Creí que nunca llegaría
el día, pero regresamos a la Montana de Los Locos 20 y al menos en su primer capítulo
Taylor Sheridan no nos ha defraudado. Sin embargo, ya para la tercera entrega, recuerda su conocida manía de caer en violencia desmesurada, sobre todo hacia
las mujeres. En ese empeño pierde piso y cae en tres road trips
inconcebibles y absurdamente lentos.
La Fauna como Metáfora
Comencemos con el
Rancho Yellowstone. Ha sido un invierno crudo, el rancho ha quedado aislado por
las constantes nevadas que han cortado los caminos. Para ir a Bozeman, al
juicio de su capataz,Jacob debe ir a
caballo dejando a las mujeres Dutton solas (hay una conversación sobre la
posibilidad de instalar un teléfono en el rancho) y a merced de los elementos.
Estos se manifiestan primero con un puma que se duerme en el porche y despierta
con apetito de comerse a Elizabeth de desayuno.
Cara debe matar
al hermoso animal. Los felinos son reemplazados por otros depredadores: los
lobos. Uno muerde a Elizabeth. Por suerte el médico y su ayudante llegan al
rancho y aplican el tratamiento anti-hidrofobia a la esposa de Jack. Pero el
lobo vuelve, se mete en la casa, se come a la enfermera y ataca a Cara.
Los animales
salvajes son una metáfora del más grande depredador de la zona, Donald
Whitfield. En su empeño por deshacerse de los Dutton y del rancho e instalar
una hostería para esquiadores ricos, ha conseguido el arresto de Zane y su
esposa, que resulta ser japonesa. Además Whitfield y Lindy, su querida de
turno, tienen secuestrada en el sótano a una especie de gimp de Pulp Fiction,
a la que solo desencadenan para participar en sus tríos sadomasoquistas.
Digamos que con esas actividades hasta Banner Creighton le está tomando miedo a
su aliado.
Entretanto, al
otro lado del mundo, Jennifer visita a Alex y la encuentra en un estado
deplorable. Por un lado la Familia Real enfurecida por los ultrajes a La Corona,
han exiliado a los Sussex de Londres. Están todos apilados en sus propiedades
de Sussex, y han exiliado a la Señora Dutton a sus habitaciones. Solo después
de enterarse de esto y de que Alex está embarazada, Jennifer accede a ayudarla.
Vende las joyas
de Alex y compra un pasaje para Nueva York. Con la excusa de pasar unos días
con su amiga en su casa de campo cerca de Oxford, Alex llega a Southampton y
toma un vapor, pero viaja en clase turista, apilada con otras mujeres pobres en
una sala común. Debe dormir en la parte alta de una litera y ahí sobrevivir una
tormenta en alta mar.
Spencer vs La
Mafia
Spencer no las está
pasando muy bien tampoco. No se sabe cómo eludió a la policía, pero está de
carbonero en un barco italiano rumbo a USA. Ahí hace amistad con un chico
italiano llamado Lucca, que viene huyendo de Sicilia porque Mussolini quería
obligarlo a ir a pelear en la guerra de Libia. Interesante que el equipo de Sheridan
haya hecho su tarea y conozca esos detalles de la poca conocida campaña
imperialista del Duce.
Una noche,
Spencer siente ruido en la cabina y ve a un grandulón violando a Lucca (¿por que
esto me recordó a Rich Man Poor Man?) . Se levanta y le propina una
paliza al bully. Llega el capitán y cuando se entera que tiene un violador en
su tripulación, lo mata. Se va, advirtiéndole a Spencer que para la próxima le
avise de cualquier problema ya que quien manda no es marinero sino el capitán.
Lucca ha quedado
tan marcado por el ultraje que intenta suicidarse. Por una vez, Spencer actúa
con sensatez y lo convence de no hacerlo. Lucca recobra su optimismo y al saber
que su protector necesita dinero se le ocurre la idea de ponerlo a boxear con
otros miembros de la tripulación, mientras el italiano recoge el dinero de las
apuestas.
De esa manera,
Spencer tiene lo suficiente para viajar de Texas a Montana, pero a su llegada
al puerto de Galveston, las cosas cambian. En vez de separar caminos, Spencer
acepta conocer al primo de Luka. Resulta que el cugino es Salvatore
Maceo, un capo de mafia que en esa época dominaba el contrabando de licor en Texas.
Maceo recibe muy agradecido a Spencer, hace que le den comida (prueba pizza por
primera vez); lo aloja en el mejor hotel de la isla y lo invita a una fiesta en
su honor esa misma noche.
Spencer come, va
al hotel y pone un telegrama a sus tíos, pero de pronto le baja la urgencia de
irse, así, sin siquiera despedirse de Lucca. Cuando el sicario de Maceo intenta
detenerlo, el cazador lo golpea. A pie , sin direcciones, vemos a Spencer en la
noche buscando la estación de tren. Obvio que los mafiosos no se quedan
tranquilos, lo siguen y le dan una paliza.
Maceo esta
estupefacto, no entiende ni la ingratitud ni la descortesía de su huésped. Le
ofrece una solución, que lleve, acompañado de Lucca, un cargamento de whisky (entonces ilegal en la
USA de la Prohibición) hasta Fort Worth, y que luego ponga al primo y el dinero
de la transacción en un tren de regreso a Galveston. Spencer se puede quedar
con el camión y seguir camino hasta Montana. No sé ustedes, pero me parece
generoso de parte del mafioso y pensé que así Spencer tendría un aliado en
contra de Whitfield que es peor que toda la mafia junta.
Una oferta que no puede rehusarse
Sin embargo, los recappers
y reseñadores están horrorizados de que un Dutton se vea involucrado (y en
deuda) con el crimen organizado, como si los Dutton no nos hubieran demostrado
en tres siglos diferentes que no son muy amigos de la ley. Pero no se preocupen,
en su afán de no trasgredir las leyes, que la misma serie nos demuestra son injustas,
Spencer convierte el viaje en un desastre y se agarra nuevos enemigos. Ahí ya
me comencé a exasperar con este guion horripilante y desatinado.
La Impulsividad
Dutton
El problema de
Spencer es un problema Dutton: la impulsividad. Lo vimos en su padre, en su
hermana y en sus descendientes de Yellowstone.Ese mismo defecto hace que Jacob Dutton parta de Bozeman a Yellowstone, en
medio de una mega ventisca, arrastrando a Zane y a su familia con él.
Jacob comienza
muy bien el día. Va a ver al juez que ya está harto de que el estado pague por
el hospital donde está Zane quien ha quedado invalido debido a una paliza que
le propinaron los policías, y también por el orfanato donde están encerrados
los hijos de Zane mientras Alice, su madre, está presa. El juez está feliz de
dejar a la familia en manos de Jacob, pero exige saber quién casó a la pareja.
Jacob pierde la paciencia y le recuerda al juez que este se ha casado con una Crow,
y ha cambiado la ley en Montana para beneficio propio, cuando en los estados
cercanos casarse con una nativa todavía es ilegal.
Me detengo a
pensar queEstados Unidos (aparte de la
Alemania nazi) es el único país siempre obsesionado con ponerle trabas a las
uniones matrimoniales. Sigue siendo el único país del mundo donde se prohíbe el
matrimonio entre primos y hasta bien entrado el Siglo XX se prohibió
matrimonios entre caucásicos y gente de color. El sheriff le cuenta a Jacob que
hubo una ley prohibiendo el matrimonio entre blancos y mexicanas hasta que un
legislador se enamoró de una “Señorita”.Estas son leyes absurdas y arbitrarias, pero es el amor el que las
derriba.
Ahora Jacob usa
la ley para obligar a su representante a dejar libre a su capataz . Huele el
café del juez y ve que tiene whisky, encuentra una botella en su gaveta. El
sheriff saca las esposas para llevarse a quien infringe la Prohibición. El juez
se doblega y da permiso para que el Sheriff Dutton pueda llevarse a Zane y a su
familia, pero las cosas se complican.
Miren lo que bebe el juez
Zane está
invalido, casi no puede incorporarse. Desde que llego al hospital nadie lo ha
atendido. A Jacob se le ocurre llevárselo a él, a Alice y a los niños al rancho
a pesar de que amenaza mal tiempo. La porfía Dutton hace que los atrape una
ventica medio camino, casi pierden los caballos, deben quemar el carromato para
calentarse y llegan medios muertos a Yellowstone donde Cara ha matado al lobo,
ayudado a amortajar a la enfermera y obligado a cachetadas a Elizabeth a
aceptar un doloroso tratamiento que no solo salvará su vida, pero también evitará
que se convierta en una bestia rabiosa antes de morir.
Elizabeth después de ser cacheteada por la Tia Cara
La rubia saluda a
su marido con la noticia de que, apenas acabe el tratamiento, se marcha a
Boston en busca de la civilización. Toda esta temporada podría reducirse a
mujeres que añoran la civilización (creo que a Cara no le molestaría irse a
Boston) y las que huyen de ella como Teonna ya que ahora no es solo una fugada
de un internado sino también una asesina serial.
Kent Salió
Peor que el Padre Renaud
Teonna, su padre
y Pete, que de amigo de la familia pasa
ser amante de la joven prófuga, han llegado a Texas , a lo que fueron las
tierras de Quanah Parker, pero la reservación comanche no está ahí. Ahora ese
territorio está ocupado por un rancho donde los fugitivos encuentran empleo
arreando reses.
Entretanto, le
siguen la pista el Padre Renaud y el detective Kent que resulta ser más
perverso que el curita. Cuando llegan a una reservación comanche en Oklahoma,
amenaza con matar un niño indígena si no le dicen dónde está Teonna. El Padre
Renaud interviene, como “hombre de D-s” no puede permitir esa salvajada.
Con sorna, Kent
le recuerda el cementerio que vio en el internado con los cadáveres de las indiecitas.
Renaud se escuda diciendo que eso fue la voluntad divina. Kent le responde que
ahora él es la voluntad divina y al marcharse se lleva al pequeño entre las
patas de su caballo. Kent y el Padre Renaud llegan a un pueblo de Oklahoma.
Todo indica que se trata de Indian Territory. La secretaria del alguacil es
indígena y su jefe es una mujer llamada Mamie Fosset. {Nota: Mamie Fosset fue
la primera mujer en ser juramentada como alguacil en USA, pero su nombramiento
tuvo lugar en 1898}
Kent, además de
racista, es machista y lo demuestra con palabras. es el Padre Renaud quien debe
servir de intermediario. Aunque a la sheriff le repugnan los forasteros tal
como su misión, se ve obligada a ayudarlos. Su secretaria es una excelente dibujante
y hace un retrato hablado de Teonna que se convierte en un afiche para que
quien la reconozca la entregue a la justicia.
Kent y Renaud
enfilan rumbo a Texas . Esa noche tienen un interesante intercambio en el que el
comisario se muestra más racista que el cura. Renaud cree que los indios
asimilados deben ser ciudadanos y tener los mismos derechos que los blancos. Incluso
no le parecen reprobables los matrimonios birraciales puesto que en su país, Francia,
están permitidos. Esta nueva faceta tolerante del sacerdote acaba cuando una
partida de comanches―parientes del niño asesinado―atacan a los asesinos. A
regañadientes, Renaud se ve obligado a defenderse a tiros de los comanches
aunque se muestra contrito al ver que ha abatido a un muchacho.
El Padre Renaud y el Comisario Kent no piensan igual
Finalmente
llegamos al arco de Alexandra que, muchos están de acuerdo ha sido lo mejor,
pero también lo más perturbador por lo que he dejado mis reparos para el final.
Después de una zangoloteada y tormentosa cruzada del Atlántico, la Condesa de
Sussex desembarca en Ellis Island, sitio de entrada para millones de
inmigrantes en busca del American Dream. Digamos que las mejores experiencias
son para quienes tenían gente (parientes, amigos, empleadores) esperándolos en
tierra, los que venían con visa, o simplemente con documentos de
identificación. Mrs. Spencer Dutton carece de todo eso, ni siquiera tiene un
certificado de matrimonio o un pasaporte (no sé cómo Jennifer le pudo comprar
un pasaje).
Las autoridades
determinan que esta personita sin identificación solo puede ser una vagabunda y
se la trata como se trataba a las vagabundas. Se le hacen varios exámenes
médicos y finalmente se la somete a una entrevista con un desagradable
funcionario que dice no creerle el cuento del rancho en Montana y del marido
perdido. Todo indica que le negará una visa de entrada. Por suerte, Alexandra
recuerda quien es y lo demuestra. Primero recitando un poema de Emma Lazarus,
luego evidenciando su conocimiento de la poesía de Walk Whitman y acaba lánguidamente
señalando que la mancha de lápiz labial en la camisa del funcionario indica que
él otorga visas a cambio de favores sexuales.
La joven llega a
Nueva York y logra arribar a Grand Central Station a tiempo para comprar un
pasaje de tren. Hasta ahí le dura la suerte. Aunque ya dos personas le
advierten que tenga cuidado y que no ande mostrando el dinero, es asaltada en
un baño, golpeada hasta perder el conocimiento, y robada de todo: equipaje,
joyas, dinero. Aun así alcanza a llegar a la estación cuando el tren parte y salta
a la góndola del tren y ahí paro porque la orgia de violencia, principalmente
la dirigida a las mujeres, merece otra
entrada
Alexandra después de ser asaltada
1923 comenzó maravillosamente con dos magníficos
episodios que devinieron en cuatro arcos que no llegan a entrecruzarse y que no
avanzan la historia para nada. Lo único concreto es la dilatación de llegadas y
enfrentamientos y lo único omnipresente es una violencia desenfrenada. Aun así,
1923 sigue destacando por sus buenas actuaciones e insuperable cinematografía.
Corrin Hodgson y
Ben Richardson están a cargo de filmaciones en diferentes parajes y el contraste
entre la vegetación del Suroeste y las llanuras nevadas de Montana es soberbio.
Mis paisajes favoritos corresponden a dos eventos: el arribo de Spencer a
Galveston con la vista de edificios de colores de sorbete, escena que contrasta con el interior del
Rancho Dutton durante el ataque lobuno. Esa escena nocturna, teñida de azul, exhibe
un interior que parece exterior donde sillones y mesitas se ven cubiertas de
nieve como si fuese el reino de los Caminantes Blancos, pero que en realidad es
la nueva guarida del huargo.
El huargo de Yellowstone
Contenido Violento
y Gory: Toda la serie:
tenemos ultraje sexual, palizas, sadomasoquismo, femicidio, infanticidio,
balaceras y hasta ataques de fieras salvajes.
Contenido
Sexual y Desnudos: Con
Alex y Spencer separados, no hay pasión a raudales. Apenas Teonna que pierde su
virginidad con Pete, su Fiel Compañero Indio.
Teonna en plan sexy
Factor
Feminismo: Obviamente
Cara que mata fieras de dos y cuatro patas y somete a Elizabeth cuando esta
pierde la cabeza. En el caso de Alex ,todo su viaje es una demostración de los
peligros de una vida de privilegios que no la ha preparado para encuentros peligrosos.
Aun así, Alex en Ellis Island recuerda quien es, dándole una bofetada a la
entrometida Collins y usando su intelecto
para quitarle el poder al funcionario que la humilla.
Factor
Diversidad: En
persecución de la Familia Rainwater, de la tribu Crow, Kent y Renaud se
encuentran con Comanches de Oklahoma que los siguen hasta Texas. Spencer tiene
un encuentro con los italianos de la mafia, y su mujer golpea a una prostituta
irlandesa en Ellis Island y recibe un buen consejo de un afroamericano que le
vende un mapa en Manhattan.
Lady Alexandra compra un mapa
Conocemos a Alice, la esposa japonesa de Zane.
Señora un poco perdida ya que le dice a Cara que planean irse a California
donde los matrimonios birraciales están permitidos. ¿Qué no vio The Terror donde en plena Segunda Guerra Mundial, se
prohibían los matrimonios entre japoneses y hasta mexicanos? ¿Qué no
sabe que en los 60s cuando Bruce Lee quiso casarse con una mujer blanca tuvo
que ir a hacerlo en Oregón?
A la espera de repasar
la Segunda Temporada, creo que ya es hora de contar porque no reseñé la
primera parte de esta western-serie. En tres palabras, me pareció inferior a 1883, encontré la trama exagerada y truculenta, sobre
todo en el segmento de Teonna Rainwater (Aminah Nieves)que aprovechó una triste
tragedia de la vida real para crear una especie de filme de horror tipo “B”.
Hora es entonces de separar lo bueno de lo malo de la serie de Taylor Sheridan
y explicar por qué estoy siguiendo la segunda.
A diferencia de 1883
en la cual teníamos varios personajes enredados en una misma madeja (un viaje a
California)1923 decidió ser ambiciosa. Se concentró en tres tramas semi
separadas o muy tenuemente unidas―una en otro continente― e intentó
desarrollarlas cayendo en un enredo total.
Teonna vs Los
Clérigos Psicópatas
La historia de
Teonna fue la mayor víctima, perdiéndose en una orgia de sangre y violencia. En
vez de retratar la tragedia de los niños nativos secuestrados por el gobierno
de Estados Unidos y separados de sus familias, exageró la nota invitando a los
escépticos a negar tal tragedia. Mas o menos lo que ocurre con los negacionistas
del Holocausto cuando se inventan atrocidades en ficción que aun los maestros
de las atrocidades (léase los nazis) no cometieron. Lo vimos en Hunters y en El Tatuador de Auschwitz.
Es una fea
realidad que las escuelas donde fueron encarcelados estos niños les arrebataron
su identidad étnica (muchas veces a la fuerza). Los pequeños fueron abusados de
todas las maneras posibles. Lo más triste es que no se les dio instrucción
útil, no se les preparó para vivir en el mundo de los blancos. La gran mayoría
de los que las sobrevivieron nunca pudieron ni sobresalir en el mundo exterior,
ni retornar con los suyos.
La historia de
Teonna comienza en una represiva escuela católica perdida en Montana (aunque algunos sitios la localizan en Dakota).
Hay mucho de cierto en su historia como lo son su secuestro y separación de sus
parientes. Eso ocurría y ocurrió hasta más de mediados del siglo XX. La serie
lo refleja en el ir y venir de la abuela de Teonna por diferentes oficinas
gubernamentales intentando dar con el paradero de su nieta. La burocracia insensible,
el desprecio racista de las autoridades y la frustración de la pobre mujer,
ilustran como las instituciones blancas se confabulaban para separar a una
abuela de su hija.
No quiero generalizar
ni calumniar, pero mientras veía 1923 he hablado con alumnos (blancos)
de escuelas católicas que tienen historias de horror sobre sus maestros. Hasta
mi padre, católico practicante, contaba de malos tratos en su primaria en el Sagrado
Corazón una escuela católica elite.
Por otro lado, la educación tanto religiosa como
seglar estuvo acompañada hasta la segunda mitad del siglo XX por castigos
corporales y eso ocurrió en todo el mundo occidental. Lo vemos en dichos como
“Spare the rod, spoil the child” (evita el palo y malcriarás al niño) o en
español “La letra con sangre entra”
Aun con esos precedentes
y con la certificación de historiadores, queda la impresión de que Teonna ha tenido la
desgracia de caer en manos de un particular grupo de psicópatas. Aunque la
presencia de elementos homosexuales y pedófilos entre el profesorado de
internados religiosos ( y aun no religiosos como ocurrió en las public school
inglesas) es reconocida y deplorada, y la Hermana Mary (Jennifer Ehle) exhibe
un supremacismo blanco que la hace ser muy cruel con sus alumnas ( ya que como
dice “debe matar al indio” en ellas) ,ninguna de las monjas parece representar
el mensaje de Cristo.
El caso más
repulsivo, pero representativo de este caos con hábitos, es el Padre Renaud
(Sebastian Roche). Obviamente se trata de un misógino pervertido que goza maltratando
mujeres, sean monjas o niñas nativas, pero también es alguien que pisotea su
misma religión. Lo vemos cuando obliga a la religiosa a recitar la epístola de San
Pablo mientras él le hace pedazos las manos y antes de azotar a Teonna anuncia,
con trono “muahaha!”,que él tiene compasión, pero no misericordia. Aparte de contradictorias,
sus palabras son un rechazo del espíritu cristiano.
No es el único
cura sádico. El posse compuesto por curas con almas de bandoleros ya parece el
de Los Hermanos Dalton. Su misión es perseguir a Teonna, matando a gente a su
paso, y vestidos de negro como en Johnny Guitar. Taylor ha conseguido
usar la iconografía del Far West para esta idea del internado como un castillo-de-irás-y-no-volverás.
Mi impresión,
corroborada por el hecho de que este cuento no se entrecruza con los otros, es
que se lo exigieron a Taylor Sheridan para dar un toque ‘Woke” a su trabajo que
ya la progresía ha catalogado como “conservador”. Es por eso que en vez de denunciar,
de manera sutil y objetiva, el rol gubernamental en esos secuestros de nativos
(también ocurrieron en Canadá y en Australia), se centra en un cuento de
pesadilla de niños esclavizados por engendros inhumanos y desequilibrados.
Aunque muchos
niños no sobrevivieron al internado y separación de los padres, sus muertes fueron
provocadas por hambre, negligencia, incluso suicidio, pero no asesinatos premeditados
y sistemáticos como los que describe la serie. Teonna descubre que ningún
alumno, incluso los graduados, ha retornado al hogar. Eso no está en ningún
testimonio real de los sobrevivientes de estas escuelas.
Teonna en su infierno-internado
Una Trama
Truculenta y Sádica
Yo no voy a ver
la segunda temporada por Teonna. No me gusta el tono tremendista y sensacionalista
con la que han enfocado la realidad de ese abuso en contra de los pueblos
nativos. Si quieren relatos más conmovedores y menos distorsionados, vean Dark Winds, donde, en medio de quehaceres policiales ,descubrimos
los horrores de las escuelas del gobierno, las marcas que dejaron en sus
alumnos (todos los personajes principales menos Chee se han graduado de esas
instituciones) y como la discriminación sigue operando sobre el pueblo Navajo
en Los 70.
Tampoco veré lo
nuevo de 1923 por los problemas del rancho. Un error de Sheridan, en su
afán de crear una trama truculenta, fue acabar con todos Los Dutton, me refiero
a la familia que conocimos en 1883. No le basta la melodramática muerte
de Elsa; en un episodio de Yellowstone vimos como James (Tim McGraw)
malherido se arrastró hasta la puerta de la cabaña―predecesora del Rancho
Dutton―para despedirse de su esposa.
Al comienzo de 1923,
la voz cansada del fantasma de Elsa (que rapidito desaparece) nos cuenta que Margaret
Dutton murió de frio y hambre en el rancho después de un crudo invierno . Sus
hijos, el pequeño John y Spencer, que parece que nació cuando Margaret estaba
al borde de la menopausia, sobrevivieron gracias a sus tíos del norte, Jacob y
Cara Dutton.
Ha sido un
desperdicio traer a actores del calibre de Harrison Ford y Dame Helen Mirren
para ocupar roles tan oscuros, amargados y poco queribles. Jacob Dutton es
herido casi al comienzo de la saga y Cara se hace cargo de todo lo del rancho,
de la parte doméstica y de la administrativa. Cuando Jacob se recupera, Cara
vuelve a un sitial secundario. Tal como ha fracasado en su denuncia del racismo
del Oeste, el guion fracasa en su retrato de mujeres fuertes.
Recordemos lo que hizo con Elsa cuyo poder yacía en saber disparar y follar a
quien quería, pero pagó un gran pecio por esa independencia.
El esquema continua
en el retrato de las Mujeres Dutton del Siglo XX. Cuando Cara y Elizabeth
intentan calmar su preocupación ante tanta incertidumbre, horneando un pastel, en
Den of GeekMichael Winn Johnson se queja de que las han
devuelto a la cocina. ¿No se da cuenta que nunca han salido de
ahí? ¿Quién cree que cocina, limpia el baño y hace las camas en el Rancho Dutton?
A mí me caen bien
las Dutton. No me cae bien Jacob y eso viene del primer episodio. 1923 fue un año
de mal clima, malas cosechas y hambruna para el ganado en Montana. Los Dutton
encuentran que en la ladera de un monte de su propiedad todavía queda pasto
para sus reses, pero descubren entre ellas a las ovejas del escoses Banner Cregihton
(Jerome Flynn, mejor conocido como Ser
Bronn de las Aguas Negras). El ovejero declara ante la asociación de ganaderos
que considera deber de buen vecino compartir el pasto. Dutton no lo cree así.
Se le prohíbe a Creighton subir al monte. Lo sigue haciendo y una noche, ambos
bandos se enfrentan. Ganan Los Dutton y Jacob se prepara a matar al escoses.
Yo conozco
bastante de la historia del Lejano Oeste para saber que a los ladrones de
caballos, los cuatreros y todo el que cometiese delitos de propiedad que
afectase el ganado, se le ejecutaba in situ. Aunque para 1923, yo esperaría
soluciones más civilizadas, no me incomoda el linchamiento de Creighton y su
gente, pero el lujo de crueldad me sorprende. Jacob coloca a los hombres sobre
sus cabalgaduras con un lazo al cuello, cualquier movimiento de ellos o sus
caballos provocará su ahorcamiento.
Dutton y su gente
se marchan abandonándolos a una muerte lenta. Al amanecer, solo Creighton ha
sobrevivido a esa tortura y comprendo que quiera venganza. Mas encima Jacob ha
requisado las ovejas y se las regalado a una tribu de Crows.
La venganza se
desencadena luego que los Dutton, en patota, regresan de un paseo. Creighton y
los suyos los emboscan y atacan, matando a John (el último de los Dutton que
conocimos en 1883), a su consuegro y dejando a Jacob malherido. La
esposa de John padre se suicida (le encantan los suicidios a Taylor Sheridan) y
Cara se ve obligada a defender su rancho, y atender a su esposo por varios
meses con la ayuda solo de John Jr. su sobrino nieto, y de Elizabeth, la joven
esposa de éste.
Entretanto, Creighton
se ha conseguido un aliado maquiavélico y diabólico, el millonario ingles
Donald Whitfield (Timothy Dalton) que quierehacer fortuna con la minería de Montana. Aparte de sus técnicas mafiosas
para quedarse con el Rancho Dutton, Whitfield es un pervertido sádico que le
gusta maltratar prostitutas y ponerlas en tableaux vivant dándose palos
mutuamente. O sea tiene los gustos de un Joffrey Baratheon.
El Romance de
la Condesa y El Cazador
La pobre Cara
solo espera ayuda de una fuente, su sobrino nieto, Spencer quien ha ido a
rumiar el trauma que le dejó la Gran Guerra, en la oscura jungla de África. En
mi entrada sobre la keniamaniahablé de Spencer convertido en un
cazador blanco quien encuentra amor y redención en una joven aristócrata
inglesa.
Alexandra y Spencer viven varias aventuras que los ponen cerca de la
muerte. Son casi aplastados por una estampida paquidérmica, correteados por
leonas, sobreviven el hundimiento de un barco (antes toman la precaución de que
el capitán los case) en un viaje de regreso a USA donde Los Dutton los esperan
como ultima salvación.
Casados poun capitán de barco (Benjen Stark)
Spencer y su
mujer aterrizan en Marsella, donde al parecer Lady Alexandra ya portaba
plástico, porque se van a comprar ropa y un pasaje en primera clase. Están
cenando al fresco cuando los sorprenden los padres de Alex y su prometido
abandonado, Arthur, que resulta ser un príncipe de la Casa de Windsor. Lo
próximo es que todos abordan el mismo barco, Arthur reta a duelo a Spencer, pierde,
e intenta matarlo. Como es maleta para todo, Arthur acaba cayendo al mar.
Aunque todo indica que se ahogó, en el inicio de la nueva temporada, Alex habla
como si su ex prometido hubiese sobrevivido.
El caso es que el
chapuzón fatal solo sirve para separar a la pareja. A Spencer se lo lleva la
policía y a Alex se la lleva su familia. A gritos , las parejas se comprometen
a reencontrarse en Montana. Ok, de acuerdo, todo este episodio salió directamente de los
romances Arlequín y los Boon&Mills británicos, pero qué refrescante en
comparación con el sadismo y el pesimismo,de las otras subtramas. Así que ya saben por qué otro motivo estoy
siguiendo la segunda temporada.
¿Vieron la primera temporada de 1923? ¿Les pareció
inferior o superior a 1883? ¿Cuál fue su personaje favorito? ¿Teonna,
Los Dutton de Montana o Los Dutton de África?
Contenido
Violento y Gory: Gente
violenta, animales violentos y un internado católico donde curas y monjas se
comportan como en la Justine del Marqués de Sade. Agréguenle a Donald
Whitfield y sus sesiones sado-masoquistas. ¿Qué más decir?
Contenido
Sexual y Desnudos: A
pesar de que Alex y Spencer hacen el amor hasta en la copa de los árboles, sus
aventuras son sensuales, pero no graficas. Solo venimos a ver sexo y gente
encuerada en los tríos de Whitfield. Antes vimos a Teonna sin ropa, pero no por
motivos sexuales. Su desnudo sirve para reflejar la disciplina militar que
regula hasta la hora del baño de las alumnas y también exhibir las marcas de
los castigos corporales en el cuerpo de la chica nativa.
Contenido Feminista: Aunque es obvio que las mujeres de la
serie se toman el control de sus vidas ( Elizabeth decidiendo compartir el
destino de Jack; Cara manejando el rancho sola; y Alexandra dejando plantado a un
príncipe para llevar una vida de mendiga solo rica en aventuras), lo cierto es
que todas ellas están subordinadas al amor de un hombre. El amor es el catalizador
de su independencia. Solo Teonna logra huir de su cautiverio impulsada por
miedo y dolor físico más que por ansias de libertad o romance.
Factor
Diversidad: La historia de
Teonna, de su familia, del internado infernal, retratan la tragedia de los pueblos nativos de
Estados Unidos. Aparte de los Crow, tenemos la esposa japonesa de Zane, capataz
de Los Dutton, y esas leyes absurdas sobre
quien puede casarse con quien y que variaban de estado a estado. También
tenemos a los áscaris nativos que acompañan a Spencer en sus cacerías. Cuando
un león mata a uno de ellos, Spencer se enfrenta al racismo británico y exige
que se envíe el cadáver a su aldea en un tren de primera clase.
En general, los villanos son europeos. La nobleza y
realeza inglesa que separan a Spencer de su mujer; un inglés (Whitfield) y un
escoses (Creighton) son quienes provocan problemas al Rancho Dutton; Teonna
encuentra sadismo e injusticia a manos de una monja irlandesa y de un cura
francés.
Mi primer mes con
Ruhami (ya le puse nombre) ha sido pisar un sendero por el mundo del period
drama mundial, más sabroso que la fábrica de chocolates del Willy Wonka. Una
sorpresa ha sido que, entre saltar de streaming service a otras plataformas, he
encontrado una considerable cantidad de dramas de época inspirados por Catalina
la Grande: “The Great” en Hulu, “Ekaterina” en Tubi, “Catherine the Great” en
HBO/Max y "Velikaya" en YouTube. Se entiende que la señora haya
capturado la imaginación popular por tres siglos, pero estas series son de los
últimos cinco años. Se ha convertido a La Emperatriz de todas las Rusias en un
icono feminista, un símbolo de progreso y de cambios revolucionarios. ¿Fue todo
eso?
Un Relato
Ocasionalmente Histórico
Aunque sabía la
respuesta decidí comenzar con la obra más alejada de la realidad porque en ese tipo
de dramas-no-de-época es donde más se reflejan las ideas presentistas que se
quieren promover. Nada mejor que “The Great”, la serie de 12 episodios de Hulu.
Sabía que se vendía como serie “antihistórica” lo que ya era refrescante, como
siempre lo es la verdad en un mar de mentiras. Luego, encontré simpático el mini
disclaimer que acompaña el título “an occasionally true story”.
¿Qué es eso de “relato
ocasionalmente verídico”? Significa que “The Great’ es una farsa basada en
algunos minúsculos detalles de la vida de Catalina, tales como que era alemana,
que se casó con un futuro emperador de Rusia y que lo derrocó para quedarse con
el trono. Agréguesele que era una mujer erudita, adelantada a su época, que convirtió
a Rusia en un inmenso imperio.
¿Como utiliza
estos detalles la serie de Hulu? Pues
tenemos una princesa alemana que a los 20 años (no a los 16 como la verdadera
Cati) viaja a Rusia a casarse con el Emperador Pedro III. No hay necesidad de
contarnos que la joven Emperatriz se llamaba Sofia von Anhalt y que se convirtió
al rito ortodoxo. Tampoco que, en la vida real, Pedrito, tan alemán como
Sofia-Catalina (de hecho, eran primos,) era solo un heredero. Quien mandaba en
Rusia era la Emperatriz Elizabeta Petrovna, hija de Pedro el Grande.
En la serie, Catherine
se da cuenta rápidamente que Pedro es tan mal marido como gobernante y comienza
a complotar para quitarle el trono. Algo que también hizo Catalina, pero solo
cuando Pedro fue coronado y ya llevaban 18 años de casados.
Cuando leí que Tony
McNamara denominaba la adaptación de su pieza teatral como “antihistórica”.
decidí verla, a pesar de que le tengo miedo al australiano. Después de todo ganó un Oscar por coproducir”
La Favorita “, un vergonzoso, ofensivo, cruel y falso retrato de la desdichada
Reina Ana. Como sabía que no es amigo de la historia me preparé para un amasijo
de “La Favorita” con” Reign”, pero me equivoqué.
Por empezar, McNamara
que basó “The Great” en una obra escrita a comienzos de siglo, siente respeto
por su protagonista y nos presenta una Cathetine (Elle Fanning) deliciosa que,
a ratos puede ser soberbia, en otros tan ingenua que ya es bobita, y al final,
nos indica que ha aprendido la lección. Para conseguir el poder absoluto debe
ser tan implacable como los tiranos que quiere derrocar. Creo que esa es la
moraleja de esta fábula satírica que más se parece a “La muerte de Stalin” que a
“Reign”.
No es una serie
que recomiende a quienes teman al humor patibulario (la escena en que el Emperador
exige que les saquen los ojos a cabezas de enemigos decapitadas es un poquito extrema),
o al lenguaje de alcantarilla, al sexo gratuito ya la demencia infantil de Peter
(Nicholas Hoult). Sin embargo, hay momentos conmovedores, verdades duras de tragar
y cuando Catherine no está disfrutando de sus privilegios, se convierte en una
combinación de Daenerys y Sansa en una lucha de poder que le queda grande.
Confieso que
todavía no acepto a Nicholas Hoult como una versión adulta del Marcus de “About
a Boy”, y que me lo he perdido en los roles que lo han convertido en el nuevo
galán del cine británico. Me dicen que estaba en “La Favorita”. ¿Había hombres en esa película? Fuera chistes,
Hoult es totalmente carente de divismos, capaz de no tomarse en serio, y darnos
un retrato gigante de un déspota comiquísimo, aunque demente.
La serie tiene
personajes muy interesantes, villanos y buenos. Yo ya tengo mis favoritos.
Marial (Phoebe Fox) una dama caída en desgracia y que han convertido en
criada/sierva de Catherine y su pariente, el arzobispo “Archie” (Adam Godley),
un retorcido Richelieu ruso que, sin embargo, es lo suficientemente pragmático
para entender que los cambios en Rusia deben ser limitados y sutiles.
Marial y su perrito Blini
¿Imperialismo
Cultural Anti-Eslavo?
“The Great” ha tenido
un excelente recibimiento en todo el mundo. Sin embargo, hay gente que ha
reclamado sobre la serie. No hablo de historiadores o amigos de la historia. Después
de todo no pretende ser histórica y McNamara ha hecho declaraciones que este es
el nuevo rostro de los period pieces. Hablo de un público al que no se
le puede cancelar, el ruso.
Como Rusia es un
país sui generis, no vamos a esperar una reacción como la de los
franceses ante “Emily in Paris”, ni tampoco que su ira importa mucho a los
productores de la serie, pero fue en IMDB donde encontré algunas quejas que me
hicieron pensar. La primera, y la más obvia, puesto que la ex Unión Soviética
no comparte nuestros estándares de corrección política ni nuestro culto a la
diversidad, es ¿por qué colocar tener tantos actores de color interpretando a
los cortesanos del Zar Pedro III?
Lo cierto es que
desde días de Pedro El Grande había pajes africanos en su corte. Uno de ellos
se convirtió en el famoso General Ganibal que fue también abuelo del famoso
poeta Pushkin, pero estoy de acuerdo que tener boyardos, militares y otros
miembros de la elite representados por actores de color es ejemplo de color-blindness.
La segunda queja suena
más valida. Si el mundo angloparlante quiere irrespetar o satirizar su historia
que lo haga, pero que no se meta con la rusa. La tercera es la que más me ha
impresionado. Todos hemos oído sobre el imperialismo cultural angloparlante y
de cómo la cultura blanco-patriarcal reduce-opaca-oculta la de países
no-blancos, pero no me había enterado de que dentro del “blanquerio europeo” también
existe una escala de prejuicios.
Aparentemente,
algunos países mediterráneos, balcánicos y todo el bloque de la Europa Oriental
resienten que en la cultura europea se privilegie lo angloparlante, lo germano
y lo francés. Rusia, en particular, se incomoda ante las constantes descripciones
de su gente— sea en filmes de la Segunda Guerra Mundial o en “Vikingos”— como
salvajes brutales, ignorantes y retorcidos.
Por ejemplo, en
las biopias de Catalina siempre es representada como rubia y como un ejemplo de
la superioridad intelectual germana sobre la rusa. Ahora que pienso es cierto.
Por algo en los primeros filmes sobe ella, la interpretaron actrices alemanas.
En el cine mudo alemán se hicieron dos versiones de su vida, una en 1919 y
1920. En el Hollywood silente (1924), Ernst Lubitsch dirigió a la austriaca
Pola Negri como la Zarina en “Paraíso Prohibido” y en el Hollywood parlante, un
par de refugiados de la Alemania de Hitler, Josef von Sternberg y Marlene Dietrich,
crearon un retrato icónico de Catalina en “La Emperatriz Escarlata” (1934).
La mayor ironía
es que si en Inglaterra la judia alemana Elisabeth Bergner interpretaba a Catalina en "The Rise of Catherine the Great) (1934) , Brigitte Horney, una de las actrices mimadas del Tercer Reich, encarnaba a
la Zarina en “Munchaussen” (1943), el filme más caro hecho en la Alemania Nazi.
Con todo el desprecio que los nazis sentían por la nación eslava, eran conscientes
de que Catalina era alemana y que si Rusia era grande era porque ella la había
reinado haciendo uso de sabiduría germana y progreso teutón.
Esa misma idea es
la que la televisión nos ha transmitido en los últimos 30 años. Desde las
miniseries inglesas de los 90s hasta “The Great” y no nos olvidemos de la”
Catalina la Grande” de HBO, interpretada por Helen Mirren. Por algo en “The Great”
Elle Fanning (usando acento británico) se ve rubia y voluptuosa como una Miss
Tercer Reich 2020. Por algo han hecho que Peter sea hijo, y no nieto de Pedro el
Grande.Así es totalmente ruso y podemos
tener la dicotomía deseada Alemana culta—Ruso bruto.
Se supone que “The
Great” ama a Rusia, pero no la conoce. Solo ha visto esa corte extravagante,
corrupta y explotadora de siervos. Lo ruso le repugna desde su religión hasta
su comida. Constantemente habla de traer a esa tierra la civilización
occidental, léase la alemana y la francesa. Alardea de los sabios que ha
conocido incluyendo a Descartes (nique fuera viajera del tiempo, Descartes
murió medio siglo antes de que Catalina naciera) y habla de importar nuevas
ideas incluso de América (¿WTF?) ¿A quién planea traer? ¿A un juez de Salem o a
un chamán iroqués?
Una Ensalada
Rusa de Catalinas
Con eso entendí
que la serie no parezca neutral ni justa con los rusos. Lo que me llevó entonces a
ver como su pueblo percibe a la Emperatriz de Todas Las Rusias. Me sorprendió
saber que mientras Occidente babeaba sobre Cati, la cultura popular rusa la
ignoraba totalmente. ¿Por qué la Unión Soviética iba a recordar a una Romanov
(por matrimonio) miembro de la dinastía que ellos derrocaron?
En el Siglo XX, apareció
Catalina como personaje marginal en filmes rusos que cubrían el siglo XVIII.
Recién en el 2005 se hizo una miniserie “Favorito” sobre Catalina y Potemkin
que no creo haya sido visto más allá de las estepas. Fue en el 2014—en
pleno reinado del Zar Vlad— que inició el rodaje de “Ekaterina” que
ya lleva tres temporadas. Lamentablemente, solo encontré las dos últimas temporada
en Tubi, la primera la tiene Amazon. También está en YouTube, pero solo en
ruso.
Por suerte
YouTube tiene completa “Velikaya” (La Grande), otra visión rusa de su más
famosa monarca hecha un año después de “Ekaterina”. Me puse a verla y la
recomiendo, más que nada porque es una mirada totalmente diferente a la que Occidente
tiene de Catalina y del Imperio Ruso de su época. Filmada en escenarios reales
y edificios del siglo XVIII, interpretada por un elenco totalmente ruso y con
un vestuario que eclipsa todas las otras series, “Velikaya” se siente real (las
dos acepciones de la palabra) y nos creemos su atmosfera que nos acerca a esos
tiempos tan lejanos.
Las tres actrices
que interpretan a Velikaya (incluyendo Yulia Srigin, la Katia de “Road to
Calvary”) tienen el cabello oscuro como la verdadera Sofia de Anhalt. La
princesa alemana llega a la corte con solo 16 años y acompañada de su madre, no
como en “The Great” que viaja totalmente sola. La Tía Bet es la formidable
Emperatriz Elizaveta Petrovna y el novio de Catalina es solo un Gran Duque con
quien se conocen desde la infancia y se llevan de la patada.
El problema de la
serie es que es lentaaaa y las actuaciones, aunque buenas, son poco dinámicas.
Sin embargo, vale la pena soportarla porque visualmente es muy atractiva y
porque fascina conocer esta perspectiva que difiere de las interpretaciones
fílmicas occidentales, de las teorías de los historiadores e incluso de las
memorias de la verdadera Velikaya.
¡Abajo lo
Alemán!
Comencemos por la
manzana de la discordia: los alemanes. La primera mitad del Siglo XVIII vio el
auge de Prusia como imperio bajo el reinado del legendario Federico el Grande.
Muchos pequeños principados germanos cayeron en su órbita, alejándose del Sacro
imperio Romano que giraba en torno a Austria y los Habsburgo. Es por eso por lo
que tanto Catalina como su esposo Pedro, ambos Anhalt, crecieron bajo la sombra
de Federico y de Prusia, y Pedro nunca lo olvidó.
Pedrito y El Tío Fritz
En “Velikaya”,
vemos a la joven Sofia llegar a San Petersburgo en compañía de su madre Johanna
que viene en plan von Ribbentrop, con muchas sonrisas y dispuesta a apoyar al
país donde reinará su hija, pero a espaldas de los rusos se dedica a conspirar
con facciones pro-prusianas y para todos los efectos es espía de Federico. Eventualmente,
Elizaveta descubre este doble juego y de una patada en el trasero envía a
Johanna de regreso a Anhalt.
Un caso diferente
es el de Sofia. Cansada de los golpes y malos tratos de su madre, encuentra un
poco de paz en su nuevo país, sobre todo en la Iglesia Ortodoxa. Esto contrasta
con la postura anticlerical de “The Great” donde Catherine sostiene una batalla
constante contra el oscurantismo religioso representado por el astuto” Archie”,
arzobispo de la Iglesia Rusa Ortodoxa.
“Velikaya”, en cambio,
nos muestra a Sofia apoyarse en la guía del Patriarca, que es retratado como
generoso y de amplia mente, quien le da la extremaunción según el rito ortodoxo
a la joven luterana durante una grave enfermedad y sin estar ella bautizada.
Esto choca con Pedro
que, fiel a su naturaleza germana, desprecia estos ritos primitivos y hace
burla de ellos en el bautizo de su prometida lo que no le acarrea la simpatía
de su pueblo. Catalina es consciente de lo religiosos que son los rusos y una
discusión que tiene con Pedro es precisamente porque él desea talar el poder de
la Iglesia.
Volviendo al tema
alemán, al llegar Catalina a Rusia su madre le susurra que pronto los rusos
hablarán alemán. Parece salido de Mein Kampf, pero nos demuestra que— aun
antes de Hitler— ya los alemanes se interesaban en expandir su
territorio abarcando el de la Madre Rusia. La situación adquiere ribetes irónicos
cuando casi al final de “Velikaya”, la Corte se ha dividido en dos bandos que
rivalizan por el trono, el de Catalina y su hijo Pablo, y el de su esposo. lo
que lleva al Ministro Beztushev a comentar que es irónico que dos alemanes se
peleen el trono de un país que es enemigo de Alemania.
Antes de su
matrimonio, Pedro III le muestra a su prometida un teatro de títeres que ha
construido donde se representa el triunfo de los godos sobre los romanos. Le
recuerda a Catalina que ambos descienden de los godos. Serena, Catalina
responde que no vale mucho descender de gente que destruyó el más grande imperio
conocido (¡Tomen Barbarians!)
In “the Great”, Tony
McNamara se empeña en mostrar a Rusia como un imperio de ignorancia, oscurantismo,
brutalidad, en donde hasta en La Corte se tortura y mata sin piedad. Incluso
las mujeres son feroces e intrigantes y eso que son analfabetas y no saben ni
portar una peluca. En “Velikaya” no solo visten a la última moda de Paris, pero
tanto mujeres como hombres gozan en la corte de Elizaveta Prtrovna de un nivel
de vida elegante, con fiestas y eventos campestres que rivalizan con lo mejor
de Europa.
Esto se asemeja a
la realidad donde la Corte Rusa era admirada por su boato, por sus vestidos,
arquitectura etc.. Aunque vemos que se tortura a traidores, lo cierto es que
Elizaveta no firmó un decreto de muerte sino hasta su vigésimo año en el trono.
Esa tolerancia le acarreó popularidad, la misma que el pobre Peter intenta
conseguir en “the Great” de la manera más torpe posible.
Vacunas y
Pruebas de Virginidad
A ratos parecieran
haber afinidades entre “The Great” y “Velikaya” pero acaban contradiciéndose.
En “The Great” vemos a Catalina recurrir a la variolización para demostrar que
se puede evitar la viruela. La variolización (insertar pus extraído de las pústulas
de los enfermos en el cuerpo a través de incisiones cutáneas) era el método
profiláctico usado en África y Oriente desde tiempos inmemoriales. Había sido
introducido en Inglaterra por Lady Mary Wortley Montague (que lo descubrió en
Turquía) y en America por esclavos africanos.
En “Ekaterina”
tras la muerte de su dama debido a la viruela, la Emperatriz se somete a la variolización
y crea la primera campaña (obligatoria) de inoculación en Rusia. En “Velikaya”
vemos a Pedro III sobrevivir la viruela y a su mujer preocuparse por él (algo
que Catalina aludía en sus Memorias), pero nunca menciona la posibilidad
de inocularse la enfermedad para combatirla. Sin embargo, sabemos que, en el octavo
año de su reinado, la Emperatriz se sometió a la variolización y por eso hoy es
conocida como un icono de la lucha en contra de los anti-vaxxers.
Ekaterina es inoculada
El problema es
que la variolización, como explica el Dr. Chejov en “The Great”, no es cien por
cierto segura y acarrea muchos riesgos incluyendo la muerte del paciente. En
eso se diferencia de la verdadera vacuna contra la viruela creada por Edward
Jenner en 1796, el mismo año en que murió Catalina. Thomas Dimsdale, el medico
inglés que inoculó a la Emperatriz tenía listo un carruaje para huir en caso de
que la paciente se le muriera. Aunque hay que admirar a la intrépida dama, la variolización
no es el símbolo ni de las vacunas modernas ni su uso demuestra progresismo.
Ya hemos hablado
de la rivalidad entre “The Great” y Archie, el representante de la Iglesia. La
razón por la que Archie es mi personaje favorito es porque es practico, adulto
y uno de los pocos de la corte de Peter (aparte del cobarde Orlov y la sierva
Marial que son ceros a la izquierda) que quiere que su Zar cambie para mejor.
El temor de Archie al progreso tiene sus bases y esa es una ambigüedad de la
serie. Cuando Archie le relata a Peter los peligros que han salido de la
imprenta que le ha regalado Catherine, muestra (junto con dibujos procaces del
Zar) un manifiesto solicitando el exterminio de los judíos.
En un encuentro
con el rey sueco y la familia real rusa en “The Great”, se comenta que el
pueblo sueco goza de libertades impensadas por el imperio ruso, pero que eso
hace que sus súbditos consideren a su soberano como un gobernante débil.Aunque nunca existió un Rey Hugo de Suecia, y
no hubo tal encuentro (para cuando Catalina se casó, la Guerra con Suecia había
acabado), el verdadero monarca de Suecia, Federico había instaurado lo que en
la historia del país escandinavo se conoce como “La Era de la Libertad”. Solo
que ese liberalismo era percibido como falta de don de mando del rey, y algo
que todas las Catalinas tienen en común es que saben lo importante que es para
un monarca lucir poderoso y enérgico.
El motivo de discordia
entre Catherine y Archie es que él fue el encargado de certificar su virginidad
a su llegada la corte. Estos test de virginidad que están apareciendo en los
dramas históricos recientes son totalmente falsos, solo se usaban para certificar
matrimonios no consumados. Eso ocurre en “Velikaya” cuando el macuco Pedro III
acusa a su esposa de no ser virgen. Antes de darle un par de bofetones al
sobrino, la Emperatriz Elizaveta manda examinar a Catalina. El examen en
privado, tras de un biombo, no es practicado ni por clérigos ni médicos (como
en “The Great” y “Versalles) sino por monjas matronas.
En “Ekaterina” es
más elaborado. La candidata debe pararse (piernas abiertas y sin ropa interior)
sobre un espejo. Un médico observa la vagina en el reflejo y certifica si
corresponde a la de una doncella o no. Es tan humillante que la Emperatriz exime
a su primera nuera de tal examen.
¿Fue Catalina
Pluralista, Pacificadora y Abolicionista?
Volviendo al tema
de la iglesia, la verdadera Catalina La Grande era indiferente a temas
religiosos. “Velikaya” en cambio nos la muestra creyente y devota. Es su marido
quien busca limitar el poder de la iglesia, una actitud que Pedrito comparte
con su abuelo, Pedro el Grande. En esa aberración de HBO “Catherine the Greast”
el tema de la religión es intocado.
En “Ekaterina” la
Zarina se enfrenta a la iglesia cuando el Patriarca se rehúsa darle el permiso para
casarse con el Conde Orlov. Sin embargo, en su disparatado final, es el
Patriarca quien convence a la Emperatriz de enmendar sus errores, hacer
penitencia y dejar de vivir en pecado. Como la serie acaba en 1782, no llegamos
a ver que, aun convertida en la Señora Potemkin, Catalina siguió teniendo amantes;
nunca se arrepintió, y no solo no le devolvió a Alejandrito a su nuera, ¡además
le quitóo otro hijo!
En su Diccionario
Universal (que me robaron alevosamente) Voltaire hace un panegírico de
Catalina diciendo que abolió la tortura y promulgó tolerancia universal. En “Velikaya”,
es Pedro III quien acaba con la Policía Secreta de Shuvalov que eran los
torturadores oficiales, y declara tolerancia religiosa para proteger a los
disidentes de la ortodoxia y poder construir una iglesia luterana en suelo
ruso. Sabido es que fueron sus medidas en contra de la Iglesia Ortodoxa (que ya
habían comenzado en días de su abuelo) las que inclinaron al clero hacia el
lado de su esposa.
¿Fue la Emperatriz una abogada de la
pluralidad religiosa? Pues combatió a los disidentes de la ortodoxia; impuso
impuestos a los católicos de las tierras polacas que Rusia anexó y fue la
creadora de la brillante idea de encerrar a los judíos en un ghetto natural (el
Área de Asentamiento) donde eran señuelos para pogromos y otros abusos. Digamos
que no era muy tolerante en lo que se respecta a otros credos.
En “The Great”
muestran a Catalina con dos objetivos: evitar más guerras y liberar a los
siervos. ¿Cumplió esos objetivos la verdadera Emperatriz de todas las Rusias?.
En vida de Elizaveta Petrovna, Rusia tomó parte en La Guerra de los 7 años en
contra de Prusia. En 1756, Pedro III firmó (tal como muestra “Velikaya”) una
vergonzosa paz con Federico el Grande cediéndole todos los territorios ganados
por Rusia lo que puso al ejército ruso en su contra.
Aunque durante su
reinado, la Emperatriz Catalina crearía una Liga neutral (que ayudó a la
independencia de las 13 Colonias Americanas) y fue mediadora en la Guerra de
Sucesión de Baviera, sostuvo una serie de cruentas guerras con Turquía; reanudó
la guerra con Suecia, y estaba planificando una campaña contra Persia cuando la
muerte se lo impidió. Participó en el desmembramiento de Polonia, a pesar de
que el Rey Stanislav Poniatowski era el padre de su hija, y se quedó con gran
parte del territorio polaco. Se puede decir que durante todo su reinado no hubo
paz en el imperio.
Luego está el
espinoso tema de los siervos. En todas las series sobre Catalina, incluso la de
HBO, nos la muestran preocupada por esa esclavitud, pero no hace nada para abolirla.
En “Ekaterina”, nos muestran los horrores de la esclavitud blanca en la visita
a las tierras de Daria Saltykova, pero Panin le dice a la Emperatriz que no se
puede castigar a los nobles, así que las torturas y asesinatos de una especie
de Quintrala rusa acaban con cadena perpetua, pero otros nobles abusadores no
reciben sanciones.
Ekaterina y su amiga "Saltishika"
La verdadera
razón por la cual, Catalina nunca pudo hacer nada (y lo insinúan en “The Great”)
es porque toda la economía rusa se apoyaba en el trabajo de esclavos. Tanto
Pedro III como su hijo quisieron liberar a los siervos y acabaron asesinados
por nobles que vivían a costa de sus esclavos.
Daria es arrestada
Por eso es por lo
que resulta hipócrita que traten de hacernos creer que Catalina era
abolicionista. Sobre todo, porque durante su reino creó leyes más duras contra
los siervos tales como repeler un antiguo permiso para que el esclavo
maltratado acudiese directamente a la Emperatriz, en vez de hacer una denuncia
ante autoridades que simpatizaban con los amos. Catalina estaba ocupada y no quería
ser molestada.
Siervos torturados
¿Entonces cuáles
fueron los grandes méritos de Catalina? ¿Resumiéndolos
en una capsula? Gobernar como varón, hacer la guerra, conquistar tierras,
ampliar fronteras. Convertir al país un gran imperio, pero donde solo una elite
tendría el poder, y sobre ellos reinaría una Catalina autócrata, como lo serían
los zares hasta la Revolución.
El Falso Feminismo
de La Emperatriz
Lo más feminista de Catalina solo es
mencionado en “The Great”: su pasión por educar a las mujeres. Vemos a
Catherine montar una escuelita de niñas que su marido rápidamente quema. La
vemos clandestinamente enseñar a leer a sus siervos Marial y Vlad. En la vida real,
una vez en el trono, Catalina promovió la educación (incluso superior) para
ambos sexos. ¿Por qué se menciona esto solo en una sátira?
En la vida real,
Catalina no quería a su género. Cuando nació su primera nieta escribió
“prefiero los niños a las niñas”. Cuando notó que había acumulado siete nietas
se quejó de que no las iba a poder colocar” (léase casarlas). Nunca se le
ocurrió que una de ellas podría ser su sucesora u ocupar un puesto importante
político. Nunca colocó a ninguna mujer en un puesto importante. Lo de nombrar a
La Princesa Dashkova como directora de La Academia de Ciencias, fue como una
disculpa por haberla exiliado. Catalina fue muy injusta con todas sus
confidente, incluyendo a la Condesa Bruce. No era mujer de tener amigas. Y no
han mentido las series al mostrarla cruel con sus nueras y con sus damas.
Dashkova y Velikaya
Por siglos,
Catalina la Grande ha sido descrita como una ninfómana de apetitos exóticos (el
cuento del caballo). Los historiadores modernos rebaten esa imagen. Simon Sebag
Montefiore la ha calificado de “monologa serial”. O sea, tuvo una docena de
amantes, pero mantuvo una relación con cada uno, y mientras duro esa relación
no hubo otros.
En “Velikaya” que
es una historia dirigida a jovencitas románticas, Catalina es casi asexual.
Incluso da la impresión de que esta enamorad de Pedro. Hasta el final titubea
antes de derrocarlo y se horroriza ante el asesinato del marido. Su relación
con Saltykov es solo porque Elizaveta la desea (Catalinainsiste en que Pavel es
hijo del marido); nunca se entiende que siente por Poniatowski, y con Orlov
parece estar seduciéndolo para que apoye a su causa. No la vemos depender ni
sexual ni emocionalmente de él.
Totalmente diferente
de” Ekaterina” donde la húngara Marina Alexandrovna nos presenta una Emperatriz
mega carnal que no se la puede pasar sin un hombre en su cama, que ve amor en
pasión y que le vienen ataques de ira cuando a Orlov lo gana la impotencia. Sin
embargo, esta mujer de apetitos intensos no permite que la pasión supere su
ambición. Si desea casarse con Orlov es para legitimar al fruto de esa
relación, el pequeño Alyosha.
Extraño porque Caterina
ya tiene un heredero legítimo, Pavel Petrovich, pero no lo quiere. Lo encuentra
demasiado parecido al padre, se pregunta idiotamente si no se lo habrán
cambiado al nacer. Hace traer a Alyosha de apenas seis años a la corte, y
cuando al niño ya está acostumbrado y él y Pavel se ven como hermanos,
cruelmente Caterina lo expulsa de su vida.
Catalina sigue
empeñada, casi con obsesión nazi, de hacer un heredero perfecto. El descubrir que,
para curarse de su impotencia, Orlov se sometió a un tratamiento que lo dejo estéril,
la hace olvidar sus planes de matrimonio. Su incapacidad de quedar embarazada
de Potemkin, la hace virar sus proyectos de ingeniería genética. El modo en que
habla de casar a Pavel con una alemana caderona, para manufacturar nietos que
pueda manipular y convertir en Super Zares la hace parecer una científica loca.
Pavel Petrovich de romance con Sofiya Stepanova
Lo peor es que se
lo cuenta a su dama/confidente Sofiya Stepanovna sin reparar en que la ha
obligado a embarazarse de Pavel-y ahora la obliga a abortar sin preocuparse de
sus sentimientos. En “Ekaterina” la emperatriz es particularmente abusiva y
poco solidaria con las mujeres sean sus damas (Sofiya Stepanovna, Anna
Schermatova), sus nueras o niñas maltratadas como las hijas de Antón Ulrich, a
las que incluso desea matar. Una ironía es que la única mujer que parece caerle
bien es la asesina serial Darya Saltykova tan abusadora de poder y dura como
Caterina Alexeievna. También se deja engañar por la hipocresía de su primera
nuera. Pareciera que la Emperatriz no supiera juzgar a la gente o solo le
simpatizaran las zorras crueles.
Por eso las
cartas de amor que le escribe a Potemkin no me conmueven puesto que la serie
nos muestra una Catalina sin sentimiento que desconoce el amor, el cariño maternal,
la amistad o la empatía. ¡Que contraste con “Velikaya” que era toda ternura y
corazón! ¡Que contraste las conversaciones con Sofiya Stepanovna que no pasan
ningún test Bechdel con la intensa, pero intelectual amistad entre Velikaya y
la Princesa Dashkova! Incluso con las
discusiones que alternan geopolítica, conspiraciones para cometer regicidio y
labores intelectuales entre ‘The Great” y su sierva Marial.
HBO Vs el Test
Bechdel
Ahora, una serie
que va totalmente en contra del test Bechdel es la horrorosa “Catherine the
Great “de HBO donde la emperatriz es interpretada por una septuagenaria que
actúa como alumna de “Elite”, vive pensando con los genitales y hablando de
hombres y sus atributos corporales. Esta horrorosa serie limitada es un
producto de la vanidad de Dame Helen Mirren quien, aunque admite no saber mucho
de la Emperatriz, se empeñó en producir esta serie (que imita en muchas cosas a”
Ekaterina” incluyendo el mito de que los Orlov dejaron tuerto a Potemkin) y en
interpretar a la protagonista.
Ningún problema
en que la bella señora de la actuación de vida a una Catalina cincuentona, pero
la misma actriz no puede interpretarla en su juventud. . Mirren ha dicho que su
personaje tiene 35 años al comienzo de la serie. ¿Como así si Pablo ya tiene 18
años y el nació cuando su madre tenía 25? A diferencia de la Segunda Temporada
de “Ekaterina” donde todo parece ocurrir en 1768, la verdadera Emperatriz
comenzó a pensar en un affaire con su teniente (diez años menor que ella) en
1772 y el romance —y posible matrimonio—tuvo lugar dos años más
tarde, cuando Catalina tenía 45 años.
Sin embargo, el
modo en que se comporta el personaje de Mirren, y su amistad con Praskovya
Bruce (Gina McGee) ya la hacen parecer más inmadura que las “Pretty Little
Liars”. Cuando Catalina, en el segundo episodio, le dice a Bruce “quiero hablar
de sexo” es redundante ya que todas sus charlas son sobre hombres, romance, etc..
El mayor problema no es que me parezca imposible que una mujer de 30 o 40 años
sea tan cabeza loca para hablar solo de amor y sexo, pero no puedo reconciliar
esa inmadurez emocional con el intelecto de una gran estadista.
En “Catherine the
Great” la protagonista habla siempre de todo—lo sagrado y lo profano— en
tono frívolo, despreocupado, guasón, que no corresponde a alguien tan
obsesionada con mantener su poder. Yo soy la primera en reconocer que el amor
sexual y romántico se puede vivir después de la menopausia, e incluso en la
senectud, pero es una experiencia diferente. La serie nos muestra a Bruce llegando
con ojos dilatados ante su ama a decirle ¡He visto a un hombre guapísimo!” y
las dos corren por el pasillo a espiar al paquidérmico Potemkin que tiene más
arrugas que virtudes.
Bruce y su "bestie"Catalina
Jason Clark se ve
feo, no porque sea cincuentón, sino porque lleva mal sus años. Helen Mirren se
ve…poco creíble…no porque sea fea o anciana, sino porque parece una abuelita
miope queriendo interpretar a Kirnst Dunst en “Maria Antonieta”. Por eso da
risa cuando Jane Martinson en The Guardian llama ä Mirren revolucionaria por mostrar cómo se
vive el amor a los 70.Lo seria si Dame
Helen interpretase a una mujer de 70 años, pero da vida a una cuarentona que se
comporta como quinceañera.
Al menos, como no
nos hablan de Alexei el hijo de Orlov, no tenemos que soportar las ausencias de
amor maternal que tanto afean el personaje de “Ekaterina”. ¿Si toda la serie dé
HBO iba a estar dedicada al romance con Potemkin, porque no llamarla “Catherine
y Gregory”? Todos los sucesos históricos son mero trasfondo. La revuelta de
Pugachev es vista como un mero capricho de campesinos. A Tarakanova ni se la
menciona. Toda la tercera parte de “Ekaterina” fue dedicada a estos impostores
así de importantes fueron en la vida de la Emperatriz.
Lo gracioso es que,
al comienzo, Mirren estaba indignada es que se resumiesen los logros de
Catalina la Grande a sus aventuras de alcoba. Al final, cambió de idea y dijo que era
importante hacernos conocer a una mujer que tenía una perspectiva masculina del sexo. (WTF). Mas encima, antes de su muerte,
la muestran quemando los tratados franceses que tanto influyeron en su
pensamiento intelectual. eso es tan absurdo como cuando “Ekaterina”se burla de Luis
XVI de Francia diciendo que un ‘reformista” como ese no durará mucho en el
trono. Es como si las series angloparlantes y las rusas tuvieran un pensamiento
en común: reformas y justicia social no van con un gobierno firme y poderoso.
¿Como era
Catalina La Grande en realidad? Efectivamente
era carnal, le gustaban los hombres no solo como amantes sino como
pretendientes. Era amiga de fiestas, pero también una mujer muy intelectual.
Sin llegar a ser un “Tartufo con faldas” como la apodó Pushkin, podía ser
hipócrita, manipuladora, mentirosa, si convenia sus intereses.
Como madre,
lamentablemente es cierto que Catalina no era cariñosa con Pablo, lo veía
débil, demasiado parecido al padre y si se dedicó totalmente a sus nietos. Pero
también amó tanto a su hijo ilegitimo Alexei que trató de darle fortuna y buena
vida, pero mantenerlo lejos de la corte para que llevase una vida “normal”.
Catalina nunca quiso que Sofiya Stepanova abortara. Crió a Semyon en su recamara
y solo se lo regresó a la madre cuando el niño estaba en edad escolar.
En "Catherine the Great"Helen Mirren le da algunos toques maternales a su personaje
Una lástima que
la ficción no sepa recoger la esencia de esta mujer fascinante. Entretanto les
recomiendo —si son de estómago fuerte y amigos de la sátira— que vean The Great” (Hulu
en USA), (Starzmedia en España y Latinoamérica) y si son angloparlantes, “Velikaya”
está en YouTube, y las dos temporadas finales de “Ekaterina” en Tubi. Ohh, y si
se atreven, vean “Catherine The Great” en HBO/Max.
Para quienes
estén interesados en conocer más de Ekaterina Alexeievna, aunque saqué muchos
datos de la Wikipedia rusa y que pertenecen a publicaciones que ni están en
inglés, hay dos libros excelentes, ambos traducidos al castellano: Catalina,
La Grande: retrato de una mujer de Robert K. Massie y Catalina la Grande:
la rusa europea de Isabel de Madariaga.