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viernes, 26 de enero de 2018

Los momentos más WTF del Period Piece: Lo Mejor del Drama de Época del 2017



El mundo del pasado está lleno de momentos impactantes como corresponde a la recreación de la historia humana, pero a veces el impacto se debe más a shock value que a un evento emocionante. El drama de época no estuvo exento de esos instantes que nos dejaron boquiabiertos desde las traiciones a sus personajes de Long John Silver (Black Sails) y Claire (Outlander) hasta el bochornoso retrato de la corte española en “La Princesa Blanca”. Pero hubo situaciones mas chocantes que ahora procedo a recordar.

El Fratricidio de Ivar (Vikings)

Por largo tiempo, Ivar ha sido mi personaje mas detestado en la serie de Michael Hirst. Ya me superó el cuento del pobre niñito minusválido porque es más que evidente que es una bestia sádica. Aunque esta temporada se nos ha revelado como un táctico militar sagaz y un conocedor de hombres, su sed de sangre y muecas de psicópata agotan. Aun así, no me tienta ponerlo de villano porque es un personaje indispensable y que a ratos puede tener gestos de humanidad. Tal vez fue por eso por lo que su fratricidio resultó tan inesperado y dramático.

Por cercanía en edad, Ivar y Sigurd tenían por fuerza que ser un poco rivales. De todos los hijos de Aslaug, Sigurd fue el que más resintió el favoritismo que su madre demostraba por Ivar. Mas adelante, Sigurd siguió culpando a Aslaug al saberla adúltera y la culpó por la muerte de la pequeña Siggy. Ivar ignorante de esto, no entendía porque Sigurd no acusaba a Lagertha o buscaba vengar el asesinato de Aslaug. Los hermanos tuvieron varios choques y se veía venir una pelea épica, ¿pero asesinato? ¿Entre los hijos de Ragnar? Jamás me lo imaginé.

Fue tras cumplida la venganza por la muerte de Ragnar que sus hijos comenzaron a debatir el curso a seguir. ¿Ponerse a cultivar trigo como hubiese deseado Ragnar? ¿Irse a explorar tierras con Bjorn? ¿O seguir guerreando como quería Ivar? En medio de esa discusión que ya bordeaba en reyerta, Sigurd e Ivar se enfrentaron convirtiendo todo el tema en algo personal.


Ivar acusó a su hermano de ser gay, Sigurd lo acusó de ser impotente. La reyerta de machos acabó con Ivar ultimando a su hermano de un hachazo. A pesar de que los vikingos son la violencia misma, este acto de brutalidad fue tan horriblemente imprevisto que los otros hermanos quedaron boquiabiertos, pero no osaron castigar al asesino y ni siquiera le han lanzado muchas críticas.

Aunque Ivar derramó lágrimas de cocodrilo, el ver con que impunidad podía matar a un hermano, su crimen lo hizo concebir la idea de que podía liderar a la familia, ejercer un poder que nadie refutaría. Si había matado a Sigurd, bien podría matar a sus otros hermanos si se le opusieran. El gesto impulsivo de Ivar reveló lo pusilánimes que son los otros hijos de Ragnar y algo impensado un par de temporadas atrás, que Ivar el invalido podía ser un poderoso y brutal líder vikingo. Totalmente WTF!

El “cenizerazo” de Claire (Outlander)

En mi ensayo sobre personajes que se hicieron insoportables este año está la protagonista de “Outlander “cuyos conflictos con su anger management solían tener como blanco a su pobre esposo engañado que cargaba con hijo ajeno, mujer adúltera y más encima con la costosísima matricula de Claire en la Harvard Medical School, una de las universidades más caras del mundo. ¿Parezco injusta? Tal vez lo soy.  Después de todo, Frank también fue responsable del fracaso del experimento conocido como matrimonio Beauchamp-Randall.

Lo cierto es que Diana Gabaldon, años antes de que Starz sacase a Outlander a la pantalla, había demostrado su cariño por el personaje de Frank y expresado sorpresa de que algún lector lo viese como un villano. Ahora en la adaptación (donde ella funge como asesora) podemos ver el punto de vista del Profesor Randall, la grandeza y esterilidad de su sacrificio. Aparte del amor de Brianna (bien ganado), no ha sacado nada de este matrimonio que lo obligó incluso a exiliarse. Recordemos que las razones para Frank pedir su traslado a Harvard fueron para evitar murmuraciones humillantes en torno al extraño regreso de la embarazada Claire.

Era natural que Claire actuara como una víctima traumatizada. Había quedado viuda, era normal que sus hormonas la confundieran, era normal que la pareja en algún momento tuviera una riña fuerte provocada por la tensión que ambos intentaban reprimir. Pero nadie se esperaba que Claire zanjase la discusión arrojándole un pesado cenicero de cristal a la cabeza al marido. Únicamente porque es ficción, Frank consiguió eludirlo. ¿Qué hubiera pasado si ese objeto de ese peso y lanzado con esa velocidad hubiese chocado con el cráneo del Profesor Randall? Tal vez lo hubiera dejado malherido, tal vez lo hubiera matado.

Para aumentar el efecto WTF, Claire se queda muy pancha con su hazaña. Frank no hace lo normal, recriminarla: “¡mujer, que casi me partes la cabeza!” o llamar a la policía. Lo único que le dice, con flema británica, es “No te obligué a venir. Si quieres marcharte, hazlo ya”.  Lo normal es que mas tarde, Claire pidiera disculpas, o hiciera su maleta, o examinara que estaba ocurriendo con su autocontrol. Por el contrario, se fue a dormir muy tranquila en su cuarto, mientras el marido durmió todo encogido en el sofá.

Em medio de la noche, a Claire se le rompe la fuente ¿y qué hace? Despierta a Frank para que la lleve al hospital. Ahí, si yo fuera Randall le aviento una patada en el trasero que la mando derechito a la parada de bus más cercana. Pero no, Frank se levanta y la lleva al hospital. Como toda mujer del siglo XXI, vivo con terror a la violencia de género cada día más difundida, pero eso no quita que me parezca injusto que muchas mujeres se crean con derecho a agredir físicamente a la pareja, a menos que se estén defendiendo.

La idea del cenicerazo nació de un esfuerzo compartido de libretistas y directores. Catriona estaba un poco preocupada de que pudiese herir a alguien, y los camarógrafos usaron protección tanto para ellos como para el equipo. El que resultó herido fue el pobre Tobias Menzies que acabó con un corte en la mollera, siete puntos y una incapacidad de seguir filmando que provocó atraso de dos semanas en el rodaje.

Ahí vemos lo peligroso del acto de Claire. No sé qué es más WTF que el personaje no pierda ni un momento de preocupación por las consecuencias de su agresividad (mas adelante vuelve a agredir a Frank cuando le dice que tras su divorcio Brianna se irá a vivir con él); que la serie no vea este acto como una señal negativa sobre la personalidad de la heroína; o que haya Claire fans encantadas con ese gesto faux badass.

La extraña fantasia-confesion de Ross (Poldark)

En esta temporada vimos un esperado encuentro entre Ross y Elizabeth. Después de la semi-violación perpetrada por el Capitán Poldark, del abandono de su ex novia y prima política, y del nacimiento de Valentine, esta reunión era totalmente necesaria y se desarrolló en un sorprendente ambiente de armonía y sinceridad.

Tan impresionado queda Ross por las palabras que intercambió con su otrora gran amor, que anda por días pensativo, al punto que Demelza le pregunta qué hacía en el cementerio. Ross se sienta y le cuenta a su esposa de su encuentro con Elizabeth, del beso que se dieron, del cariño que él todavía le tiene, pero que ese cariño es más compasión, deseo de ayudarla y sentimientos de culpa, no es el amor que le tuvo, porque él ha cambiado gracias a Demelza. Es una confesión preciosa, lástima que solo existe en la cabeza de Ross.

Inmediatamente volvemos a oír la pregunta de Demelza. Vemos a Ross nuevamente parado delante de la ventana. Le responde de manera cortante y le pide que deje de importunarlo con interrogatorios para él poder vestirse tranquilo. Es como para pedirle prestado el martillo a Thor y partirle la cabeza al Capitán Poldark. Una escena totalmente innecesaria, sorpresiva y que solo aumenta nuestro rencor, y obvio el de Demelza, cuando se entera de lo que Ross realmente hizo en el cementerio.

De como el sexo oral se puso de moda
Soy la ultima persona en criticar o debatir las ventajas del sexo oral y apruebo que las series de televisión lo promuevan, pero en el 2017, un par de ellas llegaron un poquito al extremo del mal gusto en esa promoción.  La mas comentada ha sido la de “The Crown”, donde se implica que la reina Isabel deja esperando a su futuro secretario, Michael Adeane, para atender las necesidades sexuales de su marido.

Esa escena donde Felipe casi le ordena su mujer que posponga la entrevista con el secretario para mejor ponerse “de rodillas” resultó chocante. No por el feo a Adeane (que se lo merece, por inútil), tampoco por darnos a entender que la reina prefiere tener sexo con su marido. Todo eso muy legítimo. El problema es que la escena viene a la zaga de la subtrama en la cual Isabel finalmente ejerce control sobre sus díscolos ministros. Felipe lo sabe, menciona que se ve “mas alta”. ¿Qué mejor manera de rebajarle la estatura que hacerla hincarse y servirlo?

Como las dos temporadas han girado a las quejas eternas del personaje de Matt Smith de que su mujer lo ningunea, esta exigencia de arrodillarse es una manera de someterla, de bajarle los humos, y hasta una venganza por haberlo obligado a arrodillarse y jurarle lealtad durante la ceremonia de Coronación de Isabel. Hay veces que siento que deberíamos vestirnos de luto para ver “the Crown” como rechazo de la misoginia de Peter Morgan.

Pero otra serie que nos ofreció un momento desagradable en lo que respecta al sexo oral fue la infame “Will”. Uno de los fracasos del 2017, este intento de opera punk sobre los primeros años de William Shakespeare en Londres se caracterizó por su falta de rigor histórico (¿qué es eso que una tabernera fuera la autora de la obra shakesperiana?), por un extravagante y totalmente anacrónico vestuario de la heroína y por muchas escenas de tortura y mal gusto.

Un personaje recurrente fue el ladronzuelo Presto quien inicia los problemas del Bardo, al robarle un rosario que delata a Shakespeare como católico clandestino. La delincuencia de Presto va dedicada a conseguir dinero para rescatar a su hermana, Albina, presa en un burdel. La carrera de carterista no es muy lucrativa, por lo que Presto decide agregarle algunos trucos. Luego que Albina le cuenta que sus mejores clientes son los que vienen atraídos por sus dotes en el sexo oral, Presto se disfraza de niña (y bien feíto que se ve) y se va a buscar pedófilos a los que ofrece felaciones.

La escena con el primer cliente fue bastante perturbadora y repelente, a pesar de que, por supuesto, Presto no tuvo que abrir la boca y logró huir con la bolsa del pedófilo. Aun así, fue otra más de las escenas que hicieron a “Will” una serie incomoda de seguir. Aun más, cuando en capítulos posteriores, la patrona de Albina si vende a Presto como prostituto infantil y travesti al villano Topclieff que se revela como pedófilo.

Exorcismo de Zilpha (Taboo)

El personaje más trágico en toda la tragedia griega que fue “Taboo” en su primera temporada fue Zilpha Delaney. Un solo pecado, el incesto, destruyó su vida. La magnitud de una falta que aun hoy provoca asco y rechazo obligaba a una dama burguesa de la Regencia a vivir auto flagelándose. El primer y mayor castigo de Zilpha (y eso que nunca conocimos las circunstancias que la separaron de su hijo) fue casarse con el patán Thorne. El segundo, fue confesarle su delito al marido. Thorne, cuyo menor defecto era la tacañería, se impuso la misión de castigar a su pecadora esposa. El regreso de James Delaney desequilibró más ese matrimonio.

La ira de Thorne aumentó al descubrir que Zilpha, en sueños recibía visitas del medio hermano. De ahí el enloquecido individuo varió su conducta de oprimir y humillar a su mujer, para volverse un abusador de facto, golpeando y violando a Zilpha, llegando a pensar que su mujer estaba “poseída”.

Aprovechándose de la religión en la que su esposa buscaba refugio, la convenció de aceptar que un clérigo charlatán la exorcizara. La pobre y aterrorizada Zilpha no tuvo más remedio que someterse a un ritual chapucero y muy perturbador en el que fue amarrada y rodeada de velas. Más encima tuvo que soportar que el clérigo, entonando latinajos, se le encaramara encima y le manoseara los pechos. 



El imbécil de Thorne creyó a su mujer “curada” Bien se merecía que, después de la cura, su esposa le atravesara el corazón con uno de sus alfileres de sombrero.

La Torta ratonera (Victoria)

Un leitmotiv de la primera temporada de “Victoria” fueron “los nervios histéricos” de Su Majestad que hacían sospechar a sus enemigos que había heredado la locura de su abuelo Jorge III. Si bien es cierto que la Reina Victoria no era la mujer mas centrada del mundo y sus nervios le jugaron muchas malas pasadas en su vida, su cabeza funcionaba perfectamente.

Sin embargo, Daisy Goodwin se inventó un cuentito que podría explicar de dónde surgían las calumnias. Aparentemente La Pequeña Vicky le tenia fobia los ratoncitos Sucede que para evitar el negociado del mayordomo Penge de vender los pabilos de vela usados del Buckingham Palace, la Baronesa Lehzen, gran chambelana y ama de llaves de la reina, decide instalar alumbrado a gas en el palacio. La instalación perturba a los roedores de la residencia que comenzaron a emigrar hacia arriba de las escaleras. La misma Victoria avista una lauchita en sus aposentos, pero la apoteosis tiene lugar en el cumpleaños de la soberana.

En medio del festejo, mientras todos admiran el pastel creado por el chef Francatelli, una manada de ratas se abalanza sobre este, provocando un ataque histérico de parte de Victoria. La escena es lo suficientemente caótica como para hacer pensar al espectador que el malvado Penge ha escondido las ratas dentro del pastel.


La actitud de Victoria también es bastante grotesca. En vez de huir de la plaga ratonil, la reina se pone a dar volteretas en círculo tal como lo haría un roedor. Cuando Sir John Conroy intenta tranquilizarla, Vicky agita las manos y lanza chillidos como si fuera una fan afectada por la Beatlemania y él fuera Ringo Starr.

Este hecho inverosímil y que, por supuesto nunca tuvo lugar en la vida real, sirve para que esos conspiradores, Cumberland y Conroy, esparzan rumores de la demencia de la reina y preparen un plan B con la Duquesa de Kent como regente. A propósito, la mera posibilidad de que Victoria hubiese heredado el mal del Rey Loco solo surgió al final de sus últimos embarazos, cuando una serie de depresiones postparto y la presión del control constante del marido, llevaron a Victoria a sufrir varias crisis de histeria.

¿Los templarios defensores de los judíos? (Knightfall)

“Knightfall” es el peor drama de época del 2017, su nivel de historicidad coincide con el de los filmes de Monte Python, y le está ganando a “The Walking Dead” con lo de sacar muertos de las tumbas. Figúrense, la acción tiene lugar en el 1305, un año antes de la supresión de la Orden del Temple y ahí tenemos a la Reina Juana de Navarra (que había muerto de parto a comienzos de ese año) preñándose del primer Templario guapo que le cruza por la calle.  También tuvimos que calarnos a Jim Carter (alias Mr. Carson) como el Papa Bonifacio VIII, muerto y enterrado en 1303. Óiganme, History Channel, el papa de los templarios se llamaba Clemente V.

Ni hablar de nuestra amada Lobita de Francia, Isabella de Valois, que no quiere casarse con Eduardo de Inglaterra, pero prefiere a Luis de Cataluña.  Si, Dominic Minghella y sus secuaces se inventaron todo un Reino de Cataluña. Y así tenemos Embajador de Cataluña y Reina Elena de Cataluña que visita Paris porque la corona francesa necesita desperadamnente la ayuda de las poderosas fuerzas catalana.

 Mejor le inventaban una alianza a Isabela con Alto Jardín. MInghella ha dicho que “El Reino de Cataluña” está basado en Aragón, pero que no quiso usarlo “para tener más libertad”. Si ya sabemos de qué libertad habla. Pronto veremos a la corte de Felipe el Bello recibiendo al gran Rey de Cataluña, Puigdemont, El Primero de su Nombre.
Los "ejercitos catalanes"

Y la guinda del pastel es el retrato de los templarios que ya parecen creados por Marvel. hay algunos ilusos que consideran que Knightfall es todo un ejemplo de historia, y un derechista por ahí salió a defender el show como un ejemplo de un programa sobre el verdadero cristianismo y sus valores.  ¡Ayyy este se creyó el cuento de los guardianes del Santo Grial! A ver, los Templarios eran los guardianes del Santo Sepulcro, los protectores de los peregrinos, los inventores de las primeras tarjetas de crédito, y tal vez adoraban al Gato Bafometo, pero no tenían nada que ver con el Grial, ni la leyenda artúrica, ni con Indiana Jones.

Y mucho menos eran protectores de los judíos. Ahí sí que chirrié los dientes. En esta era de antisemitismo enclosetado, ya me he dado por vencida con la falta de presencia judía en los dramas de época. No soy campeona de diversidad como otras etnias, y prefiero que no haya judíos en un argumento si van a presentarlos de manera incongruente, payasesca y negativa. Sin embargo, fue un grato momento cuando Nina, mi personaje favorito en “the Collection” reveló ser judía. Ojalá me hubiera ocurrido lo mismo con la aparición de mis correligionarios en este show creado por Jeremy Renner (que ni siquiera actúa en la serie).

En el primer episodio, el villano Nogaret, Primer Ministro de Felipe, decide que hay que expulsar a los judíos de París, para luego asaltarlos a mitad de camino y quedarse con todas sus riquezas. ¿No existía el mismo cuento en el segundo libro de Outlander? Solo que ahí eran judíos los que robaban a otros judíos. Por suerte la serie se olvidó de esa peregrina subtrama. Volviendo a “Knightfall”, el asalto es evitado por Sir Landry (el héroe de esta patraña) y sus muchachos, puesto que un deber Templario es … ¡proteger a los judíos! ¡Voto a Bafometo! ¿De dónde sacan tanta burrada?

En su estadía en Tierra Santa, los templarios aprendieron muchas cosas útiles de los sarracenos (incluyendo higiene) que trajeron luego a Europa, pero como toda orden cristiana de su época eran muy enemigos de los judíos. ¿Que nadie lee Ivanhoe hoy en día? Otra locura del show concierne el personaje de Adelina (un nombre que ni es judío ni francés) la Token Jewess de este cuento, una especie de Robin Hood con faldas.

La vemos primero luchando como Wonder Woman en el asalto del bosque. Landry reconoce a Simón, el padre de la chica. El los rescató de los Mamelucos durante el sitio de Acre y los ayudó a huir a Francia. A menos que hubiese un conflicto personal entre Simón y algún mameluco, no se entiende porque necesitaría protección de los muslimes ni porque huiría a la hostil Europa.

Un curso crash de historia. Las Cruzadas nacen del propósito de rescatar el Santo Sepulcro de manos de infieles (Léase musulmanes y judíos). En su marcha hacia Tierra Santa, los primeros cruzados destruyeron comunidades judías a lo largo del Rin. Tomada Jerusalén tuvo lugar una masacre de los habitantes locales (judíos y musulmanes). No estoy tomando partido, ni elevando juicios morales sobre los caballeros cruzados, pero, por favor,  no me cambien la historia.

Según el cronista Guillermo de Tiro, la sangre de los masacrados llegaba a cubrir las patas de los caballos. La mayor parte de la población judía fue encerrada en la sinagoga más grande de la ciudad a la que luego se le prendió fuego. Los 40.000 judíos restantes fueron luego vendidos como esclavos. Se prohibió la residencia de no cristianos en Jerusalén durante toda la presencia cruzada allí. 

Por eso resulta inverosímil el cuento de Simón huyendo a Francia. Totalmente ridículo y solo para ser creído por los amigos de las teorías de conspiración. “Knightfall” es muchas cosas, pero no es historia. Probablemente el ‘único premio que merezca es la serie más WTF del 2017.


lunes, 1 de enero de 2018

Las Heroínas del Period Drama: Lo Mejor del Drama de Epoca 2017


Viendo el inicio de “Vikings” le decía mi hermano que haber estado expuesta a tanta calidad, en lo que ficción histórica televisiva se refiere, me había hecho exigente con el género. Y la mejor manera de poner a trabajar esa exigencia es reconocer lo mejor y lo peor que me ofreció el 2017 en varias categorías. Para los propósitos de este listado he elegido series que se vieron en USA este año, una excepción es “The Crown” A pesar de que Netflix la lanzó al mercado en noviembre del 2016, la mayoría de sus fans, incluyendo a servidora, la vimos en el 2017.

Comencemos con las protagonistas y heroínas (que no siempre tienen que llevar el rol protagónico) del año. Y la reina la mejor, la más hembra, la más generosa, la más fuerte, fue sin duda:

Demelza Carne Poldark (Poldark)

Winston Graham solía decir que para diseñar a Demelza se había inspirado en su propia esposa. O tuvo mucha suerte el escritor o exageró al idealizar a su señora. Como su nombre, Demelza es única, es perfecta, no comete errores. El único error que su marido le achacó, con la brusquedad que lo caracteriza, fue cuando ayudó a la prima Verity a huir con su novio. Ese, no fue un error a mis ojos. Demelza tenía dos opciones, y escogió la que le pareció mejor.

Tan admirable es la protagonista de esta saga que, de rapazuela mendiga, disfrazada de chico, y con más pulgas que su perro Garrick, ha pasado a ser dama de sociedad que brilla en las mansiones de toda la región. Eleanor Tomlison ha permitido que su personaje evolucione sin que Demelza pierda ni su sabiduría ni su sagacidad innatas. La mayor virtud de Mistress Poldark es su generosidad. Es buena esposa, buena madre, buena hermana, buena patrona, buena amiga e, increíble, buena hasta con su rival Elizabeth. ¿Qué otra mujer va a cuidar a la Otra (el marido de la Otra, el hijo de La Otra y a la tía de la Otra) cuando se están muriendo de difteria?

Es tanto el altruismo de Demelza que incluso su adulterio es visto en términos de su buen corazón. Ósea, se apiadó del pobre Hugh porque se estaba quedando ciego. Y aunque parezca ironía, cuando Graham nos muestra a Demelza adultera en esta última temporada, la muestra santa, la enaltece. Su falta no es tal. Si Demelza no se hubiera acostado con el Teniente Armitage, la hubiéramos criticado, tachado de egoísta, injusta. Es increíble, ni el pecado puede ensuciarla.

Es Ross Poldark el desacreditado en esta situación. No solo por su porfía, por su inercia, por su falta de honestidad. El mayor pecado de Ross fue casi haber empujado a su esposa a los brazos de un amante y eso que el mismo le dijo que si estaba desilusionada de su marido,  se buscará otro. Y ella le respondió con la franqueza que la caracteriza “Eso voy a hacer. Y no voy a tener que buscar muy lejos”. Sin embargo, no podemos ver el affaire Demelza-Hugh como un acto revanchista de parte de ella.
Demelza fue clarísima (y se lo confeso al marido) en lo que respecta a los motivos que la llevarían a faltarle. Como contrastó el candor de la ex pinche de cocina con la incapacidad del Capitán Poldark de sincerarse con su mujer. Demelza dijo desear ser otra, una libre que, al menos por un día, podría amar a otro. Que momento desperdiciado para Ross de confesar sus sentimientos por Elizabeth, o de decir simplemente” Demelza yo no soportaría saberte con otro”, o cualquier cosa que le indicara a ella que todavía era importante para su marido. Pero no, Ross se la pasó la temporada ofendiendo a Demelza. Acusándola de ser ambiciosa, o diciéndole groserías como “No todos los hombres de Cornualles están locos por ti”. Pues bastó uno para convertirte en cornudo, Ross Poldark.

Extraordinaria la maestría de Winston Graham de enaltecer a su heroína aun a costa de su héroe y de demostrar como un hombre por soberbia, egoísmo o dejadez, puede casi perder a la mujer perfecta.

2. Charlotte-Elizabeth del Palatinado (Versalles).

 Como personaje histórico, Liselotte fue fascinante. En una época en que las crueles uniones dinásticas eran muchas veces desastrosas, ella supo sobrevivir en una corte llena de traiciones como la del Rey Sol, embarazarse tres veces de un marido homosexual, ser ella la que dijo “¡basta!”  a una intimidad que la humillaba (y también humillaba al Duque), y dejar un buen recuerdo en la historia. Aún más, su abundante correspondencia nos legó una crónica duradera sobre como era vivir en la Francia de Luis XIV.

Jessica Clark ha sabido capturar la esencia de Liselotte, una mujer más moderna de lo que convenía en esa época. La historia ha descrito a la segunda esposa de Monsieur como poco femenina y eso ha dado a pensar que tenía aspecto “hombruno” Nada de eso, lo que pasa es que como nos lo muestra la serie, Liselotte está muy lejos del ideal femenino artificial y sofisticado que representan las maiteesses oficiales de Luis XIV, La Valliere y Montespan. La alemana es gordita, un poco desgarbada, no sabe vestirse, es muy franca y honesta. Es deportista y se gana al cuñado acompañándolo de cacería.

Lo más importante es la buena influencia que tiene sobre el Duque y como consigue interesarlo en compartir su cama, pero la grandeza de Madame es que nunca se engaña. Ella sabe que en esa cama hay tres personas y su compasión abarca hasta el incorregible Chevalier de Lorena, el verdadero amor de su marido. Aunque eso no ocurrió en la vida real, la serie nos hace querer más a Liselotte por como intenta entender a Chevalier y aconsejarlo para que no pierda el cariño de Philippe. 



Al mismo tiempo, la Duquesa de Orleans lucha por elevar la autoestima de Monsieur y convertirlo en un hombre que no tenga que vivir a la saga de su hermano. Sin Liselotte, Philippe nunca hubiera aceptado fingir ser Luis ante el sultán de la India.

3. Elizabeth Mountbatten (The Crown)

 Poco importa si eres monárquico o republicano furibundo, el espectáculo de “The Crown” no te puede dejar indiferente y es casi imposible que en algún momento no sientas empatía, e incluso cariño por su protagonista, Isabel II. Al final se termina uno poniéndose de parte de la reina pesar de que Peter Morgan (que si odia la monarquía) intente falsear la historia y mostrarnos una Isabel mezquina y rencorosa que como un jefe del Yakuza envía a su sicario, Tommy Lascelles, a expulsar del reino al osado caballerizo que pretende a la hermana.

Hice las paces con Claire Foy, quien fuera mi Amy Dorrit definitiva, pero que detesté como Ana Bolena en “Wolf Hall”. Su interpretación de Isabel II desde que era una jovencita recién casada hasta esa mujer que puede lidiar con ministros díscolos, con el tío siniestro, y hasta con su propia ignorancia, pero que descubre que su talón de Aquiles está en los que mas ama,  demostró que no todas las reinas son como Cersei o Daenerys.

Entre Morgan y Foy construyeron una reina moderna que en realidad es un poco Daenerys, vulnerable pero sagaz, consiente de sus limitaciones, pero también de su sentido de deber, dispuesta a sacrificarlo todo en el Juego de Tronos. Sacrificarlo todo para descubrir que el primer sacrificio es su felicidad. Yo he llegado a aborrecer a Daenerys, pero adoro a Isabel, casi tanto como admiro a la reina que Claire Foy encarna.

4. Lorna Bow (Taboo)

Cuando apareció este personaje por primera vez en la serie, le tuve fastidio inmediato.  Sonaba a trepadora con ese cuento de ser la viuda desconocida del padre de James, el protagonista. Como si no tuviera suficientes problemas y le cae una madrastra que viene a pelearle la magra herencia. Pronto me di cuenta de que a la que le acarreaba problemas esta asociación con uno de los hombres más buscados del Londres de la Regencia era a la pobre Lorna. Por culpa de James, la han encarcelado y casi violado y, sin embargo, ella rápidamente ha encontrado su espacio en la disfuncional Liga de Malditos y se mimetiza con todos los locos que rodean al hijastro.

Jessie Buckley ha traído su experiencia de actriz shakesperiana para encarnar a una mujer compleja. Como buena irlandesa, Lorna es frágil y resuelta la vez. Puede defender su virtud cuchillo en mano, pero ha entregado su corazón al hijastro y hará de todo por protegerlo. Es intuitiva, enseguida reconoce a Robert como hijo de James, a Zilpha como algo mas que la hermana del susodicho, y al marido de Zilpha como un golpeador. 

Nos da lástima que Lorna le cierre la puerta de la casa (y la de su corazón) al genial Cholmondeley, pero ya sabemos que es devota del caníbal desde que vadeó el rio y llegó empapada a la isla para secundar a James en su duelo con el cuñado.

5. Catalina de Médici (Reign)

¿Quién dijo que para ser la heroína del año había que tener corazón de abuelita? Warner dejó claro que la última temporada de “Reign” tendría tres protagonistas. A la par de Isabel I y de Maria Estuardo, Catalina de Medici jugó un rol importante, y confesémoslo, fue lo más entretenido de la serie. Buena, buena, no la podemos acusar de serlo. Hacia muchas pillerías y hasta brujerías. Cuando no pudo ya confiar más en su grimorio, se fue a buscar una bruja mas perversa para que acabara con una nuera indeseada. Pero para ser francos, todo lo que hacía la reina de Francia era por su prole de ingratos e inútiles hijos.

¿Cómo lidiar con una hija calzón suelto como Claude? ¿Y con una rencorosa que, armada del poder de las Españas, venía a cobrarle a la madre su indiferencia? ¿O con las ambiciones de un hijo protestante y otro que usaba corsé? Y conmovedor fue ver a Catalina irse vagando cono una Deméter por la campiña francesa en busca del hijo perdido que, a ratos era necrófilo otrora parecía vampiro. Esos mismos hijos que al final se referían a ella como la “vieja” y la acusaban de borracha, nunca repararon en lo mucho que hacia la madre por ellos. Si hasta con lo ocupada que andaba se tomaba el tiempo para ir a representar a Francia en la Boda Darnley y darle buenos consejos a su ex nuera.

Megan Fellowes se lució esta última temporada. No sé cual fue mi escena favorita o cuando abrazaba a su nieto (el hijo de Lola y Francisco) o esa escena semi final en que la bruja peor la obliga a hacer un trio con Narcisse. La pobre Catalina trataba de eludir los besos lésbicos de la bruja, pero cuando se dio cuenta que su rival quería preñarse de Narcisse, cobró fuerzas y demostró que reina de Francia también puede ser poderosa hechicera.


Estas fueron las mujeres fuertes del drama de época 2017, las que sacrificaban todo para vivir de acuerdo con sus reglas y códigos morales. Las que luchaban por su felicidad, intentando no atropellar la de los seres amados, y las que muchas veces antepusieron el bienestar de los suyos a propias necesidades.

¿Concuerdan con mi elección? ¿Cuáles fueron sus heroínas favoritas del 2017? No necesariamente tienen que ser de época.