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viernes, 26 de enero de 2018

Los momentos más WTF del Period Piece: Lo Mejor del Drama de Época del 2017



El mundo del pasado está lleno de momentos impactantes como corresponde a la recreación de la historia humana, pero a veces el impacto se debe más a shock value que a un evento emocionante. El drama de época no estuvo exento de esos instantes que nos dejaron boquiabiertos desde las traiciones a sus personajes de Long John Silver (Black Sails) y Claire (Outlander) hasta el bochornoso retrato de la corte española en “La Princesa Blanca”. Pero hubo situaciones mas chocantes que ahora procedo a recordar.

El Fratricidio de Ivar (Vikings)

Por largo tiempo, Ivar ha sido mi personaje mas detestado en la serie de Michael Hirst. Ya me superó el cuento del pobre niñito minusválido porque es más que evidente que es una bestia sádica. Aunque esta temporada se nos ha revelado como un táctico militar sagaz y un conocedor de hombres, su sed de sangre y muecas de psicópata agotan. Aun así, no me tienta ponerlo de villano porque es un personaje indispensable y que a ratos puede tener gestos de humanidad. Tal vez fue por eso por lo que su fratricidio resultó tan inesperado y dramático.

Por cercanía en edad, Ivar y Sigurd tenían por fuerza que ser un poco rivales. De todos los hijos de Aslaug, Sigurd fue el que más resintió el favoritismo que su madre demostraba por Ivar. Mas adelante, Sigurd siguió culpando a Aslaug al saberla adúltera y la culpó por la muerte de la pequeña Siggy. Ivar ignorante de esto, no entendía porque Sigurd no acusaba a Lagertha o buscaba vengar el asesinato de Aslaug. Los hermanos tuvieron varios choques y se veía venir una pelea épica, ¿pero asesinato? ¿Entre los hijos de Ragnar? Jamás me lo imaginé.

Fue tras cumplida la venganza por la muerte de Ragnar que sus hijos comenzaron a debatir el curso a seguir. ¿Ponerse a cultivar trigo como hubiese deseado Ragnar? ¿Irse a explorar tierras con Bjorn? ¿O seguir guerreando como quería Ivar? En medio de esa discusión que ya bordeaba en reyerta, Sigurd e Ivar se enfrentaron convirtiendo todo el tema en algo personal.


Ivar acusó a su hermano de ser gay, Sigurd lo acusó de ser impotente. La reyerta de machos acabó con Ivar ultimando a su hermano de un hachazo. A pesar de que los vikingos son la violencia misma, este acto de brutalidad fue tan horriblemente imprevisto que los otros hermanos quedaron boquiabiertos, pero no osaron castigar al asesino y ni siquiera le han lanzado muchas críticas.

Aunque Ivar derramó lágrimas de cocodrilo, el ver con que impunidad podía matar a un hermano, su crimen lo hizo concebir la idea de que podía liderar a la familia, ejercer un poder que nadie refutaría. Si había matado a Sigurd, bien podría matar a sus otros hermanos si se le opusieran. El gesto impulsivo de Ivar reveló lo pusilánimes que son los otros hijos de Ragnar y algo impensado un par de temporadas atrás, que Ivar el invalido podía ser un poderoso y brutal líder vikingo. Totalmente WTF!

El “cenizerazo” de Claire (Outlander)

En mi ensayo sobre personajes que se hicieron insoportables este año está la protagonista de “Outlander “cuyos conflictos con su anger management solían tener como blanco a su pobre esposo engañado que cargaba con hijo ajeno, mujer adúltera y más encima con la costosísima matricula de Claire en la Harvard Medical School, una de las universidades más caras del mundo. ¿Parezco injusta? Tal vez lo soy.  Después de todo, Frank también fue responsable del fracaso del experimento conocido como matrimonio Beauchamp-Randall.

Lo cierto es que Diana Gabaldon, años antes de que Starz sacase a Outlander a la pantalla, había demostrado su cariño por el personaje de Frank y expresado sorpresa de que algún lector lo viese como un villano. Ahora en la adaptación (donde ella funge como asesora) podemos ver el punto de vista del Profesor Randall, la grandeza y esterilidad de su sacrificio. Aparte del amor de Brianna (bien ganado), no ha sacado nada de este matrimonio que lo obligó incluso a exiliarse. Recordemos que las razones para Frank pedir su traslado a Harvard fueron para evitar murmuraciones humillantes en torno al extraño regreso de la embarazada Claire.

Era natural que Claire actuara como una víctima traumatizada. Había quedado viuda, era normal que sus hormonas la confundieran, era normal que la pareja en algún momento tuviera una riña fuerte provocada por la tensión que ambos intentaban reprimir. Pero nadie se esperaba que Claire zanjase la discusión arrojándole un pesado cenicero de cristal a la cabeza al marido. Únicamente porque es ficción, Frank consiguió eludirlo. ¿Qué hubiera pasado si ese objeto de ese peso y lanzado con esa velocidad hubiese chocado con el cráneo del Profesor Randall? Tal vez lo hubiera dejado malherido, tal vez lo hubiera matado.

Para aumentar el efecto WTF, Claire se queda muy pancha con su hazaña. Frank no hace lo normal, recriminarla: “¡mujer, que casi me partes la cabeza!” o llamar a la policía. Lo único que le dice, con flema británica, es “No te obligué a venir. Si quieres marcharte, hazlo ya”.  Lo normal es que mas tarde, Claire pidiera disculpas, o hiciera su maleta, o examinara que estaba ocurriendo con su autocontrol. Por el contrario, se fue a dormir muy tranquila en su cuarto, mientras el marido durmió todo encogido en el sofá.

Em medio de la noche, a Claire se le rompe la fuente ¿y qué hace? Despierta a Frank para que la lleve al hospital. Ahí, si yo fuera Randall le aviento una patada en el trasero que la mando derechito a la parada de bus más cercana. Pero no, Frank se levanta y la lleva al hospital. Como toda mujer del siglo XXI, vivo con terror a la violencia de género cada día más difundida, pero eso no quita que me parezca injusto que muchas mujeres se crean con derecho a agredir físicamente a la pareja, a menos que se estén defendiendo.

La idea del cenicerazo nació de un esfuerzo compartido de libretistas y directores. Catriona estaba un poco preocupada de que pudiese herir a alguien, y los camarógrafos usaron protección tanto para ellos como para el equipo. El que resultó herido fue el pobre Tobias Menzies que acabó con un corte en la mollera, siete puntos y una incapacidad de seguir filmando que provocó atraso de dos semanas en el rodaje.

Ahí vemos lo peligroso del acto de Claire. No sé qué es más WTF que el personaje no pierda ni un momento de preocupación por las consecuencias de su agresividad (mas adelante vuelve a agredir a Frank cuando le dice que tras su divorcio Brianna se irá a vivir con él); que la serie no vea este acto como una señal negativa sobre la personalidad de la heroína; o que haya Claire fans encantadas con ese gesto faux badass.

La extraña fantasia-confesion de Ross (Poldark)

En esta temporada vimos un esperado encuentro entre Ross y Elizabeth. Después de la semi-violación perpetrada por el Capitán Poldark, del abandono de su ex novia y prima política, y del nacimiento de Valentine, esta reunión era totalmente necesaria y se desarrolló en un sorprendente ambiente de armonía y sinceridad.

Tan impresionado queda Ross por las palabras que intercambió con su otrora gran amor, que anda por días pensativo, al punto que Demelza le pregunta qué hacía en el cementerio. Ross se sienta y le cuenta a su esposa de su encuentro con Elizabeth, del beso que se dieron, del cariño que él todavía le tiene, pero que ese cariño es más compasión, deseo de ayudarla y sentimientos de culpa, no es el amor que le tuvo, porque él ha cambiado gracias a Demelza. Es una confesión preciosa, lástima que solo existe en la cabeza de Ross.

Inmediatamente volvemos a oír la pregunta de Demelza. Vemos a Ross nuevamente parado delante de la ventana. Le responde de manera cortante y le pide que deje de importunarlo con interrogatorios para él poder vestirse tranquilo. Es como para pedirle prestado el martillo a Thor y partirle la cabeza al Capitán Poldark. Una escena totalmente innecesaria, sorpresiva y que solo aumenta nuestro rencor, y obvio el de Demelza, cuando se entera de lo que Ross realmente hizo en el cementerio.

De como el sexo oral se puso de moda
Soy la ultima persona en criticar o debatir las ventajas del sexo oral y apruebo que las series de televisión lo promuevan, pero en el 2017, un par de ellas llegaron un poquito al extremo del mal gusto en esa promoción.  La mas comentada ha sido la de “The Crown”, donde se implica que la reina Isabel deja esperando a su futuro secretario, Michael Adeane, para atender las necesidades sexuales de su marido.

Esa escena donde Felipe casi le ordena su mujer que posponga la entrevista con el secretario para mejor ponerse “de rodillas” resultó chocante. No por el feo a Adeane (que se lo merece, por inútil), tampoco por darnos a entender que la reina prefiere tener sexo con su marido. Todo eso muy legítimo. El problema es que la escena viene a la zaga de la subtrama en la cual Isabel finalmente ejerce control sobre sus díscolos ministros. Felipe lo sabe, menciona que se ve “mas alta”. ¿Qué mejor manera de rebajarle la estatura que hacerla hincarse y servirlo?

Como las dos temporadas han girado a las quejas eternas del personaje de Matt Smith de que su mujer lo ningunea, esta exigencia de arrodillarse es una manera de someterla, de bajarle los humos, y hasta una venganza por haberlo obligado a arrodillarse y jurarle lealtad durante la ceremonia de Coronación de Isabel. Hay veces que siento que deberíamos vestirnos de luto para ver “the Crown” como rechazo de la misoginia de Peter Morgan.

Pero otra serie que nos ofreció un momento desagradable en lo que respecta al sexo oral fue la infame “Will”. Uno de los fracasos del 2017, este intento de opera punk sobre los primeros años de William Shakespeare en Londres se caracterizó por su falta de rigor histórico (¿qué es eso que una tabernera fuera la autora de la obra shakesperiana?), por un extravagante y totalmente anacrónico vestuario de la heroína y por muchas escenas de tortura y mal gusto.

Un personaje recurrente fue el ladronzuelo Presto quien inicia los problemas del Bardo, al robarle un rosario que delata a Shakespeare como católico clandestino. La delincuencia de Presto va dedicada a conseguir dinero para rescatar a su hermana, Albina, presa en un burdel. La carrera de carterista no es muy lucrativa, por lo que Presto decide agregarle algunos trucos. Luego que Albina le cuenta que sus mejores clientes son los que vienen atraídos por sus dotes en el sexo oral, Presto se disfraza de niña (y bien feíto que se ve) y se va a buscar pedófilos a los que ofrece felaciones.

La escena con el primer cliente fue bastante perturbadora y repelente, a pesar de que, por supuesto, Presto no tuvo que abrir la boca y logró huir con la bolsa del pedófilo. Aun así, fue otra más de las escenas que hicieron a “Will” una serie incomoda de seguir. Aun más, cuando en capítulos posteriores, la patrona de Albina si vende a Presto como prostituto infantil y travesti al villano Topclieff que se revela como pedófilo.

Exorcismo de Zilpha (Taboo)

El personaje más trágico en toda la tragedia griega que fue “Taboo” en su primera temporada fue Zilpha Delaney. Un solo pecado, el incesto, destruyó su vida. La magnitud de una falta que aun hoy provoca asco y rechazo obligaba a una dama burguesa de la Regencia a vivir auto flagelándose. El primer y mayor castigo de Zilpha (y eso que nunca conocimos las circunstancias que la separaron de su hijo) fue casarse con el patán Thorne. El segundo, fue confesarle su delito al marido. Thorne, cuyo menor defecto era la tacañería, se impuso la misión de castigar a su pecadora esposa. El regreso de James Delaney desequilibró más ese matrimonio.

La ira de Thorne aumentó al descubrir que Zilpha, en sueños recibía visitas del medio hermano. De ahí el enloquecido individuo varió su conducta de oprimir y humillar a su mujer, para volverse un abusador de facto, golpeando y violando a Zilpha, llegando a pensar que su mujer estaba “poseída”.

Aprovechándose de la religión en la que su esposa buscaba refugio, la convenció de aceptar que un clérigo charlatán la exorcizara. La pobre y aterrorizada Zilpha no tuvo más remedio que someterse a un ritual chapucero y muy perturbador en el que fue amarrada y rodeada de velas. Más encima tuvo que soportar que el clérigo, entonando latinajos, se le encaramara encima y le manoseara los pechos. 



El imbécil de Thorne creyó a su mujer “curada” Bien se merecía que, después de la cura, su esposa le atravesara el corazón con uno de sus alfileres de sombrero.

La Torta ratonera (Victoria)

Un leitmotiv de la primera temporada de “Victoria” fueron “los nervios histéricos” de Su Majestad que hacían sospechar a sus enemigos que había heredado la locura de su abuelo Jorge III. Si bien es cierto que la Reina Victoria no era la mujer mas centrada del mundo y sus nervios le jugaron muchas malas pasadas en su vida, su cabeza funcionaba perfectamente.

Sin embargo, Daisy Goodwin se inventó un cuentito que podría explicar de dónde surgían las calumnias. Aparentemente La Pequeña Vicky le tenia fobia los ratoncitos Sucede que para evitar el negociado del mayordomo Penge de vender los pabilos de vela usados del Buckingham Palace, la Baronesa Lehzen, gran chambelana y ama de llaves de la reina, decide instalar alumbrado a gas en el palacio. La instalación perturba a los roedores de la residencia que comenzaron a emigrar hacia arriba de las escaleras. La misma Victoria avista una lauchita en sus aposentos, pero la apoteosis tiene lugar en el cumpleaños de la soberana.

En medio del festejo, mientras todos admiran el pastel creado por el chef Francatelli, una manada de ratas se abalanza sobre este, provocando un ataque histérico de parte de Victoria. La escena es lo suficientemente caótica como para hacer pensar al espectador que el malvado Penge ha escondido las ratas dentro del pastel.


La actitud de Victoria también es bastante grotesca. En vez de huir de la plaga ratonil, la reina se pone a dar volteretas en círculo tal como lo haría un roedor. Cuando Sir John Conroy intenta tranquilizarla, Vicky agita las manos y lanza chillidos como si fuera una fan afectada por la Beatlemania y él fuera Ringo Starr.

Este hecho inverosímil y que, por supuesto nunca tuvo lugar en la vida real, sirve para que esos conspiradores, Cumberland y Conroy, esparzan rumores de la demencia de la reina y preparen un plan B con la Duquesa de Kent como regente. A propósito, la mera posibilidad de que Victoria hubiese heredado el mal del Rey Loco solo surgió al final de sus últimos embarazos, cuando una serie de depresiones postparto y la presión del control constante del marido, llevaron a Victoria a sufrir varias crisis de histeria.

¿Los templarios defensores de los judíos? (Knightfall)

“Knightfall” es el peor drama de época del 2017, su nivel de historicidad coincide con el de los filmes de Monte Python, y le está ganando a “The Walking Dead” con lo de sacar muertos de las tumbas. Figúrense, la acción tiene lugar en el 1305, un año antes de la supresión de la Orden del Temple y ahí tenemos a la Reina Juana de Navarra (que había muerto de parto a comienzos de ese año) preñándose del primer Templario guapo que le cruza por la calle.  También tuvimos que calarnos a Jim Carter (alias Mr. Carson) como el Papa Bonifacio VIII, muerto y enterrado en 1303. Óiganme, History Channel, el papa de los templarios se llamaba Clemente V.

Ni hablar de nuestra amada Lobita de Francia, Isabella de Valois, que no quiere casarse con Eduardo de Inglaterra, pero prefiere a Luis de Cataluña.  Si, Dominic Minghella y sus secuaces se inventaron todo un Reino de Cataluña. Y así tenemos Embajador de Cataluña y Reina Elena de Cataluña que visita Paris porque la corona francesa necesita desperadamnente la ayuda de las poderosas fuerzas catalana.

 Mejor le inventaban una alianza a Isabela con Alto Jardín. MInghella ha dicho que “El Reino de Cataluña” está basado en Aragón, pero que no quiso usarlo “para tener más libertad”. Si ya sabemos de qué libertad habla. Pronto veremos a la corte de Felipe el Bello recibiendo al gran Rey de Cataluña, Puigdemont, El Primero de su Nombre.
Los "ejercitos catalanes"

Y la guinda del pastel es el retrato de los templarios que ya parecen creados por Marvel. hay algunos ilusos que consideran que Knightfall es todo un ejemplo de historia, y un derechista por ahí salió a defender el show como un ejemplo de un programa sobre el verdadero cristianismo y sus valores.  ¡Ayyy este se creyó el cuento de los guardianes del Santo Grial! A ver, los Templarios eran los guardianes del Santo Sepulcro, los protectores de los peregrinos, los inventores de las primeras tarjetas de crédito, y tal vez adoraban al Gato Bafometo, pero no tenían nada que ver con el Grial, ni la leyenda artúrica, ni con Indiana Jones.

Y mucho menos eran protectores de los judíos. Ahí sí que chirrié los dientes. En esta era de antisemitismo enclosetado, ya me he dado por vencida con la falta de presencia judía en los dramas de época. No soy campeona de diversidad como otras etnias, y prefiero que no haya judíos en un argumento si van a presentarlos de manera incongruente, payasesca y negativa. Sin embargo, fue un grato momento cuando Nina, mi personaje favorito en “the Collection” reveló ser judía. Ojalá me hubiera ocurrido lo mismo con la aparición de mis correligionarios en este show creado por Jeremy Renner (que ni siquiera actúa en la serie).

En el primer episodio, el villano Nogaret, Primer Ministro de Felipe, decide que hay que expulsar a los judíos de París, para luego asaltarlos a mitad de camino y quedarse con todas sus riquezas. ¿No existía el mismo cuento en el segundo libro de Outlander? Solo que ahí eran judíos los que robaban a otros judíos. Por suerte la serie se olvidó de esa peregrina subtrama. Volviendo a “Knightfall”, el asalto es evitado por Sir Landry (el héroe de esta patraña) y sus muchachos, puesto que un deber Templario es … ¡proteger a los judíos! ¡Voto a Bafometo! ¿De dónde sacan tanta burrada?

En su estadía en Tierra Santa, los templarios aprendieron muchas cosas útiles de los sarracenos (incluyendo higiene) que trajeron luego a Europa, pero como toda orden cristiana de su época eran muy enemigos de los judíos. ¿Que nadie lee Ivanhoe hoy en día? Otra locura del show concierne el personaje de Adelina (un nombre que ni es judío ni francés) la Token Jewess de este cuento, una especie de Robin Hood con faldas.

La vemos primero luchando como Wonder Woman en el asalto del bosque. Landry reconoce a Simón, el padre de la chica. El los rescató de los Mamelucos durante el sitio de Acre y los ayudó a huir a Francia. A menos que hubiese un conflicto personal entre Simón y algún mameluco, no se entiende porque necesitaría protección de los muslimes ni porque huiría a la hostil Europa.

Un curso crash de historia. Las Cruzadas nacen del propósito de rescatar el Santo Sepulcro de manos de infieles (Léase musulmanes y judíos). En su marcha hacia Tierra Santa, los primeros cruzados destruyeron comunidades judías a lo largo del Rin. Tomada Jerusalén tuvo lugar una masacre de los habitantes locales (judíos y musulmanes). No estoy tomando partido, ni elevando juicios morales sobre los caballeros cruzados, pero, por favor,  no me cambien la historia.

Según el cronista Guillermo de Tiro, la sangre de los masacrados llegaba a cubrir las patas de los caballos. La mayor parte de la población judía fue encerrada en la sinagoga más grande de la ciudad a la que luego se le prendió fuego. Los 40.000 judíos restantes fueron luego vendidos como esclavos. Se prohibió la residencia de no cristianos en Jerusalén durante toda la presencia cruzada allí. 

Por eso resulta inverosímil el cuento de Simón huyendo a Francia. Totalmente ridículo y solo para ser creído por los amigos de las teorías de conspiración. “Knightfall” es muchas cosas, pero no es historia. Probablemente el ‘único premio que merezca es la serie más WTF del 2017.