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miércoles, 26 de marzo de 2025

Disney reinventa a Cristobal Balenciaga y lo Hace muy Mal



Finalmente, Disney/Hulu ha traído a Estados Unidos esta biopia de quien Christian Dior llamaría “el maestro de todos”. Una entrada obligatoria en las series de la moda, el mejor modisto de toda la historia es parte de un relato en que el hermetismo y amor a la privacidad de Cristóbal Balenciaga sirven para crear un couturier que nunca existió: vanidoso, ególatra y neurótico En un afán de ocultar la relación del Maestro con el régimen franquista, la serie recae en mentiras e invenciones peores que las del New Look.

El primer episodio no comienza con el nacimiento, infancia ni juventud de Balenciaga. Lo conocemos ya cuarentón, en 1937. Huyendo de la Guerra Civil Española, el apolítico couturier viene a abrir, en compañía de su amante el Conde Wladzio Jaworowski D’Attainville, una casa de modas en Paris. Ya comenzamos bien. Balenciaga no tenía posturas políticas, él vivía para su arte. Presentarlo de otra manera fue uno de los muchos errores de The New Look.

Quien sí es político es su socio, un ingeniero vasco republicano llamado Nicolas Bizcarrondo. El primer desfile, sin ser un fracaso, es anodino. Los críticos no ven novedad en el nuevo modisto. Solo Coco Chanel (pero no públicamente) reconoce el genio de Balenciaga. En su desesperación, el modisto vira sus ojos hacia su herencia española, pintura barroca y trajes típicos iberos.

                    Bizcarrondo, Wladzio y Balenciaga

Sombreros, Republicanos y Homosexuales

Toda la trama está enmarcada en el degastado recurso de una entrevista años después de lo sucedido. En vida, Balenciaga solo dio dos entrevistas. La serie se centra en la otorgada, en 1972, a Prudence Glynn (Gemma “Asha Greyjoy” Whelan), del Times de Londres. La periodista ha llegado hasta Getaria, hasta el retirado maestro Balenciaga (Alberto San Juan)para interrogarlo sobre un pasado que él no quiere revelar. El segundo episodio consiste en la entrevistadora sacándole con tirabuzón a Balenciaga sus memorias de la Ocupación Alemana. Un desastre total que deja al espectador lego muy confundido.

                 Lady Prudenc Glynn entevista al Mestro

¿Era Balenciaga tan apolítico que no le importaba lo que ocurría a su alrededor? ¿Hacia vestidos para las mujeres de los nazis para proteger sus intereses o los de Nicolás? ¿Le hizo regalos a Coco Chanel porque la sabía en la cama con un oficial alemán y creía que ella los iba a proteger a él y a Wladzio en peligro por ser gays? Nuevamente se pierde en ambigüedades ese capítulo tan importante de la moda durante la Ocupación Alemana . Y permanece sin respuesta la pregunta que hoy muchos nos hacemos. ¿Se vale más remar con la corriente que enfrentar un diluvio?

Este capítulo reprimido, falseador de hechos reales y muy confuso deja que el espectador haga sus propias interpretaciones, erradas la mayoría. Nicolás Bizcarrondo y su mujer eran republicanos vascos, habían estado involucrados en política (por llamarlas de izquierda) antes de la guerra. Se le abrió un expediente acabado el conflicto y se le exigió una multa por una fuerte cantidad, pero nunca estuvo en peligro de ser extraditado. No fue la razón por la cual Balenciaga permaneció en Paris, y Nicolas no se dio vuelta la chaqueta renegando de su pasado político por temor a represalias nazis.

Cientos de refugiados republicanos fueron devueltos a España o arrastrados hasta Mauthausen y otros campos de la muerte. Bizcarrondo nunca estuvo entre esas categorías amenazadas. Se retractó de su pasado republicano públicamente en Los 60 y retornó a su patria en 1965.

                                           Los Bizcarrondo

La serie está empeñada en evitar mostrar el lado político de Balenciaga, sea o bajándole el tono a su sólida reputación de modisto de la alta sociedad española antes y después de la Guerra Civil o excusando el que hiciese vestidos a nazis y simpatizantes. Desacierta en ambos esfuerzos. Antes de ir a Paris, Balenciaga tenía fama como el mejor modisto de España, vestía a la aristocracia, habiendo sido apadrinado desde muy joven por la Marquesa de Casa-Torres. Gracias a su relación con la modista Madeleine Vionnet entró con buen pie en el mundo de la alta costura parisina.

Si se marchó de España y cerró sus tres casas de moda, una en Madrid, otra en Barcelona y la tercera en Madrid,  fue porque caían bombas por doquier y nadie estaba para comprar vestidos de marca.  Por eso es absurdo hablar de exilio como lo hace Fabiola de Mora y Aragón en el episodio 6. Si Balenciaga se hubiese exiliado seria huyendo de los republicanos que bien pudieron haberle dado un “paseo” fatal por haber vestido a la nobleza como la abuela de Fabiola.

Acabada la Guerra Civil, Cristóbal pudo regresar a España sin problemas. Así es como reabrió su tienda en Madrid. Para él las casas de moda en ambos lados de la frontera eran igualmente importantes, tal como su clientela. Nos dice la serie (Disney al fin) que al Maestro le importaban los desfiles en Madrid porque ahí asistían periodistas americanos y que su mayor mercado eran los Estados Unidos. Falso. La casa de modas de Madrid servía a una clientela de los poderosos en la España Franquista, a la aristocracia incluyendo a la musa de Cristóbal, Sonsoles de Icaza.

                                                Balenciaga y Sonsoles

Es cierto que hubo durante la Ocupación una escasez de telas (una escasez de todo) y que Balenciaga puede haberlas importado de España. Se sabe que se le multó por usar más material textil del aprobado por las autoridades nazis y que al menos en una ocasión le cerraron su tienda, pero se abrió eventualmente. Todo esto ocurrió en 1940. El couturier siempre se negó a trasladar su negocio a Berlín, pero la serie enfatiza su “colaboracionismo” y da una explicación pedestre de por qué lo hizo.

¿Fue Balenciaga un “Colabo”?

El Balenciaga de la serie le insiste a Prudence que él es apolítico y que fueron tiempos duros los de la Ocupación. Luego tenemos un flashback. Cecile, una francesa, llega a Maison Balenciaga acompañada de su amante, un alto oficial de la SS. Quiere que Cristóbal le haga una copia del vestido “Menina” con mangas largas y con una tela que heredó de su abuela. A Balenciaga no le molesta confeccionar ese vestidole faltan clientespero insiste que ese material no sirve para esa hechura. Hay una pequeña batalla entre clienta y diseñador y la gana el Maestro. Con esto nos queda claro que al modisto no le importan las políticas de su clientela, siempre y cuando no se entrometan en su arte.

No volvemos a ver a Cecile sino hasta el final de la Ocupación (1944). Ella tiene la cortesía de despedirse, de traerle un regalo y de expresar con tristeza el miedo que les espera a quienes colaboraron con el ocupante. Balenciaga es frio y brusco. Rechaza el regalo, no acepta que sean iguales, emite un juicio moral al considerarla una colaboradora y cuando Cecile se marcha, arroja el regalo a la basura. íQué feo retrato del Maestro! La cortesía debe demostrarse tanto en derrota como en triunfo y Balenciaga era muy educado. También revela hipocresía ya que al parecer siempre ha despreciado a Cecile, pero la ha tenido de clienta porque le convenía.

          Un diseño  de Balenciaga de los 40 es usado para un comercial de perfume.

Como que el guionista se da cuenta que Balenciaga está quedando muy mal y le proporciona una excusa implausible, Balenciaga todo lo hace para protegerlos a él y a Wladzio. Esto ocurre a causa de una escena que nunca tuvo lugar en la cual, en Hendaya, el modisto es detenido por la policía de Vichy, vejado (se le hace desnudarse) y amenazado con hacer pública su condición de homosexual y someterse a las medidas que los nazis tenían para el colectivo LGTB.

En Lo que escondían sus ojos, hasta ahora el mejor retrato de Balenciaga en la ficción, Javier Rey (que lo interpreta) le dice a Sonsoles, en 1942, que si no regresa a España es porque en la atmosfera homófoba del franquismo le sería imposible continuar con su relación con Wladzio. Me dejó una duda. ¿Es que la serie pretendía decir que  era más fácil ser gay en la París Ocupada que en el Madrid franquista?

                          Balenciaga (Javier Rey) y Sonsoles (Blanca Suárez )

La verdad está entre ambos extremos. Efectivamente, muchos homosexuales fueron arrestados en Francia y deportados a campos de exterminio, pero o eran muy abiertos en su orientación o no tenían a alguien que les protegiese. Nunca el fantasma del arresto persiguió a homosexuales reconocidos como Jean Cocteau, al cantante Charles Trenet, y a una docena de actores. Si hasta hubo homosexuales en el gobierno de Vichy. Es cierto que la Gestapo comisionó a Coco Chanel para que redactara una lista de los gais en el gremio de la alta costura gala y ella dejó fuera a su amigo Cristóbal.

Por otro lado, Cristóbal Balenciaga siempre fue un hombre muy discreto. No le gustaba que lo fotografiaran. Solo los allegados sabían que su relación con Wladzio era romántica. Para mayor discreción, la madre de Balenciaga vivía con ellos en Paris. Una señora vasca a la antigua y devota católica (igual que Cristóbal) no iba a andar apañando relaciones pecaminosas por lo que la orientación sexual del hijo quedaba en meras sospechas.

                             Wladzio y Cristóbal 

En varias páginas de moda leo que Cristóbal Balenciaga no fue incomodado por los alemanes debido a que gozaba de la protección del Caudillo. Algo de eso hay, a pesar que la serie torpe e ingenuamente intente barrerlo bajo la alfombra. El couturier vistió a Doña Carmen Polo antes y después de que su esposo se convirtiese en el dictador de España.

No se puede acusar al Maestro de ser colaboracionista por hacerle vestidos a las mujeres de los alemanes puesto que él era ciudadano, y bien visto, de la España Franquista. Al ser extranjero no se le puede imponer rótulos y menos cuando la alta cultura francesa si colaboró y de manera despreciable desde Louis Vuitton que se apropió de negocios judíos, hasta Coco Chanel, mejor conocida como la “Agente Wertheimer” , que trabajó para los servicios de inteligencia alemanes.

Otro triste error de la serie ha sido mostrar a Cristóbal envidioso de la fama de los sombreros diseñados por Wladzio. Aparte de ser una calumnia que afea a un generoso individuo, resta importancia al gran amor de la vida de Balenciaga. Tanto que, en la serie, la repentina muerte de Wladzio no causa el impacto que tuvo en la vida del modisto. Acaso una escena al pasar donde Balenciaga habla de retirarse o el desfile de modelos enlutadas que no llegan a crear en la mente del espectador un vínculo con la inmensa tragediala mayor de su vida que experimenta el Maestro.




Balenciaga vs Dior

Ahora viene la guinda del pastel: Christian Dior. La serie quiere hacernos creer que Balenciaga odiaba a Dior, que su envidia lo llevaba a burlarse del pobre diseñador, que la superioridad de Balenciaga sobre el creador del New Look se debía a que era más guapo, etc.

Balenciaga y Dior se conocían de antes del Teatro de la Moda. Ambos participaron en esa novedosa idea de Lucien Lelong. En cambio, la serie de Disney nos muestra a Balenciaga llegando como invitado a la exposición y recién conociendo a un Dior viejito y calvo. İ Sí Christian solo tenía cuarenta años! De pronto prefiero The New Look, La serie de Apple tv+ mintió menos.

Dior y Balenciaga nunca fueron rivales. Balenciaga tenía una casa instalada y una clientela asegurada cuando Marcel Boussac recién apadrinó a Christian. Balenciaga abrazó inmediatamente el largo de faldas impuesto por Dior quien no le robó clientes ni opacó los diseños del Maestro. De hecho, a fines de los 40, Balenciaga siguió imponiendo tendencias como la famosa chaqueta bolero que imitaba la usada por los toreros. Y no perdió clientes, al contrario adquirió más en Francia y en España, puesto que cuando Aline Griffith se convirtió en Condesa de Romanones su vestido lo confeccionó el Maestro.

                                     La Condesa de Romanones

Lo que denota influencia española en la serie, puesto que en Disney no saben ni J de historia ibera, es la ausencia del nombre “Franco” en la serie. La realidad es que Doña Carmen Polo era clienta de la casa Balenciaga (malas lenguas dicen que no pagaba); su hija Nenuca vistió un Balenciaga para su boda con el Marqués de Villaverde en 1950; y fue su insistencia la que sacaría de su retiro al Maestro, en 1972, para vestir a la hija de los Marqueses en ocasión de su boda con el Duque de Cádiz.

                                         Nenuca en Balenciaga

El Vestido de una Reina

Esos vestidos son tan icónicos como el de la Reina Fabiola de Bélgica. Este último se menciona en la serie como si hubiese sido la única gran creación del Maestro. La biopia de un diseñador debe concentrarse en su contribución a la historia de la moda, a sus diseños más célebres, a sus clientas más famosas y a su vida privada,  si esta afecta su arte. Ocultar que vistió a princesas como Grace Kelly, a esposas de políticos como Jackie, y a las grandes damas de la alta sociedad española, incluyendo a las parientas del Caudillo, es cortar más de la mitad de la trayectoria de Balenciaga.

                     Grace de Monaco en Balenciaga
                      Jackie Kennedy en Balenciaga

A propósito, la serie en típico humor antimonárquico hace un pobre retrato de la Reina de Bélgica. Tengamos en cuenta que para mantener el misterio del vestido, todas las medidas, diseño, pruebas del traje de novia fueron llevados a cabo en el departamento que el Maestro tenía en Madrid. Como él era tan discreto, nunca hemos sabido que se dijo así que todo lo que aparece en la serie es invento y conjetura. Fabiola de Mora y Aragón era una mujer muy reservada, por eso escogió a Balenciaga como modisto.

Lo único que alguna vez comentaron en público ambos fue que Fabiola rechazó modelos por ser “demasiado regios”. Balenciaga tuvo que recordarle que estaba vistiendo a una reina. Esta anécdota refleja la modestia de una mujer que era hija de un marqués y que por parte de su madre descendía del rey Sancho de Castilla.

He visto muchas fotos de Doña Fabiola, he leído mucho sobre ella. En ninguna parte dicen que fuese contrahecha, jorobada o con hombros aupados. Belén Cuesta la retrata como una mujer histórica, incómoda con el asedio de la prensa, obsesionada con la importancia del secreto, con miedos de como cambiará su vida una vez se case. O sea, es una Lady Di más vieja.

                La verdadera Fabiola no tenia un hombro mas alto que el otro

Fabiola de Mora y Aragón pertenecía a la alta nobleza española. Tenía 32 años cuando robó el corazón de Balduino de Bélgica que no era un Príncipe Azul común. Desde joven, Balduino había sido muy devoto y había estado a un tris de pasarle el cetro a su hermano y encerrarse en un monasterio. Su sentido de deber se sobrepuso a su vocación, pero le tomó diez años de su reinado encontrar a quien compartiese su trono.

Ni la serie ni artículos de Vanity Fair han sabido revelar su fascinante personalidad. Es triste que VT se apoye en la chismografía de Jaime Peñafiel que describe a la reina como una beata, una tía solterona, una mujer sin oficio, recluida en su casa. Tampoco podemos culparlo tanto si la misma revista Time describió a Fabiola, en ocasión de su boda, como “la chica que no podía atrapar hombres”. También el régimen franquista hizo lo suyo convirtiendo a la novia en  el ideal de la mujer de su casa, muy religiosa, virtuosa y sumisa.

Todo eso es verdad, pero opaca lo que hacía a Fabiola una mujer de carne y hueso, ya que la joroba y ataques histéricos de Belén Rueda no fueron más que inventos de un mal libretista. También el hermetismo que rodeó al noviazgo ayuda a falsificar datos. Eso es lo único cierto que dice la serie, la Reina de Bélgica y el Rey de la Alta Costura se caracterizaban por su amor a la privacidad.



En su día se inventó un cuento de hadas alrededor de ese romance real. Se dijo que Sor Verónica, la monja mentora del rey había ido a España en busca de una cónyuge perfecta, poco menos que cargando el zapato de Cenicienta y que solo Fabiola había dado la talla. Otros hablaban de un enlace arreglado por la propia reina Victoria Eugenia quien era madrina de la novia. Lo más cercano a la realidad es que Doña Ena si andaba en animo casamentero, pero quería que quien ciñese la corona belga fuese su nieta, Doña Pilar de Borbón (hermana del rey emérito Juan Carlos).

El caso es que ni Pilar (que más tarde se casaría con el concuñado del rey Simeón de Bulgaria) ni Balduino congeniaron. En cambio conocer a Fabiola fue un flechazo instantáneo. Se cree que para el segundo encuentro en la Gruta de Lourdes, ya estaban enamorados. Es que Balduino vio más allá que la periodista del Time o el aparato de publicidad franquista.

El monarca vio una mujer moderna e independiente, no una solterona beata. Vio una mujer sencilla, pero preparada para ser reina. Vio una mujer que conjugaba su fe y su apostolado con lo mundano. Fabiola era enfermera diplomada y trabajaba en el hospital militar Gómez Ulla. Fabiola era refinada y hablaba cuatro idiomas. Por último, si era tía soltera, pero su capacidad para amar y atender a la niñez de un país se revelaba en la publicación de un libro de cuentos de su autoría que demostraba que tenía imaginación, pero también conciencia de los gustos infantiles.

                             Fabiola en la portada de Semana

La tragedia de Fabiola fue que, después de cinco embarazos malogrados, sería incapaz de dar un heredero a su reino. Su triunfo fue mantener un amor y un romance que acabaría con la muerte del rey en 1993 y también el haberse hecho amar por un pueblo. Si me he explayado tanto es para hacer notar como la serie ni siquiera supo aprovechar este personaje y sus paralelos con un modisto que como Fabiola era amante de su privacidad, pero supo alcanzar la fama en un país que no era el suyo.

Contenido Violento o Gory: Ninguno

Contenido sexual y desnudos: Un par de besos y escenas de Wladzio y Balenciaga en la cama, ambos vestidos.

Aprovecho este momento para corregir un bulo muy desagradable y absurdo que, por suerte, no está muy desperdigado por las redes, pero que inició en Instagram. El cuento es que Coco Chanel, necesitada de publicidad, en 1960, consiguió que John Fairchild , editor del Women’s Wear Daily, la invitase a cenar en Paris. La zanahoria que la modista esgrimió ante la nariz de Fairchild fue que traería a Cristóbal y que se sacarían una foto juntos. Foto que Fairchild podría publicar en su revista.

Coco invitó a Balenciaga quien estuvo de acuerdo en dejarse fotografiar, pero no en que la foto fuese publicada en WWD. Hubo un distanciamiento y Coco enojada le habría revelado a Fairchild la homosexualidad del Maestro y que el editor habría hecho pública esa noticia en su revista. En la serie no llegan hasta tanto. Las ‘revelaciones” de Chanel se supone fueron hechas en fiestas y cocteles y se reducen a que la falla de los diseños de Balenciaga es que no siguen el contorno natural de la figura femenina, lo que puede esperarse de un hombre que no ha tocado mujeres en su vida.




Yo sabía que Chanel había dicho eso de Dior y es posible, chismosa y toxica como era, que lo haya dicho borracha en alguna fiesta, pero no era noticia. Para entonces se sabía que todos los diseñadores del momento: Givenchy, Cardin, Lanvin, Saint Laurent, etc. eran gays. Lo que importaba es que se quedasen en el closet.

Desde su fundación en 1919,  Women’s Wear Daily había sido una publicación dedicada a la moda no a las hablillas. Fairchild fue el artífice del buen recibimiento que Balenciaga tuvo en América. Jamás hubiese publicado una murmuración que no iba con su línea editorial, pero que además hubiese convertido a Balenciaga en un delincuente puesto que en USA la homosexualidad se castigó con cárcel hasta la mitad de Los 60.

Aun en Francia, donde ser gay no era un delito, el escándalo y estigma social que hubiese conllevado una revelación publica hubiesen arruinado al modisto. Ni hablar de la España franquista donde El Maestro hubiese perdido clientela, negocio, incluso su libertad . De hecho hubiese estado realmente exiliado e imposibilitado de comunicarse con su familia española. El libretista parece no conocer estos datos.

Cuando Balenciaga expresa su miedo e indignación ante Ramón Esparza,  este lo hace sonar como si fuese un cobarde que se avergüenza de ser homosexual y quiere permanecer en el closet. Tanto los idiotas de Disney como sus malos investigadores españolesinútiles como todos los profesionales pedrosanchistas olvidan que en 1960 no existía tal cosa como Orgullo Gay y salir del closet, en muchos países  invitaba a cárcel o a peores castigos.

Factor Feminista: Cero, ninguna de las mujeres importantes en la vida del modisto, ni sus parientas, ni sus colaboradoras, ni sus musas, merecen ser destacadas en este relato.

Factor Diversidad: Tampoco hay mucho aquí, apenas la relación gay de Balenciaga y Wladzio.

Factor Moda: Tristemente, es peor que The New Look en postergar la narrativa visual de los diseños Balenciaga. No hay mención de sus vestidos de novia, con la excepción del de Fabiola de Bélgica. Se ha gastado dinero en copiar diseños y presentarlos en colecciones abstractas sin contextuarlos. Se han dedicado a hablar del azgar, la tela que El Maestro mandó fabricar cuando es uno de los detalles menos importante de su obra. No hablan de la importante clientela que usó sus prendas. Por eso voy a poner algunas fotos para que sea vea lo innovador que fue Cristóbal Balenciaga.

              El vestido que Balenciaga diseñó  para la Duquesa de Cádiz 
                   El vestido "BabyDoll" uno de los muchos inventos del maestro
                     Dolores del Rio y Balenciaga

En la vida real Balenciaga aprendió a compartir clientela con Dior. Enviar a Audrey Hepburn a Givenchy tampoco le hizo perder pie en el cine. El vistió a Dame Liz Taylor y a Romy Schneider, además de diseñar el vestuario de Ava Gardner en The Angel Wore Red y el de Ingrid Bergman en Anastasia. ¿No era mejor contarnos esto que pasarse capítulos mostrando al modisto babeando por Givenchy? Es cierto que Hubert fue su protegido, pero también lo fueron Ungaro, Paco Rabanne y hasta Oscar de la Renta.

                       Ava Gardner en Balenciaga
                        Romy Schneider en Balenciaga
                             Dame Liz Taylor en Balenciaga

Si no recomiendo esta serie no es porque falsea datos sino por ocultar lo que realmente hizo a Cristóbal Balenciaga el mejor modisto de la historia. Gracias a ese ese ocultamiento solo nos queda un cuento tedioso mal contado y mal terminado.

 

viernes, 19 de abril de 2024

Coco Se Va a la Guerra: La Chanel que no nos mostró The New Look

 


Al comienzo de The New Look nos encontramos en 1943, la mejor modista de Francia está luchando por recuperar sus perfumes robados por socios judíos que no responden a su llamada trasatlántica; su sobrino está a punto de morir en un campo de prisioneros. Entra en escena el carismático Spatz , un oficial alemán que viene a rescatarla. ¿Verdadero o Falso?

                                             Spatz al rescate

¡Falso! En 1943 no se hacían llamadas trasatlánticas a Estados Unidos desde un país ocupado por los nazis como lo era Francia. El sobrino André hacia dos años que descansaba en su Chateau en Los Pirineos,  y su tía y Spatz llevaban encamados desde 1940. Vamos a ver lo que realmente pasó con Coco Chanel durante la Segunda Guerra Mundial.

Chanel Vengativa

Estallado el conflicto, Coco Chanel comienza a dar muestras de lo que será su personalidad durante la Ocupación: conflictiva, oportunista y vengativa. Anuncia que “no son tiempos para moda” y cierra sus tiendas. Con eso deja a 4,000 empleados sin trabajo , en un momento en que los buenos empleos escasean.

Es su venganza por las huelgas y demandas del ‘38. Compárenlo con los 1,200 empleados a los que Lelong dio trabajo durante la guerra,  muchos de ellos en situaciones vulnerables (judíos clandestinos, resistentes, homosexuales, y escapados del Servicio de Trabajo Obligatorio)

Chanel dejará abierta solo una perfumería en la Rue Cambon, bien provista de perfumes. En 1941 lanzará al mercado dos versiones de Madeimoselle Chanel por lo que cuando habla con su perfumista en la serie (creo que se trata de Henri Robert) anunciando que esa fragancia debutará el ’46 es solo otro de los embustes de la serie de Appletv.



En junio de 1940, acercándose los alemanes a Paris, Chanel empaca, se sube a su limosina y parte rumbo al castillo de Los Palasse. Allá la esperan sus sobrinas. André está sirviendo a su patria en el campo de batalla. Caerá prisionero un poco antes del Armisticio (tal como ocurrirá con Raymond , hermano de Christian Dior).

Chanel retorna a París en agosto, dos meses después del comienzo de la ocupación. Su perfumería ahora tiene nuevos clientes. Los soldados de la Wehrmacht y los aviadores de la Luftwaffe compran Chanel N° 5 para obsequiarlo a novias y esposas. ¿Es eso muy diferente a confeccionarles vestidos a la mujer del invasor?

Chanel clausura su departamento y se traslada al Hotel Ritz. Es ahí donde biógrafos e historiadores le siguen una pista que poco tiene que ver con la moda. Los alemanes han requisado el Ritz para uso personal de las fuerzas armadas. Ahora solo viven ahí oficiales que son parte de la Ocupación, colaboracionistas, e importantes invitados.



De Colaboradora “Horizontal” a Agente Westminster

Chanel no cabe en ninguna de esas categorías. Sin embargo, tiene una suite, criados, una limosina con chofer y acceso ilimitado a gasolina,  algo que no tienen los franceses aun los de la burguesía .  New Look no nos describe los horrores enfrentados por el ciudadano común en Paris,  uno de los cuales era la carencia de básicos como alimentos, ropa y combustible para mover vehículos y para calentar la casa. Chanel no sufre de ninguna carencia. ¿Será porque se ha convertido, como muchas francesas, en la querida de un oficial?  Hora es de hablar de Spatz.

El Barón Hans-Gunther von Dinklage (código “Spatz” que significa “gorrión” en alemán) pertenece a una linajuda familia de Hanover. Como muchos nobles,  es parte del mundo diplomático. Esto cambia en 1933. Spatz está casado con Maximiliane von Schoenbeck. A pesar del elegante nombre, “Catsy” es judía. Eso no va con el nuevo gobierno nazi ni con su servicio diplomático. Spatz se divorcia, pero no se separa.

                            El verdadero Baron von Dinklage

El matrimonio se traslada a Paris donde el Barón comienza una larga carrera en el espionaje. Hay autores como Alan Frame y Hal Vaughn que creen que Catsy era tan espía como el marido. Otros como Anne Sebbas la ve como víctima. Su mayor acto criminal será dedicarse al mercado negro durante La Ocupación.

Eso no quita que Catsy sea varias veces arrestada por ser judía. Spatz consigue liberarla de campos de detención. La ironía es que una vez Paris es liberado, “Los Fifi” (apodo de Las Fuerzas Francesas del Interior) arrestan a Catsy, la acusan de espionaje y va a prisión por un par de años. En cambio, Coco que si fue agente nazi… pero no nos adelantemos a los hechos.

A fines de 1940, Chanel tiene una preocupación, sacar a André del campo de prisioneros. está preocupada ya que le llegan noticias de que ha contraído tuberculosis. Hora de acudir al nuevo dueño de Francia, el Tercer Reich y su representante más cercano es Spatz. 

                                     El verdadero Andre Pallasse

No creo que le haya sido a la modista incomodo encamarse con el alemán. Años más tarde,  cuando Sir Cecil Beaton le preguntó cómo podía haber sido amante de un nazi, ella muy descarada respondió que a su edad (tenía 57 años en 1940) no iba a despreciar los galanteos de un hombre guapo y más joven que ella.

Solo que Spatz no está en Paris para aventuras románticas. Ha trasladado sus servicios a la SD, la central de inteligencia de las SS, dirigida por Walter Schellenberg. Su mayor misión es reclutar agentes en Francia. Así recluta al Barón Louis de Vaufreland, que era más joven que él que muestran en la serie, y gay. También contrata a Chanel que adopta el nombre clave de “Westminster” en honor al viejo Bendor y recibe el número F-7124.

                                                         Spatz

Chanel en Madrid

Bendor era una de las razones por las cuales la SD quería a la diseñadora. El Duque de Westminster formaba parte de una camarilla de nobles ingleses juedeofobos, simpatizantes nazis y que no deseaban guerra con Alemania. Ella debía contactarlos y para eso se arregló un viaje a una ciudad neutral: Madrid. Digamos que ese primer viaje se parecía un poco a la demente misión de Rudolf Hess, solo que Chanel viajaba asesorada y amparada por el poder nazi.

Con la excusa de ir a comprar telas (Frame dice que fue para promover su perfume), Chanel y Vaufreland arribaron a la España de Franco. Usando a la modista de tapadera, el Barón reclutó algunos elementos en altos círculos que le sirvieran de espías.

                                 El verdadero Vaufreland era más joven

Por documentos de la Embajada Británica se sabe que el parcito tuvo una cena en agosto con diplomáticos ingleses.  Brian Wallace , uno de los diplomáticos presentes, escribiría a Londres que Chanel se presentó como la gran intermediaria que podía aprovechar sus contactos con los alemanes (según ella,  anglófilos y ya descontentos con la guerra) para recortar el conflicto.

Esto es lo que se sabe de la misión. No hubo nunca ningún intento por seguir sus alocadas fantasías, pero para Chanel , el viaje fue un éxito. Apenas regresaron,  André fue liberado. Toda esa dramática escena en 1943 que nos muestra la serie, con André en medio del camino a punto de ser asesinado por un alemán,  nunca sucedió.

                              Esto nunca pasó

Un detalle curioso es que Raymond, hermano mayor que Dior, también era prisionero desde la misma época de André. Fue liberado de su Stalag ese mismo año. Tal vez si Chanel se hubiese esperado, su sobrino hubiese ido parte de una amnistía de POWs sin ella tener que trabajar para los alemanes.

Los Astutos Wertheimer

La próxima interacción de la couturier y las fuerzas ocupante no fue tan exitosa. Con la Caída de Francia, Los Wertheimer trasladaron sus negocios perfumeros al otro lado del Atlántico. Gracias a una acción capa y espada que merecería una serie propia, consiguieron extraer por debajo de las narices nazis la fórmula del Chanel N°5 e incluso semillas de flores provenzales necesarias para la receta.

Así, en un laboratorio de Nueva Jersey,  comenzaron a fabricar el perfume exacto (no es una falsa fórmula como chilla Chanel en la serie).  Nada ilegal puesto que eran los socios mayoritarios. Aunque Chanel estaba aprovisionada de sus perfumes y lanzaba otros al mercado, vio una oportunidad de recobrar lo que creía suyo.



Las autoridades alemanas estaban requisando ( lo llamban “arianizando”) negocios y empresas judías. Coco solicitó que se “arianizaran” las empresas de Los Wertheimer y que se las traspasasen a ella. Todos se quedaron con un palmo de narices porque los astutos judíos habían tomado la precaución de traspasar sus negocios en Francia a manos de Felix Amiot, un fabricante de armas.

                                      Chanel conspira con Himmler

Ario, católico y con negocios con Vichy, Amiot no era persona que debía ser molestada. Chanel se quedó haciendo berrinches sin percatarse de que había perdido su reputación al bailar al son de los nazis.

No se sabe mucho de lo que Chanel hizo entre 1941 y 1944. Se la veía en veladas con gente importante, siempre en compañía de Spatz. Se dice que los alemanes le pidieron que redactase una lista de homosexuales de entre sus amistades en círculos bohemios y el mundo de la moda. Chanel alardeó que al único que no puso en la lista fue a Balenciaga porque “es el maestro de todos nosotros”. Así expresaba la malévola vieja su admiración por el mejor modisto de la historia.

Se sabe también que Chanel hacia periódicos viajes , en compañía de Spatz, a La Pausa, su villa en La Riviera. En ausencia de la dueña, La Pausa era manejada por el servicio por lo que sucedían cosas ahí de las que ella no tenía necesidad de saber. Se ha hablado de que el arquitecto Robert Streitz se unió a la Resistencia y,  conocedor de cada recoveco de la casa que había diseñado, instaló en el sótano un transmisor para comunicarse con Londres. No hay indicio de que lo hubiese hecho con permiso de la dueña de la propiedad.

                                  Chanel en su dormitorio en La Pausa

La Pausa fue usada también como “parada” de una línea de rescate de judíos que eran llevados a territorio ocupado por italianos para luego pasarlos a la relativa seguridad de Italia. Décadas más tarde, Chanel le contaría a Jackie Rogers— su asistente en Maison Chanel— que ella sabía que algunas de las mucamas de La Pausa eran en realidad refugiadas judías. No haberlas delatado puede haber sido para protegerse.

Por allá por 1942-43, estando en La Pausa,  Chanel recibió un mensaje de la resistencia local comunicándole que estaba en la lista de traidores que serían enjuiciados al terminar la guerra.  Buen momento para hacerse de la vista gorda ante lo que ocurría en sus tierras.


Operación Modelhaut

La guerra estaba acercándose a su fin y hasta los alemanes eran conscientes de que no iban a ganar. Fue entonces que el jefe de Spatz, Walter Schellenberg, ordenó que la Agente Westminster se apersonase en Berlín. Coco Chanel partió a Alemania donde se entrevistó con Schellenberg (Alan Frame asegura que tuvieron un acostón) y luego con el mero Himmler que,  a espaldas del Fuhrer,  estaba buscando un modo de negociar con Los Aliados.

                        ¿Hubo o no hubo one-night-stand con Schellenberg?

Era conocimiento común que Chanel y Churchill habían sido muy compinches antes de la guerra. La de veces que el Primer Ministro había vacacionado en La Pausa.  ¿Qué tal si Chanel iba a Madrid, contactaba a su gente allá y le enviaba una cartita a Winston para una reunión secreta que podría acortar la guerra?



Chanel tenía sus dudas. Hacia rato que el Primer Ministro inglés y ella no se comunicaban. Entonces recordó a la mujer que la había presentado con Churchill. Vera Bate Lombardi (por alguna razón llamada Elsa en la serie) . Fue una buena ocurrencia porque en Italia, ahora también ocupada por los alemanes, Vera había sido acusada de ser espía inglesa y estaba en la cárcel. Schellenberg ordeno su liberación y traslado a París para lo que él llamó “Operación Modelhut”. Ese dramático secuestro de la serie nunca ocurrió.

                              Tampoco scuestraron a Vera-Elsa

Chanel convenció a Vera de que la acompañase Madrid a entrevistarse con Sir Samuel Hoare, el embajador británico y persuadirlo de arreglar una reunión con Churchill en terreno neutral (Winston ni se acercó a Madrid durante la guerra)  para discutir condiciones que permitiesen acabar con el conflicto presente.

                                     Chanel y Spatz en Madrid

Lo que Chanel no sabía es que para Lombardi el fascismo y sus aliados ya no tenían atractivo. Incluso su marido se estaba acercando más al gobierno de Badoglio. Apenas puso pie en Madrid, Vera corrió a la Embajada, solicitó asilo y delató a Chanel como una agente nazi. Samuel Hoare se negó a recibir a la modista que tuvo que volver a Paris con el rabo entre las piernas.

Las cosas en Paris no andaban bien. Los Aliados desembarcaron en Normandía en junio y comenzaron su avance hacia la capital. Spatz hizo las maletas y huyó a casa de su madre en Alemania. Chanel estaba sola y en peligro. Fue entonces que recordó a Pierre Reverdy, su ex amante.

                                 Pierre Reverdy se las canta claras a su ex 

Superada su etapa monástica, el poeta se había unido a La Resistencia y ahora era un coronel en las Fuerzas Francesas del Interior (FFI o Les Fifis). Aunque nunca dejó de amar a Coco, el Coronel fue muy franco y duro con ella. Solo se salvaría entregando a la Resistencia a algún pez gordo. Spatz estaba lejos, Chanel no titubeó en salvar su pellejo entregando al Barón de Vaufreland.

Así la diseñadora pudo recibir a Los Aliados con los brazos abiertos y (como muestra la serie) regalando a los soldados americanos las ultimas botellas de Chanel N°5 que le quedaban, pero no estaba todavía fuera del agua. Como suele ocurrir tras revoluciones y fines de conflictos, se declaró en Francia una era revanchista y temporada de caza abierta principalmente para mujeres culpables de lo que se conocía como ” colaboración horizontal”.

         Soldados estadounidenses esperando a que les regalen el perfume de Chanel

En mi próxima entrada, veremos como Chanel se liberó de cárcel y degradación publica, pero también como los rumores de colaboración nazi la seguirían hasta la tumba.

Bibliografía Consultada

Chaney, Lisa. Coco Chanel: An Intimate Life: 2012

De Courcy, Anne: Chanel’s Riviera: Glamour, Decadence and Survival in Peace and War 1930-1944.2020

Fiemeyer, Isabelle: Chanel, The Enigma. 2016

Frame, Alan: Toto Koopman &Coco Chanel: Spies, Seduction, and the Fight for Survival.2020

Picardie, Justine: Coco Chanel, New Edition:  The Legend and the Life.2023

Riding, Alan: And the Show Went On: Cultural Life in Nazi-Occupied Paris. 2011

Sebbas, Anne: Les Parisiennes: How the Women of Paris Lived, Loved and Died Under the Nazis. 2016

Vaughn, Hal: Sleeping with the Enemy: Coco Chanel’s Secret War. 2011

 

 

lunes, 15 de abril de 2024

Oportunismo, Tu Nombre es “Coco”: Lo que The New Look nos ocultó de Chanel

 


En The New Look, definitivamente la protagonista es Gabrielle Chanel. Sin ser la heroína es retratada como una pobre mujer ingenua y desorientada que siempre es víctima de hombres malos (hasta su chofer la asalta). Si hubiese sido tan boba y frágil,  “Coco” nunca hubiese llegado tan alto ni hubiese alcanzado una influencia como la que aún tiene. Lo cierto es que existe una campaña,  y no solo de Apple TV, por “blanquearla”.

Yo creía haberlo escrito todo sobre Chanel en este artículo de Latinas de Ayer, pero en dos años, han surgido libros, una exposición de su ropa,  y series que intentan cambiar su narrativa hasta poniéndola de heroína de la Resistencia. ¿Es eso parte de la estrategia de la firma Chanel que no desea estigmatizar sus productos asociándolos con una nazi antisemita? ¿O es parte del “olvido” francés que se niega a aceptar que ese momento histórico fue también un momento de degradación moral que afectó a toda la nación gala? No lo sé, pero nos toca investigar quien realmente fue esta diseñadora tan controversial.

La Pobre Huerfanita

A la serie le gusta recordarnos lo pobre que fue la célebre modista, como si ser pobre fuese una excusa para todo. Chanel le cuenta a su sobrina-nieta que de pequeña no tenía “piyamadas”. Ninguna francesa, (ni rica ni pobre) las tenia, Las Pijama Parties fueron invención de los adolescentes americanos de fines de Los 40. Luego debemos conmovernos cuando Elsa le recuerda a su amiga que su padre la abandonó. Eso es cierto , pero para Chanel fue una suerte.



Gabrielle Chanel nació en 1883, pobre e ilegítima. Sus padres se casaron cuando ya tenían seis hijos. Su madre murió tísica, agotada de tanto trabajar y tanto parir. El padre, buhonero de profesión, no se pudo encargar de la prole y los internó en orfanatos.

Gabrielle de doce años fue a parar a una especie de convento en Aubazine. Por primera vez tuvo asegurado techo,  comida y ropa limpia. Aunque debía ayudar en las labores domésticas, por primera vez,  la nena tuvo una educación. Aprendió a hablar francés correctamente, a leer y a escribir y , lo más importante, a coser.


                                              Gabrielle Chanel

Chanel siempre admiró a las monjas, su orden, su limpieza, su simpleza. Del hábito monacal blanco y negro,  sacaría sus colores favoritos para sus modelos. Hay biógrafos que creen que Chanel aprendió de las monjas su antisemitismo. Después de todo era la era del Caso Dreyfuss, la judeofobia era parte del zeitgeist galo.

                                Convento de Aubezine



Yo, y muchos, sentimos que el odio por los judíos de la couturier era parte de su oportunismo. Resurgía si le convenia o si estaba en círculos donde el antisemitismo era lo Chic. De lo contrario no tenía empacho en aceptar un jugoso contrato ofrecido por Samuel Goldwyn (proveniente de una familia de jasídicos polacos) para ir a Hollywood a vestir a sus estrellas, o hacerles vestidos a Las Rothschild, incluyendo a Lily que moriría quemada viva en Ravensbruck o a contratar un arquitecto judío para su villa, o hacer negocios con los Wertheimer…pero me estoy adelantando.

De Cabaretera a Querida de Ricachones

El convento decidió que, a los dieciséis años, Gabrielle estaba lista para enfrentar el mundo y la despidió. La chica buscó trabajo en la ciudad de Moulins como costurera y para ganar más dinero se puso a cantar en un cabaret local. No creo que ese fue un trabajo que las monjas hubiesen aprobado.

En ese entonces, ser cabaretera era casi sinónimo de “cocotte”. Aunque literalmente significa “gallina”,  era un eufemismo para dama de la noche. Se dice que el apodo de “Coco” nació de una canción que Chanel cantaba en el cabaret, pero también puede ser un diminutivo de su otro trabajo. Se conoce la pasión de la modista por la camelia, pues esas camelias blancas durante La Belle Epoque,  las usaban las prostitutas elegantes.

                                    Chanel joven

Fue en un cabaret donde Chanel, en 1901, conocería a un oficial de caballería que cambiaría su vida. Étienne Balsan la convirtió en su amiguita y le costeó su primera tienda de sombreros. Se ha hablado que Étienne y la modista eran los verdaderos padres de André Palasse, el amado sobrino de Coco. De hecho, años después cuando Chanel le compró a André un castillo en Los Pirineos, Balsan costeó la mitad. El mismo viviría en una propiedad cercana.

                                                Ettiene Balsan

No importa mucho porque, un año después de conocerse, Étienne le presentó a su querida a Arthur “Boy ”Capel, un gran amigo. Capel era de familia principal, inglés y muy guapo. Chanel enloqueció por él , aunque le tomó tiempo dejar a Balsan. Vamos a ver que ella no tenía empacho en compartirse entre varios amantes.

                                             Boy Capel y Chanel

Capel costearía los nuevas empresas Chanel: sus talleres de moda, su tienda en Paris y eventualmente otra en Biarritz que era la Riviera del Jet Set de esa época. Aunque cumpliendo con sus obligaciones familiares, Boy se casó con una mujer de su clase, mantuvo sus amores con la diseñadora hasta su muerte en un accidente automovilístico en 1919.

                         Timothy Dalton (Boy) y Marie-France Pisier (Coco) en Chanel Solitaire

Para Chanel, que entonces contaba 36 años,  fue un golpe atroz. Diría siempre que Boy Capel fue su gran amor. El dolor la empujó a buscar refugio en las drogas. Un detalle que la serie no nos cuenta es que Chanel era morfinómana. Aunque las drogas nunca la dominaron totalmente, las necesitaba para funcionar y le faltaba medio siglo de vida en que iba a funcionar más que en su juventud.

Chanel Libera la Moda Femenina

 Los 20 serán la época más activa de Chanel y en todos los frentes. El primero es la moda de la cual se vuelve un árbitro. La mujer europea emerge de la Primera Guerra Mundial,  amargada, desilusionada, pero liberada. El haber reemplazado a los hombres en fábricas, granjas y otros empleos hace que las mujeres se valoricen y esto influye en su manera de vestir. Para trabajar se han quitado el corse, ya no tienen tiempo para peinados complicados, el racionamiento de telas ha acortado sus faldas.

                            Vestido de baile de 1909
                        Vean la diferencia con este diseño de Chanel de 1919

Existe en el zeitgeist un síndrome de Lisístrata. Las jóvenes miran a sus madres enlutadas y se prometen que no serán máquinas de hacer hijos que mueran en guerras futuras. No quieren casarse, quieren bailar desenfrenadamente, beber, tener sexo con lo que se le presente sin compromisos, sin reglas y ahí está Chanel para vestirlas.

Chanel promoverá deportes a los que es asidua, vida al aire libre con bronceados y cabello corto, cultura de playa con mujeres en prendas masculinas como pantalones y sweaters. Crea una figura andrógina sin curvas con faldas cortas (pero debajo de la rodilla, el “largo Chanel”) , trajes sastres en vez de vestidos con moños y volantes. Promueve telas asociadas con indumentaria masculina como tweeds y jersey. De esa manera Chanel se convierte en la diseñadora más famosa de Francia y del mundo.

                                Chanel en pantalones en el hombro de Serge Lifar

Su luto por Boy Capel ha sido superado. Su nuevo amante es el Gran Duque Dimitri,  un primo del ex zar de Rusia. Chanel y Dimitri viajan a Londres, donde la anglófila couturier posee ya tiendas,  clientas y amistades. Hasta André es enviado a una escuela británica. Será en Londres, a comienzos de Los 20 que Chanel conocerá a Vera Awkright que será su amiga, clienta, musa y agente de relaciones públicas.

Vera y su tío “Bendor”

A pesar de tener la misma edad eran de orígenes diferentes. Vera venía de un hogar acomodado, su madre Rosa Baring pertenecía a una importante familia de banqueros. Es imposible lo que dice la serie de que ambas mujeres se conocieron trabajando en el mismo cabaret de Moulins. Vera había sido criada por su madrina, la Marquesa de Cambridge. A eso se refería Chanel cuando hablaba de que Vera-Elsa estaba emparentada con la Familia Real Británica.

El nombre de soltera de la Marquesa era Margaret Grosvenor, era hermana del Duque de Westminster que jugaría un rol tan importante en la vida de Coco Canel. Al casarse con el Príncipe Adolfo de Teck (luego Marqués de Cambridge),  Margaret  se convirtió en cuñada de la Reina Maria de Inglaterra. Bajo su madrinazgo, Vera fue criada en un mundo mitad Downton Abbey, mitad The Crown.

                                                 Vera Bate

Durante la Gran Guerra, Vera conoció a un americano llamado Frederick Blantford Bate al que atendió en el hospital donde trabajaba.  Se casaron, tuvieron una hija, pero para cuando conoció a Chanel, Vera Bate estaba separada y se había convertido en una mariposa social que introdujo a su nueva amiga en su círculo de amistades entre las que contaban Winston Churchill y el Príncipe de Gales.

                                     Vera y Chanel en Escocia

En 1923, Vera presentó a Coco con su tío. Hugh Gosvenor, Duque de Westminster era el hombre más rico del Reino Unido y el líder de la aristocracia. Eso no le impidió volverse loco por una mujer que acababa de cumplir 40 años. La egocéntrica Chanel diría cínicamente que en ese momento no sabía a cuál amante escoger; si a Dimitri Romanov, al futuro Rey de Inglaterra o a “Bendor” como apodaban al Duque. Finalmente se quedó con este último.

Con Bendor, Chanel tendría el segundo romance más largo de su vida. Por seis años vivió el lujo que le proporcionaba un millonario que,  como a ella,  gustaba ir a pescar, y de cacería, pasear en yate y que compartía con Coco las mismas ideas negativas sobre comunistas, homosexuales y judíos. El Duque entró en la vida de la modista justo cuando ella había alcanzado la cúspide de su judeofobia.

                            El Duque y la modista

Chanel y Los Judíos

En 1920, Coco Chanel comisionó al químico suizo Ernest Beaux para que le confeccionara un perfume que regalaría a sus amistades en Navidad. Así nació Chanel N°5. El perfume fue un éxito y a la diseñadora se le ocurrió comercializarlo. Aunque vendía bien, Coco soñaba con producirlo masivamente y que, como su moda,  llegase a todo el mundo. El problema es que era una empresa cara que si no resultaba dejaría a Chanel sin los ahorros de toda una vida.

La solución la puso Theophile Bader, judío y dueño de las Galerías Lafayette,  la tienda de departamentos más grande de París. Una tarde en las carreras de Longchamps, Chanel le comentó su sueño y él le encontró socios con capital. Los Hermanos Wertheimer eran los dueños de la prestigiosa casa perfumera de Bourjois.

Los Wertheimer le explicaron a Chanel que estaban dispuestos a costear los gastos de producción, distribución y promoción del perfume. Como socios mayoritarios, y los que corrían mayor riesgo,  ellos solicitaban el 70% de los ingresos. A Bader, como intermediario, le tocaba un 20% y Chanel recibiría el 10% restante.

                                           Pierre Wertheimer

Parece injusto, pero Coco no tendría que mover ni un dedo ni invertir un franco. Si la empresa fracasaba no perdía nada. Impulsiva y voluntariosa, la modista aceptó. No quería lucrar, solo ver su perfume en la Quinta Avenida. Y lo vio, y las ventas fueron tan extraordinarias como las ganancias. Chanel se dio cuenta que había cometido un error, pero los Wertheimer se negaron a negociar. La modista tampoco encontró apoyo en la ley. El negocio y el contrato eran perfectamente legales. Los Wertheimer no eran culpables de la falta de visión y coraje de su socia.



Aun así, Coco llegó a los brazos de Westminster segura de que había ido estafada por unos bandidos judíos. A pesar de su fortuna,  el Duque tampoco pudo recuperar Chanel N°5. Había cosas que el dinero no podía comprar. Una de ellas era un hijo varón. Aunque se casó muchas veces, Hugh Grosvenor nunca tuvo un heredero y tuvo que ceder su título a un pariente.

Me ha sorprendido descubrir que Chanel, ya cuarentona, se creía capaz de darle un hijo a su amante. Para eso, la pareja decidió crear un nido de amor. El Duque adquirió unos terrenos en la Riviera en un sitio llamado La Pausa porque la leyenda dice que Santa María Magdalena hizo ahí una pausa en el trayecto que la traía de Tierra Santa.

                                       La Pausa hoy día

Chanel tenía una idea clara de lo que quería construir en ese vasto terreno. Su amigo, el Conde de Gonzac le recomendó a un arquitecto. Que Robert Streitz fuese judío no incomodó a la diseñadora, puesto que quería lo mejor y si le convenia….

De acuerdo con las órdenes de su clienta, el arquitecto diseñó un edificio sobrio,  de estilo monacal,  que recordase a su clienta el convento de Aubazine donde se había criado. En la misma propiedad se construyó una casita para que Vera Bate pasase sus vacaciones.

                                   Chanel en La Pausa

El Duque encargó muebles de madera provenzal, pero lo que no pudieron encargar fue un hijo. Tampoco es que Coco fuese exclusiva de Bendor. Ha sido un shock saber que, durante el romance con su Duque, Coco mantuvo un affaire paralelo con el poeta surrealista Pierre Reverdy.

Reverdy e Iribe: Los Amantes Olvidados de Coco

Según los biógrafos, la modista, que tenía amigos en la comunidad surrealista, y que se rumora que tuvo su acostón hasta con Dalí, inicio una relación con Reverdy en 1921. Fue musa y gran amor del poeta a pesar de él ser casado. La relación acabó en 1926 cuando Reverdy tuvo una epifanía, volvió al catolicismo y se encerró por un tiempo en un monasterio. Tanto Reverdy como Robert Spreitz y hasta Vera,  reaparecerían en la vida de Chanel durante la Segunda Guerra Mundial.

                                 Chanel yReverdy

En 1929, conscientes de que su relación no daba para más, Coco y Westminster se separaron amigablemente. La Pausa quedaría en manos de Coco. No pasaría mucho tiempo sin que la diseñadora se buscase un nuevo amor. En 1931 iniciaba un romance con el ilustrador y dibujante Paul Iribe quien abandonó a su segunda esposa por Chanel.

                                        Iribe y Chanel, muy amartelados

Se habían conocido, Coco e Iribe, en Los Locos 20, en grupos de amistades amigas de orgias, sexo libre y drogas. Colette decía de Iribe que era “un demonio”.  Lo que se sabe de seguro es que era ultraderechista, dirigía una revista llamada Le Temoin que se caracterizaba por su nacionalismo , xenofobia y antisemitismo. Chanel costeó esa revista.



Su relación con Iribe era tan intensa que muchos pensaron que llegarían a casarse. Todo acabó una tarde en La Pausa, cuando,  en medio de un match de tenis, Paul Iribe sufrió un fatal infarto. Le tomaría a Coco cinco años recuperarse de esta perdida y pensar en otro hombre, a pesar de que, según su sobrina, la diseñadora había conocido en Londres en 1936, al Barón von Dinklage que ocuparía tan importante rol en la vida de Chanel durante la Segunda Guerra Mundial.

La década de Los 30 fue una época difícil para Coco Chanel, a pesar de que su negocio marchaba viento en popa y su nombre era conocido en todo el mundo. En 1930, Vera la abandonó para irse a trabajar con el modisto Molyneux. Divorciada de su esposo, Vera se casó con un militar italiano, el coronel Lombardi, muy cercano al círculo de Mussolini. Se instaló en Roma donde ingresó al Partido Fascista en la época en que eso todavía se consideraba respetable. No volvería a ver a Coco en mucho tempo, a pesar de que su hija Bridget fue modelo de La Casa Chanel en esa década.

En 1938, triunfó en las elecciones francesas El Frente Popular y el judío socialista León Blum se convirtió en primer ministro de Francia. Fue un momento de agitación obrera que no eximió a Maison Chanel. Hubo huelga de operarias y Coco se vio obligada a cumplir con los requisitos de sus empleados. Rencorosa, esperaría el momento de vengarse.

                                   Empleadas de Chanel se van a huelga

Esa es la Coco Chanel que aprovechará la guerra y la ocupación para sus vendettas y para hacer algo más que un mero acto de sobrevivencia como lo será vivir a todo lujo bajo el amparo del invasor. De esta Chanel que el New Look solo nos da un atisbo, hablaré en mi próxima entrega.

Bibliografía Consultada

Chaney, Lisa. Coco Chanel: An Intimate Life: 2012

De Courcy, Anne: Chanel’s Riviera: Glamour, Decadence and Survival in Peace and War 1930-1944.2020

Fiemeyer, Isabelle: Chanel, The Enigma. 2016

Frame, Alan: Toto Koopman &Coco Chanel: Spies, Seduction, and the Fight for Survival.2020

Picardie, Justine: Coco Chanel, New Edition:  The Legend and the Life.2023