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jueves, 16 de mayo de 2019

Malena en Forest Hills y la TV Primaveral (2019)



¡Hola! Hora de sacar de la portada de este blog el rótulo de “Malena Homeless”. Primero porque, aunque las vueltas de la vida pueden cambiarlo todo, ya tengo casa. Segundo, porque si compartí con ustedes mi noche oscura llena de terrores (¡oh, Melisandre requiescat in lux!), también tengo que compartir cuando se prendió la luz y, por último, porque es un ejercicio para la memoria recordar cada ladrillo amarillo que esta Dorothy ha recorrido antes de llegar a Oz. Pero como este blog es un confesionario de adictos a las series, también les contaré que ha estado la Gata Seriefila viendo este tiempo.

Pues antes de dejar el departamento, entregar mi servicio Spectrum, y embalar mi tele de dos mil canales, terminé de ver la tercera temporada de “True Detective”, sin duda la mejor y las más diferente a las anteriores. Aquí no hubo crímenes asquerosos, ni villanos psicópatas, ni detectives medio locos, a pesar de que el protagonista, que comienza la historia como un veterano de Vietnam cargado de traumas, la acaba luchando contra el Alzheimer.

Si vieron a Mahershala Ali en “The Green Book” todavía puede impresionarlos más en el rol del detective Wayne Hays que, aun marcado por sus experiencias en las junglas de Indochina, en 1980 se obsesiona con solucionar el crimen de dos hermanitos. Si alguien se pregunta como un actor que recientemente ha aparecido en la escena puede ganarse dos Oscares en menos de cinco años, después de verlo como Hays, un hombre que gracias a su investigación crea una familia y forja una amistad para luego casi perder ambas por su obsesión, se preguntarán como alguien podría negarle a Mahershala un Emmy por este trabajo.


En la Posada del Ancla
Volviendo a mi saga, el 28 de marzo, una semana antes de que acabase el caos en mi casa, y creyendo que mi hermano se reuniría conmigo en un par de días, partí con un equipaje de dos maletas, dos bolsones y mi notebook al Anchor Inn en Bayside. Un tip para quien venga a Nueva York, no desee gastar mucho y busque un lugar tranquilo carca de todo, Bayside queda a mitad de camino entre Manhattan y las playas de Long Island. El transporte público está al alcance de la mano. El Anchor Inn es tranquilo y seguro, a pesar de que está a un par de cuadras de Bell Boulevard, una arteria comercial llena de tiendas y restaurantes de todos los tipos.

Por menos de cien dólares (si viajan solos o en pareja, un cuarto doble les cuesta unos $30 más) los huéspedes reciben un cuarto grandemás grande que los de los hoteles de custro estrellas y en Queens no hay de cincocon un decorado muy bonito,  tipo shabby chic, un baño privado con ducha, todo muy limpio, desayuno gratis, televisión, estacionamiento gratis y bajo techo, y la mejor señal de wifi que he tenido desde que llegué a USA.

La diferencia está en que el Anchor es una inn (posada) entonces no tiene piscina (aunque si un bien equipado gimnasio), ni salas de conferencias, ni salón de baile, ni cafetería, ni restaurante, ni te traen la comida a la pieza, pero a mis ojos, era un lugar muy completo. Sobre todo, tenía lo que yo necesitaba tranquilidad y gente amable y cariñosa a mi alrededor.

Entre las referencias sobre la posada encontré un comentario despectivo de que el sitio es una parada para homeless. Es cierto que las primeras dos semanas, conocí gente que estaba a mitad de camino, o buscando casa, o esperando les tuvieran lista la suya, o a la espera (la mayoría eran adultos mayores) de ser admitidos en asilos o lo que se llama aquí “assisted living facilities” que son departamentitos dentro de comunidades para gente de la tercera edad. Todos compartieron su historia conmigo, todos me dejaron contar la mía, y todos me dieron buenos y sabios consejos.

Nuestro punto de encuentro era el desayuno que servían en una sala común. Me dicen “en el Best Western te dan fruta; ¡en el Adria te dan todo tipo de zumos, en el Hotel de Point te sirven huevos con tocino!” Bleeeh! Este desayuno tipo continental era abundante y sabroso. Tenían muffins de arándanos, dos tipos de pan (bollos y bagels), una tostadora eléctrica, mantequilla, queso crema y dos tipos de mermelada. También había yogures variados, tres tipos de cereal, más avena que te preparabas con leche caliente. Es cierto que solo servían jugo de naranja Tropicana (mi úlcera me prohíbe los cítricos), pero a cambio, tenían una máquina que servia té, chocolate y hasta café descafeinado y… ¡oh maravilla! una waflera. ¡Gatos seriefilos, Malena aprendió a hacer wafles!

Yo pronto me hice un régimen diario. Levantarme temprano, desayunar en compañía, trabajar un poquito (en el cuarto había una mesa grande y cómoda para instalar un laptop e incluso mi teclado).  A la hora de la limpieza, me iba al lobby a leer. Aunque en el Anchor tenía cable (una gracia que no tienen muchos hoteles de 4 estrellas es que tenía canales satelitales) vi poca tele. Lo que si vi fue “Mrs. Wilson”. ¡Que fiasco!  Pobre Iain Glen, fue lo único decente de esa historia.

Me he dado cuenta de que las series de la BBC, con su empeño en ser políticamente correctas, están haciendo los argumentos densos y tortuosos no por lo que sucede, sino por el modo en que las protagonistas actúan y reaccionan: Me ha ocurrido con tres series inglesas este mes: “Mrs. Wilson”; “Traitors” y “Gentleman Jack”.  Ni hablar de “Killing Eve” que solo la veo por Villanelle que, como es psicópata, arrasa con todas las sensibilidades modernas.
Reunion de Señoras Wilson en el funeral del poligamo

La pobre Ruth Wilson interpretó a su abuela de manera tan enigmática que nunca pude sentir lástima ni cariño por un ama de casa que,  tras perder a su adorado marido,  descubre que es solo una más en la larga lista de “Señoras Wilson” Nunca llegué a saber si Alec Wilson (“Ser Jora” Glenn) tenía tantas familias porque eso ayudaba a su labor de espionaje, o por que precisamente el ser espía le daba carta blanca para coleccionar esposas. Una serie que no voy a recomendar.

Así se fue pasando marzo y entramos en abril. Mi hermana me sacó a comer en la primera semana, y mi hermano se daba vueltas, y yo incluso, el primero de abril, me fui al departamento para ayudarlo y vi que estaba muy atrasado, y que no iba a poder con todo. Mas encima el cuarto de almacenaje (y es grande) se colmó, no cabía un alfiler.

Ahí mi hermano tomó una decisión inesperada, le pagó a un chico, que trabajaba en el edificio, cien dólares (+2 bicicletas estacionarias, un aparato de aire acondicionado, y todas sus pesas) para que lo ayudará a sacar los muebles que quedaban (incluso mi cama gigante) y los dejará en el basural. Yo alcancé a regalar a una vecina mi cómoda gigante colonial. Haciendo cuentas creo que con lo que se abandonó y lo que regalamos, si lo hubiéramos podido vender, se hubiera podido costear otro galpón (son $400 mensuales) y un camión de mudanzas. En fin, eran sus cosas y él decidió sobre ellas.
Mi comoda colonial, más alta que yo

Cuando se fue, estaba tan cansado que ni vació el refrigerador. Adentro quedaron una botella de tequila añejo que alguien le trajo de México y una botella nueva de champaña. Llegó muy cansado y gruñón al hotel y como se trajo sus dos computadoras se quedó con mi mesita. Yo termine escribiendo sobre una tablita en la cama. No le podía decir nada, porque él necesita las compu para trabajar. Además, venia todo adolorido porque en su ultimo traslado de muebles, le cayó un librero de caoba justo en la cara así que parecía que había estado boxeando. Para colmo, en abril, falleció nuestro rabino E. Rosenblat (alav-ha-shalom) que fue como un padre para JC, así que mi hermano estaba muy apesadumbrado.

Días de Stranger Things
Para distraerlo lo convencí de que viéramos “Stranger Things” en mi laptop. Yo había visto el primer capítulo y casi me mató de susto. Así en nuestra estadía en el Anchor Inn nos vimos entera la primera temporada y los primeros capítulos de la segunda. En términos de argumento y efectos especiales es soberbia. Tal como se ha dicho, es todo un homenaje a Stephen King y a Steven Spielberg. Tiene una buena atmosfera ochentera (no tan buena como “True Detective”). Se me hacen reconocibles las alusiones culturales, aunque a ratos salgan con algún vocablo moderno que todavía no se había inventado, pero se entiende que haya que usarlo para atraer al público juvenil.

Mi problemay recuerden que Malena es character oriented—son los personajes. Con los adultos no tengo reparos. Me encanta David Harbour como el Sheriff Hopper, me cae muy bien el profe de ciencias y a diferencia de sus hijos, si aprecio a Karen Wheeler (Cara Buono). Joyce no se si me cae bien porque es un buen personaje o porque la interpreta Winona Ryder. Pero los niños…
Joyce lista para "The Shining"

Con la excepción de Eleven (Millie Bobbie Brown) los mocosos esos son insoportables. Nunca me ocurrió con los niños de las pelis de Spielberg ni los de S. King, pero aquí me reventaban.  Nancy (Natalia Dyar) es una odiosa, a ratos me cae mejor Steve (Joe Keery) que ella, y su hermanito Mike (Finn Wolfhard) es un histérico gritón. Dustin (Gaten Matarazzo) es tolerable, pero cuando está con sus amiguitos…. ¡Que niños tan odiosos y egoístas! Aparte que su comportamiento con El, que tiene escrito “victima” en toda su anatomía, es machista y bordea en el bullying.
La pobre El y El Club de Toby

 Las injusticias de los niños con El eran la contraparte de lo injustos que eran Mike y Nancy con su madre que merecía un premio como mujer dedicada a sus hijos y tolerante de todas sus chifladuras. Si mi Ma se hubiese enterado de que, a esa edad en vez de irme a estudiar, me fui a una orgia, como hizo Nancy, me hubiera molido a palos. Karen trataba de comprender y Nancy le caía a rugidos. Mike tuvo escondida en el sótano a una niña, que él y sus amigos juzgaron peligrosa y poco confiable, y ni una disculpa dio a su madre cuando se supo la verdad.
Karen consolando a Mike

Cuando pienso en los Goonies o los niños de “It” que tenían padres terribles, me molesta que la serie trate de mostrarnos que está bien que los Wheeler sean tan ingratos, mucho mas que los hijos de Joyce con un padre ausente y una mamá que todos ven como la loca del pueblo. En Usa existe una gran preocupación por sus adolescentes criminales, asesinos en serie, e inadaptados socialmente. Sin embargo, en su ficción muestran como normal y positivo que los chicos sean rebeldes, desobedientes, insolentes e ingratos aun cuando sus padres intentan darles todo como ocurre con los Wheeler.
Hasta Steve me caía mejor que Nancy

De todos modos, recomiendo esta serie porque es imperdible como fantasía retro, como una buena historia de terror en la tradición de grandes escritores y cineastas como los ya mencionados. Agreguémosle una excelente banda sonora y actuaciones impecables.

El placer de compartir la serie no borraba que mi hermano y yo estábamos a punto de irnos de las greñas. No había compartido cuarto con él desde 1972 así que la cohabitación era muy tensa. Mas encima todo lo que me gustaba del hotel a él le parecía mal, incluso el baño. Era un baño pequeño con ducha, pero la ducha tenia cabeza grande, el agua era transparente. Mi placer mayor fue poder lavarme la cabeza sin tener tierra cayéndome junto con el agua (como ocurría en nuestro antiguo departamento).

En Busca del Departamento Perfecto
Otra cosa que nos tenia con los nervios de punta era que se acercaba la mitad de abril y no encontrábamos casa. Voy a tratar de abreviar esa odisea. Primero, para quien busca vivienda, hay que tener cuidado con las fotos de los deptos. que encontramos en anuncios online Siempre mienten. También cuidado con las medidas, suelen ser menos que lo que la descripción indica. Finalmente encontramos un piso inmenso, inmenso, 1,500 pies cuadrados, en un buen barrio, a media cuadra de Metropolitan Avenue. Estaba perfecto, volvimos al día siguiente a medir las paredes y la puerta estaba cerrada. ¡Desde adentro una voz femenina nos dijo que el departamento ya estaba arrendado!

La experiencia mas triste fue el primero de abril. Conocimos un chico al que solo llamaré D., un niño judío de una de las muchas provincias de la desmembrada Unión Soviética. Nos había mostrado algunos pisos, pero la mayoría nos ponía en contacto con la famosa “board” (comité) que, como los jueces de Hades, decidían quien podía vivir o no en sus edificios.

Debido a que mi hermano no tiene contrato de trabajo nuestra presencia era non grata para muchas boards. Entonces a D. se le ocurrió que otro amigo de alguna otra oscura república (Uzbekistán) podría rentarnos su apartamento a espaldas de su comité. Sonaba ilegal, pero estábamos muy desesperados.

El primero de abril nos encontramos en el lobby del edificio con D. y su amigo que nuestro guía insistía en recordarnos era un “hermano judío”. Ya eso olía mal. El amigo uzbekito era muy extraño, casi mudo. Desde el comienzo insistió en que debía marcharse. Nunca nos preguntó nada. ¿Hey Dude vamos a vivir en tu propiedad y no tienes curiosidad por saber quiénes somos?

La cosa se puso más bizarra aún. Nuestro supuesto casero no saludó a nadie ni en el elevador, ni en el pasillo. Ni siquiera al super. Era como si no conociera nadie. El depto. No estaba mal, aunque mi cuarto ocupado, por un camarote y una cunita, era muy pequeño y solo había un baño. Lo extraño es que el uzbeko no parecía conocer la casa, encontró un paquete en la puerta y lo corrió con el pie sin siquiera mirarlo. Había juguetes en el piso del living. casi los pisó y aunque en todas las puertas había mezuzot (unas cajitas que contienen versículos de la Torá y que los judíos ortodoxos clavan en los umbrales), el uzbekita (y anda a saber si era de Uzbekistán) nunca los besó. Estaba claro que no era su casa.

Nosotros no quisimos decir nada ahí. Pero ya en e;l hotel, llamamos a D. y exigimos ver una copia del carné de conducir de Robert (¿y que ruso se llama Robert?) y una copia del documento de compra del piso. Ni tengo que contarles que nunca los recibimos. Me imagino que como el Dia de los Inocentes en Gringolandia cae en abril primero (April’s Fools) esta fue la idea de D. de una inocentada.

Fue en esa semana que caímos en manos de un joven corredor de propiedades muy hip que nos llevó a un departamento ultra trendy donde tenían hasta peluquería de mascotas, pero los departamentos eran del porte de una mascota…pequeñita. Ya para entonces yo descubrí que existen sitios donde puedes encontrar reviews de edificios donde los habitantes, y los que huyeron de ahí, te cuentan la firme sobre ese espacio. Así me enteré de que hay ratas en el Bruselas que a mi hermano enloqueció por la vista. En un piso once siempre habrá vista, pero imagínate como bajas esas escaleras si falla el elevador. Y con roedores atropellandote...¡Peor!

Gracias a esas recomendaciones descubrí que Lefrak City es considerado el Cuartel de las Cucarachas de Queens y que Queens Woods es la parada obligatoria para los recién egresados de manicomios. No es broma, aquí la municipalidad se encarga de encontrarles casa a los ex pacientes de instituciones psiquiátricas y terminan ahí en ese edificio tan lindo en Corona.

Ronica al rescate
Otra preocupación es que nuestra estadía en el Anchor Inn llegaba a su fin el 15. Habíamos hecho reservaciones en el Best Western Gold Coast, un poco más caro, pero mas prestigioso. Solo que mirando las fotos del cuarto noté que se veía mucho más pequeño, no tenía mesas, ¿dónde iba a poner sus ordenadores mi hermano?

Para entonces yo había comenzado una especie de amistad con la maravillosa y formidable, Ronica D.  la camarera. Cuando le conté sobre mis reparos, inmediatamente se puso en campaña. Ahí entró en juego, Rashid, el conserje mágico. A pesar de que Booking decía que no había cuartos, ellos nos encontraron uno y al mismo precio, pero cuando yo comenté que sabia de la existencia de un par de suites en el hotel, rápidamente nos habilitaron una y por cincuenta dólares menos que el precio normal.

Las suites del Anchor Inn son un secreto muy guardado. Incluso los huéspedes normales no saben que existen.  Están en un anexo contiguo al hotel, para llegar ahí no se puede utilizar el elevador, o se entra por la calle o se baja por una escalera muy empinada interrumpida a mitad de camino por una tinaja porque se llueve y desde abril que aquí no para de llover. La suite está al nivel de la calle por lo que mantuvimos la ventana cerrada todo el tiempo. A mí no me importó porque tenía aire acondicionado y calefacción con termostato. Incluso había ambos por separado en el baño.  ¡Que lujo!

Los que recuerdan mi dormitorio en Recreo, la mayor parte de la suite era del porte de esa pieza tamaño de potrero. La mitad estaba ocupada por un mullido sofá y muchas mesitas. Con ellas le instalamos un escritorio para las computadoras de mi hermano y hasta para su gabinete de archivos.
 El resto estaba ocupado por las dos camas, un velador gigante y el mueble de la tele. luego venia un espacio largo y vacío con dos espejos, yo escamoteé una de las mesas y me hice un escritorio en ese sitio.

Al final había un closet gigante. Por primera vez desde que dejé Chile pude colgar mi ropa. El baño era parecido al de arriba solo que tenía tina y una maravillosa barra de hierro que me recordó a la de mi clase de ballet de mi infancia. Prestaba el mismo servicio, permitirme flexionar las rodillas y llegar hasta el suelo, ahora para lavarme los piecitos.

 Pero lo mejor era una kitchenette con horno normal y microondas, platos eléctricos y un refrigerador más grande que el de arriba. También había una mesita y dos sillas. Gracias a Ronica, el hada guyanesa, conseguí sartén y una olla. Tal vez no kosher le pesaj, pero me permitieron celebrar Passover con huevos duros, fritos y revueltos. Con servicio de plástico y varias cajas de matzah pudimos intentar tener una pascua judía aun sin tener casa. Complementamos nuestras comidas de huevo, matzah y queso crema con lechuga y fruta.

Para mayor milagro, mi hermano le comentó nuestro problema a uno de los abogados con los que trabaja. Él nos recomendó un corredor que en tres días nos encontró un depto. Este, en Forest Hills,  de donde les escribo. Lo tomamos con todas las de la ley. Aquí no hubo board sino un señor que es dueño de todo el edificio Solo que la operación nos dejó con los bolsillos planchados. Mas encima el piso no iba estar listo sino hasta el primero de mayo. Nuevamente Rashid se hizo cargo extendiéndonos nuestra estadía (en el mismo sitio y precio) por cinco días más.

Fue entonces que, por primera vez, desde el 2012, me sentí un poco en calma. Había preocupación e incertidumbre, pero dormir (y eso que mi hermano y yo roncamos) en un cuarto donde nadie podía entrar a sacarnos, en una cama que no necesitaba de escaleras, tener un escritorio para mi sola, no tenía precio.  Fue ahí que pude escribirles las primeras reseñas de “Juego de Tronos”, que veía a cachitos por YT.

Killing Eve
Le di la tele a mi hermano. El veía noticias dos veces al día y lunes y martes seguía “The Voice”, pero un domingo aprovechando que teníamos AMC quiso ver si todavía seguía “The Walking Dead”. Se había terminado.  En cambio, nos encontramos con la segunda temporada de “Killing Eve”. Se las voy a recomendar, aunque Eve se me hace insoportable con esa bipolaridad psicótica que se manifiesta en su locura por las compras y en su casi inhumana insensibilidad y cinismo con los que traiciona a todo el mundo: Carolíne, Kenny, y, sobre todo, el pobre Niko. A medida que la serie avanza, Eve pierde contacto con la realidad, con su humanidad, con el bien y el mal, con la verdad y la mentira.

En cambio, Villanelle ha sido una sorpresa este año. A diferencia de Eve, ella, en su demente estilo, intenta ayudar a los demás: ahorcando a su nuevo amigo un huerfanito que ha quedado destrozado físicamente por un accidente; liberando a una anciana senil cuyo hijo la tenía secuestrada, asesinando a un holandés que le era infiel a su esposa y, lo mejor, convenciendo a una colega de Niko que él no es feliz con Eve y merece una mujer que lo ame. Ese encuentro con Niko fue genial. Sonó cruel, pero el profesor de matemáticas tiene que aceptar que su mujer no lo quiere.

Los dos primeros episodios de esta temporada son imperdibles porque vemos a Villanelle en su aspecto mas vulnerable; debiendo huir de un hospital a lo Umma Thurman en “Kill Bill”; vagar por la campiña inglesa sin dinero y con una herida infectada en el abdomen; hasta ser secuestrada por un maniático sexual. Y lo peor, ella tan fashionista se ve obligada a vestirse en andrajos. Solo por eso recomiendo ver esta temporada.

Los últimos días de abril nos enfrentaron a varias realidades. La primera es que habíamos firmado contrato y pagado más de $8,000 (+ $220 por garaje) por un departamento que solo habíamos visto una vez y que estaba lleno de muebles y maletas ajenas. Agregándole los $4000 de estadía en hotel, no teníamos un peso (yo en ese momento tenia $500 que hoy se han reducido a $200) y…” ¡No teníamos muebles!

La solución fue irnos a Long Island, a una mueblería llamada Raymour&Flanigan donde, en el pasado, mi hermano había tenido una línea de crédito. Nuevo milagro, como mi hermano había sido muy buen cliente (léase comprado mucho, pagado mucho y a tiempo) nos dieron un abundante crédito que nos permitió comprar algunos muebles, lámparas, y hasta almohadas. Nos trataron súper bien y eso que llegamos empapados por la lluvia, se quedaron casi tres horas atendiendonos  incluso hasta después de cerrada la tienda a las 10pm, y hasta nos dieron agua … ¡Y con marca de la tienda!

Así fue como el miércoles, primero de mayo, por fin recibimos las llaves y nos fuimos a la casa vacía. Fue un poco desalentador el primer vistazo. En Darrah Garden donde vivíamos antes, mi hermano tenía un garaje (y por $20 menos) techado y cerrado y aquí es una especie de estacionamiento totalmente a la intemperie. Eso significa que en invierno va a quedar tapado de nieve. 

El apartamento a pesar de estar recién pintado y con el parqué encerado (ni sé por qué tanto atado con el parqué, por ley hay que poner alfombras para no molestar a los vecinos) no se veía acogedor. Tal vez fue porque los antiguos dueños no nos dejaron ni una silla y se llevaron el aire acondicionado. Hasta se llevaron las persianas. La primera semana tuve que vestirme y desvestirme en el baño y tapar las ventanas con bolsones y peluches para defenderme de las miradas de los vecinos.

En el baño descubrí que se habían llevado lo que más me había gustado de la casa, las duchas de teléfono y nos encontramos con otra modernidad, los inodoros sin estanque. No les veo mucha utilidad aparte que cuesta harto tirar la cadena. Las tapas del estanque sirven para colocar cosas. Pero no importa mi hermano me prometió que iba a poner una ducha de teléfono en mi baño y ya vi en Walmart un mueblecito de menos de $15 para guardar servilletas, papel de baño y toallas, porque tengo un vanitorio, pero está atravesado por tubería así que ahí solo guardo productos de limpieza.

Lo bueno del piso son los closets, todos son walk-in, con mucho espacio incluso para cajoneras, y la cocina con tantas alacenas que yo, que no llegó al segundo estante, puedo colocarlo todo al alcance de la mano. También tiene muchos mesones, aunque mi hermano, que instaló su oficina en el antiguo comedor que colinda con la cocina, ya me quitó dos. Snif, snif.


Ese mismo miércoles y temprano, llegaron de la mueblería e instalaron los muebles incluyendo mi nueva cama.  También vino el hombre del gas para instalar la cocina. Volví a tener horno y aunque solo me ha servido para calentar comida, hacer sándwiches de queso caliente y tostadas (la tostadora estaba enterrada en el fondo del galpón) es divino poder volver a cocinar.
Sábanas nuevas de Bed, Bath and Beyond

El jueves 2 de mayo nos instalamos definitivamente y ese día vinieron de Spectrum a instalar cable e Internet. Volví a tener todos mis canales y + un paquete de canales latinos (tengo de Perú, Ecuador, Colombia hasta de Cuba), volví a tener la RAI y el canal francés. Lo mejor es que el nuevo sistema nos permite ver Netflix en la pantalla grande. Nunca más la oscuridad y pantalla limitada del laptop. Bueno nunca más es mucho tiempo, pero esperamos que Tata D-s nos ayude a seguir así.
Hablando de Netflix esto es lo que he visto en estos días:

TRAITORS:  Se ha vuelto una obsesión en el cine y la televisión el tema de los espías rusos (¿por qué será?) hoy y ayer. La Guerra Fría está en el cine en “Red Joan” y en la BBC con la todavía sin estrenar “Summer of Rockets” y en abril , Netflix presentó “Traitors”.

La historia comienza en Londres en 1945 y gira en torno a Fiona “Feef” Symonds (Emma Appleton) una “niña bien” con country house (un poco dilapidada) y padre en el Parlamento. Feef ha estado entrenando con las fuerzas especiales pata ser agente en la Europa Ocupada, pero la única guerra que conoce es en la cama con Peter (Matt Lauria), un oficial americano con esposa e hijos en los United.

La guerra se acaba, Peter debe volver a su país con su familia. Feef insiste en irse con él, adora América, adora a Peter, pero lo más bien que se quiere bañar desnuda con un amigo de su hermano, el escandalizado abogado Hugh Fenton (Luke Treadway, el Dr. Frankenstein de “Penny Dreadful”). El mundo de Feef está cambiando. No solo se le va el amante, Hugh, un devoto socialista, vence al hermano de Feef en las elecciones locales. Mas atroz le parece a Feef que los Torys sean vencidos y que Winston Churchill deba dejar el gobierno en manos del socialista Clement Attleee.

La salvación de Feef llega al entrar a trabajar al ministerio de relaciones exteriores (Foreign Office) y de ser reclutada por Rowe (Michael Sthulbarg de “Bordwalk Empire" y “The Shape of Water”) un americano que está creando, casi como un esfuerzo personal, un servicio de espionaje para una nueva guerra. Como Rowe le explica a Feef, la guerra no ha acabado, Solo han cambiado de enemigo. El necesita saber si entre los colegas de Feef puede haber un agente ruso. También la anima a cultivar la amistad (y el sexo) con Hugh.

¿Parece interesante no?  y sin embargo es (y este es un consenso con los recappers) aburridísima, aun con asesinatos y violencia con doquier. El problema es que los personajes son tediosos, pesados, antipáticos. A ratos intenta ser “The Little Drummer Girl” y cae en el mismo error de esa serie, nadie te simpatiza. Yo creo que, para ser un relato de espionaje, los personajes no son inteligentes. Rowe es brillante pero obviamente está desequilibrada, Feef es tonta de capirote y Hugh demasiado ingenuo para ser político. Definitivamente no la recomiendo.

LAS ESCALOFRIANTES AVENTURAS DE SABRINA: Me había prometido no verla más, pero es un imán, es muy entretenida y les he tomado cariño a los personajes. A pesar de que advierto, es una serie para gente de criterio formado.  Aguirre-Sacasa sigue con esa manía de escandalizar y ofender: desde tratar de convertir a Sabrina en una émula de Cristo (hay una escena en el primer cap. que la muestra naciendo en un pesebre) hasta que el demonio más feo que acosa a la brujita se llama …Asmodeo. A ver si las fuerzas ocultas no le dan al nicaragüense una leccioncita uno de estos días.

Tras acabar la primera temporada vendiendo su alma al Señor Oscuro, Sabrina decide cambiar su vida, abandonar su escuela, no ver mas a sus amigos y dedicarse totalmente a sus estudios en La Academia de las Artes Invisibles. Sabrina también ha cambiado de carácter, está mas agresiva y gritona y lo demuestra en su primer día de clases que coincide con la candidatura de Nick Scratch al puesto de Prefecto. A pesar de que es un puesto solo para varones, Sabrina insiste en ser candidata.

Galantemente, Nick la apoya, pero es el único. Hasta Tía Zelda no se ve entusiasmada con esta Sabrina rompe-tradiciones, el novio de Ambrose se revela como un gay machista que se opone a votar por Sabrina. También Ambrose está en contra de la candidatura de su prima.

Ambrose le dice a Sabrina que ella no merece ese puesto ya que desprecia las tradiciones y las reglas de la escuela que un prefecto debe cumplir y mantener. Sabrina, petulantemente, le dice que ella ha venido a destruir lo viejo y cambiarlo todo. Suena típico discurso del feminismo radical de hoy. Sin embargo, hay fuerzas ocultas empeñadas en impedir el acenso de la brujita.

Tres demonios se le aparecen en determinadas ocasiones, justo antes de las tres pruebas de competencia que Brina debe superar, y la asustan impidiéndole prepararse. Aun así, Sabrina las supera gracias a la ayuda de Prudence y sus Hermanas, luego gracias a la Tía Hilda que es la única preocupada con el cambio de Sabrina y la única en pararle el carro cuando la sobrina se le encabrita

Sabrina le confiesa a su tía que se ha visto obligada a alejar a la gente que quiere (léase amigos humanos) porque no quiere dañarlos cuando el Diablo se ponga a exigirle hacer maldades. Ese es el miedo de Sabrina, por eso está de tan mal humor y tan apurada en cambiar cosas que ve erradas. Debe hacerlo antes de volverse mala.

En su último desafío es ayudada por Nick. Ambos conjuran a los tres reyes demoniacos, pero no llegan a saber su propósito puesto que son desterrados por el Padre Blackwood. El Sumo Sacerdote está tan indignado que acaba con la competencia nombrando a Ambrose, Top Boy. Mejor, Sabrina puede destruir la Iglesia de la Noche desde fuera. Nunca hubiera sido un buen prefecto y esto nos lleva a una pregunta ¿puede una mujer a aspirar al puesto de un hombre si no está preparada para este? ¿Puede una mujer sin estudios de medicina reemplazar a un médico solo porque no hay doctoras en su hospital? Y eso es lo que vemos en el caso de Susie.

La pequeña transgénero quiere ser parte del equipo de basquetbol de la escuela, pero en Baxter High no hay equipo femenino. Susie intenta ser parte del equipo de chicos y ya se imaginarán el bullying al que es sometida. Bufando, Susie irrumpe en la oficina de Miss Wardwell. La pobre Lilith está teniendo dificultades para conseguir el respeto que merece como nueva directora, pero no lo va a obtener si desde ya las alumnas pueden invadir su oficina como si fueran toros en San Fermín.

Wardwell va a hablar con el entrenador quien le explica que el mayor problema de Susie no es su vagina, sino que es enana (como yo también lo soy, puedo usar esa palabra) y no sabe jugar basquetbol.  WTF? Impertérrita, Lilith dice que en SU ESCUELA no permitirá actitudes sexistas. Susie es incorporada al team y está a punto de pasar tamaña vergüenza cuando aparece Sabrina ex machina y consigue que su amiguita haga más canastas que Michael Jordan en su vida

Pues qué bien, ¿no? ¿Qué va a pasar ahora? ¿Sabrina siempre va a tener que apuntalar a Susie? ¿Como Susie no se sorprendió de sus milagrosas e inesperadas cualidades? En cambio, su inexplicable triunfo la orientó a salir del closet trans y a anunciar que es chico y se llama “Theo” Muy bien, pero en teoría ahora al definirse como varón, Susie no tiene impedimentos para estar en el equipo.

¿De que sirvió su esfuerzo? ¿Como ayuda en eso a chicas que si tienen aptitudes para el deporte y quieran tener su propio equipo? Por eso me gusta este programa porque te impone interrogantes y te hace meditar en cosas reales poniéndote ejemplos mágicos.

Eso es lo que he visto en Netflix. En la televisión normal estoy siguiendo “The Spanish Princess” de la que pronto espero escribir una reseña, pero abandoné “Chernóbil”. Mas allá del desastre y de la tragedia humana, no me gusta una historia que comienza con un suicidio para llevarnos en flashback a las circunstancias que llevan al Ingeniero nuclear Valery Legasov a quitarse la vida. Saber de antemano que un personaje (mas si lo interpreta Jared Harris) se va a morir de tan fea forma te quita las ganas de invertir emocionalmente en un relato de por si amargo y sombrío.


A veces los spoilers te ayudan a no perder tiempo con determinadas series. El saber del final agridulce del matrimonio de” las Annes” (Lister y Walker) fue un factor que me hizo dejar de ver “Gentleman Jack” Aunque en realidad fue que no me simpatizó la protagonista (Suranne Jones) y no por su condición de lesbiana. Anne Lister (apodada “Fred” por sus amantes y “El Caballero Jack” por el vulgo). fue toda una rareza del Yorkshire de comienzos del Siglo XIX. Latifundista independiente, viajera infatigable (falleció en las estepas rusas) y hasta alpinista, Lister documentó su vida, incluyendo sus affaires con varias mujeres, en diarios que escribió en un código mitad griego y mitad algebra.

Son esos diarios (hoy descifrados) los que proporcionan las bases de este cuento de una mujer que es mitad Capitán Poldark (intenta restaurar la mansión familiar, proteger sus minas de carbón y luchar contra los Rawson, tan implacables y corruptos como los Warleggen) y el Señor Darcy (anda en busca de esposa solo que esta debe ser rica). La candidata perfecta la encuentra Lister en su tocaya, la melancólica y frágil Anne Walker (Sophie Rundle, la Adah de “Peaky Blinders”).


La historia está bien contada, es dinámica, bien actuada y tiene un vestuario fenomenal. Lister no anda de pantalones, como la original prefiere un vestuario negro y severo, pero elegante. Aunque usa sombrero de copa se permite sus coqueterías. Al matrimonio de una de sus examantes, luce un tocado de plumas (a la última moda de 1832) que da la impresión de que se plantó un gallo negro en su cabeza.

Mi problema con la serie es que no soporté que Lister fuese tan arrogante, egoísta y pragmática con una mentalidad de propietario y llena de privilegios de clase. Trata bien a sus criados, empleados e inquilinos mientras le sirvan. De lo contrario, les da puerta. Aquí no entran las compasiones ni lealtades de un Poldark. Las mujeres en el libro de Lister son u objetos sexuales, o sirvientas u obstáculos como su hermana Marian (Gemma “Yara” Whelan).

Lo desagradable es que la serie toma el partido de Lister y coloca a Marian, que para mis ojos es una mujer mucho más reformista, compasiva y sensata que la mayoría de su época, como un personaje ridículo. Cuando Marian comenta con amistades lo contenta que está que en Inglaterra ahora puedan votar todos los hombres, su hermana burlona le dice que el voto la excluye a ella y por eso no lo alaba.

Marian le recuerda que antes el hoi polloi masculino no podía votar, pero eso a Lister la tiene sin cuidado. A ella no le importa que sus criados y criadas no puedan votar. Lo importante es que ella carece de ese derecho. Sin ser una mala persona, Lister nunca fue ni revolucionaria ni reformista, solo quería vivir a su manera y si le creemos a la serie lo consiguió, pero eso no la hace mejor que su hermana.
La criada está preñada.¿ La despedirá Lister?

Uff ya llevo diez páginas, mejor la corto aquí. Díganme si han visto algunas de estas series, si les han gustado y el porqué. Y si no les han gustado, también cuéntenme.

En cuanto a mi saga personal. Seguimos trayendo cosas del galpón de a poco. Nada hasta ahora parece haberse perdido ni roto con la excepción de la cubierta de una de las luces traseras del auto de mi hermano (doscientos dólares en repararla y por suerte no fue el foco que eso hubiera sido mas de $1,000) que por andar cargando muebles bajo la lluvia, se resbaló, casi se parte un dedo y dejó caer la mesa del comedor de mi madre sobre el foco. Pero ya tenemos comedor. (Por razones de espacio, la tenemos cerrada, pero tiene una hoja que le permite expandirse hasta acomodar seis comensales).

También Don Anselmoel super,  un señor peruano muy super gente nos instaló las persianas, los aparatos de aire acondicionado y en mi baño, una barra de protección ¡y la ducha flexible!




Yo creo que ahí vamos a tener que pararle al asunto de las compras. Eso significa no reemplazar los estantes de libros que se rompieron al desarmarlos. Eso significa que mis libros seguirán en sus cajitas, pero tiempo al tiempo. Nomás recen para que a mi hermano le terminen de pagar los $40,000 que todavía le deben y que haya salud. Por primera vez, en años, me siento serena. Espero que eso se traduzca en notas interesantes para seguir con este debate continuo sobre la calidad de nuestra televisión.




lunes, 7 de mayo de 2018

Faux Feminismo y Misandria Solapada en Killing Eve



En Vulture ,la semana pasada,  Inkoo Kang elevaba un par de preguntas sobre “Killing Eve” el nuevo show feminista de BBC America. ¿De qué se trata esta serie? ¿Cuál es su mensaje? La inquietud deriva de que  de ser una especie de “ Silencio de los Inocentes” femenino/feminista, la serie ha caído en  mensajes cruzados colmados de tropes del faux-feminismo. Lo único claro es  la triste realidad de que,  como le ocurre a  la heroína, un marido perfecto puede aburrir tanto que Eve  (Sandra Oh) prefiera irse a cazar asesinas en serie antes que tener sexo con el noble Niko Polaris (Owen McDonnell).  

Por más que la teleaudiencia admire a las esposas imperfectas y a las protagonistas asesinas, " Killing Eve” está convirtiendo a Eve (Sandra Oh) en una arpía. En el caso de Villanelle (Jodie Comer)todavía no han demostrado como su violencia difiere de la agresividad machista. En suma,  es incomprensible que Eve esté chata de un marido que es como la versión masculina de una Stepford Wife o de que la violencia de Villanelle vaya dirigida hacia hombres buenos, y mujeres entre las que incluye ex- amantes, niñas y ancianas.

“Killing Eve” ofrece el atractivo de  ver a dos mujeres perseguirse mutuamente y de observar como la representante de la ley (ergo El Bien) comienza a mimetizarse con la villana hasta el punto de que lo que debería ser una lucha muerte pasa a ser una especie de romance. Todo esto es válido y original, pero me incomoda que  a costa de esta novedad se propaguen nuevas ideas seudo feministas que bordean en la misandria y en la misoginia."

No he leído los relatos de Luke Jennings que han inspirado la serie, pero los lectores me dicen que el original está lejos de ser una obra feminista, que más bien corresponde a un tipo de thriller “para chicos” en donde la novedad reside en que el detective ahora es hembra; que aunque Villanelle es canónicamente bisexual no existen atisbos de una atracción lésbica por parte de Eve hacía su presa; y el tener muchos capítulos descritos desde la perspectiva de la villana, la hace menos confusa y más cercana al lector.

La productora/guionista Phoebe Waller-Bridge debe tener sus motivos para haber efectuado esos cambios, tal como los tuvo para subirle la edad a la heroína. Otra modificación  fue cambiarles el sexo a dos personajes. Es la moda, no me molesta, también quiero ver a Natalie Dormer interpretando al Profesor Moriarty en “Elementary”.  Que Elena (Kirby Howell-Baptiste), la asistente de Eve sea mujer ayuda a crear un lazo intimo entre ambas. Que la nueva jefa de la protagonista  sea ahora Carolyn Marsten ( interpretada por Fiona Shaw) ayuda a que Eve se sienta más a sus anchas con ella, aparte de que ciertas cosas que dice la ex tía Petunia de Harry Potter suenan mejor viniendo de la boca de una mujer.

Lo que no acaba de convencerme son los motivos para cambiarle de sexo a los personajes. Todos nacen de la traicionera paridad. No se podía tener tantos hombres alrededor de Eve, y menos mostrarla como apoyándose en la compañía masculina. Si Elena y Marsten hubiesen sido varones, Eve sería la única mujer en el equipo, eso no es feminista (y quita empleo a actrices necesitadas de trabajo). Además era innecesario puesto que Eve ya tenía un equipo de apoyo masculino  compuesto por su marido Niko   y por Dom, el traductor.

Pero a Dom se lo quitaron en el primer episodio, después de acusar a Eve de poner en peligro a un menor. Para colmo,  el otro apoyo masculino de Eve, su gran amigo y jefe degradado-a-empleado, Bill (David Haig) , fue asesinado por Villanelle en el tercer episodio. Y en el cuarto, Eve transida de dolor por la muerte de Bill, finalmente azota en la cara a Niko con su desprecio por él y por su amor que la sofoca porque no puede corresponderle.

Si tuviéramos  un show basado en una novela donde los personajes canónicamente son mujeres y les cambiáramos el sexo, y luego fuéramos matando a otros personajes femeninos la acusaríamos inmediatamente de misoginia¿ o no? Villanelle solo ha matado a cuatro mujeres, comparado con sus nueve victimas masculinas. De las asesinadas,  dos fueron por encargo, otra murió por interponerse en su camino (la enfermera de una de las victima) y pensándolo bien, el asesinato de Nadya(Olivia Ross)  también correspondió a sacar del camino un estorbo, porque ella esperaba de Villanelle el mismo tipo de amor que Eve es incapaz de darle a su pareja.

El asesinato de Bill fue doloroso e inesperado, a pesar de que el capítulo estuvo salpicado de alusiones encaminadas al desenlace fatal—“Papito se va a morir” le canturrea Bill a su bebita antes de partir a  Berlín a su cita con la Muerte. Desde el momento en que Eve le dice con cierta petulancia a  Carolyn que su admiración por los métodos de Villanelle la hacen ser insensible a las muertes que esta provoca, (“mientras no me mate a mí, francamente no es de mi incumbencia”)   que estábamos esperando que el asesinato de alguien cercano hiciese que a la espía le importase la brutalidad de su contrincante. Aunque solo por eso fuese necesaria la muerte de Bill, hubiese preferido que mataran a otra persona, incluso a Niko (aunque estoy casi 80% segura que lo van a matar muy pronto).

Hasta la muerte de Bill, Villanelle había matado (conscientemente) a villanos. Matar a Bill fue empeorar un mundo donde los hombres buenos no abundan. Pero son los hombres buenos los que son prescindibles en esta historia. Para tratar de centrar a Villanelle, Konstantin (Kim Bodnia)  le aconseja que haga algo “normal”.  Eso significa para la asesina tener novio, salir con él a pasear por París, compartir helados, contarle de sus problemas em su trabajo ficticio.

Villanelle acaba de matar un hombre en Bulgaria quien antes de ser ultimado le puso un ojo en tinta a su agresora. La sicaria llega a su edificio parisino y se encuentra al vecino buscando el control remoto en la basura (ya con eso se me hizo simpático ). “¡Madre de D-s ¡”exclama Sebastián (que es español) apenas ve el ojo en compota  de su vecina. No puede creer que alguien pueda golpear a alguien tan linda y delicada.

Al rato, golpean a la puerta del departamento de Villanelle. Es Sebastián con una botella de solución de árnica, que es muy buena para los moretones. La sicaria le echa una mirada, lo ve guapetón, y le pregunta qué planea hacer esa tarde. La respuesta es encantadora,  “planeo deshacer los planes que ya tenía”. Así comienza un romance.

Sebastián es atento, paciente, comprensivo. Cuando hacen el amor no solo le permite estar arriba sino que se preocupa de que las movidas frenéticas de Villanelle puedan hacerlo acabar antes de darle un orgasmo. Villanelle abre más que nunca sus ojos reptilicos y le anuncia que ya ha llegado al clímax. Mi única queja de Sebastián es que no sepa reconocer los detalles físicos de una mujer que acaba de tener un orgasmo. Como ya sabemos,  Villanelle solo experimenta placer sexual cuando mata a alguien

Sebastián se siente protector de quien cree es víctima de un golpeador. Cuando encuentra a Villanelle discutiendo con Konstantin, se encacha como gallito y eso que el ruso podría matarlo con dos dedos. “Nunca te haré daño “le asegura a Villanelle. Me da lastima que las recappers se rían de este personaje, que se burlen de su caballerosidad y actitud protectora. No entiendo por qué es cómico  que un hombre muestre compasión por una mujer golpeada o quiera satisfacerla sexualmente o le importe que la  jefa no la trate bien. El pobre Sebastián solo consiguió la burla de los críticos que le desearon la muerte. Esta le llegó tras oler un perfume envenenado con el que Villanelle había acabado con una víctima.

Ya tenemos dos hombres buenos muertos en el show y todavía falta hablar de Niko Polastri, que para todos los efectos es el gran perdederor en este cuento de mujeres que parece que no aman a los hombres, especialmente si son buenos. Cuando no está enseñando matemáticas o jugando bridge con sus amigos, Niko  le está cocinando a su esposa(hasta le prepara la colación que la muy ingrata le regala a Bill), consolándola por sus pesadillas, perdonándola que no quiera hacer el amor,  y escuchando todos los disparates que Eve quiera contar o sobre sus teorías criminológicas o el modo en que le gustaría matar a Niko (asfixiarlo, hacerlo picadillo, llevarlo en una caja a un restaurant y despacharlo vía inodoro público).

Antes de que Marsten reclutara a Eve, ya Niko le reconocía su talento (“deberías ser espía”). Fue refrescante que Eve confiara en su marido sobre su nuevo empleo. Me temía otra racha incomoda de lo que consumí en “The Bletchey Circle”cuando Susan (Anna Maxwell Smith) le ocultaba a su marido (cariñoso y comprensivo para la época) no solo su pasado  de decodificadora en el Servicio Secreto y su presente de detective amateur, pero también que el criminal que perseguía ponía en peligro la vida de Timothy  y de sus hijos. Cada vez que recuerdo a Susan  cuando Timothy  exigía una explicación, poniendo cara de estreñida y sonriéndole a la pared,  me nace el fastidio por Maxwell Martin.

Ni Niko exige explicaciones ni Eve lo ofende negándoselas, pero (y esto lo entiendo)  les baja el color a los riesgos de su trabajo y le oculta la existencia de Villanelle. Después del funeral de Bill, y de prepararle un estofado a su señora, Niko la enfrenta gentil como siempre. Él sabe que Bill no murió asaltado en un callejón berlinés; sabe que lo que hace Eve es peligroso; teme por ella; pero también sabe que para Eve ese trabajo lo es todo.

Eve toma una actitud agresiva. Le dice que entiende que para Niko ella lo sea todo, pero que eso significa que él es tan poquita cosa que solo la tiene a ella. La devoción masculina que una vez fue fantasía femenina y motivo de alegría para una mujer, ahora es causa de rechazo. Para Eve,  el amor de su marido solo es señal de fracaso de Niko,  Ella en cambio se ha encontrado este mundo excitante que le permite acercarse a una mujer tan sexi que mata por placer. Discúlpenme, pero esto es aberrante. Yo que Niko le hubiera dicho,” tu eres mi todo, tal como tu trabajo se ha vuelto tu todo, somos un par de losers”.

Eve no le cuenta su marido sobre Villanelle, ni siquiera cuando descubre que la asesina sabe donde viven. Solamente le grita que se largue. Esto es lo bueno de ver series contemporáneas, aprendes a reconocer   clichés. Como acabo de ver “McMafia ”sé que este es el hábito de los hombres cuando creen a sus parejas en peligro. En vez de tratarlos como seres pensantes, les buscan  gresca y luego los corren de la casa. Eso hizo Alex con Rebecca con trágicos resultados.

Sin embargo, Eve no se molesta en avisarle a Niko que él está ahora en la zona de riesgo. Cuando Kenny,  el Hacker le recuerda ese hecho, Eve responde petulante que no pudo evitarlo, su dirección estaba en la maleta robada. Hay algo que no entiendo en Eve, normalmente una mujer querendona y compasiva. No le importa correr riesgos, pero también arrastra a los demás a compartir el peligro. No aprendió de lo que pudo ocurrirle a Dom la noche en que Villanelle perpetró la masacre del hospital. 

Se supone que está destrozada por haber obligado a Bill a hacer un viaje que acabó con él en el cementerio. Y aun así , no se molesta en contarle al marido que una asesina los acecha, luego arrastra a Elena a  una búsqueda por Frank, que ya saben es un truhan al servicio de los jefes de Villanelle.
Kaytl Burt en Den of Geek  alaba la decisión de Waller-Bridges de masculinizar a Eve porque a  los héroes no les importa en cuantos líos meten a los seres cercanos. Primero, que tal acusación es debatible. Segundo, ¿en qué mejora Eve como personaje el que adopte roles masculinos negativos? 

En este otro artículo   para Den of Geek  , y hablando de la relación Niko-Eve, Burt comenta que la agente actúa como todos los proveedores económicos con sus parejas. No sé si Eve es la breadwinner en esa casa, cuando la despidieron, no se habló en su hogar de que su sueldo fuera necesario.

 Tampoco Niko es Mr. Mom tiempo completo. Un maestro tiene un horario bastante ocupado, y este todavía se las arregla para jugar bridge con sus amigos y para limpiar la casa y cocinarle a la esposa. Es el rey del multitasking, y aun así Eve lo menosprecia y lo trata como si fuera totalmente dispensable. En lo que si estoy de acuerdo es que Niko es quien lucha por esa relación y quien da y da (parafraseando a San Pablo)  “hasta que duele” y Eve es la que recibe todo. A ver quien va a cocinarle cuando maten a al Profesor Polastri.

Se le agradece al show que mientras Eve pone caras de exasperación ante las atenciones del marido (cuyo gran defecto es que no le da el gusto a la pareja de descargar su ira en el) tienen a Villanelle castigada por sus superiores y a merced de Mr. Macho.  Diego, el peor sicario de la historia,  nos recuerda los méritos de hombres como Bill, Sebastián y Niko. ¿De qué vale un show feminista que repudia a hombres admirables como pareja?  Y si vamos por Villanelle, no solo es la pareja menos recomendable, sino que además demuestra una acertada misoginia, sobre todo hacia el tipo de mujer que el movimiento feminista moderno rechaza.

La serie comienza con Villanelle en una heladería en Viena. La asesina alza los ojos de su copa de helado y se encuentra con una niñita que la observa.  Conozco esa mirada. A los nueve años yo también me comía con los ojos a mujeres mayores,  sofisticadas y atractivas, soñando con ser como ellas. Villanelle hace contacto visual con su admiradora. Avergonzada,  la niña desvía la mirada y la fija en el heladero. Es un joven feo, granujiento con dientes chuecos, pero le sonríe. La niña le devuelve la sonrisa.

 Es un intercambio inocente, no se trata de un juego pedófilo. Al hombre le gustan las mujeres como Villanelle. Esta lo ignora y le sonríe a la niña. Contenta de tener la aprobación de su ídolo la pequeña le sonríe. Villanelle se levanta, paga por su helado, se acerca a su pequeña fan …y le lanza el helado en el vestido.

Este gesto agresivo de la villana se convierte en una lección del faux feminismo actual. Primero, la escena refleja los celos posesivos de Villanelle. No soporta que sus hinchas, amantes y amantes potenciales se interesen en otros. Tal como mata a Diego que la separa de Nadya, y a Bill que es querido por Eve, castiga a la niñita que se atreve a sonreírle a un feo cuando tiene delante a la narcisista sicaria.

También Villanelle castiga a la niña por,  a tan corta edad, comenzar a interesarse en un hombre que ya debería ver como un enemigo. Finalmente,  Villanelle expresa su fastidio por las criaturas y confirma que no sufre de sentimientos maternales. A lo largo de cuatro capítulos hemos visto a Villanelle agredir a una niña, usar un niñito para matar al abuelo,  y amenazar a la hijita de Konstantin. Si pensamos que el faux feminismo repudia la maternidad y la creencia de que las mujeres tenemos/debemos poseer sentimientos maternales, entonces Villanelle es feminista (o la versión Fake).

Pasemos a otro grupo que tanto el feminismo como Villanelle desprecian: mujeres de la Tercera Edad. Al llegar a su apartamento en Paris, Villanelle descubre que no puede subir porque la encargada de la limpieza está bajando la escalera con sendas bolsas de basura en cada mano. Además de bloquear el paso, la mujeranciana, cansada con los pies hinchadoses muy lenta. La impaciente sicaria comienza a azuzarla de manera burlona como si se dirigiera a un perro:  “Allez Allez, vite!” En ningún momento ofrece ayudarla, ni siquiera cuando la anciana pasa por su lado y logra abrir la puerta con esfuerzo. Ahí la burlona Villanelle le pregunta si necesita ayuda y recibe una merecida grosería por respuesta.

Lo extraño es que unos minutos antes, en el vagón del metro, Villanelle le ha recogido un papel que se le ha caído a un hombre joven que obviamente puede recogerlo solito. La falta de cortesía y compasión de Villanelle nace de su desprecio por la mujer de la limpieza por la vejez,  debilidad, tal vez la fealdad de esta. Para alguien para quien la vida humana  vale hongo, quizás preferiría deshacerse de todos los viejos inútiles. La desestima por la vejez es una característica de la progresía moderna , y el feminismo no está exento de esa actitud de desdén por lo decrépito y lo arcaico aunque esto vaya encerrado en un cuerpo humano.

Y si hablamos de mujeres caducas también debemos hablar de una reacción contraria a las feministas de antaño. Ya se ha notado en las MeToo un desaire y oposición a las ideas presentadas por generaciones anteriores de feministas. A pesar de que iconos como Gloria Steinem pretendan abrazar a esta nueva ola, lo común es la desaprobación para un grupo que se cree traicionó las ideas bases del movimiento (cierto) y que nunca lograron nada (falso).  En la serie vemos como Villanelle goza matando a una famosa perfumista que también ha sido bastión del feminismo.

Curiosamente,  fue el único asesinato que me ha provocado cierto interés. Konstantin, preocupado por el estado de ánimo de la asesina, quiere quitarle el contrato de las manos, pero Villanelle hace los pucheros de costumbre: ‘tiene asma y tu sabes que me encanta verlos ahogándose”. Creo que todos los que sufrimos de enfermedades respiratorias, quisimos en ese momento romperle los dientes a la burlona con un bate de beisbol.

El crimen ocurre en un elegante hotel parisino donde se homenajea a la víctima. La presentan como Madame de Mann, dueña de un emporio de cosméticos, una mujer que ha luchado por los derechos y los avances de su género, La mujer elegantísima apenas sonríe, se ve fría, aburrida y está rodeada de un cinturón de seguridad. ¿Por qué habría de tener enemigos? Villanelle, que va disfrazada de camarera,  logra acercársele a su presa en el baño. Su excusa al guardia es fantástica,  “Madame, necesita un tampón”. 

A solas , Villanelle pone en acción su mejor acto de fangirl. Desde jovencita ha admirado a Madame de Mann. Su ídolo la ha empujado a la fabricación de aromas. Solo quiere que huela su producto. Aunque es obvio que se siente complacida por la admiración,  la perfumista adopta una actitud despectiva y condescendiente y tras cien remilgos acepta oler el perfume.  “Me huele a nada” dice arrogantemente y son sus ultimas palabras. 

Villanelle observa arrobada la larga agonía (creo que es un cuarto de hora lo que debe durar un fallo respiratorio para ser fatal) . Así observa la muerte de quien ha utilizado el feminismo para beneficio propio y que ahora se esmera en crear una barrera que la separe de quienes en su día,  juró proteger y dijo representar.

Nos queda claro entonces que al margen de su participación en el argumento, Villanelle encarna a un medio neutralizador de los obstáculos o enemigos que el feminismo radical enfrenta hoy en día: hombres protectores, niñas precoces en su interés por el sexo opuesto; feministas traidoras,  y ancianas inútiles. Para ser honestos, Villanelle no mata viejas, ni niños (mientras no la molesten), pero si es cierto que le gusta matar mujeres incluso las que se enamoran en ella. En el cuarto capitulo la desobediente Villanelle termina siendo la ultima carreta de un carro tirado por Diego (del que ya hablé) y su novia Nadya, que resulta ser ex amante de nuestra villana.

A juzgar por los golpes y recriminaciones que Nadya propina a Villanelle no fue una buena relación. Pero tampoco lo es ser pareja del machista Diego. Villanelle convence a Nadya que ella merece algo mejor que Diego. Nadya lo mata, confiesa que su relación era degradante y se prepara para ser eternamente feliz junto a Villanelle que la recompensa, pasándole encima con su carro hasta matarla. En el mundo de la psicópata solo cabe una persona. Por eso temo que sucederá si Phoebe Waller decide llevar a Eve a los brazos de Villanelle. Digamos que la sicaria les da un mal nombre a las relaciones lésbicas.

A partir del segundo capítulo, ya Inkoo Kang  en Vulture expresaba las interrogantes y expectativas de muchos espectadores. Se refería al show, como “ un poco misantrópico”, decía que Eve no le caía tan bien por expresar poca preocupación por la vida humana,  y esperaba que la serie pronto le diera alguna dimensión a la sociopatía de Villanelle. Dos episodios más tarde, sus expectativas están en el tiesto de la basura.

En mi entrada anterior hablé del modo objecionable de vender la serie . De la falsedad de decir que solo en la Era de MeToo se podía dar algo como “Killing Eve”. Si “Killing Eve” realmente representa al MeToo entonces le da una pésima imagen al movimiento con este elogio a la irresponsabilidad femenina y al comportamiento hostil de las mujeres. Parecería que las mituteras fueran amargadas antisociales que odian al genero humano. ¿Lo son?