Desde que comencé
a seguir el period drama alemán (2018) he conocido a varias actrices jóvenes,
algunas muy talentosas, pero a las que les basta un mal rol para destruir su
aura histriónica. Solo una ha ido evolucionando hasta ser un agasajo actoral
cada vez que aparece en miniseries. Me refiero a Elisa Schlott.
Liv Lisa Fries:
Lo que Pudo Ser
Hasta hace poco,
mi actriz germana favorita había sido Liv Lisa Fries que se ha hecho de un
nombre en los dramas de época de su país, principalmente en la exitosa Babylon
Berlin. Liv Lisa también ha aparecido en filmes como el noir austriaco Hinterland,
donde da vida a una forense en la Viena de entreguerras. A pesar de ser policía
, es un personaje muy poco parecido a la detective Flapper Charlotte Ritter.
Liv Lisa en Hinterland
También participó
junto a Jannis Niewohner, en una
adaptación del clásico de Hermann Hesse Las Confesiones de Felix Krull y
en el desastroso Múnich de Netflix. Recientemente la vi junto a Sir Anthony
Hopkins y Matthew Goode en La última sesión de Freud donde da vida a Anna,
la hija del famoso psiquiatra, y es lo único bueno de un filme ininteligible.
Mi admiración por
Fries retornó al verla en el rol de la resistente y escritora checa Milena
Jesenska en la miniserie Kafka. Como uno de los grandes amores del
cuentista, Fries nos ofrece un tour de force, aunque solo aparece en dos
episodios, tiempo suficiente para explicar su relación con Kafka.
Como demostración
de su amistad con los dramas de época, al menos los que cubren la primera mitad
del siglo XX, Liv Lisa también ha estrenado en los cines De Hilde, con amor.
en donde encarna a la heroína de la resistencia anti hitleriana, Hilde Coppi. Sin embargo, siento que Liv Lisa
ya pertenece al pasado. Según IMDB el único proyecto futuro es la quinta
temporada de Babylon Berlin que se sabe será la final. ¿Será este
también el final de una carrera que pudo ser gloriosa?
Actrices Destruidas
por el Cross Over:
Leonie Benesch
La primera
temporada de Babylon Berlin puso en contacto al público angloparlante
con Leonie Benesch. Conocida mundialmente por su trabajo en El Lazo Blanco,
Leonie ya había recibido un galardón como la actriz más prometedora de Alemania.
Su rol de la desdichada madre soltera, mendiga y luego criada-asesina, Greta Orveck en BB, le ameritó un premio como Mejor Actriz Secundaria
del Año.
Benesch siguió
impresionándome como Hildegarde , la oficinista que rescata del comunismo a
Jannis Niewohner en El Desertor. Y se hizo conocida a los televidentes del mundo
en su breve rol de La Princesa Cecilia de Hesse, hermana del Duque de Edimburgo,
en The Crown.
Leonie en El desertor
Leonie en The Crown
El talento de Leonie
Benesch la llevó a ser contratada por productoras inglesas. Su papel de la
secretaria que chantaje a Dominic Cooper para poder huir de la Alemania del
Este fue lo único bueno de la funesta SpyCity. Sin embargo, el golpe
bajo a mi admiración lo consiguió Leonie Benesch como la odiosa Abigail Fix, la
periodista feminista de la última versión de La Vuelta al Mundo en 80 Días.
Un personaje insoportable que Julio Verne jamás hubiese imaginado. Aunque
Leonie ha vuelto a ser galardonada en el cine por su rol en El Salon de
Clases, mi consejo es que se quede en Alemania y no haga más series de época.
Alicia von Rittberg
Mi segundo
encuentro con las series de época germanas fue —siempre en Netflix—con Charité. Aunque como todo lo bueno de Netflix ha sido
desterrado, este drama médico-histórico puede verse en Estados Unidos en PBS Amazon
y en América Latina por Europa Europa.
En su primera
temporada, situada a fines del Siglo XIX, Charité tuvo a Alicia von Rittberg
como su encantadora protagonista. En 1889, la adolescente Ida, para pagar su operación del apéndice, debe convertirse en enfermera del más antiguo
y más celebre hospital de Alemania. Por
esa actuación, la Condesa von Rittberg recibió un Bambi (el equivalente al Emmy
en Alemania) como Mejor Actriz.
Aunque Alicia ya había
estado incursionando en el cine angloparlante en pequeños roles, su gran
oportunidad de entrar en la televisión internacional fue en la producción de Lionsgate,
Becoming Elizabeth. Lamentablemente, la serie fue su canto
del cine.Se la canceló a fines de la
primera temporada.
La culpa no la
tuvo Alicia. Su interpretación de Isabel Tudor en su adolescencia fue muy
convincente. El problema es que en esta incursión al universo Tudormaníaco, la serie
de Starz se enfocó en el abuso sexual cometido por el Almirante Seymour contra
su hijastra. Para colmo, el guion a ratos quería vendernos una historia de amor
en la que Seymour e Isabel eran víctimas de intrigas políticas. El confundido
televidente prefería apagar el televisor.
Emilia Schule
Volviendo a Charité,
hubo otra actuación femenina que me encantó. Fue ahí que conocí a Emilia Schule
cuya cara de muñeca la hacía perfecta para el rol de Hedwig, la actriz
adolescente que enloqueció al médico alemán más celebre de su época, Robert
Koch.
Mi ingreso a PBS
Amazon en el 2021 me permitió acceder a maravillosas series europeas de época,
una de ellas es Ku’Damm (en inglés Berlin Dance School) donde la actriz
de origen ruso interpreta a Eva, la más ambiciosa de las Hermanas Schollack.
Como hermana del medio, se esperaría que la vida de Eva, durante las tres temporadas
de la serie girase en torno a sus hermanas, pero entre 1956 y1963 hemos visto a
la enfermerita ser amante de un futbolista comunista y casado con una de las
pacientes de ella. La hemos visto casarse con su jefe, el manipulador psiquiatra Fassbender, abandonarlo,
dedicarse a la prostitución, chantajear
al marido para que costee su galería de arte y acabar tras las rejas al
convertirse en auto viuda.
En medio de las
temporadas de Ku’Damm, Emilia estuvo en el filme multiestelar , basado
en la novela de Hermann Hesse, Narciso y Golmundo. En este relato homoerótico
y cargado de tonos edípicos, Emilia fue Lydia, la hija de un conde que recibe
en su castillo a Golmundo (Jannis Niewohner) cuando este abandona el monasterio
donde está haciendo un noviciado. Golmundo busca internarse en un mundo donde conocerá bien los
pecados de la carne, iniciándose con la
susodicha. Esto dio pie para que la prensa ligara sentimentalmente a Jannis y a
Schule.
El currículo de
Emilia Schule fue suficiente para interesar al mundo anglo parante .
Lamentablemente ocurrió como con Alicia von Rittberg. Se partió de la base que por
ser extranjera podía interpretar a una reina de antaño. La BBC y el canal francés
+ (responsable por Versalles) contrataron a Emilia para dar vida a María
Antonieta.
El problema es
que la producción era mediocre en términos visuales y de contenido. El guion se
cifró en los esfuerzos antimonárquicos de la televisión woke aunados a intentos
de sexualizar a una reina que no tenía (al menos entonces) mucho interés en el
amor físico. El resultado fue que Emilia acabó como una tarada que ni sabía lo
que era la menstruación y que dejaba que la utilizasen sus enemigos. El que le
vayan a hacer una segunda temporada a semejante basura me quitó todo respeto
por Emilia Schule.
Elisa Schlott,
La Mas Prometedora
Sé que hago mucha
propaganda a las series de época germanas, eso no significa que sean todas buenas o que
me gusten por igual. Con algunas me he llevado tremenda desilusión como conUnsere Wundebaren Jahre que se puede traducir como Nuestros Años
Milagrosos. Basada en la insípida novela de Peter Prange, la historia de
tres hermanas de la posguerra la hace parecida a Ku’Damm solo que la
acción tiene lugar antes (1947-1952) y no en Berlín, sino en un pueblo cerca de
Frankfurt.
El parecido acaba
ahí.Esta serie carece del vibrante
dinamismo de Ku’Damm, sus personajes son poco atractivos, algunos francamente
desagradables. Pueden leer mis impresiones en mi reseña, pero reitero el
personaje más antipático es el más cercano a ser el protagónico; Ulla, la menor
de las Hermanas Wolff. Rebelde e indecisa a la vez, Ulla acaba haciéndole daño
a todos los que la aman. Culpé a Elisa Schlott de hacer más antipático el personaje,
pero creo que fui injusta.
Aun así, sentía
poca predilección por la actriz y me molestó mucho saber que se integraba a la
Tercera Temporada de Das Boot. A pesar de las dificultades que yo y el público
estadounidense hemos tenido para poder seguirla, dos temporadas de esta fantástica
serie alemana la habían convertido en mi favorita.
Mi personaje
predilecto era el Oberleutnant Robert Ehremberg (Franz Dinda) ,
ingeniero constructor de submarinos que, debido a la horrible muerte de su
familia en un bombardeo de Kiel, vivía traumatizado intentando dominar su
alcoholismo. Esto lo llevaba a maniobras desperadas desde amotinarse contra un
capitán de submarino hasta asesinar a otro.
Solo su pericia
en la construcción de submarinos evitaba que Ehremberg acabase en un paredón,
pero destino peor me parecía ponerle a La Schlott de interés romántico. Sin embargo,
Greta Nussmeier cambio mi perspectiva del rango actoral de Elisa. Con un marido
gravemente herido en el Frente Oriental, Frau Nussmeier está sacando adelante sola
a su hija y a la óptica que le legó su padre. Un encuentro con Ehremberg despierta
en ambos el deseo de volver a amar y vivir. Solo que olvidan en qué país han
decidido renacer como pareja.
Las leyes del Tercer
Reich condenan a Nussmeier a la eutanasia. Para salvar al padre de su hija, Greta
debe comprometerse a rehabilitarlo. Eso conlleva el seguir casada y acabar con
su romance, lo que empuja a Ehremberg de regreso a la botella. Yo esperaba que,
en la Cuarta Temporada, encontrasen una solución a ese dilema, pero como optaron
por acabar la serie con un listado de cadáveres, no dejaron espacio para
romance.
{NOTA: He tratado
de encontrar videos de cada actriz para que las vean actuar. No he podido
encontrar nada de Elisa, solo estede Das
Boot, aunque está doblado al ruso con subtítulos en inglés pueden ver su
lenguaje corporal y sus expresiones faciales}
Me enojó saber
que Elisa Schlott no estaba disponible para ese final de serie puesto que había
caído en las garras de Netflix y ni siquiera para un protagónico. Los
subscriptores de esa plataforma la conocieron por esa bazofia llamadaLa Emperatriz, otro añadido a la destrucción del Mito
Sisi.
En el cuento de brujas
de Isabel de Baviera siempre he sentido lástima por su hermana Helena, la
candidata despreciada. Pues aquí apareció Elisa Schlott interpretándola y
creando un personaje más simpático y humano (a pesar de su anacrónico corte de
cabello) que el de Sisi que quedó en manos de Devrim Lignau.
Una lástima que fuera
esta serie mediocre la que la haya hecho conocida. Es una suerte para los
habitantes de USA, que PBS Amazon/Walter
Presents ahora les ofrezca el protagónico que realmente hizo a Elisa celebre en
su país. En Saludos desde America (Ein Hauch von Amerika)tenemos
una temática parecida a Nuestros Años Maravillosos ya que tiene lugar a inicios
de los 50, en un pueblecito, esta vez en
Baviera.
La diferencia es
que en vez de mostrar como una familia lidia con su pasado nazi y como se
reinventa en un mundo moderno, en Saludos… el tema es la mala influencia
que tienen los ocupantes estadounidenses sobre su enemigo de ayer,
especialmente sobre las jovencitas. Como dice el párroco (más nazi que Hitler)
los americanos “no son buenos cristianos”.
Elisa es Marie, una
joven campesina que comete el error de enamorarse de un soldado negro y ve como
todo el mundo les vuelve la espalda con la excepción del tabernero judío y una
gringa comunista. Vemos como bajo la influencia de esta última, Marie mejora su
inglés, aprende a amar a Jack London y a admirar la pintura de Franz Mark, pero
también a apreciar la libertad y a despreciar el racimo y discriminación. En suma, y lo que me gusta de los personajes de Elisa Schlott,
Marie es una heroína inteligente y lo demostrará cuando su mejor amiga acuse a
su amantede violación.
Saludos, aunada a Nuestros Años… y a Das
Boot, confirmó la imagen de Elisa como un símbolo de la mujer alemana
durante y después del Tercer Reich. Un poco como lo había sido Hannah Schygulla
a fines del Siglo XX, y Nina Hoss en la primera
década de este siglo.
Schlott ha
destacado más en el cine donde ha cosechado premios, aunque siempre en
escenarios contemporáneos. Una excepción fue la ya mencionada Narciso yGolmundo
donde interpretó a Julia, hermana de Emilia Schule y también seducida por el ex
monje interpretado por Jannis Niewohner.
En este momento,
Elisa está en Italia filmando bajo las órdenes de Silvio Soldini una adaptación
de La Catadora( At the Wolf’s Table en inglés) una novela de Rosella Postorino. Vuelve
Fraulein Schlott al siniestro mundo del Tercer Reich dando vida una joven que
es reclutada por la SS en 1943 para probar la comida y bebida de nada menos que
el Fuhrer. Aunque había oído hablar de la obsesión de Hitler con un posible
envenenamiento, no conocía esta
“profesión”. Espero podamos pronto ver a Elisa Schlott en este filme y otros
proyectos.
Conocen a estas
actrices? Tienen alguna favorita? Alguna que no he mencionado, pero qué merezca
estar al nivel de estrellas alemanas del pasado como Maria Schell, Hildegarde
Kneff o Romy Schneider.
Y estamos aquí en
el umbral de un nuevo año. El 2022 pasó con velocidad de liebre, a pesar de no
estar exento de malos momentos que a ratos lo hicieron pesado. En el universo
del period piece, hemos estado muy obsequiados con ofertas diversas,
pero el fin de año viene algo incierto. Sabemos que hay mucho drama de época ya
acabado, pero no sabemos cuándo,cómo ni
desde donde nos llegará a nosotros. Así que preparémonos a conjeturar.
No sé si será la
crisis económica, necesidad de crear expectativa o pura tacañería, pero los
servicios de streaming cada vez promueven menos sus programas. Se espera un mes
antes del debut (a veces semanas) para dar una fecha de estreno y algún que
otro teaser, que los tráiler oficiales salen apenas una quincena antes
que el producto que promueven
Debido a eso,
aunque conozcamos de la existencia de series ya terminadas y pulidas, solo
podemos especular cuando llegarán a nuestras pantallas. Esto es lo que sabemos
podría ser la primera cosecha del 2023
Netflix
Valhalla:La
segunda mejor serie de Netflix del 2022 ya tiene lista su segunda temporada. Se
la filmó simultáneamente con la primera y hasta tenemos un tráiler. Ahí vemos
que a Leif Ericsson se le pasó la locura que lo embargó al final del
capítulo-cierre de la temporada pasada. La fecha de regreso será el 12 de enero
del 2023 y viene cargada de sorpresas. Bradley Janes, el Rey Arturo de
Merlín será un vikingo más pagano que todos; iremos a Nóvgorod a conocer el Rus y al
celebre Príncipe Jaroslav,el Sabio.
Como bono a la diversidad tendremos astrónoma musulmana.
Les
Combattants/ Women at War: Netflix no escarmienta. Ha agarrado a las protagonistas de la abominable Bazar de la Caridad y ahora las ha encerrado en un pueblecito
a comienzos de la Gran Guerra. Audrey Fleurot (Un VIllage Française) es Marguerite, una cortesana cuyo hijo ha
partido al frente, Camille Paul es una
enfermera feminista y Julie Bona es la madre superiora de un convento
convertido en hospital a la que el estrés de estar cerca del frente le ha
despertado el espíritu rebelde. Para crear un cuadrilátero mitutero entra Caroline
De Witt, interpretada por la actriz judeo marroquí Sofia Eissadi, Madame de
Witt ha sido encargada por su esposo ( que ha partido a la guerra) de la fabrica familiar. O sea, tenemos un
cuarteto de mujeres empoderadas. Ayy que soy presa del vértigo! ¿Por qué, en
vez de huirle, planeo verla? Primero, porque soy eterna optimista. Segundo, porque hay una serie belga sobre mujeres en la
Guerra del Catorce , en Walter Presents, que hace rato quiero ver. A lo
mejor y las comparo. Les Combattants llega a Netflix el 19 de enero.
Lidia Poet: el 12 de febrero llega esta producción de
Netflix/ Italia sobre la primera mujer en obtener el título de abogado en la
península italiana. La omipresente Matilda D'Angelis (The Undoing, Leonardo) encarna a la abogado.
Babylon Berlin:La Cuarta Temporada ya está lista y vista por públicos en Alemania, el
Reino Unido y Australia. Solo falta que Netflix se pronuncie sobre cuando trae
la que,a juzgar por los clips que los
usuarios suben a YouTube a diario, será la mejor temporada de la serie. No vaya
a ser que en Netflix hagan como en Hulu que compraron los derechos de Da
Boot y nunca han pasado más que la primera temporada.
Como en Netflix
cometen tarugadas por minuto no me sorprendería, pero qué mala estrategia sería
esa. Este noir del Berlín al borde del nazismo tiene fans por millones en el
mundo angloparlante. Prueba es este excelente video de YT donde desmenuzan y
hacen conjeturas sobre cada escena de los tráileres.
La oferta
alemana.
Hablando de Das Boot y series alemanas, Bavaria Films ya cerró las
filmaciones de la cuarta temporada. Lo ha hecho en tiempo récord y son solo
seis episodios. Lo único que se sabe es que Hoffman vuelve a tomar el timón del
submarino y del rol protagónico. También que se espera que para fines de
invierno ya esté en Sky con subtítulos en inglés. Entretanto la temporada 3
llegó a España este invierno por AMC
Otra serie
alemana de época que ya ha tenido estreno en suelo ibero es Hotel Europa
(O La casa blanca junto al lago, su título en alemán) que puede verse en
la plataforma Filmin.La historia de
esta destacada hostería, que contó entre
sus huéspedes a Charlie Chaplin y Adolf Hitler, también goza ya de subtítulos en inglés,
puesto que se la puede encontrar en la plataforma australiana SBS. ¿Por qué
será que Sky Atlantic en el Reino Unido y SBS (y Stan) en Las Antípodas traen
primero las series continentales?No
puede ser que británicos y australianos tengan más predilección por los period
piece que nosotros en La America del Norte.
HBO
De todos los servicios de streaming, HBO ha sido
el que mejores sorpresas ha traído este 2022. Sabemos que para primavera o
verano tendremos las segundas partes deJulia y deTokyo Vice, pero aun en invierno ha habido promesa.
Después de dos años de espera, el 7 de marzo en la postrimería del invierno, nos llega la segunda temporada de la excelente
Perry Mason. También se habla de que a fines de invierno quizás
veamos el final del cuarteto de Elena Ferrante que agrupado bajo el título de My Brilliant Friendnos ha acompañado desde el; 2018.
PBS
El 8 de enero, la
PBS traerá a la Unión Americana la Tercera Temporada de las aventuras del
veterinario James Herriot. All Creatures Great and Small debutará en la
televisión estadounidense el domingo 8 de enero.
Desde su inició
en el primer año de pandemia el whodunnit victoriano Miss Scarlett and the
Duke ha tenido tres temporadas. La segunda recién llegó a costas americanas
este otoño pasado. La tercera debutará en PBS en el espacio Mystery el
domingo 8 también.
Y para coronar un
domingo de sorpresas, a las 10PM Eastern Time,PBS estrena la Tercera Temporada de Vienna Blood. Mientras Oskar surge en el mundo policial,Liebermann estrena apartamento de soltero,
pero sus mujeres lo han abandonado. Amelia ha regresado a Inglaterra y Clara,
tras romper un segundo compromiso, ha entrado al mundo del periodismo.
Primavera y
Después
Sabemos que la
PBS ha comprado la producción de Canal + Marie Antoinette que ya estrenó
en Francia en este otoño. El 29 de diciembre debutó en la BBC y se espera que
aparezca en las pantallas estadounidenses este marzo. Repito lo que he dicho en
otras entradas. No me apetece, Deborah Davis es una bestia y si se la ha
contratado es porque Canal + quiere repetir el éxito deVersalles que se cifró en mucho sexo y falsedades
historias.Davis es experta en ambas
cosas.
Unos días antes
del fin del invierno y los fans de Sanditon verán su última temporada. Sabremos entonces el
desenlace de las aventuras de Charlotte Haywood que de turista pasó a
institutriz y a quien dejamos comprometida con un granjero al cual no ama.
Y eso es lo que
tenemos para el resto del año. Aunque parezca increíble, si voy a renovar mi
suscripción con el despreciado Netflix no será debido a Valhalla 2 o a
la insufrible 1899. Mi interés en esa malhadada plataforma reside en sus
futuros programas turcos. ¿Quién lo diría?pero Netflix ya anunció que está trabajando varios proyectos en Turquía
que atraen mi atención.
Ya han anunciado
desde Estambul que se está filmando la Segunda Temporada de Midnight at the Pera Palace. No nos vamos a quedar con la curiosidad de no
saber qué pasó con Esra y sus viajes en el tiempo. La sorpresa ha sido que
también se está filmando una tercera parte de Club Estambul, algo totalmente inesperado, pero no por eso
menos deseado.
Se han anunciado
muchas series que vendrán de Turquía en este año que nos llega. Es que el
producto turco vende. Por eso hay una cosecha de telenovelas románticas y
series policiales que siempre tienen sus fans. Pero un proyecto de época ha
picado mi curiosidad. Se trata de una adaptación del Frankenstein de
Mary Shelley. Creature estará situada en la Constantinopla de comienzos
del Siglo XX, lo que ya la hace fascinante. Puede que todavía el producto turco
no me convenza, pero es innegable que sus elencos son bellísimos (los actores
de ambos sexos) y que les dan un toque glamoroso a sus producciones de época.
Tendremos que
esperar a la oferta tuca. ¿Entretanto cuál de estas series les apetece?
Desde la Primera Temporada de esta, mi serie alemana favorita, que noté que más que parecerse al filme de
Wolfgang Petersen tenía un aire entre Black Sails y Los Piratas del Caribe. Ahora, en la tercera entrega, se suceden los abordajes, vuelven a
abandonarse náufragos en balsas, hay tesoros que recobrar, y nos asombran con trucos que, como dice el Comandante
Swinburne, “son deshonrosos”. Sin
embargo, nunca habíamos visto un lazo tan fuerte entre oficiales y tripulación,
una camaradería que se logra a punta de sobrevivencia y que solo es comparable
a la de Band of Brothers.
Comienzo
agradeciendo a los innombrables que me permitieron saborear la mejor serie
alemana que he visto en mi vida. Das Boot supera a Babylon Berlin
cuya última temporada trajo ambigüedades confusas y personajes que se
traicionaban a sí mismos. En cambio , El Submarino (como se le conoce en
algunos países hispanoparlantes) mejora con cada añejada como un oporto de
calidad.
Dos Padres
Enlutados
Creo que fue en
la primera temporada que tuve una visualización futura. Robert Ehrenberg, el
traumatizado y cobarde ingeniero de máquinas, es puesto a cargo del submarino
que ayudó a construir. Esto ocurrirá efectivamente. En 1943, LI (jefe) como le llaman sus hombres se convierte
en KaLeu. Se lo merece porque en este cuento de piratas disfrazados de
marineros nazis, es el que tiene más alma de perro de mar, a lo Long John
Silver más que a Sir Francis Drake.
Antes de ver como
Ehrenberg ha evitado el paredón (castigo mínimo para un oficial que ha apoyado
dos motines, una deserción en masa, y
asesinado a su capitán), vamos a conocer a su contrincante, uno que como el
personaje de Franz Dinda ha experimentado el castigo de perder un hijo.
El primer episodio
inicia en alta mar. El comandante Swinburne (Ray Stevenson, que es como un calco de su Barbanegra de Black Sails) acaba de recibir un telegrama anunciando la muerte de su único hijo. Con el
papel estrujado en la mano ordena desde su navío un ataque a un U-Boat, luego
en un bote se dispone a abordar el submarino que se ha rendido. Vemos en la mar
marineros germanos suplicando se les rescate. Swinburne los escucha como Ulises
oía el canto de las sirenas.
Los que conocen
la historia del Laconia, recordarán que, tras el arriesgado, pero caballeroso salvamento por parte de un
U-Boat, se prohibió, tanto en la Kriegsmarine
como en las armadas Aliadas, el rescate
de tripulaciones de submarinos. Aun así, sabemos que la siguiente acción de Swinburne,
de matar a balazos a los oficiales
desarmados que se rinden en cubierta, es
un acto de venganza personal.
Por terrible que
nos parezca no debemos olvidar el pavoroso episodio, casi al final de la Primera Temporada de Das
Boot, en que la tripulación pirata
abordo un navío rumano . Bajo las órdenes del demente Wrangel, mataron a la tripulación, les robaron el
combustible y hundieron al barco con su cargo de esclavos judíos atrapados en
las entrañas.
Swinburne
desembarca en Liverpool y va en busca de la esposa a la que solo lo unen los
detalles del entierro de Daniel. Nadie nota que el Comandante está traumatizado
y al borde de la locura, puesto que lo echan a la mar sin reparo.
Nos vamos a
Alemania donde otro marino vuelve a poner pie en tierra. Ehrenberg ha regresado
a su natal Kiel donde nadie lo espera.Visita
lo que queda de su casa, un muro adornado con una cruz, único recordatorio de
la muerte de Frau Ehrenberg y su hijo. El ingeniero no intenta buscar
alojamiento, prefiriendo instalar su
hogar en un bote.
Curioso que un
hombre que no sabe nadar se sienta pez fuera del agua cuando lo sacan a tierra.
En el muelle entabla conversación con una nenita cuya madre está nadando. La
mujer sale del agua y se viste. No la vemos porque está lejos, pero debe ser
guapa puesto que el marino la observa con atención. Ehrenberg se despide de la
nena y vuelve a su caparazón marina.
Ehrenberg en
Sociedad
Próxima escena. Casa
de los Hoffman. Si, los parientes de Klaus. Conocemos a su hermana Hannie y al
esposo de esta. Volvemos a ver al legendario Comandante Hoffman ( Ernst
Stotzner, el General Seeger de Babylon Berlin) , muy mentado él, pero que solo habíamos visto
en los delirios de su hijo. Dado que todos creen a Klaus muerto en combate, el
pobre viejo está al borde de perder la razón y da muestras de senilidad. El
yerno está histérico. Esa noche dan una cena de gala y debe traer al padre de
su mujer, pero exige que no lo avergüence.
Otro invitado a
esta gala es Robert Ehrenberg. Es un poco chistoso verlo parado en el umbral
con el cabello engominado como si se lo hubiese lamido una vaca y esas barbas
de virutilla de fregar ollas en un espacio donde todos están rasurados (el actor ha dicho que le toma cuatro meses dejársela crecer) . Como
que titubea antes de entrar y nos damos cuenta de que nunca lo hemos visto en
sociedad. ¿Fue siempre así de huraño o es el luto el que lo volvió insociable?
La respuesta la
da un amigo del pasado que se ve feliz al verlo ( “al fin, una cara conocida”)
y lo escolta a la mesa. Se trata del
guapetón de Franz Hartwig ( que me entero no volverá en la segunda temporada de
Unsere Wunderbaren Jahre).Ehrenberg
no parece contento de verlo. Ignorando la hosquedad de “su amigo”, Rudy Vogt (así
se llama) comienza a informarlo de los últimos chismes.
El con cara de bebé
que está sentado al frente, es ahora capitán de su propio submarino, algo que
debía ser el destino de Ehrenberg, pero como no tiene parientes importantes en
el Partido… Ehrenberg siempre lacónico, no le dice que a él le vale ser
capitán. Rudy comienza a hablar de Wrangel de manera muy despectiva. Dice que
es una suerte que se haya muerto y ojalá haya sufrido mucho. Ehrenberg permanece
en silencio. Realmente debe estar muy molesto: no puede beber porque es
alcohólico, no puede comer porque metería la barba en la sopa, y la conversación no es amena.
Resulta que la
cena es para honrar a un almirante japones que está ahí muy tieso y no habla ni
jota de alemán. A su lado está Pierre Kiwitt . Ohhh me había olvidado, es “King
Kong” Schultz el marino estrella cuya tripulación violó y mató a la judía Natalie
en la Primera Temporada. En un intermedio, los germanos intentan congraciarse
con los tiesos invitados nipones, a pesar de que el viejo Capitán Hoffmann
interrumpe con sarcasmos muy atinados, pero poco recomendables.
El amigo chismoso
le susurra a Ehrenberg que Hoffmann no ha sido el mismo “desde que murió su hijo”.
Súbitamente Rudy recuerda que Robert también
navegó con Klaus Hoffmann. ”Tienes un don para perder capitanes” dice sin mala
intención. Ehrenberg está que vomita.
Nos enteramos de
que, si Ehrenberg sigue en la Kriegsmarine, es porque esta necesita personal.
Sobre todo, necesita de un buen ingeniero . Ahora está a cargo del diseño y
construcción de los submarinos y de las pruebas preliminares antes de enviarlos
al mar de batalla.
Descubrimos lo
buen profesional que es cuando se presenta un problema en el U-949, el flamante u-Boat que será el protagonista de
esta temporada. Falta un cristal del periscopio. Encargarlo tomará tiempo y
dilatará la puesta a proa del sumergible. Ehrenberg sonríe y les dice a los
oficiales que lo que se hace en esos casos es improvisar y no dejar que los
superiores se enteren.
Va la tienda de
un oculista que atendía los lentes de su difunto hijo. Recuerda que durante la Gran
Guerra el lentista hizo los cristales para periscopios de submarino. Lástima,
el señor ha muerto, pero su hija ha heredado el negocio y las habilidades. Ella
se encarga del lente.
Esperándola, y comiéndosela con los ojos, Ehrenberg la
reconoce, es la nadadora del muelle. Greta (la insufrible Elissa Schlott de
Unsere Wunderbaren Jahre)ha oído
todo un reporte de parte de su pequeña. Esto rompe el hielo entre ambos. El
ingeniero ofrece cuidar de la niña mientras Greta nada y ella le pide que traiga
a su hijo . Ahí es cuando Ehrenberg, suelta el “ está muerto”. Y se marcha
dejando a su nueva amiga cariacontecida.
Los
Carteristas de Dusseldorff y Forster en Lisboa
La falta de
personal para seguir batiendo una guerra que esa primavera se peleaba en varios
frentes se refleja en la gran subtrama de esta temporada. Harri Weidner y Pauli
Muller son niños vagabundos de Dusseldorff arrestados por carteristas. En la comisaria,
el detective que los arrestó les
presenta el código legal nazi para los ladronzuelos. Por ser menores de edad, se les enviará al reformatorio. Una vez
cumplan 18 años, se les castrará para
que no se reproduzcan sus genes criminales.
Los horrorizados
niños reciben entonces una segunda oferta. El policía les puede conseguir
documentación que atestigüe que son mayores de edad, siempre y cuando se matriculen en la escuela
de la Marina que prepara las tripulaciones de los submarinos. Harri, que antes
que las bombas aliadas lo convirtieran en huérfano tenía un hogar, acepta.
Pauli , a sabiendas que los submarinos son catafalcos, se muestra remolón, pero finalmente firma.
El entrenamiento
es brutal. Sobre todo, para Harri que es asmático. Aun así, está determinado a
ser marino. A Pauli le baja un ‘Lenú”, un “lo que tu hagas yo también puedo
hacerlo”. En esa competencia, Pauli acaba siendo un alumno aventajado. La
prueba final antes de la graduación consiste en sumergirse en pares, y provistos de máscaras de oxígeno, hasta el fondo de una piscina para recuperar
una moneda. El equipo Mueller-Wiedener lo consigue, a pesar de que a Harri se
le rompe la máscara y Pauli debe compartir su oxigeno con su amigo.
El instructor— que
no los quiere— inventa un error y los expulsa, pero su segundo oficial
y los compañeros de los muchachos exigen que se les haga justicia. Harry y Pauli
se gradúan y parten a integrarse a la tripulación del U-949. Eso es más o menos
lo que ocurre en el primer episodio. “¡Epa! ”dirán uds “¿Y qué paso con Hagen Forster?
Pues esa es una historia aparte. El primer episodio cierra con el Hombre sin Rostro
llegando a Lisboa en un avión de la Lufthansa.
Para el segundo
episodio sabemos que Hagen Forster viene en una misión encubierta, bajo el
nombre de Werner Giese y como representante de una empresa suiza. Su misión
consiste en retirar el cadáver de Dorfmann, otro agente de la Gestapo, y esclarecer su asesinato. Forster es muy
discreto sobre el pasado que conocemos y el que ignoramos. Se niega a contar
que ha estado haciendo desde la última vez que lo vimos. No suelta prenda
cuando lo interroga Weiss (Trystan Putter que, cansado de hacer de judío o
resistente, ahora retrata a un retorcido
funcionario nazi), el jefe de la Legación
Alemana en Lisboa.
Weiss lo informa
que Dorfmann había descubierto un espía de los Aliados entre los alemanes.
Antes de revelar la identidad del traidor, Dorfmann fue ultimado. Weiss le advierte a
Forster/Giesse que investigue con cuidado puesto que la policía cree al muerto víctima
de un asalto y los alemanes no quieren preocupar a la autoridad de un país
cuyos productos (sobre todo el famoso wolframio) son tan necesarios para el
esfuerzo bélico nazi.
Al ir a ver el
cadáver de Dorfmann en la morgue, Forster conoce al solapado inspector D’Acosta
que parece saber más de lo que dice. Acosta también menciona que el gobierno
portugués no desea una invasión nazi.
Durante toda la
guerra, Portugal fue un hervidero de espionaje de ambos bandos. Lo vimos en El Tiempo entre Costuras, en Vientos de Guerra y en Fleming). Por otro lado, Lisboa era la vía de escape de
Europa para judíos y antinazis. Forster ve las filas que la gente hace ante las
embajadas de países americanos. En la morgue, Acosta le señala al alemán los
cadáveres de judíos a los que les negaron la visa y han preferido suicidarse.
La trama nos
muestra ingleses y alemanes conviviendo en el casino. A mujeres como Bettina Grueber
que la primera noche aparece en la suite de Forster, con bragas negras y champagne en mano a
encaramársele encima al hombre de la Gestapo. El esposo de Bettina, el cónsul Grueber,
le advierte “ese hombre no es lo que aparece”.
Tenemos a Beck,
supuesto encargado de prensa de la embajada, un individuo que podría haber sido
interpretado por Sydney Greenstreet. Y a Inez (Joana Ribeiro la Úrsula de
Gloria) , ex novia de Dorfmann, encargada del casino y que le echa una mano a Forster,
pero tampoco parece ser lo que pretende ser. Hay mucha aura de Casablanca
en todo este cuento. ¿Habrá bella amistad entre Forster y D’Acosta?
Es un espacio
fascinante y Das Boot crea una subtrama paralela en la que Forster se
convierte en un protagonista con toques heroicos. Lo vemos investigar al margen
de las celadas y obstáculos que le ponen quienes no quieren que descubra ni al
asesino ni los motivos para asesinar a Dorfmann.
Esta historia está
muy bien equilibrada con las otras subtramas. A diferencia de la soporífera
búsqueda de venganza del Comandante Swinburne, no incomoda. Es casi un remanso
de paz cuando interrumpe todas las tragedias que suceden en Kiel, pero los
caminos de los marinos y del hombre de la Gestapo están totalmente separados.
Un Capitán de
Agua Dulce
Los niños
marineros se integran al submarino. Entran con el pie izquierdo ya que se dan
de golpes con otros jovencísimos cadetes, incluyendo a Wim, el frágil cocinero. Son reconvenidos, pero no
muy estrictamente por el jovial contramaestre Erdmann (Artjom Gilz de Charite at War).
Es en el
submarino en que aparece otro arco, el
de Franz Buchner y su familia. Tal como chismorreó Rudy Vogt, los Buchner son
escaladores sociales que solo han podido llegar arriba gracias a sus servicios
al Partido. Como le explica Ulrika Buchner (Fritzi Haberland, la Frau Elizabeth de Babylon
Berlin) a su hijo una vez los encopetados de Kielmiraban a los Buchner con desprecio. Es hora
de demostrarles cuanto valen. Para eso le ha conseguido al nene el puesto de KaLeu.
Craso error.
Buchner es más
inexperto que él no-tan-difunto Klaus. Anda cargando sus instrucciones en una
libretita que debe consultar a cada rato. Durante los ejercicios navales todos
se dan cuenta del subterfugio y el travieso Pauli se la roba y esconde en el
baño donde la libreta casi es usada para limpiar traseros. Mientras la buscan, Buchner debe apoyarse en Ehrenberg quien le
sopla instrucciones al oído.
Pauli se
sorprende cuando sus amigos le reprochan el robo ya que pudo perjudicar a toda
la tripulación. El ex carterista no comparte el espíritu de camaradería que Harri
ha abrazado. Los insulta a todos y acaba peleándose hasta con Harri.
Esa noche,
durante un bombardeo del puerto, Pauli intenta atraer la atención de los
aviones enemigos para que lo maten. Es rescatado por Ehrenberg quien le aconseja
que encuentre un proyecto de vida en el submarino, que lo convierta en una
razón para continuar vivo. Básicamente lo que el ingeniero ha estado haciendo.
Sin embargo,la vida de Ehrenberg se está complicando. Está
convirtiendo a estos niños-piratas en sus hijos, tal como lo hace con Fanny. Su
relación con Greta sigue a pesar de que ella tiene un marido invalido escondido
en un hospital. Lo peor está por llegar.
El legendario
Almirante Hoffman ha conseguido la bitácora del submarino de su hijo. Una sola
revisada y reconoce que las ultimas paginas no fueron escritas por Klaus.
Ordena que le traigan a Ehrenberg. Una escena que nos recuerda la cobardía
perpetua del Ingeniero. Comienza balbuceando boberías: “Klaus era un buen hombre”; “Era mi
amigo…”(oye niño, si solo se conocieron tres días antes que lo dejaran en una balsa
la deriva). Finalmente huye. Le cuenta a Lessing, más tarde, que el viejo
marinero sabe que su hijo vive.
En una audiencia
con el mismísimo Almirante Donitz, Hoffmann senior horrorizado descubre
que su hijo es ahora considerado un traidor. Es curioso como todos parecen
saber lo que ocurrió en el submarino y colaboran en una campaña de
encubrimiento que rompen a cada rato con medias palabras. “Las porquerías que la gente habla de ti” dice Rudy a Robert ; “Te has salvado del paredón a punta de
mentiras” le recuerda Lessing a Ehrenberg.
El primer
desastre de la temporada ocurre cuando en un ejercicio náutico, el ancla del
submarino se engancha en una mina que se les quedó en la Gran Guerra. Rudy, que
funge de ingeniero, se paraliza; Buchner no sabe para donde correr y es Ehrenberg
quien los salva. Parte de su contradictorio carácter es que su cobardía desaparece
en casos de peligro.
Cuando se
desenganchan y vuelven a puerto tienen un encontronazo con un barco. Harri, a cargo de la radio, se demora un segundo en
dar aviso de la colisión, lo que le cuesta la vida a un marinero. Rudy culpa a Buchner
y exige a Ehrenberg que haga algo para evitar que la tripulación se haga a la
mar con un capitán que es un inepto calzonazos. Tras darse cuenta de que Rudy, con tal de quedarse en tierra con su familia está
dispuesto a dañar la nave (el trizó los espejos del periscopio), Ehrenberg
decide actuar.
Culpa y
Expiación
Decidirse no es
lo mismo que decidir. En una reunión con Lessnig y “King Kong” Schulz, Ehrenberg
descubre que Franz Buchner es intocable. La culpa recaerá en los “dispensables”
Harri y Pauli. Deprimido el ingeniero se los lleva , junto al cocinerito y a un
cuarto cuyo nombre todavía no conozco, de excursión en su yate-casa.
Aparecen las
Nussmaier y se unen al grupo. Los chicos están encantados. Uno dice que algún
día tendrá un bote como ese, pero solo para pescar. Harri dice que quiere
volver a tener una familia como…y señala a Ehrenberg y Greta que están ahí muy
juntitos. Aunque la pareja intenta explicar que no son una familia los niños ven
lo que adultos no quieren reconocer.
Envalentonado, Wim
le pregunta al ingeniero si es cierto que no sabe nadar. De entre sus barbas, la voz de Ehrenberg
farfulla algo como que no ha tenido tiempo para aprender, dulcemente Greta se
ofrece a enseñarle. En medio de tanta armonía, Robert nota que Pauli se ha
alejado del grupo. Va donde él para averiguar que le ocurre. Pauli le cuenta
que en sus días de mendigo aprendió a reconocer tres miradas que la gente le
dirigía. Unos lo miraban con desprecio; otros con lástima, pero los peores eran
quienes lo miraban con remordimientos. “¿Por qué se siente culpable?” le
pregunta al ingeniero. Es cierto, las culpas están aplastando a Ehrenberg que
las carga sobre sus hombros, encorvado como un Atlas.
Para aumentar su
caudal de culpas, Greta le exige que saque a Pauli y a Harri del atolladero.
Como si fuese poco, Rudy antes de subirse al bote con Buchner prefiere
triturarse el brazo en una máquina. Como recordaran de Charite at War, los
médicos nazis andaban al acecho de heridas autoinfligidas por soldados que no querían
regresar al frente de batalla. ¡Pobre Robert Ehrenberg! Debe salvar a los chicos, debe salvar a Rudy, ¡debe
salvar el mundo!
El ingeniero
recurre al ejemplo pirata que ya conoce. Se confabula con Buchner y Erdmann
para declarar que lo de Rudy fue un accidente, va al juicio y declara que
Buchner es inocente, pero que Pauli y Harry también lo son. El único culpable
es él. En expiación, se ofrece hacerse a
la mar con el submarino.
Lessing está
furioso. “no es lo que acordamos”. King
Kong se lo lleva al pasillo. Está encantado. Que Ehrenberg se vaya con sus
grumetes a saludar a Davy Jones, es una manera elegante de zanjar el asunto y
de librarse de presencias molestas. El rencoroso Lessing le quita al ingeniero
el derecho de reparar fallas menores en el submarino. Lo quiere lejos de su
vista y en el fondo del mar lo más pronto posible.
Los chicos están
felices de que el Ingeniero Ehrenberg venga con ellos y se van a celebrar en un
burdel su última noche en tierra. Ehrenberg dice que se quedará a reparar las
maquinas. Lleno de remordimientos, el
joven Buchner quiere acompañarlo, pero el ingeniero lo convence de pasar esa
noche en familia. Aunque, por un segundo, pareciera que Ehrenberg quiere
integrar al capitán de agua dulce a su círculo de hijos adoptivos, sus motivos
son más mercenarios.
Contraviniendo
una vieja superstición, Ehrenberg ha traído a su Greta para darle un tour del
submarino. Cuando ya están, en lo que pasa por recamara, le suelta que vuelve
al mar. Greta esta horrorizada. ¿No dijo que nunca más…? El Oberleutnant la interrumpe, también le juro
que costara lo que costara salvaría a los niños. Ese ha sido el precio.
Conmovida, la rubia lo lanza contra la pared y le planta un calugazo en las
barbas. Robert mantiene los labios
cerrados.
Le reprocha a
Gretita el ocultarle la presencia del marido. Frau Nussmaier sale con que está
arreglando “su situación marital”. “Debes tomar la mejor decisión para ti y
para Fanny” dice Ehrenberg. No debe pensar en él. “No soy un buen hombre”. La
rubia lo hace callar: “no eres tú. Fue la guerra…”El show del Casto José acaba
y el ingeniero no se aguanta más antes de darle un mega beso que hasta a mí me
dejó tiritando. No importa que corten la escena y nos manden a Lisboa. La
imaginación lo puede todo. En cambio, en tierras portuguesas el pobre Forster
debe someterse a otra sesión de sexo tórrido—pero no buscado— con
otra fémina.
Y he ahí el resumen
de cinco episodios de la decena de esta temporada. El U-949 se hunde en las
aguas del Báltico con un capitán depreciado por su juvenil tripulación que, sin
embargo, está feliz ya que sabe que el verdadero KaLeus es su protector Robert Ehrenberg.
Las ordenes de Greta deben cumplirse: “vuelve y trae a los niños de regreso”.
Los Cazadores Serán
los Cazados
Es en el sexto
capitulazo con mayúscula donde las historias se bifurcan. Donde Swinburne buscará
su venganza por la pérdida de su hijo y donde Ehrenberg retomará su rol de
padre de la nave que construyó y de sus tripulantes que ahora hasta Buchner
anda trotando tras de su ingeniero pidiendo y siguiendo las ordenes de su
subalterno.
A pesar de las
nuevas tecnologías de los Aliados, Ehrenberg dará una dura batalla, sacándose
estrategias de la manga para circunnavegar a los ingleses hasta el punto de que
Swinburne lo apoda “Herr ZigZag”, pero la guerra marinera ha cambiado. Ahora “Los
cazadores serán los cazados” como sentencia el comandante inglés.
En tierra
ocurrirá lo mismo. Forster se convertirá en fugitivo, acusado y acosado por la policía
del corrupto D’Acosta de ser un asesino (lo es). Los alemanes le quitarán su
apoyo y el agente de la Gestapo deberá confiar en un extraordinario aliado. No
es spoiler puesto que es parte del trailer, retorna Klaus Hoffmann con una fascinante
historia de cómo ha sobrevivido.
SPOILERS: Ehrenberg
regresa vivo a Kiel (no es tan spoiler
porque Franz Dinda ya ha dado entrevistas sobre cómo se reintegrará este verano
a las filmaciones de la cuarta temporada) con los cuatro chicos—aunque
uno venga en forma de cadáver—y aunque encuentra malas noticias en el
frente romántico, hay buenas nuevas en el frente del bromance.
Acabo con solo
elogios a una narrativa bien hilvanada, visualmente espectacular, muy buenas
actuaciones. Amo a los personajes, aunque me dolieron un par de pérdidas,
quiero seguir viendo esta saga y que se vuelva eterna. Los primeros cuatro
episodios son excelentes y sirven para crear mundos donde ocurrirán sucesos
prodigiosos. Para los que quieren acción dentro del submarino, del sexto al octavo
hay una ristra de episodios imperdibles.
Estos episodios marcan
la evolución de Ehrenberg como pater familiae de tripulación y navío. El
mismo Swinburne lo felicitará. Ha sabido rescatar una tripulación infantil, “hasta
su comandante es apenas un niño”. Sin embargo, el mismo Buchner aprende bajo la guía
del ingeniero y es quien desarrolla la maniobra más pirata para salvar al
submarino y sus tripulantes. Esto no es Kipling, Ehrenberg no es Manuel ni
Buchner es Harvey. Esto es la mera Isla
del Tesoro con Jim Hawkins apoyándose en Long John Silver.
Una nota final para
los quejosos de siempre. Despierten, esto hace rato que dejó de ser Das Boot,
la película. Esa trama cubría sucesos de 1941, cuando estas manadas de lobos
reinaban en el Atlántico. Estamos en 1943, el panorama ha variado. Algo que nos
muestra esta temporada es como a punta de tecnología los Aliados cambian el
rumbo de la Batalla del Atlántico y los U-Boat comienzan a decaer.
Contenido Violento
y Gory: Ha sido menos
fuerte en términos de muertes y torturas que reinaron en los relatos en tierra
en temporadas anteriores. La tortura del pobre Beck ocurre fuera de pantalla.
Hay una explosión en Lisboa, pero lo más fuerte fue cuando Rudy metió el brazo
en la máquina que se lo trituró. Hay una extracción de un vidrio que una explosión
clavó en el pecho de Forster y en el submarino, Buchner ( que se nos revelará como un estuche
de monerías) le practica una sangría a Wim, el cocinerito, para evitar que se
propague la gangrena por el cuerpo.
Contenido
Sexual y Desnudos: Nunca
supimos si Ehrenberg y Greta llevaron su beso más lejos y lo hicieron a la
paraguaya en ese cubículo del submarino, porque en la litera del ingeniero no cabía ni Tyrion
Lannister. Tenemos al pobre Forster siendo “violado” por mujeres de diferentes
nacionalidades en Lisboa. Tenemos en el segundo episodio una escena de sexo con
desnudos totales entre Hannie y su marido, pero sin gota de erotismo puesto que
es evidente que lo hacen en busca de un hijo. Y como yapa,un desnudo frontal de Pierre Kiwitt en el
episodio 8.
Contenido Feminista: A pesar de tratarse de una serie “para
machos”, Das Boot se las ha manejado para brindarnos un retrato de las
mujeres atrapadas por guerras que ni han iniciado ni es lo suyo. Ahora tenemos
una visión de la mujer alemana, de la ordalía de ser esposas y madres bajo el Tercer
Reich.
El primer caso es
el de Johanna “Hannie” Lessing (nee Hoffmann). Su calvario será el de
muchas mujeres cuyos parientes entran en la lista negra hitleriana. Como le
grita al padre, mientras el Almirante
caía en una depresión comatosa tras la supuesta muerte de su hijo, la SS, enterándose de la deserción de Klaus, invadía la casa Lessing y aterrorizaba a
Hannie y a su esposo recordándole el concepto jurídico nazi de Sippenhaftung
que criminalizaba a toda la familia de un traidor.
Debido a eso Lessing
ahora ocupa un puesto oscuro en una ciudad menor; por eso Hannie recibe pullas constantes
por ser hermana de un desertor y por eso ha tratado de proteger a su padre de
una dolorosa verdad que carga sola, pero cuando el comandante la recrimina por
su mentira grita indignada “¡estoy harta de padre, hermano y marido!”
Y es que Hannie
tiene además que cargar el estigma de ser estéril, un pecado en la Alemania
Nazi. Hannie debe soportar que diosas de la fertilidad como Ulrika Buchner le
refrieguen en la cara su falta de hijos. Cuando su marido la humilla obligándola
a pedirle disculpas públicas a Ulrika, Hannie se venga recordándole a Lessing
que los médicos no han encontrado fallas en ella. El incapaz de engendrar es su
marido.
A pesar de que Hannie salga con
mituterismos como que siempre le tuvo celos a Klaus debido a que su padre lo prefería
por ser varón (“yo era mejor marinero que mi hermano” le dice a su amante “King
Kong” Schulz), su personaje logra transmitir
los peligros de ser mujer—aun aria y de clase alta— en el Tercer Reich. Muy buena actuación de Luise Wolfram a quien viéramos en Charite
at War.
En cambio, Ulrika
Buchner demuestra como una mujer podía jugar bien sus cartas y ascender en ese
mundo totalitario/patriarcal que era la Alemania Hitleriana siguiendo las
pautas que el manual establecía para la esposa nazi perfecta. Ha maquinado para
que su marido ascienda dentro del Partido tal como ahora máquina para que su primogénito
ascienda en la Kriegsmarine. Entretanto, ella combina sus labores de ama de
casa con labores de caridad propias de dama de la alta en un país sometido a
bombardeos y a refugiados.
Todo esto lo hace
Ulrika con una cría en brazos. Entre la bebé y el Teniente Buchner hay cuatro
otros niños. Ulrika corresponde al ideal nazi de la madre prolífica. Al nacer
su sexta hija ha recibido, de las manos del mismísimo Fuhrer, una medalla
especial creada para las madres del Reich.
Es un placer ver
de nuevo la Frau Elisabeth, ahora
acicalada con pieles y joyas entre las que destaca la condecoración que Frau
Buchner porta como si fuese una Cruz de Hierro y se la mete por los ojos a
quien encuentra. Lo más fascinante es como en ese mundo machista los hombres se
inclinan ante esta diosa-madre y acatan sus pedidos.
El tercer ejemplo
de la mujer en la Alemania nazi es Greta Nussmaier. Al comienzo la vemos como
una mujer independiente, madre soltera que se ha hecho cago del negocio de su
padre. Se la ve decidida y una decisión es iniciar una amistad romántica con Robert
Ehrenberg, pero Greta tiene un secreto. Su marido volvió del Frente Oriental
con una conmoción cerebral que lo tiene inmóvil en una silla de ruedas.
Greta toma la
decisión de abandonarlo e iniciar una nueva vida con el ingeniero, pero se
olvida del país en el que vive. Un invalido no tiene cabida en la Alemania de
superhombres. El médico le explica a Greta, el único camino del marido se acaba
en un centro de experimentos tras los cuales vendrá la eutanasia. La única
esperanza es que Greta se haga cargo de él. Este dilema terrible solo se le
puede presentar a una mujer en un estado totalitario donde veteranos minusválidos
únicamente sirven para experimentos.
Factor Diversidad: Por una vez no tenemos judíos, aunque se
ven bastantes entre los refugiados con los que se tropieza Forster en Lisboa.
Lo más diverso son los japoneses, el Almirante Ido en cuyo honor se da la
fiesta en el primer capítulo y los tripulantes del navío que entregan la carga
de oro que convierte al U-949 en una urca del tesoro. Me encanta cuando los
marinos japoneses rescatan a Pauli del mar y acaban diciendo que los alemanes
son tan extraños como si fueran marcianos.