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martes, 23 de enero de 2024

Segunda Temporada de Julia: ¿ Por qué no me sorprende que haya sido cancelada?

 

 


Lo que nos dejó la Primera Temporada, aparte de sus imágenes, aromas y sabores de la clásica gastronomía francesa, fue un grupo de personajes muy pintorescos, liderados por una personalidad luminosa y optimista. En la segunda entrega hay una yuxtaposición entre Julia Child y la vida personal de su entourage. Esta última va anclada a un wokismo desconcertante que no corresponde ni a la gran chef ni a  su tiempo ni espacio. Se abandona el tema de la cocina y más vemos, como notó Gattocito Miroslav, a Paul Child cocinando que a su esposa. Por eso, por triste que sea la noticia, no me sorprende que los ratings hayan bajado motivando a HBO a cancelar la serie.

Iba a hacer un “Verdadero o Falso” para comenzar,  hasta que me di cuenta de que el 80% de los eventos que tienen lugar en la Segunda Temporada nunca ocurrieron. La serie no se beneficia con esas historias falsas que confunden al espectador puesto que no representan una época especifica. Ni siquiera el año en que transcurre la serie corresponde a la cronología del French Chef.

Celos y Sexo en Provenza

Empezamos con un episodio titulado “loupe en croute”. No es que la cocinera nos haga probar carne de lobo. Loupe es como llaman los franceses a la corvina. El Loupe en cuestión aparece cuando La Señora Child lo prueba en un restaurante provenzal acompañada de su colega y rival, Simca. Aunque el personaje de Isabella Rosellini no está impresionado con ese “pescado hervido sin salsa,  encerrado en una cubierta de masa”,  Julia sufre una epifanía ( “es como volver a ser virgen”) y corre a la casa de Simca a probar suerte en la cocina.

                              El Loupe no convence a nadie.



El resultado es asqueroso, ni el devoto Paul se atreve a comerlo. Julia insiste en seguir intentando la receta,  lo que exaspera a la francesa. Entretanto, Jean esposo de Simca, que está convaleciendo de una lesión lumbar (que contrajo mientras tenía sexo con su amante),  observa a Paul cultivar un jardincito de hierbas. Jean, un héroe de la Resistencia, insiste en rememorar sus días de gloria e insta a Paul a examinar su vida. ¿Qué puede exhibir como su mayor logro?  En uno de sus momentos más románticos, Paul le dirá a su mujer que su mayor logro ha ido su matrimonio.

                              Simca ya no entiende a su "hermana". 

Este verano provenzal sirve no únicamente para señalar las diferencias culturales entre franceses y americanos, sino también el miedo de Simca de perder a su socia que en su afán de renovarse la está dejando atrás. Los vientos del cambio serán un tema recurrente en esta temporada. En Boston, Hunter se enfrenta a una verdad incómoda: la programación de la WBGH consiste en un mega show ( The French Chef) en un nido de mediocridad . Se necesita tener otro programa que esté a la altura del show de cocina.

                           Hunter y Duhamel, diplodocos en la Era del Jet

Tarea difícil porque recién a fines de esa década, llegaría la icónica programación infantil (Mr. Rogers y Plaza Sésamo). Programas hoy asociados con la PBS, como Nova, Nature y Masterpiece, vendrían en Los 70. Hunter y Russ Morash intentan encontrar material en la cambiante sociedad estadounidense. Russ va a una fiesta en Harvard donde acaba accidentalmente drogándose con LSD. Dogas, Vietnam, feminismo y muchos cambios tienen al país y a la WBGH en vilo.

Las estresadas amigas de Julia huyen de los cambios siguiéndola a Francia. Judith Jones está harta de ser perro lazarillo de la ingrata Blanche Knopf. Descubrimos que tiene marido, pero lo abandona para refugiarse en Provenza. Alla se encuentra con una desagradable sorpresa. Por andar de la greña, ni Simca ni Julia han hecho nada para avanzar su libro.

                                  Judith regaña a Julia

También llega a la granja James Beard acompañado de Frances (casi no reconocí a Stockard Channing)  una millonaria de Ohio, pero lo ha precedido su toyboy, Sam. Este marroquí es una especie de gigolo bisexual que enloquece las hormonas femeninas en la granja. En su última noche, Simca y Julia hacen un festín para sus invitados a los que se les ha agregado el célebre Jacques Brel que alborota las hormonas de Judith.

                                 Sam coquetea con todas/todos/todes

Al final de la cena, todos están achispados y no saben lo que dicen. A Frances se le ocurre decir que todos (Paul incluido) son unos mantenidos. Paul se marcha de la mesa. Se consuela mostrándole sus fotografías a Sam, pero el marroquí quiere que le muestre otra cosa. James alcanza a ver cuándo su amante acaricia la entrepierna de Paul, pero no como el esposo de Julia rechaza los avances del gigolo.

Sam no se da por vencido y busca a James, pero este lo manda a dormir solo, él prefiere la compañía de Frances. Esto ya parece la Ronda de Strindberg, porque Sam acaba acostándose con la criada Ivette a la que el esposo de Simca planeaba seducir. La única sensata es Judith. Brel le escribe una canción, pero ella recuerda que es casada (el cantante también) y le cierra la puerta de su cuarto.

                                   James prefiere a Frances

Crisis en Boston

Como contraste a esta ingenua orgia, tenemos la fiesta de cumpleaños de Hunter en el set. Es una fiesta artificial porque—como grita la borracha cuñada del festejado— Hunter está a punto de ser despedido. Para mejorar el programa de Julia, Hunter ha traído de Hollywood a Elaine, una gordita judía que trabajó con el legendario Ed Murrow.

Las redondeces de Elaine y su acento yiddish atraen la atención de los niñatos de la WGBH que comienzan a perseguirla y ella a evadir con sutileza. Alice se admira del modo en que Elaine pone a los hombres en fuga. La productora le cuenta su secreto. Viene huyendo de un hombre, su patrón casado que la embarazó,  y acaba de tener un aborto (en ese entonces era ilegal). ¿Qué hace Alice? Va y tiene relaciones sin protección con su novio. Aunque cree estar embarazada, no pasa de falsa alarma.

                             Elaine y Alice se hacen amigas

Por otro lado, Avis ha iniciado un romance con un profesor de Harvard. El muy entusiasmado, pero ella con reparos. No quiere acabar con un viejo, por lo que le huye, yendo a refugiarse en Francia con Julia en Paris y casi arruinándole el weekend romántico que Los Child tenían planeado. Como castigo se ve obligada a pasear a otro viejo, pero uno famoso. ¿Avis de Soto y Jean Paul Sartre?

                             Muy simpático. ¿pero quiero romance con un viejito?

Llevo tres capítulos vistos y no me siento cómoda. La calidez, simpatía y humanidad de la primera temporada parecen haberse esfumado , víctimas de un humor forzado que afecta hasta la calidad histriónica del reparto. Fiona Glascott y Britanny Bradford parecen comediantes amateur en una obra escolar. Son exageradas, poco convincentes,  a ratos ya uno espera que les avienten un pastel en la cara.



Los temas serios se convierten en motivo de mofa. ¿Se imaginan lo que sería para una chica como Alice quedar embarazada en ese entonces? Yo hasta temí que la iban a obligar a abortar. Y les deseo una infección urinaria a todos los que crean que esta puede ser motivo de chiste

El tema de la rivalidad entre franceses y americanos, cansa. Ya parece Emily in Paris. La serie se siente pedante (inclusión del antisemitismo francés que ya tocaré) e ignorante como cuando Alice le explica a Elaine que Julia llama a su red de apoyo “una confederación”. Enseguida se corrige diciendo que la chef se refiere a una hermandad,  ”no a un grupo de traidores”. ¿Cómo se traduciría eso a un público malgache, turco o boliviano porque “confederación” es una palabra/concepto que existe en todos los idiomas y no necesariamente evoca imágenes de la Guerra de Secesión?



Cuando el Woke Reemplazó a la Buena Mesa

Por último, el show era sobre cocina y comida y eso es lo que más extraño: las imágenes gloriosas de las confecciones de Julia Child. La cocina de Simca se veía tan desordenada y sucia que yo no comería nada salido de ahí. El famoso pescado en croute me pareció un platillo insignificante para crear toda una subtrama alrededor de él. Los títulos son deprimentes, el segundo episodio es sobre un pato y nunca vemos al pato, ni vivo ni emplatado. Para colmo de falta de imaginación, se alejan de la cocina francesa y caen en cosas raras (¿grits? ) .



Si en la primera temporada nos la pasamos yendo a excelentes restaurantes con close ups de suculentos platillos, ahora la única vez que Los Child comen en un establecimiento parisino, no solo ocultan el nombre del local también la comida. Para mayor ofensa nos muestran a Alice e Elaine haciendo brainstorming en un diner de barrio cuya mayor contribución son huevos ‘Grasientos”.

Julia también ha caído en la trampa de los malabares cronológicos. En la vida real, la primera temporada del French Chef tuvo lugar en la primavera de 1963. Supuestamente esta temporada correspondería al verano y otoño de 1963. Pues para evitar todos los sucesos históricos de ese convulso año (crisis de Misiles y Asesinato de Kennedy) la han hecho saltarse al 1964. Aun ahí se habla de protestas estudiantiles y de movimientos anti bélicos cuando esto no ocurría antes de 1965. A pesar de estos saltos de tiempo, la bebé de Russ Morash sigue siendo una criatura de brazos.

¿De qué sirve embutir sucesos históricos si están mal ubicados? La entrevista de Life fue el ’66. Julia Child visitó la Casa Blanca en 1968.  Estos errores llegan hasta los críticos. En una reseña (no ofenderé diciendo el nombre, pero es un sitio dedicado a la televisión) quien escribe cree que el Proyecto Manhattan tuvo lugar en los 60 (¡!!) Parece que Oppenheimer no sirvió de mucho para enseñar historia. En otro sitio no saben quién era Jacques Brel. Realmente lo siento por el equipo de Daniel Goldfarb. Se da un trabajo para describir (y degradar) la cultura francesa de Los 60, pero el público no aprende nada.

                                 Alice y Julia en La Casa Blanca

Contenido Violento o Gory: Para mí lo más violento y Gory es la ausencia de la comida en un programa que giraba en torno a ese tema. Lo segundo es la batalla de los sexos que supera a la comedia. Todos los hombres (solo Paul se salva) son niños grandes molestos de que las mujeres los sobrepasan. En cuanto, a las mujeres,  las han convertido en enemigas de su sexo. Son posesivas, egoístas, envidiosas y hasta celosas de sus mejores amigas. Para mí eso es violencia sexual, misandria y sexismo.

Contenido Sexual y Desnudos: Aunque el sexo se ha vuelto un tema constante que supera la comida, sigue siendo un programa familiar. Me hizo reír que Sartre invite a Avis a un menage a trois con Beauvoir, cuando la autora del Tercer Sexo sufría de efebofilia y le gustaban las jovencitas.


                             Sartre y Avis, el romance que nunca ocurrió

Factor Feminista: Aunque hay muchas conversaciones entre mujeres, y muchas ideas para programas femeninos donde se hablen de temas tabúes, siento que hay más énfasis en romances, sexo y rivalidades de cocineras que en sororidad. Ah, pero ahí le traen a Albert Duhamel lo que será su canto del cisne.



 1964 fue el año que comenzó a filmarse el superventas Sex and the Single Girl. Para ver si “Duke” se pone a la altura de los tempos, invitan a la autora, la exuberante Helen Gurley Brown quien humilla al viejo catedrático dejándolo como un dinosaurio reprimido.

                       "Duke"a punto de ser aplastado por La Chica Cosmo

La serie nos dice que el libro de La Brown cambió las opciones femeninas ya que demostró que si una mujer podía ser económicamente autovalente también podía gozar de independencia sexual. Sin embargo, como comentan Elaine y Alice, el libro no advierte de los peligros de la libertad sexual como embarazos y enfermedades venéreas.  

En general, la serie esta temporada nos deja un mal sabor mitutero muy contradictorio. Muchas generalizaciones de “lo malos que son los hombres” cuando la misma Avis nos dice que ni su difunto esposo ni Paul Child son malos. Alice pone cara de “bitch at rest” cuando a Russ si le dan la oportunidad de entrevistarse con el Presidente Johnson.  ¿Se olvida que fue ella la que prefirió llevarse a Russ a Washington, despreciando a Elaine? Mucho hablan del apoyo que debe existir entre mujeres, pero cuando pueden son bien puercas entre ellas mismas.

Factor Diversidad: Comencemos con la sexual. Vuelve James Beard y ahora trae toyboy . Sam es afro-francés. En Boston seguimos viendo a la afroamericana Alice, a su novio y a su mamá. En La Casa Blanca, Julia y Alice conocen a Zephyr Wright, la eminence gris de la cocina de Los Johnson.



En el verano francés aparece un episodio incomodo e ininteligible. Los Child,  ya en Paris,  buscan a antiguos amigos para cenar con ellos. Paul recuerda con nostalgia su trabajo a fines de Los 40 cuando estaba encargado de ayudar a sobrevivientes del Holocausto a reinstalarse y recobrar lo requisado por alemanes y franceses. Sus interlocutores demuestran escepticismo ante lo que Paul cree fue su gran hazaña.



Esto motiva a Paul a buscar a Los Bloch porque está seguro de que ayudó a reconstruir sus vidas. Descubre que se fueron a Israel empujados por el antisemitismo galo. Solo queda un sobrino que para sobrevivir se ha convertido a catolicismo. Las obras de arte robadas ahora están en un museo público.



Aunque nada de lo descrito es falso, me parece un poco arrogante de parte de los americanos sentirse superiores a los franceses en ese tema. Sobre todo, en estos momentos en que la judeofobia ha alcanzado su punto más alto en los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

Julia pierde también una buena oportunidad de expandir su diversidad al ángulo de los minusválidos con el triste descenso de Blanche a la ceguera. Aunque en la vida real,  Blanche, debido a su vanidad que la llevaba a ocultar su mal, era insoportable, se esperaría que el espíritu tan inclusivo, compasivo y diverso de HBO se manifestara describiéndola sin tanto veneno.



Dejo para el final las insinuaciones de que “Polski” ,que se la pasa en la cama con su señora y rechazó finamente el acoso de Sam, era gay. Es posible que el esposo de Julia Child en su vida aventurera antes de casarse haya tenido alguna experiencia con una pareja de su mismo sexo, pero de ahí a convertirlo en icono gay hay un largo trecho. Las dudas surgieron durante La Era McCarthy y se creyó por mucho tiempo que Paul Child fue despedido del servicio diplomático debido a tendencias comunistas y homosexuales, ninguno de esos cargos ha sido comprobado.

En Julie and Julia vemos que al interrogar a Paul le preguntan si tuvo sexo con un hombre. Para los que vimos Fellow Travelers, sabemos que era una pregunta estándar para los sospechosos sobre todo si eran solteros o, como el esposo de Julia, se habían casado ya maduros. Antes de Julia, Paul tuvo una larga convivencia con una mujer, Edith Kennedy,  que acabó con la muerte de ella. En la Primera Temporada lo vimos encontrándose con la que él consideraba su hijastra en San Francisco. La última palabra la tiene David Hyde-Pearce quien da vida a Paul.

Ohhh y una gran queja de reseñadores y público, Julia Child era muy alta y de estructura ósea grande, pero no era gorda. De hecho, era muy atlética. En esta temporada Sarah Lancashire siempre está a punto de romper sus zippers y hacer saltar botones. No solo la hacen hablar siempre como si estuviera al borde del llanto y encoger los ojos como si necesitase bifocales, más encima la hicieron subir de peso. Para que no se vea mal, han hecho engordar a Alice y han traído una gordita para dar vida a Elaine. La únicas que no suben una libra son Judith y Avis y eso que tragan como gansos.

                                 Julia Child no era talla XXX


En esta temporada hemos visto que Julia se lleva mejor con los hombres que las mujeres. Me temo que yo soy así también, pero no me gustó como trató a Elaine, y si quiero buscarle la quinta pata al gato, vería como curioso que las mujeres con las que peores encontronazos ha tenido Julia son judías: Blanche Knopf, Betty Friedan y ahora Elaine que por suerte no existió.

 

martes, 9 de enero de 2024

La Casa Alemana en Hulu: O de como caí en las redes de Disney

 



Hago confesión pública, no me lapiden. ¡Soy una streaming whore! Por ver esta adaptación del bestseller de Annette Hess, me uní a Hulu, lo que implica entrar por la puerta trasera al Club Disney. Lo terrible es que he encontrado tantas series buenas que todavía no puedo arrepentirme.

Cuando mi hermano me subscribió a Apple, Viaplay (una desilusión total)y a Chaiflicks, me ofreció subscribirme al paquete de Disney (que te da acceso a todas las plataformas Disney, ESPN, Hulu y FX). Yo me negué,  argumentando principios morales en contra del mal usado legado del Tío Walt. Mi hermano se subscribió, aunque él hace streaming desde su computadora.

La carne es débil y dos meses más tarde, le pedí compartir la clave. Es que el boicot siempre opera en contra del boicoteador. Fue después que vi anunciada esta miniserie que tomé una decisión que en un mes me ha llenado de satisfacciones.



Ver el primer episodio me hizo entrar en la oscura Tierra del Olvido de una manera tan diferente a como lo hacen las series americanas. Ver como en 1963, la sociedad alema tuvo un rudo despertar de recuerdos que habían enterrado como la avestruz entierra su cabeza,  ya me enganchó totalmente.

Estamos en Frankfurt en diciembre de1963. Eva Bruhns es una veinteañera que vive junto a sus padres y hermanos en los altos del restaurante de la familia llamado La Casa Alemana. Una tarde de domingo en que Eva espera ansiosa a su novio Jürgen, un chico millonario que viene a pedir su mano,  recibe una llamada urgente de su trabajo.



Eva es una secretaria bilingüe que traduce al alemán o polaco documentos comerciales. Esta vez la han llamado para servir de interprete de un señor polaco de aspecto humilde. Eva traduce llena de sonrisas  “Nos hicieron decorar las ventanas y  llegaron a la hostería unos invitados soviéticos que fueron expuestos a iluminación. Al día siguiente estaban todos iluminados”. Eva termina muy satisfecha de su labor y se sorprende que los presentes la miren con incredulidad. Admite no entender la terminología del polaco.

Le traen un diccionario y se sorprende al descubrir que  “decorar” era “sellar”, los “invitados” son “prisioneros” e “iluminación” “es “gas”. No entiende lo dicho y cuando interpela a un americano presente este le responde con rudeza acusándola de “ignorante”.



Las malas noticias se acumulan para Eva. Al llegar a casa, descubre que Jürgen se marchó sin pedir su mano. Deprimida ante el silencio y ausencia del novio, Eva comienza a investigar. Descubre que el polaco es un testigo de un juicio que se avecina y que es conocido como el de “Los Guardias de Auschwitz”.  Como casi toda su generación , Eva no ha oído hablar el Holocausto, apenas recuerda el Tercer Reich, pero cuando interroga a su hermana mayor y a sus padres, estos evaden responderle.

Una tarde, cuando va de compras navideñas, Eva ve a una extraña transeúnte que luce una estrella de David amarilla cosida en el abrigo y que pide direcciones en polaco. Su pedido es recibido con insultos (¡Vuélvete a Israel!). Apiadada, Eva la lleva a un hotel. Ahí la mujer se dirige a su cuarto sin siquiera despedirse. “¿No va a darme las gracias? “pregunta la interprete. “A ti no te tengo que dar las gracias” es la respuesta que recibe Eva.



Es este incidente el que empuja a Eva a aceptar la oferta de ser traductora en el juicio. En esa guisa asiste a la audiencia preliminar donde escucha horrorizada  los crímenes que les imputan a los acusados. Cuando vuelve a casa se encuentra con la sorpresa de que Jürgen está ahí y de que están comprometidos. Por supuesto que ni al novio ni a los padres de Eva les parece que se involucre en ese juicio.  Aunque Jürgen hace las paces con Eva, hay momentos oscuros y misterios que ella deberá vivir y desentrañar.

Cuando me interesé en La intérprete del silencio, no sabía que se trataba de una adaptación del bestseller de Annette Hess, la creadora de mi admirada Ku-Damm. Curiosamente Ku-damn en su segunda temporada toca el tema del Juicio de Frankfurt. Monika, la protagonista,  acompaña a testificar a Freddy, sobreviviente de Auschwitz y padre de su hija .



La importancia de ese juicio es que por primera vez los alemanes juzgaban a otros alemanes que habían sido participes del Holocausto. Hay dos excelentes filmes que cubren el Juicio de Frankfurt, The People Against Fritz Bauer y Laberinto de Mentiras, ambas alemanas. Ahora se les puede agregar esta excelente serie que según La Vanguardia ha sido nominada a un Critics Choice.

En la miniserie, el juicio comienza mal. Todo los acusados se declaran inocentes y son bien defendidos por un sarcástico abogado interpretado por el rumano Sabin Tambrea (Ku’Damm, Babylon Berlin). Algunos testigos son rechazados por confundirse de fechas. Todo cambia cuando llega la doctora Rachel Cohen (la extraña a la que auxilió Eva en la calle). En alemán,  ella declara conocer al acusado Victor Kapelius.



Con fotografías familiares demuestra que fueron amigos antes de la guerra,  que se encontraron en la rampa de Auschwitz (algo que el guardia ha negado),  y que el farmacéutico intentó llevar a la mellizas de la doctora con el Dr. Mengele quien las rechazó por no ser idénticas. Después de que su testimonio consigue el encarcelamiento de Víctor Kapelius, Rachel Cohen cruza descuidadamente la calle y es atropellada por un automóvil.



Eva le pide a su hermana mayor,  que es enfermera pediátrica, que le averigüe que pasó con la doctora polaca. AnneGrethe le dice que Rachel Cohen fue dada de alta y ha regresado a Polonia. No es cierto, la médico falleció a causa de heridas internas. AnneGrethe es un personaje misterioso y siniestro, que oculta cosas como sesiones de sexo en los armarios del hospital con su patrón, un médico casado.

Ahí no acaban los secretos. Tras tropezarse con la mujer del acusado Robert Mulka, Eva tiene un flashback. Recuerda haber sido niña en un jardín y haber recibido una bofetada de Frau Mulka.

Una noche Los Mulka llegan a La Casa Alemana, Alterada,  Edith, madre de Eva se acerca a ellos y les dice que no hay mesas disponibles. Despectivos, Los Mulka le responden:  ”no queremos comer en el restaurante de una soplona”. Poco a poco, irá Eva descubriendo el significado de estas palabras.



Como en Ku’damm y   en La Saga de Weissensee, Hess da un rostro humano a sus villanos. Los Mulka son ricachones que llegan envueltos en  pieles a Frankfurt y se quejan de que el Hotel Four Seasons no les ha dado habitación con vista, pero Borge (Heiner Lauterbach de Tannbach), el SS más cruel de Auschwitz, es mostrado por primera vez como un padre de familia que da tiernos consejos a su prole.



Otro personaje importante es el padre de Jürgen, un ex comunista y prisionero de Buchenwald. Después de amasar una fortuna ahora ha caído en las garras de la demencia , no recuerda cosas importantes, no tiene control sobre sus palabras,  y se orina la ropa. Él es una metáfora de la debilidad de una nación que pierde su memoria. En estos días en que la falta de atención y retención son una forma de demencia que afecta a generaciones más jóvenes; y en que los medios de comunicación distorsionan las noticias, por lo que ya no sabemos que creer,  el mensaje de esta historia es relevante y poderoso.



La Casa Alemana es más autoflagelante que otras obras de Annette Hess. Al final hasta los niños alemanes eran asesinos y las esposas más oportunistas y nazis que los esposos. La heroína es un poco tonta y los judíos tampoco son muy simpáticos.

El más irritante es David Miller que, además de histérico y mentiroso,  es un poco machista. Cuando ve a Eva alterada dice burlón que debe ser la regla. Cuando le reprocha a Sisi, la prostituta de la que se ha enamorado, el tener como cliente a un ex guardia de Auschwitz no parece importarle que ella le cuente que a los 13 años fue violada dos veces por los rusos. Es un personaje superfluo que no aporta nada a la narrativa.



Contenido Violento o Gory: No hay nada gráfico, pero las descripciones de los crímenes son perturbadoras.

Contenido Sexual y Desnudos: Hay escenas de sexo, pero sin desnudos. Solo David enseña nalgas en su primer encuentro con Sisi.

Factor Feminista: El que Eva utilice la historia familiar y la de su país, para salir de su zona de confort y enfrentarse a su familia y a un novio que la quiere en casa sin trabajar es una declaración feminista. Sobre todo, en una sociedad que un hombre,  solo por estar comprometido con una mujer,  ya tiene derechos legales sobre ella.



Factor Diversidad: Judíos, polacos, alemanes. Vemos que los nazis siguen aferrados a la ideología de la Raza Superior, cuando la mujer de Borge prefiere que su hija aborte antes de verla casada con un italiano.

 

 

 

martes, 10 de octubre de 2023

Segunda Parte Si Fue Buena: Temporada 2 de Club Estambul

 


Cuando terminaba de publicar mi reseña final de Club Estambul, el año pasado,  no me imaginaba que tendría Temporada 2,  tal como no me imaginaba que llegaría a un gran nivel de excelencia. No tiene desperdicio. En términos de contenido, escenografía y diálogos supera a la primer parte. Es un trabajo tan fino que no parece de Netflix

Su primer logro es que han reparado su yerro cronológico. Han pasado cinco años desde la Septemvriana y estamos en 1960. Turquía está convulsa, crisis económica, crisis de desempleo, estudiantes que protestan por las calles. Escasean los alimentos, la gente se intoxica comiendo carne de camello y..¡ No hay café! En Estambul nadie puede tomarse su café turco.

Como suele ocurrir en épocas de crisis, la censura se endurece. “Masal” el famoso primer éxito de Selim Songur (esa canción que habla de los que nacen “prohibidos”) ha sido vetado por la radio. Eso no hace mella en el éxito del cantante cuyos espectáculos tienen abarrotadas las noches del Club Estambul. El establecimiento ahora es manejado por Celebi y Matilda. Haci ocupa el antiguo puesto de Celebi y Tasula, que ahora es su mujer,  ocupa el antiguo puesto de Matilda.



Aunque no se han casado,  todos saben que Matilda y Celebi son pareja. Ella vive en el Barrio Griego en compañía de su hija y su nieta. El renta un piso adyacente y se saludan por la ventana, todo muy romántico.  Estamos al final de la década de gobierno del General Menderes que solo siendo Primer Ministro (y ministro de relaciones exteriores) mandaba más que el presidente. Recordemos que Menderes fue el provocador de la Septemvriana,  razón que motivaría su ejecución cuando fue derrocado por los militares.

No nos adelantemos a los hechos. La acción tiene lugar en los meses perecederos al golpe militar de 1960.El club tiene vatios problemas. Se cumplen cinco años desde la desaparición de Orhan. Una vez declarado oficialmente muerto, el club pasa a subasta pública. Antes de eso,  Celebi tiene un problema con Hacienda, una deuda exorbitante. Todo el personal del club pone sus ahorros a su disposición y él declara que de ahora en adelante el local les pertenece porque son una gran familia.

Quien no es parte de esa familia es la solapada Keriman, una rubia platinada a la que Selim sacó de lavandera para colocarla de vedette. Keriman tiene un espectáculo en que,  semi desnuda,  nada en una copa de champan mientras canta con voz orgásmica letras traducidas de éxitos en inglés. Keriman se cree cantante, se cree símbolo sexual,  y acaba pisándole los callos a Selim que la saca del espectáculo. La rubia planea venganza: ocupará el sitio de Selim, será la estrella del club y despedirá a Tasula,  entre otras medidas nocivas para “los buenos” de esta historia.



Para adquirir poder, la rubia se hace amante de Fikret, un junior metido a gánster, que anda matando gente y comprando propiedades baratas. Fikret tiene puestos sus ojos en el Club Estambul, pero también los tiene su padre. Voy a contar un mini Spoiler por si la gente no reconoce a Kursat bajo un maquillaje que simula quemaduras. Es el mismo que ayudó a Mumtaz a destruir a la Familia Aseo, el mismo que chantajeó a Orhan y que creímos que el griego había matado al final de la primera temporada.



Kursat quiere echar abajo el Club Estambul para construir un edificio de departamento. Su hijo quiere evitar eso ya que pretende convertir el club en el centro de la vida nocturna bizantina y poner como estrella a su vedette-amante. Keriman tiene una aliada dentro de la gran familia de Celebi y Matilda: Rasel.



La maternidad no ha mejorado a la hija de Matilda. Lo que una vez fuese visto como comportamiento antisocial ahora bordea en psicopatía. Vive obsesionada con el retorno de Ismet a quien le escribe casi a diario. El ex taxista ahora trabaja para una compañía de transportes y conduce camiones de carga hacia otros puntos de Europa. Ni responde,  ni lee las cartas.

En su locura, Rasel abandona a su hija un día en la oficina de la compañía donde trabaja Ismet quien ni siquiera está en el país. Es Matilda quien debe ir a retirar a su “Chikitika” como si fuese un paraguas que alguien olvidó en la antesala. Si no fuese por Matilda, ¿qué sería de la pequeña Rana?  Aunque la niña adora a su Mamika, le tiene miedo y se siente más a salvo en el reino de su abuela, el Club Estambul donde están Matilda, Tasula, Celebi y otros que la quieren y protegen

NOTA: Rana es un nombre común en el mundo árabe, no piensen que le pusieron nombre de batracio.  Pero en Ladino significa lo mismo que en castellano, así que cuando Matilda se refiere a su nieta como Ranika, realmente la llama “sapito”.



Es Matilda quien cuida y educa a Rana, A pesar de que las enseñanzas de la Granmamika son un poco esnobs (el jurel es “comida de pobres”, la niña no debe jugar con “niños de la calle”) Rana aprende cosas buenas de su abuela como hablar ladino. Matilda está preocupada porque las nuevas leyes de Menderes proclaman que quien no tiene un certificado de nacimiento no puede trabajar, ni viajar, ni casarse ni siquiera estudiar. Ese certificado solo es válido si lo ha firmado el padre. Rana va a cumplir cinco años y no puede ir a la escuela.



La solución la trae una antigua amiga de Rasel. Nissim , un chico de la comunidad judía ha visto a Rasel, le gusta y está dispuesto a casarse con ella y a adoptar a Rana. Esta oferta aumenta la depresión de Rasel que involucra a su hijita en sus locuras sean estas ir a poner piedritas en la tumba (los judíos no ponemos flores) del padre que no conoció,  hasta cometer hurtos en tiendas elegantes. No solo Rana se convierte en su cómplice, además también aprende a robar. ¿Su botín? Un labial de Keriman.

Rana, que es tremendamente precoz, entiende que su situación es precaria y se lo confiesa a Celebi quien decide tomar cartas en el asunto. Contacta a Ali Seker, el despreciable padre de Ismet. El mafioso, a su vez, llama a su hijo al que encuentra bailando en una taberna griega y le anuncia que adoptará a Rana. Ismet parte volando a Estambul e irrumpe en casa de su padre al que encuentra en una de sus acostumbradas francachelas con mujerzuelas. “¡No te metas en mis asuntos!” le grita Ismet quien al salir descubre que su madre también vive en esa casa.



Ismet le reprocha aceptar ayuda de un hombre despreciable. Por una vez Sukriye deja su dulzura de lado. Si vive con Ali Seker es porque es su esposo, el padre de su hijo, y que jamás la dejará desamparada. Ismet cae en cuenta que hace cinco años que no se ocupa de su madre. Sukriye,  con cierto sarcasmo,  le recuerda que un hombre que no se responsabiliza por su hija menos se encargará de su madre.

Ismet va a conocer a Rana lo que implica un choque emocional. Ha venido a Estambul a inscribir a su hija y a marcharse, pero la niña le ha robado el corazón. Esto complica las cosas. Ismet consigue empleo en el club y se va a vivir a con Rasel, a la que insiste en llamar “Aysel”. Rasel quiere ser una buena esposa musulmana lo que provoca alejamiento de su madre. De quien no se aleja es de Keriman que,  amparada por Fikret,  ahora está empeñada en ser la reina del escenario.





Fikret entrega a Keriman una bolsa de cocaína para que la esconda en la oficina de Celebi, pero la rubia tiene otros planes. La policía, alertada por Fikret, encuentra la droga en el camerino de Selim. Este va preso. Para sacarlo y evitar un escándalo, Fikret exige de Celebi que lo haga socio del Club Estambul.  Esa sociedad debe ser secreta.

Fikret cree que con sus juegos sadomasoquistas domina a Keriman, pero ella es imparable. Ismet la compara con una gata ladrona, Selim la define como “víbora” y para Rana es “la reina mala”(la madrastra de Blanca Nieves), pero ni Matilda ni Rasel reconocen la maldad de Keriman que puede llegar a matar para conseguir lo que quiere…y matará.



La serie es un lujo para los sentidos. Bellísima en diálogos, en paisaje, decorados y los actores son tan bellos como talentosos. Gocke Bahadir (Matilda)  y Firat Tanis (Celebi) están más viejos, pero hacen una hermosa pareja. Asude Kalebek (Rasel) ha crecido en belleza y curvas,  tiene un cuerpo antiguo, el que yo desprecié cuando tuve uno parecido entre mi 20 y 30 años. Baris Arduc (Ismet),   ahora con barba,  está a punto de caramelo, pero es la pequeña Ada Erma la que se devora cámara e historia.  No había visto tanto talento desde Andrea del Boca en su etapa infantil.




Como saben, Raza Denazir existe en realidad. Es la guionista y Kulup es su historia. Junto a su familia real ha creado personajes ficticios y con ellos subtramas ficticias, pero la relación de Rana y su madre es tristemente verdadera.

Ha sido un acierto que la guionista haya convertido a su versión infantil en narradora de su propio cuento. El contraste entre el tono elegiaco que le da la voz de la Rana madura con las viñetas de una infancia manipulada por los adultos es sumamente efectivo. Es sobrecogedor ver que alguien tan pequeño ya se vea atrapado por el dilema de proteger a una madre que adora, pero cuya disfuncionalidad manifiesta desequilibrio mental.

Si en la primera parte asociábamos el comportamiento antisocial de Rasel con sus traumas adolescentes, ahora se ha vuelto una sociópata, con reacciones descontroladas, sus robos compulsivos e innecesarios y con la agresión verbal y física de su única aliada, su hijita. Solo los que hemos vivido el calvario de una madre trastornada,  sabemos del sentimiento de culpa que experimentamos, de la vergüenza y miedo de que el resto del mundo descubra nuestra situación y de la necesidad de mentir para proteger la unión familiar.



En una entrevista,  Rana Denazir ha hablado francamente de su infancia marcada por lo que eufemísticamente describe como las “fluctuaciones mentales” de su madre afectaron su vida. La guionista llama a esos cambios  “aterradores” o “entretenidos”. Así que es como yo describiría mi vida con mi madre. Con eso se entiende lo que la niña dice que vivir con Rasel “es entrar en las oscuras fauces de un león” para desembocar en un parque temático.

En su reseña en BirGun, Tugce Madayanti Sen se queja que Rasel se ha vuelto un personaje anfipático que ya no provoca empatía. Eso ocurre con quienes sufren de desórdenes psicológicos, no los entendemos, no podemos confiar en ellos y terminan fastidiándonos. Para poder tratarlos necesitamos nosotros de terapia de apoyo. Algo que no entra en juego con los personajes ficticios a los que simplemente dejamos de querer. Es lo que me ocurre con Lila en My Brilliant Friend y por lo que me incomoda el sesgo que los Sherman -Palladino le dan a Mrs. Maisel a partir de la Tercera Temporada

Tugce dice que no se entiende el motivo para que Rasel sea tan negativa puesto que todos viven pendientes de ella. En comparación con la de Keriman, la vida de Rasel ha sido mucho mejor. La única razón para no sentirse querida o insegura es atribuir su insatisfacción a un problema psicológico que arrastra desde su infancia. Quizás desde el útero. La gestación debe haber sido un periodo tenebroso para Matilda y aún más para él bebe que llevaba adentro.



Otra queja del mismo artículo es lo acelerada que va la trama lo que a ratos confunde o hace ver como inverosímiles sucesos y acciones de los personajes. El viejo problema de la cronología resurge. Sabemos que Rana nació en la Septemvriana , o sea en septiembre de 1955. Sabemos que estamos en 1960 porque Fikret invita a una de sus víctimas a ver la premier de La Dolce Vita y porque el golpe militar contra Menderes ocurrió en mayo de ese año. Matilda y su hija visten a la usanza del comienzo de la década. En cambio, Keriman se pone faldas sobre la rodilla y prendas del ‘65. Y ese micro mini hecho de cuentas de metal, lo diseñó Paco Rabanne en 1967.


                                         Vestido diseñado por Paco Rabanne en 1967

La lápida de Mumtaz dice que murió en 1942. Lo que coloca el nacimiento de Rasel en 1943. ¿Entonces como escribe en el dorso de una foto que cumplió 18 años en 1956? Sin embargo, estos errores matemáticos y cronológicos son perdonables en tan buena serie. No así la prisa en que ocurren cosas en un tiempo tan corto. Se supone que la acción tiene lugar entre marzo y mayo de 1960. Poco tiempo para que a Tasula le crezca tanto la barriga o que Rasel, pronto reanudar su vida sexual con Ismet,  descubra que está nuevamente embarazada.

Suceden cosas entre episodio y episodio que dan la impresión de que han pasado meses lo que no es cierto. El espectador apenas se entera de algo y ya le han puesto solución o han cambiado los hechos en un abrir y cerrar de ojos. Hay cosas que nunca llegan a explicarse, como el supuesto hijo de Keriman, la muerte de la madre de Fikret,  y algo que me hizo pensar que se comieron un episodio. ¿Como es que de un capítulo a otro Fikret acabó de prisionero de su padre? ¿Y cómo Keriman pasó del hotel a nadar en la piscina del suegro?

En el trasfondo histórico también puede resultar confusa la serie. Por un artículo de Tugce Yilmaz me entero de que el vínculo de esta temporada con la anteriores es que tanto Ali Seker como Fikret se hicieron millonarios gracias a la Septemvriana. La pista está en que los edificios que Fikret ha comprado a precio de huevo fueron propiedades de griegos y armenios.



Esta confusión es la única falla que encuentro en una magnifica serie. Siempre en lo del trasfondo histórico, entra una interesante ambigüedad en él guion. A pesar de los esfuerzos de gobierno de Erdogan por limpiar la figura de Menderes, el general sigue siendo el gran villano en la ficción.

La serie introduce a un nuevo personaje, Cemil,  un universitario que oculta panfletos en contra del gobierno en el Club Estambul, con beneplácito de Celebi. Tras el asesinato de un estudiante, el ejército se rebela contra el gobierno. Se trata de militares kemalistas, hoy siguen siendo los enemigos de Erdogan. Al final Ismet pregunta a Cemil si su revolución se logrará con tanques en las calles. Para los latinos acostumbrados a ver golpes militares como preludios de dictaduras, nos es obvio que la respuesta es negativa, pero no fue así.

A un poco más de un año en el poder,  los militares llamaron a elecciones y se retiraron. Los siguieron gobiernos tan débiles que cargaron contra las minorías. En 1964 hubo una expulsión general de griegos, se cerraron sus escuelas y el gobierno se apropió de sus bienes. No fue suficiente para estabilizar al país y el ejercito volvió a ponerse en marcha en 1971, creando un ciclo de mal gobierno seguido por pronunciamientos militares que solo acabaría en Los 80.



Contenido Violento o Gory: La Segunda Temporada de Club Estambul es un ejercicio en violencia. Tenemos asesinatos, palizas, represión policial, un intento de suicidio, y un aborto provocado. Perturbadoras son las escenas de Rana siendo maltratada verbal y físicamente por su madre. Tan perturbadora como la relación de Fikret y Keriman, especialmente una escena en la que él introduce un cuchillo entre los muslos de la vedette.

Contenido Sexual y Desnudos: Toma cercana de las nalgas desnudas de Keriman mientras se viste. Una escena sexual semi grafica entre la rubia y su amante donde ella muestra un pezón. Otra escena que ha dado que hablar es cuando Fikret masturba a la vedette en un auto en movimiento.



Sin embargo, muy recatadas son la escenas de sexo de Ismet con Rasel y con Keriman y nunca sabremos si la relación Matilda-Celebi es física o solo se queda en besos y canciones de amor.



Factor Feminista: Una particularidad fascinante de esta segunda parte es su sutil mentalidad patriarcal que a veces ni es tan sutil. Aquí no hay mujeres empoderadas a pesar de que tanto Matilda como Tasula han aprendido a reinventarse (recordemos como dejamos a la griega al final de la última temporada). Yo diría que otra mujer empoderada o al menos sobrevienta nata es Sukriye que sabe arrimarse a árbol indicado y enrostrarle a su hijo su mal proceder. En cambio, Keriman en su ansias de subir se arrima un árbol retorcido y permite que su ambición la lleve por el camino más rápido a la cárcel.

No hay apoyo sino desconfianza entre mujeres. Rasel es injusta e ingrata con Tasula y su complicidad con Keriman dura hasta que un hombre se interpone entre ambas. Matilda peca de ingenua al no reconocer el peligro que representa Keriman,  y Rasel peca de desconfiada al ver tanto a su madre como a Tasula (y hasta a su hija) como enemigas de su felicidad.



Si las mujeres son torpes y descontroladas y no saben apoyarse entre ellas, queda en los hombres el protegerlas incluso de sí mismas. El MeToo luchará contra la imagen del hombre protector, ¡pero ¡cómo brillan estos señores que superan a su cultura machista en Club Estambul! Una ironía es que dos cuasi villanos de la temporada anterior (Celebi e Ismet) se convierten en los héroes de la segunda.

La sinergia entre ambos me encanta porque recuerda un fenómeno que el feminismo de mi época aprendió a respetar y que el moderno pretende erradicar . Hablo del male bonding de los 80 que ayuda a los hombres a abrirse y exponer su lado vulnerable al menos a su mejor amigo y a encontrar modos de evitar masculinidad toxica. Hoy ha quedado reducido solo a un modo en que lo hombres se unen para destruir a las mujeres, algo que no ocurre en esta serie.

Si hay un tema latente en esta Segunda Temporada es la paternidad responsable. Ismet logra por fin sacudirse de la imagen de su irresponsable padre y volverse lo opuesto de Ali Seker. En cambio, Fikret imita a su cruel padre. Celebi no solo se hace cargo de Matilda, también se convierte en protector y abuelo de la pequeña Rana,  además de ser el patriarca de su ‘”familia” del Club Estambul.

No es que esté de acuerdo con todo el machismo de la serie. No entiendo la idolatría de Rasel hacia un padre desconocido que era un buen cabrón, pero comprendo— no aplaudo— que Ismet caiga en la cama de Keriman. Como diría cualquier hombre latino no es de caballeros negarse a una mujer que se le ofrece en paños menores.. Pero también tomo el incidente como un ejemplo de que,  a pesar del cariño y compasión que Ismet siente por Rasel, ella no lo complementa como mujer, ni física ni emocionalmente.



Factor Diversidad: Nuevamente Kulup destaca por su retrato positivo de la vida y cultura de los sefarditas de Estambul a mediados del Siglo XX. Tres generaciones de mujeres Aseo hablan ladino entre ellas y con otros miembros de su comunidad. Selim ya se sabe proverbios en judezmo y hasta Ismet quiere aprender la lengua de su mujer porque,  como dice su hija,  quiere saber que cuchichean a sus espaldas.



La serie nos muestra una boda y un funeral judío. Vemos a Las Aseo compartir una cena de Shabbath que Rasel interrumpe groseramente para anunciar que se ha convertido al Islam. Curiosamente,  aun después de su conversión, Rasel no quita los mezuzot de los umbrales y en un momento de crisis retorna a costumbres judías que le son más cómodas y familiares.



A pesar de la insistencia en que Rasel se convierta al Islam, no vemos a ningún personaje turco practicar su religión. Se siente en todo que su sociedad es tan seglar como cuando Ataturk creó la república. Otra ironía es que se quiere darle impresión de que los judíos están totalmente integrados a la sociedad turca. Eso se nota en el saludo de la horrible Fisun a Matilda “tengo muchos amigos judíos. nos llevaremos bien”. Suena tan hipócrita como el “Shabbath Shalom” de Kursat a quien ha ido su víctima. Sin embargo, en el capítulo final un representante del gobierno militar le dice a Fikret “queremos tener buenas relaciones con los judíos”. Algo que,  a pesar de algunas maniobras de Erdogan,  ha sido la política de todos los gobiernos turcos de las últimas décadas.

Es extraño que la serie, a diferencia del Primera Temporada no nos hablen ni de los griegos ni de otras minorías cristinas que por aquel entonces no estaban en buenas relaciones ni con el gobierno ni con el pueblo turco. Su única representante es Tasula. A pesar de que es un personaje maravilloso (y mi favorito junto con Celebi y Rana)nos recuerdan que es cristiana cuando va a pintar los huevos de Pascua en la cocina de las Aseo. Ahí, Rana le pregunta si es verdad que en el Jueves Santo no pueden los cristianos ortodoxos griegos dirigirles la palabra a los judíos.

Tasula le explica que es una tradición puesto que Judas era judío . A la nena le parece una tradición estúpida. Rasel, amparada en el hecho de que ahora es musulmana, visita a Tasula el Jueves Santo para convencerla que vuelva a Club Estambul. Noten que Tasula igual no le habla, no cree en la conversión de su amiga. Sin embargo, la griega rompe con la tradición y regresa al club para hablar con Matilda.