Cuando Álvaro
Cuevas, en la revista Milenio, recomendó esta serie como “la mejor del año” me embargó el
escepticismo. Después de todo, ya se ha hecho tanta ficción y documentales
sobre el Terremoto de México de 1985. ¿Sin pasarme de cínica, pero qué puede
ofrecerme a mí que he sobrevivido cinco sismos de más de siete grados
incluyendo el más grande del mundo? Por curiosidad, le hinqué diente esperando encontrar datos nuevos.
Algo que trascendiese el esquema que Hollywood le ha impuesto a las disaster
movies. Nada de eso, ni siquiera los cacareados efectos especiales pueden
opacar malas actuaciones y un argumento que se asemeja más a un episodio de La
Rosa de Guadalupe que a una seria visión de una catástrofe que cambió la
sociedad mexicana.
Recuerdos del Terremoto
Tengo presente
ese terremoto porque fue una de las varias tragedias que cayeron sobre América
Latina ese 1985. Estuvo enmarcado entre el Terremoto de Santiago en marzo y la
Tragedia de Armero ocurrida en Colombia en noviembre. Parecía que los hados se habían enemistado con
nuestro continente. Recuerdo particularmente la mañana del 19 de septiembre
cuando bajaba la escalera para irme al trabajo y mi mamá estaba viendo Hoy Mismo.
De pronto que me
grita: “Está temblando fuerte en México. ¡Mira a la pobre Lourdes Guerrero!” Y
no me olvido del “İAy, Chihuahua!” de la periodista que fue super valiente porque
Televisa Chapultepec sustentó grandes daños. Cada Minuto… nos muestra
una imagen de la torre de comunicaciones de Televisa yaciendo en el suelo. Esa
es una imagen que recuerdo, edificios nuevos arrancados de cuajo, como arboles
después de un tornado, para quedar tendidos en el suelo.
Recuerdo a Don Jacobo
Zabludovsky pasando por sectores afectados transmitiendo desde su auto.
Recuerdo, una imagen nocturna en que Zabludovsky, en el área del Complejo de Edificios
Tlatelolco , reconoció un rostro entre los socorristas. Era Placido Domingo,
entonces el mejor tenor del mundo, ayudando en las maniobras. Aun tras saber
que sus parientes habían perecido en el derrumbe del Edificio Nuevo León, el cantante
continuó en las labores de búsqueda.
Inolvidable Marcos
Efrén Zariñana “ La Pulga” , un hombre humilde que, debido a su contextura física,
podía deslizarse entre rendijas de escombros y encontrar sobrevivientes. Como
la Perrita Frida del 2017, ellos fueron el rostro del terremoto en el extranjero.
Imágenes de esperanza. No es que todo fuese color de rosa. Teníamos conciencia
al otro lado de la frontera de que no se podía pedir peor presidente que Miguel
de La Madrid para enfrentar un desastre natural. Más o menos como vivimos en
Chile el 2010 con nuestra Gorda Bella.
Se dice del
Terremoto del 85 que México descubrió una cultura de terremoto, pero también su
alma. Nacería del desastre un tipo de defensa civil más organizado y útil que
los militares y policías que solo obstaculizaron las maniobras. México, al
menos el DF, aprendió que hay que ser solidario
y crear redes de ayuda civil como los famosos “Topos de Tlatelolco”.
Ese tema ha sido tratado tanto en documentales como en filmes tales como Trágico Terremoto en México (1987) y la aportación de Kuno Becker, El día de la unión (2018). Pues ahora Jorge Michel Grau nos trae otra vez la misma fórmula y Álvaro Cuevas babea con ella. ¿Se entiende? Yo esperaba que apareciesen los verdaderos héroes anónimos u oficiales, pero seguimos con marionetas estereotipadas.
¿Para qué poner a
periodistas como Zabludovsky (hoy cancelado por considerársele un lacayo del
PRI) cuando podemos tener a Camila (Maya
Zapata) la feminista independiente que ha dejado a familia y novio plantados al
pie del altar para venir a México a ser una gran reportera? Solo que el
terremoto le despierta a Camila la conciencia de que un verdadero periodista es
quien da voz a los que no la tienen. Ayy! Un solo de violín por favor.
¿Quién necesita
de La Pulga cuando tenemos a Osvaldo Benavides como el multitasking Dr. Ángel Zambrano,
jefe de obstetricia del Hospital Nacional? El médico que tanto salva a una
parturienta, despide internos, como que
se pone a cavar entre los escombros para salvar a sus enfermeras y sus pequeños
pacientes atrapados en el NICU.
No vamos a
recordar a Placido Domingo, hoy cancelado porque varias señoras lo acusaron de
seducirlas con falsas promesas de llevarlas a la fama. Mejor pongamos a Gabriela
(Damayanti Quintanar), la esposa gruñona a la que agarró el sismo dentro de un
colectivo y emergió con apenas un tacón roto. La serie se la pasa tres capítulos
en lo que le toma a Gabriela llegar al edificio Nuevo León donde toda su
familia ha quedado sepultada.
¿Aporta algo
Nuevo Esta Miniserie?
Francamente, Milenio
se atragantó con tanto elogio innecesario. Si le vamos a la narrativa coral de
personajes ficticios, me quedo con Trágico Terremoto en México. Nunca olvidaré
a Diana Golden―en uno de sus primeros roles―como la joven madre
soltera que el terremoto agarra en la sala de partos. Mientras cae cascote a su
alrededor, Patricia salta de la camilla y se refugia bajo ella con su bebé que
todavía está unido a su placenta. Escena fuerte que me impactó más que todas
las sagas de los personajes de esta historia de Jorge Michel Grau.
No es que pida yo
que nos den una cursilería como El niño y el Papa, donde la Vero Castro
andaba buscando a su hijo en medio del desastre natural. Tampoco necesitamos de
una tragedia truculenta como 7:19 que Michel Grau filmó en el
2016, pero si más intensidad emocional, más identificación con las víctimas de
un terremoto.
No debemos pasárnosla
en flashbacks del pasado de la periodista , del doctor y de los atrapados que
nos alejan de la realidad presente. El mismo terremoto toma menos de tres
minutos en pantalla y sus efectos especiales son menos impresionantes que los
que Kuno Becker incluyó en su fracasado recuento del sismo.
Mucho se han
llenado la boca con el uso de una tecnología de punta para filmar esta
miniserie. Aparentemente, no se utilizó tanto la pantalla verde. En cambio,
ponen de fondo imágenes magnificadas del verdadero terremoto y dicen que han
usado el hiperrealismo que emplean en
El Mandalorian y La Casa del Dragon. Son tecnologías de
videojuegos. ¡O sea, esta visión de tragedia urbana y denuncia social la ponen
al nivel de un videojuego! Qué insulto a la memoria de las víctimas, de sus
deudos y de los rescatistas.
Alvaro Cuevas socarronamente dijo que no podíamos quedarnos
con la versión de Televisa y que esta serie revelaría secretos. ¡Chacha Chan! Pues
no hay nada de nuevo. Sabido es que La Madrid, temeroso que les cancelasen el
permiso para ser sede del Mundial de Futbol, trató de bajarle el tono al cataclismo
e incluso negó la necesidad de la ayuda extranjera, tal como lo hizo la Dra.
Bachelet en el terremoto del 2010.
Pues en Grupo Formula, Michel Grau reafirma que la ayuda internacional
llegaría más tarde debido a esta decisión presidencial. ¿Como así, si en su
serie, a las siete horas del terremoto ya están aterrizando aviones de otros
países cargados de insumos y no se les permite desembarcarlos? Esto ante la cámara
de la omnipresente Camila, que da ordenes en inglés ya que es bilingüe (toda
una MarySue esta chica) hasta que se la lleva la policía.
¿En qué quedamos?
He oído de aviones que no hicieron caso y se aparecieron en México con grupos
de rescatistas, perros e insumos y que sobrevolaban la ciudad sin permiso de
aterrizar, pero nunca a unas horas del sismo. Y así el risueño director le dice
a Joaquín López Dóriga que Cada minuto cuenta mostrará la
demora de la ayuda humanitaria internacional, demora causada por el capricho
del presidente.
Para que Michel
Grau no sea el único mentiroso, el Teacher, que entonces trabajaba para Imavision,
cuenta que el gobierno, tras decir que todo estaba controlado y se las podían
solos, ordenó a la población civil que retornase a sus casas y
dejasen el rescate en manos del ejército. López Dóriga dice que él se negó
a transmitir esa orden. Pues hay videos que dicen lo contrario
La historia
no-oficial declara que De La Madrid fue parte de una trilogía satánica
compuesta por el alcalde de México, Ramon Aguirre Velásquez, y por el Secretario
de Gobernación, Manuel Bartlett. Pero
aparte de querer evitar que la FIFA les quitara la sede y de proteger intereses
ajenos, no hubo otro motivo para impedir la ayuda extranjera. Pues la serie se
pasa de lista e inventan que el gran villano es Ignacio Zambrano (hermano del
Dr. Ángel) que trabaja para el Secretario de Turismo, que aquí se llama
Guillermo cuando en realidad era Antonio Enríquez Savignac, porque quieren sacar
tajada de los dineros que generará el Mundial del 86.
¡Que cuento más
improbable, tremebundo y forzado! En la historia política mexicana siempre hay
alguien que quiere quedarse con el dinero ajeno, pero este no fue el caso,
simplemente porque Ignacio Obregón nunca existió. Inventarse un personaje e
inventarse una estafa es otra manera de encubrir los verdaderos hechos y a los verdaderos
culpables.
En la serie,
Ignacio y el siniestro Guillermo que pasa a ser Secretario de Gobernación, se
van al Universal a amenazar a la prensa si no les dicen donde anda Camila. Es
cierto que se habló de una mordaza que impuso el gobierno a los medios. Tampoco
es como que era posible transmitir mucho,
menos a ocho horas del siniestro, pero también como Camila no existió,
ni Guillermo, ni Ignacio, todo este episodio pierde credibilidad. En realidad,
toda la serie es inaudita. Para ser justos concentrémonos en lo que si fue
cierto.
Un tema que
circula mucho en la decena de episodios es la mala construcción, los manejos
corruptos que han provocado el despido de Alberto, el marido de Gabriela, y el
derrumbe del edificio que lo deja atrapado bajo los escombros. Hago memoria y
como tenía en esos días muchos amigos y condiscípulos mexicanos, el terremoto
entraba en todas nuestras charlas en la cafetería de la uni.
La explicación
para los daños arquitectónicos que se llevaron por delante no solo al Complejo Tlatelolco,
sino también a varios hospitales y construcciones elegantes como los Hoteles
Regis, Continental y Del Prado, es que el DF estaba construido sobre la laguna
seca de Texcoco. Eso era equivalente a vivir en arenas movedizas. No obstante,
antiguas construcciones coloniales y templos aztecas sobrevivieron incólumes.
Entonces circuló el rumor de corrupción en la construcción del Nuevo
León y de otras obras modernas y caras. Solo que no todas se cayeron. Sobrevivieron
la Torre Latinoamericana y varios edificios
en el Paseo de la Reforma.
Las Costureras
de San Antonio Abad
Una novedad de la
miniserie ha sido la revelación de talleres clandestinos donde las operarias
estaban bajo llave incapaces de escapar durante el sismo. Aunque se han hecho documentales
como el conmovedor No les Pedimos un Viaje a la Luna, que está en
YouTube, esta sería la primera vez que se trata el tema en una serie.
En su exploración post-terremoto, Camila
encuentra un taller de costura, graba lo que ve, escucha los testimonios de las
costureras y consigue que algunos hombres rompan los candados y liberen a las
sobrevivientes. Entre los rescatistas hay un par que” libera” la caja fuerte. Llegan los dueños del taller y
exigen el regreso de la caja fuerte, pero Camila los acusa de la muerte de
operarias que no alcanzaron a salir del edificio que ya experimentó serios
derrumbes y está a punto de colapsar. La reportera los amenaza con su poderosa
arma: su cámara. Primer round lo gana Camila, que sigue su camino puesto que ya
ha hecho su buena acción del día. Ojalá la realidad fuera tan simple.
Los talleres
clandestinos de modistas ha sido una lacra en muchos países. En el Dia de la
Mujer homenajeamos a las casi 200 víctimas de un siniestro en uno de esos
talleres, The Triangle Shirtwaist
Factory en Manhattan . Ahí perecerían 146 operarios (123 mujeres), la mayoría
inmigrantes. Cien eran judíos. Los culpables de las malas condiciones que
provocaron el incendio, eran también inmigrantes judíos. Si me detengo en estos
detalles es porque la historia se repitió en México en 1985.
Los dueños de los
talleres de San Antonio Abad eran inmigrantes, en su mayoría árabes y judíos. Las víctimas
eran mexicanas, tan pobres que debían aceptar las condiciones laborales infrahumanas
que les ofrecían. No tenían contrato, se las despedía por cualquier infracción,
no recibían beneficios y la paga era miserable. El espacio de trabajo era
insalubre y peligroso, tal como se descubriría esa mañana del 19 de septiembre.
Los talleres
estaban localizados en construcciones de no muchos pisos en la calle de San
Antonio Abad. El problema es que habían sido construidos para albergar
oficinas, no para soportar el peso de bodegas de rollos de géneros, de
maquinarias y de tantas obreras que fungían como costureras y planchadoras. Fue
ese peso el que provocó el derrumbe. Cuentan los rescatistas que era un
espectáculo macabro con telas y vestidos ondeando al viento, mientras la sangre
fluía de entre los escombros. La serie
nos hace creer que todas ya salieron, cuando grupos socorristas
extranjeros llegaron a sacar mujeres de debajo del edificio desplomado hasta
diez días después del sismo.
Los socorristas
fueron, como muestra la serie, ciudadanos comunes y efectivamente muchas
mujeres estaban bajo llave. Los dueños se apersonaron, pero para salvar sus
telas, sus máquinas, sus cajas fuertes. Al ver tanta mujer aglomerada exigieron
la presencia del ejército para que con sus armas las desalojaran y para
proteger sus pertenencias, puesto que efectivamente se había perdido una caja
fuerte.
El hoy diseñador
de modas Daniel Ramírez Enríquez ,entonces un simple operario, confiesa que, si se sustrajo una caja fuerte, pero como no
pudieron abrirla, la vendieron como chatarra. En la serie en cambio, al no
poder abrirla, defraudados y enojados, los individuos asaltan a Gabriela y le
roban el bolso. ¿Adónde quedó el mensaje de solidaridad del terremoto y que
debió ser el fondo de la serie? Qué feo modo de ensuciar a los que realmente
ayudaron a salvar a las modistas.
Hubo otros
descubrimientos que salieron a la luz, irónicamente, al quedar bajo escombros. Comisarías
donde se hallaron cuerpos con señales de tortura, el hallazgo del cadáver de un
abogado defensor que había sido dado por desaparecido, etc. El mismo caso de las costureras de San Antonio
Abad es presentado de manera tan paupérrima que se reduce a una bravata de Camila
y es parte del peor error de la serie: la exageración de personajes y diálogos
que no corresponden a una realidad plausible. El haber puesto el peso de la
historia en tres personajes y no hacerlos ni cercanos, ni simpáticos, ni reales
arruina el efecto deseado de crear una obra informativa y conmovedora a la vez.
Lo Inadmisible
y Lo Risible
Uno de los peores
defectos de las recientes series mexicanas de plataforma (ocurre tanto en Las Azules de Apple tv+ como en Como Agua para Chocolate de la HBO) son esto diálogos inconcebibles,
salpicados de errores léxicos, modernismos
y denotada influencia del inglés. En Cada minuto…los personajes se
mandan discursos absurdos que suenan (según los guionistas) épicos; Camila en
San Antonio Abad parece la Libertad de Delacroix guiando al pueblo; Ángel
comienza su trayectoria excavadora encaramándose sobre las ruinas y lanzando
una especie de Grito de Dolores. Como
dijo en Mundiario, Pablo Silva Durán. “así que los diálogos
forzados para denotar cierto heroísmo, estaban de más”.
Y lo que llega a
un nivel risible son las peleas personales que Ángel sostiene en los túneles
con su hermano y con el esposo de su enfermera. Hoy sabemos que en eso túneles solo
cabían perros y La Pulga, que no circulaba casi el aire. ¿Me van a decir
entonces que se iba a gastar oxígeno y energías con discusiones sobre
pendejadas? ¡Por favorrr!
Las fallas principales
de una serie, que debió ser grandiosa y emocionante recaen en malos diálogos, y un hincapié en tres personajes que son
interpretados por actores de poco rango. A Damayanti Quintanar yo solo la vi
haciendo de Yolanda Zaldívar en La Historia de Selena. No es la peor del
trio, pero el personaje de Gabriela es tan antipático que nos impide
conectarnos con su tragedia de madre cuya familia ha quedado sepultada bajo su
edificio.
Curiosamente, Maya Zapata hizo de Selena en
esa miniserie. A mi Maya me cayó simpática en Casi Divas, y sé que ha
hecho cosas importantes desde entonces. El rol de Camila no es el mejor de sus
logros. Hasta su aspecto, su modo de hablar, tieso y artificial, la hacen
parecer heroína de comic. En cuanto a Osvaldo Benavides….İ Ayy! Este Dr. Ángel no caería
tan pesado si lo interpretase otro más capaz. Como que seguimos viendo al hijo de
María, La del Barrio, ahora con bata blanca.

La última―y no
la menor― falla es que toda la acción , o sea diez episodios, se centra en las primeras
diez horas del cataclismo. Estamos hablando de un suceso que tendría tantas
ramificaciones y variaciones que todavía siguieron las labores de rescate hasta
octubre. Piensen que, aunque en el edificio Nuevo León se comenzaron las
labores de rescate la noche del 19, fueron
interrumpidas al día siguiente por una réplica tan fuerte (7.1 Richter)que tumbó 20
edificios todavía en pie y provocó un cese de maniobras.
Aunque de La
Madrid sobrevoló la ciudad en un helicóptero en el primer día, su primer y
ultra tardío mensaje a la nación ocurrió 36 horas después del sismo. Hubo gente
que fue rescatada entre cinco y diez días después del terremoto. Los Niños del
Milagro, nombre que se les dio a un trio de neonatos que sobrevivió bajo las
ruinas de hospitales, sin auxilio humano ni alimento, estuvieron una semana
sepultados antes que se llegase a ellos.
Entonces es
absurdo dimensionar el desastre a solo diez horas de ocurrido. Es absurdo
imaginarnos que Camila alcanzó a recoger material tan peligroso en un par de
horas y que los del gobierno intentaron detener su difusión, si a esas alturas apenas se tenían noticias de
la magnitud de daños ni motivos para ellos.
Se va a hacer una
segunda temporada, pero con los mismos personajes insulsos. No veo que pueda
mejorarse la cobertura de un mega suceso. Al final Cada minuto cuenta se
queda en minutos perdidos, colgando entre la formula hollywoodense del disaster
movie y la cursilería de El Niño y el Papa. En ningún instante logra
capturar el miedo, la irrealidad que se vive bajo el impacto de las fuerzas
telúricas tal como no sabe retratar el drama político que se desarrolló una vez
que estas se desencadenaron.
Contenido
Violento y Gory. No hay
nada más violento que cuando la tierra nos ataca, pero no hay escenas graficas
de cuerpos destrozados o muertes macabras que suelen ocurrir en los filmes de
desastres. Gabriela es asaltada por unos rescatistas, pero sin violencia.
Camila es asaltada por las Fuerzas del Mal, pero se les escabulle como la Wonder
Woman que es.
Contenido
Sexual y Desnudos:
Ninguno. Algo que se aprecia. Hasta la escena en que Ángel pone a un recién
nacido rescatado en el pecho de la madre muerta para alimentarlo (un hecho
factual) está hecha con buen gusto. En un flashback, Gabriela recuerda ser seducida por su jefe,
pero tampoco es nada gráfico.
Factor
Feminista: Se supone que
Camila Toledo es un ejemplo de fémina independiente y ambiciosa que no deja que
nada se interponga en su camino de hacerse un nombre en el periodismo, pero la
tragedia del terremoto la hace ver que debe luchar por la verdad y la justicia
antes que por sus derechos personales. Gabriela es una mujer que trabaja, pero
vaya que se queja de ser el único sostén económico de la familia y eso que se está
dando un gusto con el jefe.
Chave es una enfermera
devota que es jaloneada por un lado por un marido que quiere llevársela al otro
lado de la frontera, por otro por su jefe, el arbitrario Dr. Zambrano. Al final
de la primera temporada, el marido le da la libertad para que siga al servicio
de Ángel. ¿Es esa la mejor elección? Ninguna de estas mujeres es un ejemplo de
empoderamiento femenino. Yo prefiero quedarme con el sindicato de costureras,
el primero en México, formado a raíz del terremoto por Evangelina Corona, algo
que no aparece en esta temporada.
Factor
Diversidad; Al elegir
contar la historia de la redención de tres personajes y de crear un marco de
tiempo de un par de horas, la serie perdió la oportunidad de mostrarnos la
riqueza de diversidad étnica, sexual y de otro tipo que existía en el DF.
Apenas, casi al
pasar, descubrimos que el médico despedido es gay enclosetado. No se atreve a
donar sangre, porque ese año, allá y aquí se creía que ser homosexual era ser
portador del SIDA. Pero como todo, esta es solo una viñeta que pasa casi
desapercibida entre tanta arenga y tantos brincos de un arco a otro sin que al
final tengamos una idea de cómo era la sociedad entonces.
En otra
simplificación, los libretistas dividieron la sociedad mexicana entre los ricos
y poderosos, grupo que abarca políticos corruptos y patronos abusivos, y el
resto de la población . También las clases pudientes fueron afectadas, basta
pensar en los huéspedes de los hoteles de lujo que se desplomaron en el Centro Histórico.
Solo en el Regis,
fallecieron Rafael Hernández Piedra, ex Gobernador de Durango, y la escritora y dramaturga, Margarita Mendoza
López García. O si querían basar un personaje en alguna embarazada de “la alta”
y contrastarla con las que murieron en el Hospital Nacional, se pudieron basar
en lo vivido por la vedette Olga Breeskin que, en su octavo mes de gestación,
apenas logró escapar del derrumbe del Hotel Continental. Y si querían leyendas de cajas
fuertes, ahí está la de Rigo Tovar enterrada, junto con el hermano del cantante y
conteniendo toda su fortuna, tras el
derrumbe de su pent-house.
La Primera
Temporada está disponible en Amazon Prime. Y no, no la recomiendo.

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