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lunes, 2 de abril de 2018

Tres Generaciones: María Bolena, Catalina Carey y la Infame Leticia Knollys (III)



Hemos hablado ya de Maria Bolena, de su historia verdadera y de lo que la ficción ha hecho con ella, principalmente Philippa Gregory y las adaptaciones de The Other Boleyn Girl, pero nos hemos quedado con lo más importante. Catalina Carey la hija que quizás tuvo Maria con Enrique VIII. Hablemos de ella y  de Lettice Knollys y sus hijas Penélope Rich y Dorotea Percy, hija y nietas de Catalina respectivamente. Y como en ellas se cumplría el karma de Los Bolena.


El 17 de mayo de 1536, Lord Rochford, Jorge Bolena, subía al cadalso. Su hermana y reina, Ana, lo seguiría dos días más tarde. Tras ella quedaba su única hija, Isabel.  En febrero de 1542, Lady Jane Rochford, viuda de Jorge era decapitada. No había tenido hijos. El 15 de enero de 1555, Isabel Tudor-Bolena era coronada reina de Inglaterra. Tenia 25 años, todo indicaba que podría fundar una dinastía. Sin embargo, Isabel nunca se casó. Se ha hablado de que tuvo hijos “por detrás de la puerta”, pero a su fallecimiento, no tenía más heredero que un primo lejano en Escocia. Con su muerte en 1603, se acaba la estirpe de los Tudor, pero no la de los Bolena.

De los cuatro hijos que tuvo Maria Bolena, dos llegaron a la madurez. Su hija Catalina, sin saberlo fundaría una dinastía de la cual descenderían famosos e infames personajes de la historia inglesa (como Sir Alan Lascelles. Ya salió la monotemática).

Sin embargo, ni Hirst ni Mantel han prestado atención a esos hijos al reconstruir la historia de Maria Bolena. En “Los Tudor” hay un momento en el que Ana, ya reina de Inglaterra le dice a Maria: “Hermana, tenemos que conseguirte otro marido”, eso es todo. En Wolf Hall, Cromwell medita en que a William Carey esposo de Maria, se lo llevó la misma plaga de sweating sickness, que se llevó a su mujer., Liz Cromwell. Luego relata que se ha dicho que Maria está embarazada del rey, pero nadie sabe que ocurrió con ese hijo. Es Philippa Gregory quien nos ha hablado sobre los hijos de María. ¿Pero existieron en realidad?

En 1522, dos años después de haberse casado con Sir William Carey (y en una época en que toda la corte sabia de su relación con el rey), Maria da a luz a una hija, Catalina. Cuatro años más tarde, la seguirá un varón, Enrique. Para entonces el rey anda cazando a otra Bolena. En The Other Boleyn Girl, Philippa Gregory incluye ambos hijos que serán la adoración de la madre, pero también su lado flaco. La novela asume que ambos son hijos del rey. En la versión de la BBC, con Natasha McHelhon como Ana y Jodi Mhai como Maria, solo Enrique es hijo de su tocayo. Catalina será la hija que Maria tenga, luego de ser abandonada, cuando regrese junto a William Carey. De esa manera se trastocan las fechas de nacimiento de los niños.

En “La Otra Reina” o “Hermanas Bolena”, (los títulos en castellano de la adaptación fílmica) Maria tiene un hijo del rey y no hay mención de Catalina. Se entienden estos cambios en luz de que, para incrementar la diferencia de las hermanas, un mérito de Maria es que si puede darle herederos a la corona. En la novela de Gregory, la Familia Bolena y Ana chantajean a Maria para que cumpla sus órdenes, amenazándola con alejarla de sus hijos. Ana llega al cúmulo de la maldad cuando “adopta” al pequeño Enrique. De esa manera puede presionar al rey. Enrique no solo se casa con la mujer que desea, además ya adquiere un heredero, un hijo de su sangre, sin ningún escándalo. Por suerte, eso no ocurrió en la vida real.

Los historiadores han debatido mucho la paternidad de los pequeños Carey. A pesar de que, en su día, a espalda de Enrique y Catalina, se les llamaba “bastardos reales” el hecho de no haber sido reconocidos pone en duda su parentesco con el rey. Enrique ya había reconocido a otro bastardo, Enrique, Duque de Richmond al que había tenido con Bessie Blount.

Yo me adhiero a la teoría de que Enrique nunca quiso reconocer a los hijos de Maria, para no causar más escándalo. Casarse con Ana era una cosa. Casarse con la tía de sus hijos iba en contra de la moral cristiana de la época. Otra teoría es que Ana no hubiese permitido la existencia de hijos que amenazaran la herencia de su Isabel. Se ha dicho que fueron los Bolena los que envenenaron al Duque de Richmond. Entonces, los hijos de Maria, sobre todo el varoncito,  hubiesen estado en similar peligro.

Por otro lado, tenemos esta nueva teoría sobre la enfermedad genética del obeso rey que podría explicar esa extraña ecuación donde muchas compañeras de cama solo produjeron cuatro hijos que llegaron a la edad adulta. Según los propulsores de la teoría, la sangre de Enrique contenía el antígeno Kell que le permitía solo un hijo sano por mujer. Si esta opinión fuese cierta  chocaría con los hijos que Maria supuestamente aportó a la dinastía Tudor.

Todo esto me ha hecho concordar con Alison Weír de que solo Catalina, la mayor de los Niños Carey, fue hija de Enrique. Tal como Bessie Blount, Maria pudo tener hijos con otros hombres y eso explicaría la buena salud de su segundo hijo, Enrique, Barón de Hundson. Catalina, siendo hembra, no representaba amenaza para Isabel, quien de hecho siempre la trató como una hermana.

Se han creado leyendas de que Catalina estaba muy unida a su tía y que incluso la acompañó a la Torre de Londres y estuvo con Ana hasta su ejecución. Ciertamente la novela de Gregory hace eco de esa leyenda, pero no hay tal. Como tampoco esa improbabilísima escena final del filme, donde Maria suplica al rey por la vida de Ana, tiene un último y lloroso encuentro con su hermana en la Torre y tras la ejecución, se marcha de la corte llevándose a …¡Isabel!

La realidad es que, tras su segunda y escandalosa boda, Maria fue expulsada de la corte y no regresaría a ella nunca más.  En el libro Wolf Hall, Maria acabada de enviudar está desperada por volver a casarse. Por un lado, le teme a un matrimonio que le imponga su odiosa familia, por otro sabe que la única manera de librarse de su imperiosa hermana es buscándose un marido que “asuste” a su familia. Mientras Anne intenta arreglar un matrimonio entre Maria y Richard sobrino de Tomasito,  Maria se lanza la cacería de un Cromwell mayor.

 Aunque Mantel hace que el protagonista de su novela sea todo un Casanova, Maria le agrada y casi cae en sus redes en la visita a Caláis. Pero los interrumpe un tal William Stafford. Aparentemente tenia cita con Maria. Cromwell decide seguir sus sueños románticos con Jane Seymour (“tan pequeñita, tan flaquita, tan sin gracia”).  Maria y Stafford se casan. Existe una escena que no se incluyó en “Wolf Hall” donde vemos a Maria empacar furiosa tras ser expulsada de la corte. No hay mención de embarazo.

En cambio, en “Los Tudor” vemos a Maria llegar de sopetón a visitar a su familia. Su avanzado estado de embarazo y su noticia de que se ha casado cogen por sorpresa al padre y a Ana. Pero lo que los ofende de sobremanera, es que Maria se haya casado con un humilde soldado.

Mucho se ha hablado de que Stafford era inferior a Maria. ¡Philippa Gregory lo convierte en un mozo de cuadras! En realidad, William era hijo de Sir Henry Stafford un acaudalado  caballero rural, pero al no ser primogénito, y haber escogido la carrera de las armas, William no tenia muchas esperanzas de hacer fortuna.

En la vida real, Maria y William enfrentaron muchas penurias. Tantas que Maria se vio obligada a mendigar ayuda de Cromwell. Existe una escena sobre ese encuentro filmada para “los Tudors” aunque no se la incluyó en la serie. Agradezcámosle al Gatito George Llerena Torrico por mostrármela. Ni Jorge ni, Tomás Bolena levantaron un dedo por la hermana. Solo Ana se conmovió y envió dinero y objetos valiosos a la pareja que terminó viviendo en una de las propiedades Bolena.

En The Other Boleyn Girl, la relación entre Maria y William ocupa un lugar preponderante en la trama. Incluso tienen una hija Ana. En el filme, Stafford (interpretado por un jovencísimo Eddie Redmayne) aparece como escondido en un rincón del palacio y le ofrece sorpresivamente matrimonio a Maria. Cuando La Otra Bolena decide huir secuestrando a Isabel, acepta la propuesta de matrimonio d
el soldado.

En la vida real los Stafford tuvieron dos hijos, Ana y Eduardo. De la primera no se sabe nada, Eduardo moriría dos años después que su madre. Maria murió relativamente joven, a los 44 años. No alcanzó a ver el auge de su marido. En 1545, Enrique nombraba a William caballero por sus logros en la guerra contra los escoceses. Dos años más adelante, Sir William Stafford se convertía en miembro del parlamento. Los Bolena se habían equivocado a despreciarlo.

Si bien Maria no gozaría de los logros de su esposo, si podía sentirse orgullosa de su hija. En 1540 llegaba a las costas inglesas, Ana de Cleves quien seria la cuarta esposa de Enrique VIII. Entre los caballeros que recibían a la nueva reina estaba sir Francis Knollys, cortesano de impecable pedigrí y reconocida piedad en la nueva religión que inspiraba a los ingleses. meses más tarde Sir Francis se casaba con Catalina Carey quien era nombrada dama de la reina Ana.

El repudio de Enrique  de Ana de Cleves no afectó la posición de Catalina quien pasó a ser dama de la nueva reina Catalina Howard. La ejecución de esta pobre mujer dejó a Catalina desempleada, pero no fue una gran desgracia. Sir Francis tenía tierras y propiedades. Su esposa se retiró a ellas a cuidar de su imponente familia que llegaría a contar con catorce hijos vivos, de los cuales doce alcanzarían la edad de matrimonio.

Maria Bolena murió tranquila ya que sus hijos estaban bien colocados. Falleció en 1543 unos meses antes del nacimiento de la más atrevida de sus nietas, la “infamosa” Leticia Knollys. En 1550, la subida al trono de la católica Maria provocó el exilio de los fanáticamente protestantes Knollys a Alemania. Desde Fráncfort, Catalina comenzó a cartearse con su prima Isabel. La correspondencia las convirtió en grandes amigas. Después de su coronación, la Reina Virgen nombró a su prima de 34 años jefa de sus damas de recamara.

En los próximos diez años, Catalina y su marido ascenderían en la corte. Isabel la distinguía de una manera más que a una simple prima, incluso más que al hermano de Catalina, Lord Hundson. Eso reafirma mi hipótesis (junto con el parecido de Catalina con Enrique Octavo) que era medio hermana de Isabel.
Noten el parecido de Catalina Carey con Enrique VIII

Catalina murió en 1569. Tuvo la alegría de ver que algunos de sus hijos seguían al padre al parlamento (todos los hijos de Catalina llegarían a ser miembros del Parlamento) y de ver que su segunda hija, entraba en la nobleza. Leticia Knollys era considerada una de las mujeres mas guapas de la corte isabelina. La reina la había privilegiado con un puesto entre sus damas. El matrimonio de Leticia con Walter Deveraux, Conde de Essex era como un triunfo “profesional” para una chica de su tiempo y estrato social.
Kelly MacDonald como Lettice en Elizabeth (Universal Pictures) 

Solo que Leticia había salido tan coquetona como la abuela y la Tía Ana. Embarazada de su primer hijo,  provoco habladurías al flirtear abiertamente con Lord Robert Dudley. Aparte de lo feo de ver a una mujer casada coqueteando con otro,  Dudley era propiedad prohibida. El único y gran amor de la reina. Isabel se puso verde de celos.
Anne Marie Duff y Tom Hardy como Isabel y Dudley en "La Reina Virgen": 

Cuanto más leo sobre los Bolena, más noto la mano del destino. Un karma que lleva a la historia a repetirse o que hace justicia con quien fue atropellada. Ana Bolena separó a su hermana del Rey Enrique. Ahora la nieta de Maria, vengaría la afrenta a su abuela en la hija de Ana. Poco después del nacimiento de su primer hijo varón,  y aprovechando que su marido estaba en Irlanda, Leticia inicio un romance clandestino con Dudley. Pronto los rumores eran ensordecedores. Se hablo de que Dudley era el padre de los hijos menores de Leticia e incluso que los amantes habían envenenado al Conde de Essex quien moriría de disentería en 1576.
Sienna Guilroy interpretó a Lettice en "La Reina Virgen"

Leticia guardó las apariencias por dos años tras la muerte del marido. En 1578, y de madrugada, en secreto, y sin permiso real, Leticia se casó con Dudley frustrando para siempre los sueños de su tía Isabel. La encolerizada reina exilió de la corte a los recién casados. Su odio los perseguiría por siempre. Solo tras la muerte de Dudley, Isabel consentiría en recibir a la viuda. La razón es que, en su vejez, la reina había encontrado otro amor, Roberto Devereux, Conde de Essex, el hijo de Leticia.
Bette Davis y Errol Flynn en "Las vidas privadas de Isabel y Essex"

Todos los que han visto la versión fílmica de esta trágica historia saben que Essex fue torpe y traidor. La Reina Virgen tuvo que mandarlo ajusticiar. Ese seria un gran golpe para Leticia. Sobre todo, porque en la conspiración que le costaría la cabeza a su hijo mayor, también perecería Sir Christopher Blount, el tercer (y mucha más joven que ella) marido de la incorregible Leticia.

La caída en desgracia de los Dudley afectaría la vida de las dos hijas mayores de Leticia. Penélope la mayor , estaba semi comprometida con Sir Philip Sydney, el famoso poeta isabelino. Sydney era el heredero de Dudley. El matrimonio del tío arruinó los prospectos del poeta y desbarató su compromiso. Sydney le escribiría famosos poemas a Lady Penélope, pero sus caminos estaban totalmente separados. A los 18 años,  la bella Penélope fue obligada (posiblemente por la reina) a casarse con Robert Rich, nieto del repelente Richard Rich. El matrimonio tendría siete hijos, pero nunca se quisieron.
Lady Penelope Devereux

Poco después del nacimiento de su séptimo hijo, Lady Penélope inicio una relación con Lord Mountjoy y tuvo de él cuatro hijos más. Rich, ahora Conde de Warwick,  tuvo que aguantarse. Le tenia miedo a su cuñado Essex que era el favorito de la reina. Solo después de la ejecución de Essex, Rich se atrevió a arrastrar a su mujer a un juzgado de familia en donde ella se vio obligada a confesar públicamente su adulterio. La corte les concedió a los Rich el divorcio, pero le prohibió a Penélope casarse con su amante o que éste legitimara a sus hijos. Tal como había hecho su bisabuela Maria Bolena, Penélope optó por vivir una vida de vergüenza y pobreza al lado del hombre que amaba.
Penelope Rich

Mejor suerte tuvo su hermana Dorotea. Antes de que le arreglaran un matrimonio, Dorotea se fugó con Sir John Perrot, el elegido de su corazón. La reina estaba lívida, no solo Dorotea no había solicitado su permiso. Más encima se casaba con un enemigo de su Majestad. Isabel le tenia tirria a Perrot porque éste siempre andaba peleando con otro de sus favoritos, Sir Walter Raleigh. Perrot acabó en La Torre de Londres y su mujer fue desterrada. Solo tras la muerte de Perrot, Dorotea fue reintegrada a la corte y se le dio un puesto como  dama de Isabel.
Lady Dorotea Devereux

Gracias a la estima que Isabel le tenia a su hermano, Dorotea pronto fue admitida en el ciclo privado de la reina y tuvo acceso a buenos partidos. En 1594 se casó, con beneplácito de Isabel, con el Conde de Northumberland. Nuevamente vemos la mano del destino. Ana Bolena fue despreciada por los Northumberland y obligada a divorciarse de Henry Percy. Ahora su sobrina nieta no tenía problemas en  ser admitida en la Familia Percy.

Dorotea sería el árbol del que brotarían nuevos y  famosos personajes históricos que ni se imaginan ustedes tenían los genes Bolena. Pero no solo ella, también los descendientes de Enrique e Isabel Knollys, hijos de Maria Bolena proveerían más mujeres escandalosas, cortesanos entrometidos y salvadores de la patria, todos ellos portadores de sangre Bolena. De eso hablaremos en mi entrada final sobre la fascinante y prolífica Maria Bolena




jueves, 29 de marzo de 2018

De cómo Gregory, Hirst y Mantel crearon el mito de La Otra Bolena (II)



Aunque nos pese, es innegable que Philippa Gregory, Michael Hirst y Dame Hilary Mantel son los creadores de la segunda ola de Tudormania. También son los artífices de una imagen mítica de Maria Bolena que muchas veces choca con lo poco que sabemos de la dama.   ¿Quién fue la verdadera Mary Boleyn y es mas interesante su historia que las visiones que la Tudormania nos presenta?

En una entrevista para la BBC History Magazine, Philippa Gregory declaró que Mary Boleyn era su personaje favorito. Se entiende puesto que La Otra Bolena es su creación casi total, en el sentido que su Mary es mas ficción que datos históricos. Doña Pippa también ha agregado que fue ella quien puso de moda a Maria. La siempre competitiva Dame Hilary (si ese par se encuentra en la calle, se estrangulan) comentó burlesca que todo historiador que haya tratado a Enrique VIII y/o Ana Bolena, por fuerza, debe mencionar a Maria. Cierto, pero una cosa es ‘mencionar “y otra ofrecer al público una visión interior de la psiquis del personaje.

Eric Ives dijo que lo que sabemos de María Bolena cabe en una tarjeta. Debido a eso, les ha tocado a los novelistas, y en este siglo a productores y guionistas, encontrar a esa elusiva Otra Bolena. Cuando Gregory publica su The Other Boleyn Girl (2001) abre las puertas a la imaginación ajena, pero también a los historiadores que se horrorizan ante las libertades tomadas con una entidad histórica.

 Es un crédito para Doña Pippa que solo después de la publicación de la novela, y del debut de la primera adaptación de la BBC (2003) y del filme (2008), hayan aparecido textos de historia cuyo tema sea Mary Boleyn. Sin The Other Boleyn Girl, Alison Weír no hubiese publicado Mary Boleyn: Mistress of Kings (Maria Bolena: amante de reyes). Publicado en el 2011, ese libro es considerado un compendio historiográfico sobre la hermana de Ana Bolena, y aun así tiene más agujeros que un cedazo en lo que respecta a datos factuales sobre la dama.

Una Familia de Tantas
En La Otra Bolena, Philippa Gregory crea un retablo de marionetas donde los títeres son los miembros de la familia Bolena. Ahí vemos a esa comadreja ambiciosa llamada Tomás Bolena: su aristocrática esposa Lady Elizabeth Howard; El Tío Norfolk que quiere meter a una sobrina, la que, de la talla, en la cama del rey; y la inocente Maria y sus hermanos (mayores) la osada Ana y el ambiguo Jorge.

Fue gracias a ese retablo, que se armaron elencos futuros con rostros reconocibles. Por ejemplo, Lady Elizabeth no aparece en “Los Tudors” ni en “Wolf Hall’. Solo sabemos de su existencia porque Dame Kristin Scott-Thomas la interpreta en la película. Su interpretación de la matriarca Bolena es la de una mujer virtuosa, abochornada por la codicia de su esposo y hermano, y por la liviandad de sus hijas. Un retrato que no se parece al del libro donde la autora achaca a Elizabeth las mismas aviesas intenciones del resto de su familia y la involucra en la trata de blancas que es el negocio familiar.

Creo que ya es hora de hablar de la verdadera Mary y para eso hay que ir al principio que no es donde sus arquitectos del Tercer Milenio gustan iniciar su historia. En la adaptación fílmica de The Other Boleyn Girl, hay flashbacks a la infancia de los Hermanos Bolena. La unidad y cariño del trio Ana-Jorge-Maria es un tema recurrente tanto en Gregory y sus adaptaciones, como en “The Tudors”, tal vez para crear mayor empatía entre los personajes. Hilary Mantel en Wolf Hall toma otra actitud en la que hace que Maria le confiese a Cromwell que siempre ha existido una rivalidad entre ella y su hermana.

“Wolf Hall” comienza con Maria ya en la corte. La primera mención es cuando Cromwell informa al Cardenal Wolsey que Maria es la nueva querida del rey. Mas adelante, en su primera visita a Ana Bolena, Cromwell conoce a Maria, ya para entonces viuda y descartada por Enrique. Mantel no hace mención del pasado de Maria en Francia. Gregory comenta que las Bolena vivieron en Francia desde que eran pequeñas. En la novela de Gregory (y en la serie) Maria ya esta instalada en la corte y asiste a la ejecución del Duque de Buckingham, “su tío” (¿) He revisado toda la genealogía de Maria y en ninguna parte hay parentesco con Buckingham que es ejecutado por traición (en realidad por haberse peleado con Wolsey) a Enrique.  
El verdadero Sir Thomas Boleyn

La ficción muchas veces nos muestra a los Bolena como parvenus, tenderos burgueses sin aspiraciones a la nobleza. Si bien es cierto que Tomás Bolena era un millonario cuya familia había hecho fortuna en la mecería, por parte de su madre Lady Margaret Butler, no solo emparentaba con la más rancia nobleza irlandesa, además tenia sangre real siendo descendiente directo del rey Eduardo I y su primera esposa Leonor de Castilla. Mucho se habla de que Tomas Bolena hizo fortuna al casarse con la aristocrática Lady Elizabeth Howard, hija del Duque de Norfolk. Lo cierto es que aparte de ser mas rico que la novia, Bolena compartía su pedigrí puesto que Elizabeth descendía también de Eduardo, pero de su segundo matrimonio con Margarita de Francia.

Las Hermanas Bolena
En la adaptación fímica de La Otra Bolena crearon toda una entrada que difiere del libro y de la vida real. Tenemos a las Hermanas Bolena jovencitas (catorce y quince años) todavía vírgenes y solteras viviendo en el Castillo de Hever con su padre. En la vida real, Maria nació en 1499 y Ana un año mas tarde. El filme sigue la pauta de Gregory quien decide que Maria (Scarlett Johansson) sea menor, tal vez para explicar su timidez y sumisión. Lo que el filme no nos explica es por que la casan antes que a Ana (Natalie Portman).

Thomas Bolena (interpretado por un soñoliento Sir Mark Rylance) le consigue a Maria un marido en la nobleza local. William Carey (interpretado por un entonces desconocido y muy malgastado Benedict Cumberbatch) no consigue ganarse el corazón de la romántica Maria y mucho menos cuando en la noche de bodas se pone a orinar en una bacinica (¡!!)


Enrique VIII (Eric Bana guapísimo, pero muy lejos de parecerse al verdadero Tudor) viene de casería al Castillo de Hever. Bolena y su cuñado Norfolk (David Morissey) deciden empujar a Anne (que no necesita empujones) a la cama del rey. Toda la familia de acuerdo y hasta Enrique le entra al plan, pero la terquedad e impertinencia de Ana solo consiguen que al rey lo tumbe su caballo.

Con un chichón en la cabeza, lo último que quiere Enrique es ver a Ana. Mandan a Maria a atenderlo. Al rey le gusta más esta hermana reservada y dócil y exige que Maria vaya la corte a servir a su esposa, Catalina. Todos saben lo que eso significa. Todos contentos, menos Maria que tiene escrúpulos morales y eso que a su marido también le viene bien que la mujer ascienda en la corte, aunque sea horizontalmente.

¿Cuánto de esto viene del libro? NADA. Lo que pasa es que Doña Pippa se puso muy lenta y aburrida para contarnos esta historia Hubo que apurar un poco la trama para trasladarla a la pantalla.  La novela comienza con Ana ya sirviendo a Catalina y le toma años acostarse con el rey (y 7 capítulos embarazarse).   María es tan torpe que hasta agota la pasión de Enrique aun antes de consumar su relación. El pobre William Carey se lleva la sorpresa que lo hacen cornudo y eso lo entristece mucho.

Lo curioso es que ni libro ni cine nos mencionan las aventuras escabrosas de Maria en tierras galas. Ya les conté que no era inocente ni cuando Enrique la conoció bíblicamente mi siquiera cuando el marido hizo otro tanto.  Eso se le ha criticado a Gregory. Su afán de aplicar la dicotomía Madonna-prostituta a Las Hermanas Bolena. En su novela, Ana es la que ha vivido en Francia y la que (siguiendo ese viejo prejuicio anglo) se ha vuelto experta en cochinadas. Ella es la que aconseja a Maria de cómo comportarse con el rey y que, aunque ya lo tenga entre las sábanas, no debe ser una “puta floja” (lazy whore) y debe ‘trabajar” para no perderlo.

El Affaire Percy
En la película, Ana es desterrada a Francia luego de su divorcio de Henry Percy. Históricamente, la anulación de este matrimonio clandestino se le ha adjudicado al Cardenal Wolsey. Así lo vemos en la miniserie “Enrique VIII” (2003) donde Ana es interpretada magistralmente por Helena Bonham-Carter. Y así lo describen Maxwell Anderson en Ana de los mil días y Hilary Mantel en Wolf Hall (la serie recrea ese encuentro entre Wolsey y Henry Percy) y es la razón por la cual Ana odia al cardenal.
Percy, Ana y el Cardenal Wolsey en Ana de los Mil Días

En la novela de Gregory (y el filme) Ana decide que mejor es ser esposa que amante y se compromete en secreto con el hijo del Conde de Northumberland, Henry Percy. Con su acostumbrada impulsividad, Ana lo obliga a casarse y a consumar el matrimonio, sin permiso de los padres de ambos (ni del rey. Casarse entonces era asunto de estado).
Percy y Ana en Wolf Hall

En el libro, Ana se pavonea ante su hermana alardeando que se ha casado y acostado (wedded and bedded) con Percy. Maria cree que su deber moral es alertar a sus padres. Todos los adultos del cuento se confabulan y divorcian a la pareja. En el filme, vemos a Ana frenética galopar por una playa, tras jurar venganza, y supuestamente rumbo a Francia (o a un barco que la llevara al otro lado del Canal). En el libro es peor. Obligada por su madre, Maria le escribe a Percy (fingiendo ser su hermana) rompiendo su relación. Con razón Ana está tan enojada.

¿Hay algo de verdad en este cuento? En 1523, cuando Ana era dama de Catalina de Aragón, se comprometió con Henry Percy que era paje del Cardenal Wolsey. Percy recibió tremendo y público regaño por parte de su patrón. Había tres razones para oponerse a una unión Bolena-Percy. Como hija de un mero caballero (Tomás Bolena todavía no era Conde de Wiltshire ni Vizconde Rochford) Ana estaba muy por dejo de los Northumberland. B) Se la creía ya comprometida con un primo, Lord Ormonde. C) Se rumoraba que el rey estaba interesado en ella. El caso es que entre Wolsey y el Conde de Northumberland, anularon el matrimonio.

Ana siguió su vida de siempre (en el libro, Gregory la envía desterrada al castillo de la familia) y Percy fue obligado a casarse con Lady Mary Talbot. Percy y su mujer se llevaban como perro y gato. Unos años más tarde, Lady Percy solicitó el divorcio argumentando que su matrimonio no era válido, puesto que el marido estaba realmente casado con Mistress Boleyn. En la vida real, Percy tuvo que jurar ante un tribunal que esto no era cierto. En The Other Boleyn Girl, Ana obliga a su hermana a mentirle a Enrique sobre ese asunto. El rey le cree a Maria que su hermana nunca consumó su matrimonio, puesto que La Otra Bolena (al menos en la mente de doña Pippa) es una santa, incapaz de mentir.

En “Wolf Hall” el affaire Percy reaparece justo en medio del romance Ana-Enrique. Los Bolena se asustan, puesto que el poder que Ana ejerce sobre el rey reside en su virginidad. Hay una escena fantástica en la serie donde Cromwell se encuentra con la familia en masa (Maria y su cuñada Jane también están presente) encerrados en un cuarto, discutiendo el asunto, y lanzándose zapatos a la cabeza. La solución es poner a Cromwell a cargo de todo este asunto.
Percy amedrentado por Cromwell

De acuerdo con Mantel, Percy es un vulgar chantajista al que Cromwell encuentra en una taberna. Un poco de la labia de leguleyo, un poco de la violencia cromwelliana, y el cobarde Percy se retracta.  En “Los Tudor” no se hace mención de Percy. En cambio, se nos hace creer que Ana perdió su virginidad con su vecino y amigo de la infancia, el muy casado poeta Sir Thomas Wyatt.

Las Bolena según “Los Tudor”

 En suma, según Gregory, Ana se lanza a la caza de un rey para vengarse de la hermana que destruyó su matrimonio. Según Mantel, Maria nunca fue importante para Enrique, pero igual Ana se encapricha porque desde pequeña siempre ha querido lo de la hermana. Hirst en cambio parece adherirse a la idea de que Maria fue un solo un amor de paso, por lo que no le molestaría mucho que su hermana la reemplazara entre las sabanas del rey. De toda la ficción contemporánea sobre Las Bolena, “Los Tudor” es la única que describe la vida de Maria en Francia.

En el primer episodio de “Los Tudor”, Enrique recibe la visita de su embajador en Francia, Sir Tomas Bolena. Le encarga los preparativos para su famoso encuentro en el Campo del Paño de Oro con el Rey Francisco. Le pide informes sobre la corte gala. Siguiendo un viejo cliché de la ficción inglesa de que Francia es un país sexualmente corrupto, Bolena le habla sobre las picardías que tienen lugar en esa corte. Enrique se sorprende puesto que Bolena ha llevado a sus hijas a vivir con él a Paris. El embajador le asegura que tiene a sus niñas muy vigiladas. Al final del episodio nos damos cuenta en que consiste esa ‘vigilancia”. Bolena desea presentar a sus hijas a Enrique para ver cuál puede ser concubina del rey.

Perdita Weeks interpreta a una atolondrada y Maria que se ríe e hipa al mismo tiempo. Contrasta con la discreción y serenidad de Natalie Dormer que da vida a Ana. Durante el encuentro en el Paño de Oro, Francisco le señala a Enrique a Maria e insinúa que son amantes. Enrique que tiene una extraña relación con Francisco, que bordea a ratos en bromance y en otros en rivalidad psicótica, decide probar a “la yegua inglesa”. Maria lo sorprende con su habilidad para la felación. tras lo cual se hacen amantes, pero como otras mujeres que la serie nos muestra dando brincos en la cama del rey Tudor, Maria no dura mucho ahí ni adquiere gran poder.

Unos años más tarde, cuando Enrique se interesa en Ana, ahora dama de su hermana Maria Tudor, en la puesta en escena del Castillo Verde, La Otra Bolena (presente) ya no representa nada para el rey. Enrique puede perseguir a Ana sin remordimientos por su anterior relación con la hermana. En la vida real, Enrique tenía tan clara la gravedad (desde un punto eclesiástico) de su relación con Maria que cuando solicita su divorcio de Catalina al Papa, también solicita una dispensa para casarse con la hermana de una ex amante.

La Educación de las Bolena
“Los Tudors’ no hacen caso de este reparo, a pesar de que Hirst es el único en poner a Maria en suelo francés y describir su posible relación con Francisco I.  La realidad es un poco más extensa. Como todas las familias aristocráticas, los Bolena mandaron a sus hijas a educarse al extranjero. Las cortes europeas eran el equivalente a nuestros internados suizos. A los 12 años, Ana fue colocada en la corte de Margarita de Austria, un centro cultural de ese tiempo. Ahí Ana aprendió a hablar francés fluido y le tomó aprecio a los libros y las artes.
Margarita de Austria en "Carlos Emperador"

Maria, en cambio, fue enviada, en 1514 a Francia, como parte del cortejo de la princesa Maria Tudor que iba casarse con Luis XIII. Poco después, Ana se reuniría con su hermana. Se sabe que Ana permaneció en la corte gala, aun después que la reina enviudara y se casara con el Duque de Suffolk. Por ese entonces, Ana encontró otro puesto en la casa de Claudia, hija de Luis, y esposa de Francisco.

 Maria regresó a Inglaterra en 1519 (por lo que no pudo haber un encuentro con Enrique en El Campo del Paño de Oro que tuvo lugar un año más tarde). Sin embargo, el rumor en su día es que Maria había sido obligada a regresar puesto que su reputación en Francia estaba hecha trizas y la reina Claudia no la quería cerca del marido.
                                                 Claudia de Francia según Los Tudors

Maria entró a servir a Catalina de Aragón como su dama, apenas llegada a Inglaterra. Es posible que ahí haya atraído la atención de Enrique. Al menos, el rey estuvo presente en la boda de Maria con William Carey, un año más tarde. En 1522, Ana regresó a Inglaterra y también entró al servicio de la reina Catalina. Tuvo más éxito que su hermana debido a su agudeza, su elegancia y su conocimiento de la cultura francesa. Tal como nos la muestra “Wolf Hall”, hablaba ingles con acento galo (“Cremuel” como le dice a Cromwell) y salpicaba su conversación con frases en francés.

No hay fechas para la relación entre Maria y Enrique. Se cree que se convirtió en la concubina del rey poco después de casada y que esa relación puede haber durado hasta 1525 o 1526.  A pesar de que Hirst nos hace creer que Enrique se interesó en Ana durante el espectáculo del Chateau Vert (1522) para entonces, el rey tenía relaciones ya con Maria, y Ana estaba con Henry Percy. Tras la anulación de su matrimonio (1523), Ana fue desterrada por su padre al castillo familiar, no volvería la corte sino dos años mas tarde. Fue en 1526 cuando se volvió pública la obsesión del rey por Mistress Boleyn.

La pregunta que se hacen los historiadores es ¿cómo reacciono Mary? Siguió en la corte? Se fue con su marido? Sirvió a regañadientes a su hermana? Y aquí entra en juego la pregunta. ¿Tuvo Maria algo que ver con la caída de su hermana?  Para los que creen a Ana culpable de los cargos que la llevaron al cadalso, la pregunta es otra. ¿Fue La Otra Bolena cómplice de su reina?

María, Cómplice de Ana
Esta pregunta no tiene espacio en “Los Tudors” Ahí Mary es un accesorio del decorado, tal como una silla, aparece poco, la cámara no la toma en cuenta, parece llevarse bien con la hermana. Ana le cuenta que está embarazada y Mary luego se ve en la iglesia fungiendo como madrina de Isabel (un detalle totalmente falso).

En “Wolf Hall”, la complicidad es nula. Maria le tiene mas lealtad a Cromwell que a su detestada hermana. Como la novela está escrita desde el punto de vista de Cromwell, las confidencias de Maria sirven para saber que ocurre en sitios que Cromwell no frecuenta. Es Maria quien le cuenta como Ana manipula al rey, negándole favores sexuales. Es ella quien le revela en Calais que Ana está desnuda en brazos de Enrique.

En el libro, es Mary Shelton quien solicita una biblia para que su prima haga jurar al rey que se casaran una vez que estén de regreso en Inglaterra. En la serie, es Maria la encargada. Tiempo después, es ella quien revela a Cromwell que Ana está embarazada. A pesar de que Mantel esta casi segura que Ana fue adultera, ya para su caída, Maria no está en ninguna parte del paisaje.


La idea de la complicidad de La Otra Bolena es estrictamente idea de Philippa Gregory. En el libro y filme, Ana regresa a la corte cuando su hermana esta embarazada. La idea es que, Enrique no busque consuelo en brazos de otra. Para eso Ana debe “entretenerlo” lo hace tan bien que separa a Maria de Enrique. En el libro, Maria maldice a su hermana deseando que Ana muera por” ser tan codiciosa” ¡Se consuela burlándose de Ana con Catalina! Ah, pero como es Santa Bolena traiciona la confianza de su reina delatándola con Tío Norfolk.  En la película, Scarlett solo nos muestra la cara llorosa de Maria que llega verse bovina de tan aguantadora que es.

Mientras Anne pasa miserables siete años de espera para casarse, Gregory tiene a Maria como yoyo entre la corte y el campo, entre atender a su marido e hijos o ir a escuchar su hermana quejarse.  Sin embargo, son Jorge y Maria (la inocente Santa Bolena) los que le enseñan a Ana a “atender” al rey sin tener que comprometer su virginidad. Ese es el gran problema del libro, Maria es un personaje tan contradictorio.

En la película, Maria solo regresa la corte para convencer a Enrique que Ana sigue virgen, a pesar de su matrimonio con Henry Percy. En el libro, Maria se vuelve tan compinche de Ana que hasta se acuestan en la misma cama, y con George en el medio. Lady Rochford, la esposa de George los ve y comienza a sospechar que este trio tiene costumbres poco hermanables. Maria nota que Jorge y Ana no se besan como hermanos, pero le es mas cómodo hacerse la loca.
La Conspiración de Los Bolena

En el filme, Enrique viola a Ana y la embaraza, solo entonces se casan.  El libro es mas apegado a la realidad, con el viaje a Calais, y la consumación que culmina en embarazo. Mary debe dejar a sus hijos (y al nuevo marido que tiene escondido de la familia) para asistir a su hermana hasta el nacimiento de Isabel. Es Maria a quien Ana recurre cuando pierde al segundo bebé.

Maria solo consigue librarse de ese ambiente y de ese comportamiento supino y masoquista, cuando Ana descubre que se ha casado con un pobretón y la destierra al Castillo de Hever, donde se van a esconder las hermanas cada vez que meten la pata. Pero Ana no puede pasársela sin la hermana y la hace venir porque ha vuelto a embarazarse, pero nuevamente pierde el bebé.

Mary vuelve a Hever, Ana esta embarazada de nuevo, Mary debe regresar a la corte, etc., etc. ¿Diferencias esta vez? Es obvio que el eufemismo de Ana (“fui al infierno a buscar este hijo”) y la actitud de Jorge indican que el padre no es Enrique. Aun así, Maria tiene un mega Síndrome de Estocolmo y sigue alcahueteando las locuras de sus hermanos. Amenaza a Jane Seymour con sacarle los ojos si se acerca al Rey, y trata de sobornar a la partera que ayuda a Ana a malparir un niño deforme. La partera prefiere la gloria de decirle a Enrique que es padre de un monstruito muerto (al parecer la deformidad de debe al incesto).

En el filme lo hicieron todo un poco mas coherente. Maria se casa con William Stafford solo al final, nunca es exiliada. Ayuda a Ana con un solo aborto. Se horroriza ante el plan de Ana de engendrar un hijo con Jorge y se marcha por un tiempo de la corte. Regresa solo para pedir clemencia por su hermana y para hacerse cargo de Isabel. Un detalle totalmente no-histórico y del que hablaré en mi próximo blog donde comentaré sobre los descendientes de Maria quienes hasta el día de hoy conservan, sino el nombre, la sangre de los Bolena.

lunes, 26 de marzo de 2018

La Otra Bolena: Mary Boleyn entre la realidad y la ficción



El apellido “Bolena” (Boleyn en inglés) es reconocible para todos los Tudormaniacos. A través de textos históricos, biografías, novelas, óperas y filmes y series de televisión, hemos asistido al auge de esta familia. Hemos también asistido a su estrepitosa caída que acabó con tres miembros del clan Bolena en el cadalso. Lo curioso es que después de haber sonado tanto durante el siglo XVI, los Bolena desaparecen de la historia. La muerte de la Reina Virgen acaba con su estirpe y, sin embargo, hoy en día todavía hay quien desciende de ellos y gracias a la mas humilde de la familia: Maria Bolena.

Acabo de ver por segunda vez “Wolf Hall”.  Desligándome del feo y falso retrato de Tomas Moro del que ya he hablado anteriormente, me he gozado la serie como no lo esperaba. ¡Qué buena actriz es Claire Foy! ¿Como es posible que la adore en “The Crown” y la aborrezca en “Wolf Hall”?  Foy nos hace detestar a Ana Bolena, pero un imán para la vista y la mente es el retrato que la serie hace de la mini corte de la segunda esposa de Enrique Octavo.

 Ahí están esos pobres mozalbetes que pagarán con sus cabezas el juego de “amor galante” que mantienen con su reina; el vanidoso musiquillo Mark Smeaton quien fácilmente cae en la trampa de Cromwell; la enana-bufona que Ana cruelmente bautiza como “Maria” en memoria de su hijastra, hasta el defenestrado perrito “Purkoy”. Pero las que más atraen mi atención son las damas.


A muchas las conocemos por otras fuentes; ahí está la prima Madge, menos rolliza e imponente que en “los Tudors”; la ahora omnipresente Kate Phillips que encarna a una Jane Seymour más pasiva y solapada que la dinámica y generosa reina que nos inventó Michael Hirst. 

No tengo quejas de Jessica Reines y su sobresaliente interpretación de una amargada y rencorosa Lady Rochford (Bolena por matrimonio), pero mi mayor aplauso es para Charity Wakefield que nos regala una sensual, aunque simpática, Maria Bolena. Lastima que nos la quitan a la mitad de la serie. Harta de los desplantes de su reina-hermana, Maria abandona la corte y se va con William Stafford, librándose así de la debacle que destruirá su familia.

Scarlett Johansson en "La Otra Bolena"

Este retrato de Maria, segun Charity y Dame Hilari Mantel,  choca con la imagen que Philippa Gregory (y Scarlett Johansson) ha propagado de “La Otra Bolena” . Siempre he sentido curiosidad por esta mujer Tudor tan despreciada por la historia, pero tan apreciada por las escritoras de romances históricos. Por eso, esta primavera nevada, me he dado el trabajo de investigarla y ver como su realidad es comparable a su leyenda (rosa o negra, dependiendo del autor) y como a veces la supera.

Mi primer encuentro con Maria fue un 8 de diciembre, de 1970. Después de conocerla encarnada en una silenciosa,  pero sexy Vanessa Redgrave, en “A Man for All Seasons”, me interesaba ver otra visión de Ana Bolena. Así me encontré, a los once años, en el cine Rialto de Viña del Mar, ante Genevieve Bujold encarnada en “Ana de los mil días”. En esta adaptación del drama de Maxwell Anderson, donde Ana es vista como víctima de las ambiciones familiares y de la lujuria de su rey, descubrí varias novedades.

Una de ellas fue que, en una escena de Ana y su madre, se ve en el trasfondo a una mujer en avanzado estado de gestación. Se trata de Maria, hermana de Ana. La sorpresa me afectó la vejiga y tuve que ir al tocador de señoras. Ya en el baño me esperaba una sorpresa mayor. Me había llegado mi primera regl, . me empacaron a casa y Las Bolena desaparecieron de mi mente por un tiempo.
Valerie Gearon como Mary Boleyn en "Anne of the Thousand Days"

Poco después una de las muchas revistas femeninas que se compraban en mi casa, comenzó a serializar “Ana de los mil días “. Ahí me enteré de que Maria había sido amante de Enrique, que Ana se lo había robado a pesar de la hermana estar embarazada. Inmediatamente, me asaltaron dudas propias de Tudormaniacos fascinados por esta amistad-rivalidad. ¿Cómo pudo haberse Ana entrometido en la relación de su hermana y del rey? ¿Qué paso con el hijo de Maria?

En una época pre-Internet, pre-Google, pre Wikipedia, me tomarían casi quince años descubrir lo que había ocurrido con La Otra Bolena. Fue en 1984,  cuando pasaba por en la peor etapa de ami adicción a los bodice rippers,  que me tropecé con Passion’s Reign (El reino de la pasión) de Karen Harper. 

Esta novela romántica (con mucho sexo, como buen bodice-ripper) me instruyó sobre verdades históricas como que antes de Enrique, Maria había sido amante de Francisco I de Francia, y que su único amor fue su ultimo marido, William Stafford. Pero esta novela quiero discutirla dentro de su contexto en la Tudormania. Así que voy a comenzar a revisar la ficción histórica y su tratamiento de Maria Bolena.

Aunque por siglos, Ana Bolena ameritó espacio en el teatro, opera y filmes, María solo comenzaría a aparecer en historias escritas en torno a su más famosa hermana casi en la mitad del Siglo XX. En 1949 Margaret Barnes Campbell en Brief Gaudy Hour establecía ciertos clichés que reencontraremos en los retratos ficticios de La Otra Bolena. Primero, el mito de que Maria era menor que Ana. Como Philippa Gregory, MCB, describe a una Maria humilde y sumisa, muy encariñada con Ana quien esta determinada a que no la trate el Rey como ha tratado a su hermana. La novela se toma licencias extraordinarias: Mary nunca sirve en la corte francesa, sus hijos nacen cuando ya no es amante de Enrique, y las Bolena tienen una madrastra que nadie sabe de dónde salió.


En 1957, Evelyn Anthony en su Anne Boleyn, nos muestra a Mary, de nuevo una hermana menor, quien ya es la amante descartada de Enrique, y que ha sido desterrada de la corte junto a su hijo bastardo y obligada a casarse con un noble campesino. En, 1963, Nohra Lofts, una acreditada novelista de romances publicó La Concubina, en la cual Ana es la menor de las Bolena, una chica decente y tímida que se horroriza ante la idea de servir en la corte donde su hermana fue la querida oficial del rey.

Para Ana, Maria es un mal ejemplo, una mujer con la que no quiere ser asociada. Maria es hecha a un lado por Enrique y termina casada con William Carey. Solo ahí, y luego que el rey demuestra interés por su “cuñada “, es que Maria reaparece ahora aconsejándole a su hermana profesar puesto que un convento es la única salida para quien atraiga la atención del sátiro monarca.

En 1971, y aprovechando la primera ola de Tudormania, Ailieen Armitage publicó Las Hermanas Tudor, que en realidad debería llamarse “Las Hermanas Bolena”. Es la primera novela en darle un sitio protagónico a Maria. Como personaje, La Otra Bolena hubiera hecho las delicias de las “Mituteras”. Es la típica mujer que nunca sabe por que se le caen los calzones, que se arrepiente tras cada revolcón, y que termina sintiéndose ‘violada”.

La historia comienza con la madre de Maria que en su lecho de muerte le pide que aprenda a ser mas asertiva y a no dejar que los demás controlen su vida. La huerfanita demuestra su veleidad casi encamándose con Rafe, el caballerizo. No alcanza a ocurrir nada grave, pero Tomas Bolena, para alejar la tentación, envía a su hija a Francia como dama de Maria Tudor que se va a casar con Luis XIII. En Francia, la chica Bolena atrae la atención de Francisco, yerno del rey, quien la seduce. Aquí no hay amor, solo atracción sexual que para nuestra protagonista es muy importante.

Llega Ana a la corte francesa. También se acuesta con Francisco y luego con Henry Percy con el que se cree comprometida. Las hermanas regresan a Inglaterra y Maria se casa con William Carey del que parece enamorada. Los Bolena desprecian a Carey por pobretón y a Mary por ser tan boba e incapaz de atrapar un buen marido.

Maria y su marido regresan a Francia acompañando al rey Enrique VIII. Francisco ahora reina en Francia y retoma su relación con María quien también recibe visitas nocturnas de Enrique, y de su marido. Lo divertido es que la autora no emite juicios morales en contra de su protagonista, que es presentada como una inocente total.

Regresan a Inglaterra, Enrique es amante de Maria, pero Ana se le atraviesa y las cosas cambian. Ana ha aprendido su lección, y mantiene al rey a raya, fingiendo ser virgen. Obvio que Enrique se interesa más en Ana, y Maria sigue en Bavia. Finalmente, la hermana se lo explica con dibujitos y todo (hasta le dice “simplona” en su cara). Para mayor shock de Maria que parece sufrir de alguna deficiencia mental, es Ana quien debe informarla de que esta embarazada. Por fin, la preñez le alumbra la bombilla a La Otra Bolena.

Maria decide hacer pasar a su hijo como producto de su matrimonio. Para que nadie sospeche de que Enrique (¿entonces para qué le pone ese nombre?) es hijo del rey, Maria decide criarlo lejos de la corte y nunca revelarle la verdad. Así la dejamos semi feliz junto a William Carey.

Ahora nos toca examinar la novela de Karen Harper que por primera vez me dio la pista de que Maria Bolena era el personaje mas interesante de su extravagante familia. Cuando leí The Other Boleyn Girl de Philippa Gregory me di cuenta de como la novela de Harper había influido en la pluma de Doña Pippa. Ambas acaban con la ejecución de Ana; Harper si acepta el veredicto histórico de que Maria era la hermana mayor, pero da como fecha de su nacimiento 1504, convirtiendo a las Hermanas Bolena en casi niñas metidas en el juego de tronos y alcobas que será su vida.

La gran diferencia es como Harper opta por relatarnos la vida sexual y amorosa de Maria pre-Enrique VIII. A diferencia de la novela de Armitage, Reign’s Pasión (ahora retitulada La Ultima Bolena) nos muestra una Maria obligada por la familia a entregar su virginidad al libidinoso Francisco. La relación es degradante y huele a ratos a violación, sobre todo en el idioma “Ahora te voy a enseñar como domo a mis yeguas” dice el reyezuelo.  Cuando se aburre de Maria, Francisco se la pasa a sus amigos, lo que (si hubiera ocurrido) podría explicar la mala fama de La Otra Bolena.

Aunque los historiadores dudan todavía de la veracidad de la relación de Maria y el futuro rey de Francia, es cierto que Francisco se refería a ella como “Mi yegua inglesa”. Mas adelante, tal vez para limpiar su propia imagen, Francisco (que Los Tudor” y “Carlos Emperador” nos han mostrado como un hocicón, arrogante y falso) llamaría a Maria “La puta mas grande y la mas infame de todas” (Grandissima ribalda e infame sopra tutte).

El libro sigue a Maria de regreso a la corte inglesa, su matrimonio con William Carey, y su eventual caída en otro lecho real. No recuerdo mucho del cuento de Maria y Enrique. Tal vez no me interesaba porque sabia que acababa mal. Carey es retratado como lo que era, no un miembro de la pequeña nobleza campesina, sino un pariente del rey y elemento importante de la corte de Enrique. Carey es un personaje negativo, un ave de rapiña que no le importa prostituir a la mujer. por suerte, se muere pronto. En la vida de Maria entra William Stafford, un soldado, hombre de confianza de Enrique, y un cínico que es regenerado por el amor de la concubina real.

El resto de la novela describe la boda secreta de Maria, su alejamiento de la corte, y su idílica vida familiar como Lady Stafford y madre de dos hijos más. Harper parte de la base que, de los niños Carey, solo Catalina era hija de Enrique. La novela acaba con una última reunión entre las Hermanas Bolena en la Torre de Londres. Ana le entrega a su hermana el contenido de su joyero para que se las de a su hija. Su ultimo deseo es que María se encargue de educar a Isabel y despejar rumores falsos sobre la relación de los padres de la niña.

La pobre Karen Harper quería escribir un libro serio sobre un personaje olvidado de la historia, pero al caer en las trampas del bodice ripper, pasó a ser parte del género. Incluso ese nombre tan cliché (El Reino de la Pasión) la predestinaban al menosprecio que siempre reciben las muestras de cultura popular. En mi biblioteca de barrio, yo no la encontré en la sección de ficción donde estaban los libros de tapa dura, sino en los escaparates de alambre que sostenían ese tipo de novelitas en ediciones de bolsillo.

Por suerte, el retorno de la Tudormania hizo que la novela de Karen Harper, ahora titulada The Last Boleyn, tuviese un merecido renacimiento. Pero el mejor homenaje se lo daría Philippa Gregory en el 2001, cuando iniciaría la mas reciente ola de Tudormania y con ella, un renovado interés por La Otra Bolena, pero de eso hablaremos en mi próximo post.

A proposito "La Otra Reina" que es como se llama "The Other Boleyn Girl " en español,  estará disponible hasta fin de mes en Netflix.