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lunes, 15 de julio de 2019

Chicas Pansexuales, Mancebas de Clérigo, Damas Enfermeras y Hasta Ava Gardner: Memoria Histórica Televisiva



“Cuéntame cómo pasó” dejó la puerta abierta para otras visiones de cómo se vivía en tiempos de Franco. Curiosamente, no hubo serie que tocase directamente la Guerra Civil, pero si la posguerra e incluso la Segunda República. Hasta hay por ahí algo que se intentó hacer y fue coartado por la censura.

Mujeres en Tiempos Revueltos
Un tiempo después que El Dr. Ernesto Medalla me había enganchado con “Cuéntame cómo pasó” y estando sola, prendí la tele y puse RTVE. Me encontré con una serie muy curiosa que tenía lugar en el Madrid de la Segunda Guerra Mundial. Llamé enseguida a Ernesto para contarle. No recuerdo exactamente sus palabras, pero su desprecio líquido rezumó del auricular. Aparentemente “Amar en tiempos revueltos” era lo contrario de “Cuéntame” en términos de calidad y objetividad. Igual, me ganó la curiosidad y me puse a verla.

Esa era la primera temporada y aunque me la tragué a la mitad, años después, RTVE la repuso y pude verla entera. Mas que subjetiva, su problema es que estaba plagada de lugares comunes y la trama era ultra previsible. Por ejemplo, Antonio el protagonista (Rodolfo Sancho) era muy sufrido y parecía representar a todos los vencidos del Bando Republicano.

La historia comenzaba con Antonio, el niño pobre enamorado de la rica Andrea (Ana Turpin). La familia de Andrea se opone a esos amores desiguales, ella se busca un novio aristócrata. Antonio se va la guerra. Ahí muere el novio de Andrea. Antonio y Andrea se casan, tienen un hijo y sobreviven. Ok, aquí se acaba la suerte. El matrimonio de ambos es nulo porque no se casaron por la iglesia, el hijo muere.

Antonio es encarcelado, pero sale gracias al sacrificio de Andrea quien acepta casarse con el aristocrático Mario, hermano del difunto novio. No hay tal sacrificio. Mario (Cristóbal Suarez) es guapísimo y muy noble. Andrea se siente enamorada, pero su incapacidad de tener más hijos la hace extrañar al pequeño Liberto (¡qué nombre tan fuchi!).

Entretanto el padre de Librto se pone a trabajar con una estraperlista. La policía los vigila, pero no les pasa nada. Antonio auxilia a un antiguo brigadista que ahora es agente aliado (luego se revelará que trabaja para los rusos), tampoco le pasa nada. Es una visión casi hollywoodense de los peligros de vivir en un país semi neutral, pero con vínculos con el Eje.

Pues Antonio y Andrea descubren que su hijo vive. Mario, que es un santo, adopta al niño. ¿Cómo le pagan Andrea y Antonio? Pues montándole cornamenta de reno lapón. ¡Mario se vuelve maaalooo! Amenaza con quitarles al crio, pero es locura momentánea. Noble hasta el final, el abogado Mario empaca a los adúlteros y a Liberto y los envía más allá del Pirineo.  Mas tarde en la cuarta temporada nos enteramos que Andrea cometió el error de regresar y fue ejecutada.



“Amar” está (al comienzo) basada en una serie catalana llamada “Temps de Silens’ pero carece del compromiso político de esta y no porque retrate a al franquismo con benevolencia, sino porque no sabe hacerlo con seriedad. Le falta la franqueza y humanidad de “Cuéntame” que a ratos también se ponía partisana, pero que era clara en un hecho. Se podía ser apolítico en la España de Franco, pero tarde o temprano, la política te golpeaba la puerta.

Aun así “Amar” ha tenido seguidores fieles que no se despegan de la tele y eso ha conseguido que siga hasta hoy, aunque con nombre diferente y en diferente canal. La serie ha cubierto los cambios sociohistóricos de España desde el 1936 hasta el 1976.

 Toda la acción ocurre en un barrio madrileño, en la Plaza de Los Frutos y el punto en común ha sido el bar “El Asturiano” propiedad de Pelayo (José Antonio Sayagués) y su hijo Marcelino (Manuel Baqueiro). Este último, que en la primera temporada fue camarada de armas de Antonio (y ni sé porque nunca lo pusieron preso) y hasta repartía volantes clandestinos, se ha “despolitizado” con el pasar de los años, más preocupado de problemas personales que de acabar con la dictadura.
Pelayo y su familia

Gracias a esa tibieza política es que “Amar” ha gustado tanto. Sigue las pautas de una soap opera estadounidense, presenta una variedad de personajes, ropa preciosa y la historia española no pasa sino de ser una anécdota. De ese modo ya llevaba siete temporadas cuando los recortes presupuestarios que Rajoy impuso a TVE comenzaron a amenazar su futuro. Milagrosamente fue la cadena rival, Antena 3,  quien acudió en su auxilio. La compró, le cambió el nombre a “Amar es para siempre” y ahí está muy sana llegando ya a la Transición.

A veces a los productores de “Amar en Tiempos Revueltos” les remordía la conciencia de que su telenovela (la dan de lunes a viernes) se concentrara más en el “Amar” que en los “Tiempos Revueltos” Por eso a ratos, sacaba unos especiales más crudos y violentos. El primero, “Flores para Belle”, parecía hecho por Tarentino drogado.  

“Flores para Belle’ era una cursilería y una chulería, un cuento de agentes devotos a la ‘causa” que se visten de alemanes para impedir que los Nazis se lleven un cargamento de wolframio a Berlín. Aparte de hablar del interés alemán por el wolframio español, un tema hasta hace poco desconocido, el cuento solo sirve para mostrarnos a Andrea y a Marcelino como agentes de la Resistencia española (¿WTF?).

“¿Quien mató a Hipólito Roldan?” fue mucho más interesante y mejor hecha y sirvió para mostrar la cruel justicia de los Falangistas aun en contra de uno de ellos. Pero en “Alta Traición” volvimos a los despropósitos. Paloma (Ana Otero)—un personaje recurrente—tras enviudar deja Inglaterra con su hijo y regresa a España. Ahí se encuentra con una trama hitchcockiana. Primero le roban el bolso con dinero y documentos, luego al detenerse en el camino, le raptan el hijo.

Lo peor es que nadie parece recordar que ella  tenía un niño consigo, la policía cree que está alucinando y Paloma queda a merced de un total extraño llamado Patrick (Gines García Millán) que es el único que (sospechosamente) recuerda al niño. ¿Qué hace Paloma?  Se encama con este desconocido. ¿Querrá agradecerle? ¿No se aguantará la calentura? Que el sexo fuera más importante que su miedo ante esta situación tan rara, y la preocupación por el hijo perdido, me dejaron claro que esta serie era imprevisible e inverosímil.

El ultimo especial giró en torno al retorno de dos personajes icónicos de la serie:  Ana Rivas (Marina San José, hija de Ana Belén y Víctor Manuel) y Teresa García (Carlota Olcina), su cuñada y amante. El romance Ana-Teresa sigue siendo considerado uno de los mejores ejemplos de amor lésbico en la televisión española. Sin embargo, esta historia pudo haber ocurrido en cualquier país (donde no existiera el divorcio) en esa época.

Importante en la trama a partir de la cuarta temporada son los Almacenes Rivas establecidos en un costado de la Plaza de los Frutos. Los manejan Ramon Rivas (Manuel Bandera) y su madrastra Encarnación (Cristina de Inza). Las cosas cambian cuando llega Ana, la única hija de Ramon, y la heredera de toda su fortuna. Ana ha estado estudiando y preparándose para ocupar su puesto en el negocio familiar.

Aunque ingenua y romántica, Ana tiene claro que ser mujer no le impide ser empresaria. Mientras su madre Marta (Cara Sanchis) se emociona porque Doña Carmen Polo visitará su bazar de caridad, Ana quiere saber cómo se sienten sus empleados. Para eso se hace pasar por una dependienta más. Así hace amistad con Manuelita (lItzar Miranda) la mujer de Marcelino, y con Teresa, recién llegada la capital.

En esos días anda un asesino en serie asustando al barrio. Se aparece Héctor, Perea (Javier Collado), un inspector de policía a hacer pesquisas en los almacenes. Ana y Teresa le hacen ojitos y él no sabe por cual decidirse. Héctor es chapado a la antigua y pro-Régimen (peleó por el bando nacional y llama al conflicto “La Cruzada”).
Ana y Héctor

Ana se encama con Héctor, Teresa se entera. Teresa y Manolita se enteran de que su amiga Ana es en realidad su patrona. Ana se entera que Encarnación es su verdadera madre, ya que tuvo amores con su hijastro. ¡Ayy ahora si se viven Tiempos Revueltos!

Las cosas se aclaran, a pesar de que las amigas intercambian fogoso beso que las deja muy confusas. Teresa lo arregla acostándose con Héctor y casándose con él. Ana se hace novia de Alfonso (Alex García), el hermano de Teresa. Sus padres mueren en un crucero. Ana es ahora dueña de los almacenes (no recuerdo que pasó con Encarnación). Teresa espera un bebé. Alfonso, un aspirante a boxeador, se casa con la millonaria, pero es un patán que no soporta la superioridad de su mujer en todo. La humilla, la golpea, hasta la viola.
Ana y Alfonso

Teresa pierde él bebe. Alfonso muere en un accidente, pero ha dejado embarazada a su mujer. Ya es imposible para las cuñadas negar que se gustan, que su amistad es amor y deseo físico. ¿Pero y Héctor? ¿Y el bebé? Ana se pone a beber, se acuesta con un gigolo, fuma como carretonera. Finalmente, hasta Héctor se da cuenta de lo que pasa y noblemente permite que Teresa se marche con Ana y él bebé, Alejandro, a vivir su amor en Santander.

El ultimo especial “La muerte a la escena” trae a la pareja de regreso a Madrid justo cuando Héctor cree renovar su vida junto a Asunción (Nadia de Santiago). Teresa decide darle un regalo, un certificado de defunción falso que la acredita como muerta. Antes sus tumbas, Ana y Teresa se despiden de Héctor quien ahora es libre para casarse de nuevo. Pero esperen que esta fábula tiene moraleja.

 En “Amar es para siempre” la resurrección de los tiempos revueltos en Antena 3 vemos a Asún y Héctor casados, con un hijo, y al frente de una agencia de detectives. Para la segunda temporada, Héctor lee en un periódico que Ana que vivía en la Argentina, ha muerto en un incendio en un hotel de Lisboa junto a su hijo. Teresa, malherida, es llevada un hospital y ahí da su nombre de soltera (o peor de casada). ¡Qué horror, Héctor va a ser acusado de bigamia!

Asún se entera que Héctor le hizo lo que Rochester a jane Eyre, Ayyy. Con justa razón el auditorio gay puso el grito en el cielo. ¿Qué tipo de final era ese para tan linda historia de amor?  Ahora todo se trataba de Héctor y su estatus (hasta el final, Héctor ocultó la orientación sexual de su mujer). Es que esta historia se parecía mucho a la del triángulo de la primera temporada y ahí Andrea moría ejecutada por guerrillera. Conclusión, el adulterio no paga,  menos si ocurre en tiempos revueltos.
Andrea y su puño en alto antes de morir

Entre el Cura y el Marqués
Con “Cuéntame” y” Amar en tiempos revueltos” se dio por bien servida la crónica de vida y sociedad franquista. La Memoria Histórica decidió aplicar el revisionismo  al final de la monarquía. Así nació “La Señora “una belleza de historia que por tres temporadas me tuvo enganchadísima con una historia que lo tenía todo.

Me recordó un poco a “Los Gozos y las Sombras “solo que aquí la acción ocurre en Asturias, pero también es un mundo rural pre Guerra Civil (La acción tiene lugar en los Años 20) y equilibra un retrato/denuncia social con un triángulo romántico tan poderoso y emotivo como el de la trilogía de Torrente Ballester. Antes de ser Sira Quiroga, Adriana Ugarte ya nos había regalado otra interpretación intensa, la de Victoria Márquez, niña bien de provincia. 

Hija de un poderoso hombre de negocios y dueño de minas y astilleros, Victoria es como la princesita de la comarca. Aun así, hace amistad con Ángel, hijo de un pescador. Una amistad que degenera en amor a medida que crecen. Pero Victoria se debe a su clase y se marcha a un internado y Ángel se debe a una promesa del párroco a su madre que le conseguirá un cupo en el seminario. En una época en que la única movilidad social de un campesino estaba en ejercito o iglesia, esta oportunidad no puede ser desperdiciada.

El cuento del cura enamorado (que también aparece en la literatura en Pepita Jiménez, y La Regenta, entre otros) se había vuelto un trope en la ficción de la Memoria Histórica. Ya tuvimos a Eugenio en “Cuéntame que pasó” y al Padrecito Ángel en la primera temporada de “Amar en Tiempos Revueltos”. Ahora se trajeron a Rodolfo Sancho que se estaba convirtiendo en el gran galán de las series de RTVE para interpretar a Ángel.

La primera temporada comienza con Victoria regresando del internado. Se ha convertido en  una chica despampanante y al paso de Ángel le saldrán otros rivales como el oficial Hugo de Viana (Raúl Peña). Ángel, que está a punto de ordenarse, descubre que ama a Victoria, pero ella tiene otro pretendiente que pesa más que los otros, el Marqués de Castro (Roberto Enríquez).

Gonzalo López, Marqués de Castro, es un hombre enigmático de cuyos orígenes nadie sabe y que porta un título gracias a que en España el casarse con una noble hace al marido aristócrata inmediatamente. Gonzalo es un as para los negocios lo que lo lleva a asociarse con Ricardo Márquez, padre de Victoria. Pero cuando este no sigue sus planes, lo mata.

Cuando Gonzalo descubre que su cuñada es la culpable de la muerte de su hijo y de su esposa, la empuja al suicidio. Cuando Pablo, hermano de Victoria, se hace cargo de las empresas de su difunto padre, Gonzalo convence a Victoria que vete al hermano y se haga cargo de los negocios ella. Solo que Victoria es una mujer inteligente, justa y enérgica. Se hace cargo de todo, pero el bienestar de sus mineros y obreros es lo primero.

Victoria y Ángel siguen de romance. Gonzalo usa al hermano anarquista del seminarista para chantajearlo y obligarlo a ordenarse sacerdote. Igual, Ángel y Victoria se dan su rico revolcón. Un incendio casi cobra la vida de la madre de Ángel. Este,  lleno de remordimientos creyendo que ha sido un castigo divino, no se presenta en la iglesia para interrumpir la boda de Gonzalo y Victoria.

La segunda temporada iba camino de ser una sarta de cliché con Victoria rehusándose a ser mujer de Gonzalo, con este encerrándola y portadose peor que El Celoso Extremeño, cuando El Marqués muy listo cambia de tácticas. Arriesga su vida por su mujer, compensa a los mineros, hasta saca a Ángel de la cárcel. Llena de agradecimiento, Victoria le da su noche de amor y varias noches mas.

Aun así, un año después Victoria decide huir con Ángel, pero un mareo le impide reunirse con el cura quien mata a un asesino que le ha mandado Gonzalo y ayudado por su verdadero padre (El Párroco Don Enrique) huye de España. La Tercera y última temporada fue la mejor.

 Tras cinco años de ausencia, Ángel, convertido en legado papal regresa al pueblo. Se encuentra que La Señora Marquesa de Castro, tiene una hija, Aurorita.  Gonzalo es el único mamerto que cree que la niña es hija del cura y no la quiere.

Pasan muchas cosas, pero la más importante es la revelación de la verdadera identidad del marqués de Castro. Resulta que era un gañan, un mozo de taberna que mató al patrón y robó su identidad. Ahora la viuda del asesinado aparece y chantajea a Gonzalo. Victoria descubre la verdad. Apiadada del padre de su hija, le confiesa que nunca lo engañó. Aurora es hija del Marqués.

Gonzalo huye ayudado por Victoria. Pero La Señora es gravemente herida en un derrumbe de la mina y muere en brazos de Ángel que ya colgaba los hábitos por ella. ¡Qué final tan triste! Peor aún, la “viuda” del Marqués quería quedarse on la fortuna y con Aurora. ¡Ay que horror!

“La Señora” fue una serie como D-s manda, bien hecha, bien actuada. Gonzalo era un villanazo, pero caía bien, se le admiraba…a ratos. Lo bueno es que la serie era histórica. Los abusos patronales, el cacicazgo, el auge del anarquismo, la dictadura de Primo de Rivera, la Guerra de África y los movimientos sindicales eran temas constantes, pero como trasfondo. El personaje de Encarna, una obrera que llega a ser cuñada de Victoria, era la gran representante de las ideas revolucionarias, tan revolucionaria que da asilo al asesino del padre de su hijo y hasta se acuesta con él.

La Republica Censurada
Se habló mucho de que habría una secuela de “La Señora”.  Y eso se creyó seria “14 de abril: La República” pero, aunque se incorporaron personajes antiguos como Hugo de Viana, ahora convertido en el ejemplo del militar antirrepublicano, la odiosa de Encarna y el pesado de Ventura, la serie sigue por otros caminos. Eso a pesar de que su primer capítulo gira entorno a la exhumación del cadáver de “Ramiro Villaseca” ósea de Gonzalo.
Los protagonistas de la censurada República

Yo me harté de ver la serie y la dejé, pero ahora me entero de que en algún momento Ángel, quien está criando a Aurora, llega a Madrid en busca de Gonzalo. Hay un encuentro entre los tres hombres que amaron a Victoria: Gonzalo, Ángel y Hugo. El ex Marqués muere a manos de este último. Antes se entera de que provocó la muerte de Victoria y que Aurora crecerá creyéndose hija de Ángel.

Pero “La República” se ha hecho famosa por otro motivo. La segunda parte aun después de anunciada nunca vio la luz. No sorprendió a muchos puesto que sus ratings eran  bajos para un programa nocturno. Ahora, han salido diciendo que el gobierno de Rajoy impidió su salida al aire, que fue censurada. Con ese rotulo de serie proscrita, la Segunda Temporada de “La República” debutaba por fin en noviembre del 2018 y ¡oh sorpresa! nunca superó los 8 puntos de rating. ¿Tal vez fue censurada por mala?

Ava Gardner a la española
Entretanto Movistar se ha puesto a hacer series propias y entre ellas un par de dramas de época que discutiré en otro post. La que tiene cupo aquí es la estrambótica “Arde Madrid”. La premisa era genial, la vida de Ava Gardner (y amigos) en el tiempo en que la diva vivió en Madrid (1961). Además, decidieron enfocarla desde un punto de vista totalmente diferente, del de la criada de la actriz que es una infiltrada de los servicios de inteligencia franquista.
Ava Gardner cuando vivia en España

Ni Debbie Mazar se parece a Ava ni Rebeca Lutu se parece a Marisol

La idea de ver el shock cultural que tiene lugar cuando una solterona católica y reprimida es expuesta a un estilo de vida desinhibido como el que llevaba Ava era tremendamente novedoso pero la producción cometió varios gafes. Primero el convertirla en comedia, hay que tener mucha experiencia y juicio para convertir un tiempo revuelto en algo cómico y aquí no los tuvieron. Como es de solo media hora cada capítulo quedaba a nivel de sitcom, incapaz de ofrecer una visión histórica ni de esa España ni de la vida de Ava Gardner que no pasaba de ser una caricatura



¿Luego a quien se le ocurre que en la misma serie donde sé afea a una guapa como Inma Cuesta se traigan a una fea como Debbie Mazar para encarnar a una de las mujeres más bellas del cine? Para colmo, grabaron la serie en blanco y negro. ¿En qué cabeza cabe? Si la idea era mostrar lujo, belleza, excesos, todo en contraste con la realidad gris y cotidiana del mundo exterior.  Además, devienen en ese discurso que pasa por feminismo de que el mayor logro de una mujer (y parafraseo a los productores) es no ser “sexualmente analfabeta”.
Inma Cuesta haciendo de fea y Debbie Mazar haciendo de guapa

 Por suerte, esta serie solo pueden verla los subscritores de Movistar, aunque la publicidad te la vende como si fuera material de Emmy. La serie ya se ha ganado tres premios, pero si le regalaban galardones a “Águila Roja”… yo ya desconfío mucho de los premios españoles. Curiosamente, ha sido en mayo recién que han anunciado que no habrá segunda temporada “Paco León (actor y productor) ha dicho que serie “los ha desgastado” a él y a su socia Ana R. Costa.

Cuando Me Too se Convierte en la Nueva Memoria Histórica
Aun recuperándose de la censura, RTVE volvió a la carga con otra serie de época. Esta vez se eligió un área histórica neutral: 1913-1916, pero el enfoque también debería ser revolucionario: los derechos de la mujer. No es coincidencia que” Seis Hermanas” debute en el 2015, el año en que nace el movimiento MeToo.

La historia es muy original. Tras la muerte de un poderoso empresario, sus hijas se dan cuenta que, debido a leyes y prejuicios de la época, no podrán manejar los negocios del padre. Como solución, ocultan la muerte de su progenitor, fingen que se ha ido de viaje y así se hacen cargo de los negocios. Las seis hermanas corresponden a diferentes tipos de mujer y cada una es dotada de una personalidad definida.  Tenemos a la aristócrata adultera; a la ambiciosa que se debate entre dos hombres;  la empresaria nata; la artista que quiere cantar en público; la maestra con conciencia social que descubre que es gay; y la niña mimada.

TVE intentó algo novel, lanzar “Seis Hermanas “en primetime. Fracaso total, el futbol se la comió. Hubo que bajarla a la sobremesa donde fue vencida por otro producto de época, “El Secreto de Puente Viejo”. Aunque “Seis Hermanas” tenía un precioso vestuario, sus intenciones de ser la “Downton Abbey” española quedaron truncas. Las pobres actuaciones y los diálogos miserables no permitieron nunca que los personajes fueran multidimensionales o transmitieran emociones que atraparan al público. Después de dos temporadas, cerró sin haber alcanzado cifras de dos dígitos.

RTVE no escarmentó. Querían aprovechar el auge del Me Too. Querían aprovechar el agitamiento social provocado por el crimen de la Manada. Pero en vez de hacer una serie moderna que tocase temas de actualidad, tuvieron la idea peregrina de trasladar conflictos presentes a un espacio de provincia de los Años 20. 

No voy a comentar más de lo que hice en mis reseñas de la Primera Temporada de “La Otra Mirada”. La obsesión por el presentismo los llevó a pasarse por la cola las leyes de la época y arruinar a personajes históricos como Maria de Maeztu y su obra. Como dijo una fan en ese tiempo las mujeres tenían problemas, “pero no como los muestra la serie”.

La gran ironía es que “La Otra Mirada” que nunca superó el 10% de audiencia ameritó una segunda etapa. A pesar de que esta vez se intentó hacerle un poco de propaganda y comenzó con un 10% de audiencia, al sexto capitulo ha bajado al 8%. Ni el regreso de una Angela embarazada (tal vez para compensar el aborto intencional de Flavia) ha evitado la fuga de espectadores. Ahora que ha acabado salen diciendo que era “una serie al servicio público”. WTF? El único servicio público que puede tener un drama de época es ayudar a maestros de historia.

Es que la serie ha fracasado en todos los frentes donde ha intentado batirse: en el cuento de misterio, en los amores lésbicos de Angela y Paula y en un feminismo que no cuadra porque es anacrónico. Triste, porque fue una época de batallas e intentos de superación de la mujer española que merecían ser recordados.
Ni en mi época se permitia a una maestra , por muy casada, lucir panza de embarazada

Muy diferentes han sido los enfoques de esa era en otras productoras. Por ejemplo, Bambú quien ya traía éxitos de época como “Gran Hotel” y “Velvet” (que discutiremos con la formula del espacio claustrofóbico) le apostó a una serie en los Locos 20, con mujeres protagonistas, con vestuarios esplendorosos y con mucho romance. Solo, y he aquí la novedad, “Tiempos de Guerra” trataba todo esto en un marco, ni siquiera trasfondo, totalmente masculino, la experiencia bélica.

Es cierto que este homenaje a las “Damas Enfermeras” fue un culebrón total, muy parecido al “The Crimson Field” de la BBC, lleno de clichés y situaciones inverosímiles: las rivales oportunamente mueren al final; Julia ha luchado tanto para ir a buscar a su hombre al África y acaba enamorándose de otro, etc.
Julia fue a Africa por Andrés y lo dejó por Fidel. 

Lo bueno de “Tiempos de Guerra”—que sigue cosechando un público internacional vía Netflix,—es que cumple con los tres  requisitos necesarios de la buena ficción histórica: personajes ficticios redondos y queribles (sobre todo aquí en el personaje de Magdalena);  lección de historia hasta ahora desconocida para el espectador (todos corrimos a la Wikipedia a ver qué era eso de la Guerra del Rif); y  el rescate personajes históricos humanizándolos, aquí eso ocurrió con la Reina Victoria Eugenia y con el maravilloso retrato que Alicia Borrachero hizo de La Duquesa de la Victoria.

Y yo creo que con eso se cierra el tiempo de la Memoria Histórica. En cambio, otros momentos de la historia peninsular si han sido recordados y con mucha gloria y eso veremos la próxima semana.

ADDENDUM: Yo creo que el problema de la memoria histórica y su revisionismo es que cae en maniqueísmos y revisionismo partisano. Ni hablar de la abundancia de personajes unidimensionales. La salvación seria usar una base literaria fuerte que es lo que ha funcionado en el pasado. Por ejemplo, adaptar una trilogía como la que inicia con Los Cipreses Creen en Dios de Jacinto Gironella. Ya oigo alaridos de “libro fascista” pero no lo es. Es menos tremendista que Madrid: de corte a checa de Agustín de Fox y menos maniqueo que La enfermera de Brunete. Además, cubre los últimos años de la Republica, la Guerra Civil y la posguerra y tiene lugar en Cataluña.

Por otro lado, también se puede apelar a libros de historia. Ya que tanto gusta el rufián de Paul Preston, se podría dramatizar su Doves of Spain (Palomas de Guerra) : cuatro biografías de mujeres involucradas en la Guerra Civil, dos de cada bando, y dos de ellas extranjeras.


Otro proyecto que sueño con ver en pantalla, pero creo que mejor quedaría en manos extranjeras es Hotel Florida de Amanda Vaill. La historia de tres parejas que se pasaron la Guerra de España en el Hotel Florida en Madrid: Arturo Barea y quien sería su esposa, llse Kulcsar; Robert Capa y Gerda Taro; y Ernest  Hemingway y Martha Gellhorn. Ciertamente estaría mucho mejor que la hedionda película de la HBO “Hemingway and Gellhorn”.


domingo, 9 de febrero de 2014

El Tiempo entre Costuras: una grata sorpresa del 2013



Cuanto más me adentro en la temporada televisiva del 2014, o cuando miro retrospectivamente a la del 2013, más me convenzo que hay un nivel de mediocridad que afecta a los guiones televisivos. Por eso es un gusto recordar lo mejor del año que se fue (“Ray Donovan”, “Masters of Sex” y “Sleepy Hollow”) o cuando me encuentro con un producto extranjero que cumple con los requisitos que la televisión gringa parece haber olvidado. Me refiero a la adaptación del bestseller de María Dueñas El tiempo entre costuras.

Confieso que no he leído esta novela que en los últimos años ha ocupado los lugares más altos de la lista de los más vendidos (y no solo en España). Adoro el mundo de la moda, adoro a moda de los 30’s y 40’s (y la música, y el cine y la historia, etc.). Me encantan las historias de espionaje  de la Segunda Guerra Mundial, pero aunque la sinopsis me parecía muy interesante., tenía mis reparos.

La literatura, cine y televisión española llevan más de una década al servicio de la famosa “memoria histórica” que yo apodo la “memoria histérica” porque es desaforadamente propagandista. Incluso libros de orientación de Derechas (La enfermera de Brunete, La primera en peligro de la libertad) no pueden evitar caer en el discurso partidista y panfletario. Por eso tanteé el terreno antes de comprar el libro de la Sra. Dueñas.


Mi ex pareja me lo resumió sucintamente: “un libro presuntuoso”. Con eso lo dejé de lado, aparte que andaba medio envidiosilla. Vi una entrevista en que Doña María se vanagloriaba de haber publicado su libro a menos de un año de haberlo escrito. Con eso me convencí que la novelita debía tener todo para satisfacer el gusto de los devotos de la “memoria histérica”. Aun así me hizo ilusión cuando Antena 3 anunció que la adaptaba a formato de miniserie. El hecho de que la protagonista fuera Adriana Ugarte, mi adorada Victoria de “La Señora”, jugó su papel en mi interés.

El caso es que “El Tiempo entre Costuras” se demoró en llegar a la pantalla. Debutó en España en octubre del 2013, y la señal internacional de Antena 3 nos la trajo este enero del 2014. Pero es que la serie es como un modelo de Sira Quiroga, la protagonista, tiene que hacerse esperar y vale la pena esperarlo. Lo mismo ocurrió con el primer capítulo, que no me gustó nada, pero me enganchó al final y de ahí no me ha soltado.

Felicito a María Dueñas por eludir las trampas de la “Memoria histérica”. Inicialmente pensé que situar su novela en Marruecos era una forma de escabullirse de ese tema, pero descubrí que las razones se debían a que quería escribir sobre el Tetuán de sus padres y abuelos, y también incluir al personaje de Rosalinda Fox. Aun así, la obra no cae nunca en partidismo político.

La verdadera Rosalinda Powell Fox

Hannah New como Rosalinda (laverdad.es)


La historia comienza en el Madrid de 1934. Sira Quiroga es la hija de Dolores, una humilde costurera y madre soltera. Sira tiene también habilidad para la aguja, pero le llega un novio con aspiraciones que cree que para superarse, ella debe estudiar secretariado. La novia tiene tantos problemas con el teclado como Servidora. Termina encamándose con el gerente de la tienda de maquinas de escribir y rompiendo su compromiso. El tal Ramiro, se nota a la legua que es una fichita, pero Sira le cree el cuento por la cara bonita y se va a vivir con él.

Ramiro y Sira (ademagazine.com)


Es por entonces que el padre de Sira, un señor principal, da señales de vida. Manda venir a Sira y a Dolores a su casa y les hace entrega de una fuerte cantidad, más el contenido de un joyero. Parece que es un visionario y se percata que España va camino a una guerra civil. Quiere que Sira y su madre se pongan a salvo.

La mamá de Sira le entrega toda esa fortuna a su hija y ésta, pasándose de boba, se la da a Ramirito. Al Ramiro se le ocurre que deben irse al Marruecos español y poner una escuela de secretariado. Si, porque los moros se mueren por aprender mecanografía. La encandilada Sira lo sigue a Tánger donde (y a sus costillas) Ramiro se la pasa en juergas, comiendo, bebiendo, jugando y coqueteando con otras féminas.

Ramiro de jarana (antena3.com)


Sira comienza a sentirse mal, con vómitos, mareos y ya no tolera la comida. El Ramiro sale más listo que ella, se da cuenta que a su mujer le crece la tripa así que empaca el dinero del suegro y huye de Marruecos, dejando atrás acreedores por doquier y una compungida carta. Sira hace su maleta y huye a Tetuán, pero en el bus le viene una hemorragia. Fue la primera vez, en  una hora de bufar ante la tele,  que el personaje me dio lastima.


Para cuando Sira regresa al mundo de los vivos, está en un hospital de Tetuán, sin hijo, pero encadenada a su cama. Se le aparece Palomares, un individuo bien pesado que por suerte ni corta ni pincha aunque se da muchas ínfulas por ser policía. Palomares acusa a Sira de ser una ratera, pero lo interrumpe su superior, el comisario Claudio Vásquez.

Palomares y Vasquez (teinteresa.com)


Vásquez es un personaje que me encanta. Su intérprete, Francesc Garrido, ha dicho que es ambiguo, que no se sabe si es bueno o malo. Lo cierto es que se convierte en el hado padrino de Sira (en el fondo creo que está enamorado de ella). Le cuenta que su madrastra y hermanastros la han acusado de robarse las joyas familiares. No hay manera de arreglar eso porque ha ocurrido el Alzamiento y España está en guerra. El le cree a Sira porque leyó la carta de despedida de Ramiro. Le consigue una prorroga de un año para que pague su cuenta del hotel. Por ahora no podrá dejar Tetuán y él la estará vigilando, pero como Sira no tiene un centavo, Vásquez la lleva a la pensión de Candelaria a vivir de gratis.



Candelaria (Maricarmen González) es otro personaje maravilloso, la esencia de lo mejor del pueblo andaluz, llena de sabiduría y sentimientos maternales que derrama sobre Sira que anda en la etapa de llorar por los rincones como La Zarzamora de la copla. Entretanto conocemos a los huéspedes de Candelaria, que representan a las dos Españas: La Roja y La Franquista. Se entretienen lanzándose insultos por sobre la mesa a la hora de las comidas.

Sira y las damas de la pensión.


Por fin, Sira sale de su letargo y se pone a hacerles vestidos a las señoras dela pensión. Ahí descubre que es un  hada con la aguja. También descubre que un huésped hace pasaportes falsos. Sira quiere volver a España con su madre y con coqueterías ya está por conseguirse un pasaporte cuando llega Palomares y arresta al falsificador. Registrando su cuarto, Candelaria y Sira encuentran un arsenal de revólveres. Y aquí viene uno de los episodios más entretenidos de la historia.

Estas dos señoras ingenuas se van al bajo mundo marroquí a traficar con amas. Lo curioso es que consiguen clientes, pero llegada la noche de la entrega, será Sira, disfrazada de mora, la que tendrá que recorrer las desconocidas callejuelas de Tetuán para entregar la mercancía.



Con ese dinero pone una elegantísima casa de modas y comienza a y hacerse un nombre. Aparte que se consigue una corte de protectores. La primera la fiel  Candelaria siempre trayéndole clientas de postín, como las esposas de diplomáticos alemanes, porque pronto Sira descubrirá lo fuerte que es la influencia de la Alemania Nazi en El Protectorado.

El Comisario Vásquez, aunque tiene dudas sobre la procedencia del dinero que costeó la casa de modas, sigue ayudando a Sira, tanto como Jámila, su encantadora criada marroquí. A elos se les agrega Félix un pintor  gay enclosetado, que vive con su madre en el mismo edificio en que está la casa de modas. Es Félix quien se encarga de “desasnar” a Sira enseñándole modales, instruyéndola, e informándola sobre la alta sociedad de Tetuán.

(jamila (teinteresa.es)

Sira y Félix (teinteresa.es)

Pero la ayuda más importante le llega a Sira en la forma de Rosalinda Fox (Hannah New, la Eleanor Guthrie de “Black Sails”), un personaje de la vida real que será la mejor clienta y la mejor amiga de la modista. La historia nunca ha podido probarlo, pero siempre se ha sospechado que la Fox era una espía que trabajó para los ingleses aprovechando su status de amante del General Juan Luis Beigbeder, Alto Comisario del Protectorado.



La serie (y me imagino la novela) pinta un halagüeño retrato de Beigbeder, uno de los mas enigmáticos miembros de la Corte Franquista. Tanto los alemanes como los españoles temen que Rosalinda influya sobre su amante, y éste sobre El Generalísimo, a favor de Inglaterra. Vásquez advierte a Sira que esa amistad no le conviene. Pero Sira está empeñada en traerse a su madre de España y Rosalinda puede ayudarla.

Beigbeder y Rosalinda

Es La Fox quien la pone en contacto con un corresponsal de guerra británico llamado Marcus Logan (Pete Vives). A pesar de que Vásquez mantiene bajo vigilancia al periodista, que parece estar mas interesado en recaudar información de lo que debería, Sira sigue en contacto con Logan porque puede ayudarla, porque está bien bonito (un poco como Jude Lowe pero mas alto) y termina sin proponérselo, espiando para el.

Sira y Marcus (stylelovely.com)


La serie lo tiene todo: buenas actuaciones, una escenografía espectacular mas fílmica que televisiva, suspenso, intriga y personajes que caen bien sin ser cursis o unidimensionales. El vestuario es divino, la historia equilibra muy bien la importancia de la moda aun en momentos de crisis política, pero también muestra como la moda puede se reclutada para una causa. Es su posición como la mejor modista de Tetuán la que pone a Sira en contacto con gente importante, peligrosa, pero también llena de información.

Sira es un personaje que, al menos en la serie, evoluciona. Es muy valiente, aprende a cuidarse sin endurecerse, es buena amiga de sus amigos y tiene el don de atraer a la gente. No solo porque es bonita sino porque además sabe arreglarse y, gracias a Félix, ha aprendido a desenvolverse en un mundo que no es el suyo. A mi parecer  es una heroína ideal, y no quiero leer la novela para saber si tendrá un triste fin o  si Marcus no será el hombre de su vida. Lo que si sé es que la novela cubre las actividades de Sira durante la Segunda Guerra Mundial, y como recién estamos en el cuarto episodio (son diez) y en 1937, faltan bastantes aventuras por ver.

La serie que ha tenido alta sintonía, ha impresionado al mundo al otro lado del Atlántico, donde se la compara con “Downton Abbey”. Tanto es el interés en ella que los norteamericanos planean hace su propia versión que llamarán “Time in Between”. ¿Les quedará tan exquisita?


Para quien tiene Antena 3, la señal Internacional la está ofreciendo todos los domingos por la noche después de “El Homiguero”.