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jueves, 1 de marzo de 2018

Nazis en el Palacio: The Crown y las Enigmáticas Hermanas del Duque de Edimburgo



Hace unas semanas,  el comediante John Oliver le comentaba a Stephen Colbert que sería aconsejable que Meghan Markle viera “The Crown” antes de casarse para saber lo que le esperaba junto a una familia disfuncional y emocionalmente estancada. Aunque hay que pensarlo bien antes de casarse dentro de la realeza, la aristocracia, o incluso unirse a una familia política o militar, no creo que los Windsor sean más disfuncionales que los Markle, y ciertamente, “The Crown”, con sus ambigüedades y ficciones fantásticas no es buena guía para ninguna novia real. La segunda temporada ha sido un ensayo en la falsedad y exageración. El mejor ejemplo es el capítulo “Paterfamilias” donde lo único verdadero era que dos hermanas del Duque de Edimburgo fueron miembros del Partido Nazi.

Cuatro Princesas a la Deriva

Felipe de Grecia tuvo cuatro hermanas mayores, mucho mayores que él: Margarita, Teodora, Cecilia y Sofía. Entre 1930 y 1931, coincidiendo con la reclusión de su madre en un sanatorio suizo, las cuatro hermanas se casaron. Sofia, la más pequeña, se casó en diciembre de 1930 con el príncipe Christoph de Hesse. Su hermana Cecilia se casó en febrero del año siguiente, con el Príncipe Donato de Hesse, primo de Cristoph. En abril de 1931, Margarita, la mayor se casó con su primo Gottfried su Hohenlohe y cuatro meses más tarde, Teodora, la última hermana soltera, se casaba con Bertoldo, Margrave de Baden.

¿No les parece extraño, que cuatro hermanas, de edades entre 26 y 16 años, se comprometan y casen en tan breve espacio de tiempo? Uno conoce mujeres que se pasan la vida buscando a la pareja ideal y estas niñas las encontraron en menos de doce meses. Es cierto que los novios eran todos primos de sus novias y se conocían de antes, pero yo tengo otra explicación. Ante la debacle familiar, las hermanas de Felipe optaron por rápidamente formar sus propias familias. 

La decisión de las princesas de casarse con alemanes puede haber sido una manera de poder vivir cerca una de la otra. A pesar de que Cecilia murió antes de cumplir una década de casada, y Sofía enviudó durante la guerra, ni ellas ni sus hermanas evidenciaron nunca haberse arrepentido de su elección.

Entretanto, Felipe había seguido sus estudios en un colegio inglés (Cheam donde también estudiaría el Príncipe Carlos) y mal vivido con los Mountbatten, aunque también alternaba con viajes a Alemania para las bodas de las hermanas e incluso una estadía en Bucarest como invitado de la familia real rumana. Algo que me acabo de enterar es que el Duque de Edimburgo fue muy amigo del recientemente fallecido Rey Miguel de Rumania.
Felipe y su primo, Miguel de Rumania

Hay mucho que no se sabe todavía de la familia del Duque ni de sus hermanas. Aparte de cartas familiares, casi no hay documentación sobre la vida de las princesas antes de contraer matrimonio. Se sabe que las dos mayores fueron educadas en Grecia por institutrices y que el énfasis de su currículo fueron idiomas, de las pequeñas se sabe menos.  Podemos imaginarnos que el vínculo en común entre ellas fueron guerras, revoluciones y exilio con la consabida pobreza que acompaña al último.

Las hermanas en París, después de su exilio

 En sus memorias no publicadas, Sofia recuerda que su casa de Saint Cloud en Paris siempre era visitada por cobradores y que el servicio domestico era abigarrado y escaso. De hecho, las princesas menores y Felipe no tuvieron institutriz, solo nanas.

Como toda madre de la época, la Princesa Alicia quería ver a sus hijas bien casadas y se llevó a las mayores a Londres, a aprovechar la Season que era cuando las aristócratas inglesas pescaban marido. Pero, aunque Edwinna Mountbatten se encargó de vestir a las princesas, que eran bonitas de acuerdo de los cánones de la época, y que Alicia las exhibía en fiesta en fiesta desde la de los Vanderbilt hasta las ofrecidas por sus primos los Duques de York (futuros reyes y suegros de Felipe), la pobreza de Margarita y Teodora les arruinó cualquier plan de casarse con ingleses. Si eso hubiera ocurrido otro gallo cantaría.

Margarita, la Arrepentida
Margarita, de soltera, pintura de Philip de Lazlo

Margarita, la mayor, fue la primera en conseguir novio. En 1928 inició una relación seria con Franz Ferdinand von Isembourg, pero el novio era católico y la princesa se negó a cambiar de religión. En 1931, Margarita se casó con Gottfried zu Hohenloe. La Familia Zu Hohenlohe ya hacía rato que apoyaba al Partido Nacional Socialista.

Gottfried se había inscrito en 1931, el año de su matrimonio. Su padre, Ernesto, consiguió su tarjeta en 1933, y su esposa la princesa Sandra (otra nieta de la Reina Victoria) sería la más atrasada, convirtiéndose en flamante miembro en 1937. Jugando a ser abogado del diablo, podría decir que tener tarjeta del partido no te convierte en monstruo. Ozkar Schindler la tuvo siempre y le fue instrumental para rescatar a los judíos de su lista.
Margarita y Gotfried

Antes de la llegada de los Nazis al poder, Gottfried era más conocido como playboy, habiendo estado en 1928 comprometido con Gloria Morgan Vanderbilt (la mamá de la diseñadora). Durante el famoso juicio por la custodia de la Pequeña Gloria, los amoríos escandalosos de la señora Vanderbilt y su prometido habían sido sacados al sol (también se aireó la noticia de que Gloria madre había tenido amores lésbicos con Nada Torby, Marquesa de Milford Haven, y cuñada de Dickie Mountbatten. Todo queda en familia).

En un acto muy valiente, Margarita se fue al juicio a declarar y no solo dejó bien parados a Gloria y Gottfried, también despejó (por el momento) las dudas sobre la sexualidad de su tía Nada. Gottfried se recuperó pronto puesto que, en diciembre de 1931, el mismo mes en que Sofia se convertía en Princesa de Hesse, se comprometió con Margarita, casándose con ella cuatro meses más tarde. Tuvieron cinco hijos.
El día de su boda

En 1938, Gottfried que era oficial de la Wehrmacht fue parte del estado mayor nazi en Viena tras el Anchluss. Durante la guerra, peleó en el frente ruso y fue mal herido en Charkovo. Como muchos oficiales alemanes que habían visto acción en el Frente Oriental, Gottfried se desilusionó del Nazismo y en su convalecencia tuvo un acercamiento a los círculos de conspiradores que planeaban matar al Fuhrer. Aunque fue expulsado del ejército, nunca fue arrestado y salió mejor parado que otros aristócratas involucrados en el atentado del 24 de julio de 1944.

Dolla, la Sensata
Margarita y Teodora

Seguía a Margarita, Teodora “Dolla”, con la que, en 1933, Felipe viviría un tiempo. Fue la última en casarse, a pesar de que hizo un brillante matrimonio con su primo lejano, Bertoldo de Baden. Aunque  he encontrado páginas que acusan a Bertoldo de ser Nazi y de haber corrido a Kurt Hahn de su escuela de Salem, esas aseveraciones son totalmente falsas.
Dolla el día de su boda


No solo fue Bertoldo un entusiasta colaborador de Hahn, el Margrave intentó evitar tanto el despido del director como la infiltración Nazi a la escuela. En sus memorias, Paradise of Fools, la Princesa Tatiana von Metternich recuerda que Bertoldo pidió una entrevista con Hitler para suplicarle que dejase a Hahn como director de Salem. Adolf tuvo una de sus acostumbradas crisis de ira histérica y acusó a Bertoldo de estar protegiendo a su Hofjude (“judío de la corte” un término arcaico para referirse a judíos prominentes que eran protegidos por nobles). “¿Cuándo ustedes los aristócratas van a deshacerse de sus Hofjude?”, fueron las palabras exactas. 
Bettoldo de Baden y su familia en 1935

Tal vez si Bertoldo hubiese sido miembro del partido, Hitler lo hubiese tratado con más cortesía     El hecho es que el Margrave de Baden, luego que Kurth Hahn fuera liberado, sería quien ayudó al maestro a emigrar. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en 1939, Bertoldo sirvió en las fuerzas armadas como hizo todo alemán en edad de empuñar armas. En1940, durante La Batalla de Francia, Bertoldo fue gravemente herido y casi pierde una pierna. Dado de baja por invalidez, el Margrave regresó a Baden y se mantuvo, y mantuvo alejada a su familia, de la política y de los Nazis por el transcurso de la guerra.

A pesar de que Teodora siempre fue más unida a su tía Luisa (que luego seria Reina de Suecia), fue quien mas visitó a su madre, aun después que su abuela, Victoria Mountbatten, solicitara que le prohibieran las visitas a Alicia en el sanatorio, puesto que la descomponían. Fue Dolla quien llevaría a Felipe a Gordonstoun.

Las Princesas Nazis
Y ahora llega el momento de hablar de las hermanas menores, Cecilia y Sofía. Es un poco incomodo, porque por más que le dé vueltas, la verdad es que ambas fueron Nazis, siendo Sofia la más militante. La enfermedad de la princesa Alicia parece haber sido el detonante para que las muchachas buscasen su propia manera de sobrevivir, casándose con primos y estableciéndose en Alemania.
Cecilia, recién casada

Cecilia fue quien tuvo más prospectos. De pequeña, su madre soñó en casarla con su cuñado Cristopher (al parecer el matrimonio entre tío y sobrina no era mal mirado en la Familia Real Griega).  Christopher terminó casándose con una millonaria neoyorquina. Años después, cuando Cecilia había celebrado su debut en la sociedad londinense, su tía Luisa de Suecia intentó casarla con el príncipe heredero de Dinamarca.  Vale imaginarse como hubiera estado eso.

El Fin de una Familia

El caso es que, en junio de 1930, Cecilia y su hermana Sofia se comprometieron con los Príncipes de Hesse. Dos meses después de la boda de Sofia, su hermana Cecilia de 19 años se casaba con el Príncipe Donato de Hesse, primo de su cuñado. Tuvieron tres hijos y en 1937, Don y Cecilia se unieron al Partido Nazi. Los supersticiosos dirían que lo que les ocurriría luego fue un castigo divino.

En noviembre de 1937, la embarazada Cecilia, su esposo y sus hijos mayores subieron a un avión rumbo a Londres. Cecilia les tenía pavor a los viajes aéreos y solía vestirse de luto cada vez que emprendía uno de ellos El motivo del viaje era asistir al matrimonio del hermano de Don con Margaret Campbell Geddes. Los hijos de Cecilia iban a ser pajes en la boda del tío.  Con ellos también viajaba la Duquesa Eleonora de Hesse, madre de Don.

Nunca se han conocido los detalles del accidente. Pudo ser una falla de motor o el intento de aterrizar del piloto en medio de la bruma. Se cree que a Cecilia se le adelantó el parto lo que podría explicar el aterrizaje forzoso. El hecho es que el avión chocó con la torre de una fábrica belga. El avión ardió en llamas antes de caer en Ostende. Nadie sobrevivió. En eso “The Crown” no miente. Entre los restos se encontró el cadáver del bebé recién nacido de Cecilia. Los Hesse habían dejado a su hijita menor Johanna, de dos años, en Alemania. Fue la única sobreviviente.

 Dos años después de la tragedia, Johanna murió de meningitis. No quedó nadie de ese matrimonio. A pesar del grandioso funeral (que vimos en la serie) la memoria de Don, su mujer e hijos solo permaneció en la memoria de sus parientes. Irónicamente, hay que agradecerle a Morgan resucitar a Cecilia (interpretada por Leonie Bensche), lástima que le tuvo que agregar tantas barbaridades a un cuento que ya es trágico en sí mismo.

Sophie’s Choice
Sofía el día de su boda. Contaba con solo 16 años

Muy diferente a la de su desdichada hermana, fue la trayectoria de Sofia. Por haber sido (antes de que Felipe naciera cuando ella contaba siete años) la más pequeña,  se la apodó “Tiny” (pequeñita).  La ironía es que,” la Tía Tiny “(como la recuerda el Príncipe Carlos) llegó a ser la más alta de sus hermanas. Como sabemos,  se casó con su primo Christoph que le llevaba trece años. Conocido en su familia como “Cri”,  el novio, tras una juventud de playboy,  había conseguido empleo en una compañía de seguros, pero todavía no había encontrado su nicho.

Un año más tarde, la vida de los recién casados cambió el día en que Hermann Göring les hizo una visita. Göring representaba el “lado refinado” del nazismo. Héroe-aviador de la Gran Guerra, viudo de una condesa sueca que le había legado su inmensa fortuna, e hijo de un diplomático, no solo tenía el roce social para codearse de los aristócratas. Además, había convencido a Hitler de que para llegar al poder había que contar con el apoyo de la antigua realeza y de la elite nobiliaria.

La visita resultó un éxito y Cri y su esposa adolescente se unieron al partido. De hecho, toda la familia abrazo el nuevo movimiento. La suegra de Sofia, Margarita de Prusia (hermana del Kaiser), invitó al Fuhrer a tomar té con ella y ondeó la suástica desde la torre de su castillo en Kronberg. Cri llegó aún más lejos cuando se enlistó en las SS. Dentro de la organización fue subiendo como espuma, llegando al grado de coronel.

Además, fue nombrado jefe de la reserva aérea de la LUftwaffe, y director en el Ministerio de Aviación. Pero también Cri estuvo a cargo de otras actividades, más nefastas. Como parte de los servicios de inteligencia de Göring, estuvo encargado de instalar micrófonos en la suite de los Duques de Windsor cuando estos visitaron Alemania y también de espiar las conversaciones privadas del Duce.

En 1935, Göring invitó al joven príncipe y a Sofia su boda con la actriz Emmy Sonnemann. Ahí Sofia conocería a Hitler En una memoria, aun no publicada, que Sofia escribiera poco antes de morir, admite, que, aunque ella y Cri se desilusionaron eventualmente con el nazismo, tuvo la mejor impresión del dictador de Alemania. Tanta era su devoción por el Fuhrer, que a su primer hijo varón le puso Carlos Adolfo.
Hitler junto a Emmy Goring. Al frente con sombrero está sentada Tiny.

Para la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, ya la pareja estaba menos entusiasta. Cuando Reinhardt Heydrich jefe de la SS fue asesinado en Praga en 1942, Cri le dijo a su madre que estaba contento de saber que un hombre tan cruel había muerto. Un año más tarde, Cri moriría en un accidente de aviación.

Sofia y sus hijos se fueron a pasar el final de la guerra con su cuñada Margaret en el Castillo de Wolfsgarten. La Princesa Tatiana von Metternich cuenta en sus memorias muchas anécdotas referentes a esos días y a Sofia. Fue por entonces y a través de su hermana Theodora, que Sofia conoció a otro primo Jorge de Hanover. Aunque Jorge tenía solo 21 años (uno menos que la novia) decidieron casarse. Jorge en un gesto protocolario le escribió al Rey Jorge IV solicitándole la venia para la boda. Era una formalidad y una cortesía que no fue bien vista por el servicio diplomático, la Foreign Office.
Sofía y Jorge de Hanover

Tras comunicarse con los encargados de relaciones exteriores, cierta persona (adivinen quién) se encargó de convencer a Su Majestad que dar la aprobación a más uniones de nazis era desaconsejable (Uff,  ya hasta oigo la voz de Pip Torrens). El rey escribió una misiva oficial a los novios diciendo que le era imposible darles su aprobación puesto que sus países estaban en guerra. Primero hacía un año que Alemania se había rendido y segundo, no se trataba de un matrimonio entre ingleses y alemanes, pero así de retorcida es la diplomacia.

Aun sin permiso, Sofia se casó (Felipe fue casi clandestinamente a la boda). Como nos ha contado “The Crown”, ninguna de las hermanas del Duque de Edimburgo pudo asistir a la boda real. Lo aceptaron como un sacrificio por la felicidad del hermano, pero les dolió puesto que otras personas que también habían estado en el bando enemigo fueran invitadas como la Reina de Rumania y la Duquesa de Aosta. Acabo de enterarme por la biografía de Hugo Vickers Alice, Princess Andrew of Greece, que la Duquesa (de soltera Princesa Irene de Grecia) pudo viajar a Londres solo gracias a la intervención de Tommy Lascelles. ¿Cuál sería la razón por la que Sir Alan se involucró por una vez a favor del fascismo? Como diría El Bardo, Thereby hangs a tale.

La Redención de Tiny
 Aunque no la invitaron ni a ella ni a sus hermanas a la boda de Felipe, en 1948, Sofia realizó una visita fugaz y extra oficial a Gran Bretaña para conocer a la cuñada. Isabel y Sofía se cayeron muy bien. Tanto que, en 1954, Isabel fue madrina de Federica la hija menor de Tiny. Con eso se acabaron los problemas con la familia alemana de Felipe. Todas las hermanas del Duque fueron invitadas, junto a sus familias, a la Coronación de la cuñada. En 1964, Sofía se volvió a convertir en comadre de la reina, al ser elegida madrina del recién nacido Eduardo.
Tiny y su comadre, Isabel

Con el tiempo, otras conexiones Nazis resultaron más embarazosas para los Windsor, como el pasado del Tío Eduardo, o las simpatías fascistas del Duque de Kent, todavía no investigadas totalmente. El matrimonio del Príncipe Miguel de Kent en 1978 con la hija de un general de la SS también causó su revuelo y opacó las actividades de Sofía. Probablemente, su ‘redención” tuvo lugar en octubre 1994, en Israel. Tiny acompañó a su hermano a la ceremonia en Jerusalén donde su madre, Alicia de Battenberg, Princesa de Grecia fue homejeada por Yad Vashem, con su inclusión en la Avenida de los Justos, por haber salvado judíos griegos.
Felipe y Sofía en Yad Vashem.

He tratado de no emitir juicios sobre Sofia y su familia política. No sé qué hubiera hecho yo en su lugar, me refiero de haber sido aria en la Alemania de Hitler. Pero su madre, una mujer que sufrió tanto, no tuvo miedo de arriesgar su vida ofreciendo refugio a los que más lo necesitaron. Incluso antes de volver a Grecia, en su residencia en Alemania, la Princesa Alicia demostró desprecio por el régimen nazi e hizo amistad con disidentes, pero de esta mujer prodigiosa y poco comprendida (incluso la serie la caricaturiza) hablaremos en otra ocasión.



lunes, 26 de febrero de 2018

Felipe, El Nazi. ¿Peter Morgan le Creyó a Al-Fayed?



El penúltimo episodio de la Segunda Temporadas de “The Crown” ha causado bastante revuelo y muchísima confusión. Respecto a este episodio, titulado “Paterfamilias”, me he encontrado en las redes sociales con  comentarios imprudentes como “El Duque de Edimburgo es Nazi”; “En 1937 participó en una ceremonia nazi”;” todos en su familia eran Nazis”. Uno se admira de como un solo capitulo puede provocar tanta confusión (a veces pienso que los comentaristas son sordos y solo se dejan guiar por las imágenes visuales). ¿Pero cómo antes de escribir un comentario público y difamatorio no investigan un poco?

Esta ha sido una temporada en la que El Coco del Nazismo hace de las suyas. Peter Morgan está en su derecho de exponer los vínculos de la Corona con el Nazismo. Su padre debió huir de Alemania por culpa de Hitler (y su madre de Polonia por culpa de Stalin), pero precisamente, en memoria de su familia germano-judía, debería tener más criterio para tratar el tema.

La conexión entre el Duque de Windsor y el Tercer Reich es algo sabido desde el siglo pasado, pero a juzgar por la cantidad de libros escritos este siglo sobre Eduardo y la Señora Simpson (no menos de 25 publicados en inglés desde el 2000, y eso sin contar las novelas), el tema es siempre candente y un buen gancho para atraer lectores. El problema de “The Crown” es que después que Tommy Lascelles ilustra a la soberna sobre lo cerdo que es el tío, viene un capítulo donde se “nazifica” a Felipillo. ¡Pobre Reina, el tío Nazi, el marido Nazi, las cuñadas nazis! Pero si hasta hay un video de ella haciendo el saludo Nazi.

En mis entradas anteriores indiqué el origen alemán de Felipe de Grecia y Dinamarca (énfasis en Grecia y Dinamarca, países invadidos por Alemania en la Segunda Guerra Mundial), su conexión a la familia Wettin-Windsor y la preponderancia de genes teutónicos en la misma reina Isabel. Si pensamos que, durante la guerra, Felipe sirvió heroica y brillantemente en la Marina Británica, entonces no se entiende como se le pudo tildar de Nazi. Aun así, eses es la impresión que queda tras ver ese capitulo ya mencionado de “Paterfamilias”.

Pero en descargo de Peter Morgan, no ha sido él quien inició estas infundadas acusaciones. El falso nazismo del Duque de Edimburgo fue propagado en el 2009 por Mohamed Al Fayed, padre de Dodi Al Fayed. En este video del 2012, este inmigrante al que el Reino Unido abrió las puertas y permitió que se convirtiera en billonario, carga contra la familia real y principalmente en contra de Felipe, acusando al Duque de Edimburgo de haber matado a Diana y a Dodi porque
a)       Felipe es un gánster (WTF?)
b)      Felipe es un Nazi, porque lo crió una tía que era Nazi (¿quién será esa señora?)
c)       Felipe es un bastardo alemán.

No sé qué me sorprende más, si esas razones que son totalmente irrelevantes en la acusación de asesinato o que un egipcio hable con tanto desprecio de los Nazis que fueron tremendamente pro-árabes y permitieron que soldados musulmanes de la India y Turquía pelearan en las legiones extranjeras de las SS.

Existe toda una escuela de teorías de conspiración respecto a ese accidente en Paris, pero me sorprende que el ex dueño de Harrod’s no se lance en contra de la reina o de Carlos. En cambio, carga en contra del Duque de Edimburgo que siempre privilegió a Diana y fue artifice de su matrimonio. Hay incluso cartas escritas después de la separación  donde Felipe se queja del comportamiento de Carlos: “no entiendo como alguien medianamente cuerdo te dejaría por Camila”; donde se conmisera con la nuera sobre lo que ella sufrió ya que a él tampoco lo trataron tan bien en esa familia; y termina con algo como “si fuera más joven, me casaría contigo (¡UPPS! Ahora van a decir que estaba enamorado de la nuera).

Este señor Al-Fayed (y yo realmente pensaba que era un caballero más distinguido) anda enojado porque el gobierno inglés les ha negado la ciudadanía debido a sus negocios sucios. Aun así, está orinando fuera del tiesto con una acusación totalmente fuera de base.  Aunque el príncipe consorte fuera Nazi ¿por qué habría de matar a la nuera?  ¿Diana era judía, sionista, comunista? ¿Cabía en alguno de los parámetros que albergan a los enemigos del Movimiento Nacional Socialista?

Sin embargo, al leer los comentarios bajo el video, nos damos cuenta de como la voz vociferante de un viejo loco puede convencer a los brillantes usuarios. No solo en YouTube, también en periódicos y otras redes sociales me he encontrado con gente que secunda estas teorías de conspiración. Lo más triste es que muchos se apoyan en el argumente de Al-Fayed de que el esposo de la Reina Isabel es un individuo perverso porque no fue criado por sus padres. Ahora resulta que la orfandad es un estigma que criminaliza al huérfano.

Al-Fayed no solo llevó su discurso payaso a una entrevista, también prestó testimonió en un tribunal. En el 2008 durante una reapertura de la investigación sobre el Caso Diana, el entonces dueño de Harrod’s,  subió al estrado y declaró que unas horas antes de morir, Diana lo llamó para anunciarle su embarazo, su compromiso y su miedo de ser asesinada o por el marido o por el suegro.

 Es cierto que Diana llevaba dos años (incluso antes de conocer a Al-Fayed) con la obsesión paranoica de que iba ser asesinada en un accidente automovilístico, pero la declaración de su ‘suegro” no ayudó  a fortalecer la evidencia. El testigo volvió a acusar al Príncipe Felipe, que según él domina a su familia (¿escuchaste Morgan?), y que es un Nazi, porque lo crió “su tía casada con uno de los generales de Hitler”.

El testimonio de Al-Fayed fue tan extravagante que se cerró la pesquisa sin encontrarse causas para seguir con la investigación. Aun así, la imaginación popular se ha alimentado de esas absurdas declaraciones hasta el día de hoy. Y ahora viene Peter Morgan a echar más leña al fuego. Por eso, creo que es hora de que se construya una visión factual sobre la infancia y adolescencia del Duque de Edimburgo, sobre sus padres y sobre su familia. Hora de despejar las calumnias. Voy a dejar a la Princesa Alicia para un artículo más completo, precisamente porque estoy leyendo su biografía, y por ahora me concentraré en la conexión Nazi.

Lo primero que hay que aclarar es que hasta que Felipe cumplió los nueve años, quien lo crió fue su madre, que ciertamente no era ninguna amiga del fascismo. Luego del desafortunado encierro de Alicia en un sanatorio, Felipe fue enviado al internado de Cheam en Inglaterra. Sus vacaciones, las pasaba con los Mountbatten. Por extravagantes que fueran, los Mountbatten no tenían nada de Nazis, y las tías de Felipe menos. Nadia, Marquesa de Milford Haven, era rusa (los Nazis odiaban a los eslavos) y de origen africano. En cuanto a Edwina Ashley, la esposa de Dickie, su padre era el famoso banquero judío Sir Ernest Cassel. Ahí acaba la cacería por la tía nazi nacida de la imaginación delirante de Al Fayed.
Dickie y Egwina Mountbatten

¿Entonces no hay nazis en la Familia del Duque de Edimburgo? Digamos que hay tantos Nazis como en la familia de Isabel donde el Duque de Kent tenía simpatías fascistas, El Duque de Windsor les hacia venias y corcoveos a la corte hitleriana, y su amada esposa se revolcaba con von Ribbentrop.

En la novena entrega de la segunda temporada, Peter Morgan desboca su imaginación para reversionar la historia familiar de Felipillo y su relación con las hermanas Nazis (que aquí son solo dos).  El episodio gira en torno al afán del Duque de Edimburgo de obligar a su hijo a pasar sus mismas desdichas porque según el personaje de Matt Smith la escuela de Gordonstoun “me fabricó”.

Cómo en la serie Felipillo es un cerdo que maltrata psicológicamente a su hijo y extorsiona emocionalmente a su mujer, temblamos al pensar lo que espera a Carlitos. Por supuesto, que media audiencia queda con la impresión de que Felipe no será Nazi de ideología, pero que le hace al bullying como el mejor de los secuaces de Adolfo.

Es un episodio de flashbacks y escenas pretenciosamente surrealistas como cuando no sabemos si Felipe adolescente sueña o se imagina el accidente aéreo que mató a su hermana Cecilia. O cuando, en medio de la noche, Felipe aborda un bote y comienza a remar sin saber su destino. El primer flashback ocurre después que Felipe, para convencer al hijo de ir a Gordonstoun, le dice que a él le pasó algo parecido. El tampoco quería ir a Escocia y menos dejar a su hermana para ir a la escuela. ¿Primer WTF?

Hay una total diferencia entre las circunstancias del pobre huerfanito Felipe, sin hogar ni domicilio ni apellido, y Carlitos un príncipe en su castillo, rodeado de lujos, amor y cuidados. Compararlos es una bobería. Pero la serie se empeña en hacerlo.

El flashback, nos muestra a  Felipe viviendo con su hermana Cecilia en el Castillo Wolfgarten, en 1934, junto al cuñado Donato “Don” de Hesse, muy simpático a pesar de la suástica en la manga. Para quien no conozca la historia familiar del Duque de Edimburgo, la impresión es que lleva tiempo viviendo con los Hesse, que son su familia, que se quieren, que hablan alemán juntos y que Felipe no tiene ninguna gana de irse a Escocia a un colegio raro. ¿Cuál es la conclusión del espectador? Si Felipe la pasa bomba en Alemania, obviamente también debe ser Nazi.

La pobre Cecilia que odia viajar en avión tiene que llevar al hermanito a la escuela Gordonstoun. Todo es culpa su padre. El Príncipe Andrés (que en todo el episodio aparece como un ente negativo e irresponsable) insiste en que su único hijo estudie bajo la guía del “genio” Kurt Hahn, director de Gordonstoun. Con tono despectivo Cecilia dice que como judío, Hahn, no puede estar en Alemania. “¿Por qué ese genio tuvo que instalarse en Escocia?” refunfuña su hermano. Acto seguido, Felipe se pasa tres años en Gordonstoun y es un milagro que no lo expulsen el primer mismo día por altanero, maleducado y pesado. Totalmente lo opuesto al dulce y sensible Carlitos.

Esta es la realidad, Felipe vivió un año en Alemania, con su hermana Teodora (la que nunca tuvo tarjeta del partido Nazi) y fue ella quien lo llevó a Gran Bretaña cuando Hahn fue depuesto por los Nazis y abrió una nueva escuela en Escocia. Felipe ya conocía y admiraba, a Hahn. La pasó muy bien en Gordonstoun por eso quería la misma oportunidad para su hijo. Felipe nunca vivió con Cecilia (ella y su marido no ingresaron al partido Nazi sino hasta 1937) ni ella influyó en la ideología del hermano.

Volvamos a los flashbacks. Después que Felipe amenaza a Isabel con abandonarla si ella saca a Carlos de la escuela, casi llorando y consumido por los remordimientos, el Duque recuerda la muerte de su hermana. La ironía es que Felipe no se siente mal por el daño que provoca a su familia actual. El se siente culpable por la muerte de Cecilia.

Después de tres años de ser el más insoportable de Gordonstoun, Felipe llama a Cecilia y le pide que lo retire de la escuela. Su hermana casi no puede hablar porque en el cuarto contiguo hay una manada de Nazis borrachos cantando el Horst Wessel Lied. Le cuenta a Felipe que espera otro bebé. Cuando su hermano expresa sorpresa (este era el cuarto hijo de la pareja) Cecilia le suelta un discurso de que es obligación de buenas Nazis parir muchos hijos para la patria. ¡Que absurdo! Cecilia y Felipe venían de una familia de cinco hermanos, su abuela tuvo siete hijos, su bisabuela Victoria tuvo nueve, las familias de la realeza tienen muchos críos y no por razones ideológicas.

Cecilia le dice a su hermano que tiene que ir a una boda en Londres, pero que no quiere volar hasta allá. Mejor se queda en casa y que Felipe venga a hacerle compañía. Otro invento, la tal boda era la del cuñado de Cecilia, no había manera de no asistir. En fin, Morgan lo arregla haciendo que, en la escuela, Felipe, alevosa y vengativamente, golpee a un compañero contraviniendo todas las reglas del fair play británico. Hahn acuartela a Felipe y lo pone a construir un muro. Cecilia, no tiene mas remedio que viajar (antes de subir al avión se persigna. ¿Qué Nazi se persigna?)

El avión cae sobre Bélgica, todos mueren. Tío Dickie Mountbatten lleva a Felipe a Alemania para el funeral. Aquí viene algo muy complejo y que en la vida real le costó muchas criticas al Duque de Edimburgo. Efectivamente, los Nazis convirtieron el entierro en un espectáculo propio. Hubo, tal como muestra la serie, delegaciones de Hitler Jugend y Bund Deutscher Madl; gente que sacaba la zarpa por la ventana en saludo Nazi a la pasada del cortejo y hay fotografías del adolescente Felipe marchando tras los ataúdes, flanqueado por cuatro individuos en uniformes militares.

Estos señores que en la serie parecen mastodontes brutales, eran los cuñados de Felipe, más el recién casado Luis, hermano de Donato. Lo extraño es que en cualquier funeral que se respete marcharían tras el féretro los parientes inmediatos, los padres de Cecilia, Felipe y sus hermanas, pero no funcionaban así las cosas en la sexista Alemania de Hitler. Se les ocurrió que lo mejor era que marchasen solo hombres y uniformados, pero para que no resultara tan extraño dejaron que Felipe fuese el deudo mayor de Cecilia.

Mucha gente ha dicho que, al participar en una ceremonia Nazi, Felipe afirmaba lealtad al fascismo. Eso es totalmente estúpido. Felipe no tuvo voz ni voto en cómo debía disponerse la ceremonia y negarse a asistir hubiese sido impensable. Además, seamos francos, en 1937, a menos que fueras de izquierdas o judío (o Churchill que fue un gran visionario), no era común atacar el nazismo. Recordemos que hasta la Crisis de Múnich, los ingleses abrazaban corrientes pacifistas y políticas de apaciguamiento.

Un ejemplo es la presencia de Dickie Mountbatten en el funeral. Obvio que va en representación de la Casa de Battemberg, que es una rama de la familia Hesse. También está ahí como tío de uno de los cadáveres. De hecho, Cecilia y Don iban a hospedarse con los Mountbatten durante su estadía en Londres. ¿Pero porque va de uniforme? (en la serie no lleva el uniforme de gala de la marina británica, pero en la foto de abajo se ve que si lo usó)  Pues porque cumple un rol oficial. Esta ahí en representación de la Corona Británica que no olvida que Cecilia y Donato eran descendientes directos de la Reina Victoria.

Todavía nos falta el mas falso de los flashbacks. Después del entierro, Felipe y su tío entran a un salón donde los padres de la difunta están recibiendo las condolencias. Todo indica que Felipe va a ver a sus padres por primera vez en años. Según le grita un compañero en Gordonstoun, el Príncipe Andrés vive con su amante en Montecarlo y la madre está en un manicomio. En realidad, en 1937, Andrés había regresado a Atenas tras la restauración de la monarquía, y Alicia vivía en una pensión en Colonia, tras un año de haber dejado el sanatorio.

Sofia, la otra hermana del príncipe (¿y donde están Teodora y Margarita?) se acerca a su madre y le susurra en el oído “es Felipe”. Maniobra inútil y absurda. La Princesa Alicia era sorda de nacimiento, para comunicarse con ella había que usar lengua de señas, o dejar que leyera los labios.

 La pobre Alicia mira al joven con ojos vidriosos como si no lo reconociera. Raro, puesto que Felipe solo hacía unos meses había almorzado con su madre en Bonn. En ese instante, Andrea se levanta enfurecido y hace un discurso de que por culpa de Felipe ha perdido a su hija favorita. Lo expulsa de la sala. Efectivamente, Cecilia era la favorita de su padre, pero ni Andrés culpó a su hijo, ni lo expulsó de la sala, ni actuó como si no lo hubiera visto en mucho tiempo. ¡Sobre todo porque Andrés y Felipe acababan de viajar juntos desde Gran Bretaña!

Hugo Vickers, historiador oficial de la familia Real Británica, ha llamado a todo el episodio “una mentira monstruosa”.  Con una realidad tan dramática, ¿por qué Morgan ha alterado la historia? Mi opinión es que intentó limpiar la imagen de Felipe como padre cruel tratando de que inspirara lástima. Lo que consiguió fue lo contrario.  Dentro del libreto, Felipe es culpable de la muerte de Cecilia, puesto que si no anduviera dando mamporros traperos a los compañeros hubiera podido viajar a Wolfgarten y evitar que la hermana embarazada abordara el avión. Entonces no merece lástima ni perdón.

En resumen, es solo un cuento mal contado. En la vida real ni Felipe hizo que lo castigaran, ni planeaba quedarse con Cecilia que no tenía excusa para no ir a la boda. Culpable fue Don que, en vez de llevar a su mujer por barco o tren y ferry, insistió en volar estando ella tan cerca del término de su embarazo. Los detalles sobre el accidente los contaré, D-s mediante, en mi próxima entrada donde espero clarificar el grado de fascismo en cada una de las hermanas del Duque de Edimburgo.