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miércoles, 8 de julio de 2026

Locos Ricos Hongkoneses: The Season en Disney

 


A mí me encantó Crazy Rich Asians y me encantó saber que sus creadores habían hecho otra serie sobre el jet set asiático, en este caso el de Hong Kong. The Season es una amalgama de Crazy Rich Asians, Succession, Riviera, The White Lotus y Revenge. Una combinación tan abigarrada necesita ser vista para ser entendida, por lo que me limitaré a hablar del primer episodio.

Entre el Placer y Los Negocios

“ The Season” ( o La Temporada) es un poco parecida a la londinense, una fecha anual en la que los ricos y bellos de Hong Kong se reúnen a pasarlo bien,  a recibir nuevas amistades, a deshacerse de antiguos amigos (o parientes) y a hacer negocios. En suma,  a manifestar su poderío y popularidad.



A mí me fascinan estas historias que cubren el calendario social de los millonarios, sus secretos aireados al sol, su petulancia, sus debilidades, pero todo en un marco elegante donde el lujo se conjuga con el buen gusto. Mas o menos lo que han conseguido series juveniles como The O.C. y Gossip Girl y en lo que fracasó la sórdida y chabacana Elite.

Una peculiaridad de la temporada social hongkonesa es que tiene lugar en yates, por algo se llama The Boating Season y esta miniserie limitada tiene lugar en el yate de lujo de Christopher Hext. Un gozo ver a Toby Stephens que, aun madurón, se ve exquisito y que curioso siempre pensé que era el vivo retrato de su padre Sir Edward Stphens, pero cuando sonríe sus ojos son los de su madre, la nunca bien llorada Dame Maggie Smith.



Christopher es billonario y su dinero viene de las entrañas de Hong Kang. Un personaje dice que los Hext “inventaron el capitalismo” y el mismo Cristopher admite que la fortuna de su familia nació del comercio del opio. Sus finanzas están también apuntaladas con la dote de Fiona, su esposa china perteneciente a una de las antiguas familias de la ex colonia. Fiona es la reina de la sociedad hongkonesa y es quien decide quien debe entrar o salir de ese espacio exclusivo representado por sus invitados al yate.

Estos incluyen al odioso y lascivo Andrew su esposa Nikita que quiere reemplazar a Fiona como líder social. Ups! Ya esto parece The Gilded Age. Andrew es muy amigo de David, el abogado de Chritopher quien porta el título de “El Soltero más Cotizado de Hong Kong”. El pobre David solo quiere recuperar a su ex esposa y a su hijo y sacudirse las mujeres que lo persiguen como un enjambre de avispas.



Cola, La Forastera

Andrew insiste en que David debe escoger entre los invitados a una compañera de cama para pasar la Season. Las candidatas son Carrie, encargada de los negocios de los Hext que ya ha trabajado con David, y su nueva asistente, Colleen “Cola” Pierce, una forastera mixta sin pedigrí ni nada que la haga elegible para compartir la esfera de los fabulosamente millonarios

                            David y Carrie

A pesar de las instrucciones (y vestuario) que Carrie le pasa a su asistente, Cola mete las patas a cada paso, es más inoportuna que Lorelei Gilmore y no se le ve mucho futuro. Casi tan poco como la rubia bosnia que Mathias, el entrenador personal (y proveedor de drogas) de estos riquillos, ha traído a su mesa.

Durante un juego (parafraseando a Tom Branson de Downton Abbey, las clases altas viven jugando) en la que el ganador será quien cuente la mejor anécdota de un viaje, la bosnia amarga la noche con un tétrico relato sobre la Guerra de los Balcanes. Cola ve como Fiona expulsa a la rubia acusándola de haber infringido “la etiqueta”

Cola va camino de ser expulsada también. Ha defendido a la otra expulsada y es torpe y desatinada, pero se las arregla para  perder y recobrar joyas y de dar un discurso disculpando su falta de modales y agregando que esta será la mejor anécdota de viaje para otro juego., Cuando se despiden, Fiona la invita a las carreras, es una indicación de que Cola ha sido aceptada.

Los Hext no solo son árbitros sociales, son también receptores de secretos. Esta temporada, han hecho regresar a Alison , su única hija, de sus vacaciones eternas en Europa. Alison es típica “pobre niña rica” tan inmersa en su rol de “victima designada” que no se pregunta el motivo del llamado ni nota que los largos cabellos de su madre no son más que una peluca que oculta los estragos causados por la quimioterapia.


                                   Fiona en la intimidad

Otro motivo de escándalos secretos es Madeleine, sobrina de Fiona a la que ha hecho venir Christopher para apoyo de su tía en su “condición”, eufemismo del cáncer. Madeleine una vez fue como otra hija para los Hext, se casó con el billonario Thomas, varios años mayor que ella. La extraña muerte de Thomas, ocurrida después del tercer aborto espontaneo de su joven esposa, levantó sospechas.

A pesar de los consejos de su tía, Madeleine emprendió el vuelo causando más habladurías y acarreándole el membrete de “auto viuda”. Para empeorar las cosas y arruinar su reputación aún más, Madeleine está en amores con el incorregible Andrew, una relación inexplicable y peligrosa.



Sin embargo, quien más tiene secretos que esconder es Christopher, incluyendo la razón por la que envió a su inocente chofer a la cárcel de por vida. La hija de Benny Lee (el chofer) ha crecido sin su padre y ha llegado la hora de volver a Hong Kong, liberarlo y vengarse de los Hext. Esa hija es Cola. De ese modo la historia de los ricos y famosos pasa a Revenge, Los Hamptons ahora serán Hong Kong y Cola será la nueva Emily Thorne.

Después de la sinopsis viene mi crítica y esta vez vendrá la negativa antes que lo mejor de una serie que recomiendo calurosamente. Lo peor es la brevedad . Seis episodios no son suficientes para ofrecernos una historia de venganza que refleje motivos para esta ni la personalidad de la vengadora. Además, no permite desarrollar otros personajes. Si recordamos que a Revenge le tomó cuatro temporadas cerrar el círculo de venganza y darle paz y un final feliz a Emily/Amanda,  comprendemos que seis episodios son la nada misma.

Por otro lado, el personaje de Cola está mal dibujado. Es demasiado aturdida, se equivoca en situaciones donde Emily se deslizaba con la gracia y destreza de una campeona de patinaje de hielo. En cambio, Cola deja pistas y acarrea sospechas sin mirar hacia atrás. No está alerta ni tiene planes B. Que todo le salga bien tiene que ver con ayuda divina porque ella misma se aserrucha el piso.



Aun así a la Season la salvan otros personajes y esa aura de magnificencia combinada con refinamiento. La escenografía es espectacular. La fotografía aprovecha tanto el paisaje como los interiores de los antros del jet set con una pericia que puede compararse a la empleada en Gossip Girl.

La estética es preciosa tanto en su enfoque en el vestuario como en los banquetes, en eso vemos un cuidado que trasciende a Crazy Rich Asians y las acerca a series famosas por esos detalles como Downton Abbey y The Gilded Age. No solo recomiendo la serie pero también elevo una solicitud de que le hagan otra temporada. El final es abierto así que lo permitiría.



Contenido Violento y/o Gory: Una paliza le es administrada a Benny en la cárcel. Al final, un personaje drogado provoca un incendio en un yate y para someterlo le dan un par de sopapos.

Contenido Sexual y Desnudos: Muchas escenas de cama, pero no recuerdo desnudos. La escena de peor gusto es la de una Madeleine aburrida con la cabeza de Andrew bajo la falda.

Factor Feminista: Qué lástima que una serie con protagonista hembra y personajes femeninos predominantes no tenga ningún buen ejemplo de mujer fuerte o imagen positiva de la mujer. Todas son tontas, egoístas y aparte de Gloria, no hay solidaridad femenina presente. En Crazy Rich Asians, Rachel era fuerte gracias a la crianza otorgada por su madre soltera y atraía aliadas como la aristocrática Astrid y la insuperable Peik Lin.

Aquí no tenemos más que ejemplos de mujeres que se traicionan y utilizan alternativamente. Tristemente, es como si se realzaran los defectos que les adjudican a las mujeres del Lejano Oriente: el yate está poblado de mujeres manipuladoras, traidoras y falsas.



Factor Diversidad: Eso lleva al espinoso tema de la diversidad racial y de los estereotipos. Espinoso traer ese tópico a la mesa cuando se trata de una serie sobre asiáticos. Sin embargo los críticos se quejan que no hablan suficiente cantones o se enfadan de que hayan traído a la modelo japonesa Koki para interpretar a Alison. El que Koki no sepa inglés y tenga que aprenderse fonéticamente los diálogos me parece más incómodo, pero no importa, es un personaje insignificante.



Lo que no me parece insignificante es que los asiáticos no quedan bien parados. Sobre todo los hombres: invariablemente infieles, mentirosos, cobarde, drogadictos y tontos. En camio los blancos quedan mejor. Christopher será un “diablo blanco” pero ama a su mujer y su familia y el más decente en esta historia es Mathias que ya es como el Fezco de Euphoria. ¿Qué pasa con las series que ahora los ‘buenos” son los traficantes? Ya es el colmo del nihilismo.

                        Mathias es un buen amigo con beneficios de Carrie

domingo, 14 de septiembre de 2014

En septiembre vuelven nuestros shows favoritos: (spoilers a granel)


El otoño estadounidense es el momento en que la televisión se vuelve más candente con estrenos de nuevas series y debuts de temporadas de otros productos ya conocidos. Este septiembre no es la excepción y varias de las series favoritas este blog regresan a la pantalla. Algunas  allá en USA, pero también en el Reino Unido donde “Downton Abbey” lanza su Quinta Temporada el mismo día del cumpleaños de esta Gata Seriéfila.

El Ocaso de un Imperio

El  domingo 7 de Septiembre inició la última temporada de “Boardwalk Empire”. Me duele hasta escribir esas palabras. Cierto que en los dos últimos años se puso flojita, y el que mataran a Richard Harrow fue un error colosal, pero después de seis años de seguir a Nucky Thompson, sus parientes, sus amigos y enemigos, no encuentro la fuerza para decirles adiós.

La información que tengo de los últimos días de la producción de Terence Winter es que serán nada más que ocho episodios (AARGH) y que habrá un salto de tiempo hasta 1931. Ósea nos perdimos la caída de La Bolsa del ‘29, la matanza del Día de San Valentín y el asesinato de Arnold Rothstein. Sin embargo, es un año importante. ¿Cómo le irá a mi Querida Margaret a la que dejamos especulando en Wall Street? Va a necesitar de un Plan B como el de su ex.  Nucky anda ya por la Cuba de Batista, preparándose para vender licor legalmente, ahora que se acerca el final de la Prohibición.

Dicen que la serie se va a enfocar mas en mi bromance gansteril predilecto (Lansky-Luciano), y por supuesto iremos a Chicago a ver a Al Capone, esperando también saber que pasó con van Alden, su esposa vikinga, y el pobre Eli Thompson, por allá por La Ciudad de los Vientos. No se olviden que 1931 fue el año en que Eliott Ness puso a Caracortada tras las rejas.



Yo  creía que la pelirroja Darmody era cosa del pasado, pero ahí estaá Gretchen Moll en los promos. Saldrá de la cárcel ¿y qué hará? ¿Buscar al nieto? ¿Vengarse de Nucky? Otra noticia fatal es que Chalky White también andará ahí con ínfulas revanchistas, al igual que el aceitoso Dr. Narcisse, ahora al amparo del FBI. Me temo que todos querrán un pedazo de Nucky que va a estar peor que el Sr. Ávila con muchos poniéndole precio a su cabeza.

Como si no tuvieran suficiente historias que contar, van a pasársela en flashbacks sobre la infancia de los Hermanos Thompson y también veremos como El Comodoro abusó de Gillian.  HBO Latinoamérica nos traerá esta última temporada de “El Imperio del Contrabando” en octubre,

Un incendio en La Abadía





El 21 de septiembre,  “Downton Abbey” abre sus puertas en Gran Bretaña. Esta quinta temporada viene precedida de rumores más nefastos que la escandalosa botellita de pastico. De nuevo se dice que Dame Maggie Smith se retira de la serie de Julián Fellowes, y que ésta seria la ultima temporada de “Downton Abbey”. Me quedo con lo dicho por Lord Fellowes que La Abadía no cerrará sus puertas sino hasta el final de una sexta temporada. En cuanto a Dame Maggie, todos los “Downies” le suplicamos que siga hasta el final. Lady Violet es el alma de a serie. Ya se han ido demasiados personajes importantes para perderla a ella también.

Lo único bueno de la Prima Rose eran sus vestidos


Las buenas noticias es que Lily James está abocada a una carrera en el cine, por  lo que su personaje de Lady Rose solo vivirá hasta esta temporada. En cuanto a la actriz que da vida a Sarah Bunting se nos va a Broadway. Excelente, porque era fea y pesada y no la quería con Branson. ¿Pero entonces a quién vemos que el ex chofer está besando en el promo? Como la trama retoma el hilo dos años después del final de La Cuarta Temporada, me parecería raro que Branson siguiera perdiendo el tiempo con Sarah. Ya no quiero verlo más con criadas y plebeyas. El viudo de Lady Sybil tiene que encontrar a alguien similar a su gran amor.

¿Cómo ha crecido Sibby?

Ya he mencionado que “Downton Abbey” comenzará con un incendio en La Abadía. ¿Morirá alguien? ¿Perderán la casa? Al menos se quemaran objetos valiosos, tal vez por eso aparezca un tal Simon, interpretado por Richard E.Grant quien dará vida a un experto en arte que a lo mejor vendrá a restaurar la casa de Los Crawley.

Lo que me ha dado tristeza es saber que Lady Mary seguirá atormentando a Edith. ¿No habíamos superado esa etapa? Aparte que ya Edith sufre bastante separada de su hija. Espero que ocurra algo que hermane a Edith y a Mary para que al fin se vea que ambas han madurado.

¿Se sabrá que Edith tiene una hija?



En Estados Unidos tendrán que esperar hasta enero para ver esta Quinta Temporada y aquí en América Latina nos toca aguantarnos hasta marzo.

¿Sobrevivirá este matrimonio?
El  jueves 25  de  septiembre se abre la onceava temporada de “Grey´s Anatomy”. Este año el conflicto se centrará en el matrimonio Grey-Sheppard. Shonda Rimes ha dicho que va a ser una relación muy tensa entre los protagonistas de su serie estrella. Ha hablado de que “se sentirá como una bomba” y que por años ha esperado trabajar con esta historia.

Yo solo espero que ese matrimonio sobreviva. Seria tan ridículo que se separaran solo porque Mer no quiere dejar Washington. Más conflictos para Owen en su hospital. Bailey no tomará con calma el que Alex se haya quedado con su puesto en la junta y al parecer el ex marido de Christina iniciará un romance con Amelia, la cuñada de Meredith Grey. Esa Dra. "Sheperdess" ("Pastora") quiere reemplazar en todo a la Dra. Yang.



La que si podría ser otra Christina es Maggie, la nueva cardióloga y algo más. A los finales de la última temporada, Richard Webber se enteró que es la hija que Ellis siempre le ocultó. Eso va a ser un tema muy candente este año. Ya se ha dicho que vía flashback nos enteraremos de como Ellis Grey se las arregló para mantener en secreto su embarazo y el nacimiento de su hija.

En cuanto a embarazos, no he oído ningún rumor sobre mi pareja favorita ni la visita que esperan de la cigüeña. Solo espero que no ocurra algún percance que afecte la llegada el bebé Avery, menos aun cuando Sarah Drew que interpreta a April Kepner-Avery, está embarazada en la realidad.
 "Grey´s Anatomy" inicia por el cable latino el lunes, 29 de septiembre.

Muerte, Locura y Venganza

El 28 de septiembre vuelve “Revenge”. Su cuarta temporada comenzará con un asesinato. Nada de sorpresas en ese anuncio, porque por algo la apodé “Juego de Tronos en Los Hamptons”. Los spoilers indican que Conrad no ha muerto, pero morirá alguien cercano a él que no es Daniel. (¡Qué pena!) Victoria lograra huir del manicomio, pero antes hará amistad con los locos.
Victoria hace amistades en el manicomio


Gideon será el nuevo villano de este cuento y enamorará a Charlotte. Tampoco sorprende porque Charlotte es tan bruta que es capaz de caer en las redes de una pitón si ésta usara pantalones.

Nuevo peinado, pero 0 sexappeal


Jack consigue un necesario corte de pelo que no lo hace más atractivo por lo que traerán a un tal Ben para remendar el corazón roto de Emily. Espero que sea atractivo porque lo que falta en esta serie son machos atractivos. Los personajes son fabulosos, pero los actores son… ¡Blehh! Pensar que lo más cercano en agitar mis hormonas fue Patrick ¡y era gay! “Revenge” inicia en USA a fines de este mes, pero creo que en el Hemisferio Sur los televidentes no la veremos antes del 2015.

¿Se casa Miss Fisher?

Y antes de decir “Colorín, Colorado, este cuento se ha acabado” toca ir un poquito más lejos hasta Australia donde en octubre  por fin inician  las grabaciones de “Miss Fisher’s Murder Mysteries”. Ya están circulando fotos de las reuniones de editores y de los diseños de ropa. Las nuevas aventuras de la honorable detective tendrán lugar a comienzos de los Treinta lo que impactará su ropero.

Un adelanto al nuevo vestuario de Phryne


Las productoras han dejado caer un par de spoilers sobe esta temporada que tiene la virtud de nacer por demanda publica, ya que la serie estuvo a punto de ser cancelada. Han dicho que uno de los episodios tendrá lugar en el mundo militar, apropiado en un año en que Australia conmemora su participación en La Gran Guerra.

Además las muy pillas nos dejan caer que “habrá boda”. Por supuesto que las shiperas más ingenuas ya se imaginan a Phryne camino a un altar donde la espera el Inspector Robinson, pero las más conocedoras sabemos que falta mucho muchísimo para eso. Asi es que apuesto a que, a pesar de sus dudas, será Dot quien le de el “Si” a Hugh este año.

¿Cuál de estos dos irá al altar en La Tercera Temporada?


¿Qué les parecen todas estas noticias primaverales?


miércoles, 27 de agosto de 2014

Emily Thorne vs Olivia Pope (Glamur Televisivo II)


Revenge” y “Scandal” son las series más taquilleras de la televisión abierta en Estados Unidos. En ambas se retratan oscuras intrigas palaciegas, ocurran éstas en el  mundo empresarial o el de la política. Sus heroínas en lo físico son representantes del glamur televisivo, pero interiormente solo una de ellas (y la serie que protagoniza) es realmente glamorosa.

Dicho esto ya espero me caigan críticas de los fanáticos de “Scandal” por lo que hago una aclaración: decir que una serie no es glamorosa no es descalificarla. “Juego de Tronos” es una historia épica y no es glamorosa. Decir que un personaje no es glamoroso tampoco significa que sea malo, poco interesante, mal hecho. Por el contrario, debido a que “glamoroso” entraña ser enigmático, a veces serlo implica ser difícil de descifrar, poco cercano o querible.

Esta nota no es sobre la calidad de “Scandal” sino sobre su carencia de glamur. “Revenge” de la que ya hemos hablado, tiene lugar en escenarios sumamente glamorosos, mansiones, restaurantes, revistas de moda, etc. Y cuando los productores  se hartan de interiores opulentos se afirman en la belleza natural de la zona playera de Long Island.
La Mansión Grayson de Revenge


“Scandal” tiene lugar en Washington DC. Como neoyorquina adoptiva, me seria fácil decir “Washington es inferior en glamur a Nueva York”, pero seria injusta. La capital de los Estados Unidos posee espacios muy sofisticados, y bellísimos monumentos, museos y edificios públicos. Solo que cuando se trata de belleza natural, ni se compara a Las Hamptons ni a su aura del glamur de “Old Money”.
El Presidente y su amante en La Casa Blanca


Como el ambiente no lo es todo, veamos el libreto. “Revenge”, como su nombre  indica, es un cuento de venganza. Uno de sus grandes logros ha sido la capacidad de convertir  la revancha en un arte refinado. Lo notamos en esta temporada, en los preparativos para dar el golpe final en el que Amanda Clark alias Emily Thorne  espera vengarse del daño que Victoria Grayson les causó a ella y a su padre. Ese golpe final no incluye nada sórdido ni sanguinario. Es todo artificio, todo ilusión, todo glamur.

Emily planea un viaje de bodas en un crucero a Nantucket en el que la acompañarán la familia del novio. En ese viaje espera crear la impresión de que su suegra la ha matado. Victoria irá a la cárcel y el cadáver de la novia resucitará del Atlántico para huir con su verdadero amor a Las Maldivas. Una venganza con mucha clase.  Pero antes de la luna de miel y de la ceremonia ocurre toda una mis-en-scene que abarca hasta el más mínimo detalle de los preparativos de un matrimonio de la aristocracia neoyorquina. Desde el pastel de bodas  hasta ese desfile de posibles vestidos de novia para La Condesa de Montecristo de Long Island.































Lamentablemente, tanto boato termina mal. En  el  yate, el recién casado Daniel se entera que Emily fingió un embarazo para atraparlo y le da un tiro con balas de verdad. La imagen de Emily van Camp en cámara lenta, en ese vestido de novia ensangrentado, cayendo al mar es bella, es poética, es glamorosa.



Por supuesto que “Scandal” también está plagada de episodios cruciales, impactantes y con mucho suspenso, pero no se intenta glamurizar nada, aparte del adulterio de Olivia, la protagonista, con el presidente de los Estados Unidos.

Olivia Pope es lo mejor de “Scandal”. Tanto el personaje, como su intérprete, Kerry Washington, pertenecen a las grandes ligas en términos de actuación, caracterización y belleza. Pero Olivia es demasiado humana y real para  ser glamorosa, a pesar de que como las mujeres de “Revenge” use vestuario de marca. La dimensión trágica de Olivia la eleva por sobre lo engañoso del glamur.  No es que Amanda/Emily no sea un personaje trágico. Lo que sucede es que tanto ella como su némesis Victoria presentan  al mundo la imagen idealizada que se han manufacturado para así poder vencer los obstáculos y conseguir lo que desean.



La diseñadora de “Scandal” ha declarado  que cada vestido que Kerry usa cuenta una historia. Efectivamente, cada prenda de Olivia muestra el sentir de su personaje, las emociones de la abogado. Eso no quita  que Kerry  no se vea glamorosa cuando se enfunda un Armani o vista de Prada. Su falta de glamur nace de la integridad y humanidad de su personaje. A pesar de vivir una relación semi clandestina con el hombre más importante del país, Olivia no tiene mucho que ocultar. No tiene que esconder sus sentimientos ni crearse imágenes más allá de su idea de que ella y los que trabajan en su firma sean “gladiadores en trajes de dos piezas”.



En cambio, cada creación que luce Emily/Amanda es la máscara de la chica súper poderosa que viene a destruir a los villanos, es el envoltorio que cubre una estatua de hielo que no permite que emociones ni valores morales  le impidan cumplir con su cometido, es el disfraz que la diosa de la venganza utiliza para confundir a sus adversarios. La verdadera Amanda solo se revela a sus seres más íntimos: la verdadera Emily, su Aiden, y su gran amigo y apoyo Nolan Ross. Ni siquiera ante Jack, su novio de la infancia,  se saca totalmente el antifaz.



Cuando le explicaba a alguien los motivos por los que ni “Scandal” ni Olivia Pope eran glamorosos, mi interlocutora me saltó con la improcedente pregunta “¿Acaso crees que por no ser blanca, Olivia no puede ser un icono de estilo?” y me recuerda la influencia que el vestuario de Olivia tiene en la cultura popular. Se puede ser árbitro de elegancia, o imponer modas sin llegar a ser un personaje glamoroso. “Sex in the City” impuso estilos, creó clones de las cuatro protagonistas, pero ninguna era un personaje glamoroso. En cambio las adolescentes de “Gossip Girl” si lo eran y eso iba más allá de lo que llevaban puesto.



Kerry Washington entrando a la Casa Blanca con ese strapless bicolor, guantes arriba del codo y ese peinado asimétrico es una imagen del glamur, pero su personaje no es un maniquí, trasciende lo visual. En su vida privada, en su pasado familiar y en su trabajo Olivia debe dejar atras lo superficial y lo artificial para entrar al terreno de las verdades inconvenientes aunque sea para ocultarlas. Ella es la tapadera de los demás, tal como los criados de “Downton Abbey” deben esconder lo feo para realzar el glamur de sus amos. Por eso ni el servicio de los Grantham, ni gente como Olivia Pope ni Ray Donovan, otro fixer televisivo, pueden ser glamorosos.


Sin embargo, me quedé pensando que es difícil comprender la sutil diferencia entre personaje glamoroso y personaje heroico, épico, real, humano, o trágico, cuando no hay otras afro-americanas interpretando a lo primero en la televisión actual. En términos de glamur, Don Cheadle en “House of Lies” a veces alcanza casi a tocar el escalón donde se para Don Draper. pero es varón. En la televisión angloparlante hay muchos y fascinantes personajes femeninos de color. Hay heroínas épicas como Abbie Mills de “Sleepy Hollow”, humanas como Amanda Bailey de “Grey´s Anatomy” y trágicas y poderosas como Olivia Pope. Pero la única mujer de raza negra que se acerca al concepto de glamorosa, es un personaje terciario, también creación de Shonda Rimes. Se trata de Catherine Avery (Debbie Allen) en “Grey´s Anatomy”.


Cuando esta temporada, la madre de Jackson le suelta a su nuera una anécdota de su infancia en la racista Texas de los Sesentas me quedé en shock. Todo en Catherine da la impresión de haber recibido una crianza más cuidadosa y delicada que la de los visones. Parecía un producto de universidades privadas, institutrices e internados de lujo.  Nada en Catherine, mujer de negocios, millonaria, dama de sociedad, y matriarca de un clan de médicos famosos es lo que se suele asociar con chicas del Viejo Sur rural. Con esa revelación, Catherine se acerca más al personaje de Victoria Grayson que al de Olivia Pope.
(oblogdamari.com)


La televisión de mi época si tuvo divas glamorosas y afro-americanas. Recuerdo con particular agrado a dos: Dominique Deveraux de “Dinastía” y Whitley Gilbert de “A Different World”. En ese spinoff de “The Cosby Show”, Jasmine Guy se hizo famosa como la Southern Belle de piel de ébano. Esta Scarlett O’Hara étnica era  manipuladora, loca por las compras, esnob y tan delicada que tenia que tener humedecedores de ambiente en todos sus cuartos para “no tener piel de rinoceronte”. No se puede ser más glamorosa que esa Princesa Sureña.



En cuanto al personaje de Diahan Carroll, podría ser una Carrington ilegitima pero en belleza y glamur superaba a la temible Alexis que era una Carrington por matrimonio.

Diahann Carroll y Kerry Washington, dos divas de ébano

Tal vez sea preferible que a un grupo étnico lo represente alguien auténtico y terreno, identificable para su audiencia a pesar de los accesorios de Gucci, como lo es Olivia Pope, pero también el glamur ayuda a superar estereotipos. A ver cuando vemos una Amanda Clarke étnica que creo que la última también se quedó en el siglo XX. Era brasileña, telenovelera, a pesar de estar basada en un personaje histórico, y se llamó Xica da Silva.

martes, 19 de agosto de 2014

Glamur televisivo I: Mad Men y otros Ejemplos


En una era en la que el entretenimiento audiovisual sigue pautas de realismo extremo, es difícil reconocer el glamur televisivo. Algo tan sutil y arduo de definir, también resulta complicado de identificar. Aun asi, ese misterioso glamur persiste en muchas series del momento.

 “Glamur”, o “Glamorg” es una palabra celta que explica la técnica mágica a través  de la cual las hadas se esconden, o esconden sus atributos de los humanos. En bujería, un hechizo de “glamur” es una manera de cambiar la apariencia de la hechicera para verse como otra persona. Así lo usaban Las Haliwell en “Charmed”. Por otro lado, “Glamur” es también la capacidad de “persuadir” a alguien de   no ver las cosas tal cual son sino como otro desea que las vean. En “True Blood” los vampiros utilizan el glamur para borrar las memorias de los humanos o para obligarlos a hacer su voluntad.


A comienzos del Siglo XX, los fotógrafos descubrieron que podían hacer que sus modelos se viesen más bonitos gracias a ciertos trucos (que hoy se consiguen con Photoshop), pero también gracias a prendas de vestir y otra parafernalia con la que llenaban el trasfondo para resaltar  las cualidades de quien posaba para el retrato. Desde entonces, se venden vestidos, objetos y productos con la promesa de que aumentarán el glamur de quien los usa. La palabra se ha convertido en sinónimo de estilo distinguido, de sensualidad elegante y de una estética sofisticada.

Una serie glamorosa es una que intenta realzar, no solo el sex appeal de sus actores, sino también el de su historia con detalles glamorosos que convenzan a su público  que están viendo algo mágico, pero a la vez distinguido. ¿Cómo se consigue eso? Con una combinación de lujo, encanto,  y romance que se aplique tanto al desarrollo de los personajes como al modo en que se expresan y al ambiente en que viven.

El glamur no tiene realmente equivalente y se puede confundir con “clase”  o con linaje aristocrático. Si bien es cierto que el glamur televisivo se asocia a personajes de clase alta o  escenarios del jet set, no siempre nacer en cuna de oro conlleva  un estilo glamoroso. Es por eso que Don Draper (Jon Hamm) de “Mad Men” es más “glamoroso” que todos los reyes de “Juego de Tronos” y explica el que Lady Mary (Michelle Dockery) sea más sofisticada que su hermana Edith (Laura Carmichael), en “Downton Abbey”, a pesar de ser ambas hijas de un conde.

Ser tan envidiosa le restaba glamur a Lady Edith


Hay ambientes que son glamorosos en extremo y aun asi los que se mueven en su interior pueden ser ramplones. Los Marechal de “Revenge” son bastante ordinarios y el pobre Peter Campbell (Vincent Kartheiser),de “Mad Men” todavía (a pesar de ser de buena familia) parece el pariente pobre de sus socios de Stirling, Cooper & Partners.

Con esa ropita Pete Campbell nunca se verá glamoroso

Tenemos claro que series policiales, bélicas y  médicas no pueden ser glamorosas puesto que su empeño es mostrar imágenes violentas, sangrientas y realistas lo impide. Como tampoco lo pueden ser los sitcoms puesto que el humor moderno se apoya en lo procaz y prosaico. Una serie puede tener lugar en el ámbito de los millonarios y ser  chabacana, basta pensar en los ricos de telenovela que tienden a ser vulgares con mayúscula. No necesariamente un period piece ha de ser glamoroso ( “The Knick” es un ejemplo) y aunque James Bond sea el epítome del glamur, no todo el género de espionaje representa esa condición.

Volviendo al tema televisivo, hay series que sin ser glamorosas abarcan elementos de glamur sea en el ambiente, en el decorado, o en el idioma. Eso ha ocurrido con “Penny Dreadful” que a pesar de su gore, obligatorio en una serie de horror,  sube su nivel gracias a unos diálogos impecables, a un lenguaje exquisito, y repleto de alusiones poéticas y literarias, que resultan más glamorosas que toda la música clásica y la pinacoteca de Dorian Gray.

La palabra “glamur” frecuentemente va vinculada al vestuario.  No hay duda que ropa y moda son componentes obligados de un estilo glamoroso. Por algo, cuando reseño “Downton Abbey” o “Miss Fisher Murder Mysteries”, acostumbro elegir un vestido que  encierre la sofisticación del capítulo. No es casualidad puesto que ambas series son reconocidas por su  guardarropa.

El vestuario y el Hispano Suiza son parte del glamur de Miss Fisher


Mucha gente ve “Masters of Sex” por ver a Virginia Johnson (Lizzy Caplan) desnuda, pero yo la veo por ver a Libby Masters (Caitlin Fitzgerald) vestida. Cada atuendo que saca es  soberbio. Hasta embarazada lució espectacular. No solo es el vestuario sino también el garbo de quien lo usa lo que crea un personaje glamoroso.
Libby y el glamur de Los 50

Aun embarazada se veía despampanante.


“Once Upon a Time” es una serie “mágica”, pero ni sus personajes ni sus diseñadores de ropa tienen idea de lo que es el glamur. En la última temporada hemos visto a Emma (Jennifer Morrison) ponerse faldas, pero el vestidito con el que asistió a su primer baile era lo que usaría la Jezabel bíblica si visitara El Bosque Encantado.
Todos quedamos viendo rojo con ese atuendo


No fue el peor asalto visual  de la temporada. ¿Qué tal los trajecitos con los  que Ariel (Joanna Garcia) y Blanca Nieves (Ginnifer Goodwin) se presentaron al baile del Príncipe Eric? Ya parecían miembros de tribus urbanas. Ni hablar del vestido de novia de Belle (Emilie de Ravin), una mutación del estilo del Gran Gatsby combinado con deshechos del closet Sesentero de Twiggy.

La Sirenita y La Princesa van al prom


Blanca y horripilante va la novia


Pero si uno busca y rebusca encuentra el glamur de esa serie encapsulado en un personaje: Regina Mills. Y hablo de La Señora Alcaldesa, no de La Reina Mala que esa también usa mamarrachadas dignas de dominatrix victoriana. En cambio, la mandamás de Storybrook siempre, (aun cuando la vapulea La Bruja Mala del Oeste) se ve tan comme il faut en su sencilla elegancia. Más allá de cómo viste. Regina ha destilado clase, dignidad y glamur aun en sus días de nervios de mamá primeriza.
Ser La Madrastra Mala implica ser un fashion disaster


Lana Parrilla no me convencía como actriz, pero esta última temporada me ha ganado por completo con su tóxico humor, sus misterios, incluso con su tristeza ante la idea de perder a su hijo. Nunca la brujería se vio tan sofisticadamente representada que en esa batalla con su hermana mala que en todo era inferior a Regina, incluso en su tosquedad que contrastaba con la glamorosa flema de La Madrasta de Blanca Nieves.

El glamur de la alcaldesa

La importancia de la envoltura en la creación de un aura glamorosa es unisex. Que lo digan los productores de “Mad Men” que por siete temporadas han impuesto a su protagonista, Don Draper, como un icono de elegancia masculina.


Situada en el universo de Madison Avenue, “Mad Men” es un ejercicio en glamur, en el verdadero sentido de la palabra. Es toda una lección de como un imperio de la publicidad inventa slogans para glamurizar al publico y llevarlo a comprar sus productos. Para esos efectos, la serie de Matthew Weiner ha capturado la sofisticación de la New York  de los 60 tanto en sus oficinas  de la emblemática Avenida Madison como en otros espacios de La Gran Manzana.




Extendiéndose más allá de Manhattan, “Mad Men” nos lleva conocer el chic suburbano de Long Island, de sus clubes, centros hípicos  y  por supuesto la casa modelo de Los Draper. Es un mundo de spot publicitario de la época, donde todos son blancos y rubios, no hay niños obesos, los afro-americanos son los encargados de la limpieza y todos rezuman felicidad, ya que lo desagradable, lo malo y lo ilegal se hace discretamente. Esa es la esencia total del glamur. Recordemos su significado primitivo: exagerar lo bonito, ocultar lo feo.

Betty y Don redecoran su living

Los Draper ¿La Familia Feliz?


“Mad Men” contiene todos los ingredientes de una serie glamorosa: Un arrebatador elenco en ropa elegantísima,personajes glamorosos  involucrado en un trabajo prodigioso y llamativo y   todo tipo de símbolos de status desde las plumas fuente hasta los autos ultimo modelo, desde los muebles de oficina hasta los licores. Aunque lo de "personajes glamorosos" debería llevar un signo de interrogación. Efectivamente la serie nos expone a un espacio esplendoroso y pasea a los personajes por ese milieu elegante que eran  los Estados Unidos en la Era de Camelot, pero sus personajes, por interesantes que sean, son demasiado humanos para ser realmente glamorosos.


A pesar de sus  vestidos, conocemos a las mujeres de carne y hueso que se esconden tras peinados escarmenados,  faldas bouffant y sombreritos de Jackie Kennedy. Sabemos cuales son los lados flacos, las virtudes y defectos de Joan (Christina Hendricks) Peggy (Elisabeth Moss) y Megan (Jessica Paré), y eso les resta glamur, Son reales,   cercanas, y queribles, ese es su atractivo.




Muy diferente es el caso de Don Draper. Su glamur va más allá de sus prendas de marca o del sex-apeal de Jon Hamm. Don Draper es el símbolo del glamur porque todo  en él es artificial. Ni su nombre es el suyo, se ha inventado a si mismo mas que El Gran Gatsby, y hasta se ha llegado a creer el cuento. Aun revelando su verdad, Don se ve perfecto. Sus momentos vulnerables, o cuando muestra su lado oscuro, parecen planeados y ensayados. Ese es el atractivo de su personaje.


Curiosamente, aunque su ex esposa Betty Draper (January Jones) también se ha creado una imagen que desea proyectar, no alcanza el extremo de glamur de Don. Ni su compostura, ni su conducta reprimida ni  sus esfuerzos (que culminan en un colapso nervioso) por parecer una esposa-trofeo ejemplar  evitan que la veamos como una ama de casa desesperada. Las falencias de Betty como esposa, madre y persona son demasiado evidentes para ser camufladas por su refinada educación o un estilo adquirido en sus años de maniquí en Europa.


En su intento de desenmascarar a Betty, la serie la ha obligado a pasar por muchas pruebas en las últimas temporadas. La hemos visto encarar las primeras arrugas,  la posibilidad de un cáncer y el terror más grande que puede enfrentar una mujer en nuestra sociedad, la subida de peso.

Betty ya no cabe en su vestido


Cada vez que “Mad Men” busca deglamurizar a un personaje femenino la engorda. Fuera  y dentro de la serie, las curvas  de Christina Kendrick han ocasionado debate sobre si hay que verlas como voluptuosas y sexis, o como señales de obesidad. El sobrepeso de Peggy también fue tema cuando ella vivió su etapa de “No sabia que estaba embarazada”. Finalmente, le tocó a Betty quien en medio de su segundo matrimonio, se descuidó y tuvo que enfrentarse a la batalla con la báscula que casi todas las mujeres modernas conocemos.
Joan ¿Sexy o gorda?


Un personaje realmente glamoroso no se preocupa por dietas. Siempre luce perfecta, no bebe en exceso, no es histérica, nunca se pone en evidencia ni hace el ridículo. En “Juego de Tronos”, Cersei Lannister (Lena Heady) será toda una reina regente, pero su falta de tino, sus exabruptos desubicados y su amistad con el vino del Dorne,  (en los libros, George R.R. Martin menciona que la melliza-amante de Jame Lannister está engordando de tanto empinar el codo) la han expulsado del desfile de los glamorosos.
Mas vino, mas libras de mas para La Leona Lannister


Muy diferente es el caso de Daenerys Targaryen (Emilia Clarkson). En el libro, Martin la describe como una diosa encarnada en mujer, pero también la vuelve trágica y humana. La vemos violada, y embarazada, sucia, con el pelo chamuscado y hasta con diarrea. Pero desde el momento en que los productores de “Juego de Tronos” decidieron hacerla sobrevivir una pira funeraria con sus plateados rizos intactos, supimos que la Khaleesi era la figura glamorosa de la épica serie de HBO.

Emilia Clarke ha convertido a Daenerys en una nena berrinchuda y frívola, muy parecida a las diosas del glamur del Viejo Hollywood. De Madre de Dragones a Madre de esclavos libertos, Daenerys de la Tormenta es una princesa que hechiza a todo el que la conozca con su belleza glamorosa, que provoca que se levanten los esclavos contra sus amos, que un mercenario  decapite a sus socios, y que Ser Jora (Iain Glenn)olvide que su deber es traicionarla.
Daenerys está muy alta para sus súbditos


Aunque puede a veces usar el mismo vestido, y en su etapa Dothraki andaba casi harapienta, Daenerys ha aprendido a usar símbolos de glamur para aumentar su majestuosidad tales como joyas; vestidos; un sequito disfrazado con ropajes llamativos; ese salón del trono donde ella recibe a sus súbditos sentada al tope de una escalinata como una estatua de diosa egipcia;  y por supuesto, sus peligrosos, pero glamorosos dragones.
El glamur de la Madre de los Dragones


En cuanto a la personalidad de Daenerys, ella es la gran controladora, sus órdenes no se discuten, es cruel con sus enemigos, generosa con sus amigos y si mete las patas, jamás pide una disculpa. El temperamento de Daenerys es igual al de una prima donna de opera y sus pataletas son dignas de una “Gossip Girl” cualquiera, bueno no cualquiera porque las adolescentes de esa serie eran divas en pañales, ósea totalmente glamorosas.

En este momento, Daenerys es el personaje femenino mas glamoroso de la televisión, solo eclipsada por Lady Mary Crawley de “Downton Abbey” y Amanda Clarke, alias Emily Thorne (Emily van Camp) de “Revenge”. Del glamur de “Revenge” y de “Downton Abbey” hablaremos más adelante ¿pero pueden pensar en otros personajes glamorosos de la televisión actual? ¿Qué prefieren en sus series? ¿Un toque glamoroso o crudo ruralismo?