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martes, 4 de julio de 2023

Joyeros Jasídicos, Mafiosos Albaneses y una Amberes Diversa: Diamantes Turbios en Netflix

 


La han llamado una combinación de Shtisel y el Padrino. Su comienzo se parece al inicio de Dissobedience y trata de una familia que tiene los problemas de los Roy de Sucession sin el humor y más oscura (hasta en el vestuario). Es Rough Diamonds, la incursión de Netflix en el mercado de diamantes belga, que hasta hace poco era propiedad de los judíos jasídicos .

Érase una vez que la industria del diamante en Los Países Bajosla mayor del mundo estaba en manos judías.  Entonces se trataba de una comunidad sefardita (de origen portugués) que,  gracias al caballero del bigote,  disminuyó notablemente a mediados del siglo XX y fue reemplazada por judíos askenazi. En este siglo inmigración e infiltración foránea han disminuido el rol judío en el negocio.

El Retorno de la Oveja Negra

Esta es la saga de la Familia Wolfson, que lleva casi un siglo en el mercado de piedras preciosas,  pero que ahora enfrenta una notable decadencia y un posible fin. Aunque Dan Wolfson “Tateh” el patriarca todavía está involucrado en la firma, la manejan sus hijos Elí ,  Yanki, y Adina,  la primera mujer Wolfson en participar en el negocio. Los Wolfson son jasídicos y como tal,  muy tradicionales. Otro que es parte de la junta principal es el primo Benny quien ha ocupado el sitio vacante de Noah Wolfson quien por decisión propia abandonó el negocio y el estilo de vida jasídico.



La historia comienza con Yanki yendo a su trabajo matinal, robándole un revolver a un guardia de seguridad y descerrajándose un tiro en su oficina. De ahí saltamos a Noah intentando abordar un avión desde Londres a Amberes en compañía de Tommy, su hijito. Hay un problema, el niño no lleva el apellido del padre, el nombre de Noah no aparece en el certificado de nacimiento de Tommy. Es una excelente manera de crear suspenso. ¿Los dejarán abordar el avión? ¿Le quitarán al niño?  También nos refleja el tipo de vida que ha llevado Noah, muy alejado de la estructurada vida familiar jasídica.

Noah explica impaciente que nunca se casó con la madre de su hijo, que ni eran pareja cuando nació Tommy. Se vino a hacer cargo del niño solo cuando la madre murió y nunca se ha ocupado de adoptarlo legalmente. Finalmente, padre e hijo regresan al hogar paterno donde solo Adina está feliz de verlos y les da alojamiento.



Durante la Shiva, aparece uno de los innumerables parientes muy golpeado. Lo encontraron en la puerta unos mafiosos a lo que Yanqui les debía una fuerte suma y amenazan con regresar por el pago. Esto altera a los presentes, sobre todo a Gila, la viuda, que descubrimos fue una vez novia de Noah Este visita a Sammy, un antiguo amigo,  que le cuenta que Yanqui cayó en manos de peligrosos mafiosos puesto que era un adicto a juegos de azar. Noah visita a uno de ellos en su taller mecánico e intenta negociar la deuda de Yanqui, pero el mafioso se burla de sus amenazas, le dice que sabe que los Wolfson no quisieron pagar las deudas de juego de su hermano.

Noah,  enfurecido, interrumpe en la Shiva y ataca a Eli acusándolo de haber dejado morir a su hermano. Sus padres se escandalizan al saber que la muerte de Yanqui pudo ser evitada y aprueban que la oveja negra de la familia se haga cargo del asunto.

Noah y Sammy, más una carga de peso pesado,  se presentan en la oficina del corredor de apuestas. Noah le entrega el valiosísimo reloj de Yanqui como pago de la deuda. El corredor de apuestas insiste que no es suficiente, Noah y co. Le atizan un palizón, rompen el local,  y zanjan el negocio, pero los problemas no acaban ahí,

Cuando Noah y Tommy que la está pasando pipa con sus primitos jasídicos se disponen a regresar a Londres, Adina suelta una bomba. El vicio de Yaqui lo llevó a hacer cosas peores, se metió y metió a la firma en negocios fraudulentos que ponen en peligro el futuro de Diamantes Wolfson puesto que la deuda acumulada es infinita. Ante la posibilidad del debacle, Noah decide quedarse. ¿Pero es el indicado para rescatar a su familia?

Un Oscuro Viaje Hacia el Crimen

La crónica del viaje de Noah,  que ocupa gran parte del primer episodio,  alterna con un arco que solo al final se nos hace comprensible. Se trata de la saga de una procuradora de Amberes, Jo Smet, y sus esfuerzos por desbaratar un tráfico de drogas manejado por la mafia albanesa.



Casi todo lo que hace Noah en el primer episodio es interrumpido por llamadas de celular desde Londres que le recuerdan que debería estar allá , en una reunión de negocios con “gente peligrosa “, y que lo amenazan con la ira de una tal Kerrah. Solo al final descubrimos que Kerrah es la suegra de Noah y que ambos están metidos en el tráfico de drogas. De ahí partirán estos tres arcos que en un momento se unen y nos muestran el lado oscuro de la industria del diamante.

La primera pregunta que me hacen es si realmente existe ese lado oscuro. De ahí surgen voces que a través del periodismo judío cuestionan una serie que reafirma estereotipos sobre la comunidad hebrea que, si los judíos son codiciosos, tramposos en los negocios, criminales, etc..

Aunque ese es el propósito de Netflix una cloaca antisemitasolo el que quiere puede asociar el comportamiento de un par deindividuos con toda una etnia. Si bien es cierto que el negocio de los diamantes ha albergado elementos criminalescomo corresponde a un sitio donde se manejan fortunas en gemas y el poder que eso conlleva no es un factor tan constante que pueda estigmatizar a una industria milenaria. En cuanto al poner judíos detrás de estos contubernios entre traficantes de drogas y mafiosos, no me paree que sea diferente al Padrino, Power o Warrior que nos muestran el lado criminal de otros grupos étnicos sin generalizar sobre toda la población sea italiana,   afroamericana o asiática.



Como dije, a raíz de McMafia, yo no tengo nada en contra de describir criminales judíos, siempre se les retrate con veracidad y sin dar pie a comentarios nocivos sobre nosotros como cultura o religión. Una queja que he oído sobre Rough Diamonds es que retrata a los jasídicos como hipócritas que son muy puntillosos en algunas prácticas religiosas cuando simultáneamente son delincuentes.  A diferencia de los católicos, no tenemos ni confesión ni absolución sacerdotal. Solo sabremos si D-s nos perdonó cuando Él nos juzgue, por lo tanto, un judío religioso que ha quebrantado uno o más mandamientos tiene mayor obligación y urgencia de cumplir los otros.



Leí esos comentarios sobre la hipocresía de los personajes, cuando solo llevaba visto un capítulo y tuve la impresión de que toda la serie era sobre judíos mafiosos. Por el contrario, al comienzo es solo Yanqui quien ha dado malos pasos. Si tenemos en cuenta su adicción al juego y su suicidio, podemos pensar en el cómo en un enfermo mental, no como que la criminalidad sea una característica del pueblo judío. Es como decir que todos los cristianos son hipócritas porque la serie nos muestra a Kerrah, la vendedora de drogas,  portando una gran cruz al cuello.

En cuanto a la involucración de la firma Wolfson con la mafia albanesa, la serie nos lo presenta como un acto desperado y que no sucedería si no lo ofrecieran Noah y Kerrah como única alternativa. Pensaba yo que, si hubiera visto esta serie con rabinos y mis maestras de escuela judía, todos la calificarían de fábula cuya moraleja es lo que nos decían siempre: el que se asimila pierde ética y moral.

A mí me cargaba que creyesen que los valores morales solo se encuentran en el código mosaico, pero el tiempo les ha dado la razón. Netflix no se da cuenta que su serie lo confirma. Al huir del estrecho mundo religioso, Noah ha caído en un caos de violencia irresponsable y de delincuencia. La mayor parte de su familia sigue llevando una vida digna y decente. Eso lo nota el pequeño Tommy que quiere abrazar el mundo que su padre ha despreciado.

En toda buena historia,  como en la vida misma,  hay un efecto dominó. Una decisión mal tomada puede destruir a todos los que nos rodean. Al marcharse, Noah empujó a Gila a casarse con Yanqui. Consciente de estar casado con una mujer que amaba a otro, Yanqui se hundió en el juego y acabó con su vida. Noah vuelve creyendo que puede arreglarlo todo, incluso tener a Gila en sus propios términos, pero se olvida que él ahora es parte del mundo de crimen. No tiene nada que ofrecerle a una viuda con hijos pequeños.



A Noah no le importa, importuna los esfuerzos de Gila para encontrar marido, se acuesta con otra mujer a la que utiliza, se acuesta con su cuñada haciéndole promesas vanas, pone en peligro a su amigo Sammy y arrastra a su familia y al negocio familiar al mundo de las drogas y lavado de dinero. No encuentro duras las palabras de su Tateh (Papá) : “Abandonaste a tu familia; abandonaste a D-s ¿y qué encontraste?  Nada de nada”. Un hombre así  concluye el patriarca,  no puede liderar, solo destruir.



Otro detalle que me encantó fue un intercambio entre la procuradora Jo y su anciano padre. Ahí notamos que Jo siente rabia por los judíos,  los culpa de haber explotado y mal pagado a su padre cuando este era cortador de diamantes.

Aunque se refiere de manera grosera a los jasídicos, el padre afirma no sentirse ni explotado ni mal pagado y le advierte a Jo que los judíos son gente de “moral férrea”. No se equivoca. En su infantil antisemitismo, es Jo la que cree que si sigue su investigación atrapará un cabal jasídico cuando en realidad solo fue Yanqui que,  al pagar una deuda de juego con diamantes en bruto,  involucró a los suyos en el crimen organizado.

Contenido Violento o Gory: Hay violencia,  sobre todo cuando la ejerce Noah, pero es la típica de serie antigua, sin excesos. También se agradece que el idioma sea menos grosero que en otras series.



Contenido Sexual y Desnudos: Aunque Noah y Gila tendrán su momento de cama, no hay desnudos. Bueno un par de nalgas masculinas en el mikvah.

Contenido Feminista: Hubo quien se quejó de que en esta serie ninguna mujer pasaría el Test Bechdel. Lo cierto es que casi siempre vemos a las mujeres en conversación con hombres sean parientes, parejas o colegas. Las únicas conversaciones entre ellas las tenemos en el segundo episodio. La conversación de las parientas de Gila sobre su futuro matrimonial no es necesariamente sobre hombres sino sobre el status de la mujer ortodoxa. Sin marido, sin familia (lo sabré yo) no tiene cabida en la comunidad.

La otra conversación refleja el poder de la Mujeres Wolfson. Me refiero a cuando Adina y su madre discuten el futuro del negocio, y la primera recibe la aprobación materna para hacer lo que se necesite para salvar algo que,  más que una fuente de dinero es la identidad de su familia. Más tarde tendremos esa maravillosa reunión de negocios en que son las Mujeres Wolfson las que llevan la voz cantante.

La serie logra erradicar falsedades sobre las esposas ortodoxas. Nadie las obliga a casarse, los maridos les permiten tomar decisiones, heredar fortunas,  ejercer carreras; y debajo de sus pelucas tienen frondosas cabelleras. A lo mejor son ingenuas como Gila que persiste en creer que su cuñado es el amor de su vida o Adina que deja que su amor de hermana le impida hacerse cargo de los Diamantes Wolfson y salvar a su familia del mundo del crimen, pero no son tontas ni toman decisiones alocadas. Entre la criminalidad irresponsable de Noah, y la arrogancia delictiva de Eli, Adina destaca porque,  como dice su madre,  “D-s te ha otorgado más inteligencia y honestidad que a otros”.



Algo también muy interesante es que, en comparación con mujeres devotas de sus carreras,  sean policías o criminales como Jo Smet y Kerrah McCabe, Adina tiene una vida más completa,  y podría decirse que es más feliz que ellas.

Factor Diversidad: Tenemos belgas (valones y flamencos) , ingleses, albaneses, brasileños,  un árabe de Dubái y muchos judíos. En un momento, y en aras de la diversidad, embuten un dialogo entre Noah y la madre de una condiscípula de Tommy . Que sea afro-belga no sorprende puesto que el país de mi abuelo tiene una trágica herencia de colonialismo en África. Lo sorprendente es que es la conversación es en inglés. Es fascinante como Los Wolfson saltan de un idioma a otro (francés, inglés, flamenco y yiddish) ya que nos hace ver la diversidad lingüística dentro de una ciudad como Amberes.

 

jueves, 4 de junio de 2020

La Literatura del Orthodexit: Para ver o leer después de Unorthodox



En días de Covid 19, “Unorthodox”se convirtió en el sleeper de Netflix, un éxito inesperado que ha alcanzado al mundo hispanoparlante y creado curiosidad sobre el estilo de vida de los jasídicos y sus rebeldes que buscan escapar del mismo. Ya les comenté que D-s mediante este verano, estarán en el mercado las versiones en español de los libros de Deborah Feldman, pero en lo que eso sucede ¿qué ver o leer sobre el mismo tema?

Desde Las Hijas de Tevye Hasta Los Elegidos
Seamos francos, parte de la razón que “Unorthodox” tuvo tanto éxito en una sociedad, que no es judía ni sabe mucho sobre el judaísmo, es que agarró a la gente confinada en sus hogares, tal como la protagonista en su estrecha realidad jasídica. La rebeldía de Esty fue un modo de rebelarnos contra el encierro, el aislamiento, la escasez de productos y libertades. Por eso he escogido para comenzar libros hoy clásicos de la literatura judíaque describen chicos y chicas que, como Esty, buscaron algo más, sea poder estudiar libros sagrados o seguir carreras universitarias.

Aunque los judíos han dejado atrás religión y estilo de vida desde los personajes bíblicos hasta el filósofo Spinoza, las andanzas de los ex frum no pasaron a ser material de esparcimiento sino hasta fines del Siglo XVIII con La Autobiografía de Solomon Maimon. Pero como estos primeros recuentos literarios de los renegados son pesados, latosos y difíciles de conseguir, voy a abocarme a lo que más gustó en “Unorthodox”, los rebeldes, los que quieren saltarse las reglas y vivir a su manera.

Así llegamos al primer gran clásico yiddish Tevie el Lechero y su secuela Las Hijas de Tevie de Sholem Aleichem. Salomón Rabinowitz, el primer artífice del Yiddish como lengua literaria, no era jasídico ni siquiera ultraortodoxo. Era hijo de una familia acaudalada judía, una rareza en la Rusia decimonónica, cuya vida estuvo marcada por altos y bajos económicos. Sus padres cayeron en la bancarrota, y Salomón acabada la escuela se vio obligado a convertirse en tutor de una heredera judía, Olga (Hodel) Loev. A pesar de la oposición del padre de Hodel, la pareja huyó y se casó y eventualmente heredaron la fortuna de la familia.

Este nuevo estatus social les permitió criar a sus seis hijos y a Salomón, bajo el seudónimo de Sholem Aleichem, escribir cuentos y novelas. En 1890, una baja de la bolsa de valores donde había especulado volvió a sumir al escritor en la pobreza. Desde ahí se dedicó totalmente a escribir adquiriendo fama, pero no fortuna. Abocado al trabajo y a conferencias, Sholem Aleichem viajaba constantemente. Los pogromos del comienzo de siglo lo llevaron a salir de Rusia. Tras dejar a su familia en Suiza, el autor intentó conseguir visa para los Estados Unidos, pero tanto agotamiento le provocó una tuberculosis que mal atendida lo llevó a una tumba temprana.

Su obra más reconocida son unos cuentos que ofrecen una visión semi idílica de la vida de los judíos en los shetl s(aldeas) de la zona conocida como La Empalizada donde los Zares habían segregado a sus súbditos hebreos. Esta serie de cuentos que giran en torno al filosófico lechero Tevie y su familia, sirvieron de base para la obra teatral y fílmica El violinista sobre el tejado.

Para Sholem Aleichem, Tevie y su modo de vida le eran tan exóticos como a nosotros. Sin embargo, le inyectó humanidad, afecto y mucho humor que ha llevado a que se le tildase El Mark Twain Yiddish. No todo el mundo admira su trabajo. Yo tenía una maestra que se quejaba de la admiración que inspiraba el autor… “cuando todo lo que hace es burlarse de los judíos ortodoxos”. Tal vez eso explique la facilidad para llenar su obra de judías rebeldes como lo son las hijas de Tevie.

Tseitzel reniega de su compromiso con un hombre rico para casarse con su novio de la infancia. Chava abandona el mundo judío para casarse con un cristiano (la mayor razón para dejar el Derech en siglos pasados) Es Hodel la que más fascina. En ella, el autor recrea su propia historia de amor dándole el nombre de su esposa. Hodel no solo se enamora de su tutor, el revolucionario Pershik, también decide seguirlo hasta las estepas siberianas donde ha sido desterrado. A la luz de lo que nos interesa, las hijas el lechero se enfrentan a su sociedad religiosa asumiendo roles activos y rebeldes, aunque eso signifique alejarse de todo lo familiar.

Mas o menos eso ocurre con la protagonista de “Yentl, El Chico de Yeshivá” cuento largo del Premio Nobel Isaac Bashevis Singer que el autor, con ayuda de Leah Napolitani, convertiría en exitosa pieza teatral. Para los efectos de este ensayo, les aconsejo ver la versión fílmica de Barbra Streisand que además de tener un final feliz, es más feminista que el original.

En un shetl de la Rusia de principios del siglo XX, vive Yentl, la hija del rabino. Desde la muerte de su hermano Anshel, el padre de Yentl ha cifrado todas sus esperanzas en ella fomentando su interés por la lectura e instruyéndola secretamente en el Talmud. Cuando el Rabino muere, Yentl se corta el cabello, se viste con la ropa de su hermano y adopta la personalidad de Anshel.

Yentl-Anshel se marcha a otro pueblo a estudiar en una prestigiosa yeshivá. Ahí conoce y se enamora de Avigdor (Mandy Patinkin), pero él está comprometido con Hadass (Amy Irving), una bella heredera. Cuando los padres de Hadass descubren que el hermano de Avigdor se suicidó, rompen el compromiso y le ofrecen a su hija casarla con Anshel. Avigdor suplica a su amigo que acepte o sin él se irá muy lejos porque no soportaría la idea de ver a Hadass casada con un desconocido. Temiendo perder a Avigdor, Yentl acepta, lo que la meterá en un inmenso lio.

Debido a que los novelistas judíos de la primera mitad del siglo XX tenían temas más políticos y alejados de la realidad ultraortodoxa (que en realidad era semi invisible), el tema del abandono de comunidades religiosas no fue tratado ni en la literatura ni por Hollywood. Una excepción fue “El cantor de jazz”, la primera película hablada donde Al Johnson interpreta a un cantor de sinagoga que abandona su comunidad para encontrar fama y fortuna en el mundo del jazz.



El primer escritor en tratar seriamente el tema sería Chaim Potok con Los Elegidos (1967) y Mi Nombre es Asher Lev (1971). Ambas novelas han sido traducidas al castellano. La segunda describe las vicisitudes de un joven jasídico que desea ser pintor profesional y como esto lo pone en conflicto con su padre y su comunidad. Un toque interesante es que es el Rebbe, líder de la dinastía Landover, quien otorga permiso a Asher para estudiar arte tal como permite que Anne, la madre del pintor, vaya a la universidad como terapia para su depresión nerviosa.

Si no pueden encontrar Los Elegidos les recomiendo la película de 1981 que captura el espíritu de la novela. La historia comienza en un campo de beisbol neoyorquino en 1944. El equipo de Reuven Malter (un chico judío laico) se prepara con mucha burla a jugar contra un grupo de chicos jasídicos. Las risas se acaban cuando Danny Saunders (Robby Benson) demuestra su pericia dejando a Reuven (Barry Miller) casi tuerto de un batazo.

A pesar de este poco auspiciador comienzo, los chicos hacen amistad. Reuven es hijo de un catedrático (Maximilien Schell) que desea para su hijo una carrera profesional, lejos de los prejuicios del mundo ortodoxo. Danny es el heredero de una dinastía jasídica. Su padre, el Rabino Saunders (Rod Steiger) ha creado una relación filial de distancia emocional para preparar mejor a su hijo para su difícil rol. A escondidas, Danny, que sueña con ser psiquiatra, va a la biblioteca a leer libros científicos. Ahí conoce a un señor que se convierte en su mentor y que resulta sr el padre de Reuven.

Tras muchas aventuras y desventuras, los chicos logran sus sueños. Reuven el de poder estudiar el Talmud y ordenarse de rabino, y Danny consigue el permiso paterno para ir a estudiar en Columbia. El final es la despedida de los amigos. Danny, para entonces se ha afeitado la barba y cortado los tirabuzones. El filme está completo, pero solo en inglés en YouTube. En castellano se lo puede encontrar en Amazon Prime.

Chaim Potok era un rabino ortodoxo, como tal su prosa reboza respeto por el mundo tradicional, pero a su vez, sabe reconocer la importancia del estudio seglar y el peligro del fundamentalismo. Consciente de que el fundamentalismo también opera en reversa, Potok escribió El Harpa de Davita, la historia de la hija de padres comunistas, que, tras la muerte de su padre en la Guerra Civil Española, busca consuelo en el judaísmo, la religión de su madre.

“The Chosen” tuvo tanto éxito como el libro y es considerado el numero uno entre las 50 mejores cintas judías del mundo. Logró borrar la mala impresión que había dejado un año antes la adaptación del “Cantor de Jazz”. Hecha para aprovechar la fama de Neil Diamond, se intentó hacer una película “poco judía” y el resultado fue lo opuesto. No solo Yussel Rabinovich (Diamond) abandona su profesión de chasson (cantor) en la sinagoga de su padre (Sir Laurence Olivier) para convertirse en cantante pop. Además, abandona a Rivka (Catlin Addams), su esposa judía, para tener un hijo con la típica shiksah (Lucie Arnaz).

Feministas de los Noventas
Las películas de los 80 dejaron el camino abierto para otras historias más complejas y que se cifrasen en los miembros más vulnerables de la ultra ortodoxia, las mujeres. En los 90 surgieron varias voces literarias femeninas que se enfocaban en la problemática que acarreaba tratar de equilibrar fe, obligaciones religiosas y el derecho de la mujer de controlar su vivir. Así llegaron los superventas de Faye Kellerman, Allegra Goodman y Anita Diamant, pero la pionera en el Orthodexit feminista fue Naomi Ragen que en 1989 sacaba al mercado La Hija de Jefte.


Bathsheva Haleví es la hija mimada de un acaudalado hombre de negocio jasídico. Su vida transcurre plácidamente entre su hogar en Los Ángeles y su internado en Brooklyn. Entremedio, su padre le permite experimentar con intereses intelectuales poco comunes para las mujeres de su comunidad como la fotografía, visitas a museos y una tutora que presenta a Batsheva con libros seglares que abren su mente, pero también fomentan sus sueños románticos.

Batsheva cree que irá a la universidad, pero en su decimoctavo cumpleaños recibe una noticia perturbadora. Debido a un voto que su padre hiciera durante el Holocausto, ella deberá viajar a Jerusalén y contraer matrimonio con un desconocido. El mucho amor que siente por su padre la obliga a aceptar ese matrimonio.

Así Batheva se interna en un país extraño, a Mea Shearim una comunidad más cerrada que las que conoce y un marido, Isaac Goren, que no corresponde a ninguna de sus ilusiones. No solo Isaac es un amante desconsiderado y un marido controlador, también se revela como un esposo brutal y violento. Para colmo, Batsheva descubre que es un redomado hipócrita que se ha casado con ella solo para adquirir poder, prestigio y acceso a la fortuna de los Haleví. El nacimiento del pequeño Akiva no arregla las cosas y Bathsheva se ve atrapada, sin poder contar con su familia.

Finalmente, logra huir a Inglaterra donde se pone a trabajar como fotógrafa para mantener a su hijo. Alla conoce a David, un seminarista hijo de una familia de aristócratas. David quiere convertir a la fotógrafa, pero termina enamorándose de ella. Batsheva se da cuenta que para ser feliz con David debe volver a Mea Shearim y enfrentar a su marido. Aunque telenovelero y Deus ex machina, el final feliz deja satisfecho al lector.

La idea de jovencitas que se rebelan contra tradiciones y costumbres judías llegó hasta nuestro mundo latino. En México, Rosa Nissan, discípula y protegida de Elena Poniatowska, publica en 1992, Novia que te vea, una novedosa visión de la comunidad sefardita mexicana de los 50. Vista a través de los ojos y diario de Eugenia “Oshi” Mataraso, la historia describe su infancia y juventud, su amistad con Rebeca “Rifke” Gorman, una chica askenazi de familia más liberal, y su lucha por convencer a sus padres que la dejen estudiar en vez de obligarla a vivir como todas las mujeres de su familia para ser “novia” y luego esposa y madre.

En manos de la cineasta Guyta Schyfter, la trama toma otro cariz enfocándose ya no en diferencias entre sefarditas y askenazi, sino en “la otredad” del judío en la sociedad mexicana. Por eso el protagonismo recaye en Rifke (Maya Mishalska), sus estudios universitarios y su romance con Eduardo Saavedra (Ernesto Laguardia), un “niño bien” que juega a ser comunista.

Aun así, el cuento de “Oshi “Claudette Maille) me resultó más interesante. Sobre todo, su conflicto eterno con su madre Sarika (Angelica Aragón) por querer estudiar arte, (“¿Studyar? ¿Aora sabya vas a zer”? exclama Sarika horrorizada).  También su rechazo al matrimonio, una obsesión de su madre que desde el nacimiento de su hija ha ido llenando un baúl con el ajuar para el día que Oshi se case.

Oshi encuentra refugio en Rifke, en Ari (Daniel Stern) otro amigo que conoce en un club sionista, y en la pintura. Finalmente llega a un arreglo, permiso para tomar clases de dibujo a cambio de ir a bailes y conocer muchachos. De ahí viene un compromiso obligado con el medico León Levy, pero cuando se da cuenta que es un controlador que no le interesa la opinión de la novia, Oshi le suplica a su padre que la libere del compromiso., pero él no se atreve a romper con las tradiciones de su familia.

En su desesperación, Oshi decide huir junto a Rifke (a quien sus padres también le han puesto limites por su relación con Saavedra). Las chicas huyen a Guadalajara a casa de la Abuela Sol (Mercedes Pascual) y desde allá, consiguen que sus familias acepten su derecho a decidir sobre sus vidas. El final encuentra a ambas amigas convertidas en esposas y madres, pero también en profesionales realizadas.

En “Novia” hay una ironía, los Groman que son más “modernos” son vistos yendo a la sinagoga, celebrando el Shabbath, cuestionando el sionismo y Rifke, a pesar de las protestas de Saavedra, insiste en que su hijo sea criado como judío. En casa de los Saavedra, Rebeca enfrenta un antisemitismo sutil “los judíos son una comunidad muy cerrada…no se integran”. 


En cambio, la familia Mataraso que es mucho más cerrada y tradicional nunca se la ve practicando su religión, hasta el punto de que en su infancia Oshi se siente atraída por el catolicismo. Ella termina casada con Ari que es ashkenazi y sionista.

Este filme que cosechó cuatro Arieles (uno merecidísimo por Angelica Aragón que se pasó la cinta hablando en Ladino) está completo en YouTube.

La idea de seguir usos que no son parte el dogma judío y que aparentemente solo sirven para oprimir a la mujer siguió siendo un tema literario en Estados Unidos y así llegamos a un libro que muchos ven como plagiado en Unorthodox y que Deborah Feldman reconoce como inspiración: The Romance Reader de Pearl Abrahams.

Aunque encuentro similitudes estilísticas entre ambos libros, tales como diálogos introspectivos y vaguedades cronológicas, la historia de Rachel Levine, hija de un rabino y habitante de un pueblo neoyorquino a fines de los 60, es diferente. Rachel es una más de los siete hijos de un hombre débil de carácter que vive en un mundo irreal incluso desvinculado de su familia. Tova, la madre, está más presente, pero debido a sus problemas mentales que la llevan a varias amenazas de suicidio es un personaje negativo. Como suele ocurrir en este tipo de escenario, los hijos se crían solos.

Rachel y su hermana Leah desarrollan estrategias para huir de ese mundo opresivo. La principal es conseguirse tarjetas de biblioteca lo que las hace devorar todo tipo de novela romántica que les deja claro como es el mundo más allá de los confines del jasidismo. Sin embargo, Rachel tiene conciencia de que para llegar hasta allá debe pasar por un molesto rito de pasaje, casarse. Así entra en un matrimonio arreglado con la decisión tomada de que este no durará mucho.

Israel, el esposo, ayuda siendo tan inepto que no pude consumar el matrimonio y Rachel simplemente toma un bus y regresa a su hogar anunciando que hay que solicitar una anulación. Su familia la apoya y colorín colorado. Esa es la gran diferencia con Deborah Feldman. Para Rachel el matrimonio es un medio de escape, para Feldman es un camino a la felicidad y cuando esta se trunca, es que toma la decisión de salir del mundo judío.

Este feminismo de Ragen y Abrahams debe haber influido para su libreto de “A Price Above Rubies” que en 1998 cierra la exploración del rol femenino o su ausencia en el mundo ultraortodoxo. Renee Zellwegger da vida a Sonia una confusa y reprimida esposa jasídica. Frustrada en su matrimonio arreglado con Mendel (Glenn Fitzgerald), incapaz de abocarse a la maternidad, Sonia es un polvorín a punto de estallar. Siente que un fuego la consume por dentro. Sender (Christopher Eccleton), un pariente del marido reconoce ese fuego al igual que reconoce el talento de Sonia para diseñar joyas.

Sender le ofrece un empleo que acaba con Sonia en la cama del joyero despojada de su dignidad al igual que de sus diseños por los que su amante ni siquiera le paga. Harto de las crisis de su esposa, Mandel la lleva ante el rabino quien intenta explicar a Sonia su rol sumiso en su sociedad. Sonia habla de su fuego interno y con altivez expresa su certeza de que solo D-se puede juzgarla.

Desde ese momento Sonia pasa a ser una paria. Su cuñada Rachel (Julianna Margulies) se queda con su hijo. Su esposo le cierra la puerta del hogar y ni familia ni amigos le dan apoyo. Deambula por las calles y es rescatada por Ramon (Allen Payne), un orfebre boricua que la ampara. A pesar de que pasan una noche juntos, Sonia no busca un amante y al saber que el rabino ha muerto regresa a Brooklyn a buscar su libertad. Se lleva una sorpresa cuando es recibida por la rebbetzin viuda (Kim Hunter) quien le revela que su conversación tuvo gran influencia en su difunto marido.

Al parecer el ‘fuego” de Sonia entró en el rabino que tras anunciarle a su esposa que la amaba, reanudó sus relaciones maritales. Fue en el medio de hacer el amor que lo pilló un infarto, pero la rebbetzin está contenta con ese final y decide ayudar a Sonia tanto a recuperar sus diseños, librarse de su marido, y volver a ver a su hijo. Escrita a fines de siglo, “A Price Above Rubíes” tiene dejos de realismo mágico. Aparte del famoso fuego interno, Sonia tiene un encuentro con Lilith y una serie de visiones de su hermanito muerto que se le aparece para reprocharle su proceder.

Antes y Después de Deborah Feldman
En el Siglo 21 la ficción del Orthodexit ha tomado nuevos vericuetos, tal como lo ha hecho con el feminismo y la guerra anti-religion, que desde el punto de vista sociológico se vuelve una agresión cultural. Eso no se notó en la primera década todavía influenciada por las visiones feministas pero respetuosas de los Noventas.

Ese respeto se manifestó en el simpático estudio de Stephanie Wellen-Levine Mystics, Mavericks and Merrymakers, una investigación conducida por la autora entre las alumnas de una escuela de Jabad para niñas en Brooklyn. Publicada en el 2005, contrastaba su postura con The Unchosen (2006), el excelente trabajo (derivado de su tesis doctoral) de Hella Winston sobre judíos que abandonan el estilo de vida jasídico. El primero conserva cierta admiración por jovencitas que equilibran su fe con su deseo de superación personal. El segundo es un rechazo a comunidades tan cerradas que empujan a sus miembros, más sensibles, ambiciosos, o intelectualmente curiosos, a exiliarse de ellas.


El año de The Unchosen también vio en Inglaterra salir al mercado una de las grandes novelas del Orthdoexit. Curiosamente, Naomi Alderman escribió esta novela debut sin la intención de que se convirtiera en un exposé de su reducto ultraortodoxo de Hemdon, ni como parte de la literatura queer. De hecho, aunque Alderman ha declarado que el libro no es autobiográfico, ella abandonó el mundo ortodoxo tras la publicación de la primera de una serie de novelas, las cuales ni tratan de amores lésbicos ni de rabinos jasídicos.

Una de las sorpresas/chascos que me he llevado al hacer esta investigación es que, aparte de los clásicos, no se ha traducido al castellano ninguna de las novelas que menciono y eso que las mayoría fueron superventas. Una ironía es que varias, incluyendo Disobedience, han sido publicadas en portugués.

Debido a que no se las puedo recomendar como libro, me enfocaré en el filme del 2017. La tesis del film/libro está en el devar torah (sermón) que el Rabino Krushka (Anton “Qyburn” Lesser) está escribiendo antes de morir. Su hijo adoptivo y supuesto sucesor, Dovid (Alessandro Nivola) lo termina y lo presenta casi al final. El tema es libre albedrio y como optamos por obedecer ciertas reglas y otras no.

Al final Dovid ha tenido que admitir que Esty (Rachel McAddams), su esposa, está enamorada de Ronit Krushka (Rachel Weisz). Al aceptar esa relación, Dovid se da cuenta que no puede obedecer las reglas y convencionalismos de su congregación y opta por renunciar al puesto de gran rabino.

En el caso de Ronit, ella optó por irse cuando vio que su padre rechazaba su bisexualidad. Ha vivido todo este tiempo en Nueva York, absoluta libertad, es una mujer exitosa, pero su desobediencia le ha costado una vida de soledad, nostalgia y muchos remordimientos. Por eso regresa, aunque desprecia las ideas de esa comunidad, pero al reencontrarse con Esty se da cuenta que eso es algo que ella puede todavía recobrar. El final abierto fue uno de los aciertos de Sebastián Lelio que trató la historia (a pesar de escenas de sexo que no están en el libro) con mucha delicadeza.

No sé cuanta influencia habrá tenido “Disobedience” en la literatura del Orthdoexit y en la ola de memorias de ex jasídicos desencadenada por la publicación de Unorthodox en el 2011. Lo cierto es que Unorthodox, y a brillante campaña de mercadeo que la acompañó fue un punto culminante, pero a la larga vacío. Ninguno de los libros sea novelas o memorias que la siguieron llegó ni cerca de la Lista de Superventas del NYT (Unorthodox alcanzó el quinto puesto). Ciertamente ninguna ha ameritado versión fílmica y su existencia pasó desapercibida.

Sin embargo, yo tengo un ejemplo que es mi preferido, es muchísimo más honesto que Unorthodox. Me refiero a Hush (2010) de Judy Brown, que en un vano esfuerzo por ocultar su identidad, lo escribió bajo el seudónimo de Eishet Chayil (la mujer virtuosa del Libro de los Proverbios). Se dice que por ser novela carece del poder de una memoria como la de Deborah Feldman. Como les expliqué en un artículo anterior las memorias de Feldman son bastante ficticias y Brown ha utilizado la ficción para hablar de lo innombrable, un caso de abuso sexual que ella conoció de cerca.

La heroína de Hush (¡silencio!) es Gittl, una buena niña de la comunidad jasídica de Gers que cree que el sexo y romance son patrimonio de los goyim (gentiles). La infancia de Gittl está marcada por su amistad con Devory. Una noche en que Gittl duerme en casa de su amiga, escucha que Shmuly el hermano mayor de Devory entra al cuarto y se mete en la cama contigua.

Gittl no entiende exactamente lo ocurrido, pero vincula ese extraño suceso con el carácter retraído de Devory, sus manías suicidas y su insistencia en quedarse en casa de su amiga cuando su hermano viene de vacaciones. La madre de Devory interroga a Gittl quien le confiesa lo sucedido. La actitud airada e incrédula de la madre cohíbe a Gittl quien se retracta. Poco después, Devory se ahorca en el baño de la casa de Gittl.

Cuando la policía la interroga, Gittl quiere contar la verdad, pero su madre se lo prohíbe. El “qué dirán” que se ha convertido en ley religiosa entre los ortodoxos previene a Gittl decir la verdad so pena de que “nadie quiera casarse con ella”. Así Devory pasa ser un recuerdo desagradable, una memoria lejana.

Eventualmente, Gittl hace un buen matrimonio. Yankel su marido viene de los círculos más religiosos de Jerusalén…y es más bruto que todos los maridos que aparecen en las novelas que he descrito. Unos días después de casados, descubre el brassiere de su esposa y se horroriza ya que creía que solo las shiksas tenían senos. Tiene que venir el Rebbe a explicarle los secretos de la anatomía femenina. Pero no es solo Yankel el problemático.

Cuando intenta besarla, Gittl se horroriza porque cree que esas son “prácticas de no judíos”.  De nuevo tiene que venir el rabino. Al final yo ya le tenía lástima al pobre rabino que a cada rato tenía que venir a arbitrar problemas domésticos de este matrimonio tan sui generis. Pero no todo es humor en el libro.

Una noche, en medio de una sesión de sexo, Gittl tiene un flashback de lo que pasó con Devory y toma conciencia del ultraje del que fue testigo. Siente que debe acudir a la policía o al menos usar el periódico yiddish local para hacer una denuncia. También insiste en ponerle a su hija el nombre de su amiga muerta.

Su marido y su familia ponen el grito en el cielo. Es el Rebbe de nuevo quien lleva a Yankel a entender que se ha cometido un crimen y como afecta a su mujer La novela acaba con Yankel apoyando a Gittl, no solo en el nombre de su hija, pero también en su activismo.

Mucha gente en el mundo ortodoxo se quejó de la obra, pero en comparación con Unorthodox, Hush es una historia conmovedora y a la vez respetuosa. Eventualmente como parte de su lucha en contra del acallamiento de los crímenes sexuales, Judi Brown salió tanto de su anonimato como de su comunidad. Hace unos años publicó unas memorias This Is Not a Love Story sobre lo que fue crecer junto a un hermano autista.

Me gustaría que Hush gozará del mismo respeto y celebridad que Unorthodox. Espero que a la par que traduzcan los libros de La Feldman, también lo hagan con muchos de los libros que he mencionado y que a alguien también se les ocurra adaptarlos a la pantalla.

Antes de terminar quería revisar “Shtisel” que se ha convertido en un punto de referencia en lo que se refiere al mundo ultraortodoxo. ¿Como trata el tema del Orthodexit? Pues vemos a muchas personas hacer viajes espirituales y geográficos El hermano del rabino Shulem vive en Europa, eso hace a su hija más moderna y despierta que sus primas. Rochelli, la otra hija de Shulem abandonó el mundo de la yeshivá para casarse con un sefardita Jabadnik.
Cuanto más primo, más me arrimo

Su hermana Gitti nos muestra las consecuencias del Orthodexit en las esposas abandonadas. nunca sabremos ni los motivos ni el desarrollo de la huida de lIppa Weiss, pero si podemos imaginarnos por el rechazo de su hija, que si Gitti no hubiese ocultado al su familia y comunidad la huida de del marido este sería otro primo Moishe, tratado como un paria obligado a practicar trabajos sucios para congraciarse de nuevo con su comunidad.
Lippe abandona a su familia


De como Gitti descubre que ha pasado a ser una agunah

Eso nos lleva a algo perturbador. ¿Está Akiva Shtisel en camino de ser un exfrum? La pasión por la pintura, el poco apego a su empleo de maestro y cierta fascinación por lo prohibido sobre todo en el área del romance, lo hacen un candidato perfecto a desviarse del Derech.


El Caso de Hester Street
Finalmente, quería hablar de un filme considerado una de las joyas del cine judío. Se trata de “Hester Street” (1974). Como “Unorthodox” está en yiddish, pero es la otra cara de la moneda. Basada en una novela de Abraham Cahan, uno de los primeros novelistas judíos de Estados Unidos, y dirigida por Joan Macklin Silver que una década después nos daría la encantadora “Crossing Delancey”, “Hester Street” fue en su día considerada una rareza étnica. El tiempo la ha convertido en una obra de arte.

La tímida Gittl (Carol Kane que fue nominada a un Oscar) abandona la Rusia de fines del siglo XIX para ir al reencuentro de su esposo Yankel en Nueva York. El shock es que Yankel se ha afeitado la barba, cortado los tirabuzones, no se viste de negro, no es religioso, y ahora habla inglés y se llama “Jake”. Para Jake (que anda en amores con una corista) también es un shock y una vergüenza ver a su mujer y a su hijo que representan un mundo retrogrado que él ha dejado atrás.

La pobre Gittl vive humillada, sobre todo por como su esposo se burla de su peluca e insiste en llamar a su hijo Yossi, “Joey”. Además, está atrapada en un departamentucho en el Lower East Side que deben compartir con el Señor Bernstein, un tímido e intelectual judío que sigue apegado a antiguas tradiciones.

A pesar de que Gittl intenta cambiar, aprender inglés, vestirse más moderna, se da cuenta que su matrimonio arreglado con Yankel/Jake es un fracaso. Mas importante, se da cuenta que Bernstein se ha enamorado de ella y que él es el hombre soñado, tradicional, gentil, discreto y hasta desea dedicarse a estudiar el Talmud.
Gittl y el Señor Bernstein

Gittl será una judía ultraortodoxa, pero no es tonta. Se las arregla para conseguir un divorcio, una jugosa alimonia, se casa con Bernstein y se da el gusto de gritarle a Jake “¡Tú y tu puta polaca pueden ir a despellejarse!”. Al final vemos a Gittl feliz con su Bernstein, y un Jake desolado con una Mamie que no parece muy contenta con su compañía.

 Hester Street es la contraparte del Orthodexit con una mujer que es feliz en un mundo tradicional y un marido que creyó encontrar la felicidad al otro lado del Derech y se llevó un chasco. Esa es la queja mayor de Unorthodox, serie y libro que nunca muestra la perspectiva contraria. ¿Por qué en “Shtisel” reservamos nuestra compasión para Gitti y sus hijos y nuestro desprecio por Lippa? Después de todo ‘él es el equivalente a todos los exfrum que la ficción del Orthodexit nos invita elogiar y a aplaudir.

¿Han visto algunas de estas películas o leído estos libros? ¿Qué les parecieron? ¿Cual les gustaría ver?