2018 fue un año errático
en lo que respecta al Period Piece. Comenzó como caracol con ofertas mediocres
y acabó como El Correcaminos derribándonos con tanta excelencia. Aquí les dejo lo
mejor que nos ofreció el género (en mi arrogante opinión).
Mejores Series de Época:
Definitivamente ”Babylon Berlin” cuya primera temporada
debutó en Netflix en enero, para ser rápidamente seguida por la segunda. Este Noir televisivo demostró que es en Europa
Continental donde no se teme hacer televisión con clase.
Los adaptadores
supieron equilibrar todos los aspectos de la Republica Weimar, hasta los más
sórdidos (fuera en la pornografía o la política). La adaptación ha suavizado el tono superficial
y cínico de las novelas de Volker Kutscher, humanizando a los personajes.
Gracias Netflix por comprarla.
Segundo puesto
para “My Brilliant Friend”:
Todas las críticas
que le cayeron a Saverio Costanzo de parte de feministas que creían que no iba
a poder contar un relato tan femenino, se las han tenido que comer. Bajo la
guía de Elena Ferrante, y la dirección de Costanzo, esta producción ha
resultado la encarnación de la novela y del espíritu en que fue escrita.
La recreación del
Rione, el contraste con Nápoles e Ischia, la descripción de la lucha de Lila y Lenú
por superarse, sus desencuentros con su condición de hembras en un mundo
patriarcal, todo ha quedado plasmado en nuestras pantallas. Lástima que HBO no
supo mercadearla mejor y la colocó en mal horario y mal enmarcada.
Tercer Puesto
para “Patrick Melrose”.
La serie de
Showtime me presentó a las novelas de Edward St. Aubyn, me reconcilió con Benedict
Cumberbatch y me demostró que mi pasado es digno de un period piece. A través
de diez alucinantes episodios seguimos a Patrick por la idílica campiña
francesa de los 60, escenario de la peor pesadilla que puede sufrir un niño;
por mi Nueva York Ochentera donde un Patrick joven se droga, intenta suicidarse
y, de paso, trata de deshacerse de las cenizas del padre;
para luego llegar a una cena de gala en la Inglaterra de los 90s que termina
siendo una especie de reunión familiar plagada de fantasmas y demonios que un
Patrick, ya maduro, intenta exorcizar.
Ni Oscar Wilde en
éxtasis hubiese podido mezclar lo dantesco con lo psicodélico de tal manera. Maravillosos
paisajes y maravillosas actuaciones particularmente memorables: Holiday Granger como la hippie convertida en condesa,
y Pip Torrens, como siempre inigualable, como el padrino de Patrick, un malévolo
esnob.
Mejor Actuación Femenina:
Las cuatro
protagonistas de “My Brilliant Friend”. Cuatro jóvenes debutantes nos llevaron
a conocer a Lenú y a Lila, las amigas estupendas escapadas de las novelas de
Elena Ferrante y que gracias a Gia Girace, Margherita Mazzucco Elisa del Genio,
y Ludovica Nasti ahora tienen rostro. Si tuviera que elegir a solo una me quedo
con la pequeña Ludovica.
Nacida en
Pozzuoli, a Ludovica ya la comparan con su coterránea, la gran Sophia Loren. En
su cuerpo finito (que nos recuerda que, a su menuda edad, ya es una
sobreviviente de la leucemia) se encierra el talento para interpretar a una Lila
maliciosa y rebelde, pero fascinante.
Mejor Actuación Masculina:
Benedict
Cumberbatch sin duda. Nos reímos a la fuerza con ese viaje de pesadilla por
Nueva York con un Patrick Melrose drogado emprendiéndola a golpes con un
teléfono público, con las ventanas del hotel y hasta con el tanque del baño. A
ratos lo vimos riéndose solo, comiendo como Heliogábalo y reptando por el piso
de un hotel.
Luego vimos a un
Patrick rehabilitado, enfrentando su pasado, mostrándose compasivo con una niñita
humillada por la realeza (¡Oh zarigüeya te amo!), para luego odiarlo por serle
infiel a su esposa, por tener celos de sus hijos. Finalmente, el clímax en el funeral
de la madre, incapaz de hacer un panegírico, y su llanto en las afueras de la capilla
combinando ira, dolor e incomprensión ante la crueldad de sus padres. Decir que
fue una actuación camaleónica es caer en la pedantería y en la tacañería en
materia de elogios.
Mejor Heroína:
Charlotte Ritter (Liv Lisa Friels) de “Babylon Berlin”. Una chica que vive con una familia
disfuncional, golpeadora y abusadora y que debe mantener a todos, desde
sobrinos que gatean hasta un abuelo senil es realmente heroica. Que para
conseguirlo debe prostituirse y que aun así sea optimista, creativa, noble,
afectuosa, compasiva y perseverante hasta el punto de que logra convertirse en
mujer policía es un modelo mejor que todas las oscuras, retorcidas y egoístas
protagonistas que nos propone la Era Me Too.
Mejor Héroe:
No puedo pensar
en hombres más heroicos que la tripulación de El Terror y El Erebus. Si ya sé que
toda la Expedición Franklin fue un ejercicio de hubris y ánimos colonialistas,
pero no merecían esas muertes horribles. La categoría de mi héroe favorito
quedó entre el Capitán Francis Crozier (Jared Harris) y su némesis el Capitán James
Fitzjames (Tobias Menzies). Debido a que no se respetó la historia ni el final
de The Terror la novela de Dan Simmons,
Crozier perdió muchos atributos de un héroe, por lo que James gana el premio.
Sobre todo, porque en James hay una evolución
del oficial vanidoso y despectivo al hombre compasivo, devoto de su tripulación
y que a regañadientes cobra respeto e incluso afecto por su oficial de mando (¿Somos
hermanos ahora, Francis?). Ese discurso en que cuenta su verdadera historia,
sus esfuerzos por impedir que su enfermedad cause problemas a los
sobrevivientes de la expedición, y su caballerosa muerte son pasaje inmediato
al panteón de los héroes. Otra gran actuación de Tobias Menzies.
Mejor Pareja:
Gereon y Lotte de
“Babylon Berlin”. A pesar de que él
todavía está dolido por su traición y está su compromiso con Helga, me rehusó a
imaginarme a Gereon Rath (Volker Vruch) con otra mujer que no sea Lotte. El
romance entre ambos es una verdad anunciada desde el día en que la
prostituta-metida a detective lo encontró drogado y sucio en el baño de los
hombres de la Fortaleza Roja.
En este cuento se
han rescatado mutuamente, han peleado, se han mentido, pero han aprendido a
respetarse. No puedo pensar en mejores bases para una relación sentimental
duradera.
Mejores Villanos:David y Eleanor
Melrose.
No hay duda de que Hugo Weaving se sacó los zapatos con un papel que
pocos se atreverían a interpretar, un anfitrión antisocial, un marido golpeador
y torturador, y la guinda del pastel, un pedófilo que viola a su propio hijo.
David Melrose fue el villano del año. Eso no
le resta crédito a Jennifer Jason Leigh que como la traga píldoras víctima de
un marido golpeador añade una dimensión sádica a su personaje convirtiéndose en
cómplice del abuso sexual de su hijo de una manera que redefine el término
“pasivo-agresivo”.
Mejor Vestuario:
Parece que en ese
aspecto no se puede vencer a “Victoria”. A pesar del comentario vapido de Daisy
Goodwin de que su reina es un buen ejemplo para su hija ya que en vez de preocuparse
de su ropa se preocupa de reinar, la segunda temporada nos ha mostrado las
dificultades que tiene el personaje para poder reinar.
(ITV-PBS)
Donde no tiene
problemas, nuestra reina-emperatriz es en el guardarropa. A cada rato cambia de
vestido cual mas lujoso que el anterior, tiene sus buenas joyas y en su viaje a
Paris lo primero que hizo fue conseguirse cosméticos franceses.
Mejor Boda:
No hubo vestido de novia, ni pastel, las
parientes de la novia se abstuvieron en aparecer y Morwenna debe haber
sentido la ausencia de su hijo, pero después de tres temporadas de separaciones
y sufrimientos, la Viuda Whitworth tuvo la alegría de unir su vida a Drake Carne,
el hombre que amaba. A pesar de la
triste muerte de Elizabeth, el final de la Cuarta Temporada de “Poldark” tuvo
en ese matrimonio un dejo de esperanza.
¿En su opinión qué
fue lo mejor del drama de época del 2018?
Aunque “Patrick
Melrose” es la crónica de un niño abusado por su padre, la complicidad de la
madre es determinante en la evolución del personaje. Serie y novelas describen
como Eleanor es odiada y amada por un hijo que pasa a ser víctima del egoísmo y
masoquismo maternos. Sin embargo, Patrick busca la felicidad uniéndose a una
mujer que es lo opuesto a la madre, pero precisamente porque Mary no va a
cometer los errores de su suegra, es que
esa relación peligra.
Es imposible en
Este Año delSeñor del 2018, reseñar cualquier
serie de televisión sin buscar en ella rasgos feministas o ausencia de tales, o
ver si trama y personajes no se adhieren a las estridentes reglas mituteras. Yo
creo que “Patrick Melrose” pasa los tests más exigentes de ese tipo. Sus
personajes femeninos son potentes y están en primera fila. Incluso se les ha
otorgado mayor realce sin pasar a llevar la línea argumental de Edward St.
Aubyn.
Yendo aun mas
lejos, la serie carece de escenas graficas de sexo donde se objetice a la
mujer. En una entrevista, Jessica Raine,
que interpreta a Julie, la amante de Patrick, ha dicho que para una escena en particular
tuvo que quitarse el brasierre. Luego el director la llamó y le pidió que
revisaran juntos el resultado final para asegurarse que ella estaba contenta y
que la filmación no mostraba mas de lo que la actriz deseaba enseñar (nada). Eso para mi es indicación de una producción respetuosa tanto de sus actores
como de su público. Después de todo, la
productora ejecutiva es una mujer, Rachael Horowitz, y su equipo de producción
que incluye a su marido y a Benedict Cumberbatch, también incluye una cuarta
socia, Helen Flint.
Aun así, no creo
que el MeToo considere a “Patrick Melrose” como una obra feminista, no con el
personaje de Eleanor cumpliendo tan bien su rol de madre negligente y de cómplice de los excesos pedófilos de su esposo (y no solo en contra de
Patrick). Aun después de muerto David, Eleanor seguirá siendo un verdugo para su
hijo. La agenda Mitutera reprueba cualquier intento de mostrar a las mujeres
como capaces de cometer actos negativos. Probablemente verán en la actuación de
Jennifer Jason Leigh un ejemplo del culpar a la víctima, puesto que Eleanor se
ve como tal. Esa es su tarjeta de presentación ante todos los que intenten
hurgar bajo esa imagen de bienhechora que se ha esmerado en construir.
Ya en el primer capítulo de la serie vemos la obsesión
filantrópica de Eleanor. Cuando llama a Patrick para comentar la muerte de
David, ella está en Sudan cuidando de huérfanos. En el tercer episodio, Patrick
le cuenta a Nicholas que su madre va rumbo a Polonia con una caravana de
medicinas. Y en la cuarta entrega, descubrimos que en su vejez, y tras un
infarto, Eleanor se ha involucrado con charlatanes de la Nueva Era a los que
les hereda St. Nazaire que debería pertenecerles a Patrick y a sus hijos.
Para el
espectador es un enigma que una mujer tan generosa con el prójimo sea tan apática con su hijo. Es cierto que la
serie nos muestra que durante su matrimonio, y para cuando David comienza a
abusar de su hijo, Eleanor es narcodependiente y alcohólica. Es obvio que el
estar casada con un monstruo la ha llevado a ese extremo Durante su excursión a un parque de
diversiones, Eleanor se confiesa con Anne y le dice que David no fue siempre
una mala persona y que ambos soñaron con hacer grandes cosas. Luego Eleanor le dirá
a Bridget que cuando compró Sainte Nazaire, David y ella soñaron con fundar un
hogar para alcohólicos, para luego murmurar irónica “y creo que lo hicimos”.
En Chile tenemos
un dicho, “candil en la calle, oscuridad en la casa”, para referirnos a quien es mezquino con su
familia y altruista con extraños. Como Eleanor , muchos pretenden comprar el
cariño y admiración ajena con actos de beneficencia. Estos se vuelven una manera de ocultar
sus flaquezas y falta de empatía con los suyos. Uno de los momentos mas crueles
de la serie se da cuando Patrick, recién asaltado por el padre, busca el apoyo
de su madre y la encuentra haciendo cheques para obras de caridad. Eleanor le
dice a su hijo que siempre debe recordar ser caritativo con los no tan
privilegiados como ellos. No creo que Patrick se sienta muy privilegiado en ese
momento.
Cuando a Patrick
le toca casarse elige una mujer totalmente diferente a Eleanor. Si uno escarba
un poco en Patrick Melrose se encuentra con un drama victoriano a lo David
Copperfield. David Melrose es un villano mas demoniaco que Mr. Murdstone, pero
que domina totalmente aEleanor, quien
como Clara Copperfield, es frágil y torpe. Eventualmente, David Copperfield se
casa con una mujer tan débil e inoperante como su madre y solo al enviudar
logra su estabilidad junto a la sensata y noble Agnes.
Mary Melrose es equilibrada,
buena y maternal como Agnes. La ironía
es que son esas virtudes las que destruirán su matrimonio. Mary se vuelca en sus hijos,
principalmente el pequeño Thomas. Tal como su padre, Patrick cae en celos infantiles
y se refiere a Thomas como “el amante” de su esposa. Resiente que duerma en su
cama y acaba acusando a su mujer de abandonarlo por los niños. Precisamente lo
que su madre no hizo.
El mayor
propósito de Mary, quien ha sufrido por la negligencia de Kettle, su egoísta
madre, es darles a sus hijos un entorno familiar y una vida normales. Cree que
eso también beneficiará a Patrick, pero comete el error de intentar acercarlo a
Eleanor, incluso atendiéndola y tratando que sus hijos la vean como una abuela cariñosa.
Mary y la egoísta Kettle
Cuando Mary ve que el conflicto entre su marido y su suegra (aunado al alcoholismo e
infidelidad de Patrick) está afectando su matrimonio, le da un ultimátum, o
cambia o se va. Mary no es Eleanor, ella no va a aceptar sumisamente que
Patrick la destruyay en su campaña de
autodestrucción, arrastre a sus hijos.
Volviendo al caso
Eleanor, en sus novelas Edward St. Aubyn nos ofrece amplia información sobre
ella, sus padres y hasta sus abuelos, pero toma tiempo comprender que esta
mujer —que hará de su vida un espectáculo de altruismo— es incapaz de afectos
personales. La negligencia de sus padres, el control de su dominante madre,
incluso la mezquindad de su padrastro, la han llevado a verse como una víctima que
puede rescatar a otros, pero que no desea ser rescatada.
Finalmente
Patrick, y Mary que se ha convertido en la confidente de su suegra, comienzan a entender la dinámica de la relación
de Eleanor con su marido. David, con la
sagacidad de un criminal, ve en Eleanor la presa perfecta. El necesita del
dinero de la mujer y por eso estimula sus sueños de crear centros de ayuda en
los que él colaborará. Aprovechándose de las inseguridades y credulidad de Eleanor
la enamora y la consigue como esposa usando el truco más viejo del mundo, embarazándola.
Después de una
boda clandestina, Eleanor es encerrada por su marido en la última posesión de
los Melrose en Cornualles. Y ahí se desarrolla una novela gótica en el mejor
estilo de Daphne Du Maurier. Eleanor es aislada del mundo. David no le permite
ni la asistencia de un médico, alardeando que como doctor, él puede atenderla. Por supuesto su atención
es brutal y provoca la muerte de Georgina, su primera hija.
David se lleva el
cadáver de su hija en su yate y lo arroja al mar ni siquiera darle a Eleanor el
consuelo de una tumba donde llorar a Georgina. Eleanor relata que es entonces que comienza a
planear su separación. Sin embargo, dilata su huida hasta que una noche su
borracho marido la persigue por las escaleras, la derriba, golpea, le mete la
cabeza entre los barrotes y la viola, embarazándola de Patrick.
Ahí tenemos la
imagen más patética de Eleanor, victima
de un marido golpeador y violador, y de un hijo no deseado. Sin embargo,
quienes la conocen y escuchan este cuento comienzan a sospechar que Eleanor es
una masoquista, que parte de su calvario también tiene connotaciones de
sumisión sexual. Así lo describe Nicholas cuando le cuenta a Bridget como fue
testigo de una escena en la cual, y siguiendo las ordenes de David, Eleanor, en
cuatro patas y con la boca, recogió
todos los higos desperdigados por la terraza. Bridget inmediatamente nota las connotaciones
sexuales de la escena que remeda para beneficio de Nicholas y de David.
En el ultimo
capitulo, Mary recuerda que un día estando en la villa de Lacoste, su suegra le
mostró una carta de la hija de unos
antiguos amigos que solían pasar sus vacaciones con ellos. La niña (ahora
mujer) acusa a David de haber abusado sexualmente de ella (y probablemente de
otros también). Eleanor está indignada ante lo que considera viles calumnias.
Confusa, Mary le
pide a su marido que le confiese a Eleanor lo ocurrido. Ella espera que eso
obligue a su suegra a enfrentar la verdad. Pero el momento en que David revela
“mi padre me violó” solo obtiene de su madre la fría respuesta (sin siquiera
mirarlo a los ojos)”a mí también”. De esa manera Eleanor se aferra a su rol de
victima para evadir responsabilidades que la convertirían en cómplice de su
marido. Es ahí que Mary pierde empatía con su suegra y se da cuenta de lo
diferentes que son.
Lo inexplicable
entonces no es que Eleanor permanezca junto a un hombre al que le teme tanto
que camina en puntillas para que no la oiga. Lo inexplicable es lo fácilmente
que puede huir . En la serie, Patrick tiene un flashback de como Eleanor lo despierta una mañana para despedirse
de él. Le dice que debe quedarse con el padre hasta que sus abogados puedan
otorgarle la patria potestad del niño. Es cierto quees injusta y enredada en estos casos, pero el
pobre Patrick tiene razón para sentirse abandonado.
No sé porque
inventaron esa escena cuando la del libro es mas apetitosa. Eleanor ha recibido
otra herencia estando en Lacoste. Su errático marido en vez de ponerse contento,
amenaza con matarla. David comienza a estrangular su esposa que de pronto
recuerda que tiene rodillas y le planta una en la entrepierna. Eleanor huye en
su auto y regresa más tarde en compañía de dos gendarmes que vigilan que David
no interfiera mientras su mujer hace su equipaje. Por supuesto, Patrick debe
quedarse en St. Nazaire. Las leyes de entonces (y las de hoy en muchos países)
impedían a una mujer sacar a los hijos del hogar familiar sin permiso del
marido.
Aunque St. Aubyn
no nos cuenta, nos imaginamos lo fácil
que será para Eleanor con todo su dinero conseguir la patria potestad. Sin
embargo, Eleanor nunca acusa a David de pedofilia o de ningún tipo de abuso por
lo que el pobre Patrick tiene que seguir pasando temporadas con el padre, pero
David sin el dinero de su mujer se ve disminuido. Incluso sus amigos se alejan.
Es ahí donde Patrick tiene el valor de negarse a tener sexo con el padre. Antes
su sorpresa, David acepta. Ha habido una confusión en la forma en la que la
serie ha planteado esa escena y muchos espectadores creyeron que era una
fantasía del protagonista. Esa escena tiene lugar no solo en la novela sino
también en el mundo real. El autor ha confesado que así fue como acabaron los
ataques de su padre.
Entretanto, Eleanor ha montado su espectáculo de Buena
Samaritana, y a su vez se ha alejado de su hijo cuando éste más la necesita. Al
mismo tiempo, busca más hombres que la
estafen. En un momento, Patrick intenta vender la colección de arte de su madre
y descubre que la mayoría de los cuadros son falsos. Eleanor sigue siendo una
victima de embaucadores que quieren su dinero.
El último de
ellos será Seamus, un enfermero al que conoce en Irlanda después de que Eleanor
sufre un infarto. Aprovechándose de la fragilidad y credulidad de la anciana, Seamus
la hace legarle a él y a su secta de místicos de la Nueva Era, la villa de
Lacoste. Para Patrick esto es un golpe mortal. St. Nazaire, a pesar de los
malos recuerdos que encierra, se ha convertido en un refugio y un hogar tanto
para l como para sus hijos. El ser desheredado es otra traición de su madre, lo que significará para Patrick una caída en adulterio y el
alcoholismo que casi destruirán a su familia.
Patrick discutiendo con Seamus
Antes de morir,
Eleanor tiene una última tortura reservada para su único hijo. Le exige que la
ayude a acabar con su vida. Patrick se ve obligado a buscar un lugar en el
mundo donde la eutanasia sea legal. No es por venganza. Realmente cree que si
cumple su último deseo, su madre al fin le demostrará amor.
Aunque no esté de acuerdo, Mary lo
secunda.Después de mil tramites ,
exámenes y gastos, la Familia Melrose se prepara para llevar a Eleanor a Suiza,
es ahí cuando la matriarca se niega. Es su última burla, el último escupitajo
que recibe Patrick de su madre. Aun así, hay quien se sorprende cuando Patrick
es incapaz de hacer un panegírico sobre el ataúd de su madre y huye de la
capilla.
Mary lo sigue y
Patrick grita que aunque ha sido mal esposo y padre mataría a quien quisiera dañar
a sus hijos. ¿Cómo es posible que Eleanor que debería amarlo no lo haya
protegido? El problema es que Eleanor no quería a nadie, ni siquiera a sí
misma.
St. Aubyn acaba
su quinteto en una nota esperanzadora. Varias cosas ocurren en la recepción
post-funeral que ayudan a Patrick, quien recientemente ha salido de una clínica
de rehabilitación para alcohólicos, a comenzar una nueva vida.
La muerte de Nicholas quien sufre de un ataque
de apoplejía en la recepción libera a Patrick de la presencia del ultimo cómplice
de su padre. Mary enfrentándose a Kettle y acusándola de haber sido una madre
desalmada, es un reproche público al abuso de los padres. Finalmente, Patrick
en el cuartucho donde vive, se enfrenta a tres opciones encerradas en tres mujeres, suex amante Julia, Mary, y una guapa camarera
que ha conocido en la recepción. Patrick coge el teléfono, llama a Mary y
acepta su invitación para cenar con ella y sus hijos. Podemos entonces pensar
que finalmente ha comprendido que el amor se encierra en una madre, aunque no
sea la suya.
Tras terminar de
ver la serie (y leer la última novela) me quedó la pregunta de si habíapersonajes decentes en este relato, o solo víctimas, verdugos y cómplices. Aunque tenemos un único “bueno”, Johnny, en este
cuento “las buenas” son una presencia constante: Marianne: Anne; Mary, la sufrida esposa de Patrick; la madre de
Bridget, ect. Pero como contraparte tenemos a la Princesa Margarita, que en un
momento parece ser la reencarnación del diabólico David Melrose, y por sobre
todo tenemos a Eleanor quien de tanto ponerse en el sitial de las victimas pasa
a ser la más monstruosa de las encubridoras. Donde más se evidencia esta
dicotomía entre personajes femeninos es en las cenas del primer y tercer libro
(Segundo y Tercer episodio de la serie) .
En la obra de
Edward St. Aubyn , las similitudes entre las cenas de Never Mind y Some Hope
pueden ser casi imperceptibles, más
David Nicholl y Edward Berger, adaptador
y director de la serie, dejaron a un
lado toda sutileza. Al traducir los libros en episodios back-to-back nos abrieron
los ojos a los paralelismos y evoluciones de los personajes.
Ambas novelas
tienen lugar en el transcurso de un día y una noche. Ambas culminan en una cena
para la cual los personajes han estado atareados en preparaciones durante el día.
Ambas mesas son presididas por personajes malévolos semi omnipotentes, que se complacen en humillar a los presentes,
principalmente a la dueña de casa. Ambas anfitrionas están al borde de una
crisis ante la sensación de haber cumplido inadecuadamente sus roles de
castellanas y esposas. Ambas cenas son interrumpidas por la presencia de un niño
que exige que la atención de la madre vire de sus deberes de amahacia su rol materno. En ambas cenas, los
invitados son obligados a participar en este drama con reacciones muy
diferentes, y ambas culminan con un
personaje intentando huir, y lográndolo en solo una de esas instancias.
Never Mind abre cuando el protagonista tiene ocho años y está
pasando el verano, en St. Nazaire, la
villa de sus padres en Lacoste, en Provenza. No recuerdo que St. Aubyn lo haya
dicho, pero esa es la tierra ancestral del Marqués de Sade lo que podría
explicar el sadismo de David Melrose, alcohólico, pedófilo, violador, asesino y
padre del pequeño Patrick.
Sade tuvo el poder que su rango y fortuna le
daban en las postrimerías del Ancien
Regime. Melrose, aunque viene de buena familia y tiene ese pedigrí anglosajón
que confiere la educación en escuelas prestigiosas y un servicio honroso en la
clase de oficiales, tiene poder solo porque se casó con una millonaria . La
pregunta es por qué motivo, Eleanor soporta un marido abusador en todos los
sentidos de la palabra. Mas importante ¿por qué permite que David abuse de su
hijo?
A pesar de que
Eleanor merece un post para ella sola, es su incomprensibleindolencia la detonadora de toda la acción de esta novela.
En la mañana, Eleanor emprende un viaje hacia el aeropuerto para recoger a Sir Nicholas
Pratt, padrino de su hijo.La acompaña, su
huésped, Anne Moore, un poco por
solidaridad por ser ambas americanas, pero en realidad es para ver a Patrick.
Aparte de la vieja Yvette, sirvienta de los Melrose, Anne es el único personaje
que demuestra afecto y preocupación por el niño. Su deseo no es satisfecho.
Eleanor se niega terminantemente a llevar a su hijo en su excursión. Lo deja a
cargo del padre, lo que en si ya tiene matices siniestros. Durante la excursión,
Anne se da cuenta que Eleanor le teme al
marido. Entretanto, David viola a Patrick.
Es ahora cuando
entra en escena otro personaje femenino. Bridget Watson-Scott. A pesar del doble
apellido, Bridget es lahija de un
simple vendedor de autos usados, pero tiene el aura declasse de las chicas sesenteras que no se dejaban amilanar ni por
el lujo ni por el rango ajenos. Bridget es un himno a los Sesentas. Con su
minivestido floreado, sus gafas ahumadas, su amor por los accesorios de gamuza,
parece escapada de un anuncio de Carnaby Street, el tipo de nena a la que le
cantan los Beatles y Los Stones, que consume drogas y practica el amor libre.
Sin embargo,
Bridget y Anne tienen algo en común, ambas están emparejadas (pero no
matrimoniadas) con hombres mayores, y
ninguna entiende la dependencia servil de David por parte de sus parejas. La
gran diferencia es que Anne ama a Sir Víctor y no desea verlo humillado por un
hombre despreciable. En cambio, Bridget
y su Sir Nicholas comparten una relación basada en un desprecio mutuo que es más
patente en el libro donde St. Aubynnos
presenta el punto de vista de ambos.
En cuanto a David,
ambas mujeres deciden provocarlo, pero usando diferentes estrategias. Si bien,
Anne ataca de frente y con argumentos,
Bridget intenta seducirlo con toda su sensualidad juvenil, pero para los gustos
pedófilos de su anfitrión es demasiado “madura”.
La cena es un
campo de batalla. Harta de como David humilla a Eleanor, y de cómo Nicholas lo
secunda, Anne pregunta a este últimoqué
lo lleva a pensar que la crueldad lo hace superior. Nicholas responde que solo
intenta evitar ser aburrido o puritano. Molesta, Anne se va al corredor a
ventilar su furia. Ahí se encuentra a Patrick acurrucado al pie de la escalera.
La compasiva mujer nota que el niño está aterrorizado. Le promete ir a buscar a
la madre para calmarlo. Pero Patrick, que ha dejado de confiar en los adultos, no le cree.
Anne entra al
comedor e intenta convencer a Eleanor que venga a atender a su hijo, pero David
se lo impide. Se entabla una lucha por Eleanor, que pareciera una lucha entre ángeles
y demonios por el alma de la mujer. Anne usa como argumentos que el niño
necesita de su madre, David arguye que el niño necesita disciplina. Con tono
pedante y gran cinismo, el depravado expone
en su mesa sus ideas pedagógicas que se reducen a que si un niño sobrevive una
educación brutal entonces estará equipado para soportar lo que la vida le tenga
deparado.
Anne ( espero el
público también) está horrorizada. Aún más cuando los varones presentes se
adhieren a la causa de su anfitrión. Esto tiene que ver con la diferencia de
edades y épocas. El mismo Nicholas acusa a Anna de representar a “la joven izquierda americana”. Anne pierde el control y los insulta acusando
a Nicholas de ser un farsante “pomposo” y a David de tener un solo merito :
aterrorizar al “pomposo”.
Risueña, Bridget
agrega su granito de arena burlándose de su amante, hasta que David la silencia
metiéndole el cuchillo de la fruta debajo de la falda. Ahí nos damos cuenta de
lo letal que es este engendro. Creo que
me será imposible volver a ver a Hugo Weaving sin sentir repulsión y miedo, el
elfo se ha convertido en un orco.
La cena se
convierte en una estampida general. Anne se marcha indignada. Ante su sorpresa
, Víctor la sigue. En el pasillo le dice que si no puede uno oponerse a la
maldad, tampoco debe ser cómplice de ella. Buscan a Patrick, pero este también
ha huido a la planta alta. Apenas puede, Bridget también abandona el comedor dejando a
los canallas felicitándose por serlo e intercambiado ideas infames. Bridgetllama a un amigo, le suplica que la rescate,
hace su equipaje y escapa. Al salir por el portón ve a Eleanor fumando en su
Buick (o Cadillac, creo que es un Cadillac en la serie).
El amigo nunca
aparece, Bridget debe regresar a la villa con la colita entre las piernas. Al
pasar, Eleanor le grita “Viste? Y creías que era tan fácil.” El capitulo acaba
con David yendo a ver a Patrick y amenazándolo: “si alguna vez le cuentas a tu madre o a otra
persona lo que pasó, te partiré en dos”. El mensaje es sartriano, nadie puede
escapar de la maldad. Y nadie puede defendernos de ella.
El tercer capítulo
está basado en Some Hope que significa
“Alguna esperanza” y queda muy bien en la serie luego del anterior en el cual
dejamos a Patrick y a Bridget atrapados en la tela de araña de David. Ahora
todo es diferente. Es 1990, David ha muerto. Patrick, tras un arduo camino de rehabilitación, está
limpio de drogas y alcohol, y se prepara
para ganarse la vida como cualquier ciudadano.
Bridget es ahora
lo que siempre deseó ser, Condesa de Gravesend y castellana de Cheatley, el
palacete ancestral de la familia de su esposo. La acción del capítulo también
tiene lugar en un día y una noche. Como Eleanor, Bridget se prepara para
celebrar una gran cena, seguida por una fiesta monumental, para homenajear el cumpleaños
de Sonny , su esposo. El toque maestro de la cena lo dará la presencia de la Princesa
Margarita.
(Showtime)
A diferencia de
Eleanor, Bridget está totalmente involucrada en los preparativos, incluso
solicita la asesoría de su amigo Tony, un decorador profesional. Para Bridget
la ocasión no solo representa su triunfo social, sino que también le tiene
sincero afecto al marido. Esta Bridget es una sombra de la hippie de Carnaby
Street. Ahora, aun en bata de levantarse, es elegante, serena, una gran dama. Por eso
será un gran golpe para ella, descubrir accidentalmente esa misma mañana que su
esposo la engaña con una tal Cindy.
Patrick es casi
arrastrado a la fiesta por Nicholas Pratt, que por supuesto, también está invitado. A la fiesta también
asiste su amigo Johnny. En el libro, Patrick y Johnny no están presentes en la
cena, solo en la fiesta. Otro logro de Nicholls es integrarlos a la mesa. Aunque Patrick comete el gafe social
de sentarse antes que Margarita Rosa, una desubicación que es rápidamente
remediada.
Bridget está
feliz de recibir a Patrick. Tal como el de verla. Le dice que la recuerda como
alguien”amable”de su infancia. Bridget en agradecimiento lo empareja con su
prima Mary. Otro excelente detalle de Nicholls es convertir a la futura Mrs.
Patrick Melrose en un personaje de esta etapa y hacerla pariente de Bridget. En
la serie, Bridget es uno de los personajes femeninos más simpáticos y Mary es
el personaje más bueno y sacrificado de toda la saga.
La cena comienza.
Margarita está un poco irritada de que no le permitieron sentarse junto al
decorador, cuya conversación la entretenía más que la de Sonny, ahora a su
izquierda. Ignora al embajador francés a su derecha y se queja de la salsa del
venado. Me recuerda a David Melrose burlándose de la elección de menú de
Eleanor. Sonny pide cien disculpas, por suerte no culpa a Bridget. El embajador
que no parece diplomático, le lleva la contraria alabando el platillo, en
especial la salsa. En un alarde de ramplonería, el embajador sacude sus cubiertos
y avienta un pocotón de salsa sobre el vestido azul pavo de la princesa.
El mundo se
detiene, nadie respira. Finalmente se escucha la voz de hielo de la hermana de
la reina. “¡Limpia! “Al principio el embajador se hace el sordo. La princesa lo
apremia y el diplomático comienza a frotar la mancha. A propósito, esa es la
mejor manera de joder un vestido. lo que se hace es con un cubierto raspar la
comida, y luego mojar la mancha con Seltzer (agua mineral con gas);quitarse el
vestido y mandarlo a la tintorería lo más rápido posible. Pero a Margarita no
le importa el vestido, ella como David, quiere imponer su voluntad. El pobre embajador
suda la gota gorda y se pone en cuatro patas.
(SHOWTIME)
Exasperada,
Jaqueline, su esposa, se acerca y ofrece limpiar ella la mancha. “El me ensució,
que él limpie” sentencia Margarita que para mayor oprobio recuerda al embajador que el sirve a la Corte de St.
James. ¿Y qué? ¿Lo van a enviar de regreso a Francia por manchar la falda de
una princesa vieja y olvidada? Parece que volvemos a los días de Enrique VIII y
Chapuys.
Pero tal como
ocurriera en el episodio anterior, la fuerza catalizadora de esa noche no la
trae la macabra saña del poderoso sino el reclamo inocente de un niño.En la serie se utiliza a Belinda más que en
el libro para precisamente crear el vínculo entre ambas cenas. En el libro (y serie)
nos cuentan que aunque Belinda sufre de cierta negligencia por parte de sus padres,
ambos la quieren. Lady Belinda odiará a su institutriz, pero tiene una aliada
en su abuela materna, Virginia. Una relación que contrasta positivamente con la relación que
los hijos de Patrick tendrán con sus abuelas.
Incluso Bridget que le tiene pavor
a Nanny, defiende a su hija de las acusaciones de la institutriz, no castiga a
Belinda por burlarse de las reglas de Nanny y el autor nos dice que la Condesa
fomenta el espíritu rebelde de la niña.
Showtime
En el libro,
Patrick encuentra a Belinda acurrucada en la escalera. La niña le cuenta del
incidente con la Princesa Margarita, pero la relación acaba cuando llega Bridget
que se lleva la niña. En la serie, todo el evento es mucho más dramático. En la
cena con los Melrose, Anne, harta de ver humillado a su hombre, se levanta de
la mesa y se va a bufar en el pasillo donde se encuentra a Patrick acurrucado
en la escalera. Ahora, Jacqueline, abandona la mesa incapaz de soportar un
segundo más la humillación de su hombre. Se va al pasillo a bufar y ve
enroscada en la escalera a Belinda. La niña le dice que quiere conocer a la Princesa.
La diferencia es que , como dirá
Nicholas más tarde, Jaqueline es una mujer verdaderamente malévola. No la
motiva la compasión de Anne.
Belinda en
camisón, e impulsada por Jacqueline, llega hasta la puerta de comedor y la
abre. Mary la reconoce y se asusta pensando que van a regañar a la niña. Y este
es el momento de gloria de Patrick Melrose. De un salto, llega la puerta y comienza en susurros a
comunicarse con Belinda, tratando de convencerla que no es buena idea conocer a
la princesa ahora. Es una escena preciosa, me recuerda los intercambios entre Ser
Davos y Shireen. La razón por la que odio a los pedófilos, además del daño que
hacen a sus víctimas, es que eliminan las posibilidades de estos encuentros
entre niños y adultos. No hay nada más lindo (y sexy) que un hombre que se muestra protector de los más debiles.
Ok, con esa carita entiendo a las Cumberbitches
En ese momento, Nicholas nota la escena de la puerta. Con voz
de trueno anuncia “parece que hay una personita que no puede dormir”. La Princesa voltea la cabeza molesta y
pregunta qué sucede. Sonny explica que es su hija. Bridget corre a la puerta. Sin
regañar a la niña trata de llevársela, pero no cuenta con la implacable
Jaqueline decidida a vengarse en Bridget de la humillación pasada.
Showtime
La
embajadora le susurra a Belinda que ahora pueden presentarla con Margarita. “Sí,
Mamita, si” suplica Belinda. Bridget no puede negarse. Después de todo, siempre
se ha dicho que a Margarita le gustan los niños. Se acerca tranquila y
sonriente, Belinda está ilusionada. Detrás vemos el cruel triunfo en el rostro
de Jaqueline y la preocupación en el de Patrick. Ambos saben lo que va a
ocurrir.
Showtime
“Señora, puedo
presentarle a” comienza Bridget. “¡No ahora! “ruge Margarita apenas volteando
la cabeza e ignorando a la niña. Enseguida, tal como David Melrose, comienza a
dar catedra sobre educación infantil y sobre los efectos del trasnoche en el
desarrollo emocional de las criaturas. ¿Y el efecto de una humillación innecesaria?
Showtime
Después de la
fiesta, Nicholas (por si queda una duda) compara a Margarita con David Melrose.
“¡Imagínate si se hubieran conocido!” dice jocosamente. “ ¡Imagínate!" Replica Patrick
sarcástico. Nicholas habla mal de los embajadores justo cuando se le acercan.
Cambia el discurso cínicamente y felicita al embajador por su manera de manejar
a la Princesa. Esta se les acerca. Los embajadores huyen. Margarita reprocha a Nicholas
por confraternizar con sus enemigos. Como David Melrose, Margarita divide al
mundo entre amigos y enemigos. Nicholas rechaza calurosamente el reproche. El
se ha negado a mostrar simpatía por lo ocurrido. La embajadora es ridículamente
vulgar, etc.
Se les acerca una jovencita de la que solo
sabemos se llama Amanda y es compañera de Johnny en su grupo de rehabilitación.
Saluda a Nicholas y se deja caer en una grácil reverencia a Margarita.
Indignado Nicholas le ordena que se marche “¡te buscaré , más tarde!” Sin mirar
a la chica que se aleja, Margarita pregunta desinteresada de quién se trata. Es
mi hija. “responde Nicholas triunfante.
A él no lo van a humillar negándose a saludar a su hija.
Patrick deambula
por la fiesta hasta que se encuentra con Julia , su ex amante, que le está
huyendo a su tacaño marido. Julia le ofrece sexo a Patrick en la planta alta y “sin
compromiso ”Patrick acepta, pero al subir escuchan una discusión entre los dueños
de casa. Julia se ríe y le cuenta a Patrick que Bridget, al fin se ha enterado
de la infidelidad de Sonny, y está molesta por la presencia de Cyndi en la
fiesta.
“Espera que se
pone mejor “hipa Julia. Cindy espera un bebé. Los exámenes han dado como resultado
que se trata del heredero que Sonny tanto ha ansiado y que Bridget nunca ha
podido darle. Patrick se conduele ante lo injusto de la situación. “¡Pobre Bridget!” Julia dice que la condesa se
lo merece por trepadora social. Este indicio de brutal esnobismo exaspera a
Patrick. Le dice a Julia que cese de medir a todos con su persona y que es
cruel burlarse de la desdicha ajena. Aun así tiene sexo con Julia en la nursery de Belinda.
Todo va bien
hasta que Julia le revela que también es amante de Johnny. Patrick, incomodo, dice que prefiere tener a Johnny de amigo que
a Julia de amante. Julia molesta se marcha. Patrick recoge las copas que han traído
con ellos. Al ver una quebrada, recuerda
ese día fatal en Lacoste. Busca a Johnny y por primera vez, se atreve a relatarle a otra persona que fue
violado por el padre.
Entretanto,
Bridget, tal como esa noche en St. Nazaire, está empacando, pero las circunstancias
son diferentes. Tiene una aliada, su madre. Bridget se disculpa con Virginia
del desprecio con que la ha tratado todos estos años. Ambas, cargando equipaje,
y con una Belinda feliz de no tener que aguantar a Nanny nunca más, bajan al salón. En el vestíbulo se encuentran
con la Princesa Margarita quien está buscando a Sonny. Le pregunta a “nuestra anfitriona” donde está el marido. Con
su mejor sonrisa, Bridget le responde “francamente, Señora, ¡me importa un pito!”
Showtime
Tras vengar la
humillación a la que ella y Belinda han sido sometidas. Bridget mete a sus
parientas en su auto y se dispone a salir, no a huir. Ahora no tiene que
esperar el socorro de otros. Ahora ella conduce, no se queda en el asiento de
invitados, rumiando su tristeza
comoEleanor. Sonny, que justamente le está contando a Nicholas que
en realidad no quiere divorciarse y teme que a Cindy solo le
interese su dinero, la ve y corre tras su esposa, pero Bridget no se detiene.
No será ella la
única que comience a rehacer su vida esa noche. Después de confesar su
tragedia, Patrick va a pedirledisculpas
a un camarero al que trató mal, y a
saludar a Chilly Willie, su ex vendedor de heroína, ahora convertido en respetable
músico. Chilly comenta que es un milagro que ambos estén vivos. Son
sobrevivientes.
Esta noche,
Patrick ha confirmado que es un sobreviviente. El siguiente paso es dejar de
sobrevivir y vivir. Johnny le ha aconsejado buscar a alguien con quien formar
una familia. Patrick se despide de Mary invitándola a desayunar al día siguiente.
En la cara de Mary se reflejan todos los matices de emociones. Sorpresa, duda, finalmente esperanza que la lleva a aceptar. Muy buena
actriz, Anna Madeley y de su fantástico
personaje hablaremos más en la próxima entrada sobre las mujeres de Patrick
Melrose.