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lunes, 31 de enero de 2022

“Nunca lo Nuevo…”: The Gilded Age, 01x01

 


Me preguntaba cómo traducirían The Gilded Age. El titulo exacto de este intento de Lord Julien Fellowes de crear una Downton Abbey a la americana debería ser “La Edad Dorada”. Hay quien dice que esa sería la traducción de Golden Age. No, Golden” es “de oro”. “Dorada” en cambio indica la ilusión de una capa de barniz, porque el periodo de tiempo entre 1870 y 1900 se caracterizó tanto por falsas ilusiones de riqueza como por un código de valores falsos. Un mundo que chocó con la tradicional aristocracia estadounidense con moral y fortunas sólidas,  y acabó por vencerla. Ese es el tema detrás de esta fábula sobre un par de jovencitas (una blanca y otra afroamericana)  que llegan a una Nueva York sumida en un conflicto entre lo viejo y lo nuevo.

No Todo lo que Brilla es Oro

“The Gilded Age” es un término acuñado por el famoso Mark Twain que,  en su novela de ese nombre (1873),  se refiere a la época en que vive como una aparente Edad de Oro pero que bajo la pintura dorada esconde corrupción y codicia. En la década que antecedió a la Guerra de Secesión, la Unión Americana se amplió en territorio gracias a lo arrebatado a México y a exploraciones en el centro y noreste del país. Para poblar esos territorios se necesitaban colonos a los que había que transportar,  al igual que a los millares que iban hacia el Oeste afectados por la Fiebre del Oro de California.

Para ese transporte se tendieron líneas de ferrocarril, a la par que se exterminaba o sometía a los pueblos autóctonos que vivían en las tierra necesarias para los rieles. Muchos hombres blancos hicieron fortuna en la construcción de trenes al igual que en la minería tanto de oro y otros metales preciosos,  como la del carbón necesario para empujar los trenes. La Guerra Civil contribuyó a un desarrollo de la industria y la construcción de nuevas fábricas en el Norte. Para 1865, el final del conflicto vio un país unido, pero en expansión,  donde había fuentes ilimitadas de trabajo y posibilidades de enriquecerse. Ese fue el comienzo del Sueño Americano.



Los hombres que manejaban los trenes, las minas, los capitanes de industria y los especuladores de Wall Street no pertenecían a la antigua aristocracia colonial . La mayoría eran inmigrantes de Irlanda, Escocia hasta de Alemania. Por eso no tenían ni límites ni escrúpulos. La historia los ha apodado “Robber Barons” en alusión a los señores feudales alemanes que vivían del bandidaje. The Gilded Age nos va a presentar a este tipo de nuevos ricos y su agrio recibimiento por parte de la alta y vetusta aristocracia neoyorquina.

Las nuevas de la movilidad social y el fácil acceso al enriquecimiento de la sociedad estadounidense hicieron a muchos europeos inmigrar a America. El resultado fue que las ciudades se expandieron para recibir a estos nuevos ciudadanos, pero también se crearon barriadas donde vivían hacinados los inmigrantes y sus hijos. Aunque era cierto que trabajo no escaseaba, las condiciones laborales y los sueldos eran paupérrimos. Por eso esta Edad Dorada, es recordada como un momento de agitación obrera, huelgas y la creación de sindicatos.



No solo los inmigrantes y obreros eran menospreciados. El final de la Reconstrucción del Sur en 1870 acabó con las esperanzas de crear en esa región una sólida clase media profesional de color . El nuevo Sur miraba con rencor a los ex esclavos que ahora buscaban igualdad y educación. Eso llevó a la imposición de las infames leyes de Jim Crow. Grandes segmentos de la población negra se trasladaron al Norte o al Oeste de la nación.

El libreto original de The Gilded Age tenía como protagonista a Marian Brooks, hija de un general Confederado, que viaja del Sur a Nueva York en compañía de su criada negra. Por suerte obviaron este controversial escenario. Ahora Marian (Louisa Jacobson, la menor de las hijas de Meryl Streep)  es hija de un general de la Unión, viene de Pennsylvania y Peggy Scott  (Denee Benton) es su amiga quien viene a Manhattan a probar suerte en el mundo de las letras.



Marion, huérfana sin fortuna,  pasa a formar parte de la familia de un par de aristocráticas tías solteronas espantadas ante el aluvión de nuevos ricos que han venido a perturbar su tradicional estilo de vida. ¿Existieron personas como Las Brook? ¿O familias con apellidos aristocráticos de origen holandés como el van Rhijn que orgullosamente porta la Tía Agnes (Christine Baranski)?

La más antigua aristocracia neoyorquina se remonta a esos contrabandistas piratas que estafaron a los indios iroqueses dándoles a cambio de la Gran Manzana un puñado de collares de cuentas y botellas de whisky. De ellos descienden nombres respetadísimos como los van Deusen, los van Buren que dieron un presidente a la nación,  Los Schuyler, Los Stuyvesant y Los Roosevelt.

La importancia de tener ancestros del país de los tulipanes fue rescatada por esa enciclopedia de la clase alta neoyorquina,  La Edad de la Inocencia de Edith Wharton donde tanto Archers como Mingotts y Welland se inclinan ante la autoridad de los van der Luyden. Y en esa respetuosa imitación de Wharton, Gossip Girl (la única e inigualable) no es coincidencia que la rebelde IT Girl se llame van der Woodsen.

                     Los Archer buscan el consejo de los influyentes van der Luyden
                                        Serena van der Woodsen.

Ya para el Siglo XVIII, el conglomerado holandés se había ampliado gracias a elementos anglos venidos del continente o descendiente de los pasajeros del Mayflower. Así tenemos a los Fish,  a Los Livingstone (de los que descienden Las Brook) y, por supuesto a los reyes de la alta sociedad neoyorquina (que entonces era solo Manhattan, los otros condados eran un puñado de granjas y granjeros) Los Astor. Ya vimos a Caroline y sus hijas aparecer en The Gilded Age.



Entre Lo Pasado y el Presente

Parte importante del argumento, y así se lo hacen saber a Marian desde su llegada, es que la sociedad neoyorquina está bajo asedio de una parva de nuevos ricos como Los Russel que han tenido el descaro de comprar una mansión vecina a la de Agnes y Ada (Cynthia Nixon). George Russel (Morgan Spector) es insufriblemente millonario. Pero como dice Agnes,  “No nos movemos en los mismos círculos”.

En la vida real, la llegada de los Carnegie, los Morgan y, sobre todo, los Vanderbilt , representó una crisis social para el Old Money. irónicamente, los Vanderbilt,  a pesar de su apellido,  no eran aristócratas. Su tatarabuelo habría llegado casi en calidad de esclavo a Nueva Ámsterdam. El famoso Cornelius era hijo de un capitán de barcaza (ferry) de Staten Island. El padre del Comodoro era hijo de un humilde campesino holandés llegado a comienzos del siglo XIX. Su hijo, se hizo a la mar (de ahí su apodo “comodoro”)  y construyó una fortuna en transporte marítimo y ferrocarriles. Aun así, ni él ni sus 13 hijos eran admitidos entre Los Knickerbocker, que así se llamaban las grandes familias neoyorquinas.



Otra ironía, es que estos Knickerbokers (o “400”) eran liderados por Caroline Astor, pero los Astor venían de un pedigrí tan modesto como los Vanderbilt. El primer Astor fue un granjero suizo que vino a hacerse la America. Ese primer Astor ( y sus hijos)  se enriqueció comprándoles pieles a los indios del noreste del Pacifico. Tal vez porque sus negocios tenían lugar en espacios exótico (también contrabandeaban opio de China) o porque hicieron fortuna medio siglo antes que los Vanderbilt, que los Astor pasaban por Old Money.

La historia del jet set neoyorquino está intrínsicamente ligada a este producto que,  sin tener los grandes méritos de “Downton Abbey”,  representa un desafío que Lord Fellowes ha enfrentado con valor y sensatez. No tendremos Highclare Castle, y el Central Park con CGI parecía una acuarela infantil, pero se han buscado buenos escenarios en Newport, Nassau County y en la ciudad de Troy en Upstate New York.

Los interiores son fantásticos y si algo sé un poco son de casonas de la Edad Dorada. He visitado un par en Nueva York (ciudad y estado) y veo que en la serie han conseguido el efecto deseado, incluyendo ese elefante blanco que los “pobres ricos” Russell han confeccionado y que lleva el sello de Stanford White. Es a una brownstone en la 61 con la Quinta Avenida (lo que hoy se considera Upper East Side, territorio de Gossip Girl)  adonde llega Marian Brooks.

                          Bertha y su arquitecto fetiche

Las Excelentes Aventuras de Marian y Peggy

Comenzamos la serie con una Marian enlutada en Pennsylvania oyendo de boca de su abogado, Mr. Rikers (Thomas Coquerel) que su padre, el General Brooks (Marian es la única que lo llama así) la ha dejado en la ruina. El solicito abogado, ni siquiera quiere cobrar, ya que Marian solo tiene $30 en el mundo (como 300 de los dólares de ahora. Lo que pagaría entonces tres meses de renta en el barrio peor de Manhattan). La aconseja buscar refugio con las hermanas de su padre en Nueva York.



Marian les escribe a las tías, que no se llevaban con el difunto Henry, y tiene la suerte de que la carta la reciba la solterona Tía Ada quien inmediatamente le envía a la sobrina pasaje de tren y ferry hasta Manhattan. Rikers lleva a Marian hasta la estación de tren.



Miss Brooks que ya ha notado que el abogado (que es joven y guapo) la pretende, corta las cosa por lo sano. Exige que no le escriba y le pide que la deje esperando el tren sola. Irónicamente la neoyorquina victoriana y la de hoy le tenían el mismo terror a los machos hetero. La de hoy cree que van a violarla, la de la Era Dorada sentía que dejar a un cortejante que no le interesaba mosquease cerca la comprometía y ponía en una situación en que estaría obligada a aceptar su galanteos.

Aunque admiro y respeto la actitud de Marian, me parece que pecó de incauta al preferir quedarse sola en un sitio público cuando es obvio que no sabe cuidarse. Deja sus maletas y su bolso a un lado. Hay una trifulca entre un par de borrachos. Empujan a Marian que cae encima de una chica de color que también espera el tren,  y le rompe el vestido.



Cuando Marian se levanta descubre que le han robado el bolso con su dinero y sus pasajes. Se pone a gimotear.  Peggy, la chica negra,  se apiada y le paga el viaje. Solo que, Peggy puede ofrecerle a su nueva conocida, un pasaje en la incómoda tercera clase. Al llegar a Manhattan, a Marian la espera el carruaje de sus tías. Insiste en darle a Peggy un aventón hasta el ferry de Brooklyn  (no había puente todavía) y cuando descubre que está cerrado por el mal tiempo, insiste en llevarla a la Mansión van Rhijn a cobrar su deuda y a pasar la noche

Hora es de hablar de las tías de Marian. A esta le molestará que las hermanas de su padre tengan tan mal recuerdo del General Brook. Será la dulce Ada quien informe a su sobrina que, tras la temprana muerte de sus padres, las hermanas quedaron bajo el amparo de Henry quien se gastó toda la herencia y propiedades de los Brooks dejándolas en la calle (más o menos lo que ha hecho con Marian).



Lo que Ada se guarda es que el General se gastó su fortuna y la de sus hermanas en francachelas y mujeres de dudosa reputación.  Agnes tuvo como una única salida aceptar la propuesta de matrimonio de van Rhijn lo que le permitió encargarse de Ada y darle “la dulce tranquilidad de ser una solterona”.  Fue un matrimonio difícil. Como explica Ada a Marian, su cuñado “no era un hombre con el que te gustaría estar a solas”.



Agnes acepta recibir a Peggy bajo su techo, siempre y cuando le de la dirección de sus padres en Brooklyn por si algo ocurre, ya que la joven está ahora bajo su responsabilidad. Me parece algo muy sensato (es lo que hubiera hecho cualquier mamá de mi época) y espero no se construya algún tipo de racismo en las interpretaciones de los críticos. Aunque ya han notado microagresiones por todos lados.



Sin embargo, las tías quedan encantadas al saber que Peggy se ha graduado de una escuela para niñas de color de la cual el difunto padre fue benefactor. Agnes se admira ante la fina caligrafía de Miss Scott. Ella está teniendo problemas con falta de tiempo para atender su correspondencia y contrata los servicios de Peggy como secretaria privada. Eso sí,  insiste en que debe comunicarles su paradero a sus padres. Para entonces es obvio que Peggy no desea volver a vivir con sus padres.

Peggy manda recado a su madre y se entrevistan en un café para afroamericanos. Aunque el lugar se ve discreto y hasta casi elegante, Mrs. Scott ( Audra McDonald) lo mira con desprecio. Le ha traído a su hija ropa y algún dinero. Insiste en que Peggy debe volver al hogar y hacer las paces con el padre. Por la conversación dedujimos que el Señor Scott impidió un romance de su hija y Peggy no lo ha perdonado. Tampoco perdona Peggy que su padre ningunee sus aspiraciones de tener una carrera literaria.



Peggy entonces se instala en la Brownstone de las Brooke. Algo que me agrada es que ni Peggy ni la serie se muestran incomodos conque la secretaria coma con el servicio o que duerma en un cuarto para mucamas (privado y bastante decente).  Es lo que se hubiera hecho aun si ella fuese blanca.

Como le explica a Marian, Peggy es bien recibida por el escuadrón de sirvientes “con un par de excepciones”. Se refiere a la doncella de Agnes, una especie de Miss O’Brien y la pinche de cocina, una inmigrante irlandesa que cree que los afroamericanos,  que ahora son libres,  van a quitarles empleos a los inmigrantes (hoy la situación es en reversa).  Peggy se convierte en la cómplice de las escapadas de Marian (“mi compinche conspiradora” la apoda la Niña Brooks) como cuando esta decide ser la única de la familia en aceptar la invitación a una velada con los Russell. Hora es de hablar de esta infamosa familia.

                          Los de Abajo en la Mansión van Rhijn

Los Infames Russel

Un motivo de ira para Agnes es que al lado de su mansión han estado construyendo otra más grande y lujosa. Aparte del bullicio, le molesta a Mrs. Van Rhijn que sus nuevos vecinos sean los parvenú Russell. George Russell es el epitome del Robber Baron. Ha hecho una fortuna en ferrocarriles y otros medios. Su modus operandi es a base de someter o desbancar rivales vía soborno o chantaje. Es este arte laboral,  basado en la intimidación,  que funciona en contra de su mujer, Bertha Russel, (Carrie Coon)  y sus sueños de trepadora social.



Para cumplir esos sueños, Bertha se hace construir un palacete diseñado por el joven (y entonces desconocido) Stamford White (John Sanders) . Se va a Europa y desvalija palacios(incluyendo el castillo de Lafayette) de muebles, pinturas y chucherías con las que decora su casa. Encarga la confección de un vestuario tan ostentoso como el que Peggy Mitchell inventa para Scarlett después de su boda con Rhett Butler.



La diferencia es que Scarlett fue criada para ser una dama y ahora actúa como nueva rica.  Bertha es una arribista que quiere ser una gran dama. Para eso contrata una doncella, Miss Turner (Kelly Curran), que conoce todos los trucos y reglas de la alta sociedad. Esta doncella era su peor enemigo. Desprecia a Bertha e intenta quitarle el marido.

                                   Miss Turner, la Nemesis de Bertha

Cuando no está acumulando objetos, Bertha trata a sus hijos como objetos. Esta Mama Tigre caucásica dice hacerlo todo por el bien de su prole . Su hijo mayor, Larry (Harry Richardson, el hermano de Demelza Poldark) se ha librado de ella en sus años en Harvard. Ahora,  acabados sus estudios,  llega al palacete a descubrir que su madre tiene a su hermanita Gladys(Taissa Farmiga)  semi prisionera en un estado de niñez perpetua, a pesar de que la despierta jovencita ya tiene 17 años.



La sociedad Knickerboker toma dos acritudes hacia Los Russel. Una es la de Agnes de ignorarlos olímpicamente. Otra es la de prestar atención a los más jóvenes. Larry es invitado a un fin de semana en la mansión de Mamie Fish en Newport donde conoce a Oscar van Rhijn (Blake Ritson el George de Kent de la nueva versión de Upstairs Downstairs), único hijo de Agnes; y a Carrie Astor hija de la reina de la sociedad neoyorquina. Larry también conocerá accidentalmente a Marian cuando rescata a Pumpkin , el perrito de la Tía Ada.

                         Mamie Fish obliga Larry y a Carrie a jugar croquet

Existe un tercer segmento de la alta sociedad que le encuentra utilidad al dinero de Bertha. La clase alta neoyorquina fue famosa en el siglo XIX por su filantropía. Berta es invitada a “colaborar” en un evento recaudador de fondos para el entrenamiento de huerfanitas. Marian,  que está desperada por hacer algo útil recibe permiso de Agnes para acompañar a Ada al evento. Ahí son presentadas a Bertha y Gladys. Todas las damas son amables con Las Russell, mucho más que con la misteriosa Mrs. Chamberlain, que parece ser una paria social.

  Gladys consigue que su madre la lleve a un evento de caridad
                           La misteriosa Mrs. Chamberlain

Bertha, Vestida,  Alborotada y Abandonada

También las presentes expresan admiración por el palacete Russell y curiosidad por conocerlo. Malinterpretando esa curiosidad, Bertha lanza una soiree invitando a Le Tout New York, encargando a su chef francés una cena para alimentar un pueblo, y poniéndose el más extravagante de sus vestidos. Todo para quedar como novia de pueblo, vestida y alborotada, y abandonada. Apenas aparecen cinco invitados. Cuatro de ellos, incluyendo a Marian que ha venido a escondidas de sus tías, escapan furtivamente. Nadie quiere ser asociado con Los Russell. Solo Stamford White permanece hasta el final.

            Marian parece un cosplay de La Bella y la Bestia
    A Bertha no le gustaran los crisantemos, pero se los puso todos en el vestido.

Bertha esta desolada al pasar algo que era un leitmotiv de las novelas sobre la Gilded Age. El no aceptar una invitaciónMrs. Astor la arroja al fuego era un modo de Cut Down (cortar socialmente, el equivalente a nuestro moderno “cancelar”)  que podía afectar hasta nuevos ricos como el esposo de la Mrs. Parkington de Louis Bromfield, o a viejos miembros del clan Knickerboker como la Mrs. Mingott de La Edad de la Inocencia.

¡Qué salón tan grante y tan vacio!
                       Esto es lo que hizo Mrs. Astor con la invitación de Bertha

Marian se da cuenta que nunca va a congeniar ni con la tía Agnes ni con sus reglas. Eso la pone en un aprieto porque ha aceptado de su parienta un precioso guardarropa y una pequeña mesada. Marian no entiende que todo eso es una inversión. Así se lo explica Agnes a su hijo Oscar. La idea es casar a Marian rápido,  y casarla bien. No es un acto mercenario. Es lo que las madres querían para sus hijas entonces. Es lo que quiere Mrs. Astor para todas sus hijas. Para 1882, las tres mayores ya estaban casadas. Ahora le tocaba el turno a Carrie. Es lo que espera, pero en menor escala, la Señora Brooks para Peggy y es definitivamente lo que espera Bertha para Gladys.

Oscar viene de visita (vive en lo que se conocía como ‘digs”, un piso de soltero) a su madre y trae el primer pretendiente para Marian, un tal Adams (bisnieto de John Quincy Adams). A pesar de que Marian es cordial, Adams es tan cortante como lo fue ella con el abogadito.






Al final descubrimos el motivo: ¡Adams es amante de Oscar!  OHHHHH! Y este quiere ir a meterse en casa de los Russel, pero Bertha no lo invitó porque ni sabe que existe. Me temo que la urgencia de George por ir a meterse en esa casa es porque quiere una esposa con “nuevo dinero”, léase la pequeña Gladys.

Me detengo para dar mi critica de la serie. Subjetivamente: ¡Me encantooo! Como dijo algún critico es una combinación de Bridgerton y Gossip Girl. Es Edith Wharton,  más light y con más humor, pero no deja de ser profunda. Me encanta el milieu, me encanta esa guerra entre Knickerbokers y Robber Barons. Las actuaciones de las tres mujeres maduras son impresionantes, obvio que por eso sus historias interesan más,  y que son las verdaderas protagonistas.



Me gusta mucho el personaje de Peggy. Quiero saber más de ella, sobre todo de esa clase media de afroamericanos de la Gilded Age de la que se sabe tan poco. Marian no se me hace tan interesante y Louisa Jacobson es guapa, pero no es Mammy Meryl. Cuando habla parece que no moviera los labios.

                       Lo que le falta de experiencia actoral lo compensa con el vestuario.

La escenografía y el manejo de cámaras es impecable, el vestuario muy de la época. Con clara diferencia entre los trajes de las tías y los de Marian y Gladys a las que visten con tonos pastel. El vestuario de Bertha merece nota aparte porque es un estudio de extravagancia y vulgaridad.




A ver si el próximo episodio, donde esperamos más de Peggy y los criados, me deja tan satisfecha como este. Para los que la vieron. ¿Qué les gustó? ¿Que no les pareció? ¿Quiénes son sus personajes favoritos?

Contenido Violento y Gore: Una pelea en la estación de tren que sirve para desvalijar a Marian.

Contenido Sexual: Besos gays entre George y Adams

Contenido Feminista: Aunque la serie quiere que nos enfoquemos en la lucha de Marian y Peggy que creen que por estar en Nueva York (You are a New Yorker)  van a ser independientes y lograr sus sueños, el verdadero contenido feminista es como las esposasla casta más oprimida y sumisa del mundo patriarcalejercen el poder social en las clases altas.



Factor Diversidad: Vimos a Peggy Scott ser obligada a subirse al final al tren solo por el color de piel. Vimos el desprecio de dos criadas que la miraron con menos respeto que sus patronas. Pero también vemos una chica instruida, bien vestida y con una madre que tiene los mismos anhelos y prejuicios que cualquier señora blanca. Y me gustó mucho el café (y los pastelitos) para afroamericanos. La diversidad sexual, por supuesto, la ponen Oscar y su novio Adams.

 

jueves, 9 de diciembre de 2021

Gran Hotel en las Playas Danesas: Ocho temporadas de Badehotellet/Seaside Hotel

 


Siguiendo con el period piece nórdico,  me fui de vacaciones a las playas de Jutlandia en 1928 gracias a Seaside Hotel (Badehotellet).  La serie más popular de Dinamarca   lleva ya ocho temporadas. En esta historia que cubre los quehaceres de un hotel veraniego desde 1928 hasta 1941, se combinan los esquemas del Gran Hotel con los mundos de Arriba de los huéspedes y los de Abajo de la cocina donde reinan camareras y cocineras.

La idea de usar la “Fórmula Gran Hotel”, llevó a los productores de Badhotellet (o Hotel de la playa) a uno de los sectores más bellos de Dinamarca, la punta de la península de Jutlandia donde el Mar del Norte se une a Kattegat. Filmada en verano,  nos da una imagen muy diferente de la nevada que asociamos con el mundo nórdico o el deprimente paisaje nublado de Vikings.

Fue a comienzos del Siglo XX, que la Familia Real Danesa descubrió el esplendor de aguas esmeralda y arenas rosáceas por efecto de la luz del sol. Pronto lo que había sido un puñado de aldeas de pescadores y colonia de pintores,  se convirtió en un paraíso turístico con hoteles para aristócratas y millonarios.

Huéspedes y Camareras

El Hotel Andersen es una versión ficticia de uno de estos hoteles . Un espacio veraniego regentado por el codicioso y tacaño Julius y su sufrida esposa Molly. Todos los verano, Los Andersen y un mini equipo de camareras atienden a un selecto grupo de clientes que son los huéspedes habituales del establecimiento.

En el verano de 1928, llegan al hotel el acaudalado mercader Georg Madsen, su esposa y sus hijas Amanda y Vera. Otros habituee son El Consejero Hjalmar  Aurland y su bella (y mucho más joven que el)  esposa, Helene. El millonario Frigh,  su esposa y sus alborotados mellizos,  Bertha y Leslie,  también ya llevan años vacacionando en el hotel. Este año, han contratado una institutriz que se ve superada por las travesuras de los diablillos a su cargo.



El gran invitado es el famoso actor de teatro Edward Weyse que este año viene a presentar el hotel con su tercera y embarazada esposa. Sybelle es bella y adinerada, pero insiste en no tener relaciones sexuales hasta después del nacimiento de su bebé. Esto hace que el ardiente Edward fije sus ojos en Helene, cuyo esposo,  que parece sufrir de una melancolía crónica,  tiene muy abandonada.

También viene La Señora Feldjo , una austera y controladora viuda con su hijo, el tímido maestro de ciencias,  Adam . La viuda quiere encontrarle esposa a Adam . Este apasionado naturalista prefiere estudiar la flora y la fauna local antes que a las mujeres. Su desesperada madre hasta está dispuesta a aceptar como nuera a Edith, la más chismosa de las camareras, pero otra invitada parece también interesada en el profesor.



Edith es parte del escuadrón de camareras que incluyen a la seria Otilia,  quien sueña con estudiar,  y a la torpe, pero alocada Martha (la única que no es virgen del grupo). Julius Andersen decide que Martha por torpe y gorda mejor se quede ayudando a su mujer en la cocina y contrata para ese verano a la adolescente Fie, la hija del molinero.

Fie es ingenua y recatada, pero superados los primeros celos profesionales y sus inseguridades, se convierte en la mano derecha de Molly. Sobre todo, cuando esta quede viuda y a cargo del hotel. Fie , que ha venido a ganar dinero para enviar a su padre a un sanatorio, descubre su vocación en el rubro hotelero y también el amor con el joven pescador Morten.



Los problemas surgen con la Familia Madsen. Morten y el mercader se vuelven enemigos después que el ultimo atropella unos gansos propiedad del pescador. Luego entra en juego un capricho de Amanda quien ha hecho una apuesta con su mejor amiga de cual perderá su virginidad primero.

Amanda gana, pero a costa de la infelicidad de Fie y de Morten. La misma Amanda, en la segunda temporada, para reparar sus errores se verá obligada a contraer matrimonio de conveniencia con el Conde Ditmar al que le gusta mucho el dinero de los Madsen, pero no las mujeres.



Un pequeño spoiler. Aunque Fie sea nuestra favorita, la heroína de esta historia es Amanda. Rosalinde Mynster ,  la intérprete de Fie,  abandonó la serie en la quinta temporada. En cambio, Amanda ha seguido al timón por ocho temporadas hasta la futura(  y se espera)  temporada final. Mas extraordinario que todas las vivencias e intrigas que transcurre en el Hotel, es que haya durado más tiempo que Downton Abbey con la que se le ha comparado favorablemente. Y eso no se esperaba al comienzo.

Disgustó a los Críticos, Gustó al Público

Un día después del debut del primer episodio, la crítica danesa especializada le caía a palos a la serie tildándola de ridícula. Aun hoy se dice que la primera temporada ha sido la más débil. El recibimiento fue tan negativo que no se esperaba que durase más de una temporada. No contaban con el público que abrazó la serie inmediatamente y no ha dejado de serle fiel en ocho años, convirtiendo a Seaside Hotel en la serie más vista en toda la historia de la televisión danesa.

Las razones para su éxito inicial pueden adjudicarse a su aura “Downton” que muchos han notado. La interactuación de los dos mundos. La relación de las mucamas entre sí y con su patrona que funge como figura materna nos recuerda a la relación de Mrs. Patmore con Daisy.  A todos nos encantan las dinámicas de la cocina, el modo en que se sacan soluciones de la manga (no todas culinarias) para satisfacer los caprichos de los exigentes huéspedes. .



Por otro lado, a pesar de que parte del encanto de la historia son los habituales, en cada temporada llegan huéspedes nuevos que evitan que el cuento se vuelva monótono. Y no faltan misterios, en la primera temporada ya hubo dos muertes y ninguna fue natural.

Otro detalle que la hermana al modelo Downton, son los detalles históricos. La atmosfera de época es perfecta con vestuarios esplendidos de Los Locos 20 y música, la incidental (hecha especialmente para la serie)  y el repertorio de Edward Weyse, con temas de Cole Porter e Irving Berlin, tan en boga en ese entonces. 

Aparte hay alusiones históricas específicas. Yo no sabía que Noruega y Suecia también hablan implantado una Prohibición. Eso lleva a Morten a involucrarse en el contrabando de licor.Dinamarca no cometió esa tontería de prohibir el alcohol, y como no tomó parte en la Gran Guerra, llevó al país a una existencia idílica y casi aislada. Ese aislamiento se rompió con la Caída de Wall Street a fines de 1929. Los críticos tienen razón al considerar la primera temporada como insubstancial. Está hecha así a propósito para llevarnos al debacle económico que deja a Madsen en la miseria y a merced de la caridad de su yerno el Conde Ditmar.



Las próximas temporadas muestran los cambios sociales que trae la Depresión, las nuevas empresas que intentan aliviar la economía y un creciente miedo ante el auge del nazismo en Alemania. La realidad de que los nazis son expansionistas y que la frontera con Alemania es indefendible aumentan la preocupación aun del aislado hotel y de sus egocéntricos alojados.

En los primeras cinco temporadas, se cubrió un verano desde 1928 hasta 1932.  En la Sexta se saltan cinco años. La Séptima abre con la Ocupación Alemana y la Octava con el primer año de Ocupación, cuando será la historia la que escriba el libreto.

Paisajes, Cocina y Personajes

Un personaje que no he mencionado es el paisaje, soberbio y bellísimo. No me imaginaba el mar danés con ese color esmeralda que adquiere en el verano. Son esas playas paradisiacas las que combinan tan bien con el interior del hotel,  sus elegantes salones y la rústica, pero placentera decoración de los cuartos (adoro esos papeles murales)..



Aunque las escenas playeras han sido filmadas en Jutlandia, y el castillo del Conde Ditmar fue filmado en uno real, no pudo encontrarse un hotel playero que sirviese de modelo para el Seaside Hotel. Entonces se optó por “reconstruirlo” en un ambiente urbano. Fachada, salón principal, cocina y cuartos fueron recreados y las vistas se consiguen con efectos de CGI y un sinfín de luces eléctricas que emulan la luz del día.

Un factor importante en Seaside Hotel es lo que ocurre en la cocina. Tragedias, intrigas, rencillas y romances se cocinan junto con deliciosos platillos que abren el apetito de cualquiera. Tanto así que la historiadora de comida,  Bettina Bluh,  ha creado un libro de cocina de la serie. otro detalle que hermana Badehotellet con Downton Abbey.



¿Tiene defectos “Seaside Hotel?  Por supuesto. Encuentro que la temporada 2 es la más floja, con dilataciones exageradas y humor forzado como los que rodean a la posible venta del hotel y a la identidad de la esposa de Adam Feldjo, pero todo eso se olvida cuando llega la noticia del Crash de Wall Street y la ruina de algunos personajes.

La Gata Ellen se ha quejado de lo despreciables que son los personajes adinerados. Es cierto,  son quejosos, tramposos, fastidiosos y muy egoístas,  sobre todo con el personal de hotel. Creo que es para contrastar su egocentrismo y su capacidad de traicionarse entre ellos mismos con la camaradería, unidad y lealtad que existe entre Molly y su servicio. Pero tranquilos porque los de Arriba también reciben castigos, algunos hasta se mueren. Y no es solo los ricos y privilegiados. Ahí tenemos el ejemplo de Julius Andersen que trataba su esposa como si fuera su criada y empujó a su propio hijo a huir a America.

 Aun así, como en Downton, hay personajes que se redimen. Amanda que,  tras dos fracasos matrimoniales,  creerá encontrar la felicidad en los brazos de un oficial alemán. Amanda es también un ejemplo de la mujer moderna que encuentra en el trabajo,  satisfacción personal. De niña caprichosa pasa a ser asistente de producción en la incipiente industria del cine hablado. De ahí será ejecutiva de publicidad y finalmente hotelera.


                      La evolución de Amanda



Conmovedor, aunque risible y exasperante es ver a un multimillonario como Frigh tener una última ilusión con una jovencita manipuladora. Finalmente, Aurland, un personaje olvidable e irritable con sus profecías pesimistas, se revela como el único con la visión de notar el auge del nazismo y lo vemos al final convertirse en figura paterna y mentor de la estudiosa Otilia.

Mi única queja es que esta estupenda y adictiva serie no haya sido traducida a otros idiomas o tenga mayor publicidad. Ahora que está en PBS Masterpiece y Thirteenth Passport,  puede ser apreciada por el público estadounidense. Gracias al streaming Walter Presents puede verse en el Reino Unido, en Australia y en Italia.  Acabo de descubrir que también ha sido presentada con subtítulos en portugués en Portugal. ¿Para cuándo la traducen al español?



Contenido Violento o Gore: Hay un homicidio accidental en la Primera Temporada, una pelea a puños entre Madsen y Morten y un intento de violación en la Segunda Temporada. No hay sangre ni violencia extrema. En la Quinta Temporada, un personaje gay recibe una golpiza por parte de Hitlerjugend, pero esta es narrada.

Contenido Sexual Muchas situaciones risque, mucha picardía, parejas en la cama, pero no hay sexo gráfico. Hay un par de desnudos femeninos (ninguno frontal)  en la Primera Temporada pero son motivados por razones naturistas no eróticas.

Contenido Feminista: La camaradería entre el personal del Hotel Andersen demuestra solidaridad entre mujeres. También hay varios ejemplos de superación por parte de personajes femeninos desde Amanda hasta Otilia, pero no hay discursos mituteros.

Diversidad: Cero diversidad racial y cultural. La relación homosexual entre un personaje abiertamente gay y otro enclosetado juega un rol importante en la trama.

                               Philip y Ditmar

lunes, 27 de septiembre de 2021

De Downton Abbey al Gran Hotel: Las fórmulas del drama de época contemporáneo (I)

 


Mientras se discute si el period piece se va de salida (a la par que se anuncian nuevos dramas de época), vale recordar en esta tercera década del Siglo XXI, que se han establecido ciertos patrones que se repiten, reaparecen y hasta trascienden las obras hechas en el mundo angloparlante. El más interesante es el de La Abadía de Downton porque se entrecruza con otro prototipo del género, la formula “Gran Hotel”.

La Abadía vs Eaton Place

Fue en el 2010 , en ITV que nacía otro fenómeno televisivo. Aunque Downton Abbey no era una fórmula original sus orígenes se remontan a la Cabalgata de Sir Noel Cowardvenía a llenar un espacio dejado por las obras de John Hawkesworth Upstairs Downstairs y La Duquesa de Duke Street.



Era el renacimiento de la fascinación con la Edwardian Era que nos legara UD y que nos llevaba nuevamente a recorrer la alta sociedad británica de comienzos del siglo XX. Esta vez,  desde el punto de vista de los miembros de la aristocrática Familia Crawley sus sirvientes. Para muchos espectadores más jóvenes este era el universo que conocían de las páginas de Lo que resta del día del Premio Nobel Kazuo Ishiguro y de la obra seminal de Lord Julian Fellowes, la galardonada Gosford Park.





Solo que Downton Abbey no tocaba temas como el fascismo de las clases altas, no criticaba (mucho) el privilegio de éstas no intercalaba un cuento de detectives,  y Los Crowley eran mucho menos controversiales que la familia de Sir Simon de Gosford Park y Los Bellamy de Eaton Place. Sus criados no escapaban de los fogones para regresar con el rabo entre las piernas como en Upstairs, Downstairs , sino que subían por la escala social gracias a cursos de secretariado, puestos en escuelas rurales y matrimonios ventajosos.



El encanto de Downton Abbey radicaba en que las denuncias sociales eran ínfimas porque los patrones eran inconcebiblemente justos y nobles; y las tragedias caían sobre amos y criados de manera equitativa. Tal vez eso motivó una reapertura de Eaton Place en un revival de UD.  En la navidad de 2010, le llegaba a la Abadía de Downton una rival. En tres episodios, la BBC intentaba reconstruir lo que sucedió con esa mansión londinense después que los Bellamy la abandonaran en 1930.

Estamos en 1936, la casa ha sido comprada por Sir Hallam Holland (Ed Stoppard),  un diplomático que retorna de un largo viaje con su esposa Lady Agnes (Keely Hawes). Para Agnes, que todavía no se recupera de la pérdida de su primer bebé, esta será su primera casa de casada y no sabe cómo llevarla.

Para ayudarla está Rose Park, la fiel mucama de Los Bellamy. Siempre interpretada por Jean March, Rose ahora maneja una agencia de empleos y le consigue a Lady Agnes no el mejor servicio doméstico, pero si el más variado. Este incluye a un torpe mayordomo, una refugiada judía y un chofer que,  en sus ratos libres,  viste la camisa negra de las huestes de Sir Oswald Mosley.



Más problemas para Agnes,  se le aparece en la puerta, su suegra Lady Maud  (Dame Eileen Atkins) que ha retornado de la India con un mono, mucha energía,  y un criado-secretario (Art Malik) quien tendrá muchas veces que encargarse del servicio. Como si fuera poco, su familia le encaja a Agnes a su hermana adolescente,  Lady Persephone (Claire Foy) .



Persy es una chica moderna, pero conflictiva. una especie de Elizabeth Bellamy. Lo primero que hace es involucrarse con el chofer fascista, pero este affaire no culmina en el altar como ocurriera con Lady Sybil Crowley y Tom Branson. El romance acaba en la Batalla de Cable Street con Persy poniéndose la camisa negra y siendo testigo de lucha entre fascistas y judíos descrita de manera más fidedigna que en Peaky Blinders.



Con solo tres episodios Upstairs, Dpwnstairs (2010) fue elogiada por la crítica y público y recibió nominaciones y galardones, pero la siguiente temporada que abrió en febrero del 2012 no tuvo la misma suerte. Eileen Atkins quien había sido la cocreadora de la Upstairs Downstairs original, abandonó el proyecto. Su excusa fue que no le gustaba el modo en que habían enfocado a su personaje. Con ella se fue la posibilidad de conseguir un equivalente a la caustica Lady Violet de Downton Abbey.

Keely Hawes no era competencia para Lady Cora, altruista castellana de la Abadía, así que cualquier comparación dejaba a UD en el bando perdedor. Un infarto mantuvo a Jean Marsh alejada del plató y con ella se fue el único vínculo que podía atraer a los viejos fans.

La serie intentó apoyarse en el comodín , tan de moda hoy, de la diversidad. Trajeron a la hermanita perdida de sir Hallam que había estado oculta en una institución debido a sufrir de Síndrome de Down;   Los Hallam adoptaron a la hijita de la criada judía que murió en la cocina de un ataque de asma; y se intentó reemplazar a Lady Maud con su hermanastra Blanche (Alex Kingston) que era lesbiana.



Como ocurre siempre, la diversidad solo funciona si se la inserta en un argumento sólido y este no fue el caso. Claire Foy,  a cuyo personaje habían convertido en una especie de Unity Mitford, no tenía la fuerza para sostener una serie que cerró tras seis episodios. Hoy puede verse en Hulu, en los Estados Unidos.



La fórmula no volvería resurgir en toda su presencia. Se la intentó reflejar en otro triunfo de Claire Foy, en la primera temporada de The Crown. Ya he escrito de como los secretarios del palacio reemplazaron a la servidumbre en esta visión de la máxima cúspide de las clases aristocráticas británicas y de cómo Peter Townsend tuvo menos suerte que el advenedizo chofer que si consiguió casarse con la más bonita de las Crawley.

Debajo de las Escaleras del Palacio de Buckingham

Seria en una imitación de The Crown donde descubrí la mejor variación de La Fórmula de Downton Abbey. Me refiero a Victoria. En el otoño del 2016 abría en ITV está muy libre descripción de los primeros años del reinado de la famosa monarca. Yo llegué a USA justo a tiempo de ver el debut americano en la PBS en la primavera del 2017 y me encantó a pesar de saber que mucho era inventado.

Me creí la amistad romántica entre “La pequeña Vicky” (Jenna Coleman) y su secretario Lord Melbourne (Rufus Seawell). Por mis lecturas sabia de la difícil relación entre Victoria y su bienintencionada,  pero torpe madre, pero lo que me encantó fue la idea de ver a Victoria arriba de las escaleras y lo que ocurría en los bajos del palacio y de cómo se comunicaban amos y criados. Eso era Downton total.






Del mundo real trajeron a la Baronesa Lehzen , la gran figura materna en la vida de la reina, a quien Victoria nombraría el ama de llaves oficial del palacio hasta que el príncipe Alberto, en una de sus sádicas maniobras en contra de su diminuta esposa, la despidió. La salida al alba de Lehzen llorando rumbo a su nativa Alemania me hizo llorar a mí también. Tal como me conmovió que el único en despedirla y regalarle una botella de vino (robada de las cavas reales) fuese su gran rival, el mayordomo Penge. 

Aqui una ecena que ejemplariza el vínculo entre Victoria y su institutriz, en la cual la reina confiesa sus temores ante su primer embarazo.



Aunque Penge no existió, como tampoco su simpático cómplice, el lacayo Brodie, cuando Alberto decidió revisar los libros de contabilidad descubrió que realmente existían estos pequeños negocios de la servidumbre. En la vida real, también los criados de Victoria hacían su dinerito vendiendo pabilos usados de velas, hojas de té recicladas y hasta los guantes de Su Majestad. Victoria nunca usaba un par de guantes más de una vez.



Aunque , el Palacio de Buckingham si contrató un pastelero llamado Mr. Francatelli,  este fue despedido después de pelearse con un asistente. Nunca puso su propio restaurante ni se casó con Nancy Skerret, jefa de costureras de la Reina. Tal como la verdadera Mrs. Skerret, era una señora madura que jamás trabajó en un burdel.

Sin embargo, ese romance fue casi tan importante como el matrimonio de Victoria y Alberto. En la Tercera Temporada, por fin Skerret se convirtió en la Señora Francatelli provocando la ira de su real patrona, pero igual lloramos con Vicky cuando Skerret murió de cólera en brazos de su querida reina.



Para la Tercera Temporada, estábamos hartos de las peleas maritales de Victoria, las intrigas de su hermana Fedora,  o sus problemas con sus hijos. En cambio, nunca nos cansamos del servicio doméstico, incluso del ajeno como el romance de la pobre Duquesa Sophie con su lacayo. Pero ni esto pudo evitar la cancelación de amos y criados. Victoria puede verse en PBS Masterpiece Amazon , Thirteen Passport y este septiembre, América Latina podrá verla por el Canal Film&Arts.

En el 2019, la BBC adaptó una de las primeras novelas de Lord Julien Fellowes , Belgravia. Em esta adaptación pudimos apreciar el interés del escritor por clase altas, nuevos ricos, el hoi polloi y esa clase despreciada e incomprendida, el servicio doméstico, de la Inglaterra victoriana, pero los criados de Belgravia eran tan antipáticos que esta variación del modelo Downton Abby no dejó marca. Belgravia puede verse por EPIX.



Downton Abbey a la Australiana

Lo extraño es que si encuentro rasgos de la formula en un lugar inesperado, la fantástica soap opera australiana A Place to Call Home.  Han apodado la “Downton Abbey australiana” a esta saga de la Familia Bligh y su reinado sobre un pueblito de Nueva Gales del Sur,  llamado Inverness. Si Los Crowley tienen su abadía, Los Bligh tienen Ash Park donde reina Elizabeth, la matriarca, más severa que Lady Cora, pero tan dominante como la Condesa Viuda. Como Lady Violet, Elizabeth controla la vida de parientes, criados y pueblerinos.



Los criados de Ash Park van desdelos vaqueros que se ocupan de las ovejas de Ash Park hasta mucamas como Amy y su compleja vida familiar, y la desubicada Rose que llega a ser nana del pequeño George y acaba de cómplice de la villana Regina. Como Los Crowley con Sybil casada con el chofer, Elizabeth debe resignarse al matrimonio de su nieta con un inmigrante italiano y a la peor pesadilla incumplida de Robert Crowley) que Anna se convierta al catolicismo.



Más problemático es que el nieto y heredero de Elizabeth, James, sea gay y que la única oportunidad de que Ash Park quede en manos de un Bligh sea aceptando a un bebé judío y a su madre, una sobreviviente de Ravensbruck. Acorn TV tiene los derechos exclusivos de esta gran saga familiar.



A Place to Call Home ha sido el último intento de crear un espacio que refleje las características de Downton Abbey. Todavía no podemos opinar sobre The Gilded Age, el actual esfuerzo de Lord Julien Fellowes que abrirá, D-s mediante,  esta Navidad en HBO/Max. A lo mejor despierta un interés en rehacer la fórmula.

La Formula se Traslada a un Gran Hotel

Entretanto, lo que seguimos presenciando son variaciones de un derivado del modelo “Downton Abbey”. Todo comenzó en el 2011, en un espacio alejado del mundo angloparlante. Fue en Bambú donde recreaban la antigua fórmula del ‘Gran HoteL’ convirtiéndola en un relato de ‘Los de arriba y los de abajo” como ya he mencionado en una entrada dedicada al tema, esta fórmula tuvo refritos en Francia, Italia, México y hasta en Egipto. Ha inspirado historias de grandes hoteles como Der Adlon en Alemania (2013) Das Sacher (ahora en Amazon Prime)  en Austria y Vidago Palace en Portugal.







Hasta retornósin éxitoal Reino Unido.  En el 2013, Stephen Poliakoff jugaba al coctel espionaje-dentro-de-un hotel en la desastrosa Close to the Enemy que comenté cuando hablamos de Shadowplay.

Para equilibrarla, en ITV tuvieron The Halcyon La premisa no podía ser mejor:  un hotel de clase (y diverso) durante el Blitz que sería menos nocivo que las relaciones de la dueña y su familia y empleados. The Halcyon fue más que un flop, fue un ejemplo de lo pretencioso y mediocre que se estaba volviendo el period drama inglés.



A pesar de estos fracasos, la fórmula “Gran Hotel” sigue en boga. Preparémonos a ver Hotel Europa una versión alemana del tópico que ya se verá en suelo germano a fines de este año.  Hotel Europa (o La casa junto al lago) narra la saga de los Dresen una dinastía hotelera y su navegación por las turbulentas aguas de la República de Weimar hasta el auge del nazismo.

El fascismo,  y no el nazismo,  es el centro del trama de la otra variación de la fórmula “Gran Hotel”. Se había dicho que Keeley Hawes sería la protagonista de “Hotel Portofino” que la ITV está filmando en la Riviera Italiana, pero la ha reemplazado Natasha McElhone . Se trata de un misterio detectivesco que tiene lugar en un importante hotel de la región durante el periodo fascista y que involucra a sus no menos importantes huéspedes, muchos de ellos ingleses.

¿Si la fórmula “Gran Hotel” sigue imperando en el universo del period drama, que ocurrió con la de “Downton Abbey”?  Pues todavía se sigue buscando una reemplazante digna, aunque se tenga que imponerle el rotulo a historias alejadas de la formula como La Cocinera de Castamar o Bridgerton. Pero la nostalgia por la Abadía no ha muerto y eso lo demuestra el recibimiento de su secuela fílmica y las ansias con las que se espera el próximo filme.