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martes, 21 de junio de 2022

El Culto al Delator en la Órbita Comunista: A Besugo (El Informante) de HBO

 


En abril, HBO trajo un núcleo de series de la Europa Oriental. Entre ellas mi primera serie húngara. No es de época, pero situar la trama en Budapest en 1985, un par de años antes que la caída del Muro de Berlín ya la traslada a la Edad de las Tinieblas de un estado policía, con represiones de libertad y delatores en cada esquina, muchos de ellos extorsionados por el régimen. Aunque no muy apegada a la historia real, es una fábula sobre la degradación humana bajo un gobierno totalitario,  y bien pudo pasar.

Lo que más me impresionó de El Informante (la voy a llamar Besugo para no confundirla con la serie checa del mimo nombre) es un lugar común en historias que tienen lugar en la órbita comunista durante la Guerra Fría. Como justamente estoy viendo otras series que tocan el tema, aprovecho de explorar y comparar los leitmotivs que reaparecen en Besugo.

La delación no es única del mundo comunista, pero cuando es acompañada de chantajes,  se vuelve una actividad idónea en estados policía y regímenes totalitarios. Hay gente que delata para salvar su vida, a su familia o parejas; hay otros que lo hacen por creerlo su deber patriótico; y los hay que lo hacen por dinero o maldad gratuita.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Henri-George Clouzot comenzó su carrera en el cine francés con la perturbadora El cuervo, una crónica de un pueblecito done el hobby común era espiar y delatar a sus vecinos. Los alemanes estaban encantados, veían el filme como una muestra de la corrupción gala que sin siquiera un poquito de presión, ayudaba al invasor acusando a su propia gente.



Aunque todo cuerpo de policía tiene sus soplones e informantes, no entran en esa dinámica dos elementos que caracterizan a la delación bajo gobiernos totalitarios: la corrupción de los funcionarios que obligan a alguien a espiar a sus amigos y conocidos,  y la cruel coacción que ejercen sobre un chivato al que amenazan, pero no protegen,  tal como ocurre en Besugo.

Así se Construye un Delator

Geri Demeter es un joven provinciano que va a estudiar en la gran ciudad. Aunque la trama tiene lugar en 1985, Geri se ve más cercano en look y vestuario a los chicos de Happy Days que a los que conocerá en Budapest. Esto ayuda a crear una imagen de un protagonista tímido y poco mundano.

Para cuando Geri sube al tren ya sabemos algo de él, que es introvertido, teme a los conflictos, es hijo de un mecánico, viene de una familia bien avenida, y tiene un hermano menor asmático al que quiere mucho. Agreguémosle que la gran contribución de Geri al mundo ha sido ser campeón de ajedrez, pero las autoridades comunistas destruyeron su carrera.

                                            Geri se despide de su familia

El viaje de Geri es interrumpido por dos agentes de la policía que lo arrastran hasta un vagón donde conocerá al Coronel Imre Kiss. Este repelente individuo le comenta a Geri que compartirá programa de estudios (economía) y hospedaje con Stolz Szava. Resulta que Szava,  que fue compañero de Geri en la primaria,  ahora es el líder de un grupo disidente que tiene mucho arraigo entre el estudiantado.

                                         Geri se despide de su libertad

La idea es que Geri se haga amigo de Stolz e informe a Kuss de los planes del díscolo líder. Si no lo hace, Kiss impedirá que su hermanito reciba una indispensable medicina para el asma. Apenas se apea del tren, Geri llama a su padre. El aterrorizado mecánico aconseja a su hijo obedecer en todo a sus superiores y no volver a hablar del tema en un teléfono público. Al salir de la cabina telefónica, Geri se tropieza con una guapa jovencita. Se trata de Kata, hija del famoso escritor Josta Szabo , y pareja de Stolzl.



Josta y Kiss fueron en su juventud grandes amigos. Mientras que Kiss ascendía en el Partido, a Josta lo expulsaban por haber escrito algo que disgustó al régimen. Tenemos un flashback a cuando las hijas de ambos eran pequeñas. Josta se queja de que, debido a su caída en desgracia, solo se le permite publicar libros infantiles. Kiss le aconseja escribir algo que guste al Partido. Aparentemente Josta le hizo caso, puesto que cuando lo vemos en 1985 es un escritor reconocido, ha ganado el premio nacional de literatura, vive en un holgado departamento,  y tiene a su hija en la universidad.

En cambio, Kiss está comprimido en un pisito miserable donde se la pasa peleando con su mujer y una hija que de día está a punto de ser expulsada de la escuela pública por andarse besando con muchachos,  y en la noche canta en un barucho. Kiss cree que con un apartamento más grande su vida cambiará. Toda esta desubicada faramalla es para volver a caerle en gracia a las autoridades y conseguir un mejor sitio para vivir. Kiss comete varios errores, el primero es trabajar al margen de sus superiores, el segundo reclutar a alguien tan ingenuo y poco ocurrente como lo es Geri.

                   Kiss se enfrenta al desprecio de su hija

Geri, El Improvisador

El chico no sabe ni dónde empezar la misión que le han encomendado, pero corre con suerte. Su compañero de cuarto es Matte, el gran proveedor de la universidad. Hijo del capitán de una barcaza del Danubio,  tiene a su alcance productos de Occidente imposibles de conseguir en Hungría. Matte está a cargo de traer cervezas para una de las fiestas de Stolzl y lleva a su compañero de cuarto a ella.

En la fiesta, Geri reconoce a Kata y se acerca a sonsacarla. A la chica no le gustan los preguntones y menos los desconocidos. Alerta a Barnabas, un ex astro de futbol amateur que ahora se ha convertido en mano derecha y guardaespaldas de Szava. Barna expulsa violentamente a Geri de la reunión.

Desesperado por salvar a su hermanito, Geri toma medidas extremas.  Comienza a seguir a Stolzl y descubre que ha mandado imprimir cientos de panfletos anti-gobierno que él y sus secuaces planean lanzar por las ventanas desde diferentes puntos de la universidad. Geri alerta a Kiss quien se frota las manos ya viéndose dueño de un gran piso.

                            Kiss atrapado en su miseria

Solo que Geri sufre un súbito ataque de conciencia y cuando ve llegar las patrullas de policía avisa a Stolzl y a Kata. Los tres son arrestados. No solo Kiss pierde la oportunidad de un nuevo domicilio, se convierte en el hazmerreír de sus colegas. Va a la cárcel y golpea a Geri. Este se defiende diciendo que ahora ha conseguido la confianza del grupo, pero se equivoca. La intuitiva Kata cree que hay un espía dentro de su organización y Barna desconfía del “nuevo”.

Kiss proporciona a su “topo” una grabadora propia. Una Supraphon imposible de conseguir en Hungría. A pesar de que la torpe instalación de Geri provoca una caída del implemento, logra grabar conversaciones peligrosa del grupo en un bar. Para convencer a Stolzl de su adhesión, les cuenta que su sueño fue competir en el extranjero, pero el gobierno se lo impidió. Stolzl le cree, y Kata,  que está enojada con el líder, también se le acerca a Geri. Solo Barna sigue sospechando.



Geri todavía es descuidado e inexperto. Se pone a escuchar la grabación en su dormitorio, entra Matte con su pareja de turno. Se extasía ante la grabadora que ni su padre tiene. Geri dice que se la ganó en una competencia internacional de ajedrez y ofrece vendérsela a su compañero de cuarto a cambio de medicamentos para su hermano.

Matte se lleva a su compañera y a su grabadora al cuarto de Barna. Este llega y los encuentra teniendo sexo en su cama. Enfurecido,  golpea a Matte y descubre la grabadora. Matte le cuenta donde la consiguió y Barna cae en que el nuevo es un mentiroso. Avisado, Stolz se lleva al sospechoso a un descampado donde,  tras expulsarlo del grupo,  lo abandona. Cuando Geri repara el auto de su líder (el taxi del hermano de Barna) y le confiesa la historia de su hermano, Szava lo vuelve a admitir en su organización.



Stolz confía su máximo proyecto a Geri. Planea hacer un gran festival campestre donde vendrán a dar charlas poetas disidentes, sobrevivientes de la Revolución del 56,  y otros que experimentaron tortura. La idea es exponer a la gente a otra visión y descubrir entre ellos a elementos útiles. Se ha dado cuenta de las dotes de observación de Geri y lo quiere para que detecte esos elementos.

Budapest 1985

Me sorprendió saber que Besugo ha sido comisionada especialmente por HBO. Lo que tal vez explique su calidad estética, su escenografía de interiores, su buen uso de cámara.  La visión de  la universidad nos encandila tal como le ocurre a Geri. Es como entrar en otro mundo.

Contrasta el aspecto provinciano del joven delator con la larga melena de Stolz o el look semi punk de Matte. Vemos esta aura cosmopolita en el vestuario de la chicas, combinación de modas teenagers de filme de John Hughes con toques de Cyndi Lauper y Madonna. También en la música que escuchan y los filmes (todo contrabandeado por Matte)  que ven.



Matte es el mejor ejemplo del nene ochentero trasladado a una sociedad represiva. No sabemos qué es lo que prima en él, ganar dinero, consumir lo Occidental o satisfacer su libido. Ya parece escapado de la saga Porky’s. Y, sin embargo, sabemos que no vive en una sociedad normal, que los ojos del Gran Hermano Comunista rondan por todos lados. (noten el cuarto-bodega de Matte en este video)



En Besugo vemos un comité comunista de estudiantes liderado por Andal, cuyo vestuario y corte de cabello son diametralmente opuestos a los de quienes persiguen. Me ha recordado el Konmosol que dominaba la vida universitaria en la USSR postestalinista de La Reina Roja y que determinaba hasta como debían vestirse las “camaradas”. Lo interesante de Besugo,  que tiene lugar tres décadas más tarde,  es que ya no se les hace caso, incluso se intenta aislarlos. Cuando Andal invita a bailar a Judith, rápidamente una amiga le hace saber a la chica quien es su compañero y ella lo planta en medio de la pista.

         Jovenes comunistas cantan a coro en una excursión campestre

El Deporte como Escalera Social

Otro detalle que reaparece en series parecidas es la hipocresía de un régimen que asegura ser igualitario, pero siempre alberga una elite sea de funcionarios privilegiados o artistas y sobre todo deportistas. Geri,  sencillo,  apocado y sin grandes ambiciones,  nunca pensó que podría haber llegado alto como ajedrecista, pero si lo supo Barna quien casi llegó a ser parte de esa elite al ser la estrella de la selección de futbol nacional. Un jugador contrario lo acusó de faul. La acusación era falsa, pero el acusador, hijo de alguien prominente en el partido, consiguió destruir la carrera futbolística de Barna empujándolo hacia las huestes de Stolz Szava.

Esta obsesión de destacar en el deporte como una forma de movilidad social adquiere toques siniestros en dos series alemanas. Weissensee fue todo un éxito en Alemania llegando hasta cuatro temporadas y cubriendo la última década del comunismo germano del Este. Apodada “la telenovela de la Stasi”, la serie sigue las pautas del culebrón más añejo con malentendidos, secretos, interferencia familiar y hasta el robo de una bebé.

La variedad es que el típico romance joven rico-niña pobre aquí se reinventa con los amores entre Martin, hijo de Hans Kupfer, alto funcionario de la policía secreta y Julia Hausmann, hija de una cantante disidente. El gran villano de esta saga es Falk Kupfer que, como Imre Kiss, se mueve no por ideologías sino por ambición y oportunismo. Así Falk llega a desplazar a su padre en la Stasi, atrayendo la atención positiva de sus superiores con su motivación implacable y total falta de escrúpulos.

                     Martin y Julia
                         Falk Kupfer, el intocable

En la Segunda Temporada, le llega el escarmiento a Falk cuando su único hijo, un campeón olímpico de gimnasia , colapsa con una extraña enfermedad que está acabando con sus órganos vitales. La diálisis casi lo mata. Hans Kupfer cree que se trata de una droga que se rumora les administran a los atletas. Tan secreto es el experimento que el cobarde Falk no se atreve a investigar temeroso de las consecuencias que pueda tener sobre su carrera. Es su padre quien descubre que la droga y la diálisis son incompatibles.

Mas sórdida es la historia de la pequeña Clara en El Mismo Cielo. Esta historia que tiene lugar en la Alemania del Este en 1974 se centra en Lars, un “agente Romeo” entrenado por el estado para seducir mujeres para sonsacarles información. Lars es enviado a Berlín Occidental en su primera misión, pero la trama se enfoca también en la familia que dejó atrás, entre ellos su primita Clara.

Una excelente nadadora, Clara puede integrar el equipo olímpico, una posibilidad que entusiasma a su ambiciosa madre que ya se ve gozando de insospechados privilegios. Algo sospechoso es que el entrenador convoca a los padres de las nadadoras y los hace recitar,  como si fuesen nenes de primaria,  que no interferirán en su trabajo.

                            Clara quiere ser campeona olimpica de natación

Lo próximo que vemos es a este individuo haciendo que sus alumnas se traguen unas pildoritas azules que no serán Viagra, pero ciertamente contienen hormonas. En unas semanas,  el vello corporal comienza a crecerle a Clara que pronto tiene una espalda y una pancita peluditas como las de un osito de peluche.

                      Su horrorizada madre ve la metamórfosis de su hija

Al lado de este horror de filme de licántropos, hasta parece más sana la agonía de Klavda de Los Optimistas, la serie rusa que nos mostró que para ser deportista elite en la Unión Soviética había que acostarse con el coach. Al menos en la vida real, la famosa Nadia Comaneci tuvo que acostarse con el hijo del dictador de Rumania.

El Alto Precio de Huir

Si vemos que el ingreso a las elites rojas tiene un precio tan alto, se entiende que haya tanta disidencia entre los jóvenes y tanta añoranza por el mundo del otro lado de la Cortina de Hierro. Su revolución comienza con un sueño de huida. En Besugo, Stolz confiesa a Geri que su sueño es ir a Austria a reunirse con el hermano que logró cruzar la frontera.

 Tan conscientes de lo peligrosa que era esa rebeldía,  que las autoridades comunistas castigaban duramente la defección al Occidente. Recordemos que, en Bohema, Milos Havel es condenado a ocho años de cárcel por haber intentado huir a Alemania. En cambio, el hombre que lo ayudó recibió cadena perpetua.

En Weissensee, Julia Hausmann atrae la atención de la Stasi cuando planea huir al otro lado de Berlín. Los túneles y redes secretas de excavadores que ayudan a ese peligroso cruce del muro es un tema que hemos visto en series de otros países desde la española Dime quien soy hasta la comedia negra de Netflix Muñeca Rusa.

               Julia es detenida por la policia. Lo próximo será la Stasi

En The Same Sky, la red que cava un túnel con la tenacidad de osos hormigueros,  está compuesta por gente vulnerable, miembros de la comunidad LGBTQ. Como explica Axel,  maestro de biología y tío de Clara, a su nuevo amante, el inglés Duncan, la supuesta tolerancia del socialismo germano es un mito. No se persigue a los homosexuales,  ni se les encarcela, pero son vistos con sospecha y vigilados constantemente. Un paso en falso explica Axel,  “ý acabamos en el manicomio”.

                    Axel se prepara para ayudar a cavar el tunel de la libertad.

Duncan ha venido al  “otro Berlín” a ofrecer tours para los turistas libres. Como si los alemanes del Este fueran animales dignos de ser exhibidos. Solo que Duncan también ha notado el apetito de los ciudadanos socialistas por los productos occidentales. Algo que el Matte de Besugo explotará en Budapest once años más tarde mercadeando lo occidental sean videos, tangas o música.

La música juega un rol en el listado de actividades subversivas de las autoridades soviética. Por algo en Besugo, Judith encuentra respiro a la estrechez y aislamiento de ser hija de policía,  cantando música rock en un tugurio. En Weissensee la música es vista como enemiga del estado. En la primera temporada,  el tena principal es “silenciar” a la famosa Dunja Hausmann que insiste en cantar temas prohibidos sea en tours por Occidente o en el funeral de su hija. Al final de la temporada,  la policía hace una redada en una fiesta punk clandestina y arresta a los festejantes acusándolos de ser reaccionarios por escuchar esa música anárquica.



Pero el mayor ejemplo de la guerra soviética en contra de la música lo vemos en el triste pero bello filme checo Rytmus v Patach o Notas de Libertad o The Sound of Freedom  (está en Eurochannel y en IMDB).  Inspirado en un relato de Josef Skovercky , cuenta la historia semiautobiográfica de Danny, un joven musico integrante de una orquesta de swing en la Praga de 1950. Esta orquesta atrae la atención de los funcionarios de la recién comunista Checoeslovaquia quienes los califican de capitalistas y occidentalistas. La razón es que muchos de los integrantes vienen de familias burguesas.

La policía secreta ataca al miembro más débil. La cantante Marcela Razumovska, hija de un conde, ha quedado atrapada junto a su hermano en un país comunista mientras que sus padres han logrado llegar a Viena. Por intentar seguirlos, el hermano ha cometido el imperdonable crimen de querer huir del paraíso comunista y acaba en trabajos forzados en una mina de carbón. Marcela es manipulada con la amenaza de aumentar el tormento del hermano y la promesa de liberarlo si colabora. Así se la convierte en una informante.







Chantajeando a los más Débiles

Ese es un patrón que vemos repetirse en estas fábulas: personas vulnerables que son torturadas mentalmente por funcionarios corruptos, ambiciosos e implacables que explotan sus puntos débiles. ”¿Acaso no sois humanos? ”gime Marcela a sus verdugos. “Somos comunistas, Condesa” es la simple respuesta.



En Besugo vemos como Kiss, por conseguir un mejor apartamento, crea un plan lateral, fuera de sus deberes normales, para atrapar a Szava y a su organización. Para eso utiliza a un amateur sin entrenamiento. Demuestra eso la desesperación y estupidez del policía puesto que todo lo que le importa de Geri es que tiene un hermanito asmático, un punto débil que explotar.

Si he usado el nombre de “Besugo” es para no confundirla con El Informante (Herec) , serie checa (está en Eurochannel y en Freevie/IMDB) que nos muestra las razones que convierten a Standa Lanik en informante de la policía secreta en la Praga de 1953. Standa y su hermana Anezka son parias sociales, no tienen derecho a estudiar y para ellos solo existen los trabajos más bajos. La causa de su desdicha es casi absurda. Hijos de un alemán de las Sudeten que murió peleando en el Africa Korps,  su madre fue violada por un SS. Vecinas envidiosas esparcieron el rumor de que su atacante era en realidad su amante. La mujer fue arrestada,  acusada de colaboracionismo. murió en la cárcel y sus hijos serán, por eso, estigmatizados para siempre en una sociedad que no perdona.



Standa cree encontrar una liberación en el trabajo de delator que lo convierte en cebo sexual para atrapar a un catedrático gay, pero se lleva una sorpresa cuando acude a sus jefes en busca de ayuda. Anezka ha sido violada por su casero que tiene buen puesto en el Partido. Los policías lo consideran intocable y le dicen a Standa que no se crea que por trabajar para ellos es uno de ellos, y que puede compartir sus privilegios.

La oda al culto de la delación la pone Weissensee donde Falk Hupfner hace carrera en la Stasi produciendo lo más necesario en un estado policial: denunciantes. La obsesión de Falk es Dunja Hausmann cuya vozmuy admirada en Occidente es considerada un arma en contra de la Alemania “democrática”.  En la primera temporada,  vemos una lucha del policía para doblegar a la cantante. Alcoholizada y suicida, Dunja sucumbe cuando su hija es arrestada. Tras la muerte de Julia, la Hausmann es un guiñapo humano al que ni la Stasi quiere tocar.



Falk no tiene escrúpulos. En tres temporadas lo vemos secuestrar una bebé, provocar la muerte de Julia, hacer golpear a un niño invalido y empujar a su propia esposa a convertirse en espía. Ya solo falta que patee un perro.  Su hipocresía y cinismo alcanzan su máximo nivel en su labor de extorsionar y torturar a todos los cómplices y posibles informantes. Consigue que la jefa de Julia la delate amenazándola con quitarle a sus hijos. ¿Qué crimen ha cometido la pobre mujer por el cual arriesga ir presa? Asistir a una fiesta punk.





Sin embargo, Falk no es único en su familia. A pesar de que Hans Kupfner está desilusionado con su país y la Stasi, él también recurre al chantaje o se convierte en delator cuando le conviene. Para evitar que su hijo menor, el idealista Martin, sea castigado,  Hans amenaza al superior de Martin con hacer público que tiene una “casa chica”. 

Cuando Hans , que ha sido degradado y reducido a dar clases, va en busca de información sobre las drogas que le suministraron a su nieto, su descarado superior le pregunta “¿Y qué tienes para mí? “ Ahí Hans debe entregarle al mejor de sus alumnos. Para saber el paradero de su nieta, Hans no titubeará en chantajear a Falk quien, acercándose el fin de la Era Comunista se ve extorsionado por colegas envidiosos, superiores cobardes,  y hasta por la CIA.

                              La Familia Kupfner: el rostro humano de la Stasi

Una curiosidad de algunas de estas series es que no llegamos realmente a sentir mucha lástima por las víctimas del chantaje. Dunja Hausmann es arrogante, cobarde y siempre culpa a los demás (principalmente a su hija) de sus desdichas. La pobre Julia es torpe e impulsiva, y tanto Martin como Vera pecan de ingenuos, Aunque vienen de una familia de Stasis,  nunca se esperan las trampas, la injusticia y la represión que experimentarán ellos y la gente que aman.

Al inicio de Besugo, Geri es demasiado timorato, demasiando introvertido para caer bien, pero es un encanto comparado con el controlador, prepotente y muy machista Szava Stolz. El descubrir que no es idealismo lo que lo motiva sino la búsqueda de inmortalidad no lo hace buena persona. Pero Geri también descubrirá que el hermano por el que se ha sacrificado se ha vuelto un adolescente indolente e insolente.

Lo más extraordinario de A Besugo y que la hace diferente a otras series parecidas es que no es un himno de libertad, no es una promesa de que la caída del comunismo traerá felicidad para todos. No sabemos quiénes tomarán las riendas. No vemos nada preparado para ese momento. La organización juvenil que Szava lidera es inmadura e ingenua. Sus miembros tienen una visión bucólica del campo y su gente que creen es mejor que la corrupción urbana y saben más de cantar viejas canciones folclóricas que invocan un rancio nacionalismoque de crear leyes para cambiar la sociedad. Al final huelen un poco a Blut und Boden y al gobierno de Orban.





Aunque A Besugo es la primera de sus producciones húngaras, HBO ha dejado todo en manos magyares y eso le da un sello distintivo, menos occidental y libre de prejuicios woke.  Visualmente,  en términos de exteriores, lo único que impresiona son las vistas de la llanura húngara. Todo lo demás es un reflejo de una sociedad que gustaría ser más rica y más occidental y más consumista, pero se queda en mediocre, inacabada y estropeada con edificios feos y mal tenidos. Las actuaciones son buenas, pero los actores se ven muy viejos para representar universitarios y tampoco corresponden a estándares de belleza de Hollywood con la excepción de Julia Szasz  (Kata).



No voy a dar spoilers, pero el final es interesantísimo. Los revolucionarios se dividirán entre los que sigan corrientes medioambientalistas (como ocurre en Weissensee ) que parece que fue la mejor avenida para derrocar al comunismo; otros juran lealtad a USA y Occidente;  y otros simplemente sobreviven balanceándose como surfistas en una ola esperando llegar a la orilla sin ahogarse.

¿En ese caso qué hacemos con el tema del informante?  ¿Debemos admirar al Besugo puesto que Geri ha madurado, desarrollado mecanismos de defensa y adquirido autorrespeto gracias a su sórdido empleo? ¿Debemos desearle un castigo a él y a otros que vemos en otras series,  obligados a arriesgar vida y convicciones para proteger a terceros?  Creo que la respuesta se la da Geri a Kata:  “La libertad es magnífica, pero no a costa de los que amas”. En un mundo totalitario todo pasa a ser cuestión de prioridades.

Me ha sido fácil amar a los personajes de la serie porque sé poco de la historia reciente de Hungría. Aun después de leer las quejas de personas que vivieron esa era y militaron en la oposición, yo puedo verla como una fábula. Dicen que la recreación de la atmosfera es casi impecable. Yo recuerdo esa ropa Ochentera como esa falda de mezclilla  de Kata que usé por casi tres años, muy útil para combinarla con todo tipo de prendas y ocasión.

                              Yo usé mucha de la ropa que se ve en la serie
                                 Malena y una falda como la de Kata, verano 1984

Por otro lado, aunque visualizo la historia como ocurriendo en un país inventado, con conciencia que la oposición húngara comenzó a fines de los 80 y que no tuvo realmente lideres, la sigo por el tema del delator y de su dilema moral y como este personaje surge bajo determinado regímenes políticos. Los expertos se han quejado de que es inconcebible ese reclutamiento de Geri puesto que no sigue el protocolo oficial del gobierno de Kadar en lo que se refiere a los informantes.

Lo que olvidan es que Imre Kiss es un fracasado que opera movido por la desesperación para no ser aplastado por su propia mediocridad. Eso lo lleva a una maniobra personal que no sigue reglas formales y que como todo en el Coronel Kiss devendrá en un fiasco. Cree que acosando y aterrorizando a Geri (tal como él funciona en medio de su propio terror de ser acosado por sus superiores) logrará su empeño. No actúa de manera racional. Es un bruto.



Los críticos han dicho que Geri pudo rehusarse. No lo creo, la personalidad retraída del campesinito, su desorientación en un mundo desconocido y el haberse ya tenido ya que doblegar ante el régimen al renunciar a un premio seguro de ajedrez,  lo predestinaban a trabajar para Kiss. La guinda del pastel fue el consejo del padre de obedecer en todo a la autoridad. Que Geri sobreviva, aprenda y eventualmente maneje la operación es en crédito a su inteligencia y conocimiento de estrategias de ajedrez que lo llevan a saltar al tablero político. Como le dice Kata al final,  todos los buenos consejos que le dio a Szava funcionaron a favor del movimiento.

Contenido Violento o Gory: Palizas de la policía y en una pelea, Geri cierra la boca de un bravucón incrustándole un anzuelo en la mejilla. Hay una escena de torturas en el capítulo final

Contenido Sexual: Muchas escenas de cama, pero no hay desnudos, con la excepción de Geri en la ducha y es de espaldas.

Contenido Feminista: Szava es un machista total. Trata con igual desdén a sus enemigos, subalternos y a Kata. Dice públicamente que no cree que las mujeres deban gobernar. En el debate público sobre las fallas del capitalismo vs las fallas del comunismo, Stolz vence a la comunista Adele Horvath para luego meterse en su cama. Sin embargo, al final vemos como Adele, Kata y hasta Judith,  demuestran ser más patriotas y buscar maneras más viables que la violencia para crear una Hungría mejor.

                                          Adele y Szava, rivales en el estrado
                             Pronto serán compañeros de cama

Factor Diversidad: En un flashback, vemos a Imre chantajeando y reclutando un sacerdote homosexual. Aparte de eso no hay otras expresiones de diversidad en este relato.

jueves, 3 de febrero de 2022

Cortesanas y Espías en el Báltico: Vamos a Estonia a conocer a Madame K

 


Hace años cuando tenía acceso al Eurochannel (vía MoviStar) vi una miniserie histórica estoniana. La encontré latosa,  mal hecha y mal traducida. Siete años más tarde mi nuevo encuentro con un period drama del país báltico me ha quitado esa mala impresión. Debido a su temática,  Madame K podría ser sórdida y negativa. En cambio, es suntuosa, hermosa, interesante y con personajes que, a pesar de practicar la profesión más antigua del mundo, son mujeres empoderadas.

Madame y sus Pupilas en La Villa Falkenberg

En inglés han tenido que cambiarle el nombre, porque el original Litsid (Putas) no es apropiado. La segunda parte   se llama en inglés Women’s War. Ambas temporadas están basadas en una trilogía de superventas del actor/escritor Mart Sander quien ha colaborado en la creación de esta aclamada serie y de su banda sonora.




“Madame K” se refiere a Brigitte Kukk (Merle Palmiste que me recuerda a Gloria Marín en sus buenos tiempos). Kukk es el nombre de su segundo esposo, de quien Brigitte se ha divorciado acusándolo de adulterio,  tarea en la que ha sido asistida por Renate, secretaria del viejo millonario,  y que ahora colabora con Madame en su nueva empresa.

              Renate se prepara para una jornada laboral

Brigitte,  que más tarde descubrimos viene de buena familia y que antes de la Gran Guerra estuvo casada con un barón báltico, ha aprovechado su refinamiento, conexiones y otros conocimientos para instalar un discretísimo “club de caballeros”. En esto la ayuda el Consejero de Estado Elmar Metsla, quien es buen cliente de Madame y está un poco enamorado de ella.

                              Herr Metsla y Madame Kukk pasan tiempo juntos fuera del burdel

La historia comienza a fines del otoño de 1939. Polonia ha sido invadida y dividida entre la Alemania nazi y la Unión Soviética. Los Países Bálticos, como Estonia, están temblando, esperando a ver cuál de las dos potencias la atacará primero. Hitler ha aconsejado a los ciudadanos alemanes de Estonia que abandonen el país. Muchos lo han hecho tan velozmente que han tenido que vender sus propiedades a precios irrisorios.

La primera escena es Madame,  en el banco,  retirando sus ahorros. Planea comprar una de esas villas rurales para agrandar su negocio. Todo es hecho clandestinamente. La cajera solo sabe que atiende a una gran dama y cuando Brigitte inquiere sutilmente si le gustaría cambiar de empleo, ni sospecha a que se refiere Madame Kukk.



Con ayuda de Herr Metsla, y el dinero de sus “inversiones”,  Brigitte, adquiere una mansión en las afueras de Tallin que antes pertenecía a una familia llamada Falkenberg.  Poco después ella y sus pupilas llegan a ocuparla.

Mucha gente ha dicho que esta historia es aburrida. Obvio,  al saber que se trataba de un burdel , llegaron esperando muchas nenas encueradas y mucho sexo kinky. La grandeza de este relato es que nos hace olvidar la línea de trabajo que hacen Madame K y sus muchachas.

Cuando las vemos parecen de todo menos rameras. Se ven jóvenes, frescas, un poco ingenuas. No usan lenguaje ordinario, no se comportan obscenamente ni se visten de manera vulgar o llamativa. Están capitaneadas por la pelirroja Renate, mano derecha de Brigitte quien la ayudó a conseguir su divorcio y ahora la ayuda con el “Gallinero”.

        El "Gallinero"de Madame Kukk en traje de baño

Mas adelante descubriremos que Renate era “niña bien”, hija de un gobernador, que cometió el error de embarazarse de un campesino. Los padres la obligaron a abortar y luego la expulsaron de su casa. Debió cambiarse de nombre para ganarse la vida .

Monika es la alta de cabello oscuro y desordenado. Es la que sabe cocinar, la que se impresiona al ver un piano, y también es la más patriótica del grupo y la más enterada de asuntos políticos. La sigue Anastasia, la rusa que parece señorita. Efectivamente Anastasia es la hija de un general zarista, fusilado por los Rojos. Finalmente tenemos a Vivian,  la rubia soñadora, la pintora que lleva un diario de vida.

Monika y Anastasia admiran la cocina
     Vivian escribe en su diario



A estas cuatro trabajadoras, Madame K. ha añadido una joven campesina. Rubia, 19 años, Brigitte la describe al Consejero Metsla como “una flor sin cortar”. Pero Linda no es una ingenua. Llegó del campo buscando un aborto. Madame K. pagó su operación, su hospitalización en una clínica privada y le ofreció empleo. Brigitte cree que Linda todavía no está preparada para atender clientes, pero la campesinita la tranquiliza. Ha conocido muchos hombres, sabe sus gustos y no le teme al trabajo.

                            Linda la noche de su debut

Durmiendo con el Enemigo

El primer día se la pasan revisando y arreglando la casa. Monika está entusiasmada con la cocina tan moderna con aparatos eléctricos y un refrigerador. Vivian está impresionada con el vestuario que la hija de los Falkenberg dejara abandonado. Madame K encuentra en el armario del cuarto principal un gaban con la insignia nazi en la solapa. Y todos se asombran ante los retratos que creen son los ancestros de Los Falkenberg que cuelgan en el comedor. En realidad, son retratos del Zar Alejandro II y de su consorte María Feodorovna (Dagmar de Dinamarca).

Tras limpiar y acomodar la casa, Madame K siente que se merecen un día de asueto. Hace que preparen una cena especial para celebrar “en familia” antes de comenzar sus labores cortesanas. Están muy felices, bebiendo y hablando de sus vidas cuando el jolgorio es interrumpido por una urgente llamada de Metsla. Le han llegado unos oficiales del Alto Mando Soviético que exigen entretenimiento y mujeres. Es tan insistente, que deben aceptar esta visita impromptu  ( y esconder lo retratos del zar y la zarina).

                           Las púpilas de Madame Kukk en desfile de traje de noche

Los invitados son altos funcionarios del ejército. Un aviador de alto rango, bajito y calvo y un mayor un poco más joven y atractivo. Sin embargo, ambos actúan como si ya fuesen dueños del burdel, de sus pupilas y de Estonia. Mientras bailan, Metsla le susurra a Brigitte que efectivamente lo son.

El más viejo , al enterarse que Anastasia es Rusa Blanca, insiste en pasar la noche con ella. El Mayor decide ser el primer cliente de Linda. Mientras los soviéticos son atendidos, Vivian descubre que hay soldados rusos armados fuera de la casa. Les ofrece té, pero ellos la apuntan con sus armas.

                          Linda y su primer cliente

En la cama con el consejero, Madame Kukk oye a sus niñas gritar. Los rusos las están maltratando, quiere ir en su auxilio, pero su amante la detiene. Si quiere que ella y sus trabajadoras sobrevivan debe obedecer. La Unión Soviética, ya es casi de facto dueña de Estonia. El gallinero de Madame K. se ha convertido ahora en un cuartel. Están en la línea de fuego “Nadie estará más cercana al enemigo que ustedes” dice Metsla sin asomo de cinismo.

                   Anastasia ha quedado perturbada con la visita de sus compatriotas
                   Brigitte despide a los soviéticos

A la mañana siguiente,  hay caos en la Villa Falkenberg. Los únicos que se van contentos son los clientes.  Linda está en cama con un ojo en compota debido a un codazo de su cliente. Le tuvo tanto miedo que le vació la pistola de balas, acto que puede tener malas consecuencias. Anastasia está aterrorizada por otro motivo. Su cliente conocía el nombre de su difunta madre y le susurró entre las sábanas que la presencia soviética en Estonia se debe a que planean destruir la flota nacional e impedir que entren barcos que no sean soviéticos al Golfo de Finlandia.

                       El primer sueldo de Linda: un ojo en tinta

La Misteriosa Carola y La Vengativa María

Para colmo, al enchufar la cafetera eléctrica, Vivian provoca un apagón. Ahí aparece la misteriosa Carola. Se trata de una chica insignificante y de lentes que dice haber sido criada de Los Falkemberg. Como ella sabe dónde están los tapones eléctricos y maneja los aparatos de la cocina, la dejan quedarse como criada, pero pronto Madame K nota que la chica oculta algo. Carola recibe llamadas personales, Brigitte la ve quemando fotografías de los álbumes familiares de los Falkenberg y un cliente cree reconocerla. ¿No fue compañera de su hija en la Academia Comercial de Colonia?

                               Carola, La Fea
                              Se transforma en Elsa, La Bella

Otro cliente le cuenta a Madame que el viejo Falkenberger , que se cree murió en la villa, era un hombre lleno de secretos. Su primera esposa murió en circunstancias misteriosas y la segunda era una descocada vienesa. A pesar de que Metsla le aconseja no hacerlo, Brigitte comienza a investigar.

Hay otra adición al personal. Monika recibe una carta de una antigua compañera de colegio. Debido a la guerra, María ha tenido que abandonar Londres, donde era secretaria. Ahora quiere trabajar para el Club de Madame K. Además de ser dueña de un vestuario espectacular y de su dominio del inglés, María ha estudiado el Bel Canto.

Brigitte se da cuenta que hay algo debajo de ese curioso interés en ser cortesana. Maria le confiesa haber sido violada. Ahora busca un modo de vengarse de los hombres y cree que en un burdel exclusivo podrá encontrar independencia de los límites impuestos a otras mujeres.

En la segunda noche, Madame invita a dos catedráticos maduros, amigos de la época en que ella era una hija de familia. Ellos traen al guapo Henry, un diplomático estadounidense. Maria hace su debut (como es noche “familiar” se limita a cantar) deslumbrándolos a todos con su interpretación de la “Toujours L’Amour “de la opereta de Paul Abrahams Ball im Savoy.



Henry se enamora de Maria y es correspondido, pero este romance la involucrará en un peligroso juego de espionaje. Pronto diversas agencias de inteligencia encontrarán utilidad en el gallinero de Madame Kukk. Recordando mi pregunta sobre Spies: ¿Debe una espía comportarse como prostituta?, la respuesta es que la mejor espía es la prostituta.

                          Henry y Maria se preparan para huir de Estonia

 Ni tengo que mencionar que Litsid ha sido un parteaguas en la televisión de su país. Que ha ganado premios y elogios tanto por su trama como por su escenografía,  decoración y vestidos. Estos hasta han motivado un desfile de modas. A mi parecer, Madame K, que ya tuvo su segunda temporada, es un modo muy placentero de conocer la televisión y la historia de un lugar tan exótico para nosotros como lo es Estonia.

Debido a que la televisión estoniana no es tan sofisticada como la de países angloparlantes y otros de la Europa Occidental , LItsid presenta fallas que pueden superarse. Algunas actuaciones están por debajo del nivel esperado (el actor que hace de Henry es lastimoso) , pero las chicas son tan lindas y simpáticas y sus personajes tan complejos,  que casi no se nota que les falta experiencia.

                      Pobre Henry, muy guapo, pero mal actor.

Hay escenas tan estáticas que parecen desarrollarse en un escenario. Eso nos recuerda más a telenovelas de los 70 que, a una serie de acción, pero estamos viendo un nivel de mediocridad aun en los productos ingleses y estadounidenses y sin siquiera tener argumentos tan novedosos , humanos e históricos como el de esta serie.

Debido a que se trata de una trilogía y esta temporada cubre desde octubre de 1939 a junio de 1940, el énfasis es en las arbitrariedades y dobleces de los soviéticos. Lo que da la impresión de que, con pocas excepciones, los personajes quieren ser invadidos por los alemanes. No es así, pero habrá que esperar a la Segunda Temporada para ver los horrores que sufrirá Estonia tanto a manos de rusos como de alemanes. Al comienzo de la serie sale un epígrafe de Stalin:  “Las pequeñas naciones europeas son las putas del capitalismo”, por lo tanto, también son las víctimas del comunismo.



Un poco de historia. Estonia es la antigua Livonia. Más germana que eslava,  por siglos se la disputaron Suecia y Rusia. Para el Siglo XIX era otra propiedad de los zares. Con la Revolución los estonianos aprovecharon de independizarse, algo que los soviéticos nunca perdonaron. Como nos muestra la serie la URRS, aprovechando su pacto con Hitler, en 1939, presionó a Estonia para que le permitiese manejar el país. Finalmente, en el verano de1940, los rusos la anexaron.



En el verano de1941, en su avance sobre territorio soviético, los alemanes ocuparon Estonia. Como nos mostrará la Segunda Temporada, no fue una ocupación pacífica. En 1944, la Unión Soviética volvió a apoderarse de Estonia que solo se libraría del yugo soviético en 1990, después de lo que se conoce como “La Revolución sin Lágrimas”.

Contenido Violento y Gore: La vida de cortesana no está exenta de accidentes. En el primer cap. vemos que un codazo del mayor casi deja tuerta a Linda. Hay un asesinato, pero es off camera y un traidor ruso es despachado en el boudoir de Madame. Al final hay una violación off camera.

Contenido Sexual:  Si esperan que por tener lugar en un prostíbulo estará lleno de sexo gráfico, nenas encueradas y situaciones escabrosas, búsquense otro filme. Es increíble el buen gusto con el que se puede tratar el espinoso tema del diario vivir en un lupanar. Hay escenas en paños menores, pero la lingerie es tan elegante que parece un catálogo de “Victoria’s Secret”.



Contenido Feminista: Aunque incomode,  Madame K es definitivamente una historia de mujeres y de cómo logran empoderarse en una época en que hasta los hombres se veían privados de poder. Por supuesto que no todas las madamas son tan comprensivas y protectoras como Brigitte Kukk, pero en la trama ella es un pilar de fortaleza en el que se apoyan sus pupilas y el trabajo sórdido que efectúan adquiere relieves heroicos y útiles al ponerlo al servicio de quien combaten el totalitarismo tanto el nazi como el comunista.

Factor Diversidad: Cero

 

lunes, 13 de diciembre de 2021

Entre Occidente y el Comunismo: La Línea de separación de Tannbach

 


El año pasado,  cuando la presentó la PBS,  no quise ver Línea de Separación (o Tannbach, su título en alemán). Mi temor es que fuera muy deprimente. Efectivamente, este drama de la posguerra alemana cabe entre el tremendismo absurdista de Shadowplay y la desilusión infantil de El Desertor. Los alemanes son únicos para la auto fustigación y lo que esta brillante serie nos muestra es que, más que culpar a ideologías, la responsabilidad yace en como el individuo las enfrenta, muchas veces permitiendo que primen el egoísmo y una exagerada necesidad de sobrevivir.

Nazis Fanaticos, Arrepentidos y Oportunistas

Inspirada en la historia del pueblo de Modlareuth, Tannbach es una aldea ficticia en Turingia, en el borde de Baviera, que por vaivenes históricos es invadida primero por los americanos, luego por los rusos. Es finalmente dividida en dos sectores,  uno que queda en la Alemania Federal y el otro en la “democrática”, su equivalente comunista. La serie muestra la tragedia de familias separadas por un rio y por ideas políticas. Pero su tesis es que los personajes ya vienen predestinados por el modo en que se comportaron en el Tercer Reich.

Tannbach es mucho más cruda y realista que la famosa Heimat que la televisión alemana presentara en los 80. Parte de la base que, con pocas excepciones, los alemanes fueron nazis o colaboraron de manera activa o pasiva con un régimen asesino. “Todos fueron nazis” dice uno de mis personajes favoritos, Hilde Vockler,  “hasta yo”.  La serie nos presenta nazis arrepentidos,  nazis oportunistas y nazis fanáticos. De estos últimos pocos sobreviven, los otros se reinventan sirviendo tanto a rusos como a americanos.

                           

La historia comienza en mayo de 1945. Los americanos se acercan a Tannbach y unos pocos fanáticos se preparan para defender el pueblo. Entre ellos, Walter, un joven miembro de los HItlerjugend, hijo de la tabernera Cilly. En las afueras de la villa, en la propiedad ancestral de los Condes von Sietrow, la adolescente Anna (Henriette Confurius de Tribus de Europa)  se prueba un vestido de su madre y hace piruetas ante el espejo,



Entra la Condesa Caroline, le recuerda a su hija que debe ayudarla en la cocina, que se quite el vestido. No están los tiempos para vanidades. “Ni yo me arreglo ya” dice con tristeza. “¿Y quién te quiere mirar a ti?’ le responde la deslenguada muchacha. La insolencia de Anna recibe un merecido bofetón. Indignada, la chica escapa de su casa, coge su caballo y parte al bosque.

Alla la sorprenden unos desertores que le roban el caballo e intentan violarla. Desde la arboleda emerge el Mayor-Conde Georg von Sietrow, padre de Anna, quien la rescata. Anna se da cuenta que su padre ha desertado y está escondido. Aun así, le ruega que la acompañe de regreso a la casa. Ahora tiene miedo después del zafarrancho que ha armado.

Su trayecto es observado por Franz Schober, uno de los tres grandes villanos de esta historia, Schober es el Gaulaiter del pueblo. Aparenta ser un devoto nazi, pero es un oportunista que mientras ve cómo sacar ventaja de la situación, azuza a inocentes y culpables a una última e inútil batalla.



En el camino, aparece un automóvil conducido por Horst Vockler, ,oficial de las SS e hijo ilegitimo de Schober. Lleva a Hilde, su madre, a refugiarse en casa de unos parientes. Schober le ordena ir al castillo y prender al desertor. Vockler obedece y acaba fusilando a Caroline cuando esta se niega a revelar el escondite de su esposo.



La ejecución es presenciada por Georg y Anna. Al comienzo,  Anna culpa a su padre, pero eventualmente se culpa ella por haberlo hecho acompañarla de regreso al castillo. Nunca reparará en que todo comenzó con su inapropiada reacción contra una madre que parece haber amado.

La reacción de Anna, las últimas palabras intercambiadas con Caroline son un reflejo de como el nazismo destruyó el espíritu familiar, permitiendo y motivando una desaparición de la autoridad paterna. Los jóvenes no tenían más progenitores que el estado y podían desobedecer, ofender y hasta delatar a sus padres biológicos. Anna es un producto del nazismo a pesar de que su madre se oponga al régimen de Hitler. Georg y los abuelos maternos de Anna (que aparecen en un momento para convencerla, en vano, que huya a Buenos Aires, con ellos) son nazis convencidos.



No sabemos realmente como Anna reaccionó al nazismo, pero si como abrazará el comunismo hasta volverse más roja que Stalin. Parte este cambio viene con el amor. Antes de morir, Caroline ha ofrecido en el castillo asilo a refugiados de Berlín. Entre ellos, Christa, mi personaje favorito. Una humilde costurera, Christa desprecia las ideologías que la han dejado viuda, luego que su esposo comunista fuese asesinado en el campo de concentración de Sacheshausen.

Christa se siente cómplice de la tragedia acaecida a sus vecinos judíos, a pesar de que ha adoptado a Lothar (Ludwig Trepte de Los Hijos del Tercer Reich, Deutschland 83 y Bauhaus) un joven judío al que cría y considera como su hijo. Christa quiere impedir, en vano,  que su hijo biológico, Friedrich (Jonas Nay de Deutschland 83) , siga los pasos del padre.



Friedrich es un comunista soñador quien inculca sus sueños a Anna a la que enamora, hace su amante, esposa y madre de sus hijos. Tan buen trabajo hace que, para la segunda temporada, Friedrich se ha desilusionado con el proyecto comunista, pero Anna se ha convertido en la estrella del Partido.

Entre Americanos y Soviéticos

En cinco años, Tannbach pasará por cuatro invasiones que la irán reconstruyendo y destruyendo paulatinamente, los personajes pasarán por el mismo proceso. La primera y más humana invasión es la de los Americanos. Pronto el oportunista Schober está trabajando para los nuevos amos.

En cambio, el Conde Georg y Horst Vockler son enviados a campos de prisioneros. Cuando Georg le reclama al jefe aliado (llamado simplemente “El Coronel”) que emplee a Schober que fue el autor intelectual de la ejecución de la Condesa Caroline, El Coronel le explica que para Los Aliados todos los alemanes son nazis, todos merecen castigo, solo que algunos, como Schober, pueden ser útiles.



Anna queda sola en su castillo, pero Georg se la ha encargado a Christa. Lothar ha partido a Berlín a ver que sucedió con sus padres,  dejando un espacio en el corazón maternal de la costurera, quien, además,  de tanto zurcirle la ropa al Conde,  se ha enamorado de él.

La segunda invasión es la soviética. Los Americanos se retiran y el Ejército Rojo entra en Tannbach como un espíritu de venganza, matando, robando y violando mujeres,  entre ellas a Hilde. Ocurre una masacre en la granja de la familia de Hilde y solo sobrevive la bebé Helene. Los rusos se la encajan a Christa que es la Madre Coraje de este cuento.



Los rusos planean una ocupación temporal y con ellos llegan los comunistas alemanes que pretenden crear una nueva nación . Los lidera el idealista Konrad (Ronald Zehrfeld que no se pierde serie de época alemana) que se convierte en el mentor de Friedrich, pero con él llega también el repulsivo Hoffman.

Un ex nazi, Hoffman se bebió el Cool Aid marxista y ahora quiere imponer sobre sus compatriotas,  menos oportunistas que él,  un estado policía. Una sociedad deshumanizante donde todos deben actuar como robot,  donde los hijos delatan a los padres y viceversa,  y donde vemos que las políticas de cancelación no las inventaron las redes sociales. Solo que en el mundo de Hoffman el cancelado comienza a ser paria social para luego ser exiliado, encarcelado,  incluso ejecutado.



Los rusos expropian las tierras de los “capitalistas nazis” y el siguiente paso es el destierro de estos al gulag. Ese es el destino para Anna. Aunque Christa se ha conseguido un puesto en la nueva sociedad cosiendo los uniformes de los soldados rusos, no puede ampararla, pero Anna tiene la suerte de siempre conseguirse protectores.

Hilde, que se siente culpable de la muerte de la Condesa Caroline, oculta a Anna en su casa, pero es descubierta por Konrad que está enamorado de Hilde. Konrad e Hilde se hacen amantes. El protege a Anna que se casa con Friedrich. Este consigue que le otorguen (como hijo de una víctima del fascismo) un trozo de la propiedad de Anna para construir una casa para su familia.

El problema es Hoffman. Verde de envidia ante el éxito del Camarada Konrad,  trata de hacerle daño atacando a sus protegidos. Acusa a Christa de proyectos “capitalistas” (diseñar y hacer vestidos para venderlos) . Aprovechado a que Lothar, tras descubrir que sus padres fueron gaseados en Auschwitz, ha regresado, lo acusa a él y a su madre adoptiva de usar documentos falsos, fingiendo ser parientes. Por suerte, el coronel ruso acaba con esta farsa, pero Christa ya está harta. Les dice a sus hijos que se sofoca en ese ambiente y quiere marcharse. Friedrich y Lothar se niegan a seguirla.



Georg regresa del campo de prisioneros y descubre que ha perdido sus tierras y que su hija se ha casado con un comunista. Aunque tiene un romántico revolcón con Christa, no sabe qué hacer con su futuro. La decisión la toma la historia en un inesperado twist argumental.



Un Pueblo Dividido

Los americanos regresan, han revisado sus mapas y descubierto que el rio Tannbach es una división natural entre su zona y la soviética, pero como el rio cruza el pueblo este quedará partido en dos. Ahí comienza la verdadera historia que abarcará veinte años, en que los lugareños vivirán separados de sus seres queridos, primero por un puente,  luego por alambradas de espino, finalmente por muros de madera y piedra.

Las líneas divisorias crearán paranoias, nacidas de la certeza de que el paraíso marxista no existe. Cada vez habrá más gente dispuesta a huir del lado soviético. El contrabando humano y de suministrosel desabastecimiento es endémico en la Alemania comunista tendrá curiosos lideres:  Lothar y la sumisa esposa de Franz Schober cuya granja ha quedado en la Alemania Federal.



Veremos cómo los cambios sociales e históricos,  incluyendo la Primavera de Praga,  van moldeando las conciencias de los personajes. Schober se escapa de la ley en ambos lados del Tannbach, pero el castigo divino le llegará al final. Georg establece un negocio y vuelve a ser rico. Se casará dos veces y tendrá otro hijo, pero su corazón siempre estará con Anna y sus nietos al otro lado del puente. Georg y el asesino de su esposa, Horst Vockler, trabajarán clandestinamente para la NATO ahora involucrada en una Guerra Fría igual de letal que las guerras en caliente.

Nacerán nuevos niños en ambos lados del pueblo y esos niños se volverán adultos. Veremos como Anna debe lidiar con hijos rebeldes que la educación marxista vuelve en contra de la autoridad materna. Sin embargo, Anna es más comunista que Stalin, incluso más que su propio marido. Tanto Friederich como Konrad han quedado desilusionados con el rumbo que han tomado su ideales izquierdistas.



Cuando Konrad finalmente es superado por el taimado Hoffman, Hilde queda desamparada. Es exiliada a Berlín donde se la pone a trabajar en una fábrica de ropa que, irónicamente, es vendida al Occidente. Ahí vivirá nuevas desventuras que nos muestran los errores, las contradicciones y las mentiras con las que se buscó gobernar la Alemania supuestamente “democrática”.

Tannbach es una crónica vital e histórica que recuerda a las temporadas finales de Un Village Francaise en esa visión desoladora y sin esperanzas de la posguerra. Aquí hay menos hincapié en la mala gestión de los Aliados que en otras series parecidas como Shadowplay. Se acepta la culpa nacional poniendo como ejemplo la facilidad con la que los nazis escapan castigo cambiando de bando y volviendo a oprimir a las mismas victimas

La tesis es que después de Hitler no hay perdón, olvido o reconstrucción posible. Todos están condenados y su salvación reside en estrategias para sobrevivir ¡Y vaya que sobreviven estos personajes! Lo que no sobrevive es su conciencia y humanidad. Christa huye a Nueva York y regresa en 1951 para el bautizo de su primer nieto. Lo que presencia en términos de muertes físicas y emocionales la hace huir nuevamente para nunca regresar. Se entiende que el dividir a los alemanes ha dividido su espíritu como nación y como individuos.



Magníficamente actuada, con personajes que se nos meten hasta los huesos y que amamos u odiamos,  Tannbach no parece tener desperdicio. Eso no la hace exenta de errores. El final es abrupto, los únicos que parecen tener clausura son los miembros de la Familia Schober. Los saltos de épocaesto es más notorio en la segunda temporada permiten la desaparición de personajes, y la aparición de nuevos rostros y arcos sin dar mayor explicaciones, pero en general es una historia atrapante y perturbadora.

Antes de acabar de ver Tannbach, tuve la oportunidad de volver a ver Sophie’s Choice, la que siempre he considerado uno de las tres mejores filmes sobre el Holocausto. Cual sería mi sorpresa al descubrir que no es un filme del Holocausto, a pesar del gran rol que la Shoah ocupa en la historia. Es una historia que tiene muchos temas desde el autocastigo hasta las obsesiones nacidas en mentes enfermas.

Sin embargo, el tema principal,  y que la acerca a Tannbach,  es la capacidad de decidir y los remordimientos. Como un sentimiento de culpa puede desarrollarse a raíz de la toma de una mala decisión o por no haber tomado ninguna, dejando que el ritmo histórico nos arrastre. ¿Qué hubiese pasado en Tannbach si los Aliados hubiesen pagado los $18.000 que exigían los soviéticos para desalojar el pueblo?  ¿Qué hubiese pasado so Horst Vockler hubiese desoído la orden de su padre y hubiese seguido su camino?  ¿Qué hubiese ocurrido si la familia Erler hubiese decidido abandonar el lado soviético?



En estos tiempos estamos expuestos a nuevas formas de totalitarismo. Muchas veces preferimos ignorarlas o hacernos cómplices de ellas, sea por moda, por quedar bien con nuestro entorno social, o por necesitar de falsos idealismos para forjar nuestra identidad. Por eso es bueno ver estas historias que nos muestran el horror que puede acaecernos simplemente por ignorar las fluctuaciones históricas o por dejarnos llevar por ellas.

Bajo el título de Tannbach: el destino de una nación fue presentada en el 2019 a America Latina vía Europa, Europa. Si la vieron,  coménteme su opinión. No sé si la habrán dado en España. En Estados Unidos puede verse a través de dos sistemas: el streaming Thirteenth Passport y PBS Masterpiece. Se puede acceder a este último vía Amazon Prime Video.



Contenido de violencia y gore: Una batalla, suicidios, riñas, ejecuciones. Los rusos masacran una familia. Un niño muere por jugar con una bomba, pero nada es gráfico. No muestran la violación de Hilde, pero si cuando es golpeada por una guardia de la Stasi.

Contenido sexual: Muchas situaciones sexuales, pero no hay desnudos ni sexo gráfico.

Contenido feminista: Vemos que la mujer gozaba de mayor libertad en el lado comunista. En la Alemania Federal debían pedirle al marido permiso para trabajar o tener su propio negocio.

Diversidad: Cero diversidad cultural o racial. Hay una pareja de homosexuales y uno es arrestado y encarcelado.