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jueves, 12 de febrero de 2026

Victoria-Eugenia de Cenicienta a Enfermera: Ena en RTVE

 


Hace un par de años tuvimos un torrente de miniseries sobre reinas y otras damas de sangre azul. Me sorprendió que la televisión española no se sumase a esa moda. Ignoraba que habían hecho una serie sobre la Reina Victoria Eugenia, la bisabuela del actual rey Felipe. Ahora, dos años después de ser engavetada, se puede ver Ena por TVE y la señal internacional de RTVE. ¿Pero cómo se trata a esta mujer fascinante y desdichada en el pedrosanchismo?

La Reina Desconocida

De pequeña sabía que los reyes y reinas no eran cosa de cuentos de hadas. Las revistas de mi madre me confirmaban la existencia de emperatrices como Farah Diba, princesas como Grace de Mónaco y reinas como Isabel II de Inglaterra a la que mi escuela británica me llevó a conocer con motivo de la visita de la soberana a Chile en noviembre de 1968.

Fue ese año, que en  (creo) Vanidades encontré un artículo de varias páginas dedicado a una ancianita que aparecía en las fotos con un bebé en brazos. La identificaban como la Reina Victoria Eugenia y el nene era su nieto Felipe (el actual Felipe VI). La lectura me informó que vivía en Suiza, y que era su primer viaje a España luego de la abdicación de su esposo, Alfonso XIII.

                  La Reina Victoria Eugenia fue madrina del actual Rey de España 

De reyes de España yo solo conocía a los Reyes Católicos. A mis nueve años ya sabía que quien mandaba en España era El Caudillo. Ahí no había reyes. Con el tiempo me fui enterando de detalles sobre esta abuelita, que era nieta de la reina Victoria y de los Mountbatten (Battenberg en ese entonces). La reina Vicky había permitido esa boda desigual entre su hija menor y el hijo de un matrimonio morganático, exigiendo, a cambio,  que los novios viviesen siempre con ella.

También me enteré que el día de su boda, a Victoria Eugenia o Ena como se la conocía en familia,  un anarquista le había lanzado una bomba. ¡Vaya regalo de bienvenida! Hace un par de años, y a raíz de Tiempos de Guerra, que vine a conocer las desventuras de la Reina Ena, un matrimonio por amor que se volvió de dolor gracias a suegra controladora, cortesanos desleales, hijos enfermos y un marido infiel. Se parecía un poco a la historia de su prima María de Rumania, pero en vez de echarse amantes y de promocionar productos de belleza como Missie, Doña Ena se había encargado de cambiar el sistema de salud de su pueblo.

“La Reina Enfermera” la apodaron por su fundación de hospitales, por su reforma de la Cruz Roja española, y por crear una organización que preparó profesionalmente a enfermeras que sirvieron en España y en Marruecos. No voy a agregar más de lo que ya expuse en las bio-entradas sobre Su Majestad y su compinche la Duquesa de la Victoria, prefiero revisar lo que la serie nos cuenta y lo que falsea.

                               La Duquesa de la Victoria pasea con su reina.

¿Era Ena una Cenicienta de Segunda Fila?

Comenzamos con el primer encuentro, romance y compromiso entre el Rey de España y la nieta de la Reina Victoria. Aunque no es cierto que Patricia de Connaught (que terminó casándose con un plebeyo) haya ilusionado a Alfonso XIII para darle calabazas en medio de un baile, es verdad que Victoria Eugenia era un poco “Cenicienta”. El rey si coqueteó con Patsy Connaught y con Bee de Sajonia, pero prefirió a la prima de ambas, a pesar de no tener ella tanto pedigrí.

También es cierto que ABC se inventó ese concurso de buscar a la futura reina consorte entre varias candidatas y que los lectores eligieron a Victoria Eugenia de Battenberg. En cuanto a la intromisión de la emperatriz Eugenia, no creo que haya sido tan fundamental. Me sorprende que después de décadas de exiliada en Inglaterra (e hija de irlandesa) Eugenia de Montijo no hablase inglés. Tal como me sorprende que Ena y su pretendiente se cartearan en francés, cuando Alfonso, que había estudiado en Ampleworth, el famoso internado jesuita en Oxford, debería hablar inglés.



Sin embargo, donde más ha exagerado (licencia dramática) el guion es el hincapié en la falta de dote y estatus de “segunda fila” de Ena. Aunque es cierto que Patsy Connaught, por línea materna, estaba emparentada con el Kaiser, y Bee era nieta del Zar de Rusia (y hermana de la Reina de Rumania), es falso un encabezado de periódico ingles que muestra la serie que dice que Ena “no tiene sangre real”. Su madre era princesa, hija de una reina y un príncipe, y su padre descendía de la casa real de Hesse.

Se dice en la serie que la razón por la cual los reinos europeos solo enviaron parientes segundones a la boda es porque la novia no era de la realeza y porque el Rey de Inglaterra se oponía a la boda. Si bien fue histórica la ausencia de reyes y príncipes herederos entre los invitados, más se debía a que Españaa menos de una década de su derrota ante Estados Unidosya no era considerada una potencia. Vemos que Patsy Connought se niega a ser reina de “un país de bárbaros ”. En su sermón a su sobrina, Eduardo VII le recuerda que España es un país atrasado.

Por otro lado, el rey inglés le concedió a su sobrina un título de “Alteza Peal”, antes de la boda, para colocarla al nivel de su nuevo marido. Quien me ha dado pena es la princesa Beatriz de Battenberg que es ninguneada por todos comenzando por la serie. Para empezar solo tenía 48 años cuando su hija se comprometió, pero la retrata una actriz anciana. Tan viejita que a ratos yo la confundía con Miss Cochrane.



Cuando la ex Emperatriz de los Franceses lleva a la ahijada para que la fotografíen para el concurso (ABC utilizó ilustraciones, no fotos), la madre de la concursante es empujada a un costado junto a Miss Cochrane como si fuese una criada y no una princesa real con más pedigrí que Eugenia de Montijo. El acabose es cuando en Biarritz, para el compromiso, Alfonso primero la ignora y luego le hace un gesto como el que se le hace a una mascota para que se retire y lo deje a solas con su novia.

En cuanto a Miss Cochrane, por más que la he buscado no existió. Ena fue muy amiga de Lady Jean Cochrane, una aristócrata escocesa, pero ni ella viajo a España con su amiga ni era una anciana. Para acabar, María Cristina (apodada Doña Virtudes), la Reina Madre, que vivió casi todos los desaires y momentos amargos de su nuera, deseaba por nuera una Habsburgo, pero su gran reparo con Ena fue la religión y la hemofilia.

                                           La ficticia Mss Cochrane

Victoria Eugenia se convirtió, sin hacer aspavientos, al catolicismo, pero no pudo evitar que dos de sus hijos sufriesen la enfermedad que dos hijas de la Reina Victoria, Alicia y Beatriz, más una nieta, la Zarina Alexandra, traspasasen a algunos de sus hijos.

La Verdadera Historia de Mateo Morral

Aunque sabido es que el reinado de Victoria Eugenia comenzó con el pie izquierdo debido a un atentado, hay detalles en los que la serie me ha ilustrado o empujado a investigar para saber si son ciertos. Yo no sabía que Mateo era hijo de un industrial y que el fanatismo religioso de su madre lo convirtió en ateo. Tampoco que sus esfuerzos por concientizar a sus obreros hicieron que su padre lo desheredase.

Hambriento de justicia social, (y de un plato de comida) Morral se apareció en Barcelona a entrevistarse con Fransec Ferrer, fundador de la Escuela Moderna, quien le dio empleo de bibliotecario. Tras el atentado, se trató de vincular al asesino con Ferrer quecomo muestra la serieacabó fusilado durante la Semana Trágica de 1909.



Hasta su muerte, Ferrer negó haber sabido de los planes de Mateo Morral. Solo que el hombre había tenido un cambio tras enamorarse de una de las maestras, Soledad Villafranca . La reconocida anarquista era profesora en la Escuela Moderna y amante de Ferrer. Obvio que rechazó las pretensiones de Morral orillándolo a una depresión que acabaría en su intento de regicidio.

                               Francisco Ferrer y Soledad Villafranca

En la serie, culpan ese acto y el anarquismo violento del cuasi regicida a  Norah, una bibliotecaria revolucionaria y única sobreviviente de Bandera Negra, una célula anarquista rusa. Efectivamente, Mateo (que era guapetón) tuvo amores con una nihilista rusa, pero no fue la única revoltosa con la que mantuvo cercanía.

En la serie, Norah pone en contacto a su amante con Nicolas Estébanez,  ex Ministro de Guerra de la Primera República. Lo cierto es que Morral admiraba a Estébanez desde hacía tiempo. se cartearon y  se entrevistaron. Si le creemos a Pio Baroja, fue Estébanez quien  trajo a España la bomba Orsini que Morral obsequió a les reales novios.

En la serie, Estébanez recomienda a Mateo solicitar la ayuda del periodista Nekens quien pone al joven anarquista en contacto con un tal “Dinamita”,  un individuo de baja calaña que le da un entrenamiento chapucero para atentar contra la vida de Alfonso y su consorte. Será Dinamita también quien mate a Mateo Morral para que no delate a sus ayudantes.

                                  Dinamita despacha a Mateo

En la vida real, Nekens fue relacionado con el atentado y arrestado. El juró que solo conoció a Mateo después del fracasado regicidio y que solo le dio albergue por una noche. “Dinamita” es una invención de los guionistas. En cuanto al asesinato, se basa en un reporte médicoescondido por un tiempo que afirmaba que el tiro fatal no pudo salir ni del muerto ni de su revolver.

               Romanones exige que se oculte la causa de la muerte de Mateo Morral

A pesar de que el personaje de Morral pretende inspirar un poco de lastima, a mí me la da poca. ¿Al final para qué mató a 24 personas inocentes? Ni hablar de los caballos cuya sangre empapó el vestido de la novia. Se dice que creía que el regicidio provocaría una revolución y con esta el fin de la monarquía. Errado estaba, puesto que su hazaña cayó tan mal en la gente, que fue fácil para unos pueblerinos reconocerlo y entregarlo a las autoridades. O sea no estaban con ánimos de revolución o de celebrar la muerte de su rey.





Además, muerto Alfonso había una galería de posibles regentes, encabezados con quien ya tenía experiencia en el cargo, la Reina Madre. Eso, si el heredero aceptado fuese el sobrino de Alfonso, el Duque de Calabria. Pero también el trono pudo haber pasado a manos de María Teresa de Baviera, hermana del rey

¿Fue la Reina tan Poco Querida?

Siempre se ha dicho que los españoles fueron injustos con la “Reina Enfermera”, que no la supieron apreciar y la despreciaron “por extranjera”. Se la ha comparado con su prima la Zarina Alejandra, que tuvo de los rusos un recibimiento (y una despedida) peor.

Lo cierto es que el pueblo español recibió a Ena con las mismas pullas que recibiese antes a María Cristina, que si no hablaba bien español, que si era extranjera, que si era impávida, etc. Se le agrega a Victoria Eugenia el considerársela frívola y esa culpa tan injusta, que también compartiera su prima Alix, de parir hijos enfermos.



Quienes compartieron con Ena su cruzada para reformar el sistema sanitario, quienes vieron sus esfuerzos por los más vulnerables, quienes sintieron su buena influencia, la percibieron de otra manera. Además cabe preguntarse qué querían los españoles. ¿Una “reina castiza” como la Isabel II a la que echaron a patadas o una adolescente tísica como María Mercedes? Ellas hablaban bien español y eran más expresivas, pero se necesitan mayores virtudes para ser una buena consorte.

Lo cierto es que el pueblo llano y la burguesía recibía su información “desde arriba” y los peores enemigos de la reina (aparte del marido) fueron su suegra y sus cortesanos encabezados por el reptílico Marqués de Viana. Aunque la suegra , en la serie, parece apiadarse de Ena y tomarle cariño, en la realidad siempre la ningunea e hizo lo increíble, prefirió a los nietos bastardos antes que a los legítimos.

Es cierto que Ena trajo costumbres extranjeras y modernasmás que el pastel de bodas a España. Fumaba, conducía su automóvil, bailaba los ritmos del momento y se vestía muy chic. Ya en 1914 se habla de que Balenciaga le diseñaba ropas. En ese entonces el Maestro tenía su atelier en San Sebastián. Lo que no me creo es que Ena y su prima patinasen, semi desnudas, por las salas del palacio. Eso es una alusión a la costumbre de Diana de Gales de patinar (vestida) por los pasillos de Buckingham y es un cliché moderno el comparar a todas las reinas desdichadas con Lady Di .

                     Ena presenta a Bee con su primo político, Alfonso "Ali" de Orleans


Lo que el pueblo si encontraba reprochable es que su reina no gustase de la comida española y de la fiesta taurina. También molestó su “impavidez” ante el atentado. Eso es pura mala leche y un culpar a la víctima. La reina estaba en shock y es un milagro que haya podido contener sus nervios. Lo que pasa es que la serie le pone color y es que quieren tratar de mostrar lo mejor de Alfonso. Entonces quieren indicar que fue él quien tomó la iniciativa de mostrarse sonriendo al pueblo. Ni siquiera muestran que Ena salió al balcón con un vestido manchado con sangre.



Por otro lado, la serie miente al decir que no se cancelaron las festividades. Si se canceló el baile oficial y el banquete fue muy discreto. Lo que no se cancelaron fueron las festividades publicas programadas para el pueblo y que tuvieron lugar días después de la bomba.

En realidad, no fue el pueblo el enemigo de Victoria Eugenia, sino su suegra, una camarilla de chupamedias oportunistas yprincipalmentesu marido.



El Rey Infiel

Pilar Eyre lo ha llamado “depredador sexual” y algunos historiadores han hablado de Alfonso XIII como un adicto al sexo. No reparan, pobres plebeyos, que la sexualidad de los reyes es más desmesurada que la de los meros mortales. El esposo de Victoria Eugenia traía esa desmesura en los genes.

Su abuela y tatarabuela paternas eran tan promiscuas que nunca se sabía quién era el padre de sus hijos. El abuelo Fernando VII tenía un miembro viril tan grande (y lo usaba en consecuencia) que una de sus esposas, al verlo desnudo en su noche de bodas, se orinó. El mismo Alfonso XII se las arregló, a pesar de su tuberculosis, para preñar a su esposa y a su amante.

Antes de su boda, ya Alfonsito XIII traía cuento y un hijo fuera del matrimonio al haber sido padre del futuro horticultor y Justo entre las Naciones, Roger de Vilmorin. Ya casado, Alfonso no cesó de perseguir mujeres, incluso en su propia casa, preñando a dos nanas de sus hijos. De una no se le sabe el nombre, solo que abandonó el fruto de su pecado en los peldaños de una iglesia. Más documentado está el nacimiento de Juana Alfonsa, producto de los amores del monarca con Beatrice Noon, la institutriz escocesa de los príncipes.



 Los más famosos bastardos reales son María Teresa y Leandro Alfonso, hijos de la actriz Carmen Ruiz Moragas. A pesar del mucho bombo que se les da en la serie. A pesar de que en la vida real, Doña Virtudes les hizo muchos mimos y hasta pensó en que llegasen al trono,  no pasaron de ser chocheces de abuela vieja. Alfonso nunca los reconoció y Leandro tuvo que apelar a los tribunales, décadas después de muerto su padre, para poder usar el apellido “Borbón”. Según documentos de la policía secreta de Mussolini, el Rey Alfonso tuvo otra hija, Carmencita, cuya madre fue la actriz Carmen de Navascués.




No fueron las infidelidades las que separaron a Ena y Alfonso. Ella tampoco venía de una familia muy puritana. Su tía Luisa, de soltera, se embarazó del preceptor de su hermano. La abuela Vicky mucho dio que hablar con su cercanía al excuses John Brown y del Tio Eduardo... mejor ni hablar. Por algo Henry James le colgó el sobrenombre de “Eduardo, El Acariciador”. Lo que mató el amor de Ena fue el modo descarado en que Alfonso condujo sus conquistas y el ninguneo con el que trató a su real cónyuge.

El comportamiento del rey fue copiado por los cortesanos y eso fue la gota que llenó el vaso de la reina. De parte de esa camarilla llegaban al pueblo los chismes ,todos culpando a Victoria Eugenia. Se decía que la sangre ardiente del rey español exigía más de lo que podía dar una inglesa fría y flemática. Si, tan fría que en siete años parió siete hijos. Así no hay cuerpo que aguante.

                                 Ena y Fernando, su hijo muerto

Mas grave aún para los españoles era que la reina solo alumbraba hijos enfermos incapaces de reinar. Grave mentira. Ena tuvo (como dice el cuplé) siete hijos en siete años. Con la falta de conocimientos ginecológicos y tecnología médica de su tiempo, lo normal es que dos se perdieran al nacer. De los otros cinco, el mayor, Alfonso y Gonzalo el más pequeño, heredaron la hemofilia. Los otro cuatro nacieron perfectamente sanos.




Algo que serie y vox populi parecen olvidar es que Don Jaime nació normal. A los cuatro años, sufrió de una grave infección auditiva. Le practicaron una cirugía chambona que lo dejó sordo y solo por eso se le desgració la vida y se le arrebató el derecho al trono a él y a sus descendientes. Aun así Don Juan ,Conde de Barcelona y las hijas salieron sanas. Ni Doña Beatriz ni Doña Cristina tuvieron hijos hemofílicos así que fue una crueldad y cobardía acusar a la reina de no dar un heredero al trono cuando aportó cuatro.

La serie, aparte de convertir a Ena en victima (lo fue) y feminista (no lo fue), es ambigua con el rey. Nos lo describe como un sátiro, mal marido, mal padre y más encima inventor de la industria porno en España, pero también nos lo muestran preocupado por el pueblo y todo el episodio de la Oficina Pro-Cautivos fue idea suya lo que evidencia su gestión humanitaria y preocupación por otros.

Ena está bien actuada. Me han gustado mucho la pareja principal, a la anglo-danesa Kimberly Tell solo la vi en un rol menor en Operación Barrio Ingles.  Nunca había visto a Joan Amargo. Me ha impresionado Elvira Minguez (la madre de Sira en Tiempo entre costuras).



Desde un punto de vista estético, la serie es una preciosidad que goza de la iluminación y el tono rosa sepia de las antiguas producciones de época españolas lo que permite apreciar los decorados y los palacios. Mención aparte el vestuario de la reina que cubre las modas de cuatro épocas y es exquisito.

Contenido Violento y Gory: El primer episodio tiene las escenas sangrientas del atentado y eventual asesinato de Mateo Morral. Lo más Gory es la cabeza de un moro que le presentan a la Duquesa de la Victoria a su llegada a Marruecos

Contenido Sexual y Desnudos: A pesar de mucho cotorrear sobre el “cine erótico” y las conquistas del rey, no hay nada gráfico. A lo más una imagen de los reyes en su luna de miel semi cubiertos con una sábana.



Factor Feminista: Serie de RTVE-en-tiempos-del-pedrosanchismo debe traer un mensaje del más rancio mituterismo monterino. Pues no creo que Doña Ena se haya explayado ante la prensa diciendo que “las mujeres servimos para algo más que parir” Aparte de ser palabras impropias de una reina, el ponerse a la altura de todas las mujeres no hubiese quedado bien en la percepción de entonces de la monarquía y menos hablar de partos de parte de una madre estigmatizada por las enfermedades de sus hijos.

El feminismo de Victoria Eugenia se manifestó en sus reformas de la salud y en darles a las españolas la oportunidad de estudiar enfermería, de especializarse en métodos modernos y en llevarlos a otros puntos del mundo como la zona de conflicto marroquí. Eso en una época en que era mal visto que una mujer saliese de casa sin compañía aunque fuera a hacer compras.



Factor Diversidad: Aparte de la cabeza de moro que le obsequian a la Duquesa de la Victoria a su llegada a Tetuan, no vemos más que personajes caucásicos. Eso sí, se presenta ese conflicto omnipresente entre anglosajones y pueblos mediterráneos. Los españoles no quieren por reina una que exhibe flema británica y los ingleses no quieren que su princesa se vaya reinar sobre “barbaros y salvajes”.


                                               La opinion del Tío Eduardo


En cuanto otro tipo de diversidad, me ha molestado como manejan el tema de las enfermedades de los hijos de Ena. A Jaime lo ponen como retrasado. El perder el oído no vuelve a un ser humano  un débil mental. A Alfonso lo llevan en silla de ruedas y también actúan como si la hemofilia le hubiese devorado las neuronas. En realidad, Alfonso fue bastante funcional, un playboy que se casó dos veces y murió en un accidente automovilístico.

jueves, 5 de junio de 2025

Huelva en Guerra: Espías en el Barrio Inglés

 


No es de sorprender que Barrio Inglés llegase a PBS Amazon justo cuando caducaban en ese streamer los derechos de Tiempo entre Costuras. La serie de RTV presenta muchas semejanzas con la joya de Antena Tres y aunque no le llega a la altura, está mucho mejor que otros intentos de retratar en la ficción la vida en la España de la Segunda Guerra Mundial.

Rio Tinto, 1940

La premisa es novedosa. La acción tiene lugar en el puerto de Huelva, en Andalucía, y en una compañía minera británica (las famosas minas de Rio Tinto). Estamos en 1940, en la primavera pre-blitzkrieg. Hitler está presionando a Franco de que si no va a la guerra junto con él, que al menos nacionalice las minas y se las traspase a los alemanes para que exploten sus yacimientos milenarios de cobre, oro y plata.

En la serie, la voz narradora nos dice que en Huelva conviven cordialmente las comunidades germanas y británicas. Ni tan cordiales, ya que los vemos en el Club de Caballeros de Amparo. De pronto, alemanes e ingleses, de las pullas pasan a sacar las armas. Los separan la dueña y Friedrich Dietrich que es un enviado de Berlín y juega a ser Mefistófeles del fatuo, ambicioso  e incompetente gobernador civil que, como Fausto, sueña con más poder.



La historia gira en torno de Lucía, muchacha humilde, hija de minero y costurera, que ha sido formada por una bibliotecaria inglesa. Miss Eva notó la inteligencia de su clienta y no solo le enseñó a hablar un perfecto inglés sino también a enamorarse de la cultura inglesa. Ya hecha mujer, Lucia postula a un puesto de secretaria en la minera.

                                 Miss Eva y Lucía 


Es entrevistada por Miss Parker y el gerente, el enigmático Mr. Smith. Ambos notan que la chica es muy lista y que posee memoria fotográfica. Después de someterla a pruebas , sin que Lucía lo note, en las que ella demuestra ser discreta, rápida para tomar decisiones en momentos de crisis y capaz de empuñar un arma, deciden contratarla y no solo para que escriba a máquina.

                   Lucía, Miss Parker y el enigmático  Mr. Smith

Sucede que en las entrañas de las oficinas está instalado todo un equipo de contraespionaje que se comunica directamente con Londres. Todos son agentes del Servicio Secreto Británico, incluyendo a Mr. Smith . Él se cree retirado luego de su última operación donde, al sacar la famosa maquina Enigma de Varsovia, fue herido por los nazis y vio morir ante sus ojos a Silvia, su colega y novia. Desde entonces, Smith vive traumatizado y los dolores en su mano herida lo hacen depender del láudano.

Lo que los entrevistadores también han notado es que Lucia les ha mentido al decir que no tiene novio. Está liada con el gobernador civil. El machista Francisco planea casarse con ella, pero da marcha atrás al saber que, sin su permiso, se ha ido a trabajar en las minas.



El gobierno inglés no está preocupado por las trifulcas entre los súbditos británicos y los agentes nazis en Huelva. Mas les preocupa el acercamiento de Franco con Hitler y como esto afecte los intereses del Reino Unido en España y principalmente en esa zona andaluza. Una preocupación es que ya no les venden petróleo y no se sabe dónde va este producto tan necesario para la guerra.

Los Astutos Alemanes y los Heroicos Ingleses

Una noche, un grupo de agentes, entre los que va Smith, espían el puerto para encontrar respuesta a la desaparición de la gasolina. Con ellos va Juan, hermano de Lucia y uno de los personajes mejor ubicado del puerto. Amante de Amparo, la dueña del club, contrabandea licor, le vende opio a Smith, y hace averiguaciones para los ingleses.

                         Smith viene donde Juan por su medicina

Esa noche, los del equipo ven como un submarino de la Kriegsmarine asoma a la superficie y se dispone a cargar petróleo. Llegan los alemanes, matan a un inglés y hieren a Juan. Para ayudar a su hermano, Lucía se relaciona de manera cercana con Peter Smith, un, hombre que, como le escribe a Miss Eva, la desconcierta. Sabe que guarda un secreto y se propone descubrirlo.




Digamos que esa es una subtrama. Tal como un posible triangulo entre Lucía, Francisco y el inglés; o el secreto de Cinta, madre de Lucía, que una vez fue sirvienta de la familia de Francisco; o lo que ocultaba Sylvia, la novia de Peter, antes que la matasen los agentes nazis.

Todos esos arcos están por debajo del interés que suscita la labor de espionaje de ambos bandos que es excelente, el factor que engancha al espectador y avanza la historia. La postura política es parecida a la del Tiempo entre Costuras: los ingleses son buenos, decididos y heroicos, los alemanes son retorcidos, brutales, pero muy astutos.

Cuando secuestran a Edward (el inglés que creímos muerto en el puerto), a Friedrich, que aparentemente es el jefe del espionaje nazi en la zona, se le ocurre crear un cuarto en el consulado, idéntico al del hotel donde se hospeda su prisionero. Cuando Edward despierta de la anestesia, se cree en el Excélsior y corre a ocultar unos microfilmes en donde se ocultan los secretos ingleses.



Los alemanes necesitan de las contraseñas para examinar el microfilme. Antes de revelarlas bajo tortura, Edward opta por suicidarse. De poco vale su sacrificio , los alemanes descifran parte del material y descubren que los ingleses han estado ocultando cargamentos de minerales que planean sacar clandestinamente de España vía Portugal.

Inmediatamente, el Gobernador Francisco ordena bloquear los caminos y las vías férreas a la nación vecina. Peter y su amigo de la infancia, Víctor, ahora están a cargo del espionaje británico en Huelva y se adelantan al enemigo. La Guardia Civil, acompañada de elementos de la Gestapo, solo encuentran vagones de tren vacíos y camiones cargados de fruta .

Los ingleses han ganado la primera partida, pero hay más en los microfilmes. Adentro está la lista de los españoles que trabajan para los británicos y los que planean reclutar. Entre ellos está el nombre de Lucia.



¿Qué Tienen en Común Lucia y Sira Quiroga?

En mi anterior entrada describí la trayectoria de estos ‘derivados” de El tiempo entre costuras y mi sorpresa de que se le resucitase. Operación Barrio Inglés es una amalgama de las series mencionadas lo que ya se manifiesta en el elenco. nuevamente una heroína se debate entre Rubén Cortada y Peter Vives, como la Sira del “Tiempo…”, y el nazi villano es Stefan Weinert repitiendo rol que hiciese en Dime quien soy y Jaguar.



Yo solo había visto a Aria Bedmar en Dime quien soy. Ahí era la nana del hijo de Amelia, y quien eventualmente se quedaba con el marido de la protagonista. Sin ser tan linda y buena actriz como Adriana Ugarte, Aria sabe llevar su rol, y sin ser tan simpática y querible como Sira Quiroga, Lucia llega a interesar y a convencer.



Lo que no ha convencido a muchos es que se trae un secreto mayúsculoen una serie en la que todos tienen secretos y que convierte la trama en un juego totalmente diferente. A mí me ha entretenido mucho esta nueva faceta de Lucía y me ha hecho Barrio Inglés mucho más digestible que Dime quien soy o Los pacientes del Dr. García.

Realidad vs Ficción en Barrio Ingles

Aunque Lucia Valbuena es un personaje ficticio, si hubo espionaje en Huelva que se manifestó en actos de sabotaje en contra de los barcos británicos en esa zona del Mediterráneo. Durante la Primera Guerra Mundial, ya había espionaje y a cargo de Adolfo Clauss, hijo del cónsul honorario alemán en Sevilla.

En el periodo de entreguerras, Clauss fue a Alemania, estudió agronomía, regresó a España donde se unió a la Falange. Durante la Guerra Civil sirvió en la Legión Condor en calidad de interprete. Totalmente asimilado, a nadie sorprendió que se estableciese en Huelva acabado el conflicto. Para 1940,  nadie sabía ni sospechaba que era el jefe de operaciones de la Abwehr en Huelva.

                                         Adolf Clauss

Un detalle interesante de esta serie es retratar el espacio de las minas de Rio Tinto que han tenido su historia y bien ligada a la de España. Desde la Era Romana que se han explotado sus ricos yacimientos, pero fueron abandonadas por siglos. En el Siglo XVIII, volvieron a ser recordadas las minas,  primero por suecos y luego por españoles, ninguno logró hacerlas producir.

El momento clave fue en 1873, cuando una compañía de inversionistas ingleses, encabezados por la Casa Rothschild, adquirieron todas las acciones y se apoderaron de las minas. Desde ese momento la producción alcanzó su máximo potencial convirtiendo la zona en un punto de referencia para la minería mundial.

                            Mina de Río  Tinto

Este auge de Rio Tinto convocó a muchos británicos a trabajar y establecerse en Huelva. Como a los ingleses les gusta vivir apartados de “los nativos” crearon el Bario Bellavista, conocido como el “Barrio Ingles”. Su arquitectura victoriana lo hizo muy particular. Para 1900, más de once mil personas lo habitaba. Eran ingleses en su mayoría, por eso el que los Valbuena, la familia de la protagonista de la serie, y siendo el padre un simple minero tenga permiso de vivir en tan exclusivo barrio ya debería darnos una pista de los secretos que ocultan.

                                     Casas del Barrio Inglés 

La serie nos muestra el descontento de los mineros y eso no es nuevo. Desde 1888, los mineros españoles habían exigido mejores salarios y condiciones de trabajo. Durante un breve espacio, al inicio de la Guerra Civil, las minas de Rio Tinto pasaron a ser propiedad de la República, pero la llegada de tropas del Bando Nacional acabó con la quimera de independencia.

Establecido Franco en Madrid, tanto él y como sus gerifaltes vieron con codicia la lucrativa compañía de minas de rio Tinto. No necesitaron de los alemanes para hostilizar a los británicos atrapados en un terreno no muy neutral intentando proteger los intereses de su nación y de sus inversionistas. Fue en 1954, casi una década de acabada la guerra, que el gobierno español nacionalizó las minas que decayeron totalmente tras este traspaso.

Otra queja de los críticos es que la trama evita toda mención de la Guerra Civil, de represalias (y las hubo fuertes en esa zona)  y no aparecen miembros de la Falange ni en Huelva ni en sus alrededores. Es como si ocurriese en Zúrich, o Estocolmo u otra ciudad de nación neutral.



¿Será por eso que a la serie la llevaron de horario en horario confundiendo a un auditorio que parecía estar entretenido? Tal vez por ese motivo no habrá segunda parte. Barrio Ingles puede verse en España por la plataforma RTVE a la Carta, en América Latina vía el canal digital Europa, Europa, y en Estados Unidos por PBS, sea a través de Amazon (por Walter Psesents) o Thirteenth Passport.

Contenido Violento o Gore: Escenas de tortura (tres)y muchas heridas abiertas.

                               Lucia  es torturada

Contenido Sexual y Desnudos: Varias escenas de jadeos besos y suspiros entre Aria y Rubén, pero que solo son foreplay porque el gobernador quiere esperar a su noche de bodas. Un solo topless y en el episodio final.

Factor Feminista; Se han burlado los críticos del personaje de Aria por considerarla un ejemplo del wokismo y de MarySue. ¿Como es que la hija de un minero, sin estudios, es poliglota y sabe emplear armas? La respuesta está en el secreto de Lucía. Sin embargo, si es un personaje un poco mitutero. “No necesito de nadie que me defienda” le espeta a Mr. Smith cuando este la rescata de un alemán armado.




Factor Diversidad: Es increíble, pero no hay actores de color o de origen marroquí. Es Andalucía y no hay gitanos, no hay refugiados por lo que la revelación de que Amparo es judía suena a inclusividad forzosa, pero eso es todo. Hay andaluces, ingleses y alemanes y un italiano que se vende al mejor postor.

 

jueves, 20 de julio de 2023

¡Viva La República! : Los pacientes del Dr. García en Netflix

 


Mi difunto padre decía que los españoles nunca iban a poder hacer nada sobre su Guerra Civil que no fuese subjetivo y panfletario. Pues esta adaptación de la novela de Almudena Grandes pretender ser objetiva. Tarea imposible, porque la autora era rojísima, y , porque digo, es RTVE con Netflix. Sin embargo, la serie no es tan horrible como esperaba.

El Madrid de Milicianos…

He leído un poco de la novela. El estilo es como si fuese un texto/documento,  difícil de traducir a la pantalla, así que la serie se toma sus necesarias libertades y le baja el tono al rojerío. Guillermo García Medina (Javier Rey) es un médico atrapado en Madrid en noviembre de 1936. Su amor a su profesión lo lleva a atender a quien lo necesita, sin mediar en ello ideologías políticas.

Lo vemos demostrar coraje atendiendo heridos en el frente y en un hospital de la capital. Ahí lo vemos emocionarse al resucitar con una transfusión de plasma a Pepe Moya (Raúl Jiménez) , un agradecido miliciano. La especialidad del Dr. García son las transfusiones de sangre,  en las que copia el método de Norman Bethune, el medico canadiense que sirvió en las Brigadas Internacionales. Eso lo hace muy popular con colegas y autoridades médicas que le nombran jefe de una sección especial dedicada a las transfusiones. 



Un día,  García es llamado por Experta (Pepa Pedroche) , la criada del piso vecino. Ha ocurrido una tragedia, el general Don Fermín Vázquez ha fallecido y no hay como enterrarlo. Don Fermín, en vida, compartió el tablero de ajedrez y una amistad entrañablea pesar de sus diferencias políticascon el abuelo del facultativo.

En el piso vecino, García se reencuentra con Amparo (Verónica Echegui) , su amiga de la infancia, y nieta del difunto. Estamos a fines del ‘36, Madrid se ha vuelto un hervidero de ajustes de cuentas. Las “sacas” y “paseos” se han convertido en pan de cada día. Una familia conservadora y adinerada como la de Amparo está en la mira. No pueden arriesgarse a un entierro formal. Con ayuda de su jefe, el noble Dr. Quintanillas, Guillermo consigue una ambulancia para trasladar al cadáver al cementerio civil donde está enterrado su abuelo y ahí, sin servicio religioso, entierran a Don Fermín.

Las cosas no acaban ahí. Amparo está histérica, teme que vengan a matarla los rojos, o que vengan los fachas a robarle una fortuna en lingotes de oro que le legó el abuelo. El Dr. García acepta esconder el oro en su caja fuerte, pero,  a pesar de sus esfuerzos, no puede evitar que Amparo se instale en su casa, su cocina y su cama.



El primer capítulo es un poco denso y me resultó largo. Quizas porque los personajes (con excepción del Dr. Quintanilla), me cayeron de la patada. Solo al final entra un elemento de suspenso. Pepe Moya, el miliciano al que García resucitó con su propia sangre, está una noche de guardia en El Pardo cuando de un automóvil ve que arrojan un cuerpo en la acera.

Dentro de las ropas del herido,  Pepe encuentra documentos que lo acreditan como el diplomático Rafael Cuesta. Cuando llama al ministerio,  el miliciano recibe ordenes de ocultar al atentado, esconder al herido y si muere,  enterrarlo en una tumba anónima. Superado, Pepe llama al Dr. García quien no solo atiende al herido, además le oculta en su piso con gran indignación de Amparo que al oír al diplomático delirando en alemán,  lo cree un espía nazi parte de la Quinta Columna que ya operaba en Madrid.



Al final los temores de Amparotan cobarde que se orina en un armario cuando cree que los milicianos vienen por ella son infundados. El herido es de los buenos, se trata del diplomático Manuel Arroyo (Tamar Novas) ahora metido a agente secreto que cambia nombres como de calzoncillos. Ahora, Guillermo le proporciona la identidad de un muerto, Felipe Ballesteros. Si yo quisiera condesar este cuento diría que se trata de gente que vive cambiando de nombre, de domicilio y que lleva una vida clandestina. Por algo la nueva edición del libro lleva el subtítulo:  Una historia de tres impostores. En ese sentido la trama funciona. Donde reprueba es en historia.

                                    El Trio de Impostores

Una Cronología Endiablada

La serie tiene buena atmósfera de época en términos de vestuario, musicalización y hasta en alusiones culturales: “Te crees Celia Gámez” le espeta Guillermo a Amparo. El problema es que nunca sabemos en qué fecha estamos. Veamos,  la Guerra Civil Española duró desde julio de 1936 a abril de 1939. La novela comienza en noviembre del ‘36 con el entierro de Don Fermín y subsecuente mudanza de Amparo a casa de García.

A partir de la trasfusión de sangre, se vuelven amantes,  y ella se instala definitivamente, a pesar de que él le ofrece otras alternativas de domicilio. El Dr. García practica una transfusión de su propia sangre a Pepe Moya en enero del 37 y es en noviembre de ese año que Guillermo lleva a Manuel a vivir con él.

El problema es que en la serie han contraído todos estos sucesos haciéndolos pasar como que ocurren en un solo mes: noviembre del ‘36. Lo grotesco es que en durante ese mes se habla de sucesos futuros como el Bombardeo de Guernica (abril del 37) arresto de Manuel Hedilla y otros falangistas, y luchas con los anarquistas de Barcelona que tuvieron lugar más adelante.




Podríamos pensar que es que ha pasado el tiempo y no nos lo han dicho, pero hay maneras de hacerlo notar: mencionar el Año Nuevo, un aniversario del inicio de la guerra, ver caer nieve, hasta que Amparo cambie de vestuario. Pero no, todo indica que la serie,  en total irrespeto hacia la historia y hacia la novela puesto que Almudena Grandes es muy detallista con las fechas, ha acumulado lo histórico y lo ficticio en los meses finales de 1936.

Me toca hablar de los personajes,  donde también existen pifias. Almudena Grandetal como Julia Navarro y otras escritoras bestseller españolas no es muy ducha en crear personajes ni entrañables ni memorables. No como lo hace un Pérez Reverte, ni menos un Pérez Galdós,  que fue la gran inspiración de la escritora.

Al menos en la serie le han bajado lo antipático al protagonista. Ni es tan rojo ni es tan anticlerical como lo creara Doña Almudena, pero lo que nos queda del Dr. García tampoco es para enamorar a nadie. Pusilánime, soso, su única emoción es la calentura que le provoca Amparo una mujer a la que parece despreciar,  pero que lo tiene enganchado a su vagina. Amparo es , como lo han notado en Formula TV , “una marioneta infantil” o sea, una caricatura. Si la interpretase una actriz de mayor alcance sería un buen relleno cómico..



No es que haya mujeres mejores, todas son maquetas,  desde Clara Stauffer en su ceñida camisa azul que parece una de esas villanas nazis de Hellboy,  hasta Stephanie Cayo como la contradictoria Meg Williams que cambia de acento en cada escena,  tal como su personaje cambia de orientación sexual.

                                       Meg y Manuel

La Culpa Era de Los Anarquistas

Ya para el segundo capítulo trascendemos un poco lo sexual y lo banal,  y nos ponemos más interesantes. Por flashbacks descubrimos que Rafael-Manuel-Felipe fue enviado desde Londres a Valencia. Tras una entrevista con el Dr. Negrín,  entonces presidente del gobierno republicano, se marcha a Madrid a investigar el control que están tomando los soviéticos de España. Se encuentra con el Comisario Basilio que le cuenta que se unió al partido en el 1936 “porque me gusta pasear, pero no ser paseado”. En realidad, no le gustan ni los comunistas ni los rusos.

              Manuel y Negrín
                     Manuel y el Comisario Basilio

También Manuel conoce a Romero,  un alto oficial del ejército de Miaja que se ríe de la Quinta Columna, trabaja codo a codo con los rusos y come a cuatro carrillos,  mientras el pueblo madrileño pasa hambre. Basilio le comenta a Manuel que la Quinta Columna opera desde la Central de Trabajadores (La CNT), que los anarcosindicalistas están amparando fascistas. Tiene razón,  resulta que Romero es el más facha de los fachas y es quien manda matar a Felipe.

Debido a que se menciona mucho la desaparición de Andrés Nin,  podemos especular que Manuel ha llegado a Madrid en el verano de 1937 y que lo han herido en noviembre de ese año, pero eso solo lo sabrán los que tienen conocimiento de la cronología de la Guerra Civil, porque la serie te explica muy poco.

Para complicar las cosas, saltamos de Madrid a Burgos. No me quejo, puesto que hay tan pocas visiones de cómo se vivía la guerra en el otro bando. Tenemos a Clara Stauffer saludando, brazo en alto, a los aviadores de la Legión Condor;  a Clara regañando a Geni León (Itziar Medina) por tener romance adultero con falangista díscolo;   y conocemos a Adrián Gallardo (Jon Olivares). Personaje importante de la novela, Adrián es un chico campesino ingenuo que se va a pelear por Franco. El abuelo,  al despedirlo,  le recuerda que lucha por la tierra española, le pone un escapulario al cuello y le advierte que “nadie diga que has hecho algo malo”.

                   Clara Stauffer
               Clara y Geni
                            Adrián y su abuelo

Adrián parece que es Requeté porque dice que va a pelear por “D-s, la Patria y el Rey”.  Pronto acaba como parte de un pelotón de fusilamiento. Se niega a disparar porque entre los fusilados hay un cura que muere gritando “¡Gora Euskadi!” Aunque el capitán le da un castigo leve, se da cuenta que Adrián es un buen chico, pero con puños de hierro. Es así como Adrián se convierte en campeón de box y leyenda tras derrotar al campeón de la Falange. Solo Adrián, su superior Ochoa y el contrincante,  saben que fue un golpe bajo lo que originó la victoria.




Increíblemente en una novela que cubre cinco décadas de la historia de España y que lleva a los protagonistas a Londres, Rusia, Alemania y Argentina,  se despilfarran cuatro episodios en describir una guerra civil que es solo una antesala de los hechos. Es por eso por lo que se siente lenta y claustrofóbica ya que la mayor parte de la trama tiene lugar en el piso de Guillermo.

Incluso la relación del médico y Amparo es aburrida, a pesar de las muchas y repetitivas escenas de sexo,  a pesar de que se casan en el tercer episodio y tienen un hijo en el cuarto. Digamos que he quedado tan saturada con cuatro episodios que me costaba adentrarme en los próximos que son los más interesantes. Al final el único personaje que me ha caído en gracia es el pobre Adrián.

Guillermo en Los Años del Miedo

El cuarto episodio es apoteósico. Comenzamos en 1939 y acabamos en 1941, de manera tan veloz que si no nos ponen un cartel contándonos la fecha ni nos enteramos. Comienza el capítulo con Amparo pariendo y Guillermo haciéndola callar “¿Qué quieres que nos paseen a todos?” ¿No que ya no había paseos en Madrid? Pues casi inmediatamente entran los Nacionales en la capital y comienzan a golpear y matar gente. Guillermo va a casa y ve que su mujer y su hijo huyen. No se sabe cómo, no se sabe por qué. Lo sigue una serie de escenas del Dr. García vagando por su piso llorando por su hijo.  ¿De cuándo le bajaron tales ínfulas paternales si hace un capítulo quería que Amparo lo abortara ?



En fin, han pasado tres años. A Adrián no se le da la vida civil, quiere ser boxeador, pero no tiene instintos asesinos. Acaba enrolándose en la División Azul. Amparo está integrada a La Falange, vive bien (gracias a los lingotes de oro) y anda muy de compinche de Clara Stauffer. Lo curioso es que todos la saben madre soltera y nadie parece escandalizase.



Guillermo está bien gracias a la documentación falsa y dinero que le proporcionó Manuel. Experta lo ayuda a encontrar un cuartito en una pensión y gracias a que habla idiomas consigue un empleo en una importadora. Pasa tres años de vida gris, pero a salvo. En cambio, el pobre Adrián se ha unido a la Wehrmacht donde hace una amistad con un jovencito alemán. En Estonia,  al final de la guerra,  ambos son incorporados a la SS y deben ejecutar a judíos sacados de un campo. El amigo de Adrián se niega y recibe un tiro en la cabeza de parte de Kleiber , su comandante. Tratando de salvar su vida, Adrián por fin encuentra “su instinto asesino”.

Mientras Adrián las pasa horrible, Guillermo sigue a salvo hasta que un día se le aparece Moya. Ahora Guillermo/Rafael comienza a ser interesante. Se involucra en la resistencia comunista y atiende gratis a heridos y enfermos rojos que no pueden ir a médicos comunes. Moya solicita más y Guillermo que siente que le sube la autoestima esta lucha,  colabora con él. Esta actividad lo lleva a conocer a Eugenia “Geni” León, mujer de sociedad que nunca ha perdonado a Franco la muerte de Fernando, su amante falangista.



Guillermo pasa a ser amante de Geni y a ayudar a los maquis del Valle de Aran, pero acaba la guerra, la Guardia Civil aplasta al maquis. De nuevo Guillermo se siente en foja cero. La alegría le retorna cuando vuelve a toparse con Manolo que ha sido enviado por el gobierno de los Estados Unidos a investigar las ratlines, la vías de escape de los criminales nazis. Esto lleva a Guillermo a reencontrarse con Geni que lo pone en contacto con Clara Stauffer y con el mismísimo Otto Skorzeny. También Guillermo vuelve a ver a Amparo y a José Antonio, su hijo.


                                   Skorzeny

Adrián, La Verdadera Victima

Manolo,  que sigue siendo ”cuate” de Meg en cama y en espionaje, debe infiltrarse en los círculos nazis , ¿y qué mejor idea que hacerse pasar por un criminal de guerra que necesita socorro? Solo que se les ocurre robarse la identidad de …¡Adrián Gallardo!

Esto es totalmente inverosímil (no se parecen, Manuel no es boxeador, Clara Stauffer conoce al verdadero, etc.) pero lo consiguen. No solo Manuel va a vivir una vida de lujos en Buenos Aires, pero Guillermo comienza a ganar dinero arreglando transportes de obras de arte robadas. Por supuesto que ambos siguen empeñados a derrocar a Franco, pero nunca me les creo el cuento del espionaje. Nunca los sentimos en peligro, nunca hay mucho suspenso, nunca los vemos sufriendo,  en contraste con Adrián.

El pobre, tras languidecer en una prisión rusa,  es sacado de ahí gracias a la caridad de una funcionaria de la Cruz Roja. Vaga,  piojento y muerto de hambre y frio,  por las calles de Berlín hasta ser repatriado a España donde descubre que lo han usurpado. En realidad, la verdadera víctima de este cuento es Adrián. Y decir que porque alguien es débil mental y deja que la vida lo empuje,  se merezca su calvario es muy injusto.



En general, no me ha gustado esta serie, aunque se me hizo menos pesada que Dime quien soy. Voy a concordar con amigos que ya están hartos de la Guerra Civil en ficción. Si no saben hacerla más interesante ni gasten en eso.



Por otro lado, y por disparatada que fuese, me creo más Jaguar que el relato de las rat lines de Almudena Grandes. Allá si sentíamos el peligro, sentíamos emoción, queríamos a los personajes. Mas importante,  sabíamos lo que habían hecho los que pretendían huir gracias a “la línea de ratas”. Aquí hasta hay un intento de blanquear a Skorzeny. Meg dice que “no es un sádico ni un asesino” por eso Los Aliados lo dejaron libre. Supongo que entonces no se sabía el tremendo rol que Don Otto tendría en la manufactura y mantenimiento del Cuarto Reich.



Manuel se queja de que ahora a los norteamericanos les interesa derrocar a Franco porque este ampara a quienes mataban judíos. Me parece mezquina esa queja y hasta me alegro de que no encuentren pruebas que liguen a El Caudillo con las ratlines. Hasta ahora nadie ha probado ese vínculo. Por eso es que ni Manuel ni su Meg, ni Guillermo me importan un rábano. Solo me arrancan bostezos. En cambio, Adrián pasando penurias solo porque no encontró espacio en el mundo que le tocó vivir, me arranca un lagrimón.

Contenido Violento y Gory: Poco, nada muy gráfico. Netflix ha blanqueado a Madrid de todo los horrores vividos en su sitio que duró más de tres años. Romero dice en un momento que las desapariciones “ya no pasan en Madrid”. Esto en el verano del ’37. En una tesis infantil, la serie culpa a los anarquistas y a los soviéticos de todo lo malo que ocurrió en la Zona Roja. Los malos son fachas disfrazados de anarcosindicalistas o militares como Romero. La misma Clara Stauffer dice que hay que exagerar los crímenes rojos. Hasta la masacre cometida con Andreu Nin es explicada de manera ambigua. Netflix, como ocurriese con el final de Las Chicas del Cable, no sabe qué hacer con la Guerra Civil por lo que termina haciendo nada.



Contenido Sexual y Desnudos: Mínimo dos escenas de cama por capitulo. Ninguna muy sexy, todas repetitivas y semi sórdidas. Una excepción es las que comparten Guillermo y Geni León. Aunque incluyen los jadeos y encueramientos obligatorios, hay dejos de ternura que se notan hasta en la música de trasfondo

Factor Feminista: Una ironía de este relato es que la única mujer fuerte que está en igualdad con los hombres es Clara Stauffer. Como es un personaje real sabemos que efectivamente fue como la describe Meg “una mujer que ha sabido hacerse imprescindible en un mundo de hombres”. Un premio a Eva Llorach (la mami vende-drogas de Rebeka en Elite) que logra hacer interesante a una gran villana, y también tener el mejor vestuario de la serie.



Factor Diversidad: Aparte de Meg que es bisexual y medio mexicana, la historia es básicamente españoles contra españoles, españoles contra alemanes, y españoles en la Argentina.