Entre marzo y mayo
tendremos period pieces para el que pida: comedias, fantasías y la tercera
temporada de Bridgerton. Appletv se interna en aspectos de la historia
estadounidense mientras que Hulu y Peacock vuelven sus ojos al Holocausto.
Starz nos lleva a la corte del primer Estuardo en el trono británico y Netflix
y Showtime nos brindarán adaptaciones de bestsellers.
No puedo comenzar
mi revista de lo que viene, sin referirme a lo que todavía no acaba. Aunque nos
preparamos para despedirnos de las Cisnes de Capote y de los vestidos de Dior,
mis martes siguen totalmente japoneses ya que febrero nos trajo la Segunda Temporada
de Tokyo Vice, mientras que FX nos sigue brindando la nueva
adaptación de Shogun. La dos buenísimas. Se las recomiendo.
MARZO
7 de marzo: Iniciamos el mes con The Complete Made
Up Adventures of Dick Turpin. Se trata de una sátira dieciochesca tipo Our
Flag Means Death. Históricamente se sabe que existieron un asaltante de
caminos llamado Dick Turpin (Noel Fielding de The Great British Bake Off)
y un carterista y ladrón urbano llamado Jonathan Wilde (Hugh Bonneville de Downton
Abbey) . Sus vidas son asunto de leyenda por lo que, aparte de que se trata
de una comedia, no pedimos rigor histórico, solo que nos hagan reír. Se puede ver en Appletv.
8 de marzo Después de un año de letargo, Walter
Presents se pone las pilas en cuestiones de drama de época. El servicio nos
trae la primera temporada de la esperadísima serie alemana Das Haus der
Traume(La Casa de los Sueños) . En esta saga familiar se funde el
momento historio de Babylon Berlin con el día a día de una tienda de
ropa tipo Paradiso degli Signore, Velvet y Selfridge’s.
El 13 de marzo
(según TV Guide), Apple
sigue con su afición al pasado en la serie/comedia Palm Royale. Situada
en un exclusivo balneario de la Florida a fines de Los 60,esta serie pretende emular el éxito de The
White Lotus, con millonarios en vacaciones. También tiene un toque de The
Gilded Age ya que la acción gira en torno de Maxime (Katrin Wilberg),que quiere opacar y reinar sobre una aristocracia
ya establecida de Palm Beach. El elenco lo conforman Laura Dern, Allison
Janney, Ricky Martin y la legendaria Carole Burnett {Nota: En otros sitios la fecha de estreno es el
20 de marzo.
14 de Marzo: Después de años esperarla, Fire Dance
llega a Chaiflicks. Feigi Rosenberg es una adolescente que vive en el mundo ortodoxo de
la Jerusalén moderna. Tímida, carente de autoestima, Ester debe sufrir el
menosprecio y los golpes de su madre que sufre de una enfermedad mental. Su único consuelo es buscar la guía de su guía y patrón, un
rabino Haredi casado. A medida que ambos se apoyan mutuamente, la relación
maestro-alumna va tomando un peligroso cariz.
15 de marzo: No sé de dónde ha salido un interés por
los magnicidios. El año pasado resurgía la fascinación por el asesinato de JFK
en ocasión del aniversario de su asesinato. Netflix y Weiss&Benioff están
cocinando algo sobre el asesinato de James Garfield; y Appletv nos trae próxima
semana Manhunt, la historia de la “cacería” del asesino de Abraham Lincoln.
Anthony Boyle (Masters of the Air) interpreta al malhadado John Wilkes
Booth y Tobias Menzies (Outlander) es un amigo personal de Lincoln que
emprende la investigación del asesinato con una fiereza obsesiva que lo lleva a
perder la razón.
El 17 de marzo, la PBS inicia la decimotercera temporada
de Call the Midwife. Es el final de una década y el progreso sigue afectando
a las monjas comadronas de San Raymond Nonnatus. ¿Será hora de cerrar la orden
y rendirse al mundo de la obstetricia moderna? Tendremos nuevas parteras, la Orden
ahora es una casa de estudios, y Lady Trixie enfrentará, junto con su esposo Sir Matthew, inesperados problemas económicos.
22 de marzo sigue Walter Presents con los drama de
época. Ahora le toca a la segunda temporada deNuestros Años Milagrosos. Retorna Elisa Schott ( Das Boot, The Empress) como Ulla Wolff y sus problemas con sus hermanas,
pero la serie tiene lugar a fines de Los 60 y se cifrará en los hijos de las
Wolff.
28 de marzo pasamos al sombrío mundo
del Holocausto. Hulu (Star + en América Latina, Disney en España)nos trae la
adaptación de la novela de Georgia Hunter We Were the Lucky Ones. La
historia de los Kurc, una familia de judíos polacos que sobrevive el Holocausto
e intenta reunir a parientes desperdigados por el mundo tiene como protagonistas
a Joey King y a Logan Lerman (Hunters), pero también goza de un elenco europeo e israelí,
incluyendo a los actores del momento Amir Havat (Unorthodox y Trasatlantic) y Michael Aloni (Shtisel y La Reina de Belleza de Jerusalén).
También en el 28
nos llega algo más alegre. Debuta en Disney + Renegade
Nell. La historia de una jovencita
(Louisa Harland) , que, en la Inglaterra dieciochesca, debe convertirse en asaltante
de caminos para sobrevivir. Su guía es un espíritu llamado Bill Blind (Nick
Mohamed) y su némesis es Lord Blancheford (mi querido Pip Torrens)
29 de marzo: Nos llega desde Paramount/Showtime la
esperada adaptación del superventas de Amor Towles, A Gentleman in Moscow.
Ewan McGregor es el Conde Alexander Rostov que, debido a la Revolución Rusa, ha perdido fortuna y libertad. Aunque es
acusado de ser un parasito social, un poema con aire revolucionario que publicó,
lo salva del paredón. Se le condena a arresto
domiciliario de por vida en el Metropol, el hotel más exclusivo de Moscú.Ahora
ya no vivirá en su elegante suite sino en el ático en un cuartucho de servicio,
pero Rostov se las arregla para seguir con sus antigua amistades y con nuevas
que incluirán gente de todas las edades y condiciones sociales.
ABRIL
4 de Abril: “4-4-24”reza la publicidad que Netflix
ha preparado para Ripley. La saga de Patricia Highsmith se ha convertido
en serie. Originalmente hecha para Showtime, reveses económicos la trasladaron
a Netflix. Andrew Scott encarnará al joven resentido social que consigue darse
la vida del oso en la Italia de fines de Los 50 gracias a una serie de estafas
del jet set exiliado y acaba convirtiéndose en asesino en serie.
Aunque me encanta
la idea de una serie, tengo un grave reparo.
La grandeza de la novela es su milieu exótico y me parece absurdo que la hayan filmado
en blanco y negro. No sé si porque quieren capturar la onda Noir o se trata de
homenajear al cine New Wave, pero se perderán los paisajes, la elegancia del vestuario,
el lustre y oropel del mundo de los ricos que tanto ambiciona Ripley.
Recordemos que uno de los mayores encantos de ambas versiones cinematográficas fueron
el uso de la luz y el color para enmarcar al “Talentoso Señor Ripley”.
5 de Abril Al día siguiente del debut de Ripley,
llega a Starz Julienne Moore con un papel muy exigente en su protagónico de Mary
and George. Allí da vida a Mary Villiers, una dama barroca venida menos que para
recuperar su fortuna y para asegurar el futuro de su familia, empuja a su hijo a convertirse en el toyboy
del rey gay Jacobo Estuardo. Nikolái Galtizin, de una antiquísima familia de aristócratas
rusos, es el célebre (por sus amores
bisexuales) Duque de Buckingham y Tony Curran es Jacobo que, entre quemar brujas y leer su Biblia, la pasaba pipa con sus “amiguitos”.
12 de Abril. Appletv no se cansa de crear miniseries
de época y ahora le toca revisar o reversionar la historia detrás de la creación
de los Estados Unidos. Han escogido para eso a su personaje más multifacético y
será Michael Douglas quien de vida al escritor, inventor y político, Benjamín Franklin. Como Franklin fue un
trotamundos, aventurero, y hasta
mujeriego, podemos conjeturar que la
serie no será tan latosa como la aclamada John Addams.
MAYO
2 de mayo. Los ingleses parece que quieren crear un
nuevo galán con Jonah-Hauer King (el ultimo galán judío del cine británico fue
Laurence Harvey). El Príncipe Eric de la diversa Sirenita , tras sus vomitivas Mujercitas y World on Fire, ahora retorna a la televisión con el protagónico
de The Tatooist of Auschwitz.
La saga de esta
miniserie de Peacock recuerda a la de Schindler’s List. Como ocurriese
con la novela de Thomas Kenneally, fueron los protagonistas quienes
comisionaron a la escritora Heather Morris (también australiana) para que dramatizara
la historia de Lale (Hauer King) que sobrevive Auschwitz gracias a que un tatuador
lo convierte en aprendiz .
16 de mayo Llega la esperadísima Tercera Temporada
de Bridgerton. Sabemos que el centro de la trama será Penelope. Harta de
los desplantes de Colin Bridgerton, el otro yo de Lady Whistleton se colocará
en el Mercado de Esposas. ¿Qué hace Colin? Pues será su consejero. ¿Como lo
hará la Gossip Girl de la Regencia para conjugar su labor de chismógrafa y su
competencia de busca-maridos? Esas dudas
las responderá la tragicomedia de Netflix. Chapeaux! para Shonda Rhimes quien
no seguirá la narrativa de los libros en los cuales Penelope debe bajar de peso
para conseguir un esposo.
Y recuerden que
esta primavera, en algún momento, debutará en Disney un bono para los Tudormaniacos.
La adaptación de la serie de C.J. Samson sobre Matthew Shardlake, el abogado-fixer
cuyas aventuras detectivescas en la Inglaterra de Enrique VIII lo ponen al
servicio de Thomas Cromwell.Shardlake
es interpretado por Arthur Hughes que en la vida real sufre del problema de
espina torcida (vamos, que es jorobado)
como el personaje y a Cromwell le dará vida Sean Bean. Esperemos que no
tengamos que ver una nueva decapitación del intérprete de Ned Stark.
Recientemente
pude ver por completo la excelente serie de 1999, Aristocrats (Tubi). Coincidió justo en que yo acababa de terminar
la Segunda Temporada de The Gilded Age (MAX)y acababa de no-ver la
vomitiva adaptación de Las Bucaneras (AppleTV). ¿Qué tienen en común
estas tres series? Las tres muestran como las elites de antaño buscaban los
mejores partidos para sus hijas y como este mercado de esposas operaba en ambos
lados del Atlántico, principalmente en ese acontecimiento de los veranos londinenses
llamado The Season. En esta primera parte me concentraré en Inglaterra,
desde el inicio del fenómeno hasta su consolidación en la Era Victoriana.
Bridgerton regresa a Netflix este mayo. Tres
exitosas temporadas (y el spinoff de Queen Charlotte)la han convertido en un fenómeno. ¿Dónde
radica su encanto? ¿Es la diversidad del reparto o el ser testigos de como los
aristócratas londinenses de antaño convertían la temporada veraniega en una
arena en la que las gladiadoras eran sus propias hijas? Si es lo último entonces deben agregar a la
lista de series sobre el tema, a Aristócratas
que describe a una familia de la vida real (y de sangre real) y sus intentos de
colocar a las hijas en un mercado donde no todas consiguen el marido que los
padres desean.
A mí me entró la alucinación
por este aspecto cuasi-romantico de la Season a principios de Los 90s con la
lectura del libro de Angela Lambert 1939: The Last Season of Peace. A
pesar de que el énfasis de Lambert es sociopolítico, las entrevistas con las
participantes, sus experiencias y vida social, me hechizaron, hasta el punto de que en el
2000 finalmente me puse a escribir una novela sobre el tema. Aunque en 15 años
tuvo muchos cambios y nunca la llegué a terminarla (solo me faltaron tres
capítulos) fue un homenaje a este asunto que no solo me fascina a mí.
Durante esas dos
décadas, comencé a coleccionar libros sobre el tópico, llegando a formar una
pequeña biblioteca que, por suerte, he
recuperado casi en su totalidad. Gracias a ella tengo una visión más o menos
clara de cómo los veranos londinenses escondían un suceso social que perpetuaba
costumbres ancestrales de cómo debía mantenerse el statu quo de una
elite y permitir su continuación.
Según el ilustre diarista
Samuel Pepys, la Season comienza durante la restauración de los Estuardo.
Obviamente, un rey tan amigo de los placeres mundanos como lo fue Carlos II no
iba desperdiciar una época de clima decente que le permitía ofrecer bailes y entretenimiento
para sus nobles. Pepys mismo contrata un maestro de baile para que su esposa y él
no desentonen en una corte donde nuestro eterno arribista espera ascender
socialmente.
Será la sobrina
de Carlos, Ana, la última reina Estuardo quien, en 1711, instaure la carrera de
caballos de Ascot (Ascot Royal) que se convertirá en uno de los programas más icónicos
de la Season. Pronto se añadirán la exhibición de la Academia de Arte, la
regata de Henley y otros eventos. Para cuando llegan los Hannover al trono, es sabido
que todos los veranos la nobleza se traslada a Londres para participar en las
festividades, pero (y esto solo se susurra) también conseguirles buenos maridos
a sus hijas casaderas.
Collage en mi agenda sobre el Mercado de Esposas
Las Lennox y
Las Season Dieciochescas
Hemos visto en Harlots, Tom Jones y La Duquesa, los fastuosos
bailes, las mascaradas y las noches de jolgorio en los Jardines de Vauxhall que
marcaban las Seasons dieciochescas, pero sería la miniserie Aristócratas
la que mejor ilustraría el proceso de la búsqueda de marido en el Siglo XVIII.
En el segundo capítulo
de su libro, “I Have Been to London to See
the Queen”(He estado en Londres a ver a la reina), Angela Lambert describe el
debut de Lady Sarah Lennox y su triste historia. Sarah y sus hermanas son el
centro de la trama de Aristocrats que puede encontrarse incompleta en
YouTube y completa en Tubi y en BritBox.
De todas las
amantes de Carlos II , mi favorita es la noble bretona, Louisa de Keroualle,
Duquesa de Portsmouth con quien el rey tendría un hijo. Ese hijo, titulado
Duque de Richmond, a su vez tendría un hijo, Robert Lennox de quien descienden el
actual Príncipe de Gales y Harry Sussex.Robert tuvo un solo hijo varón, James, tercer Duque, quien tendría dos herederos,
más cuatro hijas que, sin quererlo, harían infelices a sus padres, además de ser
la comidilla de los chismes de su tiempo.
Los Duques de Richmond
La historia
comienza con el debut en sociedad de Lady Caroline (Serena Gordon), la hija
mayor.Caroline y sus hermanitos han
sido criados en una casa llena de amor y alegría rodeados de libros, obras de
arte y animales domésticos y exóticos. Sus padres quieren ser estrictos, pero
terminan siendo permisivos para los estándares de su época.
Es Lord Julian Fellowes—entonces
en su etapa de actor— quien encarna a James, Duque de Richmond. El
Duque le permite a su hija transitar por dos Seasons, sin elegir marido y no es
que a Caroline le falten pretendientes. No es fea y tiene una enorme dote, pero
ella prefiere pasársela en su biblioteca. La sociedad inglesa entra en shock, y
el Duque monta en ira, cuando su primogénita
finalmente decide aceptar una propuesta de matrimonio, de , nada menos, que el
controversial político Henry Fox (Alum Armstrong, el Squire Western de Tom
Jones).
Lady Caroline escogió al más feo de sus pretendientes y fueron muy felices
Fox no solo es
viejo y feo, también es pobre y tiene una pésima fama de mujeriego. Aun así, Caroline
se casa sin permiso de los padres y es expulsada de la familia. Atemorizada por
esta decisión, Lady Emily (Geraldine Sommerville) decide no causar dolor a su
familia, repitiendo el error de su hermana.
Emily tiene
suerte. En su primera Season, se enamora del Conde de Kildare, joven, guapo y
rico. Ante su sorpresa sus padres se oponen al enlace. Según ellos las fallas
de Robert Kildare, interpretado por Ben Daniels, son ser irlandés y pretender llevarse a Emily
a vivir en su lejana isla. Lord Kildare y su prometida ejercen paciencia y
humildad sin rendirse ante las presiones familiares, hasta que el Duque de Richmond
se doblega y da su consentimiento.
Después de la
boda, Los Kildare se marchan a Irlanda
donde son tan felices que encargan un bebé al año. Entremedio se van a pasar la
Season en Londres donde Emily pone empeño en reconciliar a Caroline con sus
padres. Finalmente lo consigue. Es la cúspide de la felicidad de los Richmond.
Fox se ha vuelto un importante fuerza política, él y Caroline tienen un hijo
Ste que será seguido por Charles James. Emily y su marido se adoran y no cesan
en agrandar su familia.
Para celebrar la
felicidad de sus hijas, que es la suya, y de paso homenajear al Rey Jorge, el
Duque de Richmond lanza una extravagante fiesta que espera será lo más
comentado de la Season. Lo es, pero no por las razones esperadas. En medio de
un discurso al soberano, James Lennox sufre un fatal infarto. Su viuda no lo
sobrevivirá por mucho tiempo.
Es ahí donde
ocurre un quiebre en la familia, sobre todo entre Emily y Caroline, que tanto
se quieren. Los Duques de Richmond han estipulado que, al faltar ellos, sus hijas menores deben ser criadas en Irlanda
por Los Kildare. Al ser la mayor, Caroline siente que es ella la encargada de
criar a sus hermanitas. Ve en ese último deseo de sus padres un reproche a sus métodos
de crianza que son muy permisivos.
Lady Caroline Fox, Baronesa Holland en su vejez
Emily y Carolina
se separan enojadas y les tomará años reconciliarse. Entretanto, la tres Lennox menores, Louisa, Cecilia y
Sarah, crecen en Irlanda. Louisa (una
Anne Marie Duff morena) es presentada en sociedad en Dublín, no en Londres como
correspondería. Eso no impide que Louisa se case con Thomas Connolly, uno de
los hombres más ricos de Irlanda, y que la adora.
Cuando llega el
turno de Sarah (Jodhi Mai), Caroline exige que venga a Londres donde serán Los
Fox los que la presenten en sociedad. Caroline hace de todo para encontrarle un
buen marido. Aquí entran en juego los elementos que vinculaban a la Season con
el mercado de esposas.
Tenemos a Sarah preocupada
porque se considera tímida e insignificante. Su hermana le pone un maestro de baile
ya que los bailes eran los escaparates donde se exponían a las candidatas. En su
presentación al Rey Jorge vemos a Sarah con el tocado de plumas que hasta el
Siglo XX, estaría asociado con las debutantes.
Lady Louisa Connelly y Lady Sarah Lennox muy emplumadas en la Corte
De pequeña, Sarah
había sido la favorita del rey Jorge. Ahora se convierte en otro tipo de
mascota cuando el Príncipe de Gales se enamora locamente de ella. Aunque los
Fox, Los Kildare y los Lennox ven con buenos ojos que una de sus parientas se
convierta en reina consorte, a Sarah la
sorprende e irrita ser el centro de las habladurías de su sociedad y que hasta
los periódicos chismeen sobre ella.
El Príncipe de Gales y Lady Sarah
Finalmente, el
príncipe cuando se convierte en Jorge III , debe rendirse a sus obligaciones y
casarse con una princesa de sangre real, la que los Bridgertonianos conocen
como la Reina Carlota. La humillación de Sarah es grande y escoge una salida
impulsiva. Se casa con el primero que cruza su camino, un tal Charles Bunbury, sin título ni fortuna,
que la entierra en el campo donde Sarah
se la pasa más con sus perros y charlando con su periquito que con su marido.
Lo importante de
este relato es ver como la Season funcionaba como agencia matrimonial y como
las Lennox y sus parientes la manejaron. Caroline se la pasó un par de
temporadas rechazando buenos partidos para poder fugarse con el hombre que amaba.
Emily tuvo la suerte de encontrar el amor en su primera Season, aunque debió
esperar a que sus padres aceptasen al candidato. Tras su debut en sociedad, Sarah parecía que iba camino de ser reina. Fue
lo que los periodistas llamarían dos siglos más tarde “la debutante del año”,
pero el mercado de esposas le jugó una mala pasada.
A Lady Sarah ser una belleza le hizo daño.
De alguna manera
las reglas sociales pusieron trampas a las Lennox que las convirtieron en
fuentes de comadreo de su entorno. Sarah y Emily acabarían teniendo hijos fuera
del matrimonio y pagando un precio por ello, pero les dejo lo mejor de su saga
para que la disfruten sin spoilers. Lo importante de Aristócratas es que
nos muestra como en la vida real, la sociedad londinense y la Corte imponían
reglas sobre las debutante y como las hermanas Lennox intentaron circunnavegar
esas reglas. Ese sería todo un tema en la ficción inglesa (y estadounidense)
por los próximos doscientos años.
De la Regencia
Hasta la Era Victoriana
Para la época de Jane
Austen, la idea de que el futuro de una joven yacía en un buen matrimonio (Pride
and Prejudice), y que las posibilidades aumentaban si la candidata iba a
pasarse el verano fuese en Londres (Sense and Sensibility)o a un balneario de moda (Sanditon)
estaba establecida. Austen dejó un esquema de narrativa que se cifraba en
protagonistas casaderas. Esto dio paso a una literatura de bolsillo llamada “Regency
Romance”, por tener lugar durante un momento en que la locura del Rey Jorge (el
cortejante de Sarah Lennox) le impedía reinar, e Inglaterra quedó en manos del Príncipe de
Gales y su madre, la formidable, Reina Carlota.
Habría maestras
del género desde Georgette Hayer hasta Barbara Cartland. A fines del siglo XX,
una chica judía de Queens llamada Julia Quinn decidió variar la formula Regency
añadiéndole al aburrido rosa el rojo de la pasión. Ahí nacía la serie bestseller
conocida como Bridgerton y que Shonda Rhimes ha transformado a un formato
televisivo. Esta exitosa serie, ahora en espera de su Tercera Temporada, se concentra en dos aristocráticas madres,
Lady Bridgerton y Lady Featherington cuyas hijas compiten en la corte del
Regente para ver qué pueden pescar sin caña ni anzuelo.
Ya vimos como Daphne
Bridgerton enganchó a un duque en su primera Season. En la segunda el afortunado
esposo fue el hermano de Daphne, Lord
Anthony, que también se consiguió una
heredera. Un cliché del género es la hermana rebelde, la que quiere algo más interesante que un
marido. Este ha sido el caso de la gordita Penelope Featherington. Harta de
esperar una propuesta de Colin Bridgerton, esta temporada, Penelope se pondrá a
buscar marido conjugando su actividad en el mercado de esposas con su trabajo
clandestino de Lady Whistleton la Gossip Girl de la Regencia.
Así llegamos a la
Era Victoriana cuando la pujante clase industrial entró de lleno en la Corte
trayendo a sus hijas al mercado. Los millones de estas nuevas herederas
competirían con los títulos y la estirpe de las hijas de los nobles. Y es que
todavía el mayor objetivo de una joven de clase alta era casarse. Esto hasta se
aplicaba a la mujer más poderosa del Reino Unido.
En Victoria
seguimos todas las obligaciones de la soberana incluyendo aceptar casarse. La
vimos amiga de los bailes y ser manoseada en uno por el Zarévich. La vimos
tener que renunciar al amor que sentía por su Primer Ministro y asumir una boda
dinástica con su primo que resultó ser uno de los grandes romances del mundo monárquico.
Tan feliz era
Victoria en su vida conyugal que deseó lo mismo para sus súbditos aristócratas.
Durante su larguísimo reinado, la Season adquirió más eventos para que las
jóvenes nobles pudiesen exhibirse tales como el Baile de la Reina Carlota, y la
semana de competencia de yates de Cowes. Se creó un tipo de presentación de
sociedad que no era todavía esa institución que vería el siglo XX. Toda joven
que desease entrar en la Corte podía ser presentada a la monarca en una levee
formal,. Solo bastaba que Victoria supiese, y que la candidata se acercase a donde estaba
la reina, acompañada de alguna dama de alta cuna, y le hiciese una reverencia.
El Lado Oscuro
del Mercado de Esposas
Fue ese gran
observador social, Anthony Trollope, quien le daría un nombre al mercado de esposas
llamándolo Marriage Market. En su encantador libro What Jane Austen
Ate y Charles Dickens Knew, Daniel Poole nos cuenta que si una chica se
pasaba tres Seasons sin enganchar marido ya era considerada solterona, y eso
que la edad para ser presentada caía entre los quince y los diecinueve años.
Aunque el mercado
de esposas funcionaba óptimamente, no surgirían de este muchos matrimonios felices. Ouida, la
novelista de moda retrataría el lado feo de estos enlaces obligados en su
novela Moths (Polillas) de 1880, que debería ser llevada a la pantalla
otra vez (hubo dos versiones del cine silente). Aunque no toca el tema de la Season
si nos muestra el mercado de esposas que se había trasladado desde Londres a la
Riviera Francesa donde ya a fines del Siglo XIX se habían autoexiliado muchos
nobles ingleses.
Vere Herbert se
ha criado en el campo inglés junto a su abuela. Tiene 16 años, es ingenua, pero
con buenos principios. A la muerte de la abuela, debe ir a la Costa Azul a
vivir con su madre, Lady Dolly. Desde que enviudó, Lay Dolly lleva una vida
extravagante de lujos que no puede pagar, de amantes que no la mantienen y de
deudas que se acumulan. No siente amor por su hija, de hecho, siente que la
avejenta. Eso, hasta que una amiga le enseña a aprovechar la minita de oro que
puede ser Vere. La amiga casó a su hija con un marques francés, un poco borrachín,
pero con mucho dinero. Lo que debe hacer Dolly es invertir en un yerno que
pague sus gastos.
Ahí Lady Dolly “vende
“a su hija al disoluto, pero millonario príncipe Zouroff, un noble ruso con
pésima reputación. Zouroff maltrata a su esposa desde el primer idea con su
frase: “Soy tu amo, y puedo ser un muy
mal amo”. Pronto lo demuestra. Cuando Vere se niega a compartir su casa con la
amante de su esposo, Zouroff la golpea y exilia a un olvidado castillo en el
campo polaco.
Yo leí Moths
hace un siglo en una edición que se caía a pedazos en la biblioteca de Nueva
York, único lugar donde pude encontrar una copia. Me pareció de prosa pesada y un
poco cargada de tintas, pero cuando vi ( y leí) The Age of Innocence me
di cuenta de que esta novela de1880 pudo ser una influencia en el retrato que Edith
Wharton nos brinda de Ellen Olenska. La diferencia es que quien se casa con un
cruel noble polaco es americana, no inglesa.
Si Ouida
denunciaba el matrimonio en las clases altas como una forma de prostitución,
Edith Wharton denunciaba los peligros en que incurrían las americanitas millonarias
al comprar títulos que venían atados a maridos golpeadores de los que había que
huir. Será en la próxima entrega en que hablaremos de como el Mercado de Esposas
llegó hasta las costas estadounidenses y del nacimiento de un fenómeno llamado
Dollar Princesses o “Princesas del Dólar”.
Finalmente, me
rendí, y este verano he estado ocupada con “Bridgerton” y “Sanditon”, historias
que una vez desprecié. Confieso que me equivoqué y ahora entiendo el encanto de
ambos cuentos que tienen las mismas raíces. Ambas tienen lugar en la Regencia y
las vincula el Regency Romance que— contrario al rumor popular— no
fue inventado por Jane Austen. ¿Que hace a las series parecidas? ¿Que las hace diferentes? ¿Cuál es la mejor?
Ustedes tienen la última palabra.
Escritoras de
la Regencia
Cuando comencé a
buscar material para este ensayo estaba segura de que encontraría más
similitudes entre estas series que diferencias. Nuevamente me equivoqué. El vínculo
en común es que ambas ocurren en la misma década: “Bridgerton” en 1813 durante
las Guerras Napoleónicas, y “Sanditon” en 1817, dos años despues de acabado el
conflicto. Ambas historias giran en torno a la importancia de chicas de cierta categoría
de contraer un matrimonio rápido y ventajoso. Ambas promueven modas con corte
bajo el busto, estilo conocido como “Corte Imperio”.
La diferencia
principal es geográfica y estacional. “Bridgerton “tiene lugar en Londres
durante ese periodo estival que hasta hoy se llama “The Season” y que debido a
su continuo calendario de bailes y eventos sociales servía para presentar en
sociedad a las hijas de la aristocracia e introducirlas en el mercado
casamentero. En cambio, “Sanditon”, relata la historia de la campesinita
Charlotte Heywood que abandona la granja familiar para ser presentada (informalmente)
en sociedad en el pueblo de Sanditon que está a punto de convertirse en un
popular balneario. Si Charlotte es “presentada” a Lady Denham, la ricachona más
importante del pueblo, la Honorable Daphne Bridgerton es presentada a Charlotte,
Reina de Gran Bretaña.
Si le creemos al
diarista Samuel Pepys, “The Season” inició en la Restauración Carolina del
Siglo XVII, pero ya para mediados del Siglo XVIII era costumbre que las jóvenes
aristócratas fuesen presentadas ante un soberano de la Casa de Hanover. Ambas
series tienen lugar durante el periodo llamado “Regencia”. El rey Jorge III se
encontraba confinado debido a su desequilibrio mental. Quien mandaba era su hijo,
el futuro Jorge IV, el Príncipe Regente, pero a quien las aristócratas hacían
reverencias era a su madre Carlota de Mecklemburgo
“Sanditon” es la
novela inconclusa de la gran escritora costumbrista Jane Austen. “Bridgerton” está
basada en el primer volumen de la saga de Julia Quinn titulado El Duque y yo.
Ambas novelas son consideradas parte del subgénero conocido como Regency Romances
que siempre se ha asociado con la obra de Austen. Sin embargo, la madre del
subgénero fue la injustamente olvidada Fanny Burney quien fuese una gran
influencia en Jane Austen, pero la obra austeniana es la precursora de la
novela victoriana sobre todo de los trabajos de especialistas en customs and
mores como lo fueron Anthony Trollope y George Elliot. Ese estilo sigue
vivo en los Regency Romances.
La gracia de la
obra de Jane Austen—más allá de su mirada satírica compartida por Fanny
Burney— es la exaltación de una clase social intermedia, y generalmente rural, que
está por encima de los granjeros de Thomas Hardy y los tenderos de Charles Dickens.
Son gente de clase media acomodada con ínfulas y ambiciones que sin embargo
suelen ser mal mirados por los Darcy, los Rochester y otros arrogantes señores
del condado que pululan en las novelas inglesas del siglo XIX.
Jane Austen pertenecía
a esta clase, era hija de un rector anglicano. Aunque vivió por mucho tiempo de
allegada a parientes más adinerados, tuvo la ocasión de ver las miserias y
virtudes de ese mundo. Fanny Burney, aunque hija de un médico, se movió en
esferas más elevadas llegando a ser dama de la Reina Charlotte. Se casó con un general
francés y tuvo una vida tan llena de aventuras que debería ser ella la
protagonista de alguna serie.
La Season y El
Mercado de Esposas
Debido a su
cercanía con la realeza, aristocracia y el Bon Ton (léase los jetsetters de la
época), las novelas de Burney tienen heroínas que navegan por ese mundo desde Evelina
que carga el estigma de su nacimiento ilegitimo a Cecilia la rica
heredera, a Camilla y sus hermanas que ya presagian a las Bennet de Orgullo
y Prejuicio y a las Bridgerton y Featherington de Bridgerton. Lo que
las hermana es la necesidad de atrapar un buen partido.
Fanny Burney
En el siglo XVIII
se había puesto de moda la presentación con el monarca del momento como introducción
social de jóvenes del Bon Ton. Una ironía es que The Season y el mercado de esposas
creó un universo paralelo menos legítimo. Tal como vimos en “Harlots” a la par de las damas que buscaban esposo para
sus hijas casaderas, las dueñas de burdel intentaban conseguirles protectores
ventajosos a sus pupilas más prometedoras y hasta para sus hijas durante la
Season. Al final, eso ponía a todas las chicas de este mundo en la categoría de
“carne fresca”.
Uno de los casos más
conocidos de la venta de carne fresca en el mercado de esposas de la vida real
es la historia de las cuatro hijas del Duque de Richmond, hijo ilegitimo del
Rey Carlos II. Las cuatro hijas parecen una encarnación anterior a las Crawley
de “Downton Abbey”, porque en pleno Siglo de las Luces, una huye con un viejo pobretón,
otra es madre soltera, otra, casada con un duque, se embaraza de un criado, etc..
Y todo esto ocurrió en la vida real. Lo que convierte a los escándalos de Bridgerton
en pecadillos infantiles y demuestra que ser nieta de reyes e hija de duques no
implicaba que hacer un buen matrimonio fuese más fácil.
El matrimonio es
un tema común en la obra de Jane Austen, desde la preocupación de la Señora
Bennett por casar a sus cinco hijas hasta la obsesión de Emma de
encontrarles el marido perfecto a sus amigas. Curiosamente, en su última
novela, Jane Austen no tiene una heroína embarcada en la carrera de
busca-maridos. Cuando Charlotte conoce a Lady Denham, la augusta dama comenta
que Miss Haywood seguramente ha venido a Sanditon en busca de un buen partido.
La ironía es que Charlotte ha venido a conocer la sociedad, a ver el mundo,
pero no está obsesionada con el amor y el matrimonio, un tema indispensable en
el mundo de las debutantes desde Bridgerton hasta “Downton Abbey”.
De todas las
novelas de Jane Austen, Sanditon, de la cual se han encontrado menos de
una docena de capítulos, pareciera ser la más alejada del modelo del Regency
Romance. Tal vez por eso, Andrew Davies la ha apartado de ese esquema dándole
un toque, que, sin llegar a ser presentista, tiene una visión más moderna de la
mujer y sus posibilidades. Aunque ha conservado a las cuatro jovencitas que
creo Austen, una de ellas es una heredera y otras dos son parientas pobres que
desean heredar. Al final de la serie solo una de ellas se ha casado (con un
Lord por supuesto).
¿Quién inventó
el Regency Romance?
Un error es
pensar que, por haber escrito durante la Regencia, Jane Austen creo el Regency
Romance. Su obra no se acerca a este género literario no más que la de Byron o
Sir Walter Alcott, sus contemporáneos. Aunque Austen es la creadora de la
novela costumbrista, ya he señalado como Fanny Burney fue quien sentó las
normas del subgénero. Otro que la secundó fue William Thackeray que en su Feria
de las Vanidades impuso dos reglas para el género, la primera escribir
sobre la Regencia como un periodo del pasado. El Regency Romance de hoy es
antes que todo un romance histórico como lo demuestra “Bridgerton”. El segundo
es que todo se vale en esta profesión de caza-maridos, y si una chica es lista
(o “Sharp” como Becky) puede conseguirse algún partidazo que, por carecer ella
de nombre y fortuna, no debería estar a su alcance.
Sin embargo,
Thackeray hace lo imposible, nos muestra que un buen matrimonio no es
necesariamente el pasaje para la felicidad. Debutantes que se casan con un noble al final
de la Season, solo para salir trasquiladas aparece en novelas famosas como las
de Nancy Mitford, la obra inconclusa de Edith Wharton Las Bucaneras,
incluso en novelas románticas como La Hija del millonario de Dorothy
Eden o en el caso de Lady Julia Flyte en Brideshead Revisited. Cuando
Evelyn Waugh nos la presenta, Julia acaba de debutar en sociedad y más adelante
le relatará a Charles cuales eran sus expectativas de matrimonio basándose en
que su religión y el escándalo familiar no le permitirán casarse con un noble.
Un ramillete de debutantes en busca de marido. Lady Julia Flyte
Linda Radlett, su prima Fanny y Lady Polly Hampton de Love in a Cold Climate
En Downton Abbey, Lady Rose hace una reverencia ante Jorge V
Las Hermanas Kennedy y su madre antes de ser presentadas a Jorge VI. Unos años mas tarde, Kathleen se casaría con el Marques de Hartington.
La verdadera
Regency Novel (muy inspirada en todos los ejemplos ya dados) nació en los 40s.
Por eso siempre se la verá como un romance histórico e invitará a algún que
otro presentismo. La creadora del género fue una dama inglesa llamada Georgette
Heyer que publicaba su primer Regency Romance, A Regency Buck, en 1935.
Georgette Heyer
Hasta su muerte
en 1974, Heyer se mantuvo activa escribiendo romances históricos, género
detectivesco, pero principalmente Regency Romances a los que les otorgó las características
que lo hacen tan distintivo. Su mayor seguidora (y plagiadora) fue Dame Barbara
Cartland. El estilo Cartland es típica lectura
para adolescentes soñadoras.
Aunque para la
época de su obra (1970s) se había abolido la presentación a la reina, seguía
existiendo el baile de debutantes y los sueños de encontrarse con un Príncipe
Azul. En 1979, el Conde Spencer dio un baile en su castillo de Althorp para
presentar en sociedad a su hija menos, Lady Diana. Di lució un precioso vestido
de Regamus que su madre la ayudó a escoger en Harrod’s. Años después, Dame
Bárbara diría de su nietastra que, aunque llegó a ser Princesa de Gales Diana nunca
entendió la diferencia entre la realidad y el mundo de ilusiones de los Regency
Romance de su abuelastra.
Lady Diana Spencer y su vestido de debutante
Cuando yo entré
de lleno (léase 1978) en el mundo del romance histórico, que sigue siendo mi pasión,
descubrí en la bien provista biblioteca de mi hermana kilos de Cartland y un
par de Heyers. A pesar de sus llamativas cubiertas, no me atrajeron. Comparadas
con el erotismo de los Bodice-Rippers, parecían lecturas para nenas de jardín
infantil.
Pronto eso
cambiaria, la influencia de los Bodice-Ripper llevaría a autoras como Amanda Quick,
en los ‘90 con romances como Scandal y Ravished, a revolucionar
el género y alejarlo de su aura Jane Austen. Otras autoras la seguirían. En mi
biblioteca yo hice espacio entre los B-R medievales de Julie Garwood a su experimentó
de Regency-con-Sexo, Rebellious Desire (1991) que tiene mucho en común
con el primer volumen de Bridgerton.
Características
del Regency Romance: El Mercado Matrimonial
Hora es de pasar
revista a las características que Heyer asignó al género y ver como se utilizan
en Sanditon y Bridgerton. La acción debe tener lugar en Londres,
durante la Season. Los eventos de esta, incluyendo bailes, son motivo para una
cacería de buenos partidos. Los protagonistas son aristócratas y gente de
dinero. Heyer creo un par de arquetipos para componer sus parejas protagónicas
y un estándar en este tipo de literatura fue el final feliz.
Daphne al comienzo de la serie
El final feliz de Daphne
Las novelas de Julia
Quinn tienen todas lugar en el “ton” londinense. En cambio, Jane Austen
prefería situarlas en campiñas para ella conocidas, aunque sus personajes, de
vez en cuando, viajen a la capital. En el caso Sanditon sabemos que la
autora deseaba sacar a Charlotte de su nicho rural-doméstico y llevarla a un
balneario. Andrew Davies lleva a Charlotte y a Sídney Parker a Londres en busca
de la fugitiva Georgiana, en un episodio que recuerda al rescate de Lidia en Pride
and Prejudice. Pero aun en las playas de Sanditon la pareja tiene
encuentros y desencuentros en dos bailes
El tema principal
de Bridgerton es el mercado matrimonial. Daphne sabe que su deber es
contraer un enlace digno de su pedigrí, pero por alguna extraña razón, su
hermano Anthony le espanta los pretendientes y termina comprometiéndola con el
detestable Berbrooke de quien su hermana debe defenderse a puño limpio. Simon,
Duque de Hastings, está tratando de sacudirse a las muchachas casaderas que buscan
ser duquesas. A Simón se le ocurre una solución para el problema de Daphne y el
suyo, fingir ser novios.
Esta farsa
complica las cosas. Berbrooke insiste hasta en un duelo, jurando que él es el
prometido de Daphne. A esta le sale al paso un nuevo novio, un príncipe alemán.
Simon tiene que aceptar que ama a Daphne y se casan. El resto de la serie
describe su vida matrimonial.
Aunque Charlotte
no tenga expectativas matrimoniales, si las hay en su entorno de Sanditon y es Lady
Denham la principal casamentera. Le busca marido a Esther e intenta casar a su
sobrino Sir Edward con la heredera caribeña Georgiana Lamb. Aun así, ninguna de
las jóvenes se ve muy ansiosa de contraer matrimonio. En eso se diferencia a
“Bridgerton” donde, aunque Daphne insista en casarse por amor, no le parece mal
seguir la carrera de esposa.
Los Ricos vs
Los Pobres
Aunque Bridgerton
nade en el lujo y oropeles de la alta sociedad, aquí y allá tenemos atisbos de
los menos privilegiados. Madame Delacroix, la modita que también regenta un
burdel clandestino y Sienna la soprano que Anthony Bridgerton considera lo
suficientemente guapa para ser su querida, pero no lo suficientemente refinada
para ser su esposa.
En “Sanditon”
tenemos un lugar común de la novela inglesa decimonónica, la aristócrata rica
sin hijos cuya parentela la adula y consiente en la esperanza de heredar su
fortuna. Vemos a Clara Barton, huérfana abusada, que, aunque cambia de vestido
en cada episodio, no es más que una criada para su tía. Edward podrá poner “Sir”
antes de su nombre, pero él y su hermana viven en una casona llena de goteras y
sueñan con la muerte de una tía que les permita llevar una vida mejor.
A pesar de que Charlotte
es hija de un granjero, Mary y Tom Parker la tratan como una igual. No así, el
soberbio Sídney que al ver su ropa sencilla pregunta si es una criada. Mas
pobre que Miss Haywood son los Stringer. El joven Stringer, es un aspirante a
arquitecto, que trabaja como capataz de las obras de Tom Parker. Es quien
recibe las quejas de los obreros impagos, y quien debe ver a su padre casi
perder una pierna por las malas condiciones de trabajo.
Stringer, que
muchos quisimos ver emparejado on Charlotte, sirve para mostrar la veleidad de Tom
que antes que pagar sueldos prefiere comprar un collar para su esposa. Su falta
de responsabilidad con sus empleados es como un reflejo de la fortuna de Sídney
que ha sido hecha en el Caribe gracias a la explotación de esclavos.
Mas que
presentismos, Andrew Davis sigue el ejemplo de denuncia social de Mrs. Gaskell
y otros autores victorianos. Incluso lo hace con el match de cricket entre el equipo
de obreros capitaneado por Stringer y el encabezado por los Parker, en el que
se cuentan sir Edward y Lord Babington. El juego pasa a ser una metáfora de la
lucha de clases y el que Charlotte sea quien ayude a los Parker a ganarlo
demuestra su ambigüedad social. Ella está atrapada entre el mundo de la
justicia y el bon ton al que, en el fondo, desea pertenecer.
La Técnica Literaria
del Regency Romance
Debido a que Jane
Austen vivió durante la Regencia y en sus novelas retrató a sus contemporáneos,
su obra es universal y puede transcribirse tanto a Bollywood (Bride and
Prejudice); al Los Ángeles moderno (Clueless), parodia de terror (Pride and Prejudice and Zombies) o incluso dentro de un ambiente
latino (De Prada a Nada). En cambio, el romance Regency está subordinado a un
espacio geográfico social y una época.
Diferentes adaptaciones de novelas de Jane Austen
El Regency
Romance presenta una perspectiva femenina. No la de una protagonista del pasado
sino la de la autora. Es ella, desde la distancia cronológica, que denuncia el
machismo imperante y consigue que su protagonista consiga un marido que le convenga,
no solo por dinero y estatus, sino porque lo ha “domado”.
En la novela
Regency, los héroes son un poco acartonados, no sabemos mucho de ellos. Todo se
reduce al hombre que la heroína percibe y al que ella “construye” para uso
propio, luego que lo haga deshacerse de sus traumas y demonios internos. Los
protagonistas de este tipo de literatura se dividen en dos tipos, el dandi
mujeriego, soberbio, que le huye al matrimonio; y el byronico, tipo Mr. Rochester,
que arrastra un pasado oscuro que la heroína debe iluminar.
Debido a esas
características establecidas, en las novelas Regency siempre hay un presentismo
que no aparece en novelas históricas de autores europeos situadas en ese
entonces. Mientras trabajaba en este ensayo, le eché miradas a ese tipo de
literatura. Hablo específicamente de La Cartuja de Parma de Stendhal; La
Guerra y la Paz de Tolstoi y la primera parte de los Episodios Nacionales
de Pérez Galdós. No solo la temática es diferente, y aunque haya jovencitas a
la espera del marido, todo es visto desde un punto de vista masculino.
En las novelas de
Jane Austen a pesar de que el punto de vista es el de la heroína, la autora nos
ofrece héroes más de carne y hueso. Como su novela no tiene una protagonista
obsesionada con casarse la trama se cifra en su crecimiento como personaje, su
maduración como persona y la superación de sus defectos sean los prejuicios de Lizzie
Bennet, la costumbre de entrometerse en las vidas ajenas de Emma o el vivir en
un mundo irreal como le ocurre a Catherine Morland en Northanger Abbey.
Los héroes pueden ser testigos o instrumentales en el cambio, pero no
imprescindibles para que este ocurra.
En cambio, en las
Regency donde la protagonista es un espíritu libre o una tímida damisela, su
crecimiento está subordinado a lo que hace con su contraparte masculina y eso
incluye su vida sexual. Así lo vemos en
Daphne Bridgerton donde a pesar de que tenga que defenderse a golpes de
cortejantes inoportunos, es una tímida ingenua que tras su matrimonio vive
sometida a los deseos del marido…hasta que lo contraria provocando la ira de
los espectadores.
Controversia: Daphne,
la Violadora
Me ha dejado
espantada el saber que en este mundo mitutero el mayor error de Daphne es
llegar a las últimas consecuencias para lograr su deseo de un hijo, aunque
signifique ir en contra de reglas patriarcales. Mi espanto nace del mal uso del
término “violacion” lo que acaba ofendiendo a todas las víctimas—de
todos los géneros— de un ultraje sexual. Recordemos antes que todo,
que los códigos legales de Occidente especifican como violación al acto
no-consensual en el cual existe penetración generalmente penil de un orificio
de otro humano del sexo que sea. Daphne no tiene pene, no es ella la
‘penetradora”.
Simon, que, como
todo héroe byronico, menosprecia la inteligencia femenina y es muy mentiroso,
le inventa a la esposa que es infértil. Aprovechándose de la inocencia de su
mujercita que no ha tomado un curso de educación sexual en su vida, nuestro Duque
de Hastings practica desvergonzadamente el coitus interruptus. Daphne se
entera y decide darle una lección. Las que crecimos leyendo “El pájaro espino”
sabemos cuál es esa lección. Solo que aquí no solo Daphne espera embarazarse
sino también demostrarle a su maridito que no es ninguna idiota.
En las redes
sociales ha habido un alboroto. Se habla de “violación marital” ¿solo porque Daphne
no obedeció al marido cuando llego el momento del orgasmo de hacerse a un lado
como un fardo? ¿Qué pasó con las fantasías de la dominatriz, con la mujer
ejerciendo su poder en la cama, con la idea de la independencia sexual femenina?
¿Tanto odian las MeToo la maternidad que, en su afán de considerarla algo nefasto,
atropellan las máximas feministas?
Mi hermano me hacía
entender que es una reacción “normal” en un mundo donde quieren castigar con cárcel
al que roba un beso; donde Julian Assange fue convicto en Suecia de ‘violación”
por no querer usar condón en una relación consentida; y donde padres
irresponsables de todas las clases y razas chillan porque la ley los obliga a
mantener hijos que ni planearon ni desearon. Desde ese punto de vista del Siglo
XXI, puedo considerarlo un acto reprochable, pero no usaría la palabra
‘violación”
Además, en el
contexto histórico de Bridgerton lo hecho por la Duquesa de Hastings nunca
hubiese sido visto como un acto de violencia. Tal como la feminista Julia Quinn
solo lo vio como una manera de su protagonista de despabilarse y demostrar
agencia. Tal como lo vio la feminista Shonda Rhimes que si hubiese sospechado
el escándalo que causaría la escenita, la hubiese eliminado.
A pesar de lo que
diga Bustle (un lugar bastante mentiroso) no hubo un “clamor”
en contra de lo que ahora se conoce como “The Scene” cuando apareció en las
librerías en el 2000. Después de años de leer bodice rippers donde las heroínas
eran violadas, hubiese sido casi refrescante ver al marido asaltado sexualmente
como ocurrió en Outlander. Solo que entonces nadie le vio cara de “violadora” a Daphne, no
más que se ha vimos a Meggie en The Thorn Birds o a Juana en Una Vida,
la mejor novela de Guy de Maupassant.
En The Thorn Birds, Luke no estaba contento con su hija, pero no se quejó de haber sido violado
Una Vida sirve para darnos una idea de cómo percibía
el mundo decimonónico el problema de Daphne. Hasta el siglo XX, uno de los
únicas causales para una mujer poder solicitar el divorcio— incluso la anulación canónica— era
demostrar que el marido o no podía o no quería tener hijos. En la sociedad de Simon
una exigencia que se imponía a todo aristócrata era tener al menos dos hijos
varones (The Heir ad The Spare) que heredasen títulos y propiedades. La
negativa del Duque de Hastings de procrear un heredero, y así alevosamente acabar
con su estirpe, hubiese sido vista en la verdadera Regencia como una traición y
todos hubiesen estado de parte de Daphne.
En Una vida,
Juana la protagonista, una joven de familia noble comete el error de casarse
por amor con Julián que solo busca su dote. Julián preña simultáneamente a su
esposa y a la criada Rosalía. Esto acaba con el amor de Juana, pero consciente
de que por convicciones religiosas y convencionalismos sociales (la novela
tiene lugar en los 1820s) no puede divorciarse, se resigna a una reconciliación
con la esperanza de tener más hijos que consolarán su soledad.
Juana, Rosalía y Julian en la adaptación del 2016
A pesar de ser
tan ingenua como Daphne, Juana se da cuenta que en la cama las cosas han
cambiado y que las caricias de Julián no son “completas”. Cuando lo interroga, este cínicamente le
responde que no desea más hijos. Como Daphne, Juana busca seducir a Julián y
agarrar un espermatozoide desprevenido, pero su marido es muy pillo.
Desesperada, Juana
busca la ayuda del siniestro párroco quien le recuerda que su obligación de cristiana
es usar el sexo para procrear. Lo que hace Julián es pecado y ella debe
impedirle pecar. Le aconseja que finja
haber quedado embarazada. Aunque Julien se pone furioso ante la noticia, el
consejo del macuco sacerdote resulta útil. Ya Julián no practica ningún tipo de
planificación familiar, y pronto Juana queda embarazada. A pesar de que, por culpa
de Julián y del sacerdote, todo acaba en una serie de desgracias y la muerte de
la hija de Juana, Maupassant siempre la ve como víctima irreprochable y ni hubiese
soñado en pensar en ella como una ladina violadora.
Maria Schell como Juana en el filme de Alexandre Astruc
Después de leer críticas
sobre esa violación me he quedado pensando en más ejemplos. ¿Como se embarazó
por segunda vez Melanie en ese Necronomicón de la anti-progresia Lo que el
viento se llevó?Nunca oímos
a Ashley gritar “¡Violación!” (aunque yo siempre he sospechado que ese bebé era
de Rhett Butler).
Ni hablar de
Ruhami en “Shtisel” que se hizo retirar el dispositivo uterino sin consultarlo
con su marido y a sabiendas que un embarazo podría matarla. Al enterarse,
Hanina estaba furioso, asustado, se sintió traicionado, pero nunca se sintió
‘violado”.
¿Fue la bebé de Ruhami producto de violación?
Controversias:
El “final infeliz” de Sanditon
Por suerte, “Sanditon”,
es más cuerda y la gran polémica fue su final que muchos dicen que traicionó la
tradición austeniana del ‘Happy Ending”. ¿Es así? No lo creo. El final feliz de
Austen no es boda ni novios, sino las lecciones existenciales que han aprendido
los protagonistas y que los acercan como pareja. No es eso lo que tenemos al
final de la serie de Andrew Davies.
Charlotte sigue
tan inmadura e impulsiva como al comienzo. Sídney no tiene ni la paciencia ni la
comprensión para ayudarla a crecer. Ese breve periodo en que la ve como mujer y
la corteja es solo una ilusión que acaba en la realidad. En el caso de
Charlotte ha quedado impresionada al saber que Sídney ha pagado las deudas de Otis,
pero sigue sin gustarle nada del joven Parker, ni como se gana su dinero ni su
estilo de vida. ¿Qué tipo de matrimonio van a tener si ella carece de la
discreción de la paciente Mary?
En un momento,
Andrew Davies quiso entroncar su versión con Orgullo y prejuicio, convertir
el rapto de Georgiana en la huida de Lidia. No solo no se parecen ambas
historias, el mismo desmadre argumental denota que el autor sabe que sus
protagonistas no son opuestos que se atraigan. Nunca Charlotte se ha visto
menos unida espiritualmente a Sídney, nunca se la ha visto más alejada de Miss
Bennett. Si Lizzie supera sus prejuicios, Miss Haywood adquiere nuevos. Hasta
en los minutos finales de la serie sigue lanzándole reproches a Mr. Parker,
La única virtud
de Sídney parece ser el haber pagado las deudas de Otis, un gesto que solo
impresiona a Charlotte ya que a Georgiana no la convence. ¿Y si Parker tenía un
dinerito guardado porque mejor no lo usó para pagar a los obreros de su hermano
en vez de malgastarlos en los vicios del señor Molyneux?
Como Theo James
ha anunciado que estará ocupado protagonizando “The Time Traveler’s Wife” para
HBO, no tendremos a Sídney en la próxima temporada y solo nos queda esperar que
Miss Haywood y Miss Lamb consigan novios que las merezcan ..
Sexo y Color
Otras
controversias con el trabajo de Davies es la inclusión de sexo, desnudos y
gente de color. Ninguna de esas críticas tiene bases. Si Austen viviese hoy en
día no se acobardaría ante la idea de incluir alguna que otra escena sexual,
sobre todo si se tratase de personajes ya definidos como inmorales como son el
caso de sir Edward Denham y la huérfana ambiciosa Clara que protagonizan un
apasionado revolcón en el piso de la biblioteca de Lady Denham. La escena
(donde ambos estaban vestidos) era para demostrar cuán lejos podían llegar en
su afán de hacerse con la fortuna de su tía.
Tampoco me parece
reprochable los desnudos siendo que no son frontales, son nada más que de
varones, y son comprensibles en un
contexto de baños de mar antes que se inventasen bañadores para los hombres. Se
entiende que Charlotte esté en shock cuando ve a Sídney Parker en traje de Adán,
pero a diferencia de una serie de época presentista ni se excita ni se pone a
espiarlo por el rabillo del ojo. Esta genuinamente incomoda. Sin embargo, al
día siguiente cuando Sídney pide una disculpa por haberla avergonzado, ella
responde con mucho ingenio: “¿Por qué
habría de avergonzarme? Yo estaba
vestida’.”
Finalmente, en
sus escasos capítulos, jane Auster fue muy precisa. Miss Lamb es una heredera
proveniente de la isla caribeña de Antigua, y es de raza mixta. Austen usa el
vocablo “M” para referirse a Georgiana. Ese es el material que Doña Juana le
dejó a Davies para trabajar. Nada de esta adaptación deja que desear, no hay
presentismos.
La autora también
indicó que, debido a la extensa dote de la chica de color, Lady Denham la
quiere para su sobrino. Los que vieron “Belle” saben que una muchacha mixta con
fortuna propia podía ser la reina de Londres. Eso también ocurría en el mundo Sudamericano.
En “Xica”, el Comendador se lamenta de su hijo varón puesto que es más difícil
de encajar en la sociedad blanca que una nena birracial ya que con ella es
cuestión de comprarle un marido principal para que todos olviden su color de
piel.
En el mundo de la
serie, todos parecen recordarle a Georgiana que no es una de ellos. La charada
de fiesta que Lady Denham ofrece en honor de la recién llegada, coronada por
esa piña llena de gusanos es un ejemplo de la hipocresía que la sensible Miss
Lamb detecta. En venganza, comienza hablando en patois y cuando Lady Denham
habla de matrimonio, Georgiana es cortante. Ella no quiere casarse, el
matrimonio es una forma de esclavitud. Es interrumpida por su anfitriona que ácidamente
le recuerda que, como hija de esclava, la caribeña debería estar acostumbrada a
la esclavitud.
La famosa piña con gusanos
Eso es lo que
todos ven en Georgiana, una esclava que, si no tuviese dinero sería considerada
como un animalito, a lo más una mascota. La idea es casarla rápido para que
pase a ser problema de otros. El mayor promotor de esta idea es el guardián de Miss
Lamb, Sídney Parker, que no escatima ocasión de decir que nunca quiso ser tutor
de una heredera y que todo lo hace por el voto que Mr. Lamb le hizo jurar en su
lecho de muerte.
Georgiana es mi
personaje favorito y me llena de compasión. Se siente desplazada de su mundo nativo,
indeseada, utilizada. Solo Charlotte le brinda una amistad sincera que trae
peligrosos resultados. Como Davies no se podía inventar un heredero negro para
Georgiana, creo algo mejor. Otis Molyneux secuestrado por mercaderes de
esclavos de su aldea africana es vendido como mercancía a un buen amo que lo
educa, le da un nombre y su libertad. Ahora Otis es parte de una de las muchas sociedades
abolicionistas del Reino Unido de esa época.
El tiempo libre del
joven liberto más que dedicarlo al romance, lo ocupa en el vicio del juego. Sus
deudas se acumulan y eso llega a poner en peligro a Georgiana y acaba con su
relación. Aunque sufro con Miss Lamb, aplaudo a Davies por la manera efectiva y
realista con la que condujo este arco.
El caso de “Bridgerton”
es diferente, aunque igualmente legítimo. Mas allá de apoyarse en el color
blindness, Shonda Rhimes tuvo la idea de crear una sociedad alternativa
donde negros y blancos se mueven en igualdad de derechos y donde la gente de
color puede componerse de criados, jovencitas casaderas como la embarazada Marina
o poderosos aristócratas como el Duque de Hastings, protagonista de este
cuento.
¿De qué Color
era la Reina Carlota?
La base de esa
igualdad es que la soberana del Reino Unido, la Reina Carlota es retratada como
de raza africana. Se ha hablado de que Netflix planea un spinoff que giraría en
torno a esta fascinante reina. Solo espero que nos cuenten que viene de algún
reino africano y no se adhieran a ese absurdo de que Charlotte de Mecklemburg
era de origen de color.
La Reina Carlota en Bridgerton
Este mito/leyenda
urbana no tiene más base que el que en algunos retratos la reina consorte de Jorge
III no parece corresponder a los cánones de belleza eurocéntrica. Y digo
algunos, porque ni Gainsborough, ni Lawrence ni Sir Joshua Reynolds la
retrataron con aspecto no-caucásico. Es cierto que en su día algo se dijo sobre
su mal color y fealdad, pero nadie descubrió algún paje o concubina de color
que explicase o hiciese pensar que Doña Carlota era de origen racial diferente
al de sus padres o esposo.
El "infamoso" retrato de Ramsey que inició toda la controversia
Fue en el siglo
pasado que un escritor jamaiquino Joel Augustus Rogers, en su libro Sex and Race,
elevó la hipótesis de que Charlotte era africana, basándose exclusivamente
en sus rasgos físicos. El autor, que era negro, usó repulsivos ejemplos como la
nariz achatada y labios gruesos de la pobre señora. ¿Este profesor se entrenó
con los SS? No he visto lenguaje tan
racista desde que el Fuhrer se refirió a los rasgos “negroides” de Eleanor Roosevelt
como prueba de que era “mulata”.
Charlotte por Sir Joshua Reynolds
Reitero, desde
que se ha popularizado entre las masas ignorantes esta leyenda, nadie ha podido
aportar pruebas de que Charlotte fuese de sangre mixta y no hija de sus padres,
Carlos Luis de Mecklemburgo e Isabel de Sajonia. Aún más importante, ninguno de
sus padres ni abuelos ni bisabuelos fue sospechado de tener orígenes africanos.
Este tema nunca
fue tocado en ningún otro sitio, ni en biografías ni en ficción. Recordemos que
Dame Helen Mirren quien la interpreto en “La Locura del Rey Jorge” ‘no oscureció
su piel ni se puso prótesis para ensanchar la nariz. La Reina Carlota fue muy amada
por su pueblo. Fue patrona de músicos como Bach y Mozart, diseñó los bellos Jardines
de Kew y como si fuera poco tuvo 15 hijos. Pero el mito ha sido fomentado por
algunas fuentes amigas de la diversidad y, por supuesto, reflotó con el
matrimonio de Harry con la que-ahora-no-quiere-ser-duquesa.
Dame Helen Mirren como la Reina Charlotte
Las argumentos detrás de este mito son
risibles. Por parte de su abuela materna, Sofia von Erbach, Carlota descendía
de una noble dama portuguesa del siglo XV llamada Margarita de Castro e Souza.
A su vez doña Margarita descendía de Martin Chinchorro hijo ilegitimo del rey
Alfonso III de Portugal y de su amante Madragana.
La Reina Charlotte por Thomas Gainsborough
Vamos por partes.
Los historiadores no están muy seguros de qué etnia provenía Madragana solo se
la sabe hija del Cadi Aloandro Ben Bekar. Se cree que pudo ser mozárabe, mora,
incluso judía. Nada de eso testifica que fuese negra. Un error no muy
accidental de los académicos pro-diversidad contemporáneos es creer que los
moros eran negros como etíopes. Recordemos que cuando Catalina de Aragón trae a
los primeros negros a Inglaterra, su color confunde a los cronistas quienes
para diferenciarlos de los moors (moros) los llamaran hasta el siglo XIX
blackamoores.
Charlotte por Thomas Lawrence
Por otro lado,
aunque la piel de Madragana fuese color ébano, eso no explicaría que después de
medio milenio de que sus descendientes procrearan hijos con blancos germanos,
le saliese una tataratataratatara nieta con facciones africanas. Mas importante
aún. ¿Como es que nadie mencionó si la madre, los hermanos, los hijos de Carlota
eran de aspecto “negroide”? Por eso espero que Shonda Rhimes y Netflix se pongan
novedosos y nos cuenten que la soberana viene del reino del Congo, de Benín o
pertenece a las familias reales de los muchos imperios africanos existentes en
la Era de la Regencia.
Charlotte por Johan Zoffany
Acabo esta nota
con las preguntas del inicio. ¿Si Jane Austen no fue la madre del Regency Novel,
se pueden considerar sus novelas como Regency Romances? La respuesta es
negativa. La obra austeniana impuso pautas al subgénero, pero al no ser novela
histórica no es más Regency que las novelas góticas. Prefiero considerar a Fanny
Burney como la fundadora de ese tipo de narrativa.
En cambio “Bridgerton”
es la evolución natural del Regency Romance de Georgette Heyer y Dame Barbara
Cartland. Es el enlace entre un tipo de novelita rosa con los escandalosos
Bodice-Rippers. Irónicamente cuando se produce el enlace en los 90 es cuando se
redescubre la novela de Jane Austen. Entonces en deuda aquí está doña Juana
cuyo renacimiento es provocado por esta pasión por historias que tienen lugar
durante las Guerras Napoleónicas y cuando las mujeres vestían especies de
camisones transparentes con Corte Imperio. Al menos eso reflejan los ratings.
"Bridgerton" causó furor en la primavera y Netflix ya ha anunciado nuevas temporadas. El caso de "Sanditon"es mas curioso. Cocebida como una miniserie, sus fans reclamaron tanto que dos años despues que Miss Haywood se despidiera del balneario, retorna no para una temporada mas sino dos, qie ya están siendo filmadas en Bristol.