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jueves, 19 de febrero de 2026

Bookish: Los Misterios de un Librero

 



Amo los libros y extraño las viejas librerías,  sean de libros usados o un sitio como los viejos locales de Dalton’s y Barnes &Nobles. También me he acostumbrado a los relatos de misterios con detectives amateurs en marcos de época. Por eso me alegra que la PBS nos haya traído un cozy que combina todos esos elementos.



El término “Bookish” se usa para definir a gente adicta a la lectura y conocedora de la escena literaria al igual que receptora del conocimiento que se adquiere leyendo. En este caso, ambas características se aplican a Gabriel Book (noten el juego de palabras),  dueño de una librería de viejos situada en la Calle Arcangel del Londres de la posguerra.

Mark Gatiss vuelve a emplear su agudeza en estos cuentos de su autoría y que además protagoniza. Gabriel Book es un librero, pero su hobby es resolver misterios policiacos y eso que él es portador de varios misterios. ¿Qué contiene esa carta de Churchill que permite que Book se inmiscuya en el trabajo de la policía? ¿Qué favor le hizo al Inspector Bliss que lo consulta como si fuese un experto criminólogo? ¿Quién es el hombre con un parche en el ojo con el que se cita en las riberas del Támesis? ¿Y qué quiere este señor del librero a cambio de haberle encontrado algo o alguien?




Sabemos por las descripciones de la serie que Book es gay  (en una época que la homosexualidad era un crimen penado por la ley británica)  y que comparte con Trottiesu amiga de la infancia un “matrimonio lavanda”. Sabemos que cada vez que Los Book anuncian una salida nocturna, en realidad cada uno parte por su lado y a mí me intriga saber dónde van.  Y por supuesto queremos saber qué misterio une a Gabriel Book, con su nuevo dependiente (Jack, solo, Jack) un ex presidiario.



Sin embargo, los seis episodios (tres casos diferentes) de esta primera temporada se enfocan en otro tipo de misterios. El primero es el supuesto suicidio del químico, vecino de Los Book. Tras un somero examen del cadáver y su entorno, Book nota que el muerto tiene un golpe en el cráneo que no fue causado por una caída y que hay sangre que no proviene de ninguna herida en el cuerpo del suicida. Luego nota que falta una pieza del valioso set de figuras de jade ¿Y por qué, un químico, con tanto veneno mejor a su alcance, iba a escoger morir ingiriendo acido prúsico que le proporcionaría una dolorosa agonía?

Hay varios candidatos para el asesinato. La hija que el químico desheredó por casarse con un mecánico/traficante de mercado negro; la criada que ha quedado de heredera la fortuna del químico y el mismo yerno desairado. Book descubre que fue el mecánico quien escamoteó la figura de jade, ¿pero eso lo convierte automáticamente en sospechoso del asesinato?

Para descubrir el robo y al ladrón, Book recluta un equipo compuesto por Nora, que tras quedar huérfana en el Blitz, ayuda en el restaurante de su tío; el perro “Dog”; y la propia Trottie (Polly Walker de Bridgerton) quien debe contratar los servicios del mecánico y como no tiene vehículo debe pedir prestado el Daimler del carnicero. Para el segundo episodio, hay sospechosos descartados y el verdadero asesino es una sorpresa total.



Mas sorprendente es como Gabriel Books ha estado siguiendo su pista, en silencio, desde la primera escena. Tan sorprendente como que el descubrimiento de una fosa común que data de la Gran Plaga de 1666, contiene un nuevo cadáver y como esto se relaciona con el falso suicidio del químico.

Bookish es una serie simpática en la que vemos a Book combinar sus investigaciones de Sherlock Holmes con su amor por los libros y sus esfuerzos por organizar una serie de secretos personales que serán el leitmotiv de la serie que ya anuncia segunda temporada. Filmada en Bélgica, “Bookish” ha logrado recrear la atmosfera y paisaje de un barrio londinense de 1946 los antiguos barrios de Namur y otras ciudades belgas.

Sin meterme mucho en los otros episodios, la serie se la arregla para abarcar más que crímenes de barrio con una exploración del cine de la época gracias a una filmación en la calle Arcangel. En el último episodio, nos adentramos en el terreno de Agatha Christie con uno de esos hoteles elegantes de Londres, y sus clientes que abarcan realeza destronada.

                    Joely Richardson y Jacob Fortune-Lloyd en cuento de cine y asesinatos
Una cita de Trottie acaba en el Walsingham y sospechosa de asesinato

Bookish tiene una cortinilla muy vistosa, buenos actores y ha venido a llenar el espacio que dejó vacío Vienna Blood. El único defecto es en el desequilibrio de las actuaciones.  Los actores jóvenes se ven amateurs al lado del sobrio (no confundir con serio) histrionismo de Mark Gatiss y Polly Walker.

Me refiero principalmente a la sobreactuación de Buket Komur(Nora)  quien se esmera en hacer muecas y aspavientos exagerados. Sin llegar a ese nivel de exageración actoral, Connor Finch (Jack) también es dado a contorsiones faciales. Tal vez se deba a que ambos son novatos y el tiempo los hará madurar como actores.




 Contenido Violento o Gory: Aunque los crímenes son violentos, no llegamos a ver nada muy gráfico, después de todo es un cozy.

Contenido Sexual y Desnudos: Es un cozy

Factor Feminista: En una época en que las mujeres eran hijas, esposas y madres, no vemos mucha libertad entre las féminas de estos misterios. El caso de Trottie es el más interesante. El matrimonio le ha dado esa libertad, tanto sexual con esas salidas nocturnas, como en el poder compartir las actividades detectivescas del marido. Ademas es dueña de una tienda de papel mural adyacente a la librería de su esposo.



Factor Diversidad: Para sr un producto inglés, no vemos mucha gente de color en roles importantes. A lo más, la chica que hace de Nora es de origen turco. El Inspector Bliss es judío y el misterio final tiene como sospechosos a realeza y plebeyos de Scutari (un disfraz de Albania).

La homosexualidad de Gabriel Book es tratada con delicadeza. Lo vemos seguir a un hombre que le ha hecho una invitación en la calle de noche. En la segunda historia, vemos en un flashback, como es llevado al corte acusado de actividades homosexuales y como es salvado por Trottie que se presenta como “su prometida”. Incluso la reacción negativa y puritana de Jack, al enterarse del arreglo matrimonial de sus patrones, es creíble en alguien de su tiempo y estatus social.



Bookish puede verse en PBS en Estados Unidos, Filmin en España y en Film&Arts en America Latina

jueves, 16 de octubre de 2025

La Baronesa James, Reina del Crimen, y su Inspector Dalgliesh

 


Una sorpresa este verano fue que Acorn está gratis en mi servicio de cable. Eso me permitió ver muchas series, entre ellas, la última adaptación de las novelas policiales que giran en torno de Adam Dalgliesh, poeta y comandante de Scotland Yard. Eso me interesó en su autora, cuya vida fue casi han curiosa como la de su creación.

Autoras de Genero Policial

 Los misterios salidos de la imaginación femenina tienen un dejo muy especial,  desde los icónicos detectives de Dame Agatha Christie hasta la amarga toxicidad de Dame Patricia Highsmith. Entre ambas se encuentra la Baronesa James, y su legendario Adam Dalgliesh.

Conocí a Dalgliesh gracias a mi padre. En Los 80s, se volvió adicto a la adaptación de la BBC que en los Estados Unidos presentaba el espacio Mystery del Masterpiece Theater. Intenté verla un par de veces, pero los relatos policiales no son un género que me apetezca. Aun entonces, la serie me parecía parca, gris, sosa a mis ojos ya acostumbrados al despliegue de Brideshead Revisited o los personajes fascinantes que me ofrecieran Upstairs/Downstairs y La Duquesa de Duke Street, series inglesas por las que no pasan los años.



Estando en la Facultad de Bibliotecología, tuve una amiga que era fanática de las novelas de P.T. James. Cuando le mencioné la serie, la menospreció diciendo que prefería conocer las andanzas del comandante Dalgliesh en papel y no en pantalla. Me imaginé que querría ponerle otra fisonomía al policía ya que no le gustaba el estirado e inexpresivo Roy Marsden que por largo tiempo fue el rostro que la imaginación popular le adjudicó a Dalgliesh.

Algo que mi amiga me informó es que James era hembra. Gran sorpresa para mí. Supuse que si usaba iniciales era por pudor de escribir un género masculino. Sin embargo James publicó por vez primera a comienzos de Los 60 cuando Dame Agatha y Patricia Highsmith no temían revelarse como autoras de novelas policiales.

De hecho mucho antes, Dorothy L. Sayers había creado un detective muy admirado por los conocedores de novelas negras,  Lord Peter Wimsey del Club Bellona. De hecho, el género policial moderno comienza con un relato “Lady Molly de Scotland Yard  escrita en 1910 por la Baronesa Orczy antes de involucrarse en las desventuras del Pimpinela Escarlata.

“La Vida Me Ha Malcriado”

Lo que haya hecho que la Baronesa James intentara ocultar su sexo puede tener más en común con su retraimiento personal (que compartiría su protagonista) que con prejuicios. A diferencia de muchas “Reinas del Crimen”, Phyllis Dorothy James no tuvo acceso ni a comodidades ni a estudios superiores. Provenía de provincia y de un estrato social de clase media que, en algunos momentos de su existencia, llevó el apellido de ‘baja”.

Hija de un empleado de Hacienda, su vida estuvo marcada por enfermedades mentales ajenas que alteraron la propia. Cuando su madre fue internada en un sanatorio para enfermos mentales, la futura Lady James tuvo que abandonar sus estudios para atender casa, hermanos y ganar un sustento. Como su padre, buscó trabajo en oficinas de impuestos internos.



Su vida mejoró durante la Segunda Guerra Mundial cuando se casó con Connor Bantry un médico militar que sería el padre de sus dos hijas, pero el mal hado la perseguía. Acabado el conflicto, el Dr. Bantry comenzó a exhibir señales de fatiga bélica que llevarían a internarlo en un hospital de enfermos mentales. Nuevamente, Phyllis debía convertirse en el sostén económico de un hogar desintegrado. Por el resto de su vida, Connor se la pasaría entrando y saliendo de manicomios. Sus hijas serian criadas por los abuelos paternos.

Phyllis, con la esperanza de ganar más, tomó cursos de administración de hospitales lo que le permitiría trabajar para el recientemente creado Servicio Nacional de Salud.  Entretanto, usό su escaso tiempo libre para escribir ficción. Curiosamente eligió un género que generalmente se asocia con autores varones y así se convirtió en una “Reina del Crimen” cuando publicó en 1962, su primera novela Cover Her Face (Cubridle el rostro) en donde el público por primera vez conocería al Comisario Adam Dalgliesh.



Lo seguiría A Mind for Murder (1963) y Unnatural Causes (1967). Años después, Lady James diría que no tuvo problemas para publicar, que sus libros fueron aceptados inmediatamente, añadiendo “la vida me ha malcriado”. Eso viniendo de quien trabajó arduamente, y sobrevivió dos veces la destrucción de su familia, demuestran el espíritu humilde y generoso de James que siempre fue religiosa y devota anglicana.

La viudez encontró, y liberó, a James en 1964. Ya no tan preocupada por las finanzas familiares, y con dos novelas a las que les había ido bien en el mercado, se atrevió a trasladarse a otro espacio de trabajo, uno mejor remunerado y más prestigioso. Entró a trabajar al Ministerio del Interior (Foreign Office) donde permanecería hasta 1979. Quizás por el tipo de género que había escogido, se la colocó en sitios donde pudiese desarrollar su conocimiento criminológico, laborando primero en la sección de medicina forense y a partir de 1974, siendo magistrado.

Para cuando la Baronesa se retiró a fines de los 70s tenía una sólida reputación como escritora de novelas policiales. Había publicado cuatro novelas de su ciclo Dalgliesh. La tercera, Mortaja para un ruiseñor (mi favorita) se había convertido en un superventas. Sus libros habían sido traducidos y vendidos en el extranjero. Tenía un fandom en ambos lados del Atlántico.



“No Es Mi Idea de Dalgliesh”

Tanta fama acarreó que Dalgliesh mereciese una adaptación de parte de la BBC. La serie tuvo éxito y duró desde 1983 hasta 1988. James no estaba muy contenta con el actor principal, Roy Mardsen, admitiendo que “no es mi idea de Dalgliesh”. A pesar de los resquemores de la autora, la serie Dalgliesh duró un par de temporadas alcanzando para su fin en 1989, a adaptar  todas las novelas publicadas.



Un dato curioso es que no se siguió el orden de la serie. Cubridle el rostro quedó para la segunda temporada, prefiriendo comenzar con Death of a Witness. Tal vez porque en su primer intento de novela negra, P.D. James entró en la onda romántica implicando a su protagonista con una de las sospechosas.

Al final de la novela, la autora nos hacía creer que Dalgliesh y Deborah Riscoe tenían un futuro. El tema no volvió a tocarse, Miss Riscoe no volvió a aparecer y en las dos serie-adaptaciones de las novelas de Dalgliesh, este primer libro pasa a ser uno más de los casos que el detective debe resolver.



A comienzos de este siglo,  Martin Shaw (Inspector Gently) interpretó a Dalgliesh en un trio de las últimas novelas de la saga. Yo solo he visto Death and the Holy Orders y no me impresionó ni la adaptación ni  Shawque me ha encantado como George Gentlyen el rol de Dalgliesh.



De Como una Reina del Crimen se Volvió Baronesa

Para Los 90, la vida de P. D. James estaba dando giros inesperados. Adam Dalgliesh le había abierto las puertas de fama y fortuna. Se compró una mansión llamada Holland Park en su Oxford natal. Fue esa casona la que la reina Isabel II usaría para darle un título nobiliario a esta “reina del crimen”. Anteriormente, Agatha Christie y Ngaio Marsh habían sido honradas con el título honorifico de “Dame”, la ex empleada de hospitales ahora era Baronesa James de Holland Park, la primera en su rubro en ser así honrada.

(NOTA: Lady James sentó un precedente. En 1996, otra Reina del Crimen, Ruth Rendell, recibiría el título de baronesa)

El titulo cambió la vida de Lady James, además de sentarse en el parlamento y tener voz y voto en los asuntos del reino, comenzó a hacer apariciones públicas en programas de televisión presentando un rostro que sus fans reconociesen. En 1991, publicó un amago de autobiografía, tres años después sacó al mercado un estudio sobre cómo escribir misterios policiales

Aunque su última novela de la serie “Dalgliesh” fue publicada en el 2001, antes de morir tenía planes de continuar las aventuras del policía-poeta. En sus últimos años no solo experimentó con la no-ficción. Además exploró otros géneros. En el 2007, publicaba Children of Men, una novela futurista, que Alfonso Cuarón llevaría al cine con Clive Owen y Julienne Moore.



Su último trabajo fue una incursión en el whodunnit histórico (y literario). En Death comes to Pemberley, Lady James obliga a Elizabeth Darcy (de soltera Bennet) y a su marido a hacerlas de detectives para probar la inocencia de su odioso cuñado Wickham. En el 2014, tuvimos una adaptación (puede verse en Amazon Prime) con Anna Maxwell-Martin y Mathew Rhys como Los Darcy y el “slurpy”  Matthew Goode como Wickham.



La Baronesa James de Holland Park falleció en el 2011, víctima del cáncer. Tenía 84 años y dejó un legado de dos hijas, cinco nietos y una obra literaria que solo con la serie de Dalgliesh abarcaba un fandom en cinco continentes.

El Retorno de Dalgliesh

Mas de una década después de la muerte de su creadora, Adam Dalgliesh volvió a pasear su sagacidad criminológica por las pantallas de televisión.  Después de ver a tres Dalgliesh, me quedo con el ultimo, los motivos son que encuentro a Bertie Carvel más efectivo que Roy Mardsen y Martin Shaw, que los nuevos libretos hacen más hincapié en la vida personal del detective que en las adaptaciones anteriores, y que el situar los misterios en Los 70s  convierten esta serie en un drama de época, o drama retro.



La Baronesa James creó un detective muy particular que tiene un alter ego que es poeta publicado y galardonado. Eso hace de Dalgliesh un hombre instruido y sensible. La muerte de su esposa y(y del bebé) en el parto han marcado su psiquis y lo hacen taciturno y lacónico, aunque nunca inhumano. Todos estos datos biográficos fueron nada más que detalles en la primera versión. En esta de Acorn juegan un rol importantísimo en la relación de Dalgliesh con los sospechosos y sus subalternos, además de hacerlo ver los crímenes desde un punto de vista personal.

Yo conocía a Carvel como el protagonista de Jonathan Strange y Mr. Norrell y no me cayó bien, Como todas las fans de la novela de Susanna Clark había soñado con Damian Lewis dando vida al mago Strange. Carvel ni siquiera era pelirrojo y le faltaba carisma y sex-appeal. Ahora esas fallas desaparecen ante características que lo hacen perfecto para el rol. Su cara de palo asaltada a veces por una especie de sonrisa que es más un rictus sarcástico, se funde con su aura de soledad, su compasivo sentido justiciero, y su capacidad de entender las debilidades humanas.



Un detalle curioso de ambas adaptaciones es que no siguen el orden cronológico de los libros. Cubridle la cara ha sido relegada a la Tercera Temporada tal vez por las debilidades de ser un trabajo de principiante, Quizás porque, el alma romántica de Lady James ya le encajaba un posible amorío a su protagonista. Eso no conviene a esta nueva adaptación donde se juega mucho con el trauma que la viudez ha impuesto a Dalgliesh.

Incluso se han deshecho del personaje de Deborah Riscoe, convirtiéndola en la viuda hindú Devi Langridge que trata a Dalgliesh con gran desprecio. Entremedio, para que los lectores no se confundan, vuelve a aflorar el nombre de Emma Levenham, el segundo gran amor que la Baronesa James le inventó a su comisario, luego comandante Dalgliesh.



Mortaja para Un Ruiseñor

Comenzamos entonces esta adaptación con mi favorita “Mortaja para un ruiseñor”. En la versión Roy Mardsen fue la tercera y no me gustó. En el libro, la acción tiene lugar en una escuela de enfermeras en las afueras de Londres donde una estudiante muere envenenada durante una demostración de lavado de estómago. Mientras Dalgliesh investiga, muere otra estudiante, una treintañera de vida un poco disipada (para la época). La investigación descubre affaires, chantajes y hasta una criminal nazi.

En la versión Mardsen escogieron comenzar enfocándose en la segunda víctima, Jo Fallon. Es más joven que en el libro y en los primeros diez minutos le confiesa a una compañera que está embarazada y que planea abortar. Nada de eso está en el libro y no sé por qué decidieron iniciar ahí la historia.

                                Jo Fallon en la primera adaptación  Mas joven que en el libro.

En la versión Carvel, se pasan cinco minutos presentándonos a las alumnas antes del ensayo médico que es una prueba que será presenciada por el medico en jefe (y único varón del plantel). En ese mínimo de tiempo nos quedan claro la personalidad de cada estudiante: las gemelas que hacen todo al unisonó; la gordita que es la mejor alumna pero planea abandonar la enfermería para casarse; la descocada Julia,  Heather Pearce, la bully fanática religiosa; y la tímida Dakers, su víctima.

                                    Las enfermeras al desayuno

De ahí pasamos a la prueba que es interrumpida cuando la leche que es usada como lavativa oral se descubre como un ácido que envenena a Pearce. En un momento de caos y suspenso en que nadie sabe qué hacer y Dakers solo grita histérica. Vemos llegar a Dalgliesh solo e iniciar una investigación que lo lleva conocer a otros personajes, a descubrir secretos insólitos incluso a ser atacado en el bosque.

                               La prueba fatal

El personaje de Jo Fallon es completamente diferente al del libro y al de la primera versión. Está en el hospital por una intoxicación alimenticia. Es joven, bonita, agradable, pero un poco misteriosa. Cuando Dalgliesh la interroga en el hospital descubre que se trata de una admiradora. El amor por la poesía crea un vínculo entre ambos y al inspector lo impresiona más cuando parece que Jo murió por su propia mano. En realidad también fue asesinada.

El Entorno de Dalgliesh

La construcción del episodio establece ciertas características en común de la serie. A la Baronesa le gustaba situar sus misterios en espacios cerrados, fuera una escuela de enfermeras, un culto en la campiña, un laboratorio o un museo. También le gustaba salir de Londres para ir a investigar crímenes en zonas rurales. En esta serie se ha viajado por varias partes de Inglaterra convirtiendo el paisaje sea la costa (The Black Tower) o el campo, en un punto importante de la estética , haciendo hincapié en la belleza de bosques y acantilados, y jugando visualmente con la naturaleza  diurna y nocturna.



Otra característica es la vinculación de Dalgliesh con personajes femeninos que luego son víctimas de crímenes. Es como una reafirmación de su tragedia personal. En The Dark Tower, que tiene lugar en un culto en la zona costera de Norfolk, Dalgliesh vuelve a hacer amistad con dos mujeres que acaban siendo ultimadas por el asesino. Mas importante, el inspector conoce y es auxiliado por una joven sargento de la policía local, Kate Miskin, a quien convence de seguirlo a Scotland Yard.

Miskin se convierte así en una de los auxiliares de Adam Dalgliesh. En los libros lo sigue hasta el final. En esta última adaptación la han hecho más importante. Aparte de hacerla de raza mixta, lo que repercute en su personalidad, la vulnerabilidad y sagacidad femenina de Miskin contrastan con el pragmatismo y serenidad de su jefe. Aun así ambos son retraídos y a la vez necesitan de apoyo emocional.



 En esta última adaptación, el libreto llega más al fondo de la sinergia entre la policía y el comandante Dalgliesh. Es obvio que Kate se ha enamorado del detective poeta y eso explica que desaparezca de la serie para dar paso a la experta en arte Emma Levenham, el romance canon que Lady James regaló a su protagonista. Ente nos, la Profesora Levenham tiene cero química con Dalgliesh y hubiese sido mucho mejor que él correspondiese a los sentimientos de su subalterna.

Debido a que Cover her Face y A Mind to Murder son relegadas a la Tercera Temporada, es solo entonces que Dalgliesh será escoltado por el arrogante detective Massingham. En cambio, en su primer caso (en esta adaptación) conocemos al odioso Charles Masterson interpretado por un Jeremy Irvine muy alejado del Henry Beauchamp de Blood of My Blood. No es solo el bigote lo que los diferencia. Masterson es insoportable, fatuo, inoportuno y perezoso. Un gusto que sea reemplazado por Piers Torran,t que en la serie se llama Daniel, y que a pesar de que se vanagloria de sus estudios en Cambridge, admira a Dalgliesh y busca aprender de él.

Aun así, Masterson es necesario para presentarnos a Dalgliesh y sus circunstancias. Es quien le chismea la viudez del “jefe” a otros. Como lo hace sin compasión, casi en tono jocoso, ya establece que el protagonista es una figura trágica y Masterson es un rufián. En los siguientes episodios, Masterson se convierte en un relleno cómico por su torpeza, su falta de moral (se da un revolcón con una potencial sospechosa) y el racismo con el que impregna su torpe cortejo de Kate. Es un gusto cuando desaparece, pero preferiríamos que su expulsión fuese más estruendosa.



Contenido Violento y Gory: A pesar de los muchos crímenes y de abundancia de cadáveres, no es una serie grafica

Contenido Sexual y Desnudos: Aunque el sexo juega un rol importante en muchos crímenes, y las relaciones clandestinas abundan, no hay desnudos.

Factor Feminista: A pesar de que el protagonismo recae en Dalgliesh, Lady James no escatima personajes femeninos, buenos y malos, victimas y criminales. Dalgliesh a diferencia del detective típico de novela negra no es ni mujeriego ni machista y eso se nota en su relación con Kate Miskin que es más acentuada en la serie.



Factor Diversidad: En sus libros, la Baronesa no se mostró ciega a la diversidad del mundo británico llegando hasta ponerle a Dalgliesh un asistente indio. La serie va más allá sin caer en una diversidad forzada. Por ejemplo el que en Mortaja para un ruiseñor, Dakers sea negra ayuda a hacer a su personaje más patético y sumiso en un espacio donde todas sus compañeras son blancas. En Cover her Face, transformar a los Riscoe en los Metha, una familia angloíndia, permite introducir notas exóticas, prejuicios y hasta racismo de grupos supremacistas. Y hacer a Kate Miskin de raza mixta, le añade otra dimensión al personaje.

                            La sumisa y asustada Dakers

lunes, 18 de agosto de 2025

Las Jaulas que Nos Creamos: Dept. Q (Netflix)

 


Al final del primer episodio de Dept. Q, encontré una especie de leitmotiv: los espacios cerrados como jaulas que sirven para ocultar víctimas de secuestro por años, pero también son sitios para que se cree un equipo de rescate para la víctima. Eso hace que esta serie de Netflix se asemeje más a Las Azules que a Slow Horses con la cual se la ha comparado. Por otro lado, hay jaulas invisibles en las que se encierran los personajes para defenderse del mundo y que acaban siendo su prisión.

Fieras Enjauladas

Si no me creen, aun antes de comenzar, puedo indicar que si a Carl Morck (Matthew Goode) su jefa enjaula en un sótano para mantenerlo alejado de los demás policías, él se ha creado una coraza para protegerse del mundo exterior y que al final le impide comunicarse con este. En ese sentido se parece a Merritt Lingard, la victima de secuestro que lleva cuatro años enjaulada en una cámara descompresora. No me ha sorprendido que el titulo original en danés se traduzca como La mujer en la jaula. En español también el titulo La mujer que arañaba las paredes crea una impresión de encierro.



Sin embargo, antes de su secuestro, Merritt se había confeccionado una celda interior que encerraba sus secretos del pasado, su angustia del presente y sus constantes remordimientos. Mas encima, vivía en una casa en un páramo donde tenía escondido a su hermano que era la encarnación de su culpa. Eventualmente su pasado vino a enjaularla en una prisión real como castigo, ya que sus secuestradores la veían como una alimaña dañina.

Los Q encontraron a William enjaulado en un elegante manicomio, pero el pobre chico ya vivía en una prisión, privado del habla y de la facultad para escribir. En su lecho de hospital, Hardy, está enjaulado por su paraplejia. Carl lo saca de esa jaula demostrándole que mentalmente puede ser libre y útil.

Jasper se queja que su padrastro se aísla de él, pero el chico también se construye una mazmorra en su cuarto, incluso ocultando su rostro con una máscara. Otros personajes están enjaulados por sus complejos, sus prejuicios y sus miedos. Quizás por eso, la gran queja que he oído de una serie  es lo odioso de los personajes.



Departamento Q vs Slow Horses

Me aburre y hasta fastidia la comparación constante entre estas dos series. Es cierto que ambas se basan en exitosas series de novelas, que están pobladas por personajes desubicados, con problemas mentales y que son despreciados por su gremio. Ahí paran las similitudes.

La serie de Jussi Adler-Olssen pertenece al género policial, en cambio las novelas de Mick Herron se mueven en el mundo del espionaje. Físicamente, Carl Morck es mucho más atractivo que Jackson Lamb, pero el personaje de Sir Gary Oldman no tiene trabas mentales y es, a pesar de su lengua sarcástica, devoto del bienestar de sus “protegidos”. Tampoco podemos comparar a Morck con el idealista e ingenuo River Cartwright que es el héroe (Lamb es el antihéroe) de Slow Horses.

                        Jackson Lamb vs Carl Morck

Mas importante  es que al final de la Temporada 1 de los Caballos Lentos  yo ya tenía mis personajes favoritos: la dulce y devota Catherine, el romántico dúo compuesto por Min y Louisa, y por supuesto, River. Los demás me hacían reír y me caían bien. Tenía claro que los Buenos eran los de Slough House, no los siniestros burócratas de MI5.

En cambio, llevaba veinte o más minutos de ver el primer episodio de Dept. Q y estaba llegando a una conclusión: no había personaje querible ni con quien me identificase y solo la estaba viendo por Matthew Goode. Pensaba si podría aguantar siete capítulos más (después de todo no me interesan los misterios policiales a menos que sean históricos) cuando ocurrió el milagro.  Apareció un personaje que me interesó (y no por que posea la galanura de MG) y en los últimos diez minutos la trama dio una voltereta que me la hizo super interesante.

La Tragedia de Ser Carl Morck

La acción tiene lugar en Edimburgo, y el primer episodio consiste en viñetas semi corales que nos presentan a los personajes. Comenzamos con el detective Morck y su compañeroy tal vez su único amigo Hardy (Jamie Sives, mi queridísimo Ser Jory Cassel), paseando por las calles de Edimburgo cuando se encuentran con una patrulla policial ante la puerta abierta de una casa.

                              El ultimo paseo de Carl y Hardy

Contraviniendo el manual que indica como deben comportarse en una escena de crimen, los policías se entrometen y encuentran un cadáver con un cuchillo incrustado en el cráneo y un patrullero novato llamado Anderson custodiándolo. Morck se complace en humillar a Anderson, señalándole todos los errores que ha cometido. En medio de eso, emerge de la cocina un sospechoso cubierto con un pasamontaña que les dispara al trio.

Corte a los créditos y para cuando regresamos han pasado cuatro meses. El pobre Anderson murió en la balacera, Hardy está paralizado en un lecho de hospital. Morck recibió una herida en la cara que cubre con barba más espesa (lo que hace a MG triple slurp), pero lo que no salta a la vista es que está triple traumatizado.

Aun así la policía le ordena que se someta a una terapia a manos de una psicóloga que…errrr…es el único personaje que me complica en Departamento Q y eso que lo interpreta mi querida Kelly McDonald. Hablaré más de ella cuando me toque repasar el feminismo en la serie.



Morck intenta reincorporarse a la fuerza policiaca donde nadie está contento de verlo. Da la impresión que la tragediade la que lo culpanes la última gota de un vaso que él ha llenado con su sarcasmo y soberbia. Visitar a Hardy en el hospital es poca ayuda. El único amigo de Morck es presa de pensamientos suicidas y no está para escuchar cuitas ajenas.

Morck quisiera ocuparse de la investigación de su caso y descubrir la identidad de su atacante, pero esto ha quedado en manos de un trio de ineptos que comparten el mismo mal gusto en peinado y  no son muy ocurrentes. Para colmo, el detective tiene problemas personales.



Divorciado, ha quedado con la custodia de un hijastro adolescente, un arreglo que disgusta a ambos. El chico es típico Z inútil que se la pasa escuchando música estridente con audífonos y una máscara, tipo Darth Vadar, tras la cual se oculta del mundo. Cuando ya Jasper no sabe cómo irritar a su padrastro y a Martín (a quien Morck renta un cuarto en su casa) aporta un nuevo cambio, saltarse días de escuela y pasárselos en casa encamado con una compañerita.

                      Jasper en la puerta de su jaula

Un Baño-Oficina: Ni que fuera Betty La Fea

Morck no sabe qué hacer con Jasper y su jefa (Karen “Lisa Arryn” Dickie) no sabe qué hacer con Morck. La solución la traen sus superiores. Se ha descubierto que su comisaria tiene un récord de casos no resueltos. Quieren instalar un departamentoellos pondrán el dineropara que trabajen en esos cold cases y así satisfacer a la quejosa prensa.

Moira se pasa de lista, crea el Departamento Q, y pone a Carl Morck a cargo. El solito con su propia oficina en el subterráneo donde una vez estuvieron los baños compartidos. Todavía hay orinales adosados a la pared. Ni a Betty, La Fea le dieron una covacha tan hedionda.



Esto me ha recordado a Las Azules cuando les instalaron su oficina en el sótano. De nuevo tenemos una comisaría que no sabe qué hacer con un/unas indeseables, pero que no puede quitarse el bulto de encima. Para eso sirven estas jaulas para escondrijos de los elementos incomodos.

                  La guarida del Departamento Q

Como ocurriera con Las Azules, Morck y su equipo (del que hablaré en un segundo) limpian, arreglan, humanizan el subterráneo, y emprenden desde ahí una campaña para resolver su primer cold case. Eso, sin ayuda, de los de arriba donde Moira ha revertido los fondos que la ciudad le ha dado para el Departamento Q a sus Caballeros del Valle que ahora gozan de computadores nuevos.

No todo el mundo es oportunista y ratero en la superficie. Ahí tenemos a Rose (Leah Byrne), la recepcionista, quien una vez fuera policía, pero ha sido degradada ya que, como Carl, también está un poco cucú. Aunque a ratos es exasperante, y su peinado es mitad Bozo, el Payaso y Larry, el de los Tres Chiflados, me cae bien. Es gordita, le gustan los pastelillos y tiene buen corazón e intuición.

Intuye que Akram (Alexei Manvelov), un tímido refugiado sirio que ha venido en busca de empleo,  puede ser útil en el precinto y lo envía donde Moira. Justo ese día Carl anda berreando porque necesita alguien que archive y organice el centenar de cajas de casos no resueltos. Moira le manda a Akram Salim.



Resulta que el refugiado fue detective en su país antes que la situación política lo empujase a huir con su familia. Morck nota que es avispado, organizado y muy intuitivo, así que lo convierte en su asistente en la investigación. Akram es cortes, compasivo y quiere hacer las cosas según el manual, algo difícil con Morck, Sin embargo, Akram es bueno para saltarse las reglas y literalmente se salta vallas. El mejor momento es cuando visita una casa abandonada y se enfrenta a una banda de delincuentes-ocupa a los que reduce solo con las manos.

Será Akram quien, satisfaga a Moira consiguiendo un caso cerrado: la desaparición hace cuatro años de la fiscal Merritt Lingard. Con eso Moira convoca a una conferencia de prensa y coloca a un Carl ,sin ninguna preparación, a cargo de esta. Todo va bien hasta que un periodista se le ocurre cambiar el tema e interrogar a Carl sobre su caso que ha dejado un muerto, un invalido y un traumatizado policía.

                       Ni una corbata puede esconder el trauma de Carl Morck

Morck se descompone, sufre un ataque de pánico y huye de la conferencia. Nuevamente es Akram quien acude en su ayuda. A pesar de que para todos los presentes y hasta quienes lo vieron por televisión, es obvio que el detective no está bien, Morck sigue con la investigación y logra componer un equipo confiable compuesto por Akram, Rose y Hardy que, desde su cama de hospital y vía laptop, contribuye a resolver el misterio de Merritt Lingard.

                          Hardy desde su jaula-cama de hospital

¿Dónde está Merritt?

Después de haber leído el libro de Jussi Adler Olsen (en ingles se llama The Keeper of Lost Causes; en castellano es La mujer que arañaba las paredes) en la que han basado la serie, es evidente  que Scott Frank ha cambiado bastante el argumento.  Es interesante como ha navegado/conservado los saltos cronológicos del original. El primer episodio es una presentación de los dramatis personae, pero hay un personaje con el que Morck y su equipo nunca se entrecruzan.

Nos pasamos el tiempo esperando que este personaje y su historia paralela se unan a la línea argumental. Esto solo ocurre al final cuando descubrimos que la mujer que hemos visto es la misma del caso que Akram ha escogido para que debute el flamante Departamento Q. Todo lo que hemos visto de Merritt son flashbacks que llevan a su misteriosa desaparición de un ferry camino a la isla de Mohr que la fiscal, y su hermano, William, tomaron de regreso al hogar paterno.

Gracias a los flashbacks descubrimos que Merritt era una planta espinosa, brillante pero arrogante, audaz pero imprudente. Acababa de arruinar un caso importante y conseguido la indeseada libertad de un millonario que había asesinado a su esposa. Sin embargo, no fue el presente lo que precipitó el secuestro de la mujer. Eso es lo que descubrirá el Departamento Q.

                      Merrit amonestada por su superior

A pesar de los esfuerzos de Frank por mejorar, agilizar y hacer más interesante la trama, Departamento Q ofrece muy poco para atraparme y confieso haberla visto solo por Matthew G. Quizás sea porque no soy connoisseur del género, tal vez porque su énfasis en lo wokesobre todo el aura semi feminista me cohíben, pero la serie no me es atractiva.

Recalco  que los personajes, con la excepción de Akram y Rose (y tal vez Clare ),son detestables, llegando al punto que le tengo lastima a Morck por estar rodeado de tarados insensibles. Las actuaciones son desiguales. Solo Matthew está magnifico. Deja atrás esa aura de niño bonito que cultivó desde sus días de Brideshead Revisited y ofrece la mejor actuación de su vida (aparte de su Bob Evans en The Offer)




Matthew como Bob Evans

  Mathew en Dept. Q y en Discovery of Witches. Noten el cambio

Estéticamente la serie no brinda mucho. Es difícil recordar que está situada en la Edimburgo de María Estuardo y de Robert Louis Stevenson, a pesar de que hay escenas en zonas antiguas. Como todo lo de Netflix, es deprimentemente oscura y los personajes además de antipáticos están empeñados en verse feos y desaliñados. Sobrevive Mathew G. por qué ...aceptémoslo, es Matthew Goode.



Contenido Violento o Gory: Se supondría que un Noir debe tener su buena cuota de violencia, pero por primera vez veo como el wokismo trata el tema. La violencia es casi toda verbal, se describen hechos violentos (El asalto que dejó a William impedido de sus facultades; el ataque que mató a Anderson y dejó malheridos a Hardy y Morck, etc.). La tortura que sufre Merritt en su bóveda es física, pero más afecta su psiquis que su cuerpo.



Por supuesto que eso va cambiando al final. Tenemos gore galore cuando a la mujer enjaulada se le infecta un molar y sus captores le proporcionan un alicate para que se lo extirpe por si sola. El episodio final ve asesinatos, balaceras, etc. Antes, Akram tortura a un maleante en una escena casi cómica y Carl golpea a un gánster que amenazó a Jasper.

Sin embargo, hay en toda la serie un terror a la violencia. Las reacciones bruscas de Morck, que pueden catalogarse de impulsivas o inusitadas, alteran a quienes lo rodean, tal como ciertas palabras son vistas con tanto miedo como si quien las usa apuntara con un arma.

El caso más patético y desagradable es cuando Akram se encuentra con la pandilla de ocupas que inmediatamente se le enfrentan, sin haber agresión por parte del policía. Una incluso grita que el sirio no está armado. Ella lo sabe porque su padre era patrullero. Akram rápidamente demuestra que no necesita de armas para dominar a bullies cobardes.



¿Qué consigue con eso? Que él ocupa al que controló lo demande y Jacobson le endilgue un sermón a la persona más serena de la serie. Dos factores emergen de este encuentro. El primero es el casi racista recordatorio de Moira de que en Europa no se hacen las cosas como en el Medio Oriente. El otro, la evidencia de la nulidad de un departamento de detectives que no portan armas, ni siquiera un taser.

Ya bastante ridículo es que, en Londres,  los Bobbies ,deban defenderse de manifestantes y terroristas con un misero bastoncito, pero ¿dónde se ha visto que detectives en un espacio peligroso no tengan con que defenderse?  Más encima reciben regaños de sus superiores por usar ciertas palabras o darle un empujoncito a un periodista que invade su espacio. ¿Qué es esto? ¿Un internado de señoritas?



Contenido Sexual y Desnudos: Casi 0, lo normal en una serie donde amor y ternura son los grandes ausentes. Martin y Carl se impresionan ante la actividad sexual de Jasper. En un flashback vemos que Merritt tuvo una relación pasajera con un periodista y el actor que lo interpreta muestra nalgas. Luego los vemos desnudos de perfil, pero no son escenas eróticas. Como tampoco lo es la de Moira secuestrada, masturbándose ante la mirada de su secuestradora.

Factor Diversidad: Para ser una serie británica, no hay mucha diversidad. La ex asistente de Merritt es de origen africano; Martin y el personal médico que atiende a Hardy parecen venir del subcontinente indio.

El mayor exponente de un mundo “exótico” es Akram Selim que irónicamente es interpretado por un actor ruso de origen kurdo. Como saben, Akram es un personaje canon aunque en el libro se llama Assad. En la serie es mayor que en el libro y más misterioso, pero conserva tres características, su humanidad que a ratos choca con el cinismo de Morck; los enigmas de su pasado; y una cualidad que me recuerda a un arquetipo dieciochesco.



A ratos pareciera que viésemos la vileza y absurdísimo de nuestro Occidente a través de los sorprendidos ojos de Akram quién representa un sentido común y una compasión perdida por nuestro mundo. En ese sentido nos lo acerca a los protagonistas de Les Lettres Persiennes de Montesquieu y Las Cartas Marruecas de Jose Cadalso

Un poco extraño que en una serie de Netflix haya poca diversidad sexual. Apenas un policía gay que Rose conoce en la Isla Mohr. Por otro lado tenemos minusválidos y gente en el Espectro por doquier. Como también tenemos un pésimo retrato de las psiquiatras modernas, pero de eso que es parte del pésimo retrato que Scott Frank ha confeccionado de la “mujer empoderada”  hablaré, D-s mediante, en mi próxima entrada