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lunes, 1 de junio de 2026

La Moda Adolescente de La Era de Watergate (Teen Culture XII)

 


Los 70 comenzaron con esperanzas de tiempos mejores pero también con nuevos temores. La Guerra Fria parecía haberse acabado, pero Vietnam seguiría hasta 1975. Con el fin del reclutamiento forzado en 1973, parecía acabarse el prospecto de ir a morir en Indochina, pero las muertes entre adolescentes y sus ídolos seguía aumentando por el uso de drogas. Y un escándalo político acabó con la poca confianza que los jóvenes tenían en el gobierno.



Política Exterior/Caos Interior

Las conferencias de paz en Paris se veían provechosas a comienzos de Los 70 y en 1972, el ejército estadounidense se retiró de Vietnam. La guerra acabaría oficialmente en 1975 con el abandono de la embajada y ultimas tropas en Saigón, pero ya no morían chicos americanos en el conflicto ni temían ser enviados a Asia a morir o a volver inválidos a su país.

En 1973, se dio termino al servicio militar obligatorio y al reclutamiento. Los jóvenes no solo se sentían liberados de un gran miedo. Al haber protestado contra la guerra, sentían que tenían una responsabilidad y un poder político que no podían desperdiciar. El rebaje de la edad de votación en 1971,  de 21 a 18 años, reforzó este poder.

Para su relección (una victoria impresionante),  Richard Nixon estaba en su mejor etapa . Sus genuinos esfuerzos por acabar con La Guerra de Vietnam, su objetivo de acabar con la carrera armamentista que lo llevaron a visitas improcedentes a Moscú y Beijing que presagiaban el fin de La Guerra Fria, lo hacían un adorado de los estadounidenses pacifistas.

Entonces cayó la bomba. Bob Woodward y Carl Epstein, un par de reporteros del Washington Post, expusieron en una serie de artículos como los republicanos habían intervenido con micrófonos los cuarteles del Partido Demócrata en Washington. Todo comenzó cuando el FBI iniciase una investigación debido a denuncias de documentos robados de la sede del partido.

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Bobby Redford como Bob Woodward y Dustin Hoffmann en Todos los hombres del presidente

Esto llevaría una indagación más compleja que destaparía conspiraciones para hacer desaparecer evidencia que incriminaba a altos personeros del gobierno. Extorsiones, amenazas y otros delitos se iban acumulando. .Los reportajes de Woodward-Bernstein cristalizaron en un libro All the President’s Men en junio 1974, pero para entonces el país entero apuntaba con dedo acusador a Richard Nixon y a su administración. En agosto 1974, el presidente dimitía su cargo.



Como si estos sucesos no fuesen suficientes para poner en shock a la nación, la economía se vino abajo debido a factores externos. La OPEC , en castigo por el apoyo de Occidente a Israel, elevó los precios del petróleo y disminuyó la entrega del combustible. En E.E.U.U, la carencia y carestía de la gasolina provocó larguísimas filas en las gasolineras y fue un duro golpe al bolsillo del americano y a la economía del país.

Modas Eclécticas de La Era Nixon

A comienzos de la década, si de algo se podía preciar el país era de su moda, variada,  colorida e inclusiva en su aprecio a lo étnico. Daba la impresión de que una chica podía tratar su guardarropa como se trataba todo en una sociedad en calma y llena de posibilidades.

Jacqueline Susann nunca escribió para adolescentes, pero su novela de 1973, Once is not Enough (Una vez no basta) es un reflejo de las modas y maneras de pensar de los jóvenes de entonces y vale mencionarla. Tal vez porque fue la novela favorita de mi primera etapa de adolescente y tuvo una tremenda influencia en como yo no caí en los errores de la protagonista. No que ni siquiera tuviéramos un punto de referencia en común.



La trama se centra en January Wayne, una Hollywood Baby, obsesionada con su padre un famoso productor de cine. January se la ha pasado en un internado soñando con el día en que pueda compartir la vida de Mike. Solo que apenas graduada de secundaria sufre un accidente que la deja en coma por años.



  Kirk Douglas (Mike) y Deborah Raffin (January) en la adaptación de Una vez no basta

Cuando retorna a la vida real tiene veintiún años, pero ha perdido su juventud y es tan ingenua e inexperta como si todavía tuviera 17 años. Al caer en medio del mundo de los ricos y famosos, January vive una pesadilla rodeada de gente manipuladora que busca aprovecharse de ella.

Tiene una amiga (creo que todos la tuvimos) que busca iniciarla en los secretos de alcoba que debe saber y emplear toda mujer moderna.  La pobre January pierde su virginidad de manera desastrosa con un playboy que solo busca su dinero, y acaba en una relación disfuncional con un hombre mayor que la abandona cuando más lo necesita. Incluso su primer cigarrillo y su primera borrachera son ecos de lo que una quinceañera viviría con esas experiencias.

 Tom (David Jansen) el novelista impotente que rompe el corazon de January

La muerte del padre sumerge a January en una crisis que la lleva a una noche de drogas y sexo grupal, tras la cual desaparece. Tanto la policía como el lector creen que se suicidó. Eso de crear un destino incierto para la heroína asemejaba la tragedia de January a la de la diarista de Go Ask Alice un bestseller sobre una jovencita y su caída en las drogas que causó sensación y polémica en 1971.



Una vez no basta sigue siendo un documento histórico en su reflejo del mundo neoyorquino a comienzos de Los 70. Desde el jet set ,  el periodismo tipo Cosmopolitan , el teatro y hasta el crimen, el libro está lleno de datos que me prepararon para vivir en Nueva York con alusiones a sitios de interés, restaurantes e incluso productos de comida. Así yo ya tenía ganas de beber 7-up antes de llegar, pero uno de los mayores méritos es su exposición del eclecticismo del vestuario de 1970.



En el primer capítulo, January viene a Nueva York, casi recién salida de la clínica suiza donde ha estado internada. Carga un mínimo equipaje de prendas adquiridas a último minuto en Zurich puesto que su antiguo vestuario corresponde al de 1968. Al llegar al Aeropuerto Kennedy le pregunta a su padre qué visten las chicas de Los 70s. Ha notado en el avión diferentes largos de falda y se asombra al ver pasar a una muchacha disfrazada de nativa. Mike, su padre le explica que no se trata de una actriz ni un disfraz.

Para el tercer capítulo, y después de recorrer las boutiques de la Quinta Avenida,  January sigue confundida. La dependienta de Bergdorf’s le dice que la mini esta Out y la midi es lo In, pero en la calle se encuentra con micro minis y maxis ( las describe como “faldas largas de abuelita”).  Para un viajero del tiempo como ella es una revolución, hoy nos parecería lo más normal. Pero para la jovencita promedio que no vivía cerca de las tiendas de Manhattan o no tenía el dinero para seguir todas las tendencias, los dictados de la moda setentera presentaban desafíos y al mismo tiempo oportunidades para expresarse a través de su guardarropa.



Lo que January compró en Zurich fue un traje-pantalón que ,aunque le faltaba unas décadas para convertirse en “Power Suit”, ya se había convertido en tenida “formal”. Los fabricados en ante/gamuza/suede estaban en boga a comienzo de Los 70 sobre todo los con motivos navajos o de otras etnias nativas. Las chaquetas eran un poco más entalladas y se puso de moda veraniega unisex las “safari” en algodón, lino, drill o popelina, con muchos bolsillos y diferentes cinturones.



El Traje nuevo del Rey: Su Majestad  Carlos III, entonces Principe de Gales en chaqueta safari en Los 70l

Los pantalones tuvieron una evolución total en los primeros cuatro años de la década. De muy ajustados y acampanados por dejado de la rodilla. En 1973 se ampliaron en imitación de los pantalones de Los 30 y 40 haciéndose un poco bolsas de la cintura al tobillo. Venían en lana escocesa para el invierno. ¡Yo llegué con uno horrible a Nueva York en junio! (era invierno en Chile).El estilo bell bottom o “pata de elefante” como lo llamábamos en Chile continúo por varios años exagerándose hasta el punto que cubría o sobrepasaba el zapato y era horrible con tacones que desgarraban los dobladillos.



Otra aportación de Mary Quant fueron los horribles hot pants. Estos shorts, más cortos que los formales, se pusieron de moda en 1971 dejando de ser una prenda para deportes o picnics y convirtiéndose en parte del guardarropa. Incluso, en satén o terciopelo, eran atuendo para la noche. La muy tímida podía usarlos con una falda abotonada adelante que la dejaba lo suficientemente abierta para admirar los pantaloncillos.



He hablado en otro sitio de la guerra entre mini, midi y maxi. La midi la ganó en la Era de Nostalgia (1974-1980) y la minifalda no retornó sino hasta 1981. Había una discrepancia entre que usar con la midi. En general se preferían las botas de charol o gamuza y acordonadas por delante. Sin embargo, en 1970 ,Yves St. Laurent en su obsesión con revivir Los 40, impulsó un retorno a los utilísimos zapatos de plataforma.



Aunque esos tacones chinos serian motivo de burla―se decía que una chica que quería suicidarse solo necesitaba saltar de sus plataformas―se podían usar con todo tipo de ropa y venían en todos los estilos: alpargatas, sandalias, botas y los zuecos que los hippies habían impulsado. Las suelas se hacían o de madera o corcho. Yo tuve de ambos y eran geniales para usar con pantalones acampanados.

Tantos estilos diferentes permitían que las chicas que tenían una madre modista o sabían coser se creasen ropa adaptada su personalidad, pero aun yendo de compras se podía encontrar en tiendas de departamentos de malls ropa a la moda y barata. El polyester se volvió un material de moda favorito de los chicos incluso para los trajes de varones que, copiando la moda y artistas afroamericanos, los usaban en colores pastel o de neón.

El problema es que era un tejido casi tan ajustado a la piel que a la vista moderna se ve casi ridículo. “A punto de estallar” dijeron mis alumnos de Los 80s cuando les puse un filme de quince años antes. Agréguenle que en blusas femeninas, en una época en que el feminismo declaró la guerra a los sujetadores, provocaron más de un bochorno.



BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

miércoles, 26 de marzo de 2025

Disney reinventa a Cristobal Balenciaga y lo Hace muy Mal



Finalmente, Disney/Hulu ha traído a Estados Unidos esta biopia de quien Christian Dior llamaría “el maestro de todos”. Una entrada obligatoria en las series de la moda, el mejor modisto de toda la historia es parte de un relato en que el hermetismo y amor a la privacidad de Cristóbal Balenciaga sirven para crear un couturier que nunca existió: vanidoso, ególatra y neurótico En un afán de ocultar la relación del Maestro con el régimen franquista, la serie recae en mentiras e invenciones peores que las del New Look.

El primer episodio no comienza con el nacimiento, infancia ni juventud de Balenciaga. Lo conocemos ya cuarentón, en 1937. Huyendo de la Guerra Civil Española, el apolítico couturier viene a abrir, en compañía de su amante el Conde Wladzio Jaworowski D’Attainville, una casa de modas en Paris. Ya comenzamos bien. Balenciaga no tenía posturas políticas, él vivía para su arte. Presentarlo de otra manera fue uno de los muchos errores de The New Look.

Quien sí es político es su socio, un ingeniero vasco republicano llamado Nicolas Bizcarrondo. El primer desfile, sin ser un fracaso, es anodino. Los críticos no ven novedad en el nuevo modisto. Solo Coco Chanel (pero no públicamente) reconoce el genio de Balenciaga. En su desesperación, el modisto vira sus ojos hacia su herencia española, pintura barroca y trajes típicos iberos.

                    Bizcarrondo, Wladzio y Balenciaga

Sombreros, Republicanos y Homosexuales

Toda la trama está enmarcada en el degastado recurso de una entrevista años después de lo sucedido. En vida, Balenciaga solo dio dos entrevistas. La serie se centra en la otorgada, en 1972, a Prudence Glynn (Gemma “Asha Greyjoy” Whelan), del Times de Londres. La periodista ha llegado hasta Getaria, hasta el retirado maestro Balenciaga (Alberto San Juan)para interrogarlo sobre un pasado que él no quiere revelar. El segundo episodio consiste en la entrevistadora sacándole con tirabuzón a Balenciaga sus memorias de la Ocupación Alemana. Un desastre total que deja al espectador lego muy confundido.

                 Lady Prudenc Glynn entevista al Mestro

¿Era Balenciaga tan apolítico que no le importaba lo que ocurría a su alrededor? ¿Hacia vestidos para las mujeres de los nazis para proteger sus intereses o los de Nicolás? ¿Le hizo regalos a Coco Chanel porque la sabía en la cama con un oficial alemán y creía que ella los iba a proteger a él y a Wladzio en peligro por ser gays? Nuevamente se pierde en ambigüedades ese capítulo tan importante de la moda durante la Ocupación Alemana . Y permanece sin respuesta la pregunta que hoy muchos nos hacemos. ¿Se vale más remar con la corriente que enfrentar un diluvio?

Este capítulo reprimido, falseador de hechos reales y muy confuso deja que el espectador haga sus propias interpretaciones, erradas la mayoría. Nicolás Bizcarrondo y su mujer eran republicanos vascos, habían estado involucrados en política (por llamarlas de izquierda) antes de la guerra. Se le abrió un expediente acabado el conflicto y se le exigió una multa por una fuerte cantidad, pero nunca estuvo en peligro de ser extraditado. No fue la razón por la cual Balenciaga permaneció en Paris, y Nicolas no se dio vuelta la chaqueta renegando de su pasado político por temor a represalias nazis.

Cientos de refugiados republicanos fueron devueltos a España o arrastrados hasta Mauthausen y otros campos de la muerte. Bizcarrondo nunca estuvo entre esas categorías amenazadas. Se retractó de su pasado republicano públicamente en Los 60 y retornó a su patria en 1965.

                                           Los Bizcarrondo

La serie está empeñada en evitar mostrar el lado político de Balenciaga, sea o bajándole el tono a su sólida reputación de modisto de la alta sociedad española― antes y después de la Guerra Civil― o excusando el que hiciese vestidos a nazis y simpatizantes. Desacierta en ambos esfuerzos. Antes de ir a Paris, Balenciaga tenía fama como el mejor modisto de España, vestía a la aristocracia, habiendo sido apadrinado desde muy joven por la Marquesa de Casa-Torres. Gracias a su relación con la modista Madeleine Vionnet entró con buen pie en el mundo de la alta costura parisina.

Si se marchó de España y cerró sus tres casas de moda, una en Madrid, otra en Barcelona y la tercera en Madrid,  fue porque caían bombas por doquier y nadie estaba para comprar vestidos de marca.  Por eso es absurdo hablar de exilio como lo hace Fabiola de Mora y Aragón en el episodio 6. Si Balenciaga se hubiese exiliado seria huyendo de los republicanos que bien pudieron haberle dado un “paseo” fatal por haber vestido a la nobleza como la abuela de Fabiola.

Acabada la Guerra Civil, Cristóbal pudo regresar a España sin problemas. Así es como reabrió su tienda en Madrid. Para él las casas de moda en ambos lados de la frontera eran igualmente importantes, tal como su clientela. Nos dice la serie (Disney al fin) que al Maestro le importaban los desfiles en Madrid porque ahí asistían periodistas americanos y que su mayor mercado eran los Estados Unidos. Falso. La casa de modas de Madrid servía a una clientela de los poderosos en la España Franquista, a la aristocracia incluyendo a la musa de Cristóbal, Sonsoles de Icaza.

                                                Balenciaga y Sonsoles

Es cierto que hubo durante la Ocupación una escasez de telas (una escasez de todo) y que Balenciaga puede haberlas importado de España. Se sabe que se le multó por usar más material textil del aprobado por las autoridades nazis y que al menos en una ocasión le cerraron su tienda, pero se abrió eventualmente. Todo esto ocurrió en 1940. El couturier siempre se negó a trasladar su negocio a Berlín, pero la serie enfatiza su “colaboracionismo” y da una explicación pedestre de por qué lo hizo.

¿Fue Balenciaga un “Colabo”?

El Balenciaga de la serie le insiste a Prudence que él es apolítico y que fueron tiempos duros los de la Ocupación. Luego tenemos un flashback. Cecile, una francesa, llega a Maison Balenciaga acompañada de su amante, un alto oficial de la SS. Quiere que Cristóbal le haga una copia del vestido “Menina” con mangas largas y con una tela que heredó de su abuela. A Balenciaga no le molesta confeccionar ese vestido―le faltan clientes―pero insiste que ese material no sirve para esa hechura. Hay una pequeña batalla entre clienta y diseñador y la gana el Maestro. Con esto nos queda claro que al modisto no le importan las políticas de su clientela, siempre y cuando no se entrometan en su arte.

No volvemos a ver a Cecile sino hasta el final de la Ocupación (1944). Ella tiene la cortesía de despedirse, de traerle un regalo y de expresar con tristeza el miedo que les espera a quienes colaboraron con el ocupante. Balenciaga es frio y brusco. Rechaza el regalo, no acepta que sean iguales, emite un juicio moral al considerarla una colaboradora y cuando Cecile se marcha, arroja el regalo a la basura. íQué feo retrato del Maestro! La cortesía debe demostrarse tanto en derrota como en triunfo y Balenciaga era muy educado. También revela hipocresía ya que al parecer siempre ha despreciado a Cecile, pero la ha tenido de clienta porque le convenía.

          Un diseño  de Balenciaga de los 40 es usado para un comercial de perfume.

Como que el guionista se da cuenta que Balenciaga está quedando muy mal y le proporciona una excusa implausible, Balenciaga todo lo hace para protegerlos a él y a Wladzio. Esto ocurre a causa de una escena que nunca tuvo lugar en la cual, en Hendaya, el modisto es detenido por la policía de Vichy, vejado (se le hace desnudarse) y amenazado con hacer pública su condición de homosexual y someterse a las medidas que los nazis tenían para el colectivo LGTB.

En Lo que escondían sus ojos, hasta ahora el mejor retrato de Balenciaga en la ficción, Javier Rey (que lo interpreta) le dice a Sonsoles, en 1942, que si no regresa a España es porque en la atmosfera homófoba del franquismo le sería imposible continuar con su relación con Wladzio. Me dejó una duda. ¿Es que la serie pretendía decir que  era más fácil ser gay en la París Ocupada que en el Madrid franquista?

                          Balenciaga (Javier Rey) y Sonsoles (Blanca Suárez )

La verdad está entre ambos extremos. Efectivamente, muchos homosexuales fueron arrestados en Francia y deportados a campos de exterminio, pero o eran muy abiertos en su orientación o no tenían a alguien que les protegiese. Nunca el fantasma del arresto persiguió a homosexuales reconocidos como Jean Cocteau, al cantante Charles Trenet, y a una docena de actores. Si hasta hubo homosexuales en el gobierno de Vichy. Es cierto que la Gestapo comisionó a Coco Chanel para que redactara una lista de los gais en el gremio de la alta costura gala y ella dejó fuera a su amigo Cristóbal.

Por otro lado, Cristóbal Balenciaga siempre fue un hombre muy discreto. No le gustaba que lo fotografiaran. Solo los allegados sabían que su relación con Wladzio era romántica. Para mayor discreción, la madre de Balenciaga vivía con ellos en Paris. Una señora vasca a la antigua y devota católica (igual que Cristóbal) no iba a andar apañando relaciones pecaminosas por lo que la orientación sexual del hijo quedaba en meras sospechas.

                             Wladzio y Cristóbal 

En varias páginas de moda leo que Cristóbal Balenciaga no fue incomodado por los alemanes debido a que gozaba de la protección del Caudillo. Algo de eso hay, a pesar que la serie torpe e ingenuamente intente barrerlo bajo la alfombra. El couturier vistió a Doña Carmen Polo antes y después de que su esposo se convirtiese en el dictador de España.

No se puede acusar al Maestro de ser colaboracionista por hacerle vestidos a las mujeres de los alemanes puesto que él era ciudadano, y bien visto, de la España Franquista. Al ser extranjero no se le puede imponer rótulos y menos cuando la alta cultura francesa si colaboró y de manera despreciable desde Louis Vuitton que se apropió de negocios judíos, hasta Coco Chanel, mejor conocida como la “Agente Wertheimer” , que trabajó para los servicios de inteligencia alemanes.

Otro triste error de la serie ha sido mostrar a Cristóbal envidioso de la fama de los sombreros diseñados por Wladzio. Aparte de ser una calumnia que afea a un generoso individuo, resta importancia al gran amor de la vida de Balenciaga. Tanto que, en la serie, la repentina muerte de Wladzio no causa el impacto que tuvo en la vida del modisto. Acaso una escena al pasar donde Balenciaga habla de retirarse o el desfile de modelos enlutadas que no llegan a crear en la mente del espectador un vínculo con la inmensa tragedia―la mayor de su vida― que experimenta el Maestro.




Balenciaga vs Dior

Ahora viene la guinda del pastel: Christian Dior. La serie quiere hacernos creer que Balenciaga odiaba a Dior, que su envidia lo llevaba a burlarse del pobre diseñador, que la superioridad de Balenciaga sobre el creador del New Look se debía a que era más guapo, etc.

Balenciaga y Dior se conocían de antes del Teatro de la Moda. Ambos participaron en esa novedosa idea de Lucien Lelong. En cambio, la serie de Disney nos muestra a Balenciaga llegando como invitado a la exposición y recién conociendo a un Dior viejito y calvo. İ Sí Christian solo tenía cuarenta años! De pronto prefiero The New Look, La serie de Apple tv+ mintió menos.

Dior y Balenciaga nunca fueron rivales. Balenciaga tenía una casa instalada y una clientela asegurada cuando Marcel Boussac recién apadrinó a Christian. Balenciaga abrazó inmediatamente el largo de faldas impuesto por Dior quien no le robó clientes ni opacó los diseños del Maestro. De hecho, a fines de los 40, Balenciaga siguió imponiendo tendencias como la famosa chaqueta bolero que imitaba la usada por los toreros. Y no perdió clientes, al contrario adquirió más en Francia y en España, puesto que cuando Aline Griffith se convirtió en Condesa de Romanones su vestido lo confeccionó el Maestro.

                                     La Condesa de Romanones

Lo que denota influencia española en la serie, puesto que en Disney no saben ni J de historia ibera, es la ausencia del nombre “Franco” en la serie. La realidad es que Doña Carmen Polo era clienta de la casa Balenciaga (malas lenguas dicen que no pagaba); su hija Nenuca vistió un Balenciaga para su boda con el Marqués de Villaverde en 1950; y fue su insistencia la que sacaría de su retiro al Maestro, en 1972, para vestir a la hija de los Marqueses en ocasión de su boda con el Duque de Cádiz.

                                         Nenuca en Balenciaga

El Vestido de una Reina

Esos vestidos son tan icónicos como el de la Reina Fabiola de Bélgica. Este último se menciona en la serie como si hubiese sido la única gran creación del Maestro. La biopia de un diseñador debe concentrarse en su contribución a la historia de la moda, a sus diseños más célebres, a sus clientas más famosas y a su vida privada,  si esta afecta su arte. Ocultar que vistió a princesas como Grace Kelly, a esposas de políticos como Jackie, y a las grandes damas de la alta sociedad española, incluyendo a las parientas del Caudillo, es cortar más de la mitad de la trayectoria de Balenciaga.

                     Grace de Monaco en Balenciaga
                      Jackie Kennedy en Balenciaga

A propósito, la serie en típico humor antimonárquico hace un pobre retrato de la Reina de Bélgica. Tengamos en cuenta que para mantener el misterio del vestido, todas las medidas, diseño, pruebas del traje de novia fueron llevados a cabo en el departamento que el Maestro tenía en Madrid. Como él era tan discreto, nunca hemos sabido que se dijo así que todo lo que aparece en la serie es invento y conjetura. Fabiola de Mora y Aragón era una mujer muy reservada, por eso escogió a Balenciaga como modisto.

Lo único que alguna vez comentaron en público ambos fue que Fabiola rechazó modelos por ser “demasiado regios”. Balenciaga tuvo que recordarle que estaba vistiendo a una reina. Esta anécdota refleja la modestia de una mujer que era hija de un marqués y que por parte de su madre descendía del rey Sancho de Castilla.

He visto muchas fotos de Doña Fabiola, he leído mucho sobre ella. En ninguna parte dicen que fuese contrahecha, jorobada o con hombros aupados. Belén Cuesta la retrata como una mujer histórica, incómoda con el asedio de la prensa, obsesionada con la importancia del secreto, con miedos de como cambiará su vida una vez se case. O sea, es una Lady Di más vieja.

                La verdadera Fabiola no tenia un hombro mas alto que el otro

Fabiola de Mora y Aragón pertenecía a la alta nobleza española. Tenía 32 años cuando robó el corazón de Balduino de Bélgica que no era un Príncipe Azul común. Desde joven, Balduino había sido muy devoto y había estado a un tris de pasarle el cetro a su hermano y encerrarse en un monasterio. Su sentido de deber se sobrepuso a su vocación, pero le tomó diez años de su reinado encontrar a quien compartiese su trono.

Ni la serie ni artículos de Vanity Fair han sabido revelar su fascinante personalidad. Es triste que VT se apoye en la chismografía de Jaime Peñafiel que describe a la reina como una beata, una tía solterona, una mujer sin oficio, recluida en su casa. Tampoco podemos culparlo tanto si la misma revista Time describió a Fabiola, en ocasión de su boda, como “la chica que no podía atrapar hombres”. También el régimen franquista hizo lo suyo convirtiendo a la novia en  el ideal de la mujer de su casa, muy religiosa, virtuosa y sumisa.

Todo eso es verdad, pero opaca lo que hacía a Fabiola una mujer de carne y hueso, ya que la joroba y ataques histéricos de Belén Rueda no fueron más que inventos de un mal libretista. También el hermetismo que rodeó al noviazgo ayuda a falsificar datos. Eso es lo único cierto que dice la serie, la Reina de Bélgica y el Rey de la Alta Costura se caracterizaban por su amor a la privacidad.



En su día se inventó un cuento de hadas alrededor de ese romance real. Se dijo que Sor Verónica, la monja mentora del rey había ido a España en busca de una cónyuge perfecta, poco menos que cargando el zapato de Cenicienta y que solo Fabiola había dado la talla. Otros hablaban de un enlace arreglado por la propia reina Victoria Eugenia quien era madrina de la novia. Lo más cercano a la realidad es que Doña Ena si andaba en animo casamentero, pero quería que quien ciñese la corona belga fuese su nieta, Doña Pilar de Borbón (hermana del rey emérito Juan Carlos).

El caso es que ni Pilar (que más tarde se casaría con el concuñado del rey Simeón de Bulgaria) ni Balduino congeniaron. En cambio conocer a Fabiola fue un flechazo instantáneo. Se cree que para el segundo encuentro en la Gruta de Lourdes, ya estaban enamorados. Es que Balduino vio más allá que la periodista del Time o el aparato de publicidad franquista.

El monarca vio una mujer moderna e independiente, no una solterona beata. Vio una mujer sencilla, pero preparada para ser reina. Vio una mujer que conjugaba su fe y su apostolado con lo mundano. Fabiola era enfermera diplomada y trabajaba en el hospital militar Gómez Ulla. Fabiola era refinada y hablaba cuatro idiomas. Por último, si era tía soltera, pero su capacidad para amar y atender a la niñez de un país se revelaba en la publicación de un libro de cuentos de su autoría que demostraba que tenía imaginación, pero también conciencia de los gustos infantiles.

                             Fabiola en la portada de Semana

La tragedia de Fabiola fue que, después de cinco embarazos malogrados, sería incapaz de dar un heredero a su reino. Su triunfo fue mantener un amor y un romance que acabaría con la muerte del rey en 1993 y también el haberse hecho amar por un pueblo. Si me he explayado tanto es para hacer notar como la serie ni siquiera supo aprovechar este personaje y sus paralelos con un modisto que como Fabiola era amante de su privacidad, pero supo alcanzar la fama en un país que no era el suyo.

Contenido Violento o Gory: Ninguno

Contenido sexual y desnudos: Un par de besos y escenas de Wladzio y Balenciaga en la cama, ambos vestidos.

Aprovecho este momento para corregir un bulo muy desagradable y absurdo que, por suerte, no está muy desperdigado por las redes, pero que inició en Instagram. El cuento es que Coco Chanel, necesitada de publicidad, en 1960, consiguió que John Fairchild , editor del Women’s Wear Daily, la invitase a cenar en Paris. La zanahoria que la modista esgrimió ante la nariz de Fairchild fue que traería a Cristóbal y que se sacarían una foto juntos. Foto que Fairchild podría publicar en su revista.

Coco invitó a Balenciaga quien estuvo de acuerdo en dejarse fotografiar, pero no en que la foto fuese publicada en WWD. Hubo un distanciamiento y Coco enojada le habría revelado a Fairchild la homosexualidad del Maestro y que el editor habría hecho pública esa noticia en su revista. En la serie no llegan hasta tanto. Las ‘revelaciones” de Chanel se supone fueron hechas en fiestas y cocteles y se reducen a que la falla de los diseños de Balenciaga es que no siguen el contorno natural de la figura femenina, lo que puede esperarse de un hombre que no ha tocado mujeres en su vida.




Yo sabía que Chanel había dicho eso de Dior y es posible, chismosa y toxica como era, que lo haya dicho borracha en alguna fiesta, pero no era noticia. Para entonces se sabía que todos los diseñadores del momento: Givenchy, Cardin, Lanvin, Saint Laurent, etc. eran gays. Lo que importaba es que se quedasen en el closet.

Desde su fundación en 1919,  Women’s Wear Daily había sido una publicación dedicada a la moda no a las hablillas. Fairchild fue el artífice del buen recibimiento que Balenciaga tuvo en América. Jamás hubiese publicado una murmuración que no iba con su línea editorial, pero que además hubiese convertido a Balenciaga en un delincuente puesto que en USA la homosexualidad se castigó con cárcel hasta la mitad de Los 60.

Aun en Francia, donde ser gay no era un delito, el escándalo y estigma social que hubiese conllevado una revelación publica hubiesen arruinado al modisto. Ni hablar de la España franquista donde El Maestro hubiese perdido clientela, negocio, incluso su libertad . De hecho hubiese estado realmente exiliado e imposibilitado de comunicarse con su familia española. El libretista parece no conocer estos datos.

Cuando Balenciaga expresa su miedo e indignación ante Ramón Esparza,  este lo hace sonar como si fuese un cobarde que se avergüenza de ser homosexual y quiere permanecer en el closet. Tanto los idiotas de Disney como sus malos investigadores españoles―inútiles como todos los profesionales pedrosanchistas― olvidan que en 1960 no existía tal cosa como Orgullo Gay y salir del closet, en muchos países  invitaba a cárcel o a peores castigos.

Factor Feminista: Cero, ninguna de las mujeres importantes en la vida del modisto, ni sus parientas, ni sus colaboradoras, ni sus musas, merecen ser destacadas en este relato.

Factor Diversidad: Tampoco hay mucho aquí, apenas la relación gay de Balenciaga y Wladzio.

Factor Moda: Tristemente, es peor que The New Look en postergar la narrativa visual de los diseños Balenciaga. No hay mención de sus vestidos de novia, con la excepción del de Fabiola de Bélgica. Se ha gastado dinero en copiar diseños y presentarlos en colecciones abstractas sin contextuarlos. Se han dedicado a hablar del azgar, la tela que El Maestro mandó fabricar cuando es uno de los detalles menos importante de su obra. No hablan de la importante clientela que usó sus prendas. Por eso voy a poner algunas fotos para que sea vea lo innovador que fue Cristóbal Balenciaga.

              El vestido que Balenciaga diseñó  para la Duquesa de Cádiz 
                   El vestido "BabyDoll" uno de los muchos inventos del maestro
                     Dolores del Rio y Balenciaga

En la vida real Balenciaga aprendió a compartir clientela con Dior. Enviar a Audrey Hepburn a Givenchy tampoco le hizo perder pie en el cine. El vistió a Dame Liz Taylor y a Romy Schneider, además de diseñar el vestuario de Ava Gardner en The Angel Wore Red y el de Ingrid Bergman en Anastasia. ¿No era mejor contarnos esto que pasarse capítulos mostrando al modisto babeando por Givenchy? Es cierto que Hubert fue su protegido, pero también lo fueron Ungaro, Paco Rabanne y hasta Oscar de la Renta.

                       Ava Gardner en Balenciaga
                        Romy Schneider en Balenciaga
                             Dame Liz Taylor en Balenciaga

Si no recomiendo esta serie no es porque falsea datos sino por ocultar lo que realmente hizo a Cristóbal Balenciaga el mejor modisto de la historia. Gracias a ese ese ocultamiento solo nos queda un cuento tedioso mal contado y mal terminado.

 

viernes, 19 de abril de 2024

Coco Se Va a la Guerra: La Chanel que no nos mostró The New Look

 


Al comienzo de The New Look nos encontramos en 1943, la mejor modista de Francia está luchando por recuperar sus perfumes robados por socios judíos que no responden a su llamada trasatlántica; su sobrino está a punto de morir en un campo de prisioneros. Entra en escena el carismático Spatz , un oficial alemán que viene a rescatarla. ¿Verdadero o Falso?

                                             Spatz al rescate

¡Falso! En 1943 no se hacían llamadas trasatlánticas a Estados Unidos desde un país ocupado por los nazis como lo era Francia. El sobrino André hacia dos años que descansaba en su Chateau en Los Pirineos,  y su tía y Spatz llevaban encamados desde 1940. Vamos a ver lo que realmente pasó con Coco Chanel durante la Segunda Guerra Mundial.

Chanel Vengativa

Estallado el conflicto, Coco Chanel comienza a dar muestras de lo que será su personalidad durante la Ocupación: conflictiva, oportunista y vengativa. Anuncia que “no son tiempos para moda” y cierra sus tiendas. Con eso deja a 4,000 empleados sin trabajo , en un momento en que los buenos empleos escasean.

Es su venganza por las huelgas y demandas del ‘38. Compárenlo con los 1,200 empleados a los que Lelong dio trabajo durante la guerra,  muchos de ellos en situaciones vulnerables (judíos clandestinos, resistentes, homosexuales, y escapados del Servicio de Trabajo Obligatorio)

Chanel dejará abierta solo una perfumería en la Rue Cambon, bien provista de perfumes. En 1941 lanzará al mercado dos versiones de Madeimoselle Chanel por lo que cuando habla con su perfumista en la serie (creo que se trata de Henri Robert) anunciando que esa fragancia debutará el ’46 es solo otro de los embustes de la serie de Appletv.



En junio de 1940, acercándose los alemanes a Paris, Chanel empaca, se sube a su limosina y parte rumbo al castillo de Los Palasse. Allá la esperan sus sobrinas. André está sirviendo a su patria en el campo de batalla. Caerá prisionero un poco antes del Armisticio (tal como ocurrirá con Raymond , hermano de Christian Dior).

Chanel retorna a París en agosto, dos meses después del comienzo de la ocupación. Su perfumería ahora tiene nuevos clientes. Los soldados de la Wehrmacht y los aviadores de la Luftwaffe compran Chanel N° 5 para obsequiarlo a novias y esposas. ¿Es eso muy diferente a confeccionarles vestidos a la mujer del invasor?

Chanel clausura su departamento y se traslada al Hotel Ritz. Es ahí donde biógrafos e historiadores le siguen una pista que poco tiene que ver con la moda. Los alemanes han requisado el Ritz para uso personal de las fuerzas armadas. Ahora solo viven ahí oficiales que son parte de la Ocupación, colaboracionistas, e importantes invitados.



De Colaboradora “Horizontal” a Agente Westminster

Chanel no cabe en ninguna de esas categorías. Sin embargo, tiene una suite, criados, una limosina con chofer y acceso ilimitado a gasolina,  algo que no tienen los franceses aun los de la burguesía .  New Look no nos describe los horrores enfrentados por el ciudadano común en Paris,  uno de los cuales era la carencia de básicos como alimentos, ropa y combustible para mover vehículos y para calentar la casa. Chanel no sufre de ninguna carencia. ¿Será porque se ha convertido, como muchas francesas, en la querida de un oficial?  Hora es de hablar de Spatz.

El Barón Hans-Gunther von Dinklage (código “Spatz” que significa “gorrión” en alemán) pertenece a una linajuda familia de Hanover. Como muchos nobles,  es parte del mundo diplomático. Esto cambia en 1933. Spatz está casado con Maximiliane von Schoenbeck. A pesar del elegante nombre, “Catsy” es judía. Eso no va con el nuevo gobierno nazi ni con su servicio diplomático. Spatz se divorcia, pero no se separa.

                            El verdadero Baron von Dinklage

El matrimonio se traslada a Paris donde el Barón comienza una larga carrera en el espionaje. Hay autores como Alan Frame y Hal Vaughn que creen que Catsy era tan espía como el marido. Otros como Anne Sebbas la ve como víctima. Su mayor acto criminal será dedicarse al mercado negro durante La Ocupación.

Eso no quita que Catsy sea varias veces arrestada por ser judía. Spatz consigue liberarla de campos de detención. La ironía es que una vez Paris es liberado, “Los Fifi” (apodo de Las Fuerzas Francesas del Interior) arrestan a Catsy, la acusan de espionaje y va a prisión por un par de años. En cambio, Coco que si fue agente nazi… pero no nos adelantemos a los hechos.

A fines de 1940, Chanel tiene una preocupación, sacar a André del campo de prisioneros. está preocupada ya que le llegan noticias de que ha contraído tuberculosis. Hora de acudir al nuevo dueño de Francia, el Tercer Reich y su representante más cercano es Spatz. 

                                     El verdadero Andre Pallasse

No creo que le haya sido a la modista incomodo encamarse con el alemán. Años más tarde,  cuando Sir Cecil Beaton le preguntó cómo podía haber sido amante de un nazi, ella muy descarada respondió que a su edad (tenía 57 años en 1940) no iba a despreciar los galanteos de un hombre guapo y más joven que ella.

Solo que Spatz no está en Paris para aventuras románticas. Ha trasladado sus servicios a la SD, la central de inteligencia de las SS, dirigida por Walter Schellenberg. Su mayor misión es reclutar agentes en Francia. Así recluta al Barón Louis de Vaufreland, que era más joven que él que muestran en la serie, y gay. También contrata a Chanel que adopta el nombre clave de “Westminster” en honor al viejo Bendor y recibe el número F-7124.

                                                         Spatz

Chanel en Madrid

Bendor era una de las razones por las cuales la SD quería a la diseñadora. El Duque de Westminster formaba parte de una camarilla de nobles ingleses juedeofobos, simpatizantes nazis y que no deseaban guerra con Alemania. Ella debía contactarlos y para eso se arregló un viaje a una ciudad neutral: Madrid. Digamos que ese primer viaje se parecía un poco a la demente misión de Rudolf Hess, solo que Chanel viajaba asesorada y amparada por el poder nazi.

Con la excusa de ir a comprar telas (Frame dice que fue para promover su perfume), Chanel y Vaufreland arribaron a la España de Franco. Usando a la modista de tapadera, el Barón reclutó algunos elementos en altos círculos que le sirvieran de espías.

                                 El verdadero Vaufreland era más joven

Por documentos de la Embajada Británica se sabe que el parcito tuvo una cena en agosto con diplomáticos ingleses.  Brian Wallace , uno de los diplomáticos presentes, escribiría a Londres que Chanel se presentó como la gran intermediaria que podía aprovechar sus contactos con los alemanes (según ella,  anglófilos y ya descontentos con la guerra) para recortar el conflicto.

Esto es lo que se sabe de la misión. No hubo nunca ningún intento por seguir sus alocadas fantasías, pero para Chanel , el viaje fue un éxito. Apenas regresaron,  André fue liberado. Toda esa dramática escena en 1943 que nos muestra la serie, con André en medio del camino a punto de ser asesinado por un alemán,  nunca sucedió.

                              Esto nunca pasó

Un detalle curioso es que Raymond, hermano mayor que Dior, también era prisionero desde la misma época de André. Fue liberado de su Stalag ese mismo año. Tal vez si Chanel se hubiese esperado, su sobrino hubiese ido parte de una amnistía de POWs sin ella tener que trabajar para los alemanes.

Los Astutos Wertheimer

La próxima interacción de la couturier y las fuerzas ocupante no fue tan exitosa. Con la Caída de Francia, Los Wertheimer trasladaron sus negocios perfumeros al otro lado del Atlántico. Gracias a una acción capa y espada que merecería una serie propia, consiguieron extraer por debajo de las narices nazis la fórmula del Chanel N°5 e incluso semillas de flores provenzales necesarias para la receta.

Así, en un laboratorio de Nueva Jersey,  comenzaron a fabricar el perfume exacto (no es una falsa fórmula como chilla Chanel en la serie).  Nada ilegal puesto que eran los socios mayoritarios. Aunque Chanel estaba aprovisionada de sus perfumes y lanzaba otros al mercado, vio una oportunidad de recobrar lo que creía suyo.



Las autoridades alemanas estaban requisando ( lo llamban “arianizando”) negocios y empresas judías. Coco solicitó que se “arianizaran” las empresas de Los Wertheimer y que se las traspasasen a ella. Todos se quedaron con un palmo de narices porque los astutos judíos habían tomado la precaución de traspasar sus negocios en Francia a manos de Felix Amiot, un fabricante de armas.

                                      Chanel conspira con Himmler

Ario, católico y con negocios con Vichy, Amiot no era persona que debía ser molestada. Chanel se quedó haciendo berrinches sin percatarse de que había perdido su reputación al bailar al son de los nazis.

No se sabe mucho de lo que Chanel hizo entre 1941 y 1944. Se la veía en veladas con gente importante, siempre en compañía de Spatz. Se dice que los alemanes le pidieron que redactase una lista de homosexuales de entre sus amistades en círculos bohemios y el mundo de la moda. Chanel alardeó que al único que no puso en la lista fue a Balenciaga porque “es el maestro de todos nosotros”. Así expresaba la malévola vieja su admiración por el mejor modisto de la historia.

Se sabe también que Chanel hacia periódicos viajes , en compañía de Spatz, a La Pausa, su villa en La Riviera. En ausencia de la dueña, La Pausa era manejada por el servicio por lo que sucedían cosas ahí de las que ella no tenía necesidad de saber. Se ha hablado de que el arquitecto Robert Streitz se unió a la Resistencia y,  conocedor de cada recoveco de la casa que había diseñado, instaló en el sótano un transmisor para comunicarse con Londres. No hay indicio de que lo hubiese hecho con permiso de la dueña de la propiedad.

                                  Chanel en su dormitorio en La Pausa

La Pausa fue usada también como “parada” de una línea de rescate de judíos que eran llevados a territorio ocupado por italianos para luego pasarlos a la relativa seguridad de Italia. Décadas más tarde, Chanel le contaría a Jackie Rogers— su asistente en Maison Chanel— que ella sabía que algunas de las mucamas de La Pausa eran en realidad refugiadas judías. No haberlas delatado puede haber sido para protegerse.

Por allá por 1942-43, estando en La Pausa,  Chanel recibió un mensaje de la resistencia local comunicándole que estaba en la lista de traidores que serían enjuiciados al terminar la guerra.  Buen momento para hacerse de la vista gorda ante lo que ocurría en sus tierras.


Operación Modelhaut

La guerra estaba acercándose a su fin y hasta los alemanes eran conscientes de que no iban a ganar. Fue entonces que el jefe de Spatz, Walter Schellenberg, ordenó que la Agente Westminster se apersonase en Berlín. Coco Chanel partió a Alemania donde se entrevistó con Schellenberg (Alan Frame asegura que tuvieron un acostón) y luego con el mero Himmler que,  a espaldas del Fuhrer,  estaba buscando un modo de negociar con Los Aliados.

                        ¿Hubo o no hubo one-night-stand con Schellenberg?

Era conocimiento común que Chanel y Churchill habían sido muy compinches antes de la guerra. La de veces que el Primer Ministro había vacacionado en La Pausa.  ¿Qué tal si Chanel iba a Madrid, contactaba a su gente allá y le enviaba una cartita a Winston para una reunión secreta que podría acortar la guerra?



Chanel tenía sus dudas. Hacia rato que el Primer Ministro inglés y ella no se comunicaban. Entonces recordó a la mujer que la había presentado con Churchill. Vera Bate Lombardi (por alguna razón llamada Elsa en la serie) . Fue una buena ocurrencia porque en Italia, ahora también ocupada por los alemanes, Vera había sido acusada de ser espía inglesa y estaba en la cárcel. Schellenberg ordeno su liberación y traslado a París para lo que él llamó “Operación Modelhut”. Ese dramático secuestro de la serie nunca ocurrió.

                              Tampoco scuestraron a Vera-Elsa

Chanel convenció a Vera de que la acompañase Madrid a entrevistarse con Sir Samuel Hoare, el embajador británico y persuadirlo de arreglar una reunión con Churchill en terreno neutral (Winston ni se acercó a Madrid durante la guerra)  para discutir condiciones que permitiesen acabar con el conflicto presente.

                                     Chanel y Spatz en Madrid

Lo que Chanel no sabía es que para Lombardi el fascismo y sus aliados ya no tenían atractivo. Incluso su marido se estaba acercando más al gobierno de Badoglio. Apenas puso pie en Madrid, Vera corrió a la Embajada, solicitó asilo y delató a Chanel como una agente nazi. Samuel Hoare se negó a recibir a la modista que tuvo que volver a Paris con el rabo entre las piernas.

Las cosas en Paris no andaban bien. Los Aliados desembarcaron en Normandía en junio y comenzaron su avance hacia la capital. Spatz hizo las maletas y huyó a casa de su madre en Alemania. Chanel estaba sola y en peligro. Fue entonces que recordó a Pierre Reverdy, su ex amante.

                                 Pierre Reverdy se las canta claras a su ex 

Superada su etapa monástica, el poeta se había unido a La Resistencia y ahora era un coronel en las Fuerzas Francesas del Interior (FFI o Les Fifis). Aunque nunca dejó de amar a Coco, el Coronel fue muy franco y duro con ella. Solo se salvaría entregando a la Resistencia a algún pez gordo. Spatz estaba lejos, Chanel no titubeó en salvar su pellejo entregando al Barón de Vaufreland.

Así la diseñadora pudo recibir a Los Aliados con los brazos abiertos y (como muestra la serie) regalando a los soldados americanos las ultimas botellas de Chanel N°5 que le quedaban, pero no estaba todavía fuera del agua. Como suele ocurrir tras revoluciones y fines de conflictos, se declaró en Francia una era revanchista y temporada de caza abierta principalmente para mujeres culpables de lo que se conocía como ” colaboración horizontal”.

         Soldados estadounidenses esperando a que les regalen el perfume de Chanel

En mi próxima entrada, veremos como Chanel se liberó de cárcel y degradación publica, pero también como los rumores de colaboración nazi la seguirían hasta la tumba.

Bibliografía Consultada

Chaney, Lisa. Coco Chanel: An Intimate Life: 2012

De Courcy, Anne: Chanel’s Riviera: Glamour, Decadence and Survival in Peace and War 1930-1944.2020

Fiemeyer, Isabelle: Chanel, The Enigma. 2016

Frame, Alan: Toto Koopman &Coco Chanel: Spies, Seduction, and the Fight for Survival.2020

Picardie, Justine: Coco Chanel, New Edition:  The Legend and the Life.2023

Riding, Alan: And the Show Went On: Cultural Life in Nazi-Occupied Paris. 2011

Sebbas, Anne: Les Parisiennes: How the Women of Paris Lived, Loved and Died Under the Nazis. 2016

Vaughn, Hal: Sleeping with the Enemy: Coco Chanel’s Secret War. 2011