Realmente, dejar
pasar tres años para hacer una segunda parte a una serie que solo evidencia la
agenda mediocre de la BBC, ha sido
perdida de dinero. No es que en términos de contenidoWorld on Fire2 sea totalmente mala, lo desastroso está en sus aspectos técnicos, su
deplorable edición, y el caos que provoca tener tantos arcos y personajes que aparecen
como duendes para desaparecer aplastados por otros y…¡ Pobre Jonah Hauer-King! pero su cara de llanto debe ser por el fantoche
que le ha tocado encarnar.
Los que se Fueron
La novedad de
esta temporada la traen nuevos personajes y la desaparición de otros. A Douglas
se lo llevó una bomba. ¿Y qué esperaban? Sean Bean siempre muere. El que
reaparece es el insufrible Tom que acusa a su hermana de no haberse muerto
junto al padre. ¡Qué joyita! Por suerte se irá a montar dragones en House of
Dragon.
Otra que se largó
fue la periodista Nancy. Se agradece, así
no tengo que cerrar los ojos cada vez que veo a Helen Hunt y pensar qué
accidente, enfermedad o cirugía mal hecha la dejó desfigurada. Con ella se fue
el sobrino gay, será porque era blanco, porque como ha celebrado Salón, el único mérito de esta temporada es la
diversidad del elenco que antepone actores de color a serie de calidad. Poco mérito
cuando se contrasta con mala edición y un relato mal contado.
Han desaparecido no
solo los actores más caros del elenco (Helen Hunt y Sean Bean), con ellos se fueron otros actores blancos como
el intérprete de Webster, los sobrevivientes de la Familia Kessler, y el novio
aviador de Lois. La ambiciosa idea de narrar la historia a lo Winds of War, usando diferentes escenarios geográficos, continua.
Nos hemos alejado
de Polonia, pero se siguen conservando Manchester, Paris y Berlín. Agreguémosle
ahora el exótico desierto libio donde opera un batallón hindú, la contribución
del raj británico. Ahí nos reencontramos con el Sargento Broughton que solo
aparece para recordarnos que existe. Poco después llega Harry que viene huyendo
de sus problemas familiares y conyugales.
Este episodio está
bien hecho aportando suspenso e interés que me han atrapado más que las
payasadas machistas de los Rogues S.A. S. Al menos en el primer capítulo
tuvimos esa tormenta de arena casi tan magistralmente filmada como en The
English Patient y conocimos a un oficial de origen indio que debe soportar
las pullas británicas a la vez que sobreprotege a los hombres bajo su mando.
Un Desmadre
Técnico
El problema con
todos estos arcos distribuidos en un mismo episodio es que no dan tiempo para conectarnos
ni con personajes, ni con subtramas. De hecho, son tan veloces que a veces
antes de terminar una escena, oímos las voces
y diálogos que corresponden a las escena siguiente. Más encima hay saltos de
tiempo que no había visto desde telenovelas ochenteras de la peor calidad.
Por ejemplo, en
la primera media hora, que
correspondería al primer día de Kasia en Manchester, vemos a su hermano Gregor
en una base de la Real Fuerza Aérea, en uniforme de aviador. Unos minutos más
adelante lo vemos reencontrarse con su hermana en un salón de té vestido de
civil.
Obviamente esta escena es
anterior a la de la base, pero quedamos con dudas. ¿Está de nuevo el polaco en
las fuerzas armadas? ¿Está curado de su shock? ¿O acaso lo hicieron ponerse
ropa de civil para acentuar su aspecto de refugiado? Porque es en ese local
donde la familia de Kasia es objeto de una agresión xenófoba que provoca una
reacción violenta de la ex resistente.
El caso es que
nos quedamos con la duda de si el polaco está o no en la RAF. Curioso seria que
fuese parte de un escuadrón aéreo británico, cuando los polacos formaron sus
propias escuadrillas como los legendarios Kosciuskos.
La xenofobia
inglesa es uno de los temas de esta entrega donde se enfatiza la diversidad
hasta el punto de provocar un chorro de alabanzas por parte del Salón de
que por fin nos estamos alejando de los “hombres blancos”. ¿Qué importa que el
protagonista sea blanco si es un pelele repelente? El ser blanco y gay tampoco
sirve, por eso sacaron al Dr. Webster, pero dejaron a su pareja, Albert,(Parker Sawyers deSpy/Master) que tiene la virtud de ser negro y homosexual.
Marga de
Berlín
Aun sin Nancy y
Los Kessler, han incluido un arco “blanco” en Berlín. Este gira alrededor de la
adolescente Marga, una orgullosa miembro de la Bundes Deutscher Madel,
el equivalente femenino de las Hitlerjugend. A Marga casi le estallan los
botones de la blusa cuando sus superiores le comunican que ha sido elegida para
formar parte del programa nazi de Lebensborn.
Como le explica a
su mejor amiga, Gertha, esto consiste en acostarse con una pareja—también
escogida por su sangre aria y devoción al Partido— y sin mediar matrimonio
ni romance, hacer bebés para el Reich. La horrorizada Gertha recluta a uno de
sus maestros para que disuada a Marga de prestar sus órganos reproductores para
tamaño disparate.
El maestro llama
a los padres de Marga que reaccionan indignados, pero no en contra del Partido ni
de la hija. Temen que el maestro y Gertha consiga atraer atención negativa
sobre su familia y que se sospeche que son enemigos del Reich. Aun así, le
suplican a Marga que no le cuente del “honor” recibido a su hermano, un piloto
de la Luftwaffe.
Como en la
Primera Temporada, la serie quiere mostrar el daño que el Tercer Reich le hizo
al ciudadano medio alemán.Antes fue la eutanasia
forzada ahora es el Lebensborn. Ya en Charité at War nos habían mostrado este siniestro programa
para crear más bebés arios. Un ejemplo más detallado puede encontrarse en la
excelente cinta Madres del Tercer Reich.
Gertha no ceja en
intentar disuadir a su amiga de participar en algo tan sórdido. Le recuerda que
le quitarán al bebé cuando nazca. Borracha de KoolAid, Marga dice que su hijo será
“propiedad del Reich” Tanto insiste Gertha, que la amoscada Marga la delata
como opositora de la versión vida-real del Cuento de la criada.
Gertha es
arrestada e interrogada por la Gestapo. Quieren saber quién ha sembrado dudas
en su cabecita. ¿Sus padres? ¿Su
maestro? La dejan en una celda donde escucha los alaridos de dolor de presos
torturados. Al día siguiente amenazan a la colegiala con arrestar a sus padres.
Gertha no tiene más remedio que acusar a su maestro.
Pasamos de
Alemania a Paris. Webster ha desaparecido, pero en el Hospital Americano sigue
Henriette la enfermera judía que finge ser aria. Henriette continua con su
línea de escape para ayudar a pilotos aliados a huir a España. También ha
establecido contacto en un campo de prisioneros donde está encerrado Albert.
Salón es generosa con Henriette, ya que admite que
es necesario tener algún personaje judío en esta historia. Como si fuera poco,
se han sacado de la manga un piloto judío. David es como el Whitehead de Bodies, irreverente, mujeriego, arrogante. Parece que va
a ser ese el estereotipo del judío en los period pieces ingleses.
Su Wing Commander
teme que la actitud burlesca de su piloto sea una manera de ocultar su
tristeza. O a lo mejor es “una característica judía”. “Si medio mundo nos odia,
no nos queda más remedio que reírnos” responde el deslenguado David.
Como Rajib, el oficial indio, David está aquí para llenar
una cuota étnica y no tiene mucho que hacer. Gregor intenta emparejarlo con Lois,
David prefiere a Connie, la negrita, pero tampoco pasa nada ahí. Finalmente,
el piloto regresa a la base y en un viaje sobre Francia, su avión es derribado,
y cae bajo la protección de Henriette. Cada oveja con su pareja.
Las Mujeres de
Harry
Todos estos
personajes sirven de relleno para lo único que importa en esta serie; Harry y
sus mujeres que incluyen a su madre y a su hija. Si hay alguien por quien
siento lástima en este cuento es Robyna. Una mujer que vivía tranquila en su
casona, ocultando en su interior su trauma, y de pronto le meten refugiados
polacos, la esposa y la amante de su hijo, hasta una nieta.
La pobre Robyna
se ve obligada a contratar una respondona criada para ayudarla con la criatura
cuando Lois decide, en onda mitutera, abandonar a su hija en brazos de la abuela. Me
pregunto cómo se las arreglaba Robyna antes para cocinar, limpiar su mansión y
hasta mantener su perfectamente manicurado prado.
Bromas apartes
Robyna es un personaje trágico. Nunca se ha recuperado del suicidio de su
marido. Carga su tristeza, el rencor por el abandono de su pareja y la duda de
si ella fue culpable de que él se quitarse la vida muy adentro, cubriéndola con
la máscara de la gran dama que conserva siempre su compostura y siempre hace lo
que debe hacer.
De pronto Robyna
se vuelve un personaje positivo. Jan la adora, Lois confía en que cuidará a Vera,
hasta Kasia vive a costa de su suegra. La serie decide recompensar a Mrs. Chase
con una segunda oportunidad que incluye una nieta y un romance, pero…
Todo se acaba. No
se entiende el propósito de esta temporada. ¿Para qué traer a Kasia de regreso
para luego devolverla? ¿Para qué poner a Henriette y a David en el borde de un
romance que no cuaja? Gregor y Tom solo hacen un par de apariciones. Lo único
que ha destacado en este innecesario esfuerzo es el cuento de Marga y esa podría
haber sido una serie separada.
Contenido
Violento y Gory: Soldados
despedazados por bombas en el desierto libio
Situaciones
Sexuales y Desnudos: Ninguna
realmente. De hecho, el embarazo de Marga es descrito como el producto de una
relación breve, mecánica y sin una gota ni de erotismo ni de cariño.
Factor
Feminista: Contrastamos
las posibilidades de libre albedrio de una enfermera judía que antes de
protegerse busca proteger a otros con las de Marga que se somete totalmente a
un régimen que utiliza y aplasta la mujer.Incluso la priva de sus derechos de ser esposa y madre volviéndola un
instrumento político.
Por último, tenemos a Lois quien decide abandonar a su
hija para irse a buscar aventuras en el ejército, que incluyen perseguir a
Harry aun sabiéndolo casado y conociendo a su esposa. Un día cambia de idea,
abandona el servicio , regresa a Manchester y le arrebata la hija a su suegra.
Su tremenda libertad de acción y su completo irrespeto por reglas sociales o
sentimientos ajenos hacen a Lois un ejemplo de heroína mitutera que me repugna.
Al final la única mujer que vale la pena, que no les huye a sus
responsabilidades y que intenta ayudar a otros, es Robyna.
Factor
Diversidad: Sigue Connie, la amiga negra que juega a ser la Pepe Grillo de Lois y desaparece . Tenemos a
los hindúes víctimas de sus colonizadores. Tenemos polacos por doquier, ninguno
muy impresionante, y un par de judíos,
muy antipáticos ambos.
Creo que no tengo
ni que decir que fue una tortura ver esta serie, digna de la cloaca que la produjo. Por algo no
la han traducido ni vendido al extranjero
Esta ha sido una
entrada difícil de organizar. Normalmente preparo la reseña otoñal en agosto,
pero este año el panorama se veía oscuro e impredecible.Huelga de guionistas y actores amenaza con
cambiar la fisionomía de las series televisivas. Así que se trata de una lista
tentativa y menguada de lo que podremos ver antes de diciembre. Aun así, hay
bastante para los amigos del drama de época.
Comencemos con el
elemento fantástico. Es tan poco que no
se vale hacer una nota paraReino de Fábulas. Se rumoraba que Wednesday 2 ya estaba terminada y ahora salen conque la
producción está varada y que mejor nos esperemos al 2024.
Al menos HBO no
ha descartado el rumor de que la Segunda Temporada de 30 monedas está
lista y llega en octubre. Netflix también quiere aprovechar el mes de Halloween
para sacar al aire su versión de La Caída de la Casa de Usher. Con Bruce
Greenwood y Carla Gugino encabezando el elenco como los sinestros Hermanos Usher,
la acción tiene lugar en tiempos modernos. Mas detalles y fotos en la nota de Hollywood Spy
En septiembre
solo hemos tenido un treat de Netflix para los fans de Club Estambul. Desde el 15 de este mes podemos disfrutar la
continuación de la saga de Matilda, su rebelde hija Rasel y su nieta en la
Turquía de a comienzos de Los 60.
Ese mismo día se
instaló en Netflix una sorpresa. HBO le ha prestado Band of Brothers, la
mejor serie sobre la Segunda Guerra Mundial jamás ejecutada. Un agasajo para
quienes no han tenido acceso a HBO, pero esta producción de Tom Hanks y Steven
Spielberg se va a ver como gallina en baile de cucarachas, con su énfasis en
valores antiguos como el patriotismo (y sin actores de color o personajes gays),
en la biblioteca woke de Netflix.
A ver que tenemos
para Octubre
Octubre 13Lessons in Chemistry (Apple Tv)
Basada en la
novela de Bonnie Garmus, Lecciones de Química es protagonizada por Brie
Larson dando vida a Elizabeth Zott, madre soltera, académica fracasada y cuyos
sueños de ser una gran química son aplastados por el patriarcado de fines de
Los 50. El milagro ocurre cuando el padre de una compañerita de Madeleine, hija
de Elizabeth, descubre otro talento de la química: su cocina. Como anfitriona
de un programa de televisión (tipo El French Chef), Elizabeth se convertirá en un fenómeno mediático.
Octubre 15 Hotel Portofino y World on Fire
(PBS)
Aunque ya la han visto
en Inglaterra y el mundo, vía BritBox,
llega por primera vez a la televisión abierta estadounidense la Segunda
Temporada de Hotel Portofino, ese refugio creado por una disfuncional familia
inglesa en la Riviera Italiana durante el régimen Fascista.
Esa misma noche, nos Llega la Segunda Temporada de World on Fire, después de un intervalo de casi tres años. Nada
de lo que he leído sobre esta nueva entrega me indica que haya cambiado su
deplorable agenda de falsificar hechos históricos y de darnos una visión
negativa del calvario de los polacos. En resumen, la voy a tomar como relleno
cómico y la veré para reírme.
Octubre 19 Bodies (Netflix)
Gracias aHollywood Spy nos enteramos de la llegada de esta combinación
de misterio histórico y ciencia ficción. Cuatro detectives en cuatro eras
diferentes intentan resolver un crimen. Desde el Londres victoriano, pasando
por el Blitz, llegamos a nuestro siglo donde una detective musulmana intenta
esclarecer un crimen que lleva más de un siglo sin resolución. Su investigación
se vuelve más compleja cuando aparece una amnésica que resulta ser una
visitante del 2050. Stephen Graham y Shira Haas (Unorthodox, Shtisel) son parte del elenco de esta adaptación de la
novela gráfica de Sid Spencer.
Octubre 20Creature (Netflix)
Seguimos con las
adaptaciones. En este drama-thriller turco, se traslada la historia de
Frankenstein a la Estambul de 1903 donde un afiebrado, pero brillante, estudiante de medicina decide crear un ser
viviente en un laboratorio.
Octubre 27 Fellow Travelers.(Paramount +)
En octubre llega
a Paramount + la co-producción Showtime-BBC de la novela de Thomas Mallon: Fellow Travelers (compañeros de viaje) .
Este romance gay que cubre cuatro décadas y los sucesos más importantes de la
historia americana de ese tiempo, es producida y protagonizada por Matt Bomer.
No me acaba de convencer Bomer, pero está muy de moda.
Octubre 29The Gilded Age (HBO)
De Hollywood
Spy nos llega la noticia que esperábamos. Si, tendremos Temporada 2 de The Gilded Age
y llega este otoño. No la espero con mucha pasión. Me imagino que el arco de
Peggy seguirá siendo el más apasionante, seguido por la sosa y antipática
batalla de Bertha por ser la luminaria más grande de la aristocracia
neoyorquina.
NOVIEMBRE
Noviembre 3All the Light We Cannot See
(Netflix)
Un año ha gastado
Netflix en promocionar esta adaptación del superventas de Anthony Doerr. La
campaña fue precedida por otra que buscaba a la protagonista de esta historia
de una joven invidente que se enamora de un soldado alemán en la Francia ocupada.
La ganadora del rol es la debutante ciega Aria Mia Loberti .
Para ser honestos
nunca me ha interesado leer ese libro, a pesar de mi fascinación por el tema Romeo y Julieta en el Tercer Reich. La estética del tráiler ya me ha
predispuesto en contra de la cacareada propuesta de Netflix. El resto del elenco no me enloquece. ¿Mark Ruffalo y Hugh Laurie haciendo de
franceses? ¡Oh LaLa!
Noviembre 5 Lawmen: Bass Reeves (Paramount +)
Para este
noviembre, Paramount + y Taylor Sheridan nos tienen asegurados Bass Reeves,
la primera de una serie sobre famosos pistoleros y guardianes de la ley del Lejano
Oeste. David Oyelowo interpreta al esclavo de Arkansas que logra huir durante
la Guerra de Secesión , vive con los indios y recibe su libertad acabado el
conflicto.
Debido a su
conocimiento de lenguas indígenas, Reeves fue nombrado alguacil del Territorio
de Oklahoma por el implacable Juez Parker y durante su periodo de servidor de
la ley arrestó a cientos de forajidos, incluyendo a su propio hijo.
Noviembre 8Las Bucaneras (Apple)
Desde el 8 de
noviembre los subscriptores de Apple podrán ver la nueva versión de la novela
inconclusa de Edith Wharton, The Bucaneers.Es la segunda versión, la de 1991 nos llevó a
conocer a rostros,hoy familiares para los amigos del period piece, como James Frain y Greg Wise además de Mira
Sorvino y Carla Gugino.
La novela cuenta
la historia de cinco jovencitas de la alta sociedad neoyorquina (una es mitad brasileña)
que deciden convertirse en dollar princesses e ir a Londres a comprarse
maridos con título. Nan, la más pequeña y la única que quiere casarse por amor,
es la que consigue atrapar a un duque
que la hará muy infeliz. (serie completa, en YT).
La fotografía de
propaganda de esta nueva serie nos muestra que fiel al credo de diversidad,Apple ha incluido una actriz de color entre el quinteto.
Se trata de Alisha Boe, mitad noruega, mitad somalí que interpreta a Conchita.
Noviembre 16Julia Temporada 2 (HBO/MAX)
HBO se pone de
mantel largo para recibir a Sarah Lancashire en su estupendo retrato de Julia
Child. En esta temporada la gran chef nos lleva de vacaciones de otoño a la campiña
francesa en busca de los mejores ingredientes. A eso seguirá un tour por
restaurantes parisinos para que se nos haga agua la boca.
Hace años que quería
hablar de esta miniserie que ya había mencionado en otras entradas. Aun hoy es considerada—tanto la serie como el
libro que la inspiró—como una joya de la televisión y la mayor
exponente del subgénero que representa. Sin embargo, el motivo que me lleva a
invitarlos a verla (está en castellano en YT) es la amenaza de Seth McFarlane, hecha en
agosto del 2020, de que estaba en planes de refritear Vientos de Guerra,
algo totalmente inconcebible.
“The Winds of War” es
una serie “blanca”, no hay manera de hacerla diversa. Si lo hacen traicionarán
toda la esencia de la obra y no conseguirán mejorarla. Ya vimos que aun
metiéndole personajes gay y de color (y ningún judío) no pudieron evitar que ‘World on Fire” no pasara de ser una ca….a con patas.Pero si se llega a refritear la novela de
Herman Wouk, se va a parecer muy poco al libro. En lo que sucede entonces es fundamental
ver y comentar la original e inigualable versión de 1983.
En 1971, Herman
Wouk era considerado un autor más que respetable. Ganador del Premio Pulitzer,
su El Motín del Caine, que el mismo había adaptado a pieza teatral, lo había
convertido en autor de una serie de superventas. Lo que no se sabía es que de
fines de los 50, en la cúspide de la fama, había estado laborando en un
proyecto masivo que requería de inmensas dedicación e investigación histórica.
En 1971, salía al
mercado este mamotreto que muchos consideran la gran novela estadounidense de
la Segunda Guerra Mundial. Hay quien la ha tildado de ser la “Guerra y la Paz
de la Segunda Guerra Mundial”. A
diferencia de otras obras que se cifran solo en un evento o un escenario en
particular, Vientos de Guerra cubre todos los frentes y todos los
eventos importantes tanto de Europa como en el Pacifico. Para eso Wouk creó dos
familias: los WASPS (White Anglo-Saxon Protestants) Henry y los judíos Jastrow.
Son los miembros
de esas familias los que serán testigos, participantes y victimas de muchos de
estos sucesos que cubren desde la persecución de los judíos en Alemania hasta
el bombardeo de Pearl Harbor. Para ampliar la perspectiva, Woulk se inventó unos
diarios escritos por Armin von Roon, un junker de la vieja escuela que es
general de la Wehrmacht.Así tenemos
diferentes puntos de vista que nos ilustran sobre el conflicto.
Comandante Henry y General von Roon , ambos de paisano
A pesar de sus
900 páginas, el libro fue un éxito llegando al #1 de la lista del New York
Times y permaneciendo entre los diez primeros lugares por más de un año.
Aunque los críticos lo consideraron un autor de superventas que gustaba de
temas judíos, y lo colocaban entre Chaim Potok y Leon Uris, el tiempo ha
probado su miopía y otorgado a Wouk lo que sus lectores siempre reconocieron,
su genio literario y los méritos que hacen a esta obra épica un clásico.
Desde el momento
en que el libro se volvió un bestseller que la televisión (era imposible
condensarlo en un formato de cine) andaba tras Herman Wouk. Al autor no le
parecía. No estaba contento con las anteriores adaptaciones de sus obras. Finalmente,
la ABC lo convenció, pero Wouk exigió ser él quien escribiese el libreto.
Entre Soap
Opera y Docudrama
La ABC andaba
tras otra mega exitosa miniserie como lo había sido su “Raices” en 1977. Pero a
comienzos de los 80, la emisora era famosa por sus soap operas: “General
Hospital” en la tarde y “Dinastía” en el prime time. La idea era que su público
se volcase a los aspectos más telenoveleros de Vientos de Guerra (los
romances, el drama familiar, etc.). Para eso contrataron a Dan Curtis para que
la produjera y dirigiera. Curtis, conocido por sus películas de terror, se había
hecho rico y famoso gracias a “Sombras Tenebrosas”, la primera soap opera de
tema sobrenatural.
Dan Curtis
Sin embargo,
Curtis recientemente había tenido éxito con dos películas hechas para
televisión: “When Every Day was Fourth of July” y “The Long Days of Summer” que
giraban en tono a una familia judía en el Connecticut de la Depresión. Esa fue
la carta de recomendación de Curtis para escribir el drama bélico-
romántico-familiar que esperaba la ABC. Solo que no contaban con Herman Wouk.
Al comienzo, Wouk
trabajó hombro con hombro con quien había adaptado exitosamente el libro de Robert
Graves Yo, Claudio para la BBC. Lamentablemente Jarman falleció, dejándole
todo el trabajo a Wouk. El seria enteramente responsable de la historia y diría
más tarde que, con la excepción de la escena en una taberna portuguesa donde Byron
Henry noquea a un espía alemán, nadie interfirió en su trabajo ni le exigió
cambios.
Wouk estaba
particularmente empeñado en conservar sus ideas filosóficas sobre la guerra.
Con ese propósito en mente se le ocurrió aumentar la presencia del General von
Roon (Jeremy Kemp), haciéndolo conocer a los Henry en el barco rumbo a Alemania
y estableciendo desde ya una relación con “Pug” Henry. Además, integró a la
serie reuniones del alto mando hitleriano y aliado, filmes de archivo, y hasta un
narrador.
Esto le dio a la
serie un aire de lo que hoy conocemos como “docudrama”.En su momento, me chocó, por inaudito y
porque me daba información que ya sabía. Pero ahora que están de moda los docudramas,
y más si evitan que el auditorio deba correr a la Wikipedia o quedarse en babia
porque sabe cero de la Segunda Guerra Mundial, resulta ser un formato efectivo
y utilísimo.
La Gran
Familia Estadounidense
Hora es de contar
de que se trata esta épica saga familiar. Victor “Pug” Henry (Robert Mitchum),
es un comandante de la reserva naval de los Estados Unidos. Tras servir
honrosamente durante la Gran Guerra y un periodo en Las Filipinas (entonces
colonia americana), Pug lleva años varado en la playa soñando con volver a
comandar un barco, sobre todo porque presiente que se acerca una nueva guerra.
La gran
oportunidad de Pug llega en la primavera del ’39, cuando lo nombran agregado
naval en Berlín. La serie (tras una introducción tipo documental) inicia con
los Henry abordando el Bremen que los llevará al Tercer Reich. Rhoda
Henry (Polly Bergen) es una típica esposa de marino, sufrida, acostumbrada a vivir
estrechamente y en sitios olvidados de D-s. Aunque en la serie no nos cuenta ha
sobrellevado tragedias familiares (la muerte de una hija, principio de
alcoholismo del marido). Rhoda está
agotada. todavía es de buen ver y para ella este viaje a Europa representa la
oportunidad de llevar una vida glamorosa y divertida. Eso la hará, a ratos,
ciega a la situación política de Alemania.
Rhoda y Victor Henry
Desde que Pug
embarca y hace amistades a bordo— incluyendo al General von Roon, y al
conocido periodista británico Alastair “Talky” Tudsbury— se va enterando que
Alemania es un polvorín, un lugar belicoso y peligroso, y que la invasión de Polonia
es cuestión de meses. Talky es acompañado a todas partes por su hija soltera
Pamela (Victoria Tennant) quien hace amistad con el comandante Henry a pesar de
que los separan más de veinte años de diferencia.
von Roon, Pamela y Pug a bordo del Bremen
A pesar de que
Rhoda hace buenas migas con la sociedad nazi, incluso intercambia palabras con
el Fuhrer, los Henry sienten que la atmosfera es opresiva. La casa donde viven (que
se las consiguió Hitler) pertenece a una familia judía obligada a abandonarla y
aceptar una renta muy inferior a lo que se cobraría por esa propiedad si perteneciese
a un alemán. Pug nota que están siempre bajo vigilancia, hasta sus sirvientes
son infiltrados de la Gestapo, pero lo peor es la certeza de que todo el país
se está armando para una nueva conflagración.
En un informe a
Washington, Pug se atreve a conjeturar que antes de invadir Polonia, Alemania
hará un trato con la Unión Soviética. Cuando se concreta el Pacto Molotov, Pug
es convocado a la Casa Blanca. Su sagacidad ha impresionado al Presidente Roosevelt
(Ralph Bellamy) quien, admirado ante la integridad y buen juicio del marino,
hace que lo promuevan a capitán y lo convierte en su enviado especial.
Así Pug será
parte de una comitiva italoamericana que busca que Hitler abandone sus
proyectos bélicos; es testigo del Blitz londinense; sobrevuela Berlín en una
misión de bombardeo de la RAF; asiste a la firma de la Carta del Atlántico y
hasta hace un discurso ante Stalin en el frente de Moscú. El fin de la
miniserie encuentra a Pug en Hawái a punto de tomar el mando del barco California.
Pug en Moscu
Pug y Rhoda
tienen tres hijos. Dos de los cuales vienen a despedirlos al Bremen. Warren
(Ben Murphy) es un piloto naval, un poco mujeriego y despreocupado. En el
transcurso de la miniserie se casa con Janice, la hija de un senador, tienen un
bebé, y se instalan en Pearl Harbor.
Los Henry, rumbo a Alemania, sn despedidos por sus hijos
La menor de los
Henry es Madeleine (Lisa Eilbacher) una adolescente en su primer año de
universidad. Aprovechando que sus padres están en Europa, Madeleine se va a Nueva
York, consigue un empleo en una radioemisora e inicia un romance con su jefe
casado.
El ausente en la
despedida de los padres es Byron (Jan-Michael Vincent), el hijo del medio, el
mimado de Rhoda, el que constantemente choca con el padre. Byron es desobligado
y perezoso. Apenas ha podido pasar un curso en la marina y apenas ha conseguido
graduarse de Columbia. Con el pretexto de sacar un posgrado en historia del
arte, anda vagando por Europa. Gracias a la recomendación de un maestro, Byron
consigue empleo con el renombrado escritor Aaron “A.J” Jastrow (John Houseman)
en Siena.
Es en casa de
Jastrow que Byron conoce y se enamora de Natalie Jastrow (Ali McGraw) quien
funge como secretaria de su tío. A sus 28 años (cinco más que Byron) Natalie
califica para ser apodada una JAP (Jewish American Princess) típica, pero
equilibra su petulancia un título de Radcliff, un posgrado de la Sorbona, y el que
sea erudita y mundana.
En sus días en
Paris, Natalie ha entablado una relación con el diplomático Leslie Slote (David
Dukes) y sueña con ser su mujer. Slote es consciente de que el servicio
diplomático es reacio a aceptar esposas judías. Esto se traduce en Natalie persiguiéndolo
y acosándolo “de una manera impropia en una dama” como lo describe su tío.
Slote está en Varsovia y Natalie quiere ir a verlo. Su oportunidad se presenta en
una carta de Berel Jastrow, primo del padre de Natalie y de AJ, invitándolos a
la boda de su hijo.
Byron y Lesley Slote
Aunque ni los conoce,
Natalie insiste en asistir y para tranquilizar a A.J, Byron se ofrece a
acompañarla. Es el final del verano de 1939 y Slote no está nada de contento de
recibir a los viajeros en Varsovia. Se
espera un ataque alemán en cualquier momento. Slote y Natalie tienen una
discusión. A espaldas del diplomático, Natalie se escapa al pueblo fronterizo
donde vive su primo y arrastra a Byron con ella.
Berel Jastrow (Topol)
es un tipo simpático que los recibe con mucha alegría y cariño. Los invita a
hospedarse en el pueblo, pero esa estadía idílica en un típico shtetl (aldea
judía) es interrumpida por la invasión nazi. Byron y Natalie tienen pasajes de tren
a Varsovia, pero prefieren dárselos a la esposa de Berel y a su hija pequeña.
Ellos emprenden el viaje a la capital en el auto de Berel en compañía de este y
de los recién casados.
Viven cien
peripecias desde un bombardeo de Stukas que hiere levemente a Byron hasta un
encuentro con soldados polacos que quieren requisar el automóvil y acaban robándole
el pasaporte al americano. Por fin llegan a Varsovia. Berel se despide
mandándole un mensaje a su primo “Lej Leja” que en hebreo quiere decir “¡ándate!”Es un mensaje que Aaron Jastrow se niega a
seguir y por el resto de la miniserie se ven los esfuerzos de Natalie, Slote,
Byron y hasta de FDR de sacarlo de Europa sin que el profesor muestre nunca
muchos deseos de irse.
Lo peor es que
Natalie se rehúsa a abandonarlo y queda con su tío a la deriva en un continente
en llamas. Entremedio, Byron regresa a los Estados Unidos y se une a la marina
acabando como un oficial a bordo de un submarino. Logra tener un breve
encuentro con Natalie en Lisboa donde se casan y procrean un hijo. El final de
la serie tiene a los tres machos Henry en Pearl Harbor bajo las bombas
japonesas, mientras al otro lado del mundo Aaron, Natalie y el pequeño Louis
han quedado atrapados en una Italia ahora en guerra con los Estados Unidos.
La Serie Más
vista de la Historia
“Winds of War”
debutó en nuestras pantallas en febrero de 1983. Lo recuerdo porque Mi Ma
estaba hospitalizada. Tras el horario de visitas, mi padre y yo regresábamos a
la casa, comíamos, y nos poníamos a ver la serie. Mi padre era devoto del libro
y tuvo sentimientos encontrados con la adaptación. También los tuvo la crítica,
pero principalmente por el reparto que es lo único que afea la serie, pero ya hablaré
de ello. Mas allá de la crítica, el público abrazó la serie. Con 140 mil espectadores
fue catalogada (por mucho tiempo) como la serie más vista de la historia.
Vale recordar que
esos eran días pre-streaming, pre DBox, pre VCR, si te perdías un capítulo no
lo podías ver en ningún otro lado. Así que los estadounidenses fuimos audiencia
cautiva por una semana. Aunque ya estábamos acostumbrados a series épicas (“Roots”,
“Holocaust”) esta nos impactó por su estilo semi documental y sus efectos
especiales que, aunque hoy nos puedan parecer chapuceros, entonces eran lo
máximo. Vale recordar que el presupuesto de $40 millones era el más alto nunca
gastado en la historia de la televisión.
Aunque hoy hay
ciertas escenas del bombardeo de Pearl Harbor que me parecen risibles (en la ABC
se robaron unas filmaciones de “Tora, Tora, Tora”), la descripción de la
invasión de Polonia sigue siendo la mejor en dramatizados. Cuando la comparo
con escenas parecidas de “World on Fire” me doy cuenta de la seriedad y
profesionalismo que le imprimieron en “Winds of War” y que consiguen la dosis
exacta de dramatismo y realismo (nada de tanques ingleses en suelo polaco). Sin
contar con su superioridad en solidez argumental y caracterización de
personajes.
En la Vieja Viena
se filmaron las escenas en Berlín, unas calles de Múnich se convirtieron en Zúrich,
pero cuando se grababan escenas de Berchstesgaden se consiguió permiso para
filmar en el mero Nido de Águilas del Fuhrer. Las locaciones en Italia e
Inglaterra fueron filmadas en esos países, incluyendo las del Palio de Siena.
Se filmó en Washington, New York y Miami, pero en la costa californiana se
crearon escenarios que pretenderían ser Hawái y las Filipinas. Diferentes
localidades croatas se convirtieron en Polonia y Rusia y creo que fue en Rijeka
(Fiume) donde se recreó la antigua Lisboa.
Revisando las
largas listas de crédito veo que no hubo muchas mujeres involucradas en
aspectos técnicos (casi todas eran “asistentes”), pero si descollaron en
aspectos como el diseño de modas (el vestuario es verídico y hermoso),
maquillaje y peinado. Este último estuvo a cargo de la famosa estilista chicana
de Beverly Hills, Silvia Abascal.
Ese Desafortunado
Elenco
La gran protesta de
todos, desde Herman Wouk hasta Servidora, se debió al elenco. Hubo muchas
quejas por parte de los puristas de que Pug Henry era cincuentón, bajito y
compacto. En cambio, Robert Mitchum contaba 65 años, media 1.83 de estatura, y
todavía acarreaba un aura de galán de Hollywood. ¿Van a creer que querían a
Edward Asner para el rol?
A mí me encanta Mitchum
porque aporta a su personaje la estolidez, la estoicidad y hasta la
impasibilidad que— Wouk nos dice— eran las características
principales del protagonista de Vientos de Guerra. El que sea alto,
tenga esa famosa mirada entornada (que Bob siempre adjudicó a su alcoholismo),
y que todavía conserve ese sex appeal que demostró en Noirs y Westerns de los 50,
no me molesta, hace más creíble su intenso romance del que ya hablaré.
A mí siempre me
cayó mal John Houseman en la piel de Aaron Jastrow, pero es que el personaje es
arrogante y desaprensivo. El caso de Jan Michael Vincent me mortificaba más,
pero creo que no tanto como al pobre Dan Curtis. Si Mitchum era un borracho
profesional, Jan Michael era un borracho poco profesional. Si Mitchum sabia
controlar su alcoholismo y cumplir con su trabajo, JMV llegaba atrasado, no se
comportaba, atrasaba la producción y exasperaba a todo el mundo. Sin embargo,
en mirada retrospectiva, concuerdo con el Gato Steven Zorn, que Vincent supo capturar
la esencia de Byron (que no es ni héroe ni alter ego del autor): un chico perezoso, impulsivo, quejoso que actúa
como millennial cuando los Millenials estaban en pañales.
El caso de Ali
McGraw es menos excusable. Hasta Wouk tuvo reparos con ella porque no se
parecía en nada a como él se había imaginado a su heroína. Natalie es una
expatriada americana de 28 años, muy cosmopolita, instruida y arrogante.
Físicamente, Natalie tiene el cabello oscuro y a los ojos nazis es
evidentemente judía. Aunque entonces Ali no sabía (o no quiso contar) que su
madre era una judía húngara que siempre ocultó sus orígenes raciales a su
familia, no tenía tipo semita.
Me da tristeza
ver que en todas las reseñas de “The Winds of War” hay quejas por la inclusión
de McGraw en el elenco. Fue una imposición de Dan Curtis que, como media
población masculina de Estados Unidos se había enamorado de la actriz en “Love
Story”. Pero habían pasado doce años. A sus 30 años, Ali había logrado hacernos
creer que era Jenny, la italianita pobre que se casa con el niño rico y muere
de leucemia en sus brazos. Pero a sus 43 primaveras, Ali insistía en actuar
como si fuera Jenny y no le quedaba porque se veía mayor que su verdadera edad.
Tenía arrugas hasta en la nariz.
Del cuello, para
bajo, Ali se veía estupenda, pero era en close up que daba agruras. Tal
vez para que se viese más morena la metieron en un solárium o tal vez incurrieron
en el pecado del blackfacing, aplicándole maquillaje oscuro. Lo que fuera,
se veía rara, como de un pigmento alterado, o como si tuviese la cara sucia. Para
colmo, el anacrónico labial beige le creaba una sombra sobre el labio superior que
hacía parecer que tenía bigotes.
Peor aún era su
actividad histriónica. Cuando el libreto exigía que Natalie fuese coqueta y atrevida,
Ali parecía mordaz y estridente. Aparte que el personaje le salió berrinchuda,
vivía quejándose o dando alaridos. Ahora tuve que bajar el volumen varias veces
en las escenas de Natalie.
El que Natalie
fuese un personaje sin gran simpatía me arruinó su romance con Byron. Incluso
en el libro es poco creíble y no porque no aceptemos que Byron se obsesiona
hasta el punto de convertirse en stalker, siguiendo a Natalie por toda la casa,
espiándola cuando cree que no lo ve, comiéndose una fruta (en el libro) que
ella ha dejado mascada. Este nivel obsesivo hoy resultaría siniestro, pero
entonces a lo más daba risa. Ciertamente para Natalie, Byron es un personaje
chistoso incapaz de borrar de su corazón al diplomático Lesley Slote.
Las cosas cambian
en Polonia. Lesley pierde el coraje durante un bombardeo lo que provoca el
desprecio infantil de Natalie. A pesar de que Slote se redime en un
enfrentamiento con los alemanes (uno de los momentos cumbre de la serie), Natalie
rechaza la inoportuna petición de matrimonio del diplomático.
Es entonces que Natalie
le anuncia a Byron que se ha enamorado de él. Solo que unos meses más tarde, en
Miami para la boda de Warren, Natalie cae en cuenta que Los Henry aceptan a
regañadientes que Byron se case con una judía. Su estrambótica reacción es
volver a Europa y junto a Slote, intentar sacar a AJ de Italia.
Los Henry conocen a su futura nuera
Uno queda con la
impresión (es más patente en War and Remembrace) que Wouk no da un peso
por la relación entre Byron y Natalie, y que solo puede mantenerla a flote separándolos
constantemente. Aun así, para los propósitos de su argumento, libro y serie
unen a esta pareja y la legalizan en Portugal dándoles el tiempo necesario para
que encargar un hijo que será un lastre constante y el propulsor de las malas decisiones
de Natalie.
El único que
creía en este romance era Dan Curtis, eterno enamorado de Ali McGraw a quien le
asignó un precioso vestuario, cortesía de, otra mujer involucrada en esta épica
producción. También Curtis solicitó del músico Bob Cobert un tema especial para
Natalie que será el tema de la serie.
Romances Bélicos
A pesar de la
insistencia en convertir “Winds of War” en una soap opera bélica, Curtis no tenía
mucho material romántico. Warner y Janice son los perfectos (albeit sosos)
Señor y Señora America, se ven bonitos como poster de reclutamiento para la
marina estadounidense, pero no tienen mucha profundidad como pareja.
En esta revisión,
tal vez por mi edad, si les he creído el romance a Rhoda y a Palmer Henry. Un
romance bastante polémico en el libro. Debido al trabajo de Pug, Rhoda debe
pasarse mucho tiempo en Berlín. Acoplada a su soledad en un país extraño, está
la desconfianza natural que tiene por los alemanes y sobre todo por los nazis. Agreguémosle
que tantos años de matrimonio, donde más ha tenido que luchar para mantener a
flote su hogar que de gozar de su familia, la tienen al borde de la depresión.
Entra en escena, Palmer Kirby (Peter Graves), un científico alto, guapo y bien
conservado. Está en Alemania observando/espiando los adelantos nazis en física
nuclear.
Rhoda y Palmer Kirby
Se entiende que
KIrby está involucrado en el Proyecto Manhattan que crearía la primera bomba
atómica. En medio de su misión comienza a visitar (con beneplácito de Pug) a
Rhoda aun en ausencia de su marido. Antes de regresar a Estados Unidos, en una emotiva
despedida en el aeropuerto, Rhoda y Palmer se confiesan su amor.
Me divirtió ver a
Polly Bergen (bella y desaprovechada actriz en su juventud) emparejada con Mitchum
quien en” Cape Fear”—la original—era su violador. Bergen que había dejado
la actuación para manejar una exitosa firma de cosméticos, se había conservado
muy bien, tenía una figura estupenda y le otorgaron el mejor vestuario de la
serie (cortesía de Heidi Wujek).
Polly Bergen y Bob Mitchum en "Cape Fear"
Su química con el
Señor Phelps de “Misión Imposible” puede no ser detectada por un público joven,
pero a mi edad me es evidente. Polly Bergen fue la única actriz del reparto en
ser nominada para un Emmy. Y se lo merecía, más que Dame Jean Simmons que se lo
quitó (se lo ganó por “El Pájaro Espino”).
He dejado para el
final el romance más “romántico” de la serie, el que me ha impactado más que
cuando los conocí, aunque en el libro es igual de intenso. Me refiero a Pug Y
Pamela Tudsbury. Esa es otra razón para que no la hagan de nuevo. ¿Como van a
hacernos creíble un romance mayo-diciembre si eso solo provoca ascos entre
Millenials y Zetas (y más de algún X)?
Por suerte cuando
el libro fue publicado (en 1979) y convertido en miniserie en los 80, la
cultura popular no nos obligaba a abrazar prejuicios tan absurdos. Cuando yo
llegué a la edad de Pamela y me enamoré de un hombre veintitantos años mayor
que yo, descubrí que ese tipo de relación puede funcionar siempre y cuando los
contrincantes sean maduros y sensatos. Lamentablemente yo no lo era, pero Pamela
sí. Tal vez más que Pug que se deja querer y actúa como si fuera ella la que
lleva la batuta en ese romance.
Pamela es mucho más
centrada que su amiga Natalie, con quien compartió piso en Paris. A diferencia
de Natalie, Pam (la serie no nos lo dice, pero viene huyendo de un affaire con
un golpeador infiel) es menos caprichosa y mimada. Se la ha pasado cuidando a
su padre y trotando por el mundo tras de él. El egoísmo de Talky Tudsbury con
su hija explica que ella sea tan sufrida y poco exigente. La diferencia de edad
aquí funciona favor de Pug. Pam lo da todo y pide poco, está siempre dispuesta,
lo rejuvenece y le da algo por que vivir. Como sus esporádicos encuentros,
siempre ocurren bajo las bombas alemanas, el amor de Pug y Pam es como un canto
a la vida.
Creo que ya lo he
dicho todo, lo bueno y lo malo de la serie. Es un esfuerzo loable el de adaptar
un libro tan complejo que ya en si es un esfuerzo loable de construir un evento
histórico tratando de crear personajes que vivan cada experiencia en diferentes
puntos cardinales. Viendo la secuela de esa monumental serie “Recuerdos de
Guerra”, me doy cuenta de lo difícil que fue seguir tenido personajes claves
como testigos de la Segunda Guerra Mundial. De esa secuela les hablaré, D-s
mediante, la próxima vez. Entretanto los animo a ver “Winds of War” (o leer el libro).