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jueves, 26 de diciembre de 2024

Cada Minuto Cuenta o Diez Capítulos Malgastados

 


Cuando Álvaro Cuevas, en la revista Milenio, recomendó esta serie como “la mejor del año” me embargó el escepticismo. Después de todo, ya se ha hecho tanta ficción y documentales sobre el Terremoto de México de 1985. ¿Sin pasarme de cínica, pero qué puede ofrecerme a mí que he sobrevivido cinco sismos de más de siete grados incluyendo el más grande del mundo? Por curiosidad,  le hinqué diente esperando encontrar datos nuevos. Algo que trascendiese el esquema que Hollywood le ha impuesto a las disaster movies. Nada de eso, ni siquiera los cacareados efectos especiales pueden opacar malas actuaciones y un argumento que se asemeja más a un episodio de La Rosa de Guadalupe que a una seria visión de una catástrofe que cambió la sociedad mexicana.

Recuerdos del Terremoto

Tengo presente ese terremoto porque fue una de las varias tragedias que cayeron sobre América Latina ese 1985. Estuvo enmarcado entre el Terremoto de Santiago en marzo y la Tragedia de Armero ocurrida en Colombia en noviembre.  Parecía que los hados se habían enemistado con nuestro continente. Recuerdo particularmente la mañana del 19 de septiembre cuando bajaba la escalera para irme al trabajo y mi mamá estaba viendo Hoy Mismo.

De pronto que me grita: “Está temblando fuerte en México. ¡Mira a la pobre Lourdes Guerrero!” Y no me olvido del “İAy, Chihuahua!”  de la periodista que fue super valiente porque Televisa Chapultepec sustentó grandes daños. Cada Minuto… nos muestra una imagen de la torre de comunicaciones de Televisa yaciendo en el suelo. Esa es una imagen que recuerdo, edificios nuevos arrancados de cuajo, como arboles después de un tornado, para quedar tendidos en el suelo.



Recuerdo a Don Jacobo Zabludovsky pasando por sectores afectados transmitiendo desde su auto. Recuerdo, una imagen nocturna en que Zabludovsky, en el área del Complejo de Edificios Tlatelolco , reconoció un rostro entre los socorristas. Era Placido Domingo, entonces el mejor tenor del mundo, ayudando en las maniobras. Aun tras saber que sus parientes habían perecido en el derrumbe del Edificio Nuevo León, el cantante continuó en las labores de búsqueda.



Inolvidable Marcos Efrén Zariñana “ La Pulga” , un hombre humilde que, debido a su contextura física, podía deslizarse entre rendijas de escombros y encontrar sobrevivientes. Como la Perrita Frida del 2017, ellos fueron el rostro del terremoto en el extranjero. Imágenes de esperanza. No es que todo fuese color de rosa. Teníamos conciencia al otro lado de la frontera de que no se podía pedir peor presidente que Miguel de La Madrid para enfrentar un desastre natural. Más o menos como vivimos en Chile el 2010 con nuestra Gorda Bella.



Se dice del Terremoto del 85 que México descubrió una cultura de terremoto, pero también su alma. Nacería del desastre un tipo de defensa civil más organizado y útil que los militares y policías que solo obstaculizaron las maniobras. México, al menos el DF,  aprendió que hay que ser solidario y crear redes de ayuda civil como los famosos “Topos de Tlatelolco”.



Ese tema ha sido tratado tanto en documentales como en filmes tales como Trágico Terremoto en México (1987) y la aportación de Kuno Becker, El día de la unión (2018). Pues ahora Jorge Michel Grau nos trae otra vez la misma fórmula y Álvaro Cuevas babea con ella. ¿Se entiende? Yo esperaba que apareciesen los verdaderos héroes anónimos u oficiales, pero seguimos con marionetas estereotipadas.

¿Para qué poner a periodistas como Zabludovsky (hoy cancelado por considerársele un lacayo del PRI) cuando podemos tener a Camila  (Maya Zapata) la feminista independiente que ha dejado a familia y novio plantados al pie del altar para venir a México a ser una gran reportera? Solo que el terremoto le despierta a Camila la conciencia de que un verdadero periodista es quien da voz a los que no la tienen. Ayy! Un solo de violín por favor.



¿Quién necesita de La Pulga cuando tenemos a Osvaldo Benavides como el multitasking Dr. Ángel Zambrano, jefe de obstetricia del Hospital Nacional? El médico que tanto salva a una parturienta, despide internos,  como que se pone a cavar entre los escombros para salvar a sus enfermeras y sus pequeños pacientes atrapados en el NICU.



No vamos a recordar a Placido Domingo, hoy cancelado porque varias señoras lo acusaron de seducirlas con falsas promesas de llevarlas a la fama. Mejor pongamos a Gabriela (Damayanti Quintanar), la esposa gruñona a la que agarró el sismo dentro de un colectivo y emergió con apenas un tacón roto. La serie se la pasa tres capítulos en lo que le toma a Gabriela llegar al edificio Nuevo León donde toda su familia ha quedado sepultada.



¿Aporta algo Nuevo Esta Miniserie?

Francamente, Milenio se atragantó con tanto elogio innecesario. Si le vamos a la narrativa coral de personajes ficticios, me quedo con Trágico Terremoto en México. Nunca olvidaré a Diana Goldenen uno de sus primeros rolescomo la joven madre soltera que el terremoto agarra en la sala de partos. Mientras cae cascote a su alrededor, Patricia salta de la camilla y se refugia bajo ella con su bebé que todavía está unido a su placenta. Escena fuerte que me impactó más que todas las sagas de los personajes de esta historia de Jorge Michel Grau.



No es que pida yo que nos den una cursilería como El niño y el Papa, donde la Vero Castro andaba buscando a su hijo en medio del desastre natural. Tampoco necesitamos de una tragedia truculenta como 7:19 que Michel Grau filmó en el 2016, pero si más intensidad emocional, más identificación con las víctimas de un terremoto.



No debemos pasárnosla en flashbacks del pasado de la periodista , del doctor y de los atrapados que nos alejan de la realidad presente. El mismo terremoto toma menos de tres minutos en pantalla y sus efectos especiales son menos impresionantes que los que Kuno Becker incluyó en su fracasado recuento del sismo.



Mucho se han llenado la boca con el uso de una tecnología de punta para filmar esta miniserie. Aparentemente, no se utilizó tanto la pantalla verde. En cambio, ponen de fondo imágenes magnificadas del verdadero terremoto y dicen que han usado el hiperrealismo que emplean en  El Mandalorian y La Casa del Dragon. Son tecnologías de videojuegos. ¡O sea, esta visión de tragedia urbana y denuncia social la ponen al nivel de un videojuego! Qué insulto a la memoria de las víctimas, de sus deudos y de los rescatistas.

Alvaro Cuevas  socarronamente dijo que no podíamos quedarnos con la versión de Televisa y que esta serie revelaría secretos. ¡Chacha Chan! Pues no hay nada de nuevo. Sabido es que La Madrid, temeroso que les cancelasen el permiso para ser sede del Mundial de Futbol, trató de bajarle el tono al cataclismo e incluso negó la necesidad de la ayuda extranjera, tal como lo hizo la Dra. Bachelet en el terremoto del 2010.



Pues en Grupo Formula, Michel Grau reafirma que la ayuda internacional llegaría más tarde debido a esta decisión presidencial. ¿Como así, si en su serie, a las siete horas del terremoto ya están aterrizando aviones de otros países cargados de insumos y no se les permite desembarcarlos? Esto ante la cámara de la omnipresente Camila, que da ordenes en inglés ya que es bilingüe (toda una MarySue esta chica) hasta que se la lleva la policía.

                   Como que la ayuda internacional llegó muy rápido 

¿En qué quedamos? He oído de aviones que no hicieron caso y se aparecieron en México con grupos de rescatistas, perros e insumos y que sobrevolaban la ciudad sin permiso de aterrizar, pero nunca a unas horas del sismo. Y así el risueño director le dice a Joaquín López Dóriga que Cada minuto cuenta mostrará la demora de la ayuda humanitaria internacional, demora causada por el capricho del presidente.

Para que Michel Grau no sea el único mentiroso, el Teacher, que entonces trabajaba para Imavision, cuenta que el gobierno, tras decir que todo estaba controlado y se las podían solos, ordenó a la población civil que retornase a sus casas y dejasen el rescate en manos del ejército. López Dóriga dice que él se negó a transmitir esa orden. Pues hay videos que dicen lo contrario

La historia no-oficial declara que De La Madrid fue parte de una trilogía satánica compuesta por el alcalde de México, Ramon Aguirre Velásquez, y por el Secretario de Gobernación,  Manuel Bartlett. Pero aparte de querer evitar que la FIFA les quitara la sede y de proteger intereses ajenos, no hubo otro motivo para impedir la ayuda extranjera. Pues la serie se pasa de lista e inventan que el gran villano es Ignacio Zambrano (hermano del Dr. Ángel) que trabaja para el Secretario de Turismo, que aquí se llama Guillermo cuando en realidad era Antonio Enríquez Savignac, porque quieren sacar tajada de los dineros que generará el Mundial del 86.



¡Que cuento más improbable, tremebundo y forzado! En la historia política mexicana siempre hay alguien que quiere quedarse con el dinero ajeno, pero este no fue el caso, simplemente porque Ignacio Obregón nunca existió. Inventarse un personaje e inventarse una estafa es otra manera de encubrir los verdaderos hechos y a los verdaderos culpables.

En la serie, Ignacio y el siniestro Guillermo que pasa a ser Secretario de Gobernación, se van al Universal a amenazar a la prensa si no les dicen donde anda Camila. Es cierto que se habló de una mordaza que impuso el gobierno a los medios. Tampoco es como que era posible transmitir mucho,   menos a ocho horas del siniestro, pero también como Camila no existió, ni Guillermo, ni Ignacio, todo este episodio pierde credibilidad. En realidad, toda la serie es inaudita. Para ser justos concentrémonos en lo que si fue cierto.

                Camila hace un llamado al mundo desde la azotea de El Universal

Un tema que circula mucho en la decena de episodios es la mala construcción, los manejos corruptos que han provocado el despido de Alberto, el marido de Gabriela, y el derrumbe del edificio que lo deja atrapado bajo los escombros. Hago memoria y como tenía en esos días muchos amigos y condiscípulos mexicanos, el terremoto entraba en todas nuestras charlas en la cafetería de la uni.

La explicación para los daños arquitectónicos que se llevaron por delante no solo al Complejo Tlatelolco, sino también a varios hospitales y construcciones elegantes como los Hoteles Regis, Continental y Del Prado, es que el DF estaba construido sobre la laguna seca de Texcoco. Eso era equivalente a vivir en arenas movedizas. No obstante, antiguas construcciones coloniales y templos aztecas sobrevivieron incólumes. Entonces circuló el rumor de corrupción en la construcción del Nuevo León y de otras obras modernas y caras. Solo que no todas se cayeron. Sobrevivieron la Torre Latinoamericana y varios edificios  en el Paseo de la Reforma.





Las Costureras de San Antonio Abad

Una novedad de la miniserie ha sido la revelación de talleres clandestinos donde las operarias estaban bajo llave incapaces de escapar durante el sismo. Aunque se han hecho documentales como el conmovedor No les Pedimos un Viaje a la Luna, que está en YouTube, esta sería la primera vez que se trata el tema en una serie.

 En su exploración post-terremoto, Camila encuentra un taller de costura, graba lo que ve, escucha los testimonios de las costureras y consigue que algunos hombres rompan los candados y liberen a las sobrevivientes. Entre los rescatistas hay un par que” libera”  la caja fuerte. Llegan los dueños del taller y exigen el regreso de la caja fuerte, pero Camila los acusa de la muerte de operarias que no alcanzaron a salir del edificio que ya experimentó serios derrumbes y está a punto de colapsar. La reportera los amenaza con su poderosa arma: su cámara. Primer round lo gana Camila, que sigue su camino puesto que ya ha hecho su buena acción del día. Ojalá la realidad fuera tan simple.

                  

Los talleres clandestinos de modistas ha sido una lacra en muchos países. En el Dia de la Mujer homenajeamos a las casi 200 víctimas de un siniestro en uno de esos talleres,  The Triangle Shirtwaist Factory en Manhattan . Ahí perecerían 146 operarios (123 mujeres), la mayoría inmigrantes. Cien eran judíos. Los culpables de las malas condiciones que provocaron el incendio, eran también inmigrantes judíos. Si me detengo en estos detalles es porque la historia se repitió en México en 1985.



Los dueños de los talleres de San Antonio Abad eran inmigrantes,  en su mayoría árabes y judíos. Las víctimas eran mexicanas, tan pobres que debían aceptar las condiciones laborales infrahumanas que les ofrecían. No tenían contrato, se las despedía por cualquier infracción, no recibían beneficios y la paga era miserable. El espacio de trabajo era insalubre y peligroso, tal como se descubriría esa mañana del 19 de septiembre.

Los talleres estaban localizados en construcciones de no muchos pisos en la calle de San Antonio Abad. El problema es que habían sido construidos para albergar oficinas, no para soportar el peso de bodegas de rollos de géneros, de maquinarias y de tantas obreras que fungían como costureras y planchadoras. Fue ese peso el que provocó el derrumbe. Cuentan los rescatistas que era un espectáculo macabro con telas y vestidos ondeando al viento, mientras la sangre fluía de entre los escombros. La serie  nos hace creer que todas ya salieron, cuando grupos socorristas extranjeros llegaron a sacar mujeres de debajo del edificio desplomado hasta diez días después del sismo.

Los socorristas fueron, como muestra la serie, ciudadanos comunes y efectivamente muchas mujeres estaban bajo llave. Los dueños se apersonaron, pero para salvar sus telas, sus máquinas, sus cajas fuertes. Al ver tanta mujer aglomerada exigieron la presencia del ejército para que con sus armas las desalojaran y para proteger sus pertenencias, puesto que efectivamente se había perdido una caja fuerte.



El hoy diseñador de modas Daniel Ramírez Enríquez ,entonces un simple operario,  confiesa que, si se sustrajo una caja fuerte, pero como no pudieron abrirla, la vendieron como chatarra. En la serie en cambio, al no poder abrirla, defraudados y enojados, los individuos asaltan a Gabriela y le roban el bolso. ¿Adónde quedó el mensaje de solidaridad del terremoto y que debió ser el fondo de la serie? Qué feo modo de ensuciar a los que realmente ayudaron a salvar a las modistas.

Hubo otros descubrimientos que salieron a la luz, irónicamente, al quedar bajo escombros. Comisarías donde se hallaron cuerpos con señales de tortura, el hallazgo del cadáver de un abogado defensor que había sido dado por desaparecido, etc.  El mismo caso de las costureras de San Antonio Abad es presentado de manera tan paupérrima que se reduce a una bravata de Camila y es parte del peor error de la serie: la exageración de personajes y diálogos que no corresponden a una realidad plausible. El haber puesto el peso de la historia en tres personajes y no hacerlos ni cercanos, ni simpáticos, ni reales arruina el efecto deseado de crear una obra informativa y conmovedora a la vez.

Lo Inadmisible y Lo Risible

Uno de los peores defectos de las recientes series mexicanas de plataforma (ocurre tanto en Las Azules de Apple tv+ como en Como Agua para Chocolate de la HBO) son esto diálogos inconcebibles,  salpicados de errores léxicos, modernismos y denotada influencia del inglés. En Cada minuto…los personajes se mandan discursos absurdos que suenan (según los guionistas) épicos; Camila en San Antonio Abad parece la Libertad de Delacroix guiando al pueblo; Ángel comienza su trayectoria excavadora encaramándose sobre las ruinas y lanzando una especie de Grito de Dolores.  Como dijo en Mundiario, Pablo Silva Durán. “así que los diálogos forzados para denotar cierto heroísmo, estaban de más”.



Y lo que llega a un nivel risible son las peleas personales que Ángel sostiene en los túneles con su hermano y con el esposo de su enfermera. Hoy sabemos que en eso túneles solo cabían perros y La Pulga, que no circulaba casi el aire. ¿Me van a decir entonces que se iba a gastar oxígeno y energías con discusiones sobre pendejadas? ¡Por favorrr!

Las fallas principales de una serie, que debió ser grandiosa y emocionante recaen en malos diálogos,  y un hincapié en tres personajes que son interpretados por actores de poco rango. A Damayanti Quintanar yo solo la vi haciendo de Yolanda Zaldívar en La Historia de Selena. No es la peor del trio, pero el personaje de Gabriela es tan antipático que nos impide conectarnos con su tragedia de madre cuya familia ha quedado sepultada bajo su edificio.

 Curiosamente, Maya Zapata hizo de Selena en esa miniserie. A mi Maya me cayó simpática en Casi Divas, y sé que ha hecho cosas importantes desde entonces. El rol de Camila no es el mejor de sus logros. Hasta su aspecto, su modo de hablar, tieso y artificial, la hacen parecer heroína de comic. En cuanto a Osvaldo Benavides….İ Ayy! Este Dr. Ángel no caería tan pesado si lo interpretase otro más capaz. Como que seguimos viendo al hijo de María, La del Barrio, ahora con bata blanca.




La últimay no la menor falla es que toda la acción , o sea diez episodios, se centra en las primeras diez horas del cataclismo. Estamos hablando de un suceso que tendría tantas ramificaciones y variaciones que todavía siguieron las labores de rescate hasta octubre. Piensen que, aunque en el edificio Nuevo León se comenzaron las labores de rescate la noche del 19,  fueron interrumpidas al día siguiente por una réplica tan fuerte (7.1 Richter)que tumbó 20 edificios todavía en pie y provocó un cese de maniobras.

Aunque de La Madrid sobrevoló la ciudad en un helicóptero en el primer día, su primer y ultra tardío mensaje a la nación ocurrió 36 horas después del sismo. Hubo gente que fue rescatada entre cinco y diez días después del terremoto. Los Niños del Milagro, nombre que se les dio a un trio de neonatos que sobrevivió bajo las ruinas de hospitales, sin auxilio humano ni alimento, estuvieron una semana sepultados antes que se llegase a ellos.



Entonces es absurdo dimensionar el desastre a solo diez horas de ocurrido. Es absurdo imaginarnos que Camila alcanzó a recoger material tan peligroso en un par de horas y que los del gobierno intentaron detener su difusión,  si a esas alturas apenas se tenían noticias de la magnitud de daños ni motivos para ellos.

Se va a hacer una segunda temporada, pero con los mismos personajes insulsos. No veo que pueda mejorarse la cobertura de un mega suceso. Al final Cada minuto cuenta se queda en minutos perdidos, colgando entre la formula hollywoodense del disaster movie y la cursilería de El Niño y el Papa. En ningún instante logra capturar el miedo, la irrealidad que se vive bajo el impacto de las fuerzas telúricas tal como no sabe retratar el drama político que se desarrolló una vez que estas se desencadenaron.

Contenido Violento y Gory. No hay nada más violento que cuando la tierra nos ataca, pero no hay escenas graficas de cuerpos destrozados o muertes macabras que suelen ocurrir en los filmes de desastres. Gabriela es asaltada por unos rescatistas, pero sin violencia. Camila es asaltada por las Fuerzas del Mal, pero se les escabulle como la Wonder Woman que es.

                        Ignacio el Darth Vader mexicano

Contenido Sexual y Desnudos: Ninguno. Algo que se aprecia. Hasta la escena en que Ángel pone a un recién nacido rescatado en el pecho de la madre muerta para alimentarlo (un hecho factual) está hecha con buen gusto. En un flashback,  Gabriela recuerda ser seducida por su jefe, pero tampoco es nada gráfico.

Factor Feminista: Se supone que Camila Toledo es un ejemplo de fémina independiente y ambiciosa que no deja que nada se interponga en su camino de hacerse un nombre en el periodismo, pero la tragedia del terremoto la hace ver que debe luchar por la verdad y la justicia antes que por sus derechos personales. Gabriela es una mujer que trabaja, pero vaya que se queja de ser el único sostén económico de la familia y eso que se está dando un gusto con el jefe.



Chave es una enfermera devota que es jaloneada por un lado por un marido que quiere llevársela al otro lado de la frontera, por otro por su jefe, el arbitrario Dr. Zambrano. Al final de la primera temporada, el marido le da la libertad para que siga al servicio de Ángel. ¿Es esa la mejor elección? Ninguna de estas mujeres es un ejemplo de empoderamiento femenino. Yo prefiero quedarme con el sindicato de costureras, el primero en México, formado a raíz del terremoto por Evangelina Corona, algo que no aparece en esta temporada.

Factor Diversidad; Al elegir contar la historia de la redención de tres personajes y de crear un marco de tiempo de un par de horas, la serie perdió la oportunidad de mostrarnos la riqueza de diversidad étnica, sexual y de otro tipo que existía en el DF.  

Apenas, casi al pasar, descubrimos que el médico despedido es gay enclosetado. No se atreve a donar sangre, porque ese año, allá y aquí se creía que ser homosexual era ser portador del SIDA. Pero como todo, esta es solo una viñeta que pasa casi desapercibida entre tanta arenga y tantos brincos de un arco a otro sin que al final tengamos una idea de cómo era la sociedad entonces.

                            El Dr. Moreno confiesa ser gay 

En otra simplificación, los libretistas dividieron la sociedad mexicana entre los ricos y poderosos, grupo que abarca políticos corruptos y patronos abusivos, y el resto de la población . También las clases pudientes fueron afectadas, basta pensar en los huéspedes de los hoteles de lujo que se desplomaron en el Centro Histórico.

Solo en el Regis, fallecieron Rafael Hernández Piedra, ex Gobernador de Durango,  y la escritora y dramaturga, Margarita Mendoza López García. O si querían basar un personaje en alguna embarazada de “la alta” y contrastarla con las que murieron en el Hospital Nacional, se pudieron basar en lo vivido por la vedette Olga Breeskin que, en su octavo mes de gestación, apenas logró escapar del derrumbe del Hotel Continental. Y si querían leyendas de cajas fuertes, ahí está la de Rigo Tovar enterrada,  junto con el hermano del cantante y conteniendo toda su fortuna,  tras el derrumbe de su pent-house.



La Primera Temporada está disponible en Amazon Prime. Y no, no la recomiendo.





martes, 1 de octubre de 2024

Patrulleras del ’71: Women in Blue (Las Azules) en Apple TV

 


Con cierto recelo me acerqué a esta producción de Apple, hecha en México, esperando otro bochorno como Vuelo 601. Pero la trayectoria de las pioneras de la policía femenina mexicana, aparte de traernos la siempre bienvenida presencia de Bárbara Mori, sabe acercarse al tema con una onda de telenovela combinada con un potente misterio policial.

Mujeres contra El Encuerador

Estamos en 1971, en la delegación de Tlalpan (México D.F.)  anda suelto un asesino serial de mujeres apodado “El Encuerador” ya que suele desnudar a sus víctimas después de asesinarlas. Pasamos a Los Pinos donde el presidente Luis Echeverría discute con su asesor de propaganda, Emilio Escobedo (Christian Tappan), sobre la mala prensa que está recibiendo la policía capitalina. No solo los agentes tienen fama de corruptos y brutales ( hace tres años de La Masacre de Tlatelolco), además ahora son vistos como incompetentes.

A la primera dama— o “compañera “como se hacía llamar María Ester Zuno— se le ocurre una idea. Integrar a las mujeres a la fuerza policiaca. Escobedo se va a un programa de Tele sistemas mexicanos (todavía no existía Televisa) y anuncia públicamente la formación de un escuadrón femenino. Cuando el locutor aventura si no es peligroso enviar mujeres en contra de un asesino de las de su sexo, Escobedo responde que se les proveerá de armas.

                   La "compañera" Maria  Ester Zuno

Lo primero es encontrar a alguien que adiestre y comande este escuadrón. Escobedo lo haya en un guardia de seguridad de un bar. Aunque ahora el ex capitán Octavio Romandía (Miguel Rodarte) se dedique a proteger a las ficheras de los borrachos, él fue un excelente policía expulsado de la fuerza por insubordinación. Romandía acepta un cargo que sus colegas han rechazado. Solo pone una exigencia. “cuando se acabe este teatrito” él podrá reintegrarse a la policía.



Entretanto, cuatro mujeres han respondido al llamado del nuevo escuadrón. Gabina Contreras (Amorita Rasgado) es hija de un comandante condecorado, tiene dos hermanos policías y uno detective. Lo lleva en la sangre, pero para su padre y hermanos su lugar es en la cocina, ayudando a su madre.

Diferente es el caso de Ángeles (Ximena Sariñana). Trabaja en el departamento de criminología de la policía, es una experta en huellas dactilares, pero su condición de mujer aunada a un Asperger (entonces desconocido) la hacen introvertida e incapaz de levantar la voz a su favor. Así ni se asciende ni se consigue un aumento de sueldo. Para Ángeles, ser mujer policía es un modo de conseguir el dinero que necesitan ella y su abuela (¡que viejita está Paloma Woolrich!) para comprar una nueva cocina.

Quien no tiene necesidad de dinero es María Elena (simplemente María) Camacho de La Torre. Barbara Mori nos crea un nuevo personaje con esta ama de casa de clase media acomodada, casada con un prestigioso y trabajólico arquitecto (Leonardo Sbaraglia). El objetivo de María es ser la esposa y madre perfecta, aunque eso signifique sofocar todo sueño propio incluyendo el infantil de ser detective.



Las cosas cambian cuando María, en el cumpleaños de su esposo, descubre que Alejandro le es infiel. El mundo de María se le viene al suelo. Esa noche paga la fianza de su hermana Valentina (Natalia Téllez), la feminista, la activista, la rebelde de la familia, que ha sido arrestada por protestar la pereza policial en el caso del Encuerador de Tlalpan.

Es a Valentina a quien María le confiesa la infidelidad de su marido. Valentina le aconseja dejar de ser “predecible” para Alejandro. Debe demostrarle que puede vivir sin él. Las Hermanas Camacho se unen entonces al nuevo proyecto: Valentina para cambiar a la institución policial desde dentro y María para demostrarle al marido que no es “predecible”.



Armadas con…silbatos

La segunda mitad del primer episodio es dedicada al adiestramiento de las chicas. No se gasta mucho tiempo en los clichés acostumbrados y no hay excesos tipo G.I. Jane.  Al final, María ha descubierto que sabe disparar, se atreve a lanzarse por paracaídas y ha convencido a Alejandro que la deje trabajar a ella también.



En cambio Gabina tiene que enfrentarse a su familia, primero su hermano, el detective Gerardo, viene a buscarla. Cuando intenta llevársela por la fuerza, Gabina se niega y sus compañeras la apoyan. El Comandante Herrera, su padre, es harina de otro costal. Su ira ante el desplante de su hija se manifiesta en aplicarle la Ley del Hielo.

                            Gerardo no se puede llevar a su hermana

Llega el gran día de la graduación, las cuatro amigas se gradúan y son encargadas de patrullar juntas el área de un parque. Tienen un uniforme muy sexy , azul con micro minis y botas de charol, pero ante su sorpresa, y contraviniendo lo dicho en televisión por Emilio Escobedo, no reciben armas con que defenderse. Únicamente un monedero para llamar a la policía “de verdad” si presencian un crimen y un silbato para alertar si hay un criminal amenazándolas. Su “patrulla” es el transporte público.




El primer día es humillante. En el bus, un niño las confunde con aeromozas, en el parque las tratan como guías de turismo, y se la pasan buscando un perrito perdido.  Es Bárbara quien encuentra a Austin, pero también encuentra otro cadáver. A la policía no les hace ni pizca de gracia que sean “Las Azules” las que hayan visto el cadáver.



Tanto Emilio Escobedo, como los detectives son presionados para encontrar al asesino. Arrestan a un jardinero que sufre de retraso mental. Bárbara ve como lo acribillan a preguntas y golpes que el pobre hombre no entiende. Un detective le encarga que acompañe a la hermana de la víctima a la morgue a reconocer el cadáver. Después de darle un aventón a la hermana hasta su casa, María se entera que la víctima fue vista subiéndose a un Cadillac la noche de su asesinato y que no era su costumbre andar con desconocidos.

Es obvio que el del Cadillac era el asesino y que el jardinero no era capaz de costearse un carro tan caro. Sin embargo, Romandía se niega a escuchar a María. Le reprocha haber interrogado a alguien sin permiso y le dice que el caso está cerrado ya. El broche final se lo da el suicidio del pobre jardinero. Aun así, María se niega a abandonar su investigación, convence a sus colegas de secundarla y cuando El Encuerador vuelve a atacar, hasta los policías deberán apoyarse en la evidencia encontrada por Las Azules.

Las Verdaderas “Azules”

Generalmente, suelo presentar las falsedades históricas como debilidades de la trama. Aquí no es el caso y es momento de mostrar los motivos para cambiar un poco la historia. Las primeras mexicanas en entrar al cuerpo policial lo hicieron en Los 30, en días de Plutarco Elías Calles, pero fue tal el clamor público que el cuerpo se disolvió. Lo resucitaron a fines de Los 60 o en 1971, difieren las versiones.



El hecho es que fue una cortina de humo para desviar la opinión del pueblo mexicano de los errores del gobierno de Echeverría. Hacia muy poco de La Masacre de Tlatelolco y no se olvidaba que el actual presidente había sido ministro del gabinete de Diaz Ordaz. La reincorporación de la mujer a la policía no se debió al Encuerador de Tlalpan, puesto que tal individuo no existió.

La ironía, y a eso apunta la historia creada por Fernando Rovzar y Pablo Aramendi, es que, en el 2020, si hubo un asesino de mujeres suelto por Tlalpan y quien lo atrapó fue una agente encubierta. No miento al decir que México tiene uno de los más altos índices de femicidio en América Latina (3,000 al año) y esto no es de ahora. Que hubiese un asesino en serie en la segunda década del siglo XXI y que la única en atraparlo sea una policía,  demuestra la urgencia e importancia de incorporar mujeres a las fuerzas de la ley hoy tal como lo fue en 1971.

La discriminación en contra del ingreso de la mujer a las fuerzas policiacas es un tropo que sirve de argumento a muchos filmes y series como la inglesa WPC56 donde una joven provinciana, en 1956,  intenta servir en la comisaría local con desafortunados resultados,  o la encantadora Neófita que sigue a la protagonista,  una brillante criminóloga en su primer encuentro con el duro mundo policial de la Rusia post-stalinista . La diferencia es que en Women in Blue son cuatro las postulantes y cada una tiene una personalidad diferente.



La Rica, La Feminista, la Hija de Policía y La Asperger

María no es un personaje totalmente simpático. Cuando usa su astucia femenina, aunada a un olfato natural detectivesco, resulta interesante, pero cuando trata de parecer persona fuerte y firme cae pesada, mete la pata y acaba volviéndose insoportable. En otros momentos peca de ingenua y pone su sonrisa plástica de muñeca de loza que invita al pescozón.

Su hermana alterna entre lo deprimente y repelente. Creo que no es accidental que Valentina tenga los peores aspectos de una feminazi, incluyendo su hipocresía. Es descontrolada, ilógica, ataca siempre a la más débil sea su hermana, cuyos puntos débiles conoces o la frágil Ángeles de quien critica su piedad. Para colmo esta odia-hombres, anda de ofrecida, persiguiendo a su ex, el periodista Lucas, al que ya cansó. Nunca sabemos si es que realmente ama a Lucas, al que usa descaradamente, o no soporta verlo feliz al lado de otra.

                 Valentina agrede a Angeles

Gabina es el caso más triste. Ha sido la consentida de su familia siempre y cuando cumplía las reglas. Su padre no le dirige la palabra desde el momento en que descubre que su hija quiere ser policía. Cuando al tonto de Emilio Escobedo se le ocurre sacar de portada de revista al Comandante Herrera y a su hija, el padre debe cumplir con la orden, pero abofetea a Gabina y luego la corre de su casa. La pobre chica acaba viviendo con Valentina quien le enseña a vestirse de hippie y la lleva a bares a go-go. El mayor descubrimiento de Gabina es que los hombres de su familia no son infalibles y que en su arrogancia, pueden atropellar la ley.

              El Comandante cachetea a su hija

He dejado para el final a mi favorita, Ángeles. Yo conocía a Ximena Sariñana por Niñas Mal. No sabía que además era cantante. Es ella quien interpreta el tema de la serie, una adaptación de “You Don’t Own Me” de Lesley Gore. Otra cosa que no sabía es que ha sido diagnosticada con Asperger.



Ese conocimiento del síndrome la ayuda a crear una visión realista, pero cercana, de Ángeles que habita un mundo que desconoce la existencia del autismo y si la supiera la discriminaría más que por ser mujer. Para las compañeras de Ángeles, ella es rara por que evita el contacto visual; se acurruca aterrorizada cuando le levantan la voz; y vomita cifras y datos a cada instante como si fuera una maquina dispensadora de refrescos.

Tampoco reparan en que es un genio, experta en huellas dactilares, pero la aceptan como parte del grupo. Eso permite a Ángeles evolucionar. No como Gabina, yendo al antro y poniéndose ropa hippie, sino como persona. Es en la policía donde Ángeles aprende lo que es ser “una buena amiga” y se abre a la posibilidad de un romance (con uno de los hermanos de Gabina).

                                  Angeles y su abuelita

Clasismo y Machismo

Para quien tema que la serie hace mucho énfasis en el machismo y la misoginia del cuerpo policial, esa misma discriminación la sufre Romandía a quien lo aguardan en la comisaria pullas y provocaciones por cómo fue expulsado de la policía y como regresó. Cuando decide saltarse la jerarquía del Comandante Contreras para solicitar de Escobedo una oficina para La Azules, son los hijos de Contreras—policías todos— quienes le darán una paliza a Romandía para recordarle “quien manda aquí”.

                                    

Gerardo, el más arrogante de los hermanos de Gabina, también sufre humillaciones como cuando se ve obligado a informar a Escobedo que arrestaron al falso Encuerador o cuando debe soltar a sospechoso solo por ser este hijo de un poderoso juez. El mundo de la Azules está dividido por géneros, clases sociales y jerarquías y así no hay justicia que valga.

La serie está dotada de tres virtudes que ayudan a superar sus bemoles. La primera es combinar un rito de pasaje con la caza de un asesino serial. La segunda es que este relato, sin caer en sentimentalismos y melodramas, sigue un esquema de telenovela al que los latinos estamos acostumbrados. Por último, presenta una buena atmosfera de época insertando personajes reales como Echeverría, la primera dama, y hasta al legendario periodista Don Jacobo Zabludovsky (alav-ha-shalom).

México en 1971 está muy presente en mi recuerdo de las telenovelas. Es adonde llega de Nápoles, Angelica María en Muchacha Italiana Viene a Casarse; es la urbe donde Ofelia Medina, en Lucia Sombras, busca cura para su ceguera; es donde Doña Silvia Derbez pone una estética en El amor tiene cara de mujer. Es esa misma fórmula, de varias mujeres unidas por un trabajo en común, al que pertenecen Las Azules, solo que es más peligroso ser policía que ser peluqueras.

                               Muchachas Italianas llegan al DF en 1971

Contenido Violento y Gory: Las imágenes de las víctimas del Encuerador ya nos introducen a un mundo violento donde las mujeres son las principales víctimas, desde la bofetada que el Comandante Contreras le planta a su hija hasta un sospechoso que agrede a María dentro de su coche rompiéndole los vidrios. Pero también vemos los métodos de la policía contra hombres, desde conseguir una confesión a punta de tortura hasta la paliza que le imponen a Romandía.

Una apoteosis de violencia ocurre al final del Capítulo 6, cuando Los Contreras torturan inocentes; un frustrado Escobedo descubre que su presidente aprueba esos métodos gansteriles; y él mismo agarra a patadas a un transeúnte que lo insulta. Hasta el atildado Alejandro le planta una madriza a su amigo y abogado por amenazar a María y el clímax es cuando Valentina llega un departamento violentado y se encuentra a Lucas malherido.

Contenido Sexual y Desnudos: Las víctimas son mostradas en paños menores, pero no hay desnudos en la serie. Tenemos una escena de sexo (nada gráfico) en el asiento trasero de un Volkswagen.

Factor Feminista: Vemos un mundo de mujeres sometidas  a esposos,  padres y hermanos. Vemos un mundo de discriminación de género a nivel laboral. No hay ascenso, Las Azules son tratadas con hostilidad a menos que sirvan café o respondan el teléfono.  A las primeras mujeres policías las tenían para la limpieza. No vemos mujeres profesionales. Pero también lo contrastamos con la hipocresía, el egoísmo y necesidad de controlarlo todo de Valentina, la feminista en residencia.



Sobre la necesidad de Valentina de vocalizar su frustración a gritos y en discursos airados e incoherente, lo opuesto es la timidez de la mujer en general, de la clase que sea que solo pueden expresarse sobre temas domésticos o frívolos. Una lástima que hayan caricaturizado a la “Compañera” María Ester puesto que fue una primera dama muy activa en obras sociales que beneficiaron a sus congéneres.

Sin embargo, no hay exageración en la sumisión de la mujer mexicana. Ximena Sariñana dijo algo muy interesante, que a las mujeres se nos impide ser “distintas”.  Si nos fijamos en la mujer de esa época, la indiferencia, incapacidad de expresar emociones y silencios de la Asperger, eran imitadas por las “normales”.



Era como si una sociedad patriarcal exigiese de su población femenina un completo control sobre sus emociones, una represión exagerada de su verdadero sentir, desconfianza de su entorno que le impidiese acercarse en otras mujeres y crear un grupo de apoyo. Había una necesidad de verse invisible o, a lo más, decorativa. Un ejemplo es que Ángeles no puede mirar de frente, pero el Comandante Herrera se enfurece cuando Gabina levanta la mirada. “¡No me mires a los ojos si yo no te lo pido!” le ruge.



Factor Diversidad: Es agradable ver una serie mexicana en donde los actores no estén teñidos de rubio.  Y si alguien se queja de que la única de ojos claros es María, porque es de “la alta”, recordemos que Bárbara es nacida en Uruguay, hija de madre libanesa y con abuelos japoneses. No se puede ser más diversa

El que Ángeles sea “especial” en una época en que no se conocían las variantes del autismo, sirve para mostrar como los Asperger tenían que lidiar con un mundo que no comprendía lo mismo que ellos tampoco sabían definir e identificar En el caso del pobre retrasado, inculpado por un crimen que no cometió, vemos como las enfermedades mentales eran consideradas indicadores de criminalidad en vez de tratarlas como circunstancias atenuantes

martes, 8 de noviembre de 2022

Un héroe justiciero en el México Setentero: Belascoarán en Netflix

 


Había dos razones para vencer mi repugnancia al mundo Netflix y ver Belascoarán. La primera era mi interés en ver cómo iban a caracterizar a uno de los detectives ficticios ms icónicos del Noir latinoamericano. La otra era observar si sabían recrear el México Setentero con el cuidado, nostalgia y amor que Poncho Cuarón lograse en Roma.

Entrémosle a Los 70

La Primera Temporada está compuesta por tres episodios, cada uno de hora y media de duración, que corresponden sucesivamente a las tres primeras novelas de la serie de Belascoarán : Días de combate, Cosa fácil y No habrá final feliz .  Estas novelas fueron publicadas sucesivamente en 1976, 1977 y 1980. ¿Entonces por qué situar la historia en 1978? ¿Por qué hacerla en marco de época cuando las adaptaciones fílmicas de la saga de Belascoarán siempre fueron en marcos contemporáneos?

Lo extraño es que en términos de ropa y ambientación se siente en 1976. La banda sonora contiene hits de Camilo Sesto como “Fresa Salvaje”(1974) y baladas sesenteras como la adaptaciones de Los Rogers de “We Belong Together” de Ritchie Valens que se usa de música de fondo para el primer encuentro sexual del detective y de La Muchacha de la Cola de Caballo.





Las únicas pistas que tenemos del año en que transcurre la historia nos la dan el diario del asesino con fechas del 78 y la mención del Grupo Niche (que Belascoarán descubre suena como Nietzsche) que se formó en Bogotá en 1978. Lo definitivo son las eliminatorias al Mundial de Futbol del 78. El partido clave México-Alemania nos coloca en mayo de 1978.

Estamos en la segunda parte del década de Los Setenta y eso lo consigue transmitir la serie, lo que ya es un mérito. No he leído las novelas, pero todo me suena coherente. Héctor Belascoarán Shayne es un ingeniero que trabaja para una firma estadounidense y lleva un matrimonio muy burgués y aburrido. Un día se harta de todo, abandona trabajo y esposa y se convierte en detective. Bueno, no tan fácil.

Toma un curso de correspondencia que le otorga una licencia semi legitima y se consigue un “despacho” en un cuartito ya ocupado por Silverio,  un plomero. Ahí usando el teléfono de su “vecino” rechaza ofertas. Es que, en esta primera entrada, Belascoarán PI,  le ha entrado a la profesión con un único propósito:  capturar a un misterioso estrangulador de mujeres que asola la ciudad de México.



Las Mujeres de Belascoarán

En su búsqueda, el detective conoce y encuentra ayuda en una serie de pintorescos personajes; el plomero Silverio, Doña Isolda,  la maternal confeccionadora y vendedora de tacos;  y la enigmática “Muchacha de la Cola de Caballo”, a la que el detective primero confunde con el asesino.

Irene, rica heredera y corredora de autos sports, vive traumatizada por el asesinato de su madre que presenció cuando niña. Desde entonces , Irene está obsesionada con vengar la muerte de su madre y ayudar a capturar a este misógino estrangulador. Eso la lleva a unirse a Belascoarán.



Sin embargo, la gran ayudante y confidente del detective es Elisa (Irene Azuela), su hermana, una maestra de la UNAM, asesora de obreros abusados y sindicalistas descontentos. Elisa ha heredado la bandera de la lucha de clases de sus padres, un nacionalista vasco y una brigadista irlandesa que se conocieron en La Guerra Civil y buscaron refugio en el México cardenista. Es Elisa quien le proporciona a su hermano un arma, el revolver que portó su madre durante su servicio en las Brigadas Internacionales.



Para atrapar al asesino,  Belascoarán desarrolla una estrategia. Se comunica con el criminal tras presentarse en un programa de concurso televisivo (este concurso existió en realidad) respondiendo preguntas relacionadas con famosos estranguladores de la historia. El truco surte efecto, y el estrangulador (que firma como “Cerevro”) entabla contacto con el detective vía citas de Nietzsche en el teléfono y un recibo de tintorería que lleva a Belascoarán y a Irene a un diario escrito por el asesino. Me detengo aquí para contarles el origen de estos relatos.



Héctor Belascoarán Shayne nace de la imaginación del mexicano (nacido en Asturias) Francisco Ignacio Taibo conocido como “Paco” o simplemente PIT. Taibo es celebre por tres razones: ser el maestro de la novela negra mexicana; promover el Noir latino con la creación La Semana Negra en su natal Gijón y ser un sindicalista de izquierda,  muy activo en el Partido Morena,  y que desde el 2019 funge como secretario del Fondo de Cultura del gobierno de AMLO.

Con ese trasfondo es imposible desligar la historia de las ideas políticas de su autor, pero aun para una anti-izquierda como yo, no afecta mi apreciación de la obra. El siniestro Comandante Paniagua, némesis del protagonista, parece escapado de telenovela larrosiana, pero es una realidad. La policía mexicana es corrupta. El énfasis en el clasismo y racimo de las clases pudientes es reflejo de la tremenda desigualdad social que existe en el país azteca.


                                         Paniagua

La serie ha efectuado algunos cambios que equilibran la trama. No sé si existe en el libro la guardia Valentina, hembra gordita coquetona que ayuda a Belascoarán en la segunda novela,  y que representa el lado amable de la autoridad. También se le ha bajado el perfil al hecho de que, en la obra de Taibo, Belascoarán es hijo del privilegio, viene de clase alta, deja atrás un mundo de lujos y dinero. Como se ha eliminado al tercer miembro de la familia Belascoarán, no creo que tengamos el episodio en que los hermanos reciben una herencia que los tres rechazan, por su desprecio por el vil metal.

Una característica curiosa es que el detective no acepta pago por sus servicios. ¿De que vive entonces?  Ni siquiera lo acepta de una cliente rica como la diva Marisa Ferrer a la que toma de cliente con mucha desconfianza. Es cierto que Marisa entra en la oficina semi denuda encarnando a la feme fatale del Noir (y eso que Nailea Norvind ya está en la etapa de vieille femme fatale).  El transcurso de la historia,  sin embargo,  nos la revelará como otra víctima del mundo de la clase dominante mexicana.



Noir a la Mexicana

Lo que, si considera la serie,  y me hace disfrutarla,  es la fascinación de autor y personaje por el DF, que los críticos literarios ven como muestra del amor-odio que el protagonista siente por la capital de México. Belascoarán a cada rato alaba el espíritu de solidaridad chilango que se refleja en gente casi anónima que lo socorre desde un conductor de un programa radial hasta las prostitutas.

Belascoarán no cobra precisamente para ser parte de esa red de apoyo. Eso lo pone a un nivel de héroe justiciero de comic, que a ratos funciona y en otros infantiliza o simplifica el relato porque contradice la oscuridad del Noir.

Otra grandeza de la obra de Taibo es recopilar los clichés del género e insertarlos en un cuento netamente mexicano. El autor renueva estos lugares comunes como en el caso de La Muchacha de la Cola de Caballo que supera los estereotipos femeninos de la novela negra: la mujer fatal o la idealizada victima que el detective debe rescatar.



Irene no es un arquetipo, es una mujer de carne y hueso que se involucra en los casos de su amante.  (”No soy su novia. Soy más que eso” dice al definir su relación).  Ella es el apoyo del detective, pero también su compañera de lucha, una que toma decisiones propias. Su dinámica recuerda a la de la Lisbeth Salander con Michael Blomkvist en la trilogía de Lars Stiegsson.

Me ha gustado mucho ver a en ese rol a Paulina Gaitán. Como nunca vi Narcos mi recuerdo de Paulina es de Andreita, la nena rebelde que por castigar a su madre acaba sirviendo sentencia en Capadocia. Ha madurado mucho como actriz. Yo A Luis Gerardo Méndez lo he visto, pero no lo recuerdo de Lola, Érase una Vez y Capadocia.

Debe ser difícil llenar los zapatos de don Pedro Armendáriz Jr., y de mi amado Sergio Goyri quienes dieron vida Héctor Belascoarán Shayne en el cine. Aun así, LGM le ha dado su dimensión más compasiva y cómica que también el humor es importantísimo en este cuento. Belascoarán y sus compañeros son muy agudos. Aun en situaciones críticas sacan un gracejo que ayuda a alivianar la tensión sin disminuir el drama.



                                     Sergio Goyri como Belascoarán

Me gusta que hayan conservado la voz narradorauna característica del Noír del protagonista. Nos permite estar siempre en la cabeza de Belascoarán,  conocer sus planes,  saber lo que opina. Aunque profundo, , este detective no es un Sherlock Holmes,  algo que críticos y lectores han notado. No está dotado de una mente analítica, su instinto le falla, puede incluso ser torpe como cuando en la segunda novela se le ocurre tratar de solucionar dos casos (tres en el libro) a la vez y acaba provocando más caos que imponiendo el orden.

Puede que a los conocedores del género detectivesco les moleste este modalidad, pero Taibo y la serie quieren mostrar un detective de carne y hueso, con fallas humanas, aunque dotado de conciencia social. Lo importante es que el autor creó un personaje que era producto de su ambiente,  y que actuaba y enfrentaba situaciones que derivaban de problemas contemporáneos o nacidos de realidades históricas como la muy presente Masacre de Tlatelolco. La grandeza de la serie ha sido reproducir ese ambiente sociohistórico en casi todo lo relacionado con la adaptación.

Digo casi todo porque me enoja que insistan en ponerles minifaldas a los personajes femeninos en una época en que esa prenda desapareció de nuestro guardarropas. Ni las “señoritas de la calzada” como llama Silverio a las trabajadoras sexuales andarían con faldas cortas. Han sido tan cuidadosos en el vestuario masculino que no se entiende que cuando no ande de pantalones Irene luzca microminis que parece edecán de las Olimpiadas del ‘68. ¡Con lo bonita que era la moda el 78-79!



Saltándonos este detalle, la serie está buenísima y se las recomiendo. Es una recreación de un mundo perdido donde los cursos a domicilio vienen en casetes, donde se necesitan monedas para hacer llamadas telefónicas,  y donde un detective puede convertirse en héroe como el Santo y El Pantera para poder luchar contra las fuerzas del mal.



Contenido Violento y Gory: Es un Noir, está lleno de asesinatos, atentados, balaceras, pero es menos Gory, aunque hay cadáveres mal cosidos en la morgue, es y menos gráfica que otras historias policiales.

Contenido Sexual y Desnudos. Sexo obligado entre Belascoarán e Irene en cada episodio. Sexo en un tren, sexo en la ducha, striptease en la terraza. Desnudos de espalda de varones, pero la Gaitán muestra orgullosa sus chichis.

Contenido Feminista: Aunque es una serie mexicana y que ocurre en los 70, existen personajes femeninos fuertes sin necesidad de mensajes MeToo. Irene es un intento de destruir a la femme fatale y reemplazarla por una mujer que, aunque sea independiente,  también puede proteger a su hombre. Irene es el Anima jungiana, pero el puesto de hada madrina del detective lo ocupa Elisa (Irene Azuela, la hermana mayor.

                                            Las mujeres de Belascoarán

Elisa es la consejera, confidente y ayudante del detective, pero también es una mujer muy completa. Conjuga su empleo de catedrática de la UNAM con su asesoría de sindicalistas. Entremedio,  se da tiempo para tener romances fugaces, uno de los cuales (chileno tenía que ser) trae consecuencias. Una subtrama del tercer episodio es el dilema de Elisa entre tener o no a la que ya llama “mi chamaca”.

Un toque humorístico, pero tierno que suaviza a las protagonistas, sin sentimentalizarlas es la aparición del conejo Rataplán, el rocinante del Quijote Belascoarán. El que sea Irene que se lo regale a Belascoarán y Elisa quien más lo apapache, denota lo que hoy es mala palabra:  sentimiento maternal.

                                           Rataplán

No todas las mujeres de la trilogía son fuertes. Tenemos victimas como la diva Marisa Ferrer a quien el patriarcado elevó para luego degradar,  y la bailarina exótica Casandra quien,  por mentiras y enredos de sus hombres casi pierde la vida.


                                            Marisa y Casandra, víctimas de los hombres

Contrastan con estas frágiles victimas unas mujeres fuertes que van desde profesionales como la forense Amada (¡Qué viejita está Paloma Woolrich!)  a mujeres del pueblo como Doña Isolda,  la taquera. Hay que mencionar a Cristal, la prostituta que encabeza un equipo de colegas para administrarle una buena madriza a unos juniors que se las quieren dar de secuestradores. U ejemplo de cómo el poder femenino de clase humilde puede aplastar al patriarcado blanco y clasista.

Factor Diversidad: Este es un detalle soberbio con el que se desliga a la adaptación de las novelas de TIP con lo que estamos acostumbrados a ver en la televisión mexicana: un universo de blanquitos, ojiverdes y teñidos de güero. Aparte de los Belascoarán ,Amada (y Paloma Woolrich es judía),   Marisa y su hija, el resto del elenco,  sean ingenieros, policías o vendedores ambulantes,  tienen rasgos nativos, se ven como la gente que uno observa en la calle del DF. Incluso Irene que es “niña bien” y que ha sido interpretada anteriormente por  una “mexicana blanca” como Rebeca Jones ahora en manos de Paulina Gaitán ,  estila un look exótico a lo Salma Hayek y se ve más étnica que sus predecesores en el mismo rol.