. Cola ve como Fiona expulsa a la rubia acusándola de haber infringido “la etiqueta”

Cola va camino de ser expulsada también. Ha defendido a la otra expulsada y es torpe y desatinada, pero se las arregla para  perder y recobrar joyas y de dar un discurso disculpando su falta de modales y agregando que esta será la mejor anécdota de viaje para otro juego., Cuando se despiden, Fiona la invita a las carreras, es una indicación de que Cola ha sido aceptada.

Los Hext no solo son árbitros sociales, son también receptores de secretos. Esta temporada, han hecho regresar a Alison , su única hija, de sus vacaciones eternas en Europa. Alison es típica “pobre niña rica” tan inmersa en su rol de “victima designada” que no se pregunta el motivo del llamado ni nota que los largos cabellos de su madre no son más que una peluca que oculta los estragos causados por la quimioterapia.


                                   Fiona en la intimidad

Otro motivo de escándalos secretos es Madeleine, sobrina de Fiona a la que ha hecho venir Christopher para apoyo de su tía en su “condición”, eufemismo del cáncer. Madeleine una vez fue como otra hija para los Hext, se casó con el billonario Thomas, varios años mayor que ella. La extraña muerte de Thomas, ocurrida después del tercer aborto espontaneo de su joven esposa, levantó sospechas.

A pesar de los consejos de su tía, Madeleine emprendió el vuelo causando más habladurías y acarreándole el membrete de “auto viuda”. Para empeorar las cosas y arruinar su reputación aún más, Madeleine está en amores con el incorregible Andrew, una relación inexplicable y peligrosa.



Sin embargo, quien más tiene secretos que esconder es Christopher, incluyendo la razón por la que envió a su inocente chofer a la cárcel de por vida. La hija de Benny Lee (el chofer) ha crecido sin su padre y ha llegado la hora de volver a Hong Kong, liberarlo y vengarse de los Hext. Esa hija es Cola. De ese modo la historia de los ricos y famosos pasa a Revenge, Los Hamptons ahora serán Hong Kong y Cola será la nueva Emily Thorne.

Después de la sinopsis viene mi crítica y esta vez vendrá la negativa antes que lo mejor de una serie que recomiendo calurosamente. Lo peor es la brevedad . Seis episodios no son suficientes para ofrecernos una historia de venganza que refleje motivos para esta ni la personalidad de la vengadora. Además, no permite desarrollar otros personajes. Si recordamos que a Revenge le tomó cuatro temporadas cerrar el círculo de venganza y darle paz y un final feliz a Emily/Amanda,  comprendemos que seis episodios son la nada misma.

Por otro lado, el personaje de Cola está mal dibujado. Es demasiado aturdida, se equivoca en situaciones donde Emily se deslizaba con la gracia y destreza de una campeona de patinaje de hielo. En cambio, Cola deja pistas y acarrea sospechas sin mirar hacia atrás. No está alerta ni tiene planes B. Que todo le salga bien tiene que ver con ayuda divina porque ella misma se aserrucha el piso.



Aun así a la Season la salvan otros personajes y esa aura de magnificencia combinada con refinamiento. La escenografía es espectacular. La fotografía aprovecha tanto el paisaje como los interiores de los antros del jet set con una pericia que puede compararse a la empleada en Gossip Girl.

La estética es preciosa tanto en su enfoque en el vestuario como en los banquetes, en eso vemos un cuidado que trasciende a Crazy Rich Asians y las acerca a series famosas por esos detalles como Downton Abbey y The Gilded Age. No solo recomiendo la serie pero también elevo una solicitud de que le hagan otra temporada. El final es abierto así que lo permitiría.



Contenido Violento y/o Gory: Una paliza le es administrada a Benny en la cárcel. Al final, un personaje drogado provoca un incendio en un yate y para someterlo le dan un par de sopapos.

Contenido Sexual y Desnudos: Muchas escenas de cama, pero no recuerdo desnudos. La escena de peor gusto es la de una Madeleine aburrida con la cabeza de Andrew bajo la falda.

Factor Feminista: Qué lástima que una serie con protagonista hembra y personajes femeninos predominantes no tenga ningún buen ejemplo de mujer fuerte o imagen positiva de la mujer. Todas son tontas, egoístas y aparte de Gloria, no hay solidaridad femenina presente. En Crazy Rich Asians, Rachel era fuerte gracias a la crianza otorgada por su madre soltera y atraía aliadas como la aristocrática Astrid y la insuperable Peik Lin.

Aquí no tenemos más que ejemplos de mujeres que se traicionan y utilizan alternativamente. Tristemente, es como si se realzaran los defectos que les adjudican a las mujeres del Lejano Oriente: el yate está poblado de mujeres manipuladoras, traidoras y falsas.



Factor Diversidad: Eso lleva al espinoso tema de la diversidad racial y de los estereotipos. Espinoso traer ese tópico a la mesa cuando se trata de una serie sobre asiáticos. Sin embargo los críticos se quejan que no hablan suficiente cantones o se enfadan de que hayan traído a la modelo japonesa Koki para interpretar a Alison. El que Koki no sepa inglés y tenga que aprenderse fonéticamente los diálogos me parece más incómodo, pero no importa, es un personaje insignificante.



Lo que no me parece insignificante es que los asiáticos no quedan bien parados. Sobre todo los hombres: invariablemente infieles, mentirosos, cobarde, drogadictos y tontos. En camio los blancos quedan mejor. Christopher será un “diablo blanco” pero ama a su mujer y su familia y el más decente en esta historia es Mathias que ya es como el Fezco de Euphoria. ¿Qué pasa con las series que ahora los ‘buenos” son los traficantes? Ya es el colmo del nihilismo.

                        Mathias es un buen amigo con beneficios de Carrie