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jueves, 11 de junio de 2026

Los Adolescentes y las Nostalgias Setenteras: Los 40 (Teen Culture XV)

 


Los 50 no serían la única fuente de recuerdos y visiones retro de los acongojados 70. La necesidad de escapar a un pasado más tormentoso o donde las prioridades estaban más claras hizo retroceder a la cultura popular a la Gran Depresión y a Los 40.

Recuerdo―aun yo en Chile― que el ’74,  Vanidades tuvo un foto-artículo de la moda primaveral y de cómo imitaba el estilo de la Era Dorada de Hollywood. A pesar de que ese verano, la moda se iría a los Locos 20 con la influencia de el Gran Gatsby, los diseñadores ya tenían en mente un regreso a la Era de la Segunda Guerra Mundial.

Saint Laurent Pone de Moda a Los 40

En 1970, Yves Saint Laurent presentaba en su pasarela un retorno a Los 40 con la aparición de las plataformas en el calzado que estarían de moda a través de la década (y siguen usándose). Al año siguiente, en su desfile titulado “Liberación” se regresaba flagrantemente a la moda de la Francia de la Segunda Guerra Mundial con hombreras, faldas más largas y ondeantes y cinturas definidas. En 1972, Hollywood le entraba a la nostalgia por los 40 con dos filmes: la épica de El Padrino y Verano del ’42.





Esta última era un filme tipo” Coming of Age” sobre un trio de quinceañeros que pasan sus vacaciones veraniegas en la isla de Nantucket (Massachussets) en ese primer verano después de Pearl Harbor. Típicos adolescentes solo saben hablar de sexo. Una entretención es espiar a una joven pareja que ha rentado una casa en la playa, pero pronto, el marido se va a la guerra y Hermie (Gary Grimes) , el más sensible del grupo inicia una amistad con la esposa (Jennifer O’Neill). El clímax es la muerte del marido y el esfuerzo del chico por consolar a la viuda que acaba con ambos en la cama.



Contada así suena pueril y sosa, pero es que después de ver la Malena de Tornatore, con la que se ha comparado este filme, lo veo olvidable. Lo mejor es el tema musical de Michel Legrand. Mas conmovedor me resultó el romance prohibido de El verano de mi soldado alemán que Ruth Frank publicase en 1973. Esta historia de una chica judía abusada por el padre que se enamora de un soldado de la Werhmacht que está en un campo de prisionero de guerra en Virginia me provocó mayor impresión y empatía. Summer of ’42 y The Summer of My German Soldier son ejemplos de nostalgia de Los 40.

1974 fue el año en que El Gran Gatsby y Chinatown impondrían modas de Los 20 y Los 30. Lo cierto es que ese otoño fue la última vez que vestí una minifalda. En los próximos tres años, la moda avanzaría por Los 30, Los 40 y Los 50. Bobby Redford, después de Gatsby y de interpretar a Bob Woodward, uno de los artífices del escándalo de Watergate, en All the President’s Men, seguiría viéndose bello en ropa de época en The Sting, El Gran Waldo Pepper y The Way Where (Nuestros Años Felices).

       Solo Redford puede verse bien en un tres piezas de color de rosa

La “Cuarentena” en la Música y La Moda

Un repaso de la moda, del cine y hasta de la música nos confirman un renacimiento de la cultura de la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1975, no hubo un año en que Hollywood no trajese algún filme de Los 40 que recrease moda de ese tiempo. He escrito sobre eso en Latinas de Ayer, pero basta ver fotos de fin de década de iconos de la moda como Bianca Jagger y la diseñadora Carolina Herrera para comprender de donde viene la influencia.




Los vestidos volvieron a ser acinturados con faldas acampanadas y largas.  Se descartó el poliéster por muselinas y telas ligeras en días calurosos. 



Para el invierno,  las chicas preferían verse como colegialas de Los 40. Phoebe Cates, antes de volverse actriz y Teen Idol, andaba de modelo en Seventeen. Noten este vestuario de1979 (yo tuve esos zapatos). Con la excepción de las medias de lana parece escapada de un filme de Andy Hardy.




También retornaron blusas campesinas de mangas abullonadas. y las famosas jardineras y overoles que durante la guerra usaban  las mujeres que trabajaban en fábricas de armamento y astilleros. Ahora las jardineras venían en mezclilla y telas escocesas o estampadas.

                            Blusas campesinas de los 40s



                             Blusas campesinas de los 70

                             Obreras de los 40, trends de los 70

                        Jardineras de los 40

                        Jardineras de Los 70s

El que Travolta y la música disco renovaran la fascinación con el baile de salón resucitó el jitterbug y el lindyhop. Eso motivó un interés por el swing. Benny Goodman y su orquesta volvieron a tener conciertos y tours. Por otro lado, cantantes coma Berry Manilow sacaron versiones de temas musicales populares durante la Segunda Guerra Mundial como “I Don’t Want to Walk Without You”.




Ya antes Barry había sacado a la venta “Copacabana “un tema disco con coreografía de película de Carmen Miranda, muy “cuarentón”. Tal como Sha Na Na fue un conjunto que resucitó la música de los 50, en 1973 surgía Manhattan Transfer que buscaba recordar el sonido de las Big Bands.



No voy a decir que la los jóvenes les gustaba esa música―aunque a los 18 años me volví una adicta hasta el día de hoy―pero si en el aire se sentía un interés por la era de la Segunda Guerra Mundial. Basta ver la lista de Hollywood: The Way We Were (1973); Buster and Bell (1974 con Jan Michael Vincent que era un poco teen idol, al menos de las universitarias); Farewell My Lovely (1975); Baby Blue Marine (1976, también con JM Vincent); New York, New York (1977); The Big Sleep (hubo un renacer de Raymond Chandler y de Noir en ese entonces , 1978); 1941 (1979).

                            Barbra y Bobby en The Way We Were

Series y Miniseries de Los 40

Todos estos filmes servían para presentar modas y New York, New York y 1941 particularmente se concentraban en la música de la Segunda Guerra Mundial, lo que las podía hacer atractivas para un público joven que ya se había acostumbrado a los 40 gracias a las miniseries. Si Hollywood se la pasó sacando filmes anuales que retrataban esa década, las cadenas de televisión hicieron lo propio a partir de 1975.

Ese año se inauguró La Era de las Miniseries de Época con Rich Man, Poor Man que iniciaba en 1945. La seguiría Once an Eagle en 1976, Seventh Avenue (1977); Pearl (1978) y The Last Convertible (1979). Esa última con su retrato de novatos de Harvard en 1940 que se vuelven hombres en el campo de batalla, pero siguen unidos por el amor a una misma mujer y un mismo carro de lujo, resultaba interesante a los ojos de universitarios de Los 70. Una lástima que ninguna plataforma la presente.



Lo más importante, para nuestros efectos, es que el protagonista de facto, narrador y heredero del famoso auto no era Perry King que no triunfaría como galán adulto ni juvenil. Tanto la novela como la miniserie se enfocaban en George, el Dan Humphrey del grupo, el intelectual romántico idealista y pobre que solo puede admirar de lejos a la It Girl Chris, interpretada por Deborah Raffin en el que considero su mejor rol.




A George le dio vida mi adorado Bruce Boxleitner y descubro que antes de The Last Convertible ya era un Teen hearthrob a juzgar por los posters que regalaba Teen Beat. Bruce se había vuelto el sueño de adolescentes (y no solo de Melissa Gilbert que se convertiría en su segunda esposa) gracias a su rol de Luke McCahan en la serie del Oeste How the West was Won.



En la era post-Vietnam, también era un mensaje diferente esto de mostrar “guerras justas” y de alabar el sacrificio de la juventud de Los 40,cuando los veteranos de Los 70 recibían repudio o indiferencia.  Aparte de las miniseries, había series que glorificaban el servicio tanto en el frente de batalla como el doméstico.

Dos esfuerzos de hacer series bélicas fracasaron. Operation Petticoat, basada en el filme de 1959,  nunca pasó de la Segunda Temporada (1979). John “Homero Adams” Astin nunca pudo llenar los zapatos de Cary Grant. La única gracia de la sitcom de la ABC fue la presencia de Jamie Lee Curtis en su primer trabajo actoral



La NBC también quiso hacer un show bélico y eligió las memorias del coronel de la Fuerza Aérea Gregory Boyngton. Robert Conrad se encargó de dar vida a “Pappy” Boyington llamado así porque a sus 30 años era considerado “viejo” para pilotear un avión de combate. Hoy puede verse los sábados en el canal Heroes & Icons.  

En serio, es tan aburrida que por primera vez me quejo de la ausencia de efectos especiales. Es que sin trama y con un Conrad que aunque le subieron la edad al personaje, no representa 35 años, la serie es un largo bostezo.



Mucho mejor fue la  primera temporada de Wonder Woman (1976). Como en la tira cómica la acción tenía lugar en medio de la Segunda Guerra Mundial. La Mujer Maravilla con un giro dejaba atrás su identidad de Diana Prince, teniente de la marina estadounidense, para ir a dar golpes y patadas a nazis y japoneses.




Sin embargo, la gran propagandista del servicio y sacrificio de los miembros de La Gran Generación fue The Waltons. Ya escribí un largo resumen de esta serie icónica, maravillosa y cambia vidas, pero hoy quiero hablarles un poco de lo que representó en términos de nostalgia y Teen Culture. Los Walton cubrió en siete temporadas un periodo que va desde la Depresión (1933) hasta el boom de la posguerra (1947). Si incluimos especiales y telefilmes nos llevó a conocer las aventuras de la familia hasta la Era Kennedy.

Sin escatimar detalles de lo dura que fue la vida de los habitantes de zonas rurales americanas, también creo una ola de nostalgia por valores perdidos. En la Era Watergate, todavía vapuleada por los cambios sociales de Los 60, The Waltons mostraba la importancia de la unión familiar en momento de crisis, el apoyo de la fe, el orgullo y deber de ser un buen patriota. Después de Pearl Harbor que golpea a Los Walton al dejar viuda a Mary Ellen, los chicos Walton se ponen el uniforme, aun el desobligado Ben y el pacifista Jason.



John Boy Walton y Rudy Weiss: Dos Jóvenes en una Misma Guerra

John-Boy fue la encarnación de todos lo heroico y noble que había en USA.  Tal vez por eso es que Richard Thomas fue lo más cercano a un Teen Idol que nació de ese show. Como hermano mayor se le exigía ser un modelo para sus hermanitos y a la vez ser un puente para que los problemas de los pequeños fuesen comprendidos por los padres.



John Boy era más que un hermano, tenía sueños de ser escritor, sufría del eterno problema del adolescente con las chicas y muchas veces debía tomar partido en los problemas de su comunidad. John-Boy era el hijo, hermano, novio que todos querían e incluso Bravo, la revista alemana para chicos, lo ponía en su portada.



Después de ganar un Emmy y dirigir cinco episodios, Richard Thomas se retiró en la sexta temporada. Su personaje había estado pendiente de las noticias europeas, el auge del fascismo, incluso contempló la idea de ir a pelear en las Brigadas Internacionales en España. Su salida de la serie fue explicada conque en 1940 le ofrecían un empleo en Londres como corresponsal de guerra.

Aun sin John Boy, los Walton siguieron su vida a través del conflicto hasta que este llegó a sus puertas después de Pearl Harbor. Por cuatro temporadas la serie mostró como era el frente domestico en una zona rural abarcando noticias, conflictos provocados por el racionamiento, vestuario, música y cine.



No puede hablarse de la influencia de Los 40 en la teen culture sin mencionar que fue a fines de esa década que nació un fuerte interés por el Holocausto, un interés que llegaría hasta las aulas y a la cultura popular con personajes jóvenes que pudiesen enganchar al público adolescente. Es semi irónico que una década que,  el embargo de OPEC provocaría un auge de antisemitismo en USA, acabase con esta cuasi fascinación de Hollywood y televisión con la guerra contra los judíos iniciada por los nazis.

El momento puntual de esta epifanía sobre la Shoah fue Holocaust, de la  que he hablado en otra entrada. El libreto de Gerald Green se enfoca en dos personajes :Dorff (Michael Moriarty), un abogado que al unirse a las SS se volvía un artífice de la Solución Final y Josef Weiss (Fritz Weaver), un médico judío berlines que junto con su familia vivía las experiencias que destruirán a la judería europea. Al final de la miniserie, Dorff se ha suicidado y el Dr. Weiss, su esposa, hermano, suegros y dos de sus hijos han sido víctimas de los nazis. Lo sobreviven su nieto, nacido en Theresienstad y su hijo Rudy.



Rudy Weiss (Joseph Botoms) era el futbolista rebelde, el que golpeaba a los bullies nazis de su barrio, el que no quería rendirse sin luchar. Con la ayuda de un dinero que le suministraba Inga, su cuñada aria (Meryl Streep en un rol espectacular que presagiaba su espectacular carrera), abandonaba Berlín y su familia y emprendía un trayecto hacia la Unión Soviética.



En Praga conseguía una esposa (Tovah Feldshu), se unía a los partisanos ucranianos, perdía a su mujer en una emboscada y acababa en Sobibor. Lograba salir en el famoso escape de 1943 y el final de la guerra lo encontraba vivo y camino al Mandato de Palestina. Si había algún personaje que atrajese a los jóvenes era Rudy, irreverente, luchador ,dispuesto a usar todo su ser para sobrevivir.



Antes de Holocausto, Joseph Bottoms había ganado un Globo de Oro como Revelación del Año por su protagónico de The Dove, la historia real de un adolescente que navegó sin tripulación  en un viaje alrededor del mundo En 1976 ,Bottoms protagonizó Unwed Father, la historia de un estudiante de secundaria a que quiere hacerse cargo de un bebé que ha hecho con su noviecita.



Con Holocausto, Bottoms iba camino a convertirse en un Teen Idol para luego ser estrella, pero cometió un error imperdonable. En 1979, aceptó modelar para una sesión de fotografías de After Dark. Aunque otros actores habían modelado para una revista cuya principal audiencia era gay, habían posado vestidos o descamisados. Bottoms hizo desnudos frontales y fotos bastante sugerentes para alguien que, aún hoy retirado, no ha salido del closet. No solo destruyó la imagen que debe tener un teen idol, su carrera nunca más alcanzó la fama que prometían sus primeros trabajos.



BIBLIOGRAFIA

Bondi, Victor ed. American Decades: 1970-1979

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Prescott , Taylor. American Pop-Pop Culture in the 1970s: How a Decade of Upheaval Created the World We Live Today.

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

 



jueves, 4 de junio de 2026

Teen Idols de la Música y la Pantalla Chica en La Era Watergate (Teen Culture XIII)

 



Aunque la historia del Rock nos cuenta que la segunda administración Nixon fue el reino de grupos como Led Zeppelin, The Who y Pink Floyd, a juzgar por las portadas de las nuevas revistas de adolescentes, los ídolos de jóvenes estadounidenses eran David Cassidy y Donny Osmond. En cuanto a la televisión, la diversidad sesentera marcó las pautas para programas adultos que incluían jóvenes rebeldes y maestros de color. En 1972, apareció una longeva serie que inspiraría una ola de nostalgia.

Adiós a los Ídolos

El comienzo de la década había sido también nefasto para el mundo de la música. Dos grandes, Janis Joplin y Jimmi Hendrix, fallecieron debido a sobredosis de drogas en 1970. Un año más tarde, y por las mismas causas, los seguía Jim Mrrison, el vocalista de The Doors.

Mi vecina la Gatita Judy, que era adolescente en ese tiempo, dice que los jovenes no eran los grandes seguidores de estos ídolos. Yo recuerdo que mi madre me colgó un poster de Hendrix en la pared de mi cuarto, pero nunca fui adicta a su música.

                                        Martires del Rock: Jim, Jimmy y Janis

Es posible que al comienzo de los 70, los universitarios y los estudiantes de secundaria se sintiesen atraídos por la novedosa música de conjuntos como Pink Floyd, Queen y Led Zeppelin, pero si las revistas no mienten, el gran ídolo de jovencitas era un cantante menor llamado David Cassidy ¡y su rival era un nene mormón!

Cassidy vs Osmond

Me asombró saber que David estuvo entre los cantantes que llegaron muy alto en el hit parade de la primera etapa setentera, no solo en el estadounidense sino también en el británico. Curioso, David era un Bubble Gum Rocker que había saltado a la fama gracias a su madrastra y su participación en una serie semi infantil-semi juvenil.



La Familia Partridge era una respuesta al éxito de La Tribu Brady, uno de los programas más injustamente aclamados de Los 60. Aun de niña yo la detestaba. Sin saber los entretelones, yo sentía que no era una serie familiar puesto que los chicos vivían peleándose y eran muy antipáticos. Además detesté a “Marsha, Marsha, Marsha!” que era mi opuesto. Rubia, esbelta, hermosa , un ejemplo de las chicas cuyo desprecio dolía más que el acoso al que yo era sometida.

En cambio Los Partridge eran atípicos (una familia que se ganaba la vida como conjunto musical), pero positivos y simpáticos. La madre, viuda y guapa, estaba totalmente dedicada a su trabajo y a sus hijos y andaba correteando a cualquier hombre que quisiese separarla de esos amores. Mi padre me contó que Shirley Jones había sido una famosa actriz de Hollywood con filmes como April Love con Pat Boone, y The Music Man y que había ganado un Oscar por Elmer Gantry. Yo solo veía en ella a la madre que todos quisiéramos.




El que los Partridge formasen una familia musical y que llevasen una vida nómada de tour en tour montados en su propio autobús los hacia fascinantes, tal como sus intentos de ser “normales” sobre todo los adolescentes. Los pequeños Tracy y Chris eran insignificantes en la trama, Danny Patridge (Danny Bonaduce) era un simpático truhan preadolescente que a veces era más astuto que los adultos, pero los más famosos y adorados por sus fans eran Keith y Laurie, interpretados por David Cassidy y Susan Day.






Susan se convirtió en la pinup de muchos jóvenes estadounidenses. Provoca tristeza saber que esos años de fama no fueron gratos para ella, aquejada por la anorexia que entonces no se sabía lo destructiva que podía ser. Para colmo, se enamoró de David Cassidy , un sentimiento que nunca fue correspondido.



Por suerte, comenzó una carrera en roles serios siendo una respetable Jo March en un telefilme de Mujercitas de 1978. A comienzos de los 80 tuvo un rol permanente en el drama naval Emerald Point S.A. y luego en la aclamada L.A. Law que le ameritaría un Globo de Oro.

 El caso de David es un poco más complejo. Su fama fue más grande que la de Susan incluso cuando se desligó de la Familia Patridge e inició una carrera de solista. Se convirtió en la adoración de las fans adolescentes, como lo atestiguan las portadas de las revistas de teenagers de entonces. Sin embargo, la fama, el acoso de los admiradores, y la falta de privacidad lo abrumaban. Eso afectó su carácter y sus nervios.



Antes de su fallecimiento en el 2017 había acumulados dos matrimonios fracasados, dos hijos (una ilegitima) y un alcoholismo que lo llevaría a la tumba. Para colmo, a fines de los 70, le vino a hacer sombra su propio hermanastro: Shaun Cassidy.

                            Los Hermanos Cassidy

En una era en que solo nos enterábamos de los quehaceres de la farándula gracias a publicaciones que nos traían noticias adulteradas y atrasadas, creíamos que la única preocupación de David Cassidy era quien le arrebataría el título de rey de los ídolos juveniles; si Donny Osmond o Bobby Sherman. Según las revistas, Donny Osmond era su gran rival.



Hora es de hablar de las revistas. Con la Beatlemanía,  apareció la necesidad de informar/cultivar al público adolescente. A lo largo de la Era Hippie existieron en USA varias publicaciones , Teen Screen, Teen World, Teen Life, que suplían las necesidades informativas de los teenagers, pero que fueron cerrando paulatinamente, quedando nada más las conocidas Teen Beat y Tiger Beat.



Una mirada a cualquiera de las portadas de estas revistas nos muestra los mismos rostros Cassidy vs Osmond. Aunque ambos eran Bubble Gum, sus vidas, carreras e incluso sus edades eran disparejas. David era un Hollywood Baby, había crecido en el desorden de la farándula, era hijo del divorcio y había encontrado la fama en una serie de televisión.

En cambio, Donny era el menor de una familia mormona de Utah, tenía seis hermanos mayores y una hermanita, la famosa Marie. Con permiso de sus Elders, La Familia Osmond permitió que sus hijos varones le entraran a la música popular, pensando que atraería una propaganda positiva al estilo de vida mormón.

Los chicos cantaban siguiendo el Estilo Barbershop (barbería) a capella. Yo los conocí porque a fines de Los 60 consiguieron ser contratados por Jerry Lewis como entretenimiento oficial de su show. Para entonces habían integrado al conjunto a Donald, su hermanito menor que también participaba en sketches cómicos como el hijo del Malvado Ralph Rotten.



En 1971, “Donny” inició una carrera como solista.  A sus catorce años todavía no cambiaba la voz. Cuando lo escuché en la radio, en Chile, creí que era “Donna” y no lo asocié con el pequeño Rotten. A pesar de ese impedimento, pronto Donny consiguió escalar el Billboard con un cover del éxito de Steve Lawrence “Go Away Little Girl”,  seguido por “Puppy Love” que llegaría al tercer sitial. Pronto las portadas de revistas vendían el rostro del adolescente que hacía chillar a las fans, sobre todo las más jóvenes que por fin tenían un ídolo de su edad.



Ese encanto mantendría en la cúspide a Danny Osmond por años. En 1976, formó una dupla con Marie, la única hembra de la tribu Osmond. Su popularidad los llevó a tener un programa de variedades en la ABC que duraría por tres temporadas.



El show de Donny and Marie, convirtió a la chica Osmond en estrella de adolescentes también. Incluso se le ofreció el apetitoso rol de Sandy en la versión fílmica de Grease. Marie se negó, temerosa de que el personaje no reflejase sus valores. Eso es lo más admirable de Los Osmond: su integridad.



En 1976, Donny se casó y sigue casado con Debbie Glenn.  Tienen cinco hijos y dieciséis nietos. Pasada su etapa de Teen Idol, Donny se ha reinventado como actor de teatro, y conciertos en Vegas y programas de televisión. En la era del reality participó como concursante en la novena temporada de Dancing with the Stars. En 1994, publicó su autobiografía. Sigue siendo recordado por mujeres que ahora son abuelas y nunca ha caído en los excesos que afectaron la carrera de Dvid Cassidy.

La Televisión y la Inclusividad Racial

La Era Watergate no se caracterizaría por una televisión domestica o por enfocarse en colegiales como ocurriría durante la presidencia de Gerald Ford y Jimmy Carter, pero desde fines de los 60 buscaba integrar jóvenes a series adultas a a vez que ingresaba actores afroamericanos a los elencos.

Su mayor logro en ese aspecto lo tuvo en 1968,  la ABC con Mod Squad que en America Latina se llamaría Patrulla Juvenil. Aaron Spelling, quien se había hecho conocido por producir El Detective Millonario (Burke’s Law), había fundado una productora recientemente con el comediante Danny Thomas. A ellos les tocó producir esta serie policial.

En esos años, la intención era desvincular a los actores negros de roles estereotipados (criados, relleno cómico, etc.) Por eso los había espías como Greg Morris en Misión Imposible y Bill Cosby en Yo soy espía, caza recompensas en el Oeste como Otis Young en The Outcasts, en o enfermera, viuda de Vietnam y mujer que trabajaba a la par de criar un hijo pequeño como Diahann Carrol en Julia. Por supuesto el rol más espectacular era el de la teniente Uhura (Nichelle Nichols) en Viaje a las estrellas, una oficial en una nave espacial.

Lo próximo sería un detective de color, pero el concepto detrás de Mod Squad (1968) era sui generis. Clarence Williams III interpretaba a Lincoln “Linc”, hijo de familia de escasos recursos, con doce hermanos. Su rebeldía lo había hecho participar en Watts, la famosa revuelta racial en el ghetto angelino. Luego de su arresto, Linc era reclutado por el capitán Greer (Tige Andrews) que tenía un proyecto en mente. Su idea era contratar jóvenes cuyo estilo de vida les permitiría ser agentes encubiertos donde la policía regular no tenía acceso.



 Linc cambiaba su rabia por otra manera de buscar justicia,  infiltrándose en sitios donde la policía era repudiada y donde los blancos temían entrar. Sus compañeros serian Pete Cochrane (Michael Cole) chico de familia afluente, cuya indisciplina le ameritaba ser expulsado de su casa y era arrestado cuando estaba robando un auto. Por último, estaba Julie, una “flower child” que había sido arrestada por vagancia, pero que en realidad estaba huyendo de su madre prostituta.



La patrulla juvenil se infiltraba en todo ámbito criminal haciéndose pasar por estudiantes, motociclistas o hippies. Clarence se convirtió en un primer ídolo y modelo para jóvenes afroamericanos. Su Afro cruzó fronteras, a pesar de que solo un muy desubicado blanco podría peinarse así.



Peggy Lipton, una chica judía de Long Island que había sido modelo, se volvió una pinup. Aunque los libretos la tenían como damisela en apuros, siempre en necesidad de que la socorriesen sus compañeros, fue considerada como la más talentosa del grupo y ganó un Globo de Oro en 1970.



A pesar de pertenecer a un género que no tenía mucha aceptación entre los jóvenes de la era de Nixon, el Mod Squad sirvió para muchas campañas a favor de la población más joven. Peggy volvió a modelar, pero ahora desde las páginas de TV Guide para unas fans que admiraban a Julie.

                Peggy modelando para TV Guide

Aunque se llegó a crear una revista que narraba las aventuras del trio, la serie también fue presa de prejuicios. En 1968, le censuraron a Aaron Spelling, un beso “amistoso” entre Peggy y Clarence. Siendo este el año del primer beso interracial de la televisión (en Viaje a las estrellas), la censura demuestra que todavía había racismo en la ABC. La ironía es que después de terminar Mod Squad, Peggy Lipton se casó con el famoso musico negro, Quincy Jones.



Los miembros de La Patrulla Juvenil colgaron sus chapas,  en 1973, un año antes que cerrara Room 222 (Aula 222), otro intento de hacer una serie juvenil con contenido diverso. Como indica el nombre, la serie tiene lugar en una secundaria y el aula 222 es donde enseña Pete Dixon (Lloyd Haines), un joven maestro de historia afroamericano. La escuela es bastante variada en términos demográficos, el director es judío y Dennis Nicholas,  de raza negra interpreta a Liz McKyntire la consejera (y novia de Pete).

La diferencia es que Pete es el protagonista. Su raza no interfiere en su calidad de maestro aunque no carece de importancia. Su rango le permite servir de mentor para Alice (Karen Valentine), una maestra novata y bastante torpe. El poner a alguien de color como superior de una blanca y a cargo de una clase donde chicos de todas las razas lo escuchan y obedecen porque los conocimientos e intelecto del Señor Dixon superan las barreras raciales establecidas, fue un paso adelante en la televisión.



Sin embargo, la serie tuvo ratings bajos y planeaban sacarla del aire cuando los Emmy si reconocieron su mérito. En 1970, Room 222 recibió un premio por ser la mejor serie del año, tal como lo recibirían Michael Constantine y Karen Valentine. La serie fue renovada y duró cinco temporadas, pero, aunque nominados, ni Lloyd Haines ni Denisse Nicholas ameritaron galardones.

El que Michael Constantine ganase como mejor actor de una serie donde no llevaba el primer crédito le ha conseguido el membrete de “Salvador Blanco”, totalmente inmerecido, ya que no era un personaje importante. Si mal no recuerdo la trama se centraba en Pete, e incluso postergaba a sus alumnos para darnos, como en To Sir with Love, la perspectiva de maestro.



Lo que es indudable es que Mod Squad y Room 222 fueron experimentos originales, pero no fueron los únicos de la Era Watergate en términos en presentar novedades. En 1970, Aaron Spelling quiso volver al pasado con una serie juvenil de época. Young Rebels no superó la primera temporada. Estos jóvenes que se rebelaban en contra del dominio británico en los días de George Washington resultaron tan presentistas que daban risa.

Muy diferente fue una serie que daría que hablar hasta hoy.  La Era de la Nostalgia llegó a los hogares estadounidenses en 1972, con un vistazo a un tiempo peor que el presente, la Depresión en las montañas de Virginia. En la CBS se cocinó este fenómeno situado en la historia más cercana y que atraía a gente de todas las edades Los Walton iba a cambiar la televisión de los 70, pero de eso hablaremos pronto.

BIBLIOGRAFIA

Brooks, Marla. The American Family on Television: A Chronology of 121 Shows 1948-2004

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Miller, Donald C. Coming of Age in Popular Culture: Teenagers, Adolescence and the Art of Growing Up

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

 

 

miércoles, 22 de abril de 2026

Los Jóvenes de la Depresión (Teen Culture II)

 


Santuario fue escrita en 1929, el año del crack de Wall Street que provocaría un colapso económico mundial. La cultura collegiate desapareció a medida que los afortunados que todavía podían ir a la universidad se radicalizaban y no solo volcándose a la izquierda como el personaje de Barbra Streisand en The Way We Were. Ese no sería el único viraje cultural que afectaría a los adolescentes. estadounidenses.


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Hijos de la Depresión

En la Depresión, donde suicidios y muertes por inanición eran sucesos diarios, los jóvenes de ambos sexos abandonaban sus estudios para buscar empleo y al no encontrarlos se sumaban a la nueva cultura “hobo” (mendigos) que cruzaban el país en busca de trabajos o simplemente para sobrevivir vistiendo harapos ,aprendiendo y defendiéndose de los hobos veteranos y metiéndose en vagones de ganado para viajar gratis.

 Puesto que la vagancia era un crimen, muchos de esta generación (que incluía niñas que se disfrazaban de hombres para evitar violaciones) acababan en la cárcel,  golpeados e incluso asesinados por pueblerinos airados. Henry Ford, desde su lujosa residencia, podía proclamar que los jóvenes nómadas estaban adquiriendo una excelente educación en lo que significa el mundo real. La realidad era que se trataba de una experiencia traumática y que dejaría secuelas psíquicas y físicas en los que la vivieron.

                                 Joven trepandose a un tren (sin pagar)

Aun así, en la década de Los 30, especialmente en la segunda administración de Franklin Delano Roosevelt, la economía mejoró, la juventud americana tuvo un respiro y una oportunidad de vivir con normalidad. Eso no quiere decir que ya entonces se viviese ese periodo intermedio entre infancia y madurez como una etapa real. Asi lo describe el historiador William Manchester: “The teenage subculture did not exist.”

Eso no quita que los adolescentes(edades entre 13 y 19) no tuviesen ya una cultura favorita con actividades privilegiadas. La radio, en esa era pre-television, era un tótem de los hogares que podían comprar un aparato. La costumbre era que toda la familia se sentase alrededor de la radio a escuchar determinados programas.

La programación se dividía entre dramatizados para los más pequeños como Anita, la Huerfanita, The Shadow y Dick Tracy, y las soap operas que tenían protagonistas adultas como el Romance de Helen Trent que giraba en torno a una viuda treintañera. Los jóvenes podían escuchar música popular en radio shows como La Hora Ginger Ale o el concurso busca talentos del Mayor Bowes (Major Bowes Amateur Hour) donde se presentarían― entonces desconocidos― Frank Sinatra y Maria Callas.



 Los Walton se reunen a escuchar la radio.


Swing, Cine y Fuentes de Soda

Fue a mediados de Los 30 que surgiría una música que causaría alarma entre los mayores, porque sería el público juvenil quien la abrazaría. La historia comienza en El Palomar, un salón de baile de los Ángeles donde una noche de 1935, una oscura orquesta liderada por un judío de Brooklyn llamado Benny Goodman presentaría al mundo el novedoso sonido del swing.



Esta música, una derivación del jazz afroamericano de Los 20, fue atacada por padres y maestros. El ataque fue iniciado por un psiquiatra que en el New York Times observó que el swing era hipnótico y que su tempo acelerado alteraba los sentidos “y derribaba convenciones”.



Se entendía que hablaba de como el swing era afrodisiaco, sobre todo porque motivaba bailes como el audaz jitterbug. Aun así esa será la música de la última manada de La Gran Generacion  y pronto los jóvenes se reunían a escucharla y a bailarla en sitios como el Palomar y el Hollywood Palladium en Los Ángeles, el Roseland y el Savoy en Nueva York, y el Glen Island Casino en Long Island donde tocarían las mejores representantes del swing como Glenn Miller, Tommy Dorsey y Artie Shaw.



Después del baile, el cine era el pasatiempo predilecto de los adolescentes. Una entrada costaba solo cinco centavos y las salas de cine estaban atestadas. Tanto Manchester como Dooley aventuran que el americano de todas las edades iba al cine tres veces por semana, eso incluía a los jóvenes. Era una experiencia compartida, un sitio para reunirse con los amigos y para tener una primera cita romántica,

Es un ritual que conocemos por visiones nostálgicas de crecer en la Depresión como Los Waltons y la novela de Grace Metalious Peyton Place. Allí vemos que a Los Hermanos Walton, en las Apalaches de Los 30,no les importa caminar hasta un pueblo cercano para ver una película. Allison McKenzie, la protagonista de Peyton Place, todos los sábados ,en ese pueblito de la Nueva Inglaterra va con su amiga Selena Cross al teatro del pueblo para luego ir a otro sitio predilecto de los jóvenes de entonces , la droguería o farmacia donde consumen Coca Colas y sándwiches de tomate, lechuga y tocino (BLTs).

Un detalle de los espacios para una clientela adolescente eran las fuentes de soda que lanzaban jets de agua efervescente. Esos locales (que aun en Chile hoy se conocen como “fuentes de soda”) abarcaban farmacias, tiendas de departamento y heladerías. Reemplazaban al bar o taberna para jóvenes que todavía no tenían edad para beber alcohol. Además estos establecimientos proveían entretenimiento para sus jóvenes clientes como rocolas para escuchar su música de swing y juegos de salón mecánicos conocidos como pinballs y (en Chile) flippers.



Los medios y la publicidad estaban descubriendo un nuevo grupo de cliente, los teenagers y cines y droguerías eran espacios donde estos jóvenes―los con dinero―podían consumir  Fueron los adolescentes los que popularizaron los refrescos en botella, postres helados como la Banana Split, las malteadas y las hamburguesas.

                     Mickey Rooney y Judy Garland saboreando malteadas.

Se comenzó a vender ropa para esa clientela. Lo que en los Años 20 era conocido como vestuario para “College Girls” ahora pasó a ser para “High School Girls” que también  incluía ropa para varones. Las ventas subían para el famoso “prom” el baile de graduación . Ya ningún chico quería pasar la vergüenza de Bill Baxter de tener que robarse el frac del padre. Ahora las tiendas ofrecían smokings/tuxedos para jóvenes junto a sofisticados vestidos para sus acompañantes.

Las Actrices como Modelos

Las jóvenes de fines de los 30 estaban muy pendientes de la moda y pedían prestadas las revistas de las madres. Ya para esa década publicaciones femeninas como Ladies’s Home Journal presentaban artículos para adolescentes con consejos, advertencias y recetas de belleza. Sin embargo, las jovencitas preferían revistas de cine porque por primera vez estaban apareciendo estrellas juveniles, a pesar de que algunas solo servían para cantar en musicales como Deanna Durbin y Judy Garland, en su etapa adolescente.



Bajo el nombre de Dawn O’Day, Dawn Paris había sido estrella infantil Aunque no del calibre de Shirley Temple, era lo suficientemente conocida como dar vida a una de las adolescentes literarias favoritas. En 1937 a los 19 años, Dawn interpretó a Ana de las Tejas Verdes desde su llegada a la granja de Los Willard hasta su etapa universitaria. Tanta fama le acarreó el filme que la actriz se cambió el nombre. La ahora Anne Shirley se volvería un rostro conocido en películas de todo tipo, sobre todo en las que encarnaba jovencitas.

En el mismo año de Anne of Green Gables, la todavía Dawn O’Day había hecho roles menores en dos de esas fabulas que alertaban a la juventud ( o a sus padres) de los peligros que asechaban a las chicas púberes. En School for Girls, se describía un reformatorio femenino y Finishing School era la típica saga de una chica inocente (Frances Drake) que mal aconsejada por una compañera (Ginger Rogers) se pega una de esas escapadas prohibidas (tropo inmortal de la ficción juvenil) que acaba en un embarazo indeseado.

En los próximos años de esa década, Anne Shirley  tendría roles protagónicos en todo tipo de filmes incluyendo una adolescente en el Viejo Oeste en M’liss adaptación de un cuento de Brett Hart. En 1937, cuando Anne de 19 años acababa de casarse con el actor John Payne, recibió una nominación al Oscar por su interpretación de otra famosa adolescente, Lollie la hija de la vulgar Stella Dallas (Barbara Stanwyck).



Al año siguiente y alternando con protagónicos en Noirs,   Anne protagonizó Girl’s School que tenía lugar en un internado de lujo y traía personajes que convertirían a ese tipo de filme en un subgénero juvenil, como la rebelde, la pobre niña rica, la becada sin recursos, etc.  Enfocarse en el alumnado de un internado permitía revisar las vivencias y gustos de las colegialas, aunque a veces el mensaje era oblicuo.

Ya mencioné Finishing Schol donde la solución de la embarazada protagonista es el matrimonio. Mas compleja fue Girls Dormitory para la que Hollywood importó de Francia a la seductora Simone Simon. En su breve carrera en America, la francesa dio vida a una alumna de un internado suizo que acaba enamorándose y enamorando al director. Nuevamente, un filme soluciona los problemas de la adolescencia con una promesa de matrimonio, en este caso con un hombre mayor y en una posición de autoridad, lo que hoy sería considerado una aberración.



No todos los filmes de internados tenían a las escolares como víctimas. Otra estrella juvenil de Los 30 fue Bonita Granville que a los trece años fue nominada a un Oscar por interpretar a una alumna cuentera y maliciosa que con sus calumnias destruye a su internado y a sus maestras en These Three. Aunque Bonita hizo historia con ese rol, su popularidad con el público juvenil se debió a un rol más inocente y apropiado para su edad

Edward Stratemeyer ya había conseguido un fandom de lectores jóvenes gracias a su serie de The Hardy Boys (Los Chicos Hardy) cuando publico la primera entrega de otra exitosa serie, que escribiría en colaboración con su hija Harriet,  Como The Hardy Boys, Nancy Drew era una adolescente que en su tiempo libre se dedicaba a resolver misterios que la policía no podía solucionar.

Tanto éxito tuvieron esas novelitas que las llevaron al cine. El rol principal recayó en Bonita Granville. Aunque eran filmes ‘b” eran muy populares porque su protagonista era un tipo de modelo para chicas que soñaban con ser detectives y así adquirir el respeto de los adultos y de sus congéneres.



La Llegada de Andy Hardy

Todos los “windies” sabemos que Anne Rutherford dio vida a Carreen la hermana menor de Scarlett O’Hara en la versión fílmica de GWTW. Pocos saben que la estrellita canadiense se hizo reconocible para toda una generación de jóvenes como la novia de Andy Hardy, interpretado por el primer Teen Idol  de Hollywood en la serie de Andy Hardy.



En 1939, Mickey Rooney era el actor mejor pagado de Hollywood y el histrión favorito de los Estados Unidos. Aunque el país había sucumbido al encanto de actores menudos como Shirley Temple, era la primera vez que se admiraba tanto a alguien en esa fase intermedia que ahora se conocía como “adolescencia”.

Como muchos Teen Ídolos, Niniann Joseph Yule Jr, había comenzado como estrella infantil. La leyenda cuenta que ya de bebé fue integrado por sus padres al acto de vaudeville de ellos. Criado por una madre divorciada, el ahora Mickey Rooney se integró al cine silente y traspasó al hablado. Le llegó la pubertad alternando entre loa secundaria y los estudios de Hollywood.

Cosechó buenas críticas al interpretar a Puck en la versión hollywoodense de El sueño de una noche de verano (1935). Demostró ser un excelente actor junto a Spencer Tracy en Boy’s Town (Forjadores de Hombres) y en 1940 fue nominado a un Oscar como Mejor Actor por Babes in Broadway, uno de los muchos musicales que protagonizaría junto a su entrañable amiga, y otra estrella juvenil, Judy Garland.



Sin embargo el trampolín a la fama de el diminuto actor (aun adulto no superó el 1,55 de estatura) fue una serie de películas― 16 en total-―filmadas entre 1937 y 1958 que giraban en torno a un típico adolescente del Medio Oeste llamado Andy Hardy. En 1937,  la Metro Goldwyn Mayer había adquirido los derechos sobre Skidding una pieza teatral de Aurania Rouverol  que había cosechado un éxito respetable en Broadway.

Ahora llegaría al público cinéfilo rebautizada como A Family Affair. . El rol principal del Juez Joseph Hardy y sus problemas en el pueblo ficticio de Carvel recayó en el reconocido histrión Lionel Barrymore, pero sería su hijo menor, interpretado por Mickey Rooney quien devoraría la pantalla .



Louis B. Mayer se dio cuenta que tenía una minita de oro  en las manos y comenzó a filmar una película por año que tuviese a Andy Hardy como protagonista. Andy tenía dos obsesiones , los automóviles y las chicas. Eso no lo hacía diferente de otros americanitos de su edad. A pesar de que su novia oficial era Polly (Anne Rutheford), cada filme traía a Andy enamorado de otra vampiresa núbil, pero siempre volviendo a lo conocido.

Esta serie de romances permitía a la Metro presentar actrices nuevas que luego serian estrellas desde Lana Turner hasta Esther Williams. Entremedio , la vida de Andy era un escaparate del angst adolescente , de falsas ideas de la masculinidad que eran destruidas por los sabios consejos del Juez Hardy que, aunque chapado a la antigua, sabia entender a su hijo menor.

                                     Andy con Anne, Judy y Lana

Los Hardy y las Tentaciones Californianas

A pesar de que puedan aparecer anticuadas estas visiones tipo Norman Rockwell de la perfecta familia  americana, hay ciertos detalles que nunca pasan de moda y que reaparecerán en la cultura adolescente del resto del siglo. Donde más evidentes son esos detalles es en la segunda entrega, You’re Only Young Once (1938), que  puede haber sido considerada atrevida en Los 30, pero hoy aun resuena en la realidad.

 La trama trae a los Hardy de vacaciones en la isla Catalina, en la costa californiana. Marion, la hermana mayor de Andy inicia un romance “playero” con un salvavidas. Lo que se convertirá en un cliché del cine de adolescentes aquí adquiere tintes oscuros cuando Marion descubre que Troy es casado, y aun así la chica escandaliza a su familia anunciando que seguirá en amores con el adúltero.



Entretanto, Andy ha conocido una fauna desconocida en su pueblo: la chica “liberada”. Geraldine “Jerry” es independiente, tiene poder comprador y una visión de la vida  más sofisticada que la de Polly, a pesar de ser de la misma edad. Sucede que la madre de Polly, es una eterna divorciada y para poder vivir su vida le otorga a su hija libertad y dinero para gozarla.

El Juez Hardy considera que Jerry, que fuma, bebe licor y cree que se puede ir más allá de besos,  es una mala influencia para su hijo. Decide enfrentarla en ese terreno juvenil que es la droguería. Jerry lo deja boquiabierto con una actitud muy reconocible hoy en nuestra era del “consentimiento”. Lo acusa de invadir su espacio, confunde su preocupación de padre con artimañas de “viejo verde” que quiere seducirla y el pobre juez debe huir avergonzado.

Andy continua su romance y es invitado por Jerry a una fiesta en un sitio alejado y solitario. El filme revierte el cliché del Casanova que inventa una fiesta para seducir a la ingenua. El ingenuo Andy descubre que Jerry tiene proyectada una reunión solo para dos y que planea que pasen la noche juntos.



El virtuoso Andy prefiere volver a pie por un sendero oscuro y desconocido. Esta es la prueba de fuego y Andy está listo para regresar a los brazos de Polly. Marion se da cuenta que Bill no planea divorciarse y también termina su romance. Con esto Los Hardy pueden volver a su mundo donde los problemas abundan, pero son menos perversos

Un Prototipo de Adolescente

Esta franquicia seria por más de una década un muestrario de los hobbies, música y vestuario que los espectadores adolescentes podían copiar. Andy lucia esos trajes con inmensas solapas y pantalones amplios con dobladillo ancho y expuesto. Ya saben, el tipo de vestuario que David Bowie impondrá a comienzos de los 80s.

En cuanto a las chicas, el calzado standard eran los Oxford o saddle shoes acompañados de soquetes (bobby sox) enroscados en los tobillos. A fines de los 30 se pusieron de moda las faldas estilo campesinas europeas (Dirdnls) y los sets de jersey y sweater de lana muy fina (cachemira).



Estos conjuntos, casi siempre en tonos pastel ,se usaban con collares de perlas cultivadas y volverían a ponerse de moda entre las jóvenes preppies en los 80s. La Segunda Guerra Mundial cambiaria estas modas, pero eso es tema para la próxima semana.

                                   Jean Kent modelando un twinset

Nota final, Andy Hardy se volvería una franquicia y su interprete seguiría dándole vida hasta 1958. Hoy nos puede parecer un poco anticuado, pero sin Andy no existirían Richie Cunningham, Alec Beaton ,y en su relación con su padre, la creación de Mickey Rooney recuerda a Dan Humphrey de Gossip Girl.

BIBLIOGRAFIA

Dooley, Roger. From Scarface to Scarlett: American Fims in the 1930s

Handy, Bruce. Hollywood High: A Totally Epic Way Opinionated History of Teen Movies

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Schrum, Kerry. Some Wore BobbySox: The Emergence of the Teenage Girl’s Culture (1925-1945)