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jueves, 3 de enero de 2019

2018: Lo Mejor del Drama de Época



2018 fue un año errático en lo que respecta al Period Piece. Comenzó como caracol con ofertas mediocres y acabó como El Correcaminos derribándonos con tanta excelencia. Aquí les dejo lo mejor que nos ofreció el género (en mi arrogante opinión).

Mejores Series de Época:

 Definitivamente ”Babylon Berlin” cuya primera temporada debutó en Netflix en enero, para ser rápidamente seguida por la segunda.  Este Noir televisivo demostró que es en Europa Continental donde no se teme hacer televisión con clase.

Los adaptadores supieron equilibrar todos los aspectos de la Republica Weimar, hasta los más sórdidos (fuera en la pornografía o la política).  La adaptación ha suavizado el tono superficial y cínico de las novelas de Volker Kutscher, humanizando a los personajes. Gracias Netflix por comprarla.

Segundo puesto para “My Brilliant Friend”:

Todas las críticas que le cayeron a Saverio Costanzo de parte de feministas que creían que no iba a poder contar un relato tan femenino, se las han tenido que comer. Bajo la guía de Elena Ferrante, y la dirección de Costanzo, esta producción ha resultado la encarnación de la novela y del espíritu en que fue escrita.

La recreación del Rione, el contraste con Nápoles e Ischia, la descripción de la lucha de Lila y Lenú por superarse, sus desencuentros con su condición de hembras en un mundo patriarcal, todo ha quedado plasmado en nuestras pantallas. Lástima que HBO no supo mercadearla mejor y la colocó en mal horario y mal enmarcada.

Tercer Puesto para “Patrick Melrose”.

La serie de Showtime me presentó a las novelas de Edward St. Aubyn, me reconcilió con Benedict Cumberbatch y me demostró que mi pasado es digno de un period piece. A través de diez alucinantes episodios seguimos a Patrick por la idílica campiña francesa de los 60, escenario de la peor pesadilla que puede sufrir un niño; por mi Nueva York Ochentera donde un Patrick joven se droga, intenta suicidarse y,  de paso,  trata de deshacerse de las cenizas del padre; para luego llegar a una cena de gala en la Inglaterra de los 90s que termina siendo una especie de reunión familiar plagada de fantasmas y demonios que un Patrick, ya maduro,  intenta exorcizar.


Ni Oscar Wilde en éxtasis hubiese podido mezclar lo dantesco con lo psicodélico de tal manera. Maravillosos paisajes y maravillosas actuaciones particularmente memorables:  Holiday Granger como la hippie convertida en condesa, y Pip Torrens, como siempre inigualable, como el padrino de Patrick, un malévolo esnob.

Mejor Actuación Femenina:

Las cuatro protagonistas de “My Brilliant Friend”. Cuatro jóvenes debutantes nos llevaron a conocer a Lenú y a Lila, las amigas estupendas escapadas de las novelas de Elena Ferrante y que gracias a Gia Girace, Margherita Mazzucco Elisa del Genio, y Ludovica Nasti ahora tienen rostro. Si tuviera que elegir a solo una me quedo con la pequeña Ludovica.

Nacida en Pozzuoli, a Ludovica ya la comparan con su coterránea, la gran Sophia Loren. En su cuerpo finito (que nos recuerda que, a su menuda edad, ya es una sobreviviente de la leucemia) se encierra el talento para interpretar a una Lila maliciosa y rebelde, pero fascinante.


Mejor Actuación Masculina:

Benedict Cumberbatch sin duda. Nos reímos a la fuerza con ese viaje de pesadilla por Nueva York con un Patrick Melrose drogado emprendiéndola a golpes con un teléfono público, con las ventanas del hotel y hasta con el tanque del baño. A ratos lo vimos riéndose solo, comiendo como Heliogábalo y reptando por el piso de un hotel.

Luego vimos a un Patrick rehabilitado, enfrentando su pasado, mostrándose compasivo con una niñita humillada por la realeza (¡Oh zarigüeya te amo!), para luego odiarlo por serle infiel a su esposa, por tener celos de sus hijos. Finalmente, el clímax en el funeral de la madre, incapaz de hacer un panegírico, y su llanto en las afueras de la capilla combinando ira, dolor e incomprensión ante la crueldad de sus padres. Decir que fue una actuación camaleónica es caer en la pedantería y en la tacañería en materia de elogios.

Mejor Heroína:

Charlotte Ritter (Liv Lisa Friels) de “Babylon Berlin”. Una chica que vive con una familia disfuncional, golpeadora y abusadora y que debe mantener a todos, desde sobrinos que gatean hasta un abuelo senil es realmente heroica. Que para conseguirlo debe prostituirse y que aun así sea optimista, creativa, noble, afectuosa, compasiva y perseverante hasta el punto de que logra convertirse en mujer policía es un modelo mejor que todas las oscuras, retorcidas y egoístas protagonistas que nos propone la Era Me Too.

Mejor Héroe:

No puedo pensar en hombres más heroicos que la tripulación de El Terror y El Erebus. Si ya sé que toda la Expedición Franklin fue un ejercicio de hubris y ánimos colonialistas, pero no merecían esas muertes horribles. La categoría de mi héroe favorito quedó entre el Capitán Francis Crozier (Jared Harris) y su némesis el Capitán James Fitzjames (Tobias Menzies). Debido a que no se respetó la historia ni el final de The Terror la novela de Dan Simmons, Crozier perdió muchos atributos de un héroe, por lo que James gana el premio.



 Sobre todo, porque en James hay una evolución del oficial vanidoso y despectivo al hombre compasivo, devoto de su tripulación y que a regañadientes cobra respeto e incluso afecto por su oficial de mando (¿Somos hermanos ahora, Francis?). Ese discurso en que cuenta su verdadera historia, sus esfuerzos por impedir que su enfermedad cause problemas a los sobrevivientes de la expedición, y su caballerosa muerte son pasaje inmediato al panteón de los héroes. Otra gran actuación de Tobias Menzies.
Mejor Pareja:

Gereon y Lotte de “Babylon Berlin”.  A pesar de que él todavía está dolido por su traición y está su compromiso con Helga, me rehusó a imaginarme a Gereon Rath (Volker Vruch) con otra mujer que no sea Lotte. El romance entre ambos es una verdad anunciada desde el día en que la prostituta-metida a detective lo encontró drogado y sucio en el baño de los hombres de la Fortaleza Roja.

En este cuento se han rescatado mutuamente, han peleado, se han mentido, pero han aprendido a respetarse. No puedo pensar en mejores bases para una relación sentimental duradera.

Mejores Villanos:David y Eleanor Melrose. 


No hay duda de que Hugo Weaving se sacó los zapatos con un papel que pocos se atreverían a interpretar, un anfitrión antisocial, un marido golpeador y torturador, y la guinda del pastel, un pedófilo que viola a su propio hijo.

 David Melrose fue el villano del año. Eso no le resta crédito a Jennifer Jason Leigh que como la traga píldoras víctima de un marido golpeador añade una dimensión sádica a su personaje convirtiéndose en cómplice del abuso sexual de su hijo de una manera que redefine el término “pasivo-agresivo”.

Mejor Vestuario:

Parece que en ese aspecto no se puede vencer a “Victoria”. A pesar del comentario vapido de Daisy Goodwin de que su reina es un buen ejemplo para su hija ya que en vez de preocuparse de su ropa se preocupa de reinar, la segunda temporada nos ha mostrado las dificultades que tiene el personaje para poder reinar. 
(ITV-PBS)

Donde no tiene problemas, nuestra reina-emperatriz es en el guardarropa. A cada rato cambia de vestido cual mas lujoso que el anterior, tiene sus buenas joyas y en su viaje a Paris lo primero que hizo fue conseguirse cosméticos franceses.
Mejor Boda:

 No hubo vestido de novia, ni pastel, las parientes de la novia se abstuvieron en aparecer y Morwenna debe haber sentido la ausencia de su hijo, pero después de tres temporadas de separaciones y sufrimientos, la Viuda Whitworth tuvo la alegría de unir su vida a Drake Carne, el hombre que amaba.  A pesar de la triste muerte de Elizabeth, el final de la Cuarta Temporada de “Poldark” tuvo en ese matrimonio un dejo de esperanza.

¿En su opinión qué fue lo mejor del drama de época del 2018?

lunes, 22 de octubre de 2018

Cornualles: Tierra de escritores



La región de Cornualles,  con sus fuertes raíces celtas,  ha influido en la literatura inglesa desde la leyenda artúrica. En una entrada anterior vimos como Daphne du Maurier utilizó la topografía córnica para añadir dimensión atmosférica a su narrativa. Ahora nos toca ver qué otros escritores harían algo parecido y como Cornualles se ha convertido en sinónimo de paraje gótico, amenazador y misterioso.

El Capitán Poldark
En 1934, un adolescente llamado Winston Grimes (faltaban años para que se convirtiera en Graham) se instalaba en Penrowth, Cornualles. Sin empleo ni estudios, mantenido por su madre, Winston había decidido que la provincia córnica sería desde donde lanzaría su carrera de escritor. Entre 1934 y 1940 publicaría media docena de novelas algunas con escenarios en Cornualles tales como Strangers Meeting.

 No será hasta 1940 que Graham encuentre un nuevo rumbo. En un viaje de tren conoce a un joven piloto que regresa a su hogar y se le ocurre escribir una historia, solo que su soldado protagonista regresa a un hogar en la Cornualles de 1778. Le tomará cinco años a Winston completar el primer volumen de su icónica saga. No será  sino hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que el escritor ha servido en el servicio de guardacostas,  que publique Poldark.

Si para los personajes de Daphne Du Maurier el paisaje cornico es inhóspito y peligroso, para Ross Poldark es no solo amistoso, sino también el objeto de su amor. Su derruida casa de Nanpara, y su mina son parte,  y muy amada,  de su existencia. Incluso sus mujeres representan la tierra nativa. Elizabeth  es el pasado glorioso de los Poldark de Trenwith, y Demelza cuyo nombre topográfico (así se llama un valle de la región) la asocia con el paisaje de Cornualles. Tal como su tierra,  ella es rustica, salvaje, hasta violenta, pero un diamante en bruto por pulir.



La saga Poldark describe la evolución de una sociedad del Siglo XVIII al XIX; la vulnerabilidad geográfica de Cornualles que la expone a ataques franceses; y la emergencia de una burguesía que tanto puede ser humanitaria y progresista (el Dr. Dwight Enys) como  rapaz,  empeñada en pisotear tradiciones y aprovecharse de todo lo que el suelo produzca (los Warleggen). Las viejas familias son como la tía Agatha, obligada a replegarse a un rincón y a vivir de recuerdos, o como las Chenowyth  que intentan insertarse vía catastróficos enlaces en las nuevas clases dominantes.

Poldark también explora otros aspectos de la historia de Cornualles como el  auge del metodismo representado por los Carne, humanos de Demelza, y la pobreza y vulnerabilidad de las clases humildes que subsisten gracias a la minería, pero cuya existencia está subordinada a la capacidad de la mina y de sus propietarios. En La Posada de Jamaica du Maurier muestra el wrecking y el contrabando  como una lacra social . Graham nos enseña que recolectar los productos de un naufragio es a veces lo único que tienen para vivir los aldeanos. El contrabando es visto como un peligroso, pero elegante deporte, al que debe recurrir Ross,  siempre apremiado económicamente.

En 1975, cuando Winston Graham tenía publicadas siete novelas de su saga, las aventuras del Capitán Poldark fueron llevadas a la pantalla chica por el popular programa “Masterpiece Theater”. El éxito fue tal que Graham se vio obligado publicar a dos novelas más para que pudiesen hacer una segunda temporada. A pesar de que la visión siglo 21 es mas fastuosa, los actores tal vez mas atractivos, los efectos especiales mas sofisticados, tengo un buen recuerdo de esa versión original que fue todo un fenómeno,  aunque duró solo dos temporadas.

Robin Ellis y Angharad Rees (esposa hasta  su muerte de mi chongo Christopher Cazenove) se convirtieron en la pareja romántica del momento. No solo en ambos lados del Atlántico, a juzgar por todas las entrevistas que le hacían la revistas españolas cuando los actores cruzaban el Canal.


Winston Graham falleció en el 2003 dejando más que acabada su saga. Era cuestión de tiempo para que la BBC planease una versión más completa y moderna. A pesar de que admiro y aprecio lo atractivos que son Aidan Turner y Eleanor Tomlinson, no olvido a los Poldark originales.

 Sin embargo, hay otros actores que prefiero en papeles secundarios. Ralph Bates era demasiado conocido y tenia cierta aura de galán. Prefiero a este George Warleggen (Jack Farthing) que siempre parece un niño disfrazado con la ropa de su padre. Como Elizabeth,  Heida Reed  es mucho más linda, intensa y conmovedora que la impávida Jill Townsend. Lo mismo ocurre con en el rol de Morwenna. Jane Wymark era desabrida, se veía mayor, no me inspiró la misma ternura y compasión que me provoca Elise Chappel en el mismo rol.


Eleanor la de los cien nombres
Mientras Winston Graham se pasaba la Segunda Guerra Mundial en el servicio de guardacostas y Daphne Du Maurier escribía Frenchman’s Creek en Readymoney Cottage, otra escritora se instalaba en Cornualles, en un chalet cerca de la Playa de Plaidy.

 Eleanor Hibbert , de soltera Burford, era como Graham, un miembro de las clases humildes. Hija de un estibador del Támesis, Eleanor creció en Londres, fue educada en casa debido a su mala salud, y fue enviada luego aun  instituto comercial donde aprendió además de taquigrafía y mecanografía, francés y alemán. Tuvo diversos empleos desde interprete de turistas,  a pesadora de gemas para un joyero, de ahí su conocimiento de piedras preciosas que aparecería en algunas de sus novela como El Orgullo del Pavo Real y El Ópalo Negro.

 Cuando aún no cumplía 25 años, Eleanor se casó con George Hibbert, acaudalado comerciante en objetos de cuero y veinte años mayor que su mujer. George amaba los libros casi tanto como su esposa y la convenció de dedicarse a escribir en serio. En su primera década de casada, Eleanor terminó varias novelas que fueron rechazadas por las editoriales. Finalmente fue aconsejada de escribir novelas románticas, y lo hizo publicando  La Hija de Anna en 1941. De ahí siguió escribiendo sin parar bajo su nombre de soltera Eleanor Burford. Serian casi 30 novelas románticas, incluyendo diez para Mills&Boons (el equivalente inglés del Harlequin Romance) a partir de 1956.

Durante la guerra,  los Hibbert rentaron un a casa en Cornualles cerca de Plaidy. En 1945, Eleanor publicaba su primera novela The Highwayman and the Lady bajo el seudónimo de “Jean Plaidy” que haría famoso a partir de 1949 como autora de romances históricos. El primero Murder Most Royal es sobre Ana Bolena y su prima Catalina Howard. Aunque escribiría una saga de once novelas sobre los Tudor, Jean Plaidy también escribió sobre los Estuardo, Los Hanover, la Reina Victoria, Lucrecia Borgia, Los Reyes Católicos y otros personajes históricos.


En los 50 alternó la publicación de novelas históricas con otros romances bajo los seudónimos de Elbur Ford,  Anna Percival, Ellalice Tate y Kathleen Kellow. El dinero ganado la llevó a cambiar su estilo de vida. Adquirió una mansión antigua y comenzó a tomar cruceros anuales a sitios exóticos que luego recrearía en sus novelas.

Sin embargo, su máxima fama le llega por resucitar el género gótico. Justamente en 1960 cuando Daphne Du Maurier siente que ya ha superado su vena literaria, una tal Victoria Holt publica The Mistress of Mellyn. La novela  alcanza el primer lugar en los mas vendidos. La gente quiere saber quién es esta Victoria Holt que escribe como Charlotte Bronte y Daphne du Maurier.

Nadie sabe quién es esta extraña, pero la novela que tiene características que combinan a Jane Eyre y Rebecca ( institutriz que acaba en una mansión en Cornualles a cargo de una niña y un viudo obsesionado con su difunta esposa) provoca un rumor que se trata de Dame Daphne bajo un seudónimo. El libro tiene tanto 'exito  que pronto se la traduce a otros idiomas. Un año después de su publicación la revista argentina Para Ti comienza a serializarla bajo el nombre de Amor en las Sombras.


Eleanor seguirá escribiendo romances góticos bajo su nuevo seudónimo, sin dejar de lado sus sagas históricas. Entre 1963 y 1966 publica  La Novia de Pendorric, La Leyenda de la Séptima Virgen y Menfreya en la Mañana. Las tres son romances góticos y las tres tienen lugar en Cornualles. A Eleanor le gusta el setting porque lo conoce bien. No necesita hacer mucha investigación en la biblioteca, por lo que las novelas que llevarán como autora a Victoria Holt las deja para escribirlas cuando está en sus amados cruceros.

Todas las novelas mencionadas son éxitos de ventas y son rápidamente traducidas. Antes de cumplir diez años yo había leído  The Bride of Pendorric porque la había serializado la revista chilena Rosita. Es una historia también tipo Rebecca, y que fue inspiración (al igual que la novela de DDM) de la telenovela venezolana “Julia”.

Ambas comienzan con un millonario que conoce a su futura esposa en una isla lejana. En ambas la novia llega a una mansión misteriosa (obviamente en Cornualles). Roc Pendorric tiene una hermana llamada Rebeca, al igual que Eduardo Serrano en “Julia’ donde era interpretada por Eva Blanco: también hay unas sobrinas gemelas, Hyson y Lowella, y el infaltable retrato. En este caso el retrato no pertenece a la ex esposa de Roc, sino a una antepasada de la familia, Barbarina, quien puso una maldición sobre los Pendorric que todas las esposas del heredero deben morir de una forma violenta.

Victoria Holt se convirtió en la escritora de moda de un genero resucitado y con ella resucitó Cornualles como el espacio perfecto para mansiones misteriosas (Mellyn, Pendorric, Menfreya) , familias torturadas por secretos y heroínas ingenuas atrapadas en un entorno amenazador. La mejor de ese periodo, y que se desvía un poco de la fórmula, es La Leyenda de la Séptima Virgen.

Kerensa Carles es un poco Scarlett y un poco Becky Sharp Su amiga Mellyora es un poco Melanie, un poco Amelia. Kerensa es hija de campesinos, Mellyora,  con la que se ha criado y de quien será dama de compañía en su juventud, es la hija del clérigo local. Kerensa está obsesionada con la mansión de los St. Larnston (conocida simplemente como The Abbas).Esta mansión tiene una leyenda conectada  con un grupo de menhires y data de la época en que era un convento. Seis casquivanas monjas medievales fueron convertidas en piedra, pero Kerensa quiere ser la dueña de la mansión y ser “la séptima virgen”. Hará de todo para obtener lo que ambiciona. 

Después de este libro, Eleanor usaría el  seudónimo de Victoria Holt para escribir novelas localizadas en espacios más exóticos. Ahora era una acaudalada y muy viajada viuda y quería incorporar lo visto en sus viajes en su obra. Así escribe éxitos como La Sombra de Lince situada en Australia, La Casa de las mil Linternas que tiene lugar en la China y La Maldición de los Reyes que trascurre en Egipto. En 1975 vuelve a Cornualles con El Señor de la isla Lejana. Por alguna razón la obra que transcurre en tierras corncas es mas notable, tiene mas sabor, se nota que Eleanor conoce ese espacio y que incluso incluye diálogos en el lenguaje cornico, hoy ya extinto.

Yo pude leer muchas de estas novelas gracias a los buenos oficios de la revista Buenhogar que en los 70 se dedicó a serializarlas y en castellano, pero entremedio, apareció una tal  Philippa Carr que escribía muy parecido. De ella leí El León Triunfante y su secuela La Bruja del Mar. Me tomó un tiempo descubrir que se trataba de la misma Eleanor, ahora empeñada en crear una saga histórica:   Daughters of England.

Al menos en las cinco primeras entregas(El Milagro de San Bruno, El León Triunfante, La Bruja del Mar, Zarabanda para Dos Hermanas y Lamento por un Amante Perdido)  debía haberse llamado Hijas de Cornualles, puesto que la acción tenia lugar en el Finisterre inglés y contaba la historia de la región desde los días de Enrique VIII  hasta la Guerra Civil de mediados del Siglo XVII.

El León Triunfante parecía un bodice-ripper, tenía más sexo y violencia sexual que  Poldark o las novelas córnicas de Du Maurier y ciertamente eran mas osadas que lo que la autora había escrito bajo otros seudónimos. “El León Triunfante” es el apodo de Jack Pennylion, un corsario isabelino que cuando le gusta algo , lo toma. Eso se aplica a Catherine, a quien secuestra a pesar de que ella ama a otro hombre. 

Aunque no la viola, la obliga a casarse con él.  Pero el matrimonio no alcanza a consumarse, puesto que Cat es secuestrada por un galeón español. Su capitán, Don Felipe es un hombre que quiere cobrar venganza en el León que hace años secuestró y violó a su prometida. Ahora Felipe, hará lo mismo.

Pasan tres años, Cat vive feliz en Las Canarias, junto a su hijo Roberto y parece estar enamorada de Felipe (ok, Estocolmo). Llega Jake, mata a Felipe y secuestra a Cat y al niño y se los lleva a Cornualles. Lo bueno, es que la novela no se detiene tanto en la relación de este par, que como los Poldark vive peleando y follando, prefiriendo ocuparse en la historia de la Reina Isabel, de Maria Estuardo, en un momento Cat vuelve a España y cae en manos de la Inquisición y la novela acaba con la derrota de La Armada Invencible.

La Bruja que Vino del  Mar a cuenta las desgracias de Linnet la hija mayor de Jack y de Cat. La historia comienza como la de la madre. Linnet está comprometida con Fennimore, pero la rapta el noble local, Colum Calevill quien la droga, la viola y la preña (no se preocupen ni la autora cree o trata de hacernos creer que él es el héroe). 

Para salvar su honor, Linnet debe casarse con el puerco e irse a vivir  al Castillo de Paling. Ahí descubre que es masoquista porque le gusta vivir con el marido y este a) torturó y mató a su primera esposa y b)  se gana la vida con ese gran deporte córnico del wrecking:  hacer naufragar barcos, matar a la tripulación y quedarse con el cargamento.

Una noche de Halloween, Linnet rescata de uno de esos naufragios a la española María. Embarazada y sufriendo de amnesia, Maria se queda en el Castillo de Paling bajo la protección de Linnet, pero un año más tarde, también en Halloween, desaparece dejando atrás a su hija Senara. Linnet cría a Senara junto a sus hijos, pero Maria regresa sin explicaciones. La gente del lugar hablan de brujería.

Maria comienza a adquirir poder sobre el castillo y sobre Colum al que parece haber hechizado. Linnet muere en extrañas circunstancias y Maria se casa con Collum. Tomará años para que Tamsin,  hija de Linnet , descubra la verdad sobre la muerte de su madre y sobre los culpables. Como buena bruja, Maria desaparecerá en una nube de humo, pero para alegría de los lectores, Collum sufre un final horrible.

 No hay que juzgar duramente a Victoria-Philippa por sus protagonistas machistas, eran parte de la cultura de la ficción romántica de la época. A diferencia de otras autoras, Eleanor específicamente define a los protagonistas como villanos, rechaza su comportamiento y explica que sus mujeres -victimas lo son o por masoquismo, o por lo que hoy llamaríamos Síndrome de Estocolmo, o por necesidad.  La saga consta de doce libros. En algún momento las hijas y nietas de Linnet y Tamsin dejarán Cornualles  para irse a Londres, y sus hijas y nietas llegarán hasta Australia, para luego regresar en los libros finales a Cornualles.

Eleanor murió en 1993 durante uno de sus  cruceros. En el momento de su muerte era archiconocida en todo el mundo,  y millonaria. Hoy , a pesar de que las nuevas generaciones,  solo los amantes del suspenso romántico la conocen, sus novelas siguen republicándose y pueden encontrarse en Amazon o en bibliotecas. Sin embargo, ninguna de sus novelas ha sido llevada a las pantallas. Una excepción fue un filme taiwanés de 1965 basado en The Mistress of Mellyn. Es triste que Philippa Gregory haya llegado a tener más exposición en cine y televisión que las sagas históricas de Jean Plaidy.

Victoria Holt merece ser recordada como una renovadora del gótico y también una novelista regional ya que en su narrativa recogió el pasado, las costumbres y hasta el dialecto de Cornualles. Tal como la BBC hiciera con la obra de la olvidada Catherine Cookson, a fines del siglo pasado, podría adaptar a la pantalla chica alguno de los suspensos góticos de Victoria Holt.

La última mártir de Cornualles
Los escritores que he mencionado en estas dos entradas han sido instrumentales en crear esta imagen de Cornualles como un paraíso para el relato gótico. Pero creo que el mayor homenaje al siniestro paisaje córnico y a su complicidad en la tortura de una heroína en peligro lo tuvimos en un espacio insospechado, la trilogía de Patrick Melrose. Aunque no fue incluido este episodio en la serie de Showtime es de gran importancia en el desarrollo del héroe.

 El autor Edward St. Aubyn pertenece a un antiguo linaje de Cornualles. Los Barones St. Aubyn han tenido parte en los affaires locales desde el siglo XIV.  Edward nació en el Finisterre y está emparentado con los dueños del Monte St. Michael,  uno de los spots turísticos de la zona.
A través de su saga, St. Aubyn da derecho a Eleanor Melrose, la madre de Patrick, a narrarla. Es a partir del quinto libro At Last  (que en castellano ha sido publicada vajo el t'itulo de La Madre)  que descubrimos que Eleanor es una narradora poco confiable. Cuando no está desahogándose con su nuera, está tratando de reconstruir su pasado de manera que siempre emerja cómo mártir y no como verdugo.

Eleanor es la típica “Pobre niña rica”. A sus veintitantos años  sigue sintiéndose víctima de su madre, su padrastro y de su propia incapacidad para ser feliz. Es presa fácil del caza fortunas David Melrose. Cuando Eleanor tiene dudas sobre convertirse en Mrs.  Melrose, el impaciente David las dispersa,  embarazándola. Cuando la madre de Eleanor se niega a darle su herencia, David las castiga llevándose a Eleanor a un recóndito paraje de la costa cornica donde está la última propiedad de los Melrose, una especie de faro-fortaleza. Ahí Eleanor permanece prisionera tal como una heroína de Victoria Holt.

David, con sádica arrogancia, le niega a la esposa atención médica. Después de todo él es médico. El resultado es que Georgina, la hermana mayor de Patrick,  muere. Entonces, David deja encerrada a desolada madre en esa casona que ya parece la Posada de Jamaica, y parte en su yate a arrojar el cadáver de su hija en el mar. 

Eleanor decide huir, pero se demora tanto en hacerlo que le da al marido la oportunidad de violarla (escena descrita gráfica y terroríficamente por la atropellada) y embarazarla.Es por eso por lo que cuando Patrick (tal como lo hizo St. Aubyn en la vida real) años más tarde se atreve a confesarle sobre la violación a su madre, solo consigue que esta masculle un “a mí también”. 

Está vez,  David tiene la decencia de traer una enfermera y una  criada a atender a su mujer y Patrick nace sin problemas, pero David sigue sometiendo a su esposa otras torturas que la ponen a la altura de Morwenna Chenowyth en la saga de Poldark.

En la noche cuando el niño llora, David destierra al  llorón y a la madre a la torre mas alta de la casa, a un  cuartucho donde solo caben un camastro y una silla. Por temor a aplastar al bebé,  Eleanor se pasa las noches en una silla. Por temor a dejar caer al bebé, Eleanor se pasa la noches en vela.


 Recordando la escena en que Morwenna se defiende de un intento de violación por parte de su repulsivo marido amenazando con matar al hijo de ambos, me doy cuenta de cómo estas criaturas producto de violación son vistas como enemigos por las madres. Mas allá de que sea una reacción natural a embarazos no deseados, está  esa sensación de que en Cornualles hombres (aun los bebés) y medioambiente son enemigos de la mujer.

La mala reputación de Cornualles
Esta tanta esa asociación de zona peligrosa y misteriosa que incluso novelas que tienen lugar en otras costas son filmadas en Cornualles. Tanto así que en su última adaptación de Los Diez Indiecitos (o “diez Negritos” o Diez Soldaditos” o “Diez Burritos” o como la quieran titular ahora)  de Agatha Christie, la BBC ha trasladado la acción, que en el original ocurría en la costa de Devon,  a una isla en la costa de Cornualles. Es lo adecuado para este relato lleno de angustia y suspenso en que diez personas son atrapadas en una isla por un extraño (que resulta ser uno de ellos) que poco a poco va ejecutándolos uno a uno,  en castigo por crímenes pasados.



Bram Stoker situó su Drácula en Moldavia y en la villa costera de Whitby en Yorkshire. En la super sexy adaptación de 1979 se decidió trasladar a Whitby a la Bahía de Carlyon en Cornualles y el Castillo en Monte St. Michael (propiedad de los St. Aubyn) se convirtió en la Abadía de Carfax. A pesar de que el peligro para la heroína  y su amiga Mina venga de afuera, toda la región,  con sus acantilados donde ocurre el naufragio, sus días nebulosos, sus cavernas misteriosas y por supuesto la extraordinaria abadía,  parece ayudar a Drácula en sus nefarios propósitos.

Hasta ahora hemos hablado de ficción histórica y suspenso gótico en relación con Cornualles, pero también ha sido escenario de horror en el cine. En 1971, Sam Peckinpah situó en un pueblo de Cornualles llamado St. Banyon. la versión original de “Straw Dogs”,  filme que en su día fue repudiado por su violencia.

David (Dustin Hoffman)  un tímido matemático llega al pueblo natal de su esposa Amy (Susan George). A los lugareños, encabezados por Nutt , ex novio de Amy, no les parece que ella se haya casado con un extranjero. Y ya sabemos si la gente de Cornualles te toma tirria, el paisaje también. La granja de David es un lugar apartado,  fácil de asaltar. Con el cuento de llevarlo de cacería, Nutt y sus amigos “pierden” a David en el bosque, van a la granja y violan a Amy.

De ahí devendrá un cuadro de violencia que puso a los críticos en pie de guerra. Aun peor, los pueblerinos de St.  Banyon se enfurecieron al saber que por culpa de esa película,  para la posteridad ellos serían vistos como asesinos, violadores y cavernícolas xenófobos. Hey, Cornualles desde la leyenda artúrica que trae esa reputación de tierra violenta y peligrosa. La ficción solo la ha seguido perpetuando.