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lunes, 16 de julio de 2018

Lecturas de Julio: Doña Sol y La Otra Mirada



Como saben, mi llegada a la Unión Americana ha propiciado una obsesión con los filmes y series de tema histórico. Pero no sé si sepan que tanta información me ha llevado también a otra avenida de la historia que tanto amo. He vuelto a leer. Después de dejar mi biblioteca en Chile, he empezado a construir otra aquí y no solo de libros de historia, también de alguna que otra novela histórica.
Mis lecturas combinan lo que estoy comprando o me regalan mis amigos con lo que encuentro en línea y lo que a veces hallo en el sistema de bibliotecas de Queens que cada vez está más pobre en lo que se refiere a libros. Ni siquiera en Kindle puedes encontrar  libros publicados hace tres,  cuatro  o más años.

Mi colección se ha ido enfocando en temas asociados con mis series favoritas. por eso tengo más material sobre historia inglesa que otro tema. Mi Tudormania me ha hecho concentrarme en Harry, El Gordo y su extravagante familia. “The Crown ”me llevó a adquirir algunas biografías de miembros de la Familia Real Británica. Un sector de mi biblioteca  sigue atado a libros que deje atrás y no recobraré más, puesto que los legué a mis únicos herederos. Me refiero a obas sobre la Guerra Civil Española, pero como los extraño, he ido consiguiendo algunos pocos, a la vez que he podido leer autores que conocía de nombre nada más como Juan Eslava Galán y Don Pio Moa.

Aunque no soy amiga de la ficción (creo que ya leí toda la que debía leer en la universidad), este año termine de leer Atonement y realmente noto la razón por la cual la prosa de Ian McEwan ha sido tan alabada. Sin embargo, he encontrado otro escritor capaz de superar a McEwan aun describiendo lo más repugnante como son el abuso infantil y la mente de un pedófilo. Me refiero al quinteto de novelas  de Patrick Rose de Edward St. Aubyn.

Parece inaudito que salte  de esos iconos de la literatura inglesa moderna a un caballero bastante despreciado por el mundo académico, pero que para su suerte supo cultivar un tipo de relato romántico que atrapó la imaginación femenina otorgándole famay espero fortuna. Me refiero a Rafael Pérez y Pérez y en particular a su novela Doña Sol.
Edición de 1935

Este clásico de la novela rosa volvió a ser parte de mi biblioteca, precisamente por “La Otra Mirada” Esperaba que este folletín me diese una idea el mundo de una colegiala sevillana o española de 1920, porque la serie erra fatalmente en la reproducción de ese espacio incluso llegando a vestir a los personajes con ropa anacrónica. Siempre he creído que para conocer una sociedad hay que buscarla en exponentes de la cultura popular como cine, revistas y folletín.

Mi investigación dentro del folletín arrojó interesantes resultados. Los grandes paradigmas de la literatura romántica de entonces eran las revolucionarias,  como  Carmen de Burgos que ya llevaba décadas escribiendo para las españolas, feministas creyentes en el amor libre como Carlota O’Neill, y anarquistas. Yo  ni idea que Federica Montseny había escrito género rosa, pero si lo hizo. Aunque sus heroínas eran castas, (y si no lo eran, al menos las redimía la maternidad) no las sentí como representativas de lo que eran las jovencitas de entonces. Incluso una escritora adherente a políticas conservadoras como lo fue la gran Concha Espina escribía historias muy trágicas, con heroínas atormentadas, y con finales sombríos.
Novelas rosa de los 20

Es que la verdadera novela rosa ( y su hija predilecta, la telenovela)  debe tener un final feliz. Al revés de la literatura femenina “seria “que describe la ordalía de ser mujer, la novela rosa acaba recompensando a la protagonista por adherirse a principios y virtudes que se asocian con la feminidad. Al final de Doña Sol,  ella no solo se casa con un marqués al que ama, además hereda el ducado de Olarriaga de su abuelo, y toda la fortuna familiar.

La trama de Doña Sol es simple, conocida y ha servido de modelo para muchos folletines parecidos. En 1971, la encontré en la Biblioteca de Deshechos, como llamábamos en mi casa a una especie de desván donde iban a parar libros sin cubierta o tan estropeados que no merecían espacio en la biblioteca oficial de la casa. Ahí también caían ediciones rusticas que no eran de autores clásicos. Esta era una edición antigua, sin ilustraciones, y creo que debe haber pertenecido a mi abuela o a alguna de sus hermanas porque no era el tipo de literatura apreciada por mi madre.
Esta fue la edición que yo lei. Es argentina y de los 40

La leí porque ese verano leí todo lo que cayó en mis manos. La encontré cursi y rebuscada,  aunque me atrajo la dicotomía muy lograda entre la aristocracia ibera y la británica. Yo, educada en colegios ingleses, favorecía todo lo británico y no me di cuenta entonces (fue Galdós quien me ayudo ahí) que el sistema nobiliario español era más parcial a las mujeres que el anglo.

Pero vamos a la trama que tiene lugar en cuatro espacios , un pueblecito castellano, una playa cantábrica, Londres y un castillo escocés. Comienza con el funeral del padrino de Doña Sol y acaba con la boda de ella,   como un año y medio más tarde. Soledad Hernández de Olariaga, de 22 años, ha sido criada con todos los lujos y mimos por su padrino, el Duque de Olarriaga. Desde que se graduó del colegio, Sol vive con el padrino en el Castillo de Olarriaga, en algún lugar de Castilla.

Hay un gran secreto sobre el origen de Sol. Nadie sabe quién es ella, ni los criados, ni  los allegados al Duque. Solo se sabe que regresando de un viaje a Estados Unidos,  donde  fue a enterrar a su único hijo, el Duque trajo consigo a la bebé. Es un secreto a voces que Sol debe ser hija o nieta de quien llama “padrino”,  puesto que es idéntica a un retrato de una antepasada de los Olarriaga,  Doña Sol de Álava, que es parte de la galería familiar. A pesar de que el Duque le da a Sol una excelente educación y mucho cariño, nunca le cuenta sus orígenes ni ella lo interroga sobre ellos.

La muerte del Duque sin dejar testamento deja a Sol en la orfandad y la miseria ya que todo pasa automáticamente a poder de Lord Freddy Harwing, Marques de Stevart, sobrino de su padrino. La orgullosa Sol hace sus maletas y se va a vivir  con el administrador, Don Roque,  para cuidar de Doña Margarita, la esposa de éste.

Llega Freddy, y como toda novela rosa, él y Sol se conocen sin saber quienes son. Pronto, Freddy descubre la existencia de Sol ya que la chica ha dejado muestras de su presencia a través del palacio. Cuando finalmente son presentados oficialmente, Freddy comete la torpeza de ofrecerle la mitad de su fortuna para reparar el yerro hecho por su tío. La cortesía y el orgullo con el que ella rechaza lo que considera una limosna,  impresiona gratamente al Marqués-Duque quien para entonces ya está enamorado de Sol y es correspondido.
Edición del 36

Freddy debe viajar a Inglaterra y se lleva el retrato de Doña Sol como recuerdo de la mujer que ama. Desde allá le escribe una carta a Soledad confesándole su amor y pidiéndola en matrimonio. Con el corazón destrozado, Sol le responde que mientras no sepa quienes fueron sus padres no pasará la vergüenza de ser vista como una advenediza por la familia y círculo social del Marqués.

Desilusionado y ofendido,  Freddy decide irse en un lago viaje en su yate. Antes , el lector lo acompaña por el Londres de las Bright Young Things, el mundo de “Downton Abbey”. Y lo vemos tomar té con su madre, Maria Teresa, Marquesa viuda de Stevart, hablar de ir al cumpleaños del Príncipe de Gales y otras actividades que los Downties conocemos bien. Es un mundo muy alejado del bucólico campo donde conoció a Sol y obvio,  que Freddy lo compara desfavorablente con el mundo español.

Freddy está a la espera de otro título que le caerá  la muerte de otro tío, Lord Lawrence. ¡Este hombre acumula títulos! Lawrence tiene una única hija,  Bella,  que como Lady Mary Crowley, planea casarse con el primo para no perder su patrimonio, pero como Freddy le explica a su madre, él solo se casará con una misteriosa mujer que dejó en España.

Entretanto, Sol ha caído en una depresión (sus allegados la llaman “neurastenia”) de la cual la saca la “tía Carlota” , la Generala Marquez, prima del Duque de Olarriaga, que le da un empleo de dama de compañía. Por supuesto que el empleo consiste en llevar a Sol a Paris y comprarle lindos vestidos.

En una fiesta en la embajada española, Maria Teresa se entera que toda la nobleza española cuchichea de como los Harwing han despojado  de su fortuna a la verdadera heredera de los Olarriaga. Le escribe  a su prima Carlota. Entre ambas, contratan un detective para que vaya a Chicago (lugar poco recomendable en los Veinte) a averiguar si Carlos, el hijo del Duque, pudo ser el padre de Sol. Además, la Marquesa Viuda quiere conocer a Soledad.

La Generala,  camino a Vichy, deja a Soledad sola en su pueblecito de pescadores, sin decirle que la madre de Freddy viene en camino. Como es novela rosa, Maria Teresa y Sol se conocen, simpatizan y solo a la llegada de Carlota, descubren quienes son.

Maria Teresa,  encantada con Sol,  se sorprende al saber que aunque la chica ha fungido como castellana recibiendo a los invitados del padrino, nunca ha sido presentada en sociedad ni asistido a un baile, Decide invitarla a pasar las vacaciones navideñas en su castillo de Escocia. Tras asegurarse que Freddie pasará el fin de año en el Océano Indico, Sol acepta.

En el castillo de Harwing, Sol pronto se convierte en la sensación de la House Party por su belleza, elegancia y simpatía. Hace buenas migas con Mary Dudley, viuda de guerra,  y prima de Freddy, pero de inmediato hay antipatía entre la española y Lady Bella Lawrence que reconoce el parecido de la recién llegada con el retrato que obsesiona a Freddy. Sol lo está pasando muy bien, y ya ha cosechado una corte de admiradores cuando se aparece Freddie.

Aunque la situación es incomoda, y Freddy sufre de celos al ver a Soledad rodeada de hombres, ambos están felices de verse. Freddie vuelve a declararle su amor y Sol, consciente de que no desentona en el mundo de los Harwing,  y que Maria Teresa la recibiría encantada en la familia, pide unos días para pensar su respuesta. Es entonces cuando a Freddy se le ocurre revisar un arcón de su tío que se ha traído consigo,  con la sorpresa de que encuentra un compartimiento secreto que esconde la ultima carta del Duque de Olarriaga.

En la carta,  el Duque le revela a Sol que es su nieta legitima, producto de una messalliance entre Carlos y Dora, una chica estadounidense que murió al dar a luz. Poco después Carlos la siguió víctima de tifus, es ahí cuando el Duque fue en busca de su nieta. No solo Soledad es legítima además, por derecho propio, es Duquesa de Olarriaga. La nueva Duquesa parte de regreso a sus tierras donde se celebra su boda con Lord Freddy.

Aunque la novela, en su momento, me pareció forzada y sentimental (yo estaba acostumbrada al estilo natural y ameno de Galdós) le encontré méritos. Sobre todo en su descripción del mundo inglés. Curioso que Rafael Pérez y Pérez, un hombre sencillo,  de clase media,  pudiese retratar con tanta verosimilitud el milieu ingles de Los Locos Veinte.


Rafael Pérez y Pérez, a pesar de su humilde origen, fue un poco niño genio. Antes de los 20 años,  publicó su primer libro, una monografía titulada Las Germanías de Valencia. Maestro titulado, ocupó varias plazas en provincia en los Años 20 y 30,  sin dejar de escribir. Alternó entre novelas rosas, género poco común para un hombre, y ficción histórica. Durante la Guerra Civil, pasó al lado Nacional, fue depurado y volvió a la docencia. En los 40,  adquiriría la fama que lo seguiría hasta su muerte como el gran autor de novelas sentimentales que podían leer sin reparo las adolescentes de la España de Franco.

Doña Sol pertenece a la primera etapa de Pérez y Pérez. A pesar de haber sido publicada en 1931, se siente que tiene lugar en la década anterior. No hay mención de la Republica ni de la Dictadura de Primo de Rivera. La constantes alusiones a la Gran Guerra y el que la Generala se refiera a Leningrado como San Petersburgo (cambiaria de nombre en 1924) hacen pensar que ocurre antes de 1925.

La novela es una exaltación a los valores españoles encarnados en Soledad. Hay prejuicios propios de la época sobre todo dirigido a extranjeros principalmente los angloparlantes. Los ingleses solo son buenos si son medio españoles como Freddy o católicos como Mary Dudley. Sino son estirados, indiferentes o frívolos y ambiciosos como Bella Lawrence.

El mayor prejuicio, y que casi destruye la vida de Sol, es el que el Duque de Olarriaga sintió por Dora, su nuera a la que despreció no solo por ser pobre, sino también por ser protestante e hija de un pastor. Se da entender que  Carlos murió sin el perdón de su padre y  que los remordimientos hicieron que el Duque adoptara a  Sol.

Sin embargo, el abuelo la cría en la ignorancia,   en la vergüenza de creerse una recogida o peor una bastarda (que entonces era un gran estigma, algo que no han sabido explorar en” La Otra Mirada” en  el caso de Macarena). Todo por ser hija de “una muchachita insignificante”.  También, en su última carta, El Duque revela como le arrebató a la familia de Dora a la niña, y como los ha privado de la presencia de Sol.

Edición del 43

Curioso, pero en medio de esta obra de índole conservadora y nacionalista, me encuentro con un detalle casi inconcebible en la literatura española que hace del judío o un ser invisible o un ente malévolo. En el pueblito de pescadores, Sol  desea saber la leyenda de una cruz que denominan la del Judío. Los niños del lugar le cuentan que conmemora un milagro medieval. Un judío perseguido por bandidos es socorrido por una imagen divina que lo salva y lo convierte al cristianismo. Al acabar el cuento, uno  de los niños dice que los judíos tienen rabo (! Ayyy me acabo de sentar en mi colita!) y no es Sol quien lo refuta sino otro chico mayor que le dice “Los judíos son como nosotros. Solo que tienen otra religión.”

Hora de examinar el retrato de Sol como personaje. Físicamente se  la describe como muy guapa, y sin ser vanidosa le gusta la buena ropa y lucir elegante. El autor describe varios de sus vestidos en su estadía en Escocia. En su día, a mí me desilusionó que la describieran de cabello y ojos oscuros. Para mí,  las heroínas deberían ser rubias, pelirrojas,  tener ojos claros. No me di cuenta de que la idea es que Sol fuese una belleza exótica,  tanto para Freddie como para sus amigos.

Se dice también que es alta. En el episodio escocés, se la compara siempre favorablemente con Bella que es rubia, pequeña, se burlan diciendo que parece que Freddie bailara con una muñequita. En cambio Sol le llega las cejas al futuro marido. En los 20,  el ideal de belleza era muy delgada, casi sin curvas, y alta (ahí se pusieron de moda los tacones). Por eso el cuento de Maria Jesús que se cree fea por su altura (y en una serie de hombres altos, David, Martín, Rafita, Ramón) y por su delgadez , no pega.

Rafael Pérez y Pérez es enfático en que es la belleza interior de Sol la que conquista a Freddie más que la exterior. La mayor cualidad de Soledad es su altruismo que va asociado con su piedad católica.  Lo dicho, la España de entonces era católica romana y esperaba que sus hijas fuesen piadosas y virtuosas. Cuando Sol va a misa en la villa de pescadores, el sacerdote reflexiona que la forastera si es devota y que sabe persignarse, no como las señoritas de entonces “que hacen cualquier garabato” en la frente en su prisa por cumplir con sus deberes religiosos.

Flapper española

Para el sacerdote es obvio que Sol no es una  de las flappers extranjeras y españolas que vienen a turistear. El autor menciona varias veces y con tono negativo,  a estas representantes de “La Mujer Moderna”,  pintarrajeadas, frívolas que Freddy ve en Londres, tan diferentes a su Soledad. Es una ironía leer que no solo Maria de Maeztu, sino también Federica Montseny,  reprobaban este estereotipo femenino en boga entonces.

Pero Sol no es solo mujer de iglesia, también ejerce su devoción con los más necesitados y la inculca a otros. Freddie la encuentra por primera vez, enseñando catecismo a unos niños aldeanos. El mismo se sorprenderá mas tarde, que Sol, a la que acaban  de atacar sexualmente, insista en ir a atender a un enfermo.

 En el mundo de esta novela solo hay dos clases sociales: los multimillonarios y los muy pobres,  que están sujetos a la caridad de los primeros. Cuando Sol enseña a Freddie a vendar a un herido está inculcándole sus obligaciones de buen cristiano. La Iglesia veía a la mujer virtuosa como guía espiritual del marido, y el franquismo fomentó esa imagen. El feminismo por supuesto la rechaza, no sé por qué motivo, cuando es una manifestación (no la única,  obviamente) del poder femenino.

Entre las virtudes de Sol está también la humildad. Cuando se despide de los criados del Palacio de Olarriaga, les pide disculpas si algunas vez los humilló.  La ironía es que Sol es humilde con los humildes, pero altiva con los superiores.

Su orgullo la gana y la hace impulsiva al reaccionar. Ya vimos como ofende a Freddy en  la carta en que le da calabazas. Anteriormente había replicado con frialdad a la Tía Carlota cuando esta le ofrece recogerla en su casa tras la muerte del Duque. Sol le responde que prefiere buscar empleo y salir adelante sola. Le toma tiempo a la Generala recuperarse y perdonar a Sol por una respuesta que suena  a ingratitud.

No se piense por eso que Sol es maleducada como Roberta o atrevida con los mayores como Candela. Por el contrario,  es en que como se dirige a los demás lo que me confirma la formalidad de trato y la estructura de clases que gobernaban a la sociedad española de los 20. Algo que “La Otra Mirada” ha olvidado por completo. En Doña Sol percibimos que la trama tiene lugar en un mundo vetusto que a veces nos es incomprensible o distante. Qué mayor prueba que la que “patriarcal” sea un adjetivo positivo. Cuando Sol admite que prefiere quedarse en una aldea de pescadores antes que ir a Vichy dice que le agrada “la vida patriarcal ”del lugar, con eso se refiere a “vida tradicional”.

Sol se dirige a los criados, a los humildes, y a los niños usando el “tu”, pero el “usted” lo reserva para los mayores, aun cuando sean de clase un poco inferior (como Don Roque y el cura párroco), o superior como su padrino-abuelo,  la Tía Carlota y Lady Harwing. Pero, y he aquí la sorpresa, con Freddy y con Mary (que es solo un par de años mayor) Soledad también usa el ”usted, ” y ellos le corresponden de la misma manera.

Por eso es por lo que lo normal hubiera sido que ni Los Peralta ni Arcadio  hubiesen tuteado a sus novias, e incluso los matrimonios hubiesen usado el “usted” tal como lo usa Manuela con sus padres, y el mismo Arcadio con Luisa. Creo que cuando Ramón conoció a Teresa, la trató de “usted”, pero ese empeño de ella de tutear a todo el mundo agrega nuevas razones para verla como un pájaro raro y tratarla de acuerdo a esa percepción.

Aunque Sol es como cinco años mayor que las alumnas de la Academia de “La Otra Mirada”, alguna vez tuvo su edad y como ellas estuvo interna. Se habla mucho en el libro de que Sol a los seis años fue enviada al Sagrado Corazón de Madrid, donde permanecería diez años, antes saliendo nada más que en las vacaciones para pasarlas con su padrino o con la Tía Carlota. Tantos años de estudio eran poco comunes para las mujeres y se habla mucho de que Sol es muy instruida y preparada, ¿pero qué le enseñaron las monjas?

Encontré un currículo del Sagrado Corazón de Chamartín para estudios de primaria y que data del Siglo XIX. De acuerdo a esto las alumnas recibían clases de Religión, Lengua y Redacción, Aritmética y Geometría, Historia, Geografía, Ciencias Naturales, Labores Manuales, Francés, Canto y Piano. Las labores manuales corresponden a costura y bordados. Freddy encuentra el Castillo de Olarriaga colmado de almohadones y mantelitos bordados por Sol. La chica también tiene buena mano para el arte, y en la aldea de pescadores se la pasa pintando marinas.  Además habla varios idiomas.
Edición del 49

Pero es el piano donde mas descuella. Aun antes de conocerla, Freddy, admira su buen gusto para escoger música. En Escocia,  hipnotiza a su audiencia con sus dotes de pianista (y otra vez opaca a Bella). Si Sol tiene tal capacidad para la música ¿por qué su padrino no la enroló en el Conservatorio?

La respuesta es que para el Duque de Olarriaga era obvio que su nieta seria su sucesora, como tal tendría tanto trabajo que no necesitaba de más profesión. En cuanto a Sol, a pesar de que no es un personaje pasivo, la idea de cuidar de su padrino es su mayor vocación. Aun así, en el Castillo, Sol continua practicando tanto música como pintura, y desarrollando su labor intelectual con lecturas;  su redacción,  con un diario de vida;  y su  mente con su hobby.

 A través de la novela vemos la obsesión de Sol con coleccionar leyendas para luego narrarlas. Ella es quien relata a Freddy algunos cuentos que se asocian con el folclore de las tierras de los Olarriaga, y luego la vemos recolectando leyendas en el Cantábrico,  y más adelante,  en el Castillo de Harwing.
Edición del 59

Podríamos decir que las alumnas de la Academia son mas progresistas puesto que laboran para ir a la universidad, pero sabemos que no es cierto. Incluso,  ahora en la primera etapa, vemos que ninguna tiene mucho amor por sus estudios, Macarena es una indolente, Margarita solo busca ser mejor que sus compañeras, Candela es una bruta que quería ser bióloga solo por darle un gusto a la hermana y Maria Jesús ha privilegiado el amor antes que su carrera.

En realidad,  todas han privilegiado el romance antes que los estudios. Roberta, Flavia y Maria Jesús planearon casarse al terminar el colegio. Candela se la pasa hablando de hombres y Margarita, si Ramón le pidiera matrimonio, huiría con él. Eso es lo que mas molesta de “La Otra Mirada” que nunca sentimos que las chicas sean pioneras de algo, o que estén luchando por conseguir lo que no está al alcance de todas las mujeres.

Sol, en cambio, es quien aprovecha todo conocimiento, lo busca a pesar de que este no vaya encaminado a un ejercicio concreto la de facultades adquiridas. Aun así, cuando se encuentra desvalida, inmediatamente Sol planea emplearse, y la preparación recibida, que no era la de cualquier mujer, ciertamente le hubiese abierto las puertas al trabajo de institutriz e incluso de maestra.
Mi nueva edición (es del 76)

Recordando que en mi juventud, también el amor era lo primordial,  me sorprende que Sol no sea romántica sino más bien pragmática en ese aspecto. Freddy se tropieza con un retazo de un diario de vida de Soledad en el que dice que le causa terror pensar en casarse y abandonar a su padrino. Cuando Sol se enamora, no permite que el sentimiento nuble su realidad o lo que ella cree es su insignificancia que la hace indigna de ser Lady Harwing. Hasta el final, Sol deja que su lado practico prime sobre lo romántico, no permitiéndose ilusiones.

En el castillo de Harwing, Sol hace varias conquistas incluyendo El Capitán Terrible, apodado así por ser un conquistador profesional. Sin embargo, a ella no le interesa entrar en juegos de flirt como se le llamaba entonces, ni en pescar marido. Al final los requiebros del Capitán Terrible le son tan molestos que podríamos decir, en lenguaje moderno,  que se siente acosada y Sol sabe lo que es una agresión sexual .

El autor nos presenta a Sol como una mujer independiente. En sus tierras ella,  siempre circula,  sola y a pie,  aun por descampados. En una  ocasión,  yendo a visitar a un enfermo,  accidentalmente despierta a un borracho que la ataca y la persigue. Solo la oportuna intervención de Freddy y su látigo la salvan de un ultraje y algo peor (el mendigo carga una tranca). Sol, aunque alterada,  insiste en ir a atender al enfermo.
Edición del 81

Aun en  este mundo bucólico de Doña Sol hay cabida para los peligros que acechan a una mujer. Por supuesto que el peligro viene de un lumpen de maleantes, de alcohólicos, pero también sentimos que El Capitán Terrible podría , si no apareciera Freddy en escena, volverse un peligro sobre todo por ser Sol una mujer sin familia. Y aquí está lo que las feministas reniegan de “La Otra Mirada”, que tal como es Freddy quien rescata a Sol en dos ocasiones, es Tomás el que,  con su caballerosidad,  consigue que Roberta gane su juicio. Tal como es Nildo quien dispersa a los atrevidos que acorralan a Teresa a la salida de la taberna.

Es que el mundo español de los Años 20 no era un mundo preparado para mujeres independientes. Por eso no encuentro tan descabellado pensar que Soledad sea más representativa de las jóvenes de esa época que las alumnas de la Academia de “La Otra Mirada”



lunes, 2 de julio de 2018

La Verdadera Maria de Maeztu, el Anticonceptivo de Manuelita, y el Código Penal Español y los Violadores.



¿De dónde salió el concepto de “sano egoísmo”? Ciertamente no de la boca ni de los escritos de Maria de Maeztu. ¿Cuán factible era hacer una denuncia de violación,  sin pruebas ni testigos, en la España de 1920? ¿Corresponden los síntomas de Manuelita a los de una persona que ha tenido un mal encuentro con una ducha vaginal,  aun cuando la use como anticonceptivo? Esas son preguntas que surgieron a raíz del séptimo capítulo  de “ La Otra Mirada” .

Bizarro Maeztu
Comencemos con lo que nuestro Gato de Facebook, Joan Manuel Castro describió como una caricatura. La falsa Maria de Maeztu (o como dirían en inglés Bizarro Maeztu) y su visita. Comencemos con su apariencia. Maria de Maeztu era menuda, rubia, de ojos claros muy inglesa (su madre lo era) .

Ok, digamos que no voy a criticarlo todo. Que pongan a una dama obesa a interpretar a Maria de Maeztu no me molesta porque al menos le da trabajo a una actriz gordita. No sé si MDM conducía, lo normal es que hubiese viajado acompañada por ser un viaje largo. Creo que ella hubiera dicho “colegas. ” “Compañera” suena a puño en alto y desde ya aclaremos. Maria de Maeztu cambió la cara de la educación  femenina, aportó muchas cosas que allanaron el camino de las jóvenes españolas a las aulas universitarias, pero no era de izquierdas. Era una señora católica practicante que si bien creía que la educación debería ser laica, no andaba predicando ideas revoltosas ni panfletarias.

La Residencia de Señoritas (creo que ya lo he dicho) comenzó en el 1915 como eso, una residencia, un lugar donde la provinciana podía vivir decorosamente mientras estudiaba en Madrid. Aunque San Pedro Poveda había fundado residencias que cobijaban también Facultades de Magisterio, estas eran instituciones religiosas y no estaban abiertas para todas las estudiantes universitarias solo las normalistas.

Maria de Maeztu quería crear algo que fuese un equivalente a la Residencia de Estudiantes, un espacio donde una estudiante no solo viviera, pero pudiera estudiar, preparase para sus exámenes, escribir sus nomografías, un espacio que inspirase a mujeres que no tenían acceso a todas las facilidades del estudiante varón. También, desde el comienzo, Doña Maria ofreció cursos (arte, literatura, idiomas) para chicas mayores de dieciséis años que deseasen ampliar su cultura, pero, y ahí difiere con la Academia de Las Manuelas,  ni ofrecía diplomas de secundaria ni era una antesala para el bachillerato.
La biblioteca de la Residencia de Señoritas

En lo que si se parecían era en que MDM tenía el mismo sueño que Manuelita y su madre, convertir la residencia en una especie de College femenino como Smith y Wellesley en USA. A lo largo de la década, la Residencia fue asemejándose a ese tipo de institución. Se  construyeron un laboratorio y una biblioteca y  eventualmente se ofrecieron cursos universitarios. Lo que me sorprende es que si se ha dicho que la Academia fue fundada cuando Manuelita era pequeña entonces ¿cómo puede ser el espejo de la Residencia que en 1920 únicamente llevaba cinco años de existencia?  Debía ser al revés ¿no?

Mucho antes que Manuelita, María de Maeztu se encontró ante esa disyuntiva de querer avanzar la educación femenina y a la vez aplacar al mayor obstáculo, los padres. Para las madrileñas, creó un programa especial para que durmiesen en sus domicilios y así no preocupar a sus familias, pasando noches fuera de casa.  Las residentes iban a sus respectivas universidades en un vehículo proporcionado por la Residencia y con chaperonas.

Eventualmente (y los grandes logros de la Residencia se consiguieron a mediados y fines de los 20), Maria de Maeztu comenzó a dar clases en la residencia a un nivel universitario. Con su doctorado en Filosofía y Letras disertó sobre esas cátedras, también se dieron clases de Farmacia, y por primera vez se impartieron los conocimientos de Biblioteconomía. Acabados esos cursos, las alumnas solo tenían que ir a la universidad a rendir exámenes.

Rosa Maria Capel Martínez , catedrática de la Universidad Complutense de Madrid,  ha revisado archivos, inventarios y cartas relacionadas con María de Maeztu.  Sus resultados pueden leerse en El Archivo de la Residencia de Señoritas y muestran la severas reglas de la institución. Horas de levantada y toque de silencio; permiso de los padres o tutores como exigencia para dejar salir a las chicas, registro de los acompañantes de estas, de sus profesiones y relaciones con las alumnas.
La Residencia de Señoritas

Y más encima, cada vez que las muchachas salían, Doña Maria las recibía en persona. ¿Suena esto remotamente parecido a La Academia, con  Los Peralta entrando cuando les de la gana, incluso de noche,  o con Roberta escapándose para ir a una fiesta donde no había ningún adulto que vigilara?

Si sectores ultraconservadores batallaron en contra de los proyectos de Doña Maria fue por su énfasis en la educación laica, pero nada en su vida, comportamiento o ideas desmienten que no fuera una señora muy respetable y religiosa. Vale recordar que existía una militancia católica feminista , que había instituciones donde las católicas podían obtener títulos de maestra (y que eventualmente devinieron en centros universitarios), que existían clubes femeninos católicos y cursos para obreras dirigidos por personal católico, pero Maria de Maeztu prefirió mantenerse en un ambiente no confesional.

Aun así nos ha llegado una carta fecha de 1923, de Matilde Landa Vaz, una alumna de familia de masones, donde se queja del catolicismo de la Residencia de Señoritas. “Lo más desagradable que tiene la Resi es ese falso clericalismo que han metido aquí, quitando 5 chicas, todas las demás van a misa, comulgan, etc. Con la Directora (Maeztu) a la cabeza”.
Retrato de Doña María

Yo creo que con eso tenemos claro quién era Doña Maria y como manejaba su residencia,  ¿pero y sus ideas? Esta era la mujer que al fundar la Residencia dejó en  claro que no quería ni un “casino de intelectuales ni un plantel de sufragistas”. Ella quería una casa de muchachas “aplicadas al estudio”.  Y aun mas claro “hacer compatible la elevación intelectual con el mantenimiento de virtudes morales de la mujer española”  ¿Podría esta señora haber hablado a favor del divorcio? ¿O dado un discurso loando al egoísmo?

Pues no lo creo, los discursos que daba en esa época o eran en torno a su obsesión, la educación femenina, o sobre tópicos culturales. Se consideraba feminista y lo dijo: “Soy feminista: me avergonzaría de no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar, como persona, en la obra total de la cultura humana. Y esto es lo que para mí significa, en primer término, el feminismo; es, por un lado, el derecho que la mujer tiene a la demanda de trabajo cultural, y, por otro, el deber en que la sociedad se halla de otorgárselo.”



Pero su feminismo discrepaba de otras ideas liberales que chocaban con sus principios. En un discurso ante el Centro Gallego De Montevideo (en 1926, en plena dictadura de Primo de Rivera) Maria condena el individualismo decimonónico tildándolo de “concepto no utilitario de la vida”. Se mofa del feminismo de su década acusándolo de frivolidad, y de promover una confrontación con el hombre, y termina haciendo befa del concepto de la “Mujer Nueva “que representa Teresa.

¿Entonces, de dónde sale esta defensa del individualismo en su peor forma: el egoísmo? Pues da vergüenza decirlo, es un concepto gringo, parte de la sociedad consumista en que vivimos. Ya en los 80s se hablaba de “etapas egoistas”que permitían a hombres y mujeres escabullir sus responsabilidades . Resurge este concepto en el 2006 con Healthy Selfishness, un libro escrito por una pareja de terapeutas, Rachael y Richard F. Heller, que se habían hecho famosos anteriormente con un libro de dietas.




Parece que el libro lo tradujeron hace unos años e hizo impacto en la psiquis de los libretistas de “La Otra Mirada”. Adherirse a las trends de autoayuda es legítimo. No lo es introducirlas cómo parte de la dialéctica de un personaje histórico que no las hubiese apoyado en vida.

Y eso nos lleva a la apología de De Maeztu sobre el divorcio que tanto alboroza a Manuelita. Hice un Google con los términos “Maria de Maeztu” y “divorcio y lo que me sale repetidamente es esta frase. Justificaba el divorcio de las parejas por ser el único camino que tenían los cónyuges cuando no habían logrado hacerse el uno al otro.

Justificar no es ni “apoyar”” ni “promover”. Así que me puse a hurgar en los textos de la señora. Sucede que en 1904, Maria famosa ya como oradora, da una charla en Bilbao en la que deplora los matrimonios arreglados, diciendo que en esos casos , cuando una mujer es obligada casarse en contra de su voluntad, ella justifica el divorcio. Eso es todo. De ahí a decir como en la serie él divorcio es “un sano ejercicio de egoísmo“ hay un largo trecho.

Algo que si les quedó bien fue cuando Doña Manuela le recuerda a Manuelita, que otra de sus ídolas, Magda Donato, ha hablado en contra de la separación matrimonial. Esto me dejó de una pieza. Carmen Eva Nielken (hermana de la famosa Margarita) usaba el seudónimo de “Magda Donato” para practicar un periodismo combativo y audaz que ni sus colegas varones podían igualar.





Magda Donato

Como revolucionaria, si estuvo al favor del divorcio que, al ser judía Magda, no le provocaba los conflictos morales que a sus congéneres católicas (el divorcio es aceptado entre los judíos). Sin embargo en 1920, en un articulo para España, la revista de Ortega y Gasset, Magda Donato escribiria las mismas palabras que Doña Manuela cita. "La implantacion de la sacrílega Ley de Divorcio sería peor que un atentado a la moral'. No he podido encontrar ninguna letra suya contraria al divorcio y tampoco el artículo oroginal. ¿ Sería esta una muestra del humor negro de la Donato?

La Violación y la Ley
Una cosa que me asombró en la discusión del claustro sobre la violación de Roberta fue la ignorancia e incompetencia de todas, incluyendo a Manuelita. Si desconocen la ley, entonces vale asesorarse. Si saben que Los Peralta son huesos duros de roer, hay que prepararse para la pelea con sigilo, consejos, y varios planes. 

Lo más sorprendente, aparte de actuar como si Roberta fuera una huérfana que depende de ellas, fue no consultar a un abogado, preferiblemente fuera de Sevilla, para que no le tuviera miedo a Los Peralta. Y hablo de consejo legal no de defensa porque siendo Roberta la parte acusadora no necesitaba de defensa, la cual estaría en manos del fiscal.



Ese abogado les diría que el código legal imperante en 1920 databa de 1848 (y con leves enmiendas permanecería incólume hasta 1978). A pesar de su antigüedad, era muy preciso sobre las razones por las que un acto sexual se consideraba violación a) si mediaba fuerza b) si mediaba intimidación c) si la víctima estaba privada de la razón y d) si la victima estaba privada de sus cinco sentidos. Al estar Roberta borracha no estaba en capacidad de tomar decisiones o de defenderse.

Aunque no quiero adelantarme para quien no haya visto el capitulo 8 referente al juicio, era manifiesto, desde el momento en que Ramon la encontró, que Roberta estaba ebria y no podía tenerse en pie. Las maestras también lo constataron. En el juicio muchas veces se menciona el estado de intoxicación de Roberta, aun antes que un testigo salte y diga que Rafita le contó que Roberta era incapaz de defenderse debido a lo alcoholizada que estaba “la jodia”’.

Con todos estos testimonios, el fiscal hubiese tenido de más para ganar el juicio. Rafita que obviamente es pésimo abogado, se puso la soga al cuello al aceptar haber tenido relaciones con una mujer privada de sus sentidos.



En sus escritos, Maria de Maeztu habla de cómo el código legal español es más parcial a las mujeres que sus equivalentes anglos. En el caso de violación es concreto, incluso contempla la posibilidad del estupro (seducción de una menor que por entonces era cualquier mujer de menos de 23 años por parte de una persona de autoridad: maestro, patrón, tutor, incluso padre), el ultraje a una prostituta, y la posibilidad de que, sin mediar la violencia, una chica pudiese ser abusada por un pariente cercano.

Los delitos sexuales tenían penas de hasta veinte años de cárcel e incluso al violador se le podía poner una cadena. ¡Con lo que me hubiera gustado ver a Rafita encadenado! También se exigía que el violador se hiciese cargo de los hijos nacidos de su ultraje y , además de la pena, pagara una indemnización a la victima en caso de haberle causado daños físicos irreparables.

El primer problema es que la ley es muy justa y sensata en papel, pero a la hora de administrarla cae en manos de personas torpes, corruptas o prejuiciosas. Segundo problema, y es extraordinario que no lo hayan mencionado, todo crimen sexual (heterosexual y a menos que se tratase de una menor de doce o que el ultraje fuese perpetrado por un pariente muy cercano) era borrado inmediatamente si el violador convenía en casarse con la víctima. En la vida real, esto hubiese sido convenido entre los Luna y Los Peralta, sin mediar el consentimiento de Roberta. Así que mejor que nos lo hayan ocultado.




Por otro lado, ninguna familia “bien” hubiese querido que una parienta pasase por el oprobio de tener que declarar su vergüenza en público. Si el violador no quería casarse, o era considerado por la familia como indigno de ser el marido de la víctima, entonces las cosas se arreglaban, como decía mi difunta madre que se arreglaban las cosas en el campo chileno en su infancia, “en el bosque, de noche, con soga, rifle o un cuchillo calentado al rojo vivo”.

Lo que no hubiese podido evitarse es que la Academia quedara manchada por haber solapado la huida de una alumna, haberla puesto en peligro, no avisar a sus padres y más encima ni siquiera llamar un médico para que atendiera a Roberta a su llegada. Y creo que eso es lo que más preocupa a Manuelita. Y lo que le ha impedido tomar decisiones cabales sobre el caso.

El Anticonceptivo de Manuelita




Comencemos por el término ‘anticonceptivo” que no existía por aquel entonces. Después con el mea culpa de don Pascual que se acusa de habérselo recetado a la hija. Primero que no puede habérselo recetado porque es un producto de higiene femenina y como tal podía comprarse en la farmacia. Por último, he leído de confusiones en la audiencia que creen que Manuelita ingirió algo. No, aunque siempre han existido preparaciones y bebedizos para abortar, el primer anticonceptivo que se administró por vía oral fue la Píldora, y eso en los 60s.

Antes de la Píldora, los anticonceptivos (con la excepción del condón que era un área masculina) eran cosa de mujeres y se introducían en la vagina fueran esponjas, supositorios o el diafragma hecho con piel de limón que aconsejaba Casanova. En el siglo XIX, los médicos encontraron propiedades curativas en las duchas vaginales y comenzaron a recetarlas. Alguna paciente vinculó las duchas con su estelaridad y de ahí surgió el mito de que podían servir para evitar embarazos o incluso abortar.

Aunque originalmente se usaba agua mezclada con vinagre o bicarbonato, pronto comenzaron a aparecer en el mercado productos que juraban podían eliminar ‘el mal olor del área genital femenina. Hubo muchas marcas. En los años 20s en Chile se vendía el Gyraldose, pero la marca mas conocida era el Lysol. De acuerdo a estudios médicos ninguno de estos productos era un anticonceptivo probado. Si a alguna le funcionaba como tal era por razones más siniestras.





Un olor fuerte en una vagina limpia es indicación de infecciones urinarias, vaginales, incluso cáncer. Se desaconseja hoy el uso de las duchas, porque entre muchos males, empuja bacterias hacía el interior del útero provocando, a la larga, infertilidad. También son conducentes a embarazos ectópicos. En el caso del Lysol, hasta 1953, uno de sus ingredientes era cresol, un aromatizante que provocó varias muertes a quienes usaban estas duchas.

Pero en el caso de Manuelita (que no lo utilizó para irrigarse el útero sino solo para limpiar el interior de su vagina) ¿qué efectos nocivos pudo tener para provocarle dolores, vómitos y un desvanecimiento? Pues, muchas mujeres tienen reacciones alérgicas a estos productos que provocan irritación y a la larga úlceras, ampollas y sangrados vaginales. De solo imaginarme el dolor que sentía Manuelita, ya me desmayo yo. Eventualmente pueden provocar infecciones severas incluso sepsis fatales.



Mi molestia es que no hayan explicado esto mejor. ¿No se supone que es una serie didáctica? ¡Imagínense si alguna chica que no puede costearse un anticonceptivo, se repase la vagina con Lysol!

La serie es un largo sermón feminista, una lección didáctica sin sutilezas, esas son palabras de muchas fans. Entonces, se esperaría de ella veracidad histórica al menos en lo que se refiera a datos legales y médicos, y hasta ahí “La Otra Mirada” se opaca y fracasa.