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domingo, 6 de julio de 2014

Ray Donovan: Una tragedia americana


Faltan unas semanas para el estreno de la segunda temporada de “Ray Donovan” en HBO Latinoamérica, y es hora de comentar uno de los pocos aciertos televisivos del año pasado. La serie de Showtime, aunque se desliza por el área de los dramas gansteriles, expone el lado oscuro del crisol de razas estadunidense,  mas  o menos lo que nos han enseñado “Los Soprano” y “Boardwalk Empire”, además de presentarnos un trágico pero emotivo clan: los Donovan.

Raymond Donovan (Liev Schrieber, “Salt” “The Painted Veil” “The Omen”) es el tipo de hombre  al que hay que temerle. Hasta sus enemigos le conceden un respeto que bordea en admiración. Para el mundo del jet set de Los Ángeles,  es un mal necesario, un “fixer”, literalmente “uno que arregla cosas”.  Y Donovan es el mejor fixer de la ciudad. Es quien arregla los líos de los ricos y famosos que van desde encontrar causales para un divorcio, hasta pervertidos que acosan a ex estrellas infantiles. Para eso se vale de diferentes  medios: dinero, extorsión, y, cuando no hay más remedio,  recurre al viejo, pero efectivo, bate de beisbol que intimida hasta al más gallito.



Ray Donovan tiene un equipo formado por Avi (Steven Bauer “Scarface”), un ex agente de la Mossad,  y Lena (Kate Moenning), una lesbiana de mal carácter que cumple las funciones de secretaria y agente de prensa. El fixer consigue sus “encargos” gracias al bufete de abogados Goldman &Drexler pero su relación con sus jefes es más que la de un simple subordinado.  Ezra Goldman (Eliot Gould) es el mentor y figura paterna de Ray. Tanto él como Lee Drexler (Peter Jacobson de “House”) han sido parte de un complot criminal que llevó a la cárcel a Mickey Donovan (Jon Voight), el patriarca de un clan de inadaptados.

Ezra y Ray


Resulta interesante que en el primer capítulo, Bridget (Kerris Dorsey), la hija mayor de Ray, esté fabricando un árbol familiar para un proyecto escolar. Eso la lleva a muchas interrogantes, tales como  el motivo  por el cual de los tres hermanos Donovan, solo Ray se casó y tuvo hijos,  y el descubrimiento de la existencia de una tía que llevaba su nombre. Todo es parte de un pasado tortuoso que inicia en Boston, en una familia irlandesa de clase obrera, donde un padre desobligado, abusivo y adultero lega un modelo para qué  cuatro hijos (a los que se le agrega Darryl, el hermanastro mulato, hijo de un affaire de Mickey) vivan   roídos por culpas y secretos.
Ray y la segunda Bridget


Bridget, la única mujer de la familia,  se suicidó empujada por la drogadicción y un embarazo no deseado. Eddie Marsan es Terry, un ex boxeador que debido al Parkinson dejó el ring y ahora se dedica a entrenar a otros púgiles. El más atribulado de Los Donovan es Brendan “Bunchie” (Dash Mihok), un alcohólico antisocial que nunca ha podido llevar una vida normal desde que fue abusado en su infancia por un sacerdote pedófilo.

Los Donovan


La cultura irlandesa, tanto en Eire como en los Estados Unidos, ha sobrevivido a su dramática historia apoyándose en dos baluartes: la familia y la religión católica. Ray siente que ambas lo han traicionado. Por eso ha criado a sus hijos sin religión, y por eso reniega de su padre. La libertad del patriarca Donovan desestabiliza a Ray que siente por su padre un odio que ni Freud  podría descifrar, y lo culpa de todas las desdichas, las propias y  las de sus seres queridos.

Debido a eso,  Donovan colaboró para incriminar a su padre en el asesinato de su novia. Ahora necesita mantener a Mickey lejos, pero su familia no está de acuerdo. Su propia esposa (Paula Malcomson) ha mantenido correspondencia con el suegro y al llegar Mickey a Los Ángeles lo recibe con los brazos abiertos, tal con lo reciben sus hijos y los hermanos de Ray que él ha creído proteger de la nefasta influencia paterna.

La temporada pasada vimos Ray tratar (a veces inútilmente) de conjugar su vida profesional, con su vida personal, y su empeño de neutralizar a su padre, aunque eso signifícara contratar un asesino. Asi llegó a California, Patrick“Sully” Sullivan (James Woods)  uno de los más buscados del FBI, y el padre de la supuesta víctima de Mickey.
"Sully" Sulivan y Avi


La serie es absolutamente fascinante. El drama doméstico alcanza el crescendo de una tragedia shakesperiana y nos recuerda a “Los Soprano”, pero la descripción del trabajo cotidiano de un fixer angelino le agrega el toque de farsa tarentinesca necesario para alivianar un retrato del mundo desconocido de las celebridades, y de quienes deben trabajar clandestinamente para que éstas sigan siendo estrellas.

Liev Schrieber está impecable como Ray Donovan. Tampoco se quedan atrás Eddie Marsan y Dash Mihok que al interpretar a  sus hermanos, nos recuerdan el valor que le dan los irlandeses al sentido del clan, principalmente cuando llega el momento de hacer justicia. En este caso con el pedófilo que arruinó sus vidas.


La serie tiene también  la virtud de haber dado empleo a viejas luminarias del cine como Eliot Gould, Rosanna Arquette, James Woods y Jon Voight quien consigue borrar ese feo rótulo de ser nada más que “el papá de Angelina Jolie”. Voight, que se alzó con un Globo de Oro por su trabajo en “Ray Donovan”, demuestra con  su interpretación de Mickey  que no ha dejado de ser el actor de  filmes legendarios como “Midnight Cowboy” y “Coming Home”.

La segunda temporada de “Ray Donovan” debuta en HBO Latinoamérica este viernes 18 de julio, una semana después de iniciar en los Estados Unidos.


domingo, 2 de marzo de 2014

Policías vs Gánsteres: De Crime Story a Los Soprano


A pesar de que los gánsteres tuvieron su segunda Edad de Oro a fines de los 80’s y comienzos de los 90’s, era en el cine donde reinaban,  no en la televisión. No fueron importantes en la pantalla chica hasta que en 1986, la NBC decidió arriesgarse con un proyecto similar a la, ya serie de culto, “Los Intocables”. Así nació “Crime Story” (“Chicago 1963”), la crónica de un equipo de policías empeñados en destruir a los gánsteres de Chicago.

La diferencia con el mundo de Eliot Ness es que éste era el Chicago de La Era de Kennedy. En los 80’s, la cultura masiva estadounidense decidió que los 60’s eran un terreno fértil para cultivar la nostalgia y el show hizo un excelente trabajo en lo que se refiere a la recreación del vestuario y la música de la época.



Denis Farina (quien había sido policía en la vida real y que se hizo famoso interpretando a maleantes) encarnaba al Teniente Torello un honesto pero frustrado detective cuya misión existencial era atrapar al criminal Roy Luca (Anthony Denison). Por dos temporadas, Torello perseguía a Luca con la tenacidad de un Inspector Javert. Lo ayudaba en esta empresa su equipo, muy similar al de Elliot Ness. Simultáneamente, se describía el ascenso de Luca en el mundo del hampa de Chicago y su relación con otros gánsteres. A pesar de que los personajeseran ficticios, muchos estaban inspirados en hampones reales. Así el mafioso Joseph Wiseman es un velado retrato de Meyer Lansky.

Torello y Roy Luca


Aunque tuvo un brillante despunte, y ganó un par de Emmys en área técnica, “Crime Story” nunca pudo competir con “Monlighting” que iba en el mismo horario. Por eso no superó la segunda temporada. Sin embargo, su influencia prosiguió hasta mucho después de su cancelación. La exitosa "Wiseguy" la copió bastante; Scorsese reconoció que “Crime Story” había sido una inspiración para su filme "Casino”; y su estilo puede notarse en la elaboración de “Los Soprano”.

El cine de comienzos  de los 90’s estuvo repleto de homenajes al bajo mundo. Los Hermanos Coen crearon su épica “Millers Crossing”; Scorsese recreó las aventuras del muy real Henry Hill en “Goodfellas”; Warren Beatty, que en 1989 diera vida a un icono del comic, el buen policía Dick Tracy, se atrevió a interpretar al legendario mafioso en “Bugsy”. Hasta los británicos se unieron a estos semi panegíricos de la mafia con “Los Kray”.



La Santa Trilogía no solo tendrá representación en “Bugsy”. En 1991, “Mobsters” retoma el tema de la juventud de estos mafiosos icónicos. Christian Slater será el joven Luciano, Richard Grieco es el atractivo Ben Siegel y Patrick Dempsey (en sus días pre “Grey’s Anatomy”) encarna a Mr. Lansky.



No es de sorprender entonces que a televisión emule estos esfuerzos y en 1993 sale al aire la nueva versión de “los Intocables”. Con Tom Adames como Eliot Ness y William Forsythe (Munya Horovitz de "Boardwalk Empire") como su némesis Al Capone, “Los Intocables” seguía la  fórmula de la serie original. Las diferencias radicaban en una finísima atmosfera histórica, una excelente recreación del Chicago del pasado, y un toque de sensibilidad moderna.

(ex.ua)


En esta serie ni Ness es tan angelical ni Capone es tan villano. En un episodio ambos deben unir sus fuerzas para proteger a la comunidad de Chicago del asecho de un asesino pedófilo. A pesar de estos cambios, la nueva versión nunca llegó al nivel del clásico y “Los Intocables” acabó después de su segunda temporada.

Los tiempos habían cambiado y ya nadie creía en policías justos  o bandidos totalmente malos. Por algo las cintas con  héroes delincuentes como “Carlitos’ Way” y   “Casino” tenían más éxito que series de policías. La gente ya se había acostumbrado a verles el lado humano a los criminales. En 1997, se estrena “Hoodlum”, un retrato de la entonces desconocida aportación afroamericana a la Mafia estadounidense. Ese mismo año, HBO finalmente le dio a luz verde a un proyecto que cambiaría totalmente la visión de los gánsteres televisivos.



David Chase llevaba un tiempo planeando un guión que giraría en torno a los problemas de un gánster moderno con su madre. Era como una parodia de la “domesticidad” de El Padrino, pero “Los Soprano” se expandiría en algo mayor. Por empezar, en esta historia la Mafia ocupa un sitio secundario. Tony Soprano es un leal servidor del crimen organizado. Ese es su empleo y su espacio laboral, pero “Los Soprano” no pretende ser una crónica del bajo mundo de Nueva Jersey, ni pontifica sobre la moralidad  o falta de ella en la vida de sus personajes.

Pronto América se enamoraba de la saga de Tony Soprano, de su relación con su madre, su mujer y su siquiatra. Violenta y cruda, “Los Soprano” tenía el suficiente humor para no tomársela muy en serio. Este retrato de la vida cotidiana de criminales en la América urbana, podría escandaliza a la comunidad ítalo-americana, pero no estaba basado en hechos reales. Tony y sus secuaces estaban muy lejos de se efigies legendarias como Lucky Luciano o Bugsy Siegel. Incluso, el milieu de una Nueva Jersey feúcha, gris y, mediocre contrastaba con las descripciones del Chicago y la Nueva York gansteril donde las ciudades adquirían tonos épicos.




Seria redundante hablar del fenómeno en que se convirtió Los Soprano  o los muchísimos premios que recibiera a través de sus seis temporadas. Lo importante es que hizo historia a pesar de ser totalmente un relato de ficción. Sin embargo, tres años después de terminar “Los Soprano”, gente que había sido clave en su creación como Terence Winter y Tim van Patten serian parte de otro proyecto. HBO no había dicho la última palabra en lo que se refiere a gánsteres y con “Boardwalk Empire”, homenajearía al  bajo mundo de inicios del Siglo XX y a la Nueva Jersey de antaño.