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jueves, 11 de marzo de 2021

Lo Que Escondían sus Ojos: Humanizando al Cuñadísimo

 

 


La tesis que he derivado de estos blanqueos de villanos históricos es que se cree humanizarlos mostrándolos enamorados. Pero ni mostrándonos al Fuhrer en amores con su sobrina o contrayendo matrimonio se lo ha vuelto “el bueno” de la película. Tampoco ha ocurrido con un villano menor como lo fue Ramon Serrano Suñer. Hora es de ver porque “Lo que escondían sus ojos” fracasa en ese intento, aparte que en muchos aspectos se han cometido chapucerías que la alejan de ser la obra de arte que fue “El tiempo entre costuras”.  Sin embargo, no carece de méritos y también es hora es de señalarlos. Vamos a ver lo Bueno y Lo Malo de esta serie

Lo Bueno: La Pareja protagónica.  Blanca Suarezya lo he dicho es el rostro más bello de la televisión española y el cubano está como para remojar el pan. Hacen una pareja espectacular

 Lo Malo:  Los dos son pésimos actores. Rubén Cortona a ratos parece, como dijo alguien, estar “cabreado” con el papel y Blanca… ¡ayayay. Es la actriz más impávida que he visto en mi vida. Lo que esconden sus ojos es que están muertos. Es de las que creen que el talento histriónico se demuestra con movimientos de quijada.



Me enfoco tanto en su mandíbula que casi me hipnotiza, pero es que a ratos parece una muñeca articulada.  Le faltará el garbo de Sonsoles de Icaza, la verdadera, pero esa frialdad actoral le otorga su toque de arrogancia y distanciamiento que ayuda a que seamos indiferentes a su tragedia. Porque aquí hay muchas víctimas, pero no este par de protagonistas trásfugas, por muy lindos que sean.

Lo Bueno: Él elenco    No es aventurado decir que han filmado “Lo que escondían sus ojos” como una imitación de “El Tiempo”. Ambas ocurren en el misma época, ambas nos muestran el Madrid de comienzos de los 40. Ambas se cifran en la alta sociedad y las intrigas y espionaje que se cocinaban por allí. Incluso Ramon Serrano Suñer aparece en ambas.

No es entonces de sorprender que se hayan traído a varios actores de la producción de Antena 3. Es un gusto ver a Félix (Carlos Moreno) ahora como el ex republicano Emilio que acaba de espía de la Falange; a Paquita (Pepa Rus) ahora convertida en Matilde, mucama de Sonsoles. Ben Temple ha subido de estatus. De Alan Hllgarth, jefe del espionaje británico en Madrid ahora lo tenemos como Sir Samuel Hoare, Embajador de su Majestad Británica. Y por supuesto Rubén Cortona interpretó a Ramiro el seductor de la protagonista de la novela de María Dueñas. Todos están haciendo un buen trabajo, pero hay también otras actuaciones superlativas.



Como siempre es un placer ver a Víctor Clavijo, que en cualquier rol se luce, dando vida al historiador/filólogo Antonio Tovar. No conocía a Antonio Pagudo quien hace del gran poeta Dionisio Ridruejo, pero que agradable sorpresa nos da a serie al mostrarnos que La Falange tenía cerebro y no solo estaba compuesta por una turba de bullies analfabetos.

                              Los Tres Mosqueteros de La Falange

Los que como dicen los españoles la bordan ahí son Emilio Gutiérrez Caba y Charlotte Vega. Don Emilio, aunque lo pongan como un viejito pachucho, logra brindar un retrato digno y emotivo del Marqués de Llanzol, todo un caballero, muy lejos de la imagen de un esposo cornudo. Mas de un lagrimón me ha sacado. Quien me ha hecho llorar a mares es Charlotte Vega. Aunque Carmen sale poco, lo poco que sale nos presenta un personaje tan intenso e ingenuo a la vez, que su destrucción emocional nos cala muy hondo.




Pero mi favorita es Loreto Mauleon (“El Secreto de Puente Viejo”, “Patria”) que cada vez que la veo me asombra más por su versatilidad, y también por hacernos queribles sus roles. Todo lo que he leído de ZIta Polo lo encarna Loreto. Me encanta cuando le responde a la escandalizada hermana que no le molesta “coleccionar” hijos porque “Ramon es tan apasionado”. Me recordó a Melanie Hamilton en su afán de defender la reputación de Sonsoles y su incapacidad de aceptar que su marido la engaña. Pero también me ha encantado al final que se rebela, no por orgullo o por sentirse humillada, sino porque el affaire de su Ramon está haciéndole daño a sus hijos.



Por último, quería mencionar la excelente interpretación de Javier Rey (“Hache”) como Cristóbal Balenciaga. Efectivamente, el modisto vasco estableció estrecha amistad con Sonsoles y fue su confidente, pero también su coutourier exclusivo. Hasta la muerte de Balenciaga en 1972, le diseñó a la Marquesa de Llanzol 400 piezas que incluyen vestidos, trajes sastres y espectaculares modelos para ocasiones especiales. Muchos de esos vestidos fueron donados por la familia de Sonsoles al Museo Balenciaga en Getaria.



No solo Sonsoles era clienta de Balenciaga. El confeccionó el vestido de Primera Comunión de Carmen y su traje de puesta de largo. Debido a la proximidad de Balenciaga con la familia Llanzol, la serie lo tiene incluso siendo el primero en enterarse que Carmen planea casarse con su medio-hermano. Todo eso hace muy destacable el papel de Javier Rey quien tiene más química con Blanca Suarez que la que ella tiene con Cortona. Lo que explica el intenso romance que ha sostenido la pareja de actores hasta hace poco.

               Carmen en Balenciaga en su puesta de largo, junto a tía-tocaya y sus padres.

Pensaríamos que, desde El Cielo de los Modistos, El Maestro Balenciaga estaría feliz de cómo lo retrata la serie. El problema está en lo que han hecho con el vestuario de Sonsoles supuestamente diseñado por Balenciaga. En tres palabras, es una mamarrachada, casi tan criticada como el blanqueamiento del Cuñadísimo y así pasamos a…

Lo Feo de la Serie: El Vestuario de La Marquesa.

Aunque en la primera media hora, Sonsoles luce distinguida en vestidos que podrían haber sido diseñados por Balenciaga, pronto comienza a aparecer como ataviada por su peor enemiga.

                    Sonsoles en Calvin Klein, 

Es en la misa por los caídos en la guerra donde aparece disfrazada de “Miss Lagertha 1940” con esas pieles de guerrera vikinga en diversos tonos, como si el marido hubiese cazado muchos animales para vestir a la troglodita. En lo colorinches ya parecen mi cabello cuando me lo tiñó mi madre por primera vez.



¿Y ese largo de faldas, que parece que se la comieron las ratas?  Mucho se ha criticado que en la serie pongan un largo de falda que no corresponde a la época. Sobre todo, porque cuando nuestra Marquesa se sienta enseña los muslos, algo que Sonsoles de Icaza, por audaz que fuese, no hubiese hecho. Pero ese es un problema muy común en las producciones de época hoy en día. El acabose, como ya comenté, fue en “Rubirosa” con lo de poner a Evita Perón en minifalda. Pues aquí también lo han hecho. La Marquesa busca a su Ramon, dizque que, para hablar de su hija, y va enseñando las rodillas… ¡En 1959!

                          ¿ Minifalda el 59?

Para asegurarme que esos largos de falda no correspondían a la época, busqué revistas de moda de la España de 1940 y esto es lo que encontré. No se parece a lo que muestra la serie.




Otra cosa. La Marquesa de Llanzol era alta y espigada (media 1.75 altura poco común en la mujer ibera de entonces). Tenía un garbo impresionante. A decir del modisto sefardita Elio Berhanyer, las mujeres se volteaban a verla en la calle porque entre la figura y el vestuario era todo un espectáculo. Las hijas de Sonsoles han dicho de su madre que tenía cuerpo de “percha”, que se le podía colgar cualquier prenda y la llevaba bien. A pesar de sus cuatro hijos, tenía curvas discretas de esas que no incomodan al diseñador que solo quiere un maniquí para exponer su creación.

Blanquita Suarez es… bueno, un símbolo sexual, por lo tanto, sus curvas son más rotundas. Es más bajita, por lo que la han encaramado en zancos y cada paso es como Mae, West en sus tacones chinos.  Se la ve pesada, incomoda, poco airosa. En suma, no tiene porte de marquesa.

Un buen modisto sabe cómo conseguir disimular tanta curva y hacer ver refinada a la más voluptuosas. Aquí, en cambio, no sé si es cuestión de hechura, pero siempre parece que a Sonsoles le prestaron la ropa de alguien más delgada. A pesar de ser una mujer esbelta se ve como que van a saltar sus botones o como que han intentado aplanarle el busto.




Peor aún en traje de noche donde la lechería está siempre a punto de escapar del escote. Para muestra, dos diseños hermosos que si son de Balenciaga. Me refiero al traje, mal llamado, de Infanta porque se parece a al diseño icónico que el maestro creara a fines de los 30 inspirado en los cuadros de Velázquez. Las diseñadoras han tenido el descaro de adjudicarse la “variación”.  ¡Señoras, Humildad! Aquí esta lo que hizo Don Cristóbal a fines de los 40 inspirándose en el verdadero traje Infanta.


                                 El verdadero vestido Infanta (1939)
                               Modelo de Balenciaga de fines de los 40. La serie combinó ambas hechuras

El otro es este diseño de 1949, que aquí han escogido para la noche del primer encuentro de los amantes. El original es una túnica griega blanca acompañada de una estola carmesí, que en la serie se ha vuelto capa. La Marquesa dispensa de la capa y se contonea en un hermoso vestido de baile, pero ella parece estar envuelta en una toalla gigante como si acabara de salir del sauna.





Aun así, ninguno de estos modelitos alcanza la estridencia de lo que la adúltera luce para su primer rende vous. A ver, tenemos una dama distinguida, en una sociedad católica conservadora, que va a su primer encuentro con el que espera será su amante. Nos imaginamos que vestirá ropa sencilla y discreta, que cubrirá su cabello con una pañoleta, que usará gafas oscuras para que no la reconozcan.

¿Pero qué hace nuestra Sonsoles?  Se viste de rojo como si fuese un capote de torero. Vestido rojo, zapatos rojos, sombrerote más grande que un platillo volador también de un profundo carmesí. ¿Y ese abrigo plumífero? ¿Qué especie animal fue sacrificada para confeccionarlo?



Es cierto que La Marquesa vestía trajes rojos y elegia looks vanguardistas. De ahí su afición por Balenciaga. A pesar de su estatura, usaba tacones de cuatro pulgadas, pero lo hacía para atraer miradas. Precisamente lo que querría evitar en un encuentro clandestino.



¡Y que han dicho las encargadas del vestuario de esta serie?  pues muy anchas con sus metidas de pata. Aunque la historia, libro y serie nos habla de la conexión Sonsoles-Balenciaga se desligan del homenaje al modisto diciendo que este no es un documental sobre Balenciaga.

            Abrigo plumifero de piel sintética imitando lince. Sonsoles jamás lo hubiera usado.

Por eso no se ruborizan para admitir que no hay mucha creación original, y que los accesorios y hasta los vestidos, los han sacado de Zara y Mango. Incluso de tiendas de menor renombre como este asalta-vistas en azul eléctrico (y minifaldero) que más parece digno de Christina Hendricks en “Mad Men” que de una aristócrata elegante que vacacionar en San Sebastián.



Si me he detenido tanto en criticar el vestuario de La Marquesa es porque si se va a retratar a quien fue célebre por su finura y buen vestir y se la va a disfrazar de mamarracho. bueno, …Es como poner a Hitler sin bigote, una traición total de la figura histórica. También quise mostrar que no todas las quejas de la serie se deben a motivos políticos.

Lo Bonito

Lo bueno es que haciendo a un lado lo que le han puesto a Blanca Suarez, el resto del elenco (hombres y mujeres) van bien vestidos. Aunque se ha hecho mucha befa de las joyas de “plástico” y de los tacones exagerados. Es cierto que es un presentismo poner a las mujeres en esas plataformas. Entonces se usaba el tacón ancho y mediano, y las wedges quedaban para excursiones, la casa, la playa y los deportes.


                           Zapatos de 1940 ni taconazos ni plataformas.

A pesar de estos errores, es un placer ver el vestuario femenino. Sobre todo, el de Loreto quien se bien aun estando en estado interesante. El buen vestir la acompaña a través de las décadas y lo vemos ya fines de los 50 con nuevo peinado y guardarropa.




También Charlotte Vega se ve lindísima en el vestuario juvenil que usaría una adolescente de clase alta de ese entonces. Me ha dado tristeza saber que parte del trauma de Carmen, que la llevó a alejarse de la imagen materna, fue un desinterés total por la moda.



Lo Bueno: Una Mirada al Interior del Franquismo

Para todo el que crea que, durante los días del Generalísimo, España estaba dividida en dos bandos: ganadores y perdedores y que el primero era totalmente monolítico, la serie le presenta otra visión. Oímos hablar de que la Falange está dividida y que el “Ala tradicional” está sentida tanto con El Caudillo como con “Jamón Serrano” porque no quieren ir, como Mambrú, a la guerra.

La ironía es que ‘tradicional’ encubre a los más revolucionarios, los que están orientados hacia una especie de nacional socialismo que los hace cercanos a Alemania. Su afán de ir a batalla es porque quieren ser parte de las fuerzas que dominarán a Europa y que acabarán con el comunismo. Por eso están molestos.



Otra causa de molestia es que esa Falange esperaba que, acabada la guerra, hubiese una revolución que trasformase la sociedad española para siempre. No querían volver a ver que monarquía, iglesia y ejercito llevasen de nuevo las riendas del poder. Se sentían traicionados y de ahí que nos muestren esas rencillas interiores entre serranistas y Camisa Viejas (Aunque Dionisio Ridruejo era Camisa Vieja).

Por otro lado, nos presenta a los monarquistas que quieren que Franco se vaya y que vuelva el Rey Alfonso y al ejercito que tampoco está contento con Los Falangistas. De pronto nos tiene que dar pena este Serrano Suñer al que le aserruchan el piso ingleses, militares, ¡hasta la cuñada! Al que le ponen bombas los Falangistas y al que los alemanes sacan de una fiesta para exigirle que España abandone su neutralidad. Con razón se echaba amantes. Alguna entretención necesitaría el pobre para combatir tanto estrés.

Lo Malo la falta de trasfondo histórico

El problema es que todo este enredo que le provoca úlceras al Cuñadísimo está explicado de manera muy atropellada. No se entiende ni porque hay división en la Falange, si son malos solo por ponerle una bomba al Cuñadísimo, que justo venia de revolcarse con su Marquesa, o por algo más. Lo de los monarquistas es más patético todavía, porque ponen al General Valera como apoyando al bando monarquista donde militan los Llanzol.



El caso es que Varela, por influencia de su mujer, Casilda Ampuero, era Carlista. O sea, apoyaba a otro rey (reyes porque los Carlistas también estaban divididos). Por otro lado, se entiende que la Falange tradicional quiere guerra y Serrano Suñer y sus secuaces también, pero lo cierto es que tanto Camisas Viejas como los nazis lo acusaban de dilatar la entrada de España al conflicto. De ahí la bomba que nunca existió.. Efectivamente, el general Rodríguez Tarduchy y sus Camisa Viejas planearon atentados contra el Caudillo y su cuñado. atentados que nunca se llevaron a cabo, por lo que lo de la bomba es un invento de la serie.



En sus memorias y entrevistas Serrano Suñer quiso siempre desligarse de esa acusación de que él había apoyado la idea de que España se uniera al Eje en el campo de batalla. La serie no le hace caso y lo representa como lo contrario (que probablemente es la verdad). Sin embargo, no se hace mucho énfasis en su creación de la División Azul o sus famosos y furibundos discursos en contra de la Unión Soviética. Es como si la serie quisiera hacernos olvidar al Serrano Suñer político y solo lo mostrasen como el amante, víctima de intrigas políticas.

Luego quieren hacernos creer que le importaba el hambre del pueblo y por eso no puede gastar tiempo en frivolidades. ¿Y cómo pretendía acabar con el hambruna de España? ¿Con loterías de ciego?  Lo más ridículo es mostrarlo como arrepentido y amigo de la democracia al final de los 50. Eso aplica a Ridruejo que estuvo encarcelado y debió exiliarse en USA junto con Tovar. Hasta su muerte, Serrano Suñer se mostró reacia a la democracia. A lo más, en algún momento comenzó a añorar la monarquía

El caso de la Marquesa es más incómodo. En el primer episodio se la muestra como monarquista convencida, como amiga de intelectuales censurados por Serrano Suñer, incluso se menciona que no es mujer de ir a misa. Todo esto es reemplazado por una tipa que se la pasa de baile en baile, o en la playa o probándose vestidos cuando no está en la cama con el amante. Este epitome de frivolidad y lujuria no nos cae simpática. Aparte de un saludo matinal casi ni esta con los hijos y su monarquismo se va a las pailas apenas Serrano la sobajea un poco.



Yo entiendo que los hijos sobrevivientes de Sonsoles estén alterados con este espectáculo y se nieguen a verlo. “Esto no está pasando” han dicho. Es que ningún hijo quiere ver a su madre de rogona, facilona, y más encima boquifloja contándole al amante los secretos de las conspiraciones monárquicas.

Lo Bueno: El Elemento Downton Abbey

 A pesar de la torpeza cometida con el vestuario de la protagonista, la producción de Telecinco se ha preocupado de mirar otros period pieces exitosos y de calidad para modelar su cuento. Aparte de “El tiempo entre costuras” también ha echado un vistazo a “Downton Abbey” y copiado ese formato de “arriba y debajo de las escaleras”. En suma, los criados de Los Marqueses de Llanzol juegan papel importante en la trama.

Parte del retrato simpático de Los Marqueses es lo bien que tratan al servicio (no se parecen a la Duquesa de Sussex). Las únicas veces que Sonsoles se ve como gran dama es en su preocupación por su doncella Matilde, por sus padres, por su noviazgo, hasta le da días libres para que se vaya de romance. Si alguna vez es altiva o dura es porque Matilde anda rozando su secreto,. Al final la doncella tiene que servirle de tapadera.



El Marqués también tiene una relación campechana con Juan (Ricardo de Barreiro), su ayuda de cámara al que hasta le hace pequeñas confidencias. Mayor mérito de la serie es que a estos criados se les ha dado historias que no están en el libro. Juan fue una vez maestro, pero por haber servido en el ejército republicano ha sido despedido de su puesto. Matilde perdió a un marido en ese mismo ejército y ahora está en amores con Emilio, un ex contador que, como Juan, está inhabilitado de encontrar trabajo por pertenecer al bando perdedor.



Vale recordar la espeluznante serie de Netflix “Alguien tiene que morir” donde vemos como se trataba a los perdedores quince años después del acabado el conflicto y la indignación de Carmen Maura al descubrir que su nuera ha contratado a “una roja” de cocinera. Por el contrario, Los Marqueses quedan como personas que más creen en la unidad española que en segregaciones que no ayudan a nadie.

Completan el servicio doméstico de la casa, las institutrices de los niños.  Una obsesión de la Sonsoles real era que sus hijos aprendiesen idiomas desde pequeños. Para eso les tenían una institutriz inglesa y una alemana para que les hablara a diario en sus lenguas nativas. En la serie Hilde (Aida Ballmann) y Olivia (Carolina Meijer) comparten cuarto y son tan amigas como Rose y Sarah en “Upstairs Downstairs” y Anna y Gwenn en “Downton Abbey”.

Lo que las separa es cuando la honesta y noble Hilde descubre que su amiga del alma es espía de los británicos. Peor aún que hasta ha traído un revolver a un hogar donde hay niños y lo tiene a alcance de ellos. ¡ChaCha Cha Channn!



Lo Feo: La Pérfida Albión

Sir Samuel Hoare es un personaje importante de la trama. Yo diría que es el gran villano. Es quien amenaza a Serrano Suñer con imponer un bloqueo naval y es quien medio soborna/medio amenaza a Olivia para que espíe a sus amos con la promesa de que evitará que el padre de la institutriz vaya al frente.



Debido a que la serie hace más hincapié en el romance de los protagonistas no entendemos (sobre todo quien sepa poco de la situación de España) lo mal que estaba el país económicamente. Vemos gente haciendo filas para conseguir alimentos que no hay. Y creemos que eso se debe al bloqueo aliado.

Un poco de historia. No hubo tal bloqueo, aunque si una amenaza de no venderle más productos necesarios hasta que España no se definiese públicamente como neutral. Roosevelt había convertido a Estados Unidos n el “Arsenal de la democracia”. Si España no era una democracia, y más encima era amiga de regímenes fascistas, mal podían venderle nada. Si Alemania estaba siempre al borde de aliarse con los países en guerra con el Reino Unido, mall podían los ingleses abastecerla. Eso es sentido común, pero la gran pregunta es por qué un país agrícola como España no tenía pan.

La respuesta es simple, cuatro años de guerra dejaron los campos abandonados y maltrechos. No hubo quien plantara ni quien cosechara. En 1940, con un millón de muertos, muchos lisiados, muchos exiliados, muchos presos y muchos viviendo en la clandestinidad, era difícil esperar que hubiese una clase laboral de agricultores. Era necesario mercar trigo de America o del imperio Británico.

              El verdadero Sir Samuel Hoare

Es cierto que los gobiernos aliados veían con terror una entrada de España a la guerra al lado de Alemania y que consideraban que Ramon Serrano Suñer seria instrumental para ese paso. Lo querían fuera, pero toda esa faramalla inventada por la serie de hacer que Olivia espíe a la Marquesa y derroqué al ministro solo con chismes de alcoba, es infantil. El affaire Sonsoles fue solo uno más de los pecados que destruyeron la carrera política del Cuñadísimo.

Es cierto que Hoare recibió dinero de Churchill para sobornar generales y que estaba al tanto de los planes falangistas de asesinar al ministro, pero no andaba preocupado de sus líos de falda ni de meter espías en casa de Los Marqueses de Llanzol. Que tenía un problema personal con Serrano Suñer es cierto. No soportaba la altanería legendaria del Cuñadísimo. A lo que se agregaba que a los ingleses residentes en España de ese entonces se les estaba hostigando mucho.

El día en que se crea oficialmente la División Azul,, Ramon Serrano Suñer hace un furibundo discurso anti soviético que motiva (no muy espontáneamente) a una manifestación de estudiantes ante la Embajada Británica y que acaba en rotura de vidrios y otras agresiones. A sabiendas que es el serranismo el que promueve esta protesta, el embajador llama al ministro. “¿Quiere que le mande policías?” pregunta sin ganas Serrano.  “No,” responde Sir Samuel “quiero que no me mande más estudiantes”.

No estaba solo Hoare en su fastidio y lucha contra Serrano. Otro enemigo del Cuñadísimo era Alexander Weddel, el embajador de Roosevelt quien tenía órdenes expresas de neutralizar al susodicho. De hecho, en el libro, la institutriz es estadounidense, estrenada por el FBI e infiltrada en casa de Los Llanzol (nunca sabemos por qué razón).

Me da curiosidad que en la serie la hayan hecho inglesa, como también que sea la institutriz alemana la más simpática de ambas. Olivia es vista como una torpe y descastada espía que delata una buena patrona, que pone en peligro a los niños a su cargo trayendo un arma que ni sabe disparar a la casa, y engatusando al enamorado Juan (que en el libro es gay).





Lo peor es cuando Olivia chantajea a Matilde que ha descubierto el revolver con acusarla de estar robándose comida. Tal absurdo (Matilde si quisiera comida se la pide a su señora que en la serie es un turrón con los criados) pone en entredicho el carácter de Olivia que misteriosamente huye. En el libro no existe esta situación. Al que vemos llevándose puñados de arroz en los bolsillos es un empleado del Caudillo. Nieves Herrero se ha hecho eco del rumor de que, durante esos años de hambre y miedo, las despensas de El Pardo rebozaban de vituallas.



Yo lo creo porque mientras el pueblo moría de hambre, las otras clases sociales vivían del estraperlo, el gran deporte español del Franquismo.  Estraperlo es una combinación de mercado negro, redes de contactos y nepotismo que permitían sobrevivir no solo llenando las tripas sino también consiguiendo empleo, sacando gente de la cárcel, etc..

En la serie, Matilde roba para alimentar a su novio Emilio, el espía constante. Este Rojo es enviado primero por los serranistas a espiar al Marques de Llanzol, luego a infiltrarse en las filas de Rodríguez Tarduchy y de ahí se involucra en el atentado de La Begoña. Matilde suplica a su señora que salve al novio. Sonsoles aboga ante su amante. El Cuñadísimo lo solicita como ultimo favor a Franco. Y sin embargo Emilio nunca más vuelve a aparecer. Tal como Olivia, nunca sabemos que fue de ellos. Son cabos sueltos de la trama.

En la vida real, El atentado de La Begoña (filmado, me dice el Gato Rafael, en una iglesia madrileña y no en Bilbao donde ocurrió) fue un altercado entre Falangistas y Carlistas y le costó el puesto a Serrano Suñer que fue acusado por el General Valera de estar involucrado en el atentado. Uno de los arrestados fue fusilado por orden del Caudillo, pero hoy se sabe que era un chivo expiatorio.



Lo Bueno: La Serie Supera al Libro

Con sus cuentos de espionaje, bombas y romances de criados, la serie es mucho más entretenida que el libro.  En cambio, este agota con su mixtura de documento histórico y los vahídos y bufidos de La Marquesa que parece marrana en celo en lo que se refiere al” Jamón Serrano”. Cuando no, Nieves Herrero nos la retrata como una narcisista, frívola, egoísta, mala esposa, mala madre, arrogante con los criados. No me sorprendería que hubiese sido así, pero es triste que cuando ya no pueda defenderse les caiga este recuerdito a los hijos. Por eso, la serie se anota un punto al hacernos a Sonsoles más gente, más humana.

En cuanto a Ramon Serrano Suñer, el libro quiere hacernos creer en un hombre atrapado en una tela de araña urdida por sus enemigos, pero se guarda de decir por que tenía tantos enemigos. En la serie hasta han escondido algunas verdades de los libros que resultarían incomodas para las sensibilidades modernas, como que regañe y castigue a diplomáticos que están ayudando a los judíos. Nieves Guerrero incluye casos puntuales: Don Julio Palencia en Bulgaria y Eduardo Popper de Castejón (el abuelo de Helena Bonham Carter) en Burdeos.

Me queda poco espacio y tiempo para señalar las virtudes visuales de “lo que esconden sus ojos”. A la belleza de los actores, se agrega la de los muebles y decorados interiores y también del buen uso de exteriores, desde la belleza natural de la playas de San Sebastián hasta el aridez del paisaje que rodea el Convento de las Carmelitas de Ávila con el que da comienzo. Ni hablar de la preciosidad de los edificios que vemos tanto el casino de Madrid como las casas particulares y públicas tales como el Museo Lázaro Galdiano que, a ratos, funge como la casa de Los Marqueses de Llanzol. Ni hablar de sitios típicos de Madrid como el Bar Chicote y Lhardy’s donde Sonsoles se ve con su Ministro..  

                    Cita en Lhardy's

Por último, quiero felicitar a la serie que, con su chapucería y bemoles ha tenido los cojones para atreverse a intentar darnos una visión más fidedigna y menos compacta que la que dan las series de todos los países sobre el bando ganador en La Guerra Civil. Obvio que solo pudo hacerse (tal como “El Tiempo Entre Costuras”) en días de Mariano Rajoy. No podemos esperar algo parecido en días de Pedro y Pablo ¿Cuánto más habrá que esperar para contar historias sobre españoles de mérito que no militaron en el bando republicano?

Con eso no quiero decir que me haya creído el blanqueamiento de Ramon Serrano Suñer. El que me lo muestren mujeriego y metiéndose en la cama como un marquesa, siendo ambos casados, no me convence ni de que fuese buena persona ni que España hubiese estado mejor con él al timón.

Recuerden que pueden ver esta serie, completa y gratis aquí

 



lunes, 8 de marzo de 2021

Humanizando Villanos de la Historia Moderna (II) : De Hitler a Serrano Suñer

 


Después de cuatro años de búsqueda finalmente pude ver “Lo que ocultan sus ojos” en YouTube. Mi interés en la serie de Telecinco radicaba en dos factores. Se trataba de la primera serie española en saltarse las normas que la memoria histórica prescribe para el drama de época. Por otro lado, me ganaba la curiosidad de ver como habían intentado humanizar y dulcificar a Ramon Serrano Suñer.

Como con “Rubirosa”, las interrogantes se acumulaban. ¿Es posible convertir a los monstruos de la historia reciente en héroes?   ¿Para hacerlo, debe faltarse a la verdad?  ¿Cuál es el límite para tratar a un dictador o representante de un gobierno dictatorial?  Eso me llevó a un examen de lo que se ha hecho con nombres que evocan terror, y con sus esbirros.

¿Se Puede Humanizar a Hitler?

El inicio obligatorio es con Adolf Hitler. ¿Se puede humanizar a la encarnación histórica del mal? No hablo de caricaturas como la de Taika Waititi en su “JoJo Rabbit”, sino de mostrarlo en un contexto urbano serio como un ser capaz de sociabilizar y desarrollar afectos.



A comienzos de este siglo, se temió que tal cosa ocurriese con “Hitler: The Rise of Evil”, donde nos lo muestran ser cortés con personajes como Helen Hanfstaengl (Julianna Margulies) incluso compasivo tras la muerte de su hija. También nos lo mostraron enamorado de su sobrina (Jena Malone) y el inicio de su romance con Eva Braun (Zoe Talford), pero a mi Robert Carlyle me pareció más desquiciado y peligroso que el mismo Fuhrer. Hasta que no lo vi en “The Full Monty” no pude escurrirme de esa impresión.



  A pesar de que la crema y nata del cine inglés (Sir Alec Guinness, Sir Anthony Hopkins, Sir Derek Jacobi, Sir Ian McClellan) había dado vida al Fuhrer, sería el gran Bruno Ganz el único capaz de mostrar al Fuhrer en famille. Sin embargo, en su momento causó mucha incomodidad y mucha critica (me temo que de parte del grupo judío) la “humanización” de Adolfito en esa gema del cine alemán “Der Untertang (el Hundimiento)”.

A mí me da risa que se quejen de que “humanizar” a Hitler disminuye sus crímenes. ¿Cuál humanización? Lo muestran siendo amable con su secretaria (Alexandra Maria Lara), y triste al poner a dormir a su perrita Blondie. Pero, aunque se conmueva con la canción de los niños Goebbels, no levanta un dedo para impedir el infanticidio masivo que cometerán los padres de esas criaturas.

En la serie, Hitler se muestra implacable y cruel. Aun a pocos días de su suicidio ordena la ejecución de su concuñado Hermann Fegelein (Thomas Kretschmann) y dice despectivamente que el pueblo alemán se merece la tragedia que está viviendo puesto que llevan años de vida cómoda bajo su régimen.



Leia en algunas de las quejas sobre “Lo que escondían sus ojos” que era inaudito que en España se hiciese esta apología de uno de los hombres clave del franquismo y que sería imposible hacerla sobre altos jerarcas nazis. Detengámonos aquí.  En 1980, Rutger Hauer reafirmó su status de estrella (comenzado en Hollywood con su interpretación del androide Roy en “Blade Runner”) con su rol protagónico en “Inside the Third Reich”.



 Por 250 horas (dos noches) el holandés se metió en la piel de Albert Speer, el arquitecto fetiche de Adolf Hitler. Tal como en el libro, Speer es descrito como un artista que cae bajo el embrujo del diabólico Fuhrer. Parte de esta humanización de quien gozase de los privilegios de la elite mas alta del nazismo, era retratar al arquitecto como hombre de familia, esposo fiel y padre cariñoso de seis hijos. Aunque hoy “el Mito Speer” ya está desbancado y se sabe que, a partir de 1933, Speer se alejó de su familia, el filme consiguió hacernos creer que Albert Speer era un “nazi bueno”.






Menos dulcificadas son las imágenes de Ernst Kaltenbrunner y Joseph Goebbels en obras que giran en torno a sus “románticos corazones”. En otro blog hablé de The Girl From Berlin de Ellie Midwood, la historia ficticia de una chica judía que pasa por aria,  se convierte en espía de los Aliados, pero todo lo lanza por la borda al enamorarse de su jefe, Ernst Kaltenbrunner.



En Netflix pueden encontrar “La amante del diablo”, filme checo que narra como Joseph Goebbels, enloquecido de amor por la actriz Lida Baarova, estuvo a punto de perder su rol de jefe de propaganda y hombre de confianza de Hitler, movida que hubiese cambiado la historia. En ambos casos, la tesis es que hasta los nazis se enamoran y que por amor dejan de ser monstruos.



Eso no ha ocurrido con El Camarada Stalin. Desde “La Chica del Kremlin” (1957) un Noir muy B con Zsa Zsa Gabor hasta “La Muerte de Stalin”, la imagen de un tirano fantoche y despótico es la que prevalece. Ni siquiera el intento de darle rasgos humanos de parte de Robert Duval en el filme para televisión “Stalin” (1992) lo consiguió.



Mussolini, El Casanova

Finalmente llegamos a Mussolini, una figura de la historia que ha ameritado burlas y caricaturas comenzando con el Napaloni de “El Gran Dictador”. Los italianos, tras derrocarlo y derribar sus estatuas,  lo olvidaron por décadas hasta que en 1974 una coproducción italoamericana tuvo a Rod Steiger en “Los últimos días de Mussolini”. 

Nunca he visto esa película, pero recuerdo haber leído en Vanidades una entrevista a la hermana de Clara Petacci, la última amante del Duce. Miryam San Severo se quejaba de que Lisa Gastoni interpretase a su hermana.  Myriam temía que Gastoni, conocido símbolo sexual del cine italiano,  creara una Claretta vampiresa y que su historia solo se cifrase en su poder erótico.



Curiosamente, el poder erótico es lo que ha sacado a Benito (¿sabían que se llamaba así por Benito Juárez?) del casillero de caricatura. El culto de personalidad instaurado alrededor de la figura del dictador siempre hizo hincapié en su aura viril de mujeriego. Algo que han resucitado el cine y la televisión de las últimas décadas.

En 1985, HBO, todavía en pañales, produjo la miniserie “Mussolini y Yo” basada en los diarios del Conde Galeazzo Ciano, el famoso yerno de Il Duce. Sir Anthony Hopkins era un sufrido Ciano tratando de mantener un equilibrio entre su temperamental esposainterpretada por Susan Sarandony su suegro (Bo Hoskins).



Lo curioso es que, en noviembre de ese mismo año, la NBC sacaba al aire la miniserie “Mussolini: Untold Story”. Aunque nuevamente Ciano (que en la vida real fue un ‘émulo del suegro, hasta en lo mujeriego) interpretado por el inolvidable Raúl Juliá, era una víctima, la trama se centraba en Il Duce, sus amores y su vida familiar.

Leyendo este artículo del Chicago Tribune de 1985, caigo en cuenta que la serie pasaba muy rápido por lo que concierne al gobierno fascista. Mostraba los Camisas Negras como gamberros y a Mussolini como dictador bananero, pero no explicaban las razones de cómo llegó al gobierno o por qué duró tanto tiempo o por qué recibió el apoyo de la burguesía y de la iglesia.

George C. Scott lideraba un reparto de lujo. Lee Grant era su esposa, Donna Rachele, Virginia Mardsen era Claretta y Mary Elizabeth Mastrantonio, Gabriel Byrne y Robert Downey Junior eran sus hijos. George C. Scott dijo que pretendía retratar a su personaje como un psicópata, pero acabó creando un Don Corleone un poco más brutal que El Padrino.



La serie comienza con Mussolini que, tras La Marcha de Roma, parte a Milán para traer a su familia a la Ciudad Eterna. Su mujer no quiere, no está segura de que el marido dure en este empleo. Benito, en vez de armarle gresca o arrastrarla del cabello, simplemente ordena que venga el camión de mudanza y se lleve todos los muebles a Roma.

                            Benito y Rachele

Donna Rachele no tiene más remedio que seguirlo. Sin embargo, la serie es fiel a la verdad mostrándola como devota del marido. Sus celos de Claretta, y el hecho de que en Roma tuvo otra hija, demuestran que no faltaba amor en esa relación. La serie también muestra a Claretta como una rubia tonta (no lo era) que se redime al final negándose a abandonar al amante y siendo ejecutada junto a él. Toda la historia está enfocada en Mussolini el amante, el padre y el esposo, nunca en el estadista.

                         Mussolini en la boda de su hija

Un detalle un poco discordante y que me llevó a no acabar de ver la serie fue una escena en que siendo entrevistado por la famosa Dorothy Thompson, Benito se abalanza sobre ella y la ultraja. Aunque siempre hubo rumores (nunca probados) de que había violado mujeres y sabido es que la mayoría de los grandes casanovas suelen seducir a la fuerza, supe entonces y hoy que esa escena era falsa. Dorothy Thompson no era el tipo de mujer que pudiese ser violada fácilmente, y menos que no hubiese hecho público el hecho.

                           Dorothy Thompson despues de ser atacada por Il Duce

Tiempo después vi, en el soft porn italiano “Il Piacere”, a un camiccia nera en un burdel veneciano que les cuenta a sus compañeros que iL Duce embarazó a una mujer … ¡sodomizándola! Menos vulgar es lo que cuenta el personaje de Sophia Loren en “Una Giornata Molto Particolare”. Como le relata a Marcelo Mastroianni, un día paseando divisó al Duce en su cabalgata matinal. La impresión de verlo le produjo un semi orgasmo y cayó desmayada. ‘” Ese día descubrí que estaba embarazada” dice creando con sus palabras la idea de que Mussolini la ha preñado mágicamente.

La imagen de Mussolini, el amante que muere en brazos de una mujer que lo ama, es la que ha capturado la imaginación de sus admiradores por décadas, borrando las caricaturas chaplinescas y de Disney. Cuando los medios italianos se atrevieron a recordarlo, a comienzos de los 90, se enfocaron nuevamente en su carrera de Casanova.

Para” Il Giovane Mussolini” o “Benito” se trajeron a Antonio Banderas, el galán más cotizado de España que ya se estaba abriendo camino en Hollywood. Pueden ver esta serie en Tubi, pero cuidado que es la versión doblada y no le crean el título “Mussolini, Rise and Fall” porque acaba en 1915. Se concentra nada más que en la etapa más presentable de quien todavía no era il Duce.



La serie describe como Benito Mussolini, hijo de un herrero se hizo autodidacta, aprendió tres idiomas, fue maestro y profesor de francés (antes de ser Il Duce se le llamaba Proffesore Mussolini). De obrero inmigrante en Suiza pasó a periodista llegando a ser director de periódicos como Avanti e Ïl Popolo d Italia. Mas importante en la trama que su carrera política, que lo llevó de declarado socialista y pacifista a apoyar la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial y a formar el Partido Fascista, son las aventuras románticas de Mussolini.

La serie nos lo muestra conociendo a Ráchele Giudi (quien nunca fue su alumna) que se convertiría en su esposa. La serie nos la muestra hasta el final apoyando a regañadientes al padre de su hija Edda (los otros hijos todavía no habían nacido). Los tres episodios que la RAI presentó en 1993 en tres tandas (durante las cuales yo logré superar mi récord de tiempo en bicicleta estática) hacen hincapié en el libido mussoliniano y sus constantes affaires algunos con personajes ficticios, otros con mujeres reales como las judías Angelica Balabanoff (la “Quiela”de Diego Rivera) y Margherita Sarfatti.



Franco y su Corte

Si me detengo en este aspecto es para demostrar que el donjuanismo puede ser una manera de humanizar, incluso ‘blanquear” la imagen, de un tirano. Algo que no ha podido hacerse con Francisco Franco, que por más que se le busque, fue un marido y padre ejemplar. Como el Generalísimo solo aparece en la ficción española, su retrato se ciñe a las órdenes de la memoria histórica que exigen que no debe tener ninguna característica positiva.



Por eso siempre se enfocan en aspectos físicos que lo disminuyen (su tamaño, su voz atiplada) o su religiosidad que es puesta en contrapunto con su carácter pragmático, cínico e implacable (siempre se le retrata firmando sentencias de muerte).Al menos en “Lo que escondían sus ojos” es interpretado por Javier Gutiérrez quien resalta algunas de las cualidades del Caudillo como su carácter práctico, su habilidad para negociar y lo que siempre decían los exiliados que mi padre conoció en su trabajo y yo como alumna, que era “cazurro como un zorro”.



Agrego que la novela de Nieves Guerrero en su afán de mostrar a Serrano Suñer como víctima pone al Generalísimo como implacable, incluso como hambreador del pueblo (sus despensas están llenas mientras Madrid gime por pan). La novela llega a inventar calumnias históricas como decir que mandó matar al General Campins.  La realidad es Queipo de Llano arrestó a Campins precisamente por ser este amigo de quien el General llamaba despectivamente “Paquita, La Culona”. Franco rogó en vano por el indulto de Campins.

Otra estupidez que me sorprende en una periodista seria como Nieves Herrero, es que ponga en boca de Serrano Suñer que grandes literatos españoles como el Dr. Marañón y Menéndez Pidal no podían (en 1941) regresar a España por culpa de Franco. Marañón se exilió debido a que los milicianos casi lo fusilan y retornó sin problemas a su patria en 1942, y Menéndez Pidal desde el 39 que estaba de regreso en España. Al menos la serie, no repite estas calumnias.



                                

Lo que yo siempre esperé es que el rostro humano del régimen franquista en la ficción comenzaría por algunos de los miembros de la corte del Caudillo. Tal vez alguien cuya honorabilidad no se pusiera en duda como la del General Agustín Muñoz Grandes. O ya que estamos en líos de faldas, algo sobre los muchos amores de Millán Astray, pero nunca se me ocurrió que el Cuñadísimo fuese el elegido.

Para hacer honor a la verdad, la idea de humanizar a Ramon Serrano Suñer no nace de un vacío, existe el precedente del Tiempo entre Costuras. La cultura popular española, quizás cansada de tanta memoria histérica que solo retrataba un lado de la Guerra Civil, demonizando al bando contrario, estaba más que preparada, en el 2010, para la salida al mercado del superventas de María Dueñas.

Una de las grandes virtudes de esa novela es que se aleja de la imagen de la España en guerra, concentrándose en los aspectos menos políticos de la vida en Marruecos, pero cuando es necesario, Sira Quiroga sabe de qué bando es. Contrabandea armas para los Republicanos, rescata a su madre de los bombardeos de Madrid y cuando vuelva a enamorarse, lo hará de un corresponsal de guerra británico quien a ratos funge como espía y pone a Sira trabajar en el mismo rubro, primero en Tetuán y luego en Madrid.

                         Sira, en su faceta de espía, conoce a Serrano Suñer

Es en ese contexto que Dueñas puede atreverse a la presentación de personajes positivos que no sean comunistas o prófugos republicanos. El padre de Sira, un acaudalado industrial es anglófilo total. Ignacio, el ex novio de la costurera, al principio se nos aparece como un típico esbirro de los servicios represores franquistas, pero llegado el momento auxilia a Paquita, la viuda de un rojo y no delata a Sira. Pero antes ya habíamos tenido un representante más importante del lado humano del franquismo.

En otra entrada ya mencioné que originalmente la Profesora Dueñas había querido cifrar su historia en el romance Beigbeder-Fox. Tal vez por miedo a críticas, prefirió convertirlos en un trasfondo de las andanzas de epia de Sira. El caso es que no hay fan de esta gran novela que no enloquezca con estos amores cruzados entre el militar franquista y la inglesa que lo vuelve anglófilo y, por ende, “bueno”. importante detalle ya que en “Lo que esconden sus ojos”, ¡los ingleses son malos.

                 Beigbeder se despide de Sira antes de irse al exilio en Ronda

En El tiempo entre costuras, Juan Luis Beigbeder que cayó en desgracia ante Franco por su rivalidad con el germanófilo Cuñadísimo y sufrió exilio en Ronda, es presentado como una víctima del franquismo, de los elementos pronazis de la corte franquista y de su máximo representante, el mencionado Serrano Suñer. Con eso ya es fácil colgarle las alas de un angelito en la espalda del poliglota coronel Beigbeder.

El Señor del Gran Poder

Maria Dueñas salió bien librada de haber hecho este mini panegírico de un miembro importante del bando ganador. La pregunta era quien sería el próximo en ponerle el cascabel al gato y quien sería ese cascabel. Pues nadie se esperó que el elegido fuese “El Señor del Gran Poder” como lo llamaban, en las coplas, a Ramon Serrano Suñer.



Sin embargo, Serrano Suñer y Beigbeder tienen puntos en común. Ambos fueron combatidos por elementos envidiosos del poder que representaban, ambos se enamoraron de mujeres complicadas y esos amores propiciaron su caída. Esos amores fueron novelados y se convirtieron en ficción histórica o lo que en ingles llaman historical romance.

A Nieves Guerrero, abogada, criminóloga, periodista y figura de la televisión española, le gusta escribir sobre adlulteras. Su libro Esos días azules gira en torno a la “Guiomar” de Antonio Machado, la muy casada Piar de Valderrama. Antes, en Lo que escondían sus ojos” relatabaimaginándose algo de lo que nadie fue testigo los amores del Cuñadísimo con la Marquesa de Llanzol, la mujer más elegante de España.

Aunque el libro y la serie no pretendan ni redimir a Serrano Suñer ni hacer una apología de sus actividades políticas, si lo convierte en un Latín Lover irresistible. Algo que honestamente conjuga con el retrato del macho desobligado cuyos amoríos provocan la desdicha de sus propios hijos. Es que la novela (no así la serie) tiene una protagonista y esa es Carmen Diez de Rivera, el fruto de los amores del “Jamón Serrano” y su Marquesa.

Carmen, a quien los españoles recordaran como política, como la Musa de la Transición, o como las lenguas viperinas la calumniaron, la amante del hoy Rey Emérito y de Adolfo Suarez, comienza esta novela con un relato en primera persona del peor día de su vida. Lo que sigue se supone que está basado en los diarios de Carmen entregados, antes de su prematura muerte, a la periodista Ana Romero quien los publicó bajo el título de Mi Verdad.



Sin embargo, ese subterfugio no funciona en la serie que se enfoca en los padres de Carmen. En su afán de blanquear a ese par de tunantes adúlteros, falsea la historia y atropella a más de una figura real. Ohhh, San Cristóbal Balenciaga espero que en el Cielo de Modistos no te vengan con el chisme que te adjudican alguna de las mamarrachadas que Banca Suarez usa en la serie.

Comencemos entonces por la historia real de los dramatis personae. Ramon Serrano Suñer nace en Cartagena de padres catalanes. Vástago de familia acomodada hace una brillante carrera de derecho, especializándose en las universidades de Roma y Boloña. Durante la Segunda República se convierte en abogado de Estado.

En 1932 contrae nupcias con una joven asturiana llamada Ramona “Zita” Polo. Padrinos serán El General Francisco Francocuñado de la noviay el mejor amigo del novio, José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange española. Ambos hombres tendrán tremenda influencia sobre Serrano Suñer y su futuro.


                                        Zita y su Ramón

La Guerra Civil pilla a Serrano Suñer en Madrid. Reconocido falangista, es llevado a la Cárcel Modelo (modelo de crueldad). Ahí la zozobra y el estrés son constantes, provocados por interrogatorios arbitrarios, simulacros de fusilamiento, y las famosas “Sacas”, redadas nocturnas de prisioneros que desaparecen. Esto ocasiona problemas de ulcera al futuro ministro. Es enviado a un hospital donde, con ayuda del Dr. Gregorio Marañón, logra huir (disfrazado de mujer).

Llega a la zona sublevada donde pronto se granjea la confianza del Caudillo, llegando a reemplazar a Nicolás, el hermano de Franco. Es nombrado Ministro de Gobernación en Burgos. Ahí se entera que sus hermanos han sido fusilados en Madrid. También que la embajada francesa les negó el asilo que los hubiese salvado. Este golpe definirá su política futura.



El odio a Francia lo hará más germanófilo; el caos provocado por la Segunda República le crea la idea de que España no puede ser una democracia y dicta sus futura obsesión con la represión de todo elemento Rojo (un término amplísimo que cubre a todo el que haya apoyado a la Republica). ¡Hubo un momento en que la obsesión con las represalias del Cuñadísimo era tal que quería castigar a la totalidad de Madrid, por haber la ciudad apoyado a la Republica!

Serrano Suñer fue el arquitecto jurídico del” Estado Nuevo” franquista. Sería el creador de las leyes y estatutos que gobernarían a España por cuatro décadas. En 1940 lo nombran Ministro de Relaciones Exteriores, y de Propaganda. Es quien estará a cargo de la censura española. Es además el presidente del único partido político aceptado durante el franquismo La Falange Española Tradicionalista y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (mejor conocidas por las siglas FET y de las JONS).

Si le agregamos que el Cuñadísimo comandaba la policía secreta, a la que intentaba convertir en un modelo parecido a la Gestapo, era el hombre más poderoso de España. A veces parecía mandar más que Franco. Esa escena en que Nenuca le pregunta a su madre “Mamá, ¿quién manda en España? ¿Papá o el Tío Ramón”? sucedió realmente y explica la inquina que Doña Carmen le tenía a su cuñado. Aparte de que Don Ramon sacaba tiempo que no tenía para asaltar camas ajenas. Su esposa, la dulce Zita, se hacia la de la vista gorda porque estaba enamorada y su marido la tenía muy bien atendida, haciéndole hijos a cada rato.


                           Los Serrano Suñer y sus hijos mayores

Ser mujeriego le acarrearía a Serrano Suñer muchos problemas sobre todo en la relación que nos importa y que inició en el Hotel Ritz de Madrid, en 1940 cuando le presentaron a la Marquesa de Llanzol. Hora es de hablar de este ilustre personaje.

Sonsoles de Icaza y Pesca

Maria Sonsoles de Icaza era hija del diplomático y cervantista Francisco de Icaza quien fuese embajador en México. Sonsoles se crio en un mundo de intelectuales, de viajes, pero también de vida holgada. La muerte del padre, cuando Sonsoles tenía 11 años, dejó a su madre y a todos sus hermanos al borde de la pobreza. Esto obligó a la hija mayor, Carmen de Icaza, a buscar empleo en el periodismo lo que la llevaría a convertirse en escritora de novelas sentimentales muy populares como Cristina Guzmán, llevada al cine por Rocío Dúrcal y a la telenovela por Amparito Rivelles.

                                  Sonsoles en 1932, el año de su puesta de largo

Sonsoles tomó la decisión de que debía casarse y con un hombre muy principal y rico. Ese hombre fue Francisco de Paula Díez de Rivera, Marqués de Llanzol. Que estuviese interesado en Ana, la hermana mayor de Sonsoles no fue impedimento, Sonsoles, de 21 años, le quitó el pretendiente a su hermana y desde ese momento la sociedad madrileña la apodó “Sonsoles de Icaza y Pesca”.  En la serie, el personaje de Blanca Suarez tiene el descaro de decirle a su madre que se casó para evitarle a Ana el dolor de un matrimonio sin amor.

Es que al Marqués lo interpreta un buen actor, Emilio Gutiérrez Caba, pero que parece el abuelito de Blanca Suarez que no había cumplido los 30 años cuando filmó la serie. En la vida real, el Marqués tenía 46 años cuando se casó y todavía estaba de buen ver. Lo que explica que los primeros cinco años de matrimonio fuesen felices. Para ese primer encuentro con Serrano Suñer, la Marquesa había tenido dos hijos y esperaba el tercero. A pesar de hallarse en el octavo mes de embarazo, el porte y belleza de Sonsoles de 26 años impactó a Serrano Suñer quien ya había cumplido los cuarenta.

De ese encuentro devino un affaire fogoso, un amour fou total que pronto fue la comidilla de Madrid y que culminó en un cuarto embarazo para Sonsoles. Mas adelante, Serrano Suñer diría (algo que no ponen en la serie) que él se portó como un caballero. Que sostuvo una reunión con el Marqués en El Escorial y ofreció reconocer a su hija. Don Paco se negó. No solo ya había sufrido bastante humillaciones, además temía que el reconocimiento público estigmatizaría tanto a Sonsoles (a quien él quería sinceramente) como a la niña que era inocente.

                            Carmen y sus padres biológicos

De esa manera, Carmencita se criaría como hija de un hombre a quien amaba entrañablemente y que, en eso la serie no miente, la quería de igual manera. Coincidiendo con el nacimiento de Carmen, Serrano Suñer fue apartado de la política siendo el asunto con Sonsoles un factor en su caída, aunque no fue el único ni el más importante. Aun apartado de la política, como abogado y empresario, Serrano Suñer siguió jugando un rol social en España ¡y continuó sus amores con la Marquesa!

Incluso esa relación siguió después de la catástrofe. No creo que sea spoiler contarles lo que es hoy dominio público. Los niños Serrano Suñer se pasaban los veranos en San Sebastián con los hijos de Sonsoles. Carmencita y Rolo se criaron primero como hermanos, luego como amigos y acabaron de novios. Fue cuando preparaban su matrimonio que por fin los padres les dijeron la verdad.



Aun después de eso, aun después del ingreso de Carmen en Las Carmelitas de Ávila, los amores siguieron. Fue Rolo el que le exigió al padre lo que ni Zita había hecho terminar definitivamente con la Marquesa. Carmen, después de seis meses de noviciado, abandonó el convento y estuvo en curas de sueño en París y Suiza, Finalmente se marchó de misionera a la Costa de Marfil regresando del África en 1967.

Adoptó una vida rebelde como muchos jóvenes del tardofranquismo y finalmente se convirtió en parte de la historia española con su actividad política durante y después de la Transición. Murió en 1999, de un cáncer mal diagnosticado. Sonsoles ya había fallecido en 1996. Serrano Suñer las sobreviviría a ambas, muriendo a los 101 años en el 2003. Nunca se le persiguió por su actividad política, nunca se le hizo juicio.  Es un personaje muy polémico porque sus enemigos lo atacan, unos por haber sido germanófilo y pronazi y otros, por lo contrario. Es la razón por la cual los alemanes nunca confiaron en él y gozaron con su caída.

Los Crímenes de Serrano Suñer

Ramón Serrano Suñer es un personaje contradictorio porque no cabe en ningún perfil establecido. Hasta el canallita de Paul Preston cayó bajo su embrujo y le hizo un obituario más que elogioso en The Guardian. Sin embargo, es verdad que hoy hay una España que brinca al oír el nombre del Cuñadísimo y no precisamente de alegría.



Yo me estoy desayunando con tanto dato que he encontrado que me ha cambiado la imagen que tenia de Don Ramon. Así que voy a tratar de apegarme a lo más nefasto y que todavía le enrostran. A propósito, en YouTube, hay un canal Serrano Suñer que recoge sus últimas entrevistas. Lo recomiendo para ver su versión de su vida politica.

Por más excusas que le busquen Ramon Serrano Suñer fue un organizador — sino el creadordel estado policial franquista. Con su poder sobre la prensa, sobre la Falange, sobre la policía ya tenemos a quien culpar de esa política de represalias constantes, que ya de viejo la haya criticado es otra cosa. Lo cierto es que creía tan a pie juntillas que el futuro de España se cifraba en la eliminación de sus enemigos que convirtió la represión (léase cárcel, tortura y paredón) para los enemigos del régimen, en un arte.

El mejor ejemplo es que los agentes que Himmler envió a España a entrenar a la policía secreta se horrorizaron ante las ejecuciones y encarcelamiento. No porque sintieran lastima por las víctimas del franquismo sino por la pérdida de mano de obra. Desde un punto de vista psicológico, Serrano Suñer había quedado traumatizado por lo experimentado durante su cautiverio durante la Guerra Civil. Su política represiva era parte de una vendetta personal.


                                        Serrano Suñer y Himmler

Yo entiendo que haya exigido la extradición de líderes republicanos en Francia, como Luis Companys, para ser juzgados y ejecutados en España, y que le haya dado una pataleta porque se le escapó Juan Negrín, pero hay un punto muy negro en contra de Serrano Suñer. Tras el cierre de la Guerra Civil, quedaron en suelo francés, miles de españoles que habían cruzado la frontera a último minuto. Encerrados en campos de detención, la mayoría eran de izquierda, pero muchos eran simplemente adherentes a la Republica.



Tras el armisticio, los franceses le preguntaron a Serrano Suñer qué hacer con ellos. ¿Se los devolvía a España?  La respuesta del cuñadísimo fue fría y contundente: “No hay españoles en Francia”. Con eso selló el destino de estos desdichados que fueron en su mayoría (10.000) entregados a los alemanes y enviados a Austria, a Mauthausen, uno de los peores campos de concentración nazis donde más de cinco mil encontrarían la muerte.

¿Pero qué hace la serie? En vez de darnos el trasfondo que explique las peores facetas de la personalidad del protagonista, nos lo ponen suplicándole a Franco que perdone la vida a algunos presos políticos. Le toca al Caudillo recordarle a Serrano Suñer lo que pasó con sus hermanos, como si hubiese habido un día en que no los recordase. Es entendible que esta ridiculez haya tocado cuerdas sensibles de muchos que profesan un odio visceral al franquismo, y que tienen cuentas personales que cobrar.



Eso explica que tras la transmisión del primer capítulo, en change.org se hayan conseguido 48.000 firmas para que la serie fuese sacada del aire. A pesar de protestas por todos lados, sobre todo en la prensa especializada, “Lo que escondían sus ojos llegó a tener un índice descomunal de sintonía.  Nada menos que 30.200.000 espectadores. Incluso, en el verano pandémico la reposición también fue muy admirada. Hora es de ver lo bueno y lo malo de esta controversial serie que pueden seguir completa, gratis y en español en YouTube.

https://www.youtube.com/watch?v=04TLu8f9JKk&t=3482s&ab_channel=VERSI%C3%93NESPA%C3%91OLA

Espero en nuestra próxima entrada discutir los méritos y fallas de “Lo que escondían sus ojos”. ¡Hasta la próxima!.