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miércoles, 27 de agosto de 2014

Emily Thorne vs Olivia Pope (Glamur Televisivo II)


Revenge” y “Scandal” son las series más taquilleras de la televisión abierta en Estados Unidos. En ambas se retratan oscuras intrigas palaciegas, ocurran éstas en el  mundo empresarial o el de la política. Sus heroínas en lo físico son representantes del glamur televisivo, pero interiormente solo una de ellas (y la serie que protagoniza) es realmente glamorosa.

Dicho esto ya espero me caigan críticas de los fanáticos de “Scandal” por lo que hago una aclaración: decir que una serie no es glamorosa no es descalificarla. “Juego de Tronos” es una historia épica y no es glamorosa. Decir que un personaje no es glamoroso tampoco significa que sea malo, poco interesante, mal hecho. Por el contrario, debido a que “glamoroso” entraña ser enigmático, a veces serlo implica ser difícil de descifrar, poco cercano o querible.

Esta nota no es sobre la calidad de “Scandal” sino sobre su carencia de glamur. “Revenge” de la que ya hemos hablado, tiene lugar en escenarios sumamente glamorosos, mansiones, restaurantes, revistas de moda, etc. Y cuando los productores  se hartan de interiores opulentos se afirman en la belleza natural de la zona playera de Long Island.
La Mansión Grayson de Revenge


“Scandal” tiene lugar en Washington DC. Como neoyorquina adoptiva, me seria fácil decir “Washington es inferior en glamur a Nueva York”, pero seria injusta. La capital de los Estados Unidos posee espacios muy sofisticados, y bellísimos monumentos, museos y edificios públicos. Solo que cuando se trata de belleza natural, ni se compara a Las Hamptons ni a su aura del glamur de “Old Money”.
El Presidente y su amante en La Casa Blanca


Como el ambiente no lo es todo, veamos el libreto. “Revenge”, como su nombre  indica, es un cuento de venganza. Uno de sus grandes logros ha sido la capacidad de convertir  la revancha en un arte refinado. Lo notamos en esta temporada, en los preparativos para dar el golpe final en el que Amanda Clark alias Emily Thorne  espera vengarse del daño que Victoria Grayson les causó a ella y a su padre. Ese golpe final no incluye nada sórdido ni sanguinario. Es todo artificio, todo ilusión, todo glamur.

Emily planea un viaje de bodas en un crucero a Nantucket en el que la acompañarán la familia del novio. En ese viaje espera crear la impresión de que su suegra la ha matado. Victoria irá a la cárcel y el cadáver de la novia resucitará del Atlántico para huir con su verdadero amor a Las Maldivas. Una venganza con mucha clase.  Pero antes de la luna de miel y de la ceremonia ocurre toda una mis-en-scene que abarca hasta el más mínimo detalle de los preparativos de un matrimonio de la aristocracia neoyorquina. Desde el pastel de bodas  hasta ese desfile de posibles vestidos de novia para La Condesa de Montecristo de Long Island.































Lamentablemente, tanto boato termina mal. En  el  yate, el recién casado Daniel se entera que Emily fingió un embarazo para atraparlo y le da un tiro con balas de verdad. La imagen de Emily van Camp en cámara lenta, en ese vestido de novia ensangrentado, cayendo al mar es bella, es poética, es glamorosa.



Por supuesto que “Scandal” también está plagada de episodios cruciales, impactantes y con mucho suspenso, pero no se intenta glamurizar nada, aparte del adulterio de Olivia, la protagonista, con el presidente de los Estados Unidos.

Olivia Pope es lo mejor de “Scandal”. Tanto el personaje, como su intérprete, Kerry Washington, pertenecen a las grandes ligas en términos de actuación, caracterización y belleza. Pero Olivia es demasiado humana y real para  ser glamorosa, a pesar de que como las mujeres de “Revenge” use vestuario de marca. La dimensión trágica de Olivia la eleva por sobre lo engañoso del glamur.  No es que Amanda/Emily no sea un personaje trágico. Lo que sucede es que tanto ella como su némesis Victoria presentan  al mundo la imagen idealizada que se han manufacturado para así poder vencer los obstáculos y conseguir lo que desean.



La diseñadora de “Scandal” ha declarado  que cada vestido que Kerry usa cuenta una historia. Efectivamente, cada prenda de Olivia muestra el sentir de su personaje, las emociones de la abogado. Eso no quita  que Kerry  no se vea glamorosa cuando se enfunda un Armani o vista de Prada. Su falta de glamur nace de la integridad y humanidad de su personaje. A pesar de vivir una relación semi clandestina con el hombre más importante del país, Olivia no tiene mucho que ocultar. No tiene que esconder sus sentimientos ni crearse imágenes más allá de su idea de que ella y los que trabajan en su firma sean “gladiadores en trajes de dos piezas”.



En cambio, cada creación que luce Emily/Amanda es la máscara de la chica súper poderosa que viene a destruir a los villanos, es el envoltorio que cubre una estatua de hielo que no permite que emociones ni valores morales  le impidan cumplir con su cometido, es el disfraz que la diosa de la venganza utiliza para confundir a sus adversarios. La verdadera Amanda solo se revela a sus seres más íntimos: la verdadera Emily, su Aiden, y su gran amigo y apoyo Nolan Ross. Ni siquiera ante Jack, su novio de la infancia,  se saca totalmente el antifaz.



Cuando le explicaba a alguien los motivos por los que ni “Scandal” ni Olivia Pope eran glamorosos, mi interlocutora me saltó con la improcedente pregunta “¿Acaso crees que por no ser blanca, Olivia no puede ser un icono de estilo?” y me recuerda la influencia que el vestuario de Olivia tiene en la cultura popular. Se puede ser árbitro de elegancia, o imponer modas sin llegar a ser un personaje glamoroso. “Sex in the City” impuso estilos, creó clones de las cuatro protagonistas, pero ninguna era un personaje glamoroso. En cambio las adolescentes de “Gossip Girl” si lo eran y eso iba más allá de lo que llevaban puesto.



Kerry Washington entrando a la Casa Blanca con ese strapless bicolor, guantes arriba del codo y ese peinado asimétrico es una imagen del glamur, pero su personaje no es un maniquí, trasciende lo visual. En su vida privada, en su pasado familiar y en su trabajo Olivia debe dejar atras lo superficial y lo artificial para entrar al terreno de las verdades inconvenientes aunque sea para ocultarlas. Ella es la tapadera de los demás, tal como los criados de “Downton Abbey” deben esconder lo feo para realzar el glamur de sus amos. Por eso ni el servicio de los Grantham, ni gente como Olivia Pope ni Ray Donovan, otro fixer televisivo, pueden ser glamorosos.


Sin embargo, me quedé pensando que es difícil comprender la sutil diferencia entre personaje glamoroso y personaje heroico, épico, real, humano, o trágico, cuando no hay otras afro-americanas interpretando a lo primero en la televisión actual. En términos de glamur, Don Cheadle en “House of Lies” a veces alcanza casi a tocar el escalón donde se para Don Draper. pero es varón. En la televisión angloparlante hay muchos y fascinantes personajes femeninos de color. Hay heroínas épicas como Abbie Mills de “Sleepy Hollow”, humanas como Amanda Bailey de “Grey´s Anatomy” y trágicas y poderosas como Olivia Pope. Pero la única mujer de raza negra que se acerca al concepto de glamorosa, es un personaje terciario, también creación de Shonda Rimes. Se trata de Catherine Avery (Debbie Allen) en “Grey´s Anatomy”.


Cuando esta temporada, la madre de Jackson le suelta a su nuera una anécdota de su infancia en la racista Texas de los Sesentas me quedé en shock. Todo en Catherine da la impresión de haber recibido una crianza más cuidadosa y delicada que la de los visones. Parecía un producto de universidades privadas, institutrices e internados de lujo.  Nada en Catherine, mujer de negocios, millonaria, dama de sociedad, y matriarca de un clan de médicos famosos es lo que se suele asociar con chicas del Viejo Sur rural. Con esa revelación, Catherine se acerca más al personaje de Victoria Grayson que al de Olivia Pope.
(oblogdamari.com)


La televisión de mi época si tuvo divas glamorosas y afro-americanas. Recuerdo con particular agrado a dos: Dominique Deveraux de “Dinastía” y Whitley Gilbert de “A Different World”. En ese spinoff de “The Cosby Show”, Jasmine Guy se hizo famosa como la Southern Belle de piel de ébano. Esta Scarlett O’Hara étnica era  manipuladora, loca por las compras, esnob y tan delicada que tenia que tener humedecedores de ambiente en todos sus cuartos para “no tener piel de rinoceronte”. No se puede ser más glamorosa que esa Princesa Sureña.



En cuanto al personaje de Diahan Carroll, podría ser una Carrington ilegitima pero en belleza y glamur superaba a la temible Alexis que era una Carrington por matrimonio.

Diahann Carroll y Kerry Washington, dos divas de ébano

Tal vez sea preferible que a un grupo étnico lo represente alguien auténtico y terreno, identificable para su audiencia a pesar de los accesorios de Gucci, como lo es Olivia Pope, pero también el glamur ayuda a superar estereotipos. A ver cuando vemos una Amanda Clarke étnica que creo que la última también se quedó en el siglo XX. Era brasileña, telenovelera, a pesar de estar basada en un personaje histórico, y se llamó Xica da Silva.

domingo, 13 de julio de 2014

Revenge: Final de La Tercera Temporada


“¡Lo lograste, Ems!” exclamaba alborozado Nolan en el penúltimo capitulo de “Revenge”, cuando Conrad fue arrestado. Pero la expresión melancólica e incrédula de la verdadera Amanda Clark lo dijo todo. El conseguir la venganza no conlleva la felicidad. La justicia siempre cobra un precio y toda esta temporada Emily/Amanda ha estado pagando por el privilegio de limpiar el nombre de su padre.

Fue una temporada de pérdidas para Amanda. Todavía recuperándose de la muerte de la verdadera Emily Thorne, y en el espacio de unos meses, la Condesa de Montecristo de Los Hamptons perdió marido, la posibilidad de ser madre y al amor de su vida. Sin contar conque fue humillada púbicamente y tiene cero perspectivas de recuperar el cariño de su hermana Charlotte.

Fue una temporada de nuevos personajes y de nuevos desafíos para Emily y su equipo de vengadores. Algunos personajes regresaron para salir rápidamente como Lidya, y el pobre Patrick que solo estuvo el tiempo suficiente para alborotar las hormonas de Nolan y matar a su padre biológico. Otros aparecieron nada más para largarse con el rabo entre las piernas como el iluso Javier que traicionó a Nolan y fue traicionado por Daniel.
Javier y Charlotte, tal para cual. Dos personajes inútiles.


Si  Patrick conoció a su padre solo para matarlo; Jack conoció a su madre para verla caer nuevamente en le alcoholismo y tuvo que salir con ella a rastras hasta California antes que Victoria la ahogara en una botella. Pero el regreso mas espectacular fue el de David Clark que en la ultima media hora hizo una aparición fantasmagórica en el medio de un a carretera solitaria y, aparentemente, mató a Conrad Grayson. ¡Pobre Conrad! De todos los villanos de esta historia fue el único que me inspiró lástima. El único consiente de su maldad.
David Clark  resucita


Cualquier compasión o cariño que podía sentir por Victoria murió junto con su última victima, Aiden Mathis. Lo que me exasperó de Victoria (como siempre una Madeleine Stowe incomparable) fue esa capacidad para sentirse mártir. Creer que matar al amor de Emily era un justo castigo por la muerte de Pascal es casi señal de deficiencia mental. Pascal era un malhechor. Lo mató Conrad, y la participación de Emily fue accidental. Y para cumplir con el bíblico adagio, “ojo por ojo”, entonces Emily tendría que haber provocado la muerte de padre de Victoria, haber matado o enviado a la cárcel a sus amigos, y haberla tenido en una correccional por una década antes de  encerrarla en el manicomio.


Sin embargo, hubo justicia poética en el modo en que Emily utilizó las mismas torturas que Victoria le infligiera para castigar a su enemiga. Victoria atormentó a la pequeña Amanda a través de una siquiatra corrupta. Esa misma doctora fue quien se encargó de diagnosticar la locura de Mrs. Grayson y de recluirla.


Fue una temporada redonda, llena de momentos extraordinarios en que creímos que Victoria ganaría ese duelo contra Emily. Casi lo logró con ayuda de su hijito Daniel, que salió más sucio que inodoro de motel. Daniel casi mató a Emily durante su banquete de bodas. La bala que le disparo en el vientre destruyó las posibilidades de su esposa de ser madre, tal como Victoria destruyó, al asfixiar a Aiden, las posibilidades de Emily de casarse con el hombre que amaba.


Victoria además se encargó de sacar a Emily de su familia, y brevemente de su vida, gracias a una revelación por Internet de los medios que se valió su nuera  para atrapar a Daniel. El escándalo fue mayúsculo. Estalló justo cuando todos los Grayson, incluyendo a Emily asistían a una gala en la Metropolitan Opera House. La escena de la desesperada Ems como Cenicienta a medianoche descendiendo por las escalinatas del Met, y perseguida por paparazzi, es la imagen más potente de esta temporada incluso más que la de ella malherida cayendo al Atlántico aun en su vestido de novia.


Emily sobrevivió al intento de asesinato por parte de su esposo, pero otros no tuvieron esa suerte. “Revenge” sigue pareciéndose a “Juego de Tronos” en el conteo de cadáveres. Este año, vimos  a Victoria impulsar a Patrick a cometer parricidio; Oscar Champan fue silenciado por Pascal, quien, a su vez, tropezó con una hélice gracias a un empujoncito de Conrad, él que a su vez término con una puñalada en el hígado de la que no creo nadie sobreviva.
¿Murió Conrad?


Por supuesto, que la muerte más llorada es la de Aiden Mathis. No me imagino como Emily podrá sobreponerse a  esta pérdida. Es admirable su autocontrol. Tuvo la cabeza fría para planificar el internamiento de Victoria en un manicomio. Yo la hubiera matado, “Ems” se contentó con darle con una pala en la cabeza. Pero me temo que su némesis no estará mucho tiempo encerrada. Y Emily se está quedando sin aliados. Aiden muerto, Jack en la cárcel y Nolan ahora vinculado inexorablemente a Gideon Le Marechal, que parece ser lo peor de su familia.


Lo más desagradable de este año fue la aparición de Los Marechal. Pascal era un tipejo muy poco recomendable. Si no hubiera perdido (literalmente) la cabeza, hubiese hecho infeliz a Victoria, no que ella no lo mereciera. Me encanta que Gideon  vaya a chantajear a Daniel, pero ni a mi ni a Nolan, nos gustan sus métodos.

Pascal entre dos enemigas

En cuanto a Margaux Le Marechal, me caen mal  el personaje y la actriz. No acaba de convencerme de su decencia si es que tiene tal cosa y me molesta el tiempo que hizo perder a  Jack. Aunque si hablamos de perder el tiempo, la campeona es Charlotte. Es el personaje más inútil de la serie, totalmente tonta, al lado de ella, Sansa Stark es una lumbrera. Para colmo, no sabe en quien confiar, es nula juzgando gente y su única utilidad fue servir de percha para que le colgaran un micrófono con el cual incriminaron a Conrad. Aunque supiera que Emily es su medio hermana, no le serviría de mucho.

Sin Aidan, con Ross atrapado en la red de Gideon, con Charlotte en el bando enemigo, y Jack tras las rejas, Emily no tendrá quien la ayude. Y algo me dice que la resurrección de su padre le va a traer más problemas que soluciones


¿Qué te pareció el final de la Tercera Temporada de Revenge?

miércoles, 25 de junio de 2014

Juego de Tronos en Los Hamptons: el glamur de la venganza de Revenge


Faltando (aquí en América Latina) únicamente dos capítulos para el cierre de su tercera temporada, recién caigo en cuenta de que nunca he escrito una palabra sobre “Revenge”, la serie que me ha enganchado este año.  Es hora de remediar ese desliz así que partamos rumbo a Long Island para ver una clásica historia de poder y venganza, situada en un marco ultra contemporáneo.

La serie de ABC fue vendida inicialmente como un “Conde de Montecristo” moderno y con faldas. Aunque ciertamente califica como lo que en el mundo de telenovelas se conoce como “novela de retorno y venganza” también  sus batallas entre poderosos que se manejan como peones en tablero de ajedrez, se asemejan al tema central de “Juego de Tronos”. En “Revenge” las grandes firmas toman el lugar de Los 7 Reinos; el mundo del jet set reemplaza a cortes de reyes usurpadores; y la protagonista descubre, como Oberyn Martell que la venganza puede ser peligrosa para el vengador.

Como no me apetecía ver otra versión de “Montecristo”, aunque se tratase de una “Condesa”, no le presté mucha atención en las primeras temporadas, pero tras la muerte de la “verdadera” Emily comencé a verla intermitentemente. A partir de su equivalente a La Boda Púrpura no puedo dejar de seguirla. ¿Qué tiene “Revenge” que la hace superior a otras historias de revancha?


Comencemos por el entorno geográfico que tanta influencia tiene sobre la trama. Se llama Los Hamptons a una zona de Long Island en Nueva York. Un grupo de aldeas   costeras que por casi cien años han sido  el balneario predilecto y la colonia de la alta sociedad neoyorquina. En Los Hamptons vive El Gran Gatsby de la ficción, y las excéntricas, pero muy reales, protagonistas de “Grey Gardens”.  “Revenge” nos mete en la piel de esos ricos y famosos  y no sentimos envidia de ellos, porque si todos los habitantes de Los Hamptons son tan retorcidos, nocivos y desdichados como Los Grayson, mejor seguir con nuestra tranquila y humilde existencia.

La Reina Victoria en la torre de palacio

Los Grayson son un clan que  combina pedigrí con empresas millonarias. Son tan ricos y poderosos como Los Lannister de “Juego de Trono”, y como ellos demuestran la verdad de ese viejo adagio telenovelero que los ricos también lloran, pero también hacen llorar a los demás. La matriarca de la familia, y reina de los Hamptons, es Victoria Grayson (Madeleine Stowe) que no tiene nada que envidiarle a Cersei Lannister, ex regente de Los  7 Reinos.

 Como Cersei, Victoria es hermosa y sabe manipular a los hombres. Le gusta sentirse victima, resiente las infidelidades del marido, pero las corresponde. Si Cersei mató a Robert,  Victoria también es una viuda negra que ya ha provocado la muerte de los padres de dos de sus hijos y aunque jura amar a su prole, como Cersei, solo sabe hacerlos infelices y fomentar sus peores defectos.

Vicotria y su hija menor


En las últimas temporadas de Juego de “Tronos” hemos visto la rivalidad de Cersei con una reina más joven y lista que ella, su nuera (por partida doble) Maergery Tyrrel. También Victoria se lleva enfrentando dos temporadas a una mujer que por un breve tiempo fue su nuera, una mujer que también quiere derrocarla. A diferencia de Maergery, Emily  (Emily van Camp) tiene un motivo más fuerte para destruir a Victoria y a su familia: la venganza. En ese sentido, Emily es más Sansa que Maergery.




La diferencia entre Victoria y Cersei radica en su pasado. Aparentemente Mrs. Conrad Grayson es el epitome de la sofisticación: puede reconocer al diseñador con solo ver un vestido, sabe que vino va con que plato; y es una experta en arte pictórico. Sin embargo, esta dama tres chic una vez fue simplemente Vicky Harper, hija ilegitima de una mujer promiscua y arribista que le enseñó que la cama es el mejor peldaño para escalar en la sociedad.

Tras  descubrir a su novio abusando de su hija, Marion Harper (Adrienne Barbeau) expulsa a Vicky de solo quince años de su hogar. La chica termina siendo violada y embarazada por el electricista Jimmy Brennan. Vicky trata de combinar la maternidad con sus estudios de arte, pero cuando consigue una beca para estudiar  en Paris, la adolescente se da cuenta que su hijo Patrick es un estorbo y lo abandona en una iglesia.
Vicky y Patrick


En Paris, Vicky se enamora de Pascal LeMarechal (Olivier Martínez), pero las infidelidades de su amante la hacen regresar a Estados Unidos. Unos años mas tarde, ya es Victoria Harper vendedora de obras de artes (la mayoría falsificadas por su amante de turno). Como esa línea de trabajo no es lo suyo, Victoria se las arregla para darle el golpe de gracia al matrimonio de Conrad (Henry Czerny) y Stevie Grayson (Gail O’Grady), quedándose con el marido.

El Matrimonio Grayson


Ni convertirse en una respetable millonaria, ni el nacimiento de un hijo legitimo, Daniel, logra traerle la felicidad a Victoria. Las infidelidades de Conrad, la empujan a la cama de David Clark (James Tupper) , su vecino y empleado de su marido. David será el segundo gran amor de Victoria y el padre de Charlotte (Christa B. Allen), a la que hacen pasar como hija de Conrad.


Conrad, a pesar de su aristocrático linaje, tiene hábitos de mafioso. No contento con dirigir Grayson Global se dedica al lavado de dinero junto a unos terroristas. Cuando sus socios vuelan un avión lleno de pasajeros, el asustado Conrad decide incriminar a David. La misma Victoria, temerosa de perder lo conseguido, ayuda a encarcelar injustamente al padre de su hija. En un lujo de crueldad, consigue que a la pequeña Amanda Clark la separen de su padre y la entreguen en adopción.
Amanda y su padre


Pasa el tiempo. Victoria lo tiene todo, menos felicidad conyugal, pero eso no la perturba. Lo que si la inquieta es que la antigua casa de los Clark ha sido rentada por una misteriosa millonaria llamada Emily Thorne, de la que solo se sabe que es muy rica y que se dedica a obras filantrópicas.



Victoria tiene motivos para inquietarse. Desde que Emily ha entrado en su vida ocurren desgracias como que Conrad anuncie públicamente que su mujer le es infiel y que Charlotte no es su hija, o que Patrick (Justin Hartley) , el hijo perdido de Victoria, irrumpa en su vida. Lo peor es que Emily está decidida a llevar a Daniel (Josh Bowman), el príncipe heredero de los Grayson, al altar.



Tras tres años de combatir, rivalizar, e incluso aliarse con Emily, Victoria siempre la ha creído una ambiciosa advenediza. Solo recientemente ha empezado a sospechar que hay un motivo más intenso por el cual Emily se ha interpuesto en su camino, pero le es difícil asociarla con Amanda Clarke quien supuestamente murió en una explosión provocada por el mismo Conrad.

Muerte de la verdadera Emily


Le falta a Victoria saber que la muerta era la verdadera Emily Thorne y que la mujer que fue su nuera por un breve tiempo, es la hija de David Clarke. Amanda era una niña cuando el FBI se llevó a su padre. Siempre se creyó huérfana de madre. En realidad, Kara (Jennifer Jason Leigh), su mamá estaba en un manicomio después que casi mató a su hija, Tas el arresto de David, la pequeña Amanda es separada de todo lo que quiere, su padre, su casa, su perro, y Jack Porter,  su amigo de la infancia. Termina con una horrible madre adoptiva y es acusada injustamente de iniciar un incendio. Su próximo destino será la correccional. Ahí conocerá a Emily Thorne (Margarita Levieva)con quien formará una profunda amistad.



Al cumplir la mayoría de edad, Amanda es puesta en libertad. Ese mismo día conoce a Nolan Ross (Gabriel Mann), excéntrico millonario y genio de computación. Ross fue protegido de David Clark y se siente en deuda con la hija de su mentor. Aunque la agresiva Amanda lo recibe a golpes finalmente Nolan la convence de la inocencia de David y de que acepte su ayuda. Amanda  entonces se crea una meta, limpiar el nombre de David Clark y destruir a quienes destruyeron a su familia.



Primero (y esto recuerda a “Kill Bill”) Amanda viaja al Japón a la “escuela de venganza” de Takeda, experto en artes marciales que entrena a quienes buscan hacer justicia por su propia mano. Es ahí donde Amanda encontrará a Aidan Mathis (Barry Sloane) el amor de su vida. Tras el entrenamiento, Amanda regresa a los Estados Unidos, y de común acuerdo, intercambia identidades con su antigua compañera del reformatorio. Bajo la identidad de Emily Thorne,  Amanda descubrirá que la venganza es agridulce, difícil de conseguir y que muchas veces  su empeño de hacer caer a criminales poderosos como los Grayson la tendrá al borde de convertirse en una criminal.

Takeda

Aidan


A medida que Emily se interna en la alta sociedad de Las Hamptons va registrando las bajezas de ese mundo. Los Grayson tienen un pasado sucio, lleno de delitos, y una estela de gente que busca cobrarse sus malas jugadas. Uno de ellos es Jack Porter (Nick Weschler), antiguo amiguito de Amanda Clark, quien ahora regenta el bar de su padre y quiere vengar la muerte de su hermano provocada por,…ya saben. Los Grayson.

Conrad y Victoria son letales y amenazadores tanto para Emily como para sus ayudantes. El mismo Nolan, quien es incondicional de la vengadora, cae en la cárcel debido a una trampa de los Grayson. Las cosas se complican cuando la verdadera Emily Thorne debe refugiarse con su amiga. Desde el momento que ha elegido ser Amanda Clark, la verdadera Emily está marcada tanto para ser amada por Jack, quien nunca ha olvidado a su amor infantil, como para ser ejecutada.

Jack y "Amanda" en el bautizo de su hijo Carl


Amanda pasará muchas peripecias antes de casarse con Jack. Quedará embarazada, caerá en coma, cortesía de Victoria, descubrirá que  "su madre" vive  y firmará su sentencia de muerte al involucrase en la vendetta de su amiga. Voy a dejar aquí el resumen de “Revenge”, porque de la tercera hablaré en su momento cuando cierre esta temporada. Basta saber que aunque este fue el año en que Emily/Amanda consiguió su objetivo de convertirse en la esposa de Daniel,  el precio ha sido altísimo y todavía faltan dos capítulos en los que todo puede ocurrir.



Como ya lo mencioné,   “Revenge” tiene una estructura parecida al subgénero “retorno y venganza” y recuerda a las grandes telenovelas de José Ignacio Cabrujas (“La Dueña”, “La Dama de Rosa”, “Señora” y “Nada personal”) todas inspiradas en El Conde de Montecristo.“Revenge”  es una serie glamorosa, que nos lleva a los antros de los ricos y famosos, posee el vestuario mas elegante de la televisión actual, y nos muestra los entretelones de  como operan editoriales, revistas, galerías de arte y hasta empresas mediáticas ahora que Conrad Grayson está jugando a ser el nuevo Ted Turner. Es en estos sitios, casi tan peligrosos como Los 7 Reinos, donde se juega esta versión del “Juego de Tronos”.

Modas de Revenge


Ahora toca habla del reparto. Aunque todos son competentes, cuatro actores destacan.



 Emily van Camp, a quien conocía por su Rebecca Harper de “Cinco Hijos”, ha madurado mucho en lo actoral. La canadiense compagina su escultural belleza con un calibre histriónico que hasta en sus peores momentos nos hace querer y comprender a su personaje. Henry Czerny crea un Conrad Grayson diabólico, pero entretenido y hasta cómico. Czerny logra con este papel borrar de mi mente la imagen del sacerdote pedófilo de “The Boys of St. Vincent”,  que ni su Duque de Norfolk en “Los Tudor”, me hizo olvidar.


Recordaba a Gabriel Mann como  el instructor de equitación de Betty Draper en “Mad Men” pero su Nolan Ross es un personaje digno de un cuadro de honor. Nolan es uno de esos magnates de computación que salen en las portadas de Forbes. Mitad hacker, mitad niño-genio, abiertamente bisexual y dotado de un humor acido, es también altruista y no solo con su “Ems” sino con cualquiera que necesite ayuda. Más allá de su rol de raissonneur, Nolan es de carne y hueso, lleno de sentimientos, de emociones y de una lealtad incondicional hacia Emily. Todo eso lo convierte a él (y a su intérprete) en el personaje no-heterosexual más positivo del primetime.

Nolan y su "Ems"


Para el final dejo el plato fuerte. Con más de cincuenta años, Madeleine Stowe, se ve magnifica  en su aspecto físico e histriónico,  dando vida a un personaje muy alejado de los roles que la hicieran famosa en filmes como “El Ultimo Mohicano, “Cuatro Mujeres y un Destino, “La Hija del General” y “12 Monos”.  Se las ha arreglado para hacer a su Victoria sexi, pero trágica; cruel, pero capaz de sentir remordimientos.

Victoria es una hermosa, pero artificial fachada bajo la cual vive un ser atormentado. Para conseguirlo utiliza la actriz dos armas que delatan su verdadero yo. Aunque es capaz de sonreír, sus ojos siempre expresan un dejo de melancolía que pareciera decir que el personaje es incapaz de ser feliz. Por otro lado, aunque su nivel de discurso es refinado, instruido e  ingenioso, Madeleine mantiene (a menos que esté histéricamente furiosa) una atonalidad vocal que confiere a Victoria un aire de robot.
La famosa sonrisa


 Por ultimo, otra novedad de “Revenge” es ver como lo virtual se convierte en un arma  en esta guerra/vendetta. Recientemente vimos con Nolan le transmite (vía celular) a Aidan una huella dactilar de Pascal para poder abrir una bóveda y Victoria derrocó  a su nuera haciendo publico vía Internet que Emily fingió un embarazo para casarse con Daniel. 

Gracias a los factores mencionados "Revenge” ha sido todo un éxito logrando superar el rating implantado por “Lost” en el mismo horario. En este momento es la serie más taquillera de la ABC.  Si quieres ver el final de la Tercera Temporada, el Canal SONY presenta “Revenge” todos los lunes por el cable latino.