Mostrando entradas con la etiqueta Winston Churchill. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Winston Churchill. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de abril de 2018

La Casa que Fundó Mary Boleyn: La evolución de los genes Bolena (IV)



Ya vimos que el karma persiguió a los únicos descendientes de los Bolena.  Vimos como una sobrina-nieta de Ana Bolena conseguía convertirse en Condesa de Northumberland, el titulo negado a su tía. Vimos a la nieta de Maria devolverle la mano a Ana, robándole el marido a La Reina Virgen. Y vimos como la sangre Bolena seguía derramándose en el cadalso. Pero la herencia Bolena produciría muchas figuras más prodigiosas de la historia del Reino Unido. Sería imposible mencionarlos a todos. Así que elegí a los mas celebres de cada periodo.

Bolenas entre Estuardos.
En 1601, con el fallecimiento de la Reina Virgen, moría la estirpe de Ana Bolena. El trono de Inglaterra era ocupado por un pariente lejano de los Tudor. Aunque el Rey Jaime I uniría las coronas de Escocia e Inglaterra (y Gales), era un Estuardo. Una nueva dinastía se cernía sobre el Reino Unido. Sin embargo, los bisnietos de Maria Bolena seguían encontrando su espacio en esa corte del nuevo rey. Ese fue el caso de su nieto el Conde de Essex, muy amigo de Enrique, el nuevo Príncipe de Gales. Sin embargo, Enrique murió joven y al trono ascendió su hermano Carlos I.

Carlos desposó a una princesa francesa, Enriqueta Maria. Entre las damas de la reina se contó a Lucy Hay, Condesa de Carlisle. Lucy era una hija de Dorotea Devereux, la que consiguió ser Condesa de Northumberland. Lucy era considerada la más guapa de la corte, pero también la más descocada. Sus amoríos eran tantos que fue celebrada en muchos poemas de su época.
Lucy Hay por van Dyck

Lucy también tenia alma de conspiradora y fungió como doble agente en las intrigas que le costarían la cabeza a su rey. En días de Cromwell, la oportunista condesa jugó a ser religiosa y se interesó en la fe presbiteriana, pero apenas supo que el rey Carlos II avanzaba había Londres se puso a cartearse con su nuevo soberano lo que le ameritó una temporadita en la Torre de Londres. Pero la fama de Lucy quedaría inmortalizada en la literatura.

En su juventud,  fue la amante del mas notorio casanova de la corte,  el Duque de Buckingham. Cuando éste la abandono, la celosa Lucy le robó un collar de diamantes. Resulta que las joyas eran un regalo de otro de los amores secretos del Duque, la Reina Ana de Austria y se las había obsequiado el Rey Luis. El siniestro Cardenal de Richelieu se enteró del descuido de la reina y mandó a Luis XIII que le exigiera a su esposa que lucese los diamantes en público. La asustada reina envió mensaje a Buckingham para que se las devolviera.

Yo creo que los lectores ya saben como sigue esta historia. Efectivamente, Alejandro Dumas se basó en Lucy Hay (en la que se combinaban la falta de escrúpulos del abuelo Enrique VIII y del Abuelo Tomás Bolena) para crear a Milady de Winter.
lana Turner como Lady de Winter

Tras la ejecución de Carlos I, Inglaterra fue sumida en revoluciones y guerras civiles. Los Bolena seguían cayendo de pie. Incluso el Conde Warwick, hijo de Penélope Rich, llegó a ser yerno del Protector Cromwell. No tuvieron hijos, pero si los tuvo su prima Lady Anne St John. Hasta ahora hemos hablado de los descendientes de Leticia Knollys, pero también los hay de su hermana Isabel Knollys, casada con Lord Leighton, gobernador de las Islas del Canal. Lady St. John fue nieta de Isabel.  Una de sus hijas, también llamada Anne se casó con el primer Conde de Rochester y fue madre del celebre e infame Johnny Wilmot, Lord Rochester.
Francesca Annis como la Condesa de Rochester y Johnny Depp como su hijo.

Rochester es reconocido hoy día por su excelente poesía satírica, por su amistad con el Rey Carlos II y por su libertinaje. Si quieren saber más de él deben ver “El Libertino” excelente y olvidado trabajo de Johnny Depp.

Bolenas Dieciochescos
El Siglo de Las Luces se caracterizó por ser el fin de los Estuardo y por la implantación de los Hanover en el trono británico. Los descendientes de los Bolena ahora portaban imponentes nobles en la aristocracia inglesa como el Conde De Sándwich, inventor del famoso emparedado, pero los genes Bolena iban a ser las bases de uno de los más celebérrimos y tumultuosos matrimonios del siglo.

Para ver como George Duque de Devonshire descendía de Maria Bolena (vía Leticia Knollys,) tenemos que volver al siglo anterior. Lady Frances Devereux, hija del desafortunado Conde de Essex, se casó con el Duque de Somerset, bisnieto de los Seymour que dieron una reina a Inglaterra, y descendiente directo de Maria Tudor y Charles Brandon.
Lady Frances Seymour por van Dyck

 Una de las hijas de Frances, Jane Seymour se casó con el Vizconde de Dunvergan. Su bisnieto, el Conde de Burlington, se casó con Lady Dorothy Saville, hija del Marqués de Halifax. Y aquí tenemos un ejemplo de la consanguinidad de los Bolena. El Marqués era hijo de otra Dorothy Saville que a su vez era nieta de Dorotea, la Condesa de Northumberland, hija de Lettice Knollys. Pero el Marqués, a su vez, se casó con Lady Mary Finch (ahí también hubo un escándalo) nieta de Penélope Rich.

Entonces tenemos a dos descendientes de Maria Bolena unidos ante el altar. Lady Dorothy Burlington, además de ser dama de la Reina Carolina, y patrona de artistas como Haendel y David Garrick, tuvo una hija, Charlotte, que se casó con el Duke de Devonshire. 

Los Duques fueron padres de William Cavendish, quinto Duke Devonshire. Cuando William fue en 1774 a pedir la mano de Lady Georgiana a Lord Spencer padre de la chica, era el soltero más cotizado del momento, pero ‘él y georgiana tenían algo en común. Lord Spencer era bisnieto del Conde de Sunderland y de Lady Dorothy Saville, por lo tanto, también descendía de la condesa de Northumberland, bisnieta de Maria Bolena.
Los Duques de Devonshire

La Duquesa Georgiana fue la mujer mas celebre de su época, por su influencia política, belleza, elegancia y triste y escandalosa vida que Kiera Knightley tan bien retratara en el filme “La Duquesa”. La sangre Bolena seguía predisponiendo a sus descendientes a la desdicha, al menos en el ámbito romántico.

Antes de pasar al siglo XIX, quisiera hablar un momento de Enrique Knollys hijo mayor de Catalina Carey. En vida de su madre fue un discreto miembro del parlamento, pero la rebelde sangre Bolena bullía en sus venas Pronto se dedicó a una actividad muy lucrativa en la era isabelina: la piratería. Su hija Leticia se casó con William, Lord Paget, otro que le gustaba las aventuras marinas y que se la pasó perdiendo barcos entre Virginia y Bermuda.  Su hijo se casó con su prima Isabel Rich, nieta de la desdichada Penélope. Su nieto fue Gobernador de Menorca cuya hija fue la antepasada de Charles Darwin. Como ven, no todos los Bolena son de dar escándalos.

Bolenas Victorianos
De Henry Knollys procederían los Paget, y del gobernador de Menorca vendría Henry Paget el primer Marques de Anglesey, el héroe de las Guerras napoleónicas. Aunque Lord Anglesey era muy controlado en el campo de batalla, no se podía decir lo mismo en su vida personal. Sus amores con la cuñada del Duque de Wellington le costaron ser dado de baja.  Tras perder una pierna en Waterloo, Henry se divorció de la madre de sus ocho hijos. SE casó con su amante. La pareja procreó cinco hijos más. Entre ellos a un señor que en la vida real no tuvo más importancia  que tener catorce hijos, pero que gracias a Daisy Goodwin ha pasado a ser un icono LGTB victoriano. Me refiero a Lord Alfred Paget.
Lord Alfred Paget y su supuesto gran amor Edward Drummond


Goodwin no solo le inventó una romántica historia de amor  homosexual a Lord Alfred. Hizo otro tanto con Otra Bolena, Harriet, Condesa de Sutherland, nieta de la desdichada Duquesa Georgiana. Aunque Lady Harriet si fue dama y amiga de Victoria, no tuvo esa apasionada relación con el cuñado de su patrona, Ernest de Hanover.
Harriet Sutherland y su supuesto gran amor Ernst de Hanover

A quien la serie “Victoria” no tuvo que inventarle un romance desdichado fue a Lord Melbourne cuya esposa, Lady Caroline Lamb existió en la realidad y también abandono a su marido e hijos para huir con el “loco, malo y peligroso” Lord Byron. Lady Caroline, anoréxica y andrógina, era hija de una hermana de Lady Georgiana, por lo tanto, era una Spencer Bolena.
Dame Sarah Miles como Lady Caroline Lamb

Pero los Bolenas victorianos no se contentaban con pasearse por la corte de Victoria. Ya hablamos de Charles Darwin. ¿Creerían si les digo que el gran poeta victoriano Algernon Swinburne descendía de los Bolena? ¿O que Lord Czrdigan que dirigió la Carga de la Caballería Ligera en Balaklava era un Bolena? ¿O que Lady Ottoline Morrel, mecenas eduardiana y fundadora del Grupo Bloomsbury, era Bolena debido a los Duques de Portland descendientes de la alocada Leticia Knollys?
Sir Trevor Howard como Lord Cardigan

Bolenas del Siglo XX
En tiempos recientes, el Reino Unido ha tenido mucho que agradecer a los descendientes de Maria Bolena, por sus diversas contribuciones. ¿Sabían que el hombre más grande que vio Inglaterra en el Siglo XX llevaba sangre Bolena?  Efectivamente, Winston Churchill tenía como apellido completo Spencer-Churchill. Ya vimos que los Spencer y sus primos los Sunderland son descendientes de Leticia Knollys, ¿pero cómo llegaron estos advenedizos a involucrarse con la Casa de Marlborough, la más aristocrática de Cran Bretaña?
John Lithgow como Churchill en The Crown

Vale recordar que el Famoso “Mambrú”, el Duque de Marlborough tuvo muchas hijas, pero un solo varón que murió sin descendencia. En premio a la inmensa contribución de Marlborough, se le otorgó el titulo a su hija mayor Henrietta. Al morir sus hijos sin descendencia, el titulo pasó a su hermana Anne, Condesa de Sunderland, quien a su vez se lo traspasó a su segundo hijo Charles, de quien descienden todos los Duques de Marlborough y los hijos segundos como Lord Randolph Churchill, padre de Sir Winston.
Robert Shaw como Lord Randolph y Simon Ward como su hijo en Young Winston

Curiosamente no solo Sir Winston heredó la astucia Bolena. También su rival político, Lord Halifax quien a través de su bisabuelo Lord Fortescue descendía de los Bolena escoses (los Marqueses de Lothian y los Duques de Buccleuch).

Otros descendientes de Maria Bolena, servirían a la actual Reina Isabel de diferentes maneras. Por ejemplo, el querido Porchey, Tanto él como su abuelo, el célebre arqueólogo, descendían de los Percy, Condes de Northumberland, y por lo tanto de Lady Dorothy Percy, hija de Lettice Knollys.

Y ha llegado el momento de examinar como es que Tommy Lascelles desciende de los Bolena. Por supuesto que hay momentos en los que exhibe la inescrupulosidad e implacabilidad del tataratararaabuelo Sir Thomas, ¿pero ¿quién hubo entremedio? Pues tenemos que hacer memoria y remontarnos al pobre Lord Essex, el último Bolena en ser decapitado. 

Su nieta, Lettice Shirley, se trasladó a Irlanda en donde ya vivía su abuela Frances Walsingham, viuda de Essex, y ahora casada con el Conde de Clanricarde. Lettice se casó con uno de sus “primastros” Clanricardes y pasó a ser antepasada de todos los vástagos de esa familia, incluyendo a Lady Elizabeth Joanna de Burgh que en 1845 se casaría con el Conde de Harewood y seria la abuela de Sir Alan Lascelles.

Bolenas en el Trono
Ahora viene la gran sorpresa. Hemos hablado de la ambición Bolena y como consiguió que Ana pusiera en el trono a su hija Isabel, pero Maria Bolena también tendría una descendiente que sería reina consorte y, a través de ella, una hija que hasta hoy es soberana de la Gran Bretaña.

Prepárense a oír otro de esos escándalos generados por esa herencia Bolena.  Como recordarán, los Duques de Devonshire eran representantes del gen Bolena. En el siglo XVIII,  una Cavendish se casó con el Duque de Portland. Entre sus hijos se cuenta un tal Lord Charles Bentinck. Lord Charles hizo un matrimonio escandaloso con una joven que era sabido, era hija de una cortesana. Tal vez para matizar este matrimonio tan desigual, la nueva Lady Bentinck juraba que era hija del Príncipe de Gales.

No le sirvió mucho el parentesco. Pronto Lord Charles se aburrió de su esposa y se fugó robándose a lady Anne Abdy, esposa de su mejor amigo. Eventualmente, gracias a varios divorcios, Lady Anne pasó a ser Lady Bentinck. Su hijo Charles, temeroso del estigma de sus alocados padres, decidió entrar al clero.
Los Condes de Strathmore, abuelos de Isabel II

El Reverendo Bentinck se convirtió en uno de esos pilares de la era victoriana y crió a su hija Nina Cecilia Cavendish-Bentinck en la moral mas estricta. Eso es lo que Nina Cecilia aportó a su matrimonio con Lord Strathmore, y lo que su hija Elizabeth-Angela Bowes-Lyon llevaría junto a su dote al Palacio de Buckingham. Ahora se entiende porque la Queen Mom y Sir Alan eran tan buenos conspirando juntos.

Acabo de caer que la Reina y la Princesa Margarita son las Hermanas Bolena modernas, aunque su rivalidad no esté basada en ningún rey obeso. Podemos excusar las locuras de Margarita adjudicándolas a las leyes de la herencia. Un poco de sangre de Bolena  predispone a una vida de desenfrenos.

Más famosas que las Hermanas Bolena
Y ya que estamos en el Siglo XX, tenemos que hablar de otras hermanas que también darían que hablar y no precisamente por intrigas cortesanas. La famosa Familia Percy , descendientes directos, de Dorotea Devereux, evolucionarían hacia otros títulos nobiliarios, como los Barones Beverly, los Condes de Abursham y Lord Reddesdale. Algernon Freeman-Mitford, primer Barón Reddesdale, fue un famoso diplomático en la corte del recientemente abierto Japón, célebre por sus colecciones de arte y manuscritos orientales, pero mas conocido por ser el abuelo de las Hermanas Mitford.

La mayor de ellas, Nancy, tuvo una larga carrera literaria de la cual son mas conocidas sus deliciosas novelas The Pursuit of Love y Love on a Cold Climate, en las cuales veladamente retrató a su excéntrica familia. Su hermana Diana, en 1936, en casa de Goebbels y en presencia del Fuhrer se casó con Sir Oswald “Tom”Mosley, jefe de los Camisas Negros británicos.
Diana y Unity haciendo el saludo Nazi

Si Diana era Nazi, su hermana Unity la superaba. Idolatraba a Hitler desde la escuela. Se fue a Alemania con la excusa de aprender el idioma, pero se puso a perseguir al Fuhrer con la persistencia de una fangirl cualquiera. Su tenacidad ganó a Adolf que la integró a su circulo privado. No se sabe hasta donde llegaron en su relación, pero la presencia de “la Valquiria” como la apodaban,  provocó uno de los muchos intentos de suicidio de Eva Braun.
Lesley Anne Down como Unity Mitford

Unity estaba empeñada en evitar que Alemania fuera a la guerra con Gran Bretaña. El día que eso ocurrió, intentó volarse los sesos. Sobrevivió, pero con una bala enterrada en el cerebro. No podía caminar, tenia problemas para hablar y razonar y estaba incontinente. Aun así, vivió ocho años más, hasta que una meningitis provocada por la misma bala, la mató.

Unity había compartido su cuarto con su hermana menor Jessica. Si las paredes de la Valquiria estaban cubiertas de suásticas, las de “Decca” , como la llamaban en familia, estaban adornadas con hoces y martillos. A los 19 años, Decca se fugó con su primo Esmond Rommilly para unirse a las Brigadas Internacionales. Los padres de ambos tuvieron que ir a España buscarlos y a casarlos. Acabado el conflicto, Decca y su marido regresaron a Inglaterra. Esmond murió peleando en la Real Fuerza Aérea Canadiense. Su viuda y su hija se trasladaron a Estados Unidos.
Decca y Esmond en Miami

Ahí Decca llevaría una vida totalmente opuesta sus hermanas. Se casó con el abogado judío Robert Treuhaft. Ambos fueron pilares del partido comunista durante la Era McCarthy y militantes de la campaña por los Derechos Civiles.

Con esas hermanas tan extremistas, ¿qué le quedaba la pequeña Deborah, la menor de la tribu?  Pues Debo soñó siempre con ser duquesa. Abandonó esos sueños al enamorarse de un hijo menor sin prospectos como lo era Lord Andrew Cavendish. Sin embargo, cuando el hermano mayor de Andrew murió durante la Segunda Guerra Mundial, Debo se convirtió en la Duquesa de Devonshire.

La Sangre Bolena se Convierte en Sangre Real
Tener en el trono a otra Isabel con genes Bolena parecería como el triunfo máximo del olvidado clan. Pero la rueda kármica seguía rodando. Esta generación de Windsor-Mountbatten es la más bolenica de la historia y todo gracias a estas dos damas escandalosas.

Sarah Ferguson siempre fue un poco despreciada por su simple apellido, pero por parte de su abuela paterna estaba emparentada con los Spencer (por el Duque de Bedford) y los Buccleuch (que por los Montagu y Burdenell descendían también de Lettice Knollys).

El caso de la Princesa Diana es mas interesante. No solo descendía de Lettice Knollys gracias a ser una Spencer, sino que también descendía de Georgiana de Devonshire gracias a Eliza Grey. Efectivamente, la bebé de la que tiene que separarse la Duquesa en la escena mas triste del filme fue antepasada de la difunta Princesa de Gales.

¿Y los Bolena del Siglo XXI?
En este momento hay más de un millón de personas, solo en el Reino Unido, que pueden ufanarse de tener a Maria Bolena en el árbol familiar. No todos son famosos, no todos son nobles, no todos hacen carrera en la política o en servicios a la Corona y no todas las descendientes de Mary Boleyn sueñan con atrapar a un rey.

Por eso he querido cerrar este amago de ensayo genealógico con una dama que por su belleza y talento ha buscado la fama en donde se encuentra hoy en día, en las pasarelas y enfrente de las cámaras: Lady Clara Paget, muy querida en este blog por su interpretación de Anne Bonny en “Black Sails”.

Creo que el viejo zorro de Sir Thomas Bolena hubiera estado orgulloso de esta heredera. Pero el más orgulloso hubiera sido su bisnieto Enrique Knollys, al ver a su descendiente directa, Lady Clara convertida en una bucanera como él.

FE DE ERRATAS: La descendiente de Eliza Gray hija de la Duquesa de Devonshire no era la Princesa Diana, sino su concuñada, Sarah Fergusson.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

The Crown: Abajo de las escaleras del palacio de Buckingham


En mi anterior entrada sobre “The Crown”, dejé claro que la veo como la única sucesora de “Downton Abbey”.  Si la serie icónica de Lord Julien Fellowes describe la relación entre amos y criados de una mansión ancestral, en las primeras décadas del Siglo XX, ” The Crown” sigue líneas parecidas. En vez de la Abadía de Downton, tenemos el Palacio de Buckingham, la historia tiene lugar a fines de los 40s y 50s (en vez del parámetro 1911-1925 de DA). En esta ocasión, los patrones son la familia real británica y los criados son ministros, secretarios y osados caballerizos que se toman libertades con reinas y princesas.

Los Ministros-Mayordomos
Comenzamos con Sir Winston Churchill. John Lithgow se ganó un merecido Emmy por su interpretación del legendario líder británico, pero a mí me dejó fría. Yo amo a Sir Winston, pero desde el 2002 que cine y televisión se han empeñado a sacar, año por medio, algún retrato de Churchill sea como protagonista o secundario. Si hasta el difunto Rod Taylor lo interpretó en “Inglorious Basterds”.  No he visto todavía a Gary Oldman en ese papel en “The Darkest Hour”, pero para mí el mejor seguirá siendo Albert Finney en “The Gathering Storm”.

En “The Crown” han tratado de darle mayor preponderancia (como si se pudiera) al personaje, incluso contándonos cuentos falsos como el de la secretaria atropellada que nunca existió o verdaderos como el del retrato que no le gustó ni a Churchill ni a su señora. ¿A quién se le ocurre contratar a Stannis Baratheon para pintar un cuadro?





Tal como se magnificó, por propósitos dramáticos, el pánico provocado por la capa de smog del ’52, se ha ampliado el miedo que Isabel le tenía a su primer ministro. “Lilibet” y Sir Winston se conocían de toda la vida, había ahí una relación más parecida a la de Lady Mary y Carson que la timidez e inseguridad que la reina demuestra hacia el primer ministro en los primeros episodios de “The Crown”.

Todo el respeto y admiración que siento por Churchill equiparan al desprecio y fastidio que siento por Lord Avon, su sucesor. Jeremy Northam,  que últimamente solo puede interpretar personajes históricos (Tomas Moro, Carlos II, Bertrand Russell), ha conseguido humanizar a Anthony Eden, un ministro que ha pasado a la historia como uno de los peores en el reinado de Isabel II.

Ahora, cada vez que leo un libro de historia sea sobre la segunda Guerra Mundial, la Guerra Civil Española o los conflictos de Israel, me encuentro con las siniestras zarpas de Eden tras algún desaguisado. Es increíble que alguien que se supone era parte del bando de “Los Buenos” se las arregle para siempre estar en la acera del frente, ósea en contra de mis posturas políticas e ideológicas.

Es una ironía que la historia determine que la mayor metida de patas de Edén fue su pobre actuación durante la Crisis del Canal de Suez. Por una vez,  él ministro tuvo una excusa. Tal como nos muestra “The Crown”, en esa época Eden era víctima de médicos chambones que lo convirtieron en  adicto a las anfetaminas. En ese estado no se puede manejar ninguna crisis. Sin embargo, la serie si le tiene un poco de tirria a Lord Avon. Lo vemos por primera vez cuando llega,  todo solapado,  a pedirle al Rey Jorge que le aserruche el piso a Churchill (¡que más encima es su tío político!) El rey que no era tonto lo mandó a freír monos a Acapulco.




Lord Avon y su "tío"Churchill

Vemos que Eden es parte de la camarilla anti- Felipe y la serie perpetúa un mito histórico de que fue Lord Avon quien conspiró con su soberana para impedir la boda de la Princesa Margarita y Peter Townsend. Me acabo de enterar que crecí con una falsa concepción del affaire Townsend. Como la mayoría de las frikis de la realeza de mi época, yo tenía esta visión de Margarita como una víctima de reglas protocolarias caducas. Siempre disculpé todas sus excentricidades, desde sus subidas de peso hasta el drogarse en compañía de Mick Jagger,  como resultado de esa campaña de poderes ancestrales que la separaron del hombre que amaba.

Desde el 2004 que se sabe oficialmente que en vísperas del rompimiento definitivo Margaret-Townsend, Eden y su soberana se sentaron a redactar un documento que, aparte de hacer a Margarita feliz junto a su coronel de ensueño (en la aviación de otros países el grado de Group Captain que ostentaba Townsend es equivalente a  coronel de aviación),  destruiría para siempre esa anacrónica acta que impedía matrimonios como el que deseaba la hermana de la reina.

Aunque voy a hablar de este asuntillo en otra entrada, lo cierto es que “The Crown” se va por lo mítico y lo melodramático, mostrándonos a una reina de corazón duro que antepone el deber antes que la felicidad de su única hermana. Mas encima nos hacen creer que obra tan inhumanamente por consejo de su mefistofélico tío (que abdicó para casarse con divorciada) y de un odioso ministro (divorciado y recasado). La idea es que al terminar la temporada nos quedemos con un retrato de una reina aislada, desligada de la realidad, abandonada por el marido, repudiada por la hermana, más sola que Angelique Boyer al final de “Teresa”.

El pobre Eden queda como decimos en chileno “como chaleco de mono” (todo ca---do) en este episodio romántico-político, pero también la idea es mostrarnos como la drogadicción destruye la capacidad de un hombre para tomar decisiones. En el caso de un hijo de vecinos es triste, en el caso de un hombre público es una catástrofe.

Los secretarios-lacayos
Me costó reconocer sin peluca, y debajo de esos bigotazos, a Pip Torrens, el perverso, pero entretenido,  Duque de Cassel de “Versalles”, ahora convertido en Sir Alan “Tommy” Lascelles. Pip lo interpreta con la severidad que caracterizó a Tommy, pero sin su fantástico sentido del humor. 

En la serie, Pip es un aguafiestas. Es el encargado de decirle al Duque que deberá siempre cederle el paso a su esposa y caminar a la sombra de ella. Es quien conspira con la Reina Madre para que Felipe no arruine La Ceremonia de Coronación.

Es Lascelles quien empaca a Peter Townsend a Bruselas.  De hecho, lo ponen como Gran Inquisidor avisandole a Townsend que se va sin poder siquiera despedirse de la novia y todo "¡Porque yo soy Malooo! ¡Muahaha! En suma, es uno de los “villanos” convencidos de que impedir el matrimonio de Margarita es salvar el Imperio.

Ciertamente, Lascelles se oponía a ese matrimonio, pero es comprensible viniendo de un hombre que dedicó su vida a servir a la monarquía y cuyo momento más amargo fue la abdicación de su patrón, Eduardo VII. Para Lascelles (y para muchos británicos) la abdicación fue una muestra de debilidad, de egoísmo, y de irresponsabilidad. 

Con razón Tommy no era amigo de tener al divorciado Townsend en una familia que veía como propia. Sin embargo, como el affaire Townsend ha sido exagerado y falsificado en “The Crown”,  no debemos quedarnos con una imagen tan negativa y recomiendo la lectura de los Diarios de Sir Alan Lascelles: King's Counsellor: Abdication and War , The Diaries of Tommy Lascelles.

Por último, tenemos el caso de Martin Charteris, el secretario predilecto de los Windsor-Mountbatten. Interpretado por Harry Hadden-Paton. Harry ,  quien también apareció este año en” Versalles” como el repelente Gastón de Foix, es mas recordado como el humilde Bertie Pelham,  el que saca a Lady Edith Crawley de la Abadía de Downton, para convertirla en marquesa. “The Crown”, por una vez, hace un retrato verídico de quien pasó a ser Sir Martin y finalizo su vida como Lord Charteris (los privilegios de servir bien a un monarca).

Charteris, nieto y hermano de condes, era ya teniente coronel cuando lo agregaron al servicio de la recién casada princesa. A pesar de su bagaje aristocrático y militar, Charteris tenía muy buen humor, era alegre y poco convencional, lo que lo hacia un compañero idóneo para la joven pareja. Su momento clave, tal como lo demuestra la serie, es cuando recibe noticias de la muerte del rey en Kenia y debe transmitirlas al Duque de Edimburgo que a su vez debe dárselas a su esposa. También es histórico que el fue quien se sentó con su nueva reina para decidir qué nombre portaría junto con su corona.

Por otro lado,  es cierto que al retirarse Sir Alan Lascelles, la primera opción de Isabel para cubrir el puesto de secretario privado de la soberana fue Charteris. La Familia Real sentía mucho cariño por Martin y la reina particularmente se sentía cómoda en su presencia, por lo que es posible que se haya saltado un poco el protocolo y haya puesto su presión para tenerlo cerca. 

Pero el pobre Charteris no contaba con el poder de Tommy Lascelles y todo por cortar un arbolito. Aquí tuvimos un equivalente a las envidias y luchas de poder entre lacayos que tanto abundaban en  "Downton Abbey". Sobre todo cuando el  acusete de Aldeane va a "soplarle"a Sir Alan que los Charteris se han apoderado de la casa de Tommy. Hasta la Reina recibió un coscorrón verbal por parte de su airado secretario.

Charteris sirvió a la reina hasta 1977. Tras su retiro recibió un título nobiliario,  Barón Charteris de Amisfield, y fue nombrado director de su alma mater, Eton (Harry Hadden-Paton es un Old Etonian tambien), la escuela más elitista del Reino Unido. Ósea éste le ganó al señor Mosley de “Downton Abbey”, que de lacayo pasó a ser profesor. En su vejez, ya retirado, se convirtió en un viejito muy entretenido. Descubrió un talento tardío para la escultura, y se hizo conocido en la escena de las discotecas londinenses. También era un poco suelto de lengua cuando le tocaba ser entrevistado.


La Reina y Sir Martin

Aunque siempre declaró que “se había enamorado de la reina” a primera vista y que Isabel era la mejor patrona del mundo, no fue tan caritativo con otros miembros de la Familia Real. Según él, la Princesa Margarita era un” hada mala”, el Príncipe Carlos, un llorón, y la Reina Madre era un poquito como un avestruz (¡!!) ¿Querría decir que no enfrentaba la realidad o que parecía un avestruz? La respuesta Lord Martin se la llevó a la tumba en 1999. Digamos que en el mundo del servicio de la Abadía de Downton, podría haberse asemejado a Spratt, el mayordomo de la Condesa Viuda, que acabó escribiendo una columna de chismes para la revista de Lady Edith.

He dejado para otra ocasión a los más notorios “palafreneros” de  la Familia Windsor: Lord Porchester y Peter Townsend debido a que sus historias solo terminarán en la segunda temporada. Así que esperaré un par de semanas antes de trabajar con ambos y con todas las calumnias y falsos mitos que se han tejido alrededor de su servicio en la Familia Real Británica. Hasta entonces.