Al seguir sin
tener noticias de lo que se viene este invierno que cabalga entre el 2021 y el
2022, nuevamente me veía imposibilitada de hacer un listado. Pero la conciencia
de que cada día diferentes sitios de streaming nos traen nuevos viajes al
pasado, me lleva a dar una visión panorámica de lo que podemos esperar para los
próximos doce meses.
Recordemos lo que
pasó en otoño. Solo pude avisarles lo que se venía en septiembre. Los estrenos
de Netflix nos caen del cielo, casi unas horas antes de su debut. Lo vimos en
el verano con La Cocinera de Castamar y Shadowplay. Jaguar nos apareció en la grilla apenas unas semanas
antes de su estreno. Y solo a fines de octubre supimos que el 5 de noviembre,
se estrenaban Gloria y Club Estambul. Y no solo Netflix, HBO tuvo
su secreto bien guardado conThe American Guest que si no es por Gato Dezmond ni me
entero de que existía y venía a comienzos de octubre.
En esa onda,
capaz que Netflix nos tenga joyas del period piece preparadas para el invierno
y solo lo descubramos a última hora. . Hasta ahora esto es todo lo que sabemos
del invierno
Diciembre
Un mes dedicado a
filmes navideños y familiares que este 2021 trae su cuota fantástica puesto que
vimos los estrenos de The Wheel of Time en Amazon y la Segunda Temporada
de The Witcher. Segunda temporada de Emily in Paris también abrirá el 19 en Netflix.
Sinceramente, Robert Jordan nunca me atrapó, mis días de idilio con la fantasía
terminaron, y ya les di la oportunidad
tanto al Witcher como a Emily y dejé mi opinión por escrito. No tengo tiempo
para seguirles prestando atención
A la que si le
estoy prestando atención es a la reposición de todo un clásico. Desde el 2 que Netflix
está ofreciendo la miniserie colombiana Escalona. Parece ayer nomas,
pero fue el ‘91 que Carlitos Vives (taaan bonito que era) encarnaba al Maestro Rafael Escalona en su adolescencia y primera juventud, allá por Valledupar, sin que se supiera
todavía que sería la gran leyenda del vallenato.
La Maye, Cupido y Rafa Escalona
Así que ahora
pueden darse el gusto/lujo de remontarse al pasado a ver a Escalona, sus
amigos, sus mujeres y su infaltable jerrejerre (armadillo) Cupido. ¿Como
olvidar la música, la ambientación y ese libreto del insigne Bernardo Romero? ¿Como
olvidar los toques sobrenaturales? Alejandra Borrero como la enigmática
Consuelo, que al final descubrimos es la encarnación de La Muerte, que ha
venido a llevarse a El Mane , el amigo pintor de Escalona. O ese singular duelo
de vallenatos entre El Maestro Escalona y Anastasio. Apoyado este último por el
mismísimo Satanás (con rabo y todo). A pesar de los 30 años pasados, aconsejo y
recomiendo ver esta preciosidad que satisface todos los sentidos.
Desde el 7 que
PBS Masterpiece ofrece en Amazon The Boarding School . Nombre inglés para
La Otra Mirada (¡Uggh, Guacala! Eeew!). Para ser justa les voy a dejar mi reseña original, pero ya saben (por mis reseñas posteriores)
el desprecio que me ameritó ese
cachivache presentista y mitutero.
Martes 21 En cambio recibo con arrobación y veneración
la reposición del clásico El tiempo entre costuras.La mejor serie española de este siglo llega a PBS Amazon para deleitar a
quienes no hayan visto (y con subtítulos en inglés)las aventura de Sira Quiroga, la modista de Tetuán
que se convierte en espía de Los Aliados en el Madrid de la Segunda Guerra
Mundial.
Enero
Domingo 2:La
vuelta al mundo en 80 días
El clásico de aventuras
de Julio Verne inicia el Masterpiece del 2022. . PBS la dará todos los domingos
por espacio de ocho semanas.
Creo que solo
veré el primer capítulo. Aunque me encantan David Tennant y Leonie Benesch, el
espíritu de la obra ha caído víctima del culto a la diversidad. No hablo de que
a Paspartú lo interprete un actor negro. Luego que le han dado vida un mexicano
(Cantinflas) y un chino (Jackie Chan), no hay nada de malo en que lo haga un negro.
Mi problema es
que, leyendo las críticas, veo que ponen a Phineas Fogg como un bobalicón
blanquito privilegiado que se lo comerían los tiburones sino lo apuntalase su
ayuda de cámara. Y que trillado está este personaje inventado de la periodista
feminista de pantalones que quiere demostrarle a su padre, un magnate
mediático, que las mujeres si se la pueden.
¿Qué pasó con Aouda
a quien Fogg rescata de una pira funeraria para hacerla su esposa? Pues en el estado
de reparto de la serie en IMDB aparece el nombre y la interpreta una actriz hindú,
pero nadie la menciona en reseñas o publicidad. ¿Será que la convertirán en
pareja de Paspartú?
Viernes 6. Netflix pondrá el final de Club
Estambul. La llaman Segunda Parte, pero es la continuación de la serie, que
por razones inexplicables la segaron en el capitulo seis. Gato Rafa y yo
tenemos una especie de apuesta. El dice que la serie pudo acabar, sin
problemas, en el sexto capítulo. Yo le porfío que un final tan abierto es imposible,
pero tras ver el tráiler de los últimos episodios, tengo que estar de acuerdo
con él.
Domingo 9 All Creatures Great and Small
Para ser una
historia tan sencilla, esta segunda adaptación de la obra de James Herriot, ha adquirido un sólido fandom. Estarán los
fans de plácemes con la llegada de la segunda parte de las aventuras de un
veterinario en una Yorkshire rural de entreguerras.
Martes 25 Aunque parezca increíble, por fin veremos
The Gilded Age, el ultimo y esperadísimo trabajo de Lord Julien Fellowes.
La HBO la ha anunciado para este enero..
Tengo
sentimientos encontrados con este intento de crear una Downton Abbey en
la alta sociedad neoyorquina de los 1880s. He quedado un poco disgustada con
los últimos esfuerzos de Su Señoría. Me pregunto si serán señales de
envejecimiento, y que no veremos un equivalente ni a Downton ni a Gosford
Park.
No le temo a la
diversidad. Por lo que he leído, los personajes de color son necesarios,
completos, creíbles y parte crucial del milieu histórico de este relato. Le
temo a los empujones de la HBO que ya afearon juego de Tronos, me refiero
a agendas de la corrección política y a mucho sexo innecesario.
Febrero
Viernes 18: Amazon Prime trae la cuarta temporada de The
Marvelous Mrs. Maisel, ya he expresado mi opinión sobre ella. No me
molestare en verla
Jueves 24: Netflix , por fin, anuncia el estreno de Valhalla,
la nueva aventura vikinga de Michael Hirst. Una historia que ocurre ya en el
medievo donde conoceremos personajes históricos fascinantes desde Leif Erikson,
descubridor de Groenlandia (y tal vez de Nueva Inglaterra) hasta Guillermo el
Conquistador. Esta sí que no me la pierdo.
Se sabe que también
llegará en febrero a Netflix la temporada final de Peaky Blinders.
Marzo
Domingo 20: Segunda Temporada de Sanditon en
PBS
Nuevos romances para Charlotte Haywood
Miércoles 23:Debut
de Leonardo en CW (lo que antes era el Canal Warner) Este relato
ficticio sobre Da Vinci(Aidan “Poldark” Turner) acusado de matar a su musa ya
ha sido visto en Italia y en Alemania
Esta primavera
viene colmada de dramas de época. Veremos la segunda temporada de Bridgerton.
Me acabo de enterar también que la PBS traerá , posiblemente en mayo, la
segunda temporada de Vienna Blood que ya ha iniciado hace una semana en
la BBC.
En cuanto a los
amigos de The Crown, tendrán que esperarse hasta noviembre para verla la
sarta de mentiras de Peter Morgan. Pero para los que gustan de las intrigas palaciegas,
les aviso. Entre Rhaenyra Targaryen de House of the Dragon y Diana de
Gales, habrá una buena cantidad de mujeres desdichadas que portaron la corona.
Reinas,
Princesas y Emperatrices
Desde Rusia con
amor, viene La Emperatriz . Nos vamos a olvidar un rato de la casquivana
Catalina para conocer la historia de quien la trajo a las estepas, la última Romanov,
Elizaveta Petrovna, hija de Pedro el Grande.
Sin embargo,
quien va a estar super trendy en el 2021 es Isabel de Baviera que pasó a la historia como la Emperatriz Sisi.
Ya he hablado en otro blog sobre la trágica historia de esta mujer y su idealización
en la cultura popular. pues este año que se acera estará marcado por un
renacimiento de laSissimanía.
En diciembre del
2021 en Austria se verá en pantalla a Dominique Davenport como la mítica
consorte de Francisco José. Los austriacos están acostumbrados que para las
fiestas decembrinas les llegue a su televisor la trilogía de Romy Schneider, la
Sisi por antonomasia Ahora la tendrán con nueva interprete.
Aunque estas
navidades, pueda verse esta adaptación revisionista del cuento de hadas que
nunca existió, nos tardaremos en verla en el mundo angloparlante. Eso se debe a
que Netflix está escribiendo su propio cuento de hadas más diverso y feminista
y no querrá que la versión austriaca los apantalle.
Como si fuera
poco, tendremos Sisi en el cine. La actriz luxemburguesa Vicky Krieps encarna
una Sisi madura en The Corsage, pero la fascinación por la Sissimanía
abarca otros personajes de este retablo imperial.Una de ellas es Carlota de Bélgica, concuñada
de Sissi. Se va a adaptar a la pantalla chica las Noticias del Imperio de
Fernando del Paso. Si eso llega a hacerse realidad, sería un renacer de la trágica crónica
del reinado de Carlota y Maximiliano de México. Algo no visto desde que, en
1968, Don Ernesto Alonso la convirtiera en telenovela.
En Francia les ha
bajado también el interés por las reinas y por sus rivales. La casi octogenaria
Isabelle Adjani ha protagonizado una miniserie limitada sobre la seductora
Diana de Poitiers que le sacó canas verdes a Catalina de Médicis con eso de ser
la Maitresse Royale de Enrique II.
En Diane de Poitiers
veremos una Catalina joven, estéril y opacada por su rival, pero Starz se ocupará
de su apogeo cuando era la mujer más poderosa y temida de Francia. El reinado
de los últimos Valois y su matriarca serán tema de The Serpent Queen protagonizada
por Samantha Morton.
Mi reina favorita
de Francia también tendrá su versión en el 2022. La encantadora Emilia Schule (Charité, Ku’dam) será
L’Autrechienne en una producción del Canal + , el mismo que hiciese Versalles.
Como esa visión del reinado de Luis XIV tuvo temporadas muy desiguales, no
puedo confiar mucho en lo que hagan con la tragedia de la reina de Francia. Mas
preocupación me da que el libreto estará en manos de la infame Deborah Davis que— en
aras de la diversidad— hizo añicos a la pobre Reina Ana en La
Favorita.
Y en este mosaico
de reinas no podía faltar Isabel de Inglaterra. No me refiero a la actual
soberana. Para ver a Imelda Staunton interpretar a Elizabeth Mountbatten habrá
que esperar a noviembre cuando se estrene la Sexta Temporada de The Crown.
Antes los Tudormaniacos esperamos ver a Alicia von Rittberg (Charité) dando
vida la Reina Virgen cuando era lo segundo y todavía no lo primero. Obvio que
hablo de Elisabeth Tudor en Becoming Elizabeth.
Después de cuatro
años de búsqueda finalmente pude ver “Lo que ocultan sus ojos” en YouTube. Mi
interés en la serie de Telecinco radicaba en dos factores. Se trataba de la
primera serie española en saltarse las normas que la memoria histórica
prescribe para el drama de época. Por otro lado, me ganaba la curiosidad de ver
como habían intentado humanizar y dulcificar a Ramon Serrano Suñer.
Como con “Rubirosa”,
las interrogantes se acumulaban. ¿Es posible convertir a los monstruos de la
historia reciente en héroes?¿Para hacerlo, debe faltarse a la verdad? ¿Cuál es el límite para tratar a un dictador o
representante de un gobierno dictatorial? Eso me llevó a un examen de lo que se ha hecho
con nombres que evocan terror, y con sus esbirros.
¿Se Puede
Humanizar a Hitler?
El inicio obligatorio
es con Adolf Hitler. ¿Se puede humanizar a la encarnación histórica del mal? No
hablo de caricaturas como la de Taika Waititi en su “JoJo Rabbit”, sino de
mostrarlo en un contexto urbano serio como un ser capaz de sociabilizar y
desarrollar afectos.
A comienzos de este
siglo, se temió que tal cosa ocurriese con “Hitler: The Rise of Evil”, donde
nos lo muestran ser cortés con personajes como Helen Hanfstaengl (Julianna Margulies)
incluso compasivo tras la muerte de su hija. También nos lo mostraron enamorado
de su sobrina (Jena Malone) y el inicio de su romance con Eva Braun (Zoe
Talford), pero a mi Robert Carlyle me pareció más desquiciado y peligroso que
el mismo Fuhrer. Hasta que no lo vi en “The Full Monty” no pude escurrirme de esa
impresión.
A pesar de que la crema y nata del cine inglés
(Sir Alec Guinness, Sir Anthony Hopkins, Sir Derek Jacobi, Sir Ian McClellan)
había dado vida al Fuhrer, sería el gran Bruno Ganz el único capaz de mostrar
al Fuhrer en famille. Sin embargo, en su momento causó mucha incomodidad
y mucha critica (me temo que de parte del grupo judío) la “humanización” de
Adolfito en esa gema del cine alemán “Der Untertang (el Hundimiento)”.
A mí me da risa
que se quejen de que “humanizar” a Hitler disminuye sus crímenes. ¿Cuál
humanización? Lo muestran siendo amable con su secretaria (Alexandra Maria Lara),
y triste al poner a dormir a su perrita Blondie. Pero, aunque se conmueva con
la canción de los niños Goebbels, no levanta un dedo para impedir el infanticidio
masivo que cometerán los padres de esas criaturas.
En la serie,
Hitler se muestra implacable y cruel. Aun a pocos días de su suicidio ordena la
ejecución de su concuñado Hermann Fegelein (Thomas Kretschmann) y dice despectivamente
que el pueblo alemán se merece la tragedia que está viviendo puesto que llevan años
de vida cómoda bajo su régimen.
Leia en algunas
de las quejas sobre “Lo que escondían sus ojos” que era
inaudito que en España se hiciese esta apología de uno de los hombres clave del
franquismo y que sería imposible hacerla sobre altos jerarcas nazis. Detengámonos
aquí. En 1980, Rutger Hauer reafirmó su
status de estrella (comenzado en Hollywood con su interpretación del androide
Roy en “Blade Runner”) con su rol protagónico en “Inside the Third Reich”.
Por 250 horas (dos noches) el holandés se metió
en la piel de Albert Speer, el arquitecto fetiche de Adolf Hitler. Tal como en
el libro, Speer es descrito como un artista que cae bajo el embrujo del diabólico
Fuhrer. Parte de esta humanización de quien gozase de los privilegios de la
elite mas alta del nazismo, era retratar al arquitecto como hombre de familia,
esposo fiel y padre cariñoso de seis hijos. Aunque hoy “el Mito Speer” ya está
desbancado y se sabe que, a partir de 1933, Speer se alejó de su familia, el
filme consiguió hacernos creer que Albert Speer era un “nazi bueno”.
Menos dulcificadas
son las imágenes de Ernst Kaltenbrunner y Joseph Goebbels en obras que giran en
torno a sus “románticos corazones”. En otro blog hablé de The Girl From
Berlin de Ellie Midwood, la historia ficticia de una chica judía que pasa
por aria, se convierte en espía de los Aliados, pero todo lo lanza por la borda
al enamorarse de su jefe, Ernst Kaltenbrunner.
En Netflix pueden
encontrar “La amante del diablo”, filme checo que narra como Joseph Goebbels,
enloquecido de amor por la actriz Lida Baarova, estuvo a punto de perder su rol
de jefe de propaganda y hombre de confianza de Hitler, movida que hubiese
cambiado la historia. En ambos casos, la tesis es que hasta los nazis se
enamoran y que por amor dejan de ser monstruos.
Eso no ha
ocurrido con El Camarada Stalin. Desde “La Chica del Kremlin” (1957) —un
Noir muy B con Zsa Zsa Gabor— hasta “La Muerte de Stalin”, la imagen de
un tirano fantoche y despótico es la que prevalece. Ni siquiera el intento de
darle rasgos humanos de parte de Robert Duval en el filme para televisión “Stalin”
(1992) lo consiguió.
Mussolini, El
Casanova
Finalmente
llegamos a Mussolini, una figura de la historia que ha ameritado burlas y
caricaturas comenzando con el Napaloni de “El Gran Dictador”. Los italianos,
tras derrocarlo y derribar sus estatuas, lo olvidaron por décadas hasta que en
1974 una coproducción italoamericana tuvo a Rod Steiger en “Los últimos días de
Mussolini”.
Nunca he visto esa
película, pero recuerdo haber leído en Vanidades una entrevista a la
hermana de Clara Petacci, la última amante del Duce. Miryam San Severo se quejaba
de que Lisa Gastoni interpretase a su hermana. Myriam temía que Gastoni, conocido símbolo
sexual del cine italiano, creara una Claretta vampiresa y que su historia solo
se cifrase en su poder erótico.
Curiosamente, el
poder erótico es lo que ha sacado a Benito (¿sabían que se llamaba así por
Benito Juárez?) del casillero de caricatura. El culto de personalidad
instaurado alrededor de la figura del dictador siempre hizo hincapié en su aura
viril de mujeriego. Algo que han resucitado el cine y la televisión de las últimas
décadas.
En 1985, HBO,
todavía en pañales, produjo la miniserie “Mussolini y Yo” basada en los diarios
del Conde Galeazzo Ciano, el famoso yerno de Il Duce. Sir Anthony Hopkins era
un sufrido Ciano tratando de mantener un equilibrio entre su temperamental
esposa—interpretada por Susan Sarandon—y su suegro (Bo Hoskins).
Lo curioso es que,
en noviembre de ese mismo año, la NBC sacaba al aire la miniserie “Mussolini:
Untold Story”. Aunque nuevamente Ciano (que en la vida real fue un ‘émulo del
suegro, hasta en lo mujeriego) interpretado por el inolvidable Raúl Juliá, era
una víctima, la trama se centraba en Il Duce, sus amores y su vida familiar.
Leyendo este artículo del Chicago Tribune de 1985, caigo en cuenta que la
serie pasaba muy rápido por lo que concierne al gobierno fascista. Mostraba los
Camisas Negras como gamberros y a Mussolini como dictador bananero, pero no
explicaban las razones de cómo llegó al gobierno o por qué duró tanto tiempo o
por qué recibió el apoyo de la burguesía y de la iglesia.
George C. Scott
lideraba un reparto de lujo. Lee Grant era su esposa, Donna Rachele, Virginia
Mardsen era Claretta y Mary Elizabeth Mastrantonio, Gabriel Byrne y Robert
Downey Junior eran sus hijos. George C. Scott dijo que pretendía retratar a su
personaje como un psicópata, pero acabó creando un Don Corleone un poco más
brutal que El Padrino.
La serie comienza
con Mussolini que, tras La Marcha de Roma, parte a Milán para traer a su
familia a la Ciudad Eterna. Su mujer no quiere, no está segura de que el marido
dure en este empleo. Benito, en vez de armarle gresca o arrastrarla del
cabello, simplemente ordena que venga el camión de mudanza y se lleve todos los
muebles a Roma.
Benito y Rachele
Donna Rachele no
tiene más remedio que seguirlo. Sin embargo, la serie es fiel a la verdad
mostrándola como devota del marido. Sus celos de Claretta, y el hecho de que en
Roma tuvo otra hija, demuestran que no faltaba amor en esa relación. La serie también
muestra a Claretta como una rubia tonta (no lo era) que se redime al final
negándose a abandonar al amante y siendo ejecutada junto a él. Toda la historia
está enfocada en Mussolini el amante, el padre y el esposo, nunca en el
estadista.
Mussolini en la boda de su hija
Un detalle un
poco discordante y que me llevó a no acabar de ver la serie fue una escena en
que siendo entrevistado por la famosa Dorothy Thompson, Benito se abalanza
sobre ella y la ultraja. Aunque siempre hubo rumores (nunca probados) de que había
violado mujeres y sabido es que la mayoría de los grandes casanovas suelen
seducir a la fuerza, supe entonces y hoy que esa escena era falsa. Dorothy Thompson
no era el tipo de mujer que pudiese ser violada fácilmente, y menos que no
hubiese hecho público el hecho.
Dorothy Thompson despues de ser atacada por Il Duce
Tiempo después vi,
en el soft porn italiano “Il Piacere”, a un camiccia nera en un
burdel veneciano que les cuenta a sus compañeros que iL Duce embarazó a una
mujer … ¡sodomizándola! Menos vulgar es lo que cuenta el personaje de Sophia
Loren en “Una Giornata Molto Particolare”. Como le relata a Marcelo Mastroianni,
un día paseando divisó al Duce en su cabalgata matinal. La impresión de verlo
le produjo un semi orgasmo y cayó desmayada. ‘” Ese día descubrí que estaba
embarazada” dice creando con sus palabras la idea de que Mussolini la ha preñado
mágicamente.
La imagen de Mussolini,
el amante que muere en brazos de una mujer que lo ama, es la que ha capturado la
imaginación de sus admiradores por décadas, borrando las caricaturas chaplinescas
y de Disney. Cuando los medios italianos se atrevieron a recordarlo, a
comienzos de los 90, se enfocaron nuevamente en su carrera de Casanova.
Para” Il Giovane Mussolini”
o “Benito” se trajeron a Antonio Banderas, el galán más cotizado de España que
ya se estaba abriendo camino en Hollywood. Pueden ver esta serie en Tubi, pero cuidado
que es la versión doblada y no le crean el título “Mussolini, Rise and Fall”
porque acaba en 1915. Se concentra nada más que en la etapa más presentable de
quien todavía no era il Duce.
La serie describe
como Benito Mussolini, hijo de un herrero se hizo autodidacta, aprendió tres
idiomas, fue maestro y profesor de francés (antes de ser Il Duce se le llamaba
Proffesore Mussolini). De obrero inmigrante en Suiza pasó a periodista llegando
a ser director de periódicos como Avanti e Ïl Popolo d Italia.
Mas importante en la trama que su carrera política, que lo llevó de declarado
socialista y pacifista a apoyar la entrada de Italia en la Primera Guerra
Mundial y a formar el Partido Fascista, son las aventuras románticas de Mussolini.
La serie nos lo
muestra conociendo a Ráchele Giudi (quien nunca fue su alumna) que se convertiría
en su esposa. La serie nos la muestra hasta el final apoyando a regañadientes
al padre de su hija Edda (los otros hijos todavía no habían nacido). Los tres
episodios que la RAI presentó en 1993 en tres tandas (durante las cuales yo
logré superar mi récord de tiempo en bicicleta estática) hacen hincapié en el
libido mussoliniano y sus constantes affaires algunos con personajes ficticios,
otros con mujeres reales como las judías Angelica Balabanoff (la “Quiela”de Diego
Rivera) y Margherita Sarfatti.
Franco y su
Corte
Si me detengo en este
aspecto es para demostrar que el donjuanismo puede ser una manera de humanizar,
incluso ‘blanquear” la imagen, de un tirano. Algo que no ha podido hacerse con
Francisco Franco, que por más que se le busque, fue un marido y padre ejemplar.
Como el Generalísimo solo aparece en la ficción española, su retrato se ciñe a
las órdenes de la memoria histórica que exigen que no debe tener ninguna
característica positiva.
Por eso siempre
se enfocan en aspectos físicos que lo disminuyen (su tamaño, su voz atiplada) o
su religiosidad que es puesta en contrapunto con su carácter pragmático, cínico
e implacable (siempre se le retrata firmando sentencias de muerte).Al menos en
“Lo que escondían sus ojos” es interpretado por Javier Gutiérrez quien resalta
algunas de las cualidades del Caudillo como su carácter práctico, su habilidad
para negociar y lo que siempre decían los exiliados que mi padre conoció en su
trabajo y yo como alumna, que era “cazurro como un zorro”.
Agrego que la
novela de Nieves Guerrero en su afán de mostrar a Serrano Suñer como víctima
pone al Generalísimo como implacable, incluso como hambreador del pueblo (sus despensas
están llenas mientras Madrid gime por pan). La novela llega a inventar calumnias
históricas como decir que mandó matar al General Campins. La realidad es Queipo de Llano arrestó a Campins
precisamente por ser este amigo de quien el General llamaba despectivamente
“Paquita, La Culona”. Franco rogó en vano por el indulto de Campins.
Otra estupidez
que me sorprende en una periodista seria como Nieves Herrero, es que ponga en
boca de Serrano Suñer que grandes literatos españoles como el Dr. Marañón y Menéndez
Pidal no podían (en 1941) regresar a España por culpa de Franco. Marañón se exilió
debido a que los milicianos casi lo fusilan y retornó sin problemas a su patria
en 1942, y Menéndez Pidal desde el 39 que estaba de regreso en España. Al menos
la serie, no repite estas calumnias.
Lo que yo siempre
esperé es que el rostro humano del régimen franquista en la ficción comenzaría
por algunos de los miembros de la corte del Caudillo. Tal vez alguien cuya
honorabilidad no se pusiera en duda como la del General Agustín Muñoz Grandes.
O ya que estamos en líos de faldas, algo sobre los muchos amores de Millán
Astray, pero nunca se me ocurrió que el Cuñadísimo fuese el elegido.
Para hacer honor
a la verdad, la idea de humanizar a Ramon Serrano Suñer no nace de un vacío,
existe el precedente del Tiempo entre Costuras. La cultura popular
española, quizás cansada de tanta memoria histérica que solo retrataba un lado
de la Guerra Civil, demonizando al bando contrario, estaba más que preparada,
en el 2010, para la salida al mercado del superventas de María Dueñas.
Una de las
grandes virtudes de esa novela es que se aleja de la imagen de la España en
guerra, concentrándose en los aspectos menos políticos de la vida en Marruecos,
pero cuando es necesario, Sira Quiroga sabe de qué bando es. Contrabandea armas
para los Republicanos, rescata a su madre de los bombardeos de Madrid y cuando
vuelva a enamorarse, lo hará de un corresponsal de guerra británico quien a
ratos funge como espía y pone a Sira trabajar en el mismo rubro, primero en Tetuán
y luego en Madrid.
Sira, en su faceta de espía, conoce a Serrano Suñer
Es en ese
contexto que Dueñas puede atreverse a la presentación de personajes positivos
que no sean comunistas o prófugos republicanos. El padre de Sira, un acaudalado
industrial es anglófilo total. Ignacio, el ex novio de la costurera, al
principio se nos aparece como un típico esbirro de los servicios represores
franquistas, pero llegado el momento auxilia a Paquita, la viuda de un rojo y
no delata a Sira. Pero antes ya habíamos tenido un representante más importante
del lado humano del franquismo.
En otra
entrada ya mencioné que originalmente la Profesora Dueñas había querido
cifrar su historia en el romance Beigbeder-Fox. Tal vez por miedo a críticas,
prefirió convertirlos en un trasfondo de las andanzas de epia de Sira. El caso
es que no hay fan de esta gran novela que no enloquezca con estos amores
cruzados entre el militar franquista y la inglesa que lo vuelve anglófilo y,
por ende, “bueno”. importante detalle ya que en “Lo que esconden sus ojos”, ¡los
ingleses son malos.
Beigbeder se despide de Sira antes de irse al exilio en Ronda
En El tiempo
entre costuras, Juan Luis Beigbeder que cayó en desgracia ante Franco por
su rivalidad con el germanófilo Cuñadísimo y sufrió exilio en Ronda, es
presentado como una víctima del franquismo, de los elementos pronazis de la
corte franquista y de su máximo representante, el mencionado Serrano Suñer. Con
eso ya es fácil colgarle las alas de un angelito en la espalda del poliglota
coronel Beigbeder.
El Señor del
Gran Poder
Maria Dueñas
salió bien librada de haber hecho este mini panegírico de un miembro importante
del bando ganador. La pregunta era quien sería el próximo en ponerle el
cascabel al gato y quien sería ese cascabel. Pues nadie se esperó que el elegido
fuese “El Señor del Gran Poder” como lo llamaban, en las coplas, a Ramon Serrano
Suñer.
Sin embargo,
Serrano Suñer y Beigbeder tienen puntos en común. Ambos fueron combatidos por
elementos envidiosos del poder que representaban, ambos se enamoraron de
mujeres complicadas y esos amores propiciaron su caída. Esos amores fueron novelados
y se convirtieron en ficción histórica o lo que en ingles llaman historical
romance.
A Nieves Guerrero,
abogada, criminóloga, periodista y figura de la televisión española, le gusta
escribir sobre adlulteras. Su libro Esos días azules gira en torno a la
“Guiomar” de Antonio Machado, la muy casada Piar de Valderrama. Antes, en Lo
que escondían sus ojos” relataba—imaginándose algo de lo que nadie fue
testigo— los amores del Cuñadísimo con la Marquesa de Llanzol, la mujer más elegante
de España.
Aunque el libro y
la serie no pretendan ni redimir a Serrano Suñer ni hacer una apología de sus
actividades políticas, si lo convierte en un Latín Lover irresistible.
Algo que honestamente conjuga con el retrato del macho desobligado cuyos
amoríos provocan la desdicha de sus propios hijos. Es que la novela (no así la
serie) tiene una protagonista y esa es Carmen Diez de Rivera, el fruto de los
amores del “Jamón Serrano” y su Marquesa.
Carmen, a quien
los españoles recordaran como política, como la Musa de la Transición, o como las
lenguas viperinas la calumniaron, la amante del hoy Rey Emérito y de Adolfo
Suarez, comienza esta novela con un relato en primera persona del peor día de
su vida. Lo que sigue se supone que está basado en los diarios de Carmen entregados,
antes de su prematura muerte, a la periodista Ana Romero quien los publicó bajo
el título de Mi Verdad.
Sin embargo, ese
subterfugio no funciona en la serie que se enfoca en los padres de Carmen. En
su afán de blanquear a ese par de tunantes adúlteros, falsea la historia y atropella
a más de una figura real. Ohhh, San Cristóbal Balenciaga espero que en el Cielo
de Modistos no te vengan con el chisme que te adjudican alguna de las
mamarrachadas que Banca Suarez usa en la serie.
Comencemos
entonces por la historia real de los dramatis personae. Ramon Serrano Suñer
nace en Cartagena de padres catalanes. Vástago de familia acomodada hace una
brillante carrera de derecho, especializándose en las universidades de Roma y
Boloña. Durante la Segunda República se convierte en abogado de Estado.
En 1932 contrae
nupcias con una joven asturiana llamada Ramona “Zita” Polo. Padrinos serán El
General Francisco Franco—cuñado de la novia—y el mejor amigo del novio,
José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange española. Ambos hombres tendrán
tremenda influencia sobre Serrano Suñer y su futuro.
Zita y su Ramón
La Guerra Civil pilla
a Serrano Suñer en Madrid. Reconocido falangista, es llevado a la Cárcel Modelo
(modelo de crueldad). Ahí la zozobra y el estrés son constantes, provocados por
interrogatorios arbitrarios, simulacros de fusilamiento, y las famosas “Sacas”,
redadas nocturnas de prisioneros que desaparecen. Esto ocasiona problemas de
ulcera al futuro ministro. Es enviado a un hospital donde, con ayuda del Dr.
Gregorio Marañón, logra huir (disfrazado de mujer).
Llega a la zona
sublevada donde pronto se granjea la confianza del Caudillo, llegando a
reemplazar a Nicolás, el hermano de Franco. Es nombrado Ministro de Gobernación
en Burgos. Ahí se entera que sus hermanos han sido fusilados en Madrid. También
que la embajada francesa les negó el asilo que los hubiese salvado. Este golpe
definirá su política futura.
El odio a Francia
lo hará más germanófilo; el caos provocado por la Segunda República le crea la
idea de que España no puede ser una democracia y dicta sus futura obsesión con
la represión de todo elemento Rojo (un término amplísimo que cubre a todo el
que haya apoyado a la Republica). ¡Hubo un momento en que la obsesión con las
represalias del Cuñadísimo era tal que quería castigar a la totalidad de
Madrid, por haber la ciudad apoyado a la Republica!
Serrano Suñer fue
el arquitecto jurídico del” Estado Nuevo” franquista. Sería el creador de las
leyes y estatutos que gobernarían a España por cuatro décadas. En 1940 lo
nombran Ministro de Relaciones Exteriores, y de Propaganda. Es quien estará a cargo
de la censura española. Es además el presidente del único partido político
aceptado durante el franquismo La Falange Española Tradicionalista y las Juntas
de Ofensiva Nacional Sindicalista (mejor conocidas por las siglas FET y de las
JONS).
Si le agregamos
que el Cuñadísimo comandaba la policía secreta, a la que intentaba convertir en
un modelo parecido a la Gestapo, era el hombre más poderoso de España. A veces
parecía mandar más que Franco. Esa escena en que Nenuca le pregunta a su madre
“Mamá, ¿quién manda en España? ¿Papá o el Tío Ramón”? sucedió realmente y explica
la inquina que Doña Carmen le tenía a su cuñado. Aparte de que Don Ramon sacaba
tiempo que no tenía para asaltar camas ajenas. Su esposa, la dulce Zita, se
hacia la de la vista gorda porque estaba enamorada y su marido la tenía muy
bien atendida, haciéndole hijos a cada rato.
Los Serrano Suñer y sus hijos mayores
Ser mujeriego le
acarrearía a Serrano Suñer muchos problemas sobre todo en la relación que nos
importa y que inició en el Hotel Ritz de Madrid, en 1940 cuando le presentaron
a la Marquesa de Llanzol. Hora es de hablar de este ilustre personaje.
Sonsoles de
Icaza y Pesca
Maria Sonsoles de
Icaza era hija del diplomático y cervantista Francisco de Icaza quien fuese
embajador en México. Sonsoles se crio en un mundo de intelectuales, de viajes,
pero también de vida holgada. La muerte del padre, cuando Sonsoles tenía 11 años,
dejó a su madre y a todos sus hermanos al borde de la pobreza. Esto obligó a la
hija mayor, Carmen de Icaza, a buscar empleo en el periodismo lo que la llevaría
a convertirse en escritora de novelas sentimentales muy populares como Cristina
Guzmán, llevada al cine por Rocío Dúrcal y a la telenovela por Amparito
Rivelles.
Sonsoles en 1932, el año de su puesta de largo
Sonsoles tomó la
decisión de que debía casarse y con un hombre muy principal y rico. Ese hombre fue
Francisco de Paula Díez de Rivera, Marqués de Llanzol. Que estuviese interesado
en Ana, la hermana mayor de Sonsoles no fue impedimento, Sonsoles, de 21 años,
le quitó el pretendiente a su hermana y desde ese momento la sociedad madrileña
la apodó “Sonsoles de Icaza y Pesca”.En
la serie, el personaje de Blanca Suarez tiene el descaro de decirle a su madre
que se casó para evitarle a Ana el dolor de un matrimonio sin amor.
Es que al Marqués
lo interpreta un buen actor, Emilio Gutiérrez Caba, pero que parece el abuelito
de Blanca Suarez que no había cumplido los 30 años cuando filmó la serie. En la
vida real, el Marqués tenía 46 años cuando se casó y todavía estaba de buen ver.
Lo que explica que los primeros cinco años de matrimonio fuesen felices. Para
ese primer encuentro con Serrano Suñer, la Marquesa había tenido dos hijos y
esperaba el tercero. A pesar de hallarse en el octavo mes de embarazo, el porte
y belleza de Sonsoles de 26 años impactó a Serrano Suñer quien ya había cumplido
los cuarenta.
De ese encuentro
devino un affaire fogoso, un amour fou total que pronto fue la comidilla
de Madrid y que culminó en un cuarto embarazo para Sonsoles. Mas adelante,
Serrano Suñer diría (algo que no ponen en la serie) que él se portó como un
caballero. Que sostuvo una reunión con el Marqués en El Escorial y ofreció
reconocer a su hija. Don Paco se negó. No solo ya había sufrido bastante humillaciones,
además temía que el reconocimiento público estigmatizaría tanto a Sonsoles (a
quien él quería sinceramente) como a la niña que era inocente.
Carmen y sus padres biológicos
De esa manera, Carmencita
se criaría como hija de un hombre a quien amaba entrañablemente y que, en eso
la serie no miente, la quería de igual manera. Coincidiendo con el nacimiento
de Carmen, Serrano Suñer fue apartado de la política siendo el asunto con Sonsoles
un factor en su caída, aunque no fue el único ni el más importante. Aun apartado
de la política, como abogado y empresario, Serrano Suñer siguió jugando un rol
social en España ¡y continuó sus amores con la Marquesa!
Incluso esa
relación siguió después de la catástrofe. No creo que sea spoiler
contarles lo que es hoy dominio público. Los niños Serrano Suñer se pasaban los
veranos en San Sebastián con los hijos de Sonsoles. Carmencita y Rolo se criaron
primero como hermanos, luego como amigos y acabaron de novios. Fue cuando preparaban
su matrimonio que por fin los padres les dijeron la verdad.
Aun después de
eso, aun después del ingreso de Carmen en Las Carmelitas de Ávila, los amores siguieron.
Fue Rolo el que le exigió al padre— lo que ni Zita había hecho—
terminar definitivamente con la Marquesa. Carmen, después de seis meses de
noviciado, abandonó el convento y estuvo en curas de sueño en París y Suiza,
Finalmente se marchó de misionera a la Costa de Marfil regresando del África en
1967.
Adoptó una vida
rebelde como muchos jóvenes del tardofranquismo y finalmente se convirtió en
parte de la historia española con su actividad política durante y después de la
Transición. Murió en 1999, de un cáncer mal diagnosticado. Sonsoles ya había
fallecido en 1996. Serrano Suñer las sobreviviría a ambas, muriendo a los 101 años
en el 2003. Nunca se le persiguió por su actividad política, nunca se le hizo
juicio. Es un personaje muy polémico
porque sus enemigos lo atacan, unos por haber sido germanófilo y pronazi y otros,
por lo contrario. Es la razón por la cual los alemanes nunca confiaron en él y
gozaron con su caída.
Los Crímenes
de Serrano Suñer
Ramón Serrano
Suñer es un personaje contradictorio porque no cabe en ningún perfil
establecido. Hasta el canallita de Paul Preston cayó bajo su embrujo y le hizo
un obituario más que elogioso en The Guardian. Sin embargo, es verdad que hoy hay una España
que brinca al oír el nombre del Cuñadísimo y no precisamente de alegría.
Yo me estoy
desayunando con tanto dato que he encontrado que me ha cambiado la imagen que
tenia de Don Ramon. Así que voy a tratar de apegarme a lo más nefasto y que
todavía le enrostran. A propósito, en YouTube, hay un canal Serrano Suñer que recoge sus últimas entrevistas. Lo recomiendo
para ver su versión de su vida politica.
Por más excusas
que le busquen Ramon Serrano Suñer fue un organizador — sino el creador—del estado policial
franquista. Con su poder sobre la prensa, sobre la Falange, sobre la policía ya
tenemos a quien culpar de esa política de represalias constantes, que ya de
viejo la haya criticado es otra cosa. Lo cierto es que creía tan a pie
juntillas que el futuro de España se cifraba en la eliminación de sus enemigos
que convirtió la represión (léase cárcel, tortura y paredón) para los enemigos
del régimen, en un arte.
El mejor ejemplo
es que los agentes que Himmler envió a España a entrenar a la policía secreta
se horrorizaron ante las ejecuciones y encarcelamiento. No porque sintieran lastima
por las víctimas del franquismo sino por la pérdida de mano de obra. Desde un
punto de vista psicológico, Serrano Suñer había quedado traumatizado por lo
experimentado durante su cautiverio durante la Guerra Civil. Su política
represiva era parte de una vendetta personal.
Serrano Suñer y Himmler
Yo entiendo que
haya exigido la extradición de líderes republicanos en Francia, como Luis Companys,
para ser juzgados y ejecutados en España, y que le haya dado una pataleta
porque se le escapó Juan Negrín, pero hay un punto muy negro en contra de Serrano
Suñer. Tras el cierre de la Guerra Civil, quedaron en suelo francés, miles de
españoles que habían cruzado la frontera a último minuto. Encerrados en campos
de detención, la mayoría eran de izquierda, pero muchos eran simplemente
adherentes a la Republica.
Tras el
armisticio, los franceses le preguntaron a Serrano Suñer qué hacer con ellos. ¿Se
los devolvía a España? La respuesta del cuñadísimo
fue fría y contundente: “No hay españoles en Francia”. Con eso selló el destino
de estos desdichados que fueron en su mayoría (10.000) entregados a los
alemanes y enviados a Austria, a Mauthausen, uno de los peores campos de
concentración nazis donde más de cinco mil encontrarían la muerte.
¿Pero qué hace la
serie? En vez de darnos el trasfondo que explique las peores facetas de la
personalidad del protagonista, nos lo ponen suplicándole a Franco que perdone
la vida a algunos presos políticos. Le toca al Caudillo recordarle a Serrano Suñer
lo que pasó con sus hermanos, como si hubiese habido un día en que no los
recordase. Es entendible que esta ridiculez haya tocado cuerdas sensibles de
muchos que profesan un odio visceral al franquismo, y que tienen cuentas
personales que cobrar.
Eso explica que
tras la transmisión del primer capítulo, en change.org se hayan conseguido 48.000
firmas para que la serie fuese sacada del aire. A pesar de protestas por todos
lados, sobre todo en la prensa especializada, “Lo que escondían sus ojos llegó
a tener un índice descomunal de sintonía. Nada menos que 30.200.000 espectadores. Incluso, en el verano pandémico la reposición
también fue muy admirada. Hora es de ver lo bueno y lo malo de esta controversial
serie que pueden seguir completa, gratis y en español en YouTube.
Superada la Transición,
España iba en camino a ser una democracia-ergo- monárquica. Irónicamente este
periodo de libertad acabó con los excelentes dramas de época que caracterizaban
a RTVE. En cambio, se abocaron a fórmulas que perduran hasta nuestros días y
que a pesar de los adelantos técnicos y de los mensajes sociopolíticos, han degenerado
en copias de copias afectadas por presentismos, personajes planos y mucha
propaganda.
Antes de hacer un
recorrido cronológico como lo hice con la primera etapa del drama de época made-in-Spain,
habría que ver que fórmulas exitosas se usarían hasta la náusea, sobre todo del
espectador. Curro Jiménez dejaría la puerta abierta para justicieros fuera de
la ley; las adaptaciones literarias seguirían, ya no cifrándose en los clásicos,
sino en bestsellers; las bioseries están con nosotros desde los 80; y la piedra
filosofal de este siglo (tanto en RTVE como en Antena 3) es la fórmula del
espacio pequeño, íntimo, un pueblito, una calle, un barrio donde la opresión,
tanto política como patriarcal, se sienten mejor.
Enmascarados, Encapuchados
y una Bandolera
Comenzaremos con
el pobre Sancho Gracia al que le tomaría una década sacudirse de encima a Curro
Jiménez. Yo no sé porque no siguieron con la serie si daba para tanto. En cambio,
se la pasaban tratando de recuperar el cuento del héroe justiciero. Primero
querían que Sancho fuese El Coyote, personaje del comic (no confundir con el
del Correcaminos), pero hubo problemas de derecho de autor.
Entonces se les
ocurrió inventarse un Zorro a la española. Así nació Don Carlos de Zarate, el
de “La Máscara Negra”. Como el Zorro, este era un personaje que vivía una doble
vida, de día era afrancesado, de noche andaba despachando a los soldados de Napoleón
que habían invadido la Península.
La serie era de
un altísimo presupuesto y contó con excelentes invitados como Paco Rabal,
Marisa Paredes, el licántropo español Paul Naschy, y hasta El Algarrobo aparecía
en un episodio haciendo de turco. Lamentablemente la serie no dio para más de
once capítulos. Creo que la pasó SIN por allá por el ‘84 cuando yo iba a clases
de noche. Mi Ma la vio y me dijo “Es Curro Jiménez, solo que ahora sabe leer y
dice que es amigo de Benjamin Franklin”.
Un año más tarde
y Sancho Gracia aparecía en una miniserie sobre las Guerras Napoleónicas, “Los
Desastres de la Guerra”. Es increíble que un tema tan fascinante pudiera ser
tratado de una manera tan soporífera. Sancho daba vida a Juan Martin “El
Empecinado” y tras un par de capítulos, mi madre sentenció “otra vez, Curro Jiménez”.
Aunque lujosa, la serie no tenía un buen argumento y por eso se apegaba a la fórmula
y naufragaba.
Ya mencioné en mi
blog anterior que en RTVE no escarmentaban y que en 1994 desempolvaron los arcabuces
e intentaron revivir, con poco éxito, a Curro Jiménez. No duró mucho ese
intento. Pasarían treinta años desde que el bandido justiciero dejara la
televisión para que, en el 2009, RTVE echase mano al cuento nuevamente.
Así nacía otro
vengador fuera de la ley que llevaba una doble vida para corregir (bajo una
capucha, entuertos e injusticias. David Janer era Gonzalo, un maestro viudo que
en el Madrid (entonces un pueblito) de Felipe IV debía intentar criar un hijo
de día, pero en las noches se convertía en el legendario “Águila Roja”, un
héroe de Marvel en la España Barroca.
Gonzalo, quien
además de sus empresas quijotescas, buscaba al asesino de su esposa y a sus
verdaderos padres, tenía la particularidad de haber vivido en el Lejano Oriente
donde había aprendido misteriosas artes y se había traído un arsenal de flechas
y katanas que eran las armas usadas por el héroe. Esto variaba la fórmula y atraía
los amigos de videojuegos, de los comics, de las artes marciales y del Wuxia.
Por nueve
temporadas “Águila Roja” combatió a todo tipo de maleantes, muchos aristócratas
y portadores de corona. Hasta vampiros llegaron a la Villa. El Águila Roja era
casi inmortal, domaba a las fieras, eludía balas y siempre se libraba de las
trampas de su némesis, El Comisario Hernán (Francis Lorenzo) que fue el último
en enterarse que Gonzalo era su hermano.
La lucha entre Hernán
y el héroe era también una rivalidad por el amor de la perversa y casquivana Lucrecia,
Marquesa de Santillana (Myriam Gallegos), una plebeya metida a noble que estaba
encaprichada con Gonzalo quien muy lentamente se estaba enamorando de su cuñada
Margarita (Inma Cuesta).
¿Suena bien en
papel verdad? Pues en realidad era un cuento sin pies ni cabeza, con buenos muy
brutos o muy pesados, y malos irredimibles. La historia era siempre accidental,
lo único claro es que Felipe IV (verdadero padre de Gonzalo y Hernán) era un
pésimo rey.
Entremedio estaba
el omnipresente presentismo que es la cruz que carga el nuevo drama de época y
que permitía a los guionistas embutir cuentos basados en éxito cinematográficos
fuera “El Club de la Pelea” o “Crepúsculo”. Había piratas del Caribe, asesinos en serie, se
buscaba el Santo Grial, Lucrecia tomaba drogas y tenía hijos por todos lados. Hasta
se acostaba con uno de ellos, Hernán se acostaba con su hermana, los disparates
abundaban y la serie tenía un éxito colosal. ¡Más encima cosechaba premios!
El desorden
afectaba también las temporadas, algunas eran más largas que otras. La séptima
duró 18 episodios y la sexta solo seis. En dos ocasiones se dividieron las temporadas
en dos partes. Se dijo que esto se debía a que el gobierno de Rajoy castigaba a
RTVE negándole fondos.
Supuestamente era
una serie de alto presupuesto. Nunca supe por qué. La acción tenía lugar en la Villa,
que era solo una callejuela, o en interiores; todos andaban con la misma ropa
(menos Lucrecia que se la quitaba); no había tantos efectos especiales solo los
brincos del encapuchado. En quien ciertamente no gastaban era en guionistas que
vivían reciclando clichés de capítulos anteriores.
Lo cierto es que,
para la quinta temporada, el rating se desplomó. De 29 puntos fue bajando hasta
12 en la penúltima entrega. Repuntó a 15 en la última y fue con alivio que la
vi partir. Era una aberración sin sentido que yo seguí porque esperaba en vano
la redención de Hernán. Nunca se me dio.
Lo curioso es que,
para la segunda temporada de “Águila Roja”, Antena 3 que era la rival de RTVE rescató
la fórmula del bandido y también tuvo un héroe que llevaba una doble vida en
pos de la justicia. La diferencia es que la “Bandolera” usaba faldas.
Sara Reeves (Marta
Haza) es una dama inglesa de familia acomodada y una de las primeras mujeres en
ser admitidas en Oxford. Pero Sara está harta de su mundo privilegiado y sueña
con las aventuras que lee en libros como Carmen de Prosper Merimee. En
unas vacaciones se va a Andalucía buscar a los últimos bandoleros. Pero es
1881, el bandolerismo ya casi ha sido erradicado por la Guardia Civil.
Andalucía está
sometida a los abusos de los caciques, pero ya surgen entre los abusados
adherentes al anarquismo y al socialismo. Sara descubre que todavía quedan
algunas partidas de bandoleros perdidos en la Sierra Morena. Varios sucesos
obligan a Sara permanecer en Andalucía, donde abrirá un periódico para hacer
denuncia social. Eso de día, ya que, de noche, y a pesar de sus amores con un
oficial de la Guardia Civil, Sara se convierte en la líder de una cuadrilla de
bandoleros.
A pesar del buen
rating, “Bandolera” nunca pasó de ser una serie de sobremesa y tras dos
temporadas tuvo que marcharse y ceder el lugar a “Amar es para siempre”. Ahí murió la fórmula del héroe (heroína)
bandolero.
De Santa
Teresa a La Jurado
Volviendo a la
España de Felipe González, RTVE descubrió otra manera de usar el pasado como
forma de entretenimiento, la biografía de personajes históricos. Ya a fines de
la Transición se había instaurado esta costumbre televisiva. En 1981, Julián Mateos
fue un más que respetable “Cervantes”. Al año siguiente tuvimos a Adolfo
Marsillach encarnando al Primer Premio Nobel español en “Ramón y Cajal:
historia de una voluntad”. Me temo que “Charité” ha sabido otorgarle mayor
fascinación al tema de la medicina histórica.
No importó,
porque en 1984 se estrenaba la para mí mejor expresión de este subgénero: “Santa
Teresa de Jesús” interpretada de manera sublime por Concha Velasco. Aunque la
serie se obstinó en no mostrar muy poco de lo místico o milagroso alrededor de la Doctora
de la Iglesia, el respeto con que se trató a la santa sin restarle mi un ápice
de humanidad, pero subrayando su grandeza, hacen de esta miniserie una joya.
Tristemente “Santa
Teresa” fue una excepción, las bioseries desde entonces o son tediosas como la
del autor de Los 4 Jinetes del Apocalipsis, “Blasco Ibáñez”, hecha en
1996 o estrepitosas como la que en este siglo nos ha regalado sobre cantantes y
otras figuras. Hemos tenido semblanzas de artistas ya fallecidos como Rocío Dúrcal,
Roció Jurado, y Lola Flores, y también de quienes todavía gozan de ese mundo
como Raphael y Marisol.La moda de la bioserie es tan arraigada que,
más que calidad y veracidad, prima en ella el momento oportuno de sacar
trapitos al sol. Acababan de clavar el ataúd de Dona Cayetana y ya Antena 3
armaba “La Duquesa”.
No sé cuan exitosas
sean estas biopias, ni cuan históricas, pero me quedo con el dato de que “El
Rey”, un retrato de la vida de Don Juan Carlos I fue opacado por “Velvet”.
Obviamente no supieron darle el toque exacto de romance y chisme que a “The
Crown”. Por suerte nunca me tocó ver esa
aberración llamada “Alfonso, El Príncipe Maldito” donde más encima pusieron un
feo haciendo de mi muy llorado Duque de Cádiz.
Al hablar de
estos esfuerzos por mostrar pasados históricos o cronificar la nostalgia, creo
haber dejado claro que ha habido un descenso de calidad en el period piece
ibero. Podríase decir entonces que el buen drama de época español se salvaba
porque sus bases estaban en la obra de grandes literatos. Sería fácil irme por
ese lado, pero hay señales de que incluso la adaptación puede resbalar.
De los Clásicos
a los Bestsellers
En 1986, Charo López
condenada a ser parte del period piece ibero es una Sabel arrogante y
contraparte de Victoria Abril como la frágil Nucha en una competente adaptación
de Los Pasos de Ulloa de La Condesa de Pardo-Bazán. A mí me dejó fría,
pensé que era porque doña Emilia no es una de mis escritoras favoritas.
Pero
algo estaba ocurriendo con el drama de época ibero, parecía haber perdido rumbo
y alma. Tanto así que la lujosa adaptación de La Regenta de Clarín (1995),
a pesar de las eficaces actuaciones de Aitana Sánchez-Gijón como Ana de Ozores y
de JL Galiardo como Álvaro Mesía me resultó indiferente.
Mucho más
interesante fue la adaptación de la autobiográfica trilogía de Arturo Barea La
forja de un rebelde. Esta miniserie de 1990, hasta hoy la más cara
producida en España, es para mí el inicio de la Memoria Histórica en la ficción
televisiva. Aún más que “Los Gozos y las Sombras” o “El Olivar de Atocha”
(1989) que llegaban a las vísperas de la Guerra Civil o de “El Mundo de Juan
Lobón” (1989) que trataba de entrarle a la realidad de la posguerra. A propósito,
todas estas series estaban basadas en novelas. Lo fascinante de “La Forja” es
que su protagonista y autor va madurando y evolucionando a través de la caída
de la monarquía, de la Segunda República y la Guerra Civil.
La llegada del
Siglo XX acabó con la tradición de la buena adaptación literaria. La Memoria
Histórica parecía ser la única vía posible para explorar el pasado en la
ficción televisiva. La adaptación de Arroz y Tartana de Blasco Ibáñez en
el 2003 pasó sin pena ni gloria y eso que la protagonizó una grande como es
Carmen Maura. Seria en el apogeo de la memoria histórica y de los descaminados presentismos
de “Águila Roja” que volveríamos a apreciar como una novela se traslada a la
pantalla chica.
El principio de
siglo había coincidido con un interés en el mundo anglo de la nueva novela española.
El caso más emblemático es el de Carlos Ruiz Zafón y su saga de El
Cementerio de los Libros Olvidados que, aunque ha ameritado premios desde
Noruega hasta Holanda no ha merecido una versión fílmica ni televisiva.
En eso no se
parece a Arturo Pérez Reverte quien ha visto con éxito su Reina del Sur
convertida en serie de televisión de Telemundo y Alatriste vivir
aventuras en el filme de Viggo Mortensen. Una lástima que se intentó de llevar
al Capitán Alatriste a la pantalla chica. La serie del 2015 fue vergonzosa: Pérez
Reverte la acusó de falta de asesoría histórica y los críticos se quejaron de
las pobres actuaciones, esto último es un fenómeno que está afeando mucho las
series de televisión españolas. Algo impensado hace treinta años.
Sira, La
Costurera
Pero sería un superventas
sorpresa el que cambiaría la impresión del drama de época del Siglo 21. En el
2010 una catedrática escalaba las listas de los más vendidos con su historia de
una modistilla metida a espía en el Madrid de la Segunda Guerra Mundial. Pronto
El tiempo entre costuras se convirtió en un bestseller en otros idiomas
y María Dueñas parecía condenada a ser la nueva estrella de las letras españolas.
No fue sorpresa
que se la quisiese adaptar como miniserie. La sorpresa fue que la iba a adaptar
Antena 3. ¿Cómo así? ¿Esa cadena que hacía ridiculeces como “Bandolera” y esas
bioseries tan ordinarias? Pues la producción de Boomerang (que se conoce por
bodrios) les cerró la boca todos, haciendo de “El Tiempo” la serie del 2013.
Para mí, después de “Isabel”, es lo mejor que ha hecho España en términos de
serie en lo que va del siglo. Si me empujan, el mejor drama de época desde “Los
Gozos y las Sombras”.
No me voy a poner
a repetir lo que he dicho en otros artículos, solo agregar que los cambios que se han hecho a la
obra de María Dueñas (con la excepción del desarticulado capítulo final) han
mejorado la trama. “El Tiempo entre costuras” es bellísima, sus paisajes, sus
vestuarios, sus actores y hasta sus personajes. Bellísima es la amistad de Sira
y Rosalinda; de Sira y Félix; de Sira y Candelaria; de Sira y su criada Jamila.
Sira nos muestra
que para ser una buena espía hay que tender puentes, buscar aliados y nunca
abandonar a los amigos. Es lo que la hace un personaje tan divino y Adriana Ugarte
la encarna de manera exquisita. Otra cosa muy refrescante, después de una
década de memoria histérica, fue encontrarse con una serie que cubre los últimos
años de la Republica, la Guerra Civil y la influencia alemana sobre España
durante la Segunda Guerra Mundial, en la que los “buenos” no tenían
necesariamente que ser marxistas furibundos.
Lo vemos en los estupendos
retratos de Rosalinda Fox (Hannah New) y su amante Juan Luis Beigbeder (Tristán Ulloa), pero también en
personajes menores como el Comisario Vásquez (Francesc Garrido) y sobre todo en
Ignacio (Raúl Arévalo). Cuando Sira, bajo el nombre de Arish Agoriuq, regresa a
Madrid descubre que la policía la vigila. Una noche encuentra a Ignacio, su exnovio,
en su piso.
Ignacio es ahora policía y vigila a Sira
creyéndola amante de Beigbeder. Finalmente, Ignacio descubre que a quien solapa
la modista es a Paquita (Pepa Rus), una antigua amiga de ambos. A pesar de ser
Paquita viuda de un Rojo, y candidata perfecta las prisiones franquistas,
Ignacio se apiada de ella y le consigue papeles falsos.
“El Tiempo entre Costuras”
dejó la vara alta y yo esperaba un aluvión de series de televisión que
cubriesen temas parecidos. después de todo, un gobierno de Derechas permitía
establecer cierta distancia objetiva alejándose del estilo panfletario de los años
de Zapatero. Ya en el primer año del gobierno de Rajoy, RTVE había ofrecido el
telefilme “El ángel de Budapest” con Francis Lorenzo como Ángel Sanz-Brill el
diplomático español que salvó miles de judíos húngaros de los Nazis. Yo pensé
que el tópico estaba abierto. Equivocada estaba.
Yo ya me veía en
pantalla grandes historias de espionaje en suelo ibero como el Papa Spy
de Jimmy Burns o las aventuras de la Condesa de Romanones, en sus días de
agente de los Servicios Especiales Aliados que ella narrara en The Spy Wore
Red. O alguna miniserie sobre Juan Pujol el famoso doble agente catalán. O
tal vez algo sobre los planes de la SS de raptar al Duque de Windsor en su paso
por Madrid o Himmler buscando el Santo Grial en Cataluña.
Humanizando al
Cuñadísimo
Sin embargo, en
el 2016, y también basándose en la novela Nieves Herrero una de las más leídas
en España, aparece en la 5 “Lo que escondían sus ojos” que como diría Salvador
Calvo su productor era un intento de ver cómo vivían los vencedores. Se aplaude
el intento, pero la serie fue una anomalía destinada al fracaso. Una lástima
porque lo tenía todo para ser un éxito. Me refiero al argumento.
Carmen Diez de
Icaza es conocida hoy como una política del postfranquismo, a quien Francisco
Umbral apodaría “La Musa de la Transición”. Su vida ha aparecido en varios
libros, desde sus memoras dictadas a Ana Romero cuando Carmen agonizaba de cáncer
hasta “Dejé de pronunciar tu nombre” que Luis Herrero publicaba en el 2017. En todos,
un leitmotiv trágico es el detonante de la tragedia de esta señora, lo que
marcara su existencia, que fue enterarse a los 17 años de que su amigo de la
infancia y novio desde que ella tenía 13 años, Ramon Suñer Polo, no podía ser
su marido ya que era su medio hermano.
Resulta que Carmen,
hija de los Marqueses de Llanzol, descubrió que su verdadero padre era nada
menos que El Cuñadísimo, Ramon Serrano Suñer. Esta es una historia tristísima
que para mayor remate ni siquiera le fue revelada a la víctima por su
madre-verdugo. Sonsoles de Icaza cobardemente relegó esa tarea en su hermana.
Carmen casi perdió la razón con esta revelación. Se la pasó un par de años en
curas de sueño, luego intentó ser monja de clausura, terminó yéndose de
cooperante a África, antes de meterse en la política. Carmen nunca se casó ni
nunca se reconcilió con su madre.
Esta tristísima
historia es descrita en los cuatro capítulos de los que consta la miniserie,
pero es opacada por los protagonistas que pasan a ser el epitome del amour fou
y una especie de Amantes de Teruel, solo que las que mueren aquí son la
confianza y felicidad de sus hijos. La gente protestó por la serie, pero como
siempre por razones políticas. Se habló de falta de rigor histórico y de poco
respeto por la memoria de la familia de La marquesa. La izquierda chillaba que se
le hacía propaganda al régimen y que se minimizaba con esta historia de amor
los crímenes del franquismo.
Es cierto que los
protagonistas son glamurizados, principalmente Serrano Suñer. Yo no soy de
izquierdas, pero Serrano Suñer es uno de los miembros más repugnantes de la Corte
Franquista. Aun así, no me importa que se le humanice. Rubén Cortada dijo que
para interpretarlo tuvo que librarse de prejuicios. Lo aplaudo. El problema
surge de que el actor se parece a su personaje tan poco como Rubén sabe de
actuación.
Blanca Suarez,
tan guapa como Isabel de Portugal en “Carlos Rey y Emperador”, aquí se ve
grotesca tal como grotesco es su nivel histriónico. Estamos hablando de
Sonsoles de Icaza, considerada la mujer más distinguida de España de la época,
la Musa de Balenciaga. de hecho, Javier Rey como el modisto es lo mejor de la
miniserie. Dicen que han copiado los modelos de Balenciaga, pero “actualizándolos”.
Creo que San Cristóbal, mi ídolo, debe
estar brincando en la tumba.
Y es que Blanca
Suarez, aparte de mala actriz, se ve ordinaria, como un cruce entre Kim
Kardashian y Sofia Vergara y eso ya me jodió la serie. Aún más que el que
muestren a los Rojos de “malos” porque quieren hacer volar a Serrano Suñer con una
bomba, o que nos digan que al Cuñadísimo le preocupaban los pobres. Aunque que nos muestren a esta pareja como "víctimas del Franquismo"es dificil de digerir.
Los Reyes de
Cataluña
El próximo
bestseller que fue convertido en drama de época televisivo les quedó más
hediondo que el pobre Theon Greyjoy, pero por razones diferentes. Aquí la culpa
fue el libro de Idelfonso Falcones lo que ya condenaba a La Catedral del Mar
a ser tendenciosa, unilateral con su retrato de ricos perversos y pobres
apaleados en la España medieval. En pantalla el culto de la violencia (sobre
todo la que recae en las mujeres) de la novela se nos restregó por la cara en
una historia sin optimismo, sin humanidad, sin personajes complejos o interesantes.
Y ya, desde el
momento que nos meten la papa de que Pedro de Aragón era Rey de Cataluña que es
hora de desconectarse de Netflix. Ya esto parecía “Knightfall”. “La Catedral
del Mar” nos ha dejado claros que en un mundo donde los intereses creados del
presente regulan el retrato del pasado, aun novelas menos folletinescas y
panfletarias que La Catedral del Mar no tendrán gran calidad al ser convertidas
en series.
¿Aun así, existe
algún clásico de la literatura española o algún superventas histórico reciente
que les gustaría ver en pantalla?Me
acuso de querer ver la serie de Falcó de Pérez Reverte convertida en
miniserie. También siento que a la obra
de Blasco Ibáñez (aparte de sus Novelas Valencianas) tampoco se le ha
hecho justicia.
En cuanto a las bioseries me gustaría una
sobre Celia Gámez, tuvo una vida muy movida, y como todos los personajes están
muertos se puede contar. También algo sobre la Malibrán, la primera mujer diva
de la ópera. ¿Y ustedes? ¿Que bioseries sobre grandes artistas y españoles les
gustaría ver?