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viernes, 1 de mayo de 2026

Los Adolescentes en la Posguerra: Shirley, Liz Taylor y la Sinatramania (Teen Culture V)

 


El fin de la Segunda Guerra Mundial dejó con un suspiro de alivio a los jóvenes que ya no tendrían que formar parte del conflicto, pero entre los cambios sociales aparecerían, como una nueva fuerza,  los adolescentes que habían crecido durante la guerra. Criados en un ambiente de independencia económica, de libertad sexual (algunos hablarían de “libertinaje”) y conciencia de su propia importancia, esta llamada Generación Silenciosa iba a dar voz con su aportación cultural de la posguerra.

Ese tiempo vería diversos cambios sociales en los Estados Unidos que comenzó a llevar su cultura popular al resto de Occidente a la vez que rechazaba influencias extranjeras como el New Look de Dior que tomó años-y protestas públicas en su contra para ser aceptado por las americanas. Por otro lado,  se escuchaba música BeBop en Paris y el cine de Hollywood rivalizaba con nuevas corrientes europeas como el neorrealismo italiano.

En el cine de Hollywood los otrora actores adolescentes habían crecido. Mickey Rooney regresó de la guerra condecorado, pero con dos divorcios a su espalda. Su compinche, Judy Garland, también se había divorciado y vuelto a casar. Su nuevo esposo, el director Vincent Minelly sabría explotar la voz y el carisma de su mujer en musicales retros como  Meet Me In St Louis, The Good Old Summertime y The Pirate.

                                  Mickey Rooney retorna de la guerra

Shirley Ha Crecido

Inclusive Shirley Temple se había casado con el Sargento John Agar y había dejado atrás su imagen de nena prodigio que había enamorado a America. Sin embargo, seria esa primera etapa de la posguerra en donde Shirley buscaría reinventarse como protagonista juvenil. Durante la guerra había filmado dos Homefront dramas, Sincé You Went Away (desde que te fuiste) y I’ll be Seeing You, en roles secundarios. En 1945 había tenido el exitoso protagónico de Kiss and Tell del que hablamos en la entrada anterior.



Es una ironía que el ultimo protagónico de la entonces Mrs. Agar fuese encarnando a Corliss en 1949 donde se le inventaba un romance con David Niven. No había química entre ellos porque el gran error del libreto era mantener (después de cuatro años) a Corliss como la eterna adolescente. Para entonces, Shirley había interpretado otros protagónicos más adultos, incluso participado en Fort Apache, un western de John Ford. En 1951, Corliss Archer pasó a la televisión, sin Shirley en el rol principal  no duro más de 39 episodios.



A pesar de que siempre se ha hablado del retiro de la más famosa estrella infantil de la historia y de cómo no dio la talla como actriz adulta, yo discrepo con esa aseveración. Si Shirley se retiró fue porque su vida personal (esposo abusivo, maternidad y divorcio) era un caos, y porque por suerte conoció al que iba a ser su compañero por el resto de su vida. Su objetivo ahora era formar una familia estable junto a Charles Black y Hollywood no la iba a ayudar.

Aunque sabemos que eventualmente Shirley Temple Black se convirtió en exitosa diplomática y política, no abandonó la actuación por completo. A fines de Los 50 tuvo, por tres años, un programa de antología The Shirley Temple’s Storybook , una serie de dramatizaciones de famosos libros de la literatura infantil donde dio vida desde La Sirenita de Andersen hasta Jo March.

                        Fernando Lamas y Shirley como Fritz y Jo Baher

En cuanto a las actuaciones de Miss Temple, hay dos justamente de 1947 que definen lo buena actriz que pudo llegar a ser. Son dos historias muy diferentes. La primera que estrenó en el verano de 1947 es la exitosa The Bachelor and the Bobbysoxer que es un mini homenaje a la Teen Culture a pesar de que Shirley no es la protagonista.

La jueza Margaret Turner (Myrna Loy) es una mujer camino a ser solterona ya que todo su tiempo libre lo ha dedicado a criar a su hermanita Susan (S. Temple). En el camino de la jueza aparece Richard (Cary Grant), un reconocido y muy mujeriego pintor. Richard da una charla sobre arte en la escuela de Susan y la chica se enamora de él. Simultáneamente,  Richard vuelve a sentarse en el banquillo de los acusados debido a un delito menor.




El tío de Las Turner, que es siquiatra, se le ocurre una solución, que Margaret imponga como sentencia que Richard se haga novio de Susan y la desilusione. Esto da motivo a situaciones muy jocosas (como el famoso dialogo del Judoo). A medida que Richard busca convertirse en un jovenzuelo adoptando modismos y modas de adolescente, él y Margaret terminan enamorados y hasta la misma Susan aprueba el romance.




Un Romance Prohibido

El próximo paso de Shirley sería un filme controversial para la actriz, pero ella lo consideraría el trabajo más difícil de su vida y yo añado, el mejor. That Hagen Girl estaba basada en un superventas de Edith Knelpple Roberts quien se había inspirado en la historia real de una joven que había sido enclaustrada por sus padres millonarios para ocultar su embarazo. Libro y filme describen la vida de Mary Hagen una adolescente que habita uno de esos pueblos chicos, infiernos grandes del Medio Oeste americano.

Aunque Mary es feliz, buena estudiante y tiene amigos, siempre ha sentido que el pueblo la trata de manera extraña. Ni se imagina que la creen la nieta ilegitima de unos millonarios que fueron los patrones de sus padrea adoptivos. Mary tiene muchos motivos para estar alegre, le ha llegado una nueva maestra, Julia (Lois Maxwell) que se convierte en su favorita; ha conseguido rol principal en una producción escolar de Romeo y Julieta y es cortejada por Ken Freneau (Rory Calhoun) , hijo de una de las mandamases del pueblo.

                                     Shirley y Rory Calhoun

Tanta felicidad se nubla cuando regresa al pueblo, el coronel Tom Bates, tras una ausencia de dieciocho años. Bates vuelve como un héroe de guerra (al parecer estuvo involucrado en el proyecto Manhattan) y quiere comenzar su vida de civil, y su práctica de abogado en el lugar que lo vio nacer. Corteja a Julia, pero al ver a Mary ensayando su papel de Julieta queda muy impresionado y más aún al conocer los rumores que lo ligan a la chica. ¡Medio pueblo cree que es su padre!

La situación empeora para Mary. Le quitan el papel de Julieta y Mrs. Freneau, al intentar desbaratar el romance con su hijo, le cuenta a la chica sus orígenes. La desesperada Mary se lanza a un rio y es rescatada por Tom quien intenta explicarle que Edith (la supuesta madre de la chica) y él solo eran amigos ya que él estaba muy metido en un romance con otra muchacha. Eso no es consuelo para Mary cuyo panorama empeora cuando Ken se casa con otra.



Mary entonces se va en una de escapadas rebeldes de las chicas buenas de estas películas, acaba en una pelea de bar y en manos de la policía. A pesar de que Mary ya ha pasado sus exámenes finales y con buenas notas, el director de su escuela se niega a dejarla graduarse. Julia obliga a Tom a aceptar que ama a Mary y que es posible que ella le corresponda. La última escena tiene a la pareja abandonando el pueblo juntos y bendecidos por el padre de Mary.



Injustamente, este filme ha sido catalogado uno de los peores del siglo. La realidad es que sufrió muchas ediciones, hay escenas que se le cortaron dejando sin explicación el romance final. En una, después de rescatarla del rio, Tom confiesa a Mary que la ama y por eso sabe que no es su hija. Esa escena fue amputada por petición de Ronald Reagan quien odiaba el filme y que se las arregló para que desaparecieran casi todas las copias de lo que consideraba su actuación más infame.

                                         La escena amputada

El futuro presidente fue obligado por la Warner a filmar That Hagen Girl y se nota. Aunque Shirley, a sus diecinueve años, estaba casada (y embarazada), y ese mismo año había tenido romances de pantalla con actores maduros (Cary Grant en The Bachelor and the Bobby Soxer y Franchot Tone en Honeymoon), a Reagan le parecía obsceno tener escenas románticas con una chica casi veinte años menor que él.



El Gipper suplicó que cambiasen el final permitiendo que Mary y Ken fuesen felices, pero los ejecutivos querían el final del libro donde Tom y Mary se van del pueblo ya casados. Para Reagan este era un tiempo difícil. Su matrimonio con Jane Wyman pendía de un hilo. Ese hilo era un embarazo de alto riesgo que tenía en cama a la actriz. Durante la filmación, Ronald contrajo neumonía lo que provocó un malparto de Jane y la muerte de la hija prematura que esperaba. Eso acabo con el matrimonio. Es una lástima que tantas tragedias personales arruinasen lo que pudo ser un gran filme de Shirley Temple.

                     Ronald Reagan y Jane Wyman el día de su boda

Jane Powell vs Liz Taylor

Los 40 no solo habían sido una época de filmes de guerra que explotaban actores que interpretaban jóvenes soldados y sus parejas, también serian un paraíso de musicales. Con Deanna Durbin semi retirada y Judy Garland en musicales de alto presupuesto, se buscaba una chica joven dotada de buena voz que recordase a sus congéneres que había una carrera en la cantada. Así nació Jane Powell cuya historia ilustra la explotación hollywoodense y la necesidad de fabricar estrellas juveniles.

Suzanne Burce nació en 1929 y ya a los doce años mantenía su familia trabajando en la radio. Sin esperanzas de continuar sus estudios, a los catorce años fue reclutada por la MGM más que nada por su prodigiosa voz. De ahí hasta su matrimonio en 1949, la ahora Jane Powell, actuó en media docena de filmes donde interpretaba el mismo rol: adolescente que se inmiscuía en los romances de su hermana mayor o de sus padres.



 Para variar, se hacía viajar al personaje a lugares exóticos como México o a Brazil y el atractivo de estos filmes, que parecían hechos con el mismo molde, eran la belleza de la voz de Powell y la de su vestuario que las adolescentes copiaban. Entre estas películas destaca A Date with Judy basada en un exitoso  programa radial.



Judy era la chica típica de familia de clase acomodada, un poco alocada, pero bien intencionada. En este filme trata de barajar varios problemas: su relación con su novó Oogie; un programa radial que quiere crear y la sospecha de que su muy casado padre anda en amores con una bailarina de rumba (Camen Miranda).



La fuente de problemas es Carol, la frenemy y casi cuñada de Judy. En este rol la ya estrellita de Hollywood Elizabeth Taylor daba vida a otro tipo de adolescente: una más sofisticada, más maquillada, más audaz. En fin, la futura Dame Liz ya destacaba como una vampiresa adolescente que no solo le arrebata un nuevo romance (con Robert Stak) a Judy, además crea una imagen más sexualizada de las quinceañeras.



Si le creemos a los biógrafos chismosos, Elizabeth, a sus quince años, ya era sexualmente activa, Otros historiadores insisten en que llegó virgen a su primera noche de bodas con el heredero hotelero Conrad Hilton. Lo que sí es un hecho histórico es que aun en su etapa preadolescente , fuese junto a la perra Lassie o en un rol menor en Jane Eyre, Liz ya asombraba con su belleza.



A los doce años tuvo su primer protagónico en la tierna National Velvet junto a Mickey Rooney. En este filme de 1944, basado en el clásico juvenil de Enid Bagnold, Liz es una niña irlandesa que sueña conque su caballo gane una gran carrera. Cuando su amigo (Rooney) se niega, debido a un trauma, a ser el jockey, será Velvet quien se disfrace de varón y monte al “pie”.



Tres años más tarde Liz tendría su primer protagónico, ya no como una niña sino como una quinceañera, en Cynthia. Desde su nacimiento que Cynthia ha sido protegida, cuidada, amada en exceso por sus padres debido a su mala salud. Los padres de Cynthia han debido abandonar sus sueños para dedicarse totalmente a una hija que vive como si fuese un pececito en una pecera. Eso la hace muy infeliz y su madre empieza a sospechar que esa no es vida para una adolescente.



A la clase de Cynthia llega Richie, que dejó la escuela para unirse a la marina. Terminada la guerra, viene a acabar sus estudios secundarios. Richie se interesa en Cynthia, el interés es reciproco y el ex marino invita a la chica a ser su pareja en el famoso prom. A pesar de la oposición del padre, la madre le da permiso a Cynthia y hasta le hace un precioso vestido que su hija “reforma” abriéndole un gran escote. ¿Podrá Cynthia sobrevivir la noche de baile extenuante que acaba en una conga a la intemperie con adolescentes chapoteando en la nieve?




A pesar de su sencilla trama, el filme es tan encantador como su estrella y las chicas se compenetraron con ese filme tanto como yo a los doce años cuando lo vi en la tele. Cynthia afirmo la importancia de Liz Taylor en Hollywood. En A Date with Judy, muestra su versatilidad actoral opacando a Jean Powell. En Julia Misbehaves opaca hasta a Greer Garson en la historia de una jovencita que ,a punto de casarse, decide invitar a su boda a la madre que la abandonó cuando era bebé.

El ultimo rol adolescente de Elizabeth Taylor fue como Amy en la versión de Mujercitas de 1949. Opino que La futura Dame Liz dio la talla  ante una actriz más experimentada como June Allyson (Jo) e impresiona más que otra novata, Janet Leigh (Meg). Tanta emoción causó Liz Taylor que ese mismo año la pusieron a protagonizar su primer rol adulto como la esposa de Robert Taylor en Conspirator.



Curiosamente Robert , que volvería a ser pareja de Dame Liz en Ivanhoe (1951), no tuvo los escrúpulos de Ronald Reagan de interpretar escenas de amor con una chica de diecisiete años. “Otro día de filmar con la lengua de Robert Taylor en mi garganta” seria como Liz describiría la filmación.



Sinatra: Los Primeros Años

Elizabeth Taylor podría ser la pasión secreta de más de un jovenzuelo de la posguerra, pero la adoración de sus contrapartes femeninas era alguien conocido ya como “La Voz”. Desde 1942 que las mujeres de todas las edades de Estados Unidos eran víctimas de la “Sinatramania” un fenómeno de fandom que hoy conocemos bien, pero entonces era insólito.

Todo comienza con un flacuchento de 28 años, oriundo de Hoboken e hijo de inmigrantes italianos. Su padre, un boxeador siciliano de poca monta y semi analfabeto, solo quería una cosa de su hijo, que fuese ingeniero. Por suerte para Francis Albert quien mandaba en su casa era Dolly, su madre, una genovesa pragmática e inteligente que sabía que América era tierra de promesas y milagros. Enfermera (se dice que se ganaba su dinerillo con abortos clandestinos) era muy activa en los asuntos de comunidad, tenía claras sus ideas políticas y le inculcó a su hijo tres cosas: amor por el partido Demócrata, buen gusto para vestir y a tener confianza en sí mismo.

                                Dolly y Salvatore Sinatra el dia de su boda

Frankie la necesitaba, había nacido enfermizo con la ayuda de fórceps que le dejaron cicatrices en el rostro y le perforaron un tímpano.  Era esmirriado y pequeño, muy apegado a la madre, pero también tozudo y bueno para repartir golpes. Sabía que la canción era lo suyo ,entretanto se defendía de los bullies de manera tan certera que fue expulsado de la secundaria por pendenciero. No le importó, ya sabía dónde quería ir.

 Dolly lo apoyó y consiguió que un trio de baladistas locales se cambiase el nombre a “Los 4 de Hoboken” incorporando a Frankie a su conjunto y convirtiéndolo en su vocalista. The Hoboken Four comenzaron a actuar en espacios locales y a aparecer en programas radiales. En 1939, la esposa de Harry James los escuchó en la radio y convenció a su marido que lo incorporase a su orquesta.



Esto fue bueno para el bolsillo de Sinatra que se acababa de casar con su novia de la infancia, Nancy Barbato, pero no para el cantante. Su único disco vendible fue el ahora famoso “Nothing at All”. Por suerte antes del año, Sinatra logró salirse del contrato e ingresar como vocalista de la famosa orquesta swing de Tommy Dorsey.

                                         Frank  Sinatra y Nancy en su boda

Su relación con TD le llego justo a tiempo para que cantante lo hiciese padrino de Nancy, su hija mayor, pero también para avanzar en su carrera. Dosey se convirtió en mentor de Francis, lo impulsó a tomar clases de canto e incluso lo dejó grabar canciones como solista (sin el coro de Los Pied Pipers), pero Sinatra quería más. Se estaba haciendo de fama, principalmente entre jovencitas que con los hombres en el frente, estaban bastante privadas de presencia masculina . Frankie , con su tímpano malo, había sido eximido de servicio activo y ya destacaba por su atractivo magnético que lo volvería un imán para el sexo femenino.




Tommy Dorsey no era Harry James, no iba a romper contrato tan fácilmente. Fue ahí donde , según el mito, apareció la “oferta que no se puede refutar”. Ya para entonces era secreto a voces que a Frank Sinatra lo apadrinaba la mafia. Dorsey rompió el contrato y le echó una maldición a su ingrato cantante: “¡espero te caigas de culo!”. Nunca volvieron a hacer las paces. Sinatra firmó contrato con la Columbia Records y se preparó para su debut como solista.

Nace la Sinatramania

La fecha fue diciembre de 1942, en el teatro Paramount, en Manhattan. Ese día ,que se ha convertido en una fecha celebre de la historia de la música estadounidense, el teatro estaba atestado de jovencitas que aullaban esperando ver a s u ídolo y que azotaban el piso con los pies. Los testigos más tarde dirían que creyeron que el edificio se vendría abajo.



Fue entonces que una chica (Manchester, dirá sarcásticamente, que posiblemente no había tomado desayuno) escogió desmayarse. El furor fue tal que casi era imposible oír cantar a Sinatra. Aun así el concierto fue un mega éxito. Después, y en cuestión de semanas, el correo al cantante superó el de las estrellas de Hollywood; 10.000 fan clubs de Sinatra fueron creados y las chicas se reunían para comentar y prepararse para el próximo concierto o la salida de un nuevo disco. Recuerden que no existían ni Internet ni redes sociales. Las ventas de singles y el primer álbum de Frank Sinatra excedieron sus expectativas de ventas y sus canciones subían a un nivel de velocidad inusitado en los Hit Parades.



El Magnetismo de Una Voz

¿Cuál era el atractivo de Frank Sinatra que lo hizo superar al ídolo del momento, Bing Crosby? Es difícil para mí dejar de lado la imagen glamorosa que heredé de mi madre quien conoció a Sinatra en su luna de miel en Brasil (la leyenda familiar cuenta que estaban en el mismo hotel en Rio). Años más tarde cada vez que le mencionaban a alguien muy guapo ella, repetía despectivamente: “¡No me lo vendan! ¡Que yo he conocido a Frank Sinatra!”

                                 "La Voz"  asediado por sus fans

 Sin embargo, en Los 40 Frankie no era guapo. Bajito, esmirriado, con un cuello de jirafa herencia de los fórceps usados en su parto, no se entiende que provocase tal alboroto hormonal en mujeres de todas las edades. Es cierto que sus ojos azules (que heredó Ronan Farrow) eran hermosos casi tanto como su mirada. Le ameritaron el apodo de por vida de “Ol’ Blue Eyes”, pero desde el balcón de un teatro no se podían ver.

Lo que caracterizaba a Francis Albert era un aura y su voz. Su segunda esposa, Ava Gardner diría que proyectaba simpatía y calidez. Eso si se sentía. Era genuino y genuinamente simpático. Sus hijos lo recordarían como un buen padre, fue cortes con sus mujeres, excelente amigo y un hombre sin prejuicios.



Su amistad con Sammy Davis Jr. lo llevó a involucrarse en la lucha por los derechos civiles; su relación positiva con los judíos daría para escribir un ensayo separado: era gentil aun con camareros latinos que lo atendían. En una ocasión evitó el despido de uno de ellos en el Copacabana de Nueva York, exigiendo que en el futuro fuese “Héctor” quien lo atendiese.

Aparte de su aura cálida que no excluía su autoconfianza y carácter firme de quien no se deja atropellar ,estaba su voz.  Por algo lo apodaron “The Voice”. En esa primera etapa de su carrera, la voz de Sinatra era perfecta, aterciopelada, acariciadora. Había aprendido a dominar su respiración y a alzar y bajar el tono a voluntad propia. Algún critico la habrá descrito como “hipnótica”. Escuchándolo yo diría que tiene un efecto calmante y a la vez afrodisiaco.



El sentido práctico heredado de Dolly, impedía que el chico de Hoboken se durmiese en los laureles. A la par de cantar quería actuar y Hollywood lo complació. Entre 1945 y 1950 filmaría siete filmes. los más famosos fueron junto a Gene Kelly, Anchors Away y On the Town donde interpretaban a marineros.  Con Gene y Esther Williams también incursionó en el musical de época en Take Me to the Ball Game, un homenaje a los primeros años del baseball.



Las fans no se amilanan ni de verlo como curita en El Milagro de las Campanas, ni siquiera ante el fracaso de un pseudo-western llamado The Kissing Bandit. Es que con ese nombrecito…¿ y quien se cree a Frankie haciendo de bandido mexicano? Solo una cosa podía romper el vínculo entre la estrella y sus admiradoras.

Ava Fue su Ruina

Las fans trataban de olvidar que Frankie estaba casado y era padre de tres hijos. Otra cosa era que Frankie lo olvidara. La leyenda de Sinatra ha dicho que desde el primer día, Francis Albert fue infiel con estrellitas y estrellotas como Lana Turner. Mientras fuese discreto nadie se quejaba, pero cuando las revistas comenzaron a chismear sobre el cantante y Marilyn Maxwell, Nancy no aguantó. Expulsó a Marilyn de su casa en plena fiesta y se dice que hasta abortó el bebé que esperaba. Para 1948, el matrimonio se había reconciliado. Entonces entró Ava Gardner en la vida de Los Sinatra.

                   Los Sinatra eran tan felices...hasta que llegó Ava

Ahora era Frankie el que no ocultaba lo que sería una obsesión. Tan fuerte era el escándalo que Nancy solicitó el divorcio. Ava partió a Europa y nadie se enteró que para consolarse Sinatra se fue a Las Hampton con Judy Garland iniciando un affaire y devota amistad que duraría hasta la muerte de la cantante.



Frank volvió a su persecución de Ava por dos continentes y las fans perdieron la paciencia. Tal como Nancy,  le cerraron la puerta. Ni siquiera la boda de Frank y Ava, en 1951, las hizo recapacitar. Mas encima, en 1952, Francis Albert sufrió una hemorragia en la garganta que afectó sus cuerdas vocales. Su magnífica voz lo abandonó siendo reemplazada por el tono más ronco por el que sería reconocible a varias generaciones posteriores.

                                      Ava y Frankie el dia de su boda

Esta historia tiene un final feliz. Frank Sinatra volvió a reinventarse como estrella de cine, como cantante innovador y siguió dando sorpresas hasta su muerte, tras la cual se ha vuelto una leyenda universal e inmortal, pero no debemos olvidarnos de lo que representó para la primera generación de teenagers de Estados Unidos.

BIBLIOGRAFIA

Jenkins, Alan. The Forties.

Manchester, William. The Glory and the Dream: A Narrative History of United States, 1932-1972

Palladino, Grace. Teenagers: An American History

Rollin, Lucy. Twentieth Century Teen Culture by Decades

Zehne, Bill. The Way You Wear Your Hat: Sinatra and the Lost Art of Livin’

miércoles, 23 de agosto de 2023

A 50 Años de El Padrino: Una oferta que no se puede rehusar

 

 


Que la Paramount fuese a hacer una miniserie sobre cómo se hizo The Godfather sonaba autorreferente y aburrida. Pero a medida que me adentraba en la génesis de la mejor película hecha en Estados Unidos,  y me enteraba de detalles insospechados tales como el rol de la mafia en su filmación, me enganchaba más con The Offer que,  tal como la novela de Mario Puzo,  mezcla temas universales con el Sueño Americano.

Llevaba dos episodios bien tragaditos bien satisfecha, cuando encontré este artículo de Peter Bart que me dejó patitiesa. ¿Entonces toda la serie era una gigantesca mentira? Por suerte mi instrucción de bibliotecóloga y crítica literaria me llevó a investigar. Si encuentro una falsedad en un artículo ya me hace sospechar sobre su veracidad. Aquí fue la identificación de Joe Colombo como un corredor de propiedades. Hasta yo sé que era un Capo di Mafia.

Otra cosa que Bart dice que es mentira es que Robert Evans y su familia fueron amenazados con violencia si continuaba la filmación. Asegura que tanto Bob como Ali McGraw se lo negaron en la cara. ¿Entonces cómo explica que en sus memorias Evans recuerde esas llamadas? ¿O que Ali le dijo en entrevista a Mark Seal que, aunque no escuchó la llamada sabía que ella y su hijo estaban en peligro?



También me molestó que Bart (tan simpático en la miniserie)  hable de como los mafiosos abrazaron el proyecto de la Paramount. Efectivamente, perotal como muestra la serie fue después que Al Ruddy se sentase con Colombo a dialogar. Ruddy le vendió El Padrino, al Capo no solo como una visión semi positiva del crimen organizado, sino también como un homenaje a la comunidad italoamericana.

Sé que a muchos les disgusta The Godfather por considerarlo un filme de gangsters donde violencia y crimen organizados son vistos con cierto glamur. Un momento mágico de la serie es cuando Coppola le explica a Evans que El Padrino es una metafora de como el Sueño Americano puede ser tan obtaculizado por el capitalismo que solo las vías de la ilegalidad quedan abiertas para el inmigrante.



Bob Evans el Wunderkind de la Paramount

Lo que descubrí en mi investigación fueron varios postulados auténticos que son las bases de The Offer:

a) En 1969, Robert Evans era el Niño Maravilla de la Paramount.

b) En 1965, Mario Puzo estaba hasta la nariz de deudas de juego y eso lo empujó a escribir un libro sobre una familia italiana y sus vinculaciones con la mafia.

c) Existía en la comunidad italoamericana un desprecio por filmes de gánsteres que culpaban de ser un motivo para que la comunidad WASP discriminase en contra de sus miembros.

d) Una vez que Frank Sinatra leyó el libro y notó las similitudes con su vida personal,  montó en colera y montó una campaña para evitar que el bestseller de Puzo llegase a la pantalla.

Con estos cuatro factores, The Offer ya ofrece pruebas suficientes para creernos que (con necesarias licencias) estos fueron los hechos. Son los recuerdos tanto de Puzo, Francis Ford Coppola, Evans y Al Ruddy. Cierto que son un cuarteto de fabulistas (como corresponde a representantes de etnias de narradores de cuentos),  pero como dice el dicho italiano Si non e vero y ben trovato.



Comencemos,  como la serie,  con verdades.  Cuando Bob Evans llegó a la Paramount no solo traía conexiones de un ex actor , también una pequeña fortuna que quería invertir en proyectos soñados y un modo agresivo de producir que nacía de ser hijo de privilegio (se había criado en un hogar afluente del Upper West Side neoyorquino),  pero muy cercano a la experiencia del inmigrante que debe luchar contra prejuicios. Eso se notaba hasta en el cambio de apellido. ¡Yo ni sabía que Bob Evans era judío!



Para 1969,  el año en que Puzo publicó El Padrino, Evans había llegado a ser el mandamás de la Paramount, elevándola al estudio más cotizado de Hollywood. Eso gracias a su visión que lo había llevado a producir blockbusteres como Descalzos en el parque, La pareja dispareja y Rosemary’s Baby. Cuando inicia la serie, Evans está intentando convencer a los representantes de la Gulf&Western ( el consorcio dueño de la Paramount)  de que un romance en que la heroína muere de leucemia no va a ser un fracaso de taquilla. Obviamente Love Story no lo fue y ese episodio sirve para mostrarnos el romance de Evans con Ali Mc Graw que se convertiría en su tercera esposa y madre de su único hijo.



De Hogan’s Heroes a The Godfather

Es por ese entonces que Evans conoce a Al Ruddy, tan visionario y tan receptáculo de Chutzpah como el productor. Ruddy ha abandonado un buen pagado empleo como programador de computadoras en RAND para incursionar en la producción de series de televisión. Su salto a la fama fue venderles a la CBS uno de los proyectos más controversiales en contenido de la televisión de Los 60.

Voy a detenerme a describir Hogan’s Heroes porque ejemplariza la visión audaz de Ruddy y porque tiene paralelos con el modo en que tratará el desarrollo de El Padrino. A pesar de que en 1965 todavía el Holocausto no era tema de sobremesa y que desde Los 50, Hollywood buscaba encontrarles un rostro humano a los habitantes de la Alemania nazi, la idea de crear una sitcom sobre los quehaceres de prisioneros de guerra en un Stalag aun hoy se ve como de mal gusto.

Ruddy no solo convenció a los ejecutivos del CBS de comprar su libreto, además evitó con un par de estrategias cualquier protesta del público estadounidense. La primera fue crear una historia totalmente escapista e inverosímil. El Coronel Hogan y sus hombres se fugan cada noche del campo para cumplir con misiones de sabotaje y espionaje sin que nadie se entere. La razón es que los alemanes a cargo del campo son retratados como poseedores de una estupidez caricaturesca.



El segundo paso fue dejar los roles de los nazis en manos de actores judíos. Werner Kemplener, quien ganaría dos Emmy como el Comandante Klink, había huido de Alemania en 1933 y exigió,  para poder interpretar a su personaje,  que este jamás presentara rasgos positivos. El intérprete del corrupto y jocoso soldado Schultz,  que a punta de sobornos hace de la vista gorda a los manejos del equipo de Hogan,  había perdido parientes en Treblinka.

Ruddy hizo la serie más diversa dándole el rol de Le Beau, el cocinero del equipo de Hogan, a Robert Clary , sobreviviente de Auschwitz. También incluyo a un afroamericano entre los “héroes”, algo poco común en las series de ese entonces. Si el proyecto estaba hecho por judíos y actuado por sobrevivientes del Holocausto, no había lugar para quejas. Los Hombres de Hogan tendría seis temporadas, y en su primer año estaría entre las más vistas en la Unión Americana. En ciertos aspectos, Ruddy reutilizaría esas estrategias para resolver los muchos problemas que vendrían con la producción de The Godfather.



En 1970, Bob Evans le encarga a Ruddy la producción de la novela de Mario Puzo.  Se trata de un proyecto irrealizable porque no tienen los fondos necesarios. Aun así, Ruddy visita a Los Puzo en Nueva York y vuelve a California con Mario que quiere ser el guionista, pero se la pasa más flotando en la piscina y tragando pizza.

Peter Bart le aconseja a Ruddy buscarse un libretista profesional y lo contacta con Francis Ford Coppola. Para sorpresa de todos, Puzo y Coppola, aunque corresponden a diferentes espectros de la experiencia italoamericana, hacen excelente mancuerna y empiezan a escribir una obra de arte.



Los problemas comienzan a aflorar. El primero es el financiamiento de la película. Todos esos proyectos imposibles y risibles de la Gulf & Western de trasladar la filmación a Kansas City y de situar la trama en un marco contemporáneo para convertir a Michael Corleone en un veterano de Vietnam son ciertos. Bob Evans tuvo que sacar las garras para que la novela llegara semi completa a la pantalla. De hecho, en la vida real fue quien exigió que la alargaran.

Sinatra y la Mafia

Frank Sinatra era otro problema. Seguro de que Johnny Fontane estaba inspirado en su vida personal (Mario Puzo lo negó hasta su muerte),  Francis Albert estaba empeñado en impedir que el personaje llegase a la pantalla. El episodio del enfrentamiento entre el cantante y Puzo en un restaurante angelino es verdadero. La única diferencia es que el escritor no amenazó con clavar un tenedor en los famosos Ol’Blue Eyes.

Sinatra comenzó una campaña en contra del filme apenas se supo que la Paramount había comprado los derechos del libro. Se dice que Vic Damone rechazó el rol de Johnny Fontane por respeto al Chairman of the Board, pero nunca dijo haber sido amedrentado por Sinatra ni (esta escena de la serie es falsa)anunció su rechazo públicamente durante un espectáculo en Las Vegas.



¿Si Frankie andaba ofreciendo sus famosos mamporros a quien se atreviera a parodiarlo en el filme, como es que Al Martino si aceptó el papel? El rumor es que Martino tenia, como su personaje, un padrino poderoso y hasta ahí llegaba el poder de Sinatra. Esa llamada insolente a Colombo nunca tuvo lugar. Francis Albert le debía mucho a la Cosa Nostra, y por eso les debía respeto.

Hora es de hablar de como el crimen organizado es retratado en la serie. Tenemos dos arcos: el auge de Joe Colombo en la mafia y su rol en la filmación de El Padrino. Lo primero es ciertamente verídico. No solo lo vemos antes de ser parte del consejo de La Cinco Familias y luego dentro de este, siempre sintiendo que por ser “el nuevo “pisa arena movediza. Fascinante es también su lucha contra Gallo, un matón peligroso que se la tiene jurada al Clan Colombo y al que hay que neutralizar.



En cuanto a la vinculación de Joe Colombo con la antipatía italoamericana por El padrino, si bien es cierto que fundó La Liga de Derechos Civiles de los Italoamericanos, no fue debido a la novela de Puzo. Es cierto su cuestionamiento de “Los judíos tiene al JDL, los negros tienen al NAAPC,  pero ¿quién nos defiende a los italianos?” . De hecho, La Liga había tenido un precedente ya que desde los días de la serie televisiva de Los Intocables existía una incomodidad en la comunidad italoamericana sobre esa asociación con el mundo criminal y como se les retrataba en cine y televisión.



Que la Mafia hizo una advertencia violenta a Al Ruddy también es cierto. Fue Bettye McCartt,  quien había pedido prestado el carro del patrón,  la que despertó con el ruido de tiros y vidrios rotos. Cuando fue a revisar el automóvil se encontró con una nota advirtiendo a Ruddy que cesara la filmación de El Padrino. Lo que no es cierto es que haya sido Mickey Cohen el causante del atentado, puesto que, por esas fechas, el gánster estaba a la sombra.



Al Ruddy no se anduvo con recovecos. Partió hacia Nueva York,  se entrevistó con Colombo y lo convenció tal como muestra la serie.  La palabra “mafia” se borró del guion, se redujo el personaje de Fontane a dos escenas, Ruddy accedió a contratar personal y elenco de origen italiano y permitió que alguno de los hombres de Colombo se infiltrase en el set. Con eso se consiguió que la mejor película hecha en los Estados Unido fuese también un espectáculo de lo bueno y lo malo de la comunidad italoamericana.



Como muchos filmes sobre el crimen organizado, le tomamos cariño a los mafiosos y abrazamos su estilo de vida cimentado en familia, honor y tradiciones. Los verdaderos villanos son los financistas que creen que el cine solo sirve para hacer dinero. Lo que la serie nos muestra es que El Padrino es tanto una obra de arte como una obra de amor y que todos los involucrados trataron la producción con casi veneración. Eso explica los constantes choques con Gulf& Western, pero también entre Coppola y Ruddy,  y la relación amor-odio entre Robert Evans y todo el mundo.



Hay todo un género de ficción sobre cómo se han hecho grandes filmes. Ahí tenemos a Mank (El Ciudadano Kane), White Hunter, Black Heart (La Reina Africana)  y en televisión tenemos la primera temporada de Feud (Whatever Happened to Baby Jane) y la tercera entrega de Moviola titulada The Scarlett O’Hara War que se puede encontrar completa y con subtítulos en español en YouTube. Ninguna de las mencionadas tiene la atención al detalle de The Offer.

Verdades y Mentiras de la Confección de un Clásico

Ha sido creada por Michael Tolkin (Ray Donovan) , escrita por el mismo Tolkin, Leslie Rieff  (Walker Texas Ranger) y Nikky Toscano(Revenge). Dirigida por Adam Arkin,  está basada en los recuerdos de Al Ruddy, algunos de los cuales contradicen versiones de otros testigos,  pero comparándola con el recuento de Pass the Gun, Leave the Cannoli de Mark Seal (resumido en este artículo de Vanity Fair) , hay poca discrepancia. Podemos concluir que se trata de una descripción semi fiel de la confección de un clásico entre clásicos.

Hay un salmagundi cronológico. Reiff y Tolkin mezclan eventos que ocurrieron entre 1965 y 1974 a veces poniéndolos en un mismo año. Fue antes de El Padrino que Robert Evans se enteró que iba a perder su empleo por un titular de periódico.  Es cierto que a comienzos de los 70, la Gulf& Western quería vender la Paramount porque no les generaba los ingresos deseados. Bludhorn y Evans conspiraron para que el productor llegase de improviso a una reunión ejecutiva y les pasase los videos ya filmados de The Godfather. Me gusta la versión de la serie en que Bob irrumpe en esa reunión,  donde nadie lo quiere ver,  para sacarse de la manga un discurso impromptu que detiene el proceso de ventas.



No, nadie metió un ratón muerto en la cama de Bob Evans, pero según su autobiografía recibió amenazas telefónicas de que le harían daño a su hijo si continuaba la filmación. Es cierto que él odiaba la idea de tener a Al Pacino en el filme. Es cierto que Puzo convenció con una carta personal a Marlon Brando de ser Vito Corleone, pero no que el FBI haya avistado a Ruddy en el funeral de Carmine. De hecho, Carmine fue uno de los mafiosos que Ruddy contrató para ser parte del equipo de la película. Y no sabemos si realmente Ruddy se acostó con Andrea Eastman.



Me cuesta dar una opinión objetiva de The Offer porque me he enamorado de ella. Amo el modo en que se combinan tres arcos: el de Ruddy y su equipo, el de Joe Colombo y su equipo,  y el de Bob Evans que debe ser mago, arbitro y rey de este cuento, donde es el héroe que combate los villanos capitalistas de Gulf&Western , pero que en el camino pierde su matrimonio, su norte y casi su empleo. Es Matthew Goode quien me ha impresionado con su retrato de Evans un genio egocéntrico que en un momento explica a Peter Bart como de niño en vez de ir a la sinagoga los sábados,  se escapaba al cine y que ahí encontró su religión.




Por fin he encontrado el lugar donde quería colocar a Matthew Goode ya que en veinte años de verlo no he podido tragarlo (aunque le encuentro su atractivo). El respeto con que trata al personaje de Robert Evans me convenció. También en que no lo convierta en una parodia, a pesar de que medio Hollywood solía imitar a Bob. Incluso se dice que fue la inspiración de Murmullos el villano de Dick Tracy interpretado por Dustin Hoffman. Si las premiaciones no le tuviesen asco al producto Paramount, Matthew hubiese ganado un premio por tan magistral actuación. Si hasta es excelente soltando palabrotas.



Por debajo de la actuación de Goode, pero digna de mención está Justin Chambers (el Karev de Grey’s Anatomy) como Marlon Brando. Yo creía que nunca podría Burn Gorman sacarme de la cabeza la imagen del repugnante Karl Tanner de GOT. Su Charlie Bludhorn,  que bien pudo ser un villano, alcanza dimensiones humorísticas sin caer en lo grotesco,  y casi heroicas en el modo en que, aunque dispuesto a ganar dinero sabe comprender que para lucrar hay que permitir crear antes.




Contenido Violento y Gory: La yuxtaposición del acoso de la mafia a la producción y la verdadera guerra entre Joe Colombo y Joe Gallo proporcionan lo más violento de la serie. ¿Lo más Gory?  El cadáver del ratón en la cama de Bob Evans.

Contenido Sexual y Desnudos: Hay escenas de cama de Ruddy y François, pero no hay desnudos.

Contenido Feminista: Tengo muy presente que, hasta este siglo,  las producciones de Hollywood fueron el refugio de machos hemingweyanos,  no un sitio donde el trabajo de la mujer fuese apreciado o deseado. No me molesta que en The Offer no haya muchos roles femeninos o como que el más importante sea asignado a Betty McCartt (Juno Temple) , secretaria de Ruddy. Es a Bettye a la que se le permite hablar fuerte,  dominar la situación y abofetear a Ruddy cuando este cae en la autocompasión,  y será ella (obvio que esto no pasó en la vida real) quien vaya a dialogar de tú a tú con el Padrino Joe Colombo.



Aun así, Bettye es vista través del lente masculino. Cuando le pregunta a Andrea Eastman porque siempre usa falda, la encargada de casting debe reconocer que sus piernas hablan más que su trabajo. Luego vemos a Bettye más en minifalda que en pantalones. Cuando Bettye habla por primera vez (por teléfono) con Charlie Bludhorn,  este le pregunta si tiene piernas largas. Sabemos poco de la vida privada de Bettye, aparte que es divorciada. Su vida parece girar en torno a su trabajo. Ni siquiera nos cuentan que tenía dos hijos que vivían con ella.



Más triste aun es el rol asignado a las otras dos mujeres importantes en The Offer. Ni Françoise Glazer (Nora Arnezeder) ni Ali Mc Graw (Meredith Garretson )trascienden estereotipos de mujeres trofeo. Ali no pasa de ser una anécdota hasta que su infidelidad destroza a Robert Evans y pone en peligro la filmación de The Godfather. El caso de Françoise es más triste. Como con Bettye tampoco mencionan que tiene dos hijos, ni que ya es Mrs. Ruddy para la época en que Al comienza la filmación de la película o que colaboró con su marido en el paso a paso de la manufacturación de El Padrino.



Al comienzo muestran a François como astuta mujer de negocios, dueña del famoso restaurante angelino “The Chateau” y llena de útiles contactos. De pronto la convierten en una bimbo entrometida que quiere trabajar con su marido en la filmación. Ni Evans, ni Bettye, ni el mismo Ruddy están contentos.  ¿Por qué? ¿Acaso no conocen parejas que han escrito novelas juntos o fundado empresas juntos? Desde ese momento Françoise desaparece y nadie parece recordarla. Solo al final cuando Evans lloriquea por el abandono de Ali, es que Al masculla algo sobre como perdió a Françoise a la que tanto amaba.

Lo cierto es que Los Ruddy se divorciaron en el 1974. El motivo, aparte de la falta de honestidad de Al, fue que no quiso colaborar con su mujer en una adaptación de una novela de Anais Nin. A diferencia de la serie, el proyecto era idea de Françoise. Un detalle es que nos dicen que Françoise descubrió el guion de The Longest Yard. El capítulo final es todo sobre la pasión de Ruddy por este nuevo proyecto, pero ni una palabra sobre la esposa que lo inspiró a trabajar en él. ¿Tanta rabia le tiene Ruddy que,  aun después de muerta,  tiene que disminuirla?



El caso Ali McGraw es más enigmático. Meredith Garretson aparece en el primer episodio azotando al mundo con sus largos cabellos cuando Evans la presenta a Arthur Hiller que no quiere trabajar con “la chica del productor”. Françoise también es calificada de Girl Friend de Ruddy. En realidad, ambas eran esposas. Gracias a la auto-biopia de Evans descubrí que Ali poseía los derechos de Love Story, que, aunque comprometida con otro tuvo que aguantarse los galanteos del productor. Finalmente cayó en su cama después de un ataque de ira que le dio cuando supo que Robert Evans había contratado a Hiller sin su permiso. La serie nos lo presenta al revés, como que el director es quien no está convencido que Ali dará la talla. En realidad, a quien no quería Hiller era a Ryan O’Neal.



Aunque adoro como Matthew Goode retrata a un hombre que sufre tanto por su vanidad herida como por la pérdida de la mujer que ama, si le creemos a su autobiografía no fue así. Evans dice que fue en París,  en 1972,  que descubrió que su mujer y Steve McQueen eran amantes y que poco después se divorciaron. Aunque reconoce que Ali fue el amor de su vida, no hay mención ni de haber descuidado su proyecto de El Padrino ni de haber caído en las drogas como consecuencia del divorcio. Su drogadicción,  de acuerdo a otras fuentes,  data de antes del matrimonio y fue provocada por dolores insufribles de espalda.



En resumen, la serie muestra a las esposas como fuerzas destructivas.  Nunca como fuerzas creativas. De hecho, ni se las retrata como madres, porque tampoco hay mención de Joshua, el hijo dé Ali y Bob. Extraño, porque a través de su autobiografía, Evans se expresa de su hijo con mucho amor,  y le dedica el libro.

Factor Diversidad: Esta es una serie que homenajea a la comunidad italoamericana, aunque parezca una glorificación de la mafia. El Padrino abrió una puerta importante para la creatividad italiana. Sin él no tendríamos la magia de Francis Ford Coppola, ni a un De Niro, un Pacino,  un Stallone o un Travolta . No tendríamos un Scorsese, un Brian De Palma, ni siquiera un Tarentino .

Gracias a esta película,  Hollywood se inundó de talento italiano que no temía reconocer sus raíces mediterráneas. Antes del filme,  los únicos representantes importantes en Hollywood de la comunidad italoamericana eran cantantes que habían logrado la fama en otras arenas como Frank Sinatra o Dean Martin.  Aun este último tuvo que “americanizar” su verdadero nombre,  Dino Crocetti.   

Cuando Evans quiso separar al “Padrino” de otros filmes de gánsteres donde según él  “los judíos hacían de sicilianos”, se encontró con un problema. No había directores italoamericanos para hacer un filme que Bob quería  “que oliera a spaghetti”. Fue ahí que Peter Bart mencionó a Coppola, que era más conocido como guionista.



Por otro lado, volvemos a ver como los judíos han estado detrás de todos los grandes triunfos de Hollywood. Me enterneció cuando Colombo usó el vocablo yiddish “mensch”(un hombre excepcionalmente bueno) para calificar a Ruddy. .

Interesante el vistazo de la mafia negra de Harlem donde Joe Gallo busca refugio y efectivamente fue un sicario afroamericano quien dejó paralitico a Joe Colombo.

Voy a poner una pequeña bibliografía, porque esta fábula llena de moralejas también tiene mucha fantasía como siempre ocurre cuando tratamos con leyendas. Al final yo ya no sé dónde comienza la magia y cuando tocamos realidad. Me quedo con la cita de Bob Evans sobre como cada historia tiene tres versiones: ”La tuya, la mía y la verdad. Y ninguna es mentira”.

Bibliografía Consultada

Bart Peter. Infamous Players: A Tale of Hollywood, the Mob (and Sex)

Coppola, Francis Ford: The Godfather Notebook

Evans, Robert: The Kid Stays in the Picture.

Puzo, Mario: The Godfather Papers and Other Confessions.

Seal, Mark: Leave the Gun, Pass the Cannoli