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martes, 22 de noviembre de 2022

La Fórmula de las Reinas: Calumnias, victimización y un velado ataque a la monarquía

 


Este otoño fue un reinado de reinas, valga la redundancia, cual de todas más mediocres y desacreditadas. Ha llegado el punto que temo ver la nueva versión de la tragedia de Maria Antonieta. Temo ver fake news históricas, temo ver invenciones preposteras (¿Toinette, Du Barry y Luis XV en un triángulo erótico?) y temo que las mismas calumnias que llevaron a la reina francesa al cadalso sean eternizadas en servicio de una agenda woke.



Republicanismo vs Monarquismo

En tres palabras, la fórmula de las reinas consiste en tomar una soberana o princesa y ponerla como una eterna víctima de una monarquía absolutista y patriarcal. La vemos rebelarse contra un protocolo que aleja al soberano de sus súbditos y la vemos acercarse a su pueblo. En el proceso muchas veces la reina-mártir es sacrificada por un sistema monárquico que al impedir la libertad de sus gobernantes,  también impide la de la gente sobre la cual reinan. En suma, la formula, que hemos viso en una docena de series y filmes en los últimos cinco años corresponde a una cláusula de la no-escrita agenda woke.

Esta cláusula nace del republicanismo estadounidense que,  desde los días de Thomas Jefferson y Tom Paine,  ve a la monarquía como una aberración arbitraria. Hoy que hay un fuerte movimiento que busca abolir la monarquía en el Reino Unido y en España,  la agenda woke,  cuya bienintencionada norma es libertad y progreso (muy mal entendidos),  la ha hecho suya.

Como todo en lo woke,  al republicanismo se le han agregado otras ramas libertarias como el feminismo que ve en monarquías un ejemplo del patriarcado blanco ( no veo a nadie hablando de derrocar al Sultán de Brunéi, el Rey de Lesoto o el Emperador de Japón) que oprime a los miembros femeninos o LGTB de su entorno. Eso que,  si perduran las monarquías,  tendremos antes del medio siglo reinas por derecho propio en España, Suecia, Bélgica y Holanda.

                              Las futuras reinas europeas

Otra corriente afiliada al wokismo y que también ve con malos ojos que todavía existan reinos hereditarios son los que apoyan a la gente de color puesto que consideran que las monarquías son las causantes de colonialismo opresor. Aunque no andan errados, me hace gracia que no piensen ni se quejen de colonialismos nacidos en democracia o en dictaduras. Nadie habla del colonialismo soviético, por ejemplo.

No es mi intención hacer un panegírico de la monarquía. Con el zeitgeist imperante es imposible, pero no veo esa forma de gobierno más deficiente que mal llamadas democracias donde se elige al peor candidato o donde los “presidentes ”sufren deparafraseando a Pancho Villa un mal que los hace “pegar” el trasero al sillón presidencial.

Tampoco es que la Fórmula de las Reinas sea aplicable a cualquier obra que denuncie un mal rey o a uno incapaz de reinar. La Locura del Rey Jorge ilustra un episodio histórico, pero no es un ataque en contra de un mal gobernante. Alexandre Dumas criticó los excesos de Los Valois y de los Borbones, pero en El Caballero de la Casa Roja mostró los esfuerzos del protagonista (un persone real) por rescatar a Maria Antonieta.



Sin embargo, es Dumas quien crea este retrato de la reina mártir en su obra dedicada a Margarita de Valois,  La Reina Margot, en la cual la casquivana princesa es víctima de su madre, de sus hermanos y hasta de sus amantes.

 

Del Cine Silente a La Anglofilia de Los 80

Desde el advenimiento del cine , incluso en el silente, han existido cintas dedicadas a la tragedia de ser reinas. Cleopatra, Isabel I, Maria Estuardo, Maria Antonieta, y la Reina Victoria han sido temas de innumerables guiones de todas partes del mundo. Se han creado inclusive filmes sobre rivalidades de reinas como todo lo dedicado a Isabel I y a su díscola prima escocesa. Ana Bolena y Catalina de Aragón han provocado debates entre lo Tudormaniacos que dividen sus lealtades entre las esposas de Enrique VIII. Y si creemos que estas nuevas series sobre la competencia entre Diane de Poitiers y Catalina de Médicis son cosa de hoy,  deben ver el filme de Los Cincuenta,  Diane donde Marisa Pavan es la Reina de Francia y Lana Turner es la incómoda Poitiers.



Como todo en el cine, inclusive fuera de Hollywood, las reinas han tenido su encasillamiento: Cleopatra es la femme fatale; Isabel I y Victoria son grande estadistas, Toinette, Catita de Aragón y Maria Estuardo son reinas mártires. En Los 50, en Austria nació el mito de Sisi en pantalla y con ella esta idea de una joven rebelde que se niega a seguir al protocolo impuesto por la pesada de su suegra. Tato éxito tuvo el personaje que su actriz Romy Schneider fue llamada hacer algo parecido con la Reina Vicky en Victoria in Dover. Entretanto,  en Inglaterra,  Jean Simmons encarnaba a Isabel I en su etapa rebelde en Young Bess donde su casto romance con su padrastro no ameritó acusaciones de pedofilia o abuso sexual como ocurriera recientemente con Becoming Elizabeth.



Ninguno de estos filmes atacaba la institución monárquica. Algo que solo ha venido a imponer esta extraña guerra cultural que vivimos hoy. Se hablaba de malos soberanos y reyes tiranos como Enrique VIII o Juan sin Tierra, pero el pueblo estadounidense siempre ha pasado por épocas anglófilas inspiradas por cine y televisión. Nada más conducente a esa admiración que el Masterpiece Theater que desde sus inicios nos llevó a conocer a los reyes y reinas que convirtieron al Reino Unido en la monarquía más característica de nuestro universo.

La primera temporada del Masterpiece fue ocupada por The First Churchills que presentaba un retrato cálido, respetuoso y verídico de la Reina Ana que nada tenía que ver con la calumniadora e indecente obra de Deborah Davis,  La Favorita. Dame Glenda Jackson,  en su insuperable tour de forcé Elizabeth R, inició la pasión obsesiva con Los Tudor que yo califico como Tudormania.  Y a mi llegada a USA,  en 1974, me vi en medio de una fascinación con la Era Edwardiana con programas clásicos como Lilie, Jennie, y Upstairs Downstairs, todas incluyendo entre sus personajes al incorregible Eduardo VII. Hasta le hicieron su propia miniserie en la BBC.



Que este rey travieso, parrandero y mujeriego gozase de tanta aceptación como el que su época resultase tan fascinante para los republicanos yanquis, indicaba una tolerancia por una forma de gobierno que al final era parlamentaria y semi demócrata. Para 1982, la anglofilia estadounidense estaba en su cúspide con programas de televisión como la soberbia Retorno a Brideshead, la segunda invasión del rock inglés y,  gracias a una tal Diana Spencer, la anglofilia se tornó casi en una adoración por la monarquía.

Entre Diana-Víctima y Maria Antonieta-Parasito

Si las bodas reales de Los 80 nos fascinaron con el glamur de la monarquía,  una década más tarde el divorcio y las declaraciones públicas de la ex Princesa de Gales hicieron que,  aun los poco interesados en política,  cuestionasen la existencia de una institución que podía destruir a una joven inocente que entraba en ella. Por algo, el año de la muerte de Diana, se puso en pantalla Mrs. Brown, donde Dame Judi Dench nos muestra a una Victoria enlutada a la que su rol de gobernante y las reglas del protocolo impiden ser feliz. Pero también este filme nos muestra como acercarse demasiado a estos entes de sangre azul puede destruir al simple plebeyo, en este caso John Brown, y como Vicky egoístamente deja que su dolor personal la aleje de sus deberes de reina.



Aunque Mrs. Brown y La Locura del Rey George pueden verse como ejemplos negativos de la monarquía, el fin de siglo nos trajo una apoteosis del reinado de Isabel I,  Ia que abrió la puerta a una nueva era de Tudormania. Elizabeth y The Golden Age ponían en alto la labor de un monarca en construir un imperio. No recuerdo haber oído ningún furor antimonárquico en ese entonces, a pesar de que en filmes como The Affair of the Necklace (2001) se mostrase a Maria Antonieta como una mujer egoísta e injusta que al despreciar la solicitud de la Condesa de La Motte labró su propio infortunio.

                        Joely Ricardson como María Antonieta en La intriga del collar

Por el contrario, se alababa la importancia de los deberes de una reina/princesa aun en la literatura juvenil llevada a la pantalla. Mia Thermopolis en Los Diarios de la Princesa podría encontrar ridículas algunas reglas del protocolo, pero a último minuto cuando se dispone a huir de su herencia real, decide regresar y aceptar ser la heredera de un mítico reino con todas las obligaciones que esto conlleva.



Si tuviese que escoger un año para definir el comienzo de la guerra en contra de la monarquía ese fue el 2006,  el año de Marie Antoinette y The Queen. Acabo de ver por enésima vez la producción de Sophia Coppola. Me encanta, bien actuada, lujosísima, un regalo para la vista,  personajes adorables, ect. ect.. ¿Qué más se puede pedir?  Sin embargo, por primera vez percibo el descredito del personaje de la archiduquesa austriaca.

En vez de ofrecernos lo mejor de María Antonieta nos la muestran como una frívola consumista, glotona, despilfarradora, jugadora, borracha e inconsciente. No se mencionan sus logros:  su mecenazgo de artistas como Madame Vigee Lebrun, y Gluck;  de cómo ayudó a transformar la escena musical francesa; de cómo inició dos industrias galas, la moda y la peluquería. No mencionan su buen corazón, su gran lealtad, y el amor que prodigó a sus hijos (pocos saben que adoptó tres niños, uno de ellos de color).



La idea fue mostrarla como una alocada niña rica no muy alejada de los príncipes actuales que se la pasan gastando el dinero del pueblo en excesos y francachelas. En suma, Kirnst Dunst nos dio la imagen más atractiva de un parásito de la realeza. En cambio, en The Queen del mismo año,  Peter Morgan puso la primera piedra al mausoleo de la monarquía con su descarnado retrato de la fría crueldad de Isabel II ante la muerte de una nuera que era una realidad incómoda para la familia real o lo que ellos llaman “La Firma”.



La pregunta que eleva el magnífico personaje de Dame Helen Mirren es si Isabel ha creado un ambiente tan toxico que empujó a Diana a huir y a cometer locuras. O es la monarquía y sus reglas insufribles las culpables de la indiferencia de la Reina y de la histérica desesperación que ha llevado a su nuera a una muerte prematura.

Conscientes del daño hecho, los cineastas intentaron borrar esa imagen nefasta con filmes que exaltaban a buenos gobernantes como Young Victoria; Bertie y Elizabeth y por supuesto, la magnífica El Discurso del Rey. En general , incluso en The Crown hay una visión amable de Jorge VI, no así de su esposa, pero déjenme seguir en orden cronológico.



Amor y Muerte en Dinamarca

Fue en el 2011 que nos llegó un sutil ataque a la monarquía y a su celo misógino que destruye a las mujeres que no se someten a sus reglas. Vino de Dinamarca y convirtió a sus protagonistas, Alicia Vikander y Mads Mikkelsen,  en estrellas. Se trata de la triste historia de amor entre la princesa inglesa Carolina Matilde y el medico Johann Friederich Streussen consejero de su esposo, el príncipe luego rey Cristián VI.

A mitad del siglo XVIII. Carolina recién llegada a la corte danesa, descubre que su marido es un enfermo mental que solo busca degradarla. Atraída por las ideas progresistas del Dr. Streussen, Carolina inicia amistad con el hombre de confianza del príncipe. Acaban en la cama, tienen una hija, se descubre todo, escándalo mayúsculo. Streussen pierde la cabeza, Carolina es separada de su hijos y enviada al exilio. Una historia para llorar océanos y que sin embargo es totalmente cierta, solo que el modo de relatarla crea una nueva guía para los  anti monarquías. La lección de A Royal Affaire es que no solo la monarquía destruye a las mujeres inteligentes e independiente, también permite que asciendan al trono monarcas retrógrados y dementes.





El que Dinamarca sea hoy una monarquía parlamentaria, bien lejos del absolutismo oscurantista dieciochesco , no le importa a una generación de espectadores semi educados que todavía no entienden que los reyes europeos modernos  (y el Emperador del Japón) no gobiernan. Los que si saben eso esgrimen el argumento que el pueblo no necesita mantener a parásitos de sangre azul.

Así llegamos al 2016 el año en que Peter Morgan por fin pudo dar de hachazos a una institución que detesta y a una reina que despreciaba (¡y el desvergonzado dijo, a raíz del fallecimiento de Su Majestad,  que su serie de mentiras era “una carta de amor” a la reina. ¡Carta de amor enviada en bomba Molotov!

En sus primeras dos temporadas,  y en las excelentes manos de Claire Foy, Isabel II fue descrita como una mártir, una mujer que debe sacrificar su derecho a ser esposa y madre para poder gobernar, aunque también Morgan nos deja claro que Isabel no estaba preparada, que era ignorante e ingenua. Como ese tratamiento sería el que recibiría Victoria ese mismo año, nadie se percató de lo ofensiva que era The Crown.



Las primeras quejas surgieron en la tercera temporada cuando Olivia Colman fue horriblemente miscast en un rol que le quedaba grande. Esta Isabel era torpe, ineficaz, perezosa, e insensible, incapaz de ofrecer consuelo a la desdichada Diana. ¡Incapaz de derramar una lagrima por niños muertos! ¿Hasta dónde llegaba la imaginación diabólica de Peter Morgan?

No solo la reina era blanco del vituperio. Su madre, hasta entonces un icono sagrado de la cultura británica, era descrita como una vieja ordinaria, borracha y malévola que interfería en los asuntos familiares como si fuese un padrino de la mafia. El pobre Carlos quedaba como un manipulador pelele y su padre como el posible autor intelectual de la muerte de Diana. Esas falsedades eran cobardes puesto que La Familia Real no podía defenderse de tanta calumnia.



El 2018, a la par de este ataque frontal contra la monarquía, vino un desdichado retrato de Maria Estuardo en un filme que de lo único que puede apreciarse es de ser inclusivo. Al menos no  pusieron a Saoirse Ronan como una tarada arrogante como la interpretase Samantha Morton en Elizabeth, o como tan puta que hasta le quita lo gay a David Rizzio en la malhadada Reinas. Al final que Reign,  con todo su fantasioso script, es el retrato que más honra a la Reina de los Escoceses.

Olivia Colman, Asesina de Reinas

El 2018 no solo fue el año en que Olivia Coleman se las arregló para hacer picadillo a Su Soberana, también fue cuando la Academia la honró por una obra en la que queda claro cuan despótica, vil y privilegiada puede ser una reina.

La última de los Estuardo hoy es más recordada por muebles que se hicieron en su época. A pesar de que filmes como Soldier in Love donde fue magníficamente interpretada por Dame Claire Bloom o The First Churchills donde Margaret Tyzak la encarnó como una mujer devota de su religión y esposo,  The Favorite destruye esa imagen reemplazándola for embustes salidas de la mente caprichosa de la David.



Ingenua tal vez demasiado para reinar, ha sido el veredicto de la historia sobre Ana I. The First Churchills cubría casi toda la vida de esta desdichada reina con énfasis en  la relación entre Ana y su amiga de la infancia,  Sarah Churchill y de cómo esta relación empañó el reinado de la primera. El  argumento se basaba en  documentos oficiales, memorias y correspondencia.

Los Churchill tuvieron una tremenda influencia sobre la Reina Ana y sus decisiones políticas. Eventualmente Ana se sacudió a estos amigos y tomó como confidente a Abigail Masham , prima de Sarah. Como la serie está narrada por la anciana Duquesa de Marlborough, la tenemos en su vejez preguntándose qué la hizo perder el favor de Su Majestad.



En la vida real, Los Churchill (principalmente Sarah) no fueron mansos corderos. En su empeño en dominar la voluntad real y privilegiar a familia y amigos, Sarah se volvió imprudente e insolente. La muerte de su único hijo varón la alejó de la corte. En su luto ni siquiera respondía las cartas de Ana quien también sufriría la muerte de su único hijo (y único sobreviviente de 17 embarazos). La Duquesa añadió insulto a la injuria, negándose a llevar luto por el principito. Es normal que Ana haya buscado otra confidente. La enfurecida Sarah comenzó a hacer circular unos poemas satíricos que insinuaban una relación lésbica entre Abigail y su reina.

Hasta hoy, ningún historiador ha encontrado evidencia de lesbianismo entre Ana y sus favoritas. Ni siquiera las cartas juveniles con las que la Duquesa quería chantajear a su soberana, donde Ana expresaba su amistad y cariño con mucha pasión son vistas como evidencia de una relación erótica. Por un lado, ese lenguaje era común entre las amistades del siglo XVII. Por otro es imposible que una señora que se la pasaba en la cama haciendo hijos con su marido, y que era también muy religiosa, tuviese tiempo para escarceos de lo que entonces era considerado Contra Natura.

Solo en la cabeza de una periodista mediocre como Débora Davis podía nacer la idea de convertir una intriga palaciega en un triángulo gay. Le tomaría casi dos décadas a Davis “colocar” su aberrante libreto en manos de algún productor. El rechazo nacía de que nadie quería meterse con falsedades históricas que además estaban muy mal escritas. De hecho, durante los veinte años antes que La Favorita fuese llevada a la pantalla, Davis tomó cursos de redacción de libretos por correspondencia y sacó un posgrado en el tema. Aun así, se dice que el australiano Tony McNamara fue quien rescribió todo el pastiche.



En el nuevo liberto y subsecuente filme,  Ana, una mujer enferma e infeliz, es degradada hasta convertirla en una demente,  sucia, despótica, aquejada por enfermedades repugnantes que abusa,  incluso sexualmente,  de sus damas. El que los ingleses vieran en la pantalla a Olivia Colman haciendo de Ana y luego en la pantalla pequeña encarnando a la actual Reina de Inglaterra, reforzaba una imagen negativa de la monarquía.

Poco a poco desaparecía la imagen de las reinas que por casi una década había sido dictada por Juego de Tronos donde las malas reinas eran tipo Cersei y las buenas eran como Daenerys, justicieras, generosas, pero sacando energía para dejar el espacio de víctimas y convertirse en poderosas monarcas. Así se las retrató en la británica Victoria, la rusa Ekaterina y la austriaca Maria Teresa, pero esas imágenes fueron disipadas por víctimas de la monarquía que se rebelan contra ella como la actual iconografía de Lady Diana y su sucesora Meghan Markle,  y estos nuevos retratos de Sissi.

Reinas empoderadas VS Príncesas víctimas


Por otro lado,  tenemos sátiras de la institución con reinas que aunque dotadas de buenas intenciones pronto adquieren gusto por el poder y son capaces de todo tipo de actos criminales para conseguirlo. Es lo que hemos visto en sátiras antihistóricas como The Great que hace reír y The Serpent Queen que no saca ni una carcajada y que es tan alejada de la historia que obligan a  criticarla  porque ya traspasa los límites de la suspensión de la credibilidad o de licencias dramáticas.

Quitándole el Halo a Reinas Santas

Por otro lado, está la destrucción de reinas consideradas mártires como Catalina de Aragón que Lionsgate y Emma Frost arrastraron por los suelos en The Spanish Princess. No solo la convirtieron en ambiciosa y perjura, sino que le inventaron todo tipo de ideas que nunca tuvo la pobre señora. En la Primera Parte la encuentran abierta al Islam y a las costumbres moras,  y en la Segunda la ponen quemando libros de herejes y rechazando a la hija que Doña Catita tanto amó.



Otra víctima ha sido la icónica Queen Mum, hasta hace poco un personaje intocable. Hoy no solo Peter Morgan se encarga de faenar a la vaca sagrada de La Casa Windsor. En la noruega Atlantic Crossing, se burlan de la Reina Madre en su momento más glorioso , la Segunda Guerra Mundial y de paso hacen befa de la tartamudez de su esposo. Todo para lapidar a la valerosa monarquía noruega en un cuento Me Too de como el Rey Haakon y su heredero Olaf (que calumnian describiéndolo como un borracho y padre ausente) intentaron opacar a la única que valía en esa familia:  la Princesa Heredera Martha.


Otra manera de denigrar a los reyes, convertirlos en borrachos


A pesar de que hay conciencia de que fue la autocracia del Zar Nicolas la que destruyó su imperio, la Zarina Alejandra siempre ha sido vista como esposa y madre mártir. Eso hasta que el docudrama The Last Czars la puso como drogadicta, calentona con Rasputín,  y tan metiche en la política que destruyó al imperio.



Una ironía es que los rusos que hicieron una revolución para deshacerse del Zar y de su familia son los primeros en blanquear a monstruos históricos como Iván el Terrible o zares usurpadores como Boris Godunov. En sendas miniseries sobre estos señores le echan la culpa a los boyardos y a ambiciosas mujeres de la nobleza de todas las maquinaciones y masacres perpetradas en estos reinados de Iván y de su cuñado Godunov.

En cuanto al personaje de Catalina la Grande, la ponen un poco como Daenerys, un peón en el tablero político sometida a su suegra, a una corte intrigante y a su condición femenina, pero que luego se las arregla para encontrar vías de empoderamiento. Aunque nos la muestran como una gran gobernante no esconden sus flaquezas e implacabilidad para lidiar con los que veía como sus enemigos. Sin embargo, estos relatos no culpan a la monarquía de las fallas de sus emperadores.



E solo en Occidente  donde se aferran a una formula agotadora y falsa. Eso es lo que esperamos de la María Antonieta producción franco-inglesa que ya por ser creación de Deborah Davis trae tufo.

Otra ironía es que España, donde existe un fuerte movimiento antimonárquico, no hacen este tipo de series. Durante el último gobierno de derechas (2011-2018) se hicieron verdaderas loas a reyes del pasado como Isabel la Católica y su nieto Carlos . Incluso  en Tiempos de Guerra, retrataron admirablemente a la reina Victoria Eugenia como una mujer enérgica y decidida que crea un equipo de enfermeras para que vayan a curar heridos en Marruecos.



En cambio, no se ha hecho nada sobre reinas casquivanas y escandalosas como la reina consorte Maria Luisa de Parma, o la reina regente Maria Cristina de las Dos Sicilias o de su extraordinaria hija Isabel II que tuvo doce hijos,  ninguno de su marido que era gay. ¿Será porque la televisión española,  por woke que sea,  no necesita recurrir a escándalos históricos o  imitar una fórmula que ya huele a añeja?  Basta ver los abucheos que ha recibido Peter Morgan por sus ridículas mentiras en la última temporada de The Crown.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Todo lo que Vi en Octubre y no Tuve Tiempo de Reseñar

 


Pasó algo insólito. En octubre, Netflix lanzó una cascada de dramas de época, cual peor que el otro, pero en HBO se mandaron un par de series excelentes y visualmente más intensas que ningún period piece. En la sexta temporada de “Fargo”, Los Hermanos Coen se fueron a la Kansas City de los 50 y no dejaron nada que desear. Tristemente la segunda temporada de “The Spanish Princess” estuvo peor que la primera. Vamos a ver como estuvo esta vendimia otoñal.

Final de Lovecraft Country (HBO)

No se puede hablar de HBO, y de dramas de época de este otoño pandémico, sin mencionar “Lovecraft Country”. Yo ya he habado en público y privado de mi desaliento ante esta adaptación de la novela de Matt Ruff. Ahora me concentraré en el final.



¿Qué se puede decir de una serie donde TODOS los blancos son malos?  ¿Peor aún, donde la policía de Chicago está compuesta por hechiceros?  Al final los negros recobraron su magia y despojaron a los blancos de la suya. Nada mejor podía esperarse cuando un jefe de policía hechiza a una niñita negra, pero no puede entrar en la casa de Leti ya que un hechizo vudú (confeccionado con la sangre de una cabrita sacrificada en el porche) se lo impide.

Matt Ruff, en el fondo,  debe sentirse triste al ver como despedazaron su libro, en el cual no morían ni Tic, ni Christina (que se llamaba Caleb) ni siquiera el tío George, pero como dijeron en The Ringer la historia está mal contada comenzando por cables sueltos que nunca llegan a amarrarse. ¿Por qué los monstruos a los que Christina cuidaba y ayudaba a nacer iban a pasarse al lado de Diana y devorarse a su benefactora? ¿Por qué toda la brutalidad de Montrose como padre fue perdonada una vez que Tic supo lo que había sufrido por ser homosexual?  ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?



Ni hablar de Yahima (hasta nombre tenía) la shemale venezolana que fue asesinada alevosamente por Montrose, sin que nunca supiéramos las razones detrás del crimen.  Cuando,  en  Twitter la productora Misha Green, fue interrogada respecto a la muerte de Yahima, respondió crípticamente que era ün punto digno de explorar, “pero que había fracasado en el modo que escogió hacerlo”.  Da gusto ver lo responsables que son los encargados con sus personajes. Y así se la alaba como si fuera la Capilla Sixtina de las series. En realidad, la pobre Yahima es una señal más de que este mito de que negros y latinos bailamos juntos no es al mismo compas.



The Third Day (HBO)

Muy diferente fue el caso de “The Third Day” que presentó HBO entre septiembre y octubre. Producida por HBO y Sky, se trata de una miniserie de seis episodios que aparenta ser sobrenatural, pero es más horror que terror. El tema principal no es el conflicto entre tradición ni progreso, ni como la religión degenera en luchas de poder, sino como los traumas y miedos pueden destruir familias y comunidades.



Al comienzo pensamos que se trata de una variación de ‘Folk Horror” cuyo mayor exponente es la fabulosa “The Wicker Man” (la versión del 71).  Sam (Jude Law), un hombre agobiado por problemas personales que no ha podido superar el asesinato de su hijo mayor, llega a la isla de Osea acompañando a una jovencita a la que ha salvado de un intento de suicidio.

Osea es un antiguo santuario de los celtas cuyos habitantes siguen conservando tradiciones ancestrales, aprovechando el aislamiento de la comunidad. Aislamiento que se hace más patente cuando el único sendero que comunica la isla con Inglaterra queda cortado por subidas de marea toda la noche y parte del día.

Sam queda atrapado en un mundo lleno de misterios y mentiras, sufre de espeluznantes visiones, pero nos damos cuenta de que no quiere irse de Osea. Se olvida de la familia que abandonó y tiene un affaire con Jess (Katherine Waterston), otra forastera que también ha hallado en la isla un refugio para sus cuitas domésticas. Eventualmente, Sam descubrirá verdades que lo obliguen a permanecer en Osea.



La segunda parte, trae otra visita a la isla. Helen (Naomei Harris), la esposa abandonada por Sam llega a Osea a investigar qué pasó con su marido. No sigo contando porque tienen que verla. Se trata de una historia con muchas capas, que a ratos puede irritar o perturbar, pero que impresiona tanto por sus actuaciones como por su ambientación.





Osea existe, se trata de una isla fluvial localizada en el Rio Blackwater en Essex y su paisaje es personaje importante en la trama. El impacto visual de los primeros capítulos grabados en verano con un sol tibio y una vegetación frondosa contrastan con los últimos episodios en donde la isla parece sumergirse en brumas grises invernales. Ayuda al efecto la competente banda sonora del compositor chileno-canadiense Cristóbal Tapia de Veer.



Respecto a actuaciones, todos sabíamos que Jude Law era más que una cara bonita, pero la voz cantante en términos actorales la llevará en la segunda parte Naomie Harris, que a pesar de su que su personaje no es querible, posee unas fantásticas expresiones faciales que contrarrestan con su hosquedad. Entre los secundarios destacan Paddy Considine y Emily Watson como los dueños de la única posada de la isla que comienzan como raisonneurs, pronto se revelan como cómplices, y acaban siendo víctimas.



The Undoing (HBO)

Aunque aún no ha terminado, recomiendo esta serie estupenda sobre como un crimen obliga a una mujer a enfrentarse al hecho de que todo en su vida es falso y que su esposo es un desconocido. Es argumento parecido al de “Oscuro Deseo” sin ese sexo tan rebuscado, y dotada de un glamur que recuerda a “Gossip Girl” porque transcurre en el mundo del Upper East Side que una década más tarde sigue siendo tan privilegiado y blanco como en la serie de WB.

Nicole Kidman (quien es también una de las productoras) y Hugh Grant son los Doctores Fraser, Grace una psiquiatra experta en terapias de pareja, Jonathan un pediatra/oncólogo. Los Fraser llevan quince años de casados, se adoran en la cama y en todas partes, son exitosos en su trabajo y en la crianza de un único hijo al que tienen en una escuela elite que les cuesta cincuenta mil dólares al año. Son hermosos, simpáticos, un ornamento para su vasto círculo social.



Además de sus labores domésticas y su desgastante práctica médica, Grace toma parte activa en una agrupación de madres y apoderadas. Es a ese ambiente donde entra un elemento foráneo, Elena Alves (Matilde de Angelis), latina, pobre, casada con un afrolatino, y cuyo hijo, Miguel, ha sido aceptado por la escuela Reardon gracias a una beca.

En su primer encuentro con Elena, durante una de sus reuniones de madres, Grace es la única en interesarse en ella y su bebé Teresa. Las demás la ignoran, a lo que Elena reacciona amamantando a su hija en público. Lo que para mí sería un gesto normal, siendo que está en una casa privada y Elena está rodeada de madres, es mal recibido por las demás mujeres.



Para Grace, Elena está enviando un desafiante mensaje de como ella si es una madre de verdad. Según su amiga Silvia, Elena quería apantallarlas con su magnífico busto, fuera para provocar envidia o excitación sexual. Y para mí lo más extraordinario (siendo que he visto mujeres de todas las edades, colores y clases sociales dando pecho en público) es como el esnobismo y clasismo pueden en un segundo borrar todo ese mito de la Hermandad Femenina. ¡Toma MeToo!

Grace y Elena vuelven a encontrarse esta vez en un gimnasio. Nuevamente, Elena usa su cuerpo como arma. Totalmente desnuda, se acerca a Grace y comienza una especie de seducción de la psiquiatra con susurros, toqueteos y arrimos. Yo ya esperaba que le hiciera una lapdacing. Lo chistoso es que todo este comportamientoque con razón hace a la psiquiatra sentirse invadida va acompañado de un dialogo perfectamente normal, el típico intercambio entre madres cuyos hijos van a la misma escuela.



Aunque muchos encontrarán esa escena muy sexy, yo la encontré perturbadora sobre todo porque Elena parece una stalker. ¿Como se explica que una madre de bajos recursos que vive en el Spanish Harlem, sea clienta de un gimnasio del Upper East Side que debe costar un ojo de la cara?

El tercer encuentro es en una gala para recaudar fondos para la escuela. Aunque Grace va más escotada que Elena, es esta ultima la que atrae la indeseada atención de una jauría de invitados. Esto no alegra a la Alves ya que Grace la encontrara llorando en el baño.  Mas tarde, en el elevador, Elena besa a Grace en la boca tras agradecerle su interés por ella.

Todo esto pasa a segundo término cuando el pequeño Miguel encuentra el cadáver de su madre en su estudio. El brutal asesinato de Elena sacude a la comunidad de madres. Entran los policías al cuento que tal vez por ser detectives, y no patrulleros con rodillas asesinas, o tal vez porque el detective a cargo es latino, son retratados como buenas personas.

Aunque todas las madres son interrogadas, es Grace la que más se les hace sospechosa a los detectives. La psiquiatra tiene sus propios problemas. Su esposo ha desaparecido dejando atrás su celular. En el hotel donde se hospedaba no lo conocen, la supuesta conferencia médica a la que asistía no existe, y cuando Grace va al hospital donde Jonathan trabaja, descubre que hace rato que lo despidieron.



Será el Detective Mendoza (Edgard Ramirez) quien acabe de informarla de malas noticias. Miguel era paciente de Jonathan. Elena acusó al oncólogo de haberse propasado con ella, pero retiró los cargos. Jonathan y Elena eran amantes. Es posible que él sea el padre de Teresa y ciertamente es el mayor sospechoso del asesinato.

Grace descubre que todo su prestigio profesional y social desaparece ante estos factores y acusaciones.  Ni refugiándose en su casa en la playa, puede huir de sus realidades: su matrimonio tenía bases falsas, su marido es un desconocido y ella también pasa a ser sospechosa del asesinato de su rival.

La serie es intrincada, dura, llena de pistas falsas y de descubrimientos pavorosos. Está muy bien actuada y estéticamente es una belleza desde el departamento de Park Avenue de los Fraser hasta Nicole que parece haberse quitado diez años de encima y cuya presencia ilumina la pantalla con esos cabellos largos, eso abrigos de brocado que la hacen parecer escapada de un retrato prerrafaelista



The Spanish Princess (Starz)

La segunda temporada de la serie de Emma Frost me ha entretenido en algunos aspectos, hasta el punto de que perdono las licencias históricas y a la insufrible protagonista. Charlotte Hope no es buena actriz, tiene una cara rara con venas protuberantes, ojos saltones y labios temblorosos, y es antipática. Eso no ayuda a que los Tudormaniacos queramos a un personaje que poco tiene de Catalina de Aragón.

Efectivamente la reina se fue a la frontera escocesa y ganó la Batalla de Flodden. Efectivamente se mandó fabricar una armadura que le acomodase la panza, ¿pero ¿qué es eso de andar dando mandobles por el campo de batalla y en estado interesante? Yaaa, solo las locas  pondrían en peligro sus embarazos y mi Doña Catita no era ninguna loca.





Tampoco me la imagino desnuda, de rodillas, intentando despertar la virilidad dormida del Enrique. Es que todo lo que amamos de Catalina, su dignidad, su compasión, su sabiduría y sobre todo su piedad, ha sido eliminado del personaje porque Emma Frost la quiere acercar a un ideal mitutero.

Eso queda en evidencia en esa carta que le envía a su cuñada Margarita de Escocia diciéndole que su piedad es fingida. ¿Queee? Si lo más valioso de Catalina fue su fe y aquí nos dicen que nunca existió. ¿Con que pruebas con que fundamentos?  Llevo un tiempo tratando de explicarle a un amigo que la licencia histórica debe usarse solo cuando se es necesario y nunca abusarse. Este es un ejemplo del abuso.

En cambio, no me molesta que Henry deje tuerto al pobre Buckingham, si después igual le va a quitar la cabeza. Efectivamente, Úrsula Pole fue nuera de Buckingham y de ella descienden los Barones Strafford. Pobre William Compton, ya no saben que inventarle. En “Los Tudors” lo hicieron tener un affaire con Thomas Tallis y ahora lo tienen babeando por Beata Margarita Pole.



No he encontrado indicio de que Enrique VIII quisiese casar a su amigo Compton con la Tía Maggie. Pero si ya al Compton lo pusieron de gay en “Los Tudors”, ¿qué importa levantarle otro falso? Es lo que en Chile llamamos un tonto útil. Ohhh y la Ann Hastings es la misma Anne Buckingham que se revolcaba con Charlie Brandon en la serie de Showtime. En cuanto a ese interludio en medio de la epidemia en que Maggie y Tom More casi confiesan estar enamorados me pareció una licencia romántica aceptable, aunque se tratase de dos santos de calendario. Me recordó los amores de santos que el Cardenal Wiseman nos narrase en Fabiola.





Al menos aquí conocemos la verdadera historia de Maria Tudor, Reina de Francia (no de Portugal como en “Los Tudors”) y su amistad desde la infancia con el futuro Duque de Suffolk.  Vemos que su relación no estivo basada en lujuria como en “Los Tudors” sino en un amor de años que ninguno se atrevía a confesar. ¿Pero por qué no nos cuentan de sus hijos de quienes desciende La Familia Real Británica?



Y conocemos a la verdadera Margaret Tudor, bisabuela de Maria Estuardo, y vaya que interesante y patética es su historia.  Me encantó su relación un poco violenta con su esposo, el Rey de Escocia. Su torpe enamoramiento de Angus Douglas con quien se casó perdiendo el apoyo de su hermano. Lo único que obviaron aquí fue la hija que Meg tuvo con Angus que eventualmente seria la suegra de Maria Estuardo y abuela de Jaime, el primer rey de Gran Bretaña



Las princesas Tudor me caen mejor y me inspiran más lástima que esta parodia de Catalina de Aragón que me la han puesto caprichosa, egoísta, hormonal, mala amiga y…y…y me tiemblan los dedos escribirlo… ¡mala madre! No solo le han quitado a devoción y la erudición a Catalina sino también su intensa relación con su única hija sobreviviente. Y todo porque Emma Frost le tiene inquina a Catalina porque no corresponde a una imagen de lo que debe ser una hembra en la Era Me Too.


Lástima que Emma decida recordar la devoción de Catalina para combinarla con esa obsesión británica de La Leyenda Negra. El séptimo episodio es un vergonzoso salmagundi en el que se mezcla la ejecución de Buckingham (¡que está enamorado de la Rina!); una quema de libros instigada por Catalina y el enfriamiento del amor de Maggie por Tomasito More cuando descubre que al lado de su despacho el futuro santo tiene una cámara de tortura.

Veamos la historia.  Buckingham fue decapitado siete años antes que se comenzase a perseguir herejes, nunca tuvo amistad con protestantes. Catalina jamás abogó ni por la quema de herejes ni sus libros y lo de la cámara de torturas, aparte de ser una invención nunca probada, según los calumniadores More la tuvo cuando ya era canciller (mucho después de los hechos narrados en este episodio) y estaba en el sótano.

Fargo (FX)

Para su sexta temporada, los Hermanos Coen han escogido un escenario de época, Kansas City en 1950 donde se desarrolla una guerra de gánsteres que alcanza niveles de ópera y no siempre buffa. Retrocedemos em el tiempo, cuando la familia mafiosa irlandesa Milligan decide hacer una tregua con sus rivales, los judíos Moskowitz. Para cimentar la paz hacen un intercambio de rehenes como en las guerras tribales de la antigüedad. Así el pequeño Patrick Milligan es obligado a vivir con extraños.



 Años más tarde, Patrick traicionará a Los Moskowitz para favorecer a sus parientes de sangre. La historia se repetirá cuando los Milligan se enfrenten a los recién llegados, los italianos Fadda, y vuelva a ocurrir un trueque de hijos,. Patrick, tal vez por lealtad a su familia adoptiva, tal vez por rabia a como se le usa como simple peán, apoyará a Los Fadda y matará a su propio padre.



Cuando la serie comienza, tenemos a Patrick (Ben Winshaw) -—ahora apodado “El Rabino”sirviendo a los Fadda, que en esta década batallan contra los Cannon, gánsteres afroamericanos. Cuando ocurre un nuevo intercambio de niños, se le encarga a Milligan ocuparse del pequeño Satchel (Rodney L. Jones III). Sea por lástima, cariño, sentimientos de culpa, o por ser el único personaje de este cuento con un compás moral, Rabbi Milligan se ocupará de proteger al pequeño de estas familias criminales que no les importa la inocencia de un niño.



He hecho hincapié en este ángulo de la historia porque el resto es incidental, las batallas entre gánsteres, a lo Peaky Blinders- Boardwalk Empire, no son más que un telón de fondo; el conflicto entre los hermanos Fadda el embrutecido Gaetano (Salvatore Esposito) y el ladino Justo (Jason Scwartzmann) nunca llegan a ser el centro del cuento. Y si hay obviamente un elemento relacionado con el tema del racismo. Los Cannon capitaneado por Lloyd (Chris Rock), han encontrado respeto y dignidad en el estilo de vida mafiosa que se les ha negado en la sociedad de blancos respetables.

Cuándo alguien le pregunta a Lloyd si peleó en la guerra, él se mofa: “¿Por qué pelear por un país que quiere verme muerto?” Y cuando le pregunta a un policía si sabe “lo que se siente el ser propiedad de otro” se responde a sí mismo “nosotros (los afroamericanos) hemos sido propiedad de otros por 400 años”.

Mas fuerte, efectivo y conmovedor será el tema del racismo cuando Rabbi Milligan y Satchel deban emprender su propio viaje de regreso a Kansas. En esta road movie donde no se sabe quién es Toto y quien es Dorothy, y donde un tornado literalmente se lleva gente, Satchel descubrirá que aun los niños deben pagar un precio por tener la piel oscura.



Otra razón por la que el conflicto gansteril pasa a segundo plano es la riqueza de personajes, cada uno protagonista de una historia casi paralela. Ahí tenemos a Jessie Buckley como Orietta Mayflower una divertida enfermera que también es una asesina serial; Timothy Oliphant como Dickie “el Sordo” Wickware un agudo detective mormón que ha venido a KC a buscar una pareja de lesbianas fugadas de la cárcel, y Jack Huston como un veterano cuyo trauma se manifiesta en tics nerviosos, actos compulsivos y el mal hábito de venderse al mejor postor.



¿Cuál de todas estas series has visto?  ¿Cuál te ha gustado más? ¿Cuál te gustaría ver?

 

 

 



miércoles, 23 de septiembre de 2020

La Pandemia y la Crisis de las Series: Period Pieces del Otoño 2020

 


Como serán las series echas en pandemia es todavía un enigma para nosotros. Entretanto, parece que no se ha agotado el caudal de shows hechos antes que conociéramos el término “coronavirus” y entre ellos, hay varios dramas de época que podríamos ver en los próximos meses. Mientras el period piece inglés se inclina hacia el Oriente, Netflix nos brinda una nueva versión de Rebecca y nos lleva a conocer a la hermanita de Sherlock Holmes. Pasemos a darle un vistazo al desfile de series que nos esperan este otoño.

Mucho se habla de lo que será el entretenimiento audiovisual en el futuro. Desde que el contenido considerará como mérito mayor el retrato de la diversidad étnica hasta que las escenas de sexo serán representadas con maniquíes, pero mientras no veamos alguna serie que siga esas pautas, no podemos opinar.

Cada día se anuncian nuevos planes, nuevos proyectos que nunca sabremos si llegarán a realizarse puesto que la filmación de nuevas temporadas solo se encuentra con obstáculos. La filmación de la cuarta temporada de “Elite” tuvo que detenerse cuando un miembro del reparto dio positivo al test del Covid.

Tras estar detenida por meses, la creación de la sexta temporada de “Peaky Blinders” avanza a paso de caracol, y otras series simplemente se han cancelado. Eso ha ocurrido con “Cortés y Moctezuma” el ambicioso proyecto protagonizado por Javier Bardem que Amazon Prime canceló a comienzos de este mes.

Por eso solo me detendré en los productos que oficialmente ya estén acabados, algunos ya tienen fecha. Comencemos por las que ya iniciaron:

Septiembre 18

“Ratched”.



Esta precuela a la afamada “One Flew Over the Cuckoo’s Nest” (Atrapados sin salida) califica como period piece puesto que comienza en 1947. La trama sigue la historia laboral de Louise Ratched, la sádica enfermera de un manicomiorol que le ameritaría un Oscar a Louise Fletcher en 1976 y los sucesos que empujarán a una profesional dedicada a convertirse en un monstruo.



El papel ahora cae en manos de Sarah Paulson en esta serie de Ryan Murphy y dirigida a los fans de “American Horror Story”. Ya pueden verla completa en Netflix La idea de pacientes de una institución mental maltratados por el personal médico no me atrae para nada.

Y lo que viene

Septiembre 23

” Enola Holmes”

Basada en la serie de misterios policiales de Nancy Springer, “Enola Holmes” narra la historia de la hermanita de Sherlock y Mycroft Holmes. Milie Bobby Brown (la Eleven de “Stranger Things”) se revela como productora la vez que protagoniza esta adaptación fílmica que, debido a la pandemia, ha preferido llegar al púbico vía Netflix. Los beneficiados somos nosotros porque me encanta la anglo-andaluza y me alegra ver que ha escogido con cuidado su nuevo papel.



Inspirándose en el primer misterio El caso de la marquesa perdida, la historia comienza en el décimo cuarto cumpleaños de Enola, cuando su madre Eudoria (Helena Bonham Carter) desaparece misteriosamente. Ahora en manos de sus hermanos mayores, Enola será obligada ir a un internado y aprender a ser una dama.



 La chica se rebela contra ese destino. Mas que nada porque varias pistas que ha dejado su madre al partir la enteran de que Eudoria ha huido con los gitanos en pos de libertad y que desea que su hija sea libre e independiente. Con ese propósito, Eudoria deja algún dinero que permite que Enola huya Londres donde dividirá su tiempo en eludir a sus hermanos e inmiscuirse en casos detectivescos.

Sam Claflin (Mi Prima Raquel, Peaky Blinders) es el estirado Mycroft, pero la sorpresa la da un Henry Cavill muchísimo más guapo que en “The Witcher” y que ha provocado revuelo al dar vida a un Sherlock sensible y emocional. ¡¡¡El punto es que los herederos de sir Arthur Conan Doyle han amenazado con demandar a la producción por transformar al personaje!!!



Aunque me atrae mucho la trama, el hecho de estar basada en una novela para chicos, puede hacerla tal vez muy simple para nuestros sofisticados gustos.

Septiembre 27

 “Fargo”

Después de quitarla de la lista de primavera, la cuarta temporada de la serie regresa a FX este otoño. Esta vez se trata de un period piece que tiene lugar en el Denver de los 50 y describe la lucha entre dos bandas del crimen organizado, una de ítalo americanos y la otra de afroamericanos. Chris Rock protagoniza esta historia que como siempre combina violencia con la característico humor ácido de los Hermanos Coen.



Octubre 11

“The Spanish Princess”

La primera temporada de la serie de Starz nos dejó descontentos con tan poco amable retrato de Catalina de Aragón. Pero es imposible que los Tudormaniacos nos abstengamos de ver la única serie que nos mostrará la historia de los primeros años de Doña Catita como Reina de Inglaterra.



Octubre 16

“La Revolution”

 Cuando a Aurelien Mola se le ocurrió crear una especie de cuento de terror e historia alternativa sobre La Revolución Francesa supo que solo una plataforma lo subvencionaría: Netflix. Con eso ya perdió credibilidad y seriedad este relato donde se pretende culpar a un virus en la sangre azul de los aristócratas de provocar la Revolución Francesa. Quien descubrirá este virus tan peculiar será el Dr. Guillotin. Si, el inventor de a guillotina.

Nadie puede negar que el Ancien Regime fue el mayor culpable de la furia revolucionaria que asoló a Francia, pero ya me da risa el panfletario tráiler. Sus dejos de presentismo que van desde la ropa hasta la acusación de Guilotin a la Condesa de que es culpable de la muerte de un campesino por haberlo amado me indican que voy a tener mucho de que mofarme de la serie.



Lo más impactante es esa visión de la Revolución Francesa como las luchas de poder actuales donde grupos que se sienten pisoteados buscan quedarse con todo el Power y atropellar a quienes los atropellan. La frase del tráiler “El que no tenga miedo dominará el mundo” ya parece lema terrorista o de PInky y Cerebro.

Octubre 21

“Rebecca “

Netflix usará el otoño para su versión fílmica del clásico de Dame Daphne Du Maurier. Quienes somos Du Maurier fan (y viejitos como servidora) hemos visto ya bastantes versiones de la obra, pero en formato de miniserie y telenovela. Esta será la primera vez que la narrativa se encapsule en dos horas desde que Hitchcock produjera su galardonada película en 1940.



Me encanta la idea de ver a Lily James, que ya está ocupando el lugar de Kiera como Damita Joven del Period Drama, Dame Kristin Scott Thomas se ve bastante siniestra como Mrs. Danvers, pero… ¿Armie Hammer de Maxim De Winter? Nadie que haya interpretado a uno de los muchos hombres de Serena van der Woodsen puede considerarse lo suficientemente serio para dar vida a un ser tan atormentado como el pobre Max.



Noviembre 15

“The Crown”

Para suerte de todos los Crownies, esta temporada antecedió a los cortes provocados por el Covid y en noviembre, como ya estamos acostumbrados, tendremos ración de chismes Windsor según Peter Morgan. Este año veremos a Gillian Anderson (mujer y musa extraoficial del desquiciado Morgan) como La Dama de Hierro, Margaret Thatcher y, por supuesto, Elizabeth Corrin como la trágica Princesa Diana. En el clip proporcional la vemos flotando hacia Westminster en esa creación de David Emmanuel que sería la mortaja de sus sueños.



Eso es lo que se sabe traerá Netflix. Inicialmente se esperaba que la cuarta y última temporada de “The Chiling Adventures of Sabrina” abriera en Halloween, pero han decidido guardarla para el invierno. Siguen aleteando conque “Bridgerton” está terminada y que sale en el 2020, no en el 2021. Pero hasta ahora no tenemos ni un pinche tráiler.

Netflix sigue prometiendo que producirá esta y aquella nueva serie, pero hasta no ver…Sin embargo, hay un proyecto que ha atraído mi interés. Se llama “Jaguar” y tiene a Blanca Suarez de protagonista. Ya sé que con esa amenaza debería huirle (ni supe en que acabaron “Las Chicas del Cable”), pero la sinopsis suena muy interesante.



En la década de los 60, Isabel Garrido (Suarez), una sobreviviente de Mauthausen, se une a un grupo de hombres, todos con el mismo propósito, atrapar a un criminal nazi que se oculta en España. Yo solo espero que no les quede una megaplasta como la “Hunters” de Amazon que resultó payasa y ofensiva.

El Drama de Época se Traslada al Sur de Asia

Nos alejamos de Netflix y entramos en la esfera de la BBC e ITV que son las mayores productoras del drama de época del planeta. Esas productoras han vuelto los ojos a Asia para sus excursiones al pasado. Después de “Beecham House” su gran apuesta ha sido la adaptación de A Suitable Boy (Un buen partido) de Vikram Seth, la historia de una estudiante universitaria en la India de 1951 que es obligada a encontrar marido.



“A Suitable Boy” ya ha sido vista en Inglaterra y se ve buenísima. Como Netflix la ha presentado en otros países (menos la China y Norteamérica), estoy esperando que la compre para acá. Sino tendremos que esperar a que la presente “Masterpiece Theater”.

 En la India, pero en un plano más elevado está “Black Narcissus”. Esta saga de las monjas en el Himalaya de los Años 30 todavía no tiene tráiler, pero insisten en Inglaterra que está completa. Como la variedad de esta adaptación   de la novela de Rumer Godden será su alto contenido sexual, puede que la compren en Netflix.

Lo mismo puede ocurrir con la adaptación de Little Birds de Anais Nin que ha sido vista en Europa por Sky Atlantic. “Little Birds” tiene lugar en Marruecos en los 50 y describe las escapadas eróticas de una americana (Juno Temple) casada con un inglés. “Black Narcissus” me interesa, Anais Nin siempre me ha hecho bostezar. (Ultima noticia . ¡Black Narcissus en FX desde el 23 de noviembre!)







Seguimos en el Oriente de Asia, y tenemos ya estrenada “The Singapore Grip”. La adaptación de la trilogía de J.C. Farrell sobre una familia inglesa antes y después de la invasión japonesa de Singapur ya llegó el 13 de septiembre en las pantallas británicas.



Inmediatamente ha provocado controversia entre las Karenes de Izquierda (léase los críticos) que la acusan de colonialista. No se dan cuenta que Farrell escribió una sátira contra el colonialismo y que los personajes “colonialistas” son sumamente negativos.



Sigue sin fecha de estreno en Estados Unidos “Las Luminarias” que ya pasó sin pena ni gloria por las pantallas neozelandesas, inglesas y españolas.

Entretanto se le ha estado dando mucho bombo y platillo a la nueva versión de “All Creatures Great and Small”. Para quien no vio la famosa serie de la BBC de los 70, esta es la historia real de James Herriot, un joven veterinario que noveló sus aventuras en la zona rural de Yorkshire durante los Años 30.



Como se trata de una historia “familiar” con visos de comedia, la PBS puede darla los domingos a las 8pm en el horario usualmente designado para “Call the Midwife” Y hablando de la longeva saga de monjas y enfermeras parteras, no se sabe cuándo se filmará la décima temporada, pero ya nos tienen prometido, como todos los años, su especial navideño de diciembre. Aquí fotos del elenco que, como vemos, sigue los protocolos para defenderse del coronavirus.



Judíos Dentro y Fuera de Tierra Santa

Varios países han seguido filmando a pesar de las restricciones, pero ha sido del Medio Oriente de donde me han llegado noticias y series que muero por ver. Comencemos por HaEretz Israel y la pregunta del millón para fans (judíos y no judíos) de la serie:” ¿Tendremos Tercera Temporada de Shtisel?”

La respuesta es afirmativa. Buena noticia, se ha cerrado la filmación tanto en Tel Aviv como en Jerusalén siguiendo estrictos protocolos pandémicos. Mala noticia, solo serán 9 capítulos. Se espera la serie esté en las pantallas israelies este otoño y Netflix la pueda presentar en el 2021. Yupiii!



En este enlace encontrarán más información, más un clip que me deja con sentimientos encontrados. Mi querida Ruchami y su marido Hanina esperan un bebé, pero sus padres siguen alborotados. Reb Shulem no ceja en sus empeños en buscar una segunda esposa. ¡Y que flaca está Menuja! ¿Estará enferma? Y Akiva se casa con… ¡una feucha! ¿Qué pasó con la Prima Libbi? ¿La sacaron del cuento?  ¡Los mato! Este Akiva tiene corazón de alcachofa, a todas les da una hoja.



Hablando de Michael Aloni, el intérprete de Akiva Shtisel es parte del elenco de la producción más cara hasta ahora hecha en Israel. Se trata de la adaptación del bestseller de Sarit Yisai-Levy La Reina de Belleza de Jerusalén. Esta serie épica cubre la vida de Los Ermoza, una familia sefardita, desde el Imperio Otomano hasta la Guerra de Independencia de Israel. Como es producida por las compañías productoras de Fauda y Shtisel, es posible que la compre Netflix.




Me pregunto si Netflix se atrevería a comprar “La madre de Aarón” la serie que ha provocado debate en el mundo islámico. En esta primavera de pandemia, y coincidiendo con el ayuno de Ramadán, la televisión saudita presento “Umm Haroum” la historia real de una partera judía que tuvo un rol importante en el desarrollo de la obstetricia de Bahréin. lo importante de la serie, que tiene lugar en los 40, es que muestra a musulmanes, cristianos y judíos viviendo en armonía en un país árabe.

Considerada como parte de las nuevas relaciones entre Israel y los países de la Península Arábica -y precursora del reinicio de relaciones entre Bahrein y Los Emiratos con el país judío, “Umm Haroum” inicia con estas palabras “somos los judíos del Golfo Pérsico y así vivíamos en el Golfo Pérsico”. Yo ni sabía que existían los ‘judíos del Golfo”, ni sabía que existe aún hoy una comunidad judía en Bahréin que ha asesorado la filmación de esta serie. Esto me hace sentir humilde y esperanzada.



Obviamente no todo es alabanza para este proyecto dirigido por un egipcio y con una actriz kuwaití como protagonista.  La serie ha recibido duras críticas por parte del mundo islámico y no solo de organizaciones palestinas, pero ya sabemos que la controversia es la gasolina de Netflix. Por eso, espero que la compre. La realidad es que los servicios de streaming se están quedando sin material que estrenar. Lo que los ha motivado a trabajar con lo ya existente.

Estrategias de Pandemia

En Amazon Prime, la estrategia varía desde comprar este otoño, series menores, de este siglo y no muy populares como “Panam”, una serie descrita en algún momento como una mala imitación de “Mad Men”. Además de esta única temporada de aventuras de sobrecargos de los 60, Amazon Prime se ha traído lo mejor del Canal 13 de comienzos de este siglo en términos de telenovelas, docuseries y “los 80” la versión chilena de “Cuéntame Como Pasó”.



En cambio, Netflix, siempre en su objetivo de ser el servicio poseedor de la mejor biblioteca de productos afroamericanos, le ha apostado a serie de los 90 y comienzos de siglo como “Sister Sister”, “Moesha” y “Girlfriends”.. También se ha asegurado un buen caudal de producciones turcas que siguen gustando en el mundo.



No solo los servicios de streaming tienen problemas, también la televisión abierta. Esta temporada otoñal, por primera vez en su historia, ABC no presentará ningún nuevo dramatizado concentrándose en realities y programas de concursos

¿Cuál de estas series otoñales te interesan? ¿Cuál sería tu solución al problema de la pandemia disminuyendo o acabando con la producción de series de TV? ¿Comprar la de otros países? ¿De cuáles? ¿Reciclar material antiguo? ¿Qué series de diez o veinte años atrás te gustaría volver a ver?