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jueves, 9 de diciembre de 2021

Gran Hotel en las Playas Danesas: Ocho temporadas de Badehotellet/Seaside Hotel

 


Siguiendo con el period piece nórdico,  me fui de vacaciones a las playas de Jutlandia en 1928 gracias a Seaside Hotel (Badehotellet).  La serie más popular de Dinamarca   lleva ya ocho temporadas. En esta historia que cubre los quehaceres de un hotel veraniego desde 1928 hasta 1941, se combinan los esquemas del Gran Hotel con los mundos de Arriba de los huéspedes y los de Abajo de la cocina donde reinan camareras y cocineras.

La idea de usar la “Fórmula Gran Hotel”, llevó a los productores de Badhotellet (o Hotel de la playa) a uno de los sectores más bellos de Dinamarca, la punta de la península de Jutlandia donde el Mar del Norte se une a Kattegat. Filmada en verano,  nos da una imagen muy diferente de la nevada que asociamos con el mundo nórdico o el deprimente paisaje nublado de Vikings.

Fue a comienzos del Siglo XX, que la Familia Real Danesa descubrió el esplendor de aguas esmeralda y arenas rosáceas por efecto de la luz del sol. Pronto lo que había sido un puñado de aldeas de pescadores y colonia de pintores,  se convirtió en un paraíso turístico con hoteles para aristócratas y millonarios.

Huéspedes y Camareras

El Hotel Andersen es una versión ficticia de uno de estos hoteles . Un espacio veraniego regentado por el codicioso y tacaño Julius y su sufrida esposa Molly. Todos los verano, Los Andersen y un mini equipo de camareras atienden a un selecto grupo de clientes que son los huéspedes habituales del establecimiento.

En el verano de 1928, llegan al hotel el acaudalado mercader Georg Madsen, su esposa y sus hijas Amanda y Vera. Otros habituee son El Consejero Hjalmar  Aurland y su bella (y mucho más joven que el)  esposa, Helene. El millonario Frigh,  su esposa y sus alborotados mellizos,  Bertha y Leslie,  también ya llevan años vacacionando en el hotel. Este año, han contratado una institutriz que se ve superada por las travesuras de los diablillos a su cargo.



El gran invitado es el famoso actor de teatro Edward Weyse que este año viene a presentar el hotel con su tercera y embarazada esposa. Sybelle es bella y adinerada, pero insiste en no tener relaciones sexuales hasta después del nacimiento de su bebé. Esto hace que el ardiente Edward fije sus ojos en Helene, cuyo esposo,  que parece sufrir de una melancolía crónica,  tiene muy abandonada.

También viene La Señora Feldjo , una austera y controladora viuda con su hijo, el tímido maestro de ciencias,  Adam . La viuda quiere encontrarle esposa a Adam . Este apasionado naturalista prefiere estudiar la flora y la fauna local antes que a las mujeres. Su desesperada madre hasta está dispuesta a aceptar como nuera a Edith, la más chismosa de las camareras, pero otra invitada parece también interesada en el profesor.



Edith es parte del escuadrón de camareras que incluyen a la seria Otilia,  quien sueña con estudiar,  y a la torpe, pero alocada Martha (la única que no es virgen del grupo). Julius Andersen decide que Martha por torpe y gorda mejor se quede ayudando a su mujer en la cocina y contrata para ese verano a la adolescente Fie, la hija del molinero.

Fie es ingenua y recatada, pero superados los primeros celos profesionales y sus inseguridades, se convierte en la mano derecha de Molly. Sobre todo, cuando esta quede viuda y a cargo del hotel. Fie , que ha venido a ganar dinero para enviar a su padre a un sanatorio, descubre su vocación en el rubro hotelero y también el amor con el joven pescador Morten.



Los problemas surgen con la Familia Madsen. Morten y el mercader se vuelven enemigos después que el ultimo atropella unos gansos propiedad del pescador. Luego entra en juego un capricho de Amanda quien ha hecho una apuesta con su mejor amiga de cual perderá su virginidad primero.

Amanda gana, pero a costa de la infelicidad de Fie y de Morten. La misma Amanda, en la segunda temporada, para reparar sus errores se verá obligada a contraer matrimonio de conveniencia con el Conde Ditmar al que le gusta mucho el dinero de los Madsen, pero no las mujeres.



Un pequeño spoiler. Aunque Fie sea nuestra favorita, la heroína de esta historia es Amanda. Rosalinde Mynster ,  la intérprete de Fie,  abandonó la serie en la quinta temporada. En cambio, Amanda ha seguido al timón por ocho temporadas hasta la futura(  y se espera)  temporada final. Mas extraordinario que todas las vivencias e intrigas que transcurre en el Hotel, es que haya durado más tiempo que Downton Abbey con la que se le ha comparado favorablemente. Y eso no se esperaba al comienzo.

Disgustó a los Críticos, Gustó al Público

Un día después del debut del primer episodio, la crítica danesa especializada le caía a palos a la serie tildándola de ridícula. Aun hoy se dice que la primera temporada ha sido la más débil. El recibimiento fue tan negativo que no se esperaba que durase más de una temporada. No contaban con el público que abrazó la serie inmediatamente y no ha dejado de serle fiel en ocho años, convirtiendo a Seaside Hotel en la serie más vista en toda la historia de la televisión danesa.

Las razones para su éxito inicial pueden adjudicarse a su aura “Downton” que muchos han notado. La interactuación de los dos mundos. La relación de las mucamas entre sí y con su patrona que funge como figura materna nos recuerda a la relación de Mrs. Patmore con Daisy.  A todos nos encantan las dinámicas de la cocina, el modo en que se sacan soluciones de la manga (no todas culinarias) para satisfacer los caprichos de los exigentes huéspedes. .



Por otro lado, a pesar de que parte del encanto de la historia son los habituales, en cada temporada llegan huéspedes nuevos que evitan que el cuento se vuelva monótono. Y no faltan misterios, en la primera temporada ya hubo dos muertes y ninguna fue natural.

Otro detalle que la hermana al modelo Downton, son los detalles históricos. La atmosfera de época es perfecta con vestuarios esplendidos de Los Locos 20 y música, la incidental (hecha especialmente para la serie)  y el repertorio de Edward Weyse, con temas de Cole Porter e Irving Berlin, tan en boga en ese entonces. 

Aparte hay alusiones históricas específicas. Yo no sabía que Noruega y Suecia también hablan implantado una Prohibición. Eso lleva a Morten a involucrarse en el contrabando de licor.Dinamarca no cometió esa tontería de prohibir el alcohol, y como no tomó parte en la Gran Guerra, llevó al país a una existencia idílica y casi aislada. Ese aislamiento se rompió con la Caída de Wall Street a fines de 1929. Los críticos tienen razón al considerar la primera temporada como insubstancial. Está hecha así a propósito para llevarnos al debacle económico que deja a Madsen en la miseria y a merced de la caridad de su yerno el Conde Ditmar.



Las próximas temporadas muestran los cambios sociales que trae la Depresión, las nuevas empresas que intentan aliviar la economía y un creciente miedo ante el auge del nazismo en Alemania. La realidad de que los nazis son expansionistas y que la frontera con Alemania es indefendible aumentan la preocupación aun del aislado hotel y de sus egocéntricos alojados.

En los primeras cinco temporadas, se cubrió un verano desde 1928 hasta 1932.  En la Sexta se saltan cinco años. La Séptima abre con la Ocupación Alemana y la Octava con el primer año de Ocupación, cuando será la historia la que escriba el libreto.

Paisajes, Cocina y Personajes

Un personaje que no he mencionado es el paisaje, soberbio y bellísimo. No me imaginaba el mar danés con ese color esmeralda que adquiere en el verano. Son esas playas paradisiacas las que combinan tan bien con el interior del hotel,  sus elegantes salones y la rústica, pero placentera decoración de los cuartos (adoro esos papeles murales)..



Aunque las escenas playeras han sido filmadas en Jutlandia, y el castillo del Conde Ditmar fue filmado en uno real, no pudo encontrarse un hotel playero que sirviese de modelo para el Seaside Hotel. Entonces se optó por “reconstruirlo” en un ambiente urbano. Fachada, salón principal, cocina y cuartos fueron recreados y las vistas se consiguen con efectos de CGI y un sinfín de luces eléctricas que emulan la luz del día.

Un factor importante en Seaside Hotel es lo que ocurre en la cocina. Tragedias, intrigas, rencillas y romances se cocinan junto con deliciosos platillos que abren el apetito de cualquiera. Tanto así que la historiadora de comida,  Bettina Bluh,  ha creado un libro de cocina de la serie. otro detalle que hermana Badehotellet con Downton Abbey.



¿Tiene defectos “Seaside Hotel?  Por supuesto. Encuentro que la temporada 2 es la más floja, con dilataciones exageradas y humor forzado como los que rodean a la posible venta del hotel y a la identidad de la esposa de Adam Feldjo, pero todo eso se olvida cuando llega la noticia del Crash de Wall Street y la ruina de algunos personajes.

La Gata Ellen se ha quejado de lo despreciables que son los personajes adinerados. Es cierto,  son quejosos, tramposos, fastidiosos y muy egoístas,  sobre todo con el personal de hotel. Creo que es para contrastar su egocentrismo y su capacidad de traicionarse entre ellos mismos con la camaradería, unidad y lealtad que existe entre Molly y su servicio. Pero tranquilos porque los de Arriba también reciben castigos, algunos hasta se mueren. Y no es solo los ricos y privilegiados. Ahí tenemos el ejemplo de Julius Andersen que trataba su esposa como si fuera su criada y empujó a su propio hijo a huir a America.

 Aun así, como en Downton, hay personajes que se redimen. Amanda que,  tras dos fracasos matrimoniales,  creerá encontrar la felicidad en los brazos de un oficial alemán. Amanda es también un ejemplo de la mujer moderna que encuentra en el trabajo,  satisfacción personal. De niña caprichosa pasa a ser asistente de producción en la incipiente industria del cine hablado. De ahí será ejecutiva de publicidad y finalmente hotelera.


                      La evolución de Amanda



Conmovedor, aunque risible y exasperante es ver a un multimillonario como Frigh tener una última ilusión con una jovencita manipuladora. Finalmente, Aurland, un personaje olvidable e irritable con sus profecías pesimistas, se revela como el único con la visión de notar el auge del nazismo y lo vemos al final convertirse en figura paterna y mentor de la estudiosa Otilia.

Mi única queja es que esta estupenda y adictiva serie no haya sido traducida a otros idiomas o tenga mayor publicidad. Ahora que está en PBS Masterpiece y Thirteenth Passport,  puede ser apreciada por el público estadounidense. Gracias al streaming Walter Presents puede verse en el Reino Unido, en Australia y en Italia.  Acabo de descubrir que también ha sido presentada con subtítulos en portugués en Portugal. ¿Para cuándo la traducen al español?



Contenido Violento o Gore: Hay un homicidio accidental en la Primera Temporada, una pelea a puños entre Madsen y Morten y un intento de violación en la Segunda Temporada. No hay sangre ni violencia extrema. En la Quinta Temporada, un personaje gay recibe una golpiza por parte de Hitlerjugend, pero esta es narrada.

Contenido Sexual Muchas situaciones risque, mucha picardía, parejas en la cama, pero no hay sexo gráfico. Hay un par de desnudos femeninos (ninguno frontal)  en la Primera Temporada pero son motivados por razones naturistas no eróticas.

Contenido Feminista: La camaradería entre el personal del Hotel Andersen demuestra solidaridad entre mujeres. También hay varios ejemplos de superación por parte de personajes femeninos desde Amanda hasta Otilia, pero no hay discursos mituteros.

Diversidad: Cero diversidad racial y cultural. La relación homosexual entre un personaje abiertamente gay y otro enclosetado juega un rol importante en la trama.

                               Philip y Ditmar

lunes, 27 de septiembre de 2021

De Downton Abbey al Gran Hotel: Las fórmulas del drama de época contemporáneo (I)

 


Mientras se discute si el period piece se va de salida (a la par que se anuncian nuevos dramas de época), vale recordar en esta tercera década del Siglo XXI, que se han establecido ciertos patrones que se repiten, reaparecen y hasta trascienden las obras hechas en el mundo angloparlante. El más interesante es el de La Abadía de Downton porque se entrecruza con otro prototipo del género, la formula “Gran Hotel”.

La Abadía vs Eaton Place

Fue en el 2010 , en ITV que nacía otro fenómeno televisivo. Aunque Downton Abbey no era una fórmula original sus orígenes se remontan a la Cabalgata de Sir Noel Cowardvenía a llenar un espacio dejado por las obras de John Hawkesworth Upstairs Downstairs y La Duquesa de Duke Street.



Era el renacimiento de la fascinación con la Edwardian Era que nos legara UD y que nos llevaba nuevamente a recorrer la alta sociedad británica de comienzos del siglo XX. Esta vez,  desde el punto de vista de los miembros de la aristocrática Familia Crawley sus sirvientes. Para muchos espectadores más jóvenes este era el universo que conocían de las páginas de Lo que resta del día del Premio Nobel Kazuo Ishiguro y de la obra seminal de Lord Julian Fellowes, la galardonada Gosford Park.





Solo que Downton Abbey no tocaba temas como el fascismo de las clases altas, no criticaba (mucho) el privilegio de éstas no intercalaba un cuento de detectives,  y Los Crowley eran mucho menos controversiales que la familia de Sir Simon de Gosford Park y Los Bellamy de Eaton Place. Sus criados no escapaban de los fogones para regresar con el rabo entre las piernas como en Upstairs, Downstairs , sino que subían por la escala social gracias a cursos de secretariado, puestos en escuelas rurales y matrimonios ventajosos.



El encanto de Downton Abbey radicaba en que las denuncias sociales eran ínfimas porque los patrones eran inconcebiblemente justos y nobles; y las tragedias caían sobre amos y criados de manera equitativa. Tal vez eso motivó una reapertura de Eaton Place en un revival de UD.  En la navidad de 2010, le llegaba a la Abadía de Downton una rival. En tres episodios, la BBC intentaba reconstruir lo que sucedió con esa mansión londinense después que los Bellamy la abandonaran en 1930.

Estamos en 1936, la casa ha sido comprada por Sir Hallam Holland (Ed Stoppard),  un diplomático que retorna de un largo viaje con su esposa Lady Agnes (Keely Hawes). Para Agnes, que todavía no se recupera de la pérdida de su primer bebé, esta será su primera casa de casada y no sabe cómo llevarla.

Para ayudarla está Rose Park, la fiel mucama de Los Bellamy. Siempre interpretada por Jean March, Rose ahora maneja una agencia de empleos y le consigue a Lady Agnes no el mejor servicio doméstico, pero si el más variado. Este incluye a un torpe mayordomo, una refugiada judía y un chofer que,  en sus ratos libres,  viste la camisa negra de las huestes de Sir Oswald Mosley.



Más problemas para Agnes,  se le aparece en la puerta, su suegra Lady Maud  (Dame Eileen Atkins) que ha retornado de la India con un mono, mucha energía,  y un criado-secretario (Art Malik) quien tendrá muchas veces que encargarse del servicio. Como si fuera poco, su familia le encaja a Agnes a su hermana adolescente,  Lady Persephone (Claire Foy) .



Persy es una chica moderna, pero conflictiva. una especie de Elizabeth Bellamy. Lo primero que hace es involucrarse con el chofer fascista, pero este affaire no culmina en el altar como ocurriera con Lady Sybil Crowley y Tom Branson. El romance acaba en la Batalla de Cable Street con Persy poniéndose la camisa negra y siendo testigo de lucha entre fascistas y judíos descrita de manera más fidedigna que en Peaky Blinders.



Con solo tres episodios Upstairs, Dpwnstairs (2010) fue elogiada por la crítica y público y recibió nominaciones y galardones, pero la siguiente temporada que abrió en febrero del 2012 no tuvo la misma suerte. Eileen Atkins quien había sido la cocreadora de la Upstairs Downstairs original, abandonó el proyecto. Su excusa fue que no le gustaba el modo en que habían enfocado a su personaje. Con ella se fue la posibilidad de conseguir un equivalente a la caustica Lady Violet de Downton Abbey.

Keely Hawes no era competencia para Lady Cora, altruista castellana de la Abadía, así que cualquier comparación dejaba a UD en el bando perdedor. Un infarto mantuvo a Jean Marsh alejada del plató y con ella se fue el único vínculo que podía atraer a los viejos fans.

La serie intentó apoyarse en el comodín , tan de moda hoy, de la diversidad. Trajeron a la hermanita perdida de sir Hallam que había estado oculta en una institución debido a sufrir de Síndrome de Down;   Los Hallam adoptaron a la hijita de la criada judía que murió en la cocina de un ataque de asma; y se intentó reemplazar a Lady Maud con su hermanastra Blanche (Alex Kingston) que era lesbiana.



Como ocurre siempre, la diversidad solo funciona si se la inserta en un argumento sólido y este no fue el caso. Claire Foy,  a cuyo personaje habían convertido en una especie de Unity Mitford, no tenía la fuerza para sostener una serie que cerró tras seis episodios. Hoy puede verse en Hulu, en los Estados Unidos.



La fórmula no volvería resurgir en toda su presencia. Se la intentó reflejar en otro triunfo de Claire Foy, en la primera temporada de The Crown. Ya he escrito de como los secretarios del palacio reemplazaron a la servidumbre en esta visión de la máxima cúspide de las clases aristocráticas británicas y de cómo Peter Townsend tuvo menos suerte que el advenedizo chofer que si consiguió casarse con la más bonita de las Crawley.

Debajo de las Escaleras del Palacio de Buckingham

Seria en una imitación de The Crown donde descubrí la mejor variación de La Fórmula de Downton Abbey. Me refiero a Victoria. En el otoño del 2016 abría en ITV está muy libre descripción de los primeros años del reinado de la famosa monarca. Yo llegué a USA justo a tiempo de ver el debut americano en la PBS en la primavera del 2017 y me encantó a pesar de saber que mucho era inventado.

Me creí la amistad romántica entre “La pequeña Vicky” (Jenna Coleman) y su secretario Lord Melbourne (Rufus Seawell). Por mis lecturas sabia de la difícil relación entre Victoria y su bienintencionada,  pero torpe madre, pero lo que me encantó fue la idea de ver a Victoria arriba de las escaleras y lo que ocurría en los bajos del palacio y de cómo se comunicaban amos y criados. Eso era Downton total.






Del mundo real trajeron a la Baronesa Lehzen , la gran figura materna en la vida de la reina, a quien Victoria nombraría el ama de llaves oficial del palacio hasta que el príncipe Alberto, en una de sus sádicas maniobras en contra de su diminuta esposa, la despidió. La salida al alba de Lehzen llorando rumbo a su nativa Alemania me hizo llorar a mí también. Tal como me conmovió que el único en despedirla y regalarle una botella de vino (robada de las cavas reales) fuese su gran rival, el mayordomo Penge. 

Aqui una ecena que ejemplariza el vínculo entre Victoria y su institutriz, en la cual la reina confiesa sus temores ante su primer embarazo.



Aunque Penge no existió, como tampoco su simpático cómplice, el lacayo Brodie, cuando Alberto decidió revisar los libros de contabilidad descubrió que realmente existían estos pequeños negocios de la servidumbre. En la vida real, también los criados de Victoria hacían su dinerito vendiendo pabilos usados de velas, hojas de té recicladas y hasta los guantes de Su Majestad. Victoria nunca usaba un par de guantes más de una vez.



Aunque , el Palacio de Buckingham si contrató un pastelero llamado Mr. Francatelli,  este fue despedido después de pelearse con un asistente. Nunca puso su propio restaurante ni se casó con Nancy Skerret, jefa de costureras de la Reina. Tal como la verdadera Mrs. Skerret, era una señora madura que jamás trabajó en un burdel.

Sin embargo, ese romance fue casi tan importante como el matrimonio de Victoria y Alberto. En la Tercera Temporada, por fin Skerret se convirtió en la Señora Francatelli provocando la ira de su real patrona, pero igual lloramos con Vicky cuando Skerret murió de cólera en brazos de su querida reina.



Para la Tercera Temporada, estábamos hartos de las peleas maritales de Victoria, las intrigas de su hermana Fedora,  o sus problemas con sus hijos. En cambio, nunca nos cansamos del servicio doméstico, incluso del ajeno como el romance de la pobre Duquesa Sophie con su lacayo. Pero ni esto pudo evitar la cancelación de amos y criados. Victoria puede verse en PBS Masterpiece Amazon , Thirteen Passport y este septiembre, América Latina podrá verla por el Canal Film&Arts.

En el 2019, la BBC adaptó una de las primeras novelas de Lord Julien Fellowes , Belgravia. Em esta adaptación pudimos apreciar el interés del escritor por clase altas, nuevos ricos, el hoi polloi y esa clase despreciada e incomprendida, el servicio doméstico, de la Inglaterra victoriana, pero los criados de Belgravia eran tan antipáticos que esta variación del modelo Downton Abby no dejó marca. Belgravia puede verse por EPIX.



Downton Abbey a la Australiana

Lo extraño es que si encuentro rasgos de la formula en un lugar inesperado, la fantástica soap opera australiana A Place to Call Home.  Han apodado la “Downton Abbey australiana” a esta saga de la Familia Bligh y su reinado sobre un pueblito de Nueva Gales del Sur,  llamado Inverness. Si Los Crowley tienen su abadía, Los Bligh tienen Ash Park donde reina Elizabeth, la matriarca, más severa que Lady Cora, pero tan dominante como la Condesa Viuda. Como Lady Violet, Elizabeth controla la vida de parientes, criados y pueblerinos.



Los criados de Ash Park van desdelos vaqueros que se ocupan de las ovejas de Ash Park hasta mucamas como Amy y su compleja vida familiar, y la desubicada Rose que llega a ser nana del pequeño George y acaba de cómplice de la villana Regina. Como Los Crowley con Sybil casada con el chofer, Elizabeth debe resignarse al matrimonio de su nieta con un inmigrante italiano y a la peor pesadilla incumplida de Robert Crowley) que Anna se convierta al catolicismo.



Más problemático es que el nieto y heredero de Elizabeth, James, sea gay y que la única oportunidad de que Ash Park quede en manos de un Bligh sea aceptando a un bebé judío y a su madre, una sobreviviente de Ravensbruck. Acorn TV tiene los derechos exclusivos de esta gran saga familiar.



A Place to Call Home ha sido el último intento de crear un espacio que refleje las características de Downton Abbey. Todavía no podemos opinar sobre The Gilded Age, el actual esfuerzo de Lord Julien Fellowes que abrirá, D-s mediante,  esta Navidad en HBO/Max. A lo mejor despierta un interés en rehacer la fórmula.

La Formula se Traslada a un Gran Hotel

Entretanto, lo que seguimos presenciando son variaciones de un derivado del modelo “Downton Abbey”. Todo comenzó en el 2011, en un espacio alejado del mundo angloparlante. Fue en Bambú donde recreaban la antigua fórmula del ‘Gran HoteL’ convirtiéndola en un relato de ‘Los de arriba y los de abajo” como ya he mencionado en una entrada dedicada al tema, esta fórmula tuvo refritos en Francia, Italia, México y hasta en Egipto. Ha inspirado historias de grandes hoteles como Der Adlon en Alemania (2013) Das Sacher (ahora en Amazon Prime)  en Austria y Vidago Palace en Portugal.







Hasta retornósin éxitoal Reino Unido.  En el 2013, Stephen Poliakoff jugaba al coctel espionaje-dentro-de-un hotel en la desastrosa Close to the Enemy que comenté cuando hablamos de Shadowplay.

Para equilibrarla, en ITV tuvieron The Halcyon La premisa no podía ser mejor:  un hotel de clase (y diverso) durante el Blitz que sería menos nocivo que las relaciones de la dueña y su familia y empleados. The Halcyon fue más que un flop, fue un ejemplo de lo pretencioso y mediocre que se estaba volviendo el period drama inglés.



A pesar de estos fracasos, la fórmula “Gran Hotel” sigue en boga. Preparémonos a ver Hotel Europa una versión alemana del tópico que ya se verá en suelo germano a fines de este año.  Hotel Europa (o La casa junto al lago) narra la saga de los Dresen una dinastía hotelera y su navegación por las turbulentas aguas de la República de Weimar hasta el auge del nazismo.

El fascismo,  y no el nazismo,  es el centro del trama de la otra variación de la fórmula “Gran Hotel”. Se había dicho que Keeley Hawes sería la protagonista de “Hotel Portofino” que la ITV está filmando en la Riviera Italiana, pero la ha reemplazado Natasha McElhone . Se trata de un misterio detectivesco que tiene lugar en un importante hotel de la región durante el periodo fascista y que involucra a sus no menos importantes huéspedes, muchos de ellos ingleses.

¿Si la fórmula “Gran Hotel” sigue imperando en el universo del period drama, que ocurrió con la de “Downton Abbey”?  Pues todavía se sigue buscando una reemplazante digna, aunque se tenga que imponerle el rotulo a historias alejadas de la formula como La Cocinera de Castamar o Bridgerton. Pero la nostalgia por la Abadía no ha muerto y eso lo demuestra el recibimiento de su secuela fílmica y las ansias con las que se espera el próximo filme.

lunes, 31 de mayo de 2021

Hotel Almirante: “Gran Hotel” en versión gallega

 




Aunque tenga lugar en una humilde posada de pueblo, “Hotel Almirante” es un respetable representante de un tipo de serie de época que ha capturado la imaginación popular desde el cine de Hollywood hasta la exitosa producción española que Bambú nos trajera hace unos años. Pero también este relato de secretos familiares y misterioso suicidio es un ejemplo de la ficción gallega televisiva actual.

Parte del separatismo en España, ha sido la creación de cine y televisión autóctonos. Galicia no ha sido la excepción. Sus series han ganado mucho público desde el éxito de “Fariña”, la saga del narcotráfico. Netflix se ha puesto en la fila de productores interesados en filmar en tierras gallegas y así en pandemia pudimos ver series de suspenso como “El desorden que dejas” y la noir gallega “El sabor de las margaritas”.

Para los efectos de este blog son las series de época las importantes y de eso hay poco. Solo podemos contar en términos de cine, a la insólita “Lobos Sucios” que combina el realismo mágico celta con un escenario de la guerra mundial que abarca prisioneros republicanos, nazis en pos del wolframio, y rescatistas gallegas (inspiradas en la epopeya real de las hermanas Bouza que ayudaron a cientos de judíos a cruzar hasta Portugal). Si les interesa, está gratis en el sitio de RTVE y en Tubi.



De series solo tenemos “Dalia, la modista” la historia de una costurera quien viaja a la zona rural gallega a buscar respuestas sobre su familia y su pasado.  Aunque “Hotel Almirante” trata también de secretos familiares es más compleja ya que abarca un misterio policial a la vez que nos presenta al pueblo de Ribanova en 1948 que recuerda al mundo creado por Torrente Ballester en Los gozos y las sombras con sus aristocráticos churruchaos quienes todavía tienen voz y poder sobre la población.

Basada en la novela de Marta Rivera de la Cruz, narra la historia de Las Leal, las dueñas del Hotel Almirante, una bella mansión conducida como las mejores de la hotelería por Rosalía Leal (Ana Turpin de “Amar en Tiempos Revueltos”) a quien sus parientas enviaron a estudiar a La Coruña para manejar el negocio familiar.Aun de buen ver, Lía ha dedicado su juventud al Almirante. Bajo su aspecto serio y vestuario severo oculta el recuerdo de su sacrificio, el haber roto su compromiso con su maestro de economía doméstica. Un sacrificio que no ha recibido recompensa.





 Como Candela, su madre, y su Tía Rosa, Lía ve que el hotel no puede reemplazar una vida sin amor. Candela vive amargada por el estigma de ser madre soltera y la nostalgia por el hombre que amó y la abandonó. El caso de Rosa, una magnifica cocinera, es diferente. Casada con Cándido Aldao, hijo de la familia más importante del pueblo, heredó de su marido el caserón que hoy es el Hotel Almirante. A pesar de los esfuerzos de su cuñado German, Rosa nunca ha cedido la propiedad a sus parientes políticos que no contentos con repudiar su enlace quisieron despojarla de su herencia.

Para Las Leal es un punto de honor, entonces, mantener el hotel abierto y funcionando, pero el establecimiento no les aporta ganancias ya que Ribanova no es un foco turístico Es solo un pueblito donde no pasa nada. Hasta el día en que pasa algo…

Una misteriosa y elegante dama llega inesperadamente a alojarse en el Almirante. Al día siguiente encuentran su cadáver. Se ha suicidado. Lo extraordinario del caso es que la víctima que responde al nombre de Cristina San Juan no ha dejado carta en el cuarto, sino que la han enviado al periódico de pueblo. En ella detalla las razones de su suicidio adjudicándolas a un romance desdichado con Javier Aldao.







El solo nombre alborota al pueblo. Javier es la oveja negra de la familia. Hijo único de Germán y Maria Luisa, peleó en el bando republicano durante la Guerra Civil. Por ese motivo, German lleva una década sin dirigirle la palabra y le ha prohibido a su esposa que se comunique con su hijo que reside en La Coruña donde practica la abogacía.

Desobedeciendo a su esposo, Maria Luisa envía un telegrama a su hijo solicitándole que se presente a limpiar su nombre. Algo que el abogado hace instalándose en el Hotel Almirante. Esto provoca incomodidad en Lía quien lo considera un mal hombre que provoca suicidios. En cambio, Candela, teme que la llegada de Javier haga resurgir la obsesión de German de quedarse con el hotel. La única contenta es la tía Rosa que ve a Javier como su sobrino.

En lo que respecta a la investigación policial, Javier tampoco puede aportar mucho. Cristina San Juan fue amiga de su difunta prometida, la poetisa Andrea Palacios. Nunca hubo una relación entre el abogado y la suicida. De hecho, las atenciones y regalos de Cristina para Andrea hicieron pensar a Javier que ella estaba enamorada de su novia.



Aun después de rendir declaración, Javier Aldao insiste en permanecer en el pueblo. Quiere reconciliarse con su padre, pero tiene más éxito con las Leal, sobre todo con Rosalía. Genarito, un aspirante a periodista, decide crear una historia alrededor de un supuesto romance entre la hotelera y el abogado. Romance que es bendecido por Doña María Luisa y la tía Rosa.



Sin embargo, todavía no se llega a la solución del misterio de Cristina Sanjuan. Algo que solo descubrimos en el capítulo final. No es Spoiler decir que demuestra como la obsesión de una persona desequilibrada puede destruir una pareja, una familia y hasta llegar al asesinato..





El hotel como centro de un argumento ha existido desde que Vicky Baum (y Hollywood) abriese las puertas el elegante Grand Hotel en el Berlín de los 20s para hacernos conocer los amores de bailarinas fracasadas, estenógrafas ambiciosas, y aristócratas convertidos en ladrones de guante blanco.  La idea de un hotel como trasfondo de una historia fue primordial en la obra de la escritora vienesa.



Ya afincada en Hollywood, Baum continuaría escribiendo novelas sobre el mismo tópico. Solo que ahora las situaría en marcos bélicos como Hotel Shanghái (convertida en los 80 en miniserie en Alemania) que sucede dentro del marco de la guerra sino-japonesa y la excelente Hotel Berlín llevada a la pantalla en 1945 convirtiéndose en el gran sleeper de la Warner Brothers ese año, pero no es solo Vicky Baum la que explota la formula “Grand Hotel” en su From Scarface to Scarlett: The films of the 1930s, Roger Dooley en su capítulo “It’s a Small World: The Grand Hotel Formula” nos describe varios ejemplos de esa época.



Las trama se expande a otros centros de reunión del jet set como aeropuertos, trenes de lujo, albergues de esquí, et. La idea es mostrar grupos de personas cuyas vidas se entrecruzan tras atravesar las puertas de un hotel. Eso llevó a fines de los 60s a Arthur Hailey a escribir otro bestseller titulado Hotel, ya se imaginarán el tema. Tuvo una versión fímica olvidable y una televisiva sin más éxito. ¿Se estaba agotando la formula?  No lo creo y lo demuestra su evolución.

En este siglo hemos ido a un humilde hotel hindú a ver amores geriátricos en “The Best  Exotic Marigold Hotel” y a sitios que una vez conocieron el esplendor como “The Grand Budapest  Hotel”.  Hemos tenido versiones que abrazan otros géneros sea la parodia de monstruos “Hotel Transilvania”, o el terror de Hitchcock en su fabricación del Motel Bates.  Dame, Agatha Christie le dio el toque siniestro a ese retrato misterioso que ha evolucionado de nombre debido a los vaivenes de la corrección política. De 10 Negritos pasó a ser 10 Indiecitos a 10 Soldaditos, aunque en inglés también se la conoce como And Then There were None.



Sin embargo, la idea de usar el hotel para el género, en inglés conocido como Romantic Suspense, con un personaje que viene en busca de su hermana y de respuestas y el no encontrar ninguna, se inventa una identidad para infiltrarse en un hotel y en la vida de sus dueños donde descubre amor y secretos se volvería formula en este siglo y gracias a una producción española. En el 2011 comenzaba a emitirse la producción de Bambú titulada “Gran Hotel”.

Tres temporadas necesitaría Julio (Yon González) para descubrir lo ocurrido con su hermana Cristina y esclarecer los crímenes del Asesino del Cuchillo de Oro. Tarea en la que era asistido por Alicia Alarcón (Amaya Salamanca), hija de la dueña del hotel y con quien sostendría Julio un complicado romance.



Rodada en el Cantábrico, la acción tenía lugar durante la Belle Epoque lo que exigía un vestuario y decorados lujosísimos que no le envidiaban nada a “Downton Abbey”. A pesar de ser una historia ficticia aludía a situaciones históricas como La Guerra del 98 e incluso recibía el Gran Hotel de huéspedes a los recién casados Alfonso XIII y su cónyuge Victoria Eugenia de Battemberg.



Vendida a un centenar de países, “Gran Hotel” se volvió un éxito internacional. Como tal ameritó premios y copias. En Italia nació una versión conocida como “Hotel Imperial” que tenía lugar en el Tirol en 1905. En el 2016, Televisa la adaptó como telenovela situándola en el México de Don Porfirio bajo el título de “El Hotel de los Secretos”. En Egipto se hizo una versión que tenía lugar a fines de los ’40 titulada “El Secreto del Nilo” que puede verse en Netflix.



Estados Unidos y Francia cometieron la arrogancia de situar sus copias en tiempos modernos. ¡Fracasos totales! La fórmula Grand Hotel solo funciona en marcos de época y en espacios no urbanos. Por eso Marta Rivera de la Cruz colocó su novela en un pueblo gallego en la posguerra. Ayuda ese marco para examinar la arquitectura, sociedad y modo de vida de Ribanova, al igual que para entender las riñas entre viejas y jóvenes generaciones y la represión de mujeres solitarias..



“Hotel Almirante” puede ser vista en los Estados Unidos vía MHz y Amazon Prime, y en America Latina gracias al canal Eurochannel.

lunes, 22 de julio de 2019

Drama de Epoca Español: Auge y caída de la fórmula del espacio pequeño



Finalmente llegamos a la receta mágica del drama de época contemporáneo: situar la acción en un pueblo, calle o espacio laboral donde el día a día trae cambios y nuevos personajes que alteran a los regulares. España ha conquistado mercados internacionales con este esquema, pero les ha fallado con “Alta Mar” y con la bochornosa “El Continental”. Por primera vez se ha culpado al abuso de la formula, ¿pero es eso realmente o acaso no se trata de que de tanto confiar en una sola forma de hacer dramas de época se han descuidado otros aspectos?

Pueblo Chico, Infierno Grande
A pesar de que el mundo rural ha sido un marco predilecto del cine y literatura de España, fue en este siglo que el drama de época le volvió a dar un uso especial. Tanto “La Señora” en Asturias como “Bandolera” en Andalucía convirtieron el espacio rural en una presencia y un recurso para añadir intimidad. Así nacía la idea de que el pueblo chico podía ser marco de situaciones dramáticas que resultarían imposibles en espacios urbanos, y donde se podía reflejar el pasado sin tener que hacer mucha investigación o mucho revisionismo de historias oficiales.

Ya hemos visto como Sagrillas ha jugado tan gran papel en el presente y el pasado de Los Alcántara de “Cuéntame cómo pasó” pero en términos de pueblos inventados y de las cosas que ocurren allí nadie le gana al “Secreto de Puente Viejo” donde la historia la escriben los habitantes, donde se leerán noticias de “los Madrides” pero lo que pasa fuera de su ruta (y ni estación de ferrocarril tiene) ni afecta ni cambia lo que ocurra en ese entorno mítico que ni siquiera se sabe en qué parte de España queda. Algunos dicen que, en León, otros en Castilla, otros en Asturias, etc.


Fue en el 2011, en medio de sus aventuras de romanos, que Boomerang se inventó esta localidad. Al comienzo Puente Viejo era nada más que uno de los puntos donde Pepa Balmes (Megan Montaner), la protagonista paraba en su incesante peregrinar, como Ceres, buscando a su criatura.

La premisa, aunque culebrónica era buena. Pepa, una chica analfabeta, ha heredado el don de la obstetricia de su madre y también el de curar con hierbas. Comete el error de liarse con un cacique casado, este le roba el hijo y deja que la apaleen, la pobre Pepa se va por los caminos buscando a su bebé. En un camino se encuentra con un joven oficial que regresa de la Guerra de Cuba. Así sabemos en qué año estamos.

Pepa y Tristán Montenegro (Alex Gadea) vuelven a encontrarse en 1902 cuando la ahora partera recala en Puente Viejo. Tristán es casado. Su mujer Angustias (Sara Ballesteros) espera su segundo hijo, y si eso no fuera ya problema, Tristán es hijo de la mujer más poderosa y mala del pueblo Francisca Montenegro, Viuda de Castro (María Bouzas). Doña Francisca contrata a Pepa para que cuide de Angustias que está más loca que una cabra.

Comienza, y en tropel, a ocurrir la sarta de clichés a las que todo telenovelero está acostumbrado: Pepa y Tristán se enamoran, Angustias pierde al bebé y culpa a la partera; Pepa va la cárcel, pero es rescatada por el nuevo médico del pueblo que la ama. Pepa sabe (por unos lunares) que Martin no es hijo de Angustias, es el niño que ella busca.

Angustias acaba en el manicomio, pero escapa para matar a Pepa y termina suicidándose; Pepa se casa con Alberto (Xosé Barato) para tener la custodia de Martín, pero resulta que su marido es un loco asesino que la viola e intenta matarla. Lo normal es que lo hubieran matado ¿No? Pero en cambio, Alberto le da el divorcio a la partera (¿En 1900?)

 Llega el verdadero padre de Martin, lo rapta y lo deja en el bosque. Todos creen que se lo comieron los lobos (¡Mala prensa para los huargos!) Pepa descubre que su verdadera madre era una señora principal, la Duquesa de Aguamansas, Pepa descubre que su verdadero padre era el marido de Francisca; Pepa y Tristán son hermanos. Buaaah!

Por suerte, desde la llegada al pueblo, Pepa ha vivido con la Familia Ulloa. Raimundo Ulloa (Ramón Ibarra) es un hombre que perdió casa, fortuna y corazón por culpa de Francisca. Él es el verdadero padre de Tristán. Este maldice a Francisca. Francisca maldice el matrimonio de su hijo y la partera. Pepa y Tristán se casan y ella queda embarazada. Pero le vienen los dolores de parto en el bosque.

 Tiene una hija, pero aparentemente, muere. Tristán vuelve al pueblo con su hija, pero cuando regresa no encuentra el cadáver. Cree que se lo devoraron los lobos. (¡Que lobos tan hambrientos!) En realidad, ni Pepa murió, ni se sabe que ocurrió con ella, y es que desde entonces los productores han estado esperando que Megan Montaner regrese a la serie.

Pues todo esto pasó en una sola temporada. Al año siguiente, la nueva heroína era María (Loreto Mauleón), nieta de Raimundo y ahijada de Doña Francisca quien la había criado como una princesa. Maria se enamora del Padre Gonzalo (Jordi Coll) el nuevo cura del pueblo. Resulta que este es Martin, el que se comieron los lobos, que viene a investigar la muerte de su madre. Maria desolada al no poder impedir que Gonzalo tome sus votos finales, se casa con Fernando (un sobrino de Pepa) que la droga y la viola antes y después de casados.

 Fernando (Carlos Serrano) está loco. Acusan al cura de violador, le van a dar garrote vil, lo salva María que dice que no es el violador. Maria se acuesta con el cura, este cuelga los hábitos, Maria embarazada va a huir con Martin-Gonzalo cuando su madrina  la hace encerrar en un convento que era como se castigaba entonces a las mujeres casquivanas. Por fin Maria, Gonzalo y su hija Esperanza después de mil peripecias, deciden huir a Cuba, (fingiendo sus muertes) para huir de la maldad de Doña Francisca.

Desde entonces han pasado siete años, Puente Viejo, con 2000 capitulo, es la serie más longeva de la televisión española. Mas importante, para ser una telenovela de sobremesa, tiene muy buen rating y un fandom que se extiende a otros países como Italia donde es todo un éxito. “

Su popularidad se basa en el mismo esquema de soap operas gringas. Un espacio familiar e inalterable, en este caso el pueblo, nuevos personajes en cada temporada que aportan nuevos conflictos, a la par de personajes antiguos que dan el toque cotidiano como el cura Don Anselmo (Mario Martín), o Hipólito Mirañar (Selu Nieto) que es relleno cómico. A este paso Puente Viejo le gana a Peyton Place en ser la caldera del diablo.

Pero el gran atractivo de la serie es María Bouzas.  Francisca resultó ser la gran protagonista de la historia. La villana irrompible a la que han tratado de envenenar, de quemar, de apuñalar, que una docena de veces ha quedado al borde de la muerte, invalida, hasta muda. Pero su vigor contrasta con su corazoncito que a veces late por alguien, principalmente por Raimundo Ulloa, a quien no ha dejado de amar. Es un lujo ver a esta pareja, ahora casi octogenaria que se sigue amando, se casa y descasa, vive peleando, pero son románticos a su manera.

Un aparte sobre el contexto histórico. No es necesario. Precisamente la gracia de Puente Viejo es su atemporalidad. Se sabe que es en tiempo pasado más por la ropa que por alusiones históricas. Vale decirse que el salto de tiempo entre primera y segunda temporada fue el momento más histórico de la serie. Se habló del final de la Gran Guerra, entraron a Puente Viejo los automóviles, la luz eléctrica, los teléfonos y hasta hubo una epidemia de gripe española.

Pero ahora, aunque se sabe (por la edad de los niños) que están en 1926, no dejan que los fastidien los problemas que afectarán al resto de España. Inciso en la vestimenta son descuidados las mujeres lucen cabelleras modernas ni hablar de la pelambrera de William Miller, en la quinta temporada, que era la misma que lució en “Isabel” y cuando hacía de Buckingham en” Las Aventuras del capitán de Alatriste”.

Tanto éxito ha tenido este Puente Viejo, que RTVE contrató a Bambú para que les hiciese algo similar. Solo que en vez de pueblo querían un barrio como en “Amar en Tiempos Revuelto” Así nace “Acacia 38”, un edificio de 1899 donde viven cuatro familias adineradas y sus criadas. También la acción involucra tiendas de la calle del edificio como la sastrería y la chocolatería “La Deliciosa”.

Realmente, yo he tratado de verla y me aburre. Ni los personajes ni las tramas me atrapan, la idea del contraste entre amos y criados a lo “Downton Abbey” no funciona. Sus ratings siempre han sido bajos. Por suerte para ellos, el cierre de “Seis Hermanas” los hizo subir de horario y la buena sintonía de “Servir y Proteger” que la sigue, implica que siempre habrá público para ver Acacias.

Misterios y romances de Bambú
En el 2011, Antena 3 se había convertido en el sitio de las series de época con la segunda temporada de “Hispania”, el inicio de” Bandolera” y una nueva producción de Bambú. “Gran Hotel” era un proyecto totalmente diferente. Aunque ocurría en un pueblo inventado llamado Cantaola, toda la acción tenía lugar dentro del territorio ocupado por el elegante hotel del título.

Con un escenario de lujo, El Palacio de La Magdalena en Santander interpretando a la residencia principal, un romance de clase entre el joven camarero y la hija de la dueña, más el misterio de la desaparición de una empleada acusada injustamente de robo, se trataba de una combinación novedosa. Aprovechando el exitoso estreno de “Downton Abbey” el año anterior, se situó la acción en 1907, se hizo hincapié en una romántica atmosfera de la Belle Epoque y en un esplendoroso vestuario y decorado donde había mucha atención a pequeños detalles como mantelería y cubiertos.

“Gran Hotel” fue un exitazo en España y en otros sitios. Hoy se pueden ver sus tres temporadas completas en Atreseries, Hulu y Netflix. Ha ameritado copias en Italia, en Egipto “The Secret of the Nile (también en Netflix) y una producción de Televisa, “El Hotel de los Secretos”. Este año Demian Bichir y Eva Longoria ha adaptado el cuento al Miami contemporáneo para la ABC.

Recién emergiendo del triunfo de “Gran Hotel” Bambú y Antena 3 se anotaron otro gol con “Velvet”. Esta vez se trataba de un pequeño espacio urbano. Una casa de modas, al final de la Gran Vía madrileña al estilo de series inglesas como “The Paradise” o la exitosa “Mr. Selfridge”. Solo que la acción tenía lugar durante El Franquismo, en 1958. Como “Gran Hotel” lo histórico era anecdótico y no se usaba para apuntalar la trama. Pero aquí se llegó a limites increíbles.

No se menciona al Caudillo. Grace Kelly puede ir a las Galerías Velvet, pero nadie busca como clientas a Doña Carmen Polo, a la Marquesa de Villaverde o a otras mujeres del régimen. Las cuatro temporadas van desde 1958 a 1963 con evolución de la moda, pero sin mencionar ni que se vive en una sociedad donde la mujer no vota, donde no tiene derechos y donde existe una terrible represión sexual.

 Los productores han dicho que lo han hecho a propósito porque en una serie romántica no hay cabida para la política. La historia es un romance totalmente de telenovela entre una humilde costurera y el hijo del dueño de las Galerías y el gran conflicto no es el clima político sino las endiabladas diferencias sociales.

Lo cierto es que, aunque representaban un rechazo de la Memoria Histórica, las producciones de Bambú eran muy exitosas. Tanto que desde que “Velvet” cerró las puertas de su casa de modas, ya las ha reabierto en nuevo local: Movistar donde han comprado la idea y están haciendo “Velvet Coleccion”.


Netflix, Teléfonos y Feminismo Mitutero
Tanto éxito tuvo forzosamente que atraer la atención de una compañía de streaming que ahora andan haciendo sus propias series. Netflix había comprado “Gran Hotel” “Velvet” y el último éxito de Bambú “Tiempos de Guerra” y se les antojó hacer otra historia de época, en un espacio de trabajo y que mostrase la amistad entre cinco chicas que al comienzo solo tienen en común un empleo.

Aprovechando que en el 2018 se cumplían 90 años desde que se abrieran las oficinas de la Telefónica de Madrid decidieron homenajear a las primeras telefonistas y así nacieron “Las Chicas del Cable”. Comenzó con buen pie, el vestuario es esplendoroso, los diálogos son decentes, no hay mucho presentismo con la excepción de la fatal banda sonora, y tiene detalles históricos bastante importantes.

Ya en el primer episodio vemos a Alfonso XIII sosteniendo la primera conferencia trasatlántica con el presidente de los Estados Unidos. Vemos como las centrales telefónicas salvan vidas en el caso de un incendio, y como las telefonistas se enteran de quien es infiel o quien está complotando contra la Corona. Descubrimos que gracias a “las escuchas” se podía chantajear a la gente y evitar golpes de estado.  Vemos como comienzan a germinar adelantos como telefonía inalámbrica y cabinas telefónicas. Y hasta se esboza el temor futuro de que los adelantos puedan quitarles el empleo a las telefonistas.

Pero la gracia de la historia recae en sus protagonistas y sus romances y en un argumento que parece que lo hubieran escrito entre Shonda Rhimes y el difunto Maestro Fernando Gaitán. Tenemos una heroína que arrastra un prontuario de exprostituta, estafadora y ladrona. Sus amigas incluyen a la boba recién llegada del pueblo cuyo romance parece escapado de las películas de Rocío Dúrcal; la esposa golpeada que se convierte en auto viuda; y la liberada que descubre que es gay cuando se enamora de su jefa que es transgénero.

La serie es MeToo total, aunque las chicas se la pasan hablando de hombres (hasta las gays tienen un menage a trois con el novio de una de ellas) a los que manipulan despiadadamente. Los hombres hay que usarlos o matarlos. ¡Y así Sara Millán quiere ser hombre! La idea es que si no se defienden de ellos serán pisoteadas por los machos. Concepto muy Me Too, “Las Chicas del Cable” han pasado de ser amiguitas ingenuas como las comadronas de “Call the Midwife” a convertirse en el cuarteto de “Sex and the City” con toques de “Girls”. Ni hablar del final de la Primera Temporada que ya parecía “Big Little Lies”.

Sin embargo, para la tercera entrega, la serie ha entrado de lleno en el culebrón sobre todo con esa boda que deviene en incendio y robo de una criatura, totalmente fiallesca. La heroína tan liberada y tan sabelotodo, se preña y decide conservar al bebé. Peor, aun tendrá boda de blanco con el padre de su hija. 

Ay, pero la suegra le roba a la niña. Y para salvarla, el segundón (lo típico) recibe bala en la panza. Por eso me da risa cuando me salen conque, aunque no nos guste, es una serie feminista. Concedido, es feminista como la telenovela clásica es feminista.

Se entiende, el feminismo mitutero a pesar de sus mensajes radicales y su agresividad grosera, es tremendamente anticuado, basado en mensajes obsoletos y en propagandas añejas. Nada que yo no haya visto u oído en mis casi 60 años. Por eso es por lo que Alba-Lidia, el ejemplo de la heroína MeToo puede usar y abusar, reírse de los hombres y luego mojarles la camisa con lágrimas y dejar que mueran por ella.

Pero ese es mi problema con el MeToo, mi problema con “Las Chicas del Cable” es otro. Puedo aceptar su feminismo piñufla porque me divierte. Me es difícil aguantarme la música porque da un poquito de pena que con solo poner “1928” y “música” en YouTube tú te consigues todo un repertorio. ¿Qué les cuesta, perezosos? En cambio, tienen taladrando nuestros oídos y con altoparlantes la más estridente música pop del siglo XXI (más encima en inglés) que incluso hace que las parejas comiencen bailando un Charleston, pero guiadas por el soundtrack, se pongan a dar brincos como si estuvieran en un antro moderno.

Pero mi mayor problema, que a ratos me hace avanzar ciertas escenas, es el bajo calibre actoral. Un mal que he estado viendo hace rato en la televisión ibera y no lo entiendo. ¿Como puedes tener un elenco de primera en “La Señora”, en Isabel” y en “El tiempo entre costuras” y acabar en estos (por ser amables) expulsados de la escuela de teatro?  Si hasta una actriz principal como lo es Concha Velasco se ve una momia acartonada en su rol cliché de suegra bruja.

No voy a ponerme a darles palos al elenco (hombres y mujeres) aunque Maggie Civantos a ratos parece una Betty Boop rubia. Ahí la única que se salva es Ana Polvorosa en su exigente rol de transgénero que busca ayuda a lo “The Danish Girl” Pero si le voy a dar un palo a alguien, va a ser a la prota.

 Blanca Suarez es Bella con mayúscula y nació para vestirse de época, ¡pero, Mamita, que mal trabajas! Se entiende que interpreta a una mentirosa profesional, pero como que debería darle unas pistas al público de cuando está siendo sincera. Esa escena donde Lidia le explica al ex por qué no quiere abortar de nuevoque ha sido una de las mejores de la serie hubiese quedado soberbia en manos de una actriz más competente.

El Naufragio de Alta Mar
“Las Chicas del Cable” estrena cuarta temporada este 9 de agosto. Nos guste o no, es todo un éxito. Pero ha sido la última vez que ha funcionado la fórmula. Ya hemos visto que la combinación de cuento de época, espacio reducido y de la sororidad al rescate, fracasó estruendosamente con “Seis Hermanas “y “La otra mirada”. Mas sonora ha sido la debacle de “Alta Mar” el último esfuerzo de Bambú y Netflix por repetir el esquema llevándolo a su forma más claustrofóbica, un viaje en barco donde dos hermanas deben vivir romances, resolver un misterio, y enfrentarse a hombres mentirosos y machistas, en un contexto de Noir de los 40.

Dicen que se debe a que la fórmula esta caduca, pero la fecha de expiración se la ha puesto la misma producción y bien pasada puesto que el misterio es un enredo; los actores son de lo peor (el pobre José Sacristán parece gallina en baile de cucarachas); la falta de rigor histórico es puesta a prueba con Ivana Baquero en pantalones donde estaban prohibidos, rescatando una fugitiva y creyéndole el cuento de que huía del novio. ¡Hazme el favor!

En la España de Franco, aparte de que las mujeres deberían usar faldas, cualquier fugitiva debía ser una Roja esquivando el paredón. Cualquiera que las hubiese socorrido sabría lo que implicaba hacerlo y estaría asumiendo un compromiso político. Pero en esta serie que parece que tuviera lugar en Ruritania, nada de eso ocurre.

El drama de época está experimentando un auge en ambos lados del Atlántico. Señal que sigue gustando en España ha sido el exitazo de “Fariña”, un drama policial retro. Sería muy triste que, debido a que los productores carecen de visión e imaginación, no fuesen capaces de crear otra” Isabel “otra” La Señora” otro “El Tiempo entre costuras” y que el period piece ibero siguiera siendo nada más que un producto de sobremesa.

El problema no está en el abuso de las recetas, está en usar ingredientes anejos y no medir las cantidades. En “Alta Mar” Bambú usa tres ingredientes de probada calidad: espacio reducido; tema policiaco y unidad entre mujeres. Pero los cuentos de travesías marítimas comerciales solo funcionan si hay muchas historias corales (“La nave de los locos”; “El crucero del amor”) si lo asaltan piratas (“Mares de China”;” El Capitán Philips”); si hay una guerra o contexto histórico (“El viaje de los malditos”); o si se hay un naufragio (“Titanic,” “The Poseidon Adventure”).

“Alta Mar” carece de todos esos ingredientes. El misterio es muy soso y previsible; la relación entre las hermanas, tal como sus romances, te pone a dormir sin contar ovejas; y la rescatada resulta ser una fichita cuyo asesinato no apena a nadie. Con eso les ha quedado un platillo insípido.

Esperamos que Bambú aprenda la lección, porque es la única productora que tiene éxitos, aunque no me sorprendería que después de” Fariña” se dedicase a lo retro (léase cosas que ocurren en los últimos 40 años); Boomerang se ha quedado con sus series de sobremesa, Diagonal está más interesada en temas catalanes. Y no hay otras productoras respetables.
La Chambonada de “El Continental”
Hablando de productoras nuevas, le he hecho ya la cruz a Gossip que se sintió muy gallita y para La 1 hizo una serie dizque de época, usando la formula del espacio pequeño, pero lo que les quedó fue indigerible. La historia de un club clandestino en el Madrid de los 20, con una chica queriendo manejar al bajo mundo devino en la más grotesca parodia de “Peaky Blinders”.

Para explicar como una serie nocturna arrancó un 10% de audiencia y acabó en un 2,85 (y eso que la cambiaron de horario) se barajan las mismas insulsas excusas de siempre; que si la competencia les puso series de mayor peso. No señores, es que era una parodia zafia, no tenía ni el contexto histórico, ni la atmosfera de época, ni los actores, ni los mega personajes, ni el vestuario de ” Peaky Blinders”. Era un argumento descabellado y una estética de brocha gorda.

Eso es lo que no tienen en cuenta cuando hacen un period piece, más allá de anacronismos y presentismos, la ausencia de atmosfera de época quita credibilidad al cuento. Tener a Michelle Jenner corriendo por el bar dando balazos no la convierte en la Grace de “Peaky Blinders”.  ¿Y cuando hubo Ley Seca en España?  Si se va a imitar hay que hacerlo de manera más sutil y profesional. Al final les hubiera quedado lindo aun cuando la acción solo tuviese lugar dentro de un local, si lo hubieran dotado de los ingredientes que están a la mano, pero les da pereza ir a la alacena por ellos.