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lunes, 5 de mayo de 2025

Lenta, Confusa y Muy Violenta: Segunda Temporada de 1923

 

 


Creí que nunca llegaría el día, pero regresamos a la Montana de Los Locos 20 y al menos en su primer capítulo Taylor Sheridan no nos ha defraudado. Sin embargo, ya para la tercera entrega, recuerda su conocida manía de caer en violencia desmesurada, sobre todo hacia las mujeres. En ese empeño pierde piso y cae en tres road trips inconcebibles y absurdamente lentos.

La Fauna como Metáfora

Comencemos con el Rancho Yellowstone. Ha sido un invierno crudo, el rancho ha quedado aislado por las constantes nevadas que han cortado los caminos. Para ir a Bozeman, al juicio de su capataz,  Jacob debe ir a caballo dejando a las mujeres Dutton solas (hay una conversación sobre la posibilidad de instalar un teléfono en el rancho) y a merced de los elementos. Estos se manifiestan primero con un puma que se duerme en el porche y despierta con apetito de comerse a Elizabeth de desayuno.

Cara debe matar al hermoso animal. Los felinos son reemplazados por otros depredadores: los lobos. Uno muerde a Elizabeth. Por suerte el médico y su ayudante llegan al rancho y aplican el tratamiento anti-hidrofobia a la esposa de Jack. Pero el lobo vuelve, se mete en la casa, se come a la enfermera y ataca a Cara.



Los animales salvajes son una metáfora del más grande depredador de la zona, Donald Whitfield. En su empeño por deshacerse de los Dutton y del rancho e instalar una hostería para esquiadores ricos, ha conseguido el arresto de Zane y su esposa, que resulta ser japonesa. Además Whitfield y Lindy, su querida de turno, tienen secuestrada en el sótano a una especie de gimp de Pulp Fiction, a la que solo desencadenan para participar en sus tríos sadomasoquistas. Digamos que con esas actividades hasta Banner Creighton le está tomando miedo a su aliado.

Entretanto, al otro lado del mundo, Jennifer visita a Alex y la encuentra en un estado deplorable. Por un lado la Familia Real enfurecida por los ultrajes a La Corona, han exiliado a los Sussex de Londres. Están todos apilados en sus propiedades de Sussex, y han exiliado a la Señora Dutton a sus habitaciones. Solo después de enterarse de esto y de que Alex está embarazada, Jennifer accede a ayudarla.



Vende las joyas de Alex y compra un pasaje para Nueva York. Con la excusa de pasar unos días con su amiga en su casa de campo cerca de Oxford, Alex llega a Southampton y toma un vapor, pero viaja en clase turista, apilada con otras mujeres pobres en una sala común. Debe dormir en la parte alta de una litera y ahí sobrevivir una tormenta en alta mar.

Spencer vs La Mafia

Spencer no las está pasando muy bien tampoco. No se sabe cómo eludió a la policía, pero está de carbonero en un barco italiano rumbo a USA. Ahí hace amistad con un chico italiano llamado Lucca, que viene huyendo de Sicilia porque Mussolini quería obligarlo a ir a pelear en la guerra de Libia. Interesante que el equipo de Sheridan haya hecho su tarea y conozca esos detalles de la poca conocida campaña imperialista del Duce.



Una noche, Spencer siente ruido en la cabina y ve a un grandulón violando a Lucca (¿por que esto me recordó a Rich Man Poor Man?) . Se levanta y le propina una paliza al bully. Llega el capitán y cuando se entera que tiene un violador en su tripulación, lo mata. Se va, advirtiéndole a Spencer que para la próxima le avise de cualquier problema ya que quien manda no es marinero sino el capitán.

Lucca ha quedado tan marcado por el ultraje que intenta suicidarse. Por una vez, Spencer actúa con sensatez y lo convence de no hacerlo. Lucca recobra su optimismo y al saber que su protector necesita dinero se le ocurre la idea de ponerlo a boxear con otros miembros de la tripulación, mientras el italiano recoge el dinero de las apuestas.

De esa manera, Spencer tiene lo suficiente para viajar de Texas a Montana, pero a su llegada al puerto de Galveston, las cosas cambian. En vez de separar caminos, Spencer acepta conocer al primo de Luka. Resulta que el cugino es Salvatore Maceo, un capo de mafia que en esa época dominaba el contrabando de licor en Texas. Maceo recibe muy agradecido a Spencer, hace que le den comida (prueba pizza por primera vez); lo aloja en el mejor hotel de la isla y lo invita a una fiesta en su honor esa misma noche.



Spencer come, va al hotel y pone un telegrama a sus tíos, pero de pronto le baja la urgencia de irse, así, sin siquiera despedirse de Lucca. Cuando el sicario de Maceo intenta detenerlo, el cazador lo golpea. A pie , sin direcciones, vemos a Spencer en la noche buscando la estación de tren. Obvio que los mafiosos no se quedan tranquilos, lo siguen y le dan una paliza.

Maceo esta estupefacto, no entiende ni la ingratitud ni la descortesía de su huésped. Le ofrece una solución, que lleve, acompañado de Lucca,  un cargamento de whisky (entonces ilegal en la USA de la Prohibición) hasta Fort Worth, y que luego ponga al primo y el dinero de la transacción en un tren de regreso a Galveston. Spencer se puede quedar con el camión y seguir camino hasta Montana. No sé ustedes, pero me parece generoso de parte del mafioso y pensé que así Spencer tendría un aliado en contra de Whitfield que es peor que toda la mafia junta.

                                  Una oferta que no puede rehusarse

Sin embargo, los recappers y reseñadores están horrorizados de que un Dutton se vea involucrado (y en deuda) con el crimen organizado, como si los Dutton no nos hubieran demostrado en tres siglos diferentes que no son muy amigos de la ley. Pero no se preocupen, en su afán de no trasgredir las leyes, que la misma serie nos demuestra son injustas, Spencer convierte el viaje en un desastre y se agarra nuevos enemigos. Ahí ya me comencé a exasperar con este guion horripilante y desatinado.

La Impulsividad Dutton

El problema de Spencer es un problema Dutton: la impulsividad. Lo vimos en su padre, en su hermana y en sus descendientes de Yellowstone.  Ese mismo defecto hace que Jacob Dutton parta de Bozeman a Yellowstone, en medio de una mega ventisca, arrastrando a Zane y a su familia con él.

Jacob comienza muy bien el día. Va a ver al juez que ya está harto de que el estado pague por el hospital donde está Zane quien ha quedado invalido debido a una paliza que le propinaron los policías, y también por el orfanato donde están encerrados los hijos de Zane mientras Alice, su madre, está presa. El juez está feliz de dejar a la familia en manos de Jacob, pero exige saber quién casó a la pareja. Jacob pierde la paciencia y le recuerda al juez que este se ha casado con una Crow, y ha cambiado la ley en Montana para beneficio propio, cuando en los estados cercanos casarse con una nativa todavía es ilegal.



Me detengo a pensar que  Estados Unidos (aparte de la Alemania nazi) es el único país siempre obsesionado con ponerle trabas a las uniones matrimoniales. Sigue siendo el único país del mundo donde se prohíbe el matrimonio entre primos y hasta bien entrado el Siglo XX se prohibió matrimonios entre caucásicos y gente de color. El sheriff le cuenta a Jacob que hubo una ley prohibiendo el matrimonio entre blancos y mexicanas hasta que un legislador se enamoró de una “Señorita”.  Estas son leyes absurdas y arbitrarias, pero es el amor el que las derriba.

Ahora Jacob usa la ley para obligar a su representante a dejar libre a su capataz . Huele el café del juez y ve que tiene whisky, encuentra una botella en su gaveta. El sheriff saca las esposas para llevarse a quien infringe la Prohibición. El juez se doblega y da permiso para que el Sheriff Dutton pueda llevarse a Zane y a su familia, pero las cosas se complican.

                         Miren lo que bebe el juez

Zane está invalido, casi no puede incorporarse. Desde que llego al hospital nadie lo ha atendido. A Jacob se le ocurre llevárselo a él, a Alice y a los niños al rancho a pesar de que amenaza mal tiempo. La porfía Dutton hace que los atrape una ventica medio camino, casi pierden los caballos, deben quemar el carromato para calentarse y llegan medios muertos a Yellowstone donde Cara ha matado al lobo, ayudado a amortajar a la enfermera y obligado a cachetadas a Elizabeth a aceptar un doloroso tratamiento que no solo salvará su vida, pero también evitará que se convierta en una bestia rabiosa antes de morir.

                             Elizabeth después de ser cacheteada por la Tia Cara

La rubia saluda a su marido con la noticia de que, apenas acabe el tratamiento, se marcha a Boston en busca de la civilización. Toda esta temporada podría reducirse a mujeres que añoran la civilización (creo que a Cara no le molestaría irse a Boston) y las que huyen de ella como Teonna ya que ahora no es solo una fugada de un internado sino también una asesina serial.

Kent Salió Peor que el Padre Renaud

Teonna, su padre y Pete,  que de amigo de la familia pasa ser amante de la joven prófuga, han llegado a Texas , a lo que fueron las tierras de Quanah Parker, pero la reservación comanche no está ahí. Ahora ese territorio está ocupado por un rancho donde los fugitivos encuentran empleo arreando reses.



Entretanto, le siguen la pista el Padre Renaud y el detective Kent que resulta ser más perverso que el curita. Cuando llegan a una reservación comanche en Oklahoma, amenaza con matar un niño indígena si no le dicen dónde está Teonna. El Padre Renaud interviene, como “hombre de D-s” no puede permitir esa salvajada.

Con sorna, Kent le recuerda el cementerio que vio en el internado con los cadáveres de las indiecitas. Renaud se escuda diciendo que eso fue la voluntad divina. Kent le responde que ahora él es la voluntad divina y al marcharse se lleva al pequeño entre las patas de su caballo. Kent y el Padre Renaud llegan a un pueblo de Oklahoma. Todo indica que se trata de Indian Territory. La secretaria del alguacil es indígena y su jefe es una mujer llamada Mamie Fosset. {Nota: Mamie Fosset fue la primera mujer en ser juramentada como alguacil en USA, pero su nombramiento tuvo lugar en 1898}



Kent, además de racista, es machista y lo demuestra con palabras. es el Padre Renaud quien debe servir de intermediario. Aunque a la sheriff le repugnan los forasteros tal como su misión, se ve obligada a ayudarlos. Su secretaria es una excelente dibujante y hace un retrato hablado de Teonna que se convierte en un afiche para que quien la reconozca la entregue a la justicia.

Kent y Renaud enfilan rumbo a Texas . Esa noche tienen un interesante intercambio en el que el comisario se muestra más racista que el cura. Renaud cree que los indios asimilados deben ser ciudadanos y tener los mismos derechos que los blancos. Incluso no le parecen reprobables los matrimonios birraciales puesto que en su país, Francia, están permitidos. Esta nueva faceta tolerante del sacerdote acaba cuando una partida de comanchesparientes del niño asesinadoatacan a los asesinos. A regañadientes, Renaud se ve obligado a defenderse a tiros de los comanches aunque se muestra contrito al ver que ha abatido a un muchacho.

                       El Padre Renaud y el Comisario Kent no piensan igual

Finalmente llegamos al arco de Alexandra que, muchos están de acuerdo ha sido lo mejor, pero también lo más perturbador por lo que he dejado mis reparos para el final. Después de una zangoloteada y tormentosa cruzada del Atlántico, la Condesa de Sussex desembarca en Ellis Island, sitio de entrada para millones de inmigrantes en busca del American Dream. Digamos que las mejores experiencias son para quienes tenían gente (parientes, amigos, empleadores) esperándolos en tierra, los que venían con visa, o simplemente con documentos de identificación. Mrs. Spencer Dutton carece de todo eso, ni siquiera tiene un certificado de matrimonio o un pasaporte (no sé cómo Jennifer le pudo comprar un pasaje).

Las autoridades determinan que esta personita sin identificación solo puede ser una vagabunda y se la trata como se trataba a las vagabundas. Se le hacen varios exámenes médicos y finalmente se la somete a una entrevista con un desagradable funcionario que dice no creerle el cuento del rancho en Montana y del marido perdido. Todo indica que le negará una visa de entrada. Por suerte, Alexandra recuerda quien es y lo demuestra. Primero recitando un poema de Emma Lazarus, luego evidenciando su conocimiento de la poesía de Walk Whitman y acaba lánguidamente señalando que la mancha de lápiz labial en la camisa del funcionario indica que él otorga visas a cambio de favores sexuales.



La joven llega a Nueva York y logra arribar a Grand Central Station a tiempo para comprar un pasaje de tren. Hasta ahí le dura la suerte. Aunque ya dos personas le advierten que tenga cuidado y que no ande mostrando el dinero, es asaltada en un baño, golpeada hasta perder el conocimiento, y robada de todo: equipaje, joyas, dinero. Aun así alcanza a llegar a la estación cuando el tren parte y salta a la góndola del tren y ahí paro porque la orgia de violencia, principalmente la dirigida a las mujeres,  merece otra entrada

                     Alexandra después de ser asaltada

1923 comenzó maravillosamente con dos magníficos episodios que devinieron en cuatro arcos que no llegan a entrecruzarse y que no avanzan la historia para nada. Lo único concreto es la dilatación de llegadas y enfrentamientos y lo único omnipresente es una violencia desenfrenada. Aun así, 1923 sigue destacando por sus buenas actuaciones e insuperable cinematografía.

Corrin Hodgson y Ben Richardson están a cargo de filmaciones en diferentes parajes y el contraste entre la vegetación del Suroeste y las llanuras nevadas de Montana es soberbio. Mis paisajes favoritos corresponden a dos eventos: el arribo de Spencer a Galveston con la vista de edificios de colores de sorbete,  escena que contrasta con el interior del Rancho Dutton durante el ataque lobuno. Esa escena nocturna, teñida de azul, exhibe un interior que parece exterior donde sillones y mesitas se ven cubiertas de nieve como si fuese el reino de los Caminantes Blancos, pero que en realidad es la nueva guarida del huargo.

                             El huargo de Yellowstone

Contenido Violento y Gory: Toda la serie: tenemos ultraje sexual, palizas, sadomasoquismo, femicidio, infanticidio, balaceras y hasta ataques de fieras salvajes.

Contenido Sexual y Desnudos: Con Alex y Spencer separados, no hay pasión a raudales. Apenas Teonna que pierde su virginidad con Pete, su Fiel Compañero Indio.

                                   Teonna en plan sexy

Factor Feminismo: Obviamente Cara que mata fieras de dos y cuatro patas y somete a Elizabeth cuando esta pierde la cabeza. En el caso de Alex ,todo su viaje es una demostración de los peligros de una vida de privilegios que no la ha preparado para encuentros peligrosos. Aun así, Alex en Ellis Island recuerda quien es, dándole una bofetada a la entrometida  Collins y usando su intelecto para quitarle el poder al funcionario que la humilla.

Factor Diversidad: En persecución de la Familia Rainwater, de la tribu Crow, Kent y Renaud se encuentran con Comanches de Oklahoma que los siguen hasta Texas. Spencer tiene un encuentro con los italianos de la mafia, y su mujer golpea a una prostituta irlandesa en Ellis Island y recibe un buen consejo de un afroamericano que le vende un mapa en Manhattan.

                          Lady Alexandra compra un mapa

 Conocemos a Alice, la esposa japonesa de Zane. Señora un poco perdida ya que le dice a Cara que planean irse a California donde los matrimonios birraciales están permitidos. ¿Qué no vio The Terror donde en plena Segunda Guerra Mundial, se prohibían los matrimonios entre japoneses y hasta mexicanos? ¿Qué no sabe que en los 60s cuando Bruce Lee quiso casarse con una mujer blanca tuvo que ir a hacerlo en Oregón?

 

 

jueves, 24 de abril de 2025

1923: Primera Temporada que Nunca Reseñé

 


A la espera de repasar la Segunda Temporada, creo que ya es hora de contar porque no reseñé la primera parte de esta western-serie. En tres palabras, me pareció inferior a 1883, encontré la trama exagerada y truculenta, sobre todo en el segmento de Teonna Rainwater (Aminah Nieves)que aprovechó una triste tragedia de la vida real para crear una especie de filme de horror tipo “B”. Hora es entonces de separar lo bueno de lo malo de la serie de Taylor Sheridan y explicar por qué estoy siguiendo la segunda.

A diferencia de 1883 en la cual teníamos varios personajes enredados en una misma madeja (un viaje a California)1923 decidió ser ambiciosa. Se concentró en tres tramas semi separadas o muy tenuemente unidasuna en otro continente e intentó desarrollarlas cayendo en un enredo total.

Teonna vs Los Clérigos Psicópatas

La historia de Teonna fue la mayor víctima, perdiéndose en una orgia de sangre y violencia. En vez de retratar la tragedia de los niños nativos secuestrados por el gobierno de Estados Unidos y separados de sus familias, exageró la nota invitando a los escépticos a negar tal tragedia. Mas o menos lo que ocurre con los negacionistas del Holocausto cuando se inventan atrocidades en ficción que aun los maestros de las atrocidades (léase los nazis) no cometieron. Lo vimos en Hunters y en El Tatuador de Auschwitz.



Es una fea realidad que las escuelas donde fueron encarcelados estos niños les arrebataron su identidad étnica (muchas veces a la fuerza). Los pequeños fueron abusados de todas las maneras posibles. Lo más triste es que no se les dio instrucción útil, no se les preparó para vivir en el mundo de los blancos. La gran mayoría de los que las sobrevivieron nunca pudieron ni sobresalir en el mundo exterior, ni retornar con los suyos.

La historia de Teonna comienza en una represiva escuela católica perdida en Montana (aunque algunos sitios la localizan en Dakota). Hay mucho de cierto en su historia como lo son su secuestro y separación de sus parientes. Eso ocurría y ocurrió hasta más de mediados del siglo XX. La serie lo refleja en el ir y venir de la abuela de Teonna por diferentes oficinas gubernamentales intentando dar con el paradero de su nieta. La burocracia insensible, el desprecio racista de las autoridades y la frustración de la pobre mujer, ilustran como las instituciones blancas se confabulaban para separar a una abuela de su hija.

No quiero generalizar ni calumniar, pero mientras veía 1923 he hablado con alumnos (blancos) de escuelas católicas que tienen historias de horror sobre sus maestros. Hasta mi padre, católico practicante, contaba de malos tratos en su primaria en el Sagrado Corazón una escuela católica elite. 



Por otro lado, la educación tanto religiosa como seglar estuvo acompañada hasta la segunda mitad del siglo XX por castigos corporales y eso ocurrió en todo el mundo occidental. Lo vemos en dichos como “Spare the rod, spoil the child” (evita el palo y malcriarás al niño) o en español “La letra con sangre entra”

Aun con esos precedentes y con la certificación de historiadores,  queda la impresión de que Teonna ha tenido la desgracia de caer en manos de un particular grupo de psicópatas. Aunque la presencia de elementos homosexuales y pedófilos entre el profesorado de internados religiosos ( y aun no religiosos como ocurrió en las public school inglesas) es reconocida y deplorada, y la Hermana Mary (Jennifer Ehle) exhibe un supremacismo blanco que la hace ser muy cruel con sus alumnas ( ya que como dice “debe matar al indio” en ellas) ,ninguna de las monjas parece representar el mensaje de Cristo.

El caso más repulsivo, pero representativo de este caos con hábitos, es el Padre Renaud (Sebastian Roche). Obviamente se trata de un misógino pervertido que goza maltratando mujeres, sean monjas o niñas nativas, pero también es alguien que pisotea su misma religión. Lo vemos cuando obliga a la religiosa a recitar la epístola de San Pablo mientras él le hace pedazos las manos y antes de azotar a Teonna anuncia, con trono “muahaha!”,que él tiene compasión, pero no misericordia. Aparte de contradictorias, sus palabras son un rechazo del espíritu cristiano.



No es el único cura sádico. El posse compuesto por curas con almas de bandoleros ya parece el de Los Hermanos Dalton. Su misión es perseguir a Teonna, matando a gente a su paso, y vestidos de negro como en Johnny Guitar. Taylor ha conseguido usar la iconografía del Far West para esta idea del internado como un castillo-de-irás-y-no-volverás.

Mi impresión, corroborada por el hecho de que este cuento no se entrecruza con los otros, es que se lo exigieron a Taylor Sheridan para dar un toque ‘Woke” a su trabajo que ya la progresía ha catalogado como “conservador”. Es por eso que en vez de denunciar, de manera sutil y objetiva, el rol gubernamental en esos secuestros de nativos (también ocurrieron en Canadá y en Australia), se centra en un cuento de pesadilla de niños esclavizados por engendros inhumanos y desequilibrados.

Aunque muchos niños no sobrevivieron al internado y separación de los padres, sus muertes fueron provocadas por hambre, negligencia, incluso suicidio, pero no asesinatos premeditados y sistemáticos como los que describe la serie. Teonna descubre que ningún alumno, incluso los graduados, ha retornado al hogar. Eso no está en ningún testimonio real de los sobrevivientes de estas escuelas.

                                 Teonna en su infierno-internado

Una Trama Truculenta y Sádica

Yo no voy a ver la segunda temporada por Teonna. No me gusta el tono tremendista y sensacionalista con la que han enfocado la realidad de ese abuso en contra de los pueblos nativos. Si quieren relatos más conmovedores y menos distorsionados, vean Dark Winds, donde, en medio de quehaceres policiales ,descubrimos los horrores de las escuelas del gobierno, las marcas que dejaron en sus alumnos (todos los personajes principales menos Chee se han graduado de esas instituciones) y como la discriminación sigue operando sobre el pueblo Navajo en Los 70.

Tampoco veré lo nuevo de 1923 por los problemas del rancho. Un error de Sheridan, en su afán de crear una trama truculenta, fue acabar con todos Los Dutton, me refiero a la familia que conocimos en 1883. No le basta la melodramática muerte de Elsa; en un episodio de Yellowstone vimos como James (Tim McGraw) malherido se arrastró hasta la puerta de la cabañapredecesora del Rancho Duttonpara despedirse de su esposa.

Al comienzo de 1923, la voz cansada del fantasma de Elsa (que rapidito desaparece) nos cuenta que Margaret Dutton murió de frio y hambre en el rancho después de un crudo invierno . Sus hijos, el pequeño John y Spencer, que parece que nació cuando Margaret estaba al borde de la menopausia, sobrevivieron gracias a sus tíos del norte, Jacob y Cara Dutton.



Ha sido un desperdicio traer a actores del calibre de Harrison Ford y Dame Helen Mirren para ocupar roles tan oscuros, amargados y poco queribles. Jacob Dutton es herido casi al comienzo de la saga y Cara se hace cargo de todo lo del rancho, de la parte doméstica y de la administrativa. Cuando Jacob se recupera, Cara vuelve a un sitial secundario. Tal como ha fracasado en su denuncia del racismo del Oeste, el guion fracasa en su retrato de mujeres fuertes. Recordemos lo que hizo con Elsa cuyo poder yacía en saber disparar y follar a quien quería, pero pagó un gran pecio por esa independencia.

El esquema continua en el retrato de las Mujeres Dutton del Siglo XX. Cuando Cara y Elizabeth intentan calmar su preocupación ante tanta incertidumbre, horneando un pastel, en Den of Geek  Michael Winn Johnson se queja de que las han devuelto a la cocina. ¿No se da cuenta que nunca han salido de ahí? ¿Quién cree que cocina, limpia el baño y hace las camas en el Rancho Dutton?



A mí me caen bien las Dutton. No me cae bien Jacob y eso viene del primer episodio. 1923 fue un año de mal clima, malas cosechas y hambruna para el ganado en Montana. Los Dutton encuentran que en la ladera de un monte de su propiedad todavía queda pasto para sus reses, pero descubren entre ellas a las ovejas del escoses Banner Cregihton  (Jerome Flynn, mejor conocido como Ser Bronn de las Aguas Negras). El ovejero declara ante la asociación de ganaderos que considera deber de buen vecino compartir el pasto. Dutton no lo cree así. Se le prohíbe a Creighton subir al monte. Lo sigue haciendo y una noche, ambos bandos se enfrentan. Ganan Los Dutton y Jacob se prepara a matar al escoses.



Yo conozco bastante de la historia del Lejano Oeste para saber que a los ladrones de caballos, los cuatreros y todo el que cometiese delitos de propiedad que afectase el ganado, se le ejecutaba in situ. Aunque para 1923, yo esperaría soluciones más civilizadas, no me incomoda el linchamiento de Creighton y su gente, pero el lujo de crueldad me sorprende. Jacob coloca a los hombres sobre sus cabalgaduras con un lazo al cuello, cualquier movimiento de ellos o sus caballos provocará su ahorcamiento.



Dutton y su gente se marchan abandonándolos a una muerte lenta. Al amanecer, solo Creighton ha sobrevivido a esa tortura y comprendo que quiera venganza. Mas encima Jacob ha requisado las ovejas y se las regalado a una tribu de Crows.

La venganza se desencadena luego que los Dutton, en patota, regresan de un paseo. Creighton y los suyos los emboscan y atacan, matando a John (el último de los Dutton que conocimos en 1883), a su consuegro y dejando a Jacob malherido. La esposa de John padre se suicida (le encantan los suicidios a Taylor Sheridan) y Cara se ve obligada a defender su rancho, y atender a su esposo por varios meses con la ayuda solo de John Jr. su sobrino nieto, y de Elizabeth, la joven esposa de éste.

Entretanto, Creighton se ha conseguido un aliado maquiavélico y diabólico, el millonario ingles Donald Whitfield (Timothy Dalton) que quiere  hacer fortuna con la minería de Montana. Aparte de sus técnicas mafiosas para quedarse con el Rancho Dutton, Whitfield es un pervertido sádico que le gusta maltratar prostitutas y ponerlas en tableaux vivant dándose palos mutuamente. O sea tiene los gustos de un Joffrey Baratheon.



El Romance de la Condesa y El Cazador

La pobre Cara solo espera ayuda de una fuente, su sobrino nieto, Spencer quien ha ido a rumiar el trauma que le dejó la Gran Guerra, en la oscura jungla de África. En mi entrada sobre la keniamania hablé de Spencer convertido en un cazador blanco quien encuentra amor y redención en una joven aristócrata inglesa. 

Alexandra y Spencer viven varias aventuras que los ponen cerca de la muerte. Son casi aplastados por una estampida paquidérmica, correteados por leonas, sobreviven el hundimiento de un barco (antes toman la precaución de que el capitán los case) en un viaje de regreso a USA donde Los Dutton los esperan como ultima salvación.

                                    Casados poun capitán de barco (Benjen Stark)

Spencer y su mujer aterrizan en Marsella, donde al parecer Lady Alexandra ya portaba plástico, porque se van a comprar ropa y un pasaje en primera clase. Están cenando al fresco cuando los sorprenden los padres de Alex y su prometido abandonado, Arthur, que resulta ser un príncipe de la Casa de Windsor. Lo próximo es que todos abordan el mismo barco, Arthur reta a duelo a Spencer, pierde, e intenta matarlo. Como es maleta para todo, Arthur acaba cayendo al mar. Aunque todo indica que se ahogó, en el inicio de la nueva temporada, Alex habla como si su ex prometido hubiese sobrevivido.

El caso es que el chapuzón fatal solo sirve para separar a la pareja. A Spencer se lo lleva la policía y a Alex se la lleva su familia. A gritos , las parejas se comprometen a reencontrarse en Montana. Ok, de acuerdo,  todo este episodio salió directamente de los romances Arlequín y los Boon&Mills británicos, pero qué refrescante en comparación con el sadismo y el pesimismo,  de las otras subtramas. Así que ya saben por qué otro motivo estoy siguiendo la segunda temporada.

¿Vieron la primera temporada de 1923? ¿Les pareció inferior o superior a 1883? ¿Cuál fue su personaje favorito? ¿Teonna, Los Dutton de Montana o Los Dutton de África?



Contenido Violento y Gory: Gente violenta, animales violentos y un internado católico donde curas y monjas se comportan como en la Justine del Marqués de Sade. Agréguenle a Donald Whitfield y sus sesiones sado-masoquistas. ¿Qué más decir?

Contenido Sexual y Desnudos: A pesar de que Alex y Spencer hacen el amor hasta en la copa de los árboles, sus aventuras son sensuales, pero no graficas. Solo venimos a ver sexo y gente encuerada en los tríos de Whitfield. Antes vimos a Teonna sin ropa, pero no por motivos sexuales. Su desnudo sirve para reflejar la disciplina militar que regula hasta la hora del baño de las alumnas y también exhibir las marcas de los castigos corporales en el cuerpo de la chica nativa.

Contenido Feminista: Aunque es obvio que las mujeres de la serie se toman el control de sus vidas ( Elizabeth decidiendo compartir el destino de Jack; Cara manejando el rancho sola; y Alexandra dejando plantado a un príncipe para llevar una vida de mendiga solo rica en aventuras), lo cierto es que todas ellas están subordinadas al amor de un hombre. El amor es el catalizador de su independencia. Solo Teonna logra huir de su cautiverio impulsada por miedo y dolor físico más que por ansias de libertad o romance.



Factor Diversidad: La historia de Teonna, de su familia, del internado infernal,  retratan la tragedia de los pueblos nativos de Estados Unidos. Aparte de los Crow, tenemos la esposa japonesa de Zane, capataz de Los Dutton,  y esas leyes absurdas sobre quien puede casarse con quien y que variaban de estado a estado. También tenemos a los áscaris nativos que acompañan a Spencer en sus cacerías. Cuando un león mata a uno de ellos, Spencer se enfrenta al racismo británico y exige que se envíe el cadáver a su aldea en un tren de primera clase.

En general,  los villanos son europeos. La nobleza y realeza inglesa que separan a Spencer de su mujer; un inglés (Whitfield) y un escoses (Creighton) son quienes provocan problemas al Rancho Dutton; Teonna encuentra sadismo e injusticia a manos de una monja irlandesa y de un cura francés.

 

miércoles, 20 de enero de 2021

Las Catalinas: The Great y la Obsesión Moderna con La Emperatriz de las Rusias

 


Mi primer mes con Ruhami (ya le puse nombre) ha sido pisar un sendero por el mundo del period drama mundial, más sabroso que la fábrica de chocolates del Willy Wonka. Una sorpresa ha sido que, entre saltar de streaming service a otras plataformas, he encontrado una considerable cantidad de dramas de época inspirados por Catalina la Grande: “The Great” en Hulu, “Ekaterina” en Tubi, “Catherine the Great” en HBO/Max y "Velikaya" en YouTube. Se entiende que la señora haya capturado la imaginación popular por tres siglos, pero estas series son de los últimos cinco años. Se ha convertido a La Emperatriz de todas las Rusias en un icono feminista, un símbolo de progreso y de cambios revolucionarios. ¿Fue todo eso?

Un Relato Ocasionalmente Histórico

Aunque sabía la respuesta decidí comenzar con la obra más alejada de la realidad porque en ese tipo de dramas-no-de-época es donde más se reflejan las ideas presentistas que se quieren promover. Nada mejor que “The Great”, la serie de 12 episodios de Hulu. Sabía que se vendía como serie “antihistórica” lo que ya era refrescante, como siempre lo es la verdad en un mar de mentiras. Luego, encontré simpático el mini disclaimer que acompaña el título “an occasionally true story”.

¿Qué es eso de “relato ocasionalmente verídico”? Significa que “The Great’ es una farsa basada en algunos minúsculos detalles de la vida de Catalina, tales como que era alemana, que se casó con un futuro emperador de Rusia y que lo derrocó para quedarse con el trono. Agréguesele que era una mujer erudita, adelantada a su época, que convirtió a Rusia en un inmenso imperio.





¿Como utiliza estos detalles la serie de Hulu?  Pues tenemos una princesa alemana que a los 20 años (no a los 16 como la verdadera Cati) viaja a Rusia a casarse con el Emperador Pedro III. No hay necesidad de contarnos que la joven Emperatriz se llamaba Sofia von Anhalt y que se convirtió al rito ortodoxo. Tampoco que, en la vida real, Pedrito, tan alemán como Sofia-Catalina (de hecho, eran primos,) era solo un heredero. Quien mandaba en Rusia era la Emperatriz Elizabeta Petrovna, hija de Pedro el Grande.

En la serie, Catherine se da cuenta rápidamente que Pedro es tan mal marido como gobernante y comienza a complotar para quitarle el trono. Algo que también hizo Catalina, pero solo cuando Pedro fue coronado y ya llevaban 18 años de casados.





Cuando leí que Tony McNamara denominaba la adaptación de su pieza teatral como “antihistórica”. decidí verla, a pesar de que le tengo miedo al australiano.  Después de todo ganó un Oscar por coproducir” La Favorita “, un vergonzoso, ofensivo, cruel y falso retrato de la desdichada Reina Ana. Como sabía que no es amigo de la historia me preparé para un amasijo de “La Favorita” con” Reign”, pero me equivoqué.

Por empezar, McNamara que basó “The Great” en una obra escrita a comienzos de siglo, siente respeto por su protagonista y nos presenta una Cathetine (Elle Fanning) deliciosa que, a ratos puede ser soberbia, en otros tan ingenua que ya es bobita, y al final, nos indica que ha aprendido la lección. Para conseguir el poder absoluto debe ser tan implacable como los tiranos que quiere derrocar. Creo que esa es la moraleja de esta fábula satírica que más se parece a “La muerte de Stalin” que a “Reign”.



No es una serie que recomiende a quienes teman al humor patibulario (la escena en que el Emperador exige que les saquen los ojos a cabezas de enemigos decapitadas es un poquito extrema), o al lenguaje de alcantarilla, al sexo gratuito ya la demencia infantil de Peter (Nicholas Hoult). Sin embargo, hay momentos conmovedores, verdades duras de tragar y cuando Catherine no está disfrutando de sus privilegios, se convierte en una combinación de Daenerys y Sansa en una lucha de poder que le queda grande.

Confieso que todavía no acepto a Nicholas Hoult como una versión adulta del Marcus de “About a Boy”, y que me lo he perdido en los roles que lo han convertido en el nuevo galán del cine británico. Me dicen que estaba en “La Favorita”.  ¿Había hombres en esa película? Fuera chistes, Hoult es totalmente carente de divismos, capaz de no tomarse en serio, y darnos un retrato gigante de un déspota comiquísimo, aunque demente.



La serie tiene personajes muy interesantes, villanos y buenos. Yo ya tengo mis favoritos. Marial (Phoebe Fox) una dama caída en desgracia y que han convertido en criada/sierva de Catherine y su pariente, el arzobispo “Archie” (Adam Godley), un retorcido Richelieu ruso que, sin embargo, es lo suficientemente pragmático para entender que los cambios en Rusia deben ser limitados y sutiles.


                  Marial y su perrito Blini

¿Imperialismo Cultural Anti-Eslavo?

“The Great” ha tenido un excelente recibimiento en todo el mundo. Sin embargo, hay gente que ha reclamado sobre la serie. No hablo de historiadores o amigos de la historia. Después de todo no pretende ser histórica y McNamara ha hecho declaraciones que este es el nuevo rostro de los period pieces. Hablo de un público al que no se le puede cancelar, el ruso.

Como Rusia es un país sui generis, no vamos a esperar una reacción como la de los franceses ante “Emily in Paris”, ni tampoco que su ira importa mucho a los productores de la serie, pero fue en IMDB donde encontré algunas quejas que me hicieron pensar. La primera, y la más obvia, puesto que la ex Unión Soviética no comparte nuestros estándares de corrección política ni nuestro culto a la diversidad, es ¿por qué colocar tener tantos actores de color interpretando a los cortesanos del Zar Pedro III?

Lo cierto es que desde días de Pedro El Grande había pajes africanos en su corte. Uno de ellos se convirtió en el famoso General Ganibal que fue también abuelo del famoso poeta Pushkin, pero estoy de acuerdo que tener boyardos, militares y otros miembros de la elite representados por actores de color es ejemplo de color-blindness.



La segunda queja suena más valida. Si el mundo angloparlante quiere irrespetar o satirizar su historia que lo haga, pero que no se meta con la rusa. La tercera es la que más me ha impresionado. Todos hemos oído sobre el imperialismo cultural angloparlante y de cómo la cultura blanco-patriarcal reduce-opaca-oculta la de países no-blancos, pero no me había enterado de que dentro del “blanquerio europeo” también existe una escala de prejuicios.

Aparentemente, algunos países mediterráneos, balcánicos y todo el bloque de la Europa Oriental resienten que en la cultura europea se privilegie lo angloparlante, lo germano y lo francés. Rusia, en particular, se incomoda ante las constantes descripciones de su gente sea en filmes de la Segunda Guerra Mundial o en “Vikingos” como salvajes brutales, ignorantes y retorcidos.

Por ejemplo, en las biopias de Catalina siempre es representada como rubia y como un ejemplo de la superioridad intelectual germana sobre la rusa. Ahora que pienso es cierto. Por algo en los primeros filmes sobe ella, la interpretaron actrices alemanas. En el cine mudo alemán se hicieron dos versiones de su vida, una en 1919 y 1920. En el Hollywood silente (1924), Ernst Lubitsch dirigió a la austriaca Pola Negri como la Zarina en “Paraíso Prohibido” y en el Hollywood parlante, un par de refugiados de la Alemania de Hitler, Josef von Sternberg y Marlene Dietrich, crearon un retrato icónico de Catalina en “La Emperatriz Escarlata” (1934).



La mayor ironía es que si en Inglaterra la judia alemana Elisabeth Bergner interpretaba a Catalina en "The Rise of Catherine the Great) (1934) , Brigitte Horney, una de las actrices mimadas del Tercer Reich, encarnaba a la Zarina en “Munchaussen” (1943), el filme más caro hecho en la Alemania Nazi. Con todo el desprecio que los nazis sentían por la nación eslava, eran conscientes de que Catalina era alemana y que si Rusia era grande era porque ella la había reinado haciendo uso de sabiduría germana y progreso teutón.



Esa misma idea es la que la televisión nos ha transmitido en los últimos 30 años. Desde las miniseries inglesas de los 90s hasta “The Great” y no nos olvidemos de la” Catalina la Grande” de HBO, interpretada por Helen Mirren. Por algo en “The Great” Elle Fanning (usando acento británico) se ve rubia y voluptuosa como una Miss Tercer Reich 2020. Por algo han hecho que Peter sea hijo, y no nieto de Pedro el Grande.  Así es totalmente ruso y podemos tener la dicotomía deseada Alemana cultaRuso bruto.

Se supone que “The Great” ama a Rusia, pero no la conoce. Solo ha visto esa corte extravagante, corrupta y explotadora de siervos. Lo ruso le repugna desde su religión hasta su comida. Constantemente habla de traer a esa tierra la civilización occidental, léase la alemana y la francesa. Alardea de los sabios que ha conocido incluyendo a Descartes (nique fuera viajera del tiempo, Descartes murió medio siglo antes de que Catalina naciera) y habla de importar nuevas ideas incluso de América (¿WTF?) ¿A quién planea traer? ¿A un juez de Salem o a un chamán iroqués?



Una Ensalada Rusa de Catalinas

Con eso entendí que la serie no parezca neutral ni justa con los rusos. Lo que me llevó entonces a ver como su pueblo percibe a la Emperatriz de Todas Las Rusias. Me sorprendió saber que mientras Occidente babeaba sobre Cati, la cultura popular rusa la ignoraba totalmente. ¿Por qué la Unión Soviética iba a recordar a una Romanov (por matrimonio) miembro de la dinastía que ellos derrocaron?

En el Siglo XX, apareció Catalina como personaje marginal en filmes rusos que cubrían el siglo XVIII. Recién en el 2005 se hizo una miniserie “Favorito” sobre Catalina y Potemkin que no creo haya sido visto más allá de las estepas. Fue en el 2014en pleno reinado del Zar Vlad que inició el rodaje de “Ekaterina” que ya lleva tres temporadas. Lamentablemente, solo encontré las dos últimas temporada en Tubi, la primera la tiene Amazon. También está en YouTube, pero solo en ruso.



Por suerte YouTube tiene completa “Velikaya” (La Grande), otra visión rusa de su más famosa monarca hecha un año después de “Ekaterina”. Me puse a verla y la recomiendo, más que nada porque es una mirada totalmente diferente a la que Occidente tiene de Catalina y del Imperio Ruso de su época. Filmada en escenarios reales y edificios del siglo XVIII, interpretada por un elenco totalmente ruso y con un vestuario que eclipsa todas las otras series, “Velikaya” se siente real (las dos acepciones de la palabra) y nos creemos su atmosfera que nos acerca a esos tiempos tan lejanos.

Las tres actrices que interpretan a Velikaya (incluyendo Yulia Srigin, la Katia de “Road to Calvary”) tienen el cabello oscuro como la verdadera Sofia de Anhalt. La princesa alemana llega a la corte con solo 16 años y acompañada de su madre, no como en “The Great” que viaja totalmente sola. La Tía Bet es la formidable Emperatriz Elizaveta Petrovna y el novio de Catalina es solo un Gran Duque con quien se conocen desde la infancia y se llevan de la patada.



El problema de la serie es que es lentaaaa y las actuaciones, aunque buenas, son poco dinámicas. Sin embargo, vale la pena soportarla porque visualmente es muy atractiva y porque fascina conocer esta perspectiva que difiere de las interpretaciones fílmicas occidentales, de las teorías de los historiadores e incluso de las memorias de la verdadera Velikaya.

¡Abajo lo Alemán!

Comencemos por la manzana de la discordia: los alemanes. La primera mitad del Siglo XVIII vio el auge de Prusia como imperio bajo el reinado del legendario Federico el Grande. Muchos pequeños principados germanos cayeron en su órbita, alejándose del Sacro imperio Romano que giraba en torno a Austria y los Habsburgo. Es por eso por lo que tanto Catalina como su esposo Pedro, ambos Anhalt, crecieron bajo la sombra de Federico y de Prusia, y Pedro nunca lo olvidó.

                   Pedrito y El Tío Fritz

En “Velikaya”, vemos a la joven Sofia llegar a San Petersburgo en compañía de su madre Johanna que viene en plan von Ribbentrop, con muchas sonrisas y dispuesta a apoyar al país donde reinará su hija, pero a espaldas de los rusos se dedica a conspirar con facciones pro-prusianas y para todos los efectos es espía de Federico. Eventualmente, Elizaveta descubre este doble juego y de una patada en el trasero envía a Johanna de regreso a Anhalt.




Un caso diferente es el de Sofia. Cansada de los golpes y malos tratos de su madre, encuentra un poco de paz en su nuevo país, sobre todo en la Iglesia Ortodoxa. Esto contrasta con la postura anticlerical de “The Great” donde Catherine sostiene una batalla constante contra el oscurantismo religioso representado por el astuto” Archie”, arzobispo de la Iglesia Rusa Ortodoxa.



“Velikaya”, en cambio, nos muestra a Sofia apoyarse en la guía del Patriarca, que es retratado como generoso y de amplia mente, quien le da la extremaunción según el rito ortodoxo a la joven luterana durante una grave enfermedad y sin estar ella bautizada.



Esto choca con Pedro que, fiel a su naturaleza germana, desprecia estos ritos primitivos y hace burla de ellos en el bautizo de su prometida lo que no le acarrea la simpatía de su pueblo. Catalina es consciente de lo religiosos que son los rusos y una discusión que tiene con Pedro es precisamente porque él desea talar el poder de la Iglesia.

Volviendo al tema alemán, al llegar Catalina a Rusia su madre le susurra que pronto los rusos hablarán alemán. Parece salido de Mein Kampf, pero nos demuestra que aun antes de Hitler ya los alemanes se interesaban en expandir su territorio abarcando el de la Madre Rusia. La situación adquiere ribetes irónicos cuando casi al final de “Velikaya”, la Corte se ha dividido en dos bandos que rivalizan por el trono, el de Catalina y su hijo Pablo, y el de su esposo. lo que lleva al Ministro Beztushev a comentar que es irónico que dos alemanes se peleen el trono de un país que es enemigo de Alemania.




Antes de su matrimonio, Pedro III le muestra a su prometida un teatro de títeres que ha construido donde se representa el triunfo de los godos sobre los romanos. Le recuerda a Catalina que ambos descienden de los godos. Serena, Catalina responde que no vale mucho descender de gente que destruyó el más grande imperio conocido (¡Tomen Barbarians!)



In “the Great”, Tony McNamara se empeña en mostrar a Rusia como un imperio de ignorancia, oscurantismo, brutalidad, en donde hasta en La Corte se tortura y mata sin piedad. Incluso las mujeres son feroces e intrigantes y eso que son analfabetas y no saben ni portar una peluca. En “Velikaya” no solo visten a la última moda de Paris, pero tanto mujeres como hombres gozan en la corte de Elizaveta Prtrovna de un nivel de vida elegante, con fiestas y eventos campestres que rivalizan con lo mejor de Europa.

Esto se asemeja a la realidad donde la Corte Rusa era admirada por su boato, por sus vestidos, arquitectura etc.. Aunque vemos que se tortura a traidores, lo cierto es que Elizaveta no firmó un decreto de muerte sino hasta su vigésimo año en el trono. Esa tolerancia le acarreó popularidad, la misma que el pobre Peter intenta conseguir en “the Great” de la manera más torpe posible.

Vacunas y Pruebas de Virginidad

A ratos parecieran haber afinidades entre “The Great” y “Velikaya” pero acaban contradiciéndose. En “The Great” vemos a Catalina recurrir a la variolización para demostrar que se puede evitar la viruela. La variolización (insertar pus extraído de las pústulas de los enfermos en el cuerpo a través de incisiones cutáneas) era el método profiláctico usado en África y Oriente desde tiempos inmemoriales. Había sido introducido en Inglaterra por Lady Mary Wortley Montague (que lo descubrió en Turquía) y en America por esclavos africanos.

En “Ekaterina” tras la muerte de su dama debido a la viruela, la Emperatriz se somete a la variolización y crea la primera campaña (obligatoria) de inoculación en Rusia. En “Velikaya” vemos a Pedro III sobrevivir la viruela y a su mujer preocuparse por él (algo que Catalina aludía en sus Memorias), pero nunca menciona la posibilidad de inocularse la enfermedad para combatirla. Sin embargo, sabemos que, en el octavo año de su reinado, la Emperatriz se sometió a la variolización y por eso hoy es conocida como un icono de la lucha en contra de los anti-vaxxers.

          Ekaterina es inoculada

El problema es que la variolización, como explica el Dr. Chejov en “The Great”, no es cien por cierto segura y acarrea muchos riesgos incluyendo la muerte del paciente. En eso se diferencia de la verdadera vacuna contra la viruela creada por Edward Jenner en 1796, el mismo año en que murió Catalina. Thomas Dimsdale, el medico inglés que inoculó a la Emperatriz tenía listo un carruaje para huir en caso de que la paciente se le muriera. Aunque hay que admirar a la intrépida dama, la variolización no es el símbolo ni de las vacunas modernas ni su uso demuestra progresismo.



Ya hemos hablado de la rivalidad entre “The Great” y Archie, el representante de la Iglesia. La razón por la que Archie es mi personaje favorito es porque es practico, adulto y uno de los pocos de la corte de Peter (aparte del cobarde Orlov y la sierva Marial que son ceros a la izquierda) que quiere que su Zar cambie para mejor. El temor de Archie al progreso tiene sus bases y esa es una ambigüedad de la serie. Cuando Archie le relata a Peter los peligros que han salido de la imprenta que le ha regalado Catherine, muestra (junto con dibujos procaces del Zar) un manifiesto solicitando el exterminio de los judíos.



En un encuentro con el rey sueco y la familia real rusa en “The Great”, se comenta que el pueblo sueco goza de libertades impensadas por el imperio ruso, pero que eso hace que sus súbditos consideren a su soberano como un gobernante débil.  Aunque nunca existió un Rey Hugo de Suecia, y no hubo tal encuentro (para cuando Catalina se casó, la Guerra con Suecia había acabado), el verdadero monarca de Suecia, Federico había instaurado lo que en la historia del país escandinavo se conoce como “La Era de la Libertad”. Solo que ese liberalismo era percibido como falta de don de mando del rey, y algo que todas las Catalinas tienen en común es que saben lo importante que es para un monarca lucir poderoso y enérgico.



El motivo de discordia entre Catherine y Archie es que él fue el encargado de certificar su virginidad a su llegada la corte. Estos test de virginidad que están apareciendo en los dramas históricos recientes son totalmente falsos, solo se usaban para certificar matrimonios no consumados. Eso ocurre en “Velikaya” cuando el macuco Pedro III acusa a su esposa de no ser virgen. Antes de darle un par de bofetones al sobrino, la Emperatriz Elizaveta manda examinar a Catalina. El examen en privado, tras de un biombo, no es practicado ni por clérigos ni médicos (como en “The Great” y “Versalles) sino por monjas matronas.





En “Ekaterina” es más elaborado. La candidata debe pararse (piernas abiertas y sin ropa interior) sobre un espejo. Un médico observa la vagina en el reflejo y certifica si corresponde a la de una doncella o no. Es tan humillante que la Emperatriz exime a su primera nuera de tal examen.



¿Fue Catalina Pluralista, Pacificadora y Abolicionista?

Volviendo al tema de la iglesia, la verdadera Catalina La Grande era indiferente a temas religiosos. “Velikaya” en cambio nos la muestra creyente y devota. Es su marido quien busca limitar el poder de la iglesia, una actitud que Pedrito comparte con su abuelo, Pedro el Grande. En esa aberración de HBO “Catherine the Greast” el tema de la religión es intocado.

En “Ekaterina” la Zarina se enfrenta a la iglesia cuando el Patriarca se rehúsa darle el permiso para casarse con el Conde Orlov. Sin embargo, en su disparatado final, es el Patriarca quien convence a la Emperatriz de enmendar sus errores, hacer penitencia y dejar de vivir en pecado. Como la serie acaba en 1782, no llegamos a ver que, aun convertida en la Señora Potemkin, Catalina siguió teniendo amantes; nunca se arrepintió, y no solo no le devolvió a Alejandrito a su nuera, ¡además le quitóo otro hijo!



En su Diccionario Universal (que me robaron alevosamente) Voltaire hace un panegírico de Catalina diciendo que abolió la tortura y promulgó tolerancia universal. En “Velikaya”, es Pedro III quien acaba con la Policía Secreta de Shuvalov que eran los torturadores oficiales, y declara tolerancia religiosa para proteger a los disidentes de la ortodoxia y poder construir una iglesia luterana en suelo ruso. Sabido es que fueron sus medidas en contra de la Iglesia Ortodoxa (que ya habían comenzado en días de su abuelo) las que inclinaron al clero hacia el lado de su esposa.

 ¿Fue la Emperatriz una abogada de la pluralidad religiosa? Pues combatió a los disidentes de la ortodoxia; impuso impuestos a los católicos de las tierras polacas que Rusia anexó y fue la creadora de la brillante idea de encerrar a los judíos en un ghetto natural (el Área de Asentamiento) donde eran señuelos para pogromos y otros abusos. Digamos que no era muy tolerante en lo que se respecta a otros credos.

En “The Great” muestran a Catalina con dos objetivos: evitar más guerras y liberar a los siervos. ¿Cumplió esos objetivos la verdadera Emperatriz de todas las Rusias?. En vida de Elizaveta Petrovna, Rusia tomó parte en La Guerra de los 7 años en contra de Prusia. En 1756, Pedro III firmó (tal como muestra “Velikaya”) una vergonzosa paz con Federico el Grande cediéndole todos los territorios ganados por Rusia lo que puso al ejército ruso en su contra.



Aunque durante su reinado, la Emperatriz Catalina crearía una Liga neutral (que ayudó a la independencia de las 13 Colonias Americanas) y fue mediadora en la Guerra de Sucesión de Baviera, sostuvo una serie de cruentas guerras con Turquía; reanudó la guerra con Suecia, y estaba planificando una campaña contra Persia cuando la muerte se lo impidió. Participó en el desmembramiento de Polonia, a pesar de que el Rey Stanislav Poniatowski era el padre de su hija, y se quedó con gran parte del territorio polaco. Se puede decir que durante todo su reinado no hubo paz en el imperio.

Luego está el espinoso tema de los siervos. En todas las series sobre Catalina, incluso la de HBO, nos la muestran preocupada por esa esclavitud, pero no hace nada para abolirla. En “Ekaterina”, nos muestran los horrores de la esclavitud blanca en la visita a las tierras de Daria Saltykova, pero Panin le dice a la Emperatriz que no se puede castigar a los nobles, así que las torturas y asesinatos de una especie de Quintrala rusa acaban con cadena perpetua, pero otros nobles abusadores no reciben sanciones.

                             Ekaterina y su amiga "Saltishika"

La verdadera razón por la cual, Catalina nunca pudo hacer nada (y lo insinúan en “The Great”) es porque toda la economía rusa se apoyaba en el trabajo de esclavos. Tanto Pedro III como su hijo quisieron liberar a los siervos y acabaron asesinados por nobles que vivían a costa de sus esclavos.

               Daria es arrestada

Por eso es por lo que resulta hipócrita que traten de hacernos creer que Catalina era abolicionista. Sobre todo, porque durante su reino creó leyes más duras contra los siervos tales como repeler un antiguo permiso para que el esclavo maltratado acudiese directamente a la Emperatriz, en vez de hacer una denuncia ante autoridades que simpatizaban con los amos. Catalina estaba ocupada y no quería ser molestada.

                  Siervos torturados

¿Entonces cuáles fueron los grandes méritos de Catalina?  ¿Resumiéndolos en una capsula? Gobernar como varón, hacer la guerra, conquistar tierras, ampliar fronteras. Convertir al país un gran imperio, pero donde solo una elite tendría el poder, y sobre ellos reinaría una Catalina autócrata, como lo serían los zares hasta la Revolución.

El Falso Feminismo de La Emperatriz

 Lo más feminista de Catalina solo es mencionado en “The Great”: su pasión por educar a las mujeres. Vemos a Catherine montar una escuelita de niñas que su marido rápidamente quema. La vemos clandestinamente enseñar a leer a sus siervos Marial y Vlad. En la vida real, una vez en el trono, Catalina promovió la educación (incluso superior) para ambos sexos. ¿Por qué se menciona esto solo en una sátira?

En la vida real, Catalina no quería a su género. Cuando nació su primera nieta escribió “prefiero los niños a las niñas”. Cuando notó que había acumulado siete nietas se quejó de que no las iba a poder colocar” (léase casarlas). Nunca se le ocurrió que una de ellas podría ser su sucesora u ocupar un puesto importante político. Nunca colocó a ninguna mujer en un puesto importante. Lo de nombrar a La Princesa Dashkova como directora de La Academia de Ciencias, fue como una disculpa por haberla exiliado. Catalina fue muy injusta con todas sus confidente, incluyendo a la Condesa Bruce. No era mujer de tener amigas. Y no han mentido las series al mostrarla cruel con sus nueras y con sus damas.

          Dashkova y Velikaya

Por siglos, Catalina la Grande ha sido descrita como una ninfómana de apetitos exóticos (el cuento del caballo). Los historiadores modernos rebaten esa imagen. Simon Sebag Montefiore la ha calificado de “monologa serial”. O sea, tuvo una docena de amantes, pero mantuvo una relación con cada uno, y mientras duro esa relación no hubo otros.



En “Velikaya” que es una historia dirigida a jovencitas románticas, Catalina es casi asexual. Incluso da la impresión de que esta enamorad de Pedro. Hasta el final titubea antes de derrocarlo y se horroriza ante el asesinato del marido. Su relación con Saltykov es solo porque Elizaveta la desea (Catalinainsiste en que Pavel es hijo del marido); nunca se entiende que siente por Poniatowski, y con Orlov parece estar seduciéndolo para que apoye a su causa. No la vemos depender ni sexual ni emocionalmente de él.



Totalmente diferente de” Ekaterina” donde la húngara Marina Alexandrovna nos presenta una Emperatriz mega carnal que no se la puede pasar sin un hombre en su cama, que ve amor en pasión y que le vienen ataques de ira cuando a Orlov lo gana la impotencia. Sin embargo, esta mujer de apetitos intensos no permite que la pasión supere su ambición. Si desea casarse con Orlov es para legitimar al fruto de esa relación, el pequeño Alyosha.



Extraño porque Caterina ya tiene un heredero legítimo, Pavel Petrovich, pero no lo quiere. Lo encuentra demasiado parecido al padre, se pregunta idiotamente si no se lo habrán cambiado al nacer. Hace traer a Alyosha de apenas seis años a la corte, y cuando al niño ya está acostumbrado y él y Pavel se ven como hermanos, cruelmente Caterina lo expulsa de su vida.



Catalina sigue empeñada, casi con obsesión nazi, de hacer un heredero perfecto. El descubrir que, para curarse de su impotencia, Orlov se sometió a un tratamiento que lo dejo estéril, la hace olvidar sus planes de matrimonio. Su incapacidad de quedar embarazada de Potemkin, la hace virar sus proyectos de ingeniería genética. El modo en que habla de casar a Pavel con una alemana caderona, para manufacturar nietos que pueda manipular y convertir en Super Zares la hace parecer una científica loca.

        Pavel Petrovich de romance con Sofiya Stepanova

Lo peor es que se lo cuenta a su dama/confidente Sofiya Stepanovna sin reparar en que la ha obligado a embarazarse de Pavel-y ahora la obliga a abortar sin preocuparse de sus sentimientos. En “Ekaterina” la emperatriz es particularmente abusiva y poco solidaria con las mujeres sean sus damas (Sofiya Stepanovna, Anna Schermatova), sus nueras o niñas maltratadas como las hijas de Antón Ulrich, a las que incluso desea matar. Una ironía es que la única mujer que parece caerle bien es la asesina serial Darya Saltykova tan abusadora de poder y dura como Caterina Alexeievna. También se deja engañar por la hipocresía de su primera nuera. Pareciera que la Emperatriz no supiera juzgar a la gente o solo le simpatizaran las zorras crueles.

Por eso las cartas de amor que le escribe a Potemkin no me conmueven puesto que la serie nos muestra una Catalina sin sentimiento que desconoce el amor, el cariño maternal, la amistad o la empatía. ¡Que contraste con “Velikaya” que era toda ternura y corazón! ¡Que contraste las conversaciones con Sofiya Stepanovna que no pasan ningún test Bechdel con la intensa, pero intelectual amistad entre Velikaya y la Princesa Dashkova!  Incluso con las discusiones que alternan geopolítica, conspiraciones para cometer regicidio y labores intelectuales entre ‘The Great” y su sierva Marial.



HBO Vs el Test Bechdel

Ahora, una serie que va totalmente en contra del test Bechdel es la horrorosa “Catherine the Great “de HBO donde la emperatriz es interpretada por una septuagenaria que actúa como alumna de “Elite”, vive pensando con los genitales y hablando de hombres y sus atributos corporales. Esta horrorosa serie limitada es un producto de la vanidad de Dame Helen Mirren quien, aunque admite no saber mucho de la Emperatriz, se empeñó en producir esta serie (que imita en muchas cosas a” Ekaterina” incluyendo el mito de que los Orlov dejaron tuerto a Potemkin) y en interpretar a la protagonista.

Ningún problema en que la bella señora de la actuación de vida a una Catalina cincuentona, pero la misma actriz no puede interpretarla en su juventud. . Mirren ha dicho que su personaje tiene 35 años al comienzo de la serie. ¿Como así si Pablo ya tiene 18 años y el nació cuando su madre tenía 25? A diferencia de la Segunda Temporada de “Ekaterina” donde todo parece ocurrir en 1768, la verdadera Emperatriz comenzó a pensar en un affaire con su teniente (diez años menor que ella) en 1772 y el romance y posible matrimoniotuvo lugar dos años más tarde, cuando Catalina tenía 45 años.



Sin embargo, el modo en que se comporta el personaje de Mirren, y su amistad con Praskovya Bruce (Gina McGee) ya la hacen parecer más inmadura que las “Pretty Little Liars”. Cuando Catalina, en el segundo episodio, le dice a Bruce “quiero hablar de sexo” es redundante ya que todas sus charlas son sobre hombres, romance, etc.. El mayor problema no es que me parezca imposible que una mujer de 30 o 40 años sea tan cabeza loca para hablar solo de amor y sexo, pero no puedo reconciliar esa inmadurez emocional con el intelecto de una gran estadista.

En “Catherine the Great” la protagonista habla siempre de todolo sagrado y lo profano en tono frívolo, despreocupado, guasón, que no corresponde a alguien tan obsesionada con mantener su poder. Yo soy la primera en reconocer que el amor sexual y romántico se puede vivir después de la menopausia, e incluso en la senectud, pero es una experiencia diferente. La serie nos muestra a Bruce llegando con ojos dilatados ante su ama a decirle ¡He visto a un hombre guapísimo!” y las dos corren por el pasillo a espiar al paquidérmico Potemkin que tiene más arrugas que virtudes.

             Bruce y su "bestie"Catalina

Jason Clark se ve feo, no porque sea cincuentón, sino porque lleva mal sus años. Helen Mirren se ve…poco creíble…no porque sea fea o anciana, sino porque parece una abuelita miope queriendo interpretar a Kirnst Dunst en “Maria Antonieta”. Por eso da risa cuando Jane Martinson en The Guardian llama ä Mirren revolucionaria por mostrar cómo se vive el amor a los 70.  Lo seria si Dame Helen interpretase a una mujer de 70 años, pero da vida a una cuarentona que se comporta como quinceañera.



Al menos, como no nos hablan de Alexei el hijo de Orlov, no tenemos que soportar las ausencias de amor maternal que tanto afean el personaje de “Ekaterina”. ¿Si toda la serie dé HBO iba a estar dedicada al romance con Potemkin, porque no llamarla “Catherine y Gregory”? Todos los sucesos históricos son mero trasfondo. La revuelta de Pugachev es vista como un mero capricho de campesinos. A Tarakanova ni se la menciona. Toda la tercera parte de “Ekaterina” fue dedicada a estos impostores así de importantes fueron en la vida de la Emperatriz.



Lo gracioso es que, al comienzo, Mirren estaba indignada es que se resumiesen los logros de Catalina la Grande a sus aventuras de alcoba. Al final, cambió de idea y dijo que era importante hacernos conocer a una mujer que tenía una perspectiva masculina del sexo. (WTF). Mas encima, antes de su muerte, la muestran quemando los tratados franceses que tanto influyeron en su pensamiento intelectual. eso es tan absurdo como cuando “Ekaterina”se burla de Luis XVI de Francia diciendo que un ‘reformista” como ese no durará mucho en el trono. Es como si las series angloparlantes y las rusas tuvieran un pensamiento en común: reformas y justicia social no van con un gobierno firme y poderoso.

¿Como era Catalina La Grande en realidad?  Efectivamente era carnal, le gustaban los hombres no solo como amantes sino como pretendientes. Era amiga de fiestas, pero también una mujer muy intelectual. Sin llegar a ser un “Tartufo con faldas” como la apodó Pushkin, podía ser hipócrita, manipuladora, mentirosa, si convenia sus intereses.

Como madre, lamentablemente es cierto que Catalina no era cariñosa con Pablo, lo veía débil, demasiado parecido al padre y si se dedicó totalmente a sus nietos. Pero también amó tanto a su hijo ilegitimo Alexei que trató de darle fortuna y buena vida, pero mantenerlo lejos de la corte para que llevase una vida “normal”. Catalina nunca quiso que Sofiya Stepanova abortara. Crió a Semyon en su recamara y solo se lo regresó a la madre cuando el niño estaba en edad escolar.

    En "Catherine the Great"Helen Mirren le da algunos toques maternales a su personaje

Una lástima que la ficción no sepa recoger la esencia de esta mujer fascinante. Entretanto les recomiendo si son de estómago fuerte y amigos de la sátira que vean The Great” (Hulu en USA), (Starzmedia en España y Latinoamérica) y si son angloparlantes, “Velikaya” está en YouTube, y las dos temporadas finales de “Ekaterina” en Tubi. Ohh, y si se atreven, vean “Catherine The Great” en HBO/Max.

Para quienes estén interesados en conocer más de Ekaterina Alexeievna, aunque saqué muchos datos de la Wikipedia rusa y que pertenecen a publicaciones que ni están en inglés, hay dos libros excelentes, ambos traducidos al castellano: Catalina, La Grande: retrato de una mujer de Robert K. Massie y Catalina la Grande: la rusa europea de Isabel de Madariaga.