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martes, 23 de enero de 2024

Segunda Temporada de Julia: ¿ Por qué no me sorprende que haya sido cancelada?

 

 


Lo que nos dejó la Primera Temporada, aparte de sus imágenes, aromas y sabores de la clásica gastronomía francesa, fue un grupo de personajes muy pintorescos, liderados por una personalidad luminosa y optimista. En la segunda entrega hay una yuxtaposición entre Julia Child y la vida personal de su entourage. Esta última va anclada a un wokismo desconcertante que no corresponde ni a la gran chef ni a  su tiempo ni espacio. Se abandona el tema de la cocina y más vemos, como notó Gattocito Miroslav, a Paul Child cocinando que a su esposa. Por eso, por triste que sea la noticia, no me sorprende que los ratings hayan bajado motivando a HBO a cancelar la serie.

Iba a hacer un “Verdadero o Falso” para comenzar,  hasta que me di cuenta de que el 80% de los eventos que tienen lugar en la Segunda Temporada nunca ocurrieron. La serie no se beneficia con esas historias falsas que confunden al espectador puesto que no representan una época especifica. Ni siquiera el año en que transcurre la serie corresponde a la cronología del French Chef.

Celos y Sexo en Provenza

Empezamos con un episodio titulado “loupe en croute”. No es que la cocinera nos haga probar carne de lobo. Loupe es como llaman los franceses a la corvina. El Loupe en cuestión aparece cuando La Señora Child lo prueba en un restaurante provenzal acompañada de su colega y rival, Simca. Aunque el personaje de Isabella Rosellini no está impresionado con ese “pescado hervido sin salsa,  encerrado en una cubierta de masa”,  Julia sufre una epifanía ( “es como volver a ser virgen”) y corre a la casa de Simca a probar suerte en la cocina.

                              El Loupe no convence a nadie.



El resultado es asqueroso, ni el devoto Paul se atreve a comerlo. Julia insiste en seguir intentando la receta,  lo que exaspera a la francesa. Entretanto, Jean esposo de Simca, que está convaleciendo de una lesión lumbar (que contrajo mientras tenía sexo con su amante),  observa a Paul cultivar un jardincito de hierbas. Jean, un héroe de la Resistencia, insiste en rememorar sus días de gloria e insta a Paul a examinar su vida. ¿Qué puede exhibir como su mayor logro?  En uno de sus momentos más románticos, Paul le dirá a su mujer que su mayor logro ha ido su matrimonio.

                              Simca ya no entiende a su "hermana". 

Este verano provenzal sirve no únicamente para señalar las diferencias culturales entre franceses y americanos, sino también el miedo de Simca de perder a su socia que en su afán de renovarse la está dejando atrás. Los vientos del cambio serán un tema recurrente en esta temporada. En Boston, Hunter se enfrenta a una verdad incómoda: la programación de la WBGH consiste en un mega show ( The French Chef) en un nido de mediocridad . Se necesita tener otro programa que esté a la altura del show de cocina.

                           Hunter y Duhamel, diplodocos en la Era del Jet

Tarea difícil porque recién a fines de esa década, llegaría la icónica programación infantil (Mr. Rogers y Plaza Sésamo). Programas hoy asociados con la PBS, como Nova, Nature y Masterpiece, vendrían en Los 70. Hunter y Russ Morash intentan encontrar material en la cambiante sociedad estadounidense. Russ va a una fiesta en Harvard donde acaba accidentalmente drogándose con LSD. Dogas, Vietnam, feminismo y muchos cambios tienen al país y a la WBGH en vilo.

Las estresadas amigas de Julia huyen de los cambios siguiéndola a Francia. Judith Jones está harta de ser perro lazarillo de la ingrata Blanche Knopf. Descubrimos que tiene marido, pero lo abandona para refugiarse en Provenza. Alla se encuentra con una desagradable sorpresa. Por andar de la greña, ni Simca ni Julia han hecho nada para avanzar su libro.

                                  Judith regaña a Julia

También llega a la granja James Beard acompañado de Frances (casi no reconocí a Stockard Channing)  una millonaria de Ohio, pero lo ha precedido su toyboy, Sam. Este marroquí es una especie de gigolo bisexual que enloquece las hormonas femeninas en la granja. En su última noche, Simca y Julia hacen un festín para sus invitados a los que se les ha agregado el célebre Jacques Brel que alborota las hormonas de Judith.

                                 Sam coquetea con todas/todos/todes

Al final de la cena, todos están achispados y no saben lo que dicen. A Frances se le ocurre decir que todos (Paul incluido) son unos mantenidos. Paul se marcha de la mesa. Se consuela mostrándole sus fotografías a Sam, pero el marroquí quiere que le muestre otra cosa. James alcanza a ver cuándo su amante acaricia la entrepierna de Paul, pero no como el esposo de Julia rechaza los avances del gigolo.

Sam no se da por vencido y busca a James, pero este lo manda a dormir solo, él prefiere la compañía de Frances. Esto ya parece la Ronda de Strindberg, porque Sam acaba acostándose con la criada Ivette a la que el esposo de Simca planeaba seducir. La única sensata es Judith. Brel le escribe una canción, pero ella recuerda que es casada (el cantante también) y le cierra la puerta de su cuarto.

                                   James prefiere a Frances

Crisis en Boston

Como contraste a esta ingenua orgia, tenemos la fiesta de cumpleaños de Hunter en el set. Es una fiesta artificial porquecomo grita la borracha cuñada del festejado Hunter está a punto de ser despedido. Para mejorar el programa de Julia, Hunter ha traído de Hollywood a Elaine, una gordita judía que trabajó con el legendario Ed Murrow.

Las redondeces de Elaine y su acento yiddish atraen la atención de los niñatos de la WGBH que comienzan a perseguirla y ella a evadir con sutileza. Alice se admira del modo en que Elaine pone a los hombres en fuga. La productora le cuenta su secreto. Viene huyendo de un hombre, su patrón casado que la embarazó,  y acaba de tener un aborto (en ese entonces era ilegal). ¿Qué hace Alice? Va y tiene relaciones sin protección con su novio. Aunque cree estar embarazada, no pasa de falsa alarma.

                             Elaine y Alice se hacen amigas

Por otro lado, Avis ha iniciado un romance con un profesor de Harvard. El muy entusiasmado, pero ella con reparos. No quiere acabar con un viejo, por lo que le huye, yendo a refugiarse en Francia con Julia en Paris y casi arruinándole el weekend romántico que Los Child tenían planeado. Como castigo se ve obligada a pasear a otro viejo, pero uno famoso. ¿Avis de Soto y Jean Paul Sartre?

                             Muy simpático. ¿pero quiero romance con un viejito?

Llevo tres capítulos vistos y no me siento cómoda. La calidez, simpatía y humanidad de la primera temporada parecen haberse esfumado , víctimas de un humor forzado que afecta hasta la calidad histriónica del reparto. Fiona Glascott y Britanny Bradford parecen comediantes amateur en una obra escolar. Son exageradas, poco convincentes,  a ratos ya uno espera que les avienten un pastel en la cara.



Los temas serios se convierten en motivo de mofa. ¿Se imaginan lo que sería para una chica como Alice quedar embarazada en ese entonces? Yo hasta temí que la iban a obligar a abortar. Y les deseo una infección urinaria a todos los que crean que esta puede ser motivo de chiste

El tema de la rivalidad entre franceses y americanos, cansa. Ya parece Emily in Paris. La serie se siente pedante (inclusión del antisemitismo francés que ya tocaré) e ignorante como cuando Alice le explica a Elaine que Julia llama a su red de apoyo “una confederación”. Enseguida se corrige diciendo que la chef se refiere a una hermandad,  ”no a un grupo de traidores”. ¿Cómo se traduciría eso a un público malgache, turco o boliviano porque “confederación” es una palabra/concepto que existe en todos los idiomas y no necesariamente evoca imágenes de la Guerra de Secesión?



Cuando el Woke Reemplazó a la Buena Mesa

Por último, el show era sobre cocina y comida y eso es lo que más extraño: las imágenes gloriosas de las confecciones de Julia Child. La cocina de Simca se veía tan desordenada y sucia que yo no comería nada salido de ahí. El famoso pescado en croute me pareció un platillo insignificante para crear toda una subtrama alrededor de él. Los títulos son deprimentes, el segundo episodio es sobre un pato y nunca vemos al pato, ni vivo ni emplatado. Para colmo de falta de imaginación, se alejan de la cocina francesa y caen en cosas raras (¿grits? ) .



Si en la primera temporada nos la pasamos yendo a excelentes restaurantes con close ups de suculentos platillos, ahora la única vez que Los Child comen en un establecimiento parisino, no solo ocultan el nombre del local también la comida. Para mayor ofensa nos muestran a Alice e Elaine haciendo brainstorming en un diner de barrio cuya mayor contribución son huevos ‘Grasientos”.

Julia también ha caído en la trampa de los malabares cronológicos. En la vida real, la primera temporada del French Chef tuvo lugar en la primavera de 1963. Supuestamente esta temporada correspondería al verano y otoño de 1963. Pues para evitar todos los sucesos históricos de ese convulso año (crisis de Misiles y Asesinato de Kennedy) la han hecho saltarse al 1964. Aun ahí se habla de protestas estudiantiles y de movimientos anti bélicos cuando esto no ocurría antes de 1965. A pesar de estos saltos de tiempo, la bebé de Russ Morash sigue siendo una criatura de brazos.

¿De qué sirve embutir sucesos históricos si están mal ubicados? La entrevista de Life fue el ’66. Julia Child visitó la Casa Blanca en 1968.  Estos errores llegan hasta los críticos. En una reseña (no ofenderé diciendo el nombre, pero es un sitio dedicado a la televisión) quien escribe cree que el Proyecto Manhattan tuvo lugar en los 60 (¡!!) Parece que Oppenheimer no sirvió de mucho para enseñar historia. En otro sitio no saben quién era Jacques Brel. Realmente lo siento por el equipo de Daniel Goldfarb. Se da un trabajo para describir (y degradar) la cultura francesa de Los 60, pero el público no aprende nada.

                                 Alice y Julia en La Casa Blanca

Contenido Violento o Gory: Para mí lo más violento y Gory es la ausencia de la comida en un programa que giraba en torno a ese tema. Lo segundo es la batalla de los sexos que supera a la comedia. Todos los hombres (solo Paul se salva) son niños grandes molestos de que las mujeres los sobrepasan. En cuanto, a las mujeres,  las han convertido en enemigas de su sexo. Son posesivas, egoístas, envidiosas y hasta celosas de sus mejores amigas. Para mí eso es violencia sexual, misandria y sexismo.

Contenido Sexual y Desnudos: Aunque el sexo se ha vuelto un tema constante que supera la comida, sigue siendo un programa familiar. Me hizo reír que Sartre invite a Avis a un menage a trois con Beauvoir, cuando la autora del Tercer Sexo sufría de efebofilia y le gustaban las jovencitas.


                             Sartre y Avis, el romance que nunca ocurrió

Factor Feminista: Aunque hay muchas conversaciones entre mujeres, y muchas ideas para programas femeninos donde se hablen de temas tabúes, siento que hay más énfasis en romances, sexo y rivalidades de cocineras que en sororidad. Ah, pero ahí le traen a Albert Duhamel lo que será su canto del cisne.



 1964 fue el año que comenzó a filmarse el superventas Sex and the Single Girl. Para ver si “Duke” se pone a la altura de los tempos, invitan a la autora, la exuberante Helen Gurley Brown quien humilla al viejo catedrático dejándolo como un dinosaurio reprimido.

                       "Duke"a punto de ser aplastado por La Chica Cosmo

La serie nos dice que el libro de La Brown cambió las opciones femeninas ya que demostró que si una mujer podía ser económicamente autovalente también podía gozar de independencia sexual. Sin embargo, como comentan Elaine y Alice, el libro no advierte de los peligros de la libertad sexual como embarazos y enfermedades venéreas.  

En general, la serie esta temporada nos deja un mal sabor mitutero muy contradictorio. Muchas generalizaciones de “lo malos que son los hombres” cuando la misma Avis nos dice que ni su difunto esposo ni Paul Child son malos. Alice pone cara de “bitch at rest” cuando a Russ si le dan la oportunidad de entrevistarse con el Presidente Johnson.  ¿Se olvida que fue ella la que prefirió llevarse a Russ a Washington, despreciando a Elaine? Mucho hablan del apoyo que debe existir entre mujeres, pero cuando pueden son bien puercas entre ellas mismas.

Factor Diversidad: Comencemos con la sexual. Vuelve James Beard y ahora trae toyboy . Sam es afro-francés. En Boston seguimos viendo a la afroamericana Alice, a su novio y a su mamá. En La Casa Blanca, Julia y Alice conocen a Zephyr Wright, la eminence gris de la cocina de Los Johnson.



En el verano francés aparece un episodio incomodo e ininteligible. Los Child,  ya en Paris,  buscan a antiguos amigos para cenar con ellos. Paul recuerda con nostalgia su trabajo a fines de Los 40 cuando estaba encargado de ayudar a sobrevivientes del Holocausto a reinstalarse y recobrar lo requisado por alemanes y franceses. Sus interlocutores demuestran escepticismo ante lo que Paul cree fue su gran hazaña.



Esto motiva a Paul a buscar a Los Bloch porque está seguro de que ayudó a reconstruir sus vidas. Descubre que se fueron a Israel empujados por el antisemitismo galo. Solo queda un sobrino que para sobrevivir se ha convertido a catolicismo. Las obras de arte robadas ahora están en un museo público.



Aunque nada de lo descrito es falso, me parece un poco arrogante de parte de los americanos sentirse superiores a los franceses en ese tema. Sobre todo, en estos momentos en que la judeofobia ha alcanzado su punto más alto en los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

Julia pierde también una buena oportunidad de expandir su diversidad al ángulo de los minusválidos con el triste descenso de Blanche a la ceguera. Aunque en la vida real,  Blanche, debido a su vanidad que la llevaba a ocultar su mal, era insoportable, se esperaría que el espíritu tan inclusivo, compasivo y diverso de HBO se manifestara describiéndola sin tanto veneno.



Dejo para el final las insinuaciones de que “Polski” ,que se la pasa en la cama con su señora y rechazó finamente el acoso de Sam, era gay. Es posible que el esposo de Julia Child en su vida aventurera antes de casarse haya tenido alguna experiencia con una pareja de su mismo sexo, pero de ahí a convertirlo en icono gay hay un largo trecho. Las dudas surgieron durante La Era McCarthy y se creyó por mucho tiempo que Paul Child fue despedido del servicio diplomático debido a tendencias comunistas y homosexuales, ninguno de esos cargos ha sido comprobado.

En Julie and Julia vemos que al interrogar a Paul le preguntan si tuvo sexo con un hombre. Para los que vimos Fellow Travelers, sabemos que era una pregunta estándar para los sospechosos sobre todo si eran solteros o, como el esposo de Julia, se habían casado ya maduros. Antes de Julia, Paul tuvo una larga convivencia con una mujer, Edith Kennedy,  que acabó con la muerte de ella. En la Primera Temporada lo vimos encontrándose con la que él consideraba su hijastra en San Francisco. La última palabra la tiene David Hyde-Pearce quien da vida a Paul.

Ohhh y una gran queja de reseñadores y público, Julia Child era muy alta y de estructura ósea grande, pero no era gorda. De hecho, era muy atlética. En esta temporada Sarah Lancashire siempre está a punto de romper sus zippers y hacer saltar botones. No solo la hacen hablar siempre como si estuviera al borde del llanto y encoger los ojos como si necesitase bifocales, más encima la hicieron subir de peso. Para que no se vea mal, han hecho engordar a Alice y han traído una gordita para dar vida a Elaine. La únicas que no suben una libra son Judith y Avis y eso que tragan como gansos.

                                 Julia Child no era talla XXX


En esta temporada hemos visto que Julia se lleva mejor con los hombres que las mujeres. Me temo que yo soy así también, pero no me gustó como trató a Elaine, y si quiero buscarle la quinta pata al gato, vería como curioso que las mujeres con las que peores encontronazos ha tenido Julia son judías: Blanche Knopf, Betty Friedan y ahora Elaine que por suerte no existió.

 

lunes, 16 de mayo de 2022

Julia: La Magia Detrás de una Persona y de su Cocina (I)

 


Hace rato que deseaba ver una serie Feel Good y la encontré en Julia, la biopia de Julia Child que estrenó el 31 de marzo en HBO. Los que vimos Julie and Julia reconocemos factores comunes entre ambas producciones:  la personalidad bullente de la gran chef y el tema perpetuo de las propiedades mágico-terapéuticas de la comida.  Agreguémosle el fascinante tópico de las dinámicas de un buen matrimonio y ya nos sentimos atraídos por la serie como si tuviese un aroma a hierbas de Provenza tan usadas por Mrs. Child en su cocina. Pero la serie nos trae datos novedosos,  desde el nacimiento de la televisión pública en USA, de cómo Julia Child fue parte del fenómeno cultural que sigue siendo la PBS,  hasta contradiciendo a Betty Friedan la forma en que la cocinera promovió un nuevo tipo de feminismo o una nueva vía de empoderamiento de la mujer.

Sabemos tanto de ella que la HBO ha corrido un riesgo laborando alrededor de un icono reconocible por generaciones de norteamericanos y gourmets de todo el mundo. Julia Child falleció en este siglo, pero su carrera de chef abarcó casi 50 años. Su presencia sigue viva en canales de televisión dedicados nada más que a sus programas,  media docena de libros sobre ella y media docena de libros de cocina, algunos llenos de datos biográficos. Aparte de su biografía, legó sus diarios y correspondencia a los Biblioteca del Congreso (algo similar hizo su marido).   

Digamos que sobre Julia Child no se puede mentir, todo lo que muestre la ficción es cotejable con el vasto material biográfico que la rodea. Eso hace a la serie muy refrescante cuando se adhiere a la verdad,  y muy irritante cuando, sin motivo aparente, cambia personalidades y eventos.

                    Primer programa del French Chef (1963)

La producción de la HBO ha elegido un ángulo diferente al que tomó Nora Ephron en su Julie and Julia. En ese filme, recorrimos la carrera de Julia desde su encuentro con la cocina francesa , viviendo en Paris en Los 50, con su marido diplomático , hasta la publicación de su libro seminal.



En Julia, seguimos el progreso de la cocinera desde la publicación de su libro, estando ella y su marido en Noruega, hasta su retiro en Massachusetts y el evento que la saca de su confort zone para convertirla en una celebridad televisiva. Antes de internarnos en esa aventura sería interesante ver el origen de Julia Child, ¿quién era antes de conseguir ese marido perfecto y de probar un Lenguado Meunier, el detonador de su carrera como Gourmand y Gourmet?

Entre Big John y Paul Child

Como venenosamente dice Emily Heil en The Washington Post, Julia Child venía de “riqueza y privilegio”. Dos palabrejas que hoy invitan a una cancelación inmediata de quien posee esos atributos. El padre de Julia,  se llamaba John McNeill. Hasta sus hijos usaban su apodo de “Big John” y aunque nos lo muestran como un ranchero ricachón y ordinario (le pone hielo al vino tinto) era un graduado de Princeton. En pocas palabras, era de clase patricia y era un caballero. La madre de Julia era Caro Weston, una rica heredera cuyo padre había sido gobernador de Massachusetts. Julia nació en California, en 1912, siendo la mayor de tres hermanos.

                           Los McNeill en Pasadena. Julia está apoyada en Big John

Nada en su infancia o adolescencia indicaba que sería una gran cocinera. Más interesada en los deportes, que, en cosas domésticas, Julia tenía conciencia que su desmesurada altura la hacía diferente a las demás chicas. Debido a eso comenzó a cultivar un gran sentido del humor y un optimismo inquebrantable. Como menciona su padre en la serie, era siempre la payasa del grupo. Eso no quita que fuese en otros aspectosy a pesar de su boquita de alcantarilla,una dama refinada. Cuando en la serie, el padre le exige que se comporte como una dama ella le responde ‘”soy una dama, Papá, solo que no soy lo que tu defines como tal”. Ese podría ser el tema de la serie. La originalidad de Julia Child, que nunca fue como las demás mujeres,  por eso fue una pionera en muchas cosas e inclusive su tipo de feminismo era sui generis.

Graduada de Smith, con una licenciatura en historia, por algunos años Julia se desempeñó en áreas de publicidad. Entrados los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, Julia quiso alistarse en el ejército, pero otra vez su altura le jugó una mala pasada. Acabó como archivista y secretaria en la OSS, la oficina de operaciones encubiertas que precedería a la CIA. No se sabe mucho del trabajo de la Señora Child en la OSS, pero se sabe que en su estadía en el Lejano Oriente (Ceylán y China) manejó archivos Top Secret y que creó un repelente para tiburones todavía en uso.

                     Una de las muchas fotos que Paul tomó de su mujer  cuando recien se conocieron

Mas importante, fue que en esa etapa (en lo que es hoy Sri Lanka)  conoció a Paul Child. Veintiún años mayor que Julia, Child había llevado una vida fascinante. Un autodidacta sin título universitario había recorrido el mundo en la marina mercante y vivido en Paris por muchos años, durante los cuales se había desempeñado como maestro de inglés y restaurador de vitrales medievales, entre otros empleos.

La serie es un poco ambigua sobre el talento de Paul Child al igual que en su contribución a la carrera de su mujer. Lo cierto es que expertos han elogiado su pintura y su arte fotográfico. Como artista, Paul se movió entre los círculos bohemios de Paris haciendo amistad con otros expatriados como Hemingway y Gertrude Stein.  Además de artista, era un conocedor de muchas disciplinas, un francófilo total, y dueño de un refinado paladar.

Como sabemos los que vimos Julie y Julia, fue Paul el que introdujo a su esposa (se casaron en 1946) a la Haute Cuisine. Poco después del matrimonio, Child postuló al servicio diplomático estadounidense y la pareja se trasladó a Paris. Quiero resumir un poco esta etapa tan conocida través de libros, documentales y filme,  haciendo hincapié en dos aspectos.

El primero, John McNeil ayudó económicamente a su hija y yerno, lo que les permitió vivir lujosamente. Segundo, Julia se volvió más francófila que su marido. Su amor por Francia se tradujo en una pasión por los platillos franceses que el degustarlos ( como dice)  fue como perder su virginidad por segunda vez. Algo que es transparente en la serie es que para Julia había dos apetitos primordiales en la vida: buen sexo y buena comida. Que fuese su esposo el que le despertó ambos es una indicación de la influencia de Paul Child en la construcción de Julia Child y su leyenda.



Hago hincapié en esto porque la serie en típica onda mitutera intenta convertirlo en un personaje negativo o superfluo. No hay vez que Julia o sus biógrafos mencionen a Paul sin agregar lo que el significó en la vida y profesión de su mujer. Que vengan Daniel Goldfarb y la HBO a poner (sin aportar pruebas) en entredicho esta historia oficial, ya trivializa una serie que debería ser excelente.

De Oslo a Cambridge

Es 1961, Paul Child sigue representando a su país, pero ahora con puesto en Noruega. Su mujer, tras su graduación del Cordon Bleu, se ha vuelto una chef excepcional y pronto saldrá al mercado su primer libro de cocina,  escrito en conjunto con Simone “Simca” Beck. Es entonces cuando estalla una crisis.

    Isabella Rossellini como Simca

Paul es obligado a retirarse prematuramente. Los Child deben abandonar Europa e instalarse en un país que para ambos es desconocido. Para estar cerca de su gran amiga Avis de Soto, Julia decide que vivirán en Cambridge, Massachussets. Big John les compra una casa y es en esas cuatro paredes donde el matrimonio intenta reinventarse: Paul volviendo a la pintura y haciendo reparaciones; Julia cocinado e intentando escribir una secuela a su primer manual de cocina.

Para colmo, a la cincuentona Julia le llega la menopausia. Entonces (tal como hoy)  las mujeres tenían muy poca información sobre ese periodo, más que el “es normal” de médicos desaprensivos. El cambio nos llega sin preparación lo que lo empeora. Es justo en esta crisis que Julia recibe una invitación para promover su libro en un canal local.



Antes de seguir tengo que explicar un poco sobre Cambridge. Este suburbio de Boston(hoy ya se le llama ciudad) es uno de los pulmones intelectuales de la nación al albergar tres grandes instituciones educativas como lo son Harvard, Radcliffe College (la Harvard femenina) y el Instituto de Tecnología de Massachusetts (M.I. T.). Fue en este ambiente donde en 1951 surgió la idea de lo que hoy se conoce como PBS (Servicio de transmisiones públicas) o televisión pública. Léase que se mantiene solo de donaciones privadas).

El primer canal de la PBS fue el WGBH que existe hasta hoy. Para los que conocemos la PBS desde mediados de los 70s, su fisonomía en 1962,  cuando Julia Child fue invitada, era muy diferente. En ese entonces no existían programas icónicos como el Masterpiece Theater, Mr. Rogers, Nova, Plaza Sésamo y, por supuesto, The French Chef.



Su programación era estrictamente educacional, una serie de charlas escolares interrumpidas por algún concierto de la Sinfónica de Boston y algún programa menos tedioso como I’ve Been Reading que sería donde la reducida audiencia conocería a la genial cocinera. Albert Duhamel, catedrático de la Universidad de Boston, todas las semanas traía algún invitado famoso que comentaba su último libro que el presentador pretendía haber leído.

Acostumbrado a entrevistar gente del calibre de Truman Capote y Joseph Heller, el Profesor Duhamel estaba un poco incomodo. Demostrando esnobismo y machismo hizo ese chiste del cambio de nombre “¿Que ha estado leyendo mi mujer? ” al programa. Otro escéptico era el productor Russel Morash quien recibió, unos días antes de la grabación en vivo,  un pedido curioso de la autora: un hornillo eléctrico.

Resulta que Julia Child, siempre original, decidió usar los 30 minutos del programa para algo más interesante que hablar de su libro: demostrar cómo se hace una omelette en cámara. Duhamel se zampó la tortilla, el público se enamoró de esta mujer gigante con un humor y una simpatía desconocida en ese espacio,  y los ejecutivos le hicieron una oferta a la chef: un programa piloto de tres episodios donde Julia (siempre en el ánimo didáctico del canal) enseñaría a cocinar. Esa fue la realidad. A ver que nos cuenta la serie.



Morash vs Alice

La inyección de dramatismo de la HBO consiste en agregar un antagónico en la persona de Russell Morash, productor del programa (y dueño del platillo eléctrico) de Duhamel, y que eventualmente fungiría como productor de The French Chef, el programa que convertiría a Julia Child en estrella. Para equilibrar este antagónico se inventan un punto de apoyo, una joven de color, Alice Naman, que funge como asistente de producción. Es la fe de Alice opuesta al escepticismo de Morash lo que provoca las dinámicas de un programa que, las serie nos hace creer, fue siempre una idea de Julia.

En la serie, tras recibir el diagnostico medico de que ha entrado en la menopausia, Julia decide que, ya que no puede tener hijos, tendrá un programa de televisión. Le escribe a Alice con su propuesta. A la Señorita Naman le encanta, al Señor Morash le repugna. Será Julia quien los convenza, llegando a una reunión acompañada de un Gateau Reina de Saba que les endulza el paladar y una propuesta que les endulza los oídos: ella correrá con los gastos del programa.




Aunque es cierto que Julia Child corrió con los gastos del show, estas escenas sirven para demostrar lo involucrada que estaba la chef, los obstáculos que tuvo que superar,  y la magia de su comida. En una ocasión, Russ Morash va a casa de Julia a decirle que cancelarán el programa y ella lo silencia con un foie gras artesanal. Es como si ella fuese El Hada de la Cocina (y lo fue).

Sirven también estos cambios para darnos una idea de quienes se oponen a la creación de un programa de cocina. Daniel Goldfarb ha sido muy claro, en ningún momento intentó entrevistar a Morash que aún vive. Se entiende, quería crear un personaje propio y encasquetarle el nombre de alguien real. El verdadero Morash siempre ha sido visto for los Childfans como un soporte de la leyenda y creador de su iconografía. Hasta el punto de que después del cierre de The French Chef, Morash se dedicó a crear los primeros home-realities: Victory Garden (dedicado a la jardinería) y el célebre This Old House que fue para la carpintería lo que el French Chef para la gastronomía.



En la serie,  Morash y sus dos asistentes parecen sacados del mismo molde: graduados de buenas universidades, de cabello corto y traje y corbata. Probablemente con ambiciones intelectuales, literarias o académicas, este empleo satisface su esnobismo letrado y ciertamente no quieren un ama de casa de delantal entre ellos. Quien obliga a Morash a doblegarse, es Hunter Fox, su jefe que tiene la visión de ver el canal más allá de una burbuja educativa y quien también ha caído bajo el embrujo de la cocina francesa.



Poca importancia tiene, porque nada de esto sucedió. Julia Child tuvo un gran apoyo en su productora (y condiscípula de Smith) Ruth Lockwood , una judía madura que en nada se parecía a Alice. Aunque la Señorita Naman, es un personaje encantador no llega a cumplir la función que los personajes afroamericanos deben cumplir en la ficción contemporánea. Aun así, como en el caso de Peggy Scott de The Gilded Age, no han caído en clichés. Alice es hija de un médico, graduada de Oberlin,  ha estado en Paris y habla francés. D-s mediante, hablaré más de Alice en una nota aparte sobre la wokeness del show.



Paul Child, Víctima de la Misandria

Mas curioso y francamente feo es lo que Goldfarb ha hecho con dos figuras fundamentales en la vida de Julia Child. Me refiero a su marido y a su amiga del alma, Avis de Soto. Debido a que el manual mitutero niega la existencia de matrimonios heterosexuales felices la serie ha optado con mostrar a Paul como un esposo retrogrado, controlador y ridículamente fatuo al punto que la famosa receta de Julia de cómo hacer feliz a un hombre y por ende tener un matrimonio armónico con las tres F (fuck him, feed him and flatter him) tienen a Julia contantemente adulando al marido para que no estorbe. 



¿En qué parte de las autobiografías, biografías, diarios, y correspondencia privada de Julia Child descubrieron ese lado oscuro de Paul Child? Obvio que, en ninguno, más encima hacen que sea la perspectiva de Avis la que nos muestre a Paul como un lastre negativo en la vida de la chef. Hora es de ver quien era Avis de Soto. Tanto esta serie como Julie y Julia nos cuentan que Avis fue una penpal de Julia cuando esta última vivía en Paris y que finalmente se conocieron tras dos años de correspondencia. Es cierto que cuando los Child decidieron retornar a USA, se establecieron en Cambridge cerca de Avis quien acababa de enviudar. Avis vivía en Cambridge debido a que Bernard De Soto, su esposo,  era un catedrático de Harvard.

Lo que ni Julie y Julia ni a serie de la HBO nos cuentan es que Avis era una reconocida editora de libros de cocina, que más tarde seria instrumental en conseguir que Knopf publicase The Mastering of French Cuisine. Aunque es cierto que la muerte del marido la afectó mucho, en 1962, Avis estaba lejos de ser la viuda solitaria, amargada y al borde del alcoholismo que nos muestra Julia. Por ese entonces no solo tenía dos empleos, además era madre y abuela.



En cambio, Julia nos hace creer que la vida de Avis está circunscrita a las tres As: adorar y adular a Julia Child y alejar obstáculos de la chef, entre ellos un tal Paul Child. La serie nos dice que El Señor Child es un esnob en lo que respecta la televisión. Muchas personas lo eran en los 60. Es una razón por la cual no vinimos a tener un televisor en casa sino hasta 1968. ¿Si Julia sabe que su marido desprecia la televisión,  y no hay un aparato en casa,  por qué cree que él va a verla en el programa de Duhamel? ¿Dónde la va a ver? También resulta extraño que la exuberante chef no le haya comentado a su marido en detalle lo que sucedió en el show.



En cambio, hay una escena muy desagradable donde, en un restaurant,  cenando con Avis y su mujer, Paul exponga su mentira. Nunca vio el programa. Lo extraordinario es que no es Julia quien reacciona sino Avis que regaña a Paul como si fuera su hijo o si hubiese cometido un tremendo crimen. Todo para hacernos creer que es un mentiroso que merece que su mujer le mienta.



Julia ocultará a su media naranja que es ella quien ha solicitado el programa, que lo costeará con sus ahorros, que las clases de cocina particulares que dan en casa son para sufragar los gastos del piloto,  y que será Big John quien acabe pagándolo todo. La gran crisis en esta historia inventada (no sé con cual malsano propósito) , es cuando Julia le pide consejo a Paul sobre si aceptar hacer el piloto. A su marido no le parece. No porque quiera imponer su voluntad sino porque le quitará tiempo a Julia de otro proyecto más importante y que ya tiene rezagado: su segundo manual de cocina.



“Tengo un problema con Paul” le dice Julia a su amiga del alma.  “Siempre tienes un problema con Paul” responde Avis y yo me quedo estupefacta. ¿Nos quieren decir que la felicidad conyugal de los Child era un mito, que se mantenía a punta de mentiras?  ¿Con qué bases o prueba denigran a dos seres de carne y hueso?



La necesidad de convertir al marido en un objeto de ridículo nos tiene riéndonos de la obsesión de Paul de crear la cocina perfecta para que su mujer se luzca en su show. Lo cierto es que él diseñó todo ese espacio que hoy podemos admirar en el Museo Smithsonian de Washington. En el show, en cambio,  lo vemos tropezándose con las alumnas de Julia en sus intento de medir los gabinetes. Llega al punto que Avis le susurra a Dorothy (la vecina de los Child) “tenemos que librar a Julia de él”, como si Paul fuese un estorbo.

El ultimo insulto es que Avis saca a Paul de en medio consiguiendo que un amigo lo invite a exponer su pintura en su galería. La exhibición es un fracaso y Paul decide que la única celebridad en su familia será Julia y que él la ayudará a subir a la cima. En realidad, muchos consideran que, si se lo hubiese propuesto, Paul Child hubiese podido tener una gran carrera como pintor y fotógrafo.

Lo Mejor de Julia

Mi consejo es en que nos fijemos en lo “real” de la historia. La estupenda dinámica matrimonial de los Child, como Paul si tenía cabida en “la confederación de mujeres” que apoyaban a su esposa, de cómo Julia se ganaba a las personas o con su personalidad exuberante y optimista o con su comida mágica que tanto deleitaba a los encargados de utilería del show y hasta una alumna que está sufriendo la pérdida de su madre.



Lo que la serie logra capturar es la generosidad de Julia Child, tan grande como ella,  y que se manifiesta en su relación con el sexo opuesto. Albert Duhamel tiene una pataleta de resentido porque el show de cocina es más popular que su “soporífero show”. El calificativo aparece en un editorial por el que Hunter Fox,  insiste en culpar a su cocinera estrella,  a pesar de que ella insista en que no ha dado ninguna entrevista.



Para calmar los ánimos, la poco rencorosa Mrs. Child consigue que Judith Jones, su editora de Knopf,  traiga a John Updike como invitado al programa de Duhamel cuya reacción entre encantado y petulante es calificada por Julia (sin asomo de sarcasmo) de “tierna”. Cuando Avis rechaza la receta de su amiga de que hay que contentar a los hombres y hacerlos sentir importantes de vez en cuando,  expresa la opinión de un 90% de la población femenina del planeta. “Todo el tiempo que gastamos en adularlos….” Pero un 10% sigue esas máximas y les va muy bien. Yo creo que es aplicable ese consejo a cualquier relación de pareja.

Otro detalle que considero profundo es el modo en que Julia enfrenta su fama. Como la celebridad le llegó cuando ya era cincuentona, su intuición la hizo notar tempranamente que ser famosa era un arma de dos filos y no le agradó el modo en que los fans se sentían dueños de ella, de su tiempo y su vida privada, por lo que intentó crear un equilibrio entre ambos mundo. 



Otra gran virtud de la serie está en la creación de universos. El contraste entre la suburbia blanca y acomodada de Cambridge que recuerda el mundo de La Familia Draper de Mad Men, y las instalaciones de la WGBH con todos sus entretelones e intrigas palaciegas.  

Las actuaciones son soberbias. Sarah Lancashire no solo parece Julia Childsobre todo en la voz además se ve muy diferente a como aparecía en Happy Valley   The Last Tango in Halifax.  Casi tan irreconocible como Isabella Rosellini en el rol de Simca. Julia ha reunido a dos graduados de Frazier: Jonathan Hyde Price (Paul) y Bebe Neuwirth (Avis), su sinergia en pantalla es excelente. Atención especial para Judith Light en su aparición especial como la legendaria Blanche Knopf,  y para James Cromwell, siempre excelente, como Big John



Contenido Violento o Gory: Ninguno. Ya les dije es un programa para sentirse bien

Contenido Sexual Mucho énfasis en la fantástica vida sexual de Los Child. Muchos besitos y achuchones, pero nada grafico ni desnudos.



Voy a dejar para otro momento, temas importantes en nuestra sociedad tales como a diversidad racial y sexual y el feminismo, como la serie, a veces torpemente, intenta introducirlos y como fracasa.  Julia Child era adelantada, pero tenía prejuicios normales en su época.  ¿Hubiese triunfado Julia Child en esta época?  No lo creo , pero la pérdida hubiese nuestra.

 

jueves, 10 de marzo de 2022

Piratas, Chefs, y Regency Romances: El Drama de Época de la Primavera 2022

 


Después de dos años de reclamar por la carencia de period pieces,  esta tercera primavera de pandemia remedia la situación. Netflix y PBS nos llevarán al tiempo de Jane Austen: HBO deja la Gilded Age por la Italia de los 60 y hasta nos traerá a Julia Child en sus buenos tiempos y esta primavera en Netflix veras el final de Peaky Blinders y The Last Kingdom.

Vamos a ver que nos traerá cada servicio

HBO

Desde fines de enero estamos saboreando The Gilded Age y todavía nos quedan dos capítulos más antes de cerrar la nueva saga de Lord Julian Fellowes. Desde fines de febrero estamos disfrutando de la Tercera Temporada de My Brilliant Friend que continuará hasta fines de abril.  Tendremos toda la primavera para ver como la amistad de Lila y Lenú se tambalea y afianza entre luchas políticas, ambiciones literarias,  y esa silenciosa rivalidad por Nino.



El 3 de marzo pudimos ver al primer pirata-caballero izar la Jolly Rogers en Our Flag Means Death (Nuestra bandera significa muerte), la nueva comedia de Taika Waititi. El director judeo-maorí se ha Inspirado en la historia de Stede Bonnet, un terrateniente del Siglo XVIII, que harto de su mujer,  se lanzó a la mar y se dedicó al noble negocio de la piratería. Esta serie podrá verse en HBO todos los jueves de marzo.



El 31 de marzo viene la miniserie Julia, sobre la carrera de la famosa chef Julia Child. Interpretando a la gran cocinera, Sarah Lancashire nos brinda un retrato de Julia ante y fuera de cámaras. La vida personal y profesional de la Señora Child transcurrirá sobre un trasfondo de los Sesenta con el auge de la televisión pública (PBS), las dinámicas televisivas correspondientes a la presentación de s mujeres en pantalla y como Julia Child rompió moldes.



Una buena noticia para los fans de Gentleman Jack. El romance ( matrimonio) histórico entre Anne Lister y Anne Walker regresa. Después de tres años, la Segunda Temporada estrena en la BBC entre marzo y abril, y la HBO ha prometido traerla antes del verano

Tenemos una buena y mala noticia. Ya hay tráiler para la continuación de la fantástica 30 monedas. La mala es que la Segunda Temporada no nos llega sino hasta el 2023.



Netflix

Desde el 25 de febrero podemos ver la nueva saga vikinga de Michael Hirst. Situada en el siglo XI, Valhala nos trae a estos vikingos convertido en normandos nominalmente católicos,  pero iguales de sanguinarios que Ragnar Lothbrok y sus hijos.







El 20 de marzo llega la segunda temporada de Bridgerton. Tendremos solo un atisbo de Daphne porque esta temporada se cifrará en otro Bridgerton,  Anthony, y la mujer que finalmente lo lleve al altar. Candidatas no faltan y habrá algunas que despertarán los comentarios viperinos de Lady Whistledown.



El 3 de marzo nos llegó otra producción de época turca. Hablamos de Medianoche en el Pera Palace. Inspirada por el libro de historia de Charles King (que aquí les muestran mis peluches), se trata de un viaje en el tiempo. Ezra, una joven periodista es enviada a escribir una nota sobre el Pera Palace, el legendario hotel de Estambul.






Ahí descubre que su cuarto es un portal para viajar a 1919, la víspera del nacimiento de la Turquía moderna. Eso la llevará a conocer a gente fascinante, desde el guapo Halit, hasta a Agatha Christie, mientras Ezra intenta desestabilizar una conspiraciones contra de Mustafá Kemal Ataturk.



Desde el 9 de marzo puedes disfrutar de la última temporada de The Last Kingdom



PBS

Desde tiempos inmemoriales, antes del cable y de las plataformas de streaming, que la PBS era la gran amiga de nosotros , los amantes del drama de época. Esta primavera no será una excepción. A partir del 20 de marzo llega la onceava temporada de Call the Midwife. Es 1967, Lucille comienza su vida de casada con sorpresas y percances; Trixie continua su romance con el viudo millonario Matthew a la vez que se enfrenta a nuevos retos que exigen su militancia;  y la Hermana Monica Joan caerá en manos de un clarividente.

El 20 de marzo podremos ver en nuestras pantallas estadounidenses la segunda,  y muy esperada,  temporada de Sanditon. Charlotte Haywood retorna al balneario, pero ahora en compañía de su hermanita menor, Allison. Charlotte no viene en plan de turista sino como institutriz de la adolescente Augusta. El rol de chaperona/maestra puede resultarle difícil a la rebelde Miss Haywood sobre todo si interfiere con su afición a bailes y otros atractivos que ofrece el balneario.



En Sanditon, Charlotte se reencuentra con Georgiana Lamb, su amiga del alma. Miss Lamb está a punto de cumplir su mayoría de edad y convertirse en dueña de su fortuna y de su vida. Con tanta chica guapa y joven no escasearan los romances y ya hay varios actores contratados para ese propósito.



El Primero de Mayo estrena en la PBS Ridley Road, el drama de los Sesenta que examina el resurgimiento en Gran Bretaña del fascismo a través de los ojos de una chica judía que infiltra uno de esos movimientos neonazis.




PBS Amazon/Walter Presents

En marzo llega Bella Germania, la adaptación de la novela de Daniel Speck sobre una joven diseñadora de modas que en el 2019 recibe la inesperada noticia de que su padre no murió. Esto la hará conocer una historia familiar, narrada en flashbacks , que la llevará por más de sesenta años y tres países.



Dese fines de febrero que tenemos en este servicio las aventuras del Commisario Ricciardi, un noble napolitano que funge de detective en la Italia fascista. Basadas en las novelas de Maurizio De Giovanni, lo principal no son los casos sino la personalidad del investigador atormentado por un mal hereditario: puede ver fantasmas. Aunque estos lo ayudan a descubrir criminales también lo hacen sufrir hasta el punto de convertirlo en un misántropo. Mala noticia para dos mujeres que se han enamorado del policía.




También llega la segunda temporada de Maria Theresa, pero la primera falseó la historia y la grandeza de la emperatriz hasta el punto de que no me han quedado ganas de seguir viéndola.



AMC+/Sundance

El 6 de marzo inició en ITV (en Gran Bretaña) su nueva adaptación del clásico de Len Deighton, The Icepress File. Los viejitos recordamos la versión de Los 60 con Sir Michael Caine. Esta fue la primera en ser filmada de las aventuras de Harry Palmer: soldado, contrabandista, espía.

 Para evitar ir a la cárcel el Sargento Palmer del Ejercito de Su Majestad acepta espiar para Su Majestad . Esto lo lleva de Londres al Muro de Berlín, de Beirut a los atolones del Pacifico. Palmer será interpretado por Joe Cole, mi querido John Shelby de Peaky Blinders. Con el aparecerán rostros conocidos como Tom Hollander y Lucy Boynton.El servicio de streaming de la AMC se ha comprometido a traerla eta primavera. Así que no tenemos mucho tiempo que esperar



¿Y que nos trae el futuro?  No deseo repetirme con todas las series que ya he anunciado que están en espera o están ya siendo filmadas. Así que hablaré solo de lo que sabemos está terminado o ya ha sido presentado en su país de origen. Obvio que hablo de dramas continentales y que me imagino Walter les pondrá subtítulos en inglés.

Ya parece cantilena, pero Hulu sigue sin traer la segunda Temporada de Das Boot y los alemanes todavía no lanzan al aire La Tercera que ya está acabada. Walter no le ha puesto subtítulos a Ku’Damm 63 que a lo mejor cierra las prodigiosas experiencias de las Hermanas Schollack.  ¿Estará la felicidad de Monika en manos del padre de su hija o las de Joachim, su marido? ¿Estará la felicidad de Helga en manos de un instructor de tango? ¿Sentará cabeza Eva?



En Estonia ya se estrenó la Segunda Temporada de Madame K que sigue las aventuras de las pupilas de Brigitte Kukk en la Tallin bajo ocupación rusa en 1941. Habrá flashbacks en los que reaparecerá la difunta María y también detalles del romance secreto que Monika vivió con …¡Nada menos que John Fitzgerald Kennedy! Efectivamente, JFK estuvo en Estonia el verano de 1939, y,  según archivos de la ex KGB , sostuvo amores con una estoniana.



Sin embargo, la serie que más espero es la última temporada de Badehotellet. El hotel de la playa ha abierto sus puertas ya en Dinamarca, pero será para cerrarlas para siempre. Estamos en 1945, la guerra está a punto de terminar, pero no los problemas para la dueña del hotel.  Amanda ha estado ocupada en su Romeo y Julieta en el Tercer Reich. Uwe,  el oficial alemán con quien ha tenido una hija,  ha desaparecido tras tomar parte en la conspiración para matar a Hitler.


Mientras Amanda espera el retorno del padre de su hija, el que regresa es su primer marido. Ya me temía yo que las leyes nazis sobre los homosexuales cobrarían una víctima en el Hotel Andersen. Esta fue el Conde Ditmar que regresa flaco, medio calvo,  y sin bigote,  de su cautiverio en Dachau. 



Pero no todo es tragedia en el hotel. Llega Mrs. Feldjoe de Suecia con su nieta adolescente Sarah que,  recordarán, es la hija olvidada del incorregible divo Edward Weyse.

¿Cual de estas series quieren ver?