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martes, 1 de noviembre de 2022

Cuando la Guerra Fría se Congeló: Decadencia de las miniseries de espionaje

 


Estoy intentando ver Kleo, la nueva serie alemana en Netflix. Todo lo que saco en claro es que la mediocridad que afecta al género de espionaje anglo se le ha contagiado al producto europeo. Lástima,  porque desde Los Sesenta que cine, televisión, y literatura,  fascinaron con sus relatos de agentes secretos y traidores vendepatrias.

Kleo no tiene pies ni cabeza. Supuestamente narra los esfuerzos de una espía de la Stasi por descubrir, a fines de la Guerra Fría, quien la traicionó. La protagonista quiere ser Villanelle, pero le faltan el  talento y la belleza de Jodie Comer más la estrambótica, pero simpática personalidad de la sicaria rusa de Killing Eve. Su único vínculo en común es que son psicópatas. En Kleo el humor es forzado, los personajes repelen, y todos son feos. Típico producto que ofrece Netflix.



Tengo entendido que, con sus problemas económicos , Netflix está obligada a comprar solo lo barato. Lo que se traduce en raspar el fondo del barril del mercado de series extranjeras. Aun así,  asombra la chabacanería y mediocridad de una serie que tiene mucho de prometedor comenzando por ser parte de un universo que siempre generaba éxito y dividendos.

El género  comenzó precisamente durante la cúspide la Guerra Fría (1949-1989) en su momento más crepuscular, Los Sesenta. En las librerías se aglomeraban las obras de John Le Carre, Len Deighton, a las que más adelante se les uniría el estadounidense Tom Clancy. Incluso autores que no eran parte del género jugarían a serlo como Leon Uris (Topaz) y Graham Green (Nuestro Hombre en la Habana).  Al lado de esos agentes lecarrianos, cínicos amargados con gabardinas raídas,  arriesgando sus vidas en callejones del Berlín Oriental, tendríamos al epitome del espía sofisticado con el Comandante Bond conocedor de mujeres y de martinis.

La popularidad del género se hizo universal al ser llevada la literatura a la pantalla en filmes hoy clásicos. Una ristra de actores-caballeros se harían famosos dando vida a ases del espionaje. Sir Alec Guinness fue Nuestro hombre en La Habana, Sir Michael Caine interpretaría un espía delincuente y proletario en La Trilogía de Harry Palmer,  y Sir Richard Burton sería el espía que vino del frio. En cuanto a James Bond sus primero interpretes fueron Sir Sean Connery y Sir Roger Moore.



Si he hablado más del modelo británico es porque fue el mejor y más exitoso. Y es precisamente donde se han notado recientemente las mayores falencias. Si los estadounidenses en este siglo han perpetuado en la televisión el modelo cliché (Panam); o fabricado una crónica histórica apoyada de un revisionismo respetuoso (The Company)  o crearon un fenómeno con su historia de una familia de agentes rusos infiltrados en la suburbios de Los Ochenta (The Americans); los británicos le van al mea colpa indebido, a la exoneración del enemigo,  y a una traición motivada por mezquinas envidias de sus aliados.

No me molesta verles el rostro humano a los espías rusos. He derramado mis lagrimitas en el cine con Bridge of Spies y The Courier. Lo que me revienta los ovarios es el “quizás nos equivocamos de aliados” o ”es que los americanos eran tan paranoicos”.  Las series inglesas poyan estos argumentos con falacias y exageraciones, cuando el solo decir que sería bueno aliarse a la órbita soviética de donde tantos querían huir,  demuestra ya poco criterio.



En cuanto a la “paranoia” gringa, sabido es que hubo infiltración soviética en las altas esferas británicas (hasta en el Palacio de Buckingham como nos lo mostró The Crown) desde los días de Reilly, el As de Espías. La sola existencia de Los 5 de Cambridge (que eran más de cinco) demuestra lo vulnerable y descuidado  que fue el Servicio Secreto Británico con su información y la seguridad de su reino.

Fueron precisamente los 5 de Cambridge los que abrieron esta era de faux revisionismo que ha afeado  al buen thriller de espionaje británico.  A pesar de que la BBC había creado excelentes adaptaciones de le Carre con Sir Alec Guinness como George Smiley, no había entrado todavía en la etapa en que La Guerra Fría fuese un pasado ni siquiera nostálgico. Seria en el 2003 que se lanzó con una dramatización de los cinco espías más famosos de la historia del Reino Unido.



A pesar de que me fascinan los Cinco de Cambridge,  sobre todo Kim Philby,  y que lo interpretaba uno de mis favoritos Toby Stephens, la serie me dejó fría. No supo explicar las razones para que cuatro miembros de una elite privilegiada aceptasen traicionar a su patria. El comunismo de los cuatro nunca se sintió patente. Tampoco el daño que causaron a su país. Ni siquiera nos quedó claro quién era el ‘quinto, a pesar de que Guy Liddell y John Caincross aparecen en los cuatro episodios.

Mas encima tenía unos anacronismos dignos de The Beauty Queen of Jerusalém como judíos siendo perseguidos y encarcelados en Viena ..¡en 1934! En general se sentía como un “blanqueamiento” de personas tan soberbias que creían hacerle un bien a Inglaterra siendo topos de los soviéticos sin percatarse del daño que provocaban. En suma, se trató de una idealización de vendepatrias descritos como “idealistas”.

                           Los verdaderos 5 de Cambridge

Esta actitud de “los americanos son malos, nosotros somos bobos, quizás los rusos sean buenos” reapareció en la irritante “The Hour” en el 2011, pero tomó vuelo en media docena de dramas de espionaje en los Cincuenta y Sesenta que nos han brindado la BBC y la ITV en los últimos cuatro año. ¿Es coincidencia que en un Reino Unido woke y radicalizado del post-Brexit se creen estas patrañas que,  aparte de colmadas de falencias históricas,  son aburridas y mal hechas? Yo entiendo que un país denuncie a su sistemas de inteligencia y que acepte responsabilidad por los actos nefastos de sus agencias gubernamentales, pero como todo en la Era de la Cancelación,  la visión del mundo del espionaje durante La Guerra Fía es totalmente maniquea.

TRAITORS

La nefasta transformación del género llegó en el 2019 con Traitors que puede verse en esa plataforma de basura que es Netflix. Emma Appleton es Fiona “Feef” Symmonds, una zorra de clase alta que descubre con pavor que la guerra ha acabado. Eso significa que su amante, Peter, un oficial americano, volverá con su esposa y ella deberá volver a su casona ancestral a vivir el tedio de ser una aristócrata rural y más encima empobrecida.



Para evitarlo Feef se consigue un empleo de archivista/secretaria en Whitehall. Esto atrae el interés de Rowe ( Michael Stulhbag de Fargo, Boardwalk Empire), el jefe de Peter quien recluta a Feef para investigar la posible presencia de un agente soviético en las altas esferas. Para eso la convence de cambiarse a la oficina dirigida por Priscilla Garrick (Keeley Hawes en una caracterización de solterona feúcha y reprimida) .



Rowe también recluta a Jackson, un chofer afroamericano harto del racismo que ha vivido en el ejército. Rowe está interesado en Hugh Fenton (Luke Treadway el Dr. Frankenstein de Penny Dreadful) un novato miembro del parlamento y empuja a Feef a seducirlo. Estos cuatro personajes se pasean por una serie tan inverosímil que insulta nuestra inteligencia. Los americanos son puercos o dementes como Rowe; los ingleses son ineptos y retorcidos (por favor, todo el episodio sobre el Mandato de Palestina es una sarta de mentiras) y los rusos, pobrecitos ellos que deben luchar contra imperialismos colonialistas y democracias corruptas.



Desde el primer instante,  sabemos que Rowe es el villano, que aparte de proteger los intereses de su país, protege los propios. Recién acabada la guerra, ya presiente la menaza de un nuevo enemigo que no atacará de frente prefiriendo la infiltración como medio de supremacía. Hay que luchar contra los rusos usando sus propias armas. Para los cercanos a Rowe,  este sufre de delirios paranoicos con los que intenta evitar el cierre de su oficina (la OSS) ahora que ya no hay conflicto y no se necesitan  agentes.

Al parecer la locura de Rowe y su fiebre antirrusa,  datan de un incidente en Bucarest tras la ocupación soviética. Un error del agente provocó una masacre de sus colaboradores. Para convencer a Feef le cuenta horrores de los rusos incluyendo la estela de violaciones masivas cometidas a su paso hasta Berlín, y durante su estadía en esa ciudad.

Yo tuve que apretar el botón de “pausa”. Es cierto que Rowe está un poco deschavetado y que es implacable en lo que concierne a conseguir sus objetivos, pero.. a) La OSS se convirtió en la CIA precisamente con conciencia de que la Unión Soviética era un enemigo cuyos movimientos debían ser vigilados; b) había topos soviéticos en casi todos los ministerios británicos y c) la violación masiva perpetrada por el Ejército Rojo es un factor histórico comprobado en base de testimonios de testigos,  victimas e incluso de los mismos rusos (recordemos el tristísimo poema de Solzhenitsin “La noche prusiana”)

A Feef le importa poco si Rowe miente o es un demente. No tiene ideales ni posturas políticas, solo quiere alejarse de su familia y vivir una gran aventura. En eso contrasta con su “objetivo”. Fenton es idealista hasta el punto de que no ve las realidades. También está un poquito loco ya que sostiene pláticas imaginarias con un camarada que murió en el Desierto de Libia.

Tan ingenuo y despegado de la realidad es Fenton que, aunque se confiesa inveterado socialista,   no excluye la posibilidad de hacerse comunista algún día. Su afán de crear una nueva Inglaterra con un estado benefactor lo hace ciego a las órdenes de sus superiores del Partido Laborista. Es incapaz de comprender que Gran Bretaña está en bancarrota y que la única manera de poder establecer ese estado soñado es con dinero yanqui.


Fenton teme que su país quede endeudado por años. No se da cuenta que ya tienen una deuda tremenda con USA. Que Roosevelt arriesgó su prestigio y su gobierno (y acortó su vida) convenciendo a una nación y congreso aislacionistas de pasar el Lend Lease Bill que proveyó al Reino Unido de material bélico.  Cuando Jarvis le dice a Rowe  “Uds (los americanos) nos están salvando” se supone que es una ironía, es una realidad y negarla es ingratitud.

A medida que Feef descubre que el espionaje no es una aventura glamorosa y que se ve presionada a cometer actos desagradables, comienza a abanderarse no solo con la Unión Jack sino también con el gobierno de Attlee. Cuando el superior de Rowe cuenta que los ministerios británicos están llenos de topos (ciertísimo, el mismo Jarvis comunica sus sospechas a un agente de MI5 llamado Kim Philby, el traidor más grande de la historia británica) Feef reacciona inconsecuentemente defendiendo las políticas sociales de la administración laborista.

Ya da risa cuando creyéndose astuta dice que la razón por la cual Estados Unidos pretende obligar al Reino Unido a acabar con su imperio colonial es porque este es  más poderoso con sus colonias. La decisión de acabar con el colonialismo británico no apareció de la nada en 1945. Churchill y Roosevelt incluyeron esa cláusula en La Carta del Atlántico (1941). El Primer Ministro Británico exigió entonces que Estados Unidos también diese la independencia a Las Filipinas.



Segundo, Feef se nos revela como una imperialista de la vieja escuela puesto que la gran mayoría del imperio quería ser independiente. Tercero, ¿qué poder representaban las colonias británicas si en menos de un mes Japón se tragó todas las del Sur de Asia, llegando hasta la frontera de la India?  y si no fuera por los americanos los japoneses se hubiesen apoderado de Australia.

Además de estúpida, irresponsable y frívola, Feef se hace más antipática por culpa de su interprete. Emma Appleton es pésima actriz. mueve la cabeza como si tuviera Parkinson, sus ojos saltones siempre están a punto de salirse de sus orbitas y en momentos de crisis solo sabe poner expresión entre aterrada o estreñida.



Lo que hace Traitors es imponer un esquema de cómo se tratará el drama de la Guerra Fría de ahora en adelante. Primera regla,  presentar a la CIA y sus equivalentes como al servicio de los americanos “millonarios quienes eligen quien debe ser el Presidente de USA”. ¿En serio? ¿Ellos eligieron a Obama, Clinton y Jimmy Carter? Segunda regla, los agentes de MI5 o son ineficientes o son más cerdos que los americanos. Tercera regla, el agente/protagonista permitirá que su vida personal guie sus pasos, desobedecerá a sus superiores,  y dejará estelas de cadáveres tras de sí o generará más problemas a sus colaboradores que a sus enemigos.  El verdadero enemigo de la felicidad de los individuos de países angloparlantes parecieran ser los servicios secretos.

SUMMER OF ROCKETS

En el mismo 2019, la televisión británica volvió a la carga con otro cuento de espionaje en la alta sociedad. Summer of Rockets es un proyecto de Stephen Poliakoff por lo tanto es más liviano y satírico que Traitors. Además, se supone que es un proyecto personal puesto que cubre una anécdota sacada de la vida familiar del autor.

Estamos en el verano de 1956, un verano londinense que se caracterizó por dos sucesos: un cohete estadounidense que nadie sabía dónde iba a aterrizar,  y el que fuese el último año en el cual las jovencitas de la alta sociedad fueron presentada a su Reina. Estos dos sucesos van a jugar parte importante en la vida de Hannah Petrukhin, una adolescente judía que está aterrorizada ante la posibilidad de que el cohete vagabundo aterrice sobre su cabeza. Mas terror le inspira la presentación en la Corte Isabelina y todo lo que conlleva ser una debutante.



Si Poliakoff hubiese cifrado su cuento en Hannah (Lily Sacofsky la Esther de Sanditon) le hubiese quedado que ni pintado por Rubens, pero como mentalmente es tan desorganizado como Servidora,  prefirió hacer un pastiche de espionaje,  conspiraciones neofascistas,  misterios familiares, etc.. El resultado es que confunde y aburre al espectador.



Se alza el telón en las famosas carreras de Ascot.  Samuel Petrukhin (Toby Stephens) de frac y chistera viene arrastrando a su familia y a su socio afroamericano también de chistera (ya parecen cocheros)  que arrastran cestas de picnic. Quieren entrar al Palco Real, les impiden el paso. Petrukhin insiste en que están invitados…. Nunca sabemos si los dejaron pasar o no, puesto que los vemos un poco más tarde despatarrados en el pasto comiendo sándwiches. Las pobres mujeres con sombrerazos (típicos de Ascot) y vestidos con falsos almidonados como era la moda,  no vienen equipadas para un picnic campestre y se ven incomodas.



Entonces el pequeño Sasha (un adorable Toby Woolf)  practica uno de los muchos actos de desaparición que hará a lo largo de la serie. Todos corren buscando a Sasha que es recuperado por Mrs. Katherine Shaw (una Keely Hawes exquisita) , una gran dama de sociedad. Katherine los presenta con su esposo que resulta ser Richard Shaw (Linus Roach), miembro del parlamento y celebre héroe de guerra.



Los Shaw simpatizan con Los Petrukhin y los incorporan a su círculo social. Esto le viene bien a Samuel que tiene una obsesión, ser parte de la elite. Hijo de un refugiado de la Rusia estalinista, Petrukhin ha hecho una fortuna moderada gracias a la creación de aparatos para gente con problemas auditivos.  Entre sus clientes se cuenta Winston Churchill y ahora la tía Mary (Dame Claire Bloom) , parienta de los Shaw.



La última invención de Petrukhin es un localizador de personas, lo que en los 80 llamábamos beepers. Esto lo hace muy atractivo a la gente que conoce en casa de los Shaw. Todo parece ir de acuerdo con los planes de Samuel, un buen hombre, pero tan esnob y pomposo que no repara en el daño que su arribismo está provocando en sus hijos. Embute al inocente Sasha en una de esas horripilante escuelas tipo Gordonstoun, donde el pequeño sufre tanto como el Rey Carlos III.

A Hannah la embarca en un curso de etiqueta, presentaciones, bailes y humillaciones constantes sin reparar que es una chica poco sociable que vive con la nariz metida en libros y periódicos y que le interesa más lo que ocurre en el mundo que aprender a hacer reverencias. Tanto Hannah como Sasha encuentran refugio en la cariñosa Kathleen que oculta un secreto. Hace cinco años de la misteriosa desaparición de su único hijo.



Todo esto ya sería suficiente para trabajar un buen argumento, pero Poliakoff no resiste la tentación de introducir el tema del espionaje. En la vida de Samuel aparecen unos extraños duendes, se dicen agentes de MI5 y lo reclutan para espiar a los Shaw y a sus amistades. A cambio le ofrecen un jugoso contrato con la Real Fuerza Aérea que está interesada en su localizador. Si se rehúsa, arruinarán su negocio que ya está bastante abollado.

Como Samuel no es espía,  y es bastante torpe, pronto lo descubre Lord Wallingdon ( Timothy Spall) , un asiduo visitante a las reuniones de los Shaw. Wallingdon le revela a Petrukhin que los agentes que lo han contactado trabajan en realidad para la Unión Soviética. Petrukhin no sabe a quién creerle: Sasha huye de la escuela, Hannah huye de la casa, Petrukhin se está enamorando de Katherine,  y su vida está en peligro.



Ya al final,  le tomé el gusto a la serie. Me caían bien Sasha y Katherine, pero el cuento de los espías a la par de inverosímil era aburrido. La tesis de Summer of Rockets es que en el Reino Unido operaba un círculo de aristócratas resentidos cuyo nacionalismo fascista era más peligroso que el comunismo. Sin negar lo peligroso de uno tampoco se puede creer que los del otro bando eran los buenos. Summer of Rockets fue muy poco apreciada por crítica y público en Inglaterra. Curiosamente ningún streaming importante ni canal estadounidense la compró. Yo ahora he podido verla gracias al Canal Roku. En Sudamerica la pasó Film&Arts.

SPYCITY

En el 2020, esta fascinación con la Guerra Fría nos trajo la insoportable SpyCity  (AMC)cuyo mayor defecto es su protagonista. Dominique Cooper es feo, trabaja mal y desde que interpretará a Ian Fleming que se cree James Bond. Ahora interpreta un personaje que se parece al Comandante Bond. El Capitán Fielding Scott es un reconocido agente de MI5 que ha caído en desgracia. Hace un par de años mató en un baño de Berlín a otro agente llamado Haldane. Nadie le cree que lo hizo en defensa propia. Su prestigio y apoyo de algunos de sus superiores le ha evitado un juicio deshonroso, pero lo tienen relegado a un trabajo de oficina.

Manfred Ziegler, un famoso científico de la Alemania del Este, quiere huir a Occidente con su esposa e hija, pero exige que su rescate sea dirigido por su amigo de la infancia, Fielding Scott. Fielding sale del cuarto de escobas y es enviado a Berlín. La defección de Ziegler es tan importante que el operativo involucra a la CIA, y a los servicios de inteligencia franceses que envían a Severine Bloch a representarlos. Madame Bloch ha sido amante de Scott y vuelve a serlo. Eso me arruinó de la serie, porque la actriz es fea, trabaja mal, anda mal vestida, el personaje es antipatiquísimo y no se entiende por qué Scott sigue con ella ya que tienen tanta química como un cocodrilo con un dinosaurio.



En Berlín, Fielding comete una serie de burradas que acaba con una masacre de la Familia Ziegler. Scott vuelve a caer en desgracia y comienza a operar sin seguir órdenes. Fielding acumula tareas, debe descubrir quien delató la defección de los ZIegler, quien estuvo detrás de la muerte de Haldane, debe encontrar al torturador nazi que mató al esposo de Severine y hasta combatir una chantajista en su oficina.

Los esfuerzos de Scott son una sarta de metedura de patas que deja una estela de cadáveres tras de él (cuatro de ellos mujeres incluyendo una nenita).  Lo extraordinario es que, a cada rato, alguien le da pistas al torpe Fielding de que se avecina una división total de Berlín que devendrá en el famoso Muro y él no le hace caso. La escena final de Fielding intentado pasar las barricadas soviéticas en un vano intento por rescatar a dos de sus ayudantes (mujeres, por supuesto)  nos deja claro que la serie aparte de misógina le hace un flaco favor a Mi5 y a sus agentes.

La CIA aporta dos agentes al cuento: uno es un ex camarada de batalla de Scott. Es gay lo que lo hace vulnerable a chantajes y acaba recibiendo una bala dirigida a Fielding. Su jefe es un inútil inofensivo al que Scott erróneamente cree ser un “topo” de la KGB. Los rusos son vistos como entes peligrosos, pero corruptos. En cambio, la Stasi es un equivalente moderno de la Gestapo y no sorprende que contraten a criminales de guerra salidos de esa organización.



IPCRESS FILE

Mucho más equilibrada les quedo a los de la ITV su adaptación del Ipcress File de la que ya he escrito una reseña. La recomendé y la sigo recomendando porque es lo mejorcito de esta extraña cosecha de espías que ya no saben para que bando deben trabajar Eso no quita que tenga sus bemoles. Lo mejor de la serie sin duda es el Mayor Dolby,  el personaje de Tom Hollander que no solo se beneficia de tan buen actor, sino que además presenta más matices que los que le diera Len Deighton.

Como en el libro y en el filme original, Dolby termina traicionando a sus superiores y a su país, pero ahora tiene un motivo fuerte: el amor. Todo lo hace para proteger a una científica rusa (Interpretada por la gran actriz checa Anna Geislerova) de la que se ha enamorado. Resulta que la buena pieza rusa es una equivalente femenino a “los agentes Romeo”. Por suerte los leales asistentes de Hollander descubren la trampa y rescatan al jefe.



Si esta fue la mejor subtrama intercalada, la peor fue la del agente de color de la CIA. Aparte que la CIA no contrataba afroamericanos en los 60 (ni judíos) resulta extraño ver a un miembro de una raza oprimida siendo tan leal a una agencia de la raza dominante ocupada en experimentos de lavado de cerebro y otras lindezas. Pero espérense tantito.  Paul Maddox es además parte de un subgrupo dentro de la Compañía que ya huele a fascismo. Lo hace motivado por el odio que siente hacia JFK (WTF?). Incomprensible con todo lo que Kennedy hizo por los Derechos Civiles.

Lo que pasa es que Paul está lleno de rencor por el abandono que el presidente hizo del comando que desembarcó en Bahía de Cochinos. A ver, paren un poquito. Lo que sé es que en ese desembarco en Cuba solo participaron exiliados cubanos, y Maddox no lo es. Lo cierto es que si hubo un mínimo de estadounidenses. Dos fueron fusilados en Pinar del Rio por las fuerzas castristas, y cuatro aviadores murieron durante el mínimo enfrentamiento aéreo. Aun así, seria menos descabellado que el personaje fuera cubano, por muy inclusivo que sea Paul.



El Drama de Espionaje en la Televisión Continental

No hay partidarismo de mi parte que motive esta nota. Solo sorpresa de que la televisión inglesa sea tan antiamericana, después de todo lo que este país ha hecho por ello y que si algo se puede decir de la población estadounidense es que,  en general,  es anglófila.

Por otro lado, me incomoda que en el esfuerzo de denigrar los servicios de inteligencia occidentales se blanqueen los defectos soviéticos o las atrocidades estalinistas. Algo que denota irresponsabilidad histórica. Como ejemplo podemos ver como el drama de la Guerra fría es puesto en escena en otras naciones.

En la excelente Shadowlines, vemos los manejos retorcidos de americanos y soviéticos en a Helsinki de Los Cincuenta. Sin embargo, la agencia finesa que protagoniza este relato no es muy diferente a ellos. Su excusa es que ellos no están usando a Finlandia como lo hacen CIA y KGB sino defendiéndola,  incluso de peligros interiores como un auge de neofascistas y un presidente impresentable.



Lo mismo en Gloria donde no se sabe quiénes son peores,  si el represivo y colonialista gobierno de Oliveira Salazar, si los estadounidenses que lo apoyan,  o si los soviéticos que buscan destruirlo. El protagonista, un producto de la elite portuguesa, ha sido reclutado como ‘topo”  para infiltrar RARET, la radio estadounidense que transmite propaganda a la Alemania del Este.

Joao nos cae mal, vive utilizando gente , sobre todo mujeres, muchas de las cuales pierden la vida o quedan deshonradas por su culpa. En eso se parece a Fielding Scott.  Vemos que los agentes rusos son tan torturadores como los lusitanos. En cambio, los americanos son más decentes. No importa mucho porque al final descubrimos que Joao trabaja para su beneficio y es motivado por algo sublime: el amor. Como el personaje de Tom Hollander en Ipcress File su traición se basa en lealtad a la mujer que ama. La diferencia es que el Mayor Dalby traiciona a su reina y Joao a los soviéticos.



Ni en Gloria ni en Shadowlines tenemos esa llantina incesante de sus equivalentes británicas, con quejas sobre superiores estrechos de mente y aliados que humillan con su apoyo. No hay un “los americanos son malos porque les tenemos envidia” y “quizás los rusos no sean tan malos después de todo” que resulta tan insoportable. No encontramos una equivalente en ninguna serie continental sobre la Guerra Fría ni siquiera en las alemanas.

Si bien las muchas Deutschland, El Mismo Cielo y Weisensee nos muestran como el capitalismo y el consumismo afectan negativamente a la Alemania Federal ( y a la del Este una vez se unan), no expresan un odio por los servicios de inteligencia useños como las tienen los ingleses. En Weisensee que es después de todo una soap opera aparece una visión idealizada del agente de la CIA.

En 1980, Robert, un joven estadounidense decide ayudar a Julia, una chica del Berlín Oriental,  a cruzar El Muro. El plan fracasa y ambos son arrestados. Robert es torturado por la Stasi. La embajada logra rescatarlo, pero debe abandonar suelo alemán sin enterare de lo que puede haber sucedido con Julia.

                                       Robert en manos de la Stasi
 Años más tarde, Robert descubre que Julia, tras salir de prisión, fue asesinada por Falk Kupfer, el mismo mandamás de la Stasi que lo torturó. Tras la unificación de Alemania, Robert regresa a Berlín convertido en un flamante agente de la CIA quien puede darse el lujo de chantajear a Folk que está tratando de ocultar su pasado criminal.

                              Robert agente de la CIA

La CIA también tiene representación positiva en la excelente serie húngara A Besugo. No solo sus agentes han reclutado a Adele Horvath, la estrella de Las Juventudes Comunistas. Gracias a ella llegan al disidente líder estudiantil Szava Szolt. Cuando la policía húngara se dispone a arrestarlo, Szava decide irse a America bajo el amparo de la CIA que además le ha ofrecido una operación que le salvará la vida.

                                  Szava vence a Adele en el debate.

Lástima que sea en países que fueron víctimas del comunismo,  de agentes de la KGB y de sistemas represivos locales,  los que den una imagen (no benévola que es imposible), pero menos negativa de los servicios de inteligencia americanos que la que aparece en las versiones occidentales y principalmente las hechas en suelo británico.

El tema del espionaje en la Guerra Fría reaparecerá este otoño y en el 2023. HBO esta filmando en Rumania MasterSpy, la historia de la defección del mejor agente de Ceaucescu . Entretanto el mismo canal premium nos traje desde la semana pasada, García, la nueva producción española (de MAX) que nos cuenta las aventuras de un agente secreto perfecto creado en los laboratorios franquistas en plena Guerra Fría que es descongelado en el Siglo 21. Veremos como tratan el tema y si caen en los mimos errores del producto británico.

 

martes, 21 de junio de 2022

El Culto al Delator en la Órbita Comunista: A Besugo (El Informante) de HBO

 


En abril, HBO trajo un núcleo de series de la Europa Oriental. Entre ellas mi primera serie húngara. No es de época, pero situar la trama en Budapest en 1985, un par de años antes que la caída del Muro de Berlín ya la traslada a la Edad de las Tinieblas de un estado policía, con represiones de libertad y delatores en cada esquina, muchos de ellos extorsionados por el régimen. Aunque no muy apegada a la historia real, es una fábula sobre la degradación humana bajo un gobierno totalitario,  y bien pudo pasar.

Lo que más me impresionó de El Informante (la voy a llamar Besugo para no confundirla con la serie checa del mimo nombre) es un lugar común en historias que tienen lugar en la órbita comunista durante la Guerra Fría. Como justamente estoy viendo otras series que tocan el tema, aprovecho de explorar y comparar los leitmotivs que reaparecen en Besugo.

La delación no es única del mundo comunista, pero cuando es acompañada de chantajes,  se vuelve una actividad idónea en estados policía y regímenes totalitarios. Hay gente que delata para salvar su vida, a su familia o parejas; hay otros que lo hacen por creerlo su deber patriótico; y los hay que lo hacen por dinero o maldad gratuita.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Henri-George Clouzot comenzó su carrera en el cine francés con la perturbadora El cuervo, una crónica de un pueblecito done el hobby común era espiar y delatar a sus vecinos. Los alemanes estaban encantados, veían el filme como una muestra de la corrupción gala que sin siquiera un poquito de presión, ayudaba al invasor acusando a su propia gente.



Aunque todo cuerpo de policía tiene sus soplones e informantes, no entran en esa dinámica dos elementos que caracterizan a la delación bajo gobiernos totalitarios: la corrupción de los funcionarios que obligan a alguien a espiar a sus amigos y conocidos,  y la cruel coacción que ejercen sobre un chivato al que amenazan, pero no protegen,  tal como ocurre en Besugo.

Así se Construye un Delator

Geri Demeter es un joven provinciano que va a estudiar en la gran ciudad. Aunque la trama tiene lugar en 1985, Geri se ve más cercano en look y vestuario a los chicos de Happy Days que a los que conocerá en Budapest. Esto ayuda a crear una imagen de un protagonista tímido y poco mundano.

Para cuando Geri sube al tren ya sabemos algo de él, que es introvertido, teme a los conflictos, es hijo de un mecánico, viene de una familia bien avenida, y tiene un hermano menor asmático al que quiere mucho. Agreguémosle que la gran contribución de Geri al mundo ha sido ser campeón de ajedrez, pero las autoridades comunistas destruyeron su carrera.

                                            Geri se despide de su familia

El viaje de Geri es interrumpido por dos agentes de la policía que lo arrastran hasta un vagón donde conocerá al Coronel Imre Kiss. Este repelente individuo le comenta a Geri que compartirá programa de estudios (economía) y hospedaje con Stolz Szava. Resulta que Szava,  que fue compañero de Geri en la primaria,  ahora es el líder de un grupo disidente que tiene mucho arraigo entre el estudiantado.

                                         Geri se despide de su libertad

La idea es que Geri se haga amigo de Stolz e informe a Kuss de los planes del díscolo líder. Si no lo hace, Kiss impedirá que su hermanito reciba una indispensable medicina para el asma. Apenas se apea del tren, Geri llama a su padre. El aterrorizado mecánico aconseja a su hijo obedecer en todo a sus superiores y no volver a hablar del tema en un teléfono público. Al salir de la cabina telefónica, Geri se tropieza con una guapa jovencita. Se trata de Kata, hija del famoso escritor Josta Szabo , y pareja de Stolzl.



Josta y Kiss fueron en su juventud grandes amigos. Mientras que Kiss ascendía en el Partido, a Josta lo expulsaban por haber escrito algo que disgustó al régimen. Tenemos un flashback a cuando las hijas de ambos eran pequeñas. Josta se queja de que, debido a su caída en desgracia, solo se le permite publicar libros infantiles. Kiss le aconseja escribir algo que guste al Partido. Aparentemente Josta le hizo caso, puesto que cuando lo vemos en 1985 es un escritor reconocido, ha ganado el premio nacional de literatura, vive en un holgado departamento,  y tiene a su hija en la universidad.

En cambio, Kiss está comprimido en un pisito miserable donde se la pasa peleando con su mujer y una hija que de día está a punto de ser expulsada de la escuela pública por andarse besando con muchachos,  y en la noche canta en un barucho. Kiss cree que con un apartamento más grande su vida cambiará. Toda esta desubicada faramalla es para volver a caerle en gracia a las autoridades y conseguir un mejor sitio para vivir. Kiss comete varios errores, el primero es trabajar al margen de sus superiores, el segundo reclutar a alguien tan ingenuo y poco ocurrente como lo es Geri.

                   Kiss se enfrenta al desprecio de su hija

Geri, El Improvisador

El chico no sabe ni dónde empezar la misión que le han encomendado, pero corre con suerte. Su compañero de cuarto es Matte, el gran proveedor de la universidad. Hijo del capitán de una barcaza del Danubio,  tiene a su alcance productos de Occidente imposibles de conseguir en Hungría. Matte está a cargo de traer cervezas para una de las fiestas de Stolzl y lleva a su compañero de cuarto a ella.

En la fiesta, Geri reconoce a Kata y se acerca a sonsacarla. A la chica no le gustan los preguntones y menos los desconocidos. Alerta a Barnabas, un ex astro de futbol amateur que ahora se ha convertido en mano derecha y guardaespaldas de Szava. Barna expulsa violentamente a Geri de la reunión.

Desesperado por salvar a su hermanito, Geri toma medidas extremas.  Comienza a seguir a Stolzl y descubre que ha mandado imprimir cientos de panfletos anti-gobierno que él y sus secuaces planean lanzar por las ventanas desde diferentes puntos de la universidad. Geri alerta a Kiss quien se frota las manos ya viéndose dueño de un gran piso.

                            Kiss atrapado en su miseria

Solo que Geri sufre un súbito ataque de conciencia y cuando ve llegar las patrullas de policía avisa a Stolzl y a Kata. Los tres son arrestados. No solo Kiss pierde la oportunidad de un nuevo domicilio, se convierte en el hazmerreír de sus colegas. Va a la cárcel y golpea a Geri. Este se defiende diciendo que ahora ha conseguido la confianza del grupo, pero se equivoca. La intuitiva Kata cree que hay un espía dentro de su organización y Barna desconfía del “nuevo”.

Kiss proporciona a su “topo” una grabadora propia. Una Supraphon imposible de conseguir en Hungría. A pesar de que la torpe instalación de Geri provoca una caída del implemento, logra grabar conversaciones peligrosa del grupo en un bar. Para convencer a Stolzl de su adhesión, les cuenta que su sueño fue competir en el extranjero, pero el gobierno se lo impidió. Stolzl le cree, y Kata,  que está enojada con el líder, también se le acerca a Geri. Solo Barna sigue sospechando.



Geri todavía es descuidado e inexperto. Se pone a escuchar la grabación en su dormitorio, entra Matte con su pareja de turno. Se extasía ante la grabadora que ni su padre tiene. Geri dice que se la ganó en una competencia internacional de ajedrez y ofrece vendérsela a su compañero de cuarto a cambio de medicamentos para su hermano.

Matte se lleva a su compañera y a su grabadora al cuarto de Barna. Este llega y los encuentra teniendo sexo en su cama. Enfurecido,  golpea a Matte y descubre la grabadora. Matte le cuenta donde la consiguió y Barna cae en que el nuevo es un mentiroso. Avisado, Stolz se lleva al sospechoso a un descampado donde,  tras expulsarlo del grupo,  lo abandona. Cuando Geri repara el auto de su líder (el taxi del hermano de Barna) y le confiesa la historia de su hermano, Szava lo vuelve a admitir en su organización.



Stolz confía su máximo proyecto a Geri. Planea hacer un gran festival campestre donde vendrán a dar charlas poetas disidentes, sobrevivientes de la Revolución del 56,  y otros que experimentaron tortura. La idea es exponer a la gente a otra visión y descubrir entre ellos a elementos útiles. Se ha dado cuenta de las dotes de observación de Geri y lo quiere para que detecte esos elementos.

Budapest 1985

Me sorprendió saber que Besugo ha sido comisionada especialmente por HBO. Lo que tal vez explique su calidad estética, su escenografía de interiores, su buen uso de cámara.  La visión de  la universidad nos encandila tal como le ocurre a Geri. Es como entrar en otro mundo.

Contrasta el aspecto provinciano del joven delator con la larga melena de Stolz o el look semi punk de Matte. Vemos esta aura cosmopolita en el vestuario de la chicas, combinación de modas teenagers de filme de John Hughes con toques de Cyndi Lauper y Madonna. También en la música que escuchan y los filmes (todo contrabandeado por Matte)  que ven.



Matte es el mejor ejemplo del nene ochentero trasladado a una sociedad represiva. No sabemos qué es lo que prima en él, ganar dinero, consumir lo Occidental o satisfacer su libido. Ya parece escapado de la saga Porky’s. Y, sin embargo, sabemos que no vive en una sociedad normal, que los ojos del Gran Hermano Comunista rondan por todos lados. (noten el cuarto-bodega de Matte en este video)



En Besugo vemos un comité comunista de estudiantes liderado por Andal, cuyo vestuario y corte de cabello son diametralmente opuestos a los de quienes persiguen. Me ha recordado el Konmosol que dominaba la vida universitaria en la USSR postestalinista de La Reina Roja y que determinaba hasta como debían vestirse las “camaradas”. Lo interesante de Besugo,  que tiene lugar tres décadas más tarde,  es que ya no se les hace caso, incluso se intenta aislarlos. Cuando Andal invita a bailar a Judith, rápidamente una amiga le hace saber a la chica quien es su compañero y ella lo planta en medio de la pista.

         Jovenes comunistas cantan a coro en una excursión campestre

El Deporte como Escalera Social

Otro detalle que reaparece en series parecidas es la hipocresía de un régimen que asegura ser igualitario, pero siempre alberga una elite sea de funcionarios privilegiados o artistas y sobre todo deportistas. Geri,  sencillo,  apocado y sin grandes ambiciones,  nunca pensó que podría haber llegado alto como ajedrecista, pero si lo supo Barna quien casi llegó a ser parte de esa elite al ser la estrella de la selección de futbol nacional. Un jugador contrario lo acusó de faul. La acusación era falsa, pero el acusador, hijo de alguien prominente en el partido, consiguió destruir la carrera futbolística de Barna empujándolo hacia las huestes de Stolz Szava.

Esta obsesión de destacar en el deporte como una forma de movilidad social adquiere toques siniestros en dos series alemanas. Weissensee fue todo un éxito en Alemania llegando hasta cuatro temporadas y cubriendo la última década del comunismo germano del Este. Apodada “la telenovela de la Stasi”, la serie sigue las pautas del culebrón más añejo con malentendidos, secretos, interferencia familiar y hasta el robo de una bebé.

La variedad es que el típico romance joven rico-niña pobre aquí se reinventa con los amores entre Martin, hijo de Hans Kupfer, alto funcionario de la policía secreta y Julia Hausmann, hija de una cantante disidente. El gran villano de esta saga es Falk Kupfer que, como Imre Kiss, se mueve no por ideologías sino por ambición y oportunismo. Así Falk llega a desplazar a su padre en la Stasi, atrayendo la atención positiva de sus superiores con su motivación implacable y total falta de escrúpulos.

                     Martin y Julia
                         Falk Kupfer, el intocable

En la Segunda Temporada, le llega el escarmiento a Falk cuando su único hijo, un campeón olímpico de gimnasia , colapsa con una extraña enfermedad que está acabando con sus órganos vitales. La diálisis casi lo mata. Hans Kupfer cree que se trata de una droga que se rumora les administran a los atletas. Tan secreto es el experimento que el cobarde Falk no se atreve a investigar temeroso de las consecuencias que pueda tener sobre su carrera. Es su padre quien descubre que la droga y la diálisis son incompatibles.

Mas sórdida es la historia de la pequeña Clara en El Mismo Cielo. Esta historia que tiene lugar en la Alemania del Este en 1974 se centra en Lars, un “agente Romeo” entrenado por el estado para seducir mujeres para sonsacarles información. Lars es enviado a Berlín Occidental en su primera misión, pero la trama se enfoca también en la familia que dejó atrás, entre ellos su primita Clara.

Una excelente nadadora, Clara puede integrar el equipo olímpico, una posibilidad que entusiasma a su ambiciosa madre que ya se ve gozando de insospechados privilegios. Algo sospechoso es que el entrenador convoca a los padres de las nadadoras y los hace recitar,  como si fuesen nenes de primaria,  que no interferirán en su trabajo.

                            Clara quiere ser campeona olimpica de natación

Lo próximo que vemos es a este individuo haciendo que sus alumnas se traguen unas pildoritas azules que no serán Viagra, pero ciertamente contienen hormonas. En unas semanas,  el vello corporal comienza a crecerle a Clara que pronto tiene una espalda y una pancita peluditas como las de un osito de peluche.

                      Su horrorizada madre ve la metamórfosis de su hija

Al lado de este horror de filme de licántropos, hasta parece más sana la agonía de Klavda de Los Optimistas, la serie rusa que nos mostró que para ser deportista elite en la Unión Soviética había que acostarse con el coach. Al menos en la vida real, la famosa Nadia Comaneci tuvo que acostarse con el hijo del dictador de Rumania.

El Alto Precio de Huir

Si vemos que el ingreso a las elites rojas tiene un precio tan alto, se entiende que haya tanta disidencia entre los jóvenes y tanta añoranza por el mundo del otro lado de la Cortina de Hierro. Su revolución comienza con un sueño de huida. En Besugo, Stolz confiesa a Geri que su sueño es ir a Austria a reunirse con el hermano que logró cruzar la frontera.

 Tan conscientes de lo peligrosa que era esa rebeldía,  que las autoridades comunistas castigaban duramente la defección al Occidente. Recordemos que, en Bohema, Milos Havel es condenado a ocho años de cárcel por haber intentado huir a Alemania. En cambio, el hombre que lo ayudó recibió cadena perpetua.

En Weissensee, Julia Hausmann atrae la atención de la Stasi cuando planea huir al otro lado de Berlín. Los túneles y redes secretas de excavadores que ayudan a ese peligroso cruce del muro es un tema que hemos visto en series de otros países desde la española Dime quien soy hasta la comedia negra de Netflix Muñeca Rusa.

               Julia es detenida por la policia. Lo próximo será la Stasi

En The Same Sky, la red que cava un túnel con la tenacidad de osos hormigueros,  está compuesta por gente vulnerable, miembros de la comunidad LGBTQ. Como explica Axel,  maestro de biología y tío de Clara, a su nuevo amante, el inglés Duncan, la supuesta tolerancia del socialismo germano es un mito. No se persigue a los homosexuales,  ni se les encarcela, pero son vistos con sospecha y vigilados constantemente. Un paso en falso explica Axel,  “ý acabamos en el manicomio”.

                    Axel se prepara para ayudar a cavar el tunel de la libertad.

Duncan ha venido al  “otro Berlín” a ofrecer tours para los turistas libres. Como si los alemanes del Este fueran animales dignos de ser exhibidos. Solo que Duncan también ha notado el apetito de los ciudadanos socialistas por los productos occidentales. Algo que el Matte de Besugo explotará en Budapest once años más tarde mercadeando lo occidental sean videos, tangas o música.

La música juega un rol en el listado de actividades subversivas de las autoridades soviética. Por algo en Besugo, Judith encuentra respiro a la estrechez y aislamiento de ser hija de policía,  cantando música rock en un tugurio. En Weissensee la música es vista como enemiga del estado. En la primera temporada,  el tena principal es “silenciar” a la famosa Dunja Hausmann que insiste en cantar temas prohibidos sea en tours por Occidente o en el funeral de su hija. Al final de la temporada,  la policía hace una redada en una fiesta punk clandestina y arresta a los festejantes acusándolos de ser reaccionarios por escuchar esa música anárquica.



Pero el mayor ejemplo de la guerra soviética en contra de la música lo vemos en el triste pero bello filme checo Rytmus v Patach o Notas de Libertad o The Sound of Freedom  (está en Eurochannel y en IMDB).  Inspirado en un relato de Josef Skovercky , cuenta la historia semiautobiográfica de Danny, un joven musico integrante de una orquesta de swing en la Praga de 1950. Esta orquesta atrae la atención de los funcionarios de la recién comunista Checoeslovaquia quienes los califican de capitalistas y occidentalistas. La razón es que muchos de los integrantes vienen de familias burguesas.

La policía secreta ataca al miembro más débil. La cantante Marcela Razumovska, hija de un conde, ha quedado atrapada junto a su hermano en un país comunista mientras que sus padres han logrado llegar a Viena. Por intentar seguirlos, el hermano ha cometido el imperdonable crimen de querer huir del paraíso comunista y acaba en trabajos forzados en una mina de carbón. Marcela es manipulada con la amenaza de aumentar el tormento del hermano y la promesa de liberarlo si colabora. Así se la convierte en una informante.







Chantajeando a los más Débiles

Ese es un patrón que vemos repetirse en estas fábulas: personas vulnerables que son torturadas mentalmente por funcionarios corruptos, ambiciosos e implacables que explotan sus puntos débiles. ”¿Acaso no sois humanos? ”gime Marcela a sus verdugos. “Somos comunistas, Condesa” es la simple respuesta.



En Besugo vemos como Kiss, por conseguir un mejor apartamento, crea un plan lateral, fuera de sus deberes normales, para atrapar a Szava y a su organización. Para eso utiliza a un amateur sin entrenamiento. Demuestra eso la desesperación y estupidez del policía puesto que todo lo que le importa de Geri es que tiene un hermanito asmático, un punto débil que explotar.

Si he usado el nombre de “Besugo” es para no confundirla con El Informante (Herec) , serie checa (está en Eurochannel y en Freevie/IMDB) que nos muestra las razones que convierten a Standa Lanik en informante de la policía secreta en la Praga de 1953. Standa y su hermana Anezka son parias sociales, no tienen derecho a estudiar y para ellos solo existen los trabajos más bajos. La causa de su desdicha es casi absurda. Hijos de un alemán de las Sudeten que murió peleando en el Africa Korps,  su madre fue violada por un SS. Vecinas envidiosas esparcieron el rumor de que su atacante era en realidad su amante. La mujer fue arrestada,  acusada de colaboracionismo. murió en la cárcel y sus hijos serán, por eso, estigmatizados para siempre en una sociedad que no perdona.



Standa cree encontrar una liberación en el trabajo de delator que lo convierte en cebo sexual para atrapar a un catedrático gay, pero se lleva una sorpresa cuando acude a sus jefes en busca de ayuda. Anezka ha sido violada por su casero que tiene buen puesto en el Partido. Los policías lo consideran intocable y le dicen a Standa que no se crea que por trabajar para ellos es uno de ellos, y que puede compartir sus privilegios.

La oda al culto de la delación la pone Weissensee donde Falk Hupfner hace carrera en la Stasi produciendo lo más necesario en un estado policial: denunciantes. La obsesión de Falk es Dunja Hausmann cuya vozmuy admirada en Occidente es considerada un arma en contra de la Alemania “democrática”.  En la primera temporada,  vemos una lucha del policía para doblegar a la cantante. Alcoholizada y suicida, Dunja sucumbe cuando su hija es arrestada. Tras la muerte de Julia, la Hausmann es un guiñapo humano al que ni la Stasi quiere tocar.



Falk no tiene escrúpulos. En tres temporadas lo vemos secuestrar una bebé, provocar la muerte de Julia, hacer golpear a un niño invalido y empujar a su propia esposa a convertirse en espía. Ya solo falta que patee un perro.  Su hipocresía y cinismo alcanzan su máximo nivel en su labor de extorsionar y torturar a todos los cómplices y posibles informantes. Consigue que la jefa de Julia la delate amenazándola con quitarle a sus hijos. ¿Qué crimen ha cometido la pobre mujer por el cual arriesga ir presa? Asistir a una fiesta punk.





Sin embargo, Falk no es único en su familia. A pesar de que Hans Kupfner está desilusionado con su país y la Stasi, él también recurre al chantaje o se convierte en delator cuando le conviene. Para evitar que su hijo menor, el idealista Martin, sea castigado,  Hans amenaza al superior de Martin con hacer público que tiene una “casa chica”. 

Cuando Hans , que ha sido degradado y reducido a dar clases, va en busca de información sobre las drogas que le suministraron a su nieto, su descarado superior le pregunta “¿Y qué tienes para mí? “ Ahí Hans debe entregarle al mejor de sus alumnos. Para saber el paradero de su nieta, Hans no titubeará en chantajear a Falk quien, acercándose el fin de la Era Comunista se ve extorsionado por colegas envidiosos, superiores cobardes,  y hasta por la CIA.

                              La Familia Kupfner: el rostro humano de la Stasi

Una curiosidad de algunas de estas series es que no llegamos realmente a sentir mucha lástima por las víctimas del chantaje. Dunja Hausmann es arrogante, cobarde y siempre culpa a los demás (principalmente a su hija) de sus desdichas. La pobre Julia es torpe e impulsiva, y tanto Martin como Vera pecan de ingenuos, Aunque vienen de una familia de Stasis,  nunca se esperan las trampas, la injusticia y la represión que experimentarán ellos y la gente que aman.

Al inicio de Besugo, Geri es demasiado timorato, demasiando introvertido para caer bien, pero es un encanto comparado con el controlador, prepotente y muy machista Szava Stolz. El descubrir que no es idealismo lo que lo motiva sino la búsqueda de inmortalidad no lo hace buena persona. Pero Geri también descubrirá que el hermano por el que se ha sacrificado se ha vuelto un adolescente indolente e insolente.

Lo más extraordinario de A Besugo y que la hace diferente a otras series parecidas es que no es un himno de libertad, no es una promesa de que la caída del comunismo traerá felicidad para todos. No sabemos quiénes tomarán las riendas. No vemos nada preparado para ese momento. La organización juvenil que Szava lidera es inmadura e ingenua. Sus miembros tienen una visión bucólica del campo y su gente que creen es mejor que la corrupción urbana y saben más de cantar viejas canciones folclóricas que invocan un rancio nacionalismoque de crear leyes para cambiar la sociedad. Al final huelen un poco a Blut und Boden y al gobierno de Orban.





Aunque A Besugo es la primera de sus producciones húngaras, HBO ha dejado todo en manos magyares y eso le da un sello distintivo, menos occidental y libre de prejuicios woke.  Visualmente,  en términos de exteriores, lo único que impresiona son las vistas de la llanura húngara. Todo lo demás es un reflejo de una sociedad que gustaría ser más rica y más occidental y más consumista, pero se queda en mediocre, inacabada y estropeada con edificios feos y mal tenidos. Las actuaciones son buenas, pero los actores se ven muy viejos para representar universitarios y tampoco corresponden a estándares de belleza de Hollywood con la excepción de Julia Szasz  (Kata).



No voy a dar spoilers, pero el final es interesantísimo. Los revolucionarios se dividirán entre los que sigan corrientes medioambientalistas (como ocurre en Weissensee ) que parece que fue la mejor avenida para derrocar al comunismo; otros juran lealtad a USA y Occidente;  y otros simplemente sobreviven balanceándose como surfistas en una ola esperando llegar a la orilla sin ahogarse.

¿En ese caso qué hacemos con el tema del informante?  ¿Debemos admirar al Besugo puesto que Geri ha madurado, desarrollado mecanismos de defensa y adquirido autorrespeto gracias a su sórdido empleo? ¿Debemos desearle un castigo a él y a otros que vemos en otras series,  obligados a arriesgar vida y convicciones para proteger a terceros?  Creo que la respuesta se la da Geri a Kata:  “La libertad es magnífica, pero no a costa de los que amas”. En un mundo totalitario todo pasa a ser cuestión de prioridades.

Me ha sido fácil amar a los personajes de la serie porque sé poco de la historia reciente de Hungría. Aun después de leer las quejas de personas que vivieron esa era y militaron en la oposición, yo puedo verla como una fábula. Dicen que la recreación de la atmosfera es casi impecable. Yo recuerdo esa ropa Ochentera como esa falda de mezclilla  de Kata que usé por casi tres años, muy útil para combinarla con todo tipo de prendas y ocasión.

                              Yo usé mucha de la ropa que se ve en la serie
                                 Malena y una falda como la de Kata, verano 1984

Por otro lado, aunque visualizo la historia como ocurriendo en un país inventado, con conciencia que la oposición húngara comenzó a fines de los 80 y que no tuvo realmente lideres, la sigo por el tema del delator y de su dilema moral y como este personaje surge bajo determinado regímenes políticos. Los expertos se han quejado de que es inconcebible ese reclutamiento de Geri puesto que no sigue el protocolo oficial del gobierno de Kadar en lo que se refiere a los informantes.

Lo que olvidan es que Imre Kiss es un fracasado que opera movido por la desesperación para no ser aplastado por su propia mediocridad. Eso lo lleva a una maniobra personal que no sigue reglas formales y que como todo en el Coronel Kiss devendrá en un fiasco. Cree que acosando y aterrorizando a Geri (tal como él funciona en medio de su propio terror de ser acosado por sus superiores) logrará su empeño. No actúa de manera racional. Es un bruto.



Los críticos han dicho que Geri pudo rehusarse. No lo creo, la personalidad retraída del campesinito, su desorientación en un mundo desconocido y el haberse ya tenido ya que doblegar ante el régimen al renunciar a un premio seguro de ajedrez,  lo predestinaban a trabajar para Kiss. La guinda del pastel fue el consejo del padre de obedecer en todo a la autoridad. Que Geri sobreviva, aprenda y eventualmente maneje la operación es en crédito a su inteligencia y conocimiento de estrategias de ajedrez que lo llevan a saltar al tablero político. Como le dice Kata al final,  todos los buenos consejos que le dio a Szava funcionaron a favor del movimiento.

Contenido Violento o Gory: Palizas de la policía y en una pelea, Geri cierra la boca de un bravucón incrustándole un anzuelo en la mejilla. Hay una escena de torturas en el capítulo final

Contenido Sexual: Muchas escenas de cama, pero no hay desnudos, con la excepción de Geri en la ducha y es de espaldas.

Contenido Feminista: Szava es un machista total. Trata con igual desdén a sus enemigos, subalternos y a Kata. Dice públicamente que no cree que las mujeres deban gobernar. En el debate público sobre las fallas del capitalismo vs las fallas del comunismo, Stolz vence a la comunista Adele Horvath para luego meterse en su cama. Sin embargo, al final vemos como Adele, Kata y hasta Judith,  demuestran ser más patriotas y buscar maneras más viables que la violencia para crear una Hungría mejor.

                                          Adele y Szava, rivales en el estrado
                             Pronto serán compañeros de cama

Factor Diversidad: En un flashback, vemos a Imre chantajeando y reclutando un sacerdote homosexual. Aparte de eso no hay otras expresiones de diversidad en este relato.