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jueves, 18 de julio de 2024

¿Se Puede Dramatizar el Holocausto? El Tatuador de Auschwitz (II, la Serie)

 


 

Si les ha gustado el libro,  amarán la serie. Aunque por razones de tiempo y espacio se han reducido los personajes y las subtramas ( no aparece toda la elaborada red de contrabando de Lale ni el juego de futbol con la SS, y se abrevia el personaje de Jakub), el espíritu de la novela y el romance están sumamente presentes.  El Problema del Tattooist of Auschwitz, es que el fanfiction obligatorio en las adaptaciones literarias de este siglo aporta nuevos errores históricos más reprochables que los que existen ya en el libro.

El guion ha ido más allá del libro construyendo un marco que inicia con las entrevistas entre Heather Morris y Ludwig “Lale” Sokolov en Melbourne. En el capítulo final han intentado ofrecernos un vistazo de la vida del Matrimonio Sokolov en Australia en Los 60. El primer cambio es excelente. El segundo no tanto.



Se trata de una historia en donde luz y oscuridad juegan por partes iguales, y donde la reconstrucción de Auschwitz es muy parecida a la de otros grandes filmes del Holocausto (Sophie Choice, La Zona Gris, El Hijo de Saul). El campo fue reconstruido en Eslovaquia y se filmaron escenas en la natal Bratislava de Lale Sokolov y en Melbourne donde vivió hasta su muerte. La música es más que adecuada (por suerte solo al final tocan el tema que Barbra Streisand compusiera expresamente para la miniserie).

Las actuaciones son impecables. Por fin desvinculo a Melanie Linskey de la Rose, novia eterna de Charlie Sheen, en Two and a Half Men. Para los que se han burlado del acento que creen imita, les cuento que es el suyo. No olvidemos que la intérprete de Heather Morris es neozelandesa. Harvey Keitel como siempre insuperable. No conocía a Anna Prochniak, pero la actriz polaca me ha impresionado.  Por fin Jonah Hauer-King tiene un rol decente que interpreta competentemente, pero quien lo opaca totalmente es Jonah Nay, como el Rottenfuhrer Stefan Baretski muy lejos de sus roles en las Deutschland y Tannbach.

                                  Stefan Baretski

“El Pasado nos Siguió Como un Perro Enfermo”

Si algo me ha incomodado del “Tatuador” no tiene que ver con aspectos técnicos sino con contenido. Entiendo,  y no solo por las entrevistas dadas por Morris, que Lale sufría del síndrome de culpabilidad de sobreviniente (¿se dirá así?). Todos los sobrevivientes que he conocido sufrían de esa sensación de que deberían estar muertos como sus familiares y compañeros.

La serie va más allá y determina cómo,  cuándo y por qué el tatuador debe sentir remordimientos. Se lo recuerdan sus fantasmas, las imágenes congeladas de gente muerta y sus recuerdos. “El Pasado nos siguió como un perro enfermo” es el magnífico símil que acompaña su narrativa.

Fuera de la pantalla encuentro ensayos escritos por judíos arrogantes que acusan a Lale de haber ayudado a los nazis puestos que sus tatuajes deshumanizaban a los que los portaban. ¿Qué edad tienen estas voces?  ¿14 años? Porque es el único momento en nuestras vidas en que nos damos baños de pureza y nos erigimos en pilares de la moralidad, sintiéndonos mejor que los demás

¿Qué es lo que desearían que hubiese hecho Lale? ¿Negarse a la oferta de Pepan y morir desnutrido o en la cámara de gases? ¿Es por eso qué se admira tanto a Anne Frank?  ¿Por ser mártir? ¿Porque ya no se la puede acusar?  Esta obsesión de mostrarnos a Lale agobiado por culpas inexistentes es sádica, injusta y absurda. casi tanto como los medios que la guionista Jacqueline Perske ha encontrado para borrar los errores de Morris en el libro.

                                    Pepan

Contenido Violento y Gory: Es Auschwitz, la violencia es tan presente que no me sorprende ver que los guardias practicaban pruebas de tiro con prisioneros que estaban haciendo sus necesidades. Mi madre me lo contó cuando yo era niña (lo supo por sus tíos), esa brutalidad era estándar en el Lager,.

Sin embargo, lo más violento no aparece en el libro, no es parte de las memorias de Lale, no es invención de Morris, no hay documentación de que haya ocurrido y eso lo hace muy perjudicial. Para subsanar dos errores, lo de la penicilina y la identidad del médico que castra a León, esta serie inventa una fábula tan poco ética como el ajedrez humano de Hunters.

Para conseguir la medicina de Gita, a Baretski se le ocurre poner a su “protegido” en contacto con el Dr. Shumann, que tiene una clínica dentro de campo donde experimenta con métodos de esterilización y que necesita que tatúen a unas pacientes. Incluso la razón por la que Lale esté ahí es improbable. Solo se tatuaba al entrar al campo.



 Cuando Lale suplica ayuda, Schumann amablemente le proporciona el medicamento. A cambio,  exige que Lale lo ayude convenciendo a unas pacientes que no desean abandonar el hospital. ¿Por qué no quieren irse? ¿Por qué Lale, un extraño,  podrá convencerlas? Lale lo hace, lleva a varias mujeres, desnudas y con horribles cicatrices de sus recientes histerectomías, a un patio enrejado. Ahí permanecerán hasta el amanecer en la nieve hasta morir de hipotermia.

Schumann explica que necesita de las camas para otras pacientes. Parece un acto de sadismo inesperado. Lo normal sería llamar guardias que las arrastrasen a la cámara de gases más cercana, o darles un tiro, o administrarles veneno. No había necesidad de involucrar un prisionero ni de tener un espectáculo que para la metódica organización de los campos de la muerte significaría pérdida de tiempo y de orden tan preciados por los alemanes. Lo extraordinario es que ninguna reseña se ha quejado de esta escena. Ninguna ha notado que no está en el libro (señal de que no lo han leído)

Contenido Sexual y Desnudos: Es Auschwitz, desnudos por doquier. me sorprendería que alguien se excitase sexualmente con ellos. Como en el libro, y en la vida real, Gita y Lale consumaron su amor en un par de escenas, nada gráfico.



Factor Feminista: Ante la incredulidad de insensibles Millenials y Zetas, la serie, el libro y la realidad describen la unidad entre Gita y sus amigas y como eso les permite sobrevivir ayudándose mutuamente. Sin embargo, la guionista y productora Jacqueline Perske al intentar reparar un error, nuevamente lo agranda. En el libro,  Cilka es una adolescente eslovaca amiga de Gita. Un día es violada de manera clandestina por el Obersturmfuher Johann Schwarzhuber, comandante de Birkenau.



Desde ahí será abusada sistemáticamente. Solo Gita conoce el horror que vive su amiga. Eventualmente,  confía el secreto a Lale. Cuando Lale va a ser ejecutado, Cilka tiene el valor de pedirle a su violador por la vida del tatuador. Lale dice de ella “es la mujer más valerosa que he conocido.”

Se ha dicho que eso era imposible. Que ningún nazi tendría relaciones con una mujer racialmente “impura”.  Sin embargo, a Cilka, en la posguerra,  la acusaron los polacos de ser “prostituta de los alemanes”. Heather Morris dice que vio los documentos para el arresto y encarcelamiento de Cilka en el Gulag. Es la misma acusación que recibió la rescatista Irena Gut.  Los abusos sexuales en los campos de concentración y exterminio (a ambos sexos e incluso niños) era algo que se practicaba clandestinamente, pero que existió, existió.

                            Foto de Cecilia "Cilka"Klein y su marido después de la guerra.

 Hasta Rudolf Hoss, comandante de Auschwitz lo practicaba. Tenemos los testimonios de Eleonore Hodys, disidente austriaca, a la que violaba el comandante periódicamente. En un momento Hodys quedó embarazada y su destino era la cámara de gas. Hoss se apiadó y consiguió que Mengele le practicase un aborto clandestino a la pobre mujer, salvando así su vida.

Pero tanta ha sido la alharaca, que Perske intentó solucionarlo en su adaptación y acabó empeorándolo todo. Interpretada por Yalit Topol Margalith (nieta del gran Chaim Topol),  Cilka es una especie de bitch del comandante. La vemos   con empleo de oficinista, cabello largo y abrigo de caracul,  dedicada a oprimir a sus compañeras. Ayuda en las selecciones para las cámaras de gas y acusa a Gita con Baretski de haber derramado un tintero.

                            Gita y Cilka

Lo peor es que mantiene una relación abierta con el comandante. Algo imposible, tanto como el que Schwarzhuber tenga a su hijo pequeño en BIrkenau alternando con los prisioneros. El guion se vuelve, como ocurriera con las pacientes de Schumann, más inverosímil y ofende la memoria de todas las mujeres ultrajadas por los nazis. Los críticos no dicen nada, porque ninguno parece haber leído libro y el Museo de Auschwitz permanece en silencio.



Hay otro error de la serie que afea el final. Se han quejado de que Gita es un personaje plano puesto que solo sabemos de ella a través de Lale. En la serie nos dan más detalles (la historia de su rescate de la Rebbetzin Hoffmann y de la chica embarazada); se implica que fue violada por los rusos y que su vida matrimonial no fue perfecta.

Ninguno de estos detalles emerge ni del libro ni de declaraciones de Lale.  De hecho, él le cuenta a Heather al comienzo del capítulo final que Gita se adaptó más dedicándose a la panadería que pusieron, a sus amigas, a su sinagoga. Esta suena como la Gita del libro y serie, pero de pronto Lale dice “Gita siempre estaba triste”. 


                                   Los Solokov en su vejez

Luego cuando él y su mujer discuten sobre si hay que testificar a favor de Baretski , Lale dice “siempre estas enojada.” ¿En qué quedamos?  ¿Triste o enojada?  ¿Adaptada o inadaptada? Se nos dice que el carácter errático de Gita nace de su incapacidad de ser madre.

                        Lale, Gita y su hijo Gary

En un instante regresa a Bratislava (como si hubiese sido tan fácil para un judío ir a Checoslovaquia en los 60s) y vuelve encinta. Ya me imagino las bromas de los cínicos. En realidad, creo que Perske se apoyó en el cliché actual de que en la ficción la mujer cis—y en una relación hetero— siempre debe estar descontenta (y con cara de resting bitch) con su pareja.

Factor Diversidad: Hay judíos, pero la mayoría son eslovacos. Han retirado a los socios polacos y rusos del negocio de contrabando de Lale. Como en We Were the Lucky Ones, el ejército y autoridades rusas no son retratados como muy amables. Tal como en el libro, tenemos una visión cálida de los Roma, de cómo sufrieron a la par de los judíos y tenebrosa es la exterminación del campo gitano de Auschwitz.

El caso de León es otra invención de la serie. Como dijo mi hermano “es para que Lale se vea más simpático. Amigo de los gitanos, amigos de los gay…” En el libro, Baretski escoge a León, un joven eslovaco, para que sea el aprendiz de Lale. Poco después, León desaparece, cuando regresa, muy macilento, le confiesa al tatuador que un médico lo castró. Lale asume que se trata del Dr. Mengele.

                                       Leon

En la serie se elabora más en la biografía de León. Es Lale quien lo escoge al ver que un Kapo lo golpea constantemente. León le confiesa que es homosexual, que tuvo amores con un tenor en Praga, pero que fue arrestado por ser judío, no por su orientación que ha ocultado. León es testigo de la tortura de las pacientes de Schumann. Más adelante, el mismo León es escogido de Conejillo de Indias por un sonriente Schumann.

                       El Dr. Schumann

Tal como en el libro,  este episodio sirve para informar sobre los pavorosos experimentos conducidos en Auschwitz (y otros campos). Convertir a León en homosexual sirve para denunciar otro aspecto poco conocido del Holocausto: el exterminio de la población gay. Es el modo en que lo presentan lo que parece un poco forzado y hasta risible.

Lale y Heather pasean por el sector costero de Melbourne y,  sobre el marco del Mar de Tasmania,  vemos una pareja gay besándose. De regreso a casa, el tatuador confiesa que León era homosexual. “¿Y no te molestaba eso?” pregunta Heather. Entre risitas,  el anciano dice que la revolución sexual no es de ahora, que trabajar en negocios de la moda lo puso en contacto con homosexuales. “Teníamos clubes, ¿me entiendes?” Eso sonó raro como que Lale iba a esos clubes.

MI madre también trabajaba en el circuito de la moda. De pequeña,  yo sabía que tenía socios, colegas y amistades que no gustaban de las mujeres, pero tenía clarísimo que de eso no se hablaba porque la ley estaba en contra de ellos. “Sí mencionas que son ‘mariquitas’” me advirtió mi madre “los van a poner presos, les van a pegar, es injusto, pero es así.” Estas tolerancias falsas en tiempos antiguos que presentan series como El Tatuador solo minimizan y trivializan los peligros y desdichas que han acompañado al colectivo LGTB a través de su historia.

A pesar de los errores cometidos en esta versión, es hermosa (algo que no solemos asociar con filme del Holocausto), conmovedora, excelentemente actuada y entretenida. Quiero terminar con algo que dice Gita en el filme (no en el libro) cuando Lale confiesa haber dejado de creer en D-s. “D-s no puede ayudarnos, pero nosotros podemos ayudarlo”. Esa ayuda consiste en demostrar al Cielo y al mundo que el amor sigue existiendo a pesar de todo lo horrible que los rodea.



El Tatuador de Auschwitz puede verse en USA a través de Peacock, en España en Movistar,  todavía no sé cuándo llegue a América Latina.

 

 

 

lunes, 15 de julio de 2024

“No es La Historia del Holocausto, sino una Historia en el Holocausto”: El Tatuador de Auschwitz (I, Libro)

 


Extraje el título de las palabras de Heather Morris la autora de la novela. Son su respuesta a las muchas críticas—la mayoría injustas—que han caído sobre su superventas.  Antes de hablar de la serie, aprovecharé de corregir los motivos que han provocado indigna mala prensa en contra del libro, la serie, la autora y el protagonista de The Tattooist of Auschwitz.

¿Cuándo se Sobrepasa la Licencia Dramática?

Hace unos días Gato Rafa me hizo una pregunta muy válida. ¿Puede el Centro de Investigaciones del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau ejercer censura sobre el contenido de una novela? Según mi criterio si puede.

El Centro que es parte del museo no fue creado como un instrumento de censura sino como un centro de recopilación de toda información concerniente al campo de concentración/de exterminio (era ambos) más grande de la maquinaria nazi. La intención de crear esta biblioteca, por llamarla así, que tanto abarcaba documentos oficiales como memorias de sobrevivientes, era evitar errores que diesen pie a los Negacionistas para poner en duda la veracidad del Holocausto.

A partir de este siglo , el Centro ha elevado críticas sobre obras de ficción que, aunque dramaticen hechos ocurridos con personajes ficticios o reales también incluyan sucesos que nunca ocurrieron en Auschwitz. Algunas de las criticas las han recibido el libro El niño del piyama a rayas y la serie de Amazon Hunters. El caso de “El Tatuador” es más complejo, puesto que sus protagonistas son personas de la vida real. Aun así, me parece que el Centro, al atacar la novela de Heather Morris ha hilado muy fino.

                         Edición enpastada de El Tatuador de Auschwitz



Aunque no se valga la comparación, quería contrastar la falta de veracidad de Vuelo 61 con la de la novela de Heather Morris. Hago hincapié en el término “”novela” puesto que la misma escritora ha colocado un disclaimer en su relato del Holocausto basado en las experiencias de un sobreviviente. Con esto digo que, aunque se trate de horrores y milagros vividos en Auschwitz por Ludwig “Lale” Sokolov (cuyo verdadero apellido era Eisenberg) , habrá licencias poéticas en la narrativa.

El problema de historicidad de Vuelo 601 es que más de la mitad de sus personajes no existen y que los sucesos reales están distorsionados hasta el punto de la difamación. En cambio, si existieron Lale Sokolov, su esposa Gita Furman, y  “Cilka” Klein tal como existieron sus verdugos Stefan Baretski, Johann Schwarzhuber y el Dr. Horst Schumann. Hay documentos encontrados en Alemania, Eslovaquia y Australia que atestiguan su realidad, así como hay amigos y parientes que prueban que no fueron personajes de ficción.

                                    Los Solokov en Australia

El problema es que debido a que la investigación de Morris no fue minuciosa y que la memoria de un anciano de 90 años le puede jugar malas pasadas,  el libro presenta errores en cifras, en nombres o el que la ruta que toma el tren que lleva a Lale a Auschwitz siga la actual y no la de 1942. Aun así, el 95 % del libro es real (según la autora) y se siente así. Esta es la génesis de la novela.

Todo comienza a fines del Siglo XX en Melbourne,  Australia. La trabajadora social Heather Morris ha estado tomando cursos de redacción literaria y asistido a talleres para escritores. Quiere escribir una memoria, pero no sabe de quien. Un amigo le cuenta que tiene un amigo cuyo padre sobrevivió Auschwitz. Mrs. Morris contacta a Ludwig “Lale “ Sokolov y comienza a visitarlo en el departamento donde el anciano vive solo desde que enviudó.

“Esta es una Historia de Amor”

Desde el comienzo,  Lale le advierte.” Esta es una historia de amor”. Fue en el infierno del Lager donde el joven eslovaco conoció a Gisela “Gita “Furman,  el amor de su vida. Heather sabe poco del Holocausto y queda muy impresionada ante las reminiscencias de Lale quien sobrevivió Auschwitz gracias a su destreza para tatuar números en los brazos de los prisioneros. Números que los identificaban y deshumanizaban puesto que remplazaban sus nombres propios.





Por tres años, Heather Morris condujo estas entrevistas, proceso que acabó con la muerte de Lale en el 2006. A Mrs. Morris le pareció que el material merecía un filme y lo convirtió en un guion que nunca fue aceptado. Convencida de que era una historia que merecía ser oída, decidió rescribirla en formato de novela. Su libro,  que fue publicado en el 2018, pronto alcanzaba el primer lugar de la Lista del New York Times.  Fue un bestseller en más de la docena de idiomas a los que fue traducido (400.000 volúmenes vendidos nada más que en Inglaterra). Ha recibido elogios de la crítica y sin embargo ha sido objeto de controversia.



Memoria vs la Memoria de Lale

El ataque vino desde Memoria, la revista del Centro de Investigaciones del Museo y Memorial de Auschwitz. En siete páginas, Wanda Witek-Malicka  señaló que Morris había cometido errores históricos que restaban veracidad al relato. Voy a listar los errores más importantes:

a)      El número que Lale tatuó en el brazo de Gita corresponde a gente que llegó en 1943, ella había llegado un año antes. En su declaración a la USC Shoah Foundation en 1996, Gita dijo que su número era 45 62. Este error puede deberse a una transcripción errada de Morris o a la memoria frágil de un anciano de más de 90 años.

b)     Estando Gita enferma de gravedad, Lale se las ingenia para conseguirle “penicilina”. La penicilina no era usada comercialmente en esa época. A lo mejor,  Morris intentó darle un nombre al término “medicamento”. En su declaración , Gita habló de Prontocil, un antecesor de los antibióticos modernos y la autora incluye este dato en su ‘fe de erratas”.

 


c)      Lale habla de los experimentos del Dr. Mengele para esterilizar judíos y como este médico fue quien castró a León, amigo y aprendiz del tatuador. Lo cierto es que Josef Mengele llegó a Auschwitz recién en 1944 y su área de experimentación eran gemelos y enanos. Quien esterilizaba era el Dr. Horst Schumann, pero no es como que al llegar a Auschwitz a los prisioneros los presentasen formalmente a sus verdugos. Quizá, por años, Lale creyó que era Mengele al que conoció por ser este el médico más infame— pero celebre—de Auschwitz.

 

 


d)     Heather Morris siguió su bestseller con otro libro llamado Cilka’s Journey. En el relata la tragedia de Cecilia “Cilka” Stein, una joven eslovaca que fue obligada por el Lagerfuhrer Johann Schwarzhuber a ser su amante. Cilka aparece tanto en el libro como en la adaptación puesto que Gita solicita su ayuda para salvar a Lale. A su llegada al campo, Cilka fue “seleccionada” por el oficial para ser violada sistemáticamente por este individuo.

 

                Johann Schwarzhuber en el banquillo de los acusados

En el libro, aparte del punto de vista del protagonista, solo tenemos otro, el de Cilka. Por eso sabemos que las violaciones ocurrían en secreto.  Esta historia también ha sido puesta en duda, sin mediar bases para el escepticismo . Solo ese puritanismo hipócrita que ha permeado la historia del Holocausto donde,  por pudor, vergüenza o machismo,  se han ocultado los abusos sexuales que sufrieron las judías a manos de sus captores.

 

e)      Obra falsedad de la que han acusado al texto es de “la amistad” entre Lale y el guardia Stefan Baretski. Nunca fue amistad. Es cierto que Baretski , en un par de ocasiones,  ayudó a Lale y a Gita, pero era un individuo tan volátil que no se podía confiar en él. Tanto daba con una mano como dañaba con la otra. Libro como serie lo describen como un antisocial, bebedor, solitario, desorientado, pero muy cruel. Baretski fue condenado y encarcelado después del Juicio de los Guardias de Auschwitz en 1963. No hay evidencia que haya contactado a Lale para pedirle referencias de conducta. ¿Como iba a saber que Lale se había cambiado de nombre? Esa añadidura de la serie es producto del guion.

 

                                   Unica foto que se conoce de Stefan Barestski

En el libro,  Lale no se despidió de Baretski. Esa declaración de  “has sido como un hermano para mí”,  aparte de insólita,  nunca sucedió. Únicamente sirve para añadir confusión en el espectador sobre las razones por las cuales Lale se siente culpable.  Existieron otros guardias más humanos que el handler del tatuador, cuya única excusa era ser despreciado por los otros guardias y sus superiores por ser un volksdeustche rumano que hablaba mal el alemán.  

 

Quienes critican el libro de Morris argumentan que era imposible que se desarrollaran relaciones entre guardias y prisioneros,  fuesen románticas, amistosas o laborales. ¿Nunca oyeron del romance entre Helena Citronova y el guardia SS,  Franz Wunsch,  que hasta ha dado para una ópera? ¿No leyeron a Primo Levi contándonos del guardia que quería hablar italiano?  ¿No conocen el nombre de Victor Pestek, amigo de la infancia de Baretski,  que acabó de guardia en Auschwitz y huyó junto a Siegfried Lederer del campo en 1944? Betz, que, por amor a una chica judía, regresó para rescatarla,  fue arrestado,  torturado y fusilado.   

 


Ni hablar del respeto que Mengele sentía por Alma Rosen,  la directora de la orquesta femenina de Auschwitz, o su relación casi cordial con la Dra. Gisela Perl y con su asistente,  el medico húngaro Miklos Nyiszli. En Auschwitz se daban los horrores más monstruosos, pero también los vínculos más extraños. Era un sitio tan caótico que excepciones a la regla llegaban a ocurrir siendo un gesto de humanidad de parte de los poderosos la proverbial aguja perdida en un pajar.

 

f)        Leí un comentario en IMDB donde alguien se quejaba que no creía en la solidaridad que permea la serie, sobre todo entre las amigas de Gita. Le sorprendía que compartiesen comida cuando los testimonios del hambre que afligía a los prisioneros nos los muestran   deshumanizados hasta el punto de matarse por un cacho de pan. Tristemente ese es el caso de la gran mayoría de los prisioneros, pero se vale recordar que ciertos trabajos (Lale de tatuador; Gita primero en “Canadá” y luego en la oficina) permitían un mínimo de más comida y esos trabajadores eran los que compartían sus raciones o las intercambiaban por otros productos.

 


Primo Levy, a pesar de su empleo de laboratorio,  sobrevivió por las raciones que le traía su amigo Roberto.  Una sobreviviente de Auschwitz me dijo una vez “las mejores amigas de mi vida las encontré en el Lager”.  El objetivo nazi era destruir la humanidad y los códigos morales de sus víctimas, pero muchos sobrevivieron gracias al apoyo de otros o apoyando ellos a terceros,  aun a perfectos extraños.



Dramatizar el Holocausto Siempre Conlleva Críticas

No hay memoria de sobreviviente que no haya recibido ataques, cuanto más famosa más criticada. Sir Elie Wiesel se lanzó en picada en contra de series de televisión como Holocausto y War and Remembrace.  Las llamó “melodramas baratos y simplistas”.  Citó a Wittgestein:   “De lo que no se habla,  no se debe hablar”.  Sin embargo, su Noche, donde narra sus experiencias en Auschwitz y Buchenwald fue, en su día, acusada de falsear hechos.

Schindler List también recibió fuertes censuras (por “glorificar a un nazi”)  y sin embargo la despreciable La Vita e Bella ha sido alabada hasta por el escritor-sobreviviente Imre Kertesz quien acusaría a la “Industria del Holocausto” de promover kitsch, visiones de mal gusto y edulcoradas de una realidad terrible. Nada de eso ocurre en The Tattooist of Auschwitz.  donde Heather Morris incluye un disclaimer afirmando que se trata de una novela inspirada por hechos y personajes reales.



Después de estas aclaraciones es posible examinar la adaptación a la pantalla chica del libro. Aunque es buenísima y muy recomendable, es triste ver que las críticas y ataques empujaron a los adaptadores a echar mano de recursos más inverosímiles que los criticados.



martes, 25 de junio de 2024

La Verdadera Tragedia de We Were the Lucky Ones es que Aburre

 


Iba a recomendar esta serie de Disney por estar basada en hechos reales y ser un relato menos trágico y más optimista (y con final feliz) que la mayoría de las crónicas del Holocausto. Aparte de eso es uno de los peores ejemplos del Holokitsch que he visto, tan mal narrada que alterna entre lo atropellado y lo denso. ¡Qué vergüenza que se hayan apilado criticas injustas y frágiles sobre El Tatuador de Auschwitz, y esta serie haya pasado por el radar del censor sin causar revuelo!

Cuando el Holocausto se convirtió en un lucrativo tema de ficción (a fines de Los 70), los autores que lo habían sobrevivido criticaron la moda y la acusaron de degradar la memoria de la víctimas. El húngaro Imre Kertesz la llamó un ejemplo del kitsch. Recientemente, el caricaturista Art Spiegelman ha bautizado al fenómeno como Holokitsch.

Si al comienzo este tipo de ficción era considerado de mal gusto por la explotación de sus aspectos más sórdidos y brutales; hoy es lo opuesto. El Holokitsch minimiza los peligros y horrores de la guerra en contra de los judíos y alterna,  hasta el punto de la aburrición, la cursilería sentimental y clichés que hacen parecer que el Holocausto no fue tan terrible. Eso ocurre con esta adaptación




A medida que suspiraba/roncaba a través de los primeros episodios, intentaba encontrar un propósito para este relato. Me parecía inconcebible que Disney comprase los derechos de un superventas, lo filmase sin escatimar dinero en diferentes puntos de Europa y el resultado fuese tan… soporífero.  Me tenía que pellizcar para no quedarme dormida.

Los Kurc de Radom

Escrito en tiempo presente,  Fuimos los afortunados usa perspectivas diferentes para narrar una saga familiar. Georgia Hunter, nieta de Addy Kurc,   decidió novelar las experiencias de su familia durante el Holocausto. El gancho de su historia es que todos los miembros de la Familia Kurc sobrevivieron al exterminio nazi y se reunieron en otro continente.

En el libro no solo sobreviven los miembros de la familia nuclear Kursk.  Mas encima, y en las situaciones más dramáticas, los Kurc siguen reproduciéndose. Todo un triunfo y sin embargo ni libro ni serie nos lo hace sentir. El problema está en que tiene tantos personajes que el tratar de enfocarse en cada uno acaba en una desfile de viñetas y saltos cronológicos que no permiten ni desarrollo psicológico ni una buena revisión de momentos históricos.

                     Felicia, la primera nieta.

La serie se cifra en La Familia Kurc de Radom, Polonia. Los padres, Sol y Nechama, son dueños de una importante tienda de textiles.  Tienen clientes importantes y una buena posición que les permite dar una gran educación a sus cinco hijos. En el libro,  nos dice Nechama que ha intentado liberar a sus hijos de corta pisos que los limiten como la religión y la identidad de judíos. La asimilación en los años de entreguerras fue una obsesión de los judíos de toda Europa

El mayor de los cinco Kurc es el abogado Genek. Muy mujeriego, ha encontrado la horma de su zapato en Herta. Lo sigue Mila, seria y centrada, ha dejado su carrera de pianista para dedicarse a su marido,  el medico Selim y a su hija Felicia. Luego tenemos a Jacob cuyo único interés es Bella, su novia de la infancia , y a Addie, el protagonista,  un ingeniero que se ha traslado a París para seguir su sueño, ser compositor. La benjamina es Halina, tiene veintiún años trabaja como asistente de su cuñado Selim. Lo que más la distingue es que es obstinada. Su madre espera se le pase lo necia al casarse.

Los Kurc aceptan como inquilino a un arquitecto llamado Adam, pronto Halina y el nuevo huésped son novios. En la novela tenemos a la familia reunida para la Pascua de 1939. La tristeza los embarga porque Addy no ha podido venir a estar con los suyos.

                          Pesaj en vísperas de la guerra

Halina no es una Heroina

En cambio, la serie optó por comenzar con una reunión familiar en 1938, lo que nos permite conocer a los miembros de la familia . Addy, el protagonista, está presente. Este episodio nos muestra que la serie ha elegido dar el rol protagónico a su hermana menor. No entiendo por qué Halina es aquí superior a Mila.  Joey King no es ni bonita ni buena actriz, y Mila es interpretada por la bella y talentosa Hadas Yaron a la que adoro desde su rol de Libby en Shtisel.

                                    Mila debería ser la protagonista

El personaje de Halina es insoportable: caprichosa, impulsiva, arrogante, necia y beligerante En el primer episodio ya vemos que parece estar insatisfecha, pero no llegamos a saber ni la razón ni la solución. Quiere irse a Paris con Addy, aunque no sabe para qué. Inicia un romance con Adam, pero tampoco está segura de quererlo.

En el primer capítulo saltamos de 1938 a septiembre del 39. Estalla la guerra. En Francia Addy es impedido de volver a Polonia. En Radom todos los hombres jóvenes de la familia Kurc, incluyendo a Adam, se unen al mismo batallón. Debido a que Radom está cerca de la frontera los alemanes llegan ahí primero. Los Kurc que quedaron atrás, padres e hijas deben abandonar su casa y su tienda (alcanzan a recuperar varios objetos de valor)para irse a vivir al ghetto .

Los alemanes exigen que todos trabajen. Los padres consiguen empleo en una cafetería. Halina desenterrando nabos y Mila en un taller donde reparan los uniformes de los alemanes. No puede dejar a Felicia sola y la niña no es admitida en el taller. Entonces debe entrarla de contrabando,  oculta bajo su abrigo.

Reciben cartas desde Lvov que ha sido invadida por los soviéticos. Todos sus hombres (menos Selim,  el esposo de Mila) han quedado en ese territorio donde viven en cierta libertad. Bella, la novia de Jacob decide ir en su busca,  y Halina se le pega. En el libro, Bella viaja sola y Halina parte después en compañía de una tal Franka. Aquí han condensado ambos viajes en uno solo.

                          Bella y Halina rumbo a la Zona Soviética

Addy Rumbo a Rio

Entretanto, Addy se une al ejército francés y después del armisticio comienza a buscar un país que lo reciba. Con ayuda del cónsul brasileño, Addy pronto se encuentra en un barco rumbo a Rio. En la nave conoce a Eliska Lowbeer, una refugiada checa de clase alta que viaja con su madre. Addy y Eliska comienzan un romance.

Addy y Eliska

En la zona soviética,  Bella y Jakub se casan. Adam está a cargo de un grupo de resistentes que buscan aliviar la situación de los judíos en el territorio bajo dominio alemán, pero en Lvov las cosa no son fáciles. Los rusos miran con desconfianza a los polacos. Un error al llenar un formulario acaba con Genek y su embarazada esposa en un Gulag siberiano.  

                        Genek y Hertha camino a Siberia

En esta adaptación se ha intentado condensar los sucesos que afectan a los Kurc entre 1938-1941. Lo que Hunter ha narrado en diecisiete capítulos y casi doscientas páginas, aquí los han resumido en tres episodios que no atrapan. La serie pasa muy rápido por las dificultades que persiguen a cada miembro de la familia. Se soluciona un problema y aparece otro. Se salta de manera abrupta de un personaje a otro, de un país a otro, incluso salimos de Europa con Addy y llegamos a África. Todo a tal velocidad que no hay espacio para desarrollo psicológico, o para que nos encariñemos con nadie.

Eso de poner a Halina de heroína es exasperante porque ella lo es. El viaje más allá del río Bug está salpicado de peligros, los que Halina navega airosa como pato en una laguna. En un momento la amenaza un alemán y al rato está riéndose o tomando decisiones estúpidas. En el libro, llegan a las líneas soviéticas y solo logran traspasarlas cuándo Franka se acuesta con un soldado ruso. En la serie,  después de una desubicada discusión de las chicas en medio de dos líneas enemigas, Halina y Bella llegan a Lvov sin mayores inconvenientes o sacrificios.

En el caso de Addy es la celeridad de su trayecto lo que impide invertir emocionalmente en él.  En el libro dedican un capítulo para comentar sus experiencias en La Batalla de Francia. En la serie solo mencionan que fue soldado del ejército galo. Luego lo vemos en una fila afuera de la embajada brasileña donde le dicen que no hay cupos y se menciona que ningún país quiere dar asilo a judíos. Addy va a un hotel donde se hospeda el embajador brasileño Luiz da Souza Danta (nombrado Justo de las Naciones por Yad Vashem) Al saber que Addy es ingeniero le consigue un boleto en un barco que parte de Marsella rumbo a Rio. Todo esto en menos de media hora.

En el tercer episodio, Addy ha subido a Primera Clase, pero solo como pianista. Conoce a Eliska y se hacen amantes.. El barco se detiene en Dakar para reparaciones. La demora hace que las visas expiren. Son llevados los pasajeros a Casablanca, los ricos como Las Lowbeer a hoteles, los pobres como Addy a campos de detención. Addy huye y convence a Las Lowbeer que escapen a Cádiz. Lo próximo que vemos es a ellos a bordo del Alsina llegando a Ilha de Flores en la costa brasileña. Como que Andalucía no queda muy cerca de Brasil. ¿No?



Mila y Felicia

Todo ocurre tan de prisa que nada es memorable o impactante. El libro es diferente porque la autora se detiene para contarnos la vida interior de los personajes y eso nos ayuda a que nos importen. Mi favorita es Mila porque ejemplariza lo vivido por madres judías con hijos pequeños. Tras una redada de los alemanes en la que casi descubren a Felicia en el taller, Mila se da cuenta que debe salvar a su hija, aunque esto implique separarse de ella.

Hunter hace más conmovedora la redada al ofrecernos el punto de vista de Felicia que antes de los tres años,  ha aprendido a estar tranquila, a obedecer, a tener tanto miedo, a no hacer preguntas y a madurar antes que otros niños de su edad. Esa es una característica que he encontrado en todos los sobrevivientes que fueron niños durante El Holocausto.

Uno de los momentos más dolorosos de la serie es cuando Mila y sus padres cargan a la pequeña,  envuelta en un colchón y,  de noche,  la lanzan al otro lado del muro del ghetto sin saber que la espera. Lo terrible es que unas semanas más adelante, la niña es devuelta. Los que la esconden encuentran que Felicia “se ve demasiado judía” y no quieren correr riesgos.



Mila debe tomar otra decisión . Esta vez separarse de sus padres. El Consejo Judío está preparando viajes para jóvenes profesionales o gente con parientes en el Mandato de Palestina. Algunos ya han partido y enviado postales desde Haifa. Mila consigue pasajes para ella y la niña y se sube a un camión con otros “afortunados”. Pronto se encuentran en un claro de bosque cavando tumbas con soldados con metralletas dispuestos a acribillarlas.

El modo en que Mila salva a su hija es extraordinario , tal como el que cuando comienzan a disparar,  ella comience a correr en dirección del bosque. Ahí acaba el episodio y nos quedamos una semana cavilando si podrá huir, si podrá encontrar a Felicia de nuevo. Desilusión total, en el nuevo episodio descubrimos que Mila corrió donde estaba Felicia y compró a un soldado,  que la apuntaba con un arma,  con su anillo de compromiso.



Sobornos y Sobrevivencia

Un cliché constante en la serie es que los judíos lo compran todo hasta sus vidas. Con unos sobornos, Los Kurc recobran su departamento en Radom; Mila compra su vida con una joya, Halina rescata a Adam del campo de Janowska sobornando guardias con la platería de su abuela. Vemos el distingo entre los que tienen y los que no en el modo en que Las Lowbeer viven mejor que Addy a pesar de ser tan refugiadas como él.

Los franceses tenían un dicho después de la guerra que reza:  “los judíos pobres se fueron a Auschwitz; los ricos al Waldorf Astoria en Nueva York”. Pero no es cierto, toda la clase alta judía europea sufrió grandes pérdidas. En Auschwitz murieron judíos ricos. Nadie estaba exento, ni la monja Carmelita Edith Stein que murió como judía en la cámara de gas, ni Elizabeth de Rothschild que,  a pesar de ser aria,  fue quemada viva en Ravensbruck.

El dinero no es el motivo de las salvaciones mágicas de los Kurc. Estamos hablando de toda una familia que,  desperdigada por diferentes puntos de Europa,  sobrevivió sin perder a nadie, sin pisar jamás un campo de exterminio. Tenemos que creerle a Georgia Hunter, pero desearía que se sintiese más tensión, más angustia. Han intentado añadirle un poco y lo han conseguido con la descripción de la brutalidad del Gulag que no sale en el libro, pero contarnos los dilemas amorosos de Halina solo sirven para hacer más antipático el personaje.

El elenco no da la talla, casi todos sobreactúan y les han obligado a hablar con acentos ininteligibles que no ayudan a entenderlos mucho. ¿Y tienen que todos usar palabrotas? Recuerdo a una sobreviviente que conocí que vivió escondida en Polonia. Cuando era interrogada por los alemanes hablaba del modo más vulgar posible porque se creía que las niñas judías de clase media y alta jamás decían una mala palabra (es pecado entre los ortodoxos).

La mejor actuación es la de Hadas Yaron y la peor la de la chica que da vida a Eliska Lowbeer (Lilih Kornowski). ¿Como vamos a creerla una muchacha de clase alta si hasta camina ordinaria?  Esa voz de papel de lija tampoco la hace más refinada.

Contenido Violento o Gory: Es increíble como evitan mostrar los hechos violentos de los nazis. O nos los cuentan como cuando Nechama le dice a Mila que vio a un soldado partirle la cabeza a un niño,  o vemos las caras de horror de los testigos como cuando Jakob y Bella se encuentran con una escalera tapizada de cadáveres después del pogromo de Lvov.

No es que uno quiera ver torturas graficas como en Dime quien soy , pero en Wartime Girls  con un par de escenas bien distribuidas de muertos, heridos y gente torturada,  logran crear una atmosfera realista de lo vivido en Polonia. En cambio,  en esta serie uno siente lo dicho por Mira Fox en el Forward que el Holocausto no parece tan terrible desde la perspectiva de We Were the Lucky Ones. Mira agrega que como los personajes no pueden morir (es la premisa de la novela) sobreviven en las circunstancias más increíbles.

Contenido Sexual y Desnudos: Parejas en la cama, pero nada gráfico. Sin embargo, le bajan a la violencia y le suben al sexo. En el libro Addy y Eliska tienen una relación romántica, pero platónica. En la serie se acuestan en el barco.



En el libro, la madre de Halina está feliz de que su hija siente cabeza con el arquitecto Adam. Cuando Halina y Franka cruzan hasta a zona soviética, la chica va en busca del novio y se casan apenas se reencuentran. Para convertir a Halina en la dizque heroína, le inventan en la serie una historia de amor forzada y desagradable.

Al inicio de la serie, Halina es una veleta que no sabe para donde va. Quiere irse a Francia con Addy, aunque no sabe para qué; trabaja para el cuñado, pero no ve ahí una carrera y es novia de Adam porque él esta físicamente cerca. Cuando estalla la guerra, le exige que no se enliste como si fuese una opción en un país invadido o para un judío que sabe lo que ocurrirá con su gente is ganan los alemanes.

Cuando Halina parte para la Zona Soviética es porque está harta de desenterrar vegetales y va en busca de sus hermanos. Apenas se encuentra con Adam le deja en claro que ya no son novios. Aun así, tiene ambigüedades con el arquitecto, se muestra celosa de una compañera de la resistencia y,  cuando los rusos la obligan a donar sangre, Halina llega tambaleándose al departamento de Adam quien debe cuidarla .



Todo esto da esperanzas al arquitecto quien se rehúsa a cumplir una orden de la resistencia de trasladarse al Ghetto de Varsovia. A pesar de eso, Halina lo rechaza. Es solo después de la invasión y de los pogromos que la desaprensiva chica descubre sus sentimientos y compra la libertad de Adam del siniestro campo de Janowska, tras lo cual se hacen amantes. Nada de matrimonio. ¿Por qué? No se sabe.

Hay tres desnudos y solo uno es necesario. Muestran mujeres desnudas (de espalda) duchándose en Tel Aviv; Genek muestra nalgas corriendo con una de esas impúdicas batitas de hospital que se abren en la espalda y , por supuesto, recrean la mejor escena del libro, cuando Adam debe probar que no es judío y que no está circuncidado.

Factor Feminista: Esta serie es una ofensa a la mujer judía que sobrevivió el Holocausto a pesar de estar más destinada al exterminio que los varones. Las mujeres de los Kurc son retratadas como torpes, histéricas, inmaduras y que gastan energía peleando con sus parejas en vez de descubrir modos de circunnavegar todas las crisis que se les presentan. Lo extraño es que ninguna de estas trifulcas (con diálogos presentistas y palabrotas) existe en el libro. Nunca Halina, ni Bella, ni Hertha ni Eliska les hablaron así a sus hombres. Por eso prefiero a Mila, porque al carecer de pareja puede planificar escapes para ella y su hija.

Halina en una típica pataleta

Sucede que el amor y el romance en las series contemporánea, aun las de época,  se ha convertido en discusiones, desacuerdos, griteríos constantes. Tal vez no sea un concepto tan moderno. Después de todo,  viendo screwball comedies de Los 30, Simone de Beauvoir reparó en que lo romántico en la cultura useña iba subordinado a la típicamente gringa  “Lucha de Sexos”.



Factor Diversidad: Lo que más hay es obviamente judíos. Los judíos en esta historia se dividen en dos grupos: los que tienen y los que no tienen. No vemos sionistas, ni comunistas, ni ortodoxos.

La inclusión, regla forzosa en toda serie modera,  aquí da un triste ejemplo. En el libro, cuando Addy huye del campo de trabajos forzados marroquí, lo hace sobornando a un guardia para que lo lleve de compras a Casablanca. Promete no intenta huir, promesa que no cumple. En la serie han hecho que el guardia sea negro. Esto cambia la ecuación totalmente ya que su castigo puede ser peor. Ya veo al televidente BLM chillando “¡otra vez un judío traiciona a un Hermano! “ Hasta en eso Disney mete la pata.

La serie no es muy caritativa respecto a otros grupos. Los polacos son vistos como oportunistas que se aprovechan del sufrimiento judío o como cómplices de las medidas de los invasores.  Si bien es cierto que hubo antisemitismo en Las Fuerza Polacas Libres y que los ucranianos perpetraron horrorosos pogromos, no hay en la serie un retrato de lo que otros sufrieron a manos de los nazis.

Fuerzas Polacas Libres en Monte Cassino

No existe el equilibrio de Wartime Girls y me sorprende que los Kurc hayan podido sobrevivir sin ayuda de algún alma buena que los socorriese.  Se confirma esa errada imagen de que para sobrevivir se necesita dinero. Hasta el convento donde se oculta Felicia exige una tarifa (eso no ocurre en el libro). ¡Que insulto a todos los polacos que sacrificaron sus vidas, sin cobrar un kopek, para salvar judíos!

Incluso los alemanes se ven como fáciles de comprar con anillos de compromiso y cucharitas de plata. Comparados con los soviéticos que son los verdaderos monstruos de la historia, los nazis no se ven muy amenazadores. Por ejemplo, tenemos a Herr Maier, dueño de la compañía donde trabaja Bella que le consigue raciones extras y está dispuesto a traer a los padres de ella desde el ghetto. Otro caso es el banquero austriaco que emplea a Halina y al final la salva de la Gestapo.

No puedo creer que haya escrito más de siete páginas sobre una serie que, a lo más, veo como mediocre. Su única posible virtud como el contenido histórico poco conocido (la ambigüedad del Gobierno de Getulio Vargas sobre los judíos; el Gulag soviético, etc ) también se presenta de manera distorsionada y desinformativa.