Mostrando entradas con la etiqueta Boy Browning. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Boy Browning. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de septiembre de 2018

Boy Browning: El verdadero Maxim de Winter



Los biógrafos de Dame Daphne du Maurier han intentado opacar al hombre de su vida, privilegiando las relaciones románticas que la escritora forjó con otras mujeres. Incluso en el filme “Daphne”,  se la retrata casada con un hombre débil y frágil, indigno de tan interesante mujer. La realidad es que Boy Browning, tal como su esposa,  estaba dotado de una personalidad camaleónica que lo haría ser sucesivamente héroe de guerra, magnifico administrador, Don Juan y un hombre que  dejó que el alcoholismo casi le costara la vida. Este fue el modelo para el seductor Maxim de Winter de Rebecca.

Es triste que para la historia,  el General Frederick Browning haya pasado a ser o el marido de Daphne Du Maurier o el culpable del fracaso de la Operación Market Garden.  Esto último borró su gran trayectoria en la Gran Guerra de la que salió con varias medallas, un record impecable e incluso recibió la Croix de Guerre por parte del gobierno galo. Después tuvo una distinguida carrera como instructor de Sandhurst. Es una lástima que un evento en la Segunda Guerra Mundial haya opacado tan brillante curriculo.

No soy una experta en historia militar pero los que sí lo son todavía no se ponen de acuerdo en el grado de culpabilidad del General Browning, quien estaba a cargo de esta batalla que tuvo lugar en Arnhem, Holanda a finales de la guerra. Lo cierto es que él  siempre se sintió culpable por las pérdidas humanas y eso lo llevó a beber de manera descontrolada en sus ‘últimos años de vida.


Sin embargo,  hay historiadores serios—comenzando con el primer cronista del fracaso, Cornelius Ryan—que  concuerdan que Browning no fue ni el único ni el principal responsable. Los fans de “Band of Brothers” sabemos que esta operación fue un esfuerzo por liberar Holanda en 1944. A pesar de que las fuerzas combinadas de paracaidistas y soldados americanos, ingleses y polacos, entraron en territorio holandés y liberaron algunos pueblos, los alemanes reaccionaron rápido y los expulsaron con muchas bajas por parte de los Aliados. Se ha dicho que fue una operación condenada a fracasar desde el principio. Se ha dicho que Boy Browning lo sabia y aceptó dirigirla nada más que para impresionar a su mujer. ¡Yaaa! No hagamos todo about her.

Lo cierto es que el General Browning desoyó vitales informes de los servicios de inteligencia de que había batallones de SS esperándolos a la vuelta de la esquina. También es cierto que era la primera gran batalla en que participarían los paracaidistas. El General Browning es llamado “El  padre de las fuerzas paracaidistas británicas”. A pesar de que estas ya existían, fue él quien,  a partir de 1941,  las restructuró, creó sus  reglas, las preparó para combate y hasta les diseñó el uniforme. Reitero, los “Band of Brothers” frikis sabemos que los Aliados no entendían ni valoraban el poder de las fuerzas aerotransportadas, y eso que los paracaidistas alemanes estaban invadiendo países.

Apoyado por Winston Churchill, Browning se pasa la mitad de la guerra convenciendo al Alto Mando de los méritos de los paracaidistas. incluso viajando a Estados Unidos para convencer a sus colegas americanos. Lamentablemente, Browning es un hombre de su clase y un militar de la vieja escuela. Eso les cae mal a los norteamericanos quienes lo califican como un aristócrata “colonialista”.  Quien particularmente le toma fastidio será el General James Gavin que comandará a los paracaidistas norteamericanos (incluyendo a la Easy Company) en Market Garden.

Gavin confía en las páginas de su diario que ve esta operación como un fracaso total, que desconfía de Browning al que considera un insensato y de los paracaidistas británicos a los que percibe como muy inexpertos. La batalla es un desastre. Browning y sus tropas sufren de problemas con comunicaciones y con malos datos geográficos. Están siempre muy lejos de todo. De ahí su frase épica:  “Nos han  enviado a capturar un puente demasiado lejano” que Cornelius Ryan usará como título de su obra: A Bridge Too Far.

De vuelta en Inglaterra, ni Churchill ni el Alto Mando quieren culpar a Browning conscientes de que se le ha asignado una tarea imposible. Se le envía a la India a servir bajo Dickie Mountbatten, entonces jefe de operaciones en el  Sur de Asia. Browning que tiene buena llegada,  les cae bien a Lord Mountbatten y a Felipe, sobrino de Dickie,  que también sirve en la región.
Dickie Mountbatten y Boy Browning

En 1946, el General Browning regresa a su hogar. Como les ocurre a millares de hombres en todo el mundo, es un desconocido para su familia. En Daphne: Memoria de una hija, Flavia Leng  dirá que su padre es un extraño para ellas. Daphne insiste en cuartos separados. Aunque no ha dejado de amarlo, la asusta su carácter cambiante,  a ratos melancólico, a otros irascibles. Lee escribe a Ferdie (su ex maestra y ex amante) que de noche, ella va en puntillas al cuarto de Boy a verlo dormir.

Hay algo más,  Boy ha vuelto a Inglaterra con una guapa asistente Maureen Luchwitz. A Daphne se le mete en la cabeza que es amante de su marido. Tal vez lo sea, eventualmente Maureen se casará con un piloto de la RAF. Tanto ella como su marido serán totalmente devotos a Boy y muy buenos amigos de Daphne.

Los Browning viven en Menabilly,  la mansión de ensueño que Daphne renta en Cornualles, pero es una casa que se está cayendo a pedazos, necesita reparación constante. El General está incómodo. Se lleva pésimo con Tod, ex institutriz de Daphne y ahora a cargo de sus tres  hijos. Entonces ocurre un incidente que altera a toda la familia.
Sir Frederick, Lady Browning y sus hijos

El invierno es muy helado, con permiso de la madre, Tessa entra a sus mascotas, las traviesas cabritas, Doris y Freddie. Las voraces cabritas ya han causado un problema al comerse el vestido predilecto de Daphne, pero a ella la tiene sin cuidado. Muy distinto el caso cuando los animalitos se zampan un abrigo que le llegó al General Browning su difunto padre. 

Embargado por la ira, Boy , que es un arquero experto, persigue a las cabritas,  arco y flecha en las manos como un Legolas cualquiera. Los niños lloran, los criados están espantados, las cabras huyen. Al final, todos respiran aliviados cuando el General Browning recibe el puesto de secretario del Ministerio de Guerra en Londres.

Boy quien ha sido nombrado caballero en enero de 1946, permanecerá hasta enero de 1948 en el Ministerio. Lady Browning solo lo visitará una vez . En enero, cuando Daphne está en Nueva York atendiendo su juicio por plagio, Sir Frederick tendrá un nuevo empleo, ahora en el Palacio de Buckingham como tesorero y administrador de la Princesa Isabel.

Lord Mountbatten,  quien ha quedado  con muy buna impresión del General Browning en su tiempo juntos en la India,  lo ha recomendado. Para el Duque de Edimburgo, recién casado con Isabel, es un alivio tener una cara conocida entre “los mostachos” que lo humillan e ignoran en la Corte. Sin embargo, según su esposa, Boy ocultará  un secreto, al menos en sus primeros años en su trabajo.

Michael Thornton , amigo de  Daphne Du Maurier, es quien ha revelado supuestas confesiones secretas que la autora le hizo antes de morir. Una de ellas es que todos los problemas de Daphne surgen de una relación incestuosa que mantuvo con su padre en su adolescencia. La otra confesión es que Boy se enamoró de su patrona y futura soberana. Según Daphne, no podían estar en el mismo cuarto sin que el General no se sintiera incómodo. Que eso lo llevó a beber.

Aunque Daphne estará casi un año en Estados Unidos, recibirá cartas de amigos en la Corte que le cuentan de los progresos de; General Browning. ¿Fue alguno de ellos quien la informó de los sentimientos de Boy o fue otra mentirilla de la bromista y fantasiosa escritora?  Lo cierto  es que los biógrafos del General Browning siempre se han referido a ” la adoración” que Boy sentía por su soberana. Isabel siempre lo vio con cariño, lo consideraba su figura paterna y un gran mentor. Felipe también le tenía mucho aprecio.

Ahora toca hablar de esa “leyenda” que coloca a Daphne en la lista de amantes del Duque de Edimburgo. Hay gente (obviamente nadie cercano a la Familia Real) que jura que es verdad, pero si les preguntas de donde sacaron ese chisme dicen “lo leí en Google”. Hacer   un Google con search terms “prince Philip” “Daphne Du Maurier” tiene a varios periódicos y revistas:  Daily Star, Daily Mail, Baltimore Sun, Marie Claire, Town and Country apoyando el rumor. Pero su única fuente es “un nuevo libro” cuyo nombre se les escapa. Las fechas de los artículos van desde 1993 hasta el 2017, ya como que el “nuevo libro”tiuvo tiempo para envejecer.

La verdad es que Daphne no es presentada oficialmente a los patrones de su marido sino hasta 1950 cuando ya ha regresado de Estados Unidos, ya está enamorada de Ellen Doubleday, y ya se ha embarcado en un affaire con Gertrude Lawrence. Daphne le escribirá a Ellen que Felipe es “a real menace”,  (una “amenaza” que en él idioma de los Du Maurier significaba un  hombre atractivo) “pero demasiado paliducho para mi gusto”.

La noche del estreno de la obra de DDM, September Tide,  en Londres, Boy llega al teatro escoltado por dos bellezas, la Princesa Isabel y la Princesa Margarita. Poco después hay una invitación formal para que Los Browning asistan a un baile en el Palacio. Daphne luce esplendida en una túnica lila, sin espalda, que Gertie la ayudó a escoger. Pero está feliz cuando la noche acaba, nunca gustó de fiestas ni de reuniones.
Daphne en 1954

La próxima aparición del Duque es cuando se deja caer,  con muy poco aviso de anticipación en Menabilly,  Felipe viene a pasar un día en Cornualles. Como Boy , el Duque es un loco por las navegación, pero la casa no está preparada para tan ilustre visitante.

Flavia Leng da una magnifica descripción del caos y de lo difícil que fue para ella, a sus trece años, hacerle una reverencia al Príncipe debido a sus pantalones de corduroy. El único juego decente de cubiertos solo tiene cuatro cuchillos en buen estado, uno de los candelabros de la mesa está roto. La casa está derruida, hay ratas y no hay mayordomo. El servicio no ayuda, nadie en toda la familia sabe poner una mesa. Boy se desespera y recurre a la botella de oporto. Por suerte, el valet del Duque se ocupa de todo. Felipe queda encantado y volverá varias veces más, ahora en compañía de su esposa.

En agradecimiento por haber atendido al Duque, la Princesa Isabel extiende otra invitación para que la escritora pase un fin de semana en Balmoral. A pesar de que la Reina Madre es una fanática de las novelas de DDM, y hace un esfuerzo por hacerla sentirse cómoda, Dame Daphne describirá ese viaje como “la semana más larga de su vida” . Definitivamente no le gusta la vida social.
Daphne y sus hijos enfrente de Menabilly

Boy Browning,  en cambio,  goza de su trabajo. Estará junto a la Pareja Real en Kenia cuando Isabel reciba noticias de la muerte de su padre. Daphne asistirá  a la Coronación de la patrona de su marido. A pesar de que Boy deja de ser el tesorero de la, ahora, reina, Felipe le da ese puesto en su casa. El Duque seguirá visitando Menabilly ahora en compañía de la reina. Pronto se acostumbran a las excentricidades de la mansión y de su castellana. La ultima visita será en 1962, tres años antes de la muerte de Boy.

No hay nada en la relación de la escritora y el Duque de Edimburgo que haga presumir que hubo intimidad, ni siquiera amistad entre ellos. Hay cartas de ambos, pero siempre el tema principal será el General Browning. En los 50, el corazón de la escritora estará ocupado por mujeres.
Los Browning en el telefilme "Daphne"

Los hijos de Daphne están creciendo y hasta su adorado Kits parte a un internado. Tessa, la mayor, es quien más resiente la falta de relación con su madre y busca independizarse. Poco después de acabar la escuela, el año de La Coronación, Tessa consigue empleo, algo poco común en una joven de su clase, como encargada de relaciones publicas en un hotel. Años más tarde, cuando se divorcie, Tessa volverá a ese trabajo.

En 1954, Tessa que acaba de cumplir la mayoría de edad, se casa con el Mayor Peter De Zulueta. A pesar de venir de una importante familia anglo-vasca, de su carrera militar, y de estar emparentado con la nobleza española, Peter no es el marido ideal. En su polémico artículo en The Daily Mail, Michael Thornton  revelará que Daphne nunca estuvo de acuerdo con esa boda. Peter eventualmente se convertirá en un alcohólico, un depredador sexual, peor aún,  bisexual. Después del nacimiento de dos hijos, Marie Therese y Paul, Tessa se divorciará.
Tessa y sus padres en el bautizo de su bebé

Su hermana Flavia tampoco tendrá suerte, Se casa con otro oficial,  el Capitán Alastair Tower. Es una paradoja que las hijas de Boy Browning, que nunca tuvieron una buena relación con su padre, se casarán siempre con oficiales como él. Flavia terminará casada con el General Sir Peter Leng, del que ahora es viuda. Tessa volverá casarse, esta vez con el hijo del General Montgomery quien siempre había sido un amigo de la familia. A la muerte de Monty, su hijo heredará su título de Vizconde del Alamein.

Según Michael Thornton, Tessa (con quien el escritor parece ha tenido una pelea) al convertirse en vizcondesa adopta aires de grandeza de los que su madre se burla Sin embargo, será Tessa, tras la muerte de su padre, la que se llevará a Daphne en un crucero por las Islas Griegas consciente de que para la escritora la viudez ha sido un golpe duro.

Boy nunca se recuperará de Market Garden. Intenta ahogar sus remordimientos en alcohol. Aunque es un excelente administrador, y muy querido por su patrón, vive accesos de depresión. Daphne se entera por bocas de otros que,  en varias ocasiones se le encontró revolver en mano dispuesto a darse un tiro. Finalmente colapsa en 1959 y es internado.

Daphne,  demostrando una gran lealtad,  se esmera en ocultar la tragedia del marido. Hasta al Duque le hace creer que se trata de una enfermedad física y que recuperado, el General Browning, se reintegrará al  trabajo. Boy se recuperas, pero vuelve a recaer. Esta vez, Daphne escribe una carta personal al Duque de Edimburgo, explicándole a grandes rasgos las razones por las que su esposo no puede ni debe seguir en el servicio de la Corona. Con tristeza, Felipe tiene que dejarlo partir.

Durante el cuidado y  hospitalización de su marido, DDM se ha trasladado al piso de Boy en Londres. Es ahí donde recibe una sorpresiva llamada de una mujer que asegura ser amante del General Browning. Inclusive, acusa a la autora de “interponerse” entre Sir Frederick y “su verdadero amor”. No solo Daphne constata que no se trata de una broma, ¡en el proceso de su investigación,  descubre que Boy tiene relaciones románticas con otras dos mujeres!

No sabemos qué sintió la escritora. Obviamente no ha de estar contenta. Lo más triste es que después de todos esos años su marido se ha convertido en su padre. Como Sir Gerald, Sir Frederick es  alcohólico, mujeriego y vive sumido en depresión. No se sabe si para hacerlo sentir mejor o por venganza, Daphne revela su propio adulterio al marido infiel. Boy no lo toma bien. Existe unas carta donde Daphne describe los hechos a  Maureen Bunton-Baker (nee Luschtz) , la asistente de Boy.
En esa carta, Daphne aparece aterrorizada. Aparentemente Boy está fuera de sí. Ahora DDM cree que el actuará como Maxime, que la matará con su revólver, que la enterrará en su yate. De pronto Daphne Du Maurier se ha convertido en Rebecca.

Los Browning en la intimidad

Por suerte,  este periodo es breve y el matrimonio, unido ya no por amor, sino por amistad y sentido del deber,  se traslada a Menabilly. Ahí Boy pasará el resto de su vida, con visitas de amigos, involucrado en clubes de yates, con sus nietos. En 1965,  se le presenta un coagulo en la pierna que deviene en gangrena. Hubo que amputársela, pero el coagulo llega al corazón provocándole una embolia fatal.

Su viuda queda destrozada. Solo un crucero por el Mediterráneo la alivia. El resto de su vida lo pasará en Cornualles, solo que no en su amada  Menabilly. En 1965,  no le renuevan el contrato de arriendo. se recupera del golpe consiguiéndose otra propiedad donde recibir amigos y parientes.  Lleva una vida alejada del mundo. Costó mucho convencerla de que aceptase la elevación ofrecida por la Corona. Solo un insulto a la memoria de su difunto esposa la sacaría de su vida de ermitaña

A mediados de los 70, Lord Richard Attemborough consigue los derechos sobre Un Puente Demasiado Lejano, de Cornelius Ryan. En 1975,  la convierte en un filme homónimo con un reparto de lujo. Desde Sir Laurence Olivier hasta Robert Redford participaron en esa película. El rol de Boy Browning recayó en mi amado Sir Dirk Bogarde. Debido a que había dinero americano detrás del filme, la culpa del fracaso bélico recae en el General Browning. Los americanos capitaneados por Ryan O’Neal,  en el rol del General Gavin,  son descritos como víctimas de un individuo fatuo, irresponsable y terco.

Daphne está furiosa. Comienza una cruzada, escribiendo cartas a los periódicos más importantes del país,  acusando al filme de difamar a su difunto esposo. En privado, pero no tanto para que no se esparciera, se queja de la falsedad del retrato y acaba criticando al actor quejándose de que a Boy lo haya retratado un “homo” Si por algo luchó mi Derek en su vida fue por ocultar su homosexualidad. No tiene ninguna gana de que esas alturas de su vida lo saquen del closet.
Dirk Bogarde, en Los Cincuentas,  cuando era el ídolo del cine británico

Dirk Bogarde se siente obligado a hacer declaraciones, hay otra razón que lo empuja. En 1944, él era el Mayor Derek van der Bogaerde, miembro de los servicios de inteligencia del ejercito británico. Como tal, él estaba en Arnhem, vio la batalla de cerca, conoció personalmente al General Browning. Derek hace declaraciones públicas argumentando que como testigo de los hechos él sabe que Boy era inocente y que su feo retrato en el filme era el resultado de un guion que estaba al servicio de intereses estadounidenses.

El mismo Dickie Atembororough corroboró estas declaraciones. Tal vez los historiadores sigan debatiendo la responsabilidad de; General Browning en Market Garden, pero para el público quedó claro que Lady Browning siempre defendería a su marido, tal como en Rebecca, la segunda Mrs. De Winter defiende a su Maxime.


lunes, 20 de agosto de 2018

Tras la Sombra de Rebecca: Daphne Du Maurier y su roman a clef



Después de Cumbres Borrascosas, es la obra que más ha inspirado telenovelas. Se la ha convertido en una obra de teatro, un musical, hasta un filme de Bollywood. Se le han hecho adaptaciones televisivas dese Italia hasta Pakistán, pero pocos saben que Rebecca, la obra cumbre de Daphne du Maurier , esconde el testimonio de su amor por su marido.

El impacto de Rebecca
Desde el momento que Sir Victor Gollancz la publicó en 1938 que fue un bestseller.  Ha sido traducida a 17 idiomas. En el 2017, fue designada la novela favorita de los ingleses. ¿Qué tiene Rebecca, un libro relativamente corto, para causar tanta conmoción?  No es una historia tan original, chica pobre e insignificante se casa con viudo millonario y descubre que el recuerdo de la primera esposa le impide ser feliz.

Tan trillado es el tema que Dame Daphne  fue acusada de plagio en dos ocasiones. En una de ellas, la novelista Edwina McDonald la llevó a juicio acusándola de haberse copiado la trama de su novela de 1929,  Blind Windows. Perdió el juicio. Bing,  como llamaban a Dame Daphne en familia,  nunca reconoció haber copiado su historia de ningún lado, aunque sí confirmó que Rebecca  le debía mucho a  Jane Eyre.

Lo magnifico de la obra es la atmosfera. El cambio total de marcos. La anónima protagonista conoce al viudo millonario Maxim de Winter en Montecarlo. A pesar de que su primer encuentro ya tiene el tono lúgubre (ella cree que lo salva del suicidio) es un mundo de luz, de sol, de espacios abiertos donde Max la corteja y se casan.
Joan Fontaine " rescata"  a Sir Laurence Olivier en Montecarlo (Selznick Productions)

Max(Chatles Dance)  y la segundas Señora de Winter (Emilia Fox)en Montecarlo. (Carlton Productions(

La cosa cambia cuando se trasladan  a Manderley,  hogar ancestral de Max,  un mundo tenebroso, nocturno muy de novela gótica. La misma mansión está llena de secretos y prohibiciones como el Castillo de Barba Azul. A Max, el regreso le afecta el  carácter. Se vuelve sombrío y brusco lo que  aumenta la angustia de su ya timorata esposa que se siente rodeada de secretos y de enemigos. Es esa fantástica atmosfera lo ha hecho a Rebecca la favorita de los adaptadores de telenovela y así tenemos a “ La Otra” (Brasil, 1965) Ä Sombra de Rebeca" (Brasil, 1967) “ La Sombra de Belinda”  (Puerto Rico, 1979)”Julia”  (Venezuela, 1983) “ Infierno en el Paraíso”  (México, 1999) y” El Fantasma de Elena”  (Telemundo , 2014) entre otras.
                                                     Hilda Carrero en "Julia"
                                          Elizabeth Gutierrez en El Fantasma de Elena
Entre Rebecca y La Sucesora
Por supuesto, cuando se habla de telenovela se asocia a Rebecca con A Sucessora de Carolina Nabucco, el otro libro que supuestamente plagió DDM. La historia de Nabucco es que ella envió una copia de su novela, de 1934 y traducida al francés,  a su editor en Paris. Resulta que era el mismo editor que trabajaba con las traducciones de las novelas de Du Maurier,  y Bing (que hablaba francés) la leyó  y la copió.

La escritora brasileña nunca quiso demandar a Dame Daphne, pero contaba que cuando la versión fílmica de Hitchcock llegó a Brasil, gente de David O. Selznick, el productor,  se le acercó y ofreció una fuerte cantidad de dinero para que nunca hablase de las comparaciones. Por supuesto,  ella se negó.

Lo curioso es que las novelas se parecen, pero no son iguales. Marina, la protagonista de La Sucesora, es una chica del campo, pero de familia adinerada con mucho carácter, no como la pobre anónima narradora de Rebecca. También hay un conflicto entre la clase de Marina que representa al Brasil antiguo, sus buenas costumbres y su marido, Roberto Steen,  que representa a la clase inmigrante, a los nuevos ricos.
Marina (Suzanna Vieyra)  y Roberto (Rubens de Falco) (Rede Globo)

En la versión brasileña no existe la siniestra ama de llaves Mrs. Danvers. Existen la cuñada de Marina y una criada que veneran el recuerdo de Alice, la primera esposa de Roberto,  y tratan mal a Marina. También está el retrato inmenso de Alice que,  como el de Rebecca, domina la casa.
El retrato de Alice

El problema es que en 1977 cuando Manoel Carlos  convirtió La Sucesora  en telenovela, le introdujo elementos que la asemejaran a Rebecca. Y lo mismo ha ocurrido con versiones posteriores  como  “Manuela”  (Argentina, 1993) e ” Isabella, Mujer Enamorada”  (Perú, 2000). Incluso han incluido el incendio final de la casa del héroe, algo que no ocurre en la novela de Nabuscco.

Rebecca ha capturado la imaginación popular de tal manera que hasta se usó en el mundo del espionaje. Los servicios de inteligencia Nazi utilizaron la novela como manual de claves tal como lo relata Ken Follet en The Key to Rebecca.

 El filme también tuvo su impacto en la moda. Las chalequitos con cuello redondo que luce Joan Fontaine en el filme se conocen como Rebecca Jacket.
Chalequita Rebecca

 En España, a pesar del aislamiento de la Segunda Guerra Mundial, el filme ” Rebecca” fue un éxito e inspiró un tema de Raúl Abril,  “Sombra de Rebecca”, una muestra del swing ibero.

R de Ricardo
Se han hecho muchas lecturas de Rebecca, de su relación con Max, del porque la heroína (la Segunda Señora de Winter) no tiene nombre, de lo que representa Mrs. Danver. Incluso se han escrito secuelas, como  Mrs. de Winter de Susan Hill. Pocos saben que Rebecca en realidad se llamaba Jan Ricardo, que estuvo a punto de casarse con Boy Browning, y que fue una sombra en los primeros años de casada de Dame Daphne.

Tanta obsesión ha existido por sacar a DDM del closet que se han olvidado de que su relación afectiva más duradera (aparte de sus hijos) fue con su marido. No hay una conciencia de que Daphne se casó enamorada, que su matrimonio fue una claudicación porque temía perder a Boy. Nadie se ha preguntado que le atrajo a ella de él.

Alessio Boni como Max de Winter y Cristiana Capotondi como su segunda esposa (RAI)

Sabido es que Daphne Du Maurier juraba que su mejor obra fue escrita por su lado masculino, o como ella lo llamaba “el chico dentro de la caja”. Este chico era supuestamente su “otro yo” inventado, un tal Eric Avon que haría todo lo que Daphne se creía capaz de hacer si fuera varón, incluyendo llenar de orgullo a su padre, el actor Sir Gerald Du Maurier quien siempre se quejó por no haber tenido un hijo varón.

De Eric Avon a Maxim de Winter
Cuando Boy Browning y su yate recalan en Fowey, donde está Daphne recobrándose de una operación,  es como si Eric Avon entrara en su vida. Frederick Browning es todo lo que Daphne no podía ser:  un militar distinguido, un oficial de alto rango , un héroe de guerra portador de la DSO (Distinguished Service Order Medal)  y de la Croix de Guerre, un sobreviviente de las Batallas de Paschendale y de Cambrai. A sus 34 años (diez más que la escritora) Boy es  instructor en la prestigiosa academia militar de Sandhurst y ha representado a Inglaterra en las Olimpiadas de Invierno de 1928 como parte del equipo de salto en trineo.
Sir Frederick "Boy"Browning

A pesar de lo fascinante del historial del Mayor Browning, no es un extraño  en el  circulo social de la escritora como lo fue su primer amante, Carol Reed. El padre de Boy y Sir Gerald pertenecían al mismo club, el Mayor ha sido compañero de escuela, en Eton,  de los Llewellyn Davies, los famosos primos de Daphne. Ambos aman la vida al aire libre y la navegación.

Poco después de conocerlo,  la escritora escribirá en su diario tras pasarse el día navegando con Boy:  “es la persona más asombrosa que he conocido. No necesito hacer ningún esfuerzo con él , parece que nos conociéramos de años”. Daphne está enamorada por primera vez en su vida, y  por amor se casará con el Mayor Browning tres meses más tarde, sacrificando su amada libertad.

Le tomará cuatro años descubrir, no que él no sea el marido que ella desea o necesita, sino que ella es una esposa que deja que desear. Es típico de la inseguridad y complejo de inferioridad de Dame Daphne el creer que la culpa yace en ella. Ella es la que no quiere involucrarse en el trabajo doméstico, ni le interesa ser  la típica esposa de un oficial que se junta con otras como ella y ofrece cenas para que los generales distingan y promuevan al marido.
Daphne y Tessa

El nacimiento de Tessa, la ha frustrado más aun. Su padre ha muerto, pero ella sigue defraudando al hombre de su vida negándole un heredero. Para colmo, a Boy lo han destinado a Alejandría. Atrapada en un mundo primitivo y colonial, Daphne se verá obligada a compartir con las otras esposas del regimiento. Las cosas no van bien tampoco en lo único que ella puede controlar: su trabajo.

Antes de partir a Egipto, Daphne ha firmado un contrato con la editorial de Víctor Gollancz para una novela nueva. Ni sabe de qué se va a tratar. Algo sobre los celos. Es posible que haya leído la versión en francés de La Sucesora, pero no la ayuda a desbloquearse. Un día,  ordenando las cosas del closet de su marido encuentra un manojo de cartas,  son de Jan Ricardo. Daphne siempre ha sabido que antes que ella existió otra mujer en la vida de Boy: Jeanette Louisa Ricardo, una chica de sociedad con la que el  Mayor estuvo comprometido.

Jan es el tipo de mujer que en los Años Veinte aparece en las crónicas sociales. Daphne la ha visto varias veces. Es alta, esbelta, morena, exótica, tres chic. Totalmente opuesta a Mrs. Browning. Aunque  hace ocho años que Jan y Boy rompieron su compromiso y ella se ha casado recientemente con el Mayor Ian Constable Maxwell, Daphne se obsesiona. Boy sigue enamorado de Jan. Ella debió ser su esposa. Ella que es hija de un general y sabe cómo debe comportarse la mujer de un soldado. Jan la hermosa, la elegante, la que brilla en sociedad, la que seguramente será una excelente anfitriona, la que seguramente le daría los hijos varones que todo hombre desea.

Rebecca da para muchas lecturas, recientemente encontré una que dice que la obsesión de la anónima narradora con Rebecca se debe a que se ha enamorado de ella. Nada de eso, en sicología ahora se conoce como Síndrome de Rebecca esa obsesión celosa con una ex de la pareja. Daphne odia a Jan, la odia porque la envidia. Sus celos la sofocan. Un sentimiento que no existía en ella antes, ni siquiera experimentado hacia las amantes del padre.

 De pronto, se desbloquea. Sus celos la ayudan a escribir una historia donde una chica pobre, feúcha e insignificante “atrapa” a un deslumbrante viudo millonario. El la lleva a su mansión ancestral en Cornualles. Daphne describe Menabilly,  la propiedad en Cornualles que desea comprar y que finalmente podrá rentar por un par de décadas. Pero Manderley se convierte en una infernal prisión para a segunda Mrs. De Winter. Ahí todo huele a Rebecca, la difunta esposa de Max. Todos,  hasta el perro,  la recuerdan.

El cuarto de Rebecca es conservado por el ama de llaves, la siniestra Mrs. Danver,  como un santuario. El retrato de Rebecca domina la casa. A cada rato, la pobre narradora es perseguida por el fantasma de su predecesora y por las veladas (y no tan veladas) alusiones de que la nueva esposa de Max nunca podrá ser tan maravillosa como la antigua.

La vampiresa judía
Por entonces,  Daphne ha vuelto a Inglaterra y busca amistades (Incluso su hermana Angela) que conocen a Jan. Quiere saberlo todo de ella. Descubre que es una mujer nerviosa, de temperamento volátil, un poco mística, una católica devota. Hay insinuaciones sobre su estado mental que explicarán su suicidio. Jan se lanzará al paso de un tren en 1944. Solo he encontrado una foto de Jan en Google, pero dicen que su hija se le parecia  asi que pongo una foto de ella también
Jan Ricardo el día de su boda (1937)
Jeanette Constable Maxwell, hija de Jan, en una fiesta de J. Paul Getty

Daphne,  en el papel de la narradora,  comienza a sospechar que Rebecca no era tan perfecta,  que hay secretos en su vida. El clímax de la novela llega cuando se encuentra el cadáver de Rebecca que se creía perdido en el mar. Se reabre la investigación sobre su muerte. Todo indica que ha sido asesinada. Acusado por todos, Max solo tiene un refugio, su segunda esposa. A  ella le revela el martirio de vivir junto a un monstruo. Rebecca era perversa, inmoral, falsa, un súcubo,  dispuesta a usar su arte de seducción para tener a los hombres a sus pies. Aquí entra en la descripción de la rival, un prejuicio racial.

Cuando leía Haunted Heiress, el estudio de Daphne Du Maurier de Nina Auerbach  encontré una queja en el prefacio A pesar de la admiración que sentía la experta en literatura victoriana por la escritora, le resultaba difícil leer sus prejuicios, su xenofobia, su misoginia, su antisemitismo. ¿Que? Hora de alzar una gran signo de interrogación. Comparada con escritores como Evelyn Waugh, DDM no puede ser acusada de  antisemita. Su relación con los Beerbohm Tree , Sir Víctor Gollancz, y otros judíos nos lo demuestran.

Sin embargo, la escritora,  como casi toda su clase y en esa época, conservaba ciertas ideas preconcebidas sobre los judíos (que más tarde denunciará en su preciosa parábola “Happy Christmas”) Esos prejuicios se reflejan en su obra. No debemos olvidar que su abuelo, George Du Maurier, creó el segundo más repulsivo villano judío de la era victoriana. El hipnotista Svengali, de Trilby, casi tan diabólico como el ladrón Fagin de Oliver Twist.

Daphne misma había perpetuado imágenes negativas de los judíos en su Julius Levy el arrogante, amoral e incestuoso protagonista de The Progress of Julius. Aun así la idea de que Rebecca sea judía no me había cruzado la mente hasta que leí Daphne Du Maurier: Writing, Identity and the Gothic Imagination de A. Horner y S. Zlosnik. Ahí los autores demuestran como Daphne utiliza el arquetipo de la vampiresa judía, ejemplarizada en el cine silente por el primer símbolo sexual de la pantalla,  Theda Bara (Theodosia Goodman de Cincinnati).
Theda Bara en "A Fool There Was"

La  clave está en el nombre. Rebecca, nombre bíblico,  está pasado de moda en la Inglaterra de los 30 y se percibe como nombre judío. Cuando David O. Selznick  decide trasladar la novela a la pantalla, le preocupa el nombre, quiere cambiárselo. Teme que no guste al público.  “A menos que la queramos vender en Palestina “dice aludiendo al nombre de Israel en ese tiempo. Más decidor, recientemente se ha hallado un cuento perdido de Daphne Du Maurier,  “The Doll”,  que narra  la obsesión de un hombre por una exótica y seductora violinista judía llamada “Rebecca”. El cuento fue escrito en 1937, unos meses antes del debut de Rebecca.

Habrá quien diga, “¡pero si Rebecca nace de la  ‘R’ de Ricardo!” Ahí está la segunda pista. El General Ricardo y su hija Jan serian my católicos pero descendían de una familia sefardita que se instaló en Inglaterra en 1760. El economista judío David Ricardo estaba emparentado con ellos. No se necesitaba más para que Daphne viese en su némesis a una vampiresa judía.

Años más tarde cuando Daphne sufra de amor por Ellen Doubleday, verá en ella a su propia Rebecca, morena de rara belleza, que juega con sus sentimientos. Ellen no es judía, pero Daphne le dará otro nombre bíblico que comience con “R” cuando la convierta en la seductora viuda de Ambrose en su novela My Cousin Rachel. Así en 1951, Daphne sabrá lo que se siente estar a merced de una “Rebecca”. Ahora sabrá lo que sufrió Maxim  y también su propio marido Boy Brwning.

Pero todavía hay  mas que decir sobre la influencia de Rebecca en la vida de la autora. El ultimo acto de este drama se jugará a fines de los 50 cuando sea el turno de Daphne de convertirse en Rebecca. Para eso tenemos que hablar de Boy Browning, un hombre que tanto el filme “Daphne” como los biógrafos de su esposa han intentado opacar o disminuir. Veremos como “Rebecca” se cruza con “The Crown” y por fin borraremos a Dame Daphne de la lista de conquistas del Duque de Edimburgo.

Para quien todavía no haya leído Rebecca aquí les doy un enlace para la versión PDF en español. También el filme de Hitchcock con subtítulos en español.