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martes, 12 de marzo de 2024

Viene un barco cargado de… ¡Dramas de Época! : Primavera 2024

 



Entre marzo y mayo tendremos period pieces para el que pida: comedias, fantasías y la tercera temporada de Bridgerton. Appletv se interna en aspectos de la historia estadounidense mientras que Hulu y Peacock vuelven sus ojos al Holocausto. Starz nos lleva a la corte del primer Estuardo en el trono británico y Netflix y Showtime nos brindarán adaptaciones de bestsellers.

No puedo comenzar mi revista de lo que viene, sin referirme a lo que todavía no acaba. Aunque nos preparamos para despedirnos de las Cisnes de Capote y de los vestidos de Dior, mis martes siguen totalmente japoneses ya que febrero nos trajo la Segunda Temporada de Tokyo Vice, mientras que FX nos sigue brindando la nueva adaptación de Shogun. La dos buenísimas. Se las recomiendo.



MARZO

7 de marzo: Iniciamos el mes con The Complete Made Up Adventures of Dick Turpin. Se trata de una sátira dieciochesca tipo Our Flag Means Death. Históricamente se sabe que existieron un asaltante de caminos llamado Dick Turpin (Noel Fielding de The Great British Bake Off) y un carterista y ladrón urbano llamado Jonathan Wilde (Hugh Bonneville de Downton Abbey) . Sus vidas son asunto de leyenda por lo que, aparte de que se trata de una comedia, no pedimos rigor histórico, solo que nos hagan reír. Se puede ver en Appletv.



8 de marzo Después de un año de letargo, Walter Presents se pone las pilas en cuestiones de drama de época. El servicio nos trae la primera temporada de la esperadísima serie alemana Das Haus der Traume (La Casa de los Sueños) . En esta saga familiar se funde el momento historio de Babylon Berlin con el día a día de una tienda de ropa tipo Paradiso degli Signore, Velvet y Selfridge’s.



El 13 de marzo (según TV Guide), Apple sigue con su afición al pasado en la serie/comedia Palm Royale. Situada en un exclusivo balneario de la Florida a fines de Los 60,  esta serie pretende emular el éxito de The White Lotus, con millonarios en vacaciones. También tiene un toque de The Gilded Age ya que la acción gira en torno de Maxime (Katrin Wilberg),  que quiere opacar y reinar sobre una aristocracia ya establecida de Palm Beach. El elenco lo conforman Laura Dern, Allison Janney, Ricky Martin y la legendaria Carole Burnett {Nota: En otros sitios la fecha de estreno es el 20 de marzo.



14 de Marzo: Después de años esperarla, Fire Dance llega a Chaiflicks. Feigi Rosenberg es una adolescente que vive en el mundo ortodoxo de la Jerusalén moderna. Tímida, carente de autoestima, Ester debe sufrir el menosprecio y los golpes de su madre que sufre de una enfermedad mental. Su único consuelo es buscar la guía de su guía y patrón, un rabino Haredi casado. A medida que ambos se apoyan mutuamente, la relación maestro-alumna va tomando un peligroso cariz.



15 de marzo: No sé de dónde ha salido un interés por los magnicidios. El año pasado resurgía la fascinación por el asesinato de JFK en ocasión del aniversario de su asesinato. Netflix y Weiss&Benioff están cocinando algo sobre el asesinato de James Garfield; y Appletv nos trae próxima semana Manhunt, la historia de la “cacería” del asesino de Abraham Lincoln. Anthony Boyle (Masters of the Air) interpreta al malhadado John Wilkes Booth y Tobias Menzies (Outlander) es un amigo personal de Lincoln que emprende la investigación del asesinato con una fiereza obsesiva que lo lleva a perder la razón.



El 17 de marzo, la PBS inicia la decimotercera temporada de Call the Midwife. Es el final de una década y el progreso sigue afectando a las monjas comadronas de San Raymond Nonnatus. ¿Será hora de cerrar la orden y rendirse al mundo de la obstetricia moderna? Tendremos nuevas parteras, la Orden ahora es una casa de estudios, y Lady Trixie enfrentará,  junto con su esposo Sir Matthew,  inesperados problemas económicos.



22 de marzo sigue Walter Presents con los drama de época. Ahora le toca a la segunda temporada de Nuestros Años Milagrosos. Retorna Elisa Schott ( Das Boot, The Empress) como Ulla Wolff y sus problemas con sus hermanas, pero la serie tiene lugar a fines de Los 60 y se cifrará en los hijos de las Wolff.




 28 de marzo pasamos al sombrío mundo del Holocausto. Hulu (Star + en América Latina, Disney en España)nos trae la adaptación de la novela de Georgia Hunter We Were the Lucky Ones. La historia de los Kurc, una familia de judíos polacos que sobrevive el Holocausto e intenta reunir a parientes desperdigados por el mundo tiene como protagonistas a Joey King y a Logan Lerman (Hunters), pero también goza de un elenco europeo e israelí, incluyendo a los actores del momento Amir Havat (Unorthodox y Trasatlantic) y Michael Aloni (Shtisel y La Reina de Belleza de Jerusalén).



También en el 28 nos llega algo más alegre. Debuta en Disney + Renegade Nell. La historia de una jovencita (Louisa Harland) , que, en la Inglaterra dieciochesca, debe convertirse en asaltante de caminos para sobrevivir. Su guía es un espíritu llamado Bill Blind (Nick Mohamed) y su némesis es Lord Blancheford (mi querido Pip Torrens)



29 de marzo: Nos llega desde Paramount/Showtime la esperada adaptación del superventas de Amor Towles, A Gentleman in Moscow. Ewan McGregor es el Conde Alexander Rostov que,  debido a la Revolución Rusa,  ha perdido fortuna y libertad. Aunque es acusado de ser un parasito social, un poema con aire revolucionario que publicó,  lo salva del paredón. Se le condena a arresto domiciliario de por vida en el Metropol, el hotel más exclusivo de Moscú.Ahora ya no vivirá en su elegante suite sino en el ático en un cuartucho de servicio, pero Rostov se las arregla para seguir con sus antigua amistades y con nuevas que incluirán gente de todas las edades y condiciones sociales.



ABRIL

4 de Abril: “4-4-24”reza la publicidad que Netflix ha preparado para Ripley. La saga de Patricia Highsmith se ha convertido en serie. Originalmente hecha para Showtime, reveses económicos la trasladaron a Netflix. Andrew Scott encarnará al joven resentido social que consigue darse la vida del oso en la Italia de fines de Los 50 gracias a una serie de estafas del jet set exiliado y acaba convirtiéndose en asesino en serie.

Aunque me encanta la idea de una serie,  tengo un grave reparo. La grandeza de la novela es su milieu exótico y me parece absurdo que la hayan filmado en blanco y negro. No sé si porque quieren capturar la onda Noir o se trata de homenajear al cine New Wave, pero se perderán los paisajes, la elegancia del vestuario, el lustre y oropel del mundo de los ricos que tanto ambiciona Ripley. Recordemos que uno de los mayores encantos de ambas versiones cinematográficas fueron el uso de la luz y el color para enmarcar al “Talentoso Señor Ripley”.



5 de Abril Al día siguiente del debut de Ripley, llega a Starz Julienne Moore con un papel muy exigente en su protagónico de Mary and George. Allí da vida a Mary Villiers,  una dama barroca venida menos que para recuperar su fortuna y para asegurar el futuro de su familia,  empuja a su hijo a convertirse en el toyboy del rey gay Jacobo Estuardo. Nikolái Galtizin,  de una antiquísima familia de aristócratas rusos,  es el célebre (por sus amores bisexuales) Duque de Buckingham y Tony Curran es Jacobo que,  entre quemar brujas y leer su Biblia,  la pasaba pipa con sus “amiguitos”.



12 de Abril. Appletv no se cansa de crear miniseries de época y ahora le toca revisar o reversionar la historia detrás de la creación de los Estados Unidos. Han escogido para eso a su personaje más multifacético y será Michael Douglas quien de vida al escritor,  inventor y político,  Benjamín Franklin. Como Franklin fue un trotamundos, aventurero,  y hasta mujeriego,  podemos conjeturar que la serie no será tan latosa como la aclamada John Addams.



MAYO

2 de mayo. Los ingleses parece que quieren crear un nuevo galán con Jonah-Hauer King (el ultimo galán judío del cine británico fue Laurence Harvey). El Príncipe Eric de la diversa Sirenita , tras sus vomitivas Mujercitas y World on Fire, ahora retorna a la televisión con el protagónico de The Tatooist of Auschwitz.



La saga de esta miniserie de Peacock recuerda a la de Schindler’s List. Como ocurriese con la novela de Thomas Kenneally, fueron los protagonistas quienes comisionaron a la escritora Heather Morris (también australiana) para que dramatizara la historia de Lale (Hauer King) que sobrevive Auschwitz gracias a que un tatuador lo convierte en aprendiz .



16 de mayo Llega la esperadísima Tercera Temporada de Bridgerton. Sabemos que el centro de la trama será Penelope. Harta de los desplantes de Colin Bridgerton, el otro yo de Lady Whistleton se colocará en el Mercado de Esposas. ¿Qué hace Colin? Pues será su consejero. ¿Como lo hará la Gossip Girl de la Regencia para conjugar su labor de chismógrafa y su competencia de busca-maridos?  Esas dudas las responderá la tragicomedia de Netflix. Chapeaux! para Shonda Rhimes quien no seguirá la narrativa de los libros en los cuales Penelope debe bajar de peso para conseguir un esposo.



Y recuerden que esta primavera, en algún momento, debutará en Disney un bono para los Tudormaniacos. La adaptación de la serie de C.J. Samson sobre Matthew Shardlake, el abogado-fixer cuyas aventuras detectivescas en la Inglaterra de Enrique VIII lo ponen al servicio de Thomas Cromwell.  Shardlake es interpretado por Arthur Hughes que en la vida real sufre del problema de espina torcida (vamos,  que es jorobado) como el personaje y a Cromwell le dará vida Sean Bean. Esperemos que no tengamos que ver una nueva decapitación del intérprete de Ned Stark.



¿Cuál de estas series quieres ver?

lunes, 26 de febrero de 2024

El Mercado de Esposas en Ficción y Realidad: De Aristocrats a Bridgerton

 


Recientemente pude ver por completo la excelente serie de 1999,  Aristocrats (Tubi).  Coincidió justo en que yo acababa de terminar la Segunda Temporada de The Gilded Age (MAX)y acababa de no-ver la vomitiva adaptación de Las Bucaneras (AppleTV). ¿Qué tienen en común estas tres series? Las tres muestran como las elites de antaño buscaban los mejores partidos para sus hijas y como este mercado de esposas operaba en ambos lados del Atlántico, principalmente en ese acontecimiento de los veranos londinenses llamado The Season. En esta primera parte me concentraré en Inglaterra, desde el inicio del fenómeno hasta su consolidación en la Era Victoriana.

Bridgerton regresa a Netflix este mayo. Tres exitosas temporadas (y el spinoff de Queen Charlotte)  la han convertido en un fenómeno. ¿Dónde radica su encanto? ¿Es la diversidad del reparto o el ser testigos de como los aristócratas londinenses de antaño convertían la temporada veraniega en una arena en la que las gladiadoras eran sus propias hijas?  Si es lo último entonces deben agregar a la lista de series sobre el tema,  a Aristócratas que describe a una familia de la vida real (y de sangre real) y sus intentos de colocar a las hijas en un mercado donde no todas consiguen el marido que los padres desean.

A mí me entró la alucinación por este aspecto cuasi-romantico de la Season a principios de Los 90s con la lectura del libro de Angela Lambert 1939: The Last Season of Peace. A pesar de que el énfasis de Lambert es sociopolítico, las entrevistas con las participantes, sus experiencias y vida social,  me hechizaron, hasta el punto de que en el 2000 finalmente me puse a escribir una novela sobre el tema. Aunque en 15 años tuvo muchos cambios y nunca la llegué a terminarla (solo me faltaron tres capítulos) fue un homenaje a este asunto que no solo me fascina a mí.



Durante esas dos décadas, comencé a coleccionar libros sobre el tópico, llegando a formar una pequeña biblioteca que, por suerte,  he recuperado casi en su totalidad. Gracias a ella tengo una visión más o menos clara de cómo los veranos londinenses escondían un suceso social que perpetuaba costumbres ancestrales de cómo debía mantenerse el statu quo de una elite y permitir su continuación.

Según el ilustre diarista Samuel Pepys, la Season comienza durante la restauración de los Estuardo. Obviamente, un rey tan amigo de los placeres mundanos como lo fue Carlos II no iba desperdiciar una época de clima decente que le permitía ofrecer bailes y entretenimiento para sus nobles. Pepys mismo contrata un maestro de baile para que su esposa y él no desentonen en una corte donde nuestro eterno arribista espera ascender socialmente.

Será la sobrina de Carlos, Ana, la última reina Estuardo quien, en 1711, instaure la carrera de caballos de Ascot (Ascot Royal) que se convertirá en uno de los programas más icónicos de la Season. Pronto se añadirán la exhibición de la Academia de Arte, la regata de Henley y otros eventos. Para cuando llegan los Hannover al trono, es sabido que todos los veranos la nobleza se traslada a Londres para participar en las festividades, pero (y esto solo se susurra) también conseguirles buenos maridos a sus hijas casaderas.

                 Collage en mi agenda sobre el Mercado de Esposas

Las Lennox y Las Season Dieciochescas

Hemos visto en Harlots, Tom Jones y La Duquesa, los fastuosos bailes, las mascaradas y las noches de jolgorio en los Jardines de Vauxhall que marcaban las Seasons dieciochescas, pero sería la miniserie Aristócratas la que mejor ilustraría el proceso de la búsqueda de marido en el Siglo XVIII.

En el segundo capítulo de su libro,  “I Have Been to London to See the Queen”(He estado en Londres a ver a la reina), Angela Lambert describe el debut de Lady Sarah Lennox y su triste historia. Sarah y sus hermanas son el centro de la trama de Aristocrats que puede encontrarse incompleta en YouTube y completa en Tubi y en BritBox.

De todas las amantes de Carlos II , mi favorita es la noble bretona, Louisa de Keroualle, Duquesa de Portsmouth con quien el rey tendría un hijo. Ese hijo, titulado Duque de Richmond, a su vez tendría un hijo, Robert Lennox de quien descienden el actual Príncipe de Gales y Harry Sussex.  Robert tuvo un solo hijo varón, James, tercer Duque, quien tendría dos herederos,  más cuatro hijas que, sin quererlo,  harían infelices a sus padres, además de ser la comidilla de los chismes de su tiempo.

                               Los Duques de Richmond

La historia comienza con el debut en sociedad de Lady Caroline (Serena Gordon), la hija mayor.  Caroline y sus hermanitos han sido criados en una casa llena de amor y alegría rodeados de libros, obras de arte y animales domésticos y exóticos. Sus padres quieren ser estrictos, pero terminan siendo permisivos para los estándares de su época.

Es Lord Julian Fellowesentonces en su etapa de actor quien encarna a James, Duque de Richmond. El Duque le permite a su hija transitar por dos Seasons, sin elegir marido y no es que a Caroline le falten pretendientes. No es fea y tiene una enorme dote, pero ella prefiere pasársela en su biblioteca. La sociedad inglesa entra en shock, y el Duque monta en ira,  cuando su primogénita finalmente decide aceptar una propuesta de matrimonio, de , nada menos, que el controversial político Henry Fox (Alum Armstrong, el Squire Western de Tom Jones).

                       Lady Caroline escogió al más feo de sus pretendientes y fueron muy felices

Fox no solo es viejo y feo, también es pobre y tiene una pésima fama de mujeriego. Aun así, Caroline se casa sin permiso de los padres y es expulsada de la familia. Atemorizada por esta decisión, Lady Emily (Geraldine Sommerville) decide no causar dolor a su familia, repitiendo el error de su hermana.



Emily tiene suerte. En su primera Season, se enamora del Conde de Kildare, joven, guapo y rico. Ante su sorpresa sus padres se oponen al enlace. Según ellos las fallas de Robert Kildare, interpretado por Ben Daniels,  son ser irlandés y pretender llevarse a Emily a vivir en su lejana isla. Lord Kildare y su prometida ejercen paciencia y humildad sin rendirse ante las presiones familiares, hasta que el Duque de Richmond se doblega y da su consentimiento.



Después de la boda,  Los Kildare se marchan a Irlanda donde son tan felices que encargan un bebé al año. Entremedio se van a pasar la Season en Londres donde Emily pone empeño en reconciliar a Caroline con sus padres. Finalmente lo consigue. Es la cúspide de la felicidad de los Richmond. Fox se ha vuelto un importante fuerza política, él y Caroline tienen un hijo Ste que será seguido por Charles James. Emily y su marido se adoran y no cesan en agrandar su familia.

Para celebrar la felicidad de sus hijas, que es la suya, y de paso homenajear al Rey Jorge, el Duque de Richmond lanza una extravagante fiesta que espera será lo más comentado de la Season. Lo es, pero no por las razones esperadas. En medio de un discurso al soberano, James Lennox sufre un fatal infarto. Su viuda no lo sobrevivirá por mucho tiempo.



Es ahí donde ocurre un quiebre en la familia, sobre todo entre Emily y Caroline, que tanto se quieren. Los Duques de Richmond han estipulado que, al faltar ellos,  sus hijas menores deben ser criadas en Irlanda por Los Kildare. Al ser la mayor, Caroline siente que es ella la encargada de criar a sus hermanitas. Ve en ese último deseo de sus padres un reproche a sus métodos de crianza que son muy permisivos.

                  Lady Caroline Fox, Baronesa Holland en su vejez

Emily y Carolina se separan enojadas y les tomará años reconciliarse. Entretanto,  la tres Lennox menores, Louisa, Cecilia y Sarah,  crecen en Irlanda. Louisa (una Anne Marie Duff morena) es presentada en sociedad en Dublín, no en Londres como correspondería. Eso no impide que Louisa se case con Thomas Connolly, uno de los hombres más ricos de Irlanda, y que la adora.

Cuando llega el turno de Sarah (Jodhi Mai), Caroline exige que venga a Londres donde serán Los Fox los que la presenten en sociedad. Caroline hace de todo para encontrarle un buen marido. Aquí entran en juego los elementos que vinculaban a la Season con el mercado de esposas.

Tenemos a Sarah preocupada porque se considera tímida e insignificante. Su hermana le pone un maestro de baile ya que los bailes eran los escaparates donde se exponían a las candidatas. En su presentación al Rey Jorge vemos a Sarah con el tocado de plumas que hasta el Siglo XX, estaría asociado con las debutantes.

                           Lady Louisa Connelly y Lady Sarah Lennox muy emplumadas en la Corte

De pequeña, Sarah había sido la favorita del rey Jorge. Ahora se convierte en otro tipo de mascota cuando el Príncipe de Gales se enamora locamente de ella. Aunque los Fox, Los Kildare y los Lennox ven con buenos ojos que una de sus parientas se convierta en reina consorte,  a Sarah la sorprende e irrita ser el centro de las habladurías de su sociedad y que hasta los periódicos chismeen sobre ella.

                            El Príncipe de Gales y Lady Sarah

Finalmente, el príncipe cuando se convierte en Jorge III , debe rendirse a sus obligaciones y casarse con una princesa de sangre real, la que los Bridgertonianos conocen como la Reina Carlota. La humillación de Sarah es grande y escoge una salida impulsiva. Se casa con el primero que cruza su camino,  un tal Charles Bunbury, sin título ni fortuna,  que la entierra en el campo donde Sarah se la pasa más con sus perros y charlando con su periquito que con su marido.

Lo importante de este relato es ver como la Season funcionaba como agencia matrimonial y como las Lennox y sus parientes la manejaron. Caroline se la pasó un par de temporadas rechazando buenos partidos para poder fugarse con el hombre que amaba. Emily tuvo la suerte de encontrar el amor en su primera Season, aunque debió esperar a que sus padres aceptasen al candidato. Tras su debut en sociedad,  Sarah parecía que iba camino de ser reina. Fue lo que los periodistas llamarían dos siglos más tarde “la debutante del año”, pero el mercado de esposas le jugó una mala pasada.

                             A Lady Sarah ser una belleza le hizo daño.

De alguna manera las reglas sociales pusieron trampas a las Lennox que las convirtieron en fuentes de comadreo de su entorno. Sarah y Emily acabarían teniendo hijos fuera del matrimonio y pagando un precio por ello, pero les dejo lo mejor de su saga para que la disfruten sin spoilers. Lo importante de Aristócratas es que nos muestra como en la vida real, la sociedad londinense y la Corte imponían reglas sobre las debutante y como las hermanas Lennox intentaron circunnavegar esas reglas. Ese sería todo un tema en la ficción inglesa (y estadounidense) por los próximos doscientos años.

De la Regencia Hasta la Era Victoriana

Para la época de Jane Austen, la idea de que el futuro de una joven yacía en un buen matrimonio (Pride and Prejudice), y que las posibilidades aumentaban si la candidata iba a pasarse el verano fuese en Londres (Sense and Sensibility)  o a un balneario de moda (Sanditon) estaba establecida. Austen dejó un esquema de narrativa que se cifraba en protagonistas casaderas. Esto dio paso a una literatura de bolsillo llamada “Regency Romance”, por tener lugar durante un momento en que la locura del Rey Jorge (el cortejante de Sarah Lennox) le impedía reinar,  e Inglaterra quedó en manos del Príncipe de Gales y su madre, la formidable, Reina Carlota.



Habría maestras del género desde Georgette Hayer hasta Barbara Cartland. A fines del siglo XX, una chica judía de Queens llamada Julia Quinn decidió variar la formula Regency añadiéndole al aburrido rosa el rojo de la pasión. Ahí nacía la serie bestseller conocida como Bridgerton y que Shonda Rhimes ha transformado a un formato televisivo. Esta exitosa serie, ahora en espera de su Tercera Temporada,  se concentra en dos aristocráticas madres, Lady Bridgerton y Lady Featherington cuyas hijas compiten en la corte del Regente para ver qué pueden pescar sin caña ni anzuelo.



Ya vimos como Daphne Bridgerton enganchó a un duque en su primera Season. En la segunda el afortunado esposo fue el hermano de Daphne,  Lord Anthony,  que también se consiguió una heredera. Un cliché del género es la hermana rebelde,  la que quiere algo más interesante que un marido. Este ha sido el caso de la gordita Penelope Featherington. Harta de esperar una propuesta de Colin Bridgerton, esta temporada, Penelope se pondrá a buscar marido conjugando su actividad en el mercado de esposas con su trabajo clandestino de Lady Whistleton la Gossip Girl de la Regencia.



Así llegamos a la Era Victoriana cuando la pujante clase industrial entró de lleno en la Corte trayendo a sus hijas al mercado. Los millones de estas nuevas herederas competirían con los títulos y la estirpe de las hijas de los nobles. Y es que todavía el mayor objetivo de una joven de clase alta era casarse. Esto hasta se aplicaba a la mujer más poderosa del Reino Unido.

En Victoria seguimos todas las obligaciones de la soberana incluyendo aceptar casarse. La vimos amiga de los bailes y ser manoseada en uno por el Zarévich. La vimos tener que renunciar al amor que sentía por su Primer Ministro y asumir una boda dinástica con su primo que resultó ser uno de los grandes romances del mundo monárquico.



Tan feliz era Victoria en su vida conyugal que deseó lo mismo para sus súbditos aristócratas. Durante su larguísimo reinado, la Season adquirió más eventos para que las jóvenes nobles pudiesen exhibirse tales como el Baile de la Reina Carlota, y la semana de competencia de yates de Cowes. Se creó un tipo de presentación de sociedad que no era todavía esa institución que vería el siglo XX. Toda joven que desease entrar en la Corte podía ser presentada a la monarca en una levee formal,. Solo bastaba que Victoria supiese,  y que la candidata se acercase a donde estaba la reina, acompañada de alguna dama de alta cuna,  y le hiciese una reverencia.

El Lado Oscuro del Mercado de Esposas

Fue ese gran observador social,  Anthony Trollope,  quien le daría un nombre al mercado de esposas llamándolo Marriage Market. En su encantador libro What Jane Austen Ate y Charles Dickens Knew, Daniel Poole nos cuenta que si una chica se pasaba tres Seasons sin enganchar marido ya era considerada solterona, y eso que la edad para ser presentada caía entre los quince y los diecinueve años.



Aunque el mercado de esposas funcionaba óptimamente, no surgirían de este  muchos matrimonios felices. Ouida, la novelista de moda retrataría el lado feo de estos enlaces obligados en su novela Moths (Polillas) de 1880, que debería ser llevada a la pantalla otra vez (hubo dos versiones del cine silente). Aunque no toca el tema de la Season si nos muestra el mercado de esposas que se había trasladado desde Londres a la Riviera Francesa donde ya a fines del Siglo XIX se habían autoexiliado muchos nobles ingleses.



Vere Herbert se ha criado en el campo inglés junto a su abuela. Tiene 16 años, es ingenua, pero con buenos principios. A la muerte de la abuela, debe ir a la Costa Azul a vivir con su madre, Lady Dolly. Desde que enviudó, Lay Dolly lleva una vida extravagante de lujos que no puede pagar, de amantes que no la mantienen y de deudas que se acumulan. No siente amor por su hija, de hecho, siente que la avejenta. Eso, hasta que una amiga le enseña a aprovechar la minita de oro que puede ser Vere. La amiga casó a su hija con un marques francés, un poco borrachín, pero con mucho dinero. Lo que debe hacer Dolly es invertir en un yerno que pague sus gastos.



Ahí Lady Dolly “vende “a su hija al disoluto, pero millonario príncipe Zouroff, un noble ruso con pésima reputación. Zouroff maltrata a su esposa desde el primer idea con su frase:  “Soy tu amo, y puedo ser un muy mal amo”. Pronto lo demuestra. Cuando Vere se niega a compartir su casa con la amante de su esposo, Zouroff la golpea y exilia a un olvidado castillo en el campo polaco.

Yo leí Moths hace un siglo en una edición que se caía a pedazos en la biblioteca de Nueva York, único lugar donde pude encontrar una copia. Me pareció de prosa pesada y un poco cargada de tintas, pero cuando vi ( y leí) The Age of Innocence me di cuenta de que esta novela de1880 pudo ser una influencia en el retrato que Edith Wharton nos brinda de Ellen Olenska. La diferencia es que quien se casa con un cruel noble polaco es americana, no inglesa.

Si Ouida denunciaba el matrimonio en las clases altas como una forma de prostitución, Edith Wharton denunciaba los peligros en que incurrían las americanitas millonarias al comprar títulos que venían atados a maridos golpeadores de los que había que huir. Será en la próxima entrega en que hablaremos de como el Mercado de Esposas llegó hasta las costas estadounidenses y del nacimiento de un fenómeno llamado Dollar Princesses o “Princesas del Dólar”.

miércoles, 14 de julio de 2021

Sanditon vs Bridgerton: Entre Jane Austen y el Regency Romance

 


Finalmente, me rendí, y este verano he estado ocupada con “Bridgerton” y “Sanditon”, historias que una vez desprecié. Confieso que me equivoqué y ahora entiendo el encanto de ambos cuentos que tienen las mismas raíces. Ambas tienen lugar en la Regencia y las vincula el Regency Romance que contrario al rumor popular no fue inventado por Jane Austen. ¿Que hace a las series parecidas?  ¿Que las hace diferentes? ¿Cuál es la mejor? Ustedes tienen la última palabra.

Escritoras de la Regencia

Cuando comencé a buscar material para este ensayo estaba segura de que encontraría más similitudes entre estas series que diferencias. Nuevamente me equivoqué. El vínculo en común es que ambas ocurren en la misma década: “Bridgerton” en 1813 durante las Guerras Napoleónicas, y “Sanditon” en 1817, dos años despues de acabado el conflicto. Ambas historias giran en torno a la importancia de chicas de cierta categoría de contraer un matrimonio rápido y ventajoso. Ambas promueven modas con corte bajo el busto, estilo conocido como “Corte Imperio”.

La diferencia principal es geográfica y estacional. “Bridgerton “tiene lugar en Londres durante ese periodo estival que hasta hoy se llama “The Season” y que debido a su continuo calendario de bailes y eventos sociales servía para presentar en sociedad a las hijas de la aristocracia e introducirlas en el mercado casamentero. En cambio, “Sanditon”, relata la historia de la campesinita Charlotte Heywood que abandona la granja familiar para ser presentada (informalmente) en sociedad en el pueblo de Sanditon que está a punto de convertirse en un popular balneario. Si Charlotte es “presentada” a Lady Denham, la ricachona más importante del pueblo, la Honorable Daphne Bridgerton es presentada a Charlotte, Reina de Gran Bretaña.




Si le creemos al diarista Samuel Pepys, “The Season” inició en la Restauración Carolina del Siglo XVII, pero ya para mediados del Siglo XVIII era costumbre que las jóvenes aristócratas fuesen presentadas ante un soberano de la Casa de Hanover. Ambas series tienen lugar durante el periodo llamado “Regencia”. El rey Jorge III se encontraba confinado debido a su desequilibrio mental. Quien mandaba era su hijo, el futuro Jorge IV, el Príncipe Regente, pero a quien las aristócratas hacían reverencias era a su madre Carlota de Mecklemburgo

“Sanditon” es la novela inconclusa de la gran escritora costumbrista Jane Austen. “Bridgerton” está basada en el primer volumen de la saga de Julia Quinn titulado El Duque y yo. Ambas novelas son consideradas parte del subgénero conocido como Regency Romances que siempre se ha asociado con la obra de Austen. Sin embargo, la madre del subgénero fue la injustamente olvidada Fanny Burney quien fuese una gran influencia en Jane Austen, pero la obra austeniana es la precursora de la novela victoriana sobre todo de los trabajos de especialistas en customs and mores como lo fueron Anthony Trollope y George Elliot. Ese estilo sigue vivo en los Regency Romances.



La gracia de la obra de Jane Austenmás allá de su mirada satírica compartida por Fanny Burney es la exaltación de una clase social intermedia, y generalmente rural, que está por encima de los granjeros de Thomas Hardy y los tenderos de Charles Dickens. Son gente de clase media acomodada con ínfulas y ambiciones que sin embargo suelen ser mal mirados por los Darcy, los Rochester y otros arrogantes señores del condado que pululan en las novelas inglesas del siglo XIX.

Jane Austen pertenecía a esta clase, era hija de un rector anglicano. Aunque vivió por mucho tiempo de allegada a parientes más adinerados, tuvo la ocasión de ver las miserias y virtudes de ese mundo. Fanny Burney, aunque hija de un médico, se movió en esferas más elevadas llegando a ser dama de la Reina Charlotte. Se casó con un general francés y tuvo una vida tan llena de aventuras que debería ser ella la protagonista de alguna serie.

La Season y El Mercado de Esposas

Debido a su cercanía con la realeza, aristocracia y el Bon Ton (léase los jetsetters de la época), las novelas de Burney tienen heroínas que navegan por ese mundo desde Evelina que carga el estigma de su nacimiento ilegitimo a Cecilia la rica heredera, a Camilla y sus hermanas que ya presagian a las Bennet de Orgullo y Prejuicio y a las Bridgerton y Featherington de Bridgerton. Lo que las hermana es la necesidad de atrapar un buen partido.

                                      Fanny Burney



En el siglo XVIII se había puesto de moda la presentación con el monarca del momento como introducción social de jóvenes del Bon Ton. Una ironía es que The Season y el mercado de esposas creó un universo paralelo menos legítimo. Tal como vimos en “Harlots” a la par de las damas que buscaban esposo para sus hijas casaderas, las dueñas de burdel intentaban conseguirles protectores ventajosos a sus pupilas más prometedoras y hasta para sus hijas durante la Season. Al final, eso ponía a todas las chicas de este mundo en la categoría de “carne fresca”.

Uno de los casos más conocidos de la venta de carne fresca en el mercado de esposas de la vida real es la historia de las cuatro hijas del Duque de Richmond, hijo ilegitimo del Rey Carlos II. Las cuatro hijas parecen una encarnación anterior a las Crawley de “Downton Abbey”, porque en pleno Siglo de las Luces, una huye con un viejo pobretón, otra es madre soltera, otra, casada con un duque, se embaraza de un criado, etc.. Y todo esto ocurrió en la vida real. Lo que convierte a los escándalos de Bridgerton en pecadillos infantiles y demuestra que ser nieta de reyes e hija de duques no implicaba que hacer un buen matrimonio fuese más fácil.

El matrimonio es un tema común en la obra de Jane Austen, desde la preocupación de la Señora Bennett por casar a sus cinco hijas hasta la obsesión de Emma de encontrarles el marido perfecto a sus amigas. Curiosamente, en su última novela, Jane Austen no tiene una heroína embarcada en la carrera de busca-maridos. Cuando Charlotte conoce a Lady Denham, la augusta dama comenta que Miss Haywood seguramente ha venido a Sanditon en busca de un buen partido. La ironía es que Charlotte ha venido a conocer la sociedad, a ver el mundo, pero no está obsesionada con el amor y el matrimonio, un tema indispensable en el mundo de las debutantes desde Bridgerton hasta “Downton Abbey”.



De todas las novelas de Jane Austen, Sanditon, de la cual se han encontrado menos de una docena de capítulos, pareciera ser la más alejada del modelo del Regency Romance. Tal vez por eso, Andrew Davies la ha apartado de ese esquema dándole un toque, que, sin llegar a ser presentista, tiene una visión más moderna de la mujer y sus posibilidades. Aunque ha conservado a las cuatro jovencitas que creo Austen, una de ellas es una heredera y otras dos son parientas pobres que desean heredar. Al final de la serie solo una de ellas se ha casado (con un Lord por supuesto).



¿Quién inventó el Regency Romance?

Un error es pensar que, por haber escrito durante la Regencia, Jane Austen creo el Regency Romance. Su obra no se acerca a este género literario no más que la de Byron o Sir Walter Alcott, sus contemporáneos. Aunque Austen es la creadora de la novela costumbrista, ya he señalado como Fanny Burney fue quien sentó las normas del subgénero. Otro que la secundó fue William Thackeray que en su Feria de las Vanidades impuso dos reglas para el género, la primera escribir sobre la Regencia como un periodo del pasado. El Regency Romance de hoy es antes que todo un romance histórico como lo demuestra “Bridgerton”. El segundo es que todo se vale en esta profesión de caza-maridos, y si una chica es lista (o “Sharp” como Becky) puede conseguirse algún partidazo que, por carecer ella de nombre y fortuna, no debería estar a su alcance.

Sin embargo, Thackeray hace lo imposible, nos muestra que un buen matrimonio no es necesariamente el pasaje para la felicidad.  Debutantes que se casan con un noble al final de la Season, solo para salir trasquiladas aparece en novelas famosas como las de Nancy Mitford, la obra inconclusa de Edith Wharton Las Bucaneras, incluso en novelas románticas como La Hija del millonario de Dorothy Eden o en el caso de Lady Julia Flyte en Brideshead Revisited. Cuando Evelyn Waugh nos la presenta, Julia acaba de debutar en sociedad y más adelante le relatará a Charles cuales eran sus expectativas de matrimonio basándose en que su religión y el escándalo familiar no le permitirán casarse con un noble.

          Un ramillete de debutantes en busca de marido. Lady Julia Flyte
   Linda Radlett, su prima Fanny y Lady Polly Hampton de Love in a Cold Climate

         En Downton Abbey, Lady Rose hace una reverencia ante Jorge V

 Las Hermanas Kennedy y su madre antes de ser presentadas a Jorge VI. Unos años mas tarde, Kathleen se casaría con el Marques de Hartington.



La verdadera Regency Novel (muy inspirada en todos los ejemplos ya dados) nació en los 40s. Por eso siempre se la verá como un romance histórico e invitará a algún que otro presentismo. La creadora del género fue una dama inglesa llamada Georgette Heyer que publicaba su primer Regency Romance, A Regency Buck, en 1935.

                                            Georgette Heyer

Hasta su muerte en 1974, Heyer se mantuvo activa escribiendo romances históricos, género detectivesco, pero principalmente Regency Romances a los que les otorgó las características que lo hacen tan distintivo. Su mayor seguidora (y plagiadora) fue Dame Barbara Cartland.  El estilo Cartland es típica lectura para adolescentes soñadoras.

Aunque para la época de su obra (1970s) se había abolido la presentación a la reina, seguía existiendo el baile de debutantes y los sueños de encontrarse con un Príncipe Azul. En 1979, el Conde Spencer dio un baile en su castillo de Althorp para presentar en sociedad a su hija menos, Lady Diana. Di lució un precioso vestido de Regamus que su madre la ayudó a escoger en Harrod’s. Años después, Dame Bárbara diría de su nietastra que, aunque llegó a ser Princesa de Gales Diana nunca entendió la diferencia entre la realidad y el mundo de ilusiones de los Regency Romance de su abuelastra.

                             Lady Diana Spencer y su vestido de debutante

Cuando yo entré de lleno (léase 1978) en el mundo del romance histórico, que sigue siendo mi pasión, descubrí en la bien provista biblioteca de mi hermana kilos de Cartland y un par de Heyers. A pesar de sus llamativas cubiertas, no me atrajeron. Comparadas con el erotismo de los Bodice-Rippers, parecían lecturas para nenas de jardín infantil.

Pronto eso cambiaria, la influencia de los Bodice-Ripper llevaría a autoras como Amanda Quick, en los ‘90 con romances como Scandal y Ravished, a revolucionar el género y alejarlo de su aura Jane Austen. Otras autoras la seguirían. En mi biblioteca yo hice espacio entre los B-R medievales de Julie Garwood a su experimentó de Regency-con-Sexo, Rebellious Desire (1991) que tiene mucho en común con el primer volumen de Bridgerton.

Características del Regency Romance: El Mercado Matrimonial

Hora es de pasar revista a las características que Heyer asignó al género y ver como se utilizan en Sanditon y Bridgerton. La acción debe tener lugar en Londres, durante la Season. Los eventos de esta, incluyendo bailes, son motivo para una cacería de buenos partidos. Los protagonistas son aristócratas y gente de dinero. Heyer creo un par de arquetipos para componer sus parejas protagónicas y un estándar en este tipo de literatura fue el final feliz.

                           Daphne al comienzo de la serie


                               El final feliz de Daphne

Las novelas de Julia Quinn tienen todas lugar en el “ton” londinense. En cambio, Jane Austen prefería situarlas en campiñas para ella conocidas, aunque sus personajes, de vez en cuando, viajen a la capital. En el caso Sanditon sabemos que la autora deseaba sacar a Charlotte de su nicho rural-doméstico y llevarla a un balneario. Andrew Davies lleva a Charlotte y a Sídney Parker a Londres en busca de la fugitiva Georgiana, en un episodio que recuerda al rescate de Lidia en Pride and Prejudice. Pero aun en las playas de Sanditon la pareja tiene encuentros y desencuentros en dos bailes

El tema principal de Bridgerton es el mercado matrimonial. Daphne sabe que su deber es contraer un enlace digno de su pedigrí, pero por alguna extraña razón, su hermano Anthony le espanta los pretendientes y termina comprometiéndola con el detestable Berbrooke de quien su hermana debe defenderse a puño limpio. Simon, Duque de Hastings, está tratando de sacudirse a las muchachas casaderas que buscan ser duquesas. A Simón se le ocurre una solución para el problema de Daphne y el suyo, fingir ser novios.



Esta farsa complica las cosas. Berbrooke insiste hasta en un duelo, jurando que él es el prometido de Daphne. A esta le sale al paso un nuevo novio, un príncipe alemán. Simon tiene que aceptar que ama a Daphne y se casan. El resto de la serie describe su vida matrimonial.

Aunque Charlotte no tenga expectativas matrimoniales, si las hay en su entorno de Sanditon y es Lady Denham la principal casamentera. Le busca marido a Esther e intenta casar a su sobrino Sir Edward con la heredera caribeña Georgiana Lamb. Aun así, ninguna de las jóvenes se ve muy ansiosa de contraer matrimonio. En eso se diferencia a “Bridgerton” donde, aunque Daphne insista en casarse por amor, no le parece mal seguir la carrera de esposa.



Los Ricos vs Los Pobres

Aunque Bridgerton nade en el lujo y oropeles de la alta sociedad, aquí y allá tenemos atisbos de los menos privilegiados. Madame Delacroix, la modita que también regenta un burdel clandestino y Sienna la soprano que Anthony Bridgerton considera lo suficientemente guapa para ser su querida, pero no lo suficientemente refinada para ser su esposa.

En “Sanditon” tenemos un lugar común de la novela inglesa decimonónica, la aristócrata rica sin hijos cuya parentela la adula y consiente en la esperanza de heredar su fortuna. Vemos a Clara Barton, huérfana abusada, que, aunque cambia de vestido en cada episodio, no es más que una criada para su tía. Edward podrá poner “Sir” antes de su nombre, pero él y su hermana viven en una casona llena de goteras y sueñan con la muerte de una tía que les permita llevar una vida mejor.

A pesar de que Charlotte es hija de un granjero, Mary y Tom Parker la tratan como una igual. No así, el soberbio Sídney que al ver su ropa sencilla pregunta si es una criada. Mas pobre que Miss Haywood son los Stringer. El joven Stringer, es un aspirante a arquitecto, que trabaja como capataz de las obras de Tom Parker. Es quien recibe las quejas de los obreros impagos, y quien debe ver a su padre casi perder una pierna por las malas condiciones de trabajo.



Stringer, que muchos quisimos ver emparejado on Charlotte, sirve para mostrar la veleidad de Tom que antes que pagar sueldos prefiere comprar un collar para su esposa. Su falta de responsabilidad con sus empleados es como un reflejo de la fortuna de Sídney que ha sido hecha en el Caribe gracias a la explotación de esclavos.

Mas que presentismos, Andrew Davis sigue el ejemplo de denuncia social de Mrs. Gaskell y otros autores victorianos. Incluso lo hace con el match de cricket entre el equipo de obreros capitaneado por Stringer y el encabezado por los Parker, en el que se cuentan sir Edward y Lord Babington. El juego pasa a ser una metáfora de la lucha de clases y el que Charlotte sea quien ayude a los Parker a ganarlo demuestra su ambigüedad social. Ella está atrapada entre el mundo de la justicia y el bon ton al que, en el fondo, desea pertenecer.

La Técnica Literaria del Regency Romance

Debido a que Jane Austen vivió durante la Regencia y en sus novelas retrató a sus contemporáneos, su obra es universal y puede transcribirse tanto a Bollywood (Bride and Prejudice); al Los Ángeles moderno (Clueless), parodia de terror (Pride and Prejudice and Zombies)  o incluso dentro de un ambiente latino (De Prada a Nada). En cambio, el romance Regency está subordinado a un espacio geográfico social y una época.

                             Diferentes adaptaciones de novelas de Jane Austen

El Regency Romance presenta una perspectiva femenina. No la de una protagonista del pasado sino la de la autora. Es ella, desde la distancia cronológica, que denuncia el machismo imperante y consigue que su protagonista consiga un marido que le convenga, no solo por dinero y estatus, sino porque lo ha “domado”.

En la novela Regency, los héroes son un poco acartonados, no sabemos mucho de ellos. Todo se reduce al hombre que la heroína percibe y al que ella “construye” para uso propio, luego que lo haga deshacerse de sus traumas y demonios internos. Los protagonistas de este tipo de literatura se dividen en dos tipos, el dandi mujeriego, soberbio, que le huye al matrimonio; y el byronico, tipo Mr. Rochester, que arrastra un pasado oscuro que la heroína debe iluminar.



Debido a esas características establecidas, en las novelas Regency siempre hay un presentismo que no aparece en novelas históricas de autores europeos situadas en ese entonces. Mientras trabajaba en este ensayo, le eché miradas a ese tipo de literatura. Hablo específicamente de La Cartuja de Parma de Stendhal; La Guerra y la Paz de Tolstoi y la primera parte de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós. No solo la temática es diferente, y aunque haya jovencitas a la espera del marido, todo es visto desde un punto de vista masculino.

En las novelas de Jane Austen a pesar de que el punto de vista es el de la heroína, la autora nos ofrece héroes más de carne y hueso. Como su novela no tiene una protagonista obsesionada con casarse la trama se cifra en su crecimiento como personaje, su maduración como persona y la superación de sus defectos sean los prejuicios de Lizzie Bennet, la costumbre de entrometerse en las vidas ajenas de Emma o el vivir en un mundo irreal como le ocurre a Catherine Morland en Northanger Abbey. Los héroes pueden ser testigos o instrumentales en el cambio, pero no imprescindibles para que este ocurra.

En cambio, en las Regency donde la protagonista es un espíritu libre o una tímida damisela, su crecimiento está subordinado a lo que hace con su contraparte masculina y eso incluye su vida sexual.   Así lo vemos en Daphne Bridgerton donde a pesar de que tenga que defenderse a golpes de cortejantes inoportunos, es una tímida ingenua que tras su matrimonio vive sometida a los deseos del marido…hasta que lo contraria provocando la ira de los espectadores.



Controversia: Daphne, la Violadora

Me ha dejado espantada el saber que en este mundo mitutero el mayor error de Daphne es llegar a las últimas consecuencias para lograr su deseo de un hijo, aunque signifique ir en contra de reglas patriarcales. Mi espanto nace del mal uso del término “violacion” lo que acaba ofendiendo a todas las víctimasde todos los géneros de un ultraje sexual. Recordemos antes que todo, que los códigos legales de Occidente especifican como violación al acto no-consensual en el cual existe penetración generalmente penil de un orificio de otro humano del sexo que sea. Daphne no tiene pene, no es ella la ‘penetradora”.



Simon, que, como todo héroe byronico, menosprecia la inteligencia femenina y es muy mentiroso, le inventa a la esposa que es infértil. Aprovechándose de la inocencia de su mujercita que no ha tomado un curso de educación sexual en su vida, nuestro Duque de Hastings practica desvergonzadamente el coitus interruptus. Daphne se entera y decide darle una lección. Las que crecimos leyendo “El pájaro espino” sabemos cuál es esa lección. Solo que aquí no solo Daphne espera embarazarse sino también demostrarle a su maridito que no es ninguna idiota.



En las redes sociales ha habido un alboroto. Se habla de “violación marital” ¿solo porque Daphne no obedeció al marido cuando llego el momento del orgasmo de hacerse a un lado como un fardo? ¿Qué pasó con las fantasías de la dominatriz, con la mujer ejerciendo su poder en la cama, con la idea de la independencia sexual femenina? ¿Tanto odian las MeToo la maternidad que, en su afán de considerarla algo nefasto, atropellan las máximas feministas?

Mi hermano me hacía entender que es una reacción “normal” en un mundo donde quieren castigar con cárcel al que roba un beso; donde Julian Assange fue convicto en Suecia de ‘violación” por no querer usar condón en una relación consentida; y donde padres irresponsables de todas las clases y razas chillan porque la ley los obliga a mantener hijos que ni planearon ni desearon. Desde ese punto de vista del Siglo XXI, puedo considerarlo un acto reprochable, pero no usaría la palabra ‘violación”

Además, en el contexto histórico de Bridgerton lo hecho por la Duquesa de Hastings nunca hubiese sido visto como un acto de violencia. Tal como la feminista Julia Quinn solo lo vio como una manera de su protagonista de despabilarse y demostrar agencia. Tal como lo vio la feminista Shonda Rhimes que si hubiese sospechado el escándalo que causaría la escenita, la hubiese eliminado.



A pesar de lo que diga Bustle (un lugar bastante mentiroso) no hubo un “clamor” en contra de lo que ahora se conoce como “The Scene” cuando apareció en las librerías en el 2000. Después de años de leer bodice rippers donde las heroínas eran violadas, hubiese sido casi refrescante ver al marido asaltado sexualmente como ocurrió en Outlander. Solo que entonces   nadie le vio cara de “violadora” a Daphne, no más que se ha vimos a Meggie en The Thorn Birds o a Juana en Una Vida, la mejor novela de Guy de Maupassant.

     En The Thorn Birds,  Luke no estaba contento con su hija, pero no se quejó de haber sido violado

Una Vida sirve para darnos una idea de cómo percibía el mundo decimonónico el problema de Daphne. Hasta el siglo XX, uno de los únicas causales para una mujer poder solicitar el divorcio incluso la anulación canónica era demostrar que el marido o no podía o no quería tener hijos. En la sociedad de Simon una exigencia que se imponía a todo aristócrata era tener al menos dos hijos varones (The Heir ad The Spare) que heredasen títulos y propiedades. La negativa del Duque de Hastings de procrear un heredero, y así alevosamente acabar con su estirpe, hubiese sido vista en la verdadera Regencia como una traición y todos hubiesen estado de parte de Daphne.



En Una vida, Juana la protagonista, una joven de familia noble comete el error de casarse por amor con Julián que solo busca su dote. Julián preña simultáneamente a su esposa y a la criada Rosalía. Esto acaba con el amor de Juana, pero consciente de que por convicciones religiosas y convencionalismos sociales (la novela tiene lugar en los 1820s) no puede divorciarse, se resigna a una reconciliación con la esperanza de tener más hijos que consolarán su soledad.

                Juana, Rosalía y Julian en la adaptación del 2016

A pesar de ser tan ingenua como Daphne, Juana se da cuenta que en la cama las cosas han cambiado y que las caricias de Julián no son “completas”.  Cuando lo interroga, este cínicamente le responde que no desea más hijos. Como Daphne, Juana busca seducir a Julián y agarrar un espermatozoide desprevenido, pero su marido es muy pillo.

Desesperada, Juana busca la ayuda del siniestro párroco quien le recuerda que su obligación de cristiana es usar el sexo para procrear. Lo que hace Julián es pecado y ella debe impedirle pecar.  Le aconseja que finja haber quedado embarazada. Aunque Julien se pone furioso ante la noticia, el consejo del macuco sacerdote resulta útil. Ya Julián no practica ningún tipo de planificación familiar, y pronto Juana queda embarazada. A pesar de que, por culpa de Julián y del sacerdote, todo acaba en una serie de desgracias y la muerte de la hija de Juana, Maupassant siempre la ve como víctima irreprochable y ni hubiese soñado en pensar en ella como una ladina violadora.

                 Maria Schell como Juana en el filme de Alexandre Astruc

Después de leer críticas sobre esa violación me he quedado pensando en más ejemplos. ¿Como se embarazó por segunda vez Melanie en ese Necronomicón de la anti-progresia Lo que el viento se llevó?  Nunca oímos a Ashley gritar “¡Violación!” (aunque yo siempre he sospechado que ese bebé era de Rhett Butler).

Ni hablar de Ruhami en “Shtisel” que se hizo retirar el dispositivo uterino sin consultarlo con su marido y a sabiendas que un embarazo podría matarla. Al enterarse, Hanina estaba furioso, asustado, se sintió traicionado, pero nunca se sintió ‘violado”.

                    ¿Fue la bebé de Ruhami producto de violación? 

Controversias: El “final infeliz” de Sanditon

Por suerte, “Sanditon”, es más cuerda y la gran polémica fue su final que muchos dicen que traicionó la tradición austeniana del ‘Happy Ending”. ¿Es así? No lo creo. El final feliz de Austen no es boda ni novios, sino las lecciones existenciales que han aprendido los protagonistas y que los acercan como pareja. No es eso lo que tenemos al final de la serie de Andrew Davies.



Charlotte sigue tan inmadura e impulsiva como al comienzo. Sídney no tiene ni la paciencia ni la comprensión para ayudarla a crecer. Ese breve periodo en que la ve como mujer y la corteja es solo una ilusión que acaba en la realidad. En el caso de Charlotte ha quedado impresionada al saber que Sídney ha pagado las deudas de Otis, pero sigue sin gustarle nada del joven Parker, ni como se gana su dinero ni su estilo de vida. ¿Qué tipo de matrimonio van a tener si ella carece de la discreción de la paciente Mary?



En un momento, Andrew Davies quiso entroncar su versión con Orgullo y prejuicio, convertir el rapto de Georgiana en la huida de Lidia. No solo no se parecen ambas historias, el mismo desmadre argumental denota que el autor sabe que sus protagonistas no son opuestos que se atraigan. Nunca Charlotte se ha visto menos unida espiritualmente a Sídney, nunca se la ha visto más alejada de Miss Bennett. Si Lizzie supera sus prejuicios, Miss Haywood adquiere nuevos. Hasta en los minutos finales de la serie sigue lanzándole reproches a Mr. Parker,



La única virtud de Sídney parece ser el haber pagado las deudas de Otis, un gesto que solo impresiona a Charlotte ya que a Georgiana no la convence. ¿Y si Parker tenía un dinerito guardado porque mejor no lo usó para pagar a los obreros de su hermano en vez de malgastarlos en los vicios del señor Molyneux?

Como Theo James ha anunciado que estará ocupado protagonizando “The Time Traveler’s Wife” para HBO, no tendremos a Sídney en la próxima temporada y solo nos queda esperar que Miss Haywood y Miss Lamb consigan novios que las merezcan ..



Sexo y Color

Otras controversias con el trabajo de Davies es la inclusión de sexo, desnudos y gente de color. Ninguna de esas críticas tiene bases. Si Austen viviese hoy en día no se acobardaría ante la idea de incluir alguna que otra escena sexual, sobre todo si se tratase de personajes ya definidos como inmorales como son el caso de sir Edward Denham y la huérfana ambiciosa Clara que protagonizan un apasionado revolcón en el piso de la biblioteca de Lady Denham. La escena (donde ambos estaban vestidos) era para demostrar cuán lejos podían llegar en su afán de hacerse con la fortuna de su tía.



Tampoco me parece reprochable los desnudos siendo que no son frontales, son nada más que de varones,  y son comprensibles en un contexto de baños de mar antes que se inventasen bañadores para los hombres. Se entiende que Charlotte esté en shock cuando ve a Sídney Parker en traje de Adán, pero a diferencia de una serie de época presentista ni se excita ni se pone a espiarlo por el rabillo del ojo. Esta genuinamente incomoda. Sin embargo, al día siguiente cuando Sídney pide una disculpa por haberla avergonzado, ella responde con mucho ingenio:  “¿Por qué habría de avergonzarme?  Yo estaba vestida’.”



Finalmente, en sus escasos capítulos, jane Auster fue muy precisa. Miss Lamb es una heredera proveniente de la isla caribeña de Antigua, y es de raza mixta. Austen usa el vocablo “M” para referirse a Georgiana. Ese es el material que Doña Juana le dejó a Davies para trabajar. Nada de esta adaptación deja que desear, no hay presentismos.

La autora también indicó que, debido a la extensa dote de la chica de color, Lady Denham la quiere para su sobrino. Los que vieron “Belle” saben que una muchacha mixta con fortuna propia podía ser la reina de Londres. Eso también ocurría en el mundo Sudamericano. En “Xica”, el Comendador se lamenta de su hijo varón puesto que es más difícil de encajar en la sociedad blanca que una nena birracial ya que con ella es cuestión de comprarle un marido principal para que todos olviden su color de piel.

En el mundo de la serie, todos parecen recordarle a Georgiana que no es una de ellos. La charada de fiesta que Lady Denham ofrece en honor de la recién llegada, coronada por esa piña llena de gusanos es un ejemplo de la hipocresía que la sensible Miss Lamb detecta. En venganza, comienza hablando en patois y cuando Lady Denham habla de matrimonio, Georgiana es cortante. Ella no quiere casarse, el matrimonio es una forma de esclavitud. Es interrumpida por su anfitriona que ácidamente le recuerda que, como hija de esclava, la caribeña debería estar acostumbrada a la esclavitud.

                           La famosa piña con gusanos


Eso es lo que todos ven en Georgiana, una esclava que, si no tuviese dinero sería considerada como un animalito, a lo más una mascota. La idea es casarla rápido para que pase a ser problema de otros. El mayor promotor de esta idea es el guardián de Miss Lamb, Sídney Parker, que no escatima ocasión de decir que nunca quiso ser tutor de una heredera y que todo lo hace por el voto que Mr. Lamb le hizo jurar en su lecho de muerte.





Georgiana es mi personaje favorito y me llena de compasión. Se siente desplazada de su mundo nativo, indeseada, utilizada. Solo Charlotte le brinda una amistad sincera que trae peligrosos resultados. Como Davies no se podía inventar un heredero negro para Georgiana, creo algo mejor. Otis Molyneux secuestrado por mercaderes de esclavos de su aldea africana es vendido como mercancía a un buen amo que lo educa, le da un nombre y su libertad. Ahora Otis es parte de una de las muchas sociedades abolicionistas del Reino Unido de esa época.



El tiempo libre del joven liberto más que dedicarlo al romance, lo ocupa en el vicio del juego. Sus deudas se acumulan y eso llega a poner en peligro a Georgiana y acaba con su relación. Aunque sufro con Miss Lamb, aplaudo a Davies por la manera efectiva y realista con la que condujo este arco.



El caso de “Bridgerton” es diferente, aunque igualmente legítimo. Mas allá de apoyarse en el color blindness, Shonda Rhimes tuvo la idea de crear una sociedad alternativa donde negros y blancos se mueven en igualdad de derechos y donde la gente de color puede componerse de criados, jovencitas casaderas como la embarazada Marina o poderosos aristócratas como el Duque de Hastings, protagonista de este cuento.

¿De qué Color era la Reina Carlota?

La base de esa igualdad es que la soberana del Reino Unido, la Reina Carlota es retratada como de raza africana. Se ha hablado de que Netflix planea un spinoff que giraría en torno a esta fascinante reina. Solo espero que nos cuenten que viene de algún reino africano y no se adhieran a ese absurdo de que Charlotte de Mecklemburg era de origen de color.

                     La Reina Carlota en Bridgerton

Este mito/leyenda urbana no tiene más base que el que en algunos retratos la reina consorte de Jorge III no parece corresponder a los cánones de belleza eurocéntrica. Y digo algunos, porque ni Gainsborough, ni Lawrence ni Sir Joshua Reynolds la retrataron con aspecto no-caucásico. Es cierto que en su día algo se dijo sobre su mal color y fealdad, pero nadie descubrió algún paje o concubina de color que explicase o hiciese pensar que Doña Carlota era de origen racial diferente al de sus padres o esposo.

          El "infamoso" retrato de Ramsey que inició toda la controversia

Fue en el siglo pasado que un escritor jamaiquino Joel Augustus Rogers, en su libro Sex and Race, elevó la hipótesis de que Charlotte era africana, basándose exclusivamente en sus rasgos físicos. El autor, que era negro, usó repulsivos ejemplos como la nariz achatada y labios gruesos de la pobre señora. ¿Este profesor se entrenó con los SS?  No he visto lenguaje tan racista desde que el Fuhrer se refirió a los rasgos “negroides” de Eleanor Roosevelt como prueba de que era “mulata”.

                          Charlotte por Sir Joshua Reynolds

Reitero, desde que se ha popularizado entre las masas ignorantes esta leyenda, nadie ha podido aportar pruebas de que Charlotte fuese de sangre mixta y no hija de sus padres, Carlos Luis de Mecklemburgo e Isabel de Sajonia. Aún más importante, ninguno de sus padres ni abuelos ni bisabuelos fue sospechado de tener orígenes africanos.

Este tema nunca fue tocado en ningún otro sitio, ni en biografías ni en ficción. Recordemos que Dame Helen Mirren quien la interpreto en “La Locura del Rey Jorge” ‘no oscureció su piel ni se puso prótesis para ensanchar la nariz. La Reina Carlota fue muy amada por su pueblo. Fue patrona de músicos como Bach y Mozart, diseñó los bellos Jardines de Kew y como si fuera poco tuvo 15 hijos. Pero el mito ha sido fomentado por algunas fuentes amigas de la diversidad y, por supuesto, reflotó con el matrimonio de Harry con la que-ahora-no-quiere-ser-duquesa.

                          Dame Helen Mirren como la Reina Charlotte

 Las argumentos detrás de este mito son risibles. Por parte de su abuela materna, Sofia von Erbach, Carlota descendía de una noble dama portuguesa del siglo XV llamada Margarita de Castro e Souza. A su vez doña Margarita descendía de Martin Chinchorro hijo ilegitimo del rey Alfonso III de Portugal y de su amante Madragana.

  
                   La Reina Charlotte por Thomas Gainsborough

Vamos por partes. Los historiadores no están muy seguros de qué etnia provenía Madragana solo se la sabe hija del Cadi Aloandro Ben Bekar. Se cree que pudo ser mozárabe, mora, incluso judía. Nada de eso testifica que fuese negra. Un error no muy accidental de los académicos pro-diversidad contemporáneos es creer que los moros eran negros como etíopes. Recordemos que cuando Catalina de Aragón trae a los primeros negros a Inglaterra, su color confunde a los cronistas quienes para diferenciarlos de los moors (moros) los llamaran hasta el siglo XIX blackamoores.

                         Charlotte por Thomas Lawrence

Por otro lado, aunque la piel de Madragana fuese color ébano, eso no explicaría que después de medio milenio de que sus descendientes procrearan hijos con blancos germanos, le saliese una tataratataratatara nieta con facciones africanas. Mas importante aún. ¿Como es que nadie mencionó si la madre, los hermanos, los hijos de Carlota eran de aspecto “negroide”?   Por eso espero que Shonda Rhimes y Netflix se pongan novedosos y nos cuenten que la soberana viene del reino del Congo, de Benín o pertenece a las familias reales de los muchos imperios africanos existentes en la Era de la Regencia.

                     Charlotte por Johan Zoffany

Acabo esta nota con las preguntas del inicio. ¿Si Jane Austen no fue la madre del Regency Novel, se pueden considerar sus novelas como Regency Romances? La respuesta es negativa. La obra austeniana impuso pautas al subgénero, pero al no ser novela histórica no es más Regency que las novelas góticas. Prefiero considerar a Fanny Burney como la fundadora de ese tipo de narrativa.

En cambio “Bridgerton” es la evolución natural del Regency Romance de Georgette Heyer y Dame Barbara Cartland. Es el enlace entre un tipo de novelita rosa con los escandalosos Bodice-Rippers. Irónicamente cuando se produce el enlace en los 90 es cuando se redescubre la novela de Jane Austen. Entonces en deuda aquí está doña Juana cuyo renacimiento es provocado por esta pasión por historias que tienen lugar durante las Guerras Napoleónicas y cuando las mujeres vestían especies de camisones transparentes con Corte Imperio. Al menos eso reflejan los ratings. 



"Bridgerton" causó furor en la primavera y Netflix ya ha anunciado nuevas temporadas. El caso de "Sanditon"es mas curioso. Cocebida como una miniserie, sus fans reclamaron tanto que dos años despues que Miss Haywood se despidiera del balneario, retorna no para una temporada mas sino dos,  qie ya  están siendo filmadas en Bristol.