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miércoles, 12 de octubre de 2022

Ni Drama Histórico, ni Sátira: Primeras impresiones de The Serpent Queen.

 


Érase una vez que las series de reinas debían parecerse o a Los Tudor o a Juego de Tronos. Ahora todas deben ser como la exitosa The Great. O sea, ser sátiras. Ese es el caso de The Serpent Queen, una visión un poco dispar de la historia de Catalina de Médicis. El problema es que las sátiras deben hacer reír y este cuento tiene poco de jocoso. Mas encima,  a ratos se toma muy en serio y ese es su mayor defecto.

Más Bostezos que Risas

No es que no me gusten las sátiras. La muerte de Stalin es una de mis favoritas. Cumple los tres requisitos indispensables del género: presenta un mensaje que supera la parodia;  en medio de una deshumanización burlesca inserta personajes que conmueven y nos recuerdan la grandeza del ser humano;  y, vale la redundancia, hay en ellas humor a raudales. Yo me reí a gritos con La muerte de Stalin tal como lo he hecho con otras sátiras clásicas como El Gran Dictador y Dr. Strangelove. Ni hablar de Blackadder que me mata de la risa.



Hasta en The Great hubo momentos en que se me escapaban carcajadas . La serie de Hulu me convenció de que el juego de tronos exige que quien derroque al tirano pase a ser como el, y aun así tuvo personajes que me gustaban e importaban. The Serpent Queen es inferior a esa parodia de los quehaceres de Catalina la Grande. El mensaje antimonárquico,  a punta de deformar los hechos históricos,  no es creíble;  no hay un personaje querible y todavía no me he reído ni una vez. Para el segundo episodio, la serie me arrancaba más bostezos que las esperadas risas.



Aun así , la recomiendo. El tour de forcé de Samantha Morton (y de Liv Hill que la encarna de jovencita) es lo mejor de un relato que en su revisionismo 2022 deja atrás la historia,  caricaturiza a personajes reales,  y  se basa en un libreto tan simplista y superficial que no nos arrebata.

La mejor manera de notar las fortalezas y debilidades de esta serie de Starz fue encuadrarla entre otras dos piezas de ficción histórica que ocurren en esa época. Me refiero a la Elizabeth de Michael Hirst y a Los Borgia de Neil Jordan. Una coincidencia que esté siguiendo esta ultima los domingos en que me toca ver The Serpent Queen. Justamente el primer episodio concurrió con los capítulos de la magna opus de Jordan correspondientes a buscarle marido a Lucrezia y el compromiso y la boda. Como el primer episodio de TSQ es ocupado casi totalmente por el compromiso,  boda y noche de bodas de Catalina, la comparación era válida.

Lucrecia se queda dormida en su banquete de bodas. El hermano la lleva a su cama. No hay consumación de matrimonio.

Así pude entender lo que se consigue con actores atractivos y talentosos; un libreto coherente poblado de personajes intensos;  ni mencionar un bellísimo vestuario.  La serie de Starz carece de esas virtudes. Si bien es cierto que no podemos tildar a Samantha, Charles Dance y a Liv Hill de no saber actuar, sus personajes no se ven ni muy atrayentes ni simpáticos

La Pobre Huerfanita

La biografía de Leonie Frieda,  en la que se supone se basa el libreto,  quiere exonerar a Catalina de todos los crímenes que la historia le ha achacado, pero como notó Chitra Ramaswamy en The Gurdián, a ratos la serie cae en lo mismo que pretende erradicar. En su afán por mostrarnos a Caterina como víctima eterna se aceleran los sucesos que la llevaron a su matrimonio de una manera tan vertiginosa que parece un match deportivo y no nos conecta emocionalmente con el personaje. El equipo de producción se ha esmerado en mostrarnos únicamente la perspectiva de la protagonista incluso rompiendo el Cuarto Muro haciendo que Catalina nos interpele directamente. Ni eso nos la acerca.



La acción comienza en Francia en 1560.  la Reina Viuda se prepara a ceder su posición de regente y ver la tercera coronación que ha presenciado desde su llegada al país galo. Aburrida,  establece una especie de concurso, buscar entre su servicio doméstico a alguien que la distraiga.

Ese día le toca el turno a la pinche más humilde de la cocina: la negrita Rahima a quien sus despiadados y blancos colegas llaman “eso”. Catalina se encierra con Rahima,  y a punta de naranjas,  consigue la confianza de la niña hasta salirle con un “nos parecemos”. La cara de escepticismo de Rahima es un reflejo de la nuestra, pero Catalina comienza a narrar su triste historia.



Aunque nacida en la cúspide del privilegio blanco, Catalina es una “pobre huerfanita”. Su padre muere de sífilis, su madre contagiada se suicida, envían a la bebé a vivir con la abuela, la abuela muere, la bebé es enviada a vivir en un asilo regentada por perversas monjas (recuerden que la agenda woke de la cual es súbdita Starz ve a las monjas como diabólicas siervas del patriarcado).

La mandamás del asilo, una monja ciega (¡Ohhh quéjense invidentes!) convierte a Catalina de diez años en su criada. De ahí el parecido con Rahima. No solo esclaviza a la huerfanita, la monja la insulta y azota sin piedad. Uff ya esto parece Ana de Las Tejas Verdes. Catalina se venga matando al perrito de la monja con solo su mirada. Si, créanme, a lo George Clooney en Hombres de mentes. Lo triste es que el tío de Catalina, el Papa Clemente, vive en todo el esplendor papal sin preocuparse de su sobrina.

                          Catalina en su etapa de criada de las monjas

Los soldados del Papa andan descontentos porque este no les paga. Se les ocurre secuestrar a Catalina. Esta se disfraza de monja con la única amiga que tiene en el asilo, una mujer que sufre de enanismo (diversidad, ¡Oh, diversidad!)  A los soldados no les importan que Catalina sea monja, le dan un puño en la cara, y la llevan arrastrando por las calles de Florencia, y la hacen dormir a la intemperie en una plaza.

Llega el Papa, les da a los soldados la mitad de su paga y los asusta con la ira divina. Como son bobos (léase católicos) caen de rodillas. El Papa se lleva a su sobrina a Roma. Todo esto nos es presentado en diez minutos en una serie de viñetas que recuerdan a tira cómica. No sé si esperan que nos riamos o sintamos lastima por una protagonista que mata perros inocentes.

La Verdadera Historia de Catalina de Médicis

Una ironía es que la realidad nos hace sentirnos más cerca de Catalina a pesar de no ser ella “la desdichada huerfanita pobre” de la serie. Hija del Duque de Urbino, desde pequeña el pueblo la llamó “Duchesinna” reconociendo sus derecho al trono de aquel importante ducado. Su madre, Madeleine de La Tour D’Auvergne, era heredera de una de las mayores fortunas de Francia.



Madeleine muere de fiebre puerperalno se suicida-unas semanas después del nacimiento de su única hija. El padre de la beba, que efectivamente sufre de sífilis, muere un mes más tarde. Catalina es huérfana, pero también es millonaria. Tan grande es su fortuna francesa que Francisco i quiere que se crie en su corte, para no perder de vista a tan magnifica heredera. Los Medici se oponen. La nena vivirá con su abuela paterna, a la muerte de la señora, Catalina vivirá con su tía Clarice que la cría junto a su numerosa prole. Catalina siempre verá a sus primos como sus hermanos y podemos asegurar que no le faltaron cariño ni vida de hogar.

Las cosas cambian cuando el tío Clemente llega al Papado. No le parece que tan rica heredera no viva de acuerdo con su rango. El Papa le pone a Catalina su propio palacio donde la pequeña es dueña y señora. Esto cambia cuando los díscolos florentinos imponen una república y deciden tomar a la niña de ocho años como rehén. La sacan del palacio y la envían al Convento de Santa Lucia. El embajador francés (Francisco I sigue interesado en Catalina) la visita y encuentra que el convento no reúne las condiciones para hospedar a tan ilustre huésped.

Catalina parte al Convento de la Inmaculada cuya abadesa es su madrina. Ahí se le dan cuartos separados, sirvientes y trato adecuado. Según su biógrafo, Mark Strage, estos serán los años más felices de la Duchesinna. Pero tras tres años de Florencia Republicana, será Carlos V quien ponga sitio a la ciudad. Es ahí que Catalina enfrenta la violencia de sus captores. Aunque no la agreden físicamente, sin respetar que la niña se ha disfrazado de novicia, la llevan a caballo por la calles (no arrastrándola) exponiéndola a los insultos del populacho que la culpa del sitio.



Nuevamente, Catalina es enclaustrada en Santa Lucia. Hasta ahí llegan rumores de lo que los rebeldes planean hacer con ella. Unos quieren colgarla desnuda de las almenas para que sea literalmente carne de cañón; otros quieren encerrarla en un burdel; otros quieren que la violen los soldados. Esta agresividad sexual dirigida en contra de una pequeña de once años no solo demuestra la perversidad de los hombres renacentistas, pero también indica como el miedo entra por vez primera en la mente de una chica que solo ha conocido cariño, protección y privilegios. Todos sus biógrafos concuerdan que fue esa experiencia la que fraguó el carácter de la futura reina de Francia.

Fastidia un poco que el verdadero trauma de Catalina sea eclipsado por el cuentito woke de que sus secuestradores y abusadores son tan victimas como ella de la codicia papal. Clemente nunca fue a buscarla. Una vez que las fuerzas del Emperador triunfaron,  Catalina fue rescatada y enviada a Roma donde su tío la recibió con los ojos llenos de lágrimas.

Una Versión Renacentista de The Princess Diaries

En la serie pasamos a un nuevo capítulo de Las Desgracias de Catalina de Médicis. La niña tiene una surreal audiencia con su tío al que están operando de hemorroides. En algún momento,  el cirujano también le hará a Catalina un examen ginecológico para certificar que es virgo intacta. Clemente le comunica a la sobrina que es fea (en castigo,  ella le escupe el vino) pero que van a casarla con el hijo segundón de Francisco I. Cuando Catalina protesta, el Papa le dice que ambos tienen los días contados a menos que consigan el apoyo de Francia.



Acto seguido, El Papa manda llamar al mejor modisto de Italia, Sebastiano de Montecuccoli para que le confeccione vestidos a la futura novia y trate de hermosearla. Por cinco minutos nos someten a una versión renacentista de The Princess Diaries, pero Catalina no es Anne Hathaway. El modisto se declara incapaz de embellecerla, el Papa se muestra insatisfecho y es entonces que La Duchessina encuentra su voz.



Si no pueden hacerle un make over, razona Catalina,  deben ocultar sus defectos físicos con trajes más opulentos joyas más deslumbrantes. A pesar de que le recuerdan que no hay presupuesto, Clemente le hace caso a esta nena de catorce años y dispone que se la vista y se la provea de joyas y vestuarios dignos de una emperatriz bizantina. Clemente se ha dado cuenta que la sobrina es inteligente. “La inteligencia dura más que la belleza” le dice. Desde ese instante le hará caso, a veces a regañadientes. Esos intercambios Papa-huerfanita, aunque imposibles y vitriólicos, son lo mejor del primer episodio.



Lo segundo mejor es el sequito que la misma Duchesinna elige para acompañarla al nido de víboras que le dicen es la corte francesa. La primera es Angelica, una perfumista que se revela como envenenadora eficaz; la sigue una mora que toca la flauta y sabe “encantar”(no se sabe si a hombres o a cobras); tercera en la lista es Matilde, la enanita que compartió penurias con Catalina en el convento. ¿Cuál es su gracia? Es una estupenda stand-up comedian (“si suelto un pedo, la gente se ríe” es su tarjeta de presentación).



A esta lista se agrega el modisto que se convierte en secretario-mayordomo-consejero, una especie de David Rizzo. A él se le agrega un mago. Si, una especie muy diferente de Gandalf y de Dumbledore. Se trata de un ambulante que muchos espectadores creen que pueden ser Nostradamus, pero yo creo que es uno de Los Ruggieri, los hermanos astrólogos que Catalina se trajo a la corte de Francisco II.

                                         Ruggieri

Las Bodas de Catalina

Me detengo aquí porque esto fue lo mejor del primer episodio.  Hora es de ver lo que la historia nos cuenta. Un error de la serie es mostrarnos a Catalina como una pobre huerfanita desvalida. Era posiblemente la mujer más rica de Italia.  Los parientes de Catalina siempre quisieron protegerla y aunque parezca absurdo,  parte de esa protección era conseguirle un buen marido.

En su infancia, Catalina estuvo semi comprometida con Hipólito Dei Medici, hijo ilegitimo del Papa León X, con el cual la niña se crio. Eventualmente Hipólito tomó los hábitos, pero a Catalina no le faltaron buenos partidos italianos. Las Familias Della Rovere, Estensi,, Gonzaga, y Farnesio buscaron una alianza con la pequeña heredera. Enrique VIII quiso casarla con su hijo el Duque de Richmond cuando pretendía legitimarlo. Si no hubiese muerto Richmond, Catalina hubiese sido Reina de Inglaterra. Jacobo V de Escocia envió al Conde de Albany (tío político de la Duchesinna) para negociar un matrimonio que la hubiese puesto en el trono escocés.

Carlos V quería a Catalina casada con un Sforza y Duquesa de Milán. Clemente estaba harto de las presiones imperiales, por lo que tomó una decisión arriesgada, pero hábil y que cambiaría el curso de la historia. Buscó la alianza con Francia, la gran enemiga del Emperador. De esa manera, Catalina siempre ocuparía una posición secundaria en la Corte Valois, pero estaría atando al papado (y a Los Médicis) a la protección francesa. Todo este proceso tomó dos años en los cuales Catalina vivió en su propio palacete bajo el cuidado de su tía abuela,  Lucrezia Salviati.

                                        Retrato de Catalina en la época de su matrimonio

La serie hace mucho hincapié en la fealdad de Catalina, pero de sus contemporáneos solo nos llega un comentario del embajador veneciano que menciona que es baja y flaca, con labios protuberantes y con “ los ojos saltones de Los Medici”.  No fue ella la que solicitó un vestuario más adecuado. Clemente contrató los servicios de La Marquesa de Mantua. Isabel D’Este era un árbitro de elegancia en la península Italiana y supo diseñar un opulento y favorecedor guardarropas. El Papa, sin reparar en gastos, cubrió a su sobrina de joyas dignas de una reina.

Es así como pasamos a Francia donde todo es tan caricaturesco que más que jocoso es grotesco. Es cierto que había mucho recelo con Italia, es cierto que Catalina de Médicis y su sequito (que no era esta banda de rufianes sino gente culta y útil) aportaron muchos cambios positivos a la cocina y la etiqueta francesa, pero eso no quiere decir que los aristócratas galos fuesen unos cavernícolas.

                              Boda de Enrique y Catalina

Aquí nos los presentan como una pandilla de hooligans tras perder un partido, unidos en un solo empeño , burlarse de la italianita. Tanto Los Tudor como Carlos, Rey Emperador nos han dicho que Francisco I era un patán, pero era un señor guapo, culto y refinado. Colm Meaney lo interpreta como si fuera un tabernero irlandés.

                            El esperpéntico Francisco I

En la vida real, el encuentro fue en Marsella, Enrique estaba presenteno andaba en justas.también estaban Los Borbón y Los Guisa, las grandes familias francesas siempre en pugna. Algo que no nos dicen es que Catalina tenía una abuela Borbón. Tanto énfasis en su parentesco con Diana de Poitiers (eran primas segundas) y no mencionar sus lazos con los protestantes más importantes del reino.



Hubo boda y noche de bodas en Marsella. Hay dos clichés falsos que solo existen en estas series seudo históricas, el examen para determinar la existencia de un himen intacto (solo requerido si había bases de dudas como ocurre en Velikaya) y esas consumaciones matrimoniales que parecen circos romanos donde la cama se vuelve la arena, los novios gladiadores y hay una audiencia echándoles porras.

Efectivamente se exigía de testigos para una consumación, pero no de una veintena de vagos comiendo palomitas y haciendo comentarios como si estuvieran viendo strippers en una despedida de solteros. Primero el tálamo nupcial,  como en toda casa de gente principal renacentista,  tenía pesadas cortinas de terciopelo que daban privacidad a los actos, pero no a los sonidos, que eso es lo que interesaba a los testigos. Estos eran uno o dos y siempre parientes cercanos de los novios. En este caso fue Francisco I quien mantuvo vigilia. El muy pillo se acercó y espió a la pareja por entre los cortinajes y comentó que  “se batieron con mucho vigor” .

                                        Los novios

Enrique no expulsó a Catalina de su cuarto ni se fue a manosearle las tetas a Diana. El Papa visitó a los novios a la hora del desayuno y los encontró todavía en cama y juntos.  Estos cambios de la serie buscan mostrar lo descastados que son los franceses y tratar de acercarnos a Catalina (conmigo pierden, ni me cae mal ni me cae bien).

Todo el segundo episodio es falso, vulgar, torpe y aburrido. Diana de Poitiersbellísima ella, no como esta que parece bruja de Hocus Pocus nunca quiso casarse con Enrique. Ella era libre, millonaria e importante, no quería cambiar ese estatus. La Patrulla Anti Pedofilia ha lanzado un par de gritos al ver a Diana-cougar zampándose a un mocoso de catorce años. Tranquilos, en la vida real Diana y el futuro rey solo cayeron en la cama cuando Enrique ya tenía 22 años y ocho de casado. Antes,  el joven  había traicionado a su esposa con otras mujeres. De hecho, y como nos muestra la serie, tuvo una hija con una de ellas lo que confirmó que el problema de fertilidad estaba en Catalina.



Después de un vertiginoso comienzo, la serie avanza a paso de tortuga, deteniéndose en absurdos como esa masacre de campesinos en que el mozo de establos-amante de Catalina (WTF? Como calumnian a la pobre mujer) es ejecutado por Enrique. Para ser francos, a mí no me impresionó para nada la muerte de un acosador de mujeres que más encima andaba haciendo caricaturas en contra del rey. No porque fuese Pancho Francisco un tirano obsceno, sino por ser católico (STARZ definitivamente no quiere a ninguna religión). Otra vez la serie fracasa en su mensaje.

La Enigmática Catalina

El gran enigma de la serie es Catalina. Quieren conmovernos, pero lo hacen de manera tan bufonesca que confunden al espectador respecto de ella. Nos la muestran como sobreviviente nata, que hasta consigue una guerra para que su esposo se luzca. Ni el Sultán visitó jamás la Corte Valois, ni Solimán (porque ese del turbante es El Magnifico) se fue a la guerra por un par de miseros estados italianos. Andaba muy ocupado sitiando Viena y no le iba a hacer caso a una mocosa a la que ni su marido le daba su lugar.

                                  Suleimán y su sombrero de cojín

En la vida real, Catalina cayó bien en la corte debido a su simpatía y erudición. Amistó rápidamente con las mujeres de su familia sobre todo con sus cuñadas:  Magdalena futura reina de Escocia,  y Margarita, futura Duquesa de Saboya. También con Leonor de Austria,  madrastra de Enrique,  que no era la arpía rezongona de la serie. .

La situación se puso fea unos años más tarde. La serie no miente. Tanto la muerte del Papa, como la negativa de su sucesor de pagar la dote de Catalina, aunada a su esterilidad, la hicieron caer en desgracia. Es cierto que suplicó, de rodillas a su suegro que le diese el divorcio y Franciscoque le había tomado cariño se negó a hacerle caso.  Pero Catalina no suplicó que su reemplazante fuese joven y virgen para sacar a su rival del medio,  puesto que su marido y su prima no eran amantes todavía.

Otro problema de la serie es que Catalina se pasó una década intentando embarazarse (el tratamiento de meterse boñiga de res en su vagina es cierto, pero un médico fue quien la curó de su esterilidad). La serie se la pasa tres capítulos en ese periodo,  el menos activo de la vida de la reina. El intercalarle sucesos inventados solo consigue hacerla más lenta.

                                  Catalina y algunos de sus hijos

Catalina recién se embaraza de Francis (el rubiales de Reign) a fines del tercer capítulo. Así nunca vamos a llegar a La Noche de San Bartolomé. Aparte que los saltos de tiempo a un presente donde Catalina anda preocupada de entrenar a Rahima a “ser mala” así a lo Merteuil-Cecile de Las relaciones peligrosas hace a la trama más imprecisa y no engancha un público reconocido por su falta de atención y rápida capacidad de aburrirse. Para complicar las cosas, en el cuarto episodio hacemos otro salto de tiempo. Cambian a los protagonistas.  Ahora tenemos a La Morton en dos etapas cronológicas diferentes. ¿Qué es esto?  ¿“Dark”?

La Reina Serpiente es definitivamente antihistórica, pero no alcanza el nivel de sátira. Le falta humor y sus mensajes son confusos.  Nos la vendieron como una redención de Catalina. No lo han logrado. Con todas sus fallas, The Great tiene una heroína que en el fondo es buena y bien intencionada. El personaje de Elle Fanning conserva la erudición de la verdadera Sofia-Federica de Anhalt y sus ilusiones de traer libertad y progreso a Rusia. Eso evita que su personaje se vuelva caricaturesco.

En cambio, en The Serpent Queen se magnifican los defectos que la historia ha adjudicado a Catalina de Médicis. Desde joven la vemos dura, indiferente e incapaz de sentir afectos.  Sobrevive a punta de manipulaciones de personas y circunstancias. Incluso su caridad no es gratuita. “Ayuda a los que están en desgracia y tendrás su lealtad para siempre” dice al contratar a Matilde.



 La ironía es que Matilde, que se lía sexualmente con el Delfín ( “siempre quise follarme una enana” dice el villano),  no siente lealtad por su princesa. En realidad, nadie del sequito de Catalina la sirve por cariño. Cada uno mira por la seguridad propia. Algo que se vuelve patente cuando Catalina traiciona a Montecuccoli.  Ya saben que no pueden confiar en el ama. Solo sobrevivir a costa o en contra de ella. Ese parece ser el código de La Médicis y de la serie.






The Serpent Queen perpetúa el mito de Catalina como asesina envenenadora. . Para mayor injuria, le otorgan poderes de bruja, visiones inútiles y la capacidad de matar animalitos con la mirada.  ¿Su excusa?  Si no se castiga a los enemigos no se les detendrá nunca. ¿La excusa de la serie? Todos son malos y todos merecen ser castigados. Así no hay manera de encariñarse con nadie.



Cesare Borgia fue un hombre tan perverso que Macchiavello,  en El príncipe lo convierte en la encarnación del villano renacentista. Sin embargo, Neil Jordan nos lo muestra por dentro y lo que encontramos en el fondo de este ser atormentado nos enternece. Eso no ocurre aquí, Catalina es una villana acartonada. Aun cuando nos la presenten en peligro, asustada o enamorada, no nos llega.

Contenido Violento y Gore: Uso y abuso de ambos: operaciones de hemorroides, vomito, mujeres con calzones manchados de sangre menstrual, reinas a las que le sirven excremento al desayuno,  alternan con degüellos, amputaciones de dedos y el triste descuartizamiento de Sebastiano de Montecuccoli.

Desnudos y situaciones sexuales: Muchos, pero más que nada de mujeres. Starz ha roto la regla de no cosificar el cuerpo femenino.  En el primer cuarto de hora, tenemos al padre de Catalina repartiendo sífilis en un trio. Para hacer la escena más grotesca, una prostituta es gorda y de carnes sueltas. Como siempre los gordos son la minoría que puede ser ridiculizada. De yapa nos dan un desnudo de Matilde, mujer en miniatura (en inglés se les dice Little Persons. Y en castellano … ¿Personitas?)

Contenido Feminista: Los superficiales dirán que se trata de una serie feminista puesto que es el retrato de una mujer endurecida por la brutalidad del patriarcado y que hace lo imposible por sobrevivir. Pero me niego a calificar de feminista una serie que se cifra en la rivalidad de dos hembras por un macho,  y donde hay tan poca solidaridad entre mujeres.



Diversidad: Rahima es de origen africano, Aabi es árabe. Matilde es “bajita”. Con eso ya se dan por satisfechas las cuotas. Pero me hubiese gustado que contextualizaran as lo de Rahima. ¿De dónde viene? ¿Como es que acabó sirviendo en el palacio del rey?  Ahhh, y tenemos un atisbo de relación lésbica entre Aabi y Angelica.

jueves, 13 de mayo de 2021

Donde Ver Dramas de Época: Estados Unidos

 


Que no piense mi público estadounidense, que la presencia de una mayoría de misteriosos Gatos Seriefilos franceses me haya hecho olvidar que mi primer deber siempre será con mis fieles lectores latinos de ambos hemisferios. Para eso he preparado un listado de plataformas, servicios de streaming, canales de televisión y hasta redes sociales donde el público residente en la Unión America puede acceder a lo mejor del drama histórico.



Canales de televisión

PBS:

Canal abierto más conocido como “Thirteenth” tiene varias filiales en diferentes estados y es responsable de traernos todos los Masterpiece (Classic, Mystery y Contemporary). Sin ellos yo no hubiese conocido maravillas desde “Upstairs, Downstairs” hasta “Victoria”. A veces trae cosas de Amazon como “The Collection” y este año nos ha traído el drama histórico noruego “Atlantic Crossing”.

Además, tiene un servicio de streaming (de solo $4.99 mensuales) con toda la programación de la PBS desde el 2000. Ahí se pueden ver cosas semi olvidadas como “Indian Summers”, dramas detectivescos como “Grantchester” y “Endeavour”, clásicos de Jane Austen desde “Emma” hasta “Sanditon”, “Poldark”, Wolf Hall”, y todas las temporadas de las aventuras de Los Durrell en Corfú.



HBO:

Aunque su plataforma siga siendo la más cara de Estados Unidos, te permite ver miniseries hoy clásicas como las galardonadas “John Addams” y “Band of Brothers”, algunos asquitos del pasado como “Roma”, pero también glorias como “Boardwalk Empire”. Además, HBO entró al drama de época continental con su coproducción italiana de “La Amiga Estupenda”. Por si fuera poco, ya este otoño se prepara para lanzar al aire la esperadísima “The Gilded Age”.

Showtime:

Aunque no es la más reconocida por sus dramas históricos, nunca olvidemos que sin Showtime no tendríamos “Los Tudors” y “Los Borgia”.  ¿Otra razón para contratar sus servicios? Tienen las cuatro temporadas de la incomparable fantasía histórica “Penny Dreadful” y el drama sesentero de como Masters y Johnson revolucionaron a la sociedad estadounidense: “Masters of Sex”.

Starz

Se trata de un canal de cable premium compuesto por seis canales, algunos dedicados a temas específicos como programas para afroamericanos, westerns o comedias. Aun así, Starz ha sido productor y distribuidor de grandes series de época. Comenzó con algunas extravagancias como las series de “Spartacus”, pero de ahí nos ofreció su fantástico cuento revisionista de la piratería “Black Sails” y la mega exitosa fantasía” Outlander”.



También le entró a la Tudormania  con una estela  de nobles damas:  “The White Queen”, “The White Princess” y” The Spanish Princess” Para el futuro sigue apostándole a  la realeza con relatos sobre Matilda, la primera reina de Inglaterra,  algo sobre Leonor de Aquitania, “The Serpent Queen” sobre Catalina de Medici y siguiendo con la Tudormania “Becoming Elizabeth” No creo que necesite más razones para decir que añadir Starz a su grilla de canales sea un beneficio para los amigos del drama de época.

Streaming

Netflix:  

El servicio más conocido de streaming ofrece una vasta biblioteca que incluye semi originales como “The Crown” y “Peaky Blinders” junto a temporadas completas de series ajenas como “Outlander” “Call the Midwife”, ‘Reign” y “Versalles” que no puede encontrarse ya en canales abiertos. Tiene también una amplia selección de dramas de época extranjeros, incluyendo coproducciones como “Las chicas del cable” y es el único sitio en Estados Unidos donde pueden verse las tres temporadas del noir político alemán “Babylon Berlin”. 



Hulu: 

Es uno de los servicios de streaming más baratos en USA. $5.99 mensuales si se aguantan los comerciales. Trae algunas series de época de canales abiertos como la fantasía histórica de Fox “Salem” y “Manhattan” de WB, la serie sobre la creación de la bomba atómica. Tiene todas las temporadas de “Vikingos”, incluyendo la última que no pudo verse en el History Channel. Trae adaptaciones de la BBC de clásicos como “Bleak House” versión Gillian Anderson) y es el único sitio en USA donde se puede ver la “nueva” versión de “Upstairs, Downstairs (2010). Tiene period pieces originales como “Harlots” y la sátira” The Great” y es el único lugar en USA donde pueden disfrutar de mi última obsesión, “Das Boot” aunque solo la primera temporada

BritBox:

Es el servicio idóneo para los amantes del customer británico. Contiene joyas desde “Upstairs Downstairs, hasta “Downton Abbey”. Abarca todos los misterios de Agatha Christie y todas las adaptaciones de Jane Austen.



AcornTv:

Es como la hermana pobre de BritBox, pero como digo en mi entrada tiene algunas antigüedades difíciles de encontrar como “Yo, Claudio”, “Jennie” y “Reilly, Ace of Spies”” junto a algunas cosas más modernas, como un par de temporadas de “Poldark” el homenaje a las enfermeras de la Gran Guerra “Anzac Girls’ o el drama hindú “A Suitable Husband”. También trae çustomers extranjeros como la versión de la RAI de “La Guerra y la Paz, y el “Gran Hotel” portugués “Vidago Palace”.  Y como si fuera poco tiene la maravillosa, prodigiosa, inigualable serie australiana “A Place to Call Home”. Todo por $5 mensuales.



MHz 

Este es el secreto oculto del streaming de Norte America: Solo puede verse en Estados Unidos y Canadá, pero es una cajita de tesoros que ofrece drama continental (aparte de obras exóticas de Armenia y el Líbano). Aunque no presenta nada de la BBC, tiene dramas policiales galeses e irlandeses. En términos de drama de época pueden ver lo mejor de este siglo sea de Italia, Francia o Alemania. Ofrece la española “Arde Madrid”, la serbia “El olor de lluvia en los Balcanes” y ahora la gallega “Hotel Almirante”.  Son solo ocho dólares mensuales para disfrutar de lo mejor de la televisión europea, y eso incluye sus period dramas.



Tubi:

Llegamos a la octava maravilla del streaming. Y que para suerte de los habitantes del Hemisferio Norte esta su disposición desde Alaska hasta Yucatán.  Tubi posee un caudal de series de televisión antiguas y modernas, y filmes desde clásicos hasta nuevas películas y documentales.

En lo que respecta a dramas de época, es donde he encontrado estas joyas rusas de esta última década incluyendo las dos temporadas finales de “Ekaterina”. Pero también he hallado todas esas maravillosas adaptaciones de los clásicos literarios españoles de la RTVE del siglo pasado y “Curro Jiménez”.  Tubi se caracteriza por tener la mejor biblioteca del cine del Holocausto, y de series de todas partes del mundo sobre el tema. Por último, para el amigo de la televisión coreana tienen un vasto material de época de Corea del Sur.



Ya con eso tienen de más para comenzar. Ni Disney ni Apple tienen series históricas, aunque si muchos filmes costumbristas. Luego hay algunos sitios menores como Pantaya, que ofrece contenido en idioma español y donde pueden ver “El tiempo entre costuras” y la miniserie dominicana” Rubirosa”.

 También está Vudu que ofrece lo que deseen ver, pero por un precio por cada serie o filme.Sin embargo, también ofrece material gratis si se sabe buscar entre filmes baratieris y cine erótico. Yo he encontrado un par de buenos documentales y una miniserie francesa” El cardenal y la reina”. También esta Peacock que es el servicio de streaming de la NBC, pero es también un sitio semi gratis en línea. ES el único lugar donde los estadounidenses podemos ver la miniserie española “Dime quien soy”.

Plataformas y YouTube

De ahí pasamos a las plataformas y grillas de canales. La más famosa (y la más cara) es Amazon. Además de tener series de época propias como la galardonada “The Fabulous Mrs. Maisel” y la coproducción española “La Templanza”, ofrece series de época de todo el mundo desde mis amadas historias rusas hasta “El Cid” del 2020. El mayor mérito de Amazon es que parece arbolito de navidad. Ahí se pueden colgar otros servicios de streaming como Hulu, PBS y BritBox.



Finalmente llegamos a grillas de canales, yo solo conozco tres, aunque me dicen que hay más como por ejemplo ROKU y Sling que todavía no entiendo cómo funcionan. Con mi Ruhami me llegó una guía de canales de Samsung que además de tener canales dedicados a todo tipo de temas (desde la lucha libre hasta el chef Gordon Ramsey) también se dedica exclusivamente a un programa de televisión sea “Baywatch” o “Degrassi High”. Tiene varios canales retro dedicados a series del siglo pasado y tiene un canal de MHZ en el que a veces pasan damas de época.

También tenemos Pluto TV que ofrece tanto un listado de canales como material On Demand que incluye todo tipo de cine aparte de series de tv retro, además de espacios dedicados exclusivamente a una serie como un canal de Dr. Who. Tiene varios canales en castellano.

YouTube intenta reemplazar a muchas compañías de cable ofreciendo 85 canales por un precio menor a cien dólares ($65), pero aconsejaría que, si ya se tiene una compañía de cable, mejor concentrase más en el contenido gratuito de esa fantástica red social donde se puede encontrar todo tipo de documentales históricos, period films y series de época de todas partes del mundo.



Es en YouTube donde he vuelto a ver “Winds of War”, el único sitio donde he encontrado “Velikaia” con subtítulos en inglés, donde encontré “Lo que escondían sus ojos” y sin YT no hubiese podido ver la segunda parte de “Das Boot”.  ¿Mis últimos hallazgos? Todas las adaptaciones de Catherine Cookson (con subt. En español) y “El Príncipe Maldito”,  la biopia de mi nunca bien  llorado Duque de Cádiz.

Con eso ya creo que mis Gatos Seriefilos estadounidenses tienen suficiente para comenzar su biblioteca virtual de dramas de época. Si me he olvidado de algún otro sitio, háganmelo saber.

lunes, 10 de mayo de 2021

Donde Encontrar el Elusivo Drama de Época: America Latina

 


Un año de pandemia, estadísticas de este blog, voces sofocadas pidiendo más entretenimiento, y sobre todo más dramas de época, me han llevado a investigar nuevas rutas para encontrar series de calidad de ayer y hoy. Mas importante aún, me han llevado a buscar sitios donde mis lectores puedan disfrutar de lo mismo que yo. Con eso en mente, vamos a revisar que se puede encontrar en términos de streaming latinos. No se sientan postergados, Gatos useños, que ya les traeré un listado de sitios donde encontrar period pieces en la Unión Americana.

Estadísticas del Blog

Voy a comenzar con algo que no he hecho nunca, voy a compartir con ustedes las estadísticas de este blog. En febrero del 2021, Confesiones de una Gata Seriefila cumplió 7 años. No los celebré, porque hace rato que (error mío) he dejado de ver este blog como algo más que un sitio para colgar mis notas, concentrándome en los debates que se dan en Facebook.

Eso es un poco injusto puesto que mi motivo para poner mis notas en mi muro de FB era compartirlas con mis amigos, no para publicitarlas o esperar atraer otros lectores.  Esa no es mi dinámica. Aunque es posible y agradezco el atraer a nuevos Gatos Seriefilos a través de Facebook, sé que los hay que estrictamente me siguen a través de mis blogs sin redes sociales de intermediarias.

Suelo publicitar mis notas en mi Muro de FB y a esperar respuestas. Si provocan una conversación, las traslado hasta acá. Sin embargo, es en estos pocos meses desde el comienzo del 2021 que he notado que el blog vive y funciona manejado por una mecánica propia y que la mayor parte de mis visitas no vienen de Facebook.

Nunca me han preocupado las estadísticas puesto que no lucro con este espacio. No recibo un peso por mis entradas. Ni siquiera del mítico AdSense que ni sé si todavía existe. Sin embargo, me pasmó saber que este febrero que marca el Seven-Year-Itch de las Confesiones, alcancé 35.000 visitas. La mayor cantidad que recuerde. En enero solo tuve 17.000 más o menos. ¿Que provocó un alza tan descomunal?



Obvio que hay sitios que tienen más visitas, pero aun en esta década en que los blogs andan de capa caída, es un buen número. No soy ingenua, sé que la mayor parte de los visitantes llegan aquí por casualidad (Serendipity la llamamos en inglés), pero creo que unas diez mil de esas no son casualidad. Me lo han confirmado cartas privadas, solicitudes para copiar algunas entradas en otras redes sociales, etc..

En el primer momento, pensé que sería un error general de Blogger (tengo el contador arreglado para que no cuente mis visitas). Así que me fui a mis otros sitios. No, todo normal, si tenía dos mil visitas mensuales en los otros blogs era mucho. En marzo, el número decayó a 27 mil y tantas en las Confesiones. Aun así, seguía siendo un número, para mí, exorbitante. Les cuento que cuando retomé este blog en el 2018, si llegaba a las 600 visitas mensuales bailaba una jota aragonesa.

Otro detalle prodigioso se reveló al revisar los sitios de dónde venían mis visitas. En el mes más visitado casi doce mil visitas venían de Francia seguidas por casi cinco mil de … ¡Los Emiratos Árabes! ¿Quiénes eran estos misteriosos lectores? ¿Qué buscaban? ¿Me leían en el original o usaban el traductor Google?  ¿Eran hispano parlantes o franceses y árabes?



Al menos una interrogante tuvo repuesta: qué estaban leyendo. Normalmente despliego las doce notas más leídas en una semana y lo que siempre hay ahí es material de “The Crown” y de “Peaky Blinders”. Es comprensible. Hay pocos sitios en español dedicados a esas dos mega populares series.

Ahora esas notas habían sido reemplazadas por todo el material de “El secreto bien guardado” ¿Como así? ¿Por qué en los Emiratos estaban interesados en la novela rosa del Holocausto y el trope “Romeo y Julieta en el Tercer Reich”?  A ellos se les agregaba mi nota de las series de época rusas que aun hoy sigue siendo una de las más visitadas.



No voy a ponerme a conjeturar ni las razones de las visitas ni la predilección por determinados temas. Mi conclusión es que tengo un público nuevo y con él hay nuevas responsabilidades. ¿Quieren más del Holocausto? Ahí les dediqué abril. ¿Quieren más reseñas de cuentos de época de la Europa continental?  Primero D-s, y las tendrán.

Cumplir 7 años en la blogosfera me ha hecho reflexionar (e investigar) otro tema o mejor dicho el propósito de este sitio. inicialmente, mi único objetivo era compartir impresiones sobre tópicos televisivos principalmente series (que al no ser fantásticas o de ciencia ficción no tenían cabida en mis Reinos de Fabula).

Sin embargo, desde el comienzo que el mayor material reseñado y analizado fueron los period pieces. Era natural, para una persona que antes de los 10 años ya había abrazado el género fuese en las páginas de Lo que el viento se llevó o las novelas de Louisa May Alcott y la saga de Sissi Emperatriz.  Pero en medio de mi exploración de este último año, he descubierto que no hay ningún sitio en español dedicado al drama de época.



A pesar de que hay varios blogs dedicados al género en inglés, y aun con el creciente interés de la teleaudiencia en period pieces desde “Downton Abbey” hasta “Bridgerton”, no existe un sitio dedicado a series históricas en castellano. Eso añade una nueva responsabilidad a mi rinconcito, Pero, pero lo más importante antes de escribir sobre lo que veo es procurar que mi audiencia comparta mi experiencia y sus opiniones (aunque choquen con las mías. JeJe).

Más Allá de Netflix

Un error que el consumismo contemporáneo nos hace creer es que hay que pagar por todo servicio, y pagar mucho. Por eso aquí,  y en la Quebrada del Ají (léase en algún inhóspito espacio chileno), la gente se endeuda pagando Netflix, Apple, Amazon y Disney. Sinceramente, si eres amigo del drama de época los únicos presentables ahí son Amazon Prime (que tiene la biblioteca más grande de period pieces del mundo) y Netflix que, mal que mal, ofrece éxitos originales del género como “The Crown” y “Bridgerton” más algunas ajenas de calidad como “Outlander””,” Versalles “y “Call the Midwife”.



 Además, trae period pieces de todo el mundo: coreanos y turcos y mucho en castellano tanto latinoamericanos como “Bolívar” o la telenovela colombiana “La Esclava Blanca” como españoles (“Gran Hotel”, “Tiempos de Guerra”, “La Catedral del Mar”).

Debo hacer una tregua con mi guerra anti_netflix para reconocer que sin ellos nunca habría entrado en el reino de hadas de la serie rusa con “The Road to Calvary”.  Y no me hubiera convertido en devota de la televisión alemana sin las “Charite” y la prodigiosa ‘Babylon Berlín”, pero ¡Alto! En USA podemos gozar de todas estas maravillas, pero no así en America Latina.

Esa es mi primera queja, los servicios de streaming no son tan globalizados como parecen. No estamos viendo lo mismo y ni nos preguntemos el motivo porque esta segregación discriminatoria del material de esparcimiento funciona también en reversa. El servicio de HBO Latino de America Latina este año pasó/ está pasando/o pasará series de época como “La Peste”, la sátira” Arde Madrid” y “Dime quien soy “la serie más cara hecha en la península ibérica. Para mí no hay problema, no me interesa “la Peste” “Arde Madrid” la tengo en mi biblioteca de MHz, y DQS la pude ver aquí en mi laptop Sansa gracias a un servicio que se llama Peacock y que es una filial de la NBC.

Europa, Europa, Film &Arts y Eurochannel

¿Qué pasa con series como “Babylon Berlin” que son vistas solo por los que pagan Netflix en el Hemisferio Norte?  Pues tres años después de ser estrenada por Netflix, esta serie alemana puede verse con subtítulos en español y por un canal de cable. Desde marzo que Europa, Europa la está pasando para toda America Latina.



Europa Europa es un canal argentino que puede verse a través de televisión satelital (DIRECTV), cable y un servicio que se llama IPTV. Les puse el enlace de la Wikipedia para que vean qué servicio les queda mejor por país.  En mi día, me permitió ver en Chile series como “Call the Midwife” (sigue ahí solo que la última temporada), “Hijos del Tercer Reich” y varias otras. Ahora además de “Babylon Berlin”, está presentando series europeas modernas como “Adele” y “El Comisario Montalbano”

Cuando yo vivía en Chile, veía Europa, Europa por VTR el servicio de cable más difundido en mi país, pero VTR tuvo un altercado con los servicios AMC que acabó con la retirada de dos excelentes canales. A Europa, Europa se le unió Film&Arts que era nuestro gran proveedor de las series inglesas. Ahí presentaron “Downton Abbey”, “Endeavour”, y ahí conocí a Phryne Fisher. Film &Arts. sigue en Chile, pero por televisión satelital y otros sitios que merecen ser explorados si quieren ver en mayo “Endeavour”, la adaptación de la novela inconclusa de Jane Austen “Sanditon” y …” Babylon Berlin”.



El segundo servicio de cable de Chile, MoviStar, incluye EuroChannel, un canal que solo ofrece material europeo para televisión, sean telefilmes o series. Ahora en abril está dando la serie de misterios gallega “Hotel Almirante” que yo veo en USA gracias a MHzChoice del que les hablaré en mi próximo blog. También ofrece “El Informante” un sórdido drama de un joven actor en la Checoslovaquia comunista obligado a trabajar para la policía secreta, más la serie detectivesca serbia “Sol Negro” que tiene lugar en la Belgrado de los Años 20 y que me la han recomendado mucho.



De Hulu a Starz Play

Una de las fuentes de drama de época para mí en los Estados Unidos ha sido Hulu,  dueño de una excelente biblioteca que incluye desde fantasías históricas como “Salem” o “Camelot” hasta visiones de periodos históricos más realistas como el Londres dieciochesco de “Harlots” y su equivalente en los 30 de la versión “moderna” de ” Upstairs, Downstairs”. Por supuesto debo agradecerle a Hulu, y al Gato Rafa que me lo procuró. Sin ellos no hubiese conocido a mi obsesión del momento “Das Boot”.

Sin embargo, Hulu solo puede verse en la Unión Americana.  Eso no significa que estos çustomers no lleguen al Hemisferio Sur. Por ejemplo, “Harlots” fue vista gracias a FoxPremium, y “Das Boot” y “The Great” gracias a Starz Play. Hora es hablar de este último app., muy necesario para los amigos de los dramas de época.  Starz play existe en México desde noviembre del 2019 y desde noviembre del 2020 está disponible en Chile y la Argentina y  desde diciembre en Colombia. También es posible bajarlo en países europeos como España y Francia.



La instalación de Starz Play,  sea en ordenadores, Smart tv, tabletas  y celulares,  permite al usuario no solo ver series extranjeras como “Das Boot” sino también lo último en dramas de época de Starz  sea “Outlander” o todas las adaptaciones de Philippa Gregory de  reinas y princesas blancas o españolas y las que se vienen recuerden que Starz se ha impuesto biopias de reina medievales como Matilda y Leonor de Aquitania, ya está planificada “Becoming Elizabeth” y ya se encontraron a  su Catalina de Médicis en  Samantha Morton para “The Serpent Queen”.

Acorn TV

Después de Starz creo que otro servicio de streaming que puede interesar a los latinos amigos del drama de época es AcornTv. En America Latina todavía no llega BritBox, pero Acorn está lejos de ser un pariente pobre. Contiene un catálogo de series y algunos filmes de todo el mundo angloparlante menos Usa. Ellos tienen los derechos exclusivos de todo el material de Agatha Christie, de series de misterio como “Foyle’s War”, y esa maravilla australiana “A Place to Call Home”. Son también los únicos en presentar la serie hindú “A Suitable Boy” y si no vieron “Poldark” en Film&Arts, está colgada en Acorn.





 Encontré este sitio, y aunque está dirigido al público argentino, puede aplicarse al resto de America Latina. En la Argentina cuesta 139 pesos mensuales, 79 pesos en México y en Chile solo 3 lucas (la suscripción de un año sale 31.000 pesos). No sé cuánto costara en España, pero que está, está

Sobre Pluto TV (que también existe en España) tengo información contradictoria. He oído muchos reclamos de que es difícil acceder a esa plataforma desde America Latina.. Mi problema con Pluto es que encuentro que tiene una biblioteca limitada, aparte de su guía de canales en español, tiene telenovelas completas y series clásicas On Demand, pero en términos de dramas de época ofrece poco.




Y Siempre Esta la Posibilidad de YouTube

Desearía que tuviesen Tubi todos mis lectores latinoamericanos y españoles, pero el servicio solo es accesible en México. Sin embargo, hay maneras de gozar de su material y eso gracias a un a creación prodigiosa llamada YouTube. Aparte de todo el drama de época en inglés, tenemos clásicos doblados al español desde “Brideshead Revisited” hasta “Band of Brothers”. Y me acabo de encontrar con la primera temporada completa de “Upstairs Downstairs”: la original e inimitable, con subtítulos en castellano. Y gratis. También está la quinta, pero hay que buscarla usando el term “Arriba y Abajo”. 



Sobre series rusas, tienen varias películas y series de la ex Unión Soviética con subtítulos, incluyendo el drama de la Segunda Guerra Mundial” Espías”. ¡Lamentablemente no tienen muchas series europeas, aunque un generoso usuario subió la Segunda Temporada de “Das Boot” ¡y con subtítulos en español!

Sobre series clásicas de RTVE, tienen las adaptaciones de La Regenta, La Barraca y Fortunata y Jacinta. Si hasta tienen “Curro Jiménez” completa.  Recuerden que fue en YouTube donde pude ver “Lo que escondían sus ojos”, así que constantemente están trayendo cosas nuevas en español.

Con esto espero ampliar las posibilidades de mis Gatos Latinos de acceder a más dramas de época. Si conocen otra vía de hacerlo sea en America Latina o España, háganmelo saber