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lunes, 22 de octubre de 2018

Cornualles: Tierra de escritores



La región de Cornualles,  con sus fuertes raíces celtas,  ha influido en la literatura inglesa desde la leyenda artúrica. En una entrada anterior vimos como Daphne du Maurier utilizó la topografía córnica para añadir dimensión atmosférica a su narrativa. Ahora nos toca ver qué otros escritores harían algo parecido y como Cornualles se ha convertido en sinónimo de paraje gótico, amenazador y misterioso.

El Capitán Poldark
En 1934, un adolescente llamado Winston Grimes (faltaban años para que se convirtiera en Graham) se instalaba en Penrowth, Cornualles. Sin empleo ni estudios, mantenido por su madre, Winston había decidido que la provincia córnica sería desde donde lanzaría su carrera de escritor. Entre 1934 y 1940 publicaría media docena de novelas algunas con escenarios en Cornualles tales como Strangers Meeting.

 No será hasta 1940 que Graham encuentre un nuevo rumbo. En un viaje de tren conoce a un joven piloto que regresa a su hogar y se le ocurre escribir una historia, solo que su soldado protagonista regresa a un hogar en la Cornualles de 1778. Le tomará cinco años a Winston completar el primer volumen de su icónica saga. No será  sino hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que el escritor ha servido en el servicio de guardacostas,  que publique Poldark.

Si para los personajes de Daphne Du Maurier el paisaje cornico es inhóspito y peligroso, para Ross Poldark es no solo amistoso, sino también el objeto de su amor. Su derruida casa de Nanpara, y su mina son parte,  y muy amada,  de su existencia. Incluso sus mujeres representan la tierra nativa. Elizabeth  es el pasado glorioso de los Poldark de Trenwith, y Demelza cuyo nombre topográfico (así se llama un valle de la región) la asocia con el paisaje de Cornualles. Tal como su tierra,  ella es rustica, salvaje, hasta violenta, pero un diamante en bruto por pulir.



La saga Poldark describe la evolución de una sociedad del Siglo XVIII al XIX; la vulnerabilidad geográfica de Cornualles que la expone a ataques franceses; y la emergencia de una burguesía que tanto puede ser humanitaria y progresista (el Dr. Dwight Enys) como  rapaz,  empeñada en pisotear tradiciones y aprovecharse de todo lo que el suelo produzca (los Warleggen). Las viejas familias son como la tía Agatha, obligada a replegarse a un rincón y a vivir de recuerdos, o como las Chenowyth  que intentan insertarse vía catastróficos enlaces en las nuevas clases dominantes.

Poldark también explora otros aspectos de la historia de Cornualles como el  auge del metodismo representado por los Carne, humanos de Demelza, y la pobreza y vulnerabilidad de las clases humildes que subsisten gracias a la minería, pero cuya existencia está subordinada a la capacidad de la mina y de sus propietarios. En La Posada de Jamaica du Maurier muestra el wrecking y el contrabando  como una lacra social . Graham nos enseña que recolectar los productos de un naufragio es a veces lo único que tienen para vivir los aldeanos. El contrabando es visto como un peligroso, pero elegante deporte, al que debe recurrir Ross,  siempre apremiado económicamente.

En 1975, cuando Winston Graham tenía publicadas siete novelas de su saga, las aventuras del Capitán Poldark fueron llevadas a la pantalla chica por el popular programa “Masterpiece Theater”. El éxito fue tal que Graham se vio obligado publicar a dos novelas más para que pudiesen hacer una segunda temporada. A pesar de que la visión siglo 21 es mas fastuosa, los actores tal vez mas atractivos, los efectos especiales mas sofisticados, tengo un buen recuerdo de esa versión original que fue todo un fenómeno,  aunque duró solo dos temporadas.

Robin Ellis y Angharad Rees (esposa hasta  su muerte de mi chongo Christopher Cazenove) se convirtieron en la pareja romántica del momento. No solo en ambos lados del Atlántico, a juzgar por todas las entrevistas que le hacían la revistas españolas cuando los actores cruzaban el Canal.


Winston Graham falleció en el 2003 dejando más que acabada su saga. Era cuestión de tiempo para que la BBC planease una versión más completa y moderna. A pesar de que admiro y aprecio lo atractivos que son Aidan Turner y Eleanor Tomlinson, no olvido a los Poldark originales.

 Sin embargo, hay otros actores que prefiero en papeles secundarios. Ralph Bates era demasiado conocido y tenia cierta aura de galán. Prefiero a este George Warleggen (Jack Farthing) que siempre parece un niño disfrazado con la ropa de su padre. Como Elizabeth,  Heida Reed  es mucho más linda, intensa y conmovedora que la impávida Jill Townsend. Lo mismo ocurre con en el rol de Morwenna. Jane Wymark era desabrida, se veía mayor, no me inspiró la misma ternura y compasión que me provoca Elise Chappel en el mismo rol.


Eleanor la de los cien nombres
Mientras Winston Graham se pasaba la Segunda Guerra Mundial en el servicio de guardacostas y Daphne Du Maurier escribía Frenchman’s Creek en Readymoney Cottage, otra escritora se instalaba en Cornualles, en un chalet cerca de la Playa de Plaidy.

 Eleanor Hibbert , de soltera Burford, era como Graham, un miembro de las clases humildes. Hija de un estibador del Támesis, Eleanor creció en Londres, fue educada en casa debido a su mala salud, y fue enviada luego aun  instituto comercial donde aprendió además de taquigrafía y mecanografía, francés y alemán. Tuvo diversos empleos desde interprete de turistas,  a pesadora de gemas para un joyero, de ahí su conocimiento de piedras preciosas que aparecería en algunas de sus novela como El Orgullo del Pavo Real y El Ópalo Negro.

 Cuando aún no cumplía 25 años, Eleanor se casó con George Hibbert, acaudalado comerciante en objetos de cuero y veinte años mayor que su mujer. George amaba los libros casi tanto como su esposa y la convenció de dedicarse a escribir en serio. En su primera década de casada, Eleanor terminó varias novelas que fueron rechazadas por las editoriales. Finalmente fue aconsejada de escribir novelas románticas, y lo hizo publicando  La Hija de Anna en 1941. De ahí siguió escribiendo sin parar bajo su nombre de soltera Eleanor Burford. Serian casi 30 novelas románticas, incluyendo diez para Mills&Boons (el equivalente inglés del Harlequin Romance) a partir de 1956.

Durante la guerra,  los Hibbert rentaron un a casa en Cornualles cerca de Plaidy. En 1945, Eleanor publicaba su primera novela The Highwayman and the Lady bajo el seudónimo de “Jean Plaidy” que haría famoso a partir de 1949 como autora de romances históricos. El primero Murder Most Royal es sobre Ana Bolena y su prima Catalina Howard. Aunque escribiría una saga de once novelas sobre los Tudor, Jean Plaidy también escribió sobre los Estuardo, Los Hanover, la Reina Victoria, Lucrecia Borgia, Los Reyes Católicos y otros personajes históricos.


En los 50 alternó la publicación de novelas históricas con otros romances bajo los seudónimos de Elbur Ford,  Anna Percival, Ellalice Tate y Kathleen Kellow. El dinero ganado la llevó a cambiar su estilo de vida. Adquirió una mansión antigua y comenzó a tomar cruceros anuales a sitios exóticos que luego recrearía en sus novelas.

Sin embargo, su máxima fama le llega por resucitar el género gótico. Justamente en 1960 cuando Daphne Du Maurier siente que ya ha superado su vena literaria, una tal Victoria Holt publica The Mistress of Mellyn. La novela  alcanza el primer lugar en los mas vendidos. La gente quiere saber quién es esta Victoria Holt que escribe como Charlotte Bronte y Daphne du Maurier.

Nadie sabe quién es esta extraña, pero la novela que tiene características que combinan a Jane Eyre y Rebecca ( institutriz que acaba en una mansión en Cornualles a cargo de una niña y un viudo obsesionado con su difunta esposa) provoca un rumor que se trata de Dame Daphne bajo un seudónimo. El libro tiene tanto 'exito  que pronto se la traduce a otros idiomas. Un año después de su publicación la revista argentina Para Ti comienza a serializarla bajo el nombre de Amor en las Sombras.


Eleanor seguirá escribiendo romances góticos bajo su nuevo seudónimo, sin dejar de lado sus sagas históricas. Entre 1963 y 1966 publica  La Novia de Pendorric, La Leyenda de la Séptima Virgen y Menfreya en la Mañana. Las tres son romances góticos y las tres tienen lugar en Cornualles. A Eleanor le gusta el setting porque lo conoce bien. No necesita hacer mucha investigación en la biblioteca, por lo que las novelas que llevarán como autora a Victoria Holt las deja para escribirlas cuando está en sus amados cruceros.

Todas las novelas mencionadas son éxitos de ventas y son rápidamente traducidas. Antes de cumplir diez años yo había leído  The Bride of Pendorric porque la había serializado la revista chilena Rosita. Es una historia también tipo Rebecca, y que fue inspiración (al igual que la novela de DDM) de la telenovela venezolana “Julia”.

Ambas comienzan con un millonario que conoce a su futura esposa en una isla lejana. En ambas la novia llega a una mansión misteriosa (obviamente en Cornualles). Roc Pendorric tiene una hermana llamada Rebeca, al igual que Eduardo Serrano en “Julia’ donde era interpretada por Eva Blanco: también hay unas sobrinas gemelas, Hyson y Lowella, y el infaltable retrato. En este caso el retrato no pertenece a la ex esposa de Roc, sino a una antepasada de la familia, Barbarina, quien puso una maldición sobre los Pendorric que todas las esposas del heredero deben morir de una forma violenta.

Victoria Holt se convirtió en la escritora de moda de un genero resucitado y con ella resucitó Cornualles como el espacio perfecto para mansiones misteriosas (Mellyn, Pendorric, Menfreya) , familias torturadas por secretos y heroínas ingenuas atrapadas en un entorno amenazador. La mejor de ese periodo, y que se desvía un poco de la fórmula, es La Leyenda de la Séptima Virgen.

Kerensa Carles es un poco Scarlett y un poco Becky Sharp Su amiga Mellyora es un poco Melanie, un poco Amelia. Kerensa es hija de campesinos, Mellyora,  con la que se ha criado y de quien será dama de compañía en su juventud, es la hija del clérigo local. Kerensa está obsesionada con la mansión de los St. Larnston (conocida simplemente como The Abbas).Esta mansión tiene una leyenda conectada  con un grupo de menhires y data de la época en que era un convento. Seis casquivanas monjas medievales fueron convertidas en piedra, pero Kerensa quiere ser la dueña de la mansión y ser “la séptima virgen”. Hará de todo para obtener lo que ambiciona. 

Después de este libro, Eleanor usaría el  seudónimo de Victoria Holt para escribir novelas localizadas en espacios más exóticos. Ahora era una acaudalada y muy viajada viuda y quería incorporar lo visto en sus viajes en su obra. Así escribe éxitos como La Sombra de Lince situada en Australia, La Casa de las mil Linternas que tiene lugar en la China y La Maldición de los Reyes que trascurre en Egipto. En 1975 vuelve a Cornualles con El Señor de la isla Lejana. Por alguna razón la obra que transcurre en tierras corncas es mas notable, tiene mas sabor, se nota que Eleanor conoce ese espacio y que incluso incluye diálogos en el lenguaje cornico, hoy ya extinto.

Yo pude leer muchas de estas novelas gracias a los buenos oficios de la revista Buenhogar que en los 70 se dedicó a serializarlas y en castellano, pero entremedio, apareció una tal  Philippa Carr que escribía muy parecido. De ella leí El León Triunfante y su secuela La Bruja del Mar. Me tomó un tiempo descubrir que se trataba de la misma Eleanor, ahora empeñada en crear una saga histórica:   Daughters of England.

Al menos en las cinco primeras entregas(El Milagro de San Bruno, El León Triunfante, La Bruja del Mar, Zarabanda para Dos Hermanas y Lamento por un Amante Perdido)  debía haberse llamado Hijas de Cornualles, puesto que la acción tenia lugar en el Finisterre inglés y contaba la historia de la región desde los días de Enrique VIII  hasta la Guerra Civil de mediados del Siglo XVII.

El León Triunfante parecía un bodice-ripper, tenía más sexo y violencia sexual que  Poldark o las novelas córnicas de Du Maurier y ciertamente eran mas osadas que lo que la autora había escrito bajo otros seudónimos. “El León Triunfante” es el apodo de Jack Pennylion, un corsario isabelino que cuando le gusta algo , lo toma. Eso se aplica a Catherine, a quien secuestra a pesar de que ella ama a otro hombre. 

Aunque no la viola, la obliga a casarse con él.  Pero el matrimonio no alcanza a consumarse, puesto que Cat es secuestrada por un galeón español. Su capitán, Don Felipe es un hombre que quiere cobrar venganza en el León que hace años secuestró y violó a su prometida. Ahora Felipe, hará lo mismo.

Pasan tres años, Cat vive feliz en Las Canarias, junto a su hijo Roberto y parece estar enamorada de Felipe (ok, Estocolmo). Llega Jake, mata a Felipe y secuestra a Cat y al niño y se los lleva a Cornualles. Lo bueno, es que la novela no se detiene tanto en la relación de este par, que como los Poldark vive peleando y follando, prefiriendo ocuparse en la historia de la Reina Isabel, de Maria Estuardo, en un momento Cat vuelve a España y cae en manos de la Inquisición y la novela acaba con la derrota de La Armada Invencible.

La Bruja que Vino del  Mar a cuenta las desgracias de Linnet la hija mayor de Jack y de Cat. La historia comienza como la de la madre. Linnet está comprometida con Fennimore, pero la rapta el noble local, Colum Calevill quien la droga, la viola y la preña (no se preocupen ni la autora cree o trata de hacernos creer que él es el héroe). 

Para salvar su honor, Linnet debe casarse con el puerco e irse a vivir  al Castillo de Paling. Ahí descubre que es masoquista porque le gusta vivir con el marido y este a) torturó y mató a su primera esposa y b)  se gana la vida con ese gran deporte córnico del wrecking:  hacer naufragar barcos, matar a la tripulación y quedarse con el cargamento.

Una noche de Halloween, Linnet rescata de uno de esos naufragios a la española María. Embarazada y sufriendo de amnesia, Maria se queda en el Castillo de Paling bajo la protección de Linnet, pero un año más tarde, también en Halloween, desaparece dejando atrás a su hija Senara. Linnet cría a Senara junto a sus hijos, pero Maria regresa sin explicaciones. La gente del lugar hablan de brujería.

Maria comienza a adquirir poder sobre el castillo y sobre Colum al que parece haber hechizado. Linnet muere en extrañas circunstancias y Maria se casa con Collum. Tomará años para que Tamsin,  hija de Linnet , descubra la verdad sobre la muerte de su madre y sobre los culpables. Como buena bruja, Maria desaparecerá en una nube de humo, pero para alegría de los lectores, Collum sufre un final horrible.

 No hay que juzgar duramente a Victoria-Philippa por sus protagonistas machistas, eran parte de la cultura de la ficción romántica de la época. A diferencia de otras autoras, Eleanor específicamente define a los protagonistas como villanos, rechaza su comportamiento y explica que sus mujeres -victimas lo son o por masoquismo, o por lo que hoy llamaríamos Síndrome de Estocolmo, o por necesidad.  La saga consta de doce libros. En algún momento las hijas y nietas de Linnet y Tamsin dejarán Cornualles  para irse a Londres, y sus hijas y nietas llegarán hasta Australia, para luego regresar en los libros finales a Cornualles.

Eleanor murió en 1993 durante uno de sus  cruceros. En el momento de su muerte era archiconocida en todo el mundo,  y millonaria. Hoy , a pesar de que las nuevas generaciones,  solo los amantes del suspenso romántico la conocen, sus novelas siguen republicándose y pueden encontrarse en Amazon o en bibliotecas. Sin embargo, ninguna de sus novelas ha sido llevada a las pantallas. Una excepción fue un filme taiwanés de 1965 basado en The Mistress of Mellyn. Es triste que Philippa Gregory haya llegado a tener más exposición en cine y televisión que las sagas históricas de Jean Plaidy.

Victoria Holt merece ser recordada como una renovadora del gótico y también una novelista regional ya que en su narrativa recogió el pasado, las costumbres y hasta el dialecto de Cornualles. Tal como la BBC hiciera con la obra de la olvidada Catherine Cookson, a fines del siglo pasado, podría adaptar a la pantalla chica alguno de los suspensos góticos de Victoria Holt.

La última mártir de Cornualles
Los escritores que he mencionado en estas dos entradas han sido instrumentales en crear esta imagen de Cornualles como un paraíso para el relato gótico. Pero creo que el mayor homenaje al siniestro paisaje córnico y a su complicidad en la tortura de una heroína en peligro lo tuvimos en un espacio insospechado, la trilogía de Patrick Melrose. Aunque no fue incluido este episodio en la serie de Showtime es de gran importancia en el desarrollo del héroe.

 El autor Edward St. Aubyn pertenece a un antiguo linaje de Cornualles. Los Barones St. Aubyn han tenido parte en los affaires locales desde el siglo XIV.  Edward nació en el Finisterre y está emparentado con los dueños del Monte St. Michael,  uno de los spots turísticos de la zona.
A través de su saga, St. Aubyn da derecho a Eleanor Melrose, la madre de Patrick, a narrarla. Es a partir del quinto libro At Last  (que en castellano ha sido publicada vajo el t'itulo de La Madre)  que descubrimos que Eleanor es una narradora poco confiable. Cuando no está desahogándose con su nuera, está tratando de reconstruir su pasado de manera que siempre emerja cómo mártir y no como verdugo.

Eleanor es la típica “Pobre niña rica”. A sus veintitantos años  sigue sintiéndose víctima de su madre, su padrastro y de su propia incapacidad para ser feliz. Es presa fácil del caza fortunas David Melrose. Cuando Eleanor tiene dudas sobre convertirse en Mrs.  Melrose, el impaciente David las dispersa,  embarazándola. Cuando la madre de Eleanor se niega a darle su herencia, David las castiga llevándose a Eleanor a un recóndito paraje de la costa cornica donde está la última propiedad de los Melrose, una especie de faro-fortaleza. Ahí Eleanor permanece prisionera tal como una heroína de Victoria Holt.

David, con sádica arrogancia, le niega a la esposa atención médica. Después de todo él es médico. El resultado es que Georgina, la hermana mayor de Patrick,  muere. Entonces, David deja encerrada a desolada madre en esa casona que ya parece la Posada de Jamaica, y parte en su yate a arrojar el cadáver de su hija en el mar. 

Eleanor decide huir, pero se demora tanto en hacerlo que le da al marido la oportunidad de violarla (escena descrita gráfica y terroríficamente por la atropellada) y embarazarla.Es por eso por lo que cuando Patrick (tal como lo hizo St. Aubyn en la vida real) años más tarde se atreve a confesarle sobre la violación a su madre, solo consigue que esta masculle un “a mí también”. 

Está vez,  David tiene la decencia de traer una enfermera y una  criada a atender a su mujer y Patrick nace sin problemas, pero David sigue sometiendo a su esposa otras torturas que la ponen a la altura de Morwenna Chenowyth en la saga de Poldark.

En la noche cuando el niño llora, David destierra al  llorón y a la madre a la torre mas alta de la casa, a un  cuartucho donde solo caben un camastro y una silla. Por temor a aplastar al bebé,  Eleanor se pasa las noches en una silla. Por temor a dejar caer al bebé, Eleanor se pasa la noches en vela.


 Recordando la escena en que Morwenna se defiende de un intento de violación por parte de su repulsivo marido amenazando con matar al hijo de ambos, me doy cuenta de cómo estas criaturas producto de violación son vistas como enemigos por las madres. Mas allá de que sea una reacción natural a embarazos no deseados, está  esa sensación de que en Cornualles hombres (aun los bebés) y medioambiente son enemigos de la mujer.

La mala reputación de Cornualles
Esta tanta esa asociación de zona peligrosa y misteriosa que incluso novelas que tienen lugar en otras costas son filmadas en Cornualles. Tanto así que en su última adaptación de Los Diez Indiecitos (o “diez Negritos” o Diez Soldaditos” o “Diez Burritos” o como la quieran titular ahora)  de Agatha Christie, la BBC ha trasladado la acción, que en el original ocurría en la costa de Devon,  a una isla en la costa de Cornualles. Es lo adecuado para este relato lleno de angustia y suspenso en que diez personas son atrapadas en una isla por un extraño (que resulta ser uno de ellos) que poco a poco va ejecutándolos uno a uno,  en castigo por crímenes pasados.



Bram Stoker situó su Drácula en Moldavia y en la villa costera de Whitby en Yorkshire. En la super sexy adaptación de 1979 se decidió trasladar a Whitby a la Bahía de Carlyon en Cornualles y el Castillo en Monte St. Michael (propiedad de los St. Aubyn) se convirtió en la Abadía de Carfax. A pesar de que el peligro para la heroína  y su amiga Mina venga de afuera, toda la región,  con sus acantilados donde ocurre el naufragio, sus días nebulosos, sus cavernas misteriosas y por supuesto la extraordinaria abadía,  parece ayudar a Drácula en sus nefarios propósitos.

Hasta ahora hemos hablado de ficción histórica y suspenso gótico en relación con Cornualles, pero también ha sido escenario de horror en el cine. En 1971, Sam Peckinpah situó en un pueblo de Cornualles llamado St. Banyon. la versión original de “Straw Dogs”,  filme que en su día fue repudiado por su violencia.

David (Dustin Hoffman)  un tímido matemático llega al pueblo natal de su esposa Amy (Susan George). A los lugareños, encabezados por Nutt , ex novio de Amy, no les parece que ella se haya casado con un extranjero. Y ya sabemos si la gente de Cornualles te toma tirria, el paisaje también. La granja de David es un lugar apartado,  fácil de asaltar. Con el cuento de llevarlo de cacería, Nutt y sus amigos “pierden” a David en el bosque, van a la granja y violan a Amy.

De ahí devendrá un cuadro de violencia que puso a los críticos en pie de guerra. Aun peor, los pueblerinos de St.  Banyon se enfurecieron al saber que por culpa de esa película,  para la posteridad ellos serían vistos como asesinos, violadores y cavernícolas xenófobos. Hey, Cornualles desde la leyenda artúrica que trae esa reputación de tierra violenta y peligrosa. La ficción solo la ha seguido perpetuando.




jueves, 20 de septiembre de 2018

De Poldark a Patrick Melrose: Cornualles en la imaginación popular (I)



Decir “Cornualles” evoca la imagen de un Capitán Poldark,  al galope desenfrenado,  con un ánimo tan encrespado como el mar a sus pies. O nos recuerda a la pobre segunda Señora de Winter perseguida por el fantasma de “Rebecca”, o alguna ingenua a merced de villanos en las mansiones góticas de Victoria Holt. Pero desde que leí a Edward St. Aubyn que Cornualles me hace pensar en la pobre Eleanor Melrose,  y su  bebé Patrick,  sometidos a un marido cruel en los páramos córnicos. ¿Qué tiene Cornualles que tanto inspira a autores de novelas históricas y suspenso romántico?

Tierra de duendes y hadas
Cornualles es ya en si tierra exótica, bastante diferente al resto de Inglaterra.  Es una de las muchas Finisterre del mundo céltico, y aunque el idioma córnico sea considerado una lengua muerta, la cultura y el empaque genético de su gente es totalmente celta. Los romanos tuvieron poco que hacer ahí en una reino de seres sobrenaturales.
Tintagel: ruinas del Castillo y entrada a la Caverna de Merlín

En el lado norte de la región quedan las ruinas de Tintagel, el castillo donde nació  el Rey Arturo;  en algún lugar de Cornualles está la laguna de la Dama del Lago; y en Bossiney Mound se cree que está enterrada la fabulosa Mesa Redonda. Desde las costas de Cornualles se pueden divisar islas mágicas como la mítica Avalon, o las muy reales Scylly con su clima mediterráneo,  o Lyonesse de donde vino Tristán, el amado de Isolda. Lyonesse , como otra ciudad de fábula bretona  Is,  fue tragada por un tsunami prehistórico.
Lyonesse

Cornualles es la tierra de los knockers, duendecitos de las minas;  de los pixies que conocimos en Harry Potter;  de hadas y sirenas. También es tierra de santos mágicos como Santa Senara que  es representada con cola de pez, o San Carantoc que vencía dragones, o San Mellor al que su tío cortó una mano y luego reemplazó con una de plata que creció junto con su dueño (ya la quisiera Jaime Lannister).

Santa Senara representada como sirena

Pero ni santos ni pixies pudieron evitar que la historia aplastase a Cornualles. Incomodos con los constantes impuestos de Enrique VII, los habitantes de la región se levantaron en dos ocasiones en 1497. Enrique castigó duramente a la comarca por su imprudencia. Su hijo haría otro tanto, medio siglo más tarde,  abusando de los cornicos que se negaron a rezar con los textos que la nueva religión les imponía.

El único sitio donde la Armada Española pudo poner el pie en Inglaterra fue en Cornualles. Winston Graham escribió una novela histórica sobre ese episodio A Grove of Eagles. El siglo XVI vio el suelo córnico convertido en campo de batalla de la Guerra Civil, y en 1714 hubo un alzamiento  jacobista que rápidamente fue aplastado.

La decadencia de Cornualles
Para fines del siglo XVIII, y tal como nos lo ha contado la saga de Poldark, Cornualles está convertida en tierra de hambruna y pobreza. Las costas están siempre abiertas para invasiones o para un nuevo tipo de piratería, el contrabando en el cual hasta el Capitán Poldark meterá la pata y que será el tema principal de La Posada de Jamaica de Daphne Du Maurier.


Para el siglo XIX, Cornualles está casi deshabitada y sus habitantes sumidos en la miseria. La minería ha colapsado y la gente joven ha preferido emigrar a las Antípodas, a Estados Unidos,  y hasta a México donde en la zona minera de Hidalgo dejarán su marca implantando el futbol y sus famosas Cornish Pasties (las pastes de Pachuca).

El siglo XX verá un resurgimiento de Cornualles como spot turístico, un sitio donde pintores y escritores podrán encontrar inspiración, pero también habrá un renacimiento del espíritu celta que culminará en la creación de un  movimiento separatista y nacionalista que, a propósito, Daphne Du Maurier apoyó calurosamente. Es una ironía que escritores cornicos de nacimiento como John Le Carré y William Golding, autor de El Señor de las Moscas, no hayan convertido a su  tierra natal en parte de su obra. En cambio escritores de fuera de Cornualles hayan hecho de su patria adoptiva el centro de la suya.

Segunda patria de  escritores
Daphne Du Maurier vino a Ferrypoint , cuando recién había cumplido su mayoría de edad, en busca de un sitio tranquilo para escribir. NI se imaginaba que Cornualles seria el escenario de gran parte de su obra, que en este Finisterre encontraría la mansión de sus sueños, que en su vejez , ayudada por las fotografías de su hijo Christian Browning, publicaría un bestseller Vanishing Cornwall (Cornualles desapareciendo), que no era ficción sino su homenaje a espacio que la hizo  feliz.

Winston Graham nacido en Manchester,  llegó a Perronporth (Hendrawna en sus novelas) cuando tenía solo diecisiete años y se instalaría allí por los próximos 34 años. Aunque llevaba casi una docena de novelas publicadas, la fama le llegaría con Poldark publicada en 1945. Es en ella donde despliega el conocimiento de su tierra adoptiva, de la historia y folclore del pueblo córnico.

 En total la saga de Poldark cubre desde 1774 hasta 1820 y son 12 volúmenes, publicados entre 1945 y el 2002.  En 1983, tal como Daphne Du Maurier, Graham publicó un libro-homenaje al país que le había ayudado a conseguir fama y fortuna:  Poldak’s Cornwall (La Cornualles de Poldark).

Otra escritora atraída por el hechizo de Cornualles fue Eleanor Burford. ¿No les suena el nombre? A ver si les parece mas reconocible como Philippa Carr, Victoria Holt o Jean Plaidy, algunos de los muchos seudónimos que usó en su longeva carrea literaria. Burford nació en Londres, pero durante la guerra rentó una cabaña en la playa córnica de Plaidy.
Playa de Plaidy

Más adelante usaría el nombre de la playa como un nuevo alias para escribir series de novelas históricas que solo superan las de Walter Scott. Yo creo que Jean Plaidy , quien escribiría series sobre los Reyes Católicos, Catalina de Medici y su prole, Los Borgia y la Reina Victoria, sin olvidarnos de sus magníficas novelas sobre Los Tudors, es la mejor exponente de la literatura histórica que haya existido en el siglo XX.

Para los propósitos de esta entrada, debemos postergar a Jean Plaidy y concéntranos en Victoria Holt, quien en 1960 haría a  un lado la ficción histórica y se concentraría en el romance gótico con su primer bestseller:  The Mistress of Mellyn. Sus próximas cuatro novelas, todas éxitos de venta, tendrían como escenario la comarca córnica. Aunque después trasladaría sus historias a lugares exóticos como China, Australia y Egipto, retornaría a su espacio favorito en 1975 con El Señor de la Isla Lejana.

Antes de esa novela, Burford escogió otro seudónimo,  Philippa Carr,  para escribir una interminable saga (25 novelas) titulada Hijas de Inglaterra que cubre la historia de varias generaciones de la misma familia desde la reforma de Enrique VIII hasta mediados del Siglo XX. Ahí Carr fusionaba su talento para la ficción histórica con su maestría en el suspenso romántico. Al menos las primeras cinco novelas de esta serie estaban situadas en su amada Cornualles.

He escogido a estos tres autores por considerarlos como exponentes de una literatura regionalista. A pesar de tratarse de ficción histórica,  sus narrativas abarcan el paisaje, el pasado y las costumbres cornicas aunadas a un buen conocimiento de la población de Cornualles. 

Damiselas en peligro
Un punto en común en los tres escritores es su visión de mujeres luchadoras que constantemente se ven atrapadas por hombres,  o por su misma condición femenina , que intentan  dominarlas y quebrar sus espíritus. Eso es aplicable a la narrativa de Du Maurier y Holt-Carr, pero también lo encontramos en la saga de Poldark. Lo vemos en Demelza quien siempre tendrá que batallar con problemas económicos, domésticos, la muerte de un hijo,  y los líos en que se mete y la mete su marido. Mas claro ejemplo son los casos de Elizabeth y su prima Morwenna.

A primera vista, la saga de Patrick Melrose pareciera ser un intento de parodia (que como todo lo lúdico en la obra de St. Aubyn deviene en lo trágico)  de la damisela en peligro. Al situar a Eleanor Melrose en esa mansión en ruinas en Cornualles donde su marido la mantiene prisionera y la tortura física y mentalmente hasta el punto de hacerla insensible al sufrimiento de su hijo, el autor está reviviendo el lugar común de la heroína martirizada del gótico romántico. Eleanor se convierte en una hermana de Mary Yellan atrapada en La Posada de Jamaica; o  de Morwenna Chenowyth, esclava de su sádico marido,  en Poldark; o Linnet del suyo en  La bruja del mar de Philippa Carr.
Eleanor y Patrick Melrose

A diferencia de los autores ya mencionados, no solo St. Aubyn nació en Cornualles, además desciende de una noble familia córnica de origen normando asentada en la región desde el siglo XIV. Patrick Melrose comparte este pedigrí con su creador, aunque es obvio que ni para él ni para St.Aubyn Cornualles tiene connotaciones positivas. ¿Pero las tuvo para los otros escritores que usaron ese Finisterre como espacio geográfico para desplegar su imaginación?

Jamaica Inn
Daphne Du Maurier amó Cornualles, eso es innegable. Aun antes de su encuentro romántico con la mansión de Menabilly, ya estaba asentada en tierras cornicas. Su padre,  Sir Gerald Du Maurier,  solía llevar a su familia de vacaciones a Cornualles, pero fue en 1926 que sus hijas descubrieron Ferryside en Fowey que iba ser el hogar de la familia por varios años. Daphne se retiró a Ferryside a escribir sus primeras novelas (ambas ambientadas en ese contorno), ahí conocería al Mayor Browning que se convertiría en su marido.
Ferryside

Interior de Ferryside

Sin embargo, las cuatro “Cornish Novels ”por las que la autora es reconocida mundialmente, describen el paraje como lóbrego y desolado, incluso hostil, inseguro, y misterioso para las heroínas. Fue en 1936, justo antes de su traslado a Egipto, que Dame Daphne publica La Posada de Jamaica. A diferencia de sus otras novelas donde flirteaba con la ficción histórica, DDM se adentra en el gótico en la historia de Mary Yellan que en 1821, al quedar huérfana debe abandonar su tierra y viajar a Bodmin Moor en Cornualles, donde vive su Tía Patience,  su única pariente.


Patience y su marido Joss, un borracho bravucón, regentan la Posada de Jamaica, un sitio muy extraño porque casi nunca hay clientes.  Mary sospecha que hay gato encerrado, pero nadie quiere contarle la verdad, ni Jem, el hermano menor de Joss, un ladrón de caballos de quien la chica se enamora.

Un día Jem lleva a Mary al pueblo, pero aunque la pasan muy bien y hay indicios de romance, el ladrón la abandona (el tema común de DDM de la traición de la pareja) y Mary se ve obligada a emprender el viaje de regreso en medio de una tormenta. Es en los paramos donde es rescatada por el Reverendo Davie, el pastor local,  quien la regresa la posada.

Esa noche, Mary se entera que Joss capitanea una banda de contrabandistas y wreckers que se dedican no solo a desvalijar navíos,  sino también a provocar naufragios para beneficiarse de ellos. La horrorizada Mary se ve obligada a ayudarlos a pesar de que su propio padre fuera asesinado por contrabandistas. El que Joss mate un hombre no lo hace muy simpático a la sobrina.
Maureen O'hara en La Posad de Jamaica (1939)

 Joss encierra a Mary en la posada, pero es rescatada por Jem. Mary logra avisar a las autoridades pero tanto Joss como la tía Patience son misteriosamente asesinados… me detengo aquí para no contar spoilers. Se trata de una novela fantástica llena de imprevistos y donde nada es lo que parece. Lo único claro es que tanto el terruño como sus habitantes,  son adversarios de la heroína.

La novela tuvo tanto éxito que inmediatamente hubo ofertas para adaptarla la pantalla grande. Daphne, inexperta en esas cosas, vendió los derechos sin exigir tener algún poder sobre el guion. En 1939 bajo la dirección de Alfred Hitchcock y marcando el debut de una joven irlandesa llamada Maureen O’Hara, llegaba a los cines “Jamaica Inn”. Un desastre, todo el filme se centró en Sir Charles Laughton quien interpretaba a Sir Humphrey, ¡un personaje que ni siquiera existía en la novela!

Dame Daphne odiaba esa adaptación. Me pregunto qué pensaría si hubiese visto la miniserie del 2014. Jessica Findlay Brown, recién egresada de “Downton Abbey” , se veía irreconocible (muy lejos de Lady Sybil)  en una adaptación que provocó mucha queja y mucha befa porque por un problema técnico, los primeros episodios fueron casi inaudibles. Yo he visto una versión de sonido más limpio e igual los personajes parecen el Murmullos de Dick Tracy.
Jessica Findlay Brown como Mary Yellan


Jessica anda con una bemba hinchada, tal vez de tanto susurrar;  con cara de malas pulgas, tal vez por el esfuerzo de entender a sus compañeros;  y bamboleándose como si estuviera drogada. Como Jem pusieron a Matthew McNultey. Ese muchachito me revienta desde “ Lark Rise to Candleford”. Recién me ha caído bien ahora en “The Terror”.  Con esa pareja protagónicani tengo que decir que cero química entre ellos no hay buen actor que valga.

El pobre  Sean Harris (mi querido Micheletto de “Los Borgia”) que interpreta al Tío Josh y Joanne Whalley, incapaz de perderse un period piece, como la tía Patience están a la deriva. Ben Daniels del momento en que entra en escena  ya se sabe que es el villano.  El libreto no tiene misterio no tiene chispa, no tiene romance y más encima  la serie se filmó en Yorkshire. ¿Ayyy qué se puede  esperar de una adaptación de Emma Frost?

Si quieren una buena adaptación de La Posada de Jamaica, tienen que irse a YouTube y bajar la versión de 1983 (me temo que sin subtítulos en castellano). A pesar de las quejas, que si era muy vieja, que si estaba muy maquillada, que si su cabello era muy largo, Jane Seymour ES Mary Yellan. 
Jane Seymour como Mary Yellan

Filmada rigurosamente en Cornualles, el paisaje es un eco del miedo e incertidumbre de la chica. Trevor Eves, que me pareció insignificante como Jonathan Harker (solo tenía yo ojos para Langella) en el Dracula de 1979, es un más que respetable Jem Merlyn, y Patrick McGoohan es definitivamente el malvado Tío Joss.

Rebecca
La próxima novela córnica de Daphne Du Maurier es la que la llevó a la fama. Nos es difícil asociar a Rebecca con Cornualles puesto que la mayor parte de su acción tiene lugar en el interior de Manderley, un disfraz para Menabilly, la casa soñada de DDM. Algo que nunca he entendido es que mientras Daphne escribe Rebecca ya tiene planes de rentar Menabilly puesto que la propiedad no está en venta. Sin embargo, en su obra,  esta casa soñada se convierte en la enemiga de la protagonista.

Manderley para la segunda Señora de Winter es lo que la Posada de Jamaica para Mary Yellan, una prisión. Aun así, está claro para el lector conocedor de la región que el entorno de la casona de los De Winter está situado en Cornualles. Una cosa que es apreciable en la narrativa de Du Maurier es su conocimiento del paisaje que describe.

A pesar de que la autora quedó muy  contenta con la versión fímica de 1940, la “Rebecca” de Hitchcock tuvo que usar locaciones en el Big Sur californiano, un espacio geográfico bastante alejado de Cornualles. De las otras versiones de Rebecca la que mejor uso hizo del paisaje cornico es el “Mystery” de 1978 con Sir Jeremy Brett  y Joanna Davies en la cual se habilitó el castillo córnico de Caerhyls para que fungiera como Manderley.
Rebecca (1978) y el Castillo de Caerhyls

Frenchman’s Creek
En 1941, en plena guerra, Daphne du Maurier comienza a trabajar una nueva novela. Una farsa picaresca que tiene lugar en la Inglaterra de la Restauración. Lady Dona Saint Colombe abandona la corte de Carlos II para retornar a sus propiedades en Cornualles en Frenchman’s Creek  Allá se encuentra con la sorpresa de que sus criados han dado albergue a un pirata francés.  Dona no solo se hace amante del francés sino también lo acompaña en sus aventuras.

Daphne está pasando por un momento peculiar al escribir esta novela. Mientras su marido sirve en ultramar, ella ha instalado a su familia en las tierras de unos amigos, Los Puxley, em Hereford. Cuando su anfitriona la encuentra besándose con el marido, pone a Daphne y sus hijos en la calle. La incorregible escritora se lleva a su familia a Cornualles,  renta una propiedad, Readymoney Cottage, y continua su affaire con Puxley.
Readymoney Cottage

Es por eso por lo que escribe de manera tan impenitente y desinhibida sobre un adulterio que ella vive en la vida real. Mas adelante, DDM se referiría a La Cala del Frances como su única” novela romántica”. Irónicamente, Frenchman’s Creek  fue donde Daphne y su marido, el General Browning, habían pasado su luna de miel.
La verdadera Cala del Francés

Daphne rápidamente vende los derechos al cine . En 1943 Hollywood la lleva a la pantalla con Joan Fontaine como Dona y el galán mexicano (en una de sus escasas incursiones e Hollywood) Arturo de Córdova. A pesar de la suntuosa producción en colores, el haberla filmado en Mendocino, California,  le quita un poco de atmosfera.

En 1998, la BBC la adapta filmándola totalmente en Cornualles. Es una versión sombría, carente del humor de la original, pero a mi me ha encantado y está en YouTube con subtítulos en español.

En esta versión, Dona (Tara “Selyse”Fitzgerald) viene huyendo de la Revolución Gloriosa que derrocó a los Estuardo del trono inglés. Su condición de católica la hace sospechosa al bando del rey Guillermo, y su hija, una pequeña fanática religiosa, crea más problemas insospechados por Dame Daphne. Sin embargo, el paisaje sirve para ilustrar la dualidad de Dona dividida entre su pasión por el mar, la libertad y el pirata,  y sus deberes de madre y esposa.

My Cousin Rachel
 “Mi Prima Raquel” merece un post separado debido a que la última  adaptación fílmica ha hecho un enredo total de lo que el libro cuenta y lo que la autora piensa, imponiéndole ideas feministas que Daphne Du Maurier jamás sostuvo. Pero ahora  hablemos de Cornualles y como aparece en esta obra.


Es 1951 y Daphne ya es semi dueña de Menabilly. Uno de sus sueños se ha cumplido. Su matrimonio es solo de apariencias, se ha atrevido a consumar su relación lésbica con la actriz Gertrude Lawrence, pero no está tranquila. Se ha enamorado apasionadamente de su amiga Ellen Doubleday. El que  Ellen se rehuse a llevar su amistad al terreno físico , irrita a la escritora.

Para castigarla, la convierte en una mujer fatal, Rachel,  Contessa Sangalletti, Viuda de Ashley. Pero Rachel que deslumbra y se mueve con seguridad en los escenarios continentales comete el error de ir a Cornualles, la patria de su segundo esposo. Cornualles es territorio de Philip Ashley, su primo y el alter ego de Daphne. Es un turf desconocido para Rachel  que comienza a perder pie, a dejar huellas, pistas que la comprometen.
Rachel y Philip en una playa córnica

Aunque Philip no está seguro de que Rachel sea una asesina en serie, él la condena por no corresponder a su amor (tal como Daphne condena a Ellen). Rachel entiende que para Philip ella es una criminal,  eso la hace perder piso literalmente,  provocándole una caída fatal. A diferencia del filme donde se insinúa que Philip ha provocado la muerte de su prima, Rachel, en el libro,  es asesinada por un paisaje que la castiga por ser un elemento foráneo y perturbador.
Puente de donde se despeña Rachel

En mi próximo blog espero hablar de otros autores y ver que papel jugó la Finisterre de Cornualles en su obra.