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jueves, 5 de febrero de 2026

Rue, la Narradora No Fiable: Personajes de Euforia

 


Un motivo para no ver Euphoria en sus días de apogeo fue oír que el show glorificaba las drogas y que su protagonista era una adicta. Aunque lo primero es cierto, Ruby “Rue” Bennett (Zendaya) es algo más que una simple narco dependiente. Sin ser un modelo para nadie, el personaje que convirtió a Zendaya en estrella, captura la imaginación y el corazón.

Tres Razones para Amar a Rue Bennett

Un trio de motivos me acercó a Rue, el primero que sea tan querida por otros personajes a pesar de que, como drogadicta, tiene un comportamiento errático y un nivel de discurso que alterna entre manipulación,  sarcasmo y violencia. Aun así su madre y hermanita la adoran y su proveedor de drogas, Fez (Angus Cloud), se niega a venderle productos que la han tenido bordeando la muerte. “Me caes bien,” le dice “y voy a echarte de menos”.



Fez es un gran sicólogo (es el único que se da cuenta que Nate está enamorado de Jules). Cuando Rue se disculpa por haberlo acusado de empujarla a la drogadicción, le responde que, como dealer sabe que no se puede tomar en serio lo que dice un cliente. Cuando Rue es obligada por “Mouse” a probar el fentanilo, Fez llama a Jules (Hunter Schafer), recién llegada al pueblo, para que la ayude a atender a la inconsciente Rue. Él sabe ya lo importante que es la nena trans en la vida de su amiga-cliente.

El cariño que Jules demuestra a Rue desde que se conoceny que me recuerda al afecto desarrollado entre Chiara y Ludovica en Baby es evidencia del aura benéfica que irradia la joven adicta y de cómo atrae a gente de buen corazón. Lástima que el cariño de Rue se convierta en un amor que Jules nunca podrá corresponder del todo.

El segundo motivo para quererla es que Rue es creyente . Aunque no es tan devota como su madre, cree en D-s, se encomienda a El cada vez que tiene problemas e ,incluso en el tráiler de la secuela, la vemos , ya adulta, arrodillada en una iglesia.



El tercer motivo y que hace a Rue un personaje novedoso, es que es la narradora de este cuento. Yendo más allá del relato en primera persona, el personaje de Zendaya se convierte en una voz narrativa omnipresente describiendo a cada personaje de su mundo. La serie dedica cada capítulo a describir la biografía de un personaje y lo hace desde la perspectiva de Rue.

La explicación de su omnipresencia también es curiosa.  Según la cronista, cuando está muy drogada tiene la capacidad de desdoblarse y ver cosas que no tiene otra manera de conocer. Aunque esto la hace una narradora no-fiable, también dota al relato de un punto de vista adolescente, incluso cuando emite juicios debatibles tales como que es obligatorio para una chica proveer al novio de fotos de ella desnuda ya que esa es la “moneda del amor” o cuando afirma que para un chico es imposible detectar si la novia es virgen o no.

En Pos de la Euforia

Por otro lado, la causa de drogadicción de Rue es explicada de manera torpe. Rue le cuenta a Fez que todo comenzó cuando le diagnosticaron cáncer a su padre. A sus once años, la niña reaccionó ante la noticia con un ataque de angustia que casi le provoca un paro respiratorio. Los paramédicos le administraron una inyección de Valium líquido que la presentó por vez primera con esa sensación de “bienestar” que la serie denomina ‘Euforia” y que es un nirvana que los personajes persiguen, no todos a través de la droga.



Mas adelante, Rue recuerda que volvió a experimentar esa deseada euforia a través de los analgésicos intensos que le recetaban al padre. Cuando Rue nos narra la vida familiar de Cassie señala que la drogadicción del padre se debió a fuertes medicamentos para el dolor provocado por lesiones tras un accidente automovilístico. Es como si la serie quisiese culpar de toda drogadicción a los médicos irresponsables, pero es una explicación pueril y falsa.

No todas las personas a las que les han recetado calmantes se han vuelto narcos dependientes. En cuanto al Valium (Diazepam), yo también probé uno a la misma edad que Rue. La noche del Terremoto del 71, Mi Ma nos dio Valium a mi hermano y a mí para que durmiéramos sin sentir las fuertes replicas. Aparte de roncar plácidamente (y eso que dormimos sobre la alfombra del living) ni mi hermano ni yo nos volvimos adictos al Valium

Cuando me diagnosticaron bruxismo en 1986, me recetaron Valium que yo solo tomé una semana. Gracias a Jacquline Susann yo sabía del impacto de la droga y no quería vivir en El Valle de las Muñecas. En 1996,provocado por el estrés de dejar mi mundo en Usa y trasladarme a un Chile desconocido, tuve un ataque de ansiedad idéntico al de Rue. Nuevamente, me recetaron Valium, nuevamente no lo tome más allá de tres días. A diferencia de Rue, odio perder control y no tengo ganas de gastar mi poco dinero en estupefacientes.



El calmante más fuerte que se me ha administrado en mi vidapor cólicos y cálculos renalesha sido Demerol. Aparte del alivio que provoca el cese del dolor, lo más que ha hecho es ayudarme a dormir. En resumen, yo nunca he experimentado esa euforia que tiene a Rue caminando por las paredes. Nunca la he buscado.



No es que desconozca la euforia que produce la champaña y un buen orgasmo, pero no son cosas que se encuentren fácilmente. Yo sé que puedo beber con limites, una cuarta copa de champaña me pondrá a decir disparates y a vomitar más que la nena de El Exorcista. Un buen orgasmo va ligado a un buen amante, algo difícil de encontrar. Aparte que tanto la champaña como el placer sexual me colocan en un sitio donde, tras la euforia, viene una gran paz y claridad de mente. Justamente lo que no consigues con las drogas. Por eso me es difícil compenetrarme con los personajes de Euforia, ya que no solo Rue consume, aunque es la única adicta.

Chicas Drogadas

Aunque Kat pierde su virginidad borracha, no es alcohólica ni toma drogas. Su euforia le llega gracias al poder y no solo el financiero que descubre cuando revierte la vergüenza de haber sido filmada teniendo sexo. En cambio, Maddy (Alexa Demie) y Cassie (Sidney Sweeney), muchachas que no catalogaría como centradas, parecen acudir al Molly (éxtasis en polvo) cuando están deprimidas y con resultados aviesos.



Aunque Nate (Jacob Elordi) declarará ante la policía que Maddy suele consumir, solo la vemos recurrir al estupefaciente durante la feria. Vemos a Maddy y a Cassie darse sus toques para luego ir a meter las patas . Cassie protagoniza un bochornoso espectáculo teniendo un orgasmo público montada en un caballito de carrusel. En cambio Maddy desencadena toda una tragedia, atacando a sus “suegros” verbalmente lo que provoca una agresión física por parte del airado Nate. Como para no meterse más drogas, chicas.




(Spoilers para quien no haya terminado la primera temporada)

El caso de Jules es más complejo. En el imperdible especial sobre la Lolita trans, descubrimos que la madre de Jules es drogadicta, que ha recaído en su adicción tantas veces que su hija no quiere volver a verla. Aun así, en el primer episodio, Jules y Rue consumen tachas. A pesar de que es Jules quien exige de Rue sobriedad , bebe como cosaco delante de su pobre amiga en la fiesta de Halloween. Por primera vez, Rue siente que debe proteger a su novia.

Cuando Jules cargada de miedos, remordimientos y dudas escapa a Nueva York a encontrarse con su amiga TC, acaba en una disco en compañía de la seductora Anna. Beben, jalan cocaína y la rubia despierta en la cama con sus dos compañeras. Algo que la deja incomoda.

 Volviendo al especial, cuando Jules confiesa a la siquiatra que el amor de Rue es una carga ya que la convierte en custodia y sostén de una adicta, establece un rechazo a esa responsabilidad no requerida. No solo debe impedir que Rue no recaiga evitando problemas entre ambas, además no puede beber ni drogarse cuando se le antoje y ahí está el mensaje errado de la serie. (Fin de los spoilers)



Las Drogas como Rito de Pasaje

Sabemos que Rue estuvo a punto de morir de una sobredosis, que hay un cierto estigma sobre ella por ser una adicta. Sin embargo, sus mismas criticas creen poder controlar sus propios usos de drogas y alcohol y la serie no los desmiente.

No hay un mensaje fuerte antidroga ( que esperaríamos de parte de un rehabilitado como Levinson), no hay una advertencia sobre los peligros de perder el control. Me recuerda la estúpida frase de Marina en Elite¿si no me pierdo a los 16 años cuándo me voy a perder?” Pues Marina no llegó a los 17 años, así que se perdió a tiempo.

A diferencia de Baby, donde Damiano aparece en la vida de Ludovica y Chiara, vendiendo drogas y que involucrar a las chicas en ese mundo las empuja a la prostitución, al crimen y al descredito social, en Euphoria el uso de drogas es visto como un rito de pasaje. Una adicción fuerte como la de Rue es una falla personal (como el sobrepeso de Kat) no como un peligro que puede acaecerle a cualquiera y deba ser evitado.





El Lado Heroico del Narcotraficante

Por otro lado tenemos el tema del vendedor de drogas.  Si en Gossip Girl, Damien Dalgaard es un ser despreciable que quiere involucrar a Jenny en su negocio, Fezco es uno de los personajes más queribles de Euforia. Si Omar en Elite renuncia a su empleo de ‘Camello” y acaba exponiendo a la escuela Las Encinas como un antro de perdición que incluye uso y tráfico de estupefacientes, Fezco nunca reniega de su trabajo aunque intenta proteger a Rue de las drogas y a Jules de Nate.

(Spoilers para quien no haya visto el primer episodio de la Segunda Temporada)

“Fez” que abandonó la escuela para cuidar y mantener a su abuela invalida y a su hermanito, es una caja de sorpresas que hace o dice cosas positivas que no se les ocurriría a otros personajes masculinos de la serie. Es quien le niega las drogas a Rue por temor a otra sobredosis. Le dice que si muere la va a extrañar. Es quien intenta protegerla de otros traficantes, “Ella es de mi familia” le dice a Laurie cuando las presenta y es el único que se le enfrenta a Nate para pedirle que dejé en paz a Rue y a “Jewel” (joya) como llama a Jules.

El momento máximo de Fez es la fiesta de Año Nuevo con la que inicia la Segunda Temporada. Nos referimos a un capítulo de altos y bajos que aparte de ver a Rue drogada y el relleno cómico del baño donde sexo y escatología se dan la mano, está dedicado al poder del personaje del narcotraficante. Primero con su nueva sociedad con Laurie vemos su poder laboral; con Lexi en cambio nos revela su vulnerabilidad y se transforma en galán; y finalmente es el héroe vengador que le administra la paliza a Nate que todos deseaban darle.



En un episodio donde Nate ha hecho el ridículosin dejar de ser un gusano y donde McCay se muestra como un cobarde moral, es Fez el gran héroe y con eso anula el estigma de su letal empleo. Agreguémosle que en el episodio vemos dos mujeres convertidas en lideres del narcotráfico. La abuela de Fez que se las arregla para criar dos niños y manejar un negocio masculino, y Laurie, la ex maestra, que ahora domina el negocio con el poder y respeto que ejercería un capo de mafia. La misma Rue expresa su admiración por estas mujeres que controlan sus destinos y los ajenos. (Fin de los spoilers)

A pesar de que la Segunda Temporada incluye muchos ejemplos de lo peligroso que es el narco mundo, muchas situaciones son jocosas y eso evita notar la gravedad del flagelo. Es como si la serie quisiese describir la tragedia de Rue como algo light que le ocurre solo a alguien que antes de ser adicta ya evidenciaba problemas mentales. Otra queja sobre la obra de Levinson es la manera superficial en que describe el estado mental del personaje de Zendaya.

Rue en el Espectro

En el primer episodio describen los diagnósticos médicos sobre los trastornos que Rue exhibe desde pequeña. Es como un listado de una sitcom y tal como  La Extraordinaria Abogada Woo Euphoria podía equilibrar humor y seriedad para tratar un problema tan serio como el estar en el Espectro. Solo sabemos que ya desde una tierna edad, Rue  consumía píldoras recetadas tal como otros nenes mascan caramelos.



Nunca vemos a Rue en terapia ni hospitalizada por alguna crisis provocada por su desequilibrio psicológico. Sin embargo, ella se sabe enferma. Cree ser bipolar, googlea los síntomas en internet y reconoce estar viviendo (y sin drogas) etapas alternativas de excesiva energía y depresión.

Es en esta última que aparece algo tan terrible como el modo en que el bipolar ejerce dominio sobre su cuerpo. En este caso es la vejiga. Rue es incapaz de orinar y termina con los riñones afectados y en el hospital. Es la única vez que sentimos que no son solo las drogas las que están destruyendo a la protagonista de Euforia.



¿Es Rue Asexual?

Antes de terminar, quería tocar el tema de la sexualidad de Rue. Solo porque es mi blog y porque debo sinceridad a mis Gatos Seriéfilos es que me atrevo a confesar que el tema de la orientación sexual y del transgenerismo es lo peor explicado de la obra Levinsoniana y que es lo que más me confunde. Hablaré de eso con más detalle en mi nota sobre Jules.



Para comenzar no hay nada que indique, ni en las palabras de Rue o la información biográfica que nos da, que sea lesbiana. Sabemos que tuvo una primera experiencia hetero con un mocoso a los quince años y no le gustó. ¿A quién le gustaría en esas circunstancias? Pero determinar que una inexperiencia temprana dicte la orientación sexual de un individuo es un poco exagerado.

Lo único bueno que hace Eliottun personaje totalmente inútiles definir a Rue como “asexual”. Yo diría que Rue se quedó en la preadolescencia y confunde el amor con su necesidad de tener una amiga que no la juzgue (como Lexi). Lamentablemente como amor y sexo son sinónimos en nuestra sociedad, Rue confunde admiración, confianza y cariño con actividad sexual.

Sin embargo, aparte de cambiar la dinámica de la relación al besar a Jules, Rue no intenta ir más allá de ese tipo de caricias. La misma Jules nota que los ósculos son infantiles no intensos como los que compartió con Anna. En la Segunda Temporada, la chica trans introduce a su novia al sexo oral solo para descubrir que Rue finge orgasmos.



En realidad Rue solo quiere alguien que la amé a pesar de su drogadicción, y por eso exime de esa categoría a su familia, a Lexi y a Ali (Colman Domingo), su mentor en Drogadictos Anónimos. Jules comienza siendo su drug buddy, pero en cuanto la rubia empieza a sermonearla, la relación con Rue, vuelve a cambiar. De ahí que Rue se aferre a Elliot con quien puede compartir drogas sin recibir lecciones morales.

Ali, ex bombero y adicto al crack, nota muchas cosas sobre Rue, más allá de las mentiras de su “colega”. Él le señala a Rue que ella es obsesiva en todo, en su uso de drogas y en sus relaciones y que va a crearse una dependencia de Jules que tal vez la chica trans no quiera compartir ni aceptar.

Este verano veremos a Zendaya dar vida a una diosa, Pallas Atenea, en La Odisea de Chrisopher Nolan, pero sin duda el rol que la hizo famosa fue el de una diosa de las drogas y a juzgar por el trailer de la Temporada 3 de Euphoria, lo seguirá siendo.

 

martes, 8 de abril de 2025

La Isla de las Fantasías Psicodélicas: 9 Perfect Strangers (Temporada 1)

 


Me la vendieron como una combinación de The White Lotus y de Fantasy Island. Me sonó olvidable y la olvidé, hasta que la gatita Macarena me convenció de verla. Pensé que daría para una página y la embutiría en “Lo que vi en invierno”, pero para el tercer episodio ya me di cuenta que tenía mucho que decir y que podía hacer nota completa. Antes de publicarla, les recuerdo que la segunda temporada llega esta primavera a Hulu en USA y a Amazon Prime Video en España y América Latina.

                                Nicole en la nueva temporada

9 Personajes en Busca de Curandera

Basada en la novela de Liane Moriarty( la autora de Big Little Lies), esta serie tiene lugar en el espacio de una decena en Tranquillium, un spa de lujo que promete una transformación total de cuerpo y espíritu. Pocos pueden costearse la tarifa y aun así no todos son aceptados, puesto que Masha (Nicole Kidman), la dueña, escoge con pinzas a sus clientes.

Es así que ofrece un recorte de pago a Napoleón Marconi (Michael Shannon), un humilde maestro de secundaria que llega al spa acompañado de Heather (Asher Keddie), su esposa, y Zoé (Grace van Patten), su hija de veinte años. Los Marconi están intentando rehacer su vida, cada uno a su manera, después del suicidio de Zack, el mellizo de Zoé. El problema es que al rehusarse a compartir o expresar su dolor se están separando como familia.

                                            Los Marconi

Otros que también están a punto de separase son Los Chandler, una pareja birracial de nuevos ricos a quienes el dinero no les ha traído la felicidad. Jessica (Samara Weaving)es una belleza superficial que sufre de una inmensa insatisfacción que ha querido ocultar con su éxito como influencer. Su obsesión con su cuenta de Instagram le impide ver lo frustrado que está su marido, Ben (Melvin Gregg), un ex chofer de un negocio de banqueteria que ahora conduce un Lamborghini, pero extraña su camioneta de reparto.

                         Los exitosos e Infelices Chandlers


Quien no tiene problemas para pagar su estadía en Tranquillium, es Frances (Melissa McCarthy), una exitosa autora de género rosa que también acarrea una carga problemática. Gordita, menopaúsica, esconde la humillación de haber sido inducida a tener un romance-en-línea que la hizo caer en manos de un estafador. Para colmo, camino al spa, Frances recibe una llamada de su agente: su último manuscrito ha sido rechazado.



Esta noticia provoca un ataque histérico de la escritora que es presenciado por otro visitante. Tony (Bobby Cannavale, el Gip Rosetti de Boardwalk Empire y marido de Rose Byrne) es perfectamente descrito como un “Patán” con mayúscula. Su relación con la escritora comienza de la peor manera. A pesar de eso, será Tony a quien Frances confiará sus dos secretos.



Aparte de patán, Tony es descrito por Masha como “drogadicto”. Serán los varones del grupo los que reconozcan que Tony es una ex estrella de futbol americano. Una serie de lesiones lo empujó a una adicción de analgésicos que acabó con su carrera y su vida.

Otra que viene a recobrar su vida  es Carmel (Regina Hall),  una ex vestidora y maquillista de Broadway que ha venido en busca de transformación física y emocional luego que su marido la dejó por una mujer más joven. Aunque dulce y amable, Carmel es inoportuna y un poco cursi, lo que provoca burlas del mordaz Lars (Luke Evans de The Alienist), un enigmático visitante del que solo se sabe que es gay. Hay señales de que Lars es alguien infiltrado para investigar los quehaceres del establecimiento.



Masha maneja el spa con solo tres ayudantes: Glory (Zoe Terakes), Delilah (Tiffany Boone) y Yao (Manny Jacinto), el esposo de esta última que parece estar en una relación con Masha. Desde el primer día, los visitantes gruñen en contra de las reglas, se pelean entre sí y amenazan con marcharse. Les molesta que se les haya privado de sus móviles y de otras formas de comunicación con el exterior. También que hayan registrado su equipaje y requisado cosas como las drogas de Tony y los chocolatines de Frances.



Finalmente confrontan a Masha que parece ejercer un fuerte ascendiente psicológico sobre la gente puesto que les presenta respuestas a medias que no serían convincentes para nadie sensato. Explica que los insumos requisados chocan con la alimentación sana y el proceso de desintoxicación que deben pasar todos para curarse. Masha usa técnicas del merolico de repetir mucho una palabra o variaciones de esta para convencer a los incautos. Una de ellas es “curación” la otra es “bienestar” que, según ella, es lo que anhelan sus pacientes y por último el vago término “protocolo” para definir el tratamiento al que somete a los perfectos extraños a su cargo.

Masha les cuenta que ella fue una mujer de carrera, tan obsesionada con su propio éxito y satisfacción personal que maltrataba a todos los que la rodeaban. Hasta que un día alguien le disparó y la puso al borde de la muerte. Un camillero (Yao) la rescató, por eso ella lo incorporó en este viaje de autotransformación cuyo secreto quiere compartir con los encolerizados visitantes. Acaba diciendo que antes de transformarse, sus pacientes deberán “sufrir”. Lo extraordinario, es que impresionados por las palabras de la mujer, deciden quedarse y enfrentar su “sufrimiento”.

Los lectores de la novela recordarán que Masha sufre una cercanía con la muerte debido a un ataque al corazón. El inventar un atentado lleva a una pesada subtrama en la que Masha recibe textos de su atacante llenos de amenaza y que eventualmente el cuasi-asesino (o asesina) se descubre entre sus pacientes. Combinar la formula “White Lotus” con el misterio de Los 10 Indiecitos de Agatha Christie no ha sido una ocurrencia feliz y es a lo que  Hollywood Reporter alude en su reseña negativa de la serie. “No hay suspenso ni cambios viscerales”.



Un Tratamiento Poco Tranquilizador

En realidad todos los cambios efectuados de la obra original ayudan a echar perder la historia y eso se debe a la inexperiencia, por no llamarla torpeza,  del libreto. En el libro, el tratamiento inicia con cinco días de aislamiento lo que permite a la autora construir sus personajes brindándonos sus vivencias pasadas y personalidades presentes. En la serie se han saltado ese recurso reemplazándolo por dos días de experiencias de campamentos infantiles y reality shows.

El primero es una carrera de ensacados donde la influencer Jessica hace trampa y gana, pero recibe los aplausos de todos menos de Carmel. Esto lleva a una pelea de gatas verbal entre la rubia despampanante y la mujer de color, mayor, con unas libritas de más. La ironía es que ambas están descontentas con su apariencia física, pero el tema se pierde ya que al día siguiente tenemos una parodia de Survivor que sirve de detonante y con consecuencias trágicas (al menos para un chivo).



Es Dia de la Tierra (Earth Day). Las mujeres comparten confidencias mientras se zambullen desnudas en una alberca natural. Los hombres son invitados a pasarse el día en la jungla buscando su alimentación en la abundancia de la naturaleza. Después de un misero smoothie de desayuno, los chicos se van de excursión atraídos por la promesa de árboles frutales y arbustos cargados de bayas comestibles.

İOh sorpresa! Descubren que no es época de frutas, hayan un misero aguacate y algunas bayas silvestres. A medida que avanza el día, y el compungido Yao les informa que de cena solo tendrán otro batido,  el apetito carnívoro de la tribu se desata y caen en la histeria. Me alegra saber que Moriarty no escribió este episodio tan bochornoso. ¿Me van a decir que hombres sanos, hechos y derechos, no pueden pasarse un día sin comer?

No se necesita ser un judío observante y pasarse seis días de ayuno al añouno por más de 24 horas absteniéndose hasta de un vaso de agua, para saber que no comer o comer liviano por algunas horas es bueno para acabar con las toxinas y comenzar dietas. La reacción de los hombres es tan infantil y exagerada que no resulta creíble, y menos que, empujados por el hambre, cacen y maten a la cabrita mascota de Masha.

                          El final de una caceria de machos carnivoros

Si a las Drogas

Aunque la rusa está muy alterada por la pérdida de su animalito (más tarde se desploma y llora en su cuarto) finge estar encantada por la reacción violenta de sus invitados. En premio,  les da una cena especialcon asado de cabritoy hasta vino. Durante esa cena,  Marconi intenta hacer un discurso y, entre muchos disparates, expresa su desolación y remordimientos por el suicidio de su hijo.

Es ahí cuando Heather se da cuenta de que hay juego sucio en todo este tratamiento y enfrenta a Masha con la pregunta “¿Nos estás drogando?” Con gran condescendencia, la rusa admite estar dándoles pequeñas dosis de hongos alucinógenos. “Pero es perfectamente seguro” admite quien no ha estudiado medicina.



La revelación provoca un barullo total. Todos la cubren de reproches, le recuerdan que lo hecho es ilegal, que ha traicionado su confianza al medicarlos sin su consentimiento. Masha reacciona enojada de que puedan dudar de su pericia y buenas intenciones y compungida de que sean tan ingratos, y aquí viene lo grotesco. A pesar de que están inicialmente enfadados, los huéspedes aceptan seguir ingiriendo mayores dosis de drogas. Al enterarse que los únicos que no han sido drogados son ella y su esposo, Jessica se siente ofendida y postergada y exige su dosis de alucinógenos.

Voy a explicar por qué la serie me resultó desagradable. No es que Masha tenga sexo lésbico con Delilah, es que manipula sexualmente a una mujer que sufre de problemas mentales. No es que drogue a sus invitados. Es que en la era en que hay que pedir consentimiento hasta para hablarle a un bebé, adultos profesionales entreguen vida, salud y dinero en las manos de una mujer que carece de conocimientos y de ética y, que todo indica, está más loca que sus “pacientes”.

Me es extremadamente repugnante que la serie (no sé el libro) adopte una postura de que las drogas son buenas porque te desinhiben, te despiertan los sentidos y acaban con tus problemas. ¿En serio? Incluso te dicen que te permite rencontrarte con la gente que perdiste. Esto lo consideré francamente inmoral. Yo sé que si consumo peyote (algo que nunca he hecho) veré cosas. A lo mejor con IA puedo volver a ver a mi padre, a mis mascotas, a gente que sin estar muertas ya no son parte de mi vida, pero también sé que eso es momentáneo, una mera ilusión.



El resto del cuento sigue esa premisa de manipulación-sumisión que da asco. Me costó mucho verla hasta el final que es para agarrar a zapatazos a los personajes y a los libretistas. No puedo creer que ya hayan hecho una segunda temporada.

En otros aspectos, la serie es recomendable, por el hermoso paraje australiano (aunque se supone que están en California). La banda sonora es excelente y muy ecléctica. Encontré una canción de Buddy Holly que no conocía. 



El vestuario, como se trata de un spa, es casual. El más variado es el de Melissa  McCarthy que saca algunos maxis vestidos muy bonitos, pero que luego despliega un guardarropa de buzos de gimnasia y horrorosos burkinis.




Las actuaciones son irregulares. Michael Shannon demuestra su tremenda versatilidad en su rol de Napoleón Marconi, ya que estamos acostumbrado a verlo de villano. Melissa McCarthy se las arregla para convertir a Frances en un personaje adorable cuando bien pudo ser insufrible y bufonesco. Quien sí deviene en caricatura es Jessica. Incluso cuando el guion nos pide que nos conmueva acaba siendo una payasa ridícula y creo que la culpa puede estar en Samara Weaving, su interprete.



Quien ha sido una total desilusión es Nicole Kidman. El personaje de Masha no es un triunfo para quien siempre se ha destacado como buena actriz. Nicole la interpreta como una demente manipuladora, hasta pone ojos de loca con pupilas dilatadas como si estuviera tan drogada como sus huéspedes. Por eso no se entiende que alguien que ya parece desequilibrada tenga tanto poder sobre personas que no se ven tan dementes como ella.



Incluso su aspecto físico no es tan deslumbrante. Se ve muy delgada (no cuando está desnuda). Sin llegar a ser esquelética tiene una apariencia tubular casi sin curvas, con una cabeza que se ve más grande que el cuerpo. Cuando viste de blanco parece un cirio encendido. Eso la deshumaniza más.



Me cuesta recomendar la serie por sus mensajes contradictorios, por el tratamiento superficial de temas graves como el suicidio, las drogas prescritas por médicos y las recreacionales; y por un final abierto que, además de disparatado, es injusto.  Pero no solo los  admiradores de Nicole Kidman pueden verla. Aparte de que es un buen punto de conversación para personas que están pasando por las crisis que la serie nos muestra.

Contenido Violento y Gory: Las drogas despiertan el instinto violento de Napoleón y Carmel. Hay flashbacks del intento de asesinato del que fue víctima Masha, muchas menciones al suicidio de Zack. Hay violencia verbal, pero a mi parecer la mayor violencia es la manía y obsesión de Masha de dominar hasta el punto del abuso a sus clientes a los que ya antes ha despojado de dinero.

Contenido Sexual y Desnudos: Finalmente Jessica y su marido vuelven a hacer el amor, pero no es gráfico. Masha tiene sexo con Yao y la vemos desnuda. Para rescatar su matrimonio, Delilah tiene sexo con Masha, pero solo vemos a ambas intercambiando un beso lésbico.

Factor Feminista:  Lo siento, pero mujeres que permiten que una perfecta desconocida las controle, no son ejemplo de empoderamiento femenino. Tampoco lo es Masha quien es nada más que una delincuente ambiciosa, manipuladora y medio loca, pero la serie parece admirarla. El único ejemplo de una mujer que quiere detener el poder destructivo de Masha es Delilah y al final la dejan como una histérica celosa.

Factor Diversidad: El marido de Jessica, Delilah y Carmel son afroamericanos. Yao es de origen asiático. Lars es gay.



 

martes, 31 de octubre de 2023

The Knick: El lado oscuro de The Gilded Age

 


Después de mi sorpresa con Mrs. Maisel,  decidí continuar en peregrinación de humildad revisando despreciadas series del pasado y viéndolas con óptica de vieja sesentera,  más tolerante que su predecesora. Así me di de bruces con The Knick (2014) y me cubrí de cenizas en un acto de arrepentimiento y de admiración ante un duro drama de época que combina el atraso/progreso de la medicina con un cruel retrato de una Nueva York que sigue sufriendo de muchos de esos males que la aquejaron en La Edad Dorada.

Mi primera impresión de The Knick fue de gran desagrado. Clive Owen dejó de gustarme en una interpretación que vi como una versión 1900 del Dr.  House. Un drogadicto que se pasa la noche en fumaderos de opio, y los días sintiéndose la última limonada del desierto en un hospital donde todos le rinden pleitesía y donde se da el lujo de ser racista.

En el 2013 yo sabía cero de wokismo,  Black Lives Matter y fragilidades blancas. Yo solo sabía lo que se me había enseñado desde pequeña,  que la gente se diferenciaba por modales, código moral e instrucción, no por el color de la piel. Aun así, tampoco me cayó muy bien el Dr.  Edwards (Andre Holland) que era agresivo cuando debía ser humilde y llorón cuando debía mostrarse firme y digno.



En el campo de personajes femeninos tampoco encontré nada atractivo. Lucy Nelkins (Eve Hewson, Hija de Bono de U2), la enfermerita recién llegada del campo,  me dio un poco de lástima, pero de ahí a caerme bien… Tampoco me impresionó la respondona y fumadora Sor Harriet  (Cara Seymour) y ciertamente me desagradó Juliet Rylance (McMafia, Perry Mason) como Cornelia Robertson, una ricachona que, en representación de su padre, mantiene económicamente al hospital.



El Verdadero John Thackeray

Casi una década más tarde le eché una mirada y supe reconocer que me había equivocado. No se trata de una imitación House. Clive Owen da vida a un médico que está inspirado en el célebre John Stewart Halsted. Como John Thackeray, Halsted utilizó las drogas en experimentos en los que él fue la cobaya (tal como hizo Freud). Debemos recordar que hasta entrado el siglo 20 no se entendía el fenómeno de la drogadicción; la cocaína y la morfina se vendían sin recetas; y ningún médico experimentaba con ellas para placer propio.

Halsted, como Thackeray, fue un médico brillante e innovador. Fue uno de los cuatro fundadores de John Hopkins, la mejor Facultad de Medicina de los Estados Unidos, y una de las mejores del mundo. Fue un campeón de los antisépticos, inventó la mastectomía radical, cambió el perfil de la cirugía e introdujo el uso de guantes de goma en el quirófano.

La fama y respeto que genera Thackeray, medico maverick, creador de nuevas piezas quirúrgicas, y abierto a nuevas ideas, es merecida. Eso lo hace altanero y terco. La única autoridad que reconoce y respeta es la del jefe del hospital, Julius Mannering. Cuando Julius se suicida ( deprimido después de la muerte de una paciente en el quirófano), Thackeray se convierte en jefe de cirugía.



Es ahí cuando descubre que su título es inútil, quien lo organiza todo es el “civil” Barrows (Jeremy Bobb), corrupto como el solo y económicamente quien da las ordenes es el Capitán Robertson (Grainger Hines), un ex filibustero al que Thackeray conociera en Nicaragua. Para mayor ofensa, Robertson ha delegado el poder en su hija. Es Cornelia quien obliga a Thackeray (so pena de no instalar y costear la instalación electica del hospital) a aceptar como su ayudante al Dr. Algernon Edwards. 

Junto con  ser protegido ( es hijo del cochero) de los Robertson, Edwards es un graduado de la Facultad de Medicina de Harvard y ha estado trabajando bajo las órdenes de prestigiosos médicos en Londres y País. Su gran problema es el color de su piel,  y Thackeray, altanero y racista,  no quiere un hospital inclusivo. El Knick (inspirado en el verdadero Knickerbocker Hospital de Harlem) acepta pacientes blancos solamente.

Edwards es perseguido por burlas, insultos y humillaciones por parte de su jefe, del personal médico del hospital y hasta de los pacientes. Elige quedarse porque se da cuenta que Thackeray es un genio y quiere aprender de él.  La última burla es poner al nuevo medico en una “oficina” en el sótano. Ahí con trastos viejos , el Dr. Edwards instala un dispensario clandestino para atender pacientes afroamericano.



Secretos de Hospital

Algernon Edwards pasa ser otro miembro del Knick que esconde un secreto. ¿Por ejemplo como es que Barrow sobrevive a sus tratos con mafiosos que lo endeudan hasta el punto de que como dice “robo a Pedro para pagar a Pablo”? Cuando Pedro y Pablo vienen a cobrar,  la vida de Barrow corre peligro. La mano derecha de Barrows es el camillero y cochero de ambulancia Tom Cleary (Chris Sullivan)que anda literalmente a la caza de heridos, incluso disputándoselos a otros enfermeros para traerlos al Knick. Por esa actividad extracurricular, el irlandés recibe una comisión de Barrow.

Es un secreto a voces que Cleary es a quien llamar cuando se necesita cometer algún delito. Cuando el equipo de Thackeray necesita introducirse ilícitamente en la biblioteca de Columbia en busca de un artículo de un médico francés , es a Cleary y sus ganzúas a quienes solicitan ayuda.

Será Leary quien descubra las andanzas nocturnas de la Hermana Harriet, la monja partera que trabaja a domicilio ayudando a mujeres sin recursos. El descubrimiento de las actividades, entonces delictivas, de la monja que debe ir de civil , crea una extraña sinergia entre estos inmigrantes de la Isla Esmeralda,  que combina chantaje y romance.



Por supuesto que el gran secreto es la drogadicción de Thackeray solo conocida por la tímida Lucy una enfermera que acaba de llegar a la gran ciudad desde el viejo Sur y que debe atender al mal educado medico durante una crisis. Poco a poco, Lucy se hará indispensable para el drogadicto, en el quirófano, en la cama,  y como recaudadora de drogas cuando la Guerra del ’98 acabe con el suplemento de cocaína y opio del Oriente.



Hasta Cornelia guarda secretos bajo sus corses, el de tela y varillas,  y el mental que la agobia con dudas sobre porque su padre confía más que en ella que en su hermano. Son los secretos los que crean una atmosfera opresiva y oscura de lo que debería ser un espacio de luz y progreso. 



Tras una exitosísima carrera en el cine (Erin Brockovich, Traffic y las saga de los Ocean’s Eleven ) y de convertir a su actor fetiche George Clooney en ganador dos veces del Oscar, Steven Soderbergh decidió meter mano en la televisión. The Knick es un retrato de una Nueva York que se aleja de la glamorosa imagen de la Gilded Age que nos dan las novelas de Edith Wharton y la serie de Lord Julian Fellowes.

Este retrato naturalista de la Gran Manzana nos muestra el contraste entre gente adinerada y poderosa como los Robertson y la pobreza de los pacientes del hospital. Se trata de una sociedad asfixiada por la miseria, el racismo, la criminalidad, los inmigrantes, las ratas. ¿Hablamos del 1900 o del 2023?

Jack Amiel y Michael Begler que nos regalaran la excelente primera temporada de Perry Mason, han sabido crear un relato naturalista y hasta cierto punto sórdido sin llegar al tremendismo de The Alienist que después de todo trataba de los crímenes de depredadores sexuales.



The Knick que recibió un Emmy y varios premios Satélite,  aparte de varias nominaciones a otros galardones, nos recuerda la excelente serie inglesa Casualty 1900 y representa como dice mi título el lado más oscuro de La Edad Dorada. Puede verse en HBO/Max. 

Contenido Violento y Gory: Cada operación es para cerrar los ojos o vomitar. Casi tanto como las heridas o los métodos de los hampones para cobrar.  La peor escena para mi es cuando un cobrador le arranca una muela a Barrow diciendo que la guarda como “colateral “hasta que le pague su deuda.

Contenido Sexual y Desnudos:  Muchos cadáveres desnudos y azulencos, nada muy sexy. En el tercer episodio vemos un topless de una prostituta y más adelante un desnudo total de Rylance. Varias situaciones sexuales, pero ninguna de al gusto o muy gráfica.

Factor Feminista: Las mujeres de la obra están divididas entre víctimas y las que intentan salir de la esfera patriarcal. Al comienzo creí a Thackeray un misógino, pero pronto su delicadeza al tratar a Abby, su gentileza con la pequeña Cora,  y el respeto a regañadientes que les da a Peggy y a Cornelia,  me hizo ver mi error. Vemos a las mujeres ser víctimas de sus esposos que les contagian enfermedades silenciosas como la sífilis que destruye el rostro de Abby,  o de sistemas psiquiátricos que también las destruyen en vez de curarlas como ocurre con la esposa de Everett. Incluso vemos que la Hermana Harriet,  con sus abortos clandestinos,  y Cornelia,  que supuestamente representa el poder patriarcal de su padre,  caen presas de las trampas de su sexo y del juicio de hombres que quieren someterlas.



Factor Diversidad: Creo que de todos los drama de época estadounidenses de este siglo, The Knick se lleva el premio del más diverso. No solo tenemos un retrato del racismo que debe enfrentar un profesional afroamericano a principios del siglo XX. El libreto además sabe alejar a Edwards de esquema de víctima y crear un personaje de carne y hueso capaz de escribir artículos en francés para publicaciones médicas, serle infiel a su esposa negra con una mujer blanca;  y de defenderse con sus puños cuando la oratoria no es suficiente.

En el dispensario para gente de color que Edwards instala en el sótano del Knick vemos pasar a varios ejemplos de la clase humilde afro-neoyorquina, incluso a un cubano. Vemos como Edwards entrena un par de lavanderas negras y las convierte en enfermeras de cirugía,  y vemos como el talento de un hombre trasciende su color y consigue el respeto y protección de un Robber Baron como el Capitán Robertson.

El segundo grupo étnico más representado es el irlandés. Como nos han mostrado The Alienist y Warrior, en la USA del siglo XX y comienzos del XX,  los irlandeses servían solo para dos profesiones:  maleantes y policías. Aquí tenemos gánsteres irlandeses, pero dos personajes superan estereotipos: la monja Harriet y Tom Cleary que, aunque dado a ganarse unas monedas de mala manera es buen ejemplo de las pocas oportunidades que tuvo su gente.



Aparte de los Hijos de Erin, tenemos también judíos. Los vemos de pacientes del Knick y como Bertie (Michael Angarano)  le cuenta a su padre,  el idioma que ahora deben aprender los médicos es el yiddish. En la primera temporada tuvimos apariciones esporádicas del Dr. Levi Zinberg,  cirujano del Hospital Mount Sinaí,  uno de los hospitales más antiguos de USA. Mount Sinaí fue fundado en 1852 por un judío ortodoxo llamado Sampson Simpson,  como un espacio donde se podía atender pacientes de origen hebreo que eran rechazados por hospitales “para blancos”.

Zinberg se convierte en enemigo del cada vez mas paranoico Thackeray que lo ve como su rival. El médico judío atrae a Bertie Chittering a Mount Sinai, donde el joven interno no solo encuentra otra manera de ejercer la medicina, también consigue novia judía ante el asombro de su familia.

El Lejano Oriente está representado por pacientes del fumadero de opio de Ping Wu, al que Thackeray es asiduo y las prostitutas de las cuales es cliente. Aparte, la clientela del Knick incluye italianos, y eslavos de diversos puntos de la Europa Oriental.

 

 

jueves, 2 de abril de 2020

Elite 3: El Empoderamiento de la Femme Fatale Adolescente.



En días de pandemia, cuando oímos o leemos de la irresponsabilidad de los jóvenes que se creen inmunes al virus, ver “Elite” te ofrece una nueva perspectiva. La serie deja de ser una parodia de “Gossip Girl” y pasa a ser una visiónni tan exagerada de la egolatría e irresponsabilidad de lo que llaman generación Z. Y entre medio también encontramos una rancia alerta sobre el poder de las mujeres que en la serie están representadas por un puñado de femmes fatales adolescentes que destruyen a todo hombre que se cruza en su camino.

Dicen que, en la Cuarta Temporada, ya no estarán los mismos alumnos. Una suerte, porque a todos yo los mandaba al psiquiátrico. La Tercera Temporada de “Elite” terminó como abrió, con un asesinato no esclarecido y con una sensación de que, bajo todo su modernismo y clamores de tolerancia, la serie traía un aviso en contra de las mujeres, el viejo temor de que están ahí para peligro de los hombres de todas las edades. Es que, con la excepción de Rebe, lo que las chicas han hecho desde el primer día de clase es provocar la desolación entre el alumnado masculino.

La Tercera Temporada sirvió para evidenciar la superfluidad de la Segunda. Al final estábamos como en el primer capítulo, con un homicidio sin resolver, con romances que no iban a ningún lado, hasta con un enfermo grave. Si Marina era HIV positivo, ahora tuvimos a Ander batallando la leucemia con su madre y Omar (hasta Rebe) apoyándolo.

La Robot de Metropolis
Francamente, el amor de Ander y Omar fue el único de valor en esta historia donde el romance heterosexual solo traía desgracia con todas esas mini femme fatales que circulaban por la historia. Marina, tan llorada por todos, era un monstruito que de milagro no contagiaba con su HIV, pero que emponzoñaba con su mala conducta. Si hasta el maestro fue despedido por la delación de Marina (amprada por Nadia que pronto aprendió todas las triquiñuelas de Las Encinas).

Por culpa de Marina, Nano fue a la cárcel y tuvo que huir hasta África; por ella se enfrentaron hermanos y padres, y hasta esta temporada tuvimos un Guzmán descontrolado torturando a Polo. Y todo ante el video donde Marina bailaba incitando a la demencia como la robot de “Metrópolis”.



La única chica buena de este cuento era la Rebe, la hija de la vendedora de drogas. La vimos preocupada de conseguirle casa a Valerio, de acompañar a Ander al médico y hasta de seguir velando por su gran amor Samuel que terminó traicionándola de la manera más vil.


Nota: De aquí en adelante hay spoilers sobre los capítulos finales  
Al final, aparte de Rebe, los únicos que me importaban fueron los que peor acabaron: Polo y Cayetana. Me pareció estúpido que Cayetana renunciara a la ayuda de las madres de Polo y se fuera a fregar pisos. ¿Qué tipo de mensaje clasista es ese?  Cayetana era listísima y tenía un gran sentido de la moda, podría haber sido una buena diseñadora. ¿Por qué se la castigó? ¿Por amar a Polo? ¿Por fingir ser niña bien?

Yo esperé mucho de la “caída” de Lucrecia. Esperé que siendo una pobre imitación de Blair Waldorf supiese levantarse sola, que (como la heroína de “Gossip Girl”) usase su intelecto y contactos para demostrar sus méritos. Pero no, comenzó inmediatamente a extorsionar a Nadia, perdió la cabeza y acabó matando al único que quería ayudarla. Polo y Cayetana pagaron por mentir, pero todos sus compañeros entraron en un pacto de orates para encubrir a la asesina. ¿No es eso mentir? ¿O acaso todos odiaban al pobre Polito? Creo que eso ultimo puede no ser chiste.

Si a alguien hicieron sufrir en la serie fue a Polo y siempre quedó la impresión de que era un personaje despreciado por los guionistas. ¿Por débil quizás? “Elite” es un homenaje a la selección darwiniana, donde los más fuertes oprimen, superan y hasta destruyen a los que no son como ellos. ¿Pero en qué era débil Polo?

El Peligro de las Madres Lesbianas
Es obvio para quien haya visto las temporadas pasadas, que “Elite” es una bandera de tolerancia en lo que respecta a la homosexualidad. Todos en la serie abrazan encantados la noticia de que Ander y Omar son gays y pareja. Todos menos el padre de Omar que es un representante del machismo musulmán. Pero.. ojo…la serie celebra a los gays no a otras diversidades sexuales y el mayor ejemplo son las madres de Polo.

Pensemos un poco en como es este pobre asesino accidental. Acarrea problemas de salud desde la infancia: ataques de asma que se intensifican cuando se pone nervioso (lo que ocurre a menudo); angustias constantes; y más encima un dejo de tartamudez que aflora solo para abochornarlo. “con lo que gastaron tus madres en terapia de lenguaje” le endilga el suegro en un momento en que a Polo se le traba la lengua.

Es cierto, las madres de Polo le han dado todo. Es obvio que lo quieren, pero han fallado. Cabe especular que todo se debe a que Polo no es hijo de una pareja “normal”. Eso se lo canta Carla en la Primera Temporada: “nosotros no somos normales. Mírate, hijo de madres lesbianas”. Y con eso le dan su bofetada al colectivo LGTB que ni se entera.

Aún más, cuando esta última temporada sabemos más de estas madres lésbicas, notamos estereotipos negativos. Begoña es la que lleva la voz cantante en la familia; la que lo decide todo, hasta la ropa que viste el hijo; la que pisa fuerte, la butch. En cambio, su pareja es la llorona, la sensible, la tímida fem que ni nombre tiene. Oigan, que flaco favor les han hecho a las mujeres gays.

No se sabe si Polo es hijo biológico de alguna de sus madres o adoptado, pero lo cierto es que no se siente ni mimado ni privilegiado. Mas bien no les tiene confianza. Debido a sus madres, Polo está condicionado para temer, depender y estar sometido a las mujeres. Incluso su bisexualidad parece nacer del miedo que le tiene a las hembras en su vida.

Es triste porque sus madres lo aman, pero vemos la disfuncionalidad en el episodio 3 cuando obligan a Polo a volver a Las Encinas, a pesar del bullying mediático al que lo someten Guzmán y Samuel. Ellas creen que con el poder que les da patrocinar una beca ya lo han arreglado todo. “¡Se fuerte!” le exige Begoña “¡Se un hombre!”. Ejem, es un poco absurdo que una pareja de mujeres gay esgrima tal machismo. Pero queda claro,. Polo es débil, Polo no es un hombre de verdad, Polo avergüenza a sus madres lesbianas que pueden ser tan castrantes como cualquier femme fatale de un film noir.

Por supuesto ambas cambian de idea cuando se enteran de que su retoño intentó suicidarse. Ahí lloran, piden perdón y ofrecen sacarlo de Las Encinas y enviarlo al extranjero. Pero no cuentan con la astucia de la pequeña Cayetana que arruina esa oportunidad para no separarse de Polo. Cayetana, desde que está en Las Encinas, que ha estado tomando lecciones para ser una mujer fatal, otra más en la lista de las asesinas de Polo.

Las Asesinas de Polo
La primera es la diosa de hielo, La Marquesa Carla. Polo y Carla tienen una relación que data de la niñez, pero que se ha convertido en una constante exploración sexual que ni les satisface. Finalmente, Carla acepta un trio con el marginal Cristian. De ahí Polo tiene sexo con Cristian a solas lo que Carla considera una traición por lo que (a ver si entienden la lógica de estos críos que solo viven para follar) “La marquesa” se va a la cama con Cristian.

Polo desesperado siente que la ha perdido y entonces entra Marina que no se puede quedar quieta y necesita destruirlo todo. Finge necesitar de una amiga y se acerca a Carla. La Marquesa, que en el fondo es sensible, se apiada de la pobre enfermita. Marina aprovecha para arreglarlo todo para que su amante, el delincuente Nano, se robe la colección de relojes del padre de Carla. Resulta que uno de esos relojes oculta un importante microfilm.

El pobre Polo ve la oportunidad de recobrar a su marquesa y acorrala a Marina en la piscina exigiendo/suplicándole que devuelva el reloj. Marina responde humillándolo y ofendiéndolo hasta el punto de que si Polo no le parte la cabeza con el trofeo que la chica ha ganado sin merecerlo, lo hubiese hecho yo.

Como saben la segunda temporada describe los esfuerzos conjuntos de Guzmán y de Samuel por llevar al asesino de Marina a la justicia. La salvación de Polo queda en manos de Cayetana que se ha enamorado del asesino agradecida por su ayuda económica y por no haberla despreciado al saberla hija de una trabajadora de la limpieza.

Pero en la Tercera Temporada, Cayetana se vuelve otra femme fatale, una araña que crea una red alrededor de Polo, le impide poner distancia entre su pasado y su futuro y hasta lo empuja a formar un trio con Valerio. Polo recuerda que con su trio anterior “no nos fue muy bien”.  Pero acepta porque sabe que a las mujeres hay que obedecerlas.

Poco a poco lo que es solo sexo se vuelve algo más. Hambriento de cariño, el joven asesino llega a sentir amor por sus” novios “y en el poliamor descubre una familia. ¿Cómo acaba todo? Polo descubre que Carla (a la que nunca dejó de amar) ha caído en la droga por culpa de Valerio.

No entraré en detalle, pero una cadena de malentendidos y situaciones rebuscadas acaba con Polo destruyendo el futuro de sus colegas. Es un accidente, pero de pronto Polo es odiado por todos cuando su único pecado ha sido intentar proteger a Carla y evitar que Valerio y Rebe siguieran con su negocio de venta de drogas en Las Encinas.

El cuento acaba con Polo intentando ayudar a Lu y esta, ofuscada por su mezquindad, lo mata. Era lo que faltaba.  Lu, la incestuosa, la chantajista, la master manipulator, ahora es asesina. Cómo me hubiera gustado verla entre rejas, pero no, el esprit de corps triunfa y la panda las Encinas, en onda Fuenteovejuna, deja sus huellas en el arma asesina (una botella de champaña) para que se sospeche de todos y no se sepa quien fue.

Increíble, pero todos odiaban a Polo por matar accidentalmente a Marina, y todos aplauden a Lu por matarlo a él. ¿Qué mentalidad es esa? Lu se marcha feliz y sin remordimientos a Columbia. No ha aprendido nada. No sé cómo la comparan con Blair Waldorf de “Gossip Girl”. Lu es una cínica, una hipócrita criminal, además es una ofrecida, no tiene solidaridad con nadie y se escuda tras máximas feministas.

¿Se acuerdan cuando Lucrecia andaba exigiéndole a Carla que “pusiera los ovarios en la mesa” cuando ella misma andaba de rogona con Guzmán? Predica, pero no practica y (como muchas) usa el feminismo de la manera más oportunista posible. Como cuando fue donde el maestro chantajeado y le dijo que no debía apoyar a Nadia que representaba un colectivo anti-mujer.

Pero la guinda del pastel fue esta temporada. Caída en desgracia, sin un euro, Lu se siente incapaz de no ser la reina del baile y se inventa un San Valentín donde las chicas vestirán esmoquin (para ella no explicar por qué no viene de estreno) y cada uno deberá traer su propio licor. ¿Su excusa? Se trata de una fiesta ‘feminista” donde los varones serán los objetos sexuales y las chicas adoptarán el rol masculino.

Latinos, Negros y Muslimes: Colectivos Insultados
Es triste que un personaje tan fantoche, tan mediocre, tan malintencionado sea latino. Si en “Las Chicas del Cable” ponen a los mexicanos (que tanto ayudaron a la Republica) como rateros que se roban obras de arte españolas, ahora en “Elite” nos muestran a una mexicana que abraza todos los estereotipos feos que se asocian a su nacionalidad y hacia las mujeres latinas; solapada, viviendo a costa de otros, traicionera, calentona, arribista, etc.. Con esta serie, Netflix le gana a American Dirt en lo de ningunear a las mexicanas.

¡Epa! Que Netflix es muy equitativo y si Lucrecia nos pone pésimo a las latinas, también hay un equivalente masculino (aunque creo que pertenece al sexto sexo, el no inventado todavía) su repelente hermanastro-amante Valerio que es … ¡chileno! (eso si con acento argentino). Valerio las tiene todas y si nos sorprende es emprendiendo nuevas empresas, cual más negativa, desde seducir a Polo y Cayetana hasta instalar un negocio de venta de extasis en Las Encinas.

Realmente yo no sé qué le ven los productores y muchos fans a este engendro. Mi momento favorito es cuando la madre de Rebecamuy en onda de Cougar Fatale lo humilla sexualmente. Sin embargo, a Valerio todo le va bien y acaba a cargo de las bodegas de los padres de Carla. Mas encima lo premian.

En esta serie los villanos pertenecen el mundo adulto: Azucena y su escuelita de delincuentes elite, la inepta policía y los padres que todo lo arreglan o con dinero o con violencia. El peor es, obviamente, el padre de Carla quien a punta de chantajes la maneja esta temporada como marioneta y casi la prostituye. Si no es por el ex gordo Yerai, y Polo que la salvó de ahogarse, Carla hubiese sucumbido a las drogas. Muy femme fatale, pero sin poder en una sociedad donde ha cometido el error de decir la verdad y enamorarse de un pobre.

Sin embargo, a mí me caen bien algunos padres. Me gusta que Azucena anime a Ander a contarle la verdad a Omar “porque esto tenemos que hacerlo en equipo”. Ya sé que todos odian al padre de Nadia. A mí me da lástima y me conmueve el amor que siente por su hija y como por ese amor tiene que pasar por encima de sus principios y de su fe. Me da pena que le mientan tanto, pero es que la verdad es un lujo que no se da en esta serie.

La mejor escena de Lucrecia se da al comienzo de la temporada cuando confiesa que Valerio no la violó, propiciando así que sus padres la deshereden y la desprecien. Lu pierde todo lo que vale para ella: dinero, posición, estatus y de paso, pierde a su familia. La verdad no la ha liberado y Valerio no se lo agradece, peor aún, él fue quien la delató originalmente.

La traición de Valerio no es la única en esta temporada. Cayetana traiciona a Polo, y Rebeca es traicionada por Samuel quien envía a su madre a la cárcel y deja a la chica en la calle. La peor traición, sin embargo, es la de Omar con Ander que además traiciona personajes y coherencia. Hablo del affaire con Malik que es inexcusable desde el comienzo.. Vamos, yo estoy llorando porque mi gran amor se va a morir y porque mi padre no lo acepta, y viene el novio de mi hermana y me planta un beso en el baño, ¡Yo le doy un mamporro!

Pero aquí no pasa eso. Estos dos se besan como si fueran hermanos siameses unidos por el hocico. Se entiende solo a la luz de una serie donde no hay lealtad ni entre novios, ni entre amigos, ni entre parientes. Es que “Elite” (y perdón por usar un adjetivo tan pasado de moda) es inmoral.

La excusa es que Ander anda tan mal que no puede follar. Y eso tiene a Omar loco. ¡Horror! Que cachetada en la cara a todos los leucémicos del mundo, gay y hetero, y a sus parejas que los apoyan y ayudan a pesar de la falta de vida sexual.  Es un punto de consenso en los fanáticos de la serie que Ander no debiese haber perdonado tan fácilmente a Omar. Hasta en Buzzfeed se quejaron.

¿Notaron una cosa? Malik y Omar son ambos musulmanes y ambos son adictos al sexo. Parece que no solo los latinos quedamos mal parados en este cuento. Mucha gente ha cuestionado la poca trascendencia del personaje de Malik. Yo diría que solo ha servido para mostrar que hay gente peor que el alumnado regular de Las Encinas. Es que Malik es el Rey de la Mentira.

Les miente a sus padres para darse la vida del oso, les miente a los padres de Nadia para poder estar cerca de la chica y le miente a Nadia, ilusionándola, cuando lo que quiere es que sus padres no sospechen que es homosexual. El modo en que se mete en la vida de Omar, lo separa de Ander y de su hermana, y más encima quiere dividir a la chica de sus padres soltándole un “Tus padres solo piensan en ellos”, lo acerca mucho a Marina. Es el personaje conflictivo y divisivo por excelencia.

Solo que ya que hablamos de grupos étnicos y colectivos…Esta temporada, “Elite” ha puesto mal a las lesbianas, a las feministas, a los latinos y … a los negros. Después de los latinos, los colectivos más ofendidos son el musulmán y ..el de color.

Para demostrar lo abiertos que son a la diversidad han traído dos personajes de piel oscura. El primero es Malik, el millonario de Senegal, que usa gente y dinero para llevar una doble vida. El otro es el patético Yeray que ni sabemos de dónde viene, pero por el acento parece latino. No veo la necesidad de hacerlo negro ya bastante era contarnos que su vida estuvo marcada por el sobrepeso y por el bullying al que lo sometían sus compañeros obsesionados por la belleza física.

En una ocasión, Carla lo defendió y desde entonces él la ama y por ella baja de peso, por ella inventa una app revolucionaria, por ella se hace millonario. Es casi una parodia del poder masculino creador que Camille Paglia describiera en su Sexual Personae. Solo que el joven millonario no huye de la mujer-caos (femme fatale, dominatrix) sino que busca controlarla, adquiriéndola, comprando su amor con regalos ostentosos (¿un cepillo de dientes de oro? ¡Por favorrrr!) y finalmente convirtiéndose en cómplice del padre de Carla.

Lo más negativo de este personaje es su capacidad para autoengañarse. Nunca se detiene a pensar en Carla como ser humano, como alguien que públicamente ha sido destrozada, humillada y convertida en una paria. Él sabe que ella se le acerca porque el negocio familiar se va a pique, pero se pasa un rollo que ella puede llegar a amarlo. Solo drogada, Carla se atreve a contarle que debe meterse "eme" para tener sexo con él.

Por suerte, y luego que Carla le demuestra que su cacareado amor es solo la necesidad de tener una mujer trofeo, Yeray recapacita. Al final salva las bodegas de los Marqueses, pero pone a Carla cargo del negocio. La chica deja todo en manos de Valerio. No sé si porque quiere hundir su negocio, si porque realmente cree que él en su venta de drogas ya ha demostrado su mérito empresarial, o simplemente porque no le da la gana trabajar.

La Insoportable Pereza de ser Elite
Esto me lleva a un último comentario. Desde recién nacida que he pertenecido a un estatus calificable como clase media acomodada, por lo tanto, he tenido bastantes privilegios. Mi secundaria la hice en dos instituciones neoyorquinas, los primeros dos años en un colegio elite y luego en una escuela religiosa privada. A lo que voy. Malena la privilegiada, comenzó su vida laboral en su segundo semestre de secundaria.

Yo trabajé en ambas escuelas, yo gané un sueldo (pequeño) pero a la par de mis estudios, primero haciendo labores de oficia para los psicólogos/consejeros de la escuela, luego en las bibliotecas de ambos colegios. Mi madre me lo puso muy claro cuando a mis quince años me encontró robándole cigarrillos. Me dijo “no voy a mantener tus vicios. O te buscas un empleo o dejas de fumar”.  Y, por una vez tengo que agradecerle. Al rato de estar trabajando, dejé de gastar mi sueldo en tabaco y lo gasté en libros. Para una chica tímida como yo, el trabajar me permitía interactuar con adultos y jóvenes a los que usualmente no tendría manera de acercarme o dejar que se me acercasen.

Mi caso no era único, aun en la UNIS había chicos que trabajaban como mensajeros (si de grandes y elegantes empresas) o chicas que trabajaban en boutiques. En la escuela judía donde había muchos alumnos refugiados o de clase media baja, los trabajos no eran tan elitistas. En mi clase había un chico que trabajaba en un aserradero y otro que era ayudante de mecánico, y chicas que eran baby sitters, o cajeras o trabajaban ayudando a sus padres en sus negocios como lo hacía Nadia en “Elite”.

No sé cómo será ahora, pero en los 70 no existían las mesadas ni los domingos. Si un adolescente quería tener dinero propio, trabajaba. Ahora las series de adolescentes parecen decir que los ricos viven a costa de los padre, incluso durante sus años de universidad. Yo recuerdo que cuando sus hijos eran pequeños, Ivana Trump hacia declaraciones que en vez de darles mesada les “pagaba” por cortar el pasto y hacer otras cosas útiles alrededor de la casa. Los Obama dijeron que no necesitaban de tantos sirvientes en la Casa Blanca porque sus hijas aseaban sus propios cuartos y animaron a las niñas a buscar empleos antes de terminar sus estudios.

Por eso me sorprendió “Gossip Girl” ya que los únicos que trabajaron ahí fueron los “pobres”, y no para mantenerse, aunque Dan Humphrey, para juntar de dinero para la universidad, se metió a banquetero lo que provocó una embarazosa situación en el Seder del padrastro de Blair. En cambio, Jenny incurrió en la ira de su padre cuando, a los quince años, entró de interna en el atelier de Eleanor Waldorf. El caso más interesante fue el de Vanessa quien a los 17 años era totalmente independiente, gracias a su trabajo en una cafetería y, como estudiaba en casa, no tenía grandes gastos.

Pero en “Elite”ni los pobres trabajan. En la Primera Temporada, Samuel era camarero, camello en la Segunda ¿y en la Tercera…? ¿O me van a decir que vivía de la renta que pagaba Valerio? Nadia se quejaba que por atender el almacén de sus padres no podía estudiar. En cambio, si podía hacerla Cayetana que andaba lavando ropa interior de ricachonas, fregando vidrios y todavía tenía tiempo para hacerse modelitos que parecían de estreno. Por eso me gustaba Cayetana.

En resumen, no sé cómo hay fans que admiran y quieren a los alumnos de las Encinas. A mí me parecen una pandilla de parásitos, imbéciles y delincuentes. El año me pasado me insistían en que son inverosímiles, que ni en escuelas elite españolas hay chicos así. Pero hoy cuando vemos jóvenes de todo el mundo actuar de manera tan irresponsable creyéndose inmunes a la pandemia, que celebran fiestas del coronavirus en Alemania, orgias en Barcelona, descienden como plagas de langostas sobre las playas de Miami para celebrar su spring break, o huyen a refugiarse en las Hamptons y no precisamente a escribir El Decamerón, me surgen dudas.

La excelente descripción que Inés Bellina hace de “Elite” para The AV Club solo se sostiene si como ella dice se utiliza una suspensión de la realidad, pero en este momento histórico en que vivimos es aplicable tanto a jóvenes ricos como pobres. Hay detalles que saltan de la pantalla a la vida real. Detalles que pueden vincularse a los mayores de 30 (y menores de 50) sobre todo los privilegiados, pero que suelen ser más comunes en los jóvenes: la falta de introspección, de motivación, la sorprendente ternura que esboza Rebe y que es desconocida por sus compañeros.

Héctor Alabadí y Alejandro Rodera han dicho de Élite” en FormulaTV. ”los culpables somos nosotros por verla”. Pero por una vez creo que debemos verla, aunque sea para ver si algo del nihilismo hedonista de los protagonistas está presente en hijos, nietos, etc.. O para los que no los tenemos, que nos entre un pavor al pensar que estos serán quienes se hagan cargo de nuestras vidas y gobiernos en un par de décadas.

Afortunadamente, no todos los jóvenes caen en estos parámetros tan alarmantes, pero cabe preguntarse si series como “Elite” no son culpables de promoverlos con su glorificación al vendedor de drogas y del drogadicto, con esa fomentación de desconfianza de los jóvenes hacia la autoridad y el mundo adulto, y con esa irresponsabilidad arrogante de creer que el mundo está para servirlos.