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martes, 8 de octubre de 2024

La Bella Cazadora: Diana de Poitiers en la ficción

 



Gracias a series como Reign y The Serpent Queen, el nombre “Diana de Poitiers” es conocido por los Gatos Seriéfilos. Se sabe que fue muy influyente en la Francia del siglo XVI, que fue amante del rey Enrique II, que les hizo la vida a cuadritos a Catalina de Médicis, y que se conservaba joven y bella a punta de tragar oro derretido (WTF?). Ahora llega de Francia La Favorita del Rey (The King’s Favorite y en francés simplemente Diane de Poitiers), a complementar eso mitos, porque, como dice el robot al inicio de la serie, realmente no sabemos nada de Diana.

Me pareció un recurso un poco rebuscado el presentar a un robot como guía de turismo de un museo que inicia la historia de Diana de Poitiers quien fue modelo de tantos grandes pintores de su época, además de ser mecenas de arquitectos. Es una manera de explicar su relevancia en el presente, pero nuevamente caemos en ficciones. ¿Diana hechicera? ¿Diana amiga de la causa protestante?  Es por eso que hay que repasar lo que si sabemos de ella,  y como se ha creado un mito que cada libro, cada filme, cada serie, busca opacar con nuevas fábulas sobre una mujer que a lo mejor no fue tan fabulosa.

La Infancia de una Cougar

Comencemos con el mundo de fechas y hechos. Diana nace en 1500, en el Castillo de Saint Vallier, cuyo dueño, Juan de Poitiers, señor de Saint- Vallier y Vizconde d’Estoile era padre de la recién nacida. Los Saint- Vallier eran cercanos a la realeza, y siendo una niña, Diana fue enviada como paje a la corte de Ana de Beaujeau, hermana del rey Carlos VIII y que en su ausencia servía de (muy apta) regente.

                                     Chateau de Saint-Vallier

Esta costumbre de enviar niñas a servir a grandes damas―lo vimos con Ana Bolena── era el equivalente renacentista de enviarlas a un internado suizo. Las niñas aprendían a ser independientes, a desenvolverse entre gente principal y a recibir una educación casi similar a la de los varones. Fue así que, desde una tierna edad, Diana de Poitiers, estudia idiomas, filosofía y hasta arquitectura que, junto con la cacería, se convertirá en su hobby favorito.

La grandeza de Diana le llega con el matrimonio. A los quince años es casada con Luis de Brezé, Gran Senescal de Normandía. No solo es el marido rico y dueño de importantes propiedades como el castillo de Anet, el Senescal es también de sangre real. Su madre es hija bastarda del ey Carlos VI (el de Juana de Arco) y de su amante Agnes Sorel. Gracias a este matrimonio, la adolescente Diana será cercana a la Familia Real. Para empezar, es nombrada dama de la reina Claudia, la esposa de Francisco I.



En 1524, el Vizconde d’ Estoiles, padre de Diana se ve involucrado en un complot para matar al rey. Solo la intervención de su poderoso yerno libra al Vizconde del cadalso. Pasará sus días en prisión perpetua, pero con ciertas comodidades. En la serie La Favorita del Rey se insinúa que Francisco I (muy cerdicola él) exige que la joven Diana se le entregue para evitar la decapitación del padre. ¿Será?

La Dama de la Corte

El caso es que Diana no pierde su espacio en la corte de la cual solo se retira para dar a luz a dos hijas: Luisa en 1518 y Francisca en 1521.  Tras la muerte de la reina Claudia, Diana pasa al servicio de la madre del rey, Luisa de Saboya. Es ahí que conoce a Ana de Pisseleu quien más tarde, recibirá el título de Duquesa de Etampes cuando se convierta en la amante oficial de Francisco I. Ciertamente que antes de esa elevación, Ana envidiaba ya a Diana, más hermosa, talentosa e importante que ella.

                             Virginie Ledoyen como Ana de Pisseleu

En 1524, Francisco sufre bochornosa derrota ante las tropas imperiales en La Batalla de Pavía y es llevado prisionero a España. No soporta estar preso y hace un trato con Carlos V. Acepta casarse con la hermana del emperador, Leonor, Reina Viuda de Portugal, y en su lugar dejará como rehenes a sus hijos pequeños Francisco y Enrique. ¿No les dije que era un cerdo?

Francisco acompaña a los principitos hasta la frontera española. En Bidasoa se despide el mal padre. El pequeño Enrique llora de miedo. Se le acerca una dama del cortejo paterno, lo consuela y lo besa. Se trata de Diana de Poitiers. Es ahí que inicia la historia de amor.

A pesar de servir en una corte licenciosa, de su gran belleza, y de estar casada con un hombre que le llevaba casi cuarenta años de más, La Senescala de Normandía es considerada mujer virtuosa, piadosa y discreta. Al parecer si amaba a su marido, puesto que mucho lo llora cuando el fallece en 1531. Desde entonces vestirá de medio luto, de blanco y negro.

                    Liduvine Sagnier como Diana en The Serpent Queen

Diana también pasa a ser una de las mujeres más ricas de Francia, pero el sistema legal patriarcal de entonces exige que, sin importar la edad o rango de una heredera, esta debe tener un “tutor”. Diana impresiona tanto al rey con su pericia como administradora que Francisco obvia la ley y la deja a cargo de sus propiedades. Así Diana dividirá su tiempo entre la Corte y el Castillo de Anet que hace reconstruir.

                            Castillo de Anet

En la serie francesa nos muestran a Diana viajando a la Corte para suplicar del rey que le permita hacerse cargo de sus propiedades. Esto coincide con el retorno del Delfín y de su hermano, ahora ya adolescentes, y la llegada de la nueva reina. Carlos V, que ha acompañado a la hermana, intenta reclutar a La Senescala como espía. La muy patriota Diana se niega, tal como tampoco le interesa hacer amistad con la nueva reina.  En realidad, Diana fue dama de Leonor y así mantuvo, hasta la muerte de Francisco, un espacio importante en la Corte.

¿Fue Diana una Roba-Cunas?

Hora es de hablar del gran momento de Diana de Poitiers y los sucesos que la llevaron hasta allá. Hora es de hablar de Enrique II, el peldaño a la gloria, de la relación de la Senescala con el rey, de su relación con Catalina de Médicis, y sus posturas religiosas. Para eso pondré a frente a  frente la ficción con la realidad, contada por contemporáneos de Diana como Brantome y por biógrafos modernos.



Diana de Poitiers pasó a la historia como una mujer de gran poder en un mundo donde sus congéneres no lo poseían. Para los mandamases de la revolución francesa fue un símbolo de la oligarquía. Por eso la turba de Sans-Culottes saqueó su tumba y hasta le robó su cabellera. A mediados del Siglo XIX, se descubrió y publicó la correspondencia de La Senescala de Normandía. Esto despertaría el interés de los novelistas.

Tanto Dumas con Las dos Dianas y Víctor Hugo con El rey se divierte (que serviría de base para la ópera “Rigoletto”) dramatizan el personaje de Diana de Poitiers. El autor de Los Miserables crea el mito de que Diana compró con su virtud la vida de su padre y en Las Dos Dianas, Dumas comparte lo que creyó Brantome de que Dianita, Duquesa de Castro, no era hija de Felipa Ducci sino de su tocaya.

Francamente, la literatura no ha sabido explorar bien el perfil de esta fascinante mujer y la falsa moral de la Era Woke la ve como una cougar, peor aún como una abusadora de menores, una adúltera y una mala persona. Por suerte, los franceses no tienen esos reparos presentistas (todavía) y Josee Dayan los evita en La Favorita del Rey.

                  Ponen a Enrique como un niño  en The Serpent Queen
                                 Y como un hombre en La Favorita del Rey

Es cierto que Diana tuvo amores con el hermano del Delfín cuando Enrique tenía quince años, pero él ya estaba casado con Catalina de Médicis. Para su época, él era un adulto. Un año después de iniciar sus amores con La Senescala, Enrique engendró una hija con una joven italiana. Realmente no podemos pensar en él cómo un niño abusado.

Sin embargo, en la Temporada 2 de The Serpent Queen, Catalina (Samantha Morton) le enrostra a Diana (Ludivine Sagnier) el haber “violado” a un niño. Para hacerlo todo más grotesco, su rival argumenta que ella fue violada esa misma edad. ¿De qué habla? ¿Qué inventan? Y caigo que, si Enrique es un niño abusado por una cougar pedófila, ella también lo fue por su pedófilo y anciano marido. Realmente no tienen limites estos wokes.



En diferentes videos que pretenden “ilustrarnos” sobre vida y milagros de La Poitiers, usan el término “grooming” (que en mi época quería decir “asearse”) para indicar que, desde ese besito en el Bidasoa, ella planeaba acostarse con un nene de siete años. ¡Por favor! En otros hablan del “Odioso” marido de Diana. Odioso porque era mayor. ¡En una le han inventado hasta que era jorobado!

No hay crónica contemporánea que no hable de la devoción conyugal de Diana, aun haciendo hincapié en la tremenda diferencia de edades de la pareja. El solo hecho de ella llevar luto por el resto de su vida, es muy significativo. No creo que estuviese enamorada, pero que había respeto, cariño y se llevaban bien, era evidente.

A pesar de haber vivido en cortes licenciosas, nunca se supo de indiscreciones de la Senescala, ni antes ni después de enviudar. En cambio, Enrique le fue infiel a ella y a Catalina en varias ocasiones, teniendo hijos bastardos con al menos tres mujeres. Una de ellas, la escocesa Janet Fleming, era la madre de una de las damas de María Estuardo. En Reign, se ha hecho que sea la hija Mary Fleming (o Kenna en la serie)  quien se de sus revolcones con el rey.

                 El Rey usa corona hasta en la alcoba. Enrique y Kenna en Reign

Diana Según Lana Turner

Es por esos mitos y falacias que es necesario revisar lo que la ficción histórica, sobre todo la audiovisual, ha hecho con Diana de Poitiers y como ha afectado su imagen en el imaginario popular. En el cine hay pocas apariciones de la Senescala. Diana Quick en un filme-fracaso Nostradamus de1997 y, por supuesto, la imagen que todo cinéfilo recuerda, Lana Turner en Diane (1956).



Christopher Isherwood, como muchos escritores, se había instalado en Hollywood en la MGM cuando le encargaron una historia inacabada de John Erskine sobre la famosa cougar. Mas tarde, el autor de Cabaret, renegaría de la película, diciendo que La Turner se había encargado de desmadrarle el libreto, haciendo cambios que la beneficiasen a ella. Por ejemplo, sabido es que rechazó tener a Edmond Purdom de galán, prefiriendo al joven, y entonces desconocido, Sir Roger Moore.

Lana se ve guapetona, aunque no se entiende por qué anda de luto puesto que su marido está vivo. Diana está casada con el Conde de Bezet (en realidad era el Conde de Maulevrier), no parece haber mucha diferencia de edad y se llevan bien. El Conde comete el error de apoyar al Condestable de Borbón en una conspiración en contra de Francisco Primero (en la vida real, eso hizo el padre de Diana). Arrestado y casi condenado su marido, Diana viaja a la corte a suplicar que no la dejen viuda.

Pedro Armendáriz interpreta pasablemente a Francisco I que, aunque se interesa en Diana, le avisa que su marido va a ser ejecutado. Entonces ella pierde los estribos y acusa a Francisco de ser un mal rey, de hambrear al pueblo y que, por ese motivo, su esposo se ha levantado contra su señor. Quedé estupefacta, la conspiración de Borbón no fue por esos motivos y Diana de Poitiers no era dada a discursos revolucionarios.



El rey le ofrece un cambalache:  la vida del conde por un revolcón con la condesa. La astuta Diana acepta, pero le recuerda a Francisco que el deshonor recaerá sobre él. El rey la deja en paz. Sin embargo, se esparce el rumor de que Diana compró la vida de su esposo con su cuerpo. Cuando el marido se entera, la repudia. Diana no tiene donde ir y el rey acude en su ayuda ofreciéndole “instruir” a su hijo segundo en sus deberes de cortesano para que no haga mal papel cuando se case con Catalina de Médicis.

Lana tenía 35 años cuando hizo este filme, la misma edad de Diana cuando inició su romance con Enrique. El futuro James Bond se ve más joven que su coestrella, pero no parece un niño abusado. Diana y su discípulo se enamoran, pero ella le recuerda que su deber es casarse y tener hijos.

Llega Catalina de Médicis, magníficamente interpretada por Marisa Pavan. Catalina le ofrece a Diana su amistad y esta última le dice a Enrique que sería incapaz de traicionar a su nueva amiga. Enrique pierde la paciencia y grita “¡Soy un príncipe! ¡Los príncipes ordenan no obedecen!”. Con eso Diana pierde todos sus reparos. Catalina se entera y le toma fastidio a su rival que cada vez adquiere más poder sobre Enrique que pronto se convierte en rey. El resto del filme sigue el patrón establecido para relatar ese episodio histórico. Solo me resta mencionar dos aspectos.



La conversación entre Diana y el príncipe, que define su relación, es espiada por Catalina desde un agujero en la pared. En La Favorita del Rey, es Diana quien hace que la princesa la espíe mientras hace el amor con Enrique para que aprenda trucos que puedan complacer al marido en la cama.

Aunque no se menciona a Nostradamus, vemos que Catalina, de Italia, ha traído a un poderoso alquimista llamado Ruggero Ruggeri (Sir Cedric Hardwicke). Este personaje existió y tuvo su gran apogeo en Francia donde adquirió reputación de brujo. Mantuvo una carrera de apotecario, aun después de muerta su protectora y cliente, y siguió metido en conspiraciones políticas hasta la minoría de Luis XIII. Interesante que en The Serpent Queen hayan preferido resucitarlo a él y no a Nostradamus.

Diana y María Estuardo

Nostradamus, en cambio, tiene un importante rol en Reign que ―con todas sus locochonas fantasías― es el mejor retrato de Catalina de Médicis en la ficción audiovisual. En Reign han superado el miedo a la cougar. Diana (Anna Walton) y Enrique se ven de la misma edad. Enrique, que por alguna razón anda con corona para todos lados, ha tenido otras mujeres, pero con Diana ha tenido un hijo varón, Bash. Según cuenta Catalina a María Estuardo, Diana y Enrique fueron amantes antes de ella llegar a Francia.

                                 Diana y Bash





Diana parece tener poder en la corte puesto que viene a recibir a María, aunque después no las vemos interactuar mucho. En La Reina Serpiente donde la Reina de los Escoceses es una caricatura―como casi todos los personajes― Diana y ella se llevan bien en su alianza de católicas contra protestantes. En La Favorita del Rey también Diana recibe a la futura esposa del Delfín y se hacen compinches.

                            Enrique y Diana reciben a Maria  Estuardo en Reign

                    La Reina de los Escoceses en La Favorita del Rey

Tal como solo en The Serpent Queen se recuerda que Diana y Catalina son primas, no se menciona casi en ninguna parte que una de las hijas de la Senescala era cuñada de María de Guisa, la madre de La Estuardo. Únicamente en La Favorita del Rey se mencionan a Luisa y Francisca, pero no que ambas hicieron estupendos matrimonios. Es gracias a ellas que la sangre de Diana de Poitiers perdura en familias aristocráticas como la de los Duques de Alba y casas reales como la de Bélgica.

                   Rey Felipe de Bélgica  y su familia, descendientes directos de Diana

En La Favorita…Francisco I (muy bien retratado por Samuel Labarthe) le pide a Diana que sea la “tutora” de su deprimido y deprimente hijo (Hugo Becker, absolutamente exquisito) recordando que La Senescal ha sido una excelente madre (léase ha casado bien a sus hijas). En esa misma serie vemos a Diana agonizante dictarle a Ambroise Paré (¿el mejor medico de Europa iba a ser su secretario?) instrucciones para su entierro diciéndole que no llame a sus hijas porque están distanciadas. Falso.

Las hijas de Diana estuvieron presentes durante su enfermedad y ellas recibieron órdenes para construir el monumento sobre la tumba de su madre. No solo Diana las ayudó a hacer excelentes matrimonios, también incorporó a su hija Luisa, Duquesa de Bouillon, al sequito de Catalina de Médicis. Y hablando de la muerte de Diana, esta fue muy simple. La Senescala, que cabalgaba diariamente, se cayó de su montura y se quebró una pierna. Las fracturas en la Tercera Edad suelen ser graves. Diana nunca se recuperó, no volvió a caminar y falleció poco después de su caída. Tenía 66 años.

                                Tumba de Diana de Poitiers en Anet

Así es como describen su final en La Favorita del Rey. Al final de la Segunda Temporada de The Serpent Queen, Diana todavía está viva, pero en Reign, es la propia Catalina quien la estrangula al descubrir que su rival provocó la muerte de sus gemelas. Aunque Catalina quedó imposibilitada de tener más hijos después de un casi fatal parto múltiple, su hija Juana nació muerta y la pequeña Victoria moriría poco después de nacida. Nunca hubo sospechas de asesinato, pero Reign es una fantasía histórica y lo de las niñas es casi tan fantástico como que Diana fuese en su infancia “pagana”.

La Religión de La Senescala

No nos riamos mucho del paganismo de Diana, porque un gran tema en La Favorita del Rey es la evolución religiosa de La Senescala, su interés en lo oculto y sus problemas con la Santa Inquisición. Todo este enredo ha sido provocado por la leyenda urbana―con visos de verdad― de que Diana consumía oro derretido para verse siempre joven y que fue este metal lo que la envenenó.



Se creía en el siglo XVI que ingerir oro derretido llevaba a la eterna juventud y mortalidad. Tanto The Serpent Queen como La Favorita del Rey nos muestran a Diana bebiendo regularmente oro derretido. Si bien es cierto que un examen de ADN comprobó que había restos de oro en el cuerpo de La Senescala, retratos de Diana en su vejez no la muestran eternamente joven.

                                   Diana en su edad madura

En la serie francesa, ella se lo compra a Nostradamus (Gerard Depardieu) que eventualmente se niega a venderle el elixir, temeroso de que su clienta se esté intoxicando. En la misma serie, Ana de Pisseleu (Virginie Ledoyne), cuya rivalidad es más importante en la trama que la de Diana con Catalina, acusa a la primera ante el inquisidor de ser bruja, de hacer hechizos para verse joven y guapa, y de simpatizar con la causa protestante.

En la serie vemos que Diana rechaza la oferta de su patrona, Margarita de Navarra (Jeanne Balibar), de acercarse a círculos protestantes y aunque no delata a su criada hugonote, no es amiga de la nueva fe. La vemos provocar la ruina y la ejecución de un incauto comerciante en pieles que se atreve a expresar su filiación reformista e increpar a la favorita delante de Enrique. Al verlo arder en la hoguera, Diana se muestra contrita, pero tanto en serie como en la vida real fue un bastión del catolicismo como corresponde a quien emparentó con los de Guisa a través del matrimonio de su hija menor.

Eso sí que no creo que haya llegado a los desvaríos de la Serpent Queen donde la caricaturesca Diana degüella a un osado protestante enfrente de la corte. Por eso es que es un absurdo que sea Ana de Pisseleu quien la acuse ante un inquisidor de ser protestante. Sobre todo, porque en la vida real, fue la Duquesa de Etampes la de las simpatías hugonotes y la cercana a Margarita de Navarra, la hermana de su rey -amante.

                   La Duquesa de Etampes y su rey-amante

Hechizos de Belleza

Otra acusación que Ana eleva en contra de su rival es la de brujería y como prueba argumenta que Diana mantiene su lozanía gracias a la magia. La serie juega con esté elemento fantástico. Nos muestra a Diana interesada en la arquitectura. Su arquitecto le dice que él pertenece a un cabal con lazos esotéricos que vienen desde el Templo de Salomón (la masonería). Diana le comisiona para que le construya una cámara secreta en el castillo de Anet donde ella puede ocultarse a leer libros prohibidos sobre alquimia y astrología.

 En The Serpent Queen también Diana es retratada como una devoradora del vil metal, pero no sabemos si ese era el secreto de belleza de la Senescala. Que consumía oro es cierto, pero también hacia otras cosas y no muy mágicas. Desde su infancia que Diana de Poitiers era asidua a la cacería, diariamente cabalgaba y también practicaba la natación. A diferencia de las fodongas damas de la corte, hacia ejercicio lo que explicaría su figura perfecta.

 En la serie la vemos que, para cabalgar, usaba una máscara que protegía su piel de los rayos solares, del polvo y del viento que agrieta la piel. Los “baños de luna” que la Duquesa de Etampes considera hechicería, son simples baños de agua helada recogida al amanecer. Como sabemos las mujeres, el agua fría afirma los tejidos y fortalece el busto erguido.



Antes de cerrar este retrato de Diana de Poitiers, hablemos de sus intérpretes. ¿Cuál era más parecida? Lana Turner si se asemeja a los retratos. La pobre Ludivine Sagnier fue tan caricaturizada que más parece Bette Midler que La Senescala. ¡Y en Reign y La Favorita del Rey se olvidaron que Diana era rubia! Ha habido quejas de que Isabelle Adjani a sus setenta años no puede interpretar a Diana los 35. Adjani no consume oro, pero si Botox, lo que la hace verse más joven y sigue conservando esa belleza extraordinaria, el único reparo son sus largos cabellos castaños.



Contenido Violento y Gory: La horrible muerte en una justa del rey Enrique, su larga agonía con una inmensa astilla enterrada en un ojo, la quema en la hoguera de un hugonote, son muestras de violencia extrema en esta serie.

Contenido Sexual y Desnudos: El sexo es importantísimo en toda la historia de Diana de Poitiers, pero no hay nada gráfico. Solo en una ocasión vemos las nalgas de La Senescala y como está de espaldas no podemos certificar que sean de La Adjani.



Factor Feminista: A pesar de que hoy se desprecia a la mujer que sube gracias a los hombres, Diana es un ejemplo de cómo una mujer noble de esa época podía superar el rol de la mera amante. Si Diana logró convencer a Francisco I que le permitiese hacerse cargo sus propiedades no fue gracias a sus artes amatorias, sino con sus dotes de administradora. En cambio, Ana de Pisseleu, que según la historia era bastante tonta, lo perdió todo.

Factor Diversidad: Aquí está lo único risible y reprochable de la serie. Han inventado un falso y ridículo complot de Ana para que su cómplice el Conde de Krevennes arroje acido vitriólico en el rostro de su rival. Es risible que le compren el ácido a Nostradamus. ¿Es la única farmacia de Paris?  Más ridículo es que se pasan años y muchas oportunidades de desfigurar a Diana, sin hacer nada.



Muerto Francisco, el nuevo rey descubre los nefastos planes de la ex favorita y la castiga duramente. Exilio de la corte, regreso de las joyas regaladas por el difunto rey + el título de duquesa. Todo eso pasa a manos de La Senescala aunado a otro título, Duquesa de Valentinois,  y como yapa el hermoso Castillo de Chenonceau. Cuando Catalina expulsó a su rival de la Corte, le quitó las joyas y el castillo (lo reemplazó con el más modesto Castillo de Chaumont), pero no los títulos.

La verdadera historia es que Pisseleu inventó que El Delfín conspiraba en contra del padre. Francisco y su hijo intercambiaron palabras fuertes y Enrique abandonó la corte solo regresando cuando su padre agonizaba. Es por eso que el nuevo rey se venga de ella apenas sube al trono. ¿Qué tiene esto que ver con diversidad?  Pues que el Conde Krevennes es interpretado por el rapero afro-francés Joystarr. ¿Desde cuándo los nobles bretones eran de piel de ébano? Que triste que tan bella serie, que vence en elenco y escenografía a The Serpent Queen, también deba caer en las garras de la inclusividad forzada.

                            Un conde breton con aire africano

Para quieran ver La Favorita del Rey, en USA está disponible en PBS Amazon y en otros países en la plataforma Walter Presents. Diane puede comprarse en Apple tv y The Serpent Queen puede verse en todo el mundo a través de Starz. Ohh, Amazon tiene disponible la primera temporada gratis.

 

lunes, 17 de mayo de 2021

La Francia de los 60: Drama de época continental (I)

 


Desde que Ruhami llegó a mi vida, el hastío que me perseguía debido a las condiciones del drama de época actual se evaporó. A través de diversas plataformas y servicios de streaming he descubierto que en la Vieja Europa se siguen haciendo cosas de calidad y mérito artístico y que no están obligadas a sujetarse a las fórmulas establecidas por la cultura angloparlante. Hora es de hablar de ello y comenzamos como siempre por la capital de la cultura europea: Francia.

En la primera década del Tercer Milenio, Francia se anotó dos goles en el área del custom drama. La primera fue la adaptación de las andanzas de Nicholas Le Floch, un detective aristócrata en la Francia de Louis XIV. La siguió, la extraordinaria” Un Village Français” un descarnado retrato de la vida cotidiana bajo la Ocupación alemana de un pueblito del Franco Condado.



A pesar de la fama cosechada con ambos seriados, la televisión francesa no ha probado suerte en ninguna de esas áreas. De historia antigua tenemos el dramatizado “El cardenal y la reina” que he encontrado en Vudu: una visión de los amores de Ana de Austria con el Cardenal Mazarino. Es como una precuela a “Versalles”, pero esta última serie tuvo un definitivo sello anglo.

Lo mismo ocurre con el proyecto actual de Isabelle Adjani, “Diana de Poitiers”, que será un dramatizado en dos partes. La mejor parte del cuento de la amante de Enrique II quedará en manos de Starz que ya tiene contratada a Samantha Morton para dar vida a la rival de Diane, Catalina de Médicis en “The Serpent Queen”.

                                             Adjani como Diane de Poitiers



La televisión francesa no muestra interés por el drama de época y lo deja en manos de Netflix que crea proyectos de escaso mérito y nula historicidad como “Le Bazar de la Charite” y la fantasía histórica ‘La Revolution”.  Sin embargo, hay en las productoras galas un espacio de tiempo que los vuelve nostálgicos. Son el comienzo de Los 60.

Agatha Christie a la Francesa

En mi sondeo del drama de época continental he visto que abundan los whodunnit históricos. Francia no ha sido la excepción. Aparte de Nicholas Floch y el más moderno Maigret, la televisión gala se embarcó en unas series de adaptaciones de Agatha Christie conocidas como “Les Peites Meurtres” (los pequeños asesinatos). Para no chocar con la sensibilidad purista de los fans de Dame Agatha, se han reversionado sus mejores misterios y se ha trasladado la acción a la Francia antigua, prescindiendo de los geniales detectives Poirot y Miss Marple.



La primera temporada tuvo lugar en os Años 30 y su única notabilidad fue que uno de los detectives era gay. Mas éxito tuvo la segunda ola con siete temporadas que van desde el 2013 hasta el 2019. El largo de la serie es clara evidencia de que el público la apoya. No sé por qué. La acción tiene lugar en Lille y trata de crímenes locales que debe resolver el insoportable inspector Swan Laurence cuyo mayor mérito parece ser el desprecio con el que trata a sus principales colaboradoras su secretaria Marlene, y Abril, una joven periodista.

El vestuario es glamoroso, las actuaciones pasables. Aparte de eso no veo el motivo que haya gustado tanto una serie donde su protagonista es antipático, soberbio y casi misógino en el trato de sus ayudantes. Marlene andará disfrazada de rubia tonta, pero es obvio que está enamorada del Laurence y por eso le es devota y sumisa, aunque ya solo falta que el policía la use de alfombra.

El caso de Abril es más triste. A sus veinticinco años ha acumulado desdichas causadas por su condición femenina. Ahora intenta salir adelante en el mundo de periodismo, a pesar del acoso de un editor y las pullas hirientes y desubicadas de Laurence. Debido a la naturaleza inquisitiva de Abril y a un hábito de meterse en sitios peligrosos, los caminos de la periodista y del comisario se entrecruzan constantemente.





Laurence no pierde oportunidad de humillarla y amedrentarla, usualmente usando como base de su ataque la desesperada necesidad de Abril de superar un género que la debilita ante los hombres. Así hay burlas por su vestuario (jeans que entonces no eran vistos como prendas de trabajo para la mujer) o su puritanismo a pesar de ser mujer divorciada.

Esta serie que puede verse en Amazon, Acorn Tv, y creo que hasta estuvo en Netflix, me provocó sorpresa puesto que ha sido confeccionada antes y después del MeToo, pero entiendo que a pesar del eslogan de las mituteras francesas Chacun son Porc (un puerco por cada una) todavía se considere atractivo un porc como Swan Laurence. Tal vez el que la acción tenga lugar a fines de los 50/comienzos de los 60, permita esa actitud tan reprensiblemente sexista que supera en creces el machismo del Don Draper de “Mad Men”.



El Cuento del Stalker

Otra serie que glamuriza los 60, es “Romance”en inglés “Wonderland”una fantasía romántica hecha justo antes de la pandemia.  En el 2019, Jeremie, un ex estudiante de medicina se ha convertido en un loser total. Vive de arrimado en casa de una hermana divorciada a cambio de ser baby sitter de los sobrinos, mal se gana la vida con un empleo de vendedor de vinilos en una tienda de música y cuando se tropieza con una ex novia, descubrimos que es mitómano y que ella lo dejó por su costumbre de andar con cuentos nacidos de una imaginación tan fértil como la de Walter Mitty.

La noche de Año Nuevo, unos amigos llevan a Jeremie a una disco muy original. Se trata del Wonderland, un antro dedicado al rock de comienzos de los 60. Jeremie tiene un encontronazo con el dueño, pero lo atrapa una fotografía que ve en la pared. La foto representa una mujer, de espaldas a la cámara, entrando en el mar. Aun sin ver su rostro, Jeremie enloquece por ella.



 Indaga con las camareras y descubre que el Wonderland original estaba en Biarritz en 1959. Era propiedad del padre del actual dueño. Tony ha revivido el Wonderland como una manera de conectarse.  con el padre que murió en un accidente cuando él era muy pequeño.

Totalmente obsesionado, Jeremie abandona su empleo y consigue otro como camarero del Wonderland. Incluso comienza a stalkear a   Tony. Se le, mete en la suite del hotel donde vive en un esfuerzo por descubrir la identidad de la desconocida que lo ha hecho perder la cabeza.

Finalmente, una tarde a solas en el bar, Jeremie coloca un disco de Odetta. Al final de la canción el ensimismado Jeremie nota que su entorno ha cambiado, sale del bar y descubre que está en Biarritz en 1960. Desorientado deambula hacia una playa donde un grupo de jóvenes están reunidos. Ahí ve a la mujer de sus sueños. Ella se vuelve hacia él…un solo vistazo a la bella Olga Kyrylenlo y Jeremie se obsesiona más.



Valeria, la hermanita de Chris Desforges, novio de Alice (Kurylenko), casi se ahoga. Jeremie anuncia que es médico cardiólogo, le da respiración boca a boca y cae tan bien en la familia de los Desforges que se lo llevan a su villa. Jeremie les hace un cuento chino de que es Pierre Foucher (el maestro que más odió en la facultad) y que le robaron el auto y los documentos.

Aunque el cuento tiene muchos agujeros, los Desforges son tan despreocupados como hedonistas, Jeremie/Pierre se ve envuelto en un torbellino de fiestas y asiste a la apertura del “Wonderland” original. Ahí conoce al padre de Tony y a Margaret, su amor imposible, una escritora canadiense atada sentimentalmente al novio que murió en la guerra.

Aunque existe un Papa Desforges, que es el del dinero, su presencia no se materializa y los Desforges se acostumbran al “médico”. Jeremie descubre un modo de volver al presente, pero prefiere seguir cerca de la enigmática Alice. La historia se vuelve un noir, tipo novela de Patricia Highsmith, con Jeremie convertido en un Tom Ripley. Solo que su obsesión es una femme fatale que ya le ha costado la vida la ex prometida de su novio y que según Chris miente sobre su pasado.

                          Alice, Chris Desforges y El Talentoso Dr. Foucher

Jeremie sigue a Alice hasta una granja en la campiña vasca. Además de espiarla desnuda en el baño, registra sus maletas y encuentra un cartucho de municiones. Jeremie sigue con su fisgoneo rastreando a Alice hasta Paris donde terminan haciendo el amor. Allá, gracias a un casillero privado y el diario que encuentra adentro, se entera que Alice es judía. Sus padres murieron en los campos nazis y quien los delató (para quedarse con su apartamento) fue Desforges Pere.  No es casualidad que Alice y Chris sean novios, es parte de un plan de venganza.

Lo que en papel suena muy interesante, un maridaje de misterio y viaje en el tiempo no funciona en pantalla. Wonderland se apega a formulas añejas sin renovarlas. La historia de un desadaptado que solo es feliz en el pasado tiene ecos del “Midnight in Paris” de Woody Allen. La obsesión del protagonista con una mujer de otra época evoca a la romántica “Somewhere in Time”, pero la falta de química de los protagonistas evita las similitudes positivas.  

A Jeremie/Pierre le falta la determinación y ambición de un Tom Ripley. Su única motivación es poseer a una mujer a la que nunca llega comprender del todo. Los temas de venganza, drama familiar y mentiras pasadas y presentes son demasiado serios para un protagonista que parece estar jugando a ser héroe de comedia romántica, pero que se comporta peor que el Joe Goldberg de” You”. El ritmo de la serie también es forzado con momentos de dudoso humor dando paso a otros de increíble violencia, y el final es un sinsentido total



En su loca aventura, Jeremie roba dinero, llaves y autos. Se infiltra en casas ajenas, rompe pisos, fisgonea mujeres denudas y hasta secuestra a un niño. A diferencia de Penn Badgley en “You” se supone que debemos admirarlo y comprenderlo. Digamos que la combinación de musical de Jaques Demy y “Au Plein Soleil” no le cuadra. Le falta el carisma actoral y la belleza física de Alain Delon para hacernos olvidar que es un Stalker/delincuente/posiblemente un enfermo mental. Eso según los estándares del Tercer Milenio, pero “Wonderland” nos deja saber que las reglas mituteras podrán controlar Hollywood, pero no la televisión francesa.

La Mujer en la Televisión Gala de los 60

Mi última selección es mi favorita, “Speakerine” del 2017. La historia tiene lugar en Paris en 1962. Christine Beauval es el rostro más admirado de Francia, y eso que no es ni actriz, ni cantante, ni modelo, solo una humilde speakerine, (la persona que anuncia el siguiente programa en televisión). Parece una tarea tan humilde, pero casi no hay mujeres en el rubro. La otra spkearine del canal no es tan atractiva como Madame Beauval y está ahí solo por ser la “amiguita” de un ministro.

A sus 42 años, Christine es una estrella, la esperan sus admiradores a la puerta del canal, recibe kilos de cartas elogiándola y una cantidad de Hate mail que Michelle, su fiel asistente, procura ocultar. Algunas cartas vienen de gente que cree que Christie debería estar en casa cuidando de sus hijos, pero otras parecen venir de un desquiciado que las acompaña con imágenes amenazadoras y finalmente con una estatua de cera de la speakerine cubierta de sangre.



Michelle debe contarles a los Beauval (Christine y su esposo Pierre) de la existencia de esta persona y la lista de enemigos de la pareja es larga. Incluye a la “amiguita” que fue enviada a su casa y culpa a su colega; a un utilero al que Christine hizo despedir; y sobre ellos al envidioso Darnet, director del canal. Sucede que una revista popular ha entrevistado a Christine y a su familia. Durante la entrevista, la anunciadora ha revelado que pronto conducirá un programa dirigido a la población femenina.

Este anuncio de un proyecto nunca discutido con Darnet, pone lívido al director. Su ira es fustigada aún más cuando Pierre Beauval es puesto a cargo de Mundovisión, un proyecto en conjunto con televisoras norteamericanas. Según Darnet-que ansiaba ese puestoBeauval solo lo ha conseguido por Eric Jauffret, Ministro del Interior, amigo de la infancia de Christine y compañero de armas de Pierre en Las Fuerzas Francesas Libres.

Charles de Gaulle está de regreso en el Eliseo y Eric y Pierre, sus antiguos soldados, son sus protegidos. Eric le asegura a Pierre que es cuestión de meses antes que reemplace a Darnet como director del canal. Pierre le pide a su mujer que posponga su proyecto hasta entonces. A Christine no le parece y comienza a sospechar que debe poner al padre de sus hijos en su lista de enemigos.

                              Los Exitosos Beauval

En la Francia de la OAS

Hora es de hablar de los hijos de los Beauval que pondrán los peores escollos en el camino de las ambiciones de sus padres. Antes debo mencionar un poco del contexto histórico que también es importante y ni es explicado en la serie. Tal vez los niños franceses lo aprenderán en la escuela.

A mediados de los 50, el imperio colonial francés comenzó a desintegrarse. Junto con la Guerra de Indochina hubo levantamientos de la población autóctona en Argelia, la colonia más grande del país galo.  En Argelia se creó un movimiento llamado FLN (Frente de Liberación Nacional) que comenzó una campaña en contra del poder colonial.

Aunque esto fue lo acostumbrado en todas las colonias, el escenario aquí cambió debido a que los ataques iban dirigidos a dos grupos completamente asentados en el territorio argelino. Los ataques que devinieron en masacres estaban marcados por una barbarie brutal de violaciones, mutilaciones y torturas que precedían las muertes de víctimas fueran mujeres, niños o ancianos.



Los principales blancos del FLN no eran las fuerzas militares ni las autoridades coloniales sino los colonos franceses que residían en Argelia desde hacía cien años, y la comunidad judeo-sefardí que llevaba en esa tierra desde su expulsión de España em el Siglo XV. Las peores torturas y brutalidad (hay casos tan fuertes que ni puedo describir) se las reservaba para los judíos.

Es posible que hubiese ahí un elemento de envidia. La Ley Cremieux de 1874 les había otorgado a los judíos argelinos, la ciudadanía francesa. Aunque el gobierno de Vichy derogó esa ley durante la Segunda Guerra Mundial, De Gaulle se la devolvió tras la liberación, pero los argelinos de origen árabe nunca la tuvieron.

Es cierto que, en el momento de su creación, el FLN se aproximó a la población judía ofreciéndoles que luchasen juntos contra el opresor galo, pero los judíos se sentían franceses y escogieron unirse a los Pied-Noir (pies negros) que así se apodaba a los colonos franceses. Para ser francos, la verdadera razón detrás de la actitud judía es que no había confianza en los árabes argelinos quienes habían organizado ataques y matanzas recientes en contra de la población sefardita.

                                   Niños judíos aregelinos en 1962

El caso es que la violencia en contra de colonos, judíos, y hasta árabes moderados, escaló de tal manera que el ejército francés respondió con la misma moneda, con torturas brutales y llegando a ejecutar sospechosos sin previo juicio.  Como solución, Francia sacó del retiro al General De Gaulle en 1959, pero la situación era desesperada.

La opinión mundial estaba en contra de la presencia militar francesa en el Norte de África. Los intelectuales de izquierda encabezados por Sartre y su De Beauvoir azuzaron a la opinión pública a repudiar lo que ocurría en Argelia. Una excepción fue Albert Camus, que, nacido en Argelia, apoyó a los PIed-Noir.

                              Camus el Pied-Noir

En 1960, las Naciones Unidas reconocía la independencia argelina. Dos años más tarde De Gaulle se rindió, Francia abandonó el país y las fuerzas francesas se retiraron dejando atrás casi 200.000 Harkis, auxiliares de origen argelino. El nuevo gobierno había jurado perdonarles la vida, pero pronto comenzó a masacrarlos.

Se cree que 60.000 fueron asesinados con muertes horribles acompañadas de torturas. 90.000 lograron refugiarse en Francia, ayudados por oficiales franceses que desobedecieron órdenes para hacerlo. A esta inmigración forzada se agregaron los 900.000 Pied Noirs entre los que vino la comunidad judía. Esto creó un problema inmenso de inmigración del que Francia todavía no se recupera.

                             Familia de Pied Noirs abandonando Argelia

Muchos se sentían defraudados y traicionados por el gobierno galo. Eso dio paso a la creación en Madrid, en 1962, de la OAS, una organización terrorista fundada y compuesta por ex oficiales. Su mayor actividad consistió en poner bombas que estallaban en diferentes partes de Paris y atentar en contra de simpatizantes del FLN como lo era Sartre. Aunque su mayor blanco era De Gaulle a quien se intentó asesinar en varias ocasiones, siendo la más recordada la retratada por Frederick Forsyth en El Dia del Chacal.

Es en este marco histórico donde se desarrollan los hechos marrados en “Speakerine”. Jean Claude, el hijo mayor de los Beauval estaba para hacer el servicio militar obligatorio. Sabiendo que lo enviarían a Argelia, Christine suplicó a Pierre que usase de sus influencias para impedirlo. Jean Claude se quedó en Francia, mientras sus amigos partían a África. Dos de ellos no regresaron. Se les dio por “desaparecidos” (algo que hacia el ejercito cuando los cadáveres estaban muy mutilados).



En pos de la verdad, Jean Claude cae en una célula de la OAS. Por luchar contra el gaullismo, que el joven asocia con un padre al que odia, Jean Claude se une a los terroristas sin que su familia jamás se entere de un episodio que marcará su vida. Uno de los cabos sueltos del final de Speakerine.

Colette y un Romance Políticamente Incorrecto

Mas compleja es la historia de Colette, la menor de los Beauval. A sus 18 años, Madeimoselle Colette cursa el tercer año de secundaria en un colegio de monjas. La razón de que todavía esté en la escuela es que en la Francia de entonces (y Chile también) un mal estudiante era obligado a repetir cursos las veces que fuese necesario.

Colette es pésima estudiante lo que desespera a su madre quien la sueña una profesional autovalente. Para eso le consigue trabajo, gracias a su amigo Eric, en el Ministerio de informaciones. Tan bien se desempeña Colette que acaba en la cama con su jefe.



La mejor amiga de Colette es la despercudida Marilou quien a sus 16 años ya tiene su proyecto de vida, ser actriz famosa. Eric les consigue a las chicas entradas para el debut de “Cartouche”. Junto a Belmondo y Lollobrigida, las niñas conocen a un productor que le pronostica un brillante futuro a Marilou.

El productor invita a Marilou a una fiesta privada, y ofrece pagarle por si asistencia. Con reparos, Colette se emperifolla y acompaña a su amiga a un palacete en Saint Cloud. Ahí está feliz sacando fotografías, cuando nota que no hay nadie conocido y que las parejas andan manoseándose por los rincones.

Colette quiere marcharse, pero Marilou, medio borracha, lo está pasando bien, le alcanza dinero para el taxi. A la salida, Colette se tropieza con su amante. Eric le asegura (y es cierto) que ha caído en una trampa y que no sabía que era ese tipo de fiesta. El ministro le pide a Colette que lo espere mientras convence a Marilou de que deben salir de ahí. No lo consigue y cuando vuelve a buscar a Colette esta ha huido después de ser acosada por un par de invitados.

                                   Colette y Eric en una fiesta peligrosa

 Al día siguiente, un joven argelino en Nanterre (donde se han instalado los refugiados de África) descubre en una zanja el cadáver de Marilou. Antes de ser asesinada, fue violada. La asustada Colette revela la verdad a su madre (sin contar lo de Eric). Colette va al Ministerio a buscar consejo de su amante, pero la pareja es descubierta por Christine.

La reacción de Madame Beauval es la esperada. Acusa a su amigo de ser un degenerado. “La conoces desde que era una nena. ¡Estuviste en su bautizo!” Exige que no se vuelvan a ver, so pena de hacer públicas las fotos que Colette tomó de Eric en la fiesta. A solas, Christine recrimina a su hija. Después de todo lo que ha hecho para que Colette estudie y se prepare. Todo lo que ha querido es hacerla un ser autovalente que no dependa de un hombre.

                                 Christine enfrenta al seductor de su nena

Sabemos que Christine siempre se ha arrepentido de haber dejado la universidad para criar a sus hijos. ¿Acaso no está obligando a Colette a llevar la vida que ella no vivió? Esa parece ser la opinión de Colette quien tiene otras metas. Y ahí es donde vemos el tema de las opciones femeninas tratado de una manera que sería inconcebible en una serie americana. Colette se niega a cumplir los sueños de su madre. Ama a Eric y está segura de que él le corresponde, van a casarse y tendrán muchos bebés.

Aunque sus palabras nos horroricen a las sofisticadas hembras del Tercer Milenio, ¿era un sueño tan descabellado en 1962? ¿Por qué el objetivo de Colette es menos legítimo que el de su madre?  Christine no se plantea esta interrogante. Barre a Eric y Colette debajo de la alfombra y sigue intentando reparar todas las grietas que se han abierto en su vida.



Eric va a ver al Ministro del Interior y le revela la existencia de estas fiestas tipo Jeffrey Epstein, y de los políticos importantes que avistó la noche que fue a Saint Cloud. El cree que el asesino de Marilou estaba en la fiesta. ¡Pobre Eric,! A veces es tan ingenuo como su joven amante. El Ministro está metido hasta la nariz en el asunto y también Darnet. Este aprieta las tuercas de un inspector de policía corrupto para que le cuelguen el asesinato al jovencito que encontró el cadáver.

Mohamed “Momo” Attoun es un adolescente autista, argelino obligado a refugiarse en Francia (su padre fue asesinado por el FLN, su madre es judía). A pesar de ser golpeado bárbaramente por la policía, Momo insiste en que vio a los conductores de un Renault rojo (propiedad de Darnet) arrojar el cadáver a una zanja. Nadie lo escucha, es enjuiciado y condenado a la guillotina. Lucette Attoun, su desesperada madre, suplica a Christine que la ayude, y Madame Beauval, como si no tuviera suficientes problemas, se embarca en esa cruzada acompañada del periodista Philippe Lefevre que se convierte en su amante. Muy encomiable todo, pero tal vez a Christine le conviniese velar un poco por sus hijos.

                             Christine y Philippe su colaborador-amante

El Aborto como Opción y No Solución Obligatoria

Tal vez el sueño de Colette de casarse sea una quimera, pero lo de los bebés…Christine, ocupada con sus cosas, no nota que su hija se la pasa vomitando en el baño. Colette llama a Eric y este no le devuelve las llamadas, le escribe una carta que el ministro rompe, visita su departamento, pero ‘él no le abre la puerta. Es en esa escena con Colette llorando apoyada en la puerta y la pantalla dividida que nos muestra a Eric también llorando apoyado en la misma puerta, que nos hace caer en cuenta que la quiere y no es un mero pasatiempo.

Es Jean Claude, cada vez más involucrado con la OAS, quien reconoce los síntomas de su hermana y le consigue una cita para un aborto (hasta 1975 el procedimiento fue ilegal en Francia) pero Colette se arrepiente en la sala de espera. Entretanto, Christine comete la imprudencia de advertir a Darnet de que tiene pruebas que lo vinculan al asesinato de Marilou. Esto provoca un descalabro en el gobierno y la cabeza que rueda es la de Eric Jauffret.



                           Jean Claude aconseja a su hermana

El ex Ministro de Comunicaciones, al ver su carrera política acabada, decide que no va a perder a Collete también. Va a buscarla, le dice que la ama y quiere casarse con ella. El anuncio del embarazo añade urgencia al asunto. Eric llama a Christine y la cita en un cervecería. Quiere convencerla de dar su permiso para la boda, pero ignora que ese sitio, frecuentado por políticos, es blanco de la OAS. Precisamente, es Jean Claude quien coloca una bomba que mata a Eric y casi alcanza a Christine.

                                    Ultimo abrazo de Eric y Colette

Colette esta desolada y confiesa su embarazo a su madre. Ya Christine no puede seguir ocultando la verdad a su marido. Los Beauval celebran una reunión de emergencia en la que la más interesada, Colette, no está presente, no tiene voz ni voto. Su padre insiste en que debe ser enviada un convento para madres solteras y regresar sin él bebé. Christine es más drástica, quiere un aborto. Ambos cónyuges desean una solución express que les permita zanjar el asunto y volver a cosas más importantes.





Pierre se niega a lo que considera “un asesinato”, pero insiste en referirse a su nieto como “el bastardo” Colette se da cuenta de que no puede contar con sus padres. No les importan sus sentimientos, ni siquiera recuerdan que Eric fue un amigo que ambos quisieron y que, por su memoria, deberían velar por su único hijo. Nadie repara que desde el momento en que Eric planeó casarse con Colette legitimó su relación. Que la pareja compartía un proyecto en común y que lo único que le queda a la joven de ese proyecto es ese hijo

Christine lleva a su hija al médico de la familia quien, antes de examinar a la joven, ya les está pasando la tarjeta con el nombre de alguien que le puede ayudar a abortar. Horrorizada, Colette se marcha de su casa. Es extraordinario como en un país donde el aborto es ilegal, todos estén tan dispuestos a aconsejar a la chica a deshacerse de su hijo.

El caso más chocante es el de Michelle, amiga de confianza y asistente de Christine. Cuando se entera de la situación de la joven se sorprende que Christine tenga dudas de cómo actuar. Como madre tiene el deber de obligar a su hija a interrumpir el embarazo. Colette es menor de edad, no tiene poder de decidir sobre su vida.

                            Christine y Michelle

No debería escandalizarme. Así se vivía el feminismo francés de los 60. Ese es el mundo donde Simone de Beauvoir predicaba que no debía ser una opción femenina el ser amas de casa, que había que forzar a las mujeres a ser independientes y no planear ser madres de familia.

Colette tiene 18 años. Sin ser la más madura del mundo, hoy día ella tendría el poder de votar, beber alcohol y casarse sin permiso de los padres. No es como si fuera una niña, o enferma mental que necesite que su madre decida por ella. No hay razón médica para que aborte. Su embarazo no es ni producto de una violación ni de una relación tan poco trascendente que pueda considerarse accidental. Tampoco es como si Colette tuviese objetivos que lograr que estorbase un hijo.  Al no existir una causa de fuerza mayor, el aborto deja de ser una única opción.

Para las mujeres sudamericanas de países donde el aborto legal es algo nuevo, e incluso donde todavía no está legalizado, el mensaje de “Speakerine” resulta peligroso, pero en Francia donde es un procedimiento generalizado y aceptado se pueden examinar otras opciones para la madre soltera y eso hace a la serie interesante. Aunque el capítulo final es rocambolesco y deja muchas subtramas inconclusas, la de Colette tiene un final feliz precisamente porque los Beauval comprenden que tener una madre soltera en la familia no acarrea un estigma tan grande.



Termino este repaso por la visión de los 60 en la televisión francesa recalcando que “Emily in Paris” tenía razón, los franceses no se adhieren a la visión progresista angloparlante. Al menos en su ficción de los 60 aprovechan de crear personajes que serían imposibles aun en el drama de época de la BBC.

¿Se imaginan como cancelarían en Twitter el lenguaje y actitudes machistas del Comisario Laurence? ¿O la glorificación del Stalker en “Wonderland”? Aunque tengo sentimientos encontrados con los stalkers como Jeremie/Pierre de “Wonderland”, el público “woke” está clarísimo de que alguien como Joe Goldberg de “You” puede ser fascinante, pero que se trata un psicópata y ninguna mujer se podría sentir segura con quien tenga tan poco respeto por su privacidad.

Sin embargo, “Speakerine” es el caso más significativo, porque si tal historia fuese hecha por la televisión estadounidense no tendría final feliz (veamos el descarnado retrato de una madre soltera adolescente en “Mare of Easttown”) porque las adolescentes con críos no solo arruinan sus vidas sino también al estado que debe mantenerlas a ellas y a los hijos. En cuanto al romance Eric-Colette…les llegarían más piedras progres que al de Woody Allen y Soon Yi.



Aun así, me encanta saber que en Francia todavía se pueden tocar temas que en su contexto histórico no eran chocantes como lo ha hecho” Speakerine”. Después de todo, es el país con una Primera Dama que en sus días de maestra sedujo a un alumno adolescente que hasta hoy es su marido.

¿Les parecen atrevidos o inapropiados estos resabios de culturas patriarcales en series modernas?  ¿O el hecho de que solo ocurran en period dramas los hacen más aceptables?

Les Petites Meurtes” pueden verse (en USA) por Amazon Prime y MHZ Choice y en AcornTv (USA y America Latina). Wonderland” creo que ya apareció en TV5 y está en USA en MHz Choice. “Speakerine” está en USA en MHz y ha sido vista en el 2018 en la señal internacional de TV5, pero en octubre del 2020 fue parte de la programación de Europa Europa. Así que atentos Gatos Latinos que ese canal puede repetirla.