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jueves, 16 de diciembre de 2021

Invierno 2022: Futuro del Drama de Época

 


Al seguir sin tener noticias de lo que se viene este invierno que cabalga entre el 2021 y el 2022, nuevamente me veía imposibilitada de hacer un listado. Pero la conciencia de que cada día diferentes sitios de streaming nos traen nuevos viajes al pasado, me lleva a dar una visión panorámica de lo que podemos esperar para los próximos doce meses.

Recordemos lo que pasó en otoño. Solo pude avisarles lo que se venía en septiembre. Los estrenos de Netflix nos caen del cielo, casi unas horas antes de su debut. Lo vimos en el verano con La Cocinera de Castamar y Shadowplay. Jaguar nos apareció en la grilla apenas unas semanas antes de su estreno. Y solo a fines de octubre supimos que el 5 de noviembre, se estrenaban Gloria y Club Estambul. Y no solo Netflix, HBO tuvo su secreto bien guardado con The American Guest que si no es por Gato Dezmond ni me entero de que existía y venía a comienzos de octubre.

En esa onda, capaz que Netflix nos tenga joyas del period piece preparadas para el invierno y solo lo descubramos a última hora. . Hasta ahora esto es todo lo que sabemos del invierno

Diciembre

Un mes dedicado a filmes navideños y familiares que este 2021 trae su cuota fantástica puesto que vimos los estrenos de The Wheel of Time en Amazon y la Segunda Temporada de The Witcher. Segunda temporada de Emily in Paris también abrirá el 19 en Netflix. Sinceramente, Robert Jordan nunca me atrapó, mis días de idilio con la fantasía terminaron,  y ya les di la oportunidad tanto al Witcher como a Emily y dejé mi opinión por escrito. No tengo tiempo para seguirles prestando atención

A la que si le estoy prestando atención es a la reposición de todo un clásico. Desde el 2 que Netflix está ofreciendo la miniserie colombiana Escalona. Parece ayer nomas, pero fue el ‘91 que Carlitos Vives (taaan bonito que era) encarnaba al Maestro Rafael Escalona en su adolescencia y primera juventud,  allá por Valledupar, sin que se supiera todavía que sería la gran leyenda del vallenato.


                                  La Maye, Cupido y Rafa Escalona

Así que ahora pueden darse el gusto/lujo de remontarse al pasado a ver a Escalona, sus amigos, sus mujeres y su infaltable jerrejerre (armadillo) Cupido. ¿Como olvidar la música, la ambientación y ese libreto del insigne Bernardo Romero? ¿Como olvidar los toques sobrenaturales? Alejandra Borrero como la enigmática Consuelo, que al final descubrimos es la encarnación de La Muerte, que ha venido a llevarse a El Mane , el amigo pintor de Escalona. O ese singular duelo de vallenatos entre El Maestro Escalona y Anastasio. Apoyado este último por el mismísimo Satanás (con rabo y todo). A pesar de los 30 años pasados, aconsejo y recomiendo ver esta preciosidad que satisface todos los sentidos.



Desde el 7 que PBS Masterpiece ofrece en Amazon The Boarding School . Nombre inglés para La Otra Mirada (¡Uggh, Guacala! Eeew!). Para ser justa les voy a dejar mi reseña original, pero ya saben (por mis reseñas posteriores)  el desprecio que me ameritó ese cachivache presentista y mitutero.



Martes 21 En cambio recibo con arrobación y veneración la reposición del clásico El tiempo entre costuras.  La mejor serie española de este siglo llega a PBS Amazon para deleitar a quienes no hayan visto (y con subtítulos en inglés)  las aventura de Sira Quiroga, la modista de Tetuán que se convierte en espía de Los Aliados en el Madrid de la Segunda Guerra Mundial.



Enero

Domingo 2:  La vuelta al mundo en 80 días

El clásico de aventuras de Julio Verne inicia el Masterpiece del 2022. . PBS la dará todos los domingos por espacio de ocho semanas.

Creo que solo veré el primer capítulo. Aunque me encantan David Tennant y Leonie Benesch, el espíritu de la obra ha caído víctima del culto a la diversidad. No hablo de que a Paspartú lo interprete un actor negro. Luego que le han dado vida un mexicano (Cantinflas) y un chino (Jackie Chan),  no hay nada de malo en que lo haga un negro.

Mi problema es que, leyendo las críticas, veo que ponen a Phineas Fogg como un bobalicón blanquito privilegiado que se lo comerían los tiburones sino lo apuntalase su ayuda de cámara. Y que trillado está este personaje inventado de la periodista feminista de pantalones que quiere demostrarle a su padre, un magnate mediático, que las mujeres si se la pueden.



¿Qué pasó con Aouda a quien Fogg rescata de una pira funeraria para hacerla su esposa? Pues en el estado de reparto de la serie en IMDB aparece el nombre y la interpreta una actriz hindú, pero nadie la menciona en reseñas o publicidad. ¿Será que la convertirán en pareja de Paspartú?

Viernes 6. Netflix pondrá el final de Club Estambul. La llaman Segunda Parte, pero es la continuación de la serie, que por razones inexplicables la segaron en el capitulo seis. Gato Rafa y yo tenemos una especie de apuesta. El dice que la serie pudo acabar, sin problemas, en el sexto capítulo. Yo le porfío que un final tan abierto es imposible, pero tras ver el tráiler de los últimos episodios, tengo que estar de acuerdo con él.



Domingo 9 All Creatures Great and Small

Para ser una historia tan sencilla, esta segunda adaptación de la obra de James Herriot,  ha adquirido un sólido fandom. Estarán los fans de plácemes con la llegada de la segunda parte de las aventuras de un veterinario en una Yorkshire rural de entreguerras.



Martes 25 Aunque parezca increíble, por fin veremos The Gilded Age, el ultimo y esperadísimo trabajo de Lord Julien Fellowes. La HBO la ha anunciado para este enero..

Tengo sentimientos encontrados con este intento de crear una Downton Abbey en la alta sociedad neoyorquina de los 1880s. He quedado un poco disgustada con los últimos esfuerzos de Su Señoría. Me pregunto si serán señales de envejecimiento, y que no veremos un equivalente ni a Downton ni a Gosford Park.



No le temo a la diversidad. Por lo que he leído, los personajes de color son necesarios, completos, creíbles y parte crucial del milieu histórico de este relato. Le temo a los empujones de la HBO que ya afearon juego de Tronos, me refiero a agendas de la corrección política y a mucho sexo innecesario.

Febrero

Viernes 18:  Amazon Prime trae la cuarta temporada de The Marvelous Mrs. Maisel, ya he expresado mi opinión sobre ella. No me molestare en verla

Jueves 24:  Netflix , por fin, anuncia el estreno de Valhalla, la nueva aventura vikinga de Michael Hirst. Una historia que ocurre ya en el medievo donde conoceremos personajes históricos fascinantes desde Leif Erikson, descubridor de Groenlandia (y tal vez de Nueva Inglaterra) hasta Guillermo el Conquistador. Esta sí que no me la pierdo.



Se sabe que también llegará en febrero a Netflix la temporada final de Peaky Blinders.

Marzo

Domingo 20: Segunda Temporada de Sanditon en PBS

                              Nuevos romances para Charlotte Haywood

Miércoles 23:  Debut de Leonardo en CW (lo que antes era el Canal Warner) Este relato ficticio sobre Da Vinci(Aidan “Poldark” Turner) acusado de matar a su musa ya ha sido visto en Italia y en Alemania

Esta primavera viene colmada de dramas de época. Veremos la segunda temporada de Bridgerton. Me acabo de enterar también que la PBS traerá , posiblemente en mayo, la segunda temporada de Vienna Blood que ya ha iniciado hace una semana en la BBC.

                            

En cuanto a los amigos de The Crown, tendrán que esperarse hasta noviembre para verla la sarta de mentiras de Peter Morgan. Pero para los que gustan de las intrigas palaciegas, les aviso. Entre Rhaenyra Targaryen de House of the Dragon y Diana de Gales, habrá una buena cantidad de mujeres desdichadas que portaron la corona.

Reinas, Princesas y Emperatrices

Desde Rusia con amor, viene La Emperatriz . Nos vamos a olvidar un rato de la casquivana Catalina para conocer la historia de quien la trajo a las estepas, la última Romanov, Elizaveta Petrovna, hija de Pedro el Grande.

Sin embargo, quien va a estar super trendy en el 2021 es Isabel de Baviera que pasó a la historia como la Emperatriz Sisi. Ya he hablado en otro blog sobre la trágica historia de esta mujer y su idealización en la cultura popular. pues este año que se acera estará marcado por un renacimiento de la Sissimanía.



En diciembre del 2021 en Austria se verá en pantalla a Dominique Davenport como la mítica consorte de Francisco José. Los austriacos están acostumbrados que para las fiestas decembrinas les llegue a su televisor la trilogía de Romy Schneider, la Sisi por antonomasia Ahora la tendrán con nueva interprete.



Aunque estas navidades, pueda verse esta adaptación revisionista del cuento de hadas que nunca existió, nos tardaremos en verla en el mundo angloparlante. Eso se debe a que Netflix está escribiendo su propio cuento de hadas más diverso y feminista y no querrá que la versión austriaca los apantalle.

Como si fuera poco, tendremos Sisi en el cine. La actriz luxemburguesa Vicky Krieps encarna una Sisi madura en The Corsage, pero la fascinación por la Sissimanía abarca otros personajes de este retablo imperial.  Una de ellas es Carlota de Bélgica, concuñada de Sissi. Se va a adaptar a la pantalla chica las Noticias del Imperio de Fernando del Paso. Si eso llega a hacerse realidad, sería un renacer de la trágica crónica del reinado de Carlota y Maximiliano de México. Algo no visto desde que, en 1968, Don Ernesto Alonso la convirtiera en telenovela.



En Francia les ha bajado también el interés por las reinas y por sus rivales. La casi octogenaria Isabelle Adjani ha protagonizado una miniserie limitada sobre la seductora Diana de Poitiers que le sacó canas verdes a Catalina de Médicis con eso de ser la Maitresse Royale de Enrique II.



En Diane de Poitiers veremos una Catalina joven, estéril y opacada por su rival, pero Starz se ocupará de su apogeo cuando era la mujer más poderosa y temida de Francia. El reinado de los últimos Valois y su matriarca serán tema de The Serpent Queen protagonizada por Samantha Morton.

Mi reina favorita de Francia también tendrá su versión en el 2022. La encantadora Emilia Schule (Charité, Ku’dam)  será L’Autrechienne en una producción del Canal + , el mismo que hiciese Versalles. Como esa visión del reinado de Luis XIV tuvo temporadas muy desiguales, no puedo confiar mucho en lo que hagan con la tragedia de la reina de Francia. Mas preocupación me da que el libreto estará en manos de la infame Deborah Davis que en aras de la diversidad hizo añicos a la pobre Reina Ana en La Favorita.

Y en este mosaico de reinas no podía faltar Isabel de Inglaterra. No me refiero a la actual soberana. Para ver a Imelda Staunton interpretar a Elizabeth Mountbatten habrá que esperar a noviembre cuando se estrene la Sexta Temporada de The Crown. Antes los Tudormaniacos esperamos ver a Alicia von Rittberg (Charité) dando vida la Reina Virgen cuando era lo segundo y todavía no lo primero. Obvio que hablo de Elisabeth Tudor en Becoming Elizabeth.



¿Cuál de todas estas series les interesa ver?

lunes, 8 de marzo de 2021

Humanizando Villanos de la Historia Moderna (II) : De Hitler a Serrano Suñer

 


Después de cuatro años de búsqueda finalmente pude ver “Lo que ocultan sus ojos” en YouTube. Mi interés en la serie de Telecinco radicaba en dos factores. Se trataba de la primera serie española en saltarse las normas que la memoria histórica prescribe para el drama de época. Por otro lado, me ganaba la curiosidad de ver como habían intentado humanizar y dulcificar a Ramon Serrano Suñer.

Como con “Rubirosa”, las interrogantes se acumulaban. ¿Es posible convertir a los monstruos de la historia reciente en héroes?   ¿Para hacerlo, debe faltarse a la verdad?  ¿Cuál es el límite para tratar a un dictador o representante de un gobierno dictatorial?  Eso me llevó a un examen de lo que se ha hecho con nombres que evocan terror, y con sus esbirros.

¿Se Puede Humanizar a Hitler?

El inicio obligatorio es con Adolf Hitler. ¿Se puede humanizar a la encarnación histórica del mal? No hablo de caricaturas como la de Taika Waititi en su “JoJo Rabbit”, sino de mostrarlo en un contexto urbano serio como un ser capaz de sociabilizar y desarrollar afectos.



A comienzos de este siglo, se temió que tal cosa ocurriese con “Hitler: The Rise of Evil”, donde nos lo muestran ser cortés con personajes como Helen Hanfstaengl (Julianna Margulies) incluso compasivo tras la muerte de su hija. También nos lo mostraron enamorado de su sobrina (Jena Malone) y el inicio de su romance con Eva Braun (Zoe Talford), pero a mi Robert Carlyle me pareció más desquiciado y peligroso que el mismo Fuhrer. Hasta que no lo vi en “The Full Monty” no pude escurrirme de esa impresión.



  A pesar de que la crema y nata del cine inglés (Sir Alec Guinness, Sir Anthony Hopkins, Sir Derek Jacobi, Sir Ian McClellan) había dado vida al Fuhrer, sería el gran Bruno Ganz el único capaz de mostrar al Fuhrer en famille. Sin embargo, en su momento causó mucha incomodidad y mucha critica (me temo que de parte del grupo judío) la “humanización” de Adolfito en esa gema del cine alemán “Der Untertang (el Hundimiento)”.

A mí me da risa que se quejen de que “humanizar” a Hitler disminuye sus crímenes. ¿Cuál humanización? Lo muestran siendo amable con su secretaria (Alexandra Maria Lara), y triste al poner a dormir a su perrita Blondie. Pero, aunque se conmueva con la canción de los niños Goebbels, no levanta un dedo para impedir el infanticidio masivo que cometerán los padres de esas criaturas.

En la serie, Hitler se muestra implacable y cruel. Aun a pocos días de su suicidio ordena la ejecución de su concuñado Hermann Fegelein (Thomas Kretschmann) y dice despectivamente que el pueblo alemán se merece la tragedia que está viviendo puesto que llevan años de vida cómoda bajo su régimen.



Leia en algunas de las quejas sobre “Lo que escondían sus ojos” que era inaudito que en España se hiciese esta apología de uno de los hombres clave del franquismo y que sería imposible hacerla sobre altos jerarcas nazis. Detengámonos aquí.  En 1980, Rutger Hauer reafirmó su status de estrella (comenzado en Hollywood con su interpretación del androide Roy en “Blade Runner”) con su rol protagónico en “Inside the Third Reich”.



 Por 250 horas (dos noches) el holandés se metió en la piel de Albert Speer, el arquitecto fetiche de Adolf Hitler. Tal como en el libro, Speer es descrito como un artista que cae bajo el embrujo del diabólico Fuhrer. Parte de esta humanización de quien gozase de los privilegios de la elite mas alta del nazismo, era retratar al arquitecto como hombre de familia, esposo fiel y padre cariñoso de seis hijos. Aunque hoy “el Mito Speer” ya está desbancado y se sabe que, a partir de 1933, Speer se alejó de su familia, el filme consiguió hacernos creer que Albert Speer era un “nazi bueno”.






Menos dulcificadas son las imágenes de Ernst Kaltenbrunner y Joseph Goebbels en obras que giran en torno a sus “románticos corazones”. En otro blog hablé de The Girl From Berlin de Ellie Midwood, la historia ficticia de una chica judía que pasa por aria,  se convierte en espía de los Aliados, pero todo lo lanza por la borda al enamorarse de su jefe, Ernst Kaltenbrunner.



En Netflix pueden encontrar “La amante del diablo”, filme checo que narra como Joseph Goebbels, enloquecido de amor por la actriz Lida Baarova, estuvo a punto de perder su rol de jefe de propaganda y hombre de confianza de Hitler, movida que hubiese cambiado la historia. En ambos casos, la tesis es que hasta los nazis se enamoran y que por amor dejan de ser monstruos.



Eso no ha ocurrido con El Camarada Stalin. Desde “La Chica del Kremlin” (1957) un Noir muy B con Zsa Zsa Gabor hasta “La Muerte de Stalin”, la imagen de un tirano fantoche y despótico es la que prevalece. Ni siquiera el intento de darle rasgos humanos de parte de Robert Duval en el filme para televisión “Stalin” (1992) lo consiguió.



Mussolini, El Casanova

Finalmente llegamos a Mussolini, una figura de la historia que ha ameritado burlas y caricaturas comenzando con el Napaloni de “El Gran Dictador”. Los italianos, tras derrocarlo y derribar sus estatuas,  lo olvidaron por décadas hasta que en 1974 una coproducción italoamericana tuvo a Rod Steiger en “Los últimos días de Mussolini”. 

Nunca he visto esa película, pero recuerdo haber leído en Vanidades una entrevista a la hermana de Clara Petacci, la última amante del Duce. Miryam San Severo se quejaba de que Lisa Gastoni interpretase a su hermana.  Myriam temía que Gastoni, conocido símbolo sexual del cine italiano,  creara una Claretta vampiresa y que su historia solo se cifrase en su poder erótico.



Curiosamente, el poder erótico es lo que ha sacado a Benito (¿sabían que se llamaba así por Benito Juárez?) del casillero de caricatura. El culto de personalidad instaurado alrededor de la figura del dictador siempre hizo hincapié en su aura viril de mujeriego. Algo que han resucitado el cine y la televisión de las últimas décadas.

En 1985, HBO, todavía en pañales, produjo la miniserie “Mussolini y Yo” basada en los diarios del Conde Galeazzo Ciano, el famoso yerno de Il Duce. Sir Anthony Hopkins era un sufrido Ciano tratando de mantener un equilibrio entre su temperamental esposainterpretada por Susan Sarandony su suegro (Bo Hoskins).



Lo curioso es que, en noviembre de ese mismo año, la NBC sacaba al aire la miniserie “Mussolini: Untold Story”. Aunque nuevamente Ciano (que en la vida real fue un ‘émulo del suegro, hasta en lo mujeriego) interpretado por el inolvidable Raúl Juliá, era una víctima, la trama se centraba en Il Duce, sus amores y su vida familiar.

Leyendo este artículo del Chicago Tribune de 1985, caigo en cuenta que la serie pasaba muy rápido por lo que concierne al gobierno fascista. Mostraba los Camisas Negras como gamberros y a Mussolini como dictador bananero, pero no explicaban las razones de cómo llegó al gobierno o por qué duró tanto tiempo o por qué recibió el apoyo de la burguesía y de la iglesia.

George C. Scott lideraba un reparto de lujo. Lee Grant era su esposa, Donna Rachele, Virginia Mardsen era Claretta y Mary Elizabeth Mastrantonio, Gabriel Byrne y Robert Downey Junior eran sus hijos. George C. Scott dijo que pretendía retratar a su personaje como un psicópata, pero acabó creando un Don Corleone un poco más brutal que El Padrino.



La serie comienza con Mussolini que, tras La Marcha de Roma, parte a Milán para traer a su familia a la Ciudad Eterna. Su mujer no quiere, no está segura de que el marido dure en este empleo. Benito, en vez de armarle gresca o arrastrarla del cabello, simplemente ordena que venga el camión de mudanza y se lleve todos los muebles a Roma.

                            Benito y Rachele

Donna Rachele no tiene más remedio que seguirlo. Sin embargo, la serie es fiel a la verdad mostrándola como devota del marido. Sus celos de Claretta, y el hecho de que en Roma tuvo otra hija, demuestran que no faltaba amor en esa relación. La serie también muestra a Claretta como una rubia tonta (no lo era) que se redime al final negándose a abandonar al amante y siendo ejecutada junto a él. Toda la historia está enfocada en Mussolini el amante, el padre y el esposo, nunca en el estadista.

                         Mussolini en la boda de su hija

Un detalle un poco discordante y que me llevó a no acabar de ver la serie fue una escena en que siendo entrevistado por la famosa Dorothy Thompson, Benito se abalanza sobre ella y la ultraja. Aunque siempre hubo rumores (nunca probados) de que había violado mujeres y sabido es que la mayoría de los grandes casanovas suelen seducir a la fuerza, supe entonces y hoy que esa escena era falsa. Dorothy Thompson no era el tipo de mujer que pudiese ser violada fácilmente, y menos que no hubiese hecho público el hecho.

                           Dorothy Thompson despues de ser atacada por Il Duce

Tiempo después vi, en el soft porn italiano “Il Piacere”, a un camiccia nera en un burdel veneciano que les cuenta a sus compañeros que iL Duce embarazó a una mujer … ¡sodomizándola! Menos vulgar es lo que cuenta el personaje de Sophia Loren en “Una Giornata Molto Particolare”. Como le relata a Marcelo Mastroianni, un día paseando divisó al Duce en su cabalgata matinal. La impresión de verlo le produjo un semi orgasmo y cayó desmayada. ‘” Ese día descubrí que estaba embarazada” dice creando con sus palabras la idea de que Mussolini la ha preñado mágicamente.

La imagen de Mussolini, el amante que muere en brazos de una mujer que lo ama, es la que ha capturado la imaginación de sus admiradores por décadas, borrando las caricaturas chaplinescas y de Disney. Cuando los medios italianos se atrevieron a recordarlo, a comienzos de los 90, se enfocaron nuevamente en su carrera de Casanova.

Para” Il Giovane Mussolini” o “Benito” se trajeron a Antonio Banderas, el galán más cotizado de España que ya se estaba abriendo camino en Hollywood. Pueden ver esta serie en Tubi, pero cuidado que es la versión doblada y no le crean el título “Mussolini, Rise and Fall” porque acaba en 1915. Se concentra nada más que en la etapa más presentable de quien todavía no era il Duce.



La serie describe como Benito Mussolini, hijo de un herrero se hizo autodidacta, aprendió tres idiomas, fue maestro y profesor de francés (antes de ser Il Duce se le llamaba Proffesore Mussolini). De obrero inmigrante en Suiza pasó a periodista llegando a ser director de periódicos como Avanti e Ïl Popolo d Italia. Mas importante en la trama que su carrera política, que lo llevó de declarado socialista y pacifista a apoyar la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial y a formar el Partido Fascista, son las aventuras románticas de Mussolini.

La serie nos lo muestra conociendo a Ráchele Giudi (quien nunca fue su alumna) que se convertiría en su esposa. La serie nos la muestra hasta el final apoyando a regañadientes al padre de su hija Edda (los otros hijos todavía no habían nacido). Los tres episodios que la RAI presentó en 1993 en tres tandas (durante las cuales yo logré superar mi récord de tiempo en bicicleta estática) hacen hincapié en el libido mussoliniano y sus constantes affaires algunos con personajes ficticios, otros con mujeres reales como las judías Angelica Balabanoff (la “Quiela”de Diego Rivera) y Margherita Sarfatti.



Franco y su Corte

Si me detengo en este aspecto es para demostrar que el donjuanismo puede ser una manera de humanizar, incluso ‘blanquear” la imagen, de un tirano. Algo que no ha podido hacerse con Francisco Franco, que por más que se le busque, fue un marido y padre ejemplar. Como el Generalísimo solo aparece en la ficción española, su retrato se ciñe a las órdenes de la memoria histórica que exigen que no debe tener ninguna característica positiva.



Por eso siempre se enfocan en aspectos físicos que lo disminuyen (su tamaño, su voz atiplada) o su religiosidad que es puesta en contrapunto con su carácter pragmático, cínico e implacable (siempre se le retrata firmando sentencias de muerte).Al menos en “Lo que escondían sus ojos” es interpretado por Javier Gutiérrez quien resalta algunas de las cualidades del Caudillo como su carácter práctico, su habilidad para negociar y lo que siempre decían los exiliados que mi padre conoció en su trabajo y yo como alumna, que era “cazurro como un zorro”.



Agrego que la novela de Nieves Guerrero en su afán de mostrar a Serrano Suñer como víctima pone al Generalísimo como implacable, incluso como hambreador del pueblo (sus despensas están llenas mientras Madrid gime por pan). La novela llega a inventar calumnias históricas como decir que mandó matar al General Campins.  La realidad es Queipo de Llano arrestó a Campins precisamente por ser este amigo de quien el General llamaba despectivamente “Paquita, La Culona”. Franco rogó en vano por el indulto de Campins.

Otra estupidez que me sorprende en una periodista seria como Nieves Herrero, es que ponga en boca de Serrano Suñer que grandes literatos españoles como el Dr. Marañón y Menéndez Pidal no podían (en 1941) regresar a España por culpa de Franco. Marañón se exilió debido a que los milicianos casi lo fusilan y retornó sin problemas a su patria en 1942, y Menéndez Pidal desde el 39 que estaba de regreso en España. Al menos la serie, no repite estas calumnias.



                                

Lo que yo siempre esperé es que el rostro humano del régimen franquista en la ficción comenzaría por algunos de los miembros de la corte del Caudillo. Tal vez alguien cuya honorabilidad no se pusiera en duda como la del General Agustín Muñoz Grandes. O ya que estamos en líos de faldas, algo sobre los muchos amores de Millán Astray, pero nunca se me ocurrió que el Cuñadísimo fuese el elegido.

Para hacer honor a la verdad, la idea de humanizar a Ramon Serrano Suñer no nace de un vacío, existe el precedente del Tiempo entre Costuras. La cultura popular española, quizás cansada de tanta memoria histérica que solo retrataba un lado de la Guerra Civil, demonizando al bando contrario, estaba más que preparada, en el 2010, para la salida al mercado del superventas de María Dueñas.

Una de las grandes virtudes de esa novela es que se aleja de la imagen de la España en guerra, concentrándose en los aspectos menos políticos de la vida en Marruecos, pero cuando es necesario, Sira Quiroga sabe de qué bando es. Contrabandea armas para los Republicanos, rescata a su madre de los bombardeos de Madrid y cuando vuelva a enamorarse, lo hará de un corresponsal de guerra británico quien a ratos funge como espía y pone a Sira trabajar en el mismo rubro, primero en Tetuán y luego en Madrid.

                         Sira, en su faceta de espía, conoce a Serrano Suñer

Es en ese contexto que Dueñas puede atreverse a la presentación de personajes positivos que no sean comunistas o prófugos republicanos. El padre de Sira, un acaudalado industrial es anglófilo total. Ignacio, el ex novio de la costurera, al principio se nos aparece como un típico esbirro de los servicios represores franquistas, pero llegado el momento auxilia a Paquita, la viuda de un rojo y no delata a Sira. Pero antes ya habíamos tenido un representante más importante del lado humano del franquismo.

En otra entrada ya mencioné que originalmente la Profesora Dueñas había querido cifrar su historia en el romance Beigbeder-Fox. Tal vez por miedo a críticas, prefirió convertirlos en un trasfondo de las andanzas de epia de Sira. El caso es que no hay fan de esta gran novela que no enloquezca con estos amores cruzados entre el militar franquista y la inglesa que lo vuelve anglófilo y, por ende, “bueno”. importante detalle ya que en “Lo que esconden sus ojos”, ¡los ingleses son malos.

                 Beigbeder se despide de Sira antes de irse al exilio en Ronda

En El tiempo entre costuras, Juan Luis Beigbeder que cayó en desgracia ante Franco por su rivalidad con el germanófilo Cuñadísimo y sufrió exilio en Ronda, es presentado como una víctima del franquismo, de los elementos pronazis de la corte franquista y de su máximo representante, el mencionado Serrano Suñer. Con eso ya es fácil colgarle las alas de un angelito en la espalda del poliglota coronel Beigbeder.

El Señor del Gran Poder

Maria Dueñas salió bien librada de haber hecho este mini panegírico de un miembro importante del bando ganador. La pregunta era quien sería el próximo en ponerle el cascabel al gato y quien sería ese cascabel. Pues nadie se esperó que el elegido fuese “El Señor del Gran Poder” como lo llamaban, en las coplas, a Ramon Serrano Suñer.



Sin embargo, Serrano Suñer y Beigbeder tienen puntos en común. Ambos fueron combatidos por elementos envidiosos del poder que representaban, ambos se enamoraron de mujeres complicadas y esos amores propiciaron su caída. Esos amores fueron novelados y se convirtieron en ficción histórica o lo que en ingles llaman historical romance.

A Nieves Guerrero, abogada, criminóloga, periodista y figura de la televisión española, le gusta escribir sobre adlulteras. Su libro Esos días azules gira en torno a la “Guiomar” de Antonio Machado, la muy casada Piar de Valderrama. Antes, en Lo que escondían sus ojos” relatabaimaginándose algo de lo que nadie fue testigo los amores del Cuñadísimo con la Marquesa de Llanzol, la mujer más elegante de España.

Aunque el libro y la serie no pretendan ni redimir a Serrano Suñer ni hacer una apología de sus actividades políticas, si lo convierte en un Latín Lover irresistible. Algo que honestamente conjuga con el retrato del macho desobligado cuyos amoríos provocan la desdicha de sus propios hijos. Es que la novela (no así la serie) tiene una protagonista y esa es Carmen Diez de Rivera, el fruto de los amores del “Jamón Serrano” y su Marquesa.

Carmen, a quien los españoles recordaran como política, como la Musa de la Transición, o como las lenguas viperinas la calumniaron, la amante del hoy Rey Emérito y de Adolfo Suarez, comienza esta novela con un relato en primera persona del peor día de su vida. Lo que sigue se supone que está basado en los diarios de Carmen entregados, antes de su prematura muerte, a la periodista Ana Romero quien los publicó bajo el título de Mi Verdad.



Sin embargo, ese subterfugio no funciona en la serie que se enfoca en los padres de Carmen. En su afán de blanquear a ese par de tunantes adúlteros, falsea la historia y atropella a más de una figura real. Ohhh, San Cristóbal Balenciaga espero que en el Cielo de Modistos no te vengan con el chisme que te adjudican alguna de las mamarrachadas que Banca Suarez usa en la serie.

Comencemos entonces por la historia real de los dramatis personae. Ramon Serrano Suñer nace en Cartagena de padres catalanes. Vástago de familia acomodada hace una brillante carrera de derecho, especializándose en las universidades de Roma y Boloña. Durante la Segunda República se convierte en abogado de Estado.

En 1932 contrae nupcias con una joven asturiana llamada Ramona “Zita” Polo. Padrinos serán El General Francisco Francocuñado de la noviay el mejor amigo del novio, José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange española. Ambos hombres tendrán tremenda influencia sobre Serrano Suñer y su futuro.


                                        Zita y su Ramón

La Guerra Civil pilla a Serrano Suñer en Madrid. Reconocido falangista, es llevado a la Cárcel Modelo (modelo de crueldad). Ahí la zozobra y el estrés son constantes, provocados por interrogatorios arbitrarios, simulacros de fusilamiento, y las famosas “Sacas”, redadas nocturnas de prisioneros que desaparecen. Esto ocasiona problemas de ulcera al futuro ministro. Es enviado a un hospital donde, con ayuda del Dr. Gregorio Marañón, logra huir (disfrazado de mujer).

Llega a la zona sublevada donde pronto se granjea la confianza del Caudillo, llegando a reemplazar a Nicolás, el hermano de Franco. Es nombrado Ministro de Gobernación en Burgos. Ahí se entera que sus hermanos han sido fusilados en Madrid. También que la embajada francesa les negó el asilo que los hubiese salvado. Este golpe definirá su política futura.



El odio a Francia lo hará más germanófilo; el caos provocado por la Segunda República le crea la idea de que España no puede ser una democracia y dicta sus futura obsesión con la represión de todo elemento Rojo (un término amplísimo que cubre a todo el que haya apoyado a la Republica). ¡Hubo un momento en que la obsesión con las represalias del Cuñadísimo era tal que quería castigar a la totalidad de Madrid, por haber la ciudad apoyado a la Republica!

Serrano Suñer fue el arquitecto jurídico del” Estado Nuevo” franquista. Sería el creador de las leyes y estatutos que gobernarían a España por cuatro décadas. En 1940 lo nombran Ministro de Relaciones Exteriores, y de Propaganda. Es quien estará a cargo de la censura española. Es además el presidente del único partido político aceptado durante el franquismo La Falange Española Tradicionalista y las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (mejor conocidas por las siglas FET y de las JONS).

Si le agregamos que el Cuñadísimo comandaba la policía secreta, a la que intentaba convertir en un modelo parecido a la Gestapo, era el hombre más poderoso de España. A veces parecía mandar más que Franco. Esa escena en que Nenuca le pregunta a su madre “Mamá, ¿quién manda en España? ¿Papá o el Tío Ramón”? sucedió realmente y explica la inquina que Doña Carmen le tenía a su cuñado. Aparte de que Don Ramon sacaba tiempo que no tenía para asaltar camas ajenas. Su esposa, la dulce Zita, se hacia la de la vista gorda porque estaba enamorada y su marido la tenía muy bien atendida, haciéndole hijos a cada rato.


                           Los Serrano Suñer y sus hijos mayores

Ser mujeriego le acarrearía a Serrano Suñer muchos problemas sobre todo en la relación que nos importa y que inició en el Hotel Ritz de Madrid, en 1940 cuando le presentaron a la Marquesa de Llanzol. Hora es de hablar de este ilustre personaje.

Sonsoles de Icaza y Pesca

Maria Sonsoles de Icaza era hija del diplomático y cervantista Francisco de Icaza quien fuese embajador en México. Sonsoles se crio en un mundo de intelectuales, de viajes, pero también de vida holgada. La muerte del padre, cuando Sonsoles tenía 11 años, dejó a su madre y a todos sus hermanos al borde de la pobreza. Esto obligó a la hija mayor, Carmen de Icaza, a buscar empleo en el periodismo lo que la llevaría a convertirse en escritora de novelas sentimentales muy populares como Cristina Guzmán, llevada al cine por Rocío Dúrcal y a la telenovela por Amparito Rivelles.

                                  Sonsoles en 1932, el año de su puesta de largo

Sonsoles tomó la decisión de que debía casarse y con un hombre muy principal y rico. Ese hombre fue Francisco de Paula Díez de Rivera, Marqués de Llanzol. Que estuviese interesado en Ana, la hermana mayor de Sonsoles no fue impedimento, Sonsoles, de 21 años, le quitó el pretendiente a su hermana y desde ese momento la sociedad madrileña la apodó “Sonsoles de Icaza y Pesca”.  En la serie, el personaje de Blanca Suarez tiene el descaro de decirle a su madre que se casó para evitarle a Ana el dolor de un matrimonio sin amor.

Es que al Marqués lo interpreta un buen actor, Emilio Gutiérrez Caba, pero que parece el abuelito de Blanca Suarez que no había cumplido los 30 años cuando filmó la serie. En la vida real, el Marqués tenía 46 años cuando se casó y todavía estaba de buen ver. Lo que explica que los primeros cinco años de matrimonio fuesen felices. Para ese primer encuentro con Serrano Suñer, la Marquesa había tenido dos hijos y esperaba el tercero. A pesar de hallarse en el octavo mes de embarazo, el porte y belleza de Sonsoles de 26 años impactó a Serrano Suñer quien ya había cumplido los cuarenta.

De ese encuentro devino un affaire fogoso, un amour fou total que pronto fue la comidilla de Madrid y que culminó en un cuarto embarazo para Sonsoles. Mas adelante, Serrano Suñer diría (algo que no ponen en la serie) que él se portó como un caballero. Que sostuvo una reunión con el Marqués en El Escorial y ofreció reconocer a su hija. Don Paco se negó. No solo ya había sufrido bastante humillaciones, además temía que el reconocimiento público estigmatizaría tanto a Sonsoles (a quien él quería sinceramente) como a la niña que era inocente.

                            Carmen y sus padres biológicos

De esa manera, Carmencita se criaría como hija de un hombre a quien amaba entrañablemente y que, en eso la serie no miente, la quería de igual manera. Coincidiendo con el nacimiento de Carmen, Serrano Suñer fue apartado de la política siendo el asunto con Sonsoles un factor en su caída, aunque no fue el único ni el más importante. Aun apartado de la política, como abogado y empresario, Serrano Suñer siguió jugando un rol social en España ¡y continuó sus amores con la Marquesa!

Incluso esa relación siguió después de la catástrofe. No creo que sea spoiler contarles lo que es hoy dominio público. Los niños Serrano Suñer se pasaban los veranos en San Sebastián con los hijos de Sonsoles. Carmencita y Rolo se criaron primero como hermanos, luego como amigos y acabaron de novios. Fue cuando preparaban su matrimonio que por fin los padres les dijeron la verdad.



Aun después de eso, aun después del ingreso de Carmen en Las Carmelitas de Ávila, los amores siguieron. Fue Rolo el que le exigió al padre lo que ni Zita había hecho terminar definitivamente con la Marquesa. Carmen, después de seis meses de noviciado, abandonó el convento y estuvo en curas de sueño en París y Suiza, Finalmente se marchó de misionera a la Costa de Marfil regresando del África en 1967.

Adoptó una vida rebelde como muchos jóvenes del tardofranquismo y finalmente se convirtió en parte de la historia española con su actividad política durante y después de la Transición. Murió en 1999, de un cáncer mal diagnosticado. Sonsoles ya había fallecido en 1996. Serrano Suñer las sobreviviría a ambas, muriendo a los 101 años en el 2003. Nunca se le persiguió por su actividad política, nunca se le hizo juicio.  Es un personaje muy polémico porque sus enemigos lo atacan, unos por haber sido germanófilo y pronazi y otros, por lo contrario. Es la razón por la cual los alemanes nunca confiaron en él y gozaron con su caída.

Los Crímenes de Serrano Suñer

Ramón Serrano Suñer es un personaje contradictorio porque no cabe en ningún perfil establecido. Hasta el canallita de Paul Preston cayó bajo su embrujo y le hizo un obituario más que elogioso en The Guardian. Sin embargo, es verdad que hoy hay una España que brinca al oír el nombre del Cuñadísimo y no precisamente de alegría.



Yo me estoy desayunando con tanto dato que he encontrado que me ha cambiado la imagen que tenia de Don Ramon. Así que voy a tratar de apegarme a lo más nefasto y que todavía le enrostran. A propósito, en YouTube, hay un canal Serrano Suñer que recoge sus últimas entrevistas. Lo recomiendo para ver su versión de su vida politica.

Por más excusas que le busquen Ramon Serrano Suñer fue un organizador — sino el creadordel estado policial franquista. Con su poder sobre la prensa, sobre la Falange, sobre la policía ya tenemos a quien culpar de esa política de represalias constantes, que ya de viejo la haya criticado es otra cosa. Lo cierto es que creía tan a pie juntillas que el futuro de España se cifraba en la eliminación de sus enemigos que convirtió la represión (léase cárcel, tortura y paredón) para los enemigos del régimen, en un arte.

El mejor ejemplo es que los agentes que Himmler envió a España a entrenar a la policía secreta se horrorizaron ante las ejecuciones y encarcelamiento. No porque sintieran lastima por las víctimas del franquismo sino por la pérdida de mano de obra. Desde un punto de vista psicológico, Serrano Suñer había quedado traumatizado por lo experimentado durante su cautiverio durante la Guerra Civil. Su política represiva era parte de una vendetta personal.


                                        Serrano Suñer y Himmler

Yo entiendo que haya exigido la extradición de líderes republicanos en Francia, como Luis Companys, para ser juzgados y ejecutados en España, y que le haya dado una pataleta porque se le escapó Juan Negrín, pero hay un punto muy negro en contra de Serrano Suñer. Tras el cierre de la Guerra Civil, quedaron en suelo francés, miles de españoles que habían cruzado la frontera a último minuto. Encerrados en campos de detención, la mayoría eran de izquierda, pero muchos eran simplemente adherentes a la Republica.



Tras el armisticio, los franceses le preguntaron a Serrano Suñer qué hacer con ellos. ¿Se los devolvía a España?  La respuesta del cuñadísimo fue fría y contundente: “No hay españoles en Francia”. Con eso selló el destino de estos desdichados que fueron en su mayoría (10.000) entregados a los alemanes y enviados a Austria, a Mauthausen, uno de los peores campos de concentración nazis donde más de cinco mil encontrarían la muerte.

¿Pero qué hace la serie? En vez de darnos el trasfondo que explique las peores facetas de la personalidad del protagonista, nos lo ponen suplicándole a Franco que perdone la vida a algunos presos políticos. Le toca al Caudillo recordarle a Serrano Suñer lo que pasó con sus hermanos, como si hubiese habido un día en que no los recordase. Es entendible que esta ridiculez haya tocado cuerdas sensibles de muchos que profesan un odio visceral al franquismo, y que tienen cuentas personales que cobrar.



Eso explica que tras la transmisión del primer capítulo, en change.org se hayan conseguido 48.000 firmas para que la serie fuese sacada del aire. A pesar de protestas por todos lados, sobre todo en la prensa especializada, “Lo que escondían sus ojos llegó a tener un índice descomunal de sintonía.  Nada menos que 30.200.000 espectadores. Incluso, en el verano pandémico la reposición también fue muy admirada. Hora es de ver lo bueno y lo malo de esta controversial serie que pueden seguir completa, gratis y en español en YouTube.

https://www.youtube.com/watch?v=04TLu8f9JKk&t=3482s&ab_channel=VERSI%C3%93NESPA%C3%91OLA

Espero en nuestra próxima entrada discutir los méritos y fallas de “Lo que escondían sus ojos”. ¡Hasta la próxima!.

 

lunes, 8 de julio de 2019

Bandidos, Bioseries y Bestsellers: El Drama de Época Español



Superada la Transición, España iba en camino a ser una democracia-ergo- monárquica. Irónicamente este periodo de libertad acabó con los excelentes dramas de época que caracterizaban a RTVE. En cambio, se abocaron a fórmulas que perduran hasta nuestros días y que a pesar de los adelantos técnicos y de los mensajes sociopolíticos, han degenerado en copias de copias afectadas por presentismos, personajes planos y mucha propaganda.

Antes de hacer un recorrido cronológico como lo hice con la primera etapa del drama de época made-in-Spain, habría que ver que fórmulas exitosas se usarían hasta la náusea, sobre todo del espectador. Curro Jiménez dejaría la puerta abierta para justicieros fuera de la ley; las adaptaciones literarias seguirían, ya no cifrándose en los clásicos, sino en bestsellers; las bioseries están con nosotros desde los 80; y la piedra filosofal de este siglo (tanto en RTVE como en Antena 3) es la fórmula del espacio pequeño, íntimo, un pueblito, una calle, un barrio donde la opresión, tanto política como patriarcal, se sienten mejor.

Enmascarados, Encapuchados y una Bandolera
Comenzaremos con el pobre Sancho Gracia al que le tomaría una década sacudirse de encima a Curro Jiménez. Yo no sé porque no siguieron con la serie si daba para tanto. En cambio, se la pasaban tratando de recuperar el cuento del héroe justiciero. Primero querían que Sancho fuese El Coyote, personaje del comic (no confundir con el del Correcaminos), pero hubo problemas de derecho de autor.

Entonces se les ocurrió inventarse un Zorro a la española. Así nació Don Carlos de Zarate, el de “La Máscara Negra”. Como el Zorro, este era un personaje que vivía una doble vida, de día era afrancesado, de noche andaba despachando a los soldados de Napoleón que habían invadido la Península.

La serie era de un altísimo presupuesto y contó con excelentes invitados como Paco Rabal, Marisa Paredes, el licántropo español Paul Naschy, y hasta El Algarrobo aparecía en un episodio haciendo de turco. Lamentablemente la serie no dio para más de once capítulos. Creo que la pasó SIN por allá por el ‘84 cuando yo iba a clases de noche. Mi Ma la vio y me dijo “Es Curro Jiménez, solo que ahora sabe leer y dice que es amigo de Benjamin Franklin”.

Un año más tarde y Sancho Gracia aparecía en una miniserie sobre las Guerras Napoleónicas, “Los Desastres de la Guerra”. Es increíble que un tema tan fascinante pudiera ser tratado de una manera tan soporífera. Sancho daba vida a Juan Martin “El Empecinado” y tras un par de capítulos, mi madre sentenció “otra vez, Curro Jiménez”. Aunque lujosa, la serie no tenía un buen argumento y por eso se apegaba a la fórmula y naufragaba.

Ya mencioné en mi blog anterior que en RTVE no escarmentaban y que en 1994 desempolvaron los arcabuces e intentaron revivir, con poco éxito, a Curro Jiménez. No duró mucho ese intento. Pasarían treinta años desde que el bandido justiciero dejara la televisión para que, en el 2009, RTVE echase mano al cuento nuevamente.

Así nacía otro vengador fuera de la ley que llevaba una doble vida para corregir (bajo una capucha, entuertos e injusticias. David Janer era Gonzalo, un maestro viudo que en el Madrid (entonces un pueblito) de Felipe IV debía intentar criar un hijo de día, pero en las noches se convertía en el legendario “Águila Roja”, un héroe de Marvel en la España Barroca.

Gonzalo, quien además de sus empresas quijotescas, buscaba al asesino de su esposa y a sus verdaderos padres, tenía la particularidad de haber vivido en el Lejano Oriente donde había aprendido misteriosas artes y se había traído un arsenal de flechas y katanas que eran las armas usadas por el héroe. Esto variaba la fórmula y atraía los amigos de videojuegos, de los comics, de las artes marciales y del Wuxia.

Por nueve temporadas “Águila Roja” combatió a todo tipo de maleantes, muchos aristócratas y portadores de corona. Hasta vampiros llegaron a la Villa. El Águila Roja era casi inmortal, domaba a las fieras, eludía balas y siempre se libraba de las trampas de su némesis, El Comisario Hernán (Francis Lorenzo) que fue el último en enterarse que Gonzalo era su hermano.

La lucha entre Hernán y el héroe era también una rivalidad por el amor de la perversa y casquivana Lucrecia, Marquesa de Santillana (Myriam Gallegos), una plebeya metida a noble que estaba encaprichada con Gonzalo quien muy lentamente se estaba enamorando de su cuñada Margarita (Inma Cuesta).

¿Suena bien en papel verdad? Pues en realidad era un cuento sin pies ni cabeza, con buenos muy brutos o muy pesados, y malos irredimibles. La historia era siempre accidental, lo único claro es que Felipe IV (verdadero padre de Gonzalo y Hernán) era un pésimo rey.

Entremedio estaba el omnipresente presentismo que es la cruz que carga el nuevo drama de época y que permitía a los guionistas embutir cuentos basados en éxito cinematográficos fuera “El Club de la Pelea” o “Crepúsculo”.  Había piratas del Caribe, asesinos en serie, se buscaba el Santo Grial, Lucrecia tomaba drogas y tenía hijos por todos lados. Hasta se acostaba con uno de ellos, Hernán se acostaba con su hermana, los disparates abundaban y la serie tenía un éxito colosal. ¡Más encima cosechaba premios!

El desorden afectaba también las temporadas, algunas eran más largas que otras. La séptima duró 18 episodios y la sexta solo seis. En dos ocasiones se dividieron las temporadas en dos partes. Se dijo que esto se debía a que el gobierno de Rajoy castigaba a RTVE negándole fondos.

Supuestamente era una serie de alto presupuesto. Nunca supe por qué. La acción tenía lugar en la Villa, que era solo una callejuela, o en interiores; todos andaban con la misma ropa (menos Lucrecia que se la quitaba); no había tantos efectos especiales solo los brincos del encapuchado. En quien ciertamente no gastaban era en guionistas que vivían reciclando clichés de capítulos anteriores.



Lo cierto es que, para la quinta temporada, el rating se desplomó. De 29 puntos fue bajando hasta 12 en la penúltima entrega. Repuntó a 15 en la última y fue con alivio que la vi partir. Era una aberración sin sentido que yo seguí porque esperaba en vano la redención de Hernán. Nunca se me dio.

Lo curioso es que, para la segunda temporada de “Águila Roja”, Antena 3 que era la rival de RTVE rescató la fórmula del bandido y también tuvo un héroe que llevaba una doble vida en pos de la justicia. La diferencia es que la “Bandolera” usaba faldas.

Sara Reeves (Marta Haza) es una dama inglesa de familia acomodada y una de las primeras mujeres en ser admitidas en Oxford. Pero Sara está harta de su mundo privilegiado y sueña con las aventuras que lee en libros como Carmen de Prosper Merimee. En unas vacaciones se va a Andalucía buscar a los últimos bandoleros. Pero es 1881, el bandolerismo ya casi ha sido erradicado por la Guardia Civil.

Andalucía está sometida a los abusos de los caciques, pero ya surgen entre los abusados adherentes al anarquismo y al socialismo. Sara descubre que todavía quedan algunas partidas de bandoleros perdidos en la Sierra Morena. Varios sucesos obligan a Sara permanecer en Andalucía, donde abrirá un periódico para hacer denuncia social. Eso de día, ya que, de noche, y a pesar de sus amores con un oficial de la Guardia Civil, Sara se convierte en la líder de una cuadrilla de bandoleros.

A pesar del buen rating, “Bandolera” nunca pasó de ser una serie de sobremesa y tras dos temporadas tuvo que marcharse y ceder el lugar a “Amar es para siempre”.  Ahí murió la fórmula del héroe (heroína) bandolero.
De Santa Teresa a La Jurado
Volviendo a la España de Felipe González, RTVE descubrió otra manera de usar el pasado como forma de entretenimiento, la biografía de personajes históricos. Ya a fines de la Transición se había instaurado esta costumbre televisiva. En 1981, Julián Mateos fue un más que respetable “Cervantes”. Al año siguiente tuvimos a Adolfo Marsillach encarnando al Primer Premio Nobel español en “Ramón y Cajal: historia de una voluntad”. Me temo que “Charité” ha sabido otorgarle mayor fascinación al tema de la medicina histórica.

No importó, porque en 1984 se estrenaba la para mí mejor expresión de este subgénero: “Santa Teresa de Jesús” interpretada de manera sublime por Concha Velasco. Aunque la serie se obstinó en no mostrar muy poco de lo  místico o milagroso alrededor de la Doctora de la Iglesia, el respeto con que se trató a la santa sin restarle mi un ápice de humanidad, pero subrayando su grandeza, hacen de esta miniserie una joya.

Tristemente “Santa Teresa” fue una excepción, las bioseries desde entonces o son tediosas como la del autor de Los 4 Jinetes del Apocalipsis, “Blasco Ibáñez”, hecha en 1996 o estrepitosas como la que en este siglo nos ha regalado sobre cantantes y otras figuras. Hemos tenido semblanzas de artistas ya fallecidos como Rocío Dúrcal, Roció Jurado, y Lola Flores, y también de quienes todavía gozan de ese mundo como Raphael y Marisol. La moda de la bioserie es tan arraigada que, más que calidad y veracidad, prima en ella el momento oportuno de sacar trapitos al sol. Acababan de clavar el ataúd de Dona Cayetana y ya Antena 3 armaba “La Duquesa”.  

No sé cuan exitosas sean estas biopias, ni cuan históricas, pero me quedo con el dato de que “El Rey”, un retrato de la vida de Don Juan Carlos I fue opacado por “Velvet”. Obviamente no supieron darle el toque exacto de romance y chisme que a “The Crown”.  Por suerte nunca me tocó ver esa aberración llamada “Alfonso, El Príncipe Maldito” donde más encima pusieron un feo haciendo de mi muy llorado Duque de Cádiz.

Al hablar de estos esfuerzos por mostrar pasados históricos o cronificar la nostalgia, creo haber dejado claro que ha habido un descenso de calidad en el period piece ibero. Podríase decir entonces que el buen drama de época español se salvaba porque sus bases estaban en la obra de grandes literatos. Sería fácil irme por ese lado, pero hay señales de que incluso la adaptación puede resbalar.

De los Clásicos a los Bestsellers
En 1986, Charo López condenada a ser parte del period piece ibero es una Sabel arrogante y contraparte de Victoria Abril como la frágil Nucha en una competente adaptación de Los Pasos de Ulloa de La Condesa de Pardo-Bazán. A mí me dejó fría, pensé que era porque doña Emilia no es una de mis escritoras favoritas.

 Pero algo estaba ocurriendo con el drama de época ibero, parecía haber perdido rumbo y alma. Tanto así que la lujosa adaptación de La Regenta de Clarín (1995), a pesar de las eficaces actuaciones de Aitana Sánchez-Gijón como Ana de Ozores y de JL Galiardo como Álvaro Mesía me resultó indiferente.

Mucho más interesante fue la adaptación de la autobiográfica trilogía de Arturo Barea La forja de un rebelde. Esta miniserie de 1990, hasta hoy la más cara producida en España, es para mí el inicio de la Memoria Histórica en la ficción televisiva. Aún más que “Los Gozos y las Sombras” o “El Olivar de Atocha” (1989) que llegaban a las vísperas de la Guerra Civil o de “El Mundo de Juan Lobón” (1989) que trataba de entrarle a la realidad de la posguerra. A propósito, todas estas series estaban basadas en novelas. Lo fascinante de “La Forja” es que su protagonista y autor va madurando y evolucionando a través de la caída de la monarquía, de la Segunda República y la Guerra Civil.

La llegada del Siglo XX acabó con la tradición de la buena adaptación literaria. La Memoria Histórica parecía ser la única vía posible para explorar el pasado en la ficción televisiva. La adaptación de Arroz y Tartana de Blasco Ibáñez en el 2003 pasó sin pena ni gloria y eso que la protagonizó una grande como es Carmen Maura. Seria en el apogeo de la memoria histórica y de los descaminados presentismos de “Águila Roja” que volveríamos a apreciar como una novela se traslada a la pantalla chica.

El principio de siglo había coincidido con un interés en el mundo anglo de la nueva novela española. El caso más emblemático es el de Carlos Ruiz Zafón y su saga de El Cementerio de los Libros Olvidados que, aunque ha ameritado premios desde Noruega hasta Holanda no ha merecido una versión fílmica ni televisiva.

En eso no se parece a Arturo Pérez Reverte quien ha visto con éxito su Reina del Sur convertida en serie de televisión de Telemundo y Alatriste vivir aventuras en el filme de Viggo Mortensen. Una lástima que se intentó de llevar al Capitán Alatriste a la pantalla chica. La serie del 2015 fue vergonzosa: Pérez Reverte la acusó de falta de asesoría histórica y los críticos se quejaron de las pobres actuaciones, esto último es un fenómeno que está afeando mucho las series de televisión españolas. Algo impensado hace treinta años.

Sira, La Costurera
Pero sería un superventas sorpresa el que cambiaría la impresión del drama de época del Siglo 21. En el 2010 una catedrática escalaba las listas de los más vendidos con su historia de una modistilla metida a espía en el Madrid de la Segunda Guerra Mundial. Pronto El tiempo entre costuras se convirtió en un bestseller en otros idiomas y María Dueñas parecía condenada a ser la nueva estrella de las letras españolas.

No fue sorpresa que se la quisiese adaptar como miniserie. La sorpresa fue que la iba a adaptar Antena 3. ¿Cómo así? ¿Esa cadena que hacía ridiculeces como “Bandolera” y esas bioseries tan ordinarias? Pues la producción de Boomerang (que se conoce por bodrios) les cerró la boca todos, haciendo de “El Tiempo” la serie del 2013. Para mí, después de “Isabel”, es lo mejor que ha hecho España en términos de serie en lo que va del siglo. Si me empujan, el mejor drama de época desde “Los Gozos y las Sombras”.

No me voy a poner a repetir lo que he dicho en otros artículos, solo agregar que los cambios que se han hecho a la obra de María Dueñas (con la excepción del desarticulado capítulo final) han mejorado la trama. “El Tiempo entre costuras” es bellísima, sus paisajes, sus vestuarios, sus actores y hasta sus personajes. Bellísima es la amistad de Sira y Rosalinda; de Sira y Félix; de Sira y Candelaria; de Sira y su criada Jamila.

Sira nos muestra que para ser una buena espía hay que tender puentes, buscar aliados y nunca abandonar a los amigos. Es lo que la hace un personaje tan divino y Adriana Ugarte la encarna de manera exquisita. Otra cosa muy refrescante, después de una década de memoria histérica, fue encontrarse con una serie que cubre los últimos años de la Republica, la Guerra Civil y la influencia alemana sobre España durante la Segunda Guerra Mundial, en la que los “buenos” no tenían necesariamente que ser marxistas furibundos.

Lo vemos en los estupendos retratos de Rosalinda Fox (Hannah New) y su amante Juan Luis Beigbeder (Tristán Ulloa), pero también en personajes menores como el Comisario Vásquez (Francesc Garrido) y sobre todo en Ignacio (Raúl Arévalo). Cuando Sira, bajo el nombre de Arish Agoriuq, regresa a Madrid descubre que la policía la vigila. Una noche encuentra a Ignacio, su exnovio, en su piso.

 Ignacio es ahora policía y vigila a Sira creyéndola amante de Beigbeder. Finalmente, Ignacio descubre que a quien solapa la modista es a Paquita (Pepa Rus), una antigua amiga de ambos. A pesar de ser Paquita viuda de un Rojo, y candidata perfecta las prisiones franquistas, Ignacio se apiada de ella y le consigue papeles falsos.


“El Tiempo entre Costuras” dejó la vara alta y yo esperaba un aluvión de series de televisión que cubriesen temas parecidos. después de todo, un gobierno de Derechas permitía establecer cierta distancia objetiva alejándose del estilo panfletario de los años de Zapatero. Ya en el primer año del gobierno de Rajoy, RTVE había ofrecido el telefilme “El ángel de Budapest” con Francis Lorenzo como Ángel Sanz-Brill el diplomático español que salvó miles de judíos húngaros de los Nazis. Yo pensé que el tópico estaba abierto. Equivocada estaba.


Yo ya me veía en pantalla grandes historias de espionaje en suelo ibero como el Papa Spy de Jimmy Burns o las aventuras de la Condesa de Romanones, en sus días de agente de los Servicios Especiales Aliados que ella narrara en The Spy Wore Red. O alguna miniserie sobre Juan Pujol el famoso doble agente catalán. O tal vez algo sobre los planes de la SS de raptar al Duque de Windsor en su paso por Madrid o Himmler buscando el Santo Grial en Cataluña.

Humanizando al Cuñadísimo
Sin embargo, en el 2016, y también basándose en la novela Nieves Herrero una de las más leídas en España, aparece en la 5 “Lo que escondían sus ojos” que como diría Salvador Calvo su productor era un intento de ver cómo vivían los vencedores. Se aplaude el intento, pero la serie fue una anomalía destinada al fracaso. Una lástima porque lo tenía todo para ser un éxito. Me refiero al argumento.

Carmen Diez de Icaza es conocida hoy como una política del postfranquismo, a quien Francisco Umbral apodaría “La Musa de la Transición”. Su vida ha aparecido en varios libros, desde sus memoras dictadas a Ana Romero cuando Carmen agonizaba de cáncer hasta “Dejé de pronunciar tu nombre” que Luis Herrero publicaba en el 2017. En todos, un leitmotiv trágico es el detonante de la tragedia de esta señora, lo que marcara su existencia, que fue enterarse a los 17 años de que su amigo de la infancia y novio desde que ella tenía 13 años, Ramon Suñer Polo, no podía ser su marido ya que era su medio hermano.

Resulta que Carmen, hija de los Marqueses de Llanzol, descubrió que su verdadero padre era nada menos que El Cuñadísimo, Ramon Serrano Suñer. Esta es una historia tristísima que para mayor remate ni siquiera le fue revelada a la víctima por su madre-verdugo. Sonsoles de Icaza cobardemente relegó esa tarea en su hermana. Carmen casi perdió la razón con esta revelación. Se la pasó un par de años en curas de sueño, luego intentó ser monja de clausura, terminó yéndose de cooperante a África, antes de meterse en la política. Carmen nunca se casó ni nunca se reconcilió con su madre.

Esta tristísima historia es descrita en los cuatro capítulos de los que consta la miniserie, pero es opacada por los protagonistas que pasan a ser el epitome del amour fou y una especie de Amantes de Teruel, solo que las que mueren aquí son la confianza y felicidad de sus hijos. La gente protestó por la serie, pero como siempre por razones políticas. Se habló de falta de rigor histórico y de poco respeto por la memoria de la familia de La marquesa. La izquierda chillaba que se le hacía propaganda al régimen y que se minimizaba con esta historia de amor los crímenes del franquismo.

Es cierto que los protagonistas son glamurizados, principalmente Serrano Suñer. Yo no soy de izquierdas, pero Serrano Suñer es uno de los miembros más repugnantes de la Corte Franquista. Aun así, no me importa que se le humanice. Rubén Cortada dijo que para interpretarlo tuvo que librarse de prejuicios. Lo aplaudo. El problema surge de que el actor se parece a su personaje tan poco como Rubén sabe de actuación.

Blanca Suarez, tan guapa como Isabel de Portugal en “Carlos Rey y Emperador”, aquí se ve grotesca tal como grotesco es su nivel histriónico. Estamos hablando de Sonsoles de Icaza, considerada la mujer más distinguida de España de la época, la Musa de Balenciaga. de hecho, Javier Rey como el modisto es lo mejor de la miniserie. Dicen que han copiado los modelos de Balenciaga, pero “actualizándolos”.  Creo que San Cristóbal, mi ídolo, debe estar brincando en la tumba.

Y es que Blanca Suarez, aparte de mala actriz, se ve ordinaria, como un cruce entre Kim Kardashian y Sofia Vergara y eso ya me jodió la serie. Aún más que el que muestren a los Rojos de “malos” porque quieren hacer volar a Serrano Suñer con una bomba, o que nos digan que al Cuñadísimo le preocupaban los pobres. Aunque que nos muestren a esta pareja como "víctimas del Franquismo"es dificil de digerir.


Los Reyes de Cataluña
El próximo bestseller que fue convertido en drama de época televisivo les quedó más hediondo que el pobre Theon Greyjoy, pero por razones diferentes. Aquí la culpa fue el libro de Idelfonso Falcones lo que ya condenaba a La Catedral del Mar a ser tendenciosa, unilateral con su retrato de ricos perversos y pobres apaleados en la España medieval. En pantalla el culto de la violencia (sobre todo la que recae en las mujeres) de la novela se nos restregó por la cara en una historia sin optimismo, sin humanidad, sin personajes complejos o interesantes.

Y ya, desde el momento que nos meten la papa de que Pedro de Aragón era Rey de Cataluña que es hora de desconectarse de Netflix. Ya esto parecía “Knightfall”. “La Catedral del Mar” nos ha dejado claros que en un mundo donde los intereses creados del presente regulan el retrato del pasado, aun novelas menos folletinescas y panfletarias que La Catedral del Mar no tendrán gran calidad al ser convertidas en series.

¿Aun así, existe algún clásico de la literatura española o algún superventas histórico reciente que les gustaría ver en pantalla?  Me acuso de querer ver la serie de Falcó de Pérez Reverte convertida en miniserie.  También siento que a la obra de Blasco Ibáñez (aparte de sus Novelas Valencianas) tampoco se le ha hecho justicia.

 En cuanto a las bioseries me gustaría una sobre Celia Gámez, tuvo una vida muy movida, y como todos los personajes están muertos se puede contar. También algo sobre la Malibrán, la primera mujer diva de la ópera. ¿Y ustedes? ¿Que bioseries sobre grandes artistas y españoles les gustaría ver?