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domingo, 15 de junio de 2014

Cenicienta, Mugrosita y Condesa de Montecristo: ¿Por qué La Gata siempre engancha?


Que “Lo que la vida me robó”, con su heroína promiscua y violada, sea el nuevo hit de Televisa, no me sorprende. La pasan en horario peak y tiene una pareja idola conformada por  la muñeca gala Angelique Boyer y Sebastián (Slurp!) Rulli.  Pero que “La Gata” con su argumento recontra visto, casi increíble para la mentalidad contemporánea y en el peor horario haya alcanzado una sintonía de 19.7 puntos es remarcable y sorprendente. Me tuve que sentar a revisar la historia para darme cuenta por qué ese cuento de Inés Rodena siempre gozará del cariño del público.



Yo fui niña sin televisión. La gente todavía se asombra de que haya pasado mi octavo cumpleaños sin ser esclava de la tele. No era por falta de dinero, simplemente a mis padres no les atraía el medio. Eran cinéfilos, gustaban de obras de teatro, opera, y otros espectáculos de música clásica. Compaginaban su vida social con lecturas, y mi hermano y yo salimos lectores voraces. De vez en cuando nos preguntábamos que tal sería ser seguidores de “Batman” o “Rin tintín” como nuestros condiscípulos, pero no  extrañábamos un televisor que solo vinimos a conoce en 1968. Teníamos nuestros amigos, nuestros juegos, nuestros libros y comics, y teníamos radio.

La radio estaba en la inmensa cocina, en lo que entonces se conocía como “repostero” y hoy como “comedor de diario”. Ahí almorzábamos con el servicio,  y hacíamos las tareas escolares, todo al son de la radio que presentaba, a la par de música, programas dramatizados desde el terrorífico Doctor Mortis hasta radioteatros, los que los chilenos elitistas denominaban despectivamente “comedias” y eso que no tenían nada de cómico.

Como desde niña fui romántica empedernida, yo gozaba con estos predecesores de la telenovela, principalmente con uno de sobremesa que comenzaba con unos acordes de piano seguido por una voz que anunciaba dramáticamente: “¡Esmeralda, La Hija del Rio!” Qué sabía yo entonces  que se trataba del primer radioteatro escrito por una enfermera cubana llamada Inés Rodena.

Por muchos años creí que era obra del mejor guionista de Chile, Arturo Moya Grau (“Colorina”, “La Madrastra”). En realidad, Don Arturo se había limitado a trasladar la historia a las riberas de nuestro criollo Mapocho. Por mucho tiempo, al mirar por la ventana del auto a los niños mendigos del Mapocho, creía reconocer en ellos a La Esmeralda, alias “La Gata”, la heroína de este cuento.


Fue a fines de 1973, que TVN comenzó a pasar una historia llamada “La Gata”. Me bastó un solo capítulo para reconocer mi viejo y querido radioteatro. “La Gata” no fue la primera versión televisada de este dramón. Se la hizo primero en Venezuela, en 1968, luego en la Argentina donde se llamó “Ella, La Gata”.
En México la han filmado cinco veces: “La Gata (1970); “La Fiera “(1983); “Por un Beso” (2000) y ahora “La Gata” de Nathalie Lartilleux. Una versión libre se hizo hace poco en TV Azteca llamada “Pobre Diabla” que no tenía nada que ver con la historia homónima de Delia Fiallo, sino con una niña mendiga apodada “Diabla”...y ya conocen el relato.


En Venezuela se han hecho dos versiones, “Cara Sucia”  y  “Muñeca de Trapo”. Carla Regina se encargó de darle  vida a  la salvajita en “Seus Olhos”,  la versión brasileña. Es una historia inmortal y a La Gata, o La Fiera o La Diabla la han interpretado Victoria Ruffo, Natalia Esperón, Sonya Smith y ahora, Maite Perroni.
Sonya Smith y Guillermo Davila


En “La Gata” del 70, Esmeralda se llamó Renata Santa Cruz,  y le dio vida la española Maria Rivas (fallecida el año pasado) quien ya había sido la estrella mimada de las telenovelas de los 60’s protagonizando grandes éxitos como “Rosario”, “El Derecho de Nacer” y “Maximiliano y Carlota”. Mi único problema con la catalana era que se le notaban sus 39 años y que se veía bastante mayor que su pareja, Juan Ferrara  que por aquel entonces solo contaba con 27 años de edad. Pero el poder de la historia, el talento de Maria Rivas, y el placer de por fin ponerles rostros a personajes tan queridos, me atraparon.

Televisa entonces se llamaba Teleprogramas Acapulco y gozaba de un caudal actoral inmejorable, con lo mas granado del cine y las tablas mexicanos a su disposición. Asi pude apreciar talentos tan diversos como el de Doña Emma Roldán interpretando a Doña Tila (Rita en esta versión); Magda Guzmán como la amiga prostituta de la Gata, que en Chile se llamaba “La Gringa” y ahí era “La Jarocha. Mi compatriota Eduardo Arcaraz era “El Francés” y Norma Lazareno era la odiosa prima Mónica, rival de La Gata El recientemente desaparecido Sergio Bustamante daba vida a Mariano, el pedante hermano de Pablo, el protagonista. Y dos grandes de la actuación como lo fueron José Gálvez y Ofelia Guilmain (madre, en la vida real, de Juan Ferrara) encarnaban a los malévolos y arribistas Martínez Negrete, los suegros (a regañadientes) de La Gata.

Esa adaptación de “La Gata” era bastante fiel al radioteatro con algunos cambios que mejoraban la historia. Por ejemplo, había una serie de flashbacks que informaban al espectador de los orígenes de Renata, mostrándonos a su madre la cupletista Blanquita (interpretada por la misma Maria Rivas) en su romance y matrimonio con Femando, Marqués de Santa Cruz (Antonio Raxel) al que años más tarde conoceríamos como “El Silencioso” , ex presidiario y protector de La Gata. También veíamos como Las Martínez Negrete destruían la felicidad de la pareja, provocaban el encarcelamiento de Fernando y la muerte de Blanca.


Otra detalle que me pareció novedoso fue el romance entre Mariano y La Jarocha que redimía al soberbio cuñado de La Gata (en la comedia, él se casaba con la descartada Mónica). Debido a que era telenovela, la historia se alargó con  nuevas desdichas para la protagonista: le robaban a uno de sus gemelos, tenía un accidente, quedaba ciega, Pablo era acusado de asesinato, etc. En fin todos esos sucesos que solemos asociar con el culebrón fueron añadidos por la adaptadora, que recien me entero, era la misma Estela Calderón, autora de “Gutierritos” y “Pobre Clara”. Les quedó tan largo el cuento que no terminé de verla.

La versión más famosa de “La Gata”, que incluso eclipsaría a refritos posteriores fue “La Fiera” de 1983. Eso porque la protagonizaron VictoriaRuffo y Guillermo Capetillo, jovencitos y lindos como muñequitos de pastel de bodas. Fue en “La Fiera” donde mejor se distinguían los tres elementos que la han vuelto un clásico y que han inspirado a otros libretistas a imitarla.
Guillermo Capetillo y Vicky Ruffo


Sin “La Gata”, Inés Rodena no hubiese creado a otras mugrositas como “Maria la del Barrio” o “Marimar”. Sin La Gata, Carlos Romero no hubiera imaginado las tramas de “Rosa Salvaje” y de “Rubí Rebelde” cuyo argumento ha sido incorporado a esta versión actual. En la original, Doña Rita no tenía nieta ni Pablo tenía una hermana ciega. Un detalle novedoso de esta producción de Nathalie Lartilleux es la incorporación de la madre de La Gata que vive con ella en el jaral, solo que Esmerada ni se imagina que la loca Fela (Erika Buenfil) sea quien le dio el ser.
Fela y Esmeralda


Pero vamos a los tres factores que cimentan el éxito de la trama. Posee todos los atributos de un cuento de hadas; describe un amor muy puro y romántico, y por ultimo está la historia de venganza, de ese personaje émulo del Conde de Montecristo, el padre de La Gata. A todo esto se le añade un buen elenco, porque no ha habido versión que carezca de un excelente reparto de actores.

Dentro de la telenovela existen muchos subgéneros, pero el más popular siempre será el cuento de Cenicienta, la niña pobre que consigue casarse con el Príncipe Azul. En este caso entra una variante: Esmeralda es Cenicienta, peo también es la princesa heredera despojada de su reino.

Aun dentro del subgénero Cenicienta, existe una diversidad. Hay cenicientas criadas, obreras, campesinas y la mas popular “La Mugrosita”. Esmeralda fue creada por su autora como una mendiga desarrapada. Una de las causas de que “Por un Beso” no fuese tan popular, es que Natalia Esperón interpretaba a una chica limpia y menos primitiva. La Gata solo funciona siendo salvaje y puerca.
Natalia Esperón en "Por un Beso"


Para muchos críticos de la telenovela, es ofensivo tener, en estos tiempos, una heroína tan poco presentable. Es poco creíble que un “niño bien” se enamore de una cochinita que seguramente ha de oler mal. También se ve a estas Mugrositas, que ya existían en el cine de la Era de Oro y en el radioteatro, como una glorificación de la miseria de nuestra América Latina.

En realidad La Mugrosita tiene una vasta carrera literaria en idioma español. La vemos como Marisela en Doña Bárbara de Rómulo Gallegos y en la Marianela de Galdós. No la inventaron ni Inés Rodena, ni Yolanda Vargas Dulche en “Ladronzuela”, ni Delia Fiallo en Esmeralda”. En realidad, nace en el mundo anglo en la novela victoriana.  Esmeralda acusa un fuerte parecido con los huérfanos de Dickens.



Otra gran virtud de la historia es el romance. En la telenovela casi siempre el protagonista revela un comportamiento anti heroico, principalmente si es rico. Suele ser prepotente, machista y busca seducir ala a heroína. No es el caso de Pablo (Daniel Arenas) quien ama a Esmeralda con un amor inocente precisamente porque nace en la infancia.


Desde chico, Pablo es un héroe ideal, muy diferente a su esnob familia. Desconoce los prejuicios sociales, ve a La Gata como su igual, la protege de las ofensas de su hermano, se enfrenta a su madre empeñado en continuar su amistad con la pordiosera,  y hasta le enseña a Esmeralda a leer y escribir. Pablo acepta lo que los demás rechazan, quiere pulir a Esmeralda, pero no cambiarla totalmente.


A pesar del entorno materialista de Pablo, a pesar de las miserias que vive Esmeralda, ambos son puros e ingenuos Me atrevo a aventurar que  son vírgenes. De hecho, hacen el amor solo después de casados, un matrimonio que los padres de Pablo rápidamente anulan. Por su misma ingenuidad es que Pablo es tan fácil de manipular. Cuando regresa del extranjero, no pone en duda que Esmeralda se casó con “El Italiano” (Carlos Bonavides) y  que es amante de "El Silencioso".

Finalmente llegamos a este personaje, el más complejo en un cuento de personajes-tipo. Don Fernando de La Santa Cruz, como Edmond Dantes, lo perdió todo: buen nombre, familia, fortuna y libertad. A medida que desaparece en el laberinto carcelario, donde pierde su identidad llegando  a ser conocido nada más que por el apodo “El Silencioso”, sus enemigos, Los Martínez Negrete, se apoderan de todo lo suyo incluyendo su prestigio social.

Años más tarde, El Silencioso sale en libertad y se entera que su familia ha desaparecido, pero por otro lado, una herencia imprevista le da las armas para vengarse. La venganza de este Conde de Montecristo moderno no es sanguinaria como la de la Emily Thorne de “Revenge”. Quiere la justicia más básica: limpiar su nombre, y desenmascarar a los que provocaron su desgracia. Para vigilarlos, se compra una casa enfrente de Los Martínez Negrete.
El Silencoso se enfrenta a Agustín Martinez Negrete


Don Fernando conoce a La Gata, se conduele de su desdicha y la ampara, motivando todo tipo de rumores maliciosos. Cuando descubre que Esmeralda ha sido también victima de la insidia de sus enemigos, la integra a su plan de venganza que debería ser compartido por la ex mendiga, pero no es asi y ahí viene mi único reparo con el personaje.

Esmeralda es muy buena y eso la hace aburrida. No es una Marimar, ni una Betty, La Fea.  Con ella no van las venganzas y la justicia la deja en las manos divinas. Eventualmente, el personaje reprochará su padre su rencor y pasará a ser el punto débil de Femando, por donde Lorenza intentará debilitar a su enemigo. Bueno, eso en versiones anteriores, aquí siempre puede haber cambios.

Una ultima palabra sobre el más que apropiado elenco. Daniel Arenas sigue siendo el galán de las tardes mexicanas, con un rol un poco diferente al que hizo en “Corazón Indomable”. Erika Buenfil parece estar repitiendo papel, su “Fela” está muy similar a la loquita que interpretó en “Mar de Amor”. Destacan en el elenco, Manuel Ojeda y  Pilar Pellicer como Doña Rita. No asi Carlos Bonavides que ha hecho toda una caricatura (hasta la nacionalidad le cambiaron) de “El Francés”, un villano bastante oscuro.
Pilar Pellicer


A Laura Zapata le queda como anillo al dedo el rol de Lorenza simplemente porque se ha encasillado en ese papel. Siempre se la verá como la encarnación de la soberbia, parada al pie de una larga escalera de utilería, rechinando los dientes, escupiendo su odio contra “La Salvaje” llámese ésta Rosa, Maria Mercedes, Marichuy o Esmeralda.


Para el final dejo a Maite Perroni. Mi actriz favorita es incapaz de hacer un mal papel, pero hubiese deseado que le hubieran dado un hueso con más carne. Cualquiera puede dar vida a Esmeralda, no es un personaje multifacético. Y tras un par de telenovelas-fracaso como “Cachito de Cielo” y “El Triunfo del Amor” desearía volver a ver a Maite en roles con más enjundia y recovecos como los de Marichuy o la Lucrecia de “Mi Pecado”.


Para quienes la vimos en “Mujeres Asesinas”, está claro que Maite todavía no ha enseñado en telenovela toda su faceta histriónica. Por eso deseo verla pronto (aun en horario de sobremesa) con roles más complejos como el de “Simplemente Maria” o “Muchacha Italiana viene a casarse”.

Con todo lo dicho se entiende que una historia que en su momento fue seminal, pero que hoy puede ser vista como  anacrónica,  inverosimil, y elemental (por no llamarla trivial) atrape al público y llegue a tener un rating digno de telenovelas del primetime

jueves, 22 de mayo de 2014

La Malquerida: ¿El renacimiento de la telenovela de Televisa?


Para la primera semana de junio se tiene previsto el estreno de “La Malquerida”, telenovela que ya trae cuatro factores que le auguran éxito. La protagoniza la  icónica Victoria Ruffo. La telenovela  supone el esperadísimo debut en Televisa del galán peruano Christian Meier. Este proyecto, que Televisa ha estado acarician desde fines del Sigo XX, no es un refrito. Se trata de una pieza clásica del dramaturgo español  Jacinto Benavente que ya llevara a la pantalla grande “El Indio” Fernández en una de las cintas-glorias del Cine de Oro mexicano. Finalmente es producida por José Alberto Castro, el segundo mejor productor de Televisa quien solo ha tenido éxitos en los últimos cinco años.

El 2013 fue un año mediocre en lo que se refiere a telenovelas. Una serie de remakes de telenovelas sudamericanas, ninguna muy memorable, compitieron con la no muy bien adaptada versión del clásico de Juan Osorio “Mi Segunda Madre”.  Fue el año del desastre de “La Tempestad”, en la cual ni el sex-appeal de Wiliam Levy (hincapié en su atractivo que ya es lo único que puede ofrecer el cubano) pudo salvar el desmadre del excelente guión de Kiko Olivier, “La Tormenta”. Este fracaso fue reemplazado por algo que los puristas denominamos “una abominación”, “Lo que la Vida me Robó” donde con alevosía se trasladó  a un marco moderno el clásico “Bodas de Odio”/”Amor Real” de María Zarattini.


Mucho se ha criticado la costumbre de Televisa de “refritear”, ósea de reversionar historias que ya han sido telenovelas afamadas. A nadie le parece mal que se hagan remakes de antiguas historias, remozándolas para una audiencia de Siglo XXI, o que se refriteé alguna telenovela de países que no suelen exportarlas (como ha hecho Telemundo con libretos de teleseries chilenas). Pero es un poco absurdo rehacer un guión visto hace muy poco. Sin embargo, el gran problema no está en el refrito per se sino en la mala adaptación de un argumento trillado.

Es cierto que en lo que va de la década, la empresa de Emilio Azcárraga solo ha ofrecido seis guiones originales, de los cuales el único que puede tildarse de éxito fue “la Fuerza del Amor (2011). Los mayores éxitos de Televisa siguen siendo historias ya conocidas por el publico en versiones antiguas o no mexicanas.

El problema del refrito suele ocurrir cuando el casting es descaminado, cuando ponen de protagonistas a gente que no sabe actuar, o a ancianos galanes (y galanas) interpretando a mozuelos... Tal como un buen casting puede provocar lo contrario. Lo único que salvó a “Que Bonito Amor” de ser una parodia de “La Hija del Mariachi” fue la química entre los protagonistas, los talentosos Jorge Salinas y Danna García.



Otro problema es cuando el original en si no fue un éxito, o se apega demasiado la nueva versión a una trama añeja, o peor aun, engaña al publico dándoles una historia totalmente diferente a la que esperaban ver. Como ocurrió con “Corazón Salvaje” (2010) que en realidad era “Yo Compro esa Mujer”.

Mas ese no será el problema de “La Malquerida” que no es refrito de ninguna producción mexicana o foránea. Ahí lo que se está haciendo es volver los ojos a triunfos del cine mexicano del ayer como ya lo hiciera El “Güero” Castro en su anterior producción, la popular “Corona de Lágrimas” basada en un dramón de Marga López.

La Malquerida surge de la tradición literaria puesto que la escribe como pieza teatral (estrenada en 1913) el dramaturgo español y Premio Nobel  Jacinto Benavente. Toda una leyenda en vida, Don Jacinto hoy es un poco despreciado y acusado de  escribir historias sentimentales y tradicionales.


Poco hay de tradicional en esta visión del mundo rural español lleno de secretos hipocresía y violencia latente que ya presagia el universo lorquiano de La Casa de Bernarda Alba. La protagonista Acacia, queda viuda el día de su boda. Su madre, Doña Raimunda, adinerada terrateniente, insiste en descubrir quién, y por qué motivo, asesinó a su yerno. Esto la llevará a sacar a la luz secretos inconfesables que terminan por destruir a su familia.

En 1950, Emilio Fernández dirige una versión ya legendaria de este drama que cierra con broche de oro la colaboración entre “El Indio” Fernández y una reinventada Dolores Del Rio. Pedro Armendáriz, quien ya demostrara su química con Doña Lolita en “Buganvilia”, interpreta a Esteban, esposo de Raimunda, un hombre que se debate entre sus deberes conyugales y la pasión prohibida que siente por su hijastra (Columba Domínguez).






El traslado de una obra enmarcada en el espacio rural ibérico al ambiente campirano mexicano fue perfecto y ha dejado los planos para que se construya la telenovela sobre esas mismas pautas. A fines del Siglo XX, Lucy Orozco, por entonces ocupada con la adaptación de “Ramona”, mostró interés en llevar La Malquerida a un formato de telenovela. Por entonces se dijo que las protagonistas serían Helena Rojo y Yolanda Andrade, quienes ya habían trabajado para La Sra. Orozco en “Las Secretas Intenciones”.

Luego Televisa le encargó el proyecto al José Alberto Castro. Se vio entonces la posibilidad de que fuera un vehículo que marcará el regreso a las telenovelas de Verónica Castro, hermana del productor. A Acacia, y un poco nepoticamente, se rumoró que la encarnaría la entonces esposa del Güero (y hoy Primera Dama de México) Angélica Rivera. De eso ya van más de diez años y por fin a fines del 2013, se le dio luz verde al proyecto.
El Guero Castro y su entonces esposa Angélica Rivera


Aunque siempre he admirado el trabajo de Lucy Orozco, prefiero que la propuesta haya quedado en manos del Güero. José Alberto Castro es un productor muy cabal y profesional. En sus 21 años en el rubro (inició como gerente de producción en “Mi Pequeña Soledad en 1990) ha incursionado en la telenovela de época (“Pueblo Chico, Infierno Grande”) el género infantil (“Serafín”) y juvenil (“Código Postal”), la comedia (“Los Exitosos Pérez”) y el drama maternal “Corona de Lagrimas”). Es además un experto en convertir a villanas como “Rubí” y “Teresa” en heroínas. 





Siete de las telenovelas del Güero Castro han sido nominadas  a los TVyNovelas, alzándose el productor con una estatuilla por la popularísima “Rubí” en el 2005. En el 2012, en Los Premios People en Español, su “La que no Podía Amar” fue elegida como Mejor Telenovela del Año. La buena reputación de las telenovelas de Castro se lo debe, en parte,  a su adaptadora estrella, Ximena Suarez (ganadora del TVyNovelas 2014 por “Amores Verdaderos”). Ximena reversionó  los libretos originales de “Rubí”, “Teresa” y “La que no Podía Amar” convirtiéndolos en los mega hits del Güero. Obviamente, ella será la encargada de escribir el libreto de “La Malquerida”.



Para esa combinación de historia, guionista y productor se necesita de un elenco de lujo. Como es su costumbre, Televisa comenzó, desde el 2013, a lanzar nombres al ruedo en una faramalla habitual que provoca gozos y rabietas de parte del publico y que es un circo obligado (y confesémoslo, esperado) por los telenoveleros.

Primero se volvió al plan original de que La Vero Castro sería Raimunda, rebautizada como Cristina, pero no pasó de propuesta. Luego se conjugó el nombre de Lucero y finalmente Cristina será encarnada por Victoria Ruffo, aunque al paso le salieron Cecilia Suarez y Yadhira Carrillo.

Para el papel de Acacia también se barajaron varios nombres como el de Silvia Navarro  y la venezolana Adriana Louvier quien, al igual que Vicky Ruffo, había participado en “Corona de Lagrimas”, la ultima producción del Güero Castro. La Louvier quedó atrapada en compromisos de trabajo y  La "Chivis" Navarro recibió una oferta mejor, el protagónico de la nueva versión de “Ana y Los 7”. Fue a fines de febrero que se supo que la protagonista joven seria Ariadna Díaz.



La gran sorpresa del elenco has sido el casting de Esteban, el capataz de la hacienda de Cristina que termina de marido de la dueña y enamorado de la hijastra. Siempre se supuso que nadie podía interpretar ese rol más que el carismático Jorge Salinas que de villano pasara a héroe de “La que no Podía Amar”. Solo que Jorge se ha ido con La Chivis a “Mi Corazón es Tuyo” dejando un codiciado estelar vacio. Lo vino a llenar el galán peruano Christian Meier, y es con él con quien comienzo mi discusión sobre las fortalezas y debilidades del trió protagónico.

Christian Meier es un histrión desestimado. Tal vez sea porque su carrera abarca tanto. A sus casi 43 años, el peruano ha cosechado éxito en el cine, la música y el modelaje. Protagonizó, hoy clásicos de la telenovela peruana como “Gorrión, “Obsesión” y “Luz María”, pero todavía se le menosprecia por su aura de galán, olvidando sus méritos actorales ya más que demostrados en el cine con cintas como “No Se lo Digas a Nadie” y “La Mujer de mi Hermano”.


Un factor culpable en la ausencia de crédito de Meier como actor “serio” fue una serie de telenovelas mediocres que protagonizó a principios de este siglo. Compensaron esos trabajos desafortunados, un trío de éxitos que inicia con “La Tormenta” en el 2005. En este drama campirano, que comienza con Meier matando a un integrante de una cuadrilla de forajidos que intentan violar a la heroína (Natalia Streignard), Christian demostró que se puede dar vida a un héroe (ergo poco usual) y desplegar talento histriónico simultáneamente.


Siguió a “La Tormenta”, “El Zorro, La Espada y La Rosa”. Concedo que fue un novelón un poco “camp” y que hubo bastantes falencias en el área argumental, pero Meier se anotó otro gol con su interpretación del pusilánime Don Diego de La Vega y su audaz alter ego El Zorro.


Tras esta fusión de period piece con cómic, vino "Doña Bárbara" en la que el peruano da vida a Santos Luzardo en una versión televisiva del clásico de Rómulo Gallegos. Para quienes crean que él repetirá su rol de hombre dividido entre una madre y su hija que interpretó en esta adaptación de Valentina Párraga, basta saberse que el triangulo Santos-Bárbara-Marisela poco guarda parecido con el que se vivirá en "La Malquerida".


Por ultimo, cabe mencionar su mejor interpretación en telenovelas, donde demuestra su capacidad para encarnar protagonistas conflictivos y rompe esquemas. Me refiero a Rodrigo Quintana en “Alguien Te Mira” de Pablo Illanes. Ver a Christian Meier en el papel de un médico, ex alcohólico y drogadicto, del que todos sospechan (hasta la teleaudiencia tenía dudas sobre su inocencia) de ser un asesino serial, borra todo recelo sobre sus amplias facultades histriónicas.


¿Cuáles serían las debilidades del actor peruano? El hecho precisamente de ser su debut en una televisora extranjera. Por años se ha hablado del deseo mutuo de empresa y actor de colaborar juntos, pero siempre es difícil la entrada del extranjero a Televisa, y aún más si de buenas a primeras se le pasa un estelar y en bandeja.

Aún así, ese fue el caso del cantante boricua Carlos Ponce quien estelarizó, a su llegada a Televisa “Sentimientos Ajenos” (1996), uno de los primeros éxitos de... ¡El Güero Castro! Si bien es cierto que el productor prefiere actores con los que haya colaborado antes (e.g. Juan Soler, Sebastián Rulli) también es cierto que en “La Que no Podía Amar”, privilegió a Jorge Salinas por sobre José Ron con quien El Güero ya llevaba tres telenovelas.

Pasemos entonces a Victoria Rufo. Ay, Vicky, difícil es hablar de quien tanto admiré en mi juventud. Desde su debut como la hermana/hija ilegitima de Miguel Palmer en “Al Rojo Vivo” (en 1980) que fue mi idola, llené álbumes con sus fotos (Y las de su hermana Gaby, porque hubo una época en que eran un Team).

Pocas actrices han sido tan lindas y adorables como lo fue Victoria Ruffo en su etapa juvenil, tal vez Verónica Castro. La diferencia es que La Vero canta y tiene dores humorísticas con las que compensa cualquier falla actoral. En cambio, La Ruffo...para el ’93, ya pasada su treintena, comenzaba a evidenciar síntomas de deterioro precisamente porque se notaba su poco range como actriz.
Vicky en "Quiereme Siempre" (1981)


Por suerte, hábilmente ha sabido encauzarse a un tipo de telenovela en la que brilla. Se trata del drama maternal que ya de joven le acarreara éxitos como “Simplemente María”. Asi en el siglo XXI, ha merecido aplausos por “Abrázame muy Fuerte”, “La Madrastra” y estuvo inolvidable como Macarena Espinoza de Los Monteros en “En Nombre del Amor” haciéndome olvidar a Delia Casanova quien originara ese rol.


En cuanto a su trabajo en “La Malquerida” depende de cómo lo enfoque el guion. Si se trata de una mamá sufrida que no entiende por qué la nena le quiere quitar el novio, va a estar divina, llorona y reclamona como en sus escenas con Livia Brito y Maite Perroni en “El Triunfo del Amor”. Pero si se van por el drama clásico y se trata de una mujer un poco dura, mandona, que por privilegiar el último amor de su vida, pasa a llevar a su única hija, seria un desafío notable para Vicky.



El Güero Castro está pintado para la telenovela femenina. Sus mujeres son siempre muy complejas e interesantes. En el 2012, él, fresco de su exitazo “La que no Podía Amar” y Victoria todavía recuperándose de la no muy boyante “Triunfo del Amor” (que si no fue un triunfo no fue por culpa de ella) fueron “desterrados” al horario más mediocre de la barra de telenovelas. Se les asignó un proyecto basado en un antiguo filme mexicano (que yo viera en el teatro Rex de Viña en los días en que vivía en el cine) y un elenco nada formidable.


Pues le dieron una lección a Televisa. “Corona de Lagrimas” tuvo un imponente rating para ese horario de sobremesa y Vicky ameritó un TVyNovelas como Mejor Actriz del Año, premio que no alcanzaba desde “La Fiera” (1985). Por eso confío en que se repetirá el caso y el productor sacará lo mejor de Vicky a la luz.


Hay un poco de dudas sobre la química Ruffo-Meier. Dudas que no comparto. Vale decir la última palabra sobre las diferencias de edades. Victoria se ve exquisita a sus cincuenta y tres años, solo diez más que su galán. Christian le lleva catorce años a Ariadne que cuenta 28 primaveras. No hay ningún generation gap muy escandaloso por ahí. Vicky no es ajena a interpretar a mujeres con amores más jóvenes. Hizo una actuación muy respetable en “Victoria” (remake de “Mirada de Mujer”) y su falta de química con Mauricio Ochman no se debió a la diferencia de edad sino a que el actor no suele tener mucha química con nadie.

Para el final he dejado a Ariadne Díaz. Hermosísima, muy parecida a Victoria en sus años mozos. Completamente creíble el parentesco. En cuanto a actuación, denme a la Ariadne de “Muchachitas”, de “Mañana es para Siempre”, hasta la princesita de la mafia de “Al Diablo con los Guapos” y les compro a Acacia. Pero si me pasan a la última Ariadne Díaz, a la falsa gorda de “Llena de Amor” o “La Mujer del Vendaval” ya que la ahoguen,  y que Vicky y Meier sean felices para siempre.
Ariadne en "Mañana es para siempre"

Y con eso nos quedamos a la espera de "La Malquerida", que estrena (en México) el 2 de junio, a las 7pm por el Canal de Las Estrellas. En la señal internacional de ese canal la veremos apenas acabe "Quiero Amarte".