Cada vez que le
menciono a alguien que estoy viendo “Oscuro Deseo”—lo nuevo de
Argos-vía-Netflix— me salen con la preguntadera: “¿Y Maite sale
encuerada?”, “¿En serio?”, “¿Enseña las tetas?”. Si señores, Maite Perroni Beorlegui muestra
senos, muestra pezones, muestra cola…Ya superado esto… ¿podemos hablar de la
serie?
La Dra. Alma
Solares es una catedrática de Derecho Penal. Tiene como 40 años, lleva veinte
de casada con el Juez Leonardo Solares (Jorge Poza), y tiene una hija
universitaria. Su ordenada y controlada vida es interrumpida por la certeza de
que el marido la engaña. Va a consolarse a Cuernavaca con Brenda (Maria
Fernanda Yepes), su amiga de la infancia.
Lo que la abogada espera sean unos días de reflexión acaba cuando acepta el desafío de Brenda (¿también, quién quiere pasarse el fin de semana con Rosario Tijeras?) de irse a una disco y “cogerse” a un desconocido. “Es solo sexo” insiste Brenda. Así Alma termina en la cama con Darío (Alejandro Speitzer), un joven de 25 años.
Al día siguiente,
Alma cree que lo arregla todo expulsándolo de su casa y de su vida y que ha
protegido su identidad fingiendo ser “Brenda”, una corredora de propiedades.
Solo descubre su error cuando, al comienzo del año universitario, la Dra. Solares
(¿por qué no Licenciada?) se encuentra a Darío entre sus nuevos alumnos.
La trama se
complica con el suicidio de Brenda—suicidio que pudo ser asesinato—y la
investigación llevada cabo por Enrique Solares (Erick Hayser), el cuñado de
Alma que era amante de la difunta. Pronto Alma está de regreso en la cama con Darío.
Pronto más y más personas se enteran de su affaire y nos vamos enterando de
verdades que nadie quiere que se sepan.
Una Abundancia
de Pistolas de Chejov
Lo único seguro es que en cada capítulo
tendremos a Alma arriba, abajo, al costado de Darío (y de su esposo también) y
que lo que creímos una pista en el capítulo anterior fue una pistola de Chejov.
Los falsos McGuffin ( como los videos de la camara de vigilancia de Brenda) no escasean y hasta el final andamos sospechando de supuestos
asesinos de Brenda.
El error está en
el crimen que les adjudicamos no en la desconfianza que nos inspiran puesto que
nadie es bueno o libre de pecado en esta fábula de la cual no llegamos a
conocer la moraleja. ¿Que ningún matrimonio es perfecto? ¿Que los que crees tus
amigos no lo son? ¿Qué un polvo o cien pueden salirte caros? O tal vez esa
barbaridad que musita Alma a su clase en el penúltimo episodio, de que es la
sociedad la que nos obliga a enamorarnos (WTF?)
A lo mejor es que
la serie es demasiado larga (18 episodios), y como tenemos escena sexual en
cada capítulo, se nos olvida todo y cuando volvemos a la trama “seria” nos confundimos
más. Lo que sí, es que ya al comienzo yo me olí que esto iba devenir en una fórmula
viejita, pero muy apreciada por el público mexicano. O sea que, en una de esas,
harto de los melindres de Alma, Darío se iba a encamar con Zoé (Regina Pavón), la
hija de ella.
Parece ser un tropo
de cine mexicano de fines del Siglo XX, se me ocurren varias películas, desde
el triángulo Amparito Rivelles-Susana Dosamantes-Carlos Piñar en “Remolino de Pasiones”
(1970) a Sonia Infante-Humberto Zurita-Angela Alatriste en “Los PlaceresOcultos” (1989). Hasta Inés Rodena escribió un libreto de telenovelas que
giraba alrededor del tema y la última versión de “Amada Enemiga” (1997) tuvo
final feliz cuando Susana Dosamantes le regalaba a la hija (Dominika Paleta) y
al yerno-amante (Enrique Ibáñez) su vientre para tener un nieto.
Pero más cercano aun, hemos visto esa fórmula en otra producción de Argos. En “Capadocia” (2008),
Dolores Heredia tenía amores con su estudiante de un curso de Leyes. Cuando
terminaba con él, el chico vengativo seducía a la hija de su maestra. Aquí han
tratado de matizar el tema con: SPOILERS
la hija resulta ser gay y la revancha viene desde el comienzo ya que Darío se
las tiene jurada al Juez Solares que al final resulta ser un buen cerdo.
¿Erótica o
Soft Porn?
Yo sé que esto es
un thriller erótico y como tal es lo que pide la gente en sus encierros
pandémicos, pero como las 50 sombras y todas sus secuelas, me deja fría.
Es que yo no puedo excitarme viendo a Speitzer encuerado (¡pero si es mi Rayito
de Luz!) y Maite… por primera vez no me puedo meter en su pellejo y conste que
lo he podido hacer hasta cuando se disfrazó de vaca en “Antes Muerta que
Lichita”.
La Vaca Lichita
Yo soy muy particular en lo que respecta al erotismo en cine y televisión. Será porque siempre me calienta más el sexo en papel. Antes de tragarme el primer episodio de “Oscuro Deseo”, yo acababa de ver “Vértigo” y estaba en el mood perfecto. Yo sé que X, Millenials y Z se preguntarán que cómo puedo encontrar erótica una película donde nadie muestra piel y no pasan de besos (¡pero que besos, Señor mío).
“Oscuro Deseo” y “Vértigo”
comparten los temas de mentiras del pasado, trampas de hoy, misterio, suspenso,
y obsesión sexual. Solo que “Oscuro
Deseo” no llega al nivel de un filme de Hitchcock. No descuella ni como
thriller ni como pornografía. Está más cerca de caer al nivel de obras de la erótica
italiana más camp de los 80 como” Il Piacere” o “Il Miele del Diavolo”.
Como esas películas,
“Oscuro Deseo” no muestra desnudos frontales masculinos, sus escenas de sexo (sin
ser descuidadas) son obviamente trucadas, y se precia de encajarlas en una
trama enmarañada. Me temo que los argumentos del soft porn italiano eran
más creíbles y sus protagonistas personajes más coherentes.
Maite Perroni ha
hecho declaraciones que quiere dejar atrás su imagen de niña buena de
las telenovelas y adentrarse por otros caminos. Sorprende que en plena Era Me
Too, estos otros caminos la lleven a quitarse la ropa, a aparecer en escenas
subidas de tono, y a interpretar a una mujer tan descontrolada que es fácilmente
manipulada por los hombres.
Desde Lucero que
la telenovela mexicana no había tenido tan buena protagonista como Maite. Su
talento quedó en evidencia en “Mi Pecado” (2010), la última gran novela de
Televisa. Hubiese esperado de ella mejores papeles, un rumbo que la elevase,
pero desgraciadamente, en su entorno esto es lo que hay. Argos ha aprovechado
de cambiar la imagen ingenua de Maite Perroni y a la vez de satisfacer las
fantasías de quienes se obsesionaron con ella al verla como Marichuy, Maria
Desamparada, y Esmeralda, La Gata, sus roles icónicos.
Marichuy
Alma, La Incomprensible
De todos los
personajes de la serie, Alma es la más incomprensible. Se supone que su
revolcón con Darío fue producto (al menos así se lo presenta a su cuñado) de su
frustración al saberse cornuda. Cuando se convence que su marido no le es
infiel, vuelve a ser feliz con él.
¡Epa! ¿No
era que el sexo marital le resultaba tan soso que tenía que andar cargando su
vibrador a todas partes? Pues se olvidaron de eso, porque ya sabiendo que el
único adulterio en su familia lo había cometido ella, Alma se daba su hartazgo de
Leonardo en su aniversario de bodas y noches siguientes. Sin embargo, seguía
preocupada por Darío.
Aun antes de que Darío
se convirtiera en stalker/voyeur, Alma desconfiaba de él, pero a ratos pareciera
depender sexual incluso emocionalmente, del chiquillo. ¿Por qué? ¿Porque a la
edad de Darío se tiene más energía sexual que a la de Leonardo? ¿O porque la conmovía
el modo en que el mecánico/abogado le leía poemas de Cortázar?
Incluso cuando
descubre los verdaderos motivos de Darío para seducirla, sigue comportándose
como tarada. Le chilla a su psiquiatra (casi tan inútil como el vibrador de la
abogada) que la apena ser una doctora y experta en violencia de género y haber caído
redonda en las manipulaciones de un jovencito. A ver, a mi lo que me da
vergüenza ajena es que una abogada/catedrática tan fácilmente se olvide un laptop
en el mismo cuarto en donde está quien precisamente no debe ver lo que carga.
El problema con
Alma es que es tonta, es que se descontrola fácilmente y que es muy egoísta. No
puedo empatizar con ella. No como simpatizo con Zoé. En cuanto a Darío nunca
podemos ni entenderlo ni compenetrarnos con él como personaje. Ni cuando visita
a su madre en el manicomio ni cuando rememora el suicidio del padre, y lo que
hace con Zoé es imperdonable.
No voy a hacer
control de diversidad, porque al tratarse de una serie mexicana que tiene lugar
en México, sigue parámetros diferentes. Basta decir que no muestra nada que no
hayamos visto en una telenovela de Emilio Larrosa: jueces corruptos; ricos que
usan el dinero para joder a los pobres; mujeres que lo tienen todo y todo lo arriesgan
por un revolcón. Uno de los momentos que me dio risa es cuando Alma rechaza las
caricias de su esposo con un “solo piensas en coger”. ¡Muchacha, si la que
necesita sexo constante parece que eres tú!
Revisando las reseñas
de IMDB, aun los pocos que han gustado de la serie admiten que el contenido
sexual es excesivo e innecesario, pero francamente no es de mal gusto. Por otro
lado, hay mucha violencia, dos escenas graficas de suicidio, un par de
torturas, y un flashback a una mujer que ahoga a su bebé (aunque nunca vemos a
la criatura).
Lo Rescatable
Como nunca acabo
una reseña negativa sin poner algo bueno de lo que crítico, me estrujo el
cerebro y salgo con que lo mejor de la serie es Maite Perroni. Siempre hermosa
y talentosa, ¡qué pesar que el papel no estuviera a su altura! Me ha gustado
mucho su vestuario que es lo que creo que debería usar una catedrática que es también
mujer de clase alta.
Otra cosa que me
gustó en el despatarrado libreto fue la desfloración de Zoé. Me tienen chata
las pérdidas de virginidad de la ficción en que las nenas inexpertas se ven ávidas
de sexo como vampiros de plasma, que el acto no les duele, que no sangran, y que
al rato ya quieren más.
El caso de Zoé es
diferente y por ende más patético. Se va de excursión con Diario sin esperar
que en la primera cita él le exija la prueba de amor. Cuando él le mete mano,
dice “no” como tres veces antes de rendirse. Cuando acaban, y ya en el auto, él
se vuelve a poner cariñoso y ella lo detiene con un “me duele todavía”. Su madre
encuentra en la escena del picnic el mantel manchado de sangre y esa noche al
ducharse, Zoé vuelve a sangrar.
Zoé y sus reacciones
son lo único lógico en un script irracional (escrito por tres mujeres) donde a
cada rato nos meten escenas inconexas que resultan ser pesadillas, flashbacks y
alucinaciones de los personajes. Eso nos deja en un limbo ininteligible en que
nos distinguimos realidad de fantasía. Mas encima los personajes se olvidan de
lo que han dicho o se han propuesto o peor, de pronto se vuelven listos y
adivinan o deducen lo insospechable.
El final de la
serie es tan desmadrado que han tenido que explicárselo a los espectadores en
diversas publicaciones. No me sorprende. Nos habían llevado por tantos senderos
falsos que no nos quedaba imaginación para aceptar que el twist final fuera más
inconcebible que descubrir que Dan Humphrey era “Gossip Girl”.
Por eso no les
pongo el enlace al “final explicado” porque si los leen sea en El Heraldo,
El Excelsior, o Newsweek verán que cada “explicación” es
diferente. ¿Sera porque los mismos reseñadores no entendieron qué ocurrió? El
problema es que “Oscuro Deseo” no es ni thriller ni erótica, es simplemente una
telenovela porno, mal escrita, producida por amateurs, y cuya única virtud
parecen ser…las pechugas de Maite Perroni.