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lunes, 11 de diciembre de 2023

Otro Desastre de la BBC: World on Fire, Segunda Parte

 


Realmente, dejar pasar tres años para hacer una segunda parte a una serie que solo evidencia la agenda mediocre de la BBC,  ha sido perdida de dinero. No es que en términos de contenido World on Fire2 sea totalmente mala, lo desastroso está en sus aspectos técnicos, su deplorable edición, y el caos que provoca tener tantos arcos y personajes que aparecen como duendes para desaparecer aplastados por otros y…¡ Pobre Jonah Hauer-King!  pero su cara de llanto debe ser por el fantoche que le ha tocado encarnar.

Los que se Fueron

La novedad de esta temporada la traen nuevos personajes y la desaparición de otros. A Douglas se lo llevó una bomba. ¿Y qué esperaban? Sean Bean siempre muere. El que reaparece es el insufrible Tom que acusa a su hermana de no haberse muerto junto al padre. ¡Qué joyita! Por suerte se irá a montar dragones en House of Dragon.



Otra que se largó fue la periodista Nancy.  Se agradece, así no tengo que cerrar los ojos cada vez que veo a Helen Hunt y pensar qué accidente, enfermedad o cirugía mal hecha la dejó desfigurada. Con ella se fue el sobrino gay, será porque era blanco, porque como ha celebrado Salón, el único mérito de esta temporada es la diversidad del elenco que antepone actores de color a serie de calidad. Poco mérito cuando se contrasta con mala edición y un relato mal contado.

Han desaparecido no solo los actores más caros del elenco (Helen Hunt y Sean Bean),  con ellos se fueron otros actores blancos como el intérprete de Webster, los sobrevivientes de la Familia Kessler, y el novio aviador de Lois. La ambiciosa idea de narrar la historia a lo Winds of War, usando diferentes escenarios geográficos,  continua.

Nos hemos alejado de Polonia, pero se siguen conservando Manchester, Paris y Berlín. Agreguémosle ahora el exótico desierto libio donde opera un batallón hindú, la contribución del raj británico. Ahí nos reencontramos con el Sargento Broughton que solo aparece para recordarnos que existe. Poco después llega Harry que viene huyendo de sus problemas familiares y conyugales.



Este episodio está bien hecho aportando suspenso e interés que me han atrapado más que las payasadas machistas de los Rogues S.A. S. Al menos en el primer capítulo tuvimos esa tormenta de arena casi tan magistralmente filmada como en The English Patient y conocimos a un oficial de origen indio que debe soportar las pullas británicas a la vez que sobreprotege a los hombres bajo su mando.



Un Desmadre Técnico

El problema con todos estos arcos distribuidos en un mismo episodio es que no dan tiempo para conectarnos ni con personajes, ni con subtramas. De hecho, son tan veloces que a veces antes de terminar una escena,  oímos las voces y diálogos que corresponden a las escena siguiente. Más encima hay saltos de tiempo que no había visto desde telenovelas ochenteras de la peor calidad.

Por ejemplo, en la primera media hora,  que correspondería al primer día de Kasia en Manchester, vemos a su hermano Gregor en una base de la Real Fuerza Aérea, en uniforme de aviador. Unos minutos más adelante lo vemos reencontrarse con su hermana en un salón de té vestido de civil.  



Obviamente esta escena es anterior a la de la base, pero quedamos con dudas. ¿Está de nuevo el polaco en las fuerzas armadas? ¿Está curado de su shock? ¿O acaso lo hicieron ponerse ropa de civil para acentuar su aspecto de refugiado? Porque es en ese local donde la familia de Kasia es objeto de una agresión xenófoba que provoca una reacción violenta de la ex resistente.



El caso es que nos quedamos con la duda de si el polaco está o no en la RAF. Curioso seria que fuese parte de un escuadrón aéreo británico, cuando los polacos formaron sus propias escuadrillas como los legendarios Kosciuskos.

La xenofobia inglesa es uno de los temas de esta entrega donde se enfatiza la diversidad hasta el punto de provocar un chorro de alabanzas por parte del Salón de que por fin nos estamos alejando de los “hombres blancos”. ¿Qué importa que el protagonista sea blanco si es un pelele repelente? El ser blanco y gay tampoco sirve, por eso sacaron al Dr. Webster, pero dejaron a su pareja, Albert,  (Parker Sawyers de  Spy/Master) que tiene la virtud de ser negro y homosexual.



Marga de Berlín

Aun sin Nancy y Los Kessler, han incluido un arco “blanco” en Berlín. Este gira alrededor de la adolescente Marga, una orgullosa miembro de la Bundes Deutscher Madel, el equivalente femenino de las Hitlerjugend. A Marga casi le estallan los botones de la blusa cuando sus superiores le comunican que ha sido elegida para formar parte del programa nazi de Lebensborn.

Como le explica a su mejor amiga, Gertha, esto consiste en acostarse con una parejatambién escogida por su sangre aria y devoción al Partido y sin mediar matrimonio ni romance, hacer bebés para el Reich. La horrorizada Gertha recluta a uno de sus maestros para que disuada a Marga de prestar sus órganos reproductores para tamaño disparate.



El maestro llama a los padres de Marga que reaccionan indignados, pero no en contra del Partido ni de la hija. Temen que el maestro y Gertha consiga atraer atención negativa sobre su familia y que se sospeche que son enemigos del Reich. Aun así, le suplican a Marga que no le cuente del “honor” recibido a su hermano, un piloto de la Luftwaffe.

Como en la Primera Temporada, la serie quiere mostrar el daño que el Tercer Reich le hizo al ciudadano medio alemán.  Antes fue la eutanasia forzada ahora es el Lebensborn. Ya en Charité at War nos habían mostrado este siniestro programa para crear más bebés arios. Un ejemplo más detallado puede encontrarse en la excelente cinta Madres del Tercer Reich.

Gertha no ceja en intentar disuadir a su amiga de participar en algo tan sórdido. Le recuerda que le quitarán al bebé cuando nazca. Borracha de KoolAid, Marga dice que su hijo será “propiedad del Reich” Tanto insiste Gertha, que la amoscada Marga la delata como opositora de la versión vida-real del Cuento de la criada.



Gertha es arrestada e interrogada por la Gestapo. Quieren saber quién ha sembrado dudas en su cabecita. ¿Sus padres?  ¿Su maestro? La dejan en una celda donde escucha los alaridos de dolor de presos torturados. Al día siguiente amenazan a la colegiala con arrestar a sus padres. Gertha no tiene más remedio que acusar a su maestro.

Pasamos de Alemania a Paris. Webster ha desaparecido, pero en el Hospital Americano sigue Henriette la enfermera judía que finge ser aria. Henriette continua con su línea de escape para ayudar a pilotos aliados a huir a España. También ha establecido contacto en un campo de prisioneros donde está encerrado Albert.



Salón es generosa con Henriette, ya que admite que es necesario tener algún personaje judío en esta historia. Como si fuera poco, se han sacado de la manga un piloto judío. David es como el Whitehead de Bodies, irreverente, mujeriego, arrogante. Parece que va a ser ese el estereotipo del judío en los period pieces ingleses.

Su Wing Commander teme que la actitud burlesca de su piloto sea una manera de ocultar su tristeza. O a lo mejor es “una característica judía”. “Si medio mundo nos odia, no nos queda más remedio que reírnos” responde el deslenguado David.



Como Rajib,  el oficial indio, David está aquí para llenar una cuota étnica y no tiene mucho que hacer. Gregor intenta emparejarlo con Lois, David prefiere a Connie, la negrita, pero tampoco pasa nada ahí. Finalmente, el piloto regresa a la base y en un viaje sobre Francia, su avión es derribado, y cae bajo la protección de Henriette. Cada oveja con su pareja.



Las Mujeres de Harry

Todos estos personajes sirven de relleno para lo único que importa en esta serie; Harry y sus mujeres que incluyen a su madre y a su hija. Si hay alguien por quien siento lástima en este cuento es Robyna. Una mujer que vivía tranquila en su casona, ocultando en su interior su trauma, y de pronto le meten refugiados polacos, la esposa y la amante de su hijo, hasta una nieta.





La pobre Robyna se ve obligada a contratar una respondona criada para ayudarla con la criatura cuando Lois decide, en onda mitutera,  abandonar a su hija en brazos de la abuela. Me pregunto cómo se las arreglaba Robyna antes para cocinar, limpiar su mansión y hasta mantener su perfectamente manicurado prado.

Bromas apartes Robyna es un personaje trágico. Nunca se ha recuperado del suicidio de su marido. Carga su tristeza, el rencor por el abandono de su pareja y la duda de si ella fue culpable de que él se quitarse la vida muy adentro, cubriéndola con la máscara de la gran dama que conserva siempre su compostura y siempre hace lo que debe hacer.



De pronto Robyna se vuelve un personaje positivo. Jan la adora, Lois confía en que cuidará a Vera, hasta Kasia vive a costa de su suegra. La serie decide recompensar a Mrs. Chase con una segunda oportunidad que incluye una nieta y un romance, pero…





Todo se acaba. No se entiende el propósito de esta temporada. ¿Para qué traer a Kasia de regreso para luego devolverla? ¿Para qué poner a Henriette y a David en el borde de un romance que no cuaja? Gregor y Tom solo hacen un par de apariciones. Lo único que ha destacado en este innecesario esfuerzo es el cuento de Marga y esa podría haber sido una serie separada.



Contenido Violento y Gory: Soldados despedazados por bombas en el desierto libio

Situaciones Sexuales y Desnudos: Ninguna realmente. De hecho, el embarazo de Marga es descrito como el producto de una relación breve, mecánica y sin una gota ni de erotismo ni de cariño.



Factor Feminista: Contrastamos las posibilidades de libre albedrio de una enfermera judía que antes de protegerse busca proteger a otros con las de Marga que se somete totalmente a un régimen que utiliza y aplasta la mujer.  Incluso la priva de sus derechos de ser esposa y madre volviéndola un instrumento político. 



Por último, tenemos a Lois quien decide abandonar a su hija para irse a buscar aventuras en el ejército, que incluyen perseguir a Harry aun sabiéndolo casado y conociendo a su esposa. Un día cambia de idea, abandona el servicio , regresa a Manchester y le arrebata la hija a su suegra. Su tremenda libertad de acción y su completo irrespeto por reglas sociales o sentimientos ajenos hacen a Lois un ejemplo de heroína mitutera que me repugna. Al final la única mujer que vale la pena, que no les huye a sus responsabilidades y que intenta ayudar a otros,  es Robyna.



Factor Diversidad: Sigue Connie,  la amiga negra que juega a ser la Pepe Grillo de Lois y desaparece . Tenemos a los hindúes víctimas de sus colonizadores. Tenemos polacos por doquier, ninguno muy impresionante,  y un par de judíos, muy antipáticos ambos.

Creo que no tengo ni que decir que fue una tortura ver esta serie,  digna de la cloaca que la produjo. Por algo no la han traducido ni vendido al extranjero

 

 

 

martes, 26 de septiembre de 2023

A Pesar de la Huelga: Dramas de Época en el Otoño del 2023

 


Esta ha sido una entrada difícil de organizar. Normalmente preparo la reseña otoñal en agosto, pero este año el panorama se veía oscuro e impredecible.  Huelga de guionistas y actores amenaza con cambiar la fisionomía de las series televisivas. Así que se trata de una lista tentativa y menguada de lo que podremos ver antes de diciembre. Aun así, hay bastante para los amigos del drama de época.

Comencemos con el elemento fantástico. Es  tan poco que no se vale hacer una nota para Reino de Fábulas. Se rumoraba que Wednesday 2 ya estaba terminada y ahora salen conque la producción está varada y que mejor nos esperemos al 2024.

Al menos HBO no ha descartado el rumor de que la Segunda Temporada de 30 monedas está lista y llega en octubre. Netflix también quiere aprovechar el mes de Halloween para sacar al aire su versión de La Caída de la Casa de Usher. Con Bruce Greenwood y Carla Gugino encabezando el elenco como los sinestros Hermanos Usher, la acción tiene lugar en tiempos modernos. Mas detalles y fotos en la nota de Hollywood Spy



En septiembre solo hemos tenido un treat de Netflix para los fans de Club Estambul. Desde el 15 de este mes podemos disfrutar la continuación de la saga de Matilda, su rebelde hija Rasel y su nieta en la Turquía de a comienzos de Los 60.

Ese mismo día se instaló en Netflix una sorpresa. HBO le ha prestado Band of Brothers, la mejor serie sobre la Segunda Guerra Mundial jamás ejecutada. Un agasajo para quienes no han tenido acceso a HBO, pero esta producción de Tom Hanks y Steven Spielberg se va a ver como gallina en baile de cucarachas, con su énfasis en valores antiguos como el patriotismo (y sin actores de color o personajes gays),  en la biblioteca woke de Netflix.



A ver que tenemos para Octubre

Octubre 13 Lessons in Chemistry (Apple Tv)

Basada en la novela de Bonnie Garmus, Lecciones de Química es protagonizada por Brie Larson dando vida a Elizabeth Zott, madre soltera, académica fracasada y cuyos sueños de ser una gran química son aplastados por el patriarcado de fines de Los 50. El milagro ocurre cuando el padre de una compañerita de Madeleine, hija de Elizabeth, descubre otro talento de la química: su cocina. Como anfitriona de un programa de televisión (tipo El French Chef),  Elizabeth se convertirá en un fenómeno mediático.



Octubre 15 Hotel Portofino y World on Fire (PBS)

Aunque ya la han visto en Inglaterra y el mundo,  vía BritBox, llega por primera vez a la televisión abierta estadounidense la Segunda Temporada de Hotel Portofino, ese refugio creado por una disfuncional familia inglesa en la Riviera Italiana durante el régimen Fascista.



Esa misma noche,  nos Llega la Segunda Temporada de World on Fire, después de un intervalo de casi tres años. Nada de lo que he leído sobre esta nueva entrega me indica que haya cambiado su deplorable agenda de falsificar hechos históricos y de darnos una visión negativa del calvario de los polacos. En resumen, la voy a tomar como relleno cómico y la veré para reírme.



Octubre 19 Bodies (Netflix)

Gracias a Hollywood Spy nos enteramos de la llegada de esta combinación de misterio histórico y ciencia ficción. Cuatro detectives en cuatro eras diferentes intentan resolver un crimen. Desde el Londres victoriano, pasando por el Blitz, llegamos a nuestro siglo donde una detective musulmana intenta esclarecer un crimen que lleva más de un siglo sin resolución. Su investigación se vuelve más compleja cuando aparece una amnésica que resulta ser una visitante del 2050. Stephen Graham y Shira Haas (Unorthodox, Shtisel) son parte del elenco de esta adaptación de la novela gráfica de Sid Spencer.



Octubre 20 Creature (Netflix)

Seguimos con las adaptaciones. En este drama-thriller turco, se traslada la historia de Frankenstein a la Estambul de 1903 donde un afiebrado, pero brillante,  estudiante de medicina decide crear un ser viviente en un laboratorio.



Octubre 27 Fellow Travelers.(Paramount +)

En octubre llega a Paramount + la co-producción Showtime-BBC de la novela de Thomas Mallon:  Fellow Travelers (compañeros de viaje) . Este romance gay que cubre cuatro décadas y los sucesos más importantes de la historia americana de ese tiempo, es producida y protagonizada por Matt Bomer. No me acaba de convencer Bomer, pero está muy de moda.



Octubre 29 The Gilded Age (HBO)

De Hollywood Spy nos llega la noticia que esperábamos. Si,  tendremos Temporada 2 de The Gilded Age y llega este otoño. No la espero con mucha pasión. Me imagino que el arco de Peggy seguirá siendo el más apasionante, seguido por la sosa y antipática batalla de Bertha por ser la luminaria más grande de la aristocracia neoyorquina.



NOVIEMBRE

Noviembre 3 All the Light We Cannot See (Netflix)

Un año ha gastado Netflix en promocionar esta adaptación del superventas de Anthony Doerr. La campaña fue precedida por otra que buscaba a la protagonista de esta historia de una joven invidente que se enamora de un soldado alemán en la Francia ocupada. La ganadora del rol es la debutante ciega Aria Mia Loberti .

Para ser honestos nunca me ha interesado leer ese libro, a pesar de mi fascinación por el tema Romeo y Julieta en el Tercer Reich. La estética del tráiler ya me ha predispuesto en contra de la cacareada propuesta de Netflix.  El resto del elenco no me enloquece.  ¿Mark Ruffalo y Hugh Laurie haciendo de franceses?  ¡Oh LaLa!



Noviembre 5 Lawmen: Bass Reeves (Paramount +)

Para este noviembre, Paramount + y Taylor Sheridan nos tienen asegurados Bass Reeves, la primera de una serie sobre famosos pistoleros y guardianes de la ley del Lejano Oeste. David Oyelowo interpreta al esclavo de Arkansas que logra huir durante la Guerra de Secesión , vive con los indios y recibe su libertad acabado el conflicto.

Debido a su conocimiento de lenguas indígenas, Reeves fue nombrado alguacil del Territorio de Oklahoma por el implacable Juez Parker y durante su periodo de servidor de la ley arrestó a cientos de forajidos, incluyendo a su propio hijo.



Noviembre 8 Las Bucaneras (Apple)

Desde el 8 de noviembre los subscriptores de Apple podrán ver la nueva versión de la novela inconclusa de Edith Wharton, The Bucaneers.  Es la segunda versión, la de 1991 nos llevó a conocer a rostros,hoy familiares para los amigos del period piece,  como James Frain y Greg Wise además de Mira Sorvino y Carla Gugino.



La novela cuenta la historia de cinco jovencitas de la alta sociedad neoyorquina (una es mitad brasileña) que deciden convertirse en dollar princesses e ir a Londres a comprarse maridos con título. Nan, la más pequeña y la única que quiere casarse por amor,  es la que consigue atrapar a un duque que la hará muy infeliz. (serie completa, en YT).

La fotografía de propaganda de esta nueva serie nos muestra que fiel al  credo de diversidad,   Apple  ha incluido una actriz de color entre el quinteto. Se trata de Alisha Boe, mitad noruega, mitad somalí que interpreta a Conchita.



Noviembre 16 Julia Temporada 2 (HBO/MAX)

HBO se pone de mantel largo para recibir a Sarah Lancashire en su estupendo retrato de Julia Child. En esta temporada la gran chef nos lleva de vacaciones de otoño a la campiña francesa en busca de los mejores ingredientes. A eso seguirá un tour por restaurantes parisinos para que se nos haga agua la boca.



¿Cuál de estas series te interesaría ver?

jueves, 15 de abril de 2021

The Winds of War: Television del Ayer



 




Hace años que quería hablar de esta miniserie que ya había mencionado en otras entradas. Aun hoy es consideradatanto la serie como el libro que la inspirócomo una joya de la televisión y la mayor exponente del subgénero que representa. Sin embargo, el motivo que me lleva a invitarlos a verla (está en castellano en YT) es la amenaza de Seth McFarlane, hecha en agosto del 2020, de que estaba en planes de refritear Vientos de Guerra, algo totalmente inconcebible.

“The Winds of War” es una serie “blanca”, no hay manera de hacerla diversa. Si lo hacen traicionarán toda la esencia de la obra y no conseguirán mejorarla. Ya vimos que aun metiéndole personajes gay y de color (y ningún judío) no pudieron evitar que ‘World on Fire” no pasara de ser una ca….a con patas.  Pero si se llega a refritear la novela de Herman Wouk, se va a parecer muy poco al libro. En lo que sucede entonces es fundamental ver y comentar la original e inigualable versión de 1983.

En 1971, Herman Wouk era considerado un autor más que respetable. Ganador del Premio Pulitzer, su El Motín del Caine, que el mismo había adaptado a pieza teatral, lo había convertido en autor de una serie de superventas. Lo que no se sabía es que de fines de los 50, en la cúspide de la fama, había estado laborando en un proyecto masivo que requería de inmensas dedicación e investigación histórica.



En 1971, salía al mercado este mamotreto que muchos consideran la gran novela estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. Hay quien la ha tildado de ser la “Guerra y la Paz de la Segunda Guerra Mundial”.  A diferencia de otras obras que se cifran solo en un evento o un escenario en particular, Vientos de Guerra cubre todos los frentes y todos los eventos importantes tanto de Europa como en el Pacifico. Para eso Wouk creó dos familias: los WASPS (White Anglo-Saxon Protestants) Henry y los judíos Jastrow.

Son los miembros de esas familias los que serán testigos, participantes y victimas de muchos de estos sucesos que cubren desde la persecución de los judíos en Alemania hasta el bombardeo de Pearl Harbor. Para ampliar la perspectiva, Woulk se inventó unos diarios escritos por Armin von Roon, un junker de la vieja escuela que es general de la Wehrmacht.  Así tenemos diferentes puntos de vista que nos ilustran sobre el conflicto.

            Comandante Henry y General von Roon , ambos de paisano

A pesar de sus 900 páginas, el libro fue un éxito llegando al #1 de la lista del New York Times y permaneciendo entre los diez primeros lugares por más de un año. Aunque los críticos lo consideraron un autor de superventas que gustaba de temas judíos, y lo colocaban entre Chaim Potok y Leon Uris, el tiempo ha probado su miopía y otorgado a Wouk lo que sus lectores siempre reconocieron, su genio literario y los méritos que hacen a esta obra épica un clásico.

Desde el momento en que el libro se volvió un bestseller que la televisión (era imposible condensarlo en un formato de cine) andaba tras Herman Wouk. Al autor no le parecía. No estaba contento con las anteriores adaptaciones de sus obras. Finalmente, la ABC lo convenció, pero Wouk exigió ser él quien escribiese el libreto.

Entre Soap Opera y Docudrama

La ABC andaba tras otra mega exitosa miniserie como lo había sido su “Raices” en 1977. Pero a comienzos de los 80, la emisora era famosa por sus soap operas: “General Hospital” en la tarde y “Dinastía” en el prime time. La idea era que su público se volcase a los aspectos más telenoveleros de Vientos de Guerra (los romances, el drama familiar, etc.). Para eso contrataron a Dan Curtis para que la produjera y dirigiera. Curtis, conocido por sus películas de terror, se había hecho rico y famoso gracias a “Sombras Tenebrosas”, la primera soap opera de tema sobrenatural.

                                            Dan Curtis



Sin embargo, Curtis recientemente había tenido éxito con dos películas hechas para televisión: “When Every Day was Fourth of July” y “The Long Days of Summer” que giraban en tono a una familia judía en el Connecticut de la Depresión. Esa fue la carta de recomendación de Curtis para escribir el drama bélico- romántico-familiar que esperaba la ABC. Solo que no contaban con Herman Wouk.

Al comienzo, Wouk trabajó hombro con hombro con quien había adaptado exitosamente el libro de Robert Graves Yo, Claudio para la BBC. Lamentablemente Jarman falleció, dejándole todo el trabajo a Wouk. El seria enteramente responsable de la historia y diría más tarde que, con la excepción de la escena en una taberna portuguesa donde Byron Henry noquea a un espía alemán, nadie interfirió en su trabajo ni le exigió cambios.

Wouk estaba particularmente empeñado en conservar sus ideas filosóficas sobre la guerra. Con ese propósito en mente se le ocurrió aumentar la presencia del General von Roon (Jeremy Kemp), haciéndolo conocer a los Henry en el barco rumbo a Alemania y estableciendo desde ya una relación con “Pug” Henry. Además, integró a la serie reuniones del alto mando hitleriano y aliado, filmes de archivo, y hasta un narrador.



Esto le dio a la serie un aire de lo que hoy conocemos como “docudrama”.  En su momento, me chocó, por inaudito y porque me daba información que ya sabía. Pero ahora que están de moda los docudramas, y más si evitan que el auditorio deba correr a la Wikipedia o quedarse en babia porque sabe cero de la Segunda Guerra Mundial, resulta ser un formato efectivo y utilísimo.

La Gran Familia Estadounidense

Hora es de contar de que se trata esta épica saga familiar. Victor “Pug” Henry (Robert Mitchum), es un comandante de la reserva naval de los Estados Unidos. Tras servir honrosamente durante la Gran Guerra y un periodo en Las Filipinas (entonces colonia americana), Pug lleva años varado en la playa soñando con volver a comandar un barco, sobre todo porque presiente que se acerca una nueva guerra.

La gran oportunidad de Pug llega en la primavera del ’39, cuando lo nombran agregado naval en Berlín. La serie (tras una introducción tipo documental) inicia con los Henry abordando el Bremen que los llevará al Tercer Reich. Rhoda Henry (Polly Bergen) es una típica esposa de marino, sufrida, acostumbrada a vivir estrechamente y en sitios olvidados de D-s. Aunque en la serie no nos cuenta ha sobrellevado tragedias familiares (la muerte de una hija, principio de alcoholismo del marido).  Rhoda está agotada. todavía es de buen ver y para ella este viaje a Europa representa la oportunidad de llevar una vida glamorosa y divertida. Eso la hará, a ratos, ciega a la situación política de Alemania.

                                             Rhoda y Victor Henry

Desde que Pug embarca y hace amistades a bordo incluyendo al General von Roon, y al conocido periodista británico Alastair “Talky” Tudsbury se va enterando que Alemania es un polvorín, un lugar belicoso y peligroso, y que la invasión de Polonia es cuestión de meses. Talky es acompañado a todas partes por su hija soltera Pamela (Victoria Tennant) quien hace amistad con el comandante Henry a pesar de que los separan más de veinte años de diferencia.

     
                          von Roon, Pamela y Pug a bordo del Bremen

A pesar de que Rhoda hace buenas migas con la sociedad nazi, incluso intercambia palabras con el Fuhrer, los Henry sienten que la atmosfera es opresiva. La casa donde viven (que se las consiguió Hitler) pertenece a una familia judía obligada a abandonarla y aceptar una renta muy inferior a lo que se cobraría por esa propiedad si perteneciese a un alemán. Pug nota que están siempre bajo vigilancia, hasta sus sirvientes son infiltrados de la Gestapo, pero lo peor es la certeza de que todo el país se está armando para una nueva conflagración.

En un informe a Washington, Pug se atreve a conjeturar que antes de invadir Polonia, Alemania hará un trato con la Unión Soviética. Cuando se concreta el Pacto Molotov, Pug es convocado a la Casa Blanca. Su sagacidad ha impresionado al Presidente Roosevelt (Ralph Bellamy) quien, admirado ante la integridad y buen juicio del marino, hace que lo promuevan a capitán y lo convierte en su enviado especial.

Así Pug será parte de una comitiva italoamericana que busca que Hitler abandone sus proyectos bélicos; es testigo del Blitz londinense; sobrevuela Berlín en una misión de bombardeo de la RAF; asiste a la firma de la Carta del Atlántico y hasta hace un discurso ante Stalin en el frente de Moscú. El fin de la miniserie encuentra a Pug en Hawái a punto de tomar el mando del barco California.

                                           Pug en Moscu

Pug y Rhoda tienen tres hijos. Dos de los cuales vienen a despedirlos al Bremen. Warren (Ben Murphy) es un piloto naval, un poco mujeriego y despreocupado. En el transcurso de la miniserie se casa con Janice, la hija de un senador, tienen un bebé, y se instalan en Pearl Harbor.

                             Los Henry, rumbo a Alemania, sn despedidos por sus hijos

La menor de los Henry es Madeleine (Lisa Eilbacher) una adolescente en su primer año de universidad. Aprovechando que sus padres están en Europa, Madeleine se va a Nueva York, consigue un empleo en una radioemisora e inicia un romance con su jefe casado.

El ausente en la despedida de los padres es Byron (Jan-Michael Vincent), el hijo del medio, el mimado de Rhoda, el que constantemente choca con el padre. Byron es desobligado y perezoso. Apenas ha podido pasar un curso en la marina y apenas ha conseguido graduarse de Columbia. Con el pretexto de sacar un posgrado en historia del arte, anda vagando por Europa. Gracias a la recomendación de un maestro, Byron consigue empleo con el renombrado escritor Aaron “A.J” Jastrow (John Houseman) en Siena.

Es en casa de Jastrow que Byron conoce y se enamora de Natalie Jastrow (Ali McGraw) quien funge como secretaria de su tío. A sus 28 años (cinco más que Byron) Natalie califica para ser apodada una JAP (Jewish American Princess) típica, pero equilibra su petulancia un título de Radcliff, un posgrado de la Sorbona, y el que sea erudita y mundana.



En sus días en Paris, Natalie ha entablado una relación con el diplomático Leslie Slote (David Dukes) y sueña con ser su mujer. Slote es consciente de que el servicio diplomático es reacio a aceptar esposas judías. Esto se traduce en Natalie persiguiéndolo y acosándolo “de una manera impropia en una dama” como lo describe su tío. Slote está en Varsovia y Natalie quiere ir a verlo. Su oportunidad se presenta en una carta de Berel Jastrow, primo del padre de Natalie y de AJ, invitándolos a la boda de su hijo.

    Byron y Lesley Slote

Aunque ni los conoce, Natalie insiste en asistir y para tranquilizar a A.J, Byron se ofrece a acompañarla. Es el final del verano de 1939 y Slote no está nada de contento de recibir a los viajeros en Varsovia.  Se espera un ataque alemán en cualquier momento. Slote y Natalie tienen una discusión. A espaldas del diplomático, Natalie se escapa al pueblo fronterizo donde vive su primo y arrastra a Byron con ella.

Berel Jastrow (Topol) es un tipo simpático que los recibe con mucha alegría y cariño. Los invita a hospedarse en el pueblo, pero esa estadía idílica en un típico shtetl (aldea judía) es interrumpida por la invasión nazi. Byron y Natalie tienen pasajes de tren a Varsovia, pero prefieren dárselos a la esposa de Berel y a su hija pequeña. Ellos emprenden el viaje a la capital en el auto de Berel en compañía de este y de los recién casados.


Viven cien peripecias desde un bombardeo de Stukas que hiere levemente a Byron hasta un encuentro con soldados polacos que quieren requisar el automóvil y acaban robándole el pasaporte al americano. Por fin llegan a Varsovia. Berel se despide mandándole un mensaje a su primo “Lej Leja” que en hebreo quiere decir “¡ándate!”  Es un mensaje que Aaron Jastrow se niega a seguir y por el resto de la miniserie se ven los esfuerzos de Natalie, Slote, Byron y hasta de FDR de sacarlo de Europa sin que el profesor muestre nunca muchos deseos de irse.

Lo peor es que Natalie se rehúsa a abandonarlo y queda con su tío a la deriva en un continente en llamas. Entremedio, Byron regresa a los Estados Unidos y se une a la marina acabando como un oficial a bordo de un submarino. Logra tener un breve encuentro con Natalie en Lisboa donde se casan y procrean un hijo. El final de la serie tiene a los tres machos Henry en Pearl Harbor bajo las bombas japonesas, mientras al otro lado del mundo Aaron, Natalie y el pequeño Louis han quedado atrapados en una Italia ahora en guerra con los Estados Unidos.

La Serie Más vista de la Historia

“Winds of War” debutó en nuestras pantallas en febrero de 1983. Lo recuerdo porque Mi Ma estaba hospitalizada. Tras el horario de visitas, mi padre y yo regresábamos a la casa, comíamos, y nos poníamos a ver la serie. Mi padre era devoto del libro y tuvo sentimientos encontrados con la adaptación. También los tuvo la crítica, pero principalmente por el reparto que es lo único que afea la serie, pero ya hablaré de ello. Mas allá de la crítica, el público abrazó la serie. Con 140 mil espectadores fue catalogada (por mucho tiempo) como la serie más vista de la historia.



Vale recordar que esos eran días pre-streaming, pre DBox, pre VCR, si te perdías un capítulo no lo podías ver en ningún otro lado. Así que los estadounidenses fuimos audiencia cautiva por una semana. Aunque ya estábamos acostumbrados a series épicas (“Roots”, “Holocaust”) esta nos impactó por su estilo semi documental y sus efectos especiales que, aunque hoy nos puedan parecer chapuceros, entonces eran lo máximo. Vale recordar que el presupuesto de $40 millones era el más alto nunca gastado en la historia de la televisión.

Aunque hoy hay ciertas escenas del bombardeo de Pearl Harbor que me parecen risibles (en la ABC se robaron unas filmaciones de “Tora, Tora, Tora”), la descripción de la invasión de Polonia sigue siendo la mejor en dramatizados. Cuando la comparo con escenas parecidas de “World on Fire” me doy cuenta de la seriedad y profesionalismo que le imprimieron en “Winds of War” y que consiguen la dosis exacta de dramatismo y realismo (nada de tanques ingleses en suelo polaco). Sin contar con su superioridad en solidez argumental y caracterización de personajes.



En la Vieja Viena se filmaron las escenas en Berlín, unas calles de Múnich se convirtieron en Zúrich, pero cuando se grababan escenas de Berchstesgaden se consiguió permiso para filmar en el mero Nido de Águilas del Fuhrer. Las locaciones en Italia e Inglaterra fueron filmadas en esos países, incluyendo las del Palio de Siena. Se filmó en Washington, New York y Miami, pero en la costa californiana se crearon escenarios que pretenderían ser Hawái y las Filipinas. Diferentes localidades croatas se convirtieron en Polonia y Rusia y creo que fue en Rijeka (Fiume) donde se recreó la antigua Lisboa.

Revisando las largas listas de crédito veo que no hubo muchas mujeres involucradas en aspectos técnicos (casi todas eran “asistentes”), pero si descollaron en aspectos como el diseño de modas (el vestuario es verídico y hermoso), maquillaje y peinado. Este último estuvo a cargo de la famosa estilista chicana de Beverly Hills, Silvia Abascal.



Ese Desafortunado Elenco

La gran protesta de todos, desde Herman Wouk hasta Servidora, se debió al elenco. Hubo muchas quejas por parte de los puristas de que Pug Henry era cincuentón, bajito y compacto. En cambio, Robert Mitchum contaba 65 años, media 1.83 de estatura, y todavía acarreaba un aura de galán de Hollywood. ¿Van a creer que querían a Edward Asner para el rol?

A mí me encanta Mitchum porque aporta a su personaje la estolidez, la estoicidad y hasta la impasibilidad que Wouk nos dice eran las características principales del protagonista de Vientos de Guerra. El que sea alto, tenga esa famosa mirada entornada (que Bob siempre adjudicó a su alcoholismo), y que todavía conserve ese sex appeal que demostró en Noirs y Westerns de los 50, no me molesta, hace más creíble su intenso romance del que ya hablaré.

A mí siempre me cayó mal John Houseman en la piel de Aaron Jastrow, pero es que el personaje es arrogante y desaprensivo. El caso de Jan Michael Vincent me mortificaba más, pero creo que no tanto como al pobre Dan Curtis. Si Mitchum era un borracho profesional, Jan Michael era un borracho poco profesional. Si Mitchum sabia controlar su alcoholismo y cumplir con su trabajo, JMV llegaba atrasado, no se comportaba, atrasaba la producción y exasperaba a todo el mundo. Sin embargo, en mirada retrospectiva, concuerdo con el Gato Steven Zorn, que Vincent supo capturar la esencia de Byron (que no es ni héroe ni alter ego del autor):  un chico perezoso, impulsivo, quejoso que actúa como millennial cuando los Millenials estaban en pañales.



El caso de Ali McGraw es menos excusable. Hasta Wouk tuvo reparos con ella porque no se parecía en nada a como él se había imaginado a su heroína. Natalie es una expatriada americana de 28 años, muy cosmopolita, instruida y arrogante. Físicamente, Natalie tiene el cabello oscuro y a los ojos nazis es evidentemente judía. Aunque entonces Ali no sabía (o no quiso contar) que su madre era una judía húngara que siempre ocultó sus orígenes raciales a su familia, no tenía tipo semita.

Me da tristeza ver que en todas las reseñas de “The Winds of War” hay quejas por la inclusión de McGraw en el elenco. Fue una imposición de Dan Curtis que, como media población masculina de Estados Unidos se había enamorado de la actriz en “Love Story”. Pero habían pasado doce años. A sus 30 años, Ali había logrado hacernos creer que era Jenny, la italianita pobre que se casa con el niño rico y muere de leucemia en sus brazos. Pero a sus 43 primaveras, Ali insistía en actuar como si fuera Jenny y no le quedaba porque se veía mayor que su verdadera edad. Tenía arrugas hasta en la nariz.



Del cuello, para bajo, Ali se veía estupenda, pero era en close up que daba agruras. Tal vez para que se viese más morena la metieron en un solárium o tal vez incurrieron en el pecado del blackfacing, aplicándole maquillaje oscuro. Lo que fuera, se veía rara, como de un pigmento alterado, o como si tuviese la cara sucia. Para colmo, el anacrónico labial beige le creaba una sombra sobre el labio superior que hacía parecer que tenía bigotes.

Peor aún era su actividad histriónica. Cuando el libreto exigía que Natalie fuese coqueta y atrevida, Ali parecía mordaz y estridente. Aparte que el personaje le salió berrinchuda, vivía quejándose o dando alaridos. Ahora tuve que bajar el volumen varias veces en las escenas de Natalie.

El que Natalie fuese un personaje sin gran simpatía me arruinó su romance con Byron. Incluso en el libro es poco creíble y no porque no aceptemos que Byron se obsesiona hasta el punto de convertirse en stalker, siguiendo a Natalie por toda la casa, espiándola cuando cree que no lo ve, comiéndose una fruta (en el libro) que ella ha dejado mascada. Este nivel obsesivo hoy resultaría siniestro, pero entonces a lo más daba risa. Ciertamente para Natalie, Byron es un personaje chistoso incapaz de borrar de su corazón al diplomático Lesley Slote.



Las cosas cambian en Polonia. Lesley pierde el coraje durante un bombardeo lo que provoca el desprecio infantil de Natalie. A pesar de que Slote se redime en un enfrentamiento con los alemanes (uno de los momentos cumbre de la serie), Natalie rechaza la inoportuna petición de matrimonio del diplomático.

Es entonces que Natalie le anuncia a Byron que se ha enamorado de él. Solo que unos meses más tarde, en Miami para la boda de Warren, Natalie cae en cuenta que Los Henry aceptan a regañadientes que Byron se case con una judía. Su estrambótica reacción es volver a Europa y junto a Slote, intentar sacar a AJ de Italia.

                            Los Henry conocen a su futura nuera

Uno queda con la impresión (es más patente en War and Remembrace) que Wouk no da un peso por la relación entre Byron y Natalie, y que solo puede mantenerla a flote separándolos constantemente. Aun así, para los propósitos de su argumento, libro y serie unen a esta pareja y la legalizan en Portugal dándoles el tiempo necesario para que encargar un hijo que será un lastre constante y el propulsor de las malas decisiones de Natalie.

El único que creía en este romance era Dan Curtis, eterno enamorado de Ali McGraw a quien le asignó un precioso vestuario, cortesía de, otra mujer involucrada en esta épica producción. También Curtis solicitó del músico Bob Cobert un tema especial para Natalie que será el tema de la serie.



Romances Bélicos

A pesar de la insistencia en convertir “Winds of War” en una soap opera bélica, Curtis no tenía mucho material romántico. Warner y Janice son los perfectos (albeit sosos) Señor y Señora America, se ven bonitos como poster de reclutamiento para la marina estadounidense, pero no tienen mucha profundidad como pareja.

En esta revisión, tal vez por mi edad, si les he creído el romance a Rhoda y a Palmer Henry. Un romance bastante polémico en el libro. Debido al trabajo de Pug, Rhoda debe pasarse mucho tiempo en Berlín. Acoplada a su soledad en un país extraño, está la desconfianza natural que tiene por los alemanes y sobre todo por los nazis. Agreguémosle que tantos años de matrimonio, donde más ha tenido que luchar para mantener a flote su hogar que de gozar de su familia, la tienen al borde de la depresión. Entra en escena, Palmer Kirby (Peter Graves), un científico alto, guapo y bien conservado. Está en Alemania observando/espiando los adelantos nazis en física nuclear.

                                           Rhoda y Palmer Kirby

Se entiende que KIrby está involucrado en el Proyecto Manhattan que crearía la primera bomba atómica. En medio de su misión comienza a visitar (con beneplácito de Pug) a Rhoda aun en ausencia de su marido. Antes de regresar a Estados Unidos, en una emotiva despedida en el aeropuerto, Rhoda y Palmer se confiesan su amor.

Me divirtió ver a Polly Bergen (bella y desaprovechada actriz en su juventud) emparejada con Mitchum quien en” Cape Fear”la originalera su violador. Bergen que había dejado la actuación para manejar una exitosa firma de cosméticos, se había conservado muy bien, tenía una figura estupenda y le otorgaron el mejor vestuario de la serie (cortesía de Heidi Wujek).

                                  Polly Bergen y Bob Mitchum en "Cape Fear"

Su química con el Señor Phelps de “Misión Imposible” puede no ser detectada por un público joven, pero a mi edad me es evidente. Polly Bergen fue la única actriz del reparto en ser nominada para un Emmy. Y se lo merecía, más que Dame Jean Simmons que se lo quitó (se lo ganó por “El Pájaro Espino”).

He dejado para el final el romance más “romántico” de la serie, el que me ha impactado más que cuando los conocí, aunque en el libro es igual de intenso. Me refiero a Pug Y Pamela Tudsbury. Esa es otra razón para que no la hagan de nuevo. ¿Como van a hacernos creíble un romance mayo-diciembre si eso solo provoca ascos entre Millenials y Zetas (y más de algún X)?



Por suerte cuando el libro fue publicado (en 1979) y convertido en miniserie en los 80, la cultura popular no nos obligaba a abrazar prejuicios tan absurdos. Cuando yo llegué a la edad de Pamela y me enamoré de un hombre veintitantos años mayor que yo, descubrí que ese tipo de relación puede funcionar siempre y cuando los contrincantes sean maduros y sensatos. Lamentablemente yo no lo era, pero Pamela sí. Tal vez más que Pug que se deja querer y actúa como si fuera ella la que lleva la batuta en ese romance.



Pamela es mucho más centrada que su amiga Natalie, con quien compartió piso en Paris. A diferencia de Natalie, Pam (la serie no nos lo dice, pero viene huyendo de un affaire con un golpeador infiel) es menos caprichosa y mimada. Se la ha pasado cuidando a su padre y trotando por el mundo tras de él. El egoísmo de Talky Tudsbury con su hija explica que ella sea tan sufrida y poco exigente. La diferencia de edad aquí funciona favor de Pug. Pam lo da todo y pide poco, está siempre dispuesta, lo rejuvenece y le da algo por que vivir. Como sus esporádicos encuentros, siempre ocurren bajo las bombas alemanas, el amor de Pug y Pam es como un canto a la vida.

Creo que ya lo he dicho todo, lo bueno y lo malo de la serie. Es un esfuerzo loable el de adaptar un libro tan complejo que ya en si es un esfuerzo loable de construir un evento histórico tratando de crear personajes que vivan cada experiencia en diferentes puntos cardinales. Viendo la secuela de esa monumental serie “Recuerdos de Guerra”, me doy cuenta de lo difícil que fue seguir tenido personajes claves como testigos de la Segunda Guerra Mundial. De esa secuela les hablaré, D-s mediante, la próxima vez. Entretanto los animo a ver “Winds of War” (o leer el libro).