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lunes, 3 de junio de 2024

Toranaga vs Yabu: Lo peor y lo mejor de Shogun 2024

 


Ya he comentado las quejas de los Shogun haters (me refiero a la novela) sobre como James Clavell y la serie original dieron demasiado protagonismo un blanco. En esta versión quien tiene la voz principal—el dios que sale de la máquina— es Yoshi Toranaga, pero sus esfuerzos por prevalecer lo han vuelto un monstruo. A ratos nos sentimos más inclinados a simpatizar con su retorcido vasallo Kashigi Yabushige. Hemos visto como la serie destruyó al personaje de Mariko,  ahora hablaremos de la deshumanización de Toranaga. ¿Estos cambios mejoraron o empeoraron nuestra visión del mundo japones de la época?

Los que han acusado a Clavell de racismo no han leído la novela. El libro está narrado desde diferentes perspectivas y la única ‘”blanca” es la del Anjin San. Hay más enfoque japones que europeo, más capítulos escritos desde puntos de vista asiáticos que el del único caucásico. Me da pereza contar páginas, pero apostaría que Blackthorne y Toranaga tienen la misma cantidad de espacio narrativo.

Es cierto que la primera miniserie se enfocó totalmente en el actor principal, más joven, más guapo que Toshiro Mifune,  y con mayores posibilidades románticas. Hablamos de una época en que casi toda la televisión estaba dirigida un público femenino,  heterosexual y de todas las edades,  que querían historias de amor, aunque fuesen épicas de samurái.



Aun así, la destreza de Mifune consiguió darnos el retrato de un poderoso estratega, lleno de ambiciones, pero con sentido de justicia y sin la ferocidad que caracterizaba a Yabushige. Al final de la miniserie nos enteramos de que fue el nuevo shogun quien destruyó la nave del Anjin-san, pero no lo culpamos porque entendemos que quiera retener a alguien tan útil como el inglés.

El Contubernio entre Mariko y su Señor

Ninguna adaptación no ha contado los secretos de Toranaga que Clavell nos revela al final de su saga, como el bushó y Mariko confeccionaron un plan para obligar a Ishido a entregar a los rehenes. Así sabemos que Toranaga exigió a Mariko que se divorciase de Buntaro al regresar de Osaka.

Lo que indicaba dos cosas, la primera que esperaba que Mariko saliese viva de su empresa, y que sabía que ella era demasiado infeliz en su matrimonio como para poder dar todo su apoyo y buen consejo a su señor. Al final del libro sabemos que Mariko es mucho más que una traductora. es la confidente y asesora de Toranaga y como todo buen patrón, el samurái sabía que solo lejos de su esposo golpeador podrá dar lo mejor de sí.



La relación con Anjin-san también demuestra la evolución del pensamiento de Toranaga. Al principio solo ve en el inglés a un mercenario sin D-s ni ley. Luego comienza a temerle— tal como Mariko— al percibirlo como una avanzada de otra cultura que quiere infiltrarse en Japón para dominarlo. Finalmente le encuentra uso y mucho.

Para entonces ya no le teme, pero tampoco quiere que se marche. Desea que reemplace al Padre Alvito y a Mariko como traductor oficia de su nueva corte. En su último encuentro por primera vez Toranaga saluda al marinero con una reverencia como lo haría con alguien de su propia condición. Qué diferencia con la versión del 2024.

Al final de la miniserie de 1980 vemos a Toronaga observando a Blackthorne construyendo su nueva nave. Ahí descubrimos que fue él quien la hundió y que seguirá hundiendo los baros que el inglés construya con la herencia que le legó Mariko (otro detalle que la nueva versión obvió). Cuando el bushó observa filosóficamente que el destino del Anjin-San es no dejar nunca Japón, adivinamos un dejo de cariño por el marinero.

En cambio, en su larga y franca confesión a Yabu en el episodio final de la nueva versión, Toronaga explica que no dejará marcharse a Blackthorne porque “me hace reír”. No hay mejor declaración del rol bufonesco que el personaje de Cosmo Jarvis cumple en esta historia ni mayor reafirmación del desprecio que el shogun siente por él.



Aunque libro y series nos describen a Yoshi Toranaga como un implacable y ambicioso señor feudal y que compara a todos sus vasallos y hasta enemigos con sus halcones, el nivel maquiavélico y manipulador que alcanza el personaje de Hiroyuki Sanada supera cualquier rasgo negativo que le imputara Clavell.

El Sangriento Crimson Sky

Antes de decapitar a Yabu, Toranaga confirma lo que su samurái traidor descubre:  todos han sido parte de un siniestro plan para él convertirse en el nuevo shogun. Ese plan, Cielo Carmesí, que en el libro solo se menciona es como Toranaga manipula y sacrifica a todos a su alrededor,  desde su propio hijo hasta Yabu.



El público no repara en lo peor del plan. Toranaga ha convertido a Mariko en su Femme Nikita aprovechándose de la depresión clínica que afecta a su sierva y de sus manías suicidas. ¿Cómo podemos llamar a una serie “feminista” si la protagonista es motivada por su enfermedad mental y la manipulación de un hombre que solo busca usarla tal como ha usado a todos los que lo rodean?

Vemos que Zadaki traiciona a su medio hermano y lo toma prisionero con órdenes de llevarlo a Osaka ser enjuiciado. Se sabe que eso equivale a una sentencia de muerte. Toronaga puede rebelarse, tiene fuerzas leales, pero prefiere fingir sumisión a pesar de que esto ofende a sus samuráis que,  en el peor de los casos, deberán compartir el destino de su señor y en el mejor de los casos , convertirse en ronin, mercenarios parias.

Nagakado (o Nakagado como le puso mi hermano) ,  hijo de Toranaga intenta matar a su tío traidor y muere en el intento. Toranaga medita que la muerte de su hijo le ha comprado tiempo ya que amparado por su luto puede retrasar su viaje a Osaka. Mas tarde,  cuando se reúne con sus esposa y conoce a su nuevo hijo no se muestra triste al recordar al que sacrificó ya que ahora tiene otro heredero.

                                                Nakagado bien Ka.....o

Cuando el Padre Alvito,  de motu proprio,  aconseja a Toranaga acercarse a Lady Oshiba para enfrentar juntos a Ishido, el bushó lo despide. Sabe que irá a contarle al Padre Visitador y de ahí saldrá un corre-ve-y-dile entre los daimios cristianos que de seguro llegará donde Ishido, nuevamente creando la sensación de que no habrá rebelión solo sumisión.

Los vasallos de Toranaga no aceptan esta sumisión y exigen acción de parte de su señor. Hiromatsu, hombre de confianza y amigo de Toranaga,  amenaza con cometer sepukku si el futuro shogun persiste en su decisión de entregarse a Ishido. En un extremo de crueldad, Toranaga deja que su vasallo se destripe públicamente y que el pobre Buntaro decapite al padre.



Mas tarde,  Mariko se da cuenta que todo ha sido parte del sangriento plan de Toranaga y que ella es solo un peón más.  Toranaga la engatusa haciéndola sentir culpable de haberle reprochado a su padre el haberla casado con Buntaro y haber lloriqueado por años deseado la muerte.



 Akechi casó a su hija a sabiendas que su esposo la protegería. El deseaba verla viva hasta el momento en que Mariko pudiese vengar a su familia. Así le lava el cerebro Toranaga . Así, Mariko está dispuesta a morir cumpliendo los deseos de su padre y de su señor sin darse cuenta de que está siendo utilizada.

No es así en el libro donde al final, Nagakado y Hiromatsu gozan de buena salud. Es Mariko quien visita al Padre Alvito para contarle que Toranaga no planea rebelarse contra Ishido. De paso aboga por el Anjin-San ofreciendo a cambio de la vida de su amante, la destrucción del Erasmo.

Es cierto que Toranaga aceptó enviar a Mariko a Osaka , pero nunca planeó que su muerte fuese el final de su viaje. Ni Ishido la quería muerta. Mariko fue cómplice y asesora de Toranaga, todo lo planificaron juntos.  En la nueva versión, Toranaga afirma que Mariko era Cielo Carmesí y que su sacrificio era obligatorio para cumplir sus planes. Nos sofoca su crueldad.



Aún queda un paso peor para convertir a Yoshi Toranaga en el villano de este cuento. Sabiendo quienes son los culpables del hundimiento del Erasmo, el futuro shogun crea una última pantomima. Acusa a toda la aldea de Anjiro y comienza a ejecutar a inocentes diciendo que no se detendrá hasta que aparezca el verdadero culpable. ¿De dónde le bajó esta manía nazi al bushó?

El pobre Anjin-San desesperado intenta decirle a Toranaga que los culpables fueron los jesuitas. Detrás de su bigote,  su señor sonríe socarronamente. Blackthorne hace un último intento y ofrece cometer sepukku. Toranaga actúa exasperado como si tratara con un niño o un loco. Pronto nos damos cuenta del desprecio que siente por el inglés. Lo ve como una mascota díscola.

Yabu, Chistoso y Humano

De alguna manera el salvajismo de Toranaga borra la primera impresión de Yabu como la de degenerado sádico que fue como lo interpretó Frankie Sakai en la versión de 1980. Quizá sea el talento de Tadanobu Asano (me encantó saber que en su juventud fue rockero punk) lo que hace de Yabu un personaje con tantos matices, siendo el principal la comicidad que nos hace olvidar que se trata de un oportunista cruel y traicionero.



El momento en que Yabushige aparece en pantalla es un alivio a la tensión que se vive en una historia tan trágica como imprevista. El modo en que regaña constantemente a su sumiso ayudante del que ni sabemos el nombre,  hasta sus amenazas de cambiar su testamento ya provocan hilaridad. Ni hablar de sus gruñidos con los que puntualiza cada frase.



Sin embargo, Yabu no es un mero payaso, tiene rasgos muy humanos y hasta positivos. lo vemos al final que aboga para que su sobrino sea su sucesor y heredero. La locura momentánea que lo afecta (y que lo delata) al saberse culpable de la muerte de Mariko,  también lo humaniza y permite verlo en otra luz.

Fantástica la evolución que marca su relación con el Anjin-San. Al principio se burla de Blackthorne enseñándole a decir ‘’soy un perro” en japonés. Al final , ya se siente su compinche y quiere que ambos huyan a Inglaterra juntos.



La grandeza de Yabu solo se comprende en la escena final donde demuestra sabiduría e intuición siendo el único que puede ver dentro de su señor. Se entiende que Toranaga lo vea más peligroso que el inglés y decida matarlo.



Creo que la mayor parte de la audiencia sintió tristeza ante la muerte de un personaje tan variado, pero solo un fragmento ha notado la turbiedad del personaje de Toranaga. Ese fragmento está compuesto por lectores de la novela que hemos entrado en shock al ver un bushó que es cien veces más oscuro y cruel que como se lo hubiese imaginado Clavell.

Definitivamente Shogun no es Feminista

Lo más chocante de este Toranaga es el modo en que maneja a Mariko como si fuese una marioneta, abusando de la fragilidad emocional de su vasalla. Esto priva a Mariko del poder que le concedió su creador y es un golpe bajo a cualquier ínfula feminista que haya prometido la serie

Si vamos a ser francos no encontramos un verdadero icono feminista en este cuento donde las mujeres son meros trasfondos para las acciones de sus hombres o son instrumentos de ellos. Al final de este relato,  Anjin-San ha sido privado de toda compañía femenina reducido a un pobre payaso que cree ingenuamente que podrá construir un barco y retornar a su tierra, pero ¿qué importa cuando hasta Buntaro lo está apoyando en su fútil empresa? Ese encuentro final tan redolente del male bonding es casi un insulto a la memoria de Mariko.



Con toda mi admiración por la cultura japonesa, no creo que esta serie la refleje positivamente. Para muchos la serie si ha explorado la mentalidad nipona de la época, pero creo que lo dicen por el discurso de Kiku sobre el Mundó del Sauce que, con toda su poesía,  no puede ocultar lo humillante de la prostitución.

Hablando de poesía me ha hecho gracia que todos estos personajes, incluyendo los más sanguinarios samuráis detengan sus intrigas y katanazos para sacarse un poema de la manga así de improviso. Es como el brutal Buntaro que honra a su esposa con la delicada ceremonia del té. O el que el Círculo de Regentes elija a un daimio que le gusta participar en el teatro kabuki

Aunque tales inclusiones den un toque exótico a la historia no la siento más japonesa que si hubiese puesto a Omi practicando el origami haciendo pajaritos de papel o que nos enteremos que Ishido planta pinitos bonsái. ¿Qué opinan ustedes?

 

lunes, 8 de marzo de 2021

Humanizando Villanos de la Historia Moderna (II) : De Hitler a Serrano Suñer

 


Después de cuatro años de búsqueda finalmente pude ver “Lo que ocultan sus ojos” en YouTube. Mi interés en la serie de Telecinco radicaba en dos factores. Se trataba de la primera serie española en saltarse las normas que la memoria histórica prescribe para el drama de época. Por otro lado, me ganaba la curiosidad de ver como habían intentado humanizar y dulcificar a Ramon Serrano Suñer.

Como con “Rubirosa”, las interrogantes se acumulaban. ¿Es posible convertir a los monstruos de la historia reciente en héroes?   ¿Para hacerlo, debe faltarse a la verdad?  ¿Cuál es el límite para tratar a un dictador o representante de un gobierno dictatorial?  Eso me llevó a un examen de lo que se ha hecho con nombres que evocan terror, y con sus esbirros.

¿Se Puede Humanizar a Hitler?

El inicio obligatorio es con Adolf Hitler. ¿Se puede humanizar a la encarnación histórica del mal? No hablo de caricaturas como la de Taika Waititi en su “JoJo Rabbit”, sino de mostrarlo en un contexto urbano serio como un ser capaz de sociabilizar y desarrollar afectos.



A comienzos de este siglo, se temió que tal cosa ocurriese con “Hitler: The Rise of Evil”, donde nos lo muestran ser cortés con personajes como Helen Hanfstaengl (Julianna Margulies) incluso compasivo tras la muerte de su hija. También nos lo mostraron enamorado de su sobrina (Jena Malone) y el inicio de su romance con Eva Braun (Zoe Talford), pero a mi Robert Carlyle me pareció más desquiciado y peligroso que el mismo Fuhrer. Hasta que no lo vi en “The Full Monty” no pude escurrirme de esa impresión.



  A pesar de que la crema y nata del cine inglés (Sir Alec Guinness, Sir Anthony Hopkins, Sir Derek Jacobi, Sir Ian McClellan) había dado vida al Fuhrer, sería el gran Bruno Ganz el único capaz de mostrar al Fuhrer en famille. Sin embargo, en su momento causó mucha incomodidad y mucha critica (me temo que de parte del grupo judío) la “humanización” de Adolfito en esa gema del cine alemán “Der Untertang (el Hundimiento)”.

A mí me da risa que se quejen de que “humanizar” a Hitler disminuye sus crímenes. ¿Cuál humanización? Lo muestran siendo amable con su secretaria (Alexandra Maria Lara), y triste al poner a dormir a su perrita Blondie. Pero, aunque se conmueva con la canción de los niños Goebbels, no levanta un dedo para impedir el infanticidio masivo que cometerán los padres de esas criaturas.

En la serie, Hitler se muestra implacable y cruel. Aun a pocos días de su suicidio ordena la ejecución de su concuñado Hermann Fegelein (Thomas Kretschmann) y dice despectivamente que el pueblo alemán se merece la tragedia que está viviendo puesto que llevan años de vida cómoda bajo su régimen.



Leia en algunas de las quejas sobre “Lo que escondían sus ojos” que era inaudito que en España se hiciese esta apología de uno de los hombres clave del franquismo y que sería imposible hacerla sobre altos jerarcas nazis. Detengámonos aquí.  En 1980, Rutger Hauer reafirmó su status de estrella (comenzado en Hollywood con su interpretación del androide Roy en “Blade Runner”) con su rol protagónico en “Inside the Third Reich”.



 Por 250 horas (dos noches) el holandés se metió en la piel de Albert Speer, el arquitecto fetiche de Adolf Hitler. Tal como en el libro, Speer es descrito como un artista que cae bajo el embrujo del diabólico Fuhrer. Parte de esta humanización de quien gozase de los privilegios de la elite mas alta del nazismo, era retratar al arquitecto como hombre de familia, esposo fiel y padre cariñoso de seis hijos. Aunque hoy “el Mito Speer” ya está desbancado y se sabe que, a partir de 1933, Speer se alejó de su familia, el filme consiguió hacernos creer que Albert Speer era un “nazi bueno”.






Menos dulcificadas son las imágenes de Ernst Kaltenbrunner y Joseph Goebbels en obras que giran en torno a sus “románticos corazones”. En otro blog hablé de The Girl From Berlin de Ellie Midwood, la historia ficticia de una chica judía que pasa por aria,  se convierte en espía de los Aliados, pero todo lo lanza por la borda al enamorarse de su jefe, Ernst Kaltenbrunner.



En Netflix pueden encontrar “La amante del diablo”, filme checo que narra como Joseph Goebbels, enloquecido de amor por la actriz Lida Baarova, estuvo a punto de perder su rol de jefe de propaganda y hombre de confianza de Hitler, movida que hubiese cambiado la historia. En ambos casos, la tesis es que hasta los nazis se enamoran y que por amor dejan de ser monstruos.



Eso no ha ocurrido con El Camarada Stalin. Desde “La Chica del Kremlin” (1957) un Noir muy B con Zsa Zsa Gabor hasta “La Muerte de Stalin”, la imagen de un tirano fantoche y despótico es la que prevalece. Ni siquiera el intento de darle rasgos humanos de parte de Robert Duval en el filme para televisión “Stalin” (1992) lo consiguió.



Mussolini, El Casanova

Finalmente llegamos a Mussolini, una figura de la historia que ha ameritado burlas y caricaturas comenzando con el Napaloni de “El Gran Dictador”. Los italianos, tras derrocarlo y derribar sus estatuas,  lo olvidaron por décadas hasta que en 1974 una coproducción italoamericana tuvo a Rod Steiger en “Los últimos días de Mussolini”. 

Nunca he visto esa película, pero recuerdo haber leído en Vanidades una entrevista a la hermana de Clara Petacci, la última amante del Duce. Miryam San Severo se quejaba de que Lisa Gastoni interpretase a su hermana.  Myriam temía que Gastoni, conocido símbolo sexual del cine italiano,  creara una Claretta vampiresa y que su historia solo se cifrase en su poder erótico.



Curiosamente, el poder erótico es lo que ha sacado a Benito (¿sabían que se llamaba así por Benito Juárez?) del casillero de caricatura. El culto de personalidad instaurado alrededor de la figura del dictador siempre hizo hincapié en su aura viril de mujeriego. Algo que han resucitado el cine y la televisión de las últimas décadas.

En 1985, HBO, todavía en pañales, produjo la miniserie “Mussolini y Yo” basada en los diarios del Conde Galeazzo Ciano, el famoso yerno de Il Duce. Sir Anthony Hopkins era un sufrido Ciano tratando de mantener un equilibrio entre su temperamental esposainterpretada por Susan Sarandony su suegro (Bo Hoskins).



Lo curioso es que, en noviembre de ese mismo año, la NBC sacaba al aire la miniserie “Mussolini: Untold Story”. Aunque nuevamente Ciano (que en la vida real fue un ‘émulo del suegro, hasta en lo mujeriego) interpretado por el inolvidable Raúl Juliá, era una víctima, la trama se centraba en Il Duce, sus amores y su vida familiar.

Leyendo este artículo del Chicago Tribune de 1985, caigo en cuenta que la serie pasaba muy rápido por lo que concierne al gobierno fascista. Mostraba los Camisas Negras como gamberros y a Mussolini como dictador bananero, pero no explicaban las razones de cómo llegó al gobierno o por qué duró tanto tiempo o por qué recibió el apoyo de la burguesía y de la iglesia.

George C. Scott lideraba un reparto de lujo. Lee Grant era su esposa, Donna Rachele, Virginia Mardsen era Claretta y Mary Elizabeth Mastrantonio, Gabriel Byrne y Robert Downey Junior eran sus hijos. George C. Scott dijo que pretendía retratar a su personaje como un psicópata, pero acabó creando un Don Corleone un poco más brutal que El Padrino.



La serie comienza con Mussolini que, tras La Marcha de Roma, parte a Milán para traer a su familia a la Ciudad Eterna. Su mujer no quiere, no está segura de que el marido dure en este empleo. Benito, en vez de armarle gresca o arrastrarla del cabello, simplemente ordena que venga el camión de mudanza y se lleve todos los muebles a Roma.

                            Benito y Rachele

Donna Rachele no tiene más remedio que seguirlo. Sin embargo, la serie es fiel a la verdad mostrándola como devota del marido. Sus celos de Claretta, y el hecho de que en Roma tuvo otra hija, demuestran que no faltaba amor en esa relación. La serie también muestra a Claretta como una rubia tonta (no lo era) que se redime al final negándose a abandonar al amante y siendo ejecutada junto a él. Toda la historia está enfocada en Mussolini el amante, el padre y el esposo, nunca en el estadista.

                         Mussolini en la boda de su hija

Un detalle un poco discordante y que me llevó a no acabar de ver la serie fue una escena en que siendo entrevistado por la famosa Dorothy Thompson, Benito se abalanza sobre ella y la ultraja. Aunque siempre hubo rumores (nunca probados) de que había violado mujeres y sabido es que la mayoría de los grandes casanovas suelen seducir a la fuerza, supe entonces y hoy que esa escena era falsa. Dorothy Thompson no era el tipo de mujer que pudiese ser violada fácilmente, y menos que no hubiese hecho público el hecho.

                           Dorothy Thompson despues de ser atacada por Il Duce

Tiempo después vi, en el soft porn italiano “Il Piacere”, a un camiccia nera en un burdel veneciano que les cuenta a sus compañeros que iL Duce embarazó a una mujer … ¡sodomizándola! Menos vulgar es lo que cuenta el personaje de Sophia Loren en “Una Giornata Molto Particolare”. Como le relata a Marcelo Mastroianni, un día paseando divisó al Duce en su cabalgata matinal. La impresión de verlo le produjo un semi orgasmo y cayó desmayada. ‘” Ese día descubrí que estaba embarazada” dice creando con sus palabras la idea de que Mussolini la ha preñado mágicamente.

La imagen de Mussolini, el amante que muere en brazos de una mujer que lo ama, es la que ha capturado la imaginación de sus admiradores por décadas, borrando las caricaturas chaplinescas y de Disney. Cuando los medios italianos se atrevieron a recordarlo, a comienzos de los 90, se enfocaron nuevamente en su carrera de Casanova.

Para” Il Giovane Mussolini” o “Benito” se trajeron a Antonio Banderas, el galán más cotizado de España que ya se estaba abriendo camino en Hollywood. Pueden ver esta serie en Tubi, pero cuidado que es la versión doblada y no le crean el título “Mussolini, Rise and Fall” porque acaba en 1915. Se concentra nada más que en la etapa más presentable de quien todavía no era il Duce.



La serie describe como Benito Mussolini, hijo de un herrero se hizo autodidacta, aprendió tres idiomas, fue maestro y profesor de francés (antes de ser Il Duce se le llamaba Proffesore Mussolini). De obrero inmigrante en Suiza pasó a periodista llegando a ser director de periódicos como Avanti e Ïl Popolo d Italia. Mas importante en la trama que su carrera política, que lo llevó de declarado socialista y pacifista a apoyar la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial y a formar el Partido Fascista, son las aventuras románticas de Mussolini.

La serie nos lo muestra conociendo a Ráchele Giudi (quien nunca fue su alumna) que se convertiría en su esposa. La serie nos la muestra hasta el final apoyando a regañadientes al padre de su hija Edda (los otros hijos todavía no habían nacido). Los tres episodios que la RAI presentó en 1993 en tres tandas (durante las cuales yo logré superar mi récord de tiempo en bicicleta estática) hacen hincapié en el libido mussoliniano y sus constantes affaires algunos con personajes ficticios, otros con mujeres reales como las judías Angelica Balabanoff (la “Quiela”de Diego Rivera) y Margherita Sarfatti.



Franco y su Corte

Si me detengo en este aspecto es para demostrar que el donjuanismo puede ser una manera de humanizar, incluso ‘blanquear” la imagen, de un tirano. Algo que no ha podido hacerse con Francisco Franco, que por más que se le busque, fue un marido y padre ejemplar. Como el Generalísimo solo aparece en la ficción española, su retrato se ciñe a las órdenes de la memoria histórica que exigen que no debe tener ninguna característica positiva.



Por eso siempre se enfocan en aspectos físicos que lo disminuyen (su tamaño, su voz atiplada) o su religiosidad que es puesta en contrapunto con su carácter pragmático, cínico e implacable (siempre se le retrata firmando sentencias de muerte).Al menos en “Lo que escondían sus ojos” es interpretado por Javier Gutiérrez quien resalta algunas de las cualidades del Caudillo como su carácter práctico, su habilidad para negociar y lo que siempre decían los exiliados que mi padre conoció en su trabajo y yo como alumna, que era “cazurro como un zorro”.



Agrego que la novela de Nieves Guerrero en su afán de mostrar a Serrano Suñer como víctima pone al Generalísimo como implacable, incluso como hambreador del pueblo (sus despensas están llenas mientras Madrid gime por pan). La novela llega a inventar calumnias históricas como decir que mandó matar al General Campins.  La realidad es Queipo de Llano arrestó a Campins precisamente por ser este amigo de quien el General llamaba despectivamente “Paquita, La Culona”. Franco rogó en vano por el indulto de Campins.

Otra estupidez que me sorprende en una periodista seria como Nieves Herrero, es que ponga en boca de Serrano Suñer que grandes literatos españoles como el Dr. Marañón y Menéndez Pidal no podían (en 1941) regresar a España por culpa de Franco. Marañón se exilió debido a que los milicianos casi lo fusilan y retornó sin problemas a su patria en 1942, y Menéndez Pidal desde el 39 que estaba de regreso en España. Al menos la serie, no repite estas calumnias.



                                

Lo que yo siempre esperé es que el rostro humano del régimen franquista en la ficción comenzaría por algunos de los miembros de la corte del Caudillo. Tal vez alguien cuya honorabilidad no se pusiera en duda como la del General Agustín Muñoz Grandes. O ya que estamos en líos de faldas, algo sobre los muchos amores de Millán Astray, pero nunca se me ocurrió que el Cuñadísimo fuese el elegido.

Para hacer honor a la verdad, la idea de humanizar a Ramon Serrano Suñer no nace de un vacío, existe el precedente del Tiempo entre Costuras. La cultura popular española, quizás cansada de tanta memoria histérica que solo retrataba un lado de la Guerra Civil, demonizando al bando contrario, estaba más que preparada, en el 2010, para la salida al mercado del superventas de María Dueñas.

Una de las grandes virtudes de esa novela es que se aleja de la imagen de la España en guerra, concentrándose en los aspectos menos políticos de la vida en Marruecos, pero cuando es necesario, Sira Quiroga sabe de qué bando es. Contrabandea armas para los Republicanos, rescata a su madre de los bombardeos de Madrid y cuando vuelva a enamorarse, lo hará de un corresponsal de guerra británico quien a ratos funge como espía y pone a Sira trabajar en el mismo rubro, primero en Tetuán y luego en Madrid.

                         Sira, en su faceta de espía, conoce a Serrano Suñer

Es en ese contexto que Dueñas puede atreverse a la presentación de personajes positivos que no sean comunistas o prófugos republicanos. El padre de Sira, un acaudalado industrial es anglófilo total. Ignacio, el ex novio de la costurera, al principio se nos aparece como un típico esbirro de los servicios represores franquistas, pero llegado el momento auxilia a Paquita, la viuda de un rojo y no delata a Sira. Pero antes ya habíamos tenido un representante más importante del lado humano del franquismo.

En otra entrada ya mencioné que originalmente la Profesora Dueñas había querido cifrar su historia en el romance Beigbeder-Fox. Tal vez por miedo a críticas, prefirió convertirlos en un trasfondo de las andanzas de epia de Sira. El caso es que no hay fan de esta gran novela que no enloquezca con estos amores cruzados entre el militar franquista y la inglesa que lo vuelve anglófilo y, por ende, “bueno”. importante detalle ya que en “Lo que esconden sus ojos”, ¡los ingleses son malos.

                 Beigbeder se despide de Sira antes de irse al exilio en Ronda

En El tiempo entre costuras, Juan Luis Beigbeder que cayó en desgracia ante Franco por su rivalidad con el germanófilo Cuñadísimo y sufrió exilio en Ronda, es presentado como una víctima del franquismo, de los elementos pronazis de la corte franquista y de su máximo representante, el mencionado Serrano Suñer. Con eso ya es fácil colgarle las alas de un angelito en la espalda del poliglota coronel Beigbeder.

El Señor del Gran Poder

Maria Dueñas salió bien librada de haber hecho este mini panegírico de un miembro importante del bando ganador. La pregunta era quien sería el próximo en ponerle el cascabel al gato y quien sería ese cascabel. Pues nadie se esperó que el elegido fuese “El Señor del Gran Poder” como lo llamaban, en las coplas, a Ramon Serrano Suñer.



Sin embargo, Serrano Suñer y Beigbeder tienen puntos en común. Ambos fueron combatidos por elementos envidiosos del poder que representaban, ambos se enamoraron de mujeres complicadas y esos amores propiciaron su caída. Esos amores fueron novelados y se convirtieron en ficción histórica o lo que en ingles llaman historical romance.

A Nieves Guerrero, abogada, criminóloga, periodista y figura de la televisión española, le gusta escribir sobre adlulteras. Su libro Esos días azules gira en torno a la “Guiomar” de Antonio Machado, la muy casada Piar de Valderrama. Antes, en Lo que escondían sus ojos” relatabaimaginándose algo de lo que nadie fue testigo los amores del Cuñadísimo con la Marquesa de Llanzol, la mujer más elegante de España.

Aunque el libro y la serie no pretendan ni redimir a Serrano Suñer ni hacer una apología de sus actividades políticas, si lo convierte en un Latín Lover irresistible. Algo que honestamente conjuga con el retrato del macho desobligado cuyos amoríos provocan la desdicha de sus propios hijos. Es que la novela (no así la serie) tiene una protagonista y esa es Carmen Diez de Rivera, el fruto de los amores del “Jamón Serrano” y su Marquesa.

Carmen, a quien los españoles recordaran como política, como la Musa de la Transición, o como las lenguas viperinas la calumniaron, la amante del hoy Rey Emérito y de Adolfo Suarez, comienza esta novela con un relato en primera persona del peor día de su vida. Lo que sigue se supone que está basado en los diarios de Carmen entregados, antes de su prematura muerte, a la periodista Ana Romero quien los publicó bajo el título de Mi Verdad.



Sin embargo, ese subterfugio no funciona en la serie que se enfoca en los padres de Carmen. En su afán de blanquear a ese par de tunantes adúlteros, falsea la historia y atropella a más de una figura real. Ohhh, San Cristóbal Balenciaga espero que en el Cielo de Modistos no te vengan con el chisme que te adjudican alguna de las mamarrachadas que Banca Suarez usa en la serie.

Comencemos entonces por la historia real de los dramatis personae. Ramon Serrano Suñer nace en Cartagena de padres catalanes. Vástago de familia acomodada hace una brillante carrera de derecho, especializándose en las universidades de Roma y Boloña. Durante la Segunda República se convierte en abogado de Estado.

En 1932 contrae nupcias con una joven asturiana llamada Ramona “Zita” Polo. Padrinos serán El General Francisco Francocuñado de la noviay el mejor amigo del novio, José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange española. Ambos hombres tendrán tremenda influencia sobre Serrano Suñer y su futuro.


                                        Zita y su Ramón

La Guerra Civil pilla a Serrano Suñer en Madrid. Reconocido falangista, es llevado a la Cárcel Modelo (modelo de crueldad). Ahí la zozobra y el estrés son constantes, provocados por interrogatorios arbitrarios, simulacros de fusilamiento, y las famosas “Sacas”, redadas nocturnas de prisioneros que desaparecen. Esto ocasiona problemas de ulcera al futuro ministro. Es enviado a un hospital donde, con ayuda del Dr. Gregorio Marañón, logra huir (disfrazado de mujer).

Llega a la zona sublevada donde pronto se granjea la confianza del Caudillo, llegando a reemplazar a Nicolás, el hermano de Franco. Es nombrado Ministro de Gobernación en Burgos. Ahí se entera que sus hermanos han sido fusilados en Madrid. También que la embajada francesa les negó el asilo que los hubiese salvado. Este golpe definirá su política futura.



El odio a Francia lo hará más germanófilo; el caos provocado por la Segunda República le crea la idea de que España no puede ser una democracia y dicta sus futura obsesión con la represión de todo elemento Rojo (un término amplísimo que cubre a todo el que haya apoyado a la Republica). ¡Hubo un momento en que la obsesión con las represalias del Cuñadísimo era tal que quería castigar a la totalidad de Madrid, por haber la ciudad apoyado a la Republica!

Serrano Suñer fue el arquitecto jurídico del” Estado Nuevo” franquista. Sería el creador de las leyes y estatutos que gobernarían a España por cuatro décadas. En 1940 lo nombran Ministro de Relaciones Exteriores, y de Propaganda. Es quien estará a cargo de la censura española. Es además el presidente del único partido político aceptado durante el franquismo La Falange Española Tradicionalista y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (mejor conocidas por las siglas FET y de las JONS).

Si le agregamos que el Cuñadísimo comandaba la policía secreta, a la que intentaba convertir en un modelo parecido a la Gestapo, era el hombre más poderoso de España. A veces parecía mandar más que Franco. Esa escena en que Nenuca le pregunta a su madre “Mamá, ¿quién manda en España? ¿Papá o el Tío Ramón”? sucedió realmente y explica la inquina que Doña Carmen le tenía a su cuñado. Aparte de que Don Ramon sacaba tiempo que no tenía para asaltar camas ajenas. Su esposa, la dulce Zita, se hacia la de la vista gorda porque estaba enamorada y su marido la tenía muy bien atendida, haciéndole hijos a cada rato.


                           Los Serrano Suñer y sus hijos mayores

Ser mujeriego le acarrearía a Serrano Suñer muchos problemas sobre todo en la relación que nos importa y que inició en el Hotel Ritz de Madrid, en 1940 cuando le presentaron a la Marquesa de Llanzol. Hora es de hablar de este ilustre personaje.

Sonsoles de Icaza y Pesca

Maria Sonsoles de Icaza era hija del diplomático y cervantista Francisco de Icaza quien fuese embajador en México. Sonsoles se crio en un mundo de intelectuales, de viajes, pero también de vida holgada. La muerte del padre, cuando Sonsoles tenía 11 años, dejó a su madre y a todos sus hermanos al borde de la pobreza. Esto obligó a la hija mayor, Carmen de Icaza, a buscar empleo en el periodismo lo que la llevaría a convertirse en escritora de novelas sentimentales muy populares como Cristina Guzmán, llevada al cine por Rocío Dúrcal y a la telenovela por Amparito Rivelles.

                                  Sonsoles en 1932, el año de su puesta de largo

Sonsoles tomó la decisión de que debía casarse y con un hombre muy principal y rico. Ese hombre fue Francisco de Paula Díez de Rivera, Marqués de Llanzol. Que estuviese interesado en Ana, la hermana mayor de Sonsoles no fue impedimento, Sonsoles, de 21 años, le quitó el pretendiente a su hermana y desde ese momento la sociedad madrileña la apodó “Sonsoles de Icaza y Pesca”.  En la serie, el personaje de Blanca Suarez tiene el descaro de decirle a su madre que se casó para evitarle a Ana el dolor de un matrimonio sin amor.

Es que al Marqués lo interpreta un buen actor, Emilio Gutiérrez Caba, pero que parece el abuelito de Blanca Suarez que no había cumplido los 30 años cuando filmó la serie. En la vida real, el Marqués tenía 46 años cuando se casó y todavía estaba de buen ver. Lo que explica que los primeros cinco años de matrimonio fuesen felices. Para ese primer encuentro con Serrano Suñer, la Marquesa había tenido dos hijos y esperaba el tercero. A pesar de hallarse en el octavo mes de embarazo, el porte y belleza de Sonsoles de 26 años impactó a Serrano Suñer quien ya había cumplido los cuarenta.

De ese encuentro devino un affaire fogoso, un amour fou total que pronto fue la comidilla de Madrid y que culminó en un cuarto embarazo para Sonsoles. Mas adelante, Serrano Suñer diría (algo que no ponen en la serie) que él se portó como un caballero. Que sostuvo una reunión con el Marqués en El Escorial y ofreció reconocer a su hija. Don Paco se negó. No solo ya había sufrido bastante humillaciones, además temía que el reconocimiento público estigmatizaría tanto a Sonsoles (a quien él quería sinceramente) como a la niña que era inocente.

                            Carmen y sus padres biológicos

De esa manera, Carmencita se criaría como hija de un hombre a quien amaba entrañablemente y que, en eso la serie no miente, la quería de igual manera. Coincidiendo con el nacimiento de Carmen, Serrano Suñer fue apartado de la política siendo el asunto con Sonsoles un factor en su caída, aunque no fue el único ni el más importante. Aun apartado de la política, como abogado y empresario, Serrano Suñer siguió jugando un rol social en España ¡y continuó sus amores con la Marquesa!

Incluso esa relación siguió después de la catástrofe. No creo que sea spoiler contarles lo que es hoy dominio público. Los niños Serrano Suñer se pasaban los veranos en San Sebastián con los hijos de Sonsoles. Carmencita y Rolo se criaron primero como hermanos, luego como amigos y acabaron de novios. Fue cuando preparaban su matrimonio que por fin los padres les dijeron la verdad.



Aun después de eso, aun después del ingreso de Carmen en Las Carmelitas de Ávila, los amores siguieron. Fue Rolo el que le exigió al padre lo que ni Zita había hecho terminar definitivamente con la Marquesa. Carmen, después de seis meses de noviciado, abandonó el convento y estuvo en curas de sueño en París y Suiza, Finalmente se marchó de misionera a la Costa de Marfil regresando del África en 1967.

Adoptó una vida rebelde como muchos jóvenes del tardofranquismo y finalmente se convirtió en parte de la historia española con su actividad política durante y después de la Transición. Murió en 1999, de un cáncer mal diagnosticado. Sonsoles ya había fallecido en 1996. Serrano Suñer las sobreviviría a ambas, muriendo a los 101 años en el 2003. Nunca se le persiguió por su actividad política, nunca se le hizo juicio.  Es un personaje muy polémico porque sus enemigos lo atacan, unos por haber sido germanófilo y pronazi y otros, por lo contrario. Es la razón por la cual los alemanes nunca confiaron en él y gozaron con su caída.

Los Crímenes de Serrano Suñer

Ramón Serrano Suñer es un personaje contradictorio porque no cabe en ningún perfil establecido. Hasta el canallita de Paul Preston cayó bajo su embrujo y le hizo un obituario más que elogioso en The Guardian. Sin embargo, es verdad que hoy hay una España que brinca al oír el nombre del Cuñadísimo y no precisamente de alegría.



Yo me estoy desayunando con tanto dato que he encontrado que me ha cambiado la imagen que tenia de Don Ramon. Así que voy a tratar de apegarme a lo más nefasto y que todavía le enrostran. A propósito, en YouTube, hay un canal Serrano Suñer que recoge sus últimas entrevistas. Lo recomiendo para ver su versión de su vida politica.

Por más excusas que le busquen Ramon Serrano Suñer fue un organizador — sino el creadordel estado policial franquista. Con su poder sobre la prensa, sobre la Falange, sobre la policía ya tenemos a quien culpar de esa política de represalias constantes, que ya de viejo la haya criticado es otra cosa. Lo cierto es que creía tan a pie juntillas que el futuro de España se cifraba en la eliminación de sus enemigos que convirtió la represión (léase cárcel, tortura y paredón) para los enemigos del régimen, en un arte.

El mejor ejemplo es que los agentes que Himmler envió a España a entrenar a la policía secreta se horrorizaron ante las ejecuciones y encarcelamiento. No porque sintieran lastima por las víctimas del franquismo sino por la pérdida de mano de obra. Desde un punto de vista psicológico, Serrano Suñer había quedado traumatizado por lo experimentado durante su cautiverio durante la Guerra Civil. Su política represiva era parte de una vendetta personal.


                                        Serrano Suñer y Himmler

Yo entiendo que haya exigido la extradición de líderes republicanos en Francia, como Luis Companys, para ser juzgados y ejecutados en España, y que le haya dado una pataleta porque se le escapó Juan Negrín, pero hay un punto muy negro en contra de Serrano Suñer. Tras el cierre de la Guerra Civil, quedaron en suelo francés, miles de españoles que habían cruzado la frontera a último minuto. Encerrados en campos de detención, la mayoría eran de izquierda, pero muchos eran simplemente adherentes a la Republica.



Tras el armisticio, los franceses le preguntaron a Serrano Suñer qué hacer con ellos. ¿Se los devolvía a España?  La respuesta del cuñadísimo fue fría y contundente: “No hay españoles en Francia”. Con eso selló el destino de estos desdichados que fueron en su mayoría (10.000) entregados a los alemanes y enviados a Austria, a Mauthausen, uno de los peores campos de concentración nazis donde más de cinco mil encontrarían la muerte.

¿Pero qué hace la serie? En vez de darnos el trasfondo que explique las peores facetas de la personalidad del protagonista, nos lo ponen suplicándole a Franco que perdone la vida a algunos presos políticos. Le toca al Caudillo recordarle a Serrano Suñer lo que pasó con sus hermanos, como si hubiese habido un día en que no los recordase. Es entendible que esta ridiculez haya tocado cuerdas sensibles de muchos que profesan un odio visceral al franquismo, y que tienen cuentas personales que cobrar.



Eso explica que tras la transmisión del primer capítulo, en change.org se hayan conseguido 48.000 firmas para que la serie fuese sacada del aire. A pesar de protestas por todos lados, sobre todo en la prensa especializada, “Lo que escondían sus ojos llegó a tener un índice descomunal de sintonía.  Nada menos que 30.200.000 espectadores. Incluso, en el verano pandémico la reposición también fue muy admirada. Hora es de ver lo bueno y lo malo de esta controversial serie que pueden seguir completa, gratis y en español en YouTube.

https://www.youtube.com/watch?v=04TLu8f9JKk&t=3482s&ab_channel=VERSI%C3%93NESPA%C3%91OLA

Espero en nuestra próxima entrada discutir los méritos y fallas de “Lo que escondían sus ojos”. ¡Hasta la próxima!.

 

jueves, 11 de enero de 2018

Grandes Granujas del Period Piece: Lo Mejor del Drama de Epoca del 2017




En un año que se caracterizó por la recuperación del arquetipo de la damisela en peligro, donde la esposa maltrata fue un lugar común y donde victimas de la misoginia abundaron, los villanos siguieron un molde repetitivo de malos maridos y cerdos machistas. Sin embargo, también destacaron un par de personajes cuyos crímenes no estuvieron atados al abuso doméstico. Como planeo hacer , D-s mediante, mas adelante una nota sobre esposas abusadas, y no quiero aparecer como repetitiva, ahora me concentraré en otro tipo de villanos.

En el 2017 casi no hubo historia de época que no tuviera marido golpeador, violados, abusador. “Versalles” tenía al Duque de Cassel, " Poldark"  al repulsivo Reverendo Osborne Whitworth, y hasta en “Home Fires” la pobre Pat tenia que soportar los golpes del despreciable marido. Por eso es casi curioso que, de los cuatro grandes villanos del año, dos fuesen excelentes esposos y uno hace esfuerzos heroicos por serlo. Comencemos con éste.

George Warleggan (Poldark)

¿Por qué será que exasperante y malévolo como él solo, George siempre acaba por darme lastima?  Tal vez porque sus esfuerzos por destruir a Ross Poldark siempre terminan con George vapuleado como el Coyote de las caricaturas. Incluso esa penúltima escena con George y Ross en la playa, en que Warleggan se carcajea de la ultima travesura contra su enemigo es contraproducente para el villano. Obligar a las milicias a detener un alzamiento campesino ha sido un triunfo para Poldark. George no se ha enterado que Ross venció a los alzados con la razón y no la fuerza, por lo que su gozo es vacío como todo en su vida.


Hemos visto, en tres años, como George se ha labrado una posición para vengarse de su pobreza, del estigma de ser hijo del zapatero, de las burlas y bullying que sufrió en la escuela por parte de los altaneros Poldark. Esta temporada vimos que George todavía recuerda con amargura traumática la burla de los sapos.

Cuando Geoffrey Charles y Drake Carne reconstruyen la plaga batracia, Warleggan se venga con saña, enviando al hijastro a un internado y descargando su odio por el pobre herrero. Es Drake quien más ha sufrido este 2017 y a manos de George quien le quitó la novia, los clientes, le quemó la herrería, ordenó darle una paliza y casi lo manda a la horca.


Lo más repelente de George en esta tercera temporada es como manipula a una chica inocente como Morwenna Chinowyth, su prima política. Para satisfacer su ambición, y conseguir emparentar con los influyentes Whitworth, George obliga a Morwenna a casarse con el Reverendo Whitworth, sabiendo que “Ossie” es, tal como el mismo Warleggen lo describe, “un reptil”.

George y el "reptil" Whitworth

Todos los esfuerzos de George por hacer conexiones y alcanzar altos puestos esta temporada han sido desastrosos. Sir Francis lo llevó al parlamento para que sirviera sus intereses, pero un abusador de los pobres como Warleggen mal podía representar los ideales progresistas de su patrón.

George será grotesco, pero no por eso menos letal. Ya vimos con que crueldad empujó a la tumba a la tía Agatha. Mas encima, el tacaño le dio un entierro miserable. Sin embargo, fue la tía quien se vengó de la manera más dolorosa de George haciéndolo dudar de su paternidad. Tuvo Elizabeth que meter en cintura al marido para que George reaccionara y creyera que Valentine es su hijo.

Gobernador Woodes Rogers (Black Sails)

Todavía siento nauseas cuando recuerdo la tortura y muerte de Barbanegra. Es en realidad el único punto en contra de Woodes, pero es suficiente para elevarlo al hall de la fama de granujas del 2017.Porque si vamos por cuentas, esta no era la primera vez que Rogers echaba mano del suplicio del keehauling.

Se entiende que, si te ordenan deshacerte de los piratas, busques medios extremos para hacerlo, pero el gobernador se ufanaba de sus torturas y de haberlas utilizado en el pasado contra inocentes marineros españoles.

Además, fue un golpe de suerte el que Barbanegra fuera la única víctima. Woodes ya estaba arrastrando a Calicó Jack para lanzarlo por sobre la borda. Y luego dejó a los piratas restantes en manos de esa especie de Monstruo de Frankenstein que mató a golpes a los más fortachones de la tripulación de Jack y casi nos deja sin Anne Bonny.
Pobre Anne, asi quedó por culpa del Gobernador

Sentí lastima por el gobernador cuando lo vi llorar la muerte de su mujer e hijo, ¿pero era realmente capaz de hacer feliz a Eleanor? A la larga creo que hubiese sido cruel con ella. Tan cruel como lo hubiera sido con sus otras víctimas.

Lord Stéphane Narcisse (Reign)

Hasta la mitad de la temporada de “Reign”, Narcisse me encantaba. Su sufrimiento por la ausencia de la esposa decapitada, sus sentimientos de culpa, incluso negarse a tener relaciones con otra mujer, me resultaron tremendamente románticos. Sus esfuerzos por ayudar a su reina y ex amante me encantaban. Después de todo, Narcisse pensaba en el bien de Francia. ¿o no? Igual que Doña Catalina, y por eso se fue con ella en búsqueda del eslabón perdido, mejor dicho, el Rey Loco, Carlitos.
Narcisse y Catalina De Medici gozando de la vida rural.

Es cierto que Narcisse era ambicioso y que encarceló a Leith para prevenir que el resucitado arruinase la noche de bodas de su hijo, pero un padre tiene ese derecho. Y Claude es tan cabeza loca que nunca llegamos a saber si estaba enamorada del antiguo o del nuevo amante. Pero, en un momento, Narcisse se desbocó. Su afán de vengar la muerte de Lola lo enloqueció y comenzó a tomar medidas que afectaban el bienestar de reyes y sus naciones.
Gideon era aburrido, pero no merecía morir

Lord Gideon era un aburrido, pero no merecía morir envenenado. Narcisse no tuvo perdón cuando le colgó la culpa de la muerte de Gideon a la pobre María Estuardo que ya hartos problemas traía encima. Aunque no sea histórico, la conspiración de Narcisse terminó por destruir a la Reina de los Escoceses. 
Narcisse torturando a Knox

Y eso de ir a capar a John Knox…. ¡Narcisse, ya parecías Dexter! ¿Y tirarle los testículos del predicador en la mesa a Mary? …¿ noo, en qué cabeza cabe?

Thomas Beaumont (Versalles)

Para mi este fue el peor villano del año. Un hombre inescrupuloso, sin sentimientos. Los villanos de esta serie siempre tenían alguien motivo o excusa. Thomas era simplemente un espía que por dinero hacia daño y cobraba vidas. No lo motivaba ni el amor a una causa o a Guillermo de Orange, solo la ambición.

Beaumont, no temía ensuciarse las manos con sangre inocente como la del jardinero, o cuando mandó darle una pateadura al pobre Caballero de Lorena. También aceleró la muerte del Duque de Cassel, pero bueno, no se le puede culpar por eso.

Era tan codicioso, que puso en peligro su empresa cuando buscó lucrar por otros lados como con su chantaje al Duque de Cassel, cuya esposa había seducido. Cassel era demasiado orgulloso para dejarse chantajear y lo delató al rey. Beaumont quien había coqueteado porque le convenía, con Philippe de Orleans, decidió huir llevándose a Sophie, algún dinerillo y de paso matando al hermano del rey. Por suerte Chevalier acabó con tan gran canalla.



¿Qué les parecen mis villanos del 2017? ¿Hubo peores?