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lunes, 4 de noviembre de 2024

John Galsworthy y su autobiográfica saga

 


Hace un año que se está filmando una nueva dramatización del clásico de John Galsworthy, La Saga de los Forsyte. Sería la tercera adaptación televisiva. En esta época de masacrar los clásicos, da pavor, (se sabe que un rol importante recaerá sobre una actriz de color) imaginarse lo que se viene. Hora es entonces de hablar de lo que ya vino, del autor, de una obra que le ameritaría un Nobel de Literatura y de sus anteriores versiones, sobre todo de la segunda que fue una revelación televisiva.

Una Infancia Victoriana

John Galsworthy venia de una familia parecida a Los Forsyte. Nacido en plena era victoriana e hijo de un abogado, el joven John sabía que sus abuelos y bisabuelos eran simples campesinos de Devon que habían emigrado a la ciudad, hecho fortuna como tenderos, enviado a sus hijos a la universidad y concertado buenos matrimonios.

Tal como Los Forsyte, los Galsworthy eran ahora respetables miembros de una burguesía acaudalada. Sus orígenes , sin embargo, eran recordados, sobre todo por la madre que despreciaba al esposo. Ese desprecio unió a los hijos al padre que más adelante John retrataría como el viejo Jolyon Forsyte y a quien veneraría toda su vida.



John y sus hermanos tuvieron infancias y juventudes privilegiadas con institutrices y escuelas privadas. En Harrow, el joven Galsworthy se hizo famoso como el mejor futbolista de su generación y en Oxford hizo muchas amistades y hasta tomó parte en representaciones teatrales. Donde no le iba bien era en los asuntos del corazón. Un romance fracasado en la universidad y otro después, cuando siguiendo el consejo paterno estudiaba Derecho, lo dejaron deprimido hasta el punto que su padre lo enviaría en un largo viaje por el mundo.

En los Mares del Sur, John Galsworthy conocería a Robert Louis Stevenson y, en un viaje de Australia a Ciudad del Cabo,  a Joseph Conrad quien sería su amigo de por vida. No serian estos literatos quienes convencieron a Galsworthy de ser escritor. Sería otra persona que lo aguardaba en Inglaterra.

Ada-Irene

En una reunión familiar, a fines del Siglo XIX, John Galsworthy conoció a su prima política, Ada Galsworthy. Mujer sensible e instruida, Ada estaba casada con el Mayor Arthur Galsworthy que por ese entonces servía en la Guerra Bóer. Como le contaron a John sus hermanas, que eran intimas de la prima, Ada había hecho un pésimo matrimonio. No tenía nada en común con Arthur, y él abusaba físicamente de ella. No pasó mucho tiempo antes que John y Ada se hiciesen amantes. Para todos los fans de la saga de Los Forsyte es obvio que el triángulo amoroso de la novela es un reflejo de lo vivido por el autor.



Ada no planeó divorciarse. El divorcio era un escándalo entonces y Galsworthy no quería causarle una decepción a su padre. La pareja mantuvo una relación clandestina por casi seis años durante los cuales, Ada animó a su amante a escribir. John obedeció sacando al mercado algunos libros mediocres. En una colección de cuentos tuvo uno protagonizado por un tal Swithin Forsyte. Anidó en la mente del autor crearle una familia. Así comenzó a escribir su novela más famosa A Man of Property (El Propietario) la primera de La Saga de los Forsyte.

La muerte del padre permitió que en 1904 la pareja contrajese matrimonio. Tal como temían fue un escándalo mayúsculo. La madre de Ada se negó a volver a verla, su abogado la retiró de la lista de clientes, el único consuelo les llegó en 1906 cuando milagrosamente El propietario salió a la venta con buenas críticas, y la obra de teatro La cajita de plata se convirtió en un éxito en la temporada teatral. De pronto, John Galsworthy era un autor famoso. Lo curioso es que le tomaría más de una década continuar con su saga. Durante ese tiempo se hizo un nombre como dramaturgo.

Los Conflictivos Forsyte

El Propietario es una novela autobiográfica, pero lo que encantó a los eduardianos fue la descripción de la movilidad social victoriana. Como los Galsworthy, Los Forsyte son descendientes de granjeros, sus abuelos llegaron a la ciudad a ganarse la vida como tenderos y se hicieron millonarios, incluso Timothy, el solterón, que vive con sus hermanas viudas. Al comienzo de la novela, se rumora que los Forsyte están camino a comprarse medio Londres.



Los Forsyte (cinco hermanos y cuatro hermanas) tendrán mucho dinero, pero pocos hijos a quienes consentir con sus vastas fortunas. Roger Forsyte es padre de la emancipada pianista Francie y del playboy George. James y su esposa Emily tienen una hija casadera Winifred y un hijo, el abogado Soames,  el orgullo de la familia. En cuanto al viejo Jolyon, que ha hecho su fortuna importando té de la China tiene un hijo, el Joven Jolyon o “Jo”. Aunque su padre lo envió a Oxford, Jo es un poco indolente, prefiere pintar antes que ejercer su profesión. Se ha casado con Frances, una rica heredera y son padres de la pequeña June, pero no está satisfecho.

La novela inicia al comienzo de los 1880s con el compromiso de June Forsyte, pero las adaptaciones literarias han elegido ir más lejos en el pasado lo que fue una decisión sensata ya que ayuda a entender a los personajes Así tanto la versión de 1967 como la del 2002 inician una década antes con el compromiso de Winifred “Freddy” con Montague Dartie. Amigo de Primo George, Monty es muy simpático, pero no tiene ni empleo, ni familia ni fortuna. El sospechoso James decide rentarle una casa y pasarle una mensualidad a la pareja, pero nada de dote. Esto deprime a Monty, pero debe aceptar.

Soames es lo opuesto a su cuñado. Es un brillante abogado, pero su carácter posesivo lo hace ambicionar poseerlo todo, desde propiedades hasta una esposa. En su afán de hacer fortuna y convertirse en un propietario, se vuelve consejero de clientes particulares de cuyos buenos negocios saca tajadas. Una de sus clientes es la Viuda Heron que vive en una villa costera. Cuando la visita, conoce a su hijastra Irene Heron que lo deslumbra. A sus veinte años, Irene estudia música en Paris y se prepara para convertirse en maestra de piano ya que su padre no le heredó mucho.

                                    Soames e Irene en la version 2002

Irene no solo es bella, también es instruida, romántica y espiritual. Pronto nota que Soames no se parece a ella, aunque es obvio que la corteja con el permiso de su madrastra. La Viuda Heron planea volver a casarse. Irene no soporta al nuevo padrastro y comete el peor error de su vida casándose con Soames.

Entretanto El Joven Jo provoca el primer escándalo de la familia, al abandonar el clan y a su esposa e hija poniendo casa en St. John’s Woods con la institutriz de June. Su padre lo deshereda. Frances regresa al campo con su familia y se lleva a su hija. El Viejo Jolyon está devastado. Por suerte Frances muere en un accidente de caza, y June regresa con su abuelo. Jo es libre de casarse con Helene con la que ya tiene un hijo, otro Jolyon, apodado “Jolly”.


                             Jo y Helene en la version de 1967


Lo que he narrado es el modo en que la saga ha sido abordada en la televisión. En realidad, Galsworthy eligió comenzar su historia cuando Soames e Irene llevan años de casados y June es una adolescente. La novela comienza con el compromiso de June quien se ha enamorado de un prometedor arquitecto, llamado Philip Bosinney. June idolatra a Irene y es una de las pocas que sabe cuan infeliz es su amiga. No solo Soames es un mal amante, además es extremadamente posesivo, celoso de todos los afectos de su mujer, incluyendo a June. Si por él fuera, Irene estaría encerrada en su casa como tiene las obras de arte que el abogado ávidamente colecciona.

Cuando Irene conoce a Bosinney es amor a primera vista y el ser correspondida la hace olvidar sus deberes de esposa y su lealtad de amiga. Pronto es un secreto a voces que el arquitecto y la esposa de Soames son amantes. Creyendo que June se casará y lo dejará solo, El Viejo Jolyon hace las paces con su hijo. Ahora Jo tiene otro problema, reconectarse con su hija mayor e intentar protegerla de un gran dolor que June se niega a aceptar.

Otro que no quiere ver la realidad es Soames. Como solo sabe demostrar su amor por Irene con cosas materiales, comisiona a Bosinney para que construya un palacete en el campo que pretende obsequiar a su esposa. El arquitecto comete un error irreparable ante los ojos del frugal y ordenado abogado: se excede en los gastos de la construcción de Robin Hill. Soames lo lleva a juicio.

                                  Soames discute los planes con su arquitecto

Todos están asombrados de un exagerado gesto que arruinará a Bosinney si pierde la causa. Es casi obvio que es la manera de Soames de vengar su honor. Irene lo reconoce así, confiesa ser amante del novio de June y le lanza a la cara a su marido su repugnancia y odio por él. Soames pierde su usual compostura y abusa sexualmente de su mujer.

Irene huye de su casa y va en busca de su amante. Deciden huir a Paris juntos, pero esa noche un desorientado Bosinney deambula por la bruma londinense y es arrollado fatalmente por un carruaje. Entretanto June que no quiere aceptar que su novio ha roto su compromiso, suplica a su abuelo que compre Robin Hill y así Philip tendrá el dinero para pagarle a Soames lo que el tribunal ha dispuesto.

El final de la novela tiene a los personajes dispersos. Irene, aun sin su amante, abandona a Soames quien ha ganado un juicio, pero ha perdido a su esposa. June se instala en Londres decidida a dedicar su vida a ayudar a jóvenes artistas impecunes. El Viejo Jolyon se instala en Robin Hill. Jo y su familia lo acompañan. Un final tan abierto exigía una secuela. Lo extraordinario es que le tomaría a Galsworthy doce años escribirla.

                                 Soames acosa a Irene (Versión 1967)

De Amante a Enfermero

La vida de John Galsworthy había cambiado. Hasta la Gran Guerra, su labor literaria estuvo encaminada a la escena, se le conocía más como dramaturgo que como novelista. Su vida personal también había cambiado. Años de abuso marital, más las presiones emocionales del escándalo,  habían sumido a Ada en lo que hoy conocemos como depresión clínica. El mal se manifestaba en aflicciones psicosomáticas y posible hipocondría. Vivía sufriendo de asma, problemas respiratorios y gripes que hacían que el matrimonio estuviese siempre en movimiento buscando mejores aires para la enferma.

La relación de Los Galsworthy también había cambiado. No dormían juntos, Ada se había vuelto gruñona y exigente. Galsworthy era más enfermero que marido. Ada mostraba más afecto por su Spaniel que por su esposo. Esto llevaría al escritor a tener un affaire extramarital, en 1910, con Margaret Morris, una bailarina de ballet de veinte años.

No pensemos en Ada como un monstruo inútil. Ella se mantenía activa militando (tal como John) en muchas causas; desde el sufragio femenino hasta los derechos de los animales. Como hablaba un francés perfecto, se puso a traducir la obra de Guy de Maupassant al inglés, y nunca dejó de ser un pilar en la carrera de su esposo. Hasta la muerte de Galsworthy editó su obra, la mecanografió y dio sabios consejos que su esposo siempre siguió.

                                       Ls Galsworthy en Los 20

La Gran Guerra, sacó a Los Galsworthy de su circuito de viajes. Después de contribuir de muchas maneras,  tales como dinero y calcetas que Ada tejió para los soldados, decidieron ir a Francia. Galsworthy era muy viejo para soldado, pero entrenó para ser enfermero y masajista de soldados en proceso de rehabilitación. Ada lo acompañó. Dejando sus achaques en Inglaterra, se ocupó de la ropa de los pacientes del hospital donde trabajaba su marido, de su correspondencia y para alegrarlos les tocaba el piano y cantaba.

Fue durante esa época que John Galsworthy retomó la saga de los Forsyte. En 1918 publicó lo que llamaría “un interludio” titulado The Indian Summer of a Forsyte (El veranito de San Martin de un Forsyte). Han pasado años desde la muerte de Philip Bosinney.  El Viejo Jolyon vive con su familia en Robin Hill. Ese verano, Jo, su mujer y June están en España. Jolly en su internado. La única compañía del abuelo es la pequeña Holly y su institutriz.

Una tarde, paseando por sus tierras, Jolyon divisa una mujer que observa la casa. Al acercarse la reconoce, es Irene. Ella le cuenta que ha vivido sola desde su separación, dando clases de piano, sin aceptar ni una moneda de Soames. Le gusta venir a ver Robin Hill, la casa que Bosinney diseñó para ella. Conmovido, Jolyon la invita a cenar. De ahí se establece una amistad, e Irene comienza a darle lecciones de piano a Holly. A pesar de la diferencia de edades, Irene y el anciano se llevan maravillosamente bien.

                                   Nyree Down Porter como Irene

Es obvio que Jolyon se ha enamorado, pero sabe que eso no puede ser. Al final del verano, muere en su jardín esperando a Irene. En su testamento le deja un pequeño legado para que pueda vivir independientemente y nombra a Jo custodio de esa herencia. Este “interludio” volvió a abrir un apetito para saber más de Soames, Irene y Jo. Galsworthy les daría esa satisfacción a sus lectores cuando publicó en 1920, In Chancery (En la corte).

El título se refiere a la corte de divorcios. Han pasado años desde la muerte del viejo Jolyon. Suficientes para que el acaudalado Soames cobre conciencia de que nadie heredará su fortuna. Tras fracasar en reconciliarse con Irene, decide divorciarse y convence a su hermana Freddy de seguir su ejemplo. Luego de años de vida desordenada, de sacarle dinero al suegro y perderlo en mesas de juego, Monty Dartie ha huido a Buenos Aires, de paso robándose las joyas de su esposa.

                                   Monty y Freddy en la versión de 1967

Solo Freddie se divorcia. Soames se arrepiente e intenta convencer a Irene que le dé un hijo (varón , por supuesto) y que luego la dejará en paz. Irene vive bien con la herencia del viejo Jolyon. Ha hecho una gran amistad con Jo que ha enviudado recientemente. No tiene tiempo para ser hostigada por Soames,  así que decide irse a vivir a París. Jo tiene problemas familiares. Su hijo Jolly está en Oxford donde ha hecho amistad con su primo Percival “Val” Dartie. Esa amistad se resquebraja cuando Jolly descubre que Val corteja a su hermana Holly y que ella lo corresponde.

Para separarlos, Jolly convence a Val que se enlisten para pelear en La Guerra Bóer. Los jóvenes se marchan a África, y June y Holly los siguen para servir de enfermeras. Jo viaja a París donde goza de unas merecidas vacaciones junto a Irene. Ambos disfrutan de gustos en común como la música, el arte y la buena mesa. La pareja ignora que Soames ha puesto un detective para vigilarlos.

Soames se aparece en Paris y vuelve a suplicar y exigir que su esposa vuelva con él. La exasperada Irene retorna a Inglaterra. Visita a Jo el mismo día en que él recibe un telegrama anunciándole que su hijo ha muerto. En eso irrumpe Soames en Robin Hill y acusa a su primo y a Irene de cometer adulterio. La azorada pareja, harta de las pataletas del propietario, reconocen ser amantes. Soames promete arruinarlos y se va. Irene y Jo aceptan que se aman.

                                      Irene y los primos que se la disputan

Soames se divorcia y rápidamente se casa con Annette, una joven francesa cuya madre tiene un restaurante en Soho. Está claro que es una transacción comercial. Annette se compromete a darle un hijo varón y Soames a darle una vida de lujos. Irene y Jo se casan y encargan un bebé rápidamente. Val y Hollie se casan en Sudáfrica. En medio de tantas bodas , June regresa a Inglaterra a conocer a su nuevo hermanito llamado Jolyon (¡que falta de imaginación para los nombres!) , pero apodado Jon.

Al final, Annette da a luz en un parto que casi le cuesta la vida y queda imposibilitada de tener más hijos. Soames se siente estafado ya que el producto de tanta tragedia es una hembrita, pero una sola mirada a su hija y el amor instantáneo que cobra por la pequeña Fleur compensa toda su desdicha.

Una Nueva Generación

Ese final agridulce no satisfizo el apetito de un fandom que quería seguir viendo las andanzas de los Forsyte. En 1920, el autor les dio en el gusto con otro “interludio”, este dedicado a la infancia placida y feliz del pequeño Jon Forsyte. Galsworthy cerró la saga en 1922 con To Let (Se arrienda), la crónica del desdichado amor entre Fleur Forsyte y su primo Jon,  y como los pecados de los padres recaen sobre los hijos.



Como el final era tan abierto que invitaba a una secuela, Galsworthy se embarcó en otra trilogía titulada A Modern Comedy que se publicó entre 1924 y 1929. Compuesta por tres novelas (El Mono Blanco; La Cuchara de Plata; y Canto de Cisne), la “comedia” describía los esfuerzos de Fleur, ahora casada con Michael Mont, por ser una gran anfitriona y billar en sociedad. Tristemente , esta secuela no obtuvo el favor del público. Eso no restó fama a Galsworthy quien siguió dominando el teatro.



A pesar de que había aceptado varios honores, se negó a ser nombrado caballero por su rey, argumentando que los letrados no deberían aceptar esa elevación. Si aceptó, en 1932, el Premio Nobel de Literatura, el segundo otorgado a un novelista británico. La salud de John Galsworthy iba de mal en peor y no pudo ir a Estocolmo a recibir el Nobel, muriendo en 1933. En su testamento exigió que Ada fuese la única con poderes sobre su obra.

Lamentablemente,  Ada, en su depresión,  cometió varias barbaridades. Casi mata al caballo favorito de su difunto esposo, y destruyó todo vestigio de su relación adúltera, tanto el diario que llevó durante su affaire como la correspondencia entre ella y Galsworthy, privando a los biógrafos de importantes datos. A pesar de sus males psicosomáticos sobrevivió más de veinte años a su marido, muriendo en 1956. En Los 30s vendió los derechos de filmación de La Saga de los Forsyte a Hollywood. De eso hablaremos la próxima vez.

martes, 30 de julio de 2024

Kafka Revisitado: El amante, el burócrata, el judío

 

 


Para ser una serie limitada,  ofrecida por una plataforma modesta (ChaiFlicks) , Kafka ha recibido numerosos elogios de críticos en publicaciones del mundo angloparlante como The Guardian y The Hollywood Reporter. Tal vez porque en el centenario del fallecimiento del escritor, el poder e influencia “kafkianos “ todavía perdura en nuestra visión del mundo.  

En esta miniserie de seis episodios se destruyen muchos mitos sobre el escritor checo, pero destaca la premonitoria onda kafkiana. Toda su obra estaba cargada del presentimiento de una catástrofe de la que una muerte temprana lo salvó,  pero que se tragó a seis millones de judíos, incluyendo a las hermanas de Frank Kafka.



La influencia de Kafka en la literatura moderna ha sido universal, desde Sartre a Murakami, desde Borges a Ray Bradbury. García Márquez dijo que sin La Metamorfosis nunca se hubiese atrevido a crear el realismo mágico.  Incluso el cine la utiliza,  pensemos en filmes de culto como Brasil de Terry Gilliam o el Barton Fink de Los Hermanos Coen.

Hay tanta contradicción y tantos enigmas sobre Franz Kafka que se ha creado una mitología a su alrededor que invariablemente recurre a su literatura fantástica y mega original para definirlo. Es lo que hace la miniserie austro-germana, mezclando imágenes oníricas, rompiendo la cuarta pared,  e incorporando extractos de su obra,  sean cuentos o cartas,  para darnos un retrato del Mago de Praga cuya historia no puede apegarse a rígidas cronologías. Kafka era demasiado mágico, demasiado estrambótico,  para ser explicado de manera formal.

Luz, Optimismo y un Gran Elenco

No se crean que se trata de una trama oscura y bizantina. Es una historia optimista, luminosa,  con mucho sol, que no cae en la oscuridad que aflige al period drama de hoy en día. Únicamente se oscurece en los momentos en que la realidad abraza la imaginación portentosa, pero depresiva, del escritor. Es dinámica gracias a los muchos sitios que el judío checo habitó que incluye variados espacios geográficos puesto que, en su breve vida, Kafka fue un viajero infatigable.



Debe mencionarse que un gran mérito de la serie es el elenco: El suizo-israeli Joel Basman (The Awakening of Motti Volkbruch) es un Kafka simpático y risueño; Liv Lisa Fríes (Babylon Berlin) es Milena Jesesnka,  uno de los grandes amores del autor de La Metamorfosis ;y David Kross  (al que no veía desde que interpretara a la versión joven de Ralph Fiennes en The Reader) es Max Brod.

                                   David Kross como Max Brod

Lars Eidinger, el desequilibrado industrial Nyssen en Babylon Berlin,  da vida al poeta Rainer Maria Rilke, gran admirador de Kafka. De Babylon Berlin tambien se han traído a Christian Friedl, el jovial fotógrafo gay Hoffmann, hoy muy de moda por su retrato de Rudolf Hoss en Zona de Interés y que aquí encarna al novelista Franz Werfel, amigo del escritor y miembro del Círculo de Praga.

En las últimas décadas, Franz Kafka ha seguido capturando imaginaciones populares y su historiografía aumenta con nuevos amagos de biografía. A Kafka se le ha acusado de sufrir de diferentes neurosis, síndromes y trastornos desde anorexia hasta Asperger. La serie se apoya en la biografía de Reiner Stach quien ha destruido la armadura de mitos y extraído de ella a un Kafka bastante humano.

Más Allá de Mitos

Kafka nos lleva a conocer a otro Kafka, no el solitario, tímido y antisocial. El verdadero era muy amistoso, a pesar de sus excentricidades  (si era vegano y mascaba todo alimento cuarenta veces),  caía bien a la gente y ,  como explica Brod, era parte indispensable del Círculo de Praga, compuesto por Brod, Werfel, el musico ciego Oscar Baum (Tobias Bammborschke) y el novelista Felix Weltsch (Robert Stadlober de Tannbach y Das Boot).



Otro mito es que Kafka odiaba su empleo y se sentía atrapado en el cómo Gregor Samsa en su caparazón de cucaracha. En realidad, era muy activo en los casos en que tenía que representar legalmente a desposeídos. Sus jefes estaban encantados con el joven abogado, lo ascendían constantemente e hicieron esfuerzos para que no lo reclutase el ejercito Austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial.

Hay biógrafos que han discutido hasta la náusea,  la sexualidad de Kafka. Como muchos hombres de su medio y tiempo, prefería comprar sexo, eso no le impidió tener relaciones intensas con varias mujeres y estar comprometido en tres ocasiones. Su relación con prostitutas no era motivo de vergüenza ni secreto. En la serie,  Brod admira eso en su amigo,  la facilidad con la que se relaciona con trabajadoras sexuales, a las que trata como si fueran sus amigas.



La serie intenta crear un retrato nuevo y más fidedigno del cuentista, pero se cifra en las tres mujeres más importantes de su vida: Felice Bauer, Milena Jesenska y Dora Diamant. No se trata de un enfoque romántico como en La Gloria de la Vida, el nuevo filme alemán con Sabin Trambea (Ku’Damm, La Casa Alemana) dando vida a Kafka y Henriette Confurious (Tannbach)  a Diamant. En la serie,  el elemento romántico es un poco satírico, pero nos muestra que el único problema que Kafka tenía con el sexo es que no podía combinarlo con el amor.

La omnipresente comedia en la serie ayuda a desenterrar aspectos importantes de Kafka como su identidad judía. Los biógrafos se han esmerado en desvestir a Kafka de cualquier cosa que lo identifique como judío, mostrándolo como un ser totalmente asimilado cuya dualidad provenía de ser parte de la nueva república de Checoeslovaquia a pesar de escribir en alemán.

Se olvidan del interés de Kafka por mantener el idioma yiddish, su admiración por el teatro yiddish, su amistad con el actor YItzhak Lowry y su fascinación con los cuentos de hadas del rabino jasídico Nahman de Bretzlav que muchos consideran inspiraron la obra kafkiana.  Kafka llegó a esos cuentos gracias a la mujer más importante de su vida,  Dora Diamant. La serie de nuevo para no chocar con el filme La gloria de la vida, no nos la pinta muy simpática, sino como controladora (hasta Hermann Kafka se doblega ante ella) y hace parecer que Milena fue el gran amor de Kafka.



Por el contrario, todos los amigos de Kafka coinciden que Dora fue una influencia maravillosa en la vida del novelista. Que lo ayudó a librarse del yugo paterno y de sus complejos. “Le dio un nuevo y final capitulo a la vida de Kafka” es como la definiría Max Brod. Junto a ella, Kafka planea hacer Aliyah (emigrar a Israel) , estudia el Talmud (Dora era ortodoxa y de familia jasídica) y es conmovedor verlo recitando (aun moribundo) , la oración del encendido de las velas del Shabbath.



Felice, La Inquisidora

La serie también explora la relación de Kafka con el sionismo que abrazaban tanto sus amigos (Brod y Weltsch) como sus parejas (Bauer y Diamant).  A pesar de que tenemos el testimonio de Kafka (en su diario privado) de que en su primer encuentro con Felice Bauer la vio fea y desabrida, la serie nos describe ese momento como una reunión de almas gemelas.



Felice, una dactilógrafa berlinesa, era prima política de Max Brod. Kafka la conoció en 1912, en la casa de los Brod en Praga. Aunque (en la serie) no se simpatizan inicialmente,  todo cambia cuando el escritor descubre que ella habla hebreo y que planea hacer Aliyah. Ambos deciden viajar juntos a Tel Aviv (esto es cierto) donde como dice Kafka:  “ser judío no es una imposición para los demás”.



A partir de ese primer encuentro, Kafka comenzó a escribirle a Felice—de retorno en Alemania— diariamente por los próximos tres años. Hubo algunos viajes,  tanto de ella a Praga como de Kafka a Berlín.  Como suele ocurrir en esas relaciones, verse físicamente bajaba el ardor del novio.  En la serie,  los amigos se burlan de Kafka diciendo que el escritor encuentra a la Felice real poco atractiva, pero también tenemos la impresión de que mentalmente son opuestos y que a Kafka le da miedo el aburguesamiento y responsabilidades del matrimonio.

Aun así, en algún momento, el escritor pidió la mano de su novia epistolar. Su poco entusiasmo con la relación se hace patente en la fiesta de compromiso (que tuvo lugar en la festividad judía de Shavuot) en la que el escritor se ve incomodo ante el espectáculo de su familia y Los Bauer juntos en el mismo cuarto. Para colmo, su padre, el temible Hermann Kafka,  ha tomado la precaución de hacer investigar a su futura nuera, algo que hará con todas las novias serias de su hijo.





De regreso en Alemania, Felice nota un cambio en las cartas, Siente que Kafka no quiere casarse. Envía a su amiga Grete Bloch a Praga a investigar. La investigación tiene otros resultados, Kafka se obsesiona con Fraulein Bloch, la convierte en su confidente y comienza a escribirle diariamente.



El clímax llega en una visita que Kafka hace a su prometida en Berlín en vísperas de la Primera Guerra Mundial. En el hotel, el conserje le dicen que lo esperan en un salón privado. El cuentista se encuentra encerrado en un cuarto oscuro,   donde detrás de una mesa están sentadas Felice,  su hermana,  y Grete.



La astuta zorra le ha enseñado a su “amiga” fragmentos de las cartas de Kafka con críticas a Felice y sus dudas sobre casarse con ella. Las Bauer han decidido interrogar a Kafka de una manera inquisitorial. El resultado es el fin del primer compromiso del escritor. Creí que se trataba de otro de los juegos oníricos de la serie, pero este episodio ocurrió en la vida real. Mas tarde, Kafka lo describiría como “sentirse enjuiciado”, Se comprende que después de tal experiencia,  Franz Kafka haya escrito El Proceso.



¿Tuvo Kafka un Hijo?

Lo interesante es que Grete ha cortado parte de las cartas recibidas. ¿Que hay en esos trozos perdidos? Obviamente algo que compromete a la delatora. Un año más tarde,  Grete da a luz a un hijo de padre desconocido que morirá en 1921.  A fines de esa década, Grete escribe a su amigo, el músico Wolfgang Alexander Schocken, contándole que el padre de su hijo murió en 1924 y que fue enterrado en Praga.

Cuando Wolfgang le muestra la carta a Max Brod (entonces vivían ya en lo que hoy es Israel) este suma 2+2 y concluye que el hijo era de Kafka. A pesar de que hay biógrafos que disputan esa imputación, yo soy del equipo que cree que Grete y Kafka fueron amantes y que hubo un fruto de esa relación clandestina.

En la vida real, Felice Bauer no podía vivir sin Kafka. En 1917 lo siguió a Marienbad donde volvieron a comprometerse y pasaron diez días idílicos. Como se sabe que compartieron el mismo cuarto de hotel, los biógrafos concluyen que esa relación se volvió física, a pesar de que la serie nos enseña un Kafka más interesado en hablar de literatura que en el sexo.



Es en este encuentro donde nos damos cuenta de por qué Felice nunca fue el alma gemela del escritor. Kafka tiene una charla sobre su obra a la que asiste Rilke. El poeta está enamorado de la obra kafkiana. En cambio, Felice esta descontenta con el rumbo literario que ha tomado su prometido.



Encuentra que historias como El Proceso y La Colonia Carcelaria son trabajos desagradables que le provocan vergüenza. A mi parecer ambas obras presagian el Holocausto el auge de los gobiernos totalitarios. Aunque ahora al notar que las torturas del último relato son manejadas por una máquina de escribir, veo también la influencia de la relación de Kafka con Felice y cuan gravosa le era.



A pesar de que la serie dedica el tercer episodio a la tortuosa vida familiar de Kafka, agradecemos que todo no sea un constante conflicto entre Hermann y su hijo. Lo único nuevo que nos muestran es que Kafka pere era igual de odioso con sus hijas y hasta con la criada.



Lo novedoso de Kafka ha sido enfocarse en las mujeres del escritor, a pesar de que han dejado afuera a Julie Wohryzek. Me toca a mi hablar de ella. En el verano del 1920, Kafka conoció a Julie, una camarera del hotel donde se hospedaba. Iniciaron una relación íntima, se comprometieron y hablaron de vivir juntos. Julie estaba todavía de luto por su novio muerto en la guerra. Tal como el difunto , Julie era un ardiente sionista. Se cree que esta fue la razón por la cual el padre de Kafka se opuso a esa relación.

En realidad,  es que el detective empleado por Hermann descubrió que la moral de Julie no era la esperada para satisfacer las exigencias del patriarca. Como no hubo correspondencia entre los amantes, Juile es despreciada por los biógrafos. Puede que Franz rompiese su compromiso, porque aunado a la oposición paterna, existía otro factor. Se había enamorado de otra mujer

El Affaire Milena ocupa todo un episodio, y ella aparece en una visión de Kafka del Castillo en el episodio final. También aparece visitando a Kafka casi al borde la muerte de este. Por ser la más conocida de los amores de Kafka, Milena es también la más interesante. Acabo de ver a Liv Lisa Fries en The Last Session of Freud, filme malísimo, pero donde ella destaca como la sufrida hija del gran psiquiatra. Aquí demuestra una madurez actoral que la aleja  de su Charlotte Ritter de Babylon Berlin (su rol más conocido).



Kafka y el Holocausto

Dije al comenzar que la vida de Kafka y la miniserie se desarrollaron bajo la sombra del Holocausto. Aunque Kafka murió en 1924, su epidermis sensible lo hacía presentir que se acercaba un gran cataclismo que devoraría su mundo y a muchos de sus seres queridos. En su obra hay temáticas que presagian la hecatombe como las torturas de La Colonia Carcelaria, el estado policial de El Proceso y la “otredad” que condena a alguien a ser un paria en La Metamorfosis.



Se ha dicho que Kafka se salvó de los horrores del Holocausto. La ironía es que murió de hambre como muchos judíos en ghettos y campos de concentración. Al final del cuarto episodio nos cuentan que los padres de Kafka también murieron antes de la guerra, en eso fueron privilegiados.

No se puede decir lo mismo de sus hermanas, quienes junto a sus familias murieron durante el Holocausto. Gabriele, “Ellie”, la mayor, murió en el Ghetto de Lodz.  Valerie,  “Vallie”,  murió en la cámara de gas de Chelmno, uno de los peores campos de exterminio, Ottilia,  “Ottla”, la menor y la favorita de Kafka,  acabó el “Ghetto Modelo” de Theresienstad donde estaba cargo de la sección infantil. En 1943, esa sección fue enviada a Polonia. Ottla se negó a abandonar a sus alumnos y acabó con ellos gaseada en Auschwitz.




Los amigos y mujeres de Kafka no tuvieron mejor suerte. Aunque el Circulo de Praga logró huir a Tierra Santa, Ytzhak Lowry fue encerrado en el Ghetto de Varsovia y finalmente trasladado hasta Treblinka donde fue asesinado. Grete Bloch, que pudo ser madre de un hijo de Kafka y Julie,  que pudo llegar a ser su esposa, murieron en Auschwitz. Milena se unió a la Resistencia checa, salvó a muchos niños judíos (Yad Vashem la considera una “Justa Honoraria”) hasta que fue arrestada y enviada al campo de mujeres de Ravensbruck donde murió.



Felice Bauer y Dora Diamant sobrevivieron al genocidio nazi.  Ambas han pasado a la historia como depositarias de la correspondencia intima del escritor. Correspondencia que hoy se considera literatura. Felice, eventualmente se casó y tuvo una hija. Debió huir de Alemania al llegar los nazis al poder. Instalada en Estados Unidos y presionada por falta de dinero,  vendió las cartas y así su relación con Franz Kafka nos ha llegado al público.

El caso de Dora Diamant es más complejo. Su vida cambió tras la muerte de su pareja. Dejó de ser maestra y entró en el mundo del teatro. Se casó con un judío alemán, Lutz Lask, y tuvo una hija la que llamó Franziska en honor a su ex amante. Los Lask eran comunistas y editaban el periódico Die Rote Fahne (La Bandera Roja). La Gestapo irrumpió en su casa y requiso sus documentos incluyendo cuadernos, cartas y tal vez la última novela de Kafka.

Los Lask huyeron a la Unión Soviética donde Lutz fue víctima de las purgas de Stalin y enviado al Gulag. Dora y su hija lograron huir a Inglaterra donde fueron encerradas,  como muchos judíos alemanes,  en un campo de detención en la Isla de Man. Al salir en libertad, Dora intentó ganarse la vida de muchas maneras. Planeaba hacer Aliyah cuando murió, en 1952, de insuficiencia renal.



Desde 1996 el Proyecto Kafka de la Universidad de San Diego han intentado rastrear los papeles de Kafka que la Gestapo le robó a Dora. Me temo que tal proyecto pueda acabar ahora que la USD se ha vuelto ta antisionista. El proyecto es mantenido gracias a donaciones, muchas de Israel, y en conjunto con el Instituto Hadassah de la Universidad Brandeis, conocida por sus lazos con la nación hebrea.

Por suerte para nosotros, el gran caudal de la obra literaria de Kafka, más sus diarios y material epistolar,  cayeron en manos de Max Brod, quien incumplió la promesa hecha a su amigo de destruirlos. Tanto Brod como su botín lograron huir de los nazis. Es por eso por lo que la serie Kafka comienza retratando fidedignamente el modo en que Max,  su mujer y otras amistades escaparon de Praga en 1939, en el último tren antes que los nazis cerrasen las fronteras del protectorado. Es la manera de la serie de vincular desde el comienzo vida y obra de Kafka con el Holocausto.




Contenido Violento y Gory: La dramatización de La Colonia Carcelaria con sangre y tortura.

Contenido Sexual y Desnudos: La victima de La Colonia Carcelaria está desnuda. Hay una escena muy tierna (y erótica) en que para demostrarle a Kafka que el sexo puede hacerse con amor, Milena muestra un poquito de busto.



Factor Feminista: Todas las parejas de Kafka en la serie (la dactilógrafa Felice, la traductora Milena, la maestra Dora) son mujeres que trabajan, independientes y dotadas de cierta erudición. Contrastan con las oprimidas hermanas de Kafka todavía obligadas a casarse con el hombre que el padre elija para ellas.

Factor Diversidad: Hay un amago de mostrar la diversidad del imperio autro-hungaro que se desmembró en vida de Kafka. Aun así, no hay mucha discusión sobre la opinión de Kafka en temas como política,  diversidad étnica,  ni siquiera sobre la guerra, a pesar de que Max lo apremia a expresar opiniones sobre el conflicto.

Lo que si hay es un buen retrato de la diversidad judía. Los Kafka son judíos totalmente aburguesados y asimilados. Sin embargo, Franz siente el roce del antisemitismo y con la excepción de Milena,  solo se relaciona con judíos, pero no todos ellos son iguales. Contrastan los asimilados sean comerciantes como Hermann Kafka,  o intelectuales como Franz Werfel,  con sionistas como Max Brod y Felice Bauer.

Ciertamente el mayor contraste es con alguien como el actor Ytzhak Lowry que representa un mundo del que huyeron los padres de todos ellos y que los hijos quisieran no recordar. El mundo del judío pobre , que todavía practica una religión ortodoxa, cuya cultura reside en el Yiddish, no en el alemán o el checo.



El que Hermann expulse de su casa al amigo de su hijo representa la tremenda división del mundo judío europeo en vísperas del Holocausto. El que Franz abrace el teatro yiddish es muestra de su tolerancia y curiosidad intelectual por conocer sus raíces, pero es también otra muestra de su excentricidad que lo hizo siempre ser “un otro” aun dentro del mundo judío.

De toda la obra de Kafka ¿Cuál es tu favorita? La mía es El Castillo.



jueves, 4 de abril de 2024

Cuando Truman Capote se convirtió en Gossip Girl

 


 El Alto Manhattan se estremeció (en la ficción) el día en que sus jóvenes figuras descubrieron que detrás del infame blog Gossip Girl se ocultaba Dan Humphrey. Casi tanto como (en la realidad) cuando Las Cisnes leyeron “La Cote Basque 1965”. En ambos casos el shock se debía a lo mismo. Alguien de su entorno los había traicionado yendo más allá de los limites morales que no debe sobrepasar un escritor.

Cuando Lily Collins en Emily in Paris consigue hablar con un recluso diseñador es a sabiendas que ambos son fanáticos de Reina Cotilla y las primeras palabras que él le dirige son “todavía no puedo creer que era Dan”. Es que fue un shock mayúsculo cuando,  en el capítulo final de la serie de Warner, se supo la identidad de alguien que tanto hiciese sufrir a los personajes. ¿Como iba a ser Dan,  quien tantas veces había ido víctima de la lengua viperina de la bloguera,  el que revelase los secretos de sus íntimos incluso los de sus parejas?

Curiosamente en ese episodio vimos que desde Blair Waldorf hasta el Alcalde Bloomberg habían siempre sospechado que Gossip Girl era la fiel Dorotha. Es que ese tipo de revelación amarillista siempre proviene del criado, del achichincle, del pisoteado,  del que tiene motivos para tener rencor social. No el invitado a las fiestas, el wunderkind que antes de los 25 años está publicando superventas, el que se acuesta con maestras y estrellas de cine.



Capote, el Impenitente

Sin embargo, si revisamos Gossip Girl desde el piloto que vemos que Dan es material de resentido social, que sus amigos han construido un monstruo que ahora, como demiurgo,  los observa desde lo alto y destruye. Ahí está su parecido con el autor de Breakfast at Tiffany’s .

Tanto John O’ Shea como James Baldwin (albeit en un sueño) le recuerdan a Capote que  ha sido “usado” por estas mujeres que tanto confían en él. Su deber de escritor es denunciarlas,  no merecen lealtad. Lo triste es que ellas nunca han percibido a su escritor estrella como alguien que las desprecie y que pueda representar un peligro para esa privacidad que tanto guardan.

Algo que se ha dicho a raíz del debut de la Segunda Temporada de Feud, es la sorpresa de Capote ante el rechazo social que originó la publicación de su cuento. Aunque no todas sus amistades lo desinvitaron de sus fiestas, las más importantes si lo hicieron y le quitaron el saludo. Truman respondió siempre que lo que él escribió era ficción, es que Cisnes sabían que él estaba escribiendo sobre ellas y ya un poco irritado soltó un “¿es que los ricos creían que no iba a escribir sobre ellos?”



El problema de Capote, y que revela lo mal que funcionaba su cabeza debido al consumo de substancias,  es que lo que él llamaba “ficción” lo dejaba como un mal amigo, como un ser poco confiable, como una pésima persona. La pregunta clave es ver qué valor literario tenía “La Cote Basque 1965”y si era necesario escribirla.

A la Saga de Proust

A comienzos de Los 60, Capote comenzó a dar pistas de que planeaba una obra monumental que sería parecida a lo que hizo Marcel Proust en su saga : En Busca del Tiempo Perdido. La diferencia es que la obra “capotiana” trataría sobre la case alta neoyorquina contemporánea. Las Cisnes se emplumaron felices. Algunas ya se imaginaban ser retratadas como la nueva Duquesa de Guermantes. Nadie entendía que la diferencia era que Proust había escrito con amor y nostalgia sobre un mundo que ya no existía. A lo mejor habría algún que otro personaje negativo como el Barón Charlus, pero el verdadero Charlus ya estaba muerto y enterrado.

Por ser gay y judío, Proust se sabía un extraño en la corte de sus personajes. Él se insertó en su narrativa en el personaje de Swann, pero si amó o despreció ese mundo y a sus habitantes ya eso es cosa pasada. Hoy solo busca capturar los recuerdos de su juventud. No es un observador social sino un cronista cuya única motivación es la nostalgia.



Fue Marella Agnelli quien primero leyó el cuento de Capote y se horrorizo ante la toxicidad y  (lo nota la serie) la misoginia del relato. Capote la tranquilizó, Las Cisnes eran tan tontas que nunca se reconocerían en el texto. Por si las moscas,  Signora Agnelli prefirió alejarse del escritor.

En 1966, sin mostrar una página escrita, Capote vendió su novela, titulada Plegarias Atendidas, a Random House. Recibió un adelanto de $25,000 con la promesa de publicarla en 1968. Para esa fecha,  Capote no tenía nada que mostrar, pero renegoció el contrato. Este sería un continuo hasta 1981, tres renegociaciones,  cada una ameritando un jugoso cheque.



Lo único que se conoció de la obra fueron cuatro capítulos que se leen como cuentos separados. No hay hilo conductor más que un narrador llamado PB Jonesey, una especie de gigolo bisexual,  mezcla de Capote y del asesino de A sangre fría (WTF?),  que navega por diversos espacios y funge como observador social. El primer cuento “Mojave” no trata de nada escandaloso. El segundo, “Unspoiled Monsters” es una visión de Nueva York en Los 40 y las “victimas” son colegas de Capote: Katherine Anne Porter y Tennessee Williams. El tercero “Kate McCloud” es un velado retrato de la socialite Mona Bismark. El cuarto es “La Cote Basque 1965”.

Tras la muerte de Capote, este cuarteto ha sido publicado como Plegarias Alternativas. Los cuentos aparecieron en la revista Esquire en 1975. Quien los lea verá que son muy malos, muy inferiores a lo que había hecho famoso al autor. Se entiende que le haya sido imposible continuar. Según Jack Dunphy, el rechazo de Las Cisnes acabó con la vena creativa de su pareja.

Existen todo tipo de leyendas sobre Answered Prayers,  como que Capote escondió el manuscrito en una casilla de un banco (o de una estación de buses Greyhound), que antes de morir le dio una llave a Joanne Carson, pero a nadie le dio la dirección de la casilla. “Se descubrirá el manuscrito cuando este quiera ser encontrado” fueron sus cripticas palabras.



Muchos testifican que vieron al escritor tomando notas en blocks de papel, pero nunca lo vieron mecanografiándolas, que les leyó algunos cuentos, pero que parecía estar narrándolos, no recitando lo escrito en papel. Muchos hablan de un quinto cuento “A Severe Insult to the Brain” escrito en Los 80 sobre un Chevalier Servante de la Primera Dama Nancy Reagan. Capote dijo que John O’ Shea le había robado ese cuento. Incluso le puso una demanda que luego retiró. Mi opinión es que nunca existió un manuscrito formal de Plegarias Atendidas porque Capote (a diferencia de Proust y Dan Humphrey) nunca tuvo un esquema, nunca tuvo un propósito, nunca tuvo en claro cual rol jugaría en su obra.

Gossip Girl y su Denuncia de un Mundo de Parásitos

Tanto en sus libros y relatoscomo en su chismografía de Gossip Girl—Dan Humphrey hace una denuncia social en contra de un mundo de parásitos donde los padres son peores que los hijos. “Un mundo donde los adolescentes se comportaban como adultos y los adultos como adolescentes”.  Para entender la psicología de Dan (y de Capote) hay que trabajar con dos membretes: Outsider(forastero) e Insider (uno de adentro). Truman Capote se sentía tan Insider que se atrevió a exponer el lado secreto de su grupo social. El castigo de las Swans fue remitirlo al rol de outsider,  el de paria.

Dan,  al menos en su refugio literario,  sigue siendo un testigo periférico. Ahí es donde Gossip Girl lo ayuda. Ella es su verdadero yo.  ¿Suena a psicópata verdad?  Muchos fans de Penn Badgley han bromeado que la patología de Dan lo llevó a ser Joe Goldberg, el asesino serial de su serie de Netflix,  You.



Ante que todo veamos por qué Dan es un extraño al círculo de los nuevos cisnes de Park Avenue. Hijo de bohemiossu madre es pintora y su padre es una ex estrella del rock Dan se ha criado en Dumbo, un barrio de Brooklyn. Sus padres le han inculcado lo mejor de los valores progresistas y tradicionales. El error de Rufus, su padre, es creer que es bueno que sus hijos se eduquen en una escuela elite y enrola a Dan (y eventualmente a la pequeña Jenny) en la prestigiosa secundaria del Upper East Side, Constance Billiard-St. Jude.

El piloto de la serie tiene a Dan yendo a la escuela en el mismo bus que toman sus compañeros,  el temible y popular Chuck Bass y el aristocrático Nate Archibald. A pesar de que Dan lleva tres años en la misma clase, no lo conocen y creen que se trata de un Stalker. “Qué curioso” musita Nate cuando Dan les muestra que usan el mismo uniforme escolar .



Ese es Dan Humphrey,  el tipo de chico totalmente invisible, e inmemorable. “Chico Solitario” lo apodará Gossip Girl, un individuo del que nadie recuerda el nombre, al que le pierden el abrigo en el guardarropa,  y que hasta lo borran accidentalmente de la lista de graduados.

Aun así, Dan entra en ese círculo cerrado y gobernado por reglas desconocidas implantadas y forzadas por la Abeja Reina, Blair Waldorf. Dan tiene un secreto, hace tres años que ama en silencio a Serena van der Woodsen, la chica más popular de la escuela. Un día Serena desaparece misteriosamente y retorna medio año más tarde para verse convertida en una paria. Eso la hace acercarse a Dan y acercarlo a su mundo, una sociedad de adolescentes soberbios que se sienten omnipotentes gracias al dinero de los padres.

El círculo de Serena solo tiene un temor, ser expuesto por Gossip Girl, una misteriosa bloguera cuyo sitio revela los chismes del momento y los secretos más recónditos. Nadie sabe la identidad de esta chica que recolecta rumores (e incluso fotografías) para bajar de los pedestales a todas las vacas sagradas adolescentes del Upper East Side.



El Escritor como Observador Social

Dan es un observador agudo que nota lo que nadie más ve, que detrás de la relajación moral y el consumismo de sus amigos están los padres, peores que sus hijos. Dan descubre que el honorable Capitán Archibald, padre de Nate, es un drogadicto que para mantener su hábito ha robado a su empresa; que la altanera,  y muchas veces divorciada, Lily, madre de Serena tiene amores clandestinos con el poderoso Bat Bass, padre de Chuck; y que toda la arrogancia de Blair desaparece ante las críticas de su madre, una famosa diseñadora de modas que ha empujado a su hija a la bulimia.

El mayor secreto tiene que ver con la propia familia de Dan. Él lo descubrirá en el primer Thanksgiving de la Primera Temporada . Los chicos van der Woodsen deciden pasar la fiesta con Los Humphrey. Rufus y su mujer están separados. Ella vive fuera de Nueva York, pero regresa a Brooklyn a cenar con su familia. De pronto Lily aparece en el loft,  y los chicos Humphrey descubren que la madre de Serena fue una vez groupie y amante de Rufus. El amor sigue ahí, se acaban las esperanzas de una reconciliación de los Esposos Humphrey, Lily y Rufus renuevan su pasión, pero la temporada acaba con la boda de ella y Bart Bass.



Para la Tercera Temporada, Lily y Rufus deciden casarse. Eso posa un problema para Dan y Serena. ¿Es ético que tengan amores ahora que son hermanastros?  La situación empeora cuando se descubre que Lily tuvo un hijo con Rufus y lo abandonó. Se entiende que para Dan tanto choque psicológico solo tenga una salida, sus escritos. Aun así, la serie nos lo muestra siempre luchando para que sus escrúpulos le impidan exponer los secretos de su entorno.



En su último año de secundaria, Dan cae bajo la protección de Noah Shapiro, un conocido escritor. Shapiro le aconseja ampliar su mundo. No se la puede pasar escribiendo sobre chicos pobres enamorados de chicas ricas. Dan acepta el consejo y se acerca a Chuck Bass, su total opuesto, para observarlo. Ese será el inicio del primer cuento protagonizado por el despreciable ”Charlie Trout”. Shapiro le reprocha a Dan haber creado un villano acartonado. Debe encontrarle el lado humano a Charlie Trout. Ese fue el error de Capote. En su afán de degradar a Las Cisnes las deshumanizó y convirtió en aburridos clichés.

Dan continua con su amistad con Chuck y descube que tras el cinismo y nihilismo de “Charlie Trout” hay dolor por el menosprecio del padre. Se van de parranda y acaban presos. Chuck va a pagar la fianza de Dan cuando encuentra entre las pertenencias de su nuevo amigo el cuento que está escribiendo. Enojado, lo deja tras las rejas. Seré Noah Shapiro quien saque libre al novel escritor.



Dan logra su sueño de ver su cuento publicado en The New Yorker. Poco después, Noah presenta a Dan con otro periodista importante. Quieren hacer un exposé de Bart Bass y necesitan que les consiga datos. Dan se acerca al padre de Chuck quien al principio lo rechaza, pero luego se interesa en ayudarlo a escribir sobre la vida de un poderoso empresario. Es como si Bart reconociese en el joven Humphrey cualidades que los asemejan. Esta amistad resurgirá a fines de la última temporada para recordarnos que Dan no es una blanca paloma.

Chuck se entera de los verdaderos motivos de Dan y le suplica que no le haga daño a su padre. Será Rufus quien acabe de convencer a su hijo de que el periodismo investigativo no es lo suyo. Dan se da cuenta que lo que descubra hará daño a Lily y a Serena y decide no seguir con la historia.

Aun así, Dan continuará escribiendo sobre la gente de su entorno siempre temiendo publicar y hacer daño a sus propios Cisnes. Es a fines de la cuarta temporada que Vanessa Abrams (amiga de la infancia y amante intermitente de Dan) encuentra el manuscrito. En la próxima temporada descubrimos que Vanessa (con ayuda de Noah Shapiro) ha vendido la novela de Dan sin permiso del autor.



De Wunderkind a Gossip Girl

Dan recibe un jugoso cheque y entra en pánico.  Intenta detener la publicación con ayuda del Príncipe de Mónaco, que está comprometido con Blair,  y hasta de Chuck Bass. No lo consigue y el roman a clef recibe elogio de los críticos y reproches de parte de amigos y parientes de Dan ya que ha exagerado sus defectos. El mayor bochorno es saber que el autor está enamorado de “Claire”(Blair Waldorf).



La historia tiene un final feliz. Dan se convierte en un fenómeno de las letras neoyorquinas. Blair y él inician un romance y todo indica que ella prefiere el entorno más sano y realista de su pareja. Pero, por alguna razón incomprensible para los shiperos de “Dair”, los escritores lo arruinaron todo. Blair no puede sustraerse a su dependencia sexual de Chuck y abandona a Dan.



Sintiéndose traicionado, el escritor comienza a publicar cuentos semanalmente. Cada uno es una exposición de todos los defectos de un personaje de su círculo. Como ocurriera con Capote, el Upper East Side le cierra las puertas y al escritor parece no importarle.



La abrupta solución tiene lugar en el episodio final de la serie. Para detener a Serena que se marcha a California y demostrarle su amor, Dan le hace una confesión escrita de su mayor secreto. Ese mismo día Nate Archibald rescata  su revista que se hunde en la bancarrota gracias a un estupendo scoop (regalo de Dan): la verdadera identidad de Gossip Girl.



Mas allá de la sorpresa inicial, un anticlímax fue que nadie (con excepción de Blair) parecía muy incómodo o enojado con quien había sido su verdugo por años.  Nadie exige cuentas a Dan que sigue siendo un escritor de fama (eso lo dicen en la nueva versión de  Gossip Girl).  Si hasta se casa con Serena. ¿Como es que no se le canceló y desterró como ocurriera con Truman Capote?





Tengo varias teorías. La primera es que, a diferencia de las Swans, el circulo de Dan vive de, y está acostumbrado a,  la publicidad negativa. Ya hace rato que se ha dado cuenta que Dan no es un forastero indefenso. Su pluma (laptop) es su espada y con ella se protege y ataca. Lo más importante , a diferencia de Capote, Dan ha pasado a ser, por sus romances, su complicidad y su fama,  “uno de ellos” y esto se evidencia en el final de la Segunda Temporada .

Este final corresponde a la graduación de secundaria de los alumnos de Constance Billiard/St. Jude. Es el momento de tomar decisiones, quienes irán a la universidad, quienes no, quien será la nueva Queen B de la escuela, quienes dejan atrás su romances y emprenderán nuevos. Un consuelo para los jóvenes desorientados es que quedará atrás el sarcasmo de Gossip Girl que solo opera a nivel escolar.

Dolido por no poder ir a Yale debido a su falta de recursos, Dan anuncia (al menos a Serena) que quiere cortar lazos con esta gente que solo le ha hecho daño. Viendo la serie de nuevo, con la certeza de la identidad de Gossip Girl, queda clara la última venganza del escritor.

Durante la ceremonia, todos reciben un alerta de Gossip Girl con una despedida burlesca, acompañada de apodos ofensivos que reflejan lo peor de ellos con alusiones a la promiscuidad de Nate, la debilidad de Blair, la cobardía de Chuck, etc.. Curiosamente el apodo de Dan no es ofensivo “The Ultimate Insider”.




Irritada, Serena decide descubrir quién es Gossip Girl. Por primera vez se insinúa que puede ser varón, que va a la misma escuela y que es parte de esta clase que se gradúa ese día. Indignada,  Gossip Girl toma una terrible venganza exponiendo los secretos que hasta ahora se ha guardado, incluyendo el mayor, que Blair se acostó con el tío del hombre que ama. Aunque la bloguera también expone secretos de Dan (su estadía en la cárcel y su romance con su maestra de inglés), él no parece muy afectado.


Blair


se da cuenta y anuncia que Humphrey es en realidad el máximo Insider. El que es amigo de Nate, fue pareja de la It Girl, tuvo sexo con una  maestra y ya tiene publicado un cuento en una revista prestigiosa. Aunque les moleste, Dan es parte de esa esfera social. Esa noche, Serena hace la última jugada, envía un mensaje a Gossip Girl emplazándola a un encuentro en un bar, so pena de que si no lo hace expondrá su verdadera identidad.



Serena y Nate esperan en la barra y el primero en aparecer es …¡Dan Humphrey! Rápidamente revela que ha sido citado por la bloguera. Confirman sus palabras, la aparición de otros personajes también citados por Gossip Girl quien tiene la última carcajada: anuncia que seguirá al grupo aun cuando ya no estén en la escuela.

Viendo el episodio quince años más tarde y con plena conciencia de que Dan es Gossip Girl, muchas preguntas tienen repuesta. Dan, en plan víctima, quiere alejarse de ese mundo falso que lo ha rechazado, pero se da cuenta de que él puede echarles en cara que es uno de ellos tal como puede seguir dominándolos bajo el disfraz de Gossip Girl. Concientizarse de la importancia que la bloguera tiene sobre el grupo le da un vistazo de su propio poder.



Gossip Girl es parte de su obra literaria, es la plataforma que le da la visión demiúrgica del escritor que Truman Capote no pudo alcanzar. Capote se creía un Insider, pero descubrió que podía ser un intruso, un huésped indeseado. Dan en cambio le recuerda al grupo que, aunque lo desprecien, él ahora es parte de ellos. Lo que les falta saber son los otros roles que Dan-escritor adopta: el observador social; el testigo de cargo, el juez.

Dan mantiene esas identidades escondidas,  adoptando públicamente el rol de victima que ya ni el mismo se cree. Es algo que le dice Nellie Yuki en la última temporada “deja de creerte El Gran Gatsby”. Dan reacciona y se desenmascara sin pedir disculpas.  Si revela su verdad es para rescatar a Nate. El Alto Manhattan lo necesita a él, no él a sus habitantes.

Si pensamos en la carrera de Dan, en todos los escollos que ha sobrellevado,  y como sus libros han sido publicados gracias a gente que no son de su círculo (Shapiro, Vanessa), él es un triunfador por derecho propio. No así Truman Capote. Acabo de leer que era Slim la que consiguió sus contratos más lucrativos (Breakfast at Tiffany, A sangre fría y posiblemente Plegarias atendidas); Lee Radziwill también lo puso en contacto con gente famosa, por ejemplo,  al hacerlo acompañar a Los Rolling Stones en su tour de 1972. Ser el bufón del jet set tenía muchas ventajas que Capote lanzó por la ventana impulsivamente. No es para tenerle lástima como quiere la serie.



Al desenmascararse, Dan Humphrey se vuelve más interesante y más importante para la elite tenerlo entre ellos. En cambio, como dijo Ryan Gilbey en The Guardian, refiriéndose a “La Cote Basque 1965”: “Capote no mordió la mano que lo alimentaba, se la comió hasta la muñeca”.

Voy a incluirles este fantástico artículo que encontré en la version en francés de Slate en la que comparan a Dan con Proust. Digamos que él si logró lo que Truman Capote planeaba hacer.

¿A cuál de los dos chismosos prefieres? ¿Truman Capote o Dan Humphrey?