Tras cuatro horas
de “Unorthodox”, nos queda la impresión de que Esty es víctima de un culto que
la obliga a raparse, casarse con un desconocido y sufrir una vida sexual de
pesadilla. Tragedias evitables si hubiese poseído más experiencia o se hubiese
casado por amor. Como la experiencia sexual no nos evita tropiezos en esa zona,
como casarse por amor no implica una vida sexual plena, y como el judaísmo (contrario
a lo que nos presenta la serie) no es anti placer físico, es hora de completar la
inconclusa y torpe lección que la serie nos ofrece sobre el romance, sexo y la
vida íntima de los ultraortodoxos.
El Sex Appeal
de la Mujer Calva
Voy a comenzar
con lo que más shock ha provocado en una audiencia para quienes los Satmar se
han convertido en Caminantes Blancos, entes ayer desconocidos, hoy vistos como
peligrosos para la sociedad. Me refiero a la tradición de rapar a la novia
antes de la noche de bodas. Creo que un motivo para el escándalo es que, a
través del proceso, Esty llora como magdalena.
Esto ha provocado
la molestia de mujeres Satmar (las que tienen acceso a la miniserie) y de ex
Satmar, puesto que se trata de un rito de pasaje al que todas las chicas de la
comunidad se someten e incluso acogen con entusiasmo porque las convierte en ‘señoras
casadas”, en adultas que merecen más reconocimiento que las solteras. Algo así
como los chicos musulmanes que han esperado siempre a su doceavo cumpleaños
para pasar por una circuncisión que les da el estatus de un adulto.
¿Si una chica
vive en una sociedad donde todas las mujeres se rapan, por qué va a llorar el
día que le toque a ella? Esa es una pregunta que debemos hacernos, y la
respuesta es que Esty es diferente, tal como lo era Deborah Feldman que al
segundo año de casada dejó de afeitarse el cráneo. Pero yo quiero volver a la
ira hipócrita de un público que se olvida de en qué mundo vive. Para mí, que crecí
con imágenes del movimiento punk, de Sinead O’Connor, de “Alíen Nation”, una
mujer rapada solo indica que está siguiendo una moda.
![]() |
Sinead O'Connor |
Hace dos años, me
alejé de Twitter, harta de mensajes militantes que me eran ofensivos. El último
y más molesto era un montaje de mujeres calvas con un cartelón que decía “Las
mujeres verdaderas se rapan”. Después me explicaron que era un anuncio en apoyo
a la humillación que significa para las pacientes de quimioterapia perder su
pelo. Sin embargo, y lo demuestran estos videos de este año, el trend de
la cabeza rapada femenina continua y entre mujeres de todas las nacionalidades
incluso las latinas.
Esto me recuerda
esa escena icónica de Viola Davis en “How to Get Away with Murder” donde, como parte
de su rutina de belleza nocturna, se quita la peluca y vemos que no tiene
cabello. Esta imagen ha sido descrita e interpretada de muchas maneras desde que
es un ejemplo de sensualidad hasta que se trata de un rechazo de conceptos eurocentristas
de la belleza femenina. Tener el cabello largo, o simplemente tener cabello se
convierte en un ejemplo de adhesión a cánones de belleza patriarcales y caucásicos,
además de ayudar a discriminar a las que no poseen melenas largas y frondosas.
Creo que todas
las bellezas de Hollywood en este siglo se habrán rapado para algún que otro
rol. En los últimos Oscares la moda fueron cabellos muy cortos, en estilo pixie,
que se consideran más sanos y económicos ya que para mantener el pelo largo hay
que invertir en una cantidad de productos de belleza caros y nocivos para el
medio ambiente. Les dejo una escena de Natalie Portman en “New York, I Love You”
para demostrar mi tesis de que la mujer calva puede convertirse en un objeto
erótico.
¿Es obligación
raparse el cabello?
A propósito, el
personaje de Nat dice que ha preferido raparse antes de la boda y no al final
de esta. Eso es posible puesto que no es un mandamiento religioso sino una
costumbre que se “sacralizó” convirtiéndola en parte del ritual matrimonial de
las mujeres Satmar. ¿De dónde nace esta costumbre?
Hay muchas
interpretaciones, un profe de antropología me dijo que era posible que en
ghettos y shetls (aldeas judías) de la vieja Europa, al no haber condiciones
muy higiénicas, muchas mujeres desarrollaban tiña y hasta piojos, así que el
rapado era una necesidad. En estos tiempos yo he oído desde que es más fácil
mantener el cabello cortísimo, que es más fácil encasquetarse una peluca cuando
el cráneo está liso, y, mi favorita, que es más útil para el Mikvah, el baño
ritual del cual hablaré en un momento.
El rapado se ha
vuelto una costumbre semi obligatoria para toda novia Satmar, pero sabemos que
no lo es para esposas ultraortodoxas. Lo sabemos porque vimos el cabello
(albeit corto) de Rachel McAdams al quitarse la peluca en “Disobedience””. Y
porque vimos a Elisheva despojarse de la peluca en ‘Shtisel”.
![]() |
Esty (McAdams) con su amante, con su marido y con peluca |
![]() |
Esty sin peluca |
En una escena
cargada de erotismo (y en una serie donde hay total ausencia de sexo) Elisheva
se quita su sheitel (peluca)para mostrarle a Akiva su canas y disuadirlo
de casarse con ella. Para Akiva es como si le hubiese mostrado un seno,
enardece aún más su pasión obsesiva por la viuda. La escena sirve para
reafirmar el cabello como icono erótico (y mágico) en la imaginación judía,
pero también demostrarnos que no todas las mujeres ortodoxas se rapan.
Luego tenemos una
escena de los Weiss a punto de acostarse. Ante el espejo, Gitti se quita la
peluca y vemos que su cabello es tan largo que lo usa recogido en un chignon.
Pero inmediatamente se encaja uno esos horribles gorros de fieltro (“gorra de pitufo”
los llamaba mi ex cuñada) para meterse en la cama. Y yo quedé boquiabierta
porque esa costumbre (recordemos los turbantes de Esty) demuestran la exageración
del cumplimiento de una ley hasta el punto de tergiversarla.
![]() |
Gitti con peluca |
![]() |
Lo que esconde su peluca |
La Mishnah (ley
judía) especifica que algo tan bello y erótico como cabello debe ser guardado
solo para ser exhibido en la intimidad, a familia y marido. Entonces es un absurdo
cubrirse la cabeza en los momentos íntimos. ¿Por otro lado, si se ve el cabello
como algo “impúdico”, cómo se explica que las chicas solteras no se cubran? En “Shtisel” hemos visto una variedad de jovencitas
ir por la calle luciendo su lindo cabello sin que nadie se escandalice. La misma
Esty tenía el cabello largo y rizado antes de casarse.
![]() |
Akivah y sus novias de largos cabellos: Batiah |
![]() |
Esty Gottlieb |
![]() |
La Prima Libby |
Es difícil
separar ahí costumbre de ley. Sabemos que en la Biblia las mujeres cubrían su
cabeza, pero así lo hacían todas las mujeres en el mundo antiguo antes de salir
de su casa. Aquí un artículo en español de Jabad.org que explica el tema.
Hasta los Años 50,
la mujer occidental respetable se ponía sombrero para salir a la calle y no sé en
qué momento dejaron las cristianas de usar velo para ir a misa, así que a nadie
le sorprendía que, públicamente y para cumplir con deberes religiosos, las
judías se cubrieran la cabeza. Tal como hoy ortodoxas modernas se ponen
sombrero para rezar. Aquí vemos a Ivanka con sombrerito rezando ante el Muro de
los Lamentos.
Lo de la peluca
es otro cuento. En tiempos bíblicos ninguna judía hubiese osado raparse y
ponerse peluca porque eso lo hacían las egipcias, muy mal miradas en el mundo
hebreo. La idea de usar peluca se puso de moda entre las judías europeas en el
siglo XVII, y fue muy perseguida por los rabinos porque la veían como una forma
de “modernismo” y de adoptar costumbres de gentiles.
Hasta hoy muchos
rabinos jasídicos miran feo lo de las pelucas porque lo ven como una forma de
vanidad. Eso se debe a que en el mundo ultraortodoxo muchas mujeres se han convertido
en exitosas empresarias gracias al negocio de la fabricación de pelucas, y vale
decir que hay pelucas en el mercado ultraortodoxo que de verlas ya se antoja
raparse y ponérselas. Como las que nos muestra Sarah Mintz (a la que un día conocimos como Maritza Rodriguez)
En mi época,
todavía no existían estas pelucas tan atractivas. Donde las judías casadas
desahogaban su vanidad era en los sombreros. Ir a la sinagoga en sábado o días
de fiesta para mí era una ocasión de devorar con la vista los desfiles de moda sombrerera
que se daban en la sección femenina. Aunque para algunas más modernas el
sombrero bastaba, otras combinaban sombreros con peluca. Algo que veo todavía
se conserva en las comunidades europeas como vemos en esta boda de jasídicos
belgas.
El Baño Ritual
no es un Acto de Aseo
Dejando
establecido que no es obligación para una judía religiosa ni raparse, ni usar
peluca, pasemos al otro punto espinoso que nos muestra “Unorthodox” sobre las
novias/esposas judías: el baño ritual o Mikvah, el concepto de impureza
asociado con la sangre femenina y los días tabú para no tener sexo. Aqui dejo un clip de una serie de videos que Ophra Winphrey filmó durante una exploración del mundo jasídico.
En tres palabras,
el baño ritual consiste en que la mujer (estando completamente desprovista de
toda “barrera “desde esmalte de uñas hasta dentadura postiza) se sumerge
totalmente, hasta la raíz del cabello, tres veces en una piscina de agua pura y
luego dice una braja (bendición). Eso es todo.
Por eso quítense
de la cabeza la idea de que el Mikvah es un acto de aseo personal, que gente
sucia (el Mikvah es obligatorio para hombres y mujeres solo que los motivos
varían) se “limpia” en esa piscinita. El Mikvah es un acto espiritual que no
tiene que ver ni con cochambre ni con hediondez.
El Mikvah es parte
de lo que se conoce en el judaísmo como Leyes de Taharat Ha Mishpahha (Pureza
familiar) y leyes de Niddah que vienen de tiempos antiquísimos. En el Antiguo
Testamento hay descripciones de mujeres sumergiéndose en ríos o en piscinas de jardín
(El Libro de Judit, El Libro de Susana) para cumplir con el ritual, y el rey David
se encaprichó con Betsabé al verla en su Mikvah privado en el tejado de su
casa.
Hay arqueólogos
que cuestionan la antigüedad del Mikvah porque no lo han encontrado en las
ruinas de edificios antes del primer siglo pre era cristiana. Eso es como si un arqueólogo del futuro
determinase que la gente del siglo XX era analfabeta porque no tenía Kindle. Desde
que el Levítico nos ordena a hombres y mujeres someternos a abluciones rituales
que se usaban mikvoth naturales: ríos, manantiales, lagos y el mar. Los
adinerados tendrían pozos para reservar agua de lluvia en sus jardines y
gozarían de baños privados.
Mikvah natural en Ecuador
Para el
nacimiento de Cristo, existían en toda Judea mikvoth públicos. Cuando los católicos celebran la Candelaria
están celebrando el final de la cuarentena de la Virgen Maria marcado por su
inmersión en un baño ritual. Aun después de la destrucción del templo, aun en
la Diáspora, la purificación ritual siguió siendo primordial para los judíos. El
Mikvah más antiguo de Europa es el de Siracusa en Sicilia y data del siglo VII.
El más antiguo de America es el de Baltimore construido antes de la Guerra
Civil y en 1998 se descubrió en el sector histórico de Salvador en Bahía, un Mikvah clandestino del siglo XVII que demuestra la
existencia de cristianos nuevos judaizantes en el Brasil Colonial.
Es esa
continuidad, esa importancia, esa cadena histórica lo que me acerca al Mikvah.
Para los varones la inmersión ritual es uno más de los muchos mandamientos que deben
cumplir, para nosotras es una de las tres obligaciones femeninas (junto con el encendido de velas y la
quema del diezmo) que nos ordena la Torá.
Conscientes del
inmenso trabajo que engendra ser esposa, madre y pilar del hogar, los rabinos
talmudistas liberaron a las mujeres de muchos mitzvoth. Es por eso por
lo que el judío diariamente reza una oración donde agradece no ser mujer,
porque a) tiene más mandamientos que cumplir y b) no tienen esas obligaciones
tan pesadas que recaen en la mujer como custodia de la armonía doméstica y creadora/criadora
de los hijos.
Abstinencia y Leyes
de Niddah
Es por eso por lo
que, aunque nunca me he casado, he mantenido las leyes de la pureza familiar
dentro de mi vida sexual e incluso he ido al Mikvah (aquí, no en Chile donde
solo hay tres y están solo en Santiago). Sin embargo, cuando estaba en la
escuela le tenía terror al cuento del rapado (hasta que me explicaron que eso
era solo para las Satmar) y el baño ritual. Curiosamente, nunca se me hizo
difícil la idea de que tendría que pasarme dos semanas al mes en abstinencia
sexual.
Ni en el libro ni
en la serie “Unorthodox”, a las protagonistas parecen preocuparles la
abstinencia, debido a que le temen más al torpe y doloroso coito que le imponen
los maridos. En su libro, Deborah Feldman cuenta lo feliz que está su marido al
saberla encinta porque ahora si no tienen que preocuparse de Niddah, pueden
tener todo el sexo que deseen. Algo que no pone muy contenta a Deborah y, sin
embargo, es precisamente la imposición para no tener sexo durante el periodo
menstrual de la mujer lo que indigna y escandaliza a los contrarios al
judaísmo. A proposito muchos terapeutas sexuales y sicólogos encuentran que la abstinencia sexual por un determinado tiempo es un gran afrodisíaco.
Según el Levítico,
la esposa debe guardarse de tener relaciones sexuales durante los siete días en
que dura su menstruación, tras lo cual debe someterse a un baño ritual antes de
reanudar su vida de pareja. Sucede que los sabios del Talmud descubrieron que había
mujeres cuyas reglas duraban más que una semana, por lo que instituyeron cinco
días extras. He ahí la castidad forzada de los doce días mensuales. Esto se
aplica nada más que a la mujer fértil casada, pero no significa que las
solteras por vírgenes que sean no cualifiquen como Niddah y de eso deriva el “Neguia”,
la distancia social entre sexos que impera en el judaísmo ultraortodoxo.
Unos días antes
del matrimonio, la novia va al Mikvah que ahora ocupa un edificio especial
dentro de la comunidad. Después de la zambullida, ella ya no es Niddah y puede
tener relaciones sexuales. De ahí en adelante ella irá todos los meses acabado
su periodo menstrual. El Mikvah también es utilizado después de la cuarentena
post parto y nuevamente marca la reanudación de la vida sexual de una pareja.
No todos los
motivos para usar el Mikvah son fisiológicos. El baño ritual es un requisito
para convertirse al judaísmo y se aplica a ambos sexos. Lo mismo ocurre con la
ida al Mikvah antes de Yom Kippur algo que hacen hombres y mujeres. En “A Place
to Call Home”, la heroína usa un rio australiano como Mikvah antes de Yom
Kippur, provocando el escándalo del pueblito donde vive.
![]() |
Un rio australiano como mikvah natural |
![]() |
Lo que necesita Sarah Addams en Yom Kippur |
Inicialmente, las
ramas liberales del judaísmo, Reformismo y Conservatismo despreciaron tanto Niddah
como el Mikvah considerándolos resabios de una religión anticuada, superfluos y
sexistas. Por suerte, en este siglo han recapacitado y visto todo ese conjunto
de leyes como dotado de una gran carga espiritual al igual que han notado su
mérito en la práctica femenina del judaísmo.
Hoy tanto las
rabinas como sus feligresas usan el Mikvah como un rito de pasaje para un sinnúmero
de eventos, algunos asociados con causas fisiológicas (menopausia, aborto espontaneo,
cura de cáncer) otros con traumas (violación, aborto provocado, divorcio). Las
parejas lésbicas van al Mikvah y es usado para marcar un nuevo principio para
los que han cambiado de sexo. Esta nueva importancia del ritual aleja esas
erradas connotaciones de “suciedad” que han sido vinculadas por la imaginación
popular (y no solo la judía) a las reglas femeninas.
Cuando en “Unorthodox”,
Yanki pregunta a Esty “si ya estás limpia” (léase fue al Mikvah) está
demostrando una ignorancia heredada posiblemente de su madre. Muchas mujeres
son las propagadoras de esa imagen de mujer menstruante como sucia. Mi madre
tenía un problema atroz con sus periodos y peor con los míos. Ella me decía que
“yo estaba sucia” pero el baño ritual no higieniza puesto que debe llevarse a
cabo cuando la mujer está totalmente limpia de cualquier impureza física, o sea
mugre y sangre.
El Mikvah-Spa
Una se pasa más
tiempo aseándose en preparación del baño que en este. La preparación comienza
en casa, a pesar de que es obligación bañarse en el mismo edificio del Mikvah,
pero para evitar pérdidas de tiempo mejor adelantar en aspectos como rasurado o
depilación. Se aconseja ir sin maquillaje y sin esmalte de uñas. Agreguémosle
con uñas cortitas. Mi primera Dama del Lago (así llamaba la Rebbetsin Blu
Greenberg a las mujeres que atienden a las bañistas en los mikvoth) armó una
pataleta por el largo de las mías.
Ya limpia (o
creyéndose limpia) llegas al edificio y tras una breve espera pasas a un baño
privado con tina y ducha, lavamanos y todo tipo de cosas útiles. Mi método de
evaluación de un Mikvah era el nivel “spa” del lugar. Un buen local provee de
batas o toallas albas y de buen olor (una puede llevar las propias), zapatillas
desechables, pasta de diente cepillo, peineta, shampoo, acondicionador, jabón líquido,
cepillo, lima de uñas, e hilo dental. Todo nuevo, todo te lo puedes llevar. Ya
con eso una se jabona, se refriega, se saca la cera de los oídos, las lagañas
de los ojos y se quita todo: joyas, pupilentes,
dentadura postiza hasta parche curitas.
Con el cabello
lavado y desenredado, y en bata, tocas un timbre. Viene la dama del lago, y te revisa
para asegurarse que estas lista, te escolta hasta otro cuarto que es la
piscina, y te espera con tu bata en mano hasta que te zambulles asegurándose
que lo hiciste bien y que no dejaste ni un bucle sin remojar. Después te
acompaña de nuevo al otro baño para que te vistas y te seques el cabello. Yo
estuve en un sitio tan VIP una vez que hasta ofrecían (pagados) servicios de peluquería
y una manicurista.
![]() |
El mikvah en Unorthodox |
Yo nunca fui al Mikvah
en condición de kala (novia). Mis amigas ortodoxas me rogaron que
fingiera ser “casada vieja” y que me abstuviera de ir a vecindarios ortodoxos donde
pudiera ser reconocida, además donde las damas del lago se toman atribuciones
con jovencitas inexpertas (como la que describe Feldman en “Unorthodox”) y terminaban
bañándolas. Eso vimos en “A Price Above Rubies” donde Renee Zellweger recibe un
baño a lo Cleopatra.
¿Si entonces una
entra al Mikvah super mega limpia qué impurezas se desvanecen con el baño
ritual? No voy a meterme a explicar antropológicamente los tabúes de la sangre
menstrual que han existido no solo en pueblos primitivos sino en toda sociedad y
hasta hoy en muchas religiones. La Iglesia Ortodoxa Rusa todavía prohíbe a las
feligresas comulgar estando en sus días, las mujeres hindúes y budistas también
cuidan su mes y se abstienen de actividades religiosas y domésticas durante ese
tiempo. En el Islam se permite a la mujer ir a la mezquita, pero si se la exime
de ayuno.
El miedo o
respeto que ha provocado la menstruación en el mundo desde la antigüedad no
tiene que ver con que en esos días la mujer esté más cochina o maloliente. Por
el contrario, se la ve como peligrosa, como poderosa, como mágica. Eso es lo
que intentó hacernos ver “Freud” con esa vinculación del resurgimiento del
poder de la Taltos Fleur cuando está menstruando.
Si se habla de
impureza es porque la mujer no está en su estado normal. El hombre según el
judaísmo debe ir al Mikvah porque esta impuro por pecados, por contacto con
muertos, por enfermedades, incluso por eyaculación involuntaria. En la mujer es
diferente porque la pérdida de sangre la hace distinta, la convierte en una
fuerza viva natural, la fuente de la vida.
Sexo Kosher
De ahí viene la
abstinencia sexual durante la menstruación (que estudios médicos han asociado
con la baja tasa de cáncer cervical entre judías ultraortodoxas). Pero fuera de
ella, el sexo es algo que el judaísmo celebra. A raíz de” Unorthodox” han
surgido expertos que salen conque el sexo entre los judíos observantes es tan
puritano como lo muestra la serie. Incluso he oído rebuznos de que entre los ultraortodoxos
solo se permite la postura misionera y el sexo está circunscrito a la noche del
viernes. Oy, Oy, Oy!
Aunque se
considera un mItzvah hacerlo en Shabbath, el sexo puede practicarse todos los
días de la semana (con excepción de Yom Kippur, Tisha b’Av y otros días de
ayuno) en cualquier horario. No hay límites para posiciones, si se es ágil se
pueden explorar todas las posturas del Kama Sutra. Con excepción de prácticas
muy exóticas (léase tríos, zoofilia, lluvias doradas) se puede hacer de todo en
la cama. Y hasta hay tiendas en Israel para vender juguetes sexuales a parejas
ultraortodoxas. ¡Verdad de D-s!
Sin embargo, hay
veces que el sexo está vedado y que no tiene que ver ni con fechas de
calendario, es cuando la mujer no quiere. Aunque el que alguno de los esposos
se niegue a proveer satisfacción sexual como manipulación es causal de divorcio
en el judaísmo, está prohibido obligar a la esposa a cumplir con su deberes
conyugales si está cansada, enojada, borracha o simplemente no le apetece.
Mayor razón en el caso de Esty puesto que le es doloroso. Si no me creen vean
lo que dice este rabino jasídico y como en el Talmud se llama “Hijos de Violación
“a los engendrados a regañadientes.
El Talmud es muy
claro, el placer de la mujer viene antes que el del hombre. Los médicos
victorianos heredaron de los talmudistas la idea errada que era imposible la concepción
sin existir de por medio el orgasmo femenino. Si quieren enterarse de la importancia
del placer sexual en el judaísmo leánse los libros del Rabino Shmuley Boteach,
o alguno de los muchos artículos sobre el tema en Jabad.org o si desean algo más
intelectual léanse La epístola sagrada de Nahmanides uno de los grandes
talmudistas medievales. Se cree que el filósofo catalán lo escribió para ayudar
a su hijo en la noche de bodas de este.
¿Entonces cómo se
explica la desastrosa vía sexual de Esty y Yanki en “Unorthodox”? Por un lado, el absurdo puritanismo que parece
regir en el mundo ultraortodoxo y que trasciende las reglas del recato y
privacidad que el buen gusto exige para tratar temas sexuales en el mundo
judaico. No puedo decir que sea la ausencia de clases de educación sexual puesto
que hay un auge de disfuncionalidad sexual en todo Occidente y no lo podemos
culpar ni en comunidades cerradas ni en religiones represoras.
La mayoría de las
chicas ortodoxas aprenden sobre sexo de sus madres, abuelas, tías, primas y
compañeras. En un mundo en el que los embarazos y partos son pan de cada día,
es imposible no enterarse de temas fisiológicos y sexuales. Nuevamente, entra
en juego la orfandad de Esty, su falta de apoyo familiar.
En el caso de
Yanki no sé qué decir. He conocido tantos chicos y hombres como él y no
necesariamente judíos ortodoxos. Se les encuentra en el mundo evangélico,
católico, en nuestras comunidades latinas e incluso en la islámica. Recordemos
que en el libro el vaginismo de Deborah es exacerbado por la incapacidad de su
marido de mantener una erección. Ahí existe un problema en ambos cónyuges.
El conflicto yace
no solo en la ausencia de información sino también en la desinformación.
Quienes deben guiar a los futuros esposos, los famosos maestros de Kalas y de
Josón (novio) son tan ineptos y crípticos como la que aparece en “Unorthodox”.
A juzgar por la alta fertilidad de las jasídicas, no todos los guías son tan torpes,
y casos como el de los Shapiro son poco comunes. Aun así, debería haber más
preparación de parejas, menos intromisión de grupos controladores y represores
que aun los detractores de “Unorthodox” reconocen.
Una Jasidica
que lo Tiene Todo
Michal Lashansky
en The Times of Israel ha confeccionado una lista para las
maestras de kallot, partiendo de la base de que son ellas quienes deben
evitar que la consumación de un matrimonio se convierta en una pesadilla como
ocurrió con Esty/Deborah. Por otro lado, la jueza Ruchie Freiberg ha hablado de
“grupúsculos de extremistas fanáticos” que controlan a una comunidad de gente
“benévola, compasiva y cariñosa”. Cundo
escribió esa crítica del libro de Deborah Feldman, Freier era abogado. Desde el
2016 es jueza de la Corte de Brooklyn. La primera jueza jasídica de la historia
de Estados Unidos y posiblemente la primera jasídica en ocupar un cargo público.
Hace unas
semanas, la Reina Estelwen me preguntaba qué tipo de mujer puede ser feliz
dentro del mundo de reclusión y segregación de los jasídicos. ¿Realmente puede
una mujer ser feliz en un mundo que la obliga a usar peluca, que regula su vida
sexual? Hoy puedo presentarle un ejemplo puntual.
Rachel “Ruchie”
Freier nació en una familia jasídica de Borough Park (Brooklyn). Tuvo una
infancia totalmente típica de chica ultraortodoxa, a pesar de que dice que la
dejaban leer. Confiesa hacer sido fan de Louisa May Alcott y Jane Austen, tal
como Deborah Feldman. Esto puede deberse a que Ruchie estudió en la progresiva
escuela para niñas judías Bais Yakov (tal como Feldman, aunque ahora pretenda
no recordarlo).
Fue en su último año
en la academia que Ruchie comenzó a tomar cursos de estenografía y decidió
prepararse para ser una secretaria legal. Actividad que desempañaría por más de
una década. A los 19 años se casó (matrimonio arreglado, por supuesto) con
David Freier un jasídico de la secta Bovor. Como David quería dedicarse a
estudiar los textos sagrados, fue Ruchie la que mantuvo la familia saliendo a
trabajar y atendiendo la casa y a sus tres hijos.
Cuando David acabó
sus estudios rabínicos decidió que quería ir a la universidad para poder dar a
su familia un mejor pasar. Cuatro años más tarde, luego que David obtuviera un título
en contaduría, los Freier sorprendieron a sus familias con el anuncio de que
Ruchie se había inscrito en la universidad judía de Touro. De ahí saldría con un título en ciencias políticas
Durante sus cuatro años de estudio Ruchie aumentó la familia con un nuevo bebé.
Ahí no terminaron
los estudios de Ruchie que se enroló casi inmediatamente en la Facultad de
Derecho de Brooklyn College. A pesar de que, conocidos, amigos y hasta
parientes no creían que una jasídica fuese a tener clientes, con el apoyo de su
esposo e hijos (a los que se agregarían otros dos más) Ruchie se graduó en el
2005, hizo su práctica en el bufete de Hilary Clinton (La jueza es demócrata
como la mayoría de los jasídicos) y en el 2006 pasó su examen de la barra de
abogados.
Irónicamente, sus
primeros clientes fueron judíos Satmar que necesitaban de un abogado que
hablase yiddish y que sirviese de embajador diplomático ante los tribunales
seglares. Ruchie ha sido un puente humano, explicado al mundo legal las “excentricidades”
de la comunidad y asesorando a los Satmar sobre el sistema de leyes estadounidense.
Aun antes de su
nombramiento a la Corte Criminal, Ruchie había estado militando en otras causas
que benefician a la comunidad jasídica. En el 2005 fundó Chasdei Devorah, una
organización para ayudar a familias jasídicas de bajos recursos. Preocupada por
el alto número de suicidios entre adolescentes de la comunidad, en el 2011 creó
B’Derech, una fundación para ayudar a jóvenes con problemas y de familias
disfuncionales. Esto la ha hecho entender a gente como Deborah Felman y otros
que quieren alejarse de este mundo que los hace infelices. También ha sido
elocuente en su denuncia a la poca ayuda que reciben las víctimas de abuso
sexual dentro de la comunidad.
Su mayor logro
fue la organización del servicio de ambulancias y paramédicas Ezrah Nashim. Esto
como respuesta a la política de Hatzolah, el servicio de ambulancias que
atiende a pacientes judíos de no contratar mujeres. Para Ruchie era escandaloso
e iba en contras de las reglas de modestia judías que accidentadas,
parturientas y otras pacientes fuesen manoseadas y atendidas por varones. Ella
misma cursó un programa de entrenamiento para certificarse como paramédico.
Es fascinante que
esta abuela de 55 años y que mide apenas un metro sesenta centímetros de estatura,
pueda equilibrar el llevar un hogar tradicional y ortodoxo, la crianza de seis
hijos (dos de los cuales ya se casaron) su puesto de jueza y todas estas otras actividades.
Pero lo más fascinante es que Ruchie (que no se considera feminista) lo hace
todo sin salirse del marco de reglas que gobiernan a las mujeres jasídicas y a
las ultraortodoxas y eso incluye su peluca, y su adhesión a las Leyes de Pureza
Familiar.